AGLI Recortes de Prensa   Viernes 12  Julio 2013

La casta política debe irse.
Pío Moa www.gaceta.es 12 Julio 2013

O la democracia acaba con la casta política o esta acaba con la democracia... y con el país.

En la transición, o más propiamente después de su primera etapa, fue tomando cuerpo una nueva clase dirigente que, aprovechando el inmenso capital político legado por el régimen anterior --derrochándolo en gran medida-- dio forma a un nuevo estado con numerosos defectos de inicio. Defectos normales, dada la mediocre calidad del personal y la novedad de la tarea; pero lo grave es que, lejos de corregirse con la experiencia, han ido agravándose hasta llegar a la situación actual de triple crisis: nacional, democrática y económica. Esa clase u oligarquía, compuesta sobre todo por el PSOE, UCD-PP y partidos separatistas presuntamente moderados, no ha cesado de lanzarse flores a sí misma como artífice, afirman, del período de mayor paz, libertad y prosperidad que haya vivido España.

La realidad es muy otra. Heredaban, efectivamente, una España en paz, con una economía saneada –poca deuda, poca corrupción, casi pleno empleo…---, habiendo alcanzado su renta per capita el 80% de la de los países ricos europeos; había además una amplia libertad personal aunque estuviera restringida –no anulada—la libertad política; escaso separatismo, muy poca delincuencia y población penal, buena salud social y, quizá por encima de todo, el olvido muy mayoritario de los odios que habían despedazado a la república. Con una situación tan favorable, inédita en los últimos dos siglos de historia de España, la nueva clase política podía y debía haber hecho grandes cosas, o al menos meritorias.

¿Y qué han hecho en realidad con esa herencia? Hoy podemos hacer el balance: un país con extendidísima corrupción y mala salud social (altos índices de droga y alcoholismo juvenil, de fracaso familiar y de fracaso escolar, de aborto, de violencia doméstica, de delincuencia, con población penal cinco o seis veces superior a la de entonces, etc.); descenso proporcional en la renta per capita por relación a la Europa opulenta, con una economía hinchada y desequilibrada que ha terminado mandando al paro a 6 millones de personas; auge peligrosísimo de los impulsos disgregadores de la nación; pérdida de independencia en el plano internacional, reducida España al nivel de aliado-lacayo en la OTAN y la UE; intenso proceso de aculturación, es decir, de pérdida de la cultura hispana y desplazamiento de la lengua en los campos de la alta cultura y hasta en la vida corriente (moda, etc.); terrorismo separatista mucho más mortífero que nunca antes, premiado finalmente con legalización, dinero público y otras grandes ventajas, es decir con la destrucción del estado de derecho por unos políticos colaboradores, de hecho, con los asesinos...

“Pero --aducen estos políticos-- ¿y la democracia? ¿Es que no vale nada la democracia que hemos traído?”. Tiene algo de grotesco tal reivindicación. Por supuesto, disfrutaron de una situación de partida muy favorable para instalar una democracia sólida y no convulsa. Pero pronto se apresuraron a montar un reparto de poder más corrupto cada año, socavando la independencia judicial y los sistemas de control financiero sobre los partidos y políticos. Más aún: se da el caso, creo que único en el panorama internacional, de una casta política que ha financiado y favorecido de mil modos a las corrientes separatistas, incluso adelantándose a los deseos inmediatos de ellas, que ha dado toda clase de beneficios a la colonia de Gibraltar, verdadero parásito económico, convirtiéndola en un emporio… Una casta política que, a su explícita corrupción e incompetencia añade una hispanofobia profunda, menifiesta en unos casos en aversión a España –a su cultura, a su historia—y en otros casos en desprecio o despreocupación. A esto llaman la democracia. De ella queda poco más que libertades de expresión y crítica a las que también procuran poner coto extendiendo la corrupción a los grandes medios de masas.

La Transición, la he analizado en un libro a propósito, comenzó de hecho con el llamado hara-kiri de la clase política franquista, que en votación de Cortes se pronunció por la democratización pacífica del país, de la ley a la ley –curiosamente, Franco había propugnado también una democratización ordenada en 1930--. La nueva clase política ha resultado calamitosa para España y para la democracia. Pero todavía puede hacer un bien al país: marcharse, “suicidarse”, porque, lo llevo diciendo hace años, o la democracia acaba con esta gente o esta gente acaba con la democracia. Y sobre esa necesidad hay que pensar la alternativa.

Montoro, enemigo del sector exterior
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 12 Julio 2013

A cierre de 2011, el 67% de las exportaciones españolas las realizaban el 1% de las empresas exportadoras; el 93%, lo acaparaba apenas el 10%. Una elevada concentración que sólo demuestra que el razonable dinamismo que todavía exhibe nuestro sector exterior (las exportaciones crecieron un 4% y las importaciones se redujeron un 7% en el primer trimestre de este año) se debe fundamentalmente a las grandes compañías nacionales; las pymes, para nuestra desgracia, todavía no han dado el salto a internacionalizarse.

Es evidente que, sin embargo, tanto la salvación de las pymes como del conjunto de nuestra economía pasa en gran medida por la exportación. Por un lado, España sigue exhibiendo un altísimo endeudamiento exterior (equivalente al 92% de nuestro PIB, cuando en 2001 era del 35%) como consecuencia de la borrachera crediticia vivida entre 2001 y 2008, y la única forma de reducir semejante volumen de pasivos pasa por acumular superávits por cuenta corriente. Por otro, las pymes españolas tienden a quejarse de que la falta de demanda y de financiación internas las están abocando a la desaparición, mas no deberían esperar que el gasto y el crédito interiores vayan a regresar en el futuro previsible: si quieren beneficiarse de ambos elementos deberán salir a buscarlos al extranjero, donde los planes de negocio tienen más probabilidades de ser viables y solventes y donde las fuentes para obtener capitales se hallan más diversificadas.

Contra la internacionalización
Así las cosas, uno esperaría que el gobierno de la nación, comprometido como dice estar en que levantemos cabeza lo antes posible, no dificultara sino que alentara este proceso de internacionalización del decadente tejido productivo español: verbigracia, que no obstaculizara el que nuestras empresas puedan instalarse, explorar, conocer y familiarizarse con los mercados extranjeros para que así, una vez colocada una pica en Flandes, amplíen su escala de negocios. Pero la realidad es justo la contraria: la única preocupación del PP pasa por sangrar a la población para consolidar un Estado sobredimensionado y burbujístico. No de otro modo cabe entender el enésimo sablazo tributario que hace dos semanas perpetró el ministro de Hacienda contra la internacionalización de nuestras empresas: eliminar la deducibilidad de las rentas negativas generadas por establecimientos permanentes en el extranjero. Vamos, que Hacienda no reconocerá las pérdidas generadas en el extranjero como pérdidas y, por tanto, no minorarán a efectos fiscales los beneficios obtenidos dentro de nuestras fronteras.

