AGLI Recortes de Prensa   Sábado 14 Diciembre 2013

¡Mariano vete ya!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Diciembre 2013

De donde no hay no se puede sacar. Es imposible exigir actitudes de estadista a quien no tiene aptitudes y demuestra un carácter apocado, inane y sin la fortaleza de espíritu que exige la situación actual de España. Hemos ido de Guatemala a guatepeor, de un obnibulado sectario como José Luís Rodríguez Zapatero a un burócrata medicocre y con nulas dotes de liderazgo como Mariano Rajoy Brey. Estamos perdidos en una España abandonada a su suerte y plagada de mal nacidos que solo pretenden su destrucción. Y todo bajo la atenta mirada de una obsoleta Monarquía arrinconada, enferma y salpicada por la corrupción más vergonzante.

Ayer escribía que la respuesta del Presidente del Gobierno al desafío secesionista fue decepcionante. Un discurso que buscó la complicidad del Presidente del Consejo Europeo Van Rompuy y que se limitó a decir que "garantiza ¿? que esa consulta no se va a celebrar". Eso que me suena a aquella frase del "puedo prometer y prometo", se queda en humo si no va acompañado de acciones concretas de Gobierno como sería la propuesta de aplicación del artículo 155 de la Constitución en el Congreso de los Diputados y Senado. porque ¿de qué modo va a impedir el que la Generalidad termine por realizar esa inconstitucional consulta?¿Cómo se va a impedir el que se usen fondos públicos para financiar todo ese proceso?

Solo UPyD ha lanzado esta batería de preguntas que deberán ser contestadas en la prósima sesión de control al Gobierno. Ni PSOE ni PP están manteniendo reuniones o creado un gabinete conjunto de crisis para formar un frente común en defensa de la legalidad vigente y que mande un mensaje claro de las responsabilidades de los representantes de la Generalidad y de las consecuencias penales que se van a derivar de sus actuaciones. Pero desgraciadamente, lo único que sobresale es la división política en el seno del PSOE, con un PSC dispuesto a defender lo indefendible respecto al inexistente derecho a decidir del "pueblo catalán". No basta con que Rubalcaba apoye al Gobierno, el PSC debe ser desautorizado de una vez por todas.

Otro tanto habría que decir de Izquierda Unida y sus diferentes franquicias autonómicas. Su posicionamiento en defensa del "derecho a decidir" es una hipocresía mayúscula característica de quienes no tienen empacho en reclamar la reforma de la ley electoral que favorece a las formaciones nacionalistas. Si no reconocen al pueblo español como el depositario exclusivo de la soberanía nacional, ¿por qué exigen la igualdad a la hora de votar sin aplicar fórmulas correctoras discriminatorias? Ellos podrían decir al iual que otros grupos que la Ley D'Hont les roba votos.

Parece claro que solo PSOE y PP con la ayuda de grupos minoritarios como UPyD y Ciudadanos, pueden lograr el suficiente consenso para poner freno al desafío secesionista que ha empezado por la Generalidad de Cataluña y que va a continuar con la Lehedakaritza y el PNV. Lo peor que puede pasar es la inacción y dejar que Artur Mas y sus secuaces sigan impunemente su hoja de ruta secesionista. Sé que es muy grande la tentación de dejar pasar estas "entrañables fechas" y que el discurso de Navidad del Rey haga una solapada mención al topicazo de que unidos somos fuertes y separados débiles, destinados a la destrucción como presa fácil de los mercados y de nuestros enemigos.

Si esa es la idea de Mariano Rajoy de su garantía, solo puedo decirle una cosa,¡Mariano, vete ya!.

La recaudación es un problema
Francisco de la Torre . www.vozpopuli.com 14 Diciembre 2013

Recientemente, el presidente Mariano Rajoy señalaba en una entrevista que España tenía un problema de ingresos fiscales. En realidad, España tiene un grave problema con toda su política fiscal, lo que incluye ingresos y gastos. Esto lleva siendo así desde que comenzó la crisis; recordemos que en sólo dos años pasamos de un superávit público del 2% en 2007 a un déficit superior al 11% en 2009. Siendo esto muy grave, aún peor es nuestra incapacidad para cerrar la brecha del déficit. Desde 2009, el déficit se ha ido reduciendo ligeramente, pero con muchísima probabilidad, tampoco cumpliremos el objetivo de déficit de 2013, que es el 6,5%, como detallan José Ignacio Conde Ruiz, Juan Rubio Ramírez y Carmen Marín en el blog Nada es gratis. Esto significa que la deuda pública no ha parado de incrementarse respecto del producto interior bruto, y a medio plazo es uno de los problemas más inquietantes de la economía española.

Según los últimos datos oficiales, el sector público español gastó la friolera de 491.579 millones de euros, es decir el 47,77% del PIB; incluso sin tener en cuenta las 'ayudas bancarias', que tristemente no dejan de ser déficit, el gasto público total fue aproximadamente del 44% del PIB. Pues bien, el récord de recaudación de España en 2007, en el punto álgido de la burbuja inmobiliaria fue del 41,12% del PIB. Nos guste reconocerlo o no, claro que tenemos un problema de disciplina en el gasto público, por la sencillísima razón de que España nunca ha sido capaz de obtener una recaudación suficiente para pagar los actuales niveles de gasto público.

No obstante, también tenemos un problema de ingresos públicos. Que esto se haya reconocido es una novedad, porque todo el programa político del PP en la posición, incluyendo el famoso programa electoral, estaba basado en el recorte de gastos, siendo un absoluto anatema la subida de impuestos. Sin embargo, la realidad es que desde la llegada al Gobierno del PP, la consecución del objetivo de déficit se ha fiado fundamentalmente a la subida prácticamente indiscriminada de impuestos. La novedad de las declaraciones del presidente es, en realidad una novedad doble: por una parte se reconoce que hay un problema de falta de ingresos, y además, esto supone que las subidas fiscales no han funcionado. De hecho, el ministro Montoro también ha declarado que la reforma fiscal se hará de la forma que menos perjudique al crecimiento económico. Esta afirmación supone, de hecho, que la reforma fiscal será en la práctica una nueva subida de impuestos, puesto que si fuese una bajada de impuestos, lo que se pretendiría sería que dinamizase la economía, no que la deprimiese lo menos posible.

Soy bastante escéptico en que se pueda obtener un 44% del PIB en ingresos públicos, y aún más escéptico en que, si esto fuese posible, no afectase de forma grave a la economía española. En consecuencia, no creo que nuevas subidas de impuestos sean la solución cuando ya tenemos una de las fiscalidades directas, por lo menos en términos nominales, más elevadas del mundo. Está claro que tenemos un problema para recaudar que no es que los impuestos sean excesivamente bajos, sino de cumplimiento de las leyes fiscales. Sin embargo, en el panorama político, con la notable excepción de UPyD, que sí considera que se debe reducir el gasto público, fundamentalmente el suntuario y territorial, el planteamiento de otras fuerzas políticas, incluyendo el PP, reduce los problemas fiscales a una cuestión casi exclusivamente de ingresos.

A corto plazo, los problemas recaudatorios se manifiestan en el probable incumplimiento del objetivo de ingresos, esencial para el cumplimiento del déficit. En los presupuestos, estaba prevista una recaudación de 175.000 millones de euros. En estos momentos, en noviembre llevamos un 1,08% más de recaudación que en el mismo mes del año anterior, según declaraciones de altos cargos, es decir, aproximadamente 154.700 millones de euros. Para conseguir el objetivo de los presupuestos de 2013, habría que recaudar en diciembre casi 21.000 millones de euros, frente a 15.000 que se recaudaron en diciembre de 2012. Esto es incluso, más improbable de lo que parece porque en diciembre de 2012 ya se recaudaron casi 5.000 millones de euros más que en 2011, debido a la retención de devoluciones, que Europa ha obligado a ajustar, como comentamos en otro artículo anterior de este blog, Las devoluciones y el déficit desaparecido.

Es cierto que en términos homogéneos llevamos un 3,8% más de recaudación que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la recaudación homogénea de 2012 fue 5.100 millones de euros inferior a la real, precisamente por las diferencias en el calendario de devoluciones, fundamentalmente. Para ser precisos, la recaudación homogénea entre enero y noviembre de 2012 fue de 152.408 millones, y en este mismo periodo de 2013 de 158.200 millones de euros. La diferencia obedece simplemente al calendario de devoluciones.

Además, había, a 31 de octubre, 2.500 millones de euros pendientes de devolver de la liquidación anual del impuesto de sociedades. En 2012 se subieron los pagos fraccionados, y se recaudaron casi 2.800 millones de euros que hay que devolver en 2013. De estos 2.800 millones, 300 fueron menor recaudación en agosto de este año. El resto, 2.500 millones de euros, estaba pendiente de devolver al cierre de octubre, y será menor recaudación de 2013 en términos de contabilidad nacional.

Habiendo problemas, obvios, a corto plazo, más inquietante es la situación a medio plazo. Las subidas de impuestos, salvo la del IVA, ya no tienen mucho recorrido recaudatorio;,puesto que estamos en tipos muy elevados. Además, las bases imponibles de los grandes impuestos siguen disminuyendo. Esto indica que hay un problema de diseño del sistema fiscal, pero también, sobre, todo de fraude.

Que en esta situación, la crisis institucional parezca haber afectado de lleno a la Agencia Tributaria es extraordinariamente preocupante por dos razones. En primer lugar, por el coste que esto supondrán en la lucha contra el fraude. En segundo término, muy especialmente por el grave perjuicio que esto puede ocasionar a la conciencia fiscal. Otro día comentaremos la cuestión con algo más de calma.

Estos y otros temas los abordo en El Precio de la Civilización. Impuestos y Fraude en España, que publicará la editorial Debate, previsiblemente en febrero. Entretanto, y aunque el panorama sea inquietante, y no sólo por cuestiones económicas, espero que tengan unas felices fiestas de Navidad, y verles por aquí en los próximos artículos.

España no es un país fiable
EDITORIAL Libertad Digital 14 Diciembre 2013

Tras varios años de arduas y complejas negociaciones, Las Vegas Sands, el imperio del ocio que lidera el estadounidense Sheldon Adelson, ha decidido, finalmente, renunciar a la construcción de Eurovegas en Madrid. Las enormes y constantes trabas burocráticas que, por desgracia, presenta España para desarrollar cualquier tipo de proyecto empresarial, especialmente uno de tal envergadura, relacionado, además, con la industria del entretenimiento, junto a la elevada inseguridad jurídica que presenta el país han imposibilitado, por desgracia, su realización, eliminando de un plumazo todo su potencial para crear empleo y riqueza en un momento en el que la economía española necesita atraer, más que nunca, un gran volumen de inversión exterior.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha rechazado las últimas condiciones propuestas por Adelson para iniciar Eurovegas y que, en esencia, se resumen única y exclusivamente en una: seguridad jurídica. Las Vegas Sands exigía al Ejecutivo español -con razón- la devolución de la inversión acometida en caso de que las autoridades modificaran de alguna forma el marco pactado para desarrollar el megaproyecto mediante futuros e imprevisibles cambios normativos.

Es decir, Adelson, simplemente, no se fiaba de España y, por ello, solicitó garantías extra para que las reglas del juego no se cambiaran a mitad de partida, lo cual no sólo es lógico sino lo mínimo que cabe esperar de cualquier país desarrollado, en donde prima el Estado de Derecho y el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Curiosamente, esta condición suponía un hecho insólito, ya que la empresa norteamericana nunca exigió algo similar a ninguno de los países en los que opera, lo cual denota la escasa o nula fiabilidad de las autoridades públicas españolas.

Dicho de otro modo, la inerradicable inseguridad jurídica que gobierna en España ha dado al traste con la mayor inversión privada de la historia de Europa. Eurovegas era un proyecto muy ambicioso, pero cuya rentabilidad dependía, en gran medida, de una mínima intervención pública en materia laboral, fiscal y regulatoria. De ahí, precisamente, las tediosas negociaciones a tres bandas -Comunidad de Madrid, Gobierno y Adelson- para que Eurovegas aterrizase en España mediante la eliminación de inútiles trabas y la concesión de ciertas ventajas administrativas, cuya aprobación se justificaba por la magnitud y extraodinaria dimensión de la inversión, proyectada en más de 18.000 millones de euros. Sin embargo, la negativa del Ejecutivo del PP a blindar el complejo frente a futuros cambios normativos ha impedido la culminación de un sueño, cuyas ventajas y beneficios para la economía nacional, especialmente la de Madrid, eran muy prometedores.

