AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 11  Septiembre 2013

Encadenados
José María Carrascal ABC 11 Septiembre 2013

Esa cadena humana que une hoy Cataluña de punta a punta es su mejor símbolo: muy larga, pero muy delgada; muy vistosa, pero muy polémica; muy sentida, pero muy engañosa. Se trata de crear la imagen de un pueblo unido tras un sueño milenario, de mostrar al mundo, a España y a los propios catalanes la voluntad de Estado, cuando los Estados se funden en entidades macronacionales, a fin de sobrevivir en un planeta globalizado. Se trata, en fin, de un anacronismo. Los catalanes, que en los dos últimos siglos han sido la vanguardia de España, representan hoy su zaga, sentados sobre una sarta de falacias: no ha habido nunca un reino catalán, el único reino era el de Aragón; la rebelión de 1640, que les llevó a ponerse en manos de Francia, acabó a golpes con los franceses y pidiendo su reincorporación a España; la «centralización» de 1714, que «les privó de sus libertades», tuvo como consecuencia práctica el rápido despliegue comercial e industrial de Cataluña. El repetido «España nos roba» ha sido en realidad «España defiende nuestros productos con barreras arancelarias, que nos aseguran un mercado». Pero, repetidas mil veces, las mentiras terminan, no siendo, pero sí pareciendo verdad, y esas mentiras se han repetido no mil, sino millones de veces en escuelas, institutos, universidades y medios de comunicación catalanes a lo largo de treinta años, sin que los «opresivos» gobiernos de Madrid hicieran nada por evitarlo. Ha habido una dejación de deberes tanto por parte del PP como del PSOE, que necesitaban los votos de los nacionalistas catalanes para gobernar, y así hemos llegado a esa cadena humana, que, si nos descuidamos, llega a Murcia, pues el nacionalismo es imperialista por naturaleza y el próximo objetivo de éste son «los países catalanes».

¿Estamos todavía a tiempo de corregir esa deriva? Pues no lo sé, pero lo veo difícil. Teóricamente, un acuerdo entre Rajoy y Mas es imposible. Si Rajoy cede a lo que Mas le pide, traiciona a España. Si Mas cede ante Rajoy, traiciona a esa Cataluña ideal que él y los suyos han forjado, en la que todos sus problemas se resolverán en el momento en que se separe de España.

Sólo la realidad puede poner orden en esta situación imposible, en la que sentimientos, ambiciones y embelecos predominan sobre la lógica y el sentido común. La realidad dice que si España es plural, Cataluña también lo es. Que los catalanes no vivirán mejor si se hacen independientes, sino peor. Que quienes les han estado robando durante los últimos treinta años no son el resto de los españoles, sino sus líderes nacionalistas. Que esa cadena humana de Le Pertús a Alcanar no significa la liberación de los catalanes, sino de la mitad de ellos, en el mejor de los casos, y el encadenamiento del resto. Pero nos dirá, sobre todo, si la marea nacionalista catalana ha llegado a su pleamar antes de retroceder o se ha convertido en un tsunami.

Goteras del Congreso y el desvarío de CiU
Pablo Sebastián www.republica.com 11 Septiembre 2013

Mal empieza el curso político. Con goteras en el Congreso de los Diputados que han interrumpido la primera sesión de control al Gobierno de la nación, ofreciendo un espectáculo lamentable. La viva imagen de un país encharcado de problemas y desencuentros donde primeros gobernantes y jefes de la oposición se enzarzan en mutuos reproches de corrupción, de los papeles de Bárcenas sobre el PP a los ERE andaluces del PSOE, mientras la crisis y el paro campan a sus anchas por este país. Y en el mismo día en el que en el nacionalismo catalán secesionista festeja la Diada con una cadena humana que pide la independencia mientras le culpan a España de la incompetencia y desafueros del gobierno de Artur Mas a lomos de esa ‘vía catalana’ que conduce a CiU a perder el liderazgo en Cataluña y a convertirse en la quinta fuerza, residual, del parlamento nacional español.

Dice Artur Mas, después de haber venido a escondidas a Madrid para pedir árnica y dinero para ayudarle a frenar su desvarío y la ruina de su gobierno, que ‘España tendrá un grave problema’ si no atiende las demandas del nacionalismo radical. Quien tiene un problema es él, porque ha desencadenado -nunca mejor dicho- una dinámica que no controla, que ha hundido y dividido a CiU, que le ha entregado la primacía electoral a ERC y que empieza a provocar un serio desapego de los españoles frente al negocio de empresas y entidades del entramado económico catalán.

En el debate del Congreso de los Diputados nada nuevo al margen de las famosas goteras. Rajoy se niega a hablar sobre Bárcenas y Rubalcaba huye de puntillas y entre trucos procesales de los ERE de Andalucía, donde encartados están Chaves y Griñán. Tan solo un guiño o propuesta de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría de un ‘pacto contra la corrupción’ que sonaba a un pacto para tapar la corrupción, ahora que está empatado el partido entre el PSOE y el PP.

Los puentes están rotos entre el Gobierno y el primer partido de la oposición en lo político, económico y social mientras ambos dos, como en la discusión de galgos y podencos, se derrumban en las encuestas electorales camino del fin del bipartidismo y en pos de un ‘cuarteto’ partidario nacional: PP, PSOE, IU y UPyD. Lo que dejará a CiU, que hasta ahora era -en diputados- la tercera fuerza política, en el quinto lugar. Perdiendo su influencia económica y política en el Estado y la condición de partido bisagra que podía facilitar la gobernabilidad con el PSOE o el PP, algo que le dio a CiU importantes réditos bajo los gobiernos de González, Aznar y Zapatero y que ahora, gracias a los disparates de Artur Mas, no volverán a conseguir y disfrutar.

La pintoresca alegoría de las goteras en el Parlamento español son toda una señal y una nueva advertencia a la clase política sitiada por sus propios escándalos e incapacidad de unir a los españoles, y de proponer una ilusionante y eficaz acción conjunta para salir de esta crisis económica y moral, donde llueve sobre mojado sin que se aprecie un discurso y un liderazgo que nos permita creer en que la pesadilla económica y social y las goteras se van a acabar.
www.pablosebastian.com

La levedad de la palabra
José Juan del Solar www.gaceta.es 11 Septiembre 2013

En Grecia, los asuntos, fueran grandes o pequeños, se decidían, directamente, por el pueblo. Y los políticos sabían que para que el voto se acercara a lo que ellos buscaban, se debía saber transmitir la idea, y, por tanto, que las palabras condujeran a ese pueblo por el camino elegido; arrastrándole con dulces cantos de sirena. Para conseguirlo, existía la figura del demagogo, que era, sin más, un político corrupto, convenientemente pagado para conseguir que el voto fuera en el sentido convenido.