Por ejemplo, supongamos una empresa española que, tras ver declinar sus beneficios hasta 300.000 euros anuales, decide lanzarse a hacer las Américas abriendo un establecimiento permanente en Chile. Dada las complicaciones para arrancar el negocio al otro lado del Charco, asumamos que esta compañía pierde durante el primer año 400.000 euros por sus actividades en el país andino. En total, la firma ha enterrado durante el presente ejercicio 100.000 euros, con lo que no sólo debería verse exenta de pagar el Impuesto de Sociedades de este año, sino que debería contar con una base negativa de -100.000 euros que compensar con eventuales ganancias futuras. Pero hete aquí que, merced a las nuevas medidas de Montoro, esta empresa tendrá que pagar impuestos por importe de 60.000 euros.

El mensaje para nuestros empresarios resulta palmario: no asuma el riesgo de internacionalizarse porque no sólo deberá soportar las pérdidas que de tal osada aventura resulten, sino que deberá seguir pasando por la voraz caja del Fisco en caso de que su negocio dentro de España no se haya secado completamente y siga devengando alguna ganancia.

Así es, justamente, cómo nuestro gobierno contribuye a acelerar la recuperación: machacando tributaria y regulatoriamente a aquellas escasas compañías que se expongan a salir al extranjero para ampliar sus actividades, sanear su situación financiera o, simplemente, sobrevivir. Si algún día conseguimos levantar cabeza, desengáñense: no será por la pulsión antiempresarial y antimercado del Partido Popular, sino muy a su pesar.

Vuelven los brotes verdes de Salgado, ¿usted los ve?
Susana Criado www.vozpopuli.com 12 Julio 2013

Que los políticos viven en un mundo aparte debe ser verdad. Deben pasear por una realidad paralela a la nuestra. Dicen una y otra vez que hemos dejado atrás la recesión, que la economía ha empezado a crecer, que en 2014 España comenzará a crear empleo y que… Suena música celestial que la inmensa mayoría de los mortales nos resistimos a escuchar.

Lo dice Montoro, lo repite Soria y lo corean Báñez, Tomás Burgos y Fernando Jiménez Latorre. El colofón lo pone el gobernador del Banco de España que asegura que España pasará de la recesión al crecimiento en los próximos meses. Suena bien pero… pero hay tonos chirriantes que prometen aguarle la fiesta al Gobierno.

El primero ha sido el FMI que dice que, debido a los ajustes, la recesión se va a prolongar. Este año 2013 seguiremos en caída libre, espera el organismo de Christine Lagarde un recorte del PIB del 1,6%. En 2014 padeceremos también crecimientos negativos y no será hasta 2015 cuando dejemos atrás la recesión. Dice Montoro que no, que España superará esas previsiones y para probarlo nos enseña los datos de recaudación. ¡Qué orgulloso apareció en el Senado contando que la recaudacion hasta junio había subido un 3,5%! Qué dolor de alma y de bolsillo y de cuenta bancaria el ver que cada día Montoro nos cruje! Y quiere más... Aún no está lo suficientemente sacidado que va y crea una comisión de expertos que debe presentarle un informe en febrero de 2014 para que la nueva reforma tributaria garantice la suficiencia de ingresos... ¡No es broma! Quiere más y más y más… Nunca es suficiente para Montoro.

Él alardea de las cifras y España escala posiciones en el ranking de la corrupción. Estos días Transparencia Internacional publicaba un informe mas que dañino para nuestra imagen, un informe que expulsa a cualquier posible inversor que se haya planteado apostar por España. Decía ese informe que los españoles estamos cada vez más preocupados por la corrupción, que pensamos que son los partidos politicos la institución más corrupta y… ¡Ojo!, el 72% piensa que los gobiernos son poco eficaces a la hora de combatir el fraude y la corrupcion. ¡Tremendo!

Mientras los de dentro recuperan los famosos brotes verdes de Salgado y los de fuera les aguan la fiesta, usted y yo vivimos otra realidad. Vemos cómo cada día más negocios a nuestro alrededor echan el cierre. Cómo los centros comerciales parecen auténticos desiertos en plena temporada de rebajas. Cómo los hoteles bajan los precios en un intento desesperado de atraer algún cliente. Cómo guardamos lo poco que ganamos porque hay desconfianza y miedo en el futuro. ¿Será que el calor hace que sólo unos pocos vean oasis en pleno desierto, mientras la mayoría desesperamos por una gota de recuperación real?

Cuatro buenas razones
Rafael López-Diéguez www.gaceta.es 12 Julio 2013

La estrategia del PP y del PSOE de competir por quién es el peor en materia de corrupción, escandaliza.

Yo soy de los que piensan que los papeles de Bárcenas existen y reflejan la realidad de lo que ha acontecido en el PP en los últimos 20 años. Distinto será si se puede probar. Soy de esa opinión por varias razones: la primera, por la permisibilidad en los últimos años en cuanto a la financiación de los partidos. De todo el mundo era conocido que “el échame una mano en la campaña y vemos cómo te puedo ayudar con esos asuntos que tienes con el Ministerio de …” era algo que adquirió carta de naturaleza, a la que nadie atribuía consecuencias penales, quizás de orden moral, pero no muy relevantes, ya que en definitiva era un favor, un enchufe.

El pequeño detalle que lo convierte en un ilícito penal es que media dádiva. La práctica de la financiación ilegal de los partidos es generalizada y comprende desde el pequeño ayuntamiento, donde el amiguismo funciona de forma recurrente, hasta las más altas instituciones, ya que siempre existe la esperanza de “cuando vengan los míos las cosas cambiarán”.

La segunda de las razones la extraigo de mis 33 años de ejercicio profesional como abogado. Cuando los temas que afectan a un imputado trascienden a sus seres queridos, esposas, hijos…, la mayoría de los imputados que mantenían una estrategia de defensa (ocultar la verdad, incluso mentir o mantener silencio para no comprometer a otras personas) se vienen abajo, pierden el racional de la estrategia de defensa y se lanzan a tumba abierta contra aquellos que entienden que le han traicionado y que ponen a su familia, en este caso a su esposa, en boca de todos teniendo que soportar insultos y ultrajes. Esa es la línea roja de no retorno. El ejemplo, Diego Torres con relación a su mujer.

