AGLI Recortes de Prensa   Viernes 28  Junio 2013

Duplicidades: veinte años de fiesta
Rafael López-Diéguez www.gaceta.es 28 Junio 2013

Sólo cuando el Gobierno se ha visto contra las cuerdas, cuando la realidad de nuestra economía le obliga a emprender reformas reales en el caótico aparato administrativo que tenemos, resultado del régimen clientelar y de las obligaciones contraídas con los amigos políticos por los sucesivos Ejecutivos, el Gobierno parece decidido a iniciar una reforma que muchos llevamos demandando desde hace años y que debería haber sido la primera en la agenda económica de Mariano Rajoy.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar ahora el presidente del Gobierno? Me temo que sólo hasta donde sea irremediablemente necesario para aparentar que la hora del sacrificio también ha llegado a la clase política y al Estado de las Autonomías. De momento se lo ha tomado con mucha calma. Aunque parezca increíble el Gobierno ha necesitado dieciocho meses para llegar a una conclusión evidente: exceso de estructura y duplicidades insostenibles.

Según los cálculos del Gobierno tenemos 120 duplicidades administrativas que tienen un coste anual aproximado de 30.000 millones de euros. Lo que significa que el Gobierno de haber iniciado esta reforma hace tiempo ya se hubiera ahorrado más de 30.000 millones, lo que, por ejemplo, hubiera evitado recortes sociales. Pero la realidad es mucho más grave. Esas duplicidades nos han costado en veinte años de fiesta un monto de 600.000 millones de euros, un 75% de la actual deuda pública española, razón de nuestra quiebra económica. Los responsables de este desaguisado que estamos pagando todos tienen nombre y apellidos: el duopolio PP-PSOE y los insaciables depredadores nacionalistas que se han asociado sucesivamente con unos o con otros.

Los dirigentes y el aparato del PP y del PSOE, por sus responsabilidades en las CC AA, salvo que los califiquemos como incompetentes, sabían que ese absurdo e innecesario dispendio se estaba produciendo, pero les servía de instrumento de pago a sus respectivas clientelas políticas. El interés partitocrático primó sobre el bien común y es un absurdo que quienes han generado el problema ahora propongan soluciones de maquillaje.

Veinte años de fiesta y ahora, obligados por las circunstancias, se han dado cuenta de esta realidad, dándonos la razón a quienes venimos denunciando la inviabilidad del actual Estado de las Autonomías desde hace décadas. Ahora bien, la solución no puede limitarse, porque será inútil, a eliminar duplicidades, a lo que se resisten los barones autonómicos del Gobierno y la oposición nacionalista-socialista, sino que demanda la recuperación de competencias por parte del Estado y de paso exigir responsabilidades penales y económicas a los causantes del desaguisado.

Cuarto homenaje a las víctimas
Editorial www.gaceta.es 28 Junio 2013

Por cuarta vez, el Congreso de los Diputados ha rendido homenaje a las víctimas del terrorismo con un breve parlamento del presidente Posada, un minuto de silencio y un aplauso final, antes de una recepción en el Salón de Pasos Perdidos del caserón de la Carrera de San Jerónimo.

Es inevitable recordar que estos homenajes nacieron en 2010, en pleno segundo mandato de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, el hombre que desde la oposición propuso y firmó el Pacto Antiterrorista mientras negociaba clandestinamente con la banda, el que logró, ya en el Gobierno, permiso del Congreso para proseguir las negociaciones a la luz, y el que se inventó este homenaje anual a las víctimas, que el Gobierno siguiente ha mantenido.

Pero con esta historia azarosa sería demasiado optimista pensar que las accidentadas relaciones de las víctimas con el poder político han alcanzado una normalidad presentable. De hecho, la más destacada novedad de esta edición ha sido la presencia de la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, que ha accedido a acudir al Congreso bajo la promesa de Posada de que, el año que viene, se cambiará el formato del acto para dejar a los representantes de las víctimas intervenir con algo más que con su presencia decorativa. La realidad, pues, es que las asociaciones de víctimas están divididas, y que incluso alguna de las que han ido al Congreso mantiene unas muy explicables suspicacias.

La principal de las reservas de los que no quieren aceptar este protocolo consiste en que no se fían de que las palabras reflejen los hechos; es decir, que temen ser engañadas por unos políticos que, con tal de que no vuelvan los asesinatos, parecen muy dispuestos a hacer borrón y cuenta nueva mientras los presos se benefician de una política penitenciaria relajada, los terroristas ni entregan armas y explosivos ni colaboran en la investigación de los más de trescientos atentados sin esclarecer, y las marcas políticas de la banda alcanzan poder institucional.

Las víctimas que se resisten a formar parte de la escenografía anual del Congreso no se fían de que, en estas condiciones, alguien pueda decir en serio que “ETA ha sido derrotada”, cuando todo indica exactamente lo contrario: que a los asesinos les compensó asesinar, que cientos de culpables ni pisarán una comisaría siquiera, y que al final se compondrá un “relato”, como ahora es moda bastante estúpida decir, en el que se equipararán los asesinados a sus asesinos, como si fueran las dos partes de un conflicto que no existió jamás, sino que hubo quienes mataban y quienes eran matados. Es forzoso reconocer que la prevención y las suspicacias de los reticentes ante este acto tienen un muy sólido fundamento.

Tontos que se creen listos
Fernando Díaz Villanueva www.gaceta.es  28 Junio 2013

Solo hay una cosa peor que ser tonto que es ser tonto y creerse listo. Esta dolencia muy habitual entre lo que, con un glorioso eufemismo, se conoce como clase política. No existe nada parecido a la clase política. Lo que sí existe es una banda organizada de saqueadores, generalmente lo peor de cada casa, aliñada por un puñado de idealistas que pasaban por allí.

