AGLI Recortes de Prensa   Jueves 17 Octubre 2013

Abismo fiscal… ojalá
Fernando Díaz Villanueva www.gaceta.es 17 Octubre 2013

Aquí, llegado el caso, se pondrían a expropiar cuentas corrientes antes de cerrar una oficina del Estado.

La que se ha armado en Estados Unidos con la ensalada de novedosos conceptos como abismo fiscal, techo de gasto, tope de endeudamiento y Gobierno cerrado debería hacernos reflexionar sobre la tiranía que padecemos aquí. Lo poco que queda de la América de Tocqueville se resiste a morir. Ese país en el que el poder estaba limitado hasta extremos que ni soñaríamos por estos lares dio al pensador francés buenas ideas para aplicar una genuina democracia en la Europa continental. Ideas que nunca se han aplicado, por cierto, de ahí que lo nuestro sea el paradigma de la más lamentable servidumbre en la que chapotean los políticos y toda su corte de bendecidos por el maná estatal.

Aquí no puede haber nada similar al abismo fiscal. Si el presupuesto expira no hace falta más preámbulo que prorrogarlo todo lo que sea necesario. Dinero no va a faltar. Si del Gobierno depende la máquina de hacer dinero, se hará dinero para gastar luego en lo que el Gobierno crea necesario. Si el Gobierno no puede fabricar dinero –como es el caso del español–, lo pide fuera en la cantidad que crea conveniente. En España no hay nada parecido a un tope para las deudas en las que puede incurrir el Estado, que, como es previsible, gasta por sistema mucho más de lo que ingresa. Tampoco hay límite al gasto, por eso los políticos gastan lo que tienen y lo que no, lo que tiene usted y lo que tendrá su nieto. El dinero que usted gana no es enteramente suyo, usted no es más que una cadena transmisora entre su trabajo y el Gobierno. Luego, a modo de comisión de servicio, el tirano le deja que se quede algo. A ese algo lo llamamos salario. ¿Entiende la jugada no?

Lo que si existe es un límite de déficit, pero no crea que se lo han autoimpuesto los pirracas de aquí, nada de eso, nuestros políticos, borrachos de chulería transicionista, jamás harían algo semejante. Porque aquí tratan por todos los medios de que la mujer del César además de ser indecente, lo parezca. El límite se lo pusieron en Bruselas unos aguafiestas hace muchos años con el truco de que si no firmaban no podían entrar en el euro. Y, claro, eso de entrar en el euro era un caramelo demasiado apetitoso como para dejarlo pasar. El déficit, en principio y por compromiso del propio Gobierno, no puede pasar del 3% sobre el PIB. Pero como estos se pasan la ley y sus propios contratos por el arco del triunfo se saltan lo del 3% cuando les viene en gana. Valga como ejemplo recordar que, de los últimos cinco años, no han cumplido en ninguno de ellos, y probablemente tampoco lo hagan en los próximos cinco.

Las normas que imperan aquí, en Las Batuecas, son diferentes. Aquí el político y su Gobierno nunca se ven en un brete, nunca tendrán que cerrar la Administración ni nada por el estilo. Llegado el caso se pondrían a expropiar cuentas corrientes antes de cerrar una sola oficina del Estado, de despedir a un solo burócrata, de recortar un solo gasto. Ojalá tuviésemos aquí un abismo fiscal por el que despeñar a toda esta gentuza de mente corta y mano larga, ojalá.

La izquierda y el nacionalismo
Javier Orrico Periodista Digital 17 Octubre 2013

En aquellos días felices e ignorantes, se nos hizo creer que la derecha era el orden, aunque fuera injusto, porque lo más injusto era el desorden. Y que la izquierda era la aspiración a la igualdad, el fin de los privilegios, aun a costa de la libertad. Eran los días en que discutíamos acerca de aquel “libertad, ¿para qué?”, la pregunta retórica de Lenin sobre la que la izquierda terminó por construir un imperio universal de cárceles y cementerios que hoy siguen negando. En España, al contrario, hemos alcanzado el milagro de una derecha incapaz de poner orden en la algarabía neofeudal de los nacionalistas, fuente de injusticia y privilegios, de chantajes y desafíos; y, lo más grande, una izquierda aliada de los señores feudales, de los condes y sus ejércitos sicarios. Una izquierda que promueve, protege y hasta sostiene gobiernos cuya razón de ser es la xenofobia, el racismo diferencial, el odio al otro sólo por su origen, su lengua o su ‘balanza fiscal’. No hay tertulia donde la gente de izquierdas no defienda a todo el que odia a España. El último, el tontucio de Albert Plá, al que le da asco ser español, y que desea que en Asturias, nuestra metonimia, se estudie “catalán por cojones”, como les pasa a ellos, lo cual es cierto: en Cataluña el catalán se impone por cojones, como ha advertido un avispado comentarista web. Más si tenemos en cuenta que su segundo apellido es Álvarez, o sea, el payo es Plá Álvarez y se debe odiar mucho a sí mismo, a su mamá Álvarez y a la que por ello debe de ser su lengua materna: el español. Pobre Plá, obligado a hablar una lengua distinta de la de su madre y a vivir en el asco de odiar la propia.

Y sin embargo, nunca hubo idea más progresista que la de la nación de hombres libres e iguales, la nación revolucionaria (liberté, égalité, fraternité) que cambió el mundo. Un Estado en el que las leyes y la justicia fueran iguales para todos, y que doscientos años después de la Constitución de Cádiz aún no hemos conseguido implantar.

El manual de instrucciones
Román Cendoya www.gaceta.es 17 Octubre 2013

Ceder a la exigencia de publicar las balanzas fiscales es incumplir el manual de instrucciones del país

Todos los individuos, las familias, las comunidades de propietarios, los barrios, los municipios, las regiones –llamadas en España comunidades autónomas– y los países tienen un manual de instrucciones. Ese manual es la urbanidad, educación, código civil o penal, modelo fiscal y Constitución. Todas esas normas las cumple la superpoblación de buena gente que vive en el mundo y las incumple la minoría de los malos. El problema de la sociedad es que la superpoblación de buenos está gobernada por mediocres blanditos que claudican ante los malos. En España estamos viviendo ejemplos de esa mediocridad.

El Gobierno de España ha anunciado que va a hacer públicas el año que viene las balanzas fiscales. Una cesión ante la presión del nazionalismo (con ‘z’) catalán. Políticamente no hay ninguna balanza fiscal ni comercial. Los impuestos los pagan los individuos y las compras las hacen los clientes. Jamás los territorios. Hitler fue el líder que sublimó los derechos colectivos sobre los derechos individuales. Una balanza fiscal por comunidades, en clave política, es la aceptación nazionalista (con z) de que los derechos y las obligaciones colectivas están por encima de los derechos individuales. Mas y su gente nazionalista (con z) pueden reclamar lo que quieran, incluso publicar su cutre, infantil, absurda y burda –normal en nazionalistas– lista de agravios. Lo que no puede hacer el blandito Gobierno español es caer en su trampa y ceder a la exigencia de publicar las balanzas fiscales. Hacer eso es incumplir el manual de instrucciones del país.

Un asesino múltiple, terrorista confeso con una condena de cuatrocientos años de cárcel, está de vacaciones, seis días, después de haber cumplido dieciséis años de condena. Sólo un Estado blandito puede permitir esa tropelía. Lasarte está de vacaciones por Navarra porque el pusilánime Estado de derecho español consiente que se cometa semejante abuso: que un asesino disponga de semejante beneficio cuando sólo ha cumplido el cuatro por ciento de su condena. El día 20 toca pagar el IVA. ¿Qué le sucede a un ciudadano normal si decide pagar el cuatro por ciento de la cuota que le corresponde? Lo masacran.

Está muy claro, los buenos pagan por todos porque cumplen con el manual de instrucciones. Y los malos, por culpa de los blanditos que nos gobiernan, siempre salen beneficiados. No hay peor enseñanza que ésta. Aznar, que el lunes dijo que “las víctimas son absolutamente inocentes y los terroristas absolutamente culpables”, nombró sucesor a un blandito que cede al nazionalismo (con z) publicando balanzas fiscales y además deja a “absolutamente culpables” de vacaciones por Navarra. ¿Es esto lo que votó la mayoría de los españoles?

El debate sobre el dinero autonómico
Primo González www.republica.com 17 Octubre 2013

Mientras los expertos en fiscalidad siguen debatiendo las medidas que propondrán en febrero de 2014 para arreglar los desajustes del sistema tributario español, otro tema de profundidad ocupa cada día más espacio en el debate público, el de la reforma de la financiación autonómica. En este segundo asunto, la reforma que se discute tiene de momento poco respeto por la ortodoxia y por las cifras, ya que se desenvuelve más en el terreno político, sobre todo urgida por las demandas procedentes de Cataluña, una Autonomía en la que el agravio alcanza su máxima expresión. No estaría de más que en esta cuestión también se analizara la conveniencia de crear una comisión de expertos o algo parecido para estudiar y proponer un mecanismo a escala nacional que distribuya cometidos, asigne ingresos y gastos y procure un mínimo común a todos los ciudadanos que sea al tiempo realista y justo.

El debate sobre el nuevo sistema de financiación que necesita la España de hoy tiene escaso contenido técnico, no porque no exista ni sea necesario sino porque desaparece en cuanto se monopoliza el debate con los contenidos políticos. Bien es verdad que hay muchas cifras circulando. El presidente catalán ha dado esta misma semana un importe de la presunta deuda que tiene el Estado con Cataluña que a la mayoría ha parecido disparatado. Puestos a rebatirle, no resulta sorprendente que nadie haya utilizado cifra alguna, como hubiera sido deseable. En suma, el debate eminentemente político sobre el dinero autonómico se traduce en un empleo instrumental y de escasa credibilidad de las cifras más ingeniosas que cabe imaginar.

Es llamativo además el silencio con el que el presidente del Gobierno español afronta todo este desbarajuste de demandas, agravios y presuntos desequilibrios financieros entre las regiones españoles. No se sabe bien si Rajoy ignora la forma de afrontar el problema, si no quiere abordarlo en las presentes circunstancias o si está dejando pasar el tiempo en la creencia de que la salida de la crisis contribuirá de forma decisiva a limar asperezas. Para mayor abundamiento, el debate sobre el dinero autonómico se produce en plena crisis económica, cuando la capacidad recaudatoria del Estado y de los entes regionales se encuentra en su cota más baja de estos últimos años, con niveles de ingresos públicos que son en ocasiones un 20% más bajos que los de antes de la crisis.

La financiación autonómica española ha tratado de preservar en estos años de duras pruebas al menos una ilusión, la de que todos los españoles tenemos derecho al mismo nivel de servicios vivamos donde vivamos. O sea, se ha puesto casi siempre la necesidad por delante de la disponibilidad, como si las aspiraciones idealizadas de los representantes políticos fueran posibles por el mero hecho de su enunciación e independientemente del territorio en el que se produzcan. Son dos ilusiones muy difíciles de satisfacer.

La primera se ha venido abajo estrepitosamente con la crisis económica, que está socavando los cimientos del Estado de Bienestar, ya que nos hemos dado cuenta con algún retraso de que los altos objetivos propuestos por el Estado de Bienestar sólo son alcanzables con unos niveles de renta muy superiores a los españoles. La segunda, la de la igualación de los ciudadanos al margen del territorio en el que vivan, ha demostrado ser otra entelequia por razones que tiene que ver con la lógica económica. No se tuvo convenientemente en cuenta en su momento y no se ha corregido posteriormente en las diversas ocasiones en las que el sistema de financiación autonómica ha sido revisado. Pretender que todos recibamos lo mismo independientemente del esfuerzo, de la productividad y del talento, que no se distribuyen de forma homogénea precisamente por el país (ni por este ni por ningún otro) es un error de envergadura mayor.

