AGLI Recortes de Prensa   Sábado 24 Agosto 2013

Las crisis de Gobierno
José Luis González Quirós www.gaceta.es 24 Agosto 2013

Cuando el Gobierno, es decir su presidente, que lo crea y lo puede destruir sin mayores restricciones, quiere dar una sensación de cambio de política, nada mejor que hacer un cambio de cromos, es decir, de ministros. No me atrevería a afirmar yo que ese cambio vaya a ser siempre insignificante, pero sí que suele ser novedad para hoy, y lo de siempre para mañana. A mi la única inquietud que me provoca el cambio anunciado por los rajoyanos más rajoyistas es saber si dará a conocer la lista como la primera vez, una enumeración y un mutis, una innovación política que este cicatero país no acaba de reconocerle a don Mariano.

Supongo que se tratará primero de que haya un período, amablemente largo, de quinielas, de modo tal que don Mariano pueda sorprender para seguir cultivando la marca, esa mezcla sabia de previsibilidad, discreción y sutileza que apenas ha sufrido pese al empleo de tecnologías bastante modernas, los SMS, para un hombre aficionado al ciclismo, deporte de sufrimiento que tiene la ventaja de poder contemplarse en sitio fresquito, con un buen puro, y la bebida predilecta a mano.

En cuanto a la crisis en sí misma se espera de ella que sea tan notable como para que todos olvidemos el caso Bárcenas, el descarrilamiento de Santiago, mala pata que casi todos los directivos del ferrocarril sean gallegos, y las últimas diez subidas de impuestos, así que no va a ser fácil, la verdad. Yo creo que la solución está en hacer la crisis con mucho aparato, o sea que no acabo de ver al presidente leyendo una cuartilla en Moncloa sino que me lo imagino en un escenario más nutrido, tal vez convocando a los grandes empresarios para que se vea que están por la labor y, si se le hace caso al sector más social del Gobierno, también a los Sindicatos porque tenemos que sacar este país adelante entre todos, sin fijarnos excesivamente en el polvo del camino.

Descarto, sin embargo, que el nuevo Gobierno vaya a tener alguna idea nueva, que para eso ya está el programa del PP y la lectura que ha hecho el presidente, y con él el partido, unido como una piña y solidario en la adversidad, como debe ser. Presumo, en cambio que va a ser un nuevo Gobierno muy volcado en las elecciones porque una cosa es que el Gobierno se dedique, como lo está haciendo, a arreglarlo todo, y otra que se olvide de unas obligaciones electorales que ya están casi tan cerca como la curva de Grandeira lo está de Santiago.

Estoy seguro de que, entre paseo y lecturas, con la serenidad y la perspectiva que da un verano bien aprovechado y tranquilo, Mariano Rajoy tiene ya en la cabeza varios gobiernos posibles y que elegirá el mejor para todos. No es que los ministros estén gastados, es que la política es una cosa muy exigente, y hay algunas cosillas que necesitan un empujoncito.

Urge hacer limpieza en el PP
Andrés Aberasturi. Estrella Digital 24 Agosto 2013

Una vez aquí -me refiero a la situación a la que ha llegado el PP- sólo parece posible elegir entre tres soluciones: llamar al primo de Zumosol, llamar a Mr. Proper o llamar al ex presidente ZP para que le enseñe a Rajoy a contar nubes. La primera opción, la de una limpieza a base de mandobles metafóricos, no parece la más recomendable; la tercera -que es la que me temo que se va a adoptar- no es sino una continuación de lo que viene ocurriendo porque desde la calle se tiene la sensación de que Rajoy lleva mucho tiempo contando nubes. La segunda, la que proporcionaría un limpiado potente y en profundidad, sería sin duda la más aconsejable -en realidad es urgente y necesaria- pero también la más difícil por dos motivos: la tiene que ordenar Rajoy con todas sus consecuencias -lo cual ya es improbable- y la tendría que ejecutar o Cospedal o Arenas sabiendo que, depende de quién la haga, el otro/la otra van casi a desaparecer con toda su cohorte y hasta toda su corte. Desde fuera la cohorte y la corte de Arenas está arraigada como la hiedra y en tantos años ha tenido tiempo de colocar a mucha gente; Cospedal es casi nueva en la plaza pero ha dado ya muchos ejemplos -su enfrentamiento a Bárcenas, por ejemplo- de independencia y llegó a la secretaría general sin el lastre de unos pasados que muy posiblemente salgan pronto a la luz y no van a ser nada cómodos.

