AGLI Recortes de Prensa   Viernes 2 Agosto 2013

¿Razones para el optimismo?
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  2 Agosto 2013

El pasado lunes, mi amiga y compañera en el Instituto Juan de Mariana, María Blanco, publicó en estas mismas páginas un artículo donde reflexionaba sobre el futuro económico de nuestro país. Apoyándose en las opiniones de otros amigos, conocidos y buenos economistas como Daniel Lacalle, María planteaba la medianamente razonable hipótesis de que España no sólo estuviera tocando fondo sino de que, subsistiendo numerosísimas incertidumbres todavía, el desenlace final no hubiese de ser trágico por necesidad: “no podemos decir que no nos vamos a recuperar”. Dado que María me incluye en el bando de economistas escépticos con las renovadas esperanzas de recuperación, permítanme clarificar mi postura.

De entrada he de decir que no creo en el determinismo económico, o al menos no en un determinismo que sea cognoscible y desentrañable para ningún analista. Las economías son sistemas lo suficientemente complejos como para que nadie pueda efectuar simplistas predicciones apodícticas. De ahí que cuando el economista afirma que, por ejemplo, “Grecia quebrará si no reduce su gasto público”, no debe entenderse como que la probabilidad de quiebra de Grecia sin reducción del gasto público es del 100%, sino que, en ausencia de otros elementos (el famoso ceteris paribus), Grecia quebrará: o, por expresarlo de otro modo, que sin recortes del gasto, las probabilidades de quiebra de Grecia son altas y crecientes. Por supuesto, al final de la película siempre puede venir Alemania o Draghi al rescate permanente, o el mundo puede comenzar a crecer al 8% y arrastrar a Grecia a la recuperación, o Grecia puede descubrir un gigantesco yacimiento de petróleo en sus costas, evitando así la bancarrota. Pero, en principio, el escenario más factible que deriva de una continua acumulación de déficits –el escenario que deberíamos tener presente en nuestras decisiones diarias– es que, sin cambios en el gasto público, Grecia quebrará.

¿Dónde estamos?
Con las pertinentes diferencias, lo mismo vale para España: nadie ha podido decir nunca que España no se vaya a recuperar. La posibilidad siempre ha estado encima de la mesa: con Zapatero, Rajoy o Cayo Lara. La cuestión no es si estamos necesariamente condenados –nadie lo está– sino si las probabilidades de que nos recuperemos han aumentado de manera determinante. En este sentido, voy a repetir casi punto por punto el análisis que ya efectué a principios de 2013, pues en líneas generales pocas cosas han cambiado desde entonces.

Tras seis años de crisis y de reajuste interno, existen elementos que han experimentado una notable mejora dentro de España: el precio de la vivienda ha caído un 25% desde máximos, familias y empresas se han desapalancado en unos 300.000 millones de euros, los costes laborales se han congelado desde 2010, el sector financiero –sin tener en cuenta los fondos inyectados por el sector público– se ha recapitalizado en unos 120.000 millones desde la quiebra de Lehman Brothers, y sobre todo hemos corregido nuestro fortísimo desequilibrio exterior gracias al marcado aumento de nuestras exportaciones (un 25% desde 2007) hasta el punto de acumular un superávit corriente que ya nos permite comenzar a reducir nuestra deuda exterior. Todos estos elementos no es que sean brotes verdes: es que suponen una saludable corrección de buena parte de los desequilibrios que nos condujeron al desastre de la depresión actual y, por tanto, son precondiciones para salir de ella.

Ahora bien, mientras todos estos elementos se combinan para mejorar progresivamente la situación de nuestra economía, otros se conjugaran para mantenerla deprimida. En concreto, no sólo la deuda pública ya ha alcanzado el 90% del PIB, sino que el déficit sigue estancado en torno al 7%. ¿Puede la economía española resistir a medio plazo esta dinámica espiral de creciente endeudamiento e insolvencia pública? A corto plazo es evidente que sí: las compuertas de crédito barato de Draghi están preparadas para frenar cualquier contingencia y las del Banco de Japón ya han inundado todos los mercados mundiales. Pero a medio plazo las espadas siguen en alto: el Gobierno ya ha proclamado a los cuatro vientos que no piensa minorar ni una pizca adicional el gasto público y que toda la circular cuadratura del déficit vendrá por unos mayores ingresos fiscales fruto de una mayor actividad.

Si estuviéramos inmersos en un fortísimo proceso de recuperación y de creación de riqueza, el cálculo presupuestario podría tener sentido, pero pocos –muy pocos– anticipan tal escenario para España en el próximo lustro. No sin razón: para que España no sólo no se estabilice sino que empiece a crecer con fuerza, necesitamos reemplazar buena parte de nuestro tejido productivo y para ello requerimos de cantidades ingentes de nueva inversión. De momento, el volumen de inversión dentro de España se halla en mínimos de la pasada década y, aun siendo cierto que la inversión directa extranjera está comenzando a remontar algo el vuelo, uno no deja de plantearse cómo conseguirá captar nuestro país varios cientos de miles de millones de euros sin resolver previamente una cuestión trascendental –si vamos a seguir o no dentro del euro– que a su vez depende de dos factores poco tranquilizantes: que nuestro volumen de deuda pública no nos lleve al default y que se mantenga una cierta estabilidad política que no opte por una exponencial rapiña generalizada.

Esos dos elementos, que no sólo no están resueltos sino cada vez más enmarañados, son los que me hacen temer que el lento pero sano reajuste que está experimentando el sector privado caiga en saco roto. No porque España esté condenada sin remisión al desastre, sino porque los político que nos gobiernan han convertido el expolio de la escasa riqueza que comenzamos crear desde el sector privado en la vía para costear su sobredimensionado sector público.

El caso de una empresa llamada España
Acaso se entienda mejor mi argumento con una analogía de esas que tanto desagradan a los keynesianos pero que tan útiles resultan. Supongamos que España es una empresa que entre 2001 y 2007 se hiperapalancó para efectuar ruinosas inversiones inmobiliarias y para disparar el tamaño de su estéril burocracia interna. En 2008, los mercados en los que esperábamos colocar esas megainversiones ladrilleras se nos cierran definitivamente y, lógicamente, entramos en pérdidas. Para sobrevivir, a la compañía no le quedó más remedio que reorganizarse internamente para fabricar nuevos productos que sí tengan mercado, amasar unos ciertos beneficios con su venta y comenzar a amortizar su extraordinaria deuda. Tras mucho sufrimiento, muchas torpes decisiones y mucha ayuda exterior (ajuste monumental de plantilla, contención de salarios, refinanciación excepcionales de sus bancos, etc.), la empresa llamada España llega a 2013 en una situación precaria pero comenzando a presentar unos ínfimos beneficios consolidados de incierta estabilidad. Ahora bien, no sólo esos beneficios son de momento ínfimos para dar credibilidad al repago de enorme monto de deuda, sino que uno de los departamentos dentro de la empresa (el de la inútil burocracia) está fundiéndose la mayor parte de los mismos en costear su funcionamiento. Por si ello fuera poco, a dos años vista se estima que puede haber un cambio en la dirección de la empresa que propugne una rapiña más intensa de los frágiles departamentos productivos para alimentar al ya gigantesco departamento burocrático.

