AGLI Recortes de Prensa   Jueves 8 Agosto 2013

 El disparate de la bajada de sueldos
Editorial www.gaceta.es 8 Agosto 2013

Llevamos varios días escuchando que, desde fuera, nos piden a los españoles que nos bajemos el sueldo. Primero fue el Fondo Monetario Internacional y, después, ha sido el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Economía en la Unión, Olli Rehn, quien se ha sumado a lo que nos parece un disparate. ¿Por qué un disparate? Pues en primer lugar porque quien lo pide, en primera instancia, es el FMI, un órgano que no goza de muy buena reputación por los errores cometidos en los últimos tiempos: desde equivocaciones en los pronósticos económicos, hasta la no previsión de la mayor crisis internacional en casi un siglo.

Desde España ya se ha avisado que esta rebaja salarial de un 10% no entra en los planes de nadie. Tanto es así que sindicatos y patronal se han puesto de acuerdo para denunciar esta descabellada idea. Sólo un desconocimiento total de la economía española puede provocar una petición tal, puesto que en un mercado basado en el sector servicios y el consumo, si los salarios bajan, la demanda también, por lo que, de este modo, la economía jamás podrá crecer. El problema no son los sueldos de los trabajadores, sino una enorme Administración. Basta de cargar el monstruoso peso de la crisis siempre en las mismas espaldas.

¿Y si subimos los salarios y reestructuramos la deuda?
Juan Laborda www.vozpopuli.com 8 Agosto 2013

El FMI y la Comisión Europea, los mismos organismos que impusieron su recetario neoclásico de austeridad fiscal y devaluación interna, siguen erre que erre. A pesar de haber hundido con sus propuestas el crecimiento económico de nuestro país y del resto de Europa; a pesar de haber acelerado con sus recomendaciones la destrucción de empleo hasta llevar a cotas históricas las tasas de paro de España y de la zona euro; a pesar de haber aumentado la deuda pública de España como nunca antes en nuestra historia democrática, llevándola a una dinámica explosiva e insostenible, siguen recomendando sus mismas mentiras.

¿Cuándo asumirán las responsabilidades de sus actos? ¿Cuándo se crearan indicadores medibles sobre las consecuencias de sus recomendaciones? ¿Saben estos individuos que los salarios reales en nuestro país, durante el periodo 1997-2011, ya han caído sin que se haya traducido en ningún incremento sostenible de la productividad? ¿Se han enterado de que Islandia, mediante una reestructuración de la deuda, aumentos salariales nominales promedio del 5% anual e incremento del gasto social, ya lleva más de dos años con crecimientos próximos al 3%? ¿Han leído la propuesta de Obama de incrementar un 30% el salario mínimo para dignificar la vida de sus compatriotas, y reducir así la carga de la deuda? Me temo que no.

Recetas del FMI para España: bajar salarios y subir el IVA
El equipo liderado por James Daniel, jefe de la Misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para España, dibujó un escenario lúgubre para nuestro para nuestro país, cuyo raquítico crecimiento no logrará corregir la lacra del desempleo, que se mantendrá por encima del 25% en los próximos cinco años. Incluso afirmó que si las presiones de desapalancamiento y las dificultades financieras se intensifican, crearían un espiral tóxica entre el contexto macro y financiero que dejaría la deuda tanto pública como privada en niveles elevados en el futuro. Las medidas fiscales adoptadas podrían tener altos multiplicadores y como resultado, el país no volvería a crecer hasta 2017 y el desempleo se mantendría por encima del 27%.

Es ahí donde estamos ya, pero no les ocurre otra cosa que ofrecernos más de lo mismo para apoyar la creación de empleo. Por un lado, un gran acuerdo con los agentes sociales para reducir un 10% los salarios nominales en dos años; por otro lado una subida posterior, dos años más tarde, del IVA efectivo, mediante la generalización del IVA normal. Y ahora se suma a la propuesta el comisario para temas económicos Olli Rehn, un individuo absolutamente mediocre. Qué diferencia con el nombramiento reciente como gobernador del Banco Central de la India del excelente economista Raghuram Rajan, que en su momento tuvo que abandonar el FMI por la osadía de predecir el colapso financiero y económico que iba a tener lugar, lo que molestó sin duda a todos aquellos que se estaban forrando a costa de poner los cimientos de la Gran Recesión en la que estamos inmersos.

El FMI y la Comisión Europea, como parte de la ortodoxia económica dominante, han sido incapaces de hacer un diagnóstico razonable de lo que está pasando; pero además, y esto es mucho más grave, las pruebas que ha aportado para determinar las causas de la actual crisis sistémica, y justificar así sus medidas de política económica, están manipuladas o se basan en modelos cuyas hipótesis de partida son falsas. Son pura ideología.

Bajo la creencia de que los costes relativos mueven la economía defienden a capa y espada una rebaja salarial como salida de la crisis. Se equivocan en el diagnóstico. La economía es dirigida por la demanda, no por las restricciones que dependen de la oferta y de las dotaciones existentes. Acuérdense de la paradoja de costes: si todas las empresas consiguen rebajar los salarios, mientras aumenta su margen de beneficios y conservan los precios a un nivel fijo, las empresas en su conjunto venderán menos productos y sus beneficios caerán. La España de hoy es un buen ejemplo de ello.