Si la política fuese patrimonio de esos idealistas, nos iría mucho mejor, dicen algunos con buena fe. No, no lo creo. El delincuente en potencia que se mete a político para perpetrar el crimen de vivir a costa de los demás en nombre del bien de los demás, será siempre menos peligroso que el iluminado. Como decía Cipolla cargado de razón, el ingenuo es siempre y en toda circunstancia mucho más letal que el malvado, porque el primero ocasiona daño a ambas partes, mientras que el segundo fastidia solo a la parte contratada, vulgo contribuyente, mientras la contratante se lo lleva crudérrimo.


Puestos a elegir entre un ladrón y un pirado que quiere volver el mundo del revés a mayor gloria de sus prejuicios, siempre me quedaré con el ladrón. Los ladrones son predecibles, van a la cara y lo suyo se resuelve con dinero. Como es lógico, no todos los idealistas son unos iluminados. Una minoría es gente sensata que realmente se cree el cuento ese del bien común y del poder benéfico del BOE. Es, con todo, una minoría exigua. Lo habitual es que el idealismo y el chifle sean todo uno.


Los tontos que se creen listos de los que hablaba antes no suelen ser iluminados, pertenecen a la variedad ladronil de la política, la más común tanto en España como en el extranjero. Son muchos, de hecho la mayoría. Demasiado dinero en el aire, demasiado fácil llevárselo y demasiado alto el nivel de podredumbre moral de los que se meten en esto. Todo el sistema está concebido para que prosperen los que poseen la habilidad del pirata cobarde. El resto sale despedido o se despide por propia iniciativa con los dedos pulgar e índice sobre la nariz.


Así las cosas tienden a pensar que por estar ahí son listísimos, providenciales, y todos debemos rendirles pleitesía. Eso nada más aterrizar, luego viene la bajadita del coche oficial, el traje de alpaca, las interminables conversaciones por el iPhone 5, el “no sabe usted con quien está hablando”, el “no me saquéis fumando”, el “yo velo por los intereses de la ciudadanía”, la carcajada complaciente y los andares de ceporro que está encantado de haberse conocido. No me culpe a mí por definirlos, cúlpeles a ellos por ser así y culpe al sistema por empujar hacia arriba a este subproducto humano que nos ha arruinado la vida.

Nos gustan las cadenas
Gonzalo Altozano www.gaceta.es 28 Junio 2013.

George Harrison debió de componer aquella canción –Taxman– en el reverso de uno de esos formularios para pagar a Hacienda. De esa manera, los Beatles ponían letra y música a su solicitud de refugio fiscal, lejos del Reino Unido, donde el 95% de sus derechos de autor se les iban en impuestos. Uno que plantó cara a la bestia impositiva fue Ronald Reagan, quien se inició en el activismo político cuando el tipo marginal de su renta fue casi del 100%. Hollywood perdió un actor, pero la causa de la libertad ganó un campeón, muy celebrado, por cierto, en los campus FAES.

En esos homenajes es casi seguro que Cristóbal Montoro justificó su ausencia. El hombre es más de la escuela de Carmen Calvo –“El dinero público no es de nadie”– que de Margaret Thatcher –“El dinero del contribuyente donde mejor está es en su bolsillo”–. Con todo, los del Instituto Juan de Mariana tendrían que nombrar a Montoro lord protector: el tipo hubiera sido capaz de convertir al liberalismo –aunque solo fuese por reacción– al padre Sardá y Salvany. El PP ha subido los impuestos más de lo que nunca hubiera soñado el Partido Comunista, con lo que España está hoy más cerca del gulag impositivo que del paraíso fiscal.

No es casualidad que la fecha tope para presentar la declaración sea el 30 de junio, el segundo día en que por fin empezamos a trabajar para nosotros. Según cálculos del Instituto Civismo, el contribuyente medio trabaja para el Estado 179 días al año, hasta el 28 de junio. Sería ese el Día de la Liberación Fiscal, que habrá que celebrar, en ningún caso con cargo a los presupuestos.
Al poder político ya no le hace falta la partida de la porra; le basta con los inspectores de Hacienda, que solo tienen gracia –y tampoco demasiada– en las viñetas de Forges. Aún no han tenido la humorada de poner a las puertas de las delegaciones de Hacienda el cartel que los nazis colgaron en Auschwitz (“Arbeit macht frei”), pero está al caer otro: “Abandonad toda esperanza”. Débiles con el fuerte y fuertes con el débil, pueden condenar a cualquiera a una pena de cuatro años de insomnio, lo que dura la amenaza de que llamen a tu puerta a la hora en que solo lo hace el lechero. Más vale que no te equivoques en tu declaración. Los hombres de negro nunca se equivocan. Y si lo hacen, no será a tu favor. En todo caso, en el de la infanta.

Ya solo queda ponerse en manos de un fiscalista y encomendarse a San Mateo, a quien queremos creer recaudador arrepentido. O mejor: protestar frente a la Agencia Tributaria –la siniestra oficina– con la seguridad de que la Reconquista tuvo un sano componente de rebelión fiscal y de que el motín del té de Boston puso las bases a una de las grandes aventuras de la Historia. Seguir callados es como gritar “¡vivan las cadenas!”.

Reforma Educativa
Rajoy también nos condena al “déficit educativo”
Guillermo Dupuy Libertad Digital 28 Junio 2013

Es indudable que la pretensión, recientemente abandonada, del ministro Wert de elevar los requisitos académicos para acceder a una matrícula gratuita en la universidad no sólo era coherente con el programa educativo del PP, sino que además respondía a la necesidad de restaurar la cultura del esfuerzo y de la excelencia, sin la cual la educación deja de ser palanca para el progreso y la movilidad social. No es menos cierto, sin embargo, que Wert no deja de ser un ministro de un Gobierno presidido por Mariano Rajoy, cuyo carácter nos condena a no ver ejecutada una sola reforma que conlleve tener que enfrentarse políticamente a los que no votaron a su partido.

