AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 30 Octubre 2013

La ley es la salvación
José Carlos Rodríguez www.gaceta.es  30 Octubre 2013

Si apelan a la aplicación arbitraria de la ley, ¿quién amparará a las víctimas cuando la critiquen?

La doctrina Parot consiste en llevar el cómputo de los beneficios sobre la pena total, y no sobre la pena máxima. Es una idea perfectamente lógica. La situación anterior hacía que la máxima pena fuera una máxima broma, de mal gusto. Lo que ha ido al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, así llamado, no es la doctrina Parot, sino su aplicación retroactiva, es decir, en casos que, cuando se cometieron, no se aplicaba este nuevo cómputo de los beneficios.

El Tribunal de Estrasburgo ha confirmado la decisión que ya había adoptado, y declara que la aplicación de esa doctrina (nueva jurisprudencia del Tribunal Supremo) a casos anteriores es ilegal. Y que, por tanto, se les deben aplicar los beneficios previstos y reconocidos en el momento de cometer sus crímenes. Como consecuencia, algunos de los condenados deben salir de la cárcel, e incluso el Estado debe concederles una indemnización en compensación por haberles mantenido en la cárcel más tiempo de lo que debería, y todo ello con la ley en la mano.

Hay más. Porque no es el TEDH, sino la ley española. El artículo 9.3 de nuestra Constitución garantiza “la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales”. A partir de ahí, no hay nada que alegar. Lo que decían los abogados del Estado es que la irretroactividad se aplica a los beneficios, y no a la ley, lo cual podría ser suficiente para saltarse la letra del artículo 25.1, pero no la del anterior. El Código Penal, que es una Ley Orgánica, dice en su artículo 3.1 lo siguiente: No podrá “ejecutarse pena ni medida de seguridad en otra forma que la prescrita por la ley y reglamentos que la desarrollan, ni con otras circunstancias o accidentes que los expresados en su texto”. Pero no fue esto lo que ocurrió con Inés del Río y demás asesinos. A ellos se les aplicó una interpretación de los beneficios que fue posterior.

En definitiva, el TEDH falló en el único sentido posible. Esperanza Aguirre ha escrito que es no es un tribunal jurídico, sino político. ¡No lo sabremos nosotros, que tenemos al Tribunal Constitucional! También se le ha acusado de hacer política, aplicando ¡retroactivamente! la ley para castigar a los nacionalsocialistas, que aquí lo del garantismo va por barrios. Un tribunal político, ciertamente.

Pero lo que me interesa de todo esto no es señalar que los legisladores, antes de 1995, no reconocieron en el Código Penal la gravedad de los delitos terroristas, y otros, sino la actitud de las víctimas. Acusan a jueces y Gobierno de cumplir la ley, y la decisión del TEDH lo es. Y de no tener los arrestos o la decisión política suficiente de saltársela.

Las víctimas de ETA también lo han sido del uso político, es decir, criminal, de la ley. La inseguridad jurídica ha ido en su contra, y si ahora se aferran a ella, ¿quién amparará a las víctimas cuando exigan una aplicación estricta de la ley?

Un libro imprescindible de Ortí Bordás
José Oneto www.republica.com  30 Octubre 2013

La semana pasada era presentado en Madrid el nuevo libro de ensayo de uno de los históricos de la transición española, el ex vicepresidente del Senado José Miguel Ortí Bordás, el más estrecho colaborador de quien fue presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, Torcuato Fernández Miranda.

Ortí, autor de un libro fundamental para conocer los entresijos de esa etapa tan apasionante que fue la transición española (“La transición desde dentro”, Editorial Planeta 2007), un libro de memorias, donde relata con todo tipo de detalles y con una gran honestidad, la labor realizada por una generación comprometida con el reformismo desde dentro del propio Régimen, ha publicado ahora “Oligarquía y Sumisión” Editorial Encuentro, que viene a ser un lamento, también lleno de honestidad, sentido común y valentía, a la muerte de la democracia representativa y liberal, en tanto que la han convertido en una dictadura de los aparatos de los partidos, en una partitocracia, que según él, no deja de ser “la enfermedad senil de la democracia”.

Y los elementos causantes de esa enfermedad senil, no dejan de ser, por lo menos en el caso de España, sino el implacable imperio de la ley de hierro de las listas cerradas y bloqueadas (el sistema electoral actual, concebido con todo tipo de temores y precauciones), y el deterioro democrático en el que estamos, como consecuencia del aislamiento de los partidos que normalmente solo cuentan con el ciudadano a la hora de depositar el voto en las urnas, para ignorarlo y traicionarlo después, en beneficio del partido, o de esa oligarquía que se ha ido formando y que, junto con los partidos políticos, es la que realmente ostenta el poder real.

“Oligarquía y Sumisión” no solo es un libro que afecte a nuestro país, aunque aquí, es donde se está reflejando más ese inmenso poder que tienen las corporaciones financieras, los grupos de presión, los poderes económicos, en unos momentos de profunda crisis del sistema político español, sino que en cierto modo, afecta a toda la democracia occidental en su conjunto. Una democracia que está secuestrada por esos poderes, que son los que imponen las reglas, los modos de comportamiento e incluso las formas de protesta. De ahí, la sumisión del ciudadano, dominado por una especie de pirámide en la que todo se basa en la complicidad de un grupo que primero son cinco o seis, que cuentan a su vez con las complicidades de cientos, y que se va extendiendo como una gran mancha de aceite, que termine por invadirlo y por corromperlo todo. Hasta el punto que, como dice el lingüista, filósofo y activista norteamericano Avram Noam Chomsky.”La población general no sabe lo que está pasando. Y ni siquiera sabe que no lo sabe”.

El libro de Ortí Bordás, con el que pueden coincidir muchos de los que asistieron a su presentación en el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia del CEU, desde Rodolfo Martín Villa, a Fernández Vara, pasando por José Bono a Fernando Suárez, es un alegato que hay que leer con atención, una crítica que hay que aplaudir por acertada, y un punto de referencia que hay que tener en cuenta en estos momentos en los que tanto se habla de cambios en nuestra Constitución, de reforma, de nueva Transición y de replanteamiento general de los principios en que está basada la Constitución de 1978, que el próximo mes de diciembre cumplirá treinta y cinco años.

Regenerar sí, claudicar no
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital  30 Octubre 2013

… la singularidad cultural se hace a costa de la uniformización obligatoria de los ciudadanos catalanes y la conculcación de nuestros derechos, y las singularidades fiscales se basan en la ruptura de la igualdad de servicios públicos de todos los españoles…

El escenario rupturista y esquizofrénico creado por el envite nacionalista en Cataluña tiene visos de repetir los mismos errores que en el pasado, esto es, dar protagonismo a un supuesto y anacrónico problema territorial (el “encaje de Cataluña”) y olvidar los auténticos problemas de los españoles y de nuestra democracia.

Más aun, ahora que las proyecciones electorales están dibujando algo más que el declive de CiU y el auge de otras propuestas políticas –como Ciutadans- que pueden llegar a desbordar no solo las fronteras catalanas sino también el statu quo político surgido de las ruinas de UCD, parece que algo se está moviendo entre los partidos tradicionales, CDC ya no tiene tantas prisas soberanistas, UDC pide “Terceras Vías” y el PSOE reformas constitucionales.

… advierto ante la posible generación de una tremenda cortina de humo en forma de negociación Cataluña-España con la que tapar todas las contradicciones que la Crisis ha destapado…

Mucho me temo que cualquier negociación versará respecto a singularidades fiscales y culturales catalanas, blindajes lingüísticos, relaciones bilaterales, etc. Todo ello olvidando que la singularidad cultural se hace a costa de la uniformización obligatoria de los ciudadanos catalanes y la conculcación de nuestros derechos, y las singularidades fiscales se basan en la ruptura de la igualdad de servicios públicos de todos los españoles.

Es cierto, hay que regenerar la política española, hay que reforzar las instituciones, hay que crear sistemas de control de lo público que sean efectivos y que estén despolitizados, hay que acercar la política a la ciudadanía pero huyendo de populismos asamblearios, hay que mejorar la cultura democrática de los españoles.

Dicha regeneración debería partir de un momento inicial en el que todos los agentes de la arena sociopolítica partan de su auténtica representatividad social, sin olvidar que nuestra Carta Magna ya recoge gran parte de los Derechos y preceptos democráticos, el problema no radica en la Constitución sino en su aplicación, no radica en su espíritu sino en su interpretación, en el control ideológico y partidista de las instituciones que manan de ella.