¿Por qué no hacemos lo contrario?
En el último Informe Mundial sobre Salarios 2012-2013 publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se afirma que “cuando los salarios aumentan paralelamente a la productividad, ambos se mantienen sostenibles y estimulan el crecimiento de la actividad económica, aumentando el poder adquisitivo de los hogares. Sin embargo, durante un decenio o algo más antes de iniciarse la crisis, muchos países vieron cómo se rompía el eslabón entre salarios y productividad laboral, contribuyendo a crear de desequilibrios económicos. El informe muestra que, desde el decenio de 1980, la mayoría de los países han experimentado una tendencia a la baja de la participación de los ingresos del trabajo, lo que significa que se ha destinado una proporción menor de la renta anual a la remuneración de la mano de obra y una proporción mayor a las rentas procedentes del capital. Esta situación se ha dado sobre todo en los países que han registrado un estancamiento de los salarios, pero también en aquellos en que los salarios reales han sufrido un fuerte aumento. A nivel social y político, esta tendencia está creando la percepción de que los trabajadores y sus familias no están recibiendo la parte justa de la riqueza a la que han contribuido. A nivel económico, podría hacer peligrar el ritmo y la sostenibilidad del futuro crecimiento económico al restringir el consumo de los hogares basado en los salarios. Esto es particularmente cierto allí donde la era del consumo basado en el endeudamiento ha conducido a un largo período en el que los hogares deben saldar deudas contraídas con anterioridad”. ¡Perfecto!

Pero el informe de la OIT da un paso más allá, cuando afirma, abro de nuevo comillas: “A escala mundial, si bien algunos países pueden mantener una balanza comercial favorable o salir de la recesión gracias a las exportaciones, lo hacen a expensas de la generación de déficit en los países importadores y de la reubicación de puestos de trabajo. Para evitar situaciones de competencia que repercutan negativamente en los países vecinos, la vía del crecimiento económico sostenible y equilibrado debe abrirse a través del consumo doméstico en los países con superávit y basarse en un crecimiento de los salarios paralelo a la productividad. La coordinación internacional puede contribuir a lograr resultados equitativos que beneficien a todos los países” De nuevo, perfecto.

Estas reflexiones sirven para ver que existen alternativas a la lúgubre ortodoxia, y sobre todo deben permitir plantear en voz alta, sin miedo, algunas preguntas: ¿Por qué no hacemos como Islandia, reestructuramos la banca y la deuda, subimos salarios e incrementamos el gasto social? ¿Quién controla exactamente el FMI y la Comisión Europea? ¿No serán los mismos individuos que después de sus desaguisados han recurrido al dinero público para mantenerse en sus puestos?

El FMI deja en evidencia la pasividad de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 8 Agosto 2013

El FMI acaba de lanzar una escasamente velada crítica al Gobierno de Rajoy por no aplicar los mecanismos de control, sanción e intervención a aquellas comunidades autónomas que no respetan los límites del déficit público, tal y como efectivamente contempla la Ley de Estabilidad Presupuestaria aprobada por el mismo Ejecutivo del PP que la ha dejado en papel mojado.

De hecho, este informe del FMI nos retrotrae a las propias advertencias que hiciera el ministro Montoro en abril de 2012, cuando, tras incrementar las transferencias a las autonomías y avalar su demencial endeudamiento mediante los llamados hispabonos, pareció poner pie en pared cuando dijo que ya no aceptaría de ningún Gobierno autonómico "más excusas ni pretextos" para no cumplir con el objetivo de reducción del déficit. Montoro abogó entonces por un mismo nivel de exigencia a la hora de reducir el déficit, objetivo ante el cual "no cabrían posturas autóctonas"; y advirtió: "Si hubiese que intervenir alguna comunidad autónoma, tal y como prevé la Ley de Estabilidad Presupuestaria, por no cumplir los objetivos de consolidación fiscal, se haría".

Es evidente que, desde entonces, el Gobierno de Rajoy no sólo no ha cumplido las advertencias de intervención contra las comunidades incumplidoras, sino que las ha beneficiado con un sistema de déficits diferentes. Así que sí que han cabido las "posturas autóctonas".

Ayer mismo denunciábamos cómo la dejación del Gobierno de Rajoy ha animado a los nacionalistas a anunciar que van a volver a saltarse los topes de déficit en 2013 y 2014, por mucho que dichos límites sean en su caso bastante menos exigentes.

Estaría muy bien que el Gobierno de Rajoy se tomara en serio su propia Ley de Estabilidad Presupuestaria y aceptara el consejo del FMI de hacer un seguimiento mensual de las cuentas autonómicas e intervenir cualquier región que se desvíe tres meses de sus objetivos fiscales. Sin embargo, confiar en ello sería tanto como desconocer que este Gobierno prefiere ceder antes que enfrentarse, y que tampoco es un ejemplo a la hora de alcanzar el equilibrio presupuestario, tal y como ilustra el déficit del 3,8% que lleva acumulado sólo en el primer semestre del año.

