AGLI Recortes de Prensa   Lunes 12 Agosto 2013

Informe sobre España
El error intelectual de Lagarde
DAVID DE BEDOYA www.gaceta.es 12 Agosto 2013

EL FMI y la CE piden una bajada de sueldos a los trabajadores pero los expertos no comparten esta idea.

Un nuevo informe sobre España ha sido publicado por el FMl, un nuevo informe que demuestra que el organismo no tiene ninguna utilidad. Antes de desarrollar el argumento dejemos, previamente, las conclusiones: pedir una bajada de salarios del 10% demuestra un profundo desconocimiento de la teoría económica, demuestra una arrogancia inusitada a nivel metodológico – fruto de la imposibilidad de saber qué nivel de salario es el necesario para absorber el pleno empleo – y, en última instancia, supone un grave ataque para la libertad de toda la sociedad.

Empecemos por este último argumento, el de la libertad. Lagarde y después desde su poltrona burocrática Rehn, exigen al Gobierno que reduzca los salarios. No se limitan a exigir una reducción del salario mínimo interprofesional, sino que solicitan que el Gobierno – vía agentes sociales – reduzca el salario pactado en convenio colectivo se reduzca.

Los salarios deben irse ajustando poco a poco, nunca en bloque, hasta que el desempleo se vaya absorbiendo
Esto supone graves distorsiones para la acción humana desarrollada en sociedad. Imaginemos que es el Gobierno quien, a golpe de Ley en una demostración del positivismo que nos subyuga, reduce los salarios de todos los trabajadores. Tal reducción no sería, en ningún momento, consultada ni pactada ni aceptada por las personas que van a verse afectadas, empresas y trabajadores. Por un lado, pensemos en empresarios que no quieren reducir los sueldos más porque temen una espiral deflacionista que hunda la demanda y, por otro, porque me cuesta mucho imaginar a un trabajador pidiéndole a su patrón que le reduzca el valor futuro descontado de su producción – el salario – de manera voluntaria.

Pero ahora imaginemos que esta bajada salarial no se hace a golpe de Decreto, sino que se hace vía pacto entre los agentes sociales. No vayan a pensar que el sindicato de la empresa de 35 trabajadores va a pactar con el capitalista que la sufraga, sino que cuales firmes generales Toxo, Méndez, Rosell y Báñez se reunirían en Moncloa bajo la atenta mirada de Montoro y, utilizando un Estatuto de los Trabajadores que como “sindicatos mayoritarios” y patronal mayoritaria les confiere poder absoluto sobre la política económica de este país bajarían de golpe y porrazo todos los salarios. En definitiva, no se atisbaría cambio alguno con la circunstancia anterior en cuanto a ataque a la libertad de cada uno se refiere, si acaso todo un poco más enmascarado.

Efectos dañinos
Dejando de lado este problema liberticida esta el problema de bajar todos los salarios. Algunos economistas, como Krugman, piensan que este tipo de medidas pueden funcionar e incluso aseveran que es una medida muy demandada por los austríacos. Recientemente, en un artículo de crítica a Henry Hazlitt, Krugman aseguraba que la medida de bajar los salarios no absorbe el desempleo y causa más problemas de los que soluciona. Una crítica a Hazlitt que lo único que prueba, si es que prueba algo, es que Krugman critica sin leer a Hazlitt. Como muchos de los lectores sabrán, una de las obras más conocidas de Hazlitt es “Economics in one lesson”. El problema de esta obra es que tiene un espíritu excesivamente generalista y no entra en profundidad a analizar los postulados que ofrece. Un ejemplo de ello sería el siguiente. Hazlitt comenta que la intervención de un precio por parte del gobierno para elevarlo conlleva una serie de efectos dañinos que no se deben desconocer.

Y, poniendo como ejemplo las materias primas, llega a la conclusión que la fijación de un precio superior conlleva escasez ergo la misma escasez producirá un aumento del salario mínimo. Es esto lo que argumenta durante el capítulo diecisiete de esta obra, donde llega a asegurar Hazlitt: “Lo primero que ocurre cuando, por ejemplo, se promulga una ley en virtud de la cual no se pagará a nadie menos de treinta dólares por una semana laboral de cuarenta y ocho horas, es que nadie cuyo trabajo no sea valorado en esa cifra por un empresario volverá a encontrar empleo”.

Hazlitt comenta que la intervención de un precio por parte del gobierno para elevarlo conlleva una serie de efectos dañinos
Cualquiera que acudiera, por tanto, a este libro del estadounidense pensaría que la escuela austríaca defiende como único método de absorción de un desempleo en una crisis deflacionaria la bajada salarial. De hecho, Rothbard también defendió en algún artículo tesis similar manteniendo que la ley del salario mínimo era la ley del “desempleo obligatorio”. Empero, esto no es sólo falso por el hecho de que la escuela austríaca no defienda una metodología tan cientificista paradigma más bien de la escuela clásica si no que es, a su vez, falso puesto que una verdadera lectura de lo que Hezlitt escribió desmiente esto. Veamos lo que una de las mejores plumas austríacas decía: Por lo que parece, Keynes se ha empeñado en negar lo que se había convertido en el más sólido principio económico durante los últimos dos siglos – esto es, que si el precio de una materia prima o un servicio estaba muy elevado (por encima del precio de equilibrio) algunas de estas materias primas o servicios no llegarían a venderse. Esto es cierto para el queso, para los huevos, para el algodón, los Cadillac o el trabajo. Cuando el nivel salarial legal está muy elevado habrá desempleo. Reducir miles de niveles salariales a su punto de equilibrio puede que no fuera suficiente para restaurar el pleno empleo (puesto que pueden existir otros desequilibrios que no estarían siendo considerados) pero será un paso absolutamente necesario.

Lo que aquí el americano nos está diciendo es que no basta con quitar las barreras al mar, no basta con liberalizar el mercado de trabajo para que el desempleo se reabsorba. Nos dice que pueden existir multitud de desequilibrios que deban corregirse primero antes de ponerse la economía a producir más y, por tanto, a generar riqueza para toda la sociedad. Y estos desequilibrios podrán ser tanto legales (alto nivel de asfixia tributaria, barreras de entrada, limitaciones a la contratación…) como fruto del ciclo económico (alta acumulación de deuda que deba ser seguida de un proceso de ahorro para que se produzca el desapalancamiento).