… España en todo caso tiene un problema, pero es la falta de lealtad política e institucional y, sobre todo, de carecer de un proyecto que esté por encima de las contiendas político-electorales…

Este momento inicial debería empezar con una reforma de la Ley Electoral con la máxima de “Un ciudadano, un voto”, a partir de la conformación de unas nuevas Cortes y bajo el espejo de la transparencia y la publicidad extrema (todos tendrían acceso a toda la información) llegar a acuerdos que regeneren este país, siempre bajo el perfil consensual de las democracias modernas, un sistema en el que “gobierne la mayoría pero con respeto a las minorías” se hallen dónde se hallen, empezando, como no, por las libertades negativas del individuo.

El objetivo sería una poner las bases para fomentar una sociedad justa, cooperativa y competitiva, una sociedad que generara infinidad de posibilidades (me gusta mucho más la palabra posibilidad que oportunidad, básicamente por el factor tiempo que se extrae de la segunda) con las que saciar los también innumerables desarrollos vitales que surgirían de una sociedad abierta y democráticamente plural.

Pero esta necesidad de resolver los acuciantes problemas de la sociedad española no tiene nada que ver con el movimiento independentista, básicamente porque el nacionalismo ha sido partícipe y es culpable de gran parte de las contradicciones y degeneraciones de nuestro sistema, además no es cierto que el nacionalismo sea regeneracionista, ni que parta de una posición de superioridad moral respecto a los otros implicados en la gestión de la política española, no es cierto que España tenga un problema territorial, España en todo caso tiene un problema, pero es la falta de lealtad política e institucional y, sobre todo, de carecer de un proyecto que esté por encima de las contiendas político-electorales.

Por todo ello, advierto ante la posible generación de una tremenda cortina de humo en forma de negociación Cataluña-España con la que tapar todas las contradicciones que la Crisis ha destapado y poder volver así al punto de partida del bipartidismo matizado por un nacionalismo periférico reforzado, manteniendo así todas las connivencias y contubernios político-económico-financiera sobre las que se sustenta nuestro sistema político y de las que depende la carrera (y el sustento) de muchos de nuestros políticos.

José Rosiñol Lorenzo

Madrid vs. Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital  30 Octubre 2013

Los manirrotos gobernantes de Cataluña han vuelto a poner en evidencia su ilimitada desfachatez con ocasión de la plausible rebaja de impuestos anunciada este lunes por el presidente madrileño, Ignacio González. Si el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, critica que la Comunidad de Madrid "se queje de que le falta dinero" y después anuncie una rebaja de impuestos, el portavoz económico de CiU en el Congreso va más lejos al afirmar que la bajada de impuestos en Madrid demuestra que "Cataluña está muy maltratada por el sistema de financiación autonómico".

Para empezar, es perfectamente compatible que González considere conveniente una rebaja de impuestos, que lo puede ser hasta en términos recaudatorios, y, al mismo tiempo, tildar de injusto que la Administración regional madrileña sólo perciba del sistema de financiación autonómica el 17% de lo que se recauda en Madrid, mientras la Generalidad percibe el 60% de lo que se recauda en Cataluña.

Si, pese a lo anterior, Madrid puede permitirse esta apreciable rebaja fiscal es porque ha ido reduciendo el gasto público por valor de 5.000 millones de euros a lo largo de la actual crisis económica, a diferencia del Gobierno catalán, que lo ha mantenido, obsesionado por su ilegal y oneroso proceso de construcción nacional. Esos delirios identitarios y ese tan despilfarrador como ilegal afán por dotarse de estructuras de Estado es lo que explica, junto al agujero heredado de PSC y ERC en forma de intereses de la deuda, que la Generalidad gaste más de 30.000 millones de euros anuales, frente a los 17.000 millones que gasta la Administración madrileña.

Si la Generalidad gasta casi 4.000 euros por catalán, frente a los 2.635 euros por madrileño que gasta la Administración González, sin que eso se traduzca en un mejor servicio sanitario o educativo, no es por culpa de Madrid ni de España, sino de la despilfarradora y corrupta clase gobernante catalana, que prefiere sacrificar el bienestar social y las posibilidades de recuperación económica de los catalanes en el altar de su proyecto demencial y divisivo.

Funcionariado
¿Es Montoro un infiltrado del PSOE?
José Luis Roldán Libertad Digital  30 Octubre 2013

No sé si merece la pena una palabra, cuando se trata de vituperar un prejuicio fuertemente arraigado en la sociedad. Uno empieza a estar harto de las buenas intenciones de los "creadores de opinión" desinformados, más aún que de las opiniones de los interesados y malintencionados.

Como todos los años por estas fechas -cumplido el estúpido rito de la estúpida foto de (habitualmente) dos estúpidos ante las puertas del Congreso, y no me refiero a los leones-, los medios de comunicación focalizan la información en el debate presupuestario. Y, como todos los años, cuando la economía no va bien y las cuentas son difíciles de cuadrar, tirios y troyanos dejan a un lado sus diferencias y de consuno dirigen su dedo acusador hacia los funcionarios. La Función Pública se ha convertido en el chivo expiatorio de los males presupuestarios del país; la pesada carga que lastra el desarrollo. Así las cosas, es lógico que la salvación de la economía nacional se fiara a la reducción de los sueldos de los funcionarios, de sus días de permiso y de sus vacaciones. Salvados, pues.

Nunca sería más acertado como en este asunto afirmar que los árboles no dejan ver el bosque. Es más, deliberadamente se resalta la imagen de unos pocos árboles y se pone delante de las narices para que, faltos de perspectiva, no podamos divisar la inmensidad del bosque. Porque ese es el verdadero problema del presupuesto público: unas estructuras administrativas duplicadas, triplicadas y cuadriplicadas para una misma competencia; y un sector público hipertrofiado y elefantiásico.

Interesadamente, y de modo impropio, se recurre a la sinécdoque para identificar con el todo (empleados del sector público) lo que no es más que una -ni siquiera la mayor- de sus partes (funcionarios públicos). Precisamente esta parte, además de ser el único instrumento constitucional para el ejercicio de las potestades públicas, es la única necesaria. Los únicos empleados que, conforme a la Constitución, pueden ejercer funciones públicas son los funcionarios. El Estado puede funcionar sin el sector público empresarial y sin la administración instrumental; pero de ninguna de las maneras puede existir la Administración sin funcionarios. Aquí lo que sobran son, pues, los que no ejercen funciones públicas o los usurpadores, que las ejercen al margen de la ley.

Lo que verdaderamente es una carga pesada para el contribuyente es el enjambre de parlamentarios, consejeros varios, secretarios de no sé qué, diputados provinciales y concejales; la legión de asesores ajenos a la Función Pública que sestean en parlamentos, consejerías, diputaciones, municipios, consorcios y chiringuitos varios; la miríada de empleados de fundaciones, agencias, empresas públicas, asociaciones, entes y organismos que no sirven para nada, con su piara de liberados sindicales. Ese es el auténtico problema. Esa es la clientela de la partitocracia, ese es su factor humano. Y eso es lo que sobra. Curiosamente, en Andalucía, paradigma de este modelo, se han eliminado en el año y medio de "gobienno de pogreso" 15.000 puestos de funcionarios en la educación, la sanidad y la Administración General, y, sin embargo, se han creado 5.000 en los chiringuitos de la administración instrumental.

Para legitimar ese modelo (y, en el caso de Andalucía, no sólo legitimarlo sino blindarlo ante una eventual pérdida del poder) es absolutamente necesario desprestigiar la Función Pública.

Bajada de impuestos
Mas estudia intervenir la Comunidad de Madrid
Pablo Molina Libertad Digital  30 Octubre 2013

El presidente de la Comunidad de Madrid se ha empeñado en bajar los impuestos sin el menor respeto a las directrices nacionales, en un gesto que no sólo ha dejado en evidencia al Gobierno de Rajoy sino a las autonomías más derrochadoras y con la clase política más trincona, dos características que suelen ir de la mano. Montoro todavía no se ha pronunciado acerca de este gesto de rebeldía de Ignacio González. Debe de estar pensando en qué castigo imponerle por su actitud levantisca, que, además, ha molestado a los nacionalistas catalanes, algo que en la España actual resulta intolerable.

