AGLI Recortes de Prensa   Domingo 18  Agosto 2013

Una España culta, emprendedora, reconciliada y confiada en sí misma
Pío Moa www.gaceta.es  18 Agosto 2013

¿Puede España salir del actual marasmo, que es fundamentalmente cultural?

BlogII: www.piomoa.es: "El padrino", el amor súbito y la épica delincuente. Los separatismos vasco y catalán comparados
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En twitter he propuesto este lema para algún partido que quisiera emplearlo. Los lemas tienen por objetivo señalar una dirección y despertar energías de la sociedad. Los partidos actuales se centran en la denuncia de tales o cuales males achacables a otros partidos, sin convencernos de que ellos vayan a superarlos, más bien al contrario. Y el resultado es un ambiente de pelea navajera o de arreglos turbios entre políticos de baja estofa.

La cuestión de la cultura es decisiva, porque sin ella no puede funcionar adecuadamente una democracia, aunque cuente con buenas reglas administrativas --lo que tampoco es el caso en España--. Por cultura no entiendo aquí la existencia de muchas personas con conocimientos particulares o especializados: obviamente hay ahora mucha más gente con esas condiciones que nunca antes. Falta en cambio, y cada vez más, un acervo de conocimientos comunes, sólidos y ampliamente compartidos, junto con cierta capacidad crítica y lógica. En todo ello la sociedad ha experimentado un notable retroceso. Conocimientos de historia en gran medida. Por poner algunos ejemplos, una sociedad culta y con suficiente conciencia de sí misma jamás habría elegido a personajillos nefastos como Zapatero, habría desconfiado pronto de la seudooposición de Rajoy o de dádivas gratuitas de Aznar a las autonomías. No se habría dejado embaucar por los “cien años de honradez” de González, ni caído en las trampas del antifranquismo, ni en los delirios históricos e ilógicos de los separatistas y habría percibido a tiempo la insustancialidad de Suárez. La política en España, desde la transición, ha sido una farsa cada vez más burda y socialmente disolvente, en que unas manipulaciones groseras han podido tener efecto, rebajando sucesivamente el nivel cultural del país. Insisto en que la historia es una clave muy esencial de la cultura, pues un pueblo que ignora y al mismo tiempo desprecia su pasado solo puede hundirse en la infamia, hasta aceptar la división o balcanización para convertir un país en un mosaico de estaditos insignificantes y mal avenidos, objetos del juego de las verdaderas potencias. Hay, pues, un problema básico de cultura que solo puede resolverse con una acción a largo plazo, empezando por la enseñanza con unos conceptos básicos claros y razonables. En España contra España he intentado exponer unas orientaciones al respecto.

En relación con lo anterior debe entenderse el carácter emprendedor, no solo en el terreno empresarial, al que suele reducirse, sino en otro más amplio. Hoy el mundo, en particular el occidental, se encuentra en una profunda crisis espiritual e intelectual que afecta a las creencias más arraigadas, desde la democracia o la economía a la religión. España lleva mucho tiempo sin dar respuesta propia a las cuestiones planteadas por el desarrollo histórico. Por lo común, se vienen adoptando doctrinas o pensamientos surgidos en el exterior, vulgarizándolos y dogmatizándolos, algo que sin embargo puede cambiar. Aunque la economía española esté harto desequilibrada, el país ha mostrado un considerable talento empresarial, al que tradicionalmente se creían negados los españoles. El talento emprendedor se fundamenta también en una capacidad de análisis de la experiencia, que España no ha tenido desde la Transición: no se ha hecho en todo este tiempo un balance del estado de las autonomías, del desarrollo de los separatismos, de la verdadera posición internacional de España –bien simbolizada en Gibraltar—de nuestra entrada en la UE o en el euro, y en si esta es la vía a seguir. Ha sido una política ciega , basada en tópicos insustanciales.

Otro elemento necesario para una sociedad sana es la reconciliación. Llevamos varios decenios siendo víctimas de verdaderas campañas de resurrección de los odios que llevaron a la república al colapso. Esa incapacidad para aprender del pasado es una de nuestra peores lacras, a la que no puede responderse con la ridícula consigna de “mirar al futuro”, es decir, a sustituir el conocimiento real por ilusiones de político de feria.

Con todas las taras que arrastra la sociedad, progresivamente incrementadas, la desconfianza en sí misma solo puede agravar nuestras crisis en todos los terrenos, hasta límites impredecibles. Y esta es la realidad. Al menos por ahora.

