AGLI Recortes de Prensa   Sábado 13  Julio 2013

Un modelo absurdo, una cantinela cansina
EDITORIAL Libertad Digital 13 Julio 2013

Que Artur Mas utilice un viaje al extranjero como presidente de una comunidad autónoma española para mentir sobre España no es noticia. La falta de respuesta del Gobierno, desgraciadamente, tampoco. Esta vez ha sido en Brasil, donde esta semana el político nacionalista, además de gastarse el dinero de sus contribuyentes sin una utilidad demasiado clara, ha vuelto a la cantinela del "Madrid nos roba".

En esta ocasión, la excusa ha sido el envío por parte del Ministerio de Hacienda a las autonomías de la liquidación de 2011, que demostraría, según los cálculos de la Generalidad, que Cataluña fue la tercera región que más aportó a la caja común, pero sólo la décima en recursos recibidos per cápita.

Conociendo la creatividad contable del Gobierno catalán, lo mejor es poner en cuarentena estas cifras. No hace ni dos meses que su consejero de Hacienda presentaba con toda seriedad un estudio de las balanzas fiscales que manipulaba de arriba abajo los datos, para conseguir que un saldo favorable a Cataluña (contando la Seguridad Social, la región recibió más de lo que sus ciudadanos pagaron en impuestos) se convirtiera en los famosos 16.000 millones de déficit que Mas recuerda cada vez que tiene un micrófono delante.

El discurso del nacionalismo catalán en lo que respecta a las balanzas fiscales se basa en mentiras o medias verdades que sería muy sencillo desmontar si hubiera voluntad política. Por eso, incluso aunque en esta ocasión los datos fueran ciertos –en el sentido de que las entradas y salidas de ingresos según el modelo de financiación sean las que asegura la Generalidad–, sería necesaria una respuesta contundente por parte de Hacienda, basada en las cifras reales de todo el sistema y en argumentos de peso.

Podría Cristóbal Montoro comenzar mostrando a todos los españoles (especialmente a los catalanes, anestesiados por una prensa sumisa y vendida al poder político) los datos del informe con el que Convivencia Cívica Catalana desenmascaró las triquiñuelas de Mas.

Luego, podría recordar que todos los sistemas de financiación se han pactado entre Moncloa y el Gobierno de la Generalidad. González-Pujol, Aznar-Pujol, Zapatero-Carod Rovira: nunca se aprobó un cambio en esta cuestión sin el apoyo directo de los partidos nacionalistas. Por lo tanto, si tan malo es el modelo para sus ciudadanos, deberían ser ellos los primeros en explicarlo.

Por último, no estaría de más que el ministro hiciera algo tan sencillo como conminar a Artur Mas a que haga en casa lo que exige al Gobierno central casi cada día: es decir, que publique las balanzas fiscales de Lérida, Gerona o Tarragona respecto a Barcelona. CiU y ERC siempre se negaron. Ciudadanos (la única oposición real en la región) lo ha pedido en repetidas ocasiones. Se ve que la transparencia que reclaman para los demás no se aplica en su caso.

Desde hace tiempo, los nacionalismos han hecho del tema fiscal el centro de su discurso político. Y es lógico. Por un lado, saben que no encontrarán respuesta. Por otro, son conscientes de que es fácil que el contribuyente catalán, hastiado de pagar impuestos, simpatice con la crítica a un modelo que hace aguas.

El sistema de financiación autonómica necesita una profunda renovación. No tiene ningún sentido que unas Administraciones recauden mientras otras gastan. Los incentivos perversos que esto genera están en la base del descontrol presupuestario que amenaza con llevar España a la ruina. O se avanza en el camino de la corresponsabilidad fiscal y se obliga a las autonomías a afrontar el coste político de cobrar los impuestos, o se retrotrae la cesión de competencias, especialmente en Sanidad y Educación, y el Estado comienza a hacer algo más que pagar las facturas.

Sin embargo, las carencias de un modelo absurdo no pueden servir de excusa para el nacionalismo ni un día más. Si Cataluña se empobrece cada día en relación con el conjunto de España no es por el sistema de financiación, sino por las políticas intervencionistas de sus Gobiernos. Si su deuda se dispara no es porque la Administración central se quede con sus recursos, sino por el despilfarro continuo de la Generalidad. Y si las empresas extranjeras huyen a la mínima ocasión no es por un inexistente centralismo, sino por una fiscalidad asfixiante y el provincialismo lingüístico.

De hecho, si alguna región podría sentirse maltratada por el modelo pactado entre el PSOE y ERC, ésa es Madrid. Sin embargo, las políticas liberales de Aguirre y González han conseguido que su comunidad crezca con fuerza, cree empleo por encima de la media y tenga el nivel de deuda/PIB más bajo de España. Si Montoro quiere un argumento para enfrentar al nacionalismo, lo tiene muy cerca. Entre su Ministerio y la sede de la Comunidad apenas hay 200 metros. Es una distancia muy pequeña, pero recorrerla serviría para terminar con una cantinela que se hace muy cansina.

¡¡No podrán probarlo!!
J. de Mendizábal www.vozpopuli.com 13 Julio 2013

Hace más de 30 años que terminé la Carrera de Derecho y no he ejercido la abogacía, excepto para opinar con cierto fundamento en temas que afectaban a mis empresas o a las empresas para las que he trabajado. Desgraciadamente, no han sido pocas las veces. Desgraciadamente, digo, porque el funcionamiento de la Justicia en España es desesperante. Por su injusta lentitud, su sistema informático inexistente, su burocracia exasperante, sus sentencias -a veces- inexplicables y -también a veces- corregidas por tribunales superiores muchos años después (o no, que diría aquél), por sus aberrantes indultos, por su funcionamiento en general. Una falta de medios escandalosa en pleno siglo XXI, al margen de otros temas como la profesionalidad, la parcialidad... que ya es dejar al margen.

Dicho lo anterior, que es para salir huyendo directamente, recuerdo algunas bases de lo estudiado en muchas noches de los 70/80. En concreto, aquellas que hacían referencia a los fundamentos de las sentencias. Fundamentos de Hecho. Fundamentos de Derecho. Trasladado esto a la vida diaria que nos ocupa -el Derecho no hace más que regular nuestra vida en Sociedad; la posterior a la selva, quiero decir- podríamos estar de acuerdo en que una cosa es que se pueda probar algo y que se pueda encuadrar una conducta en un supuesto delictivo y, otra, que los hechos no sean éticamente, moralmente, políticamente reprobables.

En el sentido antedicho, es muy posible, muy probable incluso, que nada o casi nada de lo que se está sustentando judicialmente por media España pueda dar lugar a sentencias condenatorias, pero ello no es óbice para que sean conductas éticamente reprobables, inmorales, política y socialmente inaceptables. Éste es el punto que parecen no haber entendido muchos, indudablemente no todos, los políticos que "dirigen" nuestro país, comunidades y ayuntamientos. El asunto no va de "no podrán probarlo", "pongo la mano en el fuego", "déjeme en paz, que estoy trabajando por España", "y tu más". El asunto va de que no es posible creerles o, como mínimo, se hace francamente difícil, militancias aparte. Y ello nos va a llevar a un caos similar al greco italiano, si es que no estamos ya en él.