¿Pero qué hay que limpiar en el PP? Pues bastante más de lo que parece; naturalmente hay que terminar de una vez con todos los implicados en tramas de corrupción y apartar a todos los que, más que posiblemente, lo puedan estar en un futuro cada vez más cercano aunque se sienten hoy en el Consejo de Ministros. Esa es una limpieza que urge hacer y que hay que hacerla a fondo, caiga quien caiga y moleste a quien moleste.

Pero además de la corrupción empieza a despuntar en el PP un preocupante brote que se acerca demasiado a la extrema derecha: fotos brazo en alto, pintadas, mensajes y hasta declaraciones lamentables como las del alcalde de Baralla (Lugo), Manuel González Capón, que da igual que luego pida perdón, ya no vale porque, en este caso, el perdón se pide por decir en voz alta algo que realmente se piensa y, con esas ideas, no se debería poder militar en un partido político democrático. Ese alcalde, sobra en el PP de hoy.

La tercera limpieza pendiente es la del miedo. Si el PP no se mete a fondo con el gasto de las autonomías y la reforma de las administraciones, es por dos motivos: porque saben que la mayoría absoluta es irrepetible y van a tener que pactar con los nacionalistas y no quieren perder esa opción, y porque las propias autonomías del PP contestan al Gobierno y no quieren ni oír hablar de más recortes. Pues se siente, pero España y los españoles se merecen algo más que asegurarse un segundo mandato. O se entra de verdad en el problema o este invento se va al garete.

Hay que hacer limpieza general en el PP y más pronto que tarde. O la hacen desde dentro o se la van a hacer desde fuera, desde la opinión pública y desde los tribunales. El problema es, una vez más, que tiene que ser Rajoy quien de la orden a unos o a otros. Pero Rajoy, ay, tiene una extraña vocación: que le solucionen los problemas los demás o esperar a que escampe contando nubes. Y ya no hay tiempo.

El odio político vuelve a galopar por España
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 24 Agosto 2013

El accidente de Cristina Cifuentes ha destapado una cloaca de odio. Las redes, que son un sumidero de todos los detritus de nuestra sociedad, tienen el valor de la sinceridad. Lo que en otros medios y foros se calla o se expresa de manera disimulada es allí expuesto con toda crudeza, en una exhibición impúdica y en este caso repulsiva y miserable. La posibilidad del emboscado anonimato, la supuesta impunidad o la compresión a una frase da lugar, como si de una borrachera se tratara a la expresión brutal de lo que se siente sin “anestesia” alguna. Luego suele venir algún arrepentimiento por la pasada de frenada o la atrocidad expresada. Pero como en el caso de la embriaguez no hay que olvidar que lo que se dijo borracho es aquello que sí se pensó estando sobrio.

Los insultos contra la delegada del Gobierno en Madrid, la alegría por sus heridas, los deseos de que muriera, y lo más dolorosamente posible, de ellas, o que se quedará, “al menos tetrapléjica” eran el estremecedor y repugnante afloramiento de un cáncer, que se ha vuelto a reproducir y hierve, el del odio. El odio político, que empieza a amenazar a nuestra sociedad, nuestros valores y principios esenciales, nuestra convivencia y hasta puede que mañana, y no es exageración, sino prevención, memoria y miedo, nuestra propia vida.

Pertenecí a una izquierda, que reivindico con orgullo, que se enfrentó contra una dictadura y que tuvo como valor, en esencia y en futuro, de su misión la consecución de la libertad y la democracia en un marco de reconciliación de los españoles y de superación del cuajarón sangriento, de guerra, represión, odio y venganza. Por ello luchamos algunos, no muchos, que también hay que decirlo ante quienes se cuelgan medallas que no les corresponden. No me considero, ni les considero, sino que me producen el peor de los rechazos y la mayor de las repulsiones, unido ni en idea ni en ética ni en sentimiento a quienes, por lo visto, se consideran a si mismos esa izquierda ahora en su grado más elevado, y que a las puertas del hospital increpaban a quien sufría en la UVI, quienes la insultaban en las redes o quienes escondiendo un poco más la mano que tiraba la piedra los justificaban. Que no han sido, por fortuna y para recuperar cierto aliento, ni mucho menos, todos. Sirva como ejemplo Elena Valenciano que tras expresar su pesar en público marchaba al hospital a interesarse por el estado de quien es su rival política.

