AGLI Recortes de Prensa   Viernes 16  Agosto 2013

Perdiendo el tiempo
Rafael López-Diéguez www.gaceta.es 16 Agosto 2013

El Ejecutivo no es capaz de emular los sacrificios que imponen a los ciudadanos.

Entre Gibraltar y Bárcenas ocupando portadas, trufadas de vez en cuando con las declaraciones ante el juez de altos dirigentes populares no exentas de un lógico alto grado de amnesia –no me consta, no recuerdo–, con el presidente del Gobierno de vacaciones correteando por Galicia, absortos con la llegada masiva de turistas que ha trocado la mala suerte del anterior verano, sosteniendo y ampliando las contrataciones de temporada, y con la prima de riesgo comportándose –beneficiando a las entidades bancarias– casi parece que España comienza a ir bien pues aunque sin decirlo, es más utilizando todas las salvedades preventivas, el Gobierno y sus medios afines llevan meses asentando entre los españoles que la crisis está tocando a su fin y que tenemos brotes verdes a la vista. Todo ello naturalmente gracias a la gestión gubernativa y a las reformas emprendidas.

El Ejecutivo está de vacaciones recostado en la idea de que los signos positivos del empleo no sean tan estacionales como muchos nos tememos y que nuestro comercio exterior y nuestras empresas en el extranjero continúen su ritmo alcista.

Ahora bien, tras la molicie del verano llegarán los exámenes de septiembre y es ahí donde se pondrán de manifiesto las deficiencias que ocultan los signos positivos. El Gobierno continúa sin afrontar dos elementos capitales para superar la crisis escapando del modelo tobogán que tenemos: reformar el sistema autonómico para hacer realidad el mercado único; embridar el gasto público. Dos elementos que, además, están íntimamente relacionados y que obligan a reformar el Estado de las Autonomías.

De momento las cifras han dejado de cuadrar. El déficit de la Administración central en el primer semestre se ha situado en el 3.8% superando el objetivo previsto para todo el año. Las comunidades autónomas son incapaces de adecuar su déficit a lo previsto y el Gobierno ha tenido que recurrir a un déficit a la carta para contentar a Mas y para salvar sus propias comunidades en bancarrota (Murcia y Valencia). Lo que quiere decir que el Ejecutivo, tanto a nivel central como autonómico, no es capaz de emular los sacrificios que imponen a los ciudadanos haciendo frente a una realidad incuestionable: el actual Estado de las Autonomías es económicamente inviable.

Es este modelo el responsable de que no tengamos unidad de mercado y de que, por lo tanto, se vea lastrado el esfuerzo emprendedor que nos demandan, no se distribuyan de forma acertada las inversiones y los recursos, no se aprovechen correctamente las sinergias. El Gobierno anuncia medidas y emprende tímidas reformas, pero en este terreno, para no chocar con las Autonomías, con sus dilaciones, está perdiendo un tiempo precioso.

¿Les votamos con ‘b’ o con ‘v’?
Alfonso Basallo www.gaceta.es 16 Agosto 2013

¿Qué salida le dejan al ciudadano de a pie, estafado, expoliado y frito a impuestos por el Estado?

Lo difícil del periodista no es sólo descubrir la verdad –una aguja en un pajar–, sino pillar al mentiroso. El mentiroso tiene la habilidad de emparedar su mentira entre medias verdades. Sobre todo en democracia, en una sociedad libre y abierta, donde se supone reina el Estado de Derecho y los códigos de buen Gobierno y estamos algo sofronizados de buenismo acrítico. En el mundo totalitario estás alerta, con cien ojos, para que no te la metan doblada. Pero en el democrático el riesgo es mayor, porque bajas la guardia y las apariencias engañan.

¿A quién creer? ¿A Cospedal? ¿A Rajoy? ¿A Arenas? ¿A Bárcenas? ¿O giramos la cabeza y seguimos a Valenciano, como si fuera la garantía de la verdad? ¿PNV, CiU, Rosa Díez? ¿A quién? ¿De qué juez fiarse? ¿De Ruz, de Alaya, de Gómez Bermúdez? ¿Qué instancia es más inapelable, en la escala de la verdad? ¿Un Supremo que reparte indultos o que no ve delitos donde los había –como el de tráfico de influencias–? ¿Un Constitucional, viciado de origen, fotocopia togada del pasteleo partidista del Parlamento? ¿Un Tribunal de Cuentas, con dioptrías en todos sus ojos para detectar pufos contables? ¿La Corona, por ventura?

Y alzando la vista sobre los Pirineos, ¿nos podemos fiar de una Unión Europea que primero compró nuestra soberanía a golpe de fondos estructurales para que nuestra agricultura y pesca no compitieran con las suyas, y luego nos ha convertido en títeres de segunda en su exclusivo club?
¿A quién seguir cuando el cesto de las manzanas está como está y no puedes depositar tu confianza en nadie? ¿Qué salida le dejan al ciudadano, estafado, expoliado, frito a impuestos por un Estado que invade todas las esferas de la vida y le roba terreno a la sociedad “como los holandeses ganan terreno al mar” que decía Julián Marías?

¿Por qué el ciudadano sigue votando a quien le decepciona o a quien no ha cumplido sus promesas? ¿Inercia, cobardía? ¿Por qué sigue engañándose, haciéndose trampas en el solitario? ¿No es esa la peor forma de mentira: el autoengaño, el espejismo de seguir creyendo en lo que ya no merece crédito? ¿Carece de imaginación para decantarse por otra opción, tan legítima en una sociedad libre, como es la abstención? Abstención responsable, no absentismo, claro.

Una abstención generalizada dejaría en evidencia a una clase política autista y provocaría una suerte de bancarrota del sistema. ¿Existe otra solución? De hecho, la tendencia está incoada en los sondeos con el descrédito del Jano bipartidista… aunque los partidos liliputienses con ínfulas de Pepito Grillo que crecen a expensas del Gulliver anquilosado tampoco es que sean la panacea.

