AGLI Recortes de Prensa   Viernes 29  Noviembre 2013

La Ley Wert, una reforma cosmética
Editorial www.gaceta.es 29 Noviembre 2013

El Congreso de los Diputados aprobó ayer definitivamente, con los únicos votos a favor del Partido Popular, la Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce), la reforma impulsada por el ministro José Ignacio Wert que nace con el objetivo prioritario de que España deje de ser, de una vez por todas la vergüenza educativa de Europa.

La ley, que reforma parcialmente la LOE aprobada bajo el Gobierno socialista en 2006, incorpora entre otras novedades una nueva definición de las asignaturas, el establecimiento de pruebas externas al final de Secundaria y Bachillerato y la creación de una nueva FP básica que sustituye a los programas de cualificación profesional inicial. La Lomce, lejos de buscar la mediocridad del alumno y el anonimato de profesores y centros, pretende incentivar el esfuerzo de todos los protagonistas de la comunidad educativa, directivos, profesores y alumnos. Tan sólo eso ya está a años luz del planteamiento educativo de los últimos veinticinco años. Pero la Ley Wert, como ya ha sido bautizada, no toca los aspectos de fondo implantados por la Logse, causa principal de la catástrofe, a pesar de que la izquierda acuse al Gobierno de planear una regresión en el tiempo y haya reiterado su intención de hacer todo lo posible por que la Lomce sea derogada cuando el PP pierda su mayoría absoluta.

El resultado de dos décadas de pedagogía logsiana ha sido un desastre tal que difícilmente va a poder ser revertido con una reforma cosméticas como la que que se aprobó ayer. Porque la Lomce no es la ley que se esperaba, la que tendría que haber desmontado estos veinte años de errores malintencionados que tan profundamente se han insertado en el sistema. Las lagunas son numerosas: la Ley Wert deja intactas la enseñanza primaria, clave de todo el sistema; la formación de los maestros y la corta duración del Bachillerato. Además, jibariza las licenciaturas en grados, atribuye el máster de secundaria a los pedagogos que la destruyeron y perpetúa la universidad como la única institución sin control externo. Y para remate, la redacción final sanciona que las asignaturas no lingüísticas puedan impartirse “exclusivamente” en la lengua cooficial; es decir, la inmersión, aunque no la nombren así.

Por desgracia, es la segunda vez que el PP desaprovecha una mayoría absoluta para cambiar de raíz la enseñanza española. Y aun así, que esta Lomce se aplique es vital. Sus novedades (las reválidas, las troncales, la FP básica…) podrían dar aceptables resultados si, como corolario, se cambia de raíz el sistema de acceso a la enseñanza, actualmente en manos de los sindicatos y los departamentos universitarios.

También en el 36…
Jose Javier Esparza www.gaceta.es 29

También en el 36 se asaltaban sedes de partidos políticos con la connivencia, anuencia o abstinencia del poder (el asalto a UPyD en Barcelona es como lo de los centros de la derecha en la Granada roja, asaltados por las milicias del gobernante Frente Popular).

También en el 36 había una ultraizquierda desbocada que empujaba a la izquierda institucional hacia la violencia (lo de Rubalcaba en Granada, como lo de Prieto en Écija).

También en el 36 se puso en la calle a docenas de criminales con bandera política –que no por ello dejaban de ser criminales- y, de paso, a otro buen número de criminales sin bandera (la amnistía a los presos de la revolución del 34, como la amnistía de Rajoy a los etarras).

También en el 36 se magnificaba la violencia de la derecha y se minimizaba la violencia de la izquierda (compárese el asalto incruento a la Blanquerna con el asalto violento a la Complutense).

También en el 36 se censuraba oficialmente a los medios de comunicación incómodos o simplemente críticos (lo del CAC contra las teles de la derecha es como aquella infame sucesión de páginas anuladas por orden administrativa en los periódicos de la época).

También en el 36 había una derecha cobarde y pueril que, por extraños complejos, prefería entregar el poder al enemigo antes que defender a los sectores sociales que decía representar (lo del PP de Rajoy se parece demasiado a lo de Miguel Maura y Alcalá Zamora).

Y así sucesivamente.

El español de cierta edad mira hacia atrás y constata que, en efecto, demasiadas cosas se parecen al año 1936. Pero ampliemos el campo de visión: lo que pasa hoy en España no responde a una suerte de fatídica condena eterna lanzada sobre nuestro país, sino que ocurre exactamente igual en cualquier otro país donde el Estado renuncia a garantizar el imperio de la ley. Eso es todo.

Por cierto: en el 36 no había rey. ¿Ahora…?

Mentira o ignorancia
Manuel Lago La Voz 29 Noviembre 2013

La declaración de Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles es, sencillamente, incomprensible. Rajoy declaró, en calidad de presidente del Gobierno y delante de la máxima representación de la soberanía popular, que en el año 2013 no se ha destruido empleo gracias a su reforma laboral.

Todo el mundo sabe que esto no es cierto, que cualquier fuente estadística que se utilice dice exactamente lo contrario. La principal fuente oficial, el Instituto Nacional de Estadística (INE), tanto en la encuesta de población activa como en la contabilidad nacional certifica que en España se sigue destruyendo empleo. Y no puede ser de otra forma: en una economía en recesión, con el PIB cayendo en el entorno del 1,3 %, la única forma de crear empleo es con el milagro que la ministra le rogó a la Virgen del Rocío.

Los datos de la EPA son contundentes: desde que Rajoy es el presidente se han destruido en España más de un millón de empleos, de los que 497.000 se han perdido en los últimos doce meses, el año de la reforma laboral. Ayer mismo, la contabilidad nacional elaborada por el INE reveló que la destrucción de empleo continúa: en los últimos doce meses el número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo se redujo en 522.000. Esta es la dramática realidad que sufre la sociedad española y que certifican las estadísticas oficiales. Por eso la declaración de Rajoy es inexplicable y no se acierta a entender la razón que está detrás de esta afirmación falsa. Porque hay dos posibilidades: o el presidente ignora la realidad o, sencillamente, miente. Y, realmente, no se sabe qué sería peor en un cargo público, la ignorancia o la mentira.

Rajoy debe disculparse, reconocer su error, decir que se confundió, que lo que quiso decir fue otra cosa. No hacerlo es un desprecio a los ciudadanos que no nos merecemos. Nada hay más peligroso que un Gobierno que se crea sus propias mentiras, que construya un mundo virtual para esconder la realidad, que confunda los argumentarios de los tertulianos con los análisis rigurosos, que se crea lo que le dicen sus corifeos mediáticos.

La sociedad española está pagando un durísimo precio en esta crisis, un sufrimiento que llega a nivel de tragedia en los trabajadores que pierden su empleo, en los autónomos que cierran su negocio, en las personas desahuciadas de su hogar.

Si el Gobierno es incapaz de solucionar estos gravísimos problemas lo mínimo que hay que exigirle es que respete a la gente, que no nos insulte. Porque no es difícil imaginar la cara que se les habrá quedado a los trabajadores del naval de Ferrol, a los de Fagor, a los de Panrico o a los de Tragsa al escuchar la declaración del que es su presidente.

Ahora, coherencia en la opción
Rafael López-Diéguez www.gaceta.es 29 Noviembre 2013

Resulta gratificante que, tras las críticas o el insulto por parte de los hooligans peperos, el tiempo acabe dándote la razón. La noticia política de la semana ha sido que un clásico del PP, Santiago Abascal, hombre valiente, al que nadie puede negar que ha sudado la camiseta del PP, que la ha defendido jugándose la vida, se ha visto forzado –subrayo lo de forzado– a abandonar el Partido Popular; el partido de su padre como parece que escribe con dolor. Lo ha hecho porque, según nos indica, ya no es su partido, porque éste ha traicionado todas sus expectativas, porque no reconoce en él los principios que le llevaron a militar y defender ese proyecto y a intentar cambiarlo desde dentro. La conclusión sólo puede ser una: desde el interior nada se puede hacer. El sistema te arrolla y te silencia; la partitocracia, el culto al partido y la obediencia ciega a quien lo dirige, hace inviable cualquier intento de cambio.

Abascal, según su carta al Sr. Rajoy, se marcha porque el PP es tibio con la unidad de España; porque no corrige los errores de la fracasada y perversa política autonómica. Se marcha por la traición a las víctimas, lo deja por el incumplimiento del programa electoral en materia de impuestos y de defensa de la vida. Abandona, en definitiva, por lo que hoy piensa un alto porcentaje de los votantes del PP.

Aguardar hasta conseguir la mayoría absoluta, cambiar el partido desde dentro o desde los alrededores ha sido durante años la tesis o coartada de muchos para conformarse o no hacer nada. Los hechos confirman que eso resulta imposible. Es imposible porque la realidad es que el Partido Popular no es la opción de los que creemos en España y su unidad, en la dignidad de las víctimas, en un Estado de progreso no confiscatorio, en la defensa de la vida del ser no nacido y de la familia natural, la compuesta por hombre y mujer.
Bienvenida sea esta confirmación. Ahora bien, ello no puede ser la simiente de un nuevo error. Ya existen opciones con vocación de comparecer en las próximas elecciones europeas, como la que se está conformando a favor de los principios que habla Santiago Abascal y a la que ya se han sumado Familia y Vida, CTC y AES y en breve otras organizaciones. Abrir otras vías implica provocar la diáspora, la confusión y el fracaso. Lo lógico sería que tras la difícil decisión y en un gesto de generosidad, prescindiendo de prejuicios, tanto Santiago Abascal como otros que pudieran seguirle se comprometieran en pro de esos proyectos. Crear nuevas opciones, sumarse a proyectos populistas, no debieran ser la desembocadura de tan loable decisión. Es el momento de la Unidad, defender esos principios y valores exige pasar por encima de cualquier diferencia en lo accesorio. Juntos ¡¡Esta vez sí!!

