AGLI Recortes de Prensa   Martes 7  Enero  2014

Internacional
Fragmentación o reinvención
Borja Lasheras*. La Razón  7 Enero 2014

Todos los proyectos colectivos humanos atraviesan inevitablemente dorados periodos de plenitud y destructivos periodos de declive. Al igual que en la magnífica película de Woody Allen «Matchpoint», la pelota puede caer a un lado de la red o al otro: hacia la decadencia y desaparición, o hacia el relanzamiento y reinvención. La Unión Europea se encuentra en esa tesitura. Hay por lo menos tres escenarios posibles. 1. Decadencia y fragmentación ante las divisiones de los Estados miembros, el cortoplacismo de los líderes políticos y unas sociedades envejecidas, aquejadas por el miedo al otro, al cambio y a la globalización. 2. Una decadencia relativa, compensada en parte por una mayor integración, crecimiento económico y refuerzo de una política exterior que frene el declive geopolítico de Europa. 3. Una reinvención política de Europa que impulse decididamente la competitividad (económica, científica, cultural y social), devuelva la prosperidad y estabilidad internas, y nos permita capear la competición darwiniana actual, haciendo que los europeos sigamos contando.

Más allá de parches y acuerdos concretos, Europa necesita desesperadamente el tercer escenario: su reinvención. El proyecto europeo, como idea, está en fase terminal, en parte por su éxito, pero también por fundamentarse en dos ejes, paz y prosperidad, hoy casi agotados y muy cuestionados. La paz interna, aunque este año sea efeméride de la Gran Guerra, es necesaria pero no suficiente en el siglo XXI. A su vez, hoy por hoy avanzamos hacia la Europa de la desigualdad social, la pobreza y las divisiones entre Estados de primera –los del bienestar– y Estados de segunda –los del malestar social, conflictividad y generaciones perdidas–. Ése es un primer desafío clave: recuperar la Europa de la prosperidad, en vez de esta Europa insolidaria y de la «troika». Para ello, hacen falta profundas reformas internas y un dinamismo humano que Europa ha olvidado. Y legitimidad democrática. Pero tanto paz como prosperidad requieren además poder, o sea, capacidad para influir en el entorno internacional, donde, como decía Palmerston, no hay amigos, sino intereses. Éste es el segundo desafío: que los europeos puedan defender sus intereses en este mundo inestable, a través de las tres D –diplomacia, defensa y desarrollo–, influyendo en la toma de decisiones, en vez de que otros decidan por nosotros.
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Europa necesita como agua de mayo una nueva narrativa o «raison d'etre» legitimadora, basada en estos tres ejes: paz, prosperidad y poder. No hay una opción perfecta, pero dos cosas son claras: que el «status quo» y la inercia no son futuro, y que jefes tribales como el eurófobo británico Nigel Farage (cuya visión del mundo se ve desde el prisma de una pinta de cerveza), la francesa Marine Le Pen (a quien parece que se le paró el reloj en Austerlitz), o los pseudonazis griegos de Amanecer Dorado, pueden ser anecdóticamente divertidos, pero buscan tirar por la borda los logros de generaciones anteriores, hipotecando nuestro futuro.

*Director adjunto de la oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR)

Impunidad contra España
HERMANN TERTSCH ABC  7 Enero 2014

Para recuperar su fuerza y su prestigio, su propia viabilidad, España ha de acabar con la impunidad
SUPONGO que es difícil establecer retrospectivamente el momento en el que una comunidad humana, una sociedad, una nación, deja de respetarse a sí misma. Supongo que llega cuando, tras largo tiempo de acumulación sin consecuencias perceptibles, dicha comunidad alcanza una «masa crítica» de negligencias en funcionamiento y conductas, de desprecio a las formas, de errores reiterados, de ausencia de responsabilidades, de desidia, de falta de interés y emoción común y sí, también, una reiterada falta de aprecio entre gobernantes y gobernados. Será ese momento en el que no hay respeto común y mutuo entre sus miembros, por decepción y frustración, pero ante todo por cansancio, agotamiento, y una rendición general de los viejos estandartes de valores, dignidad, honor y amor propio, en el lodo de las gratificaciones inmediatas y egoístas, de la corrupción, la pura negación del respeto.

