AGLI Recortes de Prensa   Martes 8 Octubre 2013

Condenados al estancamiento
EDITORIAL Libertad Digital 8 Octubre 2013

El Gobierno de Rajoy ya podrá considerar suficientes las reformas llevadas a cabo y mostrarse confiado ante los brotes verdes que ve en el horizonte, pero lo cierto es que el FMI acaba de cuestionar su infundado optimismo con unas previsiones de crecimiento económico y de generación de empleo que resultan, simplemente, demoledoras.

Así, frente al crecimiento del 0,7% del PIB que contemplan los Presupuestos Generales del Estado de 2014, el informe semestral del FMI limita el crecimiento de España el año que viene al 0,2%. Además, también es más pesimista que el Ejecutivo de Rajoy respecto al paro: así, el FMI pronostica unas tasas de desempleo del 26,9% este año y del 26,7 el próximo, frente al 26,6 y 25,9 del Gobierno.

Algunos se consolarán con la obviedad de que el futuro no está escrito y de que habrá que esperar para saber cuál de las dos estimaciones resulta más acertada. Sin embargo, el optimismo de Rajoy está totalmente infundado aun si tomamos de referencia sus propias previsiones de crecimiento. Y es que encarar el último tramo de la legislatura sin haber conseguido que la economía crezca siquiera al 1%, tal y como prevé el propio Ejecutivo, o sin haber logrado que la tasa del desempleo baje del 25%, es un clamoroso fracaso y un incuestionable indicador de que, si ya hemos tocado fondo, vamos a permanecer mucho tiempo en él.

Lejos de protagonizar una recuperación en forma de V, fruto de una política auténticamente reformista y proclive a la rebaja de impuestos para acelerar y fortalecer la recuperación económica, este irreconocible PP nos condena a una recuperación en forma de L como resultado de una política desleal a sus principios y a sus votantes, caracterizada por apuntalar un sobredimensionado sector público, por el que ha incrementado salvajemente tanto la presión fiscal como el nivel de endeudamiento.

Así, no ha de extrañar que España vaya a protagonizar la recuperación más lenta y frágil del mundo desarrollado, tal y como pronostica el FMI; pronóstico que, como ya hemos apuntado, tampoco altera sustancialmente las propias previsiones del Gobierno del PP.

Rajoy podrá dar por finalizado un proyecto supuestamente reformista que escasamente ha practicado y que ahora ya ni siquiera predica, pero lo cierto es que su inmovilismo y su confianza en que los brotes verdes terminen por generar recursos suficientes para llenar las arcas de las administraciones públicas, nos condenan a una ridícula recuperación, a la que más valdría calificar de estancamiento.

La opinión pública sigue en sus trece
Editorial www.gaceta.es 8 Octubre 2013

Los problemas percibidos por los españoles siguen siendo los mismos encuesta tras encuesta del CIS, y sin apenas variaciones. Este retrato nos muestra una sociedad escéptica frente a las promesas políticas, desencantada y escasamente esperanzada, un panorama que contrasta fuertemente con el optimismo que algunos querrían basar en el carácter positivo de ciertos indicadores y con las reiteradas afirmaciones del Gobierno sobre un futuro más halagüeño a no demasiado plazo. La crisis está siendo destructiva para las esperanzas y los gobiernos se muestran incapaces de levantar el ánimo de los ciudadanos.

Claro está que no se trata sólo de estados de ánimo sino, más bien, de situaciones objetivas que persisten. El paro y la corrupción no cesan, crecen y se multiplican como si no existiese remedio alguno, pese a las reformas y a las acciones de la Justicia, con frecuencia lentísimas y de final desconcertante. Los ciudadanos sienten que hay, al menos, dos clases de españoles, los que tienen que pagar sin rechistar y los que consiguen salirse con la suya y se las arreglan para sacar ventaja. Tanto el paro como la corrupción han cedido puntos, pero siguen encabezando las preocupaciones de la mayoría.

Los dos asuntos siguientes en la escala de los ciudadanos parecen rubricar esta fijación porque se refieren a los problemas económicos y a la mala opinión que se tiene de los asuntos políticos y de quienes los protagonizan.

La opinión que los españoles tiene de su situación deberá preocupar al Gobierno porque no aparecen signos claros de aprecio hacia su labor. Alrededor de la mitad de los encuestados creen que la situación económica es peor que hace un año, porcentaje que llega casi al 90% si se suma al de los que creen que seguimos igual. Menos del 10% creen, por tanto, como afirma el Gobierno, que estamos mejor que hace uno o dos años. Crece algo, sin embargo, la esperanza de que la situación mejore en los próximos meses, de manera que podría producirse un cierto vuelco de esta imagen negativa si en el futuro hay datos incontestablemente positivos, como la mejora del consumo, el crecimiento del empleo o la mejora de la imagen de los políticos y, muy en especial, del Gobierno.

En eso parece consistir la esperanza de los dirigentes del PP, pero harían bien en pensar que no basta con esperar que las cosas mejoren, sino que hay que esforzarse en que así sea, de manera que el Gobierno debiera arriesgarse con algunas reformas pendientes que puedan aliviar el peso de la crisis, un peso que los ciudadanos perciben que recae en exclusiva sobre sus hombros. Es muy significativo que mientras crece poco el número de los que piensan que la economía puede mejorar, es muy pequeño el de los que creen posible una mejora de la situación política. Romper con este círculo vicioso de pesimismo y desesperanza es la principal obligación del Gobierno.

Saqueo de fondos públicos
UGT y el sindichoriceo
Carmelo Jordá Libertad Digital 8 Octubre 2013

Mientras Cándido Méndez está entretenidísimo mirando hacia otro lado, las noticias sobre las facturas falsas que expendía UGT se multiplican a un ritmo incluso mayor que las detenciones de destacados sindicalistas implicados en la cada vez más oscura, pero más clarificada, trama de los ERE andaluces.

Dos casos que han coincidido, que al parecer están relacionados, y sobre todo que han servido, o deberían servir, para que todos fuésemos conscientes por fin de el verdadero papel que los dos grandes sindicatos desempeñan en el actual panorama español: un engranaje más de la gran maquinaria destinada a transferir el dinero desde el bolsillo de los trabajadores a estructuras de poder como ellos mismos, lobbies o grupos de interés.

Y, por supuesto, también a algunas cuentas en Suiza o, en versión chungo-obreril, a bolsas de basura escondidas por armarios o enterradas en el jardín a la espera de convertirse en vacas pa asar.

Más allá de las cantidades, que al final, sumando sumando, facturita a facturita, tampoco estarán nada mal, lo que estos escándalos nos demuestran es la normalidad desde la que se afronta el robo: yo te inflo esta factura a ti, tú me pagas este bote a mí… Es el sindichoriceo: la última moda.

Un sistema en el que ciertos líderes que no paran de dar clases de pureza democrática se mueven como peces en el agua, peces que además no parecen molestarse mucho por que el líquido elemento esté estancado y putrefacto: incluso aceptando que sean unos pocos desalmados los que roben, aquí no se ha oído chistar a nadie, no se han abierto investigaciones internas y, por supuesto, no ha dimitido ni el tato.

Oiga, es que ni siquiera el que mandaba al "presidente" del Banco de España "a su puta casa" ha dicho esta boca es mía, qué gran referente moral se está perdiendo y qué grandes lesiones cervicales se están generando de tanto torcer el cuello para no ver y de tanto esconder la cabeza bajo tierra para no tener que hablar.

