AGLI Recortes de Prensa   Jueves 18 Julio 2013

La deuda sigue creciendo
Primo González www.republica.com 18 Julio 2013

La crisis económica, a la que todavía le queda año y medio de vida según los analistas internacionales y domésticos, nos va a dejar endeudados hasta las cejas. De hecho, en el mes de mayo, el volumen de Deuda Pública rozó el 90% del PIB. Hay algunos países europeos, como Italia y Bélgica, principalmente, que ya tienen una deuda estatal superior al 100% del PIB. Pero España entrará en este restringido club, si nadie lo remedia, antes del verano del año 2014, según algunas estimaciones. Muchas economías, España entre ellas, han estado manteniendo el nivel de gasto de la época dorada a pesar de que a partir del año 2008 entramos en una severa crisis que no impidió que siguiéramos gastando, pero con crédito, locura que nadie se atrevió a corta.

De momento, con un 90% de Deuda sobre el PIB, la situación ya es bastante grave. A la Deuda Pública habría que sumarle la deuda que ya tienen las empresas y los particulares, por lo que la deuda total de cada español es realmente el doble del PIB, lo que significa que deberíamos estar dos años sin cobrar e ingresando el dinero en una caja común para pagar tanta deuda, privada y pública.

Tomando las cifras de población, unos 46 millones de habitantes, la devolución de la Deuda Pública española exigiría un pago de unos 20.300 euros por habitante, incluyendo todos los habitantes sin excepción, sin considerar edades. La deuda total, la que incluye al sector público y al sector privado, sería, por lo tanto, de más de 40.000 euros por persona, una cifra que supera con mucho el ingreso medio anual que logran los asalariados españoles.

En lo que atañe a la Deuda Pública, que es sólo la mitad del problema, los 20.300 euros por habitante vienen a representar casi tres veces más de lo que reflejaban las cifras del año 2008, el primer año en el que empieza a desarrollarse el proceso de crisis económica en España, cuando la Deuda Pública media por español estaba en torno a los 8.200 euros, a la que había que sumar una deuda privada también mucho más baja dado que ni había empezado la carrera expansionista de las empresas españolas en el exterior ni el fenómeno de la deuda hipotecaria se encontraba tan arraigado entre las familias españolas como sucedió unos pocos años después.

Antes de preguntarnos cómo se va a devolver esta deuda, tanto la pública como la privada, habría que esperar a que el endeudamiento deje de acumular pasivos, lo que previsiblemente no va a suceder a corto plazo, es decir, ni este año ni gran parte del que viene. La deuda no está aumentando para financiar inversiones, sino para pagar deuda e intereses más algunas otras cosas. Los intereses, por ejemplo, ya requieren unos 39.000 millones de euros anuales de coste adicional.

La cifra es respetable, pero podría ser bastante superior si no estuviéramos atravesando una etapa de tipos de interés históricamente bajos. Con tipos de interés como los de antes de la crisis económica, la devolución de la deuda, tanto pública como privada, estaría muy lejos de ser posible y nos encontraríamos en un país en situación próxima a la quiebra. En estos momentos se está planteando la posibilidad de que Estados Unidos dé por finalizada la etapa de inyección masiva de liquidez, que es la que hace posible este delirio interminable y suicida que produce créditos y endeudamiento imposible de devolver. Lo malo será explicárselo a las generaciones venideras.

La plutocracia española y su intervencionismo del mercado
Juan Laborda www.vozpopuli.com 18 Julio 2013

Una foto vale más que mil palabras. Tras negarse a responder ante el Parlamento, es decir, ante los ciudadanos, sobre el mayor escándalo de nuestra corta democracia, a nuestro presidente del Gobierno no se le ocurre otra cosa que convocar a los miembros del Consejo Empresarial para la Competitividad para analizar la situación económica y política de nuestro país, y me imagino que la suya en particular. A diferencia de otros países, donde las formas en democracia se mantienen hasta niveles escrupulosos, aquí ya nadie disimula, y definitivamente todos se han quitado las caretas.

Si analizamos la composición de este Consejo se puede observar como la mayoría de estas empresas apenas generan empleo y valor añadido dentro de nuestra querida España, y que son ellas quienes realmente han vivido muy por encima de sus posibilidades. Resulta grotesco que los miembros de dicho consejo “hayan reconocido la labor reformista del Gobierno, hayan invitado a que se mantenga ese impulso y hayan considerado que la estabilidad política es lo que permite la fortaleza económica y salir de la recesión”. ¡Faltaría más!

El intervencionismo del mercado
Las reformas financiera, energética, y laboral, se han elaborado al dictado de sus intereses espurios. Y qué decir del regulador único, a todas luces contrario al derecho comunitario, como recalcó la vicepresidenta de la Comisión, Neelie Kroes, quien envió una carta el pasado febrero exigiendo cambios a la propuesta legislativa de unificación de los reguladores. Textualmente Kroes afirmaba “La propuesta legislativa infringe la letra y el espíritu del derecho europeo en materia de telecomunicaciones. La Comisión no tendrá más opción que abrir un procedimiento de infracción si la legislación se adopta sin cambios sustanciales relativos a la independencia y las funciones del regulador”.

Con la actual crisis sistémica, las élites corporativas tratan de rediseñar una nueva política económica que eufemísticamente denominan austeridad fiscal expansiva, a través de la cual, y de espaldas a los poderes democráticos, quieren recuperar sus tasas de ganancia a costa de los ciudadanos.

Resulta paradójico que el Consejo Empresarial para la Competitividad esté formado por miembros de un sector bancario insolvente, en pleno proceso de concentración, lo que aumenta sin duda el riesgo sistémico de nuestro país. El gobierno, éste y el anterior, en vez de combatir la concentración y creación de monstruos too big to fail, ha facilitado la constitución de oligopolios, sin ningún control del riesgo. Ya ni hablamos de los más de 100.000 millones tirados a la basura entre FROB, y Sareb.

Junto a la banca, destaca la nutrida participación del sector constructor y de los antiguos monopolios naturales, es decir, telefonía y energía, aderezado con algún sector de la distribución –Mercadona, El Corte Inglés, y Mango-. La inmensa mayoría de ellos, salvo alguna excepción honrosa, que la hay, presentan graves problemas tanto por la situación económica de nuestro país como por sus errores estratégicos, especialmente en el proceso de internacionalización, donde compraron muy caro. Por eso intervienen en defensa de sus intereses, no de la libre competencia.

Surge así el intervencionismo del mercado en nombre del no intervencionismo. En la práctica, el libre mercado, tal como lo entienden estos grupos de poder, no es otra cosa que intervenir el mercado por medio de lobbies, comprando voluntades políticas, para que subsidien a determinados grupos con dinero estatal. Entonces, puestos a exigir, piden que el gobierno no interfiera para proteger al ciudadano en situaciones límites como la actual. Corrompen el gobierno y luego piden un gobierno pequeño.

La crisis actual, no es más que el producto de un capitalismo desenfrenado y sin control, donde el concepto de egoísmo sano de Adam Smith se ha convertido en una avaricia sin límites que ha impulsado la aparición de tremendas burbujas económicas, cuyo estallido estamos sufriendo en nuestras carnes.

