AGLI Recortes de Prensa   Lunes 8  Julio 2013

El arbitrio del Estado federal
Juan Manuel de Prada ABC 8 Julio 2013

Antes de que se derrumbe definitivamente el trampantojo hay que inventarse otro

Nuestros clásicos ya nos advirtieron contra la figura del arbitrista, que tal vez sea después del pícaro el tipo degenerativo humano de más honda raigambre española. Aunque, bien mirado, el arbitrista no es sino el pícaro con ínfulas, que en vez de sablear al vecino aspira a sablear al príncipe (hoy diríamos Estado).

Quevedo nos advertía que «los príncipes pueden ser pobres, mas en tratando con arbitristas para dejar de ser pobres, dejan de ser príncipes». Y esta es la trágica calamidad de los Estados modernos: los arbitristas logaron comerle el tarro a los príncipes, con la golosina de hacerlos ricos, y acabaron ocupando su puesto, pasando desde entonces a llamarse «políticos». Toda la política contemporánea es arbitrismo de la peor ralea, disfrazado muy diversas zalemas embaucadoras, sin otro fin sino consumir los caudales públicos y secar las haciendas.

En La hora de todos y la fortuna con seso, Quevedo ponía ejemplos de arbitrios que parecen extraídos del programa electoral de cualquiera de nuestros partidos políticos, que es como ahora se designa finamente a las cofradías de arbitristas: «Arbitrio para tener inmensas riquezas en un día, quitando a todos cuanto tienen, y enriqueciéndolos con quitárselo; arbitrio para tener gran suma de millones, en el que los que han de pagar no han de sentir, antes han de entender que se les dan», etcétera.

Un arbitrio que siempre ha gozado de especial predicamento y fortuna es el arbitrio del «Estado federal», que este fin de semana han vuelto a sacar en romería los socialistas. El arbitrio del Estado de la autonomías, que mientras duró el «café para todos» mantuvo a la pobre gente embaucada, empieza a oler a fiambre, ahora que ya se han consumido los caudales públicos y secado las haciendas. Y antes que se derrumbe definitivamente el trampantojo hay que inventarse otro trampantojo sustitutivo.

Montoro ha calificado este arbitrio socialista de «proyecto quimérico», lo cual es una perogrullada, pues todo arbitrio es por definición una quimera, urdida para engañar a los incautos; pero, urdiéndola, los socialistas demuestran ser muy previsores (que es exactamente lo contrario de ser quiméricos), pues así se aseguran de que el derrumbe del arbitrio autonómico no los pille a la intemperie.

¡Ay, el Estado federal, cuán amablemente acaricia nuestras orejas! A simple vista puede confundirse, incluso, con aquella España que logró su unidad sobre el reconocimiento de las instituciones jurídicas propias de cada reino o región. Pero aquella unidad política fue posible porque se fundaba sobre un sentido de pertenencia y participación en un proyecto común, cuya naturaleza última era religiosa; desaparecido ese sentido, la unidad sólo puede fundarse sobre arbitrios, que a la postre se revelan sucedáneos de alfeñique.

El Estado autonómico fue el arbitrio que se inventaron para contener la natural tendencia a la disgregación que aflora en toda comunidad política cuando le falta sentido de pertenencia; y creyeron que esa natural tendencia podría reprimirse con el soborno del dinero. Ahora se sacan del magín el arbitrio federal, con la esperanza de poder seguir sumando millones, haciendo creer a los que han de pagar que se les dan, como diría Quevedo. Y es que el saqueo de sus bienes materiales es el destino inexorable de los pueblos que primeramente se han dejado arrebatar sus bienes eternos. Con el arbitrio federal, como con el arbitrio autonómico, a España no le queda otra sino volver al cantonalismo de los reinos de taifas. Pero, entretanto, nuestros arbitristas seguirán chupando del bote, que es la razón de su existencia, según nos enseñan los clásicos.

Rajoy vs Aznar
Rajoy no quiere críticas todavía
Guillermo Dupuy Libertad Digital 8 Julio 2013

Sería ciertamente "injusto" –por no decir "estúpido"– hacer balance de la legislatura del Gobierno de Rajoy, o de cualquier otro, cuando ni siquiera hemos alcanzado el ecuador de la misma. Ahora bien, derivar de este hecho que no se pueda criticar al Ejecutivo por lo que ya ha hecho, y por lo que todavía no ha empezado a hacer, es una pretensión que no merece mejor consideración. Esto de que nos dejemos las críticas para el final es, sin embargo, lo que parece que Rajoy pretende, en vista de lo que ha declarado el domingo ante Aznar en unas jornadas organizadas por FAES:

Quedan dos años y medio de legislatura y los balances se hacen cuando hay que hacerlos; no hay que hacerlos al principio porque no es justo ni conduce a nada.

Por mucho que los electores le hayan dado un voto de confianza que le legitima para gobernar durante cuatro años, lo que Rajoy pide no es confianza sino un acto de fe incompatible con la crítica y la opinión pública que caracterizan al sistema democrático.

Afirma también Rajoy, un tanto contradictoriamente: "No podemos decir que España va bien, pero sí España va mejor, y el rumbo marcado es el correcto". Yo no creo que estemos mejor respecto a la crisis nacional e institucional en la que nos han sumido la dejadez del los Gobiernos centrales ante los envites secesionistas de las minorías nacionalistas. Y desde luego no lo estamos en el ámbito económico –si es a ese al que el presidente se refiere– en índices tan decisivos como el de riesgo país, paro o nivel de endeudamiento. Y eso que, dados los desastrosos registros dejados por Zapatero, estar simplemente algo mejor que entonces no sería estar bien.

Pero, sobre todo, lo que yo le critico a Rajoy no son los lentos y paupérrimos –cuando no contraproducentes– resultados de su acción de gobierno, sino, que esta vaya, en importantes aspectos, en dirección opuesta al ideario y al programa que le granjearon la confianza de una mayoría de ciudadanos y que le permiten gobernar durante cuatro años. Lo que le critico es su corrupción ideológica, que sigo pensando es lo que más caracteriza a su Gobierno, por encima de bárcenas y gúrteles.

No, no hay que esperar a 2015 para criticar el "rumbo" de este Gobierno, criticable desde aquel primer momento en el que nos anunció sus primeros incumplimientos electorales en materia fiscal.

