AGLI Recortes de Prensa   Viernes 15  Noviembre 2013

Penúltimo acto de una ignominia
Editorial www.gaceta.es 15 Noviembre 2013

El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional adelantó a ayer por la tarde la excarcelación de otros quince presos, trece de los cuales son de ETA y uno de los Grapo, en cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo. No por previsible resulta este proceder menos doloroso para las víctimas, y también para los que presencian estupefactos la velocidad con que los excelentísimos magistrados se quitan de encima este engorroso trámite, que cada día hace más vehemente la sospecha de que estamos ante una negociación entre el Estado y los asesinos.

A muchos puede parecerles que, en el fondo, sería aceptable negociar si finalmente la banda abandonase la violencia, pues novecientos cadáveres serían más que suficientes para justificar que una sociedad acobardada aceptase que el Estado participe de la misma cobardía. Pero lo que esto significa es que a los criminales les habría compensado matar si, al final, pueden utilizar la sangre derramada como moneda de cambio. Y, por lo que afecta al Estado, significa que habría renunciado a su deber primordial de cumplir y hacer cumplir la ley, para sustituirlo por la misma lógica de los criminales, según la cual el fin justifica los medios, y todo el problema residiría en cómo presentar la claudicación como una victoria.

El discurso oficial –eso que ahora se llama con lenguaje cursi el “relato”– nos repite que la banda ETA ha sido derrotada. Pero los hechos no corroboran este optimismo: la banda continúa sin entregar armas ni explosivos, y su amenaza tácita permanece; sigue sin colaborar con la justicia en los más de trescientos asesinatos pendientes de esclarecer, cuya investigación parece definitivamente abandonada; los asesinos que aceptan pedir perdón a sus víctimas exigen el trato recíproco por parte de éstas para pasar página “sin vencedores ni vencidos”, como si nunca hubiera padecido nadie en España el flagelo terrorista; y, en consecuencia, reclaman la misma respetabilidad que los que han visto sus vidas destrozadas por la vesania homicida. En estas condiciones no se puede decir, sin caer en la ignominia, que la banda ETA ha sido derrotada.

Después de decenios de leyes benevolentes que siempre dejaron una rendija para la negociación; después de la legalización del brazo político de la banda tras la farsa de unas listas plagadas de amigos de los terroristas; después de la pantomima de la huelga de hambre de De Juana Chaos o la excarcelación del presunto moribundo Bolinaga hace más de un año... Después de todo esto, ¿cómo aceptar el “relato” de la derrota de una ETA que aparece por los pueblos vascos como ganadora, mientras las víctimas se reconocen vencidas y traicionadas?

Amnistía de cómic
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 15 Noviembre 2013

Después de desencadenar a las bestias, el poder civil se siente molesto por las críticas

Te sientas un momento a escuchar las noticias y te da la sensación de que vivimos en la ciudad de Gotham, donde los villanos siempre encontraban una excusa o una treta para vaciar las cárceles, para que en masa salieran a la calle asesinos y violadores –como un ejército de las tinieblas–, y donde el hampa termina apoderándose de la ciudad porque los burócratas y los políticos están corruptos, y son demasiado débiles para enfrentarse al crimen. En ese mundo imaginario de las viñetas, cuando todo era injusticia y caos, llegaba Batman y la liaba parda, normalmente con métodos muy poco garantistas –que no habrían pasado el examen de ningún tribunal europeo– pero bastante más eficaces que la extravagante estrategia policial en el Faisán.

No parece que Jorge Fernández Díaz vaya a dedicar sus noches a vestirse de murciélago para salvar honras y vidas, ni es probable que Alfonso Alonso –que sería el Robin perfecto– se ponga la capa de justiciero. Así que a partir de ahora más vale no subir en ascensor, mirar para atrás cuando regresamos a casa, procurar no salir mucho después de anochecido, y atrancar bien las puertas a la hora de dormir. Luego también podemos rezar para que esta lotería del horror que nos ha regalado Estrasburgo no nos toque, porque lo único que sabemos es que muchos de los criminales que ahora salen amnistiados ya están pensando en su próxima presa, que puede ser cualquiera, exceptuando a los que van en coche oficial, que disfrutan de una escolta para la que nunca hay recortes. Lo cierto es que resulta desagradable la visión de Gotham, contemplarse como los ciudadanos inermes de un cómic tenebroso, esos personajes que sólo sirven como víctimas, utilizadas por el dibujante para mostrar la maldad del villano y la piedad del superhéroe.

Pues en la vida real todavía es peor, porque después de desencadenar a las bestias, el poder civil y sus voceros se sienten molestos por las críticas de las asociaciones de víctimas. Es como cuándo se inició la beatificación civil de El Lute, que a todos les incordiaba que la familia del hombre que había muerto en el transcurso de uno de sus atracos no participase de la fiesta. Lo mismo le echan en cara a la AVT o a Alcaraz, o la madre de Sandra Palo. La realidad es una historieta tan macabra que nadie escribiría. Nicolás Gómez-Dávila redujo todo este sin Dios en un escolio brillante: a los progresistas les indigna que sus víctimas se indignen.

La deslegitimación del sistema
Jose Javier Esparza www.gaceta.es  15 Noviembre 2013

El Estado, deliberadamente, está beneficiando a los malos y perjudicando a los buenos, es decir, está consagrando la injusticia objetiva como arma política.

La legitimidad de un orden político, en lo material, radica en su capacidad para defender a sus súbditos. Por muy democráticos o muy augustos que sean sus títulos, ningún régimen merece cabalmente ser obedecido si deja a sus ciudadanos expuestos a la violencia, la extorsión, el robo; en definitiva, expuestos ante quienes rompen la ley. Aún peor es que esa ley consagre la injusticia, porque entonces desaparece el último recurso del ciudadano y toda rebeldía queda justificada.

La actual amnistía para presos de ETA, encubierta bajo una disposición –perfectamente discutible- del Tribunal europeo de derechos humanos y aderezada con la excarcelación de otros peligrosos criminales, es una de esas situaciones en las que la legitimidad de un orden político se viene abajo sin remedio. Da la impresión de que la sociedad española no termina de entender la gravedad de lo que está pasando: el Estado, deliberadamente, está beneficiando a los malos y perjudicando a los buenos, es decir, está consagrando la injusticia objetiva como arma política, lo cual equivale a condenar al sistema sin redención posible. Es verdad que pocas voces lo dicen: el poder –político, mediático, financiero: ya todo es lo mismo- está aprovechando la atroz crisis de los medios de comunicación para comprar a los grandes y amordazar a los pequeños, garantizando así su impunidad. Pero la evidencia terminará estallando. Y seguramente no tardará en hacerlo.

Esta catástrofe empezó con Zapatero, sí, pero él ya no está. Los responsables, ahora, tienen otros nombres. Efectivamente, no son los jueces, como dice Gallardón. No. Son Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia; Jorge Fernández, ministro del Interior; Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno y Mariano Rajoy, presidente del Gobierno. Para ir empezando. Y solidariamente, todos los demás capitostes de una casta política que, a izquierda y derecha, nos ha llevado al mayor abismo moral del último medio siglo, por lo menos.

Esta sistema ya no necesita reformas, porque no bastan. Lo que necesita es una rectificación. Urgente.

Cataluña
Lisiados de la razón
Antonio Robles Libertad Digitial 15 Noviembre 2013

Platón describió en su alegoría del mito de la caverna la imposibilidad de que sus moradores percibieran otra realidad distinta a la que desde niños habían contemplado. Ni siquiera sospechaban otro mundo más que el suyo.

Al menos aquellos esclavos tenían una disculpa: nunca habían visto la luz, ni percibido otra realidad. En su ignorancia, creían que su realidad era la realidad. Pero personajes como Junqueras o Artur Mas han conocido mundo y estudiado idiomas. ¿Por qué se empeñan en excavar la caverna catalana para enterrarnos a todos en ella?

Son cansinos, aburridos, sofocantes, obsesivos, peligrosos. Se comportan como niños consentidos, incapaces de asumir responsabilidades propias de los adultos. Artur Mas se lleva un séquito de más de 60 personas a Israel con la disculpa de intercambiar conocimientos y estrechar lazos económicos, y al final reduce su visita a dilapidar bienes públicos de todos los españoles para llorarles a los supervivientes del Holocausto que no pongan la bandera española en la ofrenda floral a las víctimas. De psiquiatra. ¿Qué se ha creído? ¿Es serio ir a Israel y dar la vara con la independencia, las maldades de España y otras gansadas? ¿Esto es un presidente de la Generalidad o un niñato bien sin más preocupaciones en esta vida que emular los delirios religiosos de la tierra prometida? ¿Cómo se atreve siquiera a compararse con Israel, pueblo perseguido con saña a lo largo de dos mil años? Sus antepasados de Girona, cien años antes que Isabel la Católica ordenara su expulsión, pasaron a cuchillo a más de cien judíos en una sola noche. Así empezaba nuestra historia común de intolerancia y persecución de unos compatriotas cuyo único mal era ser de religión distinta a la católica. ¿Cómo puede dilapidar dinero de todos los catalanes y por extensión de todos los españoles para ir con el cuento a Israel de pueblo oprimido? ¿Por qué no dedica su tiempo a pasar por hospitales y revisar las listas de espera, los recortes de plantillas que las provocan o asistir a los farmacéuticos en calvario por no cobrar lo que es suyo? Por Dios, ¿puede dejar por un momento sus jueguecitos de esteladas y preocuparse por miles de niños catalanes sin beca de comedor o poner dinero si es necesario para que no cierren Panrico, empresa en riesgo de desaparición donde los trabajadores están dispuestos a rebajarse el sueldo un 25 % a condición de que rebajen los donuts en la misma proporción?

Miles de trabajadores en la calle, y él de independentista en Israel. ¿Es normal que nuestro presidente gaste más de 300 millones de euros en una TV3 cuyo único objetivo es construir un Estado sobre una historia inventada, adular a una sociología forzada a creer en tal historia y excluir a todo quien no esté de acuerdo con tal manipulación?

