AGLI Recortes de Prensa   Sábado 16  Noviembre 2013

Las reformas pendientes que espera la UE
Editorial El Mundo 16 Noviembre 2013

UN DÍA después de avalar de forma entusiasta el fin del rescate bancario, la UE lanzó ayer un jarro de agua fría sobre el Gobierno español. El informe de Bruselas sobre los Presupuestos de 2014 ha sido más duro de lo esperado. Considera insuficientes los ajustes realizados y el recorte del gasto de las Administraciones, y pone en cuestión el cumplimiento de los objetivos de déficit. Pero sobre todo, reclama al Gobierno que no relaje su agenda reformista. «En la mayoría de los casos, las reformas aún no se han implementado en su totalidad», lamenta la Comisión y advierte que en su papel de supervisión «vigilará la puesta en marcha» de los cambios que se reclaman. Pone como ejemplo la necesidad de «medidas adicionales» en el mercado laboral -los casi seis millones de parados siguen asombrando al resto de los países de la UE-, e insta a no retrasar más la reforma fiscal y a aplicar nuevos ajustes para la reducción del gasto público. Asumiendo que las previsiones de la Comisión -más cautas en crecimiento y empleo que las españolas- sean acertadas, sería necesario un ahorro de 35.000 millones de euros más hasta 2016. El Gobierno se ha tomado con calma este correctivo. El ministro de Economía advirtió ayer a Bruselas que España cumplirá los objetivos de déficit sin meter más la tijera en las cuentas públicas y Montoro reprochó a la Comisión que no tenga en cuenta las reformas ya previstas por el Ejecutivo para 2014.

Lo cierto es que la bajada de la prima de riesgo, el crecimiento de las exportaciones, el fin de la recesión y la expectativa de un crecimiento mínimo para el próximo año, están provocando que el Ejecutivo caiga en una cierta autocomplacencia que puede ser peligrosa de cara al futuro. Hace unos días, el gobernador del Banco de España dio la misma voz de alarma que ha dado ahora Bruselas. El regulador publicó ayer otro dato inquietante. La deuda pública experimentó una subida considerable en septiembre -10.000 millones-, hasta llegar al máximo histórico del 93,3%, un punto más del PIB que el mes pasado. En el último año, la deuda de las Administraciones se ha disparado más de un 16%. El Banco de España pone así en duda también el cumplimiento del objetivo de los Presupuestos en esta materia.

Todos estos datos deberían ser muy tenidos en cuenta por el Gobierno para salir de su adormecimiento. Los ministros parecen más empeñados en lanzar sobre los ciudadanos mensajes optimistas para revertir las malas expectativas electorales que en intervenir sobre los muchos desequilibrios de la economía española, sin lo cual será muy difícil llegar en buenas condiciones hasta la luz que el Ejecutivo dice ver al final del túnel. La relajación en materia de reformas estructurales podría tener consecuencias nefastas si la situación económica empeorara en la zona euro. Los datos de Eurostat apuntan a un crecimiento casi nulo debido al parón de Alemania y, sobre todo, de Francia, que contra todo pronóstico ha registrado un retroceso en el tercer trimestre. Si a ello se sumaran nuevas tensiones en los mercados de deuda, el escenario sería muy malo para nuestro país. Yentonces este letargo del Gobierno sería ya imperdonable.

La complacencia es peligrosa
EDITORIAL Libertad Digital 16 Noviembre 2013

La Comisión Europa ha lanzado este viernes una nueva advertencia a España sobre la necesidad de recortes adicionales de gasto de cara a 2014 para poder cumplir el objetivo de déficit del 5,8% del PIB, más allá de los ajustes que contempla el proyecto de Presupuestos Generales del Estado del próximo ejercicio. Bruselas desconfía de las cuentas públicas elaboradas por el Gobierno porque considera que no se alcanzará el volumen de recaudación fiscal previsto. La razón estriba, por un lado, en que rebaja la previsión de crecimiento al 0,5% del PIB, frente al 0,7% oficial que calcula el Ejecutivo, y, por otro, en que los ingresos extra derivados del fraude fiscal están sobrevalorados. Pese a ello, la Comisión estima que el déficit tan sólo se desviará ligeramente, entre 1.000 y 3.000 millones de euros por encima de la meta establecida.

Sin embargo, el Gobierno se ha apresurado a responder que, en ningún caso, serán necesarios nuevos recortes. Tanto el ministro de Economía, Luis de Guindos, como el de Hacienda, Cristóbal Montoro, han coincidido esta vez en enmendar juntos la plana a Bruselas, asegurando que sus cálculos son incorrectos. Su argumento es sencillo: la recuperación está en marcha y el crecimiento económico del 0,7% se encargará por sí solo de reducir el déficit gracias al aumento de la recaudación tributaria. Independientemente de quién tenga razón, lo grave es la complacencia y dejadez que muestra el Gobierno en la corrección de uno de los problemas más importantes que sigue presentando el país tras casi seis largos años de crisis económica, a saber, el contraproducente descuadre de las cuentas públicas. No es de recibo que el PP se conforme con reducir el déficit en tan sólo 1 punto del PIB, desde el 6,8% al 5,8%, registrando así uno de los mayores descuadres fiscales de la zona euro el próximo año. Y aún lo es menos que en lugar de reducir el gasto público lo confíe todo a la relativa mejora de la economía y el consiguiente incremento de los ingresos.

Esta estrategia demuestra que el Gobierno de Mariano Rajoy ya ha dado por concluido el ajuste del sector público. Rechaza adoptar nuevas medidas de austeridad, a pesar de que ésta casi ha brillado por su ausencia durante la crisis. Primero el PSOE y ahora también el PP se han dedicado a subir todos los impuestos hasta un nivel inédito, recortando lo mínimo posible el sobredimensionado tamaño estatal, especialmente en el ámbito autonómico. Como resultado, empresas y familias soportan hoy uno de los mayores esfuerzos fiscales de la OCDE y de la Unión Europea para tratar de mantener en pie un gasto público absolutamente insostenible. Las próximas citas electorales pesan más en el Gobierno que la adopción de medidas que, pese a ser impopulares, son esenciales para completar el saneamiento de la economía española.

Y lo mismo sucede en el ámbito de las reformas. Bruselas no sólo alerta de la necesidad de aprobar nuevos recortes sino que también urge poner en marcha los cambios estructurales pendientes, cuya consecución es clave para afianzar la recuperación económica sobre bases sólidas. En este sentido, la Comisión Europea advierte al Gobierno sobre el retraso en las recomendaciones de los expertos en materia de pensiones, la rigidez que aún presenta el mercado laboral, la ausencia de sanciones a las autonomías que incumplen el déficit o las deficiencias que presenta la reforma energética. Sin embargo, a pesar de los insistentes consejos de las autoridades comunitarias y la mayoría de expertos, el Ejecutivo de Mariano Rajoy opta por hacer oídos sordos, ya que se conforma con anunciar medidas tibias, cuando no meramente cosméticas, con el fin de vender su mensaje reformista al exterior, a pesar de que su eficacia real sigue siendo escasa.

Esta actitud contrasta diametralmente con los drásticos sacrificios y esfuerzos llevados a cabo por el conjunto de familias y empresas españolas durante la crisis, auténticos artífices de las señales positivas que muestra la economía nacional en determinados ámbitos. El Gobierno haría bien en imitar su admirable comportamiento, acelerando la reducción del déficit y la aplicación del amplio listado de reformas aún pendientes para llevar cuanto antes a buen puerto la recuperación. La complacencia siempre es mala consejera, pero mucho más en tiempos de dificultades.

Montoro vuelve inútil la ley
JOHN MÜLLER El Mundo 16 Noviembre 2013

La revisión que la Comisión Europea ha hecho del presupuesto para 2014 y del Programa Nacional de Reformas deja muy mal parado a Cristóbal Montoro. No sólo por las críticas al nivel de compromiso que exhibe para cumplir los objetivos de déficit -una desviación de una décima no parece muy significativa-, sino porque hay demasiadas advertencias sobre cuestiones que le atañen directamente: la ausencia de una reforma fiscal, la lucha contra el fraude y la economía sumergida, y la eficacia del gasto público.

Hay dos señalamientos de Bruselas que son muy significativos porque al ministro se le ha avisado, pero ha preferido ignorar las críticas: uno es la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, que Montoro diseñó como si fuera su departamento de estadísticas, y que según Bruselas podría ser más independiente desde el punto de vista funcional y operativo, y otro es la aplicación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria (LEP).

Lo que ha ocurrido con esta ley es que la Comisión ha descubierto que el Gobierno no la hace cumplir con todas sus consecuencias. El informe dice que el Ejecutivo no ha hecho nada "para fortalecer el estricto y transparente cumplimiento de las medidas preventivas y correctivas que prevé la ley". Y subraya dos situaciones que preocupan en Bruselas: que los planes financieros de las comunidades autónomas deberían publicarse trimestralmente y que no se han explicitado la razones por las que no se han activado las sanciones a las incumplidoras. En resumen, ¿por qué no se han intervenido las administraciones que no cumplieron con el objetivo de déficit en 2012?

Otra cuestión que extraña a Bruselas es por qué esta ley no se aplica ante los atrasos en el pago a proveedores, en vez de seguir dopando a las comunidades con el FLA.

Desde hace ya unos meses, los consejeros autonómicos saben que la LEP en manos de Montoro es una amenaza hueca. Primero, el ministro desistió de aplicar la ley en 2012 cuando varias comunidades incumplieron el objetivo de déficit. Posteriormente, utilizó ese incumplimiento para argumentar que debían crearse los déficit a la carta para 2013, con lo cual siguió socavando la norma.

