AGLI Recortes de Prensa   Martes 24  Diciembre 2013

Cobardía y gasto
EDITORIAL Libertad Digital 24 Diciembre 2013

Si la tan criticada austeridad ha sido en realidad una historia falsa de terror propaga por la izquierda con fines electoralistas, 2014 parece destinado a convertirse en el año en el que, definitivamente, las Administraciones Públicas dejen de aparentar que tratan de contener el gasto.

Bien al contrario: tanto la Administración general del Estado como las comunidades autónomas volverán, sin disimulo, a su habitual ritmo de derroche del dinero de todos. Y muy especialmente estas últimas, que prevén en conjunto un crecimiento del gasto por encima del 4%.

Un incremento del gasto que se produce cuando la economía crecerá alrededor del 1%, según los más optimistas, en un entorno en el que la recuperación no se ha asentado ni mucho menos, y después de que el conjunto del Estado no haya conseguido reducir más que muy superficialmente el espantoso déficit que arrastra desde el inicio de la crisis.

Es decir, que cuando no es previsible que los ingresos públicos evolucionen de una forma muy positiva, con un déficit que puede acabar el año en el 7% y con la economía sin aliento tras las brutales subidas de impuestos, los políticos parecen dispuestos a persistir en el vicio del despilfarro. No por más previsible el resultado, una deuda aún más descontrolada, resulta menos dramático.

Lo peor de todo es que no lo hacen por un convencimiento económico o por lo que podríamos denominar alta política: tras estos incrementos del gasto está el inicio de un ciclo electoral que nos llevará, en menos de dos años, a tres elecciones: europeas, autonómicas y municipales; y, finalmente, a las generales, previsiblemente en otoño 2015. Los políticos ven amenazadas sus poltronas y, para remediarlo, tiran del único método que conocen: el reparto de dinero público y prebendas.

Tampoco hay que olvidar otra razón que explica este previsible descontrol del gasto: el Gobierno, sobre todo el ministro de Hacienda, ha desatendido su obligación y su compromiso y, en lugar de perseguir y castigar a las CCAA que no dejaban de derrochar, ha machacado política y económicamente a aquellas que, como Madrid, sí tomaban medidas efectivas para ajustar sus gastos a sus ingresos. Algunas, por cierto, con un alto coste político.

Lo cierto es que en un país que ve en el gasto público la panacea, con unos contribuyentes que creen que "el dinero público no es de nadie", era necesario un Gobierno con un cierto coraje político para hacer las reformas y tomar las decisiones que embridaran ese gasto.

No es desde luego una cualidad de la que pueda presumir Rajoy, que, en esto como en casi todo lo demás, ha demostrado una cobardía política que, de no cambiar radicalmente en la segunda parte de la legislatura, será el principal recuerdo que deje de su paso por La Moncloa.

Papichulía y madelmanato
Fernando Díaz Villanueva www.gaceta.es 24 Diciembre 2013

Lleva cinco años la gente preguntándose por qué llevamos cinco años en crisis y nos quedan otros cinco años para salir de ella. Diez años en total que nos van a dejar baldados. España, como decía Alfonso Guerra cuando la hambrienta tropa felipoide se aupó a la poltrona, no la va a conocer ni la madre que la parió. La España de 2020 será otro planeta. Los que recuerden los años de vino y rosas lo harán como aquellos poetas franceses que, en plena invasión nazi, rememoraban la Belle Epoque como la edad de la inocencia, un tiempo perdido, irrecuperable, envuelto en las brumas de la niñez.

La pregunta que tendríamos que hacernos a estas alturas, asomados ya a 2014, es cómo hemos llegado hasta aquí, por qué hemos caído tan bajo, qué pecado hemos cometido contra nosotros mismos naciendo. Podríamos decir que la culpa es de los mercados, que son muy malos; pero, claro malos son sólo para nosotros, porque a los holandeses esos mismos mercados les tratan divinamente. Y quien dice los holandeses, dice los coreanos, los taiwaneses o los chilenos, para que no me vengan ahora con el cuento del primer mundo, el segundo, el cuarto y demás invenciones wallersteinianas que son tan caras a mis buenos amigos de La Tuerka.

La culpa de nuestra desdicha, por resumirlo mucho, no es del mercado, sino de la falta de mercado. En España no prosperan los buenos, sino los que más y mejor se arriman a los malos. Medran las mediocridades voluntariosas, los aduladores de lisonja y cabezazo, los papichulos y los madelmanes cuya incompetencia dejaría atónito al contable más tonto del reino. Ese es nuestro drama. Todo el sistema de incentivos está concebido para que esta gente se salga con la suya. Dese un paseo por la sede más cercana de un partido político, pregunte por las juventudes y toque el paño con sus propias manos. Míreles a la cara, cúrese de espanto, esa es la materia prima sobre la que se edificará la ruina de nuestros hijos. La nuestra la han levantado los que se afiliaron cuando la Transición y entre los años del felipense temprano y el aznárico tardío.

Si Charles Darwin examinase de cerca nuestro cuerpo social constataría que la selección natural existe sí, pero a la inversa. Como la falsa moneda, los peores expulsan a los mejores, que, o bien se pudren dentro, o bien respiran fuera. Es una suerte de maldición secular y desconozco el modo de salir de ella o, mejor dicho, lo conozco pero me parece poco menos que impracticable. La regeneración en España siempre ha pasado más por salir por patas puerto de Somport arriba que por decir basta. Y el basta no es la perroflautada del 15-M ni el cuartelazo redentor que algunos desean como si de los cuarteles alguna vez hubiese salido algo bueno. Nos guste o no estamos condenados a la papichulía y el madelmanato, a soportar lo que nos echen, apretar los dientes y seguir adelante. Nadie nos dijo que ser español y honrado iba a ser algo tan difícil, pero, ¿nos queda otra?

Lecciones del año que acaba
Jesús Sánchez-Quiñones El Confidencial 24 Diciembre 2013

El análisis de los hechos acontecidos durante el año que acaba permite extraer provechosas conclusiones para afrontar el próximo ejercicio. Analicemos algunos de ellos.

- El BCE no puede resolver por sí sólo los problemas del euro, pero su intervención ha sido fundamental para neutralizar el riesgo de ruptura del euro. La prima de riesgo española no habría pasado desde los más de 600 puntos básicos en julio del pasado año a los 230 actuales si no fuera por la aprobación del programa OMT de compra de deuda soberana de forma ilimitada en cuantía y en tiempo, aunque con condiciones. La mera existencia del programa, aunque no haya sido utilizado, y la manifestación de Draghi de que haría todo lo necesario para la supervivencia del euro ha sido fundamental para rebajar el riesgo de los periféricos.