Por todo ello, mientras un hombre como Rajoy siga al frente, lo que podemos esperar es que las recomendaciones del FMI queden tan en papel mojado como ha quedado la propia Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Éramos pocos y apareció el FMI
Manuel Muela www.vozpopuli.com 8 Agosto 2013

Cuando estábamos en la resaca de un debate parlamentario que tan mal sabor de boca había dejado a los españoles interesados en esos asuntos, cada vez menos a tenor de las encuestas, reaparece el FMI con sus cantinelas de siempre y sus recetas rancias y fracasadas por doquier. Según los casos, suelen ser utilizadas para atacar al gobierno de turno o para enaltecerlo; ahora ni lo uno ni lo otro: el grado de descreimiento es de tal calibre que sus informes han pasado a ser más literatura económica que, pasados unos años, será estudiada por algún doctorando que desee hacer una tesis sobre cómo la ceguera y la rapiña de unos pocos causó tantos estragos a millones de gentes en las primeras décadas del siglo XXI. Los que estamos viviendo el fenómeno carecemos de la perspectiva y de la frialdad del estudioso que se acerque a él en el futuro, pero sí tenemos la certidumbre de que las cosas van cambiando en dirección contraria al progreso y al bienestar: nos adentramos en una época oscura, de fin de ciclo, que suelen caracterizarse por la desaparición de la seguridad, la dificultad económica y la concentración del poder en pocas manos que lo usan para defender sus privilegios a capa y espada. Esa capa y espada son los informes tipo FMI que tratan de amedrentar a los pobres mortales, negándoles el pan y la sal de la esperanza. Ésta vez espero que nuestro Gobierno, que bastante tiene con lo que tiene, se limite a ignorar educadamente las recetas de la señora Lagarde, apoyándose en la vieja expresión de que “manos blancas no ofenden”.

Claroscuros del FMI
No es éste el lugar para hacer un recorrido por la historia del FMI: sus orígenes se remontan a los acuerdos de Bretton Woods, de 1945, que proyectaban una nueva estructura financiera para el mundo de la posguerra, con el fin de evitar los desmanes que provocaron la crisis del 29 y los errores de las recetas inapropiadas para combatirla que concluyeron en la Segunda Guerra Mundial. Las intenciones, por tanto, eran buenas, pero la trayectoria del FMI está llena de claroscuros por su falta de previsión y el escaso acierto a la hora de enmendar las crisis de países o regiones que han necesitado de su atención: América del Sur y ahora la Europa comunitaria son ejemplos de ello. En el subcontinente americano las políticas del FMI han colaborado activamente en el crecimiento de los populismos, como consecuencia del empobrecimiento y la diáspora de las clases medias, y en Europa, azotada por la crisis financiera desde hace seis años, los expertos del Fondo, unidos a los de la Comisión Europea y a los del Banco Central Europeo, han diseñado las políticas de rescate de Grecia, Irlanda y Portugal, con resultados que se comentan por sí mismos. Tan es así que recientemente el FMI ha culpado a sus compañeros de la Troika de los errores de planteamiento de los rescates, que han sido malamente ejecutados, sin reparar en su responsabilidad en ellos.

A pesar de lo anterior, el FMI sigue produciendo informes en los que, sin abjurar del crecimiento, propone medidas que lo anulan irremisiblemente. Son las típicas contradicciones de un organismo poco sensible a los intereses de la sociedad en su conjunto, ya que no responde ante ella, y muy preocupado por contentar a sus fuentes de poder, que son los grandes grupos financieros que ordenan el funcionamiento de los famosos mercados de capitales. Puede sonar a tópico, pero conviene decirlo para que no haya equívocos a la hora de enjuiciar la literatura de aquellos informes. Desde nuestra perspectiva e interés nacionales, deberían ser puestos en cuarentena en vez de rendirles una pleitesía provinciana para bien o para mal. En ellos se nota que no conocen el país, sólo sus estadísticas, y les falta saber que España está inmersa en una crisis política y social que es la que en verdad está cegando la salida hacia la resolución de los problemas que les preocupan a los hombres del FMI. Por eso, no me extraña que yerren aquí o en Grecia y Portugal, y resulta extraño que los gobernantes, que lo saben, no combatan esa impostura. A lo más, piden excusas, proponen dilaciones, nunca ponen en cuestión los componentes de las recetas.

Lo nuestro va para largo
Los que seguimos de cerca los avatares de los problemas nacionales no necesitamos que los expertos internacionales nos echen más cenizas; sabemos que lo nuestro va para largo, que los discursos oficiales tienen un alto contenido de propaganda y de voluntarismo, que el calendario va destruyendo muchas promesas y que, en suma, hacen falta cambios, que no son los preconizados por el FMI, para que España empiece a tomar un rumbo distinto. También sabemos que los que tienen el Poder no están por la labor: como dice el profesor Josep Fontana “a la gente se la está castigando cada vez más. Acabarán por protestar. El problema será articular la protesta para darle forma de alternativa política. Esto, hoy, no está nada claro. Y es un mal asunto porque mientras no haya la amenaza de una alternativa será muy difícil obtener concesiones. Ni siquiera se logrará que los que han de ceder se avengan a negociar. Hoy, el nivel de protesta es controlable: basta la policía. No hacen falta concesiones”.