Adelson pretendía levantar en Alcorcón un complejo seis veces mayor que el que su compañía mantiene en Las Vegas (EEUU), con un total de 12 hoteles (36.000 habitaciones), un espectacular pabellón para acoger todo tipo de espectáculos, además de teatros, campos de golf, decenas de restaurantes, centros comerciales y seis casinos. Una vez culminado, Eurovegas pemitiría generar más de 260.000 empleos, directos e indirectos, y cerca de 15.000 millones de euros en ingresos extra para la economía española gracias al aumento del turismo. Y todo ello, sin necesidad de aportar un sólo euro de dinero público.

La necedad e incompetencia mostrada por Rajoy en esta materia no ha podido ser mayor. Su Gobierno ha impedido, conscientemente, que Madrid se convierta en un referente mundial dentro de la muy rentable y beneficiosa industria del ocio y las convenciones empresariales. La gran ineptitud de la clase política española, con Génova encabezando el cartel, ha dado al traste con la oportunidad histórica de crear cientos de miles de puestos de trabajo en torno a un único proyecto.

Lo más triste, sin embargo, es que este nefasto resultado demuestra que España no es fiable para el capital privado, único motor de crecimiento, como, desgraciadamente, acontece en algunas economías en vías de desarrollo. Rajoy y el resto de políticos prefieren inaugurar grandes, pero aún más inútiles, infraestructuras públicas, como aeropuertos vacíos, estaciones fantasma de AVE o complejos culturales deficitarios, cuyo despilfarro paga el contribuyente, con tal de hacerse la foto y, así, arañar algunos votos para mantenerse en el poder, en lugar de apostar por rentables inversiones privadas como Eurovegas. España ha desperdiciado una gran oportunidad... Así nos va.

Cartas boca arriba en Cataluña
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 14 Diciembre 2013

Se acabó el juego. El órdago separatista está echado. Ilegal, inconstitucional, un descarado intento de expropiación de su soberanía al conjunto del pueblo español, una violación de su propio voto y compromiso, una traición sin paliativo alguno. Pero ahí está y ahí están dispuestos a ejecutarlo. No valen paños calientes ni el seguir suponiendo, no hay más ciego que quien no quiere ver, que en realidad no quieren ir tan lejos. Los untosos portavoces que circulan por Madrid y sus tertulias pretendiendo con doblez de palabras y contumacia en hechos han quedado al descubierto. Las cartas están sobre la mesa.

Queda al descubierto al fin la vieja hoja de ruta separatista. Queda en absoluta agua de borrajas toda la milonga aquella de lo que se buscaba era un “mejor encaje” en España y queda tristemente desacredita aquella política sistemática de cesión y apaciguamiento que todos los gobiernos, sin distinción de siglas, practicaron. Queda también expuesta en toda su insensatez y miseria aquella irresponsabilidad zapataril de aliento, amparo y barra libre contra su propia Nación, en sus propias palabras, “discutida y discutible”. Queda claro y diáfano el reiterado papel de “tonto útil” de una izquierda desnortada en principios que por convencimiento, Maragall, o ansia de poder y onnubilación, Montilla le ha puesto alfombra roja y patina progresista a la más reaccionaria ideología, haciéndole el inmenso favor encima de pasar a su ribera unas bases electorales que en absoluto compartían tales posiciones. Destruyendo, de paso, a su propio partido y pasándolo de hegemónico a residual.

Todo eso, lo de los unos y lo de los otros, queda ahora en el pasado. Al menos ya nos dejamos de engaños. El último, ese de que Más se ve empujado, está también derruido. Artur Más, como los Pujol, están perpetrando lo que siempre han querido hacer. Lo que tenían previsto realizar. Todo lo anterior han sido caretas y medidos pasos hacia la meta final. Pero lo dicho. Todo ello es ya pasado.

Ahora llega una hora donde ya cada cual ha de retratarse en negro sobre blanco y sin disfraces. Y en ello, al igual que ha de ser clara la memoria sobre las posiciones y derivas del PSC, hay que congratularse hoy de la recuperación de la cordura y de su propia identidad por parte del PSOE y del PSC. En medio de la niebla, con el agua al cuello y sin orilla, forzados quizás por el instinto de supervivencia pero también por la comprensión, aunque no se confiese, del disparate cometido, los dirigentes socialistas han optado, tras mil balbuceos y dudas, por el único sitio en que como socialistas y partido que aspira a dirigir a todos los españoles pueden estar.

Esta es sin duda una buena noticia en medio de la tribulación. Porque el asunto es de una gravedad extrema, el peor desfiladero con final en abismo por el que España va a transitar en todo su periplo democrático.

La noticia del Gobierno era la esperada y ha sido la precisa. Nunca he suscrito los exabruptos de ciertos sectores exigiendo al presidente proclamas y voces. Lo que hay que demandarle es que cumpla con su obligación. Con templanza y con firmeza. Que diga cuando tiene que decir, como ayer y haga, cuando toque, lo que está obligado a hacer: “Esa consulta no se va a celebrar” porque ni quiere pero es que tampoco puede pues no está en sus atribuciones negocia, ni trocear la soberanía nacional que corresponde a todo el pueblo español. Eso sería algo más que dejación, sería traición a lo que ha jurado respetar y defender, la Constitución y las leyes.

Ayer Rajoy lo dijo. Pero sabe que le van a obligar a algo más que palabras. Que tendrá que afrontar hechos y a ellos con hechos habrá de responder. Ese será el día, la hora y el momento. Y es importante que, al menos en algo tan trascendental, el primer partido de la oposición este al lado, al margen de siglas, de lo que nos une y nos trasciende: una misma patria de ciudadanos que alguien pretende unilateralmente trocear.

Y en estos días que vienen, de definitiva caída de disfraces, ya no quedará antifaz que ponerse a tantos que han jugado a la ambigüedad. A lo mejor porque no tenían otra que ponerse de perfil. El empresariado catalán vive en la zozobra pero no puede pretender seguir detrás del burladero. Va a tener que salir al redondel.

Al que han salido ya los sindicatos. Comisiones y UGT en Cataluña apoyando la consulta, y déjense de gaitas, que ya no hay aire, eso es apoyar la secesión. Y habrá que estar atento a la decisión de sus direcciones nacionales. Otro tanto pasa con IU. En Cataluña son los abajo firmantes con la triada separatista, CIU, ERC y CUP. En el resto de España ¿Qué posición van a adoptar?.

Lo veremos en el voto en el Congreso. Porque el previsible y siguiente paso, si es que lo dan, habría de ser obligatoriamente el de pedir al Parlamento la preceptiva autorización para realizar el referéndum. Ahí es donde el órdago separatista encontrará la primera respuesta. Ahí es donde la soberanía nacional emitirá un mandato. Ahí es donde habría de concluir la partida. Pero tengo claro, absolutamente, que para nada va a terminar. Porque esa decisión es la que los secesionistas no van a acatar. Como tampoco respetaran, si les es contraria, la del Tribunal Constitucional. Y será entonces, cuando contra la ley, contra la constitución, contra la soberanía del pueblo español, pretendan por la vía de los hechos consumados imponer su voluntad cuando llegara para todos el instante decisivo que hoy da vértigo y que provoca el más razonable de los temores. Porque a lo que nos están abocando los separatistas da miedo.

 

1914 y los fantasmas del pasado
La Gran Guerra intraeuropea ha desaparecido de la memoria colectiva. Mientras crecen las identidades obsesivamente locales, todavía no hay nada específico en la enseñanza que nos identifique como europeos
César Antonio Molina El Pais  14 Diciembre 2013

En un libro de fotos antiguas de la ciudad de Reims encontré una muy singular que lleva por título Un petit écolier. Un niño de ocho o nueve años calzado con botas, bata escolar y cartera colgada al cuello, tiene el rostro cubierto con una mascarilla antigás tapada en la boca y el mentón por un pañuelo blanco. No figura la fecha exacta, pero corresponde a alguno de los años de la I Guerra Mundial donde esta región francesa de La Champagne-Ardenne sufrió terriblemente por ser frente de batalla. “La ciudad de Reims consigue, por sí misma, hacernos sentir mucho más cerca de la guerra, debido a que en su interior se respira una desolación absoluta”. Esto lo escribía la novelista norteamericana Edith Wharton en su libro Fighting France resultado de sus viajes por los frentes de batalla desde Dunkerque hasta Belfort.

La autora de La edad de la inocencia (premio Pulitzer, 1920), vivía en Francia desde el año 1910, en París. Allí la sorprendió el estallido del conflicto. Además de escribir estas crónicas para la Scribner’s Magazine colaboró con la Cruz Roja francesa, por lo que le otorgaron la Legión de Honor. El 13 de agosto de 1915 firma su paso por la bimilenaria ciudad del río Vesle donde Juana de Arco, en el año 1429, hizo coronar en la extraordinaria catedral a Carlos VII. Wharton, en ese día, asistió a un acontecimiento memorable, el bombardeo de la ciudad y el incendio de gran parte de esta joya de la arquitectura. “Cuando comenzaron a caer las bombas alemanas, la fachada occidental estaba cubierta de andamios. Los proyectiles les prendieron fuego y toda la catedral quedó envuelta en llamas”. Wharton se estremece con aquella visión dantesca, pero, a la vez, se queda igualmente fascinada por los juegos de colores desprendidos de las lenguas de fuego. “La catedral de Reims resplandecía en todo su esplendor y, a la vez, moría ante nosotros, como una puesta de sol”.

Cuando la guerra terminó en 1918 la catedral tenía un aspecto lamentable como el resto de esta histórica urbe. Reconstruirlo todo llevó décadas. Aún hoy, en cada edificio del casco histórico hay una placa conmemorativa. Cuando el conflicto terminó, Reims pensó que aquella pesadilla no regresaría nunca, pero, apenas dos décadas después, volvieron incrementados los mismos sufrimientos. Los remeses, los ciudadanos de Reims, los ciudadanos de la ciudad de Colbert (ministro de Luis XIV), los ciudadanos del Señor de la Salle, de la ciudad a la que La Fontaine había calificado como su favorita, emblema y honor de Francia, debieron sentirse como Job: “Aunque Dios me mate, confiaré en Él” (13-15).

Los europeos solo aceptarán la unificación si existe una identidad común
Reims fue de las primeras capitales que tomaron los nazis. Hoy, las placas de la reconstrucción comparten espacio con otras terribles que recuerdan las detenciones y asesinatos de la Gestapo. La sede de esta estaba instalada en un palacete de la Rue Jeanne d’Arc. Ese espacio, del que solo se conserva el lienzo de la fachada, es hoy un jardín donde están inscritos los nombres de quienes allí fueron torturados y murieron por defender “tu libertad”. Siempre he entendido que no solo era por defender la libertad de los franceses, sino de la humanidad. Estas placas son voces que hoy pocos escuchan creyendo que nada del pasado se puede volver a repetir. ¡Ojalá!

Luuk van Middelaar, un joven intelectual adjunto al presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, autor de un magnífico ensayo titulado El paso hacia Europa (Galaxia-Gutenberg), escribe sobre la amnesia que provoca el transcurso del tiempo en las nuevas generaciones: “La última guerra intraeuropea (exceptuando las de los Balcanes) ha desaparecido de la memoria colectiva. El sufrimiento se ha ido diluyendo. La paz en Europa se ha convertido en algo que se da por supuesto. Esta forma de legitimidad ‘romana’ dio brillo al acto fundacional, pero ya no servirá más, de no ser al elevado precio de una nueva guerra”.

