AGLI Recortes de Prensa   Viernes 25 Octubre 2013

Rebote engañoso
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  25 Octubre 2013

Tras cinco años de crisis, la esperanza y el optimismo se cotizan muy baratos. La mayoría de españoles están deseosos de encontrar un halo de luz al final del túnel que les permita seguir adelante y el Gobierno necesita ofrecérselo con tal de levantar electoralmente cabeza. Mala combinación, ésa donde se junta el hambre con las ganas de dar de comer y el alimento ofrecido no está en sus mejores condiciones. Pero, ciertamente, en apenas dos días se han amontonado dos datos indudablemente positivos: uno, que España ha dejado atrás la recesión, creciendo un 0,1% en el tercer trimestre del año; dos, que seguimos creando empleo según la EPA, y lo hacemos al mayor ritmo desde 2005. Notable, ¿no?

Un exiguo crecimiento
De entrada, conviene colocar el dato de crecimiento en su adecuado contexto. Entre el segundo trimestre de 2011 y el segundo trimestre de 2013, el PIB español, según las estadísticas oficiales, se contrajo un 3,2%. En este contexto, rebotar una décima no debería ser algo tan extraordinario, máxime si de momento Mario Draghi nos ha despejado el riesgo de suspensión de pagos y salida del euro. Sin ir más lejos, recordemos que Irlanda creció un 0,4% en el segundo trimestre de este año y Portugal lo hizo un 1,1%. Nosotros nos vanagloriamos ahora por haberlo hecho un 0,1%.

El propio Gobierno, de hecho, estima una senda de crecimiento realmente deprimente para España: un 0,7% en 2014, un 1,2% en 2015 y un 1,7% en 2016. Dicho de otro modo: a este ritmo, recuperaríamos el PIB de 2011 a finales de 2016. Sucede, claro, que con el PIB de 2011 España estuvo a punto de suspender pagos por un volumen de deuda pública cercano a la mitad del que terminaremos teniendo en 2016. ¿Realmente nos hemos salvado? Como ya escribimos en su momento, la recesión ha terminado, la crisis no.

El empleo, ¿al rescate?
Los datos de la EPA parecen confirmar la narrativa de la recuperación: en seis meses, el número de parados se ha reducido en más de 300.000, de los cuales unos 73.000 se adscriben a este tercer trimestre. Cifras aparentemente espectaculares, sí, pero con bastantes matices por detrás. Repitamos, pues, la autopsia que ya le realizamos a la EPA del trimestre anterior:

1) Casi la mitad del descenso del paro durante este trimestre se debió a que la gente está desistiendo de buscar empleo. La población activa se redujo en 33.000 personas, de modo que el aumento de la ocupación fue simplemente de 40.000. Si extendemos el cálculo a los seis meses que han transcurrido desde marzo a septiembre, las cifras son similares, aunque algo menos malas: 109.000 de los 300.000 parados que han desaparecido de la EPA son personas que han dejado de estar en activo, es decir, la ocupación creció en unas 191.000 personas.

2) En realidad, el empleo en el sector privado (el que realmente cuenta para sostener una economía) se ha comportado algo mejor: subió en 52.000 personas en los últimos tres meses y en 203.000 en el último semestre. Se trata del mayor aumento tanto en términos absolutos como sobre todo relativos desde el inicio de la crisis. Para que nos hagamos una idea: el sector privado todavía no había creado empleo neto entre julio y septiembre a lo largo del último lustro. En términos semestrales, la tasa de variación del empleo también es la más potente en cualquier semestre de los últimos años: el empleo aumenta un 1,4% frente a la mejoría del 0,42% que se dio intersemestralmente en el tercer trimestre de 2010. Ahora bien, y aquí llega el gran pero, si eliminamos los componentes estacionales, la economía española sigue destruyendo empleo: la ocupación desestacionaizada cayó un 0,42% en este tercer trimestre, más del doble que en el tercer trimestre de 2010 (caída del 0,19%). No en vano, en los últimos seis meses, más de la mitad de todo el empleo generado se ha concentrado en la hostelería; por el contrario, el empleo se reduce en 18.000 personas en la agricultura, en 36.000 en la industria y en otros 36.000 en la construcción.

3) Las cifras anteriores están en consonancia con el tipo de empleo creado en este trimestre: los puestos de trabajos indefinidos cayeron en 146.000, mientras que los temporales crecieron en 169.000 y los autónomos, en 26.000. Tomando todo el semestre, los indefinidos se redujeron en unos 196.000, mientras que los temporales y autónomos se incrementaron en 385.000. Nótese que la reducción de empleos fijos no es algo necesariamente malo: en muchos casos se trata de puestos de trabajo con unas condiciones laborales simplemente inasumibles en la nueva coyuntura de la economía española; se sustituyen empleos con salarios demasiado altos en relación con su productividad por otros empleos con menor remuneración. El perfil de creación de empleo parece confirmar esta tendencia: el número de ocupados entre 25 y 54 años sólo ha aumentado un 0,37% en el último semestre (la ocupación en esta franja incluso ha caído entre julio y septiembre), mientras que el empleo entre los menores de 25 años lo ha hecho en más de un 10%. La preocupante, por tanto, no es que se siga despidiendo a algunos trabajadores con empleo fijo que lastran la productividad de nuestras empresas, sino que sólo se esté contratando en régimen de empleo temporal. Este sesgo ilustra dos problemas: primero, las empresas siguen viendo la “recuperación” actual como extremadamente frágil; segundo, la reforma laboral ha fracasado estrepitosamente a la hora de erradicar la dualidad del mercado laboral (el coste del despido de los temporales sigue siendo muy inferior al de los fijos, de ahí que continúe habiendo una preferencia por contratar temporales con tal de minimizar pérdidas en caso de que vengan mal dadas).

4) Y, por último, como ya constatamos durante el trimestre anterior, la reducción del empleo público ha tocado fondo de facto. En este tercer trimestre, el empleo público se ha reducido en 13.000 personas, y en el anterior apenas lo hizo en 2.000. El ritmo de ajuste de las plantillas estatales durante 2013 ha estado muy alejado de lo que había sucedido en 2012 (cuando la minoración fue de entre 50.000 y 70.000 empleados públicos por trimestre). Todavía peor: durante estos tres meses, siete autonomías (Andalucía, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Galicia, Murcia y Navarra) han incrementado sus plantillas. Es más, desde marzo, estas autonomías más Castilla-La Mancha ya han contratado a más de 40.000 personas. Si la plantilla global del Estado sigue cayendo aunque sea pálidamente es, en esencia, porque la Comunidad de Madrid continúa comportándose de manera bastante responsable y ha prescindido de 35.000 personas durante ese mismo período. Parece claro que la mayoría de gobiernos regionales han caído bien rápido en la autocomplacencia: dado que nos estamos recuperando, no hay necesidad alguna de seguir apretándose el cinturón.

Optimismo desequilibrado
Los datos que estamos conociendo indican una mejoría del sector privado español. No hay ninguna duda al respecto. Pero en gran medida se trata de un simple rebote frente a la situación de cuasi colapso absoluto (quiebra y salida del euro) que vivimos el año pasado. En términos de PIB, hemos rascado una décima de las 32 que habíamos perdido desde mediados de 2011, y en términos de ocupación hemos recuperado en un semestre 190.000 puestos del millón y medio que se destruyeron entre el tercer trimestre de 2011 y el primero de 2013.

Evidentemente, todas las recuperaciones comienzan con un rebote y en el caso de España habría verdaderos motivos para esperanzarse si no fuera porque la bomba de relojería del sector público sigue ahí: un déficit público estancado en el 7% del PIB y una deuda pública que rebasará el 100% en apenas unos meses. En otras palabras, si España estuviese rebotando habiendo solventado todos sus desequilibrios, habría fundados motivos para la esperanza. Dado que uno de nuestros grandes desequilibrios (la burbuja estatal) sigue completamente enquistado, si hay motivos para algo es para la cautela. Por desgracia, parece que políticos, medios de comunicación y ciudadanos se han convencido de que en estos momentos necesitamos una borrachera de optimismo, es decir, un castillo en el aire de expectativas infundadas: una nueva burbuja que nos permita patear la pelota unos años hacia delante.