Pero no seamos duros con los preclaros líderes del sindichoriceo nacional porque tampoco es cosa de demonizar a nadie: el sindichoriceo es la consecuencia lógica de cómo se ha gestado el sistema y, sobre todo, de un sindicalismo que en lugar de pasar por las cuotas de los afiliados pasa por subvencionar todo lo subvencionable, y parte de lo que no, y, como hemos visto, fondos de formación a cuenta de los cuales lo que se forman son chorizadas de mayor o menor importancia.

Nunca he creído que los sindicatos sirviesen de verdad para defender esa entelequia llamada derechos de los trabajadores, pero ahora está claro que lo que se hace es otra cosa: no puedes defender a alguien y al mismo tiempo estar robándole

Sentencia de alto riesgo
Editorial La Razón 8 Octubre 2013

No deja de ser un amargo contrasentido que un país impecablemente democrático como España –cuya legislación penal, además, se encuentra entre las más garantistas del mundo y es puesta como ejemplo por las organizaciones jurídicas internacionales– esté sometido al escrutinio de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo a cuenta de una interpretación jurídica de una ley preexistente que fue avalada tanto por el Tribunal Supremo como por el Tribunal Constitucional.

Porque la llamada «doctrina Parot» responde exactamente a lo que su denominación indica, y no, como pretenden sus detractores, a una ley «ex novo», lo que invalida cualquier acusación de retroactividad. A la espera de la inminente decisión del tribunal europeo, y sin que haya por nuestra parte intención alguna de condicionar a los jueces, sí faltaríamos a nuestro deber si no advirtiéramos de las graves consecuencias que acarrearía para la seguridad general de los ciudadanos una sentencia negativa que obligara a poner en libertad, a devolver a las calles de los pueblos y ciudades de España –y aun, dada la ausencia de fronteras entre los países de la UE, de los de otras naciones– a unos delincuentes convictos de crímenes horripilantes, en muchos casos reincidentes en la primera ocasión que se les presentó y en absoluto arrepentidos o reinsertados socialmente.

Porque la «doctrina Parot», aunque debe su nombre a uno de los asesinos más sanguinarios de ETA, Henry Parot, miembro del «comando» que cometió, entre muchos otros, el vil atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza, con el resultado de 11 muertos, entre hombres, mujeres y niños, no se aplica exclusivamente a los reos de terrorismo, como muchos pueden creer, sino a todos aquellos delincuentes de especial peligrosidad, cuya liberación prematura supone un riesgo inaceptable para la sociedad. En caso contrario, se haría una excepción por tipo de delito que nuestra legislación considera anticonstitucional. No.

El riesgo de que el Tribunal de Estrasburgo tome una decisión errónea es mucho más grave. Ahí están los casos de Miguel Ricart, el bestial asesino de las tres niñas de Alcásser; de Pedro Luis Gallego, autor del asesinato de dos adolescentes y de 18 violaciones; de Pedro Manuel García Ribado, autor de 74 violaciones de jóvenes menores de edad; o el de Juan Manuel Valentín, que violó y asesinó a la pequeña de nueve años Olga Sangrador cuando disfrutaba de un permiso carcelario de seis días, pese a estar condenado por otras dos violaciones previas. Amén de unos 65 terroristas de ETA que acumulan decenas de asesinatos de los cuales jamás se han arrepentido. Son estos monstruos los que se beneficiarían de un cambio legal impuesto desde Europa. Conviene que los jueces no pierdan de vista lo que está realmente en juego.

Liderar la alternativa en Cataluña
María Blanco www.vozpopuli.com 8 Octubre 2013

Esta semana se abre con las declaraciones cruzadas de dos destacadas dirigentes del Partido Popular, Alicia Sánchez Camacho y María Dolores de Cospedal. Una representa los intereses del PP en Cataluña, la otra es secretaria general del partido. El tema no puede ser más candente: la financiación autonómica.

A río revuelto, ganancia de votantes
El detonante ha sido la amenaza independentista de Artur Mas. Como si fuera la primera vez que Mas lanza un órdago a la democracia, o que se plantea el tema de la independencia, o se pisa manifiestamente la cabeza de los catalanes que no tienen tan claro lo de ser independientes y se habla en su nombre como si todos los ellos sintieran como Mas.

Pero, esta vez, Sánchez Camacho se ha erigido en la lideresa de la alternativa. ¿De cuál? De la misma alternativa de siempre: un modelo asimétrico de financiación para Cataluña. Porque, tal y como explica la jefa del PP catalán, Cataluña no puede ser más solidaria que el resto y hay que compensar.

Ya sé que soy muy arisca políticamente y que se me sale el escepticismo por las orejas, pero a mí eso de liderar la salvación me suena a búsqueda de votos casi a la desesperada. Ella, Alicia, se ofrece para reunir a los 'barones' autonómicos y llegar a una solución que comprometa a todos y, de esta manera, conseguir hacer frente al terror de los mares independentistas: Artur Mas. Rival que, como decía antes, lleva ya un tiempo tocando a las puertas del Estado de la nación reclamando referéndums, consultas y, sobre todo, reclamando dinero.

¿Qué ha cambiado? ¿Por qué ahora y no antes, Alicia? Porque ahora ve un filón en el miedo de la gente y de los políticos a la determinación y el descaro con que Mas enseña los dientes. Y eso que Mas, para mi gusto, llega a traspasar la frontera del ridículo. Las autoridades europeas deben estar hasta el gorro de este político de una región española que intenta, por todos los medios, arrancarles una palabra que pueda ser tergiversada y mostrada como un sí a una Cataluña europea, más que española.

La división del liderazgo político
Pero la respuesta de María Dolores de Cospedal no ha sido de extrema alegría. Más bien ha sido prudente y distante. Que cada cual puede pensar lo que quiera y decírselo a sus votantes, oiga. Pero, mucho ojo con elevar a categoría de "propuesta de partido" lo que no es sino un intento local.

Y ese cruce de miradas y palabras no hace sino subrayar la manifiesta división entre el PP y el PP-C. La misma grieta de siempre. Y la misma que existe casi clonada entre el Partido Socialista Obrero Español y su 'filial' catalana, que es realmente un partido diferente de facto.

A mí eso de liderar la salvación me suena a búsqueda de votos casi a la desesperada
Con un poco de perspectiva, quienes observamos el panorama político español nos damos cuenta de que la tela de araña de nuestro espectro político se ha hecho, merced al ansia de sillón presidencial autonómico, mucho más compleja. Los intereses autonómicos chocan con los locales y con los de los partidos nacionales. La búsqueda del voto indeciso, cautivo o desencantado está plagando el panorama de batallitas, disputas y, a veces, puñaladas traperas, entre miembros del mismo partido. Y en medio, el votante, que paga la fiesta.

Porque, al final, hay que recordar el oscuro objeto de deseo que mueve todo: la financiación autonómica, ese pozo sin fondo a donde van a parar los euros ganados con tanto esfuerzo por todos nosotros.

Liderar la confianza imposible
No por casualidad, también se abre la semana con los resultados de la encuesta del CIS que nos muestran que el español confía más en la posibilidad de una recuperación económica que en la solución del desgastado y raído sistema político español. Cada vez menos gente cree que la política española puede regenerarse. Los casos de corrupción, pero también la sensación de que no hay líderes de verdad, explican estos resultados.