El asunto va de que es simplemente increíble que, por ejemplo, el Sr. Griñán no conociese, no intuyese, no sospechase, o incluso no hubiese colaborado activamente, en las tramas de Invercaria, Mercasevilla y los ERES. O su antecesor, el Sr. Chaves, ó Toxo y Méndez, los líderes del sindicato unificado UGTCCOO. O la dirección del PSOE en Ferraz. Cientos, quizá miles, de millones de euros "desviados" a compañeros y simpatizantes de la cosa ¿No sabían nada, pueda probarse o no? ¿Puede creerles alguien al margen de los afiliados?

El asunto es que, también por ejemplo, muchos españoles tenemos casas o pisos en la costa, hipotecados o no. ¿Cuántos conocen que hayan hecho su alquiler o compra vía Delaware? ¿Es condenable alguien sólo por eso? Seguro que no. Pero es definitivo desde el punto de vista de la credibilidad.

El asunto va de que es absolutamente imposible que el ahora independentista Mas no supiese que su padre tenía cuentas en Lichtenstein o Suiza, que alguno de sus colaboradores más cercanos se lo estuviesen llevando crudo vía Palau o en las ITV o la fortuna alucinante de los demás Pujol. Es inconcebible, y, por lo tanto, falso. ¿Sentenciable? Ya veremos, pero es inadmisible por toda la ciudadanía que no esté envuelta en la estelada o, resumiendo, vea algo diferente a TV3. Como también es socialmente inadmisible el caso de Unió y Pallerols... mientras Durán i Lleida, por las mañanas independentista, por las tardes estadista, se acuesta y duerme a pierna suelta en una suite del Palace de Madrid, pagada por toda la ciudadanía española y, de paso, represente en el exterior al Congreso de los Diputados Español (el colmo).

El asunto va de que Valderas, el nuevo líder mix bolivariano/andaluz, el azote de la Banca, el promotor de los escraches, las ocupaciones de fincas y supermercados, el jefe del comando Gordillo (el otro farsante sin dientes), ha expropiado prácticamente a su vecino, posiblemente aprovechando su conocimiento de la situación por su cargo en la Caja de turno. Un crack. El subastero comunista, como bien le describía el ABC de Sevilla. ¿Es esto votable? ¿Es éste individuo creíble? A lo peor sigue siéndolo para sus camaradas comunistas y Canal Sur. Para el resto debería estar considerado como un ser despreciable.

Todo ello son fundamentos de hecho, no de derecho, porque hemos de suponer que todos los líderes citados han actuado dentro de la legalidad vigente. Más que nada por aquello del in dubio pro reo. Pero ¿sus conductas son moralmente aceptables? ¿Dan alguna confianza en el futuro de nuestro país? ¿Podría alguien votarles que no sea miembro de la cosa?

Cabrían miles de ejemplos más, en concreto más de mil seiscientos, que son los casos judiciales abiertos por corrupción en toda España. Pero, yendo al tema del momento: ¿es Rajoy culpable de lo que ha hecho el super-presunto Bárcenas? Pues, jurídicamente, casi seguro que no. Pero los hechos son que el señor en cuestión, el malo de la película, fue ratificado en su cargo y ascendido luego por el Sr. Presidente del Gobierno, tiene 40 o más millones de euros en el extranjero, casa en Madrid, Baqueira, Guadalmina y no sabemos dónde más. Mucho más allá de los sobresueldos, caso de haberlos habido, que me parecen irrelevantes, el asunto es la responsabilidad de haberlo nombrado, consentido, ratificado, ascendido e, incluso, mantenido cobrando a hasta el 30 de Enero ¡de este mismo año!

Es muy probable que no sea condenable el Sr. Rajoy o, antes, el Sr. Aznar y, menos, por hipotéticos sobresueldos, pero, como decíamos al principio, los hechos son social y políticamente inaceptables. Desde el punto de vista empresarial, es como si los Bankia, Díaz Ferrán, Pescanovas y tantos etcéteras, echasen la culpa al contable. No es creíble. En general, uno se da cuenta si su Director Financiero tiene un Bentley descapotable y su mujer empieza a tener las comidas de amigas en Zalacaín. En general, quiero decir.

Es urgente una nueva generación de políticos intachables, out of the box, que diría mi amigo @delacalle. Tal vez, incluso, against the box. A ser posible, liberales.

La ingeniería social no siempre funciona
Luis del Pino Libertad Digital 13 Julio 2013

La figura de Akenatón es una de las más enigmáticas de la Historia de Egipto. Padre de Tutankamón y marido de Nefertiti, el faraón Akenatón gobernó Egipto durante 17 años y su reinado marcaría el declive de la XVIII dinastía.

En el campo de la política exterior, el poder del imperio del Nilo se vio debilitado ante el empuje de los hititas, perdiendo los egipcios buena parte de su influencia en Oriente Medio.

Pero es la actividad reformista del faraón en el campo religioso lo que más caracteriza su reinado. Akenatón intentó imponer el monoteísmo, proclamando al dios sol como única divinidad oficial. Para ello, prohibió el culto de los dioses egipcios tradicionales, cerró sus templos, confiscó los bienes de la casta sacerdotal y trasladó la capital del reino desde Tebas a la actual Amarna, una ciudad de nueva construcción, a mitad de camino de Menfis.

Todavía es mucho lo que ignoramos acerca de aquel reinado. No tenemos datos suficientes para hacernos una idea de las luchas de poder que motivaron aquellas reformas. Pero Akenatón ha quedado ya para la Historia como un ejemplo paradigmático de que la ingeniería social no necesariamente funciona.

A pesar de todo el poder de que el faraón gozaba, a pesar de que su reinado no fue nada breve y a pesar de que las reformas realizadas trataron de romper radicalmente con el pasado, lo cierto es que todas aquellas reformas quedaron en nada: el culto al dios sol fue abandonado gradualmente tras la muerte de Akenatón, su nueva capital fue tragada por las arenas del desierto y los egipcios volvieron a sus dioses tradicionales. La XVIII dinastía sólo sobreviviría veinticinco años a aquel faraón que creyó tener el poder de moldear a todo un pueblo.

Esta semana hemos conocido los datos de un estudio que el Centro de Investigaciones Sociológicas realizó en Cataluña entre los meses de noviembre y febrero pasados y que, por alguna extraña razón, no ha sido hecho público hasta ahora, con casi cinco meses de retraso.

En ese estudio, cuyo trabajo de campo es posterior a las últimas elecciones autonómicas que dieron la victoria a Artur Mas, se refleja que todo el ruido y la furia que caracterizan la vida oficial en Cataluña poco tienen que ver con los intereses de la gente de la calle.

Según esos datos, para el 55% de los catalanes el principal problema existente es el paro, para el 14% lo es la economía y para el 11%, la sanidad. El autogobierno solo es citado como principal problema por el 8% de los catalanes, la financiación autonómica por el 3% y la lengua catalana por el 1%.