Por eso, pedimos un poco de indulgencia, que cesen las amenazas a las clases medias y que, si queda algún gramo de patriotismo, se mire a la colmena española para verter sobre ella un poco de ilusión por el porvenir para superar el umbral de la mera supervivencia. Me parece que sobran informes y falta sentido de la medida.

Diario de Verano: Mas y Rajoy, socios por acción y por omisión
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Agosto 2013

Mas parece muchísimo más de lo que es porque Rajoy es infinitamente menos de lo que debería ser y no hace ni la milésima parte de lo que sería su obligación. En realidad, ambos son socios en el culto al déficit y juegan a que no pasa lo que está pasando: que Mas se está separando de España y que Rajoy no hace nada para impedirlo o, al menos, para cobrarlo.

Pero ese apaño no es de ahora. Los presupuestos catalanes de 2013 –hurtados al Parlamento, que es para lo único que se hacen– prorrogarán los de 2012 que perpetraron juntos Mas y Rajoy. Pero aunque los hubiera hecho ERC, ni a Mas ni a Rajoy les parecerían intolerables: con invocar la estabilidad, la sensatez y la racionalidad, estos tragan lo que sea. In illo tempore, dixit Marianus Barceno suo: lo importante es resistir. Y a vivir que son dos días.

Mientras la única ley vigente, aunque jamás escrita, en España sea que los nacionalistas catalanes pueden hacer lo que les dé la gana, es inútil buscar razones para sostener una postura o la otra, hacer estos o esotros números. Al final, Madrid tragará con todo lo que haga Barcelona. Y, a cambio, Barcelona seguirá echándole la culpa de todo a Madrid. Unos viven en la acción y otros en la omisión, pero ambos viven muy a gusto y están de acuerdo en seguir haciéndolo a espaldas de la opinión pública. Para ello deben esmerarse en incumplir todas esas normas, tantas veces desagradables, de la democracia. ¡Debatir el gasto público en el Parlamento: qué ordinariez!

Nacionalismo
El desnudo del separatismo catalán
Cristina Losada Libertad Digital 8 Agosto 2013

Hacer una manifestación política en pelota picada sólo tiene sentido, si tiene alguno, como reclamo visual. Como si el desnudo atrajera por sí mismo a las cámaras y asegurara que al día siguiente aparece el despelotado –más si es la despelotada– en la prensa. Es un modo de llamar la atención como cualquier otro y, sorprendentemente, sigue surtiendo efecto. Ahí teníamos, pues, la pequeña noticia y la gran foto de la cadena nudista realizada en una cala de Gerona en pro de la independencia de Cataluña. "Cadena humana y nudista", titulaba un diario, como si pudiera haber cadenas nudistas de otra especie. Ahora les ponemos abriguitos a los perros, pero aun así. Sólo los humanos nos vestimos y desvestimos.

La performance se llamaba "Desnúdate por la independencia" y sus organizadores quisieron darle lustre de metáfora a una exhibición que no brillaba por su calidad estética. El problema del desnudo común es precisamente ése. Pero los independentistas de la cala gerundense no se presentaron en cueros para demostrar, en plan sin complejos, que no van al gimnasio. Lo suyo quería ser, dijeron, "la imagen de que al desnudarnos nos desprendemos de lo que nos asfixia". Claro que otro problema del desnudo es que eclipsa el mensaje. Todo el mundo se fija en los cuerpos, y cuando son pobres cuerpos, con su sobrepeso, su celulitis y sus michelines, ¡ay de los cuerpos y ay del mensaje! No hay piedad ninguna en esos casos.

La analogía del nudismo separatista pretendía equiparar la ropa a España, sin darse cuenta de que de ahí no salía malparada España. Todo lo contrario. El vestido no representa asfixia, sino civilización. Pero si algo caracteriza al nacionalismo, incluido el más destructivo que ha conocido Europa, es el culto a la naturaleza. De manera que los nudistas de Gerona, con su pancarta en inglés (¿por qué nunca en catalán?), estaban en la línea, aunque no la guarden. Y menos mal que sólo eran setenta y no miles, como en las fotos de Spencer Tunick. Porque en las composiciones masivas del fotógrafo americano se ve con hiriente claridad hasta qué punto desindividualiza el desnudo. Eso es también, a fin de cuentas, lo que hace el nacionalismo. El nacionalismo no quiere individuos, sino rebaños y manadas, y ahí, naturalmente, no se va vestido. Lo dijo Kundera: la desnudez es una mortaja.

