AGLI Recortes de Prensa   Sábado 21 Septiembre 2013

España y la UE, esperando a Merkel
Editorial www.republica.com 21 Septiembre 2013

Menos mal que parece alejarse el peligro de la intervención USA en la guerra de Siria y que el presidente de la Reserva Federal de los EE.UU, Ben Bernanke, ha decidido mantener la compra de deuda y las ayudas financieras,y ahora nos falta conocer -este fin de semana- el resultado de las elecciones de Alemania y si de ellas se desprende un giro decisivo en la política de la UE en pos del crecimiento y como alternativa a la austeridad impuesta por Berlín. Todo ello afecta a la UE y especialmente a España, país sumido en problemas económicos, institucionales (la mala salud del Rey y Cataluña) y de corrupción. Un país, España, que parece mejorar lentamente pero que no consigue un pacto nacional para sobreponerse a los desencuentros en los que viven instalados los gobernantes y los dirigentes políticos del país.

El resultado de las elecciones germanas del día 22 es importante para la propia Alemania, la UE y España, sobre todo ahora que se mantienen las dudas sobre el ritmo de la recuperación española y los cumplimientos de los objetivos del déficit (del 6,5%) para este año. Lo que, a tenor, de la cifra alcanzada a finales de julio (5,27 %) parece difícil que ello pueda ocurrir, aunque el ministro De Guindos insiste en que todavía esa situación se puede enderezar. Lo que ya no tiene arreglo es el incremento de la deuda pública (por encima del 92, 6 %), ni las cifras del paro o de impuestos, así como de las elevadas cotas del paro, por más que algo se haya mejorado en los últimos meses.

Lo que anuncia que el Gobierno de Rajoy llegará en diciembre al final de su segundo año de mandato con un balance global de la situación económica española peor de lo que se encontró después de la marcha del Ejecutivo de Zapatero. Añadiendo a todo ello un incremento notable de los casos de corrupción -incluidos los que afectan al PP- y la escalada secesionista del nacionalismo catalán.

Y todo ello por más que el Gobierno afirme, y algo de verdad sí que hay en ello, que se ha ‘limpiado’ mucha crisis -por ejemplo con el rescate bancario de la UE y reformas estructurales- y se han puesto los cimientos de la recuperación del crecimiento y del empleo (ahí incluye el Gobierno la reforma laboral y también la de las pensiones, en ciernes), cuestiones todas ellas que ayudarán como lo hace la mejora de la confianza en España por parte de los mercados y de la prima de riesgo.

Por todo esto, y por las expectativas que en Europa generan las elecciones alemanas, la cita electoral que nos espera en la noche del día 22 en Berlín se anuncia muy importante. Máxime ahora que, en la recta final de la campaña electoral teutona, han surgido algunos imprevistos como el hundimiento de los liberales en los comicios regionales de Baviera, o el deterioro de Los Verdes -el tercer gran partido alemán- tras relaciones que afirman que en los años ochenta algunos de su lideres apoyaron la legalización de la pedofilia.

Los últimos sondeos anuncian que la derecha y la izquierda, en los términos globales que incluyen a todos los partidos, podrían estar empatados aunque nadie discute la victoria de Merkel. De igual manera algunos analistas no descartan que los liberales se puedan quedar fuera del Bundestag si no logran el 5 % de los votos, lo que obligaría a Merkel a gobernar con la SPD y lo que sería una buena noticia para España y la UE. Síparece claro que los socialdemócratas no van a pactar hoy día con los comunistas y los verdes en un frente progresista, de ahí que ‘la gran coalición’ de los conservadores con los socialdemócratas podría convertirse en una realidad.

Algo que, en cierta manera, nos vendría muy bien en España si entre las primeras formaciones políticas del país existiera un plus de responsabilidad ante la gravedad de la situación nacional. Y lo que no sería descartable en 2015 -los italianos lograron un pacto de ese nivel-, si se rompe el bipartidismo español en beneficio de IU y UPyD. Aunque todavía estamos demasiado lejos de esa cita electoral y de los posibles pactos en los que pudiera derivar. Por el momento vamos a ver qué ocurre en Alemania y qué beneficios nos puede aportar. Sin duda mayores de los que se desprenden del desencuentro nacional español que vivimos en la actualidad.