Como puede verse, existe un divorcio total entre las preocupaciones de la gente a pie de calle y los elementos que conforman el discurso de la clase política catalana.

Analizando ese discurso de la clase política, viendo las noticias que llegan día a día de la Cataluña oficial, parece que estuviéramos asistiendo al imparable nacimiento de una nación. Pero si nos vamos al estudio del CIS, nos encontramos con la sorpresa de que solo uno de cada cuatro catalanes se siente exclusivamente catalán. Eso quiere decir que el sentimiento de pertenencia a la nación española es abrumadoramente mayoritario en Cataluña, por mucho que se pretenda aparentar lo contrario.

Y lo más llamativo es que estos datos se obtienen después de décadas de absentismo por parte del Estado, que ha entregado Cataluña al nacionalismo sin ningún tipo de rubor. Estos datos se obtienen después de décadas de adoctrinamiento a través de la escuela. Estos datos se obtienen después de décadas de manipulación a través de medios de comunicación públicos que pagamos entre todos.

Nada de todo ello ha servido para que Cataluña deje de ser España. Toda esa ingeniería social se ha mostrado incapaz de hacer que España deje de estar presente en la mente y en el corazón de los catalanes.

Y si todo eso es así, si el hecho de haber entregado Cataluña a los separatistas, si el hecho de haber abandonado a su suerte a los catalanes no nacionalistas, no ha conseguido que los catalanes dejen de sentirse españoles, ¿qué no se podría hacer si en La Moncloa hubiera un gobierno medianamente defensor de los intereses de España?

Si los gobiernos de la Nación cumplieran con su deber y volvieran a hacer visible al Estado en Cataluña, si los gobiernos de la Nación defendieran en Cataluña a esa inmensa mayoría que siente española, si los gobiernos de la Nación dejaran de financiar el separatismo con el dinero de todos los españoles... los separatistas duraban un suspiro.

Porque lo cierto es que estamos asistiendo únicamente a una inmensa, artificial y costosísima labor de ingeniería social, destinada a expulsar a España de Cataluña. Pero, como la encuesta del CIS sugiere, y como la figura de Akenatón atestigua, las labores de ingeniería social no siempre funcionan.

¿No creen ustedes que ha llegado ya la hora de poner fin al experimento?

Crónicas de la Gran Recesión
Rajoy no lee a Rallo… ¿O sí?
Domingo Soriano Libertad Digital 13 Julio 2013

¿Nuestros políticos se equivocan de buena fe? Es decir, ¿son ignorantes o malvados? Viendo las tropelías que cada semana publican en el BOE, uno piensa: "No puede ser que no lo sepan". Es que día tras día reinciden en los mismos errores y mantienen recetas que se han probado inútiles en el pasado.

Por otro lado, escuchando sus explicaciones y sus pésimos argumentos, te entran las dudas. Quizá es que simplemente no tienen ni idea. Lo hacen porque no saben. Tampoco es que eso te tranquilice. La verdad es que es difícil saber qué es mejor.

El problema es que no pueden decir que no se les ha avisado. Hay decenas (bueno, quizá no) de buenos economistas que llevan unos cuantos años anticipando lo que va a pasar, explicándoles por qué no van a funcionar esas leyes que presentan con tanto alboroto, ofreciéndoles pistas sobre el camino que deberían seguir. Pero no les hacen ni caso. ¿Es que no les leen o es que directamente pasan de ellos?

De entre todos, pocos hay más precisos que Juan Ramón Rallo. Al leer Crónicas de la Gran Recesión II (2010 -2012), uno vuelve a sentir la misma sensación que tuvo con el primer volumen: esa mezcla de envidia (sana) ante un articulista tan certero, pena (profunda) por el escaso eco que en los despachos gubernamentales tiene su discurso y esperanza (¿ingenua?) en lo que un economista tan joven y brillante pueda ofrecer a su país en las próximas décadas si le dejan sus políticos.

Habrá quien piense que me ciega un sentimiento de compañerismo con Rallo, y el hecho de que muchas de las columnas del volumen aparecieran primero en Libertad Digital. Pues bien, que ese alguien abra el libro y comience a leer. Verá que me quedo corto. Hace un par de años, el primer Crónicas se iniciaba con el artículo "Se acabó la fiesta". Escrito en el verano de 2007. Busquen a ver quién pronosticaba entonces la magnitud de lo que se nos venía encima.

La segunda parte comienza igual de bien –es un decir–: "Sorpresa, los estados también quiebran". Cuidado, no crean ustedes que este artículo es de mediados de 2011, cuando la prima de riesgo española se disparaba por encima de los 600 puntos. No. Rallo habla en enero de 2010, según van llegando las primeras noticias de la crisis griega, ésa que nos decían que estaba controlada porque un país de la Eurozona no podía quebrar. Y nos advierte, en ese momento, de que los españoles tenemos "el síndrome del nuevo rico incapaz de administrar sus finanzas y que termina por arruinarse".

Y sigue. Porque en esos días la esperanza era Rajoy. Claro, la culpa era del PSOE. De un Gobierno incapaz. Sólo había que esperar a que llegara el PP, los sensatos, los buenos gestores. No para Rallo. Por eso, su segundo artículo (qué bien escogida está la lista) se titula "Zapatero no sirve, Rajoy tampoco", en el que advierte al hoy presidente de que su mera llegada a La Moncloa no servirá de nada: sus propuestas son, en el mejor de los casos, una retahíla de buenas intenciones que se quedan a medio camino y, en el peor, una continuación de las políticas ya fracasadas.

Son 100 artículos, pero no se leen como piezas sueltas. Son más bien como las teselas que conforman un mosaico. Unas son advertencias: "La hiperinflación no es un problema… de momento" o "Techo de deuda: jugándoselo todo a la ruleta del crecimiento"; otras sirven como consejo para quien quiera escuchar: "La reforma laboral que España necesita" o "No regulemos la banca, dejemos de privilegiarla"; y algunas más son una lúcida descripción del acontecimiento de la semana: "Grecia, un parque temático socialista" o "Por qué Arenas perdió en Andalucía". Todas están cortadas por el mismo patrón, todas miran al fondo del problema. Sólo conociendo el origen seremos capaces de ofrecer soluciones válidas.

Como sabrán los que siguen a su autor cada semana, el libro es muy fácil de leer. Y las magníficas ilustraciones de Pablo Jiménez Recio son el complemento perfecto. A Mariano no le costaría más de un fin de semana. Este verano podría llevárselo en la maleta. Y echarle un vistazo mientras descansa. Dirán algunos que no serviría de nada; lo pasado, pasado está. Pero podría ser un comienzo. Quizá después de ver sus errores expuestos de forma tan precisa comenzaría a buscar a nuestro joven economista en los diferentes medios en los que colabora. O le llamaría para pedirle consejo. Porque hay algo que está claro: Rajoy no lee a Rallo… ¿O sí? No sé cuál de las dos respuestas me daría más miedo.

Juan Ramón Rallo: Crónicas de la Gran Recesión II (2010 – 2011). Unión Editorial, Madrid, 2013, 434 páginas. Prólogo de Daniel Lacalle e ilustraciones de Pablo Jiménez Recio.

