AGLI Recortes de Prensa   Martes 18 Junio 2013

PP-PSOE
El pacto de los necios
Manuel Llamas Libertad Digital 18 Junio 2013

Rajoy y Rubalcaba al fin han alcanzado su particular Pacto de Estado contra la crisis, tras acordar la semana pasada una posición común de cara al importante Consejo Europeo que tendrá lugar los próximos días 27 y 28. Muchos son los que han aplaudido este cordial entendimiento entre PP y PSOE sin tan siquiera entrar en el contenido concreto, como si el mero pacto bipartidista fuera un motivo de alegría, cuando en realidad constituye una necedad.

El consenso está sobrevalorado en España y, de hecho, lejos de suponer una ventaja, podría resultar contraproducente y sustancialmente dañino para el país. Si, por ejemplo, Rajoy y Rubalcaba coincidieran mañana en la necesidad de que saliéramos del euro, esquivando así los incómodos e impopulares ajustes que debe aplicar la clase política, sería una terrible noticia para todos, con independencia de que apoyemos o no tal decisión. Algo similar sucede en Argentina, donde el consenso peronista gobierna desde hace décadas más allá de las siglas que enarbole una u otra fuerza política. Es decir, el consenso no es bueno ni malo per se, todo depende de su contenido.

En el caso que nos ocupa, el pacto entre populares y socialistas es una mala noticia para España por diversos motivos. Basta con observar la esencia del documento para percatarse de su único y verdadero objetivo: más gasto público y manipulación monetaria para suavizar y retrasar aún más las reformas estructurales y los recortes que ya hace tiempo se deberían haber acometido para recuperar la solvencia. El texto no hace ni una sola mención a la necesidad de la austeridad pública y la liberalización económica a escala nacional, sino todo lo contrario. La proposición de Rajoy y Rubalcaba es un panfleto socialdemócrata ideado para rechazar los ajustes que recomienda Berlín. Se trata, simplemente, de otro canto al despilfarro y una nueva alabanza al intervencionismo público y monetario.

Así, ambos partidos coinciden en defender la "recapitalización directa de los bancos" a través del fondo de rescate europeo. Es decir, PP y PSOE apoyan sin fisuras el auxilio público de entidades financieras, sólo que empleando el dinero de todos los contribuyentes de la Zona Euro, lo cual es igualmente inmoral y contraproducente. Además, solicitan que el Banco Central Europeo (BCE) preste o avale directamente la concesión de préstamos a pymes españolas para reducir sus costes de financiación, ignorando así las causas últimas de que no fluya el crédito a escala nacional. Por si fuera poco, también coinciden en exigir a Bruselas más inversión pública en los países del Sur, como si España no tuviera ya suficientes infraestructuras ruinosas dignas de liquidación. Lo mismo sucede con su plan para fomentar el empleo juvenil, consistente en elevar aún más las subvenciones a la contratación, sin reparar lo más mínimo en las graves rigideces y deficiencias que sigue presentando la regulación laboral en España.

Y ello sin contar el broche final del citado pacto, donde PP y PSOE declaran su devoción por la construcción de una Europa social y el mantenimiento del Estado del Bienestar, sin percatarse de que dicho modelo condena el Viejo Continente al declive, la decadencia y la marginación en la era global. No en vano, el siguiente párrafo lo firmarían de principio a fin y sin vacilar Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo:

La Unión Europea debe impulsar el papel de los agentes sociales, favoreciendo su consulta y participación con vistas al desarrollo de la dimensión social europea, asegurar un alto nivel de protección social, proteger los derechos laborales y fomentar los servicios públicos como la sanidad y la educación de calidad.

Las palabras libertad y capitalismo, que hacen referencia a los auténticos motores del desarrollo económico y la calidad de vida de los individuos, brillan por su ausencia. Si el tan manido consenso implica esto, más socialismo y, por tanto, destrucción de riqueza y empleo, tal y como han acordado Rajoy y Rubalcaba a nivel europeo, el Pacto de Estado se convertirá en una nueva rémora para el futuro de España.

ETA
En Noruega también hay 'tontos útiles'
Cristina Losada Libertad Digital 18 Junio 2013

La banda terrorista ETA envió gente a Noruega allá por los años ochenta para enseñar a poner bombas a unos samis o lapones radicales que tenían un conflicto con el Gobierno noruego por la construcción de una presa. El periodista Florencio Domínguez, que investiga a ETA desde hace años, cuenta también que los terroristas españoles se marcharon al poco tiempo. Los lapones se mostraban incapaces de cumplir las normas básicas de la clandestinidad. Eran unos bocazas, escribe. No sé qué hubiera pasado en Noruega de haber sido aquellos samis mejores aprendices de terrorista de lo que fueron.

Lo que sabemos es que, años después, Noruega se ofreció a mediar entre ETA y el Gobierno español, que fue una de las sedes de la negociación de Zapatero y que sirvió de refugio a elementos dirigentes de la banda que participaban en aquellas conversaciones. Esa hospitalidad se acabó hace bien poco, en febrero, cuando fueron expulsados. Como se ve, las autoridades noruegas se tomaron su tiempo para comprobar que ETA no estaba dispuesta a la disolución ni al desarme. No obstante, su afán por implicarse en lo que llaman "el conflicto vasco", que es la denominación acuñada por la banda y sus auxiliares, permanece.

El diario El Mundo ha revelado que el Instituto de Investigación sobre la Paz de Oslo tiene un proyecto sobre "soberanías imaginadas" en el que estudia los casos de Chipre, el noreste de la India y el País Vasco. Tal selección suscita, como mínimo, algunas preguntas, pero, en fin, cada uno estudia lo que le parece. Los interrogantes se caldean al comprobar el contenido y los participantes del primer seminario, cuyo resumen presenta bajo el título "El nuevo proceso de paz vasco o cómo aplaudir con una sola mano".

Esto de "aplaudir con una sola mano" viene del budismo zen. Para llevar a los aprendices a la iluminación o satori, el maestro les enfrentaba a preguntas imposibles de contestar racionalmente. La de cuál es el sonido de una sola mano, o cómo suena el aplauso de una sola mano, es una de ellas: una koan clásica. Una paradoja, para entendernos. La paradoja del Instituto de Oslo es que, dedicándose a la investigación, sólo reciba, respecto del País Vasco, a gentes alineadas con las posiciones de la izquierda abertzale, que no ha sido otra cosa que un satélite de ETA.

Grupos terroristas como ETA o el IRA siempre buscaron aliados en otros países. Cortejar a tontos útiles dispuestos a prestarles cierta respetabilidad a pesar de sus crímenes ha sido una prioridad para esas bandas. Pero dejarse utilizar por terroristas no sólo es estúpido. Prolonga el terrorismo y le ayuda a conseguir sus objetivos. El Gobierno noruego, que es el principal financiador del Instituto de Oslo, debería saberlo. Y el Gobierno español debe hacérselo saber.

300 años ¿de qué?
Los mitos fundacionales del nacionalismo catalán
FERNANDO PAZ www.gaceta.es 18 Junio 2013

Entre las imágenes que el nacionalismo catalán ha difundido con más éxito encontramos una primera que asegura que Cataluña y España son dos realidades políticas contrapuestas.

El motivo de dicha convocatoria, que se celebrará el próximo mes de diciembre, es mostrar cómo España, en su conjunto menos desarrollada, ha venido parasitando a la industriosa Cataluña en los últimos siglos y sigue haciéndolo en la actualidad. El título del evento “España contra Cataluña: una mirada histórica 1714-2014” resulta muy esclarecedor.

El propósito es el de definir a Cataluña como una nación mártir -condición natural de cualquier nacionalismo que se precie-, aplastada por un verdadero alud de políticas impositivas dirigidas desde Madrid. Estas políticas no sólo la han esquilmado, sino que han convertido su sacrificio en estéril por cuanto España no ha dudado en reprimir la cultura catalana en todas sus formas. Desde el catastro del siglo XVIII -comienzo del presunto expolio- hasta nuestros días, y desde la guerra de Sucesión -que el nacionalismo pretende de Secesión- hasta el franquismo, toda la historia de Cataluña ha sido la de una represión de proporciones colosales ejercida por España.