Fin de la recesión, no de la crisis
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 16 Agosto 2013

Crisis no es igual a recesión: Japón lleva dos décadas en crisis y de los 78 trimestres que han trascurrido entre 1994 y 2013, sólo ha estado quince en recesión; asimismo, España lleva en crisis desde 2008, pese a que se ha hallado en recesión 13 de 22 trimestres. Crisis tampoco es igual a tipos de interés altos sobre la deuda pública; de hecho, la tónica general de las crisis suele ser la de unos tipos extraordinariamente bajos debido a la alta incertidumbre y a la baja demanda solvente de crédito: los tipos que a día de hoy abona Japón por su deuda a 10 años son del 0,75%, EEUU del 2,5% e incluso España en 2009 llegó a pagar el 3,9% (¡y Grecia el 4,5%!).

No: la crisis es un período durante el que las economías tratan de digerir y corregir los errores acumulados en el pasado, y tal digestión es compatible con tímidos períodos de crecimiento; en especial, si esos tímidos períodos de crecimiento se ven impulsados por el endeudamiento público, esto es, por el gasto improductivo dirigido a maquillar las cifras presentes de contabilidad nacional con cargo a nuestras rentas futuras.

La Eurozona ha salido de la recesión (y probablemente España lo haga también en este trimestre) pero está lejos de haber superado la crisis: el enorme desempleo en la periferia, el alto aunque descendiente endeudamiento privado, el alto y creciente endeudamiento público, la oscilante solvencia de una banca ligada por entero al repago de los pasivos anteriores, el expansivo descontento social o la ausencia de un modelo productivo redefinido para buena parte del continente son los principales desequilibrios que estamos lejos de haber enmendado por mucho que el crecimiento haya regresado.

¿Por qué crecemos?
Claro que la duda resulta razonable: si seguimos inmersos en una crisis de tanta gravedad, ¿cómo es posible que crezcamos? Europa lleva varios años, pero especialmente desde mediados de 2011, al borde de explosión y de la ruptura: la periferia, lejos de solventar sus desajustes, los apuntaló en gran medida, lo que inexorablemente la conducía a la suspensión de pagos. Así, la primera mitad de 2012 fue un período en el que todo el mundo se preparó ante una no improbable ruptura del euro: el capital comenzó a salir (o a no entrar) en España (y en el resto de la periferia) para pasar a refugiarse en la deuda alemana o estadounidense; como resultado, muchos flujos comerciales y de inversión se interrumpieron, las quiebras empresariales se aceleraron y el desempleo continuó escalando; y, a su vez, nuestros bancos fueron colocados contra las cuerdas por el deterioro adicional de una cartera crediticia ya repleta de agujeros.

Sabido es que la economía se mueve según nuestras expectativas y, en consecuencia, la expectativa de una bancarrota completa nos indujo a parar en seco los motores, esto es, a entrar en recesión. Pero entonces, en julio de 2012, llegaron las mágicas palabras de Mario Draghi prometiendo crear unos eurobonos por la vía monetaria (a saber, cargar la insolvencia periférica sobre los todavía anchos hombros de Alemania) y eso aplazó los riesgos inminentes de suspensión de pagos. Cambio de expectativas y, por tanto, cambio en nuestro comportamiento presente: evitado el Apocalipsis a corto plazo, algunos de los engranajes que se habían suspendido para preparar la inminencia del Armageddon fueron reactivados nuevamente. Ése es el crecimiento que la zona del euro está experimentando ahora mismo: el de encender al ralentí los motores para regresar a la senda de principios de 2011 una vez despejados los temores de desmembramiento precipitado.

Evitado el Apocalipsis a corto plazo, algunos de los engranajes que se habían suspendido fueron reactivados nuevamente. Ése es el crecimiento que la zona euro experimenta ahora

Imaginen que la economía española hubiese cotizado en el mercado bursátil: en 2008, cuando se verificaron las malas perspectivas de su distorsionado modelo de negocio, vio su cotización caer con fuerza a la espera de comprobar si era capaz de reinventarse y de recomponer su estructura financiera. Pero fue durante la segunda mitad de 2011, momento en el que se generalizó la idea de que la empresa España SA iba a ser inexorablemente liquidada, cuando la cotización de sus acciones se desplomó por completo ante la certeza de su extinción. Mas en julio de 2012 apareció un caballero blanco dispuesto a proporcionar financiación barata a España, lo que le permitió aplazar el día de autos al concederle más tiempo para sanearse; inmediatamente, la cotización de España SA –que presuponía su muerte inminente– retomó el vuelo con fuerza, aunque todavía muy lejos de los niveles de 2008 por cuanto la compañía seguía muy lejos de haber corregido todas las deficiencias que, a largo plazo, continuaban obstaculizando su supervivencia. No crean que éste es un cuento de hadas sin base real: es justo lo que ha sucedido con el Ibex 35 (en 2008 pasa de 15.000 puntos a 10.000; en mayo de 2012 cae a 6.000 puntos y desde la aparición de Draghi remonta poco a poco, y con dudas, hasta el entorno de los 9.000).

La moraleja de esta historia es que nuestros desequilibrios fundamentales siguen tan presentes ahora como en 2011: es verdad que algunos de ellos han mejorado (capitalización bancaria y competitividad exterior) pero otros han empeorado de manera muy notable (finanzas estatales). Que nos den más tiempo para sanearnos no significa que vayamos a lograrlo, sobre todo cuando el Gobierno se opone con firmeza a pinchar la burbuja estatal debido a la calma de los mercados financieros. Así, como ayer no quebramos, hoy crecemos a cuenta de lo que caíamos de más por sobrerreacionar ante el riesgo de bancarrota y por el hecho de que nuestro irresponsable Gobierno siga inyectando 80.000 millones anuales en gasto deficitario; estamos, pues, en una situación parecida a la de 2010 o principios de 2011. Y después de 2010 y 2011 llegó 2012…

La tercera vía en España
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 16 Agosto 2013

Estamos acuciados por varias crisis superpuestas en una situación verdaderamente alarmante por varios rotos en nuestras estructuras sociales.

