AGLI Recortes de Prensa   Jueves 19  Septiembre 2013

Franco y la mayoría silenciosa
Manuel Muela www.vozpopuli.com 19 Septiembre 2013

Las apelaciones de la portavoz del Gobierno a la mayoría silenciosa nos rejuvenecen: volvemos a los años 70 del siglo pasado cuando el concepto hizo fortuna en América con Nixon, que fue su creador, y en otros países como España donde se solían contraponer la democracia y su ejercicio a las masas discretas y silenciosas que se presuponían favorables al poder. Aquí, en las postrimerías del régimen de Franco, se utilizaron tanto la expresión de la mayoría silenciosa como la del franquismo sociológico para justificar el inmovilismo y devaluar las iniciativas de cambios que, como siempre, surgían de las zonas más ilustradas o combativas de la sociedad. Ahora, también estamos en unas postrimerías, y con motivo de los hechos de Cataluña, que no hay que separar de otras inquietudes y peticiones que se expresan en el conjunto de la nación, se recurre a lo mismo, signo inequívoco de rigidez y de carencia de un proyecto de Estado para el siglo XXI. En cualquier momento pueden sacar a colación los demonios familiares de los que también hablaba el Caudillo. En esas arenas movedizas estamos y continuaremos en ellas mientras quede un poco de aceite financiero para engrasar la máquina del Poder y de la propaganda. Cuando falte la grasa, serán otros los que tendrán que lidiar el toro. La consigna oficial es ganar tiempo.

La templanza incompleta del Gobierno
Con motivo de la cuestión catalana, muy agitada los últimos años, ya comenté meses atrás que “parece claro que el gobierno se encuentra sólo, y con una fuerza más aparente que real, ante el problema. Por eso, hace bien en no agitar las pasiones, pero habría que pedirle que no nos tome por imbéciles y nos explique en serio, sin latiguillos administrativistas, cuál es su plan o proyecto para hacer asumible y menos costoso para el conjunto del país lo que parece un divorcio irreversible”. Es notorio que el jefe del Ejecutivo mantiene la templanza, lo que es muy de agradecer, actitud que debería complementarse con planes serios y consistentes, para no dar la impresión de que todo, la crisis económica y la presunta quiebra constitucional, queda al albur de la mejora de la situación en las economías centrales de la UE y de su posible repercusión positiva en nuestras maltrechas cuentas. Una expectativa que se fecha en el próximo año y medio. Esa parece la apuesta arriesgada del Gobierno, que desconozco si será compartida por los restantes agentes y protagonistas del circo de varias pistas en que se han convertido la política y las finanzas españolas. Funambulismo puro.

En la historia política las llamadas mayorías silenciosas nunca han promovido cambios ni han sido valladar ante ellos; ese papel le ha correspondido a las minorías activas o a las organizaciones políticas, según los casos. Los silenciosos, por su parte, se han sumado normalmente al río más caudaloso o se han lamentado por su silencio. En cualquier caso, parece claro que utilizarlos como excusa para no debatir los problemas o, lo que es peor, para ignorarlos, es una muestra de indolencia política que no se corresponde con la situación de la realidad española en la que brilla con luz propia un sentimiento de abandono y de falta de previsión sobre el futuro. Salvo las decisiones fiscales, también poco imaginativas y agresivas con las clases medias, los que mandan y los que obedecen van siendo tragados por la ola de la supervivencia que se resume en la vieja expresión de “ir al tran tran”. Es comprensible en los que obedecen, hartos de camelos y de podredumbre, pero rechazable en las elites, y eso es uno de los ingredientes principales de nuestro drama: la imagen de la apertura del Año Judicial presidida por el Jefe del Estado, con el ambiente decrépito del auditorio, y las gentes fuera, protestando, creo que ilustra sobre dónde estamos. Lo que no sabemos es adónde vamos.

La democracia es el campo abierto de los hombres libres
También la historia política nos enseña que la persistencia de las situaciones de dificultad o de injusticia terminan por producir efectos, no siempre justos ni agradables y demasiadas veces antidemocráticos. De ahí, la insistencia en reclamar iniciativas para evitarlos, porque los nichos del abandono que se van abriendo en el solar patrio, algunos los rellenarán y ojalá no haya que lamentarse de esos rellenos. La política del eterno presente a la que se refería el profesor López Aranguren durante el franquismo parece conservar raíces hondas que han reverdecido cuando aparecen las grietas en el escenario de cartón piedra del régimen constitucional. A propósito de mi último comentario sobre Cataluña, me decía un viejo amigo, el historiador sevillano Manuel González Jiménez: "¿Quién pone cascabel al gato? ¿Crees que está dispuesto a dejárselo poner? ¿Y cuántos gatos, además de los conocidos, reclamarán también su propio cascabel?" Sabias preguntas, que reclaman respuestas y no apelaciones a las mayorías silenciosas. Y las tienen que dar aquellos que han pedido la confianza de los ciudadanos para ejercer el Poder Público.

La democracia no es ningún taumaturgo, pero, recordando a Azaña, es el campo abierto donde los hombres libres discuten y deciden sobre las propuestas de sus dirigentes. Las esperamos con interés, porque la mayoría somos conscientes de lo que se juega la abandonada colmena española, a causa de tantos años de incuria. No pedimos improvisaciones, pedimos información clara sobre los problemas y que se nos convoque a todos para decidir en libertad acerca de la España que queremos para las próximas décadas, confiando en que el acierto en las soluciones convenza a aquellos compatriotas que piden cambios y a aquellos otros que, sin esperarlos, se quieren marchar.

PSOE
Corcuera o una especie socialista extinguida
Cristina Losada Libertad Digital 19 Septiembre 2013

El nombre de Corcuera, que fue ministro del Interior con González, ha quedado asociado a la "ley de la patada en la puerta", que es la fazaña que se recuerda de él cada vez que reaparece. Así son las cosas en el teatro político, que le encasilló como un actor de (mal) carácter. Fiel a su reputación, el de la vieja guardia acaba de dar unos golpetazos en la puerta de su partido, que allí han sonado a molesto ruido de fantasmas. En siete minutos, ante Manuel Chaves y Pere Navarro, Corcuera propinó una patada al montón de hojarasca que han juntado entre la calle Ferraz y la de Nicaragua, y se vio lo que había debajo: una caquita.

Siete minutos y tres preguntas. ¿Qué es eso del derecho a decidir? Y el espectro les adelantó la respuesta que no quieren oír. Que él, Corcuera, tiene tanto derecho a decidir sobre "eso que se quiere decidir en Cataluña" como cualquier otro ciudadano de España. A menos, claro, que cambien el artículo de la Constitución que establece que la soberanía reside en el pueblo español. ¿Eso quieren cambiar los socialistas? Bueno, igual proponen que copiemos la Constitución de la extinta URSS, única en el mundo de las federaciones que hacía referencia a un derecho unilateral de secesión. No parece un modelo muy homologable, pero quién sabe.

Ah, no es eso, no es eso. Lo que el PSOE quiere es un Estado federal, pues, como explicó allí Chaves, "España es un Estado cuasifederal y no pasa nada porque le demos un impulso". Hagámoslo, entonces, porque no pasa nada. Lo que pasa es que Corcuera, como fantasma chinche, lanzó la segunda: "¿Me queréis decir algún artículo que queráis cambiar de la Carta Magna para que esto sea un Estado federal?". Hombre, no le pida peras al olmo. Esos detalles son cosa de los expertos, de los que saben atar moscas por el rabo. Pero el aparecido, implacable, dijo que el Estado federal del PSOE sólo es una palabra inventada para salir del atolladero. Humo. Una hoja de parra con la que tapar su decisión de no decidir entre la unidad de España, que a la izquierda le suena a invento franquista, y la ruptura de España, a la que en los mismos pagos le encuentran un eco de progresismo.

De ahí la tercera pregunta, que fue del tipo: ¿y cómo le llamamos? Si a los derechistas que querían cargarse la Constitución "les llamábamos fascistas", ¿cómo hay que llamarles a los de izquierdas que quieran hacer lo mismo? ¿Y cómo hay que llamar a los Homs y Mas que quieren cargársela? Pero qué antiguo es Corcuera. Él mismo lo reconoció, que era un antiguo y que lo moderno es "no saber qué se dice". Atónitos quedaron los ponentes ante lo insólito de oír hablar a alguien al que se le entiende todo. Ante un socialista que no cree que España sea una anomalía histórica ni algo de lo que avergonzarse. Fue como ver que cobra vida una pieza de museo. Tendrán que disecarlo para mostrar a los peques una especie socialista que se extinguió un buen día.

Montoro se mofa del PP de Madrid
EDITORIAL Libertad Digital 19 Septiembre 2013

En lugar de emular la contención del gasto y la rebaja fiscal llevada a cabo por la Comunidad de Madrid, el ministro de Hacienda parece que prefiere mofarse de esta política económica acorde a los otrora principios y señas de identidad del PP. Así se desprende, una vez más, del reciente comentario, más despreciativo que irónico, que Cristóbal Montoro ha realizado ante la noticia de que el presidente madrileño, Ignacio González, se está planteando una nueva rebaja fiscal mediante la reducción en un punto del tramo regional del IRPF, repartido por todos los tramos de renta. "Eso es que le sobra el dinero", ha dicho Montoro, al tiempo que señalaba que no le parecía mal la medida siempre y cuando cumpla con el objetivo de déficit asignado.

Es un hecho que la Comunidad de Madrid, a diferencia de la propia Administración central y de otras comunidades ante las que Montoro ha hecho la vista gorda, ha cumplido siempre con los objetivos de reducción del déficit. Y es evidente también que si la Comunidad de Madrid se plantea una nueva rebaja fiscal no es porque le sobre el dinero, sino porque sus dirigentes siguen considerando –tal y como en su día consideraba el propio Montoro– que una rebaja fiscal puede contribuir a la recuperación económica, atraer contribuyentes y más ingresos.

El sarcasmo de Montoro es mucho más insultante e injustificado si tenemos en cuenta además que el actual sistema de financiación territorial castiga especialmente a Madrid, hasta el punto de que este año recibirá casi 1.000 millones de euros menos que en 2012; o si recordamos que la Administración central ha impedido a la Comunidad de Madrid medidas de racionalización del gasto como el euro por receta; o si tenemos en cuenta que los límites de déficit fijados por Montoro para la Comunidad de Madrid en este año son más exigentes que los asignados a las comunidades que los sobrepasaron el año pasado.

Tras ver a un ministro como Montoro traicionar a sus votantes con una brutal subida de impuestos que ha entorpecido y sigue entorpeciendo nuestra recuperación económica, así como su propia Ley de Estabilidad Presupuestaria, no ya consintiendo sino premiando con límites de déficit más laxos a las comunidades incumplidoras; y tras verlo servilmente financiando con el Fondo de Liquidez Autonómica a una Administración regional como la catalana, inmersa en un carísimo e ilegal proceso de construcción nacional, bien podría ahorrarse sus despectivos comentarios.

Al fin y al cabo, la patética ironía de Montoro contra lo que todavia queda del Partido Popular no hace más que recordarnos el rechazo que merecen los gobernantes que, como él, hacen abdicación de sus principios y de sus compromisos de gobierno.

Demagogos e irresponsables
pilar vidal La Opinion 19 Septiembre 2013

Los demagogos buscan agradar a las mayorías con la finalidad de conservar su estatus. Prometen planes y proyectos que, incluso, no pueden cumplir o, de llevarlos a cabo, podría traer consecuencias nefastas para la población, pero les sirve para continuar en el poder. Aparentan sostener los intereses del pueblo para conquistar su favor. Aprovechan la ignorancia de algunos sobre ciertos temas para prometerles bienestar, aunque, realmente, lo único que consiguen es aumentar su pobreza. Suelen ser malos administradores.

Demagogia aquí es la política que halaga las pasiones. Un claro ejemplo lo estamos viendo constantemente en algunos políticos catalanes.

La visión del resto de los españoles a la exhibición independentista en Cataluña, avivada por algunos de sus dirigentes, no es muy positiva, cuanto menos, recelosa. Muchos son los que la califican de desafío, órdago, provocación o presión sobre el Gobierno de la nación. Lo peor es la posible confrontación, que puede surgir, entre los propios catalanes.