La tercera razón es que el periodista Pedro J. Ramírez, no da puntada sin hilo y no se arriesga a un enfrentamiento con el partido en el Gobierno, al que declaró haber votado, si no tuviera en su poder pruebas suficientes, lo que ha demostrado al día siguiente al presentar ante los Tribunales parte del original de los documentos. Pedro J. vive de vender periódicos y esto va a ser una novela por capítulos como lo fue el GAL.

La cuarta y última razón es que la experiencia nos dice que, como en el caso GAL, los ERES, Filesa, Munar, Mata, Camps, Urdangarín……., el miedo, nerviosismo y/o el sentirse salpicado empieza a desquebrajar lealtades, provoca traiciones y pactos con la Justicia que terminan por aportar y desvelar nuevas informaciones que vienen a confirmar la realidad de los hechos.

Por último es necesario denunciar que tanto la estrategia del PP como la del PSOE de competir por quién es el peor en materia de corrupción, escandaliza. Los españoles estamos cansados y esperamos y deseamos que compitan por lo positivo y no por lo negativo.

PP, PSOE, Eloísa y el almendro
Alfonso Basallo www.gaceta.es 12 Julio 2013

La nitroglicerina se transporta en cajas acolchadas, porque a la menor sacudida... ¡bang!

No se sabe cuál de los dos grandes partidos que cortan el bacalao nacional está haciendo más el ridículo. El PSOE poniendo los ojos en blanco, como si fuera la doncella de Orleans, libre de mácula, ante el Bárcenasgate... o el PP tratando de silbar distraídamente mientras el ex tesorero lanza gravísimas acusaciones que podrían hacer caer a todo un Gobierno.

Los socialistas aún no han sido desbancados del podio de la corrupción. Filesa, Ibercorp, Roldán, el GAL, el EREgate etc. Cierto, no han inventado el desvío de fondos públicos, el cohecho, el soborno o el nepotismo... pero podrían patentar sus irregularidades. Y patentar también la lista de prebostes que han acabado a la sombra, sin que dimitiera ningún presidente. Ya sé, no es excusa, ni eximente para el PP (ni para CiU, IU, PNV), pero es preciso reconocer que aún conservan el título de los pesos pesados.
Tienen tantas conchas que ni siquiera han pestañeado al hacer que la Junta de Andalucía abone la defensa jurídica privada de los altos cargos y funcionarios imputados en los ERE.

Y exigen explicaciones políticas a Mariano Rajoy y su corte, por las acusaciones del ex tesorero, pero ellos siguen sin darlas en asuntos aún por esclarecer como el Andaluciagate o el caso Faisán. Piden al presidente del Gobierno que rompa su mutismo, pero se encierran en él o se burlan de los hemiciclos con evasivas y chistes José Antonio Griñán o Alfredo Pérez Rubalcaba.

También el Partido Popular hace el ridículo sin saber muy bien dónde poner la nitroglicerina de los supuestos sobresueldos, comisiones y papeles de quien estuvo 20 años llevando las cuentas y conoce bien las tripas, chanchullos y tejemanejes del partido. Si todo lo que dice Luis Bárcenas es verdad, estaríamos ante el mayor escándalo de los populares desde el caso Naseiro. Eso puede explicar el silencio con el que trata de blindarse Mariano Rajoy. Es como si el líder popular se hubiera convertido en estatua, emulando a los artistas callejeros del Retiro, muda e inmóvil, con la gota de sudor en la nariz, conteniendo la respiración ante la nitro. Un compuesto de ácido nítrico concentrado, ácido sulfúrico y glicerina, que se suele transportar en cajas acolchadas a baja temperatura para disminuir el riesgo de explosión, y que a la menor sacudida... ¡¡¡bang!!! Pero en lugar de recipientes acolchados, la nitro está yendo de aquí para allá envuelta en papeles o en cajas de puros.

Y mientras los dos grandes, los que cortan el bacalao del poder, tratan de esconder Eloísas debajo de almendros, señalando con el dedo al rival, el ciudadano asiste perplejo al espectáculo. Una suma de obscenidades, doblemente escandalosas, para las víctimas de la crisis y de los impuestos.

Cataluña, cara y cruz de la radicalización
José Vicente Pascual www.gaceta.es 12 Julio 2013

El catalanismo como opción política y expresión del anhelo de pervivencia de una cultura ya no existe.

Visité Barcelona durante mi juventud, muchas veces, cuando la ciudad era una excepción controlada dentro del orden político y social del franquismo, una especie de península donde podía vivirse el simulacro más parecido a la libertad y el aperturismo europeísta que las leyes de entonces toleraban.

Viví en Barcelona durante los años 2006 y 2007. Todo había cambiado mucho. La península se había convertido en oasis nacionalista. La ciudad europea, abierta, cosmopolita, vital y bulliciosa, transmutó en capital de Cataluña, nada menos. El ideario oficial, repetido ad nauseam por todos los medios de comunicación (incluidos los nacionales como RTVE y RNE), tenía una sola preocupación, más bien obsesión: la reforma del Estatuto de Autonomía. Eran los tiempos del tripartito, del sombrío Montilla y el pasteloso Rovira. Era la época de “Todos somos Rubianes”, o sea, “que se metan la puta España en el puto culo”. La información meteorológica en radios y TV’s se ceñía exclusivamente a Cataluña; en el resto del mundo, ni frío ni calor. Televisión de Barcelona, emisora municipal pagada con los impuestos de todos, realizaba a diario encuestas-entrevista a pie de calle, sobre temas de actualidad, pero sólo aparecían catalanes hablando catalán; ni una palabra, ni una, en español de España ni en ningún otro idioma. Barcelona habitada exclusivamente por catalanohablantes, el gran sueño. Los demás no contaban. El alcalde era un individuo con fama de majo en el PSOE, Jordi Hereu. Zaragoza existía porque en las alturas de Montserrat había un indicador de tráfico: “Saragossa”. Pero si viajabas a Zaragoza y querías saber previamente el tiempo que te esperaba, te jodías. Y como en esos años aún no se había popularizado el uso del navegador GPS, más de ciento perdieron la mañana buscando el solitario cartel que enrutaba a Saragossa, una ciudad del Estado perfectamente extranjera.

