AGLI Recortes de Prensa   Lunes 2  Diciembre 2013

Las reformas pendientes
Primo González www.republica.com 2 Diciembre 2013

Durante los próximos días, el calendario de reformas comprometidas por el Gobierno español con Bruselas será sometido a un examen se supone que riguroso y completo. La llegada a Madrid de los representantes de la UE, del FMI y del BCE coincide con la mejoría de la valoración que acaba de realizar la agencia Standard & Poor’s (S&P) sobre la economía española, al mejorar la perspectiva hasta el nivel de “estable” en vez de “negativa”, según la jerga de las agencias de calificación de riesgos. Aunque se trata de una buena noticia, la parte menos positiva no debería desdeñarse, ya que la agencia ha eludido mejorar la calificación de la deuda española, mejorando un escalón, como se esperaba. La agencia estadounidense no le ve claro y prefiere guardarse el as en la manga para otra ocasión, dando con ello un toque de atención a las autoridades españolas, a las que viene a decirles que la mejora de la economía no está tan clara como el Gobierno pretende.

Las dudas de la agencia S&P se centran sobre todo en la raquítica velocidad del crecimiento del PIB español esperado para el año próximo y siguientes, así como en el peso enorme de la Deuda Pública, todo un freno a las expectativas de crecimiento del país. España debe recortar aún en dos años entre 3 y 4 puntos de déficit sobre PIB, lo que implica más ingresos fiscales o un ahorro o menor gasto, o una mezcla de ambos, de unos 40.000 millones de euros.

Es un esfuerzo impresionante a estas alturas de la crisis en la que aún estamos inmersos, recién salidos de la recesión, cuando la política económica debería empezar a desplegar incentivos al crecimiento y a la inversión. Lo que complica aún más las cosas es que este menor déficit tampoco nos asegura el futuro, ya que con llegar al 3% de déficit sobre PIB en el año 2016 no hemos resuelto sino una parte del problema, que se debería centrar principalmente en recortar la Deuda Pública. El billón de euros de Deuda Pública que soporta la economía española constituye un lastre generacional muy preocupante, habida cuenta de la elevada tasa de paro juvenil, que ya ha alcanzado el 57,4% de la población española de edad comprendida entre los 16 y los 24 años, casi un millón de españoles.

Lo que se le pide desde las instancias comunitarias europeas al Gobierno español es en todo caso una aceleración del programa de reformas, que se encuentra varado sin visos de puesta en práctica. Además de la tan manida profundización de la reforma laboral, el Gobierno no debería aplazar un día más la reforma de la Administración Pública, un pedazo de la economía española que apenas ha sido objeto de tratamiento en los años de crisis económica. Desde luego, nada que ver con el ajuste que se está produciendo todavía en el sector privado, que ha expulsado a 3,121 millones de asalariados entre los años 2007 y 2013.

El sector público en España cuenta en la actualidad con 2,83 millones de personas. Importante también es la nómina de empleados y cargos directivos en la actividad política. Aunque no hay mucha transparencia sobre el número de personas que viven de la política en España, la cifra que se bajara ronda los 145.000 empleados. De ellos, algo más de 60.000 son concejales y unos 1.250 son diputados de alguno de los 17 miniparlamentos regionales existentes. Los altos cargos se estiman en más de 20.000 y la cifra de asesores posiblemente es bastante superior. Las numerosas empresas públicas, utilizadas por lo general para enmascarar deuda o dar rienda suelta al clientelismo o ambas cosas a la vez, han sido objeto en varias ocasiones de programas de reducción, pero los resultados de estos cacareados tijeretazos parecen haber sido muy parcos.

Algunos han lanzado la idea de poner en marcha un ERE para la clase política, similar al que han sufrido cientos de miles de trabajadores en estos años de crisis económica, que ha dejado al sector público prácticamente indemne. En todo caso, dado el bipartidismo dominante, es poco probable que una amplia operación de ajuste del sector público destinada a situarlo en unas dimensiones más ajustadas a las necesidades del país y del funcionamiento eficiente de las instituciones, llegue a ponerse en práctica. Lo que, en todo caso, no debería quedar sin respuesta en una racionalización sensata de la Administración Pública, tanto para limar las duplicidades como ajustando su tamaño a las necesidades reales de la sociedad española.

Deberían cerrar todas las televisiones públicas en España
Francisco Rubiales Periodista Digital 2 Diciembre 2013

La televisión pública valenciana ha sido por fin cerrada bajo la excusa de que costaba demasiado dinero a una comunidad como la valenciana, obligada por la crisis a hacer recortes y a desplegar planes de austeridad. El cierre ha provocado un gran debate y una fuerte conmoción, sobre todo en algunos partidos políticos de oposición y entre los trabajadores del medio clausurado.

El punto de vista de Voto en Blanco en ese debate es que desde un enfoque ético las televisiones públicas deben cerrarse para ahorrar, antes que practicar recortes en los servicios fundamentales que presta el Estado al ciudadano, máxime si esos recortes, como ocurre en España, han llegado a afectar a la sanidad y la educación.

El director del Instituto Juan de Mariana y profesor del centro de estudios OMMA, Juan Ramón Rallo, lo tiene claro: "El cierre de Canal 9 debería escandalizar al ciudadano: no porque las administraciones públicas se desprenden de un mecanismo para manipular a las masas, sino porque la clausura haya tardado casi 25 años en producirse".

Rallo defiende la misma tesis que el blog Voto en Blanco viene proclamando desde el año 2004, cuando comenzó a publicarse para luchar por una verdadera democracia en España. Las televisiones controladas por los partidos gobernantes no defienden el bien común, sino el poder de los partidos y de sus élites. No existe justificación alguna en una verdadera democracia para crear un medio de televisión público. Si por razones extraordinarias y muy raras existiera la necesidad real de emitir mensajes concretos desde el gobierno, ese objetivo puede alcanzarse estableciendo acuerdos con los medios privados, lo que implicaría costos centenares de veces inferiores al costo de las ruinosas televisiones públicas.

Además, poner un medio de comunicación en manos de los gobernantes es proporcionarles mas poder del que deben poseer en democracia.

Rallo agrega que su tesis sobre el Canal 9 "resulta extensible a todos los medios de comunicación públicos. No hay ninguna razón que justifique coaccionar a los ciudadanos para sufragarlos".

La televisión, contrariamente a lo que opinan los gobernantes y sus partidos, nunca ha sido un bien público, pero en España se han mantenido intocables porque eran los juguetes favoritos de los que gobiernan el Estado. Ellos han preferido subir impuestos hasta extremos agobiantes y recortar servicios vitales y derechos adquiridos antes que cerrar las televisiones públicas.

Del mismo modo que el mercado regula que sólo los productos de calidad tengan éxito, del mismo modo consigue, mediante la competencia, los contenidos de las televisiones, que si quieren tener audiencia tienen que emitir aquello que la gente quiere ver. De ese modo, la gente que quiera ver noticias tendrá un canal de noticias y la gente que quiera ver telenovelas tendrá uno o varios canales de telenovelas, sin que el Estado intervenga y tenga que cobrar mas impuestos por sus juguetes mediáticos.

No existe en España ni una sola televisión pública que no emita programas similares a los de la privada y ningún programa de suficiente altura cultural o formativa que justifique una financiación forzosa con los impuestos de los ciudadanos.

Es difícil, pero podría ocurrir que existiera un profundo déficit cultural que pudiera ser llenado con una televisión no privada. En ese caso, esa televisión, como ocurre con la BBC británica, tendría que estar no en manos de los gobiernos o de los partidos políticos, sino controlada por ciudadanos independientes, de prestigio y ética probadas, que garantizarían que ese medio no fuera utilizado por los políticos para propaganda y engaño.

La televisiones públicas españolas, sin excepción, son perfectamente sustituibles por televisiones privadas y ni siquiera representan un servicio público de valor, sino que son únicamente instrumentos de propaganda al servicio de los gobernantes, que gracias a ellas incrementan su poder y proyectan la información y opinión conviene a los que mandan.

Existen otras razones para erradicar los canales de televisión públicos, como su enorme coste. El canal 9 de Valencia tiene mas empleados que Canal 5 o Antena 3 y su minuto de programación sale por mas del doble del costo razonable y de mercado.

El gran problema político de España es que, tras la muerte de Franco, la gente tenía tantas ganas de democracia que se tragó la falsa democracia que los partidos crearon en la Transición.

Las televisiones públicas, verdaderos juguetes utilizados para la propaganda y el fortalecimiento de los partidos en el poder, fueron recibidas con ilusión por unos ciudadanos, que eran incapaces de descubrir las consecuencias de poner aquellos instrumentos en manos de los partidos políticos gobernantes.

Voto en Blanco

El deterioro de España
Pedro de Hoyos Periodista Digital 2 Diciembre 2013

España es una protesta, España es una marea, verde en ocasiones, blanca o azul en otras, que se alza contra el gobierno y la marcha de la economía. Y razones no faltan a quienes salen a la calle "a armarla". El deterioro de la nación nunca había sido tan rápido, tan profundo y tan generalizado. Quizá España no vivía una crisis de autoestima semejante desde la pérdida de Cuba o nuestra lamentable última guerra civil.

Será que estoy añoso y próximo a la senectud, de momento más mental que cronológicamente, pero pienso que la crisis económica hunde sus raíces en una crisis de valores. Y de valores tradicionales. Sí, sé cómo suena de mal en la España actual esto de "valores tradicionales". Ya pueden llamarme facha, pero ¿acaso la honradez, por ejemplo, no es un valor tradicional? Pues entonces.

O la coherencia. Yo también me manifestaría con cualquiera de estas mareas que protestan si antes hubiesen salido a la calle con idéntica fruición cuando Zapatero nos recortaba los sueldos, congelaba pensiones o, ignorando tozudamente la realidad, nos empujaba en dirección al precipicio al que hoy parecemos abocados. ¿Por qué callaban entonces, dónde estaban en aquel momento sus voces, sus pancartas, sus manifestaciones, su ruido, su oposición al deterioro de los servicios públicos? ¿No es acaso la coherencia un valor tradicional que debe ser defendido siempre y por todos? ¿Dónde está esa progresía, una postura que puede ser lógica, deseable, sanísima y perfectamente legítima, cuando no le importa abrazar los nacionalismos regionales pero rechaza el nacionalismo español? ¿Existe, pongamos, en Francia, Italia, Alemania, equiparación semejante?

Yo también me manifestaría con cualquiera de esas mareas si de ellas saliese una vociferante protesta contra la manipulación de cualquiera de las televisiones. No hay nada más educativo en España que la televisión, es algo que todos los políticos saben y a lo que se dedican con especial y pertinaz empeño... ¿Dónde está la voz de la izquierda contra los programas de Telecinco, no sólo Telecinco, en los que la mujer es repetidamente despreciada, humillada y minusvalorada? ¿Y sin en vez de la dignidad de la mujer hablamos de la dignidad y la cultura en general, ésas que son brutamente despreciadas en cualquier programa basura, en el que las palabras ofensivas, blasfemias y voces son parte integrante de su éxito? Aquí quisiera oír a quienes defienden la educación de los niños, el respeto a la mujer, o una coherente relación entre padres e hijos.

Parte de la crisis de España es porque nos hemos empeñado en hacer una nación en la que se habla de putas y maricones más que de esos miles de ciudadanos que estos días hemos entregado miles de kilos de alimentos no perecederos a las puertas de los supermercados. Una España que otorga miles de horas de publicidad (generosísimamente pagada) a Belén Esteban, Kiko Matamoros o al embarazo de la tal Chabelita Pantoja, aceptando como natural, festejable y comprensible el embarazo de una adolescente, se merece todas las desgracias que le pasen.

