AGLI Recortes de Prensa   Sábado 28  Septiembre 2013

Más gasto y más impuestos para 2014
EDITORIAL Libertad Digital 28 Septiembre 2013

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014, y tanto la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, como el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, han destacado que se trata de unas cuentas públicas "austeras", equilibradas e ideadas para afianzar la recuperación económica. La realidad, por desgracia, es muy diferente. El Ejecutivo del PP da por concluidos los recortes de gasto público e incluso se aventura a elevar ciertas partidas presupuestarias ciertamente prescindibles y contraproducentes, como las destinadas a Vivienda o Cultura, por ejemplo, jugándose así la imprescindible reducción del déficit a una sola carta: el aumento de ingresos derivado del crecimiento del PIB. En el fondo, ni siquiera se trata de un cambio de estrategia, ya que en los dos últimos años Montoro se ha negado a reducir de forma drástica el tamaño del Estado, al tiempo que disparaba los impuestos hasta niveles récord con el único fin de mantener en pie su sobredimensionada estructura. Sin embargo, ahora que parece que la economía empieza a repuntar levemente, el Ministerio de Hacienda pretende incluso avanzar por esa senda, dejando en mínimos los recortes y confiando en que la recuperación se encargue de llenar las arcas públicas para cumplir así con el objetivo de déficit marcado por Bruselas.

De hecho, el boceto presupuestario presentado este viernes –las cuentas completas se conocerán el lunes– hace temer lo peor. Y es que, a pesar de que el Gobierno ha anunciado una reducción del gasto ministerial del 4,7% interanual para 2014, hasta los 34.584 millones, lo cierto es que éste se situaba en 32.053 millones en los PGE de 2013. Es decir que, lejos de bajar, dicha partida aumenta en 2.531 millones, casi un 8% interanual. La trampa contable en este caso consiste en comparar la previsión presupuestaria para 2014 con la ejecución de gasto realmente efectuada en 2013, lo cual no sólo es un error sino un intento de engañar a la opinión pública. Asimismo, Montoro ha remarcado que no subirá los impuestos el próximo ejercicio, pero, una vez más, se trata de una verdad a medias. Pues lo que no dice el ministro es que la tremenda subida fiscal aprobada nada más llegar al Gobierno era, en principio, "temporal", ideada tan sólo para 2012 y 2013, pero finalmente se extenderá también a 2014. Así pues, sí habrá subidas fiscales el próximo año, siempre y cuando se atienda a los compromisos adquiridos por el Ejecutivo.

Pese a ello, lo más grave no radica tanto en las cifras concretas de ingresos y gastos como en el espíritu de estos Presupuestos. El PP ha abandonado todo atisbo de austeridad, negándose así a pinchar la burbuja del sector público, cuestión clave para lograr que la economía se recupere con unas bases sólidas. Si el gasto público, lejos de reducirse, sigue aumentando con mayor intensidad el próximo año, eso significa que la confiscatoria política fiscal urdida por Montoro seguirá también vigente, dañando con ello el ahorro, la inversión, el desarrollo empresarial y, en última instancia, la creación de empleo. No hay nada peor para la recuperación económica que un déficit elevado, una deuda pública desbocada –que avanza sin pausa hacia el 100% el PIB– y una estructura fiscal abusiva, diseñada para financiar el ingente despilfarro político. Mientras no se reduzca el tamaño del Estado hasta niveles previos al del inicio de la burbuja crediticia no se podrá hablar de recuperación. Los Presupuestos de 2014 demuestran de nuevo que en la particular balanza de Moncloa pesan más los intereses electorales que el tan mentado interés general.

Where's the beef?
J. de Mendizábal www.vozpopuli.com 28 Septiembre 2013

No hay economista en el mundo, incluidos keynesianos, que no considere el factor confianza como absolutamente clave para el crecimiento, para la recuperación o para dejar de hundirnos en la miseria. Lógico. En realidad, ¿qué quiere decir confianza? Básicamente, dar crédito. Según la RAE no son exactamente sinónimos, pero tal vez deberían serlo. Confianza y crédito son sinónimos de: seguridad, esperanza, fe, credulidad, decisión, determinación, certidumbre, tranquilidad, creencia, presunción, aliento, ánimo, vigor, empuje, prestigio, reputación, fama, renombre, solvencia, garantía....