Y como los pijos de la patria no juegan solos, llega Junqueras y declara en Europa que podría paralizar la economía catalana durante una semana para arruinar la prima de riesgo de España. Joder con el lisiado de la razón, con tal de dejar bizco al enemigo está dispuesto a dejar arruinada y ciega a toda Cataluña. Si las intenciones de tipos como este prefieren el caos y la ruina de la propia sociedad para alcanzar la independencia, para qué evitar ciclones y crisis. Ya están ellos para arruinarnos la vida con tal de vivir sus delirios.

El lado obscuro de Junqueras me recuerda el discurso de Unamuno contra el general mutilado, Millán Astray, en la Universidad de Salamanca en plena guerra civil: "Me atormenta pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor".

Es desolador, en Cataluña hoy los dirigentes nacionalistas están cometiendo el mayor de los crímenes: convertir una sociedad antaño culta y racional, laboriosa y sensata en una pocilga emocional donde lo único que importa es la estelada y el rebaño. En lugar de afanarse por buscar la verdad, trabajar por el bien común, activar la productividad y educar en la razón, lo infectan todo de sentimientos y emociones para impedir que los ciudadanos se puedan entender y arrojarlos al enfrentamiento.

Algún día habrá que pedir cuentas por crimen tan terrible.

DUELO Y REPARACIÓN EN LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Enrique Zubiaga Periodista Digital 15 Noviembre 2013

Me manda mi amigo Iñaki esto que les pongo a continuación y que no tiene desperdicio. Su lectura es especialmente recomendable para aquellos con cierta tendencia a despistarse en estos tiempos tan confusos que corren.

Muy sibilinamente, y empezando -quien lo hubiera dicho hace muy pocos años- por Rajoy & Cía., nos están intentando vender una moto averiada en aras de la "paz". La realidad es que esa paz se la estamos comprando a ETA en muy incómodos plazos. Les estamos pagando para que no nos hagan daño, hay que joderse. Desgraciadamente el primer plazo lo van a pagar las víctimas al insoportable precio de ver a los asesinos en la calle, sacando pecho y recibidos como héroes. Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, en el paquete van también otros asesinos, secuestradores y violadores, lo mejorcito de la familia de los "presos comunes", presos que si bien en la cárcel no eran VIPs, como los matarifes de ETA, una vez en la calle nos brindarán también grandes emociones y titulares.

Los vendedores de motos, los mismos que nos animaban a salir a la calle contra el "proceso de paz" de ZP, nos han puesto el país perdido de mentiras y de infamias, de ingeniería jurídica disfrazada de "respeto a la legalidad", y nos lo van a poner también perdido de desechos humanos, de escoria.

Pero la cesión ante el chantaje ya sabemos a lo que lleva: a más chantaje. Y así hasta que lo que no pudieron ganar con bombas y tiros en la nuca se lo acaben regalando -se admiten apuestas- unos gobernantes cobardes y acomplejados que no nos merecemos. O tal vez sí. Pero las que seguro que no se merecen tanta infamia son las víctimas.

Iñaki, que es médico psicoanalista, lo explica mucho mejor que yo:

Hola Quique, te envío el texto de la ponencia que presenté en Zaragoza el pasado 6 de Noviembre, en la Jornada sobre “El final de la violencia y el discurso de las víctimas”. Organizada por laFundación Manuel Giménez Abad.
Estuvo muy bien para estos momentos que vivimos, y viven las víctimas. Hablamos Fernando Savater, Maite Pagaza, Santiago González, Aurelio Arteta, Jose María Ruiz Soroa y un servidor.
Santi y yo tuvimos el honor de que nos presentara al público un joven excelente, Borja Giménez que, como sabes, era un muchacho cuando iba al fútbol con su padre y vio cómo le mataban. Cosas que emocionan, como te puedes imaginar.
Sigue el combate por la memoria.

Un abrazo
Iñaki

DUELO Y REPARACIÓN EN LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
Los últimos acontecimientos acaecidos con los presos terroristas han planteado le importancia decisiva que toma el desenlace político de 50 años de actividad terrorista. Y la actitud de las víctimas es muy importante, fundamental, para el modo en que se configure ese desenlace. Por ello me parece tan pertinente la pregunta que nos reúne acerca de la función que tiene el discurso de las víctimas tras el final de la violencia terrorista. Mi agradecimiento a la Fundación Manuel Giménez Abad por la invitación a participar en esta Jornada “El final de la violencia y el discurso de las victimas”

Porque, además, de nuevo hoy se oyen voces airadas que piden a las víctimas que se callen, y les espetan todo tipo de acusaciones de estar manipuladas por intereses políticos, de querer hacer ellas mismas política, incluso, indignamente, de buscar venganza. Desde variados ámbitos piden, exigen más bien, que las víctimas se callen. Es evidente que en algunos no han aprendido que la democracia es la libre toma de la palabra por quien lo desee. Pues ¿por qué no las víctimas?

¿Por qué estas voces antidemocráticas se repiten tanto, no cesan de repetirse? ¿Por qué les irritan tanto las palabras de las víctimas, de quienes tanto han sufrido y que a ellos no les han hecho nada? Esto pide una interpretación.

Vivo en el País Vasco y he vivido muy próximo a este ambiente en el que siempre se ha guardado silencio cuando moría la gente en atentados. Y que, en cambio, ahora hablan para criticar las declaraciones de las víctimas. Esta mezquindad moral es ya una vieja conocida en nuestra tierra.

Hay una razón que resulta transparente. No hace falta ser psicoanalista para comprenderlo. Sabemos desde Freud que el único sentimiento del que, a veces, un sujeto no es consciente, no lo reconoce en sí mismo, es el sentimiento de culpa.

Los que se quejan de las víctimas, los que les critican, los que no las soportan, no quieren saber por qué. Porque les irrita descubrir en el relato de las víctimas su parte de responsabilidad en lo que ocurrió. Sabemos hace mucho que la irritabilidad, la agresividad mostrada hacia las víctimas del terrorismo viene a tratar de tapar, de negar la culpa no reconocida, pero también inextinguible. Porque en toda sociedad civilizada hay una ley moral que hace a todos iguales en el derecho a la vida. Y que hace que la muerte inferida a otro miembro de la sociedad nos concierna indefectiblemente, porque es el mismo derecho de cada uno a la propia vida. Porque el asesinato de un ciudadano nos confronta a nuestra cuota de responsabilidad como miembros de esa misma sociedad, y hace que la indiferencia, la inhibición sistemática ante ese hecho, no puedan impedir que caiga sobre el sujeto su parte de culpa en ese horror del que aparta la mirada.

El rechazo hacia las expresiones de las víctimas tiene la función de ser un conjuro para los demonios particulares crecidos en las complicidades de todo tipo.

El sentimiento de culpa no es algo que se elije sino algo que no se puede evitar que surja. Sí se puede negar, pero no sin consecuencias. Y una de ellas es esa deriva perversa de dirigir su odio y agresividad hacia quienes intuyen ser la causa de su culpa.

El duelo
Toda pérdida de un ser querido nos amputa parte de nuestra vida afectiva. Nos produce un boquete inmenso en nuestro ser que es el vacío que deja la ausencia del ser amado. El duelo es el esfuerzo por reconstruir el tejido de palabras, imágenes y representaciones destruidas por la pérdida, que conforman nuestra vida afectiva y que nos permiten recomponer la configuración de nuestro psiquismo, y volver de nuevo a invertir nuestro interés y nuestras capacidades en todo lo que permanece en nuestra vida. Se trata, por tanto en el trabajo de duelo, del empleo adecuado y posible de los recursos necesarios para poder soportar los efectos de esa pérdida. Cada persona tiene su modo de hacer el duelo. Es algo profundamente singular. Y se debe respetar la forma en que cada uno hace su duelo.

Porque, como bien lo saben tantas víctimas, seguir viviendo después de la pérdida de un ser fundamental en nuestra vida es muy difícil, heroico a veces. Y además se convierte en una tarea infinitamente más dura cuando se trata de víctimas del terrorismo. Porque para hacer un duelo necesitamos crear un sentido para nuestro dolor. Cuando perdemos seres queridos recurrimos a la búsqueda de sentidos que mitiguen nuestra pena para disolverla en ellos, y razones que nos ayuden aceptar lo irremediable. Así, nos remitimos a la inevitabilidad de las enfermedades, a las desgracias de la vida, a lo inevitable. Pero esto no le sirve a quien le han matado un ser querido aduciendo razones de la sinrazón, y resulta imposible para las víctimas encontrar un sentido que sirva de consuelo. Porque no lo hay. El sentido de la maldad, que proporciona la satisfacción al terrorista, es un sinsentido para nosotros. Por eso el duelo es más mucho más difícil.

Porque lo decisivo en este caso es que, como sabemos, al asesinato se añade la injuria. Porque los terroristas esgrimen una “causa” para justificar sus crímenes.

Es una injuria porque se le ha matado por ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones, y en nombre de una acusación infamante que le califica de enemigo. Enemigo del pueblo, antivasco, etc. Se le acusa a la víctima de ser un obstáculo para conseguir supuestos derechos o libertades, que son la parafernalia del crimen. Esta infamia se declina de diversas maneras y lo que pretende efectuar es lo que podemos llamar una “segunda muerte” para la víctima. Es decir, matar además su memoria, tratar de denigrarle buscando impedir que sea hablado dignamente por quienes quedamos tras su muerte. Arrebatarle a la víctima el derecho a su memoria, a ser honrado cuando lo recordamos. Es precisamente lo que los asesinos llaman su causa lo que constituye la afrenta mayor para las víctimas del terrorismo. Y es lo que denuncian con razón irrenunciable.