Asoman más sus sucios bolsillos la crisis económica y la política, con los seis millones de parados como blasón de la primera y la corrupción y el descrédito más ruin la segunda. Y no sólo los políticos son los culpables, porque no hay corrompidos sin corruptores ni gobernantes malos sin seguidores con orejeras. Y tampoco sin cómplices. Sindicatos, empresarios, instituciones y hasta universidades y medios de comunicación; la sociedad civil en su conjunto como caldo de cultivo de tanto desmán. ¿Excepciones? Claro que las hay, y en todos los sectores señalados, lo que ocurre es que deslucen más los oscuros de las desvergüenzas que las luces de la honestidad.

La crisis original
Pero no olvidemos que esas crisis son consecuencia de la previa: la moral, por una generalizada pérdida de valores tanto en los individuos como en la sociedad.

Desde que arribaron a las playas de la normalidad las ilusionantes olas que originó la Transición política, con toda su carga ideológica y de ansias democráticas de millones de españoles de todo signo, empezó a crecer el becerro de oro bíblico en torno a la cultura exclusiva del dinero. Y esa enfermedad del alma, cuando se olvidan los valores que todos sabemos, ha devenido en pandemia corrompiendo los cimientos de una sociedad ideal basada en el compromiso, el esfuerzo, la honestidad, la justicia, la solidaridad, la igualdad de oportunidades y en la libertad individual responsable.

Recuerdo cuando un magnífico profesor nos aclaraba que ganar dinero no era el fin de ninguna empresa, que eso era como respirar para el ser humano, y que nunca se deberían confundir los objetivos con los fines. Por poner un ejemplo, cuando las Cajas generalizadamente y algunos Bancos confundieron ambos conceptos en estos últimos decenios y sólo miraron la cuenta de resultados como la Tabla de su Ley, pasó lo que pasó.

Lo mismo que ocurrió a los partidos políticos que han gobernado el país en cualquiera de sus épocas y geografías. Cuando olvidaron que sus fines no eran colocar a los propios en cualquier lugar al sol de los presupuestos generales del estado o de los propios, engrasados también por aquellos y por diversas corruptelas demostradas, olvidando que sus objetivos deberían ser aplicar sus programas ideológicos para alcanzar el fin del mayor bienestar posible de la sociedad a la que dicen servir, ha pasado lo que pasado.

Igual se puede decir de sindicatos, instituciones empresariales y de todo tipo, destacadas empresas, demasiadas personas físicas y muchas organizaciones que forman eso que se dio en llamar sociedad civil. Y en el origen de todo ello está la ciudadanía española en su conjunto, pues todo el entramado anterior está formado por personas de carne y hueso y no por arcanos venidos de no se sabe dónde.

La tercera vía
Pero superar lo anterior sería necesario acometer la verdadera tercera vía como desencadenante de la regeneración total del país y de sus ciudadanos.

Y pasaría por un consenso estadista entre los partidos políticos moderados que hicieran posible los cambios necesarios. En la Constitución para la democrática separación real de poderes. En las leyes electorales para que fuera realidad lo de una persona un voto con el mismo peso final independientemente de dónde se produzca y la implantación de listas abiertas para que nuestros representantes tuvieran total libertad sin dependencias partidistas que la capan. Eliminación de todo tipo de subvenciones públicas salvo las destinadas a la asistencia social a los real y demostrablemente necesitados. Reducción notable de instituciones públicas ineficaces e ineficientes: senado, diputaciones, mancomunidades, mini ayuntamientos, empresas y empleados públicos, etc. Reforma del código penal y otros. Delimitación clara y definitiva entre atribuciones autonómicas y estatales. Balance fiscal anual comprobable de las Autonomías. Establecimiento del mercado único para todo el territorio nacional y eliminación radical de las miles de normativas que lo impiden. Y lo mismo para cualquier expresión nacional formativa, cultural o lingüística.

Y una novedad que ya sé que levantará ampollas: reconocimiento explícito para que cualquier parte del territorio pudiera plantear una cuestión de autodeterminación con todos sus requisitos y consecuencias – T O D O S Y T O D A S -, salvaguardando los derechos de quienes no lo quieran: personas, pueblos, ciudades, etc. Así como borrón y cuenta nueva y a partir de cero sin el paraguas del Estado, ni de Europa de momento. De cero para pensiones, sanidad, educación, seguridad, etc. Es decir, contribuciones anteriores para derechos actuales por inversiones recibidas del resto del Estado secularmente. Como se diría en el pueblo, lo comido por lo servido. Que ya está bien de provocaciones con tanto independentismo de salón o criminal con el de pistola. Y aranceles inmediatos para todo comercio con esas partes separadas, claro. Teta o sopas, pero dos chupes no.

Y tras ese consenso entre los políticos y su ejecución, un generoso e higiénico pase a la reserva inmediato de quienes han colaborado activa o pasivamente en la debacle.

No puede ser que España viva instalada en una mentira galopante como algo normal. ¡No señor! Embusteros ilustres ha habido y los hay en todos los partidos y demás instituciones públicas, produciendo nauseas desde sus groseros rostros: teles, periódicos, puertas de cárceles o juzgados y ruedas de prensa; ahora y antes.

Una segunda Transición
Imaginación, honestidad, valentía, gente nueva, responsabilidad y libertad al poder. Esa es la única tercera vía que nos llevaría al país deseado mayoritariamente: eficaz, moderno, serio, responsable, libre y comprometido con el progreso real de todos sus ciudadanos.

Y no el procurado por toda esta pandilla de políticos conservadores de todos los colores a derecha e izquierda, en infame coyunda a veces, y de instituciones retrógradas que han demostrado alevosamente su ineficacia y maldad subjetiva y objetiva.

¡Puerta a todo lo malo comprobado y savia nueva! ¿Es que no habrá quien levante esta bandera desde el sistema? ¿Tendrá que venir de fuera? Pues mal asunto.

La paz es imposible sin reconocimiento a las víctimas
Editorial www.gaceta.es 16 Agosto 2013

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, durante la homilía de la Misa Mayor, ha hecho referencia a las exigencias morales de la paz, lo que puede interpretarse como una advertencia a quienes, desde la izquierda abertzale, tratan de protagonizar una serie de actos, con amplia presencia internacional, en relación con la paz.

