AGLI Recortes de Prensa   Sábado 12 Octubre 2013

Doce de Octubre
Hispanidad sin España
Florentino Portero Libertad Digital 12 Octubre 2013

Celebramos el Pilar, el día de todos los que nos sentimos parte de la cultura hispana, con la Madre Patria patas arriba, la casa hecha unos zorros, una significativa parte de nuestros connacionales deseando dejar de serlo y unos partidos nacionales – el PP y el PSOE– sin tener muy claro quiénes son ni adónde van. Son tiempos de desesperanza, empantanados como estamos en una crisis económica que nos ahoga desde hace años, que tritura poco a poco a nuestra clase media y que se lo pone muy difícil a unos jóvenes que deberían estar iniciando su vida profesional y a punto de constituir una familia. Esa vieja institución que está aguantando lo que no está escrito el drama del desempleo.

La crisis económica puede haber tocado fondo, pero el repunte se hará esperar y más aún si el Gobierno no se decide, de una vez por todas, a recortar el gasto público. Tenemos más Estado del que necesitamos, y más caro de lo que podemos pagar. Mantenerlo en pie es una garantía de impuestos altos, de asfixia de nuestras familias y de nuestro tejido industrial. Rajoy pudo atajar el problema al poco de llegar, pero le faltó valor, convicción o ambas cosas. Ahora, perdida ya la autoridad ante los dirigentes regionales de su partido por su forma de llevar la crisis catalana, difícilmente se atreverá a dar el paso. Será el gran fiasco de la vicepresidenta, responsable de una reforma de las Administraciones que apenas si ha dado sus primeros pasos.

Pero la crisis económica, con todo lo que ello implica, no es nuestro principal problema. Nuestro sistema político hace aguas, violada la Constitución, roto el consenso nacional y con unos índices de corrupción e incompetencia política desconocidos por estos lares. Aquí no hemos tocado fondo, lo peor está por llegar y hay que mentalizarse para poder afrontar una crisis de gran envergadura.

En este escenario, los dos partidos nacionales han abandonado a sus votantes tradicionales para tomar derivas suicidas. Estos, hartos, salen de su letargo, retiran su confianza a las maquinarias partidistas y comienzan a dar primeras muestras de movilización. Los españoles corren el velo de la corrección política impuesta y claramente proclaman su voluntad de ser plenamente españoles, así como su hartazgo de tanta indulgencia con quien, abusando de una condición de privilegio, incumple la ley, viola la libertad individual y pone en peligro la convivencia.

Lejanos quedan los días en que España asumía con autoridad el liderazgo de la comunidad iberoamericana, como modelo de transición a la democracia, de reforma económica, de espacio para el desarrollo empresarial. Días en que nuestra diplomacia hacía de puente entre estas naciones, la Unión Europea y Estados Unidos. Cuando, bajo la autoridad de la Corona, principio de legitimidad histórica y "motor del cambio", nuestras empresas asumían inversiones tan cuantiosas como estratégicas en Iberoamérica, uniendo así nuestros destinos. Hoy nuestra imagen es otra, la de un país desmoralizado, en profunda crisis económica, con una corrupción que afecta por igual, como partes de un todo, a partidos, sindicatos, jueces, empresarios, medios de comunicación e, incluso, a la propia Corona. No tenemos autoridad ni poder. Somos ejemplo de lo que no hay que hacer, porque sólo nosotros somos responsables de nuestra triste situación. Unos por acción y otros por dejación.

Lo hispano gana posiciones en el mundo, aprovechando unas circunstancias históricas muy positivas. En algún momento, no sé cuándo, seremos capaces de poner la casa en orden y de reincorporarnos plenamente a la comunidad de naciones iberoamericanas. Las viejas políticas ya son anacrónicas y para entonces lo serán mucho más. Habrá que establecer una nueva agenda… pero ahora "lo que toca" es ocuparnos del propio suelo, refundar un sistema político que se ha venido abajo por la traición y deslealtad de quienes debían protegerlo y de muchos españoles que de forma irresponsable aplaudieron sus actos. Unos por prejuicios ideológicos, otros por arteras intenciones, aplaudieron políticas inconsistentes, inmorales y estúpidas, que nos abocaron a la situación en que nos hallamos. Toca reconstruir la casa común, desde los cimientos hasta la azotea.

Día de la Hispanidad
Linchar a Colón por genocida
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 12 Octubre 2013

De América nos vino a los españoles a principios del siglo XX la Fiesta de la Raza y de América nos viene a principios del siglo XXI la negación del Descubrimiento.

Fue el presidente argentino Hipólito Yrigoyen quien comenzó la instauración del 12 de Octubre como fiesta de la comunidad hispánica de naciones. El 4 de octubre de 1917 lo fijó como feriado en Argentina mediante un decreto que contenía estas palabras:

(...) siendo eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal, que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento.

Unos días más tarde hizo lo mismo el presidente Pardo del Perú. En su decreto de 10 de octubre, aparece que la festividad se instituyó en "homenaje a la Nación española y a Cristóbal Colón".

Entre las grandes ciudades españolas, sólo Madrid ha honrado a Yrigoyen, con una placa en el Parque del Retiro en la que se reproduce su decreto.

Con el derrumbe del Muro, que desmontaba la superioridad intelectual del marxismo, y la aceptación de las teorías malthusianas difundidas por los capitalistas progres estilo David Rockefeller, Bill Gates y George Soros de la superpoblación, el crecimiento cero y el calentamiento global, la izquierda ha pasado de despreciar y aniquilar las pequeñas culturas atrasadas, fuese en México o en Rusia, a proponerlas como modelo de relación entre los hombres y la Madre Tierra.

En Hispanoamérica, la izquierda, incluso la cubana comunista, ha pasado de promover la construcción de cementeras, siderurgias y astilleros en sus países a fomentar el turismo sostenible y las reservas de la biosfera. Este cambio incluye el odio a los descubridores, los conquistadores y los colonizadores españoles, como parte de su campaña contra la globalización, de la que no escapa la primera institución completamente universal: la Iglesia católica.
Día de la Resistencia Indígena en Venezuela

El socialismo del siglo XXI empezó a atacar la obra de España muy pronto. En la Venezuela de Hugo Chávez el 12 de Octubre se sustituyó por el Día de la Resistencia Indígena en 2002. La vía abierta por los venezolanos ha sido seguida por sus satélites, y ya Nicaragua conmemora el Día de la Resistencia Indígena; en Argentina, donde gran parte de los indígenas que había fueron aniquilados por la república en la segunda mitad del siglo XIX en las campañas militares del Desierto y del Chaco, la titularidad de la fiesta es la del Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

En 2004, una chusma en Caracas derribó la estatua de Colón. En 2008, en un discurso televisado, Chávez instó a los países americanos "para que no sigan rindiendo culto, tributo y honor a quienes perpetraron el más grande genocidio que se recuerde. (…) El genocidio de los pueblos indígenas fue lo que comenzó el 12 de octubre de 1492". Sin embargo, pidió que no se destruyeran más estatuas de Colón. Al año siguiente, en cambio, Chávez felicitó a un alcalde que retiró otra estatua de Colón y añadió: "Ahí donde estaba Colón, hay que poner un indio o una india, señalando el rumbo de la liberación de los pueblos, el rumbo del socialismo".

¿Pero el socialismo no era una ideología europea?
En resumen, un matón chavista venezolano enfoca su odio a los mismos objetivos que un fanático protestante de Escocia o Nueva Inglaterra: España y el catolicismo.

Que el odio a Colón es un signo de identidad de los chavistas resulta innegable cuando se sabe que Chávez fungió como misionero de su idea con sus conmilitones. Carlos Pagni cuenta cómo llegó la colonofobia a la Argentina de los Kirchner:

La estatua de Cristóbal Colón, en Buenos Aires, es un homenaje a un gran italiano, fundador de la modernidad, que rompió las fronteras conceptuales y geográficas de su tiempo. Cristina Kirchner pretende convertirlo en símbolo de la opresión de los pueblos originarios. Ella, que se resiste a recibir a los indios qom, en cuyo auxilio debió salir el Papa. La fobia de la presidenta hacia Colón es reciente y fue adquirida por contagio. En una visita a la Casa Rosada, Hugo Chávez vio el monumento al descubridor y reprendió al matrimonio Kirchner: "¿Cómo tienen allí a ese genocida?". "Por lo menos está de espaldas", se excusó la esposa.

La estatua de Colón en Buenos Aires, donativo del Gobierno italiano en el primer centenario de la independencia de Argentina, ha sido desmontada por el Gobierno kirchnerista con la finalidad de sustituirla por otra de la guerrillera de la independencia Juana Azurduy, natural de Sucre (Bolivia), financiada con 770.000 euros donados por Evo Morales.

En la actualidad, hay una disputa entre el Gobierno federal y el provincial de Buenos Aires por la titularidad de la estatua, que sigue retirada de su pedestal.