La prueba de la baba
AQUILINO DUQUE* www.gaceta.es 18 Agosto 2013

Los complejos de la derecha la desvinculan de su razón de ser.

Un popular comentarista, cuya palabra nos despierta y anima a los españoles que aún no nos avergonzamos de serlo, suele referirse con acierto a los complejos que gravan la eficacia parlamentaria de la derecha vergonzante. Esos complejos, que ya hicieron claudicar en señaladas ocasiones a esa criptoderecha cuando estaba en el poder, seguirían tarándola en la oposición y no parecen haberla dejado de tarar al recuperar el timón. Lo que aún no nos ha aclarado nadie es en qué consisten esos complejos, entre otras cosas porque los mismos que los denuncian son los primeros en padecerlos, aunque a veces los disimulen muy bien. Esos complejos son muy importantes, ya que desvinculan a la derecha de lo que siempre fue su razón de ser, a saber: el baluarte de la patria, la religión y la familia. Esos tres principios, verdadera razón de ser de la guerra civil, fueron los auténticos principios fundamentales del régimen resultante. Nada más lógico, pues, que su aniquilamiento figure en el programa de los que nunca se resignaron a que la llamada Transición consistiera en una reforma y no en una ruptura. El empeño de este bando dominante en hozar en fosas comunes para desenterrar el espíritu de la guerra civil es, pues, perfectamente coherente. Lo que ya lo es menos es la colaboración por omisión que le presta, no sólo esa derecha vergonzante, sino más de uno de los que le reprochan sus complejos.

Cuando en España no había más realidad política que el régimen de Franco, somos muchos los españoles que en más de una ocasión nos hemos sentido antifranquistas. Es posible que el número de antifranquistas aumentara en España precisamente cuando el franquismo caminaba biológicamente hacia su ocaso, a partir de 1970. Mi caso personal no hace al caso, y el caso es que al morir el caudillo todos los españoles sin excepción pasamos a ser “postfranquistas”. La época de Franco había pasado a la historia y ser “franquista” me parecía tan anacrónico como ser partidario de Ruiz Zorrilla o de don Emilio Castelar. De sacarme de mi error se encargarían los antifranquistas que clamaban por la “ruptura”, para los que el fantasma de Franco tenía más realidad aún que el Franco vivo. A esa realidad no tuve más remedio que adaptarme, y así fue cómo pasé de “postfranquista” a “franquista póstumo”, aunque sólo fuera por apego conservador, o reaccionario, a aquellos tres principios del franquismo cuya cuadragenaria vigencia los nuevos demócratas no estaban dispuestos a seguir tolerando.

Tanto es así que, con la colaboración de los conversos a la democracia que no fue difícil acomplejar e intimidar, se procedió al subyugamiento de los célebres poderes fácticos en los que se encarnaban y que garantizaban esos tres principios fundamentales, a saber: las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y la Iglesia. De esos tres, la Iglesia sería la más dura de roer, de ahí que su liquidación siga siendo la gran asignatura pendiente de la democracia. Una vez logrado esto, había que criminalizar el franquismo, único ideal que harían suyo tanto los demócratas de toda la vida que pedían la ruptura como los recién llegados a la democracia que proponían la reforma.

El hecho de que se proclamaran antifranquistas retroactivos individuos que le debían a Franco cuanto eran fue algo que nos dejó al descubierto y en primera fila a los que nunca tuvimos que ver con el régimen para mal ni para bien pero que creíamos en aquellos principios fundamentales que veíamos gravemente amenazados por el nuevo sistema. A esos personajes, mejor dejarlos con su conciencia, si es que la tienen, tejiendo la cuerda con que acabarán ahorcándolos sus adversarios de hemiciclo o de mesa de redacción.

Tienen en cambio otros razón en declararse antifranquistas, aunque sólo sea por haberlo sido en vida de Franco, no porque lo sean ahora pues, como hemos dicho, son éstos, ex comunistas muchos de ellos, los que hoy defienden lo más importante que Franco defendía. Lo que no se me alcanza es por qué, ellos que tienen sus papeles democráticos en regla, participan en los complejos de los que, velis nolis, tienen el deber de defender los “principios fundamentales” del régimen anterior. Una vez, al ocuparme de mi llorado amigo Ángel Palomino, franquista antes del parto, en el parto y después del parto, dije que era muy difícil abrirse camino en la jungla literaria sin pasar “la prueba de la baba”. Esa baba es la baba antifranquista, lubricante fundamental de la novela y el cine contemporáneos. Nunca se librará la derecha vergonzante de sus complejos mientras siga sometiéndose a la prueba de la baba.

