AGLI Recortes de Prensa   Lunes 23 Septiembre 2013

Lo que España pudo ser y la traición impidió (I)
Roberto Centeno El Confidencial 23 Septiembre 2013

En 1975, la renta per cápita española, después de una carrera de crecimiento económico sin paralelo en el mundo occidental, equivalía al 81,3% de la media de los nueve países europeos miembros de la entonces CEE (1), según Funcas. En 1959, era tan sólo el 55%, una cifra propia de un país subdesarrollado. Esta renta relativa a los países centrales de Europa sería la primera víctima del desastre político-económico de la Transición, que hundiría nuestro proceso de convergencia con la CEE hasta el 70,8% en 1985. Y en los 37 años transcurridos este nivel no se recuperaría jamás, ni siquiera con las cifras oficiales del PIB, que desde 2008 sobrevaloran la realidad en un 30% y situaron el nivel en el 73,3 % en 2012.

Pero no se trata sólo de la convergencia con los países centrales. El resto de indicadores también fallaban. La industria, que representaba el 36% del PIB en 1975, fue desmantelada y hoy representa un 14%. Las rentas salariales, que suponían en aquel año un 62,8% del índice (de acuerdo con los datos de BBVA), se han desplomado al 44,2% -a fin de 2012-, la cifra más baja de toda Europa. El 10% más rico de la población, que poseía un 26% de la riqueza en 1975, posee hoy el 48% y, además, el 70% de la riqueza financiera. El paro era entonces del 2% -o del 6% si consideramos a los emigrantes como desempleados- y ahora se sitúa en el 27%. El hundimiento económico fue tal que, de un crecimiento real del 7,5% anual en el periodo 1959-1975, se pasó al 0,8% en el periodo 1976-1985. Y la inflación se disparó desde el 7 al 44% a mediados de 1977, mientras que la deuda externa se multiplicó por cuatro. En sólo dos años, los traidores de la Transición colocarían a España al borde del colapso primero y en un nivel de crecimiento inferior a su potencial, después.

Cada partido tiró para su lado comenzando por la deslealtad del PSOE de Felipe González, que quiso entrar, de acuerdo con Fraga, por la ventanilla de Carlos AriasSin embargo, ese no era el destino de España. Todos los países europeos se recuperaron rápidamente de la crisis del petróleo, excepto nosotros. Un ejemplo perfecto para cuantificar lo que España pudo y debió ser es Irlanda. En 1975 Irlanda y España tenían la misma renta per cápita: 10.000 dólares. En los años siguientes, Irlanda subió como la espuma, mientras que España se hundió, primero, y creció mucho menos, después. Hoy el PIB per cápita de Irlanda es un 29% superior al nuestro, pero como el PIB oficial es falso y está sobrevalorado en un 30%, la realidad es que la renta per cápita española sería un 46% inferior.

Los traidores de la Transición
Nunca en la historia de Europa un grupo tan reducido de hombres pequeños, de mente pequeña y de ambición personal infinita, sin moral, sin ideales y sin patriotismo y gracias, exclusivamente, al sistema electoral proporcional -el mismo sistema que permitió a Hitler y Mussolini la conquista del Estado- han hecho tanto daño permanente a una nación como los llamados 'padres de Transición', que la Historia recordará algún día como padres de la Traición.

La primera y gran traición fue la de todos los partidos ilegales, el grupo de los nueve, al compromiso escrito y firmado por todos ellos en el despacho del jurista Antonio García Trevijano sobre la obligación recíproca de actuar todos en la misma dirección. Los puntos esenciales de ese compromiso eran:

No aceptar por separado ninguna legalización de partidos que no fuera simultánea a todos ellos.
No aceptar ningún sistema político que no fuera una democracia representativa.
No aceptar ningún régimen que no fuera resultado de un referéndum para la libre elección de los españoles de la Monarquía o la República e implantar una ley electoral similar a la francesa.

Un compromiso que no sería cumplido en ninguno de sus puntos. Cada partido tiró para su lado comenzando por la deslealtad del PSOE de Felipe González, que quiso entrar, de acuerdo con Fraga, por la ventanilla de Carlos Arias. Esa era la naturaleza de la oposición a Franco, cuyo único interés era participar en el poder político, en el poder económico y en la adulación social, y de los que Cela diría: “Si fueran hombres, se habrían pegado un tiro”; pero no lo eran.

Se repetía la famosa sentencia de Ortega y Gasset en la que afirmaba que “cuando en España se habla de reconciliación y de consenso, hay seguro un reparto de botín”. ¡Y que botín! Inventarían el Estado de las autonomías para dividir España y repartírsela como despojos. Institucionalizarían la corrupción, el pelotazo y el pacto con las élites depredadoras financieras y monopolistas que, junto con el nepotismo y la incompetencia, serían sus principales señas de identidad.

Suárez, un político mediocre y cortoplacista sin ninguna visión de España, aceptó entusiasmado la idea del PSOE de crear una estructura de Estado donde hubiera puestos de poder para todosLa idea de reparto del botín partió del PSOE, y más concretamente de Enrique Múgica, que con una miseria moral inaudita afirmaría: “Lo de las ideas está muy bien, pero lo importante son los partidos y las personas que defienden la democracia y no hay puestos para todos, por lo que es imprescindible crearlos mediante la desconcentración del poder”. Esto implicaba vaciar de competencias y de poder al Estado español. Antes de eso, Suárez había prometido a Tarradellas y al PNV por separado devolver a Cataluña y al País Vasco la autonomía que les fue anulada después de la guerra civil. Les engañó vilmente, lo que ha acabado creando un problema mayor.

