AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26 Junio 2013

El 'pacto europeo' de la casta política
EDITORIAL Libertad Digital 26 Junio 2013

Estaría muy bien que Rajoy, bajo cuyo mandato la deuda pública española ha experimentado el mayor incremento de toda su historia, pretendiese ahora inaugurar una auténtica política de austeridad y de celeridad en la reducción del déficit, así como llevar a cabo una ambiciosa política reformista que liberalizase de verdad nuestra mortecina economía en todos los ámbitos.

Aun estaría mejor –aunque resultase tan absolutamente extraño como innecesario– que el PSOE y los demás partidos de la oposición se sumaran al Gobierno en pro de esta inédita política económica, acorde con las antiguas señas de identidad del partido con el que Rajoy se presentó a las elecciones.

Sin embargo, desengañémonos: el cacareado "pacto europeo" suscrito por Rajoy y Rubalcaba, al que se acaban de sumar los nacionalistas de CiU y PNV y, sorprendentemente, la UPyD de Rosa Diez, no es más que un cúmulo de vaguedades y buenas intenciones con el que, en realidad, la manirrota clase política española está pidiendo a Bruselas una moratoria a la hora de reducir el déficit público con la excusa, tan políticamente correcta, de la creación de empleo –sobre todo juvenil–, la reactivación del crédito a pymes y familias y el crecimiento económico en general. No otra cosa significa su petición de que "el ritmo de consolidación fiscal se adapte a las condiciones económicas"; o sus eufemismos para solicitar que el BCE siga monetizando deuda; o sus contantes referencias a los fondos públicos como instrumento de creación de empleo juvenil.

Sólo desde la muy extendida idea que ensalza el consenso por sí mismo, con independencia de su contenido, este pacto puede ser defendido. Que lo suscriba Rubalcaba tiene su lógica, habida cuenta de que este acuerdo europeo, al margen de su estéril corrección política, está muy en la línea de aquella defensa del gasto público y de una moratoria en la contención del déficit que el socialista hizo con ocasión de las últimas elecciones generales. También tiene su lógica que los nacionalistas, inmersos en carísimos procesos de construcción nacional, se apunten a una relajación de la disciplina presupuestaria.

Lo que no tiene ninguna lógica es que lo suscriba el PP, salvo que este partido lo presida una persona carente del carácter necesario para querer enfrentarse a los beneficiarios del actual statu quo. Por esto mismo, la verdadera sorpresa de este acuerdo que trata de ubicar en Europa las responsabilidades del Gobierno de España es que haya sumado la UPyD de Rosa Diez.

Parece que esta formación todavía está muy verde en política económica. Lo que es seguro es que ha perdido una espléndida ocasión de desmarcarse de una decadente clase política de la que pretende ser alternativa.

Crisis económica
El final del dinero barato
Emilio J. González Libertad Digital 26 Junio 2013

A la economía española le pasa eso de que a perro flaco todo se le vuelven pulgas debido a que no ha hecho, ni mucho menos, los deberes pendientes. Después de varios años de tipos de interés en mínimos históricos, el Bundesbank acaba de decir que están a punto de concluir los tiempos de dinero más que barato. Y eso, dicho por el banco central alemán, es un mensaje muy claro acerca de lo que puede hacer el Banco Central Europeo este otoño, en cuanto pasen las elecciones alemanas, que no es otra cosa que empezar a retirar de los mercados, a través de subidas de los tipos de interés, todo el exceso de liquidez que ha venido inyectando en los mercados a lo largo de los últimos años.

Si la economía española hubiera hecho los ajustes que tiene que hacer, esta política, lógica por otra parte, no supondría dificultad alguna. El problema es que como se ha perdido tanto tiempo entre una cosa y otra, y no ha habido una verdadera voluntad política para llevar a cabo el saneamiento macroeconómico que necesita este país, el endurecimiento de la política monetaria en la Zona Euro es muy probable que tenga consecuencias económicas más que negativas para nuestro país. De entrada, el simple anuncio de la posible retirada de los impulsos monetarios ha supuesto que el tipo de interés de la deuda pública española a diez años vuelva a superar el nivel del 5%, cuando en mayo se había situado en el 4,25%, mientras que el diferencial de tipos con el bono alemán se ha incrementado desde los 2,8 puntos porcentuales del mes pasado a los 3,25 puntos de la actualidad. ¿Qué significa esto? Pues, de entrada, que podemos volver a tener problemas de financiación del déficit público en los mercados, lo que puede terminar, en última instancia, en la intervención de España y, en cualquier caso, dificulta aún más cualquier estrategia de control del déficit presupuestario porque ése se va a ver impulsado por los mayores intereses de la deuda.

Por supuesto, todo esto va a afectar también a las empresas, ya que, como reina la desconfianza sobre España, también lo hace sobre las compañías españolas, que se tienen que financiar a tipos de interés más elevados que los que pagan otras empresas de la UE, y también a tipos más altos que la deuda pública, lo que frena de forma drástica cualquier proceso de inversión generador de empleo. Y los particulares tampoco se libran, no solo porque todo esto encarece un crédito a las familias ya de por sí escaso, sino porque si el BCE sube tipos, el Euribor también lo hará, con lo que ello supone de mayores pagos mensuales por la hipoteca, que frenarán todavía más el consumo y que pueden llevar a la quiebra a más de una familia.

Ante esta realidad, cabe preguntarse dónde están los motores de la recuperación, porque sin consumo y sin inversión es muy difícil que ésta se produzca, y eso sin contar con el riesgo de que España acabe intervenida. Por ello, resulta urgente que se proceda a un recorte drástico del gasto público que permita una bajada de impuestos a las familias y las empresas igual de importante. Y eso solo puede hacerse mediante una reforma en profundidad de los programas de gasto de las autonomías, bien por voluntad propia, bien por imposición del Gobierno central.

¿Es creíble la Administración?
Santiago Esteban* El Confidencial 26 Junio 2013

Desde muchos años para atrás, el Estado está cada vez más presente en nuestras vidas, para lo bueno y para lo malo. Según se mire. Es complicado que un ciudadano español tenga una iniciativa propia sin responder ante él de alguna manera, pero al mismo tiempo, se le exige una mayor protección de nuestro bienestar. La libertad individual vs. el interés común es un equilibrio complicado entre dos partes: la Administración y el ciudadano. Ambas deben estar en permanente vigilancia una de la otra, porque de lo contrario se pueden cometer excesos o extralimitaciones. En los últimos tiempos lo hemos visto, sobre todo de arriba abajo, llegando a veces a cuestionar nuestro Estado de Derecho. De ahí que la comunicación y la transparencia de la Administración sea una vía esencial para recuperar la confianza y la credibilidad de la gente.