¿Tenemos crisis para largo? El que no lo vea es ciego o miente
Susana Criado www.vozpopuli.com   25 Octubre 2013

¡Que nos pasamos de frenada! No se lo digo ni al camionero, ni al tendero, ni al taxista. Se lo digo al Gobierno, a los empresarios y también a los economistas que ven brotes verdes en cada esquina. Lo de Montoro es para darle de comer a parte. Una cosa es ser optimista y generar confianza, y otra bien distinta ser Montoro: euforia desmedida, confianza a borbotones y recuperación por todas partes. Lo de Botín fue de aurora boreal: tanto dinero llega a España que yo, cuando salgo de casa, tengo que apartar a los banqueros que me ofrecen créditos a diestro y siniestro. Crédito para un piso, para renovar la lavadora, para montar un negocio, para las vacaciones y, yo, prudente por naturaleza, digo "no, no, no por favor". Y lo de los economistas ya es para darles de comer a parte.

Si uno coge las portadas de los periódicos de esta semana parece que vivimos en otro país. España sale de la recesión más larga. La recesión se va, la crisis se queda. Fin de la recesión. Punto final a la recesión. Sí que es cierto que la economía española ha dejado atrás nueve meses de caída en el PIB, que las exportaciones y el turismo muestran síntomas de fortaleza, pero más cierto es que el consumo está bajo tierra, que no hay ahorro, falla la inversión y el crédito está desaparecido. Este mismo jueves AFI alertaba de que la falta de crédito se prolongará hasta 2015 y que la morosidad superará el 14%. Cierto es que la falta de empleo tortura a 5,9 millones de personas y nos amenaza absolutamente a todos, nadie está a salvo.

Es cierto que la EPA del tercer trimestre del año arroja un descenso de 72.800 en el número de parados. Que la tasa de paro baja al 25,98%, que el desempleo juvenil retrocede al 54,3%, que cae también el número de hogares con todos sus miembros en paro... Sí, la evolución de los datos es la mejor de los últimos años aunque todavía no es buena.

¿Lo mejor de la cifra? Que en el tercer trimestre se crearon 39.500 empleos. Es la primera vez que esto pasa desde 2010. El año pasado se destruyeron 96.900 puestos de trabajo. Y hay otro dato bueno: la ocupación aumentó en 52.000 personas en el empleo privado y bajó en 12.600 en el empleo público.

Éstas son las luces, pero hay algunos agujeros que invitan a moderar el optimismo por parte del Gobierno. Entre esos nubarrones, está la precarizacion del trabajo. Crece el número de parados de larga duración, la mita de ellos llevan más de dos años sin encontrar trabajo. Y, al mismo tiempo, se destruye trabajo indefinido para crear puestos temporales. El tercer trimestre del año se zanjó con 146.3000 indefinidos menos y 169.500 trabajos temporales más. ¿La razón? Principalmente el efecto estacional, es decir, verano, turismo, ocio y calor. Además hay mucho pesimismo por lo que aumenta el efecto desánimo: muchos parados se dan por derrotados y dejan de buscar porque saben que ya no van a encontrar nada. En el último trimestre la población activa ha bajado en 33.300.

Noticias por tanto positivas, la del PIB y la de la EPA del tercer trimestre. Positiva pero no lo suficientemente buena para escuchar al Gobierno, a empresarios y a los economistas hablar de margaritas y mariposas revoloteando al ritmo de música de violines. La crisis está en la calle y promete quedarse con nosotros durante un largo tiempo, y el que no lo vea o es ciego o miente.

Adiós, clase media, adiós
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital  25 Octubre 2013

Brotes, verdes, brotes verdes... veía la feministas de cuota y absoluta incompetente diplomada Elena Salgado. ¿Pero no habíamos echado a estos sinvergüenzas? (@pfbarbadillo)

La cúpula del Régimen está entusiasmada: sube la bolsa, el dinero extranjero entra a raudales (lo ha dicho Botín, pero no ha dicho que se debe entre otras razones a la depreciación del dólar, la libra y el yen por obra de sus bancos centrales), aumenta el turismo, la única industria que tenemos (suben los turistas extranjeros, pero bajan, y mucho, los nacionales), desciende la prima de riesgo (pero se dispara la deuda pública)...

O sea, los grandes números empiezan a mejorar, pero los pequeños sólo se mueven un poquiiiiiiito.

Entre las declaraciones más preocupantes que he leído estos días están las hechas por el consejero delegado de Carrefour George Plassat, que conoce muy bien la situación de las familias, mucho mejor que Rajoy, Montoro y Marhuenda, y alerta de que LA CLASE MEDIA ESTÁ DESAPARECIENDO EN ESPAÑA.

Carrefour ha encendido las alarmas por las consecuencias de la crisis económica en España que, a juicio del consejero delegado George Plassat, "está haciendo desaparecer a las clases medias".

Plassat ha explicado este jueves en el Congreso Aecoc 2013, que se celebra en el Palacio de Congresos de Valencia, que la erosión de las clases medias en España ha hecho perder a la compañía de distribución a "sus mejores clientes". Plassat ve con preocupación la situación porque considera que las clases medias son las que impulsan el crecimiento de los países, como sucede en las naciones emergentes.

Bueno, otra herencia del franquismo que la casta liquida. Una aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

A ver en cuántos periódicos de papel de pago encontráis estas declaraciones, y tituladas por lo más noticiable, no por lo pronto que saldremos de la crisis, bla, bla, bla. Ya sabéis, la prensa de kalidá.

Y en Cataluña, los cenutrios atontados con el derecho a decidir. A decidir, ¿qué?, ¿si les roban los políticos catalanes o también los otros?, ¿si son pobres o más pobres?

(Consigna del PP a sus televisiones y alcaldes: la crisis ha pasado y hay que contarlo.)

CODA: No hay salida. Hemos tenido a los profesores y los sindicatos de estudiantes en las calles oponiéndose a todo lo que sea reformar el sistema educativo. Éste es un desastre, por obra de la izquierda, pero no se toca, porque es lo que permite a la izquierda crear bobos.

Doctrina Parot
No son sólo las víctimas
Antonio Robles Libertad Digital  25 Octubre 2013

La suelta de residuos tóxicos en nombre de los Derechos Humanos se está viviendo de muy diferentes maneras, pero todas concuerdan en una misma cosa: se ha maltratado a las víctimas.

La indignación de políticos, medios de comunicación y portavoces de las propias víctimas coinciden en señalar que las víctimas no se merecían esto. Reducen el mal al mal ocasionado a muertos y familiares. En su nombre se arremete contra la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y se subraya la maldad intrínseca de los asesinos beneficiados por su decisión.

Es hermoso y demuestran piedad, pero cometen un grave error: el mal cometido por ETA no se reduce a los muertos, ni se solventaría con dar satisfacción a las víctimas colaterales, sus familiares y amigos. No son solo las víctimas, ni principalmente las víctimas, si se las toma como argumento único para subrayar la insensibilidad del desenlace judicial de la Doctrina Parot.

Cada amenaza terrorista buscaba amedrentar a la sociedad entera, aunque la amenaza fuera individual o limitada a un colectivo; con cada asesinato, ETA pretendía no solo segar una vida o quebrar una familia, sino doblegar al Estado de Derecho entero. Es el ideal de justicia representado por el Estado el que ha sido burlado, no solo por el TEDH, sino por nuestro TC cuando permitió que llegaran a las instituciones quienes las habían burlado y pretenden derruirlas desde dentro. En una palabra, no son nuestros muertos solo, ni se puede reducir a ellos el mal, muy al contrario, es el ideal de justicia, aquel que se constituyó en Derecho para defender con la violencia legítima del Estado a cada miembro de la sociedad, quien ha sido humillado en nombre de los Derechos Humanos.