Bonitas palabras ¿eh?
Sí. Bonitas palabras. Pero ¿cuál de ellas cumple nuestro país para generar en sus ciudadanos algo similar al “¡Vamos!” de Rafa Nadal cuando va perdiendo? ¿Quién lidera el asunto este llamado España que nos merezca crédito? ¿Quién confía en los dirigentes nacionales, autonómicos y locales? ¿Quién confía en la más alta Institución del Estado y sus derivaciones principescas nine to five? ¿Hay algo sólido en la España actual para que le demos crédito sus nativos más allá de lo que opine Morgan Stanley en su penúltimo informe?

Where´s the beef?
Recuerdo un ‘campañón’ de los 80 de Wendy's, atacando a los líderes del mercado (McDonald's, Burger King) con unas señoras que, al final de una larga cola, abrían la hamburguesa emparedada que les habían dado en el mostrador y decían: Where's the beef? Genial anuncio, por cierto, véanlo si pueden. Sirva el ejemplo para ilustrar lo que venden los políticos en nuestro país, a izquierda y derecha. Más por menos, básicamente. Que luego es menos por más. Luego llegas al mostrador y nada tiene que ver con el display del escaparate. En brillante frase de @BlancoJuanM en su artículo del miércoles en estas mismas páginas: “Los partidos no ganan las elecciones para aplicar su programa: hacen el programa para ganar las elecciones”.

El PSOE sin la E
Últimamente, leo con frecuencia artículos y libros de gente que ha militado o milita en la izquierda, absolutamente desencantada de los logros conseguidos después de 22 años de socialismo en España (más de 30 de corrido en Andalucía) y que ven cómo todo se desmorona a su alrededor. Así, les recomiendo los libros de Joaquín Leguina (El Duelo y la Revancha), Santiago González (Lágrimas Socialdemócratas), Enric González (Memorias Líquidas), Antonio Muñoz Molina (Todo lo que era sólido) y supongo que muchos más, pero no me gusta recomendar lo que no he leído. El PSOE, por perder, ha perdido hasta la noción de España. Los actuales dirigentes socialistas, muchos de ellos curiosamente con apellidos de ciudades o regiones de España (Montilla, Navarro, Valenciano…) enfrascados en un alucinante proyecto federalista que no saben ni ellos mismos qué quiere decir exactamente. Serán engullidos por la izquierda radical y comprometen casi definitivamente cualquier alternativa razonable al actual gobierno socialdemócrata. Sí, han leído bien: socialdemócrata.

La derecha tenía la solución
"En los primeros tres meses de Gobierno, haciendo cuatro cosas y dando confianza a los mercados, habremos enderezado la situación" ¡Ajá! Volvemos a la confianza, alguien en quién creer. ¡Vamos! Pero en la primera semana de Gobierno, ¡zas! estacazo a los contribuyentes "para mantener el estado del bienestar". Se llamó "esfuerzo solidario" el invento. Todo lo contrario de lo que se prometió en el programa electoral. Luego nos percatamos de que, más que mantener el Estado del Bienestar, se trataba de mantener el Bienestar del Estado, en la brillante frase de @dlacalle: “Llevamos 2 años de esfuerzo solidario y muy poco de los que les tocaba recortar a ellos se ha cumplido”. El endeudamiento del Estado crece y crece. El desorden autonómico asimétrico es sideral, incluidas CCAA gobernadas por el PP. Dicen que es ahora cuando van a hacerlo y que en el 2015 bajarán los impuestos. Dicen que ya se ha acabado la recesión, incluso que asombraremos al mundo en breve. Dicen que están legislando contra la corrupción y mientras, destruyen los discos duros de los ordenadores del que fue su director financiero durante 20 años. Dicen que Arriola les ha dicho que hay tiempo para recuperarse. ¿Confianza, crédito? Hay que preguntarse una y otra vez: Where's the beef?

