AGLI Recortes de Prensa   Sábado 9  Noviembre 2013

Carta a D. Mariano Rajoy
Luis del Pino Libertad Digital 9 Noviembre 2013

Señor Presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy Brey: Permítame que le diga, con todo respeto, lo siguiente:

Cuando Vd habla de un gobierno firme, lo que vemos todos es un gobierno débil que necesita que le den permiso para todo y que, cuando se lo niegan, hace que todos los españoles paguemos tributo a los nacionalistas.

Donde Vd ve un gobierno dialogante, muchos ven otra cosa muy distinta. No escucha Vd a las víctimas del terrorismo, ni a sus propios compañeros, ni al sentido común. Presume de dialogar, pero en realidad adora las alcaldadas. Algo muy propio de quienes carecen de argumentos y se saben débiles.

Durante el tiempo que lleva Vd en Moncloa, no ha atendido más que a dos tipos de personas: los que le bailan el agua y los que le chantajean. De todos los demás no quiere saber nada.

Donde Vd habla de un gobierno transparente, yo veo un gobierno taimado, maniobrero, que huye de la luz, que esconde la verdad y disimula sus intenciones. Esconde Vd la verdad sobre el brazo político de ETA. Esconde usted la verdad sobre los riesgos de la Economía, sobre el déficit, sobre Europa. Esconde la verdad de sus tratos con los nacionalistas. No esconde más verdades porque le falta tiempo.

Usted esconde la verdad de oficio, porque considera que ser sincero es una temeridad, y en su caso sin duda lo es. Le reconozco una capacidad asombrosa para el fingimiento. Tiene usted un arte especial para decir cosas como si dijera algo, pero sin decir nada. Oculta sinuosamente sus intenciones bajo el embozo del buen talante. Y todo esto para no hacer nada, porque donde usted habla de un gobierno eficaz, los resultados denuncian un gobierno mediocre e incompetente... Las contradicciones en el Gobierno, la falta de coordinación entre los ministros y su entusiasmo innovador nos han acostumbrado ya a un continuo baile de propuestas y desmentidos. Se mueven mucho, pero no venden más que aire. Lo que ocurre es que alborotan tanto cada vez que alumbran una iniciativa, la jalean y la aplauden con tal entusiasmo, que todo el mundo la da por hecha. Y con tantos aplausos pareciera que llevan ustedes una actividad frenética, y no es así; en realidad, se limitan a presentar y retirar papeles. Ha dedicado Vd su acción de gobierno a aprobar normas de cara a la galería, que no hacen más que cambiar el nombre a las cosas.

¿Se da usted cuenta de que se pasa la vida hablando de planes y de intenciones? Es usted infatigable inaugurando promesas. Me las cuenta el año que viene, si es que se concretan, que ya nos vamos conociendo.

Se lo diré con el mejor talante: lo que S.S. está haciendo con España es muy grave. Nadie ha conseguido averiguar qué pretende usted, adónde nos lleva y qué quiere hacer con España. Habla poco, como quien no se atreve a confesar sus intenciones, lleva sus cosas a la chita callando y cuando habla lo pone peor... Es usted un monumento a la indecisión que se deja arrastrar por los acontecimientos y por los nacionalistas. No tiene un plan ni alberga una idea realista de España, ni sabe a ciencia cierta cómo acabará esta locura.

Gracias a su talante ha multiplicado las exigencias de los nacionalistas y ha sembrado España de crispación, pero esto no es todo. Lo peor es que usted se ha convertido en parte del problema. No se limita a ser condescendiente con el nacionalismo, se suma a ellos. ¿Contra quién? ¿Cuál es ese adversario que comparte con los nacionalistas? ¿España? ¿La Constitución española?. No me diga que con tal de mantener el poder, es capaz de dar usted satisfacción a los nacionalistas, de renegar incluso de la idea de nación como entorno de solidaridad que ustedes y nosotros hemos compartido siempre. Tienen razón los que dicen que usted ha dejado de pensar en España. Ha puesto usted la nación en almoneda y se propone descoyuntar lo que haga falta con tal de que le ayuden a conservar el poder. No le importa el precio.

Hablemos de la financiación de las comunidades autónomas. Es sabido que Vd. distribuye las mercedes con desenvoltura. Ello responde en parte al desprendido talante que le caracteriza, en parte a su incapacidad para decir que no a sus valedores y sobre todo al horror que le produce cualquier responsabilidad. No se atreve a decir que no. Por eso ni dice ni deja de decir, pero deja creer. Nunca es claro ni tajante y eso alienta determinadas iniciativas de otros por disparatadas que estas sean. Usted es el responsable de que germinen y maduren las peligrosas ensoñaciones que cultiva el señor Mas, usted las deja crecer sin salirles al paso, porque S.S. es muy fuerte con los débiles y muy débil con quienes le chantajean.

La Constitución no considera federalismos, asimetrías o privilegios. Usted, que parece darle la razón al señor Mas, cuando alega que la solidaridad de Cataluña es excesiva, hace como que se distrae, que se olvida de que la cuestión social es un pilar básico de nuestra convivencia. No se distraiga, señoría, porque es cierto que el sistema económico español podría sobrevivir con grandes diferencias de renta en nuestras regiones, lo que no sobreviviría es la idea de España como nación y allí donde no existe un entorno de solidaridad entre personas y territorios no existe nación.

¿Se da usted cuenta, señor presidente, de que sea cual sea el problema que nos ocupa siempre sale a la luz la misma forma de gobernar? No sabe usted a dónde quiere ir, no tiene planes, no asume ninguna responsabilidad, menosprecia a las mayorías y se olvida de los valores. Supongo que es muy duro tener que hacer tantos equilibrios para sujetarse al poder. Debo añadir, a propósito de la financiación, que su sintonía con CIU y la de CIU con usted está contribuyendo a enconar las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Me gustaría pensar otra cosa, pero da la impresión de que a usted no le disgusta. Yo, señor presidente, me niego a que ustedes consoliden una imagen negativa de Cataluña y de los catalanes, porque no es justo, señoría. Son muchísimos los catalanes que no comparten los delirios ni la insolidaridad de sus amigos de CIU. Existe una Cataluña abierta, moderada, proyectada al exterior, solidaria y hospitalaria, que nada tiene que ver con esa Cataluña ensimismada, cerrada, egoísta y antipática que los amigos de usted nos ofrecen.

No es Cataluña, señor presidente, no son los catalanes, sino algunos... aliados suyos los que menosprecian a los murcianos cuando afirman que no saben administrar su agua o los que insultan al conjunto de españoles diciéndoles que chupan del bote. Los problemas de Cataluña deben resolverse sin agravios comparativos, sin agresividad y conciliando los intereses de todos. Ni usted ni nadie podrá resolver nada atendiendo a los caprichos y a la irracionalidad de quienes no piensan más que en la confrontación, en el desapego y en la ruptura.

A todo esto, señor Rajoy, ¿qué está haciendo en el País Vasco? ¿Qué oscuros enjuagues se trae con el señor Rubalcaba? Los proetarras han regresado a las instituciones para quedarse y usted, que podía haberlo impedido, no ha hecho nada... Esto es dar mucho el cante, señoría. ¿Será cierto que los ha dejado entrar porque quiere pactar con ellos el futuro de España? ¿Será cierto que usted, Otegui y Rubalcaba se proponen engañarnos a todos? Tal vez por eso utilizan ustedes de repente el mismo lenguaje de Otegui, con sus mismas expresiones: normalización, pacificación, apertura de un proceso de paz, hoja de ruta, definición del marco político. Se han puesto ustedes a hablar en batasuno.

No sé si lo sabe, pero eso para sus compañeros de viaje, los proetarras, significa que usted está dispuesto a saltarse la Constitución, fulminar la Ley de Partidos, deshacer el Pacto antiterrorista, mantener legalizada a Batasuna, indultar a los asesinos, amordazar a las víctimas y entrometerse en Navarra. Sí, señoría, eso es lo que entienden.

Usted ha renunciado a la derrota de ETA. Usted busca una negociación con los terroristas. Usted está dispuesto a que paguemos un precio por la paz. Usted ha decidido cambiar de dirección, traicionar a los muertos y permitir que ETA recupere las posiciones que ocupaba antes de su arrinconamiento. Sí, señor presidente, y de hecho ya ha pagado un anticipo; ha dejado una señal para que los terroristas confíen en usted; ha permitido que los asesinos de ETA comiencen a salir en masa de la cárcel.

Usted pide a los españoles que abandonemos la lucha contra el terrorismo, que le acompañemos a usted, que le cubramos la espalda y que bendigamos su traición a esa lucha. No cuente con eso, señor Rajoy. No cuente con eso. Yo estoy y voy a continuar con el espíritu y en la letra de la lucha por las libertades y contra el terrorismo. Ahí es donde usted puede encontrarme siempre que lo desee y desde ahí le digo que no voy a respaldar que se negocie el futuro de España con los enemigos de España; no voy a recomendar que se pague un precio por la paz; no voy a firmar el armisticio de la derrota y no voy a humillar la dignidad de los españoles. Lo siento mucho, señor Rajoy , pero no puedo acompañarle porque con uno de nosotros dos que pierda la cabeza ya es bastante. No pida usted que la perdamos todos...

Como muchos de los oyentes habrán ya adivinado, en realidad yo no he escrito este editorial. Me he limitado a extraer frases y párrafos del discurso que Mariano Rajoy pronunció en las Cortes el 11 de mayo de 2005, durante el debate sobre el estado de la Nación.

Me he limitado a cambiar nombres de personas y partidos, pero respetando casi toda la literalidad y, por supuesto, el contexto y el espíritu de aquel discurso que Rajoy le dirigió a Zapatero.

Saquen Vds sus propias conclusiones.

Excarcelaciones en la Audiencia
Un día negro para España
Teresa Jiménez Becerril Libertad Digital 9 Noviembre 2013

Es un día negro, un día de luto para España. Que un terrorista como Troitiño vea la luz del sol, nos deja en tinieblas a todos los que confiamos en la Justicia. ¿Por qué? Es lo único que logro preguntarme. ¿Por qué no han esperado ni siquiera al parecer del Tribunal Supremo? ¿Por qué insisten en acabar con cualquier rayo de esperanza para las víctimas de esos asesinos?

Es en las víctimas en quienes pienso en este difícil momento y a quien brindo mi apoyo y mi trabajo diario para conseguir unas leyes más justas. Hoy, más que nunca, se hace necesario el cumplimiento íntegro de las penas.

Este grupo de terroristas excarcelados acumulaban miles de años de condena y, al final, ¿qué nos queda? Ellos celebrando y nosostros llorando. Una triste fotografía que empieza a repetirse ante la rabia y la impotencia de la sociedad española.

Crisis política
El mito del bipartidismo
José Luis González Quiros Libertad Digital 9 Noviembre 2013

Parodiando una célebre expresión de Carlos Marx, se podría decir que un fantasma recorre España: la muerte del bipartidismo. Se anuncia por doquier, tiene miles de adeptos, se presenta como una especie de supremo bien, máximamente deseable, como un bálsamo de Fierabrás que acabaría de una vez por todas con la endogamia y la cerrazón de los partidos, con la corrupción, poco menos que con el reuma. Con frecuencia, los que pronostican un cambio de mapa político, un deseo casi irrefrenable, visto el cariz que han tomado las políticas de los grandes partidos nacionales, se refieren a que Eldorado de un anhelo tan hondo no podrá lograrse sin que se modifique la ley electoral, proceloso artilugio al que se atribuyen mil efectos perversos.

Pues bien, ni el bipartidismo es un efecto inevitable de la ley electoral ni su desaparición es tan fácil como pueda parecer. Para empezar, no es cierto que el bipartidismo sea un efecto de la ley vigente. Con esta ley ha habido en España legislaturas con cuatro partidos de cierta importancia: por ejemplo, en las dos primeras elecciones generales, en que tuvo una mayoría relativa la UCD pero existieron el PSOE, AP y el PCE como fuerzas políticas con un número decisivo de escaños. En sentido contrario, hay que recordar, sin ser exhaustivos, que existe bipartidismo en EEUU, en Inglaterra, en Francia o en Alemania, además de en España, y es obvio que las leyes electorales respectivas no pueden ser más diferentes. Me parece que eso quiere decir que las raíces del bipartidismo son ligeramente más complejas que lo que suponen algunos eruditos a la violeta y algo más hondas que lo que anhelan quienes confunden, poéticamente, la realidad con sus deseos.

¿Quiere esto decir que estamos condenados a ser gobernados siempre por este PSOE y este PP? En absoluto, pero si alguien desea cambiar el panorama no puede limitarse a pedir un cambio de la ley, propósito imposible porque lo impedirían los que se encuentran a gusto con ella, y son mayoría, pero también error de planteamiento porque no se puede esperar que sea la ley quien haga un mapa acorde con nuestros deseos. En democracia, la receta es muy simple: hay que ganar las elecciones, y eso es, obviamente, bastante más difícil de lo que imaginan los que ven venir un cambio de mapa político, objetivo que puede ser muy deseable pero nada fácil de producir.

¿Existen fórmulas capaces de arrebatar la supremacía política al PSOE y al PP? No sólo existen, sino que pueden y deben ponerse en marcha, porque ambos partidos, por razones distintas pero con un cierto fondo común, están defraudando ampliamente a sus electorados. Si, por poner un ejemplo, existiese una amplia coalición entre parte de partidos ya existentes, en el centro del espectro, y otras fuerzas que es previsible se formen, y se presentase a las elecciones europeas con un programa que, además de cubrir una política europea de consenso entre las diversas fuerzas y promover los intereses españoles en la UE, se fijase en la necesidad de defender la unidad nacional y la igualdad esencial de todos los españoles, y en limpiar las formas de hacer política proponiendo reformas de fondo en la ley de partidos y en su financiación, es obvio que esa coalición podría romper el actual bipartidismo y dar lugar a un proceso de redefinición del mapa político. Sin esa fórmula, el objetivo puede resultar más difícil, y allá cada cual con su responsabilidad por negarse a dar viabilidad a ese proyecto perfectamente factible, pero no se trata, en ningún caso, de un objetivo imposible. El PP podría perder sus votos a favor de un partido distinto que defendiese con un mínimo ardor las convicciones de sus electores, como ya ocurrió en 1982 cuando la UCD pasó de 168 a 11 diputados y se produjo el primer ascenso significativo de AP, y al PSOE le podría pasar otro tanto.

