AGLI Recortes de Prensa   Martes 29 Octubre 2013

La reforma de la Administración
Pablo Sebastián www.republica.com 29 Octubre 2013

La reforma de la Administración del Estado avanza sin pausa y en medio de las dificultades que incluye tan ambicioso desafío. El que para muchos observadores y ciudadanos es escaso porque se evita el ajuste del llamado gasto político, o la reducción e incluso eliminación de organismos y puestos que incluyen duplicidades y elevan hasta seis, o más, los escalones de todas y cada una de las administraciones públicas. El ejemplo de varios de los miles de ayuntamientos, o incluso de la Diputaciones, o de la magnitud y exceso de cargos y organismos de las Comunidades Autónomas son cuestiones que indignan a los ciudadanos, una vez que existe la sospecha de que en muchos de esos organismos y sus distintos departamentos se ha instalado una ‘agencia’ de la colocación de militantes de los partidos políticos, sus amigos y familiares, como sin duda ha ocurrido en numerosas administraciones del país.

Queda pues pendiente mucho por hacer y puede que el cambio y el ajuste más llamativo esperado en la Administración del Estado. Pero ello no impide reconocer que el plan en curso de la reforma de la Administración pública, que coordina la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, está funcionado a marchas forzadas y permitirá no sólo el ahorro de importantes partidas del gasto público, sino una mayor eficacia y mejora de los servicios públicos, a corto y medio plazo. Finales de 2015, es la fecha que la vicepresidenta fijó para concluir su ambicioso plan, del que ayer ofreció un intenso resumen, relativo a las actuaciones ahora en curso relativas al funcionamiento público, sus normas, leyes, y la pertinente reestructuración, homologación y racionalización de funciones, organismos y gastos.

Escuchando a la vicepresidenta la pregunta que nos hacemos es la de ¿cómo hemos podido llegar a semejante y elefantiásico caos administrativo y al despilfarro demencial que todo ello encierra, en menoscabo de la eficacia y del servicio público? ¿Quiénes son los políticos responsables de este desvarío nacional, autonómico, local, etc, y cómo no se ha ejercido, mucho antes, un exhaustivo control y reforma de este cáncer por parte de distintos gobiernos y de los organismos fiscalizadores del Estado?

Se queja, y puede que con razón Sáenz de Santamaría, del poco eco y trascendencia pública que esta reforma está teniendo ante el conjunto de los ciudadanos, pero esa labor de la comunicación es tarea del propio Gobierno y no estaría de más una web con todo el programa de la reforma y el seguimiento, uno a uno, de cada caso, lo que sería importante para los medios de comunicación y para los ciudadanos. E incluso para las administraciones afectadas por las reformas afectadas por este ambicioso proyecto.

Es verdad que los grandes problemas políticos de este país, de los que el Gobierno suele huir con gran facilidad escudándose en la prioridad de la crisis económica, inunda el debate público y a la vez social y mediático como ocurre con: la excarcelación de los presos de ETA, el dramático accidente de los mineros de León, el tren descarrilado de Galicia, el desafío independentista catalán, el espionaje USA, etcétera. Pero de la Vicepresidencia del gobierno, que dirige Sáenz de Santamaría, depende la secretaría de Estado de Comunicación -y no sólo de propaganda-y mucho tememos y así parece confirmarse, incluso en quejas de los propios miembros del Gobierno, que este departamento no funciona con la eficacia que merece y es, por ello, un ejemplo fragrante de vigente fracaso administrativo.

Luego he ahí otra reforma pendiente que la vicepresidenta debe abordar con urgencia, cuidando de paso y mucho el derecho a la información y el acceso a los gobernantes, ayudas institucionales, presencial plural en los medios públicos y el respeto a los medios e informadores y al modelo de difusión y especialmente en lo que se refiere a Internet, donde a todas luces se ha practicado, en los dos años que llevamos de Gobierno de Rajoy, una premeditada discriminación. La reforma de la Administración pública avanza, por parca que les parezca a algunos, será uno de los logros de este Gobierno, pero todavía hay mucho por hacer. Y no digamos en el campo de la comunicación, luego la vicepresidenta se lamenta y dice que ‘no se les reconoce el esfuerzo’. Si no hay político, falla la transparencia y brilla por su ausencia la comunicación, lograr ese reconocimiento es una imposible misión.
www.pablosebastian.com

Españolizar España
Antonio Alarcó www.gaceta.es 29 Octubre 2013

Aunamos tradición, modernidad y una buena relación con Iberoamérica y Europa.

La compañía Iberia ha decido cambiar su imagen corporativa después de 36 años. Y lo ha hecho nada más y nada menos que con la bandera de España, símbolo de tremenda importancia y más en el momento en el que vivimos. Así lo explicaron el consejero delegado, Luis Gallego, y el presidente de la aerolínea, Antonio Vázquez, quiénes justificaron esta medida argumentado que el cambio en Iberia empieza por hacer patria. Añadían que la aerolínea se siente extremadamente orgullosa de pertenecer a este país y que durante años ha sido línea bandera y embajadora de España y lo va a seguir siendo con la misma pasión, ilusión y orgullo, todo esto siendo escrupuloso con el libre mercado y la competitividad, pues es perfectamente compatible.

Nos ha gustado leer este tipo de declaraciones y más ahora donde algunos intentan hacer política utilizando un juego peligroso que consiste en poner en duda la unidad y grandeza de nuestro país. No es la primera vez que diserto sobre este tema pero es que estamos convencidos de que la reivindicación de ser español es positiva en muchos aspectos: económicos, sociales, universitarios…

Creo no equivocarme cuando afirmo que nosotros estamos orgullosos de ser españoles y formar parte de España, una gran nación en la que el respeto por la singularidad y la diversidad no sólo está recogido en nuestra Constitución y desarrollado profusamente en los distintos Estatutos de Autonomía, sino que está arraigado en nuestra forma de vivir.

De esta forma de pensar nace la idea de la Marca España ya que son más las cosas que nos unen que las que nos separan y deberíamos aprovecharlas para remar juntos en una sola dirección. Así entenderemos que un país es la suma de todas sus partes y poniendo de relieve esta unión positiva podremos frenar los nacionalismos, que no entienden de ideas ni de libertad, porque se construyen a base de pasiones e instintos. Además, los nacionalismos tienen en general el mensaje de ineficacia introducido dentro.

Españolizar España significa defender la idea de que todos somos iguales y que los españoles podemos llevar a cabo las mismas acciones en todos los sitios. Si a eso le añadimos nuestra creatividad, capacidad de trabajo, entrega y sacrificio, que son valores en alza que definen nuestra identidad como pueblo, los resultados podrían sorprendernos. Y a más España más Europa, y a más Europa más España.

La Marca España, por sí sola, es un valor seguro. Un valor que incide en cualquier ámbito de nuestra vida: ya sea económico, social, e incluso deportivo. Deberíamos aprovechar ese espíritu de unión que nos florece, por ejemplo, cuando juega la Selección española y extrapolarlo a nuestra rutina para conseguir nuestros propósitos.

Y sabemos que ese sentimiento de unión existe. Basta sólo con comprobar cómo se comporta este país ante los muchos sucesos que, por desgracia, nos ha tocado vivir para ver y sentir la solidaridad, el afecto y la grandeza que nos hacen reivindicar lo que somos y lo que compartimos.

España es un gran país que aúna tradición y modernidad, con un sistema político estable, con una buena relación con Iberoamérica y Europa, que pertenece a la Unión Europea, y está abierto al mundo. Y es que sería bueno recordar que todas nuestras necesidades tienen soluciones globales, ya sean nacionales o europeas, incluso de índole mundial, pero jamás tendrán soluciones fomentando el localismo.

Dejemos que el Gobierno de la Nación siga articulando un duro, pero necesario, programa de reformas y ajustes con el fin de salir de la crisis económica y mientras nosotros deberíamos ignorar a quienes utilizan esta debilidad para separarnos y practicar el españolizar España. Españolizar España con orgullo y valentía, y sin conformismo, es una necesidad objetiva del sistema.

*Antonio Alarcó es senador y médico.

Manifestación víctimas del terrorismo 27-O
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 29 Octubre 2013

Gracias por divulgar el mensaje de MASBY por las víctimas del terrorismo

El acto ha dado comienzo a las 13.00 h. en la plaza de Colón de Madrid presentado por la periodista Isabel San Sebastián ante unos 200.000 españoles. Elegante, guapa y vestida de color azul “esperanza” ha sido muy dulce con las víctimas pero contundente con su mensaje: “Gracias a todos los que habéis venido de toda España y gracias a los que no veía desde hace tiempo”. En esos momentos se pusieron a cuadros los caretos de Floriano, Arenas y Pons. ¡¡Qué aguante!! Pero quizá el momento más duro para ellos ha sido cuando Isabel ha dicho que hay que luchar para que se haga justicia. Y por último, Isabel ha explicado muy claro al PP qué es la ignominia.

- Pues eso PPeperos, ¿por qué “coño” no hacéis justicia si estáis en el Gobierno con mayoría absoluta? ¡¡Fariseos!! -

Manifestación víctimas del terrorismo 27-O AVT Ángeles Pedraza
El acto ha terminado con el mensaje de Ángeles Pedraza, que ha empezado por agradecer a todos los que le han apoyado. Su mensaje lleno de dolor ha dejado muy claro que su lucha continuará.

La manifestación ha sido un éxito en todos los sentidos a pesar de que la mayoría no es consciente que esto ha significado el punto final y la estocada para las víctimas. Después de esto apenas se volverá hablar de la humillación y la traición por parte del PP a los muertos y a los vivos.

No obstante esta concentración ha sido una verdadera manifestación de apoyo de los españoles hacia las Víctimas y aunque sea la última, no pasa nada porque cuando algo muere deja espacio para que algo pueda surgir.

Rajoy ha humillado a las víctimas, las ha traicionado y por último, para neutralizarlas les ha chantajeado, ¿se puede ser más vil?
Aquí te dejo unos detalles sobre el chantaje de Rajoy >> Vencedores y vencidos

Pero que no cuenda el pánico, a Rajoy, como a todo buen traidor le asfixiará su propia soga porque hoy 27-O ha nacido una nueva ilusión que defenderá a España; a los vivos y a los muertos.

Miguel Ángel Blanco y Gregorio Ordóñez, un día os prometí que haría todo lo que estuviera en mis manos para que vuestra muerte no fuera inútil y también os pedí ayuda, ¿os acordáis?… pues en ello estamos.

Un beso Ángeles, a ti a todas las víctimas porque vuestro dolor no ha sido inútil, una nueva esperanza se vislumbra en el futuro de España.

Vencedores y vencidos - Víctimas del terrorismo
http://www.masaborreguera.com 29 Octubre 2013

Comparte este artículo porque el poder está en tus manos

-El Gobierno de España, perdón, de Rajoy, si tanto quiere a las Víctimas, debería pedir oficialmente la dimisión inmediata de todo el Tribunal de Estrasburgo. Ningún país de Europa habría permitido tal infamia.-

Vencedores, Verdugos, Víctimas, Vencidos; en España todo se escribe con "V" menos la Victoria que se ha escrito con sangre.

¿Queríais vencedores y vencidos?, pues ya los tenéis. ETA y Mariano Rajoy han firmado el fin del terrorismo y la claudicación de España. Es la primera vez que un país de Europa se rinde y cede al chantaje de unos terroristas. ETA ha ganado y las Víctimas han perdido hasta la dignidad.

Es cierto que a Rajoy le ha llegado todo rodado desde gobiernos anteriores, pero en definitiva el que ha abierto la celda de la prisión ha sido él.

Justificar los antecedentes circunstanciales de Rajoy no es válido porque entonces tendríamos que exculpar a todos los traidores a lo largo de la historia de España y a gran parte de delincuentes, porque si los analizamos encontraremos en todos los casos condicionantes que los llevaron a actuar de una manera determinada.
Vencedores y vencidos
El mes de octubre de 2013 quedará escrito en los libros de la historia de España como el mes negro de la claudicación y cómo pasamos de ser un Estado de derecho a ser un Estado de rodillas:

¦ El día 21 El Tribunal de Estrasburgo anula la Doctrina Parot.
¦ El día 21 y un minuto la Audiencia Estatal -¿o es Nacional?- anula la Doctrina Parot y en el minuto 2, empieza el Gobierno de Rajoy a liberar terroristas.
¦ El día 27 se celebró una impresionante manifestación en Madrid para apoyar a las Víctimas y sentenciar el punto final de la lucha y la rendición.

Rajoy –lo de señor lo omito intencionadamente- acatar el fallo del Tribunal de los Derechos Humanos no ha sido sólo un fallo, ha sido una traición a las Víctimas y al pueblo español.
Vencedores y vencidos Víctimas del terrorismo
Las artimañas manipuladoras de Rajoy llegan incluso hasta el mismo día de la concentración ofreciendo a las Víctimas la participación del PP en la manifestación siempre y cuando no lleven ninguna pancarta en contra del Gobierno y prometiéndoles además, el Estatuto de las Víctimas e incluir a Ángeles Pedraza en las listas para las próximas elecciones generales. Hasta la hermana del asesinado Gregorio Ordóñez, Consuelo Ordóñez, acusa al Gobierno de "instrumentalizar" a las víctimas. Chantaje en puro estado. ¿O es chantaje puro del Estado?

Creo personalmente que Rajoy aparte de traidor es tonto del culo y no se entera que una mayoría de asesinados eran del PP y miles de compañeros han asistido a la manifestación con su permiso o sin él. Y como no hay mal que por bien no venga, esta protesta ha sido un excelente test para comprobar que hay demasiadas semillas "PPeras" esparcidas defendiendo a España sin complejos y como alguna le dé por germinar, puede nacer un PP Nacional.

Y ya está bien el rollito que se gastan los palmeros del PP –políticos y periodistas- por culpar de este desaguisado a Zapatero, eso no cuela, Rajoy gobierna con mayoría absoluta y ha sido el responsable de la suelta de delincuentes, violadores y asesinos. Aquí que cada palo aguante su vela.
Rajoy, aparte de gallego profundo y traidor, es un audaz trilero de la política y aunque ponga a Ángeles Pedraza en las listas generales y baje los impuestos unos meses antes de las elecciones, no le votará ni la madre que lo parió. Zapatero resquebrajó España y destrozo su partido y Rajoy ha conseguido superar a su antecesor. Conclusión, los tres a la mierda, España, el PSOE y el PP.