El origen de toda la victimización catalanista se sitúa en 1714, cuando Barcelona fue tomada por las tropas felipistas en el marco de la guerra de Sucesión. La verdad, sin embargo, es que dicha guerra fue un enfrentamiento entre españoles -e, insertos en el conflicto, también entre catalanes- a causa de la sucesión al trono de España, que por supuesto tuvo sus connotaciones económicas y culturales, pero en el que no faltaron catalanes entre los partidarios de Felipe de Borbón. Muchos de los cuales, por cierto, tuvieron que emigrar a otras partes de España, pues fueron sometidos a una persecución sin cuartel por parte de los austracistas catalanes, aunque los nacionalistas no echan cuenta de ellos cuando se refieren al exilio que han protagonizado los catalanes en la historia.

Lo cierto es que los episodios en los que se refleja el apoyo de una parte sustancial de Cataluña a la causa borbónica no son escasos; el de los somatenes de Tortosa, que ayudaron al rey a la conquista de Tarragona; el de la Compañía de Guardas de Cataluña o el del Regimiento de Fusileros de Montaña del Rosellón; el de los defensores de la franja de Aragón, voluntarios huidos de la dominación austracista; o los mil de Vic, voluntarios catalanes que defendieron esta localidad.
Es claro, sin embargo, que una mayoría de catalanes se decantó por la causa del archiduque Carlos. Tan claro como que esta causa no tenía la más mínima cualidad nacionalista. Rafael Casanova, convertido hoy en un símbolo separatista, era un austracista que luchaba para que en toda España triunfase la causa del archiduque; no para que venciese en una Cataluña opuesta a la borbónica España.

En la defensa de Barcelona de 1714, el último gran bastión del archiduque en la península -defensa que Voltaire consideró ejemplo de fanatismo religioso por la convicción que el propio Casanova puso en el mantenimiento de la fe católica, la moral y la costumbres- los bravos dirigentes catalanes se aprestaban al combate bajo inequívocas advocaciones, como la del barcelonés general Villarroel: “Por nosotros y por toda la nación española peleamos. Hoy es el día de morir o vencer, y no será la primera vez que con gloria inmortal fue poblada de nuevo esta ciudad defendiendo la fe de su religión y sus privilegios”.

Pese a lo desesperado de la situación, los barceloneses mantuvieron sus posiciones con decisión, llamando a un último combate, ya que de otro modo quedarían “esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España”.

La resistencia, pese a todo, de nada sirvió. Abrumados por ejércitos más numerosos, el 11 de septiembre de 1714 los partidarios del archiduque en la ciudad condal hubieron de capitular. Jamás pudieron sospechar que, siglo y medio más tarde, su memoria sería raptada y falsificada por un grupo de catalanes en busca de un mito fundacional.
Si el mito nacionalista ha sido erigido sobre una patraña histórica de dimensiones poco comunes, el del expolio no lo ha sido menos.

A finales del siglo XVIII, dos terceras partes de todo lo que se consumía en España era de procedencia extranjera. Cuando en 1771 se fundó en Cataluña la Real Compañía de Hilados y Tejidos de Algodón la industria nacional estaba escasamente desarrollada, y se encontraba en una evidente situación de desventaja frente a los productos importados. Pero los catalanes supieron jugar tan bien sus bazas que en 1802 se prohibía la importación de tejidos fabricados de algodón. Durante los años siguientes ellos y los productores agrícolas lograrían mantener la política arancelaria, pero sólo a partir de 1832 se elevaría esta a la categoría de política económica nacional.

De la confluencia de estos intereses y de la necesidad de reducir un déficit público desbocado, nació la primera gran fábrica de maquinaria en Cataluña, creada con dinero de Hacienda, mediante la cesión de 350.000 pesetas a la sociedad Bonaplata, Vilaregut, Rull y Cía. que, junto a la abolición de los privilegios para la importación de tejidos, produjo la explosión de la industria catalana.
Que la evolución del conjunto del país en el siglo XIX vino determinada por los intereses de los industriales catalanes es algo que nadie discute. La presión para que el gobierno español mantuviese el arancel no cesó en ningún momento, y los industriales catalanes buscaron y encontraron aliados en los cerealistas castellanos y en los industriales vascos. Durante esta mitad del siglo, los aranceles se reforzaron casi sin interrupción: el objetivo era proteger la industria catalana aún a pesar de que aquel monopolio de facto era subvenido por el conjunto del país, al que perjudicaba.

La falta de competencia, empero, también terminó por ser lesiva para la propia industria textil catalana, que vio reducirse el número de sus fábricas a una cuarta parte. Aquél revés condujo a la necesidad de salir el marco regional y estar presente en Madrid, justo en el momento en el que el liberalismo comenzaba a abrirse paso con decisión en la política nacional. El pensamiento de que Cataluña era culpable de buena parte de los males nacionales por su empeño en el proteccionismo arraigó con rapidez, mientras los industriales catalanes reclamaban compensaciones ante el desequilibrio entre lo que Cataluña compraba y lo que vendía en el conjunto de España. El empuje librecambista fue, al cabo, infructuoso, pese a lo que prometía el gobierno de Narváez que, finalmente, concluyó plegándose a las presiones proteccionistas. El arancel de 1849 supuso el gran espaldarazo para los textiles catalanes, completado con el de 1891; para entonces, los gobiernos actuaban de completo acuerdo con los intereses de la industria barcelonesa.

Entre tanto se había desarrollado una corriente ideológica que cristalizó en torno al llamado catalanismo, y que se nutría de inspiraciones no pocas veces etnicistas, que no habrían llegado a desbordar la categoría de curiosidad exótica si no hubiese sido porque sirvió a los intereses de esa burguesía industrial. Increíblemente fue gestándose en Cataluña un sentimiento de singularidad, a la sombra de los ingentes beneficios económicos obtenidos del conjunto de España. De un modo ciertamente sorprendente, el nacionalismo catalán se fraguó como la protesta de los privilegiados.
Durante el siglo XX, todos los gobiernos españoles favorecieron el desarrollo de la región catalana, consecuencia lógica de haberla convertido en la punta de lanza de la industria nacional, incluyendo desde luego la época del general Franco.

Cataluña cimentó, además, su despegue industrial en una emigración procedente de las más variadas regiones de España. Allí cristalizó el esfuerzo de generaciones de españoles que han construido la Cataluña actual. Por eso, nadie ha lamentado los esfuerzos que se dedicaron durante tanto tiempo a la industrialización de Cataluña, por más que la Generalidad se permita sembrar un odio contra España que espera rentabilizar en forma de un poder político y de unos negocios tan dudosos como los que estos días saltan a la primera plana de la actualidad.

Los peligros de la mitología
El notable hispanista británico JH Elliott ha puesto de manifiesto en muchas ocasiones la falsedad sobre la que se asienta la interpretación nacionalista de la historia de Cataluña. Discípulo de Vicens Vives, denuncia el peligro de la mitología en la formación de las identidades colectivas y nacionales, que en el caso de Cataluña deriva en una “mitología dominante y que entorpece la auténtica investigación”.

Para el historiador, Cataluña no ha sido nunca ni “un Estado-nación embrionario”, ni “un Estado-nación abortado” ni “según les gusta describir a algunos historiadores catalanes, un Estado-nación pero con soberanía imperfecta”.

Catalanes de Franco
La figura más destacada del catalanismo durante el primer tercio del siglo XX fue, sin duda, la de Francesc Cambó. Patriarca de un regionalismo que ya apuntaba maneras nacionalistas, al estallar la guerra civil Cambó creó para Franco la Oficina de Prensa y Propaganda en París. Formada casi exclusivamente por catalanes y financiado con los fondos de la Lliga, la Oficina difundió por toda Europa los argumentos que legitimaban la causa de la España nacional.

La labor propagandística de los catalanes de Franco fue de una gran importancia, pues se trataba del único servicio de propaganda de que disponían los nacionales a comienzos de la guerra. En manos de Joan Esterlich, hombre de confianza de Cambó, tuvo un cierto éxito a la hora de contrarrestar la propaganda republicana, sobre todo la dirigida a los católicos europeos.