*Aquilino Duque es escritor.

Drama y desconcierto de la derecha
José Luis González Quirós El Confidencial 18 Agosto 2013

Una ley política inexorable establece que lo que cuenta son las herencias, no las promesas. La derecha española está rota y desconcertada por la insondable distancia que existe entre lo que esperaba y el futuro que adivina. La derrota de Zapatero fue un auténtico afrodisíaco, pero pronto empezó el desasosiego, aunque nunca nadie pudo prever la política totalmente contraria a lo prometido que sañudamente se ha venido aplicando sobre los esquilmados bolsillos de los ciudadanos, ni tampoco la cadena de mentiras, de despropósitos y de indignidad que traería consigo el caso Bárcenas.

Hubo un momento en que pudo pensarse en que se salía de la crisis, pero lo que ahora aterra a la derecha es su propia impotencia para resolver una ecuación con demasiadas incógnitas y una amenaza muy cierta: un gobierno de coalición de todos los demás, de los que trajeron la crisis y la llevarán al abismo, contra los restos de un naufragio tan aparentemente inevitable como merecido. Falta valor para tirar a la escoria y al capitán por la borda.

Tres secretarios generales y ninguna grandeza
Dicen que la derecha se ha hecho económica, que lo único que importa es el bienestar, el dinerito. Seguro que es así, pero los votantes tienen sueños de los que no les gusta despertarse, y entre esos anhelos siempre ha estado la idea de que sus dirigentes, a diferencia de otros, eran patriotas, valientes, decentes. El interrogatorio a tres secretarios generales del PP ha sido seguido con enorme curiosidad, pero la decepción ha sido el único bocado cierto. Los secretarios generales no saben nada, no ven nada, no oyen nada, son vagos, desatienden sus obligaciones estatutarias y van únicamente a lo suyo. Es posible que alguno admire todavía su listeza, pero dudo que les quede cualquier capital político, sea cual fuere su destino. Han dicho lo que la mayoría de la gente diría, eso es cierto, pero con esa vulgaridad se les acabó el apresto. Tan sólo la dama ha apuntado maneras, pero nadie puede estar seguro de que no se deba a su capacidad de meterse en charcos: hubo jaleadores a su entrada en la audiencia, no volverá a haberlos.

El hotel de los líos
El PP ha dado en muchas ocasiones la sensación de ser una casa deshabitada, pero ahora recuerda más al hotel de los líos, al templo del desconcierto. Entre sus oficiales parece haber una competición seria por ver quién es capaz de decir la mayor tontería. Uno de los que no tiene la boca pequeña es un simpático diputado murciano que, según parece, sabe lo suyo de economía. Ha hecho la pregunta del millón, le ha pedido a Bárcenas que enseñe la lista verdadera, los papeles que expliquen el origen de su tesoro helvético y trasatlántico. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos? Resulta que la gente anda entretenida con la contabilidad de los sobresueldos y pequeñas donaciones de liberales convencidos, y se olvida de preguntarse por las decenas de millones de euros. Tal vez quiera decir el diputado que una cosa es lo que se gastó el PP y otra lo que unos cuantos robaron en su nombre…, aunque nunca llegó a las arcas del partido. Porque el mayor misterio de esos caudales barcenianos consiste en que nadie ha denunciado nunca, ni denunciará jamás, su desaparición. No sé si Bárcenas era un buen tesorero, pero si ha sido ladrón se merece el Nobel del gremio, porque parece haber conseguido que le defiendan los supuestamente robados.