Pero es que esa es la cuestión. El rival político, el adversario tiene ante todo la consideración los derechos, el cuerpo, mente, empatía, relaciones, de una persona. Es humana. Se le debe respeto y se puede, a parte de la disputa ideológica, compartir con ella muchas otras cosas, incluso pensamientos , principios sobre los que no hay choque sino coincidencia y se puede compartir, por supuesto, aficiones, amistad y ¿por qué no? sentimientos y hasta amores. Y es por ello por lo que el proceso hacia el odio lo primero que intenta y pretende es negar en el “otro” esos atributos como persona. Ha de ser convenientemente deshumanizado, eliminado en el cualquier vestigo de esa condición, visto y contemplado con “algo” perverso, sin valor alguno, intrínsecamente malo que debe ser exterminado.

Y eso es lo que se ha sembrado. Aquellos que desprecian esa reciente memoria, que acusan hasta de cobardía y echan pestes de reconciliación y transiciones, que han querido volver a la confrontación establecida entre “buenos” y “malos”, a la víscera y el pasado como linea de división, campo de minas y cerca de alambre espinoso entre “ellos” y “nosotros” y que en suma han predicado, alentado y sembrado el odio y el resentimiento como arma politica han de ser señalados, y los señalo, como responsables primeros de la maligna enfermedad que se nos está metiendo en el cuerpo. A todos. Porque el odio como la violencia, su hermana, tiene como característica muy determinada el de provocar esa misma carga, ese mismo reflejo. Eso es lo preocupante y lo que asusta. Más aún en un país con nuestra dramática experiencia a cuestas.

Los predicadores del odio, y no los hay solo de un barrio, aunque ahora se hayan explicitado de manera muy precisa y en tropel en un campo, llevan años con esa siembra. Hoy la fétida planta florece en medios de comunicación, llega al paroxismo en ciertos programas televisivos, donde se veja y degrada al “enemigo” y es no solo consentida sino alentada y hasta practicada por ciertos representantes publico, ha alcanzado todo su nauseabundo esplendor, como el de esa gigantesca flor tropical maloliente, con el accidente de Cristina Cifuentes. Nos ha descubierto que en efecto y tristemente el odio entre españoles ha vuelto. Se ha reproducido como un cáncer y no veo que haya cirujanos, dirigentes sindicales y políticos, que debían haber acudido raudos a extirparlo dispuestos en tal empeño. Más bien los percibo, con inmensa tristeza, prestos exactamente a lo contrario.

Islamismo
Progres en Babia
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 24 Agosto 2013

El 18 de agosto, el diario El País publicó un editorial en el que amonestaba a la ONU, Estados Unidos y la Unión Europea por su incapacidad para poner fin al "obsceno espectáculo de una matanza como la que está perpetrando el Ejército egipcio sin apenas emitir unos confusos gemidos de protesta". Gime, en cambio, el editorialista, por el derrocamiento de "el poder legalmente constituido", y por la represión de las protestas “al precio de centenares de muertos y heridos, de millares de detenidos e, incluso, de las restricciones de las libertades y la prohibición de partidos”. Ni una palabra sobre el hecho real y concreto de que ese “poder legalmente constituido” estaba en vías de ahogar a la sociedad bajo el imperio de la charia teocrática y de que, en el ínterin, hacía la vista gorda mientras sus secuaces asesinaban a infieles coptos, católicos y evangélicos e incendiaban sus templos.

