AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 14 Agosto 2013

Del silencio a la mentira
EDITORIAL Libertad Digital 14 Agosto 2013

Dos ex secretarios generales del PP como Javier Arenas y Francisco Álvarez Cascos han reconocido ante el juez Pablo Ruz que no tenían control sobre las donaciones que recibía el partido. No era su función, alegan. En otras palabras, que no tienen constancia de que existiese una contabilidad B, pero tampoco de lo contrario. Quien sí la tenía es el sucesor de Bárcenas como gerente del PP, Cristóbal Páez, que ha admitido ante Ruz que cobró 12.000 euros en negro, en billetes de 500 de euros.

Estas tres declaraciones dejan aún más en evidencia las mentiras de Rajoy en su comparecencia del día 1. Ya sabemos que Rajoy mintió al decir que Bárcenas no estaba en el partido, cuando en realidad cobraba un sueldo de casi 20.000 euros mensuales. Pero quizás lo más grave es que el presidente del Gobierno negó, con una solemnidad que cada día que pasa retumba con más fuerza, que el PP se financiara ilegalmente, sin dar una explicación verosímil sobre el origen de los más de 50 millones que se han localizado a Luis Bárcenas en el extranjero y, lo más importante, las contrapartidas que necesariamente tuvo que dar el partido a las empresas donantes.

Apenas doce días después, ni Cascos ni Arenas –hombre de la máxima confianza de Rajoy– han sido capaces de negar en sede judicial la existencia de pagos en B, recurriendo al ya clásico en las filas populares "No me consta". ¿Cómo pudo entonces ser tan tajante Rajoy al negar la financiación ilegal, si ni siquiera sus secretarios generales saben si ésta existió o no? Es difícil encontrar otra hipótesis distinta a la voluntad deliberada de no decir la verdad.

Si el silencio ante semejante escándalo era un gigantesco error político, cambiarlo por la mentira es todavía peor. Mentiras burdas y con las patas muy cortas, como ya hemos podido comprobar en poco más de una semana. El domingo fue la nómina de Bárcenas, y ahora leemos en el auto de Ruz que Bárcenas "habría percibido cuantiosos fondos procedentes de comisiones vinculadas a adjudicaciones públicas que habría depositado en cuentas bancarias situadas en Suiza". Esto es lo que tendría que haber aclarado el PP desde el minuto uno de este escándalo, y Rajoy el pasado día 1 en el Senado. Ahora, además, tendrá que explicar sus propias mentiras.

"Mira cómo está la prima de riesgo y dime si no han cambiado de las cosas", es el consuelo de un ministro, tal y como cuenta Pablo Montesinos en su crónica de Libertad Digital. Pero en esta crisis no hay un Draghi dispuesto a comprar deuda española, y sí tenemos a un Bárcenas encarcelado y cada día más reforzado por las mentiras de Rajoy.

Más pistolas humeantes en el caso Bárcenas-PP
Fernando Glez. Urbaneja www.republica.com 14 Agosto 2013

Los papeles de Bárcenas, incluso cuando sólo eran solo fotocopias, van construyendo un caso de financiación ilegal y de contabilidad irregular, en el partido que sustenta al Gobierno. Aparecen pistolas humeantes en el escenario del crimen y las torpes explicaciones de los dirigentes y portavoces del partido pierden credibilidad a chorros.

De las declaraciones de ayer la que dejó la “dichosa pistola” fue el antiguo gerente, Cristóbal Páez, que estaba en la cocina y captó casi todos los olores. Su afirmación de que había “caja B” deja a Rajoy y a los demás secretario generales anteriores y posteriores, en posición muy embarazosa. Si no se enteraron de la caja B, malo, y se si enteraron peor. Malo porque revela que hay poco juicio, deficiente dedicación; y peor si estaban al tanto e incluso decidían el destino de esos billetes de 500€ que entraban y salían de cajas y sobres sin pasar por la contabilidad oficial ni por el fisco.

