AGLI Recortes de Prensa   Sábado 10 Agosto 2013

UE
La crisis del euro no ha acabado
Manuel Llamas Libertad Digital 10 Agosto 2013

Los últimos indicadores avanzan que España saldrá de la recesión este trimestre y que la Zona Euro acaba de entrar nuevamente en terreno positivo, tras la recaída iniciada a mediados de 2011. Los políticos europeos, y especialmente los españoles, se agarran con fuerza a estos datos positivos para pregonar el fin de la crisis y el inicio de la recuperación. Sin embargo, si bien el sector privado nacional muestra claras señales de saneamiento, las finanzas públicas, tanto españolas como periféricas, no han dejado de deteriorarse, añadiendo así nuevos elementos de riesgo a la actual crisis del euro. No en vano, la estabilidad de la moneda única depende, en última instancia, de la solvencia de los Estados que conforman la Unión. De ahí, precisamente, la regla básica por la cual la deuda pública no debería superar el 60% del PIB y el déficit no sobrepasar el 3%.

El problema es que estos límites están a años luz de cumplirse, a pesar de los rescates soberanos, las quitas y los anunciados pero irreales planes de austeridad de los países más débiles de la Zona Euro. El lento desapalancamiento del sector privado está siendo contrarrestado por un aumento de la deuda pública que carece de precedentes en períodos de paz. Como resultado, la deuda total de las grandes potencias no ha dejado de crecer desde que estalló la crisis. El endeudamiento conjunto de familias, empresas y Gobiernos se ha disparado en 33 billones de dólares desde 2007, casi la mitad del PIB mundial, debido, principalmente, al brutal desequilibrio de las cuentas públicas en los países más ricos. Se ha inflado así una burbuja de deuda soberana cuyo estallido amenaza con nuevas quiebras estatales o elevada inflación, según advierte el Banco Internacional de Pagos, el banco central de los bancos centrales.

En el caso concreto de la Zona Euro, la deuda pública total supera ya el 92% del PIB (8,75 billones de euros), todo un récord histórico, tras aumentar en casi 400.000 millones en el último año. Y en el listado de Gobiernos más endeudados encontramos, no por casualidad, a los periféricos: Grecia (160,5%), Italia (130,3%), Portugal (127,2%), Irlanda (125,1%), Bélgica (104,5%), Francia (91,9%), España (88,2%) y Chipre (86,9%). En la actualidad, tan sólo cinco de los 17 países que conforman el euro cumplen los criterios del Tratado de Maastricht: Estonia (10%), Luxemburgo (22,4%), Eslovenia (54,5%), Finlandia (54,8%) y Eslovaquia (54,9%). De las grandes potencias europeas, Alemania es la única que está en disposición de reducir su deuda pública en los próximos años, a diferencia de Francia, Italia o España, siempre y cuando no sufra una crisis financiera y acuda al rescate público de su banca.

A la vista de estos datos, no es de extrañar que algunas firmas de inversión enfríen el incipiente optimismo que rezuman políticos y burócratas de todo pelaje y condición. Es el caso de Bridgewater, que en una de sus últimas notas advierte de que el euro se enfrenta a cinco grandes amenazas en los próximos meses: 1) las nuevas pruebas de estrés a las que serán sometidas las grandes entidades financieras europeas en la primera mitad del próximo año, que podrían deparar algunas desagradables sorpresas; 2) la elevada exposición de la banca periférica a deuda pública de escasa o nula calidad, cuya reestructuración no se descarta; 3) en concreto, la posible aplicación de quitas soberanas en Portugal, al estilo de Grecia, podría extender el miedo entre los inversores a que suceda algo similar en España e Italia, 4) la delicada situación económica y fiscal de Francia y 5) el hecho de que la atención internacional en torno al euro pueda exacerbar las tensiones financieras, tal y como sucedió el pasado verano.

Por último, a todo ello habría que sumar la siempre incierta variable política. Las cruciales elecciones de Alemania del próximo otoño, el mantenimiento o no de la estabilidad gubernamental en Grecia, Italia y Portugal o el riesgo de que una izquierda aún más radicalizada alcance el poder en España en 2015, tirando por la borda los tímidos avances registrados, son factores a tener muy en cuenta antes de echar las campanas al vuelo irresponsablemente y dar por finalizada una crisis, la del euro, de cuya resolución dependerá en buena medida el futuro de la Unión.

Rajoy es ya como ZP, un político achicharrado y un estorbo para su partido
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Agosto 2013

La última encuesta publicada por "El País", el domingo 28 de julio, es demoledora para Rajoy y también para Rubalcaba, dos políticos que mas que "quemados" están "achicharrados". El sondeo demuestra que la gente cree más al delincuente Bárcenas que al presidente Rajoy. Los dos grandes partidos obtendrían menos del 25 por ciento de los votos y la inmensa mayoría de los ciudadanos desconfía y se aleja del actual presidente. La abstención y el voto en blanco de los descontentos ganarían las próximas elecciones.