El burro, una bendición para los indios
Siempre se citan como beneficios de la Conquista la religión católica, que acabó con los sacrificios humanos; la unidad política, que terminó con las guerras tribales, y la lengua española, que borró las fronteras culturales. Pero también deben incluirse entre esos beneficios la Administración unificada, la navegación de larga distancia, el caballo, el burro, la rueda, el hierro, la universidad (la primera se fundó oficialmente en Lima en 1551), el trigo, la gallina, la vaca, el cerdo…

El historiador mexicano José de Vasconcelos (Breve historia de México) pidió monumentos a los burros que llevaron los españoles a América:

Ello sería una manera de reivindicar las fuerzas que han levantado al indio, en vez de los que sólo le aconsejan odio y lo explotan. Enseñaríamos de esta suerte al indio a honrar lo que transformó el ambiente miserable que en nuestra patria prevalecía antes de la conquista. Lea cualquiera de las crónicas de la conquista; era costumbre, reconocen los cronistas, que cada pueblo, cada parcialidad, cada cacique dispusiera de uno o varios centenares de tamemes, es decir, indios destinados al oficio de bestias de carga; esclavos que sustituían al burro. Y todavía en territorios adonde no penetró la conquista (…) subsisten los tamemes, el transporte se hace a hombros de indios. Si, en vez de tanto discurso de agitadores sin conciencia, algún buen alcalde les hubiese llevado en pleno siglo XX lo que los españoles repartían por el continente desde el siglo XVI, caballos y borricos, ya se habrían acabado todos los tatemes.

¿Al burrito, al jamón y a la electricidad van a renunciar los revolucionarios y los indigenistas americanos? Sería lo lógico, pero la lógica nunca ha sido un obstáculo para los programas de la izquierda. Cabe temer que si la izquierda española ha abjurado de conmemorar la Reconquista, dentro de poco se avergüence, y nos avergüence a los demás, del Descubrimiento.

@pfbarbadillo

Desafío secesionista
El problema no es Cataluña
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 12 Octubre 2013

Se yerra el tiro si se piensa que el problema es de organizacion territorial, o de financiacion, como Mariano Rajoy nos pretende hacer creer. Estaríamos atacando el humo en lugar de atacar el fuego. El problema es el nacionalismo, que es absolutamente incompatible con España y su diversidad. El nacionalismo sólo cree en su homogeneidad, y quiere acabar con la diversidad que desde el inicio ha configurado España.

Las autonomías han dado a los nacionalistas un poder financiero, educativo, social y cultural enorme, y sin embargo el nacionalismo ha ido incrementando su demanda secesionista. El problema no se soluciona dándole más poder; nunca estarán satisfechos, porque lo que quieren es la ruptura de España, como así lo manifiestan públicamente Artur Mas, Eguíbar, Otegui.

¿Y a estos personajes les tenemos que dar más poder? ¿A quien busca nuestra ruina?

El federalismo no es intrínsecamente perverso; lo que es perverso es su utilización en España, porque es un arma para desunir cuando debiera ser para unir. El federalismo no tiene ningún sentido en nuestra historia. En los países federales el camino ha sido así: territorios desunidos sin tener mucho que ver históricamente querían formar una unión, y como existían grandes diferencias entre ellos crearon un Estado federal, con el que poco a poco se llegó a la unión.

En España el camino es completamente diferente. Estamos unidos, se da poder a los enemigos de España y estos lo utilizan con absoluta impunidad para ir desuniendo. Pero no tienen Estado (aunque sí el reconocimiento de nacionalidad), por lo que el PSC pide un Estado federal que se lo daría. ¿A unos enfermos de poder totalitario le vamos a dar más poder, y esperamos que les dé un ataque repentino de fidelidad a España y de amor por la libertad?

Analicemos los problemas que tenemos: terrorismo, segregación lingüística sin libertad de escoger la lengua vehicular de enseñanza; tergiversación de la historia en los colegios (los libros de texto catalanes y vascos enseñan lo que no sucedió pero les hubiera gustado que sucediese), sobrerregulación diferente en cada comunidad, que dificulta la libre circulación de mercancías y personas; se blinda el uso de los ríos; se establece un mercado laboral y comercial exclusivo, se limitan las decisiones de España en la Unión Europea a la opinión de la Generalitat; se nombra asesor a Otegui, etc.

El origen de estos males, ¿es la organizacion territorial o son los nacionalistas, que han ido creando todo esto porque les hemos dado el poder y la impunidad necesaria para hacerlo? ¿Y a estos politicos les tenemos que dar más poder para que puedan seguir haciendo lo mismo, con más medios y encima dentro de la ley? Esto es lo que supondría crear un Estado federal, en la actual situación de España.

Los nacionalismos vasco y catalán han utilizado, utilizan y utilizarán el miedo para estar en el poder (ETA, Terra Lliure, segregación lingüística, multas a quien rotula en español, inspecciones de Hacienda, acoso personal, etc.).

Analicemos los problemas y sus causas; si vemos dónde están los problemas, creo sinceramente que la causa es que hemos dado poder a quienes nos quieren destruir, a los nacionalistas.

Hay quien piensa que el federalismo supondría que cada uno sería responsable de lo que recaudase y lo que gastase. Para eso creo que bastaría con hacer una ley de estabilidad presupuestaria y obligar a su cumplimiento, y no convertir a las comunidades en Estado, que es justo lo que piden los nacionalistas.

Hay quien piensa que la política de no enfrentamiento de Rajoy es buena. Bueno, yo creo que la formación crea hábitos y sentimientos. Cambiar hábitos y sentimientos es lo más complicado, por eso cuanto más se tarde en actuar, desde mi punto de vista más profundo será el problema.

Desgraciadamente, la propuesta federalista de Alicia Sánchez Camacho no es más que aquello que en las conversaciones secretas Rajoy-Mas se estaba acordando. El problema es que ninguno de los dos grandes partidos, PP-PSOE, piensan en España, piensan solo en cómo seguir unos años más en el poder. Urgen nuevas alternativas políticas.

Juan de Dios Dávila, exconcejal del PP en Hernani, es hermano del teniente coronel Fidel Dávila, asesinado por ETA en 1993. Actualmente preside la Fundación Unidad + Diversidad.

QUÉ NOS UNE Y QUÉ NOS SEPARA
Izquierda radical y nacionalismo: enemigos de la unidad de España
EURICO CAMPANO www.gaceta.es 12 Octubre 2013

El largo camino desde el ‘Viva Cartagena’ de la Primera República, hasta la negación, aún hoy, de la bandera rojigualda por la izquierda más extrema.

Corría noviembre de 2004, cuando un ensoberbecido José Luis Rodríguez Zapatero pronució ante el pleno del Senado una de sus frases más desafortunadas. Contestaba a una pregunta del portavoz popular, Pío García Escudero, que le reprochaba su confusión sistemática de los conceptos nación y nacionalidad. El entonces jefe del Ejecutivo –y de los socialistas españoles– le respondió: “Si hay un concepto discutible y discutido en la teoría política y en la ciencia constitucional es precisamente el de nación. La cuestión tiene que ver, y mucho, con la introducción en el texto constitucional del término ‘nacionalidad’ ; un concepto, como mucho político o histórico, pero en ningún caso jurídico, como reconoció el Tribunal Constitucional en su sentencia de junio de 2010: “La Constitución no conoce otra nación que la Española”. Chapucera contradicción que arrastramos desde 1978.

El laberinto españolLa cuestión no es de ayer. A lo largo de la historia son muchos los que han puesto en duda la cohesión de nuestra nación. Historiadores, filósofos e hispanistas, como Gerald Brenan, que dejara constancia en su célebre ‘El Laberinto Español’ de “ la fuerza del sentimiento regional y municipal en España: el país de la patria chica”.El inglés sostenía que “España es un conjunto de pequeñas repúblicas, hostiles e indiferentes entre sí, agrupadas en una federación de escasa cohesión. En algunos grandes periodos (el Califato, la Reconquista, el Siglo de Oro) esos pequeños centros se han sentido animados por un sentimiento o una idea comunes y han actuado al unísono; mas cuando declinaba el ímpetu originado por esa idea, se dividían y volvían a su existencia separada y egoísta.
Qué nos une. Qué nos separaTanto si aceptamos una tesis como la contraria, debemos convenir en que el principal problema político a lo largo de nuestra historia ha sido siempre alcanzar un equilibrio entre un gobierno central eficaz y los imperativos de la autonomía local. En eso estábamos, casi desde Recaredo, y en eso seguimos. “Si en el centro se ejerce una fuerza excesiva, las provincias se sublevan y proclaman su independencia; si esa fuerza es insuficiente, se repliegan sobre si mismas y practican una resistencia pasiva”. Hasta en sus mejores épocas, si de algo no cabe duda es de que España es un país difícil de gobernar. En él, Castilla ha representado siempre la tradición centralizadora mientras que las provincias costeras han sido más ricas e industriales.

Para algunos autores, de corte marxista como es natural, la tendencia centrífuga del país por las razones ya apuntadas no ha excluido otras líneas de separación, siendo la principal la estratificación en clases sociales. Con ello tendríamos cerrado ya el círculo de los dos grandes enemigos de la unidad de España. Los nacionalismos periféricos y la izquierda. Sí, ya... se arguirá que ha habido grandes patriotas en la izquierda. Incluso en el partido sociaslista. Pensamos Besteiro...y en muchos otros fuera del PSOE: el propio Azaña. Lamentablemente no fueron escuchados y acabaron devorados por la historia.
La tiranía de la geografíaNacionalismo catalán en el este y en el sur, entre las clases medias y anarcosindicalismo entre obreros y agricultores. Conservadurismo autoritario y católico en Castilla entre esos mismos agricultores, pequeños propietarios, o marxismo autoritarios entre aquellos que no tenían un palmo de terreno. En el norte, País Vasco y Navarra, los movimientos autonomistas primero y separatistas después tuvieron como origen el Carlismo o el pensamiento ultraconservador. Es lo que ha permitido a muchos de nuestros mejores historiadores, católicos y conservadores como el gran Ricardo de la Cierva concluir en su brillante ensayo ‘La derecha sin remedio’ que “el mal llamado problema vasco es una creación de la derecha española”.