Buena parte de los posibles delitos o faltas administrativas han prescrito, pero no se puede ser exigente en la actividad política sin ejemplaridad. En el PP ya admiten que hay que limpiar la casa, que este caso se ha llevado mal y que alguien tiene que pagar el pato. No se trata solo de una fallida estrategia de defensa, uno de los problemas es que insiste en apartar el cáliz sin tomarlo, lo cual contribuye a agravar el problema. Lo que pudo ser un mal rato hace años ahora se convierte en un pliego de cargos insoportable que cada día apunta más arriba, porque los fusibles intermedios van saltando semana tras semana.

Si el anterior “gerente” reconozca que había “caja B”, que incluso él cobró de esos fondos deja otra “pistola humeante” para rellenar la acusación. Y no es la primera. La existencia de esa “caja B” convierte el “caso Bárcenas” en caso “Partido Popular” y compone un cuadro clínico grave, sobre todo porque los demás testigos de parte (Arenas, Cascos… Trillo, Cospedal, Rajoy) han decidido abrazar la “negación”.

Cualquier día aparecerá algún papel, alguna grabación, alguno testimonio de los que están en “la pomada”, que no deben ser pocos, porque cuando los hechos ocurrieron no había miedo y se tomaron pocas precauciones. Que Cascos y Arenas negaran la mayor, como hoy lo hará Cospedal, forma parte del guion; el problema es si podrán mantenerlo cuando toque comparecer ante el Tribunal al que le corresponda el caso, que previsiblemente será el Supremo. Demasiadas pistolas humeantes acumuladas hacen difícil descarrilar el caso, ha llegado demasiado lejos y muy arriba.

fgu@apmadrid.es

Cascos y Arenas disimulan
Pablo Sebastián www.republica.com 14 Agosto 2013

Están a la intemperie, traicionados por el que fuera su exgerente Luis Bárcenas y se consideran víctimas de las peleas internas de Bárcenas y Cospedal y de la impericia de Rajoy para controlar el escándalo, pero lo cierto es que los dos, Francisco Álvarez Cascos y Javier Arenas, están bajo la sospecha de haber gestionado una financiación ilegal del PP y de haber recibido grandes cantidades de dinero negro, incluso cuando eran ministros de Aznar.

Ante el juez y como testigos Cascos y Arenas han negado todo y se han refugiado en el no recuerdo o no me consta, cuando todo lo que aparece en la doble contabilidad de Bárcenas, escrita a lo largo de los últimos 20 años, dice exactamente lo contrario por lo que cabe presumir que ambos no han dicho la verdad, como por otra parte era de esperar. Ni siquiera Cascos que finalmente se ha tenido que ‘humillar’ ante Rajoy para defender las posiciones del presidente del Gobierno que lo ha maltratado y casi expulsado del PP. Pero Cascos no podía decir la verdad y continuar en política por más que su modesto cargo de diputado regional asturiano sea un título muy escaso en comparación con el que podía perder su ‘enemigo’ Rajoy.

Eso sí, la carrera política de Arenas y Cascos está acabada y de mala manera porque moral y políticamente están tocados y los papeles de Bárcenas los dejan en pésima posición y explican la llamativa vida de ‘amor y lujo’ que siempre se les ha atribuido a los dos.

Y con ellos -este miércoles le toca el turno a Cospedal- sale también muy tocado el que era su presidente José María Aznar, el hombre de los ‘principios y los valores’, el belicoso de Irak, y autor de las grandes mentiras del 11-M que tan caras le costaron al PP y que a su pesar, en un caso, y por su ‘dedazo’ en otro nos trajeron a este país a dos políticos que no eran los adecuados para hacer frente a la crisis económica, moral e institucional de España como han sido y son Zapatero y Rajoy.

Naturalmente estos políticos piensan que el tiempo lo cura todo, que lo importante es resistir porque en España no exista eso que se llama la ‘responsabilidad política’ que en otros países llega a donde no llega la responsabilidad penal o judicial. Pero por más que disimulen, mientan, se quiten de en medio durante una larga temporada, estas responsabilidades no se van a olvidar y cuentan en su debe y su trayectoria. Podían haber quedado ocultas en los arcanos secretos del PP pero las guerras del caso Gürtel y o líos de Bárcenas han sacado a flote este pestilente pastel.

