AGLI Recortes de Prensa   Jueves 12 Diciembre 2013

La ortodoxia se empieza a asustar
Juan Laborda www.vozpopuli.com 12 Diciembre 2013

Después de más de seis años de intensa recesión, ninguna de las causas que originaron la actual crisis sistémica -un volumen brutal de deuda y una banca insolvente- se ha solucionado. En vez de corregir estos dos desequilibrios, mediante una reestructuración de la banca y una quita ordenada de deuda, se han aplicado una serie de políticas económicas que han empobrecido a la ciudadanía y que no han solventado ninguno de estos problemas.

La deuda y el déficit público que se pretendían reducir con recortes y más recortes no paran de crecer. Además, las autoridades políticas y económicas tratan de ocultar la situación real del sistema financiero occidental. Sin embargo, la situación está ya fuera de control. Bastará solo con que aumente la aversión al riesgo de los mercados y eso, tarde o temprano, pasará.

Estas ideas que en principio enarbolábamos economistas desde la heterodoxia, resulta que empiezan también a ser asimiladas por parte de la ortodoxia dominante. Se puede decir que la ortodoxia se empieza a asustar. Veamos dos botones de muestra, una conferencia a finales de noviembre de uno de los economistas por antonomasia del establishment, Larry Summers, y las últimas declaraciones de uno de los últimos premios Nobel de economía, Eugene Fama.

Las hipótesis de Summers y Fama
Summers sostiene que sobre la economía mundial se cierne la amenaza de un estancamiento de 30 años. Su argumento es contundente: la economía mundial padece de un exceso de ahorro en relación con las inversiones. Si el tipo de interés real es negativo, argumenta el otrora asesor de Bill Clinton y Barack Obama, el sector privado, incluso en condiciones favorables, muestra poco interés en la inversión.

¿Se acuerdan ustedes de nuestro argumento? Exactamente, la paradoja del ahorro. En el blog anterior comentábamos como una de las mayores sandeces que uno puede leer en ciertos informes es que la reducción de deuda de empresas y familias, y por ende el incremento del ahorro de ambos, es un síntoma de recuperación de la economía. Justamente es lo contrario, es el diagnóstico de que estamos en una recesión de balances. Por lo tanto, la argumentación de Summers se encuadraría en la paradoja del ahorro.

Para enfrentarse a esta situación del estancamiento permanente, Wolfgang Münchau, coeditor del Financial Times y columnista del semanario alemán Spiegel, propone tres medidas muy distintas a las utilizadas hasta ahora. Por un lado, abolir el dinero en efectivo. Eso permitiría a los bancos centrales rebajar los tipos de interés por debajo de cero, porque la gente ya no podría guardar en casa el dinero en efectivo. Por otro, nacionalizar también todo el sector financiero y rebajar los intereses del crédito a la inversión, situándolos por debajo del tipo de interés de los mercados. Y por último, puesto que lo que tenemos es una carencia de inversiones en relación con el ahorro, también, el Estado podría promover inversiones públicas masivas para subir el tipo de interés de equilibrio.

Pero no sólo ha sido Lawrence Summers. Esta semana, Eugene Fama, quien recogió su premio Nobel de economía por sus teorías y modelos de economía financiera, basados en hipótesis falsas, mostraba su preocupación por la deuda. Concretamente prevé que los crecientes y elevados déficits y deudas públicas de los países europeos y Estados Unidos, en parte como consecuencia de las medidas que el mismo fomentaba, implican un riesgo de recesión global en 2014: "Podría llegar un punto en el que los mercados financieros digan que ninguna de sus deudas mantiene su credibilidad y que no se pueden autofinanciar… Si se produce otra recesión, va a ser mundial", advirtió. Ello se debería extender al brutal volumen de deuda privada, impagable.

La segunda fase de la Gran Recesión (2014-2016)
En septiembre de este año publiqué un documento de trabajo en la Fundación 1º de mayo, bajo el título La Segunda Fase de la Gran Recesión (2014-2016). Lo que pretendía era no solo poner en duda las afirmaciones de recuperación económica global sino demostrar que estábamos ante una salida en falso de la crisis. La dinámica de la actual crisis sistémica se agudizará en los siguientes trimestres y el colapso a nivel económico, financiero y social de Occidente podría ser total. Para ello bastará solo con que aumente la aversión al riesgo de los mercados.

Como la mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. Recientemente Financial Times ha recogido los resultados de un pequeño estudio desarrollado por el economista Andrew Wilkinson en Miller Tabak & Co donde se muestra la fuerte sobrevaloración de distintas índices bursátiles mundiales. En dicho estudio el índice bursátil más sobrevalorado es el Ibex 35, es decir, la bolsa española.

¿Qué pasará si los mercados incrementan la aversión al riesgo? Muy sencillo. Los tipos de interés a largo plazo repuntarán con fuerza, las bolsas caerán, los diferenciales de crédito se ampliarán, las materias primas se debilitarán, y la volatilidad se disparará. En ese escenario se activará un círculo infernal que se irá retroalimentando: crisis de deuda-crisis bancaria-deflación por endeudamiento. Entonces, la recesión global emergerá con fuerza.

Reformar para consensuar
Patxo Unzueta El Pais  12 Diciembre 2013

Es cierto que sin el desafío independentista catalán el PSOE no habría planteado ahora la reforma federalista de la Constitución; pero ello ni justifica retrospectivamente ese desafío ni cuestiona la oportunidad de la reforma. Frente al desafío se han planteado dos respuestas principales: 1) Resistencia jurídica en nombre de la Constitución, presentando recursos a toda decisión que la vulnere. Es la posición del Gobierno, que parte de la hipótesis de que Mas no puede convocar la consulta sin pactarla con Rajoy, lo que da a este una clara ventaja. 2) Un acuerdo PP-PSOE sobre una alternativa por elevación: reforma constitucional en la que integrar una reconsideración del estatus de Cataluña (o de las nacionalidades). Por ejemplo, mediante una nueva disposición adicional.

La primera tiene la dificultad de que propicia unas elecciones plebiscitarias, lo que sería tan rupturista como el referéndum de autodeterminación. La segunda choca con la evidencia de que hoy no habría un consenso comparable al que avaló la aprobación de la Constitución en 1978.

El intento valdrá la pena si recupera consensos básicos constitucionales
Pero visto desde el otro lado, tal vez el consenso necesite un proyecto común, como podría serlo la reforma constitucional, al igual que la Constitución misma lo fue en la Transición. J. M Colomer planteaba recientemente (La Vanguardia, 10-11-2013) que, como entonces, solo la conciencia del “abismo” que se abriría en ausencia de acuerdo sería capaz de incentivar el pacto. Aunque si hoy no lo hay no es tanto por falta de temor a los efectos de la independencia catalana como porque, en el fondo, la gente no se cree que vaya a producirse. En la encuesta publicada en EL PAÍS el 3 de noviembre, el 63% de los catalanes consideraba improbable que llegase a verificarse la secesión, frente al 30% que lo estimaba factible.

Cifras que aconsejan relativizar la de partidarios de la independencia que también recogía el sondeo (del mismo modo que los expertos demoscópicos rebajan el resultado de la respuesta a la cuestión “quién desea que gane” con el que responde a la de “quién cree que ganará”).

Tal vez vuelva a tener sentido una doble capitalidad Madrid-Barcelona
Tal vez también habría que relativizar la amplia mayoría que según los sondeos (EL PAÍS, 8-12-2013) está a favor de reformar la Constitución, y especialmente el modelo autonómico, a la vista de las motivaciones contradictorias que la provocan: el deseo de que el Estado recupere competencias (45%) o, alternativamente, que siga transfiriendo cuantas más mejor (35%). Lo que abre la puerta a una reforma de doble dirección. En 2006 se aprobaron de golpe en Alemania 40 modificaciones constitucionales (casi tantas como en los 57 años anteriores), muchas de ellas referidas al modelo federal. Unas lo fueron para recuperar competencias paeras el Estado central y otras para lo contrario, siempre en función de un criterio pragmático de simplificar los procedimientos legislativos y facilitar la gobernabilidad.

La falta de interés de PP y PSOE por compartir objetivos parece un argumento definitivo para dar por inviable cualquier reforma constitucional. Pero el pasado viernes Rajoy y Rubalcaba admitieron haber hablado de la reforma constitucional, y el segundo añadió algo inesperado: “Ambos sabemos que nuestros mutuos argumentos no son desdeñables”. Reconocer eso significa admitir la legitimidad de las dos posturas sobre la oportunidad de la reforma, y que esta no debe convertirse en motivo de trifulca partidaria; y abre la puerta al intento de pactar cambios concretos y tasados, siempre bajo el criterio de aumentar la eficacia del sistema: fijar la distribución competencial y los criterios de financiación autonómica, que son los principales puntos débiles del modelo; pero también incluir el reconocimiento de la singularidad de las nacionalidades, no como fuente de privilegios pero sí de un estatus simbólico diferenciado. Alguna vez se ha hablado de una doble capitalidad Madrid-Barcelona, que en su momento pudo tener sentido (y tal vez lo tenga en el futuro).

Eso es ahora utópico, y muy difícil que pueda culminar una reforma que cuente con un apoyo como el de hace 35 años. Pero el intento habrá valido la pena si proporciona la ocasión para que los dos principales partidos recuperen consensos constitucionales básicos como los que existen entre Gobierno y oposición en casi todos los países de tradición democrática.

Mas: mentiras de ayer, mentiras de hoy
editorial abc Cataluña 12 Diciembre 2013

Los genios de la creatividad separatista se creen sus propias mentiras y quieren dar una pátina de respetabilidad al engaño que proponen a los catalanes

La querencia a la mentira, la falsificación y el engaño de los separatistas catalanes no conoce límites. No conformes con el congreso de la infamia que mañana arranca en Barcelona («España contra Cataluña»), pagado con dinero público y plagado de patrañas historicidas, también se falsea el presente e incluso el futuro. Al menos, eso revela que el partido de Artur Mas haya creado una web, bajo el nombre «queganoyoconestadopropio.cat», en la que los propagandistas de la sedición, que también reparten folletos impresos, quieren convencer a los internautas de las bondades de la independencia con unos argumentos absolutamente falsos. Por lo pronto, dicen de Cataluña que «sería un país surgido de la disolución de España». A partir de esta premisa demencial, la catarata de patrañas es formidable.

Lo que les sucede a estos genios de la creatividad separatista es que se creen su propia mentira y quieren dar una pátina de respetabilidad al engaño que proponen a los catalanes. Así sucede que una Cataluña con Estado propio será el «séptimo país más rico de la Unión Europea», «garantizará la permanencia de las 4.000 multinacionales que hay instaladas», «las pensiones estarán aseguradas, tanto las actuales como las futuras, e, incluso, podrán ser mejores», «la eliminación del déficit fiscal incrementaría el PIB, y el crecimiento del PIB implica creación de puestos de trabajo». Por supuesto, sus equipos de fútbol seguirán jugando en la Liga de España y su sanidad pública seguirá siendo un «sistema sanitario de excelencia».

La mentira como método alcanza su máxima expresión en estas proclamas de CDC, que pasan por alto la realidad incontestable de que Cataluña, fuera de España, se quedará también fuera de la UE y de sus libertades comunitarias y se agravará su acceso al crédito, las empresas multinacionales seguirán yéndose y también otras nacionales se deslocalizarán, y la recaudación del Estado catalán echará de menos el consumo español de los productos de las empresas catalanas y, entre otros efectos asegurados, los inmigrantes residentes en Cataluña ya no estarán en el espacio común europeo. Todo esto lo despacha la charlatanería nacionalista diciendo que la independencia de Cataluña no tiene por qué «suponer una caída de las relaciones comerciales entre los dos países» y que Cataluña seguirá en la UE porque «los tratados firmados por el Estado predecesor pasan directamente al Estado sucesor». Y esto lo dicen quienes abanderan la deslealtad manifiesta al pacto constitucional. Semejante voluntarismo sería pueril si no fuera porque el disparate lo propone el partido que gobierna Cataluña y aspira a dirigir el Estado catalán. Los catalanes están avisados.

El disparate catalanista de los “agravios”
José Javaloyes www.republica.com 12 Diciembre 2013

Puede que el cambio de Director en La Vanguardia de Barcelona sea, en Cataluña, la primera clave exógena del principio de cambio, de vientos y componentes nuevos en el Principado, ante el cúmulo de dislates en el que bulle allí el nacionalismo. Ese memorial de agravios que quiere elaborar el último aquelarre del secesionismo bajo la batuta de Jaime Sobrequés, compañero mío en el Colegio Mayor San Jorge, perteneciente al SEU (Sindicato Español Universitario). Cuando acababan los años 50 del pasado siglo y el Plan de Estabilización permitía acceder a unas bases económicas nuevas, de liberalización, dejando atrás los tiempos de la autarquía económica, mientras se abría alguna que otra ventana a la liberalización política dentro del largo paréntesis autoritario resultante de la Guerra Civil y de las circunstancias que la precedieron. Especialmente la Revolución socialista de Octubre de 1934 y el golpe institucional de Luís Companys contra la República desde la presidencia de la Generalidad catalana.

Ni la Barcelona de aquellas vísperas del desarrollismo, en la que una generación de economistas con asiento en el sistema político entonces vigente, donde destacaban con sus colaboraciones en el periódico Arriba el desaparecido Enrique Fuentes Quintana y el profesor Juan Velarde Fuertes, se abrió una brecha crítica contra el proteccionismo defendido por el ministro Juan Villabí. Una opción de política económica que venía desde los tiempos de Cánovas del Castillo, que acotó el mercado español para la industria catalana y vasca, al precio de bloquear la modernización del resto de la actividad fabril nacional.

O sea, que el proteccionismo que ofició de privilegio de mercado para los textiles y otras producciones industriales de Cataluña, será en este caso el primero de los agravios anotados en el memorial de los inferidos por España según y conforme la actual Generalidad; agravios todos ellos cuyo recuento será el menester del simposio encargado al profesor Jaime Sobrequés, preclaro historiador, por otra parte, de la historia del Barça.

Por parecidas reglas de tres, cabría concluir que la plenitud de la liberalización económica iniciada con el Plan de Estabilización, rematada con el ingreso en el Mercado Común, al quedar así del todo “desagraviadas” Cataluña y las Vascongadas, se abrían visto abocadas a desengancharse del carro y buscar sus propias ventajas en la UE, sin pensar que fuera de la España a la que pertenecen no tendrían acceso de ningún tipo de acceso a ésta.

Ilustra el desenlace – al igual que el presumible cambio de rumbo de La Vanguardia desde el relevo de director – la relevancia que ha dado a las declaraciones críticas de la excomisaria en Bruselas Emma Bonino, actual titular de Asuntos Exteriores del Gobierno italiano, sobre el desventurado resurgimiento de los nacionalismos en la Europa de ahora. Un desventurado síndrome de desmemoria sobre lo ocurrió a causa de ellos en las dos grandes guerras del Siglo XX.

Cataluña / barcelona al día
Conclusiones del simposium de la pera Blanquilla
oti rodríguez marchante ABCCataluña 12 Diciembre 2013

Todo el talento y el prestigio historiador del catalanismo «contemporáneo» se pone hoy a la empresa de desvelar los trescientos años de maltrato español a lo catalán

Desde que el portavoz del Gobierno catalán,Francesc Homs, se inventara el término cultísimo de «simposium», no se nos va un día sin que cualquiera de nosotros lo utilicemos al menos media docena de veces. No diré más que en la frutería de mi barrio se organizó la otra tarde un simposium sobre la pera Blanquilla, o pera de agua, con el consiguiente revuelo de los seguidores de la pera Conferencia, que no son pocos. [Lee aquí el editorial de este jueves 12 de ABC: Mas: mentiras de ayer, mentiras de hoy]

Las intenciones de Francesc Homs al inventarse el término simposium eran claramente académicas, y por eso hoy se empieza a pelar la pera de «España contra Cataluña», título orientativo del simposium, como un acto meramente académico. O dicho de un modo que lo entendería cualquiera de los historiadores que participan en el «acto»: a pesar del ruido de motores de avión y de los ojos rasgados de los pilotos, esto no es Pearl Harbur. El academicista Homs ha puesto al frente de su «acto» al historiador y futbolero Jaume Sobrequès, lo que ha propiciado que se hiciera pública su hoja de servicios, desde las simas del franquismo hasta las más altas cimas del soberanismo, con paradas y fonda en Unió Democràtica, Entesa, PSC y ahora CiU. No es fácil encontrar un espíritu más ecléctico para que ese simposium esté empapado de ese espíritu Mandela que se ha puesto el mundo entero como un gorro, o hasta el gorro.