Posiblemente el grado de descentralización abordado en España en estos últimos años haya ido bastante más allá de lo razonable. No hay más que echar un vistazo al estado de las carreteras para darse cuenta de los altísimos grados de saturación de algunas en contraste con la desertización que padecen flamantes autovías que cruzan muchos territorios españoles y que para sí quisieran países como Alemania o Estados Unidos. La saturación de aeropuertos es otro disparate que habla por sí solo, en un país que cuenta con un flamante AVE y distancias radiales que apenas superan los 500 kilómetros. Hay ahora mismo tres flamantes aeropuertos terminados que no han visto (ni posiblemente verán nunca) avión alguno y que están condenados (es de esperar) al cierre. ¿Acaso no se podrían haber reservado estas dos parcelas (la de autovías de alta capacidad y la del transporte aéreo) a la planificación centralizada? Suena mal pero quizás suene peor cuando se puedan conocer las cifras del coste de tanto disparate.

De la mentira al insulto
Manuel Muela www.vozpopuli.com 17 Octubre 2013

La campaña de propaganda iniciada después del verano para frenar el deterioro político y remendar la paz social, no parece tener suficiente vigor para los autores y acompañantes de la misma y se ha empezado a recurrir a la brocha gorda del desprecio a la inteligencia o, directamente, a los insultos: en pocos días hemos oído las afirmaciones del ministro de Hacienda sobre el crecimiento de los salarios y la poca calidad del cine español; por su parte, la portavoz del Gobierno ha hecho una sobreactuación en materia de lucha contra el fraude y se le ha ido la mano en relación con las presuntas irregularidades de los parados. Ha habido protestas de los afectados y poca gallardía de los portavoces para asumir sus errores o justificar el porqué de los mismos. Es la arrogancia del poder a la que se nos va acostumbrando para que seamos sumisos y comulguemos con las ruedas de molino que van fabricando los genios del marketing político. Mucho humo y poca sustancia, a ver si cuela, y eso puede explicar los graves deslices que comentamos. No son nada para los que nos esperan, si la situación no remonta en los meses próximos.

La costumbre de la mentira
Deberíamos estar acostumbrándonos a este tipo de cosas, porque desde que la rueda de la fortuna dejó de girar, va para siete años, la política española se ha instalado en los subterfugios y las mentiras para cubrir su enorme vacío y la falta de previsión ante el hundimiento: primero fueron los gobiernos de Rodríguez Zapatero, de infausta memoria, empeñados en negar la existencia de los problemas hasta que al aludido le hicieron en Bruselas una oferta que no pudo rechazar y después el gobierno del PP, deseado por tantos que confiaban en sus planes y proyectos. Desgraciadamente no había nada, simplemente un suma y sigue de lo anterior, con mayor carga de lenguaje tecnocrático y más desparpajo para subir impuestos que les garantizasen el flujo de recursos mínimo para continuar en el camino a ninguna parte en el que andamos y sufrimos desde 2007. Nunca ha habido plan B ni C, porque ni siquiera había plan A: hemos flotado durante décadas en la vida y dulzura de las burbujas especulativas, sin prever un futuro distinto al del crédito fácil, que anegaba cualquier disposición para fortalecer la estructura productiva del país sobre bases más firmes.

Se dice que todo el mundo participó del engaño, lo que no deja de ser una verdad a medias para encubrir las responsabilidades más llamativas en el desastre. Estas han sido, a mi juicio, las de los gobernantes en amor y compaña con la pléyade empresarial y crediticia españolas, a la que se sumaron algunas cajas de ahorros dominadas por los primeros. Fue una gigantesca conjunción de intereses que, según parece, pasó desapercibida a los organismos obligados a velar por el buen funcionamiento del crédito y la trasparencia y seriedad de los mercados de valores. Como es notorio, ya se ha corrido un tupido velo y los autores principales, prácticamente indemnes, se aprestan a recorrer un camino nuevo en el seno de la economía de supervivencia en que se ha transformado la española. Un proyecto en el que se da por descontado que la bolsa del paro permanecerá prácticamente inalterada, junto con la pauperización de las clases medias. Aquello que se prometía de que nadie sería abandonado a su suerte es justo lo que no está sucediendo y lo que subyace debajo del ruido de la propaganda y de la mistificación: la vieja estampa de los que viajarán en primera, unos pocos, con un trasvase importante desde la segunda a la tercera.

La pérdida de la seguridad y de los derechos
Desconozco si la sociedad española se tragará sin rechistar el proyecto, por llamarlo de alguna manera, que se pretende ejecutar. Puede que inicialmente sí, porque la apisonadora del poder y de la comunicación dispone de una potencia enorme, pero eso no parece suficiente para restaurar el sentimiento de seguridad que necesita cualquier nación para vencer los obstáculos de su caminar, con la convicción de que está en la buena dirección. Frente a la propaganda oficial, la realidad es cada día más dura y destructiva: las empresas y negocios siguen desapareciendo, los ahorros de las familias van disminuyendo y el consumo, que antes representaba casi el 60% del PIB, sigue cayendo, como consecuencia del temor y de la inseguridad. Y con ese panorama, al ministro de Hacienda no se le ocurre otra cosa que denigrar a la industria del cine y a la portavoz del Gobierno cargar las tintas sobre los parados. No se si calibran la trascendencia corrosiva de sus declaraciones. Olvidan lo que decía Stefan Zweig, en sus Memorias de un europeo, al referirse a lo que había sido en materia de seguridad el Imperio Austro-Húngaro antes del cataclismo de la Gran Guerra, pronto hará un siglo: “sólo aquel que podía mirar al futuro sin preocupaciones gozaba con buen ánimo del presente”. Nada de eso hay aquí, sólo ligereza y mal estilo, para acentuar la oscuridad. Un verdadero oprobio.

Como he dicho en alguna ocasión, estamos sufriendo una guerra sin cañones que va devastando las zonas más débiles del continente europeo, y nosotros, recién llegados a los mínimos del bienestar, hemos sido emparedados entre la codicia y la incuria: los escasos derechos sociales, de los políticos ni hablo, se van pulverizando y se anuncia urbi et orbi que el derecho al trabajo pasa a convertirse en un privilegio que cientos de miles de los que han engrosado las listas del paro no alcanzarán. No lo digo yo, lo dicen las previsiones oficiales para los próximos años y los propagandistas de la recuperación pasan sobre ello, como si fuera un aspecto marginal del cuadro macroeconómico. Para ellos es agua pasada que, mientras no se revuelva, no moverá molino. Nadie pide milagros, pero hay derecho a exigir que no se abuse de la propaganda y, en ningún caso, se caiga en el insulto. En resumen, respeto para los dolientes.

Cuestión de fe
José Carlos Rodríguez www.gaceta.es 17 Octubre 2013

Este da igual todo, tan extendido, este todo vale porque nada vale, es lo que nos consume.

José María Aznar ha vuelto a hablar. Lo ha hecho en la presentación, en San Sebastián, de un libro que recoge testimonios de varias víctimas del terrorismo. Entre otras cosas, el ex presidente ha dicho que el terrorismo tiene pasado, presente y futuro, y que sólo perderá este último con tres condiciones: aplicar la ley, aislarlo políticamente y condenarlo moralmente. Una, dos y tres, sin ambages, sin peros, sin resquicio, porque “no hay moderación en aceptar la ilegalidad, no hay prudencia en consentir que un poder se ejerza por quien no debe y para lo que no debe”, y “no hay tolerancia en admitir la ausencia o el vacío del Estado de derecho”. Se pueden seguir las huellas de la política estadounidense en alguna de sus expresiones, como esa en la que dice “nosotros ganamos y ellos pierden”. Eso fue lo que le dijo Ronald Reagan a Richard Allen, quien más tarde sería su asesor en materia de seguridad nacional, cuando le expuso, en toda su sencillez y con toda su fuerza, cuál era su idea de la Guerra Fría.

Pero más allá de los recursos estilísticos, cada vez que el ex presidente se pronuncia, se le entiende. Habla de que la principal tarea de un gobernante, de uno en concreto que se llama Mariano Rajoy, es aferrarse a la ley, lo que incluye a la Constitución. El discurso de Aznar es ya una renuncia, la que hizo la derecha española hace ya décadas, y la izquierda desde tiempo inmemorial. Identifica a España con la Constitución, y el patriotismo con el apego a aquel texto. ¡Qué falta de perspectiva! La Constitución de 1978 es como el polvo que aguarda el huracán; saltará por los aires cuando le alcance el capricho de la historia. Pero España es, por suerte, una realidad más asentada (y acendrada) que la componenda entre políticos con la que se han repartido el fruto de nuestro afán desde hace tres décadas y media. Ah, pero cuando sólo quede España, cuando la ley fundamental se vaya por el desagüe de la historia, muchos no van a saber defenderla por falta de práctica. Entre ellos, todos los presidentes del Gobierno vivos, pasados y futuros.

Por lo que se refiere al presente, que olvidó lo que es España cuando entró en política, no tiene vigor moral ni para aferrarse a la ley. Normal, si no está cosida a nada sustantivo. Normal, si lo que falta, por una dejadez conjunta, es la fe de que la apelación a España va a surtir algún efecto.
La ley no es más que un instrumento añadido en el juego de la política. Aznar pide a Mariano Rajoy que saque a la ley del intercambio de cromos, y por eso dice, en un momento de su intervención, que “hacer justicia pasa por comprender que a los terroristas no se les pide opinión sino responsabilidades; y que es trabajo de las instituciones hacer que esas responsabilidades sean exigidas y cumplidas en los términos más estrictos que la ley (...) autoriza”.

Este da igual todo, tan extendido, este todo vale porque nada vale, esta falta de fe, que no es exclusiva de Rajoy, esto es lo que nos consume.

El síndrome japonés
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 17 Octubre 2013

Una forma segura de entender la realidad es no escuchar demasiado a los políticos, ni a los que gobiernan ni a los que pugnan por gobernar. Desde el poder se pinta todo con colores rosáceos y se anuncian mejores tiempos, magnificando cada pequeña señal positiva a la vez que se oculta el fondo oscuro desfavorable. La oposición, en cambio, tiende al catastrofismo y a poner la lente de aumento sobre indicadores malos para que aparezcan como pésimos. Nuestra economía, sometida a tales zarandeos frente a la opinión pública, acaba por resultar un misterio para elciudadano de a pie. Veamos, por tanto, el panorama de los próximos cinco años de forma objetiva para así poder esperar lo bueno sin dejar de prepararnos para lo peor.

Siguiendo los análisis del Fondo Monetario Internacional, organismo que no goza del don de la infalibilidad, pero que acumula una cantidad ingente de información y dispone de herramientas de análisis altamente sofisticadas, nuestro futuro a medio plazo viene definido por cuatro parámetros muy significativos: crecimiento, paro, precio de la vivienda y deuda pública. La previsión del Fondo es que hasta 2017 la evolución del PIB español se situará en torno a cero, un poco por debajo o un poco por encima del estancamiento, pero siempre en niveles insuficientes para crear empleo neto. El desempleo en términos de población activa, según estas predicciones, se mantendrá en cotas superiores al 25%, el más alto de la Eurozona. La vivienda, que ya ha descendido casi un 40% desde el inicio de la crisis, alcanzará rebajas del 50%, y la deuda del conjunto de las Administraciones pronto rebasará el 100% del PIB, sin perspectivas de moderarse durante el quinquenio por venir. Tampoco se descarta que España entre en un largo período de economía a la japonesa, caracterizado por un endeudamiento muy abultado y un crecimiento muy débil. Este horizonte, que se prolongará hasta mucho después de las elecciones generales de 2015, tendrá como probable consecuencia el deterioro electoral de los dos grandes partidos, el ascenso de los extremos y la exacerbación de las reivindicaciones separatistas.