Explica el padre Raafic Greish, portavoz de la Iglesia católica en Egipto (LV, 22/8):

Hubo 58 ataques a iglesias. Algunas destruidas, otras quemadas parcialmente (…) Mohamed Mursi y otros líderes han pronunciado discursos incendiarios que no hacían más que señalarnos ante la gente. En las mezquitas, sobre todo, se nos ha atacado a los cristianos, al Papa. Cuando hemos sido acosados o agredidos, las autoridades han mirado a otro lado. Pero no hemos sido los únicos. Este Gobierno, y es lo que en Europa desconocen, actuó igual con los jueces, los presidentes de las empresas e incluso ha marginado a los islamistas moderados.
Rosario de patrañas

Estos progres soberbios están o se refugian en Babia para no practicar la autocrítica y no arriesgarse a confesar que muchos de sus dogmas estereotipados resultaron ser burdas falacias. Son los mismos que jalearon la Alianza de Civilizaciones que el chisgarabís Zapatero concertó nada menos que con el primer ministro Recip Erdogan, atrabiliario adalid de la reislamización de Turquía y hoy desmadrado apologista del derrocado Morsi y sus Hermanos Musulmanes. Mucho antes se conjuraron contra el despótico pero modernizador Sha de Persia para sustituirlo por el oscurantismo medieval del ayatolá Jomeini y sus corifeos. Y, siempre desde Babia, donde han montado su atalaya, fabricaron el mito de las "primaveras árabes". El último enigma con el que han tropezado, y que no saben cómo abordar, es Siria, donde otro dictador sádico libra una batalla a muerte contra milicias caóticas en las que no faltan ni los terroristas de Al Qaeda ni los caníbales. Pero aun desconcertados, exigen la adopción de medidas. ¿Qué medidas? ¿Contra qué bando? ¿A favor de qué bando? ¿Con qué perspectivas para el futuro? Sumidos en la inopia, sólo atinan a desgranar un rosario de patrañas.

Sirva de recordatorio el hecho de que cuando las potencias occidentales cometieron el error de actuar como si fuera posible llevar la civilización a los bárbaros de Afganistán e Irak, salieron a la palestra los Noam Chomsky y los Baltasar Garzón con la promesa de acusar de crímenes de guerra a George Bush padre e hijo, a Tony Blair, a José María Aznar y, ahora también, a Barack Obama. Escarmentados por este error y por fracasos como los de Libia, Somalia y otros enclaves tribales, que nos disuaden de intervenir, sólo cabe esperar que chiíes y sunníes diriman sus diferencias sectarias como ellos saben hacerlo, a sangre y fuego; que el ejército de Egipto y, ¿por qué no?, el de Turquía, frenen la ofensiva islamista; y que Arabia Saudí, por un lado, y Qatar, por otro, atentos a sus intereses económicos, se replieguen a sus áreas de influencia (que en el caso de Qatar incluyen al Barça) y no exacerben los instintos primitivos de sus prosélitos.
Homenaje

El 15 de septiembre se cumplirán siete años de la muerte de Oriana Fallaci. Quien relea el texto profético de La rabia y el orgullo (La Esfera de los Libros, 2002) entenderá por qué lo recomiendo como antídoto contra las corrientes que, por perversidad o por estolidez, propician el desarme intelectual y material de nuestra sociedad. Le rindo homenaje reproduciendo este pasaje magistral del libro citado:

Acostumbrados como estáis al doble juego, cegados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que nos han declarado una guerra de religión. Promovida y fomentada por una facción de aquella religión, puede ser (¿puede ser?), pero de religión. Una guerra que ellos llaman Yihad: Guerra Santa. Una guerra que puede ser (¿puede ser?) que no aspire a conquistar nuestro territorio, pero mira a la conquista de nuestras almas. A la desaparición de nuestra libertad, de nuestra sociedad, de nuestra civilización. Es decir, al aniquilamiento de nuestra manera de vivir o de morir, de nuestra manera de rezar o no rezar, de pensar o no pensar. De nuestra manera de comer y beber, de vestirnos, divertirnos, informarnos… No entendéis o no queréis entender que si no nos oponemos, si no nos defendemos, si no combatimos, la Yihad vencerá. Vencerá y destruirá el mundo que bien o mal hemos logrado construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente. Menos santurrón y tal vez no santurrón del todo. Destruirá en suma nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores, nuestros principios, nuestros placeres… Sí señores: nuestros placeres también. ¿No comprendéis que los Osama bin Laden se creen verdaderamente autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos porque bebéis vino o cerveza, porque no lleváis la barba larga o el chador o el burka, porque vais al teatro y al cine, porque escucháis a Mozart y canturreáis una cancioncilla, porque bailáis en las discotecas o en vuestras casas, porque miráis la televisión, porque lleváis minifalda o pantalones cortos, porque en el mar o en la piscina estáis desnudos o casi desnudos, porque jodéis cuando y donde y con quien os da la gana? ¿No os importa ni siquiera eso, tontos? Yo soy atea, gracias a Dios. Racionalmente, por lo tanto irremediablemente atea. Y no tengo ninguna intención de ver mi racionalismo, mi ateísmo, ofendido y perseguido y castigado por los nuevos Inquisidores de la Tierra. Por los bárbaros que usan el cerebro sólo para memorizar el Corán. Por los obtusos que rezan cinco veces al día, que cinco veces al día están arrodillados y con el trasero expuesto…