Todo el talento y el prestigio historiador del catalanismo «contemporáneo» se pone hoy a la empresa de desvelar los trescientos años de maltrato español a lo catalán, en lo que se puede considerar un acto orientado a la creación de un ambiente mandeliano de buen rollo que cualquier catalán con algo de juicio sabrá valorar. En fin, que no hay que ser un lince para advertir el «sobre qué» de esta historia, ni tampoco los «sobre porqués», y hasta es muy posible que nos acabemos enterando de los «sobre cuántos»..., o sea, a cuánto asciende el capricho académico de Homs y, lo que es más divertido y prometedor: cuántos simposium vendrán después de éste, porque caben tantos como preposiciones entre España y Cataluña: ante, bajo, cabe, con (contra ya está)..., para, por, según, sin, sobre y tras. Les faltarán historiadores y también historietadores, pero les sobra gracia y presupuesto.

El que faltaba
Juan Fco. Martín Seco www.republica.com 12 Diciembre 2013

Desde estas mismas páginas hace dos semanas, en un artículo titulado “Dos pavos reales”, me refería yo a la presentación de sendos libros por Felipe González y José María Aznar, y a cómo ambos se pavoneaban dese el Olimpo de los dioses de los muchos éxitos que habían conseguido como mandatarios. Rodríguez Zapatero presentaba hasta la fecha dos puntos a su favor: no haberse incorporado a ningún consejo de administración de alguna de las multinacionales o de las grandes empresas del Ibex y haber mantenido un pudoroso silencio. Pues bien, parece ser que ha tenido envidia de sus antecesores y ha decidido salir a la palestra a dar su do de pecho. Nunca lo debería haber hecho porque con su libro demuestra que no es que no se enterase de nada en su tiempo de presidente de gobierno, sino que muchos meses después continúa sin enterarse.

No pertenezco yo al grupo de los que piensan que Zapatero es el culpable de todo. Otros muchos son también responsables, pero de ahí a creernos las milongas que nos cuenta va mucha diferencia. Zapatero fue presidente por accidente. Consiguió la secretaria general del PSOE contra todo pronóstico, tan solo porque algunos, especialmente guerristas y catalanes, querían evitar a toda costa el triunfo de Bono; y contra todo pronóstico ganó las elecciones de 2004, el ataque terrorista y la torpe reacción del Gobierno del PP, movilizaron a una enorme cantidad de votantes de izquierdas, que se habían instalado largo tiempo atrás en la abstención y le dieron improvisadamente la victoria.

Rodríguez Zapatero se encontró en la Moncloa, sin que el mismo se lo terminase de creer, y a partir de ese momento comenzaron las ocurrencias, las frivolidades y su convicción de que conseguiría todo lo que se propusiese con tanta facilidad como había logrado encumbrarse a la cúspide de la política. Su libro constituye una reivindicación de su segunda legislatura, especialmente de lo que llama los “600 días de vértigo”. Piensa que de lo demás no necesita justificación. Cuando en realidad sus errores comenzaron mucho antes, desde el mismo instante en que fue nombrado presidente. Lo de menos es que por motivos electorales negase la crisis cuando esta ya estaba encima, lo peor es que en 2004 no supiese ver que la economía estaba artificialmente inflada y que la política que había practicado el PP nos conducía al desastre actual.

El 23 de abril de 2004, al poco de haber ganado las elecciones Zapatero, escribí un artículo en el diario El Mundo titulado “La encrucijada económica del nuevo Gobierno” (puede leerse en mi página web), en el que señalaba las debilidades del modelo de crecimiento que hasta entonces se venía siguiendo y que junto al corsé que representaba la Unión Monetaria debería producir en algún momento la debacle. Avisaba al nuevo Ejecutivo de que su falta de crítica hacia la política de los gobiernos del PP y su complacencia con la herencia recibida podría dejarles indefensos ante la catástrofe económica que se avecinaba, atribuyéndoles a ellos toda la responsabilidad, como en realidad así ocurrió finalmente.

El Gobierno Zapatero no solo no cuestionó la época anterior, sino que hasta el inicio de la crisis mantuvo la misma política y la misma actitud triunfalista de los gobiernos precedentes, sin querer ver que todos los presuntos logros económicos eran a crédito y que la enorme pelota de endeudamiento producida arrastraría a la economía a la bancarrota. Es más, aun en la actualidad, en la misma presentación de su libro, Zapatero continúa jactándose de lo bien que iba la economía en aquellos años. Es decir, no ha entendido nada.

Ciertamente, era difícil que las cosas pudieran haber ido de otra manera teniendo en cuenta la designación de Pedro Solbes como vicepresidente económico. Digo designación porque la impericia, bisoñez y ligereza de Zapatero era tal que hasta consintió en que le nombrasen al vicepresidente económico. Ahora que a todo el mundo le da por hacer confidencias no está mal que se descubra algo que apenas se ha dicho, que en la misma tarde de aquel domingo de marzo de 2004, cuando aun no se conocían con certeza los resultados electorales, el presidente del Banco Santander llamó preocupado a Peces Barba para asegurarle que el PSOE había ganado las elecciones y que Pedro Solbes tenía que ser el ministro de Economía. Los banqueros no pierden ripio y de algo sirven las fundaciones y el inmenso poder de estas en las universidades, especialmente en la Carlos III de la que Peces Barba era rector. Por otra parte, no es ningún secreto el ascendiente que Peces Barba tuvo casi hasta el final con Rodríguez Zapatero como lo demuestra el hecho de que vetase a Almunia y sugiriese el nombre de Marín para la presidencia del Congreso.

Pedro Solbes no podía hacer una política distinta de la que había hecho en el 93 con Felipe González y sustancialmente idéntica a la de los gobiernos del PP -a los que debía el nombramiento de Comisario en la Unión Europea-, política liberal y conservadora, con el agravante de que ahora la moneda única permitía al capital alegrías que habrían de ser fatídicas a largo plazo. De los asesores áulicos del presidente en materia económica tampoco se podía esperar una política medianamente progresista. El primero defendiendo el tipo único en el impuesto sobre la renta y el segundo emigrando al SEOPAN y gritando ahora en las reuniones de empresarios que el impuesto de patrimonio es una vergüenza.

Existe el mantra, que el mismo Zapatero proclama en la actualidad como verdad incuestionable, de los muchos avances que en materia social realizó en su primera etapa. Nada más alejado de la realidad, dejando aparte algunas medidas claramente electoralistas y sin ninguna profundidad, lo cierto es que su política presupuestaria y fiscal se orientó en clave netamente neoliberal. Con unas finanzas públicas desahogadas se prefirió bajar impuestos a los empresarios y a las clases altas antes que apuntalar las coordenadas básicas del sistema de protección social, a pesar de que este tipo de gastos en nuestro país se encontraba seis puntos por debajo de la media de la UE. No se abordó desde luego la reforma que hubiera sido necesaria del sistema fiscal después de los desmanes cometidos en esta materia por el PP. Todo lo contrario, se suprimió el impuesto de patrimonio, se redujeron los tipos marginales del IRPF, las rentas de capital continuaron fuera de la tarifa general y el impuesto de sociedades se vació de contenido, no solo porque se redujo el tipo, sino por las distintas deducciones y exenciones de las que se le dotó. He oído en la radio que Zapatero se lamenta ahora, y con razón, de que sea posible que en un país como España, con la renta per cápita que posee, existan tales agujeros de pobreza. Tiene razón, pero en su mano estuvo modificar el sistema para que esto no llegara a ocurrir.

En cuanto a su segunda etapa, esa que pretende justificar en el libro, más vale echar sobre ella un tupido velo. Difícilmente se puede dar lugar a un cúmulo mayor de desatinos. Comenzó por creerse lo de las dos tardes de aprendizaje con Jordi Sevilla y juzgó que ya sabía suficiente economía como para prescindir de vicepresidente económico, y llevar la cartera él mismo, así que se buscó para el cargo a alguien lo suficientemente ambicioso (o ambiciosa) para que sin tener idea alguna de la materia aceptase el reto, y estuviese dispuesta a decir a todo sí señor. Pero incluso más grave que el total desconocimiento de la economía fue la impericia, y puerilidad mostradas por presidente y vicepresidenta en las negociaciones con Bruselas y con el resto de socios comunitarios, cuyo máximo exponente lo constituyó aquella noche fatídica de mayo de 2010 cuando lo que se dilucidaba era el rescate a Grecia y en la que España sin razón aparente -la prima de riesgo estaba al 150%, muy inferior incluso a la que existe en este momento- salió como perdedora absoluta, obligada a someterse a fuertes ajustes, como si hubiera sido rescatada.

Zapatero, y en eso se parece a Rajoy, insiste una y otra vez en que su prioridad era que España no fuese rescatada, pero lo significativo no es el rescate sino la intervención y, se quiera o no, España lleva intervenida desde mayo de 2010. ¿Qué más intervención se quiere que haber plasmado en la Constitución la política suicida de la austeridad de Merkel? ¿Qué mayor intervención se puede pedir que consagrar en nuestra Carta Magna el derecho de prelación de los deudores extranjeros frente a pensionistas, trabajadores y parados? Los españoles se pueden morir de hambre pero los banqueros alemanes continuarán cobrando. Por otra parte, habría que recordar a Zapatero, al igual que a Rajoy, que Europa obligaba y obliga a los recortes pero no en qué partidas hacerlos, ni si se efectúan por disminución de los gastos o por incremento de los ingresos. Tanto uno como otro han optado por las medidas más regresivas.

Lo peor de los gobiernos de Zapatero no es que negasen la crisis cuando estaba ya encima, sino que mucho tiempo después todavía ponían a nuestros bancos como ejemplo de buen hacer (bien es verdad que en esto no estaban solos), y nos aseguraban que no iba a costarnos ni un céntimo a los españoles. Lo cierto es que la cosa va ya por cien millones (cien millones, si incluimos al Sareb, y no cuarenta como nos dicen) y veremos cuántos de ellos se recobran.

Estos días Rodríguez Zapatero ha manifestado que no le importaría retornar a la presidencia del Gobierno. Si es así, lo mejor que puede hacer es estarse callado durante una larga, muy larga, temporada, hacer una profunda autocrítica y estudiar, estudiar mucho, a lo mejor así dentro de cuarenta años logra ser un buen Presidente de Gobierno.

Desafío secesionista
El póquer mentiroso de Artur Mas
Cristina Losada Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Los promotores de referéndums separatistas siempre hacen trampas y chanchullos en las preguntas. Los quebequeses pasaron a los anales con la que llegaron a estampar en las papeletas del referéndum que hicieron en octubre de 1995. Decía así: "¿Acepta usted que Quebec sea soberano, después de haber realizado una oferta formal a Canadá de una nueva asociación económica y política, dentro del marco de la ley relativa al futuro de Quebec y del acuerdo firmado el 12 de junio de 1995?". Ahí es nada.

Toda esa palabrería no se puso ahí para imitar la escena de los hermanos Marx en Una noche en la ópera, cuando Groucho y Chico van leyendo el contrato que empieza con la cláusula "La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte". Los separatistas quebequeses, muy conscientemente, envolvieron el hueso de la secesión en paños legalistas para presentarlo como una suave transición pactada. Incluso evitaron el término Estado y se quedaron con el de soberano. Es lo mismo, pero suena diferente y el sonido importa mucho. El trueno asusta a los indecisos, ¡pongamos unas campanillas!

Si, tras la pregunta quebequesa, a alguien le entran ganas de seguir con los Marx y pedir también dos huevos duros, espérese porque llegan al camarote los nacionalistas escoceses. De entrada, los de Alex Salmond querían dos preguntas en el referéndum: una sobre la independencia y otra sobre si debía tener más poderes el parlamento de Escocia. Si salía con barba, San Antón y si no, la Purísima. El caso era ganar con cualquiera de los resultados posibles. Siempre positivo, nunca negativo, por darle la vuelta al dicho del entrenador.

Esas dos expresiones del ventajismo nacionalista se vuelven, sin embargo, dechados de honestidad intelectual cuando se ponen al lado del bullshit que acaba de exhibir Artur Mas, para vergüenza ajena. No se habrá visto descaro igual al que late en su doble pregunta. Recuérdese, que es de las que hacen época: "¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado?", y acto seguido, como si un Estado no implicara ya la independencia: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?". Esto viene a ser como si le preguntan a uno si quiere un coche y, en caso afirmativo, si quiere un coche con motor.

Era un engañabobos tan solemne el que presentó Artur Mas, que mientras leía las dos preguntas –"una sola pregunta", decía, "una pregunta clara"– a la vicepresidenta Joana Ortega se le escapaba en la mirada la pregunta que llevaba dentro: ¿se lo tragarán? Pero no conviene quedarse en la impudicia con que muestran su desprecio por la inteligencia; muy en especial, por la inteligencia de los ciudadanos que están en su misma sintonía. Porque la chapuza cumple su función. Risible como es, le permite a Mas cabalgar otro año el tigre y lanzarlo, con ese ridículo doble lazo al cuello, contra el Gobierno de la nación, a ver qué pasa. A ver si el Gobierno y los dos grandes partidos españoles se ponen a darle de comer.

Desafío secesionista
Golpe de Estado institucional
Pablo Planas Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Bastaría con que el Gobierno de España dejara de inyectar dinero en las arcas de la Generalidad para que Artur Mas tuviera que montar sus grandes anuncios y la consulta separatista con dos velas y flanqueado por el cobrador del frac y el torero de los morosos. No haría falta siquiera recurrir a la Constitución o a la aplicación de la legalidad. Ni mucho menos, como fantasean los nacionalistas cada vez que ven un avión, organizar unas maniobras militares en el alto de la Panadella. Aciertan en el diagnóstico quienes sostienen que el problema del nacionalismo catalán es monetario, pero fallan en el tratamiento. El suministro masivo de dinero no aplaca los síntomas, al contrario. En cambio, si la administración catalana hubiera de sostenerse sobre los recursos propios estaría en quiebra desde hace años. No es el caso porque dispone de abundantes fondos procedentes del Estado, de los ayuntamientos y de las diputaciones (o sea, tres veces el Estado) para mantener embajadores, sostener TV3, montar raves de historiadores contra España, mantener un sistema educativo doctrinario y discriminador, fomentar el engorde de las cuentas suizas de los más ilustres dirigentes nacionalistas y, con las propinas, convocar una consulta ilegal cuyo primer efecto es ahondar en la fractura social.

Como esto ha funcionado así durante treinta años, el anuncio de Mas de que ya hay fecha y pregunta para el referéndum ha parecido uno de esos viejos spots televisivos de las burbujas freixenet, con un selecto grupo de diputados del frente nacional arropando al representante ordinario del Estado en Cataluña en el momento de pasarse sus atribuciones por el arco del triunfo. Más contentos todos que unas pascuas en la seguridad que la legalidad no cuenta y la deslealtad da votos. Como si ya hubieran ganado, celebrando la victoria del sí a todo lo que se proponen. Saben, además, que nunca van a estar más cerca de sus propósitos que después de tres décadas de adoctrinamiento contra España. Y confían en que Rajoy se mantenga en sus trece de dejar hacer, pese a que el desafío de Mas ha entrado ya en una fase de no retorno que debería obligar al presidente del Gobierno a remover algo más que la dirección de La Vanguardia.

Se duda si podrá llevarse a cabo este referéndum. Gran firmeza retórica en las primeras reacciones del PP y del PSOE. También había muchas dudas sobre la capacidad de los partidos nacionalistas para ponerse de acuerdo sobre la fecha y la pregunta. Se teorizaba incluso que las discrepancias ocultaban una sutil maniobra para encontrar la salida al laberinto en un callejón sin salida, así de confuso es eso que llaman política catalana. Pues fue que no. Ya hay pregunta (o preguntas, mejor dicho) y fecha. El 9 de noviembre del próximo año. Los propagandistas de la Generalidad ya han hecho constar la coincidencia no sólo con el Tricentenario del España contra Cataluña sino con el XXV aniversario de la caída del Muro de Berlín. ¡Qué hábil Mas! Te vende la caída del Muro mientras sus chicos del Cesicat preparan el despliegue de una valla (con concertinas, foso y campo minado) entre el Ebro y la meseta.