España
Ruinas millonarias por el enchufismo
roberto pérez / madrid ABC 13 Julio 2013

El órgano fiscalizador certifica múltiples casos de contratos irregulares y «a dedo»

Los gobiernos autonómicos fueron tejiendo, durante décadas, una telaraña de empresas públicas cada vez más extensa. Entre las 17 comunidades autónomas han llegado a sumar más de 600 empresas públicas, una administración paralela y ruinosa: han llegado a costar más de 8.000 millones de euros al año. En sólo cuatro ejercicios -entre 2006 y 2009- acumularon unas pérdidas de explotación de más de 25.000 millones de euros. Y para enjugar tanto número rojo, los gobiernos autonómicos inyectan miles de millones en esas empresas públicas. Por ejemplo: en esos cuatro años, las subvencionaron con más de 14.000 millones de euros, y aún así sus cuentas de resultados acumularon más de 15.000 millones de euros en aquel cuatrienio. Lo ha certificado el Tribunal de Cuentas, que acaba de dejar listo el último informe de fiscalización del sector público autonómico, el relativo a los años 2008 y 2009.

Pero el problema no es sólo lo que cuestan esas empresas, sino el reguero de irregularidades detectadas y que apuntan a que, en no pocos casos, han sido instrumentalizadas para el enchufismo, tanto laboral como en adjudicaciones de obras y servicios.

Canal Sur: contratos verbales
La contratación verbal está expresamente prohibida en el sector público, pero el Tribunal de Cuentas evidencia que ha abundado en la radiotelevisión andaluza. «De los numerosos colaboradores que de forma continuada en el tiempo prestan sus servicios en la empresa, sólo cuatro de ellos cuentan con contrato formalizado». Y, además, se han detectado un buen número de incumplimientos tanto de ley de contratos del sector público como la ley de contratación de las administraciones públicas.

Afán por colocar
No han faltado las empresas públicas que, en plena crisis, ampliaban plantilla día sí, día también. El Tribunal de Cuentas apunta un caso ejemplificador: el sector público empresarial de Castilla-La Mancha en los tiempos del socialista José María Barreda. En solo un año, del 31 de diciembre de 2008 al 31 de diciembre de 2009, sus 20 empresas públicas pasaron de tener 1.947 trabajadores a disponer de 3.437; un 57 por ciento más en doce meses.

El caso más espectacular fue el del ente Gestión Ambiental de Castilla-La Mancha: en 2008 ya había triplicado su plantilla, pero no bastándole con ello la incrementó un 129 por ciento más en 2009. Así que en prácticamente 24 meses la cuadruplicó: de poco más de 600 trabajadores, pasó a tener 2.686 a nómina.

Reuniones sospechosas
Otro caso curioso: la sospechosa frecuencia con la que se reunía el consejo de administración de la radiotelevisión pública gallega, cuando menos en 2008 y 2009. A más reuniones, más asistencias; y a más asistencias, más dietas para los reunidos. Eran tantas las sesiones convocadas que, para encajarlas, hasta se celebraban dos el mismo día: una ordinaria, y otra extraordinaria. Doblete. Eran tan frecuentes los consejos extraordinarios que perdían «su carácter de excepcionalidad». Pero no por más reuniones iba mejor el ente gallego. Por lo menos no en gestión de personal, que fue «inadecuada», sin haber «salvaguardado debidamente los intereses económicos», según el Tribunal.

Selección «a dedo»
La falta de transparencia en la selección de trabajadores ha sido algo muy extendido en el entramado empresarial de los gobiernos autonómicos, según el Tribunal de Cuentas. Por ejemplo, en Extremadura ha detectado que en la pasada legislatura hubo «numerosas incidencias», incluida «la ausencia de procedimientos de selección de personal y de contratación de bienes y servicios». También en Baleares -«con frecuencia se aprecia incumplimiento de la normativa de personal y de contratación administrativa» en 2008 y 2009- o en la Comunidad Valenciana, varias de cuyas empresas públicas, indica, no garantizaron los legales principios de igualdad, mérito y capacidad en procesos de selección de personal, que en más de un caso se tramitaron de tapadillo.

Revilla y el fibroyeso

Otro caso de órdago es el de GFB Cantabria S.A., empresa auspiciada con ahínco por el entonces presidente cántabro Miguel Ángel Revilla, que embarcó a su Gobierno en el accionariado. Se dijo que iba a ser la mayor fábrica de Europa de fibroyeso, un vergel de empleo, pero fue un escandaloso fiasco. El actual Gobierno cántabro apunta a que la ruinosa aventura ha costado a las arcas autonómicas entre 45 y 50 millones de euros. El Tribunal de Cuentas tiene claro que, como mínimo hasta el año 2011, se habían dilapidado 34,3 millones.

Contratos troceados
En las empresas públicas del País Vasco también se dan casos curiosos. Por ejemplo, tanto en 2008 como en 2009 se incumplieron requisitos de legalidad en la contratación de trabajadores. Ocurrió en al menos dos sociedades y en la radiotelevisión vasca. En 2008, la ETB firmó la friolera de 5.082 contratos temporales con 268 trabajadores, y tampoco se garantizaron los principios de igualdad, mérito y capacidad.

Además, entre 2009 y 2011, la Inspección de la Seguridad Social destapó casos de decenas de falsos autónomos en la radio pública vasca, que fueron reconocidos como de plantilla y con efectos retroactivos. Las irregularidades se remontaban a la etapa del PNV, pero se destaparon en 2009 y se resolvieron después, cuando había sido relevado por el PSOE en el Gobierno vasco. El resultado: decenas de profesionales que pasaron a ser empleados de plantilla, y cuatro millones de euros que el ente público vasco tuvo que desembolsar a la Seguridad Social por atrasos. El Tribunal de Cuentas ha detectado, en general, frecuentes «incumplimientos de la legalidad y deficiencias en la contratación y gestión del personal», incluidos los altos cargos del ente.

La radiotelevisión vasca también incurrió en la ilegal práctica de trocear contratos para poder adjudicarlos de forma directa. En total, tres millones de euros gastó de esta forma en 2009, año en el que el socialista Patxi López sustituyó a Ibarretxe al frente del Gobierno vasco.

Galicia Tráfico tapa el texto de las señales de radar para simplificar el mensaje
El cartel solo mantiene el pictograma que indica la proximidad del control
José Manuel Pan redacción / la voz 13 Julio 2013

«Por su seguridad, velocidad controlada por radar». Estas advertencias serán pronto historia en las carreteras gallegas porque la Dirección General de Tráfico está procediendo a tapar el texto de esos carteles de aviso con el fin de ir adaptándolos a una futura recomendación europea que apuesta por la simplificación de los mensajes dirigidos a los conductores. Los últimos estudios de seguridad vial referidos a la señalización indican que el exceso de información confunde al conductor, por eso, según los responsables de Tráfico, es preferible centrar más el mensaje de lo que se quiere contar para que el conductor tenga una idea clara y rápida de lo que se quiere transmitir.