El tren del olvido
El accidente del Alvia camino de Santiago ha sido una enorme tragedia, pero puede haber dejado lecciones interesantes en materia de comunicación, y en disciplinas conexas. Vayamos a lo primero: nadie sabe cómo, apareció, urbi et orbi, una grabación, que debiera haber sido prueba judicial secreta: un tren se adentraba a velocidad excesiva en un curva cerrada y descarrilaba con estrépito en un primer plano digno del mejor cine de catástrofes. ¿Quién liberó la grabación? Sus efectos fueron inmediatos, pues el pueblo entiende que es el maquinista el que acelera en vez de frenar. Un culpable obvio, y las empresas, el ministerio, y dos gobiernos, a resguardo, ese es el resultado certero de la filtración. Vayamos a lo segundo: dos centenares de víctimas, varias decenas de muertos, mucha solidaridad, velas, lágrimas y que nadie haga preguntas que estamos en verano. ¿Está bien equipado el tren? ¿Está adecuadamente homologado para esa clase de servicios? ¿Es seguro desde el punto de vista dinámico? Y mil más, pero son cosas de técnicos, que los políticos nunca hacen nada mal. La democracia española parece haber madurado lo suficiente hasta alcanzar la sabiduría de no hacer preguntas inconvenientes. Ya lo dijo Franco, España es mucho más fácil de gobernar de lo que se cree.

Aplausos desesperados, fin de la cita
No es por amargarle las vacaciones a nadie, pero los atareados diputados que aplaudían con entusiasmo digno de mejor causa las citas rajoyanas contra su nada apócrifo autor, no deben haber caído en la cuenta de que aplaudían las evasivas del caso GAL, y otras andanzas escasamente edificantes. No creo que ese aplauso sea otra cosa que muestra de desesperación, porque, de tomarlo en serio, habría que negarles el saludo. Queridos amigos, en la democracia no vale todo, eso pensábamos hasta hace poco.

Diario de Verano: Aviones sin pilotos para un ejército sin objetivos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Agosto 2013

Por lo visto, desde que destituyó fulminantemente al general Pontijas por un editorial en la revista Ejército levemente crítico con el separatismo catalán, el ministro de Defensa Pedro Morenés ha estado preparándose para que la opinión pública conociera en profundidad no sólo su formidable capacidad técnica, difícil de apreciar para los legos en materia militar, sino algo que puede llegar a todos los extraviados ciudadanos: la hondura de su pensamiento y su fuste de estadista, tan necesarios en tiempos de plastilina.

Aprovechando con inteligente sentido estratégico la falta de noticias del mes de agosto, Morenés ha ido prodigando, ora al hilo de la crisis de Gibraltar, ora por ventilar un poco las meninges de sus paisanos, declaraciones que no están recibiendo la atención merecida y que, sin embargo, deberían tener a la población alternando Sálvame con los telediarios, donde la banda sonora y el archivo visual tipo Top Gun de las noticias militares aseguran a Morenés un lugar de privilegio informativo.

Una de las últimas cogitaciones de que nos ha hecho partícipes el Sun Tze del Gobierno de Mariano es la conveniencia, hija de la necesidad, de que en 2015, o sea, ya mismo, tengamos drones, aviones no tripulados como los de los USA, esos que asombrosamente rechazan no pocos senadores y congresistas basándose en la peregrina idea de que no se pueden mandar robots a matar humanos y que si se declara una guerra y se les quita la vida a otros, también hay que aceptar que puedan quitárnosla.

La idea puede parecer absurda en un ejército que siempre ha sido el que más ha cuidado de evitar la muerte de sus soldados; y que ahora, gracias a su poder económico y tecnológico, puede atacar sin riesgo puntos clave de cualquier ejército enemigo antes de meter a la infantería en los escombros. Pero la cosa no es tan tonta como parece. La razón por la que una parte del Congreso y del Senado –seguramente mayor después de las legislativas- se opone a los drones es porque banalizan la gravedad de la guerra, quitan a la terrible opción de quitar la vida al prójimo el sentido trágico que debe tener siempre en una democracia. Dicho de otro modo: matar no puede ser tan fácil como para que cualquier presidente decida intervenir en cualquier país con la tranquilidad de saber que su decisión no supondrá la vuelta en ataúd de los soldados. Y dudo mucho de que vayan a crearse ataúdes de drones.

Pero el caso español es menos serio –aunque en el fondo, más grave– que el norteamericano Los aviones sin piloto son una ayuda al Ejército en el cumplimiento de sus misiones. ¿Y cuáles son las misiones del Ejército español? Se supone que defender la integridad nacional y mantener a salvo el Eje Baleares-Estrecho-Canarias, frontera clásica de nuestros enemigos exteriores. ¿Pero qué Eje vamos a defender si –fuera de bromas– estamos partidos por el eje? Baleares es el lebensraum del separatismo catalán, el peor enemigo de la integridad nacional, hasta el punto de que no se le puede criticar en la revista Ejército. Se supone que nuestras FAS están a lo que manden nuestros representantes políticos, pero resulta que, del Rey abajo, nadie manda nada sobre el separatismo desde hace muchísimos años.