Me estremezco cuando contemplo las imágenes de las feroces luchas entre policías y grupos de extrema derecha, neonazis, repartidos de nuevo por toda la geografía europea, desde Grecia hasta Francia, incluso subiendo ya las escaleras de los parlamentos correspondientes a los que, de seguro, volverían a prender fuego. Me estremezco igualmente con los antisistemas de cualquier signo. Los fantasmas del pasado siguen ahí a pesar de que los creíamos exorcizados con la letra de aquella canción que Marlene Dietrich cantaba en la película de Billy Wilder Berlín Occidente: “Entre las ruinas de Berlín / los árboles florecen como nunca lo han hecho / Algunas veces por la noche sientes el pesar / El perfume de un dulce despertar / Es cuando finalmente te das cuenta / de que no volverán los fantasmas del pasado / Una nueva primavera irá a comenzar…”. Para alejar estos fantasmas del pasado, es decir, todas las guerras civiles europeas de siglos, la Comunidad debería haberse esforzado más en llevar a cabo programas de educación común en donde se explicara la historia del continente como algo de lo que participamos todos y de la que ya no hay vencedores ni vencidos. Fortalecer el conocimiento común entre los jóvenes, facilitar el aprendizaje de las lenguas y normalizar el movimiento de estudiantes entre colegios y universidades. Todavía no hay nada específico en la enseñanza primaria, media y universitaria que nos identifique como europeos.

Mientras tanto, crecen en Europa las identidades más obsesivamente locales, centradas en algunos países, pero cuya contaminación se puede extender rápidamente por el resto de otros Estados que todavía se sienten indemnes. La Comunidad Europea, más centrada en asuntos económicos y de poder, ha relegado a un segundo o tercer plano los asuntos educativos y los culturales. Presupuestos mediocres para ambos y relevancia insignificante. A los 100 años del inicio de la I Guerra Mundial, ¿cuántos niños europeos podrían dar una explicación coherente de la misma, desde su condición comunitaria y no nacional? ¿Cuántos programas hay en este momento desarrollados por la Comunidad para explicarles a nuestros jóvenes aquellos sucesos que se prolongarían en otra contienda casi sucesiva? ¿Habrá conciencia hoy de que la destrucción de la catedral de Reims era la destrucción de un patrimonio no solo francés, sino también europeo y, por supuesto, universal?

La Comunidad ha relegado a un segundo o tercer plano los asuntos educativos y los culturales
En el libro de Van Middelaar hay un capítulo muy ilustrativo de cuanto acabo de afirmar. Un capítulo dedicado a enumerar las derrotas que muchos Estados europeos han infligido a la Comunidad, negándose a tomar medidas unificadoras en la política educativa y, sobre todo, cultural. Enumerarlas aquí sería prolijo, pero rescataré uno de los ejemplos que él da. La Comisión encargó la redacción de un libro de historia de Europa dirigido al público y editado en muchos idiomas: Europa: historia de sus pueblos (1990). El autor, Jean Baptiste Duroselle, narraba el triunfo moral “de la unidad europea sobre las fuerzas malignas de la división”. Las críticas fueron terribles sobre todo en Inglaterra y Francia. Finalmente, la Comisión se retiró del proyecto. Lo mismo pasó con un libro de texto. Doce historiadores, uno por cada país, mantuvieron peleas eternas ya no solo por los contenidos, sino por la terminología. Todo esto demostraba lo difícil que era ponerse de acuerdo sobre una “versión europea neutral” de los acontecimientos históricos.

Los fracasos en asuntos culturales se acumulan: problemas para la libre circulación de bienes y servicios culturales, problemas para la creación de una industria cultural europea, problemas de coordinación para programar proyectos culturales comunes, problemas en la defensa del patrimonio histórico artístico común, fracaso en la creación de institutos culturales comunitarios, fracaso en la creación de medios audiovisuales, coproducción y distribución de películas, etcétera. Pero lo más tremendo es la aceptación del fracaso por parte de la Comisión y el Parlamento respecto a que la Unión tuviera un eje de cultura común. Desde Maastricht, en 1992, se aceptó que la Unión no tenía una única cultura (lo cual no significaba dejar de reconocer la pluralidad) y desde entonces se evitó hablar de “cultura europea”. Coincido con Van Middelaar cuando afirma que la unificación europea solo se conseguirá si los europeos la quieren; que “los europeos solo la querrán si existe una identidad europea” y esta solo se desarrollará si las nuevas generaciones tienen información adecuada y suficiente. Hasta el día de hoy no es así.

César Antonio Molina fue ministro de Cultura y dirige la Casa del Lector.

¿Cataluña, dos comunidades culturales?
Redacción www.cronicaglobal.com  14 Diciembre 2013

Un análisis, cruzando datos del CEO sobre la lengua materna de los encuestados y los que se informan viendo los informativos de TV3, llega a esa conclusión. Dos comunidades lingüísticas, una, independentista; la otra, no.

La fractura social del independentismo empieza a ser una realidad

Cuadro que relaciona la lengua materna con la defensa del secesionismo, en función de los que dicen al CEO que ven los informativos de TV3

¿Se podría producir una brecha social entre los castellanoparlantes y los catalanoparlantes en Cataluña? Según David Lizoain, sí. El economista especializado en temas de desarrollo ha analizado los últimos datos del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalidad y llega a esta conclusión.

Así, Lizoain ha constrastado dos datos "en función del idioma habitual de los encuestados". Primero, el porcentaje que votaría a favor de la independencia de Cataluña en un referéndum. Y segundo, de los que se informan de política a través de la televisión, el porcentaje que dice que ve habitualmente los informativos de TV3.

"Una brecha enorme"
El que fuera uno de los asesores de José Montilla (PSC), cuando este ocupó la Presidencia autonómica, ha comprobado que "los porcentajes son los mismos". Y ha añadido, en el think net Agenda Pública, que "esto no es necesariamente una cuestión de causalidad, pero tampoco es una casualidad".

"En Cataluña existe una brecha enorme sobre la cuestión nacional entre gente que dice que el castellano es su idioma habitual y gente que dice que lo es el catalán. Es una verdad incómoda. Se ve reflejado en opiniones sobre la independencia, sobre si se puede conseguir sin salir de la Unión Europea, sobre si se hará una consulta, sobre si se ganará, y así un largo etc", ha indicado.

Lizoain, finalmente, ha recordado que "en Canadá se utilizaba el concepto de las dos soledades, de una novela alegorica del mismo nombre de Hugh MacLennan, para referirse a la falta de comunicación y la falta de voluntad de comunicación entre la comunidad francófona y la comunidad anglófona".

El fetichismo constitucional
Reformar una Carta Magna es normal; pero pensar que eso soluciona todo lleva a la inestabilidad
José María Ruiz Soroa El País  14 Diciembre 2013

Digámoslo desde el principio y sin rodeos: al introducir la Constitución en el debate partidista, el sistema político español ha dado un paso en el proceso de degeneración que lo aqueja desde hace bastante tiempo. Y no es un simple paso más, sino un paso de gigante.

Durante los últimos años el sistema político, caracterizado por un antagonismo partidista sobreactuado y cainita, había ido quemando en el altar de la pelea política casi todos los mecanismos e instituciones constitucionales: no quedaba prácticamente órgano institucional o mecanismo sistémico que no hubiera sido objeto de pelea, colonización y reparto por las partidas que asolan nuestra convivencia. Por eso, cuando ya no quedaba más madera para quemar en la hoguera de la confrontación por la confrontación, no ha habido más remedio que, imitando a Marx (Groucho), arrojar también a la hoguera a la Constitución misma. Porque eso es lo que ha hecho el PSOE al alzar la bandera partidaria y unilateral de la reforma constitucional, por mucho que no lo reconozca; convertir la Constitución vigente en el objeto directo de la lucha política cotidiana. Pasar de la política sobre las leyes a la política sobre la Constitución. Y todo porque necesitaba un lema de oposición urgente en tiempos de penuria ideológica.

El paso siguiente, inevitable en el proceso desencadenado, será el cuestionamiento directo de la Constitución vigente como marco de insuficiente democracia, en lo que los socialistas serán entusiásticamente apoyados por nacionalistas periféricos y extremosos de toda laya. Un futuro ciertamente preocupante que, curiosamente, no hace sino reproducir las querencias tradicionales de la política patria.

En efecto, el pasado de España muestra cómo la Constitución fungió casi siempre como auténtico fetiche político. Para superar los problemas que el proceso político cotidiano no era capaz de tratar eficazmente, la receta era siempre, o casi siempre, cambiar la Constitución, o cambiar de Constitución. Lo que la realidad cotidiana no producía (fuera ese algo de estabilidad, libertad, desarrollo o justicia), lo produciría por arte de magia la Constitución si se la cambiaba. Todo apunta a que estamos reingresando en la tradición del fetichismo y, consiguientemente, de la inestabilidad del sistema político.

Los políticos se aferran a la idea de que reescribir las reglas produce una mejora instantánea de la democracia

No se equivoquen: modificar o reformar la Constitución para adecuarla a nuevos problemas es algo normal en un sistema político como lo demuestran muchos ejemplos de otros países. Pero descubrir un buen día, de la noche a la mañana, que la solución de los problemas (tanto los territoriales como los económicos) pasa por un cambio de la Constitución y, por ello, convertir ese cambio en el objeto directo de la pelea democrática partidaria, eso es algo peculiar del subdesarrollo político hispánico. Y en ello estamos de nuevo. Bienvenidos al pasado.

Todos los analistas coinciden en que el principal problema de nuestro sistema político lo constituyen los propios partidos políticos y su manera de colonizar las instituciones y la vida política toda, con la derivada de corrupción insultante que se exhibe. Y, sin embargo, esos mismos partidos han logrado instaurar en la opinión actual la idea de que el problema no son ellos y su comportamiento, sino la Constitución misma. Y exigen la apertura de un proceso de reforma “a lo que salga”, precisamente el tipo de proceso que una vez desencadenado resulta incontrolable y queda a merced del extremismo. La última vez que los socialistas se inventaron un proceso de reforma “a lo que salga”, el del Estatut, terminamos con los catalanes pidiendo la independencia. Es lo que tiene soltar a los tigres.

¿Por qué? Porque este tipo de procesos de reforma a ciegas excita y da cancha de juego a uno de los más sensibles mitos democráticos, el de la voluntad popular. En concreto, a la idea intuitiva e imparable de que gracias a la reescritura de las reglas constitucionales (¡solo con eso!) se produciría instantáneamente una democracia mejor y un mundo más justo. Si escribimos en la Constitución que nadie puede ser desahuciado de su vivienda, ni se le puede privar de suministro de energía, ni las pensiones pueden bajar, ni los funcionarios perder poder adquisitivo, y Cataluña debe acomodarse… Si escribimos en la Constitución no solo “lo que el Gobierno no puede decidir”, sino también “lo que no puede dejar de decidir” (en la bella fórmula de Ferrajoli), habremos acabado con la posibilidad de crisis económica, estaremos al abrigo de la contingencia y del mercado, los catalanes estarán cómodos… El triunfo de la voluntad y de la Constitución como su fetiche.

Lo intentamos en el pasado: “Los españoles tienen la obligación de ser justos y benéficos” (artículo 6 de la Constitución de Cádiz). Ahora lo intenta Nicolás Maduro en Venezuela. Pronto lo probaremos aquí de nuevo.

José María Ruiz Soroa es abogado.

La peste y el golpe
HERMANN TERTSCH ABC 14 Diciembre 2013

Los nacionalismos se inventaron una historia épica que nada tenía que ver con la realidad histórica
PROSIGUE el proceso de envenenamiento de las almas y ofuscación de mentes. Todos los pasos son de manual. Y estamos avisados por la experiencia de siglo y medio. Esperemos que el enésimo tropiezo en la misma piedra no se tan sangriento como los anteriores. La peste nacionalista que surgió de la tonta adolescencia del idealismo alemán y el romanticismo europeo en el siglo XIX, en el XX sembró de millones de cadáveres el viejo continente. Creíamos que con el fin del siglo terrible y los centenares de miles de cadáveres que cubrieron los Balcanes, Europa se liberaba para siempre de esta terrible enfermedad, infecciosa como pocas, que enloquece a las sociedades y envilece a las personas antes de comenzar a matar. Como en casi todo, hemos sido los últimos de Europa en España también en esto.

