AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 18 Diciembre 2013

Desafio secesionista
Es la hora del nacionalismo español
José García Domínguez Libertad Digital 18 Diciembre 2013

Sin duda, el rasgo más notable de la realidad es que existe. Eso es algo que se tiende a olvidar con demasiada frecuencia en esta península, sobre todo en su región nordeste. De ahí que, de vez en cuando, convenga recordarlo. Sin ir más lejos, la independencia de Cataluña constituye una quimera metafísicamente imposible porque contraviene el dictado que en su día estableciera esa terca señora, la realidad. Acaso por obvia, es una evidencia que el Madrid con mando en plaza no parece que haya acabado de entender. El día que lo comprenda, entenderá de paso que el terreno de la confrontación política e ideológica que ahora plantea Mas no está situado en Cataluña, sino en el resto de España. Y es que no asistimos a una disputa por la secesión, asunto que en el fondo solo los diletantes de la Esquerra se toman en serio. Bien al contrario, el propósito genuino del establishment catalanista no consiste en alumbrar otro Estado-nación, sino en recomponer a su imagen y semejanza el actual.

Objetivo último que impone como condición sine qua non demoler las vigas maestras de la Constitución de 1978. Y esa discordia habrá de dilucidarse en Madrid, no en Barcelona. Así las cosas, lo que en verdad persigue CiU es desplazar la masa crítica de la opinión pública española hacia la entelequia conceptual que unas veces se ha llamado "España plural" y otras "federalismo asimétrico". Una partida de ajedrez en la que únicamente puede ganar. Razón de la súbita audacia de una clase dirigente, la catalana, célebre por su muy legendaria cobardía. Porque si algo conocen bien los catalanistas es España (mal que les pese, son tan españoles como los demás). Y porque la conocen, saben de sobras que la apelación al patriotismo, lejos de constituir un factor de cohesión como ocurriría en cualquier otro país europeo –salvo Alemania–, se identificará con la extrema derecha y la caspa del franquismo sentimental.

El nacionalismo español, concepto cuya mera mención provoca accesos de inquieto nerviosismo entre su público potencial, solo sale del armario cuando la selección de fútbol gana algún campeonato por ahí fuera. Pero, eso sí, únicamente mientras duren los festejos, ni un minuto más. Al modo de tantas identidades sexuales reprimidas que se exhiben en público aprovechando la coartada del Carnaval, el nacionalismo español vuelve a esconderse raudo tras las juergas de rigor. Se diluye entonces en la nada hasta que, algún año después, Del Bosque acierta de nuevo con los once de marras. Así ha venido aconteciendo desde los últimos cuarenta años a esta parte. Y así tendrá que dejar de ocurrir algún día, si queremos que la soberanía nacional continúe residiendo en esos 45 millones de apátridas. O desenterramos la bandera del viejo nacionalismo español, cívico, laico, liberal, democrático y patriótico, o este envite lo vamos a perder.

El error de la descentralización educativa según Cospedal
Ricardo Chamorro www.elsemanaldigital.com 18 Diciembre 2013

"Fue un error" la transferencia de las competencias de educación a las Comunidades Autónomas.

El miércoles de la semana pasada, la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, afirmó en Toledo, en unas jornadas de ABC, que "fue un error" la transferencia de las competencias de educación a las Comunidades Autónomas, pues el modelo educativo es una de las principales "fortalezas" de un país.

Esa misma semana, en el diario ABC, la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, consideró, en un artículo sobre la Constitución, que hubiera sido necesario que existieran diferentes grados de transferencias, respecto del resto de autonomías, para Cataluña, País Vasco o quizás Galicia, atacando "el café para todos" como una de las causas del secesionismo. El planteamiento de Aguirre también lo asume José Bono (PSOE) o Zapatero en distintas conferencias, este último pide una reforma constitucional hacia un Estado que garantice la igualdad pero que afirme unas diferencias o singularidades por territorios, aprovechando el término que aparece en la Constitución de "nacionalidades". Un estatus diferenciado dentro del Estado cediendo por lo tanto a unos dogmas históricos inventados por la ideología separatista.

Si se cediera en el aspecto anterior asumiríamos que las Comunidades Autónomas, como entidades pertenecientes a la administración territorial del Estado, no son solo herramientas para garantizar derechos de los ciudadanos españoles sino que vendrían cumplir, en determinados casos, una función, más allá de simbolizar la pluralidad histórico-cultural de España, en relación a unas determinadas identidades diferenciadas bajo el prisma ideológico e histórico del separatismo, lo cual contradice la propia historia de España y nuestra propia historia Constitucional desde 1812.

Particularidades forales, historias propias, o tradiciones regionales existen o existieron en toda España, pero la unidad de la nación y de un Estado soberano llamado España, es una realidad indiscutible como mínimo desde el renacimiento.

El sentido Constitucional de las autonomías
Como ya señalé en mi artículo de la semana pasada, "el Estado autonómico nació para asegurar el reconocimiento político y simbólico de la pluralidad histórica y cultural de la Nación y para modernizar y descentralizar la Administración, no para transformar España en una Confederación de naciones soberanas en trance de disolución. El objetivo del Estado de las Autonomías, tal como lo concibieron los constituyentes, es la configuración de un Estado unitario de base nacional fuertemente descentralizado en el que, junto al autogobierno de las Comunidades, se sostiene en todo momento y circunstancia la primacía del interés general sobre los particulares de grupos o territorios".

La educación es fundamental para cohesionar España
La materia de educación es fundamental para la integración y cohesión del conjunto de España. Ciertamente fue una ingenuidad pensar, a finales de los 90, que la cesión de las transferencias de educación y sanidad cerraba el proceso autonómico. Las comunidades gobernadas por nacionalistas separatistas son insaciables, pues la base de su ideología es la negación de España como nación y la descentralización como dogma así como paso previo a la separación.

La transferencia de las competencias educativas en todos los niveles (educación primaria, secundaria y universitaria) y la implantación de políticas lingüísticas en determinadas Comunidades Autónomas en detrimento del castellano, lengua española oficial del Estado, junto con la práctica ausencia de ejercicio de las potestades de éste para la alta inspección del sistema de enseñanza, han conducido a la fragmentación de buena parte de los contenidos educativos y a la coexistencia en el territorio español de sistemas de enseñanza distintos, y aún opuestos. Se produce así un daño a la calidad del sistema en su conjunto y, también, a su capacidad de proporcionar a los alumnos el conocimiento adecuado de la realidad histórica de la comunidad política nacional a la que pertenecen, España, que incluye y trasciende a la Comunidad Autónoma en la que residen.

La reciente y polémica LOMCE del ministro Wert veremos si suple algunos de los problemas que tenemos en España en esta materia, lo que está claro es que nuestros gobernantes no pueden ser fatalistas y deben tomar decisiones políticas pues nada es irreversible. Defender los objetivos de la LOMCE en todos los ámbitos educativos debería ser prioridad política del Partido Popular.

Cospedal ante la reforma Constitucional
María Dolores Cospedal dijo en el acto de celebración de los 35 años de Constitución en Toledo de la semana pasada que "sin soberanía no hay democracia y sin democracia no hay estado de derecho; porque no es una contradicción un estado unitario y a la vez fuertemente descentralizado. No debemos mirarnos en proyectos fracasados que sólo generan la desunión entre los españoles"… "es español el que siente el orgullo de una tradición de siglos y tiene fe de orgullo colectivo. Es español el que es plenamente consciente de que si constantemente se vapulea a España y se pone en tela de juicio lo que somos, peligra nuestra patria."

Cospedal fue clara ante la petición de reforma constitucional "no es el momento de abrir una puerta que no sabemos hacia dónde nos va a llevar y sin saber hacia dónde queremos ir". Y dijo que la propuesta de reforma "solo obedece a problemas internos" de determinadas formaciones políticas y gobiernos. "El consenso alcanzado en 1978 terminaría hoy si nos embarcásemos en esta aventura por desestabilizar el marco jurídico fundamental".

Una reforma de la Constitución no puede hacerse para contentar al nacionalismo
El Estado autonómico tal y como hoy todavía lo reconocemos ha sido, en definitiva, más el resultado de la generalización del proceso de implantación de las Comunidades Autónomas a partir de 1981, de la jurisprudencia dictada desde entonces por el Tribunal Constitucional y de la influencia de los partidos nacionalistas en la formación de las mayorías parlamentarias entre 1993 y 2000 que de un modelo directamente extraído de los preceptos constitucionales.

La influencia de los nacionalistas y los desarrollos estatutarios en clave no nacional han traído los problemas administrativos que estamos sufriendo en la España de las autonomías, esto se está agravando con la crisis económica y se agravara aun más ante la disminución de los fondos europeos. La descentralización o recentralización de competencias debería seguir criterios prácticos de eficiencia en la garantía de los derechos y servicios de los ciudadanos, el dogma de que solo la descentralización es positiva es un criterio ideológico basado precisamente en el separatismo.

Los desafíos separatistas en Cataluña o País Vasco parecen ser las razones de mayor peso para que a algunos les hayan entrado las prisas de la reforma constitucional, lo cual es grave y sigue la dinámica descrita anteriormente, los nacionalistas son los que llevan la delantera arrastrando al resto. Como escribí la semana pasada la reforma Constitucional debería, en su caso, reforzar la Nación española por parte de los dos grandes partidos, jamás plegarse a los intereses de los que quieren destruir la nación. El consenso y el dialogo nunca puede versar sobre la esencia de la nación española, no cabe discusión sobre ello pues a pesar de los relativistas patológicos España no debería ser discutida ni discutible a estas alturas.

O el Estado español recupera protagonismo en beneficio de sus ciudadanos o los españoles lo pasaran mal.

Eso no es democracia
Miquel Porta Perales www.cronicaglobal.com 18 Diciembre 2013

Hay que admitir que no resulta fácil saber de qué hablamos cuando hablamos de democracia. Al respecto, existen distintos índices -Polity, Freedom House o The Economist- para evaluar la naturaleza y calidad de la democracia. En cualquier caso, hay un consenso de mínimos sobre el tema según el cual la democracia es 1) un método de representación que permite que los diversos grupos e intereses en juego se manifiesten libremente y 2) un conjunto de reglas de procedimiento para tomar decisiones a través del debate libre y el cálculo de mayorías. La democracia son formas. La democracia es el arte de mediación entre las partes de acuerdo a unas reglas de juego previamente acordadas. La democracia no es un programa. La democracia permite que todos los programas se manifiesten y compitan libremente en el marco de unas reglas de procedimiento. En buena medida, la democracia es una racionalización técnica del conflicto que hace posible que el ciudadano mida sus fuerzas sin recurrir a la violencia.