En cuanto a la pregunta, la fórmula está a la altura de las expectativas creadas. Semejante campeonato de masas encefálicas (CiU, ERC, IC y las CUP) no podía dar mejor resultado, a la altura de la letra pequeña de una preferente. Si usted quiere que Cataluña sea un Estado, marque sí. Sólo si ha marcado sí, responda la subsiguiente pregunta: ¿quiere que el Estado sea independiente? Marque sí o no. Si es que sí, muchas gracias por su participación. Usted ha votado que quiere que Cataluña sea un Estado independiente. ¿Pero si es que quiere que Cataluña sea un Estado, pero no que sea un Estado independiente? Entonces, ¿qué quiere? ¿Que sea un Estado paria, un estado de ánimo, una colonia francesa, una república islámica, qué, qué, qué? Para que esto fuera legal no necesitaría ser lógico, pero que la pregunta no sea lógica ni la convocatoria legal no quiere decir que no vaya a celebrarse una votación, caiga quien caiga, pues bueno es Junqueras. Se pongan como se pongan los empresarios que no se lo creían, los políticos que lo dudaban y los teóricos del nunca pasa nada. ¿Y ahora qué, a pedirle a la gente que vote que no en un referéndum ilegal para legalizarlo de facto? En lugar de antecedentes, Mas acumula precedentes, por la vía del silencio administrativo, y facilidades económicas, por la vía del Estado.

La irresponsabilidad de Mas apela directamente a la responsabilidad de Rajoy, porque lo que se dirime es un asalto en toda regla a la legalidad, un golpe de Estado institucional, un ataque brutal a la convivencia. Se puede relativizar, hablar de motín a bordo del camarote de los hermanos Marx, de ridículo monumental y de espectáculo lamentable. Sí, vale, pero este proceso (basado en las falsedades de unos y en la dejación de todos) empobrece y enfrenta a los ciudadanos, a los que viven en Cataluña y a los del resto de España.

Referéndum soberanista
Para ganar, salga lo que salga
Emilio Campmany Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Estos independentistas catalanes de CiU no son serios ni cuando hablan de su razón de ser, la independencia de Cataluña. Después de estar tantos meses dando la matraca con que España les roba, con que la única salida es la independencia, con que España les oprime, les persigue, les liquida y no sé cuántas quejas más, llega el momento de acordar la pregunta de la consulta y, para empezar, necesitan varios días para negociarla. Y luego, en vez de preguntar una cosa, preguntan dos, no vaya a ser que alguien la entienda.

Porque, ¿qué sentido tiene preguntar si se quiere que Cataluña sea un Estado? Responder sí a esta pregunta significa muy poco. Se puede ser un estado federado o uno confederado, y dentro de ambos supuestos caben múltiples matices. Luego, a quienes digan que sí, se les preguntará ulteriormente acerca de si quieren que sea un Estado independiente. Los catalanes que deseen esto son los únicos a quienes se da la oportunidad de contestar con claridad lo que desean. Y si de lo que se trata es de saber cuántos catalanes desean la independencia, ¿a cuento de qué viene esa pregunta previa acerca de que Cataluña sea un estado, aunque no sea independiente?

El objetivo no es otro que el que la consulta sea una victoria de CiU y de Artur Mas salga lo que salga. Porque díganme cuántos se van a atrever a estas alturas a decir que no quieren que Cataluña sea un estado. A eso va a contestar todo el mundo que sí, incluidos los que quieren que las cosas sigan poco más o menos como están, ya que Cataluña ya es de facto un estado integrado en una federación, pero votarán que sí aunque sólo sea para que se produzca un reconocimiento formal de esa situación. Luego vendrá el referéndum de verdad entre los que han dicho sí a que Cataluña sea un estado. Los habrá que deseen la independencia frente a los que no la deseen. Pero tanto si ganan unos como si lo hacen otros, Mas podrá decir que ha ganado él porque la gran mayoría de los catalanes quiere que Cataluña sea un estado, que es lo que se supone que ahora no es. Y naturalmente será él quien se arrogue el honor de revelar la clase de estado que, integrado en España, quieren los catalanes. No sé si se decantará por una fórmula al estilo de la Austria-Hungría de antes de la Gran Guerra o si se limitará a exigir que su región disfrute de tantos más privilegios de los que ya tiene. Lo que sí estoy en condiciones de garantizar es que ese estado a cuyo favor habrá votado la gran mayoría de los catalanes tendrá que tener cuando menos, según la interpretación del resultado que haga Mas, una agencia tributaria propia. Si Gandhi y Luther King levantaran la cabeza y vieran la clase de seguidores que les salen por estos lares...

Pero cómo puede estar al frente del PPC
Alicia Sánchez Camacho está desautorizada para seguir representando al Partido Popular en Cataluña.
El 'gratis et amore' de Alicia Sánchez Camacho
José García Domínguez Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Según parece, todo fue una broma. Únicamente eso, una broma. En consecuencia, Alicia Sánchez Camacho y la amiga íntima de Jordi Pujol Ferrusola han acordado perdonar a los detectives de Método 3 contratados por el PSC que las espiaron en el restaurante La Camarga. Un trabajo, el de registrar las conversaciones privadas de Sánchez Camacho, que Método 3 realizó "gratis et amore", por usar las mismas palabras envenenadas con que Francisco Marco, el jefe de los espías, se refiere siempre al asunto. Generosa benevolencia, la de las dos víctimas de las grabaciones, que extingue en el acto cualquier acción penal contra los acusados. Asunto resuelto, pues. Otro más.

Gregorio Morán llama finales barceloneses a los de esas historias, por lo común sórdidas, que acaban en nada y no pasa nada. Nadie pregunta nada, nadie alega nada, nadie investiga nada y, al poco, ya tampoco nadie sabe si el caso ocurrió realmente, o si el recuerdo que guarda de él procede de alguna novela negra barata, de ésas de usar y tirar que venden en los quioscos de los aeropuertos. Gracias a doña Alicia, tenemos hoy un nuevo final barcelonés. El enésimo. No es Alicia Sánchez Camacho ni mejor ni peor que tantos políticos profesionales de los que en estos tiempos se estilan. Acaso resulte un poco más torpe en las formas, pero solo un poco. Así, como sus iguales, no alberga el menor reparo ético o estético a la hora defender cualquier causa y su contraria.

A imagen de esas pequeñas orquestas callejeras, las que se ganan la vida en las aceras interpretando la música que los viandantes deseen escuchar en cada momento, a Sánchez Camacho también le resulta indiferente tener que entonar una jota, un cuplé o una muiñeira. Y se le nota. Eso es lo malo, que se le nota demasiado, carencia que su verbo atolondrado y proceder irreflexivo no ayudan precisamente a mitigar. No es tarea fácil, nunca lo ha sido, gestionar la marca de la derecha española en Cataluña. De ahí la dificultad de dar con gente de verdadera categoría que se preste a ello. Al respecto, Piqué y Vidal Quadras representaron la excepción a la norma de encomendar el empeño a medianías de andar por casa que cubriesen el expediente. Pero hasta para limitarse a cubrir el expediente se requiere un poco de seriedad. Parece lo mínimo, un poco de seriedad. Y ni eso. Alicia Sánchez Camacho está desautorizada para seguir representando al Partido Popular en Cataluña.

La historia como coartada del odio
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 12 Diciembre 2013

La constante más definitoria del nacionalismo no es, en absoluto, el amor a lo propio, sino la confrontación con lo “otro”. La seña es el agravio, el victimismo y como consecuencia, el odio. El otro ha de ser etiquetado como el opresor, el malo, el vago y el ladrón. En la historia y en el presente. Y en el pasado y en la actualidad se exacerba hasta el paroxismo la diferencia y si es menester se inventa. El simposium que estos días han montado los separatistas catalanes es una prueba palpable de ello.

Se busca y se rebusca en la historia, en la lengua y hasta en la geografía todo aquello que incentive el sentimiento y el resentimiento contra quien se establece como el causante de todos los males seculares. Se anula cualquier vínculo, se desprecia todo lo que une y se entiérrale más mínimo vestigio común. Aunque estos sean milenarios y aunque permanezcan presentes y profundamente vivos en el momento presente.
Lo que se está perpetrando, con desprecio absoluto a cualquier rigor histórico y con clara voluntad de vulnerar la verdad y hasta la razón, es la busqueda de una coartada en la que cimentar una conclusión ya tomada de antemano. España es la culpable. La sentencia ya está redactada de antemano y la tarea es revestir como se pueda los considerando condenatorios.

Esos señores que allí se conjuran en realidad de lo único que no quieren hablar es de historia. Ni de la antigua ni de la moderna. Ni que les menten que Barcelona, Barcino Nova, la ciudad del Barca, la fundó Amilcar que fue de aquellos que bautizaron toda está tierra como Hispania, ni de aquellos primeros condes catalanes de la Marca Hispánica, ni que el tercero de ellos, Ramón Berenguer se fue a casar con ¡una hija del Cid! Y que descendientes suyos acabaron dando reyes a Castilla. Que la unidad de España la hicieron esa corona y la de Aragón, de la que fueron parte y que en ella permanecieron como todos y que esa fecha que utilizan como referente, 1714, fue el resultado de una guerra de sucesión entre dos dinastías que se disputaban el trono y donde parte de Cataluña se alió con el bando perdedor.

Entender Cataluña sin España o España sin Cataluña choca con la práctica totalidad de los apellidos que indican la procedencia de sus ciudadanos. Pero hacerlo ahora es además el colmo absoluto de la desfachatez.

Ha sido la democracia, ha sido la Constitución, votada con entusiasmo y más que en territorio alguno, por los catalanes pues amen de la devolución de la soberanía “al conjunto del pueblo español” y las libertades añadía en su caso el respeto y el restablecimiento de señas de identidad y autogobierno, quién lo ha propiciado y que no solo no se les ha negado tal avance sino que con ella han alcanzado la mayor profundidad y alcance de toda su historia. Eso es lo que ha hecho España. Esa es la verdad perfectamente demostrable y de lo que esos señores no van a hablar.

El discurso del odio y del agravio lleva una gran ventaja, alimentado sin cesar y sin pausa enconado. Es hora de denunciarlo como lo que en realidad es: una gran patraña que busca un objetivo predeterminado de antemano y que anhela crear el clima sentimental e incluso irracional que posibilite el choque. Pero es también hora de contrarrestarlo, y eso desdichadamente no se ha hecho, o se ha hecho mal, con las razones, los antecedentes, los hechos y las virtudes de la unidad tanto para compartir éxitos como para afrontar dificultades. Y ahora que transitamos más por lo segundo que por lo primero es cuando menos precisamente se deberían despilfarrar esfuerzos y si unir todo los alientos para salir del atrolladero. Que es el mismo y que una vez más prueba lo que somos y donde estamos. En el mismo barco y en la misma tormenta.

Análisis de situación (IV): El búnker
Luis del Pino Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Decíamos en el artículo anterior que el colapso del actual sistema de bipartidismo imperfecto (PSOE + PP + nacionalistas) es algo que se admite ya como posibilidad en todos los despachos, y que las líneas de defensa y los planes de contingencia se están trazando desde hace muchos meses.

Para tratar de entender por dónde van los tiros, permítanme que simplifique las cosas y que clasifique a los distintos actores existentes en tres grupos diferenciados: el búnker, los tácitos y la oposición democrática. Analizaremos por turnos el papel de cada uno de esos grupos.

El búnker
Por supuesto, el actual régimen no va a disolverse sin presentar batalla. Permítanme que, para simplificar, utilice la palabra "búnker" para referirme a aquellos sectores interesados en que el actual régimen sobreviva con su configuración actual. Ante la posible debacle que auguran las encuestas, las líneas de defensa son varias.

1) Recuperación económica. El búnker esperaba que la dinamización de la economía internacional tiraría hacia arriba de la economía española. Eso hubiera permitido presentar un balance positivo del gobierno de Rajoy y habría hecho posible recuperar algo del crédito perdido. Sin embargo, la línea de defensa en la que más se confiaba se está desmoronando, porque la recuperación, ni está, ni se la espera. Como mucho, a lo único que se aspira ya es a llegar a 2015 con unas mejores magnitudes macroeconómicas, pero sin que la gente de la calle llegue a percibir aún una mejora de su nivel de vida.

De todos modos, de aquí a 2015, los medios de comunicación fieles, a uno y otro lado del espectro político, harán lo posible por vender cualquier dato que permita transmitir optimismo. El efecto electoral será limitado, pero todo ayuda.

2) Polarización derecha-izquierda. El búnker no puede permitir que se llegue a las elecciones europeas con la imagen de una ciudadanía enfrentada a una casta corrupta, ineficiente y egoísta. Si el debate político sigue centrado en la dicotomía casta-ciudadanos, no se va a poder evitar el desastre. En consecuencia, es necesario hacer todo lo posible porque el debate político se centre en la dicotomía derecha-izquierda, para poder movilizar de nuevo a los electores en favor del PP y el PSOE.

Cuando escuchen ustedes al PSOE hablar de romper acuerdos con la Santa Sede, no se equivoquen: al PSOE le importa un bledo el tema; ni siquiera lo hace para movilizar a su propio electorado, sino para movilizar al electorado del PP. De la misma forma, el PP corresponderá amagando con cosas como la ley del aborto, que induzcan a movilizarse a los electores del PSOE. PP y PSOE harán todo lo posible, en los próximos meses, por resucitar el voto del miedo: "Es posible que yo no te guste, pero si no me votas a mí, ganarán los otros".

Pero esta línea de defensa, como sucedía con la anterior, tiene una efectividad limitada. Puede funcionar con una parte del electorado, pero a la mayoría de la gente resulta difícil venderle que la política es una pelea PP-PSOE, cuando acaba de ver a los supuestos "contendientes" repartiéndose sin rubor, por ejemplo, los puestos judiciales.

3) Caras nuevas. La tercera línea de defensa es algo más efectiva. La renovación de caras, por muy ficticia que sea, siempre permite recuperar fuelle. Ha funcionado parcialmente con la operación Susana Díaz, cuyo nombramiento ha logrado detener momentáneamente la caída en intención directa de voto del PSOE. En los próximos meses, Rajoy jugará con la baza del cambio de gobierno, para llegar a las europeas con aires supuestamente renovados. Probablemente la crisis de gobierno se produzca en enero o febrero de este año entrante, tal como señalan diversas fuentes.

El PSOE podría intentar jugar, en el mismo sentido, con sus propias primarias, pero el actual guirigay interno hace que ese movimiento resulte arriesgado. Si se celebran las primarias socialistas antes de las europeas y salen mal, el resultado podría ser contraproducente.

4) Coincidencia electoral. Si todo lo demás fallara y el desgaste de los dos partidos mayoritarios continuase, existen soluciones para intentar evitar que las próximas elecciones europeas se conviertan en una debacle para PP y PSOE. Una de ellas es hacer coincidir las europeas con otras elecciones que sí animen a los electores más fieles de ambos partidos a acudir a las urnas.

En caso de emergencia, no se dudaría en convocar las generales para 2014, pero esa medida parece aún excesivamente drástica. Lo que ya se está barajando seriamente es hacer coincidir las europeas con las elecciones autonómicas andaluzas. Eso permitiría centrar la campaña en Andalucía (y, por tanto, en el duelo PP-PSOE) y quitar el foco de unas elecciones europeas en las que el debate se plantearía entre casta política y ciudadanía.

También se está barajando adelantar las generales de 2015 a la primavera, para hacerlas coincidir con las municipales y autonómicas, aunque no habrá decisión al respecto hasta ver cómo evolucionan las encuestas de aquí a fin de año.

5) Modificaciones legales. En último término, determinadas modificaciones legales pueden ayudar a blindar el actual sistema. De un lado, ciertos engendros como la nueva Ley de Seguridad Ciudadana pretenden poner sordina a la crítica y las protestas sociales. Pero quizá el movimiento de mayor alcance sean las modificaciones de las leyes electorales que se están acometiendo en diversas autonomías. Aunque se intenta vender la reducción del número de diputados autonómicos como una medida de ahorro, en realidad el objetivo es otro bien distinto: evitar la entrada de nuevas fuerzas en esos parlamentos, por el procedimiento de hacer más difícil el obtener un escaño.

