AGLI Recortes de Prensa   Domingo  8  Septiembre 2013

El rotundo fracaso del sueño olímpico de Madrid 2020 demuestra que España es un país insignificante, aislado y sin amigos
Francisco Rubiales Periodista Digital 8 Septiembre 2013

El rotundo fracaso del sueño olímpico español coloca a la sociedad española frente a una realidad que siempre le ha sido ocultada por el poder: España es un país quebrado, sin amigos en el mundo, sin peso internacional, lleno de desempleados, marcado profundamente por la corrupción, con tendencias separatistas internas, con sus políticos desprestigiados y rechazados por su pueblo, sin democracia, minado por los privilegios de los poderosos, el despilfarro, el endeudamiento y otras lacras que permiten que sea tomado muchas veces como ejemplo de mal gobierno, decadencia y derrota.

Los políticos y los periodistas, dos profesiones que, según las encuestas, son especialmente criticadas y rechazadas por los ciudadanos, son los principales culpables de haber engañado a los españoles con un sueño olímpico imposible y artificialmente presentado con posibilidades de éxito. Los ciudadanos deberían reclamar responsabilidades a aquellos que les ocultan la auténtica naturaleza de nuestra nación, cuya derrota frente a Tokio y Estambul parece lógica si se tienen en cuenta las verdades de la España actual que se ocultan al ciudadano: un país que lidera casi todo lo triste y lamentable del mundo, desde el tráfico y consumo de drogas hasta la trata de blancas, el blanqueo de dinero y el fracaso escolar, sin olvidar otras lacras tan terribles como el desempleo masivo, la corrupción institucional, el avance de la pobreza, el desprestigio de su clase dirigente, la emigración masiva de sus jóvenes, en busca de empleo, la falta de democracia auténtica y un escasisimo peso y prestigio en la comunidad mundial, que le cierra las puertas de los grandes foros y oportunidades.

La tibieza española frente al dopaje no es la principal causa de la derrota, como algunos sugieren, ni la presentación de la candidatura fue mala. Lo que falló es la realidad de una España que, en manos de esos políticos sin altura que se autoproclaman "demócratas", no para de degradarse y de avanzar hacia su derrota. Pensar que un país como España, atribulado por todos sus dramas, a los que hay que agregar el nada despreciable del proceso separatista de vascos y catalanes, pueda ganar un concurso internacional de élite cuyo premio final es nada menos que la organización de unas Olimpiadas, es un terrible engaño y una ingenuidad enferma. A los españoles se les ha engañado diciéndoles que el triunfo olímpico estaba al alcance de la mano, cuando en realidad, con un país quebrado y minado por el desempleo y la corrupción, era casi imposible. La derrota frente a la candidatura de Turkia, un país acosado por sus conflictos internos, demuestra el lugar que España ocupa en el mundo.

Fracasos como el olímpico, unido a la soledad en el caso de Gibraltar, demuestran que España no solo debe regenerar su degradada democracia y su dañada economía, sino que debe replantearse sus alianzas y dotarse de un liderazgo decente y justo que, aceptado por el pueblo y apoyado por los ciudadanos, sin abusos, suciedades y divisiones partidistas, sea capaz de conducir al país hacia el resurgimiento y el respeto internacional.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que España tenía peso y era respetada por las grandes potencias por su poder diplomático. España mantenía entonces unas "privilegiadas" relaciones con Latinoamérica y el mundo árabe y era respetada y hasta temida en algunos foros de influencia, pero aquellos activos han sido dilapidados por los gobiernos del PSOE y del PP, que han querido comportarse como nuevos ricos y que han despreciado con frivolidad todo lo que procedía del pasado, incluso aquello que era positivo.

Voto en Blanco

Por qué ha perdido Madrid y ganado España
Carlos Sánchez El Confidencial 8 Septiembre 2013

Paul Volcker, el proverbial expresidente de la Reserva Federal, publicó en 2005 -antes de que estallara la crisis financiera- un artículo en The Washington Post titulado: "La economía, sobre hielo delgado". Volcker advertía de que debajo de la superficie tranquila del lago sobre la que se deslizaban los patinadores se escondían, en realidad, tendencias preocupantes: desequilibrios enormes y riesgos derivados de una política monetaria tan expansiva que había creado una gran burbuja de crédito. En particular, por la falta de ahorro de EEUU, que cada año estaba en la obligación de pedir prestado al mundo decenas de miles de millones de dólares para mantener elevado su nivel de vida (un 50% de renta mayor que España).

Alan Greenspan era, por aquel tiempo, lo más parecido al mesías monetario, y pocos repararon en las heterodoxas ideas (en realidad eran pura ortodoxia) del economista que dirigió la Reserva Federal entre 1979 y 1987, y que con más de 80 años vio lo que otros apenas intuían.

Volcker ganó la partida de la credibilidad frente a la marea de analistas y crédulos que se derretían cada vez que Greenspan decía a los mercados lo que querían oír (como ahora han hecho las autoridades y los medios de comunicación españoles a propósito de los Juegos Olímpicos). Y ganó la batalla de la credibilidad no sólo por sus profundos conocimientos del sistema económico norteamericano, sino, sobre todo, porque estaba ya fuera de la Reserva Federal, lo que le permitía analizar los fenómenos económicos con mayor objetividad y rigor económico.

Es decir, justo al revés de lo que suele suceder a los políticos y altos funcionarios del Gobierno de turno, cuya mirada está contaminada por las urgencias electorales. Sólo eso explica, mejor que ninguna otra cosa, el empeño de Madrid por organizar (por cuarta vez) unos Juegos Olímpicos.

Suele suceder que la mirada de los políticos y altos funcionarios del Gobierno de turno está contaminada por las urgencias electorales. Sólo eso explica, mejor que ninguna otra cosa, el empeño de Madrid por organizar (por cuarta vez) unos Juegos OlímpicosSe ha tratado de un empecinamiento político -sólo político- que desafiaba algunos de los más elementales principios de la economía, como es la rentabilidad de las inversiones, tanto públicas como y privadas. Y el hecho de que no se hayan concedido los Juegos Olímpicos -con una derrota clamorosa (la tercera consecutiva)-, no impide hacer un análisis crítico de su utilidad. Si Madrid hubiera ganado, también habría que haberlo hecho igualmente. Los argumentos no cambian en función de quién sea el ganador.