Y con razón. Una miradita a los dos partidos que se reparten el pastel basta. Rubalcaba aparece cada semana con críticas que suenan ya muy manidas, sin relevo visible.

Mariano Rajoy se mantiene sujeto por unos datos que son menos alarmantes pero siguen siendo preocupantes, agarrándose a cualquier cifra, manipulada o reinterpretada, que pueda justificar todo lo que no hace.

Los reinos de taifas autonómicos tiran cada cual de su esquina de la manta para no perder su parte del pastel o para lograr alguna prebenda más.

Pero es inimaginable una situación en la que nuestros políticos dejen de representar a sus partidos y nos representen a los españoles, exhaustos, deprimidos por los impuestos, la corrupción, la falta de rendición de cuentas y el cachondeo generalizado al que nos han acostumbrado.

Lo peor, para mi gusto, es que no hay un plante general ante esta situación, sino un disidente abandono, una bajada de brazos nacional, como el perro que ante la perspectiva de ser apaleado simplemente se queda quieto, incapaz de defenderse o de huir. Así, el pueblo español, renuncia a encontrar por sí mismo la alternativa. Y lo pagaremos.

Mimar la lengua
Daniel Martín www.repulica.com 8 Octubre 2013

En los criterios de calificación de una asignatura de un Instituto de Madrid puede leerse que “El profesor que pille a un alumno copiando será calificado con un cero”. Supongo que en ese colegio los profesores prefieren mirar hacia otro lado cuando ven a algún chico con una chuleta.

El mal empleo del castellano en España no es un asunto menor. En los medios de comunicación menudean las patadas al idioma y son muchos los periodistas que, como en el ejemplo anterior, terminan diciendo lo contrario de lo que pretenden. Algo semejante sucede en la Justicia: la gran mayoría de las sentencias, incluidas las del Tribunal Supremo, están llenas de faltas gramaticales y muchas resultan ininteligibles.

En estos últimos días ha vuelto a ser noticia la educación trilingüe como remedio a los arreones provinciano-nacionalistas (1). Se intenta defender el castellano a golpe de ley, ya que la razón parece haber desaparecido de los debates públicos españoles. Lógicamente, la precipitación que supone imponer un sistema tan complejo en tan poco tiempo ha despertado indignación. La educación debe ser un proyecto a largo plazo, nunca fruto de impulsos o “ideas felices”.

El problema subyacente se refiere al trato que la lengua española recibe en nuestro sistema educativo. No enseñamos español, ni siquiera castellano, sino que la asignatura de “Lengua y Literatura” es un galimatías de tecnicismos y largas listas de obras y opinables características. No se aprende a escribir ni a leer sino a llamar las cosas cotidianas con nombres incomprensibles, más cercanos a la última de las lenguas africanas que a nuestro idioma, a eso que Unamuno llamaba nuestro sentido común.

Por eso, a nadie le perjudica aprender catalán, valenciano, vasco o gallego. Si lo que se aprende en la clase de lengua castellana es el complemento de régimen, la deixis o la hiperonimia, ¿por qué no probar con otro idioma, sea el que sea? Después de todo, hay mucha más lógica en la enseñanza del inglés como lengua extranjera que en la del español como propia.

La mejor manera para combatir este uso artero y fascista del bilingüismo consistiría en una mejor enseñanza de la lengua común, de tal manera que en el colegio se perfeccionase la expresión, el razonamiento, el vocabulario y todos los aspectos que deben acompañar el uso culto, adecuado y variado de un idioma. Si mimásemos el castellano en las aulas, habría menos gente dispuesta a dejarse engañar por el reduccionismo nacionalista.

Estamos en un país donde cualquier argentino nos fascina con su manera de hablar, aunque muchos de ellos hablen mucho sin decir nada. Aquí, por el contrario, estamos convirtiendo lo chabacano, lo ramplón, incluso lo soez y lo agramatical, en norma, en modelo de uso del idioma. Si no cambiamos las tornas, pronto no habrá debate sobre si es mejor el bilingüismo o el trilingüismo, sino tan solo muchos diálogos de besugos en un habla tan lejana de Cervantes como las novelas de Dai Sijie. Bien pensado, habría que poner cero a más de un profesor.

(1) Todos estamos de acuerdo en que hoy es necesario estudiar inglés porque es la lengua universal. Optar porque la otra lengua a estudiar la hablen unos pocos millones de personas en lugar de cientos es más provinciano que nacionalista. Claro que con el poco amor que nos tenemos, podríamos combinar el inglés con el chino, por eso de las perspectivas de futuro.

dmago2003@yahoo.es

La Vanguardia pone en evidencia el sistema de inmersión lingüística
Luis del Pino Libertad Digital 8 Octubre 2013

Publica hoy La Vanguardia una encuesta que no me resisto a comentar.

1) Un tal Carles Castro nos cuenta que "un 81% de los catalanes defiende la inmersión". La elección del titular no es, por supuesto, inocente: en él va implícito el mensaje que se quiere transmitir: es una exigua minoría la que no defiende la inmersión.

En España, todos los partidos nacionalistas y regionalistas juntos no suman, no han sumado nunca, más del 15% del voto. Los abierta o encubiertamente separatistas no llegan, no han llegado nunca, al 10%. A pesar de lo cual, los españoles llevamos treinta años cediendo parcelas de soberanía y transigiendo con la pérdida de nuestros derechos en un intento de integrar, y satisfacer, a esa "exigua" minoría. Un 15% de la población española parece bastante para que los nacionalistas nos instalen a todos en un estado de perpetua reivindicación, de perpetuo victimismo. Pero para esos mismos nacionalistas, el que un 19% de los catalanes esté frontalmente en contra de la inmersión no justifica respetar el derecho básico de los padres a elegir la lengua de enseñanza de sus hijos.

2) Puestos a elegir titular, el firmante del artículo podía haberse fijado en otro dato de la encuesta, que da como de pasada, como si no tuviera importancia ninguna: "33% de los consultados considera que el sistema no se aplica de forma lo bastante flexible para evitar que haya alumnos que no puedan seguir con los estudios por falta de comprensión del catalán". Es decir, según la encuesta de La Vanguardia, uno de cada tres catalanes cree que el sistema afecta negativamente a la igualdad de oportunidades de los castellanohablantes. Es más, según la encuesta, uno de cada cuatro personas comprendidas entre los 18 y los 34 años de edad considera que "el sistema de inmersión margina al castellano".

Pero eso, para el articulista no son sino "reservas y matices". Yo creía que el sistema de enseñanza pública tenía como uno de sus objetivos principales, precisamente, promover la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, independientemente de su extracción social, geográfica y económica. Pero debe de ser que para el articulista de La Vanguardia eso es solo un "matiz" y el verdadero objetivo de la educación pública es otro, quizá la construcción nacional, en el altar de la cual pueden sacrificarse los derechos de los individuos.

3) Aunque lo que más me llega al corazón es una frase en concreto del artículo: "[El proyecto de Wert] únicamente encuentra un apoyo relevante entre la minoría de personas con una escasa escolarización". Ni siquiera se molesta el articulista en cuantificar lo relevante que es ese apoyo, quizá porque piensa que el mensaje está suficientemente claro: eso de apoyar la enseñanza en castellano es de ignorantes y analfabetos. Por supuesto, el articulista no se da cuenta de que esa afirmación tiene una segunda lectura bastante curiosa: resulta que donde más relevante es el apoyo a la escolarización en castellano es, precisamente, entre las personas que más necesitarían dicha escolarización.