¿Acaso diríamos que esta empresa está salvada? ¿Acaso pensaríamos que los beneficios obtenidos durante un par de trimestres implican que jamás volverá a experimentar pérdidas? ¿Acaso pensaríamos que el repago de su gigantesca deuda está más que asegurado sobre tan endebles bases? Es más: en caso de que la expoliadora dirección anunciara una ampliación de capital, ¿acudiríamos entusiastas a ella pensando que es un completo chollo? Mi hipótesis es que no y por buenas razones. ¿Que la empresa puede terminar levantando cabeza? Sin duda. ¿Que adolece de una fragilidad tan extrema y de una burocracia tan extractiva y reticente a los cambios que la muy verosímil hipótesis de un trágico desenlace sigue plenamente en vigor? Desde luego.

Como ya expuse en mi análisis de la cuestión de hace medio año: “Sin una radical rectificación en esta sede resultará muy complicado que la todavía muy endeudada y descompuesta España salga adelante. No basta con que haya brotes verdes; lo esencial es que éstos arraiguen y crezcan con fuerza, de ahí que las prisas del sector público por segarlos y devorarlos sean, tanto ayer como hoy, nuestra mayor amenaza”. No sé si ello me coloca en la bancada pesimista o en la optimista: me limito a constatar que seguimos viajando en un barco todavía muy alejado de la costa que se halla repleto de agujeros y cuyo capitán está chiflado. Sí, quizá tras haber tapado unos poquitos agujeros lleguemos a algún puerto y logremos salvarnos; y quizá por ello sea buen momento para recalcarles a los marineros que no todo está perdido y que no hace falta que recurran al suicidio preventivo. Pero tampoco seré yo quien grite ‘Tierra’ y quien exhorte a los tripulantes a que se deshagan de sus botes salvavidas. Y no por celo de prudencia, sino por simple constatación de nuestra triste realidad.

Déficit a la carta
Cumplir la ley es hacer país

Francisco Aranda Libertad Digital  2 Agosto 2013

Llevo mucho tiempo diciendo que tenemos que olvidar esa vetusta fórmula de valoración de los políticos en función del número de piscinas olímpicas que son capaces de construir o del número de concejalías que son capaces de inventarse. La clave es la gestión. Se trata de reflexionar acerca de cuánto es capaz usted de hacer como administrador público para facilitar mi vida, y el desarrollo de mis iniciativas, con el mínimo presupuesto. Es decir, la ecuación no tiene sólo una incógnita, sino dos.

Ya está bien de concejalías de apoyo al desarrollo internacional de pequeños municipios que son sólo una coartada para pagar viajes de comunistas, en clase business, a Cuba con el dinero de todos los ciudadanos. Por cierto, lo último que acabo de conocer es que el ayuntamiento de la localidad de El Puerto de Santa María (Cádiz) mantiene cerrado un lujoso edificio neoclásico al que no puede trasladar sus dependencias porque no tiene recursos económicos ni para la mudanza ni para comprar un mobiliario nuevo. Lleva ya tres años esperando reluciente, tras haber sido objeto de una obra que ha costado más de seis millones de euros.

¿Quién ha gestionado eso? Parece el resultado de la jugada de un niño al Monopoly en una muy mala tarde. Seguro que usted, estimado lector, coincide conmigo en lo que sucedería en una empresa privada si pasara algo parecido. El responsable iría a la calle, pero además a gorrazos por zoquete.

Pues bien, en todo este maremágnum me parece oportuno alabar la gestión del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Ignacio González parece haber tomado, sin complejos, el rigor en la gestión como una de las características de su política, en línea con lo que hizo su antecesora. Sin embargo, parece que eso no lo valora el contable general del reino. Resulta que tenemos un déficit que nos impide salir de la crisis y el Ministerio de Hacienda castiga a quienes hacen el mayor esfuerzo por reducirlo sin molestar a los ciudadanos con más impuestos. No hace falta ser un experto en fiscalidad para afirmar que Madrid es la comunidad con los impuestos más bajos del país. Recuerdo que incluso uno de los hijos de Jordi Pujol trasladó su residencia a Madrid, abandonando Barcelona, atraído por la baja presión fiscal.

En abril del año pasado el ministro Montoro sacó adelante, con buen criterio, una Ley de Estabilidad Presupuestaria que marcaba un déficit cero para el conjunto de las Administraciones Públicas a partir del año 2020. Esto se convertía en un instrumento estratégico porque trasladaba credibilidad hacia nuestras cuentas públicas, lo cual es el primer requisito para un país que quiere ser respetado en el ámbito internacional. Pero un año después, aquel ministro se ha rajao permitiendo déficits a la carta. Esto significa que las diferentes comunidades tendrán que realizar esfuerzos diferentes en su gestión y que quienes peor lo han hecho ahora serán mejor tratados.

Hacienda ha premiado con un mayor margen fiscal a las comunidades más incumplidoras. Esto provoca automáticamente un mayor ajuste a las más austeras, porque, en lugar de ceñirse al límite global del 1,3%, tendrán que alcanzar un déficit inferior a ese objetivo. Al mismo tiempo, hay una circunstancia que prueba la injusticia de esta decisión. Por un lado, Cataluña y Andalucía, comunidades con Gobiernos despilfarradores, han mostrado su satisfacción por la medida. El de Cataluña ha sido el que ha recibido la mayor asistencia financiera del Estado, sin embargo disfrutará este año de un mayor margen presupuestario para –de nuevo– seguir registrando un déficit público muy superior al objetivo global, justo al revés de lo que sucede con la Comunidad de Madrid. Tenemos una Ley de Estabilidad Presupuestaria que garantiza la supervisión de las cuentas públicas por parte del Estado para que nadie haga barbaridades y a la hora de la verdad se decide mirar a otro lado.

A mí me parece que premiando al incumplidor de la ley es muy difícil hacer país. Vamos, así me parece imposible. Lo que realmente me sorprende es que el Ejecutivo catalán quiera abandonar España, teniendo como tiene a todos los españoles aportando gasolina a sus motores, que malgastan cada vez más.

Ahora, la reacción facilona de cualquier político sería subir los impuestos en Madrid, pero me tranquiliza que el presidente González (¡anda que no había apellidos!) ha afirmado con rotundidad que no elevará la carga fiscal, porque sabe que eso significa menos actividad económica y una reducción del consumo, por el mordisco que se daría a la renta disponible.

Francisco Aranda Manzano, presidente de Asuntos Laborales de CEIM-CEOE.

Diario de Verano: Rajoy se equivocó, dice. ¿Cuándo y en qué?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  2 Agosto 2013

La comparecencia de Rajoy para hablar del caso Bárcenas ha tenido lugar bajo el signo del embuste y con bula de trola, hasta el punto de que siendo en el Congreso se ha celebrado en el Senado. Pero en vez de hablar sobre Bárcenas, Rajoy la ha emprendido a palos con Rubalcaba, que, aunque los merezca siempre, nunca ha sido gerente ni tesorero del PP, que yo sepa. Espía, sí. Director de su política antiterrorista, también. Cómplice de todos los déficits económicos y de todas las estafas a la democracia, también. Pero tesorero, lo que se dice tesorero, no.

Faisán sí lo ha sido Rubalcaba. Pero ya se ha encargado Rajoy de que no lo juzguen como colaborador de la ETA. Responsable, como jefe del PSOE, de la legalización de la banda terrorista a través de su facción en el Tribunal Constitucional, sin duda. Pero Rajoy no ha querido anular esa legalización; y por una buena causa: tiene la misma política que el PSOE con respecto al terrorismo vasco, y a Bolinaga me remito. También fue Rubalcaba el gran manipulador de la masacre del 11-M, fechoría criminal que algunos jamás olvidaremos. No así Rajoy, que tras "obviar el 11-M", como dijo Gallardón, se ha empleado a fondo para que nadie lo investigue.