Como en aquella época, creo que cualquier circunstancia externa que afecta al pueblo, bien conducida y con palabras bien estudiadas, y un marketing bien dirigido, es una oportunidad política. Mucho más ahora en estos tiempos de comunicaciones, donde es tan inmenso el poder de la prensa y de las redes sociales. Por lo que una buena campaña de demagogia es decisiva.

En esas campañas, la ética no existe, pues queda tapada por las miserias de un programa político lleno de contradicciones y donde los principios de confianza en el sistema se quiebran; convirtiéndose así la demagogia en una forma corrupta de democracia, que, a su vez, deviene imprescindible.

La democracia tiene sus pros y sus contras, pero desde Grecia aprendimos que una democracia no tiene capacidad de gobernar un imperio si cambia constantemente de decisión. ¿Podría pensarse que las malas leyes que se respetan son siempre mejores que las buenas cuando no se puede confiar en su permanencia? Durante mucho tiempo se ha pensado así.

Cambian los partidos del Gobierno y vienen nuevas leyes que derogan las anteriores, las cuales, a su vez, vuelven a modificarse en el transcurso de pocos años hasta quedar en nada, importando poco que esa modificación quiebra derechos ya adquiridos del ciudadano.

El problema es de raíz: mientras no volvamos a los valores de la democracia como se creó en su origen con la intervención del pueblo en las decisiones; mientras este entienda que tiene la posibilidad cierta de quitar y poner políticos, mientras el grado de exigencia no vaya a más que el de un día, cada cierto tiempo, ir a votar; mientras no seamos capaces de exigir más a nuestros representantes y a nosotros mismos, profundizando en que cosas se han hecho mal; mientras no protestemos, con el derecho que la Ley nos da para ello, por la miseria de las palabras sin fondo, y permitamos que los políticos crean que con frases basadas en un programa político más o menos coherente, nos vamos a dar por satisfechos En tanto lo dicho no suceda, este país que no cree en su verdadero potencial, que sólo mira a Alemania, a Francia o a Inglaterra, no avanzará.

Tenemos un país maravilloso henchido de valores históricos, de riquezas naturales, de una cultura admirada, de un clima deseado, de una industria respetada, pero que, como consecuencia de una democracia desvaída y de la demagogia de no pocos políticos, ha llegado a ser atenazado por el paro, por el fracaso escolar, por los deformes esqueletos de ladrillos de una construcción que se fue al traste, por una industria constreñida en sus propios hitos y sin ventanas al exterior…; sólo el turismo parece salvarse. Sin embargo, frente a ese desolador panorama y sin caer en banalidades, es posible que en la hora presente estemos en la oportunidad de recuperar lo perdido, de sembrar simientes de algo perdurable y sólido; convencidos de que, a pesar de las dificultades extremas el país pueda resucitar, una vez que nos dejaron los demagogos que obviaron la crisis y creyeron que con sus imaginarios brotes verdes les seguiríamos como ovejas a la voz del pastor.

Decía José Ortega y Gasset en el libro La rebelión de las masas que la masa en una buena ordenación de las cosas públicas es la que no actúa por sí misma. Esa es su misión, pues ha venido al mundo para ser dirigida, influida y representada.

Pues bien, la rebelión de las masas consiste, precisamente, en luchar contra su propio destino, luchando frente a una élite que no ha elegido, que le ha sido impuesta. Por eso estamos en democracia, para no dejarnos guiar, para poder opinar y ser críticos, para poder elegir con libertad quién nos gobierna, porque quien gobierna no tiene otro fin que el bien público. Nosotros debemos examinarles, criticarles cuando corresponda, proponerles y, sobre todo, exigirles, pues nuestra confianza en ellos debe tener una respuesta en su trabajo intachable.

Si no es así, si no comprendemos que podemos y debemos examinarles, si no entendemos que no tenemos que creer siempre lo que nos dicen, que somos nosotros los que le pusimos , entonces seremos la masa de la que habla Ortega y Gasset. No es época de vacías intenciones vestidas con vocablos biensonantes; es época de acción y de palabras rectas.

*José Juan del Solar es abogado y escritor.

Nos aburre Mas
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 11 Septiembre 2013

El nacionalista ya siente la necesidad rabiosa de que en la meseta hablen de él.

No sé si era en El desencanto o en su secuela, pero en alguna de las dos películas Michi Panero se hartaba del circo cultureta de sus hermanos, y les mandaba al cuerno. “En esta vida se puede ser de todo menos un coñazo”, decía, y la verdad es que la pose literaria de su familia empezaba a resultar cargante: un hermano se creía Verlaine, el otro Baudelaire, y la madre aspiraba a jugar un papel mitad Gala, mitad Yoko Ono. Allí el único que escribía genial era el padre, y a sus poemas ya casi nadie les hace ni caso, porque los han enterrado con tanta chorrada documental.

Pero sí era cierto lo que decía Michi de que en esta vida no se puede ser tan brasa. En política, el catalanismo se ha convertido en algo muy parecido a los Panero: o sea, un desencanto y un plomo. Entre pueril y delirante, Artur Mas se compara con Luther King, con Nelson Mandela, con Ghandi. Si de verdad se lo cree, es un síntoma que a sus allegados debería preocupar, porque el pobre hombre puede acabar como para que lo encierren. No le queda nada para soñar que es Napoleón, o el arzobispo Makarios. Y, en cualquier caso, aburre con su cantinela de obsesivo compulsivo tanto como despilfarra en banderitas.

Todos los años igual: la Diada como la canción de Mecano, el aniversario de septiembre en el que cuentan una especie de cómic de Tintín, cuyo parecido con la historia real es equiparable a las similitudes de Syldavia y Cataluña. Que sí las tienen, por ejemplo: las dos son naciones imaginarias. Es llegar el 11-S y el nacionalista catalán ya siente la necesidad rabiosa, enfermiza, de que en la meseta hablen de él. Empiezo a inclinarme a creer que el problema reside más en lo psicológico que en lo político. Quizá la solución pase por crear una terapia de grupo, donde ellos por turnos cuenten sus frustraciones y sus sueños de grandeza, y poco a poco procuren enmendarse y corregirse. “Me llamo Arturo. Un buen día le dije a mi mujer que en nuestra casa había que abandonar el español en el que hablábamos, y emplear desde entonces el catalán. Luego he utilizado el Gobierno para obligar a todos los catalanes a que hicieran los mismo. Pido perdón. Llevo un par de días sin insultar al resto de españoles ni proclamar memeces”. Muy bien Arturo, dirían los demás, enhorabuena. Después podían ir levantándose los otros tarados y contar también su historia. A Otegui habría que llevarlo como a Hannibal, atado y con bozal, para que no muerda. A lo mejor con este sistema se iban desenganchando de la droga dura del nacionalismo, que destruye vidas como la peor adicción, y cuyas secuelas tardan generaciones en cicatrizar.

