AGLI Recortes de Prensa   Viernes 1 Noviembre 2013

Madrid en el retablo del caos y la corrupción
Pablo Sebastián www.republica.com 1 Noviembre 2013

Mientras los mercados continúan emitiendo señales positivas sobre España, que reducen los gastos de la deuda, la crisis política del país se agudiza entre: los desafíos secesionistas de Cataluña, las tensiones del PSOE con el PSC y sus ERE de Andalucía (han vuelto a imputar a Magdalena Álvarez); desavenencias internas del PP, empeoradas por los casos de corrupción que emergen con fuerza en Valencia y Madrid (se acaba de imputar por cohecho y prevaricación a los ex consejeros madrileños Lamela y Güemes, mientras Camps y Barberá son citados a declarar como testigos en el caso Nóos), mezclándose todo ello en sumarios relacionados de los casos Bárcenas -donde Rajoy y cargos del PP están tocados- y Gürtel, asunto este último donde se acaba citar a declarar a la ex presidenta Aguirre, por la implicación de su ex consejero López Viejo.

Todo ello ofrece un panorama desolador ante los ojos de unos ciudadanos resignados y descorazonados por la crisis, que no ven llegar a sus empresas y familias las presuntas mejoras de las altas finanzas del Estado. Y porque no paran de crecer los escándalos de la corrupción, que afectan al Gobierno de la nación y a los dos primeros partidos nacionales PP y PSOE. Casos donde la Infanta Cristina parece más cerca de su imputación por sus actividades directas en Aizoon, lo que también daña al prestigio de la Corona, donde el rey Juan Carlos permanece enfermo y pendiente de una nueva operación.

En medio de este complicado laberinto la autoridad de los líderes Rajoy, Rubalcaba e incluso Mas, en los tres primeros partidos del país -PP, PSOE y CiU- está en entredicho. Y difícilmente pueden abordar los problemas de la gobernabilidad y la crisis del país los que son incapaces de poner orden en sus respectivas formaciones políticas.

El caso de la corrupción de Madrid, que acaba de reaparecer con fuerza y está en conexión con los casos de Gürtel y Bárcenas, y las sospechas que se ciernen sobre el hoy presidente madrileño Ignacio González, en continuo desafío con el gobierno de Rajoy -sobre los impuestos, la Sanidad, etc- alcanzan especial relevancia por cuanto lo que ocurre en la capital del Reino tiene una fuerte repercusión mediática y social en el resto del país. Y anuncia, al igual que en Valencia, un serio riesgo de derrota autonómica y municipal del PP en ambas Comunidades Autónomas y capitales en junio de 2015 y como preámbulo o presagio de lo que ocurrirá en los comicios generales de noviembre de ese mismo año.

El ensayo general del curso electoral de 2015 tendrá lugar en las elecciones europeas de 2014 donde PP y PSOE pueden sufrir un duro castigo en beneficio de la abstención, de IU y de UPyD y Ciudadanos, dos partidos estos últimos que de unirse podrían ser la tercera y decisiva fuerza política española. Mientras en el PP crecen los casos de corrupción y luchas internas de poder y en el PSOE se agudiza la batalla por la sustitución de Rubalcaba y la ruptura con el PSC catalán, cada vez más enconada mientras Pere Navarro y sus huestes mantengan su apoyo al derecho a decidir o de autodeterminación de Cataluña.

La ausencia de liderazgos fuertes en el Gobierno, el PP y el PSOE y de unidad de los grandes partidos frente al desafío secesionista de CiU y ERC -por más que existan divergencias en CiU e ICV- constituye un agravante de la situación nacional. El que ofrece la imagen de un país sumido en una grave crisis institucional -tal y como hoy ocurre-, que no cesa de empeorar y que podría abortar el despegue de la crisis económica y social del país. Un situación ante la que el inmovilismo y la perplejidad de los lideres y de los primeros gobernantes aumenta la desazón y el malestar general de los ciudadanos, que se vio empeorado recientemente por causa de la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot y los ecos que, aunque lejanos, llegaron a España por el espionaje americano y la colaboración del espionaje español. Todo un retablo de desastres acumulados e incapacidad política de quienes debían sacarnos de semejante y lamentable situación.
www.pablosebastian.com

¿Pero existe derecha en España?
Vicente García-Hinojal www.gaceta.es 1 Noviembre 2013

España necesita un auténtico partido de derechas que defienda la vida, la libertad y la unidad de la nación

Mariano Rajoy, como buen opositor, conoce la importancia de atenerse al programa en el desarrollo de los temas que te tocan en suerte, lo que parece haber olvidado por ahora, en su mandato como presidente del Gobierno; eso sí, ha declarado en medio de la que le está cayendo que piensa cumplir el mandato que el electorado le entregó. Ójala sea cierto por el bien de todos, ya que necesitamos más que nunca el acierto de nuestros gobernantes.

El caso Bárcenas , junto con otros, es un ejemplo más de lo necesitada que está nuestra precaria democracia de una adecuada Ley de financiación de los partidos políticos lo que evitaría la existencia de los conseguidores económicos, las cajas B, los encuentros en las gasolineras, murallas, descampados y similares, así como los 3 por ciento de turno, y que probablemente expulsaría de la política a toda esa recua, legión diría yo, de trincones que han hecho de la política su modo de vida, del sobre B su profesión y como único mérito para malgastar el dinero público y gestionar lo que no saben es medrar en el aparato del partido de turno; razones por las cuales a los partidos no les interesa la claridad ni la transparencia en sus cuentas.

Resulta triste comprobar, en medio del marasmo que nos sacude, que el PP sigue atormentado por los complejos de la derecha manipulados hábilmente por los medios de izquierda que han logrado que los peperos hagan suyas, un gran éxito del agit-prop del rojerío que sigue funcionando a la perfección, orquestado por un grupo refinanciado gracias al Gobierno del PP y magnificado por un medio que sólo tiene como principio las ventas y su cuota de poder. Si a esto le sumamos que el PP carece de una política adecuada de comunicación (¿sabe comunicar algo aunque sea bueno?); tenemos que el partido del Gobierno pese al chapapote, la guerra de Irak, el 11-M, las galas de los Goya, su travesía del desierto, el cordón sanitario del Lupi, etc, etc; no ha aprendido ni entiende nada; repite los mismos errores, no responde a su programa ni a sus votantes ni cubre tampoco las expectativas de los que le otorgaron una mayoría absoluta para que gobierne y gestione, lo que implica actuar en todos los órdenes necesarios con el rigor y la dureza adecuada. Sin embargo hasta la fecha no ha resuelto el cáncer nacional que no es otro que el derroche económico de las CC AA, algunas de las cuales, además, se permiten amagos secesionistas; por el contrario sube impuestos de modo desproporcionado y contrario a toda lógica cercenando el consumo, así como las expectativas de futuro y crecimiento de la clase media, no obligando a la banca y cajas a poner a circular el crédito tan necesario para nuestro despegue económico; no ha regenerado la vida política; no ha transformado la Administración ni el Estado Autonómico; vamos que podría afirmarse que han hecho poco o nada.

España necesita un auténtico partido de derechas que defienda sin medias tintas la vida, la economía de mercado, la libertad de empresa, el mercado interior único, la unidad de la nación, acabar con el sinsentido de las Diputaciones Provinciales, por ejemplo, la disminución de impuestos, la buena gestión, la separación de poderes, las listas abiertas, la contención y transparencia en el gasto público y el humanismo cristiano, valores que dice tener el PP de la oposición pero no el que gobierna y menos con mayoría absoluta en cuyo caso se transforma en una especie de socialdemocracia que sólo sabe exigir sacrificios a sus votantes a cambio de nada y sólo para satisfacer a un rojerío que nunca le reconocerá nada ni nos agradecerá a los que pagamos sus dispendios, ignorando que el frente popular no se ha extinguido y que los socialistas y nacionalistas estarán encantados de actualizarlo para descabalgarle del poder.

En definitiva el PP es un partido igual que los otros, integrado aparentemente por gente sin una clara ideología, ni mucha experiencia profesional y que aspira a ser posibilista para detentar el poder y colocar a los suyos sin importar que gente que sabe poco o nada, que no ha cotizado nunca a la Seguridad Social pueda aportar algo a la sociedad; además que, se permite dejar en la cuneta a claros referentes como María San Gil, Jaime Mayor Oreja o Aleix Vidal-Quadras.

Mientras no nos sacudamos de encima a estos partidos, verdaderas máquinas de poder y de generar dinero para ellos, así como a los políticos de medio pelo y trinque profesional no seremos libres.

*Vicente García-Hinojal es jurista.

El independentismo, un ataque al espíritu
ABEL CÁDIZ EL MUNDO  1 Noviembre 2013

· El autor acusa a los nacionalistas de crear un problema, ya que actúan desde la deslealtad a la Constitución
· Sostiene que sólo hay una manera de afrontar la situación: respetar las leyes que rigen para todos

Los protagonistas de la Transición tuvieron presente la advertencia de la Historia y cualquiera que fuese su posición dentro del espectro ideológico que se formó a la muerte de Franco, desde Fraga a Carrillo pasando por los que apostaron por el centro político bajo el liderazgo de Adolfo Suárez o un socialismo que quería reconvertirse a la socialdemocracia, tuvieron muy presente las huellas trágicas que constan en el devenir histórico de España.

El cuadro a contemplar abarcaba casi dos siglos de guerras internas, de pasiones violentas y de odios y revanchas disgregadoras que alcanzaron su cénit en el fratricidio brutal de la Guerra Civil del 36, pues en todas las épocas son siempre quienes detentan el poder los que determinan las condiciones en que ha de desenvolverse la sociedad. La característica que definía a los dirigentes en los siglos XIX y XX, hasta el hito que significó la muerte de Franco, era la de exclusión del adversario y la imposición a machamartillo de la idea política propia. Esta visión de nuestra Historia estaba presente incluso en el inconsciente colectivo que asistió con miedo y/o esperanza a la muerte del General.