Cómo está el patio
Por qué Murcia no quiere catalanizarse (más)
Pablo Molina Libertad Digital 21 Septiembre 2013

El consejo que Esperanza Aguirre ha dado de que España se deje catalanizar ya ha sido experimentado en algunas regiones con resultados manifiestamente mejorables. En Murcia, por lo menos, no queremos que nos catalanicen más.

La supresión del trasvase del Ebro, dictada por ZP con el aplauso de la clase política catalana, fue un agente catalanizador de primer orden por el que se condenó a la indigencia a dos regiones españolas con la agricultura más eficaz y moderna del mundo: Murcia y Almería. En aquella ocasión, los murcianos no vimos a los catalanes que se sienten españoles salir a protestar contra la fechoría insolidaria que perpetraban sus políticos nacionalistas. Al contrario, lo que vimos fue la foto de Carod-Rovira y la ministra Narbona brindando con cava en la desembocadura del Ebro, para celebrar este gran éxito catalanizador de las tierras bárbaras del Sureste en medio del aplauso general.

La solución de ZP fue construir 51 plantas desaladoras, de las cuales sólo funcionan de vez en cuando 17 y el resto están paradas o ni siquiera se han llegado a poner en funcionamiento. Lo normal, porque si te bebes un buchito de ese agua al día siguiente estás en la unidad del riñón de tu hospital de referencia con piedras como cocos. Su baja calidad y precio prohibitivo convierte estas costosas instalaciones en inútiles también para la agricultura, con lo que esta primera catalanización nos ha costado cuatro mil millones de euros y medio millón de puestos de trabajo que se hubieran creado en caso de haberse realizado el trasvase previsto. Como ejemplo de las virtudes de la catalanización, parece lo bastante elocuente para no insistir más.

Si no nos dejamos catalanizar (aún más), los nacionalistas dicen que se largan de España, amenaza ridícula con la que el resto de los españoles no pierde precisamente el sueño. Cuando un hijo de una familia numerosa ya cuarentón esquilma a los padres, mete la mano en el bolsillo de los otros miembros del clan, los insulta y ante cualquier negativa a seguir consintiendo sus caprichos amenaza con irse de casa, el resto de los hermanos le ayudan a hacer la maleta con la mejor de las sonrisas. Si eso ocurre con un hermano, calculen con Junqueras, Buenafuente y el Clan de los Pujol.

¿NOS INVENTAMOS EL PASADO?
Amor de tontos, odio de políticos, arma de nacionalistas: la Historia
Pascual Tamburri Bariain www.elsemanaldigital.com 21 Septiembre 2013

La memoria se impone por ley. La escuela adoctrina y convence a generaciones de una interpretación oficial del pasado, aunque sea falaz. La historia en España necesita claridad de ideas.

Media España está indignada estos días por la utilización de los niños para la propaganda del catalanismo separatista en TV3. La otra media está satisfecha o por lo menos no siente especial preocupación por lo evidente: no se trata ya de que la ley autorice o no la participación de menores en la vida pública, sino de que han aparecido en pantalla las pruebas de un adoctrinamiento ideológico en la escuela, a través de la enseñanza de la historia y sin considerar en absoluto la objetividad de ésta. Algo que hace 35 años ya se advirtió que podía suceder si se entregaba a las regiones autónomas el control de la educación, algo que los prebostes del momento y de la UCD en particular negaron como absurdo, algo que se ha demostrado más que hecho. ¿Y ahora qué?