Aunque no se atreven a decirlo en público porque el presidente y su "corte" no perdonan la disidencia, muchos altos cargos del PP reconocen ya en privado que Rajoy, rechazado por los ciudadanos cada día mas, se ha convertido ya en un estorbo para el partido, del que hay que librarse como se libró el PSOE de Zapatero, cuando se convenció de que la presencia del inepto al frente del gobierno ponía en gravísimo peligro el futuro del partido.

Nadie podía imaginarlo, pero Rajoy es ya un peligroso estorbo para su partido, que perderá las próximas elecciones de manera dramática si no consigue echar antes al desgastado y repudiado presidente, con tiempo suficiente para "fabricar" un nuevo líder que pueda afrontar las próximas elecciones con ciertas garantías.

Los expertos están sorprendidos por la intensidad y la rapidez del desgaste de Rajoy, que ha tardado un año y medio en fundirse, mientras que Zapatero tardó casi siete años en hundirse y convertirse en un despojo ante la ciudadanía.

Contrariamente a las tesis oficiales del PP, no ha sido la crisis, ni la incapacidad para comunicar lo que ha hundido a Rajoy y a su gobierno en un tiempo record, sino su desprecio a los valores que constituyen la esencia de la democracia. Ha mentido cuando debía decir la verdad; se ha escondido cuando debía dar la cara; ha subido los impuestos cuando prometió bajarlos; ha seguido con la política de Zapatero de destrucción del tejido empresarial y de la pujanza de las clases medias; ha incumplido sus promesas electorales; ha convivido con la corrupción y ha mantenido vivos los peores vicios del "zapaterismo", como el despilfarro, el endeudamiento desenfrenado y el desprestigio internacional de España. En definitiva, ha defraudado a los ciudadanos, que le dieron una sólida mayoría absoluta para que pilotara el renacimiento y lo que ha conseguido es mantener el país en la suciedad, la antidemocracia y el desprecio a los ciudadanos y a sus demandas.

El mandato de Rajoy, con menos de dos años de vida, se percibe como una auténtica "estafa" al ciudadano español, que, sorprendido y defraudado, ha visto como en lugar de regenerar la vida política, Rajoy y su gobierno han tolerado o alimentado la impunidad de los saqueadores y ladrones con carné de partido en el bolsillo, ha bendecido la estafa masiva de las participaciones preferentes, que ha representado, de hecho, el robo de los ahorros de cientos de miles de ahorradores españoles, y ha ignorado todas y cada una de las demandas populares, que clamaban por el fin de la financiación de partidos y sindicatos con dinero público, el adelgazamiento del Estado, la independencia de la Justicia y el refuerzo de una democracia que tanto él como Zapatero han pisoteado y aplastado.

El desgaste de Rajoy no va a arreglarse con la recuperación de la economía, como sostienen Arriola y otros asesores del presidente. El deterioro ha sobrepasado ya la línea roja de la que no hay retorno y se ha convertido ya en una maldición irreversible porque la gente, cansada de pagar impuestos, de contemplar la arbitrariedad, la injusticia, la mentira, el abuso de poder y la falta de decencia y hombría de bien para afrontar con gallardía el asunto Bárcenas y otros dramas corruptos, sólo piensa ya en vengarse.

Por culpa de Rajoy y si el PP no pone remedio con una revuelta interna portadora de decencia y ética, las próximas elecciones serán un espectáculo grotesco que hundirá todavía mas el desprestigio internacional de España, con incrementos brutales de la abstención y los votos en blanco y nulos y con una victoria inmerecida y cargada de malos augurios del PSOE e IU en coalición, lo que significaría un retorno a posiciones izquierdistas que la Historia ya condenó como ineficaces, injustas y peligrosamente abiertas al crecimiento exponencial del Estado improductivo y arrogante, el intervencionismo del gobierno y hasta el totalitarismo, que hoy está larvado y reprimido en esos ámbitos del espectro político.

Voto en Blanco

De la indignación a la indiferencia
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 10 Agosto 2013

Hace unos meses tuve la fortuna de poder charlar unos minutos con un gran humanista entre candilejas: el inigualado artista Pedro Ruiz. Fue en el antiguo cine de Callao tras acabar su actuación. Y realmente mereció la pena.