La pregunta que sobrevuela todos estos acontecimientos es la de qué hará con todo esto el juez Ruz, porque los indicios y pruebas que tiene en sus manos -el gerente que sustituyó a Bárcenas en el PP Cristóbal Páez ha reconocido haber recibido pagos en dinero negro- apuntan a la financiación ilegal del PP y a que es cierta la doble contabilidad que llevaban Bárcenas y Lapuerta. Otra cosa será que los presuntos delitos del partido y sus dirigentes estén o no prescritos, pero falta por saber qué es lo que decide el juez.

Sin embargo, por más que la derecha española mire hacia otro lado con la nariz tapada, una gran mayoría de ciudadanos saben que en el PP se hicieron muchas cosas mal y al margen de la ley. Y cabe esperar que esa mayoría de ciudadanos castigara a todos los políticos y a los partidos que han desbordado la legalidad en las próximas elecciones, como cabe esperar también que el PP abra una nueva etapa de profunda renovación que ponga punto y aparte a estas prácticas indecentes e impropias de quienes hoy tienen la responsabilidad de gobernar la nación.
www.pablosebastian.com

Diario de Verano: Más que nunca, en manos de Bárcenas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Agosto 2013

A menudo cito el título más largo –que yo conozca– de la poesía española: un libro de pocas páginas, aunque altas y anchas, de Julio Antonio Gómez, malditísimo autor aragonés. Fue Julio Antonio "El Gordo" miembro destacadísimo del grupo de Miguel Labordeta, postsurrealó, homofiloló y alcohololó, que en los 50 tomaba café en Niké; en los 60, vermú en El Pozal; y ya antes de los 70 empezó a morirse con diligente discreción: el tremendo Miguel Labordeta, cuyo Tao iba y venía de la Romareda, el santo bebedor Ignacio Ciordia, el laborioso impresor Luciano Gracia… todos se han ido yendo sin fama ni ruido de la "Zaragoza gusanera". Todos, menos Julio Antonio Gómez, una loca devotísima de Leo Ferré que murió en Tánger, dueño de uno de esos hotelitos que Gino Paoli cantó en Albergo per´ ore y que en el francés de España dimos en llamar meublés.

El luengo título de "El Gordo", saludado con ancho y burocrático entusiasmo por Vicente Aleixandre, era y es éste: Al oeste del lago Kiwú, los gorilas se suicidaban en manadas numerosísimas. Para qué más.

Pues bien, si, tras las declaraciones de Páez, sucesor de Bárcenas, y de sus dos secretarios generales, Cascos y Arenas, medio admitiendo o negando que el PP cobrara comisiones en dinero negro, tuviese que resumir el Caso Bárcenas en un titular, elegiría esta frase del sumario del juez Ruz:

"Cuantiosos fondos procedentes de comisiones vinculadas a adjudicaciones públicas que habría depositado en cuentas bancarias situadas en Suiza."

Porque la cuestión de fondo es si el PP se ha financiado ilegalmente con dinero procedente de empresas favorecidas en las concesiones de obra pública y ha pagado latisobresueldos a sus jefes con dinero de ese origen. Los del PP dicen, naturalmente, que no; el sentido común, avalado por cincuenta millones de euros en Suiza, dicen que por supuesto que sí; y, aparte de lo que judicialmente vaya dando de sí el caso, a efectos político-periodísticos, yo creo que estamos, más que nunca, en manos de Bárcenas.

El larguísimo título elocuente y luminiscente del Caso Bárcenas debe ser, pues, éste:

"Cuantiosos fondos procedentes de comisiones vinculadas a adjudicaciones públicas que Luis Bárcenas habría depositado en cuentas bancarias situadas en Suiza."

Está en la imprenta.