- Las quitas a la deuda pública pueden realizarse sin traumas. Quizás una de las noticias más relevantes de año y que menos ruido mediático ha generado es la quita experimentada por parte de la deuda pública irlandesa. Irlanda ha conseguido una quita de su deuda a través de un alambicado mecanismo consistente en permutar una deuda a menos de 10 años por otra a 32 años (de media) a menor tipo de interés. Al ser su tenedor el BCE no ha afectado a inversores privados. Con el crecimiento de la deuda pública de la mayoría de países desarrollados, entre ellos España, no se puede descartar que el futuro se vuelva a utilizar esta fórmula u otra similar.

- Vía represión fiscal ningún activo está exento de poder sufrir una quita vía impuestos. La propuesta de las autoridades europeas ante la necesidad de llevar a cabo un rescate bancario en Chipre consistió en aplicar un impuesto extraordinario progresivo sobre los depósitos. La propuesta no fue aprobada por el parlamento chipriota, pero puso de manifiesto que a través de impuestos extraordinarios cualquier activo puede ser gravado, incluso si se encuentra depositado en el extranjero. Ante situaciones extraordinarias de extrema gravedad, nada ni nadie está libre de la voracidad fiscal.

- La quiebra de Detroit demuestra que la deuda asumible por una administración pública tiene límite. La mayor quiebra de la historia de un municipio (18.000 millones de dólares de deuda) debería servir de aviso. Las entidades que asumen gastos estructurales permanentes sin tener garantizada su financiación y generando desequilibrios permanentes acabarán aplicando quitas a sus acreedores, sean éstos bonistas o pensionistas. Los impuestos no pueden incrementarse de forma permanente. Sin necesidad de mencionarlos, en Europa existen demasiados casos de entidades que podrían acabar como Detroit si no varían su actual ritmo de incremento permanente de deuda.

- Todavía quedan ajustes pendientes en las cuentas públicas españolas. Pese a la mejora de la prima de riesgo, el cumplimiento de los compromisos de déficit de los próximos años requiere la adopción de medidas que a día de hoy no se han hecho públicas. La flexibilidad admitida por las autoridades europeas permite que no sea imprescindible el cumplimiento de los objetivos de déficit con exactitud milimétrica. Aun así, si no se adoptan medidas adicionales, las desviaciones del déficit de los próximos años tendrán serias consecuencias para nuestra economía. Nuestros socios y el BCE exigirán el cumplimiento de los compromisos acordados, como es natural.

- La subida de los mercados financieros se debe, en gran medida, a la actuación de los bancos centrales. Estos han actuado bajo la tesis consistente en considerar que tipos de interés artificialmente bajos, conjuntamente con la inyección de cantidades ingentes de liquidez provocan que los inversores asuman riesgos y se fomente la inversión. Como consecuencia, sube el precio de los activos, generando efecto riqueza, provocando, a su vez, un incremento del consumo. De esta forma, se logra la reactivación de la economía. Es indudable que desde julio del año pasado el objetivo de hacer subir las bolsas con incrementos superiores al 70% en el S&P y al 45% en el Eurostoxx se ha cumplido. Está por ver que la segunda parte de la tesis, la aceleración del crecimiento económico por el efecto riqueza se materialice.

- O crece la economía y los beneficios empresariales o la subida de las bolsas no será sostenible. El ajuste llevado a cabo por las empresas a nivel global desde que comenzó la crisis las dota de un elevado apalancamiento operativo. Si la economía crece, y las ventas aumentan, el resultado se incrementará más que proporcionalmente.

- La vuelta de los inversores extranjeros es la mejor prueba de la recuperación de la confianza en nuestra economía. Desde el verano pasado han sido numerosas las operaciones protagonizadas por inversores extranjeros: entrada en el accionariado de Banco Sabadell, Banco Popular, Nova Galicia Banco, Campofrío, MIVISA, Avanza, Arsys, entre otras. Este tipo de operaciones continuarán en los próximos trimestres.

Feliz Navidad a todos.

Réplica a Inés Arrimadas
Cataluña debe saber lo que cuesta el separatismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 24 Diciembre 2013

No es cómodo ser antipático. Pero, a veces, hay que serlo; aunque tras leer un artículo tan emotivo y de sólida apariencia como el "S.O.S. España" de Inés Arrimadas, diputada de Ciudadanos, cueste un poco más.

Sin embargo, creo que si el llamado "problema catalán" ha llevado a España a la situación extrema que hoy vemos y que, sin duda, hemos de ver empeorar, es porque desde hace años venimos utilizando un argumento que está equivocado de raíz. Lamento ser tan desagradable, pero lo que plantea la diputada de Ciudadanos no es distinto, en sus consecuencias, de lo que viene consiguiendo Convergència i Unió desde hace tres décadas.

Por supuesto, hay una diferencia moral: Inés Arrimadas plantea con sinceridad un argumento político: no podemos dejar solos a los catalanes españoles, muchos tan admirables como los de Ciudadanos. Pero ese sentir nacional supone un argumento de favor económico: todos los catalanes, y muy especialmente los unionistas, no deben pagar los desafíos separatistas.

Lo que plantea Durán, como antes Pujol o el PSC, es lo contrario: somos separatistas, despreciamos España, vamos a romperla y a destruirla, pero, de momento, no lo haremos si nos dais un trato de favor económico.

Es decir, que bien porque una parte importante de Cataluña, la no oficial, se siente española, bien porque otra parte, la mayoritaria y oficial, odia a España, los españoles debemos aceptar que los catalanes tengan una serie de privilegios económicos -los 27.000 millones de euros del FLA que cita en su artículo Inés Arrimadas-. Hay que pagar por lo que nos quieren y hay que pagar por lo que nos odian. Yo no sé si eso es amor, pero, desde luego, me reconocerá la diputada de Ciudadanos que es muy mal negocio.

Insisto en que no establezco un paralelismo entre CiU y Ciudadanos. Pocas cosas me producen tanta repugnancia como el separatismo catalán y muy pocas me parecen tan admirables, tan formidables y tan emocionantes como el unionismo catalán y español que representa Ciudadanos. Pero el resultado de políticas tan opuestas es –hoy por hoy– muy semejante. Claro que con Rivera en vez de Mas al frente de la Generalidad las cosas serían distintas. El sistema vigente, que tiene como pilar esencial la desigualdad de los españoles, siempre en favor de los separatistas, desaparecería. Pero lo que nos vienen diciendo los voceros políticos y mediáticos de Pujolandia –ente fantasmal pero también real, no en balde y gracias a su fuerza en las urnas representa oficialmente a Cataluña desde hace más de tres décadas– es que para conservar el Estado que alberga a la nación española debemos renunciar a la base misma de la nación como ser político, que es la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Y ello, porque los que no se sienten españoles sólo aceptan el Estado a costa de su vaciado nacional y sólo admiten la legalidad constitucional reservándose el derecho a no aplicarla. O sea, que aceptamos la cáscara de la legalidad española a cambio de que la yema de las leyes y la clara de los reglamentos quede a cargo de unos cocineros que hacen del odio a España el plato único de su gastronomía.