La LEP, fruto de la reforma constitucional de 2011 promovida por Zapatero contra el criterio de muchos de sus correligionarios, y aceptada por Rajoy, puso un instrumento inmejorable a disposición de Montoro para enderezar las cuentas del Estado, pero éste la ha transformado en letra muerta. Se cumple así, una vez más, el axioma de que las leyes en España pueden estar magníficamente redactadas y concebidas, pero su cumplimiento deja mucho que desear porque quien debe aplicarlas hace la vista gorda o las interpreta muy flexiblemente. Esta vez nos han pillado y desde Bruselas nos lo afean.

john.muller@elmundo.es

Decíamos ayer
MANUEL JABOIS El Mundo 16 Noviembre 2013

RUBALCABA apoyó ayer a UGT frente a la «estrategia política» de quien ataca los derechos de los trabajadores; o sea, que Rubalcaba apoyó ayer a UGT frente a la ramita corrupta de UGT. Ahora falta refrendar ese artículo de Almudena Grandes en el que pone a caer de un burro a la juez Alaya porque se ducha y maquilla al salir de casa al contrario que las mujeres de verdad, que se pintan en las paradas de autobús, para ser al mismo tiempo defensor de la Justicia y feminista radical. El caso de UGT, sus facturas falsas y el cargo al dinero público de parrandas negadas por los dirigentes antes de que se hiciesen públicas unas imágenes en las que se demuestra que los cursos de formación de trabajadores, si se organizan bien, el que no pilla es porque no quiere, es un escándalo poco prestigioso.

Abunda el derecho de pernada expresado suavemente por el PSOE de Écija a propósito de los ERE: qué más da que hayan robado cuatro perras con todo lo que han hecho por Andalucía. Un viejo subterfugio: el noble propósito justifica el vicio; todo el día salvando el mundo, normal que a veces se dé un capricho. Esta estrategia política orquestada para acabar con los derechos de los trabajadores, según denuncia sin papeles el líder de la oposición, se sostiene con los aplausos de su público, deseoso de no saber la verdad y, si la conoce por un descuido, negarla con grandes palabras o terribles contubernios bildeberg para que las élites sigan campando a sus anchas. Sabiendo de antemano todos estos argumentos de defensa lo raro es que no se robe más. Rubalcaba, cuyo tiempo de esplendor este año fue gracias a la portada de los sms, debería escucharse y contraponer su discurso al del PP entonces, si no lo ha hecho ya. Las informaciones del caso Bárcenas estaban teledirigidas con el objetivo de hacer caer un Gobierno y las noticias sobre la trama corrupta en UGT no tienen otro fin que recortar los derechos de los trabajadores. Bajo ese paraguas va uno cómodo por la vida. Apetece por momentos meterse debajo a ver qué se siente con esa impunidad: si me denuncias, te cae encima el Estado de Bienestar. Y saldrá en tromba el Partido Socialista español. Que efectivamente, ha vuelto. Como fray Luis de León, casi.

Tensión entre seguridad jurídica y Justicia
Agustín J. Pérez-Cruz Martín Foro deErmua 16 Noviembre 2013

Catedrático de Derecho Procesal; Universidad de La Coruña.

La tensión entre Justicia y seguridad jurídica se solventa, en el ordenamiento procesal, mediante el planteamiento, frente a una sentencia firme de una acción impugnativa autónoma que, de forma incorrecta viene en denominarse «recurso» de revisión que inicia un nuevo proceso, cuyo objeto procesal es la revisión de la sentencia firme. El problema procesal, legalmente insoluble, en el actual ordenamiento jurídico español, es la vía procesal que permita la ejecución de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que aprecia la violación de los derechos reconocidos en el Convenido Europeo de Derechos Humanos.

La sentencia TEDH tiene carácter declarativo, y no anula ni modifica los actos contrarios al CEDH, no atribuyendo éste al TEDH competencia para anular la sentencia interna o para ordenar al Gobierno que actúe en consecuencia. La decisión del TEDH no se impone a los órganos jurisdiccionales nacionales, aunque el Estado sea responsable de arbitrar los instrumentos jurídicos necesarios para el restablecimiento de derecho perturbado. Y ello porque El CEDH no introduce en el orden jurídico interno una instancia judicial supranacional ni un nuevo sistema de recursos con posibilidad de dejar sin efecto las resoluciones judiciales firmes dictadas por los órganos judiciales internos en atención a que la ratificación del CEDH se hizo, por España, por la vía del art. 94 de la Constitución, y no supone, en modo alguno, el reconocimiento de la jurisdicción internacional.

La mayor parte de los estados cumplen la obligación sustitutoria porque su ordenamiento interno prevé un procedimiento de revisión en el caso de violación del CEDH en procedimientos judiciales; otros, en cambio, han modificado sus leyes procesales, estableciendo, como causa de revisión de las sentencias firmes la resolución estimatoria del TEDH; algún Estado ha llegado a promulgar una ley de caso único para permitir la revisión de sentencias firmes, o autorizar al fiscal general para formular recurso de revisión en interés de ley en caso de aplicación defectuosa de la misma. Corresponde a los estados utilizar los procedimientos ordinarios de su propia legislación o adaptar, por vía legislativa, el ordenamiento interno para que aquéllos puedan cumplir las obligaciones dimanantes de las normas contenidas en el Convenio.

En el orden penal sólo es posible la impugnación y revocación de las sentencias firmes mediante el llamado recurso de revisión, que trata de restablecer las exigencias de la justicia material cuando la condena se ha producido por error del órgano judicial, pero ninguna de las causas o motivos de revisión, previstas en el art. 954 L.E.Crim., puede considerarse que comprende también -ni siquiera acudiendo a una interpretación extensiva- el supuesto en que un tribunal internacional, declare que en el proceso penal seguido en España se vulneró el Convenio. Para ello sería necesario modificar el ordenamiento jurídico interno, solución propuesta reiteradamente por el TS y TC y el acuerdo no jurisdiccional de la Sala 2ª del TS de 12 de noviembre de 2013 y prevista en la reforma de la LOPJ y anteproyecto de Código Procesal Penal.

La hipocresía del Estado
José Luis González Quirós www.gaceta.es 16 Noviembre 2013

El Estado se ha hecho hipócrita porque ha dejado de creer en que la soberanía reside en el pueblo.

Muchos piensan que la hipocresía es un arma indispensable en política, y seguramente aciertan, pero cuando la hipocresía pasa de ser un expediente retórico y se convierte en un fundamento del poder, se inocula y se legitima en la sangre de las instituciones, el edificio de la democracia se desmorona. La democracia, contra lo que frecuentemente se dice, no atenta contra la verdad, la necesita, muere sin ella. No se trata de ninguna verdad más allá de cualquier discusión, porque esa verdad está fuera de nuestro alcance, al menos en estos menesteres, pero sí de una verdad sustancialmente encarnada en las reglas de juego, en la proclamada igualdad ante la Justicia, en el comportamiento limpio, decente y ecuánime de las instituciones.

Nuestra democracia se está convirtiendo poco a poco en un Estado hipócrita, se está haciendo inviable. Que decenas de delincuentes a los que ningún español corriente pondría en libertad salgan a la calle antes de lo previsto porque se han cometido errores irresponsables en la letra pequeña es un testimonio inequívoco de la hipocresía del Estado, de la liviandad de la Justicia que, no lo olvidemos, debiera emanar del pueblo y ahora emana de las inverosímiles triquiñuelas de abogados sin escrúpulos y políticos sin conciencia. No se trata de una hipocresía menor, es la consecuencia directa de que los que gobiernan nos hurten el conocimiento de lo que han hecho para que todo esto sea posible, de lo que han pactado con nuestros enemigos, con terroristas y con asesinos, a espaldas nuestras, de lo que seguramente están urdiendo con quienes nos acusan de robarles a manos llenas, también sin que seamos capaces de saberlo, de impedirlo. El Estado se ha hecho hipócrita porque ha dejado de creer en el primer mandamiento de la Constitución, en que la soberanía reside en el pueblo, y actúa como si nada ni nadie pudiera dictarle lo que nos conviene, lo que queremos. O se acaba con este Estado, hipócrita y traidor, que se toma la soberanía popular a chirigota y solo atiende a sus intereses, a la fuerza más que al derecho, a la conveniencia antes que a la Justicia, o este Estado acabará con el más ligero vestigio de democracia, lo estamos comprobando cada día.

No es despotismo ilustrado, que, en todo caso sería contable, fiscal y sociológico, sino un profundo desprecio a los fundamentos mismos de la democracia, a la igualdad esencial de todos los ciudadanos, al significado de la ley, y a la vigencia de los mandatos electorales. La hipocresía del Estado es la muerte de la libertad, la consagración de las cadenas, la apoteosis de la mentira, la corrupción y el fraude, el paraíso de unos pocos y el infierno de todos los demás.

Salir de la crisis… a pesar de los políticos (I)
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ www.gaceta.es 16 Noviembre 2013

A base de esquivar crisis a golpe de devaluaciones, España desarrolló durante décadas una economía poco competitiva y flexible.

Ese inmovilismo se acabó con el euro, ya que la moneda única nos ha alejado del envilecimiento monetario, actuando como una “camisa de fuerza” benigna que nos empuja por el camino de los ajustes estructurales.

El “pinchazo” de la “burbuja” inmobiliaria dio el pistoletazo de salida a este cambio de paradigma. Desde la esfera pública, los legisladores españoles intentaron frenar el necesario proceso de reconversión mediante planes de gasto que no solamente distorsionaron la reordenación de los factores productivos, sino que además empeoraron el cuadro fiscal, generando una crisis de deuda y déficit.

Estos obstáculos creados por la política podían haberse evitado. Para el año 2009, España habría cumplido con el objetivo de déficit público si se hubiesen reducido los presupuestos un 8%. Congelar el gasto habría dejado el descuadre en niveles del 7-8% del PIB. No obstante, la aprobación de diferentes “planes de estímulo” disparó la diferencia entre ingresos y gastos a niveles superiores al 11% del PIB. Desde entonces, el déficit público ha superado los 100.000 millones de forma sistemática; como consecuencia de esta falta de austeridad, la deuda pública ha pasado de menos del 40% a niveles del 100% del PIB.

El despilfarro de dinero público durante esta crisis ha sido más que notable. Incomprensiblemente, la plantilla de empleados públicos siguió engordando hasta bien entrada la crisis, manteniéndose hoy en niveles superiores a los de los años de la “burbuja”, cuando los ingresos tributarios tocaban máximos históricos.

Mientras tanto, las reformas estructurales encaminadas a limitar el gasto público brillaron por su ausencia. En suma, encontramos que los presupuestos de las Administraciones crecieron del 39% al 47% del PIB desde el estallido de la Gran Recesión.