El obispo, que en algunas ocasiones había sido criticado por las organizaciones de víctimas del terrorismo, ha establecido que éstas no pueden ser marginadas en este tipo de encuentros, y que, desde el punto de vista cristiano, no es posible prescindir del arrepentimiento, ni de la necesidad de pedir perdón a quienes se ha causado daño, tanto si se ha sido autor como si se ha sido cómplice. Hay que celebrar, pues, estas palabras porque establecen una doctrina muy clara en un terreno en el que muchos intentan confundir para convertir en autores de la paz a quienes no han hecho otra cosa que sembrar discriminación, odio, violencia y muerte. Como es evidente que estos no han logrado plenamente sus objetivos políticos tratan ahora de tergiversar los hechos y, para ello, precisan que las víctimas no estén presentes, que mueran de nuevo, esta vez simbólicamente, para que su victoria sea algo más completa.

El diálogo y la reflexión sobre la paz pueden tener sentido si se cumplen una serie de condiciones, y carece completamente de él, hasta el punto que se puede considerar como la continuación del terrorismo por otros medios, si se pretende llevar a cabo ignorando la historia y la memoria de las víctimas. Cualquier celebración de la paz en el País Vasco, solo puede tener sentido con una condena explícita al terrorismo, y no tratando de disfrazar esa condena rechazando toda forma de violencia y poniendo en primer plano otro tipo de hechos bastante más discutibles y que, en cualquier caso, tuvieron su origen causal en el terrorismo que algunos tratan de olvidar para glorificar sus causas. Esta es la posición que parece defender, entre otros, el alcalde de San Sebastián, que rechaza condenar los crímenes de ETA y, por tanto, se opone también a la presencia de las víctimas en esos actos.

El alcalde de San Sebastián parece empeñado en subsumir unos hechos muy claros, muy específicos y muy recientes, en el contexto de todo tipo de violencias, con el fin de disimular al máximo aquello que debiera resaltar. No se trata, pues, de participar en conferencias en Tokyo o de organizarlas en San Sebastián: mientras no se reconozcan los crímenes y se pida el perdón de las víctimas, en un proceso de arrepentimiento moral y de rectificación política, no se habrá hecho otra cosa que gastar dinero en fastos, sin avanzar ni un paso en la reconciliación real de la sociedad vasca y en el fortalecimiento de los supuestos de una paz justa y duradera.

Paz o tranquilidad
Nota del Editor 16 Agosto 2013

Utilizar la palabra paz es un indicador del despiste que quieren insuflar en los adormecidos españoles. Para poder hablar de paz, si hay muertos por medio, requiere la existencia de una guerra. Aquí no ha habido guerra ni muertos, si hubiera habido guerra se podría hablar de muertos, pero aquí sólo podemos hablar de asesinados, que no es lo mismo. Y los muertos pueden olvidarse, pero los asesinados no deben olvidarse, deben mantenerse presentes en la memoria y deben condicionar nuestro comportamiento frente a los asesinos y frente a quienes se han beneficiado y siguen beneficiándose de los crímenes.

No ha habido, no hay guerra, pero además de asesinados, aún quedan héroes, que tienen que sufrir que algunos hablen de paz en vez de hablar de disfrutar de tranquilidad y libertad.

Primavera invernal egipcia en pleno y sofocante agosto
Así está el patio www.gaceta.es 16 Agosto 2013

Cuando la realidad te abofetea en la cara con imágenes como las de Egipto, los problemas patrios parecen mucho menores.

Ni el caso Bárcenas, ni las supuestas corruptelas andaluzas, y ni siquiera todo el conflicto con Gibraltar parecen tener demasiada relevancia cuando se ven las crudas imágenes que acaecen en el lado africano del mediterráneo. Primero fue Siria quien llegó a una cruenta guerra civil que todavía dura y no parece tener visos de acabar con prontitud. Después, quien parece que se lanza a un conflicto de similares características es Egipto. Las bromas en estos temas son difíciles de hacer. La jaleada por todos hace un par de años como Primavera Árabe estamos viendo cómo está acabando en la mayoría de países dónde se abrió paso: está dejando a los ciudadanos peor que como estaban. Egipto no es una excepción y, tras las protestas que exigían mayor libertad, lo que resultó de unas votaciones democráticas fue que los Hermanos Musulmanes se hicieron con el poder. Un grupo de islamistas que, al menos según como reconocemos desde Occidente el grandilocuente término de la libertad, no parecía que fueran a cumplir con los deseos de muchos de aquellos que acamparon en las plazas.

ºDespués del tiempo de rigor, y viendo que la situación no solo no mejoraba, sino que seguía decayendo, el Ejército del país dio un golpe de Estado. Un golpe al Gobierno que desde el resto del mundo se vio de forma escéptica y se dejó hacer. Entonces, las protestas de los seguidores del depuesto Morsi se acentuaron y la repercusión directa de todo ello ha sido que los muertos en el país de los faraones ya se cuentan por cientos.

Los periódicos serios –LA GACETA, El País y El Mundo– abren sus portadas con estas ásperas noticias, mientras que ABC y La Razón se dedican a otras cosas. El primero volvió ayer a su tema fetiche, que ya está más visto que las reposiciones de La que se avecina: Gibraltar. Ahora dice el diario de Rubido que el peñón “se burla de España”. Deja para su editorial, como todos, el otro tema candente de la jornada: la declaración, el día anterior, de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

Desde los diarios del centro-derecha se apuesta por defender al PP en general y a Mariano Rajoy en particular, mientras que en el resto, con los periódicos progresistas que han surgido en Internet incluidos, se aprovecha la difícil situación para atacar sin vehemencia. Es ahí, en la red, dónde El diario de Ignacio Escolar aseguraba ayer que en Moncloa no ha gustado nada que la presidenta manchega haya dicho en sede judicial que el finiquito con Bárcenas fue pactado por el propio Rajoy. Un extremo que, por otra parte, ya no sabemos si es verdad, puesto que La Razón lo niega.
Lejos de discernir si lo que dicen unos u otros es verdadero o falso, lo que llama la atención en este caso, y por lo que deberíamos entonar el mea culpa, es el desprecio, de los propios periodistas, hacia la Justicia. Con contadísimas excepciones, los periódicos nacionales ayer se apresuraron a hacer sentencias judiciales –por supuesto, dispares entre sí– sobre el caso Bárcenas.