Diada: la farsa dentro de la farsa
Pío Moa www.gaceta.es 11 Septiembre 2013

Pocas cosas revelan mejor el fraude del separatismo catalán y la inanidad de la respuesta a él, que la Diada en honor de Casanova. La inventaron con su carácter actual, a principios del siglo XX unos personajes algo perturbados por una combinación de manías de grandeza y victimismo enfermizo. Hasta hicieron correr el rumor de que Casanova, separatista héroe de las “libertades catalanas”, había muerto heroicamente en el sitio de Barcelona, luchando por el Archiduque –que para más absurdo, ya había renunciado entonces al trono de España--. Pero Casanova refleja muy bien la realidad de la época. La sociedad catalana estaba dividida entre partidarios del Austria y del Borbón, aunque la especial inquina de los catalanes a Francia hacía que la mayoría prefiriese al primero. Así Casanova, que no murió, sino que escapó disfrazado y tiempo después fue perdonado, vivió y prosperó bajo Felipe V, igual que toda Cataluña. Lo que llaman “libertades catalanas” eran unas leyes oligárquicas extraordinariamente opresivas para el campesinado y el pueblo llano en general, y su fruto habían sido guerras civiles, bandolerismo y el estancamiento de la región. Su abolición, precisamente, permitió a Cataluña rehacerse y prosperar como no lo había hecho desde el siglo XIV, integrada en el mercado hispano y americano. En fin, como acaba de recordar una descendiente de Casanova, este era un patriota español, igual que la inmensa mayoría de los catalanes a lo largo de los siglos. Su elección como héroe y mártir, insisto, no podría condensar mejor toda la falacia del separatismo.

Siendo así, ¿cómo es posible que la farsa haya ido a más desde la transición? La cosa debe inscribirse en la farsa general de la política española desde que se equiparó antifranquismo a democracia. Con lo cual los comunistas o los terroristas separatistas de la ETA serían los modelos democráticos por excelencia, pues otra oposición real no tuvo el franquismo. Dentro de esa bufonada, la victoria es de quien grite más. El fraude de Casanova ha sido denunciado muchas veces, pero esas voces apenas han logrado hacerse oír en medio de la algarabía separatista. Porque, al revés que esta, no han recibido el menor apoyo de unos gobiernos llamados españoles sin serlo más que de nombre.

En fin, Zapatero tuvo la enorme suerte de disfrutar de la “oposición” de Rajoy. Suerte compartida hoy por Mas.

Doble vía
editorial El Correo 11 Septiembre 2013

Griñán y el PSOE tienen ahora la oportunidad de adoptar decisiones ejemplares frente a las acusaciones de corrupción

La juez Mercedes Alaya resolvió ayer comunicar al expresidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves, al también expresidente y exconsejero de Economía José Antonio Griñán, y a otros cinco excargos de dicha institución -todos ellos aforados actualmente- su presencia en el procedimiento abierto por el caso de los ERE fraudulentos. A la instructora corresponde ahora trasladar a una instancia superior -el Tribunal Supremo y el Superior de Andalucía- los resultados de su actuación para una posible imputación formal. Aunque ellos siguen teniendo la posibilidad de personarse por propia iniciativa bien ante el Juzgado de Instrucción número seis de Sevilla, bien ante los tribunales superiores citados.

Los delitos de prevaricación y malversación de fondos de los que podrían ser acusados fueron supuestamente cometidos en el desempeño de un cargo público ejecutivo, distinto al escaño que cada uno de ellos ocupa y por el que goza de la condición de aforado. De modo que, si bien tienen derecho a someterse a la previa tramitación parlamentaria del correspondiente suplicatorio, si así lo requiere el tribunal competente, sería un gesto de franca colaboración con la Justicia que renunciasen a hacer uso de tal prerrogativa. Supondría una forma consecuente de depurar las responsabilidades políticas contraídas después del significativo relevo operado en la Junta de Andalucía. Por el contrario, afrontar un proceso judicial ocupando escaño en las Cortes Generales o en el Parlamento autonómico representaría escudarse institucionalmente y aprovecharse de su privilegiada posición, lo que en nada contribuiría a dignificar la política.

Qué decir de la eventualidad de que la Cámara andaluza nombre senadores en representación de la comunidad a imputados por la jueza Alaya mientras tal condición no sea confirmada por el Supremo o el Superior autonómico, como estaba previsto para el propio Griñán. Se da, además, la circunstancia de que Chaves era presidente del PSOE en el período objeto de la instrucción y que Griñán lo es ahora. Una situación esta última que no solo interpela al imputado, sino que emplaza a los órganos directivos socialistas a aclarar qué señala su código ético para un caso así; es decir, si la imputación, en el supuesto de que sea definitivamente formalizada por el Superior andaluz, le obligaría a dimitir de la presidencia del PSOE.

El presidente catalán, con la cadena (humana) al cuello
Pedro M. Bravo www.gaceta.es 11 Septiembre 2013

Hoy es el gran día. El día que Cataluña, o al menos parte de sus dirigentes, llevan esperando mucho tiempo. El día en que una famosa cadena humana, de la que llevamos hablando durante meses, se hará realidad, al menos en los tramos en los que haya fotógrafos para que todos piensen que ha sido multitudinaria, y que hará que Artur Mas tenga las manos atadas, encadenando, más aún, su futuro a una suerte de locura independentista a la que lleva a toda la región que preside.

Los diarios, como no podía ser de otra forma, ayer hablaban, sobre todo, de este tema. Y es que desde la bancada nacionalista no hacen más que dar titulares a los plumillas para continuar estando en el candelero. No hay más que ver las sorprendentes declaraciones del alcalde de Barcelona, Xavier Trias, en las que la soberbia y la sinrazón se apoderaron de él, asegurando que sólo la ciudad de la que es primer edil podría haber competido por unos juegos olímpicos contra Estambul y Tokio. Dejando a un lado la, desde luego, nada elegante pretensión de querer hacer leña del árbol caído, esta afirmación es un tanto curiosa teniendo en cuenta que Madrid es la capital del país al que también él pertenece –por mucho que le incomode tal afirmación– y que, además, es la ciudad más grande del mismo. ¿Algún tipo de complejo de inferioridad? No tiene por qué tenerlo.

Siguiendo en esta estela –que no estelada, no vayan a leer mal– de afirmaciones graciosas que quedarán para la posteridad está la pronunciada por Artur Mas, en la que él mismo –otro en el que la modestia ni está ni se la espera– se compara con Martin Luther King y asegura que su cadena humana superará a la marcha en favor de los derechos civiles promovida por el líder negro.

El Mundo aprovecha su editorial para criticar al presidente de la Generalitat, evidenciando que, sin ningún género de dudas, sus pretensiones difieren en gran medida con las que llevaron a los seguidores de Luther King a salir a las calles de Washington, pues el líder norteamericano “combatió la segregación y ello le costó la vida”, mientras que “Mas y la Vía Catalana quieren segregarse del resto de España y segregar a todos aquellos que no comulguen con la independencia”. Más claro, agua.