El empleo que prevé el Gobierno
Editorial www.gaceta.es 28 Septiembre 2013

El Gobierno se debate entre dejarse llevar por el optimismo o ponerse la venda antes de la herida. Así, sus previsiones de carácter laboral para el año que viene tienen algo de indefinido y de contradictorio. Se prevé una cierta mejora en el empleo, pero aumentan las partidas destinadas a subsidiar el paro. Tal vez tenga razón el Banco de España y el panorama tras la reforma laboral no sea tan positivo como el Gobierno desearía. En cualquier caso, el Ejecutivo debería no limitarse a congelar el sueldo a los funcionarios, por cuarto año consecutivo, y tratar de empezar un ajuste serio del gasto público y, en especial, del político, porque es harto evidente que el sector privado es quien ha cargado hasta la fecha con los mayores costes del ajuste.

Hacer eso consiste en afrontar de una buena vez la verdadera razón de fondo de la especificidad de la crisis española, a saber, que nuestra economía no puede resistir un peso tan fuerte del aparato político y administrativo y que, además, ese exceso de peso lastra considerablemente las expectativas de mejora de la economía productiva, un auténtico círculo vicioso del que alguna vez tendremos que salir.

Puede ser el empleo el que amargue al Gobierno las expectativas de una salida, aunque sea lenta, de la crisis. Los españoles nos alegramos de que vayan bien las exportaciones y de otros varios signos positivos, pero lo que de verdad nos aprieta el zapato es el drama del desempleo, la destrucción incesante de pequeños negocios, la economía del día a día que no acaba de arrancar y sin la cual es muy difícil que empiece a tirar el consumo, aunque empiece a haber signos positivos que anuncian una mejora por ese lado. El Gobierno no puede mirar para otro lado ni pretender que los demás miremos en la misma dirección. Si la creación de empleo precisa nuevas medidas, y parece evidente que así es, el Gobierno no puede demorarse en ponerlas en práctica y es absurdo que se dedique a subir los costes del empleo, a echar por tierra lo que aún funciona y donde funcione.

Defensa de la II República
Alfonso Basallo  www.gaceta.es 28 Septiembre 2013

Un amable lector me objeta que había motivos para sublevarse contra la “legalidad republicana”.

Un amable lector, don Luis García, me remite una carta con objeciones sobre la columna titulada, Franco, por fin, guillotinado. Dice que había motivos para sublevarse contra “la legalidad republicana“. En parte le quito la razón: los militares habían jurado defender a la República y no hacerlo les convertía en traidores. Mola, Franco, Cabanellas y todos los demás cometieron un acto de rebeldía, una ilegalidad, una felonía. Lo que ocurre es que tuvieron éxito y ya sabemos todos quién escribe la historia. Es lo que tienen los motines a bordo, los Fletcher Christian de turno se llenan de gloria, siempre que el golpe les salga bien.

Pero en parte le doy la razón. Esa legalidad republicana era muy relativa. O mejor dicho, sobrevenida. Ya dije que si rascas un poco, detrás de la legitimidad siempre hay un acto de fuerza o de violencia, que posteriormente se justifica con un relato mítico. La II República llegó por un atajo (las elecciones municipales de 1931), y derivó en un régimen que no respetaba los derechos y libertades fundamentales, y que no era capaz de garantizar la seguridad de los españoles. El año 36 supuso un punto de inflexión con el triunfo (amañado) del Frente Popular en las elecciones de febrero –tal como dejan en evidencia las memorias de Alcalá Zamora–, y la sombra de Stalin planeó sobre España.

La prueba es que el doctor Juan Negrín, beatificado por la izquierda como el Churchill español, envió el oro del Banco de España a la URSS. Pero hay otra prueba aún más sangrante de que la II República se convirtió en longa manus del Kremlin: la desaparición de Andreu Nin, líder del POUM; una china en el zapato de Stalin.

En junio de 1937, cuando Negrín era jefe de Gobierno, la Dirección General de Seguridad detuvo a Nin. Nunca más se supo. La detención no fue sino una tapadera. La orden provenía de Moscú y la operación fue dirigida por el ruso Alexander Orlov. Éste y los agentes soviéticos torturaron a Nin en la checa de Alcalá de Henares para hacerle confesar que era agente de Franco. Ante su negativa, le mataron, e hicieron creer que desaparecía liberado por agentes de la Gestapo.