Supongo que cuando esto llega a suceder, algunos lo notan antes o mejor. Perciben que para la mayoría ha dejado de haber nada sagrado. Que no hay nada inviolable e intocable. Todo puede profanarse. Nada merece castigo y nada merece sacrificio. Todo es tolerable en aras de evitar el sobresalto. En aras de una calma de la indolencia, de esa pretendida neutralización definitiva del conflicto entre lo verdadero y lo falso, en la armonía mentirosa y enferma de la relativización. Los enemigos aceptan gustosos estos regalos. El más insignificante se pueden erigir en fuerza desafiante y desplegar una disparatada osadía. Lo estamos viendo. Las ridículas mentiras de un pasado inventado se convierten en banderas y arengas que generaciones intoxicadas adoran y enarbolan con fanatismo. En la peor confirmación de aquello de Chesterton de que cuando dejas de creer en Dios acabas creyendo en cualquier cosa. Sediciosos y criminales triunfan sin temor, los asesinos dan consejos morales y los ladrones se ufanan por aleccionar en la vida proba. Y la arrogancia del poder pierde todo sentido de la mesura y empatía y pretende mantener la ficción de la armonía en condiciones que para la población cada vez resultan más insoportables. Hasta generar una situación en la que la humillación se instala en el acontecer político diario, en la vida cotidiana.

Sabemos en qué momento decidieron los alemanes enterrar a la República de Weimar. Sabemos del poco afecto de los franceses a su propia república en 1940. En otros Estados también cayeron las democracias como castillos de naipes. Muchos regímenes fueron sustituidos por otros peores. Porque tuvieron la fatalidad de carecer en los momentos decisivos del liderazgo necesario para ese golpe liberador necesario para recuperar el respeto a sí mismos. A su historia, a sus logros, a su honor, integridad y legitimidad. Ese golpe liberador de una democracia está en la restitución de sus leyes y de la voluntad y decisión de sus gobernantes de aplicarlas, pese a quien pese. El restablecimiento del respeto al Estado y la nación pasa por la defensa de la Constitución y las leyes. Que son permanentemente violadas por quienes convierten en un banquete de beneficios particulares y egoístas la situación de debilidad, pasividad y miedo al conflicto de los gobernantes. Para recuperar su fuerza y su prestigio, su propia viabilidad, España ha de acabar con la impunidad. Si no, ella acabará con España. La impunidad con que violan las leyes supremas los políticos separatistas, con que organizan el programa de sedición, con que legitiman sus crímenes y la humillación de las víctimas, es incompatible con la democracia española. Sin un Gobierno de España decidido a imponer la ley, vamos a perder el último respeto a nosotros mismos. Vamos a perder la batalla frente a los peores. Y entonces sí nos convertiríamos en un Estado fracasado.

300 años, 300 mentiras
josé garcía domínguez ABC Cataluña  7 Enero 2014

Entre las muchas definiciones del concepto «nación» que comenzaron a circular por los libros después de que apareciese el primer nacionalista sobre la faz de la Tierra, novedad ocurrida allá a mediados del siglo XVIII, yo me quedo con la de Karl Deutsch. Para él, una nación es un grupo de personas unidas por un error compartido sobre su ascendencia y un desagrado compartido hacia sus vecinos. Tan falso es, por ejemplo, que el pueblo judío emprendiera éxodo alguno desde el Egipto de los faraones como que Cataluña sostuviese en 1714 una cruenta guerra contra cierta entidad colectiva llamada España. Una y otra leyenda no encierran más que simples mitos nacionalistas que en nada se compadecen con la realidad. Lo recuerda Nietzsche glosando al autor de «La República» en un instante de lúcida clarividencia: «Platón consideraba indispensable que la primera generación de su nueva sociedad tenía que ser educada con la ayuda de una poderosa mentira necesaria». Aquí llevamos ya unas cuantas en las últimas tres décadas.

