AGLI Recortes de Prensa   Domingo 30  Junio 2013

Una Administración distinta
Editorial www.gaceta.es 30 Junio 2013

No se trata simplemente de que existan tres Administraciones, lo que es un lujo que nos va a salir insoportablemente caro.

El Gobierno ha cumplido con su compromiso de llevar a cabo una reforma de la Administración, pero se ha quedado lamentablemente corto en su ambición y en sus objetivos. Por más que se trate de disimular, hay un equívoco de fondo en su planteamiento, porque no puede resultar suficiente ninguna reforma que ignore el entramado político que la hace necesaria, la existencia de un Estado expansivo, megalómano, fiscalmente irresponsable, y con tendencia al autismo y a la reduplicación de funciones. No se trata simplemente de que existan tres Administraciones, lo que es un lujo que nos va a salir insoportablemente caro, sino que la sabia política que las alimenta, los partidos y sus clientelas, han estado mucho más pendientes de sus intereses y del corto plazo que de los interese de todos, del interés nacional a medio y largo plazo. Esa dinámica, catalizada por una oleada de ingresos fiscales que probablemente nunca volverá a repetirse, ha permitido que se cree una situación que como mejor se resume es del siguiente modo: a la fecha de hoy, las Administraciones españolas se gastan diariamente 400 millones de euros más de lo que podrían gastar, y esta es una situación enteramente insostenible que, de no corregirse a tiempo, hará inevitable la quiebra financiera del Reino de España. Es de una irresponsabilidad rayana en la locura continuar mirando a otra parte sin afrontar directamente el cambio imprescindible en los parámetros de funcionamiento y en los esquemas de gasto del conjunto de las Administraciones públicas, esto es, acometer una reforma valiente del Estado sin parapetarse tras pobres disculpas políticas que no servirán ni para encubrir la falta de patriotismo y de ambición de quienes se hagan responsables de una política ciegamente cobarde y continuista.

No se trata de decir que hay que hacer recortes, sino de llevar a cabo una reconsideración radical de los esquemas de funcionamiento de nuestro sistema político, y esto es lo que no parece dispuesto a hacer un Gobierno con la mayoría política necesaria para plantearlo pero que prefiere refugiarse en la vana esperanza de que saliendo de la crisis económica las cosas se arreglarán como por ensalmo. La verdad es, más bien, lo contrario. La causa fundamental de nuestra larga e insuperable crisis reside en que la sociedad española no tiene energías suficientes como para alimentar al monstruo político y administrativo que ha creado una clase política irresponsable pero que ya no puede seguir durante más tiempo engañando a los españoles con sus monsergas. Si no se afronta la reforma necesaria, la catástrofe la hará inevitable y mucho más costosa para todos. No basta con subir una vez más los impuestos o con suprimir, si es que se dejan, los 17 Defensores del Pueblo o las mil invenciones igualmente surrealistas, pero para sacar esto adelante hace falta un valor político que, aunque no se pueda suponer, habría que exigir a quienes nos representan y nos gobiernan: que dejen de pensar con la óptica miope de sus cortos intereses y piensen de verdad en lo que han de hacer para que España pueda librarse del desastre financiero y el desprestigio internacional al que nos están llevando.

Atracón fiscal, contrabando a la vista
Fernando Díaz Villanueva www.gaceta.es 30 Junio 2013

Hay un principio que dice que tipos impositivos, recaudación e ingresos fiscales van de la mano hasta cierto umbral

No hay dos sin uno como no hay treinta y dos sin treinta y uno. El Gobierno Rajoy lleva ya treinta y dos subidas de impuestos consecutivas. Hágase cargo, treinta y dos, lo pongo en letras y no en números para que se recree leyendo la cifra y, ya de paso, para que al triste de Julio Sánchez, plumilla de cámara de Montoro, le dé un ataque de vergüenza ajena. Digo treinta y dos cuando bien podría decir treinta y tres porque al nuevo arreón fiscal en el tabaco, el alcohol y en las tasas medioambientales hay que sumarle la eliminación de deducciones para las empresas, lo que constituye de hecho una subida de impuestos, la trigésimo tercera de la era pluritributaria que Rajoy inauguró a mayor gloria de “lo estatal” hace ahora año y medio.

Este nuevo zapatillazo propinado con placer absoluto por parte del titular de Hacienda va a proporcionar al Estado unos 4.700 millones de euros de recaudación. Eso, claro está, según los recaudadores. Luego habrá que ver en cuánto se queda. Hay un principio en fiscalidad que, curiosamente, el ministro del fisco desconoce. Este principio dice que tipos impositivos, recaudación e ingresos fiscales van de la mano hasta cierto umbral. Este umbral es difícil de delimitar y, una vez se sobrepasa, aunque los tipos sigan subiendo la recaudación va inexorablemente a menos.

Esto ha pasado con varios de los nuevos impuestos inventados por ese artista de la ruina ajena conocido en la Corte como Cristóbal y en la Villa como Montoro y asociados. El caso del tabaco es de manual. Hace diez años, cuando en Alemania gobernaba Gerhard Schröder, les dio por pegar un subidón de infarto al tabaco. De la noche a la mañana fumar en Alemania se puso imposible. El canciller necesitaba fondos urgentemente y pensó que el mejor modo de allegárselos al Finanzministerium era subir las labores del tabaco, un impuesto que, además de muy jugoso, es relativamente popular porque penaliza el vicio.

El hecho es que, hasta aquel momento, había funcionado. Era subir los impuestos al tabaco y automáticamente empezaban a entrar marcos a raudales en la caja registradora. Pues bien, en aquella ocasión sucedió exactamente lo contrario. Las ventas de tabaco bajaron drásticamente y, con ellas, la recaudación fiscal. Una mala noticia para el ministerio de Hacienda que, sin embargo, era un titular excepcional para el de Sanidad. El impuesto era, en definitiva, bueno para todos. Pero no, el gozo de Schröder en un pozo. Los alemanes seguían fumando alegremente aunque, esta vez y debido a los impuestos, se habían pasado al tabaco de contrabando.

Por primera vez desde la posguerra se veían estraperlistas por las calles de las ciudades alemanas. En un país donde comprar un DVD pirata es algo simplemente impensable, los dealers de tabaco se apoderaron de la calle. Y no sólo Berlín y Hamburgo –capital y primer puerto del país respectivamente–, sino ciudades de provincias como Núremberg, Maguncia o Duisburgo se llenaron de mantas callejeras regentadas por inmigrantes en los paseos comerciales. No ofrecían todas las marcas del tabakwaren de la esquina, pero sí las suficientes como para hacer un roto colosal al estanquero… y a Hacienda. El escándalo que se armó fue mayúsculo. Tan pronto como empezaron a aparecer los primeros “camellos” de tabaco, los periodistas dieron la voz de alarma. El Schleichhandel había vuelto tras medio siglo de ausencia. Durante semanas se sucedieron los reportajes en la televisión y los periódicos. Los alemanes se hacían sólo una pregunta: ¿qué o quién era el culpable de aquel desaguisado que tanto les ruborizaba cuando salían de compras por la Königstrasse?

El Gobierno culpó al crimen organizado y anunció medidas policiales para contener aquella intolerable ola que sacudía los cimientos de la civilizada Alemania. En la calle, sin embargo, el mensaje que caló fue otro. El contrabando era un efecto directo e indeseado de la brutal y repentina subida de impuestos. Si el paquete de West, marca predilecta del obrero fabril de la cuenca del Ruhr, había pasado de costar 3 marcos a costar 6, lo normal es que una parte se quitase de fumar, pero otra, la mayor, en lugar de quitarse lo que buscó fue un proveedor alternativo. Y ahí es donde aparecía el contrabandista, el socorrido schleichhändler que vendía el paquete a 4,5. Más caro que antes pero más barato que ahora. ¡Ah!, y un detalle, los de Hacienda no veían ni un pfennig de las transacciones.

La ley universal de las consecuencias indeseadas se puso a funcionar con diabólica eficacia. El contrabando se adueñó de un mercado que hasta ese momento había sido 100% legal y, para colmo, la recaudación fiscal disminuyó. Dos por el precio de un solo impuesto. La ceguera de los políticos sólo es superada por su infinita soberbia, por su creencia en que mediante la ley se puede conseguir todo. Y en parte esto es cierto, se consigue todo lo contrario.

Historias como esta podrían relatarse de mil productos y mil países. Los del Gobierno se quejan con amargura de la economía sumergida sin plantearse el hecho de que ellos son quienes la han sumergido, ya sea vía impuestos o vía regulaciones absurdas. Si somos de los que damos por bueno que el Estado disponga de recursos para redistribuir, deberíamos pedir que los impuestos fuesen bajos, aunque solo fuera por una cuestión puramente utilitaria. A fiscalidad más laxa una base imponible más ancha. Elemental querido Montoro.

Ocupan libertad
Mario Conde www.gaceta.es 30 Junio 2013

La defensa de la sociedad civil reclama el renacimiento de esos centros asociativos libres.

Entiendo que la aglomeración de miembros de un sindicato obrero portando banderas del Che Guevara, pidiendo prisión para los banqueros como solución única a los problemas nacionales e invadiendo a la fuerza propiedades privadas, es muy llamativa. Esperpéntica, sin duda, y por eso llamativa. Se trata de la violación, de la negación de un derecho capital como es la propiedad privada, sobre el que se estructura un modo de relación de los hombres con las cosas. Entendamos que el modelo social se define en base al modo de definir dos relaciones: la del hombre con las cosas y la del hombre con otros hombres. Pues en este segundo modo, en el que afecta a la relación hombre/hombre, debería primar la libertad pero sobre ella se ejercen también ocupaciones, menos llamativas, incluso menos comprendidas, pero no por ello menos reales y dañinas.

Ante todo el propio concepto de Estado, asumiendo funciones que no le son propias y que deberían dejarse a la iniciativa privada. Por eso desde hace años venimos pidiendo una agenda clara del Estado, una definición no sólo de tamaño en efectivos humanos de calidad, sino en funciones que debe dejar en manos de la sociedad civil.

Además, el monopolio de lo público por la clase política. Los centros de debate civil, tales como los Ateneos, las Academias han sido ocupados y fagocitados. ¿Qué queda de su viejo esplendor? Visitar el Ateneo de Madrid y sentir nostalgia es inevitable. Han ocupado nuestra estructura asociativa y nos dejan como individuos solos frente al Estado, frente al Sistema. Batalla perdida de antemano. Si no somos capaces de entender que la defensa de la sociedad civil reclama el renacimiento de esos centros asociativos libres, productores de pensamientos e iniciativas, con capacidad de expresión y comunicación, seguiremos inertes consintiendo que se ocupe nuestro derecho a debatir con eficacia sobre los asuntos que nos conciernen

La partitocracia ha ocupado nuestro derecho a que el Parlamento represente la voluntad del pueblo. Se compone solo de activos de partido obedientes sin remisión por el funcionamiento perverso de las listas cerradas. El parlamento hoy es solo una entelequia mental que firma decisiones que se toman fuera de él.