Para muestra, un botón. Si para Francisco Marhuenda Cospedal “negó las mentiras de Bárcenas”, con lo que da por supuesto que todo lo dicho por el ex tesorero es falso, para El País el PP “no puede sobrevivir mucho tiempo” porque “está mintiendo”, con lo que, cayendo en el mismo error que la competencia, da por seguro que la formación conservadora es la que está siendo falaz en sus explicaciones. Humildemente, pienso que los juicios se deben resolver en los juzgados; ser resueltos por jueces y no por líderes de opinión.

Donde España no existe
juan carlos girauta ABC Cataluña 16 Agosto 2013

En el universo do mora media Convergència, no existe España. Los aquejados quieren viajar por el mundo sin que les pregunten por las huellas de la Nación borrada

Con dinero público, que es único que manejan esos tres ayuntamientos y la Diputación de Gerona, financian los convergentes una "nueva historia" donde el Quijote se escribió originalmente en catalán, conociendo nosotros por genuina una traducción, lamentable por demás. Es entrañable, es adorable este trastorno colectivo cuyo detonante, un Bilbeny, jamás podrá imaginar hasta qué punto me ha devuelto, con su castle in Spain, ay, perdón, con su soñar despierto, a la magnífica literatura de Bioy Casares sobre universos paralelos, precursora de la hipótesis de los multiversos en la física teórica contemporánea.

Bioy imaginó el viaje de un piloto militar que saltaba, en singular pirueta, de universo en universo. En uno de ellos, Irlanda no existía. En el universo do mora media Convergència, no existe España. Los aquejados quieren viajar por el mundo sin que les pregunten por las huellas de la Nación borrada. Si alguien mencionara el Quijote, o el Lazarillo de Tormes, o el descubrimiento y conquista de América, ¿no se derrumbaría su castillo en la no-España?

¡No y no! Los locos son de atar no solo por la eventual necesidad de sujetarlos, sino porque atan y atan, meticulosa e inútilmente, sus delirios. Llevan diarios imposibles de minuciosa incongruencia, convencidos de guardar obras maestras. Han ligado con la cuerda de su insania, ajustadito, diminuto y fatal un mundo donde el navegante catalán Colom partió del puerto de Pals, enarbolando una senyera, para descubrir América, nuevo mundo que Cataluña conquistaría, como lo demuestra, entre otras muchas cosas, que la bandera de los Estados Unidos esté copiada de la catalana.

Mientras Cataluña llevaba a cabo su gran gesta, corrieron los dos siglos de Oro de la literatura catalana, que una conspiración perversa ocultó presentándolos como siglos de Oro de la literatura castellana. El fenómeno, sin duda, merece la atención de los especialistas. De momento, no les lleven la contraria. Con voz muy dulce, sin elevar el volumen, díganles que sí, que claro, que tranquilos.

Crecer no lo es todo
Primo González www.republica.com 16 Agosto 2013

No han tardado mucho en aparecer opiniones algo escépticas, cáusticas incluso, sobre las razones que puede haber en Europa para alegrarse ante las últimas cifras de aumento del PIB del segundo trimestre del año. Lo más suave es lo de que “una cosa es que haya terminado la recesión en sentido técnico y otra que haya finalizado la crisis económica”.

Las cifras son en efecto muy precarias. No hay base suficiente para suponer que el crecimiento del PIB acaba de entrar en una fase alcista acelerada. Tampoco se puede afirmar categóricamente que las economías europeas hayan dado ya por finalizado su ejercicio de ajuste y reformas en busca de la competitividad de la que muchas de ellas están tan necesitadas para garantizar el progreso futuro de sus exportaciones. Nada indica que la capacidad de creación de empleo, en especial en las economías con mayores tasa de paro, ha empezado a aportar razones para la esperanza, ya que las tasas de paro siguen en alza.

No digamos tampoco que los desequilibrios fiscales y presupuestarios públicos se han evaporado por el mero hecho de que el PIB está ya en alza en algunas economías: ni las más expansivas están en estos momentos en condiciones de cerrar ejercicios fiscales con superávit y por lo tanto ninguna economía de la Eurozona afronta en estos momentos un horizonte de rebaja de la deuda pública, tarea imprescindible para afrontar el saneamiento de las economías y proporcionar un horizonte algo más despejado a las futuras generaciones. Por otro lado, no hay en absoluto expectativas de que el sistema financiero y bancario puede volver a ser el de antes en un plazo razonable, sobre todo cuando se tiene en cuenta que los bancos habrán de afrontar en los próximos meses importantes esfuerzos para culminar su saneamiento y reforzar sus recursos propios de acuerdo con los nuevos requisitos que ha dictado Basilea III.

Estas son algunas de las razones por las cuales se puede dudar de que el horizonte esté bastante despejado y la Eurozona puede ya competir abiertamente con Estados Unidos y con Japón, no digamos con China, en la búsqueda de políticas de pleno empleo. Esa es una valoración que atañe al conjunto de la Eurozona.

Pero en lo que respecta a España, las posibilidades de recuperación de la economía han de pasar indefectiblemente por un plan preciso e irrenunciable para recortar drásticamente la tasa de paro a la mayor urgencia posible. Y ese horizonte parece a estas alturas demasiado lejano como para que las buenas cifras de estos días (que en el caso de España no ha sido en absoluto tan buenas) nos provoquen amnesia.

Lejos de alimentar la complacencia, el Gobierno tendría que plantearse seriamente la aprobación a la vuelta de estas vacaciones de un enérgico plan de acción que sea capaz de devolver al país la ilusión por el crecimiento en paralelo a una urgente adopción de las reformas que aún están pendientes de concluir o incluso de afrontar, tal y como nos repiten una y otra vez los analistas y expertos de todas las latitudes. Hay bastante unanimidad en señalarle el camino correcto al Gobierno. Lo que falta es voluntad política, ya que ni siquiera existe en nuestro caso la eximente de falta de poder político adecuado y suficiente, como sucede en otros países enfrentados a circunstancias similares a las nuestras. El ecuador de la legislatura está próximo y el partido gobernante está lejos de poder recuperar en estos dos años que vienen el fervor de los votantes tras dos años de desaciertos, dudas y pasividad.