A esta falta de austeridad pública se une el castigo fiscal que han asestado los legisladores a empresas y familias. Basta con echar un vistazo a las medidas recaudatorias de los últimos años para comprender por qué la recuperación sigue sin materializarse. Veamos:

- A nivel nacional, los gobiernos de Zapatero y Rajoy han aumentado el IRPF, el Impuesto de Sociedades, el IVA, los “impuestos especiales”… Solamente entre 2012 y 2013 se aprobaron más de 30 aumentos de la presión fiscal;

- A nivel regional, las Comunidades Autónomas han adoptado más de 120 subidas de impuestos y tasas;

- A nivel local, la gran mayoría de los Ayuntamientos han revisado al alza sus tributos, especialmente el IBI pero también otros gravámenes municipales.

En suma, el esfuerzo fiscal de los españoles es un 20% superior al del resto de Europa, como confirman los propios técnicos de Hacienda y los informes de la Asociación Española de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios. El trabajador medio paga 8.667 euros al año a Hacienda, por lo que dedica la mitad de sus ingresos anuales a cumplir con el fisco. La fiscalidad del trabajo despoja a los trabajadores del 42% de su sueldo, y las cotizaciones sociales son un 35% más caras que en los países de la OCDE.

Semejante panorama tributario ha distorsionado, obstaculizado y retrasado el ajuste que ya de por sí tenía que realizar el sector privado para depurar los excesos del ciclo alcista. ¿Había alternativa? Desde luego: así lo demuestran otros países de nuestro entorno como Alemania, Estonia o Suecia… donde buena parte de las políticas económicas se han centrado en recortar el gasto público y flexibilizar la economía.

La importancia de la internacionalización
Aunque parezca un milagro, todo lo anterior no ha impedido que el sector privado lleve a cabo un intenso proceso de desapalancamiento y reconversión. Si en los años de la “burbuja”, llegamos a acumular un déficit por cuenta corriente superior al 10% del PIB, entre enero y agosto de 2013 se ha registrado un superávit acumulado de más de 2.600 millones de euros.

Un elemento central de este vuelco son las exportaciones: antes de la crisis, su ritmo de expansión anual ya era más alto que el de otras grandes economías europeas, alcanzando niveles del 5%... pero las importaciones avanzaban más rápido, con alzas anuales del 7%. Hoy, en época de vacas flacas, el impulso de internacionalización de nuestros bienes y servicios ha seguido creciendo: ya significan el 35% del PIB, un aumento de diez puntos porcentuales en apenas un lustro.

Mención aparte merece el turismo, que acumula tres años de intenso crecimiento desde 2011. Entonces se dijo que el salto adelante era coyuntural, debido a la "Primavera Árabe". Hoy parece evidente que no es así; de hecho, en 2013 se ha batido el récord histórico en cuanto al volumen total de visitantes extranjeros. ¿Podemos seguir mejorando? Desde luego: un ejemplo lo tenemos en la Comunidad de Madrid, donde la liberalización de horarios comerciales ha ayudado a disparar el gasto de los turistas extranjeros casi un 30%.

El aumento de las exportaciones va de la mano de una creciente diversificación geográfica de las ventas, al calor del auge de las economías emergentes. El crecimiento en Brasil es del 115%, alcanzando el 75% en China, el 65% en Turquía… No obstante, también vendemos más en países de altos ingresos: un 140% más a Australia, un 115% más a Singapur o un 90% más a Suiza. A nivel europeo, España gana cuota exportadora en detrimento de las grandes economías del viejo continente, cuyo peso relativo cae.

Con estos datos comprobamos que España no necesita una devaluación del euro para ser competitiva. Además, es importante explicar que no es cierto que el vuelco en la balanza comercial se esté dando gracias al hundimiento de las importaciones. De hecho, más de dos tercios del vuelco están relacionados con el aumento de las exportaciones, mientras que las importaciones solamente han retrocedido a niveles de 2010.

Un punto central para ensanchar y profundizar la base de empresas exportadoras es el necesario "engorde" de nuestro sector privado. En nuestro tejido productivo abundan las empresas de reducido tamaño, lo que aumenta la vulnerabilidad ante ciclos recesivos. Desarrollar empresas más grandes fortalecerá la productividad y la innovación al tiempo que impulsará la internacionalización del negocio. Para conseguir el “engorde” de estas compañías, necesitamos acabar con los obstáculos regulatorios que impiden la unidad de mercado a nivel nacional y europeo; además, también será necesario tumbar otros impedimentos como la excesiva fiscalidad que soportan las empresas.

La 'ley Wert' y la melancolía
Javier Orrico www.gaceta.es 16 Noviembre 2013

Una mera cata de las cosas que se han dicho y escrito sobre la ley Wert induce sin remedio a la melancolía. A ese hastío que tantos españoles sintieron a lo largo de la Historia. A la tentación de tomar un tren y desaparecer de esta tierra bendecida de dones y alegría, y maldita de tontos y mendaces. La mayor tragedia de la España democrática ha sido el empobrecimiento intelectual de la izquierda, paralela a la caída en picado de la calidad de los profesores españoles, desde la escuela primaria a la universidad. Si es que no son causa la una de la otra, en la medida en que han sido las leyes de la izquierda (LRU, LAU, LOGSE, LOE…) las que han exterminado los que fueron magníficos cuerpos de profesores en los días malvados y reaccionarios de las oposiciones llamadas libres, aquellas en las que había que saber y no existían interinos protegidos ni candidatos cooptados por los departamentos. Atender hoy a lo que dicen sobre la ley Wert los profesionales de la enseñanza en chándal (que no son todos, no lo olvidemos) y, sobre todo, sus supuestos representantes, los sindicatos, esa vergüenza española cuya metáfora son los ERE, lleva otra vez a una suerte de 98 en versión zoquete, una pérdida del pulso nacional a la que ya no podría reflejar ni el esperpento valleinclanesco.

Dicho esto, yo disiento, y mucho, de la ley Wert y, en general, de la política de su ministerio. De todo lo que no se ha abordado, de lo que se deja intacto: la primaria, que es la clave de bóveda del sistema y en la que se siembran todos los desfallecimientos posteriores; la formación de los maestros en esas facultades de Educación donde han tomado cuerpo y dogma todas las tonterías que nos han arruinado; el mantenimiento de un bachillerato que sigue siendo bachillerito, en lugar de haberse ido al menos a cuatro años; la reducción jíbara de las licenciaturas en grados, que deberían llamarse degrados, con la inmensa estafa de los cuatrimestres, el auténtico milagro español por el que cuatro meses se convierten en dos y medio (con suerte); la atribución del máster de secundaria a los pedagogos que la destruyeron, para que ya no quede nada sin su control y doctrina; la perpetuación de la universidad como la única institución del Estado sin control externo; la no restauración de los cuerpos nacionales de profesores, poniendo coto así al desbarajuste autonómico; y, por encima de todo, el mantenimiento del lenguaje melifluo y falsario de las burocracias de la corrección pedagógica, y, con ello, del paradigma de las competencias –el nuevo retablo de las maravillas o traje del emperador, como prefieran–, instaurado para arrasar toda sombra de conocimiento, el placer de la cultura, el regocijo del saber, convertidos en talleres y tornillería intelectual. En fin, habrá que esperar a leer los nuevos programas para ver si se puede volver a estudiar algo en España o todo seguirán siendo capacidades y competencias.

Pero la corona de este edificio de ausencias, que augura un fin anunciado, es el retraso en el calendario de su aplicación. Si llega el pentapartito social-nacionalista, le bastará con un decreto (eliminar las reválidas y la estructura de 4º de la ESO) para cargarse el corazón de la reforma. Otra LOCE-muesca para el historial derogatorio de la izquierda. Y una cuestión final, inconcebible en un ministro que llegó a usar, y con razón, el término españolizar. Me refiero a la situación de la lengua española en las regiones bilingües y a la redacción salida del Senado. Dice que las administraciones podrán organizar “sistemas en los que las asignaturas no lingüísticas se impartan exclusivamente en lengua castellana, en lengua cooficial o en alguna lengua extranjera, siempre que exista oferta alternativa de enseñanza sostenida con fondos públicos en la que ‘se utilice como vehicular cada una de las lenguas cooficiales’”. La redacción final no es sólo un atentado contra la gramática, sino un ambiguo escondrijo trampa que sanciona, en una ley del Estado, “que las asignaturas no lingüísticas” puedan impartirse “exclusivamente” en la lengua cooficial; es decir, la inmersión, aunque no la nombren así. Al recogerla en la ley, la normalizan, ese término tan querido para los nacionalistas inmersores, que se piensan pasar la alternativa por donde todos sabemos.

Por lo demás, resulta de difícil comprensión la falta de respuestas del Ministerio y del Gobierno a las consignas contra la LOMCE, atribuyéndole cosas que revelan que sus detractores ni siquiera se la han leído. O que, directamente, mienten, y lo saben, lo que en nada sorprende. Sólo les falta decir que lo que persigue Wert es hundir España para quedarse él solo haciéndole encuestas a la nada.

No es la LOMCE la ley que esperábamos, la que tendría que haber desmontado estos veinte años de errores malintencionados que tan profundamente se han insertado en el sistema, y que por eso hacían necesaria una verdadera Nueva Planta. Será la segunda vez –otro motivo para la melancolía– que el PP desaprovecha una mayoría absoluta para cambiar de raíz la enseñanza española. Y aun así, que esta LOMCE se aplique es vital. Sus novedades (las reválidas, las troncales, la FP básica…) podrían dar aceptables resultados si, como corolario, se cambia de raíz el sistema de acceso a la enseñanza, actualmente en manos de los sindicatos y los departamentos universitarios. Normandía ni siquiera ha empezado.

*Javier Orrico es escritor

¿Se puede investigar la decadencia?
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 16 Noviembre 2013

Nadie en nuestro país ha osado medir el grado de decadencia de todo tipo en la clase dirigente, toda vez que un cierto resultado impugnaría el sistema global de elección de esos dirigentes.