El otro punto del Eje Defensivo clásico es el Estrecho. Compréndase que después de que el Clausewitz de Rajoy haya proclamado la normalidad absoluta en las maniobras militares de la Armada británica en Gibraltar, así como la compañía que le brindará nuestra Armada en su estadía, más de placer que de guerra según los expertos, sobran drones... y melones.

En el fondo, sin embargo, Morenés es un pionero en la doctrina de la falta de doctrina, del Gobierno sin criterio de gobierno y de un ejército sin objetivos militares ni civiles, reducido a arañar lo posible del presupuesto para seguir manteniendo las apariencias, el trampantojo de una Defensa Nacional sin Nación y, por ende, sin defensa. Para esta nada, vale Morenés.

'Crónica del Bienestar del Estado'
El despilfarro de dinero público no coge vacaciones
Wert subvenciona el teatro y el circo, la radiotelevisión pública ha recibido más de 10.000 millones de euros en subvenciones en el último lustro...
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ Libertad Digital 18 Agosto 2013

La Crónica del Bienestar del Estado recoge diferentes ejemplos de gasto público excesivo e injustificado. A continuación, pueden leer trece casos recientes, relacionados con diferentes instituciones y administraciones públicas:

1. Los grandes Ayuntamientos españoles dedican 1 de cada 3 euros recaudados a gastos de personal. Los datos de liquidación presupuestaria entregados a Hacienda muestran picos de más del 50% en Marbella. En niveles similares encontramos a los municipios madrileños de Leganés, Alcobendas, Fuenlabrada o Parla (todos entre el 49% y el 50%). Se han encontrado incluso municipios en los que 9 de cada 10 euros recaudados iban al pago de personal (por ejemplo, Aljaraque, en la provincia de Huelva).

2. El sueldo base de los eurodiputados asciende a 6.200 euros mensuales a los que se suman dietas. Los legisladores reciben complementos por días de trabajo en los que no se controla su asistencia. Pueden también solicitar hasta 4.243 euros anuales para viajes varios. Además, reciben un "cheque educativo" de 1.000 euros por mes y por niño, así como un extra para cursos de idiomas, 22.000 euros mensuales para la contratación de ayudantes, 4.300 euros en gastos de oficina…

3. El Ministerio de Defensa gasta 429.000 euros en el mantenimiento de un campo de golf para militares. La instalación, ubicada en Cuatro Vientos, presupuesta esta partida anualmente.

4. Wert sigue subvencionando el teatro y el circo. El BOE ha publicado partidas de gasto por valor de 7,3 millones de euros. Las actividades que recibirán el dinero de los contribuyentes estarán relacionadas con "la difusión del teatro y del circo y a la comunicación teatral y circense".

5. Las diputaciones gastaron 5.382 millones en 2012 pese a tener muy pocas competencias. Si incluimos en esta cifra el gasto de los cabildos insulares, los consejos provinciales y las diputaciones forales, hablamos de más de 22.000 millones entregados anualmente a estas instituciones, cuya deuda ronda los 7.000 millones y cuyos gastos de personal suponen alrededor del 50% del presupuesto manejado.

6. Las Comunidades Autónomas siguieron ampliando su plantilla de empleados en 2011. Los últimos datos conocidos hablan de 8.000 personas más para dicho año. Del conjunto de empleados públicos, 1,6 millones son funcionarios, 613.000 personal laboral y 311.000 interinos, eventuales, etc.

7. Tras varios miles de millones de euros comprometidos por Moncloa en diferentes planes de pago a proveedores, las Comunidades y los Ayuntamientos siguen teniendo 600.000 facturas sin pagar. Concretamente, más de 3.800 entidades locales deben 1.955 millones, mientras que entre los gobiernos regionales se acumulan obligaciones por 3.500 millones de euros. Considerando todas las facturas pendientes, se estima que hay hasta 19.000 millones pendientes de pago por parte de las Administraciones. De dicha cifra, al menos 3.000 millones corresponden a impagos de la Junta de Andalucía.