Dice en gaceta.es otro lector menos amable –las cartas suelen ser corteses, la red propicia el exabrupto– que Franco era amigo de dictadores como Hitler y Mussolini. Claro. Y Negrín era el mozo de cuadra de Stalin. Eso sólo significa que la II República y la Guerra Civil se inscriben en un contexto muy concreto: un pulso de totalitarismos.

Y que eran tiempos pre-democráticos. Por eso sorprende que Alfonso Guerra llamara “patriota“ al socialista que se lucró con bienes particulares de los fondos del Banco de España y que el PSOE zapateril rehabilitara al responsable de la muerte de Andreu Nin, herida sin cicatrizar de la izquierda española, “viraje en la tragedia del siglo XX“, según Albert Camus.

La tragedia (o tragicomedia) del trilingüismo
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital  28 Septiembre 2013

http://www.catalunareal.com

Los niños de Baleares viven una auténtica tragedia, pero no porque el Partido Popular haya llevado a cabo una parte del programa electoral con el que logró la mayoría absoluta en las últimas elecciones, no porque se les esté imponiendo unas competencias lingüísticas en tres idiomas distintos con las que podrán poder progresar tanto en su comunidad autónoma, como en el resto de España o más allá de nuestras fronteras.

En verdad, la tragedia es ver cómo se han llegado a politizar e ideologizar nuestras escuelas, como para algunos la formación académica es un instrumento con el que crear patrioterismos excluyentes.

Parece que hay quien pretende seguir el camino inverso de la famosa frase atribuida a Massimo D´Azeglio durante la unificación italiana cuando dijo: “Hemos hecho Italia, ahora hemos de hacer italianos”, el nacionalismo imperante parece decir “engendremos patriotas pancatalanistas y después podremos hacer la Gran Cataluña (los Países Catalanes)”.

BAUZA“…derechos individuales (incluyendo no tener que renunciar a tu lengua, a tu propia identidad) están supeditados al Bien superior comunitarista…”

Quizás sea esa concepción excluyente que trata las lenguas como un ente hipostasiado que dota a los individuos de su propio sentido de ser, de su propia ontología, y a su vez, nos adscribe indefectiblemente a una comunidad metahistórica en la que la ciudadanía y los derechos individuales (incluyendo no tener que renunciar a tu lengua, a tu propia identidad) están supeditados al Bien superior comunitarista, a valores colectivos unívocos e incuestionables, valores frente a los cuales solo se te ofrece un camino: la sumisa asimilación, el silencio o la exclusión social…

Es precisamente esta concepción que toma la diversidad cultural y lingüística como una afrenta al Dogma, cuando esa diversidad es considerada como un freno ante lo ideológico, cuando la libertad de elección, la pluralidad de opciones, son reducidas a un mero enfrentamiento antagónico y agonístico entre dos “culturas” –disolviendo la pluralidad de seres y estares en el politizado magma nominalista- es cuando vemos a esos miles de padres y docentes convertidos en disidentes de la nada, en resistentes de la insustancialidad, en inconscientes agentes de una política cultural excluyente y anacrónica.

Realmente creo que las formas de disidencia o, incluso de resistencia, pueden llegar a enriquecer nuestra democracia, básicamente porque pueden sacar a la luz dañinas contradicciones ocultas a la ciudadanía, sin embargo, en este caso, ¿cómo es posible que se considere un agravio digno de resistencia el mero hecho de que los alumnos puedan ser competentes en tres idiomas distintos?, ¿acaso el problema no será que después de muchos años de adoctrinamiento nacionalista (con el beneplácito de la izquierda desnortada) se ha interiorizado sin saberlo ese relativismo lingüístico que sustenta el ideario más excluyente del nacionalismo?

El castellano, idioma extranjero en España
Manuel Molares do Val Periodista Digital 28 Septiembre 2013

En Baleares acaba de darse un fenómeno de antropología involutiva: miles de familias rechazaron con huelgas el trilingüismo escolar de sus hijos al exigir mantener el localismo y devolverlos al atraso de la preilustración.

Antes de claudicar, miles de profesores, padres y estudiantes baleares de escuelas e institutos estuvieron en huelga durante dos semanas contra la enseñanza en catalán, castellano e inglés, decretada por el gobierno autonómico mayoritario del popular José Ramón Bauza.