Fue Rubalcaba, sí, portavoz del Gobierno González, el de los GAL. Pero no entiendo por qué Rajoy le arroja citas contra los delincuentes que cantan –Amedo o Bárcenas– en el diario El Mundo. Aquellas ridículas salidas de pata de banco ("quieren cargarse la democracia", "no admitimos chantajes", "no torcerán la política reformista del Gobierno", "es la palabra del presidente contra la de un delincuente") no difieren mucho de las que enhebra Soraya los viernes, pero ¿por qué recordarlo? ¿Acaso Rajoy se siente Mister X? ¿Debemos llamarlo RaXoy? La política de comunicación del PP es tan penosa que el surtido de mendacidades y sandeces que nos sirven el Gobierno y su Brigada del Aplauso es como el del PSOE para defender a González. Y el discurso de Rajoy calcado del de Tigrekán II.

Porque la clave de aquella monumental estafa contra la democracia era negar que el presidente del Gobierno era el responsable político de los GAL (aunque el GAL, decían también, había que entenderlo en su época) se basó en un discurso trapisondista que nunca contestaba las preguntas que la actualidad periodística o judicial imponía, sino que las descalificaba por principio y de raíz, como fétidas emanaciones de viejos conspiradores fascistas, republicanos o comunistas. La misma técnica usada luego para tapar los agujeros negros del 11-M. Cuando no puede haber respuestas, hay que negar la legitimidad de hacer preguntas.

Pero lo cierto es que todas las preguntas sobre la responsabilidad de Rajoy en el caso Bárcenas siguen sin contestar. Con una nueva más: ¿por qué sigue empeñado Rajoy en no contestarlas, ni siquiera en la comodidad de la sede parlamentaria? Dice Rajoy que se equivocó con Bárcenas. Pero ¿cuándo? ¿Cuando le pagaba el sobresueldo del PP pese a ser ya ministro? ¿Cuando percibía gruesas mensualidades en dinero negro? ¿Cuando veía que otros ministros, vicepresidentes del Gobierno o secretarios generales del partido los cobraban? ¿Cuando sus tesoreros cobraban en dinero negro grandes cantidades a los aspirantes a concesiones de obra pública, para financiar –decían– el partido pero –callaban– empezando por los jefes? ¿Cuándo, en los veintitantos años que llevan juntos trabajando en los dos mismos partidos –AP y PP–, se equivocó Rajoy con Bárcenas?

¿Y en qué se equivocó? ¿En creer que resistiría la presión judicial si le pillaban con las manos en la masa suiza? ¿No sabía Rajoy desde 2009, tras estallar el Caso Gürtel, que Bárcenas podía estar sacando dinero fuera? ¿O acaso sabía que no lo sacaba para él solo? ¿Se equivocó en pensar que no lo pillarían pero que, si lo pillaban, callaría? ¿O se equivocó en pagarle los abogados, en mandarle continuos mensajes de apoyo, en pedirle "sé fuerte", en evitarle a la señora de Bárcenas el "paseíllo" hasta el juzgado?

Por desgracia, temo que Rajoy nunca se ha equivocado con Bárcenas. Ni Bárcenas con Rajoy. Pero muchos nos hemos equivocado con los máximos dirigentes del PP, antes, durante y después de llegar al Poder. Y hemos de reconocerlo. Jamás hubiéramos creído en 1995 que un dirigente del PP estuviera cobrando sobresueldos del partido en dinero negro, o que un presidente del PP hablara en el Parlamento como un presidente del PSOE. Pero ahí está.

Crisis política
Sobrevivir en el laberinto
Antonio Robles Libertad Digital  2 Agosto 2013

Permítanme una ingenuidad pata negra. Es miércoles por la tarde, un día antes de la tomadura de pelo previsible. Perdonen la desolación: no me interesa un pimiento la comparecencia de Rajoy en el Congreso, ni la crítica de Rubalcaba a la corrupción, como me ha importado un carajo la que acaba de hacer Artur Mas en el Parlamento de Cataluña a propósito de la corrupción del Palau y su relación con la financiación irregular de CiU. Por una razón casi ridícula: ver a los portavoces de ambos partidos utilizar sus comparecencias mediáticas para sacar tajada de la ocasión sin importarles lo más mínimo solventar la gravedad extrema de las actuaciones corruptas me produce arcadas. ¿Alguien se cree que alguno de ellos está dispuesto a otra cosa que enmascarar culpas y seguir tirando? A lo único que podemos aspirar los ciudadanos es a asistir a sus bufonadas, sus pullas y sus frases medidas para la ocasión. La política convertida en un reality show, donde el cainismo y la tramoya han sustituido definitivamente el debate de proyectos e ideas y donde el servicio a la sociedad se confunde con lograr demostrar que el otro es más indeseable.

Ya sé que es muy simple, pero hoy no hay nada más revolucionario y sensato que demostrar a esta casta que sus mascaradas, las de unos y las de otros, no nos interesan en absoluto. Pasar de ellos, perderles el respeto, despreciarlos. Quizás ignorarlos.

Si hubiera alguna forma de que la comparecencia de Rajoy en el Congreso le obligara a informar con honestidad y a rectificar y asumir responsabilidades de inmediato, sin dramas; y si Rubalcaba aprovechara la ocasión para estar dispuesto a hacer lo propio con su partido, en lugar de ocultar sus eres con las barcenadas del otro, la comparecencia sería lo más importante de la política española en este instante. Mucho más importante que la economía, porque la enfermedad económica que padecemos es causada directamente por esa corrupción institucional en la que todo el mundo chapotea, no como un fin, sino como mera supervivencia. O sea, el medio es el modo y el fin, un laberinto del que nadie, aunque quisiera, sabría salir. La maquinaria ha sustituido al objeto de la máquina, que no es ella misma, sino la producción de bienes para la que fue diseñada.

¿Se imaginan qué sería de la lotería si supiéramos que los sorteos están trucados? Nadie jugaría. ¿Por qué seguimos sus debates si son solo retórica para seguir sobreviviendo en el laberinto donde otros tan tramposos como ellos hacen ver que buscan una salida que no quieren encontrar?

Y, ¡ojo!, en el laberinto están todos. ¿O sería más correcto decir que estamos todos?

P. D. Cuando el cinismo puede con las reglas, sólo la vuelta a la honestidad personal de nuestros gobernantes nos puede traer esperanza. Aunque quizás para ello deberíamos empezar por ser honestos los propios ciudadanos.

Rajoy, se equivocó entonces y se equivoca ahora
Susana Criado www.vozpopuli.com  2 Agosto 2013

Se había creado mucha expectación con la comparecencia este jueves de Mariano Rajoy. ¡Demasiada quizás! Y finalmente ha pasado lo que muchos nos temíamos: que nos hemos quedado tal y como estábamos. Rajoy, poco después de arrancar su discurso, soltaba un “me equivoqué”. Me recordó a aquel perdón del Rey tras la cacería de Botswana con elefantes y cadera rota incluía. “Perdón. Me equivoqué, no volverá a pasar”.

¿Pensará Rajoy que con este me equivoqué es suficiente para calmar a la oposición? ¿Para silenciar a Rubalcaba, que pide día sí día también su dimisión? ¿Suficiente para contentar a sus votantes, que piden a gritos más explicaciones sobre la fortuna de Bárcenas? ¿Para saciar a todos los ciudadanos que exigen que el PP y el resto de los partidos políticos expliquen cómo funciona realmente su financiación? No es suficiente, ni mucho menos.