Acabar con el bipartidismo no es un proyecto que pueda alcanzarse mediante ingeniería electoral; se trata, simplemente, de conseguir la mayoría de los votantes, esa mayoría que, hasta ahora, ha votado al PP y al PSOE, pero que podría dejar de hacerlo si se le ofreciesen alternativas más atractivas, sin personalismos, sin extrañas contorsiones, con la convicción de que se puede forjar una fuerza vencedora si se acierta a expresar lo que los electores, que tienen el voto en su mano, desean escuchar. Esto exige hacer política, hacer política de verdad, una recomendación que hizo recientemente José María Aznar en la presentación del segundo volumen de sus memorias, por cierto que sin citar ni una sola vez ni al PP ni a quienes se ocupan transitoriamente, y tan mal, de dirigirlo.

José Luis González Quirós, profesor de Filosofía y analista político.

REICHSKRISTALLNACHT
Hermann Tertsch ABC  9 Noviembre 2013

«Quería avanzar un poco en mi trabajo antes de volver a mis notas del diario. Pero entonces llegó una desgracia tras otra, puede decirse que la tragedia. Primero enfermedad, después accidente con el coche y después el affaire de los tiros de Grünspan, la persecución, desde entonces la angustia por emigrar». Quien así escribe el 22 de noviembre de 1938 es Víctor Klemperer, excusándose con su diario por haber estado semanas sin hacer su habitual anotación. «El affaire de los tiros de Grünspan…». Klemperer, judío, el célebre profesor de Filología de Dresde, escribiría años después el imprescindible libro sobre el lenguaje del nazismo «Lingua Tertii Imperium» (LTI). Sus diarios, desde 1933 a 1945, son un impresionante documento de la inverosímil supervivencia de un intelectual judío bajo el régimen hitleriano. Se refería Klemperer en su anotación del 22 de noviembre a Herschel Feibel Grynszpan o Grünspan. Era el joven judío que había acudido a la Embajada alemana en París aquel aciago 7 de noviembre, solicitando ver a un diplomático y disparando cinco veces a Ernst vom Rath, que había salido a atenderle. Grynszpan lo hizo en plena ofuscación, tras saber que su familia de origen polaco había sido deportada por las autoridades alemanas.

Trágica decisión de venganza fue la de Grynszpan. Porque le costó la vida al joven diplomático, que murió dos días más tarde. Porque habría de costar muchas más vidas. Y porque a la postre aquel arrebato puso en marcha la más brutal y cínica represalia masiva tomada por un Estado europeo en pleno siglo XX contra parte de su propia población. Fue la más calculada y organizada de las «reacciones espontáneas» imaginables. De terribles efectos. La indignación por el «crimen judío» contra el diplomático alemán fue agitada por la prensa desde el primer momento. Pero fue al saberse, en la tarde del día 9, de la muerte de Vom Rath cuando Hitler y su ministro de propaganda Joseph Goebbels tomaban las riendas.

Hitler y Goebbels se hallaban en Munich con toda la cúpula del régimen, conmemorando el frustrado golpe de Estado de 1923, el «Putsch de la cervecería» por el que Hitler y Rudolf Hess cumplieron condena. Aquel intento de golpe de Estado y los años que el Führer había pasado en el penal bávaro de Landsberg, donde escribió su obra «Mein Kampf», formaban parte de la épica hitleriana y del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP). Goebbels escribió en su diario el 10 de noviembre: «Ayer: llego a la recepción del partido en el viejo ayuntamiento. Tremendo el ambiente. Le explico al Führer la situación. Decide: que sigan las manifestaciones. Retirar a la policía. Que los judíos sientan la ira del pueblo. Así debe ser. Doy órdenes de inmediato a policía y partido. Después hablo ante toda la dirección. Aplausos tempestuosos. Todos se lanzan a los teléfonos. Ahora va a actuar el pueblo. Escribo una breve circular en la que digo qué se debe hacer y qué no. Ya están las tropas de asalto cumpliendo. Aviso en Berlín (…) que hay que demoler la sinagoga de la calle Fasanen. Me responde: Un encargo de gran honor».

Por entonces anochecía. Comenzaba en toda Alemania la pesadilla en una inmensa orgía nacional de incendios y muertes, asaltos, apaleamientos y las más terribles humillaciones a la población judía del Tercer Reich. Habría de ser recordada como la Reichskristallnacht, la noche de los cristales rotos. O también, con un nombre menos equívoco, el Novemberpogrom. El 9 de noviembre, hoy, se cumplen 75 años de aquella conversación de Hitler con Goebbels en Múnich, en la que se decretó y organizó en horas el mayor pogromo de la historia. En la milenaria historia de la persecución de los judíos hubo pogromos más sangrientos. Pero ninguno de estas dimensiones, en todo el Reich, simultáneo en Graz y Danzig, en Stuttgart y Breslau, en Viena, Berlín y Hamburgo. El balance de muertos se situó, de forma aleatoria, en 91, porque muchos de los judíos detenidos aquella noche «para su protección» murieron en palizas en días siguientes. Y miles de judíos se suicidaron en las semanas siguientes, en el pánico y la desesperación de no poder salir del país por no conseguir un visado de un país de acogida. Otros muchos acabaron sus vidas en los campos de concentración y exterminio. Las sinagogas destruidas fueron cerca de 1.500 y los comercios, viviendas y demás propiedades judías asaltadas y parcial o totalmente destruidas, muchos miles. Pero las trágicas consecuencias de aquella noche van más allá de los daños de aquel salvajismo y la crueldad sádica desplegada.

Muchos historiadores ven en esta noche el punto de no retorno del régimen hitleriano en el proyecto genocida que llevaría al Holocausto. Dicen que fue la última oportunidad real de las élites alemanas para haber evitado guerra, crimen y hundimiento. Para haber derrocado al criminal y sus huestes. Y haber salvado el honor propio y de la patria. Pero también fue la última ocasión del mundo exterior para hacer un frente común contra Hitler. Y para salvar a muchos judíos. No fue así. En pocas semanas emigraron tantos judíos como en los cinco años anteriores. Pero los que no lo hicieron fue porque no consiguieron visado a ninguna parte. Y si los judíos temblaban por su vida, el pueblo alemán se hundía en su complicidad con los criminales que lo gobernaban. Como decía una nota de la policía de la ciudad de Innsbruck «para evitar más disturbios se hallan detenidos por su propio bien muchos judíos. La voluntad del Gobierno del Reich de resolver el urgente problema de estos huéspedes indeseables por medios legales, evitará que sean necesarios nuevos excesos». Atiéndase el lenguaje, la LTI que Klemperer estudió. Todos los diques de la ley, el respeto, el pudor y la compasión cayeron uno tras otro y por este orden en aquellas horas, tal día como hoy en 1938. Mil millones de marcos del imperio habrían de pagar las comunidades judías por los daños ocasionados. Desde aquella noche, nadie podía llamarse a engaño sobre la naturaleza criminal, amoral e inhumana del régimen. No es cierto que la mayoría de los alemanes participara en aquella inmensa orgía de violencia y sádica crueldad. Pero sí lo es que fueron muy pocos los que se atrevieron a defender a sus vecinos judíos. La sociedad alemana asistió así con pasividad a la consumación en su seno de una monstruosidad bárbara que todos hasta entonces habrían considerado impensable en aquella gran nación de cultura. Y confirmó tristemente la sentencia de Edmund Burke: «Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada».

Hermann Tertsch, periodista.

Demasiada claridad
JAVIER ZARZALEJOS, EL CORREO  9 Noviembre 2013

El Parlamento de Canadá aprobó en 1999 la llamada Ley de la claridad. Esta norma, que establecía las condiciones y el procedimiento bajo los cuales sería admisible la segregación de una parte de la federación canadiense, ha sido objeto de un intenso cultivo académico y político con la vista puesta en aquellos Estados donde, como España, existen apreciables tensiones secesionistas.

Lo importante de la ley no era su extensión ni su complejidad. Ni es larga ni es complicada. Traducía en términos legislativos un dictamen del Tribunal Supremo de Canadá en el que, al tiempo que admitía la posibilidad de que un territorio de la federación –en este caso Quebec– pudiera llegar a segregarse, negaba la existencia de un pretendido derecho de autodeterminación. La independencia de Quebec, en la medida en que implicaría la desaparición de Canadá tal y como lo define su Constitución, no es una opción unilateral que pueda ser definida por la sola voluntad de una mayoría cualquiera de los quebequeses. Se requeriría la concurrencia de la voluntad de la federación mediante un procedimiento de negociación de buena fe que podría concluir en un acuerdo sobre todos los efectos de la independencia. Sólo entonces y mediando una enmienda constitucional, Quebec podría ser independiente.

La ley toma su nombre de la condición esencial que pone en marcha todo el proceso: la expresión clara de una voluntad mayoritaria a favor de la secesión como respuesta a una pregunta igualmente clara formulada en una consulta popular. Para no precipitarse en las extrapolaciones hay que aclarar que la Constitución canadiense habilita a todas las provincias para la celebración de consultas. En este caso, de lo que se trataba era de establecer las condiciones de un referéndum cuando éste versara sobre la secesión del territorio. Y quedó claro que esas condiciones correspondía definirlas a la federación a través del Parlamento. No valdría la mitad más uno de los votos con cualquier nivel de participación porque la opción de separarse no es equivalente a la de mantener la integridad de la federación. Ni valdrían tampoco preguntas tramposas sobre las opciones ante las que los votantes tendrían que pronunciarse. Tratándose de la independencia nada de «sí pero no» o «sólo un poco».

La afirmación de la potestad de la federación sobre las pretensiones unilaterales del separatismo quebequés y la resaca sufrida por el nacionalismo tras el fallido referéndum independentista de 1995, dio a la Ley de la claridad un merecido predicamento como la articulación jurídica y política de la mejor respuesta al secesionismo en el contexto constitucional de Canadá. Pero muy pronto –tanto como al año siguiente– para los nacionalistas la claridad resultó ser una condición excesiva y la negación del derecho de autodeterminación como título jurídico para la secesión unilateral de Quebec, una afirmación de principio inaceptable. Una ley impulsada por el bloque nacionalista en la provincia desafió los principios de la ley federal, arrogándose unilateralmente la decisión sobre la formulación de la pregunta en un eventual referéndum así como la fijación de la mayoría para validar su resultado –la mitad mas uno de los votos–. Como siempre, no han faltado en estos años los que, sin ser independentistas y en aras del consenso interno en la provincia, rebajaban la importancia de la ley ‘quebecois’ a una mera afirmación política de la singularidad de esa provincia sin pretensiones de eficacia jurídica directa. El argumento, sin embargo, no ha convencido al fiscal federal, que se ha unido al recurso en los tribunales contra esa norma promovido por un antiguo dirigente del extinto Partido de la Igualdad.

El caso es que la arquitectura constitucional de la Ley de la claridad parece debilitada por la expresión recurrente de los componentes etnicistas y divisivos del nacionalismo. Son estos componentes los que generan en el nacionalismo la reivindicación de un derecho de secesión unilateral que, en nombre de la autodeterminación, deslegitima el Estado democrático y la convivencia dentro de éste y busca convertir al conciudadano en extranjero, en eso que Stéphan Dion, padre de la Ley de la claridad, ha definido como el «daño moral de la secesión».

La claridad se ha entendido en Canadá como una condición de legitimidad democrática. En España el pacto constitucional requirió varios de los llamados «compromisos apócrifos», cláusulas de muchos padres, sobrentendidos compartidos. Esas fórmulas de acuerdos imperfectos pero funcionales son lo que el nacionalismo desde Cataluña nos advierte que es un tiempo pasado. Tampoco deberíamos engañarnos. Podíamos prever que este momento llegaría.

Queda la claridad, como la exhibida por Rajoy al declarar innegociables los artículos 1 y 2 de la Constitución y negarse a tragar las ruedas de molino de una reforma constitucional que, en contra de la evidencia, vende el imposible de satisfacer a los nacionalistas sin que estos nada comprometan. No es por casualidad que en Canadá –que de nacionalistas también saben mucho– la Ley de la claridad (artículo 1.4) establece expresamente que no cumple ese requisito –y, por tanto, invalidaría cualquier efecto de un eventual referéndum– una pregunta refrendataria que, dice textualmente, «además de la secesión de la provincia de Canadá, ofrezca otras posibilidades, en especial un acuerdo político o económico con Canadá, que convierta en ambigua la expresión de la voluntad de la población de la provincia sobre si esta debe dejar de formar parte de Canadá».

¿Son todos iguales?
Pedro J. de la Peña www.gaceta.es 9 Noviembre 2013

Mientras mantengamos a los políticos devorando el presupuesto, se cerrarán empresas.

Las ramificaciones de la corrupción que aparecen en Andalucía, Madrid, las Islas Baleares, Valencia, Galicia y muchos otros lugares del país, logran que el número de imputados sea cada vez mayor. Ante esta evidencia los políticos protestan con una frase reiterada mil veces: “no todos somos iguales”. La verdad es que tienen razón. Los políticos son como la piedra de berroqueña: cuarzo, feldespato y mica, es decir, componentes diversos para una misma cosa. Por eso no todos son iguales sino de maneras muy diferentes, aunque estén metidos en lo mismo. Así, a vuela pluma, se pueden distinguir varias maneras de ser político. Por ejemplo:

1. Los inútiles. Estos son muy numerosos. Se trata de la gente sin estudios ni preparación que se han metido en la política y ocupan cargos para los que no están preparados. Hemos visto ministros de Sanidad que nada sabían de medicina ni hospitales, ministros de Infraestructuras que jamás habían dirigido una empresa, ministros de Educación muy mal educados, e incluso hemos tenido un presidente inútil para casi todo y que ha estado a punto de arruinar completamente a este país.