«El pictograma de la señal de radar ya está consolidado y es suficientemente conocido por los conductores. El texto apenas aporta nada en esos casos», explica María Victoria Gómez Dobarro, coordinadora de la DGT en Galicia y jefa de Tráfico en A Coruña, quien recuerda que la normativa indica que las señales de tráfico deben ser claras y sencillas, como es el caso del dibujo que muestra unas ondas que simbolizan el radar dirigido a un coche, un camión y una moto.

«La señal que indica la proximidad de un radar fijo es muy conocida», aseguran fuentes de Fomento como argumento a la simplificación del mensaje de advertencia. Con esta medida, los responsables de Tráfico también evitan cualquier conflicto derivado de aspectos lingüísticos, como ocurrió con las señales en gallego de peaje en la autopista AP-9.

Galicia Tráfico: cuando lo superfluo es peligroso
Nota del Editor 13 Julio 2013

Hay que tener el sentido común y el sentido constitucional muy flojos para tomar medidas como esta de suprimir el texto de las señales de controles de radares "para simplificar el mensaje" y obligarnos a los ciudadanos español hablantes a jugarnos la vida si pretendemos leer los textos de los paneles electrónicos que alternan el mensaje en español y en la lengua regional respectiva.

Todo un contrasentido, ¿ pero que sería del ministerio del interior sin estos contrasentidos ?

Lo único que se me ocurre es que el fabricante de las pegatinas es amiguete de algún tipo influyente, eso si, influyente en toda ocasión y gobierno, la vez anterior fueron los numeritos de los límites de velocidad para obligarnos a ahorrar combustible y a perder nuestro tiempo, lo mismo que con el atraco de tiempo y dinero de las zonas de estacionamiento regulado por contador o por tarjeta.

Si tuviéramos que dar un premio a la mayor estupidez, tendríamos que repartirlo entre los ayuntamientos y la DGT.

Ah, y no se le ocurra criticar alguna flagrante estupidez de algún agente del "orden", pues jamás tendrá razón y la larga mano de hacienda
le afanará la pasta.

 
HISTORIA DE LA RESISTENCIA AL NACIONALISMO EN CATALUÑA

Asociación Tolerancia  13 Julio 2013

Hola amigos, soy Antonio Robles,

acabo de poner en marcha un proyecto de microfinanciación (Crowdfunding) para publicar HISTORIA DE LA RESISTENCIA AL NACIONALISMO EN CATALUÑA, el relato de las ideas, organizaciones y acciones más importantes contra el nacionalismo catalán desde finales de los setenta hasta la llegada de Ciudadanos (C’s) al Parlamento. La primera obra que relata la oposición al nacionalismo desde la perspectiva no nacionalista, desde sus inicios hasta la apuesta secesionista actual.

Ante las dificultades de su publicación en Cataluña, he decidido prescindir de editoriales e intermediarios, aprovechando la brecha que han abierto las redes sociales y la irrupción de proyectos de MICROFINANCIACIÓN por Internet. Una nueva ventana por donde la Resistencia al nacionalismo puede difundir sus ideas, romper sus controles mediáticos y combatirles. Al fin y al cabo, los no nacionalistas estamos acostumbrados a hacer las cosas por nosotros mismos, sobreponiéndonos a los impedimentos de unas instituciones que, dominadas por la casta nacionalista, ocultan las realidades que se salen de su marco ideológico.

Este sistema de mecenazgo consiste en poner en el mercado un proyecto para que cualquier ciudadano pueda decidir apoyarlo con microdonaciones económicas. En este caso, para la publicación del libro “HISTORIA DE LA RESISTENCIA NACIONALISTA EN CATALUÑA”. Con una característica, cualquier colaboración tiene su recompensa, no es sólo activismo y altruismo, que también, sino intercambio de bienes. Por ejemplo, se financia el precio de un ejemplar, y en cuanto esté publicado, se hace llegar al mecenas colaborador. Hay múltiples formas de colaboración y todas nos convierten a los ciudadanos parte de una empresa común. Todo ello está perfectamente explicado en la página de la plataforma de Cowdfunding que lo hace posible.

Esta información te invita a participar en el proyecto si lo consideras digno de apoyo. Si además, lo quieres extender a tus contactos y difundirlo en las redes sociales, la colaboración se multiplica. Esta capacidad de convertirnos en editores y difusores sin permiso de nadie, nos hace más libre, no sólo para este proyecto, sino para todos los que de ahora en adelante lancemos a través de este sistema. Se acabó el que unos cuantos controlen todo.
Si quieres participar, puedes hacerlo en este enlace: http://www.lanzanos.com/categorias/29/

Para cualquier duda, no dudes ponerte en contacto a través de este correo o por cualquier otro medio.

Gracias de antemano.
Antonio Robles,
Autor de “Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña

El precio de la corrupción
Daniel Lacalle El Confidencial 13 Julio 2013.

"Any society that would give up a little liberty to gain a little security will deserve neither and lose both" - Benjamin Franklin

Recuerdo que hace unos años en Italia, en medio de un escándalo de corrupción, le preguntaron a un político local sobre un apartamento en Roma que le habían regalado ilegalmente, y contestó: "Como me entere de quién ha sido el que me ha pagado el piso, le denuncio". Visto desde el extranjero, los escándalos que leemos en la prensa española, y sus justificaciones por parte de unos y otros, me recuerdan aquel episodio.

Según el Banco Mundial, la corrupción puede recortar hasta un 0,5% del PIB de un país. Estudios de la misma entidad valoran el impacto de dicha corrupción –en todas sus escalas- hasta en un 2% del PIB de los países de la OCDE, incluido el nuestro. En un encuentro organizado por Transparency International en Lisboa, en junio de 2013, comentaban que:

- En la Unión Europea, entre un 10% y hasta un 20% del total de los contratos públicos se pierde en corrupción

- El cinco por ciento del presupuesto anual de la UE no se justifica

- Tres de cada cuatro ciudadanos europeos perciben que la corrupción se ha disparado en los últimos cuatro años

- Pero, sobre todo, supone una pérdida de casi un billón de inversión y capital anual

- A escala global, el 55% de los ciudadanos de 107 países encuestados percibe una influencia excesiva de los gobiernos en la economía

 

No es de extrañar que ante semejante situación, el capital se escape.

Demasiado gobierno, demasiado poder, demasiada corrupción. Por ello hace falta transparencia absoluta, anteponer los principios a cualquier consenso, liderazgo y cercenar el acceso desproporcionado del Estado a la caja como parte de la solución. Precisamente porque esa es la única manera de garantizar los servicios esenciales que la gente valora. Si no, con la quiebra se hundirá todo, lo superfluo y lo necesario.

 

Tengamos en cuenta que un colapso institucional, cuando la deuda se ha disparado a casi un 90% del PIB, supondría una quiebra en cadena, que se llevaría por delante a la Seguridad Social y las pensiones, que están invertidas hasta un 90% en deuda soberana, a los bancos que acumulan 241.000 millones de bonos y créditos públicos... Y con ellos a las pymes y familias.