El desaprovechamiento de la mayoría absoluta en el que está incurriendo el actual Gobierno para hacer las reformas radicales que sacarían a nuestro país del agujero en el que anda metido desde el estallido de las tres burbujas, la inmobiliaria, la financiera y la del sector público, resulta, en este contexto, doblemente reprochable. España no es Japón y carece de su cultura cívica, su disciplina social y su cohesión nacional, por lo que aquello que en el Imperio del Sol Naciente se sobrelleva con estoicismo y espíritu de sacrificio, en nuestra piel de toro puede acarrearnos el caos político, la fragmentación interna y el sálvese quien pueda. A la actual dirección del Partido Popular le quedan dos años para reaccionar. No será porque no se les haya advertido.

Una vergüenza para nuestro Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital 17 Octubre 2013

Tal y como era previsible, en vista del paripé en que se había convertido el juicio del caso Faisán, la Audiencia Nacional acaba de dictar una sentencia que constituye una auténtica vergüenza para el Estado de Derecho y una ofensa para todas las víctimas del terrorismo.

Aunque el fallo no puede negar la existencia misma del chivatazo, trata de hacer creer a la ciudadanía que los únicos responsables penales del mismo son los dos policías condenados, al tiempo que desvirtúa la naturaleza del delito cometido al calificarlo de revelación de secretos y no de colaboración con banda armada, muchísimo más grave. Pamiés y Ballesteros, aun siendo condenados, no tendrán que ingresar en prisión, por ser sus penas inferiores a dos años.

Los ponentes de esta bochornosa sentencia, Félix Alfonso Guevara Marcos, Guillermo Ruiz Polanco y Antonio Díaz Delgado, pretenden que el chivatazo no constituye un delito de colaboración con banda armada por el mero hecho de que los condenados no tenían afinidad ideológica con ETA ni su objetivo era favorecer la actividad de la banda terrorista, sino "que no se pudiera entorpecer el proceso que estaba en marcha para lograr el cese de la actividad de ETA". Semejante argumento, por el que el fin justifica los medios, no sólo burla la ley, contradice la jurisprudencia o deja como no acordes a derecho las sentencias por las que en este país muchas personas, sin compartir afinidad de ningún tipo con los terroristas, han sido condenadas y cumplen penas de prisión por colaborar con ellos. Semejante argumento supone, además, una flagrante incoherencia con la propia sentencia, que pretende que los dos policías perpetraron el soplo motu proprio. Si la razón ultima de cometer el delito era no entorpecer el proceso político que, ciertamente, estaba en marcha, ¿pretenden los magistrados que la orden de dar el soplo al aparato de extorsión de ETA no partió de la autoridad política de la que eran subordinados los dos funcionarios condenados?

Esta sentencia, que en la práctica deja impune un delito, no es sino la consumación de una farsa, de un simulacro de proceso judicial que, desde el primer momento, ha querido poner un cortafuegos para salvaguardar a los auténticos responsables penales del delito, que no deberían dejar de serlo por su condición de responsables políticos.

Chivatazo a ETA
Faltan los responsables políticos
Daniel Portero Libertad Digital 17 Octubre 2013

Una suave condena de 1,5 años de prisión por encubrimiento a los acusados de dar el chivatazo en el bar Faisán no justifica una condena real de lo que supuso el chivatazo a ETA en 2006.

Hay que recordar que los dos policías acusados y ahora condenados por dar el chivatazo a ETA fueron responsables de evitar una operación policial contra el entramado de extorsión de ETA durante la negociación entre ETA y el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Es decir, los responsables directos del chivatazo evitaron la detención de parte de los dirigentes de GEZI, aparato de finanzas y recaudación de ETA, dinero que se ha utilizado para asesinar a muchas víctimas del terrorismo, entre ellas mi padre, Luis Portero, fiscal jefe de Andalucía.

El chivatazo a los responsables de GEZI no evitó que, dos meses después, se produjera su detención, pero sí favoreció que el dinero que iba a ser intervenido el día del chivatazo (54.000 euros) fuera a parar a las manos de Ainhoa Ozaeta y Jon Salaberría quienes se convirtieron en los responsables del aparato de finanzas de ETA cuando fueron detenidos en Francia Soledad Iparraguirre y Mikel Antza, a finales de 2004.

Por eso, cuando leo la sentencia en la que se les absuelve del delito de colaboración con ETA ,y que dice textualmente: "No estamos ante una acción directa de los acusados para favorecer la actividad de la banda terrorista, sino que fue guiada por la finalidad de que no se pudiera entorpecer el proceso que estaba en marcha para lograr el cese de la actividad de ETA", me pregunto si los magistrados entienden por "entorpecer" el evitar muertes que, precisamente, no se evitaron, ni en 2006, ni en 2007, ni en 2008, ni en 2009 ni en 2010.

Es decir, se trata de una justificación de lo injustificable. Unos jueces no pueden dictar sentencias que justifiquen las acciones equivocadas de un Gobierno, en este caso el socialista de Rodríguez Zapatero, ya que también tendrían que haber dicho lo mismo con los acusados del GAL y no lo hicieron, gracias a Dios, por lo terrible que supuso la acción de este grupo paralegal. El chivatazo a ETA no ha evitado asesinatos posteriores de la organización terrorista, tampoco ha servido ni sirvió para que ETA decretara la última pantomima del "fin definitivo de la violencia". El chivatazo fue una terrible ignominia, un desprecio absoluto a las víctimas del terrorismo, una cobardía de un Gobierno que no tiene parangón. ¿Cómo un Gobierno se puede poner a disposición de una organización terrorista antes que de sus víctimas? Esta es la terrible pregunta que cada día me hago, sin encontrar la más mínima respuesta.

Dignidad y Justicia recurrirá en casación la sentencia, porque entendemos que una sentencia de encubrimiento se queda coja y es insuficientemente justa para el delito que verdaderamente se cometió y nunca debió ni deberá volverse a cometer: que una parte del Ministerio de Interior se ponga a disposición de ETA. Creo que nadie podrá dudar ya de que el chivatazo se produjo, de que fue en periodo de gobierno de Zapatero y de que las herramientas del mismo fueron unos policías nacionales. Sin embargo, no vemos que ninguno de los responsables de estos funcionarios policiales hayan dado la cara aún por ellos. Después de que se haya demostrado que un grupo del Ministerio de Interior, dirigido entonces por Alfredo Pérez Rubalcaba, haya sido culpables de tan terrible ignominia, tendrían que dar muchas explicaciones el que fuera director general de la Policia, Víctor García Hidalgo, el exsecretario de Estado Antonio Camacho y el propio Rubalcaba, como responsable y superior político de los condenados.

¿O los dejarán tirados como una colilla? Seguro que les dejan tirados.

Chivatazo a ETA
El faisán se arrastra
Teresa Jiménez Becerril Libertad Digital 17 Octubre 2013

Hace unas semanas dije que el faisán volaba bajo y lo que no sabía era que acabaría estrellándose contra el muro de la vergüenza y de la indignidad. Así nos hemos quedado la mayoría de las víctimas del terrorismo al escuchar la sentencia a los policías que dieron el chivatazo en el bar de Irún. Revelar secretos a quienes se dedican a poner bombas y disparar por la espalda es algo muy serio, y debería caer todo el peso de la ley sobre quienes lo hacen. Pero esta vez el peso de la ley ha sido un peso pluma, totalmente desproporcionado con la gravedad del delito.

Reconozco no entender la interpretación del juez, cuando exculpa a los acusados de colaboración con los terroristas para luego decir que su actitud fue guiada por la finalidad de no entorpecer el proceso en marcha para llegar al fin de ETA. Que yo sepa, ETA aún siguió asesinando después del chivatazo, y además se puso en peligro la seguridad de los españoles, que llevamos tantos años sufriendo el terror de estos asesinos. Con billetes idénticos a los que se llevaron de vuelta los terroristas se pagaba a informadores, pistoleros, colaboradores del aparato del terror que tanto llanto nos ha hecho derramar. Por tanto, siento de nuevo deseos de llorar cuando veo cómo el "aquí no pasa nada" es lo que impera. Se da carpetazo disfrazádondolo de deber cumplido y el resultado es que quien dio la repugnante orden de avisar a ETA de que estaba siendo vigilada estará sonriendo ante su jugada maestra, y quienes llevaron a cabo dicha orden, aplaudiendo una sentencia tan benévola que les permite pasear, aunque sea con la cabeza agachada, cuando se crucen con una victima.

Todo se sabía, como se sabe la mayoría de las decisiones que tienen que ver con este desolador final del terrorismo de ETA. El lunes tendremos encima de la mesa la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la Doctina Parot y, si Dios no lo remedia, será otro bastonazo en las costillas de las víctimas del terrorismo, quienes no esperan abrazos ni caricias por parte de la Justicia, pero merecerían que ésta les tratase con algo más de respeto.

Si avisar a ETA para que se retirase porque había una operación policial en marcha contra ella no es colaboración, pues o yo no entiendo nada o aquí se ha querido volver lo blanco, negro; para, digamos, no entorpecer el curso natural de la historia de ETA. Humillación, dolor, injusticia y decepción para las víctimas y comprensión y acercamiento para todo aquello que avanza en la buena dirección, es decir en la que se premia a ETA, ayer revelándole un precioso secreto, mañana aliviando las condenas de sus presos y pasado... no lo quiero ni pensar. Mejor lo dejamos aquí.

Retrato familiar
DAVID GISTAU ABC  17 Octubre 2013

LA fotografía política más desalentadora de la semana pasada fue el retrato familiar que Rubalcaba se hizo, junto a los leones de San Jerónimo, con una amalgama parlamentaria cuya única coincidencia posible es la voluntad táctica de combatir la mayoría absoluta del PP. El propio Rubalcaba se refirió luego al nacimiento de una «mayoría distinta», proyectándose ya hacia las próximas elecciones para revocar por completo la actual legislatura. Lo de menos es la confesión implícita del PSOE de que se siente incapaz de ganar solo esas elecciones, con la suficiencia del partido de gobierno que antaño fue. Lo alarmante es el embrión frentepopulista en el que ningún remilgo impide incorporar a partidos fajados en estrategias de ruptura y de colisión con el Estado, como ERC, o a otros, como Amaiur, cuya genealogía apesta a crimen. No hace falta recordar el destrozo que hicieron en tiempos de Zapatero estos experimentos que sólo atienden a la obtención inmediata y la consagración patrimonial del poder, aunque sea a costa de poner en cuestión principios fundacionales de los que depende hasta el concepto de nación alumbrado un 6 de diciembre.

Este movimiento de lo que queda del PSOE, contradictorio con las inquietudes expresadas últimamente por la vieja guardia felipista ?los del Antiguo Testamento, como los llama Herrera? que habla liberada porque no hace cálculos de ambición, es especialmente nocivo porque sugiere que la izquierda institucional va a neutralizarse a sí misma justo cuando es necesaria para librar una lucha transversal en defensa precisamente de la España del 6 de diciembre. Si a esto se añade el repliegue y pasmo del gobierno ?y, por añadidura, del Estado, con su jefatura incluida?, estamos a tan sólo un paso de que la vindicación de los valores y la ley constitucionales sea considerada tan sólo una excentricidad de Aznar para molestar a Rajoy y para suministrar a la susceptibilidad profesional de los nacionalistas un pretexto para anunciar la entrada de los carros de combate por la Diagonal.