Y, mientras tanto, los salarios deben irse ajustando poco a poco, nunca en bloque, hasta que el desempleo se vaya absorbiendo. No queremos negar aquí que el desempleo no pueda ser causa de desajustes de precios en otros sectores (es decir, por un proceso deflacionario o por posiciones monopolísticas, como los estudios estadísticos de Pigou expusieron y Keynes concibió en su Teoría General) o, incluso, por desajustes en los tipos de interés (algo que también mantuvo Keynes). Si bien podemos conceder tales pleitesías sin matizar en esta ocasión (aunque deben ser matizadas) al inglés lo que nunca podemos concederle es el hecho del ajuste en bloque de los salarios.

Y es que, aquí, se muestran una vez más las raíces profundamente keynesianas del FMI. Keynes sostuvo que sólo los ajustes en bloque (en términos agregados) eran justos en términos sociales. Entendía que era imposible llevar a cabo una reducción igualitaria para los diferentes tipos de trabajo, que la justicia social se quebraría y que la restricción salarial en unidades monetarias era mucho más afín a sus políticas redistributivas que el ajuste gradual. Empero, esto no sólo implica un enorme desconocimiento del funcionamiento de la cataláctica social, esto implica que Keynes engaña directamente al lector con tal aseveración. En el mercado los precios no se ajustan en bloque, la producción no se ajusta en bloque ni los bienes de capital se distribuyen en bloque. En la sociedad, los salarios no se mueven en términos agregados al unísono: unos suben, otros bajan y otros se mantienen en función del valor añadido en términos marginales que cada trabajador brinde a su empresario, como supo ya ver en similares términos Hazlitt, H.

Pues bien, si el FMI es inmune totalmente a traicionar la libertad de todos los ciudadanos españoles con el método por el cual quieren imponer la bajada salarial y demuestra, con tal petición, un gran desconocimiento del funcionamiento del mercado laboral puesto que ni se puede ajustar el precio todo como un bloque unívoco sin generar grandes desequilibrios quitándose una vez más el FMI la careta demostrando cuánto deben a Lord Keynes, la arrogancia definitiva y el mayor error intelectual de Lagarde no reside ni en uno ni en otro motivo. Al cabo, no es exigible en una burócrata mandataria que conozca los entresijos de la ética libertaria fundada en la deontología kantiana para comprender que vulnera la libertad de los individuos vía agentes sociales. Tampoco es exigible que sepa Lagarde dónde Keynes se equivocó sobre el empleo y el funcionamiento del mercado (aunque teniendo el puesto que tiene debiera serlo). Pero sí es exigible a cualquier ser humano que, por humildad, reconozca las limitaciones de su razón. La razón no puede abarcarlo todo, no puede captar toda la información que se genera en este desequilibrio dinámico hermoso que es el mercado.

Al igual que comenta Mises y desarrolla después Hayek, el proceso continuo y dinámico de la sociedad fruto de la acción humana y de la función empresarial. Ello no sucede porque sea imposible almacenar y tratar la información por parte de un planificador central, ello es directamente imposible porque dicha información se crea ex novo, ex nihilo, en la mente de cada actor económico. Y es ésta la mayor limitación y la mayor arrogancia que tiene el FMI y tiene a su vez la UE. La imposibilidad de conocer exactamente qué es lo que necesita cada agente, de recabar la información precisa.

No era la confianza
Juan. J. Gutiérrez Alonso www.vozpopuli.com 12 Agosto 2013

A principios de 2012, después de alertar del agravamiento de la situación económica y social que experimentaría nuestro país, publicamos en este mismo espacio un breve artículo advirtiendo de la importancia y urgencia de recomponer y restituir la confianza. Allí sosteníamos que la confianza no se agota en los problemas derivados de la contabilidad creativa ni en la capacidad de las grandes compañías y entidades financieras para engañar a sus accionistas y reguladores; tampoco en el funcionamiento de las empresas auditoras, los organismos supervisores o los entramados público-privados que saquean diariamente de un modo u otros nuestras contribuciones al fisco. Nos preocupaba que el deterioro continuo de la confianza en una sociedad hace imposible aventurar el desenlace y normalmente no presagia nada bueno.

Más allá de datos económicos o estadísticos, así como de las expectativas para centrifugar un gigantesco endeudamiento, seguimos creyendo que la confianza tiene un campo de acción que excede al meramente económico y se debe afrontar. Seguimos creyendo que de poco o nada sirven los anuncios de brotes verdes, las llamadas al optimismo axiológico y el enroque de las clases provisionalmente indemnes en su percepción de la realidad, porque todos deberíamos entender que la confianza es un estado de la sociedad que nos afecta en nuestro conjunto, en nuestras propias relaciones y en nuestras relaciones con las instituciones; en nuestro quehacer diario.

Por eso en aquel momento advertíamos que restituir la confianza, entre otras cosas, exige la certeza de que Hacienda no abusa del contribuyente, que las entidades financieras no hacen lo propio con sus clientes, que en los municipios podemos vivir sin la sensación de que los ayuntamientos se han convertido en voraces entes recaudatorios o en agencias de colocación de gente y familias afines; que los trabajadores se comprometen con su empresa y sean conscientes de las dificultades que atravesamos todos, y viceversa. También que los pleitos sean una posibilidad accesible para los ciudadanos y se resuelvan con celeridad, que el nepotismo y favoritismo se desvanece en favor del talento en todas las instancias y niveles, y que en los medios de comunicación hay gente que se gana la vida de manera decente y no contribuye activamente a la autodestrucción y la vulgaridad.

Este razonamiento, que obviamente era y es ampliable a otras muchas cuestiones, especialmente a las relacionadas con la necrosis política, institucional y judicial que vivimos, es claramente comprensible por cualquier persona y cualquier mandatario que deba orientar los esfuerzos colectivos para restituir la confianza. En el proceso, decíamos, deben tener también un papel importante aquellos que permanecen favorecidos a pesar de la adversidad, aceptando y comprendiendo acciones económicas que en última instancia van dirigidas a salvarles también a ellos mismos. Exigiendo ello, claro está, un sutil - y no siempre fácil de gestionar - escenario de sacrificios compartidos y recíprocos en equidad y proporcionalidad.