2. Otro tipo de políticos son los evasivos. Estos sí suelen tener carreras. Son abogados, proceden de las empresas o conocen los asuntos que llevan por sus diversas especialidades como científicos, médicos o licenciados en empresariales. Su defecto consiste en no comunicarse, en no expresar los conflictos y problemas y las soluciones que ofrecen a los ciudadanos. Son gentes capaces de decir “llueve mucho” cuando se les pregunta por temas de interés general.

3. También es frecuente en la política el grupo de los engolados. Estos lo conocen todo, de todo hablan y de todo entienden. Acuden a debates y tertulias pero cuando se encuentran con un verdadero profesional, antes de que se descubra su ignorancia, retroceden y callan, sólo levantan cabeza ante la ignorancia pública generalizada en nuestro país por la mala instrucción pública.

4. Los espías. Hay varios en cada departamento, como si se tratara de la Guerra Fría. Espían para unos u otros, para distintos oídos de gentes ambiciosas que quieren promoverse y promoverlos. En los ministerios, en el seno de los propios partidos o en cualquier espacio de la Administración Pública, hay ojos que ven y oídos que escuchan a la espera de recibir el premio cuando su candidato sea elevado a la cúpula.

5. En penúltimo lugar tenemos a los ladrones. Aceptemos que son una minoría pero se han creado muchas sucursales, empresas fantasmas, fundaciones, etc, que les han permitido evadir el dinero, llevárselo a otros países o simplemente quedárselo. Por supuesto no están solos, son verdaderas tramas organizadas. Son una peste social con muchas ramificaciones como se está descubriendo cotidianamente.

6. El último grupo sería los que dicen la verdad. No existen. Una vez lo intentó Séneca criticando la voz de Nerón que creía ser Plácido Domingo, pero el emperador le sugirió amablemente que se cortara las venas por haberle dicho la verdad, y desde entonces nadie se ha atrevido hacer una cosa semejante.

Se dirá que quedan otras muchas formas de ser político, pero esos no tienen otra entidad que la de ser el rebaño necesario para que los pastores los saquen al campo o los lleven al redil, según los tiempos que corran para las elecciones. Esos son inocentes de culpa, pero también están implicados en la destrucción que ha llevado a una crisis interminable a este país.

Se debe esta implicación al hecho de que en su mayoría tienen cargos y puestos administrativos que afectan al gasto público y son, por lo tanto, gentes vinculadas a la hidra de siete cabezas que nos devora por cada una de sus bocas: el Gobierno, el Congreso, el Senado, las Diputaciones, las Autonomías, los Ayuntamientos y los Sindicatos.

Mientras mantengamos a todas esas bocas vivas y devorando en salarios y gastos una parte sustancial del presupuesto, se seguirán bajando las persianas de las tiendas y se seguirán cerrando las empresas de los españoles de clase media.

Sólo la gran burguesía multinacional podrá sobrevivir a los desmanes de una clase política que, efectivamente, es múltiple en colores, variada en partidos, convergente o divergente en programas, pero que toda ella está unido a una misma realidad: la destrucción de un país llamado España que ha cambiado su suerte en manos de una nueva clase dirigente que es como un pequeño sidecar unido a una moto parada porque su carga es un enorme elefante que impide el movimiento de la moto.

*Pedro J. de la Peña es escritor.

Las televisiones públicas como síntoma
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital  9 Noviembre 2013

… antes que cerrar (o vender) TV3 el nacionalismo preferirá cerrar quirófanos, reducir la ayuda a los más necesitados, racanear con las becas comedor, alargar irresponsablemente el pago de medicamentos, ignorar problemas de nutrición… lo único que realmente les importa es el proceso, es la pervivencia del Sistema nacionalista…

El cierre de la televisión pública valenciana podría considerarse el fin de la fiesta mediática a la que muchos políticos se sumaron conscientes de que el control mediático podía paliar lo que se ha llamado el degaste de gobernar, es decir, con unos medios de comunicación pagados por todos podían imponer la correlación entre el relato del gobierno de turno y la agenda informativa con la que se informaba la sociedad.

Naturalmente estoy hablando de la utilización partidista de unos medios de comunicación que deberían ser un servicio público, para darse cuenta de la politización de los entes públicos solo había que ver los telediarios antes y después de un cambio de partido en el gobierno, estaba claro que dichos medios se habían convertido en un instrumento al servicio del poder, todo ello siempre salvando a los profesionales que soportaron la férula oficialista…aunque muchos, ciertamente, fueron partícipes.

Esta utilización de lo público, esta manipulación informativa, ha seguido el modelo de la radio y televisión pública catalana, si nos damos cuenta, el sistema autonómico ha servido para la multiplicación de comportamientos y políticas muy poco reconfortantes democráticamente hablando, si bien un sistema descentralizado puede fomentar una sana competencia, en nuestro caso parece haber servido únicamente para competir en el despropósito y la corrupción tanto formal como real.

Cabría destacar un hecho, una diferencia clave entre las televisiones partidistas existentes en muchas comunidades autónomas y la catalana, las primeras son como decía más arriba partidistas, siempre pendientes de aupar y justificar a los gobernantes o dulcificar la imagen de los líderes ante los gobernados, sin embargo, TV3 y CatRadio siendo igual y absolutamente partidista como las demás es, además, un instrumento de ideologización, son el elemento clave de uniformización cultural, todo ello bajo la pátina de ser un “servicio público”, de “vertebrar” la sociedad, de “cohesión” social…

Eufemismos que esconden la inculcación de un pensamiento único, de un discurso único, de una cosmovisión unívoca, herramienta e instrumento mediático que pervivirá pase lo que pase, antes que cerrar (o vender) TV3 el nacionalismo preferirá cerrar quirófanos, reducir la ayuda a los más necesitados, racanear con las becas comedor, alargar irresponsablemente el pago de medicamentos, ignorar problemas de nutrición… lo único que realmente les importa es el proceso, es la pervivencia del Sistema nacionalista.

Finalmente dos reflexiones, la primera es preguntarse qué hace el Estado y todas sus ramificaciones autonómicas dilapidando ingentes cantidades de dinero (como dato diré que TV3 con unos 7 millones de potenciales espectadores cuenta con una plantilla de 2.500 trabajadores y Telecinco con 47 millones tiene 1.100…), ¿acaso el mejor servicio público que podrían ofrecer los poderes públicos no pasaría por promover una oferta informativa lo suficientemente plural como para que los ciudadanos pudiésemos escoger y comparar distintas fuentes?

El apagón de la televisión valenciana será bien aprovechada por una televisión catalana siempre ansiosa por introducirse en esa entelequia llamada “Países Catalanes”, TV3 intentará cubrir el vacío dejado por Canal 9 llenándolo del infinito listado de agravios, medias verdades y noticias previamente cocinadas en los fogones del periodismo orgánico nacionalista, tratarán de convencer que TV3 es también la “seva”…tratarán de hacer que creer que ello son uno de los nuestros, tratarán probablemente de catalanizar a los valencianos, es decir de crear adeptos al pan-nacionalismo, pan-nacionalismo que es el segundo capítulo de la “construcción nacional”, esto es, la creación de la Gran Cataluña.

Pompas fúnebres catalanas para el socialismo español
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 9 Noviembre 2013

El quid de la cuestión lo desveló el brillante pero ingenuo Maurici Lucena, portavoz del PSC, cuando afirmó que con un Gobierno en Madrid del PSOE la consulta en Cataluña “sería más fácil”. Precisamente por eso, el PSOE no está en condiciones de ganar las próximas elecciones generales, por más que la encuesta dirigida por el competente José Félix Tezanos le atribuya un 35% de los votos. Se los regatea, sin embargo, el CIS del pasado miércoles que, sobre asignar al PP un 34% de sufragios (10 puntos menos que en el 20-N de 2011), hunde al PSOE hasta el 26,8% (2 puntos menos que en los comicios anteriores). Guiso demoscópico de variables aparte. La encuesta que hoy publica El Confidencial, del instituto DyM, abunda en la caída socialista hasta el 21% con un 32,5% para el PP.

El desplome del PSOE se atribuye a razones exógenas: el PP habría superado el caso Bárcenas (Rajoy dobla el pulso a Pedro José y hunde a Luis Bárcenas del pasado 5 de octubre) y creado unas claras expectativas de mejora en la economía española. Sin embargo, la emergencia de los populares y el nuevo hundimiento de los socialistas tendrían mucho que ver con la cuestión catalana. El socialismo en España vive en Cataluña sus horas más amargas. El PSC, en una contorsión casi imposible, reclama el derecho a decidir pero en una consulta legal y pactada con el Gobierno, lo que implica un auténtico brindis al sol. El PSOE no acepta ni el uno ni la otra, pero ofrece una reforma constitucional de corte federal que siendo sobre el papel atractiva en muchos aspectos no se percibe con capacidad para reunir los consensos necesarios y, lo que es peor, para contener a las fuerzas independentistas más ardorosas y perseverantes.

La situación de los socialistas catalanes es de postración porque no satisfacen ni a unos (los catalanistas) ni a los otros (los procedentes de la Federación Catalana del PSOE), lo que les ha llevado a unos paupérrimos resultados electorales. En las generales de noviembre de 2011 aportaron sólo 14 escaños al grupo parlamentario en el Congreso, muy lejos de los 25 con que contribuyeron en la legislatura de 2008 y en otras vencedoras del socialismo. El PSC siempre, desde 1979, había ganado las elecciones generales en Cataluña. No lo hizo en 2011. Y si allí el PSC no se impone, es difícil que pueda gobernar el PSOE en Madrid. Más aún: nunca desde la primera legislatura los socialistas catalanes habían tenido un resultado tan escaso. Hay que remontarse a 1979 (17 escaños), 1993 (18 escaños), 1996 (19 escaños) y 2000 (17 escaños) para encontrar resultados por debajo de los 20 diputados.

En el ámbito autonómico, las encuestas ya no le reservan ni siquiera la tercera plaza al PSC, que le sería arrebatada por Ciutadans. El mapa electoral de la transición ha saltado hecho añicos en Cataluña En el ámbito autonómico, ocurre tres cuartos de lo mismo. El PSC siempre ha sido el segundo partido de Cataluña, llegando a ganar en voto popular tanto en 1999 como en 2003. Pero en los comicios catalanes de noviembre del pasado año ha sido la tercera fuerza en escaños, por detrás de ERC, aunque manteniendo la segunda plaza en voto popular. Las encuestas ahora ya no le reservan ni siquiera la tercera, que le sería arrebatada por Ciutadans. Efectivamente, el mapa electoral de la transición ha saltado hecho añicos en Cataluña en donde ahora la hegemonía nacionalista pasaría a los republicanos de Junqueras.

Si de 2008 a 2011 el PSC perdió en las generales más de 700.000 votos, ¿qué ocurriría ahora? Sencillamente, que el desastre electoral se acentuaría disminuyendo no sólo sus posibilidades de forma drástica, sino condenando al PSOE a no obtener de ese vicariato político los recursos posibles para gobernar en España. Por mucha que sea la aportación de Andalucía –y lo es porque de los 61 escaños que en aquella comunidad se dilucidan, la parte del león es siempre para el PSOE– sin la de Cataluña, el socialismo español está condenado a la oposición.

La opción de restituir a la actividad diferenciada la que fue la Federación Socialista Catalana (PSOE) no se considera en Ferraz (Felipe González la estigmatizó el jueves pasado) aunque se maneje en algunos territorios del partido, contradictoriamente, en aquellos que en 1977 fusionaron las corrientes de izquierda para formar el PSC. La posibilidad de que Navarro y sus compañeros rectifiquen su actual posición y aparquen la reclamación de la consulta “legal y pactada” sería la alternativa mejor para el PSOE, que podría presentar así un discurso de izquierda nacional como el que desea Susana Díaz, que es el banderín de enganche en el PSOE de los que piensan que con la pendencia de la cuestión catalana cualquier discurso electoral socialista resulta precario y vulnerable. No es en absoluto probable que el PSC pueda girar hasta el punto de reformular su postura aunque, como le ocurre a CiU con ERC, con ella no haga otra cosa que acrecer las posibilidades de la formación de Albert Rivera.

En estas circunstancias –la Conferencia política del PSOE no ha incidido en este asunto de manera mínimamente resolutiva– el PP y el Gobierno disponen de un amplio margen de maniobra. Los populares van a tener muy duras las elecciones europeas (2014) y las autonómicas y municipales (2015) especialmente en feudos como Valencia y Madrid, pero la metralla del secesionismo catalán y la postura equilibrista del PSC y del PSOE en relación con ella van a nutrirle un discurso convincente fuera de Cataluña en las generales. El PP será el partido vertebrador de España: ese es el discurso que se perfila. Y tiene gancho.

Más aún si como parece, Rosa Díez y Albert Rivera no funden en listas conjunta su UPyD y el Movimiento Ciudadano. De tal manera que las pompas fúnebres del socialismo español se consuman en Cataluña aunque los lamentos se oigan en Madrid. El giro socialista en Ferraz quizás llegue cuando Susana Díaz convoque elecciones anticipadas en Andalucía en coincidencia con las europeas, obtenga mayoría absoluta y con ella en la mano, a modo de guadaña, convulsione el partido con licenciamientos anticipados a algunos dinosaurios del PSOE. O eso, o a seguir en la dura travesía del desierto.

Declive francés
editorial El Correo 9 Noviembre 2013

La agencia de calificación de riesgo Standard and Poor's (S&P), que en enero del 2012 arrebató a Francia la máxima puntuación, la triple A, le rebajó ayer de nuevo de escalón para dejarla en AA con perspectiva estable por considerar que el débil crecimiento que las reformas del Gobierno han auspiciado no permitirá sanear las cuentas públicas. S&P critica en concreto las subidas de impuestos de Hollande, que «incrementan una presión fiscal ya elevada», y la incapacidad para reducir los gastos del Estado de forma significativa.