Además de la revista Occident, en la que firmaban algunos de los intelectuales más destacados de Europa, revistió especial trascendencia la iniciativa de publicar el Bulletin d´Information Espagnole, que tiraba la enormidad de 70.000 ejemplares y que era enviado a los consulados y embajadas, y a los principales diarios y revistas. Los catalanes de Franco lograron, de este modo, difundir por todo el mundo el punto de vista de la España nacional.

POR QUÉ SIEMPRE GANAN ELLOS
EDURNE URIARTE.  ABC  18 Junio 2013

El problema de los intelectuales catalanes progresistas es que han llegado a un punto tal de asunción de ideas nacionalistas que han olvidado la existencia de un pueblo español

¿POR qué los nacionalistas ganan siempre en la imposición de sus postulados? No por el populismo eficaz de la culpa de España o por el control del sistema educativo, cosas que ayudan pero no son determinantes. Sobre todo, ganan siempre por incomparecencia del adversario, en este caso, el líder político o intelectual que cree en la españolidad de Cataluña y del País Vasco, pero tiene tanto miedo a sentirse español que hasta se pone a dar argumentos a los nacionalistas.

No hay más que ver lo que está ocurriendo con conocidos intelectuales catalanes cercanos al socialismo con lo del referéndum independentista, ansiosos por apuntalar los puntos de vista de los nacionalistas. Lo han hecho algunos, por ejemplo, con las palabras del primer ministro británico, David Cameron, la semana pasada, en relación con el referéndum independentista de Escocia y Cataluña. No hay que minusvalorar las cuestiones de la identidad, hay que dar argumentos y, después, hay que dejar que el pueblo decida, dijo Cameron. Y les ha faltado tiempo a algunos progresistas catalanes para entusiasmarse con Cameron, aunque sea conservador. Y para alabar lo que consideran mayor sentido democrático de los británicos pues allí sí se deja decidir al pueblo, no como aquí. Comprando así todos los ingredientes nacionalistas del «derecho a decidir».

Que los intelectuales progresistas ignoren la historia y las leyes británicas da una idea del estado lamentable de este debate. Que ignoren la diferencia fundamental entre una Escocia que fue independiente hasta principios del XVIII y tiene una legitimidad histórica que no tienen ni Cataluña ni País Vasco. Y que ignoren la inexistencia de una Constitución escrita británica y una ley fundamental sobre la unidad de la nación que nosotros sí tenemos. Dos diferencias, la histórica y la legal, que hacen el caso escocés completamente distinto del nuestro.

Si la solución a este debate fuera una sencilla consulta al pueblo, el pueblo español también podría plantear su deseo de volver al Estado centralizado o a cualquier otra fórmula de organización territorial diferente de la que tenemos. Y, siguiendo el consejo de Cameron, daríamos argumentos y, después, que el pueblo decida. Lo que, según la lógica de los progresistas catalanes, sería profundamente democrático. Siempre que aceptaran, claro está, que existe un pueblo español con derecho a decidir, cosa que está por ver, dado su grado de interiorización del discurso nacionalista.

He ahí el problema de los intelectuales catalanes progresistas y de su partido de referencia, el PSC, que han llegado a un punto tal de asunción de ideas nacionalistas, que han olvidado la existencia de un pueblo español. No sólo desprecian la historia y las leyes, también obvian el eje central de todo derecho a decidir, el sujeto de tal derecho. Un sujeto, el español en términos históricos y legales, de una paciencia infinita en este debate, que podría tener la tentación de seguir los consejos de Cameron, tal como quieren los progresistas catalanes, y ponerse a decidir, por ejemplo, un cambio de la estructura territorial del Estado. Es lo que tiene ponerse a decidir, que el pueblo puede decidir en muchas direcciones.

Moncloa encuentra una maraña de 6.000 leyes, decretos y normas que se superponen
El jefe del Ejecutivo presenta este miércoles la reforma de las administraciones públicas, una de las más importantes promesas del Gobierno junto a la reforma local, que puede levantar ampollas con las comunidades autónomas. El trabajo de la comisión creada en el Ministerio de la Presidencia busca simplificar el prolijo y confuso maremágnum de normas superpuestas que elevan la carga adminsitrativa sobre empresas y familias, según recoge el informe de la Comisión europea al Plan Nacional de Reformas para este año. El informe ocupa 2.000 folios.
Nacional www.vozpopuli.com 18 Junio 2013

Casi 6.000 leyes, decretos, reglamentos y normas se superponen entre el Estado y las comunidades autónomas, creando una ingente maraña que pretende simplificar la reforma de las administraciones públicas, una de las propuestas más ambiciosas del Ejecutivo. Mariano Rajoy le encargó a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que coordinara al equipo de trabajo que ha dedicado meses en intentar desenmarañar las enormes duplicidades competenciales que ha ido generando nuestro modelo de Estado, que se traduce en esas casi 6.000 normas duplicadas, según ha podido saber Vozpópuli.

La intención de Moncloa es llevar el viernes al Consejo de Ministros el informe de la reforma de las administraciones públicas, que ocupa nada menos que 2.000 folios. Pero para darle más dimensión a un profundo cambio comprometido con Europa, será el propio Rajoy quien lo adelante este miércoles en una comparecencia pública. Será otra forma más de lanzarle un mensaje a la UE tras las recomendaciones que la Comisión Europea hizo al Gobierno español respecto a su plan nacional de reformas para este año.

Decía la Comisión que la estructura administrativa "altamente descentralizada precisa de una coordinación reforzada entre las distintas administraciones públicas, tanto para reducir costes como para limitar la carga administrativa sobre las empresas y las familias". Con ese fin, prosigue el texto, "se han realizado varias iniciativas y otras están en curso. En especial, en febrero de 2013 el Gobierno presentó un proyecto de Ley de Reforma de la Administración Local (que debe aprobar el Parlamento antes de finales de 2013), y se creó un comité de reforma de la administración pública, el cual presentará propuestas de reforma para el final de 2013". Lo cierto es que el anteproyecto, que no proyecto, de reforma de la Ley Local no se presentó en febrero sino en mayo y está pendiente todavía del informe del Consejo de Estado.

La reforma local se saldó con la rebelión de los alcaldes del PP, la de las Administraciones Pública puede desembocar en la de los presidentes autonómicos

La idea es tener culminada para finales de este año la nueva norma que comienza su andadura este viernes en el Consejo de Ministros y que necesita remitirse a los órganos consultivos, como el Consejo de Estado, y más tarde tramitarse en el Congreso y Senado. Todo ello, si no se repite la historia, y, como con la reforma local, tropieza con la rebelión, en este caso, de las Comunidades Autónomas, si sienten invadidas sus competencias. Si los ayuntamientos, que entran bajo el control del Estado, se levantaron en armas contra Hacienda y han conseguido ir descafeinando la reforma, la simplificación de la Administración central y autonómica puede acabar siendo considerada una declaración de guerra.

No necesitan mucho los barones territoriales, incluidos los del PP, que son mayoría, para enfrentarse al ministro de Hacienda y de Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, con quien deben acordar el reparto asimétrico del déficit, pero otra cosa es presentar resistencias contra la vicepresidenta, responsable última de este proyecto.

Por otro lado, la comisión da un toque al Gobierno porque si bien "sigue su curso" las medidas encaminadas a mejorar el funcionamiento de nuestro sistema judicial que "algunas medidas están sufriendo retrasos y sigue habiendo margen para aumentar la eficacia del poder judicial en España". Y es que una de las quejas recurrentes, es la falta de seguridad jurídica para el establecimiento de empresas en nuestro país, generada, entre otras cosas, por la multiplicidad de regulaciones producto de nuestro modelo de Estado. De ahí que junto a la reforma de las administraciones públicas el Gobierno tenga comprometida una Ley de Unidad de Mercado.