Por ello, los protagonistas de la Transición apostaron por lo contrario que había identificado a los señores del poder de la Restauración y de las dos Repúblicas. Aquellos se aplicaron a laminar al adversario, los de la Transición se esforzaron por integrar las diferencias. El resultado sería una Constitución aprobada casi por aclamación en el año 1978, desde Tarifa al Finisterre y La Junquera.
He aquí, pues, una manifestación de la excelencia que prevaleció en la etapa suarista. Mas, como en toda obra humana, siempre hay un «pero» que se ha mostrado fatal: fue la Ley Electoral concebida para facilitar el sistema de oligopolio de dos partidos nacionales en alternancia, conviviendo con pequeños partidos que se abrieron hueco territorialmente apelando cuestiones identitarias y relatos falseados que han llevado a un nacionalismo con el pecado original del pasado, es decir lo excluyente.

Al problema descrito se añaden consecuencias nefastas. Citemos las más denunciadas:
A) Falta de democracia interna en los partidos.
B) Una «Ley de hierro» que les asegura el control por las élites.
C) Desafección de los ciudadanos respecto a los políticos aunque mantengan un suelo de voto fijo a las siglas.
D) Creciente mediocridad curricular en la clase política convertida en nómina de empleados sin criterio propio frente a las consignas del jefe.

En fin… añádase lo que cada uno estime para llegar a la consecuencia más grave de todas, como es la falta de liderazgos con visión que inspiren a la ciudadanía.
El ejemplo que ofrece la situación provocada por un personaje como Artur Mas que ha emprendido una huida hacia adelante cual pollo sin cabeza y nos muestra el contagio masivo que se puede provocar con el juego de los sentimientos artificiosamente creados. No descubre nada nuevo, ya los marxistas tardíos, al releer su celebrado axioma de «la religión es el opio del pueblo», llegaron a la conclusión de lo difícil que es imponer una doctrina sobre los sentimientos. Por eso el nacionalismo catalán se impuso a la tarea de construir creencias y valores con un relato de bucle sentimental, sobre una historia falseada, con un importante aderezo muy catalán como es el del «dinero que nosotros tan bien administramos y se lo llevan los españoles menos listos y laboriosos», una idea que ha animado a Esperanza Aguirre a sugerir catalanizar España.

Es verdad que los nacionalistas han creado un serio problema, porque han podido actuar desde la más absoluta deslealtad constitucional, convencido de que todas sus actuaciones, desde esa deslealtad, quedaban impunes: la manipulación de la conciencia colectiva, cada vez más fácil si se tiene el control de la educación y de los medios de comunicación y la excitación de la insolidaridad en tiempos de crisis e incertidumbre, incide en lo ya sabido, esto es que la creación de sentimientos bien afianzados asegura su objetivo final. Sólo hay una manera de afrontar el problema creado y es apelar a los «principios» y no olvidar las enseñanzas morales que podemos extraer de la Historia. A saber: la Constitución es la Ley de Leyes. Y las leyes determinan la vida en sociedad. Sócrates fue condenado a muerte por un Tribunal por no aceptar a los dioses y «corromper» a sus discípulos pero, incitado a salvarse con la huida, Sócrates aceptó la muerte bebiendo la cicuta para ejemplificar su sometimiento a la Ley.

¿QUÉ ES ESO del derecho a decidir sólo una parte de España si se rompe su unidad? Cierto que desde la templanza que aporta el temperamento flemático, aderezado de la cualidad gallega de no mostrar tensión emocional ante la provocación, cabe explicarse su falta de respuesta, pero admita Rajoy que la defensa de principios que atañen al ser de España entra de lleno en su responsabilidad y no admite tibieza. Como buen cristiano que es, debería tener presente la palabra de Dios «escribe el ángel: conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero sólo eres tibio. Por eso voy a vomitarte de mi boca» (Apoc. 3,15).

Todos hemos heredado la Historia de España, pero un presidente es responsable de esa herencia durante su mandato. Abraham Lincoln lo entendió tan intensamente en los momentos más duros de la guerra de secesión que siempre apeló a los padres fundadores para defender la unidad de los Estados. Y entonces, como ahora, el gran principio para tomar decisiones era la Ley, algo que el nacionalismo catalán y los aturdidos por el ruido generado con su escalada progresiva quieren ignorar.

Artur Mas debería haber sido ya requerido en estricto y obligado cumplimiento por parte del Gobierno de España del mandato que confiere el Art. 155.1 de la Constitución. Y, sin embargo, se está dando lugar a una derivación mísera del debate: convertir en cuestión de beneficio económico la pertenencia a España «si ustedes se quedan podrán mantenerse en la Unión Europea», ¿han considerado la deuda que tendrían que pagar?

Tal parece que nadie quiere apelar a lo esencial, siendo lo esencial tan claro y rotundo como son los principios y el respeto a la Ley. Y por lo demás, cualquier exacerbado nacionalista puede acostarse todos los días con un profundo sentimiento geográfico de sentirse europeo y no español, sin que suframos el resto de los españoles por ello.

Abel Cádiz es ex diputado de CDS.

La audiencia del Rey a las víctimas
Editorial www.gaceta.es 1 Noviembre 2013

En la audiencia que concedió a Mari Mar Blanco, presidente de la Fundación para las Víctimas del Terrorismo, y sus dos vicepresidentes, Ángeles Pedraza y Tomás Caballero, no podía el Rey hacer otra cosa que mostrarles de la manera más afectuosa posible la simpatía, la comprensión y la solidaridad profunda con su dolor. Desde el punto de vista de los sentimientos, los interlocutores del monarca recibieron un testimonio emocionado de la persona que encarma a la nación, y como bien nacidos que son, agradecieron esta deferencia de Don Juan Carlos hacia ellos y hacia todas las familias rotas por la vesania terrorista. ¿Eso fue todo? Aparentemente, sí. Sin embargo, no está de más hacer algunas reflexiones en torno a esta audiencia por sorpresa, que no estaba prevista en la agenda regia y que por todos los síntomas se ha celebrado a petición del Gobierno para lograr un efecto silenciador del malestar de las organizaciones de víctimas, que estalló sonoramente en la concentración de Colón tras la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, pero que ya venía de antiguo, al menos desde la excarcelación del asesino y torturador Bolinaga.

Nadie quiere comulgar con ruedas de molino. Y cuando la evidencia muestra descarnadamente el júbilo de los victimarios y el dolor de las víctimas por esa sentencia, no se puede exigir a nadie que crea que “ETA ha sido derrotada”. El Gobierno y el Partido Popular han roto eso tan delicado y quebradizo que es la confianza, y pese a la cariñosa audiencia del Rey va a ser difícil que se pueda restaurar. El Rey no puede hacer otra cosa que lo que ha hecho, pero el Gobierno sí que puede. Por lo pronto, puede hacer gestos expresivos, como revocar en el Congreso el permiso parlamentario que se dio al Gobierno de Zapatero para negociar con los asesinos. Podría también dejar de difundir la falacia de que el Tribunal ha derogado, o tumbado, o desautorizado la llamada doctrina Parot, porque eso no ha ocurrido.

El Tribunal se ha ha limitado a declarar que no se debe aplicar esa doctrina sobre beneficios penitenciarios a quienes hubieran delinquido antes de su establecimiento, lo que es completamente distinto. Y, en congruencia con ello, el Gobierno podría dejar sentada la doctrina Parot formalmente en una ley para el futuro, porque ETA sigue armada, y nada asegura que no vayan a volver a matar, secuestrar o extorsionar. Y en cualquier caso, aunque así no fuera, quedaría patente al menos cuál es la voluntad del Gobierno del PP, y quién sabe si eso contribuiría además a desvanecer la sospecha de que si este Gobierno no negocia con ETA es porque sólo le queda ejecutar lo que el anterior sí que negoció

La burbuja de la confusión no estalla
Irene Lozano El Confidencial 1 Noviembre 2013

Una de las razones por las que este país se ha hecho ingobernable es la confusión. La mayoría absoluta del PP crea un cálido abrigo parlamentario bajo el que Rajoy y sus ministros se cobijan para proseguir con viejas inercias: repartir pedacitos de tarta para el nacionalismo de PNV y CiU en cada negociación. Los ciudadanos normales creen que el duopolio sólo negocia con el nacionalismo cuando lo necesita para gobernar. No es así, negocian con ellos siempre y están convencidos de que ceder algo a sus pretensiones –más o menos en función del asunto que se trate– es la manera de tenerlo amansado. La realidad catalana les da la prueba empírica en sentido contrario, pero ellos siguen, erre que erre, llamando para negociar, por ejemplo, la ley de cajas con los dos partidos nacionalistas antes que con UPyD. Lo mismo ha ocurrido con la ley clave de la política exterior –que se tramita en el Congreso–. La política exterior, es decir, lo que de manera inequívoca caracteriza y define a un Estado, lo negocian con quienes se quieren ir de España y no con los que queremos construir España. Pero aún hay más: lo negocian con grupos parlamentarios que tienen menos votos, es decir, menos representatividad. Y todavía hay gente que juzga progresista toda esta componenda.

La cuestión confusa de nuestro país es que el verdadero poder político –y el contrapoder– está en las Comunidades Autónomas. Y ahí, ni el PSOE ni el PP están en condiciones de controlar nada de lo que ocurra en los próximos meses

La cuestión confusa de nuestro país es que el verdadero poder político –y el contrapoder– está en las comunidades autónomas. Y ahí, ni el PSOE ni el PP están en condiciones de controlar nada de lo que ocurra en los próximos meses. En el caso del segundo, las trifulcas han llegado con la financiación autonómica, que se abrirá en los próximos meses con el mismo temor que una caja de truenos. Las discrepancias van mucho más lejos. Son completas: que el presidente de la Comunidad de Madrid apueste por una reforma constitucional (que según Rajoy nadie en España ha pedido) y bajadas de impuestos es definitivo. Esas bajadas de impuestos son muy bajas, pero precisamente por eso, porque su valor es sobre todo simbólico, cobran cuerpo como mensaje político –al líder del PP– y electoral, a los votantes del PP.

En cuanto al PSOE, qué decir de su desgarro norte-sur: PSC versus federación andaluza. Al parecer, aún hay socialistas que no se han dado cuenta de que el PSC es el plomo que los señoritos de la oligarquía catalana le han puesto en las alas al PSOE. Forma parte de la gran confusión el pensar que el nacionalismo catalán es progresista, por eso los socialistas están desconcertados. Eso y algunos buenos amigos que tendrán en el PSC, no digo que no.

