AGLI Recortes de Prensa   Sábdo 7 Diciembre 2013

Día de la Constitución de humo
Editorial www.gaceta.es 7 Diciembre 2013

El acto central fue una expresión acabada del alto grado de deterioro de nuestra sociedad política.

El acto central de este viernes en la sede del Congreso de los Diputados fue una expresión acabada del alto grado de deterioro de nuestra sociedad política: una solemne recepcion oficial para conmemorar el XXXV aniversario de la Constitución, en una atmósfera de agotamiento de la norma que se celebra, y cuyo discurso principal, pronunciado por el presidente de las Cortes Generales, ha consistido en invitar a los asistentes a considerar que a lo mejor todavía se pueden extraer de ella algunas posibilidades de desarrollo. Una cosa así más parece fruto de la imaginación de un hábil guionista que algo ocurrido en la realidad.

Pero la realidad es también que no sólo no se dan las condiciones mínimas de consenso político para emprender una reforma constitucional, sino que las sugerencias emitidas a modo de globos sonda son contradictorias entre sí (profundizar en las autonomías y suprimir el Título VIII), obedecen a ocurrencias improvisadas y sin contenido reconocible (nadie sabe en qué consistiría ese carácter federal de la Monarquía española) o son puras cortinas de humo para encubrir las carencias de los partidos políticos, que han perdido toda noción de los valores que dicen defender.

Algo, sin embargo, cabe hacer con la Constitución de 1978 antes de proceder a su desguace: cumplirla en todos sus términos, respetar el espíritu del constituyente, desarrollar las leyes que ordena promulgar y aún están por hacer, y dotar al Tribunal Constitucional de magistrados que no tengan nada que agradecer ni nada que esperar del poder político, condiciones sin las cuales no se puede hablar en serio de una real independencia. Nada de todo esto se ha ensayado todavía, y tal vez ahora sería una buena ocasión para intentarlo. Pero es dudoso que eso ocurra, pues los encargados de esa tarea serían los mismos que saldrían perjudicados, y ellos lo saben muy bien.

Las instituciones y el pueblo
Juan-José López Burniol. La Vanguardia.  7 Diciembre 2013

Cena de viernes. Uno de los comensales –comerciante listo y excelente persona– sostiene con pasión sincera la tesis de que el desenlace del tema de los temas vendrá determinado, no por la acción de los políticos, sino por la movilización de todo un pueblo enormemente concienciado, movilizado y que ha llegado a la conclusión de que este es el momento de ser o no ser; y, asimismo, pondera mi amigo con igual entusiasmo que, pasado un primer momento duro, todas las consecuencias de la gran decisión serán positivas, pues no hay riesgo alguno de fractura social. Esta tesis me impulsa a divagar sobre la relación entre las instituciones de un país y el pueblo que lo habita.

La historia de la civilización es –en su vertiente social– un proceso de progresiva racionalización de la vida colectiva con arreglo al único principio ético de validez universal no metafísico, según el cual el interés general ha de prevalecer sobre el particular. Esta racionalización se hace efectiva estableciendo un orden jurídico –al que hoy llamamos Estado de derecho– que se expresa en normas y se encarna en instituciones. De ahí que el acatamiento de la ley y el respeto a las instituciones sean presupuestos básicos del orden social, por lo que un Estado es un espacio en el que los ciudadanos cumplen las leyes, o –como escribió Tucídides– un territorio en el que se puede arar sin llevar la espada al cinto.

Todo ello supone que el orden jurídico –la esencia del Estado– debe estar respaldado por la violencia potencial que sea precisa para imponerlo con arreglo a las mismas leyes que lo definen, de modo que sea efectivo el carácter imperativo de estas, es decir, que obliguen a todos, incluidos los que no las acaten de buen grado. Lo que implica, a su vez, que el Estado ha de ser el único titular de esta violencia legítima, sin que nadie pueda tomarse la justicia por su mano, ya que la violencia individual no tiene otra justificación que la legítima defensa. En el bien entendido de que la violencia institucional deja de ser legítima cuando se ejerce por las fuerzas de seguridad sin causa que la justifique, con exceso que la pervierta, con opacidad que la haga sospechosa y con elusión del control judicial que la convierta en facciosa.

De igual modo, la acción política de los ciudadanos se ha de desarrollar siempre dentro de los cauces previstos por las leyes, siguiendo los procedimientos y usando los recursos establecidos por estas, y en el marco de las instituciones existentes. En consecuencia, sólo es admisible la desobediencia civil entendida como un derecho del pueblo a asociarse para reclamar al Gobierno o protestar por sus decisiones, pues la obligación moral de cumplir la ley impide cualquier otro tipo de desobediencia, al nacer del consenso originario fundacional del Estado, que limita el poder de los ciudadanos y fundamenta el poder del Gobierno, si bien no enerva el derecho de aquellos a participar en las tareas públicas siempre que lo hagan dentro de los cauces legales, de los que el derecho a manifestarse puede llegar a ser el único disponible.

Sobrepasar este límite es ilegal pero posible. Ahora bien, el quebrantamiento del orden establecido efectuado con voluntad de ruptura definitiva implica la apertura de un proceso revolucionario, que sólo puede tener una doble salida: o bien el Estado dispone de voluntad y medios para restablecer por la fuerza el orden jurídico vulnerado, o bien se abre un periodo de enfrentamiento de duración indeterminada, en el que callan las leyes y cuya resolución sólo puede ser fruto del resultado de la confrontación abierta de las fuerzas en presencia.

Dos reflexiones ayudan a ponderar la gravedad de este envite, sea cual fuere el desenlace. En primer lugar, que el orden jurídico es como el aire: sólo se le da la importancia capital que tiene cuando falta, no cuando se tiene. La importancia de su existencia y preservación es enorme en todos los ámbitos, incluido el de los negocios, porque hay desarrollo económico porque hay mercado, pero hay mercado porque hay seguridad jurídica. Y, en segundo lugar, que la vigencia del orden jurídico –el imperio de la ley– a quien más interesa mantenerlo es siempre al más débil, pues es precisamente la ley la que a todos nos hace libres y a todos iguala.

Y una consideración final para quienes consideren que este discurso conduce a un callejón sin salida. Porque no es así: los hechos son tozudos y la realidad no se puede eludir. De ahí que en las leyes siempre existan vías para encauzar la realidad emergente, si aquellas se interpretan con flexibilidad y de acuerdo con sus principios. Siempre hay una salida. Pero, para hallarla es imprescindible quererla, y quererla depende de la voluntad política, del talento, del coraje y de la visión histórica de quien ha de interpretar la ley, que, en última instancia, es quien tiene el poder. ¿Y si carece de estas virtudes? Los hechos lo arrastrarán antes o después.

El mañana efímero que llegó para quedarse
La descripción de España que hacía Machado hace un siglo sirve para hoy. En realidad, las dos Españas son una y la misma: la mala, la de aturdidos, irreflexivos e informales, de ideas fijas, venganzas y redenciones
José Ángel González Sainz El Pais  7 Diciembre 2013

Lo peor que puede pasar a veces con el tiempo es que no pase; que lo que tendría que ser efímero, cosa de un día o por lo menos de corta duración, se estanque y persevere. Porque lo que se estanca tiene tendencia a descomponerse y corromperse.

En estas fechas hace exactamente un siglo que Antonio Machado escribió su célebre poema El mañana efímero, y es, si bien se lee, como si lo hubiese escrito hoy mismo. ¿1913 hoy? Mucho me temo que sí. El tiempo, se echa de ver si uno se fija con atención en el poema, parece no haber pasado en España en algunos aspectos importantes. Da la impresión de haberse estancado y, en consecuencia, bien podría haberse corrompido. Aunque cabría también otra deducción, y es que el tiempo sí haya pasado para nuestro país, pero mayormente en vano. Y puede que, para presidir el paso del tiempo y el curso de las cosas, no haya nada peor que la vanidad, que nada sirva nunca para mejorar nada.

Pero vayamos al poema, a ese El mañana efímero escrito a finales de 1913 que ya digo que viene como anillo al dedo a nuestros finales de 2013. Supongo que no habrá muchas personas mínimamente leídas o atentas en nuestro país —o incluso ya sólo mínimamente gorjeadas o twiteadas— que desconozcan por completo el poema de Machado al que aludimos, que no sepan incluso de memoria algunos de sus versos o no les suenen por lo menos algunos de sus temas o motivos. Ya recordarán: es el poema de “la España de charanga y pandereta”, el de la España que “ora y bosteza” y “embiste, / cuando se digna usar de la cabeza”, y también el de la “otra España”, la “España de la rabia y de la idea”.

A El mañana efímero le hacen eco de cerca en la obra de Machado —unas pocas páginas antes y otras pocas después en Campos de Castilla— por lo menos otras dos poesías: Del pasado efímero y el famoso poemilla de Proverbios y cantares, tan cantado y repetido, cuyos primeros versos rezan: “Ya hay un español que quiere/ vivir y a vivir empieza/ entre una España que muere/ y la otra que bosteza”. Son los muy trillados poemas de las “dos Españas”, los que tematizan como tal vez ningún otro el asunto de las “dos Españas” que a tanta gente le gusta sacar a relucir y repetir una y mil veces, la mayor parte, como suele ocurrir, a la ligera y sin conocimiento de lo que dice de veras el texto original.

Los devotos no son de Frascuelos y Marías, sino de la SER o la Cope, del PSOE, del PP o de IU
No se trata, ni mucho menos, de los poemas de Machado que uno prefiera o que juzgue mejores; es más, tengo la convicción de que, en una obra magnífica como la suya, son más bien de los peores. Pero son sin embargo, y también como suele ocurrir, de los más citados y sobre todo utilizados, vamos a decir instrumentalizados también. Pero ¿qué dicen en realidad esos poemas?, ¿cuáles son en verdad esas dos Españas? Y a un siglo exacto de su escritura: ¿ha sido el mañana que vaticinaba el poeta de veras efímero? ¿Y el pasado al que también tildaba de efímero? ¿Es lo efímero de veras efímero en nuestro país?

Vamos por partes, despacito y en buena interpretación. Por un lado, como es sabido, describe Machado a la “España inferior”. ¿Cómo? Ya recordarán: como la “España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y de alma quieta”. Y más abajo como la “España inferior que ora y bosteza, / vieja y tahúr, zaragatera y triste; / esa España inferior que ora y embiste, / cuando se digna usar de la cabeza”.

La práctica del bostezo, del abrir desmesurada e involuntariamente la boca haciendo una aspiración de aire que luego se espira por efecto del aburrimiento o la modorra, la reitera Machado, como rasgo distintivo de una de esas dos Españas, en los tres poemas aludidos. Por algo será, de modo que habrá que reconocerle, dentro de la amplia gama de imágenes que, como el bostezo, remiten al vacío en los tres poemas, una cierta centralidad significativa. Pero además de por la predisposición al bostezo, esa “España inferior” está caracterizada por otros elementos: por su alboroto festivo (la “charanga y pandereta”), por lo cerrado, por la devoción, tanto hacia iconos como hacia personas, como actitud y por el tono burlón, por la bulla reñidora también y por la tendencia a usar la cabeza sólo para atacar al otro.