 

¿Es casualidad que esa percepción de corrupción creciente coincida con la crisis? No. ¿Y que se genere con el aumento del intervencionismo y el gasto público, a niveles el 49% del PIB de la UE, que se supone que es precisamente para combatir dicha crisis? Tampoco. Tras gastar cientos de miles de millones, la población sufre las consecuencias de lo que parecía un sistema muy atractivo, el asistencialismo clientelista, hasta que hay que pagarlo. “El socialismo es una idea estupenda hasta que se acaba el dinero de los demás” decía Margaret Thatcher.

El helicóptero travieso ha dejado de repartir dinero entre todos, por poco que fuera, y solo se genera deuda. Hemos entregado libertad a cambio de seguridad y ahora no tenemos ni libertad ni seguridad.

La corrupción se tolera –incluso se incentiva- mientras a la mayoría le cae algo de la misma. Pero cuando se acaba el sobre de la base de la pirámide –PER, subvenciones, ayudas, primas, enchufes, contratos, amiguismo- nos entra la indignación. Por eso hay que recuperar los principios de austeridad, meritocracia y esfuerzo y dejar de pensar que volverá 2005 y la fiesta.

Porque nunca hemos vivido periodos de mayor prosperidad que cuando la libertad económica estaba en máximos y el intervencionismo en mínimos. En las economías más intervenidas, la renta media es hasta 8 veces menor que en las economías con alta libertad económica. Desde que el intervencionismo y las políticas de gasto público se han instalado en las grandes economías, la desigualdad, que se había conseguido reducir a mínimos históricos gracias a la mejora de la libertad económica, no sólo no se ha reducido, sino que se ha disparado a los niveles más altos de la democracia (índice Gini).

El dinero donde está mejor es en el bolsillo de los ciudadanos

Sin embargo, nos llevamos las manos a la cabeza cuando algunos proponen reducir gasto y bajar impuestos, que han sido las políticas que han creado riqueza y prosperidad. Como si el dinero que se despilfarra no fuera nuestro. Es el chocolate del loro. Hasta que se convierte en el chocolatón. Creer que un problema de mala gestión se va a solucionar con más dinero público, no solo es ingenuo. Es peligroso. Y creer que un problema de corrupción que parte de una sociedad acostumbrada al paternalismo asistencial se soluciona con "otros políticos", cuyos incentivos son los mismos, es suicida.

Hay que desprenderse de las manzanas podridas para que no ocurra lo que pasó con la banca, que al esconder a los malos entre los buenos y pretender salvar a todos, se acaba igualando a la baja y todos, los eficientes y los insolventes, sufren el estigma.

 

Lo que genera la corrupción, y su impunidad, es incertidumbre y miedo. Aumenta la inseguridad jurídica para alimentar al Leviatán del estado depredador que sostiene esa corrupción, que siempre nos parece "bajísima" e "irrelevante" o peor "pasa en todos lados"… Y el inversor simplemente desaparece. La palabra más usada en el mercado es uninvestable –imposible de  invertir-. Por eso ante estos casos es donde hay que poner por encima de todo los principios de libertad y honestidad, demostrar que no "ocurre igual en todos casos". Liderazgo y contundencia, no consenso y política de avestruz. Aprovechar que ahora el riesgo percibido es bajo para una catarsis real.

 

¿Sube la prima de riesgo por un caso u otro de corrupción? No en la OCDE, aunque sí en los mercados emergentes. La razón es que en los países emergentes no se parte de la base de una estabilidad institucional que se da por garantizada en la OCDE. Por tanto, la prima de riesgo sólo se ve afectada cuando se pone en peligro el estado que la ha tolerado. Es decir, no se dispara el riesgo crediticio por los escándalos. Son solo síntomas, pero muy relevantes porque son causa directa del gasto inútil, la falta de responsabilidad presupuestaria y el resultado final, el sobreendeudamiento, la debilidad y la posible quiebra.

El problema de la corrupción -y sus consecuencias- es que se convierte en un gravísimo problema financiero. Cuesta dinero cuando se pierde la confianza institucional y entonces, como en un país emergente, afecta a las primas de riesgo, que la Universidad de Cornell estima puede costar entre 300 y 350 puntos básicos de coste adicional de deuda. También cuesta por la huida de capital y caída de la inversión financiera directa, dos elementos que nuestro país necesita como el agua. 

 

Y no es un problema causado por unos políticos, como si fueran extraterrestres que han caído de Ganímedes. Son el reflejo de una sociedad, no una casualidad. Es un problema de un sistema económico que tolera e incentiva el clientelismo como modo de evitar el libre mercado, la meritocracia y la competencia.  

Hace unos meses el periodista John Müller dio una excelente charla en Madrid en Cunef y mostraba las portadas de su periódico desde finales de los 80. Dos cosas me sorprendieron:

- Desde Roldán (2,6 millones de euros más o menos) a los últimos casos (ciento treinta y seis millones de ERE, que podrían ser hasta setecientos millones, y cuarenta y siete, hasta ahora, de Bárcenas) las cantidades se han multiplicado de manera exponencial . De hecho, son las cantidades astronómicas las que diferencian a nuestro país de muchos otros donde también se dan esas corruptelas. En Reino Unido el escándalo de las dietas de los parlamentarios le costó no volver a poder presentarse a las elecciones a un 30% de ellos, por una cantidad acumulada de un millón cien mil libras (1.320.000 euros).

- La falta de impacto político. El propio Roldán decía: "Tengo dos alternativas: pegarme un tiro o tirar de la manta". Y claro, mejor que no hable. Los nombres se repiten y apenas hay encarcelados, condenados... Hay más encausados pero por una cosa o por otra, no son condenados. Nuestra tendencia maniquea a analizar la corrupción desde el "y tú más" nos lleva a justificar lo que en otros países –donde también hay corrupción- sería inimaginable. Y nos lleva a equiparar a todos, dudar y acusar a todos, buenos y malos.

Me dirán que es una exageración y que no es para tanto, que España se financia y no hay riesgos. Imaginen cómo mejoraría la financiación, y las cuentas públicas, de no existir este cáncer. Piensen que el impacto de un shock institucional es enorme y tiene efecto dominó, sobre Estado, bancos, empresas y familias. Y que ocurren, como hemos visto en países vecinos.

Justicia, dimisiones y mano dura. Los no corruptos deben saber que están empañando su prestigio tolerando el destrozo, que todos estamos financiando a los malos gestores, que además están expulsándonos del crédito, de la toma de decisiones, y apartando a los buenos de las instituciones. Eso no puede ser. Que la imagen de España no sea donde no se puede invertir.