Esta tragedia es lo que representa en nuestra cultura la obra de Sófocles. Lo que Antígona afrontó al desobedecer la orden de Creonte de que no se dieran sepultura a los restos de su hermano. Y Antígona transgredió la ley del rey para honrar a su hermano al precio de su vida. Es así un referente para quienes nunca aceptarán la “segunda muerte de sus familiares.” Para quienes en todo tiempo han reivindicado la memoria de sus seres queridos.

Los terroristas buscan matar dos veces a sus víctimas borrando o degradando su memoria. Esto es esencial para su estrategia. Con ello tratan de que no haya solidaridad con las víctimas, que nadie se manifieste a favor de ellas. Tuvieron mucho éxito durante muchos años. Todos recordamos aquél sintagma terrible: “algo habrá hecho”. Palabras que deben figurar, sin duda, en esa historia universal de la infamia que debemos recordar los demócratas.

La reparación
La reparación de las víctimas debe estar a la altura del daño y la ofensa. Es lo que se ha venido haciendo en España por parte de las más altas magistraturas del Estado, por las instituciones y el conjunto de la sociedad. Consiste en la descalificación absoluta de toda pretensión de los terroristas. En dejar claro para la historia que no existe causa alguna para los crímenes cometidos. Que el terrorismo no tiene causas, que no hay causa alguna que tenga como efecto un atentado. Que su causa es el mal causado. El resto son pretextos.

El móvil fundamental de ETA siempre ha sido su reivindicación identitaria. Más allá de inconsistentes retóricas revolucionarias, izquierdistas y planteamientos sociales radicales, su enemigo real es el conjunto de todo lo español. Su base es el discurso de Sabino Arana que contrapone contra todo el mal que es “lo español” un bien que es “lo vasco”. Esta oposición se repite constantemente y estructura sus conceptos y su praxis. Es el delirio identitario, la consideración de la identidad vasca como un bien amenazado por el mal español. No hay racionalidad posible en ese esquema identitario de una simpleza aberrante que conforma la prosa pedestre que emplean en sus enunciados.

La identidad no es una sustancia inamovible, un valor absoluto que el otro puede querer robarme, sino el conjunto de rasgos por los que los demás nos reconocen. Es decir la identidad nos viene a través de los otros que nos reconocer en ella, y no es una propiedad heredada. Llevar la lucha por la propia identidad confronta a los sujetos a una pelea inacabable pues nunca podrán ver reconocido el ideal identitario que, en tanto ideal, es imposible que llegue a colmar el narcisismo que lo empuja. Así ese ideal llevado al límite les sitúa en un eje especular imaginario sin salida, lo que les conduce a arremeter contra el espejo que suponen los otros y a su muerte.

ETA, en su raíz, ha matado a sus víctimas por españoles o por, en su delirio, servir a los españoles. Es esta su matriz totalitaria, con grandes similitudes con el supuesto nazi de la raza aria. Durante décadas han salido los féretros del norte hacia todas las regiones de España, y luego ETA ha ido a matarles allí.

Hay que hacer constar la grandeza y madurez democrática de la nación española que nunca ha caído en esa provocación de caer en el mortífero eje identitario y siempre ha respondido tratando la actuación de ETA exclusivamente como delitos contra la democracia. Ha sido la democracia y el Estado de Derecho lo que ha hecho imposible que acabáramos como bosnios, chechenos o tutsis.

Hoy, afortunadamente, ETA ha sido reducida a la inoperancia, pero es un error decir que ha terminado. En tanto continúan unos sujetos con armas y emitiendo comunicados siguen suponiendo una coacción sobre la sociedad. Para la democracia y, desde luego, las víctimas no se ha terminado. La reparación de las víctimas exige la total desaparición de ETA. Que cuando hablemos de ETA sea algo ya inexistente y que esas siglas no tengan un poder de significación con el valor simbólico de representar la muerte para todos los ciudadanos.

El mal hacer, en mi opinión, de sectores políticos e institucionales ha supuesto que el brazo político de ETA sea legal y ocupe importantes cuotas de poder institucional y social, y que “la derrota policial se transmute en victoria política”, como ha dicho Teo Uriarte.

Pues bien, la reparación de las víctimas y de la sociedad democrática exige librar la batalla democrática contra esas fuerzas políticas que actúan en democracia sin haber condenado los crímenes de ETA. Debe producirse la unión de todas las fuerzas democráticas para aislar a los amigos de los terroristas e impedir que accedan a cotas de poder. Es tarea de los demócratas mantener un discurso que deslegitime a los herederos de ETA y, en su caso, solicitar su ilegalización. Su presencia en las instituciones es un escarnio para la democracia y una afrenta a las víctimas. Es una cuestión ética que exige una respuesta democrática, de lo contrario, esa liviandad respecto a los crímenes de ETA es dejar abierto el camino a un efecto retroactivo en la subjetividad de los ciudadanos que puede ser deletéreo para la democracia. No debemos ceder, como decía Florencio Domínguez, “al olvido que nos quieren imponer”.

Finalmente quiero añadir unas consideraciones sobre algunas palabras que hoy circulan en nuestra sociedad. Y es imprescindible el justo empleo de esas palabras que conforman nuestro criterio moral. Se habla de perdón. Y el perdón es una práctica básica en nuestras vidas. El poder perdonar los agravios es un fundamento de una sociedad civilizada. Un adecuado tratamiento de las debilidades humanas. Pero el perdón tiene unas limitaciones humanas, y no se puede pedir que se perdone lo imperdonable. Y pedir a las víctimas que perdonen eso sí es imperdonable. Queda para la intimidad de cada cual el cómo resuelva conforme a su conciencia moral. Y la petición de perdón y arrepentimiento creo que solo concierne a quienes han cometido actos terroristas. Todo esto pertenece a una dimensión privada de las relaciones humanas, y así debe ser preservado.

Lo que tiene una dimensión pública, concierne a toda la sociedad y, por tanto, se debe exigir a los terroristas es la rectificación y la condena explícita de sus crímenes, y la colaboración para resolver 300 atentados cuya autoría continúa sin esclarecer.

Reconciliación es otra hermosa palabra, reencuentro en los afectos, pero pedírselo a las víctimas para con sus verdugos es, simplemente, una crueldad que va más allá de una lógica democrática. De lo que se trata es de que se pueda convivir en el respeto a las leyes. En todo caso queda, también, para la decisión de cada uno.

Yo quiero que las víctimas no se callen. Somos muchos los que les pedimos que continúen hablando. Con acierto o con error. Porque es su voz lo importante, lo que nos recuerda lo real: que, en España, se ha atentado contra la vida durante décadas. Muchos podemos decir que su voz fue imprescindible para que pasáramos de la condena en nuestro fuero interno a asumir que su causa nos concernía. Porque todos tenemos derecho a la vida, si no, a lo peor, no lo tiene nadie.

La palabra de las víctimas ha sostenido el eje esencial de la actividad democrática en nuestra sociedad en estos años.

Por eso les decimos, siempre, gracias.
Zaragoza, 6 de noviembre de 2013
Iñaki Viar

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Por el cierre de la Audiencia Nacional

EDITORIALLibertad Digitial 15 Noviembre 2013

La Audiencia Nacional se creó para meter a los terroristas en la cárcel, no para ponerlos en libertad. Si todas las instancias judiciales competentes están contribuyendo a otorgar carta de naturaleza a la amnistía encubierta desatada por la decisión de Estrasburgo en relación con la Doctrina Parot, el papel de la Audiencia en este enjuague jurídico resulta especialmente lamentable, porque con él ha pervertido absolutamente su principio fundacional.

La Sala de lo Penal, presidida por el magistrado Grande Marlaska, acordó ayer la excarcelación de otros 13 etarras, con lo que ya son 24 los terroristas puestos en libertad tras el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La decisión fue tomada por unanimidad, prueba de que sus miembros están actuando sin fisuras en un proceso que ayer sacó de la cárcel a un criminal tan sanguinario como Kubati, responsable de trece asesinatos y ocho atentados mortales, por los cuales ni siquiera ha llegado a cumplir la pena máxima prevista en las leyes por uno sólo de esos veintiún delitos.

Precisamente la Audiencia Nacional, que ha llevado el peso de la lucha antiterrorista desde su creación, debería hacer lo necesario para postergar la liberación de los criminales hasta sus últimas consecuencias, pues mecanismos jurídicos hay de sobra para ello, a pesar de que se trata de imponer la consigna de que la sentencia de Estrasburgo no permite ninguna otra opción más que poner en libertad con urgencia a los peores asesinos, no sólo terroristas.

Sin embargo, es evidente que las carreras profesionales de jueces y magistrados, cuya promoción a las alturas del escalafón depende de la opinión que de ellos tengan los principales partidos políticos, están pesando más que la obligación de mantener por todos los medios la única interpretación jurídica en el cumplimiento de las penas compatible con el sentido común y el respecto a las víctimas,

El hecho de que la renovación del Consejo General del Poder Judicial esté paralizada por los problemas de salud del líder de la oposición ya deja bien a las claras que el grado de politización de la Justicia en España es prácticamente absoluto. Con uno de los tres poderes del Estado entregado a las conveniencias coyunturales de los otros dos, en manos de la casta política, no puede resultar extraño que la Audiencia Nacional esté actuando de forma tan miserable ni que se haya convertido, de hecho, en la instancia valedora de los acuerdos a los que Zapatero llegó en su día con una banda terrorista, que Rajoy no parece tener tampoco la menor intención de impugnar.

Si esta es la manera en que la Audiencia Nacional entiende su función jurisdiccional en un tema tan sensible como la lucha contra el terrorismo, lo mejor que se puede hacer es cerrarla.

Zougam y Estrasburgo
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 15 Noviembre 2013

Ayer publicaba EL MUNDO que son dos testigos, dos, los que corroboran que Zougam, el moro del 11M -había que condenar a un moro para seguir diciendo que la masacre fue de Al Qaeda y no tenían otro- no le vendió al Chino las tarjetas que dicen que hicieron estallar los trenes. Como sucede siempre en ese golpe policial, político y mediático que cambió la historia de España -la liquidó- lo único cierto es que la versión oficial sobre la masacre es falsa. Salvo los 200 muertos, claro. Veamos las dos mentiras de esta verdad: Zougam lleva nueve años en la cárcel condenado por algo que nunca pudo hacer mientras los etarras salen a la calle pese a lo que han hecho.