Traduzcan ustedes “charanga y pandereta”, por ejemplo, por “guateque y botellón” para entendernos hoy mejor y ya me dirán. La actitud de sacristía y devoción, de cierre y burla ante cuanto no sea lo propio, de ataque zaragatero a cabezazos en lugar de con cabeza, en lugar de pensar, analizar y ponderar, no me digan que no es hoy todavía lo que más abunda. Claro, hoy los devotos no son de Frascuelos y Marías, sino de la Ser o de la Cope, del PSOE o del PP o de IU, de la Izquierda o la Derecha o de los Nacionalismos, esos que, tarde o temprano, acaban siempre por escribirse con zeta. Las actitudes políticas predominantes siguen siendo las propias de la devoción, no las del discernimiento; las del cierre en banda y la embestida contra los del otro lado, no las de la verdadera política como práctica de la mediación y el compromiso. El grado máximo de la embestida y la cerrazón, del espíritu de sacristía y devoción es el crimen del terrorista, pero entre este y la falta de inquietud del alma —“el alma quieta”— la gama de nuestras tristes zaragaterías es amplia.

Traduzcan ustedes “charanga y pandereta” por "guateque y botellón", y ya me dirán
Quiso vaticinar Machado que “ese vacío del mundo en la oquedad de la cabeza” que sirve fundamentalmente para embestir era cosa de un “vano ayer” que engendraría un mañana también vacío, todo lo “lechuzo” y “tarambana” que se quiera, pero por ventura pasajero. Porque, frente a esa “España inferior”, él veía “nacer otra España”, la del “cincel y la maza”, la “redentora”. A esta, la de “la rabia y de la idea”, la caracterizó como “implacable” y “con un hacha en la mano vengadora”. En esto no se equivocó: la “otra España” no ha dejado el hacha de la venganza. En lugar de laborar por una justicia independiente y fidedigna, desde la Ley del Poder Judicial ha venido compadreando con su oponente para obstaculizarla y sujetarla al poder de la partitocracia; y en lugar de pensar y analizar y sopesar lo conveniente a la mayor parte, tiene ideas, ideas mayormente “viejas y tahúres” pero, eso sí, rabiosas.

No, las “dos Españas” no son dos; son una y la misma: la “España inferior” del poema. Nada ha nacido ni ha alboreado sino para ser lo mismo que lo que ya había: “cerrado y sacristía” una y “cerrado y sacristía” la otra, “lechuzos” y “tarambanas” unos, es decir, de poco juicio y escasa inteligencia, y “lechuzos” y “tarambanas” los otros también: aturdidos, irreflexivos e informales los de un lado y los del otro, nada cumplidores ninguno. Que una España “muera” y la otra “bostece” (y esa es la caracterización de una y otra en el último de los poemas aludidos) no supone la mínima diferencia: entre ambas, que son la misma, nos siguen helando el corazón.

No es Machado hombre que, por más que use de finura e ironía, se ande en las cosas fundamentales con chiquitas de ninguna especie. Para él lo malo y lo bueno existen, fuera de “buenismos” y “malismos”, y estructuran el mundo, y lo mismo existen y estructuran el mundo lo inferior y lo superior aun en era de pujantes y mostrencos igualitarismos. Las “dos Españas”, cabe inferir, son la “inferior”, la mala. Frente a ella, ¿saldrán hoy por algún lado almas inquietas, sin “mazas” ni “hachas” ni “ideas” fijas, sin venganzas ni odios ni aun redenciones que den suelta al tiempo represado y corrompido, a las ciegas esperanzas y las vanas monsergas —relatos les llaman hoy— que llevan tanto tiempo cargando explosivamente el ambiente del país de “zaragatas” y “tarambanas” y las manos de “hachas implacables”? ¿O será otra vez falso, a no ser en el deseo machadiano, que “el vano ayer” traiga un mañana igualmente vacío pero por ventura pasajero, un mañana efímero que llegó para quedarse entre nosotros y constituirnos?

J. A. González Sainz es escritor. Su última novela publicada es Ojos que no ven (Anagrama).

La fiesta de la ley
ARCADI ESPADA El Mundo 7 Diciembre 2013

Esta semana un portavoz socialista catalán, y no el menos dotado, el diputado Jaume Collboni, declaró que su partido no iba a participar en las celebraciones de la Constitución que preparan los partidos españoles de Cataluña. La decisión socialista no es una gran novedad. Al gordiano desconcierto ideológico con que camina resueltamente hacia la extinción, los socialistas añadían un problema circunstancial: tras el enorme esfuerzo ontológico que les supuso renunciar al derecho a decidir en presencia de Rubalcaba, manteniendo el derecho a decidir en cuanto cerró la puerta, era obvio que este 6 de diciembre necesitaban descansar.

Lo llamativo es la expresión puramente erótica que utilizó el portavoz Collboni para descartarse: «No queremos agitar las bajas pasiones», eso dijo. A mí me pareció soberbio. Desde luego, porque ya tengo un motivo carnal más para celebrarla, en la calle codo a codo. Pero luego por el espectáculo inenarrable que representa ver convertida la constitución española en reclamo de una baja pasión. No descartaría yo, que conozco el paño, que el portavoz Collboni tenga una trastienda reservada donde haga diabluras con la Consti.

Pero lo que se deduce de modo indiscutible es que el patriotismo constitucional español supone para los socialistas una pasión despreciable. Esta sería una posición atractiva, à la Brassens, si mesié Collboni, cuando la fiesta nacional, o sea en todas y cada una de las ocasiones en que el patriotismo catalán llamó a filas, se hubiese quedado en la cama igual. Pero lo sería, sobre todo, si la celebración constitucional del viernes en Cataluña no tuviera un carácter excepcional frente a los embates de la Pestilencia nacionalista en este su epidémico año de 1714. Porque lo que los partidos democráticos españoles van a celebrar el día 6 no es siquiera una Constitución concreta, ni mucho menos su interpretación o sus expectativas de reforma, ni su resignada capacidad de someterse a uno de esos federalismos (¡el social el último!) que los socialistas propugnan. El sentido de la celebración es mucho más alto y seco. Mucho más que el de la fiesta de España, raza, caballo blanco y virgen del Manto. Van a celebrar la ley. El inapreciable método para resolver los conflictos entre ciudadanos. Lo que los socialistas, à bout de souffle, ya llaman una pasión innoble

Pío Moa www.gaceta.es 7 Diciembre 2013
La Constitución y la regeneración democrática

Necesidad de emprender la largo tiempo aplazada regeneración democrática y de reformar una Constitución en buena parte chapucera.

Ya está en las librerías Los nacionalismos vasco y catalán en la Guerra Civil, el franquismo y la democracia. El problema separatista o balcanizante es crucial, lo mismo que en los años 30 lo fue el problema revolucionario. Sin embargo la opinión pública --empezando por políticos y periodistas-- tiene casi siempre ideas muy superficiales o erróneas sobre esta grave amenaza para España y la democracia.

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Blog II: La Constitución y la Transición:http://www.piomoa.es/?p=1918
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Notas sobre la Constitución

--La Constitución fue aprobada en 1978 con una votación no muy lucida: 59% del censo electoral. La Ley de Reforma Política que abrió paso a la democracia lo había sido por el 77%. El dato indica una bajada del interés popular por el proceso de la transición.

--La elaboración de la Constitución fue poco rigurosa y en parte fraudulenta, al margen de las Cortes, en las cenas entre Abril Martorell y Alfonso Guerra. Este decía del otro que era un patán en asuntos jurídicos. El propio Guerra no lo era menos.

-- El resultado solo podía ser una Constitución bastante chapucera. Peor que una chapuza fue la introducción del término “nacionalidades” y la ambigüedad que por un lado hablaba de indivisibilidad de la nación española y por otra ofrecía la posibilidad de vaciar progresivamente de competencias al estado central en beneficio de las autonomías.

-- Las principales deficiencias provienen del empeño de la UCD por contentar a socialistas y separatistas, a costa de principios esenciales. Julián Marías dijo de los socialistas: “Tienen una visión negativa de la historia de España” (es decir, de la España real); y de los separatistas: “Es absurdo intentar contentar a los que no se van a contentar”.

-- Es significativo que, de forma abierta o disimulada, separatistas e izquierdas hayan ido juntos desde principios del siglo XX: entre ambos destruyeron el régimen liberal de la Restauración y llevaron la república a una crisis permanente y finalmente a la guerra. Hacia finales del franquismo era muy débiles, sin embargo. Fue la política de Suárez la que les permitiría fortalecerse con rapidez.

--Los separatistas consideraron la Constitución como un paso para ir cada vez más lejos, como una palanca para ir disgregando la nación española, a la que siempre han odiado.

-- Las sombras de la Constitución no deben ocultar sus luces: establecían libertades democráticas, sistema representativo, división de poderes, etc. Sin embargo todo ello se ha cumplido muy a medias. De hecho se fue conformando una casta cada vez más corrupta e irresponsable, que ha ido corroyendo los principios democráticos hasta llegar a la presente crisis política y nacional.

--Unos políticos cuya comprensión de la democracia y de España es tan exigua como acentuada la de sus intereses particulares de poder y económicos, nunca cumplieron la exigencia de democracia en sus partidos, atacaron pronto la independencia judicial y se dotaron pronto de un Tribunal Constitucional para cambiar la Constitución en la práctica y a su gusto, saltándose los trámites constitucionales. Así, puede decirse que la Constitución ha sido gravemente incumplida por unos políticos “sin ninguna idea alta”, como habría dicho Azaña.

-- Ya las arbitrariedades y la oleada de corrupción de la época de Felipe González originó una exigencia muy extendida de regeneración democrática, que Aznar luego no cumplió excepto en un punto: la lucha contra la ETA de acuerdo con el estado de derecho. El problema, por lo tanto, sigue pendiente.

-- La regeneración democrática exige, entre otras cosas, la reforma de la Constitución, pues no se trata de continuar la tradición de hacer constituciones nuevas cada cierto tiempo. La reforma no pueden hacerla, al menos de manera razonable, los partidos componentes de la bien llamada casta política, compuesta hoy por el PP, el PSOE y partidos separatistas, formada ya en la transición y en torno a la elaboración constitucional. La reforma solo puede ser resultado de un proceso en que la actual crisis de la casta política se profundice y simultáneamente surjan alternativas razonables, civilizadas y no corruptas.

Más allá de la Constitución de 1978
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 7 Diciembre 2013

Hace falta una nueva relectura de la Carta Magna capaz de suplir sus deficiencias, no un "partido regulador" concebido en tiempos que no se parecían a los actuales ni por asomo.

Ayer fue día de la Constitución y la receta sempiterna de su celebración -jornada "de puertas abiertas" y demás- parece que no funciona con la misma frescura, a poco que se piense. En síntesis, hay serias amenazas a los ideales teóricamente constitucionales: la unidad nacional se resquebraja; los terroristas, aún los más sanguinarios, campan por sus respetos y salen de la cárcel amparados por las propias leyes; el estado de paro y precariedad parece haberse enquistado en varias generaciones de españoles, al tiempo que nuestra sociedad pierde cohesión dividida en banderías, grupos y minada por una política migratoria que aspira a construir una sociedad cosmopolita.

Problemas sociales como la droga, la violencia sobre los más desvalidos -el nihilismo social, en suma-, a la par que una corrupción que oficialmente solo afecta a los políticos, parecen extenderse incontenibles. Nuestro tejido industrial y empresarial, bien languidece por la crisis, bien vive exclusivamente para su propio beneficio yéndose a sociedades esclavistas, sin responsabilidad alguna para con el todo social. No digamos ya los bancos. La corrupción afecta sin tapujos a las más altas instituciones del Estado y, por si fuera poco, el español de a pié piensa con cada vez más fundamento que en la justicia existen dos varas de medir. Los sindicatos aparecen gangrenados por este mismo fenómeno y, lo que es peor, con cada averiguación se comprueba que no es una cosa concreta y que el problema viene de lejos. En suma, jamás se habló tanto de libertad siendo tan escasa en términos reales.