Conviene recordar una vez más que el declive de la decadencia española llegó con las lenguas y las Autonomías. Al principio todo era tolerancia, luego llegó la imposición y ahora estamos asistiendo a la más cobarde sumisión.

Por si no te has dado cuenta esa manifestación fue el punto final, después del 27-O ya no se volverá hablar de las víctimas porque el Sistema las ha neutralizado. ¡¡Ojalá me equivoque!! Pero sea como fuere, a millones de españoles no nos van a callar ni a vencer ni a convencer.

La historia recordará a Zapatero por poner a la ETA en las instituciones y a Rajoy por sacar a los delincuentes de prisión.

Así lo pienso y así lo digo.

Proceso de paz
¿Logrará Rajoy neutralizar a las víctimas?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 29 Octubre 2013

Aunque en tiempos en que el PP aun no había ganado las elecciones ya expresé mi temor a que Rajoy nos hiciera trampas y denuncié su aval a la paz sucia de ETA, no seré yo quien avive los reproches contra la presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, la buena y corajuda Ángeles Pedraza, por no ser a estas alturas del todo consciente de la histórica felonía que constituye este Gobierno que, bajo las siglas del PP, ha confirmado mis peores temores.

Naturalmente, lamento que Pedraza fuera renuente durante la manifestación del pasado domingo a denunciar la corresponsabilidad del Gobierno de Rajoy en la que está cayendo, tal y como con mayor lucidez ha hecho el también bueno y corajudo Francisco Alcaraz. Sin embargo, me resisto a pensar que Rajoy vaya a conseguir con Pedraza lo que no pudo conseguir Zapatero y su alto comisionado para las Víctimas: neutralizarlas definitivamente. Y lo pienso por dos razones: en primer lugar, porque no es la primera vez que Pedraza corrige un error, tal y como, en mi opinión, hizo en marzo de 2011. Y en segundo lugar, porque, por mucho que Pedraza se resista a denunciar la desidia del Gobierno del PP a la hora de impedir la bochornosa sentencia de Estrasburgo, no va a poder ni querer cerrar eternamente los ojos ante las trampas de un Gobierno que está dispuesto utilizar una sentencia exclusivamente referida a Inés del Río para excarcelar a decenas y decenas de terroristas, sobre los que Estrasburgo no se ha pronunciado.

Hay quienes piensan que la intervención de Pedraza acallando un grito de "¡Rajoy traidor!" supone el fin definitivo de la indignación ciudadana contra los Gobiernos que se acomodan a la paz sucia de ETA. Yo no sé si hemos llegado al final de dicha rebelión cívica, pero si es así, estoy seguro de que no será por Pedraza, ni porque Rajoy deje pronto de dar motivos para esa indignación, sino por el silencio que impondrá una élite política y periodística dispuesta a culpar a Estrasburgo de lo que ha hecho, hace y, sobre todo, seguirá haciendo Madrid, ya sea bajo las siglas del PSOE, ya sea bajo las siglas del PP.

Lejos de alentar conflictos internos, debemos contribuir a la unidad de las víctimas del terrorismo dejándonos de reproches. Si hay políticos a los que les hemos perdonado que distinguieran entre "precios políticos" y "precios penitenciarios", que ofrecieran "generosidad" a los terroristas, o que se refirieran a ellos como "movimiento de liberación nacional vasco", bien podemos dar un voto de confianza a la enmienda de una buena mujer como la que preside la asociación mayoritaria de víctimas del terrorismo.

El “encaje” de Cataluña, un juego de manos
José Javaloyes www.republica.com 29 Octubre 2013

El encaje de Cataluña en España es difícil, ha dicho Alfredo Pérez Rubalcaba. Lo que resulta difícil, además de ruinoso para todos, sería el desencaje, la ruptura, la separación de Cataluña. No es indiferente el punto de mira, enfocar la cuestión desde el extremo en que lo hace el secretario general del PSOE, o mirarlo desde el lado contrario, por más que parezca irrelevante verlo de una manera o de la opuesta, porque lo más parecido al Polo Norte sea el Polo Sur. Es ahí dónde está la trampa. O dicho de otra manera, encaje y desencaje son supuestos parecidos en extremo, pues resultan simétricos en su enunciado y antagónicos en su sentido final.

La propuesta de Rubalcaba de ofrecer la reforma constitucional a los nacionalistas catalanes, para que renuncien a la consulta en que insisten, es algo más que un aparente regalo dialéctico. Supone tanto como un principio de complicidad con ellos. Y si para mejor entendernos reparamos en lo que fue la dialéctica de la Transición para mejor “encajar” el nacionalismo catalán y vasco en el Estado Autonómico – que virtualmente es un Estado federal avanzado por el peso masivo de las competencias que al cabo se transfirieron desde la Administración Central -, afloran claves que se remontan más tiempo atrás. No sólo de la resistencia al franquismo, resultante de la Guerra Civil, sino de la propia II República: secuestrada por las complicidades de la izquierda socialista con los nacionalistas catalanes. Una convergencia política de pasión alternativa a cuanto pudiera parecer, dicho en terminología de los años 30 y sus fascismos de todos los colores una “república burguesa”, que encontró su cénit sinérgico el 6 de Octubre de 1934, con la Huelga General Revolucionaria y la proclamación en Barcelona por Luís Companys del Estado Catalán desde la Generalidad.

Pero vale la salida de Rubalcaba para esta reflexión sobre lo inadecuado, sospechoso y eventualmente asociado al imaginario de secesión que se rastrea, cuesta arriba, en la constante genética del PSOE. Constante de la que parecía haberse redimido la facción socialista superviviente de la contienda y del consecuente exilio de la derrota. Aquel PSOE “histórico” perdió la partida, en el Congreso de Suresnes, frente a los “renovados”, que entre sus propuestas programáticas no enarboló ocurrencia más insigne que la de apostar por el derecho de autodeterminación…

Algo que enlazaba con el wilsonismo del nada socialista Manuel Azaña en el despegue e la II República, al ofrecer a la Generalidad resucitada que pidiera cuanto quisiera en su propuesta de Estatuto a las Cortes Constituyentes – pretensiones que luego el propio Azaña pararía y recortaría en Madrid – y cuyo último rebote por ahora estuvo a cargo de José Luís Rodríguez Zapatero, con su remedo del error azañista al ofrecer lo mismo a la Generalidad pactada por Adolfo Suárez el presidente Tarradellas. Aunque Zapatero, en su dislate, fue mucho más allá que el Azaña del primer entusiasmo pro-nacionalista, cuando de impávida manera dijo aquello de que la nación – la española por supuesto – era algo “discutible y discutido”.

No parece verosímil que Mariano Rajoy entre al trapo de un consenso puntual con Rubalcaba para dar salida constitucional al dilema soberanista de Mas y Junqueras por vía de una reforma federal del Estado. Al Estado Autonómico de la Constitución de 1978, como entendemos muchos, bastaría con sólo cambiarle el nombre para entenderla como federal. Eso propuesto es una trampa. O quizá, más propiamente dicho, un recurso dialéctico a la desesperada de Alfredo Pérez Rubalcaba para cambiar el eje de su derrotado discurso desde la Oposición. Ya que el de la economía, al que fue segundo de Zapatero, se le ha muerto entre las manos cuando la economía española, superada la recesión, dobla el Cabo de Buena Esperanza. Puesto el rumbo a la creación de empleo.

Cataluña ibérica: confusión 'ad nauseam' (parte II)
Enrique Calvet Chambon www.lavozlibre.com 29 Octubre 2013

Economista y miembro del Comité Económico y Social Europeo

Si hemos descartado que el debate toral sobre el problema actual de la Cataluña citerior sea económico, ya que, en todo caso, eso sería discutir sobre consecuencias y no sobre la raíz, y hemos visto que tampoco conviene desperdiciar el tiempo en comparaciones histórica y geográficamente insostenibles, ya que el caso de nuestra Cataluña es singular; existen, al menos, dos otras confusiones a evitar antes de focalizar el problema “desnudo”, hacer su diagnóstico y pasar a posibles soluciones, si es que aún las hay de corte poco traumático (no digo cruento, digo traumático, ¡ojo!, que a mucho talibán se les hacen los dedos huéspedes. Tal vez el escenario más traumático previsible sea la escisión)

En primer lugar, no conviene mezclar el análisis de lo que acontece en la Cataluña peninsular con otros temas que son instrumentales o paralelos. Por ejemplo con el problema de impedir a niños españoles o emigrantes, de pocos recursos, estudiar, en el Principado, en castellano, la única lengua común constitucional que tienen el deber de conocer (lo llaman inmersión). O, por ejemplo, la evaluación del Estado de las Autonomías actual o de sus evidentes disparates económicos y desigualitarios. (Soslayando eventuales ventajas). Si bien es cierto que el secesionismo “de la seva” ha utilizado con suma habilidad y contundencia “la inmersión” como arma separadora, discriminatoria, estigmatizadora y manipuladora (¡y a costa de los niños!), el problema secesionista, conceptualmente, sería el mismo, aunque, como en Francia, no se privara a los jóvenes compatriotas estudiar en la lengua de su País. (¡ Por cierto, imagínense decirle al Mariscal Foch que su hijo no puede estudiar en francés! Por ir centrando democracias…..). El debate sobre la inmersión, y la consiguiente rebelión ante las sentencias de los tribunales, es un debate sobre valores, derechos de la infancia o instrumento felón en manos del secesionista, no es el debate del fondo de la cuestión.

Como tampoco lo es el debate sobre las Autonomías. Por muy cierto que fuere que su desarrollo hubiese devenido en un puro disparate económico-desigualitario, no es el debate secesionista. Cierto que se inventaron, desde la más absoluta candidez y, francamente, la total incompetencia política, por miedo a y para “engañar” al secesionismo. Pero el problema radical es río arriba. Es el propio secesionismo.

Y, finalmente, yo recomendaría recuperar la honradez intelectual y la precisión en el uso del vocabulario. Porque al perder esa batalla, se pierden los conceptos, y detrás, los valores. Que es para lo que sirve la confusión, hábilmente manipulada y promovida. Por eso afirmo categóricamente que en la Cataluña ibérica no existe, no puede existir, el independentismo. Tal vez por respeto a mis amigos que murieron en Argelia, o por admiración hacia personas como Gandhi o Leopold Sendar Senghor, me repugna que se utilice la palabra independentismo para nuestro problema actual en el Nordeste y otras regiones. El independentismo es y fue un noble movimiento de liberación de sociedades colonizadas o sometidas a una metrópoli que las relegaba a segunda categoría dominada. ¡Un respeto! Nada de eso, ni remotamente parecido, sucede, felizmente, en la Cataluña hispana, ni por supuesto, en ninguna otra región de España. (Si rizáramos el rizo, tal vez llegásemos a la conclusión de que es determinada oligarquía catalana la que considera al resto de los españoles de segunda). Además, ¿de qué o quién se independizaría la Cataluña peninsular? ¿Quién la somete? ¿No votan en las generales? ¿No pueden ser presidentes de Gobierno, ministros? ¿ No son un conjunto de ciudadanos españoles con exactamente los mismos derechos y la misma consideración que los demás (excepción hecha del derecho a estudiar en la lengua de su País)? ¿No representan a España y a su Estado con el mismo derecho, dignidad e igualdad que cualquier otro español? ¿Qué discriminación sufren? Hablar de independencia en Cataluña es un despropósito semántico que lleva el veneno de la confusión, pues ya no es sólo que no sepamos muy bien cual es el colectivo de “catalanes con derecho a decidir que no decidan los españoles”, sino que no sabemos tampoco de qué se quieren independizar. La verdad es que de nada, porque nada hay que les someta.

No nos detendremos en la palabra nacionalismo, que cuando se trata de la región de un estado, tiene un apreciable valor cultural, pero que no es asimilable a una unidad política, como bien señalara el Profesor Peces-Barba, que en paz descanse.

Y llamaremos a la cosa por su nombre, que es una manera de coger el toro por los cuernos: lo que acaece en la Cataluña subpirenáica es pura y simplemente secesionismo. ¿En qué intensidad? No se sabe, y es cambiante. Pero es lo que es: secesionismo.

Claro, el nombre no gusta porque no tiene buena pinta moral. Es más, yo creo que desde mucho antes, pero por lo menos desde Lincoln se sabe que el secesionismo es cosa fea, ilegal y, además, anti-democrática.

Nos detendremos en la próxima entrega sobre nuestro secesionismo cañí.

Aleccionando a las víctimas
EL CORREO  29 Octubre 2013
JOSEBA ARREGI

· Les reprochan no entender qué significa el Estado de Derecho y les dicen que la sentencia de Estrasburgo es lo mejor para ellas

Mi intención era, en realidad, comentar la razón en la que la presidenta del Parlamento vasco basa su decisión de calificar como leve la falta del parlamentario de Bildu Arraiz al llamar fascista al parlamentario Sémper: Hasier Arraiz no tuvo ánimo de ofender. Es la demostración palpable de los estragos que está causando el subjetivismo que impregna las categorías de pensamiento y de juicio de los que están inmersos en el posmodernismo más vulgar y destructor que pueda existir: no hay nada objetivo, la perspectiva del sujeto es la que impera, y como todos los sujetos son distintos, y como cada cual es cada cual, no existe ni comunicación posible, ni debate argumentado, ni verdad, ni justicia. Todo queda disuelto en la intención subjetiva.

No merece la pena volver a recordar a Max Weber y su distinción de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, pues ya ha habido algún líder político vasco que ha confundido la responsabilidad con la eficacia y ha rechazado por ello la distinción de Max Weber. Baste con recordar que si se le hubiera preguntado a Hitler, o a Mussolini, o a Franco si actuaron con mala intención hubieran respondido que no, que su intención era la mejor posible para los alemanes, para los italianos, para los españoles, que no estaba en su ánimo ni injuriar, ni hacer sufrir, ni ofender a nadie, sino materializar lo mejor para alemanes, italianos y españoles.

Pero la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo y algunas reacciones me llevan por otros derroteros. No se trata de analizar la sentencia, sino de fijarse en lo que algunos comentaristas políticos han creído necesario decir acerca de la reacción de las víctimas y de sus asociaciones representativas. Y se trata de fijarse en estos comentarios recordando un poco lo que ha sido la historia de las víctimas en nuestra sociedad. Estuvieron durante mucho tiempo ocultas. Sufrieron lo que ellas mismas, con razón, denominan la doble victimización: el asesinato de un ser querido y el ocultamiento de su realidad de víctimas por la gran mayoría de la población vasca y de sus instituciones públicas. Gracias a su propio esfuerzo salieron a la superficie, pero tardó mucho en que les llegara algún tipo de reconocimiento. A pesar de haber conseguido su visibilidad, ello no impedía que sectores importantes de la sociedad vasca y de la española subrayaran, al referirse a las víctimas, el pluralismo que las caracterizaba, como si ese pluralismo anulara la objetividad del acto terrorista que las instituye y las une irremediablemente.