Suárez, un político mediocre y cortoplacista sin ninguna visión de España, aceptó entusiasmado la idea del PSOE de crear una estructura de Estado donde hubiera puestos de poder para todos, ya que su partido, la UCD, un hatajo de oportunistas sin ningún ideal, ni desde el punto de vista ideológico ni patriótico, sólo querían parcelas de poder para poder trincar a manos llenas. Y fue el origen de la destrucción de la nación española y de su ruina económica. Y así, el andaluz Arévalo, que no estaba dispuesto a renunciar a su parte del botín, hizo su propuesta a Suárez y este aceptó el “café para todos”. Se trata, sin duda, de uno de los mayores y más graves errores de toda la historia de España. Parafraseando a Mario Vargas Llosa, fue entonces cuando “se jodió España”. El país se dividió en diecisiete taifas ingobernables, despilfarradoras y corruptas, que arruinarían a la nación y la encaminarían hacia su destrucción, física, moral y social.

González vuelca la balanza a favor de la oligarquía política
La traición de los padres de la Transición al implantar un modelo de Estado que les permitiera expoliar España con total impunidad la ocultaron con un mito repetido por ellos y por todos los medios y plumas mercenarias a su servicio. Y constituye uno de los mayores engaños de nuestra larga historia: “Nosotros hemos traído la democracia”. Nada más falso. A la muerte de Franco, un régimen autoritario en una Europa democrática era insostenible, como lo fue el mantenimiento de las dictaduras del Este tras la retirada soviética. La democracia se habría implantado en España con ellos o contra ellos.

Lo que hicieron en realidad fue hurtar la democracia a los españoles con el establecimiento de un sistema oligárquico de partidos, que permitiera a una casta política incompetente y corrupta mantenerse en el poder indefinidamente, impidiendo que los ciudadanos pudieran elegir libremente a sus representantes como en el resto de las democracias. Ni un solo historiador o cronista, la mayoría atados al pesebre, ha contado la verdad de lo que en realidad sucedió. Y para rematarlo, asustaron a los ciudadanos con el cuento chino del “ruido de sables”, un invento Santiago Carrillo a sabiendas de que era mentira, algo habitual en el comportamiento de tan siniestro personaje.

Sin democracia, sin separación de poderes y con una estructura de Estado imposible de financiar, España jamás podrá superar la crisis en forma estable. A esto se añade un Gobierno en estado de caosY lo sabía porque Antonio García Trevijano, que era el encargado en la Junta de mantener los contactos con a las Fuerzas Armadas, les informaría reiteradamente de que D. Manuel Díez Alegría, jefe del Alto Estado Mayor y máxima autoridad del Ejército, D. Luis Díez Alegría, director General de la Guardia Civil, D. Camilo Alonso Vega, ministro de la Gobernación y director general de Seguridad y jefe de la Policía, el coronel D. Eduardo Blanco y el Teniente General D. José Vega Rodríguez, con los que estaba en contacto permanente, estaban dispuestos a respaldar la voluntad popular y la democracia. Quien no lo estaba era la oligarquía política que se había autoproclamado portavoz del pueblo. Sólo querían el poder y su parte en el botín, y quien no estaba conforme era un fascista.

Fraga, que fue embajador en Londres, estaba entusiasmado con el sistema electoral inglés de elección uninominal por distritos, sin lista alguna. Eso no convenía en absoluto a ninguno de los partidos, porque ni tenían partidarios, ni eran conocidos, no eran nadie ante la sociedad civil. Suárez, Gutiérrez Mellado, Fernando Abril y Alfonso Guerra llamaron por teléfono a Felipe González, que estaba en Moscú. Y decidió, con el apoyo entusiasta de Suárez, implantar un sistema oligárquico de partidos sin separación de poderes, la antítesis de la democracia. González, a cambio, se comprometió a no pedir un referéndum sobre monarquía o república, traicionando así los acuerdos firmados y a los españoles.

A partir de este momento, la suerte estaba echada. La ley electoral fue impuesta por la oligarquía política y jamás fue sometida a aprobación por parte del pueblo español. Adicionalmente, no sólo el poder legislativo y el poder judicial, sino todas las instituciones de control, como el Banco de España, el INE y el Servicio de Competencia, quedaron sometidas al poder político o la Fiscalía Anticorrupción, diseñada para proteger a las élites corruptas políticas, financieras y económicas. “Montesquieu ha muerto”, diría Alfonso Guerra en un arrebato de desprecio por los ciudadanos y de cinismo. Habían robado la democracia a los españoles e instituido un Estado para el expolio permanente de España sin riesgo alguno.

La Constitución sería un gigantesco engaño al pueblo español, al que se le ofreció en bloque la Monarquía, el sistema de partidos, el sistema electoral de listas cerradas, la ausencia de toda forma de separación de poderes y cargar sobre los ciudadanos el inmenso derroche de diecisiete gobiernosEl ministro de Hacienda de González, Carlos Solchaga, el gran apóstol del pelotazo, afirmaría públicamente: “España es el país del mundo donde más rápido puede uno hacerse rico”, cualquiera con poder de decisión puede exigir comisiones con total impunidad, algo que se convertiría en el procedimiento habitual para obtener contratos públicos, recalificaciones y cualquier tipo de favor político. Hoy Rajoy está comprando, con miles de millones de los españoles, el aplazamiento del referéndum en Cataluña cuando podría prohibirlo imponiendo la legalidad como es su obligación. Y PP y PSOE han pactado pasar página en el caso Urdangarin, en los ERE de Andalucía y en los presuntos sobresueldos y financiación ilegal del PP.