Cuando se introduce claridad en un debate, muchos quedan cegados. Ayer pasó desapercibido otro estrambote de marchamo autonómico. Se trata de una reforma legal para que el Gobierno de Murcia pueda gobernar por decreto, facultad de la que hasta ahora, al parecer, carecía. La confusión estriba en que cuando el Gobierno de la nación usa el decreto se comporta de forma autoritaria, pero, cuando quiere hacerlo un gobierno autonómico, todo se vuelve loas al progresismo descentralizador. El uno es siempre decretazo y el otro decretuelo alegre y jovial. Así las cosas, toda la cámara ha votado a favor del decreto para Murcia, salvo UPyD. Habrían tenido que oír ustedes a la alcaldesa de Cartagena argumentar que la soberanía popular reside en el parlamento murciano, con la misma convicción que si fuera a proclamar un nuevo cantón. Fue una derogación de la Constitución en toda regla, pero como la alcaldesa es del PP, la aplaudieron. De este tenor es la confusión, de esta magnitud: sobre lo que es España, la soberanía, la democracia; cosas básicas, en fin, que tendremos que seguir aclarando hasta que estalle la penúltima burbuja.

Luis María Anson
El sistema en el zaquizamí
Emilio Campmany Libertad Digital 1 Noviembre 2013

Luis María Anson ha escrito "España necesita un PSOE robusto". ¿Por qué? Aparte el hecho de que cuánto más robusto ha sido el PSOE, peor nos ha ido, no es cierto que a España le convenga "un PSOE sosegado y robusto como el que lideró Felipe González". No niego que aquel PSOE fuera sosegado y robusto. Niego que nos conviniera. El GAL mataba y secuestraba con mucho sosiego. El mismo que empleaban en robar el gobernador del Banco de España o el director general de la Guardia Civil. Y hay que ver lo robusto que se reveló el PSOE de Felipe González cuando se cargó la educación y la justicia.

Otra cosa sería si Anson estuviera defendiendo el bipartidismo. Pero para eso no hace falta que una de las patas sea un PSOE robusto, basta un partido de centro-izquierda que no entierre en cal viva ni saquee los fondos reservados. Si además ese partido fuera uno donde a un Zapatero no le dieran más responsabilidad que la de ensalivar sobres, ya tendríamos uno de los dos pilares sobre los que construir un aceptable sistema bipartidista. Por lo tanto, para que haya bipartidismo no es necesario que el PSOE tenga ninguna robustez. Es más, lo conveniente sería que su debilitamiento fuera lo suficientemente profundo como para que fuera sustituido por otra izquierda que tenga las virtudes que Anson, no sé por qué, ha creído ver en el PSOE, a pesar de que carece ostensiblemente de ellas.

Claro que, en realidad, lo que Anson hace no es defender la presencia de un PSOE robusto. Tampoco se limita a argumentar académicamente en favor del bipartidismo. Lo que hay es una defensa de este concreto bipartidismo. No sólo ha de ser robusto el PSOE, también ha de serlo el PP, de cuya debilidad no se habla, pero se presiente en todo el artículo. La frase clave es ésta:

La alternativa hoy al Partido Popular, según las encuestas, es la alianza del PSOE, del partido comunista enmascarado tras IU, de Esquerra Republicana de Cataluña y del BNG gallego. Esa coalición bascularía hacia el extremismo zurdo y sería manejada por el radicalismo comunista de Izquierda Unida.

Esto no se dice sólo para que los dirigentes del PP se ocupen de preservar la robustez del PSOE, que es cosa que, sin necesidad de oír los consejos de Anson, ya hacen. Esto se dirige a los desencantados votantes del PP, para que sigan votando, aunque sea de mala gana, a Rajoy y evitar así la alternativa con la que Anson pretende asustarles. No se trata de defender sólo al PSOE, sino a todo el sistema, para impedir que acabe en el zaquizamí de la Historia, como le gusta decir a él, que no puede emplear la palabra desván porque entonces no se notaría que es académico. Ahora, qué interés tiene en defenderlo y por qué no lo hace a las claras son cosas de las que no tengo ni idea.

¡Siempre nos quedará Franco!
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 1 Noviembre 2013

Cualquier cosa es hoy más importante en España que andar removiendo los huesos de Franco. Hay tajo por donde cavar por todas partes, que puede reportar algún fruto y algún futuro, menos andar revolviendo en pudrideros que solo conducen a desempolvar el odio y la confrontación. Nada hay mas alejado de las necesidades y de los problemas de la Nación y de los ciudadanos, en su conjunto o tomados uno a uno, que este empeño en el que el PSOE pretende que nos enfanguemos. Es más, el propio partido socialista tiene en su propia casa, y ayer quedó de nuevo patente con su fractura con el PSC, acuciantes asuntos que abordar, definir y decidir.
Es difícil de entender la razón que ha llevado al grupo parlamentario del principal partido de la oposición en volverse a meter en ese charco tan alejado de la realidad y las preocupaciones de los españoles. Cabe preguntarse si no es más que una especie de un clavo ardiendo, de una seña de identidad a la que aferrarse, un algo así como un ¡Siempre nos quedará Paris!, pero en vez de Paris ponemos Franco, como línea divisoria sentimental con los otros, con los malos.

Pero es que resulta que por ahí lo que se destapa más bien es un complejo, una falla, una mala conciencia y un pasado peor que deslucido. Un déficit en antifranquismo, vamos, que por mucho que se oculte aparece con clamorosa claridad y sin necesidad de irse memorias históricas y con tan solo refrescar las propias, recientes y vividas. Que el PSOE, aparte de Nicolas Redondo y un puñado más, fue inexistente en la lucha contra la dictadura y que ni uno solo de sus dirigentes, tampoco los de la generación de Felipe González piso una cárcel franquista, es algo tan rotundo como verificable. Debe escocer mucho, sobre todo si se proclaman de continuo medallas colgadas al pecho que resultan ser de latón.

Ahora salen recurrentemente con estas, que son continuación de aquellas de Zapatero, y ahí pretenden izar la enseña y el banderín de no se que enganche. Pero no veo nada claro que por ahí haya mucho que alistar y tampoco que enganchar. No está el personal para estas cosas ni el patio para tales tracas.

Pero si de lo que se trata, como me temo, es de restañar alguna culpa sicológica y freudiana de aquel pecado de inanición original, quizás pueda haber algún remedio, o algún paliativo al menos. Se me ocurre que puedan montar una “Manifestación Antifranquista”, con mucha parafernalia, incluso trenzas, “grises” y “lecheras” de atrezzo y que luego les sellen ahí un carné de haber estado, como esos que sellan en el Camino de Santiago, ganar su Jacobeo, sacarse de una vez la espina y poder enseñarlo en la agrupación y en las cenas de compañeros y compañeras. ¿Que más da que Franco lleve ya cerca de 40 años muerto?. Lo importante es poder llevar el sello en el carné.

Hacienda
Lo saludable de bajar impuestos
José T. Raga Libertad Digital 1 Noviembre 2013

Todavía no he llegado a una conclusión que me convenza del fundamento sobre el que se asientan las numerosas y viscerales críticas a la decisión de bajar los impuestos; una decisión verdaderamente excepcional. ¿Será quizá que la envidia, de ser una enfermedad, se ha convertido en una epidemia entre la población española? También de aquellos que no les gustaría ser identificados por este gentilicio.

Mis dudas se mueven por un itinerario que, partiendo de la envidia, discurre por la incapacidad, pudiendo situarse, también, en la indolencia. Entre los pronunciamientos políticos en contra de la disminución de impuestos, los encontramos que, encubiertos por la descalificación, desvelan que en el fondo late la admirada expresión de "qué más quisiera yo". En definitiva la envidia del deseo que no puedo alcanzar, y de la acción política que no me atrevo a implantar.

Otra posibilidad es la de la incapacidad política de quien ejerce el gobierno a cualquier nivel para hacer lo que debe de hacer, aunque sea enfrentándose a quien se tenga que enfrentar. Naturalmente que semejante enfrentamiento sólo lo pueden hacer los Gobiernos con una gran fortaleza política, además de con un gran desprendimiento, dispuestos a asumir el arriesgado reto de la matemática electoral, que pueda desplazarles del puesto detentado.

Si el actual panorama político es el de la debilidad generalizada de líderes y gobernantes, con un ocaso casi total de ideas sólidas y de ideología, parece natural que la incapacidad ante el qué hacer sea la nota política predominante. De aquí el recurso a la crítica, en ocasiones amenazante, porque, para lo que se es incapaz, resulta humillante reconocer la capacidad en aquel al que se critica.

Finalmente, puede tratarse de simple indolencia. Eludir la acción es, para algunos, la menos comprometida de las decisiones políticas; decidir no hacer también es una decisión, y, como tal, implica una opción política, como cualquier otra de las posibles.

Por otro lado, repasando los objetivos de una política pública, concluiremos que el establecimiento de impuestos no es, de suyo, un objetivo. El objetivo es asignar a la población bienes públicos que, debido a sus características, no pueden ser asignados por el mercado. Decididos los bienes que hay que asignar y sus cuantías, su coste, en términos de la mayor eficiencia, tendrá que ser financiado por impuestos, y éstos habrán de ser lo más bajos posible.

No puede olvidarse que el contribuyente, en tanto que generador de rentas, experimenta un sacrificio al pagar los impuestos, por lo cual minimizar su sacrificio sí que debe ser un objetivo público. Además, hay evidencias suficientes para afirmar que el sector público, cuando gasta mucho, gasta mal; las bolsas de ineficiencia se multiplican. Por ello es saludable asistir a una disminución de impuestos, aunque malhumore a muchos que se sienten incapaces de hacerlo. La patología de preferir que el dinero propio esté en manos del Estado, de la comunidad autónoma o del ayuntamiento de turno merece inmediata atención facultativa, diagnóstico y tratamiento; posiblemente, psiquiátrico.

No necesitamos crédito, sino ahorro
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 1 Noviembre 2013

Cuanto más rica es una economía, mayor cantidad de deuda puede soportar. Google es capaz de digerir más deuda de lo que lo fue Martinsa Fadesa. De hecho, es habitual que ambas variables se incrementen a la vez: conforme un sistema económico crece, su stock de deuda aumenta; cuando decrece, su stock de deuda se reduce. Mas, como sabemos, correlación no implica causalidad, de manera que uno debe plantearse hasta qué punto una variable condiciona la otra.

