AGLI Recortes de Prensa   Lunes 30  Diciembre 2013

Balance 2013: hacia la liquidación de España
Roberto Centeno El Confidencial 30 Diciembre 2013

La pasada semana me despedí de todos ustedes hasta Reyes, pero estas reflexiones no deberían esperar ante las colosales falsedades y el rosario de mentiras del Rey y de Rajoy, que difundidas por los palmeros habituales y amplificadas por una mayoría de medios atados al pesebre, hacen creer a una mayoría que prefieren las falsas esperanzas a la cruda realidad que España es una país en recuperación, cuando la realidad es la contraria: una nación en liquidación, por un Gobierno, una oposición y unas instituciones plagadas de incompetentes, corruptos y traidores. Una oleada de mendacidad y de ignominia creada por las declaraciones de los responsables de la nación.

El discurso del Rey
Se trata una vez más de un discurso vulgar, lleno de falsedades y promesas vanas, donde a pesar de la situación de emergencia nacional en la que nos encontramos, el número de oyentes del discurso cayó en picado y en más de cuatro millones, lo que da una idea clara no ya de credibilidad, que es inexistente, sino de la indiferencia que producen las palabras del Rey. Es la antítesis de aquel discurso histórico del Rey Jorge VI, pronunciado en 1939, donde superando su tartamudez hizo un encendido llamamiento a la guerra contra la Alemania recurriendo al patriotismo nacional del pueblo británico, para defender su integridad y su libertad. En contraste, este Rey audaz en todo lo que no es su deber, y enfermizo de cobardía ante sus obligaciones políticas, templa gaitas con los enemigos de España que buscan nuestra destrucción diciéndoles que “hablando se entiende la gente”.

Este Rey audaz en todo lo que no es su deber, y enfermizo de cobardía ante sus obligaciones políticas, templa gaitas con los enemigos de España que buscan nuestra destrucción diciéndoles que “hablando se entiende la gente”Comentemos con piedad sus párrafos más hilarantes. El Rey, como el Príncipe, siempre dicen lo mismo: “Sé de vuestros problemas”, cuando ignoran todo y no arreglan nada. “Asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy demanda la sociedad”. ¿Cómo hoy? ¿Es que ayer no? ¿Acaso un Rey no debe ser ejemplar siempre? La ejemplaridad no se predica, Majestad, se practica. El Rey ignora que la base social de un pueblo, una Nación, es alcanzar su unidad como sujeto actor de la Historia. Sin esta base primordial ni siquiera puede hablarse de una Nación y de un Estado como unidad de poder político. El Rey no tiene idea siquiera de estas nociones elementales de la política, sus afirmaciones acreditan tanto su frivolidad como su impotencia, es decir, su cobardía para emplear los medios que la Constitución le otorga para haber liquidado a los terroristas de ETA, primero, y cortado de raíz el humillante avance del separatismo catalán hoy.

Hubiera bastado para mover a la indecente clase política colocada en el Estado para enriquecerse, que el Rey la amenazara con su dimisión, un rey no puede presidir jamás, sin degradase como persona y anularse como autoridad, la intensidad y el volumen alcanzados por el separatismo vasco y catalán. A Cataluña ni se atreve ya a llamarla por su nombre, igual que hacen los partidos políticos y sindicatos estatales con el nombre de España, a la que llaman “este país”. ¿Y estos son los representantes de España? ¡Pues vaya indignidad la de quienes les votan! ¿Cómo se puede votar a esta chusma?

Continua el discurso real: “Creo en un país libre, justo y unido dentro de su diversidad”. Le faltó lo de benéfico de las Cortes de Cádiz. Los países no son justos ni libres, esas cualidades no corresponden a los países sino a los pueblos. En cuanto a su idea de la unidad como matriz de la diversidad, es simplemente ridícula. Aplicarlo a una nación que no es federal resulta completamente demagógico para abonar el caldo separatista. La idea de todo su discurso parece hacer creer que España, la nación más antigua de Europa, es una nación de naciones, un aglomerado de nacionalidades, regiones, territorios y habitantes autóctonos como los catalanes y los vascos, todo lo cual es radicalmente falso histórica y objetivamente.

A Cataluña ni se atreve ya a llamarla por su nombre, igual que hacen los partidos políticos y sindicatos estatales con el nombre de España, a la que llaman “este país”. ¿Y estos son los representantes de España? ¿Cuándo Cataluña o el País Vasco han sido naciones independientes? El Rey parece asumir en su discurso la “idea” de su maestro, el indigente mental Zapatero. “Zapatero sabe perfectamente lo que hace” diría, según lo cual España es algo discutido y discutible. Pero, claro, como hablando se entiende la gente, se llega a donde hemos llegado. Y suma y sigue: “Hay que saber cuándo es preciso ceder”. En cuanto a la unidad de España, la verdad y la moral política, nunca. Esas palabras son propias de un mercachifle, jamás de un gobernante, sino no es capaz de sostener lo irrenunciable con palabras que lo haga con las bayonetas o que se vaya.

Dice que no piensa abdicar para “continuar el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional”. En primer lugar, no hay orden constitucional ninguno. Si lo hubiera, se respetaría la norma del mandato imperativo prohibiendo a los diputados obedecer órdenes de nadie, ni siquiera de su propio partido. España sería un Estado de Derecho y no un país sin ley. Segundo, la única competencia que le atribuye el desorden constitucional nunca la ha ejercido, ni la ejerce, ni ejercerá, pues a la vista está hasta donde ha llegado la connivencia del Rey con la tolerancia de los partidos con el separatismo, y con la oligarquía financiera con el robo masivo a los ciudadanos.

Finalmente, es inaceptable que el Rey adopte el leguaje separatista hablando de sensibilidades distintas dentro del pueblo español para separar a unos regiones de otras. Porque entonces, ¿dónde está la sensibilidad española? ¡Qué bien están los reyes en el exilio!

El discurso de Rajoy
Cuando Rajoy estaba en la oposición, era el único político capaz de hablar durante horas sin decir nada útil. Ahora en el Gobierno puede hablar durante horas sin decir una sola verdad. El discurso de Rajoy es el de los brotes verdes. Juan Laborda resumía la situación así hace un par de semanas: “Tras el repunte de final 2010 el consenso del mercado era un crecimiento del 1,8% para 2011. Acertaron de pleno solo que con signo negativo. La situación hoy es objetivamente peor que la de finales 2010”; estamos no ante una recuperación, sino ante una nueva recesión.

Cuando Rajoy estaba en la oposición, era el único político capaz de hablar durante horas sin decir nada útil. Ahora en el Gobierno puede hablar durante horas sin decir una sola verdad¿Por qué la situación es objetivamente peor? Vayamos a los números: afiliados a la Seguridad Social, 1,5 millones menos. ¿Por qué, señora vicepresidenta de todo, no tiene usted la decencia y la vergüenza torera de mostrar a los españoles los gráficos que expuso hace un par de meses a los inversores internacionales, según los cuales las pensiones bajarían un 18% en los próximos tres años? Paro, 1,4 millones más, pero Guindos ya tiene la solución. En 2014 bajaran las contraprestaciones por desempleo y se reducirá el tiempo de percepción porque, según este miserable, los parados no buscan empleo hasta que termina la prestación. Deuda, la total o pasivos en circulación, 450.000 millones más; la computable, 310.000 millones más, algo imposible de devolver. Y lo verdaderamente malvado, el grado de dolor y sufrimiento que están infligiendo a cada vez más españoles.

Quiero contarles un ejemplo que he vivido personalmente, y que demuestra más allá de cualquier cifra a dónde nos ha llevado la crueldad de este Gobierno de canallas. Poco antes de Navidad, mi mujer y yo fuimos a llevar dinero y comida a una sede de Cáritas en un barrio periférico de Madrid, algo que hacemos periódicamente. Al salir y como siempre, había una larga cola de personas esperando ayuda. Pasamos al lado de un padre con aspecto derrotado por la vida y un niño de unos cinco años de la mano. Justo al pasar el niño le pregunta al padre: “Papá, ¿crees que podré comer hoy?”.

Si les digo que se me heló el corazón ni siquiera me acerco a lo que sentí en ese momento, me agaché y le di cien euros al niño. “Hoy y mañana seguro que comerás” le dije. Al padre se le saltaban las lágrimas, a mí me invadió una ira incontrolable contra los responsables de esta canallada. Algunos dicen que no tengo respeto por estos miserables, que no se puede insultar a las autoridades, y es cierto tiene que ser procesados y pagar por el infinito dolor que están produciendo, pero de esto hablaremos y mucho. De momento el despiadado Rajoy ha congelado el salario mínimo. The Economist situaba recientemente a España entre los países con más posibilidades de que se produzca un estallido social. Espero que acierten de pleno y se lleven por delante a todos estos canallas.

Hablaré de las cifras 2013 cuando tenga los datos, pero los últimos conocidos muestran una caída clara de la economía. La producción industrial está cayendo desde septiembre, los datos en tasa anual son un ¡9,8% inferiores a los del año anterior! Y la cifra de negocios del sector servicios ha caído un 7,8% en el tercer trimestre del año anterior, y para colmo la aportación positiva del sector exterior ha desaparecido. ¿De dónde sacan Rajoy y sus secuaces desde el BdE al BBVA, pasando por los palmeros y medios atados al pesebre, que 2014 será el año de la recuperación? No habrá recuperación alguna en 2014 ni en 2015, solo profundización en la pobreza y en la liquidación de España.

La desigualdad y las instituciones como causas de la crisis
Gonzalo López Alba El Confidencial 30 Diciembre 2013

Frente a las teorías dominantes sobre la causa de la crisis –haber vivido por encima de nuestras posibilidades, según la derecha; y la desregulación financiera, según la izquierda-, un economista serbio, Branko Milanovic, y un historiador británico, Niall Ferguson, ofrecen dos enfoques diferentes, centrado el primero en la desigualdad y el segundo, en la degeneración de las instituciones, argumentos que lejos de ser excluyentes resultan complementarios.