El delirio separatista catalán.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 29 Noviembre 2013

Ya está tardando el Gobierno de España en poner coto a las tropelías del ejecutivo catalán comandado por CiU y ERC. El solo anuncio de la disposición de fondos- más de 5 millones de euros, ampliables a lo que haga falta- para realizar la "consulta" secesionista, merece una contundente y urgente respuesta del Gobierno de España y del Ministerio de Hacienda. La medida es clara, aplicar la ley con la congelación de fondos y suspender la Autonomía una vez se realice el anuncio de la convocatoria de la citada consulta ilegal. No es admisible la pasividad y la dejación de funciones solo por la cobardía de temer las consecuencias.

El Gobierno de la Generalidad está delinquiendo sin que el Gobierno de España ponga fin a ello. El uso de las Instituciones autonómicas para financiar y promover el separatismo y el odio hacia España debe ser sancionado con la máxima firmeza y rigor. La ley está para ser cumplida por todos, incluído el Gobierno de España. No basta con amenazar con el planteamiento de recursos de inconstitucionalidad. Es evidente que hace tiempo que el Gobierno de CiU y ERC se mueve en la inconstitucionalidad y en actitudes hostiles y de insumisión hacia la legalidad vigente. El CAC,la inmersión lingüística, los acosos a los no nacionalistas y la subvención del secesionismo son pruebas más que evidentes.

Quedan pocos días para que se cumpla el plazo que los mismos secesionistas se han impuesto para perpetrar su traición a España y su insumisión a la Constitución. Y ello, a pesar de los múltiples mensajes de las autoridades europeas de que su camino independentista les conduciría inexorablemente fuera de la UE y del euro. Pero también en eso el Gobierno de la Generalidad contribuye a la desinformación y manipulación de los ciudadanos que residen en Cataluña, apoyado por unos medios de comunicación cómplices corresponsables de la insumisión.

Es obvio que la consulta no se va a producir, porque el Gobierno de España deberá adoptar todas las medidas que la Ley le permite y que le son exigibles,salvo que quiera incurrir en complicidad manifiesta con la destrucción de España. Deben de ser decisiones apoyadas en la legalidad vigente y sancionadas por el Congreso de los Diputados para tomar el control de un Gobierno y Parlamento catalanes dispuestos a mantener su desafío secesionista a cualquier precio y con la subvención económica del resto de España. Como dice el dicho popular tan elocuente "ser puta y poner la cama".

Cuando vuelva el impresentable Artur Mas de su periplo vacacional por la India a mayor gloria de las aspiraciones separatistas, sería conveniente que el Gobierno de España le hiciera llegar discretamente qué tipo de acciones va a tomar si se le ocurre cumplir su amenaza de insumisión y anuncia la fecha y la pregunta de la consulta. No estaría de más el que la Fiscalía fuera preparando las acusaciones de índole penal que acompañarían a las meramente políticas y administrativas. Esta farsa que nunca debió de dejarse prosperar debe acabar ya.

División de Poderes
El Consejo General del Poder Judicial
José Luis Manzanares Libertad Digital 29 Noviembre 2013

La politización de la Justicia se inicia, paradójicamente, en su órgano de gobierno, el Consejo General del Poder Judicial, con sus competencias disciplinarias y otros medios de presión indirecta sobre los jueces y magistrados, entre los que destaca su promoción a los más relevantes puestos de la carrera, empezando por los nombramientos de magistrados del Tribunal Supremo y siguiendo por las presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia y de las Audiencias Provinciales. El Poder Judicial son los propios jueces y magistrados, no su órgano de gobierno, y sólo de aquellos se predica la independencia como presupuesto indispensable de la función jurisdiccional. Se trata de la condición que marca más nítidamente las diferencias con la Administración. Interesa saber por ello si el Consejo General del Poder Judicial, tal y como se constituye actualmente, refuerza dicha independencia frente a la política y el Poder Ejecutivo, o si se configura más bien como caballo de Troya en el corazón del Poder Judicial.

La respuesta a la anterior pregunta apunta hacia el segundo término de la alternativa tras los cambios experimentados en la propuesta de vocales a S. M. el Rey. Hasta 1985 no se había puesto en duda la interpretación del artículo 122.3 de la Constitución. De los 20 miembros del Consejo General del Poder Judicial, 12 serían jueces y magistrados escogidos por sus compañeros, y 8 abogados o juristas a iniciativa por partes iguales del Congreso y del Senado. Estos últimos actuarían de contrapeso frente a cualquier conato de corporativismo. La Ley Orgánica 1/1980 desarrolló esa interpretación con un resultado razonablemente satisfactorio.

El problema consistía en que con aquel sistema la Asociación de Jueces para la Democracia, la mejor vista por el PSOE pero con un respaldo mucho menor que la Asociación Profesional de la Magistratura en la carrera judicial, difícilmente podría lograr una representación mayoritaria en el Consejo. Y entonces, con el PSOE en un Gobierno con fuerte respaldo parlamentario, se gestó de forma muy curiosa la Ley Orgánica 1/1985 del Poder Judicial. Nadie había sugerido, inicialmente, cambio alguno en el nombramiento de los vocales del Consejo. Ni en los informes previos, ni en el anteproyecto ni siquiera en el proyecto remitido a las Cortes Generales. Tampoco se debatió esa cuestión en el Congreso de Diputados. La sorpresa se produjo con una enmienda in voce del senador Bandrés en la Cámara Alta. Aprobada de inmediato, el resto hasta la publicación de la nueva ley en el Boletín Oficial del Estado fue un simple trámite.

Esta novedad de la Ley Orgánica 1/1985 recibió después el nihil obstat del Tribunal Constitucional en una peculiar sentencia. Afirmaba que la situación anterior era la más acorde con la Constitución pero entendía que también el nuevo sistema podía aceptarse siempre que la relación de fuerzas políticas en el Parlamento no se trasladara al propio Consejo General del Poder Judicial. El Tribunal Constitucional establecía así una condición imposible que, naturalmente, no se ha cumplido nunca. La constitucionalidad de los Consejos habidos desde aquella fecha es más que discutible cuando el cambio de cromos entre los partidos políticos se realiza a la luz del día conforme a un riguroso reparto de cuotas.

Las promesas electorales de PP para volver al sistema anterior han sido incumplidas por segunda vez, consolidándose así la politización del Consejo General del Poder Judicial con las repercusiones dichas en la carrera profesional de jueces y magistrados. El Gobierno y las Cortes Generales se encuentran, por definición, en unas mismas manos, pero el Poder Judicial podía no estarlo. Tenemos una división de poderes al hispánico modo.

José Luis Manzanares, exvicepresidente del CGPJ y consejero permanente del Consejo de Estado.

El escándalo sindical es permanente
EDITORIAL Libertad Digital 29 Noviembre 2013

El secretario general de UGT-Andalucía, Francisco Fernández Sevilla, ha anunciado su dimisión este viernes acorralado por el nuevo escándalo de corrupción que, tras ser destapado hace meses por Libertad Digital, se ha ido convirtiendo en una imparable bola de nieve en el que las informaciones sobre el cobro de sobresueldos y comisiones se entremezclan con la falsificación de facturas y el desvío de fondos públicos para sufragar banquetes, fiestas y mariscadas. Lo primero que llama la atención es que el sindicato haya tardado tanto tiempo en ofrecer la dimisión de su máximo responsable regional, a pesar de que algunos medios de comunicación, día sí y día también, han mostrado las vergüenzas ocultas de UGT-A, a cada cual peor.

En este sentido, la firme resistencia de la cúpula ugetista para abrir una investigación interna con el objetivo de depurar las consiguientes responsabilidades políticas y penales, tan sólo es equiparable a su descaro para mirar hacia otro lado, negando la realidad, con tal de mantener a toda cosa sus privilegios institucionales, a base de subvenciones públicas, ayudas y prebendas de todo tipo. Y el principal culpable de esta deleznable actitud no es otro que el secretario general de UGT, Cándido Méndez, ya que durante meses ha apoyado a Fernández Sevilla en su cargo, pese a todas las evidencias que pesaban en su contra. Además, cuando la situación ya era del todo insostenible, Méndez, en un acto de profunda cobardía, ha optado por ponerse de perfil y echar balones fuera, eludiendo cualquier responsabilidad al respecto, como si una corrupción de tal nivel, ejercida de forma sistemática, fuera fruto de un caso aislado y particular. Tras la renuncia de Fernández, Méndez debería ser el próximo en presentar su dimisión por el mero hecho de que un escándalo semejante haya podido tener lugar bajo su dirección.

El problema, sin embargo, es que no es el único. UGT-A también está inmerso en el fraude de los ERE, junto a altos cargos de la Junta de Andalucía, una muestra más de la estrecha e histórica relación de amistad y colaboración existente entre el sindicato y el PSOE a nivel regional. Por desgracia, este tipo de corruptelas no es cuestión de personas concretas sino que forma parte del sistema. El auténtico escándalo no estriba en que un sindicato cometa irregularidades contables, falsifique facturas o desvíe fondos públicos para pagar comidas o regalar maletines a sus afiliados, lo cual es constitutivo de delito, sino en que este tipo de organizaciones sigan disponiendo de carta blanca por parte de las Administraciones Públicas para gestionar el dinero de los contribuyentes.

La Justicia debe investigar hasta sus últimas consecuencias la gravísima trama de corrupción que, poco a poco, se ha ido descubriendo en los últimos meses. Pero, al mismo tiempo, el Gobierno debería aprovechar este escándalo, que tanto hastía a la opinión pública, para poner fin al chanchullo sindical de una vez por todas. Al igual que ha sucedido en otros muchos países europeos, es necesario eliminar por completo todas las subvenciones públicas, de modo que la financiación de los sindicatos dependa, única y exclusivamente, de su capacidad para atraer y mantener afiliados, lo cual, a su vez, dependerá de los servicios que ofrezcan y no del aberrante politiqueo vigente. Y, en segundo término, es necesario reformular el ingente volumen de ayudas públicas destinadas a formación de trabajadores y parados, fuente de la que beben directamente sindicatos y patronal, ya que han demostrado resultar completamente inútiles para la consecución de sus objetivos. En definitiva, acabar con la estructura de sindicatos verticales heredada del franquismo y su particular sistema de financiación pública para que dichas organizaciones trabajen para servir a sus afiliados y no para robar a los contribuyentes.