Organizar los Juegos en la España actual y con lamentable arquitectura institucional del país, hubiese sido una mala idea económica. Aunque, evidentemente, a corto plazo hubiera inyectado toneladas de optimismo. Sin duda merecidas por la ciudadanía.

Cohesión territorial
Básicamente, por una razón. Uno de los problemas específicos de España -al margen de algunos desequilibrios macroeconómicos que todavía subsisten- tiene que ver con la cohesión territorial. Junto a regiones competitivas y de alto nivel de renta en relación con Europa (Madrid, Cataluña o País Vasco) permanecen territorios con buenas infraestructuras, pero inviables por ausencia de actividad económica. Lo cual es todavía más preocupante en un Estado ampliamente descentralizado en el que cada autonomía se ha convertido en un 'miniestado', pero sin la masa crítica suficiente para asumir el gasto sanitario o en educación (las dos terceras parte del presupuesto).

Éste es el caso de la España interior o de Extremadura (más de la mitad de territorio), cuyo futuro es algo más que oscuro. Fundamentalmente, como consecuencia del polo de atracción que suponen las dos grandes urbes del país (Madrid y Barcelona), que no solamente consumen la mayor parte de la inversión pública, sino que arrebatan la inmensa mayoría de la inversión extranjera.

Hay un dato que a menudo pasa inadvertido, pero nada menos que el 84% de la inversión extranjera directa (la que realmente importa) llega a Madrid y Cataluña. O dicho en otros términos, tan sólo el 16% de los 13.000 millones de euros que llegaron a España del extranjero el año pasado para invertir en el sistema productivo (no se trata de inversión en cartera) se lo tuvieron que repartir las quince comunidades autónomas restantes, algo que explica las crecientes diferencias interregionales en términos de capital humano y físico. Sólo con ver el ránking de las mejores universidades del país, se observa dónde se corta el bacalao del conocimiento en España (salvo algunas excepciones).

Lo curioso del caso es que ambas comunidades representan el 36,8% del PIB de España, lo que significa una evidente sobrerrepresentación en cuanto a captación de inversión extranjera. Lo peor, sin embargo, es que la distancia tenderá a ensancharse en los próximos años.

La organización de unos Juegos Olímpicos, a priori, no es ni buena ni mala (al margen del aspecto puramente deportivo). Su virtud dependerá de tres factores: la oportunidad histórica, la gestión económica de los recursos públicos disponibles, y, por último, su contribución a la cohesión territorial.

El país necesitaba -necesita- un golpe de optimismo tras un quinquenio en crisis que se ha llevado por delante casi cuatro millones de puestos de trabajoParece evidente que España cumplía la primera de las tres condiciones. El país necesitaba -necesita- un golpe de optimismo tras un quinquenio en crisis que se ha llevado por delante casi cuatro millones de puestos de trabajo. Pero no es el caso del resto de condiciones. Hay fundadas razones para sospechar (ahí está el fortísimo endeudamiento generado en los últimos años) que si España no cambia su sistema de representación institucional (la baja calidad de nuestra democracia), el resultado económico hubiera sido un fiasco.

Unos Juegos Olímpicos organizados por políticos mediocres conducen inevitablemente al fracaso económico, y no hay razones para pensar que las cosas iban a ser distintas. Al menos hasta que no se solucione el marco institucional en el que se desenvuelve la política madrileña y española. Sólo hay que ver el dossier que presentó Madrid 2020 al COI para observar quién se beneficiaría de las infraestructuras. No un territorio degradado social y económicamente, como sucedió en Barcelona que abrió la ciudad al mar, sino algunos de los nuevos planeamientos urbanísticos vinculados a los reyes del ladrillo.

El mito del efecto frontera
El tercer factor que puede aconsejar las organización de unos Juegos Olímpicos es el equilibrio territorial, y el hecho de que se fueran a celebrar en Madrid (la comunidad con mejores infraestructuras del país) sólo hubiera ayudado a desequilibrar un poco más la balanza a favor de la capital, ya suficientemente dotada de infraestructuras. El llamado ‘efecto frontera’, en contra de lo que suele decirse, tiene un impacto muy limitado sobre los territorios contiguos, como se demuestra en las dos castillas.

Esta política económica espasmódica es consecuencia, sin lugar a dudas, del cortoplacismo con el que se hacen las cosas. Y Madrid 2020 no es más que su reflejoHay otra razón que hubiera desaconsejado la organización de los Juegos Olímpicos. La economía de un país no puede funcionar a golpe de la feliz idea del político de turno. Ahora, una Expo (Sevilla y Zaragoza); ahora, unos Juegos Olímpicos (Barcelona y Madrid); ahora, un aeropuerto (medio centenar en todo el país); ahora, un parque temático (Terra Mítica); ahora, unos casinos (Eurovegas) o ahora, unos trenes de alta velocidad (la segunda potencia mundial) que han endeudado al país hasta niveles insoportables, y que han obligado a subir los impuestos para poder financiar gasto corriente, no nuevas inversiones que multipliquen la actividad económica.

Esta política económica espasmódica (con escasos proyectos a largo plazo capaces de identificar los nuevos yacimientos de empleo y fijar las vías por las que debe circular un nuevo modelo productivo) es consecuencia, sin lugar a dudas, del cortoplacismo con el que se hacen las cosas. Y Madrid 2020 no es más que el reflejo de esa forma de hacer política. Sin duda, respaldada por una opinión pública demasiado complaciente. A la que de vez en cuando se le embarca en proyectos suicidas de la mano de medios de comunicación dóciles con el poder que en la mayoría de los casos se han ganado a pulso su crisis. Y el hecho de que se eligiera a una empresa de márketing (no a un gabinete de análisis demoscópico creíble) para que dijera que el 91% de los ciudadanos estaba encantado con los Juegos, no es más que la prueba del nueve de la chapuza.