Me equivoqué, dice Rajoy. Pero, ¿en qué? ¿Se equivocó el presidente en poner a Bárcenas como tesorero del partido? ¿Se equivocó al mantenerlo en el puesto durante años? ¿Por mandarle mensajitos al móvil diciéndole “sé fuerte, Luis”? ¿Por pagarle los abogados? ¿Por mantener su despacho, su secretaria y su chófer?

Lo de este jueves en el Senado fue una auténtica tomadura de pelo a los ciudadanos. Primero porque Rajoy, por mucho que digan él y los coristas de su partido, no ha comparecido a petición propia. Tampoco porque tema una moción de censura por parte del PSOE de Rubalcaba, que está tocado y hundido. Rajoy dio la cara porque estaba más que asustado por el desplome sin freno del PP en las encuestas y por la confianza que ha perdido entre sus propios votantes, que le echan en cara esa obsesión suya por bunkerizarse, ponerse de perfil y no dar nunca la cara.

Tomadura de pelo por ser un 1 de agosto, en plena operación salida de las vacaciones ¡Un poco más y espera a las uvas, al champán y a las campanadas de fin de año! ¡Y qué explicaciones! ¿Qué explicaciones? Al final no ha dicho nada: nada de la financiación del PP, de los donantes, de si éstos recibían contraprestaciones a cambio, de los supuestos sobresueldos, de si se declararon o no ¡Que no ha dicho nada! Un “me equivoqué” para agachar la cabeza y esperar, una vez más, a que pase el verano y todo quede olvidado.

No suelo estar yo muy de acuerdo con Cayo Lara pero este jueves dijo algo cargado de mucha razón: “Cuando un presidente de Gobierno se equivoca no basta con el arrepentimiento y con las disculpas”. Si Rajoy pretende con este “me equivoqué” dar carpetazo a todo este asunto, entonces sí que comete un gran error.

Rajoy y el grado cero de la política
Irene Lozano El Confidencial  2 Agosto 2013

El presidente del Gobierno compareció en el Congreso de los Diputados en calidad de no-testigo. Durante años, como presidente del PP, trabajó mano a mano con un presunto delincuente, pero no se enteró de nada hasta que el caso Gürtel estalló en los tribunales y en la prensa: él estaba allí mucho antes, pero como no-testigo, nada vio, nada oyó y nada autorizó.

Se trata, obviamente, de una falsedad. Pero consideremos por un instante que fuera verdad. Igualmente quedaría inhabilitado para gobernar quien tiene junto a él durante nueve años a un ladrón y no se da cuenta. ¿Cómo confiarle el país a un tipo así? Su celebrado "mea culpa" es también una falsedad. Si fuera sincero, nada más afirmar que se equivocó habría puesto su cargo a disposición del Congreso, pues nadie en su sano juicio puede esperar que un error de tamaña magnitud se salde con un par de golpes de pecho.

En realidad, todo el discurso de Rajoy fue una inmensa mentira, una fabricación más preocupante, a estas alturas, que la existencia de fondos de reptiles en el PP. Lo de menos es si los SMS de ánimo a Bárcenas niegan su pretendida desvinculación del extesorero, que también. Lo escalofriante es ver cómo la construcción global que hizo del asunto equivale al grado cero de la política.

En realidad, todo el discurso de Rajoy fue una inmensa mentira, una fabricación más preocupante, a estas alturas, que la existencia de fondos de reptiles en el PP. Lo de menos es si los SMS de ánimo a Bárcenas niegan su pretendida desvinculación del extesorero, que también
Según Rajoy, las acusaciones contra él son calumnias que no están probadas en los tribunales y, por tanto, no tienen ningún valor. Así lo repitió de mil modos. "Sólo corresponde a los jueces establecer la verdad", aseguró. No es así: los jueces establecen los delitos y, para ello, determinan los hechos probados. Se trata de la verdad judicial, pero ésta es distinta de la verdad política, que conduce directamente a su responsabilidad, por acción o por omisión. Otra de sus perlas heladoras: "Cuando el poder judicial se hace cargo de una materia no debe el poder legislativo disputarle la competencia", es decir, que el Congreso -los representantes de los ciudadanos- no han de hacer nada en tanto no se pronuncien los tribunales. "Dejemos que los jueces trabajen", insistió.

Su planteamiento resulta simple: mientras no se sustancie penalmente el asunto, nada debe hacer la política, ni siquiera debatir sobre ello, pues hacerlo equivale a dar alas a un delincuente. Resulta terrible pensar que podamos estar ante un caso de financiación ilegal de un partido político, cobro de sobresueldos ilegales de cargos públicos, cohecho, etcétera, y que el presidente piense que la política no tiene nada que decir. Se trata de la más severa negación de la política que he escuchado nunca. Porque es un hecho que nombró tesorero a un presunto delincuente. Realizar un nombramiento en la cúpula de un partido no tiene relevancia penal, pero sí política. Pagar el abogado a Bárcenas no es un delito, pero sí tiene significado político. Mandarle SMS dándole ánimos, o facilitar una entrada suave a su mujer en la Audiencia, tampoco son delitos; pero son actos plenos de significado político. Nunca los perseguirá un juez, pero quien los lleva a cabo tiene que saber que resultan políticamente inaceptables. Y esto es exactamente lo que negó ayer el presidente: que haya nada que fiscalizar respecto a su actuación, más allá de lo que los jueces establezcan, un punto de vista que le obliga a cerrar el Parlamento, ya que para él no existe el concepto de responsabilidad política ni el de rendición de cuentas.

En el fondo, su visión encaja con el cinismo imperante, con esa creencia de que en política se puede afirmar cualquier cosa, por muy tenue que resulte su conexión con la realidad. Está convencido de que si una idea se repite con insistencia, acabará conformando un relato -en este caso, que el engañado fue el propio presidente y su partido- que será creído por al menos una parte de la población. Si esa proporción es suficientemente grande como para sustanciarse en un buen resultado electoral, la fabricación habrá triunfado.

Rajoy pertenece a una estirpe de políticos convencidos de que lo importante no es la realidad, sino la percepción de la realidad que tienen los ciudadanos. Ayer trató de cambiarla mostrándose como víctima de una calumnia, como un pobre hombre honrado que se equivocó
Esa visión del discurso del poder como fabricador de realidad resulta consecuente con otro par de frases literales del presidente ayer: "Tenemos que conseguir que los ciudadanos vuelvan a sentirse confiados en la política", aseguró. No dijo: "tenemos que hacer una política digna de la confianza ciudadana". Y el matiz es importante, porque demuestra hasta qué punto le preocupa, no la realidad de las instituciones, sino la percepción que de ellas tienen los ciudadanos. Lo mismo cabe decir de esta otra frase: "Es importante frenar el deterioro de la imagen de los políticos". No habló de "frenar los malos comportamientos de los políticos", sino la mala imagen.

Rajoy pertenece a una estirpe de políticos convencidos de que lo importante no es la realidad, sino la percepción de la realidad que tienen los ciudadanos. Ayer trató de cambiarla mostrándose como víctima de una calumnia, como un pobre hombre honrado que se equivocó. Mentiras de apenas unos minutos a cambio de las cuales pagó un alto precio. Su afirmación de que entre el poder -o sea, él- y los tribunales no hay nada, es disolvente para la democracia. Encanija aún más la política española. La reduce al grado cero. La convierte en humo, en polvo, en sombra... Ya saben cómo acaba el soneto.