Como suele ocurrir en estos casos, el ministro de Economía, Moscovici, ha arremetido contra la agencia de calificación, que se habría basado en «juicios críticos e inexactos», sin tener en cuenta que el Gobierno francés, en sus 18 meses de vida, ha llevado a cabo «reformas de envergadura para restablecer la economía del país, sus finanzas públicas y su competitividad». Hollande, que ha visto caer en picado su popularidad, ha pretendido sanear la economía al tiempo que incrementaba el gasto social, y las consecuencias de esta ambigüedad han sido pésimas. De hecho, Francia, con una opinión pública muy caldeada, podría estar al borde de tener que pedir algún tipo de auxilio a las instituciones europeas para salir del atolladero.

Déficit, impuestos y despilfarro
Las finanzas públicas de Cataluña, contra las cuerdas
La Generalidad presenta unas cuentas para 2014 en las que mantiene el gasto y dispara aún más los impuestos.

LIBRE MERCADO 9 Noviembre 2013

Catalana d’Iniciatives, una sociedad de capital riesgo creada en 1993 por el gobierno regional de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona, está en quiebra. El vehículo de inversión ha empezado un proceso de liquidación ordenada, incapaz de seguir funcionando ante una situación que el diario El Mundo ha definido como un "ahogo económico". La quiebra de Catalana d’Iniciatives no debe coger por sorpresa a nadie que conozca su evolución en los últimos años, ya que este ente lleva tres años sin acometer ninguna inversión. La empresa sufrió un notable empeoramiento de su posición financiera debido a la toma de participaciones en la aerolínea Spanair.

El caso de Catalana d’Iniciatives es solamente un ejemplo más de la difícil situación económica que enfrenta la región. De hecho, la desaparición de este ente público-privado se enmarca en una tendencia que el sector privado conoce muy bien: no en vano, desde el auge de la burbuja hasta hoy, el 24% de los empleos perdidos en España se han destruido en Cataluña, mientras que la Comunidad de Madrid apenas ha supuesto el 5% del total de despidos apreciados desde 2005 hasta hoy.

La menor pujanza de las exportaciones y el declive del emprendimiento tampoco ayudan a que el sector privado se sacuda la crisis. Sobre el primer punto, vemos que el peso de las exportaciones catalanas sobre el total nacional ha caído del 27,3% al 24,9% durante el periodo citado; sobre el segundo punto, los datos muestran que la región ha perdido el liderazgo nacional y se ha visto superada por la Comunidad de Madrid en el ranking de de empresas creadas.
El rescate no frena el aumento de la deuda

Si la situación ya es difícil en el sector privado, el cuadro no es mucho mejor si nos fijamos en las finanzas públicas. Lo vemos, por ejemplo, en esta estimación de la deuda pública autonómica que soportan los contribuyentes de la región:

Por un lado, debemos considerar los más de 50.000 millones de deuda pública manejada por la Generalitat. Este indicador se duplicó entre 2003 y 2013. En cuanto a la deuda por ocupado, Cataluña está hoy a la cabeza de España (17.745€ frente a los 7.344€ de Madrid o los 7.818€ de Andalucía). También en intereses anuales por ocupado, Cataluña sale mal parada (690€ frente a los 239€ de Madrid o los 284€ de Galicia).

Por otro lado, conviene recordar que los entes públicos autonómicos suman obligaciones por más de 5.000 millones. En total, la deuda de estas instituciones acapara el 50% del total registrado en España.

Para ayudar al gobierno regional a afrontar estos pagos, el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha aprobado un rescate a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Esto supone una ayuda financiera valorada en más de 30.000 millones. No obstante, la devolución de estos fondos se antoja compleja:

El 20 de octubre de 2013, Casimiro García Abadillo desveló que Cataluña ya no puede hacer frente al pago de los intereses trimestrales derivados del FLA. Por este motivo, el Ejecutivo de Artur Mas habría pactado con la Administración Rajoy que los intereses no abonados se descontarán de futuros tramos del rescate.

Algo similar ocurrió el día 31 de octubre de 2013, cuando el propio gobierno catalán pidió al Ministerio de Hacienda otra inyección, esta vez de 1.416 millones de euros. La urgencia del equipo de Artur Mas por adelantar estos fondos del rescate tiene mucho que ver con las protestas de los proveedores sanitarios, a quienes el gobierno catalán debe 1.570 millones.

Impuestos, impuestos y más impuestos
El marco tributario catalán ha vivido un significativo deterioro en los últimos años. Los presupuestos para 2014 comprenden más de una treintena de medidas recaudatorias, incluyendo nuevos impuestos y tasas. Esto se une a las diez subidas de impuestos que Artur Mas aprobó al comienzo de esta legislatura.

Ante semejante panorama, no es de extrañar que más de 1.000 empresas se hayan mudado de Cataluña a Madrid, buscando un entorno fiscal más atractivo. También el número de personas que emigran desde Barcelona a la capital por motivos fiscales está creciendo.

La comparativa fiscal con la región que gobierna Ignacio González es llamativa:
En Madrid, los tramos autonómicos del IRPF son de los más bajos de España. Además, serán reducidos nuevamente en 2014. Por su parte, Cataluña mantiene un tipo máximo en el Impuesto sobre la Renta de más del 56%, solamente superado por Suecia y Aruba.

En Madrid no hay Impuesto sobre el Patrimonio, mientras que el gravamen aplicado a Donaciones y Sucesiones está prácticamente bonificado en su totalidad. Cataluña no solamente mantiene el Impuesto sobre el Patrimonio sino que lo ha aumentado en esta legislatura. En cuanto al tratamiento de Donaciones y Sucesiones, está previsto un aumento de tipos en 2014.

En cuanto al Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, Madrid lo ha reducido al 0,75% mientras que Cataluña lo mantiene en el 1,5%. Si nos fijamos en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, vemos que el tipo en la Comunidad de Madrid es del 6% mientras que en Cataluña alcanza el 10%.

En suma, la presión fiscal es mucho más baja en Madrid que en Cataluña: 9,9% vs 17,6% del PIB regional.

El gasto, mayor que en los años de la burbuja
El gasto público tampoco ha experimentado recortes significativos. En 2014, el gobierno de Cataluña manejará 2.000 millones más en personal que al comienzo de la crisis. Por otro lado, los organismos dependientes de la Generalidad tendrán a disposición 7.565 millones. En total, los presupuestos son hoy mucho mayores que en plena burbuja, ya que en 2007 suponían 6.000 millones de euros menos que en 2014.

Los ejemplos de despilfarro son muchos y variados. Uno de ellos es el de los medios de comunicación dependientes del Ejecutivo regional:
En 2013, Cataluña gastará 225 millones de euros en subvenciones para TV3.

Para poner en perspectiva esta cifra, podemos compararla con la subvención anual de Telemadrid (71 millones) o con los ingresos publicitarios anuales de todos los canales autonómicos (juntos, no llegan a 126 millones en 2012).

Cataluña se ha gastado, en total, más de 2.500 millones de euros para financiar a TV3 y los otros medios integrados en la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales.
La plantilla de empleados de CCMA ascendía a 2.756 empleados en el último informe de la Sindicatura de Cuentas. Para TV3, el número alcanza los 1.800 trabajadores, mientras que juntando el número de empleados de Antena 3 o Telecinco no llegamos a 1.600 empleados.

Dudas sobre la ejecución presupuestaria
Marc Menchén ha explicado en Expansión que los presupuestos para 2014 parecen pecar de optimistas a la hora de analizar los ingresos fiscales. El gabinete de Mas espera recortar el déficit público del 1,58% al 1% del PIB regional a base de vender activos inmobiliarios y privatizar algunos servicios. Sin embargo, en declaraciones del consejero de Economía, Andre Mas-Colell, "aún no hay nada concretado".

Los presupuestos esperan conseguir 864 millones a base de vender activos inmobiliarios. Esta cifra triplicaría los ingresos conseguidos por este concepto entre 2011 y 2013. También hay una nube de incertidumbre en torno a la privatización de empresas públicas, ya que algunas de las compañías que están siendo evaluadas pertenecen a los ayuntamientos, lo que retrasaría todo el proceso.

En total, estas medidas suponen el 35% de los ajustes presentados, por lo que cualquier desviación empeoraría la situación de las cuentas públicas. Pero la cosa no acaba aquí: por el lado de los ingresos tributarios, se han presupuestado unos 866 millones de euros "en compensación por el bloqueo del Impuesto sobre los Depósitos Bancarios". Esta cuestión aún está siendo debatida entre las autonomías y el Ministerio de Hacienda, por lo que la Generalidad da por garantizados unos ingresos que están en el aire.

ESPANA
Víctimas reclaman no aplicar la sentencia de Estrasburgo sobre la 'doctrina 'Parot'

'El Gobierno no ha hecho nada para evitar este grotesco desenlace'
FERNANDO LÁZARO Madrid El Mundo  9 Noviembre 2013

El malestar va creciendo. Y las ganas de combatir, de hacerse oír y de dar la batalla contra lo que consideran que es una arbitraria aplicación de la sentencia de Estrasburgo aumentan entre los colectivos de víctimas del terrorismo.

Y por este motivo, una gran mayoría de esos colectivos, de las asociaciones y fundaciones que agrupan a los que han sufrido en primera persona el terror, han elaborado un documento en el que, además de denunciar pasividad del Gobierno a la hora de luchar en Europa por la doctrina Parot, defienden que aún existen vías para evitar la excarcelación masiva de asesinos.

En el comunicado, suscrito, entre otras asociaciones, por la AVT, Dignidad y Justicia, Voces contra el Terrorismo, Foro Ermua, Fundación Muñoz Cariñanos o la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, reclaman al Ejecutivo de Rajoy que no ejecute la sentencia.

Aunque lo primero que hacen estas asociaciones es denunciar la inacción del Estado: "Lamentablemente, el Gobierno no ha hecho nada para evitar este grotesco desenlace, ni antes ni después de la primera de las Sentencias, dictada el 10 de julio de 2012 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Ni un solo europarlamentario del PP o del PSOE asistió a la vista del pasado 20 de marzo de 2013, mientras que EH Bildu desplazó una delegación compuesta por seis cargos públicos y otros simpatizantes. El Gobierno sabía perfectamente que no bastaba con dar instrucciones a la Abogacía del Estado para recurrir la sentencia ante la Gran Sala. Y muchas veces no hacer nada de lo que se debe tiene efectos tan perversos como hacer todo lo que no se debe".

Y tras denunciar la actitud del Ejecutivo, le reclama que actúe ahora, que puede, que hay armas y herramientas para dar la batalla: "Las víctimas solicitamos al Gobierno que tenga en cuenta los principios rectores que deben regir el modelo de un final de ETA sin impunidad, de acuerdo con el Decálogo de las víctimas del terrorismo de 2010, que sigue estando plenamente vigente. Las víctimas no tenemos competencia para diseñar o ejecutar las políticas de los Gobiernos, pero sí tenemos una especial cualificación para ejercitar nuestro derecho a la justicia y la dignidad debidas, así como para tener voz respecto a todo ello. Nuestra sociedad no debe olvidar que en un Estado de Derecho el derecho a la justicia no es negociable ni relativo".

Y en el plano estrictamente judicial, los firmantes del comunicado aseguran: "Recordamos al Gobierno que el Estado tiene margen para, al menos, demorarse en el cumplimiento del fallo. No compartimos las opiniones de quienes afirman que no hay más remedio que acatar la sentencia, pues son numerosos los supuestos en los que los propios tribunales españoles no han ejecutado ni cumplido las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La razón es porque el actual marco jurídico no permite la ejecución en España de las sentencias de dicho Tribunal internacional, ya que no existe una ley orgánica en vigor que incluya el cumplimiento de esas sentencias entre los motivos legales de revisión de resoluciones judiciales firmes", indica el escrito.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La infamia continúa
EDITORIAL Libertad Digital 9 Noviembre 2013

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha decidido por sólo un voto (9 frente a 8) poner en la calle a otros nueve terroristas de la ETA, que se suman a las ya consumadas excarcelaciones de los asesinos Inés del Río y Juan Manuel Piriz. En nombre de la sentencia del Tribunal de Derechos de Humanos ­--órgano dependiente del Consejo de Europa y no de la Unión Europea, como se ha intentado confundir a la opinión pública, que alberga en su seno y debe su legitimidad a estados como la Rusia de Valdimir Putin­ o Turquía-- que daba la razón a Inés del Río, y sólo a Inés del Río, en su pleito con la justicia española por una supuesta aplicación retroactiva de la Doctrina Parot. De esta forma ya han sido puestos en libertad once terroristas, todos ellos con un sangriento historial delictivo. Son los once primeros casos de una infamia que en Libertad Digital hemos definido desde un primer momento como una amnistía, encubierta, pero amnistía al fin y al cabo, por mucho que se trate de ocultar, que previsiblemente dejará en la calle a 60 etarras.

Al extender la ejecución de sentencia de Inés Del Río ­--cuya excarcelación ya fue más que discutible--­ a otros terroristas, en contra del criterio de la Fiscalía que pidió estudiar caso a caso, la Audiencia Nacional se salta el ordenamiento jurídico español y otorga al Tribunal de Estrasburgo, que no es un órgano jurisdiccional, la categoría de fuente del Derecho español por encima del Tribunal Supremo, responsable de la Doctrina Parot. Tal y como sucedió con las excarcelaciones de Inés del Río y Juan Manuel Piriz la Audiencia Nacional exhibe además una premura inexplicable al no esperar al dictamen del Tribunal Supremo, que se reunirá en apenas cinco días para abordar esta cuestión.

Si ya resulta imposible para las víctimas del terrorismo y para todos los españoles de bien digerir esta infamia, todavía es peor cuando la decisión se toma por un sólo voto en una Sala de lo Penal absolutamente dividida. Tan exigua diferencia, de 17 jueces, 8 votaron en contra, deja con sus bienpensantes posaderas al aire a todos aquellos que sostienen que sólo hay una interpretación posible y no queda más remedio que cumplir con lo que dice Estrasburgo, a pesar de que muchos juristas sostienen lo contrario. En las últimas semanas hemos visto y oído como los palmeros del Gobierno y del PSOE repetían que no se puede hacer otra cosa sino ejecutar la sentencia. Sin embargo, nadie ha explicado que sería eso tan terrible que le sucedería a España si no excarcela a los etarras. La explicación es sencilla: nada dicen porque nada pasaría.