Crecimiento y deuda
Por un lado, si nos volvemos más ricos, adquirimos mayor margen para endeudarnos; de manera que, en tanto en cuanto nos interese adelantar al presente parte de nuestra renta futura, recurriremos con más asiduidad a una deuda: en este escenario, es el mayor crecimiento el que da lugar a un mayor endeudamiento. Pero, por otro, la deuda también puede emplearse como vehículo para financiar nuevas inversiones productivas que sienten la base de un aumento de la renta futura: en tal caso, es la mayor deuda la que genera un mayor crecimiento. Pero fijémonos que este último caso sólo se dará si se cumple una condición: que la rentabilidad del plan de negocios acometido gracias a la deuda supere el coste financiero de la deuda.

Al fin y al cabo, todo crédito es una forma de intercambio aplazado, una transacción incompleta: una de las partes compra hoy (disfruta hoy de los bienes) pero paga en el futuro. En los intercambios convencionales, quien compra resarce instantáneamente al que vende y la transacción finaliza tan pronto como ambas partes entran en posesión de sus nuevas mercancías. Con la deuda no: una parte compra hoy utilizando no su renta presente, sino su renta futura, de manera que alguien (ya sea el propio vendedor o un tercero) debe proporcionarle crédito a ese comprador (alguien le permite pagar y completar el intercambio más adelante).

Subsiste en el comprador, pues, la obligación de cerrar la transacción en el futuro: entregarle al vendedor el importe de las mercancías que adquirió en el pasado (principal) más una compensación por el retraso en el pago (interés). De ahí que, para tratarse de una inversión generadora de riqueza, los factores productivos adquiridos a crédito deberían ser capaces de generar un excedente de valor (rendimiento neto) que cubra el interés de ese crédito. Si no, si el deudor no puede devolver los intereses (o incluso el principal), la deuda no impulsará el crecimiento sino que lo erosionará.

Claro que esa destrucción de riqueza derivada de malas inversiones financiadas con deuda no tiene por qué ser evidente durante un largo período de tiempo. Y, en tal caso, puede suceder que un sistema económico acumule insosteniblemente deuda y, mientras lo hace, impulse un crecimiento artificial que sólo más adelante terminará colapsando. Esto último es lo que le ha sucedido a España desde 2001. Por desgracia, en muchas cabezas se ha quedado grabada de un modo indeleble la correlación entre crecimiento y crédito: nuestra época dorada coincidió con el aumento del crédito, de manera que para regresar a esa época dorada, es necesario que vuelva a fluir el crédito.

El crédito no nos traerá la recuperación, sino al revés
Y, en efecto, se ha instalado en el discurso oficial que la primera condición que necesita España para recuperarse es que vuelva a fluir el crédito con normalidad. Los políticos han sido especialmente proclives a abrazar tan populista mensaje, pues de ese modo disponían de una excusa perfecta para rescatar a la banca a costa de los contribuyentes: sólo es necesario –nos decían– un pequeño saqueo tributario para que las entidades financieras vuelvan a conceder crédito de manera fluida y regresemos a la época de la abundancia.

Desde aquí ya tuvimos ocasión de explicar en diversas ocasiones que tal discurso se asentaba en una notable falacia: si el crédito escasea en España, no es porque los bancos no estén en posición de extenderlo, sino porque los demandantes de crédito en España son riesgos mucho más elevados de los que la banca debería asumir. Dicho de otro modo, si el crédito no fluye no es por una insuficiente oferta de crédito, sino por una demanda insuficientemente solvente. Es verdad que mucha gente desearía obtener (o refinanciar) sus créditos, pero el banco no les ve con capacidad para devolverlos: ¿es que acaso un supermercado vende sus productos a aquellos que entran sin dinero? No, y lo mismo pasa con los bancos: para obtener crédito hoy ha de existir una expectativa razonable de que se reintegrará con intereses mañana. Y esa expectativa no existe y por motivos bien fundados. Lo hemos constatado esta semana: el 35% de todos los préstamos concedidos desde 2008 han entrado en mora. Es verdad que el cierre total de la ventanilla puede llevar a que paguen justos por pecadores (sobre todo en relación con la financiación del circulante), ¿pero cómo podemos esperar que la banca extienda crédito en esas condiciones? ¿Y cuál sería el propósito de presionarle a que lo hiciera? ¿Dilapidar capital y volverla a rescatar a costa del contribuyente?

No nos equivoquemos: si España se recupera no será porque a causa de que vuelva a fluir el crédito, sino porque habrá corregido sus desequilibrios subyacentes y entonces, una vez la recuperación sea sólida y los demandantes de crédito vuelvan a ser buenos riesgos, el crédito volverá a fluir. Pero la disponibilidad general de crédito será sólo un efecto, que no una causa, de la mejoría. Si los bancos prestaran ahora mismo a troche y moche sólo estarían apuntalando las malas inversiones pasadas y engendrando otras nuevas. No es lo que necesitamos.

La clave, el ahorro
Para endeudarnos, hemos de ser capaces de amortizar la deuda. Y para ello se han de dar dos condiciones: una, disponer de planes de negocio lo suficientemente seguros y rentables como para que puedan ser financiados sin elevados riesgos; dos, reducir la pesada carga de deuda que seguimos arrastrando desde la burbuja inmobiliaria. Es decir, antes de endeudarnos tenemos que pagar las deudas pasadas y disponer de un buen proyecto para respaldar las nuevas deudas.

Para reducir las deudas pasadas, es necesario ahorrar: esto es, que familias y empresas consuman la menor cantidad posible de su renta presente (salarios y beneficios) con tal de amortizar su deuda. Para contar con un buen plan de negocios que respalde la nueva deuda, es necesario en gran medida que el resto de la economía se reestructure y mejore: mis oportunidades de inversión dependen de las buenas inversiones que ejecuten otros (en Zimbabwe es difícil encontrar una buena oportunidad de inversión; en Suiza, no tanto). ¿Pero cómo vamos a invertir en reajustar el modelo productivo de España si previamente no vuelve a fluir el crédito? ¿No es acaso una pescadilla que se muerde la cola? No: toca buscar nuevas fuentes de financiación basadas en el ahorro propio (más capitales propios y menos capitales ajenos). De nuevo, también por esta vía necesitamos más ahorro. Nunca olvidemos que el ahorro es la base del capitalismo.

Por desgracia, el Gobierno del PP se ha obsesionado con saquear el ahorro familiar y empresarial mediante draconianas subidas de impuestos para conseguir mantener a flote su particular burbuja estatal. Por eso, justamente, la burbuja estatal es hoy el principal obstáculo a una recuperación sostenible (más allá de los rebotes engañosos) y, también, a una circulación más fluida del crédito.

PSC
La primera víctima del derecho a decidir
Antonio Robles Libertad Digital 1 Noviembre 2013

Parecía que la primera víctima del "derecho a decidir" sería la ruptura emocional entre Cataluña y España, pero al final acabará siendo el PSC. Las últimas encuestas de El Periódico le sitúan en un quinto puesto, ya por detrás de C’s, que alcanzaría el tercero.

Aunque aún jueguen a disimularlo, el PSC ya no es rentable para el PSOE. De ser imprescindible para sus victorias, puede pasar a ser la causa de sus derrotas. El "derecho a decidir", su desprecio por la soberanía nacional y la moción de UPyD en el Congreso de los Diputados para clarificar el galimatías han desenmascarado el concubinato. ¿Cómo han llegado a esto?

El error inicial de Alfonso Guerra apostando en plena transición por el PSC a costa de la federación del PSOE en Cataluña puso a disposición del nacionalcatalanismo las rentas electorales del PSOE. Era un secreto a voces la traición a la clase obrera, a la cultura, la lengua y la nación españolas, además de un mal negocio electoral en Cataluña que se empeñaron en ignorar, a pesar de las constantes pérdidas de apoyo, elección tras elección.

Quienes seguimos ese vía crucis sin entender los motivos del suicidio acabamos por comprender que no era un error, sino la voluntad camuflada de unos para neutralizar a las bases obreras no nacionalistas y la fatalidad del resto ante el nacionalismo.

Durante estos 30 años, el PSC ha jugado en campo nacionalista hasta quedar atrapado en él. Exactamente el mismo error que acaba de protagonizar CiU con el independentismo. Uno y otro ensancharon el espacio del adversario hasta quedarse sin espacio propio. El PSC a favor del nacionalismo, o sea, de CiU, y CiU del independentismo, o sea, de ERC. Cuando se han querido dar cuenta, sus adversarios se han hecho con el botín. Estos son los números: de los 52 diputados de 1999 ha pasado a 20 en 2012. El PSC ha perdido 32 diputados, pues. Y bajando: la última encuesta de El Periódico lo relega a la quinta posición, con solo 14-16 diputados.

No le ha ido mejor a CiU. Desde que Artur Mas provocó el adelanto electoral en 2012, ha pasado de 62 diputados a 52, y las últimas encuestas le hunden hasta los 30-32, y pierde las elecciones a favor de ERC. Si presidiera un consejo de administración, habría sido cesado fulminantemente por hundir la empresa y dejar en el paro al 50% de la plantilla.

Lo que nunca fue posible y tantas veces se pidió, ahora se oye en boca de vacas sagradas del socialismo español. Alfonso Guerra, Leguina, Bono piden abiertamente la vuelta del PSOE a Cataluña y están convencidos de que sacarían más votos que el PSC. La operación ya está en marcha, el pasado 11 de octubre buena parte de esa militancia del PSC que se ha cansado de pedir la vuelta de la federación del PSOE a Cataluña dio el primer paso: acaba de fundar el Partido Socialista Popular (PSP). Lo preside Isidro Carpio, una de los fundadores del PSC, presidente de su Consejo Nacional durante muchos años, exteniente de alcalde de Mollet, exdiputado provincial y miembro de Ágora Socialista, la asociación de disidentes que preside el histórico Pepe Castellanos. Precisamente, en Ágora Socialista dará una conferencia Pepe Bono el próximo 14 de noviembre.

Figuras relevantes del PSC y del PSOE animan y trabajan en la sombra. En tiempo de escombros, arquitectos del futuro.