¿Quién será el insurrecto?
Rafael López Diéguez www.gaceta.es  2 Agosto 2013

La víctima será siempre el Estado de Derecho y el insurrecto, el señor Mas.

La izquierda, que es maestra en la manipulación de la historia, entre otras razones por la dejadez o cobardía de la derecha, está junto con los independentistas preparando el terreno para que el insurrecto sea la víctima y la víctima, es decir, el Estado de Derecho, el insurrecto.

Recordemos que en el año 1934 la izquierda junto con los independentistas catalanes diseñaron un plan revolucionario, tal y como ellos lo calificaron, que tenía un doble objetivo, derrocar al Gobierno de centro derecha-liberal y de otra destruir la unidad Patria proclamando la independencia de Cataluña. Este proyecto revolucionario, dirigido por el PSOE, produjo levantamientos en toda España. El resultado: centenas de víctimas mortales, en Cataluña 107 y en Asturias, la revuelta más cruenta, más de 2.000.

La mayoría de los historiadores han coincidido en considerar a este proceso prerrevolucionario como la primera batalla de la Guerra Civil Española. Pero curiosamente la historia, tal y como hoy la conocen muchos de los jóvenes y especialmente los que han estudiado en Cataluña, es que aquel proceso revolucionario, aquel golpe de Estado, fue víctima de la “represión fascista que pretendía acallar la aspiración de libertad e independencia del pueblo catalán”. Es decir, que cuando el Estado de Derecho se ve obligado a actuar, en este caso para sofocar una revolución de la que es víctima, se convierte en insurrecto y el revolucionario independentista en víctima.

Supongamos que el señor Mas decide seguir los consejos de sus asesores y declarara unilateralmente la independencia de Cataluña, convirtiéndose en un insurrecto, o simplemente convocar una consulta, y el Estado de Derecho aplica con todo rigor la ley, que es lo que se espera de un Estado, el insurrecto terminará siendo víctima y la víctima el insurrecto.

Dos ejemplos: si Artur Mas formula tal declaración o convoca un referéndum y el señor Rajoy, que no lo hará, aplica el artículo 155 de la Constitución, suspende la autonomía y la interviene, ¿quién será la víctima y quién el insurrecto? Sin duda que Mariano Rajoy será un golpista y el señor Mas una víctima. Pero voy más allá, y si un Juez en el ejercicio de sus funciones, por sí o a instancias del fiscal, decide que la actuación de Mas y sus socios es ilícita y decreta su detención y suspensión de funciones, ¿quién será el golpista insurrecto y quién la víctima?

No caigamos en errores ya vividos: la víctima será siempre el Estado de Derecho y el insurrecto el señor Mas y sus socios de Gobierno. En definitiva, la víctima, una vez más, será España, y los insurrectos los que pretenden su destrucción. Aunque no me cabe la más mínima duda que, pese a ellos y a los tibios, España saldrá adelante.

Rajoy ni explica ni le preguntan lo decisivo
EDITORIAL Libertad Digital  2 Agosto 2013

Rajoy cometió un grave e insensato error político al guardar silencio ante el estruendo político y mediático causado por la publicación de los llamados "papeles de Barcenas", error del que sólo parcialmente ha salido con su tardía pero, en términos generales, brillante intervención de este jueves en el Senado. Bien es cierto que el alivio que su comparecencia ha causado entre las filas de su partido ha sido favorecido por una mediocre oposición que, con la excepción de Rosa Diez, se ha limitado a acusar al presidente del Gobierno genéricamente de mentir, a reprocharle el no haber comparecido antes y a pedirle, simplemente, que se marche.

Esto explica lamentablemente que Rajoy no haya afrontado, ni nadie le ha preguntado, algo tan decisivo como el hecho de que una persona al frente de la tesorería del PP haya sido capaz de amasar una fortuna como la que Barcenas tiene depositada en Suiza. Porque aun admitiendo que el ex tesorero obrara por su cuenta, para que determinados empresarios le pagaran era necesario que a cambio fueran favorecidos con contratos y subvenciones que no estaban en manos de Bárcenas dar, sino que dependían de cargos del PP en la Administración.

Al margen de la omisión esta cuestión, ciertamente trascendental, Rajoy ha hecho aseveraciones en sede parlamentaria que bien pueden y deben ser recordadas en el futuro, tal y como él mismo ha hecho este jueves con citas de lo que decía Rubalcaba en el pasado. Nos referimos a aquellas en las que ha asegurado que todos los sobresueldos percibidos por miembros del PP han sido legales, en blanco y trasladados a la contabilidad del partido. Aunque sea cierto, como él afirma, que los perceptores de estos complementos salariales deben declararlo a Hacienda a título individual, habrá que ver si el partido "lo reflejó en sus nóminas con sus correspondientes retenciones fiscales y a la seguridad social", tal y como textualmente afirmaba un pasado comunicado del PP.

Asimismo, y teniendo en cuenta lo taxativo que Rajoy ha sido a la hora de defender la "legalidad" de sus propias percepciones salariales, no se entiende por qué no ha desmentido de manera concreta el haber recibido esas retribuciones del partido cuando era ministro, circunstancia en la cual dichos complementos ya no serían legales.

Rajoy ha puesto la mano en el fuego, en definitiva, por la legalidad de la financiación de su partido; pero no se entiende cómo si el partido no recibía dinero negro, Bárcenas podía acumularlo en Suiza.

La Justicia hará su dictamen sobre el origen de ese dinero, pero Rajoy ha hecho bien en rebatir políticamente y en sede parlamentaria lo que considera "falsas acusaciones, falsas medias verdades y falsas interpretaciones de la media docena de verdades que se utiliza de cobertura para las falsedades". También hace bien en reconocer que se equivocó con Bárcenas y en señalar el tiempo que una persona normal tarda en desconfiar en quien ha depositado anteriormente su máxima confianza. Posiblemente sea un error pedir ahora su dimisión por su responsabilidad en este caso con las pocas certezas de las que disponemos. Pero, del mismo modo, sería obligado hacerlo si alguno de los extremos más importantes expuestos este jueves en el Parlamento resultara falso.

La corrupción no afecta al sillón
Andrés Esteban www.lavozlibre.com  2 Agosto 2013

Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas y de la Administración

Actualmente, la corrupción y el fraude son, tras el paro, el gran problema que existe en España según la sociedad. Sin embargo, los españoles ven ese problema como algo normal, como algo común sobre todo en política, entre los partidos y entre los políticos, que son el tercer gran problema. Y como algo normal se percibe que los ciudadanos, de forma general, optan por no tenerlo en cuenta, por ignorarlo, sobre todo a la hora de votar.

En esta actitud es fundamental la persuasión que los partidos afectados hacen a la ciudadanía al decir que están dispuestos a llegar hasta el final para aclarar lo que haya ocurrido. Mientras, a la vez, pagan a los abogados que defenderán en los Tribunales a sus miembros implicados en los supuestos de corrupción, e incluso hay presidentes que mandan SMS dándole ánimos y fuerzas. Eso sí, cuando el agua llega hasta el cuello, no dudan en desprenderse y desvincularse de esos miembros.

Hay multitud de casos de corrupción y fraude que están siendo investigados. Actualmente, tenemos dos casos muy sonados y que afectan tanto al partido del Gobierno de España como al principal partido de la oposición, esto es, el 'caso Bárcenas' y el 'caso de los ERES' de Andalucía, respectivamente.