El sueño español
Fernando de Páramo Gómez www.vozbcn.com 16 Agosto 2013

A los que nos apasiona la historia americana y nos hemos dedicado a escribir sobre ella, hay una expresión que simboliza los valores de una sociedad predestinada a levantarse una y otra vez de sus caídas. Aunque la primera vez que se acuña el término ‘sueño americano’ es en la obra La épica estadounidense, de Truslow, debemos entender este término más allá de los tópicos emblemas americanos del éxito, la abundancia y la oportunidad. El ‘sueño americano’ es mucho más que todo eso, es un proyecto político, es un proyecto de unión.

En la situación política española actual el florecimiento de ideologías, principalmente nacionalistas y de otro minadores de la estabilidad estatal residen precisamente en la falta de ese proyecto, de ese sueño. Aunque algunos lo tilden de idealismo puro, cada día estoy más convencido de que debemos reforzar la idea de nuestro Estado mirando hacia el futuro y haciendo hincapié en aquellos valores que nos unen por encima de los que nos separan. ¿Por qué no existe una construcción de nuestro sueño español? Y en caso de existir, ¿quién la encabeza? Preguntas difíciles de responder en un sistema político que se preocupa más de sus propias organizaciones que de los ciudadanos a los que dirigen y que les pesa ver cómo muchos están rompiendo su silencio.

Aquellos que pusieron la primera piedra constitucional desdibujaron la expresión del sueño español, pero siempre he pensado que es difícil conciliar el sueño con la resaca de la dictadura, por ello, pregunto: ¿Alguien se ha preocupado en todo este tiempo en fertilizar esa idea? No sólo nadie lo ha hecho, sino que se ha abandonado la posibilidad de que exista una alternativa política que reivindique este proyecto. Porque la gestación de un principio así es el principal enemigo de la partitocracia actual que se esfuerza en desbancar cualquier florecimiento político que vaya de la mano de la novedad y la juventud. Muchos ven en la idea de un proyecto de Estado español que respete la pluralidad pero desde la cohesión y que sitúe al ciudadano en el eje de la política como una quimera inalcanzable. Incluso se desprestigia calificándolo como la ingenuidad derivada de unos locos a los que ellos consideran que carecen de experiencia y cuya juventud y ansias de ambición les ciega de la realidad. Pero, como dijo un joven Obama en su día: “Sé que no he pasado mucho tiempo aprendiendo como funciona Washington, pero he estado ahí el tiempo suficiente para saber que las cosas tienen que cambiar”. Y en España, ¿hay cosas que cambiar? Muchas y los que han estado hasta entonces liderando esos cambios no sólo han fallado sino que han demostrado que no pretenden hacer nada para remediarlo.

Porque para construir el ‘sueño español’ es necesario, primero, querer cambiar, y los grandes partidos actuales no estarán nunca a favor de un giro copernicano que dinamite los privilegios que han venido cosechando hasta ahora. Para la construcción de estos nuevos pilares hay que confiar la obra a políticos cuya obsesión no sea mantener un orden anquilosado y hermético, ni tampoco a aquellos que piquen continuamente en los anzuelos que los nacionalismos tienden en la esfera política. Los políticos que tienen que liderar este proyecto tienen que tener claro que la única forma de combatir a aquellos que quieren destrozar el orden estatal es reforzando sus grietas despertando la esperanza y el optimismo de la gente, porque ha sido esta pasividad a la hora de fomentar los valores civiles la que ha echado más gasolina al fuego de la desunión.

Creo firmemente que vivimos en una esfera política preocupada por el corto plazo y obsesionada por el cumplimiento de objetivos que otros establecen más allá de nuestras fronteras y que no despierta en los ciudadanos un sentimiento de superación y optimismo. Somos un país con una capacidad enorme para movilizarnos, para ayudarnos y hemos demostrado muchas veces que juntos somos mejores. Por eso nosotros, como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de participar en este proyecto común de construcción de una España mejor. Un proyecto de esperanza, de trabajo y que integre a todos con sus diferencias, pero sin excluir a nadie. Porque solo siendo una España de ciudadanos libres e iguales podremos alcanzar nuestro ‘sueño’. ¿Y el tiempo? No me importa cuándo llegue, trabajemos desde hoy en ello, como dijo Lincoln: “Yo no sé quién fue mi abuelo, me importa mucho más saber cómo serán vuestros nietos”.

Fernando de Páramo Gómez es abogado, periodista y profesor universitario de Comunicación

Egipto, del error al horror
EDITORIAL Libertad Digital 16 Agosto 2013

Si algo nos enseña lo ocurrido en las últimas horas en Egipto es lo vacua que resulta en muchas ocasiones la manera en que los medios de comunicación occidentales, y a veces también los políticos, se aproximan a situaciones que no entienden y, lógicamente, extraen conclusiones completamente inválidas.

La prensa socialdemócrata –es decir, prácticamente toda- saltó alborozada con la primavera árabe, como lo hace con casi cualquier otro movimiento callejero, y ya se daba por prácticamente segura la llegada a Egipto de una democracia homologable a cualquiera en Europa.

Pero lo cierto es que tras el derrocamiento de Mubarak y el vacío de poder que se abrió, el país árabe tenía todas las papeletas para, o bien deslizarse hacia un régimen islamista, o bien volver a caer bajo el control dictatorial del ejército. En poco más de un año ha hecho ambas cosas y ahora el panorama es desolador: ya sea con una guerra civil abierta o, más probable, con un conflicto más o menos soterrado de acciones terroristas y respuestas tan brutales como las de este miércoles, lo cierto es que la paz y la estabilidad parecen muy lejos de Egipto.

De nuevo los medios occidentales, y quizá las cancillerías, analizarán el conflicto dentro de nuestras categorías occidentales y buscaremos construir una historia de buenos y malos más digerible pero notoriamente falsa: las "partes" que ahora luchan por las calles de El Cairo y otras ciudades son un grupo islamista fanático que pretende imponer la Sharia en un país con 10 millones de cristianos; y, del otro lado, un ejército golpista al que no le interesa la democracia y que no tiene empacho alguno en reprimir a tiros las manifestaciones. Resulta extremadamente difícil defender con un mínimo de honestidad intelectual que se deba apoyar a unos o a otros.