No es difícil rastrear los complejos, que en el socialismo son más profundos desde el post-franquismo, que impiden fabricarle a España un sentido de pertenencia y una raigambre histórica que desbarate los delirios en que están basadas las leyendas negras contemporáneas. En parte, porque si el ciclo constitucional fracasó en algo, fue en emancipar a España de la apropiación por el franquismo, que todavía afecta incluso a generaciones que ven aquello como un tema de la enciclopedia. En la actualidad, hay un agravante, que es el agotamiento de ese ciclo, la resignación ante el colapso institucional, que permite a cualquiera que disponga de una coartada emocional o de un sentido improvisado del derecho natural instalarse en un ámbito en el que no es obligado ni cumplir las leyes. Contra ellas, contra el Parlamento, hasta las meras portadoras de tetas tienen supuesta una superioridad moral.

Esta decadencia atroz, invalidante, ante la que tantos sólo encuentran el refugio del cinismo, ante la que el porvenir pierde todo punto de apoyo doctrinal, es la que otorga valor creativo a las aventuras rupturistas de las que apenas somos capaces de advertir que todas ellas traen incorporada una regresión hasta estadios históricos anteriores al 6 de diciembre. A la fecha que ya apenas nadie ve como la proeza evolutiva de una España a la que fuera grato pertenecer, pese a las imperfecciones y los errores de la Transición. Por eso huele tanto a años treinta.

Luz al final del túnel catalán
Editorial www.gaceta.es 17 Octubre 2013

El memorial de agravios de 50 páginas que presentó el portavoz de la Generalidad de Cataluña, y que fue recibido por muchos medios de comunicación del resto de España con una mezcla de indignación, ironía y hasta cierta guasa, es a nuestro modo de ver una buena noticia: por fin los dirigentes políticos catalanes han decidido hablar un lenguaje inteligible por el Gobierno, en vez de apelar a valores inmateriales imposibles de medir o cuantificar, como la voluntad, los sentimientos o el despecho. Gracias a estos cincuenta folios puede ser posible que los políticos de Cataluña salgan de la dinámica soberanista con destino a ninguna parte en que se habían metido.

Nos atreveríamos a decir que, conscientes de que la secesión de España es sencillamente impracticable y puede ser suicida, han resuelto exponer sus desencuentros de manera parecida a como en la vida privada se consiguen zanjar tantos litigios, en los que se puede pensar en una solución a partir del momento en que las distintas posiciones pueden expresarse en términos cuantificables y, por consiguiente, negociables.

Esto no quiere decir en modo alguno que el mundo de lo intangible –los sentimientos, deseos, amores y desamores– quede también resuelto como por ensalmo. Se saldrá meramente del punto muerto si se consigue establecer alguna clase de negociación en términos comprensibles (y por tanto susceptibles de ser aceptados) por todos, pero hará falta mucho tiempo, y sin garantías de éxito, para que un acuerdo monetario vaya acompañado de una relación de afecto, pues heridas de este tipo, que suelen ser recíprocas, se alientan y se encienden con facilidad, pero tardan años en restañarse.

Del talento del Gobierno depende que la atención a esta llamada de auxilio se produzca de forma que los administradores autonómicos puedan salir del atolladero sin ser humillados. La amenaza de Duran i Lleida, ayer en el Congreso, con una declaración unilateral de independencia si no se atiende a las reclamaciones de la Generalidad, fue una torpeza pueril probablemente proferida por el dirigente de Unió para cubrirse ante sus correligionarios, aunque esto le haya costado toda esperanza de ser ministro; por eso a nuestro entender hay que tomarla en clave de solicitud de una salida digna del atasco. Ahora bien, la deseable negociación del “memorial de agravios” catalán deberá ser todo lo dura que haga falta para desembocar en un acuerdo justo: no puede ser un paripé como los que tanto gustaban a los Gobiernos de Zapatero, sino que tiene que ser seria, verdadera y, sobre todo, justa con el conjunto de los españoles. Sólo así podrá iniciarse el camino, ciertamente difícil, de vuelta a la normalidad.

'Caso Faisán', una Justicia a la medida
Editorial www.gaceta.es 17 Octubre 2013

La imagen tradicional de la Justicia la representa como una dama con los ojos tapados, se supone que para evitar la acepción de personas, para garantizar la imparcialidad y la objetividad del juicio justo. Entre nosotros, por el contrario, sería más exacto pretender que la venda en los ojos se la pongan los ciudadanos para dejar de ver la forma en que los Tribunales se las arreglan para subordinarse a lo que convenga al poder político. Hay que estar muy ciegos para no percibir la rara frecuencia con la que se tuercen las sentencias para que los políticos no queden nunca estigmatizados, según la famosa doctrina que se aplicó para que el presidente Felipe González no tuviera que ponerse ante un Tribunal y dar cuenta de sus actos, como si él fuese un ciudadano más.

La sentencia del caso Faisán no hace sino confirmar con los trazos más nítidos y firmes la imagen de escasa imparcialidad de que hacen gala algunas sentencias. Hace falta mucho cuajo para pretender que lo que ocurrió en ese lugar de infeliz memoria no constituyó un acto de colaboración con los terroristas, sino una mera revelación de secretos, un delito que, casualmente, está penado de manera mucho más suave, según convenía a los verdaderos responsables de este vergonzoso episodio que, naturalmente, no estaban ni siquiera procesados.

Que los políticos pretendan que aceptemos sus mentiras puede considerarse lógico, pero que los Tribunales se presten a hacer creíbles las hipócritas filigranas de los políticos rebasa ampliamente lo razonable. La politización de la Justicia no es una sospecha razonable, es una desagradable evidencia que un caso como éste no hace sino confirmar de la manera más escandalosa. Es frecuente oír quejas sobre el escaso aprecio que los ciudadanos sienten por la Justicia, por la forma en que se ejerce dependiendo de los afectados, y lo es porque hay sentencias que echan por tierra cualquier confianza en la imparcialidad de los Tribunales.

El caso Faisán es algo más que un episodio especialmente sangrante de subordinación de la Justicia a los intereses de la política, porque cualquiera puede recordar el empeño que quienes ahora están en el Gobierno ponían, con toda razón, en señalar las responsabilidades políticas del Gobierno anterior, pero parece que esas responsabilidades han desaparecido milagrosamente ahora que el PP está en el poder. Este sucio realismo de la política española, el poder decir ahora que se está en el Gobierno lo contrario de lo que se dijo cuando se estaba en la oposición, está minando profundamente la confianza de los ciudadanos en los partidos, está afianzando la creencia común de que lo único que parece importarle es la conquista y el disfrute del poder, más allá de cualesquiera ideas, valores o programas.

Fiesta Nacional de España
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es  17 Octubre 2013

Los errores de nuestros gobernantes nos han llevado a la prepotencia del separatismo periférico.

Este artículo no lo escribo porque tenga que comentar alguna noticia. O porque me sienta dolido tras escuchar a quienes odian a España. O porque la crisis que padecemos sólo se limita a una crisis económica y de un brutal desempleo. O porque las Fuerzas Armadas sigan cumpliendo con su deber abnegada y estoicamente. No. Hoy escribo estas líneas porque me salen del alma. Porque hemos celebrado el día de nuestra Fiesta Nacional, la de todos los españoles. Desde Finisterre a Creus y desde Fuenterrabía a la isla del Hierro.

Este 12 de octubre de 2013, día también de la Hispanidad y de la Raza –figura ésta nacida en Hispanoamérica en 1913– ha sido celebrado en diferentes lugares de nuestro país. Ha habido este año tres actos centrales que han configurado la celebración de la Fiesta Nacional de manera especial. Dos de ellos tradicionales: el desfile militar en Madrid y posterior recepción en el Palacio Real, y el popularísimo homenaje a la Virgen del Pilar en Zaragoza, patrona del Cuerpo de Estado Mayor en el Ejército, de la Guardia Civil y de otras muchas instituciones. Y un tercer acto –para mí el más importante de todos– que ha sido el que, precisamente, le ha dado más sentido que ningún otro a nuestra Fiesta Nacional española: la concentración en la Plaza de Cataluña de Barcelona de miles de catalanes reivindicando su españolidad.

La brillantez del desfile militar en Madrid, al margen de su austeridad, con su coste de 825.000 euros –¡qué diferencia con el dispendio de los millones de euros repartidos entre los partidos políticos para que preparen sus innecesarias campañas electorales!–, en el que sólo han participado los siete aviones de la famosa Patrulla Águila, 51 vehículos de ruedas y 2.600 soldados, se debe, sobre todo, a la dignidad de los hombres y mujeres que conforman las Fuerzas Armadas y a su deseo de servir a España en cualquier condición y circunstancia.

Por su parte, las fiestas del Pilar en Zaragoza, tradicionales, entrañables y mostrando una enorme devoción por la patrona de la ciudad, por nuestra Pilarica, han demostrado la religiosidad del pueblo aragonés y, con él, la religiosidad de millones de españoles que siguen en esta fecha esta celebración como propia. Porque, a pesar del avance en nuestro país del alejamiento de la religión de miles y miles de compatriotas debido al tremendo relativismo rampante, aquellos siguen creyendo en los valores religiosos, morales y éticos que les ha impregnado en su vida la religión.

Y, como indicaba antes, el tercer acto más significativo de la Fiesta Nacional de este año ha sido la manifestación de miles de personas que, en Cataluña, se sienten también españoles y han querido demostrarlo públicamente ante unos políticos del más variado pelaje que no admiten más verdad que la suya, más intereses que los suyos, y más prepotencia que la que les ha sido permitida por quienes jamás debieron haberlo consentido.

En un ambiente festivo, pacífico, sin amenazar a nadie y protagonizando el acto la bandera de España, la que acoge y une a todos los españoles, esos miles de españoles concentrados en la plaza de Cataluña demostraron a los separatistas catalanes y, sobre todo, a los políticos que los lideran, que ellos están por la unidad, por la solidaridad, por la fraternidad, por la democracia y, fundamentalmente, por la libertad. ¿Era necesario demostrar todo eso en Cataluña? ¡Claro que sí!

Porque desde 1978, las grandes fuerzas políticas españolas con capacidad para gobernar nuestro país han cometido errores gravísimos que nos han llevado a la situación de la prepotencia del separatismo periférico que hoy nos ha conducido a una situación límite.

Fue un error aprobar una Constitución con un Título VIII que sigue abierto en canal.
Fue un error aprobar una ley electoral que no sigue la sagrada pauta de un hombre, un voto.

Fue un error creer que era necesario ser benevolentes con unos supuestos nacionalistas moderados cuyo objetivo estratégico fue siempre el de la secesión. Ahí está la Historia para corroborarlo.
Ha sido un error histórico que los dos grandes partidos utilizaran a los separatistas como muleta electoral para mantenerse en el poder.

Ha sido un error insistir en la idea del diálogo con quienes sólo desean imponer de un modo u otro su totalitarismo ideológico y su dogmatismo.
Ha sido un error incalculable la actitud de un PSOE zapateril respecto del separatismo vasco y catalán. Y otro del Estado en abandonar Cataluña y dejarla en manos de los separatistas.

Ha sido un error llegar a decir, ante el avance del separatismo, ¡pues que se separen! Son ellos, los separatistas, los que tienen que irse o dejar de recibir apoyos.
Es un error meter miedo al separatismo por las consecuencias económicas a la salida de la Unión Europea como únicas razones para tratar de enmendar su visceralidad.