De la misma forma que la renuencia de Rajoy a la hora de hacer cumplir la ley a los nacionalistas condena al fracaso la pretensión de Wert de que haya catalanes que puedan escolarizar a sus hijos en castellano, estaba cantado que la renuencia de Rajoy a saltar a la arena política para rebatir la demagogia que ha degradado nuestra educación condenaría a Wert a tener que aceptar, con muy ligeros maquillajes, los bajísimos niveles de exigencia académica que regían en tiempos de Zapatero.

Frente a críticas tan rebatibles y preñadas de falsedades y demagogia como las que ha estado recibiendo su ministro, Rajoy ha mantenido un absoluto mutismo, que sólo ha roto para salirse por la tangente, tal y como hizo hace pocos días cuando dijo a Rubalcaba que el "mayor recorte social" es el paro que dejó Zapatero y que el Gobierno del PP sólo pretende "corregir el déficit público, crecer y crear empleo".

No voy yo a negar que el paro suponga, ciertamente, un decisivo "recorte social"; ni que la educación sea esencial, entre otras cosas, para poder encontrar un empleo. Pero se supone que el presidente debería haber entrado al fondo de una cuestión que tiene un aspecto contable y otro que es esencialmente pedagógico. Rajoy, sin embargo, dio muestras de que carece de toda convicción y entusiasmo por elevar el nivel de exigencia académica, y por ello se mostró completamente acomplejado a la hora de defender que sólo deban aprovecharse totalmente del dinero del contribuyente aquellos alumnos que obtengan mejores notas. Rajoy, sencillamente, renuncia siempre a hacer pedagogía política y a librar la batalla de las ideas. Se comporta como un funcionario, como el registrador de la propiedad que sigue siendo, pero no como un político dispuesto a vender con convicción y entusiasmo sus ideas.

Por otra parte, Rajoy no está para dar muchas lecciones en lo que a paro y endeudamiento se refiere, asignaturas en las que está sacando notas aun más desastrosas que las que obtuvo Zapatero. De hecho, los falsos logros de Rajoy respecto del déficit ilustran la degradación que ha sufrido la enseñanza en su empeño de ampliar el número de aprobados mediante un mayor gasto y un cada vez menor nivel de exigencia: así, Rajoy se ha pasado lo que lleva de presidente relajando paulatinamente los objetivos de reducción del déficit, objetivos que, para colmo, no ha alcanzado. Sin embargo, habla como si hubiese logrado el aprobado en esta materia. Y lo mismo ha hecho con el aprobado general que ha dado a las autonomías con tal de no suspenderlas.

Así que, mientras tengamos a un presidente tan renuente al enfrentamiento político con los beneficiarios del statu quo, vayámonos olvidando de auténticas reformas, también en el terreno educativo.

España contra Cataluña
Estamos ante una perversión de la línea historiográfica catalana que arrancó del 'Catalunya dins l’Espanya moderna' de Pierre Vilar
Antonio Elorza El Pais  28 Junio 2013

Desde el ángulo de la psicopatología social, Enrique Baca describe en Las víctimas de la violencia el proceso de construcción del enemigo. Ante todo, es el producto de una decisión estratégica, adoptada por un sujeto individual o colectivo, quien luego tal vez se verá desbordado por ella, aun cuando casi nunca abordará la autocrítica. Una vez puesta en práctica, su intención es bien simple: despojar al otro de toda característica humana, salvo en lo que concierne a su condición de enemigo a eliminar. Es, pues, una cosa, un obstáculo y un peligro, lo cual legitima una acción supuestamente defensiva de carácter agresivo. Su simple existencia autoriza al constructor para denunciar el aplastamiento, o bien, la “humillación” que sufre, legitimadora de la respuesta violenta.

En el límite, el esquema encaja a la perfección con los fundamentos ideológicos y psicosociales del terrorismo, pero conviene asimismo a los conflictos religiosos —ahí está el papel central del “enemigo” en Ignacio de Loyola, de la “humillación” islamista ante el dominio tecnológico de Occidente— y a los procesos políticos, con especial intensidad en los nacionalismos, trátese del español, del vasco o del catalán, cuando tratan de imponer su monopolio de poder en un determinado espacio político. No necesariamente en el marco de un sistema totalitario, aunque sí totalista, en el sentido de Jay Lifton, ejerciendo una presión horizontal dirigida a homogeneizar las creencias en torno a un hecho nacional sacralizado y, por consiguiente, a eliminar —previa condena— las formas culturales y políticas propias de una situación pluralista vigente con anterioridad.

Tal es el problema de la resistible ascensión del independentismo animado en Cataluña por Mas y el catalanismo radical. Defender la independencia y buscar en el orden legal los medios para alcanzarla es algo perfectamente democrático. No lo es en cambio ejercer un monopolio de la comunicación social, privando de voz a la posible mitad de catalanes no independentistas —y aunque fueran dos tercios o un tercio, a este efecto da igual—, y satanizando como “españolista” y anticatalana toda manifestación pública en que “el único camino” tomado sea puesto en tela de juicio. Totalismo no es democracia, y sobran ejemplos en el mundo de hoy, como en el pasado, para probar que las elecciones son condición necesaria, pero no suficiente, para una vida democrática.