A qué extrañarse de que el genuino opio del pueblo, contra lo que ordenó el viejo Marx, haya acabado siendo el nacionalismo. De ahí, de su usurpación del ámbito de lo sacro, que los edificios antiguos hayan sido desposeídos de sus usos tradicionales como cuadras de ganado, almacenes de chatarra oxidada o simples depósitos de mugre, para devenir templos sagrados de la patria. Así el Born, aquella prosaica estación de paso de frutas y hortalizas hoy a punto de desbancar de la preeminencia al monasterio de Montserrat entre los centros de peregrinación y culto locales. El autor de la muy reciente «Breve historia cultural de los nacionalismos europeos», Javier López Facal, viejo nacionalista gallego ahora felizmente curado, ha recordado al respecto el papel del regimiento militar castellano que defendió Barcelona del cerco borbónico cuando aquel falsificado entonces. Una ignorada tropa de Castilla que, por cierto, fue comandada por otro gallego, un tal Gregorio de Saavedra. Trescientos años, trescientas mentiras.

Yo no lo llamaría victimismo
José Miguel Velasco www.cronicaglobal.com  7 Enero 2014

Se dice que los nacionalistas explotan muy bien la táctica del victimismo en la lucha que tienen establecida en el terreno emocional. La palabra forma parte de los lugares comunes al referirse a la cuestión. Pero creo que el concepto no es el adecuado y, en mi opinión, esto resulta ser uno más de los errores de apreciación ante el nacionalismo catalanista que a su vez constituyen una fuente de retroalimentación del fenómeno.

El discurso del "pobre de mí, que no sé catalán y no me van a dar trabajo" ha sido la mejor propaganda para que las clases medias castellanohablantes hayan dado por buena la inmersión lingüística

El victimismo es en realidad un estado de lamentación extrema de los males de uno, esperando que alguien se decida a proporcionar una ayuda externa. Suele ser el resultado de una mentalidad poco madura que desconfía de las propias fuerzas para solucionar los problemas y que puede tener un cierto efecto (temporal) entre los más allegados, pero que normalmente provoca el hastío de los que están fuera de ese círculo.

Yo llamaría victimismo a lo que el movimiento de defensa del castellano en Cataluña ha utilizado como forma de cuestionar la política lingüística del Gobierno autonómico. Los nacionalistas, buenos conocedores del terreno de juego donde se dirimen estas cuestiones, no podían imaginarse un mejor apoyo a su política precisamente desde quienes dicen estar disconformes con sus planteamientos. El discurso del "pobre de mí, que no sé catalán y no me van a dar trabajo por sufrir esa limitación; pobres niños de clases bajas, que no van a entender lo que se dice en clase y se les condena a seguir siendo unos marginales", ha sido la mejor propaganda para que las clases medias castellanohablantes hayan dado por buena la inmersión lingüística y se conformen para el aprendizaje del castellano con el barniz de la calle, la televisión y la clase de castellano. Con este planteamiento se ha conseguido el asombroso resultado de que la lengua que en nuestra sociedad, por la razones que sean, tiene la posición de lengua de la comunicación, de la información o del debate sea vista como la lengua de los desheredados, impropia de la gente fashion.

Después de tantos años, en el imaginario colectivo de la sociedad persiste la idea de que la única justificación para poner peros al proceso de renuncia al castellano es el desconocimiento del catalán. ¿Qué lugar queda para los que, después de aprender el catalán, que a mí me parece un ejercicio al alcance de cualquier mente mínimamente espabilada, seguimos considerando el castellano como una lengua que es nuestra, que es una gran lengua de cultura, que si fuéramos un país serio podría llegar a convertirse en una de las lenguas de comunicación internacional y que deseamos que nuestros hijos la disfruten en su aprendizaje de las materias?

Aparte del error al elegir el concepto adecuado para describir la táctica del nacionalismo, se ha creído que a base de concesiones quedaba conjurado ese supuesto victimismo. Los resultados están a la vista de todos

El catalanismo no va de este palo. Es algo diferente, y yo más bien le aplicaría el concepto de chantaje moral. Una cosa es decir "yo, pobre de mí", y quedarte esperando ingenuamente a que alguien se mueva en la dirección que te gustaría. Otra cosa completamente diferente es decir "tú, culpable", y a partir de ahí instalarte en una espiral infernal de exigencias de reparación. Sobre todo si las acusaciones lanzadas son cuestiones incuantificables y que, por tanto, resulta imposible medir si los esfuerzos de reparación han sido suficientes. Desde esta perspectiva hay que contemplar temas como, por ejemplo, el famoso simposio con el infame título de 'España contra Cataluña'. Por supuesto que para los organizadores, lo de menos es el rigor histórico. Lo importante es mantener ese escenario de chantaje moral.