Independientemente de la fiabilidad de la encuesta (observarán Vds. que he optado por no entrar siquiera a cuestionar los datos), lo que de ella se desprende es que 1 de cada 3 catalanes cree que la inmersión es discriminatoria y 1 de cada 5 reclaman que el castellano sea lengua vehicular.

A pesar de lo cual, los nacionalistas seguirán con sus imposiciones lingüísticas, mostrando el mismo desprecio por la libertad y la igualdad de los catalanes que llevan 30 años practicando.

Mientras TV3 lleva treinta años remando a favor del soberanismo, TVE estaba en Babia
Fermín Bocos Periodista Digital 8 Octubre 2013

MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Frente al desafío explícito a la legalidad constitucional y vista la deriva secesionista emprendida por el presidente de la "Generalitat" de Cataluña, en su condición de presidente del Gobierno de España, ¿qué debería hacer Mariano Rajoy?

Es la pregunta que más se repite estos días en los círculos políticos madrileños certificando así la general preocupación reinante ante un problema político que apareja cada día nuevos y desconcertantes elementos.

Es una pregunta que en ocasiones y según el interlocutor -también se escucha en boca de algún que otro dirigente popular- se hace acompañar de un reproche a lo que consideran exceso de pasividad del Presidente.

El denuesto más repetido es que: "Rajoy se hace el don Tancredo".
Otros, en cambio, creen que acierta al no entrar al trapo de las provocaciones de Artur Mas y las de su portavoz, Francesc Homs.
Quienes defienden la línea de "bajo perfil" adoptada por La Moncloa suelen apostillar sus argumentos con una verdad irrefutable:
"Hasta hoy -dicen- Artur Mas no ha hecho nada ilegal".

Es verdad. Mas quiere convocar una consulta (que sería ilegal), pero todavía no pasado de las musas al teatro y otro tanto sucede con la declaración unilateral de independencia que podría plantear el Parlamento de Cataluña y que, obvio es decirlo, a la luz de lo establecido por la Constitución, también sería un acto fuera de la ley. Pero, hasta la fecha, nada de eso se ha producido.

Es verdad que las declaraciones y los gestos inamistosos se cuentan por días: desde anunciar que no aplicarán la nueva normativa que permitirá elevar el límite de velocidad a 130 kilómetros por hora, hasta reclutar a Arnaldo Otegi como "asesor epistolar" del "derecho a decidir" -recordemos que cumple condena por su relación con la ETA y que es un antiguo pistolero que intentó matar al inolvidable Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Carta Magna-.

Desde la perspectiva del resto de España todo esto resulta como poco antipático y provocador. Como lo es, desde luego, el incumplimiento de las sentencias del Supremo que equipara el castellano y el catalán en la enseñanza y de ahí nace la irritación de quienes le reprochan a Mariano Rajoy un pasotismo que no es tal.

A quienes seguimos la actualidad política nos consta que son muchos y variados los contactos impulsados desde La Moncloa (con políticos y empresarios, sobre todo) para intentar tender puentes con la "Generalitat".

También es verdad que se ha dejado hinchar el problema y los crecientes desafectos que incorpora. En Barcelona han faltado voces de políticos y medios de comunicación defendiendo la idea de una España como legado histórico común, de una España constitucional -mientras TV3 lleva treinta años remando a favor del soberanismo, TVE estaba en Babia- pero ese ha sido un error fruto del cálculo cortoplacista de PSOE y PP que miraban para otra parte porque necesitaban los votos de CiU. Todo esto es leche derramada.

Ahora lo que cuenta ya no es el diagnóstico. Lo importante, es el tratamiento. La solución. Solución que sólo puede venir del cumplimiento estricto de la ley. Tengo para mi que ése es el guión de Mariano Rajoy.

Inicio de las clases tras tres semanas de huelga
Primera clase de catalán: 'Qué piensas del TIL y dame el teléfono de tus padres'
Mayte Amorós | Palma El Mundo 8 Octubre 2013

La vuelta de los profesores a las aulas después de tres semanas de huelga no ha frenado el conflicto educativo sino que lo ha trasladado a las aulas. Ayer, la mayoría de centros comenzaron de facto el curso escolar pero dejaron claro que obstaculizarán la implantación de la enseñanza trilingüe. Los niños inauguraron las clases pero la normalidad fue sólo aparente porque la suspensión de la huelga es sólo un cambio de estrategia de los docentes y ahora empieza la batalla contra el TIL.

Dentro de esta directriz, en el instituto de Marratxí volvieron a aparcar el temario de Lengua Catalana de 4º de ESO y retomaron las clases con una prueba escrita donde los menores tenían que posicionarse ideológicamente sobre la huelga de sus profesores y el decreto de tratamiento integrado de lenguas (TIL) que el propio centro rechaza.

El profesor de catalán les ordenó que redactaran una opinión sobre estos dos polémicos temas para "saber cómo escribíamos", relata una estudiante de 4º. En el reverso de la página debían poner el nombre y apellidos del alumno, su dirección postal y contestar a la pregunta de con quién vivían en el domicilio familiar. El docente, que escribió las preguntas en la pizarra, solicitó también los nombres y apellidos de los padres, edades y sus números de teléfono, tanto móviles como fijos.

"No nos dijo para qué quería esa información, sólo explicó que era para conocernos mejor", indica la alumna, que teme que el centro pueda usar esta información para elaborar «listas negras de estudiantes que no piensen como ellos».

Este diario intentó ayer ponerse en contacto en numerosas ocasiones con el director del IES Marratxí para que diera su versión, pero el director no quiso responder al teléfono como ya suele ser habitual. Cabe recordar que éste prohibió avanzar temario a los profesores durante las semanas de huelga y que el jefe de estudios del centro insultó a un grupo de alumnos de 2º de Bachillerato porque no secundaron la huelga llamándoles "esquiroles".

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) apoya la estrategia de insumisión al trilingüismo de los profesores y ya ha instado a los consejos escolares a reunirse esta misma semana para recuperar los proyectos lingüísticos de inmersión en catalán. Ayer, además, se dedicó a repartir regalos a los profesores para agradecer su "lucha" y los recibió con pancartas de felicitación a la entrada de los colegios.

En el lado opuesto está FAIB-Concapa, que critica que los docentes "intenten utilizar los Consejos Escolares como herramienta para torpedear el programa lingüístico de centro y la normativa existente". La asociación de padres remarca que el TIL "es una gran iniciativa que avanza en la línea de formación" y reclama a la Conselleria que "vigile" el cumplimento de los programas de estudios, su aplicación y el desarrollo porque «ya se han perdido cerca de 500 horas lectivas».

En la misma línea se definió el Instituto de Política Familiar de Baleares (IPFB), que aconseja a los padres que "no se dejen llevar por la insumisión planteada por los docentes" ya que es "un grave quebrantamiento" del ordenamiento jurídico.


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Colaboración con el mal
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 8 Octubre 2013

El ex-presidente Zapatero causó un daño inmenso a su país en el momento en que abrió el camino de la negociación.