Yo le recordaba, y así se lo indiqué, de cuando se presentó ante el gran público en el Madrid de la Transición, a finales de los 70 y primeros de los 80, haciendo unas interpretaciones personales, que no imitaciones, llenas de sentido de los políticos del momento y criticando con un humor pleno de profundidad las debilidades sociales españolas y las humanas de todos en aquel tiempo de convulsión y esperanza. Hacía reír y pensar sin complejos de ningún tipo a los tirios y troyanos que tenían el buen gusto de ir a verle y a escucharle sin distinción de ideologías ni condición social alguna. También comentamos su gran programa de entrevistas años después en televisión donde desnudaba también con mucho sentido en primera persona a cuantos personajes de diversa condición se prestaron a ellas. Todo un fenómeno del espectáculo con humor y mensaje.

Aburrimiento
Pero lo que más me impactó, aparte de su aclaración sobre las íntimas y respetabilísimas circunstancias personales y familiares que habían motivado su desaparición pública en los últimos doce años, fue su respuesta a mi pregunta sobre por qué no incluía las parodias a los políticos del momento en su nuevo espectáculo. Y es que me dijo que no contaba con ellos porque sencillamente le aburrían hasta la indiferencia.

Y lo cuento porque se parece bastante a lo que ahora mismo nos ocurre a la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. La diferencia tal vez sea que Pedro Ruiz haya llegado a esa situación desde la contemplación de la gran mediocridad que agujerea las alforjas de quienes dicen representarnos, como también algunos de nosotros, y la gran mayoría hemos llegado desde la indignación desesperante sobre el futuro que nos aguarda con semejante banda de inapropiados, por no decir indeseables, para los puestos que desempeñan.

Espectáculo lamentable
El lamentable espectáculo del debate pasado en el Senado sobre el papelón de Rajoy en el deprimente asunto de los papeles de su hasta anteayer protegido de confianza Bárcenas, abona lo anterior.

Que unos señores teóricos diputados representantes de la soberanía popular, ‘ocupalistas’ de ocasión en realidad por la deferencia del jefe político de turno, se levanten en volandas para aplaudir al presidente del Gobierno por reconocer que se había equivocado confiando en quien manejaba los dineros de todos los colores de su partido, es una señal inequívoca de todo lo que ustedes quieran menos de honestidad y responsabilidad. Porque de lo confesado por el jefe de los populares no se desprende en ningún momento que se refiriera al manejo de un dinero cuando menos sospechoso de desvergüenza en todas sus variantes, ni a preguntarse públicamente por su origen y génesis, sino a que su error había sido el de confiar en su discreción y espíritu de sacrificio personal en aras de la salvaguarda pública del partido que a todos ellos les mantiene en sus prebendas. Seguramente don Mariano confiaba en lo que su números dos y ahora también en entredicho esta vez por vía marital, la señora Cospedal, había proclamado al destaparse el escándalo: “que cada palo aguante su vela”. Es decir, que el antiguo tesorero se comiera solo el marrón de su desdicha al haber sido pillado con las manos puestas en demasiados millones de euros de cada vez menos dudosa procedencia. El pueblo soberano a quienes los señores palmeros ‘ocupalistas’ dicen representar, si algo tiene claro en todo este lío de corrupción es que esa pasta es una realidad tan oscura como delictiva; con pocas dudas, además.

La irreverente ‘ley’ de Mahoma
Y ha sacado una acertada conclusión desde el más castizo acerbo popular. Como en aquella jocosa ley de Mahoma respecto a otro tema, “tan chorizo es el que da como el que toma”. Empresarios indignos vestidos de ventajistas, tesoreros de partidos devenidos en corruptos, comisionistas golfos varios, políticos pluriempleados o trincones y desvergonzados, etc. Pocos notables se escapan a lo largo y ancho de la sufrida geografía patria. Tal vez los políticos y empleados de los partidos que aún no han tocado pelo, con todas las excepciones que se quieran, o los empresarios que no tienen el relieve suficiente para poder lubricar la máquina de las adjudicaciones públicas; salvando también a quienes sigan teniendo la honestidad por bandera, que los hay.

Los otros
Pero no sólo era vergonzante ver aplaudir a los sumisos del gobierno, sino que además de ello producía risa lo de los irredentos opositores. Que otros ‘ocupalistas’ se dediquen a aplaudir las intervenciones del señor Rubalcaba, que ha estado en todos los asuntos turbios del PSOE desde aquellos lejanos pero no por ello menos corruptos temas de Filesa, ‘roldanes’, etc, cuando intentaba darle lecciones de honestidad a Rajoy pidiéndole que por tal virtud debía de marcharse, no sólo es cómico sino de vergüenza ajena.

Aparte de regocijarse indignantemente en otro mundo, tienen por tonto al conjunto del pueblo español que los mantiene. Ese pueblo que como decíamos ha pasado de la indignación a una peligrosa indiferencia con poca marcha atrás que, ¡ojo!, debería preocuparles.