Milanovic, jefe de investigaciones sobre desarrollo del Banco Mundial, argumenta en Los que tienen y los que no tienen (Alianza Editorial) que, “para comprender los orígenes de esta crisis, es preciso remontarse al aumento de las desigualdades de renta en prácticamente todos los países del mundo, y en Estados Unidos en particular, en los últimos treinta años”. Aunque los datos se refieren básicamente a EE.UU., el razonamiento y la argumentación son válidos también para España y el resto de Occidente.

La concentración de riqueza
A su juicio, la crisis es el producto de una concatenación de hechos y comportamientos que tienen como origen primigenio la desigualdad y el cortoplacismo político, y como denominador común, la codicia humana: “Los individuos con grandes ganancias y el sector financiero estaban deseosos de encontrar nuevas oportunidades para préstamos. Los políticos estaban ansiosos por “resolver” el irritante problema del estancamiento de ingresos de la clase media. La clase media y quienes eran más pobres que ella estaban felices de ver que sus restricciones de presupuesto desaparecían gracias a una varita mágica, que les permitía comprar todas las exquisiteces consumidas por los ricos (…) De repente, también los ciudadanos de clase media se sintieron triunfadores”. Además, en una apostilla que conecta con la tesis institucional de Ferguson, apunta que “la apertura del grifo de los créditos, para aplacar a la clase media, era necesaria porque, en un sistema democrático, un modelo de desarrollo excesivamente desigual no puede coexistir con una estabilidad política”.

Un economista serbio y un historiador británico contradicen las teorías dominantes¿Cómo se llegó a esa situación? Milanovic parte del dato de que en EEUU, que fue el origen de la crisis financiera, “el 1 por ciento más rico de la población duplicó su parte proporcional (o cuota) de la renta nacional, del 8 por ciento a mitad de la década de los setenta a casi el 16 por ciento a comienzos del siglo XXI”. Puesto que “esa enorme concentración de riqueza no podía utilizarse exclusivamente para consumo”, esa “enorme reserva de capital financiero disponible –producto de la creciente desigualdad de ingresos- se puso a la busca de oportunidades rentables de inversión”. Y ahí, según su relato, es donde aparece el sector financiero como intermediario, que fue incrementado el nivel de riesgo con operaciones cada vez más temerarias.

Al mismo tiempo, según subraya Milanovic, con el salario medio real estancado, “una forma de conseguir que pareciera que la clase media estaba ganando más de lo que estaba ganando era aumentando su poder adquisitivo mediante créditos más amplios y accesibles”, de modo que la gente comenzó a acumular deuda y se produjo “el gran atracón de consumo”, hasta que “la clase media comenzó a incumplir el pago de sus deudas” y “el sueño se vino abajo”.

La descomposición de las instituciones
La tesis de Ferguson, que está considerado como el historiador británico más brillante entre los vivos, se resume en el título de su libro La gran degeneración. Cómo decaen las instituciones y mueren las economías (Debate), que tiene como idea central la descomposición de lo que identifica como los cuatro pilares del medio milenio de hegemonía occidental: la democracia, el capitalismo, el imperio de la ley y la sociedad civil.

Su análisis es deudor de Adam Smith, al que rescata para afirmar que los países entran en un estado estacionario –el que atribuye ahora a Occidente- “cuando sus “leyes e instituciones” degeneran hasta el punto de que todo el proceso económico y político está dominado por una élite orientada a la búsqueda de ingresos”.

Ferguson se desmarca del criterio de “la mayoría de los analistas que tienden a centrarse en fenómenos tales como una deuda excesiva, unos bancos mal gestionados y una creciente desigualdad”. En su opinión, “estos no son más que los síntomas de un malestar institucional subyacente”, que ha dado origen al siguiente escenario: “La deuda pública –declarada e implícita- se ha convertido en una forma de que la generación más vieja viva a expensas de los jóvenes y de las personas aún no nacidas. La regulación se ha hecho disfuncional hasta el punto de aumentar la fragilidad del sistema. (…) el imperio de la ley [se ha convertido] en el imperio de los legistas (…) Y la sociedad civil se debilita y se reduce a una mera tierra de nadie entre los intereses corporativos y el Estado”.

Felipe González identifica como principal lastre de España la falta de una cultura de emprendimientoPara el historiador británico, la imprudencia de los prestamistas no exime de culpa a la imprudencia de los prestatarios y las excesivas deudas públicas no son sino “un síntoma de la ruptura del contrato social entre generaciones”, la clave de bóveda de las sociedades democráticas maduras que la crisis ha roto. Ferguson concluye que no cabe esperar que la reforma surja de las propias instituciones, de modo que “debe provenir de nosotros: los ciudadanos”.

El problema cultural de España
En clave estrictamente española, el expresidente Felipe González señala en otro libro, En busca de respuestas. El liderazgo en tiempo de crisis (Debate), que el principal lastre para la salida de la crisis es la existencia de “un problema cultural”, que penaliza el emprendimiento y hace que tampoco exista capital-riesgo que lo respalde: “Seguimos queriendo que nuestros hijos obtengan cuanto antes un hoy casi utópico puesto de trabajo lo más seguro e indefinido que sea posible, y no que emprendan sus propia aventura personal por su cuenta y que asuman sus riesgos”

A su juicio, si ese cambio no se produce rápidamente, el futuro se nos volverá a escapar y quienes deben tomarlo en sus manos son los jóvenes: “El futuro de la sociedad dependerá de que seamos capaces de cambiar las actitudes, en especial las de los jóvenes. Y tales actitudes podrían cambiar si los jóvenes comprenden que su país, dentro de quince o veinte años, será lo que su generación quiera que sea”.

¿Por fin Rajoy?
EDITORIAL Libertad Digital 30 Diciembre 2013

Este fin de semana hemos publicado una pieza de Pablo Montesinos titulada "Las tareas pendientes para Rajoy en 2014". Que se podrían resumir en una sola: aplicar de una vez el programa del Partido Popular, con el que obtuvo una abrumadora mayoría absoluta hace sólo dos años, aunque parece que haya pasado un siglo, por lo dura que es la situación que atraviesa el país y el tremendo cambio que ha experimentado el PP, que tiene a vastos sectores del panorama liberal-conservador cuando menos estupefactos y no pocas veces indignados.

El Gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy se está caracterizando por el perfil bajo que viene adoptando ante los nacionalismos, en pleno desafío secesionista en Cataluña y en plena operación de copamiento filoetarra de las instituciones en el País Vasco, y por la traición a los principios y políticas liberal-conservadores en áreas tan sensibles como la economía, donde está adoptando medidas profunda y demoledoramente socialistas, como las subidas salvajes de impuestos.

Fuera del infame Congreso búlgaro de Valencia, a Mariano Rajoy Brey nadie le ha extendido un cheque en blanco para que haga lo que se le antoje. Mariano Rajoy Brey es un ciudadano español al que millones de ciudadanos españoles votaron para que los representara, esto es, para que aplicara las medidas contenidas en el programa electoral al que dieron su conformidad de forma tan rotunda. Por decencia, por dignidad, debería de una vez hacer lo que se le pidió que hiciera. Por decencia y por dignidad, no por oportunismo electoralista, que por otra parte ha demostrado no dominar de ninguna de las maneras, como quedó de manifiesto en las inefables elecciones autonómicas andaluzas, que como siempre se saldaron con el fracaso de Javier Arenas.

El que viene va a ser un año especialmente tenso en los planos económico, político y nacional. Razón de más para exigir al presidente del Gobierno que esté a la altura del cargo que ocupa y gobierne con firmeza, decisión y guiado por las ideas y principios que lo llevaron donde está. Esa rectificación no sería de agradecer, pues sólo faltaría dar las gracias a un político por que por fin se decidiera a cumplir con su deber, sino un acto de justicia para con la ciudadanía.

2014, la hora de las tres ‘R’
Pablo Sebastián www.republica.com 30 Diciembre 2013

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy a afirmado en el cierre del curso político de 2013 que ‘el año de 20114 será el de la recuperación de la economía’. Semejante afirmación, con la que pretende transmitir confianza y esperanza a los españoles contrasta con la dura realidad que hoy sufrimos en España, y con noticias tan alarmantes como las que ha publicado el diario El Mundo en su portada sobre los niños que buscan comida en la basura de sus colegios o que no se duchan en casa porque no tienen agua caliente. Y a la espera seguimos de que alguien nos explique las verdaderas causas de la asombrosa muerte de una familia en Alcalá de Guadaira (Sevilla), un grave asunto sobre planea la sospecha de un envenenamiento por consumir comida de los depósitos de basura.

Los casos de la pobreza, la indigencia y la miseria no han merecido un especial seguimiento -es una tarea incumplida por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría- por parte de este Gobierno, ahora tan ocupado en la macroeconomía y en el sistema financiero y que no ha subido el salario mínimo a pesar qué asegura que España ya está en el umbral de la recuperación económica. ¿Recuperación y pobreza extrema al mismo tiempo?

Si por algo se han caracterizado el Gobierno de Rajoy y la oposición que lidera Rubalcaba, ha sido por la capacidad de ambos políticos a la hora de huir de los problemas que España tiene planteados. Así se ha visto a lo largo de este año ‘horríbilis’ de 2013 que ahora termina en medio de un penoso festival de recesión, de paro, la pobreza, secesión catalana, corrupción por doquier y absoluta ausencia de liderazgo político y cohesión nacional. Si Rajoy y Rubalcaba e incluso el Rey -las tres ‘R- han sido incapaces de poner orden en sus respectivos partidos políticos y entorno personal, difícilmente podrán afrontar las llamadas cuestiones de Estado, sobre las que todos ellos hablan en secreto de espaldas al Parlamento, los medios y la ciudadanía dando la impresión de que no saben qué hacer.