Ramiro de Maeztu, aquel de quién Ortega dejara escrito que era “el hombre más culto de España” elevó aún más el concepto cuando aseguró que “la nación no es ni siquiera una forma de asociación voluntaria sino una creación secular, ajena a la voluntad de los nacionales. Se ha de reivindicar por lo tanto una forma de patriotismo que ponga a la nación más allá de la crítica destructiva”.
Izquierda y nacionalismos Esa endiablada y contradictoria pareja de baile que tanto daño ha hecho a España desde finales del siglo XIX. Desde aquel enloquecido ‘Viva Cartagena’ que no ha quedado para la historia más que como un chusco alarido que expresa mejor que ninguno como los españoles, capaces de las mayores gestas, también hemos consentido en devorarnos en las luchas fratricidas más grotescas y salvajes. Infausta Primera República cuyo desgobierno hizo abandonar su puesto a su primer presidente, Nicolás Salmerón, que justificó su dimisión con un gráfico: “Estoy hasta los cojones de todos nosotros”. Pavía y su caballo cerraron aquel penoso capítulo... que se reabrió sesenta años después.

Es imprescindible traer en éste punto el ensayo de César Alonso de los Ríos: ‘La izquierda y la nación’ cuyo subtítulo ya apunta su contenido: ‘una traición políticamente correcta’. Insiste el autor en la contradicción de que la izquierda, universalista por definición, haya sucumbido a unos cantos de sirena, tan reaccionarios y particularistas como los de los nacionalistas. Alonso de los Ríos trata de explicarlo como “el producto de una contestación al franquismo que lo era, a la vez, contra una idea de nación”. Así seguimos: buena parte de la izquierda que padecemos en la actualidad sigue rechazando esa idea de nación porque lo identifica con el régimen anterior. Y rechaza la bandera rojigualda –a pesar de remontarse en el tiempo a Carlos III– y a adoptar como suya la tricolor, 40 años después de haber sido aceptada por el secretario General del PCE, Santiago Carrillo, como peaje hacia una legalización y a una transición pacífica que a muchos les ha dado en la última década por revisar.

La decadencia económica de Cataluña
Diego Sánchez de la Cruz. Libertad Digital  12 Octubre 2013

La organización Convivencia Cívica Catalana acaba de presentar un informe en el que analiza el declive económico de dicha región. Estas son las principales conclusiones del estudio:

-Desde 2005 hasta hoy, el PIB per cápita catalán cae un 3,6% respecto al resto de los españoles. Si los catalanes eran entonces un 20,8% más ricos que el español medio, hoy su riqueza adicional se reduce a un 17,2% extra.

-El PIB per cápita catalán ha crecido en 2.857 euros desde 2005 a 2013, si bien en Madrid se ha vivido un aumento más intenso, creciendo en 3.796 euros.

-Cataluña representa el 24% de los empleos perdidos en España desde 2005, a pesar de que su población solamente supone el 16% del total nacional. En Madrid, el porcentaje de empleo destruido entre 2005 y 2012 es de apenas el 5% del total nacional. Hablando en términos absolutos, Madrid tiene hoy 66.700 puestos de trabajo menos, pero Cataluña cuenta ya 318.800 empleos destruidos.

-La pobreza en Cataluña crece un 40,4% frente al aumento del 15,4% que vive España.

-La inversión extranjera en Cataluña es cuatro veces inferior a la de Madrid. La región gobernada por el PP suma el 64% de la inversión extranjera en España, mientras que la autonomía gobernada por CIU apenas capta el 15% del total. Centrándonos en el primer semestre de 2013, Madrid consigue 3.539 millones de inversión extranjera frente a los 1.665 millones que llegan a Cataluña.

-Las exportaciones catalanas, cifradas en el 27,33% del total nacional en el año 2005, caen ahora hasta niveles del 24,92% hecho sin precedentes desde que se recopilan datos históricos. El déficit comercial catalán ha saltado en dicho periodo del 32,2% al 62,7% nacional.

- Al contrario que en 2005, Cataluña ya no es la región líder en creación de empresas: hoy es testigo del nacimiento del 18,6% de las nuevas compañías, frente al 21% de Madrid.

-El gasto en consumo de los catalanes es hoy inferior al de los madrileños en 1.670 euros, 9,5 veces menos que en 2005, cuando el diferencial era de apenas 175 euros. Hablamos, pues, de un gasto medio de consumo de 13.541 euros en Madrid frente a los 11.871 de Cataluña, cuando en 2005 ambas regiones estaban muy cerca, en niveles respectivos de 12.642 y 12.466 euros.

- El gobierno de Cataluña es el más endeudado de todas las Administraciones regionales. Desde 2005 hasta hoy, el peso de la deuda catalana sobre la deuda autonómica ha subido del 23,6% al 27,4%. Además, el sector público empresarial catalán concentra el 49,7% de toda la deuda autonómica agrupada en dicha categoría.

Durante el periodo estudiado, el gasto público per cápita ha sido mucho más bajo en Madrid que en Cataluña (2.635€ vs 3.978€). La financiación autonómica ha sido mucho más favorable para Cataluña, que recibe cuatro veces más que Madrid en dicho reparto.

Es importante subrayar también que Madrid ha seguido la senda contraria a Cataluña en materia tributaria: mientras la región que hoy gobierna CIU ha aplicado numerosas subidas de impuestos, la Comunidad de Madrid ha aprobado diferentes rebajas de la presión fiscal autonómica bajo gobierno de Esperanza Aguirre e Ignacio González.

Esto ha permitido que Madrid se convierta en un pequeño “refugio fiscal” para las rentas altas al tiempo que también consigue atraer a más de 1.000 empresas catalanas que han decidido mover su centro de operaciones con rumbo a la región madrileña.

12 de octubre, ¿comienzo de una recuperación? / La patria de Colón
Pío Moa www.gaceta.es  12 Octubre 2013

Esta fecha simbólica debe anunciar una regeneración política de España.

La elección del 12 de octubre como la fiesta nacional de España es muy adecuada, porque ella abrió la creación del gran ámbito cultural hispánico, de donde el español ha llegado a ser la segunda lengua occidental más hablada. Aunque la cultura actual en este idioma no sea muy destacable y se vea desplazado, en la misma España, por el inglés.

Hoy nos enfrentamos a una segunda gesta, la necesaria recuperación de España frente a las tendencias balcanizantes, con la concentración en Barcelona. Sea este el comienzo de dicha recuperación, la cual, como en otras ocasiones históricas, ha de venir del pueblo, dada la mediocridad, por decir algo, de sus dirigentes.

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Es sabida la incertidumbre sobre el nacimiento de Colón, acerca del que cabe hacer algunas consideraciones. Dado que él y los reyes no pusieron ningún empeño en aclarar su origen, más bien al contrario, se le han atribuido, de modo puramente especulativo, las patrias más diversas, desde Grecia a Noruega, o la condición de judío, siendo la versión más aceptada la de su origen genovés, que parece avalada por bastantes documentos. Sin embargo esta atribución resulta tan difícil como las otras. Con motivo del IV Centenario del Descubrimiento, Italia ofreció una Raccolta de unos 200 documentos sobre una familia Colombo de Génova, parte de ellos referidos a Cristoforo, hijo de Domenico. Pero las fechas concuerdan mal, y la propia abundancia de documentos resulta sospechosa. Y, en fin, solo informan de que Cristóforo era, al menos hasta 1473, un pequeño comerciante lanero con deudas y amenazas de prisión por impago. Que estén tan documentados en Génova estos pequeños sucesos y no, en cambio, referencias a la impresionante gesta posterior del supuesto Colombo, ya es bastante significativo, máxime cuando la ciudad italiana no pensó por entonces reivindicar la gloria de su ilustre y presunto hijo. Un reciente y sugestivo ensayo de María Virginia Martínez Costa de Abaria, Cristóbal Colón y España, incide en muchos aspectos que dificultan la atribución genovesa.

Solo tres años después del último documento genovés, Colón aparece en Portugal como un experto navegante, diestro en cosmografía y cartas náuticas, culto y erudito en algunos terrenos, buen conocedor del latín y aún más del castellano, de modales distinguidos y capaz de codearse con la aristocracia y con el mismo rey, y hasta de casarse con una aristócrata local, algo muy poco imaginable para un plebeyo. Suena en extremo inverosímil que aquel humilde lanero genovés lograse casi de pronto tal transformación, por lo que difícilmente puede tratarse de la misma persona. La inverosimilitud se acentúa por la ausencia de cualquier prueba de que la familia genovesa, que vivía con estrechez, pidiera ayuda al almirante en los momentos de poder y riqueza de este. Ni Colón se acordó de ellos, tampoco cuando hizo testamento. Ni utilizó en ningún caso el apellido Colombo (siempre empleó, o se le conoció por, Colom, Colón o Coloma). Tampoco escribió, que se sepa, en italiano, salvo escasas palabras reveladoras de un mal conocimiento del idioma; ni hay indicio de que hablase en él con sus hermanos también supuestos genoveses. Es más, sus cartas a Génova las redactó en castellano, y cuando menciona al patrón de su supuesta ciudad lo escribe mal. Tampoco puso a las tierras descubiertas nombres italianos en homenaje a su supuesta patria, sino españoles, algunos relacionables con Baleares, Levante o Cataluña. Los Reyes Católicos nunca aluden a su supuesto origen genovés, ni le dieron carta de naturalización como hicieron con Américo Vespucio, sino que le trataron como "súbdito y natural", y ampliaron su escudo de armas, señal de que ya tenía uno, cosa muy poco probable en una familia de modestos tratantes (en lana, en queso, taberneros...). Estos datos desfondan casi por completo la tesis genovesa, que se apoya, como todas las demás, en la incertidumbre sobre su origen real.