Por eso la piedad por las víctimas falsea el problema y minimiza su aportación al bien común. Sobre todo cuando media la ignorancia, la irresponsabilidad o la indiferencia ante el mal generado al Estado. Ha dejado dicho Rubalcaba: lo que tenemos que hacer las fuerzas políticas es "estar con esa gente que lo va a pasar muy mal". A eso reduce el problema, a "esa" gente, dice con frialdad. Como si el problema ocasionado por esta sentencia se redujera a la incomodidad de unas cuantas víctimas, cuando el problema de verdad es la legitimación política que ETA ha logrado con esta sentencia, y que utilizará sin descanso para derruir el Estado.

No era en nombre de los muertos por los que mandó Inglaterra a la nación entera contra la Alemania nazi, sino en nombre de la supervivencia de un mundo libre, representado por los Estados Democráticos de Derecho. Esta es precisamente la razón de nuestros muertos, por ese ideal murieron. De ahí la obscenidad de esa maldita sentencia.

Un enigma: ¿por qué esa tendencia irreprimible a buscar razones mil para aplicar los Derechos Humanos a los verdugos y tanta desidia en procurárselos a sus víctimas?

España pigmea
Pedro de Hoyos Periodista Digital  25 Octubre 2013

Inmersos como estamos en una situación de catástrofe total, los españoles parecemos ajenos a nuestro destino. Padres destrozados por el paro, jubilados sin jubilación, familias sin casa, casas sin familia, empresas sin trabajo, trabajos sin venta y España sigue recreándose en Belén Esteban, Telecinco es el opio del pueblo.

Mientras España carece de un proyecto industrial que sustituya el impulso que hace años significó la construcción -¿absolutamente nadie ha previsto esto?- la sociedad sale adelante sin una reforma de las estructuras del Estado y sin que nadie exija responsabilidades a los que nos hundieron por no prever la crisis, no poner el remedio en su momento oportuno o por estar solucionando los grandes problemas sociales con la pensión de los jubilados, con los derechos de los trabajadores o con la eliminación de logros sociales que nos separaban de los pigmeos.

Zapatero ha reconocido ya en diversas ocasiones que se equivocó al no prever la gravedad ni las consecuencias de la crisis que nos ha conducido hasta aquí. Pero nadie le reclama nada. Su partido nos ha hundido en la miseria y en la ignominia, pero sigue concitando el sumiso voto de millones de españoles.

Rajoy hará lo mismo en cuantito deje la presidencia del gobierno y tome perspectiva de las pensiones recortadas, de los desahucios, de los trabajadores en paro y de los servicios sociales desaparecidos o minimizados. El destrozo que está causando en la sociedad podría ser olvidado si al mismo tiempo reformase leyes que facilitasen que el pueblo comprendiera. Leyes que ahorrasen subvenciones a los partidos, leyes que agarraran por la pechera a los corruptos y los encerrasen como se encierra a los violentos. Leyes coherentes con el sacrifico que se nos pide a los ciudadanos e impidiesen el funcionamiento costosísimo de instituciones inservibles y obsoletas. Del Senado hablo, de competencias repetidas entre Diputaciones, Autonomías y Estado.

Todo esfuerzo se pide al ciudadano, todo se le concede al Estado; nada se reforma salvo sueldos, pensiones y derechos sociales… a la baja, claro. Y aún con esta debacle social, PP y PSOE reúnen en cincuenta por ciento de la intención de voto ciudadano. Irreductibles hispanos.

Pero la sociedad está cambiando, nuevas alternativas políticas aparecen y algún día Kiko Rivera fundará un partido que arrastre el voto de millones de españoles. Al tiempo, Mariano; al tiempo, Alfredo.

Ante la concentración del domingo en Colón
Editorial www.cronicaglobal.com  25 Octubre 2013

La secuencia de los preparativos de la manifestación del domingo en la madrileña plaza de Colón deja poco espacio para la imaginación: el lunes se da a conocer la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que establece que la terrorista de ETA Inés del Río vio vulnerado, al aplicársele retroactivamente la llamada doctrina Parot, su derecho al cómputo de los beneficios penitenciarios que le habrían acortado la condena de 3.828 años de prisión a unos dieciocho de privación efectiva de libertad. El martes cobra fuerza inusitada en las redes sociales la respuesta ciudadana a la convocatoria de una concentración el domingo siguiente, hecha por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, cuya presidente, Ángeles Pedraza, declara que “la democracia ha sido derrotada por culpa de los políticos que han cedido a los terroristas”. El mismo martes el Partido Popular hace saber que no se suma corporativamente a esta iniciativa, aunque deja libertad a sus militantes para acudir o no. Se celebra una reunión de los ministros de Justicia y de Interior con Pedraza y la presidente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Mari Mar Blanco. El miércoles, el presidente Rajoy recibe en La Moncloa a Pedraza y a Blanco. El jueves se da a conocer el lema de la concentración: “Justicia para un final con vencedores y vencidos”. El Partido Popular anuncia que se suma a la concentración, porque “ha estado, está y estará al lado de las víctimas”; en representación de la dirección nacional del partido acudirá el vicesecretario de estudios y programas, Esteban González Pons.

No hace falta poseer dotes adivinatorias para deducir de esta secuencia por qué el lema de la concentración dirá precisamente esta frase que, de puro ambigua, podría ser suscrita por cualquiera, y que por los sobreentendidos que contiene es el ejemplo de manual de cómo no debe ser un lema para un acto de masas. Tampoco es necesario hurgar en las entrañas de ningún animal para saber por qué ni Rajoy ni Cospedal, números uno y dos del PP, van a asistir. Lo primero –el lema– permite que el PP pueda adherirse a una concentración que se adivina llena de votantes de ese partido. Lo segundo deriva de la sospecha muy fundada de que esos votantes del PP están altamente irritados con el partido al que votaron. Y como ni Rajoy ni Cospedal parecen estar por la labor de tener que aguantar improperios, nadie mejor que González Pons para correr este riesgo.

La vida sigue. La concentración será multitudinaria porque son millones los españoles que se sienten heridos por la clamorosa injusticia de esta sentencia. Pero otra cosa será que el PP pueda extraer algún rédito electoralista por su presencia en la plaza de Colón

Otra vez a la calle
Enrique Zubiaga Periodista Digital  25 Octubre 2013

No hace tanto tiempo que salí a la calle detrás de una pancarta que denunciaba el llamado "proceso de paz¨ y sus excrecencias: la excarcelación -según Alfredo Pérez por motivos humanitarios- de José Ignacio De Juana Chaos; cuando Otegui era según José Luis Rodríguez un ¨hombre de paz¨; cuando la infinidad de acosos, extorsiones, amenazas, agresiones y episodios de violencia callejera eran invisibles para el Ministerio del Interior; cuando al bombazo que demolió medio aparcamiento de la T4 de Barajas, con dos personas dentro, le llamó Rodríguez "un accidente"; cuando un zulo lleno de armas era según Pérez "un agujero para guardar algunas cosas". Y todo en ese plan, porque las negociaciónes con una ETA que había dejado Aznar en la UVI no existían y fueron negadas por activa y por pasiva, y más aún después del accidente de Barajas. Pero existir existían, vaya que sí existían, y Rodríguez y su tropa se rasgaron las vestiduras cuando Mariano Rajoy lo denunció alto y claro en la tribuna del Congreso:
"Usted traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda". Lean, lean lo que decía Mariano, porque no tiene desperdicio.

Pues bien, este domingo saldré a la calle otra vez. Esta vez para denunciar que donde Mariano dijo digo, ahora dice Diego, y que quien espetó a Rodríguez: "Es usted quien se ha propuesto cambiar de dirección, traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento", resulta que no sólo no ha movido un dedo para cambiar de rumbo sino que ha aceptado esa infumable herencia tal cual y se limita a poner cara de pena ante episodios como el de Inés del Río y a decir que le parece fatal lo que ha ocurrido y que él está con las víctimas. Exáctamente igual que hacía Rodríguez.

Pero los hechos no sustentan esa afirmación. Por ejemplo la excarcelación, también "por motivos humanitarios¨, de un Josu Uribetxeberria Bolinaga que se estaba muriendo. Un día después Josu se paseaba por Mondragón y un año después quien no tuvo problema alguno en mantener dentro de un infecto cuchitril a José Antonio Ortega Lara durante 532 días, ni en dejarle morir de hambre si no le llega a encontrar la Guardia Civil, se dedica a tomar potes por los bares de Mondragon y se niega a ser reconocido por un forense que nos explique el milagro.