A pesar de su visibilidad, sectores importantes subrayaban contra la opinión de las víctimas que era necesario un diálogo, e incluso una negociación con ETA, para acabar con el terrorismo. A pesar de su visibilidad la soledad fue la acompañante estructural de las víctimas durante mucho tiempo, la soledad en el campo de las opiniones políticas, la soledad en relación con las instituciones públicas y a los partidos políticos, la soledad en el campo de lo que la sociedad valoraba como el argumentario adecuado respecto a la cuestión del terrorismo, de ETA y de su fin.

La ruptura y la superación de esta soledad ha llegado muy tarde, si es que de verdad ha llegado. Y ahora que ETA se ha visto obligada a renunciar al uso del terror, ahora que sus acompañantes necesarios se han visto obligados a pasar por las horcas caudinas de firmar todo lo que es necesario para poder ser legales, aunque hayan despreciado todo ello durante tanto tiempo haciendo el juego a ETA, ahora parece que ha llegado el momento para que algunos aleccionen a las víctimas diciéndoles cómo deben portarse, cómo deben reaccionar ante la sentencia de Estrasburgo, pues no les parece adecuado que critiquen la sentencia, que se manifiesten y que elijan los términos vencedores y vencidos para el lema de su manifestación.

Les reprochan haberse dejado manipular por los intereses partidistas del PP, sin recordar la soledad impuesta, sin recordar lo que significaban para las víctimas los llamados procesos de paz, las conversaciones de Loyola, la legitimación de los ilegalizados como interlocutores políticos. Y les reprochan ahora que no entiendan lo que significa el Estado de derecho, les dicen que es precisamente la sentencia de Estrasburgo la que mejor defiende a las víctimas, les dicen que no saben lo que es mejor para ellas mismas.

Uno de los hombres más importantes del cine alemán, Bernd Aichinger, productor y realizador, dirigió un docudrama en dos partes dedicado a la historia del terror de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) que fue emitido por la televisión pública alemana. Una de las escenas contaba el asesinato del banquero Jürgen Ponto. Y la familia de esta víctima de la RAF llevó a Bernd Aichinger a los tribunales acusándole de haber falseado la verdad de lo sucedido. Bernd Aichinger, preguntado en una entrevista acerca de su juicio sobre esta reacción de la familia de Jürgen Ponto, dijo dos cosas: mostró su seguridad de que los tribunales iban a sentenciar a su favor, a favor de la libertad de expresión artística, basándose en su larga experiencia al respecto, y dijo también, y esto me parece de una gran honestidad, que a pesar de lo anterior, para él las víctimas siempre tenían razón.

Entre nosotros la razón ha estado con el ocultamiento de las víctimas, con la crítica de su manipulación por parte del PP, con la defensa del diálogo y de la negociación con ETA, con la crítica de la Ley de Partidos Políticos, con la idea de que ETA era mucho más que los comandos, pues toda una parte de la sociedad vasca compartía sus fines, lo que le hacía distinto de otros movimientos terroristas, pero también con la idea de que ETA era y es sólo ETA y nada más que ETA, es decir, sólo los comandos, con la sentencia de Estrasburgo, con la realidad social como medida para aplicar justicia, pero nunca con las víctimas.

España
Eduardo López: «Hoy saldría el no, pero en dos o tres generaciones, ganarán»
Barcelona / E. Especial La Voz  29 Octubre 2013

Eduardo López-Dóriga mantiene una complicada posición en Cataluña. Preside la Asociación por la Tolerancia, abiertamente contraria a la consulta, y denuncia el proceso de aleccionamiento independentista que ha culminado en el actual debate.

-Barcelona está llena de banderas catalanas...
-Bueno, pero proporcionalmente al número de ventanas y balcones son pocas. Una minoría. Hacen mucho ruido, es verdad, pero si realmente hubiera un clamor por la independencia esto sería mucho peor.

-Así que no cree que haya un apoyo real a la independencia.
-No estoy demasiado preocupado por el presente. Estoy seguro de que si hubiera consulta, saldría que no. Pero si se mantiene el control de la educación y el adoctrinamiento que se está produciendo en todo el sistema educativo, en dos o tres generaciones, ganarán.

-Lo que sí parece es que hay un apoyo claro al referendo, al derecho a decidir.
-El derecho a decidir es el derecho a la autodeterminación, aunque queda feo decirlo así. ¿Quién puede oponerse al derecho a decidir? Si lo aceptara, que no lo acepto, me preguntaría dónde acaba ese derecho. ¿Se permitirá decidir en el ámbito comarcal, en el local? ¿qué pasa si la ciudad de Barcelona decide que quiere seguir con España, se respetaría esa decisión? Si se aceptaran esas reglas de juego, a mí no me importaría seguir jugando.

-¿Por qué se ha llegado hasta aquí?
-Por dos razones. Por el argumento de «nos roban», sin pensar que ya nos roban bastante en casa. Mientras en Madrid construían el metro, aquí construíamos un país. El otro argumento es el «atacan nuestra lengua», cuando en las escuelas públicas de Cataluña solo se dan dos horas a la semana en castellano.

-Aquí dicen que, pese a eso, la nota de selectividad en español es mejor que en otras comunidades.
-¿Y no será que en selectividad se les pone un texto y se les pide que distingan entre aves y mamíferos? Porque esto se ha dado. Suelen decir que el castellano se aprende en la calle y yo ya oí a alguien contestar que en qué calle, para mandar a sus hijos. Con dos horas a la semana no se aprende a hablar correctamente el castellano.

-¿Por qué no salen más ciudadanos de Cataluña a defender públicamente estas posturas?
-Esa es una buena pregunta, pero piense que nosotros no contamos con todo el aparato mediático que aquí mueven los independentistas. Defender lo contrario empieza a ser un tema tabú, propio de una sociedad que no es libre.

-¿Cómo cree que acabará todo esto?
-Acabará con concesiones económicas a Cataluña y a otras comunidades y me temo que el tema lingüístico y educativo será moneda de cambio. Dentro de treinta años volverán a la carga.

Europarlamentario = superprivilegiado
Felicísimo Valbuena www.lavozlibre.com 29 Octubre 2013

Consultor y Periodista

29 millones de euros de nuestros Presupuestos para lasa elecciones europeas

El Gobierno del Partido Popular, por más declaraciones que hagan Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, se está mostrando, en muchos aspectos, como la fotocopia del tándem Zapatero-Rubalcaba.

La gran pregunta es en qué se diferencia el PP del PSOE.
Al ministro Cristóbal Montoro se le ha ocurrido denominar presupuestos de la recuperación" a los que ha preparado para 2014. Sí, desde luego representan la consagración de los privilegios para los partidos políticos. Es que se necesita muchísima cara dura para destinar 29 millones de euros para las elecciones al Parlamento Europeo. ¡29 millones!. Los políticos se han aumentado a sí mismos nada menos que el 27,9%: de los 66,2 millones de 2013 a los 84,7 del 2014.

¿Han escuchado ustedes protestar a algún político contra este disparate? No ya los del PP, no. ¿Qué dicen Rubalcaba, Elena Valenciano, Cayo Lara, Llamazares? Nada. ¿Por qué? Porque, hablen lo que hablen, estos presupuestos conservan los privilegios de la casta política.

Gracias a un europarlamentario holandés nos enteramos de cómo funciona el cotarro
Y como procuro documentarme para apoyar mis afirmaciones, hoy presento este video en el que un periodista holandés entrevista al diputado Danil Van der Stoep.
http://www.youtube.com/watch?v=dTGU6bL50QE&sns=em
El periodista va directamente al grano: «¿Tú me vas enseñar cómo tiramos todo este dinero?».

- Sí, te lo voy a enseñar todo.
Es decir, ya en otras naciones europeas, resulta escandaloso el derroche de los europarlamentarios.

Así es como nos enteramos de cuántos días asisten los europarlamentarios a su trabajo: ¡4-5 días!.

- ¿Qué pasa con los otros 25?
- Pues que el Parlamento está cerrado.

¿Y para tener cerrado el Parlamento Europeo 25 días al mes es para lo que Montoro dedica 29 millones de los contribuyentes?

El entrevistador le dice al político que no diga tonterías, porque no se lo cree.
- Sí, no hay actividad alguna aquí, absolutamente ninguna.

El periodista, que tiene sentido del humor, se pregunta si no podrían dedicar los locales a bodas, congresos, etc.
- Sí, pero esto no ocurre.

Luego, el europarlamentario le muestra al periodista los garajes con los coches del Europarlamento con los que los sus señorías se desplazan en coches de alta gama para acudir a lugares tan políticos como clubs, discotecas y fiestas de cumpleaños.

Lo que ganan los europarlamentarios y sus trampas

Gracias a este europarlamentario hablador y un tanto cínico, nos enteramos de que cada parlamentario tiene un sueldo de 6.200 euros netos mensuales. Más 4.200 € para gastos generales. Y no hay que enseñar facturas, comprobantes ni nada de nada. Más 21.000 euros para gastos de personal. Y él mismo decide a quién contratar. ¿Que contrata a su mujer o a su familia? No pasa nada.

También tienen una recompensa por viajar. Medio euro por kilómetros y también por el tiempo que han estado en el coche. El eurodiputado al que entrevistan recibe 600 € por desplazarse de La Haya a Estrasburdo (600 km).

Hay parlamentarios rumanos y búlgaros, que tienen contratado a personal por 1.200 €, que es una barbaridad en sus países. Y dicen que hacen un viaje semanal de su país a Estrasburgo, para ganar 3.000 €, cuando realmente viajan en Easyjet.

También existe una recompensan diaria de 300 €.
El periodista resume: 6.200 + 4.200 + 300 por cada día + 800 si vas a conducir un poco

- Es muchísimo dinero. Y no olvides nuestra pensión. Sólo 5 años de trabajo dan derecho a 1.200 € desde los 63 años. Algunos colegas y yo queremos cambiar las cosas, pero los demás están muy contentos.

Finalmente, nos muestran cómo comen los europarlamentarios y la prisa que tienen para marcharse a sus países, a las 12:30, cuando no quieren asistir a una sesión, por interesante que sea.
¿Que hay un debate por la tarde sobre Derechos Humanos? Una europarlamentaria explica que al debate sólo van a asistir quienes están inteeresados en los derechos humanos.

¿De qué van a hablar los europarlamentarios en la próxima campaña?
Sí, se repartirán los papeles de atacarse unos a otros, pero los periodistas cumplirán con su deber si, en cada país, explican a sus contribuyentes los privilegios de estos profesionales de la política que cobran tanto por trabajar tan poco. Y que cuando estos europarlamentarios se pongan a pontificar sobre cualquier asunto en las tertulias, encuentren siempre a alguien que les planteen el pequeño detalles de sus privilegios. Lo que Chesterton llamaría «enormes minucias».

Y también es el momento de que los contribuyentes de todos los países de la Unión Europea nos planteemos cuál es la razón de ser de ese Europarlamento tan grande y tan poco aprovechado. Desde luego, los políticos no lo van a hacer. Pero en Europa hay muchos más millones de contribuyentes que de políticos. Y entre esos millones están periodistas como el que aparece en el video y muchos miles de internautas que saben plantear asuntos importantes como éste y mantenerlo vivo ante la opinión pública.

Doctrina Parot
Ortega Lara: 'Se han limitado a seguir la ruta del Gobierno anterior y ETA'
EFE | GACETA.es  29 Octubre 2013

La víctima del secuestro más largo perpetrado por los terroristas carga contra "el gobierno actual, el anterior y los jueces".

José Antonio Ortega Lara, víctima del secuestro más largo perpetrado por la banda terrorista ETA, estuvo durante 532 días retenido en un zulo de apenas 3 metros de largo, ha responsabilizado al actual gobierno, al anterior y a "aquellos entes jurisdiccionales que tomaron como máxima la de arrastrar la toga por el polvo", de la "ignominia" que supone anular la "doctrina Parot".

En una concentración secundada por cientos de personas en la Plaza Mayor de Burgos, convocada por el Foro de Apoyo a las Víctimas de Terrorismo este domingo, Ortega Lara ha considerado que esta "ignominia" es responsabilidad "del gobierno ZP, cuando negoció con ETA", pero también del actual, que "se ha limitado a seguir la hoja de ruta que le marcaron el gobierno anterior y ETA".

Ortega Lara ha afirmado que, con la perspectiva que da el tiempo, "hoy vemos que el caso Bolinaga "sólo era la punta del Iceberg". En este sentido, ha considerado que "lo realmente escalofriante era lo que se escondía bajo la mesa negociadora".

Para Ortega Lara, algunos efectos de ese proceso se empiezan a ver ahora porque "las marcas de ETA están en las instituciones, donde tienen la financiación y toda la información necesaria" para seguir con sus propósitos.

Otra evidencia, en su opinión, es que los terroristas empiezan a salir de la cárcel sin cumplir sus condenas y las víctimas "quedan relegadas al dolor y al olvido".

El exfuncionario de prisiones, que estuvo más de 500 días secuestrado por ETA, ha asegurado que tiene "el alma destrozada y el cuerpo relativamente bien", aunque lleva una semana "horrorosa", porque "es como volver a revivir todo otra vez".

"Pobres víctimas de ETA y de otros delitos execrables", ha dicho tras expresar su "sensación" de que no van a poder recibir en el futuro "ni la protección de los poderes públicos ni, probablemente, de los tribunales".

Por esta razón, ha considerado que muchos van a quedar al albur de sus propias circunstancias como víctimas.

Antes de guardar cinco minutos de silencio por las víctimas del terrorismo, junto con los cientos de participantes en la concentración, Ortega Lara ha asegurado que el acto de no es el fin del camino, sino "el principio de una serie de iniciativas para intentar revertir la situación a la que nos han llevado nuestros gobernantes".