Pero este año 2014 que ahora comienza es el año de la verdad porque PP y PSOE se van a enfrentar al primer test electoral de los comicios Europeos del mes junio donde los ciudadanos tienen mucho que decir, por más que sean unas elecciones que no inciden directamente en la gobernabilidad del país. Pero serán unos comicios que marcarán tendencia de cara al año 2015 que sí será, en municipios, autonomías y Gobierno nacional, el año electoral decisivo.

Como será 2014 el año decisivo para el desafío catalán al que tampoco se han atrevido, hasta ahora, a enfrentarse ni Rajoy desde el Gobierno, ni Rubalcaba desde la oposición, mientras templaba gaitas con el PSC de la autodeterminación. Ni el Rey desde la jefatura del Estado por causa de su ambiguo discurso de Navidad. De ello hablan en secreto el monarca y los dos primeros políticos del país, pero no dicen nada en público de lo que se cuece en las cocinas de los palacios porque da la impresión que ninguno de los tres tiene un plan, o sabe qué se debe hacer cuando llegue el tiempo de las decisiones y del choque frontal catalán, que llegar llegará.

Confían, eso sí, en que Artur Mas no se atreverá a dar el paso de la ruptura de la legalidad -que ya ha roto varias veces- aunque el catalán no tiene otra alternativa. Y creen que, ante el veto constitucional, Mas optará por lo que llaman las ‘elecciones plebiscitarias’ que tampoco les conducen a ninguna parte, salvo al camino que lleva a fracturar más si cabe tanto la sociedad catalana como la española.

Pero la callada espera de los políticos y las instituciones del Estado ante el desafío catalán solo ha servido para dar alas al secesionismo temerario, al que en ningún momento se ha parado los pies, ni se les ha aplicado la legalidad, a pesar de que ya han desbordado en muchas ocasiones todas las líneas rojas del marco constitucional. Ni se ha hecho frente al secesionismo político catalán, ni al poder económico, empresarial y mediático que desde Cataluña los ha llevado en volandas a esa situación de no retorno en la que están.

Y de ello tienen culpa Rajoy y Rubalcaba. Rajoy desde la presidencia de un Gobierno que en lugar de unir y gobernar con todos y para todos frente a la crisis económica, la corrupción y el secesionismo, se ha dedicado a huir de los problemas y a gobernar sólo para el ala derecha de su partido y además por decreto, al tiempo que se abrían profundas simas ideológicas -aborto, Cultura, Educación, religión- entre españoles. Algo que el PSOE, a pesar de su minoría y discursos victimistas, ha consentido premeditadamente al no unificar las cuestiones de Estado (Corona, unidad nacional y Justicia) con las que también son cuestiones de Estado que afectan a la democracia y a los derechos civiles y ciudadanos.

Si Rubalcaba hubiera hecho un ‘todo’ de su labor de oposición, el PP no se habría atrevido a imponer por decreto ni el reparto de la Justicia -del que también se beneficia el PSOE- ni la retrógrada ley del aborto o el desprecio de la vida cultural o la imposición de la religión en la Educación, etc. Basta recordar que Rubalcaba le pidió a Rajoy la dimisión en el Parlamento por el caso de la corrupción de Bárcenas y la doble contabilidad doble del PP, y al poco tiempo se olvidó de semejante envite y se fue a la Moncloa a negociar ambos en secreto todo lo demás.

En Alemania hay una gran coalición de Gobierno que ha repartido todos los ministerios entre la CSU-CDU y la SPD. Mientras en España existe una coalición de las tres ‘R’ (Rajoy, Rubalcaba y Rey), en secreto y el disfrute del poder solo para la mayoría absoluta del PP que cargará con una dura penitencia porque les conducirá a la derrota electoral. No en vano ya saben que la economía no se arreglará en veinte meses -que les quedan para las elecciones de 2015-, y porque el PP ha abandonado el ‘centro político’ para doblegarse ante su flanco de la extrema derecha. No en vano en España la extrema derecha no tiene partido (como ocurre en Francia, Inglaterra, Italia, Holanda, Austria, etc.), porque esa extrema derecha ya está dentro del PP y además son los que mandan, tras la conversión de Gallardón a semejante ‘confesión’ ultramontana, para ver si así se convierte en heredero de Rajoy.

Pero si don Mariano impuso su gobierno por decreto desde el escaso liderazgo de Rajoy, Rubalcaba, con más problemas personales en el seno del PSOE, tampoco se atrevía a plantar cara y exigir un pacto global y de Estado al PP. Al contrario, a Rubalcaba no le convenía ese pacto porque sus visitas secretas a la Moncloa y luego sus confidencias a sus barones regionales, le permitían a don Alfredo vestirse ante los suyos de estadista nacional y de imprescindible al frente del PSOE.

De esa manera, Rubalcaba y Rajoy se han ‘retroalimentado’ el uno con otro en el baile de las dos ‘R’, al que se les ha unido una tercera ‘R’, la del Rey, que tampoco ha estado a la altura de las circunstancias y que prácticamente lleva dos años postergado por la enfermedad. Sabiendo como sabemos que las tres ‘R’ -Rajoy, Rubalcaba y Rey- quieren seguir en el poder al precio que sea. El monarca ya le ha dicho al Príncipe, en su discurso reciente de Navidad, que no piensa abdicar; Rubalcaba atrasa las primarias hasta la eternidad; y Rajoy no cesa de eliminar a cuantos competidores internos levantan la voz en el seno del PP.

Pero vamos a ver cómo se desenvuelven las tres ‘R’ del poder español en este año 2014 de la verdad. Y vamos a ver qué empiezan a decir ahora en las citas electorales que se aproximan los ciudadanos de todo el país. En este tiempo en el que UPyD y Ciudadanos han despertado el interés y el apoyo del centro político abandonado por el PSOE y el PP, aunque Rosa Díez y Albert Rivera, ambos tocados también por el virus del egoísmo y la división nacional, no parecen capaces de pactar una oferta unitaria, a pesar de que sus programas y los territorios que hoy ocupan son compatibles y complementarios. Lo que constituye un acto de irresponsabilidad de ambos, porque solo favorece al ‘bipartidismo’ del PSOE y del PP que ellos mismos critican y desde donde se dirá que votar a Rosa o a Rivera -las dos ‘R’ del centro político- será muy malo para España porque supondrá votar a favor de la ingobernabilidad nacional. Sin embargo, si Ciudadanos y UPyD se unen, los españoles verían en esa unión una opción de Gobierno, que hoy no se ve con estos dos partidos por separado. De manera que a falta de un acuerdo en el centro político el gran partido vencedor de las elecciones será sin duda la abstención.

Lo que se interpretaría como el voto de castigo a la clase política española y el inicio de un movimiento social que proponga una enmienda completa a la totalidad del vigente sistema político español, que tan necesitado está de una reforma democrática en profundidad. Veremos cómo arranca este años 2014, que dicen de la recuperación económica (¡ojalá! Sea cierto), y como discurre la política nacional y el desafío catalán. Los exámenes serán en junio y en el ámbito del Parlamento de la UE, pero de aquí a esa fecha todavía muchas cosas han de pasar.

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2013, quinto año de crisis
Juan Fco. Martín Seco www.republica.com 30 Diciembre 2013

La vida personal y la social son continuas, al igual que la actividad económica. Carece por tanto de toda lógica trocearlas, pero el hombre no puede concebir el tiempo sin distribuirlo en periodos más o menos convencionales. De ahí el calendario; de ahí la salida y entrada de los años; de ahí que las empresas presenten resultados por ejercicios económicos y la costumbre de que al terminar un año se pretenda hacer balance de lo sucedido, como si se pudiese aislar de los acontecimientos anteriores y posteriores.

En materia económica, el año 2013 poco se diferencia de los precedentes: recesión (el PIB se reducirá como mínimo un 1,3%, casi igual que en 2012); más despidos y más paro, bajada de salarios, recortes en los servicios públicos y en las prestaciones sociales, privatizaciones; una Unión Europea que apenas cambia, en la que se sigue repitiendo que se ha hecho mucho pero que hay que continuar en la misma dirección; más leña; poco o nada nuevo bajo el sol.

No obstante, cabe señalar algunas novedades que se han presentado este año. La primera es que en los últimos meses el Gobierno y sus adláteres están empeñados en convencernos de que ha comenzado la recuperación. Se basan principalmente en que el PIB ha abandonado su trayectoria decreciente y en el tercer trimestre se ha incrementado en un 0,1%; 0,1 que muy bien podía ser el -0,1% porque, tratándose de estadísticas y provisionales, es difícil llegar a tal precisión. Pero aceptando que en los próximos trimestres se produzcan tasas positivas estas serán tan bajas que desde luego no crearán puestos de trabajo, a no ser a base de repartir los existentes mediante empleos parciales, los famosos minijobs, paro encubierto y, es más, nadie garantiza que no se produzca de nuevo un cambio de tendencia. Tras las tasas negativas del 3,8 en 2009 y del 0,2% en 2010, el PIB creció un 0,1% en 2011, para retornar a caer en 2012 un 1,6%. ¿Quién nos asegura que la historia no se repetirá?

No hay ningún dato que certifique que una recuperación consistente y sostenida sea posible. Solo el sector exterior presenta una tendencia positiva, pero paradójicamente condicionada a que la economía no crezca, para que las importaciones no desborden a las exportaciones. Fundamentar el crecimiento únicamente en el sector exterior además de arriesgado es inútil, tanto más cuanto que la apreciación del euro compensa con creces toda posible mejora adquirida en la competitividad a través de la bajada de salarios y de los recortes presupuestarios, y que Alemania continúa empeñada en mantener un superávit del 6% en su balanza de pagos.

Ningún otro factor apunta a una recuperación sólida. El consumo privado sigue colapsado como resultado del paro, de la reducción de los salarios y de la deuda contraída por los hogares en los años anteriores; incluso la reciente aprobación de la ley de la reforma del sistema público de pensiones contribuye a que los ciudadanos se retraigan en el gasto. A su vez, el consumo público se encuentra en su nivel más bajo y todo indica que, como mucho, se mantendrá o, lo que es más probable, que se reduzca debido a la política de ajustes que el Gobierno continuará aplicando en su lucha sin fin contra el déficit. Nada se puede esperar de la inversión pública y resulta difícil pensar que la privada pueda reanimarse estimulada únicamente, si acaso, por el sector exterior, y en ausencia de crédito. A pesar del optimismo que intenta infundir el Gobierno, la probabilidad de que el lastre del euro vaya a impedir la recuperación es muy alta.