Para cuándo un Roosvelt
Ojala algún día, dentro de nuestra clase política, se escucharan voces como las de Franklin Delano Roosvelt, quien al iniciar la campaña electoral que le llevó a su segundo mandato ofreció en el viejo Madison Square Garden un discurso vibrante, donde hizo una descripción del gobierno del dinero organizado. Se lo recomiendo encarecidamente señor Rajoy.

“Durante casi cuatro años ustedes han tenido un gobierno que en lugar de entretenerse con tonterías, se arremangó. Vamos a seguir con las mangas levantadas. Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca insensible, los antagonismos de clase, el sectarismo, los intereses bélicos. Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice de sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno del dinero organizado es tan peligroso como un gobierno de la mafia organizada. Nunca antes en nuestra historia esas fuerzas han estado tan unidas contra un candidato como lo están hoy. Me odian de manera unánime, y yo doy la bienvenida a su odio. Me gustaría que mi primer gobierno fuera recordado por la batalla que libraron el egoísmo y la ambición de poder. Y me gustaría que se dijera que durante mi segunda presidencia esas fuerzas se encontraron con la horma de su zapato”. ¡Qué diferencia!

El alzamiento nacional.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Julio 2013

Que no se asuste nadie. No voy a traer aquí la efeméride de un pasado lejano que muchos se empeñan en resucitar y no olvidar a pesar de los 77 años transcurridos. Pero si algo es cierto es la máxima que dice que aquél páis que olvida los errores del pasado, está condenado a repetirlos. El éxito de la convivencia se basa en el respeto mutuo. Cuando ese respeto falla, surgen los conflictos y el distanciamiento, que tras una etapa de falta de diálogo, acaba en ruptura. España está, lenta pero inexorablemente, caminando hacia su ruptura.

Hay una encuesta que es demoledora y que refleja el desencanto de los españoles con el actual sistema. Se señala a los políticos como el segundo mayor problema tras la crisis económica. Y si pensamos que la crisis económica tiene su causa en la pésima gestión de esos mismos políticos, vemos que en realidad la casta dominante se percibe como la responsable máxima de los males que aquejan a la sociedad. Hay un divorcio imparable entre los ciudadanos y sus dirigentes, que lejos de asumir sus responsabilidades, se mantienen en sus cargos y se blindan judicialmente.

Y es que la crisis económica ha dejado muy herida a la sociedad española, alcanzándose cotas de pobreza solo equiparables a épocas tan lejanas como las que dieron origen a revoluciones, a la "lucha de clases" y a la radicalización de los sistemas de gobierno. Hace no demasiados años, era impensable que el nivel del paro llegase a más del 27% de la población activa y que el paro juvenil fuese mayor del 50%. Hace pocos años era impensable ver cómo millones de familias se veían abocadas a la pobreza, a acudir a comedores públicos y que los niños debieran recibir en los centros escolares suplementos alimenticios.

Y es en este escenario tan desolador donde la casta política solo se esfuerza en exprimir los bolsillos de los ciudadanos, con subidas de impuestos, costes de elementos básicos como la luz, el agua, copago sanitario,etc. para mantener toda su descomunal estructura y satisfacer su incontrolado gasto. La sociedad ha llegado a un punto de inflexión,al límite de su capacidad de aguante, donde su única salida es la ruptura total que la libere de este insoportable yugo y el comienzo de una nueva etapa en libertad y respeto.

La única duda que surge es si esta sociedad va a tener el valor para provocar esa ruptura y no acobardarse ante el maltrato y abuso de poder que ejercen contra ella. Quisiera creer que vencerá el sentimiento de libertad.

¿Fue justificada la rebelión del 18 de julio contra el Frente Popular?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 18 Julio 2013

¿Pero por qué la izquierda se empeña en celebrar una derrota suya?
Seré sincero. Para mí la Segunda República y la guerra tendrían que ser asuntos limitados ya a los historiadores, pero es imposible, porque la izquierda los usa para legitimarse y dividir a la sociedad española en buenos y malos, como comprobamos en los años negros de Zapatero: los descendientes de cargos franquistas y los que juraron los Principios Fundamentales del Movimiento para ser fiscales y catedráticos se atreven a reñirnos a los demás españoles que no aceptamos sus diktats sobre la memoria histórica. Escribí sobre esta paradoja cuando recogí la noticia de que el papá del socialista extremeño Guillermo Fernández Vara fue fiscal desde 1945.

¡Qué curioso! Los padres franquistas de todos los progres eran unos santos varones que sólo se ganaban las habichuelas. Parece ser que sólo eran malos y represores los padres franquistas de los que no son de izquierdas.

El martes 16, en Intereconomía, la única televisión que organiza debates sin recurrir a los tertulianos a los que hemos visto envejecer en pantalla desde los años 80, se juntaron, por un lado, Pablo Iglesias, Tania Sánchez Melero y Ramoncín, y por el otro Fernando Paz, Kiko Méndez-Monasterio y Eduardo García Serrano.

Ahí comprobamos que la extrema izquierda sigue anclada en los mitos de 1931 y 1936 para evitar pensar. Por ejemplo Tania Sánchez, diputada de IU en la Asamblea de Madrid, afirmó que ella no se reconocía en la bandera rojigualda porque era con la que se había sublevado la media España de siempre para masacrar a la otra media. Mola, Franco, Queipo de Llano, Yagüe y compañía se sublevaban con la bandera tricolor... y luego en la transición los socialistas y los comunistas enviaban a sus mamporreros a retirar por las buenas y las malas las banderas republicanas (de la Segunda, porque la Primera usó la bicolor).

Ya no es que apoyen una ideología que ha causado más de 100 millones de muertos y eliminado la religión y la libertad donde ha podido gobernar, es que mienten sobre hechos. Como ocultar las invocaciones a la guerra civil pronunciadas por los Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto y Santiago Carrillo.

Como ya he escrito varias veces, España sigue siendo diferente porque no tiene una izquierda patriótica como la francesa o la alemana o la italiana.

Os dejo unos párrafos de un artículo de Pío Moa sobre la legitimidad de la sublevación del 18 de julio de 1936:

el Frente Popular se compuso, de hecho o de derecho, de stalinistas, socialistas exacerbados, anarquistas, golpistas republicanos y separatistas catalanes, más el ultrarracista PNV. Y no por casualidad todos estos “demócratas” terminaron bajo la protección de Stalin. En la guerra, la cuestión de la democracia no representó ningún papel. Se trató de la lucha entre quienes querían implantar un régimen revolucionario y destruir la cultura cristiana y la integridad nacional, y quienes defendían la continuidad de la nación y de su ancestral cultura católica. Ese fue el contenido esencial de aquella contienda

Por terminar: he sostenido que la rebelión del 18 de julio del 36 es la más justificada desde la rebelión contra Napoleón en 1808. Cuando los useños se rebelaron contra el yugo inglés, necesitaron justificar tan grave resolución con argumentos sólidos: Inglaterra les sometía a un yugo tiránico imponiéndoles impuestos y negándoles la correspondiente representación. Su guerra de independencia lo fue también, en parte, civil, pues muchos colonos preferían seguir sujetos a Inglaterra. Me parece claro que la rebelión cívico-militar (pues así fue, como admite Viñas y señaló abundantemente Ricardo de la Cierva) de 1936 en España, estuvo más justificada todavía.