Vuelve la censura
juan carlos girauta ABC Cataluña 29 Noviembre 2013

El CAC es un órgano siniestro consagrado al cercenamiento de la libertad de expresión, una instancia política que puede sancionar por opiniones, que puede clausurar medios de comunicación y que parece desconocer límites territoriales en su despótica competencia. El CAC es una onerosa y sórdida institución que usa nuestro dinero para confeccionarle listas negras al gobierno Mas, actividad que consideran muy democrática por la sencilla razón de que la ejercitan ellos, medida última y absoluta de legitimación. El CAC vive tan fuera del mundo de los libres que pretende dar lecciones sobre fomento del odio y cultivo de las libertades a nuestros compañeros Hermann Tertsch y Gabriel Albiac. Nada menos. Cualquiera de ellos dos, en un día malo y con una sola frase, hace más por la libertad y contra la arbitrariedad, más por la razón y contra la mentira de lo que pueden soñar en su reducido universo, empleando todas sus tristes vidas, el hatajo entero de censores que los quiere trincar vía una competencia que no tienen.

El CAC está tan lejos de los principios democráticos por los que ahora dice querer velar, que ha escogido a una víctima del terrorismo y del odio nacionalista como Federico Jiménez Losantos para exhibirlo vestido de verdugo. Cuando se escriba la historia definitiva del nacionalismo catalán, el rebaño descubrirá lo que significó el atentado contra aquel profesor de instituto que había firmado un manifiesto, porque aún no lo han entendido. Al punto que se ha seguido atentando simbólicamente contra él y se le ha convertido, hace ya mucho tiempo, en muñeco sacrificial. Su inacabable linchamiento ha pasado desapercibido al CAC.

Si el CAC se ha creído que señalando falsariamente a la diputada de Ciudadanos Inés Arrimadas de fomentar el odio va a conseguir acallar o modular las críticas del constitucionalismo catalán al nacionalismo, una de las ideologías más destructivas de la historia, desengáñese. Han dado el peor paso de su vida. Ha llegado el momento de señalar al señalador. Yo acuso al CAC de prácticas dictatoriales. Tengo su lista delante; pronto la tendré detrás.

Un incidente sin importancia
Irene Lozano El Confidencial 29 Noviembre 2013

Independentistas irrumpen en la sede de UPyD en Barcelona (@GuillemBatulaIndependentistas irrumpen en la sede de UPyD en Barcelona (@GuillemBatula

Los cachorros del independentismo feroz ya han encontrado la manera de liberar su acumulada frustración. Entre 30 y 40 de ellos irrumpieron ayer violentamente en la sede de UPyD en Barcelona, cogieron a un afiliado que se encontraba trabajando allí, lo expulsaron a empujones y se quedaron casi una hora ocupando la sede.

Agresiones ha habido muchas, pero ocupar la sede de un partido político por la fuerza, es la primera vez que ocurre en Cataluña en 35 años de democracia. Sin embargo, la prensa afín lo ha catalogado de "protesta". Pronto dirán que el compañero agredido los provocaba con su mano españolista, y por eso tuvieron que torcerle la muñeca. Las protestas se hacen contra quien ostenta el poder. Si se llevan a cabo contra un partido minoritario, como es UPyD en Cataluña, se suele llamar fascismo. Son nociones básicas de política que un periodista debe conocer. Y pensándolo bien, algunos las conocen: cuando entraron en la sede de Blanquerna en Madrid a boicotear un acto de la Diada, nadie lo catalogó de “protesta”. De este modo, los fachas siempre son los otros, no sé si me explico.

Los agresores pertenecen a un llamado sindicato de estudiantes independentistas, tan convencidos de sus ideas que tratan de acallar y linchar a quien les lleva la contraria. Así lo intentaron hacer literalmente cuando Rosa Díez visitó la Universidad Autónoma de Barcelona en 2010. No pudieron llegar hasta ella gracias a la protección policial, pero el rector y otras personas acabaron cubiertos con la pintura de los botes que lanzaban. Verán que el vídeo comienza con una calurosa bienvenida: “Rosa Díez, pim, pam, pum”.

Un auténtico esperpento, un despropósito que sólo podría ocurrir en España: primero te agreden y luego te insultan con el beneplácito policial. En fin, es una simple invitación a repetirloComo persona civilizada que es, Rosa Díez no organizó un somatén para devolverles el mandoble, sino que lo denunció. Ahora se les ha imputado por aquellas agresiones y se piden seis años de cárcel para algunos de ellos. Disgustados con esos jueces que no comprenden la importancia de cerrar filas en torno al mensaje nacional, ¿qué hacen? Recurrir a la coacción. Hasta aquí, podíamos pensar que se trata de un grupo de agresores descontrolados. El problema, como me explica bien mi amigo Ramón de Veciana, es que la policía no los protege de estos energúmenos. Ramón es abogado y máximo responsable de UPyD en Cataluña y cuando le llamé ayer por la tarde ya estaba en la sede. Me contó, indignado, que los mossos, esa policía tan feroz cuando se trata de un empresario indefenso, se limitó a identificar a los agresores. "Les están dejando irse tranquilamente y esto es lo grave, porque a esta policía yo le pago con mis impuestos". No contentos con eso, los mossos dijeron al compañero agredido que los identificara allí, en vivo, y no a través de cristal de espejo. Para que testifique con libertad y tal.

En vista de que les salía tan barata la ocupación, por el mismo precio decidieron montar una manifestación en la puerta, según los iban echando a la calle, para llamarnos “fascistas”. Un auténtico esperpento, un despropósito que sólo podría ocurrir en España: primero te agreden y luego te insultan con el beneplácito policial. En fin, es una simple invitación a repetirlo. Y tiene todo el sentido del mundo que los mossos, la policía más fascista de España, acabe protegiendo a quienes son fascistas como ellos. Todo cuadra en la asfixiante unanimidad del oasis.

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La Amnistía Rajoy

Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 29 Noviembre 2013

En la memoria colectiva –si existiera tal engendro– Adolf Hitler sería un bigote y una cámara de gas; Julio César una corona de laurel, las traducciones de La guerra de las Galias en segundo de BUP y el archienemigo de Astérix; Churchill un puro obsceno y el discurso de los humores del sacrificio; Juan Carlos I los elefantes –el blanco del 23-F y el negro de Botswana–; y Josef Stalin cincuenta millones de muertos. Los hombres pesados de la política llevan asociados un par de conceptos, hitos o frases, y por muy extensa que haya sido su obra la historia la jibariza a poco más que un eslogan. Funciona también con los nombres más modestos: Felipe es sinónimo de corrupción, Suárez cuatro palabras de Ónega, Aznar dos fotos –Perejil y las Azores–, y Zapatero la ruina.

Don Mariano Rajoy quizá hubiera preferido pasar al mármol como el hombre que evitó el rescate económico, que le comparasen con Churchill por algo más que por los puros, que le agradecieran este liderazgo total de su partido en España, con cuotas de poder nunca alcanzadas o, por lo menos, que le recordaran como el líder que salvó al sistema del colapso, aunque para ello sacrificara a las clases medias como los aztecas inmolaban a sus enemigos, sin piedad.

Pero nada de eso. De hecho es probable que añore cuando se le señalaba como el vidente de los hilillos de plastilina del Prestige, o el vicepresidente de la guerra de Irak. Preferirá cualquier cosa antes que el cartel definitivo con el que se va a quedar grabado en la memoria: el hombre de la amnistía. Mañana –es decir, el lustro que viene–, pensar en Rajoy será recordar las cárceles abiertas de par en par, y un tropel de criminales saliendo a la calle como si se estuviera filmando una película de Batman. Porque la infamia de estos días no acaba aquí, se acrecentará con cada crimen de los amnistiados, con cada nueva violación de esos monstruos a quienes la indignidad del Gobierno les ha devuelto la libertad, el derecho a decidir cuando matarnos.

¿Había que cumplir la sentencia de Estrasburgo? No. No es verdad. Ni Obama, ni Cameron, ni siquiera el mediocre Hollande hubiera consentido cosa semejante. En el poder inmenso del Estado encontrarían desde argumentos jurídicos hasta la política de hechos consumados, la que practican los Gobiernos soberanos.

Ahora dice Gallardón –a quien recordarán los madrileños del siglo XXII, por la deuda– que observa indicios de criminalidad en los fastos de recibimiento a los etarras. Puede ser, pero es un delito menor comparado con las evidencia criminal de permitir esta amnistía.

Derrotadísimos
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  29 Noviembre 2013

EL GOBIERNO del PP empieza a preocuparse -no demasiado: Rajoy no es de empatía fácil y el PP oficial ya está encallecido en el desprecio a las víctimas del terrorismo- por los homenajes que se celebran en pueblos y barrios de origen a los etarras recién excarcelados. Preocupación absurda: si como dijo el ministro del Interior la sonrisa de los terroristas que salen libres es la sonrisa de la derrota, las fiestas con música, jolgorio y repique de campanas serán funerales sombríos, entierros friolentos a los que acude gente deprimida fingiendo el buen humor que no tiene, que no puede tener, porque el Gobierno dice que la sonrisa delata la derrota. Y el Gobierno no nos puede mentir, porque nunca miente y menos aún en asunto tan caro a su noble corazón.