La complicada tarea, por tanto, era y sigue siendo, recomponer la confianza a todos los niveles y no solamente en relación a los acreedores de nuestra economía. Pero el paso del tiempo y los movimientos que se han impulsado por nuestros gobiernos, entendidos y analizados en sus justos términos, nos han demostrado que quienes tenían y tienen la capacidad y obligación de avanzar en esa dirección, en la restitución de la confianza en nuestra sociedad, afrontando seriamente problemas políticos y económicos no resueltos, poco o nada han hecho en realidad al respecto, encomendándose exclusivamente a la recaudación y recapitalización de un sistema destrozado como consecuencia de los abusos del pasado. Abusos en los que, dicho sea de paso, tan felizmente han participado y promovido todos ellos como bien sabe ya todo el mundo.

Nada cambiará sustancialmente
En su día, cuando escribimos por primera vez sobre la confianza, mostramos nuestras dudas al respecto. Citando obras como El Lazarillo de Tormes, La Celestina, La Regenta o Miau, recordando también esa manifiesta e inquietante tendencia histórica de nuestra nación hacia la autodestrucción, donde «las decisiones importantes siempre se posponen» (A. Castro) y donde «los reaccionarios siempre fueron de verdad y los liberales de pacotilla» (P. Baroja), dejamos entrever nuestras dudas sobre la capacidad y voluntad real de nuestros gobiernos para afrontar semejante tarea. Pasado ya un tiempo razonable desde que escribimos aquellas líneas, no podemos sino constatar nuestro fracaso al respecto. Nada va a cambiar sustancialmente y como sociedad parece que hemos confiado a una mejora económica el apaciguamiento de los importantes problemas y frentes abiertos.

De modo consciente o inconsciente, pareciera que se ha impuesto esa tendencia presente de algún modo en el pensamiento de Gaspar Melchor de Jovellanos, en la que el miedo al error ha sido más fuerte que el afán de alcanzar la verdad, evitándose así eso que llaman «cambios bruscos». Y siéndoles franco, no parecemos estar en condiciones de afirmar que sea la mejor alternativa, sobre todo porque el bueno de Jovellanos depositaba gran parte de sus esperanzas en la educación como instrumento de transformación social y no parece tampoco que estemos precisamente en ello. Es muy posible que cuando pase un tiempo y gracias a los esfuerzos magnánimos de la gente para salir adelante, si la situación económica y social medio se estabiliza, muchos justificarán lo sucedido en esa línea e incluso lo considerarán un éxito habida cuenta las circunstancias adversas. Eso sí, pocos reconocerán o mencionarán el reguero de víctimas de todo tipo que nos habrán dejado en el camino ni tampoco querrán citar los «problemas no resueltos» pendientes, que será el verdadero legado.

En definitiva, el miedo al error, atreviéndonos a contradecir a Jovellanos, parece claro que puede desembocar también en la mera conservación del statu quo político e institucional. En un particular saqueo indiscriminado de la ciudadanía para financiar ese statu quo y en el irritante retraso de medidas e iniciativas de verdadero calado que redunden en una mejora del sistema en su conjunto y también, claro está, de las condiciones de vida de la gente.

Pujol se recrea en el victimismo
Editorial www.gaceta.es 12 Agosto 2013

Es como si se les activara un resorte interno. En cuanto un medio de comunicación –en este caso LA GACETA del pasado sábado– publica algo negativo para los paladines del nacionalismo catalán, éstos se esconden detrás de la bandera.

Lo vienen haciendo desde siempre y, al menos hasta ahora, les ha dado buenos frutos. El victimismo, en definitiva, funciona bien y por eso lo emplean tan profusamente. Hay demasiados catalanes que lo compran de un modo acrítico. Se trata de la clásica técnica propagandística –muy empleada en las dictaduras, por cierto–, que consiste en identificar al líder carismático y providencial con la nación. Así, cualquier ataque, por justificado que éste sea, se torna en ataque al cuerpo nacional, previamente santificado por la misma clase política blindada ante el disenso interno y la crítica externa. La familia Pujol, acosada por los escándalos, no iba a ser menos. Se han constituido en lo más parecido a una “familia real” dentro de Cataluña y como tal se creen intocables.

La infalibilidad casi mágica de los Pujol es de naturaleza idéntica al de confundir catalanes con nacionalistas, otro fenómeno este que se da con especial virulencia en Cataluña y en todas las regiones afectadas por el mal del nacionalismo etnicista y excluyente. No existe, pues, posibilidad de ser catalán sino se es previamente nacionalista, del mismo modo que no cabe crítica a la casta política nacionalista sino hay oscuras intenciones detrás. La realidad más allá del mátrix nacionalista es, sin embargo, muy diferente. Ni Pujol ni sus hijos son Cataluña por más que se empeñe el patriarca en lo contrario. Cataluña tampoco está sometida a España, ni España la quiere mal, básicamente porque es parte integral de España desde siempre. Eso, claro, la Cataluña oficial no lo reconoce, la oficiosa sí.

El eterno juego de Pujol
Nacionalismo catalán: treinta años envolviéndose en la bandera
FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA www.gaceta.es 12 Agosto 2013

Acusar de supuestos complots contra Cataluña no es cosa de ahora. Pujol lleva tres décadas jugando esa carta cada vez que se ha visto sitiado por los acontecimientos.

“Tenemos algunas sospechas de que existen operaciones para intentar cargarse los símbolos de nuestro país que son referentes para las personas y de los cuales Cataluña tiene muchos”, así de contundente se mostraba Artur Mas, presidente de la Generalidad de Cataluña, el pasado mes de abril tras la publicación de diversas informaciones en la prensa que implicaban a miembros de la familia Pujol en negocios no del todo claros. “Hay una ofensiva en marcha”, decía tras la celebración del Consejo Nacional de CDC celebrado en San Cugat del Vallés. Una “ofensiva” que, en palabras de Mas, iba dirigida a “cargarse los símbolos de nuestro país que son referentes para las personas y de los cuales Cataluña tiene muchos”. El presidente autonómico no se refería a la bandera, al himno o a la Virgen de Montserrat, sino al mismo Jordi Pujol, que había ocupado la presidencia entre 1980 y 2003. A los periodistas asistentes a la rueda de prensa no les hizo falta imaginar ni hacer suposiciones, a renglón seguido Mas recordó a los allí presentes que “uno de esos símbolos es Jordi Pujol”. Cargarse a Pujol era el efecto, la causa había que buscarla en el interés que ciertos grupos tenían de “introducir en la sociedad catalana la duda de la fuerza de esos símbolos”.