Tampoco el chantaje moral por sí mismo, igual que el victimismo, tiene capacidad coactiva como para forzar nada. Necesita encontrar el complemento de una respuesta correspondiente desde la parte receptora del mensaje, que en este caso son los actores políticos (instituciones, partidos, medios de comunicación) que se supone que no están por los proyectos rupturistas planteados por el nacionalismo. Y en ese lado nos encontramos con que, aparte del error al elegir el concepto adecuado para describir la táctica del nacionalismo, usando una profundidad lógica más propia del juego del tres en raya, se ha creído que a base de concesiones quedaba conjurado ese supuesto victimismo. Los resultados están a la vista de todos.

El nacionalismo puede plantear lo que quiera. Lo que no viene a cuento es que sus exigencias se tengan que tomar como una urgente contrapartida a un supuesto maltrato específico hacia una determinada región, que solamente está en la mente de una élite político-mediática hipersubvencionada. Si se trata de lo material, todas las regiones españolas pueden presentar un inventario de carencias en infraestructuras y servicios. Y si se trata de lo identitario, después de la cooficialidad del catalán, de la extensión de su conocimiento a toda la población y de la libertad completa para establecer cualquier iniciativa cultural, todo esto vigente desde hace décadas, ¿qué más deuda pendiente hay?

La carta
En Alemania el nacionalismo que hoy defiende Mas prendió con fuerza en los años 30 bajo la colectivista forma del nacionalsocialismo
Almudena Negro www.diariosigloxxi.com  7 Enero 2014

Despacio, con la eficiencia que se espera de una secretaria de su rango, abrió la misiva de remitente extranjero que la Canciller teutona había recibido aquella fría mañana de invierno. En realidad, su jefa recibe cientos de cartas diarias, que ella solícitamente clasifica. Las peticiones que llegan son de todo tipo: ciudadanos cargados de razón que exigen algo que justamente les corresponde –hay que enviarlo al secretario de Estado del ministerio correspondiente para que se ocupen de arreglar el entuerto-, pasando por simples saludos, quejas sin más o peticiones de autógrafos que siempre son respondidos. También reciben peticiones curiosas de todo tipo. Al jefe de gobierno de los Estados Unidos le sucedió hace bien poco que un grupo de fanáticos se puso en contacto con él exigiéndole confesar en nombre de la administración norteamericana supuestas relaciones de su ejército con seres de otras galaxias. Ya saben, lo del rollo del Área 51 y los marcianitos verdes que nos visitan o incluso reptilianos que habitan entre nosotros. Obama, que para eso la administración useña tiene claro que se debe a los ciudadanos y por eso responde a todo, contestó negando la mayor, lo cual los fanáticos se tomaron entre mal y peor.

Precisamente, mientras leía el contenido de la misiva llegada desde España, vino a su mente el recuerdo de este incidente, dado a conocer por los medios de comunicación. Un tal Artur Mas, presidente de un “Land” español, que es como en Alemania se denomina a las Comunidades Autónomas, pedía ayuda para saltarse los acuerdos de la UE y cargarse la integridad territorial de la nación española para imponer su personal republiqueta nacionalista. Algo impensable por aquellos lares, en donde las terribles consecuencias del nacionalismo, que prendió con fuerza en los años 30 bajo la colectivista forma del nacionalsocialismo, son bien conocidas, despreciadas y temidas. Un país en donde los políticos, pese al bajón de nivel generalizado en toda la Europa del consenso socialdemócrata, son en general gente seria, preparada y respetuosa con la ley.

Evidentemente, lo mejor era no decirle nada a la Canciller, persona seria que vivió bajo las botas del socialismo real su infancia, quien podría no verle la gracia a la cosa.