Cómo estará el patio que algunos políticos tienen reparos de acudir a espacios públicos notorios por pura vergüenza o miedo. Y es que no es para menos. Tal es su descrédito que son señalados despectivamente.

Lo positivo
La parte positiva sería que en el futuro se tuviera la noción general de que un político es un servidor público y no un figurón de nada; las figuras deben reconocerse en el sector privado, que es el productivo. Y como tal debería ser tenido en cuenta, exigiéndole honestidad como primer valor considerable. Y espíritu de sacrificio el segundo, aparte de valía demostrada e imaginación en otras cosas.

Después, mandatos limitados, al sol si mete la pata y a la sombra si alarga la mano.

Salarios libres
EDITORIAL Libertad Digital 10 Agosto 2013

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha cosechado duras críticas entre los partidos políticos y los denominados agentes sociales con su propuesta de reducir los sueldos en España un 10% de forma lineal, a fin de combatir la elevada tasa de paro. Sin embargo, lo aberrante de tal recomendación no radica tanto en la necesidad de seguir rebajando los costes laborales para ganar competitividad como en la exigencia de que una determinada cúpula –patronal, sindicatos y, en última instancia, Gobierno– determine de forma arbitraria el nivel salarial de todos los trabajadores. Es decir, dado el brutal desempleo existente, casi seis millones de parados tras cinco largos años de crisis, y la intensa pérdida de productividad acumulada durante la época de la burbuja inmobiliaria, es lógico pensar que los sueldos en España deben seguir presentando una tendencia natural a la baja, a pesar de que muchas empresas ya han aplicado recortes para seguir en pie y evitar despidos. Pero no tiene sentido que el FMI o cualquier otro organismo decrete una reducción generalizada y lineal manejando a su antojo algo tan importante y esencial como el salario.

El sueldo determina el valor de los trabajadores. Y si en una economía de mercado resultaría insólito que el Estado fijase por ley el precio de los alimentos básicos, la vivienda o los coches, por poner sólo tres ejemplos, igual de contradictorio y contraproducente es determinar los salarios. El precio es un indicador clave, ya que permite coordinar las complejas interacciones de los individuos en el mercado (oferta y demanda), de ahí que su manipulación provoque importantes distorsiones que, de una u otra forma, acaban perjudicando a la economía. Sin embargo, esto es, precisamente, lo que sucede en España. Con la peseta, los Gobiernos devaluaban la moneda para salir de las crisis; reducían así precios y salarios de forma lineal con el fin de ganar competitividad exterior. Con el euro, dada la imposibilidad de la depreciación monetaria, tanto el FMI como Bruselas proponen una “devaluación interna”, consistente también en rebajar sueldos de forma lineal.

Pero la solución no estriba en que los Gobiernos, ya sea de forma directa o indirecta (convenios colectivos), manejen a su antojo los niveles salariales de un país, sino en la existencia de un marco laboral que permita a trabajadores y empresarios fijar libremente sus condiciones, incluido, por supuesto, el sueldo. Esta mayor flexibilidad se traduciría de inmediato en una sustancial mejora de la productividad y en un intenso descenso del paro, ya que permitiría a las empresas adaptarse de la mejor forma posible a las siempre cambiantes condiciones del mercado. No por casualidad las economías que disfrutan de un mercado laboral más libre presentan tasas de paro muy inferiores a las de las que sufren marcos más rígidos. España se situaba hasta hace poco a la cola del mundo en cuanto a libertad laboral, y el resultado de dicha lacra salta a la vista: un desempleo del 26%, una de las tasas más elevadas del planeta.

La reforma laboral aprobada en 2012 supuso un importante avance, pero todavía existe un amplio margen para seguir avanzando. España no necesita salarios bajos sino salarios libres para salir adelante.

Diario de Verano: Rajoy teme no poder rectificar
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Agosto 2013

Creo que de todas las frases que pueden escucharse a un líder de cierta importancia, por ejemplo a un presidente del Gobierno, la más triste, desmovilizadora, descorazonadora y deprimente es la que ha empleado Rajoy para referirse al conflicto con Gran Bretaña sobre Gibraltar: "Al Gobierno no le gustaría tomar medidas de las luego no pudiera dar marcha atrás".

Si uno se pone a pensar qué medidas pueden ser esas que no admiten marcha atrás, la verdad es que no encuentra ninguna, salvo las claramente militares, por ejemplo la declaración de guerra, el bombardeo de zonas civiles, el envenenamiento de las aguas o lo que, a mi juicio, debería ser la base de una acción seria a largo plazo para recuperar el Peñón: la inutilización del aeropuerto, instalado ilegalmente en territorio no británico.