Me resulta también inexplicable que De Juana Chaos o Josu Ternera estén en libertad como si la policía no supiera donde están, si se han cambiado de calzoncillos y lo que han desayunado.

Ni entiendo tampoco que se haya dado carpetazo al caso Faisán y sus máximos responsables se hayan ido de rositas cuando después del chivatazo y de que le llegaran a ETA los cincuenta mil euros de la extorsión a ciudadanos españoles se cometieron otros ocho asesinatos.

No entiendo las prisas que se han dado los jueces para excarcelar a Inés del Río y la lentitud de esos mismos jueces para ilegalizar a las últimas reencarnaciones de ETA-Batasuna. No será porque no han hecho méritos. Tampoco entiendo que esos cómplices del terror de ETA, auténticos nazis, se sienten en el Congreso, en la Diputación de Guipuzcoa, en el Ayuntamiento de San Sebastian y en muchos otros del País Vasco y manejen el dinero de nuestros impuestos. Y no me digan que eso ocurre porque la gente les ha votado, porque a Adolf Hitler también le votaron y en Alemania los nazis están ilegalizados. No se si me explico.

Por eso, Don Mariano, porque quiero ser coherente y denunciar ahora también que es todo una enorme mentira, porque utilizó usted a las víctimas -y nos utilizó a millones de ciudadanos que les apoyamos- para llegar a la Moncloa y porque nos ha engañado usted, igual que lo hizo Rodríguez, saldré a la calle el domingo. Y creo que hace usted bien en no asomarse por allí, porque no le iba a gustar oir lo que muchos ciudadanos pensamos de este engaño.

Fuera del área
La doctrina Parot no ha sido tumbada y es tan razonable como siempre
Fernando Savater El Pais 25  25 Octubre 2013

Después del llanto y crujir de dientes producido por el fallo del Tribunal de Estrasburgo, bastante justificados, conviene recuperar la compostura y recordar unas cuantas cosas que ayuden a superar la tendencia patriótica a la autoflagelación (y de paso cuestionen el júbilo de los proetarras y asimilados, a los cuales podíamos hacerles la misma pregunta que a la hiena necrófaga: “¿De qué coño se ríen?”. La llamada doctrina Parot no ha sido tumbada ni desautorizada y sigue siendo tan razonable como siempre. Es una respuesta lógica a la necesidad de adecuar proporcionalmente la pena al delito cometido. No tendría ningún sentido condenar a un asesino a miles de años de cárcel si la remisión de su condena a todos los efectos solo pudiera operar sobre los 30 años —ahora 40— de cumplimiento máximo de la pena. Ya sabemos que nadie va a estar mil años encarcelado, pero esa enorme condena no pude tener otro objetivo que garantizar que los beneficios penitenciarios que puedan corresponder al reo no abreviarán su estancia en prisión como si sus delitos fueran de menor cuantía.

Por supuesto todo el mundo tiene derecho a rehabilitarse, pero el primer paso de la rehabilitación es aceptar la responsabilidad penal por los crímenes cometidos. El resto llegará cuando toque. Por ejemplo, si alguien que ha matado a una docena de personas cree que está en la cárcel como preso político es que aún no ha empezado a rehabilitarse: ni él ni quienes le apoyan en semejante disparate. Sobra decir que esta exigencia de adecuación del castigo a la culpa nada tiene que ver con la venganza, salvo que aceptemos que toda justicia tiene su parte de venganza domesticada, lo cual no deja de ser un tema de reflexión filosófica interesante.

Un tribunal es un árbitro. Ha pitado falta injusta, pero debemos acatarlo
Lo que el Tribunal de Estrasburgo ha derogado es la posibilidad de aplicar esta medida razonable de modo retroactivo. Su fallo está jurídicamente bien fundamentado, según los que entienden de eso, aunque no era inevitable ni el único posible. La irretroactividad de las penas es un principio jurídico fundamental, pero en este caso no se trata de que la pena se alargue retroactivamente, sino que se computan de manera distinta los beneficios penitenciarios que el reo ha ido acumulando y puede acumular en el futuro, algo que podría aceptarse sin renunciar al principio de irretroactividad (véase, por ejemplo, La doctrina Parot, de Javier Tajadura, en Claves de razón práctica, número 222). En esta ocasión el alto tribunal europeo ha dado prioridad a suprimir cualquier sospecha de irretroactividad, pero aceptando en cambio poner en solfa la proporcionalidad de la pena al delito: de los dos principios fundamentales comprometidos ha elegido uno en detrimento del otro, aunque es evidente que hubiera podido decidir de modo opuesto sin que su fallo dejara de estar también competentemente motivado. Para ese tipo de opciones comprometidas y comprometedoras están los tribunales: si no, bastaría con introducir los datos en una computadora y esperar su cálculo invariable. Y desde luego el dictamen del tribunal debe ser cumplido en su debido modo y manera por nuestras autoridades, no porque España haya violado los derechos humanos de nadie sino porque ha firmado unos convenios jurídicos europeos. Los tribunales son árbitros, y aunque los árbitros puedan equivocarse y tomar decisiones erróneas, sin ellos no hay partido. Han pitado penalti y por injusto que a algunos nos parezca debemos acatarlo…

A fin de cuentas, podemos enorgullecernos de que España no ha sido castigada por tener una legislación atroz, sino, al contrario, por no haber aceptado la legislación más dura vigente en otros lugares. Junto con Portugal, España es prácticamente el único país de la Unión Europea que no tiene cadena perpetua, sea revisable o no. Muchos nos alegramos de ello y queremos que siga siendo así, pero en casos como el que nos ocupa comprendemos la comodidad que ofrece a los jueces esa condena a perpetuidad. Nadie puede creer que un criminal que hubiese causado decenas de víctimas en las fuerzas de seguridad de Inglaterra o Francia iba a salir en libertad tras 20 años de cárcel, ni tras 40 ni probablemente nunca. Es cierto que esas condenas son revisables y que se tiene en cuenta el arrepentimiento del recluso, pero tal arrepentimiento nada tiene que ver con un pesar de corazón por las fechorías cometidas, sino que exige demostrarse colaborando activamente con la policía para detener a los cómplices o esclarecer otros delitos. Los pentiti de la Mafia italiana no se limitan a llorar sus pecados, sino que denuncian y dan testimonio contra los capos: así se salvan a veces de la cadena perpetua. Por eso no hace mucho 18 condenados a reclusión de por vida en Francia pidieron que para ellos se reimplantase la pena de muerte: porque sus delitos atroces no eran del tipo que permite delatar a jefes o cómplices y por tanto no les cabía esperar razonablemente abreviamiento de su prisión. En nuestro país las cosas están establecidas de otro modo, hemos intentado compensarlo con medidas suplementarias y nos han pitado fuera de área jueces representantes de los países que no se andan con tantas contemplaciones.

Alguien que ha matado a una docena de personas y cree que es un preso político no ha empezado a rehabilitarse

Y ahora volvamos a una cuestión más de fondo. Es evidente que España, el último país de Europa que ha padecido un largo y sanguinario terrorismo que ha amenazado seriamente el desarrollo de su democracia, podía esperar una comprensión distinta de los países europeos que durante décadas permanecieron ajenos a nuestra tribulación, miraron para otro lado o hasta mostraron mayor tolerancia social para los criminales que para sus víctimas. Algo no hemos debido explicar bien, no solo en Europa sino en América, cuando hace pocas semanas se reunía en México, bajo la interesada batuta de Lokarri, un encuentro continental por el asentamiento de la paz en el País Vasco en el que volvía a hablarse de “libertad para el País Vasco”, “presos políticos” y se mantenía seriamente que “ya es hora de que el País Vasco y España vivan como buenos vecinos”, rematándolo todo que firmasen en apoyo del Acuerdo de Aiete una serie de expresidentes americanos tan estimables como Belisario Betancur, Ricardo Lagos, Julio María Sanguinetti y otros. Sin duda es un efecto más de ese buenismo que no consiste en hacer el bien sino en quedar bien, pero aún así no deja de sorprender tan abominable despiste.