La detención de dieciocho integrantes de la organización Herrira, que se ocupa del bienestar físico y espiritual de los etarras encarcelados, ha suscitado, como era de esperar, vivas y multitudinarias protestas de los sectores sociales que apoyan la violencia y el asesinato como instrumentos de acción política. Con motivo de este episodio, el PNV ha recomendado a Sortu que se desvincule por completo de ETA, que exija su disolución y que actúe dentro del orden legal vigente. El problema, que seguramente los jerarcas del viejo partido aranista no han comprendido llevados de su innata bondad, es que el proyecto racista, totalitario y delirante propugnado por la llamada izquierda abertzale no es posible sin bombas, algaradas callejeras y tiros en la nuca. Nadie con un mínimo de sensatez y de conciencia puede desear vivir en un país en el que no existan libertades civiles ni pluralismo y en el que un colectivismo radical condene la economía a la ineficiencia total y a los ciudadanos a la miseria. Por consiguiente, semejante horror sólo es realizable mediante la coacción extrema y la aniquilación de los que se opongan a su implantación, de tal manera que los centenares de cadáveres que se vayan acumulando disuadan a cualquier eventual oponente de presentar batalla de forma democrática. De hecho, en el caso concreto de ETA, todo intento de resolver la cuestión a través de negociaciones -el célebre "precio político"- es ya una victoria de los criminales porque ellos siguen con las pistolas preparadas mientras el Estado de Derecho va cediendo posiciones. La única forma de enfrentarse a esta abominación es el combate sin cuartel en el campo de las ideas y de la comunicación, la eficacia policial y judicial, las disposiciones legales que permitan neutralizar sus actividades delictivas, la cooperación internacional y su asfixia financiera cegando sus canales de recaudación e impidiendo su presencia en las instituciones. La mínima desviación de esta agenda de firmeza y contundencia es el camino seguro a la derrota de la democracia y al triunfo de la tiranía.

El ex-presidente Zapatero, que demostró en este asunto la claridad de conceptos propia de un progresista de baratillo y el coraje de una gallina mojada, causó un daño inmenso a su país en el momento en que abrió el camino de la negociación, es decir, de la rendición de la España constitucional ante sus enemigos más feroces. En cuanto a las diversas almas cándidas, variopintos mediadores laicos o eclesiásticos y tibios componedores de multicolor condición, han de ser conscientes de que sus seráficas intenciones no son otra cosa que una modalidad pusilánime de colaboración con el Mal.

Primer artículo de la serie
LA GACETA desmonta la Ley de Memoria Histórica
PÍO MOA www.gaceta.es 8 Octubre 2013

Publicamos el primero de una serie de artículos que irán apareciendo en el Suplemento de Historia AYER, en los que Pío Moa desmonta los tópicos de la Memoria Histórica.

La llamada ley de memoria histórica (LMH) responde en principio al acertado supuesto de que el ayer tiene un peso importante en nuestro hoy y que no se puede trabajar para el futuro cortando la savia del pasado.

Ni España ni ninguna sociedad actual vienen de la nada, sino de una larga historia que las explica y, de un modo u otro, las orienta. Sin embargo, la respuesta del PP a dicha ley ha consistido en la consigna “mirar al futuro”. Un futuro concebido, además, en clave económica, pues a su juicio “la economía lo es todo”.

Dejando aparte el precario éxito económico de la gestión del PP, la consigna revela un radical vacío de pensamiento y despierta la sospecha de un pasado turbio, que dicho partido pretendería ocultar a la sociedad recurriendo al futurismo. Más aún, resulta un lema en cierto modo suicida, tanto porque el futuro es invisible por su misma naturaleza, como porque, en palabras de Cicerón, “Si ignoras lo ocurrido antes de que nacieras, siempre serás un niño”.

Se trata, por tanto, de una consigna infantilizante, a la par que un desprecio perverso por las dichas y desdichas, los esfuerzos, los éxitos y los fracasos de nuestros antecesores, sin los cuales no estaríamos aquí. Y una sociedad infantilizada solo puede ser presa fácil de las más toscas demagogias. Sobre un futurismo sin otra base que determinados deseos, no es posible construir nada sólido.

Tal es la trascendencia de la historia que debemos recordar la obviedad de que gran cantidad de políticas, costumbres y leyes en vigor provienen de un dilatadísimo ayer. Como de él provienen nuestro idioma y, en general, nuestra cultura. Más aún, las políticas de los partidos actuales se fundan inevitablemente en una interpretación y valoración de lo que hicieron las anteriores generaciones.

Así, es obvio que en el cimiento de los separatismos, del socialismo y de otros movimientos reconocibles como hispanófobos, yace una visión negativa de nuestro pasado, como ya indicó Julián Marías. Y lo mismo ocurre a la inversa: esa visión negativa fomenta o crea de modo espontáneo movimientos disgregadores, esterilizantes, amenazadores para nuestra convivencia en paz y en libertad.

Así, la reacción del PP ante la LMH constituye una huida de la realidad unida a la pretensión de construir un “futuro” sin raíces, en el vacío, de modo semejante a los revolucionarios de los años 30 a quienes se refería Manuel Machado en un célebre soneto: “Solo Dios crea mundos de la nada”.

Tres errores de la izquierda
Pero si la izquierda da en el clavo al poner de relieve la importancia del pasado, yerra en tres puntos cruciales:

a) La historia no puede determinarse por ley, salvo en los regímenes totalitarios. Inevitablemente, los hechos de otro tiempo estarán siempre sometidos a revisión, a distintos y con frecuencia contrapuestos enfoques e interpretaciones y no es misión de ningún partido o de todos ellos juntos, decidir e imponer a la sociedad una versión determinada. Ese rasgo totalitario ya descalifica esta ley, y el hecho de su imposición y escasa crítica a ella exhibe la endeblez de nuestra democracia y su peligrosa involución actual.

b) El hecho de que el pasado –como el presente -- esté sujeto a interpretaciones varias no significa que todas ellas valgan lo mismo, o que sea imposible en este campo discernir la verdad o acercarse a ella. Por el contrario, la investigación y el debate en libertad abren constantemente visiones más claras y profundas, que permiten acumular experiencia y sirven de lección para nuestros días.
El filósofo Jorge Santayana advertía que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella, propiamente hablando.

c) Si la ley ya está fuera de lugar por su propia concepción, empeora de modo decisivo cuando la versión que aspira a imponer a la sociedad tergiversa realidades hoy bien atestiguadas. Y lo hace hasta extremos que rozan lo grotesco e insultan el sentido común, como iré mostrando. Tergiversación, por cierto, muy coherente con su concepción totalitaria.

De una versión falsa de la historia solo pueden derivar políticas igualmente falsas. Así, la múltiple crisis que padece hoy España tiene una de sus causas mayores, precisamente, en esas versiones que por deliberación o ignorancia desvirtúan nuestro pasado, en particular el de la Guerra Civil y la Posguerra, objeto concreto de la LMH. Con esta serie de artículos quiero exponer a la opinión pública sus principales aspectos demostradamente erróneos, así como las perniciosas políticas derivadas de la propia ley.

En estos artículos hago afirmaciones sobre las cuales no puedo extenderme por su condensación, pero que he documentado ampliamente en mis libros sobre la república, la guerra civil y la posguerra. Y hay, naturalmente otra bibliografía bastante amplia.

El totalitarismo bajo capa democrática
La ley de memoria histórica (LMH) se dice inspirada en el “espíritu de reconciliación y concordia (…) que guió la Transición”, y se pronuncia “a favor de las personas que durante los decenios anteriores a la Constitución sufrieron las consecuencias de la guerra civil y del régimen dictatorial que la sucedió”.
Su espíritu es la condena del franquismo, arguyendo que “nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática».