¿Quiénes componen el búnker? No se trata, claro está, de un sector monolítico. Dentro de él hay grupos y personas con muy distintos intereses. Por supuesto, están en él las actuales cúpulas dirigentes de los dos grandes partidos, junto con sus aliados nacionalistas tradicionales. Como también lo está un importante sector del empresariado, el más próximo al poder político, que ve peligrar su posición en caso de que el actual sistema colapse.

El búnker cuenta con medios de comunicación potentes a izquierda y derecha, y cuenta con la presión que puede ejercer sobre el resto de los medios menos adictos. Y lo más importante: cuenta con el Boletín Oficial de Estado y con recursos públicos ilimitados. Pero, como la Historia demuestra, el monopolio del poder no garantiza necesariamente la supervivencia.

En el próximo artículo pasaremos revista a lo que está sucediendo en el campo de la oposición democrática.

Medios de vida
Ya ni siquiera alarma la manipulación ideológica sobre el proceso soberanista o la omisión de información relevante
Jordi Gracia El Pais Cataluña  12 Diciembre 2013

Las malas vibraciones empiezan en el minuto seis o siete, aumentan de forma preocupante hacia la mitad del programa, y se disparan del todo otros 10 minutos más tarde para acabar en una especie de fundido mental en negro. No es el final de la emisión sino el estado catatónico del espectador. Para ese momento ya está confortablemente instalado en la sección de deportes y, sobre todo, decorosamente preparado para el nirvana feliz del espacio central, El temps: las borrascas de ayer y de hoy, los temporales y las ventoleras, las imágenes (preciosas) que mandan los espectadores, las montañas blancas contra el universo negro. Antes de todo eso, es muy probable que la atención se haya centrado en un episodio macabro, en unas declaraciones políticas previsibles o en una nadería comarcal impropia de un informativo público de alcance nacional.

Nada nuevo, por supuesto, pero sí novedoso con respecto a la calidad de TV3. No hace falta remontarse al scoop de la retransmisión en directo de la liberación de Nelson Mandela en 1990. Basta con retener la vergüenza ajena que producían, vistas desde Cataluña, las peores etapas de sectarismo informativo en la televisión de Aznar y el consuelo de disponer en casa de unos informativos de calidad, con sus sesgos y sus tabúes, por supuesto. Pero estaban a años luz de aquella manipulación descarnada y cínica.

Hoy en Cataluña ya nos hemos curtido: ni siquiera alarma la manipulación ideológica sobre el proceso soberanista, nadie se disgusta ya ante la magnificación de declaraciones absurdas pero útiles y apenas nadie se exalta ante la omisión de la información relevante.

La pérdida de credibilidad de los informativos nos ha hecho por fin adultos y respiramos a pulmón abierto la nube tranquilizadora de una información pública plana, local y comarcalista, superficial y acrítica. Nos ha ayudado a sobrevivir la edad y la templanza, sin duda, pero también un sujeto valiente y televisivo. Se llama Aaron Sorkin y no es una fijación; es un instrumento adictivo para observar por dentro el funcionamiento del poder. Él fue el inventor de una serie en torno a aquello que siempre quisimos saber sobre el poder, y no hizo falta preguntar porque lo contaba con naturalidad vegetativa en El ala oeste de la Casa Blanca. Lo que ahora sospechamos sobre el peso del poder en los informativos está en otra serie más del mismo Aaron Sorkin, The newsroom.

A los periodistas les subleva la serie, y con razón. Ellos saben muy bien lo que sucede en las redacciones de prensa o televisión o radio y el retrato les sabe a dulzón y folclórico. Pero el resto de incautos celebramos la transparencia con la que se narra la intromisión de los intereses políticos y económicos, la exclusión de las noticias inservibles a esos fines, y hasta la lobotomización lenta que cala en las redacciones hasta que de golpe el jefe recupera el juicio (con redoble de tambores y gran estruendo emocional). La gracia de la serie se pierde en el tejido de relaciones sentimentales (este con aquella, aquella con este), pero es la concesión comercial para que no muramos de un infarto de lucidez, relajemos las neuronas y la apoplejía se aplace.

El protagonista es un héroe, por supuesto: ha reencontrado la luz en el momento de plenitud profesional y ha decidido, por fin, retomar las riendas del oficio para descartar de sus programas las catástrofes naturales (tornado supersónico), los récords históricos (calor tropical en pleno invierno) o la casquería mediática (madre mata a niño y lo asa en la barbacoa). Aspira a ser casi perfecto: una mezcla de la solvencia de Iñaki Gabilondo y la insolencia blanca de Jordi Évole.

Y por fin ataca: ofrecerá información política racional y veraz, crítica y contrastada. Él es un republicano moderado que ve en el Tea Party al enterrador de la derecha civil y respetable norteamericana. Como es un héroe, propone cosas de héroes: un programa de debate en directo con los candidatos del Partido Republicano, para que discutan sobre política sin dejarles soltar los esquemas aprendidos de memoria y los eslóganes prefabricados. El visto bueno ha de darlo el responsable del partido, que es viejísimo amigo también, y hombre de familia con hijos en edad universitaria (uno va a la superelitista Stanford) y su sueldo le llega de la política.

El formato del debate le gusta, es vivaz y veraz, descubre contradicciones y exhibe diferencias ideológicas, delata lo que los candidatos prefieren callar y descubre lo que ignoran. Pero este hombre de buena intención lleva una asesora del partido con él. Y la respuesta es, por supuesto, no, ni hablar: ese debate es un suicidio político porque desnuda la irrelevancia intelectual de los peores candidatos. Imposible dar el visto bueno: ¿tú sabes lo que vale la matrícula de mi hija en Stanford? ¡Yo vivo de esto! El debate no se hace y en el fondo respiramos tranquilos, mecidos en la nube comarcal y los récords atmosféricos de El temps.

Jordi Gracia es profesor y ensayista.

Historia de Cataluña
Miquel Porta Perales www.cronicaglobal.com 12 Diciembre 2013

Diez notas sobre una historia de Cataluña -me limito a la época medieval y moderna- que el actual departamento de la Presidencia de la Generalidad de Cataluña no impulsará, empeñado como está en la organización de algún simposio frentista que le permite generar un clima y unos sentimientos favorables a la independencia de Cataluña. "Viure Lliure", reza el lema del Tricentenario de 1714. A ver si lo he entendido bien: ¿Quizá los catalanes de hoy no son libres y han de retroceder a 1714 para vivir en libertad?

1. Los condados que Guifré el Pelós deja en herencia a sus hijos en el 897 eran unas demarcaciones feudales independientes de las que no se puede decir que constituían la nación catalana. Posteriormente, algunos de estos condados se rompen y surgen nuevas diócesis que acentúan su independencia en relación al Condado de Barcelona. Un detalle: el conde Borrell, al romper el lazo de fidelidad con Hugo Capeto, se autodenomina Duque y Marqués de Iberia y Duque de Iberia y de la España Citerior. A pesar de las evidencias, el mito de una Cataluña nación durante los siglos IX y X continúa vivo. ¿Quizá en 1988 no se celebró el Milenario del Nacimiento Político de Cataluña? Pero, ¿acaso es políticamente independiente la Cataluña medieval? No es lícito aplicar conceptos del presente -la independencia política, por ejemplo- al pasado. No se puede hablar de autogobierno en una época en que gobernaba -como podía- una monarquía absoluta. Y tampoco se puede hablar de la democrática Cataluña medieval cuando, como señala John Elliott, en toda Cataluña -una sociedad estamental- solo 90 individuos podían aspirar a las tres plazas de diputados, junto a 34 clérigos y 137 nobles. Vale decir que la resistencia a la monarquía no se hacía en defensa de las libertades nacionales de Cataluña, sino en nombre de unos determinados privilegios e intereses feudales amenazados por la monarquía.

2. Berenguer III se titula "por la gracia de Dios, Marqués de Barcelona y las Españas". Jaime I dice que "Cataluña es el mejor reino de España" y, al pedir ayuda para sus campañas militares, habla de "salvar España" y, cuando la operación ha concluido, indica que ya "podemos marcharnos, que hoy se ha honrado a toda España". Por su parte, la Busca -partido de menestrales y mercaderes que quería controlar el gobierno municipal para impulsar las libertades y costumbres de Barcelona-, en su lucha contra la oligarquía en el año 1464, afirma que su triunfo convertiría Barcelona "en cabeza de la libertad de España".

3. ¿Castilla contra Cataluña? Datos: en 1475 y 1480, los Reyes Católicos enviaron un ejército en defensa de Perpiñán. También en 1480 preparan una flota en los puertos de Vizcaya y Guipúzcoa para proteger una Sicilia que no era precisamente castellana.

4. Una carta que el obispo de Vic escribe a las Cortes (1615) en donde se puede leer que los habitantes del Principado "dicen que envíe S.M. gente y los conquiste, que todos se le darán, para que siente la justicia como en Castilla y les quite sus malos usos y costumbres que la impiden".

5. Tres citas. Pierre Vilar: "Renunciemos, pues, a la imagen de una Cataluña ahogada por el centralismo real, castellano". John Elliott: "Esta interpretación conspirativa tiene más de las fobias decimonónicas que de la realidades del siglo XVII". Ricardo García Cárcel: "Mucho más que la idea de frontera los catalanes de la época estaban sensibilizados respecto al concepto de jurisdicción. Lo que realmente les afectaba era su condición de sujetos pacientes de la jurisdicción señorial o eclesiástica y de la administración real".

6. La Diputación presidida por Pau Claris -curioso personaje que mantenía contactos secretos con Luis XIII de Francia al tiempo que enviaba mensajes de lealtad a Felipe IV- se caracterizó por su alto grado de corrupción y por la confiscación de unos bienes posteriormente vendidos a mayor gloria de los intereses de los señores diputados. Cuando el Virrey Santa Coloma intentó poner orden en el caos, tolerado por esta gloria de la nación catalana que es Pau Claris, fue tildado de ir contra la ley.

7. La tan conocida frase del Conde-Duque de Olivares. "Tenga V.M. por el negocio más importante de su Monarquía, Señor, que no se contente V. M. con ser rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, conde Barcelona, sino que trabaje y piense con consejo maduro y secreto para reducir estos reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla, sin ninguna diferencia". ¿Cómo interpretar el texto? ¿Talante uniformizador? Quizá. Pero, no cabe descartar otra hipótesis: la de un político de su época que quería limitar el poder de unas oligarquías que únicamente defendían sus intereses y era escasamente proclives a colaborar con el Estado.

8. En 1642, Cataluña se constituye en República bajo la protección de Francia. Un mal negocio. Luis XIII nombra Virrey y Capitán General a franceses, Barcelona es dominada por el absolutismo francés y Cataluña se divide entre los partidarios de Felipe IV y Luis XIII. Se pierde Perpiñán al ser derrotado el ejército español que la defendía. El Tratado de los Pirineos supone la pérdida del Rosellón y de parte de Cerdaña. La aventura republicana, independentista y antiespañola de aquellos patriotas catalanes dio lugar a lo que la historiografía nacionalista llama la "mutilación de Cataluña".

9. Los borbones llegan a España. Y, según afirma Feliu de la Peña refiriéndose a Cataluña, "consiguió la Provincia cuanto había pedido" y las constituciones de la época "fueron las más favorables que había conseguido la Provincia". Se recopilan las Constitucions i altres drets, Barcelona alcanza el estatuto de puerto franco autorizado a comerciar con América y se implementan exenciones fiscales. Una época de recuperación que topa con la Guerra de Sucesión al trono de España: la coalición antiborbónica bloquea el Mediterráneo y ahoga el tráfico comercial con lo que ello supone para Cataluña. Es entonces cuando los diputados catalanes, después de negociar con la coalición antiborbónica, cambian Cataluña de bando. ¿Una guerra nacional? ¿Una guerra de Cataluña contra la imposición castellana de un Rey extranjero? Dejando a un lado que los dos reyes eran extranjeros, resulta plausible que estamos ante un conflicto -de consecuencias personalmente dramáticas- originado por la infidelidad de la oligarquía local. El bando de Rafael Casanova llamando a defender la ciudad de Barcelona habla de "derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España".

10. El decreto de Nueva Planta, en palabras de Jaume Vicens Vives, "echó por la borda del pasado el anquilosado régimen de privilegios y fueros de la Corona de Aragón. Este desescombro benefició insospechadamente a Cataluña, no solo porque obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir y los libró de las paralizadoras trabas de un mecanismo legislativo inactual, sino porque les brindó las mismas posibilidades que a Castilla en el seno de la común monarquía".

Me permito terminar con unas palabras de Gaziel que son un buen resumen y compendio de esa historia de Cataluña que pergeña determinado nacionalismo catalán -¡lo llaman "rigor"!- siempre dispuesto al apostolado y al agit prop en favor de la causa: "Más que la historia estricta de unos hechos, parece la historia de un deseo maravilloso urdido a base de ellos, como los efectos de óptica que a veces la niebla forma en pleno bosque... yo querría una Historia de Cataluña que se dejara por siempre más de contar lo que debería ser y no fue, para decirnos lo que ha sido y lo que es, para ver si así podíamos llegar, por fin, a ver con claridad lo que puede ser".

TODOS LOS NIETOS DEL REY
Una herida de la Familia Real, infectada entre Utrecht y Gibraltar
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 12 Diciembre 2013

El mismo tratado que Londres usa para mantener su colonia en Gibraltar reorganizó la familia Borbón. Denunciar los tratados de Utrecht tendría interesantes consecuencias.

Casi es un alivio estar acabando el otoño, tras unos meses dedicados a la cortina de humo gibraltareña. Pero la cuestión de Gibraltar, además de tocar la fibra patriótica de los españoles, es un asunto espinoso para los Borbones, incluyendo la rama ahora reinante. Sí, sí, la familia que antes presumía de su estirpe y ahora presume de sus negocios, cuando no de sus íntimas amistades con un líder terrorista xhosa. Es verdad que el Peñón, más que para olvidar a Bárcenas, ha servido para tapar las otras noticias de la familia real española. No están para escándalos.

Los tratados de Utrecht, Rastatt y Baden de 1713-14 pusieron término a la Guerra de Sucesión. Fue una guerra internacional y civil, y como todas dejó cicatrices. De las más visibles todavía en 2013, dos están íntimamente relacionadas: Gibraltar (su fortaleza y las aguas de su puerto) está en manos británicas, y a la vez las potencias europeas reconocieron al primer Borbón español, Felipe V, como rey de España. De tal modo que, en la medida en que la familia de Juan Carlos I insista en unos derechos "históricos" al trono tenemos que pasar por un Utrecht cuya derogación pedimos en cambio cuando nos referimos a Gibraltar.

Que Felipe V fuese o no rey legítimo ya es cosa de la Historia y no de la política. A los 17 años, en noviembre de 1700, el duque de Anjou aceptó la herencia de Carlos II de España. Que pudiese hacerlo o no –si era válida o no la renuncia a sus derechos de su abuela María Teresa de Austria- ya no es cuestión debatida. Sí es discutible en cambio, y no poco, si podía renunciar, como hizo en Utrecht y ante las Cortes españolas, a sus derechos de sangre a la corona de Francia y a la jefatura de la familia Borbón; del mismo modo lo es si podían o no renunciar a sus derechos a España otras ramas de la familia, incluyendo otras mayores que la reinante.

Si España pide la total anulación del tratado de Utrecht, a la vez que desaparecería el escaso fundamento legal de la colonia inglesa se evaporaría lo poco que queda de los corsés legales que han dado una apariencia de orden histórico a nuestros Borbones. De hecho, ese orden ya ha sido anulado en gran parte por sus mismos beneficiarios, como los enlaces Urdangarín y Ortiz han supuesto respecto a la Pragmática Sanción sobre matrimonios reales de 27 de marzo de 1776. Ni por origen ni por formas la actual monarquía pretende ser ya la de Utrecht. Juan Carlos I reina por elección de Francisco Franco y por votación constitucional, no por sucesión de Felipe V.

Tampoco sería una mala cosa reconocerlo. Así, revocando formalmente la vigencia de Utrecht, Gibraltar tendría que ser de hecho lo que nunca ha dejado de ser en Derecho, y la familia del rey actual se libraría de muchos lastres impuestos por la ambigüedad. Eso sí, tendríamos que aceptar todos que el mayor de los Borbones, descendiente mayor legítimo por línea masculina de Hugo Capeto, San Luis y Luis XIV, es don Luis Alfonso de Borbón. Que no parece haber sido tan, pero tannn, amigo de Nelson Mandela.