En la concentración de Madrid
La pancarta 'molesta' de Consuelo Ordóñez en la concentración de las víctimas
La hermana de Gregorio Ordóñez lució una pancarta contra los gobiernos de PP y PSOE. No pudo exhibirla en la zona de la organización.
LIBERTAD DIGITAL  29 Octubre 2013

Entre los representantes de colectivos de víctimas reunidos este domingo en la concentración en Colón estuvo Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente popular asesinado por ETA Gregorio Ordóñez y presidenta de Covite. Como otros compañeros, se situó en la zona que la organización había reservado para ellos. Pero según ella misma contó a través de las redes sociales, terminó saliendo del recinto y mezclándose con la gente que estaba secundando la protesta. El motivo, la pancarta que llevaba y en la que podía leerse: "Gobiernos PP-PSOE Responsables impunidad ETA".

Según han confirmado a LD fuentes de Covite, unos representantes de la organización del acto indicaron a Ordóñez que si quería estar dentro de la zona reservada, no podía llevar la pancarta. Explicaron que el mensaje de la manifestación ya estaba definido, en alusión al lema escogido: "Justicia para un final con vencedores y vencidos".

Consuelo Ordóñez decidió salirse para continuar portando la pancarta que llevaba en nombre de Covite, colectivo que se ha mostrado muy crítico con los gobiernos anteriores, y con el actual, tras hacerse público el fallo de Estrasburgo sobre la doctrina Parot. Ella misma se manifestó en este sentido en declaraciones a los medios durante la concentración, denunciando la desidia con la que se ha afrontado desde la clase política una sentencia que ya era esperada. "Que no nos engañen", reclamaba.

Desde Covite, enfatizan que Ordóñez, ante la petición de los organizadores, no quiso desligarse del mensaje "claro" que llevaba en su pancarta y que ponía "en el punto de mira a los dos gobiernos". Sin que hubiera en ningún momento problemas con la organización, decidió seguir el acto desde la zona general defendiendo así la posición de su asociación.

García Oliver en el Parlamento autonómico
Miquel Escudero www.cronicaglobal.com 29 Octubre 2013

Hace unas semanas y como una maestra de escuela autoritaria y despectiva con los alumnos que le caen mal, la presidenta del Parlamento autonómico negó la palabra al político Jordi Cañas para replicar unas alusiones previas. Las escenas que se sucedieron luego han sido muy divulgadas y son conocidas de todos. Yo quisiera destacar algo que no he visto observado en ningún lugar.

Es cierto que en aquellos detonadores 30 segundos, el diputado autonómico David Fernàndez difamó con ahínco y mintió a conciencia porque le interesa remachar el entontecimiento cultivado; ese es su discurso. Hay una mística conexión entre la tontería y la mentira. Pero lo que quiero destacar es que el señor de la CUP proclamara como referente a Juan García Oliver, uno de los dirigentes más extremistas de la poderosa y legendaria CNT.

La organización de Fernàndez se declara asamblearia y es independentista; postula la separación de los Países Catalanes del conjunto de España, una España detestada. ¿Qué pensaba de ello García Oliver, anarco-sindicalista de Reus? No qué pensaría hoy, sino ¿qué pensaba al respecto entonces?

Al poco de llegar a México como exiliado, donde murió en 1980, pronunció este deseo cargado de proyecto: "¡Viva España, libre y social y humanamente edificada!"

En sus memorias El eco de los pasos (Ruedo Ibérico), publicadas en 1978, citadas aquel día bronco en el Parlamento autonómico, pueden leerse en sus más de 600 páginas cosas como las siguientes: "No compartimos el concepto político del nacionalismo" o "la CNT no consentirá nunca que España sea partida en dos". El autor argüía que la Confederación Nacional del Trabajo no representaba sólo a sus trabajadores de la España liberada, sino también a los de la otra media. Como anarquista era enemigo del Estado, pero se mostraba plenamente adherido a España; dos realidades distintas. Esta es la cuestión.

Denunciaba García Oliver que se achacara a "la abstracción España" la responsabilidad de las destrucciones producidas en Cataluña y el País Vasco por causa de la Guerra Civil. Ese arreglo de la historia falsea lo que pasó y promueve el error y el delirio. Pero, "no, amigos autonomistas de ayer, separatistas de hoy": apartadas de España, ambas comunidades "serían dos piedrecitas más, fáciles de ser aplastadas por cualquier imperialismo europeo".

Y cogiendo ímpetu, proclamaba enardecido: "¡Ni uno de los catalanes o vascos que murieron dio su vida por la esclavización de Cataluña y del País Vasco que proclamáis! ¡Ni uno solo de los republicanos españoles que murieron dio su vida por la esclavización de Cataluña y del País Vasco que pretendéis! ¡Cuantos murieron, dieron sus vidas por la República, por la libertad de España y por la realización de una profunda justicia social!". Al poco de llegar a México como exiliado, donde murió en 1980, pronunció este deseo cargado de proyecto: "¡Viva España, libre y social y humanamente edificada!".

¿Son conocidas estas palabras de García Oliver? Parece que no. A muchos, que sólo captan ritornelos embaucadores todas estas frases les sorprenderán y escandalizarán. Si alguien las emitiera hoy, cualquiera de ustedes, amables lectores, sabe que ecos torpes y mecánicos las tildarían de nacionalistas y derechistas. Más delirio. Es el efecto de los autómatas adiestrados. La verdad es que se trata de todo lo contrario: eran palabras vivas, en absoluto fachendosas; ni empalago ni empacho. Simplemente portaban en sí una raíz de españolía asumida, un carácter genuino del que no se hacía ostentación ni ridícula vanagloria.

Juan García Oliver es, por tanto, un falso referente para quien hace unas semanas lo reivindicó en el Parlamento autonómico exhibiendo el viejo eco de los engaños y los enredos.

Rico y el catalanismo de Cervantes
Santiago Trancón www.cronicaglobal.com 29 Octubre 2013

Sabemos que Cervantes es algo más que un escritor excepcional: representa a una lengua y una cultura comunes, por encima de fronteras políticas. A los nacionalistas catalanes les molesta que sea un referente simbólico que une y sostiene un sentimiento de pertenencia cultural que consideran contrario a su propósito de unificación lingüística e ideológica. Destruir o desprestigiar este símbolo forma parte de su hoja de ruta. Hay muchas formas de hacerlo; una de ellas es defender que Cervantes era, en el fondo, catalanista.

Francisco Rico es hoy la cabeza más visible de la Iglesia Cervantina Española, algo así como su cardenal primado. Obligado por mi investigación sobre Cervantes, a raíz de la próxima publicación de mi libro Huellas judías y leonesas en el Quijote. Redescubrir a Cervantes, hube de toparme varias veces con sus estudios, mucho más farragosos e insulsos de lo que yo buscaba y necesitaba. Pero fue dar con uno que colmó mi paciencia, y es el que ahora quiero comentar. Viene en uno de esos libros de refrito que se publicaron en 2005, aquel del IV Centenario. Titula el artículo con mucho desparpajo: "La barretina de Sancho, don Quijote en Barcelona". En contra de lo que pudiera sugerir, se trata de un elogioso panfletillo que viene a decirnos que Cervantes ya era catalanista mucho antes que míster Mas y Junqueras hubieran sido concebidos. Veamos.

Don Antonio está perfectamente arraigado en Barcelona, pero no es catalán o no pertenece a una de las viejas familias barcelonesas

Sostiene el académico que Cervantes hizo al personaje que se encara con don Quijote por las calles de Barcelona para reconvenirle y aconsejarle que volviera a su pueblo con sus locuras, sostiene que lo hizo "castellano" muy a propósito, y por algo. Ese algo es el mismo motivo por el que don Antonio Moreno (el anfitrión que lo acoge en su casa y le pasea por las calles de Barcelona con un letrero en el que se lee su nombre) no es, según Rico, catalán, sino vaya usted a saber de dónde, con apellido tan castizo. Cervantes, exquisito en su respeto al catalán, a Cataluña y a todos los catalanes, no podía hacer a esos personajes barceloneses o catalanes, no, porque eso iría en contra de lo que los catalanes son, han sido y serán, hospitalarios, acogedores y respetuosos con cualquier forastero que llega a su tierra. Esa tamaña desconsideración sólo podían hacerla los "castellanos". No me lo invento. Así dice Rico tan ricamente:

"Si el narrador no hubiera especificado que quien increpa a don Quijote es 'un castellano' anónimo, se habría entendido sin más que los desabridos reproches al caballero sonaban en boca de un barcelonés, y ello hubiera supuesto una palmaria desconsideración con el forastero, una conducta que Cervantes juzgaba inimaginable para una ciudad en costumbres, 'en sitio y en belleza, única'. [...] La misma respuesta es válida para la vieja cuestión de por qué el anfitrión de don Quijote lleva el apellido [...] tan poco catalán como 'Moreno'. El novelista resuelve la papeleta con una elegancia muy suya: don Antonio está perfectamente arraigado en Barcelona, pero no es catalán o no pertenece a una de las viejas familias barcelonesas. Según Cervantes, nadie podría así acusar a Barcelona de no ser un repertorio de todas las finezas".

Fíjense en el atrevimiento que encierra esta rocambolesca interpretación, hecha para decirnos que Cervantes ya sabía y respetaba y admiraba cómo eran Cataluña y los catalanes, y lo zafios y burdos y desconsiderados que eran (éramos) todos los "castellanos", léase españoles. Cervantes, lince, ya intuyó el conflicto nacionalista actual, y se pronunció indiscutiblemente a favor del catalanismo, todo finezas y cortesía. Y sabía muy bien quién era catalán o no con echarle un vistazo al apellido. Tenía tanta conciencia catalanista que identificaba a Barcelona con Cataluña, y a Cataluña con el no va más de la hospitalidad y el respeto al extranjero don Quijote. Hiló tan fino que quiso dejar bien claro que sólo los "castellanos", no los catalanes, podían burlarse del disparatado hidalgo. Poco importa que en su paseo triunfal por Barcelona, toda la gente se pitorree de su figura estrafalaria; esto Rico se lo pasa por ahí, porque debía de ser un conjunto de charnegos anticatalanes convocados por Felipe V para tomar Barcelona avant l'histoire.

Ante este tipo de insultos y atropellos, los académicos, como tales (también pagados por todos), no han dicho ni dicen ni pío ni pía

Leyendo semejante interpretación entendí entonces una de aquellas maldades verdaderas de Andrés Trapiello, que en uno de sus libros (...y Cervantes, 2005) dice sobre Rico, al que con cariño llama Paco, Paquito o Pacolete: "Es catedrático de literaturas hispánicas medievales con una excedencia de seis años para la promoción de la investigación universitaria pagada por la Generalidad de Cataluña" y él, Trapiello, "pone en duda con toda seriedad que haya leído el Quijote", porque el mismo Rico ha alardeado, al menos ante dos personas, "de no haber leído más que los primeros capítulos" del libro.

Si traigo a cuento hoy esta historia, no es tanto para desenmascarar la vanidosa vaciedad intelectual de nuestro académico cervantista, sino para denunciar cómo no sólo él, sino muchos de nuestros intelectuales y académicos de postín, se han ido plegando a las tesis más insostenibles y han claudicado ante la defensa de nuestra lengua, que sí, es la de Cervantes, a quien el catalanismo militante no puede aceptar en modo alguno como representante de nuestra cultura común. El último esperpento, pero lleno de perversa intención, es hacer a Cervantes no ya catalanista, sino independentista, como se afirma en un vídeo que circula por ahí, pagado, por cierto, con dinero público, y del que no vale la pena acordarse. Ante este tipo de insultos y atropellos, los académicos, como tales (también pagados por todos), no han dicho ni dicen ni pío ni pía. Al contrario, le aplauden a Rico ricuras como la que comento. Son capaces de proponer que el catalán figure como lengua obligatoria en toda España mientras no mueven el pelo de un pestaña para defender el derecho a recibir la enseñanza de los españoles catalanes en su propia lengua, que es el español, por si algunos académicos oportunistas de la RAE todavía no se han enterado.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Concentración de Colón
El PP no ha entendido nada
Cayetano González Libertad Digital 29 Octubre 2013

A tenor de la desabrida y torpe reacción que ha tenido la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, tras los abucheos e insultos recibidos por varios miembros de la dirección de su partido durante la concentración convocada por las víctimas del terrorismo este pasado domingo en la Plaza de Colón de Madrid, habrá que colegir que no ha entendido nada de lo que allí paso y por qué paso. Y si no lo ha entendido la número dos, lo más seguro es que el número uno siga pensando que "está lloviendo mucho".

Cospedal habla de oído –se fía de lo que le ha contado Esteban González Pons– porque no estuvo en la concentración, cuando debió estar. Y en lugar de llamar ignorantes a los ciudadanos que libremente expresaron su profundo malestar con los dirigentes del PP por lo que consideran una política antiterrorista de Rajoy continuista de la practicada por Zapatero, debería reflexionar sobre la profunda fractura que se ha producido entre su partido y su base electoral en lo que se refiere a la lucha antiterrorista –pero no sólo en eso–. Una fractura que con toda seguridad se traducirá en una pérdida importante de votos en las próximas citas electorales, empezando por las elecciones europeas de mayo de 2014.

Pero en lugar de profundizar en las causas de ese divorcio, la secretaria general del PP ha preferido echar mano, lo cual ya es muy significativo, de los mismos argumentos que utilizaba el PSOE en la etapa de gobierno de Zapatero para desacreditar las movilizaciones de las víctimas: los incidentes los causaron sectores radicales, había banderas preconstitucionales y encima los que abuchearon a los dirigentes "demuestran ignorancia".

Podría haber contado hasta cien la secretaria general del PP antes de decir esas patochadas, o también podría haber meditado sobre lo que dijo Ortega Lara en la noche del domingo tras la concentración que hubo en Burgos:

Las víctimas estamos viviendo una ignominia. La culpa de esta situación es del Gobierno de Zapatero, que negoció con ETA, pero también del actual Ejecutivo, que ha seguido la hoja de ruta del anterior Gobierno y de ETA.

¿O acaso a la señora Cospedal Ortega Lara, secuestrado por ETA durante 532 días por ser funcionario de prisiones y militante del PP, le parece un radical y un ignorante? Porque, llegado a tal nivel de despropósito, todo es posible.

También podría la número dos del PP haberse fijado en el cartel que llevaba Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente del PP de Guipúzcoa Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en enero de 1995, y que rezaba: "Gobiernos PP-PSOE, Responsables Impunidad ETA". Pero no, seguramente para Cospedal Consuelo es también otra radical ignorante.

Pero, siendo grave lo que ha dicho la secretaria general del PP, lo es mucho más, insisto, el hecho de que tanto los actuales dirigentes del partido del Gobierno como los miembros de éste responsables de la política antiterrorista no den el menor síntoma de rectificación. También es verdad que para rectificar lo primero que hay que hacer es reconocer que el diagnóstico que se ha hecho estaba equivocado. Y aquí ocupa un lugar destacado el actual ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz.