¡Qué desgracia y qué pena que tenga que ser el pueblo, casi abandonado a su suerte, quien tenga que echarse a la calle para, sin complejos y sin intereses bastardos, reclamar la unidad de nuestra Patria! ¡Ya es hora de que el Estado español actúe preventivamente contra esta deriva secesionista enérgica y legalmente! ¡Obligando a que en Cataluña se cumpla la Ley!

*Enrique Domínguez Martínez Campos es coronel de Infantería DEM (R).

Iribarne, los ciudadanos
Arcadi Espada El Mundo  17 Octubre 2013

Temprano, en coincidencia con el mejor momento de mí mismo, me llega una carta de Sergio Campos, que es carta al tiempo de otra carta de Jesús F. Salgado:

«En tu última entrada sobre Chaves, de pasada mencionabas su libro sobre Cataluña, al que aludí en mi comentario y también Rocatallada en el suyo. A propósito de este tema te envío copia de un libro muy interesante que se publicó en 1934 y que se titula La dos oligarquías capitalistas que devoran España. El concierto económico de las Vascongadas y la autonomía de Cataluña de un buen periodista de la época llamado José Iribarne, muy amigo de Rafael Cansinos y de los miembros de la bohemia de principios del siglo XX. El prólogo lo escribió mi admirado Eduardo Barriobero. ¡Qué diferencia de tratamiento de la cuestión! ¡Que conocimiento de la historia y que valor al escribir! En este último punto, me recuerda a tu amigo Arcadi Espada. Por eso, si te parece bien, reenviale el libro. Estoy seguro que le servirá o le apoyará anímicamente para seguir con su blog 1714. Y a ti que lo disfrutes.»

Ya digo que es temprano. Estoy aún con los periódicos, pero los aparto de un dedazo y me pongo a leer a Iribarne, alma que en pena vas errando hasta dar conmigo. Si hubiera algún editor español hace ya mucho tiempo que tendríamos una antología de textos sobre la pestilencia. Pero no hemos pasado de Azaña. No conocía a Iriarte, no conocía este libro insurgente, contemporáneo, fértil. Yo soy un pobre hombre que va disimulando. Busco, sin demasiado éxito. Este párrafo interrumpido en un libro de Lugones: «...tanto como hermano, roto ya definitivamente el ciclo de la gracia andaluza José Iribarne, el crítico de arte tan temido en El Imparcial y Política, evacuado en un pueblecito de la provincia de Almería (Pechina), enfermo, pobre, lanzando anatemas contra nacionalistas y rojos que lo sacaron de su...»

Iribarne es una de los dos voces contra el nacionalismo. Está el amor a Cataluña, de don Ernesto. La comprendo, pero mis gustos en la cama son distintos. Luego está la que dice, desde el principio de los tiempos, que el nacionalismo es racismo y mentiras. Iribarne.

Iribarne es lo que ahora se echa en falta. La nación de los ciudadanos sin complejos. Iribarne le va a explicar, por ejemplo, a Rubalcaba lo que es el federalismo. Y lo que es mejor: a través del fragmento de un gran discurso parlamentario de Alcalá Zamora, en 1918, a propósito de la discusión sobre el Estatuto catalán que el señor Francisco Cambó (el único gran político franquista que tiene calles, plazas y honores en Cataluña) llevó a las Cortes:

«En una solución federalista, el Poder central se crea, se asienta, sobre la suma de soberanías parciales; en una solución autonomista, el Poder regional o colonial se desprende como una resta, como una desmembración parcial del único Poder que existía. Pero a esta distinta concepción teórica, corresponde una diferencia práctica importantísima. Toda solución federal es un proceso de aproximación, y por ello, aun cuando la unidad esté lejana, su solo germen alienta y fortalece; todo proceso de autonomía es, por el contrario, de apartamiento, y aun cuando sea leve, la desviación inicial alarma el sentido que ella lleva.»

Alarma el sentido que ella lleva. Oh.

Y aún otro trozo del que fuera presidente de la República, también transcrito por Iribarne. Este para el presidente Rajoy. Una mañana en La Moncloa le preguntaron al presidente qué pensaba hacer con Cataluña. Respondió:
--Nada.

A mí me parece una respuesta colosal. A mí me parece que es una respuesta que, de resultar victoriosa, instaura una jerarquía. Carlos V e inmediatamente Mariano Rajoy Brey. Pero hay que vencer. Se trata de un juego de suma cero y hay que vencer. Replico este trozo para que el presidente lo cuelgue a sus espaldas, por si acaso. Pero sobre todo para explicarle a los rufianes qué es el nacionalismo español after 1978, descrito mucho antes de la Constitución, la Dictadura y la Guerra Civil.

«Sí seguimos nosotros el consejo del gran Costa, que reforzabais vosotros, y le dimos las tres vueltas de llave al sepulcro del Cid; pero hemos visto con asombro que, al mismo tiempo, algunos exaltados de los vuestros abrían la tumba de Jaime I, de aquel gran rey que lejos de batallar después de muerto, se aquietó en vida con el rey de Castilla ante las tierras de Murcia, comprendiendo que todo era y todo había de ser, en definitiva, esfuerzo y propósito, interés y patrimonio común; y vemos exaltados del otro lado que le dicen: "Sombra gloriosa, resucita otra vez, desembarca en Mallorca otra vez, recorre la huerta de Valencia; pero no para luchar con musulmanes, sino para discutir con españoles; no para rehacer la nacionalidad rota, sino para acabar con la unidad que en tus gloriosos tiempos se preparase". Y de este modo, entre audacias y mansedumbres, entre atrevimientos y resignaciones, se llegó a la creencia, con apariencias de fundamento, pero engañosa, de que sólo había sentimientos en unas comarcas, y que no había más que la frialdad del Estado en otras. Era esto al intentar una lucha el vencimiento interno anticipado; irremediable, de aquellos en que hubiese muerto el sentimiento.»

Comprendiendo que todo era y todo había de ser.

Joaquín Leguina califica a Zapatero de "analfabeto intelectual"
http://juanjulioalfaya.blogspot.com.es 17 Octubre 2013

Por su interés, reproducimos íntegra la entrevista al político, escritor y ex diputado socialista por Madrid publicada este lunes, 14 de octubre, en TeInteresa.es, en la que afirma que "el nuevo líder del PSOE debería ser un enterrador del Zapaterismo" (ForumLibertas).

ForumLibertas.com

(TeInteresa.es) Joaquín Leguina, político y escritor, fue concejal por el Partido Socialista desde 1979 y diputado por Madrid en las elecciones generales de octubre de 1982, hasta un año después, que fue investido como presidente de la Comunidad.

Hoy día se posiciona en una corriente crítica con Ferraz, arrastrando su descontento con el aparato del partido desde la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa, etapa que ha denostado en varias ocasiones.

Ante la pujanza de las voces que, desde el propio PSOE, piden primarias y un nuevo aire dentro del partido, Leguina comenta a Teinteresa.es las razones que -considera-, se encuentran detrás de la escasa ventaja cosechada por los socialistas en las encuestas, pese a las políticas de recortes del Gobierno de Mariano Rajoy.

En primer lugar, Leguina corta la conversación telefónica cuando su interlocutor define al PSOE como uno de los partidos imprescindibles para España. "No hay nadie imprescindible. Le aseguro a usted que de imprescindibles está lleno el cementerio".

«¿Usted ha oído a alguien decir que Zapatero era un necio? El único que lo digo soy yo»

¿Por qué el PSOE no remonta en las encuestas, pese al desgaste que el Caso Bárcenas debería haber causado al PP, y a pesar de las constantes medidas de recorte que el Gobierno de Rajoy está poniendo en marcha?
No consigue remontar porque no se ha deshecho de su pasado inmediato. ¿Usted ha oído a alguien decir que Zapatero era un necio? El único que lo digo soy yo, que no estoy dispuesto a liderar nada. Es decir, Zapatero no sólo nos llevó a una derrota tremenda, sino sobre todo metió a este país en un berenjenal como este asunto catalán, cuyo responsable inmediato es él.

Y la dirección del partido, compuesta en su mayoría por zapateristas convictos y confesos, pues no ha hecho lo que tenía que hacer cualquier partido. Oiga, hasta aquí llegó la marea. De esos últimos años no hemos recibido nada bueno. Algo así. Entonces, no salimos de ese hueco.

De un partido progresista lo han convertido en un partido progre. Se apuntan a todo, a las chicas que se despelotan en el Congreso, a todo... Así cómo vamos a remontar.

¿Cree necesario unas primarias en el PSOE cuanto antes como medida para sanear la imagen del partido, y recuperar la ilusión?
Las Primarias son lo de menos. Bueno, pero ¿usted se cree que va a haber unas primarias de verdad? Primarias de verdad es cuando votan como votan en Estados Unidos. Aquí votan los militantes, en unas elecciones internas, y cuatro más que les han dicho que vote, pero no está abierto el censo. ¿Cuántos tendremos el carné del PSOE? ¿cien mil? Tendrían que votar por lo menos 5 millones. Por lo menos un millón de votantes, si fueran unas primarias de verdad. No hay primarias, ni va a haberlas, en el corto plazo.

«En el PSOE, cuando se habla de igualdad, ¿de qué cree usted que hablan? Sólo de una cosa, de la igualdad de hombres y mujeres. Cuando las desigualdades que tenemos que combatir una de ellas es esa, pero no es la más importante»

¿Ha perdido el PSOE carga programática en estos tiempos? ¿Qué alternativa tiene el socialismo español a las políticas de la derecha?
Yo creo que ha perdido carga ideológica por lo que he dicho antes, por Zapatero y sus mariachis. Esta gente construyó un discurso de corta y pega. ¿Qué piden los homosexuales?, tal cosa. ¿Qué piden las feministas?, tal otra. ¿Qué piden los ecologistas?, tal otra. Cosas a veces muy razonables, pero eso hay que deglutirlo y digamos que, con todas esas aportaciones -que no desprecio en absoluto- hacer un discurso propio.

Le voy a poner un ejemplo. En el PSOE, cuando se habla de igualdad, ¿de qué cree usted que hablan? Se lo digo yo. Sólo de una cosa, de la igualdad de hombres y mujeres. Cuando las desigualdades que tenemos que combatir una de ellas es esa, pero no es la más importante.

¿Por ejemplo?
La desigualdad de renta, la desigualdad de oportunidades. Me parece que la igualdad, que es una aspiración socialista desde antes que naciera Carlos Marx, no es solamente entre hombres y mujeres. Es decir, que las feministas radicales, que eran las amigas de Zapatero, se han apoderado de esa palabra, que no es pequeña.

«Esta manía que tiene el nuevo PSOE con los curas, como si los curas fueran nuestros enemigos, ¿no? ni la Iglesia. Y menos ahora, con un Papa como éste»

¿Cómo convencer a los votantes de que el PSOE puede sacar a España de la crisis de otra manera, tras el fracaso de la gestión final del Gobierno de Zapatero?

El Gobierno de Zapatero, respecto a la crisis y a otras muchas cosas, no hizo sino todo mal. ¡Hombre!, tendrás que renunciar a Zapatero antes de ofrecer otra cosa, digo yo. El problema es que no está enterrado el zapaterismo. Y otro es construir un discurso mucho más sensato. No irse a los extremismos. Esta manía que tiene el nuevo PSOE con los curas, como si los curas fueron nuestros enemigos, ¿no? ni la Iglesia. Y menos ahora, con un Papa como éste.