La segunda novedad, si se puede llamar así, es que al fin los españoles se han enterado de que las alegrías del sector financiero les van a costar muchos miles de millones de euros. Hasta ahora se nos había dicho que las aportaciones a la banca eran puros préstamos o inversiones que se recuperarían más tarde. Las operaciones realizadas hasta el momento indican claramente lo contrario. Las entidades saneadas con dinero público retornan al sector privado, sin que se recobre el dinero invertido. La prueba más clara de que la cantidad de recursos aportados por el erario público a través del FROB va a ser a fondo perdido es que Eurostat ha obligado a computarlo como déficit y a incluirlo dentro del monto de la deuda pública, con lo que esta ha llegado a alcanzar un nivel muy preocupante y jamás conocido por la hacienda pública española, cercano al 100% del PIB.

La tercera novedad a resaltar, y a la que quizá no se le ha concedido la trascendencia adecuada, ha sido la aprobación de la reforma del sistema público de pensiones, verdadero golpe mortal contra el Estado social y que amenaza con dejar en el futuro en la pobreza y en la miseria a una parte muy importante de la población. La sociedad no ha tomado conciencia de lo que representan los cambios introducidos y tampoco de que las pensiones, a niveles ya muy bajos, van a perder año tras año poder adquisitivo. Sin duda va a ser un duro golpe para los actuales pensionistas, pero también y quizá en mayor medida para los futuros. El Gobierno se ha propuesto sanear las finanzas públicas y hacer frente al enorme endeudamiento, haciendo recaer su coste sobre la parte más vulnerable de la sociedad, los jubilados.

La reacción de la oposición ha sido más tibia de lo que cabía esperar. Al PSOE, tan proclive a declarar respecto a determinadas leyes que las cambiará en cuanto llegue al poder, no se le ha oído comprometerse a modificar esta. Surge la sospecha de que, presa de los presupuestos del Pacto de Toledo y de la creencia de que las pensiones solo se pueden financiar con las cotizaciones sociales, no le disgusta en exceso la reforma y de que en cierto modo se alegra de que el actual Gobierno haya hecho el trabajo sucio.

www.martinseco.es

Gallardón o el caso del falso progre que volvió a su ser

Jesús Cacho www.vozpopuli.com 30 Diciembre 2013

Se abre el telón y aparece el Rajoy de siempre, porque nada ha mejorado su puesta en escena, ni siquiera el estilo de sus trajes. Las cámaras le enfocan parapetado tras un atril sobre el que lee un papel para uno de esos días importantes del año, el del cierre del ejercicio, el día de hacer balance de un pésimo 2013 y formular promesas para un venturoso 2014, uno de esos días que cualquier político de raza aprovecharía para elevar el tono y levantar la moral, tan castigada ella, de una tropa que está esperando como agua de mayo una brizna de esperanza. Pero Rajoy, más gallina que águila, es incapaz de levantar el vuelo y está como el día, plomizo, gris, desconfiado, dispuesto a aferrarse al guion cual lapa, negado a la hora de transmitir ese rayo de contagiosa esperanza, ese canto al optimismo, esa fe en un futuro que desde hace seis años los españoles llevan en su pasado, que todo aquí es pasado, y el hombre se enfrasca en el relato del país de nunca jamás que ha dejado atrás la recesión, y habla de un 2014 “que será un año mucho mejor, con más actividad y crecimiento, con menos personas en paro”, y todo es Economía, todo referenciado a la Economía, la última frontera, la sola esperanza de este Gobierno sin rumbo que cierra un año pésimo y se encamina hacia otro cargado de incógnitas, con casi todos los frentes abiertos, pero con los españoles mucho más cansados, definitivamente hartos del esplendoroso inmovilismo de este Ejecutivo en el que tantos habían puesto tantas esperanzas.

Hace justamente un año dijimos aquí que “existe coincidencia casi general a la hora de afirmar que 2012 ha sido el año más difícil de nuestra democracia, dureza provocada por la doble crisis: económica, que evidencia la cifra de parados, y política, que ha dañado la confianza de los ciudadanos en las instituciones y ha expandido un ambiente colectivo de pesimismo cuando no de desesperación”. Hoy podemos afirmar que 2013 no ha sido mejor, por mucho que los datos “macro” hablen de salida de la recesión y apunten a un crecimiento todavía insignificante en términos “micro” y de creación de empleo, crecimiento sometido, además, al albur de mil interrogantes. El cierre del ejercicio y las expectativas para 2014, con todo, hubieran podido ser diametralmente distintos si el Ejecutivo no hubiera cerrado el año de la peor manera posible, con varios frentes abiertos de enorme importancia, asunto achacable no a circunstancias ajenas sino a errores propios de un equipo caracterizado por su baja cualificación técnica y escasa cintura política.

Los responsables económicos del Gobierno Rajoy han demostrado ser unos gestores mediocres

El show eléctrico ha venido a retratar de cuerpo entero a los supuestos genios de un partido que presumía de saber gestionar la economía mejor que esa izquierda tan carente de expertise y tan dada ella al eslogan igualitario. Los responsables económicos del Gobierno Rajoy han demostrado ser unos gestores mediocres, a los que el envite español les viene muy grande. Lo prueba la situación de toda esa panoplia de reformas de la que este viernes presumió Rajoy y que están a medio hacer, a medio cocinar, como el propio déficit público (nuestro Estado sigue gastando 7 puntos de PIB más de lo que ingresa, porque el Ejecutivo ha sido incapaz de meter la navaja en las grandes partidas del gasto, y ahora todo lo fía a la recuperación de los ingresos), y lo acaba de refrendar el espectáculo de esa subasta eléctrica que ha venido a dinamitar el sector eléctrico, ello después de haber presumido de una reforma que apenas ha durado unos meses. Entre la estulticia propia y la capacidad de presión ajena, este Gobierno, como los anteriores, no tiene más recurso que intervenir precios, mientras la competencia brilla por su ausencia y el mercado se bate en retirada. La dura realidad es que el drama eléctrico se ha convertido en una seria amenaza para el bolsillo de las familias, verdaderos rehenes de la situación, y en un formidable obstáculo para el crecimiento, al lastrar la competitividad de la economía.

Pero si la economía, con todo, se mueve, es en la política donde el Gobierno Rajoy parece haberse instalado en el inmovilismo más atroz. Todo se ha dicho ya, o casi, sobre la personalidad de este conservador de provincias devenido en presidente por uno de esos caprichosos quiebros, dedazo incluido, de nuestra historia, antítesis de la pasión, esa cualidad que Max Weber elevaba al grado de virtud moral de la política, y cuya máxima aspiración es vivir tranquilo y entregar la estafeta al final del camino tal como se la dejaron, a ser posible un poquito mejorada por un reformismo low cost, pero que huye de los cambios como del agua hirviendo porque, uf, qué pereza, los cambios obligan a reflexionar primero y actuar después –“me obliga usted a pensar”, respondió don Mariano, perezoso, al periodista que el viernes quiso saber cuál había sido su decisión más difícil-, y todo es un lío, de modo que es mejor quedarse donde uno está, decidido, por muchas que sean las vías de agua, a permanecer a bordo de la nave mientras siga a flote.

La sorprendente capacidad del Gobierno para buscar nuevos líos

Ocurre que cuando la Policía ocupa por mandato judicial durante 14 horas la sede del partido del Ejecutivo en busca de pruebas hurtadas a la Justicia por el partido del Gobierno, ese Gobierno, que hace tiempo renunció al striptease de la verdad, está incapacitado, tal vez incluso inhabilitado para abordar la gran tarea de regeneración moral e institucional que tiene planteada España y sin la cual este país no tiene futuro, porque ni siquiera la crisis económica podrá superarse de forma cabal sin abordar al tiempo el saneamiento de la política. Lo más sorprendente, con todo, de este Gobierno tan agobiado por problemas de toda índole, es su capacidad para abrir frentes nuevos allí donde parecía no tenerlos. No quieres caldo, pues taza llena. El por qué ha decidido embarcarse en este final de año en decisiones legislativas de corte muy conservador, cuando no abiertamente reaccionarias, es todo un misterio, puesto que el argumento del guiño a la derecha más dura –el de Rajoy parece un Gobierno en búsqueda permanente de una coalición con su extrema derecha- queda amortiguado, si no descartado, por la eventual pérdida de apoyos en los sectores más centrados del partido.

La penalización en caso de malformaciones graves del feto es una imposición inaceptable para cualquier demócrata

La Ley del Aborto que promueve Ruiz-Gallardón, el falso progre (“A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan”, que dijo Chesterton) que volvió a su ser, que en realidad ha vuelto donde solía, regresado a los predios de ese falangismo donde lo ubicó su padre, se lleva la palma en el terreno de la sinrazón. Cualquiera hubiera podido esperar una decisión de este cariz en un tipo como Jorge Fernández, pero no en un personaje como Albertito, tan liberalón él en lo que a normas morales –incluida su afición a las señoras de piernas largas- se refiere. Ocurre que el aborto no es una cuestión que esté hoy en el frontispicio de las preocupaciones ciudadanas (“Más que el orden jurídico, a la República ha de importarle la realidad social del orden”, escribió Manuel Maura) agobiados como están los españoles por tantas cosas que tienen que ver con el primum vivere, y porque su penalización en el caso de malformaciones graves del feto como prevé el proyecto es una imposición inaceptable para cualquier demócrata, al margen de su ideología y de su adscripción religiosa. Con decisiones de este tenor, de rancio sabor franquista, el Ejecutivo invade esferas que pertenecen no a las creencias, sino al ámbito de las inalienables libertades individuales. ¿Dónde queda ese respeto al “interés general” del que tanto presume el señor Rajoy?

