AGLI Recortes de Prensa   Jueves 26  Septiembre 2013

Aquiles y el déficit
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 26 Septiembre 2013

Hemos construido un tinglado institucional y territorial que no podemos sostener con los recursos que generamos.

La más conocida de las paradojas de Zenón de Elea es la de Aquiles y la tortuga, según la cual el héroe, prodigio de agilidad y fuerza, jamás alcanzará al lento quelónido si éste parte en la carrera con una ventaja inicial en recorrido. Este desafío a la razón y a la evidencia puede ser resuelto de diversas formas, siendo la más elegante la que se vale del cálculo infinitesimal, desconocido para los griegos del siglo V antes de Cristo. Los esfuerzos del Gobierno y de las Comunidades Autónomas para reducir el déficit y la deuda que les aplastan recuerdan la inquietante formulación del célebre sofista. La Administración central del Estado ha rebasado ya el nivel de desequilibrio presupuestario marcado para todo el ejercicio y el endeudamiento total sobrepasará también las previsiones, alcanzando probablemente al final de año cotas peligrosamente próximas al 100%.

Parece como si la Hacienda pública corriera tras sus objetivos de tal manera que el gasto siempre fuera por delante por deprisa que se mueva Cristóbal Montoro y por intensas que sean las medidas de austeridad de las Autonomías. Al igual que el paralogismo de Zenón se desmonta con un sencillo tratamiento mediante instrumentos de matemática elemental, el obstáculo contra el que choca Moncloa en su permanente porfía por controlar la sangría de sus arcas -70000 millones de diferencia actualmente entre lo que sale y lo que entra- puede ser vencido en el momento en el que los partidos políticos presentes en al Congreso reconozcan que la dificultad radica en la estructura y no en lo que la estructura nos cuesta. Hemos construido un tinglado institucional y territorial que no podemos sostener con los recursos que generamos y por grandes que sean los recortes no habrá forma de parar al monstruo que nos devora. Hay que revisar a fondo el tamaño del edificio, no basta con hacerlo más eficiente. Se comprende que para una clase política acostumbrada a vivir sobre el supuesto de que el grifo fiscal mana siempre abundante y que ha consolidado sus modos de beneficiarse del trabajo de los españoles de acuerdo con tal hipótesis, la resistencia a aceptar que se han acabado los días de vino y rosas sea muy grande. Sin embargo, como sucede invariablemente cuando se retrasa lo inevitable, la dura realidad se impondrá al final, aunque su triunfo será mucho más traumático que si hubiera sido reconocida a tiempo.

El burdo engaño de la austeridad
Javier Caraballo El Confidencial 26 Septiembre 2013

Un viejo lobo del Partido Comunista fue quien me explicó una vez el verdadero significado que tiene en política el verbo ‘renovar’: “Se trata de un verbo complejo, amigo mío, una rara avis en la gramática española, porque es el único que prescinde en su conjugación de la primera persona del singular y del plural. La renovación en política es aquella que se le aplica a los demás”. Cuando contaba aquello, a él mismo le habían aplicado un proceso de renovación, lo habían pateado de la dirección, o sea, porque no en otra cosa consiste la renovación que en las habituales luchas de poder de los aparatos de los partidos políticos, envueltas en ese falso celofán para ocultar su verdadera esencia. De todas formas, no se quejaba; en ese momento le aplicaban a él la renovación, de la misma forma que él se había pasado años aplicándosela a sus camaradas adversarios.

No se quejaba, no, porque parece inevitable que la política sea una actividad indisociable del doble lenguaje, de las medias verdades; un ejercicio constante de simulación. Y el problema, como cualquiera puede entender, nos podría traer al pairo a todos siempre que ese doble lenguaje se limitara al esgrima interno, al cruce de navajas de los congresos, a las puñaladas de los pasillos de una sede cualquiera. Pero no, lo peor es constatar que en políticas existen muchos verbos más que prescinden de la primera persona.

¿Austeridad? También la austeridad en política es aquella que se le aplica a los demás, a los ciudadanos, pero nunca a la inmensa red de burocracia política. Estos días, por ejemplo, ha trascendido en Andalucía el gasto anual de los grupos parlamentarios andaluces. Al margen del suelo de los diputados, los 109 diputados que componen el Parlamento andaluz, y de los correspondientes complementos (con lo que suman un sueldo de entre 3.000 y 5.000 euros, aproximadamente), las agrupaciones políticas reciben al año casi once millones y medio de euros. ¡11.409.319 euros para repartirlos entre tres grupos parlamentarios, sueldos aparte!

Para entender la barbaridad, podemos comparar esa cifra con lo que recibe al año la Casa Real. A ver, antes de escribirlo, ¿quién pensaría que la subvención pública que reciben tres partidos políticos en un parlamento regional es muy superior a la asignación anual de toda la Casa Real? Pues así es, la web de la Corona detalla que “la cantidad global asignada para el ejercicio 2013 es de 7,933.710 euros”. Es decir, tres millones y medio de euros menos que la subvención que se autoconceden los grupos parlamentarios andaluces.

Les dirán que la culpa, la responsabilidad, la tiene el partido de enfrente, que nada se puede hacer. Y a la vuelta, de nuevo en el escaño, juntos aprobarán otra vez el presupuesto del Parlamento andaluz para seguir financiando sus respectivas estructuras clientelares que permanecen inalterables.

Pero es más, dentro de esa cantidad se incluye un capítulo “Familia Real” que asciende a 699.128 euros y que “comprende la dotación y gastos de representación de los miembros de la Familia Real: considerados a efectos fiscales como rendimientos del trabajo”. ¿Alguien se atreve a aventurar cuánto han gastado en personal (asesores, secretarias, prensa…) los tres grupos parlamentarios andaluces? Pues el doble de lo que cuesta la Familia Real, más de un millón y medio de euros. Izquierda Unida, aunque sólo sacó doce diputados, es el que más gasta, más de medio millón de euros al año, por encima de lo empleado en personal por el PSOE o del PP, que tienen tres o cuatro veces más diputados.

¿Austeridad? Cómo puede proclamar la austeridad, y mucho menos imponerla, un sistema político que mantiene esas partidas de gasto. Que entran escalofríos sólo de ponerse a pensar en cuánto dinero reciben, en realidad, los partidos políticos en España si se sumaran todas las subvenciones públicas de esta naturaleza que reciben en todas las instituciones del Estado, desde el Congreso hacia abajo. Eso sin contar con la financiación de sindicatos y patronales, claro.

Entre tanto, mientras todo eso permanece inalterable, el debate político habitual consiste, al menos en Andalucía, en el reproche diario y cruzado entre dirigentes del PSOE y del Partido Popular sobre los recortes sociales de los gobiernos de uno y otro signo. Para los dirigentes socialistas, el Gobierno de Rajoy está asfixiando a Andalucía con los recortes y, sólo en la Ley de Dependencia, ha reducido la trasferencia anual en más de 200 millones de euros. A juicio del Partido Popular, sin embargo, es la Junta de Andalucía la que ha recortado en políticas sociales más de 500 millones de euros en los tres últimos años, al margen de una deuda de más de doscientos millones de euros con distintos colectivos sociales, desde discapacitados hasta escuelas infantiles.

Eso supone, ni más ni menos, que este mes se volverá a reunir, en cualquier ciudad, una asociación de niños con parálisis cerebral con la angustia de no poder seguir adelante. O que, en el amargo anonimato de sus casas, más de 50.000 personas a las que ya se le ha reconocido un grado máximo de dependencia no van a recibir ni un solo céntimo. Les dirán que la culpa, la responsabilidad, la tiene el partido de enfrente, que nada se puede hacer. Y a la vuelta, de nuevo en el escaño, juntos aprobarán otra vez el presupuesto del Parlamento andaluz para seguir financiando sus respectivas estructuras clientelares que permanecen inalterables.

“Hay que restaurar la ejemplaridad de la política, con más transparencia y con austeridad”, repiten dirigentes políticos de todos los partidos cada vez que se ven abrumados por el progresivo desapego de la ciudadanía sobre la clase política. Yo los escucho e imagino a mi lado, susurrándome al oído, a aquel viejo lobo comunista: “Atento, amigo mío, que os van a aplicar la austeridad con todo el rigor”.

¿Quieres saber cuanto nos roban?
La corrupción, el 'impuesto' que sangra a los españoles
PEDRO M. BRAVO www.gaceta.es 26 Septiembre 2013

IRPF, IVA, Seguridad Social... A todas estas cargas hay que añadir un impuesto que esquilma el bolsillo de los españoles: la corrupción. Araña un 2% del PIB, alrededor de 21.000 millones de euros anuales.

Además de la injusticia que representa, del deterioro del sistema, de la degradación moral, y de la lacra que supone para la imagen de España, la corrupción tiene una consecuencia económica: esquilma literalmente sus bolsillos. Ciertos alcaldes, concejales, diputados, ex ministros no sólo tratan de burlar a la Justicia y de reirse de los ciudadanos; no sólo se saltan la ley a la torera con sus prácticas irregulares; sino que producen un considerable quebranto a la economía del país. La corrupción tiene un precio.

Concretamente, el Banco Mundial calcula que puede implicar una bajada del 2% del PIB en países como España, lo que se traduce en que cada año se lleva por delante en torno a los 21.000 millones de euros.
Eso significa que la corrupción empobrece y que, en un contexto de crisis, puede frenar las posibilidades de recuperación, según señalaba esta semana el Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce.
O sea que si usted no llega a fin de mes, no puede pagar la hipoteca o tiene problemas para encontrar trabajo o mantenerlo ya sabe quien tiene, indirectamente, la culpa.