Así dicta la Consejería de Enseñanza a los profesores cómo explicar 1714 en las aulas
"En cierto modo, la Guerra de Sucesión todavía dura. [...] La Guerra Civil española no ha acabado. [...] Al igual que se quiere presentar la guerra de 1936-1939 en Cataluña como una guerra civil, en el siglo XVIII toda Cataluña en bloque actuó contra Felipe V, pese a que hay una corriente historiográfica que defienda lo contrario. [...] Ciertamente, Felipe V tenía unidades catalanas que luchaban a su lado, igual que Franco tenía al Tercio de Montserrat, que eran catalanes, o en las películas del Oeste, en las que se ve a algunos sioux que acompañan a los que conquistan los territorios, pero no por esto se dice que hubo una guerra civil entre los sioux. [...] La resistencia de 1713 y 1714 fue en bloque, de país, y muy conscientes de ello".
Daniel Tercero www.cronicaglobal.com 12 Diciembre 2013

La Guerra de Sucesión española del siglo XVIII fue en realidad una guerra de España contra Cataluña, como lo fue también -contra Cataluña- la Guerra Civil española del siglo XX. Esta es la idea central que se explica a los profesores que han de exponer los hechos de 1714 en las escuelas catalanas.

Así se explicó, al menos, el pasado 26 de octubre, en el mismo Palacio de la Generalidad, en el marco de una jornada organizada por la Consejería de Enseñanza y solo dirigida a maestros y profesores de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria. El objetivo: "Suministrar instrumentos para que los profesores puedan trabajar de una manera más cómoda y fácil".

El encargado de explicar este contenido y proponer cómo transmitirlo a los alumnos -entre 3 y 17 años- fue Francesc Xavier Hernàndez Cardona, director del Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona (UB), investigador principal de Didpatri y director general de Investigación de la Generalidad entre 2003 y 2006 (durante el primer tripartito).

"En cierto modo, la Guerra de Sucesión todavía dura"

Hernàndez, durante su conferencia de poco más de 40 minutos, no dudó en mezclar el pasado con el presente y considerar que el reclamo secesionista por parte de unos partidos políticos en 2014 guarda relación con los hechos sucedidos en 1714. "En cierto modo, la Guerra de Sucesión todavía dura. [...] La Guerra Civil española no ha acabado", señaló.

Tras asegurar que "la gran aportación de Cataluña al mundo es básicamente la participación política, la protodemocracia", que, en su opinión, se "perdió" durante la Guerra de Sucesión del siglo XVIII, recordó a los presentes que el papel de "los educadores" es "fundamental" hoy en día ya que pueden proyectar el pasado hacia el futuro influyendo en los alumnos.

Así, instó a los maestros y profesores a que utilicen imágenes "impactantes" -aunque sean modificadas digitalmente, para quitarles un cierto aire de "romanticismo"- para que los niños "entiendan" qué sucedió en 1714 y les invitó a crear una "iconografía" específica.

De 1714 a la Via Catalana per la independència
Hernàndez indicó a los educadores que explicando hechos del presente se comprenderá mejor el pasado. Por ejemplo, la manifestación independentista del pasado 11 de septiembre:

"El imaginario de la Guerra de Sucesión forma parte de nuestro presente, [...] en la historia de Cataluña nunca hubo una manifestación de estas características [mientras enseña la imagen de la Via Catalana per la independència en el reproductor de fotografías], por lo tanto, es un hecho histórico".

Eso sí, para el catedrático de la UB, esta vinculación no significa que se esté adoctrinando a los alumnos:

"Hemos de trabajar la historia, sobre todo, desde el punto de vista científico y nunca, en cualquier caso, desde un punto de vista ideológico. [...] La historia no es, como dice el señor Wert [ministro de Educación, Cultura y Deporte], un relato, un cuento que nosotros utilizamos para adoctrinar a los niños".

Durante la charla, insistió en varios aspectos que considera fundamentales. Uno de ellos fue el de saber explicar cierto contenido didáctico a los niños:

"Trabajar sobre el tema de las constituciones y el sistema catalán político es importantísimo para que la gente entienda que el sistema en el que se basaba el Estado catalán [en el siglo XVIII], [era] un Estado imperfecto, pero Estado al fin y al cabo".

¿"Buenos" contra "malos"?
Y, así, con esta base, los niños podrán llegar a la conclusión de que en la batalla de 1714 había "buenos" y "malos":

"En la II Guerra Mundial, con todas las matizaciones que se quieran, hay consenso, a nivel de escala planetaria, y se sabe quiénes era los buenos y quiénes eran los malos. Y si alguien quiere discutirlo... puede que la delegada del Gobierno [en Cataluña] tenga alguna idea al respecto. [...] Y, al igual que en esta guerra mundial, también podemos hablar efectivamente de buenos y malos en esta otra guerra, que podríamos considerar mundial, como fue la Guerra de Sucesión".

Una consideración que Hernàndez concretó:
"¿Quiénes eran los buenos? La gente que estaba trabajando para la participación política, para la democracia, para la libertad de comercio, para lo que era, en aquel momento, el progreso: Holanda, Inglaterra... y Cataluña estuvo en el lado que tocaba, al lado de la gente que estaba trabajando por un mundo muy similar al que ahora tenemos. ¿Quiénes eran los malos? No quiero decir los borbones, porque alguien podría entenderlo de una manera sesgada, pero sí los que defendían la vía del absolutismo, la vía del autoritarismo, los que pensaban que el rey era el que tenía que dominar todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana... como Luis XIV, que aspiraba a laminar cualquier opción participativa. [...] Por lo tanto, en este conflicto [del siglo XVIII], también hubo opciones de progreso y opciones conservadoras, en contra del progreso de la humanidad; y en este caso los catalanes estuvieron en el bando en el que debían estar de manera congruente".

Así pues, la Guerra de Sucesión no se debe explicar, según una de las voces autorizadas por la Consejería de Enseñanza, como una guerra civil. No. Como tampoco hay que explicar que existió en Cataluña, como en el resto de España, una guerra civil entre 1936 y 1939:

"Al igual que se quiere presentar la guerra de 1936-1939 en Cataluña como una guerra civil, en el siglo XVIII toda Cataluña en bloque actuó contra Felipe V, pese a que hay una corriente historiográfica que defienda lo contrario. [...] Ciertamente, Felipe V tenía unidades catalanas que luchaban a su lado, igual que Franco tenía al Tercio de Montserrat, que eran catalanes, o en las películas del Oeste, en las que se ve a algunos sioux que acompañan a los que conquistan los territorios, pero no por esto se dice que hubo una guerra civil entre los sioux. [...] La resistencia de 1713 y 1714 fue en bloque, de país, y muy conscientes de ello".

Mantener viva "la memoria de este conflicto"
Desde ya, en la web de la Consejería de Enseñanza, se puede acceder al espacio virtual creado para alojar el material didáctico para que los maestros y los profesores lo utilicen en las aulas. Unas unidades explicativas que se irán ampliando a lo largo de este curso y que se basarán, en lo fundamental, en las explicaciones de Hernàndez.

El catedrático de la UB -que no dudó en criticar la religión y la monarquía- también recomendó a los maestros y los profesores que llevasen a cabo actividades arqueológicas y, "por descontado", que mantengan "la memoria de este conflicto, que se alarga hasta la celebración del 11 de septiembre actual".

En la jornada, organizada por la Consejería de Enseñanza, y a la que acudieron unos 200 educadores, también participaron, aunque no figuraba en el programa, Miquel Calçada, Mikimoto, comisario de los actos del Tricentenario organizados por la Generalidad; Agustí Alcoberro, director del Museo de Historia de Cataluña; Mònica Pereña, subdirectora general de Lengua y Plurilingüismo de la Generalidad; Miquel Albert, técnico del Área de Tecnologías para el Aprendizaje y el Conocimiento de la Consejería de Enseñanza; y Alba Espot, directora general de Educación Infantil y Primària de la Consejería de Enseñanza.

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Los complejos del PP estimulan a los nacionalistas
EDITORIAL Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Imagínense los lectores a un gobernante que afirmase: "En su día fue un error elevar tanto la presión fiscal, pero ahora es muy difícil y complicado dar marcha atrás, porque algunos dirán inmediatamente que se quiere bajar los impuestos". Pues bien: la estupidez de esta frase inventada no es mayor que la que literalmente ha pronunciado la secretaria general del PP, y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, en un desayuno informativo en Toledo: "En su día fue un error transferir la educación a las comunidades autónomas, pero ahora es muy difícil y complicado dar marcha atrás, porque algunos dirán inmediatamente que se quiere recentralizar el Estado".

Se supone que quien considera un error la descentralización del Estado en materia educativa no debería temer sino llevar a gala la corrección de este error mediante la referida recentralización. Sin embargo, Cospedal nos muestra hasta qué punto los complejos y la condescendencia hacia las minorías nacionalistas están neutralizando tanto la acción como el discurso político del Gobierno. Estos complejos y esta renuencia al enfrentamiento con los nacionalistas por parte de los Gobiernos nacionales es, de hecho, el fenómeno más decisivo y explicativo de la crisis nacional que padece nuestro país. Constituyen la gran fortaleza de los nacionalistas.

El controvertido simposio "España contra Cataluña", que estaba en el trasfondo de las declaraciones de Cospedal, no es más que un fiel reflejo de lo que se está inoculando en Cataluña desde hace décadas en las escuelas con la condescendencia de los Gobiernos nacionales. Otro tanto se podría decir de la coactiva inmersión lingüística, que impide a los niños catalanes estudiar en castellano, lengua materna de más de la mitad de ellos. De hecho, todo el proceso soberanista en que está inmerso el Gobierno regional catalán, con sus ilegales consultas secesionistas y su costosísima creación de "estructuras de Estado", sería absolutamente implanteable, tanto política como financieramente, si los nacionalistas no dieran por descontado que no les faltará impunidad ni financiación extraordinaria por parte del mismo Estado al que plantean su ilegal desafío.

Volviendo, sin embargo, a la decisiva cuestión de la educación, los complejos del PP han llegado al extremo de plantear en la Comunidad Valenciana la creación de la asignatura Cultura del Poble Valencià. Nada que objetar, todo lo contrario, a que los niños sepan lo que es el Misteri d'Elx o el Tribunal de las Aguas, o quiénes fueron Isabel de Villena y Miguel Hernández. Lo que reprochamos a este modelo autonómico es que prive de este conocimiento al resto de españoles que no estudian en la Comunidad Valenciana, o que prive a los valencianos del conocimiento de otras manifestaciones culturales y de insignes compatriotas no valencianos.

La creación de esta asignatura de Cultura del Poble Valencià, al margen del riesgo cierto de que se convierta en plataforma para los impulsores del pancatalanismo, constituye, tal y como han afirmado desde UPyD, "un disparate del PP que prima la tribu frente al individuo, un ejemplo de por qué hay que devolver la competencia educativa al Estado". Vamos, lo mismo que diría Cospedal si se atreviera.

Constitución: 5 éxitos, 5 fracasos (y II)
Ignacio del Río www.republica.com 12 Diciembre 2013

En contraposición a los éxitos en nuestra historia política, hay también cinco grandes fracasos en estos 35 años de Constitución.

1. La corrupción política se ha extendido por todos los partidos como una constante del sistema. Si el “felipismo” que se había hecho hegemónico en el año 1982 y había gobernado durante 14 años, no resistió los escándalos de corrupción que se sucedieron en una espiral de continuidad. Mientras, en el Partido Popular que había tenido manifestaciones limitadas territorial o personalmente, como el caso Cañellas en Baleares o el caso Naseiro al inicio de la etapa de José María Aznar, la eclosión de la red Gürtel y su conexión con las revelaciones del caso Bárcenas, han provocado que la sombra de la corrupción le alcance de lleno, no tanto en su función de Gobierno sino como partido político.

La reforma de la financiación de los partidos políticos, el agravamiento de las penas por los delitos vinculados y las modificaciones normativas para reforzar la transparencia, se recogen con escepticismo por los ciudadanos que han asumido la convicción de que la corrupción está instalada, endémicamente, en la vida pública. Y que nada se hace ni se consigue si no se acepta una dosis de corrupción.

Las derivaciones del caso Urdangarin y el levantamiento de los límites de información que, hasta ahora, se habían aplicado en relación con la Casa Real, junto con la extensión de la corrupción a las prestaciones por desempleo, caso de los ERE y los sindicatos, presenta un panorama de tonos negros en el que los comportamientos públicos se alejan, no ya de la ejemplaridad que nadie la pide sino de los comportamientos exigibles a la generalidad.

En la política se han instalado avezados profesionales en el arte de distorsionar las normas que obligan a su general cumplimiento.

Frente a la corrupción no hay otro remedio que una modificación de la Ley electoral que limite el monopolio de los aparatos de los partidos en las comparecencia electorales, de modo que los ciudadanos puedan juzgar el mérito o demérito de los candidatos, sin estar compelidos a entregar un cheque en blanco a unas siglas electorales.

2. El Estado de las Autonomías que había nacido como un punto de encuentro para el cantonalismo y los nacionalismos residuales de la II República, ha quebrado no solo financiera sino también políticamente.

El café para todos que ha generado Comunidades uniprovinciales tan absurdas como Murcia, Cantabria, La Rioja o Madrid es un error de diseño territorial que no ha conseguido el primer objetivo propuesto. Que los nacionalismos catalán y vasco se sientan confortablemente acogidos en el seno constitucional.

El acto de emulación, de identificación propia, a que aspira todo nacionalista está diluido en un tratamiento constitucional global y conjunto de nacionalidades y regiones que, además de despedazar competencias naturales del Estado, ha fraccionado el proyecto colectivo con la reivindicación independentista.

El federalismo “soft” de nuestras Autonomías ha llegado al techo competencial y, sin capacidad de evolución, ni individual ni globalmente, ha situado al modelo territorial en un callejón sin salida.

Hoy el federalismo auténtico ya no resuelve nada y la deriva más suave se acerca a un modelo confederal. El retroceso de los partidos constitucionalistas en Cataluña y Euskadi es el resultado de las torpezas políticas del PSOE y del PP, por acción y por omisión, incapaces de formular un discurso y un programa político que reúna que los que enarbolaban el discurso independentista tradicionalmente eran partidos burgueses situados en el espectro europeo conservador.

3. Las tremendas cifras de paro en todas sus modalidades, registrado, estadístico y juvenil, es un fracaso colectivo sin paliativos en el aniversario constitucional. Después de nuestra integración en la UE y partícipes desde el inicio de la unión monetaria, parecía que la apertura de nuestro sistema económico y financiero nos iba a colocar en un escenario bastante parejo a los demás países europeos de nuestro entorno. Hay que recordar que nuestra integración en las Instituciones europeas fue acompañada de un programa de transferencia de fondos y subvenciones que tenían el objetivo de procurar la convergencia real de nuestra economía.

Sin embargo, el espejismo de la década prodigiosa, 1997-2007, se ha derrumbado con los embates de la dura crisis que han puesto en descubierto todas las debilidades de nuestro sistema productivo y de las regulaciones de los sectores.

Duplicar las cifras de paro media de la UE y las escandalosas tasas de paro juvenil, reflejan el profundo agujero negro de nuestra realidad económica y que la debilidad que arrastra España desde la crisis del 98 continúa presente como una herencia latente.

4. La no victoria frente a ETA es la otra cara del fin de la violencia que es un éxito indudable, pero que en su reverso tiene los resultados electorales de la izquierda abertzale y la percepción de que las víctimas no han tenido la reparación debida y más desde la aplicación de la sentencia que deroga la doctrina Parot.

El modelo deseado era el de un desarme y disolución de ETA que permitiese afirmar, sin ambages que habían sido derrotados. El aniversario constitucional se ha celebrado en medio de excarcelaciones y recepciones festivas de terroristas con historiales sangrientos.

La paralización y autismo de los dos grandes partidos constitucionales, incapaces de articular un conjunto inmediato de acciones políticas, legales y sociales que reconociesen que no hay ningún criterio de comparación equitativo entre víctimas y verdugos y que sus acciones llevan el sello de la reprobación del Estado, es una manifestación de cómo puede practicarse la política vergonzosa de mirar hacia otro lado y desamparar a las víctimas. No basta con decir que la democracia ha ganado. Faltaría más que se hubiesen impuesto la tesis terrorista de imponernos una dictadura.