En CiU ya han calificado esta decisión del presidente madrileño como "un mazazo a Cataluña" y una prueba más de la injusticia de la financiación autonómica. En esto último tienen toda la razón los nacionalistas catalanes, pero olvidan que ese desequilibrio presupuestario opera a su favor, pequeño detalle que a ningún español fuera de allí le pasa inadvertido. Pero lo más sorprendente de esta nueva melopea lacrimógena es que tiene como origen no una entrega adicional de fondos públicos, como las muchas que anualmente trinca el Gobierno regional catalán, sino la decisión de la comunidad madrileña de bajar el tramo autonómico de algunos impuestos estatales.

El Ejecutivo madrileño ha llegado a la conclusión de que donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos, sano principio que tendría que ser observado en toda España, país donde montar cualquier negocio encuentra tantas trabas como instalar una fábrica de banderas israelíes en la Franja de Gaza. Hay que intervenir a la Comunidad de Madrid antes de que el ejemplo se extienda. No por parte del Gobierno central en cumplimiento de los preceptos recogidos en la ley de equilibrio presupuestario, puesto que Madrid es una de las pocas autonomías que los cumple a rajatabla, sino directamente por la Generalidad de Cataluña, eterna agraviada y verdadero poder fáctico también en materia económica.

La fuerza de los mitos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  30 Octubre 2013

Si hay algo con lo que no se puede luchar es contra los fantasmas del pasado. Esta es una auténtica pesadilla para un PSOE empeñado en tergiversar y anular la Historia a base de arrinconar y destruir esos fantasmas que le llevan persiguiendo desde que perdieron la guerra civil y se implantó la dictadura de Franco. Su empeño en cerrar el monumento del Valle de los Caídos, ha terminado por no prosperar y que sus argumentos se les hayan vuelto en su contra. Nadie puede demostrar otra cosa de modo oficial que no sea que el monumento basílica representa la "reconciliación" entre los combatientes de ambos bandos de la contienda civil.

Lo malo para el PSOE y otros partidos de izquierdas es la presencia allí de los restos del dictador D. Francisco Franco y del Presidente de Falange,D. José Antonio Primo de Rivera detenido y fusilado en Alicante por la República. Y es que su sola presencia ha provocado el que durante muchas décadas el Valle de los Caídos se convirtiera en un lugar de "culto" y emblemático de los ya escasos seguidores del régimen franquista y los no tan escasos militantes y simpatizantes de Falange y otras formaciones ultra derechistas del extranjero. No es casualidad que el PSOE pida en estas fechas que se exhumen los citados restos de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco, ya que el próximo 20N es el aniversario de la muerte de ambos personajes y es muy factible que vuelvan a producirse escenas de homenaje en la basílica.

Personalmente creo que la forma de acabar con esta utilización sectaria es, coincidiendo con el PSOE, proponer a sus familias el traslado de los restos al lugar que designen. Dicho traslado sería por cuenta del Estado y se realizaría en la más estricta intimidad y sin difusión mediática para evitar su manipulación y uso sectario por parte de ningún grupo ni partido. Con esto quedaría cerrado el debate y se acabaría con la mayor parte de los fantasmas que persiguen al PSOE, IU y demás formaciones que ni olvidan, ni quieren pasar página de una etapa dramática de la Historia de España en la que hubo millones de víctimas en una guerra fraticida de tres años.

Dejemos de una vez descansar a los muertos en paz y no permitamos que constantemente sigan usándose como excusa para reivindicaciones extemporáneas inaceptables tras la auténtica reconciliación que supuso la Constitución, con todos sus defectos y taras. Pasemos página y miremos hacia el futuro sin resucitar todos los fantasmas del pasado. España debe cicatrizar sus heridas.

El derecho decide
IGNACIO CAMACHO ABC  30 Octubre 2013

Para que Cataluña fuese independiente los españoles tendríamos que echarla de España. Y eso no va a ocurrir

LOS catalanes toman todos los días decisiones económicas, civiles y políticas con la misma libertad que los gallegos, los valencianos o los extremeños. Viven bajo un mismo marco constitucional que protege idénticos derechos y garantías, y en su caso disponen además de un estatuto de autonomía que ampara un más avanzado autogobierno de sus asuntos propios y específicos. Su derecho a decidir está plenamente garantizado, incluso el de decidir votar a un partido independentista. Lo que no tienen, ni ellos ni nadie en España salvo el conjunto de los españoles, es el derecho a decidir por sí solos la independencia.

Para convertirse en un Estado independiente Cataluña necesitaría el consenso o el permiso del resto de la nación. Es decir, que los españoles tendríamos que echarla de España. Y eso, para desazón de los secesionistas, no va a ocurrir por la sencilla razón de que a la mayoría de nosotros nos gustan los catalanes y queremos compartir con ellos la ciudadanía como ha sucedido, falsificaciones históricas aparte, desde que España es España. Queremos convivir. Se pueden y se deben discutir las condiciones de la convivencia; es lo que se viene haciendo durante toda la democracia y bajo todos los gobiernos, por cierto en un continuo crescendo de competencias autónomas. Y si se trata de un problema de dinero, que parece ser la palanca del conflicto soberanista, será necesario hablar de dinero. Nada que objetar. Eso es la base de la negociación política. El famoso diálogo, mantra de impecable reputación y amable cobertura social. Pero hay dos condiciones esenciales para el diálogo institucional: que se respete la jerarquía de las instituciones ?el Estado y la Generalitat no son dos entes iguales? y que de ninguna forma se dialogue bajo amenaza.

Estos días ha vuelto a estar de moda el diálogo. Ciertos nacionalistas moderados hablan con socialistas y populares en busca de una salida para su propio órdago. Bien está, mucho mejor que enfrentarse. Sólo que no son los demás españoles quienes han de sacar a los dirigentes catalanes del atolladero en que se han metido planteando un enfrentamiento rupturista. Primero han de retirar la coacción, desandar el camino aventurerista y enfriar el ambiente que han inflamado en Cataluña con una propuesta suicida que para empezar ha fracturado su propia sociedad civil. Así es la cosa, no al revés. No se dialoga diciendo dame la mitad de lo que pido por las buenas o me voy y me lo llevo todo por las malas.

Porque además no se lo pueden llevar y sobre todo no se pueden ir. Las naciones no se rompen con la facilidad de un divorcio express, ni en un arrebato de exaltación iluminada. El Estado de Derecho se llama así por algo. Hablando se entiende la gente; dialogar es mejor que discutir y discutir mejor que pelear. Pero cuando el diálogo no sirve funciona el derecho. Y es el derecho el que decide.

El resto y los demás
MANUEL MANDIANES EL MUNDO  30 Octubre 2013

· El autor sostiene que los independentistas ven la Constitución como un obstáculo contra el que luchar
· Afirma que el nacionalismo necesita una mitología del origen con símbolos de alto contenido emocional

«SOMOS UNA nación por lo tanto tenemos derecho a decidir por nosotros mismos». Esta es la única verdad y causa que regula la relación del nacionalista con los suyos y con los otros. «La ley no se aplicará en Cataluña», oímos decir con frecuencia a líderes catalanes. «Esto podría ser motivo suficiente para sentar en el banquillo y causa para enjuiciar a los responsables», dicen los que defienden la Constitución. Los nacionalistas lo ven como un acto de resistencia necesario para conquistar un derecho. «¿Y si los llevan a la cárcel?» Parafraseando a los cristianos dicen: «Sangre de nacionalistas, fundamento de nación». Se olvida con frecuencia que el martirio no prueba la veracidad de las creencias del mártir sino sólo la fortaleza de sus creencias. A los nacionalistas les anima la esperanza de poder llegar a ser un Gandhi, un Mandela, quienes un día fueron considerados unos fuera de la ley por los opresores y hoy son héroes mundiales.

El Estado es el culpable de todos los males: de que no se pueda pagar las facturas a las farmacias, del estado lamentable de la enseñanza, del mal estado de las autopistas, de la falta de vías alternativas y de que los niños tengan que pagar al colegio por calentar la comida que llevan de su casa. La única manera de alcanzar una cierta estabilidad es liberarse del Estado opresor. Poder decidir es reconocer las diferencias que la prohibición de hacerlo trata de enmascarar. La nación no reconocida se convierte en un campo de concentración para los indígenas. No poder decidir reduce al nacionalista a una especie de refugiado en su propia patria.