Sería de una candidez inasumible, por respeto a nuestros lectores, decir que el Gobierno está al margen de todo este siniestro enjuague o que no podía negarse a la ejecución de la sentencia. Conviene recordar, una vez más, que quien se adhiere ­al Convenio de los Derechos Humanos es el Reino de España y que la ejecución de la sentencia corresponde a la parte contratante de ese convenio, es decir a las autoridades españolas. Conviene recordar, también, que fue Zapatero quien negoció con la ETA enviar a López Guerra, como representante español en el Tribunal de Estrasburgo, para que hiciera lobby contra la Doctrina Parot y que fue Rajoy quien, aún sabiendo lo que iba suceder allí, lo mantuvo sin siquiera recusarlo. En la última manifestación de las víctimas del terrorismo Consuelo Órdoñez llevó una pancarta que rezaba: Gobiernos PP – PSOE responsables. No le dejaron acceder a la zona de organización con ella. Podrán ocultar la pancarta, pero no la infamia.

Excarcelaciones en la Audiencia
Rajoy en Perpiñán
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Noviembre 2013

Hay que felicitarse de que, en el momento de redactar estas líneas, Rajoy no haya ordenado el ingreso en el zulo de Ortega Lara para ser de nuevo torturado por Bolinaga. Ni siquiera ha sido llamado a declarar en el juzgado de Gómez Benítez, en calidad de imputado, José María Aznar, por censurar en público la doctrina gubernamental del aguacero ensordecedor como política antiterrorista. También comunicamos a los lectores de Libertad Digital y a los oyentes de esRadio que, hasta ahora, no hemos recibido orden de interrumpir nuestras actividades informativas o limitar nuestra capacidad opinativa.

Pero, por si acaso, vamos a aprovechar. En cualquier momento puede decretarse en España el toque de queda periodístico para que Rajoy no sea molestado en su fin de semana por los gemidos de dolor, los aullidos de indignación y los insultos feroces, empedrados de tacos y blasfemias, que contra su persona y su cargo profieren las víctimas del terrorismo. Y van a seguir profiriendo. Y nosotros con ellas. Aunque Ángeles Pedraza y Mari Mar Blanco contraigan una discreta afonía para no estropear el sonido de su silencio cómplice con Rajoy en la plaza de Colón y telediarios anejos.

Si el Medievo acuñó el dicho "el matador fue Vellido y el impulso soberano", ahora ya no cabe duda de que el ex-carcelador de etarras será Marlaska u otro juez de paso, pero el impulso es y sólo puede ser rajoyano. Sin la acción del Gobierno, inacción en Estrasburgo pero acción decidida en la suelta de Bolinaga, no estarían los jueces con aspiraciones –que son casi todos- soltando etarras a toda velocidad, no sea que a alguno se le crucen los cables, tenga un ataque de dignidad y se interrumpa el proceso. El Gobierno no puede impedir del todo la actuación de un juez, pero sí puede dilatarla, diferirla, obstaculizarla o ralentizarla. Y como el Gobierno, el Consejo General del Poder Judicial. ¡Que le pregunten a la juez Alaya! Los señores, señoras y señoros del CGPJ, el Supremo y el Constitucional son hijos de la coyunda interminable PP-PSOE que, con la seguridad de un embarazo, renueva la población de togas empingorotadas cuanto sumisas. Si en cualquiera de esas instancias, que se resumen en dos, jueces del PP y del PSOE, se hubiera querido interrumpir la amnistía encubierta, se habría hecho ya. Y si no se ha hecho es porque Rajoy no quiere. Así de sencillo. Así de siniestro.

Es tan horrenda la situación de España que no cabe esperar consuelo ni siquiera de la cobardía de Rajoy. Podría, el próximo día 12, enmendar en el Supremo la supuesta e injustificada rendición de la Audiencia Nacional ante el TEDH de Estrasburgo. Podría, pero no creo que lo haga. El único valor que le queda al presidente es mantenerse en la cobardía de amnistiar a los peores asesinos y a los más viles enemigos de la historia de España. Y ese valor, el de rendirse, no le faltará. Mientras podamos, tampoco dejaremos nosotros de criticar esta vileza, esta continua y sórdida traición. En Perpiñán pactaron, en vísperas del 11M, la ETA y ERC, con el apoyo del PSOE. Hoy, Mariano Rajoy ha llegado, también, a Perpiñán.

La Audiencia Nacional pierde el juicio

Editorial www.gaceta.es 9 Noviembre 2013

El pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional (AN) decidió ayer por un estrecho margen –nueve votos a favor y ocho en contra– desatender la petición de la Fiscalía y excarcelar a nueve etarras en aplicación de la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH) que anuló la doctrina Parot. La AN optó por no esperar a la decisión del Tribunal Supremo. La propuesta anunciada el lunes por el presidente de la Sala de lo Penal de la AN, Grande-Marlaska, fue un espejismo que ayer se volatilizó echando por tierra cualquier atisbo de esperanza en que alguna vez en este país se haga justicia y se coloque a los asesinos en su sitio.

Grande-Marlaska había decidido el pasado lunes someter al pleno de la Audiencia la necesidad de esperar a que el Tribunal Supremo se pronunciara sobre la manera de dar cumplimiento al fallo del TEDH, con el fin de ajustar a ese criterio las decisiones sobre el medio centenar de recursos presentados por los presos etarras afectados por el fallo de Estrasburgo. Pero de nuevo las prisas de la AN han puesto de manifiesto los excesos cometidos en la aplicación del reciente fallo de Estrasburgo sobre la doctrina Parot.

La decisión ha estado precedida de un intenso debate, ya que los miembros de la sala no tenían una posición unánime. Por una parte, varios magistrados optaban por esperar al pronunciamiento del Supremo, mientras otros consideraban que no se debía aplazar la resolución de recursos de presos al pronunciamiento del Supremo, sobre todo, después de que la Audiencia se haya pronunciado ya, no sólo en el caso de Inés del Río sino también en el de Juan Manuel Piriz.

El Tribunal Supremo se va a reunir el próximo día 12 para estudiar precisamente este asunto, lo que convierte la reiterada premura con que la Audiencia Nacional ha actuado en un exceso que sólo puede obedecer a determinadas inercias políticas ajenas a su estricto deber jurisdiccional y que dan continuidad al mal llamado proceso de paz iniciado por Zapatero. Como máximo garante de la aplicación de la ley en España, el Supremo tiene –o debería tener– la facultad de interpretar el fallo de Estrasburgo y determinar en qué forma y con qué prevenciones ha de ser aplicado para no menoscabar la independencia judicial de un Estado soberano como España.

Con una elemental falta de decoro jurídico, la decisión de los magistrados de la AN da carta de naturaleza a la excarcelación masiva de etarras. Es el resultado aberrante de tener una justicia politizada como la española, por lo que, por desgracia, no cabe albergar muchas esperanzas de que el Supremo ponga cordura en un asunto que va a seguir causado un tremendo escándalo público y un gran dolor a las víctimas.

¡Cierren la Audiencia Nacional!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9 Noviembre 2013

Sus ilustres Señorías de la Sala de lo Penal de la Audiencia nacional han apretado el gatillo que asesina de modo infame y cobarde la dignidad del pueblo español. Su connivencia con el Gobierno de España en la amnistía de los asesinos etarras es una ofensa para las víctimas de ETA, sus familiares y a todos los españoles. Una rendición del Estado de Derecho ante la banda terrorista. Una traición amparada por un proceso de negociación miserable realizado por miserables y ejecutado por miserables. Una traición que merece el absoluto desprecio de toda la sociedad española y que debe abrir los ojos ante esta indignidad perpetrada por una casta política que añade la cobardía y la traición a sus fechorías de corrupción y prevaricación.

Va siendo hora de que el pueblo español defienda su dignidad nacional y exija las responsabilidades a todos estos cobardes y traidores. Este sistema está corrompido en todos los aspectos y la podredumbre ha llegado hasta todos los rincones de España. Se ha acabado el tiempo de la paciencia y de conceder oportunidades a quienes no sienten ninguna empatía por el dolor de las víctimas y se encuentran comprensivos y acobardados ante unos terroristas que campan a sus anchas en las Instituciones de El Pais Vasco y Navarra y en el Congreso de los Diputados. Una Justicia que no es tal y que solo es un instrumento fiel servidor del poder. Una Justicia que ha traicionado al pueblo al que le debe servidumbre y su legitimidad. Una justicia podrida con jueces que no merecen esa titulación ni figurar ni un momento más desempeñando su trabajo.

Los españoles no nos merecemos un Gobierno ni una Justicia que nos traiciona. ¡Audiencia Nacional, disolución y cierre!

EL DOLOROSO ÉXITO DE LA AGENDA DE ETA
Editorial ABC 9 Noviembre 2013

Tras la excarcelación de ayer, no se ve por ningún sitio el «plan B» de ingeniería jurídica del Gobierno para mitigar los demoledores efectos de la sentencia de Estrasburgo

EL papel que ha asumido la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en la aplicación de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la doctrina Parot resulta desconcertante. Desde el punto de vista jurídico, es evidente que dicho tribunal tendría que intervenir en alguna fase de los procedimientos de decisión sobre los recursos que han presentado numerosos etarras, deseosos de acogerse al indulto parcial que les han concedido los jueces europeos. Lo desconcertante es la celeridad inusitada con la que está excarcelando etarras, el dogmatismo con el que está descartando cualquier opción distinta de interpretación de la sentencia del TEDH y la indiferencia con la que ha tomado nota de que la Sala Segunda del Tribunal Supremo se reunirá el próximo martes para fijar un criterio sobre la situación actual de la doctrina Parot.

Ayer, por un solo voto ?nueve frente a ocho?, los magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechazaron la petición del Ministerio Fiscal, decidieron no esperar a que se pronuncie el Supremo y acordaron poner en libertad a nueve etarras, entre ellos Domingo Troitiño, condenado a 794 años por la masacre de Hipercor, cometida el 19 de junio de 1987. Así se confirma que el Estado ha reaccionado de manera improvisada y desordenada a la sentencia de Estrasburgo. No se ve por ningún sitio el «plan B» de ingeniería jurídica del Gobierno para mitigar en lo posible los demoledores efectos de la sentencia del TEDH. Es su política antiterrorista lo que estaba en juego.

Dado que no existe un procedimiento para aplicar las sentencias del TEDH, lo lógico habría sido esperar a que la Sala Segunda del Tribunal Supremo fijara los criterios de valoración de la sentencia sobre la etarra Inés del Río. Esta Sala Segunda es el máximo órgano de la jurisdicción penal y fue la que acordó la doctrina Parot. En consecuencia, ningún otro tribunal estaba en mejores condiciones para asumir la responsabilidad de establecer el alcance de la sentencia de Estrasburgo. Pero la precipitación de la Audiencia Nacional, que puso en libertad a Inés del Río al día siguiente de que se hiciera pública la sentencia del TEDH, y la falta inicial de iniciativa del Ministerio Fiscal, que, de forma absolutamente acrítica, dio por buena la excarcelación de la etarra y la actuación de la Audiencia Nacional, han actuado como precedentes frente a los que el Supremo llega tarde. Nadie está exento de responsabilidad en este descontrol de los acontecimientos. Aunque sea doloroso aceptarlo, el plan negociador de ETA y el PSOE, con efecto retardado, avanza: ya han caído la ley de Partidos y la doctrina Parot.

España desolada y los políticos a palos
Pablo Sebastián www.republica.com 9 Noviembre 2013

La imagen de la salida de la cárcel del criminal etarra Troitiño, el autor del atentado de Hipercor en Barcelona donde murieron 21 personas, ha vuelto a remover la indignación y los sentimientos de millones de españoles que ven, a su pesar pero de acuerdo con la ley, cómo semejante personaje se beneficia de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que suspendió la doctrina Parot. No hay consuelo para las víctimas del terror, como tampoco existe un halo de esperanza para los millones de españoles que hoy sufren desde el paro o la desolación familiar y personal los efectos de la crisis económica que atenaza todo el país.

Y no perder de vista el intolerable desafío catalán que ha querido hurgar en las heridas de una España enferma, intentando sacar provecho de la postración en pos de la independencia catalana que desde luego no van a lograr. Y ¿qué podemos decir del enorme barrizal de la corrupción del que no para de salir a la luz pública con alarmantes noticias?

Y ¿qué hacen ante todo esto los primeros gobernantes y dirigentes políticos de nuestro país? Pues poca cosa, pero desde luego nada que garantice la presencia de los mejores al frente del Gobierno del PP, que está pidiendo a gritos una crisis de Gabinete a la que -como a toda decisión importante- se resiste Rajoy, por más que estemos asistiendo a espectáculos tan lamentables como el que ha protagonizado el ministro Wert, a propósito de las becas Erasmus, en esta semana que termina.

El Gobierno de Rajoy está agotado, la cúpula del PP está tocada por la corrupción de los casos Gürtel y Bárcenas y, por si algo les faltara, se acaban de pelear en público y a cara de perro los dos máximos líderes del PP, el presidente del Gobierno y del partido Mariano Rajoy y el presidente de honor del PP y expresidente del Gobierno, José María Aznar. Sobre todo después de que Rajoy haya dado órdenes a sus ministros y altos cargos del PP para que no acudan a las continuas reapariciones de Aznar, en las que el expresidente se entromete en la política del Gobierno con directas y aceradas críticas en contra de Rajoy. Un vacío oficial del PP y del Gobierno contra Aznar sobre el que, el ahora presidente de FAES, ha dicho con tono amenazante que él “toma nota” de ello y de la intención de ruptura personal con él que esto encierra.

Y si pasamos al campo de la oposición ahí está el PSOE en su Conferencia programática, con el liderazgo de Rubalcaba por los suelos, los barones aspirantes al liderazgo luchando entre sí entre los bastidores de la reunión, y sin una fecha para celebrar unas primarias para elegir candidato. Aunque en realidad lo que deben es celebrar un Congreso para que el candidato sea el secretario general del PSOE y evitar así bicefalia. Y para que el nuevo líder pilote la redacción de su programa y no sea al revés tal y como pretende la Conferencia -’primero programa y luego primarias’, dice el aparato-, un falso discurso con el que Rubalcaba espera ganar tiempo a ver si logra permanecer al frente del poder.

