AGLI Recortes de Prensa   Lunes 17 Junio 2013

El día de la marmota: 2013, peor que 2012
Roberto Centeno El Confidencial 17 Junio 2013

Así titula el Bank of America (BoA), uno de los mayores bancos mundiales, un amplio análisis sobre los primeros 16 meses de gobierno de Rajoy. El día de la marmota viene a significar que todo vuelve a empezar, estar atrapado en el tiempo y no avanzar en absoluto. “Rajoy no tiene un plan creíble de lucha contra el déficit”, afirma BoA. Nada parece haber cambiado, las recomendaciones de la Comisión Europea son la mismas que en 2012 y también sus augurios: “No creemos que en 2013 se produzca ninguna reducción del déficit”. Pero calificar la situación de “día de la marmota”, o decir “es como 2012, todo vuelve a empezar”, es una visión optimista de la realidad, porque esta es que estamos peor y, como no puede ser de otra manera, vamos a mucho peor.

Y no puede ser de otra manera porque ¿cómo puede un país avanzar con 30 elevaciones de impuestos estatales, 12 nuevas figuras tributarias y 80 impuestos autonómicos, una reducción histórica de la renta disponible de las familias y muy pronto de las pensiones? Y, a pesar de tener la mayor presión fiscal de nuestra historia, la realización presupuestaria a mes de abril ha sido un desastre sin paliativos: se ha ingresado menos, y no más, porque las bases tributarias son un 20% inferiores a las previstas por varias razones, pero la más importante porque la riqueza nacional, el PIB, no es la que dicen que es, sino mucho menor, lo que significa que, por mucho que la ordeñen, la vaca no va a dar más leche y los ingresos presupuestados no se van a alcanzar, ni ahora ni nunca. Sin embargo, el gasto político improductivo, lo único sobre lo que se puede actuar, ha ido a más, no a menos, porque la oligarquía política no está dispuesta a reducirlo. El desfase entre ingresos y gastos en 2013 rondará los 100.000 millones, el 9,5% del PIB oficial.

No puede ser porque ¿cómo va a crecer un país sin crédito a la economía productiva y a las familias, y donde el poco que queda se sigue reduciendo (se deniegan 7 de cada 10 peticiones de crédito) y tiene tipos de interés que -a pesar de las mentiras del BdE, que los sitúa en un 10%- pueden llegar hasta el 17%? No puede ser porque un país que despilfarra anualmente el 10% de su PIB en gasto público improductivo, tiene que dedicar ya otro 4% a pagar intereses de su gigantesca deuda y tiene las energías más caras de Europa es metafísicamente imposible que crezca. No parece que sea el día de la marmota, como afirma el BoA y que estemos de nuevo como en 2012, sino más bien el día del cangrejo porque estamos sustancialmente peor, y empeorando.

BoA: “La mayor preocupación es la sostenibilidad de la deuda”
Para el BoA, la mayor preocupación es la sostenibilidad de la deuda, sobre todo porque el crecimiento va a resultar otra vez seriamente dañado por las nuevas medidas fiscales y de austeridad y las nuevas rondas de recapitalización bancaria, que parecen el cuento de nunca acabar, anunciadas para antes de octubre. Un ajuste que si, como los anteriores, “está mal diseñado, retrasará más aún cualquier posible recuperación”. En consecuencia, y en opinión del BoA, los inversores extranjeros cada vez se mostrarán más reluctantes a invertir en deuda española, algo que se está produciendo con una intensidad creciente en 2013 y que ha tenido que ser compensado con un fuerte incremento de las compras por parte de la banca española. Tiene guasa lo del BBVA y La Caixa previendo crecimientos positivos a fin de año; no sé cómo no les da vergüenza: no han acertado una sola previsión desde 2006.

¿Cómo va a crecer un país sin crédito a la economía productiva y a las familias, y donde el poco que queda se sigue reduciendo (se deniegan 7 de cada 10 peticiones de crédito) y tiene tipos de interés que -a pesar de las mentiras del BdE que los sitúa en un 10%- pueden llegar hasta el 17%?

El BoA subraya cómo España ha incumplido sistemáticamente todos sus objetivos de déficit y dice que “el abuso de las subidas impositivas hará desvanecerse la esperanza de que la economía toque fondo en la segunda mitad de 2013”. En opinión del BoA, “el final de año va a plantear desafíos muy serios”. También parecen ver así las cosas las agencias de rating, en concreto S&P, que califica a España de BBB -el escalón inmediatamente anterior al bono basura- y que acaba de reiterar su perspectiva negativa con la advertencia de que estará muy atenta a lo que ocurra en los próximos meses, porque si las reformas prometidas no se realizan en su totalidad -subidas de impuestos y recorte de pensiones-, si la posición presupuestaria se deteriorase -que es exactamente lo que está ocurriendo-, o las políticas de la Eurozona para mantener la prima de riesgo española flaquearan, la degradación a bono basura sería inevitable. Y ero sería el final del cuento de esta cueva de ladrones en la que la casta política nacida de la Transición nos ha convertido: el país con más políticos, más grandes empresarios y más banqueros corruptos de todo el mundo desarrollado.

Afortunadamente, esta semana se han publicado todos los datos necesarios para conocer tanto el montante de nuestra deuda pública como, lo que es más importante aún, su increíble tasa de crecimiento, así que podemos hacer matemáticas. El BdE acaba de publicar los pasivos en circulación a fin de 2012: 1,179 billones de euros, que es la deuda total, y no sólo parcial como la computable, del conjunto de Administraciones Públicas. Ahora bien, de esta cifra 120.048 millones son préstamos internos entre ellas, por lo que no generan intereses netos a terceros, aunque haya que devolverlos o eso se supone, así que restándola tenemos 1,059 millones de euros como deuda pública total.

Pero tenemos también el incremento de la deuda computable del primer trimestre de 2013, 40.000 millones, una salvajada que, traducida a incremento de la deuda total, supone un 15% más, o sea 46.000 millones, por lo que la deuda total de las Administraciones Públicas a final de marzo pasado ascendía a 1,105 billones de euros, el 105,3 % del PIB oficial, que es manifiestamente falso: Comparado con el PIB estimado real, 830.000 millones, la relación sería del 133% del PIB, una cifra que ni España ni nadie puede devolver jamás. Señores tenedores de deuda española, sobre todos los bancos nacionales: den las vueltas que les dé la gana, pero la riqueza que crea España anualmente es la segunda cifra, no la primera. Con ella habrá que afrontar la deuda y si no quieren verlo, como no quisieron ver la crisis, nos llevarán, nos llevan en realidad, una vez más al desastre.

Pero si las cifras absolutas son pavorosas, mucho peor son sus ritmos de crecimiento. Los pasivos en circulación crecieron 233.000 millones en 2012, ¡un 24,7%!, el récord histórico de todos los tiempos. Y en el primer trimestre de 2013 la deuda pública computable creció un 19,1%, también récord histórico trimestral. Si vamos a las CCAA, el tema es simplemente alucinante: han incrementado su endeudamiento un 29,5%, 43.000 millones de euros. Y ahora, señoritas y señoritos de Hacienda, del BdE, y de Génova 13, ¿cómo narices casa esta cifra con la afirmación de que todos están cumpliendo sus objetivos de déficit, que son como 15.000 millones para todo el año 2013? Son unos auténticos trileros que nos toman por imbéciles.