Aunque, a efectos puramente retóricos, Rajoy lograra sin cambiar este rumbo que España fuese bien en 2014, o cuanto menos mucho mejor que con Zapatero, tendría qué explicarnos por qué lo logró haciendo justo lo contrario de lo que se había comprometido a hacer.

En cualquier caso, lo que no tiene sentido es esperar al final de la legislatura para criticar a Rajoy por pasarse casi dos años sin derogar muchas de las cosas que no quiso ver aprobadas en tiempos de Zapatero, o por pasarse dos años sin aprobar lo que propuso en su programa electoral. En todo caso, y de seguir con este rumbo, le acusaremos entonces de haber sido continuista, no durante la primera parte, sino durante todo el tiempo de su mandato.

No adelantemos, pues, críticas por lo que Rajoy haga o deje de hacer hasta entonces; pero tampoco las retrasemos por lo que ya ha hecho o dejado de hacer.

El rey Arturo hace turismo patriótico
Martín Prieto La Razón 8 Julio 2013

En su día, Jordi Pujol marchó a California con gran séquito para promocionar los vinos catalanes en una tierra pródiga en caldos. Ante la ignorancia del auditorio, hubo de autocolocarse cartográficamente: «Somos una pequeña nación entre Francia y España». Un avispado que había oído campanas no pudo reprimir un alarde de erudición y espetó audiblemente: «¡Andorra!». El Molt Honorable se sonrojó.

En otra de sus peregrinaciones para situar Cataluña en el mapa, don Jordi aterrizó en Pekín y logró una audiencia con Den Xiao-Ping, que ni sabría exactamente a quién recibía. «Somos seis millones», adelantó Pujol, y el líder chino le preguntó amable: «¿ Y en qué hotel se hospedan?».

Ahora, el rey Arturo de la Tabla Redonda acude a Brasil a vender la quiebra catalana de la que, a lo peor, alguien sí tiene noticia. El nuevo Marco Polo, que siempre avanzó hacia Oriente sin saber lo que tenía delante, ha empezado su turismo patriótico por Fortaleza, en el nordeste, la zona más deprimida de Brasil, a dar la mano a unos empresarios catalanes huidos de la inseguridad que ofrece el condado de Barcelona. Luego se fotografiará en Florianápolis, Río de Janeiro y Sao Paulo, pero evita Brasilia donde entre el martes y el viernes siempre podría intentar ser atendido por algún director general, porque los actuales vientos brasileros no permiten perder demasiado tiempo con el desconocido líder de un Estado en obras.

El segundo idioma de la enseñanza brasilera no es el inglés, sino el español ( aunque acaben hablando el portuñol) y el catalán no lo identifican ni con la crema catalana, que tampoco saben qué es. Al menos, como los brasileros no tienen ningún complejo colonial, ni siquiera con Portugal, el rey Arturo se beneficiará de las simpatías que gozan los españoles, y en la noche carioca le invitarán a «Las mulatas de Oba-Oba», prodigio de belleza interracial. Lo de Cataluña en el mundo acabará en la samba de un país-continente al que el separatismo (y aún más el europeo) no le suena para nada.

Terrorismo
Un colchón contra los dos nacionalismos
Gonzalo López Alba El Confidencial 8 Julio 2013

El solapamiento del PSOE con fuerzas nacionalistas, que entró en su apogeo con el tripartito encabezado por Pasqual Maragall, quien promovió un nuevo Estatuto de Cataluña con la aquiescencia de José Luis Rodríguez Zapatero, es señalado como una de las causas más profundas del desdibujamiento del proyecto socialista y de su pérdida de apoyos electorales, con extraña unanimidad entre quienes realizan el análisis desde la militancia orgánica y quienes lo hacen extramuros, incluso desde las antípodas ideológicas.

Juan Fernando López Aguilar, exministro de Justicia y portavoz del PSOE en el Parlamento Europeo, que fue azote del nacionalismo canario, con el que ahora vuelve a gobernar en coalición su partido, sostiene: “Cada vez que los ciudadanos detectan que la aspiración socialista no es gobernar en solitario sino diluirse en una hipotética sopa de letras que pueda ocupar el gobierno sólo en ausencia o en defecto de una mayoría absoluta del PP, aunque sea por un escaño, el resultado ha sido, es y será, invariablemente, el hundimiento electoral de la oferta socialista como consecuencia directa de la confusión borrosa de su propia identidad. Sobran los ejemplos ingratos para corroborarlo” (La crisis del PSOE: identidad, ideas, organización, proyecto).

A su vez, el catedrático de Historia Contemporánea José Varela Ortega concluye que sus alianzas con fuerzas nacionalistas han provocado una “licuación ideológica” del PSOE: “En la práctica no se ha ‘socializado’ a los partidos nacionalistas (como pretendió hacer Zapatero con ERC), sino al revés, se ha ‘nacionalizado’ al PSOE. (…) Desde el punto de vista de los intereses socialistas, este salto político, sin preparación ni red explicativa, ha producido un roto electoral de regulares proporciones en una clientela políticamente izquierdista, culturalmente española, anti-nacionalista e internacionalista. (…) En estas capitulaciones matrimoniales con el nacionalismo, la izquierda se ha dejado algo más que plumas de su identidad programática. En buena medida, se ha vaciado de contenido ideológico” (Los señores del poder, Galaxia Gutenberg).

La respuesta de la Ejecutiva del PSOE es que se trata de “un partido con cierta flexibilidad para poder trabajar con la izquierda y con los nacionalistas”, porque así lo ha hecho históricamente y porque las mayorías absolutas parecen cosa del pasado. Pero también hay quien sostiene que ha llegado la hora de romper con la dialéctica territorial que ha marcado en gran medida la política española para implantar una dialéctica social. Una forma de intentarlo es cerrar este debate al menos para una generación, ya que “para siempre” es una pretensión que choca con una realidad que es dinámica.