Nada quisiera yo menos que ofender a Inés Arrimadas, y encima en Nochebuena, pero lo que nos plantea Ciudadanos es que, por amor a la nación o a nuestros connacionales más asediados –los catalanes– debemos mantener esa política de Estado que, desde 1978, consiste en dar privilegios económicos a cambio de plazos políticos. Y eso es lo que hoy supone no intervenir la autonomía pese a su deliberada incapacidad para reducir el déficit, cuyo coste recae sobre el común de los españoles, y no anular una Generalidad golpista que se ha situado abiertamente fuera de la Ley.

Yo entiendo que a un partido político, aunque sea Ciudadanos, le sea difícil defender en plena campaña electoral –la que vive y vivirá Cataluña– el fin de la ayuda económica del Estado. Tampoco es imposible. UPyD ha defendido desde el principio que, por coherencia nacional, hay que acabar con el Concierto Económico Vasco y Navarro. Y, salvo en Cataluña, la votan. Si no se entiende que lo que cabría llamar Desconcierto Económico Catalán es el fruto del chantaje que alimenta y engorda al separatismo no acabaremos nunca con los chantajistas y con sus cómplices de Madrid. No es posible separar de modo finalista las partidas presupuestarias, de forma que al pagar los quirófanos y la Seguridad Social se pagan también TV3 y la Catastassi o CAC. Sólo interviniendo la Autonomía podría el Estado, en rigor España, pagar las nóminas de los funcionarios y no las de los sicarios.

Cuando una sociedad se hace adicta al opio del nacionalismo, como Alemania en los años 30 y, en términos más banales pero no menos letales, Cataluña en los últimos treinta años, temo que sólo la dureza de la derrota, el batacazo de una sociedad, convencerá a los adictos de que la droga mata. La enfermedad nacionalista, el separatismo como excusa para todo, el odio como herramienta de cohesión social, lo pagará esa sociedad catalana que disfruta mayoritariamente de su enfermedad moral. Si sirve de consuelo, no será la única. Igual que viene pagando el chantaje separatista, pagará y muy caro la sociedad española su abulia y su vagancia con la quiebra nacional. Unos, advertidos, lo vivirán con melancolía; otros, ahora felices, se darán contra el suelo de la realidad, donde las ideas siniestras terminan su vuelo gallináceo. Como toda España, Cataluña deberá aprender lo que cuesta jugar a destruir Estados y a inventar naciones. Me gustaría que lo que cuesta el separatismo lo aprendiera antes –o sea, ahora– y no después. Por eso creo que hay que intervenir cuando el escarmiento resulta instructivo, no cuando sólo puede trasladar al sentimiento la evidencia de la calamidad.

Pero esta reflexión no es ya de Nochebuena. Felices Pascuas, Inés, y Próspero Año Nuevo a todos los compatriotas de Ciudadanos en Cataluña.

Libros
Maura y la modernización de la derecha
Jorge Vilches Libertad Digital 24 Diciembre 2013

La utilidad de un libro de historia no está solamente en que nos ilumine el pasado ofreciéndonos una interpretación distinta o más clara, también en que ayude al lector a analizar su presente, a dar explicaciones a acontecimientos recientes, o a entender por qué algunos actores políticos y sociales, o la gente, sostienen un discurso o unas actitudes determinadas. José María Marco en su obra Maura. La política pura (Gota a Gota, 2013) consigue ambas cosas.

Y es que Marco es uno de los intelectuales más interesantes de los últimos veinte años; uno de esos a los que no se les puede perder de vista. En 1997 dio a la imprenta La libertad traicionada. Siete ensayos españoles (reimpreso por Gota a Gota en 2007), donde exponía la que creo es la preocupación constante del autor: la conservación de la libertad a través de la asunción de la buena herencia liberal –constitucionalismo, derechos individuales, parlamentarismo y alternancia en el poder– y la aplicación de reformas –democracia y descentralización-. En aquel ensayo retrataba a siete personajes de la vida intelectual y política española que vivieron la crisis del 98: Joaquín Costa, Ángel Ganivet, Enric Prat de la Riba, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Manuel Azaña y José Ortega y Gasset. En esas biografías Marco señalaba el desprecio de principios del siglo XX por la herencia liberal construida en el azaroso XIX, la destrucción de lo que tanto había costado levantar, y cómo se perdió la oportunidad de democratizar el régimen y la sociedad.

La preocupación por la articulación de una vida política liberal y democrática, homologable a la de otros países europeos, llevó a Marco a analizar el papel de la izquierda. No sólo eran responsables el liberalismo y el conservadurismo de la inestabilidad de los últimos doscientos años. Y lo volvió a hacer a través del género biográfico, con dos estudios imprescindibles sobre Manuel Azaña y Giner de los Ríos. Azaña es clave en la biografía intelectual de Marco –de hecho fue el objeto de su tesis doctoral, presentada en el año 2000–, desde que publicó en 1988 La inteligencia republicana. Manuel Azaña, 1897-1930 (Biblioteca Nueva), libro al que siguió Manuel Azaña: una biografía (Planeta, 1998; Libros Libres, 2007). La preocupación por la ausencia de una izquierda integradora y responsable, presente en dichas obras, está también en Francisco Giner de los Ríos: Pedagogía y poder (Península, 2002; Ciudadela, 2008).

No se trata sólo de la izquierda; en el fondo del planteamiento de José María Marco subyace una reivindicación: España inició su contemporaneidad con una revolución, la de Cádiz en 1812, que unió la nación con la libertad. Este nacionalismo liberal, sin mitificaciones, vinculado al constitucionalismo y al parlamentarismo, sirvió de base para el progreso asentado en la lucha por la ciudadanía, por los derechos individuales. Era preciso dar a conocer esa herencia, y así lo hizo Marco coordinando el volumen Genealogía del liberalismo español (FAES, 1998) y dando a la luz la obra Una historia patriótica de España (Planeta, 2011). Por tanto, no era únicamente una cuestión de una izquierda bárbara, también de una derecha que no era capaz de asumir ese legado e ir adaptándose a su tiempo, tal y como vio en La nueva revolución americana. Por qué la derecha crece en Estados Unidos y por qué los europeos no lo entienden (Ciudadela, 2007).