El poder público lo sabe y da una prioridad muy alta a comunicar qué medidas están llevando a cabo para salir de la crisis. Siempre acompañadas por cifras y estimaciones para que el ciudadano las tenga claras en la cabeza. Un ‘truco’ para captar la atención, para luego mandarles el mensaje de "estamos trabajando sin descanso para que usted viva mejor". Un ejemplo claro es el la reforma de la Administración que aprobó el Gobierno en el Consejo de Ministros el pasado viernes y que, según el mismo, supondrá un ahorro de 37.700 millones de euros de aquí a 2015. Obtuvo bastante repercusión. De hecho, ha tenido una buena acogida en general en la opinión pública, pese a que ha podido llegar algo tarde.

Está bien comunicar intenciones como esta y ‘colocar’ otros mensajes, pero no es suficiente. La gente ya sólo se cree los hechos, no las palabras. Los ciudadanos, después de ver la rueda de prensa del pasado viernes, habrán pensado que se trata de una información más como las de los últimos años. Promesas que escuchan todos los días y, sin embargo, su vida sigue yendo a peor con la crisis. No es de extrañar la encuesta del CIS de temas que más preocupan a los españoles.

Así se construye confianza. Sentido común, intentar hacer las cosas bien y luego comunicar de manera honrada qué se ha hecho; realizar seguimiento periódico de las promesas y reconocer errores cuando haga falta, con soluciones. No es difícil, sólo tiempo e interés

La confianza de un ciudadano hacia la Administración se gana más en pequeños actos puntuales que en grandes estimaciones económicas y discursos vacíos. Y luego en comunicarlos de una manera honrada, sin intereses. Personalmente me vale más saber cómo los gobernantes han solucionado un problema del día a día que le sucede a un ciudadano o a un colectivo que me digan lo positivas que serán las 700 leyes que vienen. Contar el buen final de las cosas y tener en cuenta los detalles es clave. Por esa razón, a continuación me permito escribir dos historias reales, con el deseo utópico de que las Administraciones pertinentes nos comuniquen una solución algún día a cada una.

La primera de ellas es la de un joven madrileño que prefiere mantenerse en el anonimato. “Por si acaso”, dice. Un síntoma de cierto miedo que ya incita a pensar. Hace año y pico, junto con algunos socios más, quiso abrir un local con terraza de 250 m2 en un barrio de la capital de España. Tenía previsto emplear a ocho o diez personas en el mismo en cuanto tuviera todo en regla. Personas que iban a dejar el paro y empezar a cotizar para otros. Lo primero fue realizar una obra pequeña para acondicionar el local. La licencia de obra tardó 4 meses en llegar (mientras tanto, debía pagar el alquiler al propietario, claro).

Cuando acabó, tuvo que esperar otros dos meses a que la persona del Ayuntamiento visitara el local para certificar que la obra estaba correcta. Luego, solicitó la luz verde a la licencia de inicio de actividad que había comprado (por suerte, no se vio obligado a adquirir una nueva, porque eso habría supuesto mucho más tiempo). Otros tres meses en llegar. Por fin, más de un año después, ha podido empezar a dar servicio. Eso sí, la licencia de terraza (un nuevo trámite más…) todavía está a la espera. Una pena, porque el buen tiempo ya está aquí y es un valor seguro para su negocio. Cada día que pasa, pierde dinero por esto. Con todo, tiene suerte, según él. Dice conocer casos en los que la Administración tarda más.

La segunda es la que hemos conocido de que la Consejería de Sanidad detectó más de 6.000 casos de bajas laborales falsas a lo largo de 2012 entre los 108.254 trabajadores del Gobierno de la Comunidad de Madrid. No me imagino la cantidad de dinero (de todos los madrileños) que han llegado a robar.

¿Qué va a hacer la Administración con estos temas? ¿Qué va a cambiar para que no vuelva a ocurrir? ¿Ha habido algún tipo de castigo para estos 6.000 funcionarios? ¿Van a comunicar qué medidas se han tomado? ¿Por qué tardó el del Ayuntamiento dos meses en visitar la obra del joven emprendedor? Si conociéramos la respuesta a estas preguntas, la Administración ganaría mucha más credibilidad entre la gente. Así se construye confianza. Sentido común, intentar hacer las cosas bien y luego comunicar de manera honrada qué se ha hecho; realizar seguimiento periódico de las promesas y reconocer errores cuando haga falta, con soluciones. No es difícil, sólo tiempo e interés.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa y Financiera de Burson-Marsteller

Pero Wert, hombre, no te bajes tan pronto los pantalones…
S. McCoy El Confidencial 26 Junio 2013

Que la educación en España es un desastre es una evidencia. No se trata de una opinión subjetiva, sino de una realidad objetiva acreditada, entre otros, por informes internacionales sobre la capacitación de nuestro alumnado o la elevada tasa de fracaso escolar. Lo es desde que se convirtió en instrumento de presente y no de futuro, arma arrojadiza de una política interesada en pastorear borregos; se dio preeminencia al discípulo sobre el maestro, rompiendo un proceso histórico de aprendizaje basado en el valor de la experiencia y el respeto; se sustituyó la exigencia por la condescendencia, igualando al alumnado por abajo y situando una asimetría negativa entre el brillante, desatendido, y el menos lúcido, cuidado; se universalizó el acceso hasta el exceso; y se consolidó el estudio memorístico frente al empírico y/o relacional, por no hablar del adoctrinamiento en sus distintas caracterizaciones frente a la formación del criterio propio. Piensa… luego existe. No interesa.

Mala pinta tenía el muerto. Hasta que llegó Wert.
Este señor será lo que quieran, pero había plantado en el jardín de su negociado flores muy sensatas que se han visto desafortunadamente ahogadas por la maleza de su incontinencia verbal. Y a las hojas de esos nabos verborreicos se han aferrado los demagogos de siempre, aquellos que pretenden que la orquesta siga sonando pese al hundimiento del Titanic educativo, para evitar el debate de fondo sobre sus planteamientos. Interesa más acusar de partidismo que aterrizar en el pragmatismo y/o eficiencia de sus propuestas; poner el dedo en la llaga de una supuesta discriminación y no entrar de lleno en la insostenibilidad del modelo actual. Y, eso sí, hablar de dinero, de mucho dinero, de todo el dinero del mundo. Como si esa fuera la solución a los males que afectan a nuestros colegios y universidades.