5. La imagen de España refleja un país sin identidades ni referencias y así se traduce su fisonomía hacia el exterior. Que la tarjeta de presentación y el factor de cohesión sea hoy la selección española de fútbol -y las glorias deportivas son efímeras- es un reflejo de la banalidad reduccionista a la que hemos llegado como país.

Nuestra historia y nuestras aportaciones a la cultura occidental se diluyen en un proceso de negación y borrado de nuestro pasado, avergonzados de nuestra identidad nacional sin que a quien corresponde rebata un discurso disolvente y revisionista que es destructivo y, además, está basado en una profunda ignorancia.

Si durante los gobiernos de Aznar se realizó un esfuerzo de asentar nuestras señas de identidad con las conmemoraciones de los centenarios de Felipe II y Carlos V, la ampliación del Prado y el apoyo al Instituto Cervantes, junto con una acción exterior relevante en Latinoamérica y en Europa, hoy languidecen las Cumbres Iberoamericanas y la difusión de la Marca España se traduce en organizar una presentación en Bruselas con jamón y sevillanas.

La dispersión del país se percibe en la política internacional que cubre sus cabeceras con el peregrinaje de Presidentes autonómicos en viajes internacionales.

La Marca España que nace para competir en la acción exterior publicitando los valores de este país, de su historia y de sus gentes se ha derretido entre el taifismo y la inoperancia.

Hoy el contencioso eterno de Gibraltar y las concertinas de Melilla ocupan la información internacional, junto con nuestras altas tasas de paro y los nuevos emigrantes.

En definitiva, los 35 años de Constitución hubieran exigido algo más que el besamanos en el Congreso de los Diputados. Las efemérides sirven para cohesionar a los ciudadanos y marcar nuevos objetivos. Alguien, rememorando el título cinematográfico, tenía que haber hecho el discurso del Rey.

Desafío secesionista
Ha llegado la hora del 155
José García Domínguez Libertad Digital 12 Diciembre 2013

Cuantos reclamaban claridad a la pregunta pueden darse por satisfechos. La que al fin ha alumbrado Mas supone un claro, indubitado insulto a la inteligencia de los catalanes. Tan claro que a un independentista someramente escolarizado y dotado de algún sentido del ridículo no le quedaría más remedio que abstenerse. Un Estado, por definición, ha de ser independiente. Un Estado no independiente viene a ser lo mismo que una patata frita hervida: una contradictio in terminis. Cualquier estudiante de primero de Derecho lo sabe. Cualquiera. Aunque tampoco hacía falta ser perito en leyes para intuir que de los nacionalistas cabe esperar lo que sea, todo salvo un rapto de mínima, elemental honestidad intelectual. Ahora, con ese homenaje a Cantinflas elevado a desafío abierto al orden constitucional, la otra pregunta que procede es aquella célebre de Lenin: ¿qué hacer? Es más que probable que el presidente de la Generalitat ande buscando una salida épica al callejón del gato donde él solito supo encerrarse, un martirologio virtual que asocie su tupé con la estampa mítica de un Companys inmolándose por la pàtria.

Pero, vaya en serio o de farol, la respuesta de Madrid no puede circunscribirse a la lírica leguleya de rigor. Urge llevar a la práctica de una vez aquel mandato del poeta Espriu: devolver el significado a las palabras. Y hacerlo en correcto castellano, además. El Gobierno debe elevar cuanto antes, ya, una pregunta formal al Consejo de Estado para que el máximo órgano consultivo de la nación interprete cuál es el alcance preciso del artículo 155 de la Carta Magna. Algo que, aunque parezca mentira, nadie conoce con precisión a día de hoy. Y es que procede discernir, y cuanto antes, si, por ejemplo, el mando efectivo de los Mozos de Escuadra puede ser asumido por el Ministerio del Interior ante un eventual supuesto de desacato por parte de la Generalitat a una sentencia derogatoria del Tribunal Constitucional. Menos problemática, aunque igual de perentoria, se antoja una reforma del reglamento del Fondo de Liquidez Autonómica. No hay excusa, ya no, para dejar de incluir en su articulado la exigencia de que se acaten las sentencias de los tribunales como requisito inexcusable para acceder a sus fondos.

Otro aviso a navegantes igual se le tendría que hacer llegar al presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de las Cortes, tan aficionado él a ese juego tradicional catalán, el llamado de "la puta y la Ramoneta". Al tiempo, y en el plano estrictamente político, Ciudadanos y PP debieran intensificar la presión sobre los socialistas catalanes. En ese sentido, una moción de censura contra Mas ayudaría a agravar eso que un marxista de los de antes llamaría las "contradicciones internas" del PSC. Todo ello antes de abandonar sus escaños en el Parlament desde el instante mismo en que se produzca la fractura del orden legal con la convocatoria formal del referéndum. Votar no, igual en la Cámara que en las urnas, constituiría un acto de colaboracionismo indigno, un remake del papel de aquellos tontos útiles (o no tan tontos), los del Partido Campesino de Polonia y demás figurantes profesionales bajo el stalinismo. Ha llegado la hora del 155.

Medios de vida
Ya ni siquiera alarma la manipulación ideológica sobre el proceso soberanista o la omisión de información relevante
Jordi Gracia  El Pais Cataluña  12 Diciembre 2013

Las malas vibraciones empiezan en el minuto seis o siete, aumentan de forma preocupante hacia la mitad del programa, y se disparan del todo otros 10 minutos más tarde para acabar en una especie de fundido mental en negro. No es el final de la emisión sino el estado catatónico del espectador. Para ese momento ya está confortablemente instalado en la sección de deportes y, sobre todo, decorosamente preparado para el nirvana feliz del espacio central, El temps: las borrascas de ayer y de hoy, los temporales y las ventoleras, las imágenes (preciosas) que mandan los espectadores, las montañas blancas contra el universo negro. Antes de todo eso, es muy probable que la atención se haya centrado en un episodio macabro, en unas declaraciones políticas previsibles o en una nadería comarcal impropia de un informativo público de alcance nacional.

Nada nuevo, por supuesto, pero sí novedoso con respecto a la calidad de TV3. No hace falta remontarse al scoop de la retransmisión en directo de la liberación de Nelson Mandela en 1990. Basta con retener la vergüenza ajena que producían, vistas desde Cataluña, las peores etapas de sectarismo informativo en la televisión de Aznar y el consuelo de disponer en casa de unos informativos de calidad, con sus sesgos y sus tabúes, por supuesto. Pero estaban a años luz de aquella manipulación descarnada y cínica.

Hoy en Cataluña ya nos hemos curtido: ni siquiera alarma la manipulación ideológica sobre el proceso soberanista, nadie se disgusta ya ante la magnificación de declaraciones absurdas pero útiles y apenas nadie se exalta ante la omisión de la información relevante.

La pérdida de credibilidad de los informativos nos ha hecho por fin adultos y respiramos a pulmón abierto la nube tranquilizadora de una información pública plana, local y comarcalista, superficial y acrítica. Nos ha ayudado a sobrevivir la edad y la templanza, sin duda, pero también un sujeto valiente y televisivo. Se llama Aaron Sorkin y no es una fijación; es un instrumento adictivo para observar por dentro el funcionamiento del poder. Él fue el inventor de una serie en torno a aquello que siempre quisimos saber sobre el poder, y no hizo falta preguntar porque lo contaba con naturalidad vegetativa en El ala oeste de la Casa Blanca. Lo que ahora sospechamos sobre el peso del poder en los informativos está en otra serie más del mismo Aaron Sorkin, The newsroom.

A los periodistas les subleva la serie, y con razón. Ellos saben muy bien lo que sucede en las redacciones de prensa o televisión o radio y el retrato les sabe a dulzón y folclórico. Pero el resto de incautos celebramos la transparencia con la que se narra la intromisión de los intereses políticos y económicos, la exclusión de las noticias inservibles a esos fines, y hasta la lobotomización lenta que cala en las redacciones hasta que de golpe el jefe recupera el juicio (con redoble de tambores y gran estruendo emocional). La gracia de la serie se pierde en el tejido de relaciones sentimentales (este con aquella, aquella con este), pero es la concesión comercial para que no muramos de un infarto de lucidez, relajemos las neuronas y la apoplejía se aplace.

El protagonista es un héroe, por supuesto: ha reencontrado la luz en el momento de plenitud profesional y ha decidido, por fin, retomar las riendas del oficio para descartar de sus programas las catástrofes naturales (tornado supersónico), los récords históricos (calor tropical en pleno invierno) o la casquería mediática (madre mata a niño y lo asa en la barbacoa). Aspira a ser casi perfecto: una mezcla de la solvencia de Iñaki Gabilondo y la insolencia blanca de Jordi Évole.

Y por fin ataca: ofrecerá información política racional y veraz, crítica y contrastada. Él es un republicano moderado que ve en el Tea Party al enterrador de la derecha civil y respetable norteamericana. Como es un héroe, propone cosas de héroes: un programa de debate en directo con los candidatos del Partido Republicano, para que discutan sobre política sin dejarles soltar los esquemas aprendidos de memoria y los eslóganes prefabricados. El visto bueno ha de darlo el responsable del partido, que es viejísimo amigo también, y hombre de familia con hijos en edad universitaria (uno va a la superelitista Stanford) y su sueldo le llega de la política.

El formato del debate le gusta, es vivaz y veraz, descubre contradicciones y exhibe diferencias ideológicas, delata lo que los candidatos prefieren callar y descubre lo que ignoran. Pero este hombre de buena intención lleva una asesora del partido con él. Y la respuesta es, por supuesto, no, ni hablar: ese debate es un suicidio político porque desnuda la irrelevancia intelectual de los peores candidatos. Imposible dar el visto bueno: ¿tú sabes lo que vale la matrícula de mi hija en Stanford? ¡Yo vivo de esto! El debate no se hace y en el fondo respiramos tranquilos, mecidos en la nube comarcal y los récords atmosféricos de El temps.

Jordi Gracia es profesor y ensayista.

Planteado el referendum ilegal.(I)

Vicente A. C. M Periodista Digital 12 Diciembre 2013

Ya está. Artur Mas ha cruzado el Rubicón, "alea iacta est". Este mediodía y con la máxima solemnidad que el Gobierno de la Generalidad puede dar a un acto oficial, se ha consumado el mayor desafío a la Unidad de España y ataque a la democracia por parte de una Comunidad Autónoma al declarar su intención de convocar una consulta (referéndum) el próximo 9 de noviembre del 2014 con el siguiente texto:

¿Quiere usted que Cataluña sea un Estado: SI No

En caso de haber contestado afirmativamente
¿Quiere usted que este Estado sea independiente? SI NO

Aún no ha habido respuesta por parte del Gobierno de España, aunque se espera que esta misma tarde se produzca la comparecencia del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy en una rueda de prensa. El caso es que me aventuro a pronosticar que la respuesta no va a tener la contundencia que este desafío requiere y se limitará,como siempre, a confiarlo todo a una resolución del Tribunal Constitucional una vez que se produzca el hecho de la convocatoria oficial por parte del Parlamento de Cataluña. Es decir, otra vez, como en el caso de la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos, se limitará a dejar en manos de los magistrados y jueces una solución que no solo es de índole jurídico, sino de contenido altamente político.

Ya escribí hace dos días que el Gobierno de España debe proceder a cortar de raíz este desacato constitucional y actuar de modo inmediato con la destitución de Artur Mas como Presidente de la Generalitat y suspender la Autonomía hasta la delimitación de las responsabilidades penales que haya lugar. Cualquier otra decisión será considerada como una dejación de funciones y una actitud cobarde y pusilánime respecto al descarado intento de secesión adelantado de forma tan elocuente y solemne por parte de los actuales dirigentes de la Comunidad autónoma de Cataluña.

Una vez se produzca la comparecencia de Mariano Rajoy, renovaré este escrito comentando las actuaciones que comunique que se van a a adoptar

¿CÓMO FRENAR LA EPIDEMIA?
El cáncer nacionalista empieza en escuelas y acaba en simposios
Benjamín López www.elsemanaldigital.com 12 Diciembre 2013

Empieza en las escuelas y acaba como acaba. Con una sarta de indignos oradores que vomitan al auditorio de una sarta de mentiras prefabricadas que sólo sirven para alimentar el monstruo.

Es grave, muy grave y preocupante que la Guardia Civil certifique que ETA se está infiltrando en el sistema educativo de Navarra para adoctrinar a los alumnos y lavarles el cerebro de tal forma que acaben creyendo que España les oprime, que Navarra, como parte de esa ensoñación llamada Euskal Herria, debería ser independiente, etc, etc... Que el 5% de los profesores navarros tenga relación con ETA y el 25% con su entorno radical, si me permiten la expresión, acojona bastante y, sobre todo, evidencia que nadie ha hecho nada para evitarlo durante los últimos 30 años.

Es lo mismo que pasa en Cataluña donde las ideas nacionalistas se han implantado en las escuelas y el tumor se ha ido expandiendo por todo el cuerpo. Así hasta llegar al ridículo de hacer un simposio organizado por la Generalitat bajo el título "España contra Cataluña", en el que una serie de historiadores indignos de ese nombre vomitan al auditorio una sarta de mentiras prefabricadas que sólo sirven para alimentar el odio que se sembró en las escuelas. De nuevo se llega a este punto porque nadie ha hecho nada para impedirlo en tres décadas.

Por eso no le falta razón a Rosa Díez cuando denuncia que lo que está ocurriendo en Cataluña "ya lo hicieron los nazis con los judíos". Excluir, señalar, culpar de todos los males a un enemigo inventado es un arma propagandística muy eficaz. Discriminar a los niños que quieren educarse en español, vigilarles en el patio para que no hablen ese idioma, descalificar al que defienda que Cataluña es y debe seguir siendo parte de España, es ponerles una estrella de David simbólica en la solapa, señalarles como los diferentes que, además, son culpables de todos los males que les afectan.

Los padres de la Constitución cometieron un enorme error a mi juicio, que fue ceder las competencias en Educación a las Comunidades Autónomas que, era previsible, serían gobernadas por nacionalistas. Eso es como darle una ampolla con el virus del ébola a un desequilibrado. Lo más probable, como ha sucedido, es que la abra. Y ahora frenar la epidemia que lleva 30 años expandiéndose es complicado. La Fiscalía, por principios y por respeto a la ley, debería actuar y prohibir el simposio que incita al odio, pero, en el fondo, no es más que un parche, es darle una aspirina a un enfermo de cáncer. Hay que hacerlo, pero no sólo no erradica la enfermedad sino que puede producir acidez de estómago.

Cataluña, alea jacta est
Pedro de Hoyos Periodista Digital 12 Diciembre 2013

Lo único que se necesita para que ganen los malos es que los buenos se crucen de brazos. Si al final Cataluña es independiente algún día será porque muchos votantes se fueron a la playa cuando el referéndum del actual estatuto, porque González, Aznar y Zapatero traficaron votos por soberanía y porque Rajoy no ha sabido corresponder al bombardeo publicitario de los nacionalistas con su propia estrategia publicitaria. El daño que hace el silencio.

Ah, claro, y por la estrategia de “todos tienen un poquito de razón” de los socialistas de Cataluña. Con permiso de su primo de Zumosol nacional. España federal, dicen… Pero ése es un discurso que no mantienen para Castilla… ¿tiene más derechos, más personalidad, más historia unos españoles que otros?

Detrás de toda esta estrategia catalanista está la costumbre de salirse con la suya. El congreso que se está realizando en este momento “España contra Cataluña” es una más de las agresiones con las que el catalanismo busca ofender a España y provocar una reacción que justificaría el “¿Veis como no se puede vivir con ellos? Y al final del túnel para unos está la independencia, para otros está la consecución de un estatus de superioridad sobre el resto de los españoles, sólo se contentarán con todo lo que puedan conseguir, como siempre. Toda la miseria que España ha consentido tantos años se ha ido amontonando y no hay manera de desandar el camino. Ningún gobierno se atreverá a suspender la autonomía ni a cuestionar un solo artículo de la arbitraria ley de Educación o a proponer la igualdad de idiomas en las escuelas. Ya he contado en este blog la anécdota del maestro al que un inspector de la Generalitat llamó la atención porque sus alumnos se dirigían a él en castellano durante el recreo: “Si te hablan en castellano en el recreo es porque tú no les hablas en catalán”.