Supongo que de nada servirá recomendarles a ellos y a otros —incluyendo españoles, desde luego, cuya buena voluntad en casos como este ya es más difícil suponer— un repaso de lo que ha sucedido en el País Vasco y de lo que pasa ahora como el que lleva a cabo Teo Uriarte en su reciente libro Tiempo de canallas. La democracia ante el fin de ETA (editorial Ikusager). Recuérdalo tú y recuérdaselo a otros, como se ha dicho en ocasiones semejantes…

Fernando Savater es escritor.

La "lluvia ácida" de Estraburgo esconde a Rajoy y muta a la izquierda
Manuel Ortega www.elsemanaldigital.com  25 Octubre 2013

"Está lloviendo". El Gobierno va a tener que poner en la calle a una recua de terroristas, violadores y asesinos de la peor calaña y todo lo que se le ocurre a su presidente es una gracia.

Así se las gastaba ETA, aunque ahora algunos vean como "buena noticia" que los autores de estos atentados sean puestos en libertad. A sus víctimas no les dieron opción alguna.
Y ni puñetera gracia, por cierto, la que tiene todo este asunto, que hiede a tufo insano de cañería de poder. ¿Alguien ha visto u oído declaración alguna del presidente del Gobierno en los primeros momentos más críticos, tras conocerse la sentencia del TEDH? Como de costumbre, los problemas se solucionan solos. Hasta que no lo hagan.

A estas alturas de la película, uno se pregunta qué se trae entre manos este Ejecutivo y qué se ha hecho, si es que se ha hecho algo, para intentar cambiar la sentencia del TEDH. Culpar ahora a José Luis Rodríguez Zapatero y a Luis López Guerra del fallo de ese tribunal se queda en algo primario. Porque tan culpable es quien puso en marcha el proceso como quien ha mantenido su inercia.

Ya me dirán qué gestiones han podido llevar a cabo los dos ministros paraguas, Alberto Ruiz-Gallardón y Jorge Fernández, a los que les tocó la deprimente puesta en escena. Un ministro de Justicia y otro de Interior que están a sus cosas. La maquinita expendedora de indultos el uno, la de medallas y los viajes a Roma para postrarse el otro. Papelón, por cierto, el del titular de Interior y sus balbucientes explicaciones sobre ETA. ¡Fernández, que te vas a condenar!

No son los únicos. ¿No podría el jefe de la diplomacia española, José Manuel García Margallo, al que se supone conocedor de los intringulis europeos, haber movido hilos? ¡Qué pregunta! Al fin y al cabo, delante de la puerta de su Ministerio un grupo de disidentes cubanos se mueren de asco desde hace meses sin que nadie tome cartas en el asunto, que hasta para eso hay clases. No se pueden pedir peras al olmo.

¿Qué preguntarse de esos jueces de la Audiencia Nacional que han demostrado que, cuando se quiere, las sentencias se aplican en menos de veinticuatro horas? Gracias por hacer ver que se puede perder la toga y algo más.

Gracias también a los de la "buena noticia", a los del síndrome de Estocolmo, a los que han vuelto a dar una lección -otra- de que se puede pedir memoria histórica, resarcir a las víctimas del franquismo y perseguir a sus servidores pero hay que perdonar y comerse con patatas la sed de Justicia, en virtud de no sé qué derechos humanos, cuando se trata de terroristas de una banda de extrema izquierda separatista. Contádselo a los veintitantos muertos de esa asesina con nombre de folclórica andaluza, Inés del Río. Y hacedlo en voz alta, porque desde donde están gracias a ella no creo que puedan oiros.

Gracias también a quienes, de repente, se olvidan de que la clase política española de los últimos años es cómplice de esta sentencia por su chapucerismo jurídico. Algunos de los que hoy se rasgan las vestiduras -a otros, sin embargo, ni se les oye- tuvieron en su mano haber solucionado el asunto. No lo hicieron. El coste está a la vista.

Gracias a los que de repente se llenan la boca con lecciones de moralidad desde algún periódico subvencionado. Si aquí nadie tiene "autoridad moral" para criticar la sentencia, el precio de la vuestra aparece en el DOGC.

Gracias, por supuesto, a quienes de repente se han hecho adalides del TEDH, a los que, a izquierda y a derecha, piden un acatamiento, porque es de suponer que también pedirán que se ejecute aquella sentencia del Caso Rumasa emitida por el tribunal.

Gracias a los peones de brega mediáticos, algunos con unos cuantos añitos ya a la espalda, que ahora hablan de acatar sentencias y en los momentos en que el Gobierno de Felipe González amparaba los GAL no decían esta boca es mía. Eran otros tiempos, claro. Ya se sabe que siempre es mejor morir asesinado que convertirse en un asesino, como ha recordado alguno recientemente. Lástima que un Ejecutivo del PSOE no lo tuviera en cuenta.

Los jueces conservadores alertaron en 2007 contra López Guerra
S.E. / madrid ABC  25 Octubre 2013

La APM presentó un recurso contra su nombramiento como juez del Tribunal de Estrasburgo porque su independencia es «dudosa»

La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) interpuso en mayo de 2007 un recurso contencioso-administrativo contra el acuerdo del Consejo de Ministros de 30 de marzo de ese mismo año que propuso la designación del exsecretario de Justicia Luis López Guerra como juez español en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo al entender que la independencia del magistrado era «dudosa».

En su recurso la APM alegaba que López Guerra carecía de las condiciones necesarias para formar parte de un tribunal que, por su contenido, «debe estar integrado por personas de una excelencia moral y profesional equiparable a las exigidas a los magistrados del Tribunal Supremo».

El Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo rechazó la suspensión cautelar del nombramiento solicitada por la asociación de jueces en espera de la resolución sobre el fondo del asunto y acordó desestimar el recurso un año después.

La asociación de jueces consideraba que el nombramiento vulneró el principio constitucional de interdicción de la arbitrariedad al no contener motivación. En su opinión, infringía el artículo 23.2 de la Constitución «al haberse propuesto de forma unilateral por el Ejecutivo y sin solicitar, con publicidad, la presentación de otras candidaturas por aquéllos que considerasen poseer méritos suficientes».

El recurso alegaba además que la designación incurría en «desviación de poder» y no respetaba el propio Convenio Europeo de Derechos Humanos debido, entre otras razones, a la «notoria falta de independencia» del candidato preferente.

Además de López Guerra, la terna propuesta para este cargo estaba formada por la jefa de la Asesoría Jurídica Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, Concepción Escobar Hernández, y el catedrático de Derecho Constitucional José Alejandro Sáiz Arnáiz.

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Ni muerta ni derrotada
ETA no está muerta ni, por tanto, derrotada. Sencillamente no mata, al menos mientras el Gobierno vaya cumpliendo a trancas y barrancas sus compromisos.
El país de los dos Chamberlain
Emilio Campmany Libertad Digital  25 Octubre 2013

Durante los años de la Transición, la ETA era un fenómeno heredado del franquismo que había que solucionar "políticamente". Así se hizo con los polimilis y así se creyó que podría hacerse con los milis. De entonces es aquello de que la democracia sabría ser generosa cuando la ETA dejara de matar. Pero no lo hizo. Sólo cuando la organización terrorista perdió las simpatías que entre la izquierda disfrutaba por su pasado antifranquista y Felipe González fracasó con su guerra sucia se atrevieron los políticos a endurecer el Código Penal. Sin embargo, tal endurecimiento no podía aplicarse a los atentados cometidos con anterioridad. Cuando se vio que peligrosos terroristas saldrían a la calle gracias a los beneficios penitenciarios del viejo código se ideó la Doctrina Parot. Una doctrina tan legal como legítima que sin embargo sólo fue adoptada cuando los tribunales españoles fueron puestos en la tesitura de tener que liberar en 2006 al sanguinario Henri Parot. Para esas fechas no había nadie fuera del País Vasco que simpatizara con ETA.

