AGLI Recortes de Prensa   Martes 31  Diciembre 2013

Adiós a 2013, el año de las luces
Javier Benegas www.vozpopuli.com 31 Diciembre 2013

El 4 de junio de 2007 una revista de difusión nacional publicaba la fotografía de Mariano Rajoy, en aquellos días eterno candidato a la presidencia de España, luciendo unos calcetines con sendos tomates en los talones. La imagen, aunque dio lugar a infinidad de chanzas, no pasó de la anécdota. Hoy, a la vista de su acción de gobierno, resulta tentador abusar de aquella desgraciada fotografía para retratar a un personaje apocado, falto de carácter y coraje, para el que, desde luego, lo de vestirse por los pies no es lo suyo.

Sirva aquella estampa al menos para preguntarnos cómo alguien tan inconsistente y descuidado, en el que la voluntad de poder fue reemplazada por esa otra menor, tan dañina, como es la de la estricta supervivencia, que sólo es capaz de gobernar a remolque de los acontecimientos y que, además, demuestra una concepción del Estado trasnochada, casi prusiana, puede estar liderando una nación descompuesta que ha de afrontar un siglo XXI efervescente. ¿Qué modelo político es este que restringe nuestra elección entre lo malo o lo pésimo, entre suicidio o muerte?

Too big to fail: ese era el gran plan “secreto”
Transcurridos más de dos años desde el inicio de esta legislatura, no hay nada de lo que este gobierno pueda enorgullecerse, ni un solo motivo por el que el actual presidente deba sacar pecho. Muy al contrario, el rosario de calamidades de este 2013 que ahora termina es apabullante. Y el sueño de Rajoy de retirarse en breve, con unos cuantos logros menores en su haber con los que cubrir el expediente, se esfuma.

Su único acierto, si así puede llamarse tal cosa, ha sido utilizar a su favor el peso muerto de una nación que, al contrario que la desafortunada Grecia, representa un riesgo, que dicen sistémico, capaz de llevarse por delante a los opacos bancos alemanes, al euro y, en definitiva, a la Unión Europea al completo, desencadenando un tsunami que cruzaría el Atlántico a la velocidad del sonido.

En efecto, al amparo de ese too big to fail han seguido nuestros políticos como si la crisis no fuera con ellos, jugando al ratón y al gato y, sobre todo, endeudándonos. Pero de gobernar, poco. Sin plan A ni plan B, el gobierno hace tiempo que lo fió todo a la magnanimidad del BCE, el abrupto descenso de la prima de riesgo, la vuelta del dinero forastero al olor de la rapiña y el espíritu de frontera de un pelotón de modestos, amén de heroicos, empresarios. Entretanto el viento vuelve a ser favorable, o no, Mariano y sus ministros caminan por el alambre, con la pesada losa de la corrupción a cuestas, aferrados a esa improvisada barra de equilibrista que es la impenitente subida de impuestos y los recortes discrecionales. Eso sí, de cuando en cuando Mariano tiene el detalle, o la crueldad, de agradecer el sufrimiento de un pueblo desesperado e insistir en aquello de que ya se ve una luz titilar en la lejanía.

La apoteósica cuesta abajo del Régimen
Era de prever que, con un bagaje de ideas y talento tan escaso y, por el contrario, tanto lastre, tanta corrupción a cuestas, las estrecheces fueran en aumento y el pastel a repartir terminara por menguar demasiado. Tenía que suceder y ha sucedido. Ya no llega el botín para todos. De ahí que las tensiones en el seno del establishment se hayan descontrolado. Las castas separatistas, las fábricas de hacer dinero y favores que antaño eran los tradicionales oligopolios, los oligarcas regionales y sus legiones de paniaguados y todas las demás tribus acostumbradas a vivir del presupuesto, o de la legislación a medida, andan ahora a la greña, lanzando puñaladas al aire. Todos con sus detectives a sueldo y los trapos sucios al viento, saturando los juzgados para nada. Y así, en la recta final de su existencia, el Régimen se precipita por una vertiginosa pendiente, sin frenos y con un tipo a los mandos que, en vez de agarrar el volante, se tapa los ojos con las manos.

Es tal el despropósito, el disparate, que hemos llegado a un punto en el que aquella chaladura de que Montesquieu había muerto se ha convertido en una hipérbole, una sentencia grandilocuente y estúpida. Imposible que tan ilustre personaje muriera en España cuando nunca pisó esta tierra y aún menos sus ideas volaron desde su Château de la Brède, en la región de Aquitania, hasta esta nación que, dicen, es la más antigua de Europa y, al parecer, la más maldita o la más idiota.

Pese a todo, España sigue teniendo remedio
Mirado con la perspectiva del tiempo, aquel triste par de calcetines es hoy una metáfora que cobra especial significado. Las ínfulas de don Mariano, que no tiene reparos en definirse a sí mismo como demócrata, las de sus fieles seguidores y demás aventajados defensores del Régimen, todos ellos empeñados en sobrevivir aferrados a la estrechez intelectual y la indigencia moral propias de las peores tiranías, lucen un disfraz barato, andrajoso y lleno de agujeros, detrás del cual asoma una España oficial que se pasea, por fin, con las vergüenzas al aire, a la vista de todos. La fractura entre la España oficial y la real es ya absoluta, irreparable. Este es el bagaje que 2013 nos deja, la gran luz que empieza a iluminarlo todo.

Aquí no ha habido nunca ni espíritu ni leyes, sólo mentiras: tiranía. De ahí que nos haya costado tanto entender que sin libertad real –la de los derechos y deberes, la de las normas claras y concisas iguales para todos– la pobreza se vuelve un mal endémico. Ahora ya sabemos que la creación de riqueza está íntimamente relacionada con la calidad de las instituciones, porque de ellas depende en gran medida la estructura de incentivos de la interacción humana. Así pues, ninguna medida exclusivamente económica pondrá punto y final a este calvario. La salida de esta crisis sólo será posible cambiando las reglas del juego, jubilando a los viejos actores y dando entrada a otros nuevos.

Resulta, pues, inquietante que algunas organizaciones políticas, postuladas como alternativa a los partidos tradicionales, muestren una incomprensible devoción hacia la actual Constitución, esa que nadie cumple, y reverencien a un Monarca convertido en el cuello de botella del cambio. Por su bien, les recomiendo que no caigan en la tentación de darle más hilo a la cometa. Las nuevas reglas no deben servir para continuar con el viejo juego, sino para articular otro diferente: una democracia con todos sus atributos, con otros partidos políticos, gente distinta e ideas frescas. En definitiva, un sistema diferente que garantice la libre entrada a la política y a la economía, que haga de la igualdad de oportunidades un principio inviolable. No hay nada imposible.

Sea como fuere, este año 2013, que ahora termina, debería haber colmado el vaso de nuestra paciencia y encendido al menos un par de luces. Ojalá que 2014 sea un año mejor para todos y, sobre todo, distinto. Les deseo mucha suerte.