Hace unos días, el WSJ publicó documentación confidencial del FMI en la que se acusaba abiertamente a la Comisión Europea de haber ignorado conscientemente el deterioro de la situación y demorado dos años el rescate de Grecia y la consiguiente quita, a sabiendas de que nunca podría devolver su deuda, para favorecer a los bancos alemanes y franceses fuertemente pillados en deuda griega y que aprovecharían el 'tiempo adicional' generosamente concedido por los irresponsables y corruptos de Bruselas para liquidar toda la deuda que pudieron y hacer recaer sobre el pueblo griego un ajuste mucho más doloroso y drástico que si hubieran intervenido a tiempo.

Es exactamente lo que está ocurriendo con España. La promesa de Draghi hace casi un año de comprar toda la deuda española que hiciera falta y la barra libre de BCE, para que los bancos españoles tomaran el relevo de los alemanes y franceses en deuda española a largo, redujo la prima de riesgo artificialmente, a pesar de que la economía real está hoy mucho peor que entonces: más paro, más deuda, menos renta disponible y menos crecimiento. Pero aquí han encontrado a un colaborador entusiasta más irresponsable aún que ellos mismos, Mariano Rajoy, cuya política se concentra casi exclusivamente en conseguir nuevos préstamos como sea, y ahora todo lo fía al próximo Consejo Europeo, en el que espera conseguir financiación para las pymes, justo cuando tiene que dilapidar antes de octubre entre 20.000 y 30.000 millones en mantener bancos inviables.

La pregunta es por qué en vez de ponerse de acuerdo para pedir prestado y endeudar más y más a los españoles, no se ponen de acuerdo para no gastar y para luchar contra la pobreza y contra el hambre de los niños

Es un disparate que no tiene nombre. Por un lado, tira decenas de miles de millones por la fregadera y, por otro, nos endeuda hasta las cejas a niveles que ya no podemos devolver. Rajoy está decidido a llevar a la ruina a la nación, empezando por los más débiles y por la clase media ya en vías de extinción. Y todo para mantener lo más intacto posible el gasto político improductivo de más del 10% del PIB, y bancos inviables que deberían ser cerrados. De momento va a subir o crear siete nuevas figuras tributarias que se añaden a la 30 ya creadas pero, sobre todo, va a iniciar un proceso acelerado de recorte de pensiones que, caso de aplicarse las fórmulas de los expertos para garantizar la sostenibilidad del sistema, empezarían con un recorte del 12% en 2014, para llegar a algo más de la mitad en doce o catorce años.

R&R de acuerdo en pedir más dinero, no para reducir gasto
Rajoy y Rubalcaba se han puesto de acuerdo para convertirse en los pedigüeños de Europa en el Consejo Europeo, todo con tal de no recortar el gasto político improductivo de sus cientos de miles de paniaguados que está arruinando España. Van a solicitar ayuda para empleo juvenil, para las pymes y para todo lo que se tercie, un dinero que no es regalado, como ingenuamente piensan algunos, sino que supone más préstamos, más endeudamiento y que, además, a la vista del descontrol que suele estilarse en Bruselas, si se consigue ocurrirá seguro como con los planes E de Zapatero: por cada euro destinado a inversión, otro se destina a 'gestionar el préstamo', es decir, a sueldos de los políticos y sus amiguetes o, lo que ya sería la bomba, a los miles de empresas públicas parasitarias.

Pero la pregunta es por qué en vez de ponerse de acuerdo para pedir prestado y endeudar más y más a los españoles, no se ponen de acuerdo para no gastar y para luchar contra la pobreza y contra el hambre de los niños. ¿Por qué no piden la puesta en marcha de un plan de ayuda alimentaria basado en los enormes excedentes agrícolas de la UE? Pues muy sencillo: porque a estos dos sociópatas sociales que los niños o los mayores pasen hambre les trae al pairo; lo que quieren es pasta para repartírsela como Al Capone con las otras bandas de Chicago. No tienen perdón ni de los hombres ni de Dios. Un conocido columnista pedía ayer con toda razón que la UE condicionara la entrega de cualquier dinero a que el Gobierno tome medidas tajantes y definitivas contra la corrupción, frente a la legión de fiscales ciegos y mudos que contemplamos asombrados. Bueno, la realidad es justo la contraria. R&R han aprovechado el acuerdo bilateral para pactar el reducir la presión en los casos de corrupción. “Hoy por ti y mañana por mí”, reza el viejo acuerdo no escrito pactado en la Transición por PP, PSOE y nacionalistas.

Urge el impulso y el liderazgo político
Pablo Sebastián www.republica.com 17 Junio 2013

El último problema político en llegar ha sido el de ETA con sus impresentables pretensiones de indecentes ‘pactos de paz’ a favor de sus presos y militantes huidos, un discurso infame que apoya el PNV y el Gobierno de Urkullu y que complica, más si cabe, la larga lista de desencuentros nacionales que empiezan por el paro, siguen por la recesión y los problemas financieros de España y de las empresas, al tiempo que se suman a otras cuestiones no menos importantes como la cohesión nacional, desafiada en Cataluña, o la abundante corrupción y el deterioro de las instituciones. Todo un abanico de problemas de gran calado que necesitan liderazgo y una contundente y unitaria respuesta política.

Pero el presidente Rajoy, con su mayoría absoluta, parece haber renunciado a la política y solo está centrado en la lucha contra el déficit y el mantenimiento de unas políticas de ajustes social y estructural del gasto que, de momento han fracasado porque nos hunden en la recesión y reducen la recaudación de impuestos por el Estado. Así lo empiezan a reconocer en la Unión Europea y en el FMI, como lo hemos visto a propósito de Grecia y de todo el Sur de la UE. Y frente a esta situación y, de momento, solo nos queda esperar un impulso del Consejo Europeo del mes de julio, en el que Rajoy, acompañado por Rubalcaba, se presenta en el papel de demandantes de toda clase de ayudas económicas para el paro juvenil, las Pymes, los bancos, etc.

Pero ¿qué pasara si la respuesta de la UE de primeros de julio no es la esperada por España y otros países dañados de la Eurozona?

No lo sabemos, pero nada bueno. De momento primeras noticias que nos llegan de la UE nos dicen que no habrá grandes ayudas, y que hay que esperar a que Merkel revalide su mandato en las elecciones alemanas de septiembre, a ver si la canciller acepta en ese momento abrir la mano de la financiación y del BCE camino de una nueva política a favor del crecimiento y contra la recesión.

Pero España -y otros países como Italia, Irlanda, Portugal y Grecia- no puede esperar y a la vez debe afrontar otros retos de alcance político e institucional. Todo eso de lo que nunca habla Rajoy como si no existiera y que está ahí provocando el enorme desánimo y desazón de la ciudadanía, a la que primero le dijo -hace un par de meses- que no había nada que hacer hasta el año 2016, y a la que ahora intenta transmitirle el mensaje de que hay brotes verdes o que se ve algo de luz en el túnel español.

Tarde se ha dado cuenta el presidente Rajoy de que su discurso pesimista y su inmovilismo provocan un hundimiento moral y económico mayor del que ya tenemos. Antes pedía ‘paciencia’ y ahora habla de una incipiente recuperación. Antes decía que no bajaría impuestos hasta 2015, y ahora -empujado por Aznar- dice que los bajará en 2014, sin que nada haya cambiado para justificar se vuelco.

Antes se negaba a cualquier pacto con el PSOE y ahora ya ha pactado una simbólica posición compartida ante la UE, y dice que el pacto se extenderá a la ley de Transparencia -la que contrasta con el ocultismo y las reuniones secretas de la Moncloa-, y ya veremos si a ciertas reformas de la Administración como las que Rajoy ha prometido anunciar este mes, pero que no parece que vayan ir al fondo del problema: el gasto político y el fiasco del modelo territorial del país. Sin olvidar la Corona, la unidad de España y el enorme problema de la corrupción.