El nacionalismo es algo a lo que uno se adhiere para llevarlo a la plenitud. Los nacionalistas para su legitimación y su identidad, necesitan una historia nueva que niegue la historia contada por el dominador. La historia no es la constatación objetiva de unos hechos, sino algo que entra en la composición de la propia situación histórica a la cual corresponde. La historia es una respuesta interesada a una situación histórica determinada; es decir, la historia se domestica. La realidad objetiva va perdiendo poco a poco su peso determinante. Los hechos son los mismos para los defensores de la Constitución que para los separatistas; lo que cambia es la interpretación de los hechos haciendo bueno aquel principio formulado por Nietzsche: «No hay hechos, sólo interpretaciones».

Lo imaginario, formado a partir del capital cultural recibido y adquirido así como de una proyección en el porvenir próximo, es el oxígeno sin el que decaerían irremediablemente la vida personal y colectiva. El nacionalismo se identifica con imágenes generadoras de deseo, repetidas una y mil veces hasta la saciedad, y se mantiene y fomenta con técnicas y medios publicitarios que crean la necesidad y la manera de satisfacerla. Una de sus características es la proliferación de los símbolos, disparadores emocionales.

Para ello es necesario un calendario nuevo que cree nuevas regencias temporales, fechas, y espaciales, lugares en donde se puedan celebrar actos especiales y a los que se pueda peregrinar en momentos señalados, y suprima las antiguas. La nueva identidad se crea acentuando las diferencias con la comunidad que la absorbía. El día de la Hispanidad, fiesta nacional, se instituye el día de la Salud mental, se retira la bandera española y se pone e impone la catalana, se prohíben los toros por crueles y se catalogan los toros embolados como patrimonio nacional. El nacionalismo no es religioso pero se apropia de lugares religiosos y ser convierten en emblemáticos de la nueva realidad. Fundar y recuperar espacios y tiempos propios, alejados de los del dominador es fundamental para la identidad nacional.

El nacionalismo es un acto de fe en la comunidad a la que se reconoce como única, propia, histórica y verdadera, y los que se oponen a tal reconocimiento son gente peligrosa e, ipso facto, declarada non grata, indeseable, fascista e inquisitorial. En esta oposición, uno de términos: los independentistas, está caracterizado por la existencia de la marca Cataluña, y el otro: los defensores de la Constitución, los parias, fieles a España que es el monstruo horrible, encarnación de todo lo detestable. Los israelitas señalaban sus puertas con la sangre del cordero pascual (Éxodo, 12, 13) para que el ángel exterminador pasara de largo, los independentistas la marcan con la bandera.

Las imágenes seducen y llegan mejor que los conceptos, y convierten acontecimientos accidentales tales como partidos de fútbol, cadenas humanas y manifestaciones, en acontecimientos esenciales que invaden y ocupan el universo de la vida cotidiana en detrimento de la ideología que está de capa caída. El acontecimiento no es esos actos en sí mismos sino lo que los trasciende. Esos momentos, además de euforia, producen sensación de plenitud en las masas y son el cumplimento de lo que estamos buscando y aún ha de llegar, y el paradigma del tiempo presente, lo que los griegos llamaban kairós, tiempo de salvación. Son como un recodo y un remanso dentro de la tensión del tiempo presente. En esos momentos, somos lo que queremos ser porque se adelanta al presente lo que será el futuro. La fe nacionalista transforma y libera, por instantes, de la opresión porque interrumpe el tiempo normal.

La tarea de los nacionalistas es poner en cuestión los fundamentos del desorden establecido para que la independencia acontezca y organizar de acuerdo a su visión del mundo el aparente desorden y caos sociales nacidos de la ruptura y la discontinuidad históricas. El independentista se cree un resto, el pueblo elegido, unido por su fidelidad a una causa que todos los demás traicionan por cobardía, vileza moral o debilidad mental.

El nacionalismo no es simplemente una causa sino que es el mundo total del nacionalista por lo que vale la pena y lo único por lo que vale la pena vivir. «Los actos independentistas satisfacen la necesidad que siente mucha gente de acometer acciones de riesgo», me dijo un psicólogo. «No todos los que se dicen nacionalistas y se manifiestan están dispuestos a sufrir ni lo más mínimo por la nación», me dijo un político.

EL INDEPENDENTISMO es una especie de mito genealógico del derecho. Los independentistas ven en la Constitución un obstáculo para conseguir lo que quieren por eso luchan para liberarse de ella. «El actual Estado de Derecho es la transmutación del hecho en derecho», me dijo un filósofo independentista. La escisión y la segregación son el motor del dinamismo nacionalista. Los separatistas no luchan contra la Constitución sino contra una ley que les priva de un derecho; no se creen fuera de la ley sino más allá del derecho que actualmente regula la connivencia entre los ciudadanos. La única ley del nacionalista radical es la fe en la causa.

La fascinación por lo nuevo, la certeza de poder sacudirnos de encima la mano, causa de todos los males presentes e imaginables, mantienen la tensión dramática. Para ellos es un deber y una obligación desobedecer la ley y hacer caso omiso de las sentencias a no ser que le sean favorables. Los políticos independentistas se quejan del desafecto de España hacia Cataluña. El resto de España detesta a los políticos catalanes porque acusan a los españoles de ladrones, explotadores y mentirosos. «España nos roba». «No nos fiamos de España», dicen los nacionalistas.

Aunque los defensores de la unidad del país quieran explicar a los separatistas las razones que justifican su posición y su pensamiento, les será casi imposible porque los radicales no escuchan ni miran más medios audiovisuales ni leen más diarios que los afines a sus creencias. Les preguntó: «¿Por qué no leéis y escucháis otros medios?» «Los otros no nos dan voz, no se hacen eco de nuestros derechos y hablan y dicen barbaridades sobre nosotros», me responden.

Cuantas más cosas les niegue el Estado más se acelerará y radicalizará el movimiento. Desde este punto de vista hay quien lo ve como una escapada sin final. Las exigencias de los nacionalistas radicales sólo se verán colmadas con la independencia pero entonces ya no serán nacionalistas separatistas, sino ciudadanos de una nación independiente.

Manuel Mandianes es antropólogo del CSIC, escritor y teólogo. Autor del blog Diario nihilista.

Ampliando el currículum
FERNANDO SAVATER EL CORREO  30 Octubre 2013

· Los alumnos vascos tienen que ser conscientes de la realidad plural en que viven, pero no deben ser sugestionados para creerse parte de un Pueblo mítico y prepolítico

En este otoño de nuestro descontento, sorprenden más las protestas que no se formulan que las que se manifiestan en la calle. No es raro que la gente muestre aquí y allá su disconformidad contra los recortes que se anuncian en materia de educación o de sanidad, pero resulta chocante la mansedumbre con que se asume el proyecto de que se recorte por vía independentista una parte sustancial del país mismo. Es cierto que el 12 de octubre hubo una manifestación en Barcelona contra tal mutilación, pero en el resto de España parece verse el asunto como algo ajeno, que sólo afecta a los catalanes y todo lo más al Gobierno del Estado. No deja de ser pasmoso que los ciudadanos experimenten como una agresión la merma en determinados servicios públicos pero no en cambio la del propio espacio público que abarca su ciudadanía. Por lo visto, parecen creer que pueden seguir siendo lo que son y gozando de las garantías que ahora tienen aunque pierdan una parte de su territorio nacional sin que nadie les permita decidir al respecto, o sea porque otros han decidido que tienen derecho a decidir que ellos no decidan.

¿A qué se debe tan incomprensible apatía, que ni siquiera es resignación porque ignoran hasta que se están resignando a una pérdida? Busquemos en la educación que han recibido, no sólo en la escuela sino también a través de los medios de comunicación y de los discursos de sus políticos. Se les ha convencido de que su ciudadanía no es española, es decir estatal, sino que está fraccionada en su adhesión a la autonomía en que residen o con la que se identifican. De modo que no son efectivamente ciudadanos españoles, incluso aunque ocasionalmente se declaren tales (a favor de algún éxito deportivo, por ejemplo), sino nativos de tal o cual región o localidad. Cada una de las autonomías es como una porción de queso, aislada por su envoltorio en papel de plata, que comparte un cuadrante en la caja que de momento las guarda a todas. Si alguna o algunas quieren emigrar fuera del estuche común, es cosa que a las demás no las concierne ni las merma… Como siempre han creído que hay que pensar como partes, ni sienten ni padecen por la posibilidad de que se deshaga el conjunto. Les falta una educación cívica (que por lo visto ya nunca tendrán, porque las nuevas leyes educativas la excluyen) no para ‘españolizarse’ sino para enterarse de en qué consiste la ciudadanía española que es suya.