Pero de todas las mediditas que hasta ahora se han tomado por el lado español, lo único evidente es que son cancelables e incluso reversibles. Ni los controles de entrada, ni la vigilancia aduanera, ni siquiera una mínima severidad fiscal son medidas berroqueñas, capaces de competir en consistencia pétrea con el mismísimo peñón de Gebel-al-Tarik.

Uno no puede presentarse en un conflicto diciendo que lo que le preocupa es no poder retirarse, porque es tanto como confesar que no pretende luchar en serio y que no se le pasa por la cabeza esforzarse para ganar. Para eso, valía más agachar la cabeza desde un principio y asumir la condición de criado con la que Rajoy parece identificarse.

Vamos, que resucita el Cid y vuelve a morirse.

Pasar página en ‘Andaluzuela’
Fernando Díaz Villanueva www.gaceta.es 10 Agosto 2013

En ciertas partes de España robar no sólo es lo habitual, sino que se trata de un imperativo.

Dicen los sondeos que el único partido que se está beneficiando de la desbandada general es Izquierda Unida. Me lo creo. Lo bueno de ser el tercer partido en un país de dos partidos es que los bofetones siempre se los lleva otro. En Alemania pasaba eso con el FDP hace treinta años, luego llegaron Los Verdes y los comunistas del cuartel de la Stasi reciclados a toda prisa y a los liberales se les acabó un chollo del que disfrutaban en régimen de monopolio. Aquí a Izquierda Unida se le puede acabar tan pronto como el mapa político español se fragmente en más bandas de salteadores de rentas ajenas de las actualmente existentes.

Claro, que España, desgraciadamente, no es el paseo de la Castellana. En la periferia sur Izquierda Unida no es un partidillo de gente enrollada y auténtica de ética intachable que sólo piensa en mejorar la democracia rompiendo con el bipartidismo. Allá abajo, en la Venezuela ibérica, esta gente manda, y mucho. Démosle la vuelta a la frase. Lo de ahí abajo es la Venezuela ibérica porque esta gente manda, y mucho. Quizá lo mejor es que concluyamos que hace tiempo Andalucía dejó de ser tal y se convirtió en Andaluzuela, tierra mágica donde todo trinque es posible.

Pero no nos descentremos, cuando la poltrona entra por la puerta, el enrolle y la autenticidad saltan por la ventana. Miren a Valderas, un sujeto totalmente desconocido hasta el año pasado más allá de Despeñaperros pero que hoy hace de su capa un sayo. Todo gracias a la debilidad de la Pesoe local, que quedó baldada tras las últimas elecciones. Un motivo más para desconfiar de todos los que, dentro y en los alrededores de IU, juran y perjuran que a ellos nunca les corromperá el poder.

A Valderas no digo yo que le haya corrompido en el sentido estricto del término, pero sí en el moral. Decir como ha dicho que Andalucía necesita pasar página respecto a la corrupción, es decir, respecto al atraco de los ERE es de una vileza tal que me cuesta encontrar un adjetivo apropiado para definirlo, tal vez ni siquiera lo haya. Es algo a medio camino entre la cara de mármol, la abyección politicoide, el desparpajo del que sabe que no tiene nada de qué temer y dos kilos de arsa quillo ariquitaun. Sospecho, además, que decir eso en Andaluzuela no tiene demasiadas consecuencias. Estos tienen al corral bien alimentado con dinero que, previamente y por la cuenta que nos trae, madrileños y catalanes hemos puesto en la caja común. Podrían, si así lo desean, salir por la tele con un antifaz vestidos de golfos apandadores y les seguirán votando.

En ciertas partes de España robar no sólo es lo habitual, e incluso lo recomendable, sino que se trata de un imperativo, algo así como una necesidad fisiológica que se ventila en la intimidad y sobre la que se pasa página tan pronto como se finiquita la tarea. Por que, a fin de cuentas, quiénes somos nosotros, vulgares mesetarios, gentes sin civilizar, para meternos donde no nos han llamado. Pasemos página, y si es de Andaluzuela, mejor.

La soberanía es dinero, estúpidos

Luis del Pino Libertad Digital 10 Agosto 2013

El archipiélago de las Spratly es un conjunto de más de 750 islas, arrecifes y atolones situado en el Mar de la China Meridional, a una distancia más o menos igual de Filipinas, Vietnam y Borneo.

Las 750 islas no tienen tierra cultivable y, si exceptuamos los destacamentos militares, están completamente deshabitadas. Además, esos cientos de islas están distribuidos por una superficie oceánica ligeramente inferior a la de España, pero entre todas ellas suman un total de solo 4 kilómetros cuadrados de tierra, ciento cincuenta veces menos que lo que ocupa el ayuntamiento de Madrid.