Cuestiones todas estas necesitadas de un impulso y un liderazgo político que no se ve en la persona de Rajoy ni en su partido el PP, donde Aznar se ofrece, con su propio programa, como un posible actor para reformar y revitalizar la situación española. Algo que hoy no se ve en el PP ni tampoco en el PSOE, donde los graves problemas de liderazgo, no aceptado, de Rubalcaba se le unen serias divergencias internas (ahora entre catalanes y vascos) sobre el modelo territorial y su financiación, sin que en el seno del PSOE se vislumbre una alternativa concreta a Rubalcaba ni tampoco un discurso político nacional y unitario -hoy imposible con el PSC-, ni tampoco un liderazgo fuerte y decidido.

De ahí el hundimiento creciente en los sondeos electorales del PP y del PSOE y el horizonte del final del bipartidismo, lo que sin duda hará mas difícil la gran reforma política, institucional, social y territorial que España necesita llevar a cabo y plasmarla en la Constitución. ¿Se pueden hacer estas reformas antes que lleguen las elecciones de 2015? Al menos se debería intentar tanto por el Gobierno de PP con su mayoría absoluta, como por el PSOE que, además, corre el riesgo en las próximas elecciones de no repetir como segundo partido nacional. Lo de unirse ante Europa por parte de Rajoy y Rubalcaba no está mal, por mas que no servirá para mucho. La cuestión que se plantea es si ambos dirigentes y sus partidos están decididos a dar el gran paso de la reforma política en el tiempo que queda por delante de la cita electoral.
www.pablosebastian.com

¡No todos somos Montoro!
César Vidal La Razón 17 Junio 2013

Pocos lo hubieran pensado, pero el impacto ha sido innegable. Ha bastado que el presidente de Extremadura anunciara una rebaja de impuestos para que el foco de los medios de comunicación se fijara en él e incluso algún miembro del Gobierno se moviera incómodo en la silla. En el fondo, no es para tanto. La rebaja de impuestos de Monago –como toda reducción de la carga fiscal– es un paso en la buena dirección, pero va a tener poco impacto real. Su limitación a las rentas más bajas implica, sustancialmente, que los extremeños verán reducidos sus impuestos en la poco espectacular suma de veinticuatro euros al año y, por supuesto, así no cabe esperar que se vaya a producir un impulso de la inversión. Para alcanzar esa meta, Monago tendría que haber ido en la misma dirección que transitó Esperanza Aguirre hace años y con la misma fuerza. Es obvio que no lo ha hecho. Cabe preguntarse entonces a qué se debe esta medida y la incomodidad de algunas figuras de la Administración con ella.

La respuesta es obvia. Monago ha puesto el dedo en la llaga del auténtico talón de Aquiles del presente Gobierno: la percepción de que su política económica no está funcionando y que la culpa fundamental la tiene la más que elevada presión fiscal. Se puede discutir si Montoro no tenía más remedio que subir el IVA de algunas operaciones, pero lo que ya anunciamos hace más de un año algunos es que el incremento de la carga impositiva era tan disparatado que sólo conseguiría reducir la recaudación, provocar la quiebra de empresas y aumentar el número de parados. Así ha sido porque ni Pitágoras ni Laffer, el de la curva, mienten. Los errores siempre se pagan en la vida y la política no es una excepción. El Gobierno tiene que corregir su política fiscal cuanto antes precisamente para evitar que otros logros acaben arrastrados por las magnitudes macroeconómicas.

Por eso la acción de Monago reviste tanto significado porque, fundamentalmente, es un paso no económico sino político. Se trata de un grito que clama a voz en cuello: «No todos somos Montoro. Recuérdelo el votante dentro de pocos meses». Aprendan la lección los candidatos del PP que deseen un escaño en el Parlamento europeo, una plaza en las asambleas regionales o una concejalía. Por encima de todo, deben convencer al electorado, incluso invocando la gloria de su madre, de que ellos no son, ni por aproximación, Montoro ni nada parecido.

La agonía de la democracia
Francisco Rubiales Periodista Digital 17 Junio 2013

Si en un país como Estados Unidos, considerado en todo el mundo como adalid y baluarte de la democracia, es posible y legal que se espíe masivamente a los ciudadanos, sin control judicial alguno, entonces es que la democracia ha muerto en nuestro mundo o está en sus últimos estertores de vida.

La excusa esgrimida por Obama de la "seguridad nacional" no es válida. Esa excusa es la misma que han esgrimido todos los Estados criminales del mundo para justificar sus abusos y asesinatos, desde el comunismo en la Guerra Fría hasta las teóricas democracias occidentales para liquidar a la oposición, acusándola de ser quinta columna del enemigo. Fue también la excusa favorita de dictadores y canallas como Pinochet, Videla, los hermanos Castro, Mugabe, Idi Amín, Mao, Pol Pot y otros terribles especímenes de la peor fauna humana.

Si la democracia desaparece, como parece evidente a juzgar por el comportamiento de la mayoría de los líderes mundiales, la Humanidad, acuciada por graves problemas como la superpoblación y la crisis económica, penetrará de lleno en el reino del terror, donde los ciudadanos no valdrán nada y estarán a merced de clases políticas multinacionales blindadas y dispuestas a defenderse con uñas y dientes contra los ciudadanos, a los que ya abiertamente considerarán como el verdadero enemigo. El libre pensamiento, la decencia, la libertad, la justicia, la crítica, la verdad y otros grandes principios y valores que fueron sustento de la viaja democracia y de las sociedades civilizadas serán olvidados y arrojados a la basura por una indeseable y nauseabunda casta de tiranos que ya despunta y asoma sus sucios bigotes por el horizonte de la Historia.

Los primeros signos y estragos de esos tiranos de nuevo cuño, mentirosos, incumplidores de lo que prometen, despilfarradores, sin ética y capaces de aplastar a sus pueblos con impuestos y leyes que les benefician a ellos y no al bien común son ya visibles en el mundo, con ejemplos tan contundentes como el aplastamiento de la resistencia en Turquia, a la que el gobierno de Erdogán llama "saqueadores", el robo masivo de los ahorros de millones de españoles con las participaciones preferentes, sancionado como legal por el gobierno de Rajoy, y el espionaje de ciudadanos de todo el mundo, sin previo mandato judicial, en los Estados Unidos que preside Obama, un tipo que parecía decente.

La democracia es un sistema de inspiración liberal que parte del principio de que el Estado es un monstruo que tiende a acumular poder y oprimir a los ciudadanos, por lo que es necesario atarlo y controlarlo. La democracia consiste en una serie de principios y normas que pretenden atar al poder para que no se desmadre, empezando por el imperio de una ley que debe ser igual para todos e implacable. Pero la mayoría de los gobiernos han violado esas reglas y liquidado los controles y contrapesos que limitaban el ejercicio del poder, hasta el punto de que en países como España los políticos son prácticamente impunes y los partidos controlan la Justicia nombrando jueces y magistrados, toda una desvergüenza y un abuso de poder incompatible con la democracia real.

Las constituciones son ya documentos vacíos que no se cumplen; los gobiernos no respetan las reglas de la democracia y los políticos han olvidado el servicio al bien común, anteponiendo de manera sistemática, sus intereses y los de sus partidos al interés ciudadano. Si los escasos ciudadanos con conciencia y ética que quedan vivos permiten que los canallas sigan avanzando, pronto la Humanidad habrá perdido la batalla de la civilización y Occidente dejará de ser tierra de acogida y libertad para convertirse en un enorme campo de concentración.

Un joven ingeniero informático, agente de la CIA, revela que somos espiados a todos los niveles sin necesidad de las garantias judiciales. Es un héroe de la democracia y de los valores, pero el gobierno de Estados Unidos lo persigue por todo el mundo para castigarlo. Es la llegada de la tiranía al poder.