Debemos atenernos, por consiguiente, a los hechos constatables. Ante todo, habló y escribió casi siempre en castellano, algo en latín. Menéndez Pidal creyó encontrar en sus escritos defectos propios de quien no tiene ese idioma por lengua materna, pero sus deficiencias no eran italianismos, sino lusismos, lo cual se explica por sus nueve años de juventud en Portugal. Pero un origen portugués es difícil, porque no existía allí el apellido Colón, e incluso en Portugal escribió en castellano, por otra parte ya lingua franca de la península. También se han detectado en sus escritos giros catalanes. Por otra parte, su patriotismo hispano resalta aquí y allá. Refiriéndose a la cristianización de los pueblos descubiertos habla de "España, a quien todo debe estar sujeto" y anima a los reyes a no consentir "que aquí (las nuevas tierras) faga pie ningun extranjero", idea rara en un genovés. La mayor isla que descubrió en el primer viaje la llamó La Española, y supone reservada a España la recuperación de Jerusalén, ligada para él a sus viajes (España podía incluir Portugal, claro está). El cosmógrafo catalán Jaime Ferrer de Blanes, amigo suyo cuyos servicios fueron requeridos para delimitar los derechos de descubrimiento entre Castilla y Portugal, y que le aconsejó sobre el tercer viaje a América, le habla en una carta, como cosa natural, de "esta nuestra España"...

Dentro de la incertidumbre, su cuna española, acaso catalana o, más probablemente, balear, según algunos indicios, parece la más probable. De ser así, queda por aclarar el motivo de esa oscuridad, de aspecto deliberado, como si escondiera algún secreto político o similar. La autora citada cree que pudiera tratarse de un hijo ilegítimo de Carlos de Viana, el preterido hijo de Juan II de Aragón. Esto, y acaso el presunto origen genovés, quizá fuera posible comprobarlo hoy mediante pruebas de ADN, como las que han certificado la autenticidad de los restos del almirante guardados en Sevilla. (En "Nueva historia de España")

Cataluña, ahora o nunca
EDITORIAL Libertad Digital  12 Octubre 2013

Si hay una imagen que refleja la verdadera naturaleza del régimen nacionalista catalán es la de los diputados de Ciudadanos y el Partido Popular abandonando el Pleno entre insultos del resto de los grupos, después de ser tachados de "nazis" por su respaldo a la concentración que se celebra este 12 de Octubre para defender la Nación española, o sea la libertad, en la Plaza de Cataluña de Barcelona. El lamentable episodio vivido este jueves en ese Parlamento autonómico sólo puede tener cabida en una sociedad sometida durante ya más de tres décadas a una tiranía que ha ido cercenando las libertades para aniquilar cualquier oposición a su concepción esencialista y, por ende, totalitaria de Cataluña.

Es cierto que los nacionalistas han contado con la inestimable colaboración, ya sea por acción o por omisión, de las propias instituciones españolas, desde la Jefatura del Estado hasta los dos partidos políticos supuestamente nacionales que han gobernado desde la Transición hasta hoy. El último ejemplo lo tenemos en la inefable propuesta del PP catalán, con la aprobación de Mariano Rajoy, de una financiación "diferenciada" para Cataluña.

Ante el desafío separatista, mucho más real de lo que algunos quieren ver, poco podemos esperar de las mismas instituciones que nos han llevado a esta situación. Si hay alguna esperanza de revertirla, pasará por las iniciativas de la sociedad civil. Buen ejemplo de ello es el surgimiento de Ciudadanos, único partido que defiende sin ambages las libertades en Cataluña.

Por todo ello, cobra especial importancia la concentración de la Plaza de Cataluña. Desde Libertad Digital nos sumamos decididamente a esta convocatoria. Como bien dice Albert Rivera en la entrevista que le hemos hecho, "se acabó el tiempo de silencio, ha llegado la hora de ganar el partido". Las cartas del separatismo están sobre la mesa y ya no hay tiempo para esperar que otros den la cara por nosotros. Estamos convencidos de que son muchísimos los catalanes que no quieren separarse de España, pero su indiferencia es un arma más para el secesionismo. Es hora de tomar partido y construir una alternativa, desde la sociedad civil. Es ahora o nunca.

Día de la Hispanidad: una visión hispanoamericanista
Bernardo casique mozombite ABC Cataluña 12 Octubre 2013

La obra de España en América es más que una epopeya, es una creación inmensa de fusión de sangre, fusión de lengua, transfusión de religión y transfusión del ideal del hombre libre

El 12 de 0ctubre es indudablemente, la fecha más importante en la historia de la humanidad, digna de celebrar con todas las atenciones y solemnidades que se merece, porque un día como este, en 1492 quedó tendido para siempre el puente entre Europa y América al besar por primera vez en nombre de España, las proas de las naves españolas comandadas por el Gran Almirante Don Cristóbal Colon las playas de la bahía de San Salvador. El mismo año en que España terminaba de reconquistar Granada donde también luchó Colón, en vez de dedicar su esfuerzo a curar sus heridas, reconstruir su hacienda y a reorganizar los cuadros de sus instituciones civiles y políticas, la reina Isabel, la católica, oye a Colón, cree en sus sueños, fleta sus famosas carabelas y envía a sus hombres para dar el gran salto transoceánico y empalmaba así la más heroica de las reconquistas con la conquista más trascendental de la historia.

La gloria de Colón es la gloria de España, porque ambos están circunstanciados por el momento inicial del descubrimiento de América, y porque, cuando el gran navegante terminó su misión de descubridor, España siguió su misión colonizadora y evangelizadora de toda América, transmitiendo a esos pueblos toda su fe, sus virtudes, su cultura, arquitectura, derecho, su lengua castellana; pero la conquista y colonización de América no hubiera sido posible sin esa alma mística, religiosa y recia de nuestros valientes españoles y la decidida acción de sus gobernantes. Del esfuerzo español surgieron ciudades desde México hasta Tierra del Fuego, con la típica plaza española; fundándose universidades muy famosas en Lima-Perú, México, Santa Fe de Bogotá y en Córdoba de Tucumán que atraía a la juventud del Río de la Plata.

América es, por antonomasia la extensión del espíritu español, logrado con el esfuerzo más grande que ha conocido la historia, allí quedaron plasmadas la Nueva España, Nueva Granada, Nueva Extremadura, Nueva Andalucía y Nueva Toledo.

La obra de España en América es más que una epopeya, es una creación inmensa de fusión de sangre, fusión de lengua, transfusión de religión, transfusión del ideal del hombre libre, y la trasfusión del ideal social para establecer en el mundo el orden y el bienestar.

España hizo lo que ninguna otra nación hizo con los pueblos conquistados: mestizar, pues no se permitió el embarque de españolas solteras para que el español pudiera casarse con indígenas, naciendo así la raza criolla o mestiza, en la que, como en Garcilazo de la Vega surgió la robustez del alma española con la nobleza del alma inca. El español que en su propio solar negó su sangre a judíos y árabes, no tuvo el menor reparo en emparentarse con la sangre india, para que naciera en América la nueva alma Hispanoamérica.

Más de doscientas lenguas se hablaban en el vastísimo continente americano, sin que se pudiesen entender entre si, como la torre de Babel; sin embargo, la palabra cálida y pacienzuda de los misioneros españoles hicieron que aquellos pueblos de muchas lenguas se entendieran en la lengua común de la madre España, que no era otra, que la dulce, clara y fuerte lengua de Castilla. Es sorprendente ver, que sólo al cabo de un siglo de la conquista, América estaba ya colonizada, mestizada, cristianizada y castellanizada.

Quinientos veintiún años nos separan ya desde ese gran acontecimiento que movió los cimientos de toda Europa y movilizó a miles de españoles y europeos rumbo a América, produciéndose la migración más gigantesca que la humanidad haya conocido. Por ello, los hispanoamericanos residentes en Cataluña rinden homenaje a esta España gloriosa y fuerte, que a veces flaquea, a esa madre patria, que es sobre todo, la patria de los catalanes y españoles.

Para los hispanoamericanos el 12 de octubre, significa una fecha muy memorable, esta arraigado en el sentimiento de pertenencia no sólo a su país de origen, sino también a una nación grande que es España, ya que los une lazos históricos de parentesco, de amistad, de idioma, de religión, de cultura, de derecho, de costumbres, etc.

España significa para los hispanoamericanos una patria, un país, un lugar donde vivir dignamente y trabajar para progresar, un país que generosamente acoge en momentos difíciles a los inmigrantes, y donde los hispanoamericanos se integran con mucha facilidad debido a esos lazos y valores comunes existentes, como lo ha demostrado España en estas dos últimas décadas, acogiendo a miles de hispanoamericanos que han llegado en busca de un mejor porvenir.

Los hispanoamericanos ven a España como un todo, como un país unido, próspero, democrático, con una vasta y extensa historia llena de gloria, significa ejemplo de honor y de lucha, de valentía, de audacia, y sobre todo, de fe cristiana que les movió a descubrir, conquistar, colonizar y poblar los pueblos de América, y de quien hay mucho que aprender, por ello, no cabe en su imaginación una España seccionada como pretenden algunos nacionalistas autonómicos.

Por eso, celebrar el 12 de octubre para los hispanoamericanos significa, un acto de reafirmación hispánica y democrática. España está y estará siempre en el corazón y en la mente de millones de hispanoamericanos que la quieren como una patria común e indisoluble que hay que cuidarla y amarla.