LOS PENSADORES DE LA IZQUIERDA EXPAÑOLA
Beatriz Talegón:
"No soy muy amiga de las teorías conspiratorias, pero ya en aquel momento de ir a las manifestaciones y a las asambleas [el 15 de Mayo de 2011] empecé a ver cosas que me hacían preocuparme, y ahora ya se dice con más fuerza: hay quien plantea que detrás de todo esto [el Movimiento 15-M] puede incluso que esté la derecha", dijo Talegón en una entrevista en Radio Hache de Argentina.

En el análisis de la política, "ese movimiento empezó el 15 de Mayo moviendo a la gente a que no votara, y el resultado final fue que el sector crítico, que suele estar más a la izquierda, no acudió a votar y el resultado electoral ha sido una mayoría absoluta de la derecha".

Eduardo Madina:
George Bush "mata gente a la puta cara"

El ‘caso Palau’ o la desvergüenza nacionalista
Editorial www.gaceta.es 18 Julio 2013

El monto de la rapiña, el prestigio y arraigo social de la entidad saqueada y los apellidos del principal encausado convirtieron el caso Palau en un escándalo de primera magnitud en toda España.

El titular del Juzgado de Instrucción número 30 de Barcelona, Josep Maria Pijuan, ha dado por concluida la instrucción del llamado caso Palau, un caso arquetípico de corrupción política, consistente en el saqueo de una entidad cultural, utilizada como pantalla para la recepción de unas donaciones que en realidad eran coimas pagadas por una constructora a intermediarios y un partido político, a cambio de la concesión de importantes obras públicas. Un caso de libro, de cerca de 20 millones de euros, de los que se ignora aún el paradero de unos 9, y de los que no se ha devuelto ni un céntimo, como es ya costumbre en este país.

El monto de la rapiña, el prestigio y arraigo social de la entidad saqueada y los apellidos del principal encausado convirtieron el caso Palau en un escándalo de primera magnitud en toda España; pero la sordina con que los medios catalanes han venido tratando la instrucción, más la proliferación de otros escándalos en el resto del país, habían dejado el asunto bastante arrinconado en términos de notoriedad pública, pese a que, entre otras circunstancias vergonzosas, el partido que hoy gobierna Cataluña tenga su sede embargada para hacer frente a sus eventuales responsabilidades.

La conclusión de la instrucción del caso Palau viene a coincidir con el enorme ruido mediático del caso Bárcenas, que afecta –al menos políticamente– al Partido Popular, y el rosario de imputaciones de altos cargos del PSOE en el colosal fraude de los ERE de Andalucía. No es posible, a la vista de este panorama, evitar el diagnóstico: la corrupción ha podrido, apenas sin excepciones, a los partidos políticos españoles que tienen o han tenido responsabilidades de administrar dinero público. La crisis moral de nuestra política afecta a todo el sistema. Puede haber políticos honrados, pero aun en estos casos es de lamentar una inhibición que, probablemente, deriva de la práctica imposibilidad de elevar una voz de protesta en el interior de los partidos: el que disiente es marginado y reducido a la inexistencia política.

Causa vergüenza y asco contemplar cómo los partidos claman y se desgañitan contra sus competidores en los casos que les conviene airear, y callan como piedras en los que les afectan a ellos. Estos comportamientos –entre los que destaca por su singular inverecundia la amenaza de moción de censura del PSOE contra el PP– son fuente de descrédito público de la noble actividad de la política, y fábrica de antidemócratas, que atribuyen a la democracia lo que es en realidad su culpable falsificación. Las consecuencias de esta podredumbre, si los propios partidos no ponen remedio, no pueden sino conducir al país al desastre.

La despedida de Cataluña como colofón
Manuel Muela www.vozpopuli.com 18 Julio 2013

Mientras el Estado se disuelve en medio de procesos judiciales por corrupción institucional y ajustes de cuentas en el seno de la derecha gobernante, una parte del mismo, Cataluña, va consolidando su propio guión para independizarse y buscar una vida mejor para los catalanes: el avance del nacionalismo desde la Diada de septiembre de 2012 está siendo espectacular, según cuentan los que viven y trabajan allí, no tanto por el mérito de los dirigentes nacionalistas como por la imagen de decrepitud y de falta de futuro que ofrecen las instituciones estatales españolas. La política española ha dejado de interesar en Cataluña y los partidos que se sustentan en la misma, PP y PSOE, van reduciendo su espacio electoral de forma significativa, cuestión verdaderamente grave en el caso del PSOE que hace bien poco era la primera fuerza parlamentaria allí. En el resto de España, triste y poco informado, las pulsiones de lo catalán se reciben como lejanas o sencillamente se despachan como chifladuras sin porvenir de cuatro nacionalistas. Un cuadro desenfocado que, a mi juicio, impide ver la nueva realidad política y social que emerge por una de las esquinas más ilustres del solar español, como colofón de ésta crisis española del siglo XXI.

El catalanismo político a la búsqueda de masa crítica
Después de la gran explosión de la última Diada, que sorprendió a propios y extraños, ya comenté que “la política del avestruz que parece inspirar la mayoría de las declaraciones gubernamentales no creo que merezca demasiado análisis, salvo el de constatar el grado de duda y de desazón que les plantea un proyecto de independencia que no estaba en su guión, aunque, como he tratado de resumir, no ha sobrevenido como una repentina tormenta de otoño, sino que es resultado y consecuencia de décadas de preparación”. Pero éstas y otras reflexiones análogas se han ido perdiendo en la selva del lenguaje administrativista de los portavoces oficiales, ¡como si la independencia catalana fuera un expediente administrativo más!, salpimentadas por un españolismo de brocha gorda, émulo del utilizado por algunos nacionalistas catalanes. Muy pocos han querido debatir y analizar el fenómeno desde la perspectiva social y constitucional para intentar su ordenación o corrección con el fin de evitar más daños al doliente cuerpo nacional. Por arte de esos comportamientos y con la ayuda inestimable de la depresión económica que no cesa, los catalanes parecen claramente decididos en pro de la independencia que, a su juicio, será el instrumento para aliviar sus problemas. La cuestión, por tanto, es saber con qué argumentos se les puede disuadir de su fijación. Me temo que nuestro Estado deshilachado tiene pocos por la vía democrática. Ni siquiera la hipotética e improbable apertura de un proceso constituyente sería bastante.