Un país no puede crecer a golpe de ocurrencia o evento deportivo, y sí lo hace está condenado al fracaso. Probablemente, la mejor lección que deben aprender las autoridades de lo sucedido en Buenos Aires es que una tasa de paro del 26% dice muy bien lo que somos. O incluso, los 7.455 millones de euros que debe el ayuntamiento de Madrid. Ésta es la realidad.

Se le acabó el circo
Editorial www.gaceta.es 8 Septiembre 2013

No habían dado las nueve de la noche cuando el rostro de Mariano Rajoy perfilaba su más rígido gesto. España acababa de recibir un soberano revolcón político porque de eso es de lo que se trataba. La elección de una sede olímpica es siempre una cuestión política.

La imperiosa necesidad de Mariano Rajoy de cambiar de conversación amparándose en el siempre agradecido pan y circo ha propiciado un estruendoso ridículo, aún más si cabe por la frívola algarabía de optimismo que ha precedido a este sonoro fiasco. El presidente del Gobierno español ya solo tiene el “pan”, aunque el pan con Bárcenas puede acabar atragantándosele. Eso sí, ya le han birlado el circo.

Él sabe muy bien que la alcaldía de Madrid puede ahora pasar a manos de los sociocomunistas, y con ella sus esperanzas de una remontada política del Partido Popular. Gran trabajo de Ana Botella.

Rajoy, sin los Juegos, se suma a la guerra
Pablo Sebastián www.republica.com 8 Septiembre 2013

España se ha quedado sin la Olimpiada de Madrid 2020, tras ser eliminada en la primera ronda de votaciones del COI y después de un desempate con Estambul, que anunciaba la primacía de Tokio, la ciudad vencedora en la votación final. El pésimo resultado para España ha caído como un jarro de agua helada sobre los españoles, que no salimos del tobogán de desgracias que embargan al país. Y ello repercutirá en el ánimo ciudadano y en la dañada imagen de esta nación, víctima de un paro gigantesco, una economía dañada, con continuos sacrificios y altos impuestos y todo marcado por el deterioro constitucional y la corrupción. Y ahora, lo que faltaba, el fracaso olímpico que nos llega a las pocas horas de saber que Rajoy ha decidido apoyar el ataque anunciado por Obama en Siria para castigar al régimen de Bachar El Asad, tras conocerse el uso de gas sarín en un bombardeo llevado a cabo en la guerra civil de ese país.

Rajoy se pasa con gran facilidad de los Juegos Olímpicos, a los juegos de la guerra, pendientes ahora de la votación, el lunes, del Congreso de los Estados Unidos y sin que el presidente español se haya dignado a someter su posición, que nos compromete a todos, al Parlamento español, jugando al escapismo con esos juegos de palabras que ponen en duda la credibilidad y la transparencia de que la presumen y que ya ha sido aplastada en los ordenadores de Bárcenas o en sus huidas de los medios –como en San Petesburgo a propósito de Siria- y del Congreso de los Diputados.

Pero regresemos a Buenos Aires, capital de nuestra nueva y gran decepción nacional, entre otras cosas porque en últimas semanas se había levantado oficialmente en nuestro país una sorprendente oleada de optimismo sobre la victoria de Madrid 2020, con tres argumentos: la fuga radioactiva de Fukushima, que amenazaba a Tokio; las revueltas juveniles y su represión en Turquía donde además se habían dado muchos casos de dopaje; y el hecho de que Madrid tuviera construidas una gran parte de nuestras sedes olímpicas.

Pero la oferta española de Madrid, de la que el ministro y hasta hace poco alcalde Alberto Ruiz Gallardón es responsable, incluía una deficiencia fundamental: se olvidaba la rotación continental que es una inexorable ley del COI. Primero fue Pekín (Asia), luego Londres (Europa) y después Rio de Janeiro (América), y ahora parecía que era el turno oriental y asiático y puede que por ello la victoria cayó sobre Tokio.

¿Acaso no sabían todo esto los políticos y responsables olímpicos de España? Claro que sí pero se empeñaron en forzar la mano y la tradición del COI, pensando mas en las debilidades ajenas que en las ventajas propias y ese error de cálculo nos llevó al fracaso y a la eliminación en la primera ronda. ¿Y qué tal fue la presentación de la candidatura? Pues en un principio fue bastante buena, quizás con un exceso ímpetu de Botella y Rajoy, y mas eficaz y natural por parte del Príncipe Felipe y de Pau Gasol.

Faltaba en todo ello la cuestión continental, liderazgo político y mas innovación. Y sobre todo una imagen de España menos mala y mas prometedora que la que tenemos en la actualidad. Y ¿tendrá este fracaso consecuencias políticas? Rajoy dijo en Buenos Aires que no, pero ya veremos quiénes son los candidatos a la alcaldía y la presidencia autonómica de Madrid en 2015.

Desde luego quien esperaba sacar el mayor partido político de un eventual triunfo de Madrid 2020 ese era Rajoy –que habría tapado la corrupción del PP y jaleado la recuperación de la crisis- pero esa oportunidad la ha perdido Rajoy. De la misma manera que, de haber ganado España, la Familia Real también habría conseguido una importante mejora en su dañada imagen gracias al liderazgo del Príncipe Felipe, aunque su intervención fue sin duda la mejor de la delegación. Nos queda, pues, un mal sabor de boca por este fracaso y una enorme decepción. Pero los españoles superarán el desencanto olímpico y Madrid, tarde o temprano, tendrá también su oportunidad.
www.pablosebastian.com

Tierno Galván y el federalismo
Iván Vélez Cipriano www.lavozlibre.com 8 Septiembre 2013

Arquitecto e Investigador

Con frecuencia, emergiendo desde las filas de la autodenominada izquierda, aflora al debate de nuestra partitocracia la propuesta de transformación de España en un estado federal.
En mayo de 2013, el PSC lanzó un proyecto de resonancias orteguianas y calculada ambigüedad que se resume en esta frase: «el federalismo está especialmente indicado para vertebrar Estados que contienen distintas naciones y por eso resulta adecuado para España». La fórmula figura en un documento elaborado por lo más granado de la socialdemocracia catalana titulado: Por una reforma constitucional federal.