Que una ley despótica se envuelva en invocaciones de libertad no es nada nuevo. Por mencionar un caso, la Constitución soviética de Stalin fue loada como “la más democrática del mundo”, pese a encubrir la más violenta e inhumana tiranía. La referencia viene al caso porque quienes “sufrieron la dictadura” de Franco fueron principal y fundamentalmente comunistas y terroristas. En las cárceles franquistas --proporcionalmente las menos pobladas de Europa, pasada la posguerra-- no hubo demócratas.

Y estos datos clave, reales y no propagandísticos, indican que los autores de la ley se identifican, con mayor o menor intensidad, con tales sufridores de la dictadura. Por ello no podían haber hecho una ley democrática. Y, cierto, el franquismo no fue una democracia, pero condenarlo por medio de una ley así, resulta un sarcasmo.

Trataré en otro artículo el régimen de Franco, pero antes conviene aclarar que antifranquista no equivale a demócrata, y para ser demócrata no basta proclamarlo, por mucho énfasis con que se haga. Una democracia, repito, no admite una ley como la LMH ni sus intimidaciones implícitas y explícitas a la libertad de investigación y de expresión.

Lo entenderemos mejor si atendemos a las amenazas que ha sufrido y sufre de modo creciente la actual democracia. Citemos cuatro de las mayores: la plaga del terrorismo; el socavamiento de la división de poderes y neutralidad de la Justicia; los separatismos; las oleadas de corrupción. Vayamos por partes.

Como se recordará, el PSOE se publicitó en su día como el partido de “los cien años de honradez”. Quien conozca el historial de ese partido sabe lo fraudulento de tal pretensión, pronto desmentida, además, por una marea de corrupciones. Por supuesto, no ha sido el PSOE el único partido corrupto, pero sí el iniciador de una carrera en la que han competido otros. Y ese partido ha sido el principal autor de esta ley.

Separatismos: desprecio a la Constitución
Otro peligro han sido los separatismos, sobre todo, pero no solo, en Vascongadas y Cataluña. Los separatistas, sin haber contribuido a las libertades, denigran sin cesar a España con el fin de disgregarla, balcanizarla en pequeños estados impotentes, resentidos, víctimas inevitables de los manejos de otras grandes potencias. Ambos separatismos van ligados al terrorismo, muy en especial el vasco. Los dos han exhibido el mayor desprecio a la Constitución e impuesto normas contrarias a la libertad y a la lengua materna de la mayoría de catalanes y vascos. Y no por azar esos han sido, al lado del PSOE, los máximos impulsores de la LMH.

Sobre la politización de la Justicia, debe recordarse el designio contenido en la arrogante frase del jefe socialista Alfonso Guerra “Montesquieu ha muerto”. De ahí un Estado de derecho mutilado y el descrédito de la Justicia entre los ciudadanos. Del Tribunal Constitucional se ha dicho, no sin base, que es un medio para reformar subrepticiamente la Constitución a conveniencia del reparto del poder entre los mayores partidos: “para hacer constitucional lo que es anticonstitucional”. El Supremo, también mediatizado por los partidos, ha sufrido a su vez fuertes críticas, por no hablar de los llamados “jueces estrella”, difíciles de encajar en una justicia seria. Cabe dudar de la autoridad moral de estos partidos para erigirse en fiscales de la historia.

El terrorismo, especialmente el etarra, ha causado inmensos daños personales y materiales, y aún mayores políticos. La mayoría de los gobiernos, sobre todo el autor de la LMH, han socavado las bases del Estado de derecho mediante la “salida política”, más tarde llamada “proceso de paz”.
Crimenes premiados

Esa orientación ha corroído la democracia en manos de esos partidos, convirtiendo el asesinato en un método, aceptado de hecho, de hacer política. Los cientos de crímenes terroristas han sido premiados con concesiones y dádivas: legalización de las terminales etarras, dotadas con grandes sumas de dinero público; proyección internacional de los pistoleros; acoso a las víctimas directas; o “estatutos de segunda generación” concebidos como un paso más hacia la desintegración nacional. La ETA obtiene también un premio especial en la LMH.

Estos datos ayudan a explicar la gravísima involución democrática y nacional causada por unos partidos irresponsables, por calificarlos suavemente. Y explican el carácter de la LMH, aun admitiendo que su condena al franquismo estuviera justificada en principio. Lo cual exige decir algo sobre la II República y el Frente Popular.

(la próxima semana: ¿Qué fue la II República?)

España
Terroristas y violadores, a las puertas de la libertad «gracias» a Estrasburgo
F. Velasco. La Razón 8 Octubre 2013

«¿Es igual uno que 132?, ¿Es igual un asesinato que 132 asesinatos?», «Saldrían a las calles los más peligrosos delincuentes sin cumplir la pena y sin rehabilitar». Éstos fueron dos de los rotundos mensajes que lanzó el abogado del Estado Isaac Salama durante su intervención, el pasado 20 de marzo, ante la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en la que pidió que se revocase la sentencia de una de sus secciones, que estimó el recurso de la etarra Inés del Río que vino a anular la «doctrina Parot». Finalizó su intervención con la respuesta a esas preguntas dirigidas directamente a los 17 jueces de la Gran Sala: «Uno no puede ser igual que 132. Nadie puede entender que 132 sea igual a uno. La política penitenciaria de un Estado no puede dejar de ser sensible a este tema».

Sin embargo, todo hace indicar que el TEDH no ha tenido en cuenta esas rotundas alegaciones y prevé rechazar el recurso del Estado contra la revocación de la «doctrina Parot», según confirmaron a este periódico fuentes jurídicas. En un principio, las posiciones de los magistrados estaban divididas sobre la decisión a tomar, aunque la deliberación comenzó con un claro «seis a cero», que fueron quienes estimaron en primera instancia el recurso de la etarra Del Río, entre los que se encontraba el magistrado español Luis López Guerra. Por tanto, el objetivo era lograr que no más de dos jueces de los once restantes se sumaran a las tesis de la sección que estimó que con esa doctrina se producía una aplicación retroactiva de la ley.

Al parecer, finalmente, no se ha logrado esa mayoría que entendiese que se trataba de una medida de política penitenciaria, avalada por las más altas instancias judiciales españolas, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. «La cosa parece que va muy mal y todo parece indicar que se va a confirmar la sentencia de instancia», coincidieron en señalar las fuentes jurídicas consultadas al respecto.

Esta más que probable decisión del TEDH ha causado ya un profundo malestar en el Gobierno español, que verá como casi un centenar de terroristas pordían volver a campar a sus anchas, entre ellos el etarra Domingo Troitiño Arranz, miembro del «comando Barcelona» que atentó contra el Hipercor de Barcelona, en el que murieron 21 personas y otras 40 resultaron heridas; José Félix Zabarte Jaimaga, responsable del «comando Vizcaya» que acabó con la vida de 15 personas, entre ellas una mujer embarazada, y, por supuesto, el sanguinario Henri Parot, autor del atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza , que es quien da nombre a este doctrina al ser el primero al que se aplicó la misma por parte del Tribunal Supremo, el 28 de febrero de 2006.