He leído hoy que Alfredo Pérez Rubalcaba ha defendido a UGT de los "ataques" que, según él, recibe "dentro de una estrategia" formulada "contra los derechos de los trabajadores". Que Rubalcaba en su sueño progresista ya no distingue sus delirios de la realidad es un hecho desde hace bastante tiempo; concretamente desde las postrimerías de los últimos meses -oscuros y llenos de una insoportable mediocridad- del gobierno felipista. No tener conciencia del bien y del mal, de la verdad y de la mentira tiene un nombre muy concreto en psiquiatría clínica. Pero lo que importa aquí no es la decrepitud de Rubalcaba, sino destacar que su caso no es nada inusual.

Los españoles de a pie, los que no creemos que los partidos políticos al uso puedan resolver nada, estamos hartos de escuchar a políticos capaces de desafiar la ley de la gravedad si conviene a su partido. Esto es lo más rastrero a lo que puede llegar un ser humano: vender a la verdad por su asqueroso pancismo pequeño-burgués. Menos visceralmente, se trata de conseguir una compensación aquí y ahora sin pararse a pensar en las consecuencias que eso tiene para el futuro. La mentalidad partidista, capaz de mentir instantáneamente por salvar la cara los próximos veinte minutos, carece de ninguna perspectiva histórica o de Estado y, por eso, es exactamente lo contrario de lo que debería ser un político digno de ese nombre.

Otro signo destacable de los tiempos que corremos es la escasísima envergadura de nuestros políticos. La mayoría de ellos apenas hilan una idea con otra y los "debates" parlamentarios se centran básicamente en dos estrategias: el insulto, cargado con tintes más o menos ideológicos, y el "y tú más" referido a los asuntos más diversos. Vuélvase la vista atrás y comprúebese que los abucheos en sede parlamentaria, los aspavientos, los discursos interrumpidos con aplausos de un lado o de otro, se han vuelto cada vez más usuales. El político que más destaca no es el que es capaz de "discurrir"; esto es, de encadenar ideas hasta llegar a una conclusión, sino el que "sabe hablar". Hablan pues de modo superficial, normalmente desde la pura contingencia, y el valor de lo que dicen no radica en el contenido sino en la mera apariencia sintáctica. El paradigma del homínido político actual es el majadero de la sandalia, que cree justificar sus formas y sus ocurrencias en las fechorías del que tiene enfrente.

La observación primera que se me ocurre ante lo dicho hasta aquí es que, con cada vez más frecuencia, la sociedad española aparece capitaneada por una especie de "contraélite". Esta "contraélite" es, en primer lugar, corrupta moralmente y, en segundo lugar, poco inteligente. Nadie en nuestro país ha osado medir el grado de decadencia de todo tipo en la clase dirigente, toda vez que un cierto resultado impugnaría el sistema global de elección de los citados dirigentes, que existe en vigor en nuestro país. Pero los hechos no pueden cambiarse a voluntad -aunque así lo crea, por ejemplo, Artur Mas- y algunas investigaciones realizadas no "en" nuestro país pero sí "con" nuestro país parecen apuntar en la dirección que aquí reivindicamos. Por ejemplo, la publicación "Business Insider" ha hecho público un estudio del Dr. Jonathan Wai, un experto de la Duke University en la identificación de talentos, que ha elaborado una lista mundial de niños de 15 años con capacidades en matemáticas, lectura y ciencias en general, de acuerdo con los estándares de PISA 2009. El estudio valora el porcentaje de niños que puntúan el máximo en matemáticas y lectura. A partir de ahí realiza una estima del número de personas consideradas "brillantes" que existe en la población. España aparece en el puesto 18, ordenádnose los países por el número total de personas brillantes. Se estima que en España hay 354,525 personas intelectualmente situadas en la élite.

Lamentablemente, en España solo el 0,74% puntuaron máximo según los estándares del Dr. Wai, frente al número 1, los EEUU, con un 1,7%; Japón, con un 4.05% o Alemania, con un 2.60%. Esto parece indicar que las élites en España están en trance de desaparecer: solo Rusia, Turquía y Brasil poseen porcentajes de niños intelectualmente elitistas en número inferior al de España. Sin embargo, dado que son países considerablemente más poblados, tienen un número de personas "brillantes" que dobla al español. Si, como parece creer la OCDE y diversos estudios sobre la potencialidad en recursos humanos de élite, las elevadas puntuaciones en matemáticas y lenguaje son una estimación correcta del valor "g" de inteligencia general, cabe preguntarse ¿conduce nuestro sistema a la desaparición de las élites?

Otro estudio, publicado en la "Social Science Research Network" hace referencia a lo que en inglés se denomina "time-preference" o preferencia temporal; es decir, la capacidad de demorar una recompensa en aras de un bien mayor a medio y largo plazo. En el estudio, elaborado sobre 45 países de todo el mundo, España se sitúa en el puesto 37, por detrás de países como Turquía, Argentina, Corea del Sur, y muy muy por detrás del número 1: Alemania.

Según parece, la preferencia temporal está altamente correlacionada con el IQ. Del estudio se derivan interesantes conclusiones. Por ejemplo, dicen los autores "estos resultados sugieren que aunque el nivel de riqueza (y por tanto el nivel general de la economía de un país) es crucial para estimular la innovación, la actitud hacia el futuro juega también un importante papel. Por ejemplo, mientras que el 69% de los taiwaneses participantes prefieren demorar la recompensa un mes, solo el 44% de nuestros participantes italianos prefirieron esperar. Los dos países tienen el mismo PIB per cápita en 2007, pero Taiwan puntuó mucho más alto en el factor de innovación que Italia (5.26 vs. 4.19). Merece la pena investigar más hasta qué punto y bajo qué mecanismos, una actitud general hacia el futuro se relaciona con la actividad innovadora".

Esto son solo algunas pinceladas pero también puede extraerse ya algunas conclusiones en referencia a nuestro país: me refiero, por ejemplo, al desastre general que puede suponer la desaparición de las élites intelectuales, la ausencia de política industrial a largo plazo, con las consecuencias que eso conlleva; la proliferación de la mentalidad partidista obsesionada por las próximas elecciones y en general el inmovilismo de la clase política que prefiere el status quo antes que cualquier rupturismo desafiante, etc. Si a esta corrupción de las capacidades se añade la corrupción moral, en el fondo la madre de todas las demás, nos explicaremos de manera bastante sencilla por qué los terroristas, psicópatas y asesinos en serie son excarcelados apelando a la "legalidad", por qué las familias se descomponen o por qué en Cataluña muchos piensan que viven en una "nación oprimida". Son cosas aparentemente dispares pero que en el fondo tienen en común la decadencia de todo aquello que hace mejor a las personas. Desgraciadamente, parece que nadie quiere investigar cual es la raíz de los males. Sin duda resulta más divertido ver a Belén Esteban o al Gran Wyoming.

Excarcelaciones
Tristeza del alma y voluntad de victoria
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 16 Noviembre 2013

Fidel, hoy te vuelvo a escribir con el alma encogida por la tristeza. La tristeza de ver cómo el sacrificio generoso que realizasteis por una sociedad justa y en paz, es hoy lanzado al vertedero, a una fosa común del olvido, que sólo mueve a la burla de los terroristas, y al despreciable e inútil compadecimiento hipócrita de Rajoy y del Partido Popular.

La heladora tristeza de confirmar que hay negociación con ETA, que Rajoy y el Partido Popular están en ella, ejecutándola siniestramente, alegando el cumplimiento de sentencias judiciales conseguidas mediante siniestras artimañas políticas disfrazadas de independencia.

Rajoy sólo ejecuta las sentencias que favorecen a ETA, no vela por la aplicación de la Ley de Partidos. Basta con leer el informe de la asociación Sesión de Control Sortu. El ataque a nuestro Estado de Derecho/Democracia", para ver cómo ese partido legalizado está dirigido por miembros que han pertenecido a grupos ilegalizados por su pertenencia a ETA.

¿Cómo es posible que los postulados de ETA hayan triunfado en un Tribunal de Derechos Humanos? Yo sólo encuentro posible que se deba al calculado silencio cómplice de un gobierno que ha permitido que no se explique correctamente qué es ETA; cómo sigue actuando; qué supone para la sociedad dejar libre a terroristas no arrepentidos que son acogidos por una ETA activa y presente en las instituciones.

Fidel, hermano, quizás esté aquí la dificultad. ¿Cómo podría explicar a Rajoy que hay que mantener a los terroristas en la cárcel, cuando permite que la organización terrorista gobierne casi en el 50% de los municipios vascos? ¿Cómo podría pedir Rajoy al TEDH algo que no es capaz de hacer él, al no ser capaz siquiera de aplicar la Ley de Partidos?

No tiene ningún sentido que la ley permita la excarcelación de un asesino no arrepentido antes del cumplimiento íntegro de su condena. No tiene sentido que Rajoy permita, además de excarcelarlo, que se reincorpore a una organización terrorista en activo bajo las siglas de un partido político que gobierna sobre sus víctimas. No tiene sentido que a una organización terrorista le sea permitido alcanzar el poder, y no se aplique la ley que lo impide. No tiene sentido que las viudas y los huérfanos de los que entregaron generosamente sus vidas por España y los españoles, no les quede más futuro que llorar en soledad su ausencia mientras ven la sonrisa de triunfo en los asesinos, y ven impotentes cómo ETA consigue su objetivo político de destrucción de España con la colaboración cómplice de Rajoy, y de todo su equipo.

Rajoy pretende reducir el proyecto de ETA a una hipócrita mirada de compasión a las víctimas, a alguna cínica palabra de condolencia, como si todo se redujese a un "ya pasó todo, ya pasó todo". La amnistía general encubierta pone en muy serio peligro a España y a los españoles. ¿Sabe acaso Rajoy lo que puede sentir un ciudadano de Hernani cuando ve que los terrorista vuelven a tomar el poder y controlan la policía municipal, la ikastola a la que llevan sus hijos, las ordenanzas municipales, y sus datos fiscales? Lo mínimo que siente es abandono por parte del Gobierno, y lo primero que siente es el miedo de saber que le gobiernan asesinos, sin que el Gobierno de España haga nada por impedirlo. Es más, Rajoy terminará diciendo, como dijo Zapatero, que los etarras excarcelados son "hombres de paz".