La cadena de causas de la actual situación es larga y compleja. Pero, sin duda, uno de los factores que agravan la crisis son las prácticas ilegales de ayuntamientos y empresarios, conseguidores y pícaros. Las mordidas y las comisiones suponen un factor de encarecimiento que, por ejemplo, han contribuido a inflar la burbuja inmobiliaria.

Lo expresa claramente el informe presentado por la Fiscalía General. Afirma que aunque la corrupción en torno al urbanismo y la construcción ha bajado, se apunta a que estas malas artes son las causantes de que nuestra recuperación económica se esté retrasando. El propio Banco Mundial ha alertado en varias ocasiones de lo perjudicial que es la corrupción para las economías.

Injusto impuesto
Algunos estudios de esta organización internacional apuntan a que estas acciones ilegales pueden acarrear una merma del 0,5 por ciento del Producto Interior Bruto de cualquier país, siendo aún más importante en los países de la OCDE, entre los que está incluida España, dónde la bajada del PIB puede llegar a ser del 2 por ciento.

La corrupción actúa como un impuesto que todo el mundo debe abonar y que genera un coste y un riesgo para las inversiones. Con ello, no es de extrañar que la prima de riesgo se eleve o que seamos poco competitivos, puesto que la baja calidad de nuestro sistema político nos hace ser poco atractivos para los dineros extranjeros, que prefieren irse a países como Holanda, Suiza, Japón o Australia, dónde el sistema lucha mucho más fervientemente contra estas actitudes.

Según algunos informes de la organización Transparencia Internacional, la corrupción es un escollo prácticamente insalvable para cualquier economía del mundo. En un encuentro organizado en junio, los expertos aseguraban que en torno al cinco por ciento del presupuesto anual de la Unión Europea no se justifica; que la corrupción en el Viejo Continente hace desaparecer como por arte de magia cerca de un billón de euros de inversión y capital cada año; o que entre un diez y un veinte por ciento de los contratos en la UE tienen detrás artimañas ilegales.

Este tipo de actitudes corruptas por parte de la administración provocan que los gastos de la inversión en nuestro país sean mucho mayores, puesto que además del dinero que cualquiera debe destinar para poner en funcionamiento la empresa que vaya a acometer, debe reservar, en muchos casos, una parte para sobornar al político de turno y que le dé las licencias que sean necesarias.

Esto, como consecuencia, provoca que los fondos malversados a través de estas transacciones ilegales sean fondos que el Estado está dejando de percibir y, por lo tanto, provocan un empobrecimiento de todos los ciudadanos. Además, al ser dinero negro, se incentiva la fuga de capitales.

Sumado a todo ello hay que añadir que la corrupción y la, por ende, baja calidad de las instituciones provocan desconfianza e inseguridad en los famosos mercados, que no son más que los ahorradores o empresarios que pueden estar dispuestos a depositar su dinero e invertir en nuestro país.
El mundo del ladrillo, muy rentable en los años de la burbuja inmobiliaria, ha sido el más proclive a que se hicieran determinados tipos de corruptelas. Sobre todo porque, como cuenta a ÉPOCA el autor de

Adiós, ladrillo, adiós, José Luis Ruiz Bartolomé, “el sistema que rige el urbanismo español facilita la corrupción.” Y es que esa dependencia que tiene el sector de las decisiones políticas –el establecimiento de qué suelo es o no urbanizable o la concesión de licencias– crea “terribles cuellos de botella que provocan esperas injustificadas y muy costosas”.

“El exceso de intervencionismo de la Administración, especialmente la local, favorece la corrupción”, dice Ruiz Bartolomé. Y es que nuestro modelo urbanístico, que es muy intervencionista, “fomentó el encarecimiento de los precios al convertir de manera artificial un bien abundante, como es el suelo, en un bien escaso”, añade el experto en el mercado inmobiliario, con lo que también a esta corrupción tendríamos que deberle gran parte del encarecimiento desproporcionado de las viviendas que se ha vivido en los años inmediatamente anteriores a la crisis.

Nunca pasa nada
La sensación que se ha ido extendiendo durante los últimos años en la opinión pública, y de la que también alerta en su informe el Ministerio Público, es que a los políticos corruptos apenas les pasa nada. Además, a juzgar por el creciente número de casos de corrupción y el aumento del dinero defraudado en ellos parece que esa misma percepción también se ha instalado en quien se corrompe.

Si comparamos las operaciones de corrupción actuales con los de hace años, el dinero intervenido ha aumentado desmesuradamente. Por ejemplo, en el caso Roldán, hace veinte años, el dinero defraudado fue de poco más de dos millones de euros. Ahora, en un caso como el de los ERE irregulares de Andalucía, esta cifra podría llegar a superar los 700 millones.

Los estudios internacionales que hay al respecto no dejan lugar a dudas: los países que gozan de mayor libertad económica son los que también tienen un mayor grado de transparencia institucional. En un país con más de 700 casos de corrupción, cambios legislativos en esta senda se hacen imprescindibles.

Muchos expertos apuntan a que la solución para acabar con la corrupción, sobre todo urbanística, que nos ha perjudicado tanto durante los últimos años, pasa por la liberalización del suelo. Ruiz Bartolomé aboga por inculcar ciertos valores “básicos” en la sociedad, como que “robar es malo o que no hay beneficio sin sacrificio”, además de que nuestros líderes den ejemplo. En cuanto al mercado inmobiliario, insiste, como tantos otros expertos en la materia, en la liberalización del suelo, recortando el poder que actualmente está en manos de los políticos.

Este desmesurado poder político, más en la administración local, ha provocado que la poca libertad de la que goza el mercado inmobiliario español sea secuestrada, pues ésta resulta irreal si sólo se pueden hacer negocios previo pago de un soborno, para lo que hace falta tener dinero y buenas relaciones. Así pues, este intervencionismo se carga de un plumazo uno de los principios básicos de cualquier democracia: la igualdad de oportunidades.

Sobre el heroísmo
Pío Moa www.gaceta.es 26 Septiembre 2013

Curiosamente, todos los hechos heroicos de la guerra correspondieron al bando nacional

Creo recordar haber leído esta frase de Josep Pla en referencia a la guerra civil: "Si se corta un queso por la mitad, no es probable que una parte salga queso de bola y la otra camembert". O algo así. Y no hace mucho Esperanza Aguirre dijo algo parecido: que en los dos bandos había habido hechos heroicos y atrocidades. La frase de Pla es ingeniosa, pero falsa, como ocurre con casi todas las frases ingeniosas. Y la de Aguirre, no menos. En realidad los dos bandos fueron muy distintos, y la idea derechista de una guerra entre hermanos nunca fue aceptada por la izquierda. Y sigue sin ser aceptada, baste reparar en el turbio revanchismo que rezuma su memoria “histórica”. Así, una de las diferencias mayores entre los dos bandos fueron los actos heroicos, abundantes en el nacional y prácticamente inexistentes en el contrario. En una guerra, suelen calificarse de heroicos los episodios de lucha o resistencia prolongada en manifiesta inferioridad material, prueba de la convicción moral de quienes así se portan, tanto si el resultado es victorioso como si no.

Heroicos son, por ejemplo, las resistencias del cuartel de Simancas, el santuario de Santa María de la Cabeza, el Alcázar de Toledo, Oviedo, Huesca, Teruel, Belchite y otros menos conocidos. Ninguna de estas acciones fue vana, porque frenó o dispersó cuantiosas fuerzas enemigas o terminó en derrota de ellas. En el bando del Frente Popular no hay ningún ejemplo parecido. Durante años la propaganda puso por las nubes la resistencia de Madrid en noviembre de 1936, pero esta se dio con superioridad numérica, de material y de posición táctica de los resistencies, que tuvieron la posibilidad de envolver y destruir a las fuerzas atacantes, lo que tampoco lograron, quedando la batalla en empate. Ni en el norte ni en ninguna otra campaña ofrecieron las fuerzas antinacionales más que algunas resistencias tenaces, pero sin alcanzar el rango de las primeras. Evidentemente, las fuerzas del Frente Popular luchaban con mucha menos convicción por sus ideales revolucionarios y separatistas, que las nacionales por la unidad de España y la cultura cristiana. Y conviene recordar este dato: los reglamentos militares del bando izquierdista-separatista se endurecieron hasta extremos de verdadero terror, sin el cual el ejército se habría descompuesto antes. Además, la contienda terminó, muy reveladoramente, en medio de una guerra civil entre las propias izquierdas.