Cuando los derechos fundamentales son pisoteados por el poder, es que ha llegado el reino del totalitarismo con su peor disfraz, el de democracia.

Voto en Blanco

País Vasco
El cupo y la ETA
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Junio 2013

En esta Casa somos varios los que hemos hablado o escrito contra el mantenimiento de los conciertos económicos vasco y navarro. Sin embargo, hasta hace muy poco las críticas al sistema eran testimoniales. Y eso a pesar del atentado que el privilegio implica al principio de igualdad de todos los españoles ante la ley. Es verdad que la contradicción está consagrada en la Constitución, pero precisamente por existir una oposición entre dos preceptos que no hay forma de conciliar, lo correcto no es dejar las cosas como están, sino modificar la Carta Magna en el sentido que se crea mejor: o se suprime el principio y se reconoce abiertamente que los españoles no somos iguales, y que es permisible el establecimiento de ese o de cualquier otro privilegio, o se suprimen los conciertos.

Lo chocante es que esa flagrante incoherencia de nuestra ley de leyes ha tenido que esperar hasta hoy para estar en el debate político. Aparentemente, el chispazo que ha disparado la polémica ha sido la pretensión del independentismo catalán de gozar del mismo beneficio que vascos y navarros. La apuesta es pretendidamente elevada porque esos mismos independentistas amenazan, cada vez está más claro que de boquilla, con proclamar unilateralmente la independencia en caso de que no sea atendida su reclamación. Mientras, un líder catalanista supuestamente más moderado, Pere Navarro, ha preferido no tanto reclamar el privilegio para su región, sino pedir la supresión del privilegio mismo. Y estos días hemos sabido que Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuando era gobernador del Banco de España, justificó ante CiU el cupo con la existencia de la ETA, que era tanto como animar al nacionalismo catalán a proveerse de un brazo armado.

También hemos sabido estos días que las regiones que menos fraude fiscal padecen son precisamente las que disfrutan del concierto. A primera vista, eso podría ser consecuencia de una eficaz gestión de las Haciendas forales. Sin embargo, yo me malicio que el resultado es fruto de los métodos de inspección en aquellos territorios, donde quizá no se sea demasiado exigente porque no hay necesidad de recaudar tanto. En cualquier caso, es patente que el sistema favorece a las dos regiones beneficiadas, ya que hoy son las que gozan de las mayores rentas per cápita de España y los índices de paro más bajos.

Y a pesar de que las cosas son así desde hace mucho tiempo, es ahora cuando se incrementa exponencialmente el número de políticos y periodistas que claman contra la injusticia. Coincide con, entre otras cosas, el supuesto fin de ETA. Si fuera verdad que el concierto no ha sido puesto en tela de juicio porque estaba la ETA y ahora lo es porque la ETA ha dejado de matar, estaríamos hablando de un país de tercera donde los privilegios se consiguen y mantienen a punta de pistola. Sea o no así, qué triste es comprobar lo verosímil que parece.

Andalucía
La gran verdad es mentira
Pedro de Tena Libertad Digital 17 Junio 2013

Cuando yo era todavía más inexperto e irracional que ahora, que ya es decir, consideraba que las izquierdas, la política y, desde luego, la sindical, poseían un nivel de moralidad personal e institucional superior a las derechas, fueran conservadoras, liberales o extremas. Era, lo sé ahora, una herencia de aquel marxismo estudiado con pasión en los años mozos y de un primer anarquismo siempre latente en los corazones jóvenes que no piensan porque se conforman con latir fuerte. Pero el paso del tiempo fue sembrando de dudas y contradicciones aquellas primeras creencias en las que me instalé, y al final, demasiado tarde para mi lírica, sentencié que los proyectos de la izquierda no conducían a otro lugar que no fuera un Estado totalitario o al caos, según el bando.

Pero lo que nunca pude imaginar es que la falta de moralidad y de vergüenza fuera tan intensa en las oligarquías de la izquierda española. Idealizados los comienzos del socialismo y del anarquismo en España, desde las predicaciones de Lafargue, Iglesias o Facundo Perezagua a las de Giuseppe Fanelli en el flanco libertario, todavía tardaría años en comprender que la amoralidad se deduce de los principios, sobre todo en el caso del marxismo. Por ello, cuando me tocó en suerte el caso Juan Guerra mientras ejercía de corresponsal y delegado en Andalucía de un periódico recién nacido, comencé a experimentar la repulsión profunda hacia unos comportamientos que indicaban a las claras la mentira profunda de la propaganda que hace a la izquierda depositaria de la defensa de los pobres y de la utopía de la felicidad general. Un largo artículo publicado en su Magazine sobre el hermanísimo comenzaba diciendo: "La gran verdad es mentira", conclusión de un cuento ruso que me contó una preciosa rusita del exilio español que vino como traductora al Mundial de Ajedrez de Sevilla, dos años antes.

Esta semana, tras años de ir comprobando cómo el cuento de la izquierda ha ido perdiendo estética en el teatro sociopolítico español, nos ha tocado comprobar de nuevo esa descomposición malsana y letal que corroe a la izquierda ya sin norte, y que afecta, y de qué modo, al sindicalismo de clase, sí, de la peor clase, aquel que convierte las necesidades de los trabajadores en instrumentos de la buena vida para su oligarquía. Estamos hablando de grupos de personas que controlan el dinero y el aparato de la organización y que con los recursos de los trabajadores y del Estado (esto es, de todos los ciudadanos) se atribuyen sueldos y sobresueldos y gozan de buena vida mientras, insensibles sin perdón, despiden a decenas de sus trabajadores por la crisis, dicen.

Decía un viejo militante obrero que la única fuerza verdadera de la izquierda era la ética, por la propuesta de que compartir nos hace más humanos y mejores. Podríamos aceptarlo como una opción si se dejara en libertad a cada ciudadano para decidirlo (por ejemplo, si mis impuestos tienen o no que ir a los sindicatos, o a los partidos, o a la Iglesia) y no se impusiera una distribución por la fuerza del poder. Pero es que la conducta de los dirigentes de la UGT Andalucía, con un 37 por ciento de paro y casi medio millón de familias sin ingreso alguno en la región, es de juzgado de guardia. Y encima se manifiestan contra la falta de empleo (después de despedir a 150 de sus currelantes). Esto es algo más que cinismo. Es perversión de la conciencia. Indiscutiblemente, la gran verdad de esta izquierda es simplemente mentira.

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Es ‘el gran mudo’ sin discurso político
Rajoy calla sobre los problemas de España y se limita a pedir dinero a la Banca y a la UE
El presidente se niega a hablar de: la reforma política, la Corona, ETA, la corrupción, el desafío catalán, Aznar, la pobreza, etc.
RAFAEL HALCÓN www.republica.com 17 Junio 2013

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está desaparecido, como huido de la política y de los graves problemas de España. Está encerrado en el palacio de la Moncloa con un gobierno de escaso talento -un gobierno de confianza compuesto de amigos personales suyos- y en el año y medio que lleva en la presidencia del Gobierno solo se dedica a la obsesiva austeridad en la lucha contra el déficit público para evitar el gran rescate de España por la UE -ya tenemos el pequeño de la Banca- y su fracaso personal.

Rajoy se resiste rotundamente a actuar y hablar sobre el resto de los problemas de España que son muchos e importantes y que en muchos casos están relacionados con la crisis del paro y de la recesión. Ahí están la reforma y gasto político; la corrupción; la crisis de La Corona y de otras instituciones; los desafíos de ETA y del independentismo catalán, e incluso los desafíos internos de su partido como las reformas planteadas por José María Aznar. En ese entorno se justifica esta huida de la política diciendo que así se evitan más preocupaciones, debates y enfrentamientos, pero el resultado es que falla la política y el liderazgo y ello abunda en el desánimo general ciudadano.