Mientras, Zapatero puso en marcha el proceso de paz. En su base estaba la idea, compartida por muchos españoles, de que el problema del terrorismo vasco no se solucionaría sin un proceso político en el que alguna clase de concesión, por pequeña que fuera, habría que hacer. No sabemos exactamente qué acordó Zapatero con la ETA. Pero sí sabemos, por Eguiguren, que es quien representó al Gobierno español durante la negociación, que se acordó cuando menos la legalización de los partidos políticos proetarras y la excarcelación de presos. Luego ganó el PP las elecciones, con la negociación ya cerrada, pero con compromisos por cumplir. Rajoy fue informado de cuáles eran y de que su repudio significaría el retorno de los asesinatos. El presidente del Gobierno decidió que era mejor atender a todo aquello a lo que se había obligado Zapatero antes que arriesgar que ETA volviera a matar, considerando que en lo sustancial, pues el País Vasco seguía siendo España, la banda terrorista no había logrado su objetivo. Pero para hacerlo sin perder el respaldo de su electorado necesitaba aparentar que las cesiones eran fruto de la aplicación de la ley y no del cumplimiento de los compromisos adquiridos por Zapatero. Para eso hacía falta la complicidad de los tribunales. Primero fue la liberación de Bolinaga y luego ha sido la liquidación de la Doctrina Parot.

ETA no está muerta y, por tanto, tampoco derrotada. Sencillamente no mata, al menos mientras el Gobierno vaya cumpliendo a trancas y barrancas sus compromisos. Es posible que, a corto plazo, a la banda no le convenga estratégicamente volver a hacerlo, pero cuando al Gobierno ya no le queden presos que excarcelar ni obligaciones que cumplir. ¿qué le impedirá volver a actuar del modo que considere más conveniente? Con dos Chamberlain y ningún Churchill, poco podremos hacer.

PD entrevista al presidente de Dignidad y Justicia
Daniel Portero: "Me siento decepcionado por el Gobierno, se ha lavado las manos"
"Tumbar la doctrina Parot ha sido un balón de oxígeno para ETA"
Luis Balcarce. Periodista Digital  25 Octubre 2013

El PP se sumará a la manifestación que han convocado para este domingo 27 de octubre de 2013 a las 13 h las asociaciones de víctimas del terrorismo en protesta por la anulación de la 'doctrina Parot', y enviará al vicesecretario del PP y presidente de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, Esteban González Pons, como representante de la dirección 'popular'.

"El Partido Popular, como siempre, ha estado, está y estará al lado de las víctimas del terrorismo", ha dicho en un comunicado el partido del Gobierno. No lo ve así Daniel Portero, presidente de la Asociación Dignidad y Justicia, quien exige al Gobierno de Rajoy que "no mienta" a las víctimas y que manifiesta sin remilgos sentirse "decepcionado" con la actitud del Ejecutivo.

TITULARES DE LA ENTREVISTA A DANIEL PORTERO
Queremos llenar las calles de nuevo, aquí en Madrid, junto a la bandera española parar reivindicar los derechos de las víctimas de terrorismo de nuevo.
Hay una autorización para negociar con ETA que no se ha derogado, y eso se tiene que hacer en el Congreso de los Diputados.

Tal vez las consecuencias de esa autorización son las cosas que están pasando hoy.
[La derogación de la doctrina Parot por el TDH de Estrasburgo] es una hoja de ruta claramente definida en la época de la negociación.

El Gobierno ha dicho que se siente sorprendido con la sentencia de Estrasburgo, yo creo que también Pilatos se quedó sorprendido cuando le trajeron a Jesucristo y dijo, ‘yo me lavo las manos'.
El ministro del Interior podría explicar aquella reunión que tuvo con Zapatero, nunca se supo nada.

Que no nos mienta el Gobierno.
A veces se intenta que la Audiencia Nacional pague con el pato del asunto y no es sólo la Audiencia Nacional. El Ministerio Fiscal podía haber actuado, depende del Ministerio de Justicia.
Es difícil de entender por qué el fiscal de la Audiencia Nacional no ha hecho nada en el auto de puesta de libertad de Inés del Río.

A día de hoy se está tambaleando la Justicia.
Llevamos 34 años para esclarecer 349 casos de asesinato de ETA, contra 24 horas [para poner en libertad a la etarra Inés del Río].
Si el resto de ciudadanos tiene derecho a opinar sobre la política de Sanidad de Mariano Rajoy, nosotros tenemos el mismo derecho a opinar en materia de lucha antiterrorista.

Rajoy le decía a Ángeles Pedraza que los etarras no van a salir en bloque, esto me preocupa más. ¿Qué van a salir, con cuentagotas?
La Audiencia Nacional se ha erigido en banderín de la solución de los etarras que están encarcelados.
Carlos Floriano y Esteban González Pons van a escuchar críticas [en la concentración de las víctimas].

Esto ha sido un balón de oxígeno para ETA.
Más que engañado, me siento decepcionado con el Gobierno.

Cataluña
Los espejismos engañosos del pasado
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  25 Octubre 2013

Casi siempre me inspiran rechazo las viñetas maniqueístas de El Roto, con sus burdas caricaturas demagógicas de ricos invariablemente desalmados y pobres perennemente humillados. Pero rescato la frase de una de ellas, que retrata con precisión las tácticas espurias de la ofensiva secesionista (El País, 10/9): "La historia es un arma cargada de pasado". La historia y el pasado manipulados con fines sectarios, claro está.

El monopolio del patriotismo
Corría el año 1974 en Argentina, antes de que se implantara la dictadura militar, y los sicarios del régimen totalitario peronista se batían a muerte con los terroristas de la misma matriz pero transmutados en castristas. Los liberales y demócratas que nos encontrábamos en un terreno intermedio vulnerable a los daños colaterales debíamos recurrir a toda clase de subterfugios para expresar nuestras ideas sin atraer la atención de una u otra bestia. Yo era crítico de libros del diario Clarín, y puesto que los dos bandos necrófilos se remitían al pasado para justificar sus crímenes, adulterando la historia a su antojo y reivindicando el monopolio del patriotismo, descubrí un texto que me pareció ideal para desenmascarar con relativa sutileza a ambas mafias de embaucadores: La muerte del pasado, de J. H. Plumb, Barral Editores, 1974. Reproduzco la conclusión de aquel comentario (Clarín, Buenos Aires, 6/6/1974) porque el lector perspicaz captará hasta qué punto se aplica a lo que ocurre en nuestro entorno:

Lo que se propone el autor es marcar netamente la diferencia que existe entre pasado e historia. El pasado, explica, "es siempre una ideología forjada con un fin preciso para dominar a otros hombres, para orientar la evolución de una sociedad o para inspirar a una clase. De nada se ha hecho un uso más bastardo que de la noción de pasado. El porvenir de la historia y de los historiadores está en expurgar la relación de los hechos humanos de esos espejismos engañosos de un pasado imbuido de finalidad". Y agrega: "Esperemos que no renazca el pasado para justificar una vez más lo que tantas veces ha justificado ya: la opresión y la explotación de hombres y mujeres, los terrores con que se les atormenta o la desesperanza con que se les paraliza. El pasado ha servido a los menos; acaso la historia sirva a los más".

La tiranía del espacio y de los poderes fácticos me impidió reproducir el corolario al que llegaba el autor, profesor de historia moderna en Cambridge:

Agoniza el pasado de nuestros mayores y se agotan sus fuerzas y justo es que muera y que el historiador procure acelerar su tránsito, pues no era sino una mescolanza de sectarismos encarnizados, de vanidades nacionales y dominación de clases tan absurda como la estrecha interpretación cristiana que con razón ridiculizó Gibbon. Ojalá dé la Historia con su verdadero rumbo, ojalá sirva para robustecer la confianza del hombre en su destino, ojalá nos forje un pasado nuevo, tan verídico y tan exacto como sea posible, que contribuya a devolvernos nuestra verdadera identidad, no de americanos, de rusos, de chinos o de ingleses, no de blancos o de negros, de ricos o de pobres, sino de hombres.