Sí, sí, y de la derecha tradicional pienso lo mismo, permítanme que tampoco me manifieste con ella, que no, que no. Y que me calle sus desgracias, errores y pecados. Pero son de todos bien conocidos, que de ellos también se ha escrito y hablado... tradicionalmente. Renovación se llama la alternativa y pasa por la disolución de determinados valores actuales. Pero un país que elige pertinaz y empecinadamente a corruptos, importando sólo las siglas por las que se presente, no es inocente sino corresponsable. De ahí el deterioro de España, digo.
(¿Saben? Es que no sé quiénes son "los míos"...)
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Mientras dure el cierre de comentarios en Periodista Digital debido a la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo, ofrezco a los lectores la posibilidad de dejar su opinión en mi blog personal: www.pedrodehoyos.blogspot.com

El PP de Aguirre y Aznar frente al de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 2 Diciembre 2013

Según una encuesta realizada por TNS Demoscopia, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, es, de lejos, el candidato que los votantes del PP preferirían ver como cabeza de cartel de dicha formación en las próximas elecciones generales. Significativamente, el siguiente en el ránking es José María Aznar, que lleva casi diez años apartado de la política. Luego ya sí, en tercer lugar, viene el actual presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy, nada menos que a 21 puntos de Aguirre. Ésta, de hecho, consigue sumar más simpatías que Rajoy, la vicepresidenta Santamaría y el ministro Gallardón juntos.

Estos datos no vienen sino a abundar en la idea de la profunda brecha que separa al actual Partido Popular de su electorado –por no hablar de la sociedad española en general–, gran parte del cual se siente muy defraudado, cuando no traicionado, por una formación que no apenas ha hecho cosa alguna a derechas –nunca mejor dicho–. Un electorado que no está dispuesto a comulgar con ruedas de molino como la necesidad de hacer continuismo con el nefasto zapaterato en ámbitos tan sensibles como las políticas económica y antiterrorista, y ampliamente escandalizado con componendas infames como la que ha hecho posible la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

Pero ese electorado no anda perdido. Sabe muy bien lo que quiere, como queda de manifiesto en la encuesta de marras: su abierto decantamiento por Aguirre y Aznar es no sólo fruto del reconocimiento a dos personalidades que tanto han marcado al Partido Popular, también un llamamiento a la asunción de los principios y valores políticos, morales, económicos y culturales que han informado y dado vigor al liberal-conservadurismo español de las últimas décadas.

Debieran tomar buena nota en Génova, siquiera fuera por mera supervivencia: cada vez son más los votantes liberal-conservadores dispuestos a dar un nuevo sentido a la expresión voto útil depositando su confianza en otras formaciones.

Una Constitución para oligarcas
Antonio García Trevijano El Confidencial 2 Diciembre 2013

El próximo viernes se cumplirán 35 años del mayor engaño sufrido por el pueblo español en toda su historia. Nos referimos a la llamada Constitución, que no es tal, sino en realidad la Ley Fundamental de la Monarquía de Partidos. En ella se establecen las directrices para vaciar de competencias al Estado central a través del reparto autonómico.

Para que ese reparto y el del inmenso botín económico que suponía se hicieran con normalidad, se necesitaba una ley electoral que, en lugar de ser representativa de la sociedad civil, lo fuera de los jefes de partido que hacen las listas. Y para no dejar ningún cabo suelto, impusieron en la Constitución la no separación de poderes estatales, poniéndolos en manos del ejecutivo. El poder legislativo y el judicial quedaban así sometidos al poder ejecutivo, lo que garantiza a este la total impunidad ante la corrupción, la malversación de fondos públicos, el nepotismo más absoluto y la prevaricación.

El primer agente de esta oligarquía, el rey Juan Carlos, traicionó a su padre y a Franco. La clase franquista traicionó a Franco para sobrevivir y participar en el reparto del botín con los nuevos allegados. Estos, la nueva clase política procedente de la ilegalidad, descubrirían de pronto que si también ella traicionaba a sus principios ideológicos, con los que había tenido que vivir pobremente en la sombra, también podrían participar del botín y enriquecerse sin riesgo alguno a costa de los demás.

La Carta Magna fue el resultado de un simple reparto de poderes entre traidores: a sí mismos, a la libertad política constituyente y a la unidad de EspañaEl segundo agente, el presidente Suárez, fue tres veces traidor: traicionó los principios del Movimiento Nacional, a los españoles no permitiendo que alcanzaran la libertad política y a España, dividiéndola en diecisiete trozos, contrarios todos ellos a la realidad histórica y objetiva de la Nación. En el caso del PSOE de Felipe González, un diseño de partido de 'izquierdas' realizado por la CIA a través de Willy Brandt para frenar al comunismo, renegó de sus principios marxistas y desde el poder traicionó a la clase obrera en favor de las elites financiera y mediática. Miguel Boyer les entregó los monopolios públicos por la décima parte de su valor.

Con estos mimbres, la Carta Magna fue el resultado de un simple reparto de poderes entre traidores: a sí mismos, a la libertad política constituyente y a la unidad de España. La Constitución de 1978 ha destruido la unidad administrativa del Estado, la unidad de mercado, todas las referencias éticas en lo público y las morales en lo privado, ha aniquilado el sentimiento patriótico de España y suprimido la representación política de los ciudadanos.

Asesinos de la libertad
Los autores de este engendro son auténticos criminales de la paz, porque no hay mayor delito que el de matar las esperanzas de libertad de un pueblo que llevaba casi 40 años sin conocerla. Fue el asesinato de la libertad colectiva y el abuso sin medida de las libertades individuales por parte de los oligarcas. Los culpables visibles de esta traición a todo un pueblo fueron siete, queden sus nombres en la historia negra para vergüenza de sus descendientes y desprecio de las generaciones futuras, porque aunque eran sólo los 'chicos de los recados', ya que la Constitución les fue dictada, se prestaron a representar y avalar la farsa infame que supuso todo el proceso.

Gabriel Cisneros (UCD)
Miguel Herrero de Miñón (UCD)
José Pedro Pérez Llorca (UCD)
Gregorio Peces Barba (PSOE)
Miguel Roca (Pacto Democrático por Cataluña)
Jordi Solé Tura (Partido Comunista de España)
Manual Fraga (AP)

En los artículos de contenido social, la Constitución trata cínicamente de convertir en norma obligatoria los simples deseos de bienestarLos verdaderos artífices fueron sus jefes políticos, Adolfo Suárez por un lado, y Felipe González por otro, y más directamente sus respectivas manos derechas, Fernando Abril y Alfonso Guerra, que discutían y pactaban en secreto todo lo esencial, completamente al margen de los ciudadanos, a los que no se consideraba dignos de conocer cómo se estaba decidiendo su destino. En particular, pactaron la monarquía de partidos estatales, donde todo el poder se reparte en exclusiva entre las agrupaciones políticas, aunque el Rey siempre conservó el derecho de designar ministros por vía de pasillo.

En los artículos de contenido social, la Constitución trata cínicamente de convertir en norma obligatoria los simples deseos de bienestar. Los partidos estatales basaron su propaganda demagógica en estas simplezas utópicas que ninguna constitución seria puede albergar, pues son engaños siniestros. “Los españoles son iguales ante la ley”, mentira: el Rey, los partidos, y los jueces demuestran a diario este colosal engaño. “Todos los españoles tienen el derecho al trabajo y una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia”, mentira: las estadísticas millonarias de paro y pobreza evidencian tan escandaloso embuste.

“El derecho a una vivienda digna y adecuada”, mentira. Familias hacinadas en una sola habitación, sin agua ni electricidad, dos millones de ellas que viven en infraviviendas, según Cáritas, y más de 400.000 desahuciadas prueban no sólo la falsedad, sino la maldad de esta norma contraria a la normativa europea. “La independencia de la Justicia respecto a los órganos políticos”, mentira. PP y PSOE, sin recato ni vergüenza alguna, nombraron a los rectores de la judicatura para que los jueces no persigan la corrupción política. Somos un país arbitrario sin seguridad ni ordenamiento jurídico.

PP y PSOE, sin recato ni vergüenza alguna, nombraron a los rectores de la judicatura para que los jueces no persigan la corrupción política. Somos un país arbitrario sin seguridad ni ordenamiento jurídico.Al menos, el régimen de Franco cumplía las normas administrativas y civiles. Hay infinidad de pruebas, entre ellas, por ejemplo, la sentencia del Supremo que el abogado Trevijano ganó al Estado franquista y a la presión de Carrero Blanco logrando una fuerte indemnización (11.000 millones de euros en valor actual) por el cierre ilegal del diario Madrid. Hoy eso sería inconcebible, ¿imaginan Uds. al actual Tribunal Supremo obligando a indemnizar al Estado con 11.000 millones de euros por el cierre ilegal de un periódico?

Los españoles ni siquiera pueden concebir el daño que está causando a nuestra economía la falta de seguridad jurídica. Otras mentiras escandalosas de la Constitución se comentan por sí mismas: “El Estado debe garantizar una redistribución de la renta más justa”, pero tenemos la más injusta de Europa; “ninguna autoridad podrá adoptar legislaciones para obstaculizar la libertad de circulación y establecimiento”, cuando todos los caciques locales lo hacen; “todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del Estado”, un rimero de mentiras y así todo lo demás.

“Los españoles estuvieron a la altura de las circunstancias”, afirmó cínicamente el Rey después de la aprobación de este engendro. Los españoles no estuvieron a la altura de nada, se comportaron como un rebaño de borregos que fueron a votar su propia ruina y la de sus hijos, haciendo lo que les dijeron los capos de la nueva mafia política oligárquica, un nuevo “vivan la caenas” en versión moderna.

La opereta de Tejero aborta el “golpe de timón”
A pesar de que esta nueva Ley Fundamental del Reino llamada Constitución estaba concebida, única y exclusivamente, para satisfacer las ambiciones siempre desaforadas de la oligarquía política, financiera y mediática, la convicción de que sólo el Ejercito podía acabar con ETA, que se estaba saciando a asesinar y secuestrar, junto a la idea transmitida por Alfonso XIII a sus descendientes de que la monarquía no podría asentarse en España hasta que gobernara con el partido socialista, determinaron la decisión del Rey de “dar un golpe de timón”.

Para ello exigió la dimisión a un presidente del Gobierno, Suárez, que nunca dio la talla, pero se mantuvo en el poder político mientras le quedaba algo que regalar (legalizaciones y autonomías). El Rey quería un Gobierno de militares y socialistas presidido por el general Armada, quien ya había pactado las bases del mismo en la reunión de Jaca con el socialista Enrique Múgica, supuestamente autorizado por Felipe González.

El hecho de que la radio y la televisión continuaran transmitiendo, con un energúmeno pegando tiros al aire y el mundo entero viéndolo en directo, hacía el “golpe de timón” absolutamente infumable a nivel internacionalPero los golpistas del 23-F fueron víctimas de la fatalidad: el teniente coronel Tejero, encargado de la toma de las Cortes, se negó a obedecer a Armada cuando supo que iba a formarse un Gobierno con socialistas y otras izquierdas de nombre. En una entrevista radiada la pasada semana con el señor Trevijano, el coronel Diego Camacho, del CESID, relató cómo sus jefes estaban dentro del golpe y cómo lo apartaron cuando lo denunció ante su superior el general Calderón, sin saber que formaba parte de la trama. Según este coronel, el Rey dio marcha atrás cuando Armada le comunicó por teléfono que Tejero iba por libre y no le obedecía.