Los secesionistas señalan que si una mayoría quiere la independencia, democráticamente deberían concedérsela. Aunque la democracia la entienden a su manera. Entre otras cuestiones, señalamos primero, ¿qué mayoría? Cataluña tiene, aproximadamente, unos siete millones y medio de habitantes, de los cuales, y según la Generalitat, un millón seiscientos mil salieron a la calle, son los que hicieron ruido, con lo que quedan un total de, más o menos, seis millones de habitantes que no se pronunciaron, son la mayoría silenciosa. Segundo, si la secesión fuese tan fácil, habría un alto riesgo de que la amenaza de la misma se utilizase como instrumento de negociación para minar la toma de decisiones democráticas. Es decir, si no me concedes lo que yo quiero..., independencia. No deja de ser un chantaje, no sólo al Gobierno de la nación, que nos representa a todos los españoles, incluidos los catalanes, que muy a pesar de algunos también son españoles, sino al resto del país.

Frases ofensivas, que no dejan de ser un insulto y un desprecio a los demás habitantes del Estado, como "España nos roba", que es lo mismo que llamarnos ladrones, sin ver más allá de que todos pagamos impuestos, y ¿quién paga los impuestos de los productos catalanes que se venden en la península?; o "Cataluña no es España", ¿desde cuándo? Cataluña sí forma parte de España, y es tan singular como cualquier otra comunidad de las 17 que la forman. Ni mejor, ni peor, dejemos la egolatría a un lado. Esas y otras lindezas, el resto de los españoles tenemos que escuchar, con paciencia y pacíficamente, de algunos catalanes.

A lo largo de la historia, no es la primera vez, que en tiempos de crisis, el órdago independentista catalán sale a la luz, es un problema más que tenemos que afrontar. Algunos historiadores señalan que la cuestión catalana fue la causa principal del malestar y de disturbios políticos que sucedieron en el Estado español en los últimos 300 años.

Mientras exista demagogia y falsedad por parte de una o de ambas partes, no puede haber progreso para la nación. Veamos lo que le dice el Sr. Rajoy, en su misiva del día 14, al presidente de la Generalitat: "...el diálogo no tiene fecha de caducidad cuando se trata de atender al interés general de los españoles y, por ello, de todos los catalanes...."

Para el demagogo el tiempo es su mayor enemigo, tarde o temprano la historia le hará caer de su pedestal y le dará su justo valor. No se puede permitir que continúe creciendo la ilusión si no existe una estrategia política sólida para gestionarla, porque entonces tendrá que gestionar la frustración de los ciudadanos. No se puede obrar sin pensar en las consecuencias. ¡Cuidado!, navegar entre tantas aguas al final tiene su precio en votos.

El territorio de Gibraltar (II)
José Luis Manzanares www.republica.com 19 Septiembre 2013

En una anterior columna se habló de la pérdida de Gibraltar y del progresivo fortalecimiento de la colonia como prólogo al actual contencioso entre España y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Ahora toca acercarse al problema para, si no es posible su solución definitiva en un futuro próximo, soportarlo al menos como una enfermedad crónica, evitando la repetición de los errores cometidos a lo largo de 300 años. Ni el patriotismo debe ser ciego, en beneficio del contrario, ni el pensamiento y la acción deben responder a un excesivo voluntarismo, ni Gibraltar debe servir para distraer la atención de otras cuestiones políticas sin relación alguna con la colonia. Empecemos por la geografía del Peñón en castellano o de la Roca en inglés.

El Peñón, unido al resto de España por un istmo arenoso que se abre al norte hacia lo que hoy es La Línea de la Concepción, presenta casi en vertical una altitud máxima de 425 metros para descender después paulatinamente en dirección sur hasta Punta de Europa. Al oeste, o sea, hacia la bahía de Algeciras, se sitúan la ciudad de Gibraltar y su puerto. Procede advertir de entrada que los terrenos ganados al mar a lo largo de muchos años han ampliado notablemente la superficie de la colonia.

La cara del Peñón hacia levante es, por el contrario, tan escarpada que no existía allí ni puerto ni núcleo de población alguna cuando se firmó el Tratado de Utrecht. Incluso para acceder a la minúscula playa de los Catalanes había que bordear el mar. Y, naturalmente, tampoco se disponía entonces de ningún túnel bajo la roca, funicular u otro moderno medio de comunicación. Sin embargo, la cesión de Gibraltar se entendió como referida a todo el Peñón, incluidas sus dos vertientes y el espacio comprendido entre la ciudad y Punta de Europa. Los viejos mapas ya sitúan la frontera en la zona neutral del istmo. De esa franja hacia el sur todo quedaba bajo la soberanía inglesa.

No parece que durante estos tres últimos siglos España haya insistido mucho en reclamar algún derecho sobre dicho territorio. Las quejas se han centrado en la anexión de la franja sur de la zona neutral y en la existencia o no de aguas territoriales gibraltareñas. De hecho, la polémica ha afectado casi exclusivamente a la bahía de Algeciras, que es donde se desarrolla toda la actividad de la colonia. Pocos problemas había planteado la vertiente oriental del Peñón antes de que en tiempos recientes se proyectasen y empezasen a construir complejos turísticos y puertos deportivos (con materiales españoles, dicho sea de paso).

Tras hacerse con la franja sur de la zona neutral, en la que hoy se ubican algunos edificios civiles y un aeropuerto de uso preferentemente militar, los ingleses se desentendieron de la franja norte. Nuestros soldados adelantaron después la guardia hasta la misma verja, a cinco u ocho metros de los británicos y de la policía gibraltareña. También construimos allí algunos búnkeres durante la Segunda Guerra Mundial. Es como si, un poco a remolque, hubiésemos asumido la plena soberanía sobre la franja norte para compensar la ocupación de la franja sur por los británicos.

La polémica del siglo XXI se ha desplazado así hacia las aguas territoriales. A ese aspecto de la cuestión se dedicará el próximo artículo.

Una falsa disyuntiva sobre Gibraltar
José Javaloyes www.republica.com 19 Septiembre 2013

Hay como una falsa disyuntiva sobre Gibraltar. De una parte, la cuestión de si la estrategia política más adecuada sería la de insistir en el fondo mismo de la cuestión, que es el de la soberanía sobre la plaza, a lo que se resiste el actual Gobierno británico; de otra, armarse de paciencia y seguir con presiones puntuales sobre todos y cada uno de los incumplimientos o violaciones por parte del Reino Unido del Tratado de Utrecht, tal como parece haberse optado ahora, al menos en términos de énfasis, por parte del Gobierno español. Toda vez que Londres se pasa por el antifonario la legalidad internacional, luego de que Naciones Unidas resolviera que era eso, la cuestión de la soberanía, lo que se debía resolver para acabar con el colonialismo en España y en Europa.

Sabido es de todos que la trampa británica de ahora para perpetuar las consecuencias del latrocinio histórico en que consistió la ocupación de Gibraltar durante la guerra europea de hace tres siglos por la sucesión en el trono de España tras la muerte sin heredero de Carlos II, consiste en atribuir a los gibraltareños de sustitución instalados por Londres – luego de expulsar a la población española – la condición de sujeto nacional con título bastante para comparecer como supuesto titular de derechos soberanos.

Ocurrió en su momento que Naciones Unidas – sin entrar en el asunto de si ese concreto agregado de gentes establecidas allí por los británicos, es o deja de ser un sujeto de derecho internacional, para que en el caso de ser reconocido como tal pudiera concurrir como parte-, precisó y sentenció que el derecho (de España) a la integridad territorial de la nación colonizada prevalece sobre los supuestos títulos y aspiraciones de los presentes pobladores del territorio incurso en el concreto debate de descolonización.

Los llanitos sólo son titulares de derechos individuales pero no del título de pueblo. Y aun en el caso de que lo tuvieran, tal título cedería, como se resolvió, al de la nación española. Derecho a que la integridad territorial se le restituyera. Esto es lo que la ley internacional estableció. Pero frente a eso está el cursante y fraudulento truco británico de esgrimir como un parapeto frente a España a los llanitos, en tanto que éstos son supuesto sujeto de un derecho colectivo, equiparable al propio de una nación.

Resulta ello tan paladino como infinita torpeza fue que el Gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero les cediera a los gibraltareños la condición de parte – junto a España y el Reino Unido -, muchos años después de que en1982 el Gobierno de Felipe González les abriera de par en par la verja fronteriza que sustanciaba el aislamiento por tierra establecido en el Tratado de Utrecht.

Una ejecutoria al respecto esta del PSOE sobre la integridad territorial de España respecto de la reivindicación de Gibraltar, de inquietante paralelismo con la de la actual Oposición socialista ante el secesionismo en Cataluña, no ocurriéndosele otra cosa en bien de la cohesión territorial de la nación española que la de una alternativa federal, sin pararse a considerar que el Estado Autonómico, establecido en la Constitución de 1978, es materialmente más “federal” – por razones de equilibrio de gastos entre la Administración Central y las Administraciones Autonómicas y por la descentralización de competencias tan decisivas como la de Enseñanza – que la mayoría de Estados formalmente federales. Es como si desde esa alternativa de poder no se supiera lo que se dice, o se ocultara lo que se pretende.

Volviendo a lo que específicamente íbamos sobre Gibraltar. Es falsa la disyuntiva entre el mantenimiento de la actitud y reivindicación de la soberanía por una parte y la de centrarse en las cosas “a corto” creadas con las “picardías” y demás extralimitaciones británicas en la Colonia. Londres consiente porque la infracción de los límites físicos impuestos en el Tratado de Utrecht, como el atentado contra el caladero y la ampliación perimetral de la plaza; con el uso funcional de las aguas del entorno -que son de soberanía española – en el negocio de los surtidores flotantes de combustible para la marina mercante; consiente, digo, porque son, con el contrabando, el blanqueo de capitales y la actividad mercantil recrecida con 60.000 líneas telefónicas instaladas por gracia, una vez más, de la torpeza española. Consiente Londres porque son cosas que enriquecen a los llanitos, muchos de los cuales viven -con sus residencias en España- como jeques árabes del petróleo. Es el soborno británico.

Mientras los gibraltareños disfruten de esas gabelas parasitarias sobre la economía y la soberanía española, siempre votarán por seguir como están. Por eso mismo, cuanto se haga contra eso se estará operando contra el fondo soberano del problema.

¿Debemos comernos el sapo catalán?
Javier Caraballo El Confidencial 19 Septiembre 2013

Como la historia es larga, vamos a ella sin más. Dice así: “Cuando a los hombres de la derecha y del centro se les pide una explicación de lo que pasa en Cataluña, le cuentan a uno un cuento. Es muy bonito. Dos aldeanos van de camino. Uno de ellos lleva del ronzal una vaca. Junto a una charca encuentran un sapo, que produce en el de la vaca un gesto de repugnancia. El otro aldeano, por llevar la contraria a su compañero, afirma entonces que el sapo es un animal como otro cualquiera, ni más ni menos repugnante que los demás seres vivos que a diario sirven de alimento al hombre. "¿Tú serías capaz de comerte un sapo?", arguye el de la vaca. "Me lo comería si hubiera necesidad", contesta el otro. Disputan estos compadres y, al final, como no se ponen de acuerdo, apuestan. "Te doy la vaca si eres capaz de comerte el sapo". La codicia y el amor propio fuerzan al aldeano a coger el sapo y comérselo, cerrando los ojos de asco y conteniendo las náuseas que le dan cuando quiere vencer la repugnancia que indudablemente siente. El otro ve, acongojado, que su compadre es capaz, efectivamente, de tragarse el sapo y, ante el temor de quedarse sin la vaca que alegremente había apostado, se aprovecha de la náuseas que el otro está pasando en aquellos instantes y le propone: "¿Me devuelves la vaca si soy capaz de comerme el medio sapo que te queda?". El comedor de sapos ve en esta oportunísima proposición un modo inmediato de librarse del tormento al que está sometido, y alarga el pedazo de sapo que le queda a su compadre, quien cierra los ojos y se lo traga. Siguen su camino silencioso, los dos compadres. Al cabo de un rato se paran. Se miran frente a frente y se preguntan, estupefactos, "¿y por qué nos habremos comido un sapo?".

“Si las izquierdas no querían lanzarse a una aventura revolucionaria, ¿por qué la intentaron? Y si las derechas no pretendían acabar con el régimen autonómico, ¿por qué fueron contra él?”