El tema de las becas es -era, mejor dicho, si se confirma la bajada de pantalones del PP en la persona del ministro- buen ejemplo de ello. Miren ustedes, resulta que la España de la Transición la hizo una generación que, en muchos casos, trabajó de noche para pagarse sus estudios de día sabiendo, además, que el fruto laboral de ese esfuerzo iría en parte destinado a sustentar a su familia de origen, que aceptaba el sacrificio y confiaba en su responsabilidad. De eso hace apenas cuatro décadas, pero se nos ha olvidado demasiado pronto. Ahora, el derecho a la educación se considera como un bien absoluto y se olvida que su contrapartida, como la de cualquier otro, es siempre una obligación. Descartada la segunda, el valor fundamental del primero -más cuando es de imposición, esto es, se paga con los impuestos de todos- no sólo se devalúa, sino que pasa a convertirse en un abuso.

Contra el abuso educativo de derecho va, iba cabría señalar a estas alturas, la propuesta de notas para acceder a las becas planteada por el sociólogo reconvertido en mandamás. No puede ser que se premie a quien no merece el premio, que se financie a quien no valora la financiación, que se proteja a quien no muestra interés en ser protegido. Es verdad que se trata de un criterio excesivamente objetivo que no tiene en cuenta condicionantes individuales derivados de la capacidad de cada cual, renta aparte. Pero no es menos cierto que ligar una recompensa económica a un resultado mediocre va contra cualquier razonamiento lógico. Aquí vuelve el Gurb de Eduardo Mendoza y tiene para escribir un serial.

De hecho, se podría establecer que sirviera únicamente el criterio renta familiar y calificación rala -cinco pelao- para su concesión original pero, a partir de ahí, la ayuda para quien se la trabaja y, en caso de duda, comité de evaluación y decisión sobre la continuidad en función del desempeño (asistencia, trabajos, cursos). No se trata de un castigo a la parte de la sociedad menos favorecida económicamente o a los menos talentosos, sino un estímulo a aquel al que la ciudadanía en su conjunto, usted y yo con sus tributos, le está ofreciendo un futuro mejor. ¿Qué menos?

Tenemos a la educación en España como para andarnos templando gaitas y poniendo paños calientes a cuestiones como esta, que no son sino la punta del iceberg reformista que hay que acometer. Wert, al menos, había sido capaz de asumir el coste político de desmontar intereses partidistas en la certeza de que la gloria del mundo es efímera, sic transit gloria mundi, y en puestos de su responsabilidad más aún. Sabedor que está de paso, cosa rara en su gremio, su obligación era intentar el triple salto mortal. Poco ha tardado el partido que le eligió en echársele al cuello. Y donde dije digo, digo Diego que para qué la consistencia si nos queda la conveniencia, el pútrido aroma de la urna.

Vale, quedémonos como estamos. Seamos así de miserables viendo la que nos está cayendo encima. Primemos este confort suicida. Eso sí, luego no enarquen las cejas cuando alguien desde estas mismas líneas les recuerde que si este país no tiene futuro es porque decidimos entre todos, puro buenismo zapateril, que así fuera. Solazarnos en el hediondo olor de nuestra excrecencia académica. Ya saben, quien no aspira a la excelencia, se entierra en su mediocridad. Conmigo no cuenten.

Justos y benéficos
Así está el patio
Carlos Esteban www.gaceta.es 26 Junio 2013

Es imposible razonar con gente que cree o finge creer que los ministros del franquismo se dedicaban a aplicar planes malignos.

Le había prometido al jefe darle una tregua a la prensa del régimen y redirigir mis cañones a esa plaga que es la izquierda mediática. Y por mis niños que pensaba cumplirlo. Pero he cometido el error de echarle un vistazo rápido a la portada de La Razón y, ay, creo que empezaré mañana con mis buenos propósitos. El jefe entenderá.

Esto me empieza a asustar. A uno le gusta pensar que, por fiel que trate de mantenerse a la realidad, siempre acaba insuflando cierto grado de hipérbole en sus textos, y ver cómo me dan dos tazas de mi arroz me desconcierta. Decía ayer (como docenas de días antes) que el mayor regalo de la Providencia a nuestra izquierda es una derecha oficial que no cree en nada, y hoy La Razón abre así: ‘La mayoría quiere políticos honrados y buenos gestores por encima de las ideologías’.

¿Por dónde empezar? Quizá preguntándome por esa curiosa minoría que quiere políticos corruptos y malos gestores. Pero me interesa más ese “por encima de las ideologías” que es la piedra de toque de nuestra derecha oficial. Verdaderamente la facción marhuendista cree que lo suyo está por encima de las ideologías, que defienden una tecnocracia de “políticos honrados y buenos gestores”, sin color político. Están más que dispuestos, como hemos tenido ocasión de ilustrar, a dar por bueno el ‘corpus’ políticamente correcto diseñado por la izquierda en sus líneas generales.

Y ese es el error. Robespierre era singularmente honrado, e incluso espartano en su vida privada. De Stalin nunca pudo decirse que metiera la mano en la caja, aunque solo sea porque era, a todos los efectos, suya. Y nadie duda que Hitler era eficaz, como pueden atestiguar, para su mal, millones de judíos.

Eficacia es una palabra neutra. Tan eficaz es el misionero que convierte a muchos paganos o el voluntario que alimenta a muchos hambrientos como el asesino a sueldo que donde pone el ojo pone la bala. Y el propio Zapatero, del que nunca fuimos parciales en este papel, resultó asustantemente eficaz en sus labores de ingeniería social. En ese sentido, tengo una mala noticia para esa mayoría de españoles que, según La Razón, sólo quieren “políticos honrados y eficaces”: lo que usted considera eficaz es avanzar en sentido inverso a lo que considera eficaz su compañero de mayoría.

En cuanto a la honradez, un político corrupto es un político honrado que decide en un momento dado dejar de serlo. No nacen, ni es una especie animal distinta.
Y ya termino, palabra, y paso a la izquierda. Ni siquiera me voy a ensañar con el patriotismo deportivo que es, de un tiempo a esta parte, la estrella de las portadas de ABC. Voy con los otros.

El conjuro
En la izquierda las cosas son maravillosamente sencillas y ordenadas, uno sabe enseguida quiénes son los buenos y quiénes los malos por el color de sus sombreros, como en los westerns de mi infancia. Hay fórmulas de condena consagradas por la tradición progresista que no tienen respuesta posible, con las que no hay escapatoria ni salvación. “Ni los ministros del franquismo afirmarían eso”, titula Publico.es una información sobre ese Dr No del progrerío que es el ministro Wert. El ministro ha dicho, en relación a la nota necesaria para recibir una beca del Estado –de usted, para entendernos– que quien saca menos de un 6,5 debería replantearse si la universidad es lo suyo. Y, claro, el rasgado de vestiduras, deporte favorito de la izquierda moderna, se ha oído en toda España.