De modo que uno aborda con cierto recelo el proyecto educativo que propone la Consejería de Educación del Gobierno vasco. La expresión misma de ‘currículum vasco’ ya suena algo pintoresca: me recuerda la broma de Borges respecto a fórmulas como ‘filosofía argentina’, que según él era tan plausible como hablar de ‘equitación protestante’. El currículum de los estudiantes de la CAV debería prepararles para saber lo universal y convivir en su región, en su Estado, en Europa y en el mundo, sin tachar las etapas que no interesan a la opción más sectaria del nacionalismo. Varios grupos de la oposición han manifestado reservas respecto a un posible ‘adoctrinamiento ideológico’ en las aulas. Confieso que a mí no me asusta tal adoctrinamiento, incluso admito que lo creo imprescindible.

Después de todo, proporcionar valores contra la violencia terrorista, de respeto a los que no piensan como uno y de acatamiento de las leyes en que se basa la convivencia civilizada son doctrinales e ideológicos –como sus contrarios– pero imprescindibles en la formación de los neófitos. El adoctrinamiento rechazable es el que se basa en la falsedad y sustituye la descripción de lo que los estudiantes realmente son en la historia y la política por lo que ciertos ideólogos quisieran que llegaran a ser, presentando como un hecho inalienable y actual lo que es el proyecto –todo lo legítimo que se quiera, desde luego– de ciertos partidos. Los alumnos de la CAV tienen que ser conscientes de la realidad cultural y lingüística plural en que viven, pero no deben ser sugestionados para creerse parte de un Pueblo mítico y prepolítico que sólo accidentalmente tiene que ver con los Estados realmente existentes. Mañana serán lo que resulte del devenir histórico del que forman parte, pero para que puedan participar en él con fundamento el primer requisito es que no se les falseen las garantías, derechos y obligaciones de la ciudadanía que hoy efectivamente ejercen.

Un punto a reforzar en el currículum, ya que buscamos la excelencia democrática, es el laicismo: las creencias religiosas son un derecho de cada cual pero no una obligación de nadie y aún menos de la escuela pública de todos. Los quince puntos de la ‘Carta de la laicidad’ que se ha puesto en lugar visible en todas las escuelas de Francia podría servirnos de orientación en esta cuestión. Sobre todo porque no se refiere simplemente a la necesaria neutralidad religiosa que protege a los alumnos contra cualquier proselitismo sino que afirma que «todos los estudiantes tienen garantizado el acceso a una cultura común y compartida». O sea que no se les relativiza ni se les regatea el alcance de su ciudadanía.

Historia
Paracuellos, 77 años después
Percival Manglano Libertad Digital  30 Octubre 2013

La semana que viene se cumplirá el 77 aniversario del inicio de las 33 sacas de las cárceles republicanas madrileñas que, a partir del 7 de noviembre y hasta el 4 de diciembre de 1936, resultaron en el asesinato de entre 2.000 y 5.000 personas en Paracuellos del Jarama y en Torrejón de Ardoz. Varios acontecimientos ocurridos en 2013 justifican recordar hoy esta masacre.

Por un lado, están las iniciativas de la justicia argentina y de la ONU para investigar ciertos crímenes perpetrados en España entre 1936 y 1975. En virtud de una causa abierta en Argentina en 2010 por delitos de genocidio y de lesa humanidad cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco, una juez argentina dictó en septiembre una orden de busca y captura contra cuatro antiguos policías españoles. También en septiembre, un grupo de trabajo de la ONU sobre desapariciones forzosas visitó España, urgió al Gobierno a aclarar las desapariciones del franquismo y anunció la publicación de un informe en 2014 sobre las 114.000 desapariciones ocurridas durante la Guerra Civil y el franquismo.

Por otro lado, la pasada primavera se publicó una biografía de Santiago Carrillo titulada El zorro rojo y escrita por el historiador británico Paul Preston. Las evidencias del carácter premeditado y alevoso de la matanza en Paracuellos que presenta el autor no pueden interpretarse como una revancha ideológica o política contra el líder comunista. Son, más bien, el resultado de su labor científica como historiador.

Resumamos los hechos que establece Preston.
Tras el abandono por parte del Gobierno de Largo Caballero de una capital asediada por las fuerzas nacionales el 6 de noviembre de 1936 y su traslado a Valencia, Madrid quedó a las órdenes de una Junta de Defensa presidida por el general Miaja. El mismo día 6 por la tarde el PCE acordó con Miaja su entrada en la Junta, asumiendo la dirección de dos consejerías: la de Guerra y la de Orden Público. Carrillo, con 21 años y formalmente aún miembro de un PSOE al que había traicionado entregando sus juventudes al PCE, fue nombrado consejero de Orden Público. Las prisiones de Madrid quedaron bajo su responsabilidad.

Asesorado por los múltiples enviados soviéticos presentes en Madrid, Carrillo y sus subalternos decidieron eliminar la amenaza de una quinta columna nacional supuestamente instalada en las cárceles republicanas. En la reunión inaugural del Consejo de Orden Público celebrada el 7 de noviembre, los prisioneros fueron clasificados en tres grupos. El más peligroso –el de los "fascistas y elementos peligrosos"– se enfrentaría a una "ejecución inmediata". Los prisioneros habían comenzado a ser evacuados de Madrid ese mismo día. Ochocientos de ellos, en cumplimiento de lo decidido en el Consejo de Orden Público, fueron trasladados en camiones a Paracuellos del Jarama, donde fueron alineados y fusilados. Conforme avanzaron las ejecuciones, y dado que el pequeño municipio madrileño –a cuyos habitantes se ordenó enterrar a los muertos– no podía albergar tantas fosas, las matanzas fueron desviadas al vecino Torrejón de Ardoz.

Carrillo dimitió de su puesto de consejero de Orden Público el 24 de diciembre de 1936, tres semanas después de finalizadas las masacres. En un mitin celebrado en Valencia en marzo de 1937 puso en valor su labor como consejero alabando "la gloria de que los combatientes de las JSU (juventudes comunistas)" luchasen "con la garantía de una retaguardia cubierta, de una retaguardia limpia y libre de traidores". "No es un crimen, no es una maniobra, sino un deber exigir tal depuración".

Un detalle particularmente macabro del proceso de liquidación de los prisioneros madrileños fue que la palabra clave escrita en la documentación de la Dirección General de Seguridad para ordenar su fusilamiento fue libertad. Los prisioneros liberados fueron sistemáticamente ejecutados.

Carrillo, al que Preston responsabiliza también del asesinato de varios compañeros comunistas españoles, tachados de "traidores" en años posteriores, falleció en septiembre del año pasado. Jamás fue llamado ante la justicia española, ni ante la argentina ni ante la ONU para aclarar su responsabilidad en torno al asesinato de los prisioneros madrileños acaecido en noviembre-diciembre de 1936.

Percival Manglano, exconsejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid.
pmanglano.com

Valle de los Caídos
El PSOE quiere cumplir la voluntad de Franco
Carmelo Jordá Libertad Digital  30 Octubre 2013

Si no fueran tan zoquetes, o si al menos tuvieran la humildad de leer un poco, los próceres del PSOE no habrían presentado la disparatada Proposición No de Ley que han llevado este martes al Parlamento para desenterrar a Franco y librar, por fin, al Valle de los Caídos de la ominosa presencia de los restos del dictador.

Y no lo digo por estar seguro, que lo estoy, de que no saben aquello de la losa de nosecuantas toneladas que cubre lo poco que debe quedar del de El Ferrol –del que ya quedaba poco antes de morir, la verdad–. Sino porque, sin saberlo, ignorantes en esto como en casi todo, están intentando que se cumpla la voluntad de Franco.

Porque, o al menos eso es lo que nos cuenta la historia, si alguien se toma la molestia de acercarse a ella, resulta que la decisión de enterrar al dictador en el tan incomparable como lúgubre marco de la basílica de Cuelgamuros no es de Franco: un documento oficial preparado para la inauguración dejaba claro, de forma tajante:

Nadie que conozca los planos de la Cripta o la Basílica o el Valle entero puede señalar el menor indicio de que se haya previsto, ni lejanamente, un posible emplazamiento donde en el futuro pudieran reposar los restos mortales del hoy Jefe del Estado español.