Como ha recordado Luis del Pino en su blog de Libertad Digital, la mentira básica de la versión oficial -sentencia incluida- es que los trenes estallaron por bombas activadas con teléfonos móviles que usaban tarjetas del locutorio de Zougam. La única prueba para sostener esto es la mochila hallada en la comisaría de Vallecas dieciocho horas después del atentado y llevada a Ifema, pero que no estaba en ninguna estación. La mochila llevaba un teléfono móvil que no podía estallar y gran cantidad de metralla, pero en los trenes no había metralla y las autopsias lo demuestran; tampoco estalló «goma2 ECO y vale ya» como dijo la fiscal Olga Sánchez antes de ser relevada en el juicio por su jefe Zaragoza, el que manda de verdad. Pero los testigos que dicen que Zougam no vendió las tarjetas nunca fueron llamados a declarar en el juicio. ¡Toma Estado de Derecho! La segunda mentira para condenar a Zougam es el testimonio de las dos rumanas que, tras ser rechazadas como víctimas, fueron acogidas por la asociación de Manjón, legalizadas y pagadas en metálico por la policía de Rubalcaba y, oh memoria, reconocieron a Zougam un año después de que su foto saliera en la tele. Juzgadas por falso testimonio, aún no hay sentencia. Pero con esas dos mentiras -tarjetas inútiles y testimonios tardíamente pagados- Zougam fue condenado a 27.000 años de cárcel. Barrunto que «en la grande polvareda» de la suelta de etarras, violadores y asesinos en serie, soltarán a Zougam antes de llegar a Estrasburgo. Sería el único inocente en quedar en libertad. Pero, claro, el 11-M seguirá por juzgar.

La presidenta de la AVT analiza la salida de etarras y violadores de las cárceles
Los años de la vergüenza y la indecencia
ÁNGELES PEDRAZA www.gaceta.es 15 Noviembre 2013

"Los que tendrían que protegernos e impartir justicia se ríen de las víctimas del terrorismo", denuncia Pedraza. En la imagen, y de izquierda a derecha, la etarra Inmaculada Noble Goikoetxea, el violador del ascensor, Pedro Luis Gallego Fernández, el etarra Miguel Turrientes Ramírez y la miembro del GRAPO Olga Oliveiral, abandonan las cárceles.

Es muy difícil de explicar la sensación que me embarga en los últimos días. Básicamente porque no consigo entender cómo hemos llegado a un punto en el que aquellos que tendrían que protegernos e impartir justicia se están riendo de las víctimas del terrorismo. Sin ninguna duda, un sistema que permite que los que han sufrido el dolor que causa el terror sean humillados es un sistema podrido.

Escribía hace unos días una carta pública a la sociedad española para contar cómo me sentía tras la decisión de la Audiencia Nacional de comenzar a liberar a asesinos por grupos. Aun así, esperaba del Tribunal Supremo –gran defensor de la doctrina Parot– algo de coherencia. Pero no… todo lo contrario. El Supremo abrió la veda y los jueces de la Audiencia, que parece que están cobrando según la velocidad a que liberen a terroristas, se han reído de todos nosotros adelantando más excarcelaciones. ¡Ni siquiera han podido esperar un día para soltarlos!

Me preguntan continuamente por cómo están las víctimas y las vivencias que estamos teniendo en la Asociación con nuestros asociados. Este jueves, sin ir más lejos, recibí una llamada desde Cádiz. Eran varias víctimas que acababan de enterarse que el asesino Kubati iba a salir libre de la cárcel de Puerto I. “¿Qué hacemos Ángeles?”, me dijeron. No supe bien qué responderles y salió de ellos la idea: “Presidenta, vamos a ir a recibirlo a las puertas de la cárcel. Para que le quede bien claro el daño que ha hecho”.

Entonces, al colgar el teléfono, en un momento me di cuenta de la triste realidad: estábamos solas. Las víctimas del terrorismo nos habíamos quedado solas. Y esa soledad se está notando con el aumento de las llamadas a nuestra sede de nuestros asociados para hablar con nuestros psicólogos. Necesitan contar cómo se sienten y el desamparo y la desprotección institucional que estamos sufriendo.

Y no. No es la primera vez que las víctimas del terrorismo se han sentido solas. Esto ha sido la tónica general a lo largo de los últimos 50 años. Lo que nunca creímos es que esa infamia volvería a repetirse.

Porque la historia de las víctimas del terrorismo ha sido muy dura en nuestro país. Durísima. Eso todos lo conocemos. Más de cinco décadas de terror, muerte y destrucción que dejaron más de mil muertos y miles de heridos a lo largo de toda España. Sobre todo aquellos terribles años del plomo en los que las víctimas llevaban su duelo siendo señaladas, teniendo que enterrar a los suyos sintiendo vergüenza y, en muchísimos casos, sintiendo el repudio de sus vecinos.

Pero en aquellos años a las víctimas les quedaba algo a lo que aferrarse: la justicia. Era el único derecho que les quedaba porque los terroristas habían acabado con la vida de un ser querido o habían intentado asesinarles. Frente a la soledad, la confusión y el miedo de haberse convertido en víctima del terrorismo quedaba el consuelo de la justicia: el Estado de derecho nunca las iba a abandonar y siempre harían frente a los asesinos.

Citaba en mi carta, a la que antes he hecho referencia, que últimamente escucho muchísimo la cita “Cuando la política entra por la puerta, la justicia sale por la ventana”. ¿Cómo puedo explicarle yo a la madre de un chico que tenía 23 años cuando fue asesinado por Kubati o por Inés del Río que ahora estos asesinos están en la calle sin haber cumplido si quiera lo que era justo? No hay manera de hacerlo.

Entonces, ¿cómo creen ustedes que van a sentirse esas víctimas que confiaron en las instituciones, en los políticos y en los jueces para que las protegieran? Pues ya les digo yo como se sienten: traicionadas.

Traicionadas porque en las últimas semanas han visto a los asesinos salir de la cárcel sin haber pagado su pena con la justicia por los terribles crímenes que cometieron. Traicionadas porque han sufrido como los mismos jueces que tardaron años en abrir el proceso contra el terrorista que mató a su padre, hijo o hermana, han tardado horas en soltar a estos asesinos. Traicionadas porque los políticos a los que votaron y en los que confiaron no han abierto la boca, pasando página rápidamente y abandonando a las víctimas a una nueva soledad en la que la sonrisa que es fotografiada es la de un terrorista saliendo de prisión antes de tiempo.

Y esta sensación de traición aumenta porque no hace mucho que las víctimas y la sociedad española íbamos ganando frente al terror. Porque se aplicaba una Ley de Partidos (aún vigente) que puso a ETA y los suyos contra las cuerdas política y policialmente. Porque la Audiencia Nacional condenaba a miles de años a estos asesinos sin escrúpulos y los políticos eran contundentes en la lucha contra el terrorismo. Estuvimos a punto de ganar y ahora vamos a perder.

Porque si los ochenta fueron conocidos como los años del plomo, el 21 de octubre de 2013 supuso el inicio de los años de la vergüenza y la indecencia: cuando el Estado de derecho se derrumbó frente a los terroristas y las víctimas perdieron su derecho a la justicia. Porque sin esa justicia, ya jamás podrá contarse la verdad de lo ocurrido; la memoria de las víctimas ha sido pisoteada, y nuestra dignidad, ultrajada.

*Ángeles Pedraza es presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT).

Poder Judicial
Agradadores togados
Emilio CampmanyLibertad Digitial 15 Noviembre 2013

Los jueces y fiscales españoles se parecen a los soldados de la Grande Armée, de quienes Napoleón decía que llevaban todos el bastón de mariscal en sus mochilas. Sólo que lo que llevan nuestros miembros del Poder Judicial en sus portafolios, entre códigos y mamotretos, es la oportunidad de ser magistrados del Supremo o del Constitucional, o vocales del Consejo General del Poder Judicial. Algunos de ellos, cándidos e ingenuos, viven felices en la creencia de que podrán llegar a ser todo eso a base de estudiar, trabajar y destacar como jurisperitos. Los iniciados y resabiados saben, sin embargo, que será la docilidad y la obediencia a los otros dos Poderes lo que les llevará a la cumbre de sus carreras.

Entre éstos, los hay de dos clases. Los menos espabilados limitan su servilismo a uno de los dos grandes partidos, bajo la convicción de que sus jefes sabrán en su momento ser agradecidos. No se dan cuenta de que agradando a los de un bando de forma grosera y sin tapujos irritarán a los del otro, que podrían llegar a vetarlos en unas designaciones que se hacen siempre de común acuerdo. Por eso los más listos racionan su complacencia con el poder a aquellos momentos y circunstancias en que un oportuno doblar el espinazo ha de agradar a los dos partidos por igual. Son éstos los que suelen llevarse el gato al agua.

La excarcelación de etarras a cuenta de la revocación de la Doctrina Parot es uno de esos raros casos donde los dos partidos desean la misma solución, que salgan a la calle todos los que puedan hacerlo. Es así porque la liberación de estos etarras es un compromiso adquirido por Zapatero con la ETA a cambio de que ésta deje de matar. Y Rajoy lo ha asumirlo con tal de no arriesgarse a que la banda vuelva a las andadas. En cualquier circunstancia, no hubiera hecho falta demasiado esfuerzo para encontrar jueces dispuestos a colaborar cuanto sea necesario al buen fin del mal llamado "proceso de paz". Pero en esta ocasión hemos asistido a un febril agolpamiento de togas de quienes, dándose con los talones en el trasero, han acudido con inusitada presteza a sacar terroristas a la calle.