Además, el hecho de que la radio y la televisión continuaron transmitiendo, con un energúmeno pegando tiros al aire y el mundo entero viéndolo en directo, hacía el “golpe de timón” absolutamente infumable a nivel internacional. En otra entrevista realizada en la COPE por César Vidal al coronel Perote del CESID, que vivió en directo todo el asunto, al preguntarle qué habría pasado si Tejero hubiera obedecido y las cámaras hubieran sido desconectadas, su respuesta fue rotunda: “Armada habría salido del Congreso investido como presidente del Gobierno”.

Milán del Bosch, que ya había sacado los tanques a la calle, no obedece al Rey al instante, por eso el mensaje del monarca en la televisión no puede emitirse hasta la madrugadaEl jefe de la Casa Real, Sabino Fernández Campos, cuando fue expulsado de su cargo por el Rey, le contó a Trevijano cómo en el libro de visitas al monarca del día 11-F aparecía borrado el nombre de D. Alfonso de Borbón y en su lugar se había puesto el del general Armada, que se presentó de improviso en la Zarzuela, sin conocimiento de su capitán general. Y -continúa el general Fernández Campos- “tratándome como si fuera un soldado”, ante mi sorpresa me exigió “dígale que estoy aquí y vera cómo me recibe (el Rey) en el acto”, lo que efectivamente sucedió.

Fernández Campos le contó también a Trevijano que, a las tres de la mañana del 24-F, ordenó a un capitán de servicio en la Zarzuela que se presentara en la agencia EFE y retirara el cable enviado por el Rey a Milán del Bosch en el que le decía “que ya no podía dar marcha atrás”. Se refería a la suspensión de la operación político-militar promovida por la Corona. Milán del Bosch, que ya había sacado los tanques a la calle, no obedece al Rey al instante, por eso el mensaje del Rey en la televisión no puede emitirse hasta la madrugada. En el 23-F los militares pagaron el pato, todos los condenados menos uno eran militares, aunque en el golpe había mas civiles que militares. Y con una dignidad y una lealtad digna de mejor causa todos mantuvieron la boca cerrada.

A día de hoy, el Estado de las autonomías ha destruido la unidad de la conciencia de España; arruinado la economía nacional, destruido la clase media, que lo tiene más que merecido por ser el principal sostén de estos miserables; convertido en mileuristas o menos al 60% de los trabajadores ocupados y llevado a la pobreza y al hambre a mas de tres millones de españoles. Y lo único seguro para 2014 son nuevos recortes - pensiones, salarios y desempleo - y más injusticia social, mientras Gallardón y el ministro del Interior siembran las semillas de un regreso al autoritarismo y de un recorte, esta vez, de las libertades personales.

(*) Antonio García Trevijano es abogado y escritor.

¡Es la educación, estúpido, no las porras!
Carlos Sánchez El Confidencial 2 Diciembre 2013

Hace unas semanas, el primer ministro italiano advertía al New York Times sobre el regreso de un viejo conocido de la política europea. “El surgimiento del populismo”, sostenía Enrico Letta, “es el fenómeno social y político más amenazante en Europa”. Y lo decía quien ha acabado -junto a los jueces- con la vida política de Berlusconi. Paradójicamente, el propio líder italiano se convirtió en primer ministro gracias a los votos del Forza Italia, ese engendro creado por el ex primer ministro italiano.

Letta no hablaba por hablar. Advertía sobre lo que puede suceder en las próximas elecciones europeas, y decía: “Tenemos que hacer algo. De lo contrario, en 2014 tendremos el Parlamento Europeo más antieuropeo que jamás hayamos tenido”. Justo cuando la Eurocámara tiene más competencias legislativas que nunca.

Curiosamente, la única institución que tiene algo que ver con la soberanía popular de las muchas que cohabitan en la Unión Europea corre ahora el riesgo de convertirse en la casa de voces amenazantes. En el hogar de todos los movimientos y autoritarios y xenófobos que pululan por Europa, y que buscan una voz unida para desafiar a la democracia. Por primera vez, grupos de extrema derecha de Francia, Holanda y otros países que forman parte del corazón de Europa (de naturaleza muy heterogénea), están coordinando sus fuerzas para asaltar (democráticamente) el Parlamento Europeo de la mano de una legislación electoral que les favorece. En España, el sistema proporcional puro creará un nuevo mapa electoral a costa de los dos grandes partidos.

La causa que explica el renacer de los totalitarismos tiene mucho que ver con que Europa está olvidando parte de su historia. El historiador suizo Aram Mattioli ha estudiado profundamente el caso de Italia, y ha llegado a la conclusión de que los italianos “desconocen o han olvidado casi por completo su cuota de responsabilidad por las atrocidades cometidas en conjunto por los fascistas de Alemania e Italia”La causa que explica el renacer de los totalitarismos tiene mucho que ver con que Europa está olvidando parte de su historia. El historiador suizo Aram Mattioli ha estudiado profundamente el caso de Italia, y ha llegado a la conclusión de que los italianos “desconocen o han olvidado casi por completo su cuota de responsabilidad por las atrocidades cometidas en conjunto por los fascistas de Alemania e Italia”. Y pone como ejemplo el desparpajo con que Alessandra Mussolini, la nieta del Duce, elogia a su abuelo desde su escaño. Precisamente, en el Parlamento europeo. Hasta ahora, recordaba Mattioli, nadie le ha pedido que reniegue de sus ideales fascistas.

Ilegalización de neonazis
En Alemania, igualmente, algunas publicaciones han desvelado la connivencia de sus servicios secretos con movimientos de ultraderecha, y los länder, por su parte, han reclamado al Tribunal Constitucional de Karlsruhe que ilegalice las nuevas formaciones neonazis.

La respuesta que han dado hasta ahora los gobiernos europeos a este renacimiento de las ideologías totalitarias ha sido policial. Y las leyes de orden público decretadas recientemente en Francia van en esa dirección. Al contrario de lo que sucede en EEUU con el Tea Party, los movimientos ultraconservadores europeos tienen un profundo componente antisistema, lo cual es mucho más preocupante. Y aunque su capacidad de influencia en la política europea es nula (al contrario de lo que sucede en EEUU con el Tea Party en relación al Partido Republicano), sí que pueden llegar a condicionar determinadas políticas, como, de hecho, está sucediendo.

El Gobierno español se ha sumado a esta corriente -sin duda en coherencia con las directrices que emanan de Europa-, y ha presentado una Ley de Seguridad Ciudadana que pone el acento en la represión de conductas ilegales, en lugar de ir a las razones que explican el auge de los movimientos autoritarios o incapaces de asumir las reglas de la democracia.

No es casualidad que ese endurecimiento de las leyes penales coincida con el creciente malestar de las opiniones públicas europeas con la forma de gobernar el continente. El descontento -ahora se llama de forma cursi la desafección- es un movimiento que recorre transversalmente Europa, pero en lugar de atacar el fondo de los problemas (la creación de una Europa al margen del ideal democrático) se opta por lo más fácil. Y el caso de España es de libro.

Los escraches, el asalto a facultades por grupos que se autoproclaman de izquierdas pero que en realidad son simplemente fascistas, la ocupación de sedes como la de UPyD en Barcelona, los actos reventados contra líderes elegidos democráticamente como el que afectó recientemente a Rubalcaba forman parte de un malestar general que tiene mucho que ver con lo que se ha denominado ‘antipolítica’. Y que en realidad es la respuesta no ciudadana a problemas que el sistema político crea o no resuelve.

Los iluminados
La ausencia de una verdadera política de inmigración europea, las crecientes desigualdades, la baja calidad de la gobernanza europea en términos democráticos o la imposición de determinadas políticas que están cuarteando las clases medias son alicientes demasiado intensos para que grupos de iluminados no busquen la salvación mediante procedimientos autoritarios.

El PP intenta ganar votos para contentar a su electorado más conservador. Se equivoca. Los problemas de orden público no se combaten con leyes, sino con educación. Lo dramático es que algunos jóvenes que hoy revientan tribunas o cercan el Congreso no sean capaces de mirar hacia atrás y leer en los libros de texto lo que le costó el a este país recuperar el sistema democráticoFrente a tanto populismo, el peligro para las fuerzas democráticas es que quieran competir con los populismos y los extremismos en su propio terreno, como sucede en Francia en su política de inmigración. Y más recientemente ha ocurrido en Alemania, donde el veterano líder de la CSU, el partido aliado de Merkel en Baviera, ha arrasado tras acercarse a los euroescépticos con un mensaje populista. Mientras que la gran equivocación para la izquierda es querer convertirse en nacionalista para hacer populismo barato evocando la tierra prometida.

Es en este contexto en el que hay que situar la ley de seguridad ciudadana. El PP intenta ganar votos para contentar a su electorado más conservador. Se equivoca. Los problemas de orden público no se combaten con leyes, sino con educación. Y lo verdaderamente dramático es que algunos jóvenes que hoy revientan tribunas o cercan el Congreso no sean capaces de mirar hacia atrás y leer en los libros de texto lo que le costó a este país recuperar el sistema democrático.

Pensar que endureciendo las leyes se va a acabar con los problemas es simplemente una estrategia equivocada que sólo reforzará a los radicales, que volverán a identificar al Partido Popular con la extrema derecha. Por eso, lo mejor que puede hacer el Gobierno es profundizar en la democracia. Los totalitarismos se combaten con más democracia. No con menos.

La pandemia lingüística
Xavier Pericay www.cronicaglobal.com 2 Diciembre 2013

Si no ocurre nada imprevisto, el Ayuntamiento de Argentona aprobará hoy una moción presentada por la CUP en contra del decreto del Tratamiento Integral de Lenguas (TIL), que el Gobierno autonómico balear, presidido por el popular Bauzá, ha empezado a aplicar este curso en la enseñanza pública y concertada del archipiélago y que consiste, a grandes rasgos, en la progresiva implantación de un modelo trilingüe -catalán, castellano, inglés- en lo relativo al idioma vehicular. La moción insta al pleno del Ayuntamiento a "declarar su rechazo al TIL aprobado por el Gobierno de las Islas, por suponer un ataque político a la lengua catalana no consensuado con la comunidad educativa" y a defender, a un tiempo, "la lengua catalana, su uso social y su papel como eje vertebrador de la inmersión lingüística en el sistema educativo". Esa misma moción ha sido aprobada ya en otros consistorios catalanes gobernados por la CUP o donde la marca del diputado autonómico Fernàndez dispone de representación, como por ejemplo Figueras, Berga, Mataró o Sant Celoni.

Ni las declaraciones ni la resolución van a llevar a Bauzá a retirar el TIL; más bien lo contrario, dada la intolerable intromisión que supone por parte de los poderes públicos catalanes en asuntos que no son de su competencia

Naturalmente, una declaración de este tipo no tiene otro valor que el simbólico. Y lo mismo sucede con aquella resolución que el Parlamento autonómico de Cataluña aprobó a fines de septiembre, al término del debate de política general, en la que, aparte de reconocer los "Países Catalanes como una realidad cultural, lingüística e histórica compartida entre sus diferentes territorios", se defendía el modelo de inmersión y se cargaba contra el decreto del Gobierno autonómico balear. Ni las declaraciones ni la resolución van a llevar, por supuesto, al Ejecutivo autonómico de Bauzá a retirar el TIL; más bien lo contrario, dada la intolerable intromisión que ello supone por parte de los poderes públicos catalanes en asuntos que no son de su competencia. Pero sí sirven para que el colectivo asambleario de maestros y profesores del sistema educativo público balear, secundado por determinadas asociaciones de padres, siga negándose a aplicar el decreto y obstruyendo su puesta en marcha y se sienta, en definitiva, reforzado en su insumisión.