Que el mismo día en que miles de ciudadanos salen a la calle para manifestarse junto a las víctimas del terrorismo con motivo de la derogación de la Doctrina Parot el ministro de Interior anuncie en una entrevista que en dos meses unos cincuenta etarras saldrán de la cárcel y añada que siente impotencia ante este hecho es un motivo más que suficiente para que el presidente del Gobierno lo cese fulminantemente. Los españoles no necesitan a un ministro de Interior que se siente impotente frente al desafío y a la ignominia que supone ver a tantos terroristas en la calle.

Si además ese mismo ministro interpreta que la sonrisa de la etarra Inés del Río al salir de la cárcel la pasada semana es un signo de la derrota de ETA, entonces tenemos un problema añadido: el ministro del Interior, además de sentirse impotente, demuestra que es un profundo ignorante de lo que es el mundo de ETA, y eso le descalifica para seguir un día más al frente de esa cartera. Pero que nadie espere que vaya a ser cesado, ya que su mayor mérito para ser ministro de Interior es que es amigo de Rajoy desde hace varios años, lo cual, como se puede comprender, es un motivo de mucho peso para sentarse en el Consejo de Ministros del Reino de España.

El PP tiene un grave problema: es ya bastante irreconocible para muchos ciudadanos que hace sólo dos años le dieron la mayoría absoluta para, entre otras cosas, acabar con ETA por la vía que habían utilizado los Gobiernos de Aznar, de los que Rajoy formó parte: aplicar la ley, solo la ley, pero toda la ley. Y además, si no es mucho pedir, respetar la Memoria, la Dignidad y la Justicia de las víctimas del terrorismo. Allá cada uno con su responsabilidad, porque, como escuché a muchos ciudadanos el pasado domingo en la Plaza de Colón, en las urnas nos veremos. Y no eran precisamente ultras, radicales ni ignorantes, señora Cospedal. Eran ciudadanos indignados, muy indignados, con su partido.

TODA CONCESIÓN ES TRAICIÓN
ETA piensa que va ganando, y creerlo no es una injusticia
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 29 Octubre 2013

En 2007 contra Josu Ternera en Madrid Mariano Rajoy y las víctimas gritaron juntos ¡Viva España! En Pamplona se rodeó de un mar de banderas. En 2013 no estuvo en Colón. ¿Qué ha cambiado?

El pasado domingo 27 la AVT concentró a decenas de miles de personas en Madrid con ideas bastante claras que nadie se atreverá a decir que no comparte. "No queremos venganza, queremos justicia". Más claras eran aún las de Francisco José Alcaraz y VCT, que tuvieron la idea original de la manifestación y que pedían además garantías de que no continúa el "proceso de paz" iniciado por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Y es que las decisiones del Tribunal de Estrasburgo, y mucho más aún el modo en que se están aplicando a los terroristas en España, dan la impresión de concesiones a ETA. Pasados ya unos días y sin el furor de los primeros momentos la impresión sigue siendo la misma. Y eso no es bueno para el Gobierno.

Los buenos lloran, los malos ríen
Un hecho objetivo, tras la sentencia y las excarcelaciones, es que Inés del Río salió sonriendo y sigue sonriendo, después de haber cumplido 26 años de cárcel de casi 4.000 que le correspondían por 24 asesinatos y muchos más crímenes. Sonríe Arnaldo Otegi. Sonríe Pernando Barrena. Y tienen razones para ello, porque el ministro del Interior, Jorge Fernández Díez, acepta que en muy breve al menos 60 asesinos etarras con miles de años de condena van a estar en la calle. ¿Qué quería ETA desde que se fundó y desde que ha tenido un brazo político, se llame Herri Batasuna, Sortu o Bildu? La vieja alternativa KAS, es decir la amnistía de sus presos, la autodeterminación de toda su ´Euskal Herria´ con su posible acceso a las instituciones y al poder y lo que antes llamaban socialismo y ahora llamarán quizás ´lucha contra los recortes´ o como quieran, pero que también tenía nombre en ruso y en chino. Y soltando asesinos damos la impresión de que eso se acerca.

En palabras de Regina Otaola, "ETA consigue lo que quería". Y si es así, o al menos lo parece, ¿cómo no van a sonreír? Jorge Fernández miente al decir que "el Gobierno no puede hacer nada". Un Gobierno soberano puede aplicar o no una sentencia. Y en todo caso un cargo político que no esté de acuerdo con una medida política puede dimitir. Si la aplican es porque la aceptan. Si no dimiten es porque les gusta.

Mientras la España que denunció la traición de Zapatero y luego votó al PP se manifestaba de nuevo en Madrid, y también en Burgos con José Antonio Ortega Lara, el presidente Mariano Rajoy volvía de la boda en Barcelona del hijo del dueño de Planeta, José Manuel Lara, a la que asistió con Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, Javier Arenas, Josep Piqué, Eduardo Zaplana, María Teresa Fernández de la Vega y hasta el mismo ministro Jorge Fernández, puede que cerca también de Boris Izaguirre, por qué no. Presentes allí, ausentes (o silbados) en la Plaza de Colón, dan la impresión de un divorcio entre los profesionales del PP –ahora acomodados en la buena sociedad- y sus bases. Lo que es innegable, aunque la televisión no lo enseñe, es que los militantes y votantes del PP, que nadan hoy en desesperanza, abstención y falta de alternativas reales, y que no se conforman con glorias macroeconómicas, no trataron igual a Iñaki Oyarzábal, Arantza Quiroga, Esteban González Pons, Javier Arenas y Carlos Floriano que a Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz, Ignacio González y Esperanza Aguirre. Puede que sea "injusto", pero es así. Si es más que una impresión, supongo que el omnisciente Arriola habrá calculado el precio de esto y de las sonrisas de los etarras.

ETA puede pensar que ha derrotado a este Estado ´de Derecho´. Claro, si a Iñaki Oyarzábal y a otros les basta que "ETA deje de matar". Si sus asesinos salen sin cumplir las penas. Si Bildu está en las instituciones, sube en poder y puede ser también primera fuerza en Navarra. Si nadie ha suprimido la Transitoria Cuarta, fétido legado de la UCD y de las componendas que nos han traído aquí. Si los independentistas son recibidos en las instituciones y en las sedes de los partidos, sin excepciones y con sonrisas. Si tienen todo eso sin disolverse, sin entregar las armas, sin pedir perdón, sin cumplir las penas, sin pagar las indemnizaciones, sin rendirse, sin ser ilegales, admitiéndose sus propuestas. ¿Qué más quieren, sonriendo camino de KAS? ¿AP, UPN o el PP nacieron para esto? ETA sí: matar es un medio y no un fin, y qué más quieren que poder llegar a su fin poniendo cara de santitos. Ah, pero verlo va a ser "injusto".

GAL, FAISÁN, MÉTODO 3
Desde los GAL, sangre, mentiras y espías en las cloacas del Poder
Pascual Tamburri Bariain www.elsemanaldigital.com 29 Octubre 2013

Los episodios más sucios de política, terrorismo y corrupción, quedan ocultos. Desde los GAL a la sentencia de Estrasburgo, está claro que los servicios discretos del Estado no son de fiar.

En el comienzo de curso político dos libros de revelaciones han marcado algunas agendas. Eran esperadas las memorias profesionales y judiciales del comisario José Amedo, Cal Viva, y han causado más escándalo del previsto; no tan esperadas pero igualmente sorprendentes, más por lo político que por lo penal, han sido las del detective Francisco Marco, El Método. Con las dos La Esfera de los Libros se apunta un tanto editorial, periodístico y a la vez político. Porque coinciden en el mismo mes en el que se ha tapado judicialmente la dimensión política del caso Faisán –donde han pagado policías por responsables-, en el que se ha sacado de la cárcel al asesino Troitiño y en el que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo saca a la calle a Inés del Río y, si el Estado no lo impide, sacará a muchos otros.

José Amedo fue un policía profesional, y dedicó su vida, como se le entrenó, a informar y actuar sobre ETA. Amedo lideró una de las ramas de esa realidad tan compleja que fueron, si es que fueron, los GAL; actuó por órdenes de sus superiores y viendo que otros actuaban, conectados o no a su grupo. Los atentados de los GAL fueron, si se quiere, ilegales, pero respondieron eficazmente a la amenaza etarra; además, en aquel momento, respondieron a los intereses políticos de los que ordenaron y pagaron su creación.

Amedo, y no sólo, creyó que sería políticamente respaldado, sin darse cuenta de que para muchos, empezando por el inefable Baltasar Garzón, el poder, el éxito y la propaganda estaban muy por encima del servicio a España y al Estado. Amedo pagó la culpa de sus actos, y sobre todo del silencio de otros, en la cárcel. Ahora, justo cuando el Estado parece girar de nuevo y los etarras celebran por las calles la que consideran una victoria, es muy ilustrativo leer a Amedo y ver cómo se contó la parte de los GAL que él llegó a conocer. Y percibir qué partes de los GAL no le enseñaron pero necesariamente tenían que existir, si es que dejaron de existir. Además de muchas conclusiones prácticas, uno se queda gracias a Amedo con la idea clara de que ni los políticos profesionales son de fiar en la lucha contra el terrorismo, ni ETA ha dejado de existir en absoluto.

Distinto y mucho más joven que Amedo, pero también de moda en política, es el catalán Francisco Marco Fernández, director de la agencia de detectives Método 3, conocido por su actividad discreta o discreta tras líderes públicos catalanes, y revelado por atender al encuentro entre la fecunda Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP de Cataluña, y la exnovia de Jordi Pujol hijo. Método 3 hizo muy buenos negocios y en ellos Marco conoció a muchas personas y muchas cosas… seguramente hasta llegar a ser molesto, aún no está claro para quién, pero con la certeza de haber sido apartado para siempre de la vida profesional porque creyó que su posición, sus amistades y su información le hacían más o menos inmune. Y decepcionado cuando comprobó que otros sabían más, que no había lealtad ni amistad por encima del poder y del dinero, y que había legado a ser molesto, aunque aún no sepa con exactitud para quién ni en qué medida.

Una primera conclusión a extraer de estos dos libros y del contexto general reciente de los servicios de acción e información se refiere al Ministerio del Interior y sus dependencias (sin excluir el CNI). No son ningún prodigio de eficacia en las que se suponen sus misiones, pero sobre todo, en los niveles de mando, concentran sus energías en la conservación de su poder y de su influencia. Hemos visto etarras liberados, policías condenados, negociaciones y concesiones sin que nadie dimita. Los que mandan ahí, sea cual sea el partido en el poder, no tienen unas convicciones más fuertes que sus intereses políticos, económicos, administrativos o personales. José Amedo, hombre por lo demás duro, nos cuenta cómo lo comprobó; pero a él no lo traicionaron… fue él el que se dejó llevar por la idea de que con él serían más amables de lo que habían sido con otros antes. Y Francisco Marco, por lo privado, ha llegado a una conclusión similar: por muy listo que sea uno y muchas cosas que sepa, los que mandan tienen otras prioridades, que no son ni España, ni sus principios, ni los hombres y mujeres que han confiado en ellos por un puñado de nada. La política en un Estado de este tipo es así mande quien mande y con escasas excepciones.

Otra conclusión importa precisamente a los policías, guardias civiles, militares y en general servidores públicos a cualquier título. Cierto, muchos de ellos han jurado una bandera y lo han hecho llenos de unas convicciones. No menos cierto, en el curso de sus vidas profesionales, en un mundo tan escabroso como el de la información y la acción directa, todos han tenido que hacer concesiones tanto en las formas como a menudo en el fondo. Al final, a día de hoy, son personas que están en una empresa, con o sin uniforme, por un sueldo; y eso no es un mal. Simplemente han de recordarlo, y también han de dejarlo claro a quienes se relacionan con ellos. De sus jefes políticos (y cualquier persona con fajín es también político en esta España) no pueden esperar nada más que política, y sólo pueden pedir lo que esté en el contrato. Por la misma razón, harán bien en no darles más de lo que figure en el mismo contrato, porque si no, como comprobó y explica Amedo y seguramente también ha visto Marco, puede que en vez de una recompensa especial se encuentren pagando no sólo sus propios errores sino los de otros con menos escrúpulos. Hacia abajo, hacia sus subordinados a cualquier título, serán honestos si actúan del mismo modo: dar lo que está estipulado y pedir lo mismo, y no más, porque llegada la hora de la verdad o ellos o sus subordinados van a quedarse al descubierto.

Una tercera advertencia ha de valer a quienes, por la razón que sea, se consideren "ideológicamente" del mismo lado de los informadores y activistas al servicio de los poderosos, sea a título público o privado. Si algo demuestra el caso de Amedo y los GAL, de otro modo el de Método 3 y magníficamente también la sentencia reciente de Estrasburgo es que las instituciones y sus servidores no están "ideológicamente" de ningún lado. Puede coincidir que a veces tengan que seguir o perseguir a los enemigos de España, pero con la misma o mayor fuerza si se les ordena seguirían y perseguirían (y de hecho lo hacen) a los que quieran ser defensores de España o de los que fueron sus valores. Nada más.

No repitáis el error eterno de las últimas cuatro o cinco décadas: militares, guardias y policías no son "de los vuestros", son sólo de los suyos y si acaso de sus jefes, como por su lado los políticos profesionales; puede que a veces os digan muchas cosas bonitas para manipularos, para utilizaros en las cloacas, para sonsacaros o para que hagáis lo que ellos no quieren o no pueden. Pero no son, nunca han sido y nunca serán "de los vuestros". No son ni siquiera "de los suyos" si caen en desgracia, porque yo no he visto dimisiones ni reacciones ni tras la detención del general Galindo, ni tras la de Amedo, ni tras las sucesivas concesiones a los asesinos etarras de las que lo de Estrasburgo ha sido sólo el penúltimo capítulo. No hagáis nada creyendo que "estamos del mismo lado", porque os engañáis y os engañan, y es una historia muy vieja.

Si crees que estás del lado de España recuerda que ellos están del lado de su nómina y del de sus jefes políticos. Y ellos y los políticos son los que tienen que demostrar, con hechos, dónde están. Con el abandono de Amedo lo dejaron más que claro; ahora con la sentencia de Inés del Río han tenido una ocasión estupenda de usar su poder, su autoridad, sus instituciones, sus leyes y sus armas, y no lo han hecho más que para darle un regalito a la ETA de Tafalla que es lo que toca. No te engañes, aprende de Amedo, lee lo que dice y no dejes acercarse a esa gente, que sólo y como mucho se quieren aprovechar de ti para luego abandonarte. Si algo no falta es experiencia.