La oportunísima fábula, aunque pudiera parecerlo, no es actual; la utilizó en un artículo de prensa el grandísimo Manuel Chaves Nogales para intentar explicarse qué diablos sucedía en la Cataluña de entonces. Habían pasado ya un par de años de la fallida intentona de la proclamación del Estado Catalán en octubre de 1934 (el fiasco de Companys, que sembró el caos en las diez horas escasas que duró dicho Estado), y lo que se preguntaba Chaves Nogales, porque se lo preguntaban en Cataluña después de aquel desastre, es cómo había sido posible que la izquierda y la derecha, que no querían la independencia, llegar a comerse ese sapo. “Si las izquierdas no querían lanzarse a una aventura revolucionaria, ¿por qué la intentaron? Y si las derechas no pretendían acabar con el régimen autonómico, ¿por qué fueron contra él?”. No se ha cumplido todavía un siglo de aquellos acontecimientos y otra vez tiene sentido la pregunta, pero esta vez con ramificaciones antiguas, repetidas, y otras nuevas, fuera de Cataluña.

Por lo que se está viendo, otra vez ha sucedido lo mismo, aquello que nos resulta inexplicable en cada análisis: que la derecha catalana de Convergència i Unió haya acabado asumiendo las tesis independentistas, de las que siempre se había mantenido alejada, al igual que la izquierda catalana, la izquierda real, la socialista o la comunista, no la izquierda nacionalista de Esquerra porque siempre será un imposible ese invento español que jibariza "La Internacional". ¿Por qué han acabado tragándose el sapo de la independencia? Porque se lo han tragado, claro, de ahí las náuseas. Unas veces son las náuseas de la derecha catalana, sobre todo las de Unió, que no sabe cómo librarse de la pesadilla en la que se han metido, y otras veces de la izquierda, sobre todo del Partido Socialista, que no se reconoce, que no puede reconocerse, en esa política que calla y justifica los pasos que se van dando hasta el ansiado referéndum de independencia.

Por inercia, que es de mediocres, o por codicia electoral, que es el peor veneno de la política, la cuestión es que unos y otros se han tragado el sapo de la independencia, y ahora quieren que seamos los demás, los que no estamos en Cataluña, los que procedamos igual. Ese es, exactamente, el punto en el que nos encontramos: ¿debemos comernos el sapo catalán? Un andaluz, ¿debe tragarse el sapo catalán? ¿Y un gallego? ¿Los madrileños deben tragarse ese sapo, o los valencianos? Porque esa es la propuesta que se nos hace cuando, de forma insistente, se afirma que hay que escuchar a los catalanes. Como dijo ayer Rubalcaba en el Congreso: “Hay una mayoría de catalanes que quiere cambio, y yo creo que el resto de España les tenemos que escuchar”. O como precisó Manuel Chaves el otro día en el Foro de El Confidencial: “Cataluña debe ver reconocidas en la Constitución su singularidad lingüística, territorial y, aunque esto pueda levantar ronchas, sus singularidades en el sistema de financiación autonómica”. Es decir, más diferencias -y lo dice un expresidente andaluz- y más privilegios, como si existiera un pecado original en la historia de España en Cataluña por el que hay que purgar.

La lealtad que no existió con la República y que tampoco se ha respetado con la Constitución, ni siquiera con los dos Estatutos de autonomía aprobados. Hasta que hemos llegado al extremo de esta escalada de independencia que crece con la fuerza de un alud en alta montaña

Nada puede irritar más fuera de Cataluña que esa queja, reiterada, de que en España no se escucha a los catalanes, que no se les atiende. Porque no hace falta ni mucha perspicacia ni mucha historia reciente para saber que, si ha existido alguna desproporción, ha sido a favor de esa autonomía en detrimento de otros territorios, de otros pueblos que, sin embargo, no enarbolan jamás esa queja. Por la especial protección económica en último siglo y medio y por la amplia protección cultural, social y lingüística de los últimos treinta años. Y por la financiación, sí, por la financiación que, de forma directa e indirecta, gracias a la función de bisagra de los nacionalistas catalanes en el Congreso, ha sido siempre superior al resto de autonomías, con excepción del País Vasco y Navarra por la existencia inexplicable del Cupo basado en los Fueros.

No es el Estado federal, que jamás han reclamado los nacionalistas catalanes o vascos, ni la falta de ayudas o de apoyo. La cuestión, al cabo de los años, se reduce a una sola palabra: lealtad. La lealtad que no existió con la República y que tampoco se ha respetado con la Constitución, ni siquiera con los dos Estatutos de autonomía aprobados. Hasta que hemos llegado al extremo de esta escalada de independencia que crece con la fuerza de un alud en alta montaña. Lealtad. Con el paso previo de la lealtad, lealtad expresa, cualquier cosa se puede reconsiderar, siempre de acuerdo con el conjunto de España. Si no es así, todo será en balde, transitorio.

Y se resumirá en una sola pregunta: ¿Debemos comernos el sapo catalán? Ya hay muchos que han dicho que sí.

La Administración española pare un nuevo engendro
S. McCoy El Confidencial 19 Septiembre 2013

España es única. Como no teníamos suficientes frentes abiertos, el Ministerio de Economía y Competitividad se ha sacado del bolsillo un engendro que amenaza con paralizar la actividad regulatoria y supervisora en nuestro país en los próximos seis meses: la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Una mala idea peor ejecutada que persigue unificar, bajo un mismo paraguas, organismos como la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) o la Comisión Nacional de la Energía (CNE), entre otros. Algo, cuando menos, original pues sólo alguna de las repúblicas bálticas y Australia tienen cosa parecida en su organigrama público. Por algo será.

En la génesis de tan extravagante propuesta -que entrará en vigor el próximo 7 de octubre, sin que de momento se sepa ubicación o dotaciones- la defensa de un bien común: la seguridad jurídica.

Conflictos pasados entre instituciones que fijan el marco de funcionamiento, por ejemplo la CMT, y quienes denuncian sus abusos, esto es: la CNC, perjudicaban, a juicio del Gobierno, tan preciado bien a ojos de los ciudadanos nacionales y los inversores extranjeros. "Hay que corregirlo de manera urgente", concluyeron en el Ejecutivo. Mientras tanto, eso sí, seguían publicándose en el BOE, con total desfachatez, leyes y reales decretos que, como en el caso eléctrico, dejaban la estabilidad y garantía legales ofrecidas por España a los pies de los caballos, entrando incluso en el peligroso campo judicial de la retroactividad propia. Cosas de nuestro capitalismo feudal de amiguetes.

Ustedes se preguntarán, ¿cómo es posible tal esquizofrenia administrativa? Bueno, ya saben: poderoso caballero es don Dinero. El esquema básico del nuevo ente viene de un informe elaborado por PwC para una Telefónica harta de sentir el aliento de competencia en el cogote cuando, afirmaba, se limitaba a cumplir la letra de la regulación. Del espíritu no hablamos, que no está la cosa como para idealizar el negocio, ¿verdad?

Tal documento llega a Moncloa, que lo acoge con inusual fervorín, especialmente teniendo en cuenta que coincide su entrada con una sentencia del Tribunal de Estrasburgo que advierte de que las prácticas antimonopolio no se pueden amparar en el principio de ‘confianza legítima’, esto es: en haber actuado de acuerdo con la literalidad del texto ya que hay otros elementos como tamaño, beneficio o similares que, usados de forma abusiva, tienen efectos similares a conciertos expresos entre operadores. Una disposición acompañada de 150 millones de euros de multa para la española, por cierto.

Dio igual. La tramitación siguió su curso hasta que alguien cayó en la cuenta de que juntar investigación/sanción (el árbitro de la contienda) con fijación de las reglas de juego podía ocasionar no pocos roces y reproducir, por tanto, los conflictos que se querían evitar. Pero no crean, ni por asomo se le ocurrió a alguna mente lúcida el apearse de una burra que perdía pelo y apenas conservaba los dientes. Poco importó, de hecho, a la gente del Ministerio saber de quienes ya estaban en la pomada o de la propia Bruselas que lo más parecido ahí fuera era, y es, el poco sospechoso modelo alemán, que separa Competencia, por una parte, y reguladores sectoriales, por otra. A los austericidas teutones, ni agua.

Sin embargo, ya en sede parlamentaria se impuso parcialmente el sentido común. Quizás los germanos, tan cabezones ellos, podían tener razón. ¿Cómo encajar tal división en el esquema propuesto? Ya está, creando dos salas bajo una misma presidencia. Problema resuelto, ¿no? En teoría sí, pero en la práctica se ha fijado una previsible receta para el desastre. En síntesis, por tres motivos:

- la cohabitación entre competencia y regulación incorpora un peligroso factor de control horizontal, no necesariamente técnico, que puede paralizar o condicionar las pesquisas de la primera al antojo de la segunda: cautela;

- no sólo eso, el mecanismo de resolución de contradicciones, a través primero de informes que al ser del mismo órgano no paralizan el periodo imperativo de 18 meses para resolver los expedientes abiertos -motu proprio o a instancias de terceros- y de la oportuna convocatoria y resolución en pleno, después, dificulta enormemente la operatividad de la CNMC desde antes de nacer: irá apurada para cumplir en plazo;

- algo a lo que ayuda bien poco la exigencia de que los consejeros roten sectorialmente cada dos años, que es justo el periodo de tiempo que necesitan para enterarse de qué va la vaina en telecomunicaciones, energía, bienes de consumo o la industria de que se trate: imposible.

Como señalábamos al principio del post, una mala idea peor ejecutada que rompe con las inercias positivas en las que habían entrado algunos órganos como la propia CNC con, por ejemplo, su recientemente inaugurado programa de clemencia; 16 procesos iniciados al calor del mismo.

Ahora, hasta que todo el mundo encaje en su sitio, tomen el poder los nuevos responsables y se reactiven los temas, estamos ante un mínimo de seis meses de paralización, según los informes que maneja el propio Gobierno. Y con un riesgo adicional: si la cosa no pita, que va a ser que no, Bruselas se hará con buena parte de los casos bajo la tesis comunitaria de ‘autoridad mejor posicionada’ para actuar.

Lo dicho, éramos pocos y parimos la CNMC. País.

Militares piden que se frene el separatismo
'Flagrante delito de alta traición'
S.P. www.gaceta.es 19 Septiembre 2013

La Asociación de Militares Españoles recuerda al Ejecutivo que la misión principal que la Constitución da al Ejército es defender la integridad nacional.

La Asociación de Militares Españoles (AME) ha hecho público un comunicado en el que solicita que los poderes públicos asuman su responsabilidad y actúen, conforme a la Constitución establece, para frenar la deriva secesionista que se está ensañando con en algunas regiones de España. Así, el texto de AME recuerda “las obligaciones de los regidores de nuestra Nación para que, aplicando cuantas posibilidades ofrece la Constitución Española, frenaran la deriva separatista”.

El texto califica de “inadmisible e intolerable de todo punto” la actitud de los representantes del Estado que han acudido a actos independentistas. Una forma de actuar que define como “flagrante delito de alta traición por comisión”.

Esta forma de proceder de algunos políticos hace que su actitud sea indefendible ya que: “no sólo por obligación constitucional sino por su propia y natural misión, tienen la obligación de mantener y defender “la unidad indisoluble de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles”.

La nota pone como ejemplo de actitudes similares a lo largo de la historia de España la condescendencia de los políticos de la Segunda República con el separatismo catalán y propone como medida a tomar, siguiendo el ejemplo de lo que hizo el presidente norteamericano Kennedy con el gobernador de Alabama en 1963, que se emplee al Ejército para garantizar la integridad del territorio nacional. Un ejemplo que, señalan, consideran que debe ser imitado y aplicado “sin la menor dilación ni duda en las circunstancias actuales”.

El llamamiento final es a impedir que se complique la situación hasta convertirse en “irrecuperable” y, en todo caso, a “defender por un mínimo de dignidad y coherencia a los catalanes que se sienten españoles”.

Terrorismo islámico
España y su complicado vecindario
GEES Libertad Digital 19 Septiembre 2013

La detención de Yasin Ahmed Laarbi (alias Pistu), realizada por la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en Ceuta el lunes, no hace sino confirmar la deriva que venimos analizando desde hace meses. A Pistu se le buscaba desde el pasado 21 de junio, cuando escapó a otra redada de yihadistas ocupados en extender tan siniestra ideología tanto en nuestro suelo como en Marruecos, incluso en el campo de batalla sirio.