Bernardo Casique Mozombite es abogado y secretario general de la Plataforma Hispanoamericana en Cataluña

Reportaje: España en la hora del desencanto
Los historiadores García de Cortázar, Fusi y Fontana hablan de la crisis de la Nación
EL MUNDO 12 Octubre 2013

¿Cuál es el estado de la Nación? A 12 de octubre de 2013, Día de la Fiesta Nacional de España, la situación es mala. Para algunos, crítica. La conjunción del cataclismo económico, de la tensión independentista en Cataluña, del desvanecimiento del entusiasmo europeísta y de una sensación general de insolidaridad hacen que el proyecto español pase momentos difíciles. El impulso colectivo que proporcionaron la Transición y la integración en Europa parece haberse agotado.

Nos enfrentamos, en palabras del historiador FernandoGarcíadeCortázar, al «invierno moral de nuestro descontento». La propia Transición, cuyos pactos y renuncias, alcanzados en un ambiente de tensión e incertidumbre, ayudaron a exorcizar el trauma del franquismo y a generar un cierto sentido de pertenencia a una nueva España democrática y tolerante, se somete a revisión. El historiador Josep Fontana, alumno de Jaume Vicens Vives, profesor emérito, especialista en el siglo XIX y en cuestiones fiscales, se declara escéptico: «Hay quien ha obtenido buenos beneficios [de la Transición] y quien ha logrado eludir responsabilidades, como Billy el Niño [el policía torturador Juan Antonio González Pacheco] y tantos otros; muchos nos hemos dado cuenta de que no era esto lo que esperábamos de la democracia. En última instancia, podríamos aplicar a este periodo aquel verso de Gil de Biedma que calificaba de triste la Historia de España, «porque siempre termina mal». Fontana, militante comunista durante el franquismo, se declara favorable a la independencia de Cataluña «si es realizable sin daño para nadie».

García de Cortázar, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto, opina en cambio que la Transición fue «más que un éxito, el éxito de nuestro civismo, que desde el punto de vista de las decisiones políticas implicó un admirable sentido de la responsabilidad». «Pero una vez que cupimos todos», añade, «empezaron de nuevo los codazos para echar al prójimo. Y se ve claramente que el deseo de resolver los agravios de los nacionalismos catalán y vasco se está convirtiendo en un evidente fracaso y en un Estado autonómico sobredimensionado y pluridentitario».

También Juan Pablo Fusi Aizpurúa, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y autor, entre otros libros, de España, la evolución de la identidad nacional e Historia mínima de España, piensa que, pese a todos los problemas, la Transición merece «un juicio muy positivo» porque supuso «el restablecimiento de la democracia, una profunda redefinición de España y su reincorporación al orden internacional». Fusi considera que la inclusión del término nacionalidades en la Constitución, a instancias del ponente Miquel Roca Junyent, demostró el esfuerzo por integrar un fenómeno, el de la coexistencia de nacionalismos diversos, que, como decía José Ortega y Gasset, tenía difícil solución pero podía sobrellevarse.

El conflicto de la nacionalidad española viene de muy lejos. Abderramán III, en el siglo X, ya se consideraba «rey de Al Andalus, que los antiguos llamaban Hispania», y calificaba de «francos», por su dependencia de la monarquía carolingia, a los navarros y catalanes que no pertenecían a su reino. Pero la historia oficial se escribió sobre el soporte del catolicismo, por lo que luego se consideró como españoles a los reyes visigodos y, saltando por encima de la era musulmana, a los reyes de la Reconquista, asumida como gran epopeya nacional.

En su libro Mater Dolorosa, premio nacional de ensayo en 2002, José Álvarez Junco, catedrático de Historia del Pensamiento en la Complutense de Madrid, analizó las dificultades que el poder de la Iglesia católica supuso para la construcción de la idea de nación española en el crucial siglo XIX. Aunque la llegada de la dinastía borbónica francesa tuvo como consecuencia la centralización estatal (tras la caída de Barcelona en 1714 y el fin de la guerra europea de sucesión se abolieron las instituciones tradicionales catalanas con el Decreto de Nueva Planta) y, sobre todo con Carlos III, un cierto proyecto de modernización, homogeneización idiomática y creación de una conciencia nacional, el grueso del clero y de los sectores conservadores rechazaba el concepto de nación porque lo consideraban revolucionario y enemigo de la monarquía.

La guerra contra la invasión napoleónica, militarmente dirigida por el general británico Wellesley y posteriormente llamada de independencia, fue apenas un esbozo de empresa nacional. Las Cortes de Cádiz sí establecieron de forma inequívoca una idea moderna de nación. Pese a las disputas entre absolutistas, moderados y liberales, el 24 de septiembre de 1810 se declararon depositarias del poder de la nación y, como tales, asumieron la potestad de redactar las leyes fundamentales. El resultado fue la Constitución de 1812, cuyo artículo tercero decía: «La soberanía reside esencialmente en la Nación». El regreso de Fernando VII y la restauración del absolutismo monárquico, con una persecución feroz de todo lo que pudiera identificarse con la modernidad o el liberalismo, arruinaron el embrión gaditano de nacionalismo integrador.

La identidad española existía desde muy antiguo. Los modernos atributos nacionales, sin embargo, no se solidificaban. Mientras los sistemas públicos de enseñanza franceses y británicos (Alemania e Italia aún no existían) unificaban el idioma y difundían una cultura nacional, impregnada de elementos más o menos míticos pero eficaces para forjar el patriotismo nacional contemporáneo (que en el siglo XX condujo a dos guerras que devastaron Europa), España, económicamente débil, con un imperio en disolución, afligida por asonadas militares, revoluciones y guerras entre liberales, a veces también llamados nacionales, y carlistas tradicionalistas, no pudo permitirse esa tarea. A partir de 1874, bajo Alfonso XII, el político conservador Antonio Cánovas del Castillo intentó crear una España vagamente homologable con otros países europeos, basada en un sistema de democracia limitada y alternancia parlamentaria con los liberales de Práxedes Mateo Sagasta. Duró décadas, pero acabó naufragando por el caciquismo regional, la corrupción rampante y la propia ineficacia del Estado. A Cánovas del Castillo se le atribuye, en un debate constitucional, una de las frases más demoledoras sobre la nacionalidad española: «Es español el que no puede ser otra cosa».

Fontana subraya la negativa herencia decimonónica: «Desde que se creó una Hacienda moderna, en 1845, las grandes fortunas consiguieron librarse de la carga que les correspondía; entonces eran los terratenientes y hoy son los financieros». En parte como consecuencia de ello, «la escuela pública nunca funcionó bien». Francia y Alemania (creada en 1871 en torno a la corona prusiana) sentaron las bases de su progreso a partir de un sistema nacional de escuelas y de la estandarización de una lengua común, el francés de París en el primer caso y el alemán del norte en el segundo.

«Yo no me remontaría al siglo XIX», declara por su parte García de Cortázar, «más que para destacar el nacimiento de los nacionalismos románticos y ultraconservadores al final de la centuria. Ellos son los grandes agentes de la construcción de una nacionalización alternativa a la española. Los nacionalistas catalanes y vascos son responsables de que se nos haya arrebatado la posibilidad de ser españoles no meramente constitucionales, sino ciudadanos cuyo afecto por la patria se asienta en el terreno de las emociones, en el gozo de sentirse parte de una tradición».

El siglo XIX terminó con una derrota completa frente a Estados Unidos, la pérdida de la colonia cubana y una doble reacción, la del regeneracionismo español y la de los nacionalismos catalán y vasco, frente a esos desastres. La dictadura de Miguel Primo de Rivera constituyó en buena parte un fenómeno regeneracionista y de oposición a los nacionalismos periféricos (suprimió, por ejemplo, la Mancomunitat catalana) y tuvo la ambición de modernizar España. Tras su caída y la de la monarquía, la República constituyó otro esfuerzo modernizador, de índole muy distinta, que acabó en el baño de sangre de la Guerra Civil. Las cuatro décadas de dictadura franquista supusieron una involución y esterilizaron, en amplios sectores de la población, las pulsiones patrióticas.

«El nacionalismo español con olor a naftalina es casi inexistente», afirma García de Cortázar, «y se nutre de las quimeras de los nostálgicos, por mucho que los auténticos nacionalistas, los catalanes o los vascos, tilden de ello a quienes simplemente hablan de España. Quiero para ésta lo que es normal en cualquier otro país moderno. Que cuando alguien dice que se siente español, que se siente miembro de una nación de ciudadanos, pueda hacerlo sin que se le achaque la pertenencia a la extrema derecha o a las ensoñaciones del franquismo». Para el profesor de Deusto, «la identificación del franquismo con una idea arcaica de España se convirtió en el mayor agente desnacionalizador».

En paralelo con la Transición se desplegó el europeísmo, que abarcaba tanto la voluntad modernizadora, arrastrada durante siglos, como el efecto balsámico para las tensiones internas de una integración en una entidad supranacional que se identificaba con la paz y el bienestar. «El entusiasmo europeo duró hasta muy tarde», subraya el profesor Fusi, quien recuerda que la participación del electorado español [47%] en el referéndum sobre la Constitución de la Unión Europea, en 2005, fue «comparativamente alta». Desde entonces, añade, han aparecido dos factores negativos: «Uno, la atribución a la UE de las exigencias de austeridad y la percepción de que ha dispensado un tratamiento duro a España; dos, la creciente complejidad institucional de la UE y su alejamiento de los ciudadanos». «Existe una clara decepción», dice, «no sé si pasajera».

Un elemento clave en el presente desencanto español es el despliegue del Estado de las Autonomías. Para unos, como una porción quizá mayoritaria de la población catalana, la autonomía no es suficiente. Para otros, ha conllevado derroche y ha impulsado los separatismos.