El catalanismo político cuenta más de cien años de existencia; siempre fue un proyecto nacionalista burgués, influyente pero no mayoritario socialmente, que era referente de la vida pública española y determinante en las etapas parlamentarias tanto de la Restauración canovista como en la Segunda República Española. Durante ésta última consiguió gobernar en Cataluña, aunque no obtuvo la anhelada mayoría social que es la pretensión de cualquier movimiento nacionalista para construir un Estado propio: la fuerza del anarquismo de entonces se lo impidió y, a la postre, fue una de las causas de la perdición de ellos, los nacionalistas, y de la propia República. El socialismo era prácticamente inexistente en Cataluña y las ilusas burguesías gobernantes en Barcelona fueron devoradas por los extremismos de una época trágica en España y Europa.

Con la Transición el nacionalismo ha conseguido la mayoría social
Pero ese cuadro tradicional ha ido cambiando a lo largo de la Transición: el nacionalismo burgués ha gobernado allí desde principios de los años 80 y ha sido referente importante de la vida parlamentaria en Madrid. Con gran decisión y no poca inteligencia ha trabajado todos estos años para obtener la mayoría social, que es un concepto distinto del de la mayoría electoral o parlamentaria; y en ese camino ha contado con la ayuda inestimable de los gobiernos españoles y la contribución definitiva del Partido Socialista de Cataluña, el socio del PSOE allí. Desaparecido el viejo anarquismo y devaluado lo español, resultaba más fácil aunar voluntades a favor del nacionalismo.

El cuadro político de la Cataluña de hoy se compone básicamente de dos fuerzas nacionalistas tradicionales, el centro derecha de CiU y el centroizquierda pujante de ERC, acompañadas por la izquierda nacionalista del PSC, de IU y de la CUP. Al margen de todos ellos, dos fuerzas no nacionalistas, el PP y Ciudadanos, que se disputan el mismo y exiguo espacio electoral. Ahora sí se puede afirmar que el independentismo tiene la masa social crítica suficiente para dar el paso hacia el Estado catalán. Y en esa tarea están los últimos nueve meses, aprovechando la crisis económica y la debilidad política y constitucional del Estado español. En los meses próximos, por consulta plebiscitaria o decisión del Parlamento catalán, podríamos asistir a la declaración de independencia. Saben de la incapacidad extrema de Madrid donde existe una mayoría absoluta que está siendo pulverizada por la insatisfacción ciudadana y las banderías suicidas de la propia derecha que la ostenta. Se han enajenado cualquier apoyo político o social con su arrogancia vacía.

Cuando se escribe el comentario estamos en la resaca de la declaración judicial del famoso tesorero que, cual nuevo Antonio Pérez, ha puesto en jaque al Poder, con la diferencia de que no existe Felipe II. Lo que existe es un presidente del Consejo de Ministros, ayuno de autoridad y asediado por los buitres de su partido, dispuesto a resistir y a ofrecer al Ruedo Ibérico el espectáculo a cámara lenta de su caída con la incógnita de qué se llevará por delante, además de a su propio partido. Las oposiciones parlamentarias, desconcertadas, acusan la rigidez del sistema y parecen bloqueadas para desatascar la situación. Volvemos a reeditar los finales de Felipe González que precipitaron, no lo olvidemos, los nacionalistas catalanes cuando le retiraron su apoyo. Ahora los nacionalistas no van a retirar apoyo alguno, sencillamente se van a marchar mientras aquí seguiremos discutiendo, o mejor dicho, lo discutirá el establishment castizo, si el PIB continuará más o menos plano o si la prima de riesgo sube o baja unos enteros. Nos duele la estampa dramática de un país que hace mucho que perdió el oremus.

Urge reformar la financiación de los partidos
Editorial www.gaceta.es 18 Julio 2013

Seguir atribuyendo al Tribunal de Cuentas el control de estos asuntos es ganas de tomar el pelo a los españoles.

No hay ninguna ley que obligue a cometer delitos, pero algunas lo facilitan. Este es el caso del régimen legal que afecta al funcionamiento de los partidos y a su financiación, tema que tan pródigo ha sido y sigue siendo en escándalos que han hecho que la confianza de los ciudadanos en los políticos se halle en estos momentos en un nivel mínimo. Casos como Filesa, Palau, ERE o Bárcenas son una muestra de que no sólo hay gente que delinque, sino que el entorno en que se mueven los partidos facilita extraordinariamente esas conductas.

Las supuestas necesidades de financiación de los partidos han sido la excusa piadosa para que unos cuantos hayan hecho sus fortunas al socaire de ayudas tan supuestamente desinteresadas, y/o para que otros hayan percibido cantidades de dinero negro con las más variadas excusas, siempre inverificables. El problema es que estas prácticas hayan podido existir y puedan seguir existiendo, como lo harán, sin duda, si no se cambian las reglas de funcionamiento y control de los partidos, si no se introducen sistemas de control, de democracia interna, de competencia política y de transparencia económica.

La financiación de los partidos, y de los sindicatos y entidades asimilables, debería recaer principalmente, como ocurre en otros países de nuestro entorno, en los militantes, de manera que ellos mismos tuviesen interés en comprobar qué clase de gastos se asumen y cómo se retribuye a los distintos colaboradores, cuestión que, ahora mismo, constituye un auténtico arcano. Seguir atribuyendo al Tribunal de Cuentas el control de estos asuntos es ganas de tomar el pelo a los españoles, porque el Tribunal ni tiene medios, ni fuerza, ni, en último término, independencia suficiente, para otra cosa que para echar paternales rapapolvos a los que incumplen las muy laxas normas de control.

Los partidos entregan al Tribunal unas cuentas a medio camino de las de la lechera y las del Gran Capitán, una auténtica broma que no les debemos seguir permitiendo. Una norma, como la alemana, que evite que la financiación pública pueda superar en su monto la cifra de ingresos, por aportaciones y donaciones, perfectamente documentadas, de procedencia privada, tendría efectos inmediatos, porque, como es lógico, serían los propios militantes, diputados y dirigentes, los primeros en exigir que las cuentas estén claras, cosa que ahora no ocurre.

Financiación o finiquito de los partidos
Nota del Editor 18 Julio 2013

Eso de marear la perdiz para que parezca que algo cambia y que todo siga igual está muy visto. Nuestro problema son los profesionales de la política y ellos no pueden ser la solución. Si los partidos necesitan financiación, se convierten automáticamente en un problema, tanto porque la financiación tiene que salir de alguna parte (siempre de nuestros bolsillos) como porque con la financiación consiguen expulsar a la ciudadanía de la participación en la gestión del estado, que al final es de lo que se trata, de gestionar el estado (nosotros) y expulsarnos de la  gestión (los profesionales de la política). Su financiación tiene por objeto seguir organizando el tinglado para que nosotros tengamos enfrente un muro imposible de saltar y ellos hacer detrás lo que más les beneficia. Nosotros no podemos organizar actos electorales, no podemos difundir nuestras ideas, no podemos participar en la política porque ellos imponen las normas que nos expulsan, esquilman nuestro dinero para organizar su propaganda para captar gentes vulnerables con el cerebro embotado por el entorno descerebrado que nos rodea.

Cuando algún sujeto habla de "nuestro sistema democrático" échese a temblar, pues da por supuesto que Vd es idiota y él y sus amiguetes siguen beneficiándose del sistema.