Según el PP la protesta sólo fue seguida por un veinte por ciento de los padres, educadores y educandos, pero los abogados de la inmersión catalanista, que dominaron el sistema educativo hasta las elecciones de 2011, aseguran que fue el setenta.

El pancatalanismo nacionalista y el socialnacionalismo del PSOE e IU baleares, que gobernaron entre 2007 y 2011, no creen que cuantas más lenguas hablen los niños mayores facilidades tendrán mañana en sus estudios y trabajos, como en los países nórdicos.

En realidad, el reaccionario reduccionismo de los huelguistas trataba de excluir el castellano, además del inglés, tratándolo como otro idioma extranjero.

La razón oculta, que los padres quieren ignorar cegados por el patriotismo local, es que la mayoría de los promotores de la inmersión catalanista son filólogos, carrera fácil, pero sin otras salidas profesionales que copar puestos de enseñanza y controlarla.

Muchos filólogos pancatalanistas se oponen a otros idiomas porque así mantienen un buen sueldo y puestos laborales crecientes con el único esfuerzo de enardecer con patriotería regional a sus conciudadanos más emotivos.

Son los sacerdotes, los hechiceros y misioneros de la tribu, el relevo de los antiguos curas.

Viven bien a su costa y han convertido la lengua autonómica en una religión popular, en una deidad superior tal que los incrédulos deben ser ajusticiados como herejes por la Santa Inquisición Patria.

Islam
El peligro en nuestro seno
Rahil Raza Libertad Digital 28 Septiembre 2013

La semana pasada fue más sangrienta de lo habitual en el mundo islámico. Tres grandes ataques en distintas partes del mundo (Irán, Pakistán y Kenia) tuvieron algo en común: fueron acciones terroristas contra civiles, ejecutadas de forma deliberada como parte de una yihad armada.

Uhunu Kenyata, presidente de Kenia, realizó unas declaraciones muy claras respecto al ataque contra el centro comercial Westgate de Nairobi :

Perseguiremos a los autores dondequiera que huyan. Los atraparemos y los castigaremos por este crimen atroz. Hemos superado atentados terroristas con anterioridad. Los volveremos a derrotar. Quieren provocar miedo y desaliento en nuestro país, pero no nos dejaremos amilanar.

Después, en referencia a los terroristas somalíes de Al Shabab que reivindicaron el asalto, añadió: El terrorismo es una ideología de cobardes.

A quienes estábamos reunidos en Norteamérica tras semejante masacre, las palabras de Kenyata nos sonaron bien: abordó al problema de forma directa. Buscamos el apoyo del líder del mundo libre, Estados Unidos, porque la OCI (Organización de Cooperación Islámica) nos ha defraudado al dar prioridad a su propio programa contra la islamofobia en Occidente y permanecer en silencio cuando los musulmanes cometen actos de terrorismo; de hecho, se oponen a que se emplee el término terrorismo en referencia a los musulmanes. Sin embargo, parece que el mundo libre tiene una postura débil respecto al terror. La única declaración enérgica que se ha hecho desde hace tiempo es "Hemos destruido a Al Qaeda". Entonces, ¿por qué Estados Unidos sigue dándole armas en Siria?

Nos hemos vuelto inmunes, en cierto modo, a los juegos que se llevan a cabo mientras se pierden vidas inocentes. Uno de ellos es la reacción refleja de los apologetas y teóricos de la conspiración. ¿Cuánto derramamiento de sangre tendremos que contemplar y cuántas masacres habremos de soportar antes de que despertemos a la realidad de que algo peligroso ha arraigado en el corazón de los musulmanes que matan en nombre de la fe?

Hubo otros dos atentados suicidas la semana pasada: uno en Bagdad y otro en Pakistán, donde estalló una bomba en una iglesia.

Lo que resulta sorprendente y desconcertante es que ni aun hoy somos capaces de asumir el hecho de que tenemos un grave problema entre nosotros.