Dentro del ámbito de los posibles "salvadores de la patria", los partidos que no han participado del poder en los últimos años -IU excluido, dado su apoyo al corrupto gobierno andaluz-, lamentablemente, muestran soluciones reiteradas respecto de lo ya visto y con frecuencia argumentan lugares comunes oídos mil veces -"regeneración democrática", "cumplimiento íntegro de las penas", "educación pública y de calidad", etc.

Nadie parece reflexionar qué significan esas soluciones, si efectivamente son tales y qué alcance tienen y, por último, si no estaremos afectados de alguna enfermedad más grave y radical. Algunas soluciones son especialmente cómicas, como el "Partido sin Partidos" del director de El Mundo, Pedrojota Ramírez. Dice Ramírez: "¿Estamos hablando de UPyD? No, de momento estamos hablando del ´partido regulador´ imaginado en 1822 por El Censor, de los afrancesados Miñano, Lista y Hermosilla, como gozne y amortiguador entre exaltados y moderados. O sea, de aquel que desprendido de todo interés privado y sin otra regla que la ley, se interpone entre ambos, templa su ardor, corrige sus extravíos y, reuniéndose alternativamente al que en cada cuestión determinada tiene la razón de su parte, hace que en todas triunfe la causa de la verdad, de la justicia y del interés general".

Ramírez, claro está, parece no enterarse que desde hace tiempo todo el mundo, por activa o por pasiva, ha aceptado que "la verdad" es el 51% de los votos, la justicia es "la ley" y el interés general es el puro consenso. En este sentido no hay razón objetiva para no convocar un referéndum de secesión en Cataluña, como tampoco la hay para no liberar al "violador del ascensor" o a "kubati", si "la ley" puede justificarlo, o para obligar a "convivir" en paz a los que no tienen interés alguno en convivir en paz. Es esta una tarea de nihilismo social a la que su periódico viene colaborando desde hace lustros. La diferencia es que ahora, cuando el monstruo liberado cobra masa crítica, ese burgués que todos llevamos dentro se asusta y pide un "partido regulador" con el que devolver las aguas a un cauce que ya no existe.

En este contexto, ensalzar la Constitución como panacea solo puede constituirse en una nueva forma de idolatría. Si queremos salvarnos la óptica tiene que ser distinta. Por ejemplo, es la Constitución la que sirve a España y no al revés. Esto sería un enfoque de supervivencia, que requeriría de otras bases. Se nos ocurren muchas más con las que crear siquiera unos cimientos: por ejemplo, no es lícita cualquier manera de enriquecerse incluso si se es más "competitivo".

Otra: la función de la finanza no es maximizar beneficios. O España es de los españoles y de nadie más y estos deben crecer conociendo y amando a su país. No se puede sacrificar la justicia a la ley porque puede suceder que no es lo mismo, etc. Pero nos tememos que esto puede ir, respectivamente, en contra de la "libertad de mercado", de la "libertad de capitales", de los "derechos humanos" y del positivismo jurídico que ha suplantado a la justicia. Así las cosas es imposible que las estructuras sociales del pueblo español no se vean sistemáticamente cuestionadas por grupos desnortados pero que al menos son coherentes con lo que se les ha enseñado y con el ambiente en el que han vivido.

Llegados a este punto no queda más remedio que ir más allá de la Constitución del 78, en el sentido de que ésta no puede seguir justificando conductas que son deletéreas para la sociedad española en su conjunto. Lo que hace falta es una nueva relectura de la Constitución capaz de suplir sus deficiencias, no un "partido regulador" concebido en tiempos que no se parecían a los actuales ni por asomo. Pero para esto hace falta ser imaginativo y creativo, un verdadero espíritu libre, sinceramente comprometido con la Verdad, la Justicia y el interés general de España. ¿En qué lugar existe eso?

En favor de Cortes Constituyentes
Editorial. www.vozpopuli.com 7 Diciembre 2013

Celebramos este viernes el 35 cumpleaños de la Constitución de 1978, un día importante y más que adecuado para hacer alguna reflexión y una apuesta de futuro. A la luz de la terrible Guerra Civil que los españoles padecimos el siglo pasado, y de los casi 40 años de dictadura que le siguieron, nadie puede negar que, además de haber sido la más longeva, la Constitución del 78 ha propiciado uno de los periodos más largos de paz, estabilidad y creación de riqueza que ha conocido España en toda su historia. Felicitarnos por esta realidad parece condición sine qua non para aludir con naturalidad al progresivo deterioro que, con el paso de los años, ha sufrido nuestra Carta Magna entendida como marco de convivencia entre españoles. Para nadie es un secreto, por ejemplo, que el diseño de Estado Autonómico en ella contemplado ha devenido en una especie de cervantino patio de Monipodio que hoy amenaza la propia integridad de la nación, por no hablar de otros asuntos, tal que la postración de la Justicia, que han hecho de la nuestra una democracia de muy baja calidad.

Aseguraba esta semana Alfonso Guerra, diputado constituyente, en una entrevista concedida a El País que: “Si yo hubiese adivinado en 1978 que algunas élites regionales iban a llegar a la posición en la que están hoy, probablemente habría tenido otra posición ante el Título VIII (…). Habría tenido más cautelas. No me habría quedado satisfecho con que los nacionalistas me dijeran hasta aquí llegamos y no queremos más”. Pero no han sido los nacionalistas los únicos responsables del envejecimiento prematuro de la Constitución, no, aunque su aportación haya sido monumental. Han sido los grandes partidos mayoritarios, con la propia Corona a la cabeza, los que se han empeñado activamente en el descrédito de ese marco legal de convivencia, decididos todos a utilizarlo pro domo sua y con desprecio del bien común y los intereses generales. El grado de desprestigio, por eso, que hoy sufren los políticos corre parejo al de esas instituciones a las que han carcomido, de modo que, si no se oxigena nuestra vida pública, corremos el peligro de terminar ingresando en la nómina de las democracias tercermundistas que abundan por el ancho mundo.

Han sido los grandes partidos mayoritaris, con la propia Corona a la cabeza, los que se han empeñado activamente en el descrédito de ese marco legal de convivencia

Desde aquí se ha sostenido que la crisis española es política y económica y que, sin resolver la primera, no cabe esperar una salida airosa de la segunda. Las encuestas sociológicas vienen indicando, machaconamente, que los ciudadanos desconfían del tinglado institucional y de quienes lo dirigen. No esperan nada o muy poco de los que gobiernan, y lo mismo de quienes se postulan para sustituirlos, porque unos y otros han demostrado hasta la saciedad su falta de aprecio por el interés general y su escasa pericia para ordenar los problemas que se han abatido sobre la nación. En consecuencia, individuos y familias tejen sus propias redes de solidaridad que, si bien útiles para la supervivencia, son absolutamente insuficientes para dinamizar la vida social y económica del país, y para insuflar ese hálito de confianza imprescindible para, con el respaldo de una seguridad jurídica plena, abrir sin miedo las puertas a un futuro marcado por un nuevo periodo de convivencia entre españoles.

Paso a un proceso constituyente
En un día como hoy, en el que la propaganda oficial intenta celebrar como un gran éxito el fracaso de un modelo, de un régimen político que pudo convertirse en una auténtica democracia y no lo consiguió por las malas prácticas de sus progenitores y beneficiarios, viene más a cuento que nunca la vieja expresión de “a grandes males, grandes remedios”. El orden constitucional ha sido subvertido y ya no cabe ni el posibilismo ni el beneficio de la duda. Han sido décadas de prácticas antidemocráticas que no sólo no se rectifican, sino que se siguen ejecutando con el mayor descaro. El último ejemplo, el del reparto del poder judicial. Podríamos añadir muchos más relacionados con procesos judiciales de campanillas o, fuera del ámbito de la Justicia, con la retahíla de escándalos que afectan a partidos políticos y sindicatos, por no hablar de la amenaza de ruptura territorial de España. El memorial de agravios es largo y sobradamente conocido.

En realidad hace años que los españoles llevamos a cuestas el cadáver de la Constitución de 1978 sin haber sido capaces de darle cristiana sepultura. Urge el cambio, en el bien entendido de que el cambio constitucional no supone ningún talismán, por mucho que resulte inevitable afrontarlo para restaurar el orden que han subvertido quienes lo niegan. Tampoco se trata de dar recetas o propuestas, porque éstas deberán surgir de la valoración de la experiencia y de las necesidades de la sociedad española del siglo XXI. Precisamente, para eso se pide el ejercicio de la libertad constituyente. Tampoco se trata de aguar una fiesta, porque no hay tal, salvo para unos pocos. De lo que se trata, en resumen, es de no seguir transigiendo con el esperpento del Ruedo Ibérico y de reclamar con firmeza civil un cambio de rumbo para España. Si algo de patriotismo constitucional queda, los españoles deben ser convocados cuanto antes a la tarea de reconstruir el Estado y sanear la vida pública, para ser capaces con ello de recuperar la autoestima y la confianza en el futuro.

La soledad de las víctimas del terrorismo
EDITORIAL Libertad Digital 7 Diciembre 2013

Las asociaciones de víctimas del terrorismo salieron nuevamente ayer a la calle para dar respuesta a las excarcelaciones de criminales que el Gobierno está llevando a cabo tras el fallo de Estrasburgo. La lectura interesada de una sentencia sobre la aplicación de la doctrina Parot en un caso concreto, que en modo alguno implica extender sus efectos a otros delincuentes, está teniendo como resultado la puesta en libertad de decenas de asesinos, en su mayor parte terroristas, antes de cumplir siquiera la pena máxima que les correspondería en virtud de nuestro absurdamente laxo Código Penal.

Las entidades que agrupan a las víctimas de tan graves delitos han hecho honor a su responsabilidad convocando esta manifestación que, para desolación de los protagonistas y de quienes les apoyamos, no se ha visto correspondida con la presencia masiva de ciudadanos que ha caracterizado anteriores convocatorias.

Nada cabe reprochar a las víctimas y las asociaciones que las representan, pues motivos tienen sobrados para salir a la calle a manifestar su más enérgico rechazo a esta ofensa de las instituciones nacionales, con el Gobierno y la Justicia en lugar destacado. La sociedad civil, en cambio, se ha dejado impregnar por la inercia marcada por los principales partidos, para los que las víctimas del terrorismo son hoy poco más que un estorbo en su estrategia política acerca del presunto final de la banda terrorista ETA.

También los medios de comunicación han preferido mirar para otro lado con escasas excepciones entre las que nuestra cadena de emisoras, ((esRadio, tiene el honor de encontrarse como cada vez que las víctimas del terrorismo han necesitado un altavoz para ejercer su derecho a la protesta pública o han querido expresar sus anhelos.

Con el rechazo más o menos confeso de los grandes partidos políticos y el olvido interesado de la mayoría de medios de comunicación, era prácticamente imposible que la concentración de ayer fuera un éxito de asistencia. Sin embargo se trata de una circunstancia sin rango ontológico, pues la razón no depende de los partidarios que concurran físicamente a un lugar señalado sino de la veracidad de los motivos que están en el origen de esa decisión. Por eso, aunque sólo hubiera asistido una víctima del terrorismo, la razón le asistiría exactamente igual que si a la concentración convocada ayer hubiera asistido un millón de simpatizantes.