Cataluña
La Consejería de Cultura margina a los castellanohablantes en la convocatoria de subvenciones culturales para 2013
La Oficina de Apoyo a la Iniciativa Cultural excluye de las ayudas a ‘las programaciones que no utilicen el catalán o el aranés en la difusión de las actividades’, y exige el nivel C de catalán para poder optar a una beca.
Redacción www.vozbcn.com 18 Junio 2013

La Oficina de Apoyo a la Iniciativa Cultural (OSIC) de la Generalidad de Cataluña, dependiente de la Consejería de Cultura, ha anunciado una nueva convocatoria de subvenciones ‘en material cultural’ para este 2013 por un total de 8,4 millones de euros (Resolución CLT/1252/2013), una cantidad que ‘se podrá ampliar en función de las solicitudes recibidas y de la disponibilidad presupuestaria’.

Las ayudas, recogidas este lunes en el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC), abarcan todo tipo de ámbitos culturales, desde las artes escénicas y la música, hasta las artes visuales, pasando por la danza, el circo, el teatro, la literatura, la pintura, la arqueología, la fotografía, y el patrimonio cultural y etnológico, entre otros.

Sin embargo, como es habitual en Cataluña, todas las subvenciones se rigen por un principio común: la discriminación de los castellanohablantes.

El español, como una lengua extranjera
Según las bases específicas que establecen los criterios para otorgar las ayudas (Resolución CLT/905/2013), en buena parte de las líneas de subvención, ‘quedan excluidas las programaciones que no utilicen el catalán o el aranés en la difusión de las actividades’, es decir, aquellas que utilicen el castellano o una lengua extranjera

Esta exclusión afecta a las actividades del ámbito de las artes escénicas, la música, las artes visuales, el asociacionismo, la cultura popular y tradicional, y el patrimonio etnológico.

En otros casos, en los que la Consejería no veta las actividades realizadas en español, se valora como un mérito el uso del catalán o el aranés a la hora de fijar los criterios de puntuación para establecer la cantidad a otorgar.

Nivel C de catalán para optar a una beca
Las bases específicas de las subvenciones también establecen que, para poder optar a una beca, ‘todas las personas aspirantes deberán tener el certificado de la Dirección General de Política Lingüística de nivel de suficiencia de lengua catalana (nivel C) o un título, diploma o certificado equivalente’. Se trata del segundo más alto de los cinco niveles establecidos por la Generalidad, y solo un escalón por debajo del equivalente al de un licenciado en Filología catalana o en Traducción e Interpretación.

Este requisito es exigido incluso para acceder a las becas ‘para la realización de prácticas relacionadas con los diversos procesos de la conservación-restauración de los bienes culturales muebles’.

1,2 millones para promocionar la lengua catalana y la literatura en catalán
Por último, la convocatoria de subvenciones hecha pública este lunes, destina 350.000 euros a ‘iniciativas de entidades sin ánimo de lucro dirigidas a promover el uso de la lengua catalana en Cataluña’; y 200.000 euros a ‘iniciativas de empresas dirigidas a promover el uso de la lengua catalana en Cataluña’.

También se asignan 65.000 euros a ‘edición de obras literarias de especial interés cultural en catalán y occitano’; 345.000 euros a ‘proyectos que articulen los sectores profesionales en el ámbito de las letras catalanas’; y 256.284,08 euros a ‘actividades literarias’, principalmente para la ‘creación de obras literarias en lengua catalana‘ y para ‘traductores y traductoras para la traducción al catalán de obras literarias de especial relevancia en otras lenguas’.

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País Vasco
Rajoy y el 'proceso' con ETA
Cayetano González Libertad Digital 18 Junio 2013

Un día es ver a Bolinaga, ese enfermo "terminal", torturador/secuestrador de Ortega Lara al que el Ministerio del Interior concedió hace diez meses el tercer grado penitenciario y un juez puso en libertad, tomando chiquitos por los bares de Mondragón. Otro es contemplar al sanguinario etarra Valentín Lasarte pasear tan ricamente por las calles de Lodosa disfrutando de un permiso penitenciario. O asistir atónitos al akelarre protagonizado este sábado en Biarritz por los huidos de ETA en un acto de evidente apología del terrorismo. O conocer que el Gobierno de Noruega financia con 1,1 millones de euros seminarios en los que se estudia "el movimiento vasco de autodeterminación" y en el que participan dirigentes de Sortu. O leer el "Informe de vulneración de Derechos Humanos en el caso vasco" encargado por el Gobierno de Vitoria y en el que se meten en el mismo saco los asesinatos de ETA con los cometidos por los GAL o por –según el citado informe– las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Son sólo cinco ejemplos tomados de la actualidad que sirven para confirmar lo que muchos nos temíamos y algunos quieren seguir sin ver: el Gobierno de Rajoy no se habrá sentado en los dieciocho meses que lleva en el poder en una mesa con ETA como hizo el Gobierno de Zapatero, pero está dejando que continúe lo que se conoce como el proceso de paz, que inició el expresidente socialista antes incluso de llegar a La Moncloa en 2004 y que fue pilotado en sus momentos clave por el actual líder de la oposición y secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. El Gobierno del PP dirá que algunos de los hechos citados anteriormente han sido consecuencia de decisiones judiciales en las que él no tiene nada que ver, o tomadas por otras instituciones. Excusas de mal pagador para intentar repartir o diluir las responsabilidades.
Dejar hacer

La estrategia del actual Gobierno del PP es muy sencilla y al mismo tiempo muy propia de su jefe: se trata de que pase el tiempo y dejar hacer a otros, sean estos el actual Gobierno vasco del PNV, el PSE, el entorno de ETA, los mediadores internacionales o el Gobierno de Noruega. Eso sí, que no se note mucho. Si el proceso encalla, se le da un empujón y se promueve la puesta en libertad de algunos presos. Con Bolinaga se les fue la mano y tuvieron una reacción en la opinión pública que les asustó, porque, claro, esas cosas quitan votos, como se vio en las elecciones vascas del pasado mes de octubre, donde el PP se dio un batacazo monumental y pasó a ser la cuarta fuerza política en la Cámara autonómica. Tampoco es incompatible en esa estrategia que de vez en cuando se detenga a algún miembro de ETA o se hagan declaraciones altisonantes pero vacías de contenido –ese papel lo suele desempeñar el ministro Fernández– sobre la supuesta firmeza del Ejecutivo a la hora de plantar cara a la banda terrorista.

Tres hechos que no han sido explicados
En el pasado reciente hay tres hechos relevantes que no han sido suficientemente explicados por sus protagonistas –fundamentalmente Zapatero y Rajoy–, lo que no obsta para que vistos ya con una cierta perspectiva arrojen luz para entender lo que está sucediendo en el momento presente.

Primer hecho relevante: el 23 de julio de 2008, a los cuatro meses de haber perdido por segunda vez con Zapatero unas elecciones generales, Rajoy acudió al Palacio de La Moncloa para entrevistarse con aquél. Tras la reunión se dijo que habían alcanzado un pacto en política antiterrorista, pero nunca se ha conocido un documento escrito del mismo. Lo único que sucedió es que en los meses siguientes el líder del PP empezó a apoyar al Gobierno socialista en su política antiterrorista, llegando incluso a afirmar que había cambiado sustancialmente respecto a la seguida en la primera legislatura.

Segundo hecho relevante. El 20 de octubre de 2011 ETA anunció el "cese definitivo" de su "actividad armada". Ese día Rajoy hizo una declaración formal ante los medios en la sede del PP de la calle Génova y para asombro de propios y extraños afirmó que el anuncio de ETA se había producido "sin ningún tipo de concesión política". Posteriormente se supo que esa frase fue añadida por el propio Rajoy al texto que le habían preparado sus colaboradores después de haber conversado telefónicamente con Zapatero.