En realidad, la juerga en homenaje a los terroristas equivale a una llantina inconsolable que los pistoleros, parientes, amigachos, cómplices y correligionarios -los que tocan las campanas- guardan para casa. Ayer, corría el rumor de que, tras pasar de cincuenta el número de etarras liberados en sólo cinco semanas por los velocijueces de la Audiencia, el mandamás de San Sebastián, Martín Garitano, se recluyó en un coqueto salón del Ayuntamiento donostiarra y se echó a llorar desconsoladamente. Y el rumor, como labró en mármol el gran García, es la antesala de la noticia, que es ésta: los últimos homenajes a los etarras se celebran con fuegos artificiales. Si no estuvieran tan derrotados, los asesinos utilizarían pistolas, rifles de asalto, titadyne y vale ya; es decir, los fuegos naturales del pistolero común. Pero condenados a pasar las Navidades con la familia y los amigos, en el pueblo o esquinazo que les vio nacer, los terroristas sólo fingen disfrutar contemplando el castillo de fuegos artificiales, hasta juegan a asustarse con la mascletá como si fuera la Guardia Civil entrando en su fiesta.

Pero, de fiesta, nada. Cuando los amigachos se van, las luces se apagan y las calles desiertas, sucias huelen aún a pólvora y vinazo, los criminales más curtidos, a solas con la blanda almohada o a espaldas de la piel que acaban de habitar, lloran amargamente tratando de que la familia no oiga sus sollozos. Están destrozados. La mejor prueba es que ha vuelto el terrorismo callejero, metadona de la heroína del gudari. Derrotadísimos.

Partido Popular
La derecha huérfana
Francisco José Contreras Libertad Digital 29 Noviembre 2013

Un vistazo a las noticias de estos días basta para confirmar una conclusión que ya no es posible aplazar más: este Gobierno ha agotado su crédito, defraudando las expectativas de sus votantes. Los partidos siguen cocinando los nombramientos al CGPJ, aunque el PP había prometido restablecer la independencia del poder judicial. El INE acaba de hacer públicas proyecciones aterradoras: para 2024, España habrá perdido un 6% de su población; las personas de menos de 65 años decrecerán en 4,1 millones, en tanto que las de más de 65 aumentarán en 1,5. Eso significa no sólo ciudades desoladas, sin juegos infantiles, también insostenibilidad del sistema de pensiones. Pero el Gobierno Rajoy no ha adoptado una sola medida de promoción de la natalidad, ni abierto un debate nacional sobre el problema demográfico. Bildu campa por sus respetos en las instituciones vascas: todo indica que el Gobierno Rajoy asumió el presunto acuerdo de Zapatero con el mundo abertzale; por eso abandonaron la escena Ortega Lara o María San Gil, y por eso acaba de hacerlo Santi Abascal. Sin embargo, Rajoy había prometido volver a la línea dura de Aznar (aplastamiento policial de ETA e ilegalización de su brazo político). Mientras tanto, el desafío secesionista de Artur Mas no encuentra otra respuesta que nuevas concesiones presupuestarias (tolerancia hacia el incumplimiento de los objetivos de déficit… que contrasta con la displicencia hacia la comunidad de Madrid, la única que mantiene cierta fidelidad al espíritu de moderación tributaria y contención del gasto que se le suponía al PP). Este Gobierno es incapaz no ya de enseñar los dientes a los separatistas, sino siquiera de argumentar audiblemente en contra de sus tesis y su imaginario. Y sigue siendo imposible recibir educación en español en buena parte del territorio nacional.

Una y otra vez, el Gobierno ha amagado con la restricción de la ley del aborto; llegaron incluso a señalarse plazos: mayo sin falta; octubre a más tardar… Pero carecen de convicciones sobre el tema, o de valor para aplicarlas. El PP de Rajoy se caracteriza por una completa sumisión ideológica a la izquierda en lo moral y cultural: el Ministerio de Educación acaba de crear un "Título de Formación Profesional en Igualdad de Género". Ni una sola de las leyes de ingeniería social de Zapatero ha sido revocada: ni la de matrimonio gay, ni la de divorcio exprés, ni la de memoria histórica. El PP, según parece, asume el legado socialista en esas materias. A diferencia de la izquierda, el PP no tiene una visión del mundo propia. Sólo aspira a ser un eficaz equipo de contables.

Pero también en la contabilidad se ha fracasado. El paro es más alto que en 2011. El déficit sólo ha sido reducido del 9 al 7%; ya Zapatero lo había bajado del 11 al 9%; además, como se trata de porcentajes calculados sobre el PIB, un 7% de déficit significa que el Estado gasta cada año casi un 20% más de lo que ingresa. Y mientras tanto, la deuda pública crece sin cesar, acercándose ya al 100% del PIB. Juan Ramón Rallo ha mostrado cómo en España las burbujas crediticia e inmobiliaria alimentaron un crecimiento desmesurado del Estado: el gasto público pasó de 263.000 millones en 2001 a 412.000 millones en 2007; el gasto en personal de las Administraciones pasó de 67.000 millones en 2001 a 107.000 en 2007: un 60% de incremento (en Alemania fue de un 16% en el mismo periodo). A partir de 2007 se desplomó la recaudación tributaria, pero se mantuvo la inflada estructura estatal. Así se generó el gigantesco déficit que padecemos.

Y había dos posibles formas de enjugar el déficit: aumentar los impuestos o revertir la hipertrofia del Estado, devolviendo el gasto público a los niveles de 2001. El Gobierno Rajoy ha optado claramente por la primera, sometiendo los españoles a una presión fiscal brutal que inhibe la reactivación de la economía y la creación de empleo. No se ha acometido una reducción seria del tamaño del Estado; ni siquiera se ha suprimido la grasa, la administración paralela de fundaciones, empresas y TV públicas, agencias, observatorios. No se ha abordado una reforma del régimen local que permita la fusión de municipios. No se ha estudiado la supresión de las diputaciones. Permanece intacta la maraña multinivel de cabildos, mancomunidades, ayuntamientos, autonomías, administración central, sin la necesaria cirugía mayor que acabe con las duplicaciones de competencias. No se han suprimido las subvenciones a partidos políticos y sindicatos, que en otros países se financian con las cuotas de sus militantes y donaciones privadas. Ni las subvenciones a sectores productivos inviables. No se ha acometido la necesaria reforma energética. No se ha simplificado el bosque de tipos de contrato laboral. No se han suprimido trabas burocráticas para la inversión extranjera y la creación de nuevas empresas: España ha perdido posiciones en el ránking mundial de libertad económica; ocupa actualmente el puesto 52 en el índice Doing Business del Banco Mundial, por detrás de Túnez o Kazajistán.

Y, por supuesto, no se han sometido a revisión los dogmas del Estado del Bienestar: los sistemas públicos de sanidad, educación y pensiones… pese a su evidente insostenibilidad a medio plazo. En Suecia, antiguo faro de la socialdemocracia, se han introducido el cheque escolar y el cheque sanitario, y se combina el sistema de reparto con el de capitalización en las pensiones. Aquí, el supuesto partido liberal-conservador no osaría abrir debate alguno sobre ello.

¿Harán todo esto en la segunda mitad de legislatura? Por supuesto que no: comenzará el rosario de convocatorias electorales, y el miedo a perder votos con reformas impopulares. El momento era al principio de legislatura, con cuatro años por delante y una mayoría absoluta recién estrenada. Se ha desperdiciado una oportunidad histórica.

El PP no es liberal ni conservador: no tiene una alternativa al modelo socialdemócrata de Estado paternalista hipertrofiado, ni al código moral sesentayochista (abortismo, nuevos modelos de familia, ideología de género). Y la gran cuestión es si España puede permitirse por más tiempo prescindir de un verdadero partido liberal-conservador. Según las encuestas, el PP estaría perdiendo votos en favor de UPyD y Ciudadanos. Pero estos partidos no tienen una identidad ideológica reconocible, más allá de cierta firmeza en la defensa de la unidad nacional (que contrasta, desde luego, con la inanidad del PP). En realidad, el hueco liberal-conservador en nuestro paisaje político sigue sin llenar. Y es un hueco inmenso, un agujero negro. La derecha sociológica –que abarca lo más sano, cualificado y patriótico de la sociedad española– está huérfana de representación.

El PP confía en que, a la hora de la verdad, esos millones de electores volverán al redil, espantados por el riesgo de un frente popular. Pero la media España liberal-conservadora merece algo mejor que ese eterno chantaje malminorista. Merece una fuerza política que le ofrezca por primera vez el bien mayor, y no el cada vez más mezquino mal menor.

No sirven ya las excusas. Ni la de "mantener la unidad de la derecha", pues el PP no es ya derecha. Ni la de "regenerar el PP desde dentro", pues la cúpula actual controla el partido férreamente y obtura cualquier resquicio de debate interno. Ni la de la Ley D’Hondt, pues UPyD ha demostrado que nuevos partidos pueden abrirse un hueco en el espectro. El bipartidismo está desmoronándose: lo anuncian todas las encuestas. Hay una masa enorme de españoles decepcionados, a la espera de una fuerza política que defienda aquello en lo que creen y que devuelva al país la esperanza de la regeneración.

Francisco José Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla y autor de Liberalismo, catolicismo y ley natural.

Cataluña
El lavado de cerebros infantiles
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 29 Noviembre 2013

El 31 de mayo del 2011 publiqué en Libertad Digital un artículo titulado "Con los niños no se juega" en el que citaba la exhaustiva información, prolijamente documentada, que brinda el profesor Pedro Antonio Heras en su libro La España raptada (Áltera, 2009), para alertar sobre el lavado de cerebro al que son sometidos los niños en Cataluña y el País Vasco para convertirlos en juguetes del entramado secesionista. Explica el autor:

El empeño nacionalista hace de la educación el campo donde concentran sus máximos esfuerzos. Saben que para sostener su visión han de falsificar, adulterar y mentir; pero no se sienten compelidos por las obligaciones ligadas a la razón, la veracidad y la honestidad intelectual. Consideran que la verdad no es necesaria, que sólo lo es la voluntad emocional de construir una nación y lograr la separación y la creación de un estado independiente. Con su mecanismo mental se pone de manifiesto la dificultad de hacer entrar en razón a unas personas que han llegado a unas conclusiones lejos de ésta. Hemos de tomarnos en serio sus mitos ridículos y fantásticos y, aunque nos parezcan incongruentes y absurdos, tenemos que conocer su ideología y su práctica para contrarrestar en la medida de lo posible su acción adoctrinadora, falsificadora y negadora de la realidad.