El congreso de historiadores previsto sobre el tema “España contra Cataluña” se inscribe en esa deriva hacia un ensimismamiento agresivo. En buena medida, estamos ante una perversión de la línea historiográfica catalana que arrancó del Catalunya dins l’Espanya moderna de Pierre Vilar. Vilar no eludía las tensiones, ya que incluso en la etapa regionalista, correspondiendo al “proteccionisme que imposà un dia Catalunya” (Cambó), veía forjándose la nación catalana, un fuerte sentimiento comunitario asentado en la identidad lingüística. Lo que extraña a Vilar en 1927 es la conversión por los intelectuales barceloneses en mitología de los hechos históricos que contraponen Cataluña a España, transfiriendo al presente el compromiso de Caspe (1412) o los enfrentamientos de 1640 y 1714. La “humillación”. Sin olvidar una rivalidad con Madrid que evocaba “el diálogo de sordos de las contiendas internacionales”. Nada cambió en la democracia. Sirva de ejemplo el pleito de los archivos con Salamanca, donde el plan de devolución a la Generalitat, elaborado a medias con Javier Tusell, disgustó por salvaguardar la unidad del archivo. Era un primer “expolio” y como tal debía ser resarcido.

Llegó la historia interminable del Estatut y la frustración al verse sometidos a una instancia constitucional, el TC. Insufrible humillación. Som una naciò! fue la alternativa de las élites catalanistas, con un amplio apoyo popular. ¿Para qué entonces abrir un espacio de debate abierto, reflejo del pluralismo de la sociedad catalana y del propio marco democrático español? Con el maniqueísmo, practicado sin fisuras, basta para el objetivo de homogeneización independentista. El prestigio de Josep Fontana sirve de aval, aun cuando es posible que, frente a la vía de sus brillantes explicaciones socio-económicas, siga la de las también brillantes frases lapidarias —recordemos la calificación de “mojama sagrada” para Lenin incorrupto—, algunas a lo Beppe Grillo: “El PP es un partido nazi” o “el Estado de las autonomías es un engaño”. Para su conferencia retoma el concepto abertzale de “conflicto”, ahora hispanocatalán.

Un Congreso que examinara el “España contra Cataluña” con interrogante y participación plural sería incluso necesario hoy. Planteado como está, atiende únicamente a la recomendación de un conocido demagogo: “La comprensión es una base demasiado frágil para las masas; la única emoción que no vacila es el odio”.

Obsesión
miquel porta perales ABC Cataluña 28 Junio 2013

La obsesión por la independencia conduce a la autodestrucción de una CiU que pierde votos y sepulta el catalanismo moderado

EL psicoanálisis distingue entre comportamiento autodestructivo directo e indirecto. En el primero, el sujeto es consciente de los actos que conducen a la ruina. En el segundo, el sujeto no advierte el quebranto que implican determinadas acciones. El comportamiento autodestructivo indirecto -el más habitual- puede convertirse en norma y sus consecuencias aparecen con el transcurrir del tiempo. Sostiene el psicoanálisis que esa dilatación temporal es una manera de retardar o graduar el dolor. Pero, antes o después, la autodestrucción se hace presente.

Así, en la vida cotidiana, ciertas prácticas de riesgo deterioran seriamente la salud del cuerpo. A pesar de ello, el sujeto autodestructivo se mueve por impulsos, insiste y persiste en su manera de comportarse, no suele calibrar las consecuencias de sus actos y atribuye la decadencia al ambiente hostil o al enemigo exterior.

Algo semejante a lo que acaban de leer ocurre en la política catalana. La obsesión por la independencia conduce a la autodestrucción política de una CiU que se agrieta y pierde votos y escaños al tiempo que sepulta el catalanismo moderado que ha permitido -además de la supervivencia de CiU- décadas de entendimiento. CiU, ¿puede evitar el proceso de autodestrucción política? Para ello, debe abandonar o aparcar el proyecto soberanista. Cosa que implica un elevado coste político. Pero, la obcecación soberanista tendría costes políticos mayores. CiU -si hace, porque hace; si no hace, porque no hace- saldrá trasquilada de la aventura independentista.

¿Qué hará? Podría seguir alimentando la ilusión mientras retrasa o pone agua al impulso independentista en espera de tiempos mejores. ¿Un movimiento táctico que busca la imagen amable? ¿Aplazar el proceso hasta las elecciones generales con la esperanza puesta en un gobierno socialista flexible? ¿Una manera de explorar nuevos escenarios? CiU, ¿seguirá por la senda de la autodestrucción política o atendrá a razones por aquello del instinto de supervivencia?

La rebelión de la casta política ante la 'reforma Soraya'
Felicísimo Valbuena LVL 28 Junio 2013

Catedrático de la Facultad de CC. de la Información (UCM)

No hace falta gozar de una visión histórica similar a la vista de un lince para adelantar lo que iba a venir. Mejor dicho, de lo que ya ha venido.

El Estado autonómico es, económicamente, inviable, tal como se encuentra actualmente. Y en mi anterior entrada, ya escribí que, si lo pilotaba Soraya, podía ir en serio. Si la reforma caía en manos de Montoro, acabaría siendo un auténtico desastre.

No han tenido que pasar días. Ni siquiera, uno, para que la casta política autonómica muestre su cara más siniestra. La de todos los partidos. O sea, que ahora no vengan los del PP diciendo que ellos tienen el mismo discurso en todas partes.

¿POR QUÉ LAS CASTAS AUTONÓMICAS SON COMO SON, Y NO QUIEREN CAMBIAR?
Hace seis años, asistí a un cursillo que impartió una de las personas más lúcidas en España: Ángel Lozano. Lo he citado varias veces en mis columnas. Domina la Historia de España mejor que muchos historiadores y, además, lo explica de una manera tan sencilla que todo el mundo puede entender lo que dice y reflexionar después.

Ya le he animado varias veces a que convierta sus explicaciones sobre la Historia de España y la Geopolítica en un libro. Desde aquí vuelvo a recordárselo.