España y Portugal, parecidos razonables
Luis Riestra El Confidencial 18 Julio 2013

Pasadas unas semanas desde que estalló la tormenta lusa por la renuncia de su ministro de Finanzas, Vitor Gaspar, arquitecto del ajuste portugués y del paquete de asistencia de 78.000 millones de euros por la UE (52.000 millones) y el FMI (26.000 millones), sustituido por la secretaria del Tesoro, María Luis Alburquerque, creo conveniente que nos detengamos a analizar la situación de Portugal, no solo por el efecto contagio sobre nuestra prima de riesgo o porque tengamos importantes inversiones allí, si no porque nuestras similitudes y diferencias también nos ayudan a entender nuestra situación.

El camino a la insolvencia
En el euro, cuando un país lo hace muy mal, o mal durante mucho tiempo, el ajuste fiscal es inevitable y, llegado un extremo, la bancarrota es la solución natural, aunque se la enmascare bajo el nombre de reestructuración con quitas. La mala gestión pública portuguesa, que viene de muy atrás, ha hecho que su estructura económica sea incompatible con la viabilidad fiscal y se puede ver claramente en la evolución de su ratio deuda pública sobre producto interior bruto (línea verde en la siguiente gráfica, la roja es España). 

 deuda pública de Portugal y España

Esa deuda del 125% del PIB, modelo UE para destruir estados y cuya previsión del FMI a 2017 encontramos demasiado optimista, es insostenible, salvo en unas condiciones muy especiales como vimos en el caso de Bélgica, pero es que además, de cara a futuro, el tiempo que necesita Portugal para cambiar su modelo productivo, dado el entorno internacional, hace casi imposible que genere los excedentes necesarios y menos con un bono a diez años cerca del 7% que acerca el gasto en intereses al 20% de los ingresos, y todo sin contar con que las recientes tensiones en los tipos globales se vuelvan permanentes.

La generación de excedentes
Su cuenta corriente de la balanza de pagos, que es como la cuenta de resultados del país, ha estado en déficit (línea verde, siguiente gráfica) la mayor parte del tiempo a pesar de las continuas devaluaciones (el escudo pasó de 25 por dólar en 1975 a 225 en 2001), convirtiéndose así en un ejemplo de que devaluando no se es más competitivo, como también vimos en el caso del Reino Unido, dado que su problema es principalmente de gestión pública. Por otro lado, creo que las previsiones de España (línea roja) para el 2013 son demasiado optimistas. 

cuenta corriente de Portugal y España  

Hemos incluido los datos de la crisis española de 1864-66 (línea gris, 1866 sería 2009) que tan bien nos glosó Javier Ruiz en base a un estudio del BCE; ese período lo tratamos de otra forma en La depresión clásica española. Dicho estudio del BCE, que llega hasta 1873, estando bien como investigación histórica de primer escalón, al recabar datos, y de segundo escalón, al utilizar los de otros, es muy deficiente al no analizar lo importante: el sistema monetario y la posterior adhesión a la unión monetaria latina (que también tratamos), la supervisión bancaria y estimar la cantidad de dinero, tres cosas que se intuyen en el Plan Portugués de 2012; justamente los mismos defectos que tanto hemos criticado a nuestro pésimo Banco de España, responsable principal de nuestra ruina económica reciente.  

Portugal, con un orden cívico totalmente ajeno a la realidad de la globalización, debe ahora hacer un rápido ajuste del desequilibrio exterior que solo es posible con una contracción brutal del nivel de vida, algo que a su vez produce un enorme agujero fiscal. El objetivo de déficit público para 2013 era 3,0% del PIB y ya lo han subido dos veces hasta el 5,5%, pero no es que sus objetivos sean incorrectos, es que el calendario, las dimensiones del cambio estructural y los recursos disponibles lo hacen difícilmente alcanzable. 

 déficit público de Portugal y España

La persistencia del desequilibrio fiscal, la necesidad de hacer recortes adicionales y un peor entorno internacional hacen difícil que Portugal crezca y cree empleo a fin de mejorar sus ingresos fiscales y reducir el peso de una deuda más cara, que sobre el PIB es mucho mayor que la española. Las previsones de crecimiento españolas los vimos en Ciclo económico y empleo previsible y las últimas del FMI se parecen bastante a las nuestras (¿las haríamos mal?) que, lógicamente, variarán según el sector.

 crecimiento de Portugal y España

La mayor diferencia estructural
Aparte de ser un país atlántico, cosa que aminora su potencial turístico, por el tamaño de su economía, Portugal, a diferencia de España, no pudo desarrollar una industria pesada de la potencia de la nuestra (y otras, como la automotriz). Cabe destacar que el destrozo español en siderurgia, metalmecánico, naval y nuclear, que por sus sinergias y desarrollo de clústers hoy pesa como una losa sobre nuestro paro estructural. Obviamente, no nos olvidamos de los responsables, como Almunia que hoy reincide. ¿Trabajan para la competencia? No lo sabemos pero lo parece. Roto ese juguete, nuestros políticos fueron a por el sector financiero y energético y ahí siguen; ahora apuntan a la sanidad.

 inflación y desempleo en Portugal y España

Las raíces y clústers de nuestra industria pesada, localizadas, como muchas otras, según los ideales del régimen de Franco, están ahí, aunque muy deterioradas y mientras unos intentan vender otros siguen con sus esquemas obsoletos de mesianismo político. En la gráfica anterior también se ve como las devaluaciones trajeron inflación y anularon la supuesta ventaja de la moneda propia, siendo el error más acusado en Portugal que en España.

Cambio de era generacional
España y Portugal son los únicos países de Europa occidental donde el mesianismo político no ha sido derrotado y no deja de ser curioso, que teniendo ambos países una profunda influencia católica, iglesia que condena como “intrínsecamente perverso” lo que llama mesianismo secularizado (punto 677 del enlace), su clero haya apoyado distintas formas de nacionalismo. Lamentablemente, por problemas de espacio, no podemos entrar a fondo en el interesante ciclo generacional portugués.

Desde el establecimiento del actual sistema de libertades con votaciones recurrentes, la Revolución de los Claveles está presente en las cosas más comunes, como la introducción del informe de McKinsey sobre competitividad portuguesa (véanlo en la introducción de este enlace), que es de un mesianismo político de lo más patético. Así llevan arruinándoles desde la Revolución de los Claveles inflando ilusiones de tierras prometidas tipo “democracia”, CEE, luego CE, UE, el euro, etc., que eso de vender por el mundo, ser industriosos e innovadores, cosa natural en ellos, es demasiado terrenal para sus políticos; más o menos como aquí. Si Enrique el Navegante levantara la cabeza, los colgaba del palo mayor.