Como sirve también la postura del Gobierno de la Generalidad cuando, por boca de la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, o, más recientemente, del propio presidente autonómico Mas, anuncia que presentará un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la nueva ley de educación, la LOMCE, por considerar que invade sus competencias o, lo que es lo mismo, que su desarrollo pone en riesgo el modelo de inmersión lingüística. Y si me apuran, y ya que de Países Catalanes se trata, a esa cadena de desobediencias cabría añadir asimismo la que se ha producido en Valencia a raíz de la liquidación de Canal 9, no tanto por el empecinamiento de sus trabajadores en mantener las emisiones a pesar del cierre patronal, como por la circunstancia de que el principal argumento aducido para negarse a aceptar lo inexorable no ha sido tanto la defensa de los puestos de trabajo como el hecho de que la desaparición de la radio y la televisión públicas valencianas constituye "un ataque a toda la sociedad, que quiere tener una radio y una televisión en su propia lengua", tal y como declaraba este sábado el presidente del comité de empresa de RTVV.

Esa pandemia lingüística, esto es, esa conversión de la lengua llamada "propia" en el eje de una política subversiva -sí, subversiva, en la medida en que tiene siempre como misión, lo mismo desde un cargo gubernamental que desde un puesto de trabajo funcionarial o asimilado, lo mismo en las instituciones que en las aulas o las ondas, subvertir el marco legal-; esa pandemia lingüística, decía, lleva trazas de perdurar. Y, lo que es peor, de enquistarse. Habrá que resignarse, pues, a convivir con ella. Mientras se pueda convivir, claro.

Mikel Azurmendi, Carlos Fernández de Casadevante y Raúl González Zorrilla
Reflexionando sobre el exilio y la "tentación del exilio"
La Tribuna. Redacción. latribunadelpaisvasco.com2 Diciembre 2013

El pasado sábado, la Asociación por la Tolerancia de Barcelona, una de las organizaciones españolas más activas en la defensa de los derechos humanos y en la protección de las libertades individuales de los ciudadanos, celebró en el Instituto Francés de la capital catalana la mesa redonda “La Tentación del Exilio", en la que Raúl González Zorrilla, responsable de "La Tribuna del País Vasco", participó junto con el antropólogo Mikel Azurmendi, que hacía su primera intervención pública después de siete años de silencio, y el profesor Carlos Fernández de Casadevante.

En la sesión, muy emotiva, Mikel Azurmendi y Carlos Fernández de Casadevante relataron cómo la banda terrorista ETA, con la complicidad del mundo nacionalista vasco, puso en marcha contra ellos un constante proceso de amenazas, cada más explícitas y brutales, que terminaron con su salida definitivo del País Vasco. Raúl González Zorrilla, por su parte, reflexionó sobre las razones que llevan a algunos ciudadanos vascos, y a no pocos ciudadanos de Cataluña, a estar permanentemente tentados de abandonar la tierra donde han nacido y en la que, durante décadas, han construido su vida.

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Llegamos Tarde
Victoria Prego El Mundo 2 Diciembre 2013

Las víctimas están machacadas, ofendidas y humilladas desde mucho antes de la sentencia de Estrasburgo. Exactamente desde que el Constitucional legalizó Sortu y desde que los representantes de la izquierda abertzale ocuparon escaños en el Parlamento vasco y concejalías y alcaldías en los ayuntamientos. Lo de Estrasburgo ha sido la herida final, el descabello de un ritual que había comenzado tiempo atrás. Y ahora es del todo inútil tratar de compensarlas con una insignia o una condecoración, porque no hay compensación posible. Ya no la había de inicio, porque la pérdida por asesinato terrorista no se puede compensar de ninguna manera. Pero al menos hubo una época en que las víctimas se sentían al menos reconocidas en su sacrificio. Ya no. El Gobierno pierde el tiempo con esto de las condecoraciones porque no va a servir para que se sientan por eso acompañadas ni defendidas. Es una medida inútil.

No lo es, sin embargo, el intento de que los etarras excarcelados no reciban del Estado asignación económica alguna porque eso es el colmo del despropósito. Es el caso del llamado subsidio de desempleo para ex reclusos. El Gobierno pretende no dar ese subsidio a los etarras que no hayan mostrado, entre otras coas, arrepentimiento y, aunque ya se han expresado algunas dudas en el Congreso, la Abogacía del Estado sostiene que es perfectamente aplicable. Lo verdaderamente penoso es que esta prestación económica se viene otorgando desde hace años a los etarras excarcelados sin que hayan tenido que cumplir condición alguna. Por lo tanto, es una medida que, como siempre, llega muy tarde. Veremos si por fin se aplica efectivamente.

La segunda medida que el Gobierno pretende aplicar es igualmente tardía: cobrar a los terroristas que hereden todos los bienes, y que sirvan para pagar a las víctimas las indemnizaciones que los etarras jamás pagaron y que, en tiempos de Aznar, les fueron adelantadas por el Estado.

Han sido múltiples las trampas de los terroristas para eludir sus obligaciones mientras la Administración asistía al engaño cruzada de brazos. Ahora parece que espabilan y que el embargo de bienes de esa gente no tendrá que pasar por la Audiencia Nacional que, para cuando acordaba ejecutar, el patrimonio había pasado ya a nombre de un tercero sin responsabilidades penales. El ejemplo más claro es el de De Juana Chaos, que heredó de su madre una casa que fue inmediatamente comprada por su mujer, con lo que quedó escamoteada para un posible embargo.

Han tardado mucho nuestros gobernantes. Ahora veremos si la Agencia Tributaria, con la rapidez que la caracteriza, es capaz de hacerse automáticamente con el patrimonio de los asesinos. Ya que salen a la calle en contra de la voluntad de toda la sociedad, por lo menos que no se burlen de las víctimas y, encima, vivan a su costa

El Mundo, Rajoy y los otros diarios

Marcello www.republica.com 2 Diciembre 2013

Nadie escapa de la crisis económica, política y moral del país, y los grandes grupos de comunicación y sus ‘buques insignia’ que están en los diarios también ha salido tocados, sobre todo porque llevan muchos años al servicio de los partidos y ahora se hunden con ellos. O deberán romper esa relación que es, por ejemplo, lo que el pasado domingo ha hecho el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, al romper definitivamente con el PP. Escribiendo un duro artículo en el que dice a los lectores que le quedan -muchos que eran del PP ya se han ido- que al Partido Popular no hay que votarlo nunca más, cuando hace poco que Pedro J. presumía que él siempre había pedido el voto para el PP.

El odio personal -más que político- de Pedro J. a Rajoy (y el de Rajoy hacia Pedro J.) viene de lejos pero ahora se encamina hacia la ruptura total que ya veremos si le cuesta el cargo al director del diario, si finalmente las influencias de la Moncloa con los dueños del periódico -los italianos de RCS- logran derribar a Pedro J. de su fortaleza particular. La que pagan los italianos pero que solo controla él para ponerlo al servicio de sus intrigas y operaciones políticas, porque lo del periodismo independiente y el ideal de la democracia no aparecen con nitidez en el currículum ‘militante’ de la derecha de Pedro José.

No obstante, hay que reconocer que el enésimo garrotazo que Pedro J. le propinó el domingo a Rajoy fue de extrema dureza por cuanto le acusa de pasividad o connivencia con la excarcelación de etarras y grandes criminales, que se han beneficiado del final de la doctrina Parot acordado en la Corte de Estrasburgo. Un ataque en la línea de flotación del PP lanzado contra Rajoy al que el director de El Mundo acusa, por inmovilismo, por su acción u omisión, de abandonar a las víctimas del terrorismo de ETA y de facilitar la salida de la cárcel de los criminales mas sanguinarios del país.

Es la guerra total entre Pedro J. y Rajoy y no se hacen prisioneros. Aquí habrá un muerto o caerán los dos, pero esto no quedará así. De hecho el director de El Mundo ya está proponiendo la creación de un nuevo partido de la derecha -del que pronto dará noticia- con el argumento, nada desdeñable, de que el PP y el PSOE ya no sirven y con el ejemplo irrefutable del reciente y obsceno reparto de la Justicia entre los dos primeros partidos nacionales para así someter a este poder del Estado y tapar los casos de la corrupción, apreciación en la que Pedro J. tiene toda la razón.

En la Moncloa están indignados con Pedro J. y El Mundo, pero la teoría oficial es que hay que despreciar lo que digan los diarios y lo que publique Internet, porque según Rajoy, Arriola, Soraya y demás inquilinos de palacio nada de eso influye en los votantes. En la Moncloa lo único que les preocupa es la televisión, y de ahí que su prioridad sea la censura de La Sexta TV, que es la cadena por excelencia del PSOE. Por eso no cesan de presionar a José Manuel Lara (Grupo Planeta) para que cambie su programación.

Además el diario El País y La Ser, aunque siguen en la órbita del PSOE, están suaves como guantes con el Gobierno de Rajoy y del PP -y haciéndole la pelota a la presidenta Dilma la brasileña, con otra macro entrevista y de rodillas (y ya van dos)-, para ver si por fin la Moncloa da luz verde para que se le compre al Grupo Prisa la parte que tiene en Sogecable, y los de Cebrián puedan reducir la gigantesca deuda de 3.300 millones de uros (‘quiebra técnica’), que cuelga del cuello de los primeros gestores del Grupo.

En cuanto ABC el último EGM lo ha colocado en quinto lugar -detrás de El País, El Mundo, La Vanguardia y El Periódico- del periodismo nacional impreso, por lo que el rotativo monárquico y conservador está de capa caída y además soporta una dura batalla entre sus accionistas. Mientras La Razón (de Planeta) es el sexto diario nacional y se ha convertido en panfleto oficial del PP, pero sin ninguna influencia ni credibilidad.

Incluso La Vanguardia, que está jugando a la independencia de Cataluña al servicio de CiU, está hoy desconcertada porque lo de la independencia, donde ahora manda ERC, les va muy mal y han llegado a censurar en su portada las palabras del Gobernador del Banco de España, Linde, en las que afirmó que el en caso de que se produjera la independencia los bancos catalanes quebrarían, lo que es lógico y verdad.

La prensa de papel no es ni sombra de lo que fue en este país. Se la están comiendo a bocados los ‘ratones’ digitales de Internet y ha perdido la credibilidad e influencia que tuvieron tiempo atrás. Ni siquiera sirve para tapar las noticias conflictivas para los más poderosos -algo que antes se controlaba desde las altas palancas del Estado- porque la información se escapa por las webs y redes sociales de Internet. De modo y manera que si el bipartidismo en España se va acabar, en este país los grupos de la comunicación también sufrirán. Es verdad que aún les queda la televisión pero no por mucho tiempo porque incluso eso también acabará pasando por internet.

El federalismo es un mantra vacío, no una solución
Editorial www.gaceta.es 2 Diciembre 2013

El PSOE es, con cierta ventaja, el partido que más años ha gobernado en estos casi cuarenta años de democracia, pero, por alguna infeliz coincidencia, nunca ha tenido tiempo para aplicar sus medidas más ocurrentes, en las que solo cae cuando no gobierna.