Falsas identidades antagónicas
El deseo del profesor Plumb se cumple al compás de los avances de la civilización, pero eso no impide que durante algunas etapas de crisis se generen procesos involutivos que desembocan en los espejismos engañosos del pasado. Lógicamente, esta involución no es espontánea ni obedece a causas naturales. Se desarrolla guiada desde el puente de mando por ideólogos que han concentrado el poder político y el control de los medios de comunicación para exacerbar los sentimientos primarios de los ciudadanos y silenciar la voz de la razón. Así consiguen que estos los sigan en contra de sus propios intereses, motivados, precisamente, por los espejismos engañosos del pasado. Un pasado en el que siembran semillas de hostilidad entre compatriotas a los que atribuyen falsas identidades antagónicas. Falsas identidades y falsos agravios eclipsan la fraternidad que la historia ha de estimular, como afirma Plumb, entre los hombres.

El contraste entre la interpretación civilizada de los hechos históricos, encaminada a fomentar la paz y la convivencia, y su manipulación beligerante marcada por la voluntad de provocar el enfrentamiento y, si ello fuera posible, el odio, lo observamos en dos noticias que se destacaron en el mes de septiembre.

El 4 de septiembre el presidente alemán, Joachim Gauck, y el francés, François Hollande, acudieron a las ruinas de Oradour-sur-Glane para rendir homenaje, juntos, a las víctimas de la barbarie nazi que se encarnizó con aquel pueblo del Limousin: el 10 de junio de 1944 la 2ª división de panzers Das Reich lo arrasó y masacró a sus 642 habitantes. Hombres, mujeres y niños. Los dos presidentes protagonizaron una ceremonia de recogimiento y reconciliación, como la que celebraron François Mitterrand y Helmut Kohl en 1984 en el campo de batalla de Verdun.
Alimentar la fobia

El 11 de septiembre, por el contrario, Barcelona inauguró en el barrio del Born un museo destinado a exhibir las ruinas que dejó el bombardeo de la ciudad en 1714, durante la Guerra de Sucesión entre dos dinastías, una francesa y otra austríaca, que contaban, ambas, con simpatizantes catalanes. El museo y los espectáculos que en él se celebran están diseñados para alimentar el resentimiento contra un presunto invasor español que no fue tal. Mientras los líderes europeos cierran heridas recientes sobre ruinas de hace cincuenta años, los líderes tribales hurgan heridas antiguas sobre ruinas de hace trescientos años.

La tergiversación fóbica del pasado en todos los ámbitos oficiales llega a tal extremo que le resultó insoportable a una periodista desprovista de compromisos ideológicos. Laura Freixas, alérgica a los engañabobos, escribió (LV, 10/10):

Mascarell asegura que España es "una anomalía histórica", Mas pide que no nos opongamos al "curso de la historia". Como si la historia tuviera un sentido claro, indiscutible; como si el futuro no fuera el fruto de lo que libremente buscamos hoy, sino el único resultado posible de lo que ocurrió ayer. Este fin de semana he visitado, por primera vez, el Museu d´Història de Catalunya. Y me he encontrado con la ilustración -técnicamente muy bien hecha- de ese mismo discurso. Todo lo sucedido en el territorio que hoy llamamos Catalunya desde la prehistoria hasta hoy se interpreta en una única línea, hasta extremos tan curiosos como titular un cartel sobre la introducción de la máquina de vapor: "Vapor y nación". Las salas dedicadas al franquismo y a la transición presentan la victoria de los nacionales como una victoria sobre Catalunya (como si aquí nadie les hubiera apoyado) (…) ¿Y esa burguesía catalana -numerosísima- que apoyó con entusiasmo a Franco, la que Esther Tusquets retrata en Habíamos ganado la guerra? ¿No existió?

Una buena moraleja para este comentario sería la reflexión que el papa Francisco dejó asentada en la entrevista a La Civiltà Cattolica (LV, 20/9): "El que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visión estática e involutiva".

Coherente consigo mismo, el Papa omitió mencionar la Guerra Civil en la ceremonia de beatificación de los 522 mártires españoles.

Para más inri, esa búsqueda obstinada del pasado perdido desemboca en papelones mayúsculos, como la prohibición de filmar una escena de la serie Isabel, de TVE, en terrenos que son patrimonio del Museu d´Història, o la metedura de pata del alcalde de Barcelona que le hizo escribir a Daniel Arasa "Xavier Trias no es inglés" (LV, 24/9):

Ningún alcalde inglés hubiera retirado de la fachada del Ayuntamiento la placa de la Constitución de 1837. Ni Franco ni Primo de Rivera, con sus respectivas dictaduras nada constitucionales, cometieron tal torpeza. Una gratuita decisión ideológica dirigida a abofetear la historia. Los ingleses conservan las huellas de la historia, aunque no coincidan con sus criterios.

El ciudadano paga
Los halagos demagógicos al flanco sentimental del ciudadano en detrimento del racional cuestan caros. Y es el mismo ciudadano quien paga los trampantojos históricos con que lo engatusan los secesionistas. El Partido Popular denuncia que la rehabilitación del Born, antiguo mercado de abastos de Barcelona, después de cuatro décadas de abandono, más la preservación de las ruinas de 1714, la instalación de las salas de exposiciones y su puesta en funcionamiento, han supuesto para el Ayuntamiento de Barcelona una factura de unos 74 millones de euros. Alberto Fernández Díaz, presidente del grupo popular en el Ayuntamiento, recuerda que el proyecto lo concibió el tripartito (PSC-ERC e ICV-EUiA) y lo avaló el alcalde convergente Xavier Trias. Fernández Díaz señala que "el Consistorio reconoce que el Born dejará un déficit de dos millones de euros en su primer año" (LV, suplemento "Vivir", 13/9).

Volvamos al pensamiento de Plumb:
Con mucha razón los historiadores han participado activamente en la destrucción de un pasado al que tantas veces se volvían las sociedades en busca de legitimación, de confianza o de ambas cosas. Esa función destructiva sigue siendo necesaria; las ilusiones sobre el pasado abundan todavía más de la cuenta.

El simposio España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014) que organizan los servidores de la Generalitat confirma el aserto de Plumb: las ilusiones sobre el pasado ficticio continúan siendo un arma disparada contra la veracidad histórica. Y contra la convivencia entre los ciudadanos en una sociedad abierta.

La doctrina López Guerra
Mayte Alcaraz ABC  25 Octubre 2013

El magistrado socialista que ha derogado la doctrina Parot le leyó la cartilla a los periodistas

HACE poco que a Inés (o «Nieves» o «La Pequeña», como la llaman sus compinches) la han metido entre rejas por asesina. Cuando en 1987 la encuentra la Policía, esconde su alma sanguinolenta en un piso del barrio madrileño de Pueblo Nuevo, en la calle Río Ulla. Ya tiene sobre sus hombros de carnicera 24 inocentes. A media docena de kilómetros, junto a la Ciudad Universitaria, trabaja Luis, un joven magistrado de corazón socialista que dedica su tiempo a redactar sentencias para leer la cartilla a los periodistas. Inés y Luis no se conocen. Pero ambos, a su manera, ya despuntan como «defensores de los derechos humanos». Faltan 25 años para que los dos casen sus nombres en una de las más infames páginas de la historia de la democracia española.

Pero volvamos a esos últimos años ochenta. Luis es el ponente de una sentencia de la Sala Primera del Tribunal Constitucional que deniega el amparo al periodista José María García. El que al correr de los años será el único miembro español de un Tribunal internacional que ordenará excarcelar a Inés, elabora un fallo contundente en el que no concede el amparo al periodista deportivo, condenado por la Audiencia Provincial de Zaragoza por sus críticas a José Luis Roca. Luis cree que aunque el informador reúne el requisito de «veraz», algunas de sus expresiones incurren en calificativos «ofensivos e inútilmente vejatorios para el señor Roca». El ponente redacta una implacable ponencia que pretende dar una lección de ética y deontología a los periodistas, a los que advierte que no solo es necesario no decir mentira sino no ofender al denunciado.