Siria es tema central hoy, y lo seguirá siendo en los próximos días y semanas, particularmente después de que el informe de los inspectores de la ONU, entregado al Consejo de Seguridad este lunes, no acusara directamente pero sí diera indicios de que el gas sarín utilizado el 21 de agosto en las afueras de Damasco habría sido lanzado por efectivos del régimen. Lleve a donde lleve este dato y la compleja gestión diplomática del conflicto, lo importante es que Siria sigue atrayendo a yihadistas de todo el mundo, también de España y del Magreb. En el norte de Siria dichos yihadistas son tan numerosos y osados que ya comienzan incluso a enfrentarse con otros rebeldes que comparten trinchera, a los que consideran malos musulmanes por no abrazar el yihadismo salafista.

La amenaza que el yihadismo salafista representa para España no sólo se localiza ahí, en las redes de reclutamiento desarticuladas en Ceuta y en Melilla, sino que el vecindario magrebí y saheliano también es preocupante. Libia va a pique, con las milicias y los grupos yihadistas campando por sus respetos mientras las endebles autoridades se muestran incapaces de hacerse con el control. Es ilustrativo que un Estado que en 2011, antes del derrocamiento y asesinato de Muamar el Gadafi, producía 1,5 millones de barriles por día de un excelente petróleo, hoy sólo produzca 80.000. Es verdad que ha sufrido una guerra, pero esta terminó oficialmente hará en octubre dos años, y desde entonces la nueva Libia no ha servido sino para desestabilizar el vecindario inmediato, magrebí y saheliano, y para nutrir de yihadistas el frente sirio.

La situación en el Sahel, y en particular en Mali, tampoco es boyante. Tras celebrarse las elecciones presidenciales este verano, hecho alabado por la comunidad internacional, las contradicciones vuelven a resurgir. La tensión entre las autoridades de Bamako y las poblaciones tuareg del norte crece, y los terroristas yihadistas –que no fueron derrotados, sino que se dispersaron por el extremo norte y por el vecindario inmediato– siguen representando una amenaza real. Así lo acaban de constatar en la capital chadiana, Yamena, los representantes de los Estados sahelianos a su vez miembros de la Unión Africana (UA), allí reunidos el pasado día 12 en el marco de la Arquitectura de la Paz y la Seguridad Africana (APSA), que gestiona el Consejo de Paz y de Seguridad de la organización regional.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Esperanza Aguirre, sin complejos: "España necesita ser catalanizada"
Nacional www.vozpopuli.com 19 Septiembre 2013

La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ha dicho este jueves que España "necesita ser catalanizada" y que hay que revisar a fondo el Estado de las autonomías, al tiempo que ha asegurado que "no le escandaliza" que Cataluña quiera la secesión, pero que debe lograrlo "dentro de los cauces legales".

"La independencia no me escandaliza que se quiera conseguir, debe hacerse dentro de la ley. La ley prohíbe la secesión, pero la ley no prohíbe cambiar la ley. Si se quiere la secesión, se debe hacer por los cauces legales", ha dicho Aguirre en una conferencia en el Círculo Ecuestre de Barcelona.

"Lo que no me parece bien -ha añadido- es que se hable de derecho a decidir cuando lo que se persigue en realidad es la secesión. No porque me escandalice, porque puede parecerme un error, pero en democracia, en libertad y ausencia de violencia, todo se puede plantear. Y cuando digo todo, es todo".

Ante varios centenares de personas, entre ellas la presidenta del PP Catalán, Alicia Sánchez-Camacho, y en un discurso titulado Mi visión de Cataluña, Aguirre ha considerado que España está "al borde de un precipicio por el que todos podemos despeñarnos". En una conferencia en la que ha analizado la actual situación política, la expresidenta de la Comunidad de Madrid ha opinado que, para solucionar esta crisis territorial, "el primer paso es que España necesita ser catalanizada".

"España y el conjunto de los españoles necesitan conocer y amar más a lo catalán", ha señalado Aguirre, considerando que los españoles deberían estudiar la lengua, literatura e historia catalanas, así como producirse una "transmisión de virtudes que se les reconoce a los catalanes".

Pero ha advertido de que Cataluña también debe recuperar "su proverbial espíritu abierto, independiente, empresarial y olvidarse del intervencionismo de los políticos", haciendo un símil con el liderazgo del Barça que ha propulsado a la selección española. Aguirre ha aconsejado a Cataluña que vuelva a "marcarse como objetivo ser la autonomía líder de España", y ha asegurado que "comprende" a los catalanes indignados con "el sistema del 'café con leche' para todos que no reconoce la especificidad de Cataluña".

En este sentido, ha llamado a revisar el Estado de las Autonomías a fondo, "evitar los gastos inútiles y dar cabida a las ambiciones legitimas". Porque, tras recordar el "entusiasmo con el que han pasado los catalanes en 35 años de apoyar la Constitución a propugnar la ruptura", Aguirre ha culpado de ello al sistema educativo, con un "constante adoctrinamiento nacionalista" en las aulas, donde los alumnos "solo han escuchado una interpretación de la historia".

En este sentido, incluso ha recordado el "apoyo fundamental de algunos catalanes a Franco en la Guerra Civil, donde miles de voluntarios catalanes dieron su vida por Dios y por España en el tercio de Montserrat".

El PP en la intimidad. El PP debe desgilipollizarse.
Nota del Editor 19 Septiembre 2013

Ante todo he de confesar que la Sra Aguirre no goza ni de un poquito de mi estima, es una profesional de la política y su comportamiento acorde con tal perfil. En el tema lingüístico (español, se sobreentiende) siempre ha demostrado una falta absoluta de valentía, nunca ha querido defender a los español hablantes de las regiones donde este idioma está proscrito, siempre se ha negado a contestar preguntas relacionadas con sus derechos (de los ciudadanos españoles) constitucionales y humanos.

Con el dinero de los que pagamos impuestos, se permitió el lujo de ofrecer en Madrid enseñanza en la lengua regional de Cataluña pero nunca se atrevió a ofrecer en Cataluña, Galicia o Vascongadas la enseñanza del español.

Y su partido habla las lenguas regionales en la intimidad, y algunos, también en público.

En resúmen, habría que conseguir que el PP (la mayoría) se desgilipollizase.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cataluña
El derecho a decidir no existe
José García Domínguez Libertad Digital 19 Septiembre 2013

"Eso del derecho a decidir es una chorrada que nos inventamos para no mentar la autodeterminación, que es de lo que se trata. Y punto pelota". La confesión se le escapó ayer a Agustí Colomines, presidente de la fundación de Convergencia Democrática de Cataluña cuando el saqueo del Palau de la Música e ideólogo de cabecera de Artur Mas. Ocurrió en una de tantas televisiones nacionalistas, la que sufraga el Ayuntamiento de Barcelona. Se sienten tan en la intimidad, tan en casa, tan entre colegas, en esos ejercicios onanistas, los debates amañados donde todo el mundo es independentista y nadie disiente jamás, que hasta dicen la verdad. Porque tiene más razón que un santo el intelectual orgánico de CDC. El derecho a decidir, simplemente, no existe.

Las únicas constituciones que incluían tal precepto en su redactado fueron las de la Unión Soviética y la de la República Federativa de Yugoslavia, dos Estados difuntos. Y, según dicen, en la Constitución de Etiopía –suponiendo que haya tal cosa– figura algo por el estilo. En ningún otro lugar del mundo se contempla semejante prerrogativa legal. En ninguno. Al respecto, la maquinaria de desinformación puesta en marcha por los poderes públicos de Cataluña insiste una y otra vez en señalar la pretendida excepción de Canadá, su célebre Ley de Claridad. Engañando a la población, huelga decir. Porque tampoco en Canadá existe derecho alguno a violar la soberanía nacional contemplada en su Carta Magna.

Lo que en su día hizo el Tribunal Supremo no fue más que ratificar que la potestad última sobre la integridad territorial de la federación corresponde a la nación canadiense. Única y exclusivamente a la nación canadiense. En inexorable consecuencia, tendrían que ser todos los ciudadanos de Canadá, no únicamente los habitantes de Québec, quienes autorizasen una eventual fractura del Estado. Eso sentencia la Ley de Claridad. Y quien predique lo contrario, miente. Así de simple. En una democracia constitucional nada es sagrado (ni tan siquiera la unidad política y administrativa de Cataluña). Nada, salvo el respeto a la Ley. Y la Ley ofrece una vía al Parlamento autonómico para que Artur Mas pueda consumar su deseo: la legitimación que le asiste a fin de proponer una reforma constitucional a las Cortes Generales. Derecho muy real y efectivo que, sin embargo, el Gobierno de la Generalitat se empecina en no ejercer. Lo otro, ya lo ha dicho el condotiero Colomines, son chorradas.

Nota bene. La figura del referéndum consultivo que contempla el artículo 92 de la Constitución española establece de forma indubitada que, en todos los supuestos, los consultados habrían de ser el conjunto de los españoles, los titulares únicos de la soberanía, no tal o cual grupo particular de ciudadanos del país.

La Diada espanta a los inversores
Pablo Sebastián www.republica.com 19 Septiembre 2013

El presunto éxito de la cadena humana de la Diada catalana con la que el Gobierno de Artur Mas pretende relanzar la independencia de Cataluña está teniendo efectos demoledores para los planes del Gobierno catalán y sus aliados de ERC e ICV, los que ahora ven el efecto boomerang de sus desafíos al no calcular las consecuencias de semejante disparate que está provocando la huida de inversores y de empresas internacionales.

Y todo ello además de la fuga de las empresas españolas y de un incipiente bloqueo social al consumo de productos y servicios de Cataluña (¿recuerdan la guerra del cava?). Las agresión a España y el horizonte de una Cataluña fuera de la UE, aunque ello sea una probabilidad remota y puede que imposible, ya está causando estragos en la situación de la economía, el comercio y las finanzas de Cataluña. Y ahora ¿cómo se desmonta esta dinámica que está en marcha? Pues eso lo tienen muy mal salvo que den un giro de 360 grados y anuncien que ya no quieren la independencia y que ‘aman a España y a Europa’ -que hoy son la misma cosa-, lo que sería el fin de CiU y de Artur Mas en un vuelco espectacular.

¿Acaso esperaban Artur Mas y Oriol Junqueras que después de su Diada y anuncio de un referéndum independentista todo sería un paseo hacia lo que ellos llamaban el ‘Estado europeo catalán’?

Pues se han vuelto a equivocar y además Artur Mas ha puesto los cimientos de la ruptura y autodestrucción de CiU, porque Unió no les sigue en su locura, máxime después de conocerse que Mas va a proponer una candidatura conjunta de Convergencia con ERC a las elecciones europeas de junio de 2014, como si se tratara de un ensayo del referéndum de secesión o de comicios plebiscitarios, la última ocurrencia de la Generalitat para burlar la legalidad.

Pues bien la incapacidad de los políticos nacionales catalanes ha conseguido que Cataluña empiece a sufrir las consecuencias de un proceso que ni siquiera ha comenzado, y a recibir toda clase de avisos y advertencias a estos navegantes de fortuna. Primero fue el comisario europeo Joaquín Almunia el que advirtió que esa ‘vía catalana’ secesionista dejaría a Cataluña fuera de la UE, luego la portavoz de la Comisión Europea la que insistió en la posibilidad más que cierta de que Cataluña quede fuera de Europa, y ahora son han sido los promotores de Barcelona World los que le han advertido al Gobierno catalán de la posibilidad real de que los inversores en el macro proyecto de ocio de Barcelona abandonen la idea ante el plan de secesión en Cataluña y su salida de la UE, lo que provocaría el fracaso del empeño y la perspectiva de una inseguridad jurídica catalana que nadie en el mundo financiero y de los negocios está dispuesto a soportar.

Lo que está ocurriendo en estos momentos con el referéndum de Escocia para su independencia del Reino Unido, previsto para dentro de un año, constituye otro aviso al nacionalismo catalán, porque todos los sondeos señalan que más del 60 % de escoceses dirán no a la secesión por miedo a las consecuencias económicas y sociales del posible aislamiento escocés.