Cataluña
Referéndum y simulacro
José María Albert de Paco Libertad Digital 8 Agosto 2013

En la última semana, tres opinantes catalanes refractarios a la secesión han abogado en sendos artículos por la celebración de una consulta en Cataluña. En Jot Down, el periodista Enric González adujo que la posibilidad de elegir entre España y Cataluña tenía "su interés", siquiera porque los conflictos "pueden comportar mejoras y progreso". En La Vanguardia, el jurista Francesc de Carreras impelió a Rajoy organizar la consulta y proclamó su confianza en la victoria del sí. "Son tantos los argumentos para decir 'no' a la independencia", arguyó, "que es imposible que una sociedad como la catalana, compuesta en su mayoría por personas razonables, escoja una vía que tanto la va a perjudicar". Por último, en El País, el profesor Jordi Gracia, en sintonía con De Carreras, puso el foco en la negligencia del Estado español para con la cuestión catalana. A su juicio, la permanencia de Cataluña en España pasa por "una respuesta política", que concretó en ofrecer condiciones de legitimidad pactada entre Gobiernos en favor de una consulta con pregunta clara: ¿desea usted que Cataluña se independice de España y se constituya en un nuevo Estado de Europa?

Los tres artículos tienen en común la nula beligerancia, el sentido común, las buenas maneras y una cierta desafección respecto a España. Se trata, en suma, de una tríada argumental que viene a demostrar que el no nacionalismo, lejos de ser el nirvana inaprensible sobre el que tanto gustan de ironizar los nacionalistas, es un punto de vista perfectamente real. Lo que no existe, en cambio, es la más remota posibilidad de dar, en el bando de los secesionistas, no ya con tres sino con un solo razonamiento que se asiente sobre dichas cualidades, y en el que mediado el segundo párrafo no se perciban, con pasmosa nitidez, la doble vara, la mitja rialleta antipepera y, en los casos más recalcitrantes, su pizquita de xenofobia.

No se trata de la única asimetría que plantea el debate sobre la secesión en Cataluña. El otro gran aspecto en el que coinciden González, De Carreras y Gracia es la inadvertencia del escenario en que se ha de producir ese debate. Tan sólo Gracia alude a la cuestión, aunque de modo marginal. Me refiero, claro, a la omnipresencia en Cataluña de una televisión pública, TV3, que no sólo no se ha mantenido neutral, sino que es una verdadera factoría de independentistas. A mi modo de ver, y más allá de lo que diga la Constitución, mientras las fuerzas nacionalistas sigan utilizando a discreción ése y otros medios, no debería celebrarse ningún referéndum. O, por decirlo conforme a los principios que han de presidir el referéndum escocés: mientras no haya justicia, transparencia y decoro, cualquier consulta terminaría por vencerse del lado del simulacro.

Democracia e islam político
Timur Kuran. . La Razón 8 Agosto 2013

Profesor de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de Duke

Este año los partidos políticos islamistas han sufrido retrocesos importantes en dos países predominantemente musulmanes: Egipto y Turquía. Sin embargo, es demasiado pronto como para descartar el islamismo político como un participante capaz, o incluso una fuerza principal, de una democracia pluralista. Apenas un año después de que Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, se convirtiera en el primer presidente electo de Egipto, millones de egipcios se han manifestado en las calles, convirtiéndose en el detonador del golpe militar que provocó su caída. Su incompetencia política y su falta de visión ante el colapso económico habrían bastado para reducir el apoyo a su gobierno. Pero su rechazo al pluralismo y sus medidas para establecer una dictadura islámica (por ejemplo, mediante su intento de centralizar el poder en su partido y situarse fuera del alcance del Poder Judicial egipcio) fueron su perdición.

De manera similar, en Turquía el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, del Partido por la Igualdad y el Desarrollo (AKP) ha adoptado una manera de gobernar que está deshaciendo una década de progreso que se caracterizó por el dinamismo económico, el rápido crecimiento y la subordinación de las Fuerzas Armadas al control civil. La brutal represión por parte de su Gobierno de las protestas populares contra los planes de construir sobre el parque Taksim Gezi de Estambul hizo que el país luciera a los ojos del mundo como una dictadura unipartidista. Para empeorar las cosas, tras ello Erdogan dedicó semanas a trastocar el pluralismo mediante discursos polarizadores que estigmatizaban a los turcos que no comparten su conservadurismo social ni suscriben a su particular interpretación del islam.

Puesto que Egipto y Turquía son dos de los países más populosos, el núcleo histórico del islam (el tercero es Irán, con su régimen teocrático), se podría inferir que sus dificultades actuales han destruido toda perspectiva de conciliación entre el islam político y la democracia pluralista. Pero existen diferencias sustanciales entre las situaciones en que se encuentran, así como en las perspectivas de renovación del islam político.

En Egipto los desafíos económicos son tan extremos y las tradiciones de gobierno consensuado tan débiles que puede que en el futuro próximo resulte imposible que un partido pueda gobernar democráticamente, por no mencionar a los Hermanos Musulmanes, que tendrían que reinventarse por completo. Y todavía es menos probable que los no islamistas confíen en que el partido salafista de línea dura Nous (el partido islamista que participó en la caída de Morsi) se atenga a los principios democráticos.