Por su parte, El País se postula justo en el lado contrario y echa una mano a los independentistas, aunque sea para intentar desterrar al presidente del Constitucional. Lejos de dilucidar si Pérez de los Cobos hace bien en mantenerse en su puesto pese a haber ocultado su pertenencia al Partido Popular, lo que llama la atención es la frase que utiliza el diario de Prisa para desprestigiarle. “Los catalanes han sido educados en el desprecio a la cultura española” es lo que, según ellos, dijo el presidente del TC y yo, humildemente, me pregunto, ¿acaso es mentira?.

Como vemos, esta vez sí hay confrontaciones entre los dos grandes diarios de España, que, a la hora de criticar al Gobierno, suelen estar bastante más de acuerdo. Pero no se preocupen, esto pasa en las mejores familias. No hay más que mirar a la de Pere Navarro. El líder de los socialistas catalanes, aunque siempre ha dado una imagen más bien de titubeo frente al desafío secesionista, ayer decía en el periódico de Unidad Editorial que en su partido “jamás estaremos por la independencia”. Algo ante lo que no está de acuerdo ni su propio padre, quien ha asegurado ser votante de CiU y que acudirá a la vía catalana de hoy. Pobre Pere, que ni tu progenitor te vote es como para replantearte un cambio de profesión. Ya lo dicen: no te puedes fiar ni de tu padre.

El que no llora, no mama
Nota del Editor 11 Septiembre 2013

Los españoles estamos hasta el gorro de que una parte de miserables se dediquen a fastidiarnos con sus lloros y encima el dueño de las mamas les de mas.

Si eliminásemos de la prensa, radio y TV sus lamentos, se quedarían los periodistas en blanco y eso es lo que queremos, que se queden en blanco y que dejen de marear la perdiz. Al vicio de pedir, la virtud de no dar.

Que todos querríamos ser independientes de tanto golfo profesional de la política es una verdad irrefutable, así que cállense esos miserables de una vez y de paso deróguense todas las leyes sobre lenguas regionales.

Que el clero catalán aprenda del italiano y del alemán
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 11 Septiembre 2013

Los pocos obispos que quedan que son nazionalistas deberían tomar nota de lo que hicieron los obispos italianos y alemanes: fomentar la unidad frente a independencias y rupturas.

Uno de los libros que he leído este verano es Notas a pie de página. Memorias de un hombre con suerte, escrito por el diplomático Alonso Álvarez de Toledo y Merry del Val. En él aparece una anécdota jugosa para estos días.

Durante la Guerra Fría, y después de la construcción por los comunistas del muro antifascista en Berlín, todas las instituciones se repartieron la ciudad de Berlín, salvo la Iglesia católica alemana.

Por encima de las diferencias (..) entre uno y otro Berlín, había una institución que era común a las dos partes, una entidad que los abarcaba a ambos porque nunca había reconocido la división de la ciudad. Me refiero a la Iglesia católica, cuyos representantes se mantuvieron siempre por encima de las diferencias políticas entre los poderes terrenales. Ello explica que las dos mitades de la ciudad hubieran constituido siempre una sola diócesis, única e indivisible.

Todo un ejemplo de resistencia a los deseos y los planes del Imperio del Mal y a las potencias más poderosas del ámbito atlántico.

Unos años más tarde de la reunificación de Alemania, los obispos italianos se pronunciaron a favor de la unidad de Italia. Mientras Umberto Bossi y sus partidarios recorrían el valle del Po con sus banderas con el sol padano y los políticos de Roma gastaban saliva, la nación italiana tuvo unos defensores inesperados: el papa Juan Pablo II y la Conferencia Episcopal Italiana.

El 6 de mayo de ese 1996, el cardenal Camillo Ruini, presidente de los obispos italianos, criticó los principios separatistas de la Liga Norte. "La unidad de Italia no se toca", afirmó en la inauguración de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal, y los obispos demostraron su acuerdo con aplausos. Según Ruini, "negar o comprometer la unidad de nuestra nación va contra la posibilidad del desarrollo y de los intereses económicos de las poblaciones del sur, del centro y del norte".

¿Y qué ocurre en Cataluña? La ideología nacionalista, nacida en ambientes clericales, ha implicado el arrasamiento espiritual de la región. Como cuenta la excelente página catalana de información religiosa Germinans Germinabit,

"las parroquias que se han mostrado más beligerantes, colgando banderas estelades en sus templos o haciéndolas visibles en sus páginas digitales, se corresponden con las comunidades más decadentes, las más abandonadas, aquellas que menos poder de convocatoria tienen y de las que muchos feligreses han huido hacia parroquias vecinas"

Y Roma lo sabe, ha escarmantado y trata de reevangelizar Cataluña orillando al clero nazionalista que fue un agente de secularización y transmisión de las ideas separatistas. Así se explica el comportamiento del joven obispo de Solsona, Xavier Novell, recibido con una alegría que luego se ha disipado a la vista de sus actos.

El año pasado, el obispo Novell se pasó a las filas catalanistas, seguramente abducido por el mismo ambiente que conduce a emigrantes andaluces que no hablan catalán a votar a ERC, al pronunciar unos días antes del 11-S una lamentable homilía en la catedral de su diócesis de Solsona (erigida a petición de Felipe II de España). En ella, según monseñor Novell, la Virgen María, "nacida en un país ocupado y oprimido, sabe bien lo que significan las esteladas". Curiosamente, esa homilía no apareció en la web de Obispado de Solsona y un sacerdote perito en medios de comunicación estaba convencido de que se había conocido en Roma y allí había sentado "como un tiro".

Este año, fuese por convicción o fuese por orden, el obispo Novell se pronunció contra el deseo de los separatistas más agrestes de que las iglesias catalanas tocasen las campanas este 11-S como medida de reivindicatoria. Hace unos días, la banda de la porra de los separatistas le montó una pitada al obispo por haber disentido del dogma catalanista. Bueno, así sabe en su carne lo que sufren otros catalanes no separatistas.

Es en estos momentos cuando conviene recordar que la Conferencia Episcopal Española aprobó en septiembre de 2002 su instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias, en la que condenó no solamente el terrorismo, también el nacionalismo independentista sin causa justa:

La pretensión de que a toda nación, por el hecho de serlo, le corresponda el derecho de constituirse en Estado, ignorando las múltiples relaciones históricamente establecidas entre los pueblos y sometiendo los derechos de las personas a proyectos nacionales o estatales impuestos de una u otra manera por la fuerza, dan lugar a un nacionalismo totalitario, que es incompatible con la doctrina católica.
España es fruto de uno de estos complejos procesos históricos. Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable.

(También es interesante saber que a Jordi Pujol, seguidor en teología de ese error que es el personalismo de Mounier, no le gustaba ni pizca Juan Pablo II.)