Marco ha puesto de manifiesto en Maura. La política pura todas estas preocupaciones. Porque Maura personifica como ningún otro personaje, con la salvedad de Cánovas, el propósito de modernizar la derecha, el liberalismo conservador, y a través de ella el mismo régimen. No cayó en el pesimismo crítico o en el nihilismo después del 98, sino que postuló una democratización que pasara por la eliminación del caciquismo y la articulación de los mecanismos propios de la elección popular que, en definitiva, dignificaran la vida política y revitalizaran el parlamentarismo. Quiso integrar el catalanismo, pues siempre creyó en la descentralización sensata como un medio de mejorar la administración local, y luchó contra el terrorismo. Maura tuvo una idea de España que, según Marco, asumía aquella herencia liberal y, al igual que Cánovas, pretendía continuar la Historia reformando lo anacrónico. No obstante, el proyecto de Maura fracasó, y lo hizo por dos causas externas y una contradicción. Esta última fue que no construyó un partido adecuado a la democracia, lo que no era sencillo, como se demostraba en el caso de los conservadores británicos, los tories, a los que les costó décadas. Junto a esto, hubo, como señalé, dos motivos externos. Por un lado, el Rey, que no apoyó lo suficiente el proyecto, mostrando que la institución no estuvo a la altura exigida; y, por otro lado, el resurgimiento de una izquierda que recuperaba el exclusivismo y el ánimo revolucionario del reinado de Isabel II. Aquel "¡Maura, no!" inventado por la prensa de la izquierda liberal, la republicana y la socialista, titulaba perfectamente el regreso de una opción política que no quería presentar una alternativa de gobierno, sino que se constituía como frente antisistema y que se apropiaba de la democracia como en la época isabelina se creyeron los dueños de la libertad. En realidad, señala Marco, esa izquierda quería destruir lo existente y erigir un régimen gobernado por ellos en exclusiva, lo que derivó, tal y como ha señalado en otras de sus obras, en la República de 1931, un "experimento de intolerancia".

Los lectores atentos podrán encontrar en Maura. La política pura, además de frases que sirven para adornar cualquier texto –"En tiempos de crisis, las instituciones son lo más valioso que tiene un país" (p. 176)–, claves para interpretar el pasado más reciente y el presente, como indiqué al inicio. Me refiero a los paralelismos que puedan hacerse con los dos últimos líderes de la derecha española, José María Aznar y Mariano Rajoy, en su reformismo democrático y descentralizador, en la concepción del liberalismo conservador, en el papel requerido a la Monarquía, en su tratamiento del fenómeno religioso, y en la idea de España. Y, cómo no, valorar la trayectoria y el presente de la izquierda. Esto, evidentemente, proporciona una perspectiva histórica sobre ambos muy conveniente en tiempos de crisis institucional y territorial como hoy en día.

José María Marco, Maura. La política pura, Gota a Gota, Madrid, 2013, 199 páginas.

Democracia y descentralización: palabras sin valor contra libertad y eficacia
Nota del Editor 24 Diciembre 2013

Algunos sueltan la palabra democracia y se quedan tan anchos envueltos en una aureola de tranquilidad barnizada de una fina capa de falsa superioridad, comprensión, tolerancia, rectitud que
no tienen significado real alguno. Lo que hay que conseguir es que nuestros impuestos sean los mínimos posibles, que sean aplicados a las funciones imprescindibles de acuerdo con nuestros criterios expresados libremente y no transformados en el camino por unos profesionales de la política que dicen representarnos y cuyos intereses personales anteponen a los generales y especialmente a los nuestros.

Otros o los mismos, sueltan la palabra descentralización y ocurre lo mismo. ¿Que significa descentralización? Los que sueltan la palabra quieren que nos traguemos el cuento de que la gestión de los asuntos del estado es más eficaz cuanto más cerca del ciudadano se gestione, y claro por esa razón, habría que bajar al nivel individual, pero eso no les interesa a los profesionales de la política, que únicamente quieren participar en el reparto de la descentralización, siempre a nuestra costa. Lo que hay que conseguir es la máxima eficacia en la gestión de las funciones que el estado tenga asignadas y que además ejecute con mayor eficacia que la empresa.

Nada está escrito
Javier Benegas www.vozpopuli.com 24 Diciembre 2013

Decía Jean-François Revel (Marsella, 1924) que la democracia no puede vivir sin una cierta dosis de verdad. No puede sobrevivir si esa verdad queda por debajo de un nivel mínimo. Y añadía que este régimen, basado en la libre determinación de las grandes opciones por la mayoría, se condena a sí mismo a muerte si los ciudadanos que efectúan tales opciones se pronuncian casi todos en la ignorancia de las realidades, la obcecación de una pasión o la ilusión de una impresión pasajera.

Descontando que nuestro régimen es un burdo remedio de democracia, es evidente que los españoles hemos cometido los tres pecados capitales sobre los que Revel nos prevenía: ignorar la realidad deliberadamente; caer en la obcecación y el dogmatismo; y, por último, creer que el Estado podía garantizar nuestro derecho a la felicidad poniéndolo por escrito. Todo lo cual ha hecho de la mentira un estilo de vida que, como no podía ser de otra manera, tenía los días contados. Ahora estamos despertando, un día sí y otro también, a base de disgustos. Una lluvia de violencia no letal que, en forma de desgracias y tropelías, cae a plomo sobre mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, y familias enteras. Hoy, el nuevo milagro español consiste en acaparar récords siniestros. No se pierdan nuestro último logro: ser los número uno de la Unión Europea por consumo de ansiolíticos y antidepresivos. Lo cual da fe de la magnitud del calvario.

La fuerza ciega del Régimen
Los graves problemas de España, lejos de resolverse, están poniendo al descubierto una maraña de corrupción casi impenetrable, hasta el punto de que en el gobierno es tal el nerviosismo, la urgencia por cerrar frentes, que no hay apaño político que no degenere en chapuza. Y así vamos, saltando de escándalo en escándalo y de trifulca en trifulca. De ahí que hace unas pocas semanas, el director de este diario, en un artículo a modo de carta abierta, se preguntara por qué Rajoy tenía cabreada a tanta gente. Y afirmara: “Está usted demostrando una asombrosa capacidad para ofender y enfadar a casi todos los estamentos sociales, desde la derecha extrema a la extrema izquierda, pasando por el centro. Por tener, tiene cabreados incluso a los suyos, a montones de militantes, no digamos ya votantes, del PP. ¿Cómo lo consigue?”.

Sin embargo, el problema no es Rajoy ni sus ministros, o al menos es sólo Mariano y sus mariachis. Lo que hace de España un país embarrado y tercermundista, donde las reglas informales mandan en detrimento de las leyes, es un modelo político en el que no sólo cualquier tropelía es posible, sino que, además, sale gratis.

De nada sirven las engoladas ruedas de prensa de los viernes para glosar los falsos desvelos de un gobierno que se niega en redondo a romper con un statu quo indecente. Legislar sobre la mugre no sirve, porque al final las leyes se pudren. Hay que abrir al enfermo en canal y practicar una cirugía completa; es decir, dar paso a un Proceso Constituyente que instaure reglas de juego correctas y, también, controles y contrapesos que pongan coto al abuso de poder, el trapicheo y la rapiña.

Lo que no nos mata…
No son pocos los que ante esta propuesta se santiguan y nos llenan de prevenciones. Es tal el caos que abrir cualquier melón pone los pelos de punta. Pero si bien, en apariencia, no se da ni una sola condición subjetiva que garantice que el inicio de un Proceso Constituyente no terminará como el rosario de la aurora, no menos cierto es que no hay el menor indicio de que tales condiciones vayan a darse en el futuro, ni siquiera a muy largo plazo. Y, en estas circunstancias, esperar a ver si escampa es de todas las estrategias la más suicida. El futuro no se espera, se trabaja. Si es preciso, se pelea. Y las más de las veces toca hacerlo en las peores condiciones imaginables. Así son las cosas, en la política y en la vida. Esa es la dosis de verdad que nos falta. La que, si no nos mata, nos hará más fuertes.