Los progres, que creen saberlo todo y pretenden convertirse en los guías de la sociedad, ignoran que Babia, donde viven ensimismados, no está blindada contra los guerreros de la Yihad. Y si un día los ven llegar empuñando la cimitarra, la cápsula de gas sarín o el artefacto nuclear, lamentarán haber despreciado las advertencias de Fallaci y sus epígonos. Ojalá no sea demasiado tarde.


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Rubalcaba tenía razón: España se les ha ido de las manos
J. de Mendizábal www.vozpopuli.com 24 Agosto 2013

Hace ya unos meses, el Sr. Rubalcaba dijo en TVE, no en el Parlamento -aquélla cosa que iba a ser el centro de la vida política en España- que al Sr. Rajoy, el país, o sea, España, "se le estaba yendo de las manos". Por la evidente fractura "social", la fractura "territorial" y la fractura "política e institucional".

Aparte de ser una frase más, un buen titular, hay que reconocer que Alfredo, Rbcba, Rubalcaba o como se llame, dependiendo de la última ocurrencia de la factoría Sra. Rushmore o similar, tenía razón. El país se le ha ido de las manos al Sr. Rajoy. Posiblemente la prima no, pero el país, sí. O, al menos, esa es la sensación. La inhabilitada para ser txupinera, ejerciendo públicamente de txupinera en las fiestas de Bilbao y ataviada como tal; las constantes negativas a cumplir la ley o las sentencias de los Tribunales por parte de la Generalitat Catalana son el pan nuestro de cada día y, efectivamente, no pasa nada: la Constitución allí es papel mojado; varias comunidades no cumplen con sus objetivos de déficit pero se les premia con el déficit asimétrico en detrimento de las pocas que lo cumplen; etarras convictos con permisos carcelarios inauditos paseando a sus niños o terminales pasando sus últimos días tomando potes con la cuadrilla: ¡un año ya tomando potes!; el parlamento gallego (PP) aprobando la Ley de Galleguidad, un auténtico despropósito del que pueden reírse a conciencia leyendo su preámbulo y articulado; la nueva Ley de Memoria Democrática que va a aprobarse en Andalucía, auténtico experimento socialcomunista bolivariano dentro del Estado Español; los impuestos autonómicos y locales a empresas y particulares destruyendo cualquier posibilidad de recuperación a medio plazo... ¡tantos y tantos ejemplos cabrían! Por no hablar del deterioro de las instituciones, destrozadas por la connivencia y la corrupción generalizada. Sí, generalizada. No son casos aislados, casi es al revés.

Pues bien, ante tamaño desorden, ante tamaña crisis de todo, hay que concluir que Rubal tenía razón. España se les ha ido de las manos. Lo que no dijo es que, en muy buena parte, la culpa es directamente suya. Dejando al margen la herencia que dejaron, que ya es dejar al margen, su actuación como segundo partido de España es lamentable, por no decir repugnante. El PSE de Eguiguren (pactaría con Bildu mañana mismo una alternativa de izquierda), el PSC de Pere Navarro (federalisme asimétrico y tal) y el PSA de Susana Díaz (el ya citado socialcomunismo bolivariano) son letales para el futuro de España en su conjunto. Por su insignificancia en todos los órdenes, no hablaremos de Tomás Gómez&co. Ni tampoco de su sindicato de clase, UGT, al que están todos los dirigentes socialistas afiliados, hasta el cuello de corrupción. ¿Y qué opina Rubalcaba de todo este entramado demencial que tiene -teóricamente- a sus órdenes? ¿No se le ha ido de las manos su partido? ¿No se le ha ido España, también a él, de las manos?