Mas ha sido el último en llegar a un tipo de victimismo rayano con la conspiranoia que le es muy querido al nacionalismo catalán cada vez que alguno de sus líderes se han sentido asediado por la ley o por la prensa. Es una constante desde hace un siglo, cuando los primeros regionalistas de la Mancomunidad intentaban tapar sus vergüenzas acusando a Madrid de operaciones sucias. En tiempos de la República se mantuvo la tendencia. Presidentes como Lluís Companys se refugiaban con bastante frecuencia en la señera y en demostraciones populares transidas de victimismo nacionalistas cuando las cosas no salían como él quería.

Más recientemente, ya en el plena década de los ochenta, el caso de Banca Catalana, debidamente ocultado por la historiografía oficial del nacionalismo, mostró de qué material estaba hecho el nuevo régimen implantado por Convergencia y Unión. Pujol recuperó la vieja tradición de interpretar los ataques a su persona como embestidas contra Cataluña y la puso al día. Él, que desde la dirección de la entidad había tratado infructuosamente de crear una banca.

Florencio PujolEl entonces todopoderoso presidente de una Generalidad recién reinstaurada se envolvió en la señera y sacó a miles de personas a la calle para presionar al Gobierno. Se salió con la suya, Banca Catalana, que fue intervenida por el Banco de España en noviembre de 1982, terminó en manos del Banco de Vizcaya. Pujol, antiguo vicepresidente de la entidad e hijo del fundador Florencio Pujol, fue incluido en la querella que presentó la Fiscalía General del Estado.

La Audiencia de Barcelona votó en contra de procesar a Pujol por apropiación indebida, falsedad en documento público y mercantil y maquinación para alterar el precio de las cosas. El asunto concluyó con un esperado sobreseimiento en el que se reconocía que se pudo llevar a cabo “una gestión imprudente e incluso desastrosa”.

¿Hay que bajar los sueldos?
josé garcía domínguez ABC Cataluña 12 Agosto 2013

Sería inútil que se redujesen los salarios si los precios no los siguieran por el mismo camino. Porque no son los salarios sino los precios quienes determinan la competitividad internacional de una economía

Es sabido que la memoria de los mercados financieros internacionales resulta más o menos similar a la de un gato. De ahí su insólita capacidad para repetir los mismos errores catastróficos cada diez o quince años. Por su parte, la de los tecnócratas que rigen la economía mundial no va mucho más allá que la de los peces del mar, que como es fama no excede de los tres segundos ni en el mejor de los casos. Así las cosas, nadie debería llamarse a asombro ante la propuesta del FMI para que los salarios de los españoles sufran una mutilación del diez por ciento. Sugerencia de lo más tibio y moderado si se compara con la similar del muy laureado progresista Paul Krugman. Recuérdese que el economista de cabecera del PSOE postula con entusiasmo un tajo mucho mayor para nuestras nóminas, en concreto del veinte por ciento.

La idea, por lo demás, se antoja sencilla. Una reducción de los salarios, sostienen uno y otros, se traduciría en el súbito aumento de la competitividad exterior de las empresas españolas. Razonamiento que suena bien en su pedestre simpleza, aunque que no por ello tendría que resultar acertado. Y de hecho no lo es. Decía el difunto Fernández Ordóñez que en España siempre hay que recordar lo obvio. Y lo obvio es que sería inútil que se redujesen los salarios si los precios no los siguieran por el mismo camino. Porque no son los salarios sino los precios quienes determinan la competitividad internacional de una economía. Mas apelemos a una memoria de escala humana, ésa que desconocen tanto Krugman como Oli Rehn y la señora Christine Lagarde. Pues resulta que los costes laborales unitarios en términos reales (descontado la inflación) ya bajaron en España antes de la Gran Recesión de 2007. Y el resultado fue que los precios… siguieron subiendo. No hace falta ser un gran experto, cualquiera lo puede comprobar. Cualquiera, incluso los sabios amnésicos del FMI.

Rajoy se pone en evidencia
EDITORIAL Libertad Digital 12 Agosto 2013

El presidente del Partido Popular y del Gobierno, Mariano Rajoy, ha vuelto a quedar en evidencia en el caso Bárcenas: el extesorero del PP seguía cobrando altísimos sueldos del partido en mayo de 2012, cuando en teoría ya estaba completamente desvinculado del mismo. "Señorías, cuando yo fui elegido presidente del Gobierno el señor Bárcenas no estaba en el partido", afirmó Rajoy en el Senado el pasado día 1. "Desde hace cuatro años el señor Bárcenas ya no es tesorero del Partido Popular, y (…) desde hace más de tres no ostenta ninguna representación política", puede leerse en la versión escrita de su discurso que preparó Presidencia del Gobierno. Pues bien, a pesar de eso, y según revela hoy lunes el diario El Mundo, en 2010 y 2011 Luis Bárcenas encabezó el ránking de nóminas del Partido Popular, por delante del propio Rajoy.

"Lo necesitábamos", decían aliviados aquel jueves en el PP, luego de la intervención de su líder. Pero en Libertad Digital ya advertimos de que, por muy brillante que hubiera sido en términos de retórica parlamentaria, fue un discurso vacuo o escapista, pues lo cierto es que el presidente del Gobierno dejó sin contestar las preguntas fundamentales. Preguntas que no se van a esfumar, le digan lo que le digan sus consejeros áulicos. Sino que van a cobrar fuerza, multiplicarse y hacerse cada vez más impertinentes y peligrosas. Un ejemplo: ¿a santo de qué ganó Bárcenas en 2010 y 2011 más que el propio Rajoy?

No deja de causar estupefacción la estrategia del PP, de callar para después cerrar el asunto en falso, es decir, ponerse de nuevo en manos o a tiro de su extesorero. El desgaste, del partido y del Gobierno, va a ser tremendo.

¿Es éste el célebre manejo extraordinario de los tiempos de Rajoy? Ni dos semanas le ha dado de respiro su discurso del pasado día 1, que se le puede volver en contra como un formidable bumerán. En forma de "fin de la cita".