Previsiones
2014, ¿recuperación o estancamiento?
Manuel Llamas Libertad Digital 31 Diciembre 2013

En su particular balance del ejercicio que está a punto de concluir, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmó el pasado viernes que si 2012 fue el año de los ajustes y 2013 el de las reformas, 2014 marcará el inicio de la recuperación económica. Por desgracia, ninguno de estos tres postulados se sustenta sobre bases sólidas. Frente a la tan manida austeridad que insiste en pregonar el PP y, por desgracia, pretende condenar el conjunto de la oposición, lo cierto es que el Estado gastará el próximo año casi 355.000 millones de euros -sin contar la refinanciación de deuda-, unos 63.000 millones más que en 2007, cuando España experimentaba los últimos coletazos del espejismo económico derivado de la burbuja crediticia. Es decir, los famosos recortes, en realidad, se han traducido en un aumento del gasto estatal próximo al 22% durante la crisis, muy similar al incremento presupuestario que han registrado las comunidades autónomas.

En cuanto a las reformas, es cierto que el Gobierno ha aprobado un ingente número de nuevas normas y enrevesadas regulaciones durante los dos últimos años, pero, una vez más, este intenso esfuerzo legislativo no se ha traducido en grandes cambios, capaces de convertir España en un lugar idóneo para atraer capital foráneo y desarrollar una fructífera actividad empresarial, factores clave para impulsar un crecimiento sólido con el que reducir de forma rápida la insostenible tasa de paro actual. La reforma laboral de 2012 supuso un indudable avance con respecto al rígido marco previo, auténtico culpable de la histórica destrucción de empleo padecida durante la crisis, pero sigue siendo insuficiente para solventar el drama del paro; la reforma financiera ha apuntalado parcialmente la solvencia de las cajas de ahorros, pero a costa del bolsillo de los contribuyentes, convirtiendo deuda privada incobrable en más deuda pública; la reforma energética ha sido una chapuza, cuya factura seguirá reflejándose en una luz cada vez más cara, con la consiguiente pérdida de competitividad económica; o qué decir de la tan cacareada reforma de las Administraciones Públicas, convertida en papel mojado antes incluso de empezar a aplicarse, por poner tan sólo algunos ejemplos. El dato más relevante en esta materia es que España, lejos de registrar una mayor libertad económica, se ha desplomado seis puestos en el último ranking mundial de facilidad para hacer negocios, hasta la posición 52, a la altura de Túnez y México. De hecho, es uno de los países de la OCDE que ha sufrido un mayor deterioro en su clima empresarial en el último año, debido, sobre todo, a la confiscatoria política fiscal desarrollada por el PP, ya que en materia de impuestos España cae de golpe 34 puestos.

Así pues, ni austeridad ni reformas. Tampoco recuperación. La economía nacional ha salido de la recesión, al igual que sucedió en 2010, pero ello no significa que vuelva a crecer a un ritmo lo suficientemente fuerte y estable como para regresar al nivel previo a la crisis a corto o medio plazo, ni mucho menos. Es posible que el PIB avance un 1% en 2014, incluso que el sector privado comience a crear empleo neto, pero aun así España afronta la recuperación más lenta y frágil del mundo desarrollado. Todo apunta a que registrará un crecimiento muy exiguo y una marginal creación de empleo durante los próximos años, y eso, siempre y cuando no se reproduzca la crisis del euro, con la consiguiente inestabilidad financiera que implicaría, lo cual no se puede descartar en ningún caso. De este modo, más que de recuperación se debería hablar de estancamiento, lo cual es muy distinto.

La razón no es otra que los dos factores citados anteriormente. Por un lado, España sigue contando con un sector público totalmente sobredimensionado, propio de una burbuja económica ya desaparecida, lo cual se traduce en un déficit y una deuda públicos de los mayores del mundo desarrollado, al tiempo que los españoles soportan el mayor esfuerzo fiscal de la Zona Euro. Y, por otro, la libertad económica, clave para poder crecer, sigue siendo una quimera. Con estos mimbres, el cesto, simplemente, no resistirá. No por casualidad, muy pocos reparan en que, si bien la mayoría de empresarios, expertos independientes y organismos internacionales coinciden en que la recuperación avanza en mayor o menor grado, todos ellos insisten de inmediato en que aún queda mucho por hacer. El Gobierno se esfuerza en destacar tan sólo la primera parte del mensaje, pero la que realmente importa es la segunda, ya que si no se acomete lo mucho que queda por hacer, la recuperación acabará esfumándose tarde o temprano.

IRPF
Montoro celebra los dos años del rejonazo fiscal
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 31 Diciembre 2013

Reconoce Montoro algo que, a estas alturas de esta terrorífica película, no debería sorprender a nadie: la próxima reforma fiscal no irá dirigida a bajar impuestos sino a subirlos. En contra de lo que nos prometieron cuando nos propinaron una profunda estocada fiscal que dejó, en aquel momento, a Cayo Lara a la altura de un izquierdista moderado, Montoro no tiene el menor propósito de suprimir ese socialdemócrata "recargo extraordinario de solidaridad" que llevó los tipos sobre la renta españoles a los niveles más altos del mundo. Al revés: su objetivo declarado es camuflarlo para consolidarlo; convertir la anormalidad fiscal en un imperceptible saqueo penumbroso.

"Me permitirán que trate de recaudar más", sentencia el ministro de Hacienda que más ha hecho por ahogar fiscalmente a los españoles. Todavía más, debería haber añadido. Eso sí, amablemente nos aclara que su ilimitada voracidad tributaria responde a un sano propósito: reducir el déficit público para consolidar la recuperación. Lo dice al mismo tiempo que declara finiquitada la austeridad verdaderamente sana (la consistente en reducir gastos) y el mismo día en que la Intervención General de la Administración del Estado ha retratado sus auténticos planes: hasta noviembre de 2013, la recaudación del Gobierno central había crecido casi un 7% con respecto a 2012, mientras que el déficit se expandía en más de un 8%. ¿La razón? El gasto público que recae bajo el control directo de Montoro se ha disparado por encima de los niveles alcanzados en 2012 e incluso en el zapateril 2011.

He ahí, pues, el auténtico motivo por el que Montoro ambiciona más recaudación: para poder gastar más. Toda vez que el PP renunció a pinchar la burbuja estatal, la única alternativa para costear nuestro Estado sobredimensionado pasaba por instituir un infierno fiscal; tarea a la que el titular de Hacienda se ha dedicado en cuerpo y alma, aun cuando ello implique incurrir en flagrantes y desvergonzadas contradicciones.