 

El abandono de los principios, pensando que escondiendo el problema todo se olvida, ha funcionado a veces, no lo neguemos. Pero se acabó el dinero gratis. Ahora toca demostrar liderazgo, fortaleza y contundencia. Por el bien de todos. Buen fin de semana.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Desafío secesionista
La tercera Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 13 Julio 2013

La magnitud de la grieta que están abriendo en la sociedad catalana el Gobierno de la Generalitat y la minoría activa y organizada que lo secunda alcanza dimensiones tan alarmantes y tan peligrosas para el futuro de esta misma sociedad que parece llegada la hora de que intervenga, con una apelación perentoria a la cordura, la tercera Cataluña, la que no está enrolada en ninguno de los dos bandos, y que equivale a esa tercera España que, para desgracia de todos, no pudo detener la escalada suicida de la guerra incivil ni sus consecuencias ruinosas. Si hubo una tercera España encarnada en Salvador de Madariaga y Julián Besteiro, Manuel Chaves Nogales y Clara Campoamor, José Ortega y Gasset y Dionisio Ridruejo, bien puede haber una tercera Cataluña que intente silenciar, con mejor suerte que sus precursores del 36, el discurso del odio, cuyo volumen aumenta a medida que se acercan fechas asociadas a fratricidios remotos.
Un libelo obsceno

Porque del discurso del odio se trata. El título del simposio que ha organizado el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, que depende del Departamento de Presidencia de la Generalitat, lo dice todo: "España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)". La iniciativa, que historiadores de probada objetividad académica consideran despojada de rigor científico, trae reminiscencias de Los protocolos de los sabios de Sión, aquel libelo obsceno que la policía zarista fraguó para soliviantar a las masas y desencadenar pogromos: más tarde alimentó la maquinaria de propaganda nazi y hoy lo difunden los yihadistas. El hecho de que quien inaugure el simposio sea un empedernido adoctrinador comunista también es sintomático: mientras los auténticos idealistas renegaron de la ideología que dejó un saldo de cien millones de muertos, los resentidos incurables optaron por perseverar en el discurso del odio en distintos frentes. Por ejemplo, el filósofo Roger Garaudy eligió el negacionismo y el fundamentalismo islámico. Aquí y ahora, el profesor Josep Fontana abraza el nacionalismo identitario.

Tampoco es la primera vez que el agitprop monta un tinglado de tergiversación sectaria a costa del contribuyente. El historiador –este sí, en serio– Josep M. Fradera denunció en su libro La pàtria dels catalans. Història, política, cultura (La Magrana, 2009):

Actualmente se habla mucho de "memoria histórica". En el gobierno Maragall se encomendó su promoción a un negociado específico (¡si Kafka lo hubiera visto!) en el marco de la flamante Consejería de Relaciones Institucionales. El negociado en cuestión fue poblado inmediatamente por un conglomerado de profesionales especializados en la materia, con una homogeneidad casi a la búlgara, con la misión específica de promover una reivindicación sistemática de un pasado escogido selectivamente. Y de proyectarlo, como es obvio, hacia el presente.

La Sindicatura de Cuentas de Cataluña remitió un informe a la Fiscalía tras observar indicios de irregularidades con responsabilidad penal cometidas en la gestión de ese negociado dotado de "homogeneidad casi a la búlgara".

El simposio del odio contra España –¿qué otro sentimiento podría inspirar el país al que desde el comienzo las ponencias acusan de "expoliar", "humillar", “falsificar” y otras tropelías– también se caracteriza por una “homogeneidad casi a la búlgara”. Jaume Sobrequés, director del Centro de Historia Contemporánea que organiza el guirigay, informó a la prensa (El País, 7/6):

Está previsto que asistan un centenar largo de historiadores. Todos son catalanes o valencianos: "Los catalanes son los que han estudiado con más rigor estos temas. Y los que hemos invitado son los mejores. (…) Es de un españolismo recalcitrante que se descalifique a los ponentes".

Homogeneidad a la búlgara, sin el "casi". Sería ilustrativo asistir a un debate sobre el contenido de La cultura del catalanisme (Empúries, 1995), del catalán Joan-Lluís Marfany, con su inventario de los componentes racistas, xenófobos, esotéricos y elitistas que inflaman el argumentario de los nacionalistas catalanes desde finales del siglo XIX. Ingredientes estos que continúan nutriendo el proyecto secesionista.

Cerrazón maniqueísta
El pasado sofoca el raciocinio de los insurgentes secesionistas. Su cerrazón maniqueísta les impide reconciliarse con las contradicciones inherentes a la realidad histórica, que se manifiesta en fenómenos como:

– Las depredaciones de Roger de Flor y sus almogávares, que figuran, ambos, en el callejero de Barcelona.

– Lo que un editorial de La Vanguardia (5/7) definió como la "repoblación" de Valencia y Baleares por "las huestes catalano-aragonesas de Jaume I" (también presente en el callejero barcelonés), sin explicar qué suerte corrió la población anterior.

– La verdad sobre la guerra dinástica y fratricida entre catalanes austracistas y catalanes borbónicos, con unos y otros sitiando Barcelona alternadamente, en tanto que Cervera se convertía en una ciudad traidora para los primeros y universitaria para los segundos.

– La fuga del héroe Rafael Casanova y su reaparición más tarde en Sant Boi, donde ejercía tranquilamente su profesión de abogado.

– La prosperidad que benefició a Cataluña y sus habitantes después de 1714, gracias a la apertura del comercio con América y a la promulgación de leyes proteccionistas.

– Las guerras fratricidas que padeció Cataluña durante la guerra incivil, entre facciones de catalanes anarquistas, estalinistas y trotskistas.

– El protagonismo de catalanes ilustres como Fabián Estapé y Joan Sardà, a las órdenes del también catalán Laureano López Rodó, en la elaboración del Plan de Estabilización del régimen de Franco. Por fin sin fratricidio.
Esperpento desbaratado

Francesc de Carreras desbarata el esperpento embaucador (LV, 5/6):
En el programa se dice textualmente: "El objetivo es analizar con criterios históricos, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, las consecuencias que ha tenido para el país la acción política, casi siempre de carácter represivo, del Estado español en relación con Catalunya (…) los diversos ponentes analizarán las condiciones de opresión nacional que ha padecido el pueblo catalán a lo largo de estos siglos, las cuales no han impedido el pleno desarrollo político, social, cultural y económico".

Este último inciso es muy curioso porque delata una contradicción de fondo: ¿cómo es posible que un pueblo tan oprimido, perseguido y expoliado se convirtiera en uno de los más ricos, cultos y socialmente avanzados de España a fines del mismo siglo XVIII y así haya continuado hasta hoy?

La llave de la caja
Francesc de Carreras tiene más razón que un santo. Recordemos que en los años 1970 Barcelona se convirtió en un faro del pensamiento progresista y de la ilustración cosmopolita, cuya luz se proyectaba hacia el resto de España y hacia América Latina, y que ello se lo debió a una desprejuiciada pléyade de editores, escritores y periodistas. En esa época, La Vanguardia, leída en toda España, era el buque insignia de la Cataluña liberal. Ahora produce nostalgia, pena y vergüenza ver esa nave desarbolada y subordinada a la ideología retrógrada y aldeana de quienes tienen la llave de la caja, radicales que sólo aportan papelones a la marca Barcelona y la marca Cataluña.