En España, y en Cataluña por partida doble –el hecho diferencial, supongo-, se está socavando la democracia. Y se hace –aseguran los promotores del socavón- en beneficio de la propia democracia. Vayamos por partes.

El nacionalismo catalán, al reivindicar el inalienable derecho a decir del pueblo, está dando vida a la entelequia de un derecho natural que se ejercería más allá del marco jurídico legal propio y característico de la democracia

Se socava la democracia cuando se postula la denominada "democracia verdadera". Una cierta izquierda que procede del viejo comunismo todavía sin reciclar, los denominados nuevos movimientos sociales, así como los nuevos y novísimos indignados, socavan la democracia cuando sostienen que la nuestra es una democracia formal que no representa al pueblo, que no responde ante los ciudadanos, que no convoca referéndums populares para aprobar leyes y revocar políticos. Veamos. ¿Quizá el político no ha sido elegido democráticamente y con todas las garantías en las urnas? ¿Quizá la democracia y el político no responden ante el ciudadano en el Parlamento y en los comicios electorales que se celebran periódicamente? ¿Qué representatividad democrática poseen los nuevos movimientos sociales y los indignados? ¿Quién ha votado a esos señores y señoras que se permiten el lujo de darnos lecciones de democracia? ¿En una democracia la pancarta y el referéndum han de substituir a la vía y la vida parlamentarias?

Se socava la democracia –hecho diferencial catalán, decía- cuando se reclama el denominado "derecho a decidir". El nacionalismo catalán, al reivindicar el –arguye- inalienable derecho a decir del pueblo -ídem-, está dando vida a la entelequia de un derecho natural –inexistente- que se ejercería más allá –la reglas del juego previamente establecidas y acordadas, señalaba antes- del marco jurídico legal propio y característico de la democracia. Si este derecho a decidir natural existe, ¿por qué no convocar una consulta en la cual el pueblo español decida si quiere derogar el modelo autonómico existente en beneficio de otro –a la francesa, para entendernos- de inspiración y carácter centralistas? ¿Por qué no convocar a los ciudadanos de Badalona –o de Palamós o del Ensanche barcelonés- para decidir si quieren o no constituirse en una ciudad Estado o en un barrio Estado independiente dentro de la Unión Europea? Aquellos que defienden el "derecho a decidir" están reivindicando el "poder de decidir" lo que más les conviene. Y tiene su gracia que quien propone incumplir las normas democráticas –quien eso hace no es un demócrata- hable de la "intolerancia y poca convicción democrática" de quienes sí cumplen la legalidad democrática. En pocas palabras, el nacionalismo catalán –aunque presuma de ello y descalifique al adversario- va corto de democracia. Y no es cierto que el Otro tenga miedo o alergia a la democracia: es el nacionalismo catalán quien tiene miedo o alergia a la democracia.

La llamada "democracia verdadera" y el llamado "derecho a decidir" brindan un buen ejemplo de la demagogia y el populismo que socavan los fundamentos de la democracia y la convivencia

La llamada "democracia verdadera" y el llamado "derecho a decidir" –la democracia no es eso- brindan un buen ejemplo de la demagogia y el populismo –uso y abuso de la palabra, tergiversación de la realidad, fustigación sistemática del adversario, desprecio de la legalidad, deslealtad institucional- que socavan los fundamentos de la democracia y la convivencia. ¿Que en una democracia el pueblo es soberano y se manifiesta a través del voto y la urna? Por supuesto. Pero la soberanía del pueblo está garantizada, salvaguardada y regulada por la Constitución para evitar los abusos de poder y proteger al débil frente al fuerte. Cosa que ocurre en toda democracia y debe ocurrir también en España y Cataluña.

La "democracia verdadera" y el "derecho a decidir" abren la vía que conduce a un proyecto de ingeniería social deliberada que pretende conformar ciudadanos de acuerdo al modelo diseñado por quienes –imbuidos de superioridad moral- se consideran a sí mismos los verdaderos representantes del "pueblo". Fuera bromas: la democracia formal -la democracia parlamentaria o representativa- es la única democracia existente; el respeto de la legalidad democrática es consubstancial al régimen democrático. Cualquier alternativa a la legalidad democrática –por bienintencionada que aparente-, puede suponer la dilución o cancelación de la democracia y las instituciones democráticas. Un nuevo ataque a la sociedad abierta.

La algarabía se hizo atronadora
José Luis Manzanares www.republica.com 18 Diciembre 201

Hemos dejado correr muchos años procurando no enterarnos de que la deriva independentista de Cataluña iba en serio ante la pasividad de los llamados a garantizar el respeto a la Constitución Española, a la legislación vigente y a las sentencias de nuestros Tribunales. Lo ocurrido con el uso y enseñanza del español es una prueba sonrojante de ello. Y el desprecio hacia la bandera de España por parte de algunas autoridades de aquella Comunidad Autónoma es otro. Nadie ha respondido nunca por ello. Incluso mencionar el artículo 155 de la Constitución era de mal gusto.

Así, tolerando la tergiversación de una historia convertida en adoctrinamiento político contra la unidad de España, haciendo dejación de autoridad y mirando para otro lado, hemos recorrido un largo trecho desde la muy mayoritaria aprobación de nuestra Carta Magna en Cataluña hasta la crítica situación actual. Sólo tras fijarse solemnemente la fecha de la consulta independentista a finales del año próximo -no vale la pena entretenerse con lo del derecho a decidir- hemos oído asegurar al Presidente del Gobierno que aquella no se celebrará en ningún caso. Quizás demasiado tarde. Y ni una palabra sobre lo que se hará si sigue adelante el procedimiento anunciado a bombo y platillo.

Las claudicaciones parciales suelen ser el preludio de la claudicación total y eso vale también en este caso. Según los nazis -y perdón por la cita- quien, más o menos coaccionado, acaba diciendo A, recorrerá después todo el abecedario. Los comunistas hablan del viento de la Historia. Nuestro trancredismo político ha hecho que muchos de los ciudadanos que se sienten españoles procuren, por si acaso, no significarse peligrosamente.

Sorprende la pasividad de las instituciones del Estado ante la promoción del independentismo con fondos públicos. No está claro que entre las competencias de la Generalidad -ahora también “Generalitat” en la versión castellana del nuevo Estatuto (es un detalle)- se encuentre la de respaldar una determinada opción política. Y menos cuando ésta pugna con la Constitución. Un partido, el que sea, puede postular la segregación de Cataluña, pero no la Generalidad o una entidad local. Se habla estos días de posibles delitos de usurpación de funciones y prevaricación, pero se olvida el delito de malversación si los caudales públicos se dedican a finalidades completamente ajenas a las competencias de la administración correspondiente. Claro que, de ser cierta esa desviación de fondos, los delincuentes serían muchos y muy destacados.

La deriva sindical
JOSÉ JUAN DEL SOLAR ORDOÑEZ www.gaceta.es 18 Diciembre 2013

Ayer fue un Ayuntamiento, más tarde una Autonomía, luego un partido y, ahora, algún que otro sindicato. La corrupción que no cesa.

¿Qué pensará , allá donde esté, el bueno de Marcelino Camacho cuando vea los derroteros de CCOO, ese sindicato por el que él lucho a costa de sus libertades y sin más riquezas que la de su jersey de cuello vuelto , y que ahora parece emponzoñarse y corromperse comprando kilos de caramelos, realizando viajes injustificables e imprimiendo tarjetas de visitas para los liberados - ¿Para qué querrá un liberado del trabajo una tarjeta de visita?-, amén de pagos duplicados y alguna que otra mordida, todo ello a costa del erario público y través de una utilización malversadora de las subvenciones otorgadas para el buen funcionamiento del sindicato y no para el despilfarro y solaz vidorra de unos cuantos afiliados.

¿Qué se dirá en sus silencios de jubilado el otro histórico sindicalista, Nicolás Redondo, al contemplar esas posibles mamandurrias gestadas al amparo de las siglas de la UGT, donde existen devoradoras mordidas, pagos duplicados y millones de euros malversados en ERE irregulares…

¿Pero podría esperarse otra cosa de unos sindicatos cuyas cuentas se trajinan en los pesebres del Estado en donde, por desgracia, en la hora presente los controles son escasos y abundan no pocos corruptos; pues basta para que una juez valiente o un funcionario leal arañe un poco para que el sistema hieda? ¿Pero qué sindicalismo es este que se encoleriza, llama a arrebato y bloquea las calles las ciudades con manifestaciones de bocadillo y botellín de agua contra normas estatales “contrarias a la masa trabajadora”, mientras él mismo sobre mesas repletas de mariscos y cochinillo perfila sus propias plantillas en base a esa normativa aberrante y capitalista?

El artículo 7 de la Constitución señala a los sindicatos, junto a las asociaciones empresariales, como organizaciones básicas para la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales. Lo son, y no porque así lo defina la Norma de las normas y vengan avalados por una extensa doctrina jurisprudencial del Tribunal Constitucional, sino como expresión y conjunción natural del trabajador en defensa de sus derechos frente a las posibles presiones o abusos que pudiera cometer el empleador, para vigilar y atender que la legislación de un estado determinado a fin de que estén atemperados los intereses del trabajador y del capital. Así los sindicatos nacieron en las barricadas, se instrumentalizaron en los barracones ante latas de sardinas y no pocos de sus miembros, aquí y en otras partes del mundo, dieron con sus huesos en las mazmorras por defender los derechos de sus afiliados y de los trabajadores en general. Es la esencia de ese espíritu el que debe prevalecer por encima de otra consideración, y no la mangancia antes señalada que ahora parece aflorar, ni tampoco ese servilismo ideológico a ciertos partidos políticos, que, como buenos partidos, utilizan el sindicato próximo para sus fines, lanzándolos, las más de las veces, a batallas sin sentido para los intereses sociales que dicen defender.