Tercer hecho relevante. El 10 de enero de 2012, cuando no había pasado ni un mes de su salida de La Moncloa, Zapatero se reunió durante dos horas en la sede del Ministerio del Interior con el titular de esta cartera, Jorge Fernández Díaz. Es de suponer que ese encuentro se celebró con el visto bueno del ya presidente Rajoy. Y también es de suponer que en el mismo Zapatero le transmitió al nuevo ministro del Interior los compromisos que su Gobierno había adquirido con ETA, como habían sido las negociaciones en Oslo, y en definitiva en qué punto se encontraba el proceso.
Rajoy: Gobierno como si ETA no existiera

Rajoy suele comentar, las pocas veces que no habla sólo de economía, que gobierna como si ETA no existiera. Craso error, porque ETA ya lo creo que existe. El presidente del Gobierno, que fue, aunque por un breve espacio de tiempo, ministro del Interior, sabe de sobra que ETA es algo mas que los comandos que integran sus pistoleros. ETA es un proyecto político que hasta hace año y medio ha matado a 857 personas para conseguir la independencia de lo que ellos llaman Euskal Herria e instaurar en ese territorio –lo dicen sus documentos– una república socialista. Para eso, ETA necesita el poder, y de momento –gracias a Zapatero, a los seis vocales del Tribunal Constitucional, comandados por Pascual Sala, que legalizaron a su brazo político y a la inacción de Rajoy– han conseguido ya gobernar en Guipúzcoa, en San Sebastián, en muchos otros ayuntamientos del País Vasco y de Navarra y ser la segunda fuerza política del Parlamento vasco, amén de tener siete diputados en el Congreso a través de la coalición Amaiur, con la que por cierto el ministro Wert se reúne para explicarle su reforma educativa, dándole de esa manera carta de naturaleza y de normalidad: "Se les trata como al resto de grupos políticos", explican de forma torticera portavoces del Ministerio de Educación.

Falsear el relato de lo sucedido
Pero además la actitud de Rajoy de gobernar como si ETA no existiera lleva aparejada el riesgo, que ya es una realidad, de dejar que el relato de lo que ha sucedido en el País Vasco en los últimos cincuenta y cuatro años –ETA nació en 1959– lo elaboren, lo escriban y lo cuenten los amigos de los terroristas, eso que se ha venido en denominar "la izquierda abertzale", o los nacionalistas del PNV, que nunca han arrimado el hombro para conseguir la derrota de quienes nacieron en su seno, porque no les ven como sus enemigos sino simplemente como su hijos descarriados.

Ese falseamiento del relato supone, entre otras cosas, la equiparación de víctimas y verdugos; que no haya vencedores y vencidos; o que incluso –como pidieron los etarras huidos este pasado sábado en Biarritz– que los procedimientos judiciales se suspendan y que el Estado asuma la verdad por ellos defendida.

Los que, quizás con un cierto punto de ingenuidad o de perplejidad, se pregunten por qué este Gobierno del PP no da la batalla política e ideológica para que, en el supuesto final de ETA, no se falsee la historia y no se ofenda la memoria y la dignidad de las víctimas del terrorismo, puede que encuentren en las líneas precedentes una explicación. No puede ni quiere hacerlo porque está en el proceso. Es parte del mismo. Participa de una manera distinta a como lo hizo Zapatero, pero ya se sabe que, en la ascética tradicional, los pecados pueden ser cometidos por acción o por omisión. Lo de Rajoy es claramente lo segundo. Pero también conviene recordar, en este caso echando mano del refranero popular, que en el pecado se lleva la penitencia. Veremos si los ciudadanos tienen memoria a la hora de acudir por tres veces en los próximos dos años a las urnas.

El regreso del zapaterismo
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 18 Junio 2013

El zapaterismo prepara su vuelta al poder en el PSOE. Eduardo Madina es el elegido. El mismo equipo que en su día convirtió al silente diputado leonés en el secretario general de los socialistas trabaja desde hace muchos meses en el desembarco del joven vasco en Ferraz. Creen tener, no sin razón, casi todos los triunfos en la mano y tan solo queda el trámite de desprenderse de Rubalcaba cuando su situación, cada día más precaria, se haga ya tan imposible que no le quede otro remedio que apartarse y convocar primarias y Congreso. Suponen tenerlo todo ganado, tanto por apoyos orgánicos como por potencia mediática y clima interno.

Madina es a estas alturas de desguace el menos quemado de todos los posibles aspirantes. El que menos ha perdido porque al fin y a la postre tampoco ha estado ni se ha significado demasiado en nada. Criatura de partido, donde ha ido ascendiendo desde las juventudes, fue marcado por un atentado de ETA que estuvo a punto de acabar con su vida y que le dejo secuelas física de por vida con la amputación de una pierna. Su posición, ante la organización terrorista, no se mueve sin embargo por ello un ápice de los principios que inspiraron a ZP en su Proceso de Paz, su apuesta por la legalización de Bildu a través del brazo político del Tribunal Constitucional y la inanición actual ante los avances, provocaciones de la organización y sus brazos políticos. El último en Biarritz con la obscena escenificación de la conversión de los verdugos en victimas.

Es muy probable que en la actual situación por la que atraviesa el PSOE el zapaterismo consiga su objetivo y Madina alcance el poder en Ferraz. Para ello, y tras permanecer en periodo de crisálida durante estos pasados tiempos como secretario del grupo Parlamentario, se comenzará a deslindar cada vez de manera más nítida del actual y cuestionado líder. Y lo está empezando a hacer como cabeza, que será cada vez más visible, de oposición a los pactos con el PP que Rubalcaba ha emprendido y donde no van a permitir que se llegue a nada más e incluso se vuelva al menos. En realidad esa presión interna es la que dio lugar a los frenazos y marchas atrás cuando en el algunos casos, como la ley anti desahucios, donde se estuvo a milímetros de alcanzar el acuerdo. Ahora la piedra de toque van a ser las pensiones. La oposición a cualquier posible entendimiento va a ser absoluta por más que el sentido común indique lo contrario. El instinto electoral indica que la dirección es la contraria. Y a ello se remiten.

Enfrente, lo cierto es que solo pudieran oponerse quienes ya fueron desparramados por Zapatero y su equipo. Del viejo PSOE felipista no queda ni las raspas, amen de lo notable de algunos nombres y su influjo. Potente en foros externos, nacionales e internancionales, pero carentes de hilos precisos con la militancia.

Esa es la jugada y en ella están todos. Por supuesto Chacón, por supuesto el zapaterismo en pleno, con la excepción de los socarrados en procesos, y el que propio Zapatero, al que ahora, indefendible en gestión quieren enaltecer como el “mejor ex presidente”. Ven llegado el momento de su resurrección tras la debacle electoral y el fiasco de Carme-Carmen que cuando lo tenía a puntito se paso de gritos. Ahora está al caer. Lo tienen en la mano. Otra cosa es que es lo que tendrán, porque si ZP fue mortífero para España para el PSOE fue letal. Rubalcaba, que empezó enfrente y acabo de vicepresidente suyo, es ahora el depositario de todas las bofetadas, dentro y fuera, y en quien se visualizan todos los desastres. Madina, aparecería, limpio de polvo y paja, como redentor y esperanza blanca. Como ZP. Para rematar faena

Una paz con trampas
ROGELIO ALONSO EL CORREO  18 Junio 2013

ETA ha pretendido eliminar la Constitución y el Estatuto, los ejes de la convivencia que el plan de paz del lehendakari omite porque su proyecto político pretende rebasarlos

Anadie debería sorprender que el llamado plan de paz del lehendakari utilice gran parte de las trampas que durante tantos años vienen desarrollando grupos interesados en reproducir un sesgado relato del terrorismo. El nombramiento de Jonan Fernández ya presagiaba lo que ahora vuelve a evidenciarse: el Gobierno vasco desea consolidar una tendenciosa y manipuladora narrativa sobre lo que la violencia ha supuesto para la sociedad vasca; un relato indulgente con el terrorismo nacionalista de ETA y con quienes hoy todavía lo justifican. Lo confirma la lectura de un plan que pretende diluir la responsabilidad de ETA, eludiendo la verdadera deslegitimación del terrorismo mediante su contextualización en una ficticia coyuntura de diferentes violencias.