La última de estas ocurrencias, que un debilitado Rubalcaba ensaya como última tabla de salvación, es el 'federalismo', un viejo 'ritornello' que en nuestra política ha servido más de rumor de fondo y consigna multiusos que como expediente práctico. Pero ahora sí que sí, nos asegura el veterano político que jamás dijo 'digo' donde había dicho Diego.

No se le puede negar el sentido de la oportunidad al líder socialista. Con un presidente de la Generalitat amagando cada lunes y cada martes con una imposible consulta soberanista y un País Vasco en el que los compañeros de viaje del entramado etarra mantienen puestos de poder, el polvorín autonómico está alarmante cerca del estallido, y he aquí que el PSOE llega con la solución; Estado federal.

No es probable que sepan bien en qué consiste una federación, o entenderían que, históricamente, ha sido un proceso por el que estados independientes buscan avanzar, en palabras de los delegados de los Estados norteamericanos reunidos en Filadelfia, "hacia una más perfecta unión". El proceso puede observarse en países como Estados Unidos o Alemania, donde territorios soberanos se han amalgamado hasta formar una unidad que nadie en su sano juicio pondría en duda.

Nuestro caso es exactamente el inverso: un reino que lleva unido medio milenio, algunos de cuyos territorios han emprendido un proceso de separación basado en mezquinos intereses políticos y basado en un sistema educativo y un panorama de medios subvencionados que quiere machaconamente convencer a los ciudadanos de que no son españoles e inocula en ellos un odio a España que se ha tolerado de forma incomprensible, acomplejada y cobarde.

Intentar detener o encauzar la deriva separatista con el sueño federalista es como tratar de calmar a un cónyuge que amenaza con el divorcio proponiendo una nueva boda por el rito balinés.

El federalismo no es solución y, sospechamos, Rubalcaba lo sabe. Nuestro problema no es unir estados independientes, sino evitar la disolución de España, algo que se lograría mucho antes dejando de claudicar ante los desafíos a la legalidad y negándose a seguir cediendo a las amenazas y las mentiras que con una palabra vacía a la que se aferra un político acabado para salvar del hundimiento a su partido.

Pitorreo
Jon Juaristi ABC 2 Diciembre 2013

CUANDO se habla de ilegalizar Bildu o Sortu me pregunto si los que plantean tal posibilidad se han preguntado por las consecuencias que tendría proscribir a medio País Vasco. El precio por el apaciguamiento de ETA fue eso, precisamente. Medio País Vasco, que se dice pronto. Si nos perdonas la vida, te daré la mitad de mi reino, como le decían al dragón los reyes de los cuentos de hadas. En nuestro cuento no hubo un héroe con agallas, sino un gobierno que se pasaba de listo. El dragón no se lo pensó mucho, porque la oferta era un chollo: Guipúzcoa, toda para ti; la Vizcaya profunda, ídem de lienzo, y medio patatal alavés, ¿cómo lo ves?

Ah, ¿que no se le prometió tal cosa? Sí, hombre. No sé lo que se le ofreció en concreto, pero en el fondo era eso, y el dragón supo entenderlo. Sabía que el pueblo más antiguo y valiente de Europa se le iba a entregar en masa en cuanto viera que el gobierno «de Madrid» se conformaba con que dejase de matar para permitirle presentarse a las elecciones bajo una enésima marca blanca. Porque el pueblo más antiguo e indómito de Europa es tan listo como el dragón o más, y está harto de ver cómo el nacionalismo convierte cada una de sus derrotas en victoria y avanza así, de derrota en derrota, hacia la victoria final. Y al pueblo más antiguo y chulo de Europa sólo le interesa saber quién es el amo, quién tiene el poder real, que nunca ha confundido con el oficial. Se la bufa quién mande en Madrid. Lo importante es quién manda en casa. O sea, el dragón.

Al dragón le va el pitorreo. Incluso prefiere el pitorreo a la independencia. Le divierte más. Su congénere catalán es un pobre dragoncillo de Sant Jordi, que embiste directo a la lanza porque no tiene sentido del humor y cree en las grandes palabras. Cree que las grandes palabras como independencia tienen detrás algo sustantivo y sustancioso (la felicidad, la sardana interminable, la repera, la Catalunya mes rica i plena). Al dragón del cuento vasco le basta con vivir del cuento.

No hay nada que al dragón le ponga más contento que el pitorreo. Las recepciones festivas a sus asesinos domésticos son puro pitorreo, no tienen otra función. Se trata de hacer la pedorreta a Madrid: ¿Creíais habernos vencido, eh, maketos de chichinabo? Pues, mirad: nuestros angelitos en la calle; sus víctimas, ajo y agua, y la Excelentísima Diputación Foral de Guipúzcoa –perdón, Gipuzkoa– organizando su particular tamborrada soviética. Y esto es sólo el principio.

¿Cómo se puede pretender que no se pitorree? ¿En qué cabeza cabe que Bildu, Sortu o como quiera que se haga llamar condene el asalto a la sede del PP de Baracaldo? ¿Por qué iba a hacerlo? No tienen ningún miedo al gobierno «de Madrid», le han perdido todo respeto. Saben que, si el dragón no mata, no lo ilegalizarán jamás, por muy enfáticos que se pongan los ministros de Justicia e Interior o el sursum corda. El Tribunal de Estrasburgo no lo permitiría, y a las pruebas me remito. ¿No estaban de acuerdo gobierno y oposición, ambos reversibles, en que ETA ha sido definitivamente derrotada? Entonces, ¿a qué viene tanto aspaviento por unos cuantos desahogos pirómanos y pirotécnicos, sanas manifestaciones del júbilo de familiares y amigos? El dragón ya no mata. Ni siquiera amenaza con consultas a la población. Sencillamente, ha bajado del monte y se ha merendado a la mitad de la administración local vasca, pero en ello no hay nada de delictivo, ¿no habíamos quedado en eso? El dragón sabe muy bien que el ataque a la sede del PP de Baracaldo, pese a lo que afirma Arantza Quiroga, no es un atentado contra todos, sino contra el PP de Baracaldo. O sea, una minucia.

Alfonso Armada: El cerebro del Golpe del 23-F
José Oneto www.republica.com 2 Diciembre 2013

Este primer domingo de diciembre ha fallecido en Madrid a los 93 años el general Alfonso Armada Comyn, el cerebro del golpe de estado del 23 de febrero de 1981 y el que guarda también más secreto de los preparativos y del desarrollo de la intentona militar que estuvo a punto de terminar con el sistema democrático.

Armada, preceptor y secretario del Rey Juan Carlos, al que conoce desde que de muy joven comienza a estudiar en Madrid tras un acuerdo entre don Juan y el general Franco, al que sigue en todos sus estudios, incluidos los de las Academias Militares, y en el que llega a tener una influencia y un poder especial. Es el hombre que, hasta la llegada de Sabino Fernández Campo, maneja todos los mecanismos de Zarzuela. Con habilidad, dedicación y capacidad de trabajo, Armada es el hombre imprescindible que prepara las audiencias del Príncipe, que veta entrevistas que, entonces, según él, pueden resultar peligrosa y que filtra todo la información que llega a palacio.

Y de Palacio sale por intervención directa de Adolfo Suárez con el que choca en varias ocasiones, la ultima en 1977 cuando el general, descontento con el giro que ha tomado la política española con el primer Presidente democrático de la reciente historia española, pide abiertamente el voto, con cartas firmadas por él y con membrete del Palacio de la Zarzuela, para Alianza popular, el partido en que militar su hijo y con el que se presenta al Congreso por Madrid,

Tras un intenso careo entre Suárez Armada y el Rey, en el que el entonces secretario de la Casa Real le echa en cara al presidente del Gobierno el descontrol con el que se está llevando el tema autonómico, el peligro para la unidad de España que suponen los Estatutos de Euskadi y Cataluña, la falta de iniciativa en la lucha contra el terrorismo y la degeneración moral que la política del gobierno está causando en el pueblo español. Armada termina afirmando, casi a gritos, que para él, España está por encima de la Constitución y de la propia Corona a la que dice defender. Para él, primero es Dios, luego la Patria, después la Constitución, cuarto el Rey, “Señor-llega a decirle Suárez al Jefe del Estado-, estamos ante un golpista”

Y efectivamente, Armada se convierte en el cerebro del golpe para el que cuenta con el teniente general Milanos del Bosch que tiene que sublevar Valencia, el hombre del Cesid José Luis Cortina Prieto, una serie de tenientes generales que están enterados de la intentona, pero que, al final no se suman, y el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, al que utiliza como desencadenante del golpe con el asalto al Congreso de los Diputados y el secuestro del Presidente del Gobierno, el gabinete en pleno, y la totalidad del poder legislativo.

El plan de Armada es proponerse de presidente de un Gobierno de concentración nacional, para el que establece contactos con dirigentes políticos, especialmente del PSOE, pero el plan sufre alteraciones por la repentina dimisión de Adolfo Suárez el 29 de enero de 1981 para, según dice en su discurso de despedida no ser un nuevo paréntesis en la historia de España. Mi impresión es que Suarez sabe de la intentona y cree que solo se puede parar con su salida del poder que es lo que quieren los militares.

El plan de Armada se reconvierte y, lo que en principio iba a ser una especie de “Operación De Gaulle”, se convierte en un golpe de estado que debería terminar con la elección por parte del Congreso de los Diputados de un presidente capaz de formar un gobierno de coalición con representantes de todos los partidos políticos. Algo a lo que se opone el propio Tejero, que engañado, cree que ese presidente iba a ser Milans del Bosch, no Armada. “No mi general -le dice Armada-yo no he llegado tan lejos para eso”.

Conociendo a Armada, con el que me entrevisté en varias ocasiones para mi libro ’23F: La historia no contada’, ‘La Noche de Tejero’ y, ‘La Verdad del caso Tejero’- y que siempre ha sostenido que él obedeció al Rey, no me extrañaría que conservase abundante documentación sobre uno de los capítulos mas misteriosos de la reciente historia de España y que esa documentación esté a punto de hacerse pública.

La claque del crimen
Santiago González  http://santiagonzalez.wordpress.com/ 2 Diciembre 2013

Se asombraba Mario Onaindia de que ETA hubiera sido tanto tiempo clandestina, con las pistas que daban a la Policía los apodos de sus activistas: cuando era bajito lo llamaban 'Txikia'; si les había salido feo, 'Mono', y si muy moreno, 'Beltza' (negro). Después lo perfeccionaron, identificando a sus gudaris por su nombre de pila y su pueblo: 'Iñaki de Rentería', 'Josu de Mondragón', o su barrio: 'Javi de Usansolo', el asesino del niño Fabio Moreno, recibido en su pueblo con honores. No es hora de hablar de este tipo a quien la Justicia ha considerado cumplido en virtud de la sentencia Parot, sino del centenar de idiotas morales, cómplices vocacionales que le vocean su apoyo, gritando aúpa al asesino y tirando cohetes en su honor. Otro tanto pasó en Legazpi con Iñaki Delgado y en el Casco Viejo de Bilbao con Inmaculada Patxo, condenada a 549 años por cinco asesinatos consumados, seis frustrados y 48 delitos de lesiones.