En Pakistán, la Inteligencia Inter Servicios (ISI), considerada uno de los mayores servicios de inteligencia, no ha contenido la violencia desatada contra las minorías del país. Según informaciones recientes, hay una brigada especial, financiada con petrodólares y sancionada por las autoridades, creada específicamente para matar a las minorías; por eso, al parecer, hasta ahora nadie ha sido llevado ante la justicia. Hace poco ha habido fugas masivas de prisión, que han dejado en libertad a cientos de terroristas.

Además, se rumorea que hay muchos envíos de armas estadounidenses que se han perdido de camino a Afganistán desde el puerto de Karachi. Irónicamente, tanto los terroristas fugados como las armas han aparecido en Siria.

Así que ahora, correligionarios míos, hay una serie de preguntas urgentes que debemos plantearnos, porque nuestra religión, tal y como se practica hoy en día, no acepta la humanidad, la modernidad, la música, el arte o la literatura. Lo que debemos ver es si los reformadores, académicos y eruditos pueden llevar esta fe hasta el siglo XXI para que coexista con otras, o si las espadas fanáticas cortarán las manos que empuñan la pluma. Además, ¿por qué cada vez que se produce una sola muerte en el "conflicto de Oriente Medio" los pakistaníes se dan golpes de pecho, salen a la calle y se manifiestan con consignas contrarias a Estados Unidos e Israel… pero no salen cuando sus propios compatriotas masacran a familias enteras de cristianos y destruyen iglesias?

¿Y por qué no hay ninguna voz que se alce desde un púlpito, por qué la mayoría suní no pestañea siquiera ante los escuadrones de la muerte antichiíes y la persecución de los ahmadíes? ¿Es porque los cibermulás, los lanzahadices y los aporreadores de coranes invocan su interpretación del Corán e insisten en que la yihad armada es válida y necesaria hoy en día, mientras que nosotros decimos que es hora de volverla obsoleta? ¿Es porque hay versículos del Corán que pueden ser usados para justificar la violencia contra los no musulmanes, como de hecho lo han sido?

Si esta es la situación, es hora de que saquemos la cabeza de la arena y comprendamos que el enemigo está entre nosotros.

Los tópicos de que el islam es una religión de paz ya no resultan creíbles. El islam es tan bueno como lo sea la forma en que sus fieles lo practiquen, y si éstos han creado campos de exterminio en nombre de su religión, entonces al islam se lo conocerá por el silencio de quienes no alzaron la voz cuando su fe era masacrada para masacrar a la humanidad.

© elmed.io - Gatestone Institute.
Rahil Raza, presidenta del Council for Muslims Facing Tomorrow y autora de Their Jihad - Not My Jihad.

El precipicio fiscal americano… y por qué esta vez es importante
Daniel Lacalle El Confidencial 28 Septiembre 2013

Our country is headed toward a 'fiscal cliff.' The bad news: We elected a guy whose campaign slogan was 'Forward' - Jay Leno

Uno de los incentivos perversos que siempre comentamos en esta columna es el de la patada hacia delante. Se relajan los objetivos de deuda, o de déficit, se aplica expansión monetaria, se reducen los tipos de interés y ¿qué pasa? Se saltan todos los límites y se acelera el proceso de endeudamiento. Como fórmula mágica de solución de la crisis de balance desde luego funciona que es un primor. El Gobierno gasta más, la deuda sigue disparándose y usted recibe los impuestos. Gracias por su dinero. Fíjense en el Reino Unido, Japón y Estados UnidosLa represión financiera sólo ha incentivado más el endeudamiento.

El mantra repetido una y otra vez de "no es el momento", "hay que relajar", "lo importante es crecer", simplemente no funciona. No es una cuestión de crecimiento. Ya lo comentábamos hace dos semanas. En los últimos cinco años, los países del G-7 para generar un dólar de crecimiento se han 'gastado' 18 dólares.

Y como era previsible, cuando se negoció el precipicio fiscal americano a finales de 2012, solo era cuestión de tiempo hasta que se superase el techo de deuda. Efectivamente, en octubre Estados Unidos vuelve a sobrepasar dicho límite. La situación es tan perversa que la máquina de gasto estatal simplemente se acelera como el coche de Thelma y Louise cuando se le permite. En menos de cuatro meses en 2013, la administración Obama ha añadido 300.000 millones de dólares de deuda al sistema. Eso tras aumentar impuestos y aprobar unos recortes mínimos que, por supuesto, no se han cumplido. Y ahora, al llegar al límite, el presidente Obama tiene la desfachatez de declarar que "no va a permitir un chantaje". Es una táctica magnifica. Primero acelerar al máximo el gasto, sobrepasar los límites, a pesar de que la economía crece y los ingresos fiscales ayudan, y pedir… más gasto.