Despropósitos belicosos
Puesto que siempre me ha indignado que los adultos abusen del prestigio y la autoridad que les confieren los años para engatusar a los niños y adolescentes inexpertos, ya sea en el terreno sexual o en el ideológico, retomé el tema en el artículo "Los retoños del pensil" (LD, 10/10/2012), donde aportaba pruebas de que de aquel anacrónico "Florido Pensil" de la Formación del Espíritu Nacional habían brotado los retoños de la Formación del Espíritu Secesionista. Retoños cuyo origen espurio en el temprano adoctrinamiento sectario reivindicaba complacido Josep Ramoneda (El País, 13/9/2012):

Las nuevas generaciones no tienen nada que ver con las generaciones de la Transición. Carecen de los miedos, las complicidades y los prejuicios que teníamos nosotros. Han sido formadas en la escuela catalana, con unos referentes culturales muy distintos y han asumido con naturalidad la condición de Cataluña como país. Los hijos de quienes llegaron a Cataluña en los años sesenta desde el resto de España nacieron aquí y tienen unos parámetros sentimentales muy distintos. Por eso el independentismo ha crecido en transversalidad social y cultural.

La explotación de esos parámetros emocionales que entusiasman a Ramoneda, y que está acompañada por una radical exclusión de los parámetros racionales de los que el exhumanista hoy converso se desentiende, llegó al paroxismo en el informativo infantil Info K del canal Super3 de la televisión oficial de Cataluña. En un reportaje a niños que participaron, llevados por sus familiares, en la cadena humana del 11 de septiembre, se oyeron falacias inculcadas en la escuela como "Es en 1714 cuando dejamos de ser independientes", o despropósitos belicosos como "España se tendrá que rendir".

El Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC) resolvió, con el voto de los tres consejeros propuestos por CiU y el del presidente del organismo, que "no se aprecia una vulneración del marco normativo que ampara los derechos de los menores" (LV, 3/10). Los fundamentos de los votos en contra de las dos representantes del PSC y el del PP no figuran en el acta. Pero lo que quedó registrado en el vídeo fue que el resumen final de imágenes, de un minuto y treinta segundos, se convirtió en un alegato militante a favor de la independencia de Cataluña dentro de un programa dedicado al público infantil.

Aquel programa también provocó debates sobre el derecho de los medios a divulgar la opinión política de los menores. Jaume Funes, psicólogo y exadjunto del Síndic de Greuges para la Defensa de los Derechos del Menor, sentenció (LV, 22/9):

No me preocupa lo que diga un joven, son sujetos de derecho y están en un espacio público, pero sí la repetición de eslóganes, las simplificaciones, las respuestas de patrioterismo banal. No pasa nada porque se pronuncien a favor de la independencia, pero me preocupa que el informador no vaya más allá, no pregunte qué significa ser independiente, o qué entienden por patria o nación.

Oratoria demagógica
El que sí tomó en serio el tema de la edad en relación con los derechos políticos fue Norbert Bilbeny. Más preocupado por la ética que por la corrección política, Bilbeny no se recató de discrepar con la decisión del Parlamento catalán de reconocer el derecho de voto a los menores de entre 16 y 18 años. Los municipios catalanes que organizaron la consulta no vinculante sobre la independencia ya habían recurrido -infructuosamente- a esta artimaña para engrosar su magro caudal de papeletas, y hoy los secesionistas se preparan para repetir la tentativa de pucherazo. Pero Bilbeny no se dejó impresionar por la oratoria demagógica y expuso sus buenas razones (LV, 9/8). Si se rebajara la mayoría de edad de los 18 a los 16, previa reforma de la Constitución,

a partir de esa edad los jóvenes podrían también administrar su patrimonio, contratar, conducir, adquirir alcohol y hasta participar en tribunales populares para declarar a un adulto inocente o culpable. La participación es la participación, a las duras y a las maduras. (…) Hay jóvenes muy cabales y hay maduros muy inmaduros. También hay adultos que por limitación funcional no tienen discernimiento y en cambio no se les impide votar. Pero no se trata de pesar la inteligencia. Sino de respetar la importancia del sufragio universal y la seriedad y las consecuencias del derecho al voto, que muchos creemos que no puede ejercer un menor de edad. ¡Salvo que admitamos que a los 16 ya no se es menor de edad! Pero entonces habría que ser mayor de edad… a todos los efectos. ¿Estamos dispuestos a ello?

A medida que pasa el tiempo crece en los círculos del poder autonómico la convicción de que la aventura secesionista desembocaría, si la coronara el éxito, en la fractura de la sociedad catalana, incluidos sus partidos políticos y movimientos sociales; en la fuga de capitales y la quiebra de la economía; y en la ruptura autoinfligida con la ONU, la UE, la OTAN y otros organismos internacionales. Paradójicamente, la certidumbre del fracaso inminente los empuja a ocultar la realidad por temor a la reacción de los engañados, a los que intentan distraer con mayores gestos de desafío. Infortunadamente, las escuelas continúan siendo el escenario de estos desplantes que se saldan con nuevos lavados de cerebro a los niños. Francesc de Carreras alude (LV, 23/11) a la presencia de banderas esteladas en varias escuelas que desobedecieron la orden de retirarlas dictada por la Conselleria de Ensenyament. Visto lo cual, la Conselleria no sancionó a los rebeldes sino que canceló dicha orden. Explica Francesc de Carreras:

A preguntas del grupo parlamentario del PP, [la consejera Irene Rigau] respondió que "hay centros que se muestran más sensibles a determinadas realidades" y, por tanto, hacen demostraciones públicas de sus "posiciones". Naturalmente, las realidades y las posiciones son estar a favor de la independencia de Catalunya. (…) La política se introduce en las aulas y la enseñanza no es, como debería ser, neutral, sino partidista, es decir, en lugar de suministrar conocimientos se adoctrina en una determinada dirección. En una dirección opuesta, pero en el fondo similar, a la de tiempos pasados y no democráticos.

Es incomprensible, en este contexto, la falta de respeto de los secesionistas por su bandera. La exhiben modificada a su antojo, agregándole una estrella blanca sobre fondo azul, o una estrella roja sobre fondo amarillo, o un letrero con el nombre de un emirato feudal y esclavista. Y todos tan panchos, como cuando comercializan a la Moreneta convertida en caganer. Extraños patriotas y creyentes estos que profanan deliberadamente sus símbolos sagrados.
Manipulación chabacana

Para rematar la transformación del tricentenario de 1714 en una apoteosis de la campaña secesionista, el comisario de los festejos, Miquel Calzada, o sea el veterano Mikimoto, trotamundos a costa de TV3 y nuestros bolsillos, no descuida la catequización de los niños ni su manipulación chabacana. Nos informa La Vanguardia (15/11):

Uno de los terrenos a los que se prestará especial atención será el educativo, y por ello se han preparado una serie de actividades para acercar los hechos del 1714 a las escuelas, como la creación de recursos didácticos específicos o la celebración de un encuentro de corales de educación secundaria que interpretarán una pieza titulada justamente 1714, compuesta expresamente para la ocasión. También está prevista una jornada singular el 10 de diciembre, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos, en la que desde todas las escuelas se lanzarán simultáneamente miles de cometas con mensajes sobre las libertades y los derechos de las personas y los pueblos, en recuerdo de la prohibición de hacer volar cometas realizada por el gobernador militar de Barcelona en 1775. Y, asimismo, se creará un videojuego del 1714 en el Club Super3 y se habilitará un espacio propio sobre juegos populares del siglo XVIII en la Festa dels Súpers.

Lo dicho: la Formación del Espíritu Nacional sustituida por la Formación del Espíritu Secesionista. Alguien –los padres, el injustamente acosado ministro Wert, la Unicef o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos– debería acudir en auxilio de estos niños, obligados a participar como comparsas en una escandalosa movilización retrógrada envuelta en el manto del ridículo.


El totalitario CAC debe desaparecer
Editorial www.gaceta.es 29 Noviembre 2013

El Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) ha elaborado un documento en el que reclama que la Generalidad sancione con multas de 500.000 a un millón de euros al Grupo Intereconomía y al Canal 13TV por “fomentar el odio” hacia Cataluña en algunos de sus programas, al relacionar las políticas nacionalistas con lo ocurrido el siglo pasado en la Alemania nazi y la Italia fascista. Como suele ocurrir en el seno de este organismo de cuño puramente antidemocrático, la votación de ese documento se decantó gracias al voto de su presidente.

Decimos que el CAC es de cuño antidemocrático con ánimo sólo descriptivo, pues no es imaginable una democracia en la que se establezcan mecanismos de sanciones administrativas para los contenidos de los medios de comunicación. En toda democracia merecedora de este nombre, los contenidos de los medios están sometidos a la ley penal, los Gobiernos tienen vetada toda forma de intromisión en el ejercicio de la libertad de prensa, y son los Tribunales los encargados de que se respete la legislación. Los Consejos Audiovisuales empezaron a asomar su fea cara al abrigo de un presunto progresismo de inspiración totalitaria, y no fueron pocos los medios y los profesionales solventes y de probada ejecutoria democrática que alertaron del grave peligro de esta figura. Felizmente, los intentos de crear un Consejo Audiovisual a escala nacional no prosperaron, pero en algunas Comunidades autónomas lograron colarse. Cataluña ha sido una de ellas.

La libertad de prensa suele irritar a los poderosos, e incluso en sociedades sólidamente democráticas, como Estados Unidos, los políticos con poder consiguen abrir una vía de agua en las libertades ciudadanas, como sucedió con el maccarthismo infame que desencadenó la famosa caza de brujas entre los cineastas y los escritores de aquel país. La salud democrática de los estadounidenses acabó en poco tiempo con aquella agresión inicua, pero en los seis años que duró, causó estragos inmensos.