Habla García de Cortázar: «Me llama la atención una frase que se repite, en estos años de crisis brutal, respecto de las autonomías. Ahora no nos lo podemos permitir. ¿Qué significa? ¿Que cuando teníamos dinero sí podíamos permitirnos ese despilfarro y esa superposición de administraciones?». El profesor, sacerdote jesuita y reciente autor de la novela Tu rostro con la marea, opina que el significado de ser español «se ha vaciado en el populismo quejica de los confederados andaluces, en el pintoresco perfil de los canarios enjaulados en su ensimismamiento, en el chapoteo ruralista de los yanquis del Cantábrico, en la flatulenta digestión de las identidades interiores de las dos Castillas súbitamente reproducidas, o en la modernidad prêt-à-porter de un valencianismo encantado de copiar a Cataluña a base de definirse contra ella».

García de Cortázar declara que España sufre hoy «la impugnación más grave que ha soportado», porque pone en peligro su propia existencia. «Si España fuera invadida por una potencia extranjera y perdiera su independencia, seguramente peligraría la suerte del Estado, pero la nación subsistiría, quizá más fuerte y unida que nunca». Y no sólo culpa de ello a «la tarea minuciosa y tramposa de los nacionalismos», sino también a «una izquierda que ha traicionado a sus propios fundadores para entregar esta nación, que un día dijo querer defender, a quienes ansían destruirla; curiosamente, no en nombre de la lucha de clases o en busca del paraíso proletario, sino empujada por su patológico despiste al servicio de los horizontes egoístas de una oligarquía regional».

Juan Pablo Fusi considera que la situación «es grave y preocupante» y hace notar «la debilidad del Estado ante el desafío nacionalista». Urge, según él, reafirmar la entidad del Estado. Pero subraya que el despliegue autonómico, «un modelo estatal federal con otro nombre», ha constituido «un gran acierto». «No recuerdo en ningún otro país un esfuerzo de descentralización como el registrado en España, y no se puede hablar ni de déficit democrático ni de falta de generosidad», dice. «No es fácil ir más allá».

Para Fusi, el enfrentamiento entre el Gobierno de Cataluña, «una de las comunidades más ricas, si no la que más», y el Gobierno central de España es «muy grave», pero no insólito. «Se pueden establecer comparaciones con Canadá, donde el independentismo quebequés logró celebrar dos referendos [en 1980 y 1995]; con Bélgica, donde es permanente la tensión institucional entre las comunidades flamenca y valona; o con el Reino Unido, donde se celebrará un referéndum sobre la independencia de Escocia y donde, en el pasado reciente, hubo que hacer frente al complejo problema irlandés».

Como a finales del siglo XIX, la crisis general (económica, institucional y política) no es ajena al auge de los nacionalismos. «Además de con la deuda y el paro, hay que contar con los continuos escándalos de corrupción, con la falta de liderazgo político y con la mediocridad de la vida pública», indica Fusi. Josep Fontana esgrime un índice confeccionado por el semanario británico The Economist, llamado Lotería de la vida, sobre los países del mundo donde es mejor nacer. «En 1988, España ocupaba el puesto número 15 en la lista; en 2013 ha caído hasta el puesto 28. Eso», dice, «significa alguna cosa». Para Fontana, la crisis del proyecto nacional español está directamente relacionada con la crisis del Estado.

No es fácil definir qué significa hoy ser español, o querer no serlo, al margen de factores puramente emotivos. Según García de Cortázar, España «es una herencia recibida y un proyecto a preservar para generaciones futuras», «es una entidad que nos permite existir como individuos libres y protegidos por principios que sólo son norma legal porque son valores compartidos», «es nuestra oportunidad de proyectar una nación convincente y convencida a un mundo que nunca nos aceptará si no empezamos por creer en nosotros mismos». «Por esa idea de España», dice, «hay que ponerse ya manos a la obra. Hemos de responder a quienes tal vez han tomado nuestra tolerancia como falta de principios y nuestra prudencia como invalidez».


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Doce de Octubre
Diada de la Hispanitat
Jesús Laínz Libertad Digital 12 Octubre 2013

El 12 de octubre, nuevo aniversario del día que cambió la historia, celebramos que el jefe militar del segundo viaje de Colón fuese el ampurdanés Pedro de Margarit; y que el primer vicario apostólico de América fuese un monje de Montserrat, Bernardo Boil; y que en Barcelona se bautizaran los primeros seis indios en 1493; y que el tarraconense Miguel Ballester quedase al mando de la fortaleza de la Concepción; y que el barcelonés Juan Orpí fundara Nueva Barcelona en Venezuela; y que su paisano Juan Grau y Ribó, compañero de Hernán Cortés, tomara por esposa a Xipaguazín, hija de Moctezuma; y que el leridano Gaspar de Portolá conquistara California; y que muchos catalanes fueran gobernadores y virreyes por toda América.

También celebramos que del imperio americano España obtuvo gloria y riquezas durante cuatro siglos. La región que más beneficio obtuvo de los restos que quedaron tras las emancipaciones de principios del siglo XIX, Cuba y Puerto Rico, fue Cataluña, centro naviero e industrial de la España de la época. Por eso cuando en 1868 estalló la guerra independentista en Cuba la Diputación de Barcelona fue la primera en reclutar un batallón de voluntarios para "sustentar y afianzar el dominio de nuestro glorioso pendón en las posesiones españolas de América". Se alistaron tres mil seiscientos voluntarios, cifra que triplicó el número de quintos catalanes que debían partir hacia Cuba en el reemplazo de ese año. Al entregarles el pendón del tercio, el diputado barcelonés Narciso Gay animó a los voluntarios a "pelear para que España viva contra los que allí claman: '¡Muera España!'". Francisco Camprodón, al igual que otros muchos escritores catalanes, dedicó varios poemas a la lucha contra la sublevación cubana. Uno de ellos concluía subrayando que "las barras de Catalunya sont sempre’ls puntals d’Espanya".

También recordamos los esfuerzos realizados y la sangre vertida a lo largo de los siglos para conservar unas provincias de ultramar que acabarían perdiéndose en 1898 a pesar de los desvelos de instituciones como el Círculo Hispano-Ultramarino de Barcelona o la Liga Nacional de la misma ciudad, fundada en 1873 con el objetivo de evitar que "las provincias ultramarinas rompiesen o aflojasen su indisoluble unión con la madre patria. La Liga tiene sólo por bandera mantener íntegros y sin ruinas los dominios españoles".

Viñeta aparecida en 'La Campana de Gràcia' el 14 de marzo de 1896.

Esto que celebramos se llama Día de la Hispanidad, concepto englobador de todas las naciones hispanohablantes pergeñado por los vascos Zacarías Vizcarra y Ramiro de Maeztu y consagrado en un discurso, titulado "Apología de la Hispanidad", pronunciado en el teatro Colón de Buenos Aires el 12 de octubre de 1934 por el catalán Isidro Gomá. Algunos rechazan su celebración por considerarla una fiesta franquista, aunque la instaurara Alfonso XIII en 1918 y aunque la primera vez que se celebrara fuese en 1911 en la Casa de América de Barcelona, por iniciativa de algunos catalanistas deseosos de fomentar relaciones comerciales con los países hispanoamericanos para seguir vendiéndoles sus productos textiles.

En 1990 terroristas catalanistas atentaron contra la réplica de la Santa María que adornara el puerto barcelonés durante décadas por considerarla un símbolo de la opresión española sobre Cataluña. Feo gesto hacia su paisano Víctor María Concas y Palau, capitán del Infanta María Teresa, buque insignia de la escuadra vencida en 1898 en Santiago de Cuba, a quien el 12 de octubre de 1892, con motivo de la revista naval internacional celebrada en Nueva York para conmemorar el cuarto centenario del descubrimiento de América, cúpole el honor de representar, en una copia de la carabela de Colón, a toda España.

Jesus Laínz, escritor.

Fiesta Nacional en Barcelona
Editorial www.gaceta.es 12 Octubre 2013

Desde hace casi dos años, el debate público en Cataluña se circunscribe solamente a la cuestión de la independencia. Este monotema acapara los medios de comunicación y proyecta su sombra sobre cualquier cosa que se trate en el Parlamento autonómico. Un Parlamento, por cierto, que a estas alturas de octubre sobrevive con los presupuestos de 2012 prorrogados y todavía no ha recibido un proyecto de Presupuestos para 2014.

En cualquier situación normal, los responsables políticos tendrían que haber abandonado sus puestos y el Gobierno autonómico, incapaz de cumplir una de sus principales obligaciones, debería haber convocado elecciones. Pero la Cataluña de hoy es un Comunidad políticamente fantasmal, ocupada exclusivamente en los ensueños separatistas y en la quimera de un referéndum de independencia que todos saben que está prohibido por la Constitución y las leyes.

En este clima enrarecido por una propaganda separatista abrumadora, dirigida desde el poder autonómico y alimentada por unos medios de comunicación que obedecen a golpe de subvenciones, para hoy a mediodía está prevista una concentración de ciudadanos de Cataluña con objeto de celebrar la fiesta nacional española, y para defender la españolidad de aquella comunidad autónoma. Parece que esta vez se superará visiblemente la asistencia del año pasado, que ya fue bastante nutrida si tenemos en cuenta que estos eventos se vienen llevando a cabo bajo una presión hostil muy considerable.

Probablemente debido al nerviosismo de los independentistas, en la sesión del jueves en el Parlamento autonómico se produjo un enfrentamiento verbal entre diputados del Partido Popular y Ciutadans, de un lado, y la presidente de la Cámara, de otro, que dejó pasar en silencio unas alusiones insultantes a los convocantes de la concentración de hoy y cortó el uso de la palabra a los que protestaban de su evidente parcialidad; el rifirrafe terminó con el abandono del salón de sesiones por parte de los diputados de PP y Ciutadans.