La reforma de la Constitución
La propuesta federalizante del PSOE llega cuando crecen los partidarios del Estado centralizado

La propuesta de abordar -35 años después- una reforma de la Constitución de corte federalista, cosida con no poco trabajo por Alfredo Pérez Rubalcaba y Ramón Jáuregui, y avalada el sábado por unanimidad del Consejo Territorial del PSOE, representa un colchón para evitar el choque de trenes entre los nacionalismos periféricos y el nacionalismo español, un intento de recuperar un perfil propio que evite su emparedamiento entre ambos y una invitación a la inclusión de las generaciones que no pudieron participar del pacto de 1978.

Resulta tan necesaria como valiente y arriesgada en la actual coyuntura. Necesaria porque las tensiones territoriales, con epicentro en Cataluña, exigen de nuevas soluciones para nuevos desafíos ante los que no cabe el quietismo que caracteriza el modo de hacer de Mariano Rajoy. Valiente y arriesgada porque el territorial es un tema transversal y, como acostumbran, los nacionalismos periféricos se retroalimentan con el centralismo español, que utiliza la estructura territorial como argumento económico, “bajo la premisa de que una mala ordenación del Estado autonómico es lo que ha generado el déficit y la deuda de las Administraciones Públicas (y no la extraordinaria bajada de la recaudación de ingresos)”, según subraya el último Informe sobre la Democracia en España de la Fundación Alternativas, cuyo laboratorio de ideas dirige la socióloga Belén Barreiro.

La idea del 'despilfarro' autonómico como causante de la crisis económica ha calado entre la población, ya que los partidarios de un Estado sin autonomías han crecido de forma significativa a lo largo de 2012, mientras que descendían los defensores del vigente modelo autonómico. De acuerdo con los datos del CIS, en noviembre de 2011 casi el 40% de los ciudadanos se decantaban por el Estado autonómico existente, mientras que el 17,2% prefería un Estado centralizado. En diciembre de 2012, el porcentaje de partidarios de un Estado centralizado ascendió hasta el 24,6%, mientras que los defensores del Estado autonómico descendían al 32,5%.

Pero la crisis económica también ha contribuido a aumentar los sentimientos independentistas, como pone de manifiesto una encuesta realizada durante la campaña de las últimas elecciones en Cataluña. A la pregunta “¿Por qué ahora se habla más de independencia y se cuestiona la relación entre Cataluña y el resto de España?”, el 70,5% respondió: “Porque la crisis económica lo cuestiona todo”. Pero la crisis económica pasará algún día.

La “E” del PSOE
Los pactos con los nacionalistas han sido determinantes en la “licuación ideológica” del socialismo

Como bien subraya López Aguilar, no sólo no existe un canon federal, sino que el Estado de las autonomías español figura en todos los análisis de Derecho comparado y de Ciencia Política como “una experiencia federal”, que no es otra cosa que un proyecto de convivencia común que funciona de acuerdo con unas reglas pactadas. Ese consenso es lo que, más allá de la semántica, todos los partidos tienen que reconstruir para integrar a los españoles que no pudieron votar la Constitución de 1978.

El PSOE ha dado un paso adelante empezando por construir el consenso en su casa, donde las dificultades no eran menores (valencianos y baleares están más cerca del PSC que de otras federaciones del PSOE). Pero la reforma no será viable sin el acuerdo con el PP, y donde el PSOE ve una estación de llegada, el PSC sólo ve un punto de partida, de modo que la reconciliación de Granada puede quedarse en una tregua, en perpetua amenaza por la discrepancia sobre “el derecho a decidir”.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, expresidente de Extremadura, escribió el mes pasado en El Confidencial: “El nacionalismo vasco y catalán han dejado bajo mínimos la apuesta socialista en esas dos Comunidades Autónomas. Espero que el nacionalismo español, que tarde o temprano reaccionará ante el reto catalán y vasco, no arrolle a un partido que, como el PSOE, nunca fue discutido en su españolismo” (PSOE: La E de español). ¿Puede el PSOE ser un partido federalista sin perder la E de España?

La respuesta más gráfica la ofrece el socialista catalán Miquel Iceta, uno de los muñidores del pacto de Granada: “Lo más federal que hay en España es su escudo, donde están todas las partes sin que pierda fortaleza el conjunto”. Convertir esta declaración en una realidad cotidiana es la obligación de todos los partidos.

Partido Popular
La usurpación del saber por la consigna
José Bastida Libertad Digital 8 Julio 2013

En el campus FAES se acaba de descubrir el Mediterráneo: sus ponentes han sentenciado que la izquierda domina la educación y el imaginario cultural de esta nación descalabrada. Han tenido que pasar treinta y cinco años para que el supuesto pensamiento liberal e independiente se rasgue las vestiduras ante la evidencia de que a las últimas generaciones de españoles se les ha usurpado su educación y el saber académico por las ramplonas consignas salidas de la intelligentsia marxista y el nacionalismo de parque temático, ideologías totalitarias y reaccionarias.

A excepción de nombres tan preclaros como Julián Marías, quien ya tuvo la feliz idea de despachar el marxismo en dos párrafos en su obra Historia de la Filosofía (1941), el panorama intelectual español sigue dominado por las patrañas culturales de la izquierda y el nacionalismo, con grandes réditos para ambas castas, sin que la derecha, apoyada por una intelectualidad católica cuya tibieza se contradice con las valientes máximas de Escrivá de Balaguer, haga nada para defender los principios humanistas de nuestra próspera sociedad occidental. Sólo se ha limitado a ocupar el poder cuando las urnas le son favorables, pero la inefable progrez izquierdosa y los fanáticos nacionalistas han tomado el aparato educativo y administrativo del Estado juancarlista para modelarlo a sus intereses estatalistas e hipotecar definitivamente la libertad de los ciudadanos. Y ahora tenemos un macroestado descabezado en diecisiete estaditos donde impera el pensamiento progre, sectario y colectivista en todos sus estamentos: judicatura, educación, sanidad, medios de comunicación, etcétera.

Los ciudadanos de esta piel de toro pueden abandonar toda esperanza de que todas estas castas, sobrealimentadas y mantenidas con los abrasadores impuestos, hagan algo por devolver el protagonismo a la sociedad civil y reconstruir una nación en la que este tinglado administrativo inútil, corrupto, injusto e inservible, derivado del monopolio cultural de la izquierda y el nacionalismo, se diluya en la nada. El PSOE (patético) acaba de rubricar su sumisión al fanatismo nacionalista y la derecha rajoyesca está ensimismada en su populismo demoscópico, sin proyecto ni valentía para emprender la regeneración. (El PP ni caso hace del think tank FAES, aunque no deja de ser un pensamiento muy tutelado por la progrez prisaica).