Ayer describíamos en Libertad Digital las consecuencias del actual desfonde constitucional, del que la clase política en su conjunto es la máxima responsable. Ninguna imagen más gráfica para corroborar nuestra tesis que la de ayer de la Plaza de la República Dominicana, de Madrid con las víctimas de una banda de asesinos reclamando en solitario lo que en cualquier otro país democrático estaría sobradamente garantizado de oficio por sus instituciones.

La conjura de Estrasburgo
Agustín Ruiz Robledo El Confidencial 7 Diciembre 2013

No acaban de apagarse el ruido y la furia que ha levantado la sentencia de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que declara contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos la doctrina Parot con el consiguiente reguero de excarcelaciones. Por eso, no siempre queda espacio en los medios de comunicación para analizar el debate jurídico que hay detrás: si esa doctrina viola o no el principio de irretroactividad penal. En los tribunales, el debate ha dado lugar a que la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional hayan mantenido -siempre con votos particulares- un criterio y que el TEDH, también con dos votos particulares (y no por unanimidad, como se dice con demasiada frecuencia confundiendo un apartado del fallo con otro), haya optado por el criterio contario.

Personalmente, me sitúo con los tribunales españoles: cambiar la forma de calcular los beneficios penitenciarios (sobre el total de la pena impuesta y no sobre el máximo de treinta años) para fijar la duración de la condena no viola la irretroactividad de la ley penal porque ésta veda sancionar conductas que en el momento de realizarse no estuvieran prohibidas o que, estándolo, se las castigue con una pena superior a la prevista en la ley en el momento del hecho. El ejemplo español más a mano es la franquista Ley de represión de la masonería y el comunismo de 1940, que convirtió en delincuentes a quienes habían pertenecido legalmente a esas organizaciones en la década de 1930. Y no hay duda de que las ocho penas que se le impusieron a Inés del Río entre 1988 y 2000 por un total de 3.828 años por 24 asesinatos y otros delitos terroristas realizados en los años ochenta estaban todas tipificadas en el Código Penal de 1973.

En términos políticos parece que un sector del PP necesita imperiosamente encontrar un culpable. Así que el ministro de Justicia ha dicho educadamente lo que otros venían diciendo de forma desabrida: España ha sido condenada porque el juez español Luis López Guerra no ha defendido la jurisprudencia del Tribunal ConstitucionalPara deducir del principio No hay pena sin ley del artículo 7.1 del CEDH que su campo de actuación no solo son las penas impuestas en 1988 y años siguientes a Inés del Río sino también el cálculo de la liquidación definitiva de la condena que se le hizo en 2008, se hace necesario ampliar dos veces el sentido literal del principio nulla pena sine lege: una para considerar que los beneficios penitenciarios calculados en los años posteriores a las sentencias de condenas forman parte de la pena impuesta previamente y, dos, que las resoluciones judiciales que realizan la liquidación de las condenas forman parte de la ley penal.

En España, los tribunales habían rechazado esa ampliación de conceptos pero siempre con votos particulares. Pero no es sorprendente que en un debate jurídico la correlación de opiniones de un órgano judicial cambie en otro superior, de tal forma que la minoría anterior sea ahora la mayoría, tal y como ha pasado en el TEDH: por quince votos contra dos se ha determinado que el cambio de la jurisprudencia española sobre el cálculo del tiempo que Inés del Río debía estar en prisión viola la prohibición de irretroactividad penal. Si acaso, lo que sorprende de esa opinión del TEDH es que cambia su jurisprudencia anterior en la que había rechazado que los beneficios penitenciarios formaran parte de la pena, de tal manera que negó que se violara el CEDH cuando el Reino Unido endureció retroactivamente los requisitos para lograr la libertad condicional (Casos Hogben, 1986 y Uttley, 2005) o cuando Chipre alargó la duración efectiva de la cadena perpetua (Caso Kafkaris, 2008).

Lo que sorprende de esa opinión del TEDH es que cambia su jurisprudencia anterior en la que había rechazado que los beneficios penitenciarios formaran parte de la pena, de tal manera que negó que se violara el CEDH cuando el Reino Unido endureció retroactivamente los requisitos para lograr la libertad condicionalEl TEDH, que no admite expresamente haber cambiado de criterio, pasa de puntillas sobre esos y otros precedentes en los que distinguió entre la pena y la ejecución de la pena dando algún argumento poco convincente, como que en España los beneficios estaban regulados en la ley y en Chipre en un reglamento penitenciario, y otros de más peso, como señalar que la Audiencia acumuló las penas a Del Río en noviembre de 2000 y las redujo a 30 años de prisión, a partir de los cuales los jueces de vigilancia le calcularon nueve años de redención sin que del Río pudiera prever que el Tribunal Supremo iba a cambiar en 2006 su opinión.

Se esté de acuerdo o no con la sentencia del TEDH, en términos jurídicos deberíamos decir, actualizando el clásico latino, Strateburgum locuta, causa finita est. Pero en términos políticos parece que un sector del PP necesita imperiosamente encontrar un culpable. Así que el ministro de Justicia ha dicho educadamente lo que otros venían diciendo de forma desabrida: España ha sido condenada porque el juez español Luis López Guerra no ha defendido la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, del que él mismo formó parte en el pasado. Una forma elegante de decir que nos encontraríamos ante un moderno Bellido Dolfos, un submarino durmiente de Zapatero, que habría manipulado a su antojo al TEDH. Añado yo que lo mismo le ha ayudado algún traductor infiltrado que desdibujó la intervención en español del abogado del Estado en la audiencia pública. Cualquier cosa antes de aceptar que en los debates jurídicos unas veces se gana y otras se pierde.

Pero admitamos como hipótesis esta tesis conspirativa, que recuerda la Conjuración de Venecia de 1618 en la que se vio envuelto Quevedo, no se sabe todavía exactamente con qué fin. Olvidémonos, incluso, de que López Guerra no es un embajador que deba mantener la postura del Gobierno, sino un juez independiente -al que por cierto admiro desde hace muchos años- cuya obligación es contrastar el caso concreto con el CEDH. Entonces: si López Guerra era tan malo como nos lo pintan ¿por qué no lo recusó el Gobierno?

*Agustín Ruiz Robledo es Catedrático de Derecho Constitucional y autor de El derecho fundamental a la legalidad punitiva

¡Goool!
juan carlos girauta ABC Cataluña 7 Diciembre 2013

Con un localizador incorporado, no hay por qué seguir llamándoles ciudadanos a los súbditos. Llamémonos somas

Mas, el anti líder, sigue infravalorando a los buenos. De ahí su anti liderazgo, y de ahí que cayera en una trampa parlamentaria que, si la ves en un thriller político, piensas que al guionista se le ha ido la mano. La cosa va así: Albert Rivera le pregunta al presidente por un informe sobre la creación de un CNI catalán; Mas niega que tal informe exista y, lo que es peor, se recrea en dicha inexistencia, le da vueltas del tipo «yo no hablo de lo que no existe», y tal. Preparado el golpe de efecto por ese guionista que es la providencia, que son los dioses cegando a quienes quieren perder, va el líder de Ciudadanos y ¡zas! ¡Le saca el informe! O sea, le mete un gol de antología propiciando nuestra feliz portada de ayer. Azorado, se hace transparente el anti líder en su dúplica: el CNI va a por nosotros (claro, habrá que montar un CNI opuesto). Simplemente patético resulta cuando arguye, agónico, que él no ha pagado el informe... que no existe.

Tras la nueva edición, ampliada y mejorada, de los mortadelos convergentes, de tan grato recuerdo, los planes de la inteligencia nacionalista (¿Pensamiento navarro? ¿Música militar?) se extienden hoy al sueño húmedo de un DNI catalán donde consta todo. Pero todo todito todo. Te saben las cuentas corrientes y las caries, los datos fiscales y el ancho de cejas, lo usas para pagar y para votar. Con un localizador incorporado, no hay por qué seguir llamando ciudadanos a los súbditos. Llamémonos somas.

Lo intolerable para las sensibilidades tipo CAC es que los autores del plan comparen Cataluña con un régimen totalitario, exponiéndose a denuncias de sus jefes por banalizar el totalitarismo. Que sí. Que el propio informe avisa de un problema: la posibilidad de que los tomen por Big Brother. Doy por hecho que emisores y receptores del informe han leído a Orwell y comprenden que 1984 glosa el comunismo. Da uno tanto por hecho...

Constitución frente al soberanismo
- La Ley Fundamental es la mejor arma para frenar a los que quieren enfrentar a los españoles quebrar la unidad del país. - Nuevo desafío: el Parlamento catalán no reconoce que la sobería reside en España
Montse Espanyol. Barcelona. La Razón 7 Diciembre 2013

«¡Españoles, ya tenéis patria!», exclamó Agustín Argüelles con la Constitución de 1812 en la mano, la primera que tuvo España, momentos después de aprobarse el texto. Aquellos liberales hablaban de una patria no vinculada a un lugar de nacimiento, sino a los derechos individuales, a la libertad, y creían en una nación que era todo el pueblo español. Una nación que 200 años después está en el centro del debate político junto a la Constitución que ahora rige a los españoles, la de 1978, que hoy está de aniversario. Cumple 35 años, inmersa en una disputa sobre si debe o no reformarse. El debate lo abrieron los soberanistas catalanes y han acabado sumándose los socialistas. Con Artur Mas de abanderado, los soberanistas catalanes han lanzado un desafío contra la Constitución y contra la unidad de España. Ayer redoblaron este reto al rechazar en el Parlament una moción de Ciutadans a favor de la «vigencia» de la Constitución.

Para celebrar el cumpleaños de la Carta Magna, los de Albert Rivera presentaron una moción que alegaba que la soberanía reside en el pueblo español, que cualquier referéndum sobre esta materia sólo puede ser convocado por el Gobierno, que es imposible declarar la independencia de forma unilateral y que, 35 años después de ser aprobada, la Constitución sigue vigente.

Pero su propuesta sólo logró el apoyo de PP. Fue rechazada por los 82 votos de la mayoría soberanista (CiU, Esquerra, ICV y la CUP), que reclama la consulta. El «nuevo» PSC de Pere Navarro, que se ha desmarcado del proyecto soberanista de Artur Mas, se abstuvo. ¿Por qué? «Porque no reconoce la existencia de un problema de relación entre Cataluña y el resto de España». El portavoz de los socialistas catalanes, Maurici Lucena, argumentó que no podían votar a favor de la moción de Ciutadans porque «niega que hay un problema de primera magnitud en la relación entre Cataluña y España, no plantea soluciones y se limita a negar que hay un problema para que todo siga igual».

El PSC alegó también que Ciutadans no admitió ninguna de sus enmiendas. Reclamaban que se reconociera el conflicto Cataluña-España y proponía vías posibles de solución (la reforma de la Constitución para dibujar un nuevo estado federal).

Al PSC no le bastó abstenerse para esquivar las críticas del bloque soberanista, que votó en contra de la moción alegando que los catalanes avalaron la celebración de una consulta soberanista en las últimas elecciones autonómicas. ERC y CiU insistieron en que el mandato que los ciudadanos trasladaron a la clase política es «irreversible». A pesar de que la consulta esté en la cuerda floja porque los partidos soberanistas no acaban de alcanzar un acuerdo sobre la pregunta y la fecha, organismos internacionales cuestionan la viabilidad de una Cataluña independiente y el Gobierno de Mariano Rajoy está dispuesto a evitar de toda celebración de un referéndum.