Da la casualidad de que nos encontramos en plena negociación entre Rajoy y Rubalcaba para determinar quiénes serán los nuevos vocales del Consejo General del Poder Judicial. En realidad, el asunto debería estar ya resuelto, pero una oportuna gripe del secretario general del PSOE ha obligado a retrasar todavía más los nombramientos. Así, las esperanzas que cada cual tenga de ser uno de los agraciados se mantienen por el momento incólumes y el ansia de ser finalmente escogido ha hecho que los deseos de agradar se hayan exteriorizado sin recato alguno. Es como una pelea de bufones donde, siendo inminente el nombramiento de primer bufón del reino, todos se pelearan por ser el más gracioso y ocurrente a los ojos del príncipe, hasta resultar todos ellos patéticos. Lamentable espectáculo.

Daño colateral
Josep Maria Francàs Porti www.gaceta.es 15 Noviembre 2013

El daño colateral de la amnistía encubierta a los etarras para que sea eso, encubierta, es la excarcelación de bichos casi todavía peores.

El plan era soltar a los presos de ETA y, aprovechando el Tribunal de Estrasburgo, abrir la puerta legal a una actuación que de hecho era una amnistía encubierta. El disfraz: Estrasburgo y el hecho jurídico de que en el mismo paquete entraba gente de otra ralea para distraer la atención: violadores, asesinos en serie... Y, así como los etarras obedecen a su jefe y se puede pactar con él para que, al menos un temporada, esten en un segundo plano y no vuelvan, si no es necesario y así se lo ordenan, a las andadas. Los violadorse y demás no pertenecen a ninguna secta, ni banda, ni asociación, ni sindicato, van por libre y es muy probable que vuelvan a actuar ¿quién se responsabilizará entonces de las nuevas violaciones?

Crisis nacional
Infierno de cobardes
José BastidaLibertad Digitial 15 Noviembre 2013

Ninguna sociedad que se tenga respeto a sí misma puede soportar tanta ignominia, oprobio y deshonra como la que padecen los españoles en los últimos tiempos. La excarcelación de viles asesinos etarras, cuyo destino debería ser la cadena perpetua, por culpa de la inoperancia de los poderes públicos y la contaminación política de la judicatura significa que se ha traspasado el límite de la decencia, y lo que viene ahora es un doloroso trauma social gestionado por el mismo infierno de cobardes que nos ha conducido a la brutal crisis económica, la corrupción sistémica y la indecencia moral.

Montaigne decía que tras la cobardía surge la crueldad. Y esto es lo que ha pasado en España. Una casta política desvergonzada y cobarde, que nunca ha "defendido la República de la ligereza de los demagogos" (Cicerón), ejerce ahora una crueldad inusitada sobre los ciudadanos. ¿Cómo se puede vivir con asesinos etarras en la calle, banqueros ladrones, políticos corruptos, mafias sindicales, inmensas castas político-funcionariales improductivas, impuestos abusivos, oligopolios económicos, infames y totalitarios nacionalismos o una educación que fomenta el guerracivilismo y la mediocridad académica? La lista de agravios al ciudadano es larga y todavía es más grande la decepción y el pánico, porque no se vislumbra una alternativa. Se pensó que el PP podría enderezar algo el fatídico rumbo del zapaterismo, pero lo ha perfeccionado: la política de los populares es la confirmación de la total falta de respeto que tienen los dirigentes por los ciudadanos. Ya sabemos que aquellos no tienen ideología alguna, sólo la de perpetuarse en el poder, pero el grado de degeneración moral y política que se ha alcanzado en España con la aceptación de la sentencia de Estrasburgo exige una rebelión cívica (Camus) que conjure esta sociedad ahormada en los falsarios clichés progres de Cuéntame o en los zafios contenidos de Sálvame. Va a ser difícil salir de este infierno de cobardes (título de una película de Clint Eastwood que el fiscal general seguro que conoce), pero ya es la hora de los valientes: las libertades civiles se deben conquistar todos los días porque si no "Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos…" (El Quijote).

El desPrestige de la Justicia
Valentín Carrera El Semanal Digital 15 Noviembre 2013

En mi humilde opinión, la sentencia del Prestige dictada el miércoles por un tribunal de la Audiencia de A Coruña es un golpe de estado a la ecología y un golpe bajo a la justicia. Tanta preñez y embarazo para que los magistrados Juan Luis Pía Iglesias, Salvador Sanz Crego y Dolores Fernández Galiño hayan parido un ratón. Un ratón de 157 folios, escritos formalmente en gallego, que consagra la impunidad más anti-Galicia de la historia judicial.

En primer lugar, que la sentencia haya tardado exactamente once años (el desastre provocado por el Prestige ocurrió en noviembre de 2002) es un escándalo por el que debían exigirse responsabilidades y rodar las cabezas, ahora que está de moda la retroactividad, de los ministros de justicia Michavila, López Aguilar, Bermejo, Caamaño y Gallardón; así como de los presidentes del CGPJ, Hernando y Dívar en esa década negra, dada su reconocida inutilidad en la mejora y agilización de la justicia. La justicia tardía no es justicia y ellos son los responsables directos de este desaguisado.

En segundo lugar, ¿qué disparate es ese de los macroprocesos y los macrosumarios? El sumario del Prestige acumula 300.000 folios: ningún miembro del tribunal lo ha leído íntegro, ni a cachos, porque es humanamente imposible. Leer un folio (solo leer, no digamos tomar notas, apuntar, analizar, contrastar, reflexionar) lleva dos minutos, hagan la prueba. Trescientos mil folios, seiscientos mil minutos: 10.000 horas; a 10 horas diarias de lectura ininterrumpida, que ya le llega, son 1.000 días, casi tres años leyendo el sumario sin parar, sin hacer otra cosa, sábados, domingo y festivos: ¡váyanse al cuerno con sus tomaduras de pelo!

Los jueces Pía, Sanz y Crego no han leído el sumario: fueron designados para el tribunal del Prestige el 22 de marzo de 2012 y el juicio comenzó el 16 de octubre: ¿se estudiaron los 300.000 folios en seis meses? ¡Qué fenómenos! Nadie se ha leído el sumario, porque la esencia de este golpe bajo a la justicia era precisamente construir un teatrillo formal en torno a la nada, al vacío de responsabilidades.

Primero, aparcar el sumario durante diez años en el pequeño juzgado de Corcubión, desbordado de principio a fin, que en 2005 inculpó a la armadora del Prestige y embargó sus bienes, sin que ninguno de los sucesivos ministros inútiles resolviera de verdad, y no con fotos electorales, su precariedad de medios: si es el pleito más voluminoso de la historia judicial española, debía haber sido el juzgado más y mejor dotado de medios de todo el país.

En tercer lugar, hizo falta expulsar al magistrado Judel y a los jueces incómodos, contaminados en la instrucción y conformar un tribunal a la medida, todo muy legal, a la manera de Gila: nadie podrá demostrar que "alguien llamó a alguien". ¡Venga! hacemos el sumario más monstruoso de la historia y decimos que estamos haciendo justicia. ¡Venga! que la Xunta de Galicia provea pasta fresca para un macrojuicio espectacular, que haya ruido y barullo, y mucha prensa, que se vea cuán transparentes somos. Un juego sofisticado de espejos deformantes para llegar al esperpento de esta Justicia formalista, ensimismada, disparatada, desprestigiada, muy lejos de la sociedad.

El asunto del Prestige debió resolverse en los seis meses siguientes, con indemnizaciones inmediatas, como ocurre en EEUU, en Canadá, en Francia y en los países que no juegan con el futuro de sus hijos. No hacían falta 300.000 folios en papel que nadie leerá jamás, sino un tribunal rápido y justo, y a ser posible con cierta sensibilidad social. En noviembre de 2002 llevé a mis hijas de cuatro y dos años hasta Corcubión y allí lloramos abrazados a los voluntarios de Nunca máis viendo el horror de la marea negra. ¿Cómo explicarles ahora que nadie tuvo la culpa de aquello y nadie pagará las consecuencias? ¿Cómo se lo explicarán a sus hijos y nietos sus señorías?

El Banco Sabadell y la ‘algarabía’ catalana
Pablo Sebastián www.republica.com 15 Noviembre 2013

Ha dicho el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, en una entrevista en el diario Expansión, que su banco “no tiene un plan B” en el caso de que estallara el proceso secesionista catalán, por ejemplo con una consulta ilegal o con una declaración de independencia, con la que no hace mucho amenazó Duran i Lleida en el Congreso de los Diputados para presionar al Gobierno de Rajoy. Si el Banco Sabadell -que parece el eslabón mas débil de la cadena financiera y empresarial catalana- no tiene ‘plan B’ se equivoca, por más que Oliu diga que “la sangre no llegará al río”. Porque el riesgo de desafección de sus clientes españolistas -que son la gran mayoría- está ahí. Ellos lo saben muy bien y puede que ya lo estén sufriendo a la vista de la gigantesca campaña de publicidad de corte institucional que el Banco Sabadell está lanzando en sus medios afines (y pro independentistas incluidos) que, a buen seguro, forma parte de ese ‘Plan B’ que no quieren reconocer.

Que pregunte Oliu al presidente de Freixenet, Josep Lluis Bonet, quien acaba de denunciar un boicot a su buen cava en Cataluña y en el resto de España. Al final -’por la boca muere el pez’- ocurre lo de siempre: no se puede servir a dos señores, y mantener un discurso en Barcelona y otro en Madrid, y menos desde una entidad de claro alcance nacional porque ese juego está pasado de moda y vamos, se quiera o no, hacia una clarificación no solo de los políticos sino también de los editores, empresarios y ciudadanos de las dos orillas del río Ebro.

Sobre todo porque la deriva secesionista ha entrado en un camino de no retorno por la apuesta decidida de Artur Mas, convertido en rehén de la Esquerra desde donde su jefe de filas Oriol Junqueras acaba de proponer una huelga general catalana de una semana de duración (sic), para obligar a Rajoy a concederles permiso para celebrar el referéndum de autodeterminación de Cataluña e iniciar así la marcha triunfal hacia la independencia.