8. La Universidad de Las Palmas estima en 40.000 millones anuales el "coste social de la corrupción en España, es decir, el impacto sobre la calidad de vida de los ciudadanos". Entre los factores considerados se incluye "la reducción de inversión extranjera, los casos que no se detectan o no pueden ser probados judicialmente, o el desánimo en la población, que deja de emprender proyectos personales y profesionales por miedo a que la corrupción los detenga".

9. El gasto del "Estado del Bienestar" no para de crecer. En España, el total recogido en estas partidas ha pasado al 27,4% del PIB, experimentando el mayor crecimiento de toda la OCDE. En las economías desarrolladas, la ratio media es del 21,9%. En Australia, por ejemplo, esta cifra será del 19,5% del PIB en 2013.

10. Nuevo capítulo de "emprendimiento subvencionado": esta vez, la Secretaría de Estado de Turismo convoca 75 millones de euros de los contribuyentes para dos programas de subsidios, conocidos como "Emprendetur I+D+i" y "Emprendeteur Jóvenes Emprendedores".

11. El Ministerio de Fomento subvenciona con 11 millones de euros a decenas de "transportistas autónomos". El BOE recoge con nombres y apellidos el nombre de los receptores de estos fondos públicos, que se embolsan respectivamente 30.000 euros.

12. La radiotelevisión pública ha recibido más de 10.000 millones de euros en subvenciones a lo largo del último lustro. Así lo explica el último informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, que cuantifica en su página 114 el coste de estas emisoras y canales para los contribuyentes. Por otro lado, cabe señalar que La inversión publicitaria en el conjunto de las televisiones autonómicas durante el primer semestre de 2013 se redujo a poco más de 60 millones de euros frente a los más de 70 recaudados el año pasado. El descenso ronda el 15% en términos interanuales.

13. Unos 4.000 burócratas de la Unión Europea ganan más al mes que la Canciller alemana Angela Merkel. Los sueldos de las instituciones comunitarias van de 2.600 a 18.300 euros mensuales, pero existe un "complemento de residencia" que sufraga hasta 12.000 euros y garantiza la escolarización de los hijos de estos empleados públicos. El impuesto medio que pagan estos trabajadores es del 25%.

El 47%, en sueldos
Las TV autonómicas cuestan mil millones al año al ciudadano
PABLO ARJONA www.gaceta.es 18 Agosto 2013

Hace un año el Gobierno reformó la Ley Audiovisual para que las comunidades autónomas pudieran privatizar sus medios de comunicación. Ninguna lo ha hecho hasta ahora.

El 4 de agosto de 2012 el Gobierno reformó la Ley Audiovisual. Este instrumento daba vía libre a las Comunidades Autónomas para privatizar la gestión de sus canales de televisión. Un año después, ninguno de los 13 que hay en España se ha privatizado.

El preámbulo de esta ley señala que “la situación económica y la necesidad por parte del conjunto de las Administraciones Públicas de acometer actuaciones que faciliten la consolidación presupuestaria y el saneamiento de las cuentas públicas, aconseja dotar a las comunidades autónomas de mayor flexibilidad en la prestación de su servicio de comunicación audiovisual”.

De momento, ninguna Comunidad Autónoma ha seguido este consejo, pese a las dificultades que encuentran algunas de ellas en mantener el déficit público en los límites marcados por el Gobierno central.

Prohibido entrar en déficit
La ley reformada por el Gobierno hace un año prevé varios modelos de gestión de los canales autonómicos: la prestación del servicio de manera directa a través de sus propios órganos; la atribución a un tercero de la gestión indirecta de la producción y edición de los distintos programas audiovisuales; o la prestación del servicio a través de otros instrumentos de colaboración público-privada. Además, esta reforma prohibió que los medios públicos arrastrasen déficit.

Pese a esta posibilidad que ofrece la reforma de la ley, los gobiernos de las Comunidades Autónomas prefieren continuar utilizando sus canales con fines ideologizadores, como agencia de colocación de empleo y, en definitiva, como un instrumento más de lapidación de dinero público.

1.000 millones al año
Y es que los canales autonómicos cuestan a los bolsillos de los contribuyentes españoles 1.000 millones de euros. El más costoso para las arcas públicas es el canal autonómico de Cataluña. Tiene empleados a 1.881 trabajadores y maneja un presupuesto de 300 millones de euros. De esta cantidad, 225 millones provienen de aportaciones públicas. Pese a estar prohibido por ley, cerró el pasado ejercicio con un déficit de 7,5 millones de euros.