El gran problema de nuestro sindicalismo, es que al estar apacentado por el Estado y acunado por algún partido, se ha adocenado, carece de visión y algunos de sus miembros ante el dinero fácil, el buen sillón, la falta de control y un sistema judicial impreciso piensan que todo el monte es orégano y caen también en la corrupción. Lo grave de ellos es que, aparte de que como el resto de corruptos que están aflorando en nuestra Nación se apropian con el dinero público, ponen al trabajador como estandarte de sus corruptelas y abusos; cuando , precisamente, lo que están haciendo es privándole de ayudas y beneficios. Pero lo que no se entiende es que un partido político que lleva en sus siglas al obrero o al trabajador, sin previo análisis, se lance en defensa de ese sindicato cogido con las manos en la masa y le eche la culpa a la derecha; que parece ser la única recogedora de toda las inmundicias de la España actual, ya que la izquierda y el centro son bueno y santos, según testimonio de ellos mismos.

Ahí estamos: ayer fue un Ayuntamiento, más tarde una Autonomía, luego un partido y, ahora, algún que otro sindicato; la corrupción que no cesa, mientras que el españolito de a pie, el trabajador sindicado o no, va tirando día a día con la mirada puesta en Dios, al tiempo que busca esos brotes verdes que le señalan unos y otros pero que no encuentra.
Es una lástima y una vergüenza todo esto que estamos viviendo.

José Juan del Solar Ordoñez es abogado y escritor

Andalucía
Los apaños renovadores de Susana Díaz
Pablo Molina Libertad Digital 18 Diciembre 2013

Susana Díaz accedió a la presidencia de la comunidad autónoma de Andalucía con la promesa de renovar la política en general y, de paso, dejar a su región irreconocible hasta para la madre que la parió. Los socialistas en pleno llevan desde entonces levitando de puro placer con esta funcionaria de la PSOE, designada por Griñán para sucederle antes de protagonizar su particular espantá al Senado en busca de protección. Como era de esperar, la renovación anunciada por la Baronesa ha quedado en un par de discursos sobre lo mala que es la corrupción y lo buena que es la unidad nacional y una arenga fingida contra el separatismo del PSC... para luego fundirse en un abrazo fraternal con Pere Navarro y pedirle que, por favor, siga como hasta ahora, que lo está haciendo muy bien.

Boberías solemnes al margen, el escándalo del fondo de reptiles, diseñado y ejecutado cuando ella era ya una alta carga del Gobierno andaluz, es asunto con suficiente calado para ver en qué consiste exactamente la ambición renovadora de la Baronesa. Son casi mil millones de euros, dilapidados en operaciones tramposas, al amparo de un sistema ideado precisamente para facilitar el trinque, tal y como acaba de demostrar la Intervención General del Estado. En su informe, los técnicos acreditan que el Gobierno andaluz falseaba los presupuestos autonómicos para hacer pasar como pérdidas de las agencias públicas del trinque la morterada de millones que después se trajinaban, solos o en compañía de otros, los sindicatos andaluces de mucho progreso.

Sin embargo, las conclusiones demoledoras de este documento no han excitado en la Baronesa renovadora un especial celo en la persecución de los trincones, tal vez porque en ese caso no quedarían socialistas en la Junta libres de imputación ni para un remedio. En lugar de decretar la disolución inmediata del PSOE andaluz y marcharse a casa a reflexionar, Susana Díaz, la gran esperanza del socialismo español, ha decidido que la respuesta de su Gobierno será intentar recuperar el dinero robado, atención, ¡para destinarlo a políticas de empleo! Es decir, su idea es entregarlo de nuevo a los sindicatos andaluces de progreso para hacer "políticas activas de empleo", que es como si la Agencia Tributaria devolviera a los traficantes ilegales los bienes incautados para que continúen haciendo su labor social.

La complicidad de las actuales autoridades de la Junta con los culpables del saqueo de fondos públicos es un escándalo todavía mayor que el trinque del fondo de reptiles, pero al menos nos sirve para saber en qué consiste el programa renovador de Susana Díaz. De momento va a renovar las ayudas a los sindicatos. Después ya veremos.

Marchando una de tahúres
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 18 Diciembre 2013

Difícilmente podría haber sospechado Nicolas de Caritat, Marqués de Condorcet, que su curioso hallazgo causaría tal furor en la España actual. Tanto, que marcaría el inicio del Régimen de 1978 y, posiblemente, su final. Corría el año 1785 cuando el Marqués de Condorcet descubría que la agregación de preferencias individuales a través del voto podía dar lugar a marcadas inconsistencias. ¿Qué significaba esto? En pocas palabras, que quién establece el método de votación puede determinar el resultado final. Sí, los sistemas de votación pueden ser manipulables sin necesidad de pucherazo o lavado de cerebro. Simplemente ajustando las alternativas, el orden de votación o introduciendo nuevas opciones. Un terreno abonado para tramposos y tahúres.

Como era de esperar, la paradoja de Condorcet encontró buenos maestros y aprendices en España. La Transición política arrancó en 1976 con uno de los episodios más ingeniosos de manipulación del voto. Torcuato Fernández-Miranda, presidente del franquista Consejo del Reino, se había propuesto un crucial objetivo. En connivencia con Juan Carlos, debía lograr la inclusión de su pupilo, Adolfo Suárez, en esa terna de candidatos a presidente de Gobierno que el propio Consejo elevaría al Rey. Una misión complicada pues Suárez no gozaba precisamente de gran aprecio, prestigio, fama o popularidad entre los consejeros. Pero el avispado Torcuato estableció un peculiar sistema de votación que, ante la estupefacción de los presentes, condujo inexorablemente a la inclusión de su protegido.

Casi cuatro décadas después, la casta independentista catalana intenta rendir su particular homenaje a Torcuato lanzando una pregunta… o, quizá dos. Está bien, dejémoslo en una y media. La sombra de Condorcet vuelve a planear sobre un fantasmal referéndum que enlaza con esa pícara tradición española. Pero la hechura es zafia, grosera, sin estilo, muy lejos de esa elegancia que caracterizaba al antiguo secretario general del Movimiento. Ciertamente, introducir una tercera opción o manipular el orden de la votación son reglas de libro. Pero debe hacerse sin que la gente se percate de la tomadura de pelo.

La casta se quita la máscara
Pero esta falta de disimulo no es accidental, producto de la impericia, la ignorancia o el desconocimiento. Es buscada y deliberada. Es precisamente esta claridad, esta jactancia en el incumplimiento de las normas el elemento crucial, el punto de ruptura de las castas políticas nacionalistas con el Pacto de la Transición. Su alejamiento de ese acuerdo tácito por el que, dentro de un sistema con pocos controles, nulos equilibrios y muchos privilegios, la Corona y unas oligarquías partidarias se repartieron el pastel, otorgándose licencia para ejercer el expolio, para actuar al margen de las leyes. Y los nacionalistas recibieron manga ancha para actuar a placer en sus territorios. Pero existía una regla esencial: mantener las formas. Las actuaciones ilegítimas de los dirigentes deberían guardar, al menos, cierta apariencia de que se respetaban las leyes y los procedimientos.

La oligarquía nacionalista catalana ha decidido abjurar de esta regla: pretende vulnerar la ley, no disimuladamente, sino de manera ostensible, con petulancia, exigiendo la pasividad del resto. Y reclama el derecho de extracción de rentas en su propio cortijo sin tapujos ni molestas interferencias externas. Al fin y al cabo, si la Corona no disimula en sus manejos por conseguir la impunidad de Cristina, ¿por qué habrían de hacerlo ellos?

El camino iniciado por la Generalidad de Cataluña tiene mucha más trascendencia de lo que algunos quieren admitir. Tras él órdago nacionalista resulta casi imposible regresar al punto de partida. Se trata probablemente del tirón definitivo, ese que puede acabar desgarrando las costuras de un sistema político en proceso de descomposición que difícilmente recuperará sus constantes vitales. A pesar de que nadie puede prever el desenlace de este desafío, cualquier vía de salida implicará mutaciones que alterarán los principios no escritos del Sistema. Obligará a movimientos, acomodos, cesiones, transformaciones, rupturas o duros enfrentamientos, trastocando necesariamente las piezas fundamentales del Régimen.

A tiempo de evitar el abismo
Muchos ciudadanos, presos de la emoción, se dejan llevar de esos cantos de sirena que prometen el cercano paraíso en la Tierra. Otros, desde la distancia y sumidos en el hartazgo, ven la independencia de Cataluña como la liberación de una pesada carga, la marcha de unos vecinos protestones que se pasan la vida quejándose. Todos ellos se equivocan. La ruptura no constituiría el final de los problemas sino el comienzo. Y los riesgos más graves no provendrían del complicado reparto de la deuda. No es difícil imaginar una Cataluña independiente con reivindicaciones territoriales sobre ciertas regiones que permanecen en España. Y gobernada por esa casta política que no dudará en seguir agitando el espantajo del malvado enemigo español, infiltrado o acechando tras la frontera, si ello favorece sus intereses. Las previsibles consecuencias quedan a criterio de cada cual.

Dicen los pesimistas que ninguna generación aprende de la historia ni escarmienta en cabeza de sus mayores. Que todas deben padecer su dosis de desgarro, miseria, infortunio y sufrimiento para lamentarlo después. No lo creo así: estamos a tiempo de evitarlo. La contemplación del profundo y tenebroso abismo debe ser suficiente para realizar la oportuna autocrítica. Para enmendar la anterior pasividad ciudadana ante unas clases políticas, nacionalistas y no nacionalistas, que nunca buscaron el bien común sino el beneficio propio aun a costa del desastre final.

Es la hora de la sociedad civil. El momento apropiado para que los ciudadanos españoles, catalanes y no catalanes, unamos nuestras fuerzas denunciando las terribles carencias de un Régimen que ha perjudicado a todos. Solo una sociedad civil unida, cohesionada, nunca fracturada como pretenden algunos, será capaz de exigir e impulsar esas necesarias reformas que conduzcan a una democracia digna de tal nombre y a un sistema de libre acceso.

Tengan todos una Feliz Navidad.