Artur Mas, instigado por la familia Pujol -que soñaba con colocar a su hijo Oriol, hoy imputado, al frente de la República de Cataluña- se internó él solito en el oscuro laberinto de la secesión, con su escalada de desafíos, amenazas y actos de ruptura de la legalidad, creyendo Mas que la España debilitada por la crisis de la economía y del paro, con la Corona tocada y el bipartidismo del PSOE y el PP dañado, facilitaba el camino hacia la independencia al grito de “España nos roba”. Una arenga falaz con la que se agitaban las masas en las calles y de paso se ocultaba la propia crisis catalana y el despilfarro e incompetencia de los gobiernos pasados y presente de Maragall, Montilla y Mas. Además, el inmovilismo de Rajoy -quien calificó de “lío y algarabía” la embestida nacionalista- dio alas a la cabalgada de Mas y lo condujo hacia lo mas profundo del laberinto. Y allí está desconcertado porque no puede avanzar y tampoco encuentra la salida.

Una ratonera en la que Mas se metió en la ‘santa’ compañía de la burguesía y alto empresariado del nacionalismo secesionista catalán. En ciertos casos las mismas familias que bastantes años atrás coqueteaban con el franquismo, y los que ahora desprecian a los Pujol (‘parvenues autoritarios’, los llaman en privado, mientras se mofan de los escándalos millonarios de la familia del Honorable Jordi), porque ellos que se creen descendientes de la pata del Cid o de Tirant lo Blanc, sueñan con colocar en la Generalitat a un ‘hereu’ de los suyos. Estos señores del gran poder nacionalista y secesionista catalán mal disimulan, en Barcelona y Madrid, su doble lenguaje y son los que de manera temeraria han jugado con el fuego del ‘derecho a decidir’ -’dentro de la legalidad’ dicen sin sonrojarse,- sin encomendarse a la Virgen de Monserrat y sin ver ni estudiar las consecuencias de semejante desafío, ni los escenarios posibles que de él se pueden derivar. En realidad sufren la misma ceguera que adorna a Mas y que padece el presidente del Banco Sabadell, aunque creemos que éste sí ve venir la ola gigante que se aproxima al día ‘D’ de la Diada de 2014 y por ello y para animarnos y consolarse nos dice que “vamos a vivir mucho”.

Madrid calla, Rajoy no responde -Rubalcaba no sabe que hacer con el PSC- y los nacionalistas independentistas empiezan a perder los nervios y a ver las orejas al lobo negro del choque de trenes -el AVE de Madrid no se va a parar-, y en consecuencia a pedir ayuda y a recular. Y todavía pretenden o esperan que el Gobierno de Rajoy le saque a Mas las castañas del fuego indicándole la salida del laberinto y haciéndole concesiones, a cambio de retrasar -que no de renunciar- el proceso independentista hasta las elecciones catalanas de 2015, que dicen que serán plebiscitarias.

Por ello, de un tiempo a esta parte, no cesan de llegar a los palacios de Madrid pomposos emisarios catalanes para implorar a Rajoy que les dé algo, aun que sea por caridad: una consulta de baja intensidad, o un referéndum; un pacto fiscal, o un concierto fiscal; el blindaje seguro de la inmersión lingüística; y unas embajadas para Cataluña. Sin entender los altos emisarios, que hablan con lengua de doble filo, que todo esto es imposible e innegociable por inconstitucional, como tampoco entienden estos nacionalistas de salón -que tantas veces le han reído las gracias a Mas en encuentros ‘cortesanos’ de la ciudad condal, Barcelona es un pañuelo- que el PP no puede hacer concesiones sin romperse o saltar por los aires (Aznar volvería a caballo), como ya ocurre en CiU y con el PSC-PSOE.

Y entonces ¿qué hacer? Pues el problema lo tienen que resolver los que lo han creado. Es decir, Artur Mas, CiU, el nacionalismo empresarial, sus medios de comunicación y los partidos adláteres, ERC y esos otros donde habitan sonoros insultadores como ICV y CUP. ¿Y qué ocurre con los nacionalistas y secesionistas de a pie, a los que se ha sacado a la calle y les han hecho creer que la independencia estaba al alcance de la mano, y que Cataluña se quedaría en la Unión Europea, etc? Pues esa ‘cadena humana’ de la pasada Diada, hoy mas bien parece una pesada cadena de hierro que cuelga del cuello de Artur Mas y de la que tira Junqueras como si fuera un ronzal.

Pero ¿de verdad creen algunos nacionalistas, políticos o empresarios salón, que España no aplicará la Constitución si, como lo declaró Duran i Lleida, Mas y sus aliados declaran la independencia de Cataluña o ponen en marcha una consulta ilegal? Pues si piensan así se volverán a equivocar. De hecho es mas mas segura la decisiva respuesta de España que la ruptura de Cataluña. Y que se ande con cuidado el Banco Sabadell, porque podría convertirse en el ‘chivo expiatorio’ -o en el ensayo general del posible desastre catalán- incluso antes de que ‘la sangre llegue al río’ -lo que no cree Oliu- porque podría darse el caso que alguien pague un precio muy alto por algo que nunca llegará. Que hoy solo es un espejismo con aires de pesadilla, pero que podría convertirse en una dura realidad si algunos se empeñan en disparatar.
www.pablosebastian.com

Generalitat: la Historia como adoctrinamiento
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digitial 15 Noviembre 2013

El adoctrinamiento nacionalista no solo se circunscribe a las aulas o a los medios de comunicación, en Cataluña la intelectualidad orgánica invierte lo que fue el sueño de una Historia Total y asistimos a la manipulación Total de la Historia, a la historia como propaganda, propaganda y proselitismo camuflado tras una apariencia cientifista y una divulgación pretendidamente neutral.

Nuestras escuelas no solo son una repetición de la deformación decimonónica de lo que era la historia, aquí el estudio y la formación en Historia ya no solo es una historia eminentemente nacional-ista, sino que antepone precisamente lo nacional, lo ideológico, lo subjetivo, lo irracional, a las mínimas exigencias metodológicas que cualquier ciencia humana debería cumplir para ser considerada como tal.

La última vuelta de tuerca ha sido la ocurrencia del comisario de los actos del Tricentenario (ya saben ese extraño e inconexo periodo temporal de 1714-2014) -el intelectual Miquel Calzada (Mikimoto)- de que la Generalitat explique en las escuelas los sucesos de 1714…vamos, ya no tienen bastante con manipular los contenidos curriculares sino que también necesitan de comisarios con los que adoctrinar a los niños más allá de las horas lectivas…

Naturalmente esta politización resulta un instrumento muy eficaz para inculcar en el gran público –y en nuestros hijos- una concepción unívoca de la realidad, básicamente porque la historia es narración y la narración histórica puede sustentarse sobre los frágiles cimientos de la plausibilidad y estructuras más o menos lógicas pero que, sobre todo, sean reconocibles con las prenociones más habituales de la cultura popularizada.

Es un terrible círculo hermenéutico, introduces en las aulas una historia sesgada y corrompida intelectualmente hablando, la popularizas gracias a obras que recurren a una anacronía crónica, a la narración fácil, digerida y dirigida, recurres a esa historia para explicar la actualidad, y construyes un relato político alrededor de un Círculo del que es muy difícil escapar.

Por ello, y a pesar de la loable defensa que muchos historiadores hacen de una Historia despolitizada (como Gabriel Tortella o Gillermo Pérez Sarrión) denunciando aberraciones académicas como el Simposio promovido por la Generalitat denominado “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)”, en verdad, la academia encuadrada, la intelectualidad al servicio de la Causa Nacionalista, no tiene como objetivo entrar en controversias entre eruditos, ni establecer relaciones dialógicas con las que avanzar en el conocimiento, no, su objetivo es la manipulación, es el adoctrinamiento de la población.

Dicho objetivo es dejar en el poso mental de la ciudadanía unos pocos e inconexos datos pobremente históricos que sirvan de nexo de unión entre la reivindicación nacionalista con ese pasado mitificado, esa historia imaginada, esos sucesos interpretados, el resultado lo encontramos en conversaciones como la siguiente: “ya entonces hacían lo mismo”, “son las mismas agresiones, los mismo agravios, el mismo menosprecio”, diálogo de dos personas formadas que acababan de leer el libro Victus…ese plegar el espacio-tiempo es lo que se busca, es lo que dota de plausibilidad al relato nacionalista, es la fusión de la narración histórica y la manipulación política.

Cataluña
La castidad de las lenguas
Eduardo Goligorsky Libertad Digitial 15 Noviembre 2013

Hubo una época en que proliferaron las narraciones tejidas en torno a doncellas cuyos padres las encerraban en torres herméticas para preservar su castidad. Rara vez lo conseguían, y en ello residía la emoción de la trama. Hasta hace no mucho tiempo estas historias tenían su reflejo en la vida real: las familias velaban celosamente por la virginidad de las jóvenes hasta el día del himeneo. Y los recursos para burlar la vigilancia eran tan ingeniosos como en las ficciones literarias. Hoy, vencidos aquellos prejuicios tradicionales, campan por sus respetos los guardianes de otra castidad. La de las lenguas. ¡Que ninguna competidora intrusa contamine la pureza del verbo ancestral! Con una salvedad: no es el arcaico prurito moralizador el que mueve a estos gendarmes, sino la profana ambición de poder. Han descubierto que la lengua es el pretexto ideal para reivindicar el derecho de propiedad sobre un territorio muy apetecible.