En contraste, el AKP de Turquía todavía puede volver a legitimarse a los ojos de los votantes desafectados, porque su alejamiento del pluralismo se asocia fuertemente con Erdogan mismo. De hecho, algunas figuras de peso del partido (como su colaborador de larga data, el presidente Abdullag Gül) creen que se manejó mal ante las protestas.

Si reemplazara a Erdogan como jefe del partido, el AKP podría disociarse de su campaña de islamización y recuperar su potencial como fuerza política democrática. A muchos de sus votantes les preocupa el conflicto cultural, aunque sólo sea porque amenaza sus intereses económicos. Por eso, un paso de ese tipo probablemente bastaría para recuperar gran parte del apoyo perdido y tranquilizar a los opositores que temen que sus libertades personales sigan debilitándose en su Gobierno.

El año próximo habrá una oportunidad de sustituir a Erdogan, cuando acabe el mandato de Gül. Erdogan desea impedirle asumir un segundo periodo y ocupar su lugar gracias a una serie de enmiendas a la Constitución que transferirían la totalidad de la autoridad ejecutiva al presidente. Si rechazaran esta aspiración, los parlamentarios del AKP debilitarían la posición de Erdogan, seguramente haciendo posible que el partido lograra marginarlo.

Si esto no bastara para que Erdogan abandone el poder, el cumplimiento en 2015 de su periodo de primer ministro, que él mismo se impuso, debería dar pie a que el Consejo Ejecutivo del AKP lo obligue a hacerlo, simplemente cobrándole sus propias palabras. Una vez que el AKP haya demostrado su desaprobación del comportamiento antidemocrático de Erdogan, sus nuevos líderes podrían comenzar a reconstruir su legitimidad como partido que respeta los derechos de las minorías.

Además, para prevenir que todo esto vuelva a ocurrir, el AKP debe abordar la causa raíz de la metamorfosis de Erdogan en un autócrata intolerante. En sus primeros tiempos como primer ministro, se encontraba limitado por el presidente, el Poder Judicial y el Ejército, todos los cuales tenían el compromiso de mantener el secularismo consagrado en la Constitución turca. Ya en 2008 la Corte Suprema consideró disolver el AKP por violar ese principio.

Pero los cambios en la composición del Poder Judicial, la llegada de Gül a la presidencia en 2008 y una enmienda a la Constitución en 2010 que permitía que los oficiales del Ejército fueran juzgados en tribunales civiles contribuyeron al relajamiento gradual de las restricciones a la autoridad de Erdogan. Más de 400 generales han sido encarcelados por tramar supuestos golpes de Estado, en muchos casos sobre la base de evidencias claramente falseadas. Además, Erdogan ha utilizado el sistema judicial para sofocar los medios de comunicación y reprimir la libertad de expresión de la ciudadanía.

Está claro que las instituciones políticas de Turquía carecen de salvaguardas adecuadas. Han hecho posible una enorme concentración de poder en manos de una persona y la mayoría parlamentaria que encabeza. Hoy las autoridades turcas deben garantizar la autonomía y la imparcialidad política del Poder Judicial, restituir la libertad de expresión para todos los ciudadanos y establecer un sistema de frenos y contrapesos para reemplazar al Ejército como guardián de la secularización.

Para lograr este último objetivo sería necesario que el AKP cediera algunos poderes de manera voluntaria. Podría convencer a sus bases conservadoras de la bondad de las reformas constitucionales necesarias señalando que, en el largo plazo, los islamistas tienen tanto que ganar de un sistema eficaz de frenos y contrapesos como con los objetivos de la ingeniería social de Erdogan. Después de todo, como lo demostró la caída de Morsi, la opinión pública puede volverse rápidamente contra el partido gobernante, especialmente en una crisis económica.

La experiencia reciente de Egipto nos da una idea de lo que podría ser el futuro de Turquía si no se establecen salvaguardas políticas eficaces. Morsi pudo gobernar sin limitaciones, interfiriendo a sus anchas en los derechos fundamentales de los ciudadanos, puesto que el régimen militar que tomó el control después de la caída de Hosni Mubarak en 2011 programó la celebración de elecciones presidenciales antes de que se adoptara una constitución. La única manera de que los Hermanos Musulmanes puedan esperar que se los vuelva a considerar un actor democrático legítimo es con una Constitución que incluya mecanismos creíbles para garantizar el pluralismo y el debido proceso.

El islam político se encuentra en una encrucijada crítica en el camino hacia la legitimidad democrática. El que puedan avanzar en esa dirección dependerá del compromiso de sus dos principales representantes (el AKP en Turquía y los Hermanos Musulmanes) por idear e implementar sistemas políticos que protejan los principios democráticos básicos del pluralismo, la libertad y el imperio de la Ley.