“El Sindicato de Estudiantes –leo en la información de Público– ha calificado estas declaraciones como una “barbaridad que ni siquiera los ministros del Franquismo se atreverían a afirmar” y ha exigido la “dimisión inmediata” del titular de Educación”. Por qué una nota arbitraria constituye un baremo justo y equitativo y un punto más “una barbaridad” pertenece, imagino, a los impenetrables arcanos de la izquierda de los que son custodios en este caso el Sindicato de Estudiantes.

Y es que, por más que me estrujo las meninges, no entiendo qué tienen de bárbaras las palabras de Wert. Estudiar una carrera ha sido siempre y debería ser una vocación específica y minoritaria, algo que se facilita al que acredita sobresalir en el estudio. Siguen diciendo los estudiantes (sic) que las verdaderas intenciones de la derecha son “cerrar el acceso a la universidad para los hijos de trabajadores”. En realidad, los hijos de los obreros pueden pagar, a poco que hagan economías, la matrícula universitaria, hipersubvencionada. Eso, naturalmente, en el caso de que su vocación universitaria sea tan escasa que no puedan obtener el no hercúleo 6,5.

Pero me distraigo, que lo que realmente me interesaba de la noticia es aquello del “ni siquiera los ministros del Franquismo”. No sé muy bien cuándo la izquierda sustituyó la argumentación por los conjuros, pero esto tiene que parar. Es imposible razonar con gente que cree o finge creer que los ministros del franquismo, fuera cual fuera su cartera, se dedicaban a aplicar planes malignos. Ministros franquistas los había malos, mediocres y, asómbrense, buenos. También podría decir yo que ni siquiera a los ministros franquistas se les ocurrió desmantelar la protección al trabajador como hizo Felipe González, pero no se me ocurre porque es una tontería y no significa nada.

Siga en Twitter a @CarlosEstebanRD

Ayuntamientos sin alcaldes
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 26 Junio 2013

Hace algunas semanas exponía en este blog los principios que inspiraron, a comienzos del siglo XX, el movimiento de reforma electoral conocido como Short Ballot en los EEUU: la papeleta electoral debía ser corta y abierta para permitir a los ciudadanos escrutar, comparar y examinar individualmente a cada candidato según su proyecto, capacidad y honradez. Este impulso reformador, liderado por Richard S. Childs, propuso además profundos cambios en el funcionamiento de los entes locales, carcomidos por un inaceptable grado de clientelismo y corrupción. Con su potestad para elaborar largas listas, las maquinarias de los partidos ejercían un férreo dominio sobre los ayuntamientos y aprovechaban el gran poder discrecional de alcaldes y concejales para tender tupidas redes de intercambio de favores.

Childs y sus partidarios idearon una reforma municipal bastante ingeniosa, dirigida a atajar el problema de raíz: se trataba de bloquear aquellos mecanismos que favorecían las relaciones clientelares. En aplicación del principio de la lista corta se establecería un reducido número de concejales, generalmente cinco, elegidos preferentemente en distritos uninominales. Todos ellos serían bien conocidos y controlados por la opinión pública.

Pero el cambio más revolucionario consistiría en separar las decisiones políticas de su aplicación práctica. Así, la junta de concejales fijaría el rumbo político, las pautas de actuación del consistorio o los proyectos futuros pero no entraría en la ejecución de estas decisiones, que quedaría en manos de un manager profesional, contratado por el consistorio en función de sus cualificaciones, capacidad y experiencia de gestión, nunca de su adscripción partidaria. Este manager, o gestor profesional, pondría en práctica la política diseñada por los concejales, gestionaría el día a día, y se encargaría de resolver los problemas de los vecinos como clientes de sus servicios. Se reducía así considerablemente la discrecionalidad de la acción política, y se introducían principios de eficiencia y gestión empresarial en los gobiernos municipales, orientándolos a la resolución de problemas de los administrados, no a la creación de nuevas trabas y dificultades.

Gestión profesional de los ayuntamientos
Había nacido el sistema de gestión profesional de los ayuntamientos que, con el tiempo, sería adoptado por la mayoría de las ciudades medianas y grandes de los Estados Unidos y por algunas en otros países. La reforma combinaba un fuerte control democrático sobre cada uno de los concejales con una gestión más eficiente y profesional de las corporaciones locales, logrando así una prestación de servicios más barata y de mejor calidad. Algunos expresaron sus temores de que la junta de concejales cayese en la tentación de contratar a un manager de su cuerda, a algún amigo sin suficiente cualificación profesional para establecer una malsana coalición que reprodujese anteriores vicios. Por suerte, raramente se dio esta connivencia, pues los concejales no respondían ya a disciplina partidaria y se encontraban vigilados muy de cerca por los electores, mientras los gestores mantenían generalmente una sólida ética profesional.

La corrupción y el gasto superfluo se redujeron considerablemente ya que estos fenómenos tienen su raíz en la discrecionalidad de la actuación política y en la ausencia de controles eficaces. En demasiadas ocasiones, las administraciones deciden acometer una obra pública, aun innecesaria, porque los dirigentes saben de antemano a quién va a ser adjudicada y cuál es el montante de comisiones que van a cobrar. Esta corrupción se dificulta notablemente cuando es otro, no sometido a disciplina partidista, quien decide la adjudicación con criterios profesionales ¡Adiós a mis comisiones!

Aunque esta reforma fue propuesta hace 100 años, lo fundamental es su enfoque. Se basaba en un riguroso análisis e identificación de los problemas y proponía unos cambios encaminados a eliminar los elementos institucionales que favorecían las redes clientelares, el intercambio de favores o el gasto innecesario. Trataba de desincentivar la conducta oportunista, la colusión, los acuerdos tácitos de reparto de rentas, los privilegios y la corrupción. El sistema de elección rompía la disciplina partidaria mientras el gestor profesional imponía un contrapeso, un contrapoder, una barrera a las tentaciones de los políticos. Se establecía un equilibrio de cooperación y vigilancia mutua entre políticos y gestor.