He vuelto, por caprichos que se da el destino. Vuelvo a residir en Barcelona desde hace meses. No todo ha cambiado pero muchas cosas ya no son iguales, al menos esa es mi impresión, la cual tengo contrastada con bastantes amigos, igual que yo sensibles al tacto epistemológico, o por decirlo con menos prosopopeya: lo que se respira en el ambiente.

Lo primero denotado es el descenso de celo en la periferia catalanista. Hay un efecto, yo creo que apreciable, de presurización-dispersión. Lo explico en dos frases: en la medida en que el nacionalismo tradicionalmente moderado (CiU) se ha dejado arrastrar hacia las posiciones maximalistas de ERC y otros trabucaires, y en la medida en que el núcleo intransigente del secesionismo catalán se ha radicalizado, las posiciones contemplativas son expulsadas o se autoexcluyen. El catalanismo como opción política y como expresión cívica del anhelo de pervivencia de determinadas expresiones culturales, ya no existe. Ahora, o todo o nada. O conmigo o contra mí. Independencia o fracaso histórico. Soberanía plena o esclavitud ante España.

Parece lógico que una notable mayoría de catalanes no esté dispuesta a jugar una apuesta tan incierta. Preocupa Europa, posiblemente y por lo general más que España, pero también causa desazón la idea de un Estado pequeño, subordinado geoestratégicamente a los intereses de Francia (en primer lugar) y de España. Quedan el puerto de Barcelona y la magnífica T-1 del Prat para salir del atolladero. Pero, ¿qué barcos y qué aviones permanecerán al abrigo de aquellas dársenas? Las grandes compañías navieras y aeronáuticas trabajan por beneficios distintos a convertirse en las más importantes de Cataluña rica y plena. Al menos eso han dicho y repetido hasta el presente. Todo lo cual genera incertidumbre, desconfianza en el futuro y progresivo alejamiento respecto a quienes, con insistencia fanática, repiten al ciudadano que todos los males de su país, la crisis, el desempleo, la corrupción, el desvanecimiento de la identidad catalana en el magma de la globalización (pongan todos los etcéteras que quieran), tienen un único culpable: España. Ese discurso ya no convence, aquí, ni a los convencidos.

Pero los núcleos duros están precisamente para eso, para enquistarse en la sociedad y someterla a su ley propia de exclusión: “Si no eres de los míos, calla o te haré callar”. Lo cual, traducido en términos políticos que se ajusten a la realidad de nuestra historia reciente, tiene un nombre: batasunizarse. “Los españolitos no cabéis aquí”, le espetaron a la joven militante de Ciutadans, el pasado 6 de julio, antes de partirle la cara. Ni el PSOE con sus complejos cómplices ni el PP con su constitucionalismo de bajo perfil, van a ser decisivos en la búsqueda de alternativas. Hasta dónde puede alcanzar el proceso, es una incógnita con una única variable posible: la resistencia de quienes viven y trabajan en Cataluña ante la histeria y brutalidad del discurso nacionalista que tiende puentes entre el poeta Maragall y la boina de Sabino Arana.

José Vicente Pascual es profesor de historia y escritor.

Cayo Hueso
miquel porta perales ABC Cataluña 12 Julio 2013

Hay un lugar que todavía no ha recibido la visita de nuestros navegantes (nacionalistas) y que merece la pena ser tenido en cuenta: Cayo Hueso

A lo largo de su historia, el nacionalismo catalán, como Ulises, ha viajado por diversos lugares en la búsqueda de un modelo que inspire el llamado proceso de transición nacional a la independencia. A caballo ente el XIX y el XX, el nacionalismo catalán fijó su mirada en la quiebra del imperio de los Habsburgo, Hungría, Finlandia, Renania, la separación de Noruega de Suecia, Polonia, Bohemia, México, Cuba o Irlanda.

Posteriormente, en pleno siglo XX, aparecieron en la escena Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Lituania, el Jura o la península de Jutlandia. Últimamente, nos encontramos con Quebec, Escocia y, de nuevo, Croacia. No sabemos si, también, Kosovo. Hay un lugar que todavía no ha recibido la visita de nuestros navegantes y que merece ser tenido en cuenta: Cayo Hueso.

Situado al sur de Florida, Cayo Hueso -Key West-, más cerca de Cuba que de Miami, es una pequeña isla tropical que, a lo largo de la historia, según cuentan los libros, ha sido «refugio de piratas y pescadores, lugar de acogida para las personas rechazadas y un paraíso para los buscadores de tesoros». En la actualidad, la isla se ha convertido en un destino turístico de primer orden. En la historia reciente de Cayo Hueso destaca un hecho: en 1982 se declaró independiente con el nombre de República de la Concha. Y lo hizo como respuesta a los problemas generados por unos Estados Unidos que, en su intento por controlar a los balseros procedentes de Cuba, perjudicaban la economía isleña.

Manifestaciones, banderas, pancartas y camisetas alusivas poblaron las calles de la isla. Finalmente, la declaración de soberanía de la República de la Concha -Estados Unidos no está para bromas- no pasó del papel. Pero, algo queda todavía de aquella declaración: las fiestas y desfiles que cada 23 de abril -festividad de Sant Jordi, por cierto- se celebran en su recuerdo. Hoy, Cayo Hueso es un lugar acogedor conectado con el continente gracias a una carretera formada por decenas de puentes. Se me antoja un buen lugar.

Corrupción
¡Y tú más!
Antonio Robles Libertad Digital 12 Julio 2013

Es muy humano, pero no es solución de nada. No podemos enfrentarnos a la corrupción política con partidismo ideológico. Si es así, sólo nos convertimos en comparsas del "y tú más" de los partidos. Importa poco quién ha sido, a qué partido pertenece, cuánto ha robado y a qué lo ha destinado. La corrupción es un mal en sí misma y no la disculpa en nada la posición que guardemos cada uno de nosotros respecto a quien la ha llevado a cabo. Si así fuere, la corrupción no sería un mal en sí, sino una coartada relativa para seguir justificando el ventajismo en nombre de nuestras adhesiones personales.

Es esto lo que, precisamente, está pasando con esta orgía de corrupciones de unos y otros. Podríamos hacer un ranking. Sin duda. No es lo mismo afanar la subvención europea para la formación de parados en Cataluña que recibir coimas de empresarios interesados en la obra pública. No es lo mismo robar millones de euros para ponerse hasta arriba de coca e ir de putas a costa de los ERE de Andalucía que recibir unos sobresueldos de dinero privado. Sobre todo si los corruptos son los sindicalistas que habrían de velar por el amparo de los parados. No es lo mismo, pero todo es corrupción, corrupción inadmisible.