Evidentemente, estos casos han tenido una gran repercusión e incluso han deteriorado aún más el clima político. Y lo que es aún más grave, han provocado un sentimiento de insatisfacción más grande con la democracia. Sin embargo, y observando diferentes encuestas -como la de Sigma 2 para 'El Mundo' publicada en julio y el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía de verano de 2013, entre otras), vemos como el Partido Popular seguiría ganando los comicios si hoy se celebrasen elecciones generales y vemos como el PSOE-A sería la fuerza más votada si hoy se celebrasen elecciones autonómicas en Andalucía. Eso sí, en todas las encuestas, se observan una pérdida de votos en los partidos mayoritarios a favor de IU y UPyD, que son los grandes beneficiados, rompiéndose así, progresivamente, el bipartidismo.

Pero esta pérdida de votos, diría, no es debida a los casos de corrupción, sino a una tendencia ya iniciada de gran volatidad y a que los nuevos votantes, los jóvenes, votan distinto a sus predecesores. Así, conviene recordar que en las últimas elecciones generales hubo una volatilidad del 14,9 %, esto es, se intercambiaron más de 3,5 millones de votos desde 2008; y hubo un millón y medio de votantes nuevos, los cuales no han sido en dichas elecciones más abstencionistas que la media.

En definitiva, somos conscientes de la corrupción, situándola como el principal problema de España, tras el paro, pero no actuamos, nos damos por vencido. Así, es demoledor ver estudios que dicen que el 72 % de la población está convencida de que si conociera un caso de corrupción y lo denunciase no serviría para nada. Y para nada servirá si seguimos sin actuar. Los políticos los ponen los partidos, pero los ciudadanos decidimos qué partidos. ¡Actuemos!

Seguridad
A vueltas con el burka
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  2 Agosto 2013

Esta podría ser la más breve de mis colaboraciones para Libertad Digital. Texto: Por razones de seguridad se debe prohibir el uso del burka en los espacios públicos. Y punto. Ya está todo dicho: el motivo y el corolario. Sin embargo, la resistencia a justificar una medida muy drástica con un argumento aparentemente tan simple como imperativo –la seguridad– ha abierto las puertas a un debate más propicio a la confusión que al esclarecimiento. Así que vayamos por partes.

¿La prohibición del burka atenta contra la libertad de cultos? Aquí es donde los expertos se enzarzan en una polémica acerca de si el Corán y sus interpretaciones canónicas imponen el uso de esa prenda que oculta el cuerpo y el rostro de la mujer, o de otras similares o menos rigurosas, como el chador o el velo. Y si dicha imposición existiera, ¿acaso la libertad de cultos obligaría a las autoridades seculares de los países donde no rige la charia a infringir determinadas normas de seguridad para que así las creyentes puedan cumplir con los mandatos de su libro sagrado? Esta discusión se convierte en superflua si se piensa que los practicantes de la religión islámica no están en condiciones de exigir a quienes ellos consideran infieles que respeten al pie de la letra textos y tradiciones acerca de los cuales ellos mismos no se ponen de acuerdo. Hasta el punto de que, divididos en chiíes y suníes, viven en un estado permanente de guerra sectaria, con millones de muertos en ambos bandos. Las carnicerías de Afganistán, Irak, Pakistán y Siria son la prueba más reciente, pero no la primera ni la última, de esta beligerancia.
Parió la abuela

Y como éramos pocos parió la abuela. Nos llegan ecos lejanos de las afortunadamente olvidadas Leire Pajín y Bibiana Aído, las valquirias de la zapatiesta, cuando algunas militantes introducen en la controversia el fantasma del feminismo. Se erigen en tutoras vocacionales de las islamistas, a las que atribuyen una incapacidad innata para defenderse por sí mismas, y denuncian que si estas visten el burka es porque viven bajo el yugo de maridos despóticos. Lo cual, evidentemente, puede ser cierto en algunos casos, porque esas situaciones de maltrato e intimidación se producen circunstancialmente en parejas de todas las nacionalidades y creencias religiosas, pero en nuestros países civilizados existen medios legales para combatirlas. Que dichos medios legales sean a menudo insuficientes, o que las víctimas no puedan o no quieran recurrir a ellos, explica el origen de muchas tragedias, y la prohibición del burka no es el medio apropiado para evitarlas.

Ya es un tópico comparar el burka con una cárcel de tela. Efectivamente, lo es. Pero esto no autoriza a tratar a la mujer que elige esa prenda por razones auténticamente religiosas como si fuera una débil mental. Cada día son más numerosas las mujeres occidentales, católicas o protestantes, que se convierten al islam. Y puesto que en general se trata de mujeres de clase media, con estudios, es lícito suponer que saben a lo que se exponen. ¿Proponen sus supervisoras que las internen en campos de reeducación, al estilo comunista, para lavarles el cerebro, porque son excesivamente complacientes?
Satisfacer el morbo

La mente humana es extremadamente compleja y todavía tiene recovecos insondables. Nadie habría imaginado que al cabo de décadas de adoctrinamiento feminista, cuando ya parecía que la emancipación de la mujer no tenía vuelta atrás, millones de amas de casa comprarían la novela 50 sombras de Grey y sus dos secuelas, escritas por la señora Erika Leonard, con el seudónimo E. L. James. En ellas, las lectoras pueden acompañar con la imaginación las sesiones de obediencia y masoquismo a las que la protagonista se somete para satisfacer los caprichos de su amo y dominador. Se vendieron más ejemplares que de la serie de Harry Potter y algunas librerías organizaron reuniones donde las clientas asistían a simulacros de lo que contaban las novelas.

Encerrarse voluntariamente, por razones religiosas, en la cárcel del burka no es más chocante o anómalo que hacer realidad la ficción de 50 sombras de Grey en los gabinetes especializados o en el propio domicilio. Leo (LV, 31/7) que los bomberos de Londres atribuyen a la literatura erótica puesta de moda por libros como 50 sombras de Grey el aumento de accidentes sexuales domésticos, sobre todo en los que se utilizan grilletes. En verdad, algunas mujeres occidentales pueden llegar a extremos insospechados para satisfacer el morbo de sus parejas, como la punkie de la película Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, que se atraviesa la lengua con un piercing para hacer más excitante la felación. El piercing en la lengua o los genitales: he aquí otra extravagancia que se ha puesto de moda. Por eso quienes critican el burka como un testimonio de la degradación de la mujer musulmana que lo viste deberían estar más atentos a las anomalías que se producen en nuestro entorno.

Y si nuestra escala de valores nos da motivos para pensar que las sociedades donde rige la charia están enrocadas en tramos de barbarie medieval, ello tampoco debe hacernos olvidar que los islamistas juzgan con idéntica severidad y desdén nuestras peculiares costumbres. Antonio Elorza reproduce en Umma. El integrismo en el islam (Alianza Editorial, 2002) algunos escritos de Sayid Qutb, el ideólogo de los Hermanos Musulmanes ejecutado por orden de Gamal Naser en 1966, en los que define a la sociedad de infieles como un gigantesco burdel cuya degeneración la reduce al animalismo.
Penitentes con cilicios

Volvamos al tema de la seguridad, que es el meollo de la cuestión. Este artículo es producto de algo que vi al pasar frente a un centro islámico situado en el barrio de Pueblo Seco, en Barcelona. Frente a la puerta había un grupo muy numeroso de niños y de mujeres vestidas con chadores multicolores, apiñados todos alrededor de un clérigo tal vez septuagenario, de tupida barba, con chilaba. Escuchaban atentamente sus enseñanzas. No había ningún burka. Por primera vez experimenté, frente a un grupo de esas características, una sensación de miedo que me hizo reflexionar. ¿Acaso soy racista? ¿Xenófobo? ¿Intolerante? Lo comenté con unos amigos marcados por la lectura habitual de El País, y ellos contestaron que sentían lo mismo ante los penitentes en una procesión de Semana Santa.