La decisión la tomaron, mire usted por dónde, Don Juan Carlos, por entonces –pero por poco tiempo– Príncipe de Asturias y el presidente Arias Navarro; sí, aquel señor tan triste del "Españoles: Franco… ha muerto".

Pero más allá de la ignorancia, lo que revela el asunto es la obsesión del PSOE en particular y la izquierda patria en general por un señor que es cierto que fue una lacra para este país durante cuatro décadas, pero que lleva otras tantas descansando bajo unas cuantas toneladas de granito.

Un señor que en su mitología ganó una guerra a sus abuelos –lo cierto es que muchos de sus abuelos y sus padres eran capitostes del régimen– y que representa para ellos el súmum de la maldad españolaza y fachorra, algo así como Aznar pero encima en militar.

Y a pesar de esos antecedentes lo quieren sacar en procesión, con las cámaras de todo el mundo mirando y, seguro, un poco de descojone generalizado. En cierto sentido, y esto no sé si es exactamente historia, es como si los sarracenos que luchaban a las puertas de Valencia hubiesen pedido exhumar el cadáver del Cid. Yo, si fuera el PSOE, me andaría con cuidado.


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Palo al pueblo
Rafael Sánchez Saus. Foro Ermua  30 Octubre 2013

ESTAMOS viendo las consecuencias que durante muchos años el legislador no quiso incorporar". Así ha resumido José Luis Requero, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, el tremendo palo de la desautorización de la llamada doctrina Parot, último refugio legal del Estado para evitar que cientos de terroristas y delincuentes atroces salgan en los próximos meses y años de la cárcel tras purgar mínimas condenas en relación con el número e importancia de los delitos que les llevaron a ella. ¿Cómo es esto posible?

Es asombroso, pero hasta fines de 1995 no se promulgó un Código Penal que recogiera la experiencia de lo que el terrorismo estaba significando en España. Hasta entonces, los gobiernos se habían sentido cómodos con el Código Penal de 1973, una de las pocas leyes importantes del franquismo que los socialistas se resistieron mientras pudieron a derogar. Aquel código, extraordinariamente benévolo con el delincuente, como correspondía a una época en la que el número de reclusos no llegaba a 15.000 (hoy son más de 80.000), el terrorismo era un fenómeno incipiente y no existía el crimen asociado a la drogadicción, estaba ya claramente desfasado a fines de los 70, pero nuestra clase política no quiso sacar las consecuencias de los cambios producidos en la criminalidad y que hubieran obligado, como así ocurrió, al endurecimiento de las penas.

Sólo cuando a principios de los 90 la gente empezó a contemplar escandalizada el espectáculo nauseabundo de etarras activos en los 70 y 80 que salían a la calle tras cumplir condenas objetivamente ridículas, se decidieron a cambiar el Código Penal y a urdir la chapuza legal conocida como doctrina Parot para aplicar retroactivamente a los delincuentes más peligrosos y sanguinarios las condenas que sin duda merecían.

La responsabilidad principal de esta ignominia corresponde al PSOE, que siempre se ha resistido al endurecimiento de las penas para los criminales y además, dicen los que saben de eso, pactó con ETA en 2006 la anulación de la doctrina Parot. Es muy indicativo que el representante español en la Gran Cámara del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, el socialista Luis López Guerra, ex secretario de Estado de Justicia, haya votado a favor de condenar a España por aplicar la doctrina Parot. La sombra de Rubalcaba, aún en la retina el caso Faisán, es alargada.

El PSOE y PSC enfrentados
Pablo Sebastián www.republica.com  30 Octubre 2013

Rosa Díez ha sacado los colores al PSOE, en la votación sobre su moción de apoyo a la Constitución y contra el ‘derecho a decidir’, El que apoyan sus compañeros del PSC. Ello obligó al PSOE a votar a favor de su moción de UPyD a la que se ha sumado el PP, mientras el PSC se ha abstenido escenificando en el Congreso de los Diputados la ruptura política que hoy existe entre el PSOE y el PSC. Algo que intentó ocultar Rubalcaba con una enmienda transaccional sobre la España federal, que Díez no le aceptó para dejar evidencia la ruptura del grupo socialista del Congreso en la votación.

Y para que no se vea que el Partido Socialista está roto y no tiene en toda España una coherente y clara posición nacional frente a la autodeterminación que solicita la Generalitat con apoyo de CiU, ERC y PSC Estamos pues ante una nueva crisis de identidad y cohesión del PSOE que deja en entredicho el escaso liderazgo de Rubalcaba quien, para embarrar este debate, se sacó de la manga a Franco, pidiendo, en ese preciso momento y a estas alturas de la transición, la exhumación de los restos del dictador de la basílica del Valle de los Caídos para su traslado a otro lugar.

Hay que reconocer que la líder de UPyD los ha puesto a todos- al PP incluido- a cavilar y con su tozudez ha sacado adelante y a su favor una votación que, por otra parte, deja en entredicho y en la mayor evidencia los ‘movimientos orquestales en la oscuridad’ a los que están entregados, en el mayor de los secretos, primeros espadas del PP, PSOE y CiU -Rajoy, Rubalcaba, Durán y Mas- con idas y venidas clandestinas a los palacios, de espaldas todos ellos al Parlamento y a la opinión pública. Lo que hace presagiar que algo malo o poco bueno para España puede salir de semejante conciliábulo. ‘Reunión de pastores, oveja muerta’, dice el refrán.

Da la impresión de que ahora la urgencia está en sacar del río revuelto o del callejón sin salida en el que se ha metido a Artur Mas. Sobre todo una vez que, en Cataluña, muchos dirigentes de CiU y muchos empresarios y financieros comenzaron a verle las orejas al lobo del proceso independentista, al que se refirió en el Congreso un portavoz de IU como la oportunidad para enviar el ejército a Cataluña (sic), con un discurso provocador muy típico de esta izquierda que juega a quitarle votos al PSOE pero que, aprovechando que pocos en los medios se ocupan de ella, se ha posicionado en favor de la independencia de Cataluña y de que España se salga del euro, como se desprende de sus discursos.

Está claro que UPyD ha puesto a PP y PSOE contra las cuerdas y que ha dejado al PSC y a Pere Navarro a la intemperie -cosa que aprovechará Ciudadanos en Cataluña- en busca de los votos de ambos. Como ERC está esquilmando el electorado de CiU, e IU por la izquierda el de los socialistas. Y al fondo de todo ello está este viejo y pentacentenario país sumido en una larga y penosa crisis política, económica e institucional, donde la escasa política que se hace discurre, por lo que se va sabiendo, por los pasadizos de los palacios en secretas reuniones y al margen del Parlamento, los medios de comunicación y la sociedad.

Bueno, de momento y gracias a UPyD, la autodeterminación de la que hablan todos los días los nacionalistas catalanes ha llegado al palacio de las Cortes Españolas, aunque sea a una hora tardía para que no hubiera televisión y Rosa Díez no disfrutara de su triunfo. Lo de pone en entredicho cualquier pacto inconstitucional sobre el derecho a decidir o la pretendida consulta de Artur Mas, quien cada día que pasa parece más aislado y mas confundido por causa de su disparatada fuga hacia delante que no tiene solución.
www.pablosebastian.com

ASESINOS DE LOS JIMÉNEZ-BECERRIL
Kantauri y sus secuaces prueban que la Doctrina Parot se quedaba corta
Benjamín López www.elsemanaldigital.com  30 Octubre 2013

El jefe que dio la orden y los sicarios que apretaron los gatillos contra un padre y una madre de tres hijos se permitieron burlarse de todo el mundo delante de un tribunal.

El etarra que ordenó el asesinato de Alberto Jiménez-Becerril y su esposa, el desalmado Kantauri, ha estado impertérrito durante el juicio que se ha celebrado contra él en la Audiencia Nacional. En eusquera se ha limitado a contestar, con cierta dosis de chulería y prepotencia, que sí, que sigue siendo miembro de ETA y que no iba a participar en ese juicio. Luego se ha sentado, ha cruzado los brazos y ha esperado que pasasen las horas con total indiferencia, como el que oye llover con la seguridad de que no se va a mojar.