Éste es el hecho diferencial del terrorismo etarra respecto a los criminales del común: sus asesinatos generan consenso; hay chusma dispuesta a aplaudir al asesino de un niño, ¡aúpa, Javi!, o a pasar la mano por el lomo de una mujer embarazada. En su código de honor, un tiro por la espalda a un policía debía de ser la primera de las bienaventuranzas. Sucede que hay una parte del pueblo vasco que jalea a los asesinos y vota a los partidos que defienden su legado. Es uno de los síntomas de la enfermedad moral que muestran sectores muy concretos de la sociedad vasca.

El violador y asesino de Olga Sangrador, en cambio, no encuentra público para lo suyo. Excarcelado al mismo tiempo que Javi de Usansolo, a 'Juan de Valladolid' no le esperaba nadie a la salida de la cárcel; su propia familia no quiere saber nada de él. Quien mata sin causa patriótica comparte con los traidores el noveno círculo de Dante. Ya lo había explicado Kohout en su gran novela, La hora estelar de los asesinos: en momentos de incertidumbre, basta una causa, un grito, una bandera, para convertir a un psicópata en líder revolucionario y cabeza de la revuelta.

El delegado del Gobierno ha cumplido pulcramente con su deber y ha denunciado ante la Fiscalía los homenajes, pero amenaza con ser el aguafiestas de la paz. Ya está otra vez este tocapelotas, dicen, no sólo los cómplices morales, no sólo los nacionalistas, también la virtud socialdemócrata y las almas bellas del país. Sólo el Gobierno y UPyD parecen creer que jalear y agasajar a los asesinos es una humillación para sus víctimas, un delito del que el TC advirtió a Sortu en el auto con que los legalizaba: los jueces estarán vigilantes ante «la realización de actos públicos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas o sus familiares». Ya se están celebrando esos actos, y se acompañan, como solían, con ataques de kale borroka. ¿Sortu? No, es todo espontáneo. El presidente del partido se limita a bendecirlo después: «Somos lo que fuimos, hacemos lo que hicimos». O sea, que diría el maestro Umbral.

Metroscopia y El País
Encuestas vendo
Emilio Campmany Libertad Digital 2 Diciembre 2013

Una empresa dedicada a hacer encuestas que se llama Metroscopia ha hecho una para el diario El País. La misma refleja lo esperado, una fuerte caída del PP y una ligera recuperación del PSOE. El análisis del periódico es aceptablemente aséptico. Dice por ejemplo Fernando Garea: "Obviamente (…), el PP aspira (…) a que la reforma fiscal que entrará en vigor en 2015 le reconcilie con su base electoral de la clase media". Es difícil estar en desacuerdo con esta apreciación. Sin embargo, sorprende la que hacen José J. Toharia y José P. Ferrándiz, presidente y vicepresidente de Metroscopia. Dicen:

Con tanta información demoscópica como ahora existe, resulta inexplicable que los partidos propendan a escuchar casi únicamente a sus cuadros y militantes y apenas se esfuercen en oír la voz de quienes les votan. De ahí sin duda ese desafecto que todos lamentan, pero al que no ponen remedio. En el caso del PP, por ejemplo, sus votantes llevan ya años viéndolo, ideológicamente, más escorado a la derecha de lo que ellos mismos se consideran. Hasta ahora sin mayores consecuencias, pero quizá en el panorama actual, con un claro aleteo, en su seno, de una especie de tea party no precisamente sintonizado con el sentir del votante medio, esa discordancia puede empezar a pasar factura.

¿En qué país viven estos señores? ¿En el mismo que yo? Resulta que el PP está perdiendo respaldo porque es excesivamente de derechas. Rabiosamente de derechas debe de ser subir los impuestos más de lo que proponía IU. Y no debe de haber cosa más asquerosamente de derechas que excarcelar etarras. Según Toharia y Ferrándiz, el PP pierde fuelle electoral por el claro aleteo que en su seno hay de un tea party. Cursilerías aparte, ¿dónde está ese aleteo? No será en la reforma de la ley del aborto, que, a pesar de las promesas electorales, sigue vigente tal cual la soñó Zapatero. Las uniones de homosexuales siguen teniendo en España la calificación de matrimonio. A lo sumo, lo que hace ese supuesto tea party que aletea en el PP es quejarse de lo poco respetuoso que el Gobierno es, no con su inexistente programa, sino con el del PP, ése con el que ganó las elecciones.

De la misma manera que es seguro que el dependiente de unos grandes almacenes estará entusiasmado de lo bien que nos queda el traje que estamos dudando en comprar, los demóscopos tienden a deducir de la encuesta lo que ellos creen que el cliente quiere escuchar. Ahora, en este caso se han pasado un pelín de frenada. El problema del actual PP no es que deserten sus votantes prestados de la izquierda, que no digo yo que no haya algo de eso. El problema es que asquea a buena parte de los que lo han votado siempre. Y de ahí que parte de ellos digan hoy cuando les preguntan que engrosarán la abstención llegado el momento. Pero a lo mejor es verdad que la culpa del bajón del PP en las encuestas la tiene el aleteo del tea party. Doctores tiene la Iglesia.

Empresarios e independencia: entre la miopía y la corrupción
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 2 Diciembre 2013

Alex Salmond, ministro principal de Escocia y jefe del Partido Nacional Escocés, desgranaba sus cuitas hace escasas fechas ante un reducido grupo de empresarios europeos con intereses más allá de la muralla de Adriano, y en un intento de quitarle dramatismo a la convocatoria de septiembre de 2014 manifestaba su escasa fe en el resultado del referéndum y el convencimiento de que la escocesa sería, en todo caso, una “independencia light”, en el sentido de que el país continuaría siendo miembro de la UE y seguiría usando la libra, con el Banco de Inglaterra como fiel guardián de los depósitos de los ahorradores de las highlands. Urgido por su audiencia, aseguró que en el fondo él se daría con un canto en los dientes si dispusiera de una situación similar a la que disfruta el País Vasco, porque, quería informarse mejor pero esa región española estaba en su opinión en el mejor de los mundos, dentro de un esquema federal de país, sin tener que hacer frente a gastos tales como la Defensa, Servicio Exterior, etc., pero con plena autonomía financiera, con la independencia económica que le proporciona su famoso “concierto”.

A esos empresarios les preocupa lo que pueda ocurrir con una Escocia independiente fuera de la Unión, como a muchos empresarios catalanes les alarma el viaje a ninguna parte emprendido por un Artur Mas empeñado en encabezar el martirologio catalán como nuevo héroe del arrebato (rauxa) independentista. Hubo también un día en que a los empresarios vascos les alarmó igualmente el llamado Plan Ibarretxe. Muchos habían consentido, incluso habían simpatizado con una iniciativa que no pocos juzgaron pintoresca, pero, cuando la cosa pasó a mayores y la situación se tensó, los importantes, los con mando en plaza, los que crean empleo, pusieron pies en pared e hicieron saber a Ajuria Enea que hasta aquí hemos llegado. Situación parecida, con las variables que son al caso, empieza a respirarse en Cataluña. Los grandes apellidos de toda la vida, los Puig, Carulla y por ahí, han optado por el silencio –ejemplar la excepción del presidente de Freixenet y del capo de Planeta, los únicos que se han atrevido a denunciar los riesgos de la aventura secesionista-, al tiempo que han tomado medidas para proteger su patrimonio, o buena parte de él, situándolo en lugar seguro. Queda por saber la posición pública –porque la privada ya la conocen todos- que adopte el gran chambelán de las finanzas catalanas, Isidro Fainé, y la propia entidad que preside, primera caja de ahorros y hoy tercer gran banco de un país llamado España.

Los empresarios escoceses temen lo que pueda ocurrir con una Escocia fuera de la Unión Europea
Es en los segundos niveles del empresariado regional, entre esa gente que ha crecido a la sombra de la Generalitat, en general, y del pujolismo, en particular, que no ha necesitado salir de Cataluña per fer negoci y que ideológicamente entronca con la derecha catalanista que siempre ha representado Convergencia, donde la preocupación ha empezado a hacer mella por la suerte que puedan correr sus dineros en la disyuntiva de la independencia. La sombra de “empresarios” caraduras criados a los pechos de la causa identitaria es larga. El caso de Ramón Bagó es paradigmático. Prototipo de empresario nacionalista enriquecido a la sombra de los Presupuestos de la Generalitat, el antiguo alcalde de Calella, dueño del Grupo Serhs, vive “de la desertización de la salud pública catalana” en expresión del periodista Josep Maria Cortés; vive y gana mucho dinero con la privatización de los servicios hospitalarios que no puede prestar la propia Generalitat. Los recursos que se mueven desde el Consorcio Hospitalario de Cataluña (CHC) hacia empresas vinculadas a Serhs son ingentes. Agradecido que es el hombre, Bagó, investigado por la Fiscalía Anticorrupción, pega coces con gran desparpajo contra España: “Los que dicen que la independencia lo arruinará todo, a ver si se callan de una puñetera vez”. El valiente Bagó sabe que no se arruinará mientras siga colgado del presupuesto. A quienes le acusan de enriquecerse a costa del saqueo de la sanidad catalana, les responde sin complejos que “quieren destruir el sistema sanitario catalán”. ¡Un genio este Bagó!

No menos notable es el caso de Rafael Niubó, el llamado “zar del deporte catalán”, militante de ERC, que entre la llegada del tripartito al poder en 2003 y 2010 ha acumulado una fortuna como secretario general de deportes de la Generalitat, primero, y como secretario del vicepresidente Carod-Rovira, después. Es Niubó una especie de Urdangarin sin Infanta de España al lado, un tipo brabucón y sin complejos que ha dominado el panorama de las subvenciones al deporte catalán durante años. La Fiscalía Anticorrupción trata ahora de averiguar el destino de los 40 millones de euros anuales en ayudas de que ha dispuesto, dinero que escapaba a todo control oficial. Ejemplo de patriota donde los haya, Niubó –y junto a él nombres como el de David Moner, Lolo Ibern, o Anna Pruna- fue multado en 2007 por la Guardia Urbana por tapar en su coche la E de España con las siglas CAT. Pagó 90 euros de sanción.

Llegan los nervios, amenaza el miedo
Como norma general sujeta a excepciones, el Govern facilitaba el “negocio” y el dinero lo ponía Caixa Catalunya. El pasado 20 de noviembre, Vertix Procam, empresa participada al 50% por el empresario Felip Massot y Catalunya Bank, presentó concurso de acreedores con un pasivo de 230 millones. Massot, un lince, ha conseguido endosar los activos inmobiliarios podridos –el suelo que durante años acumuló por toda Cataluña con la ayuda de su amigo Artur Mas, del que supuestamente sería simple testaferro-, a la Sareb, y ha puesto la parte mollar del grupo a buen recaudo en una nueva Vertix que tiene como consejera delegada a su hija Elena Massot. “Con esto culmina la reestructuración de Vertix", ha dicho, campanudo, el independentista Felip. El pasado mes de julio entró en concurso de acreedores La Seda de Barcelona, una quiebra largamente anunciada que en sí misma encierra las miserias empresariales del pujolismo, primero, y del Artur Mas, después, como miembro que fue de su Consejo de Administración.