Ni Franco, ni Bárcenas: una obscenidad
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 14 Agosto 2013

El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte se ha distinguido en su política exterior por adelgazar sus principios y engruesar sus intereses. Se dirá que lo hacen todos los Estados. Cierto. Pero unos más que otros. Y los británicos se han caracterizado por emplear argumentos de gran urbanidad y de enorme cinismo. El caso de Gibraltar -y en, otra medida, las islas Malvinas, aunque son asuntos no sólo distantes sino también distintos- es de una obscenidad política extraordinaria. Porque más allá de que hace 300 años la instalación de la paz en el tratado de Utrech confiriera a Inglaterra derechos territoriales tanto en el Peñón como en Menorca (recuperada luego para la soberanía española) a cambio de que Felipe V y los Borbones se hiciesen con el trono español tras la Guerra de Sucesión -una guerra de dinastías-, lo cierto es que desde Londres no sólo se ha negado cualquier alteración de un statu quo anacrónico, sino que se ha consolidado y extendido su posición allí mediante la política de hechos consumados. Se ha ocupado el istmo, se han ampliado unilateralmente las aguas jurisdiccionales y, lo que es más grave, se ha convertido Gibraltar en un espacio en el que se asume con la mayor naturalidad el contrabando y el amparo al fraude financiero y fiscal.

Si Margaret Thatcher envió la Armada británica contra los argentinos ocupantes de las Malvinas fue porque en Buenos Aires gobernaba una odiosa Junta Militar que lanzó a su pueblo a una aventura improbable y luego desastrosa para excitar el patriotismo y tratar de legitimarse en un poder con el que los milicos arramplaron mediante la opresión y el crimen. La premier británica fue la causa de que entre abril y junio de 1982, los uniformados de Buenos Aires terminasen por pegarse un tiro en la patilla.

No es Franco, no es Bárcenas. Es la inmoralidad de Gibraltar amparada en coartadas historicistas, decisiones fácticas ilegales envueltas todas en un cinismo que tiene mucho de taimado y otro tanto de pendenciero. Una combinación muy británica: los hooligans son perfectamente compatibles con los interminables y mecánicos sorry, expresión de modales que no se les cae de la boca a los británicosSalvando las distancias que se quieran, el Reino Unido ha vivido en Gibraltar a sus anchas y de la mejor manera “contra Franco”. El “Gibraltar español” se presentó como el agit-prop de la dictadura española de 1939-1975, pese a que la diplomacia española no dejó de obtener algunas e importantes bazas que luego fueron seguidas, con demasiada timidez, por gobiernos plenamente democráticos. La reivindicación de que el Peñón estuviese seriamente en la agenda bilateral de España y Gran Bretaña ha sido constante. Los gobiernos británicos jamás han aceptado la interlocución, parapetándose -con esa su cínica urbanidad política- en un pretendido derecho de autodeterminación de unos ciudadanos que ellos tratan y consideran como de segunda categoría política.

Y se han hecho fuertes con baladronadas. La última es de calibre: crear una escollera con bloques de hormigón (han lanzado setenta) con enrejados puntiagudos y cortantes de barras de hierro que impedirán la pesca en una zona de la bahía de Algeciras en detrimento de la economía española. Lo han hecho sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Como siempre se han comportado. La respuesta a este desafuero medioambiental, económico y político por parte del Gobierno español es más que razonable, hay que sostenerlo en el tiempo y llevarlo a las instancias internacionales que nos resulten menos arriesgadas y más receptivas.

Y hay que deshacer dos graves infundios que la prensa londinense -tanto la seria como la amarilla, ambas de estricta ortodoxia nacionalista- esparcen sin que nuestra tradicional tosquedad y perplejidad comunicacional permita atajar la especie. De un lado, los medios británicos recuerdan que el Gobierno de Rajoy se comporta como el de Franco (y es que contra Franco, insisto, el Peñón británico era un chollo) lo cual es de una estupidez supina; de otro lado, se desliza la insidia de que Rajoy y su ministro de Exteriores se han montado este conflicto para desviar la atención sobre el escándalo provocado por ese trujimán de Bárcenas. Saben que confunden la velocidad con el tocino, es decir, que mienten, pero necesitan una coartada para legitimar sus tropelías. Y sus tropelías en Gibraltar no sólo ofenden a España sino a la comunidad internacional. Son de una obscenidad auténticamente procaz y más aún amenazar con “medidas sin precedentes” contra España por responder con mera y contenida proporcionalidad a la hostilidad de los gobiernos de Gibraltar (títere) y Londres.