El texto hace oportuno el análisis de un trabajo de Enrique Tierno Galván publicado en 1957 en el Boletín Informativo del Seminario de Derecho Político con el título: «Federalismo y Funcionalismo Europeos», un artículo escrito en plena Guerra Fría, dentro del tiempo silenciado por la amenaza nuclear y, en el plano biográfico, tras fundar en Salamanca la Asociación Funcionalista para la Unidad Europea. Relacionado con Ridruejo y Gil-Robles, el Viejo Profesor se había acercado a grupos donjuanistas y a los que se hicieron visibles en el IV Congreso del Movimiento Europeo reunido en Múnich en 1962, al que Tierno no asistió.

Ello no impidió que en 1964, superados los iniciales recelos que inspiraba, Pablo Martí Zaro lo captara para la causa proyanqui y anticomunista del Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, organización manejada por la CIA, discretamente apostada tras una serie de fundaciones interpuestas. Hecha esta contextualización, vayamos al artículo:
El escrito sitúa a Europa y a los nacionalismos como una suerte de conceptos conjugados. El fortalecimiento de una supondrá el debilitamiento de los otros y viceversa, si bien el desdibujado de los nacionalismos, referidos a las naciones políticas realmente existentes, acarreará unos efectos de incierto alcance ante los que se apunta una posible salida. Veamos:

«… el obscurecimiento y progresiva debilitación de la idea de nacionalismo significa la desaparición de las concepciones políticas del mundo? ¿Si así ocurriese, cuáles serían las concepciones substituyentes? ¿Podría serlo el federalismo clásico, o la idea federal desaparece en cuanto es expresión y resultado de una concepción política del mundo?»

El federalismo aparecerá como solución a los males de la Europa que había visto fracasar el europeísta proyecto nazi. El eclipse de los nacionalismos tendrá otra consecuencia:

«… entre otras razones, por el efecto desintegrador de los estudios sociológicos, las ideologías políticas han perdido su prioridad, hasta el punto de empezar a considerárselas como expresiones accesorias; una organización de la convivencia realizada desde la valoración empírica del bienestar. Significa esto también que los valores superiores no tienden hoy a expresarse en concepciones políticas del mundo, sino que propenden a permanecer en planos distintos a los de la organización de la convivencia y administración de los intereses comunes. En el orden teórico abundan los testimonios del comienzo de la superación de las ideologías políticas.»

Acaso el Viejo Profesor, al referirse a las «ideologías», sugiriendo su final, pensaba en el comunismo o el fenecido nazismo. El Tierno de 1957 se hallaba mucho más alejado del marxismo de lo que pretendió estar al concurrir, y obtener un rotundo fracaso político y económico, a las elecciones de 1977 liderando el Partido Socialista Popular. Frente a las anticuadas «ideologías», opondrá el moderno «funcionalismo»:

«A la actitud y a las ideas acordes con los nuevos puntos de vista, se suelen llamar funcionales, y en términos más abstractos y a la vez más definidos, funcionalismo.»

Pese a su europeísmo, al profesor madrileño le preocupaba la posibilidad de construcción de una nación europea. Ante tal peligro, abogaba por unas instituciones difusas que permitieran la cooperación entre «regiones funcionales»:

«… los viejos esquemas geopolíticos han de transformarse en esquemas construídos desde el punto de vista de regiones funcionales de manera que en lugar de geopolítica es necesario hablar, cuando el caso lo requiera, de región económica, región cultural, cuyas regiones estarían técnicamente integradas según las necesidades.»

La apuesta por este regionalismo sui generis, era la siguiente:  «La palabra nación tiene cada día menos vigencia e incluso menos eco emocional por su inextricable vinculación y enredo con el Estado, de modo que la superación del Estado nacionalista implica la caducidad de la tensión y altura del vocablo «nación».»

Y, añade:  «La palabra «comunidad vital» significa de modo más independiente y preciso que la palabra «nación», la coincidencia racional e irracionalmente diferenciada de los componentes de un grupo humano a través del proceso histórico, aunque en menor escala, ocurre con la palabra «autonomía» que hay que ir substituyendo por la expresión diferenciación y comunidades diferenciadas.»

Llama la atención la expresión «comunidades diferenciadas» tan cercana al rótulo «hecho diferencial», viejo mantra empleado por las organizaciones secesionistas. No obstante, cuatro años antes que Tierno, Manuel Ballesteros Gaibrois había empleado el rótulo «comunidades diferenciadas» en su 'La obra de Isabel La Católica' (Segovia, 1953), con un sentido religioso:

«Fueron, pues, los hebreos un enquiste, desde tiempos muy remotos, y ya se distinguían como comunidades diferenciadas en tiempo de los germanos, de los visigodos, cuya caída fué lograda en parte por intrigas judaicas.»

Tierno lo desplazará al ámbito cultural, en consonancia con los encuentros entre intelectuales que se mantendrán en los años 60. Sirva de ejemplo la reunión entre intelectuales catalanes y castellanos celebrada en 1964 en la casa que Félix Millet tenía en La Ametlla del Vallés. Ausente de este cónclave, Tierno asistirá un año después al celebrado en la casa toledana del arquitecto Chueca Goitia, citas que tuvieron continuidad en congresos públicos de marcado regionalismo.

El proyecto federal auspiciado en un plano paralelo al político por el Congreso para la Libertad de la Cultura, que tenía como objetivo alzar un dique europeo ante la U.R.S.S., con las naciones políticas como elementos configuradores de tal federación, se fue diluyendo. Los componentes ideológicos, empero, se habían consolidado en España, sentando las bases de una configuración política y sociológica en la que las comunidades diferenciadas, Mito de la Cultura mediante, prefiguraban unas comunidades autónomas con anhelos independentistas para las que el federalismo no es sino un paso previo a la secesión y a integración en la idealizada Europa.

Es en pleno franquismo cuando se reorganizan los grupos que sustentan a las actuales plataformas separatistas. Atrás quedaban los rancios y racistas postulados de la frenología, pero también una generación política amortizada por la edad y ciertas hipotecas que habría de sustituirse por una renovada oleada de políticos e ideólogos que contribuyeron a consolidar una esquizoide España capaz de transformarse en un estado autonómico en el que se toleran y financian proyectos secesionistas y federales de simetría variable.