Rajoy podrá mentir, podrá estar ETA en las instituciones, podrán intentar callar nuestras voces, pero ya es imparable la multitud de españoles que, ante esta situación, reclaman una alternativa política que dé voz al pueblo español, que lo represente. Fidel, nuestros padres no sólo nos enseñaron a saber reconocer qué es bueno y justo, sino que nos enseñaron con su vida, que es necesario luchar por lo justo y por lo bueno. Tú, hermano, cumpliste la misión que Dios te encomendó. Bajo la sanadora Santa Cruz fuiste enterrado junto a tus compañeros paracaidistas, y la bandera de España te devolvió agradecida el beso que en juramento de entrega absoluta diste siendo Caballero Cadete.

Vuestro sacrificio, Fidel, no ha sido en vano, porque nunca es vano trabajar por una sociedad justa. Triste está el alma, al ver en libertad y sonriente a uno de tus asesinos, pero firme la voluntad de victoria, porque nunca podrán acabar con nuestra firme determinación de construir una sociedad justa y en paz, de construir un "un proyecto ilusionante de vida en común" que es España.

Fidel, desgraciadamente no puedo cuadrarme ante ti y decir "sin novedad". La posición ha sido tomada por ETA, la hemos perdido por traición, pero vamos ilusionados a reconquistarla, con la firme voluntad de victoria, con la firme determinación de que la única retirada será por el cementerio. Siempre fieles hermano, siempre fieles.

Juan de Dios Dávila Garijo es hermano del teniente coronel D. Fidel Dávila Garijo asesinado por ETA. Fue concejal de Hernani y es presidente de la Fundación Unidad + Diversidad.

Las ratas
Luis del Pino Libertad Digital 16 Noviembre 2013

Las ratas tienen una característica curiosa: sometidas a estrés, reaccionan defecando. Es por eso que han sido muy utilizadas tradicionalmente por los investigadores del comportamiento animal, sometiéndolas a todo tipo de situaciones complicadas y midiendo su nivel de estrés por el número de veces que defecan.

Permítanme que les hable de uno de esos experimentos. Imaginen que tomamos dos ratas y las metemos en jaulas separadas. En cada una de las jaulas hay un comedero siempre lleno de comida, de forma que las ratas no tienen que preocuparse por buscar el sustento.

Pero la cosa tiene truco, porque las dos jaulas están electrificadas, cada una de una manera distinta.

La primera de las jaulas, la de la rata a la que vamos a llamar Poderosa, está electrificada de tal manera que, cada vez que la rata Poderosa se acerca al comedero, recibe una descarga eléctrica. La jaula de la otra rata, a la que llamaremos Mindundi, está electrificada de tal modo que la rata Mindundi puede ir y venir al comedero cuantas veces quiera, sin que la pase nada; pero cada vez que la rata Poderosa recibe una descarga, la rata Mindundi también la recibe.

Observen ustedes la situación: la rata Poderosa recibe una descarga cada vez que come, pero tiene en su mano decidir cuándo quiere recibir la descarga. La rata Poderosa sabe por qué recibe un choque eléctrico: por acercarse a comer.

Por el contrario, la pobre rata Mindundi no tiene ni la más mínima idea de lo que pasa: lo que ella observa es que, de cuando en cuando, sin venir a cuento, recibe una descarga eléctrica. La recibe porque en ese momento la otra rata, la Poderosa, ha decidido ir a comer, pero eso la rata Mindundi no lo sabe. Lo único que ella ve es que recibe descargas aleatorias, sobre las cuales no tiene ni el más mínimo control.

Cuando las ratas reciben una descarga eléctrica, su nivel de estrés aumenta, como es lógico. Pero los investigadores pudieron medir el estrés de cada rata y se encontraron con un resultado muy curioso: a pesar de que las dos ratas recibían el mismo número de descargas, la rata Mindundi siempre desarrollaba un nivel de estrés mucho mayor que la rata Poderosa.

La conclusión del estudio es muy clara: el estrés que desarrollas depende, por supuesto, de la cantidad de castigo que recibas, pero depende también del grado de control que tengas sobre tu destino. Si sabes cuándo vas a recibir el castigo y, sobre todo, si tienes en tu mano decidir el momento en que lo recibes, tu estrés será menor que si el castigo es para ti completamente aleatorio e imprevisible.

En otras palabras: estresa más el no entender lo que pasa o el sentirse impotente, que el propio castigo.

Como ya saben ustedes, el gobierno de Rajoy se ha sumado ya a calzón quitado a la hoja de ruta de rendición del estado ante ETA. Y ha procedido, escudándose con trampas en el Tribunal de Estrasburgo y valiéndose de la politizada Justicia española, a conceder una amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras.

Y, de paso, no ha tenido inconveniente en permitir que salgan a la calla pederastas y violadores, alguno de ellos con 74 violaciones a sus espaldas, la mayoría de niñas.

Los españoles asistimos atónitos e indignados a este espectáculo dantesco en el que los asesinos salen triunfantes y las víctimas ven cómo es ETA la que ha ganado la partida, haciendo inútil la muerte de tantos españoles.

De repente nos encontramos, como la rata Mindundi del experimento, sometidos a castigos que ni entendemos, ni parecemos capaces de evitar. Y una furiosa sensación de desesperanza parece inundarnos a todos.

Porque creíamos haber entendido que para evitar el castigo bastaba votar a quien prometía hacer las cosas bien. Pero resulta que no: que los juegos del poder y del dinero son mucho más importantes que la Justicia, que el bienestar de los españoles, que la vida y, por supuesto, que las promesas electorales. Y aquellos que creíamos que venían a defendernos del castigo, se han sumado al coro de los que nos someten, día sí y día también, y sin que lo merezcamos, a las descargas eléctricas de la más repugnante injusticia.

Con Zapatero estábamos sometidos a estrés, pero creíamos entender de qué iba el juego. Ahora, nuestro estrés se ha multiplicado, porque ya no entendemos nada, no nos vemos capaces de controlar nada. Nos sentimos impotentes, sin saber de dónde nos vienen las tortas.

Pero déjenme decirles que no es verdad: no somos impotentes, sino que seguimos teniendo un importante grado de control sobre las cosas. Porque no es que las reglas del juego democrático en las que confiábamos fueran falsas, sino que hay alguien que ha hecho trampa y nos ha engañado de forma miserable. Pero la democracia sigue, y somos nosotros quienes seguimos teniendo el control de a quien votamos. Y podemos castigar nosotros a los tramposos y a todos los que colaboran por acción o por omisión con los tramposos.

Los ciudadanos somos ratas, sí, ratas sometidas a los experimentos de personas sin escrúpulos. Pero mientras tengamos la posibilidad de votar, seguiremos siendo la rata Poderosa, que al menos sabe que si recibe el castigo, es por haber cometido el error de votar a quien no debía, el error de ser demasiado ingenuo.

La ingenuidad es, afortunadamente, un error corregible. Y cuando nos enfrentemos a las urnas, empezando por las elecciones europeas, vamos a ser nosotros quienes tengamos la oportunidad de devolver el castigo a quien de forma tan injusta se ha comportado con los españoles y con las víctimas de todo tipo de delincuentes.

¡Ni un voto más a quienes son tan canallas como para poner en la calle a violadores, pederastas y terroristas, solo para seguir manejándonos con sus juegos de poder y de dinero!

Seamos honestos con las víctimas
Jaime Larrínaga www.elimparcial.es 16 Noviembre 2013

Presidente del Foro El Salvador

Hace cerca de un mes que se publicó la sentencia de la Doctrina Parot. Con posteridad se ha escrito mucho y se ha discutido sobre esa sentencia en los debates políticos en las distintas cadenas de televisión. Incluso se celebró hace unos días una manifestación en Madrid contra la sentencia de Estrasburgo y en apoyo a las víctimas. ¿Ha surtido algún efecto positivo en las víctimas? Nada. Sí es verdad que las víctimas reciben mucho afecto de todos los sectores de la vida española. Pero no es suficiente para consolarlas. Porque ese afecto muchas veces no tiene valor, es una palabra vacía.

Otras veces sólo es un cariño momentáneo, pero sin ningún compromiso con la víctima para luchar y salir de esa situación de hundimiento moral en la que vive. Al mismo tiempo, los hombres importantes de la política española proclaman que ETA está vencida definitivamente. ¿Cómo pueden mirar a la cara a las víctimas y salir a la calle, sin ser linchados por mentirosos y falsos, estos señores de la política española cuando están saliendo a borbotones los asesinos de ETA de las cárceles y son recibidos como patriotas y héroes en sus pueblos? Por otra parte Audiencia Nacional colaborando con la abolición de la Doctrina Parot y sacando inmediatamente a los asesinos de las cárceles sin escuchar al Tribunal Supremo que quería estudiar caso por caso. ¡Qué jueces tenemos en España! Gente que ha matado a muchos, gente condenada a más de mil años, y a los pocos años vuelven triunfantes a sus pueblos. ¡Pobres víctimas! El resto de su vida tendrán que vivir como muertos o emigrar a otra sociedad en la que puedan recuperar la esperanza por la vida. ¿Dónde están los derechos humanos de las víctimas?

Vivimos en un mundo en el que el amor y sobre todo la justicia son sustituidos por los intereses de los poderosos, de los que quieren mantenerse en el poder, por lo que la esperanza de los derrotados y de las víctimas se apaga. Y sólo la solidaridad y la valentía de los que apoyamos verdaderamente a las víctimas puede despertarla. Sin misericordia , sin compasión y sin una justa restauración, no hay y no habrá una auténtica y verdadera justicia, que es el cimiento sólido de la paz para una convivencia. Actualmente la misericordia y la compasión han quedado proscritas. La sociedad progresista ha decretado que está prohibido pensar en el sufrimiento de las víctimas. El bienestar y la paz de los políticos exige un precio: el sacrificio de los más débiles. En un mundo como el nuestro la acogida cálida a cada persona, la ternura son eliminadas de la sociedad. No hay lugar para el corazón. Y sin un lugar para el corazón, no crece la esperanza en las víctimas quienes, además, se encierran en su propia destrucción.