La reforma de la Administración en España
No pretendo con los párrafos anteriores sugerir este sistema para los ayuntamientos españoles, aun cuando resulte urgente e imprescindible limitar el poder de los partidos y despolitizar la gestión municipal. La gran enseñanza del movimiento Short Ballot consiste en que una verdadera reforma requiere identificar previamente las causas profundas de los problemas, establecer con claridad los objetivos y proponer los cambios institucionales adecuados para reforzar los controles, modificar los incentivos y transformar las relaciones entre los agentes implicados. Y no son éstos precisamente los rasgos característicos del proyecto de Reforma de la Administración presentado recientemente por el Gobierno.

El texto en cuestión no señala ni analiza las causas de los problemas, más bien intenta paliar los síntomas. A juzgar por la propuesta, diera la impresión de que el caos de la Administración en España, el gasto excesivo y la multiplicación de organismos son fenómenos que hubieran surgido de manera casual, como un seto que crece de manera desordenada. La Administración y sus aledaños se habrían expandido, centuplicado y descoordinado por arte de magia y bastaría con una pequeña poda y una ligera reordenación para regresar a un tamaño y aspecto saludables. Sin embargo, el caos, la hipertrofia y el descontrol, corresponden a un perverso equilibrio de intereses generado por un nefasto diseño institucional.

Se pueden recortar algunos organismos pero, si las tendencias profundas se mantienen, volverán a multiplicarse aún con más fuerza cuando las circunstancias sean propicias, como la mítica, malévola y policéfala Hidra de Lerna, a la que crecían dos cabezas cada vez algún atrevido le cortaba una. No se puede reformar la Administración en España si no se atajan con decisión las causas de los problemas, si sólo se aplican cataplasmas para aliviar los síntomas

Una reforma seria y profunda debe cambiar las reglas del juego y los incentivos. Debe establecer todas las barreras y dificultades posibles al desarrollo de las redes clientelares, que están en el origen del descontrol de las administraciones públicas. De poco sirve el recorte si se mantienen las fuerzas que impulsan de manera irresistible hacia la creación de organismos, observatorios y empresas públicas, innecesarias para el ciudadano pero vitales para colocar a toda una red de partidarios y afines. Y el esfuerzo en recortar el gasto innecesario se convierte en tarea hercúlea, pero improductiva, cuando los partidos políticos lo impulsan con denodado tesón para obtener sustanciosas comisiones.

No se pueden poner puertas al campo. Las reformas profundas son aquellas que trasforman las instituciones, poniendo trabas a la nefasta connivencia entre agentes que actúan en beneficio propio, no del público. Son aquéllas capaces de reasignar las competencias entre administraciones con criterios de eficiencia y economía en la prestación del servicio, no de conveniencia política. Al menos, los gobernantes deberían aprender de una vez la diferencia entre recortar y reformar.

Cataluña
Mas reparte otros 6,6 millones de euros en subvenciones a la prensa en catalán
Los medios impresos recibirán 4,4 millones de euros; los digitales, un millón; las televisiones se repartirán 630.000 euros; y las radios, 550.000. Las ayudas, calificadas de ‘estructurales’, se otorgarán ‘en régimen de concurrencia no competitiva’. Ningún medio escrito en castellano puede optar a ellas.
Maite Molina www.vozbcn.com 26 Junio 2013

No hay crisis para la prensa en catalán. Al menos eso es lo que se deduce de la nueva ronda de subvenciones ‘estructurales’ que el departamento de la Presidencia de la Generalidad ha convocado esta semana para los medios de comunicación de titularidad privada con el único requisito de que utilicen el catalán o el aranés.

Las ayudas, correspondientes a este año y otorgadas ‘en régimen de concurrencia no competitiva’, ascienden a 6.585.000 euros, según recoge el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña de este martes, y se suman a las ya recibidas anteriormente.

Como es habitual, los más afortunados son las ‘publicaciones periódicas en soporte papel’, que recibirán 4.415.000 euros ‘con cargo al presupuesto autonómico del año 2012 prorrogado’ (resolución PRE/1339/2013). En concreto, las publicaciones diarias se repartirán 3,1 millones de euros, mientras que las publicaciones diarias se embolsarán 1,3 millones.

Un millón de euros para los diarios digitales
Los ‘medios informativos digitales’ escritos en catalán o en aranés recibirán 990.000 euros en subsidios, únicamente procedentes de esta Consejería (resolución PRE/1340/2013). A las ‘emisoras de televisión de titularidad privada en catalán o en aranés’, el departamento dirigido por Francesc Homs destinará 630.000 euros (resolución PRE/1337/2013).

Por último, las emisoras de radio privadas se repartirán 555.000 euros en esta ronda de ayudas (resolución PRE/1338/2013). Como en los casos anteriores, se trata de ‘subvenciones estructurales en régimen de concurrencia no competitiva’ a las que se puede optar con el único requisito de utilizar el catalán o el aranés.

La cantidad que la Generalidad destina a financiar los medios de comunicación privados en catalán es inabarcable. Durante el año 2012, el departamento autonómico de la Presidencia otorgó alrededor de 8,5 millones de euros en subvenciones a la prensa (1 y 2). Esta cifra no incluye las ayudas que entregan otras consejerías y entidades autonómicas. Tampoco engloba la publicidad institucional, que se ha convertido en los últimos años en otra suerte de subvención encubierta, y que alcanza cifras astronómicas.

Círculo Balear acusa a la asociación de padres FAPA-COAPA de manipular y engañar para boicotear el trilingüismo
La plataforma lingüística cree que ejerce de brazo político de la minoría nacionalista
 www.lavozlibre.com 26 Junio 2013

Palma de Mallorca.- Tras haberse conocido que los dirigentes de FAPA-COAPA Balears han intendo colapsar mediante el envío de cientos de correos electrónicos con instrucciones políticas en contra del nuevo decreto de trilingüismo a la dirección que la consejería de educación había puesto en marcha para informar a las familias, la Fundación Círculo Balear (FNCB) considera que "la aprobación del nuevo decreto que acaba con la inmersión obligatoria en catalán en Baleares sirve también para destapar a las organizaciones de la mal llamada comunidad educativa que, como FAPA-COAPA, ejercen de brazos políticos de la minoría nacionalista".

Ante las pruebas que demuestran que FAPA-COAPA pretendía utilizar las respuestas de la consejería a los correos enviados para tergiversarlas en rueda de prensa, el presidente de la FNCB, Jorge Campos, considera que "el radicalismo de la izquierda nacionalista que controla FAPA demuestra que lo que menos les interesa es la defensa de los intereses de los padres. Las campañas con las que este tipo de colectivos pretenden dar a entender que la sociedad está en contra de la nueva normativa lingüística son una farsa"

El presidente de la FNCB, Jorge Campos, afirma que: "FAPA-COAPA ha perdido la legitimidad con este tipo de acciones políticas de boicot. Intentar colapsar un servicio público para engañar a la opinión pública y a los padres de alumnos sólo obedece al interés de la izquierda nacionalista para intentar mantener un sistema ilegal y fracasado como es el de inmersión obligatoria en catalán".