La Constitución sería un gigantesco engaño al pueblo español, al que se le ofreció en bloque la Monarquía, el sistema de partidos, el sistema electoral de listas cerradas, la ausencia de toda forma de separación de poderes y cargar sobre los ciudadanos el inmenso derroche de diecisiete Gobiernos dotados de todos los elementos de un Estado real, aparte los gastos de los partidos, sindicatos y patronal. No hubo alternativa. Una propaganda masiva y absolutamente mendaz, asegurando que con eso implantaba la democracia, cuando era justo lo contrario, dirigida a uno de los pueblos peor informados e indolentes de Europa haría el resto.

Ahora está pagando las consecuencias, porque sin democracia, sin separación de poderes y con una estructura de Estado imposible de financiar, España jamás podrá superar la crisis en forma estable. A esto se añade un Gobierno en estado de caos, con un presidente cobarde incapaz de poner orden, donde todos están contra todos, y barones y alcaldes por libre que no obedecen a nadie excepto a sus propios intereses personales con el dinero que les entrega el irresponsable de Rajoy en lugar de intervenirlos.

(1) Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Reino Unido.

Con deuda es más difícil salir de la crisis
Primo González www.republica.com 23 Septiembre 2013

La oleada de optimismo que se ha desatado en torno a las previsiones económicas para España y que está teniendo su reflejo en los índices bursátiles es acompañada en algunas ocasiones, no todas, por advertencias de cautela. Es mucho lo que queda por superar para entrar en zona de crecimiento auténtico y parece probable que las primeras dosis de crecimiento, las del próximo año y medio cuando menos, lleguen con cuentagotas. Por supuesto, sin el vigor necesario para afrontar una agresiva reducción de la tasa de paro, que es lo que necesita el país por motivos políticos, sociales y desde luego económicos, ya que son un elevado desempleo, todas las demás variables se resienten.

La principal razón por la que el crecimiento económico va a ser muy lento en los próximos trimestres, de ahí el pesimismo sobre el lento crecimiento del empleo, reside en las altas tasas de endeudamiento que soportan en la actualidad los tres agentes principales de la economía, el sector público, las empresas y las familias. Los tres están llegando a unos niveles de deuda impensables hace unos años y, a diferencia de lo que sucedía en la fase de salida de otros ciclos, esta vez los niveles de deuda han alcanzado cotas muy elevadas, que sólo una larga etapa de bajos tipos de interés podrá aliviar. De ahí que las autoridades monetarias insistan una y otra vez, como declaración de inyección de confianza a los agentes económicos, que los tipos de interés se mantendrán bajos durante una larga etapa de tiempo y que no habrá dificultades de liquidez para afrontar las exigencias de una generosa financiación.

En lo que atañe al Estado y a otros entes públicos, la deuda va a superar en breve en España el 100% del PIB, nivel que no se recuerda ni en las peores fases de crisis económica de los últimos decenios. Es, desde luego, el nivel más elevado de la democracia. Su freno (todavía sigue en alza y quizás así permanezca aún tres o cuatro años más) va a exigir un esfuerzo fiscal considerable, sostenido en el tiempo, que ningún Gobierno de los próximos va a poder doblegar, por mucho que empiecen a proliferar promesas de reformas fiscales en las que se van a reducir los impuestos. Toda promesa de rebaja de impuestos que llegue a nuestros oídos en los próximos años debe ser tenida como un claro intento de mentir a los ciudadanos o como la promesa de algún loco de los que por desgracia no está exenta nuestra vida pública. Hasta dónde puede llegar el nivel de deuda español es bastante difícil de predecir pero en un horizonte de dos o tres años no va a disminuir, lo que implica que ascenderá hasta niveles del 110% del PIB o superiores.

La deuda de las empresas no es un asunto menor. Las grandes compañías del Ibex 35 llevan dos años desarrollando con mejor o peor fortuna estrategias de reducción de su deuda mediante la venta de activos y desde luego tras haber afrontado un drástico frenazo en sus inversiones. Este horizonte quizás se mantenga en el tiempo durante una fase menos duradera que la que exigirá la deuda pública, pero con bastante probabilidad se prolongará al menos durante año y medio. Un periodo en el que la capacidad de inversión de las grandes empresas españolas se mantendrá débil, lo que quiere decir que no habrá que esperar una contribución positiva a la creación de empleo durante unos cuantos trimestres.

Por último, la deuda de las familias, reflejada sobre todo en el endeudamiento hipotecario, es otro de los lastres que contribuye a mermar la recuperación del gasto privado y del consumo, aun que en el caso de las familias existen importantes reservas de activos financieros que pueden ser parcialmente movilizados para reducir deuda. No siempre, sin embargo, las familias más endeudadas son las que cuentan con un mejor nivel de ahorro acumulado. En conjunto, las economías familiares tampoco incorporarán elementos dinamizadores al desarrollo de la economía española en los próximos trimestres, entre otras cosas debido al lastre del elevado nivel de desempleo y al alto grado de asignación de recursos para mantener el nivel de vida del conjunto de la familia, parados incluidos.

Crisis nacional
El dolor de España y la caquistocracia
Pedro de Tena Libertad Digital 23 Septiembre 2013

Contrariamente a lo que se cree, don Miguel de Unamuno no era sólo un doliente de España. Tenía momentos como aquel en que escribió que cuando se encontraba en España "con algún español jeremíaco, pesimista, aportuguesado, que se complace en ponderar y exagerar los males de la patria y en no ver el evidente y grandísimo adelanto de los últimos años, le digo siempre: váyase una temporada a Portugal". Naturalmente, con perdón de Portugal, que por aquel entonces era patria de mujeres de luto, de hombres sin sueños, de mares sin héroes, nada que ver con el Portugal de hoy. Pero hoy no sabríamos a qué país habría que viajar para abandonar el pesimismo que invade ya arrolladoramente la realidad española. Bueno, sí, Juan Valera, que no perteneció a ninguna generación importante, señaló a Turquía, por poner un ejemplo. Viene esto a cuento de que, como a la Generación del 98, nos está doliendo cada vez más España. Si a ella le inquietaba una Castilla identificada con la España profunda, a nosotros nos duele toda ella y sus jirones, desde Cataluña a Galicia, desde el País Vasco a Andalucía.