11-M
Museo de los Atentados de Madrid
Gabriel Moris Libertad Digital 1 Noviembre 2013

Los pueblos dejan sus huellas en el tiempo de diversas maneras. La historia es el medio más usual para transmitir el paso de las personas y los grupos humanos por el mundo. Igualmente puede servir para silenciar los hechos más abominables. Ello permite que los hechos más innobles, a veces, queden ocultos; pero eso hace construir una historia incompleta y poco veraz. En mi opinión, si a la historia se le hurta la veracidad, se transforma en algo que podríamos denominar infrahistoria o historia de los vencedores, al menos de los vencedores en apariencia.

En España, más específicamente en la Comunidad de Madrid, vivimos hace ya casi diez años un atentado asimilable a una masacre. Yo soy consciente de que un pueblo no puede vivir continuamente condicionado por los hechos luctuosos, pero tampoco puedo entender que un crimen como éste, cometido con premeditación y alevosía, sea sometido al silenciamiento y el oscurantismo. Máxime cuando no se han desvelado la autoría, el arma empleada, los móviles, la trama ni las responsabilidades antes, durante y después de la ejecución. Las consecuencias del mismo las estamos padeciendo las víctimas y el pueblo, casualmente los que fuimos el objetivo directo. El objetivo final no pudo ser el matar por matar; yo me inclino a pensar que no fue otro que conducir a España a la situación social y política que padecemos.

Otros pueblos, al pasar por episodios similares, han tratado de recordar permanentemente un holocausto o un gran atentado. Con ello pretendieron erigir un faro permanente para ellos y para el mundo entero. Igualmente tratan de ser una memoria colectiva para evitar que se repitan masacres de esta naturaleza. Israel y Estados Unidos podrían ser ejemplos a imitar por una España que ha perdido su rumbo y no acierta a o no se le permite reencontrarlo. Ambos decidieron inmortalizar el holocausto judío y el atentado de las Torres Gemelas. España bien podría elegir los atentados del 11-M para recordar durante todo el siglo XXI y los siguientes que ese atentado y su forma de afrontarlo nos han conducido a la situación que, como pueblo –y madre de pueblos–, vivimos hoy. También podría servir para dejar patente ante las futuras generaciones la reacción de un pueblo y sus dirigentes ante un ataque tan brutal como irracional e inesperado.

Material para ello no falta, pese a la masiva y rápida desaparición de las pruebas fundamentales y voluminosas. A título de ejemplo podemos incluir en el mismo: los prolegómenos del "Nunca mais" y el "No a la guerra" podrían servir de antesala del museo; los rumores de atentados, de ETA o islamistas, y la entrevista de Perpiñán nos irían introduciendo en el núcleo; las diez explosiones en los cuatro trenes: imágenes dantescas que conmovieron al mundo; el gran ejemplo dado por los profesionales y los voluntarios en aquellos momentos; la actuación de la clase política, de los jueces y de los medios de comunicación, con informaciones engañosas aún por rectificar, como la presencia de “terroristas suicidas”; la avería de las cámaras grabadoras; el hallazgo en Alcalá de Henares y las amenazas de bombas en lugares clave de la ciudad; la furgoneta Renault Kangoo vacía en Alcalá y llena en Canillas; la mochila de Vallecas y su extraño periplo; las manifestaciones masivas pidiendo "PAZ" y preguntando "¿Quién ha sido?" o exigiendo "Queremos saber". Nunca más se han repetido, habiendo motivos para ello.

Después de los atentados, las más de cien detenciones, la desaparición de pruebas, las informaciones manipuladas. El proceso judicial. La sentencia, cuyo sexto aniversario se cumple ahora... Todo ello ocuparía un espacio importante. La comisión parlamentaria de investigación con nulos resultados…

Todo lo citado constituiría materia para un museo del 11-M. Máxime cuando, casi diez años después, sólo hay un dudoso condenado por la masacre.

Como colofón, el único foco de explosión que se conservaba, el de Santa Eugenia, parece haber desaparecido, a pesar del control policial ordenado por la Fiscalía.

Se acepte o no esta idea, sugiero al lector unirse a mi petición en change.org, al Gobierno, al Congreso y a la Audiencia Nacional. Con mi agradecimiento a todos.

Vileza y estupidez del antifranquismo
Pío Moa www.gaceta.es 1 Noviembre 2013

El antifranquismo pretende una condena moral imposible. Es él mismo una enfermedad moral.

Blog II: La propiedad como elemento esencial del ser humano / Político en apuros www.piomoa.es

La oposición a Franco no ha cesado de crecer en los últimos quince años. Lo cual prueba la plena actualidad de un personaje y un régimen fenecidos hace 38 y 35 años respectivamente. Y son actuales porque no han sido asimilados de forma mínimamente racional, entre los necios que se creen demócratas por declararse antifranquistas, y los no menos necios que “miran al futuro”, como si pudieran ver o aprender algo de ese modo. Si algo triunfa en España desde hace tiempo es el espíritu de la pose y de la sandez insolente y chabacana.

El antifranquismo ha creado una serie de mitos realmente estúpidos, por gratuitos e innecesarios, sobre la guerra civil y la era de Franco. Por ejemplo: Franco “exterminó” a sus enemigos porque “no pensaban como él”. O fusiló a decenas o cientos de miles de personas honradas por el solo delito de ser “republicanas”, y las cunetas están llenas de restos de asesinados. Por ejemplo, las chekas y el genocidio religioso no existieron o estuvieron justificados, o más vale no hablar de ellos; mientras que los fusilados por el franquismo eran inocentes y no, en su mayoría, culpables de crímenes a menudo espantosos. Por ejemplo, el Frente Popular había salido de unas elecciones democráticas y se componía de intachables demócratas y servidores del “pueblo”, contra unos franquistas empeñados en perpetuar el oscurantismo y los “privilegios” de los capitalistas, curas y militares. Por ejemplo, el régimen de Franco es semejante al nazi y debía encarcelarse a quienes sostengan otra cosa. Por ejemplo, el franquismo tuvo mucha oposición, esta fue democrática y se metía en la cárcel al primero que discrepara del régimen; la mujer estaba terriblemente discriminada y el vasco, el catalán y el gallego prohibidos, incluso bajo pena de muerte; y no había vida intelectual o cultural porque el régimen la asfixiaba...

Los antifranquistas creen que su ignorancia, sustituida por mitos de tres al cuarto, les otorga una aureola moral y democrática. Creen que haber librado a España de una revolución totalitaria no tiene ningún mérito. Que haber evitado a España la II Guerra Mundial carece de importancia o incluso ocurrió a pesar de Franco. Que haber derrotado al maquis comunista es un crimen. Que haber asegurado la paz más larga en dos siglos, persistente aún, es una fruslería. Que haber traído la época de mayor prosperidad y desarrollo económico vivido por el país en dos siglos, carece de excesivo interés o sucedió a pesar del franquismo, que carece de valor haber disuelto (salvo en minorías irreconciliables) los odios que destrozaron a la república... En suma, creen que reconocer los enormes logros de aquel régimen es una actitud “fascista”, la cual debiera ser penada con cárcel o al menos rechazada de cualquier medio de comunicación y condenada a muerte civil.

Antifranquistas ilustres son o eran De Juana Chaos, Alfonso Guerra, Carrillo, Dienteputo, Almudena Grandes, Arzallus, Mas, Pujol, los tipos de los EREs, de Gürtel, Carod, la Pajín, Josu Ternera, Zapatero, Rubalcaba, Mª Antonia Iglesias, Roldán, Cebrián, Urkullu, Garzón, López Guerra, Batista i Roca... En fin, lo mejor de cada casa. También otros personajes de apariencia más presentable pero a quienes no importa retratarse con los anteriores y pertenecer a tan distinguido club.

El antifranquismo es estéril y esterilizador porque se basa en la mentira sistemática. Hay dos tipos de antifranquistas: los cínicos y los ingenuos. Los primeros, tipo Cebrián, Guerra, los golfos subvencionados de la memoria histórica, determinados historiadores y periodistas, son conscientes de sus embustes; pero también saben que el embuste se ha convertido en un negocio, muy productivo para muchos de ellos. Los ingenuos, la gran mayoría, si algo revelan es el éxito de la falsificación histórica y política entre un público de muy escaso sentido crítico y conocimiento del pasado, infantilizado a conciencia por la demagogia y la televisión basura. Ah, tenemos un tercer tipo: el de aquellos líderes del PP que escupen sobre la tumba de sus padres: http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/escupir-sobre-las-tumbas-de-los-padres-57630/

No es casual que el antifranquismo venga condensado en una ley totalitaria como la de la memoria histórica (LMH). Clave de una involución antidemocrática de la que casi todos los políticos se hacen los desentendidos.

El Tribunal de Cuentas vuelve a detectar irregularidades en donaciones a partidos
ep / madrid ABC 1 Noviembre 2013

La deuda de los partidos se elevó a 275 millones en el año de las elecciones de 2011, 50 millones más que en 2008

El Tribunal de Cuentas ha vuelto a detectar irregularidades en las donaciones privadas recibidas por los partidos políticos y sus fundaciones en los años 2009, 2010 y 2011, los últimos que ha analizado la institución y cuyos informes aprobaron este miércoles para su remisión a las Cortes.

Según adelanta la institución fiscalizadora en un comunicado, las donaciones privadas no finalistas recibidas por las formaciones políticas supusieron en 2009 un total 6,2 millones de euros, una cifra que se fue incrementado en los ejercicios siguientes: 7 millones de euros en 2010 y 8,7 millones de euros en 2011, año electoral (el último ejercicio con elecciones generales se recibieron 6,4 millones de particulares).

La mayoría de esos donativos proceden de personas físicas (5,1 millones de euros, 6,0 millones de euros y 5,7 millones de euros, respectivamente). Ahora bien, el Tribunal de Cuentas vuelve a denunciar una serie de deficiencias e irregularidades en la recepción de estas donaciones privadas, aunque en su comunicado no determina los partidos a la espera de que el informe llegue a las Cortes.

Así, en estos tres años ha vuelto a haber, como en 2008, donaciones no identificadas, donaciones de personas jurídicas de las que no se han facilitado el acuerdo del órgano social competente, donaciones realizadas por personas jurídicas con contrato vigente con la Administración Pública (una incompatibilidad introducida en la ley de 2007), donaciones en el periodo fiscalizado que no se ingresaron en cuentas bancarias destinadas exclusivamente a ingresos de esta naturaleza y, por último, figuran aportaciones cuya identificación no contempla alguno de los requisitos legales.