No es un problema nuevo para los historiadores, ni entre historiadores, docentes de la historia y políticos. Sólo desde una percepción muy limitada de las cosa podemos creernos capaces de conocer y enseñar con objetividad absoluta el pasado. Lo que sucede es que nuestro sistema político, social, cultural y hasta económico está fundado sobre esa percepción infantil, unida al liberalismo, nacionalismo y socialismo decimonónicos. En clase, por lo demás, a menos que uno se enfrente a un grupo exquisito, lúcido, formado e interesado de personas inteligentes, es necesario simplificar y a la vez dejar puertas abiertas. Lo fácil, y lo habitual en nuestros días y en esta Península de pesimistas, es dar por buenas las verdades oficiales y oficiosas, utilizar conceptos, ideas y palabras políticamente correctas… y por ende renunciar a saber, renunciar a enseñar, renunciar a pensar. Un sórdido círculo vicioso, hasta que alguien lo rompa.

De ahí el interés, aquí y ahora, de lo que John Vincent escribió para Oxford y edita Luis Valiente con Actas y con prólogo de Alfonso Bullón de Mendoza. Lo que llamamos fuentes históricas no nacieron para serlo, y sólo una gestión cuidadosa de las mismas –justo la que no se proporciona hoy en las Facultades, y mucho menos a los que acceden a la crucial docencia secundaria- permite acercarse a algo no ridículamente lejano de la objetividad que sea humana mente posible. Todo esto con una cierta ironía sobre el trabajo del investigador y del divulgador, por definición nunca perfectos pero con seguridad absolutamente imperfectos justo si y cuando se consideren poseedores de la piedra filosofal. Las denostadas ciencias auxiliares y la olvidada filosofía de la historia merecen toda la atención de Vincent, que se dirige al público interesado en la Historia pero consciente de la naturaleza humana y de la del pasado, y que por eso mismo está dispuesto a asumir con naturalidad y sensatez las limitaciones del saber histórico.

Un camino que es, desde luego, el mejor para que las limitaciones sean las menos posibles, y que es exactamente el contrario al emprendido en España en las dos últimas generaciones de apesebramiento ideológico recubierto de supuesta objetividad, ora en nombre de una democracia eterna e imperecedera, ora de un igualitarismo socializante extemporáneo, ora de nacionalismo asesino y/o secesionista, ora (y no con menos culpa) de regionalismos supuestamente benévolos pero en definitiva igualmente mitómanos, mentirosos y peligrosos. La mala fama y la culpa se la ha llevado la necia ´memoria´ de Zapatero, pero la culpa se reparte en mucha direcciones, empezando por quienes han organizado y conservado el saber histórico entre nosotros así.

El profesor Vincent, quizá por inglés quizá por irónico, escribe como un provocador descreído… lo que convierte su libro en una lectura interesante para cualquier interesado en la historia, de los 15 años en adelante. Y si no lo llevo a clase en bachillerato será por lo escaldar conciencias ni crear escándalos sin ni siquiera haber empezado el otoño. Leeré para mí, y con otra utilidad, el libro de Miguel-Anxo Murado, que también con una gran amenidad narrativa hace en La invención del pasado un retrato de la aparición de los mitos historiográficos españoles. Lo que sucede es algo que Vincent sí señala, y es que Murado se fija con detalle y precisión en la aparición romántica y neorromántica de las ´verdades oficiales´ españolas, en los siglos XIX y XX, señalando sus falsedades, sus errores y hasta sus ridículos. Buena y santa cosa, pero conviene recordar que la dicotomía entre verdad y ficción en la ´memoria´ no es sólo española, sino que está presente en todas las historias nacionales de raíz ilustrada, que viven en la eterna contradicción entre la mejora de la metodología y de la precisión en la investigación y la asunción de verdades oficiales y explicaciones oficiosas. Lo que pasa en España y en la popularización de sus mitos históricos sucede en todas las naciones de Europa en el XVIII y el XIX y llega en el XX y el XXI a las nuevas naciones del mundo. Más aún a los movimientos políticos aspirantes a tales, porque si puede parecer simpática la acción divulgativa de Menéndez Pidal qué diremos de las originalidades de Federico Krutwig, de Sabino Arana, de Pompeu Fabra y de tantos otros sacerdotes (a menudo literalmente) de las nuevas ´verdades´ regionales. Si la crítica inteligente es buena, y más si nos hace sonreír y aprender, la crítica unidireccional tiene el riesgo de dar valor a mentiras y absurdos aún mayores.