Porque Kantauri, condenado a cerca de un millar de años de cárcel por un catálogo de crímenes horribles, sabe que va a estar en prisión sólo 30, ni un día más ni uno menos. Probablemente en el juicio por el salvaje asesinato de Alberto y Ascen le caigan 60 años más, pero da igual, como si le caen 600. Esos ya no suman, esos dos asesinatos le salen gratis, con o sin doctrina Parot.

En el fondo esa doctrina sólo sirve para evitar que los terroristas salgan a la calle sin siquiera pasar los 30 años ó 40 años de rigor en la trena, pero no evita que muchos de sus crímenes les salgan gratis. Y a Kantauri los tiros en la nuca al matrimonio sevillano le van a costar exactamente cero días más de cárcel. Eso sólo se evitaría con una cadena perpetua revisable, que parece que se va a aprobar ahora, pero que llega tarde para estos animales.

Con la cadena perpetua revisable se evitaría, por ejemplo, que los asesinos materiales de Jiménez-Becerril y su esposa, que hoy han declarado como testigos en el juicio a Kantauri, se mofaran del fiscal y de todos los españoles como lo han hecho, con total impunidad, sabedores de que ni siquiera un desacatao al tribunal o un delito de perjurio les acarrea un castigo mayor que el que ya tienen. Si su libertad dependiera del buen comportamiento, de mostrar arrepentimiento y de pedir perdón a sus víctimas, Mikel Azurmendi, el cobarde malnacido que apretó el gatillo aquella madrugada en Sevilla, no se hubiera atrevido a contestarle al fiscal que no recuerda bien lo que pasó, como si en vez del asesinato a sangre fría de dos inocentes estuviera hablando de una chaqueta que compró en las rebajas.

Mucho menos hubiera tenido el descaro de, ante la pregunta de dónde sacaba los medios materiales para cometer los atentados, contestar literalmente que "del armario". Tampoco hubiera osado el desgraciado de José Luis Barrios, que acompañó a Azurmendi en aquella machada de disparar en la nuca a un pobre padre de familia y a una indefensa madre de tres hijos, a decir que sólo conocía de oídas y de ver en la prensa a su jefe, el monstruoso Kantauri.

Pero lo han hecho, se han mofado del fiscal, del juez, de la memoria de Alberto y Ascen, de sus tres huérfanos y de toda España, porque son muy conscientes de que no les puede pasar nada más de lo que ya les ha pasado. Sólo queda dar las gracias por ello a nuestros progresistas legisladores y políticos que, durante décadas, han evitado introducir la cadena perpetua revisable en el Código Penal, más preocupados al parecer por defender los derechos de estos salvajes que los de sus víctimas.

Ni doctrina Parot, ni parches, ni gaitas, toda esta mofa, esta vergüenza y este escarnio se hubiera evitado con una condena a perpetuidad con la posibilidad de redención bajo determinadas y estrictas condiciones. Los salvajes, las bestias desalmadas, los terroristas como Kantauri y sus secuaces, no merecen siquiera esa oportunidad, pero la sociedad se la concedería para demostrar que no todos somos como ellos.

¿Preconstitucional?
Xavier Horcajo www.gaceta.es  30 Octubre 2013

Es lógico ser abucheados por los que no entienden que las cuentas de los etarras estén saldadas.

Me avergüenza reconocerlo, pero soy pre-constitucional. Nací antes que la Constitución. ¿Es grave? ¿Puedo hacer algo para remediarlo? No quiero vivir con eso en mi pecho. Haría cualquier cosa por no incomodar la estulticia de la señora secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, abogada del Estado y presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Cuando algunos españoles abuchean a los dirigentes del Partido Popular por su falta de celo para garantizar que los etarras estén en la cárcel, ella –que no estuvo en la manifestación del domingo– dice que se trataba de ultras, con “banderas pre-constitucionales.”

No voy a discutir que la bandera del águila, para algunos “la de la gallina”, es pre-constitucional. Eso nos llevaría a Carlos III y a la adopción de esa enseña como la nacional. Por cierto, algunos siglos antes de la dictadura franquista. Me preocupa más el razonamiento progre de la secretaria general del Partido Popular, que tiene poca experiencia en eso de que te silben. Si acaso por la calle, cuando fue Miss Albacete. A Cospedal le funciona el coquito igual que a Zapatero: “Si me abucheas, eres malo y facha”. Conclusión “Mi respeto por las víctimas es tal...¡que voy a ningunearlos!”. Hágalo si le place, pero no diga memeces. Los primeros ejemplares de la Constitución de 1978 llevan impresa el águila de San Juan, escudo de los Reyes Católicos, que no del general Franco. La comisión parlamentaria para cambio de símbolos del Estado es de 1979. Es decir arrancó sus trabajos un año después de que la Constitución se convirtiera en nuestra ley de leyes. ¿Esto no es obligatorio en las oposiciones a abogado del Estado? Da pavor ver cómo piensan y cómo hablan los que están llamados a ser la primera línea de defensa del Estado: los abogados del Estado.

Luego está el asunto de la inferioridad moral. Imaginen: en un platillo, las víctimas del terrorismo, que han visto una Audiencia Nacional plenipotenciaria (también derivada del Tribunal de Orden Público franquista) que se anticipa a soltar etarras, y unos representantes de España en Estrasburgo que son esbirros de la política de entrega a ETA de José Luis Rodríguez Zapatero. En el otro platillo la inferioridad moral de la secretaria general y de todo su partido que ha decidido ser cómplice en la Operación liberad asesinos diseñada por Luis López Guerra y los chicos de José Luis Rodríguez Zapatero. Por mucho que no lo hagan con el entusiasmo de los magistrados de la Audiencia Nacional, es lógico que sean abucheados por los que no entienden que las cuentas de los etarras con la sociedad estén saldadas.

David Gistau: "El PP repite las técnicas de difamación con las que Zapatero se propuso aplastar a las víctimas del terrorismo"
Xavier Horcajo: "El PP ha decidido ser cómplice en la Operación liberad asesinos diseñada por Luis López Guerra y los chicos de José Luis Rodríguez Zapatero"
Antonio José Chinchetru, Periodista Digital  30 Octubre 2013

Las reacciones del Partido Popular ante la concentración de las víctimas del terrorismo el 27 de octubre de 2013 ocupa un lugar destacado en los espacios de opinión de la prensa de papel tres días después, el 30 de octubre. Poco a poco, además, va recuperando posiciones el desafío independentista catalán. En esta jornada jornada los periódicos barceloneses vienen muy sosos, por lo que nos quedamos tan sólo con los de Madrid. Y, tras avisar de nuestra llegada con nuestra armónica de afilador, nos ponemos manos a la obra.

Arrancamos en la contraportada de El País, donde Elvira Lindo escribe sobre Víctimas. Dice sobre estas:

Se les negó el cariño y la solidaridad pública durante tantos años que al final los acabamos lanzando en brazos de los partidos políticos.

Añade:
Decía Dolores de Cospedal al hilo de la manifestación del domingo que su partido sí que estaba del lado de las víctimas, mientras que otros unas veces estaban y otras no. Me niego. Me niego a que se hable de este asunto siempre en términos partidistas.

Nos alegramos de que sea así. Pero es que, además, a algunos nos da la impresión de que el PP, como organización (otra cosas son muchos de sus afiliados, en la concentración llegamos incluso a encontrarnos con algún ex jefe de Gabinete ministerial pepero y algún destacado miembro de Nuevas Generaciones que iban por libre), no puede presumir ahora de estar junto a las víctimas. Al contrario. Da toda la impresión de haberlas usado para desgastar al PSOE para dejarlas de lado una vez que el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante llegó a La Moncloa.

Elvira Lindo. Añade Lindo:
Y es que se les negó el cariño y la solidaridad pública durante tantos años que al final los acabamos lanzando en brazos de los partidos políticos.

Por fin encontramos a alguien que se atreve a escribir lo que casi todo el mundo parecía preferir silenciar. Las víctimas y los amenazados vivieron la peor de las soledades durante décadas. Casi toda la sociedad, políticos y ciudadanos, miraba a otro lado. Mientras los objetivos de ETA se limitaron a policías, militares, guardias civiles y, de vez en cuando, algún fiscal o juez, nadie se puso en su piel. Mandaba la idea de que "es su trabajo" o "algo habrán hecho". El ‘algohabranhechismo' era la peor y más deleznable postura ante el terrorismo. Los ocasionales atentados o secuestros de alguna persona que no perteneciera a alguno de los grupos más amenazados, era un precio que se pagaba de vez en cuando para que el resto de los españoles no fueran molestados. Esa es la triste y dura realidad de un país ingrato con quienes sufrieron el terrorismo sin tomarse venganza por cuenta propia.