Pues bien, en aquel cursillo se ocupó de los nacionalismos y examinó el panorama internacional y nacional que los habían hecho posibles y la situación actual (de entonces). Los hechos le han dado y le siguen dando la razón. Y como yo no puedo superar su explicación y me gusta reconocer el mérito de los inteligentes, voy a ofrecer aquí el contexto nacional e internacional de su explicación.

EL CONTEXTO INTERNACIONAL DE LAS AUTONOMÍAS
En nuestro país, existe desde hace casi 30 años un régimen y un sistema estatal razonablemente democrático, que garantiza el reconocimiento, el respeto y el derecho a la igualdad y al autogobierno de todas las nacionalidades y regiones. Tampoco existen ya, como es obvio, estructuras sociales y jurídico-políticas que traben el pleno desarrollo de las fuerzas productivas ni del mercado. ¿Por qué entonces en lugar de tender a diluirse las contradicciones generadas por el problema de las nacionalidades, tienden por el contrario a adoptar unas formas más agudas, enconadas o antagónicas?

Para explicar esta aparente paradoja, es necesario remitirse a dos nuevos fenómenos -tanto internos al propio país como externos a él- que han pasado a jugar un papel decisivo en esta cuestión.

A).- El primero de ellos hace referencia a la reorientación estratégica que desde mediados de los años 60 adoptan las principales potencias imperialistas continentales, con la firma del Pacto del Eliseo entre Charles De Gaulle y Konrad Adenauer en 1963. Reorientación estratégica que marca un giro histórico en lo que durante más de 100 años había sido el principal centro de conflictos en Europa: la rivalidad y disputa entre Francia y Alemania por hacerse con la supremacía europea. A ello se le va a sumar, apenas 25 años después, un desplazamiento tectónico en las relaciones de poder entre las distintas potencias imperialistas, cuando la desaparición de la URSS como superpotencia hegemonista y la reunificación alemana provocan un cambio estructural en la jerarquía de la cadena imperialista, convirtiendo a Berlín en el nuevo centro de poder hegemonista emergente en Europa.

La firma del pacto franco-alemán supone el fin de la disputa que en el siglo anterior había provocado 3 guerras, dos de ellas de tal antagonismo y envergadura que se convirtieron en guerras mundiales. De ser cada uno de ellos el principal rival del otro, Francia y Alemania pasan a sellar una alianza estratégica, de principales antagonistas en el tablero europeo se transforman en los principales socios. Sus consecuencias van a ser múltiples. Mucho más cuando tras la caída del Muro de Berlín esta alianza tenga que ser redefinida, aceptando París un papel subordinado a cambio de poner en manos de Alemania la defensa de sus intereses fundamentales y el mantenimiento de una categoría aparente de su rango como potencia de primer orden europea y, hasta cierto punto, mundial.

La alianza diseñada por De Gaulle como un pacto entre iguales, en el que mientras Alemania tiene la fortaleza económica, París se reserva la dirección política y diplomática ya no se ajusta a la nueva situación: a partir de los años 90 el eje franco-alemán estará cada vez más claramente desequilibrado hacia Berlín. A través de una serie de enérgicos y decididos movimientos (fragmentación de Yugoslavia, partición de Checoslovaquia, sujeción de las monedas europeas al Bundesbank como paso previo a la implantación del euro como moneda única, Tratado de Maastrich,...), Alemania va trasladando el centro de gravedad de la política europea a Berlín, haciendo efectivo el drástico cambio en la correlación de fuerzas y en la jerarquía de la cadena imperialista generadas por la debacle soviética y su reunificación.

LAS CONSECUENCIAS DEL CONTEXTO INTERNACIONAL EN ESPAÑA
Estos dos factores crean una situación completamente nueva en el tablero europeo. Y tienen especiales consecuencias para nuestro país. Si hasta entonces el interés fundamental de Alemania era evitar el fortalecimiento de París, lo cual incluía no apostar por una fragmentación de España de la que sólo saldría beneficiada Francia, a partir de ese momento, a las históricas ambiciones de la burguesía imperialista francesa por fragmentar y dominar a España se le suma el nuevo proyecto alemán de dominio hegemonista sobre el continente.
La burguesía monopolista alemana, ante el declive estratégico norteamericano, ve la oportunidad –y se lanza a por ella– de avanzar en sus objetivos de dominio sobre Europa. Su plan no es otro que el viejo proyecto hitleriano de la “Europa de los pueblos”, una reconversión del continente europeo que implica su reorganización territorial, la disolución y recombinación de sus estructuras administrativas y sistemas estatales, el desmembramiento de los antiguos Estados-nación y su transformación en pequeñas unidades productivas “naturales” (es decir, homogéneas por razones étnicas, raciales, históricas o lingüísticas) que giren en torno a la locomotora- tanque germana.

Para cuestionar los límites de los Estados actuales, fragmentándolos, se utiliza en unos casos la diversidad étnica o lingüística, las disputas históricas o las rencillas territoriales; en otros los conflictos económicos de las regiones más ricas, pero en todos los casos la tendencia inexorable es a la desmembración de los actuales Estados y la integración de las nuevas comunidades en las superestructuras europeas en las que Alemania ya se ha asegurado la hegemonía.