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La democratización interna como necesidad

Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 26 Junio 2013

Si el Gobierno ha optado por cometer un error flagrante, no hay otro remedio que asumirlo y defenderlo.

La lectura de una reciente entrevista a la actual presidenta del Partido Popular del País Vasco, Arantza Quiroga, confirma claramente la urgencia de democratizar internamente de manera completa los partidos políticos en España y, muy especialmente, el que hoy ostenta la mayoría absoluta en las dos Cámaras nacionales. No conozco personalmente a la entrevistada, pero las noticias que me llegan sobre ella, sobre su honradez, capacidad, compromiso con la lucha contra ETA y preparación, son excelentes. Por tanto, las opiniones que manifiesta a la periodista que la interpela no son fruto de la mala fe, del cálculo oportunista o del interés egoísta. Resultan, por el contrario, de convicciones sinceras y de una concepción de la actividad pública que ella considera correcta. Eso es lo que hace más preocupante el contenido de sus respuestas porque revela hasta qué punto toda una generación de cargos institucionales vive inmersa en un grave desenfoque sobre el significado de la democracia. Interrogada sobre la legitimidad de su designación, hecha a uña de caballo en una Junta Directiva Nacional sin participación alguna del conjunto de la militancia, se refugia en que el procedimiento fue estatutario y deja en una nebulosa sus intenciones sobre convocar un Congreso que la ratifique en su puesto. Quiroga no ignora que había otros posibles candidatos, con proyectos muy bien definidos y considerable apoyo entre las bases, que se hubieran presentado en caso de elecciones abiertas a todos los afiliados. Por tanto, su decisión de aceptar un nombramiento acordado por una reducida cúpula impidió la libre expresión de la voluntad de aquellos que son su cuerpo electoral natural. El hecho de que ni lo reconozca ni lo vea, da la medida de su despiste.

En otro momento de la conversación se refiere a la excarcelación de Bolinaga y afirma rotundamente ser partidaria de que siga en libertad, tras recordar, cosa que es cierta, que el procedimiento se ajustó a derecho. Sin embargo, no menciona que también hubiera respetado la legalidad mantenerlo en prisión en base al informe de la forense, que estableció que su condición no era terminal, tal como ha confirmado recientemente el Colegio de Médicos de Madrid y prueba todos los días el estado físico del etarra. Asimismo, su deseo, fervientemente proclamado, de evitar que se falsee la historia de la banda choca frontalmente con su benevolencia con uno de sus peores asesinos. Este comportamiento contradictorio de una persona que sin duda considera la coherencia como una loable virtud, se explica por el reflejo automático de la obediencia acrítica al mando por encima de cualquier circunstancia. Si el Gobierno ha optado por cometer un error flagrante, no hay otro remedio que asumirlo y defenderlo.

Si Quiroga se hubiera sometido al veredicto del sufragio secreto, universal y directo de sus correligionarios del País Vasco y conservase criterio propio en un contexto de debate libre y franco, no se vería obligada a justificar lo injustificable ni a aparecer como alguien que teme la confrontación competitiva con otros cualificados aspirantes al sillón que ocupa. Mientras no exista verdadera democracia interna en los partidos, la degradación del sistema continuará imparable.

Cataluña: delirante no quiere decir imposible
Editorial www.gaceta.es 26 Junio 2013

El delirio separatista de Esquerra Republicana, eficazmente secundado por Convergencia (y Unió) de la mano de Artur Mas, ha llevado a Cataluña a una situación sencillamente insostenible.

LA GACETA informó en exclusiva, hace pocos días, sobre las indiscretas palabras del líder de Unió Democrática, José Antonio Duran y Lleida, en una comida con empresarios, descalificando la deriva separatista del gobierno de Artur Mas, su socio de Convergencia. Durán lo negó todo, pero ayer mismo salía a la luz otra grabación suya, esta vez en un encuentro con cargos de su partido, en la que acusa a Convergencia, a la cadena autonómica TV3 y a un sector de la propia Unió de allanar el camino a los republicanos de Esquerra, caracterizados por el político catalán como unos irresponsables que no tienen ni idea de qué es gobernar. La verdad es que Duran tiene razón en todo lo que ha dicho, y ya es llamativo que en la España de hoy uno se vea obligado a pedir perdón por ello o, aún más, a negar lo obvio para sumarse a la demencia dominante.

El delirio separatista de Esquerra Republicana, eficazmente secundado por Convergencia (y Unió) de la mano de Artur Mas, ha llevado a Cataluña a una situación sencillamente insostenible. Una comunidad siempre rica, próspera y dinámica, se halla hoy hundida en la ruptura social y en la quiebra económica por la voluntad de poder de una clase política nacionalista no sólo ambiciosa y corrupta, sino, además, incompetente. La cizaña sembrada en la sociedad catalana a lo largo de muchos años ha calado tan hondo que muchos ciudadanos prefieren cerrar los ojos ante la evidencia para seguir el clamor de la tribu, pero los hechos son los que son y los catalanes los están sufriendo todos los días en sus propias carnes. Sin duda una buena parte de la población seguirá pensando que el problema no es la clase política catalana, sino “España, que nos roba”. Pero Duran y otros muchos como él saben perfectamente que eso no es verdad.

Para calibrar en su adecuada medida el delirio separatista, basta ver la onerosísima inversión del gobierno catalán en “estructuras de Estado”, asunto éste sobre el que LA GACETA ha informado con abundancia. Estructuras de Estado en política exterior, en agencia tributaria, en sistemas informáticos de control ciudadano, incluso en una fantasmal política de Defensa. Y todo ello a pesar del inmenso agujero financiero de la autonomía catalana. La palabra “delirante” no es inadecuada. Pero, ojo: delirante no quiere decir imposible. Si nadie detiene esta grotesca pesadilla, los proyectos del separatismo pueden perfectamente hacerse realidad. Por eso es tan deseable que sean los propios líderes sociales catalanes los que hagan ver a sus conciudadanos el monstruo que Mas y sus socios de Esquerra están en trance de alumbrar. Y que no lo nieguen después.