Y, a pesar de todo, a pesar de estar deshabitadas y de no producir nada de valor, a pesar de tener una superficie total inferior a la de Gibraltar, seis países se disputan la propiedad de esas islas: China, Vietnam, Taiwan, Filipinas, Malasia y Brunei. Y se disputan esa propiedad con bastante fiereza, habiéndose producido en ocasiones enfrentamientos navales entre tropas vietnamitas y chinas, alguno de ellos con decenas de muertos. El último de esos enfrentamientos navales tuvo lugar en 2011, hace tan solo dos años.

Las disputas territoriales se han ido haciendo cada vez más agrias desde 1968, fecha en la que se descubrió por primera vez petróleo en aquella región. Los yacimientos están aún sin explotar, pero se calcula que contienen un 50% más de gas y petróleo que Kuwait, lo que convierte a las Islas Spratly en la cuarta mayor reserva mundial de hidrocarburos.

Ahora les voy a pedir a Vds que hagan un ejercicio mental: vamos a trasladarnos a 1967, un año antes del descubrimiento de petróleo en aquel archipiélago.

A algún majadero en China se le podría haber ocurrido hacer el siguiente razonamiento, que algunos majaderos hacen hoy en día en España: "¿Para qué vamos a disputar con nuestros vecinos por una serie minúscula y dispersa de islotes improductivos, que no tienen ningún tipo de recurso natural y que, en su inmensa mayoría, no sólo están deshabitados, sino que son inhabitables? ¡Demos una muestra de buena voluntad y renunciemos a nuestras pretensiones territoriales sobre las Islas Spratly!".

¿Qué habría sucedido entonces al año siguiente, al descubrirse la existencia de petróleo? Pues que China hubiera quedado definitivamente imposibilitada para reclamar la propiedad de esas islas: una vez que uno renuncia a la soberanía, ya no hay vuelta atrás. Y, por tanto, ya no habría podido pretender explotar las futuras riquezas que en esas aguas se encontraran.

Esa es una de las razones que explican el por qué de las disputas en torno a la soberanía de las tierras y las aguas. Cuando hablamos del islote de Perejil o del Peñón de Gibraltar, no estamos hablando de meros trozos de roca, sino de dinero: dinero actual o dinero futuro. Cada trozo de roca, cada brazo de mar, por minúsculo que sea, tiene un valor actual: un valor estratégico, un valor económico o un valor de ambos tipos. Pero mucho más importante que el valor actual es el valor futuro, que siempre, por definición, se desconoce. Nadie sabe qué nuevo recurso puede encontrarse mañana en donde hoy parece que no hay ninguno. Y nadie sabe qué importancia estratégica puede tener lo que hoy parece que no tiene ninguna. Y como las cesiones de soberanía no tienen una fácil vuelta atrás, ningún país serio puede permitirse renunciar, sin ningún tipo de contraprestación, a las reclamaciones de soberanía sobre un territorio. Como el caso de las Islas Spratly ejemplifica.

Existen otras dos razones para defender con uñas y dientes la soberanía sobre cualquier territorio. La primera es que, aunque consideremos que un territorio no tiene valor en sí mismo, siempre tendrá valor como moneda de cambio, para negociar en torno a otras cuestiones que para nosotros sí tengan importancia. Y la segunda razón es que la renuncia unilateral y sin contraprestaciones a la soberanía sobre un territorio manda el mensaje de que el país en cuestión es débil, por lo que su posición en cualquier otra negociación que tenga abierta con otros países pierde fuerza.

Pero, en definitiva, todas esas razones se terminan traduciendo, a la postre, en dinero. El dinero solo puede ser o de los ciudadanos de tu país, o de los ciudadanos de otros países. Y el dinero que unos ganan, otros lo pierden. O lo dejan de ganar.

Hay personas a las que parece no importarles que nunca se defiendan convenientemente nuestros intereses nacionales, ni dentro ni fuera de España. Y esas mismas personas luego se asombran de que España esté en la ruina.

Si estamos en la ruina es porque llevamos décadas gobernados por una clase política que parece no entender que entre la economía nacional y los intereses nacionales no hay ni la más mínima diferencia.

Ha prendido la mecha de las protestas marroquíes
Editorial www.gaceta.es 10 Agosto 2013

Nunca se sabe por qué circunstancia se puede encender una mecha que acabe causando un incendio de alcance insospechado. La Primavera Árabe se inició con la inmolación a lo bonzo, el 17 de diciembre de 2010, de un joven de 26 años, Mohamed Bouazizi, debido a sus problemas económicos, y lo que parecía un caso aislado, acabó convirtiéndose en el inicio de una revuelta que algunos ya conocen como de frío y largo invierno. Los sucesos en Túnez se propagaron rápidamente con protestas en Argelia, Libia, Líbano, Mauritania, Sudan, Egipto, Yemen y Bahrein entre otros y, por supuesto, Siria.