Cuando leo, escucho o veo a los medios posicionarse de diferente manera según quién es el chorizo, algo me dice que es tan malo el medio que informa como el zampabollos que roba. ¿Es tan difícil entender que la máxima económica de una empresa reside en lograr la confianza absoluta de sus clientes? ¿Es tan difícil convencer a partidos y sindicatos de que no hay mayor propaganda para sus intereses electorales que el que sean ellos, antes que jueces y periodistas, los que expulsen de sus formaciones y denuncien a los sinvergüenzas que utilizan sus siglas? Les pondré un ejemplo. Mercedes, hace unos años, tuvo un fallo en uno de sus primeros coches utilitarios. Derrapaba en las curvas. ¿Lo ocultó? ¡No! Lo publicitó y encargó todo tipo de reclamos informativos para que todos los propietarios de ese modelo pasaran por el concesionario más próximo para arreglar el fallo. Su seguridad era lo primero.

Nadie es perfecto, pero podemos ser escrupulosos cuando tenemos un fallo, decirlo y reparar los daños causados. En el caso de la Mercedes, el fallo no le costó ventas, sino que le hizo ganar más confianza entre sus clientes. Sabían que detrás de su vehículo había una empresa responsable que velaba por su seguridad.

Con nuestros políticos pasa lo contrario. Ocultan, simulan, niegan, impiden el esclarecimiento de los hechos, y protegen a los corruptos. ¿Por qué? Porque ellos mismos forman parte de la corrupción enjuiciada.

Hoy, el Congreso de los Diputados ha sido el escenario de una vergüenza nacional. Un partido con mayoría absoluta impide democráticamente lo más antidemocrático y protege a los corruptos, es decir, a aquellos que traicionan la confianza que los ciudadanos han depositado en sus representantes. Lo contrario de la Mercedes. ¿Quién se puede fiar de semejante gentuza?

La política se ha llenado de individuos que se reconocen y se promocionan mutuamente con una simple mirada, es la mirada del poder. Frente a éstos, están en peligro de extinción aquellos otros que además de querer ejercer el poder necesitan tener una disculpa ética para alcanzarlo. Están en desventaja. Para los primeros, lo importante es el fin, o sea el poder a secas, no los medios. Para los segundos, no todo vale. Estos tienen ideales y principios; los primeros, solo ambición.

Entre la mafia de esos defraudadores de la voluntad popular y la vida de verdad, están aquellos que se juegan la vida en cada lance y aceptan el envite, porque saben que apostar por unas ideas nunca puede ser teatro y ventajas, sino apuesta y grandeza. Con sus riesgos. Como la del matador en mitad del ruedo frente a un toro. Todo es verdad, sobre todo la muerte. Valga esta intervención parlamentaria de ayer miércoles en el Congreso de los Diputados de Luis María Gibert. En ella no sólo defiende los toros, sino la vida de verdad, o la muerte. Aferrarse al poder es tan inútil como hacerlo a la vida. Que a la postre no es vida, sino engaño. Fue a propósito de la ILP presentada para impedir que nadie pueda prohibir la tauromaquia en España. Valga la metáfora. Que cada cual lo relacione con Bárcenas y Mariano Rajoy según sus entendederas.

Cataluña
Los independentistas ganarán
José García Domínguez Libertad Digital 12 Julio 2013

Tras ciento cincuenta años, al fin ha quedado resuelto el problema catalán: el Tribunal Constitucional acaba de proclamar ilegal la independencia. Todos tranquilos, pues. Más de una vez he puesto por escrito mi personal convencimiento de que el presidente Rajoy no es partidario de que Cataluña se separe de España. Aunque a estas alturas sigo sin conocer las razones. Ni las conozco yo ni las conoce nadie. Y es que el presidente de España nunca ha encontrado tiempo para explicar a los catalanes, y de paso al resto, por qué sería malo romper España. Pero, a juzgar por el exclusivo enfoque leguleyo con que aborda el proceso secesionista, diríase que la causa por la que España ha de permanecer unida obedece a imperativos reglamentarios del procedimiento burocrático.

Parece que habría que evitar la fractura de la Nación porque así lo establecen tales o cuales legajos de curso legal. Por eso y únicamente por eso. Que se aten los machos los de la Esquerra: el día que declaren la secesión en el balcón de la plaza San Jaime, el Gobierno es capaz de interponer un contencioso administrativo en los juzgados. Pero es que al albacea de la fiel oposición le ocurre otro tanto de lo mismo. A los votantes que aún le quedan al PSOE tal vez les gustaría conocer los motivos por los que Rubalcaba rehúsa fundar un tercer Estado soberano en la Península Ibérica. No sería mucho pedir. Sin embargo, y al igual que su alter ego Rajoy, tampoco él está por la labor.

Otra paradoja terminal: quienes que se comportan como genuinos nacionalistas resultan ser PP y PSOE, no los otros. Un nacionalista cree que las naciones constituyen realidades eternas, inalterables, naturales. Por el contrario, quien no lo es sabe que procede apuntalarlas a diario a fin de que se mantengan vivas en la conciencia social. Renan andaba en lo cierto: una nación es un plebiscito cotidiano. Pero ese plebiscito hay que ganarlo. Y mientras los unos no despiertan de su abulia suicida, los otros no descansan en su activismo febril, constante, obsesivo. Por eso, acabarán ganando. Más pronto o más tarde, pero ganarán. Porque delante solo tienen a unos tristes funcionarios del poder recitando cansinos el BOE. Apenas es cuestión de tiempo.

Nota bene. Sin el apoyo de nadie en el Madrid vocinglero de los españoles profesionales, Antonio Robles, uno de los pioneros de la resistencia al nacionalismo obligatorio en Cataluña, ha recurrido a la autoedición para poder publicar la historia de esa guerra tan silenciosa como silenciada. Quien desee colaborar en el proyecto, puede hacerlo aquí.
http://www.lanzanos.com/proyectos/ha-de-la-resistencia-al-nacionalismo-en-cataluna/

Hispanofobia
Santiago Armesilla www.vozbcn.com 12 Julio 2013

Hace un par de días escasos un muy buen amigo, estudiante de la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, me pasó un vídeo de Youtube en el que un joven madrileño expresaba, en inglés, en un vídeo montado al más puro estilo Focusing (esa vloguera andaluza que expresaba con orgullo su condición de agraciada por vivir en Cataluña, la tierra que la “da de comer” mientras reconoce un “hecho diferencial” al que se somete con gratitud), esto eso, supuestamente desenfadado al tiempo que discursivamente insustancial, lo mucho que odiaba a España, su nación política, y lo mucho que deseaba que se pudriese en el infierno.