Puede pasearse con su Skoda rojo y poner el ticket de la ORA en las campañas, puede mover las manos como un guiñol, puede tartamudear como le han enseñado en las clases de oratoria para remarcar las frases más brillantes de su departamento de marketing electoral, puede hacerse fotos con la bandera de Francia (el inolvidable ¡hemos ganado! poco tiempo después de haber sido arrasado en las urnas), puede hacer ya lo que quiera. Es un cadáver político. Excepto Valenciano, no le creen ni los suyos. Dado lo cual, lo mínimo que cabría exigirle es que pensase un poco en España y, al margen de tratar de destruir al enemigo natural, no echase su partido en brazos de los comunistas e independentistas. Es el único legado medianamente digno que le cabría dejar. Pero no lo hará, me temo, caerá en manos del Largo Caballero de turno. Al tiempo.

Un "tiempo nuevo" y una vieja estrategia
EDITORIAL Libertad Digital 24 Agosto 2013

Mientras algunos tratan de convencernos de que el País Vasco ha entrado en un "tiempo nuevo" la realidad se empeña, tozuda, en demostrar que el aire que se respira en sus calles lejos de ser nuevo va cargado de un familiar olor a podredumbre.

Es cierto que, afortunadamente y gracias sobre todo a los años de feroz lucha de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, ETA ya no mata; pero la ausencia de crímenes de una repugnante banda asesina no es condición suficiente para considerar una sociedad sana y una democracia como real.

Y el espectáculo que durante las fiestas veraniegas nos están ofreciendo pueblos y ciudades del País Vasco y Navarra es el reflejo perfecto de esa realidad: de una sociedad enferma en la que la democracia es tan imperfecta y está tan trufada de coacción y falta de respeto por las normas básicas, que difícilmente puede dársele ese nombre.

La serie de representaciones miserables empezó en los Sanfermines pamplonicas, ha pasado por muchos pueblos y ha tenido un capítulo especialmente hiriente en todo lo relacionado con la chupinera de Bilbao. El bildutarra alcalde de San Sebastián ha querido también su cuota de protagonismo impidiendo que se retire la impresentable cartelería proetarra que abarrota determinadas zonas de su ciudad.

Cada uno de estos escándalos puede ser más o menos grotesco y desde luego ofensivo, pero lo importante no es contemplarlos aisladamente, sino analizarlos en conjunto. Difícil es entonces no percatarse de que son todos parte de una campaña que, capitaneada por los sectores que siempre han estado al lado de los asesinos y con la complacencia –si no la colaboración activa- del PNV, busca acogotar a todos aquellos que no compartan un programa nacionalista de máximos.

La humillación de las víctimas y su ocultamiento como simples "daños colaterales" del famoso –y falso- "conflicto" son una parte imprescindible del programa, pero más importante todavía es transmitir la sensación de que la calle vuelve a ser un campo de juego en el que los más violentos y los más radicales marcan las normas.

El mal llamado "entorno de ETA", que todos sabemos que es muy muy difícil de distinguir de la propia banda por decirlo de forma suave, se está preocupando, en suma, de que todo el mundo en el País Vasco sepa que, bien sea por las pistolas y las bombas, bien por otras formas menos criminales pero no mucho más sutiles, ellos escriben las reglas y están dispuestos a presionar al que no las siga hasta que no le quede otro remedio que abandonar.

El proyecto totalitario sigue su curso y sólo hemos atendido a un cambio de táctica, no de estrategia. Lo peor es que, mientras unos se empeñan en no mirar y otros en no ver, cada día están más cerca de coronarlo con el éxito.