De manera que este juego de Artur Mas empieza a toparse con la dura realidad no solo de la legalidad española sino también del muro de los fondos de inversión, de las multinacionales y de las empresas españolas, amén del núcleo duro de la UE. Y todo ello sobre la base de provocar la autodestrucción de CiU que ya pasó en sus últimas elecciones de 62 a 50 escaños, que aparece en las encuestas catalanas en segundo lugar detrás de ERC y que, según todos los sondeos, pasará de ser la tercera fuerza política en el Parlamento español al quinto lugar detrás del PP, PSOE, IU y UPyD, lo que les dejaría en una posición insignificante y fuera de muchas instituciones del país.

En suma estamos asistiendo al fracaso prematuro del intento de autodeterminación e independencia, que ya tiene costes para los catalanes en general, y deterioro político imparable para los jefes de semejante operación (donde no solo están los políticos sino también influyentes patronos económicos del empresariado de Cataluña). Los que decían de manera calumniosa eso de ‘España les roba’ y que, fuera de España, Cataluña entraría en ‘el paraíso económico terrenal’, y los que ahora empiezan a comprender que es precisamente al revés, que dentro de España (y Europa) les va bien y les irá mucho mejor. Pero ahora ya tienen un problema añadido porque en este momento necesitan convencer a todos los inversores nacionales y extranjeros que han comenzado a retirarse de Cataluña ya no se piensan separar de España. Un trágala y mea culpa que Mas y Junqueras deberán entonar al unísono, aunque solo para frenar la diáspora del dinero y las inversiones que tanto necesita Cataluña y gusta al ciudadano catalán.
www.pablosebastian.com

Cataluña
Miedo a las urnas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 19 Septiembre 2013

Derecho a decidir. Referéndum. Consulta. Autodeterminación. Estado propio. Declaración unilateral de independencia. Elecciones plebiscitarias. Vía por la independencia. Cadena humana. Manifestaciones. El laboratorio secesionista está bien provisto de pócimas esotéricas. Pero le falta un elemento que costó mucho recuperar tras la larga noche de la dictadura, pródiga también en manifestaciones de apoyo al Caudillo: la democracia sin deformaciones ni mecanismos espurios.
Tapaderas del totalitarismo

Es cierto que, como subraya el profesor José Luis Álvarez (LV, 9/9):
Artur Mas ha legitimado repetidamente el derecho a decidir en, literalmente, una democracia "radical", forma política opuesta a las clases medias, líderes por décadas del catalanismo, de las que CiU es el agente electoral (…) Y la radicalidad del soberanismo anuncia un Estado catalán con tenue división de poderes, hiperpresidencialista, con estructuras estatales y medios públicos al servicio de parte, donde muchedumbres y no votos marcan agendas políticas y en el que, pobres empresarios, hasta las empresas están al servicio del nacionalismo.

Democracia radical con el secesionismo. Democracia orgánica con el franquismo. Democracia popular con el comunismo. Simulacros de democracia que son tapaderas del totalitarismo puro y duro. Con un denominador común que el profesor Álvarez desenmascara sin eufemismos: "Muchedumbres y no votos marcan agendas políticas". Como en el kirchnerismo y el chavismo. Volvamos a las fuentes. Escribió José Ortega y Gasset en La rebelión de las masas (Espasa, 2012, edición facsimilar):

La masa -¿quién lo diría al ver su aspecto compacto y multitudinario?- no desea la convivencia con lo que no es ella, Odia a muerte lo que no es ella.

Y ahí está el demagogo para poner a la masa al servicio del apetito de poder de su círculo privilegiado que, en el caso del secesionismo, es además involucionista y endogámico. Acota Ortega en el prólogo a la edición francesa de su libro:

Los demagogos han sido los grandes estranguladores de civilizaciones. La griega y la romana sucumbieron a manos de esta fauna repugnante.

Hinchazón de las cifras
Las muchedumbres y no los votos son los ejes alrededor de los que gira la estrategia secesionista. Por eso sus correveidiles se esmeran en falsificar las cifras de concurrencia a las manifestaciones, y lo hacen con tanta falta de respeto por la inteligencia de los ciudadanos que sus exageraciones superan los límites del ridículo. Fue la inexperiencia la que cifró en un millón de personas el número de asistentes a la histórica Diada de 1977. El experto en demoscopia Carles Castro corrigió el error mucho más tarde (LV, 9/9/2012): "En la superficie que ocupaba la marcha sólo cabían 270.000 personas".

La ofensiva secesionista ha convertido la hinchazón de las cifras en un fraude rutinario. Javier Toledano cita dos ejemplos en el boletín de la Asociación por la Tolerancia (abril 2013). Si en la manifestación preventiva del 10-J del 2010 contra la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña hubiera habido un millón y medio de personas, como informó la prensa adicta, se deberían haber comprimido 16,7 personas por metro cuadrado en los 90.000 metros cuadrados del Paseo de Gracia. Ni que fueran todos castellers. Y si en la manifestación del 11 de septiembre del 2012 hubiera habido dos millones de personas en los 140.000 metros cuadrados que ocuparon, el promedio habría sido de 14,3 personas por metro cuadrado.

Estos dos millones del 2012 sufrieron luego curiosos procesos de encogimiento. El gurú del somatén mediático, Enric Juliana, escribió (LV, 12/9/2012):

Un millón y medio de personas (toda la población censada de Barcelona) es un océano humano que hoy no está al alcance de ninguna fuerza política. Que la Delegación del Gobierno en Catalunya reconozca, citando fuentes de la Policía y la Guardia Civil, la cifra de 600.000 manifestantes da cuenta de la magnitud del evento y de su impacto.

¿Dos millones? ¿Un millón y medio? Juliana parece conformarse con 600.000. Por poco tiempo. El editorial del somatén (LV, 8/9) pavimenta la Vía de este año recordando que "cerca de un millón de personas se manifestaron el año pasado en Barcelona elevando el listón de la reclamación catalana". Tres días más tarde, José Antich evoca aquella concentración y vuelve a las andadas: "Se cifró el número de asistentes en 1,5 millones de personas". Saltan en tres días de "cerca de un millón" en el editorial a “1,5 millones de personas” con la firma ológrafa del director. Se cachondean de los lectores.

El cachondeo continúa. El 12 de septiembre, el titular de La Vanguardia estaba desbordado por la presencia de 1,6 millones de personas en la Vía por la Independencia. El editorial daba por buena la cifra, "según datos del Govern". Pilar Rahola estaba de rebajas y se regocijaba (LV, 14/9) porque un millón y medio de personas habían respondido a la convocatoria. Pero Juliana volvió a meter la pata (LV, 13/9) cuando se refirió a "un millón de personas desplegadas a lo largo de 480 kilómetros pidiendo la independencia de Catalunya". No es poca cosa perder 500.000 o 600.000 cofrades por el camino y sumar 80 kilómetros al trayecto prefijado.

Los secesionistas pretenden marear a los ciudadanos con el baile de cifras trucadas. Son maestros en estos menesteres. Por eso recurren a las manifestaciones de estirpe totalitaria, que son lo más parecido a los pucherazos, y no a los votos.

Papelón en París
El filósofo Josep Ramoneda, el mismo que hizo un papelón en París (LV, 8/6) cuando se conchabó con la pseudoembajada catalana para llevar el discurso secesionista a los universitarios franceses, pregunta al Gobierno del PP y al PSOE (El País, 12/9):

¿Legalidad o miedo? ¿No se sienten capaces de competir con éxito en un referéndum en Catalunya?

Su desplante lo baja del rango de humanista liberal que ostentó durante muchos años con sobrados méritos y lo coloca a la altura del agitador convergente Josep Rull, que fanfarroneó (LV, 13/9): "Parece que topamos con el muro del tener miedo a perder". Mienten premeditadamente los dos. Son los aprendices de salvapatrias los que tienen miedo a las urnas, y lo disimulan apelando a alternativas totalitarias.

Juan José López Burniol confiesa (LV, 14/9) que se equivocó al escribir en agosto que después de la Diada independentista que se celebraría un mes más tarde Mas no tendría "más salida -tras haberse cargado táctica y calculadamente de razones- que disolver el Parlamento catalán y convocar nuevas elecciones autonómicas".

Ni soñar con elecciones democráticas. Las urnas les inspiran pánico, porque saben que aunque los partidos secesionistas sumen la mayoría absoluta en el Parlamento, esa mayoría jamás será suficientemente representativa para proclamar la independencia. Dichos partidos jamás contarán con el voto de la mitad más uno de los 5.400.000 ciudadanos inscriptos en el censo, y menos aun con la mayoría excepcional -digamos el 60 por ciento de los inscriptos- que estipula la legislación modélica de Canadá.

En resumen: el Parlamento con mayoría independentista pero desprovisto de suficiente representatividad debería ceñirse, si existiera, a la resolución de los graves problemas que afectan, hoy mismo, a los catalanes: sanidad, educación, paro, seguridad. Problemas de los que los sectarios obsesivos se desentienden por falta de interés y conocimientos, como demuestran en el actual Parlamento. Ni siquiera atinan a aprobar los presupuestos. Para pagar a funcionarios y proveedores seguirán recurriendo al Fondo de Liquidez Autonómico. O sea, a Madrid.

En una encuesta municipal para urbanizar terrenos basta cualquier mayoría. Aquí se trata de dividir un país en dos, y de aislar a 7 millones de personas respecto de otros 40 millones de compatriotas que se convertirán en extranjeros. Lo cual implica segregar a conciudadanos, familiares, amigos, conocidos, colegas, condiscípulos, socios, patronos, empleados, proveedores, clientes, acreedores, deudores… y despedirse de la Unión Europea. Sólo a una élite privilegiada y endogámica que vive del cuento se le ocurre satisfacer su desmesurado apetito de poder a costa de esta agresión contra la convivencia, los sentimientos humanos y el bienestar general.

Una vez más, el aguafiestas Carles Castro maneja cifras reales para sacar de su embeleso a la muchedumbre de despistados que se encadenan (LV, 15/9):

El apoyo a la ruptura con España supone sólo el 33% del censo de ciudadanos catalanes mayores de 18 años (…) Los teóricos tres millones de votos favorables a la secesión quedan a una distancia sideral de los que suman en la práctica las fuerzas explícitamente soberanistas (1.800.000).Y esa distancia apenas se atenúa incluyendo la totalidad de los votantes de ICV (lo que supondría un cómputo de casi 2.200.000 y un desfase de 800.000 entre las proyecciones y las realidades).

Repito: jamás serán más de 2.700.000. ¿Queda claro por qué los secesionistas se aferran a artimañas totalitarias y no quieren ni oír hablar de elecciones democráticas?

Cataluña
Mismo día y muchas marmotas
oti rodríguez marchante ABC Cataluña 19 Septiembre 2013

CON la habitual persistencia del «tevetresismo», y con puntualidad de día de la marmota, aparece en la pantalla amiga el señor Joan Rigol cogiendo, recogiendo, modificando, pontificando, entregando o paseando (¡ese presente histórico!) un hato de folios llamado el Manifiesto por el Derecho a Decidir. Y llega con la misma pretensión que Bill Murray al folclórico acto de la marmota y el fin del invierno, pero habrá a quien, como a mí, la cosa les suene a lo mismo de ayer, antesdeayer, el anterior..., y así desde hace meses. Toca el despertador, y Bill Murray se levanta para acudir al día de la marmota con sus cámaras de televisión para que recojan todo lo solemne y estéril de un acto que amanece sin que la realidad despierte con él.

La realidad, el campanazo del despertador, era la confirmación de Bruselas de que el paraguas de la Unión Europea no tapará la sedición de la Generalitat de Cataluña, visualmente recogida en la portada de este periódico por el magistral «chiste» de J.M. Nieto; y la confirmación de que mañana volverá el mismo día de la marmota era el titubeo de Mas-Colell (»la opinión de Almunia es estrictamente jurídica», como invocando ese terreno falso del fuera de la ley), la ignorancia de Francesc Homs (»¿Dónde está escrito que saldríamos de la Unión Europea?») y la chorrada de Artur Mas (»haremos lo necesario para seguir en Europa»..., no sé, tal vez refiriéndose a escribir cien veces en la pizarra: «la sedición en un Estado libre no es un pasaporte para pertenecer a un club de Estados libres»).