El CAC debe desaparacer, así como todos los Consejos Audiovisuales del mismo o parecido corte. De lo contrario se abre una vía de agua en la línea de flotación de la democracia al negar en materia de libertades civiles la celebración de un proceso judicial independiente de los Gobiernos, con audiencia de todas las partes y protección del derecho de defensa de los acusados. Si se niega eso, se asesta una puñalada mortal a todas las libertades, y triunfan los peores sectarismos, que son los que se ejercen desde instancias oficiales con manifiesto abuso de poder.

Esta vez nos ha tocado a nosotros, pero creemos que los colegas deben sumarse a nuestra posición, aunque sea en defensa propia.

Desmontando falsos mitos
¿Por qué se luchó en la Guerra Civil?
PÍO MOA www.gaceta.es 29 Noviembre 2013

Cierta mentalidad, bastante extendida, “entiende” la Guerra Civil como si los españoles se hubieran vuelto locos y decidieron matarse sin motivo, por espíritu “cainita”.

Quienes así juzgan, renuncian a comprender, con la vanidad de eximirse del cainismo y locura que atribuyen graciosamente a los demás. Pero una guerra solo puede interpretarse por sus referencias políticas. Es justo señalar que la Ley de Memoria Histórica no cae en la vanidosa distorsión mencionada, pues justifica a uno de los bandos, el del Frente Popular, que habría luchado por el derecho, la justicia y la libertad contra los designios criminales del contrario.

Ya hemos examinado, cómo se llegó al choque armado: izquierdas y separatistas asaltaron la República en octubre de 1934 y arrasaron su legalidad entre febrero y julio de 1936. Esto acabó con las posibilidades de una convivencia razonable. Una democracia no puede funcionar cuando uno o varios partidos poderosos están resueltos a anular a los contrarios. Por eso, la democracia dejó de tener un papel cuando hablaron las armas.

Obviamente, las izquierdas no asaltaron la República por “locura”, sino con objetivos bastante definidos: comunistas y socialistas pensaban en una revolución inspirada en la soviética, inmediata; los anarquistas querían otra revolución, anárquica y opuesta a la soviética; los republicanos de izquierda deseaban un régimen dominado por ellos mismos y apoyada en los revolucionarios, donde la derecha estuviera proscrita del poder; y los separatistas aspiraban a disgregar España en varios estados pequeños, balcanizando la península. Se observa fácilmente que los fines eran muy diversos y en parte contradictorios, lo cual explica los sabotajes y persecuciones entre unos y otros de esos partidos.

No obstante, sus acres divisiones, izquierdas y separatistas coincidían en dos fines: erradicar la cultura cristiana y destruir la nación española por una vía u otra. No fue casual que entre ellos proliferasen los vivas a Rusia, a la revolución, a la república, a Cataluña o Euskadi, mientras los “viva España” eran oídos con hostilidad. El propio Azaña confesaría: “Lo que me ha dado un hachazo terrible es haber descubierto la falta de solidaridad nacional. Ni aun el peligro de la guerra ha servido de soldador. Al contrario, se han aprovechado para que cada cual tire por su lado”. Pero quienes por oportunismo se mostraron más patriotas españoles fueron los comunistas. Estos descubrieron pronto la fuerza del patriotismo en la parte nacional y trataron de contrarrestarla. Fueron asesinados unos 7.000 clérigos y miles de personas por sus creencias

En cuanto a la cultura católica, su aniquilamiento se intentó llevar a cabo de forma sistemática durante la misma guerra. Fueron asesinados, a menudo con crueldad extrema, unos 7.000 clérigos y miles de personas más por sus creencias religiosas; miles de templos y capillas, bibliotecas y obras de arte fueron pasto de las llamas, destrozados o saqueados. Se trató de una de las mayores persecuciones que haya sufrido la Iglesia en su historia, y un genocidio técnicamente. El odio a la Iglesia había sido cultivado con gran intensidad por todas las izquierdas, por considerar la religión en general o la cristiana en particular, como causa de los mayores males sociales. Una excepción peculiar fue el Partido Nacionalista Vasco, que mantuvo la religión en Vizcaya.

El bando nacional también constaba de corrientes diversas y a veces mal avenidas, desde la Falange, hasta monárquicos alfonsinos y carlistas. Pero le unió precisamente lo que el Frente Popular atacaba: la defensa de la nación española y de su tradición y cultura religiosas. Sobre esa base fue posible una unidad mucho mayor, sin llegar nunca a la persecución interna que caracterizó a sus adversarios.

Lo que estuvo en juego durante la guerra fue, para unos, la conservación de España y de la religión, y para otros diversas concepciones revolucionarias o disgregadoras. Si esto se olvida, como hace la LMH, jamás se entenderá el fondo y carácter de la guerra.


Carlos Herrera: "Si los nacionalistas catalanes fueran nazis darían miedo, pero lo que producen es ira y bochorno"
Carlos Esteban (LA Gaceta): "Las leyes educativas en España cambian como las colecciones de Zara"
Antonio José Chinchetru. Periodista Digital 29 Noviembre 2013

Enric González (El Mundo): "Desde que Ana Botella irrumpió en el mundo del espectáculo, Faemino y Cansado parecen más viejos y menos ocurrentes"

Allá por 1787, cuatro años antes de acceder a la Presidencia de Estados Unidos, Thomas Jefferson sentenció aquello tan conocido de: "Si tuviera que decidir si debemos tener un Gobierno sin periódicos o periódicos sin Gobierno, no dudaría en preferir lo segundo". Nos da la impresión de que si Mas y otros nacionalistas catalanes leyeran esa sentencia, pensarían que Jefferson era tonto por plantear esa disyuntiva en vez de apostar por una prensa, en la actualidad también las televisiones y las radios, al servicio del Gobierno que uno dirige. Al fin y al cabo, hay mecanismos de sobra para lograrlo, como demuestran las subvenciones que reciben los medios en Cataluña para que se mantengan fieles al discurso oficial. Es de suponer que al que sería el tercer presidente de EEUU le hubiera parecido aberrante la existencia de una institución como el CAC, creada con la excusa de asegurar la pluralidad y la calidad de los medios, pero que tiene como fin real el control político de las radios y las televisiones (inexistentes, claro está, en época de los Founding Fathers).

El CAC, y su informe acusando a Losantos, Merlos, Albiac y otros de fomentar el odio a través de 13TV e Intereconomía --El CAC busca crujir a 13TV e Intereconomía con sanciones millonarias por "fomentar el odio a Cataluña"-- tienen un lugar destacado en los espacios de opinión de la prensa de papel española el 29 de noviembre de 2013. También nos encontramos con los lamentos de un director de cine porque los medios de comunicación no promocionan su película como él considera que se merece y críticas varias a políticos como el ministro ‘Eras-menus', la mujer que veía gaviotas voladoras sobre el Manzanares, el registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante y el apparatchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista. Tras hacer sonar nuestra armónica de afilador, daremos cumplida cuenta de todo ello.

Empezamos en El País, donde el crítico televisivo que escribe sobre casi cualquier tema menos televisión aprovecha su columna para llorar por lo malo que es el mundo con el cine español. Estos es, con él y la última película que ha dirigido. David Trueba titula su artículo Lo que hay.

Tras criticar a las salas de cine por no apostar más por las películas españolas, se lanza contra los medios de comunicación:

En los medios, donde se reparte el pescado promocional, la lonja es perversa. Para salir en las cadenas de Mediaset sería necesario presentarte como el novio despechado del hijo adoptivo de Ortega Cano. Si la película es propiedad del grupo, Cuatro y Telecinco exhiben una maquinaria promocional envidiable, ejemplo de colocación, presencia y pugna por imponer su producto. Antena 3 se torna acogedor, especialmente en laSexta.

Y bien pensado, ¿quién le ha dicho que merece salir en todas esas cadenas porque sí? Al fin y al cabo, de lo que está hablando es de que unas televisiones que nada tienen que ver con él le hagan publicidad gratis.

Carga también contra otros medios:
Radio y prensa escrita terminan por ofrecer los únicos jardines que priman la palabra frente al chirrido. El producto nacional les repele una pizca, por barato y, al ser cercano, poco glamuroso.

¿No podría ser que el 'producto nacional' les repela por ser malo o simplemente porque al público le interesa menos que el 'de importación'? No hemos visto su película, así que no entraremos a valorar en este caso concreto. También se queja de El País:

Es habitual que donde seas peor tratado sea el medio donde colaboras.

Pobre David Trueba, que malo es el resto de los españoles con él, a pesar de que la producción de Vivir es fácil con los ojos cerrados la hayamos pagado en parte con nuestros impuestos a través de TVE y, no lo sabemos, es bastante probable que alguna subvención se haya llevado ya el filme o lo haga en un futuro.

Pasamos ahora a ABC. En este diario primero nos fijamos en El boicot, un artículo de David Gistau sobre el PSOE y el hombre que soñó con protagonizar 'El milagro de Pe Punto'.
Las sustancias volátiles con las que el PSOE experimentó en la Conferencia para volverse «más rojo» acaban de hacer ¡boum! durante el sabotaje sufrido por Rubalcaba en la universidad de Granada. Atónito, el líder socialista percibió la hostilidad que inspira en dos colectivos fundamentales de esa muchedumbre airada cuyo hábitat es la calle y que el PSOE aspiraba a reclutar en términos electorales con una contorsión tan forzada que hasta asumía el riesgo de asustar a su inmensa porción de votantes ajenos a apetencias revolucionarias.