El gran 'sorpasso': Madrid supera a Cataluña como motor económico de la España de las autonomías

Madrid recaudó 79.146 millones de euros en 2012 frente a los 33.230 millones de Cataluña y se convierte en la principal fuente de ingresos del Estado. Si atendemos a las exportaciones, Cataluña lidera, pero se ralentiza y Madrid crece más. En el turismo, Cataluña arrasa mientras Madrid se hunde. Por número de empleados públicos, Madrid se lleva como capital la palma. Ahora bien, Cataluña es la que menos reduce el gasto público y recibe más inversiones de Fomento.
Antonio Maqueda www.vozpopuli.com 24 Agosto 2013

La rivalidad de antaño tan sólo ha precisado de un agosto relativamente tranquilo en el frente periodístico para resucitar una vieja discusión, altamente cargada de emociones: ¿qué Comunidad Autónoma aporta más?, ¿qué región ostenta el título de motor económico de España?

En las últimas fechas, en plena canícula, Madrid ha aprovechado la inopia de los medios para exhibir sus registros y acreditar el ‘sorpasso’ autonómico: la Comunidad ya crece en el segundo trimestre, su PIB ha superado al catalán y presenta unas cifras de desempleo cuatro puntos inferiores a las de Cataluña. Pese a que el sistema de financiación y los objetivos de déficit asimétricos impuestos por Hacienda la castigan más que a ninguna, Madrid luce unas cuentas más saneadas, algo que precisamente premian los mercados acogiendo sus emisiones a unos precios razonables.

Pero la cosa no se quedó ahí. El consejero de Economía y Hacienda, Enrique Ossorio, descubrió unos datos del Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) facilitados por Axesor: durante los últimos tres años, un millar de empresas habrían trasladado su sede social a Madrid procedentes de Cataluña.

“Estas cifras demuestran que una política económica liberal, basada en la austeridad y reducción del gasto, la estabilidad presupuestaria, las rebajas ordenadas y selectivas de impuestos y la eliminación de trabas libera rentas para la economía productiva, genera un marco de confianza y credibilidad y dinamiza la actividad económica y el empleo”, declaró unos días antes el viceconsejero de Hacienda de Madrid, José María Rotellar, en una suerte de dardo envenenado para otras autonomías.

Otra vez la pugna
La polémica está servida. En medio de la recurrente controversia catalana, Madrid se autoproclama pulmón económico gracias a sus políticas más liberales. Y un hecho bastante significativo avala su versión. Si se atiende a los datos de recaudación recogidos por la Agencia Tributaria, aunque muy beneficiada por el efecto sede, la Comunidad madrileña ha aportado en 2012 a las arcas del Estado casi la mitad del total de los ingresos, exactamente unos 79.146 millones de euros frente a los 33.230 millones contribuidos por Cataluña.

Para esos 79.000 millones de recaudación, la Comunidad de Madrid dispuso en 2012 de recursos por 24.272 millones y gastó unos 26.269 millones, según los datos de la Intervención General del Estado. A su vez, para los 33.230 millones que se ingresaron de impuestos en Cataluña, la Generalitat contó con 27.888 millones y gastó 31.761 millones, cuando sólo el conjunto de todos los Ministerios tuvo como presupuesto para 2013 unos 36.000 millones en total.

A la luz de estas cifras, se pueden extraer tres conclusiones: una, Madrid es quien claramente tira de los ingresos de las Administraciones Públicas españolas. Dos, la Generalitat ya casi gasta lo mismo que todos los Ministerios juntos. Y tres, viene a colación una pregunta, ¿de verdad es posible que con estos números haya un déficit fiscal en perjuicio de Cataluña por valor de 8.000 millones tal y como reclama el Govern de CiU?

¿Quién es más austero?
Mientras que Madrid ha ajustado más sus finanzas, un informe del Ministerio de Hacienda sobre los planes económico-financieros de 2012 certifica que Cataluña sólo ha cumplido con un 61 por ciento de las medidas comprometidas de reducción del gasto. Es más, el think tank Fedea constata que, una vez se descuentan las facturas sin abonar, Cataluña fue la autonomía que menos gasto corriente recortó el año pasado, sólo un 1 por ciento. Y los datos de cierre de empresas públicas a cierre de 2012 confirman esta realidad: la Generalitat únicamente cerró el 6 por ciento y mantiene abiertos 435 organismos.