Como es natural en el «matrix» catalán, la realidad se tunea previamente con fotoshop (ERC insta a una separación amistosa..., algo así como el ampútese con una sonrisa usted una pierna porque quiere andar «libre») y nadie de ese «matrix» va a contarle a los catalanes lo cómodos que irán sobre esa pierna «libre». Y si alguien, como Duran i Lleida, señala el desgarro, aunque sólo sea social y económico, de esa extremidad ya inútil, no será la televisión orgánica y su «tevetresismo» rancio la que lo subraye. Rancio, pero elocuente: ha dicho más TV3 en desdoro de la educación en Catalunya con sus repugnantes imágenes de los niños (las juventudes) separatistas, que todo el argumentario del PP y de Ciudadanos contra la inmersión (lingüística e ideológica) en los colegios.

La Cataluña de Cebrián y Rubalcaba
Nacho Cardero El Confidencial 19 Septiembre 2013

De entre todas las felonías que se han escrito en torno a la manifa de la Diada, hay una especialmente sangrante. Se trata del editorial de El País del lunes 16-S, un editorial con el que el Grupo Prisa, siempre acostumbrado al “tiene que ser como yo digo”, traspasa una peligrosa línea roja: la del juego democrático. No por el contenido del escrito en sí, que viene a ser un sucedáneo abigarrado de las tesis de Pere Navarro o del federalismo asimétrico del Financial Times, que tanto monta, monta tanto, sino porque se refiere al PP, formación que gobierna la nación y además con mayoría absoluta, como partido “golpista”.

El editorial tacha de fascista al Ejecutivo de los populares por el mero hecho de ajustarse al mandato constitucional en la cuestión catalana y elogia a todos aquellos que promulgan una reforma de la Carta Magna con el fin de posibilitar el cacareado referéndum. En resumidas cuentas: el mundo al revés.

“Entre los remedios falaces, algunos sugieren el uso de la fuerza o la suspensión de la autonomía”, señalaba. “Esa apelación carece de encaje jurídico en la Constitución, pues no hay en plaza rebelión fáctica institucional alguna, por lo que el uso de los artículos 8 o 155 tendrá contornos golpistas. (…) Conviene recordar a los fabricantes de estas recetas autoritarias su extremada inconveniencia práctica. (…) Urge una serie de medidas (…) sobre financiación, infraestructuras y reconocimiento lingüístico e identitario (…) y su canalización a través de reformas del ordenamiento constitucional”. Palabra de Cebrián.

El País lleva mandando en España desde 1976, fecha de su fundación. En estos años, sus páginas siempre se han erigido en una especie de tablas de la Ley, donde el desaparecido Polanco venía a ser Dios y Juan Luis Cebrián su Moisés. Ellos, con la ayuda de los Gregorio Marañón, Matías Cortés y otros, nos decían cómo debía ser el modelo de Estado, la Corona, el Gobierno y hasta la familia; y nos advertían: si no cumples, caerán sobre ti las plagas bíblicas. Aznar no cumplió y Polanco vaticinó que estaría en el poder “seis u ocho meses”. Duró dos legislaturas. Aznar nunca les cayó en gracia. Rodrigo Rato era otra cosa.

El tema mollar del asunto reside en que el grupo Prisa ya no pertenece a la familia Polanco, sino a Santander y La Caixa. Habrá que preguntar ahora a estos bancos qué opinan de las maniobras del diario de su propiedad para desestabilizar al Estado y dar alas al proceso secesionista. Un sistema de lobotomía cerebral que parece sacado del magín de Anthony Burgess, autor de La naranja mecánica. Igual que TV3 emitió durante la Diada la película El patriota, un documental sobre la historia de la estelada y la filmografía de ese Orson Welles catalán llamado Joel Joan, o utilizaron a niños en horario infantil para fomentar el independentismo y el odio a España, pues bien, igual que la televisión pública catalana se vale de artimañas peores que el Nodo, El País ha empezado a extender la idea de que el Gobierno se equivoca, de que España se equivoca, de que, para regocijo de Pere Navarro (PSC), habría que reformar la Constitución, permitir el referéndum y legitimar al nuevo president de la Generalitat, que ya no es Artur Mas sino Carme Forcadell, la jefa de la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

Es la tesis a la que se ha abonado el PSOE de Rubalcaba. Así lo dejaron entrever el expresidente del partido, Manuel Chaves (“España vive en un Estado cuasi federal y no pasa nada por impulsar todavía más ese federalismo”), y el secretario general del PSC, Pere Navarro (“queremos una consulta legal y acordada siguiendo el modelo de Escocia”), en el foro de El Confidencial “El socialismo en España, ¿un camino de rosas?”. La perenne crisis de identidad que sufren los socialistas hace que acaben siempre encamados con los nacionalismos. Básicamente, por instinto de supervivencia.

El exministro Corcuera, que no es un Azaña de la oratoria pero se le entiende, ha puesto voz a todos aquellos militantes del PSOE que aborrecen la nueva deriva del partido: “La Constitución tiene muchas dificultades para ser modificada. Esas dificultades las puso la izquierda porque temía que una mayoría de la derecha cambiara luego lo que tanto había costado construir. (…) Y ahora el PSOE quiere suprimir el artículo que dice que la soberanía nacional está en manos de todos los españoles. ¿Me quieren decir qué artículos vamos a cambiar de la Carta Magna para dar pie al Estado federal?”.

En la acera de enfrente, léase Génova 13, la cosa no está mucho mejor. Pretenden que los independentistas se cuezan en su propia salsa ante las amenazas de la UE y la fuga del mundo del dinero. Es el modus operandi de Rajoy: esperar y ver. Arguyen que la tensión secesionista es inferior a la de hace un año y, seguramente, superior a la del próximo ejercicio. Pero dar hilo a la cometa no siempre funciona. La inacción alimenta el independentismo. Cada día que pasa hay más catalanes que quieren salirse de España.

Mientras se discute si son galgos o podencos, Cataluña se va. España no parece haber tomado conciencia de la gravedad de la situación, más allá de las fruslerías de Mas y las bravuconadas de Junqueras. Hasta que un día llegue el indefectible choque de trenes. Ya lo decía el exministro y expresidente de RTVE Alberto Oliart: “El nacionalismo español es un león permanentemente dormido, pero que, cuando se despierta, ruge y mata”.

Teoría del terrorista bueniño
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 19 Septiembre 2013

Llevado de sus simpatías políticas nacionalistas, que, como en él ya es habitual, coloca por encima del respeto a la ley y a las libertades y derechos que definen cualquier democracia diga de tal nombre, Xosé Manuel Beiras acaba de inventarse respecto al terrorismo una teoría tan peculiar como chocante: que hay terroristas malos y terroristas buenos y que estos últimos no deben ser realmente considerados como tales.

Para Beiras, los miembros de Resistencia Galega condenados como reos de delitos de terrorismo por la Audiencia Nacional no serían terroristas, pues no habrían matado a nadie con sus acciones, cuya autoría ha quedado probada en un juicio celebrado con todas las garantías procesales. Acciones que el propio Beiras, que parece haber perdido toda capacidad para controlar su tendencia al disparate, considera heroicas y fruto de la espiral de violencia provocada por el poder establecido.

Metidos ya en tal locura, sería bueno que Beiras explicase por qué él, que es diputado, no se considera a sí mismo poder establecido; aclarase que hay de heroico en transportar o poner bombas; y razonase por qué motivo está tan convencido de que quien coloca o pretende colocar explosivos en lugares de tránsito público no asume como parte de su acción la posibilidad de causar víctimas. Quien ejerce la violencia (cualquier violencia) para obtener a cambio objetivos políticos (cualquier objetivo) es un terrorista. Uno de los muchos miles que han existido, por desgracia, en España desde hace medio siglo, mantenidos por la complicidad de tantos y por la comprensión de quienes, como Beiras, se niegan, por pura ideología, a llamar a las cosas por su nombre

Beiras, un español enfermo
Iván Vélez http://www.nodulo.org  19 Septiembre 2013

Algunas notas para la trayectoria vital de José Manuel Higinio Beiras Torrado (Santiago de Compostela 1936), un español enfermo

El 24 de julio de 2013, avanzada la tarde, un tren Alvia tomaba a velocidad excesiva una curva a la entrada de Santiago de Compostela dejando un rastro de muerte sobre las vías. Pocos días hubieron de transcurrir para que el portavoz de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), José Manuel Higinio Beiras Torrado (Santiago de Compostela 1936), aprovechara la tragedia para arremeter contra los populares gobiernos regional y central. A juicio de don José Manuel, los recortes y no otro motivo, habían sido los causantes de unos muertos de los que hacía responsables al Partido Popular. «Los muertos son suyos», fue la frase en la que se concentraba el discurso del veterano independentista gallego. En el fondo de sus incendiarias manifestaciones, Beiras localizaba a otro de los grandes culpables: la banca, mimada, a sus ojos, por el PP.

Sin embargo, más allá de las airadas formas beiranas, las declaraciones no hacen sino reproducir componentes fácilmente reconocibles en las nematologías que han adquirido vigor en los últimos años en España. Beiras señala con su dedo acusatorio a la maligna banca, aliada de la derecha que se deleita en mantener la prisión de naciones en la que se halla cautiva –y casi desarmada si obviamos los episodios bélicos del Ejército Guerrillero del Pueblo Gallego Libre– su querida Galiza.

En su discurso tampoco podía faltar el habitual ataque a la Iglesia –«¿Qué rayos tiene que hacer la Iglesia católica en un Estado aconfesional?»– imprescindible en todo español autocalificado de izquierdas que se precie.

No cabe duda del enorme juego que Beiras ofrece a la prensa adicta al régimen del 78, la misma que admite, indocta y dócil, la sustitución de la toponimia en español por toda aquella que, revestida de oficialidad, opte por el aldeanismo tras el cual se agazapa una cada vez menos disimulada hispanofobia a veces presentada bajo el rótulo de la «España plural».

Sin embargo, tales medios olvidan, por desconocimiento o negligencia, datos de gran interés que sirven para perfilar con mayor finura el retrato del extravagante personaje del que venimos hablando. Precisamente a la tarea de conocer con mayor profundidad la trayectoria de este economista y funcionario del Estado, van dirigidas estas notas.

Por de pronto, hemos de decir que el furibundo anticlericalismo del que hoy Beiras hace gala, contrasta con las piadosas convicciones religiosas de su padre, el empresario y periodista –firmaba bajo el pseudónimo «Eu ben sei»– Manuel Beiras García (1904-1996). Miembro fundador, en 1931, del Partido Galleguista, a Manuel Beiras se debe, en el segundorrepublicano año de 1932, la celebración de la primera misa en gallego. Beiras padre, en definitiva, no hacía sino responder al consabido patrón que históricamente ha unido a separatistas y clérigos, conocedores de los beneficios derivados de la administración del pasto espiritual en lenguas vernáculas. Si el padre del portavoz de AGE tenía tales atributos, la madre de don José Manuel, que también lo fue de otros ocho hijos, Herminia Torres Moldes, pertenecía a la burguesía gallega.

Estas favorables condiciones familiares propiciaron que José Manuel Higinio estudiara Derecho en Santiago de Compostela, titulándose en 1957. Culminados sus estudios en España, se matricula en la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de La Sorbona, donde también estudiará Lengua y Literatura Francesa, de resultas de lo cual acusará durante su vida una rendida admiración por los escritores galos, en especial por Albert Camus, a quien ha traducido al gallego. Antes de regresar a Galicia, completará su formación académica en la Escuela de Economía de Londres.

De nuevo en España, se desempeña como profesor en la Escuela de Economía Política de la Facultad de Derecho de Santiago durante unos meses, si bien, obtiene en 1966 una bolsa de estudios de la Fundación March, que le permite asistir a un curso en el parisino Instituto de Ciencia Económica Aplicada, dirigido por el entonces influyente economista François Perroux (1903-1987), miembro de la Orden Franciscana Terciaria y estudioso de la economía regionalista y las relaciones centro-periferia que tanto han interesado a un Beiras llamado a sacrificarse por la periférica causa de su tierra gallega.

Mientras todo esto ocurría en el plano académico, Beiras, integrado en el ambiente galleguista compostelano, terminará por encontrar pareja dentro de tal atmósfera, matrimoniando con la filóloga Teresa García-Sabell Tormo (Santiago de Compostela 1942), hija del doctor Domingo García-Sabell (1908-2003), quien presidió la Editorial Galaxia fundada, entre otros, por Ramón Piñeiro López (1915-1990). En este último caso, la contigüidad ideológica se vería acompañada de la física, pues si Beiras tenía el domicilio en el tercer piso del edificio número 15 de la calle Gelmírez, Piñeiro moraba en la segunda planta.