¿Cómo podemos hacer crecer la esperanza en las víctimas? Primeramente hemos de comenzar por no hacerle a nadie la vida más difícil y dura. Sino que con nuestra acogida y amor la vida sea más humana y más llevadera. Contagiar mirada positiva, sentimientos y actitudes positivas, es engendrar esperanzas. Les tenemos que acompañar y darles fuerzas para vivir, para que descubran que no están solos, que hay personas a quienes pueden recurrir, por lo que podrá nacer de nuevo la esperanza en sus corazones. Es una gran tarea hoy en España ofrecer acogida y refugio a tantas víctimas del terrorismo indefensas y despreciadas por una mala y caprichosa justicia. La acogida, una virtud cristiana, es una manera de ser, de vivir, de no pasar de largo ante quien nos necesita.

Las víctimas del terrorismo que dieron la vida por defender un orden constitucional y la libertad de todos los españoles nos piden nuestro apoyo comprometido. Y solamente seremos verdaderamente honestos con las víctimas, y su muerte habrá valido para algo, si conseguimos de la clase política cambiar inmediatamente el Código Penal que no es nada justo. Por ejemplo, el hombre de la calle no entiende que los asesinos salgan a la calle y en cambio el Sr. Otegui siga en la cárcel por apoyar a la banda terrorista ETA. ¿O es Otegui el que desde la cárcel dicta la política antiterrorista para salir él el último como el capitán cuando se hunde el barco? Que el Código Penal lo hagan los jueces , personas que saben lo que es la Justicia, y no los políticos que no saben y solamente están interesados en sus intereses particulares. La Justicia no gira en torno al delito , ni en torno al delicuente, sino que coloca en el centro a las víctimas. Y cualquier estudiante de primero de Derecho sabe que lo elemental de la Justicia incluye dos imperativos categóricos: compasión y restauración. Seamos honestos con las víctimas; ellos dieron la vida por una España mejor, no por una España que saca de las cárceles a los asesinos y violadores. Por una España en la que haya una Justicia verdadera para todos. Por una España en la que la Justicia sea totalmente independiente a los políticos que son los responsables máximos del malestar y de la crispación reinante en España.

Un imbécil en su mesa
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 16 Noviembre 2013

Los exabruptos están demasiado presentes en el ámbito político. Quizá ello se deba a que la política es el arte de la guerra sublimado por la vía del lenguaje, o, quién sabe, puede que las ráfagas de insultos simplemente obedezcan al hecho de que la ironía, el desprecio y, claro está, los mordiscos verbales más hirientes han formado parte de la vida humana desde tiempos inmemoriales, pues inclusive la civilizada “risa” no oculta en su origen el gesto intimidatorio, agresivo y, en suma, nada amigable de enseñar los dientes.

Detalles curiosos
Nos quedan bastante lejos las invectivas formidables, aunque despiadadas, del poeta latino Catulo (c. 86 a.C.-40 d.C.), en cuyos epigramas, fogosos y apasionados, se atrevió a llamar nada menos que al mismísimo Julio César “putón”, “bujarrón” y otras lindezas subidas de tono. Sí, entre filósofos, novelistas, historiadores y científicos se conocen riñas que han acabado en incendios personales, pero Catulos Catulos ha habido a lo largo de la Historia muy pocos. Por el contrario, abundan hasta el infinito los insultos genéricos.

Edmund Burke reconocía que el acto de renunciar a la condición humana conllevaba el estigma de “ser tratados como bestias”. Karl Kraus, desde su insondable pesimismo, sostenía que la estupidez humana era un acontecimiento “con el que no hay terremoto que pueda medirse”. Y para Marshall McLuhan las señales de indignación moral no constituían más que “la típica estrategia con que el idiota se dota de dignidad”.

Leído este florilegio, veo que nos han llamado “bestias”, “estúpidos”, incluso “idiotas”, según en qué situaciones. Yo, le anticipo, prefiero el término “imbécil”. Me gusta mucho más. ¿El porqué? La voz “imbécil” resulta ajustada a la hora de describir los síntomas de ingobernabilidad, de descomposición democrática, de corrupción en que se halla instalada la mayoría de la clase política de este y otros países.

“Imbécil”
La RAE aplica esta palabra a los sujetos que no van sobrados de luces. Sin negar el valor de esta afirmación que tanto predicamento tiene dentro del lenguaje coloquial, yo elijo no obstante otra definición y me centro en la etimología de “imbécil” que alude con claridad meridiana a quien carece de “baculum”. Y este instrumento, el “baculum” o bastón, no es sino la herramienta imprescindible que sostiene y da coherencia a nuestros razonamientos.

Por tanto, imbéciles son aquellas personas que, en sus actos o por decisión particular, han resuelto acomodarse al ambiente, en medio de la tonta riqueza, eso sí, tras menguar previamente los cabos de su inteligencia. Y despreciar la razón o baculum. Dicho de otra manera: cuando alguien encuentra un Jaguar en su garaje -como si todos los días cayera del cielo tal clase de adminículo-no pregunta a su cónyuge sobre el motivo de la adquisición de ese coche. Es más, cuando determinados políticos reciben sobres con dinero, se ponen, manda la circunstancia, a mirar para poniente. Y sin evacuar denuncia alguna contra esta u otras irregularidades.

Y no solo eso. Cuando no pocos comprueban que sus haciendas proceden de la quiebra de las cajas de ahorro, que es igual que decir que sus fortunas proceden del empobrecimiento de millones de ciudadanos, zas… se suben el sueldo por solidaridad a su ruinosa y estresante gestión. Que descubren, por otro lado, que el patrimonio de un “no cualesquiera” está guardado de modo ilegal en Suiza, no se espante Vd. al oír a los imputados aseverar desconocer la causa por la que la entidad helvética posee su peculio y datos fiscales.

Ítem más. Cuando miembros del Ministerio de Hacienda tratan de borrar los rastros de responsabilidad jurídica de alguien archidistinguido y adoptan un rol extravagantemente freudiano… van y argumentan que la firma de decenas de facturas falsas derivó de un acto de (¿real?) “inconsciencia”. Ergo, se concluye, estamos ante gestores “innobles” y asimismo ante representantes políticos “innobles”, o sea, ante individuos e individuas que, encima, nos tratan de imbéciles porque, lo explicaba Henry Monnier al inicio de su obra La religión de los imbéciles (1861), “la bestia humana empequeñece todo, incluso aquello que cree respetar”.

“El sistema era así. Todos hemos pecado” (30-XII-1994)
En las sociedades preestatales, los miembros de la familia “biológica” son quienes ocupan puestos de decisión. Otro tanto sucede dentro de los Estados intervenidos por dictaduras, al haber una minoría que transfiere el control monopolista de la política a los representantes de su familia “ideológica”. En contraste a estos escenarios “cerrados”, en los Estados democráticos, el sistema de accesibilidad a los cargos ha regalado la ficción “liberal” de que apenas existe corporativismo. Nada más falso, pues la conquista “legal”, por votación, del poder siempre entraña el control de los propios candidatos nominados, amén del sobrecontrol de cualquier zona de influencia, en cuyos compartimentos, opacos, se mueven camarillas, grupos y adherentes. Y esto es y será incambiable. Lo que explica por qué también en las democracias abundan casos de corrupción, hasta el límite de confesar aquel histórico político Bettino Craxi, ahogándose en las denuncias de corrupción, que “el sistema era así. [Que] todos hemos pecado”.

En esta piel de toro, los políticos de la Transición aceptaron por brújula diluir la feroz oligarquía franquista multiplicando en número exponencial el tamaño de las autoridades regionales. No se contó, aprobada la Constitución, con que esas nuevas oligarquías iban a ser, a su vez, tremendamente poderosas. Tampoco se procuró asociar la búsqueda de la descentralización con la apertura democrática de los canales de participación, con la eficiencia de la administración y... con la calidad de la libertad ciudadana. El milagro de la democracia española, tan aplaudida dentro y fuera de sus fronteras, residió (y reside) en esas redes burocráticas “exclusivistas” que pese a sus incalculables errores, y a pesar del asco, desconfianza y enorme pobreza moral y económica que generan, sobreviven gracias al demérito de integrar en sus filas a mansos y dúctiles sirvientes de librea.

Un imbécil en su bolsillo
De nuestros impuestos, es decir, de nuestro bolsillo lleva comiendo, durante decenios, un enorme ejército de personas que con tal de defender a los suyos, y sin reparar en el bien general, caen en el pozo de la odiosa servidumbre canina. Por supuesto, no me refiero solo a las mecánicas de sumisión obligada que idiotizan a partidos políticos e incontables organizaciones metapolíticas, y bajo cuyo perímetro alado reposan, cómo no, las élites sindicales y periodísticas. Me refiero a la paradoja de vivir malos tiempos debido al largo desgobierno de los gobiernos (autonómicos y no autonómicos) que, por despotismo antiilustrado, no aspiran a ser verdaderamente democráticos porque, además, la mentira, alimento idóneo para mentes sin “baculum”, legitima el nivel de corrupción de los espacios “privado” y “público”.

En fin, este es el espacio calderoniano de nuestras desgracias, aunque el asunto, al que enjundia no le falta, se repite desde antaño. El filósofo Platón, en el libro II de su diálogo República (s. IV a. C.), justificó de forma nada decorosa que “es a los magistrados y no a ningún otro a quienes corresponde mentir engañando al enemigo o al ciudadano por el bien de la República”. ¡Será eso entonces!

EL GRAN NEGOCIO CHINO
Por un puñado de dólares, nos engañan como a chinos
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 16 Noviembre 2013

El muro de Berlín cayó, pero el comunismo sigue existiendo. Con concesiones al lucro capitalista, pero muchos millones de personas viven sin que nadie se acuerde de su libertad.

Estamos acostumbrados a pensar en 1989 como en el año que vio el fin del marxismo, o casi. Quedan para los libros de historia, o lo que sea que enseñemos en los que por costumbre llamamos aún Institutos, la imagen impresionante del 9 de noviembre y de la violación del muro de Berlín por los civiles del Este, y el recuerdo aún más áspero del golpe en Rumanía y de la muerte de los Ceaucescu en diciembre. En pocos meses se desmontó el bloque comunista que Stalin había construido sobre cimientos de muerte y dolor y en pocos años la Unión Soviética que Lenin había creado sobre otros millones de asesinatos. Parecía el fin.