El dolor por España comienza a ser intenso, pero se siente como jaqueca, como un cólico, algo contra lo que no puede lucharse salvo con analgésicos, no como lo que debería ser, un dolor espiritual, una pena, contra la que puede combatirse con decisión porque nada está escrito. Unamuno, siempre excesivo pero impresionante, lo expresó con dramatismo sintiendo a España como una madre "loca como Don Quijote; loca de dolor, loca de vergüenza, loca de desesperanza, y, ¿quién sabe?, loca acaso de remordimiento" a la que habría que encerrar en un manicomio. Tal vez hoy sea cierto lo de la locura de una España que, tras haber transitado sin excesos desde la dictadura a un germen de democracia, se empeña hoy en volver a pequeñas dictaduras regionales en vez de corregir y ampliar una democracia cabal y de largo recorrido histórico. Todo ello ocurre, cómo no, porque se ha instalado entre nosotros la perversión moral que ya cantaba en la década de los 20 el tango "Cambalache": Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador...

Por seguir con Valera, que escribió justamente sobre la perversión moral de España en un agudo artículo, la desesperanza deja paso a la luz en el túnel de España:

Si en esta nación (...) hay seis u ocho mil tunos, entre militares y civiles, sin fe ni honra, sin idea noble, sin patriotismo y sin virtud de ninguna clase, los cuales, para medrar, y robar, y disfrutar, hacen mil infamias, y, sin embargo, gobiernan siempre por turno y saquean y destruyen la tierra, es consecuencia precisa, o bien que el resto de los españoles (…) [son] idiotas, o bien que todos son tan pillos y tan viles como los seis u ocho mil que descuellan, brillan y mandan.


Y apostilló: "No es posible que la caquistocracia se entronice y dure cuarenta años en una nación libre" salvo que los malvados y corruptos sean mayoría. Caquistocracia, vocablo poco frecuente en la ciencia política, es el gobierno de los peores, según algunos, y, particularmente, cargos públicos electos por sus partidos más que por los ciudadanos. ¿Qué mayoría hay en España, la de los peores o la de los ciudadanos libres y patriotas, esto es, amantes de la cosa pública española y con cultura suficiente para comprender qué es tal cosa en sí misma y en la historia?

Recemos, con don Miguel, para que "los recuerdos de gloriosas esperanzas de nuestros antepasados nos críen esperanzas de gloriosos recuerdos que entregar a nuestros trasvenideros". Amén.

Jiménez Becerril y su conciso detalle de la realidad
 www.gaceta.es 23 Septiembre 2013

Las palabras de Teresa Jiménez Becerril, en la entrevista que publica hoy LA GACETA, son unas palabras que demuestran, ante todo, un hartazgo por la situación desoladora que vive España.

Son declaraciones que podrían firmar la gran mayoría de los españoles. La situación que describe es acertada y sincera y refleja una realidad. Detecta con precisión quistes a extirpar. Bildu, ETA, Rubalcaba, la Doctrina Parot, el Tribuna Europeo de Derechos Humanos, el PP Vasco. Además, y como ella misma dice, “el nacionalismo vasco y el catalán son diferentes pero persiguen un objetivo común: acabar con este gran país que es España, y que no merece un trato tan ruin”.

Pero España lleva recibiendo un trato ruin no ya en los últimos años, o más concretamente en las legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando fue funesto. España lleva recibiendo un trato ruin desde el mismo momento en el que los padres de la Constitución empezaron a ceder ante las presiones de los nacionalistas. Lo que ahora padecemos no es un problema de hace unos días. Es un monstruo que se ha ido criando y alimentando convenientemente durante tres décadas. España se infectó del virus, como lo hicieron los partidos políticos o, incluso, por etapas, hasta el PP vasco y el Gobierno de Aznar. La transferencia de las competencias de educación a las comunidades autónomas en la época de José María Aznar es otro grave error que estamos pagando y seguiremos pagando durante generaciones si no se recupera esta competencia clave.

Como eurodiputada sabe, además, de cómo nos ven en Europa, así como que nuestro peso real en las instituciones europeas no es tanto como por tamaño y número de habitantes debiera ser. Y es consciente que la Unión Europea ha tardado mucho en enviar un mensaje claro con respecto a aquellos territorios, no sólo en España, también en Europa, que pretenden la separación.

Ha llegado, por tanto, el momento de exigir el máximo a nuestros políticos tradicionales o dar el cambio hacia una nueva coalición que rompa con el bipartidismo. “A lo que nos enfrentamos es a una fuerte desafección de los ciudadanos hacia su clase política. No estamos a la altura de sus expectativas y eso se traducirá en un castigo a la hora de elegir a sus representantes. La gente no encuentra a nadie que sea digno de representarle y eso es un problema, porque la democracia, imperfecto régimen de gobierno, requiere que los gobernados den su consentimiento”, dice nuestra protagonista de hoy, y por ello, el pueblo tendrá que valorar esta última opción que une.

Cataluña
Salvar a Mas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Septiembre 2013

En la copiosa literatura sobre el éxito, esa ordinariez, brilla ahora la fórmula del aplazamiento o procrastinación. Es extraño que los autores de tal corriente no expriman el mejor ejemplo: Mariano Rajoy, que no habría dicho ni mu sobre Cataluña de no ser porque Mas le entró de frente: una vez para pedirle el pacto fiscal; otra vez, por carta, para solicitar que el Gobierno de España colabore con su despedazamiento. A lo de la pasta dijo que no. A lo de romper el país dijo que hay que dialogar. Hasta ahí sus únicos pronunciamientos, arrancados con fórceps por el esforzado Mas.