«Nos crea una situación muy complicada desde el punto de vista de política criminal» que se ha derivado de esta doctrina penal, «que no tiene nada que ver exclusivamente con el terrorismo, sino que afecta a una delincuencia mucho más amplia, de lucha contra la delincuencia que más alarma social causa en la sociedad española: violadores, asesinos múltiples, nacotraficantes, etc», se destaca desde fuentes próximas al Ejecutivo.

Además, se recuerda que la banda terrorista todavía no se ha disuelto ni ha entregado las armas y que una salida masiva de presos de ETA dificultará aún más que algunos de los miembros de este colectivo se pudiesen acoger a la «vía Nanclares» de reinserción.

Por el contrario, pueden considerar el fallo del TEDH como una «victoria contra el Estado e infundir moral a sus presos, para que no se mueva nadie» de la férrea disciplina que impone la banda a sus reclusos. «Un fallo contrario a "la Parot" va a cohesionar mucho más el mundo de los presos» etarras, se reconoce al respecto por los distintos sectores involucrados.

La posible revocación de la «doctrina Parot» hará que, de forma inmediata, los abogados de los delincuentes, terroristas o no, a los que se les haya aplicado la misma soliciten la puesta en libertad de sus defendidos, siempre que sus condenas estén ya cumplidas. Corresponderá entonces a los distintos tribunales sentenciadores resolver esas solicitudes, pero lo cierto es que tendrán poco margen de actuación para mantener en prisión a los que se les aplicó y que, de no haberlo hecho, habrían salido ya en libertad.

Esta posibilidad ya fue adelantada tanto por la Audiencia Nacional como por el propio Tribunal Supremo. El primero de esos órganos judiciales rechazó en noviembre de 2012 aplicar la sentencia de Inés del Río a 24 miembros de ETA con el argumento de que estaba pendiente la decisión de Estrasburgo. Algo similar evocó el pasado mes de febrero el Tribunal Supremo cuando acordó lo propio respecto al etarra Germán Rubenach Roiz, al considerar que la sentencia que dio la razón a la citada terrorista estaba «pendiente de firmeza y no es definitiva».

Pero, a la vez, ya dejaba claro que si se confirmaba la primera decisión, tal como parece que va a ocurrir, «mediante su refrendo por la Sala de tal órgano internacional llamada a conocer del recurso –el Tribunal Europeo de Derechos Humanos–, habrá que arbitrar los mecanismos necesarios para adoptar las decisiones que hayan podido recaer antes».

Incluso desde fuentes cercanas al Gobierno se reconoce que un fallo adverso de Estrasburgo abrirá las celdas de violadores, asesinos o terroristas. «No queda ninguna herramienta jurídica» que pueda frenarlo. En todo caso, se tiene la sensación de que se ha hecho todo lo posible para que se confirmase lo que se considera «no una ley, sino una interpretación jurídica de la ley», con una «defensa jurídica magnífica y la aportación de unos datos absolutamente sólidos en términos jurídicos».

Además, indemnizaciones
Y, junto a todo ello, se encuentra el tema de las indemnizaciones. Los afectados por la doctrina Parot reclamarán, a buen seguro, una indemnización al Estado por el tiempo que han permanecido en prisión por la aplicación de la misma. Sin embargo, en este punto, el Estado sí tiene herramientas para impedirlo, ya que las cantidades que les puedan corresponder por ese concepto se destinarán a cubrir las responsabilidades civiles a las que también fueron condenados.

Este más que probable revés desde Estrasburgo a la «doctrina Parot» será considerado como una afrenta por las víctimas del terrorismo; una «impunidad para los verdugos», para María del Mar Blanco, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo; anular una doctrina que ha sido «la única que ha aportado justicia a este colectivo», en palabras de Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, o una injerencia en lo que afecta a la ejecución de una pena, para Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, tal como pusieron de manifiesto el día de la vista del recurso en Estrasburgo.

La independencia de Cataluña a subasta en eBay
Pedro de Hoyos Periodista Digital 8 Octubre 2013

De pronto todos se han puesto a ponerle precio a la independencia de Cataluña. Uno, romántico empedernido, creía que eso era cuestión de sentimientos, de amores o al menos de afectos. Pero parece que no; Artur Mas retiraría su apuesta independentista -esa que le esta haciendo perder votos- si el odioso Estado español, el que sojuzga a Cataluña, invirtiese en aquella bendita tierra lo que Convergencia diga, es pues cuestión de dinero. Si tuvieran un concierto vasco no habría ni amenazas ni insultos a España...

El PSOE se rompe la cabeza en cada congreso para no dejar descolgados a sus socios del PSC, si los socialistas buscan un Estado Federal es para garantizar más ingresos a Cataluña... Ahora Alicia Sánchez Camacho realiza una nueva proposición, indecente, de financiación para Cataluña, unos y otros mezclan "la pela es la pela" con sentimientos de identidad, le están poniendo un precio a la independencia como a la permanencia... Si las cosas siguen así pronto la independencia de Cataluña se subastará en eBay: ¿quién dará más a Mas?

No está de más (vaya, otra vez) recordar que no estaríamos en esta situación si nuestros próceres, ésos de los que tanto se vanaglorian los partidos, no nos hubieran conducido a esta situación de chantaje... pues de dinero se sigue tratando, Catalunya ens roba, oiga.

De patochadas en patochada, recordemos que todos los presidentes de los gobiernos se han bajado los pantalones cuando han necesitado el voto de los catalanistas para seguir en el gobierno, fortaleciendo vez tras vez, elección tras elección, las ansias supremacistas de los catalanistas. Aún reconociendo la cara dura de Aznar que tenía relaciones sexuales con su mujer en catalán (...bueno, ustedes se acuerdan) cuando electoralmente le interesó, cabe dar el premio a la mayor burrez a ese presidente socialista que se comprometió nada menos que a aceptar "lo que salga de este Parlament", presidente inepto donde los haya que ahora es incluso rechazado por muchos de los suyos que empiezan a aceptar su nefasta labor económica y política.

Y mientras tanto, mientras todos se desgañitan en premiar la deslealtad de las instituciones catalanas, que no de Cataluña ni de los catalanes, buscando soluciones económicas -siempre hay un precio según ha quedado claro- nadie parece acordares de los territorios discretos, que no plantean retos al Estado, que sumisos y borreguiles parecen destinados a bailar el ritmo económico y político de los nacionalismos periféricos, que mientras nos esquilman con "konziertos ekonómikos" o chantajes similares dirigen, con sólo un puñado de diputados, las políticas sociales, económicas y generales de toda España.

Si los españoles somos iguales ante la Ley, ¿por qué ha de haber konziertos o financiaciones a la carta precisamente para los más ricos, para los más desarrollados, para aquellos que desde el franquismo se han beneficiado de sus "hechos diferenciales"?

Artur Mas quiere conseguir que la España opresora le financie sus embajadas, sus teles autonómicas, los supersueldos de sus directivos y, tal vez, el tres por ciento de toda operación económic que se cierre enCataluña. Cuando la tarta a repartir es la que es... ¿Por qué algunos del PP o del PSOE están dispuestos a dar más al que más tiene?

Soy un romántico, creí que el nacionalismo era puro amor y es pura plata. Como lo de Judas.