Comparen, si no, estas dos declaraciones del ministro de Hacienda, separadas apenas por unos meses. En materia fiscal, insiste en que la crisis hace inexorable la subida de impuestos: "Estamos en crisis y los ciudadanos y contribuyentes de más capacidad económica y las empresas con más capacidad económica van a contribuir comparativamente más. Eso, vaya por delante, que estamos en crisis. Que quede claro, porque si no, esto no encaja". En materia propagandística, pregona la conclusión de la crisis: "Este año [2013] será el último de crisis económica". ¿Seguimos en crisis para continuar incrementando los impuestos pero ya hemos salido de ella cuando se trata de entrar en precampaña electoral? Broteverdismo asimétrico.

El descaro de Montoro no termina aquí. Tratando de hacer un guiño al público liberal, al que debe de reputar como hondamente iletrado, el titular de Hacienda proclama: "Milton Friedman, antes de ser el gran monetarista y liberal de nuestro tiempo, fue la persona que reformó el impuesto sobre la renta norteamericano para introducir un impuesto progresivo. Por tanto, hasta Friedman promovió un sistema más recaudatorio a través de la progresividad fiscal. Y a mí, que soy mucho más modesto, también me permitirán que trate de recaudar más, porque si no, este país nunca saldrá de la crisis".

Como suele suceder con Montoro, resulta difícil deslindar la ignorancia del embuste, pero lo intentaremos.

Primero, el impuesto sobre la renta estadounidense ya nació siendo progresivo en 1913, momento en el que Friedman contaba con un añazo de edad. Segundo, Friedman defendió en Capitalismo y Libertad (1962) un impuesto de tipo único sobre la renta: "La estructura ideal del impuesto sobre la renta parece ser la de un tipo único a partir de un mínimo exento". Tercero, lo que Friedman sí contribuyó a implantar durante la II Guerra Mundial fueron las retenciones sobre la renta (supongo que un catedrático de Hacienda como Montoro sabrá distinguir entre retenciones y progresividad), una calamidad estatista por la que, por cierto, terminó pidiendo perdón: "[Cuando ayudé a crear las retenciones sobre la renta] nunca se me ocurrió que estuviera ayudando a construir una maquinaria que haría viable un Gobierno como el que tantas veces he criticado: demasiado grande, demasiado intrusivo, demasiado destructivo de la libertad. Pero eso era precisamente lo que estaba haciendo". Y, por último, se me antoja complicado que el responsable de que se hayan subido más de 30 veces los impuestos en España se intente acercar mínimamente a un liberal que, si bien cometió muchos fallos a lo largo de su vida, al menos tenía los principios tributarios bastante claros: "Estoy a favor de recortar impuestos bajo todas las circunstancias y por cualquier razón imaginable, porque creo que el problema no es la falta de tributación: el gran problema es el excesivo gasto". Calcado a Montoro, vaya.

En definitiva, el ministro de Hacienda ha querido celebrar el segundo aniversario de aquel infausto Consejo de Ministros del 30 de diciembre de 2011 –el del solidario rejonazo fiscal– recuperando su esencia espiritual: anunciar nuevas subidas de impuestos envueltas en el engaño sistemático.

Montoro: ni un minuto más
EDITORIAL Libertad Digital 31 Diciembre 2013

En un Gobierno cuya gestión es deficiente en muchas facetas, no hay ningún ministro que acumule tantos motivos para ser cesado fulminantemente como Cristóbal Montoro. De hecho, este lunes ha establecido una marca difícil de superar: en un solo día ha dado tres motivos que justificarían por sí solos su destitución: su injustificable manipulación para hacer aparecer a la Comunidad de Madrid con más déficit del que realmente tiene, el hecho de que la propia Administración General del Estado haya superado en noviembre la cifra de déficit que tenía asignada para todo el 2013 y unas declaraciones profundamente desafortunadas de las que se desprende que ciudadanos y empresas van a seguir siendo machacados a impuestos sin la menor piedad.

Lo crucial no son las decisiones puntuales, o las numerosísimas salidas de pata de banco de un ministro que se ensaña con los débiles –la tan humillada como ofendida clase media, gran víctima de sus salvajes subidas de impuestos– y se muestra servil con los chantajistas devenidos entes todopoderosos por obra y gracia de gente como Montoro y su señor, Mariano Rajoy, es decir, los secesionistas que gobiernan pésimamente Cataluña, que año tras año incumplen los objetivos de déficit. Lo crucial es el fracaso absoluto de una gestión que no ha logrado ninguno de los objetivos que se ha ido marcando en estos dos años: subió el IRPF para no tener que subir el IVA y acabó subiendo el IVA; machacó a los contribuyentes para que la recaudación no bajase y la recaudación acabó bajando, como no nos hemos cansado de denunciar desde estas páginas; decretó una amnistía fiscal que recaudó una ínfima parte de lo previsto pero aprovechó a sujetos como el extesorero del partido de Montoro y Rajoy, Luis Bárcenas; y, por supuesto, ha incumplido los objetivos de déficit asignados por Bruselas, incluso tras sucesivas revisiones a la baja.

Todo lo que ha emprendido Montoro en estos dos años ha sido un fracaso, ha resultado contraproducente o ha tenido consecuencias funestas para la economía española, la marca España o la imagen pública de su Gobierno y del Partido Popular.

Cada minuto que se prolonga su permanencia en el Ejecutivo, Rajoy y los suyos tienen menos crédito, la verdadera recuperación económica se aleja y las clases medias pierden una cuota aún mayor de la prosperidad de que disfrutaban años atrás.

Feliz Unamuno
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 31 Diciembre 2013

Empezamos un año en que se agitan revoltosos los enanos.

Su divisa era “primero la verdad que la paz”, quizá por eso murió en mitad de una guerra. Por eso y porque estaba ya cansado de tanto batallar, así lo escribió él mismo para su epitafio, pidiéndole al Señor que le acogiese, y es que nunca ha existido escéptico tan devoto como Don Miguel.

Dios, España y la Muerte, en Unamuno todo gira en torno a esa trinidad. Un día como hoy -o sea, el último del año-, pero en 1936, recibía en casa a un amigo pesimista, que se quejaba de que Dios se había olvidado de España.

“Dios no puede hacer eso. España se salvará porque tiene que salvarse” respondió el bilbaíno, y casi enseguida expiró. Es decir que murió como había vivido, diciéndole a Dios lo que tenía que hacer y argumentando con un “porque sí” poderosísimo, que nunca la terquedad ha estado tan revestida de sabiduría. Hoy los pedantes se escandalizan con los últimos versos de su soneto más agónico: “...hay que ganar la vida que no fina/ con razón, sin razón o contra ella”.