Ahora su acción política inmediata es la de pedir dinero. Pedir dinero al FMI, el BCE, a Merkel y a la UE para el paro juvenil, para las pymes, para la banca, para todo, y para ello ha incorporado a su discurso ‘pedigueño’ europeo a Rubalcaba, el jefe del PSOE, otro que no puede con los problemas internos de su propio partido donde asistimos a una permanente sublevación de sus barones y a la renuncia de un discurso nacional español.

En su larga carrera política, Rajoy no ha pronunciado un solo discurso político de envergadura y realista sobre España. Los que se le conocen del debate sobre el estado de la nación sólo son tecnocráticos y relativos a la economía. Su latiguillo habitual es el de ‘no se puede gastar más de lo que se ingresa’. Un mantra que ya están rectificando tanto la Comisión Europea como el FMI, una vez que ambas instituciones han fracasado con sus políticas de austeridad y de recorte acelerado del déficit en la lucha contra la recesión y el paro en la UE, y especialmente en el Sur europeo, España incluida, y con graves errores reconocidos en el caso de Grecia.

Pero Rajoy no dice nada de política -¿Se imaginan que todo lo que pasa en España fuera ocultado en los debates parlamentarios de Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos…?-, habla como un funcionario y considera que el no hablar de los problemas de España, para que el tiempo lo acabe arreglando, los elimina de la faz de la Tierra. Pero los problemas están ahí, crecen cada día, se pudren y nos conducen hacia una lenta agonía que acabará muy mal para todos, empezando por Rajoy.

La Corona
El presidente del Gobierno no dice nada de la actual crisis de las instituciones, empezando por la Corona de la que no ha dicho una sola palabra a pesar de los escándalos que la rodean. ¿Por qué el presidente del Gobierno no habla de ello, acaso está prohibido, no les interesa a los españoles, no hay motivos? Lo único que Rajoy hace al respecto es enviar a sus fiscales y titulares de la Hacienda pública a tapar los escándalos de la Familia Real que son muchos y variados, empezando por Urdangarin y la Infanta, para seguir por las andanzas de la princesa Corinna, incluida la casa o mansión de La Angorilla del monte de El Pardo, del patrimonio nacional, al parecer convertida en nido de amor y de negocios privados de la Jefatura del Estado.

Cataluña
Del creciente debate nacional sobre el modelo autonómico Rajoy no dice ni pío -veremos qué reformas de la Administración nos presenta este mes como había prometido-, y todo apunta a que no se abordará el fracaso del modelo autonómico español. Irlanda, por ejemplo, acaba de suprimir el Senado porque carece de unas funciones legislativas, como es el caso del Senado español (donde se incluyen traductores para hablar entre españoles), y Grecia ha cerrado la televisión pública, un capítulo de despilfarro que en España se multiplica por causa de las televisiones autonómicas.

¿Y de los desafíos indecentes e inconstitucionales de Artur Mas y su Gobierno contra la legalidad, la Constitución y la soberanía de España? ¿Qué dice Rajoy? Nada absolutamente nada, o vaguedades como ‘eso es una algarabía’ o ‘no conduce a ninguna parte’. Pero los ciudadanos de Cataluña y del resto de España están asustados e indignados con Mas y con Rajoy.

Porque, en primer lugar, se insulta a España y los españoles -‘España nos roba’ decía la pancarta de la Diada-, y en segundo lugar se está violando la ley además con la malversación de fondos españoles (públicos y privados) para financiar el proceso independentista, las agresiones a España de las embajadas de Mas, las declaraciones inconstitucionales de soberanía catalán hechas por el parlamento catalán, etc. Y ¿dónde está el presidente de España? Escondido en la Moncloa y preparando la enésima reforma de la financiación autonómica para premiar a Artur Mas, por encima del resto de las Comunidades, por su actitud levantisca, inconstitucional e insolidaria con el resto de España.

La Corrupción
Y del gran espectáculo nacional de la Corrupción, que va desde la Corona a las instituciones -ERE de la Junta de Andalucía- y los partidos políticos, ¿qué nos dice Rajoy de todo ello? Nada de nada, mientras Gallardón envía a sus fiscales proteger a la Familia Real, los banqueros y grandes empresarios (empezando por los de la construcción a los que Gallardón trató tanto cuando ocupaba la presidencia de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, con sus obras faraónicas). ¿A que espera la fiscalía para imputar a los banqueros y los presidentes de las grandes constructoras citadas en los escándalos de corrupción? Pues esperan a que hablen Rajoy y Gallardón. Y ¿por qué no cesa Rajoy a la larga lista de políticos imputados del PP? Pues porque no le da la gana. Si mantiene en el Gobierno a Ana Mato, beneficiaria de Gürtel, pues imaginen todo lo demás. Además dirá que es lo mismo que hacen el PSOE y los de CiU.

Los que por cierto están enredados hasta el cuello en últimos datos del ‘crimen organizado’ -así lo declara el fiscal catalán del caso Palau, al que parece le han dado rienda suelta en Madrid para frenar a Artur Mas-, de Convergencia y de Ferrovial. Y es solo un caso de los muchos que hay abiertos en Cataluña. Ahí están la condena de Unió, de Duran Lleida, o los casos de las ITV de Oriol Puyol y las riquezas asombrosas de la familia de Jordi Pujol, el independentista. O los escándalos del PSC en Cataluña, empezando por el alcalde de Sabadell. Pere Navarro ha puesto la mano en el fuego por él como Rubalcaba la puso y la pone por la inocencia de José Banco que va al banquillo del Supremo, o por la inocencia de Griñán a propósito de los ERE de Andalucía.

Y qué decir de los muchos escándalos del PP de Bárcenas (donde Rajoy puede tener su responsabilidad como presidente del PP), Gürtel y Bankia, a los que hay que añadir los periféricos propios de Barberá, Matas y Camps en Nóos y otros muchos valencianos. Y los de la alcaldesa de Alicante imputada, o el famoso Fabra de Castellón, y los nueve diputados valencianos del PP imputados, o el caso del nepote Baltar en Orense. ‘Baltar es el PP’, nos dijo en tono elogioso Rajoy no hace mucho en una campaña electoral. También dijo que ‘a Bárcenas no le van a encontrar nada’. Pues de momento le han encontrado 47 millones de euros en Suiza. Y ahí está en capilla la ‘trincona’ de dietas y presidenta de Navarra, la tal Barcina, etc.

Y ¿qué dice de esta gigantesca Cueva de Alí Babá a los españoles el presidente del Gobierno de España, don Mariano Rajoy Brey en el Parlamento, ante los medios o ante sus socios europeos que no salen de su asombro ante el enorme basurero español? Pues nada de nada.

El País Vasco y ETA
Bueno, ahí está Bildu pavoneándose a cuenta de sus colegas de la banda terrorista en homenajes y espectáculos, bajo el amparo del PNV que coloca a la banda del terror como un ejército de liberación del País Vasco que busca la firma de la paz con la España represora -título de las conferencias que el gobierno catalán organiza con el dinero de los españoles, ante las narices de Rajoy-, y ¿qué nos dice Rajoy de todo esto a sabiendas de que él es el presidente del Gobierno de España? Nada, no vaya a ser que se le abra en el País Vasco -se entiende el cansancio de Basagoiti- otro frente mayor y conflictivo, precisamente ahora que el PSC y parte del PSOE han puesto en cuestión el cupo vasco y navarro.