ICV y la CUP reprocharon al PSC que se haga fotos con el PP y Ciutadans. Pero el líder de Ciutadans replicó que, aunque «hoy –los socialistas catalanes– vienen a la foto, mañana no están en la fiesta». Rivera se refería a la foto que Navarro se hizo en la delegación del Gobierno junto a Llanos de Luna y los líderes de PP y C's en un discreto acto para conmemorar la Constitución.

Navarro, obedeciendo al mandato de Alfredo Pérez Rubalcaba para que el PSC celebre «sin complejos» el Día de la Constitución, participó en el acto oficial que cada año organiza la Delegación del Gobierno la víspera del 6 de diciembre.

El primer secretario hizo un esfuerzo por mostrarse cordial con los allí presentes, aunque no pudo disimular una cierta incomodidad al fotografiarse con el bloque contrario a la consulta y a cualquier reforma de la Constitución. Navarro declaró que la Constitución se defiende reformándola. PP y Ciutadans le pidieron «coherencia», pues hoy el PSC será el gran ausente en la marcha del 6-D.


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El amplio consenso.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Diciembre 2013

Rajoy dice que "se encuentra abierto a cambiar la Constitución, siempre que se logre un amplio consenso". O sea, que se debe contar con el apoyo de los partidos nacionalistas PNV,CiU, ERC, que no acatan la Constitución y que están haciendo todo lo posible por lograr la independencia de España con el apoyo de IU y la acitud ambigua del PSOE. Un consenso amplio que si fue difícil en 1978, ahora resultaría imposible por la fuerza que han obtenido esos partidos nacionalistas secesionistas gracias a la misma Constitución. La verdad es que ayer afirmé que entre todos la mataron y ella sola se murió y le dediqué un obituario.

La actitud de Rajoy solo se puede calificar como tremendamente cínica. Una actitud que no nos debe extrañar ya tras estos dos años de gobierno. Un cinismo que resulta indignante en quien prometió regenerar la vida política, cambiar leyes tan anti democráticas como la Ley electoral y defendió establecer la independencia del poder judicial.Un cinismo supino que resulta despreciable cuando se atreve a decir que lo que hace es porque no tiene otro remedio que hacerlo. Nadie le obligó a realizar la suelta apresurada de todos los presos etarras y de asesinos violadores. Nadie le obligó a aumentar los impuestos de una manera tan injusta con los ciudadanos mientras mantiene una Administración hiper inflacionista,sigue protegiendo a las grandes fortunas y sanea la banca y cajas de ahorros a costa del endeudamiento de España.

Para eso no ha necesitado apelar a un amplio consenso, le ha bastado usar de un modo bastardo la mayoría parlamentaria que su partido logró gracias a las mentiras de un programa electoral y falsas promesas. Su consenso tiene la imagen de ayer de las víctimas del terrorismo hartas de las mentiras y de la indigna manipulación de las manifestaciones. Un cinismo que ha sido desenmascarado y denunciado por las propias víctimas en uno de los escenarios más significados del terrorismo de ETA, la Plaza de la República Dominicana de Madrid. Pero sería mucho pedir que este irreconocible PP se hiciera eco de esa demanda de Justicia, cuando hace tiempo que ha aparcado su conciencia y transita por la indignidad de la hoja de ruta del proceso de paz de Zapatero con ETA.

Lo que se necesita realmente es un amplio consenso de la sociedad española para retomar su destino como pueblo y recuperar su soberanía, secuestrada por esta casta política blindada por el control que ejerce sobre todas las Instituciones del Estado. Un cáncer que debe ser extirpado sin contemplaciones. La duda será si esta sociedad anestesiada y acobardada por el miedo al paro, a una Justicia dependiente y servidora del poder político, será capaz de vencerlo. La verdad es que tras la escasa asistencia popular -del pueblo llano, que no del PP-,de ayer a la manifestación de las víctimas de ETA, tengo escasas esperanzas en mis conciudadanos.

Quizás el único amplio consenso posible sea el de presionar para recuperar los puentes, los "moscosos" y los "canosos" y a vivir que son dos días. Con este puente de la Constitución y la Inmaculada, comienza oficialmente el periodo navideño de ágapes, comidas y cenas de empresa y demás parafernalia consumista y de deseos de buena voluntad y prosperidad. Ya me gustaría que los casi seis millones de personas sin empleo pudieran unirse a este consenso de paz,amor y felicidad. Lamentablemente su situción económica y desesperación se lo impide. Eso sí, ahorramos en iluminación navideña usando leds de bajo consumo y nula luminosidad. El chocolate del loro siempre tan socorrido para todo.

La Generalitat de Cataluña ni aplica leyes ni acata sentencias
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 7 Diciembre 2013

… es un sistema circular, que introduce lo simbólico en las aulas (no hablo de las esteladas en los centros educativos) de la mano de una historia tan sesgada como manipulada, de una precoz diglosia en forma de inmersión obligatoria y persecución del uso del castellano hasta en los patios (hay algunos –o muchos- profesores dispuestos a ejercer de comisarios políticos de la Causa)… Unas tradiciones convertidas en actos de exaltación “nacional”, de la politización de la lengua catalana y desprecio de la castellana…

La Consejera de Educación Irene Rigau ya ha avisado de que no podrá aplicar la sentencia del Tribunal Supremo en la que reconoce el derecho de unos padres a escoger la lengua vehicular en el periodo de educación infantil, a esto se une las declaraciones del gobierno catalán advirtiendo que incumplirá la ley de educación del ministro Wert (LOMCE).

Esta nueva sentencia a favor de los derechos de los padres para que sus hijos puedan ser educados en su lengua materna, para que no tengan que renunciar a su identidad cultural, para que la educación deje de ser un instrumento de asimilación “nacional”, ha caído como un jarro de agua fría para los defensores de la “construcción nacional-ista”.

Irene Rigau, defiende su oposición a la sentencia aduciendo incompatibilidades competenciales reconocidas en el Estatuto de Autonomía, alardea de las bondades de un sistema educativo de “éxito” como la inmersión lingüística y da argumentos políticos como la pretendida “recentralización” del Gobierno (recentralización que no es más que la última invención en la neolengua nacionalista con la que mantener la tensión social frente a un enemigo imaginario).

Si nos damos cuenta, vemos como hay dos líneas rojas sobre las que aparece toda la agresividad y la hiel del nacionalismo catalán, estas son los medios de comunicación públicos y la “inmersión lingüística”, pero ¿a qué es debida esta obcecación?, básicamente porque son los ejes sobre los que han construido un sistema de aculturación, asimilación identitaria y predisposición política hacia los postulados soberanistas.

Este sistema –el Sistema- es un sistema circular, que introduce lo simbólico en las aulas (no hablo de las esteladas en los centros educativos) de la mano de una historia tan sesgada como manipulada, de una precoz diglosia en forma de inmersión obligatoria y persecución del uso del castellano hasta en los patios (hay algunos –o muchos- profesores dispuestos a ejercer de comisarios políticos de la Causa).

Unas tradiciones convertidas en actos de exaltación “nacional”, una politización de la lengua catalana y el desprecio de la castellana, el círculo se cierra gracias a unos medios de comunicación en los que se refuerzan dicha manipulación simbólica haciendo pasar como “normal” todo lo aprendido en la época escolar.

Pues bien, y volviendo a la insumisión institucional, Irene Rigau aplaude cínicamente las bondades y éxitos de la inmersión lingüística, ¿se referirá a los “excelentes” resultados de los distintos informes PISA?, o quizás, ¿estará hablando de los manipulados sistemas de evaluación de competencias lingüísticas en los que se exige menos nivel en lengua castellana para elevar su puntuación y así poder mantener la ficción de la idoneidad de la inmersión lingüística?, ¿por qué ocultan datos y estudios como los de la catedrática en pedagogía y asesora del gobierno sueco en temas de educación, Inger Enkvist que alertan del despropósito de dicha inmersión obligatoria?

Por último quisiera resaltar algo común en el discurso nacionalista, hablo del doble rasero con el que tratan a las instituciones democráticas, tratamiento que depende de la oportunidad o situación política, es una forma de democracia contextual, si es un contexto favorable denigran a las instituciones que frenan los planes soberanistas, si por el contrario estás en una situación defensiva recurren a ellas sin rubor.

En este caso Irene Rigau recurre a un más que denostado –por todos los agentes políticos y mediáticos al servicio del nacionalismo- Estatuto de Autonomía para defenderse de… ¡una sentencia!, o “amenaza” con recurrir a una de las bestias negras del periodismo y la intelectualidad orgánica nacionalista: al Tribunal Constitucional…

Pero, más allá de que todos los españoles tenemos derecho a dirigirnos a nuestro Tribunal Constitucional, cabría preguntarse una cuestión, en el caso de una sentencia favorable a los postulados de la Generalitat, ¿será tan legítima como la del Estatuto de Cataluña de 2006?, ¿o es que acaso la legitimidad del Alto Tribunal únicamente depende de los intereses propios?.

Releyendo la Constitución de España
Carolina Rodríguez-Cariño enunamaleta.blogspot.com.es 7 Diciembre 2013

Via juanjulioalfaya.blogspot.com.es
Decidí estos días leer la Constitución como ejercicio democrático.

Lo he hecho previamente, desde que llegué a esta, mi segunda tierra, mi país adoptivo. Le leo por tercera vez, y en esta ocasión he revisado artículos concretos.

Como cada libro que “cae” en mis manos, acostumbro a leer el prólogo y las diferentes notas previas al texto, con lo cual también me he detenido en el Preámbulo, y este en particular vale la pena releerle, dice textualmente “La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía”.

Paralelamente, recuerdo la definición de la RAE sobre Constitución, “Ley fundamental de un Estado que define el régimen básico de los derechos y libertades de los ciudadanos y los poderes e instituciones de la organización política”.

Me queda claro que el Preámbulo busca explicar las razones de una Constitución hecha en un momento en el que España salía de un largo período dictatorial, para encausarse, o al menos eso es lo que se planteó en su momento, en una democracia. Se mencionan varios términos en los que vale la pena detenerse: Justicia, Libertad, Seguridad, Bien de cuantos integran la nación, Soberanía. No puedo evitar revisarlos a su vez recordando los hechos ocurridos en estos últimos años.

Hablamos de Justicia, cuando se suceden hechos de corrupción que afectan a partidos e instituciones, donde lo que vale es cuanto poder que se llega a tener o el dinero de las cuentas bancarias; cuando nos sentimos desamparados ante un Estado que protege a asesinos, terroristas, violadores… un Estado que no nos trata a todos por igual, cuando se tiene un título nobiliario que nos hace “diferentes”. Esta Justicia, que si uno de sus miembros actúa bien, debe hacerlo solo y sabiendo que cada paso va a ser medido, revisado y a su vez juzgado por un sector de la sociedad y del mismo Estado.

Seguidamente está a la palabra Libertad, y sí, pareciera que disfrutáramos de ella. Podemos hablar, dialogar, dar nuestras opiniones y sabemos que no se nos prohíbe; más si nos comparamos con regímenes donde cualquiera de estos actos, o incluso pensar puede costarte la muerte o en mejores casos la cárcel. Pero qué casualidad, en estos últimos días, la Generalitat de Cataluña ha creado un organismo con fondos del Estado, es decir, de los contribuyentes, nuestros, que quiere o pretende controlar lo que se dice, todo aquello que esté en contra del denominado “derecho a decidir” o inmersión lingüística, o la aberración idiomática “discriminación en positivo”, todo lo que vaya en contra de la secesión/independencia/nacionalismo, e incluso penalizarnos por ello. Lo peor, es que todo ocurre en medio de una profunda crisis, cuando hay una parte importante de la sociedad en paro, sin trabajo, y bajo la tibia mirada del Gobierno Nacional, o más bien su inacción.