Viene esta reflexión a cuento del aniversario de la liberación del Alcázar de Toledo. Aquella gesta se convirtió en un símbolo de respercusión mundial y en una pesadilla para el gobierno del Frente Popular, que varias veces anunció --vanamente-- la toma de la fortaleza. Pues bien, con su característica e insondable ruindad y mentalidad de Gran Hermano, las izquierdas actuales han borrado del Museo del Ejército allí trasladado las referencias a la conversación de Moscardó con quienes le amenazaban con fusilar a su hijo si no se rendía. Y tratan de convertir el lugar en una especie de tenderete de bodas, actos sociales y venta de mercaderías diversas. Con la anuencia de un gobierno de derechas especializado en escupir sobre las tumbas de sus padres, olvidar el pasado y sus lecciones para "mirar al futuro". Con ojos bovinos.

http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/escupir-sobre-las-tumbas-de-los-padres-57630/

Hay que reformar la Constitución
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC  26 Septiembre 2013

Se hace indispensable cortar otro traje. Una prenda que sirva para abrigar al ciudadano y no al «territorio»

¿ES hora de reformar la Constitución? Llegados al punto de tensión en el que se encuentra España, la respuesta a esa pregunta es seguramente «sí». La cuestión es cómo y con qué finalidad. Si la corrección ahonda en la vía del apaciguamiento y pretende calmar el desafío independentista por el procedimiento de ceder terreno ante la amenaza, será un fracaso en toda regla. Si, por el contrario, los dos partidos que vertebran la Nación española son capaces de sumar sus fuerzas y sacrificar intereses particulares en aras del bien común, es posible que aún estemos a tiempo de enderezar un rumbo suicida. Hoy por hoy este escenario de entendimiento generoso se me antoja un imposible, para qué nos vamos a engañar? Pero sin esperanza no hay vida, lo que nos obliga a seguir soñando.

Cada día que pasa se hacen más evidentes las deficiencias de un texto que, en conjunto, ha cumplido satisfactoriamente la función de proporcionarnos un marco legal democrático homologable a los que rigen en los distintos países de la UE, pero que no sólo no ha resuelto, sino que ha incrementado hasta el paroxismo la tendencia centrífuga autodestructiva que pretendió encauzar con el desafortunado «café para todos». El Estado autonómico ha naufragado en un océano de corrupción, duplicidades, organismos, entidades fantasmagóricas y empresas, tan gravosos para el contribuyente como inútiles para la satisfacción de sus necesidades, gasto, pesebres en los que colocar a parientes, amigos y votantes agradecidos, deudas? Las taifas, pues en eso se han convertido las autonomías, están produciendo una disolución acelerada de la amalgama económico-cultural que sustenta nuestra unidad y, con ella, nuestra fortaleza. Todo es agravio comparativo, enfrentamiento, reproche. Las costuras ya no ceden más. Se hace indispensable cortar otro traje, diseñado esta vez a la medida de todos y no de cada una de las partes; una prenda que sirva para abrigar al ciudadano y no al «territorio» o a la administración pública que debería estar a su servicio.

La Carta Magna de 1978 fue extraordinariamente generosa con los partidos nacionalistas, otorgándoles un poder de representación nacional muy superior al peso real de sus votos, en busca de una lealtad que ellos, los nacionalistas, jamás han testimoniado a esa Ley de Leyes que juraron defender. Ha llegado pues el momento de poner las cosas en su sitio, empezando por modificar el sistema electoral que brinda a esas minorías un poder decisorio tan determinante como desproporcionado. La fórmula alemana, que establece un mínimo del 5 por ciento de sufragios para acceder al Parlamento, constituye una opción válida. Aunque existen otras. Cualquiera que sea equilibrada, acerque al diputado a sus electores y permita a estos pedirle cuentas de sus actos me parece válida. Lo que resulta insostenible es el actual divorcio entre representantes y representados, que convierte a la democracia en un juego endogámico entre políticos que pagan con sus impuestos los gobernados. Este modelo está agotado y acabará muy mal si no se endereza a tiempo.

¡Claro que es menester reformar la Constitución! Y cuanto antes, mejor. No para dar satisfacción a las exigencias del nacionalismo excluyente, ni con el fin de abrir un debate sobre monarquía o república, ausente de las preocupaciones ciudadanas, ni tampoco porque haya un porcentaje elevado de la población española actual que no la respaldó con su voto, sino para devolver al pueblo español la soberanía de la que emanan los poderes del Estado y garantizar la indisoluble unidad de la Nación española. Porque lo que está en juego es la esencia misma de nuestra democracia.

¿Quien teme a Albert Rivera?
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 26 Septiembre 2013

Cuando Ciudadanos surgió hubo quien los tachó de extrema derecha. Y no fueron los separatistas, sino Josep Piqué, quien entonces encabezaba el PP catalán. A pesar de que en sus filas hubiera destacados miembros de la verdadera resistencia antifranquista, militantes del histórico PSUC. Con aquello se los despachaba y se les arrinconaba en un espacio aún más marginado que el suyo propio.

Tuvieron un éxito electoral inesperado entonces y casi les cuesta la vida. Es sabido aquello de que a veces es más fácil recuperarse de un fracaso que de un éxito. Hubo fugas, desconcierto y hasta casi pérdida de señas de identidad. Sobre todo con el error de manual de aliarse para las europeas con Miguel Duran y montar un extraño pisto al que los votantes rechazaron de plano. Sacaron menos votos, unos 20.000, que sms les habían colgado en las pantallas televisivas. Un fiasco.

Pero Rivera y Ciudadanos aprendieron la lección. Se centraron en lo esencial y se dejaron de extraños compañeros de viaje. Desde entonces han ido ganando en perfil, definición, simpatías y al final en votos. En Cataluña dieron un gran salto adelante en las últimas autonómicas consiguiendo seis escaños más, en su mayor parte y que con tan solo una mirada al mapa electoral se ve procedían de antiguos feudos y votantes socialistas. Hay encuestas ahora que los sitúan como tercera fuerza

El discurso es claro. Igualdad ciudadana de todos los españoles, defensa constitucional, progresista en lo social, liberal, hasta cierto punto, en lo económico. Una idea clara de España y de Cataluña. Combate frontal contra la imposición nacionalista, denuncia de las aberraciones y mentiras convertidas en normalidad. Contra la imposición lingüística, tergiversación histórica, mendacidad económica, despilfarro identitario o pretensión pensamiento único y excluyente..

Sobre el intento secesionista han sido contundentes. “No se puede dialogar sobre la separación de España”. Han lanzado una propuesta a los partidos constitucionalistas. El PP ha aceptado unirse a ella. El PSC fiel ha escenificado un espantado NO, en sintonía con su empanada mental, que está infectando a todo el PSOE, y su traición constitucional, pues no es otra cosa el famoso “derecho a decidir” que expropia el verdadero “derecho soberano del conjunto del pueblo español sobre todo y cada parte de su territorio, votado en referéndum constitucional y esencia en nuestra Ley de Leyes.

Pero la novedad de Rivera y Ciudadanos es que su propuesta se amplia y cada vez traspasa más el marco catalán. Es más nacional, global y mejor perfilada, apunta a la regeneración del sistema y aporta un novedoso rol alejado de cuadriculas que se suponen ideológicas y tan solo son de siglas y poder. Críticos con el PP por la corrupción y determinados recortes sociales, no tienen empacho alguno en cargar los errores socialistas y sobretodo contra su revoltijo, indefinición y a la postre sumisión al nacionalismo. Y se les empieza a temer. Porque son cada vez más los que barruntan y otros tantos los que deseen que den un salto y se propongan, en los lugares que estimen y gradualmente, como una alternativa que resulta crecientemente atractiva.

Quien más teme esa posibilidad es en primer lugar Rosa Diez, que cree tener en la talega gran parte del voto descontento. Pero su partido, o mejor dicho su persona y su personalismo, empieza a tener demasiadas goteras y crecientes críticas. En un momento se puso estupenda y rechazó cualquier posibilidad de acuerdo. Hoy le da sudor frío el posible desembarco aunque haya hecho de la derecha, en ocasiones de la de ribertes más radicales, a pesar de haber sido toda la vida cargo del PSOE, su caladero. Curiosamente Ciudadanos, con orígenes mucho menos definidos en este aspecto, por allí hay de todo y sobre todo sociedad civil sin más y, por lo visto en Cataluña, puede afectar más al voto socialista. Que son los segundos en temer, y con razón, ese salto al conjunto de España. Como también tienen no pocos recelos los “populares” a quienes mayores pérdidas de votos tienen en vilo. Puede pues que todos, la señora Diez, el PSOE y el PP, no gusten de que Ciudadanos de el paso. Pero lo que debe importar es lo que desean precisamente los ciudadanos españoles. No son pocos los que piensan que cuanto antes. Y es más, algunos debieran pensar más de mirar a un palmo de su nariz que quizás resulten utilísimos como aliados para defender uniones y no separaciones.

Lo que significa para muchos luchar contra la imposición lingüística no es lo que parece
Nota del Editor 26 Septiembre 2013

Esto de la letra pequeña tiene sus sustos. El otro día ví un anuncio de un administrador de fincas que ofrecía la gestión por el módico precio de 3 euros por vecino, y luego en la letra pequeña, que transcurridos seis meses pasaba a 8 euros; no se como funciona esto de los administradores de fincas, pero me temo que si el Tribunal de la Competencia le echase un vistazo, saldríamos todos ganando, quiero decir ahorrando en gastos de comunidad.

Con la lucha contra la imposición lingüística sucede algo parecido, los que no la sufren, creen que tal lucha significa defender el derecho a estudiar en español y no estudiar ni conocer lengua regional alguna, pero la letra pequeña es todo un síndrome de Stockholm: se conforman con que la mayoría de las asignaturas de contenido comunicativo sean en lengua regional y algunas asignaturas menores se estudien en español, y en medio alguna lengua extranjera.

Tanto Ciudadanos como UPyD se conforman con la obligatoriedad anticonstitucional de estudiar en y la lengua regional, y lo único que defienden son unas migajas en lengua española.

Está claro que si alguien sensato pretende que España pueda seguir adelante, lo primero que tiene que defender es la derogación de todas las leyes sobre lenguas regionales. Cualquier otra cosa, sea transparencia, unidad de mercado, libertad lingüística, lengua vehícular, lengua materna y otras lindezas para llenar los micrófonos, no tiene sentido sin tal derogación.