Añade:
Con sus procesos internos aún por resolver, al PSOE se le nota una convicción que desmerece el recuerdo del inmenso partido de poder que fue un actor indispensable en la evolución española a partir de la Transición: la convicción de que, solo, jamás ganará nada. Ya se deba a lo larga que se está haciendo la penitencia posterior al estropicio zapaterista, o a que tiene enquistada la regeneración. Esta mentalidad de equipo chico es la que ha inspirado la búsqueda, en andurriales políticos poco recomendables e indignos del gran PSOE de antaño, de compañías con las que construir la «mayoría distinta» a la que suele referirse Rubalcaba, y en la que vale hasta Amaiur, a juzgar por el primer retrato familiar que se hicieron.

Concluye:
El boicot de Granada es un aviso de que está cerrado el espacio existencial que busca. Lo cual en realidad es un elogio para cualquier partido que aún no haya perdido del todo la vocación institucional, ni la fortaleza necesaria para no rendir todos los principios a esa muchedumbre que, como cuando eclosionó el 15-M, vuelve a decir que la soberanía no es la de las urnas, sino que hay otra, la «social», la fetén, que ella gestiona.

En el diario madrileño de Vocento encontramos un par da artículos dedicados al Consejo Audiovisual de Cataluña. El autor del primero de ellos es uno de los periodistas señalados en el tristemente célebre informe del CAC. Hermann Tertsch titula Fantasmas paralelos:

ES una lamentable paradoja que la Generalidad de Cataluña, cuyo único objeto de gobierno, meta política y razón existencial es la identidad, se halle en una profunda crisis de la misma. Tan grave como para gastarse fortunas, en época de crisis y con Cataluña hecha unos zorros, para determinar lo que se es y lo que no se es. Ahora se han obsesionado con que tienen que demostrar al mundo que no son nacionalsocialistas, ya me entienden, nazis.

Hermann Tertsch.
Dice de los nacionalistas:
Ven ahora una película antigua de las marchas con antorchas de los nazis bajo la Puerta de Brandemburgo y ven similitud con las animadas marchas de antorchas de ERC. Ven su propio rigor patriótico en desterrar signos de decadencia española como los toros o fotos de los toros o carteles escritos en español y eso les evoca las operaciones de limpieza del arte degenerado, «el arte judío u hostil a ideales germánicos», que se hicieron en los museos alemanes en los años treinta. Ven el golpe de Estado contra la República de Lluís Companys en 1934 y no les resulta muy distinto al que montó en Múnich en 1923 un grupo de veteranos de la Gran Guerra.

Tras varios ejemplos más, añade:
Pero dejémonos de ucronías y volvamos a las angustias de nuestros líderes nacionalistas para combatir la idea de que son nacionalsocialistas. Una idea que nadie ha defendido y nadie tiene. Porque a pesar de todas esas curiosidades estéticas paralelas, nadie ha dicho que Artur Mas sea nazi ni nada parecido. Aunque sí se le esté poniendo cara de aquel gran campeón del fracaso que fue Von Papen.

Concluye:
Las listas negras de periodistas han existido siempre. Pero publicar la propia en conferencia de prensa como ese pobre y surrealista Francesc Homs, amenazando a los incluidos con la cárcel, no nos evoca al austriaco -que a los periodistas les daba matarile sin alharacas-, sino al general Queipo de Llano cuando cayó en sus manos Artur Koestler. Presumió de la pieza capturada en la caída de Málaga y le condenó a muerte por hablar mal de Franco y de él. Aunque al final no lo ejecutó. Eso sí, Queipo confirmó cómo era Queipo. Y Koestler triunfó en todo el mundo con su Testamento español.

Seguimos en el mismo diario, donde Carlos Herrera firma Comité de Actividades Anticatalanas:
La discrepancia con los fines y los métodos del nacionalismo periférico tiene un precio que hay que asumir: ser acusado de propagador de odio, ser centro de dianas violentas de individuos que coquetean excesivamente con viejos pogromos bien conocidos en la Europa reciente. Todo está permitido en la defensa de identidades exclusivas y discriminatorias; nada en la lucha por la denuncia de la sinrazón de los nacionalismos más cerriles. La creación del CAC, el Comité de Actividades Anticatalanas disfrazado de regulador mediático fue en su día motivo de inquietud y sospecha: siendo quienes eran sus promotores, impulsores del periodismo de la Editorial Única, era cuestión de días confirmar sus tendencias manipuladoras y sus enjuagues vergonzosos con el poder.

Añade:
Los nacionalistas catalanes no me parecen nazis, de serlo les tendríamos miedo y, lo lamento, lo que producen es una mezcla de ira y bochorno. No obstante creo que ni Hermann Terstch ni Gabriel Albiac, por ejemplo, individuos dotados de un fuste intelectual y deductivo muy por encima de sus teóricos oponentes, apenas unos cretinos charlatanes como Joan Tardá o Santiago Espot, han pretendido otra cosa que alertar de procesos históricos que guardan similitudes inquietantes. Ni Hermann ni Gabriel alertan de una futura Cataluña plagada de campos de concentración entre Palamós y Torredembarra en los que gasear a españolistas confesos. Ni los separatistas lo pretenden ni nadie lo consentiría.

Concluye:
Bien harían los sectarios y pasteleros miembros del CAC en observar detenidamente las emisiones más vitriólicas de los medios oficiales de la Generalitat (TV3, Catalunya Radio, más lo que le cuelga) y los oficiosos que ha puesto a disposición de la causa el señorito Godó, y lamentar hasta la extenuación el fomento del odio a todo lo foráneo (español, por supuesto) que proclaman en sus programas, incluidas exaltaciones sin disimulo de terroristas camuflados de patriotas. No lo harán, ya lo sé y precisamente por eso hay que denunciarles sin descanso.

La misma cuestión es tratada en El Mundo por Salvador Sostres, que titula Las ficciones catalanas:
El Consell de l'Audiovisual de Catalunya -o CAC, como se le suele conocer- fue un invento de Pasqual Maragall cuando aspiraba a presidente de la Generalitat. Fue la típica broma catalana, el típico brindis al sol del senyor Esteve en horas bajas que pretende demostrar que es más inteligente y más libre que los demás y acaba engendrando una patochada que redunda en más burocracia, más intervencionismo y más mediocridad.

Añade:
Están estos partidos tan acostumbrados a tener comprados a los medios de comunicación que no pueden concebir la discrepancia. En la actualidad, Francesc Homs, consejero de Presidencia, es quien de modo personalísimo reparte las subvenciones a los medios -privados y públicos- para comprar su fidelidad no sólo al proyecto soberanista sino a él mismo como candidato a suceder a Mas: tal es su ambición, grotesca e infundada.

Mi educación limita con las metáforas de los nazis y del Holocausto que sirven para referirse a conceptos que no son los nazis ni el Holocausto, pero evidentemente la libertad de expresión va más allá de la educación y del buen gusto de cada cual. El CAC, querellándose contra 13TV e Intereconomía, vuelve a actuar como policía política, tal como fue el instrumento habitual para intentar censurar a la Cope o a esRadio, multándolas o no renovando sus licencias, al considerar un insulto cualquier visión contraria a los planteamientos de un catalanismo político que ha vivido todo este tiempo mucho más obsesionado en silenciar a Federico que en articular un discurso potente y ganador. El supuesto odio a Federico es otra de las ficciones del catalanismo, que limita con la fidelidad con que cada mañana miles de independentistas le escuchan.

Concluye:
El CAC se creó para despolitizar los medios públicos y es la principal arma política que cada Govern ha tenido para controlarlos; la supuesta mayoría independentista del Parlament es incapaz de ponerse de acuerdo en la pregunta de un referendo que saben positivamente que no tendrá lugar, y el independentismo, que crece reaccionando a sus adversarios, se querella contra esas dos grandes fábricas de independentistas, que hoy son 13TV e Intereconomía, cuando lo inteligente sería subvencionarlas para que nunca se callaran.

Se ve un hecho diferencial ponernos a excretar cuando Jesús nace y una herejía intolerable hacérselo hacer a su madre [por el 'caganer con la imagen de la Vírgen de Montserrat]. Algo parecido a lo de Javier Godó, que manda torcer el encuadre de las fotos que le sacan para salir centrado; luego se hace el pobrecito yendo al baño de los tullidos de Via Veneto para ahorrarse las escaleras que hay camino del servicio de los que no torcemos nada.

Seguimos en el diario de Unidad Editorial, donde Enric González titula Botella, y no se refiere a un recipiente para contener líquidos.
Hay bastantes alcaldes penosos. Por no hacer la lista completa, citemos al de Barcelona, Xavier Trias, que luce poco, porque a ver quién luce al lado del inefable Artur Mas, aunque haga lo suyo: impide la filmación de una serie castellana como Isabel, veta la foto de un torero y regala dinero a la Generalitat en cuanto puede, con lo que el contribuyente barcelonés pringa por partida doble. Pero no es gracioso. No creo que nunca le haya animado a nadie el día. Botella, en cambio, es una joya. Y un mérito exclusivo del Partido Popular.

Añade:
Incompetentes los hay a montones, igual que corruptos y sobrecogedores. La gracia, sin embargo, constituye un bien escaso. Y esta señora la derrocha. Pocos chistes sobreviven a la repetición con tanta lozanía como aquel del «relaxing cup of café con leche». Acabo de verlo y he vuelto a reírme. Hagan la prueba si quieren, es infalible. Ayer no lo superó, pero casi, con sus afirmaciones sobre el progreso de la humanidad.

Concluye:
Desde que Ana Botella irrumpió en el mundo del espectáculo, Faemino y Cansado parecen más viejos y menos ocurrentes. Que siga, por favor. Botella y el anuncio de las loterías podrían ser nuestro único motivo para sonreír en estas Navidades.

Cerramos en el periódico que trajo miga durante unos días. Kiko Méndez-Monasterio publica en La Gaceta La Amnistía Rajoy:
Los hombres pesados de la política llevan asociados un par de conceptos, hitos o frases, y por muy extensa que haya sido su obra la historia la jibariza a poco más que un eslogan. Funciona también con los nombres más modestos: Felipe es sinónimo de corrupción, Suárez cuatro palabras de Ónega, Aznar dos fotos -Perejil y las Azores-, y Zapatero la ruina.