Lo único que realmente sabemos a día de hoy es que la situación no puede ser más explosiva en un país en el que, tal y como estamos viendo, la gente está dispuesta a matar y morir de una forma que es muy difícil de comprender desde nuestras imperfectas pero muy confortables democracias.

Finalmente, no podemos dejar de reseñar la escandalosa doble vara de medir que, una vez más pero ahora de forma especialmente grosera, están mostrando los que corren a atacar Israel por cualquier pequeño abuso y callan ahora cuando los egipcios mueren por centenares.

¿Imaginan ustedes qué no estarían diciendo políticos, periodistas, "intelectuales" y profesionales del pacifismo si unos disturbios en Israel hubiesen tenido como resultado final la décima parte de víctimas?

Pero una vez más vemos que los muertos tienen un valor muy diferente, sobre todo dependiendo de quién los mate.

Importancia estratégica del idioma español y cortesía vernácula
celso ferreiro La Opinion 16 Agosto 2013

Economistas y hombres de negocios subrayan la importancia del idioma español como fuente de riqueza y producto de enorme importancia estratégica. Genera un 16% del PIB y, sin contar con una estructura diseñada para su explotación, el llamado "turismo idiomático" aportó el último año a las arcas del Estado 500 millones de euros y un millón de visitantes por motivos de estudios. Salamanca ha sido una adelantada en el negocio. Cuenta con una veintena de escuelas específicas, la mayoría acreditadas por el Instituto Cervantes, cuya aportación a la ciudad supuso durante 2011 50 millones de euros y un total de 33.441 estudiantes. En el mundo tecnológico, según un estudio del académico y lingüista Gregorio Salvador, para dictar a los ordenadores nuestro idioma es el más apto por su fonología clara y precisa, porque cada letra y cada combinación responden a un sonido. Otros datos reflejan el potencial de nuestro idioma: 18 millones de personas lo estudian en el mundo, como lengua extranjera; 80 millones lo usan en Twitter; y su crecimiento en la última década ha sido de un 800%. Por eso, la "normalización" imperante o el bilingüismo light de Núñez Feijóo no evita que entre las dos lenguas cooficiales se maquina que solo una sea descartable, el idioma de todos. Después del aquelarre del pinganillo, llevado por el olvidable Zapatero al Senado, se hace imprescindible acabar con el esperpento y rendir culto a la palabra común, como medio de expresión privilegiada. El pinganillo senatorial fue una concesión más a quienes sienten alergia a integrarse en el sistema "constitucional español". Hay que huir de los nacionalismos aisladores y de los pornógrafos pedantes, que no son ningún referente cultural.

En O Freixo acaba de celebrarse el XI Encuentro de Embarcaciones Tradicionales, con nutrida participación gallega, vasca y catalana. Había corros y cada uno se expresaba en su lengua. Juntos, lo hacían en español. Al dar la salida al mar, el locutor se expresó solamente en gallego. El catedrático de Medicina de la USC don Torcuato Labella, testigo presencial, hace constar su indignación en un esclarecedor artículo (El Correo Gallego 03-08-13) y se pregunta: "¿Tanto nos han lavado el cerebro con lo de las lenguas autóctonas, que seamos incapaces de acudir a la lógica y también de guardar las reglas de la más elemental cortesía?". Sánchez Ferlosio lo predicó en el desierto: "Cada una de las lenguas (vernáculas) está para entenderse sus hablantes entre sí, nunca para entenderse con los otros".

SE DISPARA UN 17,3% HASTA JUNIO
La deuda pública española supera el 90% del PIB por primera vez en la historia
Eduardo Segovia / Agencias El Confidencial 16 Agosto 2013

La explosión de la deuda pública para financiar el ingente déficit español marcó un nuevo récord histórico en junio en 943.702 millones de euros, tras crecer en un mes en 6.368 millones de euros. En los últimos 12 meses, la deuda pública se ha disparado el 17,3%. De esta forma, supera por primera vez en la historia el 90% del PIB (llega hasta el 90,1%), muy cerca del objetivo del 91,4% para todo el año, según datos del Banco de España. Pese a las políticas de austeridad y las subidas de impuestos, el supervisor bancario espera que esta ratio continúe creciendo hasta alcanzar el 100% del PIB en 2016.

En junio, la deuda pública creció por segundo mes consecutivo después de que en abril se rompiera la tendencia de crecimiento que se había iniciado en agosto de 2012. Fuentes del Ministerio de Economía atribuyen el incremento de la deuda pública a que el Tesoro Público ha avanzado muy rápido con su programa de financiación para 2013. De hecho, a finales de junio ya se había cubierto el 63% de las emisiones brutas totales para el conjunto del ejercicio. Esta reducción de las emisiones -que es uno de los argumentos por los que los inversores vuelven a comprar bonos españoles- permitirá que el ritmo de variación de la ratio deuda/PIB se atenúe en los próximos meses, como ya ocurrió en el mes de abril.

Por ello, un portavoz del departamento de Luis de Guindos afirmó que, teniendo en cuenta el perfil remanente de emisiones y amortizaciones, se mantiene el objetivo de que la deuda pública termine el año en el 91,4% del PIB, objetivo que, según Economía, es "plenamente consecuente" con las cifras marcadas en el programa de estabilidad enviado a Bruselas.

España superó la media de endeudamiento de la Unión Europea en mayo por primera vez en la crisis. Nuestro país es el tercero en que más crece la deuda pública tanto en el último trimestre como en el último año, según cifras de Eurostat (la oficina estadística de la UE), sólo superado por Grecia e Irlanda.

Nuestro país ha pasado de ser uno de los menos endeudados de Europa al pelotón de cabeza debido a la explosión del gasto público en tiempos del Gobierno socialista para tratar de compensar la caída de la demanda privada, y después a la incapacidad del Ejecutivo del PP para cumplir los objetivos de reducción del déficit impuestos por Bruselas. Así, España entró en la crisis de 2008 con una deuda pública de 382.000 millones (el 36,3% del PIB), muy inferior a la media europea (más del 60% del PIB). Desde entonces la deuda pública española ha crecido en en 561.700 millones,lo que supone una explosión del 147%

Cuando Zapatero dejó el Gobierno, la deuda pública española era de 734.961 millones, equivalente al 69,3% del PIB, 12,9 puntos inferior a la media de la UE (82,2%). Desde que Mariano Rajoy accedió al poder, la deuda pública española ha crecido en 202.039 millone, lo que supone un incremento de 20,3 puntos del PIB.