Como aconsejado por su peor enemigo, Gallardón –y el verdadero promotor de la Ley, el propio Rajoy- sirven en bandeja a la oposición un auténtico filón político con el que desgastar al Ejecutivo en este 2014 y, lo que es peor, introducen en las filas del propio PP una falla de consecuencias imprevisibles para la cohesión del partido, porque es evidente que iniciativa tan carca no puede sino encontrar resistencia en los sectores más liberales del centroderecha. A quienes, desde posiciones ideológicas variopintas, reclaman a Rajoy movimientos de calado capaces de abrir un nuevo periodo de convivencia entre españoles para los próximos 40 años, Rajoy y su entorno responden con iniciativas de corte refractario como las aludidas. La petición de cambios constitucionales es respondida por el presidente con la muletilla de Europa. Europa como burladero tras el que protegerse del riesgo del cambio. Lasciate ogni speranza en torno a una eventual apertura de un proceso constituyente. El Sistema y sus usufructuarios, con la Corona a la cabeza y los partidos dinásticos detrás, han decidido morir con las botas puestas, chapoteando en la corrupción. Lo dejó claro el propio Rey (“yo me quedo”) en su discurso de Navidad. Nada se mueve y nada se va a mover.

Pésimo final de año

El año se despide, pues, de la peor manera posible, con los destellos de recuperación económica sepultados por una crisis política que se consolida en el inmovilismo más atroz. Y eso con un morlaco como el que el secesionismo catalán ha soltado a la arena española y que este Gobierno tendrá que lidiar durante 2014. “De todas las historias de la Historia/sin duda la más triste es la de España/porque termina mal. Como si el hombre,/harto ya de luchar con sus demonios,/decidiese encargarles el gobierno/y la administración de su pobreza”, escribió Gil de Biedma. Para administrar el final de la Transición, envite donde los haya, los españoles dieron mayoría absoluta a un Partido Popular cuyo Gobierno ha demostrado no estar a la altura en los dos años de legislatura transcurridos. Nada a la vista, de derecha a izquierda, capaz de levantar el vuelo de esta sufrida España. Vale una cita del discurso pronunciado en las Cortes por Ortega y Gasset en mayo de 1932, precisamente con motivo del Estatuto Catalán: “Los nacionalismos solo pueden deprimirse cuando se envuelven en un gran movimiento ascensional de todo un país, cuando se crea un gran Estado, en el que van bien las cosas, en el que ilusiona embarcarse porque la fortuna sopla en sus velas. Un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos: un Estado en buena ventura los desnutre y reabsorbe”. La tarea por delante es inmensa, pero no se advierte en derredor maestros de obra capaces de ponerla en marcha. Aunque en apariencia condenados a la mediocridad, no debemos renunciar a la esperanza. Seamos realistas, pidamos lo imposible. Feliz 2014 a todos los lectores de Vozpópuli.

Tontería económica
Barbie providencial y equitativo
Carlos Rodríguez Braun Libertad Digital 30 Diciembre 2013

Si en los últimos años Barbie estuvo más bien parco en sus declaraciones, todo indica que de ahora en adelante su locuacidad irá a más. El contenido de su mensaje tenderá a repetirse en torno a las líneas siguientes:

Hemos corregido parte de los desequilibrios económicos que existían y el reparto de la carga ha sido equitativo (…) hemos preservado los grandes servicios públicos: sanidad, educación y el sistema de pensiones (…) han sido decisiones difíciles pero los esfuerzos no han sido en vano.

La "corrección de los desequilibrios" es un mantra que el gobernante utiliza para transmitir el mensaje de que dichos desequilibrios son culpa de otro, y que la providencia ha sido generosa con sus súbditos porque llegó él a resolverlos. Pero los desequilibrios estuvieron bastante generalizados en España, y se acentuaron con la crisis, lo que habría sucedido con cualquier gobierno estatal, como lo prueba la evolución de las autonomías de color político diferente. Y cualquiera que hubiese ganado las elecciones generales en 2011 habría debido afrontar esos desequilibrios, por la sencilla razón de que la explosión del déficit lo hubiese convertido en no financiable.

Barbie insiste en que somos afortunados no sólo porque fue él quien se impuso en los comicios, también por la forma en que resolvió la crisis: de manera "equitativa" y "preservando" el Estado de Bienestar. Esto revela hasta qué punto los partidos políticos son similares y repiten la misma mentira. Barbie subió los impuestos, lo que terminó de hundir a la economía en una nueva recesión en 2012; y lo hizo por propia elección, causando un daño enorme con el objetivo de no dañarse él, objetivo que ocultan siempre los políticos alegando que lo hacen por nuestro bien, dado que el Estado de Bienestar es intocable, como si eso justificara el tocamiento obsceno de las carteras de los ciudadanos. El alegar que es "equitativo" subir los impuestos si se suben más para unos que para otros no es más que el dogma antiliberal sin fundamento que esgrime a los ricos como señuelo para recortar la libertad y los derechos de todos.

Esto prueba, por fin, que no fueron para Barbie "decisiones difíciles", al contrario, fueron las más fáciles para él. Añadiendo insulto al escarnio, remata con el sermón de "los esfuerzos no han sido en vano", como si se tratara de sacrificios voluntarios de los ciudadanos, y no impuestos a la fuerza por el poder.

Lo propio y lo impropio
Miquel Porta Perales www.cronicaglobal.com 30 Diciembre 2013

En Cataluña –según afirma una y otra vez el nacionalismo catalán- todo es propio. A saber: lengua propia, cultura propia, historia propia, identidad propia, manera de ser propia, gastronomía propia, literatura propia, música propia, Iglesia propia y todo lo que ustedes quieran añadir. ¿Lo demás? Impropio. Da igual que lo demás sea propio de la mitad –o más- de los ciudadanos de Cataluña; ese pequeño detalle no cuenta.

¿Por qué empeñarse una y otra vez en calificar de "impropio" lo que es "propio" de los ciudadanos de Cataluña? ¿Por qué obstinarse en extranjerizar determinadas manifestaciones de los ciudadanos de Cataluña tildándolas de "impropias"?

Una manifestación heráldica que llega incluso al comercio y a los horarios comerciales. ¿O es que ustedes no han oído hablar del comercio propio y de los horarios comerciales propios? ¿O es que ustedes no han oído hablar, tout court, de un modelo comercial propio distinto al español? El secreto de todo ello: hay que diferenciarse a cualquier precio de lo español. La identidad catalana, aseguran. Una identidad -construida a la carta, levantada sobre mitificaciones y mistificaciones, que excluye e incluye lo que conviene a mayor gloria de los definidores oficiales de Cataluña- que es el fundamento de la nación catalana.

Y en eso que el mismísimo Consejo de Garantías Estatutarias emite un dictamen en el que señala que una parte de la proposición de ley del Parlamento autonómico que regula los horarios comerciales es inconstitucional. En concreto, el artículo que limita a ocho los festivos de apertura comercial. Señoras y señores, el Consejo ha cuestionado uno de los tan cacareados trets diferencials de la identidad catalana: el horario comercial propio en día festivo. Desconozco cuál será la reacción de la Generalidad. Pero la cosa tiene su miga. Me explico. Si la Generalidad acepta la recomendación del Consejo –nada menos que aumentar a diez los días festivos de apertura comercial, como ocurre en el resto de España- la identidad propia catalana puede quedar seriamente laminada, esto es, seriamente españolizada. Y ahí no acaba la cosa: si la Generalidad corrige la legislación comercial para adaptarla a la Constitución, ¿por qué no enmendar también la política lingüística de la Generalidad -en la escuela y fuera de ella- para cumplir las resoluciones de los Altos Tribunales que señalan reiteradamente su inconstitucionalidad?

El fiasco total –la desaparición de Cataluña en manos del españolismo rampante, dirá el nacionalismo apocalíptico- puede llegar si alguna autoridad competente señala que la literatura en lengua castellana producida en Cataluña es también literatura catalana, o si indica que el cocido madrileño preparado en Cataluña es cocido catalán, o si considera que la Feria de Abril del Fórum es también una manifestación cultural y artística catalana. ¿Una broma? Pues no. ¿Por qué empeñarse una y otra vez en calificar de "impropio" lo que es "propio" de los ciudadanos de Cataluña? ¿Por qué obstinarse en extranjerizar determinadas manifestaciones de los ciudadanos de Cataluña tildándolas de "impropias"?

O paramos ese resquebrajamiento que ya empieza a percibirse o la fractura –vía animadversión- nos puede devorar

Una cuestión aparentemente trivial como la de los horarios comerciales –no lo es: de ello depende también el dinamismo y crecimiento económicos- evidencia la vocación intervencionista y controladora de un nacionalismo que se empeña en definir, por decreto, lo que es y ha de ser Cataluña. Un nacionalismo que, en lugar de describir la realidad, la prescribe. Ese miedo a la libertad –de comercio, de elección de lengua, de adscripción identitaria, cultural o nacional- que puede resquebrajar la convivencia de una sociedad que es tolerante y plural. O paramos ese resquebrajamiento que ya empieza a percibirse o la fractura –vía animadversión- nos puede devorar.

Alexis de Tocqueville, en La democracia en América (1835), dijo que el libre comercio –vuelvo a los horarios comerciales que dan pie a lo escrito- "hace a los hombres independientes", "los conduce a gestionar sus propios asuntos" y "los inclina hacia la libertad". En definitiva, el libre comercio –acepten la redundancia- nos hace libres. Lo mismo puede afirmarse, por así decirlo, de la libre lengua, la libre identidad, la libre cultura y todo lo que ustedes quieran añadir.

Daños multilaterales
Luis del Pino Libertad Digital 30 Diciembre 2013

Como saben ustedes, ayer el colectivo de presos de ETA hizo público un comunicado en el que anunciaban que piensan acogerse a todos los beneficios penitenciarios que puedan, y en el que declaraban, cito textualmente, "reconocemos con toda sinceridad el sufrimiento y daño multilateral generado como consecuencia del conflicto".