Como en el PP, los primeros dirigentes del PSOE están a palos y enfrentados -González y Guerra vuelven a discrepar, esta vez a propósito del PSC-, no consienten la renovación del liderazgo y se niegan a hablar a fondo de la crisis de Cataluña y del PSC porque saben que no tiene más salida que la ruptura y la presentación en Cataluña de las siglas españolistas del PSOE. Y a no perder ahora de vista otras peleas internas en IU -entre Lara y Llamazares-, o en CiU, entre Mas y Duran.

Y si en plena crisis nacional, los primeros dirigentes del país están a palos entre sí, y además entre los grandes partidos no hayvisos de lograr un gran acuerdo nacional contra la crisis y por la unidad de España, entonces entenderemos el nivel de la desolación que invade a millones de españoles, frente al rostro impenetrable e irresponsable de quienes hoy se pelean en sus propias ‘familias’ por sus poltronas respectivas de poder, haciendo alarde de una irresponsabilidad manifiesta que daña la vida política nacional.
www.pablosebastian.com

Complacientes con la corrupción
Sorprende que una declaración de soberanía que busca cierta trascendencia, no trate la financiación de los partidos
Carlos Jiménez Villarejo El Pais  9 Noviembre 2013

Compartimos la posición clarividente de Vidal-Beneyto: "La lucha contra la corrupción es, hoy, el desafío fundamental de nuestra democracia”; la describía así: “La corrupción es hoy una pandemia que todo lo invade, que todo lo pervierte”. Ciertamente, es tan grave y extensa que se infiltra hasta en documentos oficiales como la Resolución del Parlament de Catalunya del pasado 27 de septiembre. Por lo que afirma y por lo que oculta. Comencemos por los silencios. Según un medio solvente, a diciembre de 2012, la deuda de CiU con La Caixa era 21.490.000 euros. Parecía un exceso, pero no lo era. El último Informe del Tribunal de Cuentas sobre el ejercicio 2008 dice que el “endeudamiento con entidades de crédito”, que limita a una sola entidad, era en el caso de CDC de 3.158.306,18 euros, en el de CiU de 11.733.808,45, y en el de UDC de 12.200.647,65. Podemos constatar pues que la coalición gobernante, que lidera eso que llaman "derecho a decidir" y hasta la supuesta independencia, está seriamente subordinada a la principal potencia financiera de Catalunya.

A partir de aquí, la citada Declaración es una suma de engaños y deslealtades, con cierto grado de cinismo. Por ejemplo, en el apartado XIX.5 denuncia la “falta de imparcialidad” del actual presidente del Tribunal Constitucional por “su militancia política”. Es evidente que es así, si bien no parece el espacio adecuado para tal valoración. Pero cuando aborda las medidas necesarias para regularizar la situación de CatalunyaCaixa, que está directamente causada por su gestión desastrosa y presuntamente delictiva, omite cualquier referencia al procedimiento penal que se sigue por el Juzgado de Instrucción nº 30 de Barcelona contra sus directivos por retribuciones aparentemente excesivas e injustas.

Las Propuestas del President son muy escasas y prácticamente una reiteración de las medidas sobre conflicto de intereses e incompatibilidades

Entre las múltiples causas de la corrupción se encuentra, como es sabido, la contratación pública. En este punto, la Declaración parece remitirse a las “propuestas presentadas por el President de la Generalitat” el 22 de febrero de este año. Si se examinan, en cuanto a este asunto, son vagas y retóricas declaraciones de principios ya recogidas en la ley de 4 de julio de 2007 de Obra Pública, cuyo objetivo era “asegurar que el modelo de contratación garantice la libre concurrencia y la eficiente utilización de los fondos públicos”, así como “la transparencia y publicidad en el proceso de contratación e información de las adjudicaciones de los contratos”. Con esos fines se abordaron los principios generales fundamentales en la planificación, programación, proyección, contratación, dirección, ejecución y control de la obra pública que hasta entonces no habían sido tratados con la precisión que se expresa en dicha ley.

La Declaración trata el problema de la corrupción en dos apartados, el XVIII y el XIX. Para abordar esa ingente tarea, se enuncian unas llamadas “medidas de transparencia” entre las que se citan, sin más, “trabajar la ejemplaridad a partir de la ética pública” (?) e “incrementar las medidas contra la corrupción” que, luego, se remiten a las mencionadas “Propuestas y Reflexiones” del President. Solo se citan expresa y muy genéricamente la regulación de los lobbies y la publicación de las retribuciones de los “cargos de elección pública” y “altos cargos”.

Las Propuestas del President, salvo algunas referidas a una información pública transparente, son muy escasas y prácticamente una reiteración de las medidas sobre conflicto de intereses e incompatibilidades ya abordadas en la ley 13/2005 del anterior Gobierno, sin que supla las carencias que esta presentaba.

Pero, lo que realmente sorprende y preocupa en una Declaración que pretende tener una cierta trascendencia histórica es su gran vacío: la problemática de los partidos políticos, su funcionamiento y su financiación. Porque constituyen el principal foco de corrupción y degradación de nuestra democracia. Y aquí no valen las todavía más retóricas Propuestas del President, que apenas sugería “medidas de reforzamiento de la transparencia en la gestión de los partidos políticos”. Sobre todo, cuando hasta el Gobierno del PP presentó el 20 de septiembre un pretendido plan de regeneración democrática que incluía crear “un nuevo tipo delictivo de financiación ilegal de partidos”, tras un acuerdo del Congreso de Diputados que instaba a “establecer un delito específico para perseguir la financiación ilegal de los partidos políticos…”, “en relación a la persecución y prevención de la corrupción política”.

Finalmente, la Declaración no menciona el Informe del Consejo de Europa de junio de este año que criticaba duramente el actual régimen de financiación de partidos, crítica que afectaba especialmente a CiU, como lo ha acreditado su vinculación al expolio del Palau. Claro que quizás el problema es la necesidad de perpetuar un sistema oligárquico, de poderes políticos y financieros, mientras se aturde a la ciudadanía con farragosas proclamas.

Carlos Jiménez Villarejo es jurista y miembro de Federalistes d'Esquerres.

Canal Nou y otras ruinas
Manuel Molares do Val Periodista Digital 9 Noviembre 2013

Las televisiones autonómicas españolas son el espejo de sus áreas de influencia, de manera que la extinción del Canal Nou valenciano es como la de una falla que arde con explosiones de cohetería que dejan entre escombros a sus 1.800 despedidos.

Canal Nou era fuego de artificio: nació en 1989 al servicio del PSOE, y muere ahora, con el PP desde 1995, sin que en ningún momento de estos 24 años informara sin manipulación de unos u otros.

Pretendía defender la identidad valenciana frente a la expansiva y absorbente identidad catalana, y para ello quiso atraer un público mayoritario, populachero y chabacano.

Con innumerables periodistas y sindicatos que callaban, comprados con prebendas, muy pocos se oponían a las consignas de quien mandaba en la Generalidad, fuera socialista o popular: entraban a dedo partidista, aunque los de la primera etapa, menos sus jefes políticos, ingresaron por oposición.

Canal Nou nació viciado: su estrellas fueron Joan Monleón, un chusco presentador de variedades en tiempos del PSOE, y después, con el PP, Tómbola, madre de la basura televisiva de los escándalos y cotilleos soeces.

Menos las televisiones públicas gallega, catalanas y vascas, Tómbola se retransmitía en las demás emisoras autonómicas, con especial éxito en Telemadrid, socialista y popular, y en la andaluza, siempre socialista, y hasta hoy ejemplar como tosca y folclórica.

En todas, obviamente, hay algunos programas de calidad para disimular la basura, pero sus índices de audiencia en esos espacios son mínimos, porque se trata de aborregar en las horas nobles al nativo de instintos primarios.

Muere Canal Nou y, posiblemente, con excepción de la andaluza, que vivirá para que el PSOE regional siga en pie, caerán arruinadas las de otras autonomías que no tengan un idioma propio, además del castellano.

Cataluña
La moderación beligerante
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  9 Noviembre 2013

El 24 de octubre un atribulado Josep Antoni Duran Lleida confesó al periodista Josep Cuní, ante las cámaras de 8TV, refiriéndose a la aventura secesionista: "Nos hemos metido en un lío. Estamos atrapados". A continuación formuló algunas reflexiones que habrían sido provechosas dos años atrás pero que hoy llegan demasiado tarde. Por ejemplo: "Es obligación del político, si no lo ve claro, saber decir que no y no ponerse delante de las manifestaciones". Para rematar el sermón con una verdad como la copa de un pino:

Catalunya no tiene viabilidad con una declaración unilateral [de independencia] porque no nos reconocería nadie.

La voz del amo
Efectivamente, todas las voces autorizadas de la Unión Europea y todos los economistas catalanes no subordinados a la nomenklatura han repetido hasta el hartazgo y con claridad meridiana que la declaración de independencia, unilateral o acordada, convertiría a Cataluña en un nuevo estado que debería realizar todos los trámites legales para ingresar en la UE. No para reingresar, porque nunca ha estado dentro como estado independiente, sino para ingresar, con la aprobación unánime de todos los países miembros. Y antes tendría que pasar por el mismo calvario en la ONU, y después en la OTAN. Obviamente, nadie la habría expulsado: se habría ido solita al escindirse de España, el estado miembro.

La certidumbre, instalada en los círculos de poder, de que la trampa de la independencia llevaba a un abismo los obligó a buscar salidas de emergencia que no perjudicaran su campaña hegemónica. Afortunadamente para ellos, tenían a su disposición el somatén mediático. La Vanguardia, asociada desde el vamos a la camarilla secesionista, había encabezado el 26 de noviembre del 2009 el cluster de doce diarios sectarios que publicaron un editorial conjunto para intimidar al Tribunal Constitucional y obligarlo a aprobar el Estatuto balcanizador, falazmente definido hasta hoy como mayoritario cuando sólo lo aprobó el 36,5 por ciento del censo electoral.

Siempre fiel a la voz del amo, el diario de la familia Godó se colocó en la vanguardia de la campaña de salvataje y publicó el 27 de octubre un editorial monográfico titulado "¿Quién teme a los moderados?", con el que pretendió distraer al paisanaje y camuflar las adulteraciones tácticas de los secesionistas que no renunciaban, por cierto, a sus fines últimos. La responsabilidad de moderarse recaía sobre el Gobierno de España, al que se exigía, como prueba de su buen talante, que accediera a las pretensiones de los secesionistas, en tanto estos asumían a su vez el papel de moderados, pero moderados beligerantes.
Una tragedia humana

Vaya si son beligerantes estos moderados: se enrocan en un referéndum que debe celebrarse sí o sí; encumbran a un iluminado que convoca a la unidad monolítica y transversal, haciendo piña, en el peor estilo de los demagogos nacionalpopulistas del Tercer Mundo; contratan a lenguaraces maniqueístas que disertan sobre "España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)"; dilapidan setenta y cuatro millones de euros para exhibir en Barcelona unas ruinas maquilladas que excitan el odio y el rencor contra compatriotas totalmente ajenos a lo que sucedió hace 300 años. Y, sobre todo, son implacables a la hora de convertir a los niños en víctimas de un experimento de ingeniería civil encaminado a utilizar el monolingüismo en catalán como arma de discriminación y segregación identitaria.

¿Todo esto para qué? Para materializar el proyecto arcaizante de una élite involucionista anclada en fantasías mitológicas. Lo que se pretende someter a votación directa, eludiendo con pretextos torticeros los trámites normales de la democracia parlamentaria, no es un tema de interés municipal, como podría ser la calificación de unos terrenos, o de interés social, como podría ser la legalización de la eutanasia, sino nada más y nada menos que el desmembramiento de un país, de manera tal que una nueva frontera separe a siete millones de ciudadanos de otros cuarenta millones de quienes hasta hoy, y desde hace por lo menos quinientos años, son sus compatriotas. Con el agravante de que entre esos compatriotas, arbitrariamente convertidos en extranjeros, se cuentan familiares, amigos, colegas, socios y clientes. Una verdadera tragedia humana que deja fríos a los moderados beligerantes. Y, para más inri, una vez más, el obstáculo insalvable que los moderados beligerantes ocultan como si fuera un pecado inconfesable pero que es la cruda realidad: los siete millones quedarán fuera de la ONU, la UE, la OTAN y una multitud de organizaciones internacionales.
Maniobra de distracción

Como era de prever esta maniobra de distracción del Estado Mayor secesionista no dejó indiferente a ningún político ni formador de opinión. Lógicamente, cada uno trató de llevar agua para su molino. Mas llamó a "recuperar el espíritu de diálogo" y "aparcar la bronca" (LV, 28/10):

"Necesitamos a todos los partidos bien unidos, haciendo piña, para que las cosas salgan bien", insistió Mas. Sobre la consulta, el president reiteró que su voluntad es que esta se celebre en 2014 y, para ello, aseguró que "se está haciendo todo lo posible" para que esta pueda llevarse a cabo en un año tan simbólico para el nacionalismo catalán.

Antoni Puigverd se tomó la moderación en serio (LV, 28/10) y recordó que existen

catalanes (…) que no quieren elegir entre sumisión o ruptura, que no quieren participar de un rupturismo legal que Europa no aceptaría. Catalanes que no quieren continuar dilapidando la unidad interna (la mejor herencia del catalanismo) y que no quieren despertarse en un callejón sin salida, en el que los sueños rupturistas de hoy se consuman entre el resentimiento y la melancolía.

Tanta moderación resultó insoportable a Salvador Cardús i Ros, que se define, a contrapelo, como "radicalmente moderado" (LV, 30/10):

Lo que no vale es que Puigverd presente la defensa del statu quo como si fuera la única actitud atrevida. (…) En estos tiempos de incertidumbre, valentías hay de muchos tipos. Por eso ahora también es la hora de los otros moderados valientes: los que queremos una consulta democrática pactada.