´Siempre´ hay un relato mítico detrás de la divulgación histórica… quizá sí sea así hoy, pero no hay que rendirse a la falacia, o en todo caso hay que elegir el mal menor si lo hay. Yo, que no soy Theodor Mommsen ni tengo especiales ganas de parecerlo, y que reconozco mi ya largo, constante e impenitente enamoramiento de Ernst Kantorowitz y de su modo de investigar, de entender y de comunicar –algo que debo por igual a don Ángel Martín Duque y a don Giovanni Tamburri-, creo que hay que poner freno al mito y al menos identificarlo con claridad. No porque seamos capaces de conocer el pasado, sino por lo que éste y lo que de él sepamos nos da hoy.

Quizá sí sea hora de rescatar a don Marcelino Menéndez Pelayo, no ya como oficial polígrafo, ni como miembro de las cuatro Academias, ni como historiador y humanista precoz y hombre público polémico y atrevido en su tiempo, sino por su tarea como historiador de las ideas (el cimiento de la historia) y por su campaña vital contra el pesimismo nacional español, algo que no sólo necesitamos para acercarnos mejor a nuestra propia historia, sino para planear mejor nuestro futuro, incluso si no es de vida en común. César Alonso de los Ríos, Aquilino Duque e Ignacio Gracia Noriega nos acaban de dar en Encuentro una lección de cómo puede servir en la España y en la Historia de 2013 ese rescate… que parecerá polémico justo a los que más mitómanos son.
John Vincent. Introducción a la Historia para gente inteligente. Prólogo de Alfonso Bullón de Mendoza, "La parcialidad de los historiadores españoles". Traducción de María del Carmen de Prado. Actas,
Madrid, 2013. 224 pp. 20,00 €.

DEL MITO A LA HISTORIA
"Ley forzosa del entendimiento humano en estado de salud es la intolerancia. Impónese la verdad con fuerza apodíctica a la inteligencia, y todo el que posee o cree poseer la verdad, trata de derramarla, de imponerla a los demás hombres y de apartar las nieblas del error que les ofuscan. Y sucede, por la oculta relación y armonía que Dios puso entre nuestras facultades, que a esta intolerancia fatal del entendimiento sigue la intolerancia de la voluntad, y cuando ésta es firme y entera y no se ha extinguido o marchitado el aliento viril en los pueblos, éstos combaten por una idea, a la vez que con las armas del razonamiento y de la lógica, con la espada y con la hoguera". 
Marcelino Menéndez Pelayo

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Surrealismo foral en el Congreso

Francisco de la Torre www.vozpopuli.com 21 Septiembre 2013

La financiación autonómica es uno de los temas más polémicos y debatidos en España. De hecho, el disgusto con esta financiación de la clase política, y buena parte de la sociedad, en Cataluña, es el principal argumento del independentismo: “Espanya ens roba”. De hecho, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, propone un pacto fiscal para desactivar esta reivindicación. La condición de este “Pacto Fiscal” es que produzca unos resultados equivalentes al concierto vasco y al convenio navarro.

Por lo que parece, los sistemas de concierto y convenio producen un resultado distinto, y mucho más favorable para sus intereses, al sistema normal de financiación autonómica. Ambas comunidades, que son la primera (País Vasco) y la tercera (Navarra) en renta per cápita, son las grandes beneficiarias del sistema de financiación autonómico. Ésta es la conclusión a la que llegaban el BBVA y el Instituto Valenciano de Investigación económica, según informaba Antonio Maqueda. Ésta es la conclusión también del que se considera el máximo experto en la cuestión (al menos en mi opinión), el investigador del CSIC Ángel de la Fuente, que ha señalado reiteradamente que ambas comunidades tienen una sobrefinanciación de alrededor del 60% en sus servicios públicos.