Seguridad, siguiente palabra. Cómo olvidar que la Doctrina Parot, con todos sus bemoles, acaba de ser abolida. No por el Tribunal de Estrasburgo, si consideramos lo que refieren diferentes abogados, no es vinculante, pero sí lo es la Audiencia Nacional. Quien con un retraso en cientos de casos ha resuelto dejar en libertad a asesinos, terroristas, violadores sin considerar la “seguridad” y los Derechos Humanos del resto de la sociedad, sí, de las más de 45 millones de personas que vivimos en esta nación. Seguridad, con una policía catalana que a la vista de los acontecimientos recientes está en la mente de cada uno de nosotros, ¿cumple sus funciones en la “Seguridad ciudadana”, o no?... da mucho que pensar y analizar.

Luego retumba en mi mente, porque no puede más que hacerlo, la palabra “Bien” de los ciudadanos que integran España. Últimamente este “deber” de buscar el “bien” de los ciudadanos queda grande a muchos que son servidores públicos, que distan de serlo, pero sí de buscar sus propios bienes y beneficios. La palabra Bien le queda grande a un Estado que en lugar de plantearse qué necesita su población antes de instaurar unas medidas que le ahogan, cumple con los preceptos dictados por organismos internacionales. Creo que hemos de recordar los Derechos Humanos, estos que fueron firmados en 1948, que están en relación directa con la palabra Bien. ¿Se están cumpliendo? Si no es así, ¿a qué esperamos para reclamarlos?

Por último, y no menos importante se menciona Soberanía, si recordamos la definición de la RAE, “…reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos”. En estos últimos meses, de manera constante este principio ha sido pisoteado, y quizás lo más grave, es que las instituciones quienes tienen la responsabilidad de protegerle, resguardarle, parecieran paralizadas en bloques de hielo, como aquellas estatuas de sal que menciona la Biblia, solo que esta vez ni siquiera sabemos hacia donde dirigen su mirada. La Soberanía sobre un territorio que por una minoría quiere ser fragmentado. La Soberanía no se discute, es, existe, se ejerce. Eso, debemos recordarlo.

Estoy segura que queda mucho por discutir, hay mucho más en el tintero sobre una constitución que nos podría lucir lejana en el tiempo y de cara a las necesidades actuales. Para ello, hay países que han introducido cambios en sus constituciones a través de enmiendas, otros directamente han hecho constituyentes para crear una nueva. Valdría la pena sopesar los pros y los contras de cada acción. En todo caso, con ésta, que hoy alcanza 35 años de haber sido promulgada, estamos incumpliéndola, y desde su preámbulo.

Ante todo esto, ¿permaneceremos impasibles, nos mantendremos inmutables? ¿Dejaremos que otros decidan por nuestros derechos? Creo que es hora de la ciudadanía activa, y esto desde hace tiempo, desde hace años.

Escrito por Carolina Rodríguez-Cariño, miembro de la Red de Blogs Comprometidos

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Cinco truismos sobre la cuestión catalana
Algunas verdades de perogrullo a tener en cuenta sobre el proyecto soberanista y su proyección internacional
pau luque El Pais   7 Diciembre 2013

Un truismo es una verdad obvia, es lo que se suele llamar una perogrullada. A veces, razones complejas, a las que se unen la nebulosa y frenética actualidad, nos impiden ver estas perogrulladas. Los cinco truismos que presento a continuación sobre la cuestión catalana no contienen grandes tesis políticas, sino que aspiran a ser descripciones de hechos y a arrojar luz sobre algunas implicaciones conceptuales que se derivan de determinadas afirmaciones políticas.

Animadversión contra Cataluña. Existe una manera de expresarse, por parte de ínclitos representantes de la política española, que rezuma animadversión contra los catalanes. Cuando Alfonso Guerra afirmó que el Congreso ‘se había cepillado’ el Estatut de 2006, usó una expresión acorde con el tono que, social y políticamente, es tolerado — cuando no alentado— contra algunas decisiones tomadas por instituciones catalanas. Difícilmente se usa un vocabulario semejante con otras comunidades. Esta animadversión es casi siempre retórica, pero no siempre. El PP impugnó ante el Tribunal Constitucional algunas partes del Estatut catalán que luego copió, literalmente, en la reforma del valenciano. Tal hipocresía, que ya no es mera retórica, denota una animadversión particular hacia las instituciones catalanas.

Inexistencia del ‘derecho a decidir’. No hay ningún ordenamiento jurídico-constitucional occidental nacido después de la segunda postguerra mundial que prevea la posibilidad de que una parte de su territorio se separe del resto. Es decir, el llamado ‘derecho a decidir’ no tiene reconocimiento jurídico. Y es de suponer que tampoco lo tendría en un futuro Estado catalán, ya que el constituyente no querría, por ejemplo, que el Baix Llobregat ejerciera ese derecho para obtener un estatus que lo asociara de nuevo al Estado español. Esto no es impensable dada la composición socio-política de esa comarca. Si los independentistas quisieran evitarlo, deberían excluir el ‘derecho a decidir’ de una hipotética constitución catalana; pero entonces el actual “solo queremos votar” y lo que denominan “el argumento democrático o plebiscitario” deberían ser abandonados, so pena de caer en contradicción.

Algunas verdades de perogrullo a tener en cuenta sobre el proyecto soberanista y su proyección internacional

El tabú de la nación española. El Estado español obedece a una serie de hechos y consideraciones histórico-políticas que han desembocado en el actual entramado. Pero de ahí no se sigue que España, tal y como la conocemos, sea un ente destinado a pervivir necesariamente in saecula saeculorum. Si una mayoría realmente amplia del Parlament afirmara de forma clara e inequívoca la voluntad de que Cataluña fuera independiente, sería una estupidez política —basada en el tabú de la indisoluble unidad de la nación española— ignorar este hecho y no ofrecer una salida genuinamente política a los catalanes. Ahora bien, la mayoría debe ser casi abrumadora. ¿Por qué no valdría con el 51% o algo más de apoyo en el Parlamento? Porque, si las mayorías son tan ajustadas, en pocos años los unionistas podrían reclamar, sobre la base del mismo argumento que ahora abanderan los independentistas, un reingreso en España. Y en un toma y daca de este tipo sólo los suicidas salen ganando.

Autoreferencialidad. Cuáles son los apoyos a los independentistas aparte de los mismos independentistas, de aquí o de otras partes del mundo? Parece difícil llevar adelante un proceso como el que pretenden sin recabar apoyos internacionales políticamente relevantes. Cuando uno viaja un poco por el mundo y ve lo que ocurre en algunos lugares, produce embarazo oír el argumento independentista de que el Estado español ‘oprime’, ‘ahoga’ y ‘roba’ a los catalanes. Es indudable, como ya he dicho, que existe cierta animadversión, pero de ahí a un escenario como el que dibujan algunos independentistas hay un salto embarazoso. Y que le produzca vergüenza a un catalán errante como yo es más bien irrelevante; pero si los independentistas piensan seducir y recabar apoyos internacionales sobre la base de este argumento, a lo mejor tendrían que reconsiderar su estrategia.

La cuestión fiscal. Todos aquellos que acepten el principio de ordinalidad deberían admitir que hay algo que retocar en la relación "fiscal" entre Cataluña y España. Con aquellos que no aceptan el principio de ordinalidad, hay poco o nada que hablar, y lo único que queda es intentar ganar la relación de fuerzas. Pero quienes lo aceptan —y lo acepta mucha más gente de la que pensamos a ambos lados del Ebro— harían bien en hacer de ello el eje de la discusión política, tal vez así los mantras “spaña nos roba” y “los catalanes son insaciables” quedarían marginados para descanso de nuestros maltrechos oídos.

Para que una discusión sobre la cuestión catalana tuviera sentido debería asumir truismos de este tipo. Esto no garantizaría una solución inmediata, pero permitiría fijar un marco común de discusión, algo que se echa de menos en estos momentos.

Pau Luque es investigador de Filosofía del Derecho en la Universidad Federico II de Nápoles.

Concentración en Madrid
Las víctimas se comprometen a luchar por la Justicia ante el abandono de los políticos
En la plaza de la República Dominicana se han oído críticas durísimas contra el Gobierno, ante la "traición" de las excarcelaciones de etarras.
M. Muro Libertad Digital 7 Diciembre 2013

La plaza de la República Dominicana, donde ETA mató en 1986 a doce guardias civiles, se ha llenado con la convocatoria de Santiago Abascal para respaldar a las víctimas ante las recientes excarcelaciones por el fallo de Estrasburgo contra la doctrina Parot.

Entre los asistentes ha estado Ángeles Pedraza, la presidenta de la AVT, aunque no ha tomado la palabra en el estrado. Sí lo han hecho Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite; José Antonio Ortega Lara; el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz y Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia. Además, ha querido acompañarlas Regina Otaola, la exalcaldesa de Lizarza.

También ha subido al escenario Mari Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, que ha contado a Libertad Digital que las familias "lo están pasado muy mal" porque "se está hablando mucho de los derechos de los criminales, pero no de los derechos de nuestros seres queridos asesinados".

La nutrida presencia de las asociaciones de víctimas ha contrastado con la práctica ausencia de políticos. Sólo ha estado Alejo Vidal Quadras, que también acudió por la mañana a la manifestación en Barcelona.

El acto ha arrancado con el himno nacional y con el discurso de Daniel Portero, con palabras muy duras para el Gobierno. Portero ha acusado directamente al Ejecutivo de permitir las excarcelaciones en cadena. "¿Por qué nos han traicionado, Gallardón?", ha exclamado.

Portero ha afirmado que "es el Gobierno, no son los tribunales" los culpables del proceso y ha lamentado la inacción de la Abogacía del Estado. Y ha concluido rompiendo la sentencia de Estrasburgo.

El segundo en tomar la palabra ha sido Alcaraz, también con críticas durísimas al Ejecutivo y al PP. Lamentando la ausencia de los populares, que alegaron que no era una convocatoria de las víctimas, ha enseñado fotos de sus familiares asesinados por ETA antes de preguntarse: "Para ser víctima del terrorismo, ¿cuántas tengo que tener?".

Consuelo Ordóñez, hermana del concejal asesinado por ETA Gregorio Ordóñez, ha sido la siguiente en el turno de intervenciones. En alusión al Gobierno, ha exclamado que "no aguantamos más, se acabó. Las víctimas no somos armas arrrojadizas, que se puedan calmar con un abrazo".

"Demandamos al actual Gobierno que recupere la confianza que ha traicionado. Estrasburgo no ha derogado la doctrina Parot", ha afirmado, antes de pedir que los miembros del Gobierno "se pongan a trabajar de una vez por todas". "No nos va a temblar la voz a la hora de alzarla contra quienes por acción u omisión mandan a las víctimas a la oscuridad", ha añadido, "sea cual sea el Gobierno".

Tras su discurso ha hablado con Libertad Digital y ha comentado que "lo verdaderamente importante es el apoyo de la ciudadanía, y bueno los demás, allá cada cual con su conciencia".
Ortega Lara, en busca de "alternativas"

El funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, secuestrado por la banda terrorista ETA durante 532 días, se ha dirigido a los asistentes para expresar su decepción con el PP y con el Gobierno de Rajoy y ha hecho un anuncio: "Sondearemos nuestras alternativas para que nos devuelvan la confianza en el sistema democrático y también para evitar que este cáncer invada el tejido social y acabe con la existencia de la nación española".