La falta de un "no" en la tardía carta de respuesta fue importante para los nacionalistas. Dedicaron elogiosos editoriales al presidente por haber evitado el temido adverbio. Las plumas más enloquecidas de la hispanofobia subrayaron las virtudes de Rajoy y las contrastaron con todo el resto de la derecha española, cerril, embrutecida y cavernaria. Lo entiendo. ¿Cómo no entenderlo? Hay cosas que no admiten medias tintas. Por ejemplo: "¿Quiere usted acostarse conmigo?". "Mhh… dialoguemos". Si a esta ternura le añadimos la música de Margallo, tenemos un romance.

Ahora se ha pasado de no hacer nada a negociar con los impulsores de la secesión. Precisamente cuando estaba listo para su consunción, para encontrarse con las consecuencias de sus actos, le van a salvar la cara a Mas. Rajoy quiere impedir la disolución de Convergència, su hundimiento electoral, y está buscando una salida digna y airosa al responsable de amargarnos la vida a los catalanes constitucionalistas, de adoctrinar escolares en el odio a España, de sembrar cizaña entre territorios y de engañar al personal hasta decir basta.

Van a salvarle la cara ahora que la gente empieza a verle las hechuras al personaje, ahora que tiene que reconocer sus mentiras sobre Europa, ahora que se ha metido solito en la trampa del euro y hasta un niño sería capaz de acorralarlo, ahora que empieza a soltar cosas como que Alemania, el Reino Unido y Francia "no querrán hacerse daño" con él, ahora que íbamos a disfrutar del gran espectáculo de su hundimiento, ahora hay que salvarlo. ¿Ustedes lo entienden?

Del amor a los niños
Xavier Pericay www.cronicaglobal.com 23 Septiembre 2013

La semana pasada vinieron a coincidir en este espacio digital dos artículos que reflejaban espléndidamente lo que está ocurriendo en Cataluña. De una parte, "El independentismo en las escuelas", de Mercè Vilarrubias; de otra, "Desde la ventana", de Ferran Toutain. Si bien no eran los únicos textos publicados aquí en que se abordara la deriva política y social a la que parecemos condenados, sí tenían la rara virtud de complementarse, como si su escritura obedeciera a un plan preconcebido. Vilarrubias, partiendo de un par de ejemplos tomados de distintos centros públicos de Cataluña durante el pasado curso escolar y extensibles a muchísimos centros más, mostraba cómo la manipulación y el consiguiente adoctrinamiento de los niños y adolescentes catalanes era ya un hecho. Y Toutain reflexionaba sobre el creciente efecto de la mímesis en el cuerpo social catalán a raíz de su propia experiencia en la última Diada, para converger asimismo en el adocenamiento infantil a que conducen los planes educativos identitarios y las emisiones televisivas de gas patriótico. Ninguno de los dos artículos se adentraba en el terreno de las soluciones, aun cuando estas pudieran deducirse hasta cierto punto de su contenido.

¿Cómo luchar contra la unanimidad, el prejuicio y la sistemática catequesis nacionalista, de los que son víctimas todos los consumidores pero especialmente los más imberbes?

Para empezar, el sistema público o semipúblico de enseñanza. ¿Qué hacer con él? ¿Cómo lograr que eso que se ha convenido en llamar "la comunidad educativa", y que se concreta en una verdadera amalgama de intereses -administración de la Generalidad, clase política, pedagogos y psicopedagogos, sindicatos docentes, asociaciones de padres de alumnos-, deje de constituir una suerte de dique de contención contra el que se estrella cualquier intento de reforma liberal de la enseñanza? Pues acaso sirva como banco de pruebas lo que está sucediendo en estos momentos en las Islas Baleares. Como sin duda sabrán, los maestros y profesores de por allí han iniciado una huelga indefinida cuyo seguimiento, aunque desigual, puede calificarse de importante. Para deponer su actitud, los huelguistas exigen la retirada del TIL, el modelo de tratamiento integral de lenguas que prescribe la implantación, en un tiempo razonable, del trilingüismo en la escuela o, lo que es lo mismo, de un uso más o menos análogo de catalán, castellano e inglés como idiomas vehiculares. Por más que no lo reconozcan y se escuden en la falta de dominio del inglés -real o ficticia- para impugnar el nuevo modelo que el Gobierno autonómico balear trata de aplicar, lo que realmente provoca su rechazo es el convencimiento de que, sin la inmersión lingüística en catalán que se practica hoy en día en la mayoría de los centros públicos insulares y en gran parte de los concertados, se les acaban, a un tiempo, la bicoca y la impunidad. Esto es, la posibilidad, por un lado, de sacar partido a su mediocridad docente y, por otro, de proyectar sobre un rebaño indefenso de almas todo cuanto lleva asociada una visión del mundo reducida al universo nacionalista catalán. Claro que semejante solución al problema sólo se atisba, de momento, en las Islas Baleares; para que pueda darse también en Cataluña, haría falta un gobierno de muy distinto color al actual.

Y, luego, los medios de comunicación. ¿Qué medidas convendría tomar para garantizar esa objetividad, esa pluralidad que tanto se echa en falta, y ese respeto, en definitiva, por la verdad? ¿Cómo luchar contra la unanimidad, el prejuicio y la sistemática catequesis nacionalista, de los que son víctimas todos los consumidores pero especialmente los más imberbes? Pues, sin duda, prescindiendo de los medios públicos, cuyo único fin, en Cataluña y todas partes, es la conformación de una sociedad hecha a imagen y semejanza del poder. Y, de no ser ello posible, prescindiendo como mínimo de organismos como el viejo CAC y ahora CCMA, que no tienen otra función que legitimar el abuso y perpetuar la impostura, así en el pasado como en el presente. Y en todo caso, en fin, eliminando cualquier mecanismo de subvención pública a un medio de comunicación privado, sea este escrito, oral, audiovisual o digital. Claro que para que todo esto ocurra también haría falta un gobierno de muy distinto color al actual.