Ay, ese quijotesco don Miguel de Unamuno, como le llamó Antonio Machado, tan orgulloso de sus contradicciones, que llevaba a gala el pelearse con todos: sumándose al golpe del 18 de julio, y más tarde enfrentado a voces contra Millán Astray, el fundador de La Legión. Fue cuando su famoso “venceréis pero no convenceréis” y sus vivas a la inteligencia respondiendo al terrible ¡viva la muerte! del legionario. Seguramente lo que más le incomodaba -por pura celopatía- era el noviazgo que el héroe mutilado mantenía con “la parca”, porque Unamuno consideraba a la muerte cosa exclusivamente suya, aunque solía tratarla más como a una suegra que como una amante.

Nunca fue muy feliz, Unamuno. Había perdido la fe al llegar a Madrid, cosa muy razonable, y desde entonces vivió inquieto. A los treinta y tantos se despertaba angustiado por las noches, en una ansiedad que era sed de eternidad y pánico a lo finito. Él contaba que su mujer, en una de esas crisis, le abrazó cariñosa diciéndole “¿Pero qué te pasa, hijo mío?”, y aquel “hijo mío” se le quedó grabado, y desde entonces quiso volver a la fe del niño, en la que veía más verdad que en toda la escolástica.

Pasó por la política llamando mentecatos a los nacionalistas vascos y catalanes, y definiendo como chifladuras sus doctrinas. Por eso los fanáticos de la ikurriña no pueden incorporarlo a su hecho diferencial. Al revés, el españolismo de Unamuno era casi febril, y amó a Castilla hasta el extremo: “Pues sí, soy español. Español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en el que quiero creer es una España celestial y eterna, y mi Dios un Dios español, el de Nuestro Señor don Quijote, un Dios que piensa en español y español dijo: “sea la luz”, y su Verbo fue verbo español.” Conviene regresar hoy mismo a estas letras vizcaínas, ahora que renace una visión agónica de lo nuestro, y empezamos un año en que se agitan revoltosos los enanos. Feliz Unamuno, a pesar de todo, que creyó que Dios no podía olvidarse de España

Cataluña
Es Rajoy (no Margallo) quien debe refutar a Mas
Cristina Losada Libertad Digital 31 Diciembre 2013

El Gobierno de España ha producido su primer documento destinado a contrarrestar, de manera ordenada y sistemática, la propaganda del secesionismo catalán. Lleva el título "Por la convivencia democrática", son 210 páginas, y su índice y una muestra de su contenido acaban de publicarse en un diario nacional. Tómese nota porque esa reseña necesariamente breve es, a buen seguro, todo lo que conocerá el común de los españoles del tocho elaborado en el Ministerio de Margallo.

El documento del equipo de Exteriores se enviará a embajadas y consulados para que sepan qué decir los diplomáticos cuando les pregunten por el conflicto catalán; para que dispongan, en fin, de una batería organizada de argumentos. Y no voy a ser yo quien le afee la iniciativa; ya se encargarán de eso los nacionalistas. Es más, ya se encargan de utilizar todos los instrumentos y medios de la Generalidad, en apropiación ilícita de una institución que no les pertenece a ellos, para buscar apoyo en la comunidad internacional a su propósito de quebrantar la ley.

Si no se puede impedir que una institución del Estado actúe también en el exterior con deslealtad manifiesta hacia el Estado, no está mal que por lo menos se aclaren cuestiones básicas a las elites políticas y mediáticas de otros países, ésas a las que la Generalidad catalana intenta capturar en una telaraña de trolas al por mayor y medias verdades al detall. Ante todo, porque cualquier captura, por mínima que sea, sirve a los de Artur Mas para alardear de que el viaje a la independencia goza de simpatía y comprensión por el mundo adelante. Y para inducir a la opinión pública catalana a creer en su justeza y en que no entraña riesgo alguno de aislamiento.

Bien, entonces, por Margallo. Pero ¿y la actuación del Gobierno de España en España contra las tergiversaciones del separatismo catalán? ¿Dónde está? Rajoy y sus ministros hacen alguna declaración. Con cuentagotas. Pero nada que desmonte de forma razonada y consistente la pila de falaces argumentos que fabrica, como chorizos, el entramado nacionalista. Nada de eso hay, quiero decir, que provenga de las instituciones. La opinión pública española y más la catalana, sometida a diario bombardeo por el independentismo, se encuentra por completo desasistida.

En esas condiciones, lo extraordinario es que aún hay catalanes que se resisten a los que llevan allí la voz cantante. La ausencia de voces autorizadas, de voces institucionales, que desnuden las manipulaciones y fantasías separatistas se refleja en la estrambótica situación de que sólo en la prensa se rebatan los cuentos de Mas y compañía. Ni tan siquiera los partidos, los que defienden la unidad de una de las naciones más antiguas de Europa, como gusta de decir Rajoy, se han puesto manos a la obra. Alicia Sánchez Camacho anunció una gran contraofensiva cívica e intelectual y aquí estamos, tomando las uvas y aún a la espera del advenimiento.

Una verdad incómoda
Juan F. Arza Mondelo www.cronicaglobal.com 31 Diciembre 2013

El nacionalismo catalán no ha sido nunca leal al Estado español, y tampoco lo será en el futuro. Esa es una verdad incómoda a la que los partidos políticos españoles no se querían enfrentar. Ahora no les queda otro remedio.

El catalanismo comprometido con la gobernabilidad de España sólo existió en la fantasía de las elites políticas españolas, como un tópico tranquilizador y como coartada para los más diversos pactos

En la redacción de la Constitución el nacionalismo catalán consiguió una ventaja fundamental: el modelo territorial del Estado se dejaba indefinido, abierto a continua negociación. A cambio, el nacionalismo simplemente aplazaba su objetivo: la independencia. En aquel momento, al fin y al cabo, no contaba con la fuerza ni con la influencia suficiente para conseguirlo. Las circunstancias aconsejaban ganar tiempo para poner en práctica una estrategia de construcción nacional que traería la independencia más adelante, de forma natural.

Nuestro sistema electoral otorgó al nacionalismo un poder político muy por encima de su peso electoral. Con menos votos que los que otras opciones conseguían en Cataluña en las elecciones generales, y con porcentajes ridículos en el conjunto español, CiU se convirtió en el partido bisagra que condicionó la política nacional durante años.

El catalanismo comprometido con la gobernabilidad de España sólo existió en la fantasía de las elites políticas españolas, como un tópico tranquilizador y como coartada para los más diversos pactos. Aunque el nacionalismo catalán presume cínicamente de su contribución a la gobernabilidad de España, lo cierto es que sus apoyos a los gobiernos de González, Aznar y Zapatero fueron siempre a cambio de debilitar el poder del Estado en Cataluña, y de ahondar en las diferencias entre los catalanes y el resto de los españoles. De paso, la participación del nacionalismo en la gobernabilidad le servía como gancho electoral, atrayéndole el apoyo de sectores moderados de la sociedad catalana. El nacionalismo alimentó el mito mientras le convino, y ahora lo utiliza como un argumento más del relato victimista: "Nosotros lo intentamos, pero España no quiso cambiar".