Copyright: Project Syndicate, 2013

Cultura
El imparable avance del idioma español en EE.UU.
abc / washington ABC 8 Agosto 2013

Casi 38 millones de personas hablan ya la lengua española, lo que supone un 13 por ciento de la población estadounidense

El avance del idioma español en Estados Unidos es imparable. Año tras año las estadísticas reflejan con datos apabullantes que la lengua española está cada día más presente en la vida de los estadounidenses. El último informe también da constancia de esta realidad social y cifra en 37,6 millones el número de personas que hoy en día hablan el idioma español en Estados Unidos, lo que supone casi un 13 por ciento (12,9 %) del total de su población. El informe apunta, no obstante, que este crecimiento progresivo en los últimos años no ha ido en detrimento del bilingüismo.

El porcentaje de personas que tenían el castellano como lengua materna en 2011 fue de 12,9% (0,9 puntos superior a la cifra de 2005), aunque, entre estos, sólo el 5,6% reconoció tener un nivel inferior a «muy bueno» de inglés, una proporción ligeramente inferior a la registrada en 2005 (5,7%), según Efe

Según el censo dado a conocer esta semana, 60,6 millones de personas en EEUU hablan en casa una lengua distinta al inglés y, de estas, casi dos tercios hablan español. El resto de lenguas maternas más habladas son el chino (2,9 millones), el tagalo de Filipinas (1,6 millones), el vietnamita (1,4 millones), el francés (1,3 millones), el alemán (1,1 millones) y el coreano (1,1 millones).

De todos estos, el 58% aseguró hablar inglés «muy bien», un porcentaje que se dispara en el caso de los parlantes nativos de francés y alemán (más del 80%) y decae notablemente en el caso de las personas que tienen el chino, coreano o vietnamita como primera lengua (menos del 50%).

Finalmente, el porcentaje de personas que no hablan inglés en casa varía significativamente según los estados, desde el 44% de California al 2% de Virginia Occidental, y la ciudad de Laredo, en Texas, es el municipio que registra mayor presencia de personas de habla no inglesa (92%).

Polémica
'No podemos estar secuestrados por minorías nacionalistas'
R. M www.gaceta.es 8 Agosto 2013

La Fundación Círculo Balear denuncia la oposición que están ejerciendo sindicatos y grupos minoritarios contra el decreto de trilingüismo en las islas.

Desde que el Gobierno balear pusiera fin, por decreto, a la inmersión lingüística en las aulas públicas y concertadas de las islas, los sindicatos y ciertos sectores docentes no han ocultado su oposición a la norma.

La Fundación Círculo Balear hizo público ayer que está recibiendo quejas por la “manipulación y el sectarismo” que los sindicatos UGT, CC OO, STEI y ANPE están ejerciendo tras la entrada en vigor del decreto del tratamiento integral de lenguas (TIL). Con esta medida, el Gobierno de Baleares pretende que los alumnos se expresen en las dos lenguas oficiales, castellano y catalán, e inglés.

El presidente de la Fundación Círculo Balear, Jorge Campos, calificó ayer la actitud de los sindicatos y asociaciones de docentes de “profundamente antidemocrática”. “Son unas minorías las que se oponen al decreto de trilingüismo”, comentó ayer a LA GACETA, asegurando que la mayoría de la sociedad balear quiere que sus hijos estudien ambas lenguas sin dar prioridad al catalán. “Tenemos un 40% de fracaso escolar que también se debe en parte a la inmersión lingüística”, continuó, “así que lo que queremos fomentar es la libre elección de lengua en las aulas”.

Para Campos, lo más sorprendente de la fuerte oposición al decreto es que cuente con el respaldo del sindicato ANPE. Y es que la Fundación Círculo Balear destaca que la mayoría de las consultas que recibe son de docentes afiliados a este sindicato que se consideran engañados por su presidente, Antoni Martorell, quien está desarrollando una política sindical en la misma línea que los sindicatos UGT, CC OO y STEI.

“Ya se están poniendo sanciones por las reacciones profundamente antidemocráticas contra el decreto”, aseguró Campos. “No podemos estar secuestrados por unas minorías que siguen unas tesis nacionalistas cuando está probado que la sociedad respalda el trilingüismo”, concluyó.

Críticas
El PSOE, detrás de la oposición a la medida junto a los grupos nacionalistas, anunció el pasado junio que presentaría un recurso contra la totalidad del Decreto de Tratamiento Integrado de Lenguas advirtiendo que la medida “ni tiene en cuenta si el profesorado está preparado para impartir materias no lingüísticas en inglés, ni si lo está el alumnado, que incrementará los índices de fracaso escolar”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cataluña, agravios a la carta
Javier Caraballo EC 8 Agosto 2013

“De diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. Sólo un país como España puede producir poetas de la altura de Antonio Machado que, junto a los más bellos versos que puedan imaginarse, sientan la inclinación literaria de retratar su entorno con estos ‘Proverbios y Cantares’ tan crudos, tan desolados. De diez cabezas, nueve embisten. ¿Qué sociedad resiste eso, qué progreso puede imaginarse? Por fortuna, la hostilidad social y política de la pre guerra civil española en la que Machado escribió estos poemas está muy lejos de la crispación política de un momento como el actual, pero, en el fondo, los paralelismos que se arrastran llevarían al poeta a repetir otra vez su diágnostico. O peor, porque qué ocurre cuando ni siquiera la cabeza que uno cree, en un principio, que es la que piensa, que es la cabeza sensata, resulta que también es como las demás, y embiste como todas.