¿PUEDEN PARTICIPAR LOS OBISPOS EN UN PROCESO BASADO EN EL ODIO?
El bloguero Carlos Ruiz Miguel plantea un asunto de interés para los católicos:

¿Cómo pueden los pastores encargados de velar por la "verdad" y el "amor" en "Dios" avalar un proceso basado en la "mentira" y el "odio" ajeno a Dios?
De lo que ocurra, Dios pedirá cuentas a muchos. Pero, sin duda, a los que más, será a los pastores de la Iglesia Católica en Cataluña.

mario vargas llosa presenta 'el héroe discreto'
“Si queremos acabar con la violencia hay que eliminar los nacionalismos”
Javier Zurro El Confidencial 11 Septiembre 2013

Tras tres años de descanso desde su anterior novela, El sueño del celta, y del premio Nobel, Mario Vargas Llosa vuelve a las librerías con su nueva novela El héroe discreto, publicada por editorial Alfaguara y que mañana saldrá a la venta en todos los países de habla hispana.

Una novela sobre el dinero, la paternidad, la moralidad y sobretodo sobre su Perú. Un país próspero e imperfecto, como ocurre en casi todos los países de Sudamérica. Un lugar donde el desarrollo ha llegado acompañado de mafia y corrupción. Algo que entronca su nueva obra con la actual situación española. Por ello Vargas Llosa, aunque en un primer momento ha manifestado su intención de no querer contestar a preguntas políticas por consejo de su mujer y de su editora, ha terminado por ofrecer su visión sobre muchos de los temas que acontecen en España.

En primer lugar sobre nuestra clase política, de la que según el autor hay que entender que no toda es corrupción “Es muy peligroso pensar que todos los políticos son corruptos. Es cierto que muchas veces las mejores mentes no quieren hacer política porque tiene muy mala imagen, por eso tenemos que incitarles a hacerlo. Todos los países tienen buena gente y decente, pero muchas veces ellos no llegan a las esferas políticas”

En declaraciones a EFE el escritor ha hablado más concretamente del caso Bárcenas, para el que desea haya sanciones y “que la gente vea que quienes han delinquido tan gravemente reciben la sanción correspondiente”, aunque también considera que existe un aprovechamiento político respecto a este tema, algo que le apena al estar ocurriendo en un momento en el que España encaminaba la senda de la recuperación económica gracias a los sacrificios por parte de millones de personas. “Que, de pronto, todo este escándalo político pueda significar un parón o un retroceso en la recuperación, es lo que sería verdaderamente catastrófico y podría causar un daño a lo que es la institucionalidad, la legalidad", ha asegurado el premio Nobel.

Otro de los temas que no ha podido evitar ser tratado en la presentación de El héroe discreto ha sido los nacionalismos. Con la Diada como telón de fondo, Vargas Llosa ha vuelto a reafirmarse en su discurso contra cualquier tipo de nacionalismo “Lo mejor que le ha pasado al mundo es la desaparición de las fronteras, la mezcla de cultura, la diversidad. He visto lo que ha pasado en Sudamérica, en Alemania, en Japón… es una tara. Si queremos eliminar la violencia hay que eliminar los nacionalismos, y el arte debe luchar por ello”. Para argumentar su opinión, el autor ha acudido a las teorías narrativas de Propp, que decía que el individuo tiene que salir de la tribu, ya que cuando la abandonas adquieres independencia, democracia, soberanía… pero la llamada de la tribu es tan fuerte que siempre te llama para que vuelvas y formes parte de una comunidad que tome decisiones por ti, “Eso es el nacionalismo” según Vargas Llosa.

No sólo de temas políticos ha girado la presentación de su nueva novela. El escritor también ha tenido tiempo para explicar cuáles son los puntos de origen de esta nueva historia que cuenta las aventuras de Felícito Yanaqué e Ismael Carrera, dos personajes que se mantienen por encima de las mezquindades de su entorno para vivir según sus ideales y deseos y que el mundo se parezca algo más a lo que ellos habían soñado.

El principal germen de El héroe discreto es una historia real que Vargas Llosa leyó hace tiempo, un transportista hizo pública su decisión de no realizar los pagos que la mafia le demandaba como forma de extorsión. El ver un hombre que actuaba por convicciones morales llamó poderosamente la atención del autor y lo convirtió en material para su narración. Además, el premio Nobel quería contar el cambio radical que ha dado Perú en los últimos años. Principalmente desde que Fujimori abandonó el poder en el año 2000. Desde entonces el país ha vivido un proceso democrático y de apertura económica que según el autor ha sido muy positiva para la sociedad, ya que ha supuesto un crecimiento de las clases medias y ha provocado un cambio en la faz del país.

Él ya no reconoce la Piura de su infancia, que ahora está llena de avenidas, hoteles, y de la que hasta han desaparecido sus característicos arenales. Una Piura que vuelve a ser el escenario de su novela y por la que pasan también viejos conocidos de otras de sus obras.

Una novela que de alguna forma también habla del paso del tiempo, algo que Vargas Llosa reconoce con humor que se toma con cierta preocupación, aunque siempre ofrece el mismo consejo “Hay que vivir como si uno fuera inmortal, con ilusión, con ganas”. Él tiene claro como le gustaría que la vieja de la guadaña le encontrara, con una pluma en la mano, escribiendo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La liada catalana.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 11 Septiembre 2013

Hoy es el gran día del aquelarre independentista del nacionalismo catalán. Un día que intenta dinamitar la unidad de España mediante la imposición ideológica demagógica por una minoría instalada en el Gobierno de la Generalitat, representante de todos los españoles nacidos y residentes en Cataluña. Su máximo representante, Artur Mas, va elevando el tono de sus desacatos a la legalidad vigente e insiste en renegar de la legitimidad que le da la Constitución de España para poder ejercer su cargo. Un Presidente de una comunidad española que no duda en declararse insumiso y planificar junto a su partido CiU y con su socio de gobierno ERC, la convocatoria ilegal de un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

Y como forma de presión ante el Gobierno de España, bastante remiso y cobarde a la hora de hacer cumplir la Ley en ese territorio, ha promovido y financiado con el dinero de todos los españoles la llamada "vía catalana". Esta vía quiere reunir a todos los independentistas en una cadena humana que ininterrumpidamente cubra el territorio desde la frontera con Francia hasta el límite de la provincia de Tarragona, habiendo intentado cubrir además otras partes de territorio perteneciente a la Comunidad Autónoma de Valencia. Esta cadena que emula al baile típico de la "sardana", pero en plan longaniza salchichera y no circulo cerrado, solo es una más de las catetadas provincianas y falta de respeto por el resto de españoles que no comparten los sueños de independentismo.