La 'ruta' de Mas y la 'tolerancia' de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 26 Septiembre 2013

No contento con el horizonte de impunidad ni con la financiación extraordinaria que hasta la fecha le viene brindando el Gobierno de Rajoy, el presidente de la Generalidad aspira a que su costosísimo y radicalmente ilegal proceso de construcción nacional, referéndum secesionista incluido, cuente con el reconocimiento jurídico del Estado. Así lo ha dejado de manifiesto Artur Mas al inicio del debate de política general que ha arrancado este miércoles en el Parlamento autonómico, donde el dirigente nacionalista ha reiterado su apuesta por "celebrar la consulta de manera acordada con el Estado o, como mínimo, en un marco de tolerancia, y, por tanto, en ausencia de conflicto jurídico" entre la Generalidad y el Gobierno central.

Por mucho que el presidente del Gobierno no vaya a autorizar ni a reconocer una consulta que constituiría la voladura de la Nación como sujeto político y Estado de Derecho, eso no significa, en modo alguno, que Rajoy se muestre decidido a que los delitos de desobediencia, prevaricación, usurpación de atribuciones y malversación de fondos que entraña esa ilegal consulta separatista sean castigados. Desgraciadamente, tampoco parece dispuesto a condicionar cualquier tipo de financiación extraordinaria a la Generalidad a una renuncia expresa al proyecto de ruptura. A lo más que está dispuesto Rajoy, a la luz de sus propias declaraciones, es a recurrir al Constitucional y a no conceder efectos jurídicos a la ilegalidad, en caso de que finalmente se perpetre. Pero eso no significa –insistimos– que esté dispuesto a castigarla o a dejar de financiarla, tal y como viene haciendo indirectamente a través del Fondo de Liquidez Autonómica.

Mas no se debería, por tanto, quejar de falta de "tolerancia" por parte de un Gobierno central que ha venido irresponsablemente brindándosela, y que aún se dirige a él en tono dialogante y conciliador, a pesar de sus clamorosas e inconstitucionales pretensiones de ruptura.

Dado que el presidente de la Generalidad, gracias a esta irresponsable y mal llamada "tolerancia" del Estado español, no tiene nada que perder en el ámbito penal, ni en el político ni en el financiero, está por ver que renuncie a celebrar la consulta secesionista en 2014, por muy desautorizada que esté. En cualquier caso, el anticipar las elecciones autonómicas al próximo año y otorgarles un carácter plebiscitario, tal y como Mas ha planteado en caso de que no llegue a un acuerdo con Rajoy, lejos de representar mostrar acatamiento a la legalidad sería una forma aun más artera de burlarla.

Y ello por la sencilla razón de que, si bien Mas tiene potestad legal para anticipar las alecciones autonómicas, no la tiene para variar su naturaleza. Lo que se decide en unas elecciones es quién ha de ostentar el poder en los diferentes niveles del Estado, municipal, autonómico o nacional, no si se funda un nuevo Estado o se destruye la Nación de alguna otra manera.

Para terminar, tampoco deberían engañar a nadie estas palabras de Mas: "Cataluña siente afecto por España pero desconfía del Estado". Basta ver cómo la Generalidad instó y respaldó mediáticamente la cadena por la independencia durante la Diada, o cómo está criminalizando la celebración del Doce de Octubre en Barcelona, para comprender que los nacionalistas, lejos de mostrar "afecto por España", reprimen a los catalanes que se siguen sintiendo españoles.

Desafío secesionista
Cataluña, ¿una democracia homologable?
José García Domínguez Libertad Digital 26 Septiembre 2013

Que en Cataluña rigen los formalismos jurídicos de una democracia liberal es obviedad que no merece discusión. Asunto bien distinto es que la cultura política hegemónica en su territorio, la del catalanismo, se compadezca con los usos propios de un sistema representativo. Desde esa perspectiva más amplia, Cataluña se proyecta como una democracia precaria, cuya institucionalización de la intolerancia frente al disenso resulta ajena a cualquier práctica aceptable en el resto de Europa. La monótona, ubicua, cansina iconografía independentista que ofrecen esas esteladas expuestas en calles y balcones constituye buen indicio de ello. Imposible dar con una sola bandera rojigualda que les dé réplica en el espacio público. Ni una sola. ¿En qué democracia genuina la mitad –como mínimo– de la población rehúsa en bloque exteriorizar sus preferencias políticas en el ámbito de la vida cotidiana? En ninguna. Y si sucede en Cataluña es porque Cataluña está muy lejos de constituir una democracia homologable.

Al catalanismo político le resulta en extremo arduo convivir con los modos más elementales y básicos de la democracia. La neutralidad de las instituciones en la disputa política, por ejemplo, se le antoja inconcebible. De ahí la continua promiscuidad entre activismo agitativo y servicio público que distingue al funcionariado local. Práctica que se extiende desde los maestros de escuela hasta los presentadores de los telediarios. Y es que, a su extraviado entender, quien no comulgue con el ideario político nacionalista en realidad no puede ser catalán. Los más toscos de entre ellos, seres gobernados por una emotividad primaria como Tardà o Carod, lo verbalizan sin pudor. Los inteligentes no lo dicen, pero lo piensan igual.

Y sin embargo, son minoría. Pese a todo, siguen siendo minoría. Por mucho ruido que hagan, ese 33,9% de sufragios proclives a la secesión en las últimas elecciones –la suma de CiU, ERC y los antisistema de la CUP– refleja la genuina dimensión espectral del separatismo catalán. Están en el mismo sitio que en 1984, cuando Pujol logró su mayor victoria al cosechar las papeletas del 33,6% del censo electoral. Ya pueden ingeniar cadenas, collares o brazaletes para impresionar a los simples de la meseta: no han avanzado ni un centímetro en los últimos 29 años. Así, los partidarios de no romper con España continúan sumando más voluntades que los separatistas. En concreto, los partidos de ámbito estatal o abiertamente españolistas cuentan con un 35,7% de los votos en relación al censo, dos puntos por encima. Y ello suponiendo a las huestes del condotiero Duran como integrantes fiables del bloque secesionista. A saber cuántos serán el día en que, al fin, llegue de una vez la democracia.

Hay amores que matan.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 26 Septiembre 2013

Desde hace un par de días se ha instalado en el secesionismo catalán la muletilla de que "aman a España" seguida de "pero no podemos seguir juntos".Un auténtico melodrama digno de la más sensiblera teleserie. Porque la realidad es que ese nacionalismo separatista lo único que no hace es amar a España, sino declarar su más irracional odio. Esa nueva táctica de declaración de amor, solo es una "boutade" más de quienes demuestran una hipocresía mayúscula y un fariseísmo que ya no engaña a nadie. Ni Mas ni Junqueras aman otra cosa que no sea su propio egoísmo, nada nuevo en una casta de políticos mediocres que domina el solar hispano.

Ayer y hoy se está desarrollando en el Parlamento de Cataluña una farsa plagada de discursos de reafirmación nacional de Cataluña. Se prostituye una Insitución para la propaganda sectaria nacionalista y como altavoz de las reivindicaciones secesionistas. Un aquellarre donde actúa como máximo oficiante el Presidente de la Generalidad, Artur Mas, que desprecia a todos los catalanes que no comparten su delirio secesionista. Un estrado y unos medios de comunicación públicos que se usan de un modo bastardo en esa propaganda masiva y en el desleal desafío a la legalidad vigente.

El victimismo constante le lleva a afirmar que "el Estado cuesta dinero a Cataluña", olvidando que ese Estado ha abonado hasta la fecha más de 8.000 millones de euros del fondo de financiación autonómico. Porque si vamos a ver quien sale peor parado en el reparto, creo que la Comunidad de Madrid tiene mucho que decir en cuanto a inversiones y falta de recursos financieros desde hace ya más de una década. Pero parece ser que esta estrategia del "llorón" y del que amenaza con irse de casa, tiene en Rajoy a un especial receptor comprensivo y dispuesto a satisfacer las demandas del molesto incordión.

Y es ese Artur Mas el que dice que "Cataluña ama a España", cuando lo que intenta es imponer una situación de preeminencia basada en el chantaje, la coacción más rastrera y la deslealtad institucional, previa a una programada secesión. Una situación que el resto de Comunidades de España ve con asombro, con incredulidad y con rabia contenida, ante lo que ya parece un acto de cesión por el Gobierno de Rajoy contra los intereses del resto de los españoles. Una traición más que sumar a las ya perpetradas por este Gobierno y el partido que lo sustenta.

Se dice que hay amores que matan y que el que bien te quiere te hará llorar. Falso de toda falsedad. El amor no persigue la destrucción del objeto amado, ni tampoco infundirle un dolor. Muy al contrario, el que ama solo busca la felicidad del otro y no le desea ningún mal. Es evidente que el secesionismo catalán, cuyos máximos exponentes públicos son Más y Junqueras, no aman a España y solo buscan su ruptura. Son enemigos de España y como tales deben ser tratados.

LA CASTA: Desde el año 2000 la corrupción se ha cobrado 6.839 millones de euros
REDACCIÓN BILBAO Minuto Digital 26 Septiembre 2013

La corrupción política, económica e institucional es el cáncer de nuestra democracia. Lo atestiguan las encuestas de opinión y lo demuestra la realidad. Desde el año 2000, y en la quincena de casos más llamativos y que más han golpeado a nuestras instituciones, la corrupción se ha cobrado 6.839 millones de euros, el equivalente por ejemplo al valor de Twitter (6.700 millones de euros, según «The Financial Times») o mil millones más que el presupuesto del Ministerio de Defensa para 2013 (5.900 millones de euros).