El periodista de EsRadio se irrita con el pasotismo del Presidente del Gobierno
Losantos: "Lo de Rajoy con Mas, ¿es valor temerario o que es tonto de baba?"
"José Tomás es un cobardica al lado de Mariano Rajoy"
Periodista Digital 18 Diciembre 2013

Losantos contra Enric González: "A ver, dilecto progre del periodismo catalán, ¿cómo que en Barcelona aún se habla de fútbol?"
Espot sobre Losantos: "No me sentaré con un nazi, con la peor basura del periodismo"

Losantos: "Cuando Mas se llamaba Arturo, yo defendía los derechos lingüísticos de los catalanohablantes"
Marta Nebot: "A mí Jiménez Losantos me dijo que si Eva Hache era la payasa de la izquierda, él lo era de la derecha"

La chulería de Mas con Rajoy: "No me asusta la suspensión de la autonomía"
Mariano Rajoy: "¿Una reunión con Artur Mas para qué? No sé de qué vamos a hablar"

"Rajoy es como los kamikazes japoneses que se lanzaban con sus aviones para derribar los destructores americanos, o como el valor impávido de Franco"

El debate separatista propuesto por Artur Mas como consecuencia de la intención de celebrar una consulta popular en Cataluña en 2014, amenaza con alargarse hasta el propio momento de la celebración del referéndum en cuestión, si es que llega. El juego político en España pasa por uno de sus momentos más críticos, y en los medios de comunicación se analizan cada día las cuestiones relativas a tal asunto. El último capítulo responde al filtro de algunas cuestiones tratadas entre Mariano Rajoy y los periodistas en la copa de Navidad --Mariano Rajoy: "¿Una reunión con Artur Mas para qué? No sé de qué vamos a hablar"--.

En el espacio matutino de EsRadio con Federico Jiménez Losantos, 'Es la Mañana de Federico', el propio periodista ha cogido por costumbre colocar en su punto de mira, y por ende, en el de su audiencia, la gestión de Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno, en toda esta crisis separatista iniciada por Mas.

En su programa de 18 de diciembre de 2014 --AUDIO--, Losantos volvía a la carga sólo un día después de haber puesto a Rajoy como un trapo por su pasotismo con respecto de la problemática separatista --Losantos: "Qué tío Rajoy, cómo se lanza, es una fiera!"--. El presentador estrella de EsRadio iniciaba su discurso:

"Reconozco que tengo un respeto casi tembloroso a la hora de hablar de esta figura, que es como un torero suicida... Es como los kamikazes japoneses que se lanzaban con sus aviones para derribar los destructores americanos... O desde el célebre valor legionario, o el valor impávido de Franco, o como los toreros que se ponen delante de un toro... Mariano Rajoy va más allá, existe el valor temerario, existe el valor suicida, y por encima de todas esas clases de valor, ¡el valor Mariano, el valor rajoyano!"

Losantos no escatima en símiles sarcásticos para calificar la gestión del presidente del Gobierno al frente del ejecutivo. Pero prosigue el locutor:

"José Tomás es un cobardica al lado de Mariano. Mariano ha inventado un nueva forma de valor, consiste en que si le pegan una cornada, dice 'dame otra' ¡Qué tío! Él es así, es el valor temerario de Rajoy".

La diatriba de Federico Jiménez Losantos se alarga en su editorial, girando en todo momento alrededor del propio Mariano Rajoy, que queda como un muñeco maltrecho en palabras del periodista. Con el final de su discurso va alcanzando el clímax, hasta llegar a una pregunta contundente:

"¿Esto que dice usted es valor temerario, o es que es tonto de baba? Pues no me atrevería yo a tomar una decisión clara al respecto".

La deuda de la Generalidad aumentó en 7.000 millones de euros en el último año
Entre septiembre de 2012 y el mismo mes de este año, el Gobierno autonómico de Cataluña incrementó su deuda un 15,2%, hasta situarse en 53.665 millones de euros. El pasivo de la Generalidad ya supone el 27% del total acumulado de las 17 CCAA. El ritmo de crecimiento del endeudamiento del Ejecutivo autonómico encabezado por Artur Mas supera al del tripartito.
Redacción www.cronicaglobal.com 18 Diciembre 2013

La deuda de la Generalidad aumentó en 7.083 millones de euros en el último año, hasta situarse en 53.665 millones de euros a finales de septiembre pasado, lo que supone un incremento interanual del 15,2%, según datos publicados por el Banco de España.

Esto mantiene al Gobierno autonómico de Cataluña como el más endeudado de todas las CCAA, lejos de la segunda Comunidad en el ranking de deuda, que es la Comunidad Valenciana, con 29.643 millones de euros. En tercer lugar se sitúa la Comunidad de Madrid (22.459 millones) y a continuación el Gobierno autonómico de Andalucía (22.020).

De hecho, la deuda de la Generalidad supone el 27% de los 196.957 que acumulan las 17 CCAA. Y, solo en el tercer trimestre de este año, ha aumentado en 1.110 millones de euros, el mayor incremento de todas las CCAA. Lo que confirmaría el fracaso de los esfuerzos llevados a cabo por el Gobierno autonómico presidido por Artur Mas para controlar el gasto público.

1,4 puntos del PIB más en lo que va de año
En términos relativos, la deuda de la Generalidad se ha situado en el 27,2% del PIB de Cataluña. Según este criterio, dos CCAA la superan en el ranking de endeudamiento: la Comunidad Valenciana (29,8% del PIB) y Castilla-La Mancha (28,7%). Aunque estas dos han aumentado 0,4 y 0,5 puntos porcentuales en los nueve primeros meses del año, frente a los 1,4 puntos de incremento de la deuda de la Generalidad.

Por otra parte, el Ejecutivo autonómico de Cataluña sí ha conseguido reducir -moderadamente- la deuda de sus empresas públicas en lo que va de año, al pasar de 4.521 a 4.287 millones. A pesar de ello, esta cifra supone el 46,6% de los 9.193 millones de euros a los que asciende la deuda acumulada de todas las empresas públicas de las 17 CCAA.

Así, si se suman los 53.665 millones de euros de deuda de la Generalidad junto a los 4.287 millones que arrastran sus empresas, se llega a una cifra total de 57.952 millones a finales de septiembre. Estos datos confirman la tendencia del Ejecutivo autonómico de Mas en el sentido de superar con creces el ritmo de crecimiento de la deuda que estableció el tripartito.

España
El Gobierno de Susana Díaz da 7,8 millones a UGT en sus primeros 100 días
C. Castro. La Razón 18 Diciembre 2013

«No me va a temblar el pulso con nadie que utilice mal los fondos públicos de la Junta». Son palabras de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el pasado 5 de diciembre. Venían a cuento de la solicitud por parte de la Junta de la devolución de 1,8 millones de euros de dos ayudas a UGT-Andalucía, sobre las que el sindicato no había entregado la documentación justificativa correspondiente. Y es que desde que llegara a la Presidencia el pasado 7 de septiembre, la sucesora de José Antonio Griñán no ha cesado en revisar los expedientes de ayudas al sindicato que dirige Cándido Méndez. De hecho, ya son 17 los procedimientos de subvenciones públicas entre 2009 y 2012 que están bajo sospecha.

Pero eso no ha impedido que la Junta de Andalucía haya seguido otorgando subvenciones al sindicato como si nada hubiera ocurrido. Prueba de ello es que en poco más de cien días de presidenta de Andalucía y en pleno escándalo de las facturas falsas, la Junta ha concedido más de 7,6 millones de euros en diferentes partidas. Prácticamente la misma cantidad que ahora podría acabar recibiendo en el caso de que UGT-A no consiga justificar finalmente el cobro de las ayudas. En total, el sindicato ugetista en Andalucía ha recibido en estos poco más de tres meses 7.876.816,75 en cinco subvenciones diferentes. La más cuantiosa llegaba el pasado 14 de noviembre y modificada ocho días después , cuando el Servicio Andaluz de Empleo publicaba la lista provisinal de beneficiarios de las subvenciones relativas al «programa de orientación profesional y acompañamiento a la inserción», correspondiente al año 2013. Para este cometido, la Junta otorga a la central sindical 6.746.816,75 euros, aunque la solicitud inicial pedía a la Administración un importe por 9.470.153,31 euros. Como en toda concesión, la Junta requiere a las entidades beneficiarias para que aporten la documentación acreditativa de las ayudas, tal y como exige el artículo 14 de la Ley General de Subvenciones que obliga a «justificar ante el órgano concedente el cumplimiento de los requisitos y condiciones, así como la realización de la actividad».

Las ayudas más recientes llegaban el fin de semana pasado, cuando el bipartito hizo pública la concesión de más de un millón de euros para UGT. La Consejería de Economía, Innovación y Empleo anunciaba que destinará 610.000 euros al sindicato para la realización de dos proyectos: «Difusión y Sensibilización. Orientación y asesoramiento empresarial. Estudios de prospección» (430.000 euros) e «Innovación empresarial. Cohesión y competitividad» (180.000). A ello se sumaba otra subvención de 430.000 euros otorgada por la Dirección General de Autónomos y Planificación Económica de la Consejería de Empleo con destino la Unión de Profesional y Trabajadores Autónomos (UPTA), una federación integrada en UGT. La concesión se divide en tres partidas diferentes: «difusión y sensibilización» (90.000 euros), «orientación y asesoramiento empresarial» (250.000 euros) y «estudios de prospección» (90.000 euros).

Y es que las restricciones presupuestarias y el escándalo de las facturas falsas del sindicatos no han sido impedimento para que la Junta haya cortado de raíz las subvenciones a UGT. El pasado 26 de septiembre el Boletín Oficial de la Junta publicaba la resolución de 17 de septiembre por el que se oficializaban las subvenciones para la «Coordinación de políticas migratorias». En esa ocasión, UGT fue beneficiario de 35.000 euros con cargo al programa 31.J de la Consejería de Justicia e Interior para el proyecto «actuaciones de sensibilización sobre la integración de la población inmigrante». Ese mismo día, y en la misma resolución, la central sindical recibía otros 55.000 euros para su «programa radiofónico.

PD entrevista al autor de 'Historia mínima del País Vasco' (Turner)
Jon Juaristi: "El llamado proceso de paz se ha cerrado en falso, porque ETA sigue existiendo"
"El PNV ha conseguido concesiones por parte del Estado español que no habría logrado de no haber existido ETA"
Luis Balcarce. Periodista Digital 18 Diciembre 2013

Historia mínima del País Vasco (Turner, 2013) es una breve síntesis de la historia, la evolución, los protagonistas y los escenarios que han definido el País Vasco, desde las prehistoria hasta el siglo XXI. Jon Juaristi logra plasmar una íntima y cercana visión del País Vasco, dado sus vínculos de vida con esta tierra; aquí nació, vivió y ejerció como profesor durante muchos años. Un nuevo relato histórico a través del cual podemos aproximarnos con suma actualidad a los acontecimientos socio-políticos de esta región. Una edición de referencia e imprescindible para los lectores del siglo XXI.