Les deseo a todos ustedes una feliz Navidad.

prohibió a una pareja de Ferrol hablar en español ante sus cámaras
Tibias disculpas de TV Galicia por prohibir el español en sus espacios
Juanjo Ayesta Minuto Digital 24 Diciembre 2013

Según la periodista, que apagó el micrófono al escuchar que respondían a su pregunta en español, los periodistas tienen instrucciones de sus superiores de no recoger opiniones de personas que no hablen en gallego.

El pasado sábado 14 de diciembre, Galicia Bilingüe se hacía eco de la queja de una pareja de Ferrol, a quienes se prohibió responder en español ante las cámaras de una unidad móvil de la televisión pública gallega (TVG) mientras paseaban por el centro de La Coruña.

Según la periodista, que apagó el micrófono al escuchar que respondían a su pregunta en español, los periodistas tienen instrucciones de sus superiores de no recoger opiniones de personas que no hablen en gallego.

Según recoge Hazteoir.org, la pareja decidió presentar una queja ante la TVG y recibió una respuesta por escrito en gallego firmada por el Director de Comunicación. En dicho escrito, se dice que después de las pertinentes indagaciones, habían averiguado que los entrevistadores son de una empresa externa que “cayó en un defecto de interpretación de la línea de trabajo establecida en ese aspecto”, y que ya se les había requerido por parte de la dirección del ente para que no volviera a producirse el error cometido.

Sin embargo, en el escrito sí se reconoce que la línea habitual es sugerir a los entrevistados que hablen en gallego. La respuesta a la queja les fue remitida en gallego, y ante la petición de los interesados de que se les enviara en español, el Director de Comunicación les respondió con una más que obvia reprimenda y una invitación a utilizar un servicio de traducción de internet.

El tal Núñez, del PP
Nota del Editor 24 Diciembre 2013

No hay que olvidar que el feudo gallego lo pastorea el PP (Feijóo) que en Madrid ordena y manda Mariano I el Indescriptible.

Así que si a Vd le importa algo España, tome buena nota, el PP antes era Parte del Problema, ahora es el Problema del Problema.

Felices navidades a quienes puedan.

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¿Autodeterminación para Cataluña?

José Antonio Yturriaga www.vozpopuli.com 24 Diciembre 2013

El president Artur Mas reveló de forma solemne la doble pregunta que piensa someter el 9 de noviembre de 2014 a la decisión del pueblo de Cataluña sobre su futuro político. Para salvar las apariencias constitucionales, la Generalitat ha presentado al Parlament una proposición de ley orgánica que pide a las Cortes Generales que –de conformidad con el artículo 152-2 de la Constitución (CE)- autorice al Gobierno catalán a convocar un referéndum de autodeterminación de la Comunidad (CA). Ante la extrema gravedad de esta decisión, el presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, salió de su habitual reserva para afirmar de forma categórica que la pretendida consulta es anticonstitucional por atentar contra la clave de bóveda de la CE –la unidad indisoluble de la nación y la ubicación de la soberanía nacional en el pueblo español- y que, por tanto, no se celebrará. Esta declaración era necesaria, pero ha sido insuficiente.

Deriva independentista de la Generalitat
El deterioro de la situación política en Cataluña ha ido creciendo en los últimos años, sobre todo a raíz de la pérdida de votos de CiU en las elecciones adelantadas de 2012 y de su dependencia de ERC. Como ha señalado Jesús Cacho, el Gobierno central respondió con silencio autista, indiferencia e inacción como si este grave tema apenas le afectara, y Rajoy sólo ha utilizado una base ínfima de los recursos legales disponibles para hacer frente al reto independentista. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha dicho que la democracia española dispone de los recursos necesarios para impedir la consulta, pero el problema radica en si el Gobierno los está utilizando de forma adecuada. Para José María Aznar, ante la ilegalidad de la convocatoria, el Gobierno debe reaccionar con eficacia, de manera proporcionada a la gravedad del desafío, que afecta a la integridad de la nación y a su continuidad histórica y democrática.

Según Joseba Arregui, la Generalitat ha dado un paso que no cabe en la CE, sin la cual el Gobierno catalán no sirve para nada. Mas ha puesto las cartas sobre la mesa y manifestado la determinación de su Gobierno de lograr la independencia de Cataluña, a cuyos efectos celebrará el referéndum “sí o sí, con lo que el Gobierno catalán ha dado un paso definitivo en su insumisión institucional ante el Estado. Tras desobedecer abiertamente varias leyes estatales de obligado cumplimiento, incumplir las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional e ignorar las decisiones del Gobierno central, ha decidido celebrar un referéndum de autodeterminación para lograr la independencia.

El Estado debe emplear todos los medios a su disposición para evitar que se celebre el referéndum e –item más- que sea financiado con dinero público. Un desafío tan flagrante a la legalidad vigente tenía que haber sido frenado en seco antes de que se a llegara al borde del precipicio. Rajoy debería haber tomado la iniciativa, en vez de mantenerse en la expectativa e ir reaccionando tardíamente a los pasos dados por el independentismo catalán. Como ha observado Ramón de Veciana, ha seguido la misma política que en el caso del Prestige: alejarlo de la costa y esperar a que el tiempo arreglara lo que era incapaz de resolver, sin darse cuenta de que –al igual que en la mecánica de los fluidos- el espacio político que no ocupen las instituciones del Estado son automáticamente ocupadas por el nacionalismo. Con su pachorra habitual, Rajoy ha pedido a los periodistas que estén tranquilos y no se pongan nerviosos, pues todo acabaría bien. Ha manifestado que no teme una declaración unilateral de independencia y dejado caer de forma chulesca que habría que ver a quién le daba más vértigo.

Instrumentos del Gobierno central para hacer frente al reto secesionista
Sin llegar a la última ratio del artículo 155 de la CE –que permitiría al Gobierno central obligar a la Generalitat al cumplimiento forzoso de sus obligaciones- dispone aquél de una panoplia de instrumentos jurídicos para corregir a la oveja descarriada. Debería hacer un requerimiento al Gobierno catalán para que abandone su proyecto secesionista y, si no lo hiciere, acusar a sus autoridades de usurpación de atribuciones, de conformidad con el artículo 509 del Código Penal. Cabría reintroducir en el Código el delito de convocatoria ilegal de consultas, suprimido por el gobierno de Rodríguez Zapatero.