Como la memoria es selectiva, y más cuando dejamos que nos la gestionen medios de comunicación y propagandistas con intereses bastante oscuros, hemos olvidado o casi la primera "revolución" de 1989 fue la ´primavera china´ que tuvo como centro la plaza de Tiananmen en Pekín. Las televisiones raramente recuerdan ya cómo se desarrollaron las tímidas reformas dentro del régimen de Hu Yaobang ni su muerte en abril de aquel año.

Convencidos de las bondades de una democratización, de una apertura del sistema, de un reconocimiento de los derechos humanos y de las libertades públicas –cosas todas ellas incompatibles con el socialismo real- millones de chinos ocuparon Tienanmen y otros lugares del país pidiendo reformas que el Partido Comunista, salvo algunos reformistas quizás inspirados por Gorbachov, no estaba dispuesto a conceder. En China los comunistas hicieron en junio de 1989 lo que sus hermanos occidentales, que lo habrían hecho sin duda con Stalin o con Breznev, no se atrevieron unos meses después. Columnas de vehículos acorazados disolvieron las concentraciones. Millones de manifestantes pasaron a los campos de concentración o a las fosas comunes, como podría haber sucedido en Rusia o en la RDA.

El comunismo, que terminó partir de aquellos meses en la URSS y sus dependencias, sigue vivo en la China continental. El Partido y el país vivieron una durísima purga, al fin y al cabo una rutina periódica del sistema, y supieron comprar su derecho a vivir con notable inteligencia. A diferencia de Gorbachov y sus súbditos, convencidos del vínculo entre progreso económico, capitalismo y democracia liberal, y lanzados a una ´perestroika´ que destruyó el sistema que decía querer salvar reformándolo, los chinos de Deng Xiaoping se vacunaron contra la democracia y mantuvieron el Estado totalitario abriéndose al enriquecimiento individual.

El caso chino demostró que a las democracias occidentales la libertad de verdad les importaba extender era la libertad de mercado. Con ella el comunismo chino compró a los occidentales y compró también a su propia población. Y nadie dice nada de un régimen que es el mayor asesino de la historia de la humanidad, pero que es el mayor socio comercial posible en 2013. Maravillas de nuestros días.

Deflación, intervencionismo y recesión
  El Confidencial 16 Noviembre 2013

Government outlays undermine real savings. The larger the outlays are, the more real savings are diverted from wealth generators - Frank Shostak

Las noticias económicas de la semana en Europa han reducido la euforia sobre la recuperación. Francia entraba en recesión en el tercer trimestre y deberíamos verle las orejas al lobo al menos en lo que respecta al riesgo para nuestras exportaciones, ya que el país vecino es nuestro primer socio comercial, y en cuanto al modelo de estado que deseamos, ya que muchos proponen una estructura francesa hiperestatista como solución a la crisis.

En mi nuevo libro Viaje a la Libertad Económica (Deusto) dedico un capítulo a los errores de una política económica que muchos países de la Unión Europea llevan a cabo, creada a imagen y semejanza de Francia. El estancamiento, la altísima fiscalidad y la falta de reformas. En la Unión Europea seguimos sin aprender y, con tal de mantener a toda costa estados hipertrofiados y sistemas económicos intervenidos, nos ocurre lo de siempre. Se gasta en planes inútiles a costa de los generadores de riqueza. Y cada vez se genera menos riqueza.

Cuando se vislumbra un cierto entorno de recuperación vemos que los países, en vez de profundizar en las reformas, se relajan, y vuelven a caer en la recesión.

Riesgo para España

El riesgo para la recuperación de España podría venir de un impacto en las exportaciones. España exporta a las mayores economías de Europa el 50% de sus bienes. Pero la razón por la cual veo menos riesgo para nuestro sector exportador es que cada vez dependemos menos de nuestros socios comunitarios.  En el primer semestre de 2013, con un crecimiento del 8% de las exportaciones en España, las ventas en Francia bajaron un 1,7% en Alemania un 0,6% y en Italia un 0,4%. Dependemos menos de la máquina europea y generamos mayor valor añadido y diversificación.

La inversión extranjera en España entre enero y junio de 2013, además, muestra un componente diferenciador muy importante sobre épocas pasadas. La inversión extranjera de residentes (es decir, españoles que traen dinero de fuera) es solo el 4,9% del total, por lo que el 95,1% proviene de inversores extranjeros.

Pero en las entrevistas que he tenido esta semana se repetía una y otra vez que la mayor preocupación ante el estancamiento de la UE es el “riesgo de deflación”.

Primero hay que aclarar que en la mayoría de los países de Europa y en España no hay deflación, hay desinflación por sobrecapacidad. Cuando se han invertido (gastado) centenares de miles de millones de euros en “planes industriales” y capacidad productiva, sobre todo en automóvil, textil, comercio minorista e infraestructuras, lo que estamos viviendo es una reducción de precios sana por competencia entre sectores sobredimensionados hasta en un 40%. Por otro lado, la inflación existe en otros elementos, muy relevantes para la industria y el consumo, desde los costes energéticos en sistemas caros e ineficientes hasta la cesta de la compra básica.

El cuento del riesgo de deflación es la excusa de los estados hiperendeudados para justificar mayor represión financiera. Es decir, continuar bajando tipos, intentar crear inflación falsa aunque los ciudadanos tengan menos capacidad de compra, y… la ultima panacea que nos quieren hacer tragar como una píldora envenenada, planes de estímulos monetarios.

 

A nadie se le ocurre pensar que los precios bajan porque la renta disponible de los ciudadanos se ha destruido a través de una fiscalidad confiscatoria
Total, a nadie se le ocurre pensar que los precios bajan porque la renta disponible de los ciudadanos se ha destruido a través de una fiscalidad confiscatoria que ya alcanza casi el 40% del PIB de la Eurozona, un 36% en impuestos de actividades laborales. A nadie se le ocurre que el problema es que no se incentiva el consumo y la actividad económica subiendo impuestos y reduciendo la renta disponible de las personas. Es de cajón. Para que se reactive la economía se debe devolver el dinero al bolsillo de los ciudadanos que han aceptado y pagado estoicamente las políticas intervencionistas y planes de ayuda y estímulos que han llevado a la UE a gastar hasta un 3% de su PIB para destruir 4.500.000 de puestos de trabajo y hundir la actividad económica.

 

La economía sigue sin recuperar el crecimiento en Europa, la correa de trasmisión de la política monetaria sigue rota, la deuda, tanto en términos relativos como absolutos, sigue aumentando, el empleo no se recupera y ahora nos dicen que entramos en deflación.

Primero, el crédito al sector privado sigue sin mejorar porque la economía europea sigue extremadamente bancarizada y todo el crédito disponible lo fagocita la deuda de las administraciones públicas, como alerta el Banco Central Europeo, llevando a que la simbiosis banca-deuda del estado se profundice, haciendo al sistema financiero más dependiente y, por lo tanto, más frágil ante cualquier riesgo soberano.

Los salarios siguen sin subir, y pensar que forzar a Alemania a estimular su demanda interna va a tener un efecto expansivo sobre la periferia es incorrecto empíricamente, como comentábamos en esta columna hace meses, donde mostrábamos el efecto multiplicador de atraer capital extranjero e inversión financiera directa es tres veces superior al de los estímulos de demanda interna estatales.

Hasta ahora, el principal riesgo que contemplaban los mercados era la ruptura del euro, combinado con impagos soberanos. Ahora nos preocupamos de la deflación, la japonización de Europa de la que ya alertaba en 2012 en este articulo, pero que no deja de ser consecuencia de una nefasta política intervencionista y detractora de capital, que lleva a la desindustrialización, al Depardieu silencioso.

Combatir la posible deflación desde políticas de intervención mientras se sigue cercenando la capacidad de consumo de los ciudadanos con subidas de impuestos y se sigue echando al capital inversor, sólo nos lleva a agrandar un agujero que, por otro lado, creamos en la época de la fiesta crediticia y los planes de crecimiento, y empeoramos en 2008.

Además, las voces que piden estímulos monetarios (Quantitative Easing) similares a los norteamericanos olvidan que la velocidad del dinero, que mide la actividad económica, se desploma, creando un trasvase de dinero a activos financieros, bolsa y bonos, pero el hundimiento de la inversión productiva. Según Citigroup, la velocidad del dinero en Estados Unidos y Reino Unido ha caído a niveles de mediados de los años 60 mientras que el PIB nominal está a niveles de 2001. Pero  la bolsa está a máximos históricos y los bonos de alto riesgo, a tipos de interés mínimos. Es decir, creamos 'ilusión de riqueza' en activos de riesgo financieros mientras sostenemos el PIB artificialmente, pero destruimos la creación de riqueza y empleo.

Por ello hay que parar el círculo vicioso de gasto, endeudamiento, empobrecimiento, represión financiera, menos riqueza, menos inversión, mayor desempleo y más gasto y pasar a convertirlo en un círculo virtuoso de ahorro, moderación presupuestaria, mejora de la renta disponible, consumo, inversión y empleo. A ver si aprendemos. La prosperidad no viene de la cría del unicornio, sino del consumo y la inversión productiva.

 

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¿Decidir qué?
SALVADOR SOSTRES El Mundo 16 Noviembre 2013

De tanto decir que España le niega a Cataluña su derecho a decidir, de tanto buscar la culpa en los otros y de evitar cualquier autocrítica, ahora resulta que es la propia Cataluña la que, después de tanto alboroto, reivindica su derecho a decidir pero es incapaz de lograr un acuerdo para decidir sobre qué quiere decidir.

España, para Cataluña, ha funcionado muy bien como ogro, como frontón, como excusa para justificar cualquier clase de disidencia. "España nos roba", "España nos quiere exterminar". "I embolica que fa fort, com diem els catalans".