Diario de Verano: Bárcenas no estaba en el PP... pero cobraba un pastón
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Agosto 2013

Lo dijimos al empezar este diario agosteño, tras el espejismo del supuesto éxito de Rajoy en el debate sobre Bárcenas y el cacareo consiguiente:

"Rajoy ha exagerado tanto su inocencia, se ha echado tantas flores, ha afectado tanta ignorancia, ha fingido, en fin, tantísimo al hablar de la financiación ilegal del PP y de la nómina inmoral de sus jefes, que muchas de esas frases campanudas le serán pronto de amargo recuerdo. Al tiempo."

Nueve días ha tardado la realidad en darnos la razón. Hace unas horas, El Mundo ha demostrado que Rajoy mintió al Parlamento cuando dijo que al empezar su etapa presidencial, Bárcenas ya no estaba en el partido. Esto es lo que dijo exactamente Rajoy:

"Señorías, cuando yo fui elegido Presidente del Gobierno el señor Bárcenas no estaba en el partido, no era el tesorero ni tenía representación política"

Pues bien, no sólo estaba en el Partido sino que lo hacía de la forma más gratificante y gratificada que quepa imaginar: cobrando 18.000 euros mensuales, que al año se iban a un cuarto de millón, y exclusivamente por estar en el PP, ya que no cumplía función alguna. El contrato deja también a Cospedal en posición harto desairada, porque no sabemos si estaba al tanto de lo del sueldo, pero se le fue de las manos la metáfora de la "indemnización en diferido". Es la primera vez en la historia laboral española que al despedir e indemnizar a alguien se le afilia a la Seguridad Social, como hizo el PP con Bárcenas y ha demostrado El Mundo.

La Brigada del Aplauso puede decir que Bárcenas no estaba en el partido cuando cobraba de él, porque había devuelto el carné. Pero esto es como si devuelves la tarjeta de El Corte Inglés pero Isidoro te contrata por 18.000 euros al mes. ¿Cuándo está uno más dentro de una empresa o asociación, cuando se saca la tarjeta o cuando lo contratan y lo afilian a la Seguridad Social?

Vamos, que Rajoy mintió. Y no sólo una vez. Esta es, sencillamente, la primera en que le han cogido. Y de qué manera.

Andalucía
Y no pasa nada
Pedro de Tena Libertad Digital 12 Agosto 2013

UGT y CCOO se han convertido en entidades amenazadoras. Se les tiene miedo, no respeto. Sobre todo porque pueden, dicen, si quieren, arruinar una legislatura política, una empresa, un juzgado, un despacho o una institución con la simple decisión de organizar una huelga o acosar mediante diversos métodos al objetivo señalado. Dadas las informaciones concernientes a UGT, que comenzó publicando Libertad Digital y que sigue desvelando ahora El Mundo, UGT de Andalucía ha simulado, falseado y trucado gastos organizativos de carácter sindical y los ha presentado ante la Junta de Andalucía como justificantes de subvenciones para la formación de parados. Ya se va calculando en torno al 10 por ciento el montante global de las subvenciones que han sido desviadas de sus destinatarios, los parados andaluces, un 35 por ciento del total nacional, para amasar la ingente y oscura caja de los dineros de UGT. ¿Y qué pasa? Pues nada.

Habría que preguntarle al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, señor don Jesús García Calderón, qué más necesita para abrir una investigación de oficio sobre lo que, en mi opinión y coloquialmente, es un saqueo organizado por una cúpula sindical sin escrúpulos de los dineros públicos destinados a subvenciones para los andaluces más pobres y necesitados. Desde los gastos de organización de los congresos ordinarios a los gastos en propaganda en las elecciones sindicales, pasando por los gastos en anuncios radiofónicos de huelgas o la publicación de manifiestos en periódicos nacionales, todos ellos han sido camuflados como elementos subvencionables y, lo que es tan vergonzoso, con el consentimiento de las empresas proveedoras ,que eran obligadas a alterar sus facturas para aportar conceptos que nada tenían que ver con los trabajos realizados. Hay pruebas documentales de todo ello. Yo tengo bastantes y las he publicado. A su disposición, señor fiscal, las tiene.

Es que estamos hablando de poco dinero, dicen algunos. ¿Poco dinero? Sólo una breve mirada a un documento clave, el expediente administrativo del Programa Forman XXII, en el que se trata de justificar el gasto de ocho millones de euros de dinero público durante el año 2010, revela que el robo asciende a casi el 10 por ciento del total de los fondos de formación usados por UGT de Andalucía. Pero, tal y como se ha demostrado en los libros sobre La tela de araña andaluza (Hilos de un régimen y El poder de un régimen), los ingresos de UGT por subvenciones a la formación ascienden a centenares de millones de euros a lo largo de los años. Nadie sabe lo que ha percibido de Junta y ayuntamientos desde 1979, aunque el detalle de que incluso ha recibido dineros de los ayuntamientos en concepto de "gastos piadosos" (que así es como llamaba a las procesiones del 1 de mayo) constituye un indicio del cachondeo general y del compadreo sindical con los consistorios y diputaciones gobernados por la izquierda.

De 2005 a 2009, UGT recibió más de 120 millones de euros en subvenciones. Si desde entonces hasta ahora ha percibido anualmente lo mismo, estamos ante casi 250 millones de subvenciones públicas en 8 años. Desde 1979, es más que probable que se hayan superado los 1.000 millones en subvenciones (sin incluir otros ingresos de UGT), la mayor parte consignadas como subvenciones a la formación de parados. Calculando una sustracción del 10 por ciento, estaríamos ante un escándalo de decenas de millones de euros, muchos más de los que UGT ha percibido por su vergonzosa participación en la trama de los ERE.

Pero ¿pasa algo? Nada. Para un sector de la prensa, sólo existen Rajoy y Bárcenas, que no tratan de dinero público. Para el otro, nada de meterse con los sindicatos. A lo mejor tengo suerte, lee estas líneas el fiscal general del Estado y me explica qué hay que hacer para que los ladrones, al menos, dejen de ir a la oficina. Una pista: artículo 308 del vigente Código Penal.

Buscando pruebas en unos vagones de tren
Luis del Pino Libertad Digital 12 Agosto 2013

Vagón por vagón, removiendo cada metro del amasijo de cables y hierros retorcidos en los que quedó convertido el Alvia S/730, la policía científica buscó este martes durante horas el teléfono corporativo por el que el maquinista hablaba 11 segundos antes de descarrilar...