Sobre el Ejecutivo, ha afirmado que ha adoptado como propia la política antiterrorista del Gobierno de Zapatero, "contraviniendo así sus promesas electorales".

Por último, ha tomado la palabra Santiago Abascal, presidente de la Fundación Denaes: "No estáis solos. Nunca dejaremos solas a las víctimas". En su discurso ha pedido "justicia" y ha pedido salir del acto "conscientes de la deuda con las víctimas". También ha instado a pedir al Gobierno a cumplir con lo que prometieron: "Si no, que se vayan".

"Rendirse no es propio de españoles. España no se rinde aunque se rindan sus dirigentes", ha continuado Abascal, que ha instado a los asistentes a unirse para "exigir justicia". "No nos rendiremos jamás, viva España", ha finalizado.

Al termino del acto, que ha concluido con una ofrenda floral y con el himno nacional, Abascal ha hablado con Libertad Digital. Ha dicho que "ójala tuviéramos una Constitución que se cumpliera". Y con respecto a las peticiones de los que estaban allí de que diera un paso más y formase un partido alternativo, Abascal ha explicado que "he tenido que tomar una decisión muy difícil, de irme del PP, tomar otra decisión en estos momentos aún más importante llevará su tiempo".

De este tema también ha hablado Alejo Vidal-Quadras al ser preguntado por si formarán un nuevo partido. Ha explicado que estas peticiones "son un reflejo de que la sociedad española pide un proyecto político serio comprometido de verdad con los valores que han de vertebrar un Estado". Vidal Quadras ha afirmado "que hay una creciente demanda social de un nuevo proyecto político" y que "una demanda social de esta magnitud siempre encuentra respuesta".

Las víctimas apelan a la unidad de España y arremeten contra las excarcelaciones
J. PAGOLA / MADRID ABC 7 Diciembre 2013
La AVT se descolgó del acto en Madrid, aunque asistió entre el público Ángeles Pedraza

Dignidad y Justicia, Voces contra el Terrorismo y Covite se dieron cita ayer en la Plaza de la República Dominicana —escenario de la matanza, en 1986, de doce guardias civiles— para reprochar al Gobierno su «negligencia» en la masiva excarcelación de terroristas y violadores, fruto –proclamaron– de asumir la «hoja de ruta» trazada por Zapatero. Al acto convocado por la Fundación Denaes, en el que se reclamó «unidad» frente a la división, acudieron cerca de 2.000 personas, que lanzaron duras críticas al Gobierno y lanzaron vivas a España. [Galería de imágenes, por Ángel de Antonio]

La presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, asistió entre el público pero no intervino porque institucionalmente su asociación no participaba en la concentración. Los oradores coincidieron en que la sentencia de Estrasburgo contra la doctrina Parot era aplicable en exclusiva a la etarra Inés del Río, pero no obligaba a más excarcelaciones. Se trata de una «amnistía encubierta», según Francisco José Alcaraz, de la que culpó a Mariano Rajoy, a quien llegó a llamar «traidor». «¿Por qué una sentencia individual se ha extrapolado a 80 asesinos?», preguntó Daniel Portero. Lamentó que haya «ciudadanos de segunda y ciudadanos de primera», en referencia al recurso de casación de la Abogacía del Estado contra la excarcelación de Miguel Ricart.«Nuestros asesinos están saliendo a la calle antes de tiempo porque el Gobierno del PP ha utilizado el control que tiene sobre el poder judicial para dar continuidad a la hoja de ruta del anterior Ejecutivo», opinó Consuelo Ordóñez.
Ovación a Ortega Lara

La mayor ovación fue para el exfuncionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que permaneció 532 días enterrado en vida por el etarra Bolinaga. Tras subrayar que la Constitución ha servido como instrumento de convivencia, lamentó que sin embargo también «ha sido vilipendiada, despreciada e incluso prostituida. Pero no por los ciudadanos, sino por los poderes públicos». Censuró al Gobierno por mantener una actitud «comprometida» con los terroristas, y «un trato despectivo y cainita» con las víctimas.

Cerró el acto el presidente de Denaes, Santiago Abascal. «Sin justicia, presidente —dijo— no hay libertad ni democracia que valgan, ni hay Estado de Derecho que valga. Acabe con este bochorno incomprensible e intolerable. Y acabe ya. O si no, váyase».

ANTES Y DESPUÉS
Cánticos, pitos e insultos: una parte del PP se revuelve contra Rajoy
El Semanal Digital 7 Diciembre 2013

Amargo trago para el presidente del Gobierno el que tuvo que vivir este viernes coincidiendo con el aniversario de la Constitución. Los que antes le apoyaban ahora le faltan al respeto.

Más de un millar de personas se reunieron este viernes en Madrid en un acto en el que participaron varias asociaciones de víctimas de terrorismo y en el que se acusó al Gobierno de "traición" y se pidió que no deje de aplicar la doctrina Parot.

La Fundación DENAES convoó esta protesta, coincidiendo con el 35 aniversario de la Constitución Española, en la plaza de la República Dominicana de Madrid, lugar emblemático para las víctimas del terrorismo. Esta madrileña plaza fue escenario de uno de los más cruentos asesinatos de ETA en 1986, cuando la organización terrorista colocó allí un coche bomba que acabó con la vida de doce guardias civiles.

En esta convocatoria particiaparon José Antonio Ortega Lara, el funcionario de prisiones secuestrado por ETA en 1996; la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite), Consuelo Ordóñez, hermana del político del PP Gregorio Ordóñez asesinado por ETA en 1995; el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, y el de Dignidad y Justicia, Daniel Portero.

Asimismo, al acto acudió la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, que hasta última hora no confirmó su presencia, así como María del Mar Bermúdez, la madre de Sandra Palo, la joven que fue asesinada hace 10 años por varios menores.

Quien no acudió finalmente a la concentración fue el PP, cuyo secretario de Derechos y Libertades, Iñaki Oyarzábal, explicó que los populares no secundaban el acto porque era una Fundación la convocante y no las asociaciones de víctimas.

Precisamente la gran cantidad de cánticos de los presentes estuvieron dirigidos a los populares y a su líder, Mariano Rajoy, que incluso recibió algunos insultos aislados de los asistentes, durante la intervención de los representantes de las víctimas.

También se escucharon pitos y abucheos cuando Alcaraz en su discurso aludió al vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, a quien acusó de "recadero de Rajoy", y a la secretaria general del PP y presidenta de la formación en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.

Los manifestantes portaron numerosas banderas de España (cualquier símbolo que no fuera éste era rechazado por la organización), además de pancartas en las que aludían al Gobierno (Gobierno traidor, Gobierno dimisión) o a los políticos en general (Fieles a vuestros partidos, traidores a nuestra patria). También gritaron en diversos momentos ´vivas´ a la Guardia Civil y a España.

Durante su intervención, Portero cuestionó la actitud del Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, a la hora de afrontar la sentencia del Tribunal de Estrasburgo relativa a la ´doctrina Parot´. "Gallardón, ¿por qué nos has traicionado?", preguntó. En esta misma línea, avisó de que parece haber "ciudadanos de segunda y ciudadanos de primera", en referencia al recurso de casación de la Abogacía del Estado contra la excarcelación de Miguel Ricart. "Se saltan a la torera la ley y aplican la que les da la gana", criticó.

Por su parte, Alcaraz calificó como "amnistía encubierta" del Gobierno las recientes excarcelaciones de presos y pidió a Rajoy que "cumpla sus compromisos" con las víctimas, como el de hacer públicas las actas de negociación del PSOE con ETA. "Rajoy está traicionando a los muertos y a los vivos. Hay que poner nombre y apellidos al traidor, y es el presidente del Gobierno", indicó.

En esta misma línea, Ordóñez aseguró que las víctimas "no aguantan más porque están hartas", criticando "la prisa del Ejecutivo por soltar etarras". Asimismo, reivindicó el papel de estos colectivos, resaltando que "no se tratan de armas arrojadizas a las que se pueda calmar con un abrazo", aseverando que seguirán ejerciendo la crítica contra quienes ostenten el poder "sea del partido que sea", porque su color "es el blanco".

Mientras, Ortega Lara lamentó que los políticos "nunca vayan a cambiar" y denunció la actitud "comprometida" del Gobierno con los terroristas, al tiempo que muestran "un trato despectivo y cainita" con las víctimas de terrorismo y los ciudadanos. "Parece que servimos para votarles a ellos y pagar impuestos", destacó, antes de instar a evitar el "final de la nación". "Lo haremos porque amamos a España y nos identificamos con quienes dieron la vida por ello".

El presidente de la Fundación DENAES y ex del PP, Santiago Abascal, cerró el acto acto pidiendo al Ejecutivo que "honre a sus mártires en lugar de ofenderlos". "No estáis solos y cuanto más grotesco y doloroso sea el espectáculo, más cerca estaremos. La situación es grave pero no irreversible y vamos a vencer", concluyó.

Cabe recordar que el atentado de Republica Dominicana fue obra del sanguinario comando Madrid, del que formaba parte la etarra Inés del Río, quien con su recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) provocó la sentencia contraria a la Doctrina Parot que ha motivado ya la excarcelación de más de medio centenar de etarras y otros tantos presos peligrosos.

víctimas del terrorismo
Varias asociaciones de víctimas del terrorismo acusan al Gobierno de traicionarlas
REDACCIÓN MADRID. MD
Cabe recordar que el atentado de Republica Dominicana fue obra del sanguinario ‘comando Madrid’, del que formaba parte la etarra Inés del Río, quien con su recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) provocó la sentencia contraria a la ‘doctrina Parot’ que ha motivado ya la excarcelación de más de medio centenar de etarras y otros tantos presos peligrosos.

Más de un millar de personas se han reunido hoy en Madrid en un acto en el que han participado varias asociaciones de víctimas de terrorismo y en el que se ha acusado al Gobierno de “traición” y se ha pedido que no deje de aplicar la doctrina Parot.

Una fundación ha convocado esta protesta, coincidiendo con el 35 aniversario de la Constitución Española, en la plaza de la República Dominicana de Madrid, lugar emblemático para las víctimas del terrorismo. Esta madrileña plaza fue escenario de uno de los más cruentos asesinatos de ETA en 1986, cuando la organización terrorista colocó allí un coche bomba que acabó con la vida de doce guardias civiles.

En esta convocatoria han participado José Antonio Ortega Lara, el funcionario de prisiones secuestrado por ETA en 1996; la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite), Consuelo Ordóñez, hermana del político del PP Gregorio Ordóñez asesinado por ETA en 1995; el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, y el de Dignidad y Justicia, Daniel Portero.

Asimismo, al acto ha acudido la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, que hasta última hora no confirmó su presencia, así como María del Mar Bermúdez, la madre de Sandra Palo, la joven que fue asesinada hace 10 años por varios menores.

Quien no ha acudido finalmente a la concentración ha sido el PP, cuyo secretario de Derechos y Libertades, Iñaki Oyarzábal, explicó a Europa Press que los ‘populares’ no secundaban el acto porque era una Fundación la convocante y no las asociaciones de víctimas.

INSULTOS, PITOS Y ABUCHEOS
Precisamente la gran cantidad de cánticos de los presentes han estado dirigidos a los ‘populares’ y a su líder, Mariano Rajoy, que incluso ha recibido algunos insultos aislados de los asistentes, durante la intervención de los representantes de las víctimas.

También se han escuchado pitos y abucheos cuando Alcaraz en su discurso ha aludido al vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, a quien ha acusado de “recadero de Rajoy”, y a la secretaria general del PP y presidenta de la formación en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.