A la hora de escribir esta reflexión personal, aún no ha comenzado la famosa cadena y tampoco sé cual está siendo el impacto en cuanto al tráfico y la libertad de movimientos de los españoles por ese recorrido de casi 400 km. Mucho me temo que quien tenga la mala suerte de toparse con estos encadenados, deberá armarse de paciencia y procurar evitar acercarse por donde se van a manifestar. Jamás he visto más hipocresía y más victimismo que el que esgrimen estos independentistas catalanes. Pero la culpa no la tienen ellos, sino los más de 30 años de permisividad y colaboración necesaria dada por los diferentes Gobiernos de España y los partidos PSOE y PP por lograr alcanzar el poder. La dejación de responsabilidades a la hora de defender los derechos de los españoles solo puede ser calificada de Alta Traición.

Los últimos encuentros secretos o discretos entre Mariano Rajoy con Artur Mas en la Moncloa, son inaceptables en democracia y el contenido de los oscuros acuerdos a los que haya llegado, deberán ser expuestos y explicados en el Congreso de los Diputados y en el Senado, sedes de la Soberanía Nacional y Camara de representación territorial respectivamente. Hurtar este tipo de reuniones a la opinión pública es un desprecio por los ciudadanos y por la Constitución que garantiza la igualdad de los españoles. No puede haber chalaneo ni el pago de ningún tipo de chantaje y menos el que procede de quienes amenazan al Estado con la secesión.

La ley debe ser defendida por quienes han jurado defenderla y no hacerlo es constitutivo de traición al Estado. En caso de que se ceda a este chantaje de alguna forma que vaya en contra de los intereses generales de todos los españoles, la oposición tendrá la legitimidad para exigir la disolución del Gobierno y la convocatoria de elecciones generales ante el Jefe del Estado. Hoy es el día de la diada, ese que los nacionalistas catalanes se empeñan en ensalzar como representativo de su odio por España. Basta ya de soportar los insultos y las afrentas a los símbolos de España. Si nos les gusta España que se vayan. Nadie quiere encajarles, así que se pongan la barretina y se lancen en pateras a la busqueda de su quimérica patria que quizás esté hundida como la Atlántida. La Cataluña histórica real, no la inventada por los delirantes secesionistas, que comprende las cuatro provincias, ya está encajada en España desde hace siglos y la mayoría de sus habitantes tiene la paciencia de soportar a estos iluminados.

Solo le pido al Gobierno de España que actúe con la Ley en la mano y exigir responsabilidades penales, que las hay, a todos los inductores de esta manipulación social y de la historia.

'Catalonia in catatonia'
Xavier Horcajo www.gaceta.es 11 Septiembre 2013

Si en algo no ha avanzado Cataluña es en el terreno de las libertades individuales.

Hubo un tiempo en que cuadrillas de jóvenes enloquecidos llamaban botiflers a socialistas, comunistas, centristas y a todos, excepto a Jordi Pujol, cuando acudían al homenaje de Rafael de Casanova (otro de los mitos falsos del nacionalismo catalán). Hoy a los jóvenes se añaden los adultos, como el actor Juanjo Puigcorbé. E incluso los ancianos, como el padre de Pere Navarro. Todos acuden convocados por la falsa soflama del: “¡España nos roba!”. La versión light del grito es un: “Si no nos quieren... nos vamos”. El disloque es monumental para llegar a reivindicar el derecho a decidir, la autodeterminación y la secesión de España. Vean, por ejemplo, la familia Pujol. A los hijos les reñía su papá cuando incordiaban con pancartas de Freedom for Catalonia, durante la Barcelona’92. Hoy es el abuelo Pujol el que reclama la independencia. Sus hijos se han hecho multimillonarios e incluso uno (Josep) prefiere ser ciudadano fiscal madrileño para pagar menos impuestos.

Remendar este entuerto, basado en muchas mentiras repetidas durante demasiado tiempo, llevará muchos esfuerzos. Si es que se consigue. Rajoy está por la vaselina (léase pasta) una vez más, eso justifica a los que creen que España les roba. Es el camino equivocado. En lugar de conversaciones secretas, lo que conviene a nuestro futuro es luz y taquigrafías. Poner el contador a cero, desandar lo andado y buscar el punto en que decidimos vivir de espaldas, incluso a veces con odio.

Ese punto es el Tripartito de Zapatero, la promesa de aceptar el Estatut. Eso enseñó a Esquerra que su futuro pasaba por la trágala y el jaque mate. Eso desquició a Convergencia que se vio sola y sin bocadillo. Pujol y Mas no tardaron en subirse al carro de forzar la situación. Era muy fácil. Llevaba a los catalanes al abismo y a la paranoia colectiva. La misma que lleva a Artur Mas a compararse con Martin Luther King.

Mientras tanto Zapatero o Rajoy a consentir, a mimar y a dar dinero a la Generalitat bajo cuerda. Pero de combatir la idea de que “España nos roba” nada, de nada. Ese es el punto que muchos españoles reclamamos. Y eso pasa por establecer una balanza fiscal, incuestionable, aceptada por ambas partes. Es intolerable callar, cuando te acusan de expoliar. El silencio va siempre en contra del que calla. Pasa por exigir lealtad institucional y obligar a hacer cumplir las sentencias judiciales. Esas que olvida Mas. Por que si en algo no ha avanzado Cataluña es en el terreno de las libertades individuales: estudiar en español o no enfrentarse al repudio social por no ser nacionalista. Grandes saltos atrás de los que tiene la culpa esta etapa de nacionalistas que se han venido arriba.

La marea se llevará por delante a muchos. Probablemente, después del tsunami el mayor número de bajas se producirá en CiU. Duran Lleida, el propio Mas, no creo que sobrevivan a la siguiente convocatoria electoral, aunque sea plebiscitaria.

La “cadena humana”, un nuevo pulso independentista
José Oneto www.republica.com 11 Septiembre 2013

Tal como ocurrió hace un año, en la Diada de 2012, que puso en marcha el proceso de la llamada autodeterminación de Cataluña, un proceso que superó a todos los partidos políticos, este miércoles cientos de miles de ciudadanos han salido, de nuevo, a la calle, a las carreteras, a las autopistas, a la ocupación de los 86 pueblos previstos, para cogidos de la mano, en una “cadena humana” de 480 kilómetros desde Le Pertus (Girona), en la frontera con Francia, hasta Alcanar (Tarragona) en el límite con la Comunidad Valenciana, pedir directamente la independencia de Cataluña. En esta ocasión no han reclamado siquiera un referéndum, han exigido la independencia, superando, de nuevo, los planteamientos de los partidos políticos.

Quienes han salido a la calle no son solo los militantes o simpatizantes de los partidos, o los nacionalistas, sino muchos integrantes de esa sociedad civil que poco a poco ha sido convencida de la bondad de una separación de España, sin que desde España se haya hecho la mínima pedagogía de que no solo es imposible esa conversión en un nuevo Estado dentro de Europa, sino que peligra la estabilidad política y económica, de España y de Cataluña. Probablemente el único que ha intentado esa pedagogía ha sido el ministro Ruiz Gallardón cuando, hace unos meses, ante el empresariado catalán afirmó: “España no es el problema ni la independencia la solución” y que la secesión sería una tragedia para Cataluña y para España, hasta el punto que no podríamos permanecer en el euro, con lo cual se generaría una situación crítica con un retroceso económico que sería muy difícil de superar. “No puede concebirse una España sin Cataluña, sería una realidad radicalmente distinta”.