La tercera Cataluña tiene autoridad para poner en su sitio las quimeras disgregadoras y para recuperar los valores de solidaridad que cohesionaron y enriquecieron, moral y materialmente, a la sociedad catalana. Inspiran confianza la sensatez y el aplomo de la comunidad productiva, y también la racionalidad con que algunos formadores de opinión veteranos desenmascaran a los obsesos improductivos. Se desahoga Lluís Foix, evidentemente harto de que nos tomen el pelo (LV, 4/7):

Producen cierta perplejidad las comparecencias del martes del conseller Francesc Homs al hablarnos cada semana de lo mismo, del derecho a decidir, de una carta, de la fragmentada sociedad civil y del concierto por la independencia en el Camp Nou del sábado pasado. Este hombre parece que sólo lee la sección política de algunos diarios y no se da cuenta de cómo y cuánto nos afecta lo que ocurre en el ancho mundo. Ninguna ley ni decisiones de calado social o político. (…) Se celebran cumbres de toda clase, se preparan los fastos del 2014, se anuncia un Onze de Setembre con nuevas simbologías, pero no tenemos presupuesto para este año. (…) El president Mas va a lo suyo y entiende que el derecho a decidir pasa por encima de todo lo demás. Lo que no sé es si la mayoría de los catalanes piensan lo mismo. Las urnas lo dirán.

La tercera Cataluña todavía puede inclinar la balanza del lado de la racionalidad. Pero debe darse prisa porque quienes idealizan los fratricidios de antaño no dan tregua. Para civilizarlos, habría que hacerles memorizar el texto de una placa colocada en la Plaza de las Tres Culturas de la ciudad de México:

El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. No fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy.

Aviso para historiadores y políticos endogámicos: México mestizo, Cataluña también.

16 años del brutal asesinato de Miguel Ángel Blanco
¿Qué fue y qué ha quedado del ‘espíritu de Ermua’?
ÁLVARO J. MEDINA/ J.E. PFLÜGER www.gaceta.es 13 Julio 2013

La tragedia consiguió la unidad de todos los españoles contra el terrorismo. Logró poner a la banda de ultraizquierda ETA contra las cuerdas

Jueves 10 de julio de 1997, pasaban nueve días desde la liberación del funcionario de Prisiones, José Antonio Ortega Lara. A las 15.30 horas, un comando de ETA secuestraba en la estación de tren de Eibar al concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco. Media hora más tarde lanzaban su amenaza: o el Gobierno ordenaba el reagrupamiento de los presos etarras o asesinarían al edil. La etarra Irantzu Gallastegui Amaia fue la encargada de meter a Blanco en el coche, donde le esperaba Francisco Javier García Gaztelu Txapote, el sanguinario etarra que llegó a liderar los comandos de ETA. Le encerraron en un lugar desconocido hasta ahora hasta la primera hora de la tarde del sábado 12 de julio.

Sólo tres horas después de su cautiverio la radio Eguin recibía el comunicado de ETA, que reivindicó este acto terrorista. El plazo para el Gobierno de José María Aznar expiraba a las 16.00 horas del sábado. Eguin alertó tanto a la Consejería de Interior del Gobierno vasco como al Partido Popular.

El fatídico sábado, Txapote, Amaia y José Luis Geresta Oker trasladaron a Blanco a un paraje cercano a la localidad guipuzcoana de Lasarte. La mujer esperó en el vehículo, Geresta sujetaba a un arrodillado y maniatado Blanco y Txapote le descerrajó dos tiros en la cabeza que no acabaron con su vida. El cuerpo moribundo del concejal fue localizado, sobre las 16.40 horas, se encontraba boca abajo y con las manos atadas con un cable eléctrico. Respiró aún 19 horas más, los facultativos certificaron su muerte cerebral a las 4.30 horas del domingo 13 de julio y su corazón se detuvo a las 11 horas.

Los sanguinarios etarras cumplieron su desalmada amenaza. La repulsa social alcanzó cotas no vistas desde el inicio de la Democracia. La unidad envolvió a todos los españoles. Las manifestaciones en Ermua hicieron historia, todos los ciudadanos siguieron el secuestro a través de los diferentes medios de comunicación. En Ermua, la familia Blanco estuvo arropada en todo momento. Minuto a minuto, las manifestaciones, la de Madrid, sin duda la más numerosa, clamaban por la libertad para Blanco y mostraba su rechazo a ETA. Los corazones de España exigían su liberación, desde Ermua, epicentro del espíritu que lleva su nombre, hasta Sevilla, pasando por Bilbao o Barcelona. Las manos teñidas de blanco y los españoles arrodillados gritando: “ETA, escucha aquí tienes mi nuca”, fueron los dos símbolos que aún quedan en la retina de quienes vivieron este trágico desenlace.

Un espíritu, un pueblo
Desde la Transición, nunca se había vivido un espíritu de unidad como el que reflejó la sociedad española durante aquellas 72 horas de tensión. Un sentimiento de unidad al que no pudieron sustraerse ni siquiera los políticos nacionalistas, hasta entonces siempre comprensivos con la actuación de la banda terrorista ETA.

Se acuñó entonces el término de espíritu de Ermua. Hacía referencia a las continuas muestras de rechazo a la barbarie terrorista, en muchos casos surgidas de acciones espontáneas, que se pudieron ver por televisión durante los tres días de secuestro y durante los siguientes. Quizá el ejemplo más llamativo de este cambio de actitud fue ver como en las manifestaciones que se desarrollaron en suelo vasco, los miembros de la Policía autónoma que siempre habían tenido que actuar con la cara tapada para no ser reconocidos por los asesinos terroristas, se retiraban los pasamontañas y se abrazaban con los ciudadanos reunidos para rechazar de manera conjunta la barbarie.

Durante unas horas se vivió el espejismo que parecía poner fin a las “enérgicas condenas” a las que hasta ese momento se limitaba la actuación política contra ETA, y se empezaba a articular un movimiento de rechazo conjunto contra los terroristas.

Y la gran muestra de fuerza y unión contra los violentos, la manifestación de Madrid el día 14 de julio, 24 horas después de que muriese Miguel Ángel. En ella se congregaron un millón y medio de personas. A esa misma hora, en Barcelona se reunía otro millón. Al día siguiente, Sevilla, con medio millón, o Zaragoza con 300.000 personas, querían demostrar que los españoles nos negábamos a dar un mínimo de aliento a ETA.

Y ese espíritu fraguó en la clase política. Las principales formaciones firmaron todo tipo de acuerdos para conjurarse contra la lacra de los asesinos. Unos acuerdos a los que todos se sumaban, ningún partido se atrevería a enfrentarse a la “marea de las manos blancas”.

Y dio sus frutos. En los años siguientes, la política antiterrorista del Gobierno de José María Aznar dio grandes resultados, en gran medida gracias al apoyo incondicional del PSOE, principal partido de la oposición.
Se logró ahogar a los terroristas cortando sus vías de financiación, se les sacó de las instituciones políticas para impedir que tuvieran altavoces públicos y se cerraron sus medios de comunicación porque eran voceros y propagandistas de una banda terrorista.

Y llegó la traca final, los asesinos que hasta entonces parecían invencibles, declararon un alto el fuego unilateral el 16 de septiembre del año siguiente. Era la petición de oxígeno de un grupo armado que veía como la unidad de una nación acababa con ellos.

Pero llegaron los intereses políticos, y rompieron la unidad que habían conseguido todos los españoles gracias a Miguel Ángel.

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