Lo que puede parecer una anécdota no lo es tanto cuando se junta con otros hechos recientes que ejemplifican un estado de cosas dentro y fuera de nuestras fronteras que es digno de estudio multidisciplinar. Otro es el abucheo a Ramoncín durante el concierto de la vergüenza en que 90.000 españoles quieren dejar de serlo negando al resto de españoles no censados en municipios catalanes el poder decidir con su voto sobre algo que nos debe importar a todos: la unidad de España. Y se le abucheó por dos motivos, siendo uno la propia trayectoria vital (coherente, eso sí) de Ramoncín en defensa de las prácticas dudosas de la SGAE y otro por hablar, en plena celebración telúrica catalanista, en el idioma del enemigo, por mucho que ahora lo reivindiquen para, quien sabe si tras la independencia, acabar siendo la Irlanda ibérica en donde muchos extranjeros vayan a aprender español. Incluso así, Ramoncín siguió afirmando su condición de criptosumiso como Focusing, pues para él lo importante es la “libertad de los pueblos”, menos para el pueblo español, por los argumentos antes esgrimidos. Se ve que Ramoncín es amigo de lo legal para defender el vivir de las rentas de sus discos rockeros del siglo pasado, pero es enemigo de la legalidad en lo que toca a la unidad de España, a la igualdad ante la ley de todos los españoles en lo que toca a la defensa de nuestra unidad (artículo 30 de la Constitución española).

Y otro es el incidente escabroso que ha ocurrido con el avión presidencial de Evo Morales. Si bien es cierto que España fue la única nación de la Unión Europea (UE) que permitió repostar y partir al avión del presidente de Bolivia, nación política soberana cuyo avión presidencial es territorio nacional boliviano, la actuación del embajador español en Austria fue bochornosa si tomamos como verdaderas las palabras del propio Morales cuando afirma que aquel quería revisar el avión de Evo para comprobar si Edward Snowden iba dentro o no. Curioso que España, siendo uno de los últimos peones de la cadena de sumisiones que existe hoy en la UE (fue Francia la que negó al avión de Evo penetrar en su espacio aéreo), Unión que no existiría sin la hégira de los Estados Unidos de América, sea siempre la más activa en lo que a asegurar los intereses de esa cadena política imperialista se refiere. Esto ha servido de caldo de cultivo para que los mandatarios populistas que en Suramérica buscan la unidad de la Patria Grande en clave izquierdista vuelvan a arremeter más contra España que contra Francia, Austria o Portugal. Y no es casual que sea con un gobierno del PP con quien estas sumisiones a Estados Unidos y al corazón de la UE se expresen de manera más perjudicial para con nuestras relaciones con los países hermanos iberoamericanos. Ya con Aznar en la Presidencia ocurrieron estas desgraciadas meteduras de pata primero con el apoyo al Golpe de Estado de 2002 contra el presidente Chávez en Venezuela. Pero la lista de desaciertos peperos es más larga, aunque por espacio no es ocasión ahora de recordarlos todos.

El caso es que estos tres ejemplos pueden relacionarse, a diversas escalas, con una ideología, un sentimiento, un fenómeno nacional e internacional que hunde sus raíces en los tiempos en que la Monarquía Hispánica era un Imperio Universal allá por el siglo XVI. Un fenómeno que empezó como propaganda política antiespañola desarrollada sobre todo en las repúblicas-Estado del actual norte de Italia, pero que tuvo también sus partidarios y agitadores en Francia, por hablar de dos espacios geopolíticos europeos que comparten con España una tradición religiosa católica. No obstante, fue con las guerras de religión que asolaron Europa central durante los tumultos de la reforma protestante y la contrarreforma católica del Concilio de Trento en 1545, estando el rey Felipe II a la cabeza de esa guerra contra el luteranismo y el calvinismo, y desde la en esos momentos incipientemente independiente Holanda, desde Inglaterra y desde muchos estados del norte del Sacro Imperio Romano Germánico desde donde, apoyados sobre la mezcla de relatos veraces con inventados, se publicaban, vía imprenta, libelos que colocaban a España como un Estado poblado por sádicos salvajes ignorantes dirigidos por curas que sumían a la población en la oscuridad, la ineptitud social y política y la barbarie (apoyados, entre otras cosas, en los textos de Fray Bartolomé de las Casas, curioso personaje que también mezclaba eventos reales con imaginados, y que sentía una cierta atracción hacia los sacrificios humanos de los aztecas a los cuales veía como metáfora de una ofrenda crística). La historiografía contemporánea ha demostrado, mal que les pese a estos apologistas, que España, además de ser el gran Imperio de su época, era una sociedad política vibrante en la tecnología de la navegación, las artes de toda clase (no solo pictórica, arquitectónica o escultórica, también en la música), o en el desarrollo de incipientes ciencias. Pero también, con las definiciones contemporáneas que la sociología o la antropología han permitido desarrollar en torno a ideas como la xenofobia o el racismo, esta leyenda negra antiespañola, uno de los fenómenos de agitprop de más éxito de la historia, que ha prendido hasta el presente tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, ha permitido el desarrollo de un sentimiento racista hispanófobo parejo, me atrevo a decir, al que puedan sufrir judíos o semitas de toda clase, en tanto estos pueblos también pudieron en su momento desarrollar formas socioeconómicas de éxito histórico evidente.