Podría presentar un recurso de anticonstitucionalidad contra disposiciones y resoluciones adoptadas por la Generalitat y contra leyes aprobadas por el Parlament, de acuerdo con el artículo 161 de la CE. Podría –y debería- tomar asimismo medidas de carácter económico para tratar de hacer entrar en razón a los díscolos nacionalistas, conforme a la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que permite intervenir las cuentas de una CA incumplidora, ya que Cataluña no ha respetado los límites de déficit fijados para 2012, ni parece que vaya a respetar los previstos para 2013 y 2014. El inefable ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no sólo se ha tragado sus bravatas intervencionistas, sino que –a medida que subía el clamor de la Generalitat por la supuesta explotación del Gobierno central- ha ido aumentando las concesiones a la “explotada” Cataluña: autorización de un “déficit a la carta”, créditos de 28.000 millones de euros, préstamo de 1.506 millones para abonar facturas pendientes, ampliación a 5 años del pago de 2.475 millones de euros que debería hacer en 2014, y transferencia de la recaudación por el impuesto sobre el patrimonio, por valor de 838 millones.

¡Ya quisieran otras Comunidades ser explotadas de esta manera! Ni siquiera se ha atrevido a condicionar estas cuantiosas ayudas y excluir su uso para el abono de gastos destinados a llevar a cabo el proceso secesionista o de financiación de actividades identitarias, como el mantenimiento de su “servicio diplomático”, la expansión de la lengua catalana fuera de Cataluña o la subvención de los medios de comunicación, utilizados de forma “goebeliana” para expandir el independentismo. El Gobierno central debe ayudar a cualquier CA en apuros, siempre que ésta le corresponda con un mínimo de lealtad institucional. Ha alegado que el pueblo catalán no tiene culpa de los desmanes de sus dirigentes –Soraya Saénz de Santamaría- o que el Gobierno no castigará a la Generalitat porque estaría sancionando a los catalanes -Dolores de Cospedal-, pero el pueblo tiene que asumir los costes de la incompetencia de su Gobierno y –si no está de acuerdo con él- cambiarlo. Lo que resulta inconcebible es que el Gobierno central pague encima la cuerda con la que va a ser ahorcado.

Inconstitucionalidad del derecho de autodeterminación
El PSOE ha respaldado al Gobierno y Alfredo Pérez Rubalcaba ha afirmado que “no estamos ni estaremos jamás con el derecho de autodeterminación”, pero –dicho esto- ha mostrado su talante “pastelero” al recomendar a Rajoy que explore vías de negociación para “evitar un choque de trenes”. Pero, ¿negociar con quién y para qué? ¿Con quienes se sitúan al margen de la legalidad y para decidir sobre el derecho a decidir? Miquel Roca ha afirmado que, para resolver el problema catalán, sólo hay que tener voluntad política y no refugiarse en obstáculos legales, y Miguel Herrero que el proceso secesionista no se frenará invocando una norma jurídica -ni siquiera la CE-, y que, sin reformarla, bastaría con introducir en ella una “mutación” para renovar la identidad nacional de Cataluña.

Pero, como ha señalado Carlos Cuesta, en un Estado de Derecho no puede haber más vía que el cumplimiento íntegro de la Constitución. Por supuesto que se puede reformar ésta como pretende el PSOE con su propuesta federal, si se hace de acuerdo con el procedimiento en ella previsto, mas aún suponiendo que tal fuera posible, estoy convencido de que la introducción de un sistema federal que estableciera la igualdad de todos los Estados federados no sería aceptable para el nacionalismo. Como ha observado Javier Banegas, los nacionalistas catalanes han reescrito el pasado y ahora pretenden reescribir el futuro de todos los españoles. El Gobierno de la Nación no puede ni debe permitir la autodeterminación de Cataluña en detrimento del resto de España.

Artur Mas: Rumbo al Rubicón
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 24 Diciembre 2013

… Artur Mas nos acercará hacia un Rubicón antidemocrático, hacia un Alea Iacta Est desnaturalizado, hacia un punto sin retorno con el que exaltar aún más el sentimiento de agravio y de víctima, con el que justificar ante la sociedad el adelanto las elecciones autonómicas a mediados o finales de 2015, se entenderá (gracias al “sentido común nacionalizado”) que sean unas elecciones “plebiscitarias”…

Camino, vía, proceso, construcción… no lo dudemos, lo que ocurre en Cataluña, mi comunidad autónoma, lo que ha impulsado el nacionalismo catalán responde a un plan político basado en una estructura narrativa, estructura con una cadencia lo suficientemente armónica y popularizada como para que sea reconocible para todo el mundo, como para que la gente no interesada en política se sienta vinculada, vinculada, al menos, sentimentalmente.

Dicha estructura narrativa tiene la particularidad de estar gestada ideológica y políticamente con una duración indefinida pero circular (siempre se puede volver al marco para reforzar el discurso, siempre se pueden colocar nuevos argumentos a la trama) y el público no está restringido, es la sociedad catalana en su totalidad –con algunos flecos autorreferenciales más allá del Ebro-, es una narración absolutamente conformadora.

Empieza con un marco, una situación, un tiempo anterior, un mistificado pasado áureo en forma de “glorias pasadas y excelencias culturales pretéritas”, como he dicho, al ser una función sin límites temporales, dicha manipulación romántica de la historia, la cultura y la política está destinada a repetirse una y otra vez, para que así quede impregnado en el subconsciente colectivo convirtiéndose en el refugio dialógico de esta especie de sentido común “nacionalizado”.

Seguidamente aparece la complicación, la anomia respecto a la situación primigenia, aparecen los elementos que corrompieron –y corrompen- la prístina e irreal isonomia, esta complicación es el núcleo duro y necesario sobre el que se construye el proyecto, es el victimismo engendrador de miedo a la alteridad, es la creación misma de una desdibujada alteridad, es el discurso hispanofóbico que subyace bajo las formas aparentemente democráticas.

Finalmente llegamos a la resolución, a la vuelta a la “normalidad” (¿no es demasiada casualidad que la última campaña de ingeniería social puesta en marcha por Òmnium Cultural se denomine, precisamente, “Un País Normal”?), y a este momento narrativo es al que nos está acercando el nacionalismo, este “final feliz”, este desenlace que hasta ahora parecía un simple recurso soteriológico con el que CiU se envolvía y les servía para mantener el poder político a través de la “transversalidad catalanista”, se está convirtiendo en una fatídica realidad.

Llega el momento de la política pragmática, de las decisiones reales, se desborda el escenario, entramos en el terreno de la realidad, los últimos párrafos del guion ya están marcados, se seguirá el mismo embuste que usó Artur Mas en su visita a Mariano Rajoy para que conseguir un “No” con rendimientos políticos al “concierto económico (el llamado Pacto Fiscal)”, se nos hará creer que pretenden seguir los trámites legales para la “consulta” (el referéndum de autodeterminación) para mantener la ficción de que creen en una democracia formalista.

Pero en realidad, esta trama, esta pérfida función, nos retrotrae a una forma arcaica de entender la política, es un reencantamiento de la política, es la sociedad adscriptiva, el territorio como fuente, la cultura como ontología, la lengua como relativismo esencialista, la democracia como excusa.