Un paso atrás para las víctimas
Lexuri Olabarriaga Díaz http://latribunadelpaisvasco.com  29 Octubre 2013

Mientras tanto, una parte del sector de izquierdas se empeña en defender los derechos de los verdugos aprovechándose del inmovilismo de la mayor parte de los partidos políticos y de la anestesia que sufre la sociedad española. Y verdaderamente no sé en qué momento algunos pasaron de defender a las víctimas a justificar los asesinatos de los verdugos.

Manifestación contra la derogación de la "doctrina Parot"
La semana pasada, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) anuló la 'doctrina Parot' en una sentencia favorable al recurso contra la prolongación de condena que presentó la etarra Inés Del Río. Ésta fue condenada a 3.828 años de presidio por 19 asesinatos, cinco atentados con resultado de muerte y 107 asesinatos frustrados, entre otros delitos. Como consecuencia de esta sentencia, no sólo Inés del Río obtiene la libertad, sino que numerosos etarras, violadores y otra clase de delincuentes, deberán ser puestos en libertad a la mayor brevedad posible.

Y la brevedad es tal que un día después de la sentencia del TEDH, Inés del Río obtuvo la libertad y horas después, el etarra Troitiño, condenado por 22 asesinatos, también salió de prisión en libertad condicional. Otros presos como Arruti, condenado por 18 asesinatos; Miguel Ricart, condenado por el asesinato de tres adolescentes en Alcàsser después de haberlas violado y torturado, y una lista dolorosamente larga de macabros y sanguinarios asesinos y violadores, está previsto que salgan de prisión en los próximos meses.

Buena parte de la sociedad española se pregunta si todo esto no se podría haber evitado. La respuesta es sí. La ‘doctrina Parot’ es una ley que el Tribunal Supremo realizó en 2006 para evitar que los terroristas condenados conforme al Código Penal de 1973 pudieran salir de prisión antes de cumplir la pena máxima de 30 años gracias a los beneficios penitenciarios. De esta forma se evitaba que criminales que habían sido sentenciados a miles de años pudieran salir antes de haber cumplido siquiera 20.

El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo falló a favor de la etarra Inés del Río y en contra de la aplicación de la ‘doctrina Parot’ porque el Tribunal entiende que la ‘doctrina Parot’ equivale a romper el principio de no retroactividad de la ley, pero no tiene en cuenta que lo que la Justicia española hizo en 2006 no fue un cambio de la normativa sino una “nueva interpretación de la liquidación de condena”, con lo que se evitaba que los delincuentes pudieran salir de las cárceles habiendo cumplido poco más de un año por asesinato.

El Gobierno socialista de Felipe González gobernó con el Código Penal de 1973, sin reformarlo aun teniendo mayoría absoluta para hacerlo, hasta 1996. Si el Gobierno de Felipe González hubiera tratado de modificar antes el Código Penal en vez de estar jugando a la guerra sucia contra ETA, Inés del Río seguiría hoy en la cárcel.

Nuestro Código Penal precisa un endurecimiento de las condenas por los delitos más graves para garantizar que todo aquél que lleve a cabo estos actos, reciba una condena en proporción al daño causado. Porque un Estado de Derecho como el nuestro tiene la obligación de garantizar que no sea lo mismo asesinar a una persona que a veinte, que no reciba la misma condena quien viola a una mujer que a 70.

Por lo tanto, no es a Europa a quien hay que pedir explicaciones, sino a los gobiernos anteriores, porque la culpa no es de Estrasburgo sino nuestra; de nuestros incompetentes políticos y de nuestra negada Justicia.

Por unos o por otros, el espectáculo al que los españoles hemos tenido que asistir estos días ha sido bochornoso, pero todavía nos espera otro aún más dantesco: la bienvenida que estos etarras recibirán nada más llegar a sus respectivos pueblos, la cantidad de personas que les recibirán con los brazos abiertos, con lágrimas en los ojos, como a héroes que se han sacrificado por la liberación de la patria vasca. Veremos abrazos, besos y llantos de felicidad, “aurreskus” en honor a los valientes “gudari”s, brindis y aplausos que una vez más nos helarán la sangre; pero lo que no veremos por ninguna parte será la más mínima mención a las víctimas de ETA, ni el menor atisbo de solidaridad con ellas, con su sufrimiento y con su soledad.

Y es que las víctimas del terrorismo de ETA están siendo las grandes olvidadas. No sólo tienen que ver cómo le arrancan la vida a un ser querido, sino que además tienen que soportar cómo las instituciones democráticas les dan de lado. No es justo y de nada sirve que las autoridades les ofrezcan su apoyo un día con el objetivo de sacarse una foto con ellos y que el resto del año se las abandone en la más dolorosa soledad. Porque como decía Bertolt Brecht, "hay seres humanos que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”. Y las autoridades, junto con la sociedad española en su conjunto, tienen que ser imprescindibles para ellos, brindarles su apoyo siempre, todos los días del año y jamás justificar, apoyar ni pactar con los que nunca han sido ni serán demócratas.

Pero después de cumplirse dos años del cese definitivo de la violencia de ETA gracias a la acción del Estado con todos sus medios de derecho, la sociedad española parece haber entrado en una duermevela en el que las víctimas de ETA ya no son importantes, es más, ahora resultan molestas y es preferible no hablar de ellas. Las víctimas, las cuales fueron asesinadas por un proyecto político, son una vez más las grandes olvidadas. Mientras tanto, una parte del sector de izquierdas se empeña en defender los derechos de los verdugos aprovechándose del inmovilismo de la mayor parte de los partidos políticos y de la anestesia que sufre la sociedad española. Y verdaderamente no sé en qué momento algunos pasaron de defender a las víctimas a justificar los asesinatos de los verdugos.

Pero por encima de sentencias judiciales y de la inacción de muchos políticos, está el afecto y la solidaridad que merecen las víctimas de una banda terrorista, que aunque muchos hayan querido olvidar ya, ha arrancado centenares de vidas indiscriminadamente.

Víctimas del terrorismo en España. Un análisis
Teresa Díaz Bada y Raúl González Zorrilla latribunadelpaisvasco.com 29 Octubre 2013

La justicia es un derecho fundamental de cualquier ciudadano, y especialmente de las víctimas. Por este motivo, éstas han de convertir su tarea testimonial en un compromiso de atenta vigilancia para que desde ámbitos políticos o judiciales no se caiga en la tentación de utilizar parcial e interesadamente la política penitenciaria sobre los presos de ETA como una forma de otorgar a éstos determinadas medidas de condonación de la pena.

Cualquier análisis del reciente papel socio-político desempeñado por las víctimas del terrorismo no puede obviar que uno de los elementos que más ha contribuido a que la violencia terrorista se haya perpetuado en Euskadi y en España a lo largo de medio siglo ha sido el hecho de que, durante este tiempo, una parte importante de la sociedad vasca ha interiorizado que el recurso al asesinato, al chantaje, a la amenaza o la extorsión, es algo que, aunque reprobable, “puede ser comprensible” dada la existencia de un presunto y falsario “conflicto político” que, al parecer, no puede ser solucionado por vías exclusivamente democráticas.

Perversas razones de interés nacionalista, falsos progresismos postmodernos que alimentan la falsa creencia de que todas las ideas pueden ser dichas sin asumir las consecuencias de las mismas (incluso las que exigían más tiros en la nuca) y una vergonzosa dejación de las instituciones en su responsabilidad de hacer cumplir la legalidad, han alimentado esta atrocidad y han posibilitado la obscenidad suprema de que el punto de vista que haya primado en Euskadi a la hora de analizar la realidad política de nuestro entorno fuera el de los verdugos, y nunca el de sus víctimas.

Esta situación éticamente indecente, mantenida en el tiempo, alimentada con entusiasmo y multiplicada exponencialmente por el desinterés de algunos y el desistimiento de muchos, provocó durante muchos años la marginación radical y el abandono más absoluto de las víctimas del terrorismo, pero, además, recreó un universo trémulo donde la defensa y la protección de los derechos básicos de las personas se consideraba como algo simplemente anecdótico que podía someterse a intereses más espurios como la presunta construcción de una nación fantasmal. Frente a esta mirada orweliana de los verdugos, que fue la que llegó a su grado máximo de expansión con la firma en 1998 del Pacto de Estella entre los nacionalistas vascos y los terroristas vascos, las víctimas, con el convencimiento de que será imposible alcanzar la paz sobre el olvido de lo padecido, sobre la injusticia y la impunidad, se han convertido en el principal antídoto para vencer el cáncer moral que el terrorismo ha extendido a lo largo y ancho de la sociedad vasca.

Esta ejemplaridad de la voz y del testimonio de las víctimas, se asienta sobre varias razones.

En primer lugar, porque las propias víctimas, en condiciones profundamente dramáticas, han sido siempre una muestra modélica de respeto al sistema democrático, de lucha por la justicia, de renuncia a la venganza, de repulsa a cualquier método violento para terminar con ETA y de trabajo firme por mantener la verdad de lo sucedido, a pesar de los muchos intentos que en Euskadi se han hecho por manipular tanto las historias particulares de las más de ochocientas personas asesinadas por ETA como la propia historia colectiva de todos los vascos.

Por otro lado, los familiares de las víctimas del terrorismo conocen mejor que nadie toda la atrocidad, el dolor, el drama y las consecuencias fatales que se derivan de cada atentado criminal. Las muy diversas, ocultas y trágicas historias de estos hombres y mujeres recogen detalladamente toda la infamia que se ha vertido en el País Vasco y, por ello, las víctimas poseen una autoridad crucial para desmontar despropósitos ideológicos que, aún hoy, tratan de buscar coartadas y dotar de significado a las acciones terroristas más crueles y sanguinarias.

A pesar de que, en algunas muy escasas ocasiones, las personas que han sufrido directamente o en la figura de algunos de sus allegados el ataque de los violentos reniegan del papel protagonista que les corresponde, la mayor parte de éstas entiende que son las únicas que pueden liderar el proceso que lleve a la sociedad vasca a observar su virulenta y triste historia reciente desde el punto de vista de quien la ha sufrido y no de quien la ha modelado, desde la mirada del asesinado y no del que victimario, y desde el prisma de quienes, en muchos casos, han dado lo mejor de sí mismos para defender la libertad de todos. Natividad Rodríguez, viuda de Fernando Buesa, máximo responsable del Partido Socialista de Euskadi en Álava cuando fue asesinado por ETA el 22 de febrero de 2000, ha explicado muy sucintamente cuál debe ser, en su opinión, el papel público de las víctimas terrorismo. “Nadie puede entender la política vasca de los últimos años sin la existencia de una sociedad profundamente atemorizada por la actividad asesina de ETA y, por ello, las víctimas han de tener un lugar central en el debate político. (...) Cualquier proyecto de convivencia, para ser moral, deberá respetar la memoria de las víctimas; para ser legítimo, deberá plantearse en condiciones de igualdad y libertad de todos los participantes; y para ser legal, deberá cumplir las reglas de juego preestablecidas, que en democracia se plasman en las normas legítimamente aprobadas”.

En Estados Unidos, donde hasta el 11 de septiembre de 2001 prácticamente no se tenía ninguna experiencia de la tragedia que siempre acompaña a cualquier atentado, independientemente de la magnitud de éste, se comprendió rápidamente que el pilar básico desde el que una colectividad debe apoyar su reconstrucción tras sufrir una acometida terrorista es, en cualquier circunstancia, el de las víctimas de la barbarie. No se trata solamente de que detrás de los nombres y apellidos de cada una de las personas diezmadas por el horror fanático se encuentre una vida rebosante de ilusiones, de retos, de sueños y de esperanzas como las de tantos seres humanos que todos los días salen a la calle en múltiples lugares del globo tratando de llevar una existencia digna y en paz. Lo más importante que hay que tener en cuenta es que cada víctima de un ataque terrorista es un proyecto de futuro cercenado, es una familia a la que se le ha roto el porvenir y es, en la presencia de los heridos, o en la ausencia de los fallecidos, una cicatriz en el rostro de una sociedad que tras la llaga del horror ya no vuelve a ser como antes.

Reconocer, ayudar y proteger a las víctimas de la barbarie es, en este sentido, un acto de humanidad, pero es también una iniciativa que contribuye a la cohesión ética de la ciudadanía, que polariza las fuerzas contra el terror y que, desde un primer momento, deslegitima radicalmente cualquier intento de comprender, argumentar o justificar la acción asesina llevada a cabo por los criminales. En el rostro de cada una de las víctimas de un atentado terrorista, en el sufrimiento de los lacerados y en el desconsuelo de los familiares, se encierra el dolor de toda una sociedad dramáticamente lesionada que, en el fondo, siempre es el principal objetivo de una acto criminal de estas características. El terrorista, asesinando a personalidades relevantes o destruyendo la vida de cientos de ciudadanos anónimos, busca conmocionar a la totalidad de la ciudadanía a través del chantaje de las armas, mediante la presión de la amenaza siempre presente, a través del miedo permanentemente exhibido y utilizando el horror como eficaz instrumento de ruptura de lo que los criminales más odian: la libertad de cada persona, y la potestad de ésta para hacer uso de este derecho elemental de un modo ajeno a cualquier dictado político o religioso. Tal y como ha explicado

Ignacio José Subijana Zunzunegui, presidente de la Audiencia de Guipúzcoa, “la macrovictimación terrorista tiene un plano ontológico y otro axiológico. En el plano ontológico se encuentra el dolor por el asesinato, el secuestro, la amenaza, la coacción. En el plano axiológico reside la significación del asesinato, el secuestro, la amenaza y la coacción; es decir, el relato. Reyes Mate, haciendo suyas las reflexiones de Benjamin, refiere que todo crimen mortal tiene dos muertes: la muerte física, centrada en la aniquilación biológica de una o varias personas, y la muerte hermenéutica, ceñida a la estrategia dialéctica elaborada para hacer invisibles a las víctimas”. (1)

El relato
La comprensión de que la memoria de las personas asesinadas es el principal bien a resguardar tras la acción terrorista, la asunción de que los familiares de las víctimas deben ser considerados como el centro de cualquier iniciativa política-social que se impulse después de cometido el acto violento y el convencimiento de que la respuesta al terror de masas debe asentarse siempre sobre la eficacia policial, la firmeza judicial y el reconocimiento público, repetido y socialmente masivo a las víctimas, son exigencias colectivas que en España en general, y en el País Vasco en particular, se encuentran permanentemente cuestionadas. Con el agravante, además, de que cuando finalmente estos fundamentos básicos comienzan a ser interiorizados, su importancia radical trata de minimizarse y difuminarse, especialmente desde los ámbitos nacionalistas, independentistas y presuntamente progresistas, con argumentos tramposos que abogan por convertir a todos los hombres y mujeres de esta tierra en damnificados de diferentes afrentas que se anulan unas con otras, y que tienen un único objetivo éticamente demoledor para quienes confiamos en el sistema democrático de convivencia: implantar artificiosamente la idea de que “es necesario pasar página” y “ceder desde todas las partes” para alcanzar una “reconciliación” en la que no haya “ni vencedores ni vencidos”.