En definitiva, no hay vientos favorables para quien no sabe adónde va. Es la eterna tragedia de España: la realidad usurpada por la consigna.

El laberinto de Rajoy y el papel de Pedro J.
Fernando Glez. Urbaneja www.republica.com 8 Julio 2013

El director de “El Mundo” se ha vestido de José Tomás y ha ocupado el centro de la plaza, solo, sin sus habituales escuderos para una lidia de acoso, con argumentos reservados, como manda el manual, pero con una primera declaración de principios inequívoca: “Cuatro horas con Bárcenas” que permiten una crónica apretada, un relato de hechos y circunstancias, sin datos probados (eso es para luego, según vaya la pesca y el huroneo) sin testimonios acreditados, pero con acusaciones muy contundentes y bien hilvanadas. De momento no han obtenido respuesta; deben estar meditando.

El relato que Bárcenas ha hecho a Pedro J. no tiene datos inesperados, todo es razonable, verosímil, probable, con la consistencia de que quien lo explica es testigo de primera mano y uno de los beneficiarios principales del tinglado, aunque disimule. Los datos personales más jugosos quedan para sucesivas entregas. Un relato que lleva a la conclusión de que Rajoy ha mentido, que los dirigentes anteriores del PP, incluidos los períodos de Fraga y de Aznar, mintieron; que el Partido Popular se ha financiado de forma irregular, ilegal, delictiva, de forma sistemática durante décadas; que hay trama o tinglado de cohechos, prevaricaciones y apropiaciones indebidas bastante extendidas. Y además dinero negro, irregularidades fiscales y contables. En resumen una trama delincuente plagada de cómplices y beneficiarios.

¿Cómo sigue esto? Lo deseable sería que el juez que se ocupa del caso acelere la investigación y derive las piezas correspondientes para trasladar al Supremo el caso, ya que es la jurisdicción competente. Del Partido Popular, experto en encubrimientos y disimulos, poco cabe esperar; van a seguir negando y tratando de buscar una salida procesal. Del otro frente, el de los que han pagado, que son muchos y en circunstancias muy diversas, saldrán arrepentidos que busquen un trato favorables, y recalcitrantes, decididos a negarlo todo porque cuentan con cobertura suficiente.

Lo peor que puede ocurrir es que el caso se vaya pudriendo por los juzgados con desmentidos poco verosímiles y también con pruebas insuficientemente documentadas. Malo será que el PP salte por los aires, que bien merecido lo tiene, pero recomponer partidos podridos es mejor que sostenerlos en estado moribundo, sin credibilidad ni reputación.

Es evidente que dentro del PP hay ajustes de cuentas entre líderes y familias que pretenden un cambio de cartel; unos tratan de destruir a los otros sin reparar que se pueden ir todos por el vertedero. Y todos sienten que no hay adversario en la oposición, que el PSOE está tan destruido internamente como el PP podrido.

Y Pedro J se encuentra ante la gran oportunidad de reproducir el Watergate a la española, actuando como director y reportero, Bradley-Bernstein-Woodward, reencarnado en un solo periodista español que asume todos los papeles del drama. Enfrente Rajoy, con cara de Nixon, atrapado en su propio laberinto de silencios y complicidades. El final no está escrito pero tiene pinta de que una vez más el periodista va a durar más que sus protagonistas del relato.

fgu@apmadrid.es

Federalismo socialista
Toni Bolaño. www.eldebat.cat  8 Julio 2013

El socialismo español ha conseguido, por fin, entrar en el escenario político. En Granada, se ha conseguido un consenso mínimo para marcar el camino federalista. Un camino que se sitúa equidistante entre los axiomas recentralizadores del Partido Popular y las veleidades soberanistas del nacionalismo.

En este panorama, lo único que está claro es que el modelo autonómico surgido de la transición no sirve. Se ha mostrado ineficaz y ha reproducido los males endémicos de la administración española. Después de años de funcionamiento es necesario abordar sus defectos pero sin dar pasos atrás como marca la doctrina recentralizadora ni dar pasos adelante hacía escenarios de compleja solución.

La reacción de populares y nacionalistas no se ha hecho esperar. Sapos y culebras han lanzado unos y otros contra Rubalcaba y contra el PSC de Pere Navarro. Sin embargo, estas críticas han conseguido situar en el centro del debate político al PSOE y al PSC. Llevaban demasiado tiempo en el ostracismo. Su propuesta federal ha sido un revulsivo.

Delimitar claramente las competencias autonómicas, poner sobre la mesa el principio de ordinalidad en la financiación autonómica –habitual en los estados federales- y reformar el Senado son tres elementos que no hay que liquidar con una simple declaración. Que algo no funciona en España es evidente y que la Constitución está obsoleta tampoco necesita de demasiados argumentos. Hay que poner hilo a la aguja y avanzar, por la vía federal, si no se quiere romper la baraja. Unos dando portazo a España y otros dando portazo a Cataluña.

Navarro y Rubalcaba han conseguido un acuerdo importante que pone fina a las cuitas internas que han desacreditado una oferta política que todavía se lame las heridas de la era Zapatero. La primera gran batalla será la financiación autonómica, el eje de todos los males. Cataluña en los últimos dos años ha recibido casi 19000 millones para evitar la quiebra técnica. Sin embargo, cabe preguntarse si lo recibido en ayudas y créditos no le corresponde de entrada por su esfuerzo fiscal. Seguramente, se concluirá que sí. Que Cataluña, al igual que Valencia, Baleares o Madrid, ponen más en la cesta común de lo que reciben. Encontrar la salida en este laberinto es la piedra filosofal para interpretar un modelo de España, un nuevo modelo. El federalismo socialista aporta nuevos elementos a un debate alejados del enconamiento de los extremos. Bienvenido sea. Mal harán unos y otros en descalificarlo de entrada. Las cosas no están para demagogias

Falsos testigos del 11-M
Luis del Pino Libertad Digital 8 Julio 2013

Publica hoy Joaquín Manso en El Mundo una noticia de extraordinaria trascendencia: la imputación por falso testimonio de las dos testigos de cargo que sirvieron para enviar a la cárcel al único condenado por la autoría material del 11-M, Jamal Zougham.