La pobreza y la desesperación
Y qué vamos a decir de las bolsas de pobreza de España o de la falta de alimentación de muchos niños españoles. ¿Alguien ha visto a Rajoy visitar los comedores nocturnos del hambre o dar una vuelta por los colegios de niños desamparados, u organizar una investigación urgente para levantar el inventario de la pobreza y buscar soluciones urgentes? ¿Es que Soraya y Rajoy solo asisten a las conferencias de los grandes empresarios y de Aznar? El drama de las hipotecas y desahucios continúa, como siguen los suicidios de los desesperados, ante un ruidoso silencio oficial.

Aznar y la religión
Rajoy no hace ni dice nada, pero sí hace (para ganarse el cielo), aunque no lo dice, en esas cuestiones ideológicas y religiosas que interesan al ala más conservadora de su partido, por ejemplo en el aborto, el divorcio, la privatización de la sanidad, en todo eso que divide a los españoles. Ahí no habla pero sí hace. Para colar esos vuelcos ideológicos -que solo durarán unos pocos años- bajo el manto de la crisis general.

¿Y sobre Aznar? El expresidente le ha presentado un programa de Gobierno reformista y radical ante sus narices -representadas por las de la vicepresidenta-, y que le ha criticado duramente en Antena 3 TV, pero ¿dice algo Rajoy? Pues no dice nada, rumia en la Moncloa la reaparición de Aznar que por un lado ve como amenaza porque teme que si no le interviene la UE le intervenga Aznar, dando un golpe de mano en el PP -como ya lo dio una vez en contra de Hernández Mancha-, y por otra parte puede que Rajoy vea a Aznar como su salvación si, acorralado, decide dimitir y ofrecerle el liderazgo del PP y del Gobierno, reconociendo finalmente que él no puede, o que él no es el hombre adecuado para el dramático y caótico momento español.

En la Moncloa y en el PP están desconcertados con la aparición de Aznar. Por ejemplo, a propósito de los impuestos que Aznar ha dicho que hay que bajar ya, mientras Rajoy en las últimas semanas ya ha dicho varias cosas distintas y contradictorias: que bajará los impuestos en el año electoral de 2015; que los bajará en 2014; que no piensa subir el IVA; que sí subirá algunas partidas del IVA. He aquí otra prueba del mal gobierno y del desconcierto nacional.

El presidente pide dinero
Rajoy ahora solo está dedicado a buscar dinero. Ahora les pide a los bancos que hagan un esfuerzo para gestionar los créditos del ICO, pero los bancos no tienen dinero ya que todo el que reciben de la UE lo vuelven a meter en la deuda española ganándose un interés. No quieren riesgos porque ya tienen demasiada morosidad. ¿Y por qué el Gobierno no une los bancos que han sido intervenidos -Bankia, Caixacataluya y Caixagalicia- y crea un banco público y comercial para gestionar los créditos del ICO? O ¿por qué no los gestiona el ICO?

Pues porque no, porque todo eso es muy complicado, y largo, y eso a Rajoy le cansa y le aburre. Él quiere que se lo arregle todo la banca española, por una lado, y la europea por el otro. El BCE, el FMI, la UE, Merkel y Hollande. Y a ser posible sin impacto en sus cuentas de déficit público. Y vamos a ver si además no tiene que pedir Rajoy un nuevo rescate para la banca morosa española al MEDE, recurriendo al crédito de los 100.000 millones que nos ofreció el Eurogrupo y de los que solo se han consumido 41.300. De momento, lo que sí parece que va a pedir España es que se nos dé una prórroga de ese crédito que caduca a finales de año, por si nos hace falta más adelante. Lo que da una idea de lo larga y dura que se presenta la crisis financiera y económica del país.

Y ¿no se puede hacer otra cosa que pedir y esperar a la fecha de 2016 fijada por Rajoy para el verdadero inicio de la recuperación de España? Pues en Moncloa dicen que no y piden ‘paciencia’, por más que Rajoy, cazado en su propio discurso pesimista, ha empezado a hablar de brotes verdes y de una lucecita que él ve a la salida del túnel español, mientras dice que el pesimismo se ha acabado -¿dónde?- y que los discursos apocalípticos ya no tienen sentido. Rajoy no tiene más brújula que la prima de riesgo, y por ello canta su optimismo para distraer a los mercados.

Pero de todo lo demás, de la crisis institucional, la corrupción, la unidad de España, la pobreza… de eso no dice nada de nada con la esperanza de que todo ello, al no ser mencionado, se desvanezca en el aire como por arte de magia y como si se tratara de cosas etéreas, sin saber que España y los españoles son los que están detrás de todo esto y de la descomunal crisis económica y social.

Los Paraysos catalans
Vicente A. C. M Periodista Digital 17 Junio 2013

la gilipollez es un estado que se alcanza a poco que uno se empeñe. Pues ese estado es el que ha conseguido alcanzar la Consejería de Cultura de la Generalidad. La noticia, publicada por Libertad Digital, se hace eco de unos sesudos estudios por los que Cataluña extiende sus raíces territoriales a millones de años, documentando yacimientos arqueológicos ubicados en lo que ellos consideran los Paysos catalans.

Lo que subyace en esta aberración histórica e intento de manipulación descarados, es la insistencia en el mensaje de la existencia ancestral de unos territorios que reclaman como propios, llegando a afirmar que "el territorio natural de Cataluña, padece la fragmentación administrativa en diversos estados". Que tiemblen Francia e Italia, porque desde Perpignan a Nápoles llegan los ecos de los nativos catalanes. Ya doy por descontado que aragoneses, valencianos y baleares son carne de cañón para el afán imperialista que domina a la clase dirigente secesionista nacionalista catalana. Un mensaje que no se diferencia en nada del que lleva ETA y el nacionalismo abertzale reclamando para Euskal Herria.

Pero es que este verdadero disparate, propio de orates y perturbados, viene como resultado de la complacencia y la complicidad de los diferentes gobiernos de España, del PSOE y del PP. Estos han ido cediendo cuotas de poder legislativo hasta dejar al Estado en una mera anécdota carente de capacidad de reacción y de imponer la Ley, la defenestrada Constitución y las sentencias del Tribunal Supremo. No es extraño pues, el que este nacionalismo haya aprovechado este tiempo para dotarse de medios económicos y políticos para llegar ahora al desafío de pedir unilateralmente la independencia.

El enfrentamiento es inevitable y ya hay una fecha límite, el 2014. Fecha totem en la que se recuerda la "opresión" y el "expolio" de Cataluña por parte de España desde 1714. Un mensaje que ha ido calando durante las últimas décadas en un machacón lavado de cerebro, formación de opinión, falseamiento histórico y creación de unas auténticas juventudes nacionalistas separatistas, crecidas en el desprecio por España, por su lengua y por su cultura. Una situación de ruptura de la Unidad de España, cuya resolución puede ser muy complicada o incluso irresoluble de modo dialogado.

Por lo pronto, el Gobierno de la Generalidad de Cataluña, sigue en su camino de secesión, mientras intenta seguir exprimiendo las arcas de España en su propio beneficio. Lo peor es que el Gobierno de España dice, pero no hace y sigue engordando los bolsillos de los nacionalistas a costa del resto de las autonomías, salvo aquellas que mantienen sus propios conciertos y fueros. Hay un dicho popular que resume esta aberrante situación, "ser prostituta y además poner la cama". La verdad es que el nacionalismo no engaña a nadie y va de frente. Somos los demás los que no queremos darnos cuenta o no tomamos demasiado en serio las advertencias.

Lo que deseo es que el Gobierno de España no llegue al estado ese que mencionaba al principio, aunque creo que lleva instalado en él mucho tiempo. Pero es que este tema es todo menos una gilipollez.