Con los compañeros en pobreza e ignorancia que han sido Rusia y los Balcanes. E igual que al caer los regímenes comunistas surgieron en Centroeuropa los nacionalismos, largo tiempo congelados en Guerra Fría, en España también aparecieron tras el final del franquismo. Lo hicieron reclamando con la izquierda unas supuestas legitimidades y una superioridad moral que ni les correspondía ni merecían. Les fueron otorgadas por una sociedad cobarde y con mala conciencia, temerosa que se les recordara que su paz y armonía con el régimen de Franco apenas se habían visto turbadas desde la posguerra hasta ya enterrado el dictador.
Con tal de acceder al nuevo carnet de demócrata que repartían unos antifranquistas reales o supuestos, los hasta hacía muy poco probos ciudadanos franquistas estaban dispuestos a aceptar casi todo. También a ceder la supremacía a las tesis generales sobre la historia de la izquierda y los nacionalismos. La izquierda se inventó el pueblo español antifascista que era el mismo colectivo humano que había prosperado en obediencia, sumisión y apoliticismo bajo el régimen del general.

Los nacionalismos se inventaron una historia épica que nada tenía que ver con la realidad histórica. Pero que nadie se atrevía a cuestionar. En esa mentira sobre la historia inmediata vivían y medraban, una vez más, todos los protagonistas. Hubo, cierto, gentes gallardas y dignas durante la transición y después de ella, honradas y desprendidas, que se esforzaron por sacar a España de su postración y anomalía histórica. Que sabían que una sociedad para ser libre y próspera necesita la verdad. Después fracasarían. Pero ni siquiera ellos, para no generar discordias entre españoles, cuestionaron jamás la inmensa mentira histórica que la izquierda y los nacionalistas habían logrado imponer. Era base del rechazo a una España que en su unidad y continuidad histórica habían condenado como cómplice de la dictadura. Lo demás fueron ya pactos parlamentarios, de izquierdas y derechas con los nacionalistas.

PSOE y PP simularon creer en una lealtad nacionalista obviamente inexistente. Y la permanente labor de descrédito de España que se ha transmitido en las regiones nacionalistas y en la educación izquierdista en general. Así llegamos al Pacto del Tinell en 2003 y justo diez años después al grotesco espectáculo de ayer. Hay daños irremediables. Las generaciones crecidas en el odio nacionalista vivirán con él, alimentado por la frustración de su sueño que se verá roto en el futuro próximo. Pero la ley ha de manifestarse. La impunidad es ya una perversión española con la que hay que acabar si no queremos que acabe con todos nosotros. Es hoy una peste peor que el propio nacionalismo. Hemos llegado al hito en el camino en el que España, por primera vez en 30 años ha de pasar de no defenderse a la ofensiva. La conspiración para delinquir de San Jaime es un golpe de Estado. Como tal debe ser tratado.

El pulso dialéctico Cataluña-España: una paliza… soberana
Álvaro Robles Cartes El Confidencial 14 Diciembre 2013

Tienen razón quienes, defendiendo la inmersión lingüística, argumentan que en Cataluña se habla la lengua castellana tan bien como en cualquier lugar de España. Mejor, mucho mejor, si nos circunscribimos al lenguaje político y a la construcción lingüística de marcos conceptuales.

La confrontación dialéctica Cataluña-Madrid de las últimas décadas en la arena política se salda con una paliza soberana, y nunca mejor dicho, a favor del nacionalismo. La batalla de las ideas comienza a ganarse con el lenguaje, como explica Lakoff en 50 páginas. Ejemplo. Muchos ciudadanos defenderían un sistema de salud sin exclusiones o unas pensiones más holgadas, pero subir los impuestos es especialmente complejo (caso real en EEUU) si el ‘marco’ propuesto por el adversario ha calado en la sociedad; y todo el mundo, incluyendo a los partidarios de subirlos, se refiere a una situación de menores impuestos como “alivio fiscal”.

Pues bien. Manifestarse en contra del derecho a decidir es tan poco intuitivo como atacar el alivio fiscal. La mera aceptación del lenguaje del adversario condiciona, deforma y debilita nuestro razonamiento. Y como nada hay más democrático que lengua, el triunfo del marco es la antesala del triunfo de la idea contenida en él.

Estos meses hemos visto a toda suerte de representantes de la voluntad popular española elucubrando reflexiones sobre el “derecho a decidir” pero a ningún político catalán divagar sobre “el usurpamiento de la soberanía popular”, “el supuesto privilegio de rebasar la ley para romper España”, o la “insaciable voracidad del modelo nacionalista”. Hemos padecido ejercicios de pedagogía, símiles y metáforas, unas más afortunadas que otras, pero sistemáticamente solo una de las partes, la secesionista, ensaya nuevos marcos para desequilibrar de su lado argumentos, quejas y demandas.

Varias generaciones políticas de abogados del Estado en el Gobierno español, cuatro décadas de derrotas dialécticas constantes seguidas de concesiones, y las estructuras formidables de un reino con una nómina de tres millones de servidores públicos y 150.000 políticos profesionales no han servido para ganar un solo pulso dialéctico al nacionalismo catalán. Pujol, Maragall, Junqueras, Montilla, Mas y Homs, junto a su tenacidad, un puñado de asesores y las palancas regionales de la educación y los medios, arrebatadas a la administración central, han demostrado ser infinitamente más eficaces.

Nos hemos acostumbrado a ver en los medios la sustitución de España por el impersonal y odioso “Estado español”, la equiparación del “no nacionalismo” con el “anticatalanismo”, el hablar del secesionismo como un “proceso” para subrayar su lógica de avance…

En el camino, ha habido propuestas que por demasiado audaces o exceso de pomposidad no han triunfado. Es el caso de la “deslealtad institucional”, (deudas del Estado con Cataluña), el de la “entesa per la llibertat” (plataforma pro referendum) o, definitivamente, las comparaciones casi simultáneas de Cataluña con Massachusetts, Quebec, Israel, Escocia o Alemania, y las del honorable president con Martin Luther King o Ghandi. Lo sublime y el ridículo están separados por una línea muy fina, sí, pero descartada una genialidad, hay alguien pensando en la siguiente.

Una parte importante del camino está recorrida. Miren si no. Muchos ciudadanos bienintencionados y poco simpatizantes con la causa nacionalista coincidirían con el autor de un texto ficticio como el que sigue: “Celebramos que el conseller Mas-Colell se reúna al fin con su homónimo español, el ministro Montoro, para reactivar el diálogo bilateral con el Estado, abordar el asunto del maltrato fiscal a Cataluña y así evitar el choque de trenes”.

Este párrafo, que podría nutrir el editorial de La Vanguardia de cualquier día, incluso de varios en la misma semana, esconde bajo su inofensiva redacción y su aparente espíritu constructivo varias deformaciones conceptuales que ayudan a consolidar los malos entendidos. A saber. Ni el conseller de economía de una Comunidad Autónoma es homólogo ni homónimo del ministro del Reino, ni la bilateralidad puede entenderse como un diálogo entre iguales, ni Cataluña es ajena al Estado, ni el Estado es un maltratador de ciudadanos y empresas catalanas, ni la salida de Cataluña de la UE, de la OTAN y del euro es un choque de trenes, sino el descarrilamiento unilateral de un proyecto mal parido.

Nos hemos acostumbrado a ver en los medios la sustitución de España por el impersonal y odioso “Estado español”, la equiparación del “no nacionalismo” con el “anticatalanismo”, el peculiar concepto de “autoodio”, síndrome padecido por los catalanes no nacionalistas, los “límites a la solidaridad” para argumentar la bajada de impuestos, el amistoso y convivencial ¨España nos roba¨, variante del ya políticamente correcto “expolio fiscal”, el oxímoron del “federalismo asimétrico”, el hablar del secesionismo como un “proceso” para subrayar su lógica de avance, la importación de términos como “internacionalización del conflicto”, la expresión “hacer pedagogía” en lugar de decir llanamente “dar la matraca”… cada vez que se utilizan, como cada vez que sustituimos un dominio de internet .es, por uno .cat, cada vez que renunciamos a escribir en castellano Cataluña con ñ, o a decir Lérida por Lleida, por temor a que nos llamen fascistas, que esta es otra, nos estamos comiendo un marco ajeno con patatas mientras el pensamiento dominante refuerza su posición de modo artero pero legítimo.

Hacen falta herramientas para ayudar a la gente a pensar de otra manera, pero a la que vive en Cataluña, no a la que vive en Pozuelo

El proyecto secesionista baja y sube de intensidad, pero no cesa: DNI propio, actividad parlamentaria, consignas en medios, congresos “España contra Cataluña”... siempre hay algo en la cocina a punto de ser emplatado para la prensa. Tal vez sea el momento en que “Madrid” deba enfrentar la conllevanza recíproca a sus próximas décadas de evolución.

El tiempo necesario para que un marco creado en el laboratorio de una fundación cale en la ciudadanía puede demorarse años. Ocurre que el mayor think tank de la derecha española, FAES está dirigido por Aznar, un hombre especialmente poco dotado para crear empatía con el nacionalismo, aunque no tratara tan mal al PNV ni a CiU si se revisan los recuerdos de Vidal-Quadras, de Arzallus o del propio Pujol. Seamos serios, la utilidad de esa fundación no puede ser la de acuñar titulares para nutrir los argumentarios de las tertulias de Telemadrid, actuando como “fábrica de independentistas”, otra acertada expresión del nacionalismo moderado.

Tampoco la de elaborar informes sobre lo mal que le iría Cataluña si quiere irse de España, porque la credibilidad de la que disfruta FAES entre quienes ya tienen un pie fuera es perfectamente descriptible. Hacen falta herramientas para ayudar a la gente a pensar de otra manera, pero a la que vive en Cataluña, no a la que vive en Pozuelo. Hace tiempo que es urgente la acuñación de nuevos conceptos que nos permitan pensar sin el sesgo introducido por el adversario y que enmarquen un pensamiento oxigenado y plural.

Si esta fuera la preocupación del Gobierno, el ministro de Exteriores dejaría de valorar tan juiciosamente las provocaciones de quien, mientras no sea estado independiente, no debiera tenerle como interlocutor. Marcos, marcos que nos liberen de un discurso maniqueo y victimista que inconscientemente contribuimos a engrandecer. Si no es a FAES, señor presidente, encárgueselo ya a quien sepa construirlos.

Consulta a mí mismo sobre si soy Napoleón
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 14 Diciembre 2013

Ya he cambiado mi estado y de manera democrática. Ahora os toca a los demás reconocerme como quiero ser reconocido. Si no lo hacéis me estaréis discriminando, panda de fascistas. (@pfbarbadillo)

Comunico al Rey don Juan Carlos I de Borbón y Borbón, al presidente del Gobierno del Reino de España, Mariano Rajoy, al presidente de la Generalidad catalana, Artur Mas, y a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que:

En aplicación del derecho democrático de los pueblos a gobernarse a sí mismos, reconocido por la Carta las Naciones Unidas, el Pacto de Derechos Civiles, las resoluciones de los tribunales internacionales y el principio porque yo lo valgo, el pueblo pedrofernandezbarbadillesco, ha ejercido en el día de hoy su derecho a decidir, expresado en las siguientes preguntas:

1º) ¿Es usted Napoleón Bonaparte?

2º) (Sólo en caso de haber contestado de manera afirmativa a la anterior.) ¿Quiere usted que el mundo mundial, empezando por las autoridades del Reino de España, le reconozcan como emperador vitalicio y le concedan los tratamientos y privilegios a que tiene derecho en función de su alto cargo?

La participación ha sido un clamor del pueblo pedrofernandezbabadillesco. 100% de participación y 100% de votos válidos a ambas preguntas

En vista del resultado de la consulta democrática, cuya participación y recuento ha podido seguirse por streaming, conmino a las autoridades españolas que cumplan la voluntad libremente expresada del pueblo pedrofernandezbarbadillesco y les emplazo a que antes de Año Nuevo se sienten a negociar conmigo los siguientes puntos:

-Reconocimiento de nuestra majestad imperial en todo tipo de documentos oficiales, desde el DNI a la tarjeta del vídeoclub.
-Dotación de presupuesto y personal para nuestras Casas Civil y Militar.
-Puesta a disposición de nuestra majestad de una residencia acorde con nuestro rango: palacio de no menos de 20 habitaciones con parque ajardinado y bosque, más servidumbre.
-Formación de una guardia personal, a pie y a caballo, para custodiar Nuestra persona. (Acepto coraceros.)
-Disposición para que el usurpador presidente de la sedicente república francesa Nos reconozca como emperador legítimo e implore de nuestra magnanimidad el perdón por su traición. (Por de pronto, que venga a rendirnos homenaje Carla Bruni.)
-Cesión de un vehículo de transporte adecuado, como el Mercedes regalado por Hitler a Franco. (Este punto es innegociable.)