La leyenda negra permitió el surgimiento de la hispanofobia, que no puede confundirse con el antiespañolismo. Si el españolismo es una ideología, comunmente patriotera, de defensa de todo lo español sea bueno o malo, y el antiespañolismo es otra contraideología que ataca todo lo español sea bueno o malo, la hispanofobia iría mucho más allá. Se trataría del odio, miedo o aversión hacia todo aquello que pueda relacionarse, aún mínimamente, con España y su legado histórico: la hispanidad. Principalmente a través de tres rasgos definitorios, es decir, contra estos rasgos: 1) el idioma español, hablado hoy por más de 500 millones de personas en el mundo; 2) la religión católica; y 3) el mestizaje cultural y racial. La hispanofobia, así, no se sentiría solo en España, sino también en la América hispana, por ejemplo en el movimiento English Only estadounidense contra los hispanos estadounidenses y los emigrantes espaldas mojadas, en las razzias que, hoy día todavía, muchos jóvenes ingleses realizan en ciudades como Londres buscando “españoles”, o en la agresiva política leyendanegrista de gobiernos como el boliviano, el venezolano o el argentino (el cual, recientemente, quitó una estatua de Cristóbal Colón de Buenos Aires, tratando así de borrar la historia). Algunos me dirán “no es racismo, es justicia, porque además son descendientes de españoles quienes hacen todo eso”. Sí, son descendientes. Pero, ¿acaso no se han descubierto grupos neonazis en el mismísimo Israel? ¿Y acaso no fueron los criollos independentistas en el siglo XIX quienes aplicaron con mayor vehemencia que la Monarquía Hispánica políticas de represión y limpieza étnica contra los indígenas en las naciones hispanoamericanas ya independizadas?

A nivel interno español, la hispanofobia se nota sobre todo en los secesionismos de origen racista catalán, vasco y gallego. Pero también andaluz, canario, valenciano, balear, murciano, extremeño, castellano, cántabro, leonés, berciano o aragonés. El deseo irracional de implosión de España por parte de todo grupo étnico, que tiene a Ramoncín entre otros como tontos útiles tratando de destruir aquello que los define, intentando así borrar la historia, como si España no hubiese existido jamás, no puede sino calificarse de racista y xenófobo, en tanto que se trata de un sentimiento que apela más a lo sentimental e irracional que a la razón.

Está claro que España es la nación moderna que más se piensa a sí misma, y que más autocrítica se realiza y más revisión de sus actos históricos acomete, hasta incluso pensarse hasta sí misma en sus raíces (después irían Rusia, Estados Unidos y, hasta cierto punto, Alemania). Pero la hispanofobia como sentimiento xenófobo y racista claro no se ceja solo con España, sino también con su legado histórico geopolítico. El indigenismo que trata de destruir poco a poco el legado español en América, por mucho que se agite desde banderas como el Whipala (el indigenismo sería inconcebible sin las universidades estadounidenses y sus estudios antropológicos) o el racismo que desde España se revierte hacia los hispanoamericanos (insultos como panchitos, sudacas, gachupines -insulto que, curiosamente, sirve en México para referise a los españoles-, morenitos, etc.), son muestras de que esa hispanofobia tiene en los propios españoles e hispanos a algunos de sus más fervientes apologetas.

Si en el presente y en el futuro queremos combatir con éxito la hispanofobia, tenemos que hacerlo con las mismas armas que otros movimientos antirracistas han asido para combatir otros fenómenos xenófobos en el mundo. Desde España, desde Hispanoamérica y contando con datos veraces históricos y hechos cotidianos que evidencien lo absurdo de este sentimiento racista, a los antihispanófobos de hoy y del porvenir tiene que servirnos entre otras cosas lo siguiente: a) distinguir claramente patriotismo español de patrioterismo, siendo el patriotismo un sentimiento cívico y político sano, donde lo que importe por encima de todo sea la institucionalización de los hombres y mujeres en tanto que españoles sin importar su raza, su origen, su sexo y otras consideraciones biopolíticas, frente al patrioterismo que ve como positivo hasta cualquier evento negativo proveniente de la patria que se quiere reivindicar; b) reivindicar el idioma español como uno de los más potentes del mundo, el idioma de 500 millones de personas de toda condición, un idioma que unifica lugares geográficos diversos, razas diversas e idiosincrasias diversas sin ningún tipo de menoscabo; c) reivindicar, aunque sea críticamente, la realidad cultural católica de la hispanidad, al menos en tanto legado de una determinada forma de comunidad humana, de relaciones familiares, de instituciones culturales y artísticas tan respetables como otras derivadas de otras religiones; d) reivindicar sin complejos el mestizaje racial como gran legado español e hispánico, creando nuevas razas humanas mestizas y mulatas en un nuevo continente, en el que podemos encontrar personas de ojos verdes, piel negra y rasgos indios hablando en idioma español, siendo esos sujetos y otros hermanos nuestros en una gran comunidad de centenares de millones de personas; y e) ver cualquier ataque irracional a todo ese legado como racista y xenófobo, afirmando sin tapujos que la antihispanofobia es un peldaño necesario en la lucha contra las desigualdades sociales, políticas, económicas y culturales en España y al otro lado del charco.

El mensaje, por tanto, a mi juicio, es claro: la hispanofobia nos divide (a españoles e hispanos), la antihispanofobia nos une (a españoles e hispanos).

Santiago Armesilla es miembro de Izquierda Hispánica

Tal día como hoy
Santiago González http://santiagonzalez.wordpress.com  12 Julio 2013

MABEl 12 de julio de 1997 era sábado. Hacía 49 horas que Txapote e Irantzu Gallastegi, con la colaboración necesaria del concejal de HB en Ermua, Ibon Muñoa, habían secuestrado al concejal del PP, Miguel Ángel Blanco, cuando de dirigía a su trabajo. A las cuatro de la tarde de aquel 12 de julio, lo abandonaron en las afueras de Lasarte con dos tiros en la cabeza, disparados por Txapote, con una pistola de pequeño calibre, lo que hizo que tardara varias horas en morir.

Aquella tarde comenzó en Ermua una revolución sorda y cabreada, la de la indignación popular. Aquellos tres días en los que España se echó a la calle, también en las ciudades del País vasco y los cómplices de los asesinos supieron por primera vez qué era el miedo. Aquel día, un alcalde justo, Carlos Totorica, encabezó a sus convecinos como un flautista de nuestro tiempo para llevarlos hasta Eibar y volver, desfogando su cabreo, por vías cívicas.

Duró poco, la verdad. De hecho, hay que esforzarse un poco para recordarlo. No mucho después, Irantzu Gallastegi, presa en Francia, escribía una carta a la revista Kili-kili, que había ilustrado su propio padre, Lander Gallastegi y que contaba como anunciante única con la BBK. La revista animó a sus lectores a manifestar su apoyo a Irantzu. “Nuestros políticos son blandos. Por eso nuestra Irantzu tiene que ser dura”, decía el texto solidario.

Mi querido Jon Juaristi, con quien me cupo el honor de compartir el premio de la Fundación Miguel Ángel Blanco en 2004, publicó en el quinto aniversario de aquel crimen una Tercera en ABC en la que trataba de la familia Gallastegi: ‘Cuando la estupidez precede al crimen‘.