E incluso en este supuesto la tarea sería ardua. Porque, como sostiene Arcadi Espada -de quien he tomado prestado, por cierto, el título de este artículo-, "en Cataluña, entre lo que dice un niño de 8 años y lo que dice un adulto de 40 no hay absolutamente ninguna diferencia".

Ana Botella baja impuestos con dinero público
Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 23 Septiembre 2013

El reciente anuncio de la Alcaldesa no electa de Madrid de una bajada de impuestos en Madrid, tras el fiasco de los Juegos Olímpicos, resulta grotesco y políticamente un insulto a la inteligencia. La realidad económica de la capital de España, intervenida por Hacienda hasta el año 2013, dista mucho de ser compatible con una merma de ingresos que plantea Ana Botella, salvo que ello se financie con ingresos adicionales por parte del Estado.

La ciudad de Madrid está intervenida por Hacienda hasta el año 2023 y ahora anuncia una bajada de impuestos

No hay que olvidar que uno de cada cuatro euros del presupuesto municipal se los come la deuda por las inversiones de Gallardón. En 2013, sumando amortización e intereses, se ha pagado a los bancos 1.285 millones. Entre 2014 y 2015 serán otros 1.917 millones. Los intereses de una deuda que, a 31 de diciembre, alcanzará los 7.074 millones, sumarán entre 2014 y 2023 en total 2.913 millones de euros.

El montante de la deuda alcanza más de 7.000mill€, habiendo pagado ya en intereses 1.285mill€.

Además, los empleados públicos también sufrieron un tijeretazo de 43,4 millones en 2012 y 2013. Tampoco recuperarán ese dinero durante este mandato. Su salario permanecerá congelado hasta 2017. Los beneficios sociales que perdieron en 2012 no los recuperarán hasta 2016. El gasto en servicios para los ciudadanos se mantendrá prácticamente congelado en los próximos 10 años, tras sufrir un recorte de 164 millones en 2012 que será aún mayor este año. Peor suerte correrá la inversión en infraestructuras. Entre 2004 y 2011, con Alberto Ruiz-Gallardón en la alcaldía, la media fue de 782 millones al año en obras. En 2014, serán 194 millones, es decir, la mitad de lo que el ahora ministro de Justicia considera como nivel mínimo para mantener la ciudad en buen estado.

El gasto público congelado, los sueldos de los funcionarios cayendo y las inversiones convergiendo a cero en una ciudad abandonada, no parece la mejor opción bajar impuestos

Con estas cifras, ¿cómo es posible anunciar una bajada de impuestos? La respuesta está en los ingresos adicionales que prevé el Ayuntamiento. En este sentido, calcula que ingresará 2.363 millones más de los que había previsto del Estado en los próximos 10 años. Pero no los usará para mejorar servicios municipales. Ni para deshacer recortes de los últimos años. La alcaldesa, Ana Botella, ha prometido meter gran parte de ese dinero en los bolsillos de los madrileños, como le gusta decir, mediante una rebaja fiscal de 1.563 millones.

La bajada de impuestos planteada por Ana Botella la pagaremos todos los españoles

Esta ecuación es muy fácil de implementar. Si mi déficit corriente sigue aumentando, y dada mi situación de institución intervenida, y no puedo contenerlo, solo la inyección de fondos adicionales por parte del Estado me permitirá equilibrar el presupuesto. Pero estos fondos adicionales no los utilizaré en mejorar los servicios municipales, en una ciudad completamente abandonada en algunos barrios y distritos, sino en devolver a los ciudadanos un dinero que sufragará el resto de los españoles.

Esta forma de actuar, todo muy liberal, ha sido la que le ha estado funcionando al PP durante el reinado de Gallardón. Disparar con pólvora ajena diseñando una ciudad en la que los desequilibrios crecían exponencialmente y en donde solo brillaba el Rey Sol y su dama de honor Alicia Moreno, que se encargaba de los fastos más progres.

Una vez arruinada la ciudad, el Rey Sol se trasladó a Justicia, dejando a su heredera al mando de la nave sin liquidez para invertir y con la única bala en la recámara de las Olimpiadas. Tras el fracaso, del que el propio Rey Sol se ha librado, solo queda introducir dosis de propaganda para recuperar a una buena parte del electorado del centro o moderado que huyó en las últimas elecciones, fruto del fuerte incremento de presión fiscal implementado por el Rey Sol. Este electorado ahora duda en volver a votar de nuevo al PP, pero solo lo hará si se le rebaja la presión fiscal y la nueva alcaldesa no electa, lo ha prometido, siempre que se lo paguemos entre todos.

Con la bajada de impuestos financiada por el Estad, se busca recuperar parte del electorado de centro

Como se puede comprobar, la política municipal en Madrid está llena de contradicciones y malas praxis, pero hasta ahora la democracia formal lo ha convalidado. Espero que la propaganda y las nuevas medidas propuestas sean sufragadas por los electores que lo vayan a sufrir y no extiendan su mala gestión al resto de los españoles, como les gusta hacer a los malos políticos de todo signo político.

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Cataluña y la Unión Europea

ignacio martín blanco ABC Cataluña 23 Septiembre 2013

Los independentistas catalanes no están dispuestos a permitir que nada ni nadie les agüe la fiesta; y si para ello tienen que inventarse una realidad paralela, lo harán sin inmutarse

El vicepresidente de la Comisión Europea Joaquín Almunia ha vuelto a reiterar por enésima vez la opinión de la UE sobre la hipotética independencia de una región de un Estado miembro: el nuevo Estado se convertiría en un Estado tercero y partiría de cero a la hora de solicitar su entrada en la Unión. Pero los independentistas catalanes no están dispuestos a permitir que nada ni nadie les agüe la fiesta; y si para ello tienen que inventarse una realidad paralela, lo harán si inmutarse.