Jon Juaristi (Bilbao, 1951) es poeta, novelista, ensayista y traductor. Estudió Filología Románica en Sevilla y luego en la Universidad de Deusto. Tiene una larga y galardonada trayectoria como ensayista, caben destacar: Sacra nemesis. Nuevas historias de nacionalistas vascos (1999), Sermo humilis: poesía y poética (1999), El bosque originario (2000), La tribu atribulada. El Nacionalismo Vasco explicado a mi padre (2002), El reino del ocaso (2004). Posee la Medalla al Mérito Constitucional y la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio.

TITULARES
Hasta el siglo XIX, vasco significa gascón.
Vasco, en el sentido englobador para referirse tanto a los de Francia como a los de España, es un término que empiezan a utilizar los románticos alemanes a finales del XVIII.

El País Vasco no ha constituido nunca una entidad política diferenciada y unitaria.
A medida que se prolonga la guerra carlista, en el País Vasco va apareciendo el tema foral, muy ligado a la idea de que el liberalismo es Satanás.

Lo que Arana dice es que la España liberal separa a los vascos de Dios.

Zumalacárregui de nacionalista no tenía nada. Era un militar español muy típico.

La izquierda comunista había echado mano de los nacionalismo como un elemento de movilización.
La izquierda en teoría tiene las claves para la felicidad del género humano pero no moviliza al género humano.

En el País Vasco el nacionalismo y la izquierda se estaban buscando.
No hay una idea clara de una democracia liberal moderna en el nacionalismo vasco hasta los años 50.

La relación entre ETA y el PNV al principio fue tensa.
En los años 60 el PNV hizo lo posible por proteger a los militantes de ETA.
[En la democracia] el PNV se ha beneficiado de la existencia de ETA, en el sentido de que ha conseguido una sobre representación.

El PNV ha conseguido concesiones por parte del Estado español que no habría logrado de no haber existido ETA.
El PNV siempre ha sido muy renuente a incorporarse a una estrategia democrática conjunta contra ETA.

El llamado proceso de paz se ha cerrado en falso, porque ETA sigue existiendo.
El nacionalismo vasco convierte inmediatamente cualquier derrota en una victoria por otra vía.

La primera reacción a la derrota de ETA, o al cese de la violencia, ha sido premiar al nacionalismo radical.
Se han dado cuenta de que si ETA no mata todo está permitido.

Yo creo que es una misma hoja de ruta [la de Zapatero y la de Rajoy].

Después de la Guerra Civil hubo menos fusilamientos en el País Vasco que en otras partes de España.
En el País Vasco hubo una minoría de bloqueo al nacionalismo.

Jon Juaristi, Historia mínima del País Vasco. Turner, 2013.

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Rajoy no debe permitir llegar al borde del abismo
Editorial El Mundo 18 Diciembre 2013

TRASLASdesafiantes manifestaciones de Artur Mas en las que aseguraba en TV3 que no le da miedo la suspensión de la autonomía ni tampoco que le metan en la cárcel, un periodista le preguntó a Mariano Rajoy ayer si no sentía vértigo por el reto soberanista. Su respuesta fue: «A ver a quién le da más vértigo».

Son palabras poco afortunadas porque no se trata de comprobar quién frena el último ante el abismo como en la carrera de coches de Rebelde sin causa en la que James Dean vence a su rival. La metáfora de Rajoy es desacertada porque no estamos en una competición entre dos corredores, cuya suerte se decide por el valor y la habilidad, sino ante un desafío del nacionalismo catalán a la legalidad vigente que debería ser frenado en seco mucho antes de llegar al borde del precipicio.

No debería haber equiparación posible entre un presidente que tiene que cumplir su obligación de preservar la Constitución que ha jurado y un dirigente nacionalista que quiere saltarse la ley y que pretende llevar a cabo una consulta para romper la unidad de España.

Artur Mas ya ha enseñado sus cartas y ha dejado claro que su objetivo es conseguir la secesión de Cataluña. No está defendiendo el derecho a decidir, como él sostiene, sino que está utilizando el aparato propagandístico de la Generalitat y sus recursos para celebrar una consulta que legitime la proclamación de la independencia.

Por tanto, Rajoy no debe esperar hasta que el líder de CiU se acerque al abismo y decida frenar, lo cual es posible que no suceda, sino que debe ser él como presidente del Gobierno el que tome la iniciativa para marcar los tiempos y las líneas rojas de forma que no corran peligro los intereses generales. Hasta ahora no lo ha hecho y ha preferido permanecer a la expectativa de los pasos que va dando el independentismo catalán.

Ayer el PP de Cataluña decidió recurrir los Presupuestos de la Generalitat por incluir una partida de cinco millones de euros para celebrar la consulta. Es indudablemente un gesto político, pero muy insuficiente ya que lo máximo que puede conseguir es retrasar su entrada en vigor algunas semanas.

En cambio, Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, adoptó una medida que supone otro importante balón de oxígeno para Artur Mas: el aplazamiento por cinco años de los 2.500 millones de euros que la Generalitat tenía que devolver al Estado en 2014. Es verdad que a otras comunidades como Andalucía se les ha dado el mismo trato, pero ninguna de ellas pretende romper con España. Ésa es una diferencia esencial.

El Gobierno ha prestado 24.000 millones de euros en dos años a Cataluña mediante el FLA y los adelantos de pagos a proveedores, mientras Artur Mas se negaba a reducir los gastos del enorme tinglado mediático y propagandístico al servicio de su proyecto. Y esta generosidad de Rajoy no ha servido para nada, según las palabras de Juan Rosell, presidente de la CEOE, que afirmó ayer que cada vez hay más empresarios catalanes que apoyan el independentismo.

El Gobierno tiene que tomar la iniciativa y quitarle el vehículo a Mas o al menos dejarle sin gasolina porque, si no lo hace, corre el riesgo de que el líder de CiU no sienta ningún vértigo y sea España la que acabe en el fondo del abismo.

Vertiginoso.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 18 Diciembre 2013

No sé qué tienen las tradicionales "copas de Navidad" que afectan a algunas personas con una especie de ataque de sinceridad, quizás animados por la ingesta de bebidas de cierta graduación alcohólica con el estómago en ayunas o casi. El caso es que este ataque de sinceridad y euforia desata la lengua y se pueden decir cosas de las que luego haya que arrepentirse. Porque ¿a qué viene el desafío de Rajoy a Artur Mas de a ver a quien le da más vértigo, referido al camino al precipicio de la consulta sobre la independencia de Cataluña? ¿Por qué se pone el Presidente del Gobierno de España a al altura de un desleal y delincuente secesionista?

Algunos achacan la "tranquilidad" que demostró ayer Rajoy en la citada copa de Navidad a que dispone de una información concisa de la estrategia de Artur Mas y del momento en que echará marcha atrás en el tema de la consulta. Sin embargo, mi modesta opinión es que los asesores se equivocan de nuevo y Artur Mas no va a detenerse en su desafío porque ya ha cruzado el Rubicón. Los nacionalistas han echado un órdago al Gobierno y a toda España y apuestan porque no se van a tomar medidas drásticas como la intervención de la autonomía, o la imputación penal de los responsables.Los hechos corroboran que han ganado la apuesta. El caso es que de hacerse, el victimismo aumentará y también sus acusaciones de opresión y de negar la libertad de los pueblos a decidir su futuro.

Estamos ante una situación en la que dejar pasar el tiempo solo refuerza las posiciones de los secesionistas. Los problemas hay que cortarlos de raíz y aquí no es aplicable lo de pensar antes de actuar, ya que se ha tenido mucho tiempo para madurar la respuesta ante este desafío a la Constitución y a la Unidad de España. No hay otra salida que forzar a estos indeseables a abandonar sus cargos en los que se sienten inmunes y controlar que los presupuestos no se dilapiden en aventuras secesionistas y en la propaganda anti española. Solo controlando el gasto se garantizarán los derechos de los españoles que residen en Cataluña.

Yo no sé si Mariano Rajoy no tiene vértigo y se ha tomado tranquilmancin en cantidades industriales, pero esa calma no es una actitud coherente ni proporcional al desafío secesionista planteado por los dirigentes nacionalistas catalanes. A grandes retos se requieren grandes remedios y en este caso, la solución inmediata pasa por hacer cumplir la Ley, es decir la Constitución. No ha de sentirse ningún vértigo ni vahidos timoratos por el temor a las reacciones. La ley está de parte del Gobierno y ningún español podrá censurar que se aplique a quienes la desprecian y la violan.

Los acontecimientos se han precipitado antes de lo previsto por los analistas. Se ha establecido un reto secesionista disfrado de consulta y que va a seguir una hoja de ruta muy nítida. Su primera medida será la cobertura legal del derecho a decidir y promover consultas mediante una nueva ley aprobada por el Parlamento de Cataluña. Lo segundo será realizar la convocatoria oficial por la Generalitat y su publicación en todos los Boletines oficiales. Tras lo anterior y mientras el Gobierno intenta impugnarlo al Tribunal Constitucional y este dicta sentencia, se intensificará la acción internacional nacionalista para presentar al pueblo catalán como impulsor de la secesión y la actitud de España de opresión y sofoco de la voluntad de ese pueblo.

No sé si este escenario le provoca a Mariano Rajoy vértigo o apatía e indiferencia. Lo que sé es que no es asunto para dejar que los tiempos los marquen otros. A mí lo que me produce vértigo es la incompetencia de un Gobierno incapaz de gobernar y de hacer cumplir la ley. Si quiere pensar, que piense en su dimisión.

Rajoy y ‘el vértigo’ del desafío catalán
Pablo Sebastián www.republica.com 18 Diciembre 2013

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha decidido pasar a la acción frente al desafío secesionista catalán y, a través del PP de Cataluña, ha impugnado ante el Consell de Garantíes Estatutaries los Presupuestos de la Generalitat para 2014 en los que se incluyen gastos para la celebración del referéndum ilegal e independentista porque estos ‘vulneran claramente’ la Constitución y el Estatuto catalán. Rajoy se mueve y parece salir de su inmovilismo habitual puede que acuciado por la indignación general de los españoles ante el envite de Mas, y también por el malestar creciente en el PP. El que ha sido interpretado por Aznar pidiendo a Rajoy que dé la respuesta ‘proporcional’ a la gravedad del desafío catalán.