Vía de tercera
Kepa Aulestia. La Vanguardia  8 Octubre 2013

La tercera vía es un deseo voluntarioso que no logra convertirse en una propuesta política concreta, y en esa misma medida tampoco aparece como una alternativa realizable. Sencillamente porque, como se ha demostrado estos últimos días, la primera vía y la segunda se niegan a encontrarse en un punto intermedio que acabaría con su razón de ser. De manera que el devenir previsible para Catalunya ofrece dos posibilidades: o el rápido e irreversible desgarro entre la dinámica soberanista y el constitucionalismo, o la perpetuación de un empate infinito entre un soberanismo incapaz de llevar hasta sus últimas consecuencias la estrategia de ruptura con España y la impasibilidad del poder central.

La cuestión tiene que ver con la génesis de la quiebra de confianza en las posibilidades de incardinar el futuro del autogobierno catalán en el Estado constitucional. Desde el punto de vista del relato histórico parece evidente que la crisis estalló con la sentencia del TC sobre el Estatut previamente refrendado. Pero sería erróneo suponer que el problema sigue estando ahí y que sería suficiente con corregirlo para restablecer la comunicación y la convivencia entre la mayoría política catalana y el resto de España. En realidad la indignación que produjo el veredicto del tribunal en amplios sectores de la sociedad catalana sumó adeptos a un independentismo que en los sondeos de opinión había eclosionado ya con anterioridad. Pero sobre todo han sido los acontecimientos posteriores los que han dejado muy atrás aquella grave colisión institucional y frustración política.

La tercera vía tendría sentido hoy si se tratase de devolver a Catalunya, mediante una actualización constitucional a la medida, la merma que para el desarrollo y ampliación de su autogobierno supusieron el recorte del TC sobre el Estatut e incluso el “cepillado” –en palabras de Alfonso Guerra– que el proyecto surgido del Parlament padeció a manos de la comisión Constitucional del Congreso. Pero hace cuando menos un año, coincidiendo con la Diada del 2012, que las aguas del soberanismo desbordaron los cauces imaginables de una hipotética reforma constitucional. Conviene recordar que la bilateralidad pretendida por el proyecto inicial de Estatut no alcanzó a reclamar un pacto fiscal que pudiese homologar la financiación autónoma de Catalunya con el concierto vasco y el convenio navarro. Hoy ese pacto fiscal constituye si acaso la reserva vindicativa a la que remiten las asociaciones empresariales, tan deseosas como escépticas de que la tercera vía salga a flote en medio de la tempestad.

Es posible que, en el fondo, hasta los promotores de la tercera vía esperen que el pulso entre la primera y la segunda derive en el empate infinito. Sin duda confían en que la energía soberanista no dé como para arrastrar a la Catalunya institucional a su desenganche definitivo respecto al Estado constitucional, mientras observan cómo la tensión generada por el soberanismo va poco a poco restando razones a las fuerzas de la recentralización, cuando menos a medida que se disipan las angustias por atajar el déficit público. Con el transcurso del tiempo la hipótesis de una marcha atrás en el terreno autonómico tiende a desvanecerse como opción disuasoria ante un eventual proceso de reforma constitucional. Si acaso cobra enteros la asimetría entre aquellas comunidades que estarían dispuestas incluso a ceder competencias y responsabilidades a favor del poder central por un lado y las que, en sentido contrario, ambicionan un autogobierno cualitativamente más soberano. De modo que la tercería vía, como deseo genérico de moderación, tendría sus expectativas cifradas en la maduración de condiciones que desbaraten la pulsión recentralizadora como oportunidad y como argumento añadido para que el soberanismo institucional se avenga a volver sobre sus pasos.

En otras palabras, la tercera vía se abrirá paso siempre a cuenta de las otras dos y si los acontecimientos no se precipitan mientras tanto. Su momento no es hoy sino dentro de un año por lo menos. De ahí también que los más soberanistas traten de acelerar la marcha. Pero junto a la necesidad de que el tiempo del empate infinito acabe dando la razón a la tercera vía, es imprescindible que esta se postule de forma nítida, con siglas y apellidos, ante las próximas convocatorias electorales. Mientras tanto seguirá siendo una vía de tercera. Porque en tanto circule evanescente como la opción de quienes no se atreven a arriesgarse en ningún empeño ni siquiera podrá jugar al ventajismo de que soberanistas y centralistas se vengan abajo agotados en su mutuo desafío.

Bloqueo en la izquierda abertzale
FLORENCIO DOMÍNGUEZ. EL CORREO 8 Octubre 2013

· En ETA y sus presos existe la sensación de que Sortu no hace lo suficiente por movilizar a los ciudadanos.

La manifestación del pasado sábado en Bilbao en protesta por las detenciones de los miembros de Herrira permite a la izquierda abertzale transmitir un aparente mensaje de euforia a la vista de la movilización conseguida. Sin embargo, con independencia de lo ocurrido este fin de semana, el ánimo ordinario en amplios sectores de la izquierda abertzale se encuentra alejado de la euforia, aunque no tenga trascendencia pública.

La izquierda abertzale tiene que digerir todavía el comunicado de ETA del 27 de septiembre que constituye la intromisión más clara registrada en los últimos dos años por parte del grupo terrorista en la trayectoria política de Sortu, Bildu y demás siglas. Los partidos políticos, y en los últimos tiempos con especial insistencia el PSE, han venido reclamando a EH Bildu la aceptación incondicional del «suelo ético». Nadie se lo ha pedido a ETA, pero sin embargo es la banda la que responde a estos requerimientos en el comunicado del «Gudari eguna», ocupando el lugar que debería corresponderle a Bildu. ETA ya ha sentenciado el «suelo ético», dejando a los parlamentarios de la izquierda abertzale sin margen de maniobra, ni siquiera para jugar con la ambigüedad. ETA ha respondido en su nombre y Bildu no ha dicho nada.

Con ese texto ETA ha dado la impresión de que pretendía volver a recuperar la «dirección política» a la que renunció en 2011 en favor de Batasuna. Tal vez eso ha ocurrido porque existe una sensación extendida en la izquierda abertzale de falta de liderazgo. No se aprecia un liderazgo claro dentro de Sortu, ni se percibe el liderazgo de este partido sobre las diversas coaliciones que representan a la izquierda abertzale en las instituciones. No son pocos los que consideran que la izquierda abertzale está enredada en la lógica del trabajo institucional, que ha dejado de lado la agitación de la calle y que ni siquiera es capaz de activar al conjunto de las bases de la antigua Batasuna.

Desde hace muchos meses, como mínimo desde principios de año, existe también en sus filas una percepción de desorientación estratégica. El modelo de Aiete ha fracasado y no han encontrado una estrategia alternativa. Por eso en las filas de la izquierda abertzale se extiende la opinión de los que creen que están a la defensiva, los que reconocen estar bloqueados mientras esperan respuestas del Gobierno y los que creen que están paralizados a la espera de lo que ocurra con los presos, sin tener instrumentos para modificar esa situación y sin tener iniciativas políticas que les saquen de ese bloqueo.

En ETA y en sus presos, además, existe la sensación de que Sortu, Bildu y demás siglas no hacen lo suficiente por movilizar a los ciudadanos, que se conforman con convocar una gran marcha al año y se olvidan de ellos el resto del tiempo. Por eso los documentos, internos y externos, de ETA no hacen más que poner deberes a la izquierda abertzale y exigirle más actividad y compromiso en la calle.

Tal vez todos estos factores expliquen la escalada de agresividad verbal de algunos dirigentes de la izquierda abertzale de los últimos días.


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