Las fechas del calendario
xavier pericay ABC Cataluña 8 Septiembre 2013

Aunque Josep Pla demostrara, a lo largo de 35 años, que existen calendarios sin fechas, los calendarios existen porque existen las fechas. O sea, el tiempo, y la consiguiente necesidad de ordenarlo y, en definitiva, dominarlo. En Cataluña, y en menor medida en el conjunto de España, llevamos ya más de un año con el tiempo revuelto. Desde que Artur Mas decidiera pisar el acelerador soberanista, con las consecuencias de todos conocidas, resulta harto difícil afrontar la realidad, el día a día, con la confianza necesaria, esto es, con la seguridad que confiere a todo animal racional el sentido de continuidad. No, no es que las semanas, en Cataluña, tengan ahora seis días o los meses cuarenta; es que uno anda siempre con el corazón en un puño, pendiente de qué nos traerá el mañana. Que si una convocatoria de elecciones; que si una declaración o un pacto por el llamado derecho a decidir; que si una cadena humana por la independencia; que si una consulta legal o ilegal. Y, encima, con el sabor a rancio de 1714 amenazando con impregnar todo el espacio público.

La última turbulencia, sin embargo, ha merecido interpretaciones contrapuestas. La ha protagonizado, como suele ser habitual, el presidente de la Generalitat, y ha consistido en admitir públicamente, por primera vez, que si no hay acuerdo con el Gobierno de España no puede haber consulta, por lo que no quedará más remedio que convertir las elecciones autonómicas de 2016 en unas elecciones plebiscitarias. Lo bueno, ya se ve, es que Mas hablase de esa fecha y descartara, pues, un adelanto electoral. Lo malo –si bien ya hizo lo mismo en noviembre de 2012–, que convirtiera unos comicios autonómicos en un plebiscito. En todo caso, la voluntad de agotar la legislatura, aparte de traslucir un cierto acuerdo con el Gobierno central y una voluntad manifiesta de ganar tiempo para tratar de recuperar a la maltrecha federación que preside, supone también una apuesta por el calendario. O sea, por la evidencia de que después de 2014, viene 2015 y, luego, 2016. Y todos ellos con sus meses, sus semanas y sus días.

Entre la decepción y el alivio
EDITORIAL Libertad Digital 8 Septiembre 2013

Los Juegos de la XXXII Olimpiada se celebrarán finalmente en Tokio, al haber sido la capital japonesa la elegida en la votación final del Comité Olímpico Internacional, imponiéndose por 60 votos a 36 a Estambul. La suerte de la candidatura madrileña ha sido la peor posible al ser superada por la ciudad turca en una votación de desempate, quedando sólo Estambul y Tokio para la votación final en la que acabó imponiéndose la capital nipona.

Se trata de un nuevo varapalo para Madrid, el tercero consecutivo tras los fracasos de Singapur en 2005 y Copenhague en 2009, cuando el COI decidió que los Juegos Olímpicos fueran a Londres (2012) y Río de Janeiro (2016) respectivamente. Ayer se consumó una nueva derrota, cuyas dimensiones deberían hacer reflexionar a los responsables del consistorio madrileño sobre la conveniencia de seguir insistiendo en un proyecto que, por tres veces consecutivas, ha sido desechado por las autoridades olímpicas.

De nada vale ahora intentar salvar el expediente atribuyendo este nuevo descalabro al peculiar funcionamiento del Comité Olímpico. De sobra es conocida la corrupción que impera en las estructuras del COI y la facilidad de sus miembros con derecho a voto para decantarse por una u otra candidatura en función de intereses que nada tienen que ver con la solvencia organizativa. Pero esas eran las reglas y como tales se aceptaron cuando se comenzó esta aventura de derroche, iniciada por la megalomanía de Gallardón y aumentada por su sucesora a pesar de las penurias por las que atraviesa el Consistorio capitalino.

Los responsables de este desastre olímpico hay que buscarlos entre los dirigentes de la candidatura madrileña y no en organismos internacionales de dudosa rectitud como el COI. Alguien tendrá que asumir las consecuencias de este tercer fracaso consecutivo que no ha servido más que para aumentar el despilfarro estructural a costa del bolsillo de todos los madrileños y para constatar una vez más que el prestigio de España en la escena internacional, por desgracia, sigue siendo irrisorio.

Lamentamos la decepción causada a buena parte de los españoles en general y de madrileños en particular que, fruto de una campaña triunfalista escasamente justificada como hemos visto, han sido llevados a creer que la decisión del COI iba a ser esta vez favorable a nuestros intereses cuando Madrid no ha sido nunca la favorita indiscutible. En el lado positivo es justo reconocer las brillantes intervenciones del Príncipe Felipe y Pau Gasol, durante la presentación de la candidatura, que contrastaron con los pobres, muy pobres, por no emplear otros calificativos, discursos de los políticos.

La constatación de este fracaso sin paliativos debería llevar a las autoridades madrileñas a ponderar adecuadamente su empecinada aventura olímpica, al objeto de no agravar aún más la situación de las finanzas del ayuntamiento ni someter a sus ciudadanos a otro bochorno como el padecido ayer en Buenos Aires.

Cuando el Islam nos domine
Pedro de Hoyos Periodista Digital 8 Septiembre 2013

Soy pesimista, sé que terminaremos –bueno, nuestros nietos- dominados por la teocracia del Islam o por el esclavismo chino, al tiempo. Occidente tiene demasiadas contradicciones sin resolver y andando los años caerá víctima de sus propias incoherencias irresolutas.

La noticia del diario “El País” (http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/06/actualidad/1378488468_979971.html) indica los graves problemas que pasa Alemania, la sociedad que nos lidera industrial, económica y políticamente, por falta de nacimientos. Y detrás vamos desde hace ya tiempo los demás. España lidera las estadísticas de baja natalidad, no hay sociedad que resista y dentro de muy poco seremos una sociedad de viejos incapaces de salir adelante en cualquier aspecto del que se trate. Si no se renueva la sociedad el futuro es imperiosamente muy negro. Añádase a todo ello el clima de división social, sobre todo generacional, en Occidente, donde la autoridad en general, pero sobre todo la paterna está puesta en cuestión permanentemente. Los hijos, estoy generalizando, han tomado el mando de numerosas familias y muchos padres claudican y ceden a los caprichos y a la inmadurez de sus hijos.