Del total de la deuda en manos de las administraciones hasta junio, 82.989 millones de euros correspondían a valores a corto plazo, 1.234 millones de euros más que en mayo, pero el grueso de la deuda sigue colocada en valores a medio y largo plazo, hasta un total de 655.222 millones de euros, 6.205 millones más que el mes anterior.

Por su parte, los créditos no comerciales en manos de las administraciones públicas sumaban hasta junio 205.491 millones de euros, algo más de 1.000 millones menos que la cifra registrada un mes antes.

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Reescribiendo la Historia de Cataluña

Pedro de Hoyos Periodista Digital 16 Agosto 2013

Cervantes era catalán y escribió El Quijote en catalán. Colón era catalán y descubrió América enarbolando la senyera en nombre de la república de Catalunya. Rodrigo Díaz no era de Vivar, sino de Vilanova y la Geltrú. El alcalde de Móstoles en realidad era de Vich. El dos de mayo tuvo lugar el onze de setembre.

Moisés no separó las aguas del mar Rojo, sino las del Ebre. Y eso porque Dios es catalán y aprecia mucho a los suyos. Juan El Bautista en realidad bautizaba en el Llobregat, mal que le pese a la Biblia. Los doce apóstoles eran todos chavales de la cantera del Barça, no hablaban arameo sino catalán. Judas no, Judas era de un pueblo de al lado de Burgos. Cristo no nació en un establo abandonado sino en una masía incautada porque su dueño no quiso pagar el 3% a CiU. Que el Duero corra hacia el oeste en vez de tener su salida natural hacia Catalunya es una clausula impuesta por los castellanos después de la guerra de Sucesión.

La paella valenciana fue descubierta por un lugarteniente de Rafael Casanova mientras rebuscaba en el frigo algunas verduras para arrojarlas a los opresores borbónicos. Elliot Ness tuvo que cambiarse el nombre y emigrar a Chicago para no ser fusilado por los castellanos. Marconi, el inventor de la radio, se llamaba Marconet y había tenido que exiliarse en Italia por presiones de los envidiosos esteparios. El agente 007 era un mosso de escuadra que en su tiempo libre se dedicaba a visitar a los empresarios y recordarles amablemente que CiU ni olvida ni perdona.

La victoria de las tropas imperialistas cambió los libros de texto y desde entonces los peregrinos caminan en dirección contraria: Santiago de Compostela estuvo previamente en Cataluña y se llamaba Sant Jordi del Panadés. La catedral de León fue expoliada a L’Espluga de Francolí y para más escarnio sus sillares fueron llevados a lomos de asnos autóctonos catalanes. La estación de Venta de Baños se habría llamado siempre “de Banys”, de no ser por la censura franquista.

El fuego no fue descubierto a orillas del lago Baringo, en África Oriental, sino a orillas del lago de Banyoles y por supuesto por un homo erectus que hablaba catalán con acento del lugar. Asterix nunca fue francés sino un almogávar catalán, pero las presiones de Franco consiguieron, previo pago con dinero expoliado a Catalunya, que Francia lo aceptase como suyo. Machado en realidad quería titular “Campos de Catalunya”, pero no supo resistirse a las presiones centralistas y terminó escribiendo “Campos de Castilla”.

El himno de Cataluña nunca ha dicho nada de hacer tinta roja con la sangre de los castellanos. En las escuelas catalanas hay libertad para escoger el idioma vehicular. Los catalanes son libres para hablar en defensa de España. El Ebro es un río catalán que nace donde se le pone en las narices, ya está bien de tanta opresión anticatalana.

El Gordo
miquel porta perales ABC Cataluña 16 Agosto 2013

La Grossa es una muestra -otra más- de ese «nacionalismo banal» común y trivial, pero presente aquí y allá en la información, la meteorología, la rotulación, los mapas, el deporte, el ocio y un largo etcétera

No se equivoquen. El Gordo catalán -el sorteo de la Grossa que podría llegar el 31 de diciembre de este año-no es una ocurrencia. Ni una broma. Como tantas veces ocurre con tantas cosas en Cataluña, la Grossa es más de lo que parece. ¿Una lotería mediante la cual la Generalitat ingresará -si la cosa funciona- un número indeterminado de euros de los cuales una parte se entregará a quien posea el número de la suerte y otra se destinará a aumentar el gasto social? Cierto. Pero, la Grossa es más. Sacando a colación al politólogo británico Michael Billig, la Grossa es una muestra -otra más- de ese “nacionalismo banal” -común y trivial, pero presente aquí y allá en la información, la meteorología, la rotulación, los mapas, el deporte, el ocio y un largo etcétera- que recuerda constantemente a los ciudadanos que pertenecen a una determinada identidad nacional. En este sentido, la Grossa pretende concienciar y cohesionar a la ciudadanía alrededor de la idea de nación catalana. Si es normal que Cataluña -por el hecho de ser nación, dicen- tenga derecho a poseer un Estado propio, una selección nacional propia, una Conferencia Episcopal propia y lo que se quiera añadir, también lo es que tenga derecho a disfrutar de una Lotería Nacional propia. Al respecto, no es casualidad que los sorteos previstos, dejando a un lado el del 31 de diciembre, sean con motivo de la festividad de Sant Jordi, Sant Joan y la Diada. Utilizando la terminología del nacionalismo catalán, la Grossa es una nueva estructura de Estado.

El primer rédito de la Grossa lo intenta cobrar ya el Govern en forma de victismo y buenismo políticos. Con la Grossa -afirman- el dinero no saldrá de Cataluña y se invertirá en política social. Traducción: la Lotería Nacional catalana disminuye el expolio que soporta Cataluña y favorece la calidad de vida de los catalanes. ¿Un negocio para el Govern? La diosa Fortuna es caprichosa y los sueños pueden convertirse en pesadilla si el ciudadano prefiere el original a la copia.


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