Entre las posibilidades de ese nuevo orden internacional que se caracteriza por su elasticidad para adaptarse a los designios de sus hacedores, destaca en primer lugar, y por orden cronológico, la teoría de la ampliación interna de la UE. La idea que entre otros defiende –aunque es cierto que cada vez con menos ahínco por culpa de la terquedad de Barroso, Almunia y compañía- Oriol Junqueras consiste esencialmente en que, en el caso de que Cataluña se independizara, el nuevo Estado catalán no quedaría automáticamente fuera de la UE y tendría el mismo derecho que España –“lo que quedara de España”, dicen- a erigirse como sucesor del Estado español en la UE y en el resto de las organizaciones internacionales de las que a día de hoy forma parte. Parece increíble que aquellos que desde siempre han basado su estrategia separatista en la contraposición no ya entre Cataluña y Castilla o el resto de España, sino directamente entre Cataluña y España, sobre la base de que Cataluña no es España, pretendan ahora decir que España sin Cataluña deja de ser España.

La Vía Catalana de la Diada se inspiró en la Cadena Báltica que en 1989 atravesó Estonia, Letonia y Lituania en pro de la independencia de las tres repúblicas de la Unión Soviética, poco antes de la caída del Muro de Berlín y del desmembramiento de la URSS. Pues bien, el caso de la Unión Soviética es considerado por la doctrina internacionalista más autorizada como un caso de secesión de Estados –las repúblicas bálticas y el resto de las repúblicas soviéticas-, de ahí que tras el desmembramiento Rusia asumiera la personalidad jurídica de la URSS en las organizaciones internacionales y tratados suscritos por esta, mientras que los nuevos Estados, incluidas por supuesto las repúblicas bálticas, tuvieron que solicitar de nuevo su ingreso. Ni que decir tiene que el caso de España, un Estado democrático de Derecho, nada tiene que ver con el de la Unión Soviética, un Estado totalitario donde no se respetaban ni los principios democráticos ni los derechos fundamentales, pero el ejemplo permite comprobar cómo opera en caso de secesión el principio de la continuidad de los Estados. En el caso de una hipotética independencia de Cataluña, el principio de continuidad hace que España permanezca en la UE, mientras que el territorio desgajado tendría que solicitar su entrada en organizaciones internacionales como la ONU, la OTAN o la UE, de acuerdo con las normas relativas a la adquisición de la calidad de miembro, que en el caso de la UE exigen la unanimidad de los Estados miembros.

Debilitada la hipótesis de la ampliación interna de la UE, los separatistas se apuntan ahora a la no menos incierta modalidad de la independencia a la carta, que, según el llamado Consejo Asesor para la Transición Nacional, consistiría en que las autoridades catalanas proclamaran la independencia permitiendo a los ciudadanos optar por conservar la nacionalidad española como subterfugio para asegurar la permanencia de Cataluña en la UE. Dejando a un lado la evidencia de que las autoridades del hipotético Estado catalán independiente no serían competentes en la atribución o pérdida de la nacionalidad española, la idea es sencillamente delirante, pues la condición de miembro de la UE la ostentan los Estados y no los ciudadanos. ¿Pero es que no se dan cuenta de que ni siquiera el hecho de que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña mantuviéramos la nacionalidad española convertiría a su anhelado Estado catalán en miembro de pleno derecho de la UE con voz y voto en sus principales órganos de decisión? ¿No son capaces de distinguir el ámbito privado de la esfera pública? Parece ser que no.

Ignacio Martín Blanco es periodista y politólogo

LO QUE MENOS SE VE
La vertiente más crematística del sueño nacionalista de Artur Mas
El Semanal Digital 23 Septiembre 2013

Mientras el país sigue con preocupación los órdagos indepentistas y sus lemas de ruptura, puertas para adentro los familiares políticos del "president" suman jugosos contratos públicos.

Inmerso como está en su último órdago independentista tras la famosa cadena humana de la Diada, mientras tanto Artur Mas sigue arrojando titulares no tan platónicos y mucho más crematísticos.

Entre lema nacionalista y lema nacionalista, parece que Mas tiene tiempo para las jugosas operaciones económicas familiares. De hecho, según ha trascendido este lunes, el grupo Seidor, una consultora de servicios informáticos, pasó de facturar 5,3 millones de euros a 322 con la Generalitat de Cataluña desde que fichó como responsable de calidad y jefe de proyectos a Joan Antoni Rakosnik, hermano de la esposa de Artur Mas.

Según informa ABC, Seidor facturó a la Generalitat, solo o en UTE (unión temporal de empresas() con otras compañías 5,3 millones de euros entre enero de 2006 y septiembre de 2009. Un mes después, el grupo contrató al cuñado de Mas. En el último año y dos meses del tripartito (octubre 2009 a diciembre 2010), Seidor consiguió elevar su facturación hasta los 9,1 millones.

El salto cualitativo que da Seidor con el nuevo gobierno de CiU es más que notable: los 5,3 millones de euros que facturaban a la Generalitat con el tripartito y sin Joan Antoni Rakosnik se convirtieron en 322,01 millones de euros entre 2011 y 2012, según los datos publicados en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña.

Las magnitudes que ha alcanzado este grupo de empresas se deben a que se ha quedado con una buena parte del negocio de las adjudicaciones del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalidad de Cataluña (CTTI). Se trata de la empresa pública encargada de toda la planificación técnica y la gestión y explotación de "los servicios y de los sistemas de telecomunicaciones e informáticos que sean necesarios para el funcionamiento".