Esto no ocurre en ninguna de las dos culturas opuestas que he citado, chinos y árabes destacan por una férrea disciplina social, familiar e incluso militar. Cada una con sus peculiaridades, claro. La política de un solo hijo en China contrasta con las familias numerosas de los musulmanes; la disciplina y laboriosidad china contrasta con la fama de relajación que se presume de quienes son de cultura árabe.

En Occidente hemos reconocido el derecho de la mujer al trabajo y a una vida profesional independiente para cada miembro de la pareja (ya no podemos hablar de matrimonio, me temo que ésta es otra cara de nuestra inferioridad moral). Nadie en su sano juicio negaría la posibilidad de trabajo a ninguna persona por estar emparejada (espero que el lector encuentre cierta sorna y cachondeo en esta expresión), pero así la familia queda debilitada, aumentamos nuestros ingresos, la productividad y la riqueza social pero los niños quedan en manos de los abuelos, solos en casa o pasando doce horas al día en la guardería. O mejor aún, como además en cuantito sean un pelín mayores van a rebelársenos, a ir de botellón, a enfrentársenos, a exigirnos dinero y libertades que no sabrán administrar, suprimimos los niños y sanseacabó.

En ésas andamos, pillados en plena contradicción que no sabremos nunca resolver los occidentales, debatiéndonos entre ganar más y vivir mejor, eso que llamamos progreso, o conservar formas y maneras que hemos determinado que están anticuadas, que no respetan derechos elementales y que demos olvidar.

Y mientras lo decidimos, los turcos a las puertas de Viena.

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Miedo cerval
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 8 Septiembre 2013

Cuando están en juego nuestros derechos y libertades no caben susurros en la oscuridad.

Se ha sabido que el presidente del Gobierno ha mantenido con Artur Mas a finales de agosto una entrevista no anunciada, en términos diplomáticos un encuentro “discreto”, sin recurrir a eufemismos una reunión ”secreta” y de manera todavía más cruda, una conversación “clandestina”. En este contacto estival, no se sabe qué hablaron los dos mandatarios, el nacional y el subversivo, pero sí de qué hablaron, la tan cacareada y reclamada consulta de autodeterminación. Es decir, se ha puesto en marcha una negociación. La diferencia entre este proceso y el que tuvo lugar recientemente entre Cameron y Salmond, radica en que aquel fue transparente y que tanto en su desarrollo como en su resultado se ha ajustado en todo momento al ordenamiento constitucional del Reino Unido. En nuestro caso, la Constitución española imposibilita este referendo por la sencilla razón de que su mera celebración reduciría nuestra Ley de leyes a papel mojado y pondría en cuestión la soberanía indivisible del pueblo español. La única forma de proporcionar una pátina de legalidad a semejante maniobra de liquidación de España sería que el Gobierno de la Nación la autorizase convocándolo él mismo y delegando poderes en la Generalitat para su realización. Pero el Gobierno central no puede hacer eso porque es el principal responsable de velar por la integridad del territorio español y por la intangibilidad de la soberanía nacional. Por tanto, si cambiaron impresiones sobre algo que es imposible, ¿cuáles fueron los motivos de ese conciliábulo agosteño? Cuando está en juego la supervivencia de la matriz de nuestros derechos y libertades, de nuestra conciencia histórica real y de nuestra capacidad de estar en el mundo como actor identificable, no caben susurros en la oscuridad ni compadreos aromatizados por el humo de los habanos. Lo que se haga, ha de hacerse a la luz, con coraje y claridad, respetando escrupulosamente la legalidad, pero sin ninguna concesión al enemigo por parte del guardián de nuestro principal patrimonio.

Los dos grandes partidos siempre han sentido un miedo cerval ante los separatistas y los han tratado sistemáticamente con una consideración rayana en la rendición. Han gobernado con su apoyo, han configurado el Estado a la medida de sus obsesiones secesionistas y les han dotado de los instrumentos financieros, institucionales, culturales, educativos y políticos necesarios para que su destructivo proyecto adquiriese consistencia y fuerza. A lo que parece, seguimos en la misma senda temblorosa. Ante la ofensiva final que se prepara para terminar con cinco siglos de vida en común, ¿no queda en España nadie capaz de cumplir con su deber?

Galicia La Xunta liquida en tres años 4.200 empleos que creó en el 2008 y 2009

La Administración local recortó 4.500 puestos desde el inicio de la crisis
Serafín Lorenzo santiago / la voz  8 Septiembre 2013

La crisis también se deja sentir entre el personal de las Administraciones públicas. Sus trabajadores no son ajenos a los recortes y las incertidumbres que sacuden a la empresa privada. Los sueldos encadenan mermas sucesivas, las condiciones laborales se endurecen y el empleo peligra para muchos. Las cifras oficiales corroboran que, más allá de los que tienen el puesto blindado por una oposición, las Administraciones están aligerando sus plantillas. En la Xunta, el movimiento es continuo. En los últimos tres años, ha liquidado 4.164 empleos, casi tantos como los 4.332 que había creado en solo dos: durante el 2008 y el 2009.

Con la economía gallega acusando ya los primeros golpes de la crisis, la Administración autonómica mantuvo un ritmo alto de crecimiento de personal entre el último tramo de gestión del bipartito y el arranque del primer mandato de Feijoo. En el 2008, todavía bajo la batuta política del bipartito, la Xunta y sus organismos dependientes aumentaron sus empleados en 2.441, al pasar de 86.858 en enero de ese año a 89.299 cuando finalizó el ejercicio. Las contrataciones prosiguieron durante el 2009, un año marcado por la salida de Emilio Pérez Touriño de Monte Pío y la llegada de Feijoo. Ese año, la Administración autonómica incrementó sus nóminas en 1.891, hasta alcanzar los 91.190 trabajadores en enero del 2010, siempre según los balances recopilados por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas en sus boletines semestrales.