(Incluso he escogido mi frase para el mármol. Luis XV de Francia dijo "Después de mí, el diluvio". Francisco Franco de España dijo "Haga como yo. No se meta en política". Woody Allen de Estados Unidos dijo: "Después de tanto oír a Wagner tengo ganas de invadir Polonia". La mía es: "Necesito un gin-tonic".)

CODA: La consulta de este fin de semana y de todos los fines de semana. Vía @Er_Richal
-¿Subes a casa a tomar una copa?
-En caso afirmativo, ¿vas a querer follar?

LA LEY NATURAL
Un libro fundamental para entender la crisis actual
Pascual Tamburri Bariain www.elsemanaldigital.com 14 Diciembre 2013

El liberalismo, con separación de poderes, derechos humanos y libre mercado, es tributario del cristianismo. Sólo un marco cultural cristiano explica este marco político… y sus peligros.

Francisco José Contreras. Liberalismo, catolicismo y ley natural. Prólogo del Autor, 1949-1958. Ediciones Encuentro, Madrid, 2013. 352 pp. 21,00 €.

Uno de los criterios que determinan la pertinencia y calidad de un libro es su capacidad para cuestionar al lector sus prejuicios, ideas y conocimientos sobre la temática tratada. Para ello, deberá proporcionar argumentos razonados e incuestionables en los que basar sus tesis: sin máscaras ni mercancías averiadas. Y si, además, le incita a profundizar en las fuentes citadas, descubriendo al lector, de paso, nuevas perspectivas y campos del conocimiento tratado (entre muchos, destaquemos en el caso que nos ocupa a Friedrich Hayek y Ludwig Von Mises); puede afirmarse con justicia –insistimos, si concurren todas esas circunstancias- que el libro que a continuación comentamos supera meritoriamente semejante listón.

Francisco José Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, es un prolífico y joven autor que reúne en este libro diversos textos, procedentes de medios y revistas especializados, bajo un título en apariencia no excesivamente atractivo. Pero ese conjunto, en una primera mirada, aparentemente inconexo, goza de una profunda unidad que, poco a poco, con la firmeza del intelectual de una pieza y la precisión del cirujano, introduce al lector, sugestivamente y con un lenguaje claro y austero, en la realidad de una Europa, y una España con ella, en profunda crisis; cuya expresión acaso más dramática sea el declive demográfico –gravísima realidad censurada desde las factorías de lo políticamente correcto-, pero también su nihilismo existencial y cultural, la hipertrofia coadyuvante en la crisis del Estado, y la revolución antropológica y estructural del cortoplacismo.

Como liberal-conservador que no se esconde, juzga que el liberalismo caracterizado por la separación de poderes, los derechos humanos y el libre mercado, es tributario del cristianismo. Así, el liberalismo únicamente podía nacer y desarrollarse en un marco cultural cristiano. Y los hechos avalan tan olvidada como incómoda tesis: semejantes índices de desarrollo cívico y humanización se dieron en la civilización occidental fruto del cristianismo; ni en el seno del Islam, ni del budismo, ni del hinduismo, etc.

Pero sufrimos las contradicciones de una civilización en deriva y declive de modo que, como se afirma en la contraportada del libro, "No puede sorprender, pues, que la descristianización y la erosión del Estado liberal hayan progresado de la mano. El futuro del Occidente liberal es incierto" .

Después del inicial y breve prefacio, desarrolla un apasionante ensayo sobre catolicismo y liberalismo que, sin duda, será polémico y causa de escándalo para quienes siguen afirmando su incompatibilidad. El autor es contundente en sus juicios, sin eludir la cuestión a lo largo de su elaborado discurso, circunscribiéndola en el siguiente párrafo: «Resultan del máximo interés, en este sentido, las indicaciones de Benedicto XVI en su importante discurso a la curia de 22 de diciembre de 2005. Es cierto que, en este documento, el Papa rechaza la "hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura", que concibe el Concilio como una cesura en la historia de la Iglesia y estima que habría que ir más allá de sus textos en pos de un etéreo "espíritu del Concilio" que cada uno interpreta a su conveniencia. Pero la alternativa a la hermenéutica de la ruptura no es una supuesta "hermenéutica de la continuidad" (que, según los tradicionalistas, implicaría que siguen intactos los anatemas antiliberales del XIX). La verdadera alternativa, según el Papa, es la "hermenéutica de la reforma", que implica "continuidad y discontinuidad en diferentes niveles"» .

Desde este marco previo, de manera persuasiva –otro de los méritos del texto-, va introduciendo al lector en el panorama real y concreto que presenta la crisis occidental actual y que desarrolla en los cuatro capítulos siguientes.

El primero de ellos, "Europa", aborda el invierno demográfico: sus causas y falsas soluciones. Esta circunstancia -efecto inconsciente e inesperado de una crisis global y de civilización- la vincula a la renuncia europea de sus raíces cristianas, estudiando ampliamente "¿Por qué los tratados europeos evitan mencionar al cristianismo?", a lo que suma sus reflexiones sobre la necesidad de un nuevo lenguaje para la cultura de la vida y un preclaro estudio sobre las críticas que desde el laicismo ha generado la nueva constitución húngara.

El segundo capítulo es "Catolicismo". En él, Contreras reivindica el papel de la razón humana, su intrínseca imbricación en el hecho cristiano, y la aportación decisiva del cristianismo en el nacimiento y el desarrollo de la ciencia en Occidente. Disecciona a continuación, en "Cristofobia y antidiscriminación", la virulenta hostilidad que desde el pensamiento único, lo políticamente correcto, los medios de comunicación y la acción institucional, se ha desplegado en Europa frente a la presencia pública de las iglesias cristianas, especialmente, la católica. Su colofón es un interesante estudio de la figura de San Juan de Ávila, estableciendo no pocos paralelismos entre la situación que afrontó ya en el siglo XVI y la que padecemos hoy día.

El tercer capítulo es el intitulado "Liberalismo", con esclarecedores apartados como "La siempre aplazada pedagogía del liberalismo" (criticando la ausencia de ideas en la derecha, las ventajas naturales de una izquierda que cultiva la instintividad, emotividad y desresponsabilización, que confluyen en el permisivismo y el igualitarismo); su propuesta del conservadurismo norteamericano como modelo para el centro derecha europeo; y una formidable crítica liberal del Estado del Bienestar de medio centenar de densas y sugestivas páginas.

El último capítulo, "Ley natural", lo conforman dos apartados; acaso los más complejos para los profanos en Filosofía del Derecho. El primero, "Laicidad, razón pública y ley natural", parte de la siguiente afirmación: «Ni los cristianos debieran temer el concepto de laicidad, ni los llamados "laicistas" deberían aborrecer tanto a los cristianos… Pues, en realidad, la laicidad es una de las grandes aportaciones del cristianismo a la cultura occidental (como ha reconocido, por ejemplo, Jürgen Habermas)». Aquí debate acerca de las polémicas entre los conceptos de "razón pública" y "ley natural". El capítulo se cierra con el artículo desarrollado a partir del enunciado del interrogante "¿Debemos alegrarnos de la muerte del positivismo jurídico?"

Con este texto, lúcido alegato contra el radical-progresismo y su hegemónica "ideología de género", sin duda, Contreras se señala como uno de los más sólidos e innovadores intelectuales del entorno católico español, desde unas posiciones incómodas e impopulares incluso para muchos correligionarios, pero a quien habrá que escuchar, releer y seguir con asiduidad sus juicios de autoridad y honradez intelectuales.

Fernando Vaquero Oroquieta

España
«Relatos de plomo», la crónica del terrorismo de ETA en Navarra
begoña lópez / pamplona ABC 14 Diciembre 2013

La publicación, encargada por el Gobierno foral, incluye crónicas de los atentados y entrevistas con las víctimas
«Relatos de plomo», la crónica del terrorismo de ETA en Navarra

«El relato riguroso y completo de lo sucedido, lejos de aumentar venganzas o resentimientos, permitirá cerrar esta etapa ominosa sin olvidos, cómplices o interesados, sin diluir la gravedad de los hechos, sin interpretarlos, sin excusarlos. La historia nos hará mejores si se escribe con honradez. Con este planteamiento se puso en marcha este libro», así lo recoge la introducción de «Relatos de Plomo. Historia del Terrorismo en Navarra, 1960-86», que se ha presentado este viernes en Pamplona.

El libro, encargado por el Gobierno de Navarra a los periodistas Javier Marrodán, quien ha dirigido el proyecto, Gonzalo Araluce, Rocío García de Léaniz y María Jiménez, recoge a través de la crónica periodística, todos los actos terroristas cometidos en la Comunidad foral desde el año 1960 hasta 1986. 'Relatos de Plomo' incluye 190 crónicas sobre actos violentos cometidos durante esos años, así como 25 entrevistas inéditas a personas que sufrieron de manera directa los atentados de la banda terrorista ETA.

La publicación, que consta de casi 600 páginas, aporta crónicas detalladas, fotografías históricas, entrevistas inéditas, cronologías exhaustivas y artículos reflexivos de expertos del ámbito universitario y periodístico. «Lo más valioso del libro son las entrevistas. El atentado fue sólo el prólogo de la vida de muchas familias», ha afirmado Marrodán en la presentación.

Tras conocer los testimonios de los directamente afectados por el terrorismo de ETA, los autores han resaltado un sorprendente denominador común: «Las víctimas han tenido la aspiración de no educar a sus hijos en el odio, el rencor y el resentimiento».

RELATOS DE PLOMO. Historia del terrorismo en Navarra 1960-86 from Gobierno de Navarra on Vimeo.

El periodista recoge, además, una cita de Muñoz Molina que, a su juicio, responde perfectamente al espíritu de este libro: «Hay que contar exactamente lo que pasó y hay que empezar a hacerlo ahora que todavía viven y están lúcidos la mayor parte de los protagonistas, los testigos, las víctimas no ejecutadas (...) Hay que contar para que no se imponga la tergiversación y para que los verdugos y los responsables no cuenten con ese eficaz aliado del crimen, el olvido». En este sentido se pronunció recientemente la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, quien señaló a ABC: «Se lo debemos a las víctimas del terrorismo, los verdaderos héroes de la democracia. Y si no lo contamos nosotros, pronto veremos cambiada la historia real. Creo que el Gobierno de Navarra, el único que está preparando esto desde hace tiempo, tenía esta obligación social con las víctimas».
Diversas fuentes, entre ellas ABC

Para recoger el recuerdo completo de «los asesinados, los perseguidos, los chantajeados, los expulsados y los torturados», la obra recaba en distintas fuentes y lugares. Las hemerotecas han sido fuentes esenciales. Se examinaron las colecciones de Diario de Navarra y muchos ejemplares de otras cabeceras como El Pensamiento Navarro, ABC, El País o La Gaceta del Norte que ayudaron «a completar los textos con aportaciones a veces menudas, un apellido, una fecha, la declaración entrecomillada de un testigo».

Pero se han consultado también los archivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional para recabar información de sus atestados, informes y diligencias, y se ha recogido información de sentencias judiciales, libros, memorias y tesis que han completado el relato.

Las imágenes son un valor añadido en este libro. Un complemento esencial de esta crónica, que le añade detalles y rostros, congela momentos y concita el recuerdo vivo de esos sucesos trágicos. Las aporta el archivo fotográfico del Diario de Navarra, pero también otros periódicos, al Archivo Municipal de Pamplona y fondos particulares.

En 2014 se presentará el segundo volumen de esta obra, que recoge crónicas y testimonios desde el año 1987 hasta la actualidad. Con el fin de que pueda seguirse la evolución del proyecto se ha creado una página web y la cuenta de twitter @relatosdeplomo. El Gobierno de Navarra ha editado 2.000 ejemplares de este libro, que ayer salió a la venta al precio de 20 euros.

Desmemoria
javier barraycoa ABC Cataluña 14 Diciembre 2013

¿Por qué España querría arruinar a su motor económico? Sería bastante tonta ¿no? La sesiones del primer día nos aventuraron lo que será este Simposio

Como organizador del evento, intervino en los parlamentos iniciales el historiador Jaume Sobrequés i Callicó. Ha defendido que el título «España contra Cataluña» es una verdad irrenunciable. Poco debe acordarse de su padre, gran historiador, Santiago Sobrequés, discípulo de Jaume Vicens Vives. Su última obra Hispania: historia política y cultural de España (1985), defendía lo contrario que ahora propone su hijo cono «verdad irrenunciable».