Así, aunque el documento aprecia que «la paz y la convivencia requieren el reconocimiento de la injusticia de la violencia», lo hace buscando un falso punto de neutralidad que enmascara un hecho crucial: el terrorismo de ETA ha sido y es el principal mal de la sociedad vasca. El plan soslaya esta decisiva evidencia al equiparar el terrorismo etarra con violencias tan dispares e incomparables como las derivadas de la Guerra Civil, el franquismo y lo que define como contraterrorismos ilícitos. La peligrosa interrelación y equiparación de numerosas violencias y víctimas diluye inevitablemente la culpabilidad y la responsabilidad de una banda que en democracia ha asesinado a cientos de seres humanos. Se dibuja así una paz tramposa en la que todos los ciudadanos, no solo los que han perpetrado y justificado el terrorismo etarra, aparecen como culpables de la ausencia de paz y, por tanto, como responsables de lograrla mediante injustas concesiones. Al contextualizar el terrorismo etarra de manera tan engañosa se oculta la verdadera causa de que la sociedad vasca haya carecido de paz y libertad en las últimas décadas: el desafío terrorista a la Constitución y al Estatuto de Autonomía.

Estos dos instrumentos han sido los ejes de la convivencia que el terrorismo ha amenazado, el punto de encuentro de una sociedad compartida que el plan del lehendakari omite, pues su proyecto político desea rebasarlos. Por ello fija como su objetivo «alcanzar consensos básicos para un escenario de encuentro sociopolítico» sin una sola mención a referencias tan fundamentales como la Constitución y el Estatuto. Otra manera más de pervertir el derecho a la memoria al que tanto se invoca mientras deliberadamente se ignoran las premisas necesarias para alcanzarlo con justicia. Como recoge la Ley de Reconocimiento y Reparación de las Víctimas del Terrorismo aprobada por el Parlamento vasco, «el derecho a la memoria tendrá como elemento esencial el significado político de las víctimas del terrorismo, que se concreta en la defensa de todo aquello que el terrorismo pretende eliminar para imponer su proyecto totalitario y excluyente». Lo que ETA ha pretendido eliminar ha sido tanto la Constitución como el Estatuto. Por ello resulta tan reveladora su omisión en un plan que dice perseguir lo que precisamente ambos textos ofrecen ya: el marco para una convivencia integradora basada en el respeto a las libertades encarnadas en el Estado democrático de derecho.

Es también muy revelador que el plan ambicione ‘microacuerdos’ como el que facilitó la participación de Bildu en el aniversario del asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díez. Muchos aplaudieron que los radicales asistieran por primera vez al homenaje de una víctima de ETA olvidando que no es posible homenajear a los asesinados sin reconocer la ilegitimidad del terrorismo que los asesinó. Ese tramposo, injusto e inmoral escenario, presentado sin embargo como idílico, es el que anhela el plan: una sociedad en la que quienes justifican el terrorismo se sientan cómodos con las coartadas que los demócratas les ofrecen para eximirles de la necesaria condena de ETA que una verdadera paz exige. Esos ‘microacuerdos’ que con apariencia conciliadora ofrece el plan no son sino trampas con las que seguir fingiendo avances en la ‘paz’ mientras se desfiguran la naturaleza y los efectos del terrorismo, borrándose las responsabilidades de ETA y sus cómplices.

Parece que los autores del plan hubieran leído a Primo Levi para diseñar mecanismos con los que eximir a ETA y sus representantes políticos de las responsabilidades que deberían asumir. Cuando Levi exigía a los victimarios la asunción de su culpabilidad lo hacía consciente de que estos intentaban eludirla construyendo varios tipos de relatos. Uno que negara directamente lo sucedido; otro que contextualizara de tal modo las atrocidades que terminara por justificarlas mediante su comprensión. Esas distorsionadoras narrativas se benefician del paso del tiempo que va desenfocando la realidad. Los testigos van distanciándose, o desapareciendo, y sus testimonios pierden fuerza cuando parecen incoherentes con una realidad distorsionada por las conquistas de un lenguaje manipulador y de los actos que las ratifican.

Como si fuera fiel a esa lógica, el plan propone múltiples iniciativas con el falso pretexto de lograr la paz y la convivencia mientras se ignora el terrible daño que supone para esos objetivos la impunidad de quienes desde las instituciones siguen justificando la violación de los Derechos Humanos. De ese modo van tergiversándose en la memoria las verdaderas causas y consecuencias del terrorismo etarra que, no debe olvidarse, ha estado motivado por una ideología nacionalista. Es obvio que el lehendakari tiene un plan con el que imponer una cómoda ‘verdad’ para sus intereses. También es parte de ese plan la creación de un memorial de víctimas coordinado por los gobiernos autonómico y central que este último puede impulsar o bloquear. Optar por lo primero cuando resulta evidente cuales son las intenciones del Gobierno vasco, avalaría una estrategia a la que tantos esfuerzos dedica el nacionalismo sin que el Estado se involucre en contrarrestarla con la determinación que el reto requiere.

Gobiernos de España y Noruega: ya está bien
EDITORIAL Libertad Digital 18 Junio 2013

El diario El Mundo demostró ayer el patrocinio del Gobierno noruego a una iniciativa del entramado proetarra sobre el llamado "conflicto vasco" por un importe que supera largamente el millón de euros. Bajo la rúbrica "Soberanías imaginadas: fronteras de los Estados y globalización", Noruega va a contribuir a humillar a las víctimas de los más de ochocientos asesinatos cometidos por una banda terrorista que ahora se esconde bajo esos eufemismos, con cargo a una agencia pública dedicada supuestamente a investigar sobre la paz y cuya trayectoria reciente es una vergüenza impropia de una institución democrática.

Es inadmisible que un país miembro de la Unión Europea y de la OTAN contribuya a denigrar a uno de sus socios financiando organizaciones que defienden el terrorismo como una herramienta política, pues no otro es el objetivo de estas iniciativas de corte político, que buscan lo que Batasuna llama "internacionalizar el conflicto". Si ya es lamentable la existencia de tontos útiles de carácter civil que se prestan a estas felonías a cambio de dinero u otras prebendas, mucho más grave es que un Gobierno utilice sus instituciones culturales para pertrechar el discurso cobarde y perverso de un grupo de asesinos, que pretende legitimar ahora su sangrienta trayectoria a costa de la dignidad de las víctimas que ha dejado en el camino.

Como acertadamente han solicitado la Asociación de Víctimas del Terrorismo y los sindicatos policiales, el Gobierno de España no puede quedar cruzado de brazos ante este insulto a todos los españoles cometido por el Ejecutivo noruego. Bien a través de los procedimientos diplomáticos ordinarios o con una denuncia ante los organismos internacionales de los que ambos países forman parte, el Gobierno tiene que exigir a Noruega que retire inmediatamente ese apoyo económico y político a una iniciativa dedicada a exaltar el terrorismo y pida las correspondientes disculpas, principalmente a las víctimas españolas.

Lamentablemente, el hecho de que esos mismos proetarras participen en las instituciones democráticas españolas con la bendición de nuestro más alto tribunal no contribuye a fortalecer nuestra posición para exigir a otros Gobiernos lo que el nuestro no es capaz de llevar a cabo. Ojalá esta afrenta proveniente del exterior sirva para que el Ejecutivo de Rajoy ponga de una vez fuera de la ley a los que disculpan el terrorismo, aunque cuenten con el apoyo y la financiación de los Gobiernos europeos más desnortados.

Carta abierta a la Embajada noruega
SALVADOR ULAYAR.. EL MUNDO  18 Junio 2013

Estimados señores:
Cuando el asesino Breivik perpetró una matanza en su país, me apresuré a mandarles mis condolencias. Miren, mi padre fue asesinado por la banda terrorista ETA en mi presencia cuando contaba tan solo 13 años. Tras una historia de persecución y acoso por parte del separatismo vasco, mi padre, un vasco de Navarra, pagó con su vida el hecho de ejercer su libertad de expresión para afirmar su españolidad y posicionarse en contra del terrorismo de ETA y del separatismo que le apoyaba, que no soportaban que no votáramos lo que ellos quieren. Así que lo mataron de cuatro tiros a la puerta de mi casa.