Y el dominio de la judicatura, su politización evidente les permite utilizar expedientes formales de ocupación abusiva de nuestra libertad, dignidad y hacienda. Y con el control de los medios ocupan nuestro legitimo derecho a una información veraz. Me encantaría poder decirme a mi mismo que lo escrito contiene altas dosis de exageración, pero en mi experiencia solo contienen fondos de verdad. Seamos también conscientes de estas ocupaciones de nuestras vidas y tratemos de cambiar.

El poder por el poder
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 30 Junio 2013

La reforma del CGPJ marca un hito porque afecta a la calidad institucional de nuestra democracia.

Se supone que el Partido Popular está comprometido con la libertad individual frente al intervencionismo, la separación de poderes frente al totalitarismo, la unidad nacional frente a los separatismos, la cultura del esfuerzo y el mérito frente al hedonismo facilón, la igualdad de oportunidades frente a la igualdad de resultados y la economía de mercado frente al estatalismo. Y se presume también que este compromiso es firme y sin fisuras y que un Gobierno popular con mayoría absoluta lo ejercerá con determinación.

La lista de decepciones al respecto desde que se inició la legislatura en curso es ya larga, pero la reciente aprobación de la reforma normativa sobre la composición y competencias del Consejo General del Poder Judicial marca un hito especial porque afecta al núcleo sensible de la calidad institucional de nuestra democracia. No es un problema de derecha o de izquierda, sino de garantía de la independencia mutua del Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial. El actual ministro de Justicia, al presentar el correspondiente proyecto de ley, afirmó sin sonrojarse que se disponía a incumplir flagrantemente su programa electoral en aras de conseguir un amplio acuerdo parlamentario. En otras palabras, que el consenso es un valor superior a la palabra dada a los votantes, a las propias convicciones y a los principios fundamentales del constitucionalismo liberal, base y esencia de la concepción de la vida pública de los sectores sociales que apoyan al partido del Gobierno.

Pero es que tras pronunciar semejante dislate, la ley ha salido adelante con el rechazo airado de todos los restantes grupos de la Cámara, de la mayoría de la carrera judicial y del mismo Consejo. Ante tal contradicción, que en cualquier sociedad madura le costaría el puesto al titular del departamento impulsor del desaguisado, el Gobierno ha seguido adelante con su propósito exhibiendo un aislamiento prepotente y empecinado. La energía que no ha querido o sabido demostrar a la hora de defender criterios serios para conceder becas, mantener en la cárcel a terroristas vesánicos, disciplinar fiscalmente a las Autonomías o racionalizar el mercado laboral, le ha sobrado para deteriorar gravemente uno de los pilares del Estado democrático, la sagrada independencia de los jueces respecto de las influencias políticas.

Mi teoría desde hace tiempo es que la reducida cúpula que rige los destinos del PP a partir del Congreso de Valencia se ha desvinculado de las aspiraciones, los sentimientos, las creencias y los legítimos intereses de sus afiliados y simpatizantes para entregarse al mero y pragmático ejercicio del poder por el poder.

¡Muera la inteligencia!
Carlos Sánchez El Confidencial 30 Junio 2013

En 1814, José María Blanco White, uno de esos españoles ilustres que merecen la pena, se preguntaba: “¿Cómo crecen las artes y la civilización en los pueblos?" Y la respuesta que daba el pensador sevillano era sugerente: "El reino de las leyes y del orden civil debe prevalecer. De las leyes nace la seguridad; de la seguridad, la curiosidad, y de la curiosidad, el saber".

Sólo un país ignorante no se daría cuenta de la importancia del conocimiento, que no es únicamente un factor esencial para que avance la productividad, sino que cumple un papel determinante en la legitimación social de las decisiones políticas. Las leyes que no están avaladas por el conocimiento profundo de las materias que tratan son, en realidad, leyes huecas condenadas a morir de forma temprana.

Como sostiene el profesor Daniel Innerarity, la vieja cuestión acerca de las relaciones entre el saber y el poder se remonta a la teoría platónica del filósofo-rey, pero en la edad contemporánea esa dicotomía se ha traducido en dos figuras que representarían el tipo de saber que debe guiar a la política. En su versión de derechas estaría la figura del experto y en la de izquierdas, la del intelectual. El experto encarna a la superioridad de la ciencia y sería el abogado de la objetividad. El intelectual, por el contrario, pretendería hacer valer una superioridad moral y, en vez de objetividad, lo que ofrece es un saber crítico y comprometido.
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Expertos e intelectuales, sin embargo, juegan hoy un papel irrelevante en la vida política. Los nuevos filósofos son los cocineros que incluso hablan de tortillas deconstruidas, convirtiendo al pobre Jacques Derrida en un vulgar pinche de cocina. En realidad, no es ninguna novedad. Ya Nietzsche afirmaba con mucha ironía que el único poeta y filósofo que quedaba en Alemania era Bismarck. Nietzsche criticaba con saña el empobrecimiento cultural de su país, mientras que Thomas Mann, años después, diría que el Reich alemán había sido una decepción cultural: "Alemania, otrora profesora del mundo, carecía entonces de grandeza intelectual. Era fuerte, nada más", clamaba con pena el escritor hanseático.

Esta banalización de la cultura y del conocimiento explica que la crisis se esté llevando por delante buena parte de los principios que se creían asentados. Y ahora hablar de cultura -incluso de conocimiento- es sinónimo de gasto público. Sin duda, por los excesos cometidos en el pasado. El país asiste con los brazos cruzados a los recortes en investigación como si se tratara de una maldición bíblica.

Jorge Semprún, nada sospechoso de ser un agente de la Trilateral o del Club Bilderberg, solía decir, parafraseando la célebre frase del escritor filonazi Hanns Johst ("cuando oigo hablar de cultura, quito el seguro de mi Browning"), que los socialistas oían hablar de cultura y se echaban la mano a la cartera. Y en verdad, esa es la impresión que tienen muchos ciudadanos: hablar de cultura es lo mismo que sangrar el bolsillo de los contribuyentes. Para cierta derecha, por el contrario, la cultura es sinónimo de gorrones que viven de la subvención. Y hasta un sujeto como Millán-Astray lanzó aquel célebre: "¡Muera la inteligencia!".

Alienación y cultura
Probablemente, en el fondo de esa percepción se encuentra una visión reduccionista de la cultura entendida como mero entretenimiento. En línea con lo que criticaban los pensadores de la Escuela de Fráncfort, para quienes la consolidación de una industria de la cultura de masas acabaría por convertir al ciudadano en un consumidor pasivo incapaz de emitir un juicio cabal sobre lo que observa. Tanto Adorno como Walter Benjamin sostenían que con la cultura de masas la libertad quedaba reducida a elegir entre los mismos productos pero etiquetados con distintos nombres, lo que necesariamente conducía a la alienación. Las subvenciones no son un fin en sí mismo, sino un medio para lograr determinados objetivos. Y si no se sabe para qué sirve la Universidad, difícilmente se podrá conocer la utilidad de las becas

Este es, en realidad, el fondo del problema cuando se convierte la cultura en un mero espectáculo. Pero la cultura, en el sentido más amplio del término, no tiene sólo que ver con subvencionar el teatro, la música o el cine. Cultura cívica es cuando millones de brasileños salen a la calle no sólo para protestar contra la carestía de la vida, sino también contra la corrupción del Gobierno. Cultura política es cuando los ciudadanos protestan porque mientras los políticos discuten de sus cosas, distraídos en lo insignificante, hay un montón de problemas que esperan ser abordados. Y cultura democrática no es otra cosa que tener capacidad real de elegir entre distintos candidatos de acuerdo a la lógica y a la racionalidad de los programas, y no al socaire de los impulsos primarios que desatan las falsas ideologías y los populismos. La cultura, por lo tanto, forma parte de nuestra vida más íntima y renunciar a ella es despojarnos de nuestra propia identidad.

Y el actual debate sobre las cuantías y los requisitos que exigirá el Gobierno para tener derecho a una beca pone de relieve hasta qué punto la Universidad -cátedra de las ideas y de la cultura- cumple un papel irrelevante en la sociedad. Probablemente, porque el país se ha acostumbrado a la ceremonia de la mediocridad permanente propiciada por falsos igualitarismos. Se discute sobre cómo entrar a las aulas y en qué condiciones deben hacerlo los estudiantes, asunto sin duda capital, pero no sobre el papel que debe jugar la Universidad en una sociedad desarrollada que mira sin inmutarse la degradación permanente de su función social. Desconociendo, como sostenía el informe de expertos que encargó en su día el ministro Wert, que universidades como Berkeley, Cambridge, Stanford o el MIT han contribuido a la creación de innumerables empresas.

El origen de Google, por ejemplo, está en un nuevo y eficaz algoritmo de búsqueda de datos en Internet desarrollado por dos estudiantes de doctorado en Stanford, y mucho antes el descubrimiento del electrón por un laboratorio de la Universidad de Cambridge puso los cimientos del desarrollo económico.

¿Para qué sirve la Universidad?
Lo relevante, por lo tanto, no es cuántas tasas hay que pagar o si la política de becas es la acertada, sino el papel que juega la Universidad en este momento histórico, pero este asunto no parece llamar mucho la atención. Se sigue considerando, como sostiene en este artículo el profesor César García, que las becas son ante todo un subsidio mayoritariamente estatal, una cantidad de dinero que se aporta al estudiante a fondo perdido, que permite a los más pobres y, casi por derivación, a los mejores poder estudiar. Pero las subvenciones no son un fin en sí mismas, sino un medio para lograr determinados objetivos. Y si no se sabe para qué sirve la Universidad, difícilmente se podrá conocer la utilidad de las becas. España está ensimismada en sus propias miserias y continúa enfrascada en pequeñas escaramuzas que no abordan los problemas de fondo. Pero este país cuenta con 50 universidades públicas y 31 privadas repartidas en 236 campus para atender a millón y medio de universitarios

España está ensimismada en sus propias miserias, y en lugar de poner las luces largas para identificar el camino que debe seguir, continúa enfrascada en pequeñas escaramuzas políticas (la utilización de las becas con fines propagandísticos) que no abordan los problemas de fondo. Y que tienen mucho que ver con el hecho de que este país cuente con nada menos que 50 universidades públicas y 31 privadas repartidas en 236 campus para atender a cerca de millón y medio de universitarios. Y en las que se imparten a menudo las mismas disciplinas sin producir apenas valor añadido. Generando multitud de ineficiencias y duplicidades que sólo conducen al abatimiento general. Hablar de becas sin mencionar para qué sirven es un auténtico despropósito.