LA OPINIÓN DE ARZALLUS
Nadie ha sabido sintetizar de forma más precisa el proyecto alemán para Europa como Arzallus –experto en estos asuntos tanto por su prolongada estancia en Alemania en los años 60 como por sus privilegiados vínculos con la fracción bávara de la burguesía monopolista germana, su sector más agresivo– en una entrevista concedida al periódico catalán La Vanguardia en 1992, en la que anticipa la estrategia y las líneas de expansión de la influencia alemana en estos 15 últimos años:

“Vamos hacia un IV Reich, aunque no como sucesor del de Hitler, sino como continuación del I Reich. Pero fíjese, la Comunidad Europea se amplía ahora con Austria. ¡Señores, eso es la vieja anexión de Hitler, el Anschluss!; también con los países nórdicos... Luego habrá una ampliación y estaremos reconstruyendo el Sacro Imperio Germánico. El eje Rhin-Danubio, la expansión hacia los Balcanes, hacia los Estados bálticos, siempre mirando hacia Alemania... Los movimientos económicos que ahora hace Alemania a través de la Comunidad Europea ¡son los mismos que hizo Hitler con sus tanques, son los eternos caminos de la expansión germánica! Las adhesiones a la Comunidad llegarán: letones, lituanos, eslovenos,... Al final veo una Europa de los Pueblos con inspiración germánica, con los actuales Estados superados, y entonces, digo yo, el vasco y el catalán no tendrán que ser inquilinos de nadie en esa Europa del futuro”.

Bajo la dirección y la supervisión directa de los centros de poder del Estado alemán, la fragmentación política del mapa europeo sigue el curso iniciado a principios de los 90 por la fragmentación yugoslava y la partición de Checoslovaquia. A través de un conjunto de organismos incrustados en el seno de la UE y financiados directamente por diversos organismos estatales alemanes, todas las fuerzas que trabajan en cada unos de los países europeos por la fragmentación encuentran los recursos y el impulso político necesario para su desarrollo.

EL CONTEXTO ESPAÑOL: EL RÉGIMEN DE LAS AUTONOMÍAS
B.- Paralelamente al desarrollo del proyecto de la europa alemana de la fragmentación, en nuestro país venía desarrollándose desde finales los años 70 un fenómeno que converge, en sus intereses materiales, con él. Una serie de errores y excesos en la descentralización política y administrativa del Estado de las autonomías cometidos desde la Transición, han dado lugar a la aparición de unas nuevas burguesías burocrático-administrativas regionales, dotadas del enorme poder que le confieren las estructuras de poder autonómico, y cuyo desarrollo depende de arrebatar constantemente nuevas competencias al estado central y blindarse frente a él. Creando así la base política y de clase sobre la que actúa el proyecto fragmentador alemán.

Los errores del modelo de descentralización político-administrativa por el que se optó en la Transición, y sobre todo los excesos en su desarrollo han dado lugar a la existencia en España de 17 marcos paraestatales, donde los nuevos poderes locales han pasado a disponer en exclusividad del control no sólo de buena parte de la antigua administración estatal y de un amplio margen de poder político autónomo, sino también de recursos tan significativos como el control de las Cajas de Ahorro (el tercer poder del sistema financiero español), presupuestos anuales multimillonarios, la capacidad de disponer de una abundante red de medios de comunicación públicos (TV y radios autonómicas), instituciones sociales y culturales o el sistema educativo. Dotadas las nuevas castas dirigentes regionales del poderoso aparato del boletín oficial de cada Comunidad, su desarrollo en el tiempo ha dado lugar a la aparición de unas voraces burguesías burocrático-administrativas, parasitarias y depredadoras hasta el tuétano, creándolas incluso allí donde jamás las había habido ni podía sospecharse que llegaran a existir. (Ángel Lozano hizo este diagnóstico antes de que los políticos autonómicos hundiesen las Cajas de Ahorros).

Revestidos de ese poder político-administrativo, estas nuevas burguesías burocráticas regionales no tardaron en establecer sólidas alianzas con muchos de los viejos poderes económicos, las oligarquías locales que prosperaron con el régimen de Franco, convertidos hoy en aliados imprescindibles y firmes sustentos de estos nuevos poderes locales. Poderes que con el tiempo necesariamente han ido adquiriendo un carácter marcadamente taifal, ya que al vivir de los recursos cedidos por el Estado, la lógica de su desarrollo pasa por la búsqueda permanente de nuevas competencias con las que medrar. Sus constantes asaltos y tirones al Estado central en busca de nuevas competencias y mayor poder converge en este punto –el de la desarticulación política del Estado, paso previo imprescindible para su fragmentación– con los objetivos y el proyecto de la burguesía monopolista alemana. Por eso no tiene nada de extraño que en los partidos nacionalistas o filonacionalistas en que descansa el poder político de estas burguesías regionales hayan tomado esa fuerza desmesurada todos los aspectos nazifascistas, racistas y etnicistas propios de la concepción del nacionalismo germánico.

A este “padrinazgo” imperialista por arriba, se le suma por abajo la sólida base material social que las burguesías burocráticas han adquirido en estas tres décadas.. Unas redes “clientelares” –que remiten a los fundamentos históricos del caciquismo en España, pero con formas remozadas– que se extienden al terreno de las instituciones políticas y sociales, de la economía regional, de los medios de comunicación, del claustrofóbico mundo cultural,...

¿SABRÁ HACER FRENTE SORAYA AL PODER DE LAS DE LAS TAIFAS AUTONÓMICAS?
Ésta es la gran pregunta. El PP actual no sirve de referente ni de eficiencia ni de buenas prácticas a los contribuyentes. Sólo es posible confiar en algunas individualidades. Ya hemos visto cómo sus algunos de sus «barones» no están dispuestos a someterse a un déficit igual para todos. Ya hemos visto cómo reclaman que no se les quiten competencias. ¿Dónde van a colocar a sus familiares y a sus redes clientelares? Ya hemos visto cómo son capaces de dejar sin apoyos al ministro Wert, que parece ser el único capaz de hacer frente a cualquier tipo de desprecios. Aun quienes no están de acuerdo con él, reconocen que, al menos, tiene temple e ideas. Comparémosle con el portavoz Alfonso Alonso, que cada día suelta un lugar común, una gansada, porque lleva una vida inauténtica. Su puesto debería estar en Álava, donde ha logrado convertir al PP de primera en cuarta fuerza. ¿Cómo van a cambiar las cosas con los Alonsos mandando en el PP?