Condenada a la decadencia
Las víctimas de esta campaña son las lenguas -tanto la originaria como la presuntamente intrusa, sometidas a presiones, deformaciones y esclerosis contra natura-, sus hablantes, y sobre todo los niños y los jóvenes, convertidos en rehenes de una contienda que los priva de conocimientos y de medios para comunicarse y así poder progresar en un mundo cada día más interrelacionado. Y una sociedad embarcada en un proceso anómalo de este tipo está irremisiblemente condenada a la decadencia. Es el caso de Cataluña, donde los secesionistas maltratan a la lengua catalana, al convertirla exclusivamente en un arma identitaria, despojada de sus valores como vínculo entre compatriotas, entre culturas y entre economías; maltratan a la lengua española, al confinarla ilegalmente extramuros del sistema de enseñanza, en todos los ámbitos de la administración pública y en los medios de comunicación oficiales; y maltratan a los niños y los jóvenes, encerrados en una burbuja lingüística de la que sólo salen para respirar la precaria atmósfera cultural de la calle, la televisión, los videojuegos y las redes sociales.

La lengua paria es el castellano, que, a juicio de los secesionistas, amenaza la castidad del catalán y, sobre todo, el blindaje de la frontera que anhelan levantar entre Cataluña y -aunque se lo oculten a los ciudadanos- la Unión Europea, encarnada esta última en España. (Advertencia: cuando Mas promete a Israel que Cataluña será su puente con la UE está vendiendo una mercancía tarada, porque una Cataluña independiente estaría automáticamente fuera de la UE, y tendría tantas posibilidades de ser intermediaria con la UE como las que tiene Mas de ser intermediario entre un catalán y Sharon Stone).

El diplomático español Carles Casajuana ha publicado un artículo (LV, 9/11) en el que se manifiesta totalmente de acuerdo con la voluntad de la Generalitat de exigir que todos los estudiantes universitarios tengan un buen nivel de inglés para graduarse, porque, "hoy, no saber inglés es una sofisticada forma de analfabetismo". Pero ¿y la condena a recibir desde la primera infancia una enseñanza monolingüe en catalán para inculcar la formación del espíritu secesionista, despreciando el castellano, no se inscribe en otra categoría de analfabetismo? Un analfabetismo de matriz cainita. Tiene razón Fernando Savater cuando afirma que si alguien critica al ministro Wert y no hace otro tanto con la inmersión es porque "la educación le importa un pimiento".

El colectivo Cataluña Tal Cual aborda este tema con rigor. He aquí algunos de sus argumentos, expuestos en el boletín número 60 de la Asociación por la Tolerancia. Frente a quienes aducen que el conocimiento del castellano de los niños de Cataluña es incluso superior que el de los niños del resto de España, responde:

No parece muy lógico que los niños que realizan su vida escolar completamente en una lengua, el castellano, la conozcan a un nivel inferior al de los que la tienen como una simple asignatura que además se empieza a enseñar cuando el niño ha sido escolarizado desde edades tempranas exclusivamente en catalán.

La verdadera amenaza a la convivencia la constituyen aquellos que apuestan por el monolingüismo escolar obligatorio o emprenden, alocadamente, la senda separatista, que, esa sí, fracturará irremediablemente la sociedad catalana.

No es necesario continuar con políticas de normalización lingüística. Después de treinta años, o bien el catalán ya está normalizado y debe cesar la normalización, o bien estas políticas han sido inútiles y deben cesar también.

Degradación progresiva
Un detalle curioso demuestra hasta qué punto estos experimentos de ingeniería social han perjudicado el conocimiento de la lengua. Leo en la versión en castellano para metecos del somatén mediático (LV, 11/11) un artículo titulado "Divino tesoro" que dice, entre otras cosas:

No se puede comparar la competencia lingüística, por ejemplo, de nuestros abuelos, que la tenían según sus tiempos, con la que debemos exigir a los estudiantes de hoy.

El artículo lo firma Enric Prats que ejerce, y aquí viene lo interesante, en el "Departamento de Teoría y Historia de la Educación de la UB". El "y Historia" en lugar de "e Historia” es un síntoma de la degradación progresiva de la “competencia lingüística” en la etapa actual de la historia de la educación. Sucede que la versión en castellano para metecos es un muestrario de dicha degradación. Los “testigos” se convierten en “testimonios” (testimoni, en catalán); quemar, verbo transitivo que significa "hacer arder", se transforma en arder, verbo intransitivo (cremar, en catalán tiene las dos acepciones). El director del diario, José Antich, comete este error, con su firma, en la página 2 (LV, 13/11): "Un incendio en Catalunya como el que aún quemaba anoche en el Baix Empordà". Ardía, no quemaba. También se repite la conjunción catalana i en lugar de y. Si los adultos tienen esta empanada mental, qué se puede esperar de los niños víctimas del experimento.

En medio de este embrollo, asoman los expertos en camelar incautos con su colección de patrañas infumables. "Ninguna aversión a la lengua castellana", es el título del engañabobos que firma el secesionista Josep-Maria Puigjaner (LV, 12/11):

Hay aún muchos españoles, y quizás algún catalán desinformado, que piensan que una eventual Catalunya soberana minusvaloraría la lengua de Castilla. Que no sufran: los representantes políticos de la opción independentista ya se han pronunciado con claridad meridiana sobre este asunto: el castellano no perdería en ningún caso el carácter de lengua cooficial.

¿Una lengua cooficial cercenada ilegalmente en las escuelas y proscripta en los documentos del gobierno autonómico y en todos los papeles y letreros de las oficinas públicas? La desfachatez de los lenguaraces no tiene límites. Esta burla obscena merece una andanada como la que descerrajó, con su típica causticidad, Gregorio Morán, después de dedicar un elogio, raro en él, al entorno humano de Barcelona (LV, 13/4):

Una singularidad peninsular que rompieron los talibanes cuando recorrieron la ciudad denunciando quién tenía los carteles correctos y quién estaba fuera de la norma lingüística. La ciudadanía siguió impecable, pero el nuevo fascismo nacionalista, descendiente de los viejos tiempos nacional-católicos, enseñó la cara.

Una lamentable farsa
Aparentemente la castidad de la lengua catalana está protegida por todos los flancos. Celosos cancerberos no escatiman artimañas para mantener alejado al seductor español.

Y sin embargo… Sin embargo, como en las versiones picarescas de las historias de doncellas prisioneras, el seductor se infiltra por donde menos se lo espera. Quien le entreabre la puerta es, paradójicamente, el líder de la cruzada secesionista. Lo descubre Francesc de Carreras (LV, 13/4):

Por último, todo el asunto es una lamentable farsa. Acudan ustedes a la página web de la Escola Aula, en la que han estudiado el president Artur Mas y sus hijos, y comprobarán que allí se cumple la doctrina que aplican los tribunales y que rechaza el Govern: se enseña en catalán y en castellano. Una escuela privada, claro, pero igualmente sometida a la ley. En Catalunya la ley no es igual para todos.

Adiós castidad de la lengua. El contacto y la intercomunicación de las lenguas despejan el camino hacia la convivencia civilizada. Lo explica Lluís Foix (LV, 23/4):

Las lenguas perduran por la capacidad intrínseca de cada persona de hablar lo que aprendió de sus padres. El idioma no puede ser una lanza del político para someter a otros. Una auténtica mente abierta será aquella que, sin perder su identidad lingüística, intente comprender la lengua de los otros. Cuantas más, mejor.

La evolución de las culturas lo ha demostrado: cuando las lenguas pierden la castidad que pretenden imponerles los maniqueístas puritanos, engendran los frutos de la ciencia y la sabiduría.

La Valencia de que presumía Camps
Enrique Arias Vega El Semanal Digital 15 Noviembre 2013

Aunque nadie se acuerde, hace menos de 30 meses Paco Camps era investido por tercera vez presidente de la Comunidad Valenciana. El hombre no sabía entonces que estaba a punto de dimitir ante el juicio de los trajes del caso Gürtel y exhibió en aquel acto la fantasía quimérica de la Valencia irreal en la que creía vivir: "Una de las regiones más competitivas de Europa", dijo él. Y eso se debía, claro está, a que en sus ocho años precedentes de mandato "hemos hecho mucho y lo hemos hecho bien".

En su delirio megalómano, el hombre que iba a dejar a Alberto Fabra una Comunidad en bancarrota —"o cerramos la RTVV o tenemos que cerrar escuelas y hospitales", acaba de reconocer el actual presidente— todavía osaba afirmar que su región era hace dos años "más atractiva que nunca al mundo", que contaba con "sectores productivos líderes" y que se estaba convirtiendo bajo su hábil dirección "en la plataforma logística del Sur de Europa". ¿Cabe mayor distorsión de la realidad? Después de ser anunciado este mes el cierre de RTVV, sólo faltaría que Bankia quisiera ejecutar los créditos que concedió al Valencia C.F. para que desapareciese el último de los símbolos emblemáticos de la Comunidad.

Lo cierto es que durante la presidencia de Camps hubo que malvender una Terra Mítica fracasada, naufragó el proyecto de Castellón Cultural —incluida la jactanciosa Ciudad de las Lenguas—, ha habido que cerrar la Ciudad de la Luz de Alicante, se encuentra infrautilizada el Ágora de la Ciutat de les Arts, han desaparecido dos de las cuatro cajas de ahorros más importantes de España, Castellón tiene un aeropuerto fantasma, la dársena de Valencia se degrada entre el abandono y la incuria posteriores a la pretenciosa Copa América, etcétera, etcétera.

Todo eso, sin aludir a la deuda acumulada por La Comunidad, el déficit presupuestario —mayor que el autorizado por Cristóbal Montoro— y la morosidad habitual de la Generalitat.

Arreglarlo va a suponer un esfuerzo titánico para el que muchos dudan esté capacitado un PP en lógica decadencia tras el tsunami que ha supuesto el paso de Paco Camps por el Consell. Las encuestas anticipan, por otra parte, que puede ganar las próximas elecciones sin acercarse a la mayoría absoluta, con lo que ya se frotan las manos PSPV, Esquerra Unida y Compromís, que podrían formar un Gobierno tripartito. Hay quienes opinan que eso sería pasar de Guatemala a Guatepeor, dados los programas tan disímiles de los partidos hoy en la oposición. Uno, en su modesta ignorancia, preferiría entonces un Gobierno de coalición entre populares y socialistas, dada la magnitud del desastre a solucionar. Si coaliciones de ese tipo son válidas en países como Alemania, por ejemplo, ¿por qué no habrían de serlo en España o en la Comunidad Valenciana?