Pero lo cierto es que no hay acuerdo parlamentario para concretar una pregunta, ni que sea ilegal. Lo que ERC aprobaría, Unió (13 de los 50 diputados de CiU) no lo quiere ni ver. Lo cierto es que esta Cataluña que frente a España se pretende una unidad de destino en lo independentista, resulta que es una insólita olla de grillos en la que nadie dispone de una mayoría parlamentaria para decidir nada concreto. Contrasta la arrogancia del catalanismo elitista con su pobre capacidad para definirse.

Hay una lógica, y es una lógica antigua, que consiste en sobredimensionar el sentimiento nacionalista o independentista. Luego, cuando se recuentan minuciosamente los votos, llegan las sorpresas y las sorprendentes mayorías.

ERC y CiU creen que tienen detrás una tropa de soldados, pero lo cierto es que el catalán es un pueblo sentimental que se hace el héroe cuando le sale gratis, pero que cuando tiene algo que perder todo lo fía a la prudencia y a la continuidad; a lo gratis y a lo fácil, y le llama seny a lo que no le cuesta ningún precio. Por eso llevamos 300 años perdiendo.

Todo el mundo está nervioso con Cataluña, pero yo, que sé mucho más que vosotros y que soy -perdonadme- bastante más inteligente, escribí hace tiempo que no iba a pasar nada. Y no va a pasar nada porque los catalanes estamos hechos de continuidad y de prosperidad, y pasada la euforia sentimental lo aceptamos todo menos que nos arruinen el negocio. La clave del orden es la propiedad privada, y Cataluña es un país de propietarios. Por eso todo va a ser razonable, y más allá del confeti de los días señalados no va a pasar nada.

España va a ganar el partido sin tener que tocar el balón, y el victimismo catalanista no va a aprender la lección, de modo que van a permanecer los motivos para su eterna derrota. El problema del independentismo es catalán mucho antes que español, y nadie duda de que si un 80% de los catalanes fuera independentista, la independencia sería imparable, pero todo el mundo sabe que no es así y por ello Rajoy hace bien en esperar a que se maten entre ellos. Hay un destino fatal que implica a todos los que no son capaces de permanecer en pie por aquello en lo que creen.

Lo que matará a Mas no es que sea independentista, sino que ha dudado en el momento más crucial, y ha intentado todas las posturitas para buscar una salida. Lo que va a destrozar las ambiciones nacionales de Cataluña no es Rajoy, ni España, ni Aznar, sino que a la hora de la verdad no comparecimos, hicimos el ridículo y no merecimos el mar.

Que el Parlament con que Mas justifica su "radicalidad democrática" sea incapaz de llegar a un acuerdo sobre la consulta indica hasta qué punto es irreal que en Cataluña exista una sólida mayoría independentista.

España
Cataluña ha pedido prestados 23.000 millones al Estado en dos años
Efe. Barcelona. La Razón 16 Noviembre 2013

La Generalitat de Cataluña ha pedido prestados al Estado en 2012 y en 2013 un total de 23.168,3 millones de euros a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y de los planes de pago a proveedores, según datos del ministerio de Hacienda.

Estos datos no incluyen los aproximadamente 1.700 millones de euros adicionales que la Generalitat espera recibir cuanto antes a cuenta del FLA y que se justifican porque el Estado autorizó finalmente a Cataluña un déficit del 1,58 % del PIB, frente al 0,7 % previsto inicialmente.

Este balance provisional de 23.168,3 millones de euros para saldar deudas con proveedores, cubrir el déficit y atender vencimientos de deuda pone de manifiesto que la Generalitat es, de largo, la comunidad que más ha acudido a estos mecanismos de liquidez habilitados por el Estado, que a su vez se endeuda para captar estos recursos.

Y es que la Generalitat copó el 40,05 % de la dotación total del FLA en 2012 (6.664,8 millones sobre un total de 16.638,4) y hasta el momento la Generalitat ha absorbido este año el 50,7 % de los recursos del FLA (10.050,6 millones de un total de 19.808,5).

El conseller de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, ha reivindicado en diversas ocasiones el derecho a la Generalitat a beneficiarse de estos mecanismos de liquidez dado que es aportadora neta a las finanzas del Estado y de que en estos momentos tiene cerrada su financiación en los mercados.

En 2012, la Generalitat recibió prestados a cuenta del FLA, un fondo que financia el déficit y los vencimientos de deuda, un total de 6.664,8 millones de euros, a los que hay que sumar otros 2.020,2 millones a través del plan de proveedores, lo que hace un total de 8.685 millones ese año.

A finales de agosto del año pasado, la Generalitat inició sus peticiones al FLA al solicitar a este fondo 5.023 millones; luego Hacienda aceptó ampliar esos recursos hasta los 5.370 millones y finalmente Cataluña acabó recibiendo esos mencionados 6.664,8 millones.

En cuanto a este año, Cataluña tiene autorizados 4.432,7 millones a través de las diferentes fases del plan de proveedores -fondos que servirán para saldar deudas con los farmacéuticos, por ejemplo- y otros 10.050 millones de euros mediante el FLA, lo que suma un total de 14.483,3 millones.

Como sucedió el año pasado, la Generalitat reclamó de entrada 9.073 millones, luego amplió su petición hasta los 9.398,45 millones y finalmente a Hacienda le constan que Cataluña tiene autorizados ya 10.050,6 millones.

Fuentes del departamento de Economía de la Generalitat justifican este aumento progresivo de fondos solicitados al FLA en que Hacienda finalmente ha aceptado ampliar los recursos por esa vía para cubrir vencimientos o déficit.

A todos estos fondos hay que sumar los 1.700 millones de euros que la Generalitat reclama recibir para cubrir el déficit que tiene autorizado para este año, que es del 1,58 % del PIB.

La cantidad es una estimación que hace la Generalitat, pero Hacienda no ha precisado aún qué cantidad concreta corresponderá a la Generalitat por el aumento del déficit del 0,7 al 1,58 % del PIB.

A falta de conocer el monto total de recursos que recibirá Cataluña del FLA en 2013, la Generalitat ya ha dejado claro que necesitará de nuevo recurrir a este mecanismo el año que viene, puesto que aún no tiene otra manera de obtener liquidez.

Aunque Hacienda ha recordado en varias ocasiones que la Generalitat paga menos intereses acogiéndose al FLA y al plan de proveedores que si pudiera financiarse por su cuenta en los mercados, no hay estimaciones oficiales acerca de la factura total en intereses de todo este dinero prestado por Cataluña.

La Generalitat, como el resto de administraciones autonómicas que obtienen liquidez por esta vía, tienen diez años de plazo para devolver estos recursos y los dos primeros son de carencia; es decir, que en estos últimos se pagan intereses pero no se amortiza capital.

Aragón se manifiesta contra el «imperialismo» catalanista
R. P. / ZARAGOZA ABC Aragón 16 Noviembre 2013

Más de 30 entidades se suman a esta manifestación, convocada para este sábado en la localidad de Fraga (Huesca), limítrofe con Cataluña

Más de 30 entidades, entre ellas organizaciones políticas, colectivos sociales, ciudadanos y culturales, se han adherido a la manifestación convocada para este sábado por la plataforma aragonesa «No Hablamos Catalán» (NHC) y por las juventudes del PAR. La manifestación tiene lugar en la localidad oscense de Fraga, limítrofe con Cataluña. Según los convocantes, tiene como objetivo central hacer visible el sentimiento aragonés frente al expansionismo del nacionalismo catalán.

La manifestación se centra en tres reivindicaciones: el cumplimiento de la Ley de Lenguas de Aragón, que reconoce el aragonés y el castellano como únicas lenguas propias de Aragón, no el catalán; la «reafirmación de la identidad aragonesa ante los constantes ataques del imperialismo pancatalanista»; y la defensa de las verdades históricas de lo que fueron el Reino y la Corona de Aragón, «continuamente manipuladas por le nacionalismo catalán».

La jornada arrancará con una manifestación por las calles de la ciudad, a cuyo término se leerá un manifiesto acordado por todas las entidades participantes en el acto. Por la tarde, representantes de la Plataforma NHC, de las juventudes del PAR y de otras entidades y partidos políticos ofrecerán breves charlas sobre la lengua y la identidad aragonesas, y sobre las manipulaciones de la historia en las que viene incurriendo reiteradamente el nacionalismo catalán, incluso de forma oficial a través de la web de la Generalitat.

«La manipulación de la historia de Aragón por parte del nacionalismo catalán es totalmente surrealista», explica Carlos Acorella, portavoz de la Plataforma NHC. «Estamos hartos de que día tras día nuestros pueblos salgan en sus libros y televisiones como parte de los Países Catalanes, una nación que solo existe en mentes totalitarias e imperialistas».

Por su parte, el presidente de las juventudes del PAR, Alfonso Bonillo, subraya que «desde la Generalitat están manipulando datos históricos, realizando políticas de expansión territorial y creando un clima social insostenible, con el único fin de lograr la independencia y anexionarse territorios pasando por encima de los derechos de los aragoneses».

Bonilla denuncia que «la Generalitat de Cataluña está pisando la identidad de Aragón y lo peor de todo es que se está permitiendo desde el Gobierno central. No se puede continuar con esta indefensión».

El presidente de las juventudes del PAR insiste que esta manifestación «no es anticatalanismo», sino una defensa frente a la estrategia de los nacionalistas catalanes. «Cataluña es una región con la que históricamente se ha tenido mucha relación, y la buena convivencia entre ambos territorios debe ser lo más natural».

Respecto a la Ley de Lenguas de Aragón y a la defensa de las modalidades lingüísticas propias frente a la expansión del catalán, Carlos Acorella considera necesaria esta manifestación para urgir también al Ejecutivo aragonés a que desarrolle de una vez y en todos sus términos la Ley de Lenguas que las Cortes regionales aprobaron hace meses. «Los aragoneses de la zona oriental estamos hartos d epromesas y de esperar, queremos que el Gobierno de Aragón aplique de manera inmediata la Ley de Lenguas». Asegura que en las comarcas aragonesas limítrofes con Cataluña «aún hay centros escolares en los que las asignaturas de matemáticas y sociales se imparten solo en catalán», y los alumnos «no pueden cursarlas ni en aragonés ni en español, una rémora de la etapa socialista con la que el Gobierno de Aragón debe acabar aplicando ya la Ley de Lenguas».
 


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