Así las cosas, uno de los países que mejor ha campeado las revueltas ha sido el reino de Marruecos. Es verdad que el 20 de febrero de 2011 el Movimiento del 20 de febrero salió a la calle reclamando al rey Mohamed VI más igualdad, justicia social, empleo, vivienda, educación e incluso salarios más altos. Pero la revuelta marroquí, que causó cinco muertos, se dio por terminada y controlada cinco meses después, cuando el rey anunció reformas en la Constitución de Marruecos.

La nueva Constitución sustituyó a la de 1996 y aplacó los ánimos del pueblo, que la votó con más de un 96% a favor. La Constitución reducía aparentemente los poderes del monarca, reforzaba la posición del presidente del Gobierno como jefe del poder ejecutivo, concedía un más amplio reconocimiento de los derechos fundamentales y libertades básicas, creaba una cámara alta con vocación de cámara regional y facilitaba la posibilidad de elección libre de los consejos regionales y locales con cierto grado de autonomía. Sin embargo, el papel no siempre lo aguanta todo.

Las actuales manifestaciones contra el régimen alauí por la liberación, por decisión del rey, de un pederasta español, es sólo la excusa, la mecha que ha prendido la llama que el pueblo necesitaba. ¿Era consciente el rey marroquí que liberaba a un pederasta español? Seguro que no. Sin embargo ha sido la mecha que ha prendido. ¿Pueden ir a más las revueltas? Posiblemente tampoco, aunque habrá que estar muy vigilantes viendo lo que ha sucedido en otros países musulmanes.

Por el bien del área geoestratégica y la frontera marroquí con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, es deseable que baje la tensión en Marruecos y vuelva la calma, ya que mirando precedentes como el de Egipto o lo que está sucediendo en Siria, cualquier cambio no será para mejor, sino para peor. Menos libertad y democracia a cambio de más islamización de la sociedad y de las instituciones es lo único en lo que han resultado estas supuestas primaveras árabes.


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Otro desplante de Mas
Román Cendoya www.gaceta.es 10 Agosto 2013

Mas ha decidido instalarse en la insumisión constitucional a la par que en la ilegalidad.

Durante varios meses la Generalitat ha exigido a Rajoy la concesión de un déficit especial para Cataluña. Encontrar la fórmula para tratar a la Generalitat de forma diferente y premiarle, por no haber cumplido los objetivos de déficit establecidos, ha obligado a meter en cintura a los líderes autonómicos del PP. Todo un espectáculo en el que, para lograr “el acuerdo” de las comunicades autónomas el Gobierno ha tenido que recurrir a una regalía por aquí y una concesión por allá con el fin de conseguirle a la Generalitat un “déficit a la carta” que, aunque no era el que pedía, le otorgaba un trato especial. Una vergüenza a la que sólo se negó el presidente de la Comunidad de Madrid.

Todo este cambalache sucedía durante la campaña de la declaración de la renta. Momento en el que los ciudadanos sufríamos, además de los recortes, la subida de los impuestos normales y especiales junto al incremento y creación de nuevas tasas. Sangría con el fin de pagar la muy deficiente gestión y administración de algunos políticos y de forma muy especial de los gobiernos de Cataluña. El “déficit a la carta” ha supuesto un gran desgaste y una gran pérdida de credibilidad en la “firmeza” de los compromisos de Rajoy con el déficit. Y va Mas y después de tanto esfuerzo prorroga su presupuesto. Todo un desplante en la cara de Rajoy.

Mas ha decidido instalarse en la insumisión constitucional a la par que en la ilegalidad. Algo que ha aprendido a fuerza de echar pulsos al Gobierno de Rajoy comprobando que, una y otra vez, no ha tenido ninguna consecuencia para su persona. La responsabilidad de esta actitud ilegal la tiene, en primer lugar, Artur Mas por ser el autor material de las barbaridades y en segundo lugar el presidente Rajoy por bailarle el agua y consentirle todas sus bravuconadas.

Mas ha aprendido que para resolver los agujeros de su pésima gestión siempre tiene a Rajoy dispuesto a firmar el cheque con el que arreglarle sus necesidades de tesorería para pagar a funcionarios, embajadas, inmersión lingüística o canales de televisión.