Este episodio es sin duda menor, pero muestra con bastante elocuencia en qué atmósfera se va a producir la concentración de la barcelonesa plaza de Cataluña. Y dado que, además de la manifestación citada, también se producirá una marcha en otro lugar de la ciudad, convocada por grupos más dados a la acción directa (por decirlo de modo suave), el riesgo de que haya choques entre extremistas antidemocráticos es algo que no se puede descartar.

Hay que esperar que no ocurra ningún incidente: bastante inestable está la situación gracias a la insensatez de los unos y el dontancredismo de los otros para tener que enfrentarnos a un punto que haga imposible toda solución por vías pacíficas.

La Cataluña intoxicada
joserl, Periodista Digital 12 Octubre 2013

JUNQUERAS2…lo que teme el independentismo disfrazado de catalanismo paternalista benefactor, que esa sociedad silenciada comience a tomar conciencia de sí misma, que comience a tomar conciencia de que la construcción nacional se basa en la destrucción de todo lo que esta parte de la sociedad significa…

Lo ocurrido en el Parlamento catalán no es un episodio más de intoxicación política de la mano de un nacionalismo cada vez menos tolerante con los discursos disidentes, no, es un grado más en la escalada hacia la intolerancia política, a la imposición del discurso único.

Ya no estamos hablando de la manipulación cínica y masiva de los medios de comunicación, ni de la cada vez menos sutil presión social de una opinión pública predispuesta a creer –e imponer a los otros- el dogma oficial, ni de la imposición de la moralidad de la clase dominante: la casta nacionalista.

En el Parlament hemos vivido la expresión política del odio y miedo a lo diferente, a lo español, vivimos cómo un grupo como la CUP –partido solidario con filoetarras como Arnaldo Otegi- podía acusar libremente a C´s y al PP relacionándolos con grupúsculos fascistas.

Generalitat de... unos pocos2…bajo una aparente normalidad cívica subyace una intolerancia esencialista pero esta vez se ha pasado el umbral de lo social y se ha adentrado en la política…

Vivimos como en sede parlamentaria se negaba –con una gesticulación de rabia sin fin por parte de la Presidenta del Parlament- el derecho de palabra a unos representantes de esa Cataluña que tanto rechazo provoca en el nacionalismo “biempensante”.

En el Parlament se ha reproducido lo que ocurre en las calles de Cataluña, en los centros de trabajo, en las organizaciones civiles, dónde bajo una aparente normalidad cívica subyace una intolerancia esencialista, pero esta vez se ha pasado el umbral de lo social y se ha adentrado en la política, en la institución que debe ser el paradigma de la representatividad de toda la sociedad, de todos los ciudadanos.

Si en Cataluña hay una minoría tan exaltada como ideologizada que impone una cosmovisión unívoca de la realidad, en el Parlament existe una mayoría que pretende mutilar la libertad de expresión de una minoría, que cercena la posibilidad de defender unas ideas distintas a las del poder, que pisotea el derecho de representación de miles de ciudadanos.

…dónde la soflama prevalece al argumento, dónde el cinismo ha vencido a la razón argumental, dónde el consenso ha dado paso a la imposición…

dibuix pepe 2 001La sociedad catalana está intoxicada, intoxicada por un nacionalismo que está haciendo pasar por sentido común lo que no es otra cosa que ideología, donde el comportamiento social equivale a una especie de examen político, donde cualquier desviación respecto a ese estereotipo debe ser corregido, silenciado y, quién sabe, quizás llegue a ser perseguido.

Vivimos en una sociedad y en una democracia intoxicada, dónde la soflama prevalece al argumento, dónde el cinismo ha vencido a la razón argumental, dónde el consenso ha dado paso a la imposición, donde la disensión debe ser silenciada, ridiculizada o estigmatizada, donde el ciudadano se convierte en gobernado, y el gobierno en Guía Espiritual.

Una sociedad emponzoñada por un cinismo sin fin, cinismo como instrumento de desinformación, de confusión, de perversión, que pretende hacer pasar por democrático e inclusivo lo que no es más que división y fractura, lo que no es más que exclusión e imposición.

…el 12 de Octubre, día de la Hispanidad, puede suponer la visualización de una España catalana plural y diversa, de una Cataluña española sin complejos…

Los de fueraEste espíritu excluyente del nacionalismo se esconde bajo la hueca formalidad democrática de los partidos soberanistas, se oculta entre los recovecos de los discursos, en las premisas implícitas de los argumentos, pero aparece con toda su fuerza en ese lenguaje no verbal de los que aborrecen todo lo que parezca o se asemeje a español (solo hay que ver la cara de zozobra e incredulidad de Irene Rigau cuando alguien osa utilizar el castellano en el Parlament).

Pero ¿por qué de esa reacción visceral ante la concentración del 12 de Octubre?, ¿por qué usar el recurso de la infamia y el miedo para manchar una manifestación cívica y democrática?, básicamente porque el 12 de Octubre, día de la Hispanidad, puede suponer la visualización de una España catalana plural y diversa, de una Cataluña española sin complejos, una sociedad mil veces silenciada, mil veces manipulada y mil veces engañada, una sociedad abierta y diversa.

Esto es lo que teme el independentismo disfrazado de catalanismo paternalista benefactor, que esa sociedad silenciada comience a tomar conciencia de sí misma, que comience a tomar conciencia de que la construcción nacional se basa en la destrucción de todo lo que esta parte de la sociedad significa, de que se transforme de una mayoría silenciosa a una mayoría activa y contestataria, que pase de ser una sociedad resignada a una sociedad que resiste, temen que sea el freno definitivo a sus románticas ensoñaciones.

José Rosiñol Lorenzo

España / El desafío independentista
Contra el engaño de Mas, rompe el silencio
Montse Espanyol. Barcelona. La Razón 12 Octubre 2013

Marcha en Barcelona para reivindicar hoy que Cataluña es España y desmontar la farsa de la independencia
El PP lanza un contraataque a los «engaños» propagandísticos alentados por Artur Mas
El Govern gasta 33,6 millones para el «Estado propio» frente a 21,4 en políticas de empleo

Tras el éxito de la Vía Catalana, la retahíla de declaraciones de miembros de la Comisión Europea y economistas cuestionando el futuro de una Cataluña independiente dentro de la Unión Europea (UE) rebajó la euforia de los soberanistas. Los inversores de Barcelona World, el «Eurovegas catalán», advirtieron de que el proyecto no se haría en Cataluña si ésta abandonaba la UE, por una cuestión de seguridad jurídica. Artur Mas pedía calma y sus consellers alegaban que ser o no ser miembro de la UE es cuestión de voluntad política.

Pero la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde, desmontó el discurso «hamletiano» de los soberanistas encomendándose a las normas que dicen que si un territorio de un Estado comunitario declara su independencia, automáticamente deja de pertenecer a la UE y se convierte «en un país tercero». Una tesis en la que insistieron el vicepresidente y comisario de la Competencia, Joaquín Almunia, el comisario de Mercado Interior, Michel Barnier y que recoge el PP en su campaña «derecho a saber», con la que pretende contrarrestar la maquinaria propagandística de Convergència y el Govern para difundir las ventajas del independentismo. El PP catalán puso en marcha en julio esta campaña para rebatir las «mentiras» del president de la Generalitat sobre lo «estupenda» que sería una Cataluña independiente. Y ahora se suma la dirección nacional, con el presidente Mariano Rajoy a la cabeza. Además, para reforzar el contraataque al tsunami soberanista, la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, anunció ayer que, con motivo del Día de la Hispanidad, presenta otra campaña en positivo, que lleva por lema «Somos 47 millones», para divulgar los beneficios económicos, sociales e históricos de pertenecer a España y convencer a los catalanes de que «juntos es mejor».

La «Holanda del sur» o Albania
- La órbita independentista dibuja la independencia como la panacea. La Cataluña independiente se emparejaría a países como Suecia, Dinamarca u Holanda; su PIB per cápita se situaría por encima de la media europea, por delante de Alemania, Francia o el Reino Unido y obtendría unos beneficios de 13.617 millones que se podrían dedicar a incrementar los servicios públicos o bajar impuestos

- Pero la Cataluña de hoy no puede hacer gala de una situación económica boyante. Tiene 863.000 desempleados, –una tasa del 24 por ciento, según la última Encuesta de Población Activa–, mientras que en Holanda el paro se sitúa en el 7 por ciento. Además, Cataluña debería atender la paga de 1.634.443 pensionistas. Y aunque es cierto que recuperaría su parte proporcional en la contribución a la caja de la Seguridad Social, el problema es que los afiliados al sistema no llegan a los tres millones. «Ipso facto», Cataluña estaría lejos de ser la «Holanda del sur». El PIB de Holanda en 2012, rozó los 600.000 millones de euros (35.800 euros per cápita), cuando el de Cataluña es de 207.000 millones (27.682 euros per cápita).

«España nos roba»
- Cataluña, igual que la Comunidad de Madrid, son dos de las regiones que más tributos recaudan, pero no están en los primeros puestos a la hora de recibir recursos. Según las balanzas fiscales de la Generalitat este desajuste entre lo que aporta y lo que recibe del Estado causa un déficit de 16.500 millones de euros cada año. Cristóbal Montoro, se ha comprometido a publicar sus balanzas fiscales a finales de año, después de que Sánchez-Camacho le presentara una propuesta de financiación para corregir este desajuste.