Por lo que se refiere a las fundaciones de partidos políticos, las donaciones percibidas han ido decreciendo pasando de un total de 9,2 millones en 2009, 8,7 millones en 2010, y 7,2 millones en 2011.
Fundaciones, también

Los incumplimientos legales detectados se refieren a donaciones ingresadas en cuentas bancarias ordinarias al no existir abiertas cuentas específicas o donaciones que, a pesar de existir dichas cuentas, no han sido ingresadas en las mismas.

También hay ayudas procedentes de la formalización de convenios de colaboración, suscritos por dos fundaciones, que se estima tiene la naturaleza de donación y cuyos importes superan el límite legal previsto para las aportaciones individuales, así como donaciones procedentes de personas jurídicas de las que no se ha dispuesto del acuerdo del órgano social.

El Tribunal de Cuentas ha fiscalizado un total de 29 formaciones políticas que han sido perceptoras, directa o indirectamente, de subvenciones públicas para su funcionamiento ordinario, y a 39 fundaciones vinculadas con los partidos con representación en las Cortes Generales. La financiación pública percibida por los partidos políticos ha supuesto un total de 287,1 millones de euros en 2009, 247 millones en 2010 y 316 millones en 2011.

Respecto a los recursos privados contabilizados, la cuantía más importante corresponde a las cuotas y aportaciones de afiliados, adheridos y simpatizantes, con un saldo total para los ejercicios fiscalizados de 41,6 millones en 2009, 40,7 millones de euros al año siguiente y 43,2 millones en 2011.

La deuda de los partidos con entidades de crédito ascendía a 237 millones de euros en 2009, de los que 1,6 millones ya habían vencido; bajó a 218,4 millones en 2010, con una deuda vencida de 1,5 millones, y se elevó hasta los 275,3 millones en 2011 (la deuda vencida estaba entonces en 1,3 millones), que fue un año con elecciones generales. El último ejercicio con comicios legislativos, en 2008, la deuda de los partidos sumaba 224 millones.
El Tribunal se pone al día

Las recomendaciones formuladas con motivo de la emisión de Informes anteriores siguen vigentes para los ejercicios objeto de esta fiscalización (2009, 2010 y 2011), por lo que mientras que el Parlamento no apruebe las reformas anunciadas por el Ejecutivo se mantienen prácticamente todas las recomendaciones al considerar que su implantación contribuirá a garantizar un mejor cumplimiento de las obligaciones contables, una mayor transparencia en la gestión de la actividad económico-financiera desarrollada por los partidos políticos y un eficaz control de dicha actividad.

Con estos tres informes, el Tribunal de Cuentas se acerca a la promesa de su presidente, Ramón Alvarez de Miranda, de ponerse al día este año después del retraso acumulado en los últimos tiempos, donde ha habido sucesivas reformas en la legislación de partidos políticos.

Antes del verano aprobó el informe de 2008, en la que se aplicaba la ley de 2007, y ahora ha avanzado tres ejercicios seguidos con lo que sólo queda pendiente el de 2012, cuyo plazo de rendición de cuentas acabó el pasado 30 de junio y que se espera para finales de año.


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El lugar de las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital 1 Noviembre 2013

Después de que las víctimas del terrorismo se hayan visto obligadas a salir a la calle a protestar contra la infamia perpetrada por Estrasburgo y consentida por el Gobierno, en virtud de la cual se ha iniciado un proceso de amnistía encubierta a los criminales etarras más sanguinarios, Su Majestad el Rey ha tenido un gesto de apoyo hacia las asociaciones que agrupan a la mayoría aquéllas cuyo significado trasciende el mero ámbito protocolario. Cuando los poderes públicos no son capaces de preservar la memoria de las víctimas aplicando el máximo rigor en el cumplimiento de las penas a sus asesinos, bien está que el titular de la Jefatura del Estado tenga un gesto de cercanía con los que más directamente han sufrido en España el zarpazo de la violencia terrorista.

Sin embargo, esta expresión de afecto y amparo del monarca no puede servir para saldar una cuestión de tal gravedad. La labor de Don Juan Carlos en defensa de las víctimas del terrorismo de cara al exterior es muy importante para esclarecer la imagen interesada que los amigos de los terroristas quieren hacer valer en las instituciones internacionales, pero es en España donde deben llevarse a cabo las iniciativas oportunas en torno al fallo de Estrasburgo sobre la Doctrina Parot, un terreno donde el Gobierno tiene todavía un amplísimo margen de maniobra.

La prueba del malestar causado por las últimas decisiones judiciales y políticas sobre la excarcelación apresurada de asesinos etarras la tenemos en el documento suscrito por diez asociaciones de víctimas del terrorismo que ayer se dio a conocer. El manifiesto elaborado por estas asociaciones, tan representativas en términos cualitativos como las que fueron recibidas por el Rey, incluye duras críticas al Gobierno y al Partido Popular por su actuación tras el fallo de Estrasburgo. Además, las diez asociaciones exigen una rectificación formal a la secretaria general del PP por las desafortunadas declaraciones en que atribuía las críticas contra el PP que se escucharon en la manifestación del pasado domingo a la ignorancia o la mala fe.

Las asociaciones de víctimas del terrorismo, todas, deberían ser conscientes del peligro de ser utilizadas políticamente por el Gobierno en ejercicio, tentación en la que suelen caer los partidos cuando ostentan el poder. La independencia de criterio y la libertad para criticar los abusos cometidos por los poderes públicos son indispensables en su labor, tan necesaria en estos tiempos plagados de oportunismo, entreguismo e hipocresía.

ETA y la auténtica victoria

Iván Vélez Cipriano www.lavozlibre.com 1 Noviembre 2013

Arquitecto e Investigador

En noviembre de 1968, 60 sacerdotes vascos se encerraron en el Seminario de Derio y enviaron una carta al Papa Pablo VI, en la cual se dan cita todos los lugares comunes del secesionismo. La victimista epístola incluye las manidas expresiones del separatismo –pueblo vasco, Estado español, castellanización-, y apela, tratando de justificar las aspiraciones que en ella se recogen, a la condición de nación étnica de las Vascongadas. La delirante visión, a pesar de extenderse por la Vasconia de ambos lados de los Pirineos, restringía sus objetivos a España, pues bien sabían los presbíteros que sus aspiraciones habían sido neutralizadas en Francia casi dos siglos atrás mediante la separación, por medios mecánicos, de las cabezas y cuerpos de los impulsores de cualquier clase de sedición. La Francia postrevolucionaria, incluso la que había dejado atrás tan señalado mayo y su 'prohibido prohibir', no estaba dispuesta a renunciar a los logros del jacobinismo, aquellos, que, como el idioma común, operan a favor de la igualdad de los ciudadanos.

La carta, y el propio encierro, fueron en gran medida deudores de la capuchinada vivida en Barcelona tres años antes, que también en eso el nacionalismo vascongado practicó el seguidismo con respecto al catalán. Sin embargo, en el segundo de los casos se acababan de tomar caminos excepcionales que exigían cambiar el tipo de capucha. Como en tantas otras ocasiones, la oposición a Franco unía y fomentaba simpatías que después revelarían los verdaderos propósitos de cada una de las facciones integradas en tan heterogéneo frente.

En el caso de la escisión del PNV que constituiría ETA, los objetivos eran los mismos que los de sus antecesores: destruir la nación española para dar paso a una Euzkadi o Euskal Herria sustentada en el germanizante mito de la cultura. En la efervescente época de las minifaldas y las trenkas, el racismo había dejado paso a las reivindicaciones lingüísticas, siempre cultivadas desde los púlpitos, y un tenue barniz pretendidamente marxistizante envolvía este peligroso modo de vida que ahora se ofrecía al oprimido pueblo vasco. Ese mismo año, la sangre comenzó a derramarse y los españoles se familiarizaron con los calibres de las pistolas y palabras como zulo.

Con el transcurrir de los años, la lista de muertos comenzó a adquirir una importante escala. Militares y políticos definidos, y ciudadanos que el azar hizo cruzar sus vidas con los explosivos, fueron cayendo mientras, tímidamente, surgían asociaciones de víctimas. Al tiempo, ETA contaba con partidos que se sentaban en los hemiciclos y con compañeros de viaje fascinados por las ideas de pueblo y clase obrera. Mientras todo esto ocurría, incluyendo el GAL de González y la inicial fase titubeante de Aznar, al poder llegó José Luis Rodríguez Zapatero, adalid del diálogo con los enemigos de una España 'discutida y discutible'. Es en ese momento de negociación con ETA cuando las asociaciones citadas alcanzaron su mayor grado de movilización social. Zapatero, capaz de ver en Otegui a un hombre de paz, de la paz etarra se entiende, permitió "internacionalizar el conflicto", devolvió a la organización terrorista un lugar en las instituciones y acabó por subsumir en su meliflua charlatanería asesinatos calificados de accidentes. Luego llegaría la crisis y la presidencia de Rajoy, quien hasta la fecha no se ha desviado un ápice del rumbo zapateril que tanto criticó durante su época en la oposición.

Así pues, casi medio siglo después de la reunión seminal, y con una gran parte de los objetivos del separatismo conseguidos, henos aquí y ahora ante la excarcelación de etarras, una vez derogada la doctrina Parot, formando parte de un sangriento desfile en el cual participan otros criminales y violadores cuyos delitos, pese a la semejanza en su atrocidad, son muy diferentes. En efecto, asesinos son todos aquellos que matan a otras personas, que de este modo se convierten en víctimas de las acciones criminales. Sin embargo, nos hallamos ante dos tipos de asesinatos muy diferentes, pues no es posible equiparar crímenes cuyo objetivo es económico, sexual, pasional, etc, con los que ha perpetrado la banda del hacha y la serpiente.

En el primero de los casos se trata de una conducta delictiva restingida en sus objetivos y en el tiempo que, a pesar del dolor que causa, políticamente es irrelevante de no alcanzar cifras que pongan en jaque a la propia sociedad, como pueda ser el caso del actual México, cuyos narcos, por otro lado, no ponen en cuestión la propia nación mexicana. Sin embargo, por lo que respecta a los asesinatos etarras, la víctima es la propia nación española, a quien se ataca por medio de la eliminación de parte de sus ciudadanos, pues eso, la calidad de ciudadanos españoles es lo que ha llevado a la muerte a los compatriotas que hoy defienden las asociaciones de víctimas pidiendo la derrota de la banda sediciosa.