Se trata además de un cálculo muy conservador, pues a lo largo de todos estos años desde 2000 se han producido muchos más episodios de corrupción -de alcance económico menor, es cierto- que no están incluidos en este informe que publica ABC. También, en algunos de los casos recogidos en estas páginas, las investigaciones judiciales aún están en marcha, por lo que la cifra defraudada podría incluso aumentar. Además, no se reflejan otro tipo de tramas delictivas en las que están implicados políticos supuestamente corruptos. La operación contra la mafia rusa del pasado viernes, con la implicación política de al menos un diputado de CiU, es el último ejemplo, e indudablemente la triste «factura de la corrupción» en España crecerá.

El caso Palau, el escándalo de los ERE fraudulentos de Andalucía, la trama Gürtel, las supuestas estafas del Forcem, la implicación de Iñaki Urdangarín en el caso Nóos… Episodios de sobra conocidos por las revelaciones que prácticamente a diario se publican en toda la prensa nacional y que demuestran que la corrupción es transversal, de modo que afecta a todos los partidos políticos -más a los más grandes porque son los que ocupan mayores parcelas de poder- y a todas las administraciones: central, autonómica y local. Y hay otra característica: siempre es utilizada como arma política contra el adversario.

Las reacciones de los partidos, sindicatos e instituciones afectados ante los casos de corrupción son también muy similares: primero se apela a la presunción de inocencia, luego se recuerda al resto de formaciones políticas sus propios casos de corrupción; se afirma que se trata de casos aislados, y se anuncian medidas más o menos llamativas para evitar nuevos casos en el futuro. Pero a menudo todo queda reducido a agua de borrajas.

Las encuestas son demoledoras. La última de ellas, publicada el pasado 20 de enero por ABC, revelaba que el 74 por ciento de los ciudadanos considera que la corrupción está aumentando en España, y más de la mitad que es un fenómeno que afecta más a nuestro país que al resto de Europa. Hay otro dato inquietante: el 89 por ciento de la población cree que la justicia trata mejor a los políticos que al resto de ciudadanos; es decir, consideran que el castigo para esas conductas no es suficiente, lo que abona la tesis permanente de que los miembros de instituciones, o los cargos públicos, pertenecen a una casta privilegiada sobre la que no existe una percepción real de justicia. Además, las encuestas muestran el camino a los partidos sobre cuál debe ser su respuesta ante este tipo de casos. Así, el 86 por ciento de los españoles cree que todo aquel cargo público que sea imputado debe dejar sus responsabilidades.

El hartazgo ciudadano, con casi seis millones de personas en paro en España, es cada vez más evidente. Los estudios de opinión reflejan que los españoles se fían cada día menos de sus cargos públicos, de los sindicatos o de las entidades bancarias, hasta el punto de que, según el último estudio del CIS sobre este asunto, de octubre pasado, para el 26,9 por ciento de los encuestados, los políticos, por ejemplo, son uno de los tres principales problemas. Es el mayor porcentaje de la historia de la democracia.

Tras hacerse públicas en las últimas semanas cifras tan escandalosas de la corrupción, como los 22 millones hallados al extesorero del PP Luis Bárcenas en Suiza, los principales partidos políticos están apelando a grandilocuentes pactos contra la corrupción. Pero de momento, sin una sola firma.

Acuerdo entre PP y UPyD
El castellano será lengua vehicular en toda España
AGENCIAS www.gaceta.es 26 Septiembre 2013

La lengua común se reforzará en todas las comunidades gracias a una enmienda a la Lomce. También saldrá adelante otra decena de enmiendas.

El PP ha anunciado, este miércoles, que acepta la enmienda presentada por UPyD a la reforma educativa con el fin de reforzar el castellano como lengua vehicular de la enseñanza en toda España.

El diputado popular Eugenio Nasarre explicó, tras la sesión de este martes de la Comisión de Educación para realizar un dictamen al proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), que con la nueva enmienda se pretende reforzar la idea de que el castellano es lengua vehicular de la enseñanza en toda España y las cooficiales también en sus comunidades.

El nuevo texto de la disposición adicional 38 del artículo único 88 de la Lomce dirá, como pedía UPyD, que "el castellano es lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado y las lenguas cooficiales lo serán también en las respectivas CC AA, de acuerdo con sus estatutos y normativa aplicable".

El texto anteriormente fijado en la reforma decía: "Las Administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos a recibir las enseñanzas en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios". Según Nasarre, la Lomce garantiza "un modelo de bilingüismo integrador".

Elección de directores
El PP también ha acordado con UPyD una enmienda transaccionada para incluir en la reforma educativa que la elección de los directores de los centros se haga a través de una evaluación en la que se tenga en cuenta, entre otros factores, los resultados de las pruebas a los alumnos realizadas durante su mandato.

Así lo ha informado UPyD en una nota poco antes de comenzar la Comisión de Educación, en la que ha dicho que apoya la iniciativa popular para que el nombramiento de los directores se haga "previa evaluación positiva del trabajo desarrollado", con criterios y procedimientos "públicos y objetivos" e incluyendo "los resultados de las evaluaciones individualizadas" a los alumnos, que también prevé la Lomce y que se conocen como "reválidas".

Se especifica que en dichas evaluaciones se tendrá en cuenta "los factores socioeconómicos y socioculturales del contexto y el seguimiento de la evolución en el tiempo".

En el primer texto fijado en el proyecto de la Lomce sólo se decía que el nombramiento de los directores se haría "previa evaluación positiva del trabajo desarrollado" y que los criterios y procedimientos de dicha evaluación serían "públicos".

Para el portavoz adjunto de Educación del PSOE, Federico Buyolo, se trata de "un paso más" en el querer hacer ránking de centros, por lo que ha mostrado su disconformidad.

Apoyo a otras diez enmiendas
Además, UPyD apoya otra decena de enmiendas transaccionadas con el PP relativas, entre otros temas, a que, para la realización de las acciones de calidad, el director del centro dispondrá de autonomía para adaptar, durante el periodo de realización de estas acciones, los recursos humanos a las necesidades derivadas de los mismos. "Las decisiones del director deberán fundamentarse en los principios de mérito y capacidad y deberán ser autorizadas por la Administración educativa correspondiente, que se encargará de que se cumpla la normativa aplicable en materia de recursos humanos". Dicha gestión de los recursos humanos "será objeto de evaluación específica en la rendición de cuentas".

Otra de las enmiendas acordadas entre ambas formaciones es la relativa a que los miembros del equipo directivo y los profesores serán considerados autoridad pública. "En los procedimientos de adopción de medidas correctoras, los hechos constatados por profesores y miembros del equipo directivo de los centros docentes tendrán valor probatorio y disfrutarán de presunción de veracidad "iuris tantum", sin perjuicio de las pruebas que en defensa de los respectivos derechos o intereses puedan señalar o aportar los propios alumnos".

Asimismo, se ha propuesto incluir una nueva disposición adicional sobre el Sistema de préstamos de libros de texto. "El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte promoverá el préstamo gratuito de libros de texto y otros materiales curriculares para educación básica en los centros sostenidos con fondos públicos, en el seno de la Conferencia de Educación" será el texto que se fijará en la Lomce.


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Andrés Iniesta y los niños robados
Javier Orrico www.gaceta.es 26 Septiembre 2013

Eso es la inmersión lingüística: una operación de aculturación, de despojo de la cultura de origen.

Dicen que les robamos, pero ellos vienen y se llevan a nuestros niños a sus laboratorios de gladiadores. Como Andrés Iniesta, al que compraron con doce años para convertirlo en un aplicado peón del fútbol holandés y en un buen catalán. Le han dado la gloria y la fortuna, pero han intentado robarle el alma. Ha sido educado en que las identidades catalana y española no son concéntricas (se es español como consecuencia de ser catalán), sino incompatibles. Se estorban. Esa es la doctrina que se imparte a los niños en Cataluña a través de la lengua y del fútbol: no se puede ser catalán y español. Eso es la inmersión lingüística: una gran operación de aculturación, de despojamiento de la cultura de origen, y asimilación. Te damos una nueva identidad que no puede convivir con la que traes. El nacionalismo fue siempre consciente de que en esa tarea de uniformización sentimental de los españoles de otras regiones, que tienen la desfachatez de llamar integración, se jugaban el proyecto de independencia. Y de que eso sólo se podía llevar a cabo desde el control de la enseñanza, con tiempo, leyes y paciencia. Es lo que, con escándalo fariseo, acabamos de ver en la TV3: que los niños son adoctrinados desde la cuna para sentir a España como l’estranger. Ahora nos damos golpes de pecho, pero lo grave no es que los niños aparezcan en TV3 expresando su esperanza en que “España se rendirá”, lo grave es que hace mucho que España se rindió.

Iniesta, sin embargo, es una gran estrella, millonario, un triunfador, un jugador excepcional, queridísimo también en el resto de España, puede que hasta más que en Cataluña, donde le reprochan que después de 17 años no hable catalán. Es decir, Iniesta cuenta con mecanismos de defensa muy superiores a los de cualquier otro chico que emigrara con sus padres y hubiera sido sometido al proceso de extracción de sus raíces de origen en plenitud. En su caso, además, Andrés sigue manteniendo a su familia en Fuentealbilla, donde es un ídolo, y por tanto ha conservado el arraigo. Quizás por eso ha podido manifestar su voluntad de permanecer fiel a ese origen, y agradecer a la vez su cariño a la tierra de acogida, nada que debiera haber merecido el menor comentario en una situación normal. Lo reseñable en el caso de Iniesta es precisamente la necesidad de afirmarlo desde la conciencia de la transgresión.