Parce razonable pensar, por lo tanto, que antes de discutir sobre la cuantía de las becas, el país reflexione sobre qué tipo de Universidad necesita. Si centros masificados convertidos en una inmensa guardería de alumnos y profesores (mal pagados y desmotivados) o si opta por una universidad de excelencia -que no es lo mismo que una universidad de élites- destinada a romper las fronteras del conocimiento. Y el hecho de que ninguna Universidad española esté entre las 200 mejores del mundo refleja que este no es el camino.

Con razón, Ramón y Cajal recuerda en sus memorias que los senadores romanos, cuando los bárbaros estaban a la puerta de Roma, seguían discutiendo sobre quién había creado la luz. No son los únicos.

Un canto a la libertad ¿Quién es el opresor?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Junio 2013

Estos nacionalistas catalanistas se sienten cada vez más fuertes, sobre todo porque hay un Gobierno débil, acomplejado e incapaz de imponer la Ley. Ayer el estadio del Club de Fútbol Barcelona, volvió a ser la sede y el altavoz propagandístico del aquelarre secesionista catalán, con multitud de banderas anti constitucionales,la que llaman "la estelada" por esa estrella que luce junto a las barras de la Corona del Reino de Aragón. Dicen los organizadores del evento, que "nadie puede prohibir un referéndum democrático",obviando la propia Constitución que da legitimidad a la existencia de las autonomías y que solo reconoce la soberanía del pueblo español.

No se hartan de pedir "libertad" e "independencia", arrogándose una representatividad del sentimiento de sus conciudadanos que no les pertenece, del mismo modo que los sindicatos UGT y CCOO se adjudican la representatividad de los millones de trabajadores. Aducen el derecho a la libre determinación de los pueblos, dando por hecho la falsedad de que existe un "pueblo catalán" diferenciado del resto del pueblo español. Hasta ahí llega su aberración intelectual y su falacia demagógica. No existe tal pueblo catalán, sino españoles que tienen unas características peculiares de lengua y tradiciones culturales, como cualquiera de otros pueblos que componen nuestra España.

Como siempre pasa en este tipo de actos, no faltan aquellos personajillos que se las dan de "progres" y defensores de lo patético. Los hay incluso que, tras una larga trayectoria profesional, no han dudado en convertirse a ese nacionalismo secesionista, destilando un odio y una visceralidad que mantuvieron bien oculta y disimulada hasta este momento. Antes se les llamaba "chaqueteros", ahora yo les llamo simplemente miserables. Porque lo que ha llevado a este irracional comportamiento no solo es por la labor de zapa y de lavado de cerebro de años de adoctrinamiento, sino también por la complicidad de unos partidos políticos PSOE y PP, que han vendido su acceso al poder por el apoyo bastardo de formaciones nacionalistas separatistas.

Lo de ayer en el Camp Nou, fue un canto a una libertad reclamada cuando el único opresor es el mismo nacionalismo separatista. El F.C. Barcelona como entidad deportiva y adeptos en toda España, no merece haber pasado a ser el máximo exponente de ese nacionalismo ultra secesionista y anti español. El Barça puede que sea más que un Club, pero deberá pensar en las consecuencias de haber mezclado durante años política y deporte. Lo siento por los jugadores profesionales obligados a la disyuntiva de defender la camiseta azul grana o la camiseta de la selección española cuando son convocados.

Hagamos el referéndum y que opinen todos los españoles, pero no limitemos la pregunta a algo tan local, sino planteemos asuntos de interés nacional como es la propia forma del Estado que queremos, Monarquía o república Federal o Confederal o regional, o sobre el mismo sistema electoral y las subvenciones a Partidos, patronal y Sindicatos, o sobre la optimización y reunificación de las FFyCCSE, etc. Como diría Rubalcaba, "ahora no estamos en eso". Pues entonces, acabemos de una vez con esta farsa. Parece que Artur Mas va a pedir formalmente por carta al Presidente del Gobierno Rajoy, el permiso para celebrar el referéndum. ¿Alguien duda de cual será la respuesta?

La verdad, es ya "muy cansino" la matraca secesionista. Más vale ponerse una vez rojo, que cien colorado. Solo pido a Rajoy que cumpla con su juramento de la Constitución. Con eso ya sería más que suficiente para acabar de una vez esta historia interminable.

La despreciable ideología del PP
Avelino Vallina Periodista Digital 30 Junio 2013

El PP, además de no saber atajar la crisis, de hacer cargar el peso de la misma sobre la diezmada, y en franco peligro de extinción, clase media, está demostrando que bajo su capa de moderna formación de centro-derecha se encontraba agazapada la ideología de la rancia y antigua derecha española apenas contaminada por los nuevos aires del siglo XXI.

Como ejemplo puede servir la poca dedicación a explicar su políticas a un electorado al que Rajoy se limita a pedir esfuerzo, sacrificio y fe, mucha fe, para confiar en los resultados de esas políticas. Pero ni siquiera se molesta en tratar de convencernos de que en un futuro nos beneficiaremos de ellas, limitándose a repetir machaconamente que el camino emprendido es el bueno, sin decir para quien, aunque ya vamos sospechando que esas bondades no las disfrutaremos los que las estamos pagando.

Están construyendo la recuperación, dicen, pero no dicen que lo hacen sobre los escombros de un incipiente estado del bienestar que ya nunca se construirá.

La privatización de la sanidad en la Comunidad Autónoma de Madrid es un buen ejemplo: poner los medios que hemos pagado los españoles en manos privadas para que obtengan beneficios.

¿Es necesario hacer más eficiente la sanidad pública? Desde luego.
¿Se puede mejorar? Por supuesto.
¿Es la privatización el único camino? En absoluto.

No es mucho pedir a nuestros gestores públicos que sepan gestionar las empresas y servicios públicos con eficiencia y sin sacrificar parte de las partidas destinadas a los mismos para engordar las cuentas corrientes de empresas privadas.

Otros dos ejemplos de la despreciable política que está aplicando el PP son las reformas iniciadas por Gallardón y Wert.

El ministro de justicia ha matizado la expresión “todos somos iguales ante la ley” con la coletilla “siempre que te lo puedas pagar”.

La implantación de unas tasas judiciales desproporcionadas tiene como único objetivo disuadir a las personas de acudir a los tribunales para hacer valer sus derechos.

Gallardón no ha optado por salvaguardar la separación de poderes, por el contrario, y en contra de todo lo prometido hasta llegar al gobierno, ha procurado que esa separación sea todavía menor. Tampoco ha emprendido una reforma de la justicia para modernizar sus medios y situarla en el siglo XXI, mejorando la informatización, dotándola de más medios materiales y personales. No. Se ha limitado a disminuir la litigiosidad a costa de la renuncia a la tutela judicial de aquellos que no se la puedan pagar.

Y, por fin, Wert, demostrando con su política de becas que la igualdad de oportunidades se reserva también para aquellos que tengan suficientes recursos económicos. No procura, como dice, potenciar el esfuerzo, la capacidad y el mérito, sino que desea utilizar éstos para discriminar a los de menor poder adquisitivo.

No estoy de acuerdo, en absoluto, en igualar por abajo. No creo que se deban “regalar” las becas sin exigir unos rendimientos académicos, pero me parece despreciable que se exija a los becarios lo que está lejos de exigirse a los que no lo son, sobre todo si tenemos en cuenta que, de hecho, todos los alumnos de las universidades públicas están becados, puesto que las matrícula apenas cubren el diez por ciento del coste real de los estudios.

Por más vueltas que le doy, no puedo entender las pretensiones de Wert (que ahora parece haber abandonado ante la oposición de los rectores) más que desde la creencia de que los pobres sólo pueden tener derecho a la enseñanza universitaria si son capaces de realizar un esfuerzo titánico. En otro caso, deben resignarse a permanecer entre sus iguales, porque la universidad debe estar reservadas a quienes se lo puedan pagar, en cuyo caso las notas medias dejan de tener trascendencia.

Los ejemplos expuestos creo que reflejan claramente cómo unos más que mediocres políticos, que no han sido capaces de plantear una mínima reforma de la estructura económica de nuestro país, que no han tenido la vergüenza de afrontar las reformas necesarias para que nuestras estructuras políticas no consuman la ingente cantidad de recursos que se están restando de programas de I+D+i, de inversiones productivas, de mejoras de las infraestructuras y servicios públicos; que no han sabido, en definitiva, hacer aquello para lo que se les ha elegido, se dedican a repartirse prebendas y privilegios, cuando no sobresueldos que, lícitos o no, son absolutamente inmorales, mientras se ceban con las clases medias y bajas de este país que son las que pagan el pan y el circo.

La Trama Barcenas financiación ilegal Partido Popular
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 30 Junio 2013

Si te gusta, divúlgalo tú en las Redes porque los Medios de Comunicación no lo harán

En Enero de 2013 escribí en Estrella Digital este artículo “La puta del 5º y el butanero”. Era un artículo en clave de humor donde denunciaba la cantidad de millones que maneja el PP sin que nadie, absolutamente nadie se planteara de donde sale tanta pasta.
Como nadie me da respuestas convincentes, aquí os dejo mi hipótesis, que como se demuestre, tendremos fiesta para largo.

En este artículo explico cómo y la forma que ha utilizado Bárcenas para “amasar” tanto dinero. Lo puedes ver en >> “La Trama de Barcenas y la financiación ilegal del PP”

La Trama de Bárcenas -
Mucho se ha oído y escrito últimamente sobre Bárcenas y sobre la cantidad de millones de euros que ha amasado –nunca mejor dicho- en el extranjero, entre 15 y 45 millones de euros, que sepamos. Y por si acaso la cifra te parece pequeña, te diré que estamos hablando de 7.470.000.000 Pesetas.
http://www.masaborreguera.com/denuncias/la-trama-barcenas-pp.html

Muchas son las incógnitas y nadie encuentra explicación, pues bien, si te interesa conocer otra versión de los hechos, puedes ver mi último artículo >> La Trama de Barcenas.

No sé si es correcta la hipótesis, pero desde luego explica todas las lagunas que ha dejado al descubierto esta historia y a lo mejor, sólo digo a lo mejor, algún medio de comunicación o algún juez le entra un ataque de rebeldía libertaria y sigue el rastro de la trama.

Si esta hipótesis se llega a probar un día, estaríamos hablando del mayor delito económico de toda la historia de España y creo que Barcenas sería el menos culpable de toda la trama.

El Artículo donde explico cómo ha conseguido el PP y Bárcenas tantos millones lo puedes ver en >> “La Trama de Bárcenas”

Así lo pienso y así lo digo.
Juan Vte. Santacreu – Periodista Digital

La Trama Barcenas PP Partido Popular
http://www.masaborreguera.com Juan Vte. Santacreu 30 Junio 2013

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Nota del autor- Quiero aclarar que todo lo que relato en este artículo es pura hipótesis de trabajo para dar respuesta a todas las dudas que surgen con el mal llamado Caso Bárcenas, que como más adelante detallaré, no se trata de un "caso", se trata de una "trama" bien organizada, presuntamente para financiar de forma ilegal el PP. Todo lo que indico en este artículo es presuntamente presunto.