Mas también sabe que Rajoy no tiene la fortaleza política suficiente para restaurar la tipificación como delito de la convocatoria de consultas ilegales que en su día instauró el presidente Aznar. Era otro PP. Aquel que Rajoy puso como señuelo para la campaña y al que dio la espalda en cuanto consiguió los votos. Mas sabe que siempre tiene a Rajoy.

¿Estará aprendiendo Rajoy que la política de “hacer amigos”, unida a la cómoda y cobarde actitud de esperar a que el tiempo le resuelva los problemas, es una catástrofe? No sé si a su edad lo aprenderá. Lo que si sé es que todos los españoles pagamos cara tanta negligencia. La herencia de Zapatero y su complacencia.

Ramón Colom
Un ex presentador de TV3 denuncia el sectarismo separatista de la cadena
I.D. www.gaceta.es 10 Agosto 2013

La cadena catalana acumula acusaciones de servir al independentismo, por emisiones como 'Hola Europa' o 'Adeu España'.

El periodista Ramón Colom, ex presentador de TV3, y ex director de Televisión Española, ha alzado la voz contra la obsesión independentista de la cadena pública catalana. En un artículo titulado Tiempo de noticias publicado en la revista Fotogramas, Colom repasa la situación de los informativos de todas las cadenas, y denuncia que “en el caso de TV3, las noticias están dispuestas como si toda la sociedad hubiera abrazado la independencia”.

En su sección habitual ‘El cazador de imágenes’ de la citada revista, Colom, que fue director de TVE entre 1990 y 1996 en pleno mandato de Felipe González, se muestra muy duro también con el tratamiento que todas las televisiones dieron al caso Bárcenas el pasado 15 de julio: “Los temas delicados se aparcan”. Y reprocha a TVE haber explicado “la reacción de la Moncloa a la publicación en El Mundo de los correos de Rajoy-Bárcenas que la noticia en sí”. También arremete contra la reiteración de noticias “sin actualizar” en canales como 24 Horas de TVE y 3:24 de TV3.

El ex presentador del programa Millenium en TV3 dedica un apartado a criticar a los tertulianos que viajan de programa en programa: “las cadenas deberían fletar un bus para pasear a los contertulios por los diferentes medios, ya que son siempre los mismos y dicen lo mismo en todas partes. Y finaliza su artículo recomendando a los periodistas que sigan el ejemplo de la fallecida Concha García Campoy: “A mí me gustaría que los que nos cuentan las noticias estudiasen su trabajo”.

No es la primera vez que TV3 es acusada de estar al servicio de la causa separatista de Artur Mas. Sin ir más lejos, el pasado mes de julio, fueron numerosas las voces críticas contra la cadena catalana después de la celebración de un concierto independentista en el Camp Nou. Se trataba de un acto de propagando entre cuyos organizadores figuraban Ómnium Cultural y Assemblea Nacional Catalana. El llamado Concert per la Llibertat –y los actos políticos que rodearon a lo musical– fue retransmitido casi en su totalidad, superando las cinco horas de emisión en directo gracias a los medios que puso a su disposición TV3, que lo ofreció en vivo a través de su web y de Catalunya Ràdio.

Tras el concierto, un análisis de Media.cat señaló que la cobertura del acto en los informativos de TV3 del sábado por la noche se extendió hasta los once minutos con conexiones en directo, en lo que se tradujo como un intento desproporcionado por amplificar y promocionar la causa separatista que escondía el evento.

El pasado mes de mayo la cadena se vio envuelta en otra polémica similar en un reportaje del programa Sense ficció –sin ficción–. En el mismo TV3, bajo el título de Hola Europa ofrece una panorámica sesgada de la situación del nacionalismo catalán, recogiendo decenas de testimonios sobre la problemática independentista, todos ellos favorables a la separación de España.
La propaganda independentista prosigue en TV3. En el último reportaje del programa Sense ficció –sin ficción– se muestra sólo una visión: La separatista.

La televisión pública sólo da voz a quienes defienden la separación. La autora de este vídeo a favor de la independencia es la misma que la del polémico documental Adeu España, una apuesta por la independencia emitido también por TV3 en junio de 2010.

La vocación aleccionadora de TV3 ha sido una constante especialmente en los últimos años. El pasado mes de abril, un reportaje contra el bilingüismo aseguraba que la reivindicación de impartir clases en español y catalán procede de “colectivos minoritarios”. En LA GACETA, el presidente de Impulso Ciudadano, organización que apoya el bilingüismo en la escuela, denunciaba que “el reportaje es tendencioso”, tanto por el número de intervenciones como por cuestionar las resoluciones judiciales. “Se plantea una visión totalitaria y de falta de respecto a la minoría”, aseguraba, en lo que ahora bien podría extrapolarse al tratamiento informativo global de TV3.



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