Tampoco se debe acordar Jaume Sobrequés del libro que escribió junto a su padre en 1973 (publicado en catalán durante el franquismo): "Hacia el concepto moderno de Patria. La revolución catalana del siglo XV". En él se argumenta que la idea de Patria española se forja al entrar los Trastámara en el gobierno de la Corona de Aragón, tras el Compromiso de Caspe. Sobrequés, desde joven ha sido un historiador mediatizado por la política, desde la participación en coaliciones electorales con el PSUC y ERC, pasando por el PSC y recalando finalmente en CiU que le ha concedido sustanciosos cargos en el mundo cultural catalán. Dejando de lado la desmemoria histórica del historiador, analicemos brevemente lo que se encuentra el asistente al polémico simposio.

Varias ponencias están agrupadas en «la represión institucional, política y administrativa» y «la represión económica y social». Las primeras ponencias podían tener como hilo conductor una reflexión sobre la construcción de una estructura centralista a partir de 1714. Nada nuevo bajo el sol. Participaron historiadores como Agustín Colomines y Companys que han prosperado desde fundaciones subvencionadas, como CatDem, por los gobiernos de CiU.

Declarado independentista, intenta explicar la construcción del Estado liberal en el siglo XIX. Evidentemente calla que los principios jacobinos que inspiraron aquél proyecto son exactamente los mismo que inspiran a los nacionalistas actuales. La única reacción frente a ese Estado liberal fue el carlismo, que no era precisamente antiespañolista.

Respecto a la represión económica, las ponencias propuestas se contradicen. La de Joaquín Nadal intenta argumentar el expolio económico de Cataluña en el siglo XVIII (aunque se olvida que gobernando con el tripartito, nos dejó arruinados a los catalanes). Paradójicamente la siguiente ponencia, a cargo de Jordi Maluquer, se encarga de defender que la industria catalana fue el motor económico de España. Y aquí surge la pregunta que ningún historiador nacionalista quiere resolver: ¿Por qué España querría arruinar a su motor económico? Sería bastante tonta ¿no? La sesiones del primer día nos aventuraron lo que será este Simposio.

Javier Barraycoa es sociólogo, politólogo y director de estudios de Ciencias Políticas en la Universidad Abat Oliba CEU en Barcelona.

¡Plas, plas, plas!
juan carlos girauta ABC Cataluña 14 Diciembre 2013

Mas se ha ganado el derecho a comparecer en el programa especial de Fin de Año de TV3 con chaqué, varita mágica, bastón convertible en ramo de flores, cien pañuelos escondidos en la boca, chistera con conejo y palomo en la manga

ES tal la pericia nacionalista con el engaño que a veces dan ganas de aplaudirles. Mentir tanto durante tanto tiempo no deja de ser un arte. Mientras dedicábamos las horas muertas a escandalizarnos con la ristra de trolas históricas del simposio del odio de Sobrequés, y cuando todavía nos quedaba mucha punta por afilar en el lápiz de la razón para subrayar y llenar de admiraciones el programa paranormal que sitúa el futuro (2014) bajo «mirada histórica», van y anuncian la pregunta trampa, llamada a ser un número uno en el disputado ranking del camelo.

Aparte de que la consulta no es legal -y por lo tanto no es legítima dada nuestra condición de Estado de Derecho y la consiguiente vigencia del imperio de la ley- con la pregunta en árbol resulta imposible proceder a lo que tanta ilusión me hacía, que era darle un «No» rotundo al secesionismo, pues para hacer tal cosa tiene uno primero que decir «Sí» a un Estado catalán.

Es un embuste al cuadrado. Sobre la primera bola, que es la posibilidad de una consulta o referéndum fuera del amparo del artículo 92 de la Constitución, cabalga la segunda, sofisticada e inesperada, que más que a un referéndum de autodeterminación al uso -que sería lo suyo en quienes tanto han defendido el derecho a decidir, otra trola- se parece a uno de esos juegos de cartas donde el mago de proximidad te hace creer que estás decidiendo entre opciones mientras te lleva por donde él quiere. Mas se ha ganado el derecho a comparecer en el programa especial de Fin de Año de TV3 con chaqué, varita mágica, bastón convertible en ramo de flores, cien pañuelos escondidos en la boca, chistera con conejo y palomo en la manga. Palomo de nombre Juan, símbolo de este proceso solipsista, esotérico y paranoico al que ha arrastrado a Cataluña su enésimo aprendiz de brujo.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

UN PUEBLO, UN ESTADO
155 razones por las que Artur Mas se equivoca y Oriol Junqueras no
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 14 Diciembre 2013

Las preguntas de Mas, además de ambiguas, están mal pensadas. Pero la verdadera respuesta no está en la ley ni en la economía, sino en que se preguntaría un absurdo. Ahora toca decírselo.

Hacía ya unos cuantos años que se había dejado de hablar de algunas partes de la Constitución. En especial, los políticos profesionales han evitado algunas partes incómodas del Título VIII, el dedicado a las autonomías, como la misma peste.

Desde los tiempos ya casi remotos del pacto de Estella, de los enredos de Perpiñán, de la ilegalización de Batasuna, y más tras el infame Estatut de 2006, parecía que ya no había artículo 155 en la Carta Magna. Por no haber, la han usado como si no hubiese ni artículo 116, y ni siquiera Título Preliminar.

Pero ahí están, y ahora, más desde el resbalón plebiscitario de Mas y las palabras de Rajoy, todo son conjeturas sobre qué hará el presidente del Gobierno de las muchas cosas que puede y debe hacer para defender a España.

Decía hace unos días aquí mismo Ricardo Chamorro algo que políticos y periodistas han tendido a olvidar desde 1978, y es que la Constitución, "como expresión máxima de la voluntad de superación de la Guerra civil, reconciliación y concordia nacional, compartida por la inmensa mayoría de los españoles bajo los auspicios de la Corona, se funda precisamente en la unidad de la Nación española y en el ejercicio por ella del poder constituyente. De este hecho derivan las bases de la Constitución y sus orientaciones fundamentales, resumidas en el Título Preliminar y desarrolladas en el resto de su articulado".

Es decir, que con o sin reforma, la Nación española es la raíz de nuestra Constitución, "la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles", y hay un "reconocimiento del ejercicio efectivo de la soberanía nacional por el pueblo español y de la legitimación democrática de los poderes del Estado. Artículo 1.2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado".

España no existe como consecuencia de la Constitución y de las leyes, sino como fundamento previo de las mismas, y la soberanía es de la Nación, no de una familia, ni de una parte del pueblo español ni de una oligarquía de capitalistas, corruptos, conspiradores y oligarcas.

Dicho con título de simposio, ¿España contra Cataluña? Artur Mas ha creado un círculo vicioso en el que una de las primeras víctimas podría ser él mismo juntamente con su partido. No hay posibilidad ni siquiera teórica de una España contra Cataluña porque Cataluña es España y no hay España sin Cataluña ni Cataluña fuera de España.

A esto ya contestamos, gracias a la Denaes de Santiago Abascal, hace unos meses, pero a medida en que se perciban los sinsentidos de la situación creada por la "consulta soberanista" los problemas irán a más, y las cosas irán a mal para Mas si da su brazo a torcer y a peor aún si no lo da. No hay posibilidad ontológica de una independencia de una región, ni menos aún de preguntar con apariencia de democracia y realidad de tiranía ideológica quién quiere esa independencia. Si se enroca, Mas va hacia la nada o hacia la violencia, abrazado a Esquerra; si se reconduce habrá hecho la mejor campaña de Esquerra y la peor posible de CiU.

Quien no puede reconducirse ni chalanear en este caso, y afortunadamente lo ha visto y lo ha dicho, es el presidente Mariano Rajoy. Ante "el anuncio realizado por varios partidos catalanes de plantear una consulta de autodeterminación… quiero decirles con toda claridad que esa consulta no se va a celebrar, es inconstitucional y no se va a celebrar".

No ha hecho más que dar la respuesta que Artur Mas debía recibir, y eso incluye esa suspensión total o parcial, de duración y alcance por definir, y sin ley específica que la desarrolle, que la Constitución prevé en su artículo 155 y para la que dispone instrumentos en otros títulos y capítulos. Hasta ahora nunca se ha hecho –aplacemos por caridad el debate sobre si debería haberse hecho-, pero a Rajoy toca ahora pensar cómo se hace porque por confesión propia le puede tocar hacerlo, ante el error de Mas y la alegría de Junqueras que ve derrotada a CiU, su única y verdadera enemiga política.

Es hora, en fin, de dar una respuesta sincera a todas las cuestiones que se plantean. No estamos ante un problema económico que pueda responderse, otra vez como vienen diciendo nuestros políticos desde la nefasta UCD, con dineros. Los nacionalistas quieren la independencia aunque tengan que pagarla. No estamos ante un problema europeo, pues los nacionalistas estarían dispuestos a no estar en la UE si con eso fuesen independientes.

No estamos ante un problema de crisis o de paro, pues los afectados por la coyuntura no son ni la razón ni la base del independentismo. No estamos ante un problema legal, porque las leyes se cambian y un nacionalista no respeta las leyes del Estado "opresor".

Lo que hay que recordar es que España es una nación y un pueblo con un pasado, un presente, un futuro, una identidad, una cultura, un origen, unas metas, y eso incluye a Cataluña. Y si no se libra ese combate no se estará defendiendo bien a España ni a la Cataluña libre y por tanto española.

Hay pregunta. Y ahora, ¿qué?
155 y 161, dos artículos de la Constitución para frenar a Mas
A. RUIZ www.gaceta.es 14 Diciembre 2013

Rafael Murillo, profesor de Derecho Constitucional, explica a GACETA.es cómo puede impedir el Gobierno los planes de Mas.

Tras la comparecencia del presidente de la Generalitat, Artur Mas, anunciando que el 9 de noviembre de 2014 convocará un referéndum para que los catalanes respondan si quieren que Cataluña sea un Estado y, en caso afirmativo, si desean que ese Estado sea independiente, Rafael Murillo, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad CEU San Pablo, ha contestado a GACETA.es diversas cuestiones jurídicas relacionadas con este asunto.

Según Murillo, "este referéndum afecta en sentido estricto a la soberanía popular" porque es "consultivo" y el artículo 92 de la Constitución española establece que el único que tiene "potestad" para llevarlo a cabo es "el Rey, previo acuerdo del presidente del Gobierno y con la autorización del Congreso de los diputados".

Por lo tanto, comparte la opinión del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz: es anticonstitucional. Si, aun así, Mas siguiese adelante, el profesor afirma que "el Ejecutivo podría impugnar esa resolución ante el Tribunal Constitucional y automáticamente quedaría suspendida".

El artículo 161 establece que si el Gobierno impugna resoluciones de una comunidad autónoma, eso implica la suspensión de esas decisiones durante cinco meses, que son prorrogables. "Es más facil aplicar el articulo 161 en su apartado segundo, igual que sucedió cuando el Parlamento catalán quería declararse soberano o como se hizo con el euro por receta en Madrid", explica.

"Chantaje"
Por ello, Murillo considera que las referencias de Josep Antoni Duran i Lleida a una posible aplicación del artículo 155 -"para suspender la autonomía", según el líder de Unió- son producto del "chantaje" y el "miedo que quieren imponer": "El 155 no suspende la autonomía; esta subsiste, aunque sus órganos de decisión ya no son los autonómicos porque se busca defender un interés general. Es un procedimiento muy lento y complicado, además de temporal". En palabras del profesor, ese artículo sólo debería entrar en juego "en caso último y extremo, cuando no hay otra salida" porque sería "excesivo".

En cuanto a las preguntas planteadas por Mas en el referéndum, Murillo subraya que la primera -"Estado"- es una idea genérica, mientras que la segunda -"Estado independiente"- responde a una exigencia de "ERC", que ahora es consciente de que "necesita colaborar" con el Gobierno del president.

Esta "doble terminología de consenso" tiene "poco sentido" para el profesor, que defiende que para que fuese algo más razonable sería imprescindible que antes se procediese a una hipotética transformación de España en "estado pluriestatal", lo que es "inviable", puesto que "habría que modificar todo el Estado español".