Por resumir la historia del asunto:
1) A Zougham lo reconocieron más de media docena de testigos en los trenes, portando supuestamente una mochila bomba,

2) Esos testimonios eran contradictorios e incoherentes. Al final, el juez instructor y el tribunal terminaron descartando todos los testimonios, salvo dos: los de dos amigas rumanas.

3) En realidad, esos testimonios también eran contradictorios e incoherentes entre sí. Y, de hecho, las dos amigas fueron cambiando de versión a lo largo del proceso. Pero se dio por bueno el testimonio.

4) Una de esas dos amigas (testigo C-65) "reconoció" a Zougham tres semanas después de la masacre, cuando ya la foto de Zougham se había publicado en todas partes, y no habló para nada en sus primeras declaraciones (ante la Policía y el juez) de que fuera acompañada por otra amiga.

5) Esa otra amiga (testigo J-70) es una mujer a la que por dos veces le denegaron los técnicos del Ministerio de Interior la condición de víctima, llegando a poner en cuestión, incluso, que viajara en los trenes. Sin embargo, quince días después de la segunda denegación, y cuando ya había pasado más de un año de los atentados, dice que se acuerda de haber visto a Zougham, tras lo cual se le reconoce la condición de víctima, se le otorga la nacionalidad y se le da una indemnización de casi 50.000 euros.

6) Para colmo, con el tiempo supimos que la primera de las dos testigos acudió, poco después del atentado, al consulado de Rumanía y allí declaró que iba en los trenes acompañada de otra mujer distinta a la testigo J-70.

7) Existen, por tanto, indicios abrumadores de que esos testimonios oculares están, cuando menos, viciados. Existen, asimismo, indicios más que suficientes de que esas testigos podrían haber mentido conscientemente. Y existen, finalmente, indicios sólidos de que esas posibles mentiras se habrían podido producir para conseguir un beneficio material para las testigos.

Ahora, la juez ha citado a declarar a esas dos testigos como imputadas para el próximo mes de octubre. En caso de que apreciara que se produjo falso testimonio, las únicas "pruebas" contra el único condenado por la autoría material del 11-M se vendrían abajo.

Con lo cual, nos quedaríamos sin ningún autor material en la mayor masacre terrorista que hemos sufrido, y que los poderes públicos continúan sin aclarar:

P.D.: Adhiérete a la Petición Pública promovida por D Gabriel Moris, padre de una de las víctimas mortales del 11-M, para el Gobieron, el Congreso y la Audiencia Nacional aclaren de una vez a los españoles quién cometió esa masacre:

http://www.change.org/es/peticiones/al-gobierno-al-congreso-y-a-la-audiencia-nacional-investigar-los-atentados-del-11-m

Velo islámico
Robert Redeker www.vozbcn.com 8 Julio 2013

¿Cómo tomarnos la decisión del Tribunal Supremo español de anular el decreto de la alcaldía de Lérida prohibiendo el velo íntegro islámico? ¿Cómo orientarse en la polémica -Francia conoció su variante hace algunos años- entre opositores y partidarios del burka? ¿Tiene razón Fernando Savater, en su escrito del pasado 11 de marzo en El País, cuando estima que prohibir el burka atenta contra la libertad humana?

Savater y otros se amparan en la libertad de escoger lo que uno se pone encima para criticar la prohibición del velo integral. Así, colocan el burka en la misma categoría que otras vestimentas, la de la escafandra por ejemplo, sugiriendo que no hay diferencias entre la naturaleza de ambas, entre la existencia de una mujer amortajada y la de una submarinista. El burka significa lo contrario de la libertad. Signo de opresión, representa el vasallaje de las mujeres. Como es imposible que renuncien libremente a su libertad, las mujeres que escogen el burka lo hacen cegadas por una ideología totalitaria. Se imaginan ser libres, pero no lo son, como no lo son los alcohólicos que creen que escogen libremente conducir a 200 kilómetros por la autopista. Se someten a una ilusión de libertad.

Hay una cuestión más profunda que nos plantea el velo integral, esa especie de saco informe con el que se embala a la mujer, que más parece una bolsa de basura que un traje. A través del vestido la mujer expresa su personalidad y se muestra a otros seres humanos. Nuestros trajes nos diferencian unos de otros. El burka persigue un fin exactamente opuesto: anular las diferencias entre las mujeres, es decir, anular su personalidad hasta el extremo de hacerlas invisibles. La mujer recubierta con un burka es la mujer invisible. El secreto profundo del burka es sin duda la eliminación de las mujeres. La fantasía de un mundo sin mujeres. Un homicidio simbólico. El homicidio simbólico de la mujer. Autorizarlo es convertirse en cómplice de esa muerte.

¿Qué es el burka, ya que no es un traje? ¿Qué es, además de una mortaja en la que se envuelve a la mujer en vida? Lo mismo que una bandera: un cartel de propaganda. Llevar el burka es transformarse en una valla publicitaria del islamismo. Es decir, lejos de ser un traje, el burka es un manifiesto político, el signo de la pertenencia a una galaxia política -el islamismo radical- absolutamente opuesta a los ideales y valores que estructuran la existencia colectiva de los europeos occidentales. De hecho, el burka es un insulto a la cara de este mundo europeo. Y un insulto escupido al rostro de todas las mujeres, musulmanas o de origen europeo, que no lo llevan.

De forma enmascarada, llevar burka es un ataque a nuestra estructura social y la afirmación de la preferencia por otra. O mejor: la presencia de mujeres burka en nuestras calles prueba que existe en el seno de nuestras sociedades europeas una contra-sociedad que se organiza negando nuestros valores. Que vive con los suyos esperando ver el día en que podrá destruir los nuestros. Que se considera el embrión de la futura sociedad. La matriz de la Europa de mañana. Esta contra-sociedad, que se estructura según su propia lógica, es de tipo totalitario.

La argumentación de los que, como Savater, apelan a la libertad para justificar el burka no se tiene en pie, es demasiado ingenua. El burka transforma a la mujer en una cosa, una bandera política, un eslogan en la calle, la inhumaniza privándola de su cuerpo y de su cara. Su prohibición en suelo europeo no es un ataque a la libertad de nadie sino la defensa de nuestros valores más sagrados frente al totalitarismo.