Lo único que se necesita para que ganen los malos es que los buenos se crucen de brazos. Cataluña, alea jacta est.
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Mientras los comentarios están cerrados en PD remito a ls lectores a mi blog www.pedrodehoyos.blogspot.com , donde podrán dejar sus oopiniones

'Espanya' contra España
Santiago Trancón www.cronicaglobal.com 12 Diciembre 2013

El título: "Espanya contra Catalunya, una mirada històrica". Subtítulo: "Espanya contra España, o Catalunya contra Cataluña, una provocación histriónica".

Se celebra en Barcelona un congreso o simposio bajo ese título. Sus organizadores son el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña (CHCC), organismo que depende del departamento de la Presidencia de la Generalidad, y la Sociedad Catalana de Estudios Históricos (SCEH), integrada en el Instituto de Estudios Catalanes (IEC), institución subvencionada por la Generalidad desde el restablecimiento de la autonomía en Cataluña. ¡Cuánta sigla, cuánto pícaro y cuánto oportunista metido en el negocio independentista! Porque esto cuesta dinero, y el dinero sale de las arcas públicas. Arcas públicas que están vacías, pero que deben de tener un doble fondo de reptiles del que se van sacando, como conejitos blancos de una chistera, esos dineros escurridizos. Y mientras tanto, los hospitales, los colegios, las farmacias... Bueno, pero dejemos esta manida consideración y vayamos al meollo.

Dime lo que obsesiva y compulsivamente niegas y tratas de destruir, y te diré lo que inconscientemente admiras

Fíjate en este detallito, amigo leyente o lector dilecto, escriben "Espanya" en lugar de "España". Los mismos que nos han obligado estúpida y oficialmente a escribir "Lleida" en lugar de "Lérida", esos mismos no respetan el "España" y lo catalanizan. Lo hacen con una clara voluntad de desprecio lingüístico, pero no se dan cuenta del fallo freudiano que encierra este intento de borrar la existencia de España, incluso en la grafía: la catalanizan.

Pues sí, efectivamente existe una Espanya a la que se quiere negar, pero que acaba colándose por la puerta del inconsciente. En lenguaje más castizo: dime lo que rechazas y te diré quién eres. Dime lo que obsesiva y compulsivamente niegas y tratas de destruir, y te diré lo que inconscientemente admiras; porque no puedes dejar ser el que eres. Puedes negar al padre, a la madre e incluso a tus hijos, pero seguirás teniendo un padre, una madre y unos hijos. Puedes cambiarles de nombre, incluso hacerles la cirugía estética y ponerles otra cara, hasta colocarles la nariz en el cogote y transformarlos en fantoches, pero seguirán ahí, vinculados a ti, convertidos en una pesadilla.

Digo que Espanya existe en Catalunya, lo mismo que Cataluña en España. El empeño de esos seudohistoriadores, disfrazados grotescamente de expertos, propagandistas fulleros y peligrosamente engreídos, pone de manifiesto un problema que entra dentro de la psicopatología individual y colectiva: se explica mejor desde el mecanismo freudiano de la negación/denegacion, que desde inútiles esfuerzos documentales o históricos. Se trataría de analizar e interpretar complejos emocionales que afectan tanto a experiencias individuales como a sentimientos colectivos. Lo nuevo es la capacidad que tienen hoy los medios masivos de propaganda de convertir la patología individual en psicopatología colectiva. Están en ese empeño y no lo minusvaloremos, lo pueden conseguir. El nazismo era un delirio, pero arrastró a millones de seguidores. La gracia acabó con más de 40 millones de muertos.

Pretender desenmascarar esta mascarada con argumentos históricos y racionales es inútil. Ya lo dijo el portavoz de este conciliábulo: el título "es una realidad absolutamente incontestable". Al fanatismo le gustan las frases rotundas. Pero no entremos al trapo, no intentemos rebatir todas y cada una de las mentiras insultantes, ofensivas y provocadores que saldrán de boca de los ponentes, emulándose unos a otros para mostrar quién es más atrevido. Ocurre con esto como con la paranoia de las conspiraciones. Cuanto más absurdas, más eficaces. La fe, cuanto más irracional, indemostrable e inconcebible, mejor, mayor consuelo otorga a sus creyentes, porque tiene más mérito convertirse en sus seguidores.

Sólo me queda añadir una pequeña postdata: ¡cómo me cabrea que con el dinero de mis impuestos estos vividores e intoxicadores monten su sarao ultranacionalista! Eso sí que es robar. Si se lo pagaran de su butxaca, pues allá ellos. Pero su amor a la patria parece que no llega a tanto.

Homs, el pirómano
Pablo Sebastián www.republica.com 12 Diciembre 2013

El portavoz del gobierno catalán Francesc Homs ha dicho que ‘España quiere liquidar a Cataluña’ y se ha quedado tan pancho. La verdad es que no sabemos si Homs es solo un provocador -que con sus diatribas busca desviar la atención catalana que ahora se centra en los problemas de CiU y ERC sobre la pretensión Oriol Junqueras de introducir la palabra ‘independencia’ en la pregunta de la consulta sobre la soberanía de Cataluña. O si este personaje es el capitán del odio a España y el hombre que verdaderamente manda en CiU -ante el desconcierto creciente de Artur Mas y los problemas judiciales de Oriol Pujol- y está empeñado en provocar el enfrentamiento entre catalanes y en destrozar CiU antes de irse a ERC de Cataluña como ya ha ocurrido con otros dirigentes de Convergencia (recuérdese a Pere Esteve).

Pero sea Homs un pirómano, un provocador o simplemente un radical del independentismo, que desborda a Convergencia (y no digamos a Unió), lo cierto es que sus modales no son apropiados para la persona que tiene el cargo de portavoz en el Gobierno de la Generalitat, que en Cataluña es el representante legítimo del Estado español. Las cosas que dice Homs se pueden decir -y ya es grave- desde un partido político pero no desde el Gobierno de Cataluña. Y no solo porque ese gabinete debe representar a todos los catalanes sino porque ese portavoz está provocando el odio y el enfrentamiento entre nacionalistas y españolistas, y utilizando plataformas y altavoces que se pagan con el dinero de todos los españoles.

Algo que también está ocurriendo con ese congreso de titulado ‘España contra Cataluña’ que se paga con dinero público, o con los pretendidos carnets de identidad catalanes, o los ‘servicios secretos’ de Cataluña y muchas otras iniciativas que van hacia el independentismo y que se financian con fondos del Estado al que se pretende romper. Lo que puede constituir un delito continuado de malversación y prevaricación. Algo muy grave para España de lo que no quiere saber nada el presidente Mariano Rajoy -‘El rey del valor’-, ni tampoco el fiscal del Estado, ni el PSC-PSOE o el PP catalán que solo se mueve a remolque de Ciudadanos y UPyD, como lo acabamos de comprobar.

En todo caso y, mientras permanece en el aire la pregunta sobre quiénes son los que financian la independencia de Cataluña, ya tenemos una trilogía de sentencias contra España lanzadas desde el nacionalismo catalán: ‘España contra Cataluña’, España quiere liquidar a Cataluña’ y España nos roba’.

Y esto no puede seguir así porque el incendio del pirómano Homs no solo destruye la convivencia catalana sino que está provocando en el resto de España una ola de indignación creciente ante la que Rajoy y Rubalcaba están paralizados y desbordados sin saber qué hacer o decir. Un absentismo y silencio irresponsable que ya llega con nitidez a los ciudadanos de toda España y que tendrá, en unos meses, su voto de castigo en las elecciones Europeas de junio de 2014.

Todo lo que dijo Rajoy en el día de ayer es que hace falta diálogo, cuando lo que verdaderamente hace falta es liderazgo e iniciativa y acción política, lo que no se ve por ninguna parte. Pero cuando los gobernantes y dirigentes políticos catalanes quieran reaccionar ya será tarde porque la deriva independentista catalana ya empezó a desbordar a sus propios dirigentes y está a punto de pasar del que parecía su modelo a seguir en Escocia a otro modelo mucho más agresivo como el de los ‘Hermanos Musulmanes’ de Egipto, con incitaciones a la violencia callejera -ha dicho Junqueras que piensa sacar la gente a la calle-, lo que sería el disparate terminal.

Y puede que la gota que derribe la venda de la ceguera de la que hacen gala los grandes empresarios de la burguesía de ese país -que son corresponsables del incendio- que han estado jugando con fuego y que ahora las llamas cerca de su entorno y a punto de abrasar la estabilidad, política, institucional y económica de todo el territorio catalán. Y entonces será la hora del choque de trenes y de las decisiones drásticas que todos dicen querer evitar.
www.pablosebastian.com

El español en la inmersión lingüística
Cataluña carece de un sistema para que los alumnos aprendan bien el castellano
Mercè Vilarrubias El Pais  12 Diciembre 2013

Uno de los argumentos que con más frecuencia utiliza el gobierno catalán a favor de la inmersión lingüística es que los alumnos aprenden catalán y español hasta un nivel óptimo. Normalmente, nos dice que los alumnos catalanes conocen ambas lenguas por igual y que si una la saben mejor que la otra, ésta es siempre el español.

No hay ningún problema, pues, según la Generalitat: se cumple escrupulosamente la Ley de Educación de Cataluña (LEC), que en su artículo 10.1 estipula que "los currículos deben garantizar el pleno dominio de las dos lenguas oficiales al finalizar la enseñanza obligatoria".

Estas afirmaciones son tomadas con cautela por muchos en Cataluña. ¿Una escuela monolingüe, es decir, que enseña en una sola lengua, consigue el pleno dominio de dos, así sin más? Todo aprendizaje requiere un esfuerzo, un tiempo y una dedicación. Si todo esto no está respecto al español en las escuelas, ¿cómo tiene lugar este aprendizaje?

Sabemos, porque nos lo muestra la experiencia y está suficientemente desarrollado teóricamente, que el desarrollo del lenguaje formal y complejo, escrito y oral, requiere muchos años de aprendizaje. Por esta razón, en prácticamente todas las escuelas del mundo, desde la educación primaria hasta la secundaria, la impartición de asignaturas tiene siempre dos objetivos: la adquisición de los contenidos propios de la materia y el desarrollo del lenguaje. En las escuelas, el lenguaje se desarrolla a través del uso, de la realización de tareas académicas. Así, en Cataluña, los alumnos aprenden catalán esencialmente a través de realizar las tareas escolares de todas las asignaturas en esta lengua. La asignatura de lengua catalana ayuda pero es sólo un complemento y además, está muy restringida al aprendizaje de la gramática descriptiva (qué es una preposición, qué clases de adjetivos hay, etc.)

La mejor opción sería un modelo con asignaturas en ambas lenguas

Respecto al español, en el sistema de inmersión no se realiza ninguna asignatura en esta lengua ya que toda la enseñanza se limita a la asignatura de lengua española. Y ésta se basa esencialmente en el estudio de la gramática descriptiva, igual que en la asignatura de lengua catalana. Lo que sí llevaría a un desarrollo sólido y óptimo del español para los alumnos catalanes sería el poder realizar algunas asignaturas en esta lengua porque ello les permitiría practicar y usar la lengua. Pero esta posibilidad no existe en el currículum escolar catalán. La consecuencia es que se priva a los alumnos de la principal herramienta para el desarrollo del español formal y culto.

Para la Generalitat esto no es un problema. En Cataluña, nos dicen, el español se aprende en la calle por lo que es superfluo el aprenderlo en la escuela. Lo que se omite, sin embargo, es que este aprendizaje "en la calle" está necesariamente restringido a los registros orales y coloquiales de la lengua. Y que, por lo tanto, el aprendizaje del español en sus registros cultos y formales no puede aprenderse en la calle; debe tener lugar en la escuela. Un ejemplo puede ilustrarlo: la práctica totalidad de los alumnos catalanes saben decir "es muy necesario que hagamos esto" pero sólo algunos saben expresarse diciendo "tenemos una necesidad acuciante de realizar esta tarea". El lenguaje de la primera frase es coloquial y puede aprenderse en la calle mientras que el lenguaje de la segunda es culto y se aprende en la escuela o, en todo caso, lo pueden aprender algunos alumnos concretos que leen mucho en español fuera de la escuela.

Así, podemos decir que, por lo que respecta al sistema educativo catalán, éste carece de un programa estructurado para que los alumnos acaben la enseñanza sabiendo usar el español de forma correcta, rica y precisa tanto de forma oral como escrita. Más bien, el enfoque parece ser que cada alumno llegará donde llegue en su conocimiento del español, dependiendo de si es su lengua materna, de si lee mucho en esta lengua fuera de la escuela o de si tiene un entorno culto que la usa.

¿Cómo podría cambiarse este estado de cosas? La mejor alternativa sería un modelo escolar bilingüe catalán-español, con asignaturas en ambas lenguas. Este modelo escolar sí tendría un currículum que podría llevar a los alumnos a alcanzar un pleno dominio de ambas lenguas oficiales.

La Generalitat es absolutamente contraria a la introducción de un programa bilingüe

Sin embargo, la Generalitat es absolutamente contraria a la introducción de un modelo bilingüe con el argumento de que sería un ataque al catalán que impediría su aprendizaje. La realidad, sin embargo, es que nunca se nos ha explicado de manera convincente por qué una enseñanza bilingüe, con la mitad o más de asignaturas en catalán, sería un ataque a esta lengua que impediría su aprendizaje. Y no se nos ha explicado porque esto no sucedería así.

En primer lugar, una enseñanza bilingüe no impediría el aprendizaje del catalán porque esta lengua también sería vehicular. Y en segundo lugar, ¿por qué sería un ataque al catalán? Sí lo sería, en todo caso, volver a la enseñanza monolingüe en español que ya padecimos en Cataluña no hace tanto tiempo. Pero la modificación del modelo monolingüe catalán para integrar el español y facilitar el desarrollo sólido de ambas lenguas ¿sería un ataque al catalán? Que una escuela bilingüe catalán-español tuviera como prioridad el reflejar la realidad bilingüe de Cataluña y equipar a los alumnos para desenvolverse adecuadamente en ella, ¿sería un ataque al catalán?

Las propuestas de enseñanza bilingüe catalán-español no son, lógicamente, un ataque a la lengua catalana sino que suponen una crítica a una de las joyas de la corona del proyecto político nacionalista, hoy independentista. Este proyecto aplicado a la educación es el actual modelo de inmersión, obligatorio para todos los alumnos. En este modelo, como podemos observar, la preocupación no está del lado de los alumnos y de cómo responder mejor a sus necesidades lingüísticas sino que está en cómo implementar bien el proyecto político.

¿Cómo se concreta este proyecto político en la educación? Todo parece indicar que el principal objetivo de la inmersión es intentar cambiar la relación de fuerzas entre las dos lenguas oficiales. La idea subyacente parece ser que si todos los alumnos estudian únicamente en catalán, los que la tienen como lengua materna la consolidarán y aceptarán como única y los que no la tienen como lengua materna llegarán a identificarse con ella y acabarán rechazando o usando de forma muy reducida su lengua materna. Así, las generaciones jóvenes se identificarán sólo con el catalán, al que considerarán su única lengua propia. Ello se traducirá en un aumento del número de ciudadanos que usan el catalán habitualmente y una drástica reducción del número de aquellos que usan el español u otras lenguas. Y de la identificación con la lengua a la identificación con la nación hay un paso muy pequeño, se presume, y efectivamente así es en algunos casos.

En conclusión, desde un punto de vista pedagógico, el actual modelo de inmersión no puede considerarse adecuado para el aprendizaje del español. Sólo desde la perspectiva de los intereses políticos se puede afirmar que no hay ningún problema con el aprendizaje del español en las escuelas de Cataluña.

Mercè Vilarrubias es catedrática de Lengua Inglesa en la Escuela Oficial de Idiomas Drassanes de Barcelona y autora del libro Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña (editorial Montesinos).

Cajitas
Nota del Editor 2 Enero 2014

La política lingüística catalana debería consistir en dotarles de unas cajitas para que en ellas puedan guardar el catalán, y dejen de pretender ser los permanentes protagonistas de todas las malas noticias.

A ver si se enteran de que si alguien pretende preservar una lengua, en caso alguno puede pretender hacerlo con los hijos prójimos.

Cataluña no es bilingüe, Cataluña no tiene lengua, lengua para poder hablar sólo tienen las personas. Pueden decir que en Cataluña hay algunas personas que conocen algo de catalán, y hay muchísimos catalanes que no tienen ni idea del catalán, y son catalanes de pura raza, de madre y padre catalanes también de pura raza, pues cuando los niños vienen a este malvado mundo, no tienen idioma alguno.