- Una Cataluña independiente percibiría una mejora fiscal, pero también debería hacerse cargo de servicios que ahora cubre el Estado como parte de la seguridad, la defensa o la diplomacia. Además, podría tener problemas para financiarse –ahora tiene cerrado el grifo del préstamo y ha pedido 5.000 millones al fondo de liquidez–. Su deuda, que a finales de año superará los 56.000 millones, se financia al 12 por ciento, en cambio la rentabilidad del bono español a diez años es del 5,6 por ciento.

- Al mantra de «España nos roba», que han propagado los soberanistas con éxito, el PP responde «España nos compra». Con los 22.000 millones de euros que arroja en favor de Cataluña su balanza comercial con el resto de España alega que el superávit comercial con el resto de España es mayor que el déficit fiscal.

El coste del «derecho a decidir»
- En la página web «dretasaber.com», que han diseñado los populares para contraatacar los «engaños» propagandísticos de soberanismo alertan también de que el «derecho a decidir» se eleva a 64 millones de euros, es la suma de las subvenciones que han recibido desde 2011 las entidades firmantes del pacto nacional del «derecho a decidir». A esta cifra hay que sumar los 15 millones que cuesta organizar la consulta.

Presupuestos
- El Govern censura los últimos Presupuestos del Estado porque la inversión baja en toda España un 8 por ciento y en Cataluña, un 25 por ciento. Rajoy respondió que el Gobierno no maltrata a Cataluña que la inversión baja porque hay obras hechas como el AVE a la frontera francesa. Aún así, es el segundo territorio de España donde más se invierte en puertos y el tercero en ferrocarriles.

El falso mito de la falta de inversión estatal en infraestructuras en Cataluña
Cataluña se situa entre las primeras comunidades receptoras de fondos estatales por lo que el victimismo de los nacionalistas es falso
ANTONIO ESPINOSA www.lavozlibre.com 12 Octubre 2013

Barcelona.- La política de infraestructuras seguida por los últimos gobiernos centrales ha tenido como eje de actuación contentar a unos y a otros, haciendo llegar la alta velocidad a todas las capitales de provincia para que nadie pudiera quejarse y sin tener en cuenta y al margen del número de pasajeros que fueran a utilizarla. Igualmente y por la misma razón, se han construido aeropuertos, algunos de los cuales no han llegado ni a entrar en funcionamiento.

Las inversiones no pueden realizarse para contentar a todos, el criterio que debe regir las inversiones en infraestructuras siempre, pero especialmente en épocas de crisis económica y financiera, debe ser priorizar aquellas que suponen una mejora social y económica más inmediata y que tengan un plazo más corto de retorno de la inversión. Se debe exigir que se establezca la obligatoriedad de que la construcción de toda infraestructura se acompañe de un estudio donde se establezcan las ventajas socioeconómicas y los tiempos esperados de retorno de la inversión.

En Cataluña se denuncia continuamente la falta de inversiones del Estado Central, pero no tanto por las razones de eficiencia antes expuestas, sino porque en Cataluña, independentistas, nacionalistas e incluso PSC e ICV consideran que, las inversiones que el Estado Central realice en infraestructuras en las diferentes Comunidades Autónomas, deben hacerse teniendo en cuenta el peso de cada una de ellas en el PIB de España. Dicho llanamente, como soy más rico y aporto más, tengo que recibir más. Curiosa forma de entender la justicia distributiva y la equidad.

Se trata, según ellos, de reducir a la mínima expresión la solidaridad interterritorial y que el Estado no lleve a cabo una de sus principales funciones, la de vertebración y redistribución territorial que procure un desarrollo socioeconómico lo más equilibrado y equitativo posible de todo su territorio.

En Cataluña el Gobierno de la Generalitat y los medios de comunicación subvencionados predican la falta crónica de infraestructuras y la especial caída de las inversiones desde el inicio de la crisis. En un descarado ejercicio de manipulación de la información ocultando que en los últimos cinco años, de 2008 a 2012 (último año del que tenemos las cifras de las inversiones ejecutadas), las cuantías reales y absolutas de inversión en infraestructuras realizadas por el Estado Central han sido de 10.727 millones de euros; y solo en Andalucía el Estado ha invertido cantidades mayores por importe de 10.852 millones de euros.

Si analizamos un período mucho más amplio que recoge los últimos 22 años, desde 1991 a 2012, constatamos que la cuantía en inversiones ha sido de 27.415 millones de euros, únicamente superada por la de 31.000 millones de euros realizada en Andalucía como muestra el gráfico 1.

Gráfico 1. (Para ver el gráfico con más detalle haga clic Aquí)


Inversiones del Grupo Fomento, de la Dirección General de Costas e inversiones en obras hidráulicas
realizadas por el ministerio de Medio Ambiente.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Anuario Estadístico del Ministerio de Fomento.

Si nos fijamos en las inversiones realizadas en los últimos 10 años de los que tenemos información de inversiones ejecutadas, la posición relativa de Cataluña aún mejora, situándose en el primer lugar de las Comunidades Autónomas en cuanto a recepción de inversiones en infraestructuras del Estado Central, con una cuantía de 19.937 millones de euros, como bien puede apreciarse en el gráfico 2.

Gráfico 2. (Para ver el gráfico con más detalle haga clic Aquí)

Inversiones del Grupo Fomento, de la Dirección General de Costas e inversiones en obras hidráulicas
realizadas por el ministerio de Medio Ambiente.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Anuario Estadístico del Ministerio de Fomento.

 

En Cataluña, no se ofrecen estos datos, se difunde la información de manera que se visualice una posición relativa de Cataluña que permita hacer una lectura de agravio comparativo de Cataluña en relación a otras Comunidades Autónomas. Se trata en suma de presentar la información al servicio del relato de que el Estado Español tiene la voluntad de perjudicar a los catalanes y lo hace mediante todos los medios a su alcance, incluida la inversión en infraestructuras.

Con la finalidad expuesta, se presentan lo datos relacionando las inversiones en las distintas Comunidades Autónomas con el número de habitantes de las mismas. Si bien ésta forma, ligeramente corregida, resulta conveniente y aconsejable cuando se trata de inversiones o financiación en servicios como sanidad o educación por tratarse de servicios prestados a las personas, resulta bastante inadecuada para inversiones en infraestructuras.

No obstante, si se quiere presentar la información relacionando inversión y población, resulta más adecuado considerar conjuntamente los habitantes y la superficie. Ello se consigue estableciendo una población ajustada, resultado de ponderar los habitantes de las Comunidades Autónomas en un 70% y la superficie de las mismas en un 30%, porcentajes que en principio pueden ser razonables.

Si consideramos las inversiones por población ajustada, la posición relativa de Cataluña pasa a la cuarta posición, pero sigue situándose por encima de otras Comunidades Autónomas con similar población, similar superficie y/o similar PIB per cápita, como podemos observar en el gráfico 3.

Gráfico 3. (Para ver el gráfico con más detalle haga clic Aquí)

Inversiones del Grupo Fomento, de la Dirección General de Costas e inversiones en obras hidráulica
realizadas por el ministerio de Medio Ambiente.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Anuario Estadístico del Ministerio de Fomento.

CONCLUSIÓN

El análisis de las inversiones realizadas por el Estado Central en Cataluña, tanto si se consideran en valor absoluto como si las comparamos en relación a su población y superficie, evidencia que Cataluña se sitúa, comparativamente con el resto de Comunidades Autónomas, entre las dos primeras receptoras de fondos estatales en el primer caso y entre las cuatro primeras en el segundo, desmintiendo así la falta de inversiones y maltrato denunciado, continuada y falazmente, por quienes alimentan el victimismo para obtener réditos políticos.

* Antonio Espinosa es secretario de estudios y programas de Ciudadanos (C´s).

Galicia
El TSXG avala la legalidad de la consulta a los padres en Educación Infantil
p. a. santiago ABC Galicia 12 Octubre 2013

El alto tribunal tumba el incidente de ejecución de sentencia interpuesto por A Mesa pola Normalización Lingüística

La sala confirma la legalidad de la consulta en Educación Infantil

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha ratificado la legalidad del formulario remitido por la Xunta a los centros para que los padres indiquen la lengua materna de sus hijos, por no tener carácter vinculante. Un nuevo auto del TSXG ha desestimado el incidente de ejecución de sentencia planteado por A Mesa sobre el formulario remitido a los centros gallegos y que esta organización entendió como un indicio «de posible contravención del fallo» sobre el decreto del plurilingüismo, que anulaba parte de dos artículos, entre ellos el carácter vinculante de la consulta a los padres.

En concreto, el Tribunal entiende que «no puede prosperar la solicitud de anulación en base a que contradice la sentencia dictada o tiene la finalidad de eludir su cumplimiento», ya que «en ningún lugar del cuestionario se indica que tenga carácter vinculante o sea determinante para el centro educativo a los efectos de fijar la lengua materna predominante». Por otro lado, el TSXG también ha rechazado el recurso de reposición presentado por la Xunta ante la petición de ejecución forzosa. En su recurso, señala el Tribunal, la Administración aduce con «más vehemencia que razón» que «es incorrecto hablar de que se proceda a ejecutar una Sentencia porque si una Sentencia anula unos artículos de un Decreto, no hay ejecución en sí, ni, por tanto, denuncia de inejecución, ya que el fallo firme ya lo expulsa del Ordenamiento Jurídico».

«Se trata pura y simplemente de un acto de impulso procesal que abre la pieza incidental de ejecución y brinda a la Administración el plazo de un mes para formular las alegaciones precisas. Al margen de nominalismos procesales y de interpretaciones tendenciosas de las partes, lo cierto y contundente es que dicho Auto se limita a impulsar un incidente procesal, no prejuzga la ejecución o inejecución del fallo, ni tampoco impone medida coercitiva alguna. Ni más ni menos», ha aclarado.
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