Siendo honesto, a mí el sistema de concierto/convenio no me convence. El sistema está basado en que cada Administración, es decir, las tres diputaciones forales en el caso vasco y la Comunidad en el navarro, cobren todos los impuestos y paguen una compensación, denominada cupo (País Vasco) o aportación (Navarra) para pagar los costes no asumidos por la Comunidad Autonóma correspondiente. Esto supone que haya cinco administraciones tributarias, la del Estado y las cuatro forales, en un territorio muy pequeño. Esto no es barato ni eficiente. Además, un sistema gestionado aparte por dos comunidades que son un 28% (Navarra) y un 31% (País Vasco) más ricas que la media da lugar a que tengan más dinero para financiar los servicios públicos. Por ambas razones, aunque no hubiese otros factores, que los hay, el sistema sería un privilegio.

Lo primero que resulta sorprendente es que el resultado del sistema sea una sobrefinanciación del 60% y no del 30%. Esto significa no sólo que los ciudadanos de dos de las comunidades más ricas no contribuyan, en la práctica, a la solidaridad interregional, sino que reciban dinero de los que residen en comunidades más pobres. Esto se debe a dos razones: en primer lugar, los costes de las cargas no asumidas por ambas comunidades no están bien calculados y dan lugar a un cupo y a una aportación demasiado bajas --en 2012, 546 millones de cupo vasco y 534 de aportación navarra--. Además, ambas comunidades, venden más que compran al resto de España, puesto que están más industrializadas y desarrolladas. Sin embargo, recaudan los impuestos indirectos (IVA y Especiales) que pagan las empresas. Aún así, la Agencia Tributaria paga todos los años a ambas comunidades un “ajuste”. Este ajuste ascendió a 1.100 millones en el País Vasco y a 600 millones en Navarra. Esto supone, en la práctica, un cupo y una aportación negativas. El resto de contribuyentes de España están financiando, parcialmente, los servicios públicos de comunidades más ricas.

Esta cuestión, por increíble que parezca, no se había discutido hasta ahora en el Congreso de los Diputados. La semana pasada, el portavoz adjunto de UPyD, el diputado Carlos Martínez Gorriarán, preguntaba al ministro Montoro qué medidas pensaba tomar el Gobierno para equilibrar y hacer más justo el sistema. Por supuesto, Montoro rechazó de plano realizar cualquier cambio, tanto porque podría enfrentar a los españoles como también porque “La igualdad de los ciudadanos no estriba únicamente en la financiación de los servicios públicos”. Efectivamente, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos"; pero pese a esa afirmación, en el mundo hay muchas desigualdades. Precisamente, el artículo 31 de la Constitución establece precisamente la igualdad en el reparto de las cargas públicas.

Si esto parece surrealista, todavía más lo ha sido el resultado de la votación de la moción que volvió a presentar UDyD sobre el tema el pasado miércoles: “… 1.1. - Se estimen con objetividad los costes de las cargas estatales no asumidas por el País Vasco y Navarra, trasladándolos al cupo vasco y a la aportación navarra. 1.2. - El ajuste por IVA se calcule mediante coeficientes actualizados que recojan el peso del País Vasco y de Navarra en el consumo nacional y en la base del impuesto. 2 - Se hagan públicos todos los datos fiscales y la metodología detallada de cálculo empleados en el establecimiento de la cuantía del Cupo y la Aportación.”