Por eso, desde aquí deseo que Soraya demuestre carácter, por encima de su jefe, Rajoy, del inefable Montoro y del boabdil Alonso.

Hacia un nuevo modelo de gestión para la reducción del gasto público
Ignacio Luque* El Confidencial 28 Junio 2013

Si le preguntan al Observatorio del Gasto Público si un gasto de personal de 400 euros por cada habitante es eficiente, la respuesta sería “depende”. “Si se tratase, por ejemplo, de San Esteban de Gormaz debería reducir este gasto en 23 euros, mientras que si fuese el caso de la ciudad de Málaga todavía habría margen de 151 euros para considerarlo excesivo”. Esta respuesta resume de modo simple el modelo de gestión que debe abordarse para una reducción del gasto y una gestión más eficiente del dinero público.

El conjunto de condiciones a las que debe responder una gestión eficaz del gasto es amplio y complejo, pero podríamos sintetizarlo en algunas de estas cualidades. El gasto debe ser eficiente (maximizar el bienestar), objetivo (erradicar decisiones arbitrarias), priorizado (orientar el recorte del gasto donde sobra, no donde se puede recortar más), transparente (dotar de información pública), sostenible (evitar que los recortes hipotequen las bases de crecimiento futuro), socialmente admisible (sin merma del Estado del bienestar) y, sobre todo, conseguir que devuelva la confianza de la ciudadanía en los gestores de las políticas públicas.

Sin embargo, este conjunto de condiciones resultan imposibles de valorar en su totalidad desde la perspectiva actual; por eso es necesaria una evolución analítica en la que el Observatorio del Gasto Público lleva trabajando los últimos años.

En la actual coyuntura económica, que prima la reducción del gasto público sobre cualquier otro factor, nos encontramos con que se penaliza a un ente público fundamentalmente en virtud de su sostenibilidad o su solvencia con independencia del nivel de servicios que preste o la inversión que realice. Este enfoque está claramente sesgado, incompleto y adolece de una visión integral.

Una mejora de las decisiones de gasto pasa necesariamente por ampliar el actual análisis, fundamentado en un conjunto limitado de indicadores de gestión, pasando a un análisis integral que contemple un amplio conjunto de los mismos y permita un diagnóstico realista. ¿Cómo es posible que con el drástico cambio de escenario sufrido por el sector público en estos últimos años hayamos optado por reducir el foco analítico en lugar de ampliarlo?

Un segundo factor limitativo en el entorno analítico actual se debe al hecho de que los propios indicadores de gestión tienen un marcado carácter cuantitativo, manifestando la incapacidad de explicarse por sí mismos, salvo aquellos (son pocos) que se referencian a un límite legal, como puede ser el caso de la estabilidad presupuestaria.

De esta manera se da un paso esencial al dotar a los gestores públicos de la posibilidad de contar con una herramienta cualitativa en la que se facilita la interpretación de los datos de gestión que permite la toma de decisiones objetivasDesde este punto de vista, la evolución que precisa el marco de toma de decisiones pasa por cualificar el conjunto de indicadores bajo un análisis comparativo. No en vano, los principales informes socioeconómicos de referencia, nacionales e internacionales, tienen este enfoque. ¿Por qué no aplicarlo a un modelo de gestión integral del gasto público?

Clasificación socioeconómica de entes
Un modelo de este tipo es el que ha desarrollado el Observatorio del Gasto Público bajo las siglas SIDEA (Sistema de Información Decisional Económico de la Administración). La base comparativa de dicho sistema se desarrolla a partir de una compleja clasificación socioeconómica de entes, basada en modelos de inteligencia artificial, que permite agrupar aquellos que tienen características homogéneas, de modo que bajo una misma categoría socioeconómica encontramos necesidades y capacidades económicas similares. Dichas necesidades y capacidades económicas comunes se manifestarán en patrones de ingresos y gastos igualmente similares.

Bajo este prisma o modelo, el sistema calcula no sólo los indicadores para el total de entes, sino que establece los umbrales de referencia para cada uno de los indicadores de cada ente. Estos umbrales de “normalidad” vienen determinados por los patrones típicos de cada grupo. Lo que conseguimos con esto es referenciar todos los indicadores de un ente y darles un carácter cualitativo; el indicador deja de ser un dato para convertirse en un comportamiento.

Desde esta nueva perspectiva cualitativa, la desviación de un indicador respecto al comportamiento “normal” del grupo denotaría una gestión eficiente o ineficiente en función del grado y sentido de la desviación. Volviendo al ejemplo inicial que tomábamos sobre los gastos de personal por habitante, estaríamos en condiciones de dirimir si el gasto de 400 euros es bajo o alto para un ente determinado porque se encuentra dentro o fuera de un umbral de normalidad.

Una herramienta cualitativa
De esta manera, se da un paso esencial al dotar a los gestores públicos de la posibilidad de contar con una herramienta cualitativa en la que se facilita la interpretación de los datos de gestión que permite la toma de decisiones objetivas en virtud de un diagnóstico integral del conjunto de todos sus indicadores de gestión. La fiabilidad quedará garantizada gracias a que la información proviene de fuentes oficiales.

Una vez concebido el modelo y desarrollado el sistema, el resto del trabajo consiste en que sea empleado tanto desde abajo como desde arriba, de manera individual por cada uno de los entes públicos como por los entes de gestión y planificación implicados en el diseño estratégico y las toma de decisiones económicas y presupuestarias más generales. SIDEA permite ejecutar este nuevo análisis de manera inmediata para el total de las Administraciones locales y autonómicas, incluyendo cada uno de los 8.117 ayuntamientos de España.