Y la respuesta parece que ha comenzado y veremos como sigue porque esta es la hora de la ‘acción’ y del ‘imperio de la ley’ y no de negociaciones sobre la consulta secesionista o las preguntas en cuestión tal y como ahora, asustados y reculando, solicitan Mas y Junqueras a sabiendas que no hay nada que negociar. Así lo recordó Rajoy en Moncloa ante varios periodistas y remachó: ‘¿negociar para qué?, ya todo está dicho’. Y en esto no le falta razón al Presidente quien en un ataque de ‘audacia’ poco usual en él quien al ser preguntado si esta situación le daba ‘vértigo’ replicó: ‘ya veremos a quién le da vértigo’.

Parece claro que el Gobierno de España empieza a no transigir y actuar como se desprende del recurso contra los Presupuestos de la Generalitat por lo que puede ser un acto inconstitucional y a la vez un delito de malversación de fondos públicos si ese dinero se utiliza para financiar la independencia de Cataluña como ya ha ocurrido con otras iniciativas del Gobierno catalán. O como pasa, en otro capítulo de ámbito ilegal, con la negativa de la Generalitat a aplicar las sentencias dictadas por los tribunales Supremo y Constitucional sobre la enseñanza del castellano en Cataluña.

Esta es, pues, la hora de la ley y de la acción y al gobierno de Mas le toca decidir y aclarar si piensan continuar por el sendero de la ilegalidad, que ya han iniciado con la convocatoria de la famosa consulta, que es de por sí una ilegalidad porque se ha hecho desde la Generalitat que representa al Estado dentro de Cataluña. Y si Mas y su gobierno se colocan fuera de la ley, en ese momento, veremos hasta dónde llega el ‘no vértigo’ de Rajoy y si es capaz entonces el Presidente de suspender la autonomía catalana como lo reclaman algunas fuerzas y dirigentes políticos como UPyD, con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Vamos a ver el alcance de la ‘audacia’ de Rajoy y si el Presidente se baja del pedestal de ‘Don Tancredo’ y se pasa al campo de la lidia del secesionismo sin contemplaciones y armado de valor, o si estamos ante un gesto para impresionar o disuadir al adversario y a partir de ahí el Presidente regresaría al cajón ‘tancredista’ a esperar nuevos acontecimientos como en él suele ser habitual.

Acción y la legalidad son las ‘armas’ para hacer frente al desafío catalán, como también lo son la unidad de las fuerzas políticas constitucionalistas y la exigencia de la responsabilidad de los sectores más influyentes de las finanzas y alto empresariado de Cataluña. Porque probado está, a lo largo de los últimos años en las negociaciones del Gobierno de España con CiU, que los sentimientos nacionalistas y secesionistas catalanes ‘tienen un precio’. Y es ahí donde han de hacer acto de presencia y cuando antes los primeros actores del mundo económico catalán que tienen mucho que perder en la porfía temeraria de Artur Mas.

En todo caso la partida del ‘vértigo’ secesionista ha comenzado y ahora vamos a ver como continúa y hacia dónde nos lleva en este año 2014, que se dice de la recuperación económica y que camina hacia el abismo institucional.
www.pablosebastian.com

Una derecha populista española fragmentada (4)
Fernando José Vaquero Oroquietalatribunadelpaisvasco.com 18 Diciembre 2013

Una derecha populista española dispersa y fragmentada: nacional-revolucionarios, familias “históricas”

Para desplegar ante el lector -especialmente el no familiarizado con este espacio político- con cierta lógica el amplio arco de siglas e iniciativas que, de alguna manera, pudieran ser adscritas al área de la derecha populista, es imprescindible establecer un criterio objetivo. Así, los investigadores belgas Jean-Yves Camus y Manuel Abramowicz, el 19 de febrero de 2010, insertaron en su web “Resistencias – Observatorio belga de la extrema derecha” un artículo esquemático de la extrema derecha francesa, poniendo el acento en la posición de todos los grupos de los que hablarían ante el Frente Nacional. Titulado «La extrema derecha francesa, cada vez más atomizada», dividían casi un centenar de entidades de todo tipo y calado –partidos políticos, círculos de pensamiento, entidades regionales, publicaciones, entidades sectoriales- en cinco corrientes corrientes, a saber:

1. Derecha nacionalista frentista. Entidades que orbitan en la periferia del Frente Nacional con voluntad de coadyuvar en su esfuerzo común.
2. Derecha nacional e identitaria anti-frentista. Partidos “enemigos” del FN, en su mayor parte escisiones del mismo y que aspiraban a relevarlo o reconstruirlo; sin éxito hasta ahora, todo hay que decirlo.

3. Identitaria-regionalista. De ámbito local, en ocasiones partícipes de algunas iniciativas del FN y en su mayor parte, también escisiones del FN.
4. Inter-corrientes. Grupúsculos de diversa naturaleza que, ocasional o regularmente, establecen alianzas con alguna de los corrientes anteriores.

5. Extra-corrientes. Trabajan al margen de las primeras tres corrientes citadas, bien en el ámbito del pensamiento, bien de la acción sectorial.

Tal esquema, de una objetividad y racionalidad bastante ponderada, es inaplicable en España, al no existir en nuestro país una entidad central de referencia de la derecha populista: desde la afirmación o el cuestionamiento.

Por ello, teníamos varias opciones en la organización y descripción del área. La primera, conforme al criterio empleado en el artículo anterior -inspirado en el trabajo de autores tan dispares pero autorizados como Xavier Casals o Ernesto Milá- es decir, el derivado de la evolución de los “polos o familias” de carácter ideológico más o menos afines; excluyendo el indeseable fenómeno de las organizaciones populistas impulsadas por empresarios de historial delictivo. Así, estableceríamos las siguientes categorías: 1. Familias “históricas”. 2. Identitarios y antinmigración. 3. Conservadores: escisiones u otros del entorno del Partido Popular. Pero presenta una objeción: dejaría fuera del análisis, o forzando muchísimo su encaje, diversas siglas caracterizadas por su radicalidad ideológica, y otras que, por su mayor moderación o su peculiar perfil ideológico, no encajan en ninguna de las tres categorías indicadas. De modo que habría que sumar a esa tríada, al menos, dos categorías más: 1. Nacional-Revolucionarios, y 2. Populistas moderados.

Una segunda vía de análisis la constituiría determinar la explícita vocación, de cada sigla analizada, en ocupar el espacio de la derecha populista, bien como fuerza hegemónica, bien como mera integrante y con la legítima pretensión de alcanzar cierto peso en la misma. Pero, al igual que el anterior, también presenta algunas dificultades metodológicas; no en vano, la determinación de la naturaleza ideológica de algunos de tales partidos y su tacticismo, escapan de la dinámica que entendemos central, en ausencia de una organización española referencial, como es el caso del Frente Nacional francés.

Nos hemos decidido, finalmente, por el primero de los criterios mencionados, pues es un dato concreto de la realidad, histórico y fáctico, reconocible externamente; mientras que el segundo violentaría la propia definición particular en no pocos supuestos, e introduciría en su desarrollo una mayor confusión que pudiera derivarse en una discusión terminológica sin fin. Somos conscientes de que el criterio es perfectible y, por ello, limitado. Con toda seguridad, algunas de las organizaciones, que luego veremos, o no pocas de las personalidades que mencionemos, no se sentirán bien encuadrados o definidos. Están en su derecho. Hablaremos, por ejemplo, de Nacional-Revolucionarios, pero ¿hay unanimidad en lo que se entiende por tal concepto? Me temo que no. Y lo mismo pasa con el término en alza de “identitario”. ¿Qué significa ser identitario? ¿Un patriota español es identitario o tal calificativo lo limita y distorsiona? ¿Y patriotas es lo mismo que nacionalista? ¿No podría calificarse también de identitaria a la autodenominada izquierda abertzale, llevando la argumentación hasta sus últimas consecuencias, tal y como hacen numerosos autores? Pero análogas dudas nos surgen con otros conceptos. ¿Son los mismo derecha social, derecha nacional y derecha conservadora? ¿Populismo en es un concepto peyorativo o positivo? ¿Y qué decir de la llamada Revolución Conservadora? ¿Fue José Antonio un tradicionalista revolucionario o un revolucionario tradicionalista?, etc., etc.

No pretendemos sentar cátedra; únicamente, despejar un poco la confusión que el panorama presenta en una primera mirada, recordar algunos hechos, y tratar de proporcionar elementos de reflexión para un debate de futuro, si los interesados en ello lo desean. Los conceptos y las categorías que emplearemos pretenden simplificar, despejar el panorama y ello, inevitablemente, generará discrepancias terminológicas, precisiones doctrinarias, etc. De este modo, la determinación teórica de esas “familias” y su inclusión, a efectos de este estudio -de pretensiones más periodísticas que de otro tipo- de grupos y personalidades, no implica juicio peyorativo alguno.

Pero, en cualquier caso, es imprescindible establecer algunas convenciones terminológicas, mínimas. Es reto es doble, pues: mostrar este “mundillo”, evitando el prejuicio generalizado que lo demoniza a priori; y tratar de encajar la piezas, sobre unos conceptos y categorías susceptibles de múltiples matizaciones desde diversos puntos de vista- de un puzle que, tal vez, concluyamos, correspondan no a una, sino a varias imágenes.

Hechas estas precisiones, veamos brevemente, en dos entregas, las agrupaciones más relevantes (agrupadas en esas 5 categorías). Y dejaremos para entrega posterior una aproximación a su incidencia social (número de concejales, publicaciones, editoriales, etc.), lo que complementaría la mirada al conjunto de esta área; que insistimos, es plural, poliédrica, cambiante, en ocasiones complementaria y en otras, antagónica…

En este texto veremos dos de las cinco categorías citadas.

1.- Nacional-Revolucionarios
Caracterizados por su radicalidad ideológica, cierta agresividad en las formas, y una marcada simbología, son tributarios, en mayor o menor medida, de las ideologías extremistas de la posguerra mundial; concretamente, del neofascismo, del nacional-socialismo y de sus nuevas formulaciones. Empeñados en la consolidación de sus propios grupos, convencidos de la pureza y clarividencia de sus ideales y estrategias respectivas, no se presentan fácilmente permeables a tácticas que impliquen un trabajo de integración con otros grupos de calado superior; al contrario que en Francia donde grupos análogos (por ejemplo, Vox NR y Jeune Nation) colaboran, en mayor o menor grado, con el Frente Nacional. Veamos sumariamente los más relevantes.