Ahí descubrí la clave de la diferencia entre mi reacción y la de ellos. He visto penitentes descalzos, arrastrando cadenas. En casos extremos tal vez se atormentaban con cilicios ocultos bajo la túnica. Pero podía estar totalmente seguro de que no llevaban un cinturón con explosivos ceñido al cuerpo para hacerse saltar por los aires junto a sus enemigos para ir al paraíso. Podía mirarlos con asombro, curiosidad o indiferencia, pero nunca con miedo. En cambio los islamistas… Leo (LV, 15/5):

En Catalunya las tendencias más radicales representan una cuarta parte de las más de 200 comunidades islámicas registradas, un porcentaje superior a la media española, según estimaciones de los servicios de inteligencia.

¿Qué les enseñaba el clérigo a las mujeres y los niños de su comunidad? ¿Y a los hombres que no vi allí?
La mujer musulmana puede vestirse como se le antoje en su domicilio. Yo he visto mujeres con burka que compraban los más sofisticados artículos de cosmética en los grandes almacenes Harrods de Londres. Cuenta Tomás Alcoverro (LV, 20/7/2009) que en muchas tiendas de Teherán venden tangas de todos los colores, especialmente rosa, en seda, de encajes, satinados, ligas y sostenes de marca, bragas violetas, transparentes camisones bordados de plumas. Todo para lucir al quitarse el chador, en su casa. Excelente costumbre. Como dicen los ingleses, su hogar es su castillo.

El burka en los espacios públicos, no. Única y exclusivamente por una cuestión de seguridad. No existe ninguna garantía de que debajo del burka se oculte una mujer y no un hombre. Y que si es una mujer no lleve un cinturón con explosivos. Si hasta se los ponen a los niños. Se sabe que la charia autoriza a los yihadistas a vestir y comportarse como occidentales para ejecutar actos terroristas contra los infieles. Lo hicieron el 11-S y en otras muchas oportunidades. Esto explica que todas las operaciones de inteligencia, infiltración y espionaje estén justificadas, aunque los buenistas las impugnen. La prohibición del burka en los espacios públicos es una medida adicional de prevención. No puede ni debe ser la única ni la principal. Pero debe aplicarse inflexiblemente.

EL CONSUMO PRIVADO NO SUBIRÁ HASTA 2016
El FMI prevé que el paro no baje en España del 26% hasta 2018
La presidenta del FMI, Christine Lagarde, saluda al ministro de Economía. Luis de Guindos La presidenta del FMI, Christine Lagarde, saluda al ministro de Economía. Luis de Guindos
Cotizalia Enviar correo a Cotizalia  El Confidencial  2 Agosto 2013

La tasa de desempleo de España no bajará de la barrera del 26% hasta 2018, cuando el paro se situará en el 25,3%, según reflejan las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que empeoran sensiblemente sus proyecciones del pasado mes de abril para el mercado laboral español.

En concreto, la institución dirigida por Christine Lagarde prevé que España cierre 2013 con una tasa de desempleo del 27,2%, dos décimas más de lo previsto anteriormente, que pasaría a situarse en el 27% en 2014 (26,5% en abril) y en el 26,9% en 2015 (25,6%). Las proyecciones del FMI contemplan en los dos años siguientes una leve mejora en el ritmo de reducción del desempleo, insuficiente, sin embargo, para llevar la tasa por debajo del 26%, puesto que en 2016 se situaría en el 26,6% (24,7% previsto en abril) y en el 26% en 2017 (23,8%).

Ante un nivel de paro "inaceptablemente elevado", el directorio del FMI subraya en su análisis de la economía española la necesidad de que se tomen "nuevas medidas decisivas para generar crecimiento y empleo" tanto a nivel nacional como en Europa. En este sentido, los directores de la institución celebraron la reforma del mercado de trabajo acometida por el Gobierno en 2012, "que parece estar dando fruto poco a poco".

Sin embargo, recalcaron que se necesita mejorar aún más la dinámica del mercado de trabajo para reducir en forma suficiente el desempleo, entre otras cosas "aumentando la flexibilidad interna, reduciendo la dualidad del mercado laboral, y mejorando las políticas laborales activas".

Además, la institución señala que sería beneficioso para España un pacto social en el que los empresarios se comprometan a aumentos de la contratación a cambio de recortes salariales, que en los modelos del organismo serían del 10% en dos años.

Esas medidas deberían ir acompañadas de una reducción de las cotizaciones de las empresas a la seguridad social y de un aumento del IVA dos años después de los recortes salariales, según el informe anual sobre la economía española publicado hoy por el Fondo Monetario Internacional

Limpiar balances y eliminar las restricciones en el crédito
Sobre el sector financiero. el FMI juzga que, un año después del rescate, "el sistema bancario está más fuerte, pero los riesgos continúan siendo altos". Por este motivo, emplaza a reforzar más el capital de las entidades, limpiar los balances y eliminar las restricciones en la oferta de crédito.

En este sentido, el organismo multilateral echa en falta más ayuda por parte de Europa y del Banco Central Europeo (BCE). "Las políticas europeas han ayudado, pero, de forma crucial, la política monetaria no se está transmitiendo", apunta el FMI. Por este motivo, emplaza a las autoridades europeas y al BCE a dar más de sí. "Europa debería moverse más rápido para completar la unión bancaria y el BCE debería implementar más medidas para reducir los costes de financiación mucho más altos del sector privado español".

El problema de las pensiones
Por otro lado, el informe del FMI advierte de las dificultades a las que puede enfrentarse el sistema español de pensiones ante las perspectivas demográficas del país, combinadas con "los incrementos insostenibles" aplicados en los años anteriores de la crisis. En este sentido, la institución considera que la propuesta del comité de expertos de aplicar un factor de sostenibilidad ejemplifica el tipo de medidas de ajuste de "alta calidad" que España necesita.

Aparte de la recomendación de vincular la edad de jubilación a la evolución de las expectativas de vida, el FMI planta la idoneidad de ampliar el periodo de cáculo de 25 años a 30 "o incluso 35 años". Asimismo, considera "sensata" la recomendación de ligar el incremento de las pensiones a factores estructurales relacionados con la evolución de los ingresos.

Economía
El FMI pide a España bajar un 10% los sueldos para aumentar la contratación
Efe. La Razón  2 Agosto 2013

El FMI dijo hoy que sería beneficioso para España un pacto social en el que los empresarios se comprometan a aumentos de la contratación a cambio de recortes salariales de hasta el 10 por ciento en los próximos dos años.

Esas medidas deberían ir acompañadas de una reducción de las cotizaciones de las empresas a la seguridad social y de un aumento del IVA dos años después de los recortes salariales, según el informe anual sobre la economía española publicado hoy por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pese a que el Fondo celebra la reforma del mercado laboral de 2012, "que parece estar dando fruto poco a poco", también pide "mejorar aún más la dinámica del mercado de trabajo para reducir suficientemente el desempleo".