La pregunta que horas después del éxito de esa “cadena humana” se plantean dentro y fuera de España, es si esta nueva manifestación masiva traduce una corriente de fondo independentista que nadie podría frenar a medio plazo, si responde solamente a una agenda política o, por el contrario, cuenta con el apoyo mayoritario de la sociedad civil y resulta, hasta cierto punto, imparable.

Por lo pronto hay que decir que el objetivo principal de la convocatoria realizada por la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), y financiada por la Generalitat, es transmitir al mundo la idea de que Cataluña quiere ser independiente, que quiere separarse de España, igual que las Repúblicas bálticas se separaron de la Unión Soviética, enterrando el pacto Molotv-Ribentrop, aunque aquí, no hay ningún yugo comunista o nazi que se cierna sobre el pueblo, sino un descontento con el trato que, según los nacionalistas, España le da a Cataluña.

Esa “cadena humana” que se ha extendido desde las playas de Castellón hasta los Pirineos, en las que han participado cientos de miles de personas, movilizadas en un millar de autobuses y todos los medios de transportes, trasmitida en directo por las televisiones autonómicas y locales catalanas, con un despliegue de medios técnicos, desconocidos hasta ahora, con más de ochocientos fotógrafos levantando acta de cada tramo de la “cadena” y con periodistas, enviados especiales, y observadores de todo el mundo, ya ha producido el primer impacto mediático en Europa y otros continentes y, completado, además, con un artículo del Presidente de la Generalitat Artur Mas en The New York Times, y un análisis en The Guardian, firmado por su hombre de confianza, Francesc Homs, (“España ha defraudado a Cataluña y ahora debe dejarla partir”), en el que hace un peculiar análisis de la historia del conflicto y se lamenta, sobre todo, de que Mariano Rajoy no actúe como lo ha hecho el primer ministro británico David Cameron, aceptando un referéndum sobre la independencia de Escocia.

Más espeso e ideológico, Artur Mas, le cuenta a los lectores norteamericanos del New York Times, que la historia de Cataluña se remonta a cientos de años cuando las tribus íberas negociaban con los griegos y los cartagineses, a lo largo de la costa mediterránea hasta que una cultura catalana identificable, se desarrolló en la Edad Media y se fue reforzando a lo largo del tiempo, pese a la “pérdida de soberanía catalana tras la Guerra de Sucesión española de 1714 y la posterior supresión recurrente de nuestro gobierno, escuelas, lengua y valores”.

Pero no se para ahí el Presidente de la Generalitat, sino que a continuación les cuenta que existen cinco formas legales distintas dentro de la legislación española (?) para autorizar un referéndum. Canadá garantizó a Quebec el derecho a celebrar dos referéndums separados y cuenta con protecciones dentro de Canadá debido a esto. Recientemente, Gran Bretaña dio a Escocia el derecho a decidir sobre su futuro el pasado año en un referéndum sobre la independencia. “Pero pese a todos nuestros esfuerzos por buscar este derecho civil básico -concluye-, España se niega”. Lo que no aclara es que, constitucionalmente, es imposible porque en ese referéndum tendrían que participar todos los españoles, y no solamente los catalanes, en tanto la soberanía nacional reside en el pueblo español.

¿Cadena humana?: ¡nunca mejor dicho!
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 11 Septiembre 2013

Si en 1979 no se hubiera aprobado un Estatuto que daba a Cataluña una autonomía muy superior a la que tuvo entre 1932 y 1935; si esa autonomía no se hubiese ampliado extraordinariamente desde entonces por efecto de la acción de sus instituciones, de la doctrina proautonomista del Tribunal Constitucional y de la aprobación de un nuevo Estatuto, de corte confederal, en el 2006; si no hubiera ocurrido todo eso y Cataluña fuera hoy la región de un Estado centralista sometida a los dictados de Madrid, quizá sería explicable la reivindicación secesionista de la pasada Diada y de la que hoy se celebra con el objetivo de unir con una cadena humana proindependencia el norte y el sur de Cataluña.

Y es que si los nacionalistas no hubieran obtenido plena satisfacción a los anhelos que llevan planteando desde el último tercio del siglo XIX, podría entenderse que no les quedase otra salida que exigir la independencia de un Estado que, en ese caso, los habría maltratado en sus aspiraciones y objetivos.

La realidad es muy otra, sin embargo. Cataluña goza de una de las autonomías más amplias de las existentes en los Estados federales europeos. Mucho mayor, por supuesto, de la que jamás soñaron Maciá, Companys o el Pujol previo a su enajenación mental soberanista.

Por eso, que en un territorio que puede gobernarse con un altísimo grado de autonomía desde hace más de treinta años en el Estado al que pertenece desde hace varios siglos haya cientos de miles de ciudadanos obsesionados con la independencia no puede ser sino la consecuencia de un proceso de manipulación ideológica tan formidable como escandaloso.

Hoy habrá una cadena humana en Cataluña que lo será, por eso, en el pleno sentido de la palabra: porque miles de catalanes mostrarán hasta qué punto están encadenados por una ideología que la irresponsable élite nacionalista y la cobarde élite socialista han llevado al paroxismo, metiendo a una sociedad entera en un callejón sin más salida que un conflicto insoportable con el Estado y el país en el que la inmensa mayoría de la sociedad catalana se encontraba integrada sin problemas hasta no hace tanto tiempo.

De nuestra Constitución podría decirse, por eso, lo que de la de 1931 dijo Azaña en las Cortes en el debate del Estatuto catalán de 1932: que «permite resolver en fórmulas de armonía y de colaboración las divergencias históricas peninsulares». Pese a ello, la Generalitat se insurreccionó violentamente contra el Estado en 1934 y pretende ahora abrir un proceso soberanista para el que ha conseguido un apoyo social que nace de la manipulación más zafia de cientos de miles de personas. Muchas participarán hoy en una cadena por la independencia. Es lógico: están encadenados a una obsesión creada artificialmente porque quienes piensan gobernar a su costa para siempre.

"DE LO QUE NO HAY QUE HABLAR"
“Las bombas” Joaquin Leguina  11 Septiembre 2013

Vía Foro de Ermua

Empeñado en “el proceso de paz”, convencido, quizá, de que pasaría a la Historia como el pacificador de Euskadi”, durante su última legislatura Zapatero escenificó un auténtico baile de disfraces, con la ayuda impagable del Tribunal Constitucional y de su Presidente, Pascual Sala, quien acabó legalizando a los pro-etarras y asistiendo a su entrada triunfal, primero en los municipios vascos y más tarde en el Parlamento de Vitoria.