Así pues, con la mejor intención, Iniesta ha intentado unir en él lo que en Barcelona le han enseñado como contradictorio: ser catalán y español. Lo dijo hace un año sin darse cuenta de la paradoja: “Yo soy español, PERO también me siento catalán”. Y la gramática no miente. Por eso los logsianos no quieren que se enseñe. Ese pero adversativo, esa conjunción que no une, sino que separa, es la confesión inapelable de lo que han infundido en Andrés y empieza a extenderse por toda España: la posición en un mismo nivel de Cataluña y España como naciones distintas y que, por tanto, se excluyen. En sus últimas declaraciones sobre el asunto (“soy de Fuentealbilla y me siento español y catalán. No es incompatible…”), insiste en su afán de conciliar. Pues claro que no es incompatible, sino la secuencia lógica, la concéntrica, la geográfica, la que también sienten millones de ciudadanos en Cataluña, y la que una historia no sesgada ni reinventada por el estalinismo nacionalista pone de relieve: que Cataluña siempre fue España. Romana, visigoda, reino cristiano, Monarquía Hispánica o Borbónica, jamás fue independiente ni se pensó como tal. Ni siquiera en la revuelta contra Olivares hicieron otra cosa que echarse en las manos francesas de Luis XIII. No sé si en el futuro dejarán de pertenecer al mismo Estado, pero de España no se van a poder ir, a menos que imiten en islote la balsa de piedra de Saramago.

En fin, es esa voluntad misma de expresar su doble lealtad, la que pone de relieve que lo que le han transmitido a Andrés en Cataluña es precisamente la escisión. Al rebelarse, y eso hay que agradecérselo, porque hoy es necesario tener valor para afirmarlo desde Barcelona, lo revela. Su discurso es completa y generosamente antiseparatista y antiseparador. Pero no sería necesario si la lealtad a Cataluña se la hubieran enseñado como lealtad, por elevación, a España. Nadie de Fuentealbilla que hubiera emigrado a Murcia, a Zaragoza, a Oviedo, a Valencia o a Madrid tendría que poner el énfasis en que se siente español y de Zaragoza, porque ser de Zaragoza es ser español. Lo que tendría que haber dicho es “yo soy castellano, pero también me siento catalán”, cosa lógica después de tantos años. Le habría hecho doblemente español, como nos hace a todos los que hemos vivido por las Españas. Pero lo que ha afirmado el héroe de España, el goleador eterno, es que es español, pero. Quizás aquí esté resumido todo lo que nos pasa: que nadie le ha dado otros argumentos a Iniesta. Hasta ponernos en la pista de si no tendrá mucho que ver en ello la desaparición de Castilla hasta en el corazón de los castellanos.

*Javier Orrico es catedrático de Lengua y Literatura y periodista.

Mas invita a la confrontación

Pablo Sebastián www.republica.com 26 Septiembre 2013

Artur Mas pretende llegar a la confrontación abierta con toda España en varios tiempos: primero buscando apoyos -del PSC, porque Unió disimula con el discurso confederal pero está en la línea independentista- para lo que llama ‘el derecho a decidir’ que es tan inconstitucional como la autodeterminación; luego para buscar una aparente rendija legal -que no existe- para celebrar la consulta en 2014 (puede que utilizando el marco de los comicios europeos de ese año), o en 2016 en unas elecciones plebiscitarias; y, finalmente, para plantear la pregunta sobre la independencia con un mayor o menor disimulo. Y donde ya no cabe introducir la palabra Europa vista la negativa de la UE a la permanencia en la Unión de cualquier territorio que abandone un Estado miembro.

Como no podía ser de otra manera Artur Mas ha insistido en la independencia de Cataluña a pesar de que, como lo ha dicho el ex presidente Felipe González ‘es imposible’, y por lo tanto avanza hacia la confrontación con el Estado, del que dice que Cataluña ‘desconfía’ aunque ‘quiere a España’ (sic), camino de la consulta o referéndum de autodeterminación que asegura piensa plantear en 2014. Estamos pues donde estábamos y camino de un choque de trenes en el que el convoy catalán tiene todas las de perder.

Entonces ¿hacia dónde va? Pues en primer lugar a conseguir que CiU -donde Duran Lleida que viaja en el mismo tren en el papel de ‘maquinista bueno’- deje de ser la primera fuerza política de Cataluña en beneficio de ERC y pase de ser tercera fuerza política de España al quinto lugar detrás del PP, PSOE, IU y UPyD. Y, en segundo lugar, Mas corre el riesgo de, si intenta forzar la consulta de verse él fuera de la Ley y arrastrando a la Generalitat lo que les llevaría a una confrontación abierta con el Estado de consecuencias graves para Cataluña y su estabilidad política, económica y social.

Los llamados argumentos sentimentales de los independentistas de Cataluña son de índole personal y nadie puede interferirse en ellos, por más que es cierto que en los últimos años se ha llevado a cabo una campaña de ‘intoxicación’ informativa y docente en contra de España, manipulando la Historia, el marco europeo y las cuentas globales de la relación de Cataluña con el Estado y resto de España. Las que son muy ventajosas para Cataluña, en contra de lo que continua afirmando Artur Mas (basta sumar las balanzas de la fiscalidad, el comercio, el turismo, los servicios y los activos y ayudas del Estado).

En cuanto al lamento por la rebaja del Estatuto por el Tribunal Constitucional, esa es cuestión de la que son responsables Mas y Zapatero porque ambos sabían que el Estatuto era inconstitucional cuando lo sometieron a votación (por cierto, con muy poco éxito). Además ese argumento es falso porque lo que ahora piden no es la recuperación del estatuto sino la independencia. Además Mas ha dado pruebas de pasar por alto los estatutos catalanes cuando, después de votar a favor del Estatuto propuesto por Maragall sí aceptó rebajarlo. Y lo mismo hizo cuando en el otoño de 2012 le ofreció a Rajoy renunciar al proceso independentista a cambio del concierto fiscal. ¿Dónde estaban en ese momento los sentimientos independentistas de Artur Mas?

El presidente catalán dijo ayer que Cataluña ya ‘no confía en el Estado’, lo que es indemostrable y aleatorio. Sin embargo lo que sí es cierto es Cataluña cada vez confía menos en Artur Mas por sus continuos vaivenes y porque la lleva al desastre. Así lo dicen las encuestas que anuncian una importante caída de CiU, porque se ha puesto en manos de ERC, por las contradicciones, mentiras europeas y continuos inventos y ocurrencias de Mas y sus socios sobre el proceso de secesión catalana y porque a los catalanes, como a los ciudadanos del resto de España y de la UE lo que verdaderamente les preocupa es su situación económica, social, profesional, empresarial y familiar. Cuestiones sobre las que la Generalitat ha demostrado ser una calamidad. De así el empeño de Mas en endosar al Estado y su fracaso e incapacidad.
www.pablosebastian.com

La traición de los profes

José María Albert de Paco Libertad Digital 26 Septiembre 2013

Para lograr que un grupo de alumnos españoles estudie en español no ha quedado más remedio que enseñarles (al fin) el inglés.
Islas Baleares

La torna / El redondeo / The rounding

Al ver a esos docentes mallorquines sollozando cual figurantes de Ken Loach ante la aprobación del decreto de Tratamiento Integrado de Lenguas (TIL), me pregunto de dónde proviene ese desgarro melodramático, más acorde con el restablecimiento del sufragio censitario que con la derogación de la inmersión lingüística en catalán. Pero, sobre todo, me pregunto de dónde proviene esa resignada aflicción, esa envanecida soberbia, como si lo que estuviera yéndose a pique fuera en verdad la mayor conquista social que haya conocido jamás una comunidad española, y no uno de los vectores del sistema educativo que ha llevado a España a la cola de Europa, y a Baleares, con un 39% de fracaso escolar, a la cola de España. Asombra, en fin, que los arietes de la llamada comunidad educativa tengan el cuajo, aunque se trate ya de un cuajo puramente sentimental, de oponerse al TIL en nombre de la calidad de la enseñanza. Como si lo que hubiera que preservar fuera un ecosistema de vital importancia para el género humano, y no el lodazal en que se ha convertido la enseñanza tras casi un cuarto de siglo de pedagogía posmoderna.

Como saben, el TIL prevé la implantación en Primaria y ESO de la enseñanza trilingüe (catalán, castellano e inglés) en idénticos porcentajes. Es probable que, de buen principio, el inglés no alcance el porcentaje del 33%, y que la lengua que se beneficie de ello sea el catalán. ¿Corazonada? Antes bien, indicio: el proyecto elaborado por algunos de los centros (los centros, en efecto, gozaban de una cierta autonomía para plasmar el decreto) reserva el castellano para asignaturas de Educación Física o Plástica. Tales son los casos, por ejemplo, del IES Berenguer d'Anoia y del IES Sureda i Blanes.

Sea como sea, y al igual que cualquier otra normativa, el TIL no será impermeable a los desajustes de primera hora. Y no precisamente por dejadez del Ejecutivo, que ha establecido que el plan se aplique de forma gradual, de modo que en el presente curso tan sólo se beneficien de él 6.000 de los 150.000 alumnos que cursan Primaria y ESO en las Islas Baleares. Más problemática resulta la competencia lingüística de los profesores encargados de la fase inicial.