El negocio que nadie quiere cerrar en España

El PP reformó la ley para poder privatizar unas TV autonómicas que costarán este año 1.000 millones de euros a las arcas públicas
M. Arroyo, Madrid. Estrella Digital 17 Junio 2013

Aunque ahora muchos de sus directivos hayan tomado nota de lo ocurrido con la televisión pública griega, las cadenas autonómicas en nuestro país siguen constituyendo un agujero negro más grande que el del triángulo de las Bermudas. Por mucho que este año le vayan a costar a los españoles 1.000 millones de euros, que tan sólo tengan previsto recaudar 100 millones de euros entre todas en publicidad, y que desde el Gobierno se siga asegurando que no son "servicios esenciales", lo cierto es que nadie parece atreverse a ser el primero en cerrar alguna, o cuando menos en privatizarla.

El de que su gestión pasara a manos privadas fue el objetivo por el que el Congreso de los Diputados aprobó el pasado año la reforma de la ley de terceros canales, pero lo más que se ha hecho desde entonces son declaraciones a favor de ello. El último en sumarse a la moda ha sido el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que ha ido más allá al afirmar que el futuro del ente público podría depender de la resolución judicial definitiva al recurso interpuesto por los 1.200 trabajadores de Telemadrid que se habían quedado en la calle por culpa del ERE: "Si por alguna circunstancia fuera declarado nulo, tendríamos que cerrar directamente la cadena porque no lo podemos sostener".

De no ser así, y que la justicia aceptara esos despidos, la política a seguir sería la de una privatización parcial ("tendremos que incorporar fórmulas de gestión que la hagan sostenible y que pasan por la externalización de la gestión al sector privado"), que está todavía muy lejos de lo que quería su predecesora, Esperanza Aguirre, para esa casa.

Curiosamente, mientras que en las autonomías en las que mandan no dan el paso, en otras, como en la canaria, el PP sí pretende la privatización de la televisión pública, como acaba de quedar patente con la moción en ese sentido que han presentado al Parlamento de Canarias, al considerar que la situación socioeconómica de la región impide mantener el ente. Lo malo es que dos semanas atrás el consejero de Economía, Hacienda y Seguridad, Javier González Ortíz, había descartado la privatización de la RTVC, que este año cuenta con un presupuesto de 40 millones de euros (un 10% menos que en 2012 y un 50% inferior al de 2008), por cumplir una función "insustituible" como elemento de cohesión del archipiélago. Además, alegaba que esa TV era la más baratapor habitante y año entre todas las autonómicas patrias, con 24 euros, y una de las que más audiencia tenía, con un 7,3%.

A favor y en contra
No sólo eso, sino que incluso algunos, como Alberto Núñez Feijóo, presidente popular de la Xunta de Galicia, incluso presumen de la gestión que están llevando a cabo con su cadena autonómica señalando que "si somos capaces de mantener una televisión económica y socialmente sostenible debemos hacerlo". Su fe en ella es tal que incluso la equipara con la educación, "la televisión gallega y la educación son los pilares fundamentales de la política lingüística de la comunidad".

Pese a las palabras de Feijóo, parece que el primer paso en el camino hacia las privatizaciones autonómicas podría darlo la Radio Televisión Valenciana, que ya ha cerrado la fusión por absorción de la radio y la televisión pública y que tras la remodelación de todo su Consejo de Administración ha comenzado a perfilar las parcelas de la programación que se quieren privatizar. De momento ya hay varias empresas con intereses en el sector, que han participado en concursos para quedarse con la gestión de algunos canales autonómicas, que llevarían la delantera, aunque a algunas empresas de ámbito nacional se ha sumado una iniciativa valenciana que aglutina a varias empresas de la región y que podría aspirar a intentar hacerse con la gestión de RTVV.

Mientras, Fabra y su equipo de Gobierno intentan dejar claro que su intención es, sino cerrarla, cuando menos privatizarla. La mejor prueba de ello es el respaldo al ERE llevado a cabo en el ente, que afectaba a 1.200 trabajadores. Más de la mitad de estos ya han abandonado la empresa y el resto irán saliendo entre junio y agosto (este mismo mes saldrán otras 130 personas).

En autonómicas más "modestas", lo que se están produciendo son subastas parciales para la realización y suministro de sus contenidos audiovisuales. Así ocurren en Canal Extremadura, donde Factoría Plural, del Grupo Heraldo, recibirá 3,77 millones de euros por la gestión de distintos programas y formatos de la programación del canal en los próximos dos años. En total tendrá que producir un total de 428 horas de programación, hasta el 31 de marzo de 2014, cubriendo de esta manera la empresa buena parte de su parrilla. Apenas unos meses antes, Vértice 360, a través de su filial Erpin 360, resultó adjudicataria de otro concurso público para la contratación de los servicios de realización y suministro de contenidos audiovisuales con esta misma casa.

Negocio ruinoso
Lo que está claro es que si la crisis afecta a todos, a las cadenas autonómicas más todavía, por mucho que en materia publicitaria se haya pasado en el primer trimestre de este año a un 19% menos de recaudación (27,7 millones de euros), todo un "logro" teniendo en cuenta que en idéntico periodo de 2012 los ingresos por esa partida se habían reducido un 39,8%. Lo malo es que en estos momentos todas las televisiones autonómicas apenas juntan el 6,8% del mercado publicitario, cuando hace cinco años tenían más del 20%, y se calcula que a finales de 2013 apenas habrán podido conseguir en torno a los 100 millones de euros por esa partida, tansólo un 10% de lo que le costarán este año a las arcas del Estado español en materia de subvenciones.

Los anunciantes prefieren aprovechar el mercado nacional, sobre todo ahora que también estas cadenas han bajado sus precios, teniendo en cuenta que tampoco las audiencias son espectaculares en las autonómicas, que cuentan con una media en torno al 9%, con algunas de ellas, precisamente Telemadrid, Canal 9 Castilla-La Mancha TV, que ni tan siquiera llegan a un 5% que sobrepasan por los pelos otras como la TPA asturiana (5,2%) y la IB3 mallorquina (5,9%).

Lo mismo da que gobiernen los del PP en la región, como ha quedado reflejado en las citadas Telemadrid o la RTVV (desde su creación ha acumulado una deuda de 1.200 millones), que los socialistas, cuya gestión en la autonómica andaluza tampoco es nada boyante (CanalSur registra pérdidas de 100 millones de euros), o formaciones nacionalistas como las catalanas (TV3 acumula una deuda de 7,8 millones y la subvención pública ascenderá este año a 225 millones de euros, la misma cantidad que la Generalitat adeuda a las farmacias).

Tampoco resulta extraño que algunas ya hayan apostado por ERES drásticos y otras se los estén pensando, habida cuenta de que el conglomerado de todas estas cadenas ha llegado a contar con aproximadamente 9.500 profesionales, cifra tres veces superior a la suma de los trabajadores de Antena 3 (cerca de 1.800 empleados) y Mediaset (en torno a los 1400) juntos. No es de extrañar que el ministro Soria siga cuestionando las prioridades del gasto autonómico.