Pero esa dinámica se truncó hace tres años con un cambio drástico en la política de personal. El mayor tijeretazo tuvo lugar en el 2010, cuando la Xunta rebajó el personal a su servicio en 1.971 trabajadores. La criba prosiguió en el año siguiente, con la salida de otros 1.505 empleados; y se suavizó durante el año pasado, incrementando el número de bajas en 688 individuos más.

El resultado de este carrusel de ajustes es que la plantilla de la Administración autonómica gallega se mantiene al cabo de cinco años con un número similar de trabajadores al que tenía cuando se hizo visible el pinchazo de la economía. Comenzó este año, al que corresponde el último informe de Administraciones Públicas, con 87.026 empleados, 168 más de los 86.858 con los que contaba en enero del 2008. Es la diferencia entre los 4.164 que la Xunta ha suprimido desde el 2010 y los 4.332 que había incorporado en los dos ejercicios precedentes.

Amortizaciones
Más complicado resulta ubicar la procedencia de las bajas en un momento en el que la Administración autonómica está amortizando por sistema puestos de personal que se jubila. Buena parte de esas plazas que no se reponen corresponden al ámbito de la docencia. Educación admitió el curso pasado que contaba con 1.276 profesores menos que tres años antes. A ese ajuste hay que sumar al menos los 486 contratos que fueron liquidados en la primera fase del plan de racionalización de la Administración paralela, con la extinción o la fusión de decenas de chiringuitos que contribuyeron a no engordar el capítulo de gastos de personal en el presupuesto autonómico.

Con este balance equilibrado en la Xunta, la caída del empleo público en Galicia se concentra en los ayuntamientos y diputaciones. De los 4.540 puestos de trabajo que se han perdido en la comunidad, 4.489 corresponden a la Administración local. A su servicio trabajan 26.725 personas, cuando en enero del 2008 eran 31.214. Los presupuestos municipales acreditan esas restricciones en las plantillas. Más de doscientos concellos rebajaron el año pasado las partidas destinadas al pago de las nóminas, una tendencia que también emerge en las diputaciones tras años de significativos incrementos.

Por su parte, la Administración del Estado tiene en Galicia 29.092 empleados, lo que supone 219 menos que los que figuraban a su cargo a comienzos del 2008. Curiosamente, y a pesar de la coyuntura económica adversa con la que se explica el repliegue en las plantillas, en el conjunto de las 17 comunidades autónomas los trabajadores al servicio del Estado se han incrementado en el mismo período en más de 9.000.

Distorsión en las universidades
Las cifras del ministerio sobre el personal que trabaja al servicio de la Administración pública en Galicia tienen en el concepto referido a las universidades un factor de distorsión. Entre el balance que el ministerio ofrece en enero del 2011 (3.824 trabajadores) y el del mismo mes del año siguiente (8.100), el volumen de empleados públicos de las tres universidades se dispara un 111 %, algo que, lógicamente, no puede guardar correspondencia alguna con la evolución real. Ese cómputo desequilibra a su vez la suma de los empleados de todas las Administraciones en las cuatro provincias, por lo que no ha sido tenido en cuenta en esta información sobre los ajustes aplicados desde el inicio de la crisis económica.

Si se atendiera ese repunte irreal en las tres universidades del país, Galicia tendría hoy seiscientos empleados públicos más que los que figuraban en el año 2008.

Crear empleo o inventar enchufes
Nota del Editor 8 Septiembre 2013

A dilapidar el dinero de los ciudadanos (algunos) lo llaman crear empleo y hablar de trabajo perdido es un insulto al sentido común. en vez de decir "Empleo público" deberían decir robo público o robo oficial. Si se eliminase la enseñanza de la lengua regional, se ahorrarían un montón de millones con la desaparición de miles de enchufados directos e indirectos, pues además de los indoctrinadores oficiales están los comités y los comisarios político-lingüístico-nacionalistas. En algunos centros casi han llegado a las manos, sólo con plantear la reducción de horas de enseñanza de la lengua regional, puesto que algunos de estos enchufados deberán reciclarse y nadie quiere perder su situación actual sufriendo un traslado.

Esto del empleo público es la manera mas onerosa, para nosotros, de hacer (los profesionales de la política) el reparto de nuestra riqueza: ahora han puesto de moda la regulación del estacionamiento, hasta en las playas, lo que supone la contratación de cientos de miles de enchufados para controlar el sangrado del bolsillo de los contribuyentes, lo mismo que en las capitales.

Sólo falta que se saquen la obligatoriedad de que sea el sereno quien tenga la potestad de abrir el portal, mediante el postpago de la propina, quiero decir "mordida" correspondiente.

Puesta en marcha del Tratamiento Integrado de Lenguas
El Gobierno balear salva el trilingüismo en las aulas

ROCIO MANZANEQUE www.gaceta.es 8 Septiembre 2013

La Justicia balear paraliza el decreto de lenguas a una semana del inicio del curso escolar y el Gobierno aprueba una nueva normativa que mantiene el mismo contenido.

A tan sólo una semana del inicio de las clases en los colegios de Baleares, el Tribunal Superior de Justicia regional suspendía el viernes de forma cautelar el decreto de trilingüismo, desbaratando la estructura del próximo curso escolar. Tan sólo unas horas después, el Gobierno balear salía al paso aprobando de urgencia un nuevo Decreto Ley que solucionaba los problemas formales que habían paralizado el decreto de trilingüismo y garantizando su aplicación desde el próximo viernes. La consejera de Educación, Cultura y Universidad de Baleares, Juana María Camps, explicó que los autos se refieren al calendario de aplicación “por un tema de forma, y no de fondo”, y se refirió a un “error procedimental” del Gobierno balear. No obstante, aseguró que todo el auto respalda la normativa que ya proponía el decreto previo.