- Movimiento Social Revolucionario (MSR). Una de las siglas más activas del área; polo de atracción de numerosos grupos locales y jóvenes de diversa procedencia. Organizan las anuales Jornadas de la Disidencia, en Madrid, y las Jornadas Antiglobalización de Zaragoza, convocatorias que atraen a jóvenes activistas de todo el arco del populismo radical español y a no pocos “veteranos”. Es el fruto de la persistencia de su secretario general, Juan Antonio Llopart, quien difundiera en España, en su día, el chocante -cuando no aparentemente imposible- pensamiento “nacional-bolchevique”. Liga Joven es la sección juvenil. Cuentan con un órgano sindical: la Unión Sindical de Trabajadores. Hispania Verde es la sección ecologista-excursionista y el Círculo Atenea, la de las mujeres más comprometidas. Ediciones Nueva República, con sus numerosos libros y la revista de pensamiento Nihil Obstat, también mantiene su vínculo con la entidad por medio del propio Llopart. Su pretensión es la consolidación de un partido inequívocamente nacional-revolucionario; un concepto táctico fruto de las factorías intelectuales del neofascismo de los años 70 y 80. Mantienen relaciones de hermandad con organizaciones internacionales tan diversas como los italianos de Fiamma Tricolore, escisión radical de la Alianza Nacional de Fini (antiguo MSI), o el Partido Sirio Social Nacionalista (de Líbano y Siria). Aunque determinados de sus postulados son asimilables a algunas de las expresiones de la derecha populista europea (identidad, denuncia de la partitocracia, justicia social-socialización), su fundamentalismo doctrinario y personalismo le dificulta sumarse a proyectos de entidad superior.

- Asociación Cultural In Memoriam Juan Ignacio González. Toma su nombre de quien fuera el primer secretario nacional del mítico, en los ambientes radicales, Frente de la Juventud; escisión madrileña de toda la juventud de Fuerza Nueva acaecida en septiembre de 1978, y uno de los motivos de su declive. Asesinado el 12 de diciembre de 1980 en uno de los escasos atentados políticos de la Transición no esclarecidos todavía, aunque reivindicado por el GRAPO, y atribuido sin prueba alguna por algunos medios periodísticos a “ajustes de cuentas y rencillas internas”, sus ex-camaradas siguen responsabilizando del hecho a las “alcantarillas del Estado”. La entidad es liderada hoy por el carismático Juan Antonio López Larrea. Alberga no pocos antiguos militantes del Frente Nacional (posterior al fundado por Blas Piñar, a no confundir con el mismo, pues, y que fue fruto de una escisión falangista). Nacido con la vocación de mantener viva la memoria de Juan Ignacio González, de impulsar una nueva investigación judicial, y de dinamizar con su experiencia la revigorización de la derecha radical, puede asomarse a la tentación partidista, funcionando como un partidito más; lo que acaso anulara buena parte de su potencial.

- Acción Nacional Revolucionaria (ANR). Sigla-Coordinadora que agrupa una heterogénea diversidad de grupos locales, webs políticas y musicales, etc., de calado muy diverso, distribuidos por diversas localidades de toda España; caracterizados por su autonomía organizativa, radicalidad verbal, integración muchos de ellos en aficiones futbolísticas, y cierto mimetismo de los grupos que bajo el lema “libre, social, nacional”, mantienen en Francia análoga dinámica. En diversas concentraciones celebradas en Madrid, generalmente convocadas por otras organizaciones, han agrupado medio millar de activistas vestidos de negro, muchos de ellos rapados y otros, encapuchados, con banderas de la cruz céltica en blanco sobre fondo negro y enarbolando antorchas; una escena tan sugerente como inquietante. Enfocados al activismo, no parecen ser fácilmente asimilables a un partido populista, más cuando carecen de líderes visibles.

- Alianza Nacional (AN). Esta organización de corte socialista, nacionalista y racial nacida en 2005, es liderada por el histórico militante Pedro Pablo Peña; quien sufriera condena de prisión en 2000 por tenencia de sustancias explosivas. La Fiscalía del Tribunal Supremo abrió diligencias informativas cara su posible ilegalización el pasado 1 de octubre de 2013, debido a los hechos perpetrados en la librería Blanquerna. Nunca ha superado los 3.000 votos en las diversas elecciones a las que se ha presentado. Si bien colabora con otras pequeñas organizaciones en la plataforma “La España En Marcha”, su radicalismo parece más dirigido a la formación de jóvenes intransigentes, para quienes ha creado la sección Frente de Juventudes, que a la consolidación de un partido posibilista. Banco Social es el conjunto de sus iniciativas en el campo de la asistencia social “a españoles”.

- Devenir Europeo. Organización minúscula de corte nacional-socialista ortodoxo, heredero ideológico y moral de CEDADE, la más potente organización española explícitamente neonazi, disuelta en 1993, y cuyos líderes más conocidos fueran Jorge Mota, Ramón Bau y el editor/librero Pedro Varela. Sin peso ni vocación alguna en la configuración de un partido populista posibilista.

- Partido Nacional Republicano (PNR). Minúsculo partido, presente casi exclusivamente en Madrid, fundado por el prematuramente fallecido Joan Colomar, quien, procedente de la extrema izquierda trotskista, derivó hacia posturas “terceristas” a resultas de su acercamiento al pensamiento de Nietzsche. Su objetivo es la “república nacional, unitaria y socialista”. Su radicalidad ideológica lo presenta como escasamente permeable a ningún proyecto exterior.

- La bandera negra. Nuevo grupo impulsado por el hiperactivo y siempre polémico Ricardo Sáenz de Ynestrillas; quien llegó a pedir el voto, bien para Falange Auténtica, bien para UPyD. República, Soberanía, Democracia, Autogestión y Federalismo; tales son sus principios. Un grupo que se encuentra en pleno debate interno y de difícil clasificación e inserción dentro de las familias políticas comunes.

La potencialidad de los integrantes de estos grupos, cara a la constitución de un partido populista, es de carácter individual o local. Es evidente que su fundamentalismo doctrinario, que no admite renuncias ni concesiones, les incapacita en la flexibilidad necesaria para el tejido de unas alianzas que pudieran desvelar supuestas debilidades o cesiones al sistema. Pero la tentación “entrista”, para no pocos de sus integrantes, se concretaría caso de consolidarse esa eventualidad, como opción posibilista y salida personal –incluso colectiva- al ambiente claustrofóbico y de soledad que suele experimentarse vitalmente en su seno; tal y como ha sucedido en Francia, con el Frente Nacional y en otros países. Por otra parte, tamaña radicalidad les inhabilita como socios deseables desde las posiciones más realistas y moderadas que deben tributar debidamente a la respetabilidad pública.

2.- Familias “históricas”
- Falangistas. Ya hemos hablado algo de los grupos falangistas; concretamente en torno a su papel en la coalición Unión Nacional que aupó a Blas Piñar como diputado nacional. Los años posteriores lo fueron, para este sector, de convulsión y fragmentación, perdiéndose a lo largo de este proceso buena parte de sus estructuras y militancia; alcanzando su punto álgido en 1997, cuando el que fuera Jefe Nacional, Gustavo Morales, dimite inesperadamente. Mientras que Diego Márquez Horrillo conservaba legalmente la sigla histórica de FE de las JONS junto a un reducido grupito de leales, los seguidores de Gustavo dan lugar a FE/La Falange, que eclosionará en varias organizaciones autónomas: Mesa Nacional Falangista, recientemente integrada en FE de las JONS; La Falange (sector José Fernando Cantalapiedra, quien fundará otro Frente Nacional, finalmente disuelto tras su fracaso en las elecciones europeas de 2009 en las que obtuvo 7.970 votos); La Falange (sector Manuel Andrino, que pervive hoy); y Falange Auténtica, desgajada a su vez de la Mesa Nacional Falangista.

En 2004, los inasequibles al desaliento de Falange Española (independiente) se integran con Diego Márquez Horrillo en FE de las JONS, siendo nombrado años después, uno de los suyos, el que es su actual Jefe Nacional: Norberto Pico Sanabria. FE de las JONS mantiene su voluntad de constituirse en alternativa revolucionaria al sistema. En las Elecciones Generales de marzo de 2008, Falange Española de las JONS obtuvo 14.023 votos. Cuenta con una pequeña organización sindical, la UNT, y trata de abrirse a la sociedad civil; caso del encuentro “La alternativa en movimiento”, celebrado el pasado 22 de junio de 2013. Persigue, igualmente, reagrupar a los denominados “falangistas sin falange” (FSF), que participan en algunos foros, decepcionados de tantas batallas internas y la eterna desunión falangista, y configurarse, finalmente, en la casa común de todos los falangistas. En el 80º acto conmemorativo de la fundación de Falange, celebrado a puerta cerrada tras amenazas de la extrema izquierda, destacaba la presencia mayoritaria de un sector de asistentes de edad mediana, sin apenas jóvenes, lo que contrastaba con una de las constantes históricas de los grupos falangistas: mucha gente joven, bastante muy mayor y poca de edad mediana. Una constatación generacional que, acaso, señale que las nuevas generaciones de militantes disidentes con el régimen se dirigen mayoritariamente hacia formaciones de nuevo cuño. Dada su voluntad de constituirse como alternativa de futuro, no parece permeable a pactos electorales.

Por su parte La Falange, de Manuel Andrino, implantada especialmente en Madrid, participa plenamente en la coordinadora “La España En Marcha”, junto a grupos radicales; una plataforma a la que le falta una mayor definición de tácticas y estrategias.

Falange Auténtica, habiendo perdido su puñado de concejales (Hoyo de Pinares, Ardales…), se mantiene libre de compromisos, salvo el que alcanzó con FE de las JONS coyunturalmente en la campaña “Defensa Social”, acentuando unos rasgos que, acaso, pudieran calificarse como socialdemócratas; empleando –incluso- algunos términos característicos de la “ideología de género”. En las elecciones europeas de 2009 obtuvo 5.165 votos.

Por último, mencionemos que el concejal por Santoña, Leoncio Calle, varias veces electo en diversas candidaturas falangistas, mantiene su concejalía, todavía hoy, bajo la sigla de otro grupo aparentemente extinto y que en su día agrupó originariamente a una parte de los militantes de FE de las JONS (Auténtica) al disolverse su partido: el movimiento Falangista de España (MFE) en el que militó el histórico y añorado falangista Narciso Perales hasta su fallecimiento en 1993.