Todos sueñan con retornar al paraíso perdido de una Generalitat con pasta sin tener que mirar al vértigo de la independencia

El recuento de este dramatis personae podría hacerse interminable. El caso es que en la “Barcelona bien” no se habla ahora de otra cosa que no sea el acceso de pánico sufrido por tal o cual empresario que, con Anticorrupción pisándole los talones, de pronto se ha puesto a pedir prudencia y a sugerir al entorno del President que sería conveniente levantar el pie del acelerador, hasta el punto de que algunos se han dirigido a Miguel Roca para que utilice sus buenos oficios en tal sentido, porque se supone que, con los Pujol de capa caída, él es el gran componedor del régimen de las 100 familias que campea más allá de la desembocadura del Ebro, y puede imponer esa prudencia que tan bien le vendría ahora a nuestras cuentas corrientes. Tan asustadizos se han vuelto algunos, tan acostumbrados están a engordar la buchaca –como tantos otros en Madrid, con los Gobiernos de Madrid-, que todos sueñan con retornar al paraíso perdido de una Generalitat con pasta para repartir por doquier, sin necesidad de tener que mirar de frente al vértigo de la independencia.

El pequeño mundo empresarial crecido en torno al nacionalismo empieza a ser víctima de las dudas; la confianza en el mesías comienza a flaquear, llegan los nervios, amenaza el miedo. “A Más empieza a agobiarle este entorno, a su vez muy agobiado, que hasta hace poco le jaleaba”, dice un conocedor de la situación. Es el momento de la moderación, esa virtud hace unos meses denostada que predicaba el sorprendente editorial de La Vanguardia de hace escasas semanas, y que tanto impacto causó en Cataluña y sobre todo en Barcelona. Y Roca se moverá con la discreción que él sabe emplear en estos lances y que tan buenos réditos le ha dado; lo hará en nombre propio, pero sobre todo a través de su hombre en CiU, el ex conseller Lluís Recoder, un abogado de prestigio en la ciudad condal.

De moderación no quiere oír hablar el cuadrado Junqueras, quien, con el viento a favor, se sabe en posición ganadora, dispuesto a manejar los tiempos del dogal que ERC ha colocado en torno al gaznate de Mas. El dilema del President y del nacionalismo catalán de derechas llegará justo cuando, cumplidas las estaciones del vía crucis de la fecha de la consulta, la pregunta, el viaje a Madrid, el rechazo de las Cortes, etc., llegue el momento dramático en que, empujado con don Oriol, Artur I, llamado el Aventurero, se vea en la tesitura de disolver el Parlament y convocar nuevas elecciones autonómicas para perder el Poder y cederlo graciosamente a un partido de la izquierda radical como ERC. La alternativa es renegar de esa alianza, dar marcha atrás (“Tú no puedes volver atrás, porque la vida ya te empuja como un aullido interminable, interminable” que escribió José Agustín Goytisolo), y desandar el camino para, con algún tipo de alianza parlamentaria que hoy se antoja un milagro, tratar de completar la legislatura.

Los empresarios moderados buscan una salida
Con este guion trabaja la patronal Foment del Treball, cada día más distanciada, y alarmada, por el viaje alucinado de Mas, al punto de haberse producido un acercamiento de la organización hacia las posiciones del PSC de Pere Navarro –la capacidad de interlocución con este colectivo de Alicia Sánchez-Camacho y del propio PPC parece nula-, partidario de que cualquier consulta se pacte previamente con el Gobierno central. El mismo viraje hacia posiciones más centradas se ha producido en el Cercle d’Economía, el lobby empresarial que ahora preside Antón Costas. El empresariado templado catalán -obligado a sortear cada día la presión de un Francesc Homs dispuesto a mantener bajo férreo control a colectivo tan importante-, pretende abrir una vía alternativa que permita a la Cataluña del seny escapar del callejón sin salida en el que se ha encerrado Mas, incapaz de buscar un acuerdo político negociado con el Gobierno Rajoy que le evite perecer arrollado por las panzerdivisionen de ERC.

Lo que Cataluña necesita, como España entera, es más democracia. El resto son libros de caballerías
Mientras esto ocurre, el panorama que se divisa desde el Tibidabo no puede ser más desolador: caos y confusión, confusión y caos. Y ello cuando la España de siempre, la España de siglos, la España surgida de la unión de las Coronas de Castilla y Aragón, aún no ha dicho esta boca es mía. Y mientras la orquesta toca en la popa del Titanic, todo se confunde en Barcelona, todo se quiebra, todo se mezcla, amores, odios y pasiones, todo se retuerce y se embrolla, desde la política a los comportamientos personales, como esa alto cargo de CiU, una autoridad en la Generalitat, que acaba de abandonar a su familia, marido e hijos, para irse a vivir con un prestigioso abogado que, curiosamente, es españolista y alto cargo de la directiva del RCD Español. O como ese conseller de Economía, cerebrito Mas-Colell, que presume del éxito de unos bonos patrióticos catalanes (“siempre dijimos que se pagarían y que eran un gran negocio”) que ha podido atender gracias a Madrid…!

Es la locura de un siglo, de unos tiempos, donde casi todos parecen haber perdido la razón. La perdió esa pequeña burguesía nacionalista que, entrampada en mil y un casos de corrupción, ha querido poner tierra de por medio convencida de que con país propio, con justicia propia, podría seguir haciendo de su capa un sayo, ajena a las miradas fiscalizadoras que llegan de Madrít, mientras sigue manteniendo a buen recaudo sus cuentas en Suiza. Elites apandadoras y cegatas a partes iguales, acostumbradas a vivir de espaldas a las necesidades vitales del catalán de a pie. Lo hemos dicho muchas veces ya, pero no resultará ocioso recordarlo: lo que Cataluña, como España entera, necesita es más democracia, es más calidad democrática, es una auténtica regeneración democrática, con lo que ello implica de una mejor gestión de los asuntos públicos, una persecución radical de las conductas corruptas y un empeño, imaginativo y valiente, por mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. El resto son libros de caballerías.

La tentación del exilio
La Tribuna.  Raúl González Zorrilla latribunadelpaisvasco.com 2 Diciembre 2013

Buenas tardes:

En primer lugar, quiero dar las gracias a la Asociación por la Tolerancia por invitarme a estar nuevamente aquí con todos ustedes. De verdad que siempre es un placer, más aún cuando, como en esta ocasión, me encuentro acompañado por dos personas como Mikel Azurmendi y Carlos Fernández, que, como todos saben, son dos auténticos expertos en estas cuestiones y, además, dos personas que conocen a la perfección las consecuencias del exilio forzoso por la amenaza nacionalterrorista.

Dicho esto, tengo que confesarles que cuando hablé con Gregorio sobre el tema que da título a nuestra intervención, de una forma intuitiva sentí que, efectivamente, son muchas y muy variadas las razones socio-políticas que existen para que algunos ciudadanos vascos, y no pocos catalanes, sintamos esto que hemos definido como “La tentación del exilio”.

Pero, a la hora ponerme a escribir esta breve introducción, comprendí que, en algunos casos, los motivos que nos impelen a marchar son tan sutiles y tan vaporosos que, más allá de estar basados en una amenaza inmediata o en un peligro inminente, se levantan sobre el hartazgo moral y la repulsión ética que supone para muchos de nosotros vivir cotidianamente en una tierra, nuestra tierra, saqueada por los terroristas y sus cómplices políticos.

Nuestra “tentación del exilio” se levanta, en este sentido, sobre una constatación repetida que nos recuerda, un día sí y otro también, que el dúo ETA-Batasuna ha triunfado, o está en camino de hacerlo, en la batalla ideológica, en diferentes ámbitos políticos, en el establecimiento de referentes culturales y en la hegemonía social. Y también, y sobre todo, nos recuerda que los asesinos y sus cómplices nos están venciendo en la implantación de una lectura y una interpretación de lo sucedido en las últimas décadas en el País Vasco que no tiene nada que ver con la realidad y que solamente responde a las exigencias del ideario totalitario sobre el que se construye el movimiento nacionalterrorista.

Como sabéis, un ejemplo de esta victoria parcial, pero histórica, del dúo ETA-Batasuna es el territorio de Guipúzcoa, del que nosotros venimos y donde, actualmente, Bildu, un proyecto político cuyo nacimiento fue alentado y tutelado directamente por la banda terrorista ETA, controla la Diputación Foral, el Ayuntamiento de San Sebastián y algunas de las principales localidades de la provincia.

Guipúzcoa es hoy el ejemplo más significativo de que el terrorismo de ETA-Batasuna no ha sido derrotado y de que, en determinadas zonas del País Vasco, tras cinco décadas de actividad criminal, se ha impuesto un “estilo Bildu” de convivencia que es el que impone una gran masa de la población que desprecia a la autoridad democrática, que defiende todo tipo de posturas políticas de corte radical, que nos impone los más absurdos disparates socioeconómicos, que arrasa cualquier atisbo de iniciativa cultural y que supura una extraña bazofia moral que mezcla, a partes iguales, una indecente apología del terrorismo, un intenso totalitarismo identitario y un poderoso integrismo ideológico que, en el fondo, lo único que demuestra es un odio visceral a nuestro sistema de libertades y a los valores éticos que conforman las sociedades occidentales.

El País Vasco en general, y Guipúzcoa en particular, se están convirtiendo en territorios inhabitables porque, en ellos, el Relato escrito por los terroristas está cobrando una legitimidad igual o mayor que al de sus víctimas.

Esto es una aberración ética, un error político, una ignominia social y un desvarío colectivo porque de ninguna manera es lo mismo ser un perseguido o un penado por la Justicia que ser una víctima de la injusticia. Ser victimario exige una postura activa y voluntaria; ser víctima, es un estigma no querido e impuesto por la sinrazón, el odio y la crueldad.

Sabemos que la Memoria triunfante ha de hablar de víctimas y de victimarios y ha de hablar de la victoria de la democracia y de la derrota del terror y de los terroristas. La Memoria triunfante ha de tener el coraje político y social de reconocer que honrar individualmente a las víctimas exige deshonrar públicamente a los verdugos. Que no puede haber equidistancias falsarias ni memorias compartidas.

Si no se hace así, si el relato predominante no es este, será lo mismo que decir a las familias de las víctimas que sus seres queridos han muerto en vano y será lo mismo que transmitir a la sociedad la idea inicua y siniestra de que asesinar, extorsionar, amenazar y delinquir sirve para alcanzar objetivos políticos, sociales o de cualquier otro tipo.

Los ciudadanos han de percibir con claridad que las instituciones son instrumentos útiles y hábiles para restablecer los derechos, las libertades y los vínculos individuales y sociales dramáticamente quebrados por los delitos terroristas o por otro tipo de actitudes delictivas. Y esta confianza es la que, por ejemplo, ha quebrado la reciente derogación de la “doctrina Parot”, que ha hecho buena la máxima que el poeta británico Edmund Burke ya escribió a mediados del siglo XVIII: "Hay un límite más allá del cual la tolerancia deja de ser una virtud".

"Hay un límite más allá del cual la tolerancia deja de ser una virtud". Y es que este triunfo ideológico-político de ETA-Batasuna, no hubiera sido posible si, paralelamente, en nuestro país, no hubiera triunfado una clase gobernante que, amparándose en el pensamiento más débil, en el relativismo más obsceno y en el nihilismo más tosco, ha diluido los límites éticos más elementales en aras de conseguir la máxima transigencia moral, y ha terminado confundiendo a las víctimas con los verdugos y, lo que aún es peor, otorgando a la iniquidad y a la estulticia el mismo valor que al mérito y a la excelencia.

Ciertamente, la existencia de Gobiernos que maceran a su antojo las leyes y que transforman los Estados sobre los que rigen en eriales normativos y en desiertos institucionales, no es infrecuente en algunos lugares del mundo, especialmente en las zonas del planeta más depauperadas y más azotadas por la corrupción y la violencia.