Desde el año 2001, el techo de deuda en Estados Unidos se ha 'levantado' 13 veces, lo que ha supuesto una acumulación de deuda adicional de 10,4 billones de dólares. 

Los principales errores que suelo leer sobre el techo de deuda en EEUU son:

- Estados Unidos no va a hacer impago porque puede imprimir toda la moneda que quiera. Sin embargo, en 1979 ya retrasó pagos de deuda por 122 millones y las negociaciones en 2011 del techo de deuda culminaron el cinco de agosto con la perdida de la calificación máxima de 'AAA' de Standard & Poor’s. Por supuesto que Estados Unidos lleva a cabo una expansión monetaria (Quantitative Easing, QE) salvaje que le permite seguir manteniendo la apariencia de normalidad, pero hasta el propio Richard Koo en su informe US faces QE "trap" (Estados Unidos se encuentra en la trampa de QE), "el circulo vicioso de subidas de tipos y debilidad económica ya ha empezado". "Ningún país ha inyectado tanta liquidez y sobrevivido". La trampa de la 'solución mágica' de expandir la base monetaria es simplemente imposible pararla sin consecuencias muy negativas, porque la deuda se ha disparado y la economía no mejora.

- Todo es postureo, el techo de deuda se levanta y todo seguirá de manera normal. Desde 1976 se han dado diecisiete parones (shutdowns) donde el gobierno federal no puede llevar a cabo nuevos gastos. En 1995-96 el 'parón' en la administración Clinton duró 21 días. La administración Obama alcanzó el techo de deuda en mayo de 2013 tras un aumento sin precedentes del gasto desde febrero. Los incentivos perversos que comentábamos. Dale un cheque al gobierno y se lo gasta. En este caso se ha conseguido mantener dentro del 'techo' con "medidas extraordinarias" aprobadas puntualmente, pero el 17 de octubre se llevará a cabo el 'parón', bien merecido después de traspasar todos los excesos de aumento de gasto en los seis primeros meses. Esta vez no va a ser fácil que los republicanos acepten otra vuelta de tuerca que lleva a otro precipicio en mayo de 2014, siempre por circunstancias “extraordinarias”.

- Es un ataque injustificado de los republicanos. La administración Obama quiere gastar 1,1 billones de dólares en gastos “discrecionales” en 2014. Discrecionales. Un billón cien mil millones. El máximo admitido actualmente es un diez por ciento inferior. Por lo tanto, no se trata de un desastre monstruoso que deja a las familias desasistidas y el estado sin recursos. Es simplemente una cuestión de moderación presupuestaria y retrasar un plan de seguridad social, Obamacare, que genera aún más dudas y preocupación por su coste y mala implementación que el sistema Medicare.

- El coste de un 'parón' es irrelevante. El de 1995-1996 está estimado en unos 2.000 millones de dólares de hoy en día. En 2014 podría suponer 35.000 millones.

El problema del techo de deuda en Estados Unidos no va a ser el mismo ahora que los tipos de interés están subiendo, la Fed ha tenido que revisar a la baja el crecimiento de la economía y el riesgo de un nuevo precipicio fiscal en unos meses de nuevo. Por mucho que el Gobierno perciba bajo riesgo en seguir endeudándose, un déficit cercano a los 800.000 millones de dólares y una deuda de 101% de su PIB no se mejora con un crecimiento del 2 o 2,2%. Estados Unidos tiene que atajar inmediatamente su espiral de gasto.

Todos los aumentos de techos de deuda han venido acompañados después de más gasto y más déficit. La patada hacia delante ha funcionado mientras los tipos de interés bajaban. Ahora, el riesgo de mirar a otro lado y seguir gastando es demasiado alto, igual que ocurre en Reino Unido o Japón, los reyes de la impresora. El incentivo perverso de "no importa", termina por importar. Y mucho.


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