Además, Seidor también trabaja para otros organismos catalanes al margen del CTTI. Es más, la empresa que tiene en nómina al cuñado del presidente catalán consiguió el 4 de julio de 2011 dos contratos, precisamente, del Departamento de Presidencia: son de prestación de "servicios informáticos" y suman más de medio millón de euros: 540.000.

Cataluña
Un padre que pide bilingüismo llevará su caso a Francia si Rigau mantiene su desacato
esther armora / barcelona ABC Cataluña 23 Septiembre 2013

Da de plazo hasta octubre a la Consejería de Enseñanza para que escolarice a sus hijos en catalán y castellano

Es uno de los padres a los que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) le concedió en enero de 2013 la educación bilingüe para uno de sus hijos, el mayor de tres. Sin embargo, desde esa resolución judicial hasta mediados del pasado mes de junio la Generalitat no le había dado ninguna respuesta y la que le dio, seis meses después, fue, a su juicio, «totalmente insuficiente» y «al margen de lo que señala la justicia». «La consejería dio orden al centro en el que se escolariza mi hijo de que se le proporcionara atención individualizada cuando la justicia dice claramente que tiene derecho a tener educación bilingüe junto a sus compañeros de aula», apunta Nicolás Costovici. Ante la «decepcionante» salida que le brindaban las autoridades educativas catalanas y tras las declaraciones versadas en la prensa por la propia consejera, Irene Rigau, en las que advertía de que en este curso no habría tampoco cambios al respecto y seguiría ofreciendo solo atención individualizada, este empresario de origen francés y desde 2006 afincado con su familia en una localidad de la costa gerundense optó por la drástica solución de matricular a su hijo en un colegio fuera de Cataluña. Eligió Francia porque allí tiene familia.

Desde este septiembre, su hijo ya recibe una educación en francés e inglés, tal como avanzó este diario en su edición del pasado día 10 de septiembre. «Decidí enviar a mi hijo mayor fuera porque el francés como el castellano son lenguas internacionales que sirven en el comercio internacional. Esas dos lenguas siempre les pueden abrir puertas a la hora de encontrar un trabajo», dice el padre, que el pasado mes de julio pidió a la Generalitat educación bilingüe para sus otros dos hijos pequeños, que siguen escolarizados en el primer ciclo de Educación Primaria en un instituto de la localidad catalana.

«El mayor estaba a punto de saltar a ESO y no podía permitirme que solo dominara el catalán; apenas tenía vocabulario en castellano y ni le cuento en inglés. Ahora he pedido lo mismo para los dos pequeños porque me ampara la justicia», relata Nicolás Costovici. Ahora, no piensa esperar tanto porque, a su juicio, «la ley ha sido muy clara» respecto a su situación y a la de otros padres que llevan años reclamando enseñanza bilingüe.

Por este motivo, concede de plazo a la Generalitat hasta finales de octubre. Si no hay respuesta positiva por parte del gobierno catalán, está decidido a elevar su caso a la jurisdicción penal en España y también a que traspase fronteras. Así se lo ha comunicado a las autoridades educativas, a las que ha advertido de que si no hay cambios para sus dos hijos pequeños, expondrá lo que ocurre en Cataluña a los periódicos de Francia para denunciar lo que califica de la "dictadura catalanista que se salta de las leyes" y que no respecta la libertad de los ciudadanos de Cataluña. "No hago politica, solo actúo como padre", asegura en declaraciones a ABC.
«El Gobierno catalán me da largas»

«El departamento de Enseñanza está fuera de la ley desde hace casi tres años cuando el Tribunal Supremo dictó las sentencias de diciembre en las que obligaba a devolver al castellano la condición de lengua vehicular en las aulas», denuncia el padre. Nicolás se queja también de la «inacción» de la Alta Inspeción Educativa. «También me resulta increíble que viendo ese reiterado incumpliendo, el Gobierno no actúe», apunta. «Es como si les tuvieran miedo», añade el empresario, que ha intercambiado varios correos (consultados por ABC) con la directora del Área Funcional de Alta Inspección de Educación en la Subdelegación del Gobierno en Barcelona. En ellos, el padre expone el silencio de la administración autonómica respecto a su petición para sus dos hijos pero, según denuncia, «la representante del Gobierno no me ofrece ninguna solución, solo me da largas y me aconseja que espere una respuesta de la consejería de Enseñanza».

Nicolás Costovici, como otros padres que llevan años luchando se siente cansado pero se resiste a abandonar la batalla. «Me dolerá mucho explicar qué ocurre en Cataluña en el extranjero pero entiendo que es importante que otros países de Europa sepan como sortean y juegan aquí con las leyes», concluye Costovici quien asegura que no tendría ningún problema con la inmersión lingüística "si no fuera una opción impuesta".

Boicot empresarial
Nicolas Costovici es propietario de Vimap Technologies, firma dedicada a la fabricación de instrumental médico, que exporta casi el 100% de su producción al extranjero. Desde que expresó, en declaraciones a este diario (ver edición 21-08-2013) su preocupación ante el proceso político catalán y anunció que había decidido no invertir en una nueva planrta en Cataluña, Costovici ha sido objeto de amenazas por parte de blogs anónimos desde los que hacen llamiento a que no se consuman los productos de su empresa. El empresario lamenta los insultos, aunque dice tener tranquilidad respecto al llamamiento al boicot. " No tengo miedo al boicot porque exporto el 95% de mi producción fuera de España. Solo he vendido 2 ó 3 maquinas en Cataluña sobre mas de 400", afirma Costovici."No creo que un hospital vaya a renunciar a comprar un equipo por esta razón", concluye.
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