Así las cosas, y sin desdeñar el constante y hondo dolor que siempre acompañará a los familiares de los abatidos por ETA, la solución no puede, en modo alguno, circunscribirse al ámbito carcelario, pues tal solución igualaría a los etarras con los llamados presos comunes, aun cuando éstos tuvieran las manos tan manchadas de sangre como los oprimidos hijos de Aitor. Tal interpretación cae en el error de deslizar el problema desde el plano político al ético, allí donde el mayor delito es la eliminación del individuo.

El problema, huelga recordarlo, es político, pues los seguidores de las más profundas tesis de Derio no tienen por objetivo acumular muertos, sino construir Euskal Herria a costa de mutilar España, hurtándole una parte de ella a los españoles, e integrase como nación irrelevante en el paraíso europeo que a todos nubla. Hacia tal meta han ido orientando sus acciones los independentistas, alternando, al calor de un acrítico democratismo que todo lo respeta y consiente, las bombas y las pistolas con las negociaciones de las que siempre han extraído concesiones.

Por todo ello, y ante la grave crisis política y económica, -y toda economía es política- que vive España, este parece ser el momento oportuno para, si lo que se quiere es que existan vencedores y vencidos, preguntarse qué sentido tiene que organizaciones que programáticamente se marcan como objetivo la destrucción nacional, -las radicales ERC y Bildu, pero también las moderadas PNV o CiU- permanezcan en la legalidad.

Tercera vía
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 1 Noviembre 2013

Quien ha roto las reglas de juego deberá pagar las consecuencias y el Estado democrático y constitucional está plenamente legitimado, política, jurídica y moralmente, para meter en vereda a los felones subversivos.

Ante la inminencia de la fijación por el Parlamento de Cataluña de la fecha y del texto de la pregunta que concreten la realización durante 2014 de la consulta inconstitucional e ilegal sobre autodeterminación de aquella Comunidad, el Gobierno de la Nación busca salidas que le eviten el amargo trago de ejercer su misión, que no es otra que hacer cumplir el ordenamiento vigente. En sus intentos de frenar la posible catástrofe, el equipo dirigente del Partido Popular mantiene frecuentes conversaciones con el líder vitalicio de Unió Democràtica, que no es partidario de la ruptura unilateral y propone una llamada tercera vía, intermedia según se dice, entre el actual marco de relación entre la Generalitat y el Estado y la secesión. Este camino capaz de sacarnos del atolladero podría consistir en la autorización del referendo por el Gobierno central acompañado de unas reglas claras en cuanto a participación exigida y procedimientos a aplicar una vez conocido el resultado, o bien en una nueva reforma estatutaria que de hecho transformase España en una confederación y Cataluña en una especie de estado libre asociado. Por desgracia, ninguna de las dos fórmulas es posible. La primera porque la mera celebración del referendo destruye el sujeto único de la soberanía nacional, que es el conjunto del pueblo español, y la segunda porque exige un cambio constitucional de tal envergadura que equivaldría a abrir un período constituyente, asimismo abocado en las presentes circunstancias políticas a la disolución de España como proyecto común.

Estas idas y venidas, este baile de hipótesis absurdas, este penar de una idea sin sentido a otra, se produce debido a un hecho que casi nadie recuerda en este debate dramático: que la tercera vía ya se aplicó en su día y fue el pacto constitucional de 1978. En efecto, la estructura territorial, institucional y jurídica que hoy articula el Estado español fue pensada precisamente para encontrar un equilibrio sensato entre el unitarismo tradicional de nuestro país desde que las Cortes de Cádiz pusieron en marcha la España moderna y las pulsiones centrífugas de los nacionalismos separatistas catalán y vasco. Ese fue el gran acuerdo histórico de mutuas cesiones y mutua comprensión y el problema que ahora padecemos deriva de que una de las partes lo ha cumplido en todo momento y lo ha ido desarrollando siempre en sentido descentralizador, mientras que la otra jamás tuvo intención de ser leal a lo firmado y refrendado por los ciudadanos de toda España y de Cataluña en particular. Por consiguiente, quien ha roto las reglas de juego deberá pagar las consecuencias y el Estado democrático y constitucional está plenamente legitimado, política, jurídica y moralmente, para meter en vereda a los felones subversivos. Si en lugar de un Gobierno deshuesado de mentalidad funcionarial dispusiésemos de un Ejecutivo de hombres y mujeres dotados de firme patriotismo, conceptos claros y sólido coraje, los mediocres personajillos que se empeñan en liquidar la matriz de nuestras libertades y derechos hace tiempo que hubiesen sido barridos como quién aparta un molesto moscardón.

ASESINOS DE LOS JIMÉNEZ-BECERRIL
Kantauri y sus secuaces prueban que la Doctrina Parot se quedaba corta
Benjamín López ESD  1 Noviembre 2013 29Oct

El jefe que dio la orden y los sicarios que apretaron los gatillos contra un padre y una madre de tres hijos se permitieron burlarse de todo el mundo delante de un tribunal.

El etarra que ordenó el asesinato de Alberto Jiménez-Becerril y su esposa, el desalmado Kantauri, ha estado impertérrito durante el juicio que se ha celebrado contra él en la Audiencia Nacional. En eusquera se ha limitado a contestar, con cierta dosis de chulería y prepotencia, que sí, que sigue siendo miembro de ETA y que no iba a participar en ese juicio. Luego se ha sentado, ha cruzado los brazos y ha esperado que pasasen las horas con total indiferencia, como el que oye llover con la seguridad de que no se va a mojar.

Porque Kantauri, condenado a cerca de un millar de años de cárcel por un catálogo de crímenes horribles, sabe que va a estar en prisión sólo 30, ni un día más ni uno menos. Probablemente en el juicio por el salvaje asesinato de Alberto y Ascen le caigan 60 años más, pero da igual, como si le caen 600. Esos ya no suman, esos dos asesinatos le salen gratis, con o sin doctrina Parot.

En el fondo esa doctrina sólo sirve para evitar que los terroristas salgan a la calle sin siquiera pasar los 30 años ó 40 años de rigor en la trena, pero no evita que muchos de sus crímenes les salgan gratis. Y a Kantauri los tiros en la nuca al matrimonio sevillano le van a costar exactamente cero días más de cárcel. Eso sólo se evitaría con una cadena perpetua revisable, que parece que se va a aprobar ahora, pero que llega tarde para estos animales.

Con la cadena perpetua revisable se evitaría, por ejemplo, que los asesinos materiales de Jiménez-Becerril y su esposa, que hoy han declarado como testigos en el juicio a Kantauri, se mofaran del fiscal y de todos los españoles como lo han hecho, con total impunidad, sabedores de que ni siquiera un desacatao al tribunal o un delito de perjurio les acarrea un castigo mayor que el que ya tienen. Si su libertad dependiera del buen comportamiento, de mostrar arrepentimiento y de pedir perdón a sus víctimas, Mikel Azurmendi, el cobarde malnacido que apretó el gatillo aquella madrugada en Sevilla, no se hubiera atrevido a contestarle al fiscal que no recuerda bien lo que pasó, como si en vez del asesinato a sangre fría de dos inocentes estuviera hablando de una chaqueta que compró en las rebajas.

Mucho menos hubiera tenido el descaro de, ante la pregunta de dónde sacaba los medios materiales para cometer los atentados, contestar literalmente que "del armario". Tampoco hubiera osado el desgraciado de José Luis Barrios, que acompañó a Azurmendi en aquella machada de disparar en la nuca a un pobre padre de familia y a una indefensa madre de tres hijos, a decir que sólo conocía de oídas y de ver en la prensa a su jefe, el monstruoso Kantauri.

Pero lo han hecho, se han mofado del fiscal, del juez, de la memoria de Alberto y Ascen, de sus tres huérfanos y de toda España, porque son muy conscientes de que no les puede pasar nada más de lo que ya les ha pasado. Sólo queda dar las gracias por ello a nuestros progresistas legisladores y políticos que, durante décadas, han evitado introducir la cadena perpetua revisable en el Código Penal, más preocupados al parecer por defender los derechos de estos salvajes que los de sus víctimas.

Ni doctrina Parot, ni parches, ni gaitas, toda esta mofa, esta vergüenza y este escarnio se hubiera evitado con una condena a perpetuidad con la posibilidad de redención bajo determinadas y estrictas condiciones. Los salvajes, las bestias desalmadas, los terroristas como Kantauri y sus secuaces, no merecen siquiera esa oportunidad, pero la sociedad se la concedería para demostrar que no todos somos como ellos.

Los etarras y el ojo de la aguja
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 1 Noviembre 2013

En aplicación de una sentencia de la Corte de Estrasburgo que sienta una doctrina que contradice la de nuestros más altos tribunales (el Supremo y el Constitucional), más de medio centenar de etarras, además de otros muchos delincuentes peligrosos, se verán beneficiados con una reducción sustancial de la condena que, de no haber mediado tal sentencia, habrían tenido que cumplir.

Pese a que el Gobierno ha manifestado su profundo desacuerdo con tal resolución, ha hecho, al tiempo, lo que de él cabía esperar: la ha acatado, como era su obligación, y no ha puesto obstáculos para su estricto cumplimiento.

Esto es lo que exige, como muchos hemos sostenido, el respeto al Estado de derecho, que no admite atajos ni excepciones. Por eso hay que esperar que la misma celeridad y rigor que se ha puesto en ejecutar la sentencia que anula la aplicación de la doctrina Parot a quienes hubieran cometido sus delitos antes de que aquella fuese formulada, se pondrá hacia el futuro para que los presos y expresos de ETA cumplan con las exigencias de la ley.

Hay que esperar, por ejemplo, que todos los etarras huidos y con causas pendientes serán perseguidos, detenidos y juzgados por los tribunales competentes y cumplirán, de ser condenados, las penas que les hayan sido impuestas. Hay que esperar que los cientos de etarras que aún quedan en prisión no tendrán más beneficios penitenciarios que los que les correspondan por la ley y que esta se aplicará con el mismo rigor que a todo el mundo, evitando por ejemplo escándalos como el de los falsos estudios para liberar condena. Y hay que esperar que los etarras que vayan saliendo en libertad abonen las indemnizaciones que tienen pendientes de pagar, de forma que si no lo hacen se les aplique la normativa sobre embargos que rige con carácter general.