Zapatero se arriesgó mucho en el diálogo con ETA antes de que los terroristas dinamitaran en diciembre de 2006 la T4 de Barajas. Fue a partir de aquella barbaridad cuando los batasunos organizaron una partida de ajedrez en dos tiempos (primero Sortu, luego Bildu), consiguiendo que los políticos españoles y los medios de comunicación no hablaran de otra cosa durante meses. Sin embargo, el Estado español vio legitimadas sus armas legales contra el terrorismo cuando el 30 de junio de 2009 una sentencia del Tribunal de Estrasburgo torpedeó la línea de flotación de los proetarras y también castigó a los del PNV, que habían recurrido a las justicia europea para que la ley de partidos quedase eliminada. Llevaban años reconociendo la autoridad de las instituciones europeas como la única aceptable y precisamente éstas les dieron un varapalo demoledor. Por unanimidad, el Tribunal de Derechos Humanos declaró que la ilegalización de Batasuna, de HB y de Euskal Herritarrok era “una necesidad social imperiosa” que había sido aplicada de un “modo proporcionado al fin legítimo que perseguía” porque “su compromiso con el terror puede ser considerado objetivamente como una amenaza para la democracia”.

El Tribunal Supremo –reforzado por esta sentencia y contando con pruebas contundentes suministradas, precisamente, por las fuerzas de seguridad- mantuvo la ilegalización de Bildu, pero el Constitucional acogió favorablemente el recurso de los batasunos y Bildu pudo, así, presentarse a las elecciones municipales de mayo de 2011.

Que el TC fallara (¡y qué fallo!) contradiciendo las pruebas en las que se basaba una sentencia del Tribunal Supremo (TS) no fue cosa baladí. La sentencia del TC eliminaba de facto la Ley de Partidos y contradecía una sentencia suya anterior en la cual le había dado la “bendición” a esa ley.

Por otro lado, el fallo del TC a favor de Bildu dejó al PSOE –y en vísperas electorales- rodeado de algo más que sospechas, según las cuales sus dirigentes y el Gobierno habían estado jugando esta partida, desde el inicio, con las cartas marcadas: por un lado, apoyando y usando los informes de las Fuerzas de Seguridad del Estado para que la Abogacía del Estado y la Fiscalía argumentaran en contra de la legalización de los batasunos y, por otro, reservándose unos ases en la manga (los magistrados del TC que votaron en contra de la resolución del TS) para hacer entrar por esa vía del TC a los independentistas radicales en las instituciones.

El enredo en que metió el TC a los españoles con este fallo no se limitó a ese campo, al de la Ley de Partidos, sino que puso en danza (¡¡otra vez!!) su propia legitimidad y su decencia y, de paso, también la legitimidad y el prestigio de una justicia española politizada hasta las cachas.

¿En qué beneficiaba a los socialistas esa presencia electoral? La respuesta era obvia antes y después de las elecciones: no les benefició en nada. Quizá los dirigentes socialistas vascos pensaran que si no se dejaba entrar ahora en las instituciones a los batasunos éstos se volverían “al monte”. En cualquier caso, ¿no hubiera sido mejor someterles a una “cuarentena”?

La operación política que encerraba la doblez de ZP era percibida como una forma de hacerles el caldo gordo a quienes hasta la víspera se habían hartado de pedir “ETA, mátalos” o de aplaudir las hazañas bélicas de aquellos héroes con txapela y nombres de ladrones de gallinas: “Ternera”, “Dienteputo”, “Chelis”, “Chapote”…

Así lo vieron también, ya en vísperas electorales, Jon Juaristi e Ignacio Camacho.»Todos, Urkullu, Urizar, Matute, Otegi, Troitiño, en fin, todos en paz, ilusionados y felices, sin violencia, sin culpa, sin memoria incómoda, y así hasta la próxima fase armada de la interminable guerra del pueblo vasco por su independencia». Esto escribía Jon Juaristi el domingo 8 de mayo de 2011. Y ese mismo día, Ignacio Camacho: »La operación estaba diseñada en la confianza de que la disciplina de voto de los magistrados del TC garantizaba el veredicto favorable a los verdaderos intereses gubernamentales sin que el poder tuviese que asumir ni el coste ni la responsabilidad»

¿Y qué ventaja sacó el PSOE de semejante operación legalizadora, y más en vísperas electorales, sabiendo que más del 80% de los españoles no deseaba ver a los independentistas radicales en las instituciones? La respuesta la recibió el PSOE en las urnas, primero en las elecciones municipales y luego en las generales. También más tarde, cuando el 12 de diciembre de 2012 se celebraron elecciones autonómicas en el País Vasco.

En las autonómicas vascas, celebradas el 12 de diciembre de 2012, el PSE (PSOE) obtuvo 213.000 votos, 105.000 menos que en las anteriores elecciones, celebradas en 2009,(…). En Guipúzcoa, Bildu obtuvo el 31,7% de los votos (una décima más que el PNV), casi trece puntos más que el PSE (19,0%). Todo un éxito. En efecto, la hábil operación Bildu fue la guinda que acabó por adornar la tarta de la derrota de Patxi López y del PSE.

Aquel juego “por la paz” confirmó el permanente zigzagueo con el que abordaba Zapatero cualquier objetivo, siempre empeñado en demostrar que el camino más corto entre dos puntos nunca es la línea recta. Un doble juego convicto pero no confeso que uno nunca pudo entender.

Me quedaré, sin embargo, con una explicación sencilla, la que ya adelantó Hanna Arendt: “La maldad y la necedad son planas, las dos carecen de profundidad intelectual”.

No fueron necesarios muchos días para que los hechos dieran la razón a quienes dijeron que Bildu seguía siendo Batasuna y no parece que se necesitaran más pruebas para demostrarlo que leer las listas de asesores que fueron contratados por la Diputación de Guipúzcoa o por el Ayuntamiento de San Sebastián, donde figuraban todos los batasunos del mundo mundial. Un jueves por la tarde (el 20 de octubre de 2011), a un mes de las elecciones generales, tres fantasmas (…) dedicaron dos minutos y treinta y tres segundos a anunciar que ETA declaraba “el cese definitivo de la actividad armada”.

¿Era eso lo pactado? Novecientos muertos, centenares de heridos y un sinfín de traumas y sufrimiento durante cincuenta años quedaban atrás.

Un jueves por la tarde (el 20 de octubre de 2011), a un mes de las elecciones generales, tres fantasmas -con los rostros ocultos tras unas bolsas blancas y tocados con las correspondientes boinas negras- dedicaron dos minutos y treinta y tres segundos a anunciar que ETA declaraba “el cese definitivo de la actividad armada”.

¿Era eso lo pactado? Novecientos muertos, centenares de heridos y un sinfín de traumas y sufrimiento durante cincuenta años quedaban atrás.
Joaquin Leguina. “De lo que no hay que hablar” Editorial Planeta


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