Choque de civilizaciones
La noche más oscura del Islam
GEES Libertad Digital 12 Julio 2013

El académico Bernard Lewis, inventor del choque de civilizaciones popularizado por Huntington, dijo que la relación del Islam con la modernidad empezó con la invasión de Napoleón en 1798.

Desde aquel afán dominador de Bonaparte se han desarrollado dos corrientes entre los islámicos. La primera justificaba su decadencia en la inadaptación a los principios de racionalidad, respeto al Estado de Derecho y ciencia en formación de Occidente. Había, pues, que hacer un aggiornamento del Islam a la luz de esos valores, aunque no fueran autóctonos. La segunda creía que el problema era la ausencia de radicalidad en el seguimiento del Corán. El progresivo alejamiento de su literalidad explicaba el incipiente retraso y prometía un futuro catastrófico. De las tres religiones del Libro, el islam es la única basada en el éxito mundano de su fundador. Moisés murió antes de ver la Tierra Prometida y Jesús en una cruz. En contraste, Mahoma fue, más que un profeta, un combatiente convertido en jefe militar que propugnó una expansión comenzada en el siglo VII y desarrollada casi sin oposición durante siglos. Incluso tras la Reconquista puede sostenerse que la pérdida de Al Ándalus fue compensada en el Islam por el avance otomano. Sólo la última batalla de Viena, 1683, marca su fin expansivo.

Hoy la noche más oscura no es la caza de Ben Laden que dio título a la película de Bigelow, sino el estado de confusión ante la deriva de las primaveras árabes. La discrepancia interpretativa original subsiste, pero se le suma la animadversión entre los infinitamente mayoritarios suníes y los chiíes, las distinciones entre turcos, persas y árabes, el vigor de organizaciones terroristas como Hezbolá (chií), Al Qaeda (suní) aderezada con la ideología subyacente de la Hermandad Musulmana (Al Zawahiri, líder de Al Qaeda, es de la Hermandad) y la ecléctica Hamás, a la vez brazo armado de la Hermandad en Gaza y extensión de los mulás chiíes iraníes. Esas bandas deseaban primero una revolución islámica similar a la iraní en la península arábiga que derrocara a los Gobiernos colaboracionistas con los infieles. Se produjo imperfectamente en Túnez, Libia y Egipto. Egipto vuelve hoy por donde solía y encarga a los militares – quienes acaso limitan su occidentalización al elemento prevalente en los regímenes baazistas de Sadam en Irak y Asad en Siria: el totalitarismo que les sirvió de ejemplo– moderar los excesos islamistas.


Obama decretó en 2009 un nuevo inicio de las relaciones con el Islam. El resultado de su liderazgo desde atrás –renuncia a propiciar a los islámicos el acceso a la libertad– se salda con guerra atroz en Siria –que se extiende al Líbano y Jordania–, la expansión del programa nuclear iraní y, en definitiva, la derrota de los musulmanes que pensaban combatir su frustración histórica mediante un acercamiento a Occidente. Prefigura así, aunque el enfrentamiento se localice hoy casi exclusivamente en Dar al Islam, la espeluznante profecía de Huntington: el más descarnado choque de civilizaciones que imaginarse pueda.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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La absoluta confianza de su equipo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Julio 2013

A ver Sra. Sáenz, esa frase queda muy bien dicha en un entorno futbolero par dar la imagen de unidad y piña del grupo. Pero dicho en la comparecencia tras el Consejo de Ministros, suena a tópico y falso. Ese equipo es el mismo al que se impuso la "omertá" el otro día para que nadie hablase del inombrable Bárcenas. Este equipo es el mismo que tiene cada día diversos enfrentamientos indisimulados, por la prepotencia del equipo económico que usted coordina¿?. Así que no venga con milongas a estas alturas de la película.

Rajoy está dando un espectáculo patético y ridículo, uno más de los que nos viene acostumbrando con sus "espantás" a lo Curro, huyendo de la prensa y de las comparecencias en el Congreso como alma que persigue el diablo. Está visto que la táctica arriolista se ha apoderado por completo de su endeble espíritu y lleva al PP a una inexorable derrota. Eso sí, tras el estrepitoso fracaso que se preve, aún dirá aquello de que "se ha hecho lo importante para salvar a España", cuando ni siquiera se ha atrevido a plantear la reforma de las administraciones, ni a contrarrestar el desafío secesionista de vascos y catalanes.

En cuanto al equipo, deja mucho que desear. Empezando por la inexplicable actitud del Ministro de Interior y su política de excarcelación de etarras, siguiendo por el Ministro de Exteriores y sus poco diplomáticas gestiones, el inefable Ministro de Hacienda y su política de expolio de los ciudadanos para financiar el despilfarro de las administraciones públicas, el anodino Ministro de Economía con su papelón en los foros de la UE. En fin, un equipo que se ve quemado desde hace tiempo y sin fuelle para mantener la categoría.

Lo que está meridianamente claro es que los ciudadanos hemos perdido la confianza tanto en Rajoy como en este equipo de Gobierno. Así que poco importa si para darse ustedes ánimos se creen sus propias mentiras y dibujan una situación irreal, esperando convencer a un iluso auditorio. Ya han empezado todos a ver la luz al final del tunel que recuerdan mucho los "brotes verdes" que crecían en la etapa de Zapatero. Sus constantes desmentidos de las previsiones del FMI y la búsqueda de "enemigos" en la UE como el Comisario Almunia, reflejan su ofuscación con unas medidas correctoras que nunca han pretendido abordar el problema real, sino hacer recaer todo el esfuerzo sobre los bolsillos de los ya escasos ciudadanos que pagamos impuestos.

Su política de la espiral de inflación impositiva está llevando a la destrucción de las clases medias, pilar de la sociedad española. Su avaricia y apropiación de los recursos financieros, está condenando a miles de empresarios a la ruina y al incremento del paro. Su ceguera e irresponsabilidad en la nula transparencia informativa y de gestión, ha llevado a la total desconfianza y a la sospecha de engaño continuado e hipocresía política. Este equipo solo merece su disolución y desaparecer dando paso a otros que antepongan el interés nacional sobre los intereses de partidos políticos.

¡Vayanse! No confundan legalidad con legitimidad. Legalmente tienen el derecho a seguir en el Gobierno, pero han perdido la confianza de los ciudadanos. No están ya legitimados para seguir, ni como equipo, ni a modo individual. Elecciones generales ya.


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