Los manifestantes han portado numerosas banderas de España (cualquier símbolo que no fuera éste era rechazado por la organización), además de pancartas en las que aludían al Gobierno (‘Gobierno traidor, Gobierno dimisión’) o a los políticos en general (‘Fieles a vuestros partidos, traidores a nuestra patria’). También han gritado en diversos momentos ‘vivas’ a la Guardia Civil y a España.

Durante su intervención, Portero ha cuestionado la actitud del Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, a la hora de afrontar la sentencia del Tribunal de Estrasburgo relativa a la ‘doctrina Parot’. “Gallardón, ¿por qué nos has traicionado?”, ha preguntado. En esta misma línea, ha avisado de que parece haber “ciudadanos de segunda y ciudadanos de primera”, en referencia al recurso de casación de la Abogacía del Estado contra la excarcelación de Miguel Ricart. “Se saltan a la torera la ley y aplican la que les da la gana”, ha criticado.

AMNISTÍA ENCUBIERTA
Por su parte, Alcaraz ha calificado como “amnistía encubierta” del Gobierno las recientes excarcelaciones de presos y ha pedido a Rajoy que “cumpla sus compromisos” con las víctimas, como el de hacer públicas las actas de negociación del PSOE con ETA. “Rajoy está traicionando a los muertos y a los vivos. Hay que poner nombre y apellidos al traidor, y es el presidente del Gobierno”, ha indicado.

En esta misma línea, Ordóñez ha asegurado que las víctimas “no aguantan más porque están hartas”, criticando “la prisa del Ejecutivo por soltar etarras”. Asimismo, ha reivindicado el papel de estos colectivos, resaltando que “no se tratan de armas arrojadizas a las que se pueda calmar con un abrazo”, aseverando que seguirán ejerciendo la crítica contra quienes ostenten el poder “sea del partido que sea”, porque su color “es el blanco”.

Mientras, Ortega Lara ha lamentado que los políticos “nunca vayan a cambiar” y ha denunciado la actitud “comprometida” del Gobierno con los terroristas, al tiempo que muestran “un trato despectivo y cainita” con las víctimas de terrorismo y los ciudadanos. “Parece que servimos para votarles a ellos y pagar impuestos”, ha destacado, antes de instar a evitar el “final de la nación”. “Lo haremos porque amamos a España y nos identificamos con quienes dieron la vida por ello”.

HONRAR A LOS MÁRTIRES
El presidente de la Fundación DENAES, Santiago Abascal, ha cerrado el acto acto pidiendo al Ejecutivo que “honre a sus mártires en lugar de ofenderlos”. “No estáis solos y cuanto más grotesco y doloroso sea el espectáculo, más cerca estaremos. La situación es grave pero no reversible y vamos a vencer”, ha concluido.

Cabe recordar que el atentado de Republica Dominicana fue obra del sanguinario ‘comando Madrid’, del que formaba parte la etarra Inés del Río, quien con su recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) provocó la sentencia contraria a la ‘doctrina Parot’ que ha motivado ya la excarcelación de más de medio centenar de etarras y otros tantos presos peligrosos.

Más de una persona y falta de respeto
Nota del Editor 7 Diciembre 2013

Ayer nos reunimos más de una persona en la Plaza de la República Dominicana. Esto es tan cierto como que ayer nos reunimos más de mil personas en tal lugar. Pero la primera afirmación, con ser cierta, indica sorna y la segunda con ser también cierta constituye un insulto. Parece que, mejor, hay muchos medios que tratan de minimizar la asistencia que ayer se congregó para apoyar a las víctimas en contra de un gobierno, dirigido por Mariano I el indescriptible que está empeñado en seguir ahondando en la destrucción de España.

Un insultante y miserable escribiente de El Semanal Digital , después de contar más de un millar de personas, o sea, por ejemplo mil y uno, añade sobre el gobierno y los asistentes "los que antes le apoyaban, ahora le faltan al respeto". Si se hubiese enterado de algo habría afirmado lo contrario: el gobierno ha faltado al repeto, a la justicia, a la verdad y a la ética.

España / 35 años de la Constitución
«No nos resignamos a dejar de ser españoles»
Miles de catalanes defienden la Constitución en ausencia del PSC
Lanzan gritos de «Mas dimisión» ante el Palau de la Generalitat
«Cataluña es España», y el «Soy catalán, catalán y español» fueron los cánticos más coreados Efe
Montse Espanyol. Barcelona. La Razón 7 Diciembre 2013

«¿Qué pasa, qué pasa, hay una fiesta?». El joven Gerald, un holandés que este fin de semana está de visita en Barcelona, se vio sorprendido ayer por una marea de «senyeras» y banderas españolas cuando, poco antes de mediodía, se dirigía a la plaza del Rei, el lugar donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón a su llegada de América. Se dio de bruces con el medio millar de militantes del PP que, tras celebrar su propia fiesta de la Constitución, se dirigían a la marcha convocada por la plataforma «Som Catalunya, Somos España», para reivindicar la unidad de España. Una chica de las juventudes populares tuvo la gentileza de responder al curioso turista que ayer, 6 de diciembre, «se celebra el Día de la Constitución». «¿Sólo es fiesta en Barcelona?», replicó el joven. «No, en toda España», le aclaró la chica. Aunque, tal y como comentó la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, en el discurso que leyó para su militancia, después de desayunar unos churros con chocolate –un tentempié muy español–, Cataluña es la única comunidad autónoma que ha salido a la calle para conmemorar la Constitución.

En un momento en que los soberanistas catalanes, encabezados por Artur Mas, han lanzado un desafío para quebrar la unidad de España,la plataforma «Som Catalunya, Somos España» salió a la calle el 6-D para reivindicar que la Constitución es la mejor arma para frenar la independencia. PP y Ciutadans se sumaron a una marcha que partió a mediodía de plaza Urquinaona bajo el lema «¡Juntos! Por un futuro democrático y plural», a la que se unieron 5.000 personas, según la Guardia Urbana, 30.000, según los organizadores.

Independientemente del baile de cifras, los manifestantes llenaron la plaza Sant Jaume, donde acabó la marcha con la lectura del preámbulo de la Constitución, a cargo del portavoz de la organización, Pepe Domingo, que apeló a la unidad y a la convivencia entre Cataluña y España. «Hay muchos catalanes que no nos resignamos a dejar de ser españoles, demócratas y a vivir en paz», concluyó.

Tras la intervención de Domingo, tomaron la palabra un grupo de chavales que no votaron la Constitución vigente, que ayer celebraba su 35º aniversario. Los jóvenes leyeron el manifiesto redactado por la plataforma, a través del cual reivindicaron el pacto constitucional y la Constitución como instrumento de convivencia y democracia. Los jóvenes leyeron reflexiones como que «la Constitución ha servido para construir un lugar de convivencia que ha resistido las amenazas y ataques de grupos terroristas que han puesto a prueba nuestro sistema político» y reivindicaron que «tanto esfuerzo no puede ser tirado por la borda». También apelaron a «la responsabilidad de los partidos» y reclamaron «lealtad tanto a los que defienden la reforma del texto como a los que quieren mantenerlo intacto». Para finalizar avisaron de que «no vamos a aceptar que se nos divida». Y para vestir el acto de fiesta gritaron un: «¡Viva la Constitución, Cataluña y España!».

El himno español sonó como colofón en una plaza que está acostumbrada a oír cantar «Els Segadors» –el himno catalán–. La marcha militar fue interrumpida por los gritos de «España unida jamás será vencida», «Cataluña es España» y «Mas dimisión». Los mismos que se escucharon durante la manifestación que discurrió por la Via Laietana y donde se leyeron pancartas como «Un divorcio, mal negocio» o pegatinas en las solapas de los participantes con el lema «la ilusión de vivir juntos».

En la cabecera, los organizadores sostenían la pancarta, entre dirigentes del PP –Sánchez-Camacho, Alberto Fernández, Enric Millo, Xavier Garcia Albiol o Alejo Vidal-Quadras– y de Ciutadans, liderados por un Albert Rivera, que ironizó con que «en un futuro confiamos que este acto sea unitario, de todos los constitucionalistas». El comentario iba dirigido hacia el PSC, el gran ausente.

Pese a que Alfredo Pérez Rubalcaba pidió al PSC que celebrara «sin complejo» el Día de la Constitución, Pere Navarro participó por primera vez en el acto oficial que la Delegación del Gobierno organiza para conmemorar el 6-D, pero los socialistas catalanes no se sumaron a la marcha. Sánchez-Camacho y Rivera acusaron al PSC de dar la espalda a la Constitución, pero los socialistas alegaron que si bien se han desmarcado de los planes soberanistas de Mas, defienden la reforma de la Carta Magna para dibujar una España federal.

MAS, EN EL PALAU
Los participantes predicaron «convivencia» con el ejemplo. Sólo se salieron del guión al abuchear a un joven que estaba en un balcón del que colgaba una «estelada» y al contestar a unos niños que gritaban «Visca Catalunya». La anécdota fue que Artur Mas estaría en el Palau, según fuentes del Govern, cuando pedían su dimisión

NOTA DE PRENSA
Las encuestas "sesgadas" del gobierno catalán
CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA 7 Diciembre 2013

Las encuestas de opinión son un valioso instrumento para interpretar la realidad y conocer mejor a la sociedad en la que vivimos, pero siempre debe verificarse su grado de confiabilidad.

Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha examinado en el informe “Análisis de las encuestas del gobierno catalán” los sondeos que realiza la administración catalana de forma periódica sobre cuestiones políticas tales como el apoyo a una hipotética secesión de Cataluña o la intención de voto y en los que una supuesta amplia mayoría de catalanes apoya la separación del resto de España.

El análisis efectuado concluye que las encuestas del gobierno catalán están notablemente sesgadas debido principalmente a que las muestras de entrevistados que se han seleccionado tienen un considerable sesgo hacia posiciones nacionalistas y no reflejan de forma representativa y proporcional la composición de la sociedad catalana.

Todo ello se ha puesto de relieve de forma más evidente en el último Barómetro de Opinión Política del mes de noviembre dado a conocer hace escasos días por el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO).

Así, en la muestra están notablemente infrarrepresentados los votantes de partidos no nacionalistas. Por ejemplo, hay tres veces menos votantes del PP que en la realidad o un 40% menos de C's mientras hay casi un 50% más de votantes de ERC y un 30% más de CiU.

También se refleja el sesgo en las preferencias de los encuestados en materia de medios de comunicación. Un porcentaje de casi el 60% de los entrevistados se decanta por TV3, la cadena autonómica catalana, cuando su cuota real de audiencia es muy inferior.

Es obvio que una muestra sesgada conduce a un resultado sesgado. Y resulta sorprendente que un sesgo tan abultado y evidente en ningún momento sea corregido por el CEO para transmitir a la opinión pública, por ejemplo, el porcentaje de partidarios de una hipotética secesión de Cataluña.

Convivencia Cívica Catalana estima que la cifra de partidarios de la secesión en las encuestas del gobierno catalán está inflada, como mínimo, en un 20% debido al notable sesgo de las muestras que se seleccionan.

La entidad considera que los sondeos de opinión son un instrumento legítimo para describir y conocer mejor a una sociedad pero no pueden utilizarse desde el gobierno catalán como herramientas de propaganda de sus ideas políticas haciendo creer a los ciudadanos que gozan de un apoyo superior al que realmente tienen.

Para cualquier duda o comentario sobre el estudio adjunto estamos, como siempre, a su disposición.

Atentamente,
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