Permítanme que me detenga en esas cinco palabras, el "sufrimiento y daño multilateral" y que les recuerde algunos datos:

María Begoña Urroz Ibarrola, 1 año y medio
Asesinada por ETA en San Sebastián (Guipúzcoa) el día 28/06/60, al hacer explosión una bomba que los terroristas pusieron en la consigna de la estación de ferrocarril de Amara.

José María Piris Carballo, 13 años
Asesinado por ETA en Azcoitia (Guipúzcoa) el día 29/03/80, al hacer explosión una bomba que los terroristas habían colocado dentro de una bolsa de deporte.

Alfredo Aguirre Belascoain, 13 años
Asesinado por ETA en Pamplona (Navarra) el día 30/05/85, al hacer explosión una bomba trampa que los terroristas había colocado en un portal.

Daniel Garrido Velasco, 14 años
Asesinado por ETA en San Sebastián (Guipúzcoa) el día 25/10/86, al hacer explosión una bomba que dos terroristas que iban en moto dejaron sobre el techo del coche donde viajaba en compañía de sus padres.

Sonia Cabrerizo Mármol, 15 años
Susana Cabrerizo Mármol, 13 años
Silvia Vicente Manzanares, 13 años
Jorge Vicente Manzanares, 9 años
Asesinados por ETA en Barcelona el día 19/06/87, al hacer explosión un coche bomba que los terroristas activaron en los aparcamientos subterráneos del centro comercial Hipercor.

Silvia Pino Fernández, 7 años
Silvia Ballarín Gay, 6 años
Rocío Capilla Franco, 12 años
Pedro Alcaraz Martos, 16 años
Esther Barrera Alcaraz, 3 años
Miriam Barrera Alcaraz, 3 años
Asesinados por ETA en Zaragoza el día 11/12/87, al hacer explosión un coche bomba que los terroristas activaron en la casa-cuartel de la Guardia Civil.

Luis Delgado Villalonga, 3 años
Asesinado por ETA en Madrid el día 23/11/88, al hacer explosión un coche bomba.

María del Coro Villamudria Sánchez, 17 años
Asesinada por ETA en San Sebastián (Guipúzcoa), el día 15/04/91, al hacer explosión una bomba lapa adosada a los bajos del coche de su padre, en el momento en que llevaba al colegio a sus cuatro hijos.

María Cristina Rosa Muñoz, 14 años
María Dolores Quesada Araque, 8 años
Ana Cristina Porras López, 10 años
Vanesa Ruiz Lara, 11 años
Francisco Díaz Sánchez, 17 años
Asesinados por ETA en Vic (Barcelona) el día 29/05/91, al hacer explosión un coche bomba que los terroristas empujaron hacia el interior del patio de la casa-cuartel de la Guardia Civil, donde solían jugar los niños.

Fabio Moreno Alsa, 2 años
Asesinado por ETA en Erandio (Vizcaya), al hacer explosión una bomba que los terroristas introdujeron en el interior del coche de su padre.

Juan José Carrasco Herrero, 13 años
Asesinado por ETA en Madrid el día 23/03/92, al hacer explosión una bomba que los terroristas pusieron en los bajos del vehículo de su padre.

Silvia Martínez Santiago, 6 años
Asesinada por ETA en Santa Pola (Alicante) el día 04/08/02, al hacer explosión un coche bomba que los terroristas activaron en la casa-cuartel de la Guardia Civil.

Esos son los 24 niños asesinados por ETA a lo largo de los años. A ellos hay que sumar los que fueron heridos o mutilados, los que vieron asesinar a su padre delante de sus ojos, los que un día se encontraron con que su madre no volvió nunca, los que se vieron obligados a peregrinar de colegio de huérfanos en colegio de huérfanos, los que perdieron a un hermano, los que tuvieron que exiliarse junto con su familia del lugar donde habían nacido ...

¿Me podría decir, alguno de los hijos de puta que ha redactado el comunicado, qué "daño multilateral" hicieron esos niños? ¿En qué consiste, exactamente, esa "multilateralidad"?

Pero lo malo no es que unos canallas asesinos califiquen el asesinato a sangre fría de 900 personas, 24 de ellas niños, como "daño multilateral". Ni tampoco que esos mismos canallas hablen de "sufrimiento multilateral", equiparando la muerte de las víctimas, y el dolor de sus familiares, con las incomodidades de los presos. No, lo malo no es eso.

Lo verdaderamente terrible es que haya medios, como El País, donde se salude ese comunicado con alborozo. Lo escandaloso es que haya partidos como el PSOE que califiquen de "avance sustancial" esa nueva autojustificación de los asesinos.

Lo lamentable no es que haya asesinos sin escrúpulos, sino que haya supuestos demócratas que llevan décadas empeñados en blanquear a esos vulgares asesinos ante toda la sociedad española. Y empeñados en que sean los asesinos los que se terminen alzando victoriosos sobre la pila de cadáveres con que sembraron las calles españoles.

las 'puertas giratorias' del poder
Políticos con enchufe
Aznar cobra en Endesa 200.000 euros. Felipe Gónzalez, 126.500 en Gas Natural. Una decena de exministros también tienen sillón en las compañías eléctricas
FERNANDO MIÑANA. El Correo| 30 Diciembre 2013

Elena Slagado, Felipe González, Ángel Acebes y José María Aznar, cuatro ejemplos de políticos que pasan a tener sillón en las compañías eléctricas

Muchos ciudadanos saben que un presidente del Gobierno tiene las espaldas cubiertas hasta el resto de sus días. Su plan de jubilación se denomina 'asignación vitalicia'. Felipe González y José María Aznar lo disfrutan y gracias a él se embolsan 82.000 euros cada año. Pero muy pocos conocen que ese dinero es solo un complemento al lado de sus sueldos como asesores de compañías eléctricas.

Felipe González está contratado en Gas Natural Fenosa y, según la información que remite la empresa a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), su cargo está remunerado con 126.500 euros brutos anuales. El antiguo líder de los socialistas accedió al 'mundillo' eléctrico en diciembre de 2010 y un mes después se sumó, serán los caprichos del destino, su sucesor en la presidencia del Ejecutivo, José María Aznar. Su destino fue Endesa, la compañía que le entrega 200.000 euros cada ejercicio.

Ellos tienen tanto derecho a trabajar como cualquier otro. Pero la masiva presencia de exaltos cargos del Gobierno en las diferentes compañías eléctricas ha levantado fuertes suspicacias entre el electorado, harto ya de fraudes y engaños. Y ahora, con la polémica sobre la no validación de la subasta sobre el precio de la luz, la gente se pregunta si es ético.

La situación hasta ha sido acuñada bajo el nombre de 'puertas giratorias'. El ministro de turno sale del gobierno y el camino le conduce a un jugoso empleo como asesor. Dejas la bancada y acabas en un mullido sillón. Bajo qué méritos. ¿No es esto tráfico de influencias? Parece claro que no, al ser una práctica habitual y al no ser castigado y ni siquiera juzgado. Pero eso no quita para que el pueblo recele de su suerte al echar el currículo. Porque a pocos entendidos se les escapa que Aznar cayó en los brazos de Endesa, la empresa que privatizó durante su mandato.

Algunos ya no están, otros acaban de llegar y otros lo harán en el futuro. El camino está despejado de tanto usarlo. Hay quien no respeta ni la 'cuarentena'. Como Elena Salgado, la exministra de Economía, que burló la legislación actual. Un exalto cargo no puede trabajar para una empresa privada española durante los primeros dos años tras abandonar su puesto. Salgado se incorporó a una filial chilena de Endesa antes de que pasaran los preceptivos primeros 24 meses. ¿Y por qué un par de años? El motivo es que durante ese periodo, los exministros y exsecretarios de Estado cobran en torno al 80% de su sueldo. De ahí que puedan incurrir en un régimen de incompatibilidades.

En Endesa también estuvo como consejero Narcís Serra, exvicepresidente de Felipe González. El que fuera también ministro de Defensa, eso sí, es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, doctor en Ciencias Económicas y Honorary Fellow de la London School of Economics. Y cuando el ministro se fue en 2011, otro entró por la misma puerta, Joan Majó, quien tuvo la cartera de Industria

De Guindos, la excepción
Mucho más inusual es recorrer el camino en sentido inverso, como hizo Luis de Guindos, el actual ministro de Economía, que dejó su puesto en el comité de nombramientos y retribuciones de Endesa para incorporarse al Gobierno. Pero, ojo, aquí falta todavía por conocer el final de la historia, qué pasará cuando agote su etapa en la política.

En cualquier caso, De Guindos es la excepción. La lista de los que hacen el otro camino es mucho más larga e incluye a Pedro Solbes, exministro de Economía, de Agricultura y exconsejero europeo, que forma parte del consejo de administración de la italiana Enel (propietaria de Endesa en un 92%). Al socialista también le echó el guante Barclays. O su colega Miguel Boyer, exministro de Economía, Hacienda y Comercio, quien disfruta de un sillón en el consejo de Red Eléctrica, una empresa con una quinta parte de capital público que se encarga de gestionar el transporte eléctrico en España y que tiene como presidente a José Folgado, exsecretario de Estado de Presupuestos y Energía. En Red Eléctrica también se han acomodado como consejera María de los Ángeles Amador, exministra de Sanidad y Consumo, y la exdiputada socialista Arantxa Mendizabal.

El resto de eléctricas nacionales tampoco ha resistido la tentación de contratar a un personaje influyente, con contactos en las altas esferas y experiencia en la gestión. Iberdrola se fijó en Ángel Acebes, exsecretario general del PP y ministro de Administraciones Públicas, Justicia e Interior. Ha ido ganando ascendencia en la empresa y su sueldo acaricia ya los 400.000 euros. Por Iberdrola también pasó el expresidente de la Generalitat Valenciana José Luis Olivas, ahora recluido a un órgano consultivo externo en la Comunitat Valenciana. Su fundación no se escapa y está presidida por Manuel Marín, quien fuera presidente del Congreso entre 2004 y 2008.