Voy a intentar ser muy breve en mi exposición para no aburrir a sus señorías.
- Hechos: A Bárcenas se le acusa de robar o de llevarse millones de euros al extranjero.

¿Cómo es posible que un solo hombre haya robado tantos millones de Génova sin que nadie lo notara? Quizás si te digo la cifra en pesetas entiendas mejor el alcance, estamos hablando de 7.470.000.000 Pesetas.

Primero que nada te planteo esta cuestión, ¿sabes qué es la información privilegiada? Es la información económica que algunos individuos tienen con antelación a los hechos, y si se aprovechan de ella pueden –y de hecho lo hacen- pegar un pelotazo y ganar millones de euros invirtiendo a corto.

Me viene a la memoria Villalonga y toda la pirámide de directivos con sus stocks options de Terra. Fue una estafa piramidal, los directivos sabían que Terra era un fantasma de humo y por tanto sólo tuvieron que vender sus acciones de 300 Pts. cuando alcanzaron 24.000 Pts. Hay muchísimos casos anónimos que pasan desapercibidos, otros no tanto. Recuerdo un ciudadano muy conocido, y como no viene al caso omito su nombre, que después de invertir en Bolsa en una pequeña empresa mediocre, se revalorizó tanto que se hizo millonario. Ganó tanto dinero que terminó presidiendo un Banco. ¿Fue tan sólo suerte o recibió información privilegiada? Algunos apuntan que recibió información por parte de Don Juan de Borbón –padre del Rey-.

La Casa Real, los políticos y muchos ciudadanos tienen acceso puntual y circunstancial a ese tipo de informaciones privilegiadas. Hace tan sólo unas semanas, y quizás lo recuerdes, las acciones de Bankia pasaron en pocas horas de valer unos céntimos a cotizarse por unos euros. La subida fue muy efímera pero alguien sabía que eso iba ha ocurrir y algunos, o muchos, ganaron millones en tan sólo unas horas.

La Trama Barcenas PP Partido Popular
- Hipótesis – Si yo fuera el jefe del PP, y habiendo explorado todas las posibilidades para conseguir el dinero a capazos que necesita la máquina devoradora de mi partido, optaría por la solución más inteligente al alcance de mi mano.

Siendo yo el jefe de Génova y teniendo todo tipo de información privilegiada, nada más sencillo que nombrar a un testaferro de confianza para que sacara clandestinamente de España todos los millones que recauda el Partido de donaciones. Una vez puesto el capital en paraísos fiscales sólo tendría que crear unas Sociedades de inversión privadas para poder hacer incursiones en Bolsa en ciertas acciones de empresas españolas de las que yo, o cualquier miembro de la trama, dispusiera de información caliente aventajada.

El final es sencillo, esas plusvalías millonarias volverían clandestinamente a España sin pagar impuestos y como sería dinero negro, servirían para pagar todo lo que no se puede justificar. Y aquí es donde salen a relucir los famosos "sobres", entre otras cosas. Lo sé, como jefe de mi Partido estaría permitiendo la fuga de capitales y también estaría trayendo a España dinero negro sin declarar. Pero no pasa nada, si en un momento determinado se llena la hucha de dinero negro, sólo tendría que declarar una amnistía fiscal y el dinero negro de mi partido pasaría a ser legal.

Quizás ahora puedas entender por qué en el minuto uno del destape de la trama, nadie denunció a nadie, ni Bárcenas a Rajoy, ni Rajoy a Bárcenas. Por supuesto ni Soraya, ni María Dolores de Cospedal ni nadie ha puesto una demanda. Quizás también entiendas por qué las cifras del capital de Bárcenas oscilan entre los 15 y 45 millones dependiendo las fechas. Era un dinero que no paraba quieto ni un minuto.

Si yo fuera el jefe de Génova, con toda esta red habría conseguido el mayor entramado de ingeniería económica para financiar ilegalmente la hambrienta y devoradora maquinaria de mi Partido. Es muy conocido que los Partidos han intentado todo tipo de financiaciones ilegales, pero debes reconocer que nadie lo hizo tan bien como yo. Claro, como yo lo hubiera hecho si fuera Presidente del PP.

Si eres del PP, tranquilo, que no cunda el pánico, la cúpula de tu Partido ni se va a resentir ni a resquebrajar, en España La Justicia está comprada y los periodistas vendidos, tan sólo buscarán una cabeza de turco. Así que Bárcenas, creo que lo tienes muy "jodido".

En todos los casos de ilegalidades políticas descubiertas se ha buscado siempre un chivo expiatorio a quien cargarle el "marrón" para permitir que se vaya de "rositas" el Faraon. ¿Por qué será que Bárcenas me está recordando a Rafael Vera?.

Con todo esto no quiero insinuar que Bárcenas haya robado algo o se haya hecho un "apartadito", pero… El Lazarillo de Tormes, aunque se escribió hace muchos años, sigue inspirando mucho a los políticos.

Toda esta elucubración no puede ser real, porque si ello fuera así, estaríamos hablando del mayor delito económico de toda la historia de España, y si estuviéramos hablando de una empresa privada, los responsables no pisarían la calle en 20 años.

Todo esto es lo que pienso de La Trama Barcenas y presuntamente así lo digo.

Juan Vte. Santacreu

La vergonzosa rendición del ministro de Wert
EDITORIAL Libertad Digital 30 Junio 2013

Al contrario que los socialistas, los políticos del PP sólo fallan cuando rectifican, una sentencia cuya validez se ha puesto de manifiesto en el proyecto de reforma de la Justicia abortado por Gallardón y, más recientemente, con la retirada de la propuesta de Ignacio de Wert en orden a endurecer las condiciones para obtener una beca para estudios superiores. Como el propio ministro señaló acertadamente cuando se refirió a este apartado concreto de su proyecto de reforma educativa, las becas no son un derecho universal que la administración debe satisfacer, sino un incentivo al que los estudiantes deben responder con "un rendimiento aceptable".

Como era de esperar, la izquierda en pleno ha salido en tromba para oponerse a una medida que amenaza el igualitarismo esterilizante que ha llevado a la educación pública española al furgón de cola de los países civilizados, razón de más para que el ministro se hubiera mostrado especialmente firme en su convicción primigenia de que sólo el esfuerzo y el mérito pueden revertir una situación tan bochornosa. Sin embargo, hasta el partido del gobierno se ha pronunciado en contra de esta juiciosa medida del ministro de Wert, con el fin de no desentonar en un asunto clave como lo es la gestión de la educación pública, entregada sin condiciones a la izquierda con el resultado lamentable que todos conocemos.

En contra del discurso predominante, que pretende igualar a todos los alumnos sean cuales sean sus condiciones de partida, un régimen exigente de ayudas al estudio es la única manera de que estudiantes menos favorecidas puedan acceder a la promoción social que sus condiciones económicas le impiden, pues los que pertenecen a familias con recursos siempre van a poder optar a un amplio abanico de posibilidades que les pondrán al final de su vida académica en situación ventajosa. Es más, teniendo en cuenta que los estudios superiores ya están subvencionados en su mayor parte, en realidad es una injusticia flagrante que esa pequeña porción del gasto educativo que resta se subvencione sin atender a criterios de mérito y capacidad, de forma que las familias con menos recursos van a seguir financiando los estudios superiores de los descendientes de esas otras que pueden permitirse una aportación mayor para garantizarles una educación especializada.

La actitud de Ignacio de Wert, dando marcha atrás en su proyecto de implantar un régimen de ayudas más exigente en beneficio de los estudiantes con menos recursos, ha sido una de las mayores decepciones del ejecutivo de Mariano Rajoy a la que hay que sumar otras como su rendición vergonzosa al nacionalismo periférico en materia lingüística. En esta tesitura, el ministro de Educación debe plantearse si vale la pena seguir vegetando en un puesto para el que se requiere un coraje político del que carece a la luz de sus últimas actuaciones. Si Ignacio de Wert es incapaz de llevar a cabo su proyecto de reforma, lo mejor que puede hacer es dejar su puesto a otro capaz de asumir el coste político y personal al que él parece haber renunciado.

Es "insostenible"
Hans-Herman Hoppe: "Veremos el colapso del Estado del Bienestar como vimos el del comunismo"
El filósofo Hans-Herman Hoppe afirma que los indignados son "meros izquierdistas que no tienen ni idea de economía".
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ Libertad Digital 30 Junio 2013

Siempre polémico y provocador, el filósofo Hans-Herman Hoppe ha visitado España para promocionar el libro Economía y Ética de la Propiedad Privada, disponible en versión física y electrónica y publicado por la Editorial Innisfree. Hoppe visitó la Fundación Rafael del Pino para impartir una conferencia y hablar en exclusiva con Libre Mercado sobre diversos asuntos.

Pregunta: Discutiendo sobre la política monetaria de EEUU, usted ha dicho que la mejor manera de debatir con economistas como Paul Krugman es hablar con ellos como si fueran niños pequeños.

Respuesta: ¿Cómo se puede decir que imprimiendo dinero se conseguirá que una sociedad sea más rica? Si esto fuese cierto, ¿no podríamos acabar con la pobreza de la noche a la mañana? ¡Cualquier país del Tercer Mundo podría imprimir el dinero necesario para dar a cada recién nacido un montón de dinero y así acabar con la miseria! El debate es tan absurdo que quizá hablando con estos economistas como si fuesen niños podemos llegar a alguna parte. Lo que hay que entender es que imprimiendo dinero no abrimos más fábricas ni producimos más bienes.

Hablando de política monetaria, usted también ha advertido de que la discrecionalidad de los bancos centrales daña el emprendimiento.

Si tenemos un dinero respaldado por el oro o la plata podemos anticipar en gran medida el panorama monetario al que nos enfrentaremos de un año para otro. Sin embargo, si el dinero es fiduciario y un banco central como la Reserva Federal puede duplicar la masa monetaria en menos de un año, entonces las actividades del sector privado se vuelven mucho más complejas.

Ese daño al emprendimiento contrasta con el beneficio obtenido por empresas financieras, que en un sistema monetario como el actual tienen un rol privilegiado y pueden enriquecerse mientras el resto del sector privado vive en la incertidumbre.

Háblenos de Economía y Ética de la Propiedad Privada, que acaba de salir publicado en la Editorial Innisfree.

El libro es una colección de artículos en la que enarbolo esta defensa desde dos puntos de vista. La primera parte hace una defensa utilitaria de la propiedad privada, explicando por qué esta institución genera mejores incentivos para la creación de riqueza y la mejora de la productividad. Esto contrasta con la propiedad pública, que plantea el conflicto continuo entre las personas, ya que cada uno tendrá una idea diferente de lo que debe hacerse con ella.