Los partidos españoles parecían aceptar la hegemonía nacionalista como un hecho inevitable, y a los nacionalistas como únicos interlocutores válidos de Cataluña. ¿Cuántas veces no hemos oído de boca de políticos españoles las expresiones "lo que Cataluña pide" o "lo que los catalanes quieren" refiriéndose a las demandas de los nacionalistas? En algunos momentos, los partidos nacionales llegaron a sacrificar los intereses de sus organizaciones y sus votantes en Cataluña para lograr el apoyo de los nacionalistas en Madrid. Esa posición de los partidos nacionales complicó aún más la difícil tarea de sus organizaciones catalanas.

El éxito de la estrategia nacionalista y los errores de los partidos españoles están a la vista. El nacionalismo es más fuerte que nunca. Dirige una enorme burocracia, domina los principales medios de comunicación de Cataluña, y cuenta con una "sociedad civil" hecha a su medida

El nacimiento y el crecimiento de un partido como Ciudadanos sólo puede explicarse como reacción a los graves errores de los partidos nacionales. Muchos de los que podrían ser los militantes más eficaces y los dirigentes mejor preparados del PSC y del PP engrosan hoy las filas de Ciudadanos. La indefinición ideológica de este partido y las numerosas dudas que lo rodean como organización joven, inexperta y limitada territorialmente no han sido un obstáculo para que miles de votantes catalanes, huérfanos de representación política, le presten su apoyo entusiastamente.

Hoy el éxito de la estrategia nacionalista y los errores de los partidos españoles están a la vista. El nacionalismo es más fuerte que nunca. Dirige una enorme burocracia, domina los principales medios de comunicación de Cataluña, y cuenta con una "sociedad civil" hecha a su medida. Su estrategia de adoctrinamiento y propaganda ha dado frutos: Una parte importante de la sociedad ha interiorizado la absurda fraseología nacionalista, creyendo además que se trata de ideas propias fruto de un pensamiento libre e informado. El contexto para lanzar el desafío definitivo al Estado y provocar su ruptura parece ideal: una gravísima crisis económica, unida al descrédito de las instituciones españolas.

Pero al abandonar su estrategia de peix al cove y optar por la confrontación abierta con el Estado, el nacionalismo puede haber cometido un error fatal que amenaza su propia existencia. En primer lugar, porque no cuenta todavía con una fuerza electoral suficiente para imponer cambios del marco institucional, ni para obtener el reconocimiento y la legitimidad internacional. En segundo lugar, porque se ha visto obligado a elaborar con urgencia un argumentario a favor de la independencia que no resiste ningún análisis sosegado, y que depende en exceso de la crisis española. En tercer lugar, porque su radicalismo sobrevenido lo aleja de los intereses de clases sociales y empresarios que hasta el presente han sido apoyos fundamentales. En cuarto lugar, porque el PSOE y el PP lo van a tener muy difícil para volver a conceder ventajas a unos partidos que han declarado abiertamente su intención de romper el Estado. Y en último lugar pero no menos importante: porque ha conseguido poner en guardia y cohesionar a sus adversarios dentro de Cataluña; y es que los adversarios más temidos por el nacionalismo somos los catalanes que no comulgamos con ruedas de molino.

Si el nacionalismo hubiera mantenido su estrategia, es probable que la independencia hubiera llegado de forma natural, como fruta madura. Al actuar a tumba abierta sólo puede obtener una victoria pírrica, y se arriesga a desaparecer como opción política creíble. Entonces, ¿por qué ha actuado así? ¿Desconocen sus dirigentes los riesgos a los que se enfrentan? ¿Se han visto arrastrados por su propio fanatismo? ¿Se han creído su propia propaganda? Puede ser. Pero más bien parece que el nacionalismo no ha tenido otra salida, y no porque la supervivencia de la patria estuviera en juego, sino porque la corrupción y las deudas amenazaban a toda la estructura de poder sobre la que se ha sostenido durante estos años.

Una crónica de 2013
El año que vivimos corruptamente
SORAYA PACIOS www.gaceta.es 31 Diciembre 2013

Ni por el desafío soberanista de Mas ni por el supuesto inicio del fin de la crisis, si por algo será recordado este 2013 es por la ingente cantidad de casos de corrupción que han afectado tanto a partidos políticos como sindicatos.

No había hecho más que comenzar el año cuando caía el primer bombazo, la noticia de que el ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, había mantenido, ya imputado, una cuenta en Suiza con 22 millones de euros. A esta revelación le siguió la publicación de los papeles donde supuestamente aparecía reflejada la“contabilidad B” de su antiguo partido -contabilidad a la que meses más tarde el juez Ruz, encargado del caso, daría verosimilitud- y parecía que el caso llegaba a su punto álgido con la encarcelación del que fuera senador popular. Pero uno ya no se puede ni tomar los turrones tranquilo, y el 20 de diciembre, la policía entraba a registrar la sede del PP en Génova 13 para requisar documentación sobre las obras de reforma del edificio.

El culebrón Bárcenas ha contado con episodios tan surrealistas como la irrupción de un hombre armado en casa de la familia exigiendo los “pendrive” a punta de pistola, las imágenes tomadas al ex tesorero en la cárcel de Soto del Real o las declaraciones en diversos medios de los presos con los que comparte módulo.

Daba lugar también a una cohorte de políticos desfilando rumbo al juzgado para declarar. Cospedal, Arenas, Cascos, Lapuerta y hasta la propia Esperanza Aguirre -que decidió testificar en su despacho- han tenido que enfrentarse a las preguntas del juez Ruz.

Mientras, desde la oposición aprovechaban el escándalo Bárcenas para ocultar sus propias miserias, pero una extravagante señorita con seudónimo de novela negra, sacaba a relucir las vergüenzas del PSOE y concretamente de su Fundación Ideas. La señora Amy Martin, cuyo nombre real es Zoe Alameda, había percibido nada menos que 50.000 euros por escribir unos artículos para la fundación que casualmente dirigía su marido. El asunto se saldó con el cierre del ‘Think Tank’ socialista.

Más vivo que nunca continúa el caso de los ERE fraudulentos de Andalucía. Aunque, pese a las reiteradas peticiones de la juez Alaya ninguno de los dos ex presidente de la Junta - José Antonio Griñán y Manuel Chaves- se han sentado todavía en el banquillo, las presiones políticas derivaron en la dimisión de Griñán y el nombramiento de su número dos, Susana Díaz, como nueva presidenta de la Junta de Andalucía.

Díaz fue la única candidata que se postuló en las primarias andaluzas al no conseguir los otros dos aspirantes -Luis Planas, consejero de Agricultura y José Antonio Rodríguez Salas, alcalde de Jun-. Un fiasco de elecciones que era bastante previsible, Griñán lo había dejado todo atado y bien atado.