Casi ninguna se libra. Luis Carlos Croissier, exministro de Industria y Energía, está en el consejo de Repsol. Ana de Palacio, exministra de Exteriores, es consejera de EDPEspaña (la antigua Hidrocantábrico). Enagás alistó al exministro de Exteriores, Marcelino Oreja. Ahora, hasta ellos tendrán que mandar a sus hijos y nietos que apaguen la luz.

Cataluña ante el desafío sececionista
El manual de Margallo a las embajadas para luchar contra el separatismo catalán
El ministro envía un documento de 210 páginas con las líneas generales a seguir
Redacción www.lavozlibre.com 30 Diciembre 2013

Madrid.- El ministro Margallo ha creado y enviado a las embajadas un manual para luchar contra el separatismo catalán, en el que se han esbozado las líneas generales de opinión del Gobierno y los argumentos que deben esgrimir los representantes españoles en el extranjero si son preguntados por los planes soberanistas de Artur Mas en Cataluña.

El manual se titula 'Por la convivencia democrática' y consta de 210 páginas, que se han remitido desde el Ministerio de Asuntos Exteriores a las 118 embajadas bilaterales, las once multilaterales y los más de 90 consulados españoles en el mundo. Un informe que ofrece las principales líneas argumentales sobre la cuestión catalana y que desvela 'El País' este lunes.

Este tipo de manuales son de lo más habitual, pues el Gobierno ofrece así a sus representantes en el extranjero una sólida batería argumental sobre las cuestiones de actualidad. Sin embargo, a diferencia de otras como el paro, la reforma laboral o el conflicto sirio, este manual para luchar contra el separatismo catalán no ocupa un par de folios, sino que es un informe completo que recoge todos los aspectos posibles sobre la consulta de Cataluña y los planes separatistas. Un manual que servirá a los representantes españoles en el extranjero para responder en entrevistas a medios de comunucación, encuentros formales o seminarios en los que participen.

El manual lleva más de un año elaborándose, con aportaciones de distintos departamentos y expertos, pero no se ha distribuido hasta ahora, días después de que Artur Mas y sus socios dieran a conocer la pregunta de la consulta y la fecha en la que tienen pensado realizarla. Repasamos, por su interés, los puntos más destacados de este informe que sienta las bases en las embajadas contra el separatismo catalán.

La Constitución: "Encarna lo mejor que hemos hecho todos juntos (...) Nunca los ciudadanos de Cataluña han superado ese grado de participación y apoyo a ninguna otra norma".

Reforma constitucional: "Una reforma constitucional que conlleve un cambio sustancial del modelo de Estado ha de ser el producto de una decisión del pueblo español, titular de la soberanía nacional, y de acuerdo con los procedimientos previstos en la propia Constitución".

Autogobierno catalán: "Se puede afirmar, con todo rigor histórico, que nunca Cataluña ha alcanzado mayor grado de autogobierno en todos los ámbitos, político, económico y cultural (...) como el día en que, en virtud de la Constitución y el Estatuto, Cataluña recuperó sus insitituciones de autogobierno".

España contra Cataluña: "No existe ningún enfrentamiento (...) sino la discrepancia habitual en la vida política, como en cualquier otra democracia (...). El movimiento simétrico al independentista es el expulsionista, el de aquellos que quieren romper con Cataluña, expulsarla de España (...). Afortunadamente es minoritario".

Derecho internacional: "El derecho de autodeterminación de los pueblos solo está permitido cuando se den unos supuestos muy precisos: antiguas colonias, puelos oprimidos y violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos. Ante estas prescripciones, los separatistas intentan presentar a España como un país colonial y totalitario, que solo por la fuerza mantiene prisioneros a algunos de sus ciudadanos".

Cataluña fuera de la UE: "Una Cataluña independiente quedaría ipso facto fuera de la Unión Europea".

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Hipocresía o ensoñación.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Diciembre 2013

La comparecencia de Mariano Rajoy ante los medios para informar sobre el balance del 2013 ha sido otra decepción mas de las muchas que nos ha dado a lo largo de los dos años de Presidente del Gobierno. Su negativa a reconocer la realidad es patética y solo demuestra un cinismo descomunal y un absoluto desprecio por la ciudadanía. Su injustificable euforia indisimulada hiere la sensibilidad de los millones de parados y de los pequeños empresarios que sufren en sus carnes el fracaso de una política de secuestro de la financiación privada a favor del Tesoro Público.

Por otro lado su falta de firmeza y la actitud hipócrita ante el desafío secesionista de la Generalitat, le deslegitima cuando afirma que no se celebrará la consulta sobre la independencia. Porque no ha hecho mención alguna ni ha asumido las palabras del Rey sobre que la salida de la crisis comenzará cuando se consiga crear trabajo. Solo habló de crecimiento económico y de datos macroeconómicos que además de endebles no garantizan la creación de empleo.

Nìnguna mención a la doctrina Parot ni a la suelta de etarras, asesinos y violadores, ni al despreciable engaño y abandono de las victimas del terrorismo. hay silencios mezquinos y despreciables. Un discurso que desnudó una vez más a un personaje que pasará a la historia como el mayor fracasado superando incluso al peor Presidente de la etapa tras la Transición, Zapatero. Rubalcaba dice que el balance ha sido toneledas y toneladas de mentiras, a lo que yo añadiría que ha sido una copia mala de la política de Zapatero y la sunción de proceso de paz, de la rendición ante ETA y de la visión de una irrealidad quimérica de la crisis.

Como en el caso del Rey, nos podríamos haber ahorrado esta comparecencia y el discurso. Solo lamento que los medios de comunicación no hayan sido más críticos y salvo El Mundo, hayan comprado esta mercancia podrida intragable. España está perdida salvo que los españoles demuestren que les importa su futuro y saquen de sus poltronas a estos miserables.

Terrorismo
La traición multilateral
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Diciembre 2013

Los terroristas, terroristas son. A nadie ha de extrañar que lancen el constructo "daño multilateral": otro atentado, bien que semántico. Podían haber dicho "daño bilateral", significando que, frente al padecimiento del muerto, estaba, especular, el del verdugo, que a lo mejor se había pillado el dedo índice con el gatillo. No bromeo, apaciguadores. Para bromear deberían darse dos requisitos: a) que no hubiera muertos; b) que el sufrimiento etarra invocado por los presos en confuso montón con el de sus víctimas no se refiriera al encarcelamiento.

Porque si se refiere a la cárcel, si ese nuevo comunicado –esa equívoca mueca de insinuación de la sombra de la promesa de la brisa de un anteproyecto de maqueta de arrepentimiento– está mezclando en un solo batido el dolor de Miguel Ángel Blanco y su familia, el de Jesús Ulayar y su familia, con el pesar de sus respectivos asesinos por tener que pagar una pena, ello os convertiría en algo más que atontados apaciguadores. Al fin y al cabo nadie es responsable de sus limitaciones intelectuales. Os convertiría en miserables traidores.

Vuestra traición –una hipótesis de trabajo, como veis– sería, esta vez sí, multilateral. Traicionaríais a la opinión pública, apaciguadores, vendiendo como una asunción del daño causado y como un sometimiento a la ley lo que no son sino desesperos y premura, puramente humanos, por salir de la trena, pero sin un ápice del no menos humano arrepentimiento. Traicionaríais a la ley favoreciendo un punto final, un olvidémonos ya, una amnesia selectiva para este concreto tipo de crímenes, avalando a la postre la justificación política de la sangre vertida, contra cuya imposición siguió vertiéndose sangre. Traicionaríais, sobre todo, a las víctimas; no ya con el olvido, cuyo frío se les ha metido en el cuerpo hace tiempo, sino con el insulto final: avalar una estrategia de impunidad que apiña el sufrimiento de los inocentes contra el de los asesinos. No se puede ser más abyecto. Traicionaríais a vuestros propios caídos; haced memoria, que aquí nadie se libra: vecinos de escaño, compañeros de redacción. Seríais traidores multilaterales.

Cataluña: la espiral del silencio
Un punto de vista llega a dominar la escena pública cuando los demás enmudecen. Ganan aquellos que tienen “energía, entusiasmo, ganas de expresar y exhibir sus convicciones” y pierden quienes callan
Francesc de Carreras El Pais  30 Diciembre 2013

Según los sondeos y, sobre todo, según la percepción de quienes vivimos en Cataluña, el independentismo gana adeptos día a día. No sé si esta percepción es la misma en el resto de España. En todo caso, el Gobierno Rajoy, que sin duda está seriamente preocupado por el asunto, no adopta políticas visibles para contrarrestar esta acelerada inclinación de la opinión pública catalana hacia la secesión. Todo parece indicar que su estrategia consiste en que sean las propias contradicciones en el seno de la sociedad catalana quienes le solucionen el problema. ¿Acierta o se equivoca? No es fácil responder taxativamente pero sí cabe hacer algunas reflexiones para intentar contestarla.

Las razones que esgrime el Gobierno de la Generalitat, y los partidos que le dan soporte, para pretender la independencia, son conocidas pero no está de más dar un breve repaso a las mismas. En el trasfondo de todo, encontramos las viejas ideas del nacionalismo de siempre: la identidad colectiva de Cataluña —debida a sus hechos diferenciales por razón de lengua, historia, cultura y derecho civil— la configura como una nación y, de acuerdo con el principio de las nacionalidades según el cual a toda nación le corresponde un Estado, Cataluña tiene derecho a separarse de España para constituirse su propio Estado.