Por increíble que parezca, todos los grupos desde el PP hasta Amaiur, pasando por los socialistas, Izquierda Unidad y los nacionalistas, votaron en contra. Es decir, para todos los grupos políticos del Congreso (salvo obviamente UPyD), los costes de las cargas estatales no asumidos NO deben calcularse con objetividad (evidentemente, el sistema bueno es calcularlo a ojo). En segundo lugar, el reparto de un impuesto sobre el consumo (el IVA) NO hay que hacerlo en base al consumo. Que este sea el sistema universalmente utilizado, por ejemplo, en la Unión Europea y en la Organización Mundial de Aduanas (con los ajustes fiscales en frontera) es un indicativo de que todo el mundo se equivoca. De hecho, que un impuesto al consumo se reparta en función del consumo es lo que se hace en el sistema común de financiación de las CCAA. Por último, y siguiendo la lógica, que se haga público y transparente el reparto de dinero NO es de recibo. Seguramente, hay muchos políticos que prefieren el reparto del dinero público en la oscuridad, pero sería un detalle que no lo votasen abiertamente.

Lo que por primera vez se ha votado en el Congreso de los Diputados no era instar al Gobierno a eliminar los privilegios forales, era una proposición de mínimos, que “oficialmente” ya se cumplía, según decían sus partidarios. Casi todos los expertos y muchos ciudadanos consideran que estos sistemas son un privilegio y una fuente de problemas. Ahora bien, no conozco a nadie que abogue abiertamente porque los cálculos se realicen mal.

Repasando la cuestión, he visto que varios dirigentes socialistas como Pere Navarro, primer secretari del PSC, o Ximo Puig, líder de los socialistas valencianos, entre otros, abogaban hace poco por eliminar los privilegios forales vascos y navarros. Más recientemente, el consejero de Economía de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, también abogaba por el fin de las “ventajas fiscales” de vascos y navarros.

Podría seguir, porque hay más dirigentes políticos que, por lo menos, defienden un cálculo racional de los costes y ajustes. No puede ser que en cuestiones importantes, y ésta lo es, en el Congreso no sólo no se sientan representados muchos ciudadanos, es que por no estar, no parecen estar representados ni los líderes políticos.

Ante esto, parece que no sólo tenemos un problema de financiación autonómica e independentismo, sino también un problema institucional. O a lo mejor, tenemos estos problemas territoriales, precisamente porque tenemos un problema institucional.

Historia
Franco y el Barça
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 21 Septiembre 2013

El poder de los nacionalismos en España no sería tal si no fuera por la colaboración que han tenido por parte de las elites españolas, sobre todo las de izquierdas. Uno de los intelectuales que más contribuyó a alienar (término marxista de uso muy adecuado en estas circunstancias) a los trabajadores catalanes, fuesen de origen catalán o del resto de España, fue el comunista Manuel Vázquez Montalbán. Para éste, los obreros debían diluir sus reivindicaciones de clase social en el catalanismo, para así contribuir a demoler esa cárcel de pueblos que era la reaccionaria y clerical España. (Lenin también fomentó la emancipación de las nacionalidades oprimidas por los rusos, hasta que se hizo con el poder absoluto).

En su campaña de alienación, Vázquez Montalbán contribuyó a la reelaboración de los acontecimientos históricos que el nacionalismo hace con el mismo desparpajo con que La Pasionaria pasó de denigrar en la II República a los grandes personajes españoles a elogiar a los héroes del 2 de Mayo de Madrid y a Agustina de Aragón durante los años de la guerra civil. Así, en 1987 escribió un artículo, titulado "Barça, el ejército de un país desarmado", en el que convertía a los socios del equipo en partisanos tan aguerridos como los resistentes franceses. Según este relato, bastaba con ir al Nou Camp y jalear los goles del FC Barcelona para luchar contra la dictadura como las prostitutas francesas que contagiaban la gonorrea a los soldados alemanes combatían al III Reich.

La misma invención de la historia ha ocurrido con grandes familias catalanas, de la que es paradigmática la biografía del exalcalde de Barcelona Pasqual Maragall, en la que se censuró el diario del padre durante la guerra y su alegría por la victoria de Franco.

Otra muestra es el periódico La Vanguardia: se apellidó Española de manera voluntaria y fue el periódico más vendido en los últimos años del régimen franquista. Su propietario de entonces, Carlos de Godó Valls, fue cinco veces procurador en las Cortes orgánicas; en dos ocasiones, 1967 y 1971, por designación personal del jefe del Estado.