No a la discriminación de la paella en el currículo
Pablo Molina Libertad Digital 14 Diciembre 2013

Prueba de que la Ley Wert no va a reparar el daño que los mandarinatos autonómicos han hecho al sistema educativo español es el mantenimiento de un tercio de las asignaturas a libre disposición del consejero de turno. Como si la nefasta influencia de las comunidades autónomas en el desarrollo de las materias troncales no fuera suficiente, especialmente en autonomías con lengua propia, ahora también podrán inventarse nuevas asignaturas en defensa de sus respectivos hechos diferenciales, que es algo que preocupa a los responsables educativos mucho más que el hecho, este sí verdaderamente diferencial, de que la enseñanza pública española, desde que ellos tomaron las riendas, sea el hazmerreír del mundo civilizado.

El primer gobierno regional que ha decidido ponerse en serio con este nuevo desafío educativo ha sido el valenciano, cuya consejera del ramo, María José Catalá (sic), ya ha ofrecido las líneas maestras de una nueva asignatura denominada Cultura del Pueblo Valenciano, con la que la Generalidad pretende agredir a los niños sometidos a su tutela educativa a partir del próximo curso. Será, afirma la consejera, "un vehículo para la defensa de lo valenciano", en el que sin embargo no habrá cabida para la paella, porque la consejera afirma querer huir de lo meramente folclórico. Pero mujer, si precisamente la paella es la principal seña de identidad de la cultura valenciana, por utilizar la jerga autonómica al uso, y uno de los elementos que más ha hecho por internacionalizar lo valenciano, ¿a qué esa hostilidad contra una gloria autonómica que precisamente el gobierno valenciano debería fomentar en beneficio de la gastronomía local y la salud de los infantes?

En una asignatura tan absurda como este engendro dedicado a exaltar los rasgos culturales del terruño, lo más serio que se puede enseñar es la manera de cocinar una excelente paella, con los niños memorizando los ingredientes que se utilizan en cada modalidad y aprendiendo a darle al arroz su punto exacto de cocción. En lugar de materia tan nutritiva, las autoridades educativas valencianas incluirán en su nuevo programa curricular el estudio de los bous al carrer, porque la consejera, como ya quedó dicho, quiere huir de lo meramente folclórico.

Una vez perfectamente catalogadas las tribus amazónicas y polinesias, los antropólogos han puesto el foco en el hecho autonómico, mucho más rico en expresiones absurdas que los pueblos primitivos diseminados por el planeta. Bien: que trinquen un pastón escribiendo manuales para las editoras y dando cursos a los docentes sobre las tradiciones locales que hunden sus raíces hasta los tiempos de Atapuerca; pero, por Dios, incluyan a la paella, aunque sea como actividad extracurricular para subir nota. A estas alturas del desastre de nuestra enseñanza va a ser una de las pocas posibilidades de que los adolescentes valencianos que abandonen la ESO no acaben de ninis alcoholizados corriendo los bous al carrer.

En defensa del simposio
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 14 Diciembre 2013

Los que ahora se rasgan las vestiduras son los mismos que hace años condenaban o huían de quienes hablaban de España. Y creen que por la vía administrativa frenarán el desvarío nacionalista.
Leo un artículo de Jesús Laínz en El Diario Montañés titulado "¿España contra Cataluña?", en alusión al célebre simposio catalán. La conclusión del artículo es clara: el Govern debería de ir adelantando trabajo y emplearse a fondo en la quema de libros y periódicos, para justificar con hechos la "opresión" de Cataluña por España.

En tan solo un folio, Laínz muestra ejemplos de cómo el amor a España ha sido el canon de conducta de los catalanes desde que Cataluña existe. Por supuesto, no era este un amor de solo una parte de los catalanes, sino del pueblo en su conjunto, desde las clases humildes hasta sus instituciones. Así que Artur Mas –antiguamente Arturo a secas- debería aplicar los métodos de Farenheit 451, descritos en la conocida distopía de Ray Bradbury, antes de que le pille el toro.

Laínz cierra su artículo con una frase de Mark Twain: "Muchas cosas no suceden como debieran, y la mayor parte de ellas ni tan siquiera llegan a suceder. Es la tarea del historiador consciente corregir estos defectos". Que un grupo de "historiadores conscientes" –con la excusa de lo "académico"- estén ahora en puro trance corrector, lo único que debería de enseñarnos es hasta qué nivel de "chusmificación" ha caído la universidad española.

Pero es un craso error la postura del PP, Ciudadanos y UPyD, que piensan que todo puede arreglarse por la vía ejecutiva que prohíbe. Las ideas delirantes tienen calado solo en sociedades desnortadas, en las que durante mucho tiempo lo absurdo, la mentira y la majadería simple han campado por sus respetos. Esto viene sucediendo en Cataluña –y también en otras partes- sin que a nadie se le moviera un músculo a la hora de impedirlo: ya se sabe, la "tolerancia" y el respeto a la ley todo lo justifican.

Ahora, la izquierda jacobina radical de UPyD, el jacobinismo "light" de Ciudadanos y PP quieren arreglar con una sentencia judicial y con la intervención del Fiscal General del Estado lo que la casta política no han hecho nada por impedir en treinta años. Más exactamente, quieren arreglar aquello a lo que la totalidad de esa casta política española ha contribuido durante los últimos treinta años: la desnacionalización de España.

No sé si recuerdan, pero hubo un tiempo en que hablar de España era casi como ser un "skin head". ¿De verdad que no lo recuerdan? Yo sí. También recuerdo cuando los muertos por terrorismo eran enterrados en secreto y a espaldas del pueblo. Los políticos solo asistían a título institucional. Nada más. ¿Siguen sin recordar? Yo sí.

Los principales beneficiados por esta deserción del deber han sido los mismos que hoy anuncian una fecha para consumar la traición a Cataluña y a España, a la fe por la que murieron sus padres. Quizás sea demasiado tarde. La chica lista del PP, María Dolores de Cospedal, se percata ahora de que fue un error dejar en manos autonómicas la educación. Qué portento.

Y sin embargo sigue sin penetrar en el problema porque no solo es "la educación"; es más bien la batalla por las ideas, la hegemonía social lo que se ha abandonado. Por eso, quieren acabar con un simposio a golpe de fiscalía sin entender que a un simposio hay que oponer otro simposio. Es necesario oponer idea a idea, propaganda a propaganda, sin ceder un ápice. Pero esto no lo va a entender jamás gente como Cospedal, por poner un ejemplo. Es necesario embarcarse en una lucha feroz por la verdad, hasta que la celebración de simposios absurdos, plagados de "académicos" apesebrados no signifique nada e implique tal desprestigio que no merezca la pena ni plantear el asunto.

Por lo demás, su estrategia, aún concediendo el bienintecionado beneficio de amor a España –que ya es decir-, es totalmente ineficaz. Ahí lo tienen: Torres Dulce se lava las manos porque el Fiscal General del Estado no está para atajar la conjura contra la nación. El "fiscal contra el odio y la discriminación", al que quizás compete más que a nadie una denuncia presentada por "odio" en Cataluña, el señor Miguel Ángel Aguilar, por supuesto no sabe y no contesta porque su función real es otra. En suma, nada de nada.

Mientras tanto, la esencia de la nación se hace gravitar exclusivamente sobre el "constitucionalismo". La idea de España, anterior a la Constitución –y en esto tiene razón Artur Mas- ha sido suplantada por ésta que se ha transformado en un ídolo de nuestro tiempo. Se supone que la Constitución ha permitido la "convivencia" cuando la situación a la que nos vemos abocados demuestra que no es así. Derechos fundamentales, como el de la vivienda o el del trabajo, se conculcan a diario.

El mercado oprime a las clases trabajadoras de modo creciente y, por si fuera poco, la nación misma amenaza con disgregarse. Es hora de atender más a lo que somos que a las formas de lo que somos. Y por eso, es necesaria una pedagogía para el conjunto de la nación acerca de las amenazas que el capital global cierne sobre nuestro futuro. La disgregación nacional no es más que uno más de sus horribles rostros.

Esto es algo que nadie quiere entender y por eso hace falta otros simposios de signo contrario al simposio de la infamia: no una prohibición. Las obras de Laínz son un buen ejemplo de esa pedagogía. Javier Barraycoa ha hecho lo propio. Ambos son diferentes del "constitucionalismo" desnacionalizador, que nos ha llevado al momento presente. ¿Serán tenidos en cuenta?

El simposio de la vergüenza: “España contra Cataluña”
José Rosiñol Lorenzo Periodista Digital 14 Diciembre 2013

…su único objetivo es político, es magnificar el victimismo sobre el que se basa el proceso de “construcción nacional”, es aumentar el odio a lo diferente, es exacerbar la hispanofobia, es agrandar la ya enorme fractura social entre catalanes, es anteponer la ideología a los derechos democráticos…

Siento vergüenza al ver cómo se tergiversa la historia, al ver cómo se utilizan los recursos públicos para manipular a la población, siento vergüenza por la nula calidad democrática de la clase política nacionalista, siento vergüenza ante un mundo académico postrado ante el poder, ante unos intelectuales que participan (gozosamente) de esta gran campaña de intoxicación política.

Este simposio denominado “España contra Cataluña” debería llamarse “Cataluña contra Cataluña”, porque no busca ninguna verdad histórica, ni el consenso intelectual entre pares, su único objetivo es político, es magnificar el victimismo sobre el que se basa el proceso de “construcción nacional”, es aumentar el odio a lo diferente, es exacerbar la hispanofobia, es agrandar la ya enorme fractura social entre catalanes, es anteponer la ideología a los derechos democráticos.

La intelectualidad orgánica, aquella que sabe garantizados su sustento, sus carreras profesionales y su cuota de protagonismo mediático, ya no se limita a convertirse en afamados creadores de opinión, ahora se suman a un congreso ideologizado que en nada tendría que envidiar a los que se gestaban desde las Academias de la antigua URSS, estamos ante la utilización de lo científico en pos de lo ideológico, asistimos a la putrefacción de la democracia en Cataluña.

Imagino que habrá ciudadanos del resto de España que les sorprenda la convocatoria de este simposio denominado “España contra Cataluña. Una mirada histórica (1714-214)” que se celebrará los días 12, 13 y 14 de diciembre en Barcelona, pero esto forma parte del asfixiante y cada vez más totalitario ambiente político que debemos soportar los catalanes, tenemos que aguantar un insoportable grado de manipulación que abarca todos los ámbitos de la vida, este episodio y su segunda edición prevista para septiembre de 2014 será la guinda del proceso, el desenlace apoteósico del nacionalismo.

Lamentablemente, esos intelectuales que deberían ser la vanguardia de la crítica, de la búsqueda de nuevas perspectivas, de la exploración de nuevos caminos, de nuevos discursos, de innovadores relatos que nos saquen del ensimismamiento cultural en el que nos encontramos, se dedican a abrazan al poder, haciendo seguidismo de la política, legitimando –desde sus Torres de Marfil- al oficialismo más rancio, renuncian a ser la voz discordante para convertirse en el altavoz autorizado de la ideología imperante.

La Cataluña creada por el nacionalismo ha construido todas las instituciones públicas (o pagadas con dinero público) como partes de un entramado de algo superior, como parte de un proyecto que antes o después debe desembocar en la creación de un Estado independiente, solo hay que leer la misión de una de las instituciones convocantes, el Museo de Historia de Cataluña, dicha misión versa así: “conservar, exponer y difundir la historia de Cataluña como patrimonio colectivo y fortalecer la identificación de los ciudadanos con la historia nacional”.

Es la obsesión identitaria les lleva a la burda tergiversación histórica, a concebir el estudio de la Historia, como una historia nacional-ista, a concebir al ciudadano como un objeto moldeable y no como un sujeto soberano, si una vez consumada la unificación de Italia en el siglo XIX Massimo D’Azeglio dijo aquello de “hemos hecho Italia ahora hemos de hacer italianos”, desde la Generalitat parecen practicar algo tan totalitario como: “para lograr una Cataluña independiente hemos de crear nacionalistas”.