Podría argüirse con poderosos argumentos que el actual Estado de las autonomías protege perfectamente estos hechos diferenciales que distinguen a Cataluña. Por un lado, la lengua catalana nunca ha tenido mayor desarrollo que en estos años de democracia: no sólo es oficial sino que es ampliamente conocida y hablada. Por otro, en ningún momento de la historia el territorio de Cataluña se ha constituido como organización política independiente, sea cual fuere la época de la que hablemos: a lo más disfrutaba de autonomía dentro de una entidad más amplia. Por último, las competencias de la Generalitat en cultura y derecho civil —esta última interpretada con la máxima amplitud— permiten decir que ambas están más que garantizadas.

Pero los nacionalistas, como ya hemos dicho, siempre aspiran a un Estado propio y consideran a la autonomía como un mero peldaño para acceder a él. A fines de los años 70, ya en época democrática, los militantes de CiU coreaban en las manifestaciones a favor del Estatuto de autonomía el siguiente lema: “Avui paciència, demà independència”. La paciencia —la etapa autonómica— debía aprovecharse para edificar lo cimientos del mañana, de la independencia. Con esta finalidad se crearon unas instituciones autonómicas lo más semejantes posibles a un Estado e inmediatamente se aprovechó cualquier ocasión para subrayar su insuficiencia e, implícitamente, reclamar la necesidad de un Estado propio. Ahí empezó el proceso que ahora está llegando a su punto culminante.

El inmenso error de los socialistas fue proponer a Esquerra reformar juntos el Estatuto de 1979
En la última década este proceso se ha acelerado por varias razones. En primer lugar, por el inmenso error de los socialistas catalanes al proponer a Esquerra Republicana reformar conjuntamente el Estatuto de 1979. Con ERC se pueden pactar, por ejemplo, políticas de vivienda, medio ambiente o servicios sociales, pero nunca la reforma de un Estatuto en el que, como partido independentista, ni creen ni creerán nunca si son consecuentes con su ideario, que lo son. Pues bien, esa insensatez la llevó a cabo el partido dirigido por Maragall y por Montilla. Ciertamente con ello consiguieron derrotar a CiU y acceder al Gobierno de la Generalitat, presidencia incluida, pero desataron todas las furias: hicieron subir a los nacionalistas varios peldaños de golpe, la paciencia se había acabado y llegaba el momento de la independencia.

La reforma estatutaria supuso no sólo la devaluación del anterior Estatuto sino también de la propia Constitución ya que al aprobar un nuevo texto claramente inconstitucional, tuvo que ser declarado nulo en muchas de sus preceptos esenciales por el TC. Naturalmente, desde los sectores nacionalistas se aprovechó la ocasión para decir que las aspiraciones de Cataluña no cabían en esta Constitución manejada por un Tribunal partidista que dictaba sentencias políticas. Junto a ello se orquestó una campaña basada en una manipulación de las llamadas balanzas fiscales para intentar convencer a los catalanes que estaban financieramente discriminados, llegándose a utilizar términos —“España nos roba”, “expolio catalán”— que eran un puro insulto al resto de españoles. Todo ello en medio de una gravísima crisis económica que fue aprovechada por los nacionalistas para argumentar que la única salida viable era la independencia.

En definitiva, el clima político creado en Cataluña a lo largo de estos años ha alcanzado sus fines: ampliar el número de partidarios de la independencia. Se ha partido del lema “el Estatuto de 1979 ya no nos sirve” para llegar al “España no nos sirve”, pasando por “en la Transición nos equivocamos al ceder demasiado”, “la Constitución se hizo bajo presión del franquismo”, “el TC es un órgano político y no jurisdiccional”, “con los impuestos que pagamos los catalanes vive media España”, “la situación de la lengua catalana está peor que nunca”, “España es un Estado centralista”. Esta pedagogía del odio ha hecho mella en el ciudadano: escuela, medios de comunicación, instituciones de la sociedad civil (entre ellas las distintas directivas del Barça), partidos políticos (incluidos los no oficialmente nacionalistas) y hasta sondeos demoscópicos manipulados, han contribuido a ello, todos a una. La hegemonía cultural ha pasado del paciente catalanismo político autonomista al independentismo más impaciente: “España está débil: ahora o nunca”.

Este es el actual momento político catalán. Mírese por donde se mire, la salida ya no puede ser buena: será mala o muy mala. A eso hemos llegado porque durante varias décadas se ha producido lo que la socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann denominó, en un libro del mismo nombre, “la espiral del silencio”.

Los individuos cambian de opinión cuando son amenazados con el aislamiento y la exclusión
¿En qué consiste tal fenómeno? Consiste en que un punto de vista llega a dominar la escena pública cuando los demás —aunque en el punto de partida fueran mayoritarios— enmudecen. En efecto, ganan aquellos que tienen “energía, entusiasmo, ganas de expresar y exhibir sus convicciones” y pierden quienes callan. En la naturaleza humana hay una inclinación a formar parte del bando vencedor, nadie quiere quedar aislado. Ya lo observaba Tocqueville al referirse a la Revolución Francesa: “Temiendo más la soledad que el error, [los contrarios a la Revolución] declaraban compartir las opiniones de la mayoría”. Años después, el sociólogo Tarde advertía que las personas tienen miedo al aislamiento de los demás y desean ser respetados y queridos por ellos.

“Si lo dice la mayoría… es que es verdad”: esta es la consecuencia de la espiral del silencio. La mayoría, naturalmente, está compuesta por quienes hablan, no por quienes callan. Y, como dice Noelle-Neumann, para que en una sociedad se produzca el fenómeno de la espiral del silencio es preciso que previamente se infunda miedo, que los individuos tengan la percepción de que si se desvían del clima de opinión que se supone mayoritario están amenazados con el aislamiento y la exclusión. Es en ese clima que los individuos cambian de opinión: no tras un proceso en el que han sido convencidos mediante argumentos razonables sino debido a la presión social que amenaza al díscolo con el aislamiento y la expulsión.

En Cataluña, durante más de treinta años, ha habido y hay miedo a la soledad y a la exclusión. Miedo en las personas, en los grupos y en los partidos políticos. Miedo en la sociedad. El nacionalismo ha dominado la escena y ha excluido, cuidando de que no se notase, las voces críticas. Los callados, para autojustificarse, se van pasando al independentismo que creen está a punto de triunfar. Es la espiral del silencio. Frente a esta realidad, alguien con autoridad, en Cataluña y en España, debería superar el miedo y empezar a hablar.

Francesc de Carreras es profesor de Derecho Constitucional.

víctimas del terrorismo
Insultos a las víctimas de ETA: “Los nuestros en la calle, los vuestros en el hoyo”
Javier Muñoz. Minuto Digital 30 Diciembre 2013

El recorrido comenzó en Mondragón, uno de los feudos de la izquierda abertzale y donde ETA ha asesinado a ocho personas y en el que reside «el asesino Bolinaga». Un municipio en el que no se produjeron incidentes pese a que muchos de los vecinos calificaron de «provocación» la visita de la AVT. Desde el balcón, la que fuera alcaldesa de Mondragón por ANV, Inocencia Galparsoro, tampoco perdió detalle de la comitiva.

Todos temían que ocurriera. No era un miedo infundado. El reto de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) era delicado. Acudir a Euskadi para hacer un difícil vía crucis por cinco de los municipios donde ETA dejó su huella más sanguinaria y a los que ahora han regresado algunos de sus miembros excarcelados. El día elegido, el de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, lo quisieron convertir en el Día de la Dignidad.

Como bien sigue informando el diario El Mundo, la romería de la «infamia» comenzó blindada por la Ertzaintza y repleta de rabia y dolor, pero sin problemas, en un clima de moderación en calles acostumbradas al control y estética de la izquierda abertzale y en las que ayer las fotos de presos y pintadas radicales se toparon con un enjambre de banderas españolas, gritos de «¡Viva España!» y proclamas en favor de un relato de «vencedores y vencidos».

Primero Mondragón, después Elgoibar… Tensión controlada. Todo se encendió en Eibar. Allí, en la plaza del Ayuntamiento, la comitiva de tres autocares de la AVT se topó con cientos de vecinos envalentonados y dispuestos a dejar claro que allí los familiares de las víctimas de ETA y sus banderas españolas no eran bienvenidos. Primero llegó el insulto sin piedad, el más doloroso: «¡Los nuestros están en la calle y los vuestros en el hoyo!». Después, la amenaza: «¡Os ametrallaríamos a todos!». Y finalmente, el reproche: «¡Fascistas!», «¡iros a vuestro país!». No fue todo.

Poco después llegó el intento de agresión, zarandeando los autocares. Un altercado que no llegó a más gracias al dispositivo que la Ertzaintza mantuvo a lo largo de las visitas a los municipios. Tras Eibar, el clima se calmó y se normalizó en los otros dos actos de memoria celebrados en Elorrio y Durango.

«Nos vamos con la sensación de que nada ha cambiado, de que en el País Vasco todo sigue igual», lamentaba la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, de vuelta a Madrid. «Ellos están prepotentes y subiditos», «ETA sigue latente».

Un acoso que en otras ocasiones ha vivido la viuda de Ramón Baglietto, Pilar Elías: «Ha sido increíble, nos han llamado de todo. Nos estaban esperando. Creo que a muchos les ha sabido a cuerno quemado ver tantas banderas españolas», aseguraba. Para evitar males mayores ella optó por la prudencia: «Yo he preferido salir por la puerta de atrás del Ayuntamiento de Eibar…».

Pedraza aseguró que acudían a Euskadi a «plantar la cara» y a evitar que se imponga «el relato que quieren contar ahora». Respaldada por más de un centenar de familiares y víctimas del terrorismo, la comitiva de la AVT celebró sencillos actos de recuerdo en cada uno de los cinco municipios. En ellos, el sacerdote riojano Pedro Trevijano ofició responsos en los que recordó el apoyo de la Iglesia a las víctimas.

Los asistentes portaban numerosas banderas españolas y a lo largo del recorrido corearon en varias ocasiones vivas a España. En algunos casos depositaron a la puerta del Consistorio una enseña nacional, «porque aquí no se cumple con la legalidad». Junto a ello mostraron carteles reclamando un final «con vencedores y vencidos», además de «justicia» y «dignidad» para las víctimas.


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