Pero lo que sí resulta novedoso y profundamente preocupante, y es lo que constituye también otra poderosa razón para el exilio, es que España, que actualmente y a pesar de todo es la octava potencia económica del mundo, haya pasado a convertirse, como consecuencia de las decisiones de una clase política y de una mayoría social ideológicamente flácida en un Estado radicalmente anómico, es decir, visceralmente reacio a la aplicación de las leyes democráticas.

Hoy es posible afirmar que más que por erróneas, imperfectas y fallidas, que también, las estrategias y las decisiones políticas impulsadas por los últimos gobiernos que ha padecido España, incluyendo el presente, son excepcionalmente delicadas para la nación por su intensa capacidad para socavar los cimientos más sólidos de nuestro entramado institucional y por el poder que han demostrado tener para dinamitar los consensos colectivos más elementales sobre los que descansa nuestra sociedad desde la cada vez más lejana Transición.

En este sentido, los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero de un modo activo, y el Gobierno de Mariano Rajoy, por dejación de sus responsabilidades, han conseguido que la molicie moral, el consentimiento indolente y la acracia comportamental sean los grandes referentes sobre los que se asientan la vida pública y la convivencia social. Y, consecuentemente, han permitido que los asesinos de ayer puedan ser los referentes políticos de mañana, han mirado hacia otro lado ante las continuas afrentas lanzadas desde las formaciones nacionalistas más extremistas y han presionado, como nunca se había hecho antes, a los diferentes poderes del Estado con el fin de que éstos se adapten a sus intereses.

La España actual, y qué decir del País Vasco y de Cataluña, se encuentra bañada de un espíritu posmoderno frívolo, desarmado, contemporizador y absolutamente desinteresado de la defensa del sistema democrático y de la salvaguardia de los valores fundamentales que conforman la esencia de nuestra civilización. Y este espacio para la impostura creado, con distintos grados de responsabilidad, por la mayor parte de las fuerzas políticas, que no hay que olvidar que en este país se encuentran presentes en todos los rincones de la sociedad, es, este espacio, de hecho, un territorio infame que invita a ser abandonado por las personas, simplemente, decentes.

Un país que asume bajar la cabeza políticamente ante los terroristas para que éstos, presuntamente, dejen de matar; un país que permite que los cómplices de los asesinos gobiernen en ayuntamientos y diputaciones; un país que confunde la apología de la violencia con el derecho a opinar y que convierte gratuita e impunemente su territorio en un caótico reino de taifas en el que todo puede ser posible; un país de estas características, alumbra una sociedad desarbolada en la que la incesante y premeditada degradación de las normas sociales queda perfectamente reflejada en la utilización vacía, tergiversada e inicua que se hace del lenguaje.

De hecho, esta manipulación perversa de las palabras y de sus significados, la misma que sacraliza el término diálogo como una panacea casi mística capaz de ocultar todo tipo de indignidades, la que describía los atentados etarras como simples accidentes y la que a fuerza de repetir incesantemente la misma falsedad consigue que ésta se convierta en certeza absoluta en los titulares de todos los periódicos, es también un ejemplo claro del estado de desmantelamiento al que el poder político, con la inestimable colaboración del poder judicial, ha arrastrado a la ciudadanía española. Y es que no debemos olvidar que, según el Diccionario de la RAE, la anomia es también, y esencialmente, un trastorno del lenguaje que imposibilita llamar a las cosas por su nombre.

Tengo la certeza interior de que un día abandonaré el País Vasco, porque el clima ético irrespirable creado por quienes han matado, por los cómplices de quienes han asesinado y por tantos y tantos como se han aprovechado de los primeros y han hecho todo tipo de negocios con los segundos, difícilmente podrá mejorar en unas cuantas generaciones.

Sé que no terminaré mis días en el País Vasco y no sé si lo haré en algún otro lugar de España. Pero si sé que quiero que mi hijo, cuando sea mayor, abandone este país y quiero que se abra camino en una sociedad diferente que, como todas, tendrá sus problemas y sus desavenencias, pero en la que, colectivamente, se premie el mérito y no el amiguismo; en la que se entienda algo tan básico como que no todas las ideas son iguales; en la que se sienta el orgullo de defender los valores que Occidente ha legado al mundo y en la que exista la convicción de que nuestra cosmovisión del mundo merece ser públicamente defendida.

Quiero para mí y para mi hijo poder vivir en una nación sólida, homogénea e integrada, en la que los organismos de poder mantengan la firmeza democrática, en la que las leyes legítimas sean colectivamente acatadas y en la que los principales actores que gestionan la vida pública actúen según se espera de ellos.

Quiero vivir en un país en el que los ciudadanos, cuando se levanten todos los días, sepan que tienen garantizadas apenas un puñado de certezas elementales: Como, por ejemplo, que los delincuentes han de ser detenidos y puestos a disposición de las fuerzas de seguridad, y que no pueden humillar a sus víctimas ni regir los destinos políticos de sus vecinos; que la violencia nunca ha de legitimarse como un método de participación social, que un mismo idioma ha de servir para comunicarse en el territorio común del Estado o que el derecho a una educación pública en condiciones no puede depender de los caprichos legislativos de cada autonomía.

Quiero para mi familia un país en el que, en definitiva, los terroristas no se paseen impunemente por las calles, en el que la Justicia no dependa de los intereses políticos de unos pocos y en el que nadie gobierne cuestionando grosera y permanentemente todo aquello que nos permite a los ciudadanos ser, simplemente, eso: Ciudadanos.

Hemos aguantado mucho y durante mucho tiempo. Y la mayor parte de los que estáis aquí sabéis de lo que estoy hablando. Y, de una vez por todas, es necesario poner coto a la irracionalidad ideológica, a la indigencia ética, a la conversión de lo político en soflama incendiaria, a la postración intelectual ante lo "intelectualmente aceptable", al relativismo más escabroso y a la equiparación obscena de víctimas y de verdugos.

De lo contrario, habrá llegado el momento, esta vez sí, de marcharse.
Muchas gracias

Según el "Mapa del Terror" elaborado por Covite
156 guardias, 149 policías, 49 militares y 256 civiles han sido asesinados en el País Vasco por la banda terrorista ETA
La Tribuna. Redacción. latribunadelpaisvasco.com 2 Diciembre 2013

El terrorismo de ETA ha causado 573 víctimas en el País Vasco. La violencia terrorista ha dejado huérfanas a 1.061 personas en Euskadi

El terrorismo ha dejado huérfanas a 1.061 personas en Euskadi. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (COVITE) ha dado a conocer la cifra durante la primera entrega del "Mapa del Terror", iniciativa multimedia que geolocaliza y documenta todos los asesinatos terroristas que han tenido lugar en la comunidad vasca a lo largo de las últimas décadas.

En el marco de las XII Jornadas de COVITE, la vicepresidenta del Colectivo, Maite Pagazaurtundúa, presentó el "Mapa del Terror", herramienta multimedia que se hará pública en su totalidad en la web de COVITE a partir del próximo 9 de diciembre. Pagazaurtundúa ha adelantado que las diferentes bandas terroristas que han existido en Euskadi han acabado con la vida de 600 personas. Según ha desglosado, 573 murieron a manos de ETA y 10 a manos del Batallón Vasco Español. Los GAL, segaron dos vidas. Los Grupos Armados Españoles, cinco. La Triple A, dos. Jarrai, dos. Mendeku, dos. Y la extrema derecha, una.

A modo de presentación de la iniciativa, COVITE ha querido adelantar algunos de los datos que en apenas diez días estarán a disposición de cualquier ciudadano. Entre ellos, ha expuesto que 156 guardias civiles murieron por defender a la ciudadanía de la amenaza del terrorismo, un fenómeno que se llevó a otros 149 policías, a 49 militares y a un total de 256 civiles.

Precisamente “en nombre de todos ellos”, ha apuntado Pagazaurtundúa, “hoy queremos dar luz a algo que jamás ha sido documentado en el País Vasco”. “El terrorismo arrebató padres y madres hasta crear 1.061 huérfanos. 79 en Álava, 447 en Vizcaya, y 536 en Guipúzcoa”, añadió. Los datos aportados por COVITE muestran que San Sebastián es la ciudad con más huérfanos de Euskadi, con 147. Tras ella aparecen Bilbao, con 126, y Vitoria, con 47.

El Colectivo comenzó a trabajar en esta iniciativa hace cuatro meses, después de que el Gobierno vasco anunciase que pretendía presentar un “mapa del sufrimiento” en el que se integrarían todas las vulneraciones de derechos humanos llevadas a cabo tanto por organizaciones terroristas como por funcionarios del Estado español.

El planteamiento expuesto por el Ejecutivo del lehendakari Iñigo Urkullu creó incertidumbre en el seno del COVITE. La junta directiva creyó que el trabajo del Gobierno vasco podría resultar sesgado –como finalmente constatamos tras la presentación del “mapa del sufrimiento- y decidió poner en marcha una herramienta multimedia que no ha sido subvencionada por el ejecutivo autonómico.

Tras presentar la primera entrega del Mapa del Terror, Pagazaurtundúa ha entonado críticas en torno a la actitud del Gobierno vasco con las víctimas del terrorismo. “La dureza y la presión moral indebida se ejerce sobre las víctimas, no sobre el entorno de los asesinos. Duros con los débiles, débiles con los crueles”. La vicepresidenta de COVITE ha insistido: “No somos protagonistas de los planes del lehendakari”.

http://latribunadelpaisvasco.com/descarga/75

Zarzalejos, de cerca
Vicente Torres Periodista Digital 2 Diciembre 2013

Ha publicado José Antonio Zarzalejos un artículo en La Vanguardia, ese periódico que a lo mejor regalan en las paradas de metro y de autobús, en el que, con un par, dice lo siguiente:
“Cuando un pensador de la talla de Vargas Llosa incurre en ese error nos plantea un problema injustamente irresoluble.” Se refiere a las críticas, razonadas y expuestas con claridad meridiana del honrado y valiente Mario Vargas Llosa a los nacionalismos. Zarzalejos no ha necesitado, en este medio -cuyos bien alimentados profesionales no se inmutan ante el distinto tratamiento que da a dos hechos de características similares, como son el asalto a Blanquerna por un grupo ultraderechista y el asalto a la sede de UPyD en Barcelona por un grupo catalanista-, argumentar del modo tan claro y comprensible como lo hace Vargas Llosa, sino que le ha bastado con enredarse en unas disquisiciones pedantes totalmente vacías de contenido. Y luego, a cobrar, como decía César González Ruano.

Por supuesto que el nacionalismo es la peor construcción humana. Ningún nacionalismo es capaz de sobrevivir en un medio democrático. El nacionalismo es una ideología violenta, cuando no es física es emocional. Las personas afectadas por la ideología nacionalista adolecen de un pensamiento circular, del que no pueden salir. No soportan las críticas además.

Quizá en este otro párrafo, “Debe tenerlo en cuenta la Generalitat cuando ponga en marcha las medidas anunciadas para salir al paso de la insidia insultante que detecta.”, Zarzalejos se refiera a las medidas que propone el Consejo Audiovisual de Cataluña, con el que se pretende amordazar a las voces disidentes.

A diferencia de éste, Gabriel Albiac sí que supo escribir hace poco una columna memorable, titulada Incauto Albiach, de la que podría aprender este que fue director del ABC, medio en el que, precisamente, fue publicada.
Los lectores de La Vanguardia, en su mayoría, tendrán que darse cuenta alguna vez que, como hizo notar Antonio Muñoz Molina en El País, antes que catalanes son pobres.


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