Canal Sur es el segundo canal que más dinero público consume. Tiene un presupuesto de 165 millones y la Junta de Andalucía aporta un canon de 138 millones. Tiene 1.600 empleados y su director general ganó el año pasado 139.300 euros. El ente autonómico perdió 38,9 millones de euros el ejercicio pasado.

El 47%, en sueldos
Por su parte, la Comunidad Autónoma vasca ha marcado un presupuesto esta año para EiTB de 121 millones, de los que la administración pública sufraga 105 millones. El 47% del dinero presupuestado sirve para afrontar los gastos de personal.

Le sigue Galicia, cuyo canal autonómico tiene asignado una dotación para este año de 103 millones de euros. La Xunta aporta la mayor parte: 94 millones de euros. Al igual que ocurre con la radio televisión vasca, el 49% del presupuesto se consume en pagar las nóminas de sus 950 trabajadores.

Después están los casos de los entes valenciano y madrileño. Ambas regiones han acometido sendos ERE que han provocado el despido de la mayoría de sus empleados. Telemadrid se deshizo de 829 trabajadores de los 1.169 que tenía y la Canal 9 hizo lo mismo con 843 empleados de un total de 1.147. La Comunidad de Madrid ha inyectado 70 millones de euros a Telemadrid este año, mientras que la Comunidad Valenciana ha aportado 87 millones de euros.

El resto de los canales autonómicos cuestan al erario público 215 millones en total: Aragón (45 millones de euros), Canarias (40 millones), Castilla-La Mancha (41 millones), Baleares (30 millones), Extremadura (27 millones), Asturias (20 millones) y Murcia (12 millones).

Las únicas comunidades autónomas que no disponen de canales de radio televisión públicos son Cantabria, Navarra, Castilla y León y La Rioja. No parece que los habitantes de estas regiones vean menoscabado su derecho a la información y padezcan un déficit democrático.

Cospedal, comedora de sapos
Marcello www.republica.com 18 Agosto 2013

Ha dicho la presidenta de la Mancha, María Dolores de Cospedal y señora de López del Hierro, que ella ‘no está dispuesta a comer mas sapos que los justos’, en referencia al caso Bárcenas y al caos y desgobierno que impera en la cúpula del PP. El lugar donde Mariano Rajoy se ha dejado abofetear por su secretaria general ante el juez Ruz de la Audiencia Nacional –quien ahora debería de llamar a declarar a Rajoy- con la excusa de ‘manos blancas no ofenden’, o mirando hacia otro lado, que son tácticas habituales tras las que Rajoy se suele parapetar para ocultar su proverbial cobardía y su capacidad de fuga ante cualquier peligro, conflicto o desafío de la política, incluso de sus propios compañeros de partido que se le suben a las barbas con gran facilidad.

Ahora bien, mientras Rajoy disimula y se deja humillar, tenemos que preguntarle a Cospedal cuantos sapos se ha comido y ¿hasta donde llega el límite ‘justo’ de su apetito de esos poco agraciados batracios, con los que se desayuna, almuerza o cena la secretaria general del PP? ¿Cuántos sapos son los justos que se ha tragado o está dispuesta a tragarse la insaciable Cospedal, acumuladora de cargos, sueldos y, vía consorte, Consejos de Administración? Una bonita colección en la que quiso incluir la Red Eléctrica Española, lo que su primera enemiga interior, Soraya Sáenz de Santamaría, se lo impidió, mientras ambas se peleaban por el control directo de la comunicación del Gobierno y del PP e incluso de RTVE.

Desde luego quien no tiene límite comiendo sapos es Rajoy, se los zampa crudos, cocinados a la gallega, en ensalada o con una salsa de chipirones. Lo malo del festín de batracios al que se suele dar el presidente del Gobierno y del PP es que uno de su sapos mas queridos, Luis Bárcenas, le ha salido rana y cantarín. Es un ‘sapo cancionero’ como el de la canción de ‘Los Chalchaleros’. Mientras que al contrario, la que pretendía ser princesa heredera del Rey Rajoy, la Cospedal se ha convertido como por encanto y al caer su bola de oro en el fondo del pozo del patio del palacio, no ya en una ranita simpática y dicharachera, sino en un sapo mas gordo y viscoso que ya está en la despensa de Rajoy. Y lo que es peor, se está diciendo que Cospedal quiere liderar a los que están en contra de Rajoy en el PP que son bastantes para intentar ella –como tantos otros que fracasaron en el intento- suceder a Rajoy en la jefatura del Gobierno y del PP.