En un intento de fomentar este nuevo modelo de gestión y de impulsar la transparencia de la gestión pública, el Observatorio del Gasto Público ha creado, y hace público en su web, el Indicador OGP, que otorga una nota de 0 a 10 a cada ayuntamiento, diputación provincial y comunidad autónoma de España en función del comportamiento de un conjunto básico de indicadores de gestión. Esto permite saber si nuestros gestores públicos 'aprueban' o 'suspenden' en el desempeño de sus funciones.

Se trata de una iniciativa única a nivel internacional que hemos querido poner al servicio de la ciudadanía en aras del fomento de la transparencia y al impulso del necesario enfoque analítico con el que esperamos se siga avanzando en el camino ya iniciado de la sensibilización pública que exhorte a nuestros gestores públicos a ejercer con el máximo rigor la gestión del dinero de todos.

Para consultar la nota OGP de su Ayuntamiento, pinche aquí.
http://www.ogp.es/es/indicador-de-eficiencia

*Ignacio Luque es director general del Observatorio del Gasto Público


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sin licencia para matar
Román Cendoya www.gaceta.es 28 Junio 2013

Sigo sin reponerme de la desazón que me produce estar en manos de una justicia que tiene miembros tan lejanos a la realidad como la luna de Endor. Siempre he sabido que la verdad real y la verdad judicial son dos cosas distintas. A veces tan lejanas como la libertad del presunto asesino y la muerte cierta del asesinado. Jamás se me ocurrió que podía utilizarse un argumento tan obsceno y absurdo como el usado para declarar inocente de amenazas de muerte y de apología de terrorismo a Josetxo Ibaceta. El argumento es la imposibilidad de la ejecución de pegarles dos tiros porque Ibaceta “carece de licencia de armas a su nombre”. ¿Pueden ser sus señorías más frívolas? ¿En qué mundo viven? En la Audiencia Nacional habrá que implantar un servicio de ayuda a la normalidad de sus señorías.

Es imprescindible que se preocupen más de la realidad que de sus sombreros, fulares, pelados de cabeza… Se esfuerzan más en cómo llamar la atención que en dedicarse a aplicar el sentido común y la lógica a sus sentencias. Guevara, Bayarri y Ruiz Polanco –los tres jueces– se acercan en su sentencia a la versión facilitada por la defensa de Ibaceta. Y pasarán a la historia por argumentar la “imposible realización” de la amenaza de darles dos tiros porque Ibaceta “carece de licencia de armas a su nombre”. El insigne profesor Beristain reclamaba que, en materia de terrorismo, el famoso principio in dubio pro reo debía transformarse en in dubio pro víctima.

¿Pueden indicarme qué licencia de armas tenía Valentín Lasarte para asesinar a Gregorio Ordóñez? ¿Pueden decirme el número de etarras que tenían licencia de armas para matar? ¿Y cuántos etarras encarcelados por extorsión tenían plaza de inspector de hacienda para recaudar el “impuesto revolucionario”? ¿Por qué acusan a los terroristas de pertenecer a banda armada si no tienen carnet de socio?

Sus señorías están en la luna de Endor y no quieren reconocer cuál es la realidad de las calles de San Sebastián, donde la apología del terrorismo es continua y donde el asesor del alcalde –auténtico comisario político de la rama política de ETA– se permite dar Goras a ETA por la calle porque dos ciudadanos están celebrando en territorio español la victoria de su selección. En la aberrante sentencia también figura, para contextualizar los hechos y declarar inocente al personaje, que todo fue una “riña callejera” tras “abundante ingesta alcohólica”. Precisamente la abundante ingesta alcohólica fue la excusa utilizada por un jurado popular en la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, en 1977, para declarar inocente a Mikel Otegi de asesinar a los ertzainas Iñaki Mendiluze y José Luis González. Entonces se repitió el juicio.

La estafa

juan carlos girauta ABC Cataluña 28 Junio 2013

Del sí pero no ha vivido como dios el personal, en especial desde que Pujol alcanzara el poder

El «sí pero no», que es como Josep Cuní define la esencia de lo catalán, impregna la hipotética consulta del supuesto proceso hacia el presunto Estado propio. Del sí pero no ha vivido como dios el personal, en especial desde que Pujol alcanzara el poder. Comprendo que para una formación tan clientelar fuera duro el apartamiento de los años maragalianos y amontillados, para acabar tocando pelo en plena quiebra, en franca crisis y en abierta caja (vacía). Y que el ansia de todos no podía complacerse, y que por primera vez se estaban investigando casos de corrupción que salpicaban a los prohombres de la «Catalunya rica i plena». Yo lo comprendo todo. Por eso seguí con relativa atención el guión del pacto fiscal y luego del Estado propio. Como el que ve un previsible telefilm de domingo por la tarde.

La epifanía artúrica de la Diada de los tres millones y medio de independentistas, o aquellos mesiánicos carteles de campaña, que procuraron momentos de gran emotividad en algunas zonas de Olot, disparaban mis bostezos. Mayor interés despertó (sin exagerar) el episodio en que el protagonista pide a su pueblo una mayoría extraordinaria y recibe de vuelta doce diputados menos. Qué risa, coño.

Una risa de meta relato, claro; era como quien se desternilla en el cine con un dramón fallido, con un actor que se muere mal. A estas alturas, la peripecia convergente puede ser el hazmerreír del público y el desespero de los productores; lo que no puede ser es que cambie de género antes del desenlace, ni que todo haya sido un sueño del prota. El plan está expuesto en términos de sí o no a la independencia. Sí o no. El «sí pero no» que nos olemos, la consulta cuando yo te diga sobe un derecho que tú ya sabes a decidir lo que supondrás en el momento que nos parezca con consecuencias no vinculantes... es una estafa. Lo ve cualquiera, independentista o no.

Recortes de Prensa   Página Inicial