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Portugal, que en el exterior levanta menos animosidad que España, incluso en sus antiguas provincias de ultramar, donde algunas como Macao son verdaderas puertas comerciales a Asia, perdió enormes oportunidades, rizando el rizo y convirtiéndose en una maraña burocrática corrupta que ahoga su potencial expansivo y los lleva a la ruina. Si uno lo compara con Chile, que tuvo 20 años de malos precios del cobre (1982-2002), casi que no se lo puede creer, así que la salida ha de aparecer, esperemos que pronto, aquí y allí. Lo más grave de Portugal ha sido la necesidad permanente de que su población emigre y el envejecimiento demográfico que padecen, dos fenómenos propios del mesianismo político, allí, aquí o en los antiguos o contemporáneos “paraísos” socialistas.

población de Portugal y Chile

Cambio generacional
Afortunadamente ya está en marcha aunque el destrozo que les dejan tiene difícil arreglo. En la cronología de la crisis portuguesa, el primer ministro, el socialdemócrata (derecha no confesional) Pedro Passos Cohelo, con infancia en Angola, un nómada para la transición generacional, gobierna coaligado con los populares (democristianos) de Portas, quien renunció para crear una crisis de gobierno según sus intereses. Esperemos que encuentren una buena solución porque los cambios de ciclo generacional pueden ser violentos si no se hace política generacional con altura de miras, que en su caso debería incluir, además, un cambio en la forma de gobierno y, dentro de su república, no les recomendaríamos nada inferior a lo que queremos para España. No me asustan sus retos económicos y las soluciones necesarias pero, como aquí, necesitarán veinte años de buena gestión.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La cosa va de sartenes y de cazos
Así está el patio www.gaceta.es 18 Julio 2013

La política siempre va a atraer a cierto número de aprovechados, como las guarderías tientan a los pedófilos.

Hoy he decidido obviar el asunto del mes. Huele a puchero rancio, nos convierte en un país de opereta y no hay modo de aclararse entre una oposición que se agarra a un clavo ardiendo para volver a la poltrona, un partido autista en el poder y unos periódicos que se mueren por jugar a quitar y poner presidentes.

Tampoco quiero atizarle más a la derecha oficialista mediática. Cuando el mejor modo de parodiar a alguien es citarle la cosa pierde toda la gracia. ¿Qué queda, después de poner el titular con que abre ABC, “Rajoy no cede al chantaje de Bárcenas y sus cómplices”? Nada, salvo llorar. ¿Hay algo que decir tras enseñar la portada de La Razón, ese ubicuo Rajoy, en imagen y palabras, ahora con el dedo señalando el esplendoroso futuro bajo la declaración “Voy a cumplir mi mandato”? Sólo el silencio. Por lo demás, si el mandato de Rajoy es hacer lo que ha hecho hasta ahora, no sé qué utilidad tienen los programas electorales; que los manden a Venezuela, que tienen un problema de desabastecimiento especialmente humillante.

Decía Jefferson preferir un país con periódicos y sin Gobierno, que con Gobierno y sin periódicos, pero en el nuestro los periódicos –los medios– son extensiones de los partidos políticos, de un servilismo atroz. ¿Cuarto poder? No me hagan ustedes reír...

Nuestro venerado director, a quien Dios guarde luengos años, describía el lunes una ficticia anécdota en la que a unos manifestantes se les caía literalmente la cara al suelo. Doble ficción, porque aquí la tenemos todos acorazada. El País puede sermonear con cara larga en su editorial, “Explicación pendiente”, aunque nadie espera de ellos que expliquen cómo el Gobierno –este y todos los anteriores– ha tenido que mediar una y otra vez para que los bancos, que no sueltan un euro ni exprimiéndoles, sigan prestando millonadas a una empresa, Prisa, con una deuda que da miedo sólo citarla. Esa es una información que no vale la pena escribir, supongo.

Los más fanáticos hablan de esto como si fuera cosa nueva, nunca visto en la izquierda; los más moderados hablan de la corrupción de los partidos, pero también como si fuera algo extraordinario y en absoluto esperable, y la cosa consistiera en apartar las tres grandes manzanas podridas –PP, PSOE y CiU– o depurarlas. Y leyes, claro, muchas leyes.

Llego desde Público al blog de Juan Carlos Monedero y su última columna, “Una modesta proposición para salir del sainete democrático” donde propone que un juez puro aplique la Ley de Partidos y los ilegalice. De un plumazo. Añade: “Esa ilegalización del PP, del PSOE y de CiU obligará a que en las nuevas listas políticas que surjan, como le ocurrió a Bildu, tendrá que presentarse gente nueva que nunca antes haya optado a un cargo electo”. ¿No hay nada que les haya sonado raro? ¡Naturalmente! La ausencia de Izquierda Unida. Pues ahí va una mala noticia, Juan Carlos: los casos de corrupción de IU se corresponden grosso modo con su influencia política. En Google me salen bastantes: 20 casos abiertos en 2009, por ejemplo y, más reciente, cuando dejaron de pagar las cotizaciones a la Seguridad Social de sus empleados en la Comunidad de Madrid el año pasado.

No, no es un “y tú más”. Es un triste recordatorio de que, pace Monedero, la solución propuesta nos devolvería a la casilla de salida para una partida que acabaría igual. Monedero pretende que los partidos más votados están llenos de personajes atrabiliarios dispuestos a pillar lo que se deje, pero esa es una versión muy poco realista de cómo son los cosas. La política siempre va a atraer a cierto número de aprovechados, como las guarderías tientan a los pedófilos o la policía a los matones. Es la naturaleza humana.

Que siga la purga. Pero el mal no va a acabar nunca, y no va a mitigarse con leyes con trampa incorporada –todas– ni con sustituciones maniqueas. Quizá si no hubiera tanto dinero controlado por los políticos tendrían menos que robar. Pero ese es un argumento que jamás aceptará la izquierda.

¿Independentistas o anexionistas?
GRUPO RAMON LLULL * www.diariodemallorca.es 1 18 Julio 2013

La presión catalanista se está intensificando en Balears, baste señalar el anuncio de referéndums de independencia, que en el fondo lo son de anexión a Cataluña. Por ello, hoy más que nunca, conviene no confundirse con el lenguaje y llamar a las cosas por su nombre. El sustantivo "nación" se utiliza para señalar diversos conceptos. Así puede utilizarse para definir al conjunto de personas con un mismo origen étnico, por ejemplo, la nación hebrea. También se usa frecuentemente para señalar a los hablantes de una lengua (la nación francófona). Como "nación política" suele entenderse a aquella comunidad que, además de hablar una lengua, disfruta de una misma cultura, historia y tradiciones, que tiende a vivir en común y por tanto a organizarse en un Estado propio.

Es decir, para definir a una nación política no basta con que sus integrantes hablen el mismo idioma, sino que éstos deben tener voluntad de formar un Estado. De ahí que no podamos decir que todos los hablantes de inglés forman una nación política, ni que todos los hablantes de español formen otra. Que les pregunten a los ingleses si basta con que los irlandeses hablen inglés para que sus habitantes se sientan ingleses. Ni mejicanos ni argentinos aceptarían que por hablar español se les integrase en España.