Robert Redeker es filósofo y ensayista francés

******************* Sección "bilingüe" ***********************
A los diputados socialistas castellanos
Pedro de Hoyos Periodista Digital 8 Julio 2013

Una de las mayores lacras de España, que arrastramos pesadamente y determina y condena nuestro futuro, es el reparto autonómico de que España acordaron UCD y el PSOE para sacar adelante la actual constitución. Nunca se pensó en el bien colectivo, en el bien de España, en la igualdad o en la justicia, sino en satisfacer las demandas de los nacionalistas. En aras de ese compromiso se acordó la separación de Castilla en cinco regiones de juguete, pequeñas, dóciles y manipulables, los nacionalistas no querían un contrapoder para poder dominar los tiempos que se avecinaban. Los medievales conciertos económicos vasco y navarro también forman parte de esa peregrina situación de privilegios. Se cedió en aquella ocasión pensando en que una vez satisfechos se acabaría el problema.

Mentira podrida, eso sólo fue el comienzo de una sarta indefinida de reclamaciones y de un descontento permanente que, como vemos casi cuarenta años más tarde, no tiene fin. La insatisfacción continua de manera indefinida como sistema político para perpetuar la razón de ser del nacionalismo: “Espanya ens roba”. A la presión plañidera se han sometido todos los gobiernos, aceptando normas y reglas prescritas por los nacionalistas hasta el punto de que un día descubrimos que Aznar hace el amor en catalán.

Al carro del nacionalismo se subieron en su momento los socialistas de Cataluña, tras aquella operación ruinosa por la que el PSOE de aquella región desaparecía y cedía el protagonismo. Esos socialistas de Cataluña se han sumado cotidianamente al victimismo y a la presión contra el Estado favorable a las ideas nacionalistas, poniendo así al PSOE y sus dirigentes en una situación cercana a lo insostenible. Para llegar a un entendimiento el PSOE acaba de aceptar las tesis fundamentales de sus socios, recordemos que no se trata del mismo partido sino de unos socios. Se han tenido en cuenta nuevamente las presiones catalanistas, sólo se ha pensado en Cataluña y en los votos socialistas que de allí le sirven al PSOE para acercarse al poder.

Sin dejar de lado preguntas similares para el Partido Popular quiero preguntar dónde están los socialistas castellanos, sean de Castilla y León, de Madrid o de Castilla-La Mancha. (Un incisio para cuestionar lo de siempre: ¿Por qué, ya puestos, no inventaron también una Castilla- La Tierra de Campos) ¿Por qué entre los socialistas castellanos no hay un Jesús Eguiguren, pero sin violencia doméstica? ¿Por qué entre ellos no hay nadie que defienda tesis semejantes a las del PSC? ¿Por qué sólo defienden las tesis de sus hermanos mayores, lo que el partido manda, lo que Madrid manda, lo que de Barcelona emana? ¿Por qué no tienen personalidad propia y toman sabias y atrevidas decisiones? ¿Por qué el nuevo “arreglo” federal de España tiene que ser hecho a la medida de los socialistas catalanes y porque los socialistas catalanes quieren?

La defensa de una Castilla fuerte interesa no sólo a ese extremo 0’001% que defiende la independencia, absurda, imposible, ineficaz e ilógica de Castilla, sino también a aquellos que defendemos para Castilla un papel director en España. “Director” y no centralista, téngase en cuenta que hasta ahora el papel director ha correspondido a los nacionalistas periféricos que han tenido la capacidad de rechazar o aprobar –tasando a precio de oro sus votos parlamentarios- los presupuestos de España. Ah, esa defensa de Castilla también satisfaría a quienes, como los populares o socialistas castellanos, sólo piensan en España como único objetivo de sus vidas, además de seguir en el puesto,.

Una Castilla poderosa, influyente y colaboradora interesa a todos menos a los nacionalistas más radicales y excluyentes, aquellos que quieren huir de España y saben que un proyecto castellano integrador les dejaría con sus vergüenzas al aire.

Y si no, que lean a la Generación del 98, que leyendo se aprende.

El Libro Negro de ETA
Mikel Buesa Libertad Digital 8 Julio 2013

El Libro Negro de ETA, ese libro en el que se ha de establecer la verdad histórica de esta organización terrorista, recuperándose así la memoria de sus víctimas y el balance de su ominosa trayectoria de devastación material y moral, no ha sido aún escrito. Y tal vez no lo sea nunca en el futuro inmediato, mientras subsista la cobardía política para enfrentarse a los albaceas del MLNV y se busque el cambalache para no hacer ruido, para poner en sordina lo que queda por descubrir, para seguir actuando como si nada hubiera pasado mientras la violencia física siga en suspenso y la violencia simbólica no sobrepase la elevada cota de su definición penal. Sin embargo, ese libro es imprescindible para que, como dijo una vez el sacerdote jesuita e historiador francés Michel de Certeau, podamos "mortajar a los muertos y que regresen menos tristes a sus tumbas"; para, en definitiva, cerrar el ciclo terrorista que, durante más de medio siglo, ha atenazado a la sociedad vasca y española.

En ese Libro Negro habrá, sin duda, muchos capítulos; y entre ellos estarán los tres a los que, después de haberlo hecho la última semana en los cursos de verano de El Escorial, me refiero a continuación. El primero alude a las víctimas de ETA. El lector poco avisado puede pensar que este es un capítulo bien establecido. Se equivoca. Por no saber, en España no sabemos aún cuántas víctimas ha ocasionado ETA. Sólo con respecto a los muertos, el Ministerio del Interior las cifra, en este momento, en 829, mientras que si se atiende al libro de Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García, Vidas rotas, seguramente el mejor documentado al respecto, se elevan a 858 –y una más posterior a su edición–. Pero si se hace caso al diccionario de Terrorismo de José María Benegas, habría 934 hasta el 30 de mayo de 2003 –y desde entonces, otras 12–. Añadamos que Baltasar Garzón las calculó en 836 dentro del auto por el que suspendió las actividades de Batasuna –era agosto de 2002, con lo que habría que añadir otras 19 para completar el recuento–. O sea, que, en resumen, los asesinatos de ETA se mueven en un rango que va desde un mínimo de 829 hasta un máximo de 946.