Es verdad que, al tratarse de un plan escalonado, la primera fase requiere 570 profesores de los 15.000 de que dispone la comunidad (incluyendo los centros concertados). Y no es menos cierto que, de esos 15.000, 3.875 cuentan con el nivel B2 de lengua inglesa, que les capacita para relacionarse con fluidez con hablantes nativos y para producir textos detallados sobre temas diversos, según recoge el "Marco común europeo de referencia para las lenguas". Sin embargo, no les capacita para impartir clases. Para ese fin, ciertamente, se requiere el nivel C1, es decir, el inmediatamente superior, y hoy por hoy no hay en las islas 570 profesores entre esos 15.000 que lo acrediten. (¡Eso en la isla de Magaluf, suburbio de Liverpool!). A fin de parchear esa carencia, el Gobierno empezó a formar durante el curso pasado a 1.315 profesores, pero todo indica que los comienzos del TIL serán más bien inciertos.

¿Tiene algo que ver la huelga de profesores con las insuficiencias de que adolece el plan? Mucho me temo que no, que los docentes no han tomado la calle por la brusquedad o apresuramiento con que el Gobierno ha acometido la empresa, sino por el porcentaje de castellano a que obliga la norma. O en otras palabras: por lo que el TIL supone de restablecimiento de la legalidad y, de algún modo, también de la realidad.

En la obra La torna, por la que sufrió un consejo de guerra, Albert Boadella recreó los últimos días de la vida de un delincuente común, el subdito alemán Heinz Chez, a quien Franco mandó ejecutar el mismo día que a Salvador Puig Antich. El régimen trataba, de ese modo, de restar significación política a la ejecución del activista. El inglés del TIL también tiene algo de torna. Y es que hasta qué punto habían llegado las cosas que para lograr que un grupo de alumnos españoles estudie en español no ha quedado más remedio que enseñarles (al fin) el inglés.

Cataluña
La nave de los locos
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 26 Septiembre 2013

Algunos politólogos y formadores de opinión recurren, cuando están baldíos de argumentos razonados, a ironías asociadas con burdos estereotipos regionales o étnicos. Para burlarse de Mariano Rajoy, sacan a colación el estúpido cliché de que no se sabe si un gallego sube o baja en una escalera. En el caso de los líderes del secesionismo catalán, la realidad demuestra que no valen estereotipos rancios: ellos dan testimonios rotundos y evaluables de que sufren, o simulan sufrir, una distorsión de los sentidos que puede generar confusiones de consecuencias catastróficas para la comunidad que gobiernan. Es difícil determinar si esas confusiones son típicas de su ideología, o si ellos las urden para engatusar a los ciudadanos crédulos. Un ejemplo muy actual: confunden entrar con salir.

El párvulo manipulado
Abrumado por las pruebas documentales de que una Cataluña independiente quedaría automáticamente excluida de la Unión Europea, con todos los descalabros económicos, sociales y humanos que ello implica, a Artur Mas no se le ocurrió nada mejor que alegar: "Para integrar la República Democrática Alemana se encontraron soluciones rápidas" (El País, 19/9). Hasta un párvulo de esos a los que el Info K de Super3, el canal infantil de TV3, hace recitar el catecismo de la secesión, se habría abstenido de proferir tamaño disparate. Es obvio que cuando Alemania comunista dejó de ser un satélite de la URSS y se reunificó con la República Federal Alemana, adquirió instantáneamente los mismos derechos que el país al que se había reincorporado, país este que formaba parte de la UE. Lo que hizo la entonces llamada República Democrática Alemana fue entrar en la UE como parte de la RFA, de la que la habían amputado por la fuerza, y no como país independiente. Hasta el párvulo manipulado por Super3 lo habría entendido.

En cambio, lo que pretenden hacer los secesionistas, con Oriol Junqueras en la cabina de mando y Artur Mas en la megafonía, es amputar Cataluña de España, o sea salir de un país miembro de la Unión Europea, lo que convierte su pretensión de permanecer dentro del ente comunitario, o de reincorporarse a él, en una quimera irrealizable. Y tampoco creo que esto importe mucho a los secesionistas obsesionados por su mitología identitaria. Artur Mas lo confesó sin remilgos (LV, 9/11/2012):

Artur Mas reafirmó su disposición a celebrar la consulta de autodeterminación incluso en el supuesto de que la consecuencia de una eventual independencia de Catalunya fuese quedarse fuera de la UE. "Si llegamos a la conclusión de que si Catalunya tiene un estado propio nos quedaremos fuera de la UE, nuestro país tendrá que hacer una reflexión final sobre si seguimos el camino iniciado o no, y yo personalmente soy partidario de hacer en cualquier caso el camino".

Esta declaración de intenciones debería figurar obligatoriamente en el encabezamiento de toda la propaganda de los secesionistas, para que nadie se deje engañar. Su franqueza y contundencia no deja dudas acerca de lo que aguarda a Cataluña si esta élite de iluminados lleva a buen puerto sus planes. Con una salvedad: si Cataluña se independizara y quedara excluida de la UE, las provincias y municipios catalanes que optaran por la reunificación con España volverían a ingresar sin más trámite en la UE. No es lo mismo salir e independizarse que volver a entrar y recuperar la normalidad arbitrariamente truncada.

Por las bravas
Los desafíos no cesan. Después de que todas las autoridades de la Comunidad Europea fueran más que explícitas a la hora de comunicar a los insumisos que estaban condenados a la marginación, citando los artículos del Tratado que así lo estipulan, Artur Mas anunció la intención de utilizar el euro por las bravas. "Catalunya lo tendrá si quiere", fanfarroneó (LV, 20/9). Al fin y al cabo, Ecuador adoptó el dólar sin autorización para mal de todos y Argentina hizo otro tanto hasta desembocar en el corralito. Bruselas respondió inmediatamente a la provocación (LV, 21/9):

Técnicamente es posible adoptar el euro como divisa aun sin pertenecer a la UE, pero los países que lo hacen no tienen ni voz ni voto en los órganos de decisión de la Eurozona, como el Eurogrupo, el Banco Central Europeo o el fondo de rescate comunitario.

Dentro de España, Cataluña forma parte de estos centros de decisión, aunque tenga con ellos una relación de dependencia. Fuera de España, su independencia sería sinónimo de aislamiento y desamparo. El mundo productivo lo sabe y por eso se niega a embarcarse en lo que muchos han bautizado, dada la idiosincrasia de los líderes y recordando el simbólico cuadro del genial Bosco, La nave de los locos.

Maniqueísmo militante
Mientras La nave de los locos enfila hacia los arrecifes, el coro de sirenas se confabula para hipnotizar multitudes. Aflige oír algunas voces, en otros tiempos lúcidas y ecuánimes, gradualmente sintonizadas con la onda sectaria. Leo en el somatén mediático un artículo del notario Juan José López Burniol que, tras una introducción casi bucólica, degenera en una explosión de belicosidad sectaria (LV, 21/9). En el comienzo, se enternece al ver la gran presencia de niños en la cadena independentista, con la misma emoción que irradiaban los abuelos camisas viejas al ver desfilar a los flechas de 10 a 13 años del Frente de Juventudes. Los niños siempre han sido una materia prima codiciada por las generaciones caducas de salvapatrias, como lo explica magistralmente Pedro J. Ramírez en su demoledor editorial "Tomorrow belongs to you" (El Mundo, 22/9). Quien consulte en You Tube la escena de la película Cabaret donde se interpreta la canción "Tomorrow belongs to me" (El mañana me pertenece) entenderá la pertinencia de dicho editorial. Escalofriante.

Más adelante López Burniol retoma su propuesta de celebrar unas elecciones plebiscitarias –propuesta que había descartado (LV, 14/9)– para dejar "expedita la internacionalización del conflicto". Y llega a la conclusión de que la independencia de Catalunya será inevitable, antes o después, abstracción hecha de sus costes.

Se entiende que no le preocupen los costes. Estos no caerán sobre las espaldas de la élite de iluminados, sino sobre las de los ciudadanos. Tanto de aquellos que han estado encadenados en la Vía como de aquellos otros que han estado haciendo cola en el Banco de Alimentos para recoger la pitanza familiar. ¿Y quién tiene la culpa de todo lo malo que pueda suceder? Por supuesto, la clase dirigente española. Los otros. Veamos lo que escribió hace muy poco tiempo López Burniol sobre el antagonismo espurio entre "nosotros" y "los otros", antes de convertirse al maniqueísmo militante y de encandilarse con el entorno natural de la cadena y con su génesis histórica (LV, 19/8/2012):

El núcleo duro de la corriente romántica es la exaltación de la naturaleza y de la historia, pero no de toda la naturaleza y de toda la historia, sino de mi naturaleza y de mi historia. Así, para los nacionalistas excluyentes, no hay más que nuestro país y nuestro paisaje; nuestra tradición y nuestra historia; nuestra literatura y nuestra música; nuestros campos y nuestros productos; nuestras fábricas y nuestras empresas; nuestros negocios y nuestros bancos; nuestros intereses y nuestro dinero; nosotros y nosotros. Porque los otros no son como nosotros. Ellos son vagos, indisciplinados, erráticos, poco fiables, dilapidadores, sinvergüenzas e, incluso, guarros.