En la segunda parte del libro hago una defensa ética de la propiedad privada, justificándola frente a la injustificable propiedad pública. La propiedad privada es el fundamento de la vida humana. Necesitamos tener propiedad sobre nosotros mismos para poder debatir sobre éste y cualquier otro tema, y eso demuestra que hasta quien intenta justificar la propiedad pública está, en realidad, cayendo en una contradicción, pues su propia argumentación la hará desde la propiedad privada que tiene sobre sí mismo.

En su conferencia en la Fundación Rafael del Pino habló de otro tema recurrente en su trabajo: los incentivos de la democracia y de las antiguas monarquías. Desde la óptica económica, usted defiende que el primer sistema es peor aún que el segundo.

Empezaré definiendo el Estado como una institución que tiene máximo poder de decisión y gestiona un territorio de forma monopólica. Las monarquías y la democracia son formas de gestionar ese Estado. Ambas son instituciones peligrosas y, por lo tanto, no hablo de encontrar una buena solución sino de encontrar la menos mala. En ese sentido, detecto una cierta superioridad de las antiguas monarquías en la medida en que el Rey considera el Estado como su propiedad privada. Esto le llevará a pensar más en el largo plazo y a intentar preservar el valor de su capital, de ese Estado que, en cierta medida, es suyo.

En la democracia, el cuidado de esa propiedad por parte de un gobierno es de una legislatura, quizá dos o tres, pero no hablamos de una propiedad que permanece en las manos de los gestores durante toda la vida. Por eso, mientras que el monarca tiende a conservar su capital, el gobernante en democracia se orienta a consumir ese capital mientras ostenta el poder.

Hay otra ventaja de la antigua monarquía sobre la democracia, y es que en el primero de estos dos sistemas se llega al poder "por accidente", pero en el segundo se llega mediante la competencia electoral. La competencia en sí es un mecanismo de eficiencia, no es buena ni mala en sí misma. Si se compite para producir bienes y servicios, esa eficiencia es buena, pero si se compite por hacer algo malo, esa eficiencia es peligrosa. En la democracia, la competencia por el poder de fijar impuestos y de ordenar leyes consigue que lleguen al poder quienes son más eficientes haciendo algo que, en esencia, es malo.

¿Mantiene su teoría en el caso de Medio Oriente?
Si comparamos países de Medio Oriente entre sí, vemos que Jordania o Marruecos son más civilizados que Egipto, Libia, Siria y esos lugares en los que se cambió la vieja monarquía por formas diferentes de autoritarismo.

Lleva algunos años viviendo en Turquía. ¿Qué opina de lo ocurrido en los últimos tiempos?
La principal razón por la que vivo allí es que es el país de mi esposa. Dicho esto, he visto con mis propios ojos que el país ha tenido un crecimiento económico notable, muy por encima de Europa. No obstante, desde las últimas elecciones, el presidente Erdogan se ha empezado a comportar de forma cada vez más intolerante y polémica.

La mecha se prendió con la pretensión de construir un centro comercial en un parque, pero también hay descontento por leyes como las que limitan la venta de alcohol, por el intento de prohibir el pintalabios entre las azafatas de aerolíneas, etc. Todo se ha acumulado y ha terminado llevando a mucha gente a la calle. Las protestas no nacieron de la oposición política, de hecho, la oposición es aún peor que el partido de Erdogan… Por si no fuese suficiente, el Gobierno se excedió reprimiendo las protestas, lo que generó más descontento. La actuación de Erdogan ha sido estúpida, porque todo se podría haber evitado actuando con un poco más de moderación y tacto.

¿Qué opina de los indignados? Este tipo de protestas, ocurridas en España con el movimiento 15-M o en EEUU con la plataforma Ocupa Wall Street, ha cuestionado el sistema capitalista que usted defiende.

Son protestas de ignorantes económicos que no entienden que esos escándalos financieros que tanto les disgustan tienen todo que ver con el socialismo monetario en el que vivimos. Sus críticas deberían ser contra el estatalismo, contra el intervencionismo, no contra el capitalismo, pero mucha gente en estas protestas son meros izquierdistas que no tienen el más mínimo entendimiento de la economía.

Por último, quisiera preguntarle por el futuro de Europa...
A día de hoy, como los alemanes hacen alguna que otra cosa bien, esto les permite tener la capacidad de rescatar a países como España. El problema es que esto hace que España siga cometiendo estupideces económicas. En cualquier caso, la montaña de deuda que es el Estado del Bienestar es insostenible, por lo que veremos su colapso, como vimos el del comunismo hace apenas veinte años.

Pueden comprar Economía y Ética de la Propiedad Privada"(Editorial Innisfree) en versión física y electrónica.

Stanley G. Payne: ¿Fue la insurrección socialista de 1934 el primer acto de la Guerra Civil española?
http://juanjulioalfaya.blogspot.com.es 30 Junio 2013

Julián Besteiro, marginado por ser demócrata en 1934
Paradójicamente, fue Julián Besteiro (profesor de filosofía y principal estudioso del marxismo entre los socialistas) quien con más franqueza se opuso a la revolución violenta. Besteiro, que también lideraba la Comisión Ejecutiva de la UGT, advirtió que España no era Rusia, que una revolución en España habría de ser violenta en extremo, siendo probable que fracasase, y que la «dictadura del proletariado» que invocaban los revolucionarios resultaba un concepto anticuado.

Stanley George Payne
DURANTE el primer bienio republicano, los socialistas constituyeron la mayor fuerza dentro de la izquierda moderada. Aunque nunca modificaron su doctrina marxista ni renunciaron de manera oficial a la revolución a favor de la democracia, en la práctica seguían una política de facto de reformismo democrático que parecía asumir que la democracia parlamentaria conduciría al socialismo, postura a la que el propio Friedrich Engels se había acercado mucho a finales del siglo XIX.

La actitud de gran parte de la cúpula y las bases socialistas comenzó a cambiar en el verano de 1933, algo en lo que tuvieron mucho que ver tanto la brusca conclusión del primer gobierno de Azaña (que incrementó la tensión en las relaciones con los republicanos de izquierdas), como la idea de que el reformismo republicano estaba dando sus últimos coletazos. El discurso que Largo Caballero pronunció en la escuela de verano de las Juventudes Socialistas en agosto de 1933, en el que afirmaba la necesidad esencial de recurrir a la revolución violenta, se considera el primer indicio de un posible cambio de política. La presión que los republicanos centristas (y algunos de izquierda) ejercieron aquel verano sobre los socialistas para que abandonasen el Gobierno estimuló esta reorientación. Sin embargo, el factor crucial fue, en esencia, el resultado de las elecciones de 1933, que demostró que la izquierda no era capaz de controlar el Gobierno republicano mediante métodos democráticos y parlamentarios. Para los socialistas la cuestión principal no era la democracia parlamentaria o la revolución per se, sino una simple cuestión de poder.

Tras la disolución final del gobierno de Azaña se originó en el movimiento socialista una poderosa corriente de rechazo hacia cualquier colaboración posterior con los políticos «burgueses», incluso con los republicanos de izquierda, una tendencia que se vio alentada aún más por acontecimientos extranjeros, como el sometimiento de uno de los más fuertes partidos socialistas europeos por parte del autoritario Gobierno Dollfuss en Austria, al que siguió la fallida insurrección socialista de febrero de 1934.

Este giro hacia la violencia se puso de manifiesto durante el otoño de 1933, cuando los socialistas se lanzaron a una serie de ataques letales a los derechistas durante la campaña electoral. Su principal objetivo durante los siguientes meses fueron los miembros de la nueva organización fascista Falange Española. Paradójicamente, fue Julián Besteiro (profesor de filosofía y principal estudioso del marxismo entre los socialistas) quien con más franqueza se opuso a la revolución violenta. Besteiro, que también lideraba la Comisión Ejecutiva de la UGT, advirtió que España no era Rusia, que una revolución en España habría de ser violenta en extremo, siendo probable que fracasase, y que la «dictadura del proletariado» que invocaban los revolucionarios resultaba un concepto anticuado.

Sin embargo, en enero de 1934 Largo Caballero, líder de los revolucionarios, sustituyó a Besteiro al frente de la UGT, que, junto a las juventudes Socialistas, constituiría de ahí en adelante la base del radicalismo socialista. Se creó un Comité Revolucionario y se preparó un programa reclamando la nacionalización de la tierra (aunque no de la industria) y la disolución de todas las órdenes religiosas, así como del Ejército y la Guardia Civil, y exigiendo que unas nuevas Cortes, elegidas democráticamente, ratificasen todos estos cambios una vez que los revolucionarios se hubiesen hecho con el poder. Este último punto ponía de manifiesto la naturaleza contradictoria de su política, ya que no podía esperarse que un verdadero Parlamento democrático ratificase la toma del poder por parte de los socialistas.

Tal y como se afirmaba en las instrucciones del Comité, la insurrección debía tener «todos los caracteres de una guerra civil» y su éxito dependería de «la extensión que alcance y la violencia con que se produzca», aunque no existe indicio de ningún plan para ejecuciones políticas. El mapa de Madrid se organizó en barrios, en los que se señalaron los puntos clave, y se redactaron listas de personas a las que había que arrestar. El Comité Revolucionario planeaba servirse de millares de milicianos, con la complicidad de ciertos guardias de asalto y guardias civiles, cuyos uniformes serían utilizados por algunos de los insurrectos. Empleó un manual escrito por el mariscal Tujachevski y otros oficiales del Ejército Rojo bajo el seudónimo de «A. Neuberg» y titulado La insurrección armada, publicado en español y en otros idiomas en 1932 como parte de la ofensiva revolucionaria del «Tercer Periodo» de la Komintern.

En 1933 y 1934, la actividad huelguística alcanzó cifras hasta entonces desconocidas, aunque los socialistas todavía dudaban si desencadenar su insurrección; al final decidieron utilizarla en parte como un mecanismo de defensa para evitar que la CEDA entrase a formar parte del Gobierno republicano, algo a lo que, sin duda, tenía todo el derecho. Mientras tanto, en 1934, los socialistas se unieron a la revolucionaria Alianza Obrera, una coalición imprecisa de todos los partidos obreros de izquierda, salvo la CNT, llegando a ser su principal fuerza política.

El rígido control en el acceso al Gobierno republicano ejercido por el presidente Alcalá-Zamora (que también desconfiaba de la CEDA) les sirvió de acicate. Aunque hizo caso omiso a todas las peticiones de cancelación de los resultados electorales de 1933, Alcalá-Zamora también se negó a respetar la composición del nuevo Parlamento, insistiendo en nombrar un Gobierno minoritario de radicales centristas al que, al principio, apoyarían con sus votos los líderes de la CEDA.