Según el informe de BBVA Research sobre la situación de la economía catalana en el primer semestre de 2013, el PIB de Cataluña no ha retrocedido tanto como se esperaba porque se ha emprendido un esfuerzo fiscal inferior al previsto. Ahora bien, subraya que tendrá llevarse a cabo de todas formas y que eso afectará en el futuro a los guarismos de crecimiento. De hecho, en su mismo documento sobre Madrid, el servicio de estudios de la entidad considera que la región ha avanzado en la consolidación fiscal y ello garantizará unos mejores rendimientos en el futuro.

En los cinco primeros meses del año, Cataluña acumula un déficit de 1,253 millones, el 0,63 por ciento del PIB, y ha recibido transferencias del Estado por valor de 1.501 millones. En cambio, Madrid sólo ha obtenido del Estado 442 millones y arroja un déficit de 966 millones hasta mayo, el 0,51 por ciento del PIB. Es decir, la Generalitat cumple debido a que el Estado le ha inyectado el triple de fondos que a Madrid.

¿Y quién exporta más?
Con todo, Cataluña retiene de largo el título de principal exportador al vender bienes al exterior entre enero y junio de este año por valor de 29.234 millones. Este dato, sin embargo, se ve empañado por el hecho de que es la que más importa, en concreto 33.069 millones. Madrid exporta menos, en total unos 16.028 millones, e importa unos 23.599 millones. Y al tiempo que las ventas catalanas al extranjero se han ralentizado y sólo aumentan un exiguo 0,3 por ciento en la primera mitad del año, las exportaciones madrileñas repuntan un 27,6 por ciento durante los seis primeros meses de 2013.

Si bien ambas destacan en la producción de bienes de equipo y productos químicos, Cataluña cuenta además con una importante industria automovilística que supone el 15 por ciento de sus ventas.

Respecto al turismo, Cataluña se ha erigido en julio en el primer destino turístico nacional, acaparando el 27 por ciento de las llegadas gracias a un incremento del 3,1 por ciento. En este capítulo, Madrid se hunde, pierde un 10,7 por ciento de visitas y encadena tres meses de caídas.

El efecto capital y el empleo público
Los líderes catalanes también pueden alegar con razón que el efecto capital del Estado desempeña un papel importante, lo cual se refleja en el número de asalariados del sector público. De acuerdo con las estadísticas de la última EPA, en la Comunidad de Madrid, al albergar las sedes de todos los Ministerios, trabajan 436.900 empleados públicos, una cifra superior a los 374.400 contabilizados en Cataluña. Si bien es cierto que en Madrid se ha producido el mayor descenso de empleados públicos, alrededor de unos 80.000 efectivos menos frente a los cerca de 40.000 puestos eliminados en la Comunidad catalana.

Otra cosa distinta es el epígrafe de la inversión. Según los datos oficiales proporcionados por el Ministerio de Economía y Competitividad, prácticamente el 64 por ciento de la inversión extranjera en España se destina a Madrid, mientras que Cataluña atrae casi el 19 por ciento.Justo al contrario de lo que sucede con la inversión pública, pese a lo que proteste la Generalitat.

Empujado por el discurso nacionalista, el Ministerio de Fomento desempolvó a principios de año los datos de inversión ejecutada y por lo tanto ya realizada del periodo comprendido entre los años 2000 y 2012. ¿Y cuál fue la sorpresa? Hete aquí que la inversión de Fomento en Cataluña ha sido un 40 por ciento superior a la desembolsada en Madrid. No en vano, el municipio madrileño carga con 8.000 millones de deuda originados por el coste de la M-30, y de algo tiene que haber servido a CiU el erigirse durante años en el apoyo imprescindible para la estabilidad de los Gobiernos de la Moncloa.

Por último y quizás el asunto más peliagudo: los impuestos. La presión fiscal en Cataluña es mayor, tras haber subido prácticamente todos los tributos que dependen de la Generalitat y haber creado otros. Figura por figura, de acuerdo con un estudio reciente del Consejo General de los Colegios de Economistas de España, Cataluña es una de las comunidades que presenta los tipos más altos. Por el contrario, Madrid es una de las que reúne los tipos más bajos. Así, por ejemplo, el tipo máximo del IRPF se sitúa en Madrid en el 51,9 por ciento y en Cataluña en el 56 por ciento. No es de extrañar que los responsables de las finanzas de la Comunidad de Madrid identifiquen precisamente ahí las raíces del ‘sorpasso’.

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