La reflexión no se produce al azar sino aplicada, como quizá pudo ocurrirle a Machado, al permanente pulso de Cataluña con el resto de España, convertido en todo su quehacer político desde hace demasiado tiempo. Sabemos, de hecho, que el poeta estaba seriamente contrariado con la deriva nacionalista de Cataluña y lo dejó escrito en sus cartas: “La cuestión de Cataluña, sobre todo, es muy desagradable. Creo con don Miguel de Unamuno que el Estatuto catalán es, en lo referente a Hacienda, un verdadero atraco, y, en lo tocante a Enseñanza, algo verdaderamente intolerable”. En ese entorno de tensión permanente, qué decepción más grande cuando se descubre que ni siquiera existe la única cabeza que presumíamos distinta, por su saber, por su sensatez, por su conocimiento; que incluso esa cabeza, en vez de pensar decide sumarse a las cabezas que sólo buscan la embestida.

No se buscaba un ‘déficit a la carta’, sino ‘agravios a la carta’. Lo que ocurra en Cataluña, sea lo que sea, recortes en Educación o quiebras de empresas, será siempre culpa de EspañaY sí, la reflexión no llega al azar sino al contemplar la nueva batalla emprendida por la Generalitat de Cataluña y descubrir en el centro de la polémica, como uno más, a una persona como Andreu Mas-Colell. ¿Era éste el eminentísimo catedrático de Economía, reputado en todo el mundo, que aceptó el reto de entrar en política? ¿Es esta la misma persona a la que todo el mundo alabó cuando fue nombrado consejero de la Generalitat? ¿El mismo que ahora va diciendo que Cataluña “no puede seguir soportando la humillación constante de España”? ¿En qué punto del camino se quedó el celebrado catedrático y afloró un hooligan más del independentismo?

Porque, vamos a ver, al menos desde mi punto de vista, no existe inconveniente alguno que en una democracia como la española se pueda exigir una mayor autonomía o, incluso, la independencia de un territorio, pero lo que no es admisible es que para lograr ese objetivo se vaya sembrando el camino de falsedades y, lo que es peor, que se provoque una escalada de crispación social con la sensación de agravios y maltrato. Es esta idea que se repite de forma machacona, y que ha terminado ya por calar en los ámbitos más inesperados, de que “España le roba a Cataluña”. Además de falso, es un disparate. Porque incluso en el caso de que fuera verdad que en Cataluña, en su conjunto, se tributa más dinero del que luego se recibe a cambio con inversiones del Estado, incluso en ese supuesto, mantener esa idea como un agravio es una barbaridad que echa por tierra el concepto mismo de redistribución de la riqueza, elemental en una sociedad desarrollada. Eso, claro, sin mencionar la estupefacción que debe producirse en países ricos de Europa, que llevan décadas destinando parte de sus impuestos al desarrollo de países como España, incluida Cataluña. También ellos, alemanes, holandeses, podrían hablar de déficit fiscal con respecto a España, a Cataluña. Pero no. Por solidaridad y porque saben bien que parte de su riqueza proviene del consumo de países como España.

La mera formulación, sí, es un disparate, pero es que, encima, no es cierto; se falsean las cuentas como ha quedado ya demostrado en diversas ocasiones. La última, aquí mismo, en El Confidencial, hace unos meses, cuando la Generalitat volvió a hablar de ‘déficit fiscal’ y un grupo de expertos en financiación autonómica de la Universidad de Valencia, descubrió los números trucados de las cuentas catalanas: “Según las cifras que escondió Mas-Colell en la presentación (no las entregó a la prensa), Cataluña no sólo no tiene saldo negativo, sino que es positivo. En los dos últimos años, de hecho, el ‘superávit’ catalán con el resto del Estado habría ascendido a 3.241 millones de euros”.

Ahora, tras el nuevo desencuentro en el reparto de la financiación autonómica, vuelve a hablarse de ‘déficit fiscal’ y se rompe la baraja con la prórroga de los presupuestos catalanes y una batería de recursos judiciales. Ni siquiera la cesión evidente del Gobierno de la nación al primar con los objetivos de déficit a las comunidades más incumplidoras, como Andalucía, Valencia o Cataluña; ni siquiera el déficit a la carta satisface a los responsables de la Generalitat, Artur Mas o Andreu Mas-Collel. Por un puñado de décimas (el Gobierno ha autorizado a Cataluña un déficit público del 1,58 y la Generalitat exigía el 1,8), se rompe de nuevo la baraja y se alienta, otra vez, la irresponsable espiral de agravios de España contra Cataluña. No se buscaba un ‘déficit a la carta’, sino ‘agravios a la carta’. Lo que allí ocurra, sea lo que sea, recortes en Educación o quiebras de empresas, será siempre culpa de España. Porque como dice Mas-Collel, España hace caminar a los catalanes “con un brazo atado a la espalda”. De diez cabezas…


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