El FC Barcelona condecoró al general Francisco Franco dos veces con sus principales insignias. Y no lo hizo en los años 40, cuando, como dicen los nacionalistas, se fusilaba en Montjuich y el miedo corría por Barcelona como en los años del pistolerismo, sino en los 70, cuando ya se acercaba el hecho biológico.

Salvado de la quiebra por un decreto del caudillo
En los años 50, la junta directiva del club decidió demoler el viejo estadio de Las Corts, que se había quedado pequeño pese a sus 60.000 localidades, y construir otro. Las obras se alargaron y el presupuesto se hinchó. El Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por el franquista José María Porcioles, recalificó unos terrenos propiedad del club, lo que le permitiría a éste obtener los ingresos necesarios para pagar sus deudas. Pero empezaron los pleitos de los perjudicados por el trato de favor al FC Barcelona.

Uno de los directivos, Juan Gich, recurrió a un amigo suyo, funcionario franquista y falangista de camisa azul, Torcuato Fernández Miranda, para que el asunto lo zanjase el Gobierno. El Consejo de Ministros celebrado el 13 de agosto de 1965 en el Pazo de Meirás, bajo la presidencia del generalísimo Franco, aprobó un decreto que se publicó en el BOE del 23 de septiembre con el número 2735/1965, de 14 de agosto, que rezaba así:

Se aprueba el cambio de uso de una zona verde del Plan Parcial de Ordenación Urbana de la Zona Norte de la avenida del Generalísimo Franco, entre las plazas de Calvo Sotelo y del Papa Pío XII, de Barcelona.

Al pie del decreto, los nombres de José María Martínez y Sánchez Ajona, ministro de la Vivienda, y de Franco.
Los terrenos se vendieron más tarde por 228 millones de pesetas a la constructora Habitat.
Pero no acabaron aquí los favores del régimen franquista al "ejército desarmado de Cataluña".

En 1971 el Consejo Nacional de Deportes, presidido por Gich, acordó conceder a fondo perdido 43 millones de pesetas al FC Barcelona para la construcción del Palau Blaugrana y el Palacio de Hielo. Quince días antes de la inauguración de las instalaciones, el 13 de octubre, la junta directiva del Barça entregó a Franco, y a Gich y a Fernández Miranda, la medalla de oro por la construcción de los dos palacios.

El historiador y culé Fernando Paz ha escrito:
El Palau Blaugrana (bautizado así, en catalán) fue inaugurado en un acto envuelto en un gran calor popular que se desarrolló bajo la presidencia del vicesecretario del Movimiento, el falangista Manuel Valdés Larrañaga.
Entonces, la hinchada blaugrana no pitaba a himnos ni autoridades españolas.

Menos de tres años después, el equipo entregó su segunda medalla de oro a Franco. El 27 de febrero de 1974 la junta directiva en pleno se trasladó al Palacio de El Pardo para condecorar al caudillo con la Medalla de Oro del 75º Aniversario del FC Barcelona. Al acto asistió además el ministro secretario general del Movimiento, José Utrera Molina.

Unos días antes, el Barça había goleado 0-5 al Real Madrid en el Bernabéu y la prensa catalana aseguraba que comenzaba un nuevo ciclo en el fútbol español, en el que el equipo blaugrana sustituiría al blanco en la cumbre.
Franco quería la medalla y la cogió

En 2002 la revista El Triangle y la asociación de Amics de Josep Sunyol (expresidente del club y diputado de ERC fusilado en 1936) comenzaron la recogida de firmas entre los socios del Barcelona para solicitar a la directiva la retirada de la medalla de oro de 1974. La junta barcelonista, presidida entonces por Joan Laporta, decidió que el Consejo de Notables elaborase un dictamen sobre el asunto.