Al margen de presidir Galaxia, García-Sabell formó parte del Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, pródigo en becas, premios y espacios para la publicación de trabajos que fueron sentando las bases de la estructura federalizante y atrapada por el mito de la cultura que hoy envuelve a la Nación española. Pronto, la noticia de que era dinero que el capitalista imperio yanqui destinaba, a través de fundaciones-tapadera, a estas actividades de trasfondo anticomunista, afloró a los medios de masas, si bien esto no fue óbice para que el doctor García-Sabell mantuviera estrechos lazos con el citado grupo. Prueba de ello es que un año después del escándalo, en noviembre de 1968 planeó celebrar en su domicilio de Santiago de Compostela, una reunión cuyo objetivo era confeccionar un Análisis histórico y socio-económico de la experiencia de las autonomías en Cataluña y el País Vasco, así como de los proyectos y movimientos autonomistas en Galicia y Valencia. Poco a poco, Beiras se irá aproximando a estos ambientes todavía marcados por la atmósfera de la Guerra Fría.

Paralelamente, Beiras irá desarrollando una carrera política cuyo embrión se localiza en los años 1963 y 1964, en los que cristaliza la fundación del Partido Socialista de Galicia, bajo la atenta mirada del Movimiento Socialista de Cataluña de Josep Pallach y Joan Reventós. El marcado regionalismo de tales partidos llamados socialistas, marcará la pauta de la estructura a la que responderá el PSOE que nacerá tras los cismáticos años de 1972 y 1974.

En su afán por consolidar su proyecto político galleguista, el a menudo errático Beiras no dudará en unirse a extraños compañeros de viaje. Así queda demostrado en estas declaraciones del carlista Manuel Rego Nieto, que aluden a los comienzos del año 1976, tiempos en los que galleguismo y carlismo fueron de la mano:

«O coñecemento con Beiras debíase a que formabamos ámbolos dous parte do Consello de Forzas Políticas Galegas (CFPG), íl como líder do Partido Socialista Galego, e eu do Partido Carlista de Galicia. […]
Beiras tivo unha moi grande depresión, ata o punto de ter que internalo nun hospital, ao non ter éxito o seu partido nas primeiras eleccións de esta partitocracia que padecemos. Tardou moitos meses en se recuperar e voltámonos a ver na boda en Ribadeo do común amigo Luis Álvarez Pousa. Xantamos na mesma mesa Ramón Piñeiro, Carlos Casares, íl e máis eu.»{1}

En cuanto a sus intenciones e ideas, estas fueron expuestas con la claridad propia del Beiras de 1968, un año después de recibir el Premio de la Casa Gallega en Nueva York por el trabajo: El problema del desarrollo en la Galicia rural. En efecto, en tan revolucionario año se publica el libro de Sergio Vilar: Protagonistas de la España democrática. La oposición a la dictadura 1939-1969 (Ediciones Sociales, Barcelona-París-Madrid, Depositario: Librería Española, 72 rue de Seine, París; París 1968). En las páginas 387 y 388, el demócrata Beiras, ya fuertemente alarmado por la, a su juicio, «castellanización creciente» de su tierra, se define ideológicamente y da pistas sobre lo que podría ser su futuro, sobre un mañana en el que incluso contempla la posibilidad de integrarse en lo que denomina «Gobierno central»:

«—Políticamente ¿cómo te definirías?
—Como un demócrata galleguista… En lo económico, y atendiendo las realidades de mi país, he estudiado mucho el cooperativismo. El que más se ajusta a la realidad de Galicia es un cooperativismo como el danés. En lo ideológico he ido formándome un pensamiento socialista, no doctrinario, no dogmático, no completamente marxista, aunque desde luego aceptando todo lo que en el socialismo hay de peso básico aportado por el marxismo. Por ejemplo, Oscar Lange es un autor que me interesa mucho.
—¿Aspiras a un determinado cargo político?
—En un futuro democrático, aspiraría a un cargo relacionado con Galicia, en concreto. Después de algunos años, podría verme también en un Gobierno central. Pero hay muchas cosas que hacer en Galicia. Cuando estuve en París tuve muchas oportunidades de quedarme en un buen cargo en algunos organismos internacionales. Pues bien, al final volví a Galicia; no a Madrid, ni a Barcelona, sino a Galicia. Los problemas que me interesan son los problemas gallegos… Galicia sufre una emigración de la que se habla muy poco, que es la emigración de las «élites». Por otra parte, la Administración está regida en Galicia por personas que tienen poco contacto con nuestras realidades.»

Es también en 1968 cuando participa en el Coloquio sobre los problemas del desarrollo regional, celebrado los días 15, 16, 17 y 18 de mayo de 1968 en la Escuela Superior de Técnica Empresarial Agrícola de Córdoba, organizado por la Escuela Superior de Técnica Empresarial Agrícola de Córdoba, el Institut d´Etude du Developpement Economique et Social –dirigido por François Perroux–, el Círculo de Economía de Barcelona, Seminarios y Ediciones S. A. –editorial cuyos dirigentes, entre ellos García-Sabell, ya se habían recuperado de la sorpresa de haber sido financiados por la CIA, estando ahora apoyados por la Fundación Ford–, el Departamento de Disciplinas Económicas y Financieras de la Facultad de Derecho de Sevilla y la Secretaría Técnica de Congresos y Exposiciones, del Excmo. Ayuntamiento de Córdoba.

De la participación en tal Coloquio, salió entusiasmado don José Manuel, si atendemos a la carta que, fechada en Vigo el 17 de junio, y escrita sobre un folio con el membrete de la Revista de Economía de Galicia, de la que era subdirector, transcribimos a continuación. El destinatario de la misma no era otro que el secretario del Comité Español del Congreso por la Libertad de la Cultura, ahora rebautizado como Asociación Internacional por la Libertad de la Cultura, su «querido amigo» Pablo Martí Zaro:

Sr. D.
Pablo Martí Zaro
Avda. de América, 13, 1º, dcha
Madrid-2
 
Mi querido amigo:
 
El editorial del próximo número de nuestra revista, que saldrá dentro de unas semanas, se referirá a la positiva experiencia del Coloquio de Córdoba. Pero quisiera además, en nuestra sección de “Testimonios y Documento”, hacer una breve información documental de lo que fue el coloquio. Para ello voy a reproducir el temario de ponencias y comunicaciones. Y quiero pedirte autorización para reproducir además, como muestra de uno de los temas tratados, y en razón de su especial interés para una revista gallega, los textos de mi ponencia, la de Barbancho –que le sirve muy bien de marco general referido a toda España– y la de Castilla del Pino sobre los aspectos psicopatológicos de la migración.
 
Confío en que no habrá inconveniente para ello, tratándose de una reproducción global de materiales del coloquio. Espero, pues, tu respuesta afirmativa, pero no tengo inconveniente, si te parece mejor, en enviarte una carta más formal de solicitud dirigida a ti en calidad de consejero-delegado de Seminarios y Ediciones.
 
Gracias anticipadas y un abrazo muy fuerte. Creo que, sinceramente, lo de Córdoba ha sido un gran éxito vuestro, y que ha tenido una enorme utilidad para romper el hielo sobre temas que siempre han resultado tan espinosos en nuestro ruedo ibérico.
 
Repito, un fuerte abrazo.

Xosé M. Beiras
Subdirector

P.S. ¿Teneis pensado por fin publicar los materiales del coloquio? ¿Crees que pasarían la censura todas las intervenciones orales? Personalmente estoy convencido de que sería muy fecundo darlas a conocer. Saludos.

Nada debía temer Beiras, con respecto a la censura franquista, y menos a propósito del Coloquio, pues el día 1 de julio de 1968, Carlos Robles Piquer (Madrid 1925), Director General de Cultura Popular y Espectáculos del Ministerio de Información y Turismo, y cuñado de Manuel Fraga Iribarne (1922-2012), manifestaría al respecto que: «dentro de los límites razonables que sus organizadores le habíamos impuesto, los actos de esta naturaleza son hacederos y perfectamente asimilables por la nueva conciencia que se va formando en nuestra sociedad». El que durante el primer gobierno de la democracia coronada sería ministro de Educación y Ciencia, se reconfortaba de que existieran «notas discordantes», que califica como «saludables».

Mientras la dictadura languidecía al ritmo de la decadencia física de Franco, en septiembre de 1974, Beiras, bajo el errado nombre de José María, aparece en la prensa integrado en el proyecto de la “Conferencia Democrática” en la que se encuadraban Fernando Álvarez de Miranda y Joaquín Ruiz-Gimenéz, y viejos conocidos como Dionisio Ridruejo, pero también Antonio García López, Pablo Castellanos, Heribert Barrera y el propio Piñeiro.

Fascinado por el federalismo que impulsaban, entre otras, plataformas como el Comité Español del Congreso para la Libertad de la Cultura, en 1976 –en 1971 había asumido el cargo de secretario general– Beiras intervendrá como representante del PSG en la redacción de las Bases Constitucionales para un pacto federal en el que jugaría un papel propio la pretendida nación gallega. Un año más tarde sufrirá el revés electoral y la crisis depresiva antes referida, abandonando el cargo debido a su inestable situación psicológica.

No obstante, en 1977 es nombrado académico numerario electo de la Real Academia Galega en 1977, si bien renunciará a su sillón ocho años después por entender que la RAG apoyaba la impugnación que el gobierno interpuso ante la Ley de Normalización Lingüística del Gallego.

En 1980 Beiras obtiene la Cátedra de Estructura Económica en la Universidad de Santiago de Compostela y dos años más tarde participa en la constitución del Bloque Nacionalista Galego (BNG), llegando a ser diputado del Parlamento de Galicia en 1985. El final del siglo XX, en el plano político, estará marcado por sus polémicas con Manuel Fraga y por resucitar, junto al PNV y CiU, la vieja Galeuzca, convenientemente actualizada como Galeuscat. En febrero de 2012 abandonará el partido para impulsar la formación ANOVA-Irmandade Nacionalista, que se incorporará a la coalición la coalición Alternativa Galega de Esquerda.

La trayectoria de Beiras, en definitiva, se ajusta perfectamente al recorrido ideológico experimentado en España a partir de finales de la década de los años 50. Fruto de esta subvencionada y nebulosa nematología, cristalizó un enfermizo modelo político que permite, e incluso fomenta, amparada en su esquizofrénica legalidad, la existencia de organizaciones como la liderada por el histriónico Beiras, cuya nívea testa es capaz de albergar la imposible idea de «nación de naciones».

Cataluña
No nos engañan
José María Albert de Paco Libertad Digital 19 Septiembre 2013

La reacción al ataque ultra a la librería Blanquerna por parte de la prensa y los políticos españoles no merece otro calificativo que el de ejemplar. No ya por la diligencia y unanimidad en las condenas, que también (aunque, para mi gusto, sobrasen algunos aspavientos), sino porque no hubo reproches a las víctimas. Nadie osó decir, por ejemplo, que la agresión había sido intolerable, pero que, claro, eso de celebrar la Diada en Madrid era una provocación, más si cabe con-la-que-está-cayendo. O que, en el fondo, tanto agresores como víctimas eran uno y lo mismo, esto es, extremistas adscritos, respectivamente, al bando nacionalista español y al bando nacionalista catalán.

En general, ya les digo, no puedo sino celebrar que a las condenas no siguiera la habitual alharaca adversativa. A diferencia, por cierto, de las decenas de agresiones que los promotores de Ciutadans sufrimos en Cataluña durante el proceso de gestación del partido, allá por 2006. Yo mismo, sin ir más lejos, tuve que salir del Centro Cultural de Martorell, donde había intervenido en una charla-coloquio junto con Félix Ovejero, protegido por la Guardia Civil. Era, no se me borrará de la cabeza, un 23 de febrero. Aquel año y el siguiente no hubo acto pro Ciutadans que no fuera boicoteado por un comité de bienvenida independentista. Este mismo diario publicó en febrero de 2008 un artículo que recoge algunas de las agresiones habidas en aquel periodo. Y no sólo contra los impulsores del nuevo partido; también contra el entonces presidente del PP catalán, Josep Piqué; contra Mariano Rajoy, entonces jefe de la oposición, o contra el presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja. La violencia intimidatoria que desplegaron los cachorros de Maulets dejó episodios ciertamente dantescos, como el sufrido por Arcadi Espada, Victoria Prego y José Quiroga, que se llevó los golpes, en el auditorio Narcís de Carreras, en Gerona, o el asalto y destrozo , el día de Sant Jordi de 2007, de un puesto de libros regentado por simpatizantes de Ciutadans. ¿Spray de pimienta, dice? No sé si de pimienta, pero a nosotros también nos rociaron, ¡vaya si nos rociaron!