Mientras tanto, entre abril y julio de 1934, Azaña y otros líderes republicanos de izquierda se aventuraron en una serie de turbias maniobras, insistiendo en la «hiperlegitimidad» de un Gobierno izquierdista aunque éste no había sido el resultado de los recientes comicios. Con ello pretendían alentar, si no obligar, al presidente Alcalá-Zamora a que nombrase una nueva coalición minoritaria de gobierno procedente de la izquierda moderada (pese a su carencia de votos), que convocaría unas nuevas elecciones lo antes posible.

Si Alcalá-Zamora se negaba, la alternativa sería forzar la mano del presidente con una suerte de «pronunciamiento civil». Lo que Azaña parecía tener en mente a finales de junio era una entente entre los republicanos de izquierda, Esquerra Catalana y los socialistas, con la que formar un Gobierno alternativo de la izquierda moderada en Barcelona, el cual, apoyado por una huelga socialista, general y pacífica, convencería al presidente de que se les debía permitir asumir el poder. El primero de julio, Azaña proclamó que «Cataluña es el único poder republicano que hay en pie en la Península» (una afirmación totalmente absurda y alejada de la realidad) para continuar diciendo que la situación en que se hallaba el país era idéntica a la que había existido antes del colapso de la Monarquía (otra afirmación ridícula) e invocar el pronunciamiento militar republicano de 1930 declarando que «unas gotas de sangre generosa regaron el suelo de la República y la República fructificó. Antes que la República convertida en sayones del fascismo o del monarquismo… preferimos cualquier catástrofe, aunque nos toque perder»[2]. Aunque esto pudiera sonar a llamamiento a la guerra civil, se trataba con toda probabilidad de una de las hipérboles típicas de Azaña refiriéndose a un «pronunciamiento civil», algo imposible de llevar a la práctica porque los socialistas se negaron a tomar parte en el mismo.

Si Alcalá-Zamora impedía que la izquierda moderada formase un Gobierno extraparlamentario, ésta esperaba que, como mínimo, continuara obstaculizando la participación de la CEDA en el Gobierno. Sin embargo, cuando antes de la reapertura de las Cortes, el 1 de octubre, Gil Robles anunció que su partido exigiría, cuando menos, algunos puestos en un Gobierno de coalición mayoritario, el presidente de la República sólo podría haberse negado pagando el precio de unas nuevas elecciones, algo absolutamente injustificado.

Así, la entrada de tres cedistas en un Gobierno de coalición de centro-derecha, dominado por Alejandro Lerroux y los radicales, se convirtió en la excusa para que, el 4 de octubre, se pusiera en marcha la insurrección de la Alianza Obrera y Esquerra Catalana. El argumento esgrimido por la izquierda era que tanto Mussolini como Hitler también habían alcanzado el poder de forma legal, contando con una pequeña representación en un Gobierno de coalición. Semejante base lógica dependía de la consideración de la CEDA como «fascista», pese a que el nuevo partido católico había observado la legalidad con todo cuidado y, al contrario que los socialistas, había evitado cualquier acto violento o acción directa. De hecho, como señaló Besteiro, el PSOE presentaba en ese momento más rasgos propios de una organización fascista que la CEDA. Los insurrectos también asumieron que abandonar el Gobierno parlamentario era en interés de España —o al menos de la izquierda— pese a que tal proposición resultaba muy dudosa.

A pesar de que el levantamiento se intentó al menos en quince provincias, sólo alcanzó el éxito en Asturias, donde los revolucionarios se hicieron con el control de la cuenca minera y de gran parte de Oviedo. Desde el Protectorado de Marruecos y otros lugares se enviaron a la zona destacamentos del ejército, lo que dio pie a más de dos semanas de combates antes de que la revuelta quedara finalmente sofocada. Los revolucionarios perpetraron atrocidades a gran escala, acabando con la vida de 40 sacerdotes y civiles derechistas, generalizando la destrucción y los incendios provocados y saqueando al menos quince millones de pesetas de los bancos, la mayor parte de los cuales nunca se recuperó. Por su parte, los militares encargados de poner fin a la insurrección llevaron a cabo entre 19 y 50 ejecuciones sumarias. En conjunto, murieron unas 1.500 personas, revolucionarios en su mayor parte, se arrestó a alrededor de 15.000 y, durante las primeras semanas que siguieron a la revuelta, se produjeron casos de maltrato a prisioneros que incluyeron palizas y torturas.

Los efectos de la insurrección de octubre resultaron ser mucho más intensos y traumáticos que los de las anteriores sublevaciones anarquistas o los de la Sanjurjada, ya que, en Asturias, los revolucionarios se hicieron con el control de la mayor parte de la provincia, necesitándose una verdadera campaña militar para derrotarlos. La polarización política se intensificó más que nunca y muchos historiadores se han referido a ella como «el preludio de» o «la primera batalla» de la Guerra Civil. Gabriel Jackson escribiría unos treinta años más tarde: «De hecho, cada forma de fanatismo que iba a caracterizar a la Guerra Civil estuvo presente durante la revolución de octubre y sus secuelas; la revolución utópica echada a perder por el esporádico terror rojo; la sistemática y sangrienta represión de las “fuerzas del orden”, la confusión y desmoralización de la izquierda moderada; la fanática venganza por parte de la derecha».

Sus efectos traumáticos son indudables, pero ¿en realidad fue la revolución de octubre el comienzo de la Guerra Civil? Mientras la planeaban, los socialistas la reconocieron como una forma de guerra civil, pero acabó en una derrota total, mientras que la República quedó intacta. Desde luego, la insurrección fue el preludio de una verdadera guerra civil, pero careció de la fuerza necesaria para hacer estallar el gran conflicto. Incrementó en gran medida la polarización, pero siguió existiendo una posibilidad de sobreponerse a ella. No era inevitable que se produjera otra insurrección (de izquierdas o de derechas), pero para evitarla hubiera sido necesario que los líderes políticos del país aprovecharan las oportunidades que todavía les quedaban, lo que dependía de cómo las fuerzas centristas y de la derecha y la izquierda moderadas hicieran uso de ellas durante los dos años siguientes. La intensidad y alcance de la insurrección fueron advertencias, pero no el inevitable origen de la Guerra Civil.

40 PREGUNTAS FUNDAMENTALES SOBRE LA GUERRA CIVIL
STANLEY G. PAYNE
LA ESFERA DE LOS LIBROS, 2006
ISBN 9788497345736
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Otro torpedo a la solución de la banca
Daniel Lacalle
  El Confidencial
30 Junio 2013

“The rules enshrined in countless pages behind the Basel Capital Accords did not prevent the crisis… In effect, faith in markets has given way to faith in regulation” - David T Llewellyn

“Vamos a ser los más sanos del cementerio", decía un banquero tras escuchar las conclusiones del acuerdo europeo de esta semana.

Cuento en un capítulo de Nosotros los Mercados que, en medio de la crisis financiera, un banquero francés me comentó lo siguiente: "Al Estado no se le estudia un crédito, se le concede". Por eso no es extraño que, acostumbrados a no sufrir nunca la falta de crédito y disponer siempre de recursos financieros, gran parte de nuestros políticos europeos simplemente no entiendan que la banca no puede soplar y sorber a la vez.  Es decir, reducir deuda –recapitalizarse- y dar crédito a diestro y siniestro mientras, por supuesto, les atiborran de deuda soberana.

Sin embargo, eso es exactamente lo que se le pide al sector financiero. Soplar y sorber. 

Esta semana, otra resolución. Unos cientos de páginas más de reglas.
El proceso de cambios regulatorios constantes no fortalece los balances del sector financiero, sino que los debilita. Porque se torpedea el proceso de desinversiones, se introduce incertidumbre, que espanta a la demanda, y se sigue erosionando valor ahondando en la recesión.

Sí, la crisis financiera europea no es una crisis de "poca regulación" ni de sectores privados –un 50% de las entidades financieras europeas eran semi-estatales o controladas por políticos en 2006-. Miles de páginas de regulación publicadas cada año desde la creación de la Unión Europea y la Asociación Bancaria Europea (EBA).

Es una crisis de un modelo económico bancarizado -320% del PIB de la Eurozona- muy intervenido. Excesiva, compleja y burocrática regulación que ha prolongado la agonía del sector durante muchos años, en vez de facilitar las condiciones de mercado para las ampliaciones de capital y ventas de activos necesarios. 

A pesar de la regulación más detallada y compleja de la OCDE, entre 2008 y 2011 Europa gastó 4,5 billones (un 37% del PIB de la Unión Europea) en ayudas a instituciones financieras, una gran parte de ellas –las cajas, por ejemplo- públicas y muy supervisadas.

Más regulación no lo va a solucionar.
Es lo que se llama "el problema endógeno" -"endogeneity problem"- (lean el excelente análisis Regulation of European Banks and Business Models del Centre for European Policy Studies). Y es precisamente ese exceso de intervención lo que impide una solución rápida y quirúrgica a las dificultades del sector financiero. La regulación debe ser efectiva y sencilla.

Otra patada hacia delante…  El acuerdo del Eurogrupo.
La resolución del Eurogrupo esta semana es otro ejemplo de dicho problema endógeno. Se ha vendido como un éxito, que recupera la solución Chipre que comentaba yo aquí en El precio de la estupidez para la resolución de problemas de capitalización de la banca.

"El triunfo del rescate interno", me decía un analista. No, no lo veo así. Porque no cierra las puertas a la intervención de los estados unilateralmente y además no permite que la banca se adelante y cree sus propios mecanismos de defensa.

Es un acuerdo que debilita, pero no elimina, la necesidad de rescates o de dinero del contribuyente.

¿Por qué?
- Al llevar a cabo constantes revisiones regulatorias –ya van más de veinte en seis años- y crear incertidumbre, el Eurogrupo no ayuda, porque los bancos no pueden llevar a cabo la limpieza de sus balances lo suficientemente rápido.

- Esa zancadilla sin mala intención –nunca la tienen- ocurre a la vez que los estados se endeudan más, tirando del balance de la propia banca, que llega a acumular hasta el 45% de la deuda soberana de cada país. Por ello, el "circulo vicioso" –palabras del BCE, no mías- de riesgo financiero-soberano se dispara.

- Los precios de los activos y de la cartera de créditos se deterioran a la vez que la situación económica empeora por las constantes subidas de impuestos y reducciones de renta disponible, creando un efecto nada sorprendente. La represión financiera empeora la mora en el sector financiero.

- Para evitar ese deterioro, se introducen nuevos tomos de cientos de páginas de regulación que vuelven a retrasar cualquier solución de mercado para la banca.

Hace ya más de seis años que la banca europea tenía que haber reducido su endeudamiento agresivamente. Según BNP, no llega al 30%.