Uno de los motivos que históricamente ha demostrado mayor capacidad de devastación ha sido la voluntad de construir una nación política, a la larga un Estado, de lo que únicamente era una comunidad lingüística. El conocido lema "Una lengua, una nación, un Estado", además de falso, es un peligrosísimo axioma, fuente de terribles conflictos. El Anschluss alemán, la obsesión de conformar un Estado que integrara a todos los pueblos de habla alemana, no sólo fue una de las causas originales de la segunda guerra mundial, sino también una causa de primer orden en el estrangulamiento de la democracia y las libertades individuales. En efecto, la pertenencia de un individuo a una nación política es subjetiva, depende de sentimientos y voluntades personales y no de la lengua que hable. La lengua, a diferencia de lo que afirman los nacionalistas, no tiene por qué determinar absolutamente a un individuo. Desde luego, decir, abusando del cientifismo como hacían los marxistas y ahora sus herederos, que los mallorquines, queramos o no, nos guste o nos disguste, "científica y objetivamente" somos catalanes de les illes, es una estupidez cargada de intención anexionista.

Algunos mallorquines, la mayoría, además de serlo de derecho, nos sentimos españoles. Queremos vivir en plena unión solidaria, económica, social y política con el resto de España. Por supuesto deseamos que se respeten todas nuestras particularidades, entre ellas nuestra lengua regional, como nosotros respetamos y queremos las de los gallegos, vascos, asturianos o catalanes. Otros, circunscriben al territorio exclusivamente isleño lo que consideran su nación, y se sentirían muy a gusto con una Mallorca independiente. ¿Acaso no lo son, dicen, Malta, Luxemburgo o Liechtenstein, todos ellos con menos territorio y población?

Otros extienden algo más su ámbito de sentimientos y deseos e incluyen en su visión a las otras islas hermanas. Es decir, creen que su nación es la comunidad balear, a la que ven capacitada como ente político, territorio, población y riqueza suficientes para constituirse en Estado soberano.

Por último, están aquéllos que nos ven integrados en un Estado catalán, junto a valencianos (si se dejan) y catalanes. Son los que sueñan en una gran Cataluña en la que nos incluyen con todo descaro, o en los Països Catalans, como identifican a esta supuesta comunidad política, de forma más tímida o taimada. Son los que tienen por bandera propia de Balears a la cuatribarrada, con o sin estrella. Sus fronteras llegan hasta Aragón y Castilla. Y colocan a nuestras islas bajo un nuevo Estado excluyente del resto de España, que nunca ha existido hasta la fecha. Pretenden cimentar, fundar esta unión política en una lengua común, por lo que nos encontramos otra vez con el "Una lengua, una nación, un Estado", que además en este caso podríamos particularizar en "Una lengua única y uniforme, una nación única y uniforme". Lengua uniforme, sin particularidades lingüísticas que los catalanistas ven como alentadoras de localismos nefastos para tal proyecto, y que supone, en ello están con todas sus fuerzas, la sustitución escrita ¡y hablada! de nuestro auténtico y maravilloso mallorquín por el catalán estándar Pompeu, argamasa del nuevo Estado catalán.

Estrictamente hablando, sin embargo, nacionalista es el que subordina su visión mental, y su propia vida, a la exaltación de sus sentimientos o intereses nacionales, condicionándolo todo a la mayor gloria de su nación, ya sea la española, la catalana o la mallorquina. Es decir, se puede ser nacionalista español, nacionalista balear, nacionalista mallorquín o nacionalista catalán. Los que apuestan por separarnos de España e integrarnos con los catalanes a las órdenes de otra metrópoli, Barcelona, son nacionalistas catalanistas. No les llamemos únicamente "nacionalistas", así sin apellido, porque ello es dar por supuesto que para los mallorquines sólo puede existir una nación, la suya, la gran Cataluña, y que sólo ellos son los que defienden los verdaderos sentimientos nacionales, mientras que los demás, los que no pensamos como ellos somos una especie de seres amorfos sin nación, alineados con un fantasmagórico imperialismo madrileño o soñadores de naciones imposibles. A ver, las cosas claras en beneficio de todos, a los que nos quiera meter en Cataluña, llamémosles nacionalistas catalanistas o simplemente catalanistas, pero no nacionalistas a secas que no quiere decir nada.

Para terminar, otro mal uso del lenguaje, relacionada con todo lo expuesto, es llamar independentistas a los mallorquines que lo que pretenden es incluirnos bajo el dominio de Barcelona. Independentistas en Mallorca, sin más aclaración, debe aplicarse a los que quieren la independencia de Mallorca. A los que nos quieren integrar en la gran Cataluña se les debe llamar anexionistas a Cataluña o simplemente anexionistas, que ya nos entendemos, pero no independentistas ¡Brillante independencia sería acabar sometidos a las órdenes de Carod, de Montilla o de Artur Mas!

(*) Integrado por Antonio Alemany, Joan Font Rosselló, Rafael Gil-Mendoza, Sebastián Jaume, Miquel Nigorra, Román Piña Homs y Sebastián Urbina

Otro asesino suelto
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC  18 Julio 2013

La libertad de Urrusolo Sistiaga es otra promesa incumplida, amén de un salivazo a nuestra dignidad maltrecha

EN esta España acomplejada, o atenazada de miedo ante la posibilidad de que ETA vuelva a empuñar las armas, matar sale muy barato, insultantemente barato, hasta el punto de valorar la vida humana a precio de auténtica ganga: menos de un año de cárcel por cada existencia truncada, merced a las progresiones de grado y permisos penitenciarios otorgados de manera arbitraria.

El último beneficiario de una medida de gracia, enmarcada en el proceso infame que entabló Zapatero con la organización terrorista y que el actual Gobierno no ha querido, podido o sabido abortar, es José Luis Urrusolo Sistiaga, uno de los sicarios más sanguinarios de la banda, detenido en 1997 tras un larguísimo historial de secuestros, coches bomba, ametrallamientos y tiros en la nuca, condenado a más de cuatrocientos años de cárcel por diecinueve asesinatos probados, a los que se añade un interminable rosario de delitos menores, y actualmente inmerso en eso que llaman la «vía Nanclares», eufemismo con el que se denomina la salida por la puerta de atrás de los etarras que deciden acogerse voluntariamente a ella con el fin de acortar su estancia en prisión. O sea, la desvergonzada impunidad que se les regala.

En este caso ha sido el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande Marlaska, quien ha concedido un permiso de tres días a este monstruo, en contra del criterio del juez de vigilancia penitenciaria y de la Fiscalía. Sostiene el magistrado, para justificar su «generosidad», que Urrusolo Sistiaga es un «arrepentido» porque se ha alejado de la disciplina del hacha y la serpiente, ha firmado un papel impersonal en el que dice pedir perdón a sus víctimas y ha empezado a pagar las indemnizaciones que en su día adelantamos los contribuyentes. Lo que no dice Marlaska es que este terrorista se ha negado a proporcionar un solo dato que permita esclarecer alguno de los más de trescientos asesinatos perpetrados durante el tiempo de su militancia en ETA (desde 1977 hasta su arresto veinte años después) y que aún permanecen sin resolver, acumulando polvo en los archivos de la Audiencia, con la consiguiente angustia para los huérfanos y las viudas de esos muertos, privadas hasta del consuelo de saber quién les arrebató a sus seres queridos. Que no ha delatado a ninguno de sus compañeros de andanzas criminales. ¿Qué le debe entonces esta sociedad a ese malnacido? ¿Mirará su señoría a los ojos de las víctimas para explicarles las razones que le han llevado a hacer una interpretación tan retorcida del término «arrepentido», cuyo significado, en lenguaje legal aplicado a la lucha antiterrorista, es inequívoco e implica no sólo desvincularse de la banda, sino colaborar activamente con la Justicia?