¿Cómo explicar, a los 80 años de la fundación de Falange Española, esta situación? ¿Es realista la pretensión de los falangistas de hoy de constituirse en alternativa al sistema? ¿Cómo, aparentemente, perfilan respuestas tan dispares? No siendo este modesto escritor persona cualificada para emitir tal juicio, me remito a algunas reflexiones del historiador Francisco Torres, procedentes de su libro, que me atrevo de calificar de extraordinario, El último José Antonio (Barbarroja, Madrid, 2013, 602 pp.) en su apartado final, y que enfocan esas cuestiones en su encrucijada real. Perdonen tan larga cita, pero, realmente, merece la pena conocer esas conclusiones que, evidentemente, no tienen por qué hacerlas propias ni sus lectores ni los falangistas de hoy; pero que, incuestionablemente, aportan algunas luces y claves de la situación descrita. Veamos algunas de ellas. «A) El pensamiento de José Antonio es una construcción ideológica inconclusa. En ella, más que de evolución, debiera hablarse de desarrollo y agregación. (…) Fijó las grandes palabras pero no su desarrollo práctico, de ahí las aparentes contradicciones de su pensamiento, las antinomias sin resolver y la ambigüedad interpretativa de algunos de sus planteamientos» (Pág. 574). «B) (…) Solo desde el terreno especulativo se puede plantear: si José Antonio hubiera superado sus cada vez más acusadas antinomias, si hubiera resuelto satisfactoriamente las dudas sobre las que construye y conceptualiza; si se hubiera despegado definitivamente de la visión aristocratizante de la política que comienza a revisar y matizar en sus escritos de Alicante; si hubiera alcanzado a definir su propuesta democrática a través de una nueva “construcción de contenido”; si acorde con lo anterior, hubiera encontrado respuesta a la organización de la participación popular en la vida pública; o si finalmente hubiera reformulado su débil propuesta sindicalista, concebida como instrumento y no como fin, para nacionalizar la izquierda y evitar la revolución antioccidental, encontrando un modelo organizativo de la economía y las relaciones laborales capaz de superar las injusticias provocadas por el capitalismo y recuperando, al mismo tiempo, para el Estado la soberanía económica (…)» (Pág. 575). Y su párrafo final: «De José Antonio y de su mito va a quedar, como algo permanente, el arquetipo humano que refleja una forma imitativa de ser y estar, de hacer frente de forma comprometida al reto de la existencia y de la preparación del alma para la eternidad; los atisbos cercenados de una nueva expresión del humanismo cristiano» (Pág. 583).

El interés del estudio de los grupos falangistas, cara a la temática de la derecha populista, estriba en que estas formaciones han generado sucesivas oleadas de militantes; en general, personas muy capacitadas y formadas, que han terminado a lo largo de todo el espectro político español. De modo que, entendido como Escuela de Formación Política, de hecho y no jurídicamente hablando, el falangismo sigue siendo un banco de capital humano, iniciativas e ideas.

- Por lo que respecta al tradicionalismo hispánico, la Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), en su lenta pero constante recuperación, se presentó en las elecciones generales de 2008, al Senado en todas las circunscripciones, y al Congreso en siete provincias; sumando, por lo alto, unos 45.000 votos que, al no concurrir otras formaciones “patrióticas”, no necesariamente puede afirmarse que sean patrimonio de la CTC. Está presidida por María Cuervo-Arango Cienfuegos-Jovellanos, y su Secretario General es el navarro Javier Garisoain. En su entorno existe cierto grupo de entidades afines, coordinados en la Liga Tradicionalista (asociación juvenil Cruz de Borgoña, Foro Alfonso Carlos I, asociación Cruz de San Andrés, Editorial Tradicionalista, Socorro Blanco y una treintena más). Mantiene una militancia muy formada, que se moviliza regularmente y con una notable presencia de jóvenes. Además ha demostrado músculo negociador, al firmar el manifiesto conjunto que cara a las elecciones europeas de 2014 ha suscrito junto a Familia y Vida y Alternativa Española, según veíamos en el primer artículo de esta serie. Existe, por otra parte, un pequeño núcleo agrupado en torno a la denominada Secretaría política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, a quien reconoce como Abanderado de la Tradición; siendo José Miguel Gambra su Jefe Delegado. Está integrado por pequeños pero muy activos círculos de intelectuales vinculados a diversos centros de estudios, revistas y editoriales (algunos de ámbito internacional). Este núcleo no comparte el antes mencionado acuerdo conjunto en el que participa la CTC.

En Francia, los tradicionalistas políticos y religiosos (entre ellos, los seguidores de Marcel Lefebvre) participan, en mayor o menor medida, en diversas actividades del Frente Nacional, jugando el papel de “intelectuales orgánicos” para un sector de su electorado y de impulso movilizador en determinadas actividades: defensa de la familia, de la libertad religiosa, de los cristianos perseguidos en diversos lugares del mundo, contra las profanaciones religiosas, etc. Es el caso del Centre Charlier, Agrid, L´Institut Civitas, Chrétienté-Solidarité y Renouveau FranÇais. En España no sería imposible –en teoría- que jugaran un papel análogo, según se configure finalmente el acuerdo electoral citado, en su búsqueda de nuevos aliados. El tradicionalismo, pues, sigue siendo otro banco de ideas, escuela de formación y una pequeña masa electoral fiel y en permanente movilización.

- Franquistas. Debe destacarse que, en términos generales, el falangismo y tradicionalismo actuales se vienen desmarcando del franquismo; por entender que éste instrumentalizó ambas corrientes políticas, y otras, según el momento histórico concreto, en aras del proyecto personal de Franco, de consolidación institucional del Régimen, y los imperativos políticos del exterior.

En ese sentido, disuelta Fuerza Nueva por Blas Piñar, y posteriormente el Frente Nacional, el alejamiento de falangistas y tradicionalistas del franquismo se acentuó, no sin resistencias, en sus respectivas áreas. La consecuencia de esta tendencia es que, aparte de la Fundación Nacional Francisco Franco, que no es un partido político, únicamente dos pequeñas organizaciones pueden calificarse, genéricamente, como franquistas. Unos últimos apuntes al respecto.

Alternativa Española (AES), si bien es conocida su génesis y los vínculos familiares y personales de algunos de sus dirigentes con Blas Piñar, se define como “alternativa social-cristiana”, no encontrándose ninguna referencia directa al franquismo, ni en su declaración política, ni en su programa fundacionales, fechados hacia 2003. Y ya que hemos vuelto a mencionar a Blas Piñar, a quien jamás hemos negado –ni necesita nuestra aprobación ni concurso para nada y en nada- su condición de extraordinario orador, magnífico y prolífico escritor, persona formadísima, trabajador incansable, fidelidad y coherencia inquebrantables, no nos resistiremos a reproducir un párrafo procedente de la página 10 del Nº. 2 de la revista No Importa, portavoz de Falange Española (independiente), fechado en noviembre de 1977, segunda parte de un análisis crítico publicado en los dos primeros números de la revista (texto sin firma) titulado “Fuerza Nueva y Franco”. Dice así: «El amor de Fuerza Nueva por Franco ha sido siempre un amor no correspondido. Los hombres de Fuerza Nueva han proclamado constantemente su adhesión y lealtad al 18 de julio y a la obra de Franco. Franco se ha dejado querer y adular por Fuerza Nueva, pero nada más. Si Franco hubiera considerado que los mejores intérpretes del 18 de julio y de su política eran Blas Piña y los hombres de Fuerza Nueva les hubieran llamado a desempeñar cargos de responsabilidad en su régimen. No fue así». En cualquier caso, Piñar fue Director General, entre 1957 y 1962, del Instituto de Cultura Hispánica, procurador en las Cortes Españolas y consejero nacional del Movimiento por designación libre y directa de Franco. Pero tales reflexiones, que entendemos actuales y compartidas por la generalidad de los falangistas de hoy, acaso pudieran ser una modesta y original contribución al posicionamiento de la derecha populista ante el complejo fenómeno de un régimen franquista, ya remoto e inédito -cuando no mitificado o demonizado- para la inmensa mayoría de los españoles de hoy, y cuya invocación nostálgica no aporta necesariamente respuestas concretas a los problemas reales y cotidianos que los españoles precisamos. Otra cuestión es el juicio que merezca a la Historia, y, especialmente, los intentos de torpedeamiento, de la todavía inacabada labor de reconciliación entre los españoles, desplegados desde el revanchismo de una mal enfocada “Memoria Histórica”.

Hemos hablado de dos organizaciones, en cualquier caso. Veámoslas.
El Movimiento Católico de España es la primera de ellas en nacer; y lo hizo ya en 1981 como pequeña escisión de la todavía existente Fuerza Nueva, a la que criticó sin reservas por el curso que seguía, de la mano de quien fuera uno de los líderes de su rama juvenil, Fuerza Joven, y quien sigue siendo su máximo dirigente: José Luis Corral. Este grupo insiste en los aspectos religiosos del nacional-catolicismo franquista, siendo su propaganda, en general, un tanto tosca, escasamente elaborada y de una notable carga nostálgica. Por sus filas han pasado no pocos militantes; pudiéndose afirmar lo mismo que se decía de su partido madre: “es como el Metro de Madrid: pasa mucha gente y no se queda casi nadie”. En la actualidad, muy reducido ya, se ha integrado en la dinámica de la plataforma “La España En Marcha”.

El Nudo Patriota Española (NPE) es la actual organización dirigida por uno de los activistas históricos de la extrema derecha española: Eduardo Arias; quien se define como nacionalista español, que no identitario (matización no carente de interés). Pretende articular el espacio político de lo que denominan “patriotismo español”, invocando para ello al anterior régimen en campañas como: “¡Gracias Franco!”, “¡Vuelva, General!”, “Que no te cuenten cuentos, ¡Franco molaba!”. Presentes fundamentalmente en Madrid, cuentan con una élite militante denominada Sección de Activistas de España y una docena de delegaciones locales. Es uno de los puntales de “La España En Marcha”.

El alcance de ambas organizaciones, desde una perspectiva histórico/política, indica cómo el franquismo mayoritario de la extrema derecha española de hace unas décadas, ha devenido en residual; de hecho el último avatar de Fuerza Nueva, Alternativa Española (AES), veíamos antes, elude dicha conceptuación. Si la derecha populista tiene una posibilidad de presencia en España, no lo será de la mano de estas organizaciones nostálgicas, dada su esterilidad política y propositiva.

La semana próxima continuaremos con este repaso del área populista español, centrándonos sumariamente en los grupos identitarios/antiinmigración, los populistas moderados y los conservadores.

Próximo artículo: "Una derecha populista española dispersa y fragmentada: identitarios, populistas, conservadores (5)


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