Cuando consigan este otro “No” a la consulta ilegal servirá para llegar al clímax, Artur Mas nos acercará hacia un Rubicón antidemocrático, hacia un Alea Iacta Est desnaturalizado, hacia un punto sin retorno con el que exaltar aún más el sentimiento de agravio y de víctima, con el que justificar ante la sociedad el adelanto las elecciones autonómicas a mediados o finales de 2015, se entenderá (gracias al “sentido común nacionalizado”) que sean unas elecciones “plebiscitarias” en un contexto en el que, lo más probable, le Generalitat se sienta más fuerte al no ser financieramente dependiente del apoyo económico del Estado a través del FLA (Fondo de Liquidez Autonómica)…

Cataluña
Iberilandia
Pablo Planas Libertad Digital 24 Diciembre 2013

Como ya es Navidad, Mas y sus masriachis consejeros del Consell Assesor per a la Transició Nacional (CATN) han optado por la diplomacia de altos vuelos peninsulares en su "conflicto" con el Estado. ¿Se imaginan un Consejo Ibérico formado por España, Portugal, Andorra y Cataluña?, han fantaseado los sabios que diseñan el día después de la independencia. Pedazo de Comecón, aquella sociedad de ayuda mutua de los países del paraíso socialista. Ahora va a resultar que los nacionalistas catalanes pretenden, en realidad, la reconstrucción del Imperio por la vía de montar unos Estados Unidos de la Península Ibérica. A estos futurólogos de Mas les das carrete y junquerizan las Américas.

El dilema que plantea esta singular fusión entre el jamón de bellota y el fuet de Vich es el de si quienes la plantean están menos cuerdos que vivos o son más vivos que cuerdos. Un divorcio con todas las formalidades para acabar en una cama redonda con tu ex, con Portugal y con los copríncipes de Andorra... Mucho sentido no tiene. Además, los nacionalistas catalanes han dejado fuera de la pijama party ibérica a Gibraltar, lo que no se entiende en absoluto si lo que se quiere es montar una buena fiesta, con material de contrabando, no sé si me explico.

Podría parecer que la intensa producción de paridas del Gobierno catalán responda a una mal disimulada estrategia para provocar que nadie les tome en serio. Craso error. Ellos y sus demiurgos son los primeros en tomarse pero que muy en serio. Cuanto más mienten, más se convencen de lo acertado de sus errores, de lo plausible de sus memeces. Además, no se cansan nunca. No hace falta recurrir el episodio de Rahola y la sentencia que no existe de La Haya para advertir que la mentira no es precisamente lo peor del nacionalismo. Es infinitamente más lamentable esa mano tendida, entre blanda y sudorosa, de los nacionalistas cuando pretenden desahuciar de su propio país a más de la mitad de los catalanes y que además sean éstos y el resto de los españoles quienes paguen los costes del jolgorio. No, no es el procedimiento habitual de la banca. Se parece más al sistema judicial chino, donde los reos están obligados a sufragar de su propio bolsillo el tiro de gracia.

En el mientras tanto, la Generalidad trata de presentar un panorama apto para todos los públicos, con un independencia que facilitaría incluso la posibildad de una plenitud hispano-lusa, la nueva era de un Estado total, un híbrido entre el salazarismo, el anarquismo y una vaga inspiración maragalliana en el que Cataluña sería algo así como el Estado de la estrella solitaria, una Texas con estelada, residencia de las esencias transversales del peninsulismo. El carajo en forma de Estado, cuatro naciones, tres idiomas y las Islas Caimán del Pirineo. Pena de que no se incluya Gibraltar, que sería algo así como el Port Royal del siglo XXI, un complemento indispensable para configurar estos Estados Unidos de Ibería, entre el delirio y el sueño de Somalilandia, otra república islámica.

"La Haya, La Haya, La Haya"
Marcus Pucnik www.cronicaglobal.com 24 Diciembre 2013

Los divulgadores del bulo en torno a la sentencia del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo rechazan cualquier responsabilidad al respecto y apelan a "un error en cadena" y al "agitprop españolista y negacionista". Barberà trata de defender el supuesto derecho de Cataluña a separarse unilateralmente apelando a los mensajes en Twitter de un desconocido "abogado de Huelva", y a a la opinión particular de uno de los magistrados del TIJ, pese a que dice lo contrario. El independentismo catalán apunta a un cambio de estrategia, alejándose de un inexistente "derecho a decidir" para abrazar el "derecho a la autodeterminación" que, sin embargo, tampoco avala sus objetivos.

El juez Santiago Vidal está muy callado estos días, y eso que es el juez más mediático de Cataluña. Le gusta pronunciarse en público sobre temas muy controvertidos. Por ejemplo dijo que los Mossos d'Esquadra se enfrentarían a la Guardia Civil para proteger las urnas en una hipotética consulta independentista unilateral. Él, quien como profesor de la Escuela de Policía de Cataluña ha sido coautor de un Manual para policía y aspirantes a policía.

Estos días de fama han tocado a su fin, ahora el juez Vidal se ha convertido en chivo expiatorio. En RAC1 (y vale mucho la pena escuchar este audio) los periodistas Pilar Rahola y Jaume Barberà le responsabilizan por el "error en cadena" en el que han participado los tres (y tantos otros, como por ejemplo la presidenta de la Assemblea Nacional Catalana, Carme Forcadell), al presentar públicamente como dictamen judicial algo que no lo es en absoluto. Pero le sacrifican con cariño y con todo el reconocimiento profesional y personal.

En Twitter, Rahola incluso termina esta maniobra con un "¡¡¡Y tiene razón!!!", después de decir que "el error se produce por la interpretación que hizo el juez Santi Vidal" de la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya (TIJ) sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo. Esta "interpretación", o más correctamente la mentira de estar citando al TIJ cuando no era cierto, se puede ver en este video de la ANC, en el que el juez Vidal está sentado a la derecha del catedrático de Derecho Constitucional Enoch Albertí, quien hoy, como también Pilar Rahola, es miembro del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) de Artur Mas. La tercera participante en el acto fue Montserrat Tura.

Revelar la mentira es "agitprop españolista y negacionista"
Pilar Rahola y Jaume Barberà fueron entrevistados este lunes por Jordi Basté y se retractaron de lo acontecido diciendo que habían sido víctimas de una "cadena de errores" -según Rahola-, aunque un artículo de CRÓNICA GLOBAL ya había expuesto que no se pudo tratar de ningún error, o errores de varias personas. Cuando en tu mano tienes algo que lees y presentas como documento de un tribunal, más vale que sea realmente esto, y no cualquier cosa que has encontrado en internet. Un jpg no es una sentencia. Si dices que lo es, no es que yerres. Mientes. Cada cosa tiene su nombre. Para Jaume Barberà, en cambio, revelar la mentira es "agitprop españolista y negacionista", una "campaña de los que no te quieren dejar votar".