Y ¿cómo piensa ella dar ese golpe de mano contra Rajoy y con quien cuenta para semejante aventura, cuando todos saben en el PP que la causante del estallido del caso de Bárcenas ha sido Cospedal y que mintió reiteradas veces en ese proceso sin decir la verdad de la doble contabilidad y la financiación ilegal del PP que ella bien conocía por mas que viniera de lejos? Y ¿qué nos dice la señora de los Consejos de Administración y de los negocios de su marido empezando por su paso por CCM y el sueldo escandaloso y de tapadillo en Liberbank, entre otras muchas cosas, amen de la comisión de los 200.000 en Toledo?

Una persona que reconoce haberse comido varios sapos del PP y que está dispuesta a comerse algunos mas, hasta ¡los justos!, no merece seguir en la política, ni en el PP, y mucho menos en su dirección nacional donde ha dado pruebas sobradas de su falta de lealtad y de apoyo a su presidente, rompiendo la unidad de la alta dirección del PP, y jugando al ‘sálvese quien pueda’ o al ‘que cada palo aguante su vela’.

Pero todo eso después de haberse tragado Cospedal el gran sapo de la corrupción del PP. Si hubiera reconocido la verdad diciendo que hubo financiación ilegal y contabilidad ‘B’, como muy bien sabía ella desde que ocupó la secretaría general en 2008, entonces podría distanciarse de Rajoy. Pero se comió el sapo mas gordo y mintió y ahora, enfrentada a la cúpula y al Gobierno del PP, solo le queda presentar la dimisión o esperar su cese fulminante en el momento que mas le convenga a Rajoy, y eso si antes alguno de sus compañeros traicionados decide a contar la lista de los sapos que Cospedal ya se ha tragado, como lo acaba de reconocer ella misma en la antesala de la Audiencia Nacional.


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Apuntes veraniegos (2)
xavier pericay ABC Cataluña  18 Agosto 2013

1. Muletas. A Muriel Casals, la presidenta de Òmnium Cultural, no le quitan el sueño las reticencias de Unió Democràtica ante la llamada Via Catalana, esto es, ante la cadena humana que su organización y la Asamblea Nacional Catalana han convocado, subvención mediante, para el próximo 11 de septiembre. Se comprende. ¿Cómo van a quitarle el sueño esas reticencias si luego, a la hora de la verdad y tal y como se evidenció en la manifestación del año pasado, el mismísimo presidente de la formación democristiana acude a la cita? Y no de cualquier modo. Como indica la propia Casals, la presencia de Duran Lleida, que compareció a la pata coja y ayudándose con muletas, fue entonces «muy espectacular». Y ejemplar, cabría añadir. Porque reflejó a las mil maravillas la tibieza del nacionalismo conservador ante el envite del radical. O sea, su incapacidad, no ya de hacerle frente, sino de mantenerse por lo menos al margen de sus manejos. ¡Si hasta con muletas acudió el hombre para evitar que le pusieran «falta»!

2. Saberes. La universidad española sigue instalada en la medianía. Es decir, por debajo de los 200 primeros puestos del «Academic Ranking of World Universities» elaborado por la Universidad Jiao Tong de Shanghai y que incluye a las 500 mejores del mundo. Claro que hablar aquí de medianía resulta engañoso. Por más que las cuatro mejores españolas -dos de Madrid y dos de Barcelona- estén en el bloque que va de la 200 a la 300, los demás países de Europa Occidental tienen todos una universidad, como mínimo, entre las 100 o las 200 primeras. Y todavía hay quien considera que al modelo educativo español lo que le falta es tiempo.

3. Dormir. Recuerda Augusto Assía en un artículo que la vitalidad de Churchill, como la de Napoleón, estribaba en su capacidad para echarse a dormir en cualquier sitio y circunstancia, durante unos minutos, para así reponerse del cansancio. Si mal no recuerdo, lo mismo se decía de Eugenio d’Ors. Yo no sé ustedes, pero, lo que es yo, para dormir he precisado siempre la cama -la mía, a ser posible- y la noche. En fin, que apañado estoy.


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