De este modo, matando a cientos y cientos de españoles, atemorizando a decenas, a centenares de miles, nos quitaron la libertad; y en el País Vasco y buena parte de Navarra quedó cancelada la libertad de expresión, quedando la calle y el espacio público a disposición casi exclusiva del mensaje separatista. Los demás no podían expresarse en libertad: los mataban y acosaban. Y así amoldaron una sociedad, bajo la bota del terror, a sangre y fuego.

Los etarras, con la compañía de buenistas profesionales y tontos útiles, les habrán contado a ustedes los noruegos sus mentiras habituales, presentándose como víctimas, cuando en realidad son los verdugos. He de agregar que, tras el asesinato de mi padre, mi madre y mis hermanos sufrimos (como tantas otras víctimas del terrorismo) el acoso y el olvido más infame. Y ustedes, desde Noruega, resulta que financian la ensoñación totalitaria del separatismo y terrorismo vasco. Ensoñación inventada por Sabino Arana, un tipo que profirió su mensaje racista y totalitario 20 años antes que Hitler, aunque con el mismo grado de repugnancia. Creo que les suena la figura del nazi del bigote. Por suerte, Arana no llegó a disponer de su poder y ejército.

Como víctima del terrorismo separatista vasco, quiero decirles que me repugna y ofende su aporte de fondos y legitimación a los asesinos de mi padre y de otros más de 850 españoles. En España no existen ni han existido dos bandos enfrentados entre los que mediar, sino una banda terrorista que ha querido conseguir por las armas y la insoportable presión de la persecución social lo que no les otorgaban las urnas.
Lo siento, pero me es muy complicado despedirme de ustedes con un cordial saludo.

Salvador Ulayar es hijo de Jesús Ulayar, asesinado en Navarra por ETA.

Treinta años de normalización lingüística
fernando gonzález macías La Opinion 18 Junio 2013

La Lei de Normalización Lingüística de Galicia cumple treinta primaveras. Vio la luz a mediados de junio de 1983, cuando la autonomía estaba aún en pañales. Fue fruto del consenso de todas las fuerzas políticas representadas en el primer Parlamento gallego, con una mayoría de centro derecha, integrada por Alianza Popular y una parte de los restos de la UCD, y una oposición de izquierda, muy fragmentada, en la que se alineaban los socialistas del PSdeG, los nacionalistas del Benepegá-PSG -con Beiras como cabeza visible-, la Esquerda Galega de Camilo Nogueira y el Partido Comunista liderado por Geluco Guerreiro.

AP logró investir presidente a Xerardo Fernández Albor, un personaje de ideología liberal-conservadora, vinculado al colectivo de pensamiento galeguista Realidade Galega. Su mano derecha era Xosé Luís Barreiro Rivas, todopoderoso vicepresidente, que era quien en realidad manejaba la maquinaria del gobierno en el día a día y que fue el verdadero arquitecto de la administración autonómica, hoy simbolizada por el edificio de San Caetano. Para asombro de sus propios compañeros de aventura, Albor y Barreiro galleguizaron aquella Alianza Popular creada por Manuel Fraga con algunos personajes provenientes del franquismo. Desde que asumieron el poder, su obsesión fue que Galicia tuviese un autogobierno de primera, que no se quedase competencialmente por debajo de Cataluña o Euskadi. Y algún caso se atrevieron a ir por delante. Por ejemplo, en la normalización lingüística.

Fue Camilo Nogueira quien promovió en el Parlamento la iniciativa que daría lugar a la Lei 3/1983. En hito histórico, se alcanzó un acuerdo suscrito por todos los grupos (menos el BNPG-PSG, expulsado de la cámara por no acatar la Constitución) para impulsar un proceso que pusiera la lengua gallega en pie de igualdad con el castellano en todos los ámbitos. El texto de la ley imponía a los gallegos el "deber" de conocer el idioma propio. Tal obligación legal levantó las suspicacias del Gobierno de España, encabezado por el socialista de Felipe González. Resolviendo el correspondiente recurso, el Tribunal Constitucional eliminó esa imposición, que los catalanes en aquel momento ya ni se atrevieron a plantear.

Resultó paradójico, y para algunos incluso doloroso, que el promotor del controvertido recurso de inconstitucionalidad fuera el delegado del Gobierno en Galicia, el desaparecido Domingo García Sabel, que en aquel momento era a la sazón presidente de la Real Academia Galega y una figura emblemática del "resistencialismo culturalista" que mantuvo viva la llama del galleguismo en el último tramo de la "longa noite de pedra" que fue, en expresión de Celso Emilio Ferreiro, la dictadura del general Franco.

Es de justicia recordar que la primera piedra en el proceso hacia la normalización del gallego la puso un ministro de Educación del Gobierno de Suárez, vigués de nacimiento y antiguo colaborador de Fraga, José Manuel Otero Novas. En julio de 1979 promulgó un real decreto que incorporaba la lengua gallega como una asignatura obligatoria en la enseñanza básica, en el Bachillerato (con matices) y en la FP. También abría tímidamente la puerta a la posibilidad de enseñar en gallego otras materias.

La Lei de Normalización Lingüística en teoría aún sigue en vigor. Sin embargo, el consenso que la alumbró se quebró irreversiblemente hace años, cuando el gobierno bipartito PSOE-Bloque decidió, allá por 2007, que la normativa que de ella había emanado no podía quedarse en una declaración de buenas intenciones; debía cumplirse en la práctica, al menos en las aulas, que se debía avanzar hacia la inmersión lingüística. Aquel empeño puso en pie de guerra y sacó a la luz a sectores contrarios a la normalización, hasta entonces casi marginales. Galicia Bilingüe, su mascarón de proa, se encontró con el inesperado el apoyo de un Partido Popular encabezado por Núñez Feijóo, que utilizó la cuestión idiomática como una rentable baza electoral, devolviendo la lengua al terreno de la batalla ideológica y partidista. Ahora mismo, los intentos por recuperar un mínimo consenso lingüístico, por sinceros que pudieran resultar, se ven abocados al fracaso. No está el horno para bollos. Vivimos tiempos demasiado revueltos.

Robincito Jús
Alfonso Ussía La Razón 18 Junio 2013

Nuestro Robincito Jú nos ha demostrado que estábamos equivocados los que dudábamos de su preparación intelectual. El asaltador de tierras ajenas y supermercados, así como ilustre ocupante de asientos de Primera Clase en sus vuelos oceánicos, ha puesto con sus atinadas palabras a Europa en estado de alerta. Robincito Jú ha perdido la timidez original del localismo, y a fuerza de viajar de gorra ha adquirido un hondo conocimiento de la política internacional. Antaño recibía tan sólo a los etarras, con los que se fotografiaba orgulloso y retador. Ahora, sus brazos están abiertos a todos los que luchan por recuperar los principios y valores del comunismo.

Hace años recibió una subvención de 250.000 euros de la Junta de Andalucía para construir viviendas sociales y todavía no ha encargado ni los planos, pero ello hay que interpretarlo como una honesta dejación, un honroso despiste, que afecta directamente al proyecto no iniciado y a la subvención no devuelta, lo cual no puede poner en duda la belleza interior del receptor de la pasta gansa.

Tenía de Robincito Jú una idea predispuesta a la lejanía. Mucho ruido y pocas nueces. También, debo reconocerlo, se me antojaba un luchador por las libertades inmerso en la contradicción de su estética. Robincito, por mucho calor que haga, se adorna de continuo con una bufanda palestina. Por un lado, combate por la libertad, y del otro defiende a quienes consideran a las mujeres seres inferiores y condenan a muerte a los homosexuales, pero tampoco hay que exigirle una firme coherencia a quien tan poco tiempo lleva dedicado a la política internacional. Y la verdad, sus violaciones de las propiedades privadas y sus hurtos en los supermercados, me han parecidos más orientados a la publicidad gratuita que a la eficacia social y solidaria, como ellos gustan decir.