Ni que decir tiene que, conforme al protocolo con que la prensa comarcal fue deglutiendo la violencia nacionalista, ninguno de aquellos agresores fue tenido por fascista. Eran extremistas, radicales, independentistas e incluso revoltosos, pero no fascistas. Eran sólo catalanes; algo díscolos, sí, pero catalanes, lo que, sin duda, contribuyó al hecho de que los mossos velaban por nuestra integridad (a regañadientes ellos y después de mucho pedirlo nosotros) no tuvieran el menor empacho en pactar el cese de hostilidades con los mozalbetes de turno. Pactar, sí, porque a cambio de desalojar el recinto, cualquiera que fuese, se les permitía irrumpir durante unos minutos en el auditorio, sala de actos o aula magna, lo que fuera que albergase el acto en cuestión, y cantar Els Segadors. ¿Se imaginan que la policía nacional hubiera llegado a Blanquerna a tiempo de detenerlos y, en lugar de proceder a ello, hubiera tolerado a los brutos entonar el Cara al Sol? ¿Acojonante, no? Pues eso, pero con Els Segadors como detente bala, ocurrió en Cataluña hace no mucho. Y, claro, cómo iban los Mossos a prohibir que los niños cantaran Els Segadors; de hecho, en qué cabeza cabe comparar Els Segadors con el Cara al Sol. Cómo va a uno a estar en contra, en suma, del derecho a decidir de aquellos improvisados orfeonistas.

Les hablaba al comienzo de la justeza con que la prensa española se había empleado al encarar los hechos de la librería Blanquerna. Así y todo, permítanme una objeción (¡alharaca adversativa!). Las piezas de apoyo en que se glosaba la actividad ultraderecha en España debieron versar sobre el único partido ultraderechista español que presenta signos reales de vitalidad, amén de 67 concejales (entre los que se cuentan dos concejales en Hospitalet de Llobregat, tres en Santa Coloma, Sant Boi y Mataró). Se llama Plataforma por Cataluña y, como su nombre indica, es tan genuinamente catalán como las sardanas, l’ou com balla o, como hace al caso, la longaniza de Vic.

pulso soberanista
Mayor Oreja sitúa a la Generalitat «en la misma hoja de ruta» que ETA
El exministro y eurodiputado popular insta al Gobierno a prepararse "para el peor de los escenarios" porque irán "más allá de lo que llegó Ibarretxe" en el País Vasco
EUROPA PRESS | MADRID ElCorreo 19 Septiembre 2013

El eurodiputado del PP Jaime Mayor Oreja ha situado a la Generalitat de Cataluña "en la misma hoja de ruta" que inició ETA en la "vanguardia" de los nacionalismos separatistas, un hecho que, según él, se debe afrontar desde la "serenidad". "Dios quiera que acierte el Gobierno", ha señalado en declaraciones al programa 'El Gato al agua'.

Mayor Oreja ha defendido que la propuesta secesionista de la Generalitat es el tema más importante de España porque afecta a su "punto más débil, la nación". En su análisis, el Govern sigue la misma "hoja de ruta" que inició ETA. "ETA ha sido la vanguardia del movimiento nacionalista", ha expuesto Mayor Oreja, "luego vino Ibarretxe con su plan y ahora es el Gobierno de Cataluña. Es el mismo movimiento, es la expresión de una hoja de ruta".

El eurodiputado ha recomendado al Gobierno de Mariano Rajoy que se "prepare para el peor de los escenarios" ya que el Ejecutivo de Artur Mas "se va a atrever a ir más allá de lo que llegó Ibarretxe" con su plan soberanista para el País Vasco. "No es porque están enfadados con los españoles o porque el Gobierno sea más o menos bueno, está en la genética del movimiento nacionalista", ha apostillado.

Mayor Oreja ha reclamado que se haga frente desde la Constitución, "sin tratar de buscar encajes imposibles" o una negociación. "Se ganará la batalla sin perder la serenidad, desde la confianza al País Vasco y Cataluña, y desde el amor a España", ha concluido.

LO COMUNICÓ EL LUNES A LOS TRABAJADORES
Mas prepara el despido de 6.600 interinos de la Generalitat para cumplir los ajustes
Antonio Fernández. Barcelona  El Confidencial 19 Septiembre 2013

El Gobierno catalán prepara una batería de recortes para reducir el gasto público todavía más, ante el ahogo económico que sufre la Generalitat. Y esta vez puede ser muy sangrante, ya que implica el despido de más de 6.600 interinos que trabajan en la Administración autonómica.

Este recorte se añadiría, así, a la medida anunciada ayer por el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, de volver a recortar una paga extra en 2014 a todos los empleados públicos. Esa medida, unida a la aplicación del impuesto de sucesiones y a tres nuevas tasas ambientales (emisiones contaminantes, despegue de aviones y energía nuclear) debería ser suficiente para cumplir con los ajustes del año próximo, cifrados en 1.600 millones de euros.

Pero tampoco será así. El Gobierno catalán espera reducir aún más el gasto público con una medida 'desesperada': el despido de miles de trabajadores interinos, aunque de manera camuflada. Se trata de convocar concursos de traslado y poner de patitas en la calle al interino que hasta este momento ocupaba esa plaza.

“Hasta ahora, cuando se hacía un concurso de traslado, el interino era recolocado en otro lugar, pero a partir de ahora no será así, y pasará a engrosar el paro”, señala a El Confidencial Guillem Sabaté, representante de CCOO en la Mesa Sectorial del Personal Administrativo y Técnico. La medida fue anunciada por la propia Generalitat a los representantes de los trabajadores el pasado lunes.

“El anuncio, evidentemente, ha creado una gran alarma en las plantillas públicas. Y también produce mucha angustia, ya que el personal interino ya padece un doble recorte: se le rebajó el 15% de su salario y le fueron anuladas las pagas extraordinarias. Por tanto, ahora es una doble espada de Damocles la que pende sobre sus cabeza”, subraya Sabaté.

Hasta ahora, se habían parado los concursos de traslado precisamente para evitar este problema, pero la Administración autonómica los ha activado de nuevo. Así, en el último trimestre de 2013 tiene previsto convocar el concurso del cuerpo de Gestión. Y para 2014 prepara tres concursos más: los de los cuerpos Superior, Auxiliar Administrativo y Administrativo. Entre todos ellos suman unos 4.000 interinos que dentro de un año podrían estar engrosando las listas del desempleo. La convocatoria de concursos seguirá en los siguientes años hasta completar los 6.600.

Desmantelar la Administración
“La verdad es que no es un despido inmediato, pero hace mucho daño, porque al convocar el concurso se pierde por un lado la plaza del funcionario que lo pide (es decir, la plaza que ha estado ocupando hasta ahora) y luego la del interino, que se va a la calle”, explica el representante de CCOO.

Para UGT, lo que hay es “una incompetencia del Gobierno a la hora de hacer las previsiones de los presupuestos, así como la falta de voluntad del Ejecutivo para encontrar soluciones justas”. Además, acusa a la Consejería de Economía de mentir, ya que Mas-Colell apela a que no se ha tocado el capítulo 1 de los presupuestos (el de los gastos de personal) para justificar los ajustes que quiere hacer. Así, la anulación de la paga extra vendría a suplir la bajada de ingresos y la falta de financiación del Gobierno autonómico.

Con el planteamiento del despido de los interinos, el sindicato ugetista considera que “es una operación de despido con un goteo constante que veremos a lo largo de los próximos meses. En realidad, es una maniobra del Gobierno catalán para llevar a cabo una reforma encubierta de desmantelamiento de la Administración pública de Cataluña en beneficio del sector privado”.

De momento, los sindicatos van a intentar parar la medida que pretende el Gobierno. Todos coinciden en que el despido de los interinos “es una forma de reducir el capítulo 1, es decir, el de gasto de personal”. Critican que es una de las estrategias más cómodas para el Gobierno, pero a la vez la más peligrosa, porque por un lado influirá directamente en la calidad del servicio público que se presta y, por otro, incendiará el ambiente laboral en la Administración autonómica, porque provocará la protesta masiva de los trabajadores públicos. La negociación, pues, empieza ahora.

EN EL OJO DEL HURACÁN
La Defensora de TV3 cobra un sueldazo por ignorar el adoctrinamiento
A.I.M. www.elsemanaldigital.com 19 Septiembre 2013

No es raro que aún no haya dicho ni palabra: en su informe de 2012 silenció las críticas a la utilización política de menores, y eso que "Info K" es de los programas que más quejas suscitan.

En medio de la polémica suscitada por el reportaje que el informativo infantil Info K emitió sobre la Diada, el presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), Brauli Duart, defendió el miércoles que éste reproducía "de forma fidedigna y sin interpretaciones la realidad" de la Vía Catalana. Y explicó que a todos los niños se les hizo la misma pregunta, "¿por qué has venido?" y que se emitieron las respuestas directas, "sin ningún tipo de inducción previa y siempre con el consentimiento de los padres".

Entraba dentro de la lógica que Duart rechazara de plano las críticas de populares, socialistas -algunos- y Ciudadanos sobre la utilización de menores de edad para la causa independentista pero, ¿qué opina de ello la que desde octubre de 2011 es la Defensora de la Audiencia de la Corporación, Adelina Castillejo? Ésta aún no ha dicho esta boca es mía sobre el reportaje de marras. Y de las quejas de algunos partidos por la amplísima cobertura de TV3 a la cadena humana, tampoco. Todo lo contrario: al día siguiente escribió un post en su blog para disculparse por los fallos técnicos y la "poca presencia" en Tarragona.

De ese artículo, el del 12 de septiembre, ha pasado una semana, por lo que a estas alturas su silencio resulta cuanto menos llamativo teniendo en cuenta que trabaja a tiempo completo para la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales y con un sueldo nada rácano: más de 5.000 euros al mes, y tirando por lo bajo. El pasado mes de abril la CCMA decidió publicar una tabla con los salarios de su personal, aunque sin entrar al detalle amparándose en la normativa de "protección de datos". En la categoría a la que pertenece la Defensora de la Audiencia están ella y otros seis empleados. Según la tabla cobran una media de 64.165,64 euros. El que más (cuyo nombre no da por las razones expuestas), 76.086,83 euros. El que menos, 57.875,57.

La vista gorda que hace Castillejo no viene de ahora. Según su informe anual de 2012 (el primero que hizo, puesto que fue nombrada en 211), Info K es el séptimo programa de la televisión pública catalana que más quejas motivó el año pasado, concretamente 380. En ese documento (puede leerlo aquí, sólo en catalán), la Defensora reconoce que la audiencia se muestra "especialmente sensible a los temas relacionados con los menores de edad". De hecho dedica un apartado entero a ello, pero no se hace eco de ninguna crítica sobre la utilización de los niños y/o el carácter adoctrinador de ciertos programas que partidos como el PP y Ciudadanos vienen denunciando desde hace tiempo. Ni una palabra.

Sin embargo, Castillejo habla de quejas de los espectadores por las "orientaciones sexuales" de ciertos personajes; por el hecho de que en la familia del Canal Super3 -donde se emite Info K- el malvado sea un empresario; por el "vocabulario poco apropiado" en determinados programas, que incluso ha llevado a la "retirada" -asegura la Defensora- de los episodios señalados; y por la emisión de películas infantiles en horario nocturno o de películas no recomendables para niños fuera de ese horario.

Castillejo sí menciona expresamente Info K en el informe, pero únicamente para hacerse eco de algunas quejas recibidas por "publicidad encubierta". "Son un ejemplo las noticias relacionadas con vídeo juegos educativos emitidas por Info K", relata. Y hasta ahí. Mientras, en Cataluña continúa una polémica que Manos Limpias ha decidido elevar a la Fiscalía General del Estado presentando una denuncia contra los responsables de TV3.
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