[Extrajeron] restos humanos, objetos personales de los pasajeros y otros elementos que introdujeron en bolsas plásticas para su análisis y cotejo... Desde primera hora de la mañana hasta mediada la tarde, un equipo especial de la policía científica, el Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) buceó entre los trozos desmembrados del ferrocarril que las grúas fueron retirando de la vía de Angrois para depositarlos a la intemperie en un recinto vallado junto una nave de transportes pesados en A Escravitude (Padrón), a unos 20 kilómetros de Santiago.

Uniformados con monos blancos de plástico, guantes, botas y casco de protección, los agentes del GOIT emplearon sierras radiales e incluso una especie de azada para abrirse paso entre las chapas metálicas del tren. Dos perros adiestrados de la unidad canina se fueron alternando en la búsqueda de fragmentos humanos, según fuentes de la investigación, entre los vagones deshechos. Recogieron efectos personales de los pasajeros y otros elementos que tendrán que procesar.

Estos párrafos están extraídos de una crónica que el periódico El País publicaba el pasado martes, catorce días después del accidente de Santiago.

Como pueden ver ustedes, son muchas las cosas que se deducen de esa crónica:

- 14 días después del accidente, los vagones de tren se conservaban protegidos en un recinto vallado.
- 14 días después del accidente, la Policía seguía cribando los restos de esos vagones, en busca de cualquier tipo de prueba y, en particular, del teléfono móvil y la tableta del maquinista.
- 14 días después del accidente, esa labor de rastreo se realizaba con las adecuadas medidas de protección y embolsando cada resto encontrado, para su posterior procesamiento.

No hay nada raro en ello. Todo lo contrario. En el sumario judicial se han personado ya las correspondientes instancias oficiales, las correspondientes empresas, numerosas familias de las víctimas y las aseguradoras. Y la Ley de Enjuiciamiento Criminal obliga a conservar las pruebas a disposición de todas esas partes personadas. Y la obligación de la Policía es recopilar y analizar con el debido cuidado esas pruebas, para tratar de determinar qué fue lo que pasó, así como las responsabilidades correspondientes.

Lo mismo sucedió en el accidente de metro de Valencia: el tren siniestrado se conservó durante dos años, precintado y custodiado, hasta que el juzgado autorizó su desguace, después de realizar todas las pruebas oportunas, incluidas las periciales que solicitaron las partes personadas.

Por el contrario, en el 11-M los vagones se comenzaron a desguazar 48 horas después del atentado, no se adjuntaron al sumario ni siquiera las actas de recogida de muestras en los trenes, y numerosos efectos hallados en los trenes fueron destruidos en una trituradora industrial situada a las afueras de Madrid o incinerados en el vertedero de Valdemingómez.

¿Por qué en todos los casos de accidentes ferroviarios se conservan los trenes para que las partes personadas puedan realizar cuantas pruebas estimen oportunas, y en el 11-M no?
¿Por qué en todos los casos de accidentes ferroviarios la Policía criba y perita los restos durante todo el tiempo necesario y en el 11-M no?

¿Por qué en todos los casos de accidentes ferroviarios se mantienen los restos de los trenes custodiados y a disposición judicial y en el 11-M no?
¿Por qué en todos los casos de accidentes ferroviarios se recopilan con exquisito cuidado las pruebas encontradas en los trenes, y en el 11-M no?

¿Por qué el atentado del 11-M es la única gran catástrofe ferroviaria en la que había que desguazar los trenes a toda prisa y destruir todo lo encontrado en ellos?

No se molesten en responderme: son preguntas retóricas. En el 11-M hubo que destruir los escenarios de los crímenes y todas las pruebas directas del caso porque, si no, hubiera sido imposible crear una red de pruebas falsas con las que culpar a una falsa trama islamista de aquel golpe de estado que cambió la Historia de España y que nos ha llevado al punto de postración y ruina en que hoy nos encontramos.

Si planteo las preguntas no es porque necesiten respuesta, sino simplemente porque, al menos, habrá que dejar constancia de que somos conscientes del engaño.

El 'Wall Street Journal' avisa: Hollywood ya ha sido tomado por los latinos
Hollywood está aprendiendo español a marchas forzadas desde que los valores y la cultura de la comunidad latina están calando con fuerza en unas producciones cinematográficas con gran parte de sus diálogos en español y sin subtítulos.
Sociedad VOZPOPULI.com  12 Agosto 2013

El cine y el tirón que aportan algunos de nuestros actores más reconocidos en Hollywood, entre los que no se puede dejar de incluir a la oscarizada pareja formada por Penélope Cruz y Javier Bardem o al malagueño Antonio Banderas, están "obligando" a que el paraíso cinematográfico "se ponga las pilas" con el español, según informaba ayer la edición on line de 'Wall Street Journal', nada menos que en su apertura.

El propio Pedro Almodóvar fue homenajeado el año pasado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood después de que le galardonaran con un Oscar a la Mejor Película Extranjera por el filme Todo sobre mi madre y Hable con ella, en la categoría de Mejor Guión Original.

En los últimos años, los hispanos se han convertido en buenos clientes para Hollywood. Tanto es así, que algunas compañías cinematográficas optan por filmes en los que los diálogos son en español y sin subtítulos en inglés, según el periódico estadounidense.

Se trata de un hecho que no extraña si se tiene en cuenta que este colectivo representa el 25 por ciento de las entradas de cine vendidas en Estados Unidos en 2012. Además, el espectador latino vio una media de 10 películas al año frente a las 6 de blancos, afroamericanos y asiáticos-americanos.

Dice el 'WSJ' que la base de 'fans' latinos está empezando a cambiar la forma en la que Hollywood gasta su dinero, desde labores de producción y marketing hasta la renovación de cines. Y parece que no les falta razón cuando "Fast & Furious 6" se estrenó liderando la taquilla con 117 millones de dólares, de los que un 33 por ciento procedieron de bolsillos hispanos.

Los estudios se vienen gastando una media del 5% de su presupuesto para marketing en cintas cuyo idioma sea el español, por encima del 1% de hace una década. Y es que Hollywood está empezando a reconocer el valor de la publicidad que aportan algunos de los actores más populares en la comunidad latina.