Lo dicho: hay moderados beligerantes. ¿Por qué si son tan valientes no recurren a las elecciones parlamentarias dentro del sistema democrático, como aquellas en que CiU y ERC intercambiaron escaños, sin que los secesionistas obtuvieran la mayoría?
Advertencia a los pirómanos

Enric Juliana, que tiene experiencia en estos menesteres, advirtió a los pirómanos que hay un tiempo para cada cosa, aunque citó al comunista Gramsci y la sabiduría oriental, y no al Eclesiastés (LV, 3/11):
La palabra moderación hiere en Catalunya al partido de la ilusión, que tiende a interpretar la política y las contradicciones sociales en términos voluntaristas. (…) La ilusión es un bien para la vida cívica, pero nunca ha decidido un combate político de envergadura. Después de haber memorizado la más hermosa de las citas gramscianas, aquella que habla del optimismo de la voluntad y del pesimismo de la inteligencia, la comparación de la ilusión con una mala hierba tiene el sabor amargo del vermut de Turín -ciudad donde Gramsci, nacido en Cerdeña, maduró-, pero es pertinente. (…) Cuidado con el empacho de ilusiones -también las ilusiones moderadas- y atentos al viejo consejo oriental: cuando arrecia la presión del viento, el junco se dobla para no romperse.

Los moderados beligerantes están avisados: deben reservar su beligerancia para mejor oportunidad. Ni Cataluña, ni España, ni Europa, están predispuestas a abrir las compuertas a aventuras rupturistas e irredentistas que tienen muy malos antecedentes.

Tampoco está de más, en esta etapa de reflexión terapéutica, escuchar la voz de los auténticos moderados desprovistos de segundas intenciones oportunistas. Valentí Puig, un moderado de toda la vida, reaccionó frente a "la apoteosis de los moderados" con una apelación a la sensatez política (El País, 4/11):

Moderación no es lo mismo que tercera vía. La moderación es el justo medio, el ámbito en el que se gobiernan las sociedades avanzadas europeas, en alternancia de centro-derecha y centro-izquierda. Algún día se sabrá si en esa ubicación el pujolismo fue posibilismo o ficción. El secesionismo poco tiene que ver con el justo medio, por el simple hecho de que aboga por una ruptura.

Por su parte, Francesc de Carreras, otro moderado histórico, aporta una definición que se nutre en las mejores fuentes del pensamiento liberal (LV, 30/10):

A mi parecer, el término moderado no equivale a equidistante sino a razonable: es moderado aquel que atiende a razones. Por ello sólo los moderados son dialogantes: aunque estén convencidos de sus razones también están dispuestos a entender, aunque de entrada no las compartan, las razones del otro e, incluso, en el caso de ser persuadidos por ellas, a aceptarlas. La moderación es una actitud, no una ideología.

Frente a la moderación como instrumento espurio de los secesionistas frustrados, el pensamiento liberal propone la moderación como arte de convivencia en la sociedad civilizada.

el martes se reúne en pleno
La doctrina Parot, golpeada por Estrasburgo, pende ahora del hilo del Tribunal Supremo
C. Guindal El Confidencial 9 Noviembre 2013

La doctrina Parot se apaga. Una de las velas que aún quedaba con llama desapareció este viernes cuando la Audiencia Nacional certificó que nueve etarras debían salir de prisión de manera inmediata. Algunos de los etarras han pasado más de dos años de lo estipulado en la cárcel.

El Pleno de la Sala de lo Penal ha asumido que Estrasburgo no ha dejado ningún resquicio posible para mantener a los presos más sanguinarios en prisión. En 2006, el Tribunal Supremo creó una doctrina a propósito de la petición de licenciamiento definitivo del etarra Henri Parot a través de la cual los beneficios penitenciarios ya no se aplicaban a los treinta años máximos de cumplimiento que permitía el Código Penal, sino del total de condenas impuestas, lo que provocaba que aquellos con penas muy altas no podían salir de la cárcel antes de los treinta años.

El problema de esta doctrina es que a la mayoría de reclusos se le aplicó una vez que ya le habían comunicado la fecha de finalización de su condena, con lo cual se modificó sus expectativas de libertad y es lo que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos considera contrario al convenio europeo.

Los 17 magistrados que componen el Pleno de lo Penal de la Audiencia son conscientes de que la sentencia europea debe ser aplicada a todos los casos que estén en las mismas circunstancias que Inés del Río. Por ahora, han sido nueve pero fuentes del órgano judicial ya advierten de que la mayoría están en semejante situación.

Sólo podría quedar una única opción para algunos pocos. Y sería para aquellos que no se les llegó a hacer el licenciamiento de la condena, es decir, calcular la fecha de salida después de restar los beneficios penitenciarios, antes de que se fijara la doctrina Parot. Por eso, se mantiene que se debe revisar caso por caso.

Marlaska, un juez sin alternativa
Todos los magistrados de lo Penal, sin excepción, saben que esto es así y que deben salir cuanto antes de la cárcel porque si no podrían incurrir en una detención ilegal. Sin embargo, ocho de ellos querían haber esperado a que el Tribunal Supremo decidiera el martes cómo se debe aplicar la sentencia de Estrasburgo.

Este punto fue el que más tensión generó en el Pleno pero el presidente de lo Penal, Fernando Grande-Marlaska, dio el voto de desempate, apartando sus inclinaciones personales. Ha sido un juez que ha luchado férreamente contra ETA, un vasco amenazado y juez en el País Vasco, que ha visto como mataban a sus amigos, pero el viernes asumió que jurídicamente no se podía hacer nada más. A parte de los nueve excarcelaciones, quedan otros 27 casos en la Audiencia Nacional, cinco en el Tribunal Supremo y 27 en el Tribunal Constitucional.

Los más puristas critican esta decisión porque entienden que antes de ordenar su inmediata puesta en libertad se tendría que haber solicitado a Prisiones un nuevo cálculo de licenciamiento, tal y como exige el artículo 24 del Reglamento Penitenciario. Eso hubiera sido, según algunas fuentes jurídicas, lo correcto pero no deja de ser un puro formalismo porque en su día ya se les había hecho esa suma y muchos de ellos tendrían que haber salido hace, incluso, seis años.

Es cierto que en otros casos se ha hecho. La Fiscalía solicitó esta semana a la Audiencia Provincial de Burgos -que ya dijo que esperaría al Alto Tribunal- que requiera al centro penitenciario donde se encuentra Pedro Luis Gallego, conocido como el violador del ascensor, que dé cuenta de las redenciones ordinarias y extraordinarias de las que ha disfrutado el preso. Y todo a pesar de que en su día ya se dijo que en vez de salir en 2008, tal y como le tocaba, no lo haría hasta 2022 porque se le aplicaba la doctrina Parot después de ser condenado a 273 años por agredir sexualmente a 18 jóvenes.

El Alto Tribunal se prepara
La situación tan delicada en la que se ha dejado la doctrina Parot llega a manos de su creador este martes, día en el que el Tribunal Supremo ha convocado un pleno no jurisdiccional. En él, se va a debatir si se debe mantener su doctrina, anularla, o simplemente si el tribunal europeo la ha desautorizado en casos de aplicación retroactiva. En siguiente punto es analizar cómo aplicar la sentencia de Estrasburgo.

Durante estos últimos días, los magistrados han estado reuniéndose para decidir cómo se va a estructurar el pleno del día 12, del cual no va a salir ninguna decisión sobre los cinco recursos que tienen pendientes sino fijar una postura a seguir. Según algunas fuentes de este tribunal, la sensación que se está teniendo es que la sentencia de Estrasburgo se está aprovechando ideológicamente y dando imagen de política de buenos y malos.

tilda de 'traición' la excarcelación de etarras
Pedraza: las palabras de los políticos 'no valen para nada'
EFE www.republica.com 9 Noviembre 2013

"Hoy me siento muerta en vida al igual que muchísimas víctimas que no saben dónde acudir ni qué hacer con su dolor", lamentó la presidenta de la AVT.

La presidenta de la Asociación de Víctimas (AVT), Ángeles Pedraza, ha pedido auxilio a la sociedad a través de una carta, en la que reclama que los ciudadanos no dejen solas a las víctimas del terrorismo ni permitan que pisoteen su memoria después de que "la traición" haya llegado a los que tenían que protegerla.

"Nos mienten. Nos manipulan. Yo me siento engañada. Me siento estafada. Y me siento hundida", ha asegurado Pedraza, que se pregunta por qué generan tanto odio y desprecio las víctimas del terrorismo y si de verdad la sociedad las va a dejar de lado y se va poner con los que quieren "borrón y cuenta nueva".

Remitida a los medios de comunicación y destinada a la sociedad 24 horas después de la excarcelación de otros nueve presos etarras condenados por asesinato en aplicación de la derogación de la doctrina Parot, Ángeles Pedraza recuerda que el terrorismo le arrebató a su hija Miriam en los atentados del 11M en Madrid en 2004 y que cuatro años después escribió también una carta.

Como en la de hoy, en aquella misiva, también dirigida "a todo el que quisiera leerla", Pedraza lanzaba un grito desesperado: "No sé lo que hacer", que ahora repite para contar además que tiene miedo a la soledad con la se han visto obligadas a luchar las víctimas del terrorismo.

"Hoy me siento muerta en vida al igual que muchísimas víctimas que no saben dónde acudir ni qué hacer con su dolor", se lamenta la presidenta de la AVT que hace suyo ese sufrimiento de quienes han visto cómo estos días les arrebatan el único derecho que les quedaba, el de la Justicia y les hayan dejado sin el mínimo consuelo que tenían, el ver a los asesinos de sus familiares en la cárcel.

Una impotencia de las víctimas, dice Pedraza en su carta, porque "la traición" ha llegado de aquellos que tenían que protegerlas, porque los jueces han corrido "a toda prisa para soltar a los asesinos" y porque los políticos a los que ellos votaron "se han quedado en silencio".

Por ello, la presidenta de la AVT se despide de la misma forma que en la carta que escribió en 2008: "Por favor ayudadme, no sé qué hacer".

"Creo en la sociedad española porque día a día nos demostráis que estamos con las víctimas del terrorismo. Por eso en estas líneas os pido ayuda. No nos dejéis solas. No permitáis que sigan pisoteando nuestra memoria", concluye Pedraza.

LAS CONSECUENCIAS DE LA SENTENCIA DE ESTRASBURGO
José Guimón: «Para las víctimas es imposible perdonar»
El catedrático de Psiquiatría de la UPV considera que «poner la otra mejilla sería mentalmente malsano. La clave es no llevar a la práctica los deseos de venganza»
JOSÉ MARI REVIRIEGO | BILBAO El Correo 9 Noviembre 2013

ANÁLISIS
Víctimas de ETA
«El cuadro más habitual es la depresión, la angustia y la desolación»
Reclusos de la banda
«Un ambiente carcelario con medidas restrictivas y alejados de sus familias enloquece a cualquiera»
Euskadi tras la violencia
«El deterioro ético es tremendo. Me siento culpable por no haberme manifestado más contra todas las barbaridades»

CURRÍCULUM
Formación. Catedrático de Psiquiatría de la Univesidad del País Vasco. Estudió medicina en Barcelona y se especializó en Ginebra y Nueva York. Ha sido jefe del Servicio de Psiquiatría del hospital universitario de Basurto y director del hospital psiquiátrico de Zamudio. En Ginebra fue director del Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud para la Investigación y la Formación en Psiquiatría.
Biografía. Es hijo de Julián Guimón Rezola,importante personalidad de la Medicina y de la Urología, creador de la clínica Guimón y cofundador del IMQ. Hermano de Julen Guimón, político que comenzó en Democracia Cristiana Vasca, ingresó después en UCD y fue candidato a lehendakari en las listas de Coalición Popular en las elecciones autonómicas de 1986.

José Guimón Ugartechea (Bilbao, 1943) analiza con el rigor de largos años de profesión en la psiquiatría los efectos psicológicos que pueden tener en las víctimas del terrorismo y los presos de ETA las excarcelaciones decretadas tras el final de la 'doctrina Parot'. Pero también hace su examen desde una faceta más personal, como integrante de una generación de vascos que ha visto nacer y caer el terrorismo en el último medio siglo. En este recorrido por la mente y las emociones, Guimón considera que «es imposible perdonar cuando te hunden la vida», aunque la clave es «no llevar a la práctica los deseos de venganza». Catedrático de Psiquiatría de la Universidad del País Vasco y referente de esta especialidad médica en Euskadi durante décadas, detecta «un deterioro ético tremendo» en la sociedad vasca. «Aquí hemos callado todos», advierte. Pese a esa «impresión de cobardía», ve signos de «esperanza».

– Si nos ponemos en la piel del otro, ¿qué sentimientos pueden estar removiendo ahora a las víctimas de la exmiembro del 'comando Madrid' Inés del Río por su salida de la cárcel? ¿Llegan a sufrir lo que denominan en el argot médico el flashback, que es experimentar un suceso traumático como si hubiera ocurrido ahora?
– Hombre, es durísimo. Los familiares que han perdido a parejas, padres, hijos sin saber muy bien por qué, ya que nunca hay razones que justifiquen un asesinato, soportan una experiencia terriblemente dura, muy difícil de superar. El flashback es un síntoma dentro de una alteración que se llama estrés post-traumático. Después de sufrir o ser testigo de un atentado, se produce un cuadro en el que hay insomnio, inquietud, ansiedad... Durante el día la víctima está como desorientada y se les repiten imágenes parciales de la tragedia. Eso se describió por primera vez en los soldados americanos que fueron a la guerra de Vietnam. Una situación estresante de este tipo se puede dar incluso en el momento en el que te avisan de que 'te han matado a tu marido'. O si ves la explosión de un coche bomba. En el caso de las víctimas de ETA, el cuadro más habitual es la depresión, la angustia y la desolación.