El desempleo se mantendrá por encima del 25 % hasta 2018, según los cálculos del FMI.

El FMI indicó que, aunque la reforma laboral de 2012 ha tenido efectos positivos como la caída de salarios en el sector público y grandes empresas, hay "otros componentes que han tenido menos éxito".

El informe publicado hoy destaca que la dualidad entre el trabajo estable y el empleo temporal ha aumentado, al tiempo que "la probabilidad de encontrar un trabajo permanente sigue siendo muy baja y la de perder un trabajo temporal muy alta".

Para el FMI, hace falta "aumentar la flexibilidad interna, reducir la dualidad del mercado laboral y mejorar las políticas laborales activas", para lo que pide un diálogo social entre sindicatos y empresarios.

El informe opina que los salarios podrían responder mejor a la situación económica con más flexibilidad, algo que podría requerir "una profunda reforma de la negociación colectiva".

Ese diálogo social, que el FMI ve complicado según las valoraciones de Madrid, debería incluir "un compromiso de los empresarios de aumentar la contratación a cambio de que los sindicatos acepten una reducción de salarios", además de "incentivos fiscales en forma de recortes inmediatos en cotizaciones a la seguridad social".

Esa reducción en las cotizaciones se vería compensada por un incremento en la recaudación del Estado al aumentar la contratación.

El modelo que baraja el Fondo incluye una bajada del salario nominal (no ajustado a los precios) del 10%, medidas de "estímulo fiscal temporales" y reducción de las cotizaciones de la empresas a la Seguridad Social de alrededor del 1,7%.

Asimismo, propone un aumento del IVA, aunque se deberían dar dos años de gracia para dañar menos a los afectados por la caída de salarios.

Todo esto, en opinión del Fondo, elevaría el PIB un 5% en un periodo de tres años, con una subida y posterior reducción del déficit fiscal, y un índice desempleo que bajaría entre un 6 y un 7% en 2016.

Con las medidas recomendadas, el Fondo cree que España vería un aumento de las exportaciones, una caída mayor de las importaciones, mientras que la bajada de salarios permitiría una mejora del empleo especialmente el segundo y tercer año de aplicación.

El informe del FMI indica además que la "situación política aparentemente es estable, pero la tensión social podría comprometer los esfuerzos de la reforma".

El texto recuerda que "el contexto económico ha reducido la popularidad de los dos principales partidos, lo que podría dificultar el apoyo público para reformas nuevas y complicadas", al tiempo que señala preocupaciones por las tensiones entre el centro y las regiones.

informe anual sobre la economía española
El FMI propone a España una rebaja de sueldos del 10% para crear empleo
El Fondo Monetario Internacional no prevé que España cumpla con los objetivos de déficit marcados por la Comisión Europea y apunta que no bajará del 3% hasta 2018
EFE | WASHINGTON El Correo  2 Agosto 2013

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha asegurado que sería beneficioso para España un pacto social en el que los empresarios se comprometan a aumentos de la contratación a cambio de recortes salariales que podrían ser hasta del 10%. Esas medidas deberían ir acompañadas de una reducción de las contribuciones de las empresas a la seguridad social y de un aumento del IVA dos años después de los recortes salariales, según el informe anual sobre la economía española publicado este viernes.

Además, no espera que España cumpla con los objetivos de déficit marcados por la Comisión Europea y no bajará del 3% hasta 2018, dos años después de lo marcado por Bruselas. Los cálculos del Fondo no consideran que las cuentas públicas puedan cumplir con el ritmo recomendado por la Comisión Europea en la cumbre de finales de mayo

El informe señala que los salarios puedan responder mejor a la situación económica con más flexibilidad, algo que podría requerir "una profunda reforma de la negociación colectiva". Ese diálogo social, que el FMI ve complicado por las valoraciones de Madrid, debería incluir "un compromiso de los empleadores a aumentar la contratación a cambio de que los sindicatos acepten una reducción de salarios", además de "incentivos fiscales en forma de recortes inmediatos en contribuciones a la seguridad social". Esa reducción en las aportaciones se vería compensada por un incremento en la recaudación del Estado al aumentar la contratación.

El modelo que baraja el Fondo incluye una bajada del salario nominal (no ajustado a los precios) del 10%, medidas de "estímulo fiscal temporales" y reducción de las contribuciones de empresas a la Seguridad Social de alrededor del 1,7%. Asimismo, propone un aumento del IVA, aunque se deberían dar dos años de gracia para afectar menos a los españoles afectados por la caída de salarios.

Todo esto, en opinión del Fondo, elevaría el PIB un 5% en un periodo calculado en tres años, con una subida y posterior reducción del déficit fiscal, y un desempleo que bajaría entre un 6 y un 7% en 2016. Con las medidas recomendadas, cree que España vería un aumento de las exportaciones, una caída mayor de las importaciones, mientras que la bajada de salarios permitiría una mejora del empleo, especialmente en el segundo y en el tercer año de aplicación.

El informe del FMI indica, además, que la "situación política aparentemente es estable, pero la tensión social podría comprometer los esfuerzos de la reforma". El texto recuerda que "el contexto económico ha reducido la popularidad de los dos principales partidos, lo que podría dificultar el apoyo público para nuevas y complicadas reformas", al tiempo que señala preocupaciones por las tensiones entre el centro y las regiones.

Fondo Mundial de Idiotas
Nota del editor   2 Agosto 2013

Si el FMI condujera una bicicleta con una rueda pinchada, su solución consistiría sin duda en colocar la bomba de aire y soplar en vez de parar y reparar el pinchazo.

Estos economicistas, matadores de la economía, se olvidan de los agujeros, y pretenden seguir estrujando a la gente, antes de taparlos.

Los paganos de la fiesta de los otros estaos extenuados y los profesionales de la política siguen a sobrazo limpio libre de impuestos, a costa del sobrecoste y la ineficiencia del estado en todos sus niveles.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
CASI DIEZ MILLONES
Subvenciones para el fomento del euskera
El Correo  2 Agosto 2013

El Gobierno vasco, a través de la viceconsejería de Política Lingüística, ha adjudicado ya el 82% de los 9.984.300 euros previstos en 2013 para subvencionar actividades de fomento del euskera. El montante asciende a 8.191.300 euros.

La convocatoria de medios de comunicación en euskera, la de más peso y la que reparte el 45% de las ayudas, sigue manteniendo la misma cuantía que el año pasado, un total de 4.875.000 euros. 'Berria' recibirá algo más de 1,5 millones.

Vázquez apela al ´buen hacer´ de los colegios para aplicar el plurilingüismo
El conselleiro de Educación mantiene que no se debe mezclar política y enseñanza
agencias | a coruña La Opinion  2 Agosto 2013

El conselleiro de Cultura y Ordenación Universitaria, Jesús Vázquez, apeló al "buen hacer" de las comunidades educativas para aplicar el decreto del plurilingüismo, basándose en los criterios de la Xunta para adaptarlo a las sentencias del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) que anularon dos de sus artículos.

Inquirido por los periodistas, Vázquez aseguró que "no debería haber confrontación" entre el uso del gallego y el del castellano. El conselleiro remarcó que "la ley es clara" y que los niños en Educación Infantil, "deben escolarizarse en su lengua materna. A partir de ahí hay que dejar al buen hacer de las comunidades educativas y no mezclar enseñanza con política".

Jesús Vázquez sentenció que las "lenguas suman, nunca restan", sobre su uso en las aulas de los colegios.


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