El primer paso hacia la impunidad de los crímenes terroristas es, de hecho, esta estrategia que trata de mezclar en un patético “totum revolutum” a las víctimas del terrorismo, de los “excesos policiales”, de los malos tratos, de torturas, de agresiones injustas e, incluso, de la dictadura franquista y de la batalla de Machichaco que tuvo lugar durante la Guerra Civil española, con la pretensión, tan sibilina como vergonzosa, de fomentar la mentira suprema de que la actividad asesina de ETA solamente es una cara más de un conjunto variado de violencias ejercidas desde el Estado democrático español o desde personas, entidades u organizaciones ligadas a éste. Pero frente a quienes apelan a no volver la vista hacia atrás y a camuflar lo sucedido para no despertar las iras de quienes todavía amenazan con volver a asesinar, el recuerdo constante y permanente de lo padecido ha de erigirse como el núcleo central de cualquier proyecto conjunto de sociedad que pretenda superar varias décadas de terror. A pesar de las interpretaciones perversas que se hacen al respecto, la memoria histórica de lo reciente no es algo que impida cerrar las viejas heridas. Más bien al contrario, el relato de las víctimas es la única herramienta de que dispone una sociedad para interiorizar sus desmanes, para vertebrar nuevos caminos de futuro que se alejen de la atrocidad y, sobre todo, para cerrar con un mínimo de solidez heridas colectivas que jamás debieron haberse provocado. Un hipotético perdón del daño causado, que hay que recordar que es algo que no puede exigirse desde un punto de vista político o jurídico, solamente pueden tener sentido sobre el recordar fiel de lo que ha acaecido y sobre una perspectiva a largo plazo que presente visos ciertos de que el horror no va a volver a reproducirse.

Nada podrá reconstruirse desde un punto de vista ético si, interesadamente y para acercar a los terroristas los beneficios de la impunidad, se intenta correr un tupido velo sobre la infamia y la iniquidad y se pretende disipar el perfil testimonial y relator claramente definido de las víctimas del terrorismo, al mismo tiempo que se refuerza el protagonismo reivindicativo de los antiguos etarras que ahora dicen no querer matar. Volviendo al ejemplo norteamericano, ¿se imagina alguien que pudiera ser posible que el gran Memorial que se levanta en el nuevo World Trade Center homenajeara, además de a los hombres y mujeres asesinados en las Torres Gemelas, a, por ejemplo, todos los damnificados por el racismo en la reciente historia de la ciudad norteamericana, a los afectados por los abusos policiales a lo largo de las últimas décadas, a los neoyorquinos perjudicados por las prácticas mafiosas en los años veinte del pasado siglo o, en el colmo de la estulticia, a todos los miembros de Al Qaeda autoinmolados en atentados suicidas en cualquier lugar del mundo? Citando nuevamente a Ignacio José Subijana Zunzunegui, “es preciso garantizar a las víctimas un pronunciamiento expreso sobre el injusto culpable del autor. De esta forma se cumplirían las exigencias mínimas de justicia en la medida que se obtendrían tres efectos: una declaración pública de reproche por el injusto causado, afirmando que el daño no viene motivado por el azar o por culpa de terceros o de la propia víctima, sino única y exclusivamente por un comportamiento antijurídico del victimario; una consignación expresa de las personas que han sufrido la victimación, lo que permite su constitución efectiva como víctimas así como su indeclinable individualización; un pronunciamiento explícito de que el daño causado fue injusto y que, consecuentemente, las víctimas tienen derecho a ser reparadas por el victimario”. (2)

Los crímenes de ETA, junto con las coacciones, las amenazas, los chantajes y las afrentas que durante cincuenta años se han llevado a cabo impulsadas desde el “brazo político” de la organización criminal, poseen, y éste es uno de los objetivos fundamentales de cualquier banda terrorista, una dimensión pública totalitaria que trata de imponer, a través del miedo, la intimidación y la coacción, unos determinados objetivos políticos, así como busca convertir la historia en una quimera para alumbrar un presente irreal en el que todos sus desmanes puedan ser justificados y comprendidos. Por este motivo, la derrota del terrorismo exige que el daño producido y el dolor provocado tengan una privilegiada y ejemplarizante dimensión pública que ha de ser protagonizada, aunque no exclusivamente, por las víctimas del terrorismo.

Las personas directamente damnificadas por la violencia terrorista, así como los familiares del casi de millar de personas asesinadas por la banda terrorista ETA, han de ser, sobre todo, la punta de lanza de un movimiento colectivo que arrastre a los poderes públicos, a las instituciones democráticas, a los agentes sociales y a la mayor parte de los ciudadanos, a estar vigilantes contra la tentación del olvido y contra la incitación cómoda y eficaz, y tantas veces vista a lo largo de la historia, a “pasar página” o a “no mirar hacia atrás” para no incitar a los viejos fantasmas.

Las víctimas vascas del terrorismo, en su esencial y casi obligado deber de testimonio público, se responsabilizan de denunciar persistente e incansablemente la demostrada y absoluta incapacidad de la banda terrorista ETA para asumir el sufrimiento infligido a la sociedad vasca en particular, y a la sociedad española en general. Pero, además, las víctimas del terrorismo han de convertirse en el principal ariete contra una tendencia tan obscena como cada vez más extendida que consiste en banalizar el horror provocado por la banda terrorista ETA a lo largo de su casi medio siglo de existencia y que tiende a entender la actividad criminal de esta organización totalitaria como algo nimio, como una pequeña, “comprensible” y molesta excrecencia de la dictadura.

En este punto, debemos ser conscientes de que la actual generación dominante en España, ideológicamente flácida, intelectualmente exangüe y doctrinalmente inconsistente, vive el tiempo histórico como simultaneidad y no como sucesividad, y se mantiene permanentemente en ebullición en una actualidad perpetua en la que no hay espacio para el distanciamiento reflexivo, para la comprensión del desarrollo causal de los acontecimientos o para extraer debidamente las pertinentes enseñanzas del pasado. Hay en la comunidad autónoma vasca y en el resto del país demasiados hombres y mujeres que habitualmente viven en una realidad anoréxica, mórbida, superficial y fragmentaria que, al perder todo tipo de conexión con el pretérito, y lo que es peor, al demostrar un absoluto desinterés por lo transcurrido en el pasado, han empequeñecido y relativizado la barbarie etarra: fundamentalmente, desdeñan los recuerdos colectivos existentes tras lustros de convivir con la violencia más impía y menosprecian el cúmulo de conocimiento aprendido a base de acopiar lágrimas de impotencia tras cada nuevo acto de barbarie. El relato constante y firme de las víctimas del terrorismo se convierte, de este modo, en el principal freno contra el concepto de “amnesia generacional” definido por el escritor y analista Alvin Toffler, que consiste, según explica el experto neoyorquino, en que “se está modificando el tiempo pasado y el tiempo futuro, vaciándolos de contenido, y no dejando tras de sí nada salvo el presente, un lugar peligroso y poco sólido. Porque a medida que se acelera la aceleración del cambio, el pasado y el futuro cada vez se acercan más entre sí y comprimen el presente en la nada. Que no es precisamente un lugar satisfactorio para pasar la vida” (3). Ni para la verdad ni la justicia, habría que añadir.

De hecho, esta absoluta, buscada e interesada desmemoria referencial, liderada por socialista y nacionalistas y perversamente aliada con un espíritu ideológico posmoderno, frívolo, desarmado, contemporizador y desinteresado de la defensa del sistema democrático y de la salvaguardia de los valores fundamentales de nuestro sistema de convivencia, es la que ha propiciado el actual panorama social maleable, insustancial y caótico que padecemos, en el que demasiadas agendas políticas se pliegan a las presiones de los terroristas, de los amigos de los terroristas, de los independentistas más ariscos, de la izquierda más huraña y de los sectores sociales más radicales y populistas, dando luz a una realidad hedionda y volteada en la que los delincuentes son tratados como los líderes del futuro, en la que los demócratas son expulsados al gueto misterioso de la derecha extrema y en la que, en el colmo de las vilezas, las víctimas del terrorismo son consideradas como peligrosos elementos de odio, intolerancia y crispación.

La tentación de la impunidad
Como hemos visto, el valor público del testimonio de las víctimas del terrorismo se construye sobre tres virtudes y responsabilidades que les son propias no de un modo exclusivo, pero sí preferencial: la lucha contra el olvido, la lucha contra cualquier forma de impunidad y la autoría del relato de lo padecido.

En este sentido, y en lo que hace referencia al trabajo contra la indemnidad de los crímenes, es preciso partir de una cuestión elemental: la historia de terror de ETA no tiene ninguna legitimación posible y, por lo tanto, debe ser condenada con rotundidad y sin ningún tipo de paliativos. Y esa condena, que debe darse siempre de forma pública y destacada, ha de ser requerida de un modo excepcionalmente exigente a todos aquellos que, con medio siglo de retraso, desean sumarse ahora, con sus propias condiciones y exigencias, al sistema democrático de convivencia.

La justicia es un derecho fundamental de cualquier ciudadano, y especialmente de las víctimas. Por este motivo, éstas han de convertir su tarea testimonial en un compromiso de atenta vigilancia para que desde ámbitos políticos o judiciales no se caiga en la tentación de utilizar parcial e interesadamente la política penitenciaria sobre los presos de ETA como una forma de otorgar a éstos determinadas medidas de condonación de la pena. En este sentido, jamás ha de considerarse la reinserción social como una finalidad absoluta y superior, propia de las penas de cárcel, sino que cualquier medida de gracia ha de encuadrarse con otras finalidades de la condena y con la exigencia de justicia prevista en la Constitución española.

Con respecto a este tema, nuestro muy querido y siempre recordado profesor Antonio Beristain expresaba muy claramente su opinión en 1994, en la Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología: “Considero un milagro que en el País Vasco y en España ninguna víctima del terrorismo se haya tomado la justicia por su mano. Desde julio de 1977, cuando fundé en Gipuzkoa la sección de Amnistía Internacional, sigo activo en sus campañas; también en las que proclaman y procuran la no impunidad de los asesinatos terroristas. Discrepo de quienes opinan que si ETA deja de matar, todos sus condenados deben salir de la cárcel. De las publicaciones de Amnistía Internacional se desprende que se opone al indulto de los presos de ETA cuando la organización terrorista deje de matar, ya que esa impunidad de los macrocrímenes va contra la base del Derecho, la Justicia y la dignidad de las personas.”. (4)

Pero además de la existencia de posibles prácticas que pudieran favorecer la impunidad de los centenares de miembros de ETA que permanecen encarcelados en prisiones de España y Francia, hay otro tipo de inmunidad sobre la que acertadamente ha alertado Carlos Fernández de Casadevante Romaní, catedrático de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Universidad rey Juan Carlos, y que ahora, cuando la banda terrorista ETA ha anunciado un cese definitivo de la violencia, cobra una especial significación. “De los 858 atentados con víctimas mortales cometidos por ETA a lo largo de su existencia, 300 están todavía sin resolver policialmente. En esa cifra se incluye un centenar de atentados prescritos y 78 autores materiales que pudieron acogerse a la Ley de Amnistía de 1977. El resultado de todo ello es que el 55,71% de los asesinatos de ETA gozan hasta la fecha de una impunidad de facto.” “¿Cómo puede ser esto posible en un Estado que se dice de Derecho y cómo puede ser que ningún órgano del Estado se escandalice?, se pregunta el autor de “Nación sin ciudadanos: el dilema del Pais Vasco”, y añade: “¿Acaso el Estado considera saldadas sus deudas con las víctimas del terrorismo sobre la base de la reparación económica? De ser así, incurriría en un grave error porque la principal reivindicación de las víctimas del terrorismo -como de toda víctima- es que se haga realidad su derecho efectivo a la justicia. En efecto, los daños que la pasividad y la impunidad ocasionan a las víctimas del terrorismo como consecuencia de las prescripciones propiciadas por la inactividad o por el deficiente funcionamiento de los órganos del Estado, no se reparan con dinero. La única reparación real se deriva de la justicia. De una justicia efectiva. Sin ella, ni existe el Estado de Derecho ni la democracia es tal. Por mucho que a algunos se les llene la boca con tales conceptos.” (5)

En nuestra opinión, el cumplimento puntual de la pena de cárcel impuesta a un terrorista no ha de ser suficiente para garantizar la inmediata reinserción social del mismo. Un fanático no deja de serlo por cumplir una condena y una ideología totalitaria que ha impulsado a alguien a cometer los crímenes más horrendos no se disuelve por arte de magia en la oscuridad o en la amargura de una celda. Por este motivo, el proceso de vuelta a la normalidad de los varios centenares de etarras que permanecen en prisión ha de seguir una ruta manifiestamente definida que, además, debe ser lo suficientemente clara, visible y pública como para que pueda ser tutelada sin ambages por las víctimas del terror y como para que éstas se encuentren en condiciones de testimoniar su aceptación o no de la misma.

En primer lugar, el terrorista ha de buscar activamente su proceso de reinserción, demostrando que su apuesta por reintegrarse nuevamente a la sociedad democrática que una vez humilló y diezmó es radicalmente sincera y que no se trata únicamente de una estrategia para beneficiarse, una vez más, de la generosidad del Estado de Derecho. Consecuentemente, el victimario ha de pedir perdón y rechazar públicamente la violencia (y destacamos esta exigencia de notoriedad), pues el delito de terrorismo por el que se le juzgó y condenó también tuvo dramáticas repercusiones colectivas (macroterrorismo). Además, el delincuente ha de denunciar socialmente el carácter totalitario de la organización terrorista a la que un día perteneció y, para ello, resulta fundamental que la persona que desee reinsertarse colabore activamente con las autoridades, y dentro de sus posibilidades, ayude al esclarecimiento de los cientos de crímenes de la banda terrorista ETA que se encuentran pendientes de resolver.