El joven jurista pena por el daño «inútil e innecesario» que un periodista inflige a un personaje público. Para Luis el honor de Roca es un bien a proteger que exige la ponderación entre el ejercicio del periodismo, veraz en ese caso, y los límites consistentes en la protección del honor de las personas. Nada que objetar al paradigma de los derechos civiles en una democracia.

Fue tal la fuerza moral con la que el magistrado defendió los derechos de un ciudadano que veía conculcados sus garantías, que a Inés, desde la cárcel, no le pasó inadvertido tamaña proeza jurídica, impropia de un miembro de los tribunales «represivos» de España. Por aquel tiempo a Inés el nombre de Parot no le sonaba a doctrina sino a un ejemplar compañero, un gudari de los pies a la cabeza, autor de la matanza, entre otros crímenes, de cinco niñas y dos mujeres en la casa cuartel de Zaragoza. Lejos estaba de suponer Inés que sería Luis el que con aquella técnica jurídica y convicción moral tumbaría la jurisprudencia por la que sus huesos y los de decenas de canallas como ella estaban destinados a envejecer en la cárcel. Asesinos que como ya dijo Luis (López Guerra), cuando lo de «El Butanito» y Roca, están «inútilmente vejados». Por eso hay que resarcirlos en la calle.

Los que sí roban a Cataluña
ABC  25 Octubre 2013

Si de algo está sirviendo la polémica separatista es como mordaza a la conciencia crítica de la sociedad catalana, invitada por el nacionalismo a defender su identidad propia, pero no su ética pública
LA Fiscalía de Barcelona ha presentado ante el juez del caso Palau un escrito de acusación de 150 páginas en el que describe meticulosamente la red de corrupción organizada en el corazón de la sociedad barcelonesa para financiar ilegalmente a Convergencia Democrática de Cataluña. La descripción que hace el Ministerio Fiscal es demoledora y, en pleno proceso separatista, constituye un aviso a los ciudadanos catalanes sobre la calidad de la clase política que quiere dirigir la independencia de Cataluña. El fiscal no tiene duda de que las donaciones que recibió el Palau de la Música de manos de una constructora fueron, en realidad, comisiones ilegales que acabaron en la caja de CDC, el partido de Artur Mas, a cambio de adjudicaciones de obras públicas. Por eso, el fiscal pide una grave pena de cárcel (veintisiete años) para Félix Millet, prohombre de la burguesía catalana y cuya cercanía a Convergencia sirvió de cauce para la financiación ilegal de este partido. El fiscal no ahorra detalles sobre cómo Millet aprovechó su prestigio y el puesto que ocupaba en el Palau de la Música para encubrir los múltiples delitos que han sido descubiertos durante la investigación del caso. Junto a Millet, otros destacados dirigentes nacionalistas ocuparán el banquillo de los acusados, como Daniel Osácar, extesorero de CDC, y Jaume Camps, exparlamentario de este partido.

Si hace unos meses la sentencia del caso Pallerols hizo a Unión Democrática de Cataluña responsable de su financiación ilegal, ahora le llega el turno a CDC, beneficiaria tan directa de las comisiones ilegales que el fiscal pide que se le decomisen 6,6 millones de euros, como producto del delito. Este cuadro judicial de corrupción a gran escala en Cataluña debería servir para que el Partido Socialista y todos aquellos que persiguen a Mariano Rajoy día y noche por el caso Bárcenas apliquen el mismo rasero a Artur Mas y a la cúpula de Convergencia, cuya sede sigue embargada por la Justicia. Sin embargo, si de algo está sirviendo la polémica separatista es como mordaza y sordina a la conciencia crítica de la sociedad catalana, invitada constantemente por el nacionalismo a defender su identidad propia, pero no su ética pública.

En el cuaderno de quejas que ha preparado el Gobierno catalán contra el Gobierno central no aparece este latrocinio, por supuesto, porque quedaría al descubierto la falsedad de su principal eslogan, «España nos roba». No. Los malversadores, los defraudadores de los catalanes, están mucho más cerca. Los tienen en casa y, para asegurarse su impunidad, se pasan el día envueltos en la señera estrellada.

Estrategia
miquel porta perales ABC Cataluña  25 Octubre 2013

Estratégicamente hablando, la jugada da réditos a Artur Mas al permitir cultivar el tradicional victimismo del nacionalismo catalán

La teoría de juegos -el estudio de las decisiones que un actor puede tomar en función de las adoptadas por otros- suele explicar el comportamiento político. Artur Mas, por ejemplo. El President no acudió -una pataleta- a la fiesta de Foment por una cuestión de protocolo. Pero, sí asistió -pese al mismo protocolo- a la inauguración del Foro Económico del Mediterráneo Occidental. ¿Por qué «no» y después «sí»? Una estrategia reactiva, concluiría un politólogo que se moviera en el marco de la teoría de juegos. Artur Mas tenía -entre otras- dos estrategias: la del «ojo por ojo» y la del «valiente» o «gallito» («tit for tat» y «bully», en la terminología inglesa propia de la teoría de juegos). Artur Mas apuesta por la segunda. En síntesis: ante el comportamiento de un actor -el Estado- que le perjudica -el President desea marcar perfil y publicitar la causa nacionalista, pero no dejan que se dirija a los invitados-, Artur Mas no responde con una negativa -no presentarse al acto-, sino que opta por asistir y jugar el papel de valiente paloma frente al prepotente halcón.

Estratégicamente hablando, la jugada da réditos a Artur Mas al permitir cultivar el tradicional victimismo del nacionalismo catalán. Anoten algunos de los comentarios al socaire de los hechos: «el gobierno español no cede y arrincona a Mas», «el ministro de Asuntos Exteriores ha sido inflexible a pesar de los precedentes», «Rajoy no deja hablar a Mas», «nos tratan como colonia», «no permiten hablar -ni siquiera por cortesía- al President en su casa que es la casa de todos», «esto es una imposición», «podrán imponer que no hablemos tres minutos, pero no podrán imponer que el pueblo de Cataluña calle».

Para rematar la jugada, algún miembro del Govern muestra su «disgusto» -pena me da- y Artur Mas no escucha el discurso de Mariano Rajoy porque ha de cumplir sus obligaciones en el Pleno del Parlament. Con lo cual -noten el detalle- el President juega también el papel de halcón. Que es lo que desea la parroquia.

C 's ve el libro de estilo de la Corpo como una "dictadura lingüística"
http://comunicacion.e-noticies.es  25 Octubre 2013

Carina Mejías: "¿Por qué hay que decir España cuando todos reconocen España?"

La diputada de Ciudadanos, Carina Mejías, ha manifestado el libro de estilo de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales "nos ha parecido más una intenciones de establecer o imponer una dictadura lingüística".

Durante la sesión de control en el Parlamento, ha lamentado que "creemos que está absolutamente en contra de la libertad de prensa" y ha denunciado que se haga referencia a territorios del Estado "con terminología que ellos mismos no aceptan".

"¿Por qué hay que decir Estado español cuando todo el mundo reconoce España?, ¿Por qué hay que hablar de 'Països Catalans'?, Cuando es una realidad que no existe, ¿por qué hay que hablar de la 'Catalunya Nord'?, cuando es el sur de Francia; ¿por qué hay que hablar del País Valencià?, cuando se denominan a sí mismos Comunidad Valenciana", ha preguntado.

Mejías ha afirmado que el libro de estilo "habla de contenidos constructivos, cohesionadores y respetuosos con las personas". Por ello, ha recriminado al presidente de la CCMA que "el programa Bestiario Ilustrado de TV3 se disparara a una fotografía del Rey". La diputada de Ciudadanos ha explicado que el libro también trata los valores de "convivencia" para evitar la "discriminación "y, sin embargo," el anuncio de las selecciones deportivas catalanas o la polémica del Info-K "no cumplen estas normas.

El presidente de la CCMA, Brauli Duart, le ha contestado que el libro de estilo "es el compendio de 30 años de profesionalidad y de ejercicio riguroso del periodismo". "Los trabajadores de la casa han hecho el libro de estilo a través de su experiencia", ha defendido.
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