Esta historia nacional-ista, aquella que se refugia en los documentos, que los dota de entidad interpretativa, que bucea entre legajos disfrazada de falaz cientificidad, aquella que olvida el carácter narrativo del estudio de la historia, que practica un renacido positivismo decimonónico, un historicismo de la sospecha, es en realidad más una creencia que una ciencia.

Su esquema es dogmático, pero no únicamente porque partan de un corpus de costumbres, normas y premisas, no, es dogmático desde un punto de vista religioso, parten de una verdad casi revelada (Cataluña es una Nación y todos los catalanes estamos indefectiblemente adscritos a ella) y a partir de aquí toda argumentación, todo estudio, todo trabajo, todo olvido, cualquier dato a tener en cuenta es el que reafirma la Verdad autoevidente, el resto es desechable…¿cómo los derechos de los ciudadanos?.

Frentismo histórico
miquel porta perales ABC Cataluña 14 Diciembre 2013

Estamos ante un simposio frentista que pretende generar un clima y unos sentimientos favorables a la independencia de Cataluña

El simposio "España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)" confirma la idea del Nietzsche de las Consideraciones intempestivas que habla de una manera de hacer historia “monumental” que distorsiona el pasado e incita a la exaltación y el fanatismo.

Por decirlo resumidamente, según se afirma en la presentación, el simposio analizará las «condiciones de opresión nacional que ha sufrido el pueblo catalán a lo largo de estos siglos» que «han impedido el pleno desarrollo político, social, cultural y económico de Cataluña». La distorsión. ¿Cómo puede hablarse de nación oprimida -¿Cataluña una nación?- cuando resulta que con los borbones, según afirma Feliu de la Peña, «consiguió la Provincia cuanto había pedido” y las constituciones de la época “fueron las más favorables que había conseguido la Provincia»? ¿Barcelona no alcanzó entonces el estatuto de puerto franco autorizado a comerciar con América y se implementaron exenciones fiscales?

Dígase todo: el problema surgió cuando la oligarquía barcelonesa, para zafarse del bloqueo austracista, cambió -a eso hay que llamar deslealtad- de bando. ¿Una guerra nacional que perdió Cataluña? ¿Los intereses de la oligarquía local eran los de Cataluña? ¿Quizá no hubo territorios catalanes que apostaron por uno u otro bando? ¿No llamó Rafael Casanova «derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España». ¿Opresión económica? Jaume Vicens Vives: el decreto de Nueva Planta “echó por la borda del pasado el anquilosado régimen de privilegios y fueros de la Corona de Aragón. Este desescombro beneficio insospechadamente a Cataluña, no solo porque obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir y los libró de las paralizadoras trabas de un mecanismo legislativo inactual, sino porque les brindó las mismas posibilidades que a Castilla en el seno de la común monarquía».

¿No se desarrolló plenamente Cataluña gracias a la política proteccionista de los últimos siglos? ¿Cataluña es la única Comunidad Autónoma con déficit fiscal? ¿Discriminación lingüística cuando la Generalitat incumple las sentencias de los Altos Tribunales a favor del bilingüismo? La exaltación. Estamos ante un simposio frentista que pretende generar un clima y unos sentimientos favorables a la independencia de Cataluña.

El lema del tricentenario de 1714 reza así: «Viure Lliure», es decir, «Vivir Libre». A ver si lo he entendido bien: ¿quizá los catalanes de hoy no son libres y han de retroceder a 1714 para vivir en libertad? Así no se escribe la historia. Ni el presente.

NO SE HABLA DE OTRA COSA
Al independentismo catalán se le atraganta la portada de La Vanguardia
El Semanal Digital 14 Diciembre 2013

Después de acompañar y hasta alentar a Artur Mas durante toda su travesía, el diario de Godó se descuelga en la hora de la verdad. Tendrá que conformarse CiU con "El Periódico".

Monotema en las portadas de la prensa nacional de papel de este viernes 13 de diciembre de 2013. La deriva secesionista de Artur Mas y su intención de llevar adelante el referéndum para la independencia de Cataluña y la respuesta del Gobierno de Rajoy son las cuestiones primordiales. En esta ocasión merece la pena echar un vistazo a la prensa catalana.

La Vanguardia habla de desafío
El diario del Conde de Godó, que da una capa de barniz a su idilio secesionista con la salida de José Antich al frente de la dirección, titula así: Mas desafía a Rajoy con pregunta y fecha, según recoge Juan Velarde en el resumen de prensa de Periodista Digital. Esa cuestión, que es doble, se formula así: ¿Quiere que Catalunya sea un Estado? Y en caso afirmativo, ¿independiente?.

Resalta La Vanguardia que la fecha será pasada la consulta de Escocia y a los 25 años de la caída del Muro (de Berlín, no el del barrio del Carmel). Destaca el rechazo que la medida ha producido en el seno del PP, PSC y Ciudadanos. También hay reacciones desde el Gobierno de España: Rajoy garantiza que la consulta no se hará y que no se va a negociar.

El Periódico no disimula su alegría
El rotativo del Grupo Zeta abre con un doble título bastante intencionado: Catalunya da el paso. España cierra filas y subraya que el presidente Mas supera el primer escollo que, desde luego, no era ninguna traba legal, ya que el problema era ver en qué grado se hablaba de independencia en la pregunta de marras (bueno, en realidad doble cuestión).

Lo importante ahora es que una vez perpetrada la (pesada) broma, el Estado español se ponga firme y se deje de tibiezas. Contundencia máxima y exigirle al señor Mas que coja su papelito, lo haga triza y lo deposite en el recipiente azul para reciclarlo (si es que hay posibilidad de reciclar un papelucho tan sucio, políticamente hablando).

El Mundo, en jaque
Pedrojota titula con un contundente Jaque a España y resalta que por primera vez en la democracia una comunidad autónoma anuncia una fecha y dos preguntas para un referéndum secesionista. Asimismo, Mas contenta a Unió e Iniciativa con una primera cuestión ambigua y a ERC con una segunda inequívoca sobre la independencia. Por su parte, PSOE y PP anuncian que el Congreso denegará a los grupos promotores la autorización para celebrar la consulta soberanista.

El presidente del Gobierno de España afirmó sin medias tintas: "Garantizo que esta consulta no se celebrará". Eso sí, mientras Rajoy pronunciaba estas palabras, su ministro de Hacienda se dedicaba hacer el Don Tancredo y si no lean: Montoro da a la Generalitat 873 millones más del FLA. Para entendernos, casi 900 millones extra del fondo de rescate autonómico.

El País y su patita
A cinco columnas, Javier Moreno titula así: ¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Quiere que este sea independiente?. El presidente de la Generalitat, con apoyo de ERC, Iniciativa y la CUP, lanza su desafió. Lo que resulta curioso es que la idea principal con la que abre El País pareciera pagada precisamente por esos partidos amigos del rupturismo con España. Vamos, este titular parece más propio de un diario catalán con cercanía al entorno de Mas.

La Razón y la suspensión de la autonomía
Paco Marhuenda lleva en su apertura la reacción del Gobierno: Rajoy tajante ante el desafío: ´No habrá consulta soberanista´. El presidente afirma que no se ajusta a la Constitución y no descarta aplicar el artículo 155 para suspender la autonomía si Mas desobedece. Pues, vistos los hechos, creo que el Ejecutivo está tardando en ir aplicando el texto constitucional porque está claro que el presidente de la Generalitat no está por recular. Mientras, el presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, avisa de que "la UE no aplicaría tratados si se independiza".

La Razón destaca que la suma de diputados de los grupos que apoyan esta consulta llega a 87 de 135 escaños que conforma la Cámara catalana, una cantidad insuficiente, por ejemplo, para reformar el Estatuto de Autonomía.

ABC y el iluminado
Bieito Rubido destaca unas palabras de Rajoy: Esa consulta no se va a celebrar, en respuesta a esos sediciosos que escenifican su desafío ilegal, el de la consulta independentista de Mas que pretende celebrarla el próximo 9 de noviembre de 2014.

ABC lleva un artículo editorial con arranque en portada: Es la hora de defender a España y a Cataluña, dejando claro que no todos los catalanes están por la labor de secundar al iluminado de Artur Mas.

Cataluña se niega a recortar y aumenta el gasto en subvenciones en medio del órdago independentista
Cualquier fuente conocedora del estado de las cuentas autonómicas se queja del hecho de que la Generalitat de Artur Mas simplemente se ha negado a recortar. Sólo se ha ajustado el coste de personal y en prestaciones de servicios. Y buena parte del equilibrio de las cuentas se confía a unas ventas y privatizaciones que todavía no se han llevado a cabo.
Economía . www.vozpopuli.,com 14 Diciembre 2013

Cataluña apenas aplica la tijera en los capítulos de gasto corriente. Pese al supuesto control de Hacienda exigiendo facturas a cambio de la ayuda financiera del FLA, entre septiembre de 2012 y septiembre de 2013, los capítulos de consumos intermedios, subvenciones y resto de empleos corrientes han aumentado, señal inequívoca de la falta de voluntad de meter mano a la estructura de gasto de la Generalitat. De poco importa la austeridad cuando la partida de subvenciones ha repuntado desde los 458 millones a septiembre de 2012 a los 473 millones de septiembre de 2013, y los consumos intermedios de 3.421 millones a 3.557 millones, de acuerdo con las cifras facilitadas por la Intervención General del Estado.

Cualquier fuente conocedora del estado de las cuentas autonómicas se queja del hecho de que la Generalitat de Artur Mas simplemente se ha negado a recortar. Sólo se ha ajustado el coste de personal y en prestaciones de servicios. Y buena parte del equilibrio de las cuentas se confía a unas ventas y privatizaciones que todavía no se han llevado a cabo. De ahí que su déficit público continúe prácticamente en los mismos niveles que el año pasado.

Detrás del órdago nacionalista se esconde la intención de mantener una estructura de gasto del entorno de los 33.000 millones al año, tal y como se recoge en unos Presupuestos prorrogados, cuando por ejemplo la Comunidad de Madrid tan sólo presupuesta unos 17.000 millones. Para lo cual ha necesitado en dos años, entre pago a proveedores y Fondo de Liquidez, la ayuda de Hacienda por valor de 24.000 millones de euros. "Siempre esperan que haya una nueva línea de asistencia financiera con tal de no tener que recortar", reconoce una fuente cercana a Hacienda.

Y en cuanto se pacten los Presupuestos con ERC, se antoja muy difícil que se planteen nuevos recortes. Qué tiempos aquellos en los que al principio de la legislatura, enfrentado con el desmadre de las cuentas del Tripartito, el president Artur Mas se paseaba por Madrid haciendo gala de cómo la austeridad no le restaba votos.

Pero ese prurito con la podadora le duró poco. Ya en 2012, pese a ser una de las mayores incumplidoras de entre todas las Comunidades Autónomas, la Generalitat catalana sólo recortó un 1 por ciento el gasto corriente según los cálculos de Fedea.

Respecto a 2013, con los datos hasta septiembre proporcionados por la Intervención General del Estado, el déficit de los presupuestos catalanes presenta una evolución demasiado parecida a la del año pasado, un 1,38 por ciento del PIB frente al 1,49 por ciento que se registró en septiembre de 2012. Sólo que este año tienen que reducir el déficit hasta el 1,58 y no hasta el 2,21 que finalmente se obtuvo el año pasado después de haber privatizado a última hora y a toda prisa Aguas Ter-Llobregat y los túneles del Cadí y Vallvidrera.

Con un 1,38 por ciento del PIB de déficit hasta septiembre, Mas ya se ha comido casi todo el objetivo fijado del 1,58 por ciento, y la patente desviación parece imposible de enderezar porque a finales de año siempre se acumulan muchos desembolsos. De hecho, el president ya ha reconocido en público que no cumplirá, a pesar del déficit a la carta concedido por Montoro. Y por esta razón, otras Comunidades tendrán que ajustarse más para tener contenta a Cataluña.

Vistos los números, Hacienda ha exigido a la Generalitat que aplique un decreto de no disponibilidad. Mas-Colell confía en las ventas de activos, que representan un tercio de todo el ajuste planeado y que se concentran en los últimos meses del ejercicio. Con un PIB de 129.260 millones, un ajuste desde el 2,21 por ciento del PIB hasta el 1,58 por ciento del PIB asciende a los 1.200 millones, de los cuales unos 460 millones se pretenden cubrir con dichas ventas.


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