Cataluña
Piromanías
José María Albert de Paco Libertad Digital 26 Junio 2013

Hace unos días, el presentador de TV3 Jaume Barberà llamó "pirómano" a José Ignacio Wert en el transcurso de una entrevista en la emisora RAC1. No lo hizo a quemarropa, sino dando un rodeo, como es habitual en Cataluña. Más o menos del siguiente modo:

Usted, señor Wert, es un hombre inteligente ["Yo sé reconocer a mis iguales", eso era en realidad lo que Barberà pretendía decir]. Lo que no me cuadra de su inteligencia, ministro, es que usted, en unas declaraciones recientes, dijo que la educación diferenciada, que es el eufemismo que utiliza para no decir segregación por sexos, sólo representa el 1% de la oferta del sistema educativo. ¿Sabe, ministro, el porcentaje que representan las 17 familias que en Cataluña reclamaron la enseñanza vehicular en castellano, en relación con la población escolar catalana? Yo se lo digo: el 0,00109%. (...) Desde el respeto, señor Wert, usted qué es... ¿un pirómano? [pausa dramática] ¿Un bombero?

La última pregunta, obviamente, no fue más que un prurito retórico; como tal, acabó sepultada por el tamborileo de la primera. Se trataba, claro está, de llamar a Wert pirómano en antena para luego presumir de ello. Sospecho, no obstante, que Barberà exhibe la presunción sin preámbulos ni ceremonias, sin inteligencias ni flatulencias. "Qué es usted, ministro, ¿un pirómano?". Ras i curt.

Cuatro meses antes de llamar pirómano a José Ignacio Wert, Jaume Barberà invitó a Singulars, el programa que dirige en TV3, a Jordi Molins, que fue presentado como "físico e inversor institucional", pero que habló de geopolítica. Concretamente, de lo que tendría que hacer Cataluña si, tras declararse independiente, fuera expulsada de la Unión Europea. Literalmente:

Ahora nos han echado [los europeos] y quizás dentro de un tiempo nos invadirían, ¿qué debería hacer el Govern? Defenderse hasta los dientes no es una buena opción porque esto los catalanes no lo sabemos hacer. La segunda opción, que es la que yo recomendaría, es aliarnos con el primo de Zumosol, con los chinos: imaginemos que ofrecemos a los chinos el puerto de Barcelona o el puerto de Tarragona para que pudieran tener en el Mediterráneo sus portaaviones y sus submarinos nucleares.

Cuando Ramón de España, en su último libro, habla de manicomio catalán, se refiere precisamente a esto. Al disloque que supone que un energúmeno como Barberà, después de dar voz a un igual (este sí) que clama por una alianza militar con China para derrotar a Europa, llame "pirómano" a José Ignacio Wert.

Derecho a la impunidad
Lidia Falcón blogs.publico.es 26 Junio 2013

Cuando Artur Mas hizo del mantra “derecho a decidir” la consigna de toda su política, sin que concretara a que decisión se refiere –la ambigüedad siempre es buena para engañar a los demás–, consiguió que, desde los partidos que se reclaman de izquierdas hasta una buena porción de gente común, le siguieran. En definitiva, si se trata de que se organice un referéndum y le pregunten a la ciudadanía –¿Qué?– siempre es bueno poder opinar. Esta falsaria estrategia ha engañado a muchos, incluidos buenos y progresistas amigos míos que creen, con todo convencimiento, que un referéndum sobre la independencia se perdería sin duda alguna. Y puede que así fuera, puesto que el griterío con el que el Gobierno y sus secuaces ahogan toda otra opinión, apoyados por tantos medios de comunicación convencidos o comprados, logra dar la impresión a la ciudadanía de que en Catalunya no hay otra ideología ni pensamiento que no sea el independentismo, cuando varios millones de catalanes no nos sentimos motivados por semejante opción. Pero, en todo caso, lo que se discutía hasta la semana pasada era si podríamos votar la opción mejor que creyéramos para nuestra comunidad. Después ya no.

Desde que Artur Mas presentó su plan de gobierno hasta 2016 en el que, con todo descaro, nos presenta la organización de una Catalunya independiente. Desde la Justicia a la Seguridad Social, del tratamiento fiscal a las infraestructuras, de la sanidad a la educación, de la diplomacia exterior a la Policía y al Ejército, el Gobierno catalán ha decidido que se constituye en Estado independiente del Estado español y que se organiza según le parezca. Cobrará todos los tributos, montará una Justicia separada en todas sus instancias, tendrá un Ministerio de Asuntos Exteriores, una Seguridad Social propia, y hasta está organizando un Ejército dedicado a la defensa de la patria catalana. Y se acabó.

Sigue siendo un misterio para mí cómo los demás partidos le consintieron al president semejante discurso. No ya porque fueran antiindependentistas o centralistas, sino porque estaba estafando a todo el pueblo al que había prometido un plebiscito en el que podría pronunciarse.

Este sufrido pueblo sabe por experiencia propia que los gobernantes suelen engañarle, aunque se lo consienta pasivamente, pero eso sucedía hasta ahora siempre después de que se celebraban las elecciones, en cuya campaña se les había prometido aquello que querían oír. Pero que mucho antes de que se encuentre cerca la convocatoria electoral nos estén explicando que ya han decidido lo que piensan hacer con un Gobierno independiente, en esta misma legislatura, sin que se nos haya ni consultado ni preguntado qué pensábamos de ese supuesto “derecho a decidir”, es simplemente indecente.

Y que los demás representantes parlamentarios no se levantaran para gritarle a Artur Mas que lo que estaba programando era un engaño a todos los ciudadanos, puesto que nadie le había autorizado a considerarse presidente de una Catalunya independiente, resulta para mí una de las conductas más incomprensibles de los políticos actuales. Que tampoco los comentaristas autorizados, esos que dictan ex cátedra el pensamiento dominante de las diferentes líneas ideológicas que coexisten en la ciudadanía, hayan remarcado esta estafa pública del president de la Generalitat, será recordado por los futuros historiadores como la irresponsabilidad de toda una generación de periodistas, políticos, politólogos y vertebradores sociales.

El pueblo catalán, tan supuesto protagonista de esos proyectos como sufrido receptor de los planes de Mas, tampoco ha chistado. Se supone su existencia, pero más bien como el mobiliario de la finca de CiU y ERC, que estos gobiernan a su antojo. Y ya se sabe que los muebles ni hablan ni se mueven.