Quítese usted ya esas ideas, de decir que los que no están conmigo son todos franquistas, como ha sostenido Zapatero todos estos tantos años. Oiga, pues si después de tanto pelear, el PP es franquista y tiene -me parece- que 12 millones de votos... ¡El PP no es franquista, a ver si empezamos a ser serios!

¿El problema de Cataluña y la disensión entre PSOE y PSC está desdibujando la imagen del PSOE como un partido de estado?
Claro, es que no puedes estar bailando la yenka. Intentando arreglar lo de Cataluña, entre comillas, se hace el disparate de hacer un Estatuto que no cabe en la Constitución. Un estatuto de doscientos y pico artículos. Es decir, era una Constitución de Cataluña.

Como no cabía en la Constitución el Tribunal Constitucional lo dinamitó, hablando mal y pronto. Un estatuto que se pone a votación de los catalanes y no vota ni un tercio a favor. Mire usted, si tuviéramos seriedad en este país, los referendos en los que no vota ni la mitad del censo electoral, no valen para nada. Ese referendo no valió para nada, para nada. Y luego viene el Constitucional y mete las cosas en donde tenían que estar.

Usted no puede hacer un estatuto donde se crea una justicia catalana, donde menos la independencia se les daba todo. ¿Eso qué crea? Frustración en los separatistas y mala conciencia en el PSOE. Y ahora quiere meter -yo me malicio, porque no lo dicen tampoco- a través de estas reformas constitucionales que están predicando, el estatuto de Cataluña en la Constitución Española. Un poco de seriedad.

¿Y la vía del federalismo?
Vamos a ver. Yo también soy partidario de cambiar algunas cosas de la Constitución, las enmiendas de la Constitución como hacen los norteamericanos, que parecen más sensatos que nadie en esto. Digamos reformas, como enmiendas puntuales. El título Octavo habría que reformarlo, bueno, y otras bastantes cosas.

Lo que no hay que reformar es el sistema de soberanía, ni el artículo 1, ni el 2 ni el 3. Eso no. Quién va a apoyar que se quite que la soberanía popular reside en el pueblo. ¿Quién lo va a quitar? ¿Quién lo va a apoyar eso? Están en la permanente ambigüedad, y así nos luce el pelo.

«Debería ser un enterrador del Zapaterismo que sea capaz de asumir un discurso de izquierdas normal»

¿Quién debería ser el nuevo líder del PSOE?
Me da igual el sexo, la edad, el origen geográfico, me da igual siempre que sea un enterrador. Es decir, que entierre el Zapaterismo de una vez.

¿Pero en los puntos claves de Ferraz siguen los herederos de Zapatero?
Sí, esa es la desgracia. Pero no herederos porque hayan estado en cargos, que eso me parece normal, sino herederos intelectuales, de un tipo que es un analfabeto intelectual, me refiero a Zapatero.

Debería ser un enterrador del Zapaterismo que sea capaz de asumir un discurso de izquierdas normal. Que no sea muy original, que no sea demasiado original. Ni ocurrente, que ocurrencias ya las hemos tenido todas.

¿Alguna preferencia?
Me da igual la edad, seguro que en el PSOE hay gente muy valiosa. Cualquiera nos serviría. De estas personas de las que se habla, de Patxi López, de García Page, claro que son valiosos. Yo con cualquiera de ellos me apunto... siempre que sea un enterrador.
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Libros
El primer coloso de la lengua española
manuel de la fuente / madrid ABC 17 Octubre 2013

La Real Academia publica una edición facsimilar del Diccionario de Autoridades (1726-1739). Contiene 37.000 voces

Fue en agosto de 1713. En casa del Marqués de Villena, en la madrileña Plaza de las Descalzas, un grupo de próceres se reunían con el ánimo y el empeño de defender y mantener la lengua castellana. Para ello crearon la Real Academia Española cuya constitución un año después el rey Felipe V sellaba.

Puestos los primeros cimientos de la empresa, aquellos ilustrados decidieron que había que pasar del dicho al hecho y se pusieron a trabajar en un diccionario que fijara, limpiara y diera esplendor a nuestro idioma.

Durante trece años, entre 1726 y 1739, fueron redactando aquella obra que con el tiempo llegaría alcanzar las treinta y siete mil referencias de palabras castellanas, todas ellas refrendadas por algún autor de primerísima categoría (Lope, Quevedo, Cervantes, entre otros muchos), es decir una «autoridad». Por ello, la obra sería denominada Diccionario de Autoridades. Un trabajo de primerísima categoría que aún hoy, trescientos años después, es un auténtico lujo, un regalo, de nuestra cultura.

De esta manera, y coincidiendo con el trescientos cumpleaños de la Real Academia, la institución ha puesto a la venta una edición facsímil de la obra (editada por JdeJ Editores) en dos versiones, la popular y la de lujo.

La popular consta de seis volúmenes, cuya publicación tendrá lugar de la manera siguiente: tomos I y II, octubre de 2013; tomos III, noviembre; tomo IV, febrero de 2014: tomo V, marzo de 2014; y tomo VI, abril de 2014. El precio por volumen será de 29,90 euros. Su encuadernación es rústica. Cada ejemplar tiene entre seiscientas y ochocientas páginas.

En cuanto a la versión de lujo, el calendario de lanzamiento será el siguiente: tomos I y II, octubre de 2012; tomos III y IV, noviembre; y tomos V y VI, diciembre. El precio de la obra completa es de 1.188 euros. La encuadernación es en polipiel, con tapa dura, cosida con hilo vegetal, estampación con oro viejo, tejuelos y cantos tintados en anilina, cabezadas y guardas fantasía.

La versión popular podrá adquirirse en librerías y en www.facsimilesrae.com, web en la que también existe una oferta de lanzamiento para la versión de lujo.
«Besar»
«Poner la boca sobre alguna cosa, y frunciendo y apretando los labios pronunciar la letra B tácitamente, con cierta especie de reverencia en señal de amor y obsequio».

A través de Twitter
La AVT pide ayuda económica para recurrir al Tribunal Supremo la sentencia de Pamiés y Ballesteros
La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) considera que los verdaderos responsables están "sentados" en el Congreso
Europa Press www.lavozlibre.com 17 Octubre 2013

Madrid.- La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha decidido pedir ayuda económica a los ciudadanos a través de las redes sociales para poder recurrir ante el Tribunal Supremo la sentencia que condena a los mandos policiales Enrique Pamiés y José María Ballesteros a un año y medio de prisión por el chivatazo a ETA en el bar Faisán.

El colectivo de víctimas, personado como acusación popular en la causa, ha hecho esta petición a los ciudadanos a través de su cuenta oficial en Twitter, así como mediante la de su presidenta, Ángeles Pedraza. Recurrir la sentencia tendría un coste de entre 10.000 y 12.000 euros, según han explicado fuentes de la AVT, que dadas sus dificultades económicas ha decidido recurrir a los ciudadanos que quieran apoyar a las víctimas para lograr sumar este montante.

Pedraza ha criticado este miércoles la decisión de la Audiencia Nacional y ha animado a buscar a los últimos responsables del chivatazo a ETA, que ha adelantado que están actualmente "sentados" en el Congreso de los Diputados cobrando un sueldo de todos los españoles. Pero además, ha censurado que los jueces aleguen que los condenados trataban de no entorpecer el proceso de paz y ha recordado que tras el soplo a la organización terrorista, ETA mató aún a trece personas más.

El presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, en "Herrera en la Onda"
Daniel Portero: "Le pido al PP que siga en la línea que seguía cuando estaba en la oposición, no tiene que callarse por estar en el Gobierno"
"Con el chivatazo, 54.000 euros fueron a parar al aparato de extorsión de ETA y con ese dinero se mató posteriormente"
Periodista Digital.

El presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, Daniel Portero, ha sido entrevistado este 17 de octubre de 2013 en el programa "Herrera en la Onda", de Onda Cero. Estas han sido sus respuestas a las preguntas de Carlos Herrera sobre la sentencia del ‘caso Faisán'.

¿QUÉ INTERPRETACIÓN HACE DE LA SENTENCIA?
"Es un sentencia que utiliza argumentos políticos. Claro, es que se lo ponemos un poco a huevo a los jueces. Cuando en la sentencia se justifica que no hay colaboración con banda armada por el hecho de no entorpecer el final o la actividad armada de ETA, es un terrible error. ¿Cómo se puede decir eso, si después del ‘Faisán' ha habido asesinatos?. El chivatazo a ETA no evitó que no se produjeran después asesinatos como el de la T-4. Con ese chivatazo, 54.000 euros fueron a parar al aparato de extorsión de ETA y con ese dinero se mató posteriormente. Por tanto, sí hubo colaboración con banda armada".

METERSE EN PROCESOS DE INTENCIONES SUELE SER PELIGROSO
"El tribunal dice que se estaba evitando que de alguna manera ETA volviera a matar. Pero ya le he dicho que eso es incierto. El soplo a ETA no provocó un comunicado de ETA diciendo que acababa la lucha armada. Meches después se vuelve a matar y a extorsionar. Es incierto lo que dice el tribunal y es lo que queremos demostrar con el recurso de casación en el Tribunal Supremo".

HAY SOSPECHAS SOBRE RESPONSABILIDADES SUPERIORES, QUE NO SE HAN PODIDO DEMOSTRAR

"Al fin y al cabo, los condenados estaban bajo el mando de Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior. Y tendrá que dar explicaciones, como mínimo políticas, sobre el asunto".

RESOLUCIÓN DEL SUPREMO
"Si la sentencia se queda en encubrimiento, no es suficiente. El Supremo tendrá que valorar la existencia de colaboración con banda armada. Le pido al PP que siga en la línea que seguía cuando estaba en la oposición. No tiene que callarse por estar en el Gobierno".


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Silencio y amenazas en el Congreso

Pablo Sebastián www.republica.com 17 Octubre 2013

Miércoles 16 de octubre de 2013, sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados e interpelación de la diputada Rosa Díez al Ejecutivo en torno al debate del ‘derecho a decidir’ abierto por el Gobierno de Artur Mas. La sesión se abre con la cuestión catalana una vez que la Generalitat ha cifrado en 9.375 millones del euros los agravios con el Estado español, poniendo precio (barato nos parece) a su independentismo. El ministro Montoro, ligero de equipaje intelectual, desmiente la cifra y en el turno de preguntas al Gobierno Duran i Lleida le advierte a Rajoy que si no hace concesiones (a eso llaman diálogo) un día de estos ‘el parlamento catalán declarará la independencia de Cataluña’. Y Rajoy ante tan insolente amenaza, como quien oye llover, echa el balón fuera del campo y se refugia en el discurso de la legalidad. ¿Acaso no era semejante advertencia del portavoz de CiU motivo suficiente como para que Rajoy respondiera con firmeza y contundencia ante semejante provocación?

Ni siquiera las últimas palabras José María Aznar, pidiéndole que rompa su silencio frente a los nacionalistas le han hecho a Rajoy romper su silencio sepulcral. Luego una ‘lánguida’ pregunta de Rubalcaba sobre inversiones en I+D, cuando imaginamos que el jefe de la oposición tenía constancia de cárcel (un año y medio) de los dos policías, Ballesteros y Pamíes, acusados del chivatazo a ETA en el llamado caso Faisán, cuando Rubalcaba era el ministro de Interior y mientras Zapatero negociaba con ETA. Rubalcaba, que pide la dimisión a Rajoy por responsabilidad política en el caso Bárcenas, debía predicar con ejemplo a propósito del faisán con su dimisión haciendo de paso un favor a su partido, el PSOE.