Es sintomático de esta ligereza con la que se toman algunos informadores su profesión que en el mismo momento de reconocer su "error" en RAC1, para justificar su postura en general, Barberà citara a un ominoso "abogado de Huelva" que acababa de conocer en Twitter, y que usaba como foto de perfil la de un modelo de Massimo Dutti, a su vez copiada de internet. (Cuando este "abogado" vio que se había descubierto la procedencia de su foto, la cambió por una del Louvre.) Se trata de una persona que usa catalanismos cuando escribe en castellano y que hace dos años tuiteó en catalán: "Si els catalans tinguessim el poder del americans seriem més fundamentalistes que els iranis. Politics pobrets, que pateixen". Este es el "abogado de Huelva" de referencia para Barberà, al que citó como autoridad en RAC1 (mientras Rahola le secundaba: "¡Ah, sí! Sí, sí, sí, sí, sí") y al que incluso se prestó a "intentar localizar" para que diera su testimonio en la radio. Porque este "abogado" dice que en el fondo Rahola (quien también le ha retuiteado varias veces) y Barberà tienen razón.

"El debate de fondo" como excusa
Entremos, pues, en el fondo, en esa "razón" de la que hablan -y que presumen tener- Rahola y Barberà. Nadie niega que el TIJ haya opinado que la declaración de independencia de Kosovo no vulnere el derecho internacional general aplicable. Pero, hay que insistir, aplicable al caso de Kosovo. Como Josep Cuní no se cansó de advertir el viernes pasado a Rahola, el TIJ se pronunció sólo sobre un caso concreto. No obstante, "el debate de fondo" -según, Rahola- es que alguna parte de la Opinión Consultiva avala el derecho de los catalanes a separarse de España. Con este fin, Barberà, en Twitter, apunta ya no al dictamen del Tribunal, sino a las opiniones separadas, o particulares, de algunos de sus magistrados, alegando que ahí se encontraría su "razón", aunque sin poder dar ninguna cita en concreto. Opiniones que, dice Barberà citando a su amigo "abogado", incluso fueron "capadas" en la versión castellana del texto, obra del Gobierno español para ocultar la verdad.

Se da la circunstancia de que Barberà, via Twitter, iba mencionando como "el original" no la Opinión Consultiva completa, sino el resumen de ella. En este resumen también se citan las opiniones particulares, de forma resumida. Existe también una traducción al castellano de este resumen, y esta incluye también la parte correspondiente a las opiniones separadas. Es una traducción hecha por el servicio de traducción de la ONU. Aquí no ha habido, ni ha podido haber, conspiración española alguna. La Opinión Consultiva está emitida en inglés y francés porque estas son las lenguas oficiales del TIJ. No contiene las opiniones separadas porque estas no son parte del dictamen, pero se pueden consultar aquí. Una versión en castellano de las opiniones separadas completas no existe porque solamente las hay en inglés y en francés.

La opinión de un magistrado citado por Barberà le contradice
Vía Twitter, Barberà destacó las opiniones separadas de los magistrados Cançado Trindade y Yusuf, probablemente porque leer sólo el resumen de ellas le indujera a pensar que justificarían algún derecho de Cataluña a la secesión. Le habría valido más leer estas opiniones separadas en su forma completa. Por ejemplo la del magistrado Yusuf, quien, como otros, hubiera preferido ver al TIJ usando la oportunidad para entrar de manera general en la cuestión de cuándo una secesión unilateral es justificada, cosa que sí hubiera sentado un precedente.

El magistrado Yusuf avisa de que "un grupo diferenciado racialmente o étnicamente [entiéndase, culturalmente] dentro de un Estado, incluso si se califica como un pueblo para los fines de la autodeterminación, no tiene el derecho a la secesión unilateral simplemente porque desee crear su propio Estado separado, ni aunque este fuese el deseo de todo el grupo. La disponibilidad de un derecho tan general en el derecho internacional reduciría a la nada la soberanía y la integridad territorial de los estados y conduciría a conflictos interminables y al caos en las relaciones internacionales".

Sería en este sentido interesante ver cómo reaccionaría el magistrado Yusuf, o cualquier magistrado, diplomático, político o periodista internacional, cuando le explican que después de la independencia de Cataluña vendría lo que algunos independentistas llaman felizmente la "reunificación" de los Países Catalanes. "Conflictos interminables"...

La autodeterminación interna y externa
En Cataluña está muy extendido el gran malentendido de que autodeterminación significa inexorablemente independencia. No es así. El derecho internacional conoce una autodeterminación interna y una externa. La interna es la que ejercen, por ejemplo, los catalanes, como muchos otros pueblos en el mundo, al ser Comunidad Autónoma y tener autogobierno. Esta forma de autodeterminación, y el derecho a ella, está reconocida por el derecho internacional. Ahora bien, la autodeterminación externa, la que por la vía de la secesión crea nuevas fronteras y un nuevo Estado, sólo se reconoce si esta parte de la población sufre opresión sistemática por parte del Estado, caso en el que la secesión sería el último remedio (en inglés se habla de la remedial secession). Se trataría de una "situación excepcional", como dice el magistrado Yusuf. Con la simple voluntad no basta. Es por ello que la campaña para mostrar a los catalanes como oprimidos es constante y bastante desvergonzada. El ya archiconocido victimismo.

Pero además, y en todo caso, tal derecho a este último remedio se tendría que aplicar no sólo a Cataluña, sino a todo lo que Carme Forcadell, y otros, denominan "la nación completa", es decir a los Países Catalanes. Esto tiene el problema de ser impracticable, ya que el independentismo en la Comunidad Valenciana y Baleares no juega un gran papel. Consecuentemente se empezó a establecer una nueva definición del demos a través de un "cambio de paradigma" que lleva "del derecho a la autodeterminación al derecho a decidir". A partir de este momento se ha hablado de ser "radicalmente democráticos", de que bastaría con la simple voluntad de los catalanes, que sólo tendrían que votar. Esto es una idea que, como hemos visto en la cita del magistrado Yusuf, tiene poco recorrido en el derecho internacional. El "derecho a decidir" es otra cosa muy diferente, por basarse en otra lógica, que el derecho a la autodeterminación.

Cambio de estrategia del secesionismo catalán
De repente, el separatismo catalán está dando pasos a la inversa y vuelve a buscar su salvación en la autodeterminación, entendida exclusivamente como externa, aunque el derecho internacional no lo avala, y el autor del informe antes citado, Jaume López, independentista y pancatalanista confeso, constata que no es aplicable a Cataluña. Un vaivén argumentativo remarcable.

Ya ha empezado a circular otra imagen de esas por la red para apoyar la idea de que las constituciones de muchos países reconocen la autodeterminación, entendida como el derecho a la secesión. Otra vez, casi todo lo que dice es falso, pero eso tampoco le ha supuesto ningún impedimento a Rahola para retuitear la imagen. Sin embargo, ya se han movido algunos y han hecho el trabajo de comprobar país por país lo que pone de verdad en las respectivas Constituciones. En este sentido, se recomienda la lectura, con el debido ojo crítico, de este blog y de este otro.

Parece que otra sociedad civil, una que no sea exclusivamente independentista, sí es posible.

 


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