Añade:
Es probable que [Rajpoy] añore cuando se le señalaba como el vidente de los hilillos de plastilina del Prestige, o el vicepresidente de la guerra de Irak. Preferirá cualquier cosa antes que el cartel definitivo con el que se va a quedar grabado en la memoria: el hombre de la amnistía. Mañana -es decir, el lustro que viene-, pensar en Rajoy será recordar las cárceles abiertas de par en par, y un tropel de criminales saliendo a la calle como si se estuviera filmando una película de Batman. Porque la infamia de estos días no acaba aquí, se acrecentará con cada crimen de los amnistiados, con cada nueva violación de esos monstruos a quienes la indignidad del Gobierno les ha devuelto la libertad, el derecho a decidir cuando matarnos.

Concluye:
Ahora dice Gallardón -a quien recordarán los madrileños del siglo XXII, por la deuda- que observa indicios de criminalidad en los fastos de recibimiento a los etarras. Puede ser, pero es un delito menor comparado con las evidencia criminal de permitir esta amnistía.

En el mismo diario, Carlos Esteban escribe sobre El extraño caso del Dr. Wert.
Esta mañana me he desayunado con este alarmante tuit, de Ángela Paloma Martín: "Hoy muere la #educación y la #dignidad. Qué tendrán en contra de un pueblo culto..", junto con un enlace. Entenderán que ante el doble e imprevisto deceso me asustara, sin pararme a pensar que la educación lleva más tiempo del recuerdo en la UCI y que de dignidad andamos, por ser generosos, muy cortitos de un tiempo a esta parte.

Pero no, es que se aprueba otra ley de educación, de esas que cambian como las colecciones de Zara, no vaya a ser que los estudiantes le cojan el tranquillo a un sistema y les dé por estudiar.

Añade:
Lo cierto es que la Lomce no es terriblemente revolucionaria ni original. Introduce algunos ajustes aquí y allá, muchos de ellos adelantados por los propios socialistas. En general, si la llega a aprobar tal como está un hipotético Gobierno Rubalcaba, podría ser más o menos criticada por los expertos, pero sin alharacas y, naturalmente, sin marchas ni vudú con el ministro del ramo.

Concluye:
Mientras, si lo que de verdad le preocupa a Paloma es la cultura, el saber de cualquier cosa conocida bajo la luna y al alcance de todos, que no tema: nunca antes había sido tan fácil, tan increíblemente barato y tan cómodo aprender lo que se pueda imaginar. Verdaderamente al alcance de cualquier bolsillo, contrastada, impartida con incontables medios. No hay excusa para no aprender, y sólo una condición: ignorar por completo el sistema educativo.

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Canal 9 se funde a negro
Ep. La Razón 29 Noviembre 2013

Canal Nou ha puesto fin este viernes a 24 años de emisión. De este modo, a las 12.19 horas la pantalla de la televisión ha ido negro. En el caso de Nou Rdio, el cese ha sido a la medianoche, aunque desde esta mañana los trabajadores de la radio emiten a través del canal Sí Rdio con programación propia.

Fabra anunció el pasado día 5 el cierre de RTVV, apenas siete horas más tarde de conocerse la nulidad judicial del Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que afectó a alrededor de un millar de trabajadores. Desde ese día, las protestas de los trabajadores se han repetido reclamando el mantenimiento del ente y la dimisión del presidente de la Generalitat.

El pasado miércoles, 49 votos a favor de diputados del grupo popular, aprobaron en el pleno de las Corts la proposición de ley presentada por el PP en la que autoriza al Consell a la extinción, disolución y liquidación de la sociedad pública.

La norma entró en vigor este jueves, tras su publicación en el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana (DOCV) el mismo día de su aprobación. Asimismo, este jueves, el DOCV ha publicado el cese de las emisiones de RTVV y otros acuerdos adoptados en la reunión extraordinaria del pleno del Consell celebrada el jueves por la tarde.

En concreto, la Generalitat acordó el cese de los miembros del Consejo de Administración, la disolución, liquidación y extinción de la empresa y el nombramiento de una Comisión de Liquidación compuesta por Antonio Hervá, Carlos Cervantes y Pau Pérez.

Trabajadores de Radio Televisión Valenciana (RTVV) que se encontraban a las puertas del Centro de Producción de Programas de Burjassot desde de las 00.00 horas, cuando ha comenzado el proceso de 'apagón' del medio público con el cese de emisiones de Nou Rdio, consiguieron acceder al recinto sobre las 2.00 horas de la madrugada.

El juzgado de Instrucción número 1 de Paterna (Valencia) ha abierto diligencias previas tras la denuncia interpuesta por los integrantes de la Comisión de Liquidación contra los trabajadores por usurpación de instalaciones y coacciones. Horas después, el juzgado ha ordenado el desalojo inmediato de las instalaciones de Burjassot.

Por su parte, el técnico de TVV designado para proceder a apagar la emisión de la televisión autonómica, conocido como 'Paco Telefunken', decidió abandonar el recinto sobre las 9.00 horas, para no ser quien lleve la televisión a negro.

El PSPV-PSOE ha pedido al Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) la suspensión cautelarísima del cierre de Radio Televisión Valenciana (RTVV) por la "gravedad" de la decisión que causará "daños irreparables tanto a los trabajadores como a la sociedad valenciana".

La Ley de Creación de RTVV se aprobó el 4 de julio de 1984 por unanimidad del pleno de las Corts. Las emisiones comenzaron el 9 de octubre de 1989, con el socialista Joan Lerma como presidente de la Generalitat.

Por su parte, el juicio del ERE arrancó el pasado 21 de octubre, un año y dos meses después de la aprobación del expediente, que inicialmente se aprobó para 1.198 afectados pero después RTVV comunicó a 186 técnicos de la su plantilla que no estaban afectados "definitivamente" por el despido, con el fin de poder garantizar las emisiones.

El ERE fue impugnado por los sindicatos. El pasado día 5, la Sala de lo Social del TSJCV anuló el ERE y reconoció el derecho del millar de trabajadores despedidos a ser readmitidos. El tribunal justifica esta decisión en que hubo "irregularidades importantes" y se vulneró el principio de igualdad.

Desde RTVV se contó con un informe de PricewaterhouseCoopers para determinar el número de empleados que debían ser afectados y se asignó al despacho de abogados Garrigues la negociación y ejecución de los despidos colectivos.

Mientras tanto, el Consell aprobó la liquidación del ente para dar paso a una nueva sociedad. También dimitió como director general de RTVV José López Jaraba, que no llegó a firmar la resolución del ERE, aunque sí lo hizo su sustituto, el que fuera director general de la Fundación Cacsa, Alejandro Reig, que asumió su cargo en diciembre y fue el encargado de ejecutarlo.

Rosa Vidal fue la encargada de sustituir a Reig pero decidió dimitir al día siguiente de anunciarse el cierre de RTVV, al igual que los cuatro miembros del Consejo de Administración designados por el PP, Vicente Navarro de Luján, Estela Bernat, Lázaro Marín y Aránzazu Calzada.

Tras estos ceses, el Gobierno valenciano aprobó un decreto ley para modificar la norma reguladora del Estatuto de RTVV. De esta manera, el Consell habitó a la Junta General --formada por el propio Ejecutivo valenciano-- a nombrar provisionalmente, sin pasar por las Corts, a los consejeros vacantes en el consejo de administración.

Así, designó a Ernesto Moreno como nuevo director general de RTVV y a Vicente Burgos, Lluís Bertomeu, José Serralde y Bartolomé Orozco como consejeros, nombramientos que fueron ratificados el pasado miércoles en el pleno de las Corts, con los únicos votos a favor del PP.

EL DÍA DEL EUSKERA SE CELEBRA EL PRÓXIMO MARTES
El Gobierno vasco asegura que el euskera es la "base de la convivencia"
El texto explica que "para construir el porvenir, se necesita la voluntad de todos, tanto de los vascohablantes como de los que no lo son"
EFE | SAN SEBASTIÁN El Correo 29 Noviembre 2013

"El euskera es la base de la convivencia entre los vascos, un puente en nuestra sociedad", proclama el Gobierno vasco en la declaración institucional que ha hecho pública este viernes con motivo de la celebración el próximo martes del Día Internacional de la lengua vasca. La consejera de Educación, Política Lingüística y Cultura, Cristina Uriarte, y el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika, han sido los encargados de leer esta declaración en una rueda de prensa celebrada esta mañana en San Sebastián.

En el acto, han estado presentes miembros de distintos colectivos de idiomas indígenas como el quechua, el maya, el kurdo y el nahuata, que participan en calidad de expertos en estrategias de revitalización de lenguas en una jornada organizada hoy por la viceconsejería de Política Lingüística en la capital donostiarra.

La declaración elaborada por el Gobierno vasco con motivo del Día del Euskera explica que "para ayudarnos a construir el porvenir" esta lengua "necesita la voluntad de toda la sociedad, tanto de los vascohablantes como de los que no lo son". "Para el euskera -añade el texto-, el amparo de la administración es tan vital como de justicia y, por encima de todo, precisa del compromiso de los euskaldunes en el camino hacia un futuro tan justo como sea posible".

No obstante, el documento advierte de que, "si en lugar de cuidar el puente" que supone el euskera, éste "se abandona a su suerte será la convivencia la que resulte debilitada y se resquebrajará la voluntad de construir juntos el futuro". "Por eso -agrega la nota-, porque creemos en un porvenir construido entre todos, necesitamos, no vallados sino puentes y políticas lingüísticas justas y eficaces".

El texto aclara asimismo que "el relativismo, la laxitud, la indiferencia que recurre a la libertad como pretexto, al igual que la actitud del todo o nada, de tan escaso recorrido, suponen diversas firmas de cicatería", hacia el euskera "así como para las lenguas en una situación similar".


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