Y lo remató, el hoy maniqueísta López Burniol, con estas dos perlas de sabiduría:
Ya advirtió Isaiah Berlin que "el Romanticismo, tan pronto es llevado a sus consecuencias lógicas, termina en una especie de locura", promovida –en palabras de Hannah Arendt– por una "alianza entre chusma y élite".

Esperemos que la sociedad catalana, alimentada por las corrientes más fecundas del humanismo y de la cultura ilustrada, no se deje embarcar en esa "especie de locura" a la que aludía premonitoriamente Isaiah Berlin, locura que hoy propagan los nacionalistas excluyentes que López Burniol retrató antes de su conversión. Y esperemos también que los niños que hoy son víctimas de las manipulaciones de Super3 y de la escuela sectaria sean tan poco fieles a las enseñanzas de sus adoctrinadores como los flechas de ayer lo fueron a las de los formadores del Espíritu Nacional. Así es como progresa la humanidad. A veces.

La violencia como lenguaje
Felicísimo Valbuena www.lavozlibre.com 26 Septiembre 2013

Consultor y Periodista

El periodista y escritor, José María Calleja, acaba de publicar su último libro: 'La violencia como noticia' (Ediciones La Catarata).

Bien, y ¿por qué doy una importancia especial a este libro? Pues porque Calleja, en los últimos dieciséis años, ha escrito seis libros indispensables para quien desee enterarse de lo que ETA ha representado en los últimos cincuenta años.

Comenzó en 1997 ('Contra la barbarie'. Ediciones Temas de hoy); en 1999, publicó 'La diáspora vasca' (El país-Aguilar); siguió con '¡Arriba Euskadi!' (Espasa, 2001); 'Héroes a su pesar' (Espasa, 2003); y en 2006 acabó con dos libros: 'Algo habrá hecho' (Espasa) y 'La derrota de ETA' (Adhara).

Es decir, nos encontramos con la persona que mejor ha documentado la violencia terrorista. Lo cual le confiere una credibilidad especial cuando habla sobre la violencia. Como diría Gustavo Bueno, en su teoría de la ciencia, Calleja ha ofrecido en esos seis libros muchísimos “referentes fisicalistas”, es decir, realidades que nosotros podemos comprobar en las hemerotecas, sobre las que los investigadores pueden proponer varios proyectos y cuyas conclusiones resulten útiles para los contribuyentes. No como en muchos proyectos financiados con fondos de los contribuyentes, que sólo resultan útiles para quienes logran que se los financien. Y de los libros de Calleja pueden salir películas sobre el terrorismo de ETA, documentales, películas y series. Un productor de cine ha llegado a decir que las películas sobre ETA no son rentables. No, por favor. Las películas de ETA no han sido rentables porque los guiones no eran buenos. Los buenos guionistas pueden sacar petróleo de los libros de Calleja.

En Italia suelen decir que los periodistas especializados en la Mafia, sólo saben escribir sobre la Mafia. Calleja ha demostrado que también es capaz de escribir sobre Cuba, sobre la emigración y, ahora, sobre la violencia en general, no sólo sobre la terrorista.

EL TOQUE ORIGINAL DE CALLEJA
Según veo yo las cosas, y después de leer dos veces este libro, creo que Calleja se habrá decidido a escribirlo porque comprueba, en las tertulias en que participa a diario, que el tratamiento de las noticias sobre violencia le resulta muy insatisfactorio. Y en este libro de 160 páginas, ofrece varias muestras de lo que él ha observado. De manera que esta obra es un plano sobre el que puede levantarse una gran investigación financiada. Incluso, este libro puede convertirse fácilmente en otro de 600 o más páginas.

¿En qué consiste la originalidad que el autor imprime? En que se centra en el contenido, sí, pero sobre todo, en el lenguaje de las noticias sobre la violencia. Y al centrarse en el lenguaje, descubre que quedan muchos vacíos por llenar. No tanto en la investigación policíaca de los casos, sino en el tratamiento que los periodistas dan a las noticias sobre violencia. Con lo cual, este libro contiene un aspecto de desafío para que los periodistas no se dejen llevar por la rutina y sean mucho más precisos cuando escriben o hablan, porque las palabras no son neutras ni neutrales.

Y como el autor parece impaciente por zambullirse en el asunto de su libro, aborda un tema tan de actualidad como el del terror contra las mujeres. Y comprueba que, para conseguir que los públicos se centren en las víctimas, es indispensable dar con la denominación adecuada. Antes se hablaba de “crimen pasional”; después, de “violencia doméstica”, y de “violencia de género”. A Calleja le resultan insatisfactorias estas denominaciones y propone la suya: “terror contra la mujer”. Compruebo lo mucho que le han servido los libros que ha escrito sobre terrorismo. Y claro que prefiero esa denominación a la de “violencia de género”, que es la preferida de las feministas, pero que no ha calado entre los públicos.

SABER SITUAR LA NOTICIA EN UN CONTEXTO: AHÍ ESTÁ LO IMPORTANTE
Para apreciar lo valioso del libro de Calleja, aconsejo que lean el libro 'White House Ghosts. Presidents and their Speechwriters', de Robert Schlesinger. Ahí podemos comprobar cómo quienes escribían los discursos de nada menos que once presidentes norteamericanos, estaban dedicados de lleno a captar el ambiente, la atmósfera, el contexto en el que escribían los discursos. Y cómo empleaban mucho tiempo en dar con las palabras exactas. Sobre todo, para denominar un acontecimiento o para crear un eslogan.

Esos escritores sabían el poder de los medios de comunicación. Por eso, observaban que muchos periodistas creaban una realidad enteramente irreal. Eran sensacionalistas y enormizaban la realidad. Calleja examina un incidente crítico, como el asesinato de una adolescente por un hombre maduro en El Salobral, y el trabajo perjudicial y de poca calidad que realizaron las televisiones. Los familiares del asesino lograron fijar la agenda: justificaban el asesinato de la niña de 13 años porque era una provocadora. Fanita English diría que los medios de comunicación participan en el “juego de la patata caliente”, que va pasando de mano en mano, hasta lograr que la víctima sea vista como perseguidora. Y lo mismo ocurrió, durante años y años, en la Comunidad Autónoma Vasca con el “algo habrá hecho” (la víctima), después de los atentados de ETA. O el “tenía sus cosas”, para restar culpabilidad a un asesino en Orusco.

LOS RESPONSABLES DE LAS TELEVISIONES NO QUIEREN VER QUE UNA IDEA VALE MÁS QUE MIL IMÁGENES
“Una imagen vale más que mil palabras”. ¿A que hemos oído muchas veces esa expresión?. Siempre la refuto diciendo que “una idea vale más que mil imágenes”. En el cine, hay una corriente que da más importancia al guionista que al director. ¿El guión es bueno? Un director mediocre puede lograr una buena película. ¿El guión es malo? El director más experto sólo podrá lograr una película mediocre, cuando no mala.

Pues bien, lo que las televisiones están logrando es que alimentan diariamente a los telespectadores de los programas de las mañanas con una dieta de sucesos violentos porque han notado que la truculencia causa adicción. Y lo que no ofrecen son ideas que contrarresten el significado instantáneo de las imágenes. Con lo cual, llega un momento en el que el mal se convierte en algo banal, inevitable. Si Calleja amplía su libro, le aconsejo que incorpore la teoría de “la indefensión aprendida”, de Martín Seligman. Su teoría se basa en la idea de que la persona se inhibe mostrando pasividad cuando las acciones para modificar las cosas, no producen el fin previsto. Por eso, hay tantas personas que huyen cuando son testigos de cómo un hombre está maltratando a una mujer, porque piensan que es inevitable, que la policía y los jueces no remedian estos casos y que, incluso, si denuncia lo que ha visto, puede llegar a sufrir consecuencias terribles.

TERRORISMO, PROPAGANDA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Así titula el autor el capítulo 5 de su libro y en él, sin decirlo expresamente, condensa toda la experiencia acumulada en los seis libros ya citados. Recomiendo este capítulo a quienes quieran comprender cómo los terroristas planifican sus acciones para que tengan la mayor repercusión en los medios y para meter miedo a miles de personas.

Doy un salto al capítulo 10, en el que Calleja recuerda el trabajo que se tomaron periodistas valerosos que acabaron asesinados por contar la verdad en los países en los que vivían. “En sus reportajes dieron voz a quienes no la tenían, denunciaron injusticias, abusos de poder o prácticas mafiosas, se enfrentaron a estructuras de poder basadas en el silencio de los ciudadanos, a los terroristas, mafias o bandas parapoliciales que perseguían a base de muerte sembrar el miedo entre los ciudadanos. Todos ellos tuvieron miedo, pero tuvieron más dignidad que miedo”. (Págs. 153-154).

Calleja se centra en México, Rusia y Sri Lanka y acordémosnos cómo ETA también tenía a los periodistas en su diana. Muestra un panorama escalofriante y parece que el libro acaba con un tono muy pesimista.

Sin embargo, el capítulo 6 ofrece esperanzas de cómo es posible cambiar el lenguaje periodístico como paso obligado para cambiar la percepción que los contribuyentes tienen de los sucesos violentos.

Por eso, dedicaré más adelante otra columna a este asunto. Y adelanto que no lo abordaré únicamente con el enfoque de Calleja, que es muy importante e interesante. Incorporaré también el libro de Mauricio Fernández Martín. De momento, ofrezco la portada del mismo. Creo que estos dos autores son los que mejores normas pragmáticas han dado para tratar las noticias sobre violencia.
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