Pero lo mismo podría decirse de los heridos en atentados de ETA o en actos de terrorismo callejero. Garzón, en el citado auto, los estimó en 2.367, aunque si se atiende a otras fuentes, como los expedientes abiertos en el Ministerio del Interior o en el Consorcio de Compensación de Seguros para indemnizar a esos heridos, esa cifra habría que elevarla hasta unos 4.800. De éstos, alrededor del 40 por ciento serían los que han soportado lesiones permanentes. Y de igual forma deben considerarse todos los damnificados por las destrucciones materiales de ETA, cuyo número, atendiendo a las dos fuentes que acabo de mencionar, no sería inferior a los 31.900.

Es tarea del Gobierno clarificar definitivamente todo esto, aunque sólo fuera para cumplir con el mínimo deber de justicia que la sociedad debe a las víctimas de ETA recordando su nombre. En total, el Libro Negro de ETA tendría que contener un apéndice con la nómina de las más de 37.650 víctimas directas de esta organización terrorista. Unas víctimas que, sólo en el País Vasco, según revela la investigación sociológica del equipo del Euskobarómetro que lidera Francisco Llera, estuvieron rodeadas de unos 130.000 familiares y amigos, además de otros 250.000 conocidos dentro de un círculo menos íntimo. Añadamos a los anteriores los que han vivido amenazados y los que, para soslayar esa intimidación, se exiliaron, y llegaremos a cuantificar lo que Antonio Beristain conceptualizó como macrovíctimas del terrorismo en no menos de 583.000 personas.

En el Libro Negro de ETA deberá dedicarse también un capítulo a la depredación de recursos de la que se han alimentado tanto ETA como el entramado de entidades adheridas a ella dentro del MLNV. Una depredación que comprende múltiples fuentes de dinero, como el saqueo, la extorsión, los tráficos ilícitos, los rendimientos mercantiles en negocios de apariencia legal y, de manera notoria, la obtención de subvenciones a través de la representación política y del poder de negociación y gestión que ésta ha proporcionado a los partidos de ETA.

Disponemos de diferentes fuentes para establecer el balance negro de esta depredación de recursos. Y los datos parten del año 1978 para llegar hasta nuestros días, aunque son muy incompletos con anterioridad a la década de 1990, con lo que deberían mejorarse para afinar mejor en lo que atañe a la cuantificación de este fenómeno. De momento, lo que puede decirse con fundamento es que, en euros actuales, esos recursos ascienden a unos 390 millones a lo largo de la historia conocida de ETA. Si se pone en relación esta cuantía con la victimación provocada por las actividades terroristas, el rendimiento de estos recursos puede establecerse señalando que cada víctima directa –cada muerto, herido, secuestrado o damnificado– ha venido a costar 10.358 euros; una cifra ésta más bien modesta si se confronta con el valor de la vida humana.

Ese rendimiento también se puede estimar viendo el valor de los daños derivados del terrorismo. En el capítulo correspondiente, el Libro Negro de ETA tendrá que aludir a los costes que, bajo la forma de indemnizaciones, pensiones y responsabilidad civil, ha tenido que asumir la sociedad española para compensar a las víctimas. Unos costes que suman 1.781 millones de euros desde los años setenta hasta ahora y que son inferiores a los que aluden a los daños materiales derivados del terrorismo, cuya cuantificación incompleta los valora en 8.320 millones. Y a ello habrá que añadir los gastos en los que tanto el Estado como el Gobierno vasco han incurrido para prevenir y combatir la violencia etarra; unos gastos que, sólo en las dos décadas que van desde 1993 hasta 2011, han alcanzado los 11.113 millones de euros. En total, los daños del terrorismo han podido valorarse en al menos 21.214 millones de euros actuales, lo que significa que ETA ha conseguido transformar cada uno de los euros que ha empleado en desarrollar su actividad terrorista en 54,4 euros de muerte y destrucción.

Puede ser que estas cifras no impresionen a casi nadie o que se consideren como una rareza sin mayor alcance, como el resultado de la manía de los economistas en valorarlo todo en términos monetarios. Sin embargo, como señaló en una ocasión Américo Castro, el "futuro depende menos de esperanzas y mesiánicos anhelos que de las sumas y las restas realizadas sobre los haberes del pasado". Por ello, si hemos de afrontar la construcción de un futuro sin terrorismo, más nos vale tener en cuenta estos haberes. Tal es el papel que se reserva al Libro Negro de ETA.

Esperpento y totalitarismo

Alfonso Merlos La Razón 8 Julio 2013

No seamos ingenuos. No se trata de una payasada o una bufonada. El sabotaje no lo suelen protagonizar cómicos, travestidos o no de cabestros de Bildu. Estamos ante un flagrante atentado contra el orden público y no queda otra, con la máxima diligencia, que empurar a sus instigadores y perpetradores. Es evidente que se ha alterado el ritmo normal de la vida ciudadana. Es notorio que se ha perturbado el desenvolvimiento práctico de las actividades públicas. No hay más: delito. Todo lo que sea buscar diagnósticos o respuestas diferentes que mermen la gravedad de lo ocurrido es sentar las bases para que vuelva a ocurrir.

Y la prueba del algodón de que a los demócratas no nos conviene es que los testaferros de ETA son los únicos pájaros especialmente cómodos con el despliegue de la ikurriña XXL. Es verdad que la escenografía ensayada por estos matones tiene bastante de esperpéntica; o sea, es la plasmación de lo ridículo, lo grotesco, lo absurdo y lo inadecuado al mismo tiempo, en una ecuación inaudita. Pero lo relevante del numerito es el tufillo totalitario, ese aroma de imposición que buscan sistemáticamente, con fiestas o no de por medio, los radicales cuya noble misión es joder la convivencia entre españoles. Pero no nos quedemos en el retrasito de unos minutos para el chupinazo.

Tiremos por elevación. La entrada de los delegados de una organización terrorista en los ayuntamientos –también en el de Pamplona– ha sido una tragedia. Cada minuto que corra sin su expulsión es una ocasión que tienen estos cafres para humillar a los españoles y dejar la imagen de España a los pies de los caballos. ¿O no?