Nuestro ministro, Luis De Guindos, tenía razón al buscar a toda costa que se protegiesen los depósitos de más de 100.000 euros y se evitasen declaraciones maximalistas de solución Chipre. Porque sabe que primero hay que atraer inversión, compradores y depósitos para que la banca pueda aumentar su capitalización y desapalancarse. Hacer lo contrario, poner encima de la mesa el palo antes que la zanahoria, lleva a nuevos shocks.

De hecho, al debilitar a una banca tocada poniendo énfasis en los riesgos para accionistas, bonistas y depositantes, pero sin haber promovido antes la recapitalización y el mecanismo de colchón, se generan aún más probabilidades de rescates con dinero público, porque corren el riesgo de que no haya suficiente dinero privado cuando se necesite, creando el efecto perverso de acelerar lo que el acuerdo busca evitar. 

 

Los números son claros. Sin recapitalización y atraer inversión primero, la solución a lo Chipre que defiende el Eurogrupo simplemente es imposible. Porque no hay suficiente dinero entre accionistas, bonistas y depósitos mayores de 100.000 euros en caso de que un gran banco tenga dificultades. Ni de lejos, en una banca endeudada entre 25 y 40 veces.

El sistema bancario europeo tiene un volumen de activos de 26 billones de euros, de los cuales Francia es el mayor (€8,5 billones) y Alemania el segundo (€8 billones), seguido de Italia y España, con 4,1 y 3,5 billones aproximadamente. 

Francia es el país donde el sector financiero ocupa mayor peso, tanto comparado con los depósitos que lo soportan, como en relación al PIB.

Y es el sistema bancario de Francia la razón por la que Europa no llega a un acuerdo de solución de mercado, no España –tercer país de Europa donde la banca tiene mayores depósitos con respecto a sus activos-.

¿Por qué? Porque Francia quiere estar en misa y repicando. Mantener el control férreo y estatizado de su sector financiero, no recapitalizarlo con ampliaciones, fusiones o inversión extranjera, y que además se lleve a cabo una unión bancaria en la que los problemas se repartan.  No es el único país que quiere seguir teniendo su sector financiero "atado y controlado" pero, además, con acceso al monedero de los demás. Por eso es imposible la "recapitalización directa".

La banca europea ha sido un arma esencial de los estados para expandir artificialmente las economías más débiles y, como el instrumento ya no les sirve adecuadamente, hoy –sin pretenderlo- lo ponen en peligro sin pensar en las consecuencias. Bueno, aun peor, pensando que no va a pasar nada y que en Bruselas "generan confianza".

La cumbre de esta semana, donde se trató el espinoso asunto de las recapitalizaciones bancarias, ha sido un ejemplo más de desconocimiento absoluto de los mecanismos de riesgo a los que se enfrenta el sistema financiero después de casi seis años de pasos en falso.

- Un desconocimiento preocupante de lo que es el capital de un banco y lo rápidamente que se extingue si no se dan condiciones económicas y de mercado positivas.

- Que a pesar de la crisis de Chipre y su mala resolución, aun piensen que entre bonistas, accionistas y grandes depósitos se cubren las pérdidas.

- Pensar que la deuda soberana no sufriría un brutal shock cuando los bancos con problemas tengan que vender sus carteras.

 

Vasos comunicantes
Lo he dicho muchas veces, el sector financiero europeo depende peligrosamente de que la deuda estatal sea segura
. Pocos bancos de la Unión Europea sobrevivirían a una quita en la deuda soberana de su país, y el impacto sobre empresas y ciudadanos sería enorme. Sin embargo, la deuda soberana no hace más que crecer en casi todos los países miembros porque se torpedea el crecimiento, el consumo y la inversión con represión financiera.

Permitir el crecimiento y abrir las puertas al capital inversor es la solución de todos estos vasos comunicantes que confluyen en el sector financiero. Atrayendo capital, creando un entorno inversor favorable, con aumento de renta disponible y crecimiento económico, la banca se recapitalizaría, sus activos recobrarían valor, empresas y familias pagarían sus deudas y todo el sistema reduciría su deuda.

Sin embargo, con represión financiera, regulación depredadora e intervencionismo, podemos acordar lo que queramos en otro comité que el agujero de la economía y de los estados endeudados, crecerá, y con ellos el agujero de la banca, en una espiral descendente, The Downward Spiral recordando a Trent Reznor. 

Comentaba el lunes en una conferencia que el modelo de absorción de la banca inviable que se está llevando a cabo en España es positivo. Un modelo de reducción del sistema que se llevaría a cabo más rápida y eficientemente si en Europa se preocuparan menos de dar titulares diciendo que los contribuyentes están salvados, porque primero no es cierto y segundo es imposible de conseguir si seguimos creando una Europa intervenida y sin crecimiento.

Europa necesita ser un centro de atracción de capital, no de susto o muerte. La banca tiene una responsabilidad incuestionable en la crisis, pero no se puede desligar el empuje y la intervención de los estados en esa expansión de crédito artificial y excesivo. No lo olvidemos. Son dos caras de la misma moneda. La solución a una década de exceso no se iba a dar en dos años, pero tampoco perpetuemos el problema eternamente. Buen fin de semana.

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Enseñanza a medias
xavier pericay ABC Cataluña 30 Junio 2013

Cada vez resulta más palmario que la reforma educativa del Gobierno del Partido Popular va a ser, en el mejor de los casos, una reforma a medias. Basta repasar unos cuantos asuntos medulares, susceptibles de fomentar la libertad de elección, el esfuerzo y el mérito —en definitiva, la excelencia—, para convencerse de ello. El Bachillerato, por ejemplo. De los tres años prometidos en el programa electoral y en la sesión de investidura del candidato Rajoy hemos pasado a los dos actuales. O sea, seguimos igual —eso sí, con un cuarto de ESO propedéutico, lo mismo para futuros bachilleres que para futuros profesionales—.

Luego, las lenguas. Es decir, el castellano y su condición de lengua vehicular en Cataluña. La vieja promesa de fomentar un sistema educativo bilingüe mediante una fórmula de conjunción lingüística ha quedado finalmente en nada. O, mejor dicho, en un mal menor, en una suerte de quiero y no puedo consistente en financiar en un centro privado los estudios de quienes desean ser escolarizados en la lengua común de los españoles, y en obligar después a la Generalitat a costearlos.

Y ahora las becas. Tras anunciar una modificación en el régimen de concesión de esas ayudas por la que iba a exigirse en adelante, para acceder a ellas, un 6 de media en bachillerato y un 6,5 en la universidad, el ministro ha tascado el freno. El rechazo de la Conferencia de Rectores y de las Consejerías de Educación de no pocas Comunidades —y entre ellas, agárrense, del propio PP— le ha llevado a dejar ambas medias en un 5,5, o sea, apenas medio punto por encima del requisito actual para la exención de tasas, el aprobado pelado.

Algo es algo, se dirá —y se dirá incluso el ministro—. Sí, algo es algo. Pero no es así como se fomentará la excelencia en nuestra enseñanza. Si para obtener una beca basta un esfuerzo de medio punto por encima del que se exige a cualquier otro alumno, apaga y vámonos. Porque eso nada tiene que ver con la valoración de la aptitud y el trabajo.

Cuanto más se afina la reforma del modelo de enseñanza, más sensación tiene uno de que la casa, de nuevo, va a quedar sin barrer.

GT y CCOO, tres veces traidores
Ángel Hernández Guardia www.vozbcn.com 30 Junio 2013

Todavía hay quien se sorprende al ver a UGT y CCOO de Cataluña en el marco del Pacto Nacional por el Derecho a Separarse (decidir). La farsa y la ocultación de la historia de España por parte del comunismo y del socialismo en la etapa democrática no ha sido superada, ni por sus oportunistas compañeros de viaje nacionalistas, en el intento de destrucción del Estado social y democrático de derecho.

Algunos veteranos militantes de CCOO argumentan, para mantenerse en el sindicato, que este formó parte de la Asamblea de Cataluña durante el franquismo y que uno de los cuatro puntos constitutivos de esa organización era la recuperación del Estatuto de Autonomía, sin reconocer que nadie planteaba el derecho a la separación y menos el de la autodeterminación para Cataluña.

UGT y CCOO de Cataluña hace ya muchos años que no forman parte de las confederaciones de sus sindicatos en el resto de España, desde el mismo momento que declararon en sus estatutos que eran sindicatos nacionales de Cataluña, contradiciendo y vulnerando los estatutos de las organizaciones confederales de sus propios sindicatos a nivel nacional.

Con las numerosas aportaciones de dinero público concedidas por la Generalidad han sido puestas al servicio de la causa burguesa del catalanismo, impensable e impresentable para organizaciones de la clase obrera. Se pretenden organizaciones sociales pero se han convertido en instrumentos de la oligarquía política y económica, de control de los trabajadores, a los que han traicionado en sus intereses y principios internacionalistas.

La segunda traición la hacen a su ideología política, comunista o socialista, por cuanto romper el internacionalismo de la clase y aceptar la dirección de los procesos dirigidos por el capitalismo y la burguesía que es su clase oponente, les convierte en una organización amarilla, sin principios y por tanto de puro y duro poder social y económico, como lo son las mafias o los carteles.

La tercera traición la hacen al Estado social y democrático de derecho que aseguran defender, por cuanto intentar romper, con métodos de pronunciamiento y anticonstitucionales, las bases del Estado del bienestar en España. Es antidemocrático y antisocial y contrario a los intereses de los trabajadores. Véase La traición de clase de la izquierda nacionalista en España, y su impacto sobre la economía española, de Diego Guerrero.

Numerosos intelectuales y profesores de las propias filas del socialismo ya han manifestado y demostrado que socialismo y nacionalismo son incompatibles, y que la izquierda no puede favorecer procesos nacionalistas capitalistas sin traicionar a la clase trabajadora o sin dejar de ser organizaciones de izquierda (La cuestión nacional, perspectiva de clase y anti imperialista).

‘Hoy en medio de la tercera crisis económica más brutal de la historia del capitalismo bajo el imperialismo vuelve a florecer el debate con tintes nihilistas y metafísicos, como si nada más estuviera pasando a nuestro alrededor, como si los ataques brutales a la capacidad de los gobiernos y naciones europeas para gestionar la crisis y la política económica, no fueran ya una negación del derecho de autodeterminación, de la soberanía popular, y del derecho a decidir’, escribe Miguel A. Montes.

Pero todo esto a Josep Maria Àlvarez y Joan Carles Gallego les suena a latín igual que a sus correligionarios del resto de España Fernández Toxo y Méndez. Ya es hora de romper los carnets de afiliación y de llamarles por su nombre.

Ángel Hernández Guardia es presidente de 12-O Moviment Cívic

Interminable pantomima del enfermo terminal
Editorial www.gaceta.es 30 Junio 2013

Ha transcurrido el plazo y al terrorista se le ha visto paseando, tomando txiquitos y hasta ha engordado.