Precisamente, el escrito suspende por defectos formales únicamente el anexo –que contiene el calendario de aplicación– y las instrucciones del ambiguo artículo 20, ya cambiado en el nuevo decreto. De esta forma, hace hincapié en que no se respetó el proceso legal de elaboración del decreto, y por ello señala que el proyecto de decreto informado por el Consejo Escolar y el Consell Consultiu no incluía ninguna alusión acerca de cómo se iba a implantar, ya que se preveía una decisión posterior que lo recogiese.

A las dos de la tarde, tan sólo unas horas después de la decisión del TSJB, el Gobierno balear aprobó una nueva regulación que solucionaba los problemas legales señalados por los magistrados y “realizaba una redacción más clara” sobre el equilibrio de las lenguas. “No se alterará absolutamente nada”, aseguró Camps. De esta forma, la aplicación del Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL) estará vigente desde el próximo viernes en las aulas de las islas.

Huelgas por el TILEl Tratamiento Integrado de Lenguas, que supone la puesta en marcha del trilingüismo en las aulas de Baleares y el fin de la inmersión obligatoria en catalán, no ha sentado bien desde el comienzo a los sindicatos y ciertos sectores de docentes.

La medida, que establece la implantación gradual de la enseñanza en catalán, castellano e inglés a partes iguales, irritó especialmente al sindicato catalanista STEI, quien en declaraciones a LA GACETA calificó de “aberrante” el decreto, en parte porque –en su opinión– no respeta los proyectos lingüísticos de cada centro. “No estamos de acuerdo con reducir a un tercio el número de asignaturas en catalán”, afirmó el portavoz del sindicato, que aseguró que “están a favor de reforzar el aprendizaje en inglés” pero se oponen a la aplicación inmediata de la normativa y al “ataque” a “la lengua y cultura del pueblo de Baleares”. A pesar de las decisiones de las últimas horas, los sindicatos mantienen sus planes de huelga estudiantil desde el 16 de septiembre.

Por su parte, la Fundación Círculo Balear alabó la aprobación inmediata del nuevo decreto por parte del Gobierno regional y vio con buenos ojos que se haya cambiado el artículo 20, “fuente de conflictos y cuyo artífice fue el consejero de educación cesado Rafael Bosch, actualmente e incomprensiblemente contratado, tras su nefasta gestión, como asesor de economía del Gobierno Balear”.

“Los sindicatos protestan porque se termina la inmersión en catalán”, aseguró ayer a LA GACETA el presidente de la asociación, Jorge Campos. “Lo que quieren es adoctrinar a los niños en su entelequia”, resaltó categórico. Asimismo, Campos sostuvo que el decreto busca “un objetivo que beneficia no solo a la sociedad en general sino en mayor medidas al futuro de los niños y jóvenes”.

Galicia Bilingüe
Dos jóvenes, obligados a irse del País Vasco para obtener el título de Bachillerato por la imposición lingüística
Su madre, Marcela, pide ayuda para costear el transporte escolar hasta Burgos
 www.lavozlibre.com 8 Septiembre 2013

Madrid.- La imposición lingüistica ha obligado a dos jóvenes a tener que irse del País Vasco para poder obtener el título de Bachillerato. Sin embargo, su familia, de escasos recursos económicos, ha tenido que pedir ayuda para poder costear el transporte hasta Burgos, después de que las Administraciones vascas les hayan asegurado que no podrán obtener el título de Bachillerato sin tener previamente el de vasco.

Galicia Bilingüe, a través de su presidenta, Gloria Lago, ha comenzado una iniciativa social para poder recaudar fondos para esta familia, que llegó al País Vasco en 2008. Año en el que matriculó a sus hijos en un instituto concertado de Vitoria. Marcela, la madre de los adolescentes, ha hecho pública su situación para poder proporcionar a sus hijos la posibilidad de obtener el título de Bachillerato sin tener que tener el de lengua vasca.

En un principio, a la familia se le concedió la exención del euskera como asignatura por un tiempo de dos años. Algo que fue prorrogado por otros dos después. Sin embargo, en diciembre del año pasado, estas prórrogas se eliminaron. En una carta, Marcela fue informada de que sus hijos no lograrán tener el título de Bachillerato si no demuestran que tienen el mismo nivel de vasco que sus compañeros. La misiva aseguraba que durante los 4 años que llevan viviendo en el País Vasco, los jóvenes deberían haberse puesto al día en el aprendizaje de esa lengua. Tanto el hijo mayor, que estudia 2º de Bachillerato, como su hermano que va a cursar 1º, contemplan este requisito como una barrera infranqueable. Y es que no tienen opción: o se ponen a estudiar euskera casi a tiempo total, o se olvidan de seguir estudiando cualquier carrera o ciclo superior porque, aunque aprueben todas las asignaturas de Bachillerato, sin euskera no hay título.

"Marcela ha enviado miles de cartas y correos a todas las instituciones nacionales y autonómicas, a partidos políticos, sindicatos y defensores de pueblos", cuenta Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe. La respuesta siempre es la misma: hay que cumplir la Ley. La única solución sería escolarizarlos en Burgos, en Miranda de Ebro, a 35 Km de Vitoria, pero la familia no puede costear el transporte. "Marcela ha sido operada de un tumor maligno que la ha dejado sin una pierna y, a causa de la enfermedad y el tratamiento, ha tenido que cerrar el negocio que había emprendido. Las deudas los asfixian y ninguna administración contempla ayudas en su caso. Estos días, el director de un instituto de Miranda les ha ofrecido dos plazas en su centro, pero tienen que matricularse lo antes posible y ella no sabe cómo va a pagar el transporte", cuenta Lago.

Por eso, desde Galicia Bilingüe se han propuesto ayudar a la familia. "Hemos iniciado una cuestación para costear la adaptación de su coche a su minusvalía y el importe del combustible durante los 170 días lectivos del curso. Con lo recaudado se les compraría una tarjeta Repsol por el importe que necesitan, y la adaptación del coche cuyo presupuesto es de 2.124 euros", resume Gloria, que aclara que la familia necesita 4.000 euros para que sus hijos puedan acudir a Burgos a estudiar.

Galicia Bilingüe ha abierto dos caminos para poder ayudar a la familia de Marcela: una cuenta bancaria y una de pay pal, recogidos en el blog de Gloria Lago.
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