La larga marcha de la extrema derecha española (3)
Fernando José Vaquero Oroquieta latribunadelpaisvasco.com 12 Diciembre 2013

Desde que el notario Blas Piñar accediera al Congreso de los Diputados, allá en 1979, encabezando la coalición Unión Nacional, la genéricamente denominada extrema derecha ha ido de mal en peor, políticamente hablando. Sumaron nada menos que 378.964 votos bajo el lema "España en tus manos". De ellos, 110.730 en Madrid.

Piñar, concurriendo en solitario, no pudo ser reelegido en las elecciones de 1982, disolviendo su partido Fuerza Nueva. Regresaría a la política en 1986, fundando el Frente Nacional con la intención de conseguir un escaño en Europa, lo que no fue posible, sumando 122.927 votos en las elecciones al Parlamento Europeo de 1987. Precariamente, a la vez que sufría diversas escisiones, el partido se mantuvo hasta 1994, en que es disuelto de nuevo por este peculiar político que ajustaba los horarios de las sesiones de los congresos de sus sucesivos partidos a su imperdonable siesta diaria.

En otro plano, diversas facciones pugnaban por hacerse con el control de la sigla histórica de Falange Española de las JONS, participando la liderada por Raimundo Fernández Cuesta en aquella efímera Unión Nacional que aupó a Piñar al Congreso, junto al también falangista Partido Nacional Sindicalista-Círculos José Antonio, de Diego Márquez Horrillo; generando una complicada historia de escisiones, unificaciones, pactos, reincorporaciones, expulsiones, etc., sólo apta iniciados. Mencionemos, no obstante, a Falange Española de las JONS (Auténtica), un intento renovador e izquierdista de la vieja Falange, a la que pretendían desvincular radicalmente del franquismo, y Falange Española (independiente), heredero del mítico Frente de Estudiantes Sindicalistas (FES) que precediera a los “auténticos” (o “hedillistas”) desde una ortodoxia literal en el intento. Tres son los grupos falangistas de vocación política, herederos de la primigenia Falange Española fundada hace ya 80 años, supervivientes todavía hoy, de los que hablaremos más adelante: FE de las JONS, La Falange y Falange Auténtica.

La tercera pata de Unión Nacional, es decir, los grupos tradicionalistas (excluimos del estudio a la Confederación de Ex-Combatientes, pues no era propiamente dicho un partido político), al no renovarse la coalición electoral, siguieron su propia ruta. Desaparecida la Agrupación de Juventudes Tradicionalistas fundada en 1977 bajo la dirección de Santiago Martínez-Campos, y refundada en 1986 la Comunión Tradicionalista Carlista, esta formación, que nació de la unión de los diversos grupitos carlistas del momento, sufrió la aparición de una disidente y peculiar Comunión Tradicionalista hacia 2001, nucleada en torno al pretendiente Sixto Enrique de Borbón, integrada fundamentalmente por minúsculos grupos de intelectuales muy activos y vinculados en su mayoría a la llamada “misa tradicional”. Ambas entidades sobreviven hoy día manteniendo sus desencuentros ideológicos, religiosos y dinásticos.

Por su parte, el sindicato que se había organizado desde Fuerza Nueva en su mejor época, Fuerza Nacional del Trabajo, languidecía hasta agotarse y desaparecer silenciosamente. Además, cerraban los diarios “El Alcázar” y “El Imparcial”, se clausuraban sedes de los grupos políticos afines, desaparecían los boletines locales…

Otras siglas trataron de ocupar el espacio explícitamente ultraderechista, simultánea o posteriormente a las aventuras de Piñar: Juntas Españolas, impulsadas ya en 1983 desde el mencionado diario El Alcázar, y su organización juvenil Patria y Libertad; Democracia Nacional, que reunió a supervivientes de Juntas y el neonazi CEDADE; España 2000; Plataforma por Cataluña; etc. Desde Democracia Nacional, formación existente todavía hoy, y que fracasó electoralmente de modo reiterado, se elaboró el concepto de “autonomía histórica”: el primer intento orgánico de desarrollar una formación al uso de los nuevos aires populistas procedentes de Europa, desvinculado de la esterilidad política de las fracasadas “familias históricas” mencionadas, apelando a la fraseología antiinmigración e identitaria en alza fuera de España.

Más allá de la extrema derecha clásica (insistimos, conforme la terminología al uso, no en vano los falangistas se proclaman “ni de derechas, ni de izquierdas” y el tradicionalismo admite como mejor definición la de “innovadora”, antes que la de extremista), España ha vivido algunas efímeras aventuras de carácter populista protagonizadas, curiosamente, por empresarios que han tenido, por decirlo suavemente, serios problemas con la Ley. En tales casos, que veremos a continuación, sin duda concurrió un legítimo “voto protesta” –siempre presente bajo diversas fórmulas a lo largo de estas décadas y, sin duda, creciente hoy- que, instrumentalizado, avaló unas formaciones caracterizadas por el extremo personalismo, la carencia de un programa político alguno mínimamente consistente, y la concurrencia de gravísimos incidentes penales de sus impulsores; circunstancias que contribuyeron a anular unas intentonas que sólo cabe definir como esperpénticas.

La Agrupación Ruiz-Mateos, fundada por el ya expropiado empresario José María Ruiz-Mateos, consiguió un sorprendente resultado en las elecciones europeas de 1989: 608.560 votos, es decir, un 3’84 % del total de emitidos, lo que le supuso 2 escaños en Europa. Pero dicha formación fue incapaz de consolidarse, de modo que tras varios fracasos electorales posteriores, en las europeas de 1994 únicamente sumó 82.410 votos, apenas un 0’44 % de los emitidos, perdiendo ambos escaños. En consecuencia, el partido se disolvió.

El Grupo Independiente Liberal (GIL) fue una nueva aventura populista impulsada por otro polémico personaje, el empresario Jesús Gil y Gil, iniciada en 1991. Así, en las elecciones municipales del 26 de mayo de 1991 consiguió un sorprendente éxito electoral, alcanzando el 65’68% de los votos de Marbella. De las 25 concejalías, obtuvo 19, proclamándose Jesús Gil alcalde de la localidad. El GIL renovó mayoría en dos elecciones sucesivas (las de 1995 y 1999), finalizando su último mandato en 2003 con Julián Muñoz (otro delincuente) como alcalde. Además, el GIL gobernó Ceuta de 1999 a 2001. Y en otras localidades andaluzas obtuvo magníficos resultados, llegando a gobernar incluso alguna de ellas: Barbate, San Roque, Chipiona, La Línea de la Concepción, Tarifa, Estepona, Ronda, Casares y Manilva. En las elecciones generales de 2000, Jesús Gil se presentó como diputado al Congreso, obteniendo a nivel nacional apenas 72.162 sufragios. No lo consiguió. El GIL cesó toda su actividad en 2007, al no poder presentarse a las elecciones municipales a causa de los numerosos problemas legales en que incurrieron los más destacados líderes de la formación.

En 1999, la Ejecutiva del histórico y casi extinguido Centro Democrático y Social (CDS), que fundara Adolfo Suárez al marcharse de su UCD, nombró a otro singular personaje, condenado a pena de prisión por varios delitos de carácter económico, Mario Conde, como candidato de Unión Centrista-CDS en las elecciones generales de 2000, en las que obtuvo un resultado desastroso de apenas 23.576 votos. Conde lo intentó de nuevo en 2011 fundando Sociedad Civil y Democracia (SCD). Ese partido se presentó a las elecciones al Parlamento de Galicia del 21 de octubre de aquel año; sin obtener representación. Poco después, se despidió del partido.

Veamos el cuarto eje de este espacio (los anteriores, veíamos, son las familias “históricas”, las aventuras populistas y los grupos antiinmigración). No pocos estudiosos y activistas del difuso y plural espacio “a la derecha del PP” vienen depositando sus esperanzas en una escisión en el mismo, evidenciada la traición de éste a sus electores y a su mismo programa electoral sucesivamente y, especialmente, de la mano de Mariano Rajoy; un perfecto social-demócrata en la práctica, según estos detractores, y un acomplejado cultural y políticamente ante el hegemónico pensamiento radical-progresista.

Mencionemos, en esa línea, al único intento concreto de conformación de un partido conservador explícito, a la derecha del espacio que ocupa el Partido Popular: nos referimos al Partido Demócrata Español (PADE), que fundara Juan Ramón Calero, ex-portavoz de los populares en el Congreso, hacia 1996. En las elecciones municipales de 2003 obtuvo 34 concejales en toda España. Y en las de 2007, un total de 20; en su mayor parte, en la Comunidad de Madrid. El partido, tras una trayectoria agónica, se disolvió en la primavera de 2008. Seguramente, esta decepcionante experiencia haya desanimado a otros políticos populares en el intento de iniciar aventuras análogas. En esa línea, diversos nombres han sonado a lo largo de estas décadas. Jaime Mayor Oreja, por ejemplo, ya se vio envuelto en un supuesto intento de creación de una “Unión del Pueblo Vasco”, que buscaría el éxito conseguido en Navarra por Unión del Pueblo Navarro (UPN). Un intento frustrado o, desde una perspectiva táctica, una sutil manera de “hacerse valer” y asegurarse un papel relevante en el seno del Partido Popular.

Montserrat Nebrera fue otro nombre que sonó como posible cabeza de una derecha conservadora neta. En su enésimo intento de revitalizar a los populares catalanes, fue captada por el Partido Popular hacia 2006. Profesora en la Universitat Internacional de Catalunya, era además Directora de Estudios Sociales en el nacionalista Instituto Cambó. Elegida parlamentaria por el PPC en las elecciones de 2006, lo abandonó tres años después. Tras desencantar a quienes la miraban como la “Rosa Díez de la derecha”, encabezó la candidatura al Parlamento de Cataluña de 2010 de Alternativa de Govern por Barcelona, consiguiendo un resultado ridículo.

Y, hace unos pocos meses, se desveló en algunos medios digitales la supuesta existencia de un eje escisionista netamente conservador en el Partido Popular, formado por Jaime Mayor Oreja, Aleix Vidal-Quadras y Santiago Abascal. Parece ser que Jaime Mayor encabezará, de nuevo, las listas populares al Parlamento de Estrasburgo en las próximas elecciones; en un intento de frenar, especialmente ante el sector social que apoya a las víctimas del terrorismo, la erosión en apoyos electorales que todos los estudios demoscópicos auguran a los populares. Vidal-Quadras permanece en una calculada ambigüedad, y con el mérito de hacer iniciado el único intento serio de regenerar al Partido Popular desde dentro, mediante la plataforma Reconversión. Santiago Abascal, impulsor y máximo dirigente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, compañero de Vidal-Quadras en Reconversión, ha abandonado el Partido Popular en torno al pasado 24 de noviembre de 2013, sin desvelar sus pasos futuros. Previamente, había sido fotografiado junto a Albert Rivera y el ex-socialista Antoni Asunción en el acto de presentación de Movimiento Ciudadano en el Hotel Goya de Madrid el pasado 26 de octubre, y que pudiera ser el inicio de una posible extensión de Ciutadans (su tercer intento) a nivel nacional en competición con la UPYD de Rosa Díez; circunstancia que laminaría seriamente las posibilidades reales de ambos ante los imperativos del sistema representativo mayoritario español. Si el paso de Abascal lo es a título personal, o es la avanzadilla de un movimiento más amplio encaminado a conformar una lista conservadora al Parlamento Europeo, se verá en el futuro.

La cuestión es: desaparecida, por simple extinción biológica, la generación que hizo la guerra civil, integrada en el sistema la mayor parte de la nada escasa militancia ultra de aquellas décadas, ¿existe un espacio propio para una nueva derecha “populista y a la europea”? La experiencia de Plataforma por Cataluña, que a continuación mencionamos, junto la persistencia de un “voto de protesta” (en sus diversas fórmulas, como el creciente voto en blanco y nulo, y el sumado por los grupos populistas como la Agrupación Ruiz-Mateos), y la aparición de nuevas franjas de electores descontentos (padres perjudicados por la legislación civil y penal ultrafeminista, comerciantes arruinados por las grandes superficies, jóvenes desempleados en las periferias de las grandes ciudades, defensores acérrimos de la vida humana), parece acreditar que efectivamente es así.

De esta “larga marcha” aquí descrita, debe destacarse el único éxito real de la derecha identitaria española reciente: el alcanzado por Josep Anglada; antiguo militante de Fuerza Nueva y, posteriormente, del Frente Nacional. Polémico personaje, populista, extrovertido e imprudente, cuyos problemas personales y de liderazgo han empañado su incuestionable ascenso político, es su máximo protagonista. Y nos referimos a su criatura política: Plataforma per Catalunya (PxC, Plataforma por Cataluña). Los orígenes de esta agrupación, a la que se han sumado arribistas de toda calaña, sufriendo deserciones y escisiones sin cuento, se remontan al 15 de enero de 2001, cuando el citado Josep Anglada crea Plataforma Vigatana, una iniciativa local en el municipio barcelonés de Vic donde reside. Poco después, el 5 de abril del 2002 fundará Plataforma per Catalunya. En las elecciones municipales de 2003 obtuvo un 7´4 % de los votos de Vich. Fracasando en las sucesivas elecciones autonómicas, se vuelca en las municipales, pasando de los 17 concejales obtenidos en las elecciones municipales de 2007, a un total de 67 en 2011. Puede parece poco, pero es mucho, si lo comparamos con la veintena de concejales conseguidos por el resto de grupos ultras en el resto de España o en las convocatorias anteriores.

No obstante, y pese a este último aspecto, hoy día, a finales de 2013, el panorama que ofrece el amplio y plural espacio que aquí repasamos, es el de total desorganización y dispersión, careciendo del imprescindible liderazgo que merezca tal calificativo. De hecho, esos tres ejes mencionados (desaparecido afortunadamente el de las aventuras de empresarios metidos en política) en torno a los cuales, alternativa o conjuntamente, podría configurarse una formación unitaria, suman no menos de una treintena de siglas que veremos en la próxima entrega.

Conflicto lingüístico en Cataluña
Ikea cede a las presiones nacionalistas y se abre a etiquetar en catalán
Plataformas catalanistas están protagonizando una agresiva campaña contra las grandes multinacionales que no utilizan el catalán
 www.lavozlibre.com 12 Diciembre 2013

Madrid.- Las plataformas catalanistas, con el respaldo de la Generalitat, están protagonizando una intensa campaña de presión sobre grandes empresas para que usen el catalán. Coca Cola, Nestlé, Danone e Ikea son algunas de las empresas que han recibido presiones para cambiar su política lingüística anteponiendo el catalán al castellano.

Según publica hoy 'El Confidencial Digital' Ikea ha cedido a las presiones impuestas por los nacionalistas y finalmente utilizará el catalán. Fuentes de la multinacional de muebles sueca explican que en su empresa se muestran abiertos a adaptarse a los clientes de los territorios en los que están presentes, y de ahí los cambios que está aplicando para cumplir con la política lingüística dictada por la Generalitat. Además recuerdan que el catálogo de la empresa se lleva editando en catalán desde 2006. Los últimos pasos que ha dado la compañía han sido la traducción de la web y de la información de consulta de los productos. Más adelante, se plantean emplear también el catalán en el etiquetado.

Sin embargo, otras multinacionales se han negado a ceder ante las presiones catalanistas. Coca Cola, que incluyó nombres en catalán en su última campaña publicitaria, ha dicho que no pretenden extender el catalán al resto de la información qe figura en sus envases. De igual modo, Danone y Nestlé han expuesto su negativa a cambiar su política lingüística, argumentando que poseen fábricas en toda España y no pueden saber el destino final del producto, por lo que han optado por utilizar un idioma que puedan entender todos los españoles.

En las empresas afectadas han identificado a varias organizaciones catalanistas que están detrás de estas campañas de acoso contra sus marcas. Proceden de los sectores del catalanismo más radical, y cuentan con el respaldo del gobierno de Artur Mas. Entre ellas destacan la participación de la Plataforma per la Llengua, una asociación creada en 1993 para garantizar la presencia de la lengua catalana en todos los ámbitos que lleva recibiendo una subvención directa de la Generalitat de 36.000 euros anuales desde 2006. Las plataformas en defensa de la lengua catalana están utilizando el argumento de que las empresas que no etiquetan en catalán incumplen el Código de Consumo de Cataluña, para presionar a las multinacionales que se niegan a cumplir sus deseos.
 


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