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El caso Bolinaga como síntoma: el etarra libre, la forense de baja
Alberto Pérez Giménez El Confidencial 12 Agosto 2013

El doloroso caso del etarra Iosu Uribetxeverría ‘Bolinaga’ -332 días en libertad después de que un juez decidiera obviar dos informes de la forense de la Audiencia Nacional en los que aseguraba que no estaba terminal y que podía ser tratado en la cárcel, como desveló este diario hace un año- es sintomático de cómo se desarrollan los acontecimientos en una España donde se premia al políticamente correcto, a quien se comporta al dictado del viento que sopla en cada momento y se castiga al que osa dejarse guiar única y exclusivamente por el principio de la honestidad y la profesionalidad.

Hace prácticamente un año, El Confidencial desvelaba el informe de la forense de la Audiencia Nacional Carmen Baena en el que se descartaba que Bolinaga tuviera un 90% de posibilidades de morir en los meses siguientes, como aseguraban los médicos del hospital Donosti, que reclamaban su puesta en libertad inmediata por la metástasis del cáncer que sufría el etarra que mantuvo en cautiverio, además de ser cómplice en el asesinato de varias personas, al funcionario José Ortega Lara.

La forense Baena cometió el pecado de desafiar a los jueces y fiscales políticamente correctos, al Ministerio del Interior y a los medios que entendían, hace un año, que entorpecer la libertad del etarra Bolinaga era “ir contra los tiempos”, poner “palos en el proceso”, etc., etc. Baena, simplemente, presentó varios estudios médicos que demostraban que el cáncer de Bolinaga ni siquiera se había comenzado a tratar con quimio y radio, y que podía estancarse. También, que el tratamiento de su enfermedad era compatible con su estancia en prisión.

El Colegio de Médicos de Madrid emitió hace un par de meses el resultado de la ‘investigación’ y archivaba la denuncia que se había presentado contra la forense: su informe era impecable médicamente y Bolinaga podía haber sido tratado en la cárcel… La respuesta fue inmediata: el juez de Vigilancia Penitenciaria recriminaba a la forense su informe; otro colega le solicitó uno nuevo, aplazando sus vacaciones y con una urgencia que le obligó a pasar toda una noche en vela para poder entregarlo en los plazos que le exigía; un medio de comunicación publicó una supuesta negligencia de la forense con un documento que luego se demostró falso; fue denunciada ante el Colegio de Médicos de Madrid por su informe por parte de los círculos próximos al etarra; las presiones en el trabajo se hicieron más que evidentes… Baena se mantuvo firme, el nuevo informe no difirió del anterior: Bolinaga no estaba terminal. Pero el juez decidió: Bolinaga pasaría a disfrutar de la libertad en Mondragón porque, según los médicos del Donosti y la opinión de los jueces, tenía más de un 90% de posibilidades de morir en los próximos tres meses…

333 días después de la salida de prisión de Bolinaga, el etarra ha ganado peso, el cáncer -según el último informe de la Audiencia conocido hace poco más de 48 horas- se ha estabilizado y no ha crecido, el juez solicita un nuevo reconocimiento a fondo e independiente y el Gobierno, al igual que los actuales forenses de la Audiencia, asegura que Bolinaga no debe volver a prisión y no pedirá su encarcelamiento…

¿Y Carmen Baena, la forense? Según ha sabido este diario, ha pasado la mayor parte de este año de baja por las presiones y sucesos inexplicables en su propio lugar de trabajo que están siendo investigados. Eso sí, el Colegio de Médicos de Madrid emitió hace un par de meses el resultado de la investigación y archivaba la denuncia que se había presentado contra ella: su informe era impecable médicamente y Bolinaga podía haber sido tratado en la cárcel… si no se impusieran los criterios políticos. No es de extrañar que otro etarra encarcelado haya solicitado su traslado desde una cárcel de León para ser tratado por los médicos del hospital Donosti.

Hace un año, en este mismo periódico se escribió que todo el caso Bolinaga era una historia que apestaba a “un guión escrito de antemano”. Un año después, nada parece haber cambiado. El etarra sigue en la calle, no quiere ser reconocido por la Audiencia, y la forense incómoda se mantiene de baja y se debe conformar, de momento, con el discreto apoyo de las víctimas del terrorismo, que claman en el desierto solicitando el reingreso del etarra en prisión, y con tener la conciencia muy tranquila. Lo que en esta España de hoy, y con la que está cayendo, no es poco.

Cataluña
El acoso al disidente se convierte en una práctica habitual en Cataluña
Pintadas insultantes, agresiones a militantes, rotura de cristales y amenazas de muerte forman parte del día a día de las formaciones no nacionalistas en Cataluña. A modo de protesta, el PSC de Vilasar de Dalt decide no borrar unas pintadas en su sede que les tildan de ‘nazis’.
Andreu Caballero www.vozbcn.com  12 Agosto 2013

En los últimos tiempos, y de forma paralela a la subida de tono del discurso independentista, se han intensificado los ataques a las sedes y a los militantes de los partidos no nacionalistas en Cataluña, hasta convertirse en una práctica habitual.

Ante esta realidad, el PSC de Vilasar de Dalt (Barcelona) ha decidido no borrar las pintadas que los radicales le dedicaron a principios de junio pasado.

Dos meses después, una estelada y la palabra ‘nazis’ siguen en la fachada de la sede de la agrupación local como muestra de una situación de acoso al disidente que cada vez es más frecuente, a pesar de que medios y partidos nacionalistas tratan de minimizar y de restar importancia a estos hechos.

Rechazo a izar la bandera de España
No es la primera vez que el local del PSC de Vilasar de Dalt es objetivo de los ataques de los violentos. Esta es la tercera agresión en los últimos meses, incluyendo la rotura de los cristales de la sede.

De nada les ha servido la posición favorable a celebrar un referendo secesionista, ni el apoyo a la decisión del alcalde, Xavier Godàs Pérez (de Esquerres, partido coaligado a ICV con quien el PSC gobierna el Ayuntamiento), de rechazar cumplir la Ley de Banderas negándose a izar la enseña nacional (todavía sigue incumpliéndose la ley).

Sorpresa en el PSC
La primera secretaria del PSC en el municipio, Maria Àngels Bosch, ha reconocido que en esta ocasión ni siquiera han presentado una denuncia ante los Mossos d’Esquadra por considerar que “no sirve de mucho”.