Pues, seguramente, porque nosotros somos más cainitas y menos demócratas que los ciudadanos de esos otros países.

Pasado y presente de Euskadi
Nicolás Redondo www.eleconomista.es  15 Noviembre 2013

Tres formaciones políticas han llegado a un acuerdo sobre fiscalidad en Euskadi: el PNV, el PSE y el PP, quedando excluida la expresión política del nacionalismo insurreccional, perdida en su propio laberinto, definido entre su defensa de los presos de ETA como expresión última del fracaso de su estrategia terrorista y su difícil adaptación a la vida institucional, que de la misma manera representa el fracaso de sus pretensiones aunque, justo es reconocerlo, endulzado por las mullidas alfombras del poder.

Si el gobierno de Patxi López supuso, a pesar de que las exigencias de un cambio más profundo estuvieran plenamente justificadas, un punto y aparte irreversible, la moderación en las formas y en el fondo que impregna la vida política vasca hoy -constatación que no impide recordar los profundos y amplios agujeros negros que el terrorismo etarra ha provocado en la sociedad vasca y que serán de muy difícil reparación- nos muestra líneas de comportamiento social más profundas, tal vez oscurecidas por el ruido de las pistolas y el dolor de las víctimas, vivido en una soledad que durante muchos años será un baldón para una sociedad que todavía no ha hecho un examen de conciencia sobre su comportamiento insolidario y atemorizado por los bandoleros etarras. ¡Pero las sociedades son tan poliédricas como las personas! Capaces de hacer compatible lo peor con lo bueno.

Creo que han reaparecido en la sociedad vasca la moderación, la búsqueda de acuerdos para sobrevivir y un pragmatismo muy arraigado entre los vascos, que suele desaparecer de tanto en cuanto, dando lugar a conflictos encarnizados y sangrientos. Y esta bienaventurada aparición debe ser aprovechada por los vascos para enfrentar la crisis económica, abolir las diferencias y las divisiones que las políticas extremadamente tribales han impuesto a la sociedad vasca, y rehacer nuestra propia historia, muy necesitada de coherencia, relato y verdad.

Sin renunciar a sus diferentes postulados partidarios, el objetivo de los políticos vascos debe ser la búsqueda de un cosmopolitismo político, que no es desconocido para el liberalismo vasco, y que hoy se hace más necesario que nunca si queremos engancharnos a la revolución que están provocando las nuevas tecnologías, tan profunda como la originada por la aparición de la imprenta, y para la cual nuestra tradición industrial y nuestra idiosincrasia fronteriza son un impulso.

Para conseguir el cambio son necesarios líderes moderados y a la vez atrevidos, con sentido común y capacidad de ver por encima de las siglas y del pesado legado que en ocasiones les aprisiona y oprime. Así, el nacionalismo debe hacer un esfuerzo por convertir su legado etnicista y sedicioso en una propuesta cooperativa e integradora, los populares, si quieren homologarse a sus compañeros europeos, deben perseverar en su incipiente visión pragmática, que no tiene porqué excluir la defensa de sus principios políticos y que no deben confundir con inclinaciones moralizantes, y los socialistas tendrían que evitar sustituir su carencia de ideas con impulsos identitarios, dando posibilidades a una visión cosmopolita que bien podría representarla un "prietismo" tan invocado como ausente.

La poderosa institucionalización del país, en contraposición a lo que sucede en el resto de España, es una base pública inestimable, además de necesaria para esta nueva etapa y, en ese sentido, un cierto conservadurismo ambiental, recurriendo al concepto más expresivo y tal vez menos exacto, ayuda a la preservación y al respeto a las instituciones, siempre necesario para cualquier cambio de paradigma.

No son pocos los retos -el declive de empresas cooperativistas no es el único caso que se puede exhibir, aunque sí sea el que más poderosamente ha conmocionado al conjunto social vasco, en ocasiones excesivamente autocomplaciente-, pero el ambiente es propicio. Cierto es que no se conseguirá si la mayoría no nos enfrentamos, excluyamos de estos esfuerzos las unanimidades, a un pasado reciente, oscuro y en cierta medida tenebroso. Pero que afortunadamente hoy es eso, pasado, gracias a la derrota de ETA y a pesar de que haya algunos que puedan pensar que vivíamos mejor luchando contra la banda terrorista; por desgracia siempre hay alguien que necesita un pasado al que reclamar, al que derrotar o en el que envolverse.

En ese sentido el Gobierno de la nación, si no quiere que la idea de la nación española se devalúe aun más, está obligado a tener un papel de liderazgo en el futuro próximo en el País Vasco. No ha tenido el Estado en los últimos 50 años una mejor oportunidad que la de ahora, para convertirse en un agente colaborador y líder en Euskadi una vez derrotada ETA, con una clase dirigente moderada y posibilista. Para ello el Gobierno debe desprenderse de las ataduras de un sector interno que une a su visión lóbrega del País Vasco, una utilización partidaria de un pasado que han intentado patrimonializar, sin entender que no se puede extender una cédula de propiedad sobre unas vivencias, una memoria, una historia sobre la que todos tenemos un derecho irrenunciable.

Nicolás Redondo, Presidente de la Fundación para la Libertad.

Destacados intelectuales suscriben un documento en el que se acusa a la Universidad del País Vasco de "dar alas" a los planteamientos de ETA
La Tribuna. redacción. Bilbao. www.latribunadelpaisvasco.com 15 Noviembre 2013

Destacados intelectuales de la elite académica han querido suscribir un documento que el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha dirigido al rector de la Universidad del País Vasco (UPV), Iñaki Goirizelaia (hermano de la abogada defensora de presos etarras, Jono Goirizelaia), en el que se acusa a la UPV de “dar alas a planteamientos falsarios y antidemocráticos” enmarcados en la lógica terrorista de ETA.

Covite ha mandado una carta al rector en la que se le ha trasladado la “sorpresa” que ha causado entre los damnificados por la banda terrorista ETA que la UPV haya cedido sus instalaciones a los interlocutores sociales del colectivo de presos de ETA para que celebren una mesa redonda sobre 'presos políticos del mundo', con motivo del “Día Internacional de los Presos Políticos”.

Según se recoge en la misiva, a Covite y a los profesores que han querido que su nombre apareciese en la carta, les resulta “incomprensible” que una entidad pública como la que dirige Goirizelaia “ceda instalaciones también públicas a quienes pervierten el lenguaje y falsean el pasado real para convertir a terroristas sanguinarios en personas comprometidas con una causa justa”.

El colectivo de víctimas y los académicos que se adhieren a esta misiva aseguran que “la condición de ‘preso político’ contiene unas connotaciones de homenaje, distinción y consideración que no posee la condición de terrorista condenado por delito de sangre o por colaboración con el terrorismo en cualquiera de sus formas.”

Covite alerta al rector de la Universidad de que ya en la presentación de la mesa redonda, que tuvo lugar en una rueda de prensa celebrada en Bilbao, el ex preso de ETA Egoitz López de la Calle expuso que el “compromiso” de los “presos políticos” de la banda terrorista “ha conllevado la cárcel” para muchos miembros de la organización.

Antes de que un discurso que da “alas a planteamientos falsarios y antidemocráticos”, se sostiene en la misiva, entre de lleno en la Universidad del País Vasco, Covite y las personas que apoyan el documento exponen que en España no hay presos políticos, sino reclusos que “han combatido la política democrática con el terror”.

A renglón seguido, la carta sostiene que “lo que hay es también jurisprudencia reiterada del TS considerando la utilización de preso político como un delito de enaltecimiento del terrorismo penado en el artículo 578 del Código Penal cuando va referido a condenados por terrorismo”. Por todo ello, Covite advierte al rector de que “tomará las medidas oportunas para que si estos delitos se cometen en su Universidad se vean perseguidos por la acción de la Justicia”.

La carta y los argumentos que Covite sostiene en ella han sido apoyados por Fernando Savater, ex catedrático de Ética y de Filosofía en la UPV/EHU y en la Complutense, filósofo y escritor; Carlos Fernandez Casadevante, catedrático de Derecho Internacional Público y de Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos; Mikel Azurmendi Intxausti, antropólogo y doctor en Filosofía por la UPV; Joaquín de Paul, catedrático de Psicología Social en la UPV/EHU; Mikel Iriondo Aranguren, pofesor titular de la UPV, de Estética y Teoría de las Artes; Javier Rey-Maquieira Palmer, profesor titular de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona; Edurne Uriarte, catedrática de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos; y Aurelio Arteta, catedrático de Filosofía Moral y Política de la UPV.

También suscriben Carlos Martinez Gorriarán, profesor de Filosofía de la UPV-EHU; Jesús Prieto Mendoza, doctor en Estudios Internacionales, antropólogo, profesor centro público Vitoria / Gazteiz, colaborador Universidad Deusto y otras; Alfredo Tamayo Ayestarán, doctor en Teología y Filosofía; Teo Uriarte, doctor en Ciencias de la Comunicación; Josu Ugarte Gastaminza, director de Bakeaz; Martín Alonso Zarza, ex catedrático de Filosofía de IES; Rogelio Alonso Pascual, profesor Titular de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos; Francisco José Llera Ramos, catedrático Dpto. de Ciencia Política y de la Administración Fac. de CC. SS. y de la Comunicación Universidad del País Vasco; Luis de la Corte Ibáñez, profesor titular del Dpto. Psicología social y metodología de la Universidad Autónoma de Madrid; y Manuel Hernández Iglesias, catedrático de Lógica y Filosofía de la Universidad de Murcia.
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