En septiembre hará un año que Josu Uribetxebarria Bolinaga salió en libertad condicional por padecer un cáncer terminal. En esta situación, rezaba el informe del Hospital Donostia, “la mitad de los pacientes fallece antes de los nueve meses”. Pues bien, ha transcurrido el plazo y al terrorista se le ha visto paseando, tomando txiquitos y hasta ha engordado –como se pudo constatar en las imágenes grabadas por Intereconomía–. Se podría pensar que todo esto no pasan de ser impresiones con escaso fundamento médico. Pero si fuera así, Interior no hubiera pedido al Servicio de Salud vasco un nuevo informe sobre el estado de Bolinaga para comprobar si a la vista del mismo “se mantiene el pronóstico vital” del preso. ¿Qué dirán ahora los médicos donostiarras que poco menos que desahuciaban entonces al terrorista?

No le faltan razones a Interior para sospechar de que Bolinaga no está peor que hace un año y que probablemente podría haber recibido tratamiento entre rejas, como afirmaba una forense de la Audiencia Nacional, apoyándose en el Colegio de Médicos de Madrid. El hecho de solicitar el informe pone en un brete a los facultativos vascos, pero también deja en evidencia a Instituciones Penitenciarias al dictar la resolución que concedió el tercer grado al etarra.

El caso Bolinaga, con sus idas y venidas, los informes médicos y los txiquitos, se ha convertido en la piedra de toque del grado de flexibilidad del Gobierno ante el chantaje del mundo proetarra, y también del grado de decepción de las víctimas del terrorismo.

Resulta hiriente que Valentín Lasarte, condenado por siete asesinatos, se paseara por Lodosa con tres días de permiso. Demuestra que “algo no funciona en el Estado de Derecho”, como señaló Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, víctima del terrorista. Pero al menos Lasarte manifestó su arrepentimiento. Bolinaga, en absoluto. Es más, como saben muy bien los espectadores de Intereconomía TV y los lectores de LA GACETA, el carcelero de Ortega Lara se reafirmó en sus fechorías, a sabiendas de que había hecho daño: “Yo no me arrepiento, sé que causé daño, eso es una cosa, pero arrepentirme es otra”, dijo textualmente en enero a un periodista de Intereconomía. Y el arrepentimiento es uno de los requisitos que establece el artículo 92 del Código Penal para la concesión del tercer grado.

Lo cual deja regusto a impunidad y la inquietante sensación de que, en algunos aspectos, no se ha notado en exceso el cambio de manos en la cartera de Interior. Hasta la habitualmente comedida Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, da a entender este domingo en una entrevista en ÉPOCA que “hay cosas que han ocurrido con el Gobierno del PP que nos hubiera gustado que no se produjeran”.


Las urgencias financieras obligan a la Generalitat a malvender su patrimonio
alex gubern / barcelona ABC Cataluña 30 Junio 2013

El Gobierno de Artur Mas se desprende de edificios a bajo precio para luego ocuparlos como inquilino. En 2012 pagó en alquileres 219 millones de euros

No hay peor negocio que vender con prisas, y más cuando el mercado está deprimido. Esto es lo que está comprobando de primera mano la Generalitat de Cataluña, administración que, agobiada por sus urgencias financieras, se desprende a marchas forzadas de una parte importante de su patrimonio -«malvendiendo», según señala la oposición y fuentes del sector inmobiliario-. Sedes de consejerías, equipamientos, edificios singulares, oficinas... un importante «stock» acumulado a lo largo de décadas, en especial durante los años de bonanza inmobiliaria, en la época del tripartito, y que el nuevo Gobierno de CiU «coloca» ahora como puede. El objetivo, atajar el déficit, reducir la deuda e inyectar liquidez a una tesorería al límite que, sin ir más lejos, este mes ha afrontado el quebranto que supone la paga doble de sus funcionarios.

Esta misma semana, el Gobierno catalán daba cuenta de la venta de un lote de 13 edificios en Barcelona a la multinacional francesa AXA por 172 millones de euros, unos inmuebles que la administración autonómica pasará a ocupar en régimen de alquiler pagando una renta de 16,26 millones al año más el IPC, lo que se conoce en el argot como «sale&lease back». Para el comprador la rentabilidad es del 9,45 por ciento (amortiza la inversión en poco más de diez años), una cifra que fuentes del sector inmobiliario consultadas por ABC consideran no disparatada, pero sí bastante superior a la media del mercado en la zona centro de Barcelona, que está sobre el 7%.

«Es obvio que la urgencia no ayuda a vender a un buen precio. Colocados de manera individual y con menos prisas se hubiesen obtenido mejores ofertas», se precisa desde una de las grandes inmobiliarias del país.

De hecho, el lote de edificios vendido esta semana ya tuvo que ser rebajado un 21 por ciento (el alquiler que pagará el Gobierno en cambio sólo disminuyó un 5 por ciento) con respecto al precio con el que se quiso vender hace un año. Entonces, en plena tormenta financiera en la zona euro y con los inversores huyendo del país, la Generalitat tuvo que suspender la operación porque o no había compradores o estos exigían unas garantías adicionales desmesuradas.
«Precio discutible»

La venta del lote de 13 edificios se suma a los cuatro inmuebles que de manera individual ya se colocaron entre 2012 y 2013, entre ellos la sede de la consejería de Territorio y Sostenibilidad, vendida en marzo del pasado año por 52 millones cuando el tripartito la compró en 2010 por 60. Ocho millones de pérdida, proporcional al de otras operaciones. En conjunto, la Generalitat ha obtenido 266 millones desde 2012 enajenando 17 inmuebles, muy lejos de los 550 millones que se dijo se lograrían con la venta de 37 piezas que en 2011 se pusieron en el mercado.

Bien porque no se han podido colocar, bien por las sustanciosas rebajas aplicadas, la cantidad obtenida es un alivio para las arcas autonómicas, pero a distancia de lo que se esperaba obtener. «Hemos vendido a precio de mercado», se defiende la Generalitat. «El mercado está como está, y para grandes lotes tampoco hay tantos compradores. El precio siempre es discutible», puntualizan en el sector.

De hecho, la cifra de 550 millones que se fijó como objetivo en 2011 ya implicaba una importante rebaja sobre el precio pagado cuando se compraron muchos de los inmuebles, buen número por parte del tripartito. En esa época, en plena burbuja y en una estrategia que entonces nadie discutió, el Gobierno catalán optó por transformar alquileres en hipotecas, un camino que ahora, obligados por las circunstancias, el ejecutivo de CiU está desandando: se venden los edificios y se regresa al alquiler; «pan para hoy y hambre para mañana», como resumen los grupos de la oposición en el Parlamento catalán.

En este sentido, las fuentes consultadas cuestionan no tanto el precio obtenido («se supone que el mejor dadas las circunstancias», precisan), como la estrategia de venta de patrimonio en sí. Javier Güell, director de inversiones de Aguirre Newman en Barcelona, señala que en el caso de lotes grandes resulta difícil establecer comparaciones, más cuando en el mismo se incluyen edificios que tienen calificación de equipamiento, y por tanto con una salida al mercado mucho más complicada. Sea como fuere, y al margen de la estrategia de la Generalitat, desde Aguirre Newman se valora la circunstancia de que, a diferencia de lo que sucedía hace un año, los grandes inversores internacionales están regresando a España.
Gasto superfluo

En cualquier caso, y frente a quienes critican la política de venta de patrimonio -el PPC hace más hincapié en las privatizaciones de empresas y en los recortes en gasto superfluo-, desde el Gobierno catalán se sostiene que no hay alternativa ante la falta de financiación y la imposibilidad de acudir a los mercados. Privatizar empresas y traspasar inmuebles es una opción sensata «ante una situación crítica». «El único patrimonio intocable es el cultural», explica el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell. A la vez, apunta que la mayoría de los edificios vendidos estaban hipotecados, y que aunque habrá que pagar 16 millones de euros de alquiler, en 2014 ya habrá un ahorro de ocho millones en hipotecas, a lo que se debe sumar que no habrá que pagar IBI y mantenimiento. Vender patrimonio es normal cuando las cosas van mal, viene a decir el consejero.

Más allá de la discusión sobre el precio obtenido por los edificios, o la conveniencia misma de vender, donde sí hay unanimidad es en la exigencia a la Generalitat de un plan de eficiencia y racionalización del espacio, que evite por ejemplo tener edificios vacíos en propiedad mientras en otros se paga alquiler. La Generalitat abonó solo en alquileres 219 millones en 2012, tres menos que en 2011 y 37 menos que en 2010, un ahorro que para nada maquilla el momento crítico por el que atraviesan sus finanzas.

Cataluña
«Mucho dinero público para la cobertra de un concierto independentista y separatista»
s.e. / barcelona ABC Cataluña 30 Junio 2013

Ciutadans pedirá explicaciones en el Parlamento por el uso de recursos públicos. Unas 90.000 personas asistieron al Camp Nou

«Mucho dinero público está destinado a la cobertura de un concierto independentista, con un fuerte contenido político y para separar a Cataluña del resto de España». El presidente de Ciutadans (C's), Albert Rivera, criticó así el llamado «Concierto por la Libertad». El acto reunió en el Camp Nou a unas 90.000 personas que se divirtieron cantando por la independencia.

A juicio de Rivera, el Gobierno catalán y la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) no «están siendo justos ni neutrales», y anunció ayer que su formación pedirá «explicaciones en sede parlamentaria sobre el uso de recursos públicos para un concierto partidista».

El presidente de Ciutadans lamentó que se destine «mucho dinero público a la cobertura de un concierto independentista, con un fuerte contenido político y para separar a Cataluña del resto de España».

La televisión pública de Cataluña (TV3) no debería participar porque «una cosa es la cultura, y otra muy distinta es la política». Así, Rivera entiende que «no hace falta que el concierto lo paguemos todos».

«Cataluña tiene un peso económico muy importante», añadió, pero «el falso expolio o lo de que 'España nos roba' es un invento victimista por parte de la Generalitat para justificar la mala gestión del Govern y se acabará desmontando».

Precisamente, ABC informa hoy de que el Gobierno de Artur Mas se está desprendiendo de edificios a bajo precio para luego ocuparlos como inquilino con el objetivo de atajar el déficit, reducir la deuda e inyectar liquidez a una tesorería al límite.

Mientras tanto, la Generalitat alienta conciertos que piden la independencia. Al acto de ayer acudieron, en representación del Gobierno, su vicepresidenta Joana Ortega y el portavoz Francesc Homs, además de otros cinco consellers. También políticos y dirigentes de los partidos favorables al proceso soberanista, como el presidente de ERC, Oriol Junqueras.

En uno de los momentos señalados del acto, el mosaico ha teñido las gradas del estadio barcelonista con los colores de la bandera catalana mientras en el escenario el Orfeó Català y la Cobla de Cambra de Catalunya, acompañados por el público, interpretaban «Els Segadors», el himno oficial de Cataluña.



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