Terminada la sesión de control, y mientras en el ‘banco azul’ los ministros cotejaban la prima de riesgo y el riesgo del impago de la deuda de Obama (asunto que se solucionó a medida tarde), llegó el turno la interpelación al Ejecutivo presentada por UPyD sobre el ‘derecho a decidir’ de los nacionalistas. Era la primera vez que llegaba al Congreso el desafío catalán y con la oportunidad de un debate –no en breves preguntas- con el Gobierno. Pero por lo que se vio la cuestión no interesó a casi nadie. Los 350 escaños de la Cámara se quedaron casi vacíos (apenas 13 diputados del PP, 12 del PSOE, 3 de grupos minoritarios, 5 de UPyD y dos ministros, Mato y Montoro). Y en la tribuna de prensa un solo periodista (yo mismo tal y como se ve en la foto que hizo un compañero gráfico) para escuchar a Rosa Díez que le pidió al Gobierno una respuesta política contundente al desafío catalán que Díez calificó de ‘golpe de Estado democrático para violentar el orden constitucional’.

Por el Gobierno, Montoro insistió en no ‘dar tres cuartos al pregonero’ catalán llegando a decir que hablar de todo esto en el Parlamento empeoraba la situación (sic). Y luego nos habló del FMI y de la única medicina que tiene el Gobierno de Rajoy para responder a cualquier debate político: el ‘bálsamo de Fierabrás’ de la recuperación económica que todo lo cura y ahí incluido el independentismo catalán.

Solo le faltó a Rosa Díez recordar a Montoro el último discurso sobre el nacionalismo catalán de Aznar, que él fue el convidado en algunos corros de diputados del PP donde algunos preguntan: ¿se atreverá a dar un paso al frente el presidente de honor del PP? Puede que Rajoy tema más a Aznar que a Mas aunque aparente que ni sufre ni padece, aunque Rajoy ayer se benefició del nuevo batacazo de su adversario Rubalcaba, quien dijo -¡faltaría más!- que ‘respeta la sentencia’ del caso Faisán. Y nada más, la ley del silencio se volvió a imponer en el Paramento nacional muy a pesar de la amenaza de Duran i Lleida sobre una pretendida ‘declaración de independencia de Cataluña’ por parte del parlamento catalán.
www.pablosebastian.com

Los nietos de la independencia
Javier Caraballo El Confidencial 17 Octubre 2013

Que no existe. La mayoría silenciosa de la que tanto se habla, la mayoría silenciosa que siempre se espera, la mayoría silenciosa que se opone a la independencia, esa que, según dicen, no sale a las calles pero que conforma la única mayoría social de Cataluña. Que no. Que nadie se llame a engaño, porque esa mayoría silenciosa no existe. Por eso no llena manifestaciones, por eso no se percibe en las encuestas, por eso no engorda asociaciones, ni irrumpe en las redes sociales. No existe en Cataluña una mayoría social que se oponga a la independencia, y seguir invocando ese concepto vacío sólo conduce al autoengaño o a la frustración de una espera que nunca se verá satisfecha.

El empresariado catalán, por ejemplo. Hace unos días, en el reposo de una sobremesa, uno de los empresarios más influyentes de España expresaba su perplejidad por el silencio de los empresarios catalanes. Sencillamente, no lo entendía. Ese tipo, como líder de un grupo empresarial que desde hace años contempla las inversiones en España sólo como una parte más de los intereses comerciales que despliega por medio mundo, no acaba de comprender que, de repente, todo un pueblo se ponga detrás de una bandera de independencia que los hará más pequeños, más dependientes, más limitados. "En todo el mundo, en todos los campos, la obsesión consiste en buscar sinergias y crear masa crítica, y en vez de avanzar en esa dirección, alguien se pone a caminar en sentido opuesto y todos acaban siguiéndolo. ¿Quién lo entiende?".

Nadie lo entiende, claro, sobre todo porque todas las explicaciones que se buscan se agotan en sí mismas. Justificaciones baldías. Se puede hablar del radicalismo populista de Esquerra, de la huida hacia delante de Artur Mas, de las consecuencias de varias generaciones de jóvenes catalanes educados en el desprecio a España... Se pueden ir sumando todos los factores que se quieran en este sentido, pero lo que ninguno de ellos podrá explicarnos, ni siquiera contemplados en su conjunto, es cómo ha sido posible que el deseo de independencia se haya hecho mayoritario.

Que los radicales cierren los ojos ante las consecuencias de la independencia, se puede entender, pero cómo es posible que los sectores más influyentes de la sociedad catalana hayan acabado asumiendo los mismos postuladosQue los radicales cierren los ojos ante las consecuencias de la independencia se puede entender, pero cómo es posible que los sectores más influyentes de la sociedad catalana hayan acabado asumiendo los mismos postulados. Y, en el mismo sentido, cómo ha sido posible que las clases populares más humildes, los cientos de miles de catalanes que provienen de la emigración de otras regiones, hayan terminado aceptando que es España la que les roba. Abuelo emigrante, nieto independentista.

¿Quién lo entiende? Desde luego, este tipo, que ayer estuvo con inversores en Nueva York y que mañana se marcha de viaje a Qatar, no se lo explica. Y en la sobremesa detalla el relato de inconvenientes conocidos: la negativa expresa de la Unión Europea de aceptar como nuevos miembros a países que pongan en riesgo su propia unión; las dificultades de una Cataluña independiente y aislada para acceder a los mercados financieros; la caída del comercio catalán con el resto de una España agraviada; la huida hacia otras ciudades de las sedes sociales de algunas grandes empresas, muchas de ellas catalanas; el aumento de la tensión social, familiar, entre catalanes...

Es tan contundente, tan repetido, el catálogo de inconvenientes para la independencia que lo único que no logra explicarse este dirigente empresarial cuando discute con sus colegas catalanes es cómo es posible que no hayan salido en tromba todos los empresarios catalanes a negarse a la deriva independentista. Sólo el presidente de Planeta, José Manuel Lara, ha elevado la voz para decir lo que ningún otro empresario catalán: "Llevamos más de un año hablando con ruidos y tambores, (...) pero la independencia es imposible y lo saben todos".

Si aceptamos el razonamiento de Lara, cabe aún preguntarse a continuación si "lo saben todos" y todos se callan por miedo o por no verse 'señalados', -esa terminología de otros tiempos- o si, por el contrario, lo saben todos y todos deciden embarcarse en la aventura independentista a sabiendas de que es imposible. En los dos casos, las respuestas dicen muy poco de una sociedad como la catalana y levantan enormes incógnitas para el futuro.

Claro que existe también una tercera explicación: todo el mundo sabe de la dificultad extrema de la independencia, pero por algún motivo todos han llegado a la conclusión de que el proceso soberanista, aunque ningún dato lo avale, acabará beneficiando a Cataluña. Ningún empresario invertiría en una empresa en la que todos los informes que solicite lo desaconsejan, y podemos entender que el empresariado catalán ha dado sobradas muestras a lo largo de la historia de prudencia en la administración de sus dineros, pero en este cruce del camino han reaccionado de manera diferente.

De ahí la perplejidad de este hombre cuando, al acabar su charla con el empresario catalán, escuchó su razonamiento final. "Sabemos de las dificultades a corto y medio plazo, pero la independencia de Cataluña será buena para nuestros nietos", replicó el empresario catalán a su colega que tiene la sede de una multinacional en otra parte de España. ¿Quién lo entiende? Quizá ya no se trata de eso, la cuestión es que ya no hacen falta más palabras para entender que si hasta los empresarios catalanes, pese a la evidencia, han llegado a la conclusión de que la independencia es un proyecto de futuro, haremos bien en pensar que el desvarío ya ha tomado cuerpo social y es mayoritario. Así que, al menos de momento, dejemos de hablar de una vez de la existencia de una mayoría silenciosa en Cataluña contraria a la independencia. Porque no existe.

Caso Faisán
Freddy, absuelto
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Octubre 2013

Dice la sala que "la acción ejercitada por los dos policías fue guiada por la finalidad dentro del concepto de acción final de que no se pudiera entorpecer el proceso que estaba en marcha para lograr el cese de la actividad de ETA". Y esa finalidad que los autores perseguían sirve para que no sean culpables de colaboración con organización terrorista. Muy bien. ¿Y por qué no sirve para que no sean culpables del delito de revelación de secretos? ¿O es que el secreto lo revelaron con una finalidad distinta? ¿Qué pasa, que para este delito el concepto de acción final no pinta nada? No se entiende cómo una finalidad puede vaciar de antijuricidad un comportamiento y en cambio dejar incólume la del otro cuando es exactamente la misma. Así que, o son culpables de los dos delitos o no lo son de ninguno.

Ahora, más llamativo que esta contradicción es incluir entre los hechos probados la resolución de mayo de 2005 del Congreso de los Diputados autorizando al Gobierno a dialogar con ETA. Se supone que es esta resolución la que prueba que había un proceso de diálogo con la banda terrorista, que era lo que se supone que los policías parcialmente absueltos pretendían preservar. Eso estaría muy bien si la autorización hubiera estado dirigida a la Policía. Pero no es así. Estaba dirigida exclusivamente al Gobierno. ¿O es que por estar vigente esa resolución cualquier español que ayudara a escapar de la Policía a unos etarras debería ser absuelto en cuanto alegara que lo había hecho para preservar el proceso de diálogo con ETA? Sólo un miembro del Gobierno podría, en caso de ser acusado de colaboración con organización terrorista por haber dado la orden del chivatazo, ser absuelto en función de esa resolución. Y de haber sido así, también podrían haberlo sido los policías que hubieran cumplido esa orden. Pero quien la dio no ha tenido el valor de reconocerlo. Se supone que Ballesteros operó por orden de Pamiés y éste, por iniciativa propia, como si el que estuviera llevando la negociación fuera él y la autorización del Congreso le amparara directamente.

Todos, incluida la sala, sabemos que es mentira, y por eso los jueces han querido liberar de la responsabilidad más grave a los policías con un argumento que sólo habría servido para absolver a un miembro del Gobierno. Pero como quien dio la orden es un cobarde y no ha querido reconocer lo que con toda seguridad hizo, no ha habido más remedio que imponer alguna clase de condena y se ha preferido por piedad, pero con débiles argumentos, hacerla sólo por el delito más leve. Nos hallamos, pues, de nuevo ante un bonito pastel de la afamada confitería de la Audiencia Nacional, que acaba condenando, aunque sea levemente, a unos inocentes, para que no les sea excesivamente gravoso seguir protegiendo con su silencio a los cobardes de sus jefes.

El dogma de la homogeneidad
Algo falla cuando es el poder quien decide sobre qué se puede discutir y sobre qué no
Manuel Cruz El Pais Cataluña  17 Octubre 2013

La tendencia a considerar a la comunidad catalana como una realidad homogénea constituye una de las premisas fundamentales del discurso nacionalista. Esta premisa afecta de lleno a lo que se suele denominar dimensión identitaria del país y sus gentes. La tendencia a la homogeneización empuja a los individuos a ir conformando su identidad al modelo que se muestra como el único aceptable públicamente. De tal forma que se da por descontado que todo catalán que se precie de tal debe, entre otros rasgos, vibrar con los colores del Barça, ser un espectador fiel de TV3 y, por supuesto, amar la lengua catalana (queda únicamente tolerado hablar castellano, pero en ningún caso amarlo, cosa que —fuera del actor Ramón Madaula, en un gesto que le honra— prácticamente nadie por estas latitudes se ha atrevido a manifestar en público en los últimos tiempos).