El tabú vasco
Ángel Castiñeira y Josep M. Lozano. La Vanguardia.  17 Junio 2013

Les proponemos un experimento, sencillo y fácil, que requiere su tiempo. Siempre que dialoguen con personas (y, sobre todo, con políticos) de las órbitas socialista y popular –y no digamos con los descontextualizados y universales ciudadanos del mundo– sobre las relaciones Catalunya-España, cuando empiece la consabida letanía de recriminaciones sobre insolidaridad, igualdad, nadie es más que nadie…, en lugar de seguir argumentando, pregunten simplemente cómo valoran el concierto vasco y el sistema navarro desde los criterios que aplican a Catalunya. Tómense su tiempo, insistimos. Porque la primera fase de la respuesta suele ser una larga perorata sobre la inmaculada Constitución y la historia. Cuando su interlocutor haya terminado, acéptenle la respuesta, pero insistan en la necesidad de adoptar el mismo criterio, aunque sea como hipótesis: si a Catalunya no se le puede aceptar el principio de ordinalidad, o el pacto fiscal, o lo que sea en nombre de principios de solidaridad, equidad…; en nombre de estos principios y sólo pensando en aplicar los mismos principios que se exigen a Catalunya, ¿qué se opina del concierto vasco? La pregunta no parece complicada de responder, si el interlocutor ha exhibido algunos principios claros y está mínimamente informado. Pues bien: si alguna vez algún político de los perfiles citados contesta con claridad, agradeceremos la información, porque nunca lo hemos conseguido, ni tan sólo off the record.

Es curioso constatar como todos los monagos y rodríguez ibarra que en el mundo han sido tienen clarísimos los principios y criterios de los que Catalunya no puede escapar y, simultáneamente, que nunca se les haya ocurrido aplicarlos a la situación vasco-navarra y sacar conclusiones. Y eso que sólo pedimos una opinión coherente. A falta de respuestas, se nos ocurren tres alternativas: o que son selectivos en la aplicación de aquel criterio que profirió un destacado político español según el cual la solidaridad sólo debe practicarse con los bienes ajenos; o que, en contra de lo que dicen, la solidaridad y la equidad no son valores superiores porque no cabe exigirlos a todos por igual (y habría que aclarar por qué); o deben reconocer que la Constitución constitucionaliza un cierto grado de insolidaridad y falta de equidad. O, simplemente, que la Constitución se aplica según conviene, como puso en evidencia Alfonso Guerra al vanagloriarse de cepillarse el Estatut catalán pero al que no dolieron prendas para colar un estatuto para Andalucía cuya aprobación violentó la Constitución. Para salir de dudas sobre tanto interrogante, podría plantearse al menos que la transparencia, con ley o sin ella, afectara al cómo (pecado de lesa bilateralidad) y al resultado del cálculo del cupo vasco. No es probable, nos tememos.

El concierto vasco es el gran tabú de la política española, mientras que los insolidarios somos los catalanes. Esperemos que algún día se analicen los mimbres que configuran este cesto, aunque la conclusión sea políticamente incorrecta. Claro que al final la razón esgrimida para negar algo semejante al concierto a Catalunya (la propuesta de pacto fiscal no llegaba ni a eso) reside en su diferente peso porcentual sobre el PIB español, lo que es curioso en boca de quienes nos acusan a los catalanes de interesados solamente en el dinero. Hemos de aguantar que socialistas y populares nieguen cualquier posibilidad de asimetría y trato bilateral en lo que se refiere a Catalunya, y encima hemos de escuchar a los mismos socialistas y populares decir que el concierto vasco no se toca. La cláusula Camps no está en la Constitución, pero sí que está selectivamente dirigida a Catalunya en las mentalidades políticas españolas. Planteen algún interrogante a socialistas y populares sobre el concierto vasco, y pocas diferencias encontrarán entre Mayor Oreja, Patxi López y los líderes de Bildu. Y, mientras, vean dónde para el trémulo intento de Alicia Sánchez Camacho de hablar de un trato singular para Catalunya o recuerden a López enorgulleciéndose de que no hacía recortes, escondiendo su asimetría bilateral en una humareda de derecha-izquierda. Ya se sabe que hay políticos sádicos e imbéciles a los que les encanta hacer recortes y perder apoyo electoral. Y todo, aderezado con la apelación a altísimos valores universales que, parece, preocupan a todos menos a los catalanes.

En fin. Sólo pedimos el modesto ejercicio intelectual de aclarar qué le dirían al País Vasco y a Navarra si los valoraran con los mismos criterios que se exigen para Catalunya. Y viceversa. Es pura curiosidad, claro. Y más ahora que tenemos en el horizonte una reforma constitucional. ¿O también será selectiva? De entrada ya sabemos que de asimetría, bilateralidad y ordinalidad, nada de nada; y que el estatus vasconavarro no se toca. Esto ayuda quizás a comprender mejor al independentismo catalán. No se ha entendido algo muy relevante: que el independentismo por convicción sólo es una parte del independentismo catalán actual. Existe y aumenta un independentismo por exclusión o derivación, que considera que todas las otras vías son vías muertas o cerradas. Cuando escuchamos apelaciones a la solidaridad y a la imposibilidad de la bilateralidad y la asimetría, miramos al País Vasco y Navarra y nos maravillamos del silencio que les envuelve al respecto. Y entonces pensamos que los adalides de tan altos valores tienen un compromiso selectivo con ellos. Pues probablemente el problema no lo tienen con la aplicación de dichos valores. El problema lo tienen con Catalunya.

Ángel Castiñeira y Josep M. Lozano, profesores de Esade (URL).

Claves de memoria
MAITE PAGAZAURTUNDÚA. EL CORREO  17 Junio 2013

He defendido alguna vez que no creo que tengamos distancia suficiente para edificar la memoria institucional del horror en el que chapoteábamos para sobrevivir. Me parecía que no estábamos maduros para la memoria colectiva de estas décadas. Pensaba –pienso– que el miedo ejerce demasiada presión sobre nuestras conciencias a la hora de valorar la estrategia sistemática de la violencia de ETA y su entorno. Sin embargo Joseba Arregi ha venido alertando de dos grandes presiones ineludibles a las que se está sometiendo a la opinión pública vasca.

Una, la del olvido interesado a través de palabras bonitas como reconciliación, convivencia o reconocimiento mutuo.
Otra, la de la desfiguración de lo acontecido para propiciar la exculpación de responsabilidades.

Considera Arregi que si no se impide la contra-narrativa, no se podrá contar la verdad, ni se podrá obligar a asumirla a los responsables de décadas de terror.

El terrorismo es una violencia que reclama legitimidad también a posteriori y la nueva Batasuna, el colectivo de presos o la ETA no disuelta no renuncian ni a su narrativa, ni a su historia, ni a exigir un discurso cómodo exigiendo que no se les incomode. El pacto tácito en el que parece moverse gran parte del Parlamento vasco sería el de que a cambio de dejar de matar hay que generar un espacio cómodo para encajar el discurso de ETA y un espacio cómodo para eludir las condenas de los jóvenes y mayores que están en la cárcel. Lugar al que les llevaron sus conmilitones y sus líderes políticos, con sus discursos, su política de captación y de adiestramiento para matar.

Uno de los analistas más reputado de la prensa vasca ha escrito estos días que los planes del Gobierno vasco pueden convertirse en una especie de placebo que evite un relato verídico y justo del pasado y que sobra la ingeniería social que buscaría arcangél-icamente resetear ciudadanos ideales para los nuevos tiempos.

Digerir el pasado es un proceso incómodo y molesto, pero necesario. Y el lenguaje, en esta fase, va a ser el principal terreno de verdad o de maquillaje del terror. Mirando con distancia cómo se escaquea el mundo de ETA, el voluntarismo arcangélico, los más dulces de entre nosotros, cabe preguntarse cuál es el centro de gravedad que esconde ETA.

Grundy, estudioso de las ideologías de la violencia puede servirnos para entender que debemos evaluar democráticamente las demandas terroristas y no dar otra respuesta que la prevista legalmente. Seguramente le conviene a la sociedad dejar en evidencia los saltos argumentales y piruetas que el mundo de la vieja-nueva Batasuna realiza para no arañar la legitimación de su historia y de su ideología.


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