La primera decisión de este organismo fue cambiarse el nombre y pasar a llamarse Consell Assesor. Después, presididos por Raimon Carrasco, concluyeron que sólo se puede retirar lo que se ha dado con consentimiento.

Según publicó El País, el Consejo tiene constancia de que la medalla de oro al general Francisco Franco nunca le fue concedida (sic). En el año 1974 la junta directiva del Barça, presidida por Agustí Montal, se vio obligada (sic) a darle una medalla al general Franco. El consejo asesor también ha sido informado de que en el libro de actas de las reuniones de las juntas directivas no consta la concesión de ninguna medalla al general Franco. El consejo asesor considera que el Barça no es responsable de actos hechos por imposición en una situación no democrática.

Es decir, que a los bravos directivos del Barça se les obligó a entregar la medallita a Franco, so pena de recibir una visita de la Guardia Civil, la Brigada Político-Social o la cabra de la Legión.

En resumen, mejor olvidarse de ello. Doctrina de Laporta:
Es mejor no remover el pasado. Dentro de cuatro días nadie se acordará de esto.
El Barça fue el equipo español que más Copas del Generalísimo ganó. ¿Las tirará a la basura?

@pfbarbadillo

Galicia El Superior ampara la encuesta del gallego por no ser vinculante
Pide a la Xunta que demuestre que cumple las sentencias sobre el decreto
Elisa Álvarez. Santiago. La Voz  21 Septiembre 2013

Un día después de conocerse el auto del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia en el que se insta a la Xunta a la ejecución forzosa de las sentencias sobre el decreto del plurilingüismo «transcurrido el plazo concedido sin que conste ejecutada totalmente la sentencia dictada», explica el texto, el alto tribunal gallego ha dado a conocer un nuevo auto en el que se niega a invalidar el cuestionario de los padres que Educación remitió el pasado curso, al entender que no incumple la sentencia.

En este nuevo auto, y a raíz de un recurso presentado por la plataforma Queremos Galego para que se anule la encuesta, el Tribunal Superior dice que «no puede prosperar la solicitud de anulación en base a que contradice la sentencia, ya que en ningún lugar del cuestionario se indica que tenga carácter vinculante o sea determinante para el centro educativo». Este auto, de fecha 13 de septiembre, avala los cambios que la Xunta ha llevado a cabo en el decreto para acatar los fallos judiciales, y que básicamente son convertir una encuesta vinculante en otra meramente consultiva.

Fuentes del TSXG aclaran que el auto en el que se da un plazo «improrrogable» de un mes a la Xunta para que ejecute la sentencia es un trámite que se lleva a cabo siempre que una de las partes, en este caso A Mesa y la CIG-Ensino, reclaman. El tribunal da un mes a la Administración para que efectivamente demuestre si acató el fallo. En caso contrario se tomarán medidas que pueden incluir hasta multas coercitivas.

Recurso presentado
La Consellería de Educación ya interpuso el recurso de reposición correspondiente en el que explica que se ha acatado la sentencia a través de una instrucción remitida a todos los centros educativos el 31 de julio, y en la que la consulta deja de ser vinculante y se establece que los alumnos se expresarán con carácter general en la lengua en la que se imparte la materia.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, aseguró en la presentación de Termatalia en Ourense que la sentencia de noviembre del TSXG avala el decreto tanto en el equilibrio entre lenguas como en la incorporación de una tercera, y de hecho por eso no se recurrió. Respecto al auto en el que se pide la ejecución de la sentencia, Feijoo sostiene que el fallo está acatado, por lo que solicita al tribunal que aclare si hay alguna cuestión que no se cumple. Este auto se notificó además sin el trámite de audiencia previa, aunque posteriormente el TSXG avaló en un nuevo texto la consulta a los padres en infantil.

En el documento dado a conocer ayer se recuerda que el formulario que se remitió a los progenitores «es un mero acto administrativo y como tal sin fuerza para sustituir o enervar un reglamento», por lo que no incumple la sentencia que anula solo el carácter vinculante.


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