Las razones de España -ya reconocidas en el ámbito internacional- no requieren hacer comandita con las que tenga Argentina con las Malvinas. Seamos serios. Vamos a donde tenemos que ir, que es a la comunidad europea de la que formamos parte y a las Naciones Unidas, a las que hay que descargar nuestros argumentos como martillo pilón.

No es Franco, no es Bárcenas. Es la inmoralidad de Gibraltar amparada en coartadas historicistas, decisiones fácticas ilegales envueltas todas en un cinismo que tiene mucho de taimado y otro tanto de pendenciero. Una combinación muy británica: los hooligans son perfectamente compatibles con los interminables y mecánicos sorry, expresión de modales que no se les cae de la boca a los británicos. A ver si es verdad y, con esa inteligencia que se echa en falta en la defensa de nuestros intereses (aquí, son, además, principios) al Gobierno “no le tiembla el pulso” como aseguró ayer Arias Cañete que se perfila como el nuevo edecán de Rajoy en el Parlamento Europeo y, a ser posible, en la Comisión de la UE.

Arenas, Bárcenas y Cospedal, el triángulo imperfecto
Javier Caraballo El Confidencial 14 Agosto 2013

Sólo hay que ponerle oído a las declaraciones de unos o de otros, también a los silencios y a las ausencias; a aquello que se insinúa y a lo que se presiente. Sólo hay que mirar por encima de los titulares de todos los días para encontrar que detrás de todo se está librando, se sigue librando, una batalla antigua en la cúspide del Partido Popular, la que enfrenta a la actual secretaria general, María Dolores de Cospedal, y a Javier Arenas, vicesecretario general y uno de los hombres con más influencia interna en este partido en los últimos veinte años. Y entre ellos, en ese pulso antiguo, se interpone ahora la figura del extesorero, Luis Bárcenas, que puede ser clave para la resolución de esa pugna en un sentido o en otro.

Arenas, Bárcenas y Cospedal, citados así, por ese orden, componen con sus iniciales el ‘abc’ de todo cuanto está ocurriendo y explican buena parte de todo lo que ha ocurrido. Las estrategias titubeantes del Partido Popular desde que estalló el escándalo y las declaraciones cambiantes sobre el extesorero, tienen su origen y su explicación en ese pulso de poder, en dos formas distintas de entender y de ejercer la secretaría general del Partido Popular.

Arenas, Bárcenas y Cospedal, citados así, por ese orden que coloca al extesorero justo en medio de los dos grandes rivales internos del Partido Popular. Y ambos, cada cual a su forma, utilizan a Bárcenas en su pugna particular, en ese soterrado pulso de poder en el Partido Popular. Sólo hay que mirar por encima de los titulares, por ejemplo, para vislumbrar la figura, amable e implacable, de la secretaria general del PP en las filtraciones que surgen de Génova y que ya sitúan a Javier Arenas muy lejos de Mariano Rajoy; nada de una vicepresidencia, como se decía hasta ahora, en el Gobierno español, sino algún puesto de salida, sin retorno, en el Parlamento Europeo.

Arenas, Bárcenas y Cospedal, citados así, por ese orden que coloca al extesorero justo en medio de los dos grandes rivales internos del PP. Y ambos, cada cual a su forma, utilizan a Bárcenas en su pugna particular, en ese soterrado pulso de poderEs esa la lógica que, en las conversaciones de café, en las filtraciones, señalan a Javier Arenas como el principal causante de la crisis en la que se ha encharcado el Partido Popular por haber desaconsejado a Mariano Rajoy desde el principio que rompiera relaciones de forma abrupta con Bárcenas. El ‘pactismo’ de Arenas, su estrategia fracasada, que a nada ha conducido, salvo a agravar el conflicto, como se ha visto en los sms que ahora está pagando Rajoy; los mensajes de ánimo, ‘tranquilo Luis’, que ahora se convierten en dagas envenenadas contra el presidente.