– El Gobierno ha puesto a disposición de las víctimas un servicio de psicólogos. ¿Qué ayuda ofrece el especialista?
– Las víctimas tienen una patología. Una forma medicalizada para intentar ayudarlas es la psicoterapia de grupo. Grupos grandes y medianos con víctimas de la violencia en los que uno puede decir lo que quiera durante hora y media. Puede llegar a ser muy duro emocionalmente, como he podido comprobar en alguna terapia conjunta en la que han participado víctimas de los dos lados, aunque no es eficaz del todo. No es suficiente. Se han propuesto otras medidas, como las ayudas económicas tasadas por ley. Asimismo se ha ofrecido a las víctimas la oportunidad de enfrentarse con la persona que cometió o participó en el asesinato de su ser querido para ver si se puede comprender o perdonar. Estos son los encuentros restaurativos, bien llevados a la práctica por el Gobierno vasco tras una idea propuesta por la ONU. Las víctimas, sorprendentemente, se han puesto en los zapatos del otro. Ha habido empatía, han sentido una cierta emoción ante el relato de la otra persona. La mayoría de esas entrevistas terminaba con un beso o un abrazo.

– Inés del Río ha permanecido en prisión 26 años por su participación en 23 asesinatos. En este caso y otros similares, ¿qué proceso mental se desata en alguien que se reencuentra con la calle tras permanecer recluida la mitad de su vida?
– Hay gente como Nelson Mandela o Gandhi que tienen una configuración psicológica fortísima y son capaces de enfrentarse a cualquier adversidad. Pero un ambiente carcelario suspicaz, con medidas penitenciarias muy restrictivas, alejados de sus familias durante años y años... Eso enloquece a cualquiera. La gente encarcelada puede tener problemas psicológicos e incluso agravarlos si sufre la persecución por parte de sus compañeros o de la Policía tras salir de prisión. La realidad es que el reencuentro de un preso con la libertad depende del estado en el que haya salido. Si ha roto con la banda o no. Si se ha arrepentido o no. Los que no se han arrepentido suelen ser más correosos, más fanáticos, más duros de pelar que el resto.

Eficacia «limitada» en prisión
– ¿Necesitan también ayuda médica o terapéutica los presos que han purgado largas condenas para facilitar su reinserción?
– Tanto la Policía como las familias o la propia ETA se guardan de que estas cosas no se conozcan mucho, incluso por expertos exteriores. La eficacia de la psiquiatría carcelaria es muy limitada, dicho con todos los respetos. Creo que no hay mucha ayuda oficial, pero se la buscan ellos fuera de los circuitos habituales. Yo, en mis cuarenta años de profesión, he tenido pocas experiencias directas con ellos. Y eso que tengo fama de progresista. Entre esto y que mi padre fue condenado a muerte por Franco por ayudar como médico en el hospital de Basurto a los heridos republicanos... Estuvo cuatro años en la cárcel del Puerto de Santa María por ser rojo y uno de los fundadores de Acción Nacionalista Vasca. Décadas después, venían mucho a la clínica de mi padre y de mi hermano a hacerse operar de la próstata, pero eso no es lo mismo que desnudar las emociones ante uno.

– En Euskadi, ¿cuáles son las secuelas sociales provocadas por tantos años de terrorismo de ETA y casi mil asesinatos, en los que la ciudadanía se ha visto además agitada por los crímenes de los GAL y abusos policiales?
– De entrada hay un reblandecimiento, un deterioro ético tremendo. Es que nos hemos callado todos, ¿eh? Unos cuantos han escrito artículos, pero la mayoría, no. Yo, no. Ahora empiezo a hacerlo, después de haber publicado 40 libros y haberme jubilado con 70 años. Hoy puedo hablar claro, aunque nosotros, como psiquiatras, debemos permanecer ocultos a nuestros pacientes. Pero bueno, en conjunto, he sido cobarde. Y me siento culpable de no haberme manifestado más. Esto que digo también lo dicen mis compañeros de aquí y de Madrid. Se han destruido los lazos sociales. Sobre todo en los pueblos, donde no ha habido la suficiente solidaridad y hasta nos cambiábamos de acera para no coincidir con el amenazado. La impresión de cobardía es importante. La gente no ha protestado lo suficiente, y tampoco contra las barbaridades cometidas por los GAL o los abusos policiales, como lo de Lasa y Zabala. Eso es tremendo. Y lo acabas pagando.

– Axun Lasa, hermana de José Antonio Lasa, que fue secuestrado, torturado y asesinado por los GAL junto a Zabala, proclama que «debemos sentir el dolor del otro para poder reconciliarnos». Ella dice que la clave de todo es la humanidad.
– La empatía, sí. Sentir lo que el otro siente. Tiene razón. Lo que pasa es que los psicópatas no la tienen y no se puede enseñar. Ha sido muy importante la reclamación de la memoria, aprender del desastre de Argentina, Chile y los Balcanes.

– Cita usted a su colega Enrique Echaburúa en el libro ‘Trauma y olvido’ que está preparando: «Perdonar es la antítesis de la tendencia natural a la venganza inmisericorde. La venganza, al igual que el odio, no termina nunca de satisfacerse». ¿Renunciar a esos sentimientos es poder vivir en paz?
– Es imposible perdonar. El perdón es una palabra. Y es imposible no tener deseos de venganza. El deseo de venganza es un deseo psicológicamente sano. Si te hunden la vida y alguien pretende que pongas la otra mejilla, eso sería mentalmente malsano. La complacencia puede ser enfermiza. El tema es que no apliques la venganza, que no la lleves nunca a la práctica.

– En Euskadi, estamos muy influidos por la política, examinados como buenos o malos vascos en función de unas afinidades a unas siglas y unas identidades, dependiendo también del territorio de residencia. Y, a la vez, la convivencia y el progreso han sido posibles, incluso con ETA en activo y con tensiones sociales muy duras. Curiosa tara la nuestra.
– Quizá podríamos pensar qué habría pasado si no se hubiera perdido la guerra y no hubiera existido ETA. No sé cómo explicarlo. Tengo tantas críticas para hacer... Podría destacar nuestro carácter solidario. La autocrítica hay que hacerla siempre, aunque sea dura. Pero bien producida, que no sirva para flagelarnos. Lo de ETA es un tema, pero lo importante ha sido la exigencia de la gente de la posguerra en España. De ese señor que reclama su derecho a saber dónde está su padre enterrado. Es esperanzador. Hasta hace unos pocos años nadie había reclamado la memoria histórica. Hace todavía quince años, o menos, yo no podía hablar abiertamente con mis amigos de Getxo, de Neguri, de derechas y de izquierdas. Ahora, sí

Guerra Civil
Irún y Fuenterrabía pidieron unirse a Navarra
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 9 Noviembre 2013

Uno de los episodios más risibles de la guerra civil de 1936-1939 fue el debate que surgió sobre el traspaso de los municipios de Irún y Fuenterrabía de Guipúzcoa a Navarra.

Los conspiradores vascos y navarros daban por sentado que Guipúzcoa, donde las candidaturas del Frente Popular habían quedado muy por detrás de la suma de los votantes de derechas y peneuvistas, se decantaría por la sublevación, sobre todo los pueblos limítrofes con Navarra. La resistencia de izquierdas se produciría en los pueblos industrializados, como Éibar, Elgóibar y Mondragón (donde en octubre de 1934 los socialistas habían asesinado al prócer carlista Marcelino Oreja Elósegui), y quizás en la capital. El PNV estaba tan comprometido que, como cuenta Ramón Sierra, en la primavera de 1936 los dirigentes carlistas entregaron a los jelkides varias docenas de pistolas reservadas para sus requetés.

Sin embargo, las vacilaciones de la guarnición de San Sebastián y la abstención de los peneuvistas permitieron que las milicias de izquierdas aplastasen a los militares, carlistas y falangistas reunidos en el cuartel de Loyola. El vuelco obligó al general Emilio Mola a formar una columna apresurada bajo el mando del coronel Alfonso Beorlegui, uno de los jefes militares más intrépidos del bando nacional, con el objetivo de tomar San Sebastián.

En agosto la columna Beorlegui tomó el fuerte de San Marcial, Fuenterrabía, Irún y San Sebastián, con lo que cortó la comunicación de la zona norte leal al Frente Popular (Asturias menos Oviedo, Santander, Vizcaya y Guipúzcoa) con Francia. Las milicias de izquierdas quemaron Irún al retirarse y la destrucción fue tan grande que la ciudad recuperó la población que tenía en 1935 sólo en 1949. Beorlegui recibió una pequeña herida en un muslo que no se curó y le causó una septicemia; murió el 29 de septiembre.

Los primeros cadáveres de jóvenes navarros que llegaron a las casas de sus familias cayeron camino de Guipúzcoa y esas muertes, en tierra que se consideraba hermana y por gentes que compartían costumbres, apellidos y hasta el euskera, dolieron a los navarros más que las producidas en Aragón o en Somosierra.

Entre los civiles asesinados poco antes de la liberación de San Sebastián como cruel venganza estaban dos personalidades navarras del tradicionalismo: los exdiputados Joaquín Beunza y Víctor Pradera, este último junto con su hijo Javier (el hijo de Javier y nieto de Víctor, Javier Pradera Gortázar, fue oficial del Cuerpo Jurídico del Ejército del Aire de Franco y editorialista de El País).
Zaragoza propone a Pamplona la anexión

En estas circunstancias de dolor y pasión, el Ayuntamiento de Zaragoza encendió la mecha. En un acuerdo del pleno aprobado a mediados de agosto se solicitaba para Navarra, en atención a los sacrificios realizados por sus gentes, un puerto de mar y una ampliación de su territorio. La Diputación Provincial se adhirió al acuerdo. El día 22 el Ayuntamiento de Pamplona agradeció al de Zaragoza el acuerdo y, cortesía obliga, propuso que se ampliase Aragón a costa de Cataluña. Antonio Pueyo, alcalde de Jaca, donde seis años antes se había producido un golpe militar republicano encabezado por los capitanes Galán y García Hernández, declaró el mismo día 22 que también apoyaba la propuesta de Zaragoza.

Aunque el alcalde de Pamplona dijo el día 24 que "Navarra no tiene aspiraciones egoístas en esta empresa y lucha con el mayor desinterés", el proyecto arraigó.

Según cuenta el abogado y oficial requeté Jaime del Burgo (Conspiración y guerra civil), el 21 de septiembre llegó a Pamplona una comisión de personalidades de Irún y Fuenterrabía para solicitar a la Diputación Foral la incorporación de ambas villas a Navarra.

Queremos y pedimos nuestra incorporación a Navarra, no por razones políticas, de las que podríamos mostrar nuestras manos llenas (…) del lado de Guipúzcoa nos enviaban a Irún esas gentes torvas, feroces y cobardes que lo han asolado.

La unión de sus términos municipales, en la parte más estrecha de Guipúzcoa entre el Cantábrico y Navarra, habría dado a ésta salida al mar, a la vez que habría separado a la provincia vasca de Francia.

Del Burgo recuerda que la petición "no tenía nada de insólito", pues Irún y Fuenterrabía habían pertenecido al reino medieval de Navarra hasta que Guipúzcoa "se desmembró voluntariamente del reino para pertenecer al de Castilla". Las Cortes de Tudela trataron en 1773 y 1774 el asunto y de las ventajas que para Carlos III tendría la incorporación de Fuenterrabía a Navarra. Por una real orden de 26 de septiembre de 1805, de Carlos IV, la villa pasó a Navarra, pese a las protestas de Irún y de la Diputación de Guipúzcoa, y así se mantuvo hasta que el emperador Napoleón la anuló.

Ofensas hasta en el escudo provincial de Guipúzcoa
El 28 de agosto, el presidente de la Junta Carlista de Guerra de Guipúzcoa, Fidel Azurza, pidió a la de Navarra que hiciera lo posible para evitar que siguiesen las declaraciones y debates sobre la anexión de municipios guipuzcoanos. El Diario Vasco de San Sebastián, reaparecido después de haber sido ocupado por las izquierdas y de usarse sus talleres para imprimir otra cabecera llamada Frente Popular, publicó un artículo, titulado "Mutilaciones, no", replicado inmediatamente por Arriba España de Pamplona.

Los guipuzcoanos y los navarros civiles que quedaban en San Sebastián y Pamplona comenzaron una competición para mostrar sus patentes de patriotismo español y, también, local; sus sacrificios por la Causa; y, por supuesto, las ofensas. Eladio Esparza, director del Diario de Navarra, escribió que para mutilados, "los cuerpos de tantos voluntarios de Navarra".

Una de las ofensas que sacaron entonces los navarros fue el cuartel que en el escudo de Guipúzcoa recordaba los cañones tomados por las tropas guipuzcoanas, a las órdenes del rey Fernando el Católico, a las navarras y francesas en el puerto de Velate, en 1512, en la campaña que acabó con la anexión de Navarra a Castilla. Este cuartel fue borrado en los años 80 por el PNV, que así cumplía un deseo de los franquistas navarros.

El 4 de septiembre de 1936 un avión gubernamental ("sin duda advertido desde Francia", explica Del Burgo) arrojó tres bombas sobre una multitud que en Irún celebraba la colocación de una inmensa bandera rojigualda en un mástil de doce metros de altura, pero por fortuna sin matar a nadie.

La reacción de muchos vecinos de Irún y Fuenterrabía fue muy parecida a la que tienen ahora muchos catalanes: como hay dificultades, no queremos seguir en España.

Si Navarra no nos recobra en sus límites (…) somos capaces de pedir que se declare esta frontera zona internacional. ¡Todo menos seguir siendo de Guipúzcoa!

Según el falangista Rafael García Serrano, que en esas semanas estaba combatiendo en Somosierra en la columna que salió de Pamplona, así se tomaron algunos de sus camaradas la discusión:

—A ver si va a resultar ahora que Navarra hace la guerra imperialista…

En su libro La gran esperanza (1983) explicó:
Sinceramente no creo que casi nadie en Navarra tomase esto en serio, sino como manifestaciones y exaltaciones lógicas del momento. Fuenterrabía parece que es propensa a estos lances, porque lo mismo que en 1936 se empeñó en ser Navarra ahora se ha empeñado en llamarse Ondarribia (sic), con lo cual no la conoce nadie (salvo amigos y familiares, digo). Son los clásicos nervios que provoca el pendulazo español. Por eso mismo considero a Fuenterrabía tan española.

@pfbarbadillo
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