Pero el escándalo de los ERE no ha salpicado sólo al PSOE andaluz. Las facturas falsas que UGT Andalucía cargaba a cuenta de la Junta y el registro policial en la sede de Sevilla hicieron que, finalmente, su secretario general tuviera que dimitir y dejó aún más debilitada la imagen del propio sindicato y de su líder, Cándido Méndez.

Tocada ha quedado también la imagen de la Monarquía con las nuevas revelaciones del caso Noós, los supuestos errores con el DNI de la infanta Cristina y los intentos del juez Castro por imputarla. Los duques de Palma decidieron, finalmente, vender su mansión de Pedralbes y poner tierra por medio rumbo a Ginebra.

Pero la lista de políticos condenados este año es más amplia y la completan Carlos Fabra y Jaume Matas. El ex presidente de la Diputación de Castellón, se enfrenta, tras un juicio que ha durado casi una década, a una pena de cuatro años de cárcel por tráfico de influencias, cohecho y delitos fiscales. Matas, tras solicitar el indulto, espera a saber si finalmente deberá cumplir en prisión los nueve meses a los que ha sido sentenciado por los delitos de tráfico de influencias en el caso Palma Arena.

Un año plagado de escándalos políticos que ha logrado eclipsar otros hechos tan relevantes como la reforma de la Ley del Aborto o la entrada en vigor de la nueva Ley de Educación. Esperemos que en este próximo año sea precisamente al contrario.

Federico Jiménez Losantos, Dieter Brandau y Luis Herrero nos ofrecen sus previsiones para 2014.
Libertad Digital  31 Diciembre 2013

Para Federico "después de un año de tensión política tremenda", en 2014 "se sumará después del 11 de septiembre y del 9 de noviembre el País Vasco con ETA y PNV al proceso de destrucción de España".

Para Jiménez Losantos "lo malo no es lo que pasa sino que digan que no pasa nada". En este sentido, pronostica que el próximo verano "será de calentamiento y movimiento de masas" mientras que "en el País Vasco y Navarra, la ETA y PNV se van a sumar al proceso de destrucción de España". En este sentido, ha comentado que "probablemente los chiquilicuatres del PP y Mariano (Rajoy)" querrán tranquilizar y quitarán importancia a lo que suceda.

Por su parte, Luis Herrero ha dicho que la noticia sería que "al fin tengo un gobierno que entiende que el bien común es un objetivo que se consigue muchas veces tomando medidas que queman". "Que venga un gobierno capaz de reducir el gasto público, capaz de desistir en el esfuerzo de colonizar las instituciones independientes del estado o que sea capaz de implicar al menos a todo su partido en lo que sería un gran proyecto nacional", añadió.

Mientras tanto, Dieter Brandau se ha centrado en tres temáticas: en primer lugar "tendríamos que ver como concluyen tantos y tantos casos de corrupción que hay abiertos en los juzgados". Respecto a Cataluña ha comentado que "tenemos una fecha, el 9 de noviembre, y pase o no pase nada va a ser noticia". En tercer lugar ha hecho alusión a las excarcelaciones y ha comentado "que parece que ya ha pasado lo peor pero esa gente está ahí y esperemos que esos violadores, y esos asesinos en serie y terroristas no sean noticia porque han vuelto hacer lo único que saben hacer". Todo ello sin dejar de lado la crisis económica pues "veremos si salimos o no de ese túnel del que habla Montoro".

Así, Dieter ha afirmado que "la noticia que nos gustaría dar es una que realmente suceda, hacer la especulación de lo que pueda pasar a mí siempre me da miedo porque hay un dicho que dice: cuando dios quiere castigarte te concede el deseo que pides".

"Por ir a lo clásico, que el año 2014 sea el que se empiece a ver la recuperación de España en lo económico y que no sea el año en que se inició la defunción de España en lo nacional", ha terminado diciendo Dieter Brandau.


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Terrorismo
"Los nuestros en la calle, los vuestros en el hoyo”
Cayetano González Libertad Digital 31 Diciembre 2013

Tristemente, los energúmenos simpatizantes de ETA que este sábado gritaron en Éibar lo que figura en el título de este artículo a las víctimas del terrorismo que de forma pacífica intentaban rendir un homenaje a los asesinados por la banda terrorista, tienen razón. Efectivamente, los terroristas están saliendo de la cárcel a la calle –aunque al fiscal Javier Zaragoza le parezcan pocas las excarcelaciones que ha habido tras la derogación de la Doctrina Parot– y las personas inocentes asesinadas por ellos siguen en el cementerio.

Este es el retrato exacto de la situación que se vive en lo que algunos han venido en llamar el final de ETA. Las víctimas, insultadas por unos y olvidadas por otros. Los terroristas, saliendo de las cárceles. Y sus amigos, en las instituciones y más crecidos que nunca. Motivos tienen para estarlo.

De esta situación pueden sentirse especialmente orgullosos el expresidente Zapatero, impulsor y responsable del dañino y mal llamado "proceso de paz"; su ministro del Interior y actual líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba; su negociador principal, el presidente del PSE, Jesús Eguiguren; el expresidente del Tribunal Constitucional Pascual Sala y los seis vocales que votaron a favor de la legalización de la marca de ETA Sortu. Todos los anteriores son los responsables directos, por acción. Pero, por omisión, también pueden compartir ese orgullo el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; su ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y todo el grupo de frívolos dirigentes que están destrozando moral y electoralmente al PP vasco, desde Antonio Basagoiti –que goza en la actualidad de un plácido exilio profesional en México– hasta Arantza Quiroga, pasando por Iñaki Oyarzabal o Borja Semper.

La última pantomima protagonizada por esta clase política del PSOE y del PP ha tenido lugar a raíz del comunicado de los presos de ETA. A algunos de esos dirigentes sólo les ha faltado mostrar su comprensión, cercanía y solidaridad –"en estas entrañables fiestas navideñas", que diría el otro– a quienes están en la cárcel no por haber robado un kilo de manzanas en el supermercado de su pueblo, sino por haber asesinado –o haber contribuido a ello– a 857 personas, todas inocentes.

Oír y ver a los dirigentes del PSE darse una enorme prisa en destacar la importancia de este comunicado por el hecho de que los presos de ETA digan que asumen la legalidad –como si les quedara otra–, o porque reconocen el daño causado por sus crímenes, aunque no pidan perdón a las víctimas, no es ninguna sorpresa en un partido, el PSOE, y su sucursal vasca, el PSE, que, al igual que toda la izquierda política, mediática y social española, nunca ha creído en que a ETA se le podía y se le debía derrotar sólo desde la ley pero con toda la ley. De ahí los diferentes atajos que a lo largo de estos años el PSOE ha tomado en la lucha antiterrorista, llámense GAL, "proceso de paz" o chivatazo del bar Faisán.