Frente a ese pactismo, la misma versión, señala la estrategia inflexible, firme, de María Dolores de Cospedal, la única que ha roto de forma abrupta con Bárcenas, la única que se ha querellado contra él, la única que ha llamado a las cosas por su nombre y al ex tesorero encarcelado, por el nombre que le corresponde: un presunto delincuente.

Esa es una corriente de opinión interna en el PP, sí, pero en sentido inverso circula otra versión, la opuesta, tras la que se puede adivinar la figura de Arenas, siempre maniobrando, siempre colgado al teléfono, viejo zorro, siempre calculando, midiendo y evaluando sus movimientos como si la política fuera una regla de progresión aritmética. En esa otra lógica, el desastre en el que se ha acabado convirtiendo el ‘caso Bárcenas’ para el PP no puede analizarse aislado del mayor error que ha cometido Mariano Rajoy en su etapa de líder, que no es otro que el de haber nombrado a María Dolores de Cospedal secretaria general del partido y, al mismo tiempo, colocarla al frente de la presidencia de Castilla-La Mancha.

Porque un cargo así, la secretaría general de un partido, necesita lo que no le aporta Cospedal: dedicación completa, absoluta, y mano izquierda, claro, capacidad de maniobra para evitar, precisamente, lo que ha ocurrido, que un tipo como Bárcenas se rebele contra su propio partido, contra su propia historia, y acabe dinamitándolo todo. Cospedal que, en que su incapacidad para ejercer el cargo, ha pasado del ridículo de justificar las “indemnizaciones en diferido” de Bárcenas, a la absurda política de cerrarle todas las puertas al extesorero, a humillarlo en público, y abocarlo a las delaciones desde la cárcel. Cospedal, que en su descontrol de los tiempos, de las cosas, de las gentes, ni siquiera es capaz de reparar que ha sido a ella, sólo a ella, a la que Luis Bárcenas le ha imputado un delito ante el juez.

Arenas, Bárcenas y Cospedal, citados así, en orden cronológico, para que visualmente se pueda imaginar en sus iniciales, en ese ‘abc’, el triángulo imperfecto de un escándalo político que guarda en sus tripas un enfrentamiento antiguo, persistente y soterrado. Una guerra fría que, parafraseando a Churchill, es mucho más peligrosa que las guerras convencionales porque, a diferencia de éstas, “en la guerra se puede morir sólo una vez y en política, muchas veces”.

Andalucía / recortes
La Junta mantiene, pese a la crisis, a 2.709 directivos de libre designación
Antonio r. vEGAabcdesevilla / sevilla ABC 14 Agosto 2013

Financia talleres sobre «gestión de conflictos», «políticas de la Junta» o «mentoreo» para formar a los cuadros de mando de la Administración

Los recortes presupuestarios se han cebado con el eslabón más débil de la masa laboral de la Junta de Andalucía, el personal temporal y eventual. Pero las rebajas apenas se han notado en el otro extremo de la pirámide: los directivos. La Administración autonómica mantiene en nómina a 2.709 puestos de libre designación (los llamados PLD). Las once consejerías y agencias administrativas adscritas a ellas cuentan actualmente con 246 directivos de media. Así se desprende de un informe técnico elaborado por el Instituto Andaluz de Administración Pública para contratar a «personal coaches», asesores especializados que darán clases de liderazgo a la cúpula directiva de la Administración General de la Junta de Andalucía, de sus agencias administrativas y del personal no judicial al servicio de la Administración de Justicia en Andalucía.

Son los funcionarios «VIP», nombrados discrecionalmente por el consejero de turno en función de unos requisitos. Encuadrados entre los niveles 26 (diplomados) y 30 (titulados superiores) de la estructura laboral, desempeñan cargos de responsabilidad. Cobran altas retribuciones, que oscilan desde los 2.500 euros netos al mes (en el caso de los diplomados) a los 4.500.Pero no terminan ahí las prerrogativas. El Gobierno andaluz se vuelca en exprimir al máximo su potencial. Como desveló ABC, la Junta de Andalucía se gastará este año 284.462 euros en fichar a preparadores personales para motivarlos y mejorar sus capacidades directivas. La Consejería de Hacienda y Administración Pública ha justificado la contratación argumentando que viene impartiendo estas clases desde el año 2007.