Conclusión
Tras el cese definitivo de la violencia anunciado por la banda terrorista ETA el pasado 20 de octubre de 2011, existen muy preocupantes indicios, en la sociedad vasca, sobre todo, pero también en una parte importante del resto de la sociedad española, de que se está alentando un empeño tan claro como avieso por pasar página, por olvidar nuestra más reciente historia, por recibir con palmas a los asesinos descarriados que presuntamente regresan a la civilidad y por legitimar un nuevo escenario de convivencia en el que las permanentes reclamaciones de memoria, verdad, justicia y reparación lideradas por la gran mayoría de las víctimas del terrorismo se transmutan en peticiones vacuas y éticamente indecentes que hablan de perdonar a los asesinos, que apelan a “sumar esfuerzos” entre quienes matan y quienes mueren y que exigen “olvidar” a quienes más han padecido la lacra terrorista.

Ante esta situación, las víctimas del terrorismo, y aquí radica el gran valor público de su testimonio, de su relato y de su actividad, han de liderar la defensa de los valores supremos por los que sus familiares fueron asesinados que, sin lugar a dudas, constituyen los cimientos de nuestra democracia y nuestra única esperanza de civilidad. De hecho, son las propias víctimas, a través de organizaciones de las que forman parte, como el Foro contra la Impunidad en el País Vasco, las que han definido claramente su papel presente y futuro: “Nuestra tarea ha de consistir en recordar incansablemente que nuestro sistema de libertades se impone como moralmente superior a los planteamientos totalitarios e integristas de quienes presentan como único mérito el haber dejado, sospechosamente, de apoyar políticamente a los psicópatas que mataron a nuestros familiares. Que no se equivoquen quienes nos prometen ahora un futuro cimentado sobre excarcelaciones de criminales, sobre el obligado olvido de todo lo padecido hasta el momento, sobre una tabula rasa impuesta entre víctimas y verdugos o sobre un liderazgo compartido con quienes tantas veces han jaleado el asesinato de ciudadanos inocentes. Siempre nos tendrán enfrente. Porque las víctimas de ayer, que lo somos ya para siempre, no vamos a consentir de ningún modo que nuestros hijos vayan a ser mañana también víctimas de una paz tan falsa como moralmente indecente.” (6)

Bibliografía
(1) Subijana Zunzunegui, Ignacio José. “La justicia a las víctimas del terrorismo”. Eguzkilore. Cuaderno del Instituto Vasco de Criminología. Nº 23. Pag. 79-86.
(2) Idem.
(3) Toffler, Alvin. “Una generación en el poder sin memoria histórica”. Diario “El Mundo”. 4-XII-2003. Pags. 4-5
(4) García Zafra, Inés. Conversaciones con el Dr. Antonio Beristain.
http://criminet.ugr.es/recpc/06/recpc06-c1.pdf
(5) Fernández de Casadevante Romaní, Carlos. “España, espacio de impunidad.”
http://www.covite.org/covite_articulos.php?lang=es&idNoticia=625&idSeccion=3
(6) Foro contra la Impunidad en el País Vasco. “La vergüenza”.

Desafío secesionista
Economía de la secesión
Mikel Buesa Libertad Digital 29 Octubre 2013

Se abre paso durante las últimas semanas, en el discurso político del Gobierno, la idea de que la discusión acerca del futuro de Cataluña cabe situarla en el terreno de la economía, de manera que se insiste en que si esa región optara por la secesión cabría esperar una importante pérdida de bienestar. Los argumentos gubernamentales, expresados tanto por el presidente Rajoy como por el ministro Montoro, aluden a la convicción de que la integración de las economías es más prometedora que su separación. Una idea, permítaseme decirlo, bastante simplista en su expresión que debería estar acompañada de una discusión analítica de su contenido e implicaciones; algo que, por cierto, el Gobierno no parece dispuesto a ofrecer.

La integración económica en un mundo en el que la globalización determina la secuencia de las oportunidades competitivas de todos los países es en efecto un aspecto esencial para lograr un desarrollo de las naciones conducente a la mejora del bienestar de sus ciudadanos. Sin embargo, esa integración no es incompatible con la independencia política de dichas naciones; y, en este sentido, no sorprende que los independentistas catalanes, como los vascos, los escoceses o los quebequeses, insistan en que su proyecto secesionista se inscribe en una plena apertura de sus economías nacionales al influjo de los intercambios mundiales.

En realidad, la teoría económica y su contrastación empírica han venido a echar una mano a favor de los argumentos nacionalistas. La economía de la secesión cuenta, en efecto, con una importantísima aportación de Alberto Alesina y Enrico Spolaore, profesores ambos en Massachusetts -uno en Harvard y el otro en Tufts-, quienes han sostenido que la apertura de las economías y la reducción de las barreras al comercio han proporcionado una oportunidad para la emergencia de las nuevas naciones que, con su independencia, se han convertido en actores de la economía mundial. Ello es así porque, al multiplicarse las posibilidades de acceso a los mercados exteriores, las pequeñas economías pueden aprovechar las ventajas de su especialización gozando de economías de escala, dado que éstas ya no dependen del tamaño de su mercado interno. En otros términos, dentro del mundo globalizado, la dimensión de las naciones no es un factor limitante de los resultados económicos.

El tamaño de las naciones (The size of nations) es precisamente el título de la obra de Alesina y Spolaore que encuentra su apoyo empírico en la emergencia de los 118 nuevos países que han surgido desde el final de la Segunda Guerra Mundial como resultado de los procesos de descolonización, primero, y de las secesiones impulsadas por el nacionalismo, principalmente dentro del antiguo bloque soviético, después. Una obra que, por otra parte, ha servido de inspiración a los nacionalistas catalanes, como lo evidencia el hecho de que haya sido traducida a su idioma y editada con una introducción del que fuera conseller d’Innovació, Universitats i Empresa, Josep Huguet i Biosca, así como con una generosa subvención de la Generalitat de Catalunya. Añadamos marginalmente que no se conoce un esfuerzo similar del Gobierno español en materia de difusión de la economía de la secesión, de la que tanto tendrían que aprender sus portavoces.

Un aspecto que Alesina y Spolaore no entraron a analizar y que considero crucial para la discusión de los casos europeos -como el de Escocia, el País Vasco o Cataluña- y americanos -como el de Quebec- es el que se refiere a las soluciones institucionales que posibilitaron la inserción de las nuevas naciones en la economía mundial. En la mayor parte de los casos de descolonización ésta vino de la mano de las relaciones privilegiadas que esos países mantuvieron con sus anteriores potencias coloniales, plasmadas en acuerdos como los de la Commonwealth of Nations o la Communauté Française, y sobre todo en una práctica política que trató de preservar los lazos establecidos, lo que a su vez constituyó el fundamento de su extensión a todos los miembros de la que luego sería la Unión Europea a través de la Convención de Yaundé, en 1963, la Convención de Lomé, en 1975, y el Acuerdo de Cotonou, en 2000. Por lo que se refiere a los países que emergieron del desmantelamiento del antiguo bloque soviético, aunque no en todos los casos, su engarce con la economía mundial vino de la mano de su integración en la Unión Europea, dentro de un proceso aún inacabado que estuvo alentado por el ejemplo alemán -con la absorción del Este- y la idea del triunfo del capitalismo frente al comunismo.

A la luz de estas experiencias, cabe preguntarse si Escocia, Cataluña, el País Vasco, Quebec y otras regiones de los países desarrollados y democráticos que cuentan con partidos nacionalistas que aspiran a la independencia van a encontrar valedores para su inserción institucional en la economía mundial, una vez separadas de sus respectivos países, o si más bien van a enfrentarse a dificultades insalvables, toda vez que su secesión los va a situar fuera de los acuerdos regionales -la Unión Europea o el Tratado de Libre Comercio de América del Norte-, de la Organización Mundial del Comercio y de los demás convenios internacionales.

La respuesta a esta cuestión no está dada y todo augura que, en el mejor de los casos, se tratará de un proceso que durará no menos de dos décadas. Es precisamente en este punto en el que hay que considerar otra de las aportaciones de la economía de la secesión centrada en el llamado efecto frontera. Con este concepto se alude a los costes que, para el comercio, suponen las fronteras y, consecuentemente, al daño que en las economías de los países secesionados provoca su aparición donde antes no existían. El tema lo plantearon dos economistas canadienses -John McCallum, profesor entre otras de las universidades de Quebec y McGill, y John F. Helliwell, profesor en la University of British Columbia-, que auguraron pérdidas comerciales muy importantes para Quebec, toda vez que esta provincia se relacionaba con las demás de Canadá con una intensidad veinte veces mayor que con cualquiera de los Estados norteamericanos. Y posteriormente fue estudiado empíricamente en los casos soviético, yugoslavo y checoslovaco -con una aportación seminal de Jan Firdmuc, de la británica Brunel University, y Jarko Firdmurc, de la alemana Zeppelin Universität-, mostrándose que esas pérdidas fueron, en efecto, cuantitativamente muy destacadas. Añadamos que tal fenómeno tuvo lugar en el período en el que las repúblicas emergentes que se independizaron experimentaron retrocesos de su PIB de entre el 16 y el 68 por ciento en el curso de la década posterior a su secesión, aunque hubo cuatro casos -Croacia, la República Checa, Eslovenia y Eslovaquia- en los que el precio pagado fue sólo el estancamiento durante diez años.

Resumo: la economía de la secesión muestra que la aparición de nuevas naciones es económicamente viable cuando se encuentran soluciones rápidas para favorecer su inserción en una economía mundial globalizada. Sin embargo, si estas soluciones no aparecen o lo hacen muy tardíamente, el precio de la secesión es muy elevado, de modo que los ciudadanos de los países emergentes experimentan una severa pérdida de bienestar cuya recuperación puede tardar más de una generación o, tal vez, no llegar nunca.

El debate sobre el secesionismo
Además de defender la legalidad, hay que dar la batalla de las ideas y las razones

Andrés de Blas Guerrero El Pais  29 Octubre 2013

Ante la amenaza del secesionismo que está planteada en la vida política catalana, la reacción por parte de los que creemos en la legitimidad y la viabilidad del Estado y la nación españoles tiene dos tiempos claramente marcados. El primero es el de la defensa del Estado de derecho: cualquier intento de voladura del Estado y la nación común no puede llevarse a cabo sino siguiendo los cauces marcados por la legalidad. Quiere ello decir que solamente a través de los mecanismos de reforma de la Constitución puede prosperar la hipótesis secesionista.

Pienso que el consenso al respecto es amplio. Sucede, sin embargo, que a estas alturas del desafío por parte de significativos sectores del nacionalismo catalán, este primer tiempo de la respuesta se dibuja como insuficiente. Parece obligado por ello iniciar un segundo momento, a desarrollar fundamentalmente en el marco de la sociedad catalana, en que expongamos las razones por las que pensamos que la hipótesis secesionista es una pésima opción, tanto para los catalanes como para el conjunto de los españoles.

Cara a la realización de esta política de respuesta ideológica al desafío independentista, la primera cuestión es precisar los instrumentos para llevarla a cabo. Pienso que el más lógico y eficaz sería, en primer lugar, el entendimiento entre Gobierno y oposición, entre populares y socialistas.

El instrumento más lógico y eficaz sería el entendimiento entre Gobierno y oposición, entre populares y socialistas
En defecto de este primer instrumento en que corresponde al Gobierno tomar la iniciativa, pienso que un impulso al debate interno en el seno de los dos grandes partidos habría de ser el instrumento de recambio ante la temida ceguera que haga imposible la disposición de aquel entendimiento. En ausencia de estos dos mecanismos políticos, no habría otro recurso que articular las voces de la sociedad civil para poner en marcha la batalla ideológica contra la secesión.

Sea cual sea el instrumento utilizado, habría unos medios a desarrollar que parecen obligados. Es necesario elaborar un informe detallado, en el que se recojan los trabajos realizados hasta la fecha, de las consecuencias políticas, económicas, culturales y sociales que la secesión habría de suponer para la vida catalana y española.

Podría utilizarse como modelo el informe elaborado por el Gobierno británico en relación al supuesto de secesión de Escocia, en el que se insiste en la no continuidad del eventual nuevo Estado escocés con el orden jurídico anterior a la secesión o en la pérdida de oportunidades de todo orden para las nuevas situaciones políticas herederas del anterior Estado británico. Es necesario poner sobre el papel los argumentos contrarios a la separación de Cataluña que den respuesta a lemas tan burdos como “Madrid nos roba” o “Con independencia, mayor bienestar”.

La siguiente iniciativa elemental es llevar adelante un proceso de debate en Cataluña en que representantes de la sociedad catalana, con el concurso de otras voces del resto de España, puedan exponer las razones contrarias a la propuesta de secesión. Lejos de contribuir con ello al enfrentamiento civil en el seno de esa comunidad, podemos coincidir en que resulta indispensable dar voz y hasta altavoces a aquellos ciudadanos que no comparten el discurso hoy dominante en la vida pública catalana.

La Generalitat ha impulsado un proceso de encuadramiento social que hace difícil oír las distintas visiones
Hay razones para ver con poco optimismo el papel de los medios de comunicación catalanes ante la cuestión. El Gobierno de la Generalitat ha impulsado un proceso de encuadramiento social, de control desde el poder, que hace difícil oír las distintas visiones ante el problema. Contra este estado de cosas, es una obligación democrática luchar porque se escuchen todas las voces de Cataluña y que llegue a los oídos catalanes el discurso de afecto y solidaridad del resto de los españoles. Se trata de una responsabilidad que afecta prioritariamente a los medios de comunicación estatales, pero con la que todos los ciudadanos españoles estamos afectados.

Bien está, en definitiva, que proclamemos una y otra vez nuestra intención de defender el orden constitucional. Pero cuando está planteada la opción secesionista, resulta una irresponsable pasividad atrincherarnos exclusivamente en la defensa de la legalidad, sin afrontar el debate ideológico.

Se trata de una política que en absoluto pretende enturbiar el supuesto oasis que formaría hoy la sociedad catalana. Tenemos razones para sospechar que por debajo del oasis está presente el conformismo forzado por una estrategia nacionalista cuidadosamente elaborada a lo largo de estos últimos años. En definitiva, no se trataría de otra cosa que de llevar las reglas del pluralismo democrático a un problema en el que nos jugamos mucho. Es posible que, incluso, la estabilidad misma de nuestro sistema democrático.

Andrés de Blas Guerrero es catedrático de Teoría del Estado en la UNED.

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