Pero que el PP, que durante los ocho años –de 1996 a 2004– que estuvo en el poder entendió y practicó que a ETA y a todo lo que ETA representaba había que derrotarlos con los instrumentos que tiene un Estado de Derecho, se haya sumado desde hace ya tiempo al discurso de esa izquierda de que "ETA ha sido derrotada por la democracia", o haya dejado de lado a las víctimas del terrorismo, produce lisa y llanamente auténtico asco y una enorme decepción.

Los de ETA y su mundo se sienten tan derrotados que les dicen lo que les dicen a las víctimas del terrorismo en Éibar. Están tan derrotados que el último Euskobarómetro refleja el ascenso de EH-Bildu –de 21 a 23 escaños– en el Parlamento vasco, el desplome del PSE –que pasa de 16 a 12– y el hundimiento del PP –de 10 a 8 escaños–, cuarta fuerza en el País Vasco y a punto de desaparecer en Guipúzcoa, donde por cierto preside el partido ese genio de la política llamado Borja Semper, que lo mismo dice ser partidario de construir el futuro del País Vasco con Bildu que muestra su oposición a la reforma de la Ley del Aborto propuesta por el Gobierno y su partido. Lo dicho, un genio.

El comunicado de los presos de ETA, muy al contrario de lo que ha dicho ese otro genio del PP vasco llamado Iñaki Oyarzabal, es un paso mas en ese "proceso de paz" que Zapatero puso en marcha y que Rajoy, de otra manera, sin necesidad de reunirse con la banda terrorista, ha continuado. Los presos de ETA intuyen que este Gobierno, tras ver la actitud que ha tenido tras la derogación de la Doctrina Parot, es fácilmente presionable para que siga concediendo beneficios penitenciarios.

¿Qué posibilidades tienen de conseguirlo? A la vista de lo sucedido en los dos años que Rajoy lleva en La Moncloa, todas. Si no, que se lo pregunten a Bolinaga o a los que integran las diversas marcas de ETA –EH Bildu, Amaiur, Sortu–, que tiemblan cada vez que el ministro Fernández Díaz dice esa boutade de que el contador de la ilegalización se ha puesto a cero.

Y si aun así alguien sigue teniendo alguna duda, que piense en cómo se encuentran las víctimas del terrorismo.

Cataluña
España no existe
Pablo Planas Libertad Digital 31 Diciembre 2013
Si en Cataluña no se declara la independencia el próximo año será porque a Mas y Junqueras les tiemblen las piernas en el último momento, porque no tengan ni la ambición de la que presumen ni la fe que manifiestan o porque finalmente el negocio, en puridad contable, no les salga a cuenta. Los nacionalistas han impuesto su lenguaje, su retórica, sus símbolos, mitos y leyendas. La historia les pertenece, han sabido y les han dejado deformarla a su conveniencia y estrategia. Por muy abrupta, pedestre y cuaternaria que resulte la composición derecho a decidir, la demagogia de la democracia en bruto funciona como banderín de enganche entre un electorado que tiene dos opciones: la independencia o la nada, porque nada se opone a los argumentos nacionalistas. España no existe en Cataluña, más allá de las caricaturas de Wert, Rajoy y Rubalcaba. España ha desaparecido del mapa catalán como Estado, como Nación y como razón. España es una broma en TV3, la suma de las cacerías del Rey y los manejos de Bárcenas. Sí, los políticos catalanes deberían ser de los últimos en utilizar la corrupción y la podredumbre institucional como arma política, pero la incomparecencia absoluta del oponente político les confiere una impunidad mayor aún que la del desfallecido brazo de la justicia.

Ni Mas ni Junqueras son precisamente hombres excepcionales. Más bien se trata de tipos burocráticos, opacos, de recorrido corto y usos rudimentarios. Sin embargo, han conseguido condicionar por completo la política española hasta el punto de desviar la atención sobre urgencias como el paro, los desahucios, el colapso de las administraciones y el derrumbe de la enseñanza, la sanidad y las coberturas sociales. Sin oposición de ninguna clase, Mas pasa por encima de los recortes, los impagos y los parados sin que se le altere el gesto de estadista en ciernes. Dispone, por lo demás, de las transfusiones de liquidez del Estado, de una red clientelar que organiza las grandes exhibiciones independentistas y de unas delegaciones en Cataluña de PP y PSOE que están supeditadas a la lógica de Génova los primeros y del nacionalismo los segundos, en vez de a los intereses de los catalanes que aún les votan. Hay quien vislumbra una posibilidad en el empuje de Ciutadans. Pudiera ser. El partido de Rivera es ahora lo que era ERC hace más o menos dos décadas. La diferencia es que ERC disponía entonces de una idea de país y que Ciutadans, si tiene una idea, carece de país que la respalde.

Ahora, a buenas horas, el PP anuncia una convención nacional a finales de enero en Barcelona. El mismo Rajoy presidirá el cónclave, cuya finalidad será desarrollar una estrategia para convencer a los catalanes de las ventajas de permanecer unidos a España. ¿Pero no eran el silencio y el caso omiso las mejores maneras de frenar el independentismo? También ahora el canciller Margallo remite un manual de instrucciones a sus embajadores para que expliquen por el ancho mundo que Cataluña es España.

Entre patidifusos y turulatos se han quedado Mas, la monja Forcades y el chaval de la chancla ante tamaño despliegue. Tiene perendengues, por no decir cojones, que haya que explicarle a un embajador qué es lo que hay que decir sobre la españolidad de Cataluña, y es precisamente por este tipo de cosas por las que Cataluña será independiente cuando quiera y de la forma que quiera. Otra cosa es que en el momento decisivo a los separatistas no les venga de gusto, como se dice por Barcelona.
 

2014 y el desafío separatista
El año cero de la secesión de Cataluña
La Generalidad tapa la crisis, la corrupción y escándalos como el del "CNI catalán" con los fastos del Tricentenario y el "derecho a decidir".
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 31 Diciembre 2013

Artur Mas cierra 2013 como macho alfa del separatismo, por delante del republicano Oriol Junqueras, tras anunciar una fecha y dos preguntas para la proyectada consulta secesionista. Pese a que los sondeos insisten en que ERC ganaría las próximas elecciones autonómicas, el solemne anuncio de un referéndum para el 9 de noviembre de 2014 ha mejorado la valoración del presidente de la Generalidad y las expectativas electorales de la federación CiU. Mas deja atrás un primer año de legislatura marcado por las proclamas y la ausencia de gestión. Para el bloque separatista, la crisis simplemente no existe y la corrupción forma parte de la "guerra sucia" de España contra Cataluña.