Tanto da que los seguidores catalanes del equipo de fútbol madrileño rival del Barça constituyan una minoría muy significativa (por encima de un tercio de la totalidad de aficionados al futbol locales, leí en cierta ocasión), que sean muchos los que prefieren ser informados por otros canales de televisión y emisoras de radio ajenas a los medios públicos o, en fin, que haya un tanto por ciento muy elevado de ciudadanos catalanes que tiene el castellano como lengua materna (algo más de la mitad, tengo entendido), etc. Por muchos que sean, todos esos individuos resultan sospechosos.

El problema, ciertamente grave, para el nacionalismo es que este tipo de ciudadanos no homogeneizados se encuentran también, y en número no menor, en las propias filas nacionalistas. Pensemos, por centrarnos en un rasgo, en el asunto de la lengua. Es algo sobradamente conocido que no solo en general muchos simpatizantes del nacionalismo, sino incluso muchos dirigentes del más alto nivel de partidos soberanistas, han utilizado y siguen utilizando el castellano en el ámbito privado.

Se malinterpretaría la afirmación anterior si fuera leída como una denuncia que pretende desenmascarar la impostura, el cinismo o la hipocresía de quienes incurren en tan llamativa contradicción. Dejemos tales denuncias —o las chanzas acerca de unos inquisidores de la lengua que, tras tantas gracietas a costa de Aznar, resulta que hablan ellos castellano en la intimidad— para los tertulianos de la caverna mediática, que han encontrado en este punto un filón inagotable. A los efectos de lo que estoy intentando plantear, me parece muchísimo más importante entender tal contradicción como un indicio de lo insostenible que resulta la tesis de la homogeneidad identitaria de los catalanes.

La situación estaría mostrando el enorme coste que el empeño del oficialismo en identificar a catalán con nacionalista ha acabado teniendo tanto para los individuos como para la propia sociedad catalana. Respecto a los primeros, no sé qué me inspira más tristeza: si unos políticos nacionalistas que esconden ante su electorado una dimensión tan constituyente de su vida como es la lengua en la que realmente hablan a las personas a las que quieren, o esos otros políticos de la misma cuerda renunciando a seguir utilizando el idioma con el que siempre se relacionaron con sus seres amados, avergonzándose, estúpidamente, de las delicadas frases pronunciadas en momentos de dolor o de ternura. Y si semejante renuncia les llena de orgullo y alimenta su épica, mi compasión se acrecienta. Con sinceridad, no consigo ver belleza ni grandeza alguna en infligir semejante violencia -y máxime por motivos doctrinales- sobre la propia palabra.

Respecto a los costes que presenta el homogeneismo para la sociedad bastará con recordar la escandalera que tales sectores organizaron denunciando que corría peligro la convivencia y la paz social en Cataluña cuando Ernest Maragall, a la sazón conseller de Educación (y a quien no creo que nadie se atreviera a considerar sospechoso de españolismo) propuso que se impartiera ¡una hora más de castellano! en las aulas de las escuelas públicas.

Pongo este ejemplo porque lo que más me interesa destacar es la cuestión política de fondo que subyace al asunto, cuya importancia no cabe en modo alguno soslayar (ni respecto de la cual las increíbles torpezas del ministro Wert debieran distraernos). Me refiero al hecho de que resulte literalmente imposible cuestionar el menor aspecto —ni siquiera técnico— relacionado tanto con el modelo educativo catalán como, más en general, con la lengua (planteando, por poner un ejemplo, la posibilidad de que en la televisión pública catalana no fuera una rareza la presencia del castellano).

La permanente apelación a la sentimentalidad por parte del nacionalismo ha servido para excluir del debate público determinadas cuestiones, consideradas previamente y por principio (esto es, sin posibilidad de crítica alguna) como auténticas líneas rojas que bajo ningún concepto cabía traspasar. Algo importante falla —hasta el punto de que entiendo que puede llegar a resultar adecuado hablar de déficit democrático— cuando es el poder quien decide sobre qué se puede discutir en la plaza pública y sobre qué no se le permite al ciudadano otra opción que la adhesión incondicional si no quiere padecer una intensa exclusión simbólica.

No deja de ser llamativo que aquellos a quienes tanto se les ha estado llenando la boca durante años con la importancia de no fracturar en dos nuestra comunidad cuando de justificar su modelo escolar de inmersión lingüística se trataba, no parezcan estar preocupados en absoluto por el desgarro que puede producir en la sociedad catalana sus planteamientos secesionistas y, como mucho, animan a los ya convencidos de su causa a intentar recabar el número suficiente de apoyos electorales para alcanzar sus objetivos. ¿No será que les trae sin cuidado partir en dos la sociedad catalana porque lo que de veras les importa es mandar sobre ambas mitades?

Manuel Cruz es Filósofo. Autor del libro Filósofo de guardia (RBA) y presidente de la asociación Federalistas d´Esquerra.

La indecencia profesional
xavier pericay  http://xavierpericay.com  17 Octubre 2013

Mayte Amorós es una periodista de El Mundo / El Día de Baleares. Hace unos días, Amorós destapó en su periódico un caso de extorsión. Un caso singular, por cuanto la beneficiada del saqueo no era una mafia cualquiera, ni siquiera una semejante a la creada en Mallorca por la hoy presidiaria Maria Antònia Munar, sino una parte del cuerpo docente.

Un grupo de ciudadanos pusieron en marcha el pasado 1 de octubre de forma anónima una campaña de extorsión a los comercios baleares, consistente en pedir amablemente a sus dueños que entregaran el 1% de la recaudación mensual a la caja de resistencia de los huelguistas de la enseñanza.

Y, ante la negativa de muchos de esos empresarios a ceder amablemente ese dinero para tan noble fin, esos ciudadanos se constituyeron en un autodenominado Sindicato de Precarios cuyo objetivo no es otro que alentar la denuncia —anónima, por supuesto— de esos establecimientos remisos a pagar el impuesto docente, para que los afiliados al propio sindicato dejen de consumir en ellos.

Esa campaña fue hecha pública por contrainfo.cat, un portal administrado por un investigador de la Universitat de les Illes Balears (UIB) experto en movimientos alternativos y, por consiguiente, en toda clase de boicots y desobediencias.

Pues bien, esa indecencia rayana en el delito y la naturaleza del portal donde se difundió fueron reveladas por la periodista Amorós, lo que le ha valido la ira de los de contrainfo.cat, que no han escatimado insultos ni ataques personales contra ella a través de las redes sociales. Contra el acoso sufrido por Amorós, se han pronunciado ya la Associació de Joves Periodistes (AJP), la Comisión Gestora de la Asociación de Periodistas de Baleares (APB) y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); pero no así el Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB), que, en una nota tan indecente como la propia indecencia objeto de denuncia periodística, ha recurrido a la manoseada equidistancia para escurrir el bulto. Ah, y para que no falte la píldora educativa, hasta ha propuesto la celebración de «una jornada de reflexión y autocrítica».

Ni sus homólogos catalanes —de los que, al igual que los docentes, toman prestado siempre el modelo— lo habrían hecho mejor.

Para recuperar la ilusión por el proyecto común
Movimiento Ciudadano: Albert Rivera desembarca en la política de España
El presidente de Ciudadanos - Ciutadans lo anuncia hoy en Madrid, tras ocho años de ascendente camino en Cataluña
MANUEL ROMERO www.lavozlibre.com 17 Octubre 2013

Madrid.- Hoy, 17 de octubre de 2013, es el día elegido por Albert Rivera, líder de la formación política Ciudadanos-Ciutadans, cuyo ámbito político era hasta ahora sólo Cataluña, para desembarcar en la política nacional de toda España y aportar propuestas y reformas que vuelvan a ilusionar a los españoles. Lo anunciará a las 11.30 horas en el hotel Eurobuilding de Madrid, junto al escritor Juan Carlos Girauta y a Antonio Asunción, que fue ministro del Interior con el PSOE en 1994. Allí, Albert Rivera dará a conocer que ‘Movimiento Ciudadano’ será el nombre del partido que a partir de ahora cristalizará en aquellas ciudades y pueblos españoles en la que surjan ciudadanos comprometidos con la defensa de los nexos con ciudadanos de otras partes de España. Irán tejiendo una estructura de partido nacional, cuya novedad es que nace desde abajo y cuya primera semilla germinó ya en Cataluña.

En un momento crucial para la unidad y la igualdad de derechos y deberes de todos los españoles, con el recuerdo puesto en aquellos que se reunieron en Cádiz -donde Albert Rivera estuvo hace dos semanas reunido con seguidores andaluces- cuando la Nación Española estaba en peligro hace dos siglos, Albert Rivera dará a conocer los principios de su ideario nacional, tras cubrir un largo, dificultoso pero ascendente camino, desde que Ciutadans - Ciudadanos se fundara en el congreso celebrado el 8 y 9 de julio de 2006, tres meses después de anunciarse el proyecto.

Ahora, Albert Rivera, de 33 años de edad, se encuentra ante un reto parecido al de hace 8 años, al que ha llegado después de dedicarle casi 24 horas al día a poner voz y cara a su formación a través de sus numerosas participaciones en debates televisivos, que han atraído la atención de ciudadanos que han apreciado su claridad, falta de complejos y fuerza en la lucha por la defensa de unos ideales que en Cataluña colocan a su formación, según las encuestas, en la tercera posición, tras ERC y CiU, las dos grandes formaciones que en estos momentos plantean la ruptura del Estado, tras un largo período de privilegios y diferenciaciones que han ido mellando la igualdad entre españoles. El lema de Albert Rivera en Whatsapp es: ‘La vida es de los que arriesgan”.

Albert Rivera ha adelantado la esencia del nuevo partido nacional Movimiento Ciudadano (MC) -que tendrá que competir con UPyD, cuya líder ha sido hasta ahora reticente a llegar a acuerdos con 'Ciudadanos'- en un artículo en el diario barcelonés ‘La Vanguardia’, donde aprovechando un análisis sobre la situación en Cataluña, ha concluido escribiendo: “No es momento de aventuras rupturistas ni conflictos, pero tampoco de decadencia e inmovilismo, ha llegado la hora de preocuparse no sólo de lo urgente sino también de lo importante. En Ciutadans estaremos a la altura de las circunstancias, anteponiendo lo que nos une a todos los catalanes por encima de lo que nos separa, construyendo mayorías por la convivencia y, a la vez, proponiendo y exigiendo reformas profundas para toda España, para que todos los españoles nos ilusionemos con un proyecto español moderno, diverso y unido. Porque Catalunya és la nostra terra, España es nuestro país y la Unión Europea nuestro futuro”.

Movimiento Ciudadano dispone de una página en Facebook desde esta madrugada, aún con apenas cuatro decenas de adheridos a primera hora de esta mañana. Se muesta la imagen del logotipo que empleará 'Movimiento Ciudadano' para su identificación: una sencilla pero rotunda imagen de marca basada en el propio nombre, en el que la 'O' es una flecha naranja que se revuelve sobre sí misma en dirección ascendente. Probalmente un símbolo del sentimiento de los seguidores de la formación.

Catalan en la intimidad
Nota del Editor 17 Octubre 2013

Si Vd. pretende hablar catalan en la intimidad, no dude en apoyar este proyecto. Si por el contrario, está en contra de que a los español hablantes se les obligue a estudiar las languas regionales, si está en contra de que los ciudadanos español hablantes seamos ciudadanos de cuarta clase en las zonas donde el español es lengua impropia, si está en contra del despilfarro y locura a causa de las lenguas regionales, abstengase de apoyarles.


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