Antes que Sistiaga salió Valentín Lasarte, el verdugo de Gregorio Ordóñez o José Mari Múgica, entre otros inocentes abatidos por la espalda, y en espera de que le abran la puerta un día de estos se encuentra Rafael Caride, uno de los autores de la masacre de Hipercor. Es un suma y sigue de felonía, que añade al dolor de las familias por la pérdida de quienes no regresarán a casa el de la traición de una Nación por la cual derramaron incontables lágrimas. A todas ellas, a todas esas personas perplejas ante lo que está pasando, les juraron políticos de distinto signo en las capillas ardientes de sus deudos que los asesinos serían perseguidos hasta el infierno y cumplirían íntegramente sus condenas. Les mintieron, por tanto, los mismos que hoy callan ante esta injusticia clamorosa. Y no se me ocurre mentira más miserable. La libertad de Urrusolo Sistiaga es otra promesa incumplida. Un nuevo salivazo a nuestra dignidad maltrecha

'Caso Palau'
Albert Rivera: 'Señor Mas, usted tiene un problema que se llama 4%'
El líder de Ciudadanos advierte al 'president' que "tiene dos opciones: asumir responsabilidades y dimitir o señalar a los responsables y hacer limpieza"
 www.lavozlibre.com 18 Julio 2013

Barcelona.- “Señor Mas, usted tiene un problema que se llama 4%, o al menos eso es lo que dicen las conclusiones del juez del ‘caso Palau’”. Así se ha dirigido el presidente de Ciudadanos (C’s), Albert Rivera, al president Artur Mas, en referencia a las conclusiones de la instrucción del juez del ‘caso Palau’.

En la sesión de control del pleno del Parlament, Rivera ha asegurado que “la instrucción del juez del ‘caso Palau’ determina que hay 17 imputados en el caso” entre ellos “el Bárcenas de Convergència, el señor Osácar, imputado por cobro de comisiones ilegales; Jaume Camps, exdiputado; y Àngel Colom, alto dirigente del partido” por lo que le ha advertido de que “ha llegado el momento de asumir responsabilidades políticas”.

“Señor Mas, usted tiene dos opciones: asumir que usted era responsable como ‘conseller en cap’ de los gobiernos que otorgaron, presuntamente, comisiones ilegales, decir la verdad y dimitir” o bien “si usted no tiene nada que ver con las comisiones y no conocía lo que sucedía, diga quién es el responsable de su partido, quién se tiene que marchar y hace limpieza”, ha sentenciado el presidente de C’s..

“No haga como Rajoy”, le ha dicho Rivera a Mas: “No se esconda” y “dirima responsabilidades en su partido”.

MAS PRESUME DE "DAR LA CARA"
Por su parte, Artur Mas ha asegurado que él siempre da "la cara" cuando le exigen explicaciones sobre las consecuencias del 'caso Palau' a diferencia de la actitud del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante las revelaciones hechas públicas por el extesorero del PP Luis Bárcenas.

"No me digan que no doy explicaciones. Puede que otros no lo hagan, pero yo siempre doy la cara. Lo he hecho siempre y lo seguiré haciendo", ha recalcado en la sesión de control en el pleno del Parlament en respuesta a la pregunta del primer secretario del PSC, Pere Navarro.

Tanto Navarro como el resto de líderes parlamentarios han reclamado explicaciones a Mas después de que el titular del Juzgado de Instrucción 30 de Barcelona, Josep Maria Pijuan, haya cerrado la investigación del 'caso Palau' sosteniendo que el partido recibió pagos a través de la institución musical de la empresa Ferrovial como comisiones por más de 5,1 millones de euros a cambio de "adjudicaciones de obra pública por parte del Govern".s

Organizado por Taxistes per la Independència
Manipulación independentista a los turistas en taxis de Barcelona
Algunos taxistas están repartiendo a sus clientes folletos en inglés en los que se explica que Cataluña es "una nación perseguida y ocupada"
 www.lavozlibre.com 18 Julio 2013

Barcelona.- Algunos taxistas que habitualmente operan en el Aeropuerto del Prat de Barcelona están repartiendo folletos a sus clientes, en su mayoría turistas, en los que, en inglés, se dan razones por las que Cataluña debería separarse de España.

En estos trípticos, editados por la agrupación Taxistes per la Independència, se asegura que Cataluña “es una nación perseguida” y “ocupada” y se detalla el llamado expolio fiscal, tal y como recoge e-noticies. En este sentido, se pone también como ejemplo dos mapas en los que se compara las carreteras que se han construido en Madrid y las que se han construido en las cercanías de Barcelona en los últimos años.

Además, cuentan ‘su’ historia sobre Cataluña, afirmando que se trata de “una vieja nación”, y se enumeran diferentes 'referentes' catalanes conocidos en todo el mundo como Salvador Dalí, la Sagrada Familia o el FC Barcelona. El folleto comienza dando la bienvenida a los turistas a “Cataluña, el próximo nuevo estado independiente de Europa”.

El colectivo Taxistes per la Independència, que nació como una sectorial más de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), fue puesto en marcha a finales de 2012 por el taxista Ricard Tomàs, de Igualada, junto con otros tres conductores más.

“Somos un grupo de profesionales que estamos muy en contacto con personas de todo tipo que muchas veces nos hablan de política; somos un punto de información para mucha gente de aquí y también extranjera. Como sector, no nos podemos quedar al margen de lo que está viviendo Cataluña y podemos hacer un trabajo de difusión de los argumentos a favor del ‘derecho a decidir’”, señala Tomàs.

En su manifiesto fundacional manifiestan: “Que el pueblo de Cataluña tiene derecho a decidir libre, democrática y pacíficamente su futuro”, “Que deseamos y lucharemos con todas nuestras fuerzas para conseguir la independencia de nuestra tierra y convertirnos en un nuevo estado de Europa más justo y próspero”, “Nuestro apoyo absoluto al liderazgo del Presidente Mas en el proceso que la sociedad catalana ha empezado hacia la creación de un estado propio”, “Nuestro apoyo a los partidos políticos que apuesten por realizar un referéndum de autodeterminación y trabajen firmemente para hacer de Cataluña un nuevo estado de Europa”, “Que nadie, ni siquiera un ejército, una constitución o un tribunal puede detener la fuerza de un pueblo que quiere vivir en libertad y que ha despertado después de muchos años dormido para ser un solo clamor a favor de la libertad nacional”, “Que persistiremos y no daremos marcha atrás por muchos obstáculos que nos pongan en el camino”.


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