La etarra Inés del Río, condenada por 24 asesinatos, fue puesta en libertad en cuestión de horas, en cumplimiento de la sentencia de Estrasburgo, demostrando los tribunales una extremada diligencia en el cumplimiento del deber. Diligencia que no podría ser menor para que ese verdadero monstruo pague los 19 millones de euros que debe al Estado en concepto de indemnizaciones a las víctimas de sus atentados. Eso supondrá no solo embargarle los 30.000 euros que por daños le otorgó la Corte de Estrasburgo, sino tratar por todos los medios legales de que abone a quienes se la debe la totalidad o la mayor parte de su deuda. Ella y todos sus compinches.

Pues sería terrible que el ojo de la aguja fuera como un sedal para cumplir la ley cuando beneficia a los etarras y, sin embargo, como un túnel cuando trata de acabar con su intolerable impunidad. Ya sé que hay gente de muy variado pelaje que califica esto de venganza. Pero, como saben todas las personas decentes, solo se trata de justicia.

España / Lucha contra ETA
El PSOE vota con los proetarras
C. S. Macías. La Razón 1 Noviembre 2013

Han sufrido el zarpazo terrorista, la presión delatora de batasuna, el miedo del que no es nacionalista y el dolor de tener que enterrar a sus compañeros. El Partido Socialista ha sido víctima del terrorismo, pero como si se tratara de un camaleón sus siglas han comenzado a mudar la piel y en algunos municipios de Navarra y País Vasco incluso se han puesto a veces al servicio de Bildu.

Los gestos que han llevado a cabo la última semana les delatan. Muchas víctimas del terrorismo se preguntan con sorpresa en qué estarían pensando los socialistas cuando el pasado martes su concejal en Tafalla (Navarra) se ausentó del pleno para no votar una moción contra Inés del Río. La localidad natal de la terrorista había presentado una moción de condena y repulsa a la etarra, presentada por UPN. Y justo 24 horas después, el grupo socialista de Ansoáin votaba a favor de una moción de Bildu en el que se pedía respeto a los 18 detenidos de Herrira, el colectivo de apoyo a los presos de ETA.

En Portugalete (Vizcaya) los socialistas volvieron a ponerse del lado de los proetarras cuando el alcalde de la localidad impidió que se declarara persona «non grata» al etarra Juan Manuel Piriz, excarcelado tras la sentencia de Estrasburgo, alegando que el Ayuntamiento no tiene competencias para ello. Algo similar ocurrió ya en 2008 cuando el entonces alcalde de San Sebastián, Odón Elorza decidió no declarar persona «non grata» a De Juana Chaos.

Los socialistas navarros y vascos navegan entre dos aguas. En Villaba, bastión de la izquierda abertzale los desaires a las víctimas se repiten. UPN presentó una moción para expresar la «condena y repulsa ante el inhumano currículum de Inés del Río» y el PSN anunció que no se pronunciaría al considerar que dicha moción buscaba la confrontación. Su gesto se registró legalmente como abstención. Sin embargo sí que votó favorable a la moción registrada por Atarrabia Bai en la que manifestaba la solidaridad con «todas las víctimas de todas las violencias». En 2010, los socialistas de Villava ya habían escenificado un guiño a los abertzales. SU concejal, José Luis Úriz lanzó el cohete de las fiestas de su municipio con una dedicatoria a Arnaldo Otegi porque «su trabajo durante años conduce a Batasuna por la senda de la paz». Los socialistas abrieron expediente al edil aunque él insistió: «me puedo acordar de quien me dé la gana».

El PSN volvió a quedar en evidencia, esta vez en el parlamento navarro. La Junta de portavoces rechazó reprobar al alcalde de Villava, Peio Gastearena (Bildu) por haber participado en un homenaje a presos de ETA durante las fiestas de la localidad. El texto de reprobación, que fue propuesto por el PPN, contó con el apoyo de UPN, pero no salió adelante al recibir el rechazo del PSN junto a Nafarroa Bai, Bildu e Izquierda-Ezkerra. Como si de un nuevo idilio se tratara los socialistas navarros fian sus alianzas con la izquierda abertzaley sus acercamientos han ido en aumento. Algunos desde la bancada socialista confiesan no entender «hacia dónde» camina su partido cuando hace un mes el PSN se negó a posicionarse y votar a dos propuestas de UPN y PP en las que se condenaba a ETA y se apoyaba a las víctimas del terrorismo.

También los socialistas del municipio navarro de Olazagutia han quedado en evidencia. El concejal del PP, Óscar Álvarez había solicitado mediante moción al pleno ser informados sobre la existencia de alguna calle que ensalzara a terroristas y si el consistorio cumplía con la ley de símbolos. La moción fue elaboarada por el concejal del PP junto a otro del PSOE –que hace un mes renunció a su cargo–, pero al llevarla al pleno, los otros dos ediles socialistas votaron en contra y el ayuntamiento se negó a informar de que existe una calle dedicada al etarra Ángel Gurmindo Stein. También votaron en contra de que el consistorio luciera la enseña nacional cumpliendo con la ley.

En Barakaldo, el cuarto municipio más grande del País Vasco, gobernado por el PSE, acogió como pregonero al histórico militante de HB Periko Solabarria sin que el consistorio hiciera nada por evitarlo. El mismo gesto tuvo el alcalde socialista de Andoain, el socialista Antonio Gila, cuyo consistorio decidió contratar para las fiestas del municipio a los payasos proetarras Pirritx y Porrotx, que ambientan muchas de sus actividades del entorno proetarra para adoctrinar a los niños. Uno de ellos, José María Agurretxe, fue concejal de HB y su compañera edil de EH se negó a condenar el asesinato del teniente alcalde socialista Froilán Elespe. Una burla más a la memoria de las víctimas del terrorismo, incluida a la de sus víctimas.

El terrorista Piriz, la última afrenta
El alcalde socialista de Portugalete, Mikel Torres, se negó ayer a someter a votación la moción del PP que pedía que el Ayuntamiento considerara persona non grata al etarra Juan Manuel Piriz –liberado tras la reciente sentencia de Estrasburgo contra la «doctrina Parot»–.

El alcalde argumentó que el consistorio no tiene competencia legal para nombrar a nadie persona non grata, a lo que el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Juan Carlos Alonso, contestó que otros ayuntamientos, y esta misma semana el de Tafalla, habían nombrado personas non gratas a terroristas como Inés del Río.

«Ni compartimos, ni comprendemos la postura de los socialistas en Portugalete y tomaremos medidas para que haya votaciones de estas mociones en los ayuntamientos», dijo Juan Carlos Alonso. El PP piensa seguir adelante con la iniciativa que pretende que los terroristas que son excarcelados sin haber cumplido ni la mitad de las penas a las que habían sido condenados, como es el caso de José Manuel Piriz, no se queden con el recibimiento con pancartas que tuvieron al llegar a su pueblo, sino que perciban el rechazo a su historial terrorista por parte de los ayuntamientos. La posición de los socialistas vascos en Portugalete coincide con la que mantuvieron los socialistas navarros en Tafalla, quienes salieron del pleno para no estar presentes cuando la mayoría municipal, de UPN, apoyara la moción que declaraba persona non grata a Inés del Rio, informa M. Luisa G. Franco.

Mikel Buesa: «Con acciones así el PSOE actúa en favor de los intereses de ETA»
Rodrigo Pinedo. La Razón 1 Noviembre 2013

En febrero del año 2000, el entonces portavoz del PSE en el Parlamento Vasco, Fernando Buesa, caminaba por el campus de la Universidad de Vitoria junto a su escolta cuando la explosión de un coche bomba de ETA acabó con la vida de ambos. Su hermano Mikel cree que el PSOE está traicionando su memoria.

–¿Cómo está viviendo los últimos acontecimientos?
–Los estoy viviendo con bastante tranquilidad, puesto que a mí no me afectan personalmente. Hay que tener en cuenta que, en el caso de mi hermano, lo asesinaron en el año 2000 y ya funcionó la reforma penal, por lo que a sus asesinos les esperan 30 años de cárcel. En ese sentido, no tengo una afectación personal notoria. A mí lo que más me preocupa es el aspecto político de este asunto. Creo que en esto hay una responsabilidad muy importante del Partido Socialista porque, en el fondo, esto ha ocurrido porque Felipe González no quiso nunca reformar el Código Penal porque le daba flexibilidad para sus objetivos de negociación con ETA. Y luego, la guinda la puso Zapatero cuando pactó la supresión de la «doctrina Parot» con la propia ETA. Y también creo que el Gobierno actual, aunque no tiene ninguna responsabilidad en el hecho de que la doctrina haya sido derogada, sí tiene alguna responsabilidad en la falta de iniciativa que ha mostrado. Llevamos muchos meses esperando esa derogación y creo que el Gobierno podía haber actuado para mejorar las condiciones en las que ésta se ha producido.

–¿Qué le parece que el PSN se abstuviese a la hora de declarar persona non grata a Del Río en Tafalla y que, en Portugalete, el PSE bloqueara una iniciativa similar con Piriz?
–Creo que la actuación del PSE es muy lamentable porque, realmente, esta batalla no es sólo una batalla jurídica, sino que también se desenvuelve en el terreno simbólico y, puesto que se ha perdido la batalla jurídica frente a ETA, al menos habría que haber evitado los malos efectos simbólicos que está produciendo esto. Y claro, cuando el PSOE o no favorece o bloquea acciones que, en realidad, no tienen más que un componente simbólico, está actuando claramente en favor de los intereses de la propia ETA. Entiendo que esto ocurre porque, en realidad, el PSOE no se ha apeado de su idea de que el final de ETA será un final negociado en el que habrá algún tipo de concesión política y, como no acepto esa premisa, me parece rechazable. Lo está haciendo muy mal y espero que tenga algún tipo de sanción electoral.

–¿Cree que el PSOE está traicionando la memoria de su hermano?
–Claramente, mi hermano era contrario a ETA y a cualquier tipo de concesión o negociación con ella. Por tanto, si mi hermano viviera en este momento, estaría muy separado de este tipo de acciones que ha desarrollado el Partido Socialista de Euskadi.


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