El último enchufado
josé garcía domínguez ABC Cataluña 8 Julio 2013

Irene Rigau, consejera de Educación en el Gobierno de los mejores, acaba de sacar del paro a un tal Pol Xart Tarradellas con el fin de que la asesore en muy complejas materias de orden jurídico internacional vinculadas a su área de gestión. Según parece, el tal Pol, con apenas 24 añitos recién cumplidos y un par de meses vendiendo pólizas de seguros por toda experiencia laboral, es el catalán más cualificado para asumir empresa tan ardua. Así, entre las labores que está llamado a afrontar de inmediato el flamante asesor figura “establecer criterios de evaluación de los sistemas educativos europeos, potenciar las relaciones institucionales con las administraciones educativas de la Unión, y elaborar informes para renovar el sistema educativo”. Nadie se extrañe, pues, de que en justa recompensa a ese erudito magisterio se vaya a llevar a casa unos 47.000 euros anuales, casi 4.000 al mes.

Estos señores –y señoras– del Gobierno de los mejores juran y perjuran que no son españoles. Y no lo serán, pero lo cierto es que lo parecen. ¿O acaso hay costumbre más castiza que ésa de colocar a perfectos inútiles en altos destinos de la Administración por razones espurias, caciquiles? ¿Cuántos parásitos como el jurisconsulto Pol abrevarán ahora mismo en la nómina de asesores de la Generalitat? Al cabo, esos innúmeros zascandiles que viven de la sopa boba autonómica encarnan la prueba andante de que la señora Rigau es más española que la Carmen de Mérimée. El desmantelamiento deliberado de la función pública; la impune patrimonialización de las administraciones; la maraña inextricable de redes clientelares siempre prestas al reparto del botín, ora bajo la forma de subvenciones, ora vía contratas, concesiones o cualquier otra modalidad de rapiña... La usurpación del escalafón funcionarial por parte de las maquinarias partidistas. He ahí la españolísima Cataluña del bisoño Pol. Mucho más española que nunca desde que la Generalitat se apresuró a imitar los vicios seculares del Estado central. ¿De quién será sobrino?

La línea de Granada
Enric Juliana. La Vanguardia.  8 Julio 2013

via http://www.caffereggio.net

Izquierda Unida, coalición en buena medida controlada por el Partido Comunista de España (un PCE que poco tiene que ver con el pactó la transición) se ha manifestado de acuerdo con la celebración de una consulta sobre la pertenencia de Catalunya a España. IU apoya el derecho a decidir. No es un dato menor si tenemos en cuenta que el PCE, defensor durante el franquismo de la restauración de los estatutos de la Segunda República, nunca había traspasado la línea autonomista. (En 1981, Santiago Carrillo se sumó al frente contra la Loapa impulsado por CiU y PNV). La actitud de de Cayo Lara es especialmente significativa si tenemos en cuenta que la formación que lidera es hoy actor imprescindible en la administración de la España meridional. (En Andalucía, IU gobierna en coalición con el PSOE; en Extremadura, por el contrario, deja gobernar al Partido Popular).

La posición de IU también es relevante en la medida que esta formación parece atraer parte del voto juvenil descontento con los partidos más tradicionales, por el que también compite UPyD, con un discurso rotundamente anticatalanista. El giro de Izquierda Unida ha dejado bastante indiferente al sector más sentimental del soberanismo catalán, que sólo vive para imaginar el Inminente Advenimiento. Vive de las invectivas del contrario (que no son pocas). Todo apoyo, o matizada muestra de comprensión, desde el ámbito español, le parece poco e incluso le molesta, porque rompe su oración religiosa.

El Partido Socialista Obrero Español, averiado y con una dura competición interna, aún abierta, se acaba de mover. En plena crisis, el segundo partido político español lanza una propuesta de revisión constitucional que pretende cerrar el sistema autonómico con objetivismo federal: clarificación de competencias, transformación del Senado en cámara territorial e introducción del principio de ordinalidad en la financiación.

El PSOE no cuestiona los conciertos forales del País Vasco y Navarra -nunca lo hará-, pero habla por primera vez de revisar a la baja los generosos sistemas de cálculo del cupo vasco y del convenio navarro. No es poco, si tenemos en cuenta la irritación que este enfoque provoca en el clúster confederal del Norte. Tampoco es asunto menor esa tímida aceptación del concepto de ordinalidad, idea de matriz catalana que levanta ampollas en las comunidades receptoras de la solidaridad interna. Alfredo Pérez Rubalcaba ha tenido que ceder en este punto a la presión del PSC. Hasta aquí, la novedad. Luego viene la cautela en una España en la que aumentan sin cesar los partidarios de la recentralización, especialmente en Madrid y en las dos Castillas. El PSOE usa un lenguaje encorsetado y temeroso. Dice no a la consulta. Y no quiere ir más allá del artículo dos de la Constitución: nacionalidades y regiones, sin entrar en más detalles.

Rubalcaba, sin embargo, se ha movido. Se ha movido pensando también en Valencia. No quiere romper con el PSC, ni resucitar la federación catalana del PSOE, que, en realidad, dejó de existir hace ahora 77 años. No todo el mundo en el Partido Socialista piensa lo mismo. Hay una corriente -latente- que desea un rápido viraje retórico y mediático a la izquierda, sin más tropezones catalanistas. Mensaje unificado para toda España, dureza con el soberanismo para competir mejor con el PP, taponar a IU -si es necesario, con unas gotas republicanas-, e intentar atraer al inquieto juez Baltasar Garzón y sus conexiones kirchneristas. Si el PSC se resiste, creación de una federación catalana del PSOE bien comunicada con Ciutadans. Para una mejor compresión de esta línea es muy aconsejable releer la carta abierta remitida por Carme Chacón a Pere Navarro hace ahora dos meses.

Hay movimiento. Y al soberanismo, saturado de emociones, le cuesta discernir entre el análisis político y la adoración nocturna de la Ferida Lluminosa. (Dispositivo defensivo hoy estimulado por el objetivo endurecimiento español, los mensajes amenazadores que no cesan de aflorar en la periferia del PP marianista, la difícil gestión de las elecciones del pasado 25 de noviembre, y la visible tendencia de la sociedad catalana a una mayor fragmentación política).


Recortes de Prensa   Página Inicial