La realidad contradice la actitud relajada del ejecutivo autonómico. En Cataluña hay más de seiscientos mil parados; los proveedores de la Generalidad cobran, cuando cobran, con retrasos de meses; la administración autonómica depende de las inyecciones económicas del Estado; las consejerías autonómicas brillan por su inactividad y la corrupción acecha a la cúpula nacionalista, con Oriol Pujol como abanderado de los imputados convergentes, por su presunta intermediación en el caso ITV. Otro diputado autonómico convergente, Xavier Crespo (exalcalde de Lloret de Mar), está imputado por supuestas relaciones con la mafia rusa. Y un tercero, Ferran Falcó, también lo está por las comisiones del 3% de Adigsa, la agencia autonómica de vivienda.

A estos nombres han de sumarse los de Josep Maria Matas y Xavier Solà por el expolio en la Asociación Catalana de Municipios; los de Jaume Camps y Daniel Osácar por el saqueo del Palau de la Música. Los negocios del clan Pujol están en el punto de mira judicial y hasta la sede del partido está embargada para hacer frente a las más que previsibles responsabilidades económicas de Convergencia en el caso Palau. Y aún así, Mas presume de transparencia (con una web en la que se muestran los sueldos cienmileuristas de decenas de altos cargos de la Generalidad) y atribuye cualquier revelación sobre corrupción a la "guerra sucia" del Estado contra el "proceso soberanista".

Mas está en campaña permanente, ha reemplazado la gestión por la movilización y en 2014 multiplicará las labores de agitación y propaganda, las declaraciones en medios de comunicación extranjeros y las giras internacionales. Ya se ha adelantado que renuncia a defender su plan en el Congreso de los Diputados, pero tendrá ocasión, por tanto, de incurrir en las ya tradicionales autocomparaciones megalómanas (Martin Luther King, Gandhi, Mandela) ya que pretende librar una batalla internacional definitiva, de tal modo que el mundo entero reconozca el "derecho a decidir" de los catalanes. Pese a las evidentes dificultades financieras de la Generalidad, no se repara en gastos para acceder a la prensa internacional o montar comitivas dignas de un jefe de Estado en cada desplazamiento de Mas.

2014 será, además, el año del Tricentenario, de las grandes exposiciones sobre 1714 y de una masiva campaña que insistirá en dos grandes líneas maestras: la Guerra de Sucesión como guerra de entre estados y la recuperación de las libertades perdidas hace trescientos años con la aplicación del "derecho a decidir". Todo está supeditado al objetivo de la independencia. La fractura social, el frentismo político, las catastróficas repercusiones económicas y el aislamiento internacional no arredran a Mas. Ni siquiera el hecho de que hasta sus colaboradores más cercanos reconozcan en privado que la consulta, tal como está planteada, es una quimera.

De las últimas declaraciones del presidente de la Generalidad se deduce que tiene más de una fecha marcada en rojo en la agenda de 2014. Por un lado insiste en que los catalanes votarán en una consulta el próximo 9 de noviembre y, por otro, afirma que, "sea como sea" los catalanes serán llamados a las urnas en 2014. El matiz, elecciones europeas al margen, es que Mas puede convocar unas elecciones anticipadas a las que se otorgaría el carácter de plebiscito sobre la independencia de Cataluña. Entre tanto, la consigna es "construir estructuras de Estado", tales como una agencia tributaria propia, el ya citado "CNI catalán" o la elaboración de un censo propio con el que poder llevar a cabo el referéndum.

La mayoría de los demiurgos del presidente de la Generalidad aventuran que el final del laberinto serán las tales elecciones autonómicas. A partir de ese "consenso" hay división de opiniones sobre si esas elecciones podrían ser el 9 de noviembre o si Mas intentará agotar la legislatura, lo que prolongaría la "cuestión" catalana hasta otoño de 2016, con unas elecciones generales en 2015 de por medio. En puridad, Artur Mas apostó por esta opción poco antes de la última Diada, cuando se hizo entrevistar por Catalunya Ràdio y afirmó que si no podía llevar a cabo una consulta legal, agotaría la legislatura.

Ese mensaje caducó en horas. La cadena independentista del Onze de Setembre devolvió a Mas los ardores secesionistas y se comprometió a presentar fecha y pregunta para el referéndum antes de fin de año, al tiempo que comenzaba una escalada dialéctica que le ha situado en las posiciones retóricas del entorno cercano proetarra más ortodoxo. La alusión al discurso de Macià de la "raza catalana" y la insistencia en que el próximo año "los catalanes decidirán su futuro" perfilan otro escenario electoral. Ya hay hasta quien sostiene que Mas podría estar tentado de celebrar autonómicas en verano, tras las europeas, y abrir la legislatura con la convocatoria de un referéndum para el 9 de noviembre "sostenido" por una ley catalana de consultas actualmente en trámite parlamentario.
Deriva de Convergencia

En el núcleo dirigente de Convergencia se han impuesto los partidarios de acentuar el independentismo para reducir la brecha que marcan los sondeos con ERC y blanden el aumento en la valoración del presidente de la Generalidad en las encuestas tras el "solemne" anuncio de fecha y preguntas para una consulta. Cataluña encara un año decisivo después de doce meses en los que el debate secesionista ha bloqueado cualquier conato de actividad parlamentaria o de gestión por parte de los consejeros de Mas.

Pese a los múltiples factores en contra de los planes de Artur Mas y el bloque separatista que lidera junto a Oriol Junqueras, de ERC, no ha dado ni un paso atrás. La exclusión de la Unión Europea -reconocida finalmente en la entrevista en el diario italiano La Reppublica-, las desastrosas consecuencias económicas de una separación de España, la fractura social, que se constata en la división en dos grandes frente electorales, nada influye en el ánimo del líder nacionalista, cuya estrategia afecta a los ritmos de la recuperación económica.

La agitación como sistema tapa la corrupción, la fuga de empresas como Coca-Cola, crisis laborales como la de Panrico, la desolación en los polígonos industriales y la desafección creciente de un empresariado que pide socorro al Gobierno central para que frene la deriva radical de Mas y de su partido. Sin embargo, los nacionalistas han encontrado en la reivindicación separatista la cortina humo perfecta tanto para la corrupción como para la crisis..

Cataluña se ha convertido en el último año en el escenario de toda clase de espectáculos políticos: insultos en el Parlament a los diputados no nacionalistas (a los que se engloba en el calificativo de "unionistas"), amenazas a los periodistas disidentes, maltrato mediático a empresarios, políticos, deportistas y periodistas contrarios a la secesión y comisiones parlamentarias como la de la chancleta del independentista Fernández.

Dos son las grandes coartadas de Mas, el inexistente "derecho a decidir", subterfugio del derecho a la autodeterminación, con el que zanja cualquier debate sobre su programa y liderazgo de la "sociedad civil", el brazo asociativo del nacionalismo, engordado a base de fondos públicos y que habría tomado las riendas del proceso hacia la independencia, según se justifica Mas de tanto en cuando y en función del auditorio. Y también dos los grandes reclamos: España nos roba y todo iría mejor si Cataluña fuera un Estado, principio y final del discurso.
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