Bosch se ha mostrado sorprendida de que el independentismo se manifieste de esta forma, especialmente con un partido “de izquierdas”. “Hubiéramos preferido que las pintadas fueran por parte de la extrema derecha pero no ha sido así”, ha señalado.

Con la decisión de no borrar las pintadas, la agrupación local del PSC pretende dejar “patente” este tipo de actitudes incívicas. El primer secretario del PSC, Pere Navarro, ha calificado los hechos como un “ataque a la democracia”.

Ataques reiterados
Hace solo dos semanas, la organización radical independentista Arran atacó la sede del PSC en San Boi (Barcelona), acusándole de ‘españolista’. El pasado 23 de marzo, unos desconocidos realizaron pintadas en la sede del PSC en el Ayuntamiento de Gerona en las que tildaban a la líder local de la formación, Pia Bosch, de ‘española’, y situaban su cara en el centro de una diana junto a una estelada. En octubre de 2012, unos encapuchados asaltaron el local del PSC en Ciutat Vella y dejaron como firma una estelada pintada.

En noviembre de 2011, dos días antes de las elecciones generales, unos encapuchados destrozaron los cristales de la delegación del PSC en el distrito barcelonés de Nou Barris, a plena luz del día, pintaron la fachada con el lema ‘Fuego a los políticos, muerte al Estado’, e intentaron prenderla fuego.

El PP, principal objetivo
El PP es uno de los partidos que más agresiones recibe en Cataluña. Hace dos semanas, su sede en San Boi (Barcelona) fue atacada por la organización radical independentista Arran. A finales del pasado mes de junio aparecieron pintadas contra los populares en su sede de Lérida. En mayo, unos desconocidos plasmaron amenazas y dibujaron esteladas en la sede del partido en San Boi, incluyendo lemas en favor de la organización terrorista ya desaparecida Terra Lliure.

Ese mismo mes, un grupo de encapuchados reventaron los cristales de la sede del PP de Mataró y causaron serios destrozos en el interior. En marzo pasado los ataques se produjeron de forma coordinada en una decena de sus sedes, lo que incluyó pintadas amenazadoras en las fachadas.

En marzo de 2012, un grupo de radicales destrozó la sede popular en Olot. En febrero de 2012, fueron atacadas las sedes de San Cugat y de Esplugas de Llobregat. En noviembre de 2011, unos desconocidos atacaron simultáneamente varias sedes de Barcelona. En los últimos años, las agresiones se han repetido en las delegaciones del distrito de Les Corts (Barcelona), Mataró, Reus, Tarragona, Barberá del Vallés y en la del distrito de Gracia de Barcelona, entre otras.

Agresiones a Ciudadanos y UPyD
Ciudadanos también es objetivo de los violentos. En julio, la sede central del partido recibió varios impactos de pintura roja. Unos días antes, una miembro del Consejo General y de las juventudes de Ciudadanos fue agredida en Morell (Tarragona) al grito de “eres una fascista como todos los que representan a tu partido, españolitos”. La víctima, una joven de 20 años, recibió un puñetazo durante la celebración de una fiesta popular en el citado municipio, después de que el agresor la identificara como militante del partido.

La sede de Ciudadanos en Gerona ha recibido cuatro ataques desde su inauguración en el mes de junio de 2012, el primero de ellos tuvo lugar a las pocas horas de su apertura. El pasado 11 de abril, el líder de la formación naranja, Albert Rivera, fue víctima de un escrache organizado por la CUP que, aunque anulado en el último momento, fue secundado por algunos radicales.

Por esas fechas, la persiana del comercio en el que trabaja el responsable de comunicación de Ciudadanos en El Prat de Llobregat (Barcelona) apareció en dos ocasiones con pintadas en las que se le acusaba de ‘fascista’ y ‘estafador’. Y, el pasado 23 de abril, cinco jóvenes agredieron al coordinador de Ciudadanos en Lérida y causaron destrozos en la carpa instalada por la formación en la calle con motivo de la festividad de San Jordi, unos hechos por los que hubo un detenido y varios imputados.

A pesar de no tener representación en la Cámara autonómica, UPyD tampoco se libra de las ofensivas, y no es extraño que su sede amanezca con los cristales rotos. En la última ocasión, producida el pasado 4 de abril, los vándalos se conformaron con romper el cartel de la puerta.

Ataques a partidos nacionalistas
Aunque en menor grado, los partidos nacionalistas o secesionistas también han sufrido agresiones. En junio de 2012, varias sedes de CDC fueron atacadas simultáneamente en una acción coordinada.

En abril pasado, la organización independentista radical Arran tapió la entrada de la sede de CDC en el barrio de Gracia de Barcelona como ‘respuesta’ al desalojo de una finca ocupada por colectivos antisistema. Y en octubre de 2012, el domicilio del único concejal de ERC en Cunit (Tarragona) amaneció con esvásticas pintadas en la puerta de su garaje.


recesión
Unicef denuncia: “La pobreza alcanza ya a 2.300.000 niños españoles”
REDACCIÓN BILBAO Minuto Digital 12 Agosto 2013

Hasta hace poco la malnutrición infantil era un problema que los españoles contemplaban a través de la televisión como un mal lejano propio de los países del tercer mundo. Sin embargo, el reciente informe del Síndic de Greuges -defensor del Pueblo de Cataluña- que cuantificaba en 50.000 los menores con malnutrición solo en esa comunidad, desató las alarmas y puso el foco en una de las caras más amargas y silenciadas de la crisis económica: miles de niños en la España del siglo XXI tienen dificultades para alimentarse suficientemente.

Según datos de Unicef en España, la pobreza alcanza ya al 27,2% de los menores, o lo que es lo mismo, a 2,3 millones de niños. El umbral se establece para hogares con unos ingresos inferiores a 15.500 euros en una familia con cuatro miembros.

«No hay justificación para que este país no pueda alimentar a sus ciudadanos, especialmente a los niños», asegura Gabriel González-Bueno, responsable de Políticas de Infancia de Unicef en España. Este experto confirma que los servicios sociales han detectado «un auge» de la malnutrición infantil en los últimos años.

Desde Unicef denuncian que la situación de las familias más vulnerables se ha agravado por los recortes. «Se ha producido una pérdida en la capacidad de protección de las familias mediante la reducción de ayudas como las becas comedor», explica González-Bueno.

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