Sigue la columnista de El País:
Estoy convencida de que somos muchos los ciudadanos sin partido que quisiéramos expresar nuestro apoyo, reconocimiento, consideración hacia todos aquellos que tan cruelmente vieron truncadas las vidas de sus seres queridos, las suyas propias. En un principio (es nuestro pecado original) se les negó el consuelo por miedo, por cobardía, por mezquindad. Y la Iglesia vasca predicó con un vergonzoso mal ejemplo.

Concluye:
Ellas, las víctimas, no responden a una sola ideología, pero los que querríamos arrimar el hombro a su dolor tampoco. Y es una vergüenza que seamos incapaces de entenderlo.

Lástima que no haya más articulista que escriban cosas como esta. Como alguien que ha vivido el terrorismo muy de cerca, aunque con la suerte de que no tocara le tocara directamente a él o a su familia, este humilde lector de columnas tan sólo puede dedicar dos palabras a Elvira Lindo: Muchas gracias.

En el periódico que trae miga, La Gaceta, Xavier Horcajo titula con un interrogante referido a la reacción de la cúpula del PP ante la concentración en Colón: ¿Preconstitucional?

Haría cualquier cosa por no incomodar la estulticia de la señora secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, abogada del Estado y presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Cuando algunos españoles abuchean a los dirigentes del Partido Popular por su falta de celo para garantizar que los etarras estén en la cárcel, ella -que no estuvo en la manifestación del domingo- dice que se trataba de ultras, con "banderas pre-constitucionales."

Concluye:
Luego está el asunto de la inferioridad moral. Imaginen: en un platillo, las víctimas del terrorismo, que han visto una Audiencia Nacional plenipotenciaria (también derivada del Tribunal de Orden Público franquista) que se anticipa a soltar etarras, y unos representantes de España en Estrasburgo que son esbirros de la política de entrega a ETA de José Luis Rodríguez Zapatero. En el otro platillo la inferioridad moral de la secretaria general y de todo su partido que ha decidido ser cómplice en la Operación liberad asesinos diseñada por Luis López Guerra y los chicos de José Luis Rodríguez Zapatero. Por mucho que no lo hagan con el entusiasmo de los magistrados de la Audiencia Nacional, es lógico que sean abucheados por los que no entienden que las cuentas de los etarras con la sociedad estén saldadas.

David Gistau.
Pasamos ahora a ABC, donde nos encontramos un buen artículo de David Gistau titulado Sólo veo banderas. También él se muestra muy duro con Cospedal, tras las declaraciones de esta última sobre la concentración y los abucheos a los ‘Tres Mospeperos' ('Athos' González Pons, 'Aramis' Floriano y 'Porthos' Arenas).

En su rueda de prensa de Génova, que ya ha visto grandes éxitos como el del finiquito en diferido, relacionó a los votantes del PP que se sienten engañados e insultan por ello con «banderas preconstitucionales».

Añade:
Nunca me atrevería a afirmar, pese a los indicios, que el PP ha asumido como propios el «proceso» y los hechos consumados recibidos de Zapatero. Creo que es injusto y prematuro, a pesar de todo, darlo por seguro. Pero sí me parece impresionante que, después de sólo un empellón en la calle, el PP repita las técnicas de difamación con las que Zapatero se propuso aplastar a un colectivo cargado de razón moral. Se trataba de hacer pasar a las víctimas por un catalizador de la extrema derecha, con esas «banderas preconstitucionales» que fueron lo único que vio Cospedal, igual que el personaje de «Fort Apache» cuando los jinetes se difuminaban en la polvareda: «Sólo veo las banderas».

Concluye:
Sirva esto a las asociaciones de víctimas para comprender a qué se exponen. Pedraza, sometida a una presión que comenzó con su entrevista en Moncloa y duró hasta cinco minutos antes de subir al escenario de Colón, moduló su discurso a favor del PP oficialista. Pero que no se convierta en un problema político, que no se vuelva díscola. Si repasa las técnicas de desprestigio de la época de Zapatero, podrá hacerse una idea de lo que la espera. Banderas preconstitucionales, sí. Y gente demasiado emocional para ser tenida en cuenta. Y confusión entre venganza y justicia. Y...

Ignacio Camacho.
Seguimos en el diario madrileño de Vocento pero cambiamos de tema. Ignacio Camacho, bajo el título de El derecho decide, escribe sobre el desafío independentista catalán.

Para convertirse en un Estado independiente Cataluña necesitaría el consenso o el permiso del resto de la nación. Es decir, que los españoles tendríamos que echarla de España. Y eso, para desazón de los secesionistas, no va a ocurrir por la sencilla razón de que a la mayoría de nosotros nos gustan los catalanes y queremos compartir con ellos la ciudadanía como ha sucedido, falsificaciones históricas aparte, desde que España es España. Queremos convivir. Se pueden y se deben discutir las condiciones de la convivencia; es lo que se viene haciendo durante toda la democracia y bajo todos los gobiernos, por cierto en un continuo crescendo de competencias autónomas.

Añade:
Estos días ha vuelto a estar de moda el diálogo. Ciertos nacionalistas moderados hablan con socialistas y populares en busca de una salida para su propio órdago. Bien está, mucho mejor que enfrentarse.

Concluye:
No se dialoga diciendo dame la mitad de lo que pido por las buenas o me voy y me lo llevo todo por las malas.

Porque además no se lo pueden llevar y sobre todo no se pueden ir. Las naciones no se rompen con la facilidad de un divorcio express, ni en un arrebato de exaltación iluminada. El Estado de Derecho se llama así por algo. Hablando se entiende la gente; dialogar es mejor que discutir y discutir mejor que pelear. Pero cuando el diálogo no sirve funciona el derecho. Y es el derecho el que decide.

En el periódico de la 'disciPPlina', Iñaki Zaragüeta firma La mano de España, donde trata de demostrar que Rajoy está actuando de forma inteligente y adecuada frente al independentismo.

Poco a poco, da la impresión de que el presidente de Cataluña percibe más la imposibilidad de sacar adelante su pacto con los independentistas de ERC y, por tanto, su sueño secesionista. Demasiadas piedras en su camino. La primera, la buena disposición de Rajoy a dialogar de cualquier asunto que pueda beneficiar a Cataluña. Con una condición, la legalidad, la Constitución. Fuera de ella, imposible. La postura incomoda demasiado a Mas y, desde luego, a su padrino, Oriol Junqueras.

Concluye:
A Mas no le queda otra que aceptar la mano de Rajoy y corregir el rumbo a pesar de la sensación de no poder dar un paso atrás en su acuerdo con ERC. Tampoco puede dar un paso adelante porque no hay más que precipicio. Lo escribía hace tiempo: cada día se parecía más a Ibarretxe. Así es la vida.

Menos mal que siempre tenemos La Razón para enterarnos del brillante gobernante que tenemos en La Moncloa. Es que otros no terminamos de verlo.

Cerramos en esta ocasión en El Mundo, donde Santiago González dedica El 'macguffin' a la última propuesta socialista sobre el Valle de los Caídos.

Se veía venir. Perdida toda esperanza en la política, el PSOE se ha refugiado en las bellas artes por vía de la performance. Odón Elorza, un suponer, que acaba de registrar una proposición no de ley en el Congreso para exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos.

La ocurrencia no es suya, claro, sino de aquella comisión que creó Zapatero para ver qué se podía hacer con el Valle. La cosa estaba entre dinamitarlo y la propuesta que ha actualizado Odón: enterrarlo en otro sitio y darle la osamenta a la familia para que planten su muerto en un jardín privado.

Concluye:
Para el PSOE en realidad era un macguffin: la moción de UPyD para que el Congreso rechace el derecho a decidir, con el fin de impedir que «una parte de la ciudadanía pueda decidir sobre la organización territorial del Estado».

Era un problema para el PSOE votara lo que votara: en su relación con el PSC en caso afirmativo, o con los votantes españoles si votaba que no (táchese lo que no proceda). Sacar el debate de los huesos de Franco sirve para llamar la atención y embarrar el campo. Para decorar el caos con un poquito de gilipollez.


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