Tiene ahora la intención de crear un «Banco de Tierras», pero no nos ha explicado en qué consiste el negocio. Espero que le hayan explicado que los infinitos olivares de Jaén, de Córdoba, de Málaga y Granada, no pueden entrar como bienes usurpados en su nuevo Banco, porque se van a enfadar con él los italianos, que son los que compran nuestro oro verde para embotellarlo en botellitas de diseño con la inscripción «Made in Italy». Puede ser que su proyecto se resuma en las fincas de caza, cuya práctica garantiza decenas de miles de jornales en Andalucía, actividad a la que es muy aficionado su lugarteniente Cañamero, uno de los mejores y más temidos –por las perdices–, cazadores de la comarca del Coronil. No obstante, lo fundamental es que nos explique de qué va ese «Banco de Tierras», porque en los últimos años los rendimientos y movimientos sociales de nuestro Robincito Jú han tenido menos consecuencias que el cuesco de un jilguerillo.

Pero ha aprendido a hablar. Eso sí. Se ha pulido. Se ha esmerado. En sus viajes en Primera Clase a Caracas y La Habana ya no pide a las azafatas «bolita grize de Ruzia», sino caviar. Y sus experiencias más allá de Marinaleda le han proporcionado un fundamento cultural y parlamentario de exposición y dicción exquisitas.

Nadie, que no domine a la perfección los intríngulis del lenguaje, es capaz de sintetizar con tanta soltura sus discrepancias con Europa:

«Que la Europa de los mercaderes se vaya al coño de su puta madre». Así, sin ninguna falta de ortografía. El gran líder.

Cataluña
Banderas independentistas en escuelas catalanas
MARÍA JESÚS CAÑIZARES / BARCELONA ABC Cataluña 18 Junio 2013

Ciutadans exige su retirada inmediata para evitar «el adoctrinamiento político» en los centros educativos

Ciutadans (C’s) ha presentado hoy una propuesta de resolución en el Parlamento catalán en la que exige la retirada de banderas independentistas ("estelada") en las escuelas públicas. El portavoz del Grupo Parlamentario de C,s, Jordi Cañas, ha pedido “que se evite que en los centros educativos se exhiba cualquier tipo de bandera política, y especialmente una bandera estelada” porque significa “un claro posicionamiento político por parte de un centro educativo público”.

Cañas pidió al Govern que “se retiren estas banderas” con la intención de evitar “la instrumentalización de la educación a favor del adoctrinamiento ideológico y de la reeducación identitaria”. Ha asegurado que “C,s estará al lado de los padres y de una educación pública de calidad como garantía de igualdad de oportunidades en un espacio público libre del adoctrinamiento político”.
Banderas independentistas en escuelas catalanas
abc

“Es intolerable que la Generalitat tolere, permita o ampare que determinados equipos directivos o Consejos Escolares acuerden colocar determinados símbolos ideológicos en centros de educación públicos” ha manifestado el portavoz parlamentario, quien ha lamentado que “teniendo una consejera de Educación que lleva en la funda de su teléfono móvil un 'Catalonia is not Spain' es probable que no solo lo tolere, sino que lo ampare cuando no lo incite”.

Jordi Cañas advierte de que “el comportamiento de la Generalitat tiene que ser inequívoco” y que tiene que “solicitar a los equipos directivos que retiren estas banderas de las fachadas de forma inmediata” porque “agotaremos cualquier otra vía posible para defender los derechos de los padres y los alumnos en la educación pública”, ha advertido.

Internacionalizar el victimismo de siempre
ignacio martín blanco ABC Cataluña 18 Junio 2013

La Generalitat debería reconocer que Cataluña tiene un techo competencial igual o mayor que el de la mayoría de estados descentralizados

AUNQUE no puede decirse que el Diplocat, la red de diplomacia amateur de la Generalitat, cosechara en su estreno el pasado viernes en París un éxito mucho mayor que el que, pocos días antes, había alcanzado Artur Mas en la propia capital francesa, no conviene despreciar del todo su capacidad de mistificar la realidad y confundir a la opinión pública. Decía Agustí Calvet, Gaziel, que «el separatismo es capaz de provocar por sí sólo una catástrofe episódica».

Pues bien, el Diplocat representa el enésimo capítulo de esa catástrofe episódica de la que hablaba Gaziel, en la medida en que pretende trasladar al mundo la batería de exageraciones, medias verdades y mentiras a secas que el independentismo lleva años predicando intramuros. Hablan sin empacho de internacionalizar el conflicto, dejando entre renglones las nefastas connotaciones que para la comunidad internacional implica un concepto tradicionalmente asociado a conflictos armados como los que enfrentan a Israel y Palestina o al Estado colombiano con las FARC, pero que ni por asomo es aplicable al caso catalán. Hacerlo no sólo constituye una ominosa desproporción, sino que favorece incluso la banalización del propio recurso a la internacionalización de conflictos reales.

Así pues, conviene saber qué es lo que el Diplocat va diciendo por el mundo y no dejar que su enfoque fatalista cale más allá de nuestras fronteras como, por desgracia, ha calado aquí. El mejor ejemplo lo encontramos en el argumentario que el Diplocat envió hace pocas semanas a entidades de todo el mundo con las que colabora, con el objetivo de que lo divulguen a los cuatro vientos. El documento se basa en una serie de ideas inconsistentes cuya refutación resulta de lo más sencilla con sólo examinar por encima la realidad española. Asegura, entre otras cosas, que durante mucho tiempo muchos catalanes se hubieran conformado con ser una región de España con competencias similares a las de los länder alemanes.

Pues bien, entonces lo que debería hacer la Generalitat es dejar de azuzar el victimismo y reconocer que las Comunidades Autónomas, incluida Cataluña, ya tienen un techo competencial igual o mayor que el de la mayoría de los estados más descentralizados del mundo, incluido el alemán, y problema resuelto.

Destaca, asimismo, la contradicción de defender la conversión del Senado en una auténtica Cámara de representación territorial al uso de Alemania o los Estados Unidos, es decir, un foro de decisión intrínsecamente multilateral, y al mismo tiempo abogar por la bilateralidad institucional característica del Reino Unido entre el Estado y las regiones. Eso es la cuadratura del círculo. Así y todo, en España también hay bilateralidad institucional entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas, verbigracia: la comisión bilateral Generalitat-Estado, si bien el rasgo más característico del sistema político español no es la bilateralidad institucionalizada sino la bilateralidad política, lo que ha favorecido históricamente los intereses de las regiones que, como Cataluña y el País Vasco, cuentan con partidos nacionalistas fuertes en el Parlamento español, concediéndoles en definitiva una capacidad de incidir decisivamente en el proceso de toma de decisiones de ámbito nacional.

No tiene ningún sentido reclamar un modelo como el británico para España, pues allí la autonomía se reduce a Escocia, Gales e Irlanda del Norte, mientras que Inglaterra no tiene autonomía regional, al menos de momento. La bilateralidad no tiene sentido cuando hablamos de competencias transferidas por igual a todas las regiones, porque eso supondría que el Estado central repitiera la misma negociación con cada una de ellas. Para eso sirve el multilateralismo. Sea como sea, resulta paradójico que quienes se empeñan en elevar al absoluto la diferencia aboguen ahora por el multilateralismo. Nunca es tarde.

Por último, es sintomático que el documento del Diplocat haga referencia a la resolución aprobada, a propuesta del PSC, por el Parlamento catalán el pasado 13 de marzo en la que se insta al Gobierno catalán a dialogar con el Gobierno central con vistas a la celebración de una consulta sobre la independencia de Cataluña, pero no diga ni media palabra sobre la celebérrima declaración soberanista del 23 de enero en la que la Cámara catalana definía Cataluña como «sujeto jurídico y político soberano».

No resulta fácil creer que se trate de un descuido contingente, sino que con toda seguridad responde, por un lado, a que el objetivo del Diplocat es normalizar ante la comunidad internacional el proceso soberanista y, por otro, a que no hay ni un solo Estado en el mundo que reconozca a una de sus partes como sujeto de soberanía jurídica y política. Es decir, la declaración soberanista del Parlamento catalán difícilmente encontraría acomodo constitucional en ningún Estado democrático del mundo. De ahí probablemente su omisión en el susodicho documento, que más que internacionalizar un conflicto inexistente lo que hace es internacionalizar el victimismo de siempre.

Ignacio Martín Blanco es periodista y politólogo.


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