El Instituto Andaluz de Administración Pública ha aprobado la organización de hasta 37 cursos diferentes destinados a los cuadros de mando y recogidos en el plan de formación de los empleados públicos para 2013. En la resolución de la directora de esta agencia pública, incluye actividades de todo tipo. Sobresalen los talleres para la «gestión de conflictos», para la «negociación» o los destinados al «desarrollo de capacidades de mentoreo» (sic). También hay cursos sobre «liderazgo femenino» o riesgos laborales. Pero el apartado más pintoresco lleva por título «Conocer el entorno». En él se encuadran desde unas conferencias sobre «las políticas de la Junta de Andalucía» hasta un curso sobre «integración de la perspectiva de género en la gestión pública», sin olvidar otro denominado «Gobierno abierto, transparencia y datos abiertos»?.

Los «itinerarios formativos» para directivos, como los llama, se producen en paralelo a los recortes de las pagas extras que sufren el grueso de los funcionarios, el parón de las ofertas públicas de empleo (no hubo OPE en 2011 ni en 2012) o el goteo de bajas de eventuales para hacer sustituciones. Durante el último año la Junta ha reducido en 16.343 sus empleados.

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Lotería catalana: el gordo... y el flaco
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 14 Agosto 2013

El mismo día en que, hace una semana, vi en televisión a Artur Mas justificar su decisión de crear un sorteo de lotería de Navidad en Cataluña -explicaciones que no dejaban claro si lo autonómico era la Navidad o era el sorteo-, tuve ocasión de seguir otra información en el mismo noticiario.

A cuenta de no recuerdo muy bien qué, Obama comparecía en la Casa Blanca y lo hacía, como sus antecesores, flanqueado por dos banderas: a su derecha, la de las barras y estrellas; a su izquierda, una enseña azul en la que aparece el sello de EE.?UU., con un águila que porta en su pico uno de los dos lemas de la Unión (E pluribus unum), lema que podría traducirse por «De muchos, uno» y que simboliza, desde su adopción a finales del siglo XVIII, la voluntad de los estados de la Unión de vivir juntos conservando al tiempo su capacidad de decisión.

La sucesión de ambas noticias hizo que la justificación que Mas aportaba para su nueva lotería resultase completamente peregrina. Y es que según él, la cosa consistía en algo muy sencillo: que lo que gastan los catalanes en lotería de Navidad se quede en Cataluña. Dicho de otro modo: nosotros a la nuestro y a los demás que les den morcilla, pues nada tienen que ver con nosotros los otros españoles, pese a llevar viviendo juntos y compartiendo con ellos Estado, historia y lengua desde hace varios siglos.

A cualquier norteamericano, habitante del más antiguo y profundo Estado federal existente en el planeta, la explicación de Mas le parecería alucinante, pues no entendería por qué sería mejor para él que su dinero (el procedente de la lotería o cualquier otro) se quedase en su propio territorio en lugar de ir a conformar los fondos federales que garantizan la igualdad entre los norteamericanos.

De hecho, el mismo Mas que quiere que los beneficios públicos que reporta el sorteo de Navidad se queden en Cataluña no duda en acudir, cada vez que se ve con el agua al cuello, al fondo de liquidez autonómica, para que con el dinero que todos aportamos pueda pagar la Generalitat guarderías, colegios y hospitales.

Mas ilustra, a la postre, por qué el nacionalismo es no solo diferente sino la antítesis del federalismo, pues mientras el segundo persigue el mantenimiento de Estados complejos, el primero no busca sino su destrucción. Y demuestra, por si hiciera alguna falta, que no hace, que con un planteamiento como el suyo ?que no es otra cosa que sectarismo territorial de la peor clase? España, y como España, cualquier otra nación de este planeta, duraría lo que un caramelo a la puerta de un colegio. Hay quien ve en ello grandeza de algún tipo: yo, sin embargo, no veo ahí otra cosa que egoísmo económico, aldeanismo político y pobreza cultural. Un flaco favor a España y a Cataluña, que otros nacionalistas están, pásmense, encantados de imitar.


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