¿Qué está pasando en Catalunya? ¿Qué se ha hecho de aquella tradición acuñada hace más de un siglo de rebeldía ante el poder, que situó a Barcelona en el epicentro revolucionario de España, en la que las organizaciones obreras, los intelectuales críticos, los anarquistas idealistas, el movimiento feminista, la Universidad independiente y luchadora, los escritores, los periodistas, los artistas, estaban en primera línea de combate contra los excesos de la burguesía, de los partidos de derechas y de un poder falsario y represor? Y no sólo en el siglo XIX, cuando Engels decía que en Barcelona se hacían las mejores barricadas de Europa y la ciudad se llamaba “la rosa roja del Mediterráneo”, sino mucho después, en los convulsos años setenta y ochenta del siglo XX. ¿Dónde están los dirigentes de los trabajadores, los de los sindicatos, los de los partidos de izquierda, los profesores universitarios, las feministas, los escritores, los periodistas no apesebrados? ¿Y qué está haciendo el PSC, ensimismado como el Demonio de Dante en el fondo del Infierno que se ha construido él solito entre el hielo, con sus vacilaciones y contradicciones diarias?

Mientras, este pueblo, al parecer conforme con los designios de su mesiánico presidente, no sabe que el plan del Gobierno no sólo es imposible por contravenir todas las normas legales, y no únicamente las del odiado Estado español, sino incluso las propias de Cataluña, que nunca el Estatuto que todavía rige –ni el proyecto inicial que aprobó el Parlament– contiene semejantes planes, sino que se propone hundirlo aún más en la pobreza y la corrupción.

Con una Agencia Tributaria propia, los catalanes verán inmediatamente aumentados sus impuestos, puesto que hay que pagar la fiesta de la independencia: justicia, seguridad social, infraestructuras, servicio exterior, ejército.

Planteando separar la justicia catalana de la española lo único que se pretende es que el cortijo convergente decida todos los procesos de corrupción que atenazan a una buena parte de los políticos de ese partido. Si la última instancia judicial es el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, que no tengan duda de que no sólo Pallerols y Durán i Lleida andarán tranquilos por las Ramblas, exonerados de ingresar en prisión, sino que le acompañarán Millet y Montull y Oriol Pujol y todos los implicados en los innumerables casos de cohecho, prevaricación, apropiación indebida, tráfico de influencias, que se han destapado en los últimos años, estallando por su presión el humus de podredumbre de las mafias de la política catalana. Nada mejor que ningún juez “extranjero” venga a meter las narices en los asuntos de “casa nostra”, término muy parecido al siciliano de “Cosa Nostra”.

Cuando la caja de la seguridad social se divida, que ni los enfermos ni los jubilados catalanes crean que les tocará a más en demérito de los andaluces o murcianos –ya que esta es la “solidaria” promesa que les han hecho los gobernantes–, porque no es cierto el déficit fiscal que se ha convertido en otro mantra de la ideología oficial, como han demostrado últimamente numerosos economistas y profesores catalanes. Algún año, por el contrario, Catalunya ha recibido más de lo que ha entregado, y esos años los jubilados catalanes se enterarán de que el Gobierno no tiene dinero para pagarle las pensiones.

Y que las mujeres abandonen toda esperanza. La primera medida que tomó el gobierno de CiU cuando tomó el poder fue suprimir el Observatorio de Violencia de Género. Si no hay dinero para eso, que no sueñen con jardines de infancia, ayudas a la maternidad, cuotas para participar en la política y en la economía. ¿Y qué será de la ley de aborto en un país en que uno de los partidos gobernantes está dirigido por el Opus?

Para qué hablar de lo que costará un servicio diplomático con embajadas, aunque sólo sea en la mitad de los ciento noventa países que pertenecen a la ONU, ¡y qué decir del delirante propósito de dotarse de un Ejército propio! Otro más, cuando la izquierda lleva un siglo luchando por acabar con el Ejército español.

¿Realmente todos los catalanes están de acuerdo con semejante proyecto de gobierno? ¿Y lo aceptarán sin que ni siquiera se les haya preguntado su opinión?

En realidad lo que está defendiendo el Gobierno de Artur Mas no es el publicitado “derecho a decidir” sino el derecho a la impunidad de sus abusivos propósitos.

Galicia
El turismo idiomático planta cara a la crisis
abc.esabcengalicia / santiago ABC Galicia 26 Junio 2013

Los estudiantes que eligen la capital gallega para mejorar su español están dejando notar importantes ganancias en el sector turístico e incrementando el número de matrículas en su universidad

Un grupo de estudiantes de la University of Michigan acaba de terminar su estancia en Santiago de Compostela, donde han estudiado un curso de lengua y cultura española. Es la primera vez que esta universidad envía a un grupo de estudiantes a Galicia. Detrás del importante paso se encuentra una antigua alumna de la USC, catedrática de literatura de esa universidad americana, y los Cursos Internacionales de la USC, empresa que en estos tiempos de crisis está afianzando un negocio más que rentable en la ciudad: el turismo idiomático. Algo que está dejando notar grandes ganancias en el sector turístico compostelano y en el alto número de matrículas anuales que experimenta la USC a través de estos alumnos llegados de todas partes del planeta.

Cristina Moreiras, la profesora que hizo posible el intercambio, ensalzó el gran valor añadido de la experiencia por el trato recibido, la profesionalidad en la gestión, la amabilidad personal, la calidad de vida de la ciudad compostelana y el alto nivel del curso organizado por Cursos Internacionales. En él, los 24 jóvenes pudieron recibir clases específicas sobre la historia y la cultura del Camino de Santiago, pudiendo incluso recorrerlo desde Piedrafita hasta la Catedral. Pero su programa les llevó también a conocer otras localidades del mapa gallego como Ourense, Celanova, Allariz, Pontevedra, Baiona, San Andrés de Teixido o la Mariña lucense.

Esta inmersión cultural ha despertado un enorme interés en los estudiantes, que salientaron en su despedida la grata sorpresa de descubrir a autores literarios gallegos como Rosalía de Castro, Castelao o Roberto Vidal Bolaño. Y debido a las buenas críticas recibidas por parte de estos chicos, el año que viene la Universidad deMichigan ya ha manifestado su intención de regresar a Galicia con más estudiantes. Esta propuesta de vincular la enseñanza del español a la cultura gallega y el Camino de Santiago está obteniendo una muy buena acogida entre todas las universidades extranjeras que colaboran con ellos.

Estafados
Nota del Editor 26 Junio 2013

Hay que ser muy miserable para proponer Santiago de Compostela para aprender español y hay que estar muy despistado para aceptarlo. Claro que si lo que pretenden es solo desmadrarse, da igual.




Recortes de Prensa   Página Inicial