“Menos mal que en Europa, a diferencia de USA, no es obligatorio contestar a cualquier ocurrencia”, pensó mientras archivaba la carta bajo la “F” de “frikis”, junto a la petición de una ciudadana, amiga de la homeopatía, que exige la legalización de la venta en farmacias de objetos para la práctica del vudú.

En España, sin embargo, la frikada ocupó las portadas de los diarios.

¿Un remozado partido de centro-derecha? Una curiosa iniciativa
¡Ah, si Júpiter me volviera a traer los años ya pasados!, Virgilio
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  7 Enero 2014

¿Son sólo rumores o hay algo nuevo que se mueve entre la casta política española? Hace tiempo que lo vengo reclamando de los innumerables miembros del PP que están en desacuerdo con el sistema de gobierno utilizado por el señor Rajoy y su equipo. En uno de mis más recientes comentarios dejaba constancia de que el tiempo para crear una alternativa esperanzadora para sustituir a un PP, que parece que se viene olvidando de lo que siempre han sido sus principios fundamentales y sus valores esenciales; se está agotando, si es que lo que se pretende es formar a un nuevo partido de tipo liberal y que, desde su fundación hasta las próximas elecciones legislativas, exista un tiempo lo suficientemente prolongado para que el pensamiento, los valores, los candidatos y las propuestas políticas que se quieran aportar, tengan tiempo para poder ser asimiladas por unos ciudadanos desengañados de la política, incrédulos ante las promesas de los que se postulan para gobernar y poco dispuestos a acudir a las urnas para darles con su voto, la confianza a quienes, hasta ahora, no han hecho más que decepcionarlos, empobrecerlos y engañarlos.

Es evidente que, en España, se necesita como el aire que se respira, un partido moderado, de carácter nacional, de fundamentos éticos y morales, con un cuadro de dirigentes de conocido prestigio( en un caso así no vale acudir a novatos que no sean populares entre los votantes y, cuyas futuras actuaciones pudieran hacer recelar a aquellos a los que se les pide el voto) y con unos sólidos planteamientos democráticos que garanticen un feed-back fluido entre las bases y la dirección del nuevo partido. Ahora bien, como en todas las cosas de esta vida, una elemental prudencia debe aconsejar a quienes estén dispuestos a acometer tan complicada tarea, amarrarse los machos y pisar con firmeza el terreno sobre el que se actúa, no fuere que un error de cálculo, unas falsas expectativas o un excesivo optimismo, dieran con todo el proyecto por los suelos, en cuyo caso, no sólo se decepcionaría a una importante número de electores, que pudieran haber pensado que los representaría dignamente, sino que, probablemente, retrasarían varios años cualquier tentativa de repetir el intento.

Lo primero que es preciso es conocer con qué fuerzas se cuentan; la financiación con la que sostener el proyecto; cuáles son los posibles aliados o socios con los que se podría negociar para reforzar el desarrollo de la idea; tener claro quien va a ser el que tome el mando de la operación y quienes van a ser los políticos constituyentes y cuales se prevé que formen la primera Junta Directiva. Lo básico es que queden claras, desde un principio, las funciones que cada miembro de la junta constituyente va a desempeñar en el futuro partido y, muy en especial, si es que se conciertan fusiones, alianzas o grupos, que quede bien especificado, desde el inicio de la operación, cuales van a ser las condiciones, el reparto de escaños y funciones que cada partido fusionado o coaligado, va a tener en el conjunto de la nueva formación. Dicho esto, a mi se me ocurre que, en la actualidad, existen al menos dos formaciones de un perfil muy parecido al que seguramente se le querrá dar a un nuevo partido formado por descontentos del PP.

No me duelen prendas en reconocer mi gran cercanía con la UPyD de la señora Rosa Diez, con la que coincido en casi un 80% de sus propuestas. Tiene el mérito de haber conseguido superar el salto al vacío de su fundadora y haber logrado algo que parecía imposible: consolidarse como partido a tener en cuenta en el ámbito nacional; en buena parte a causa de la gran capacidad de convicción y la habilidad dialéctica de la señora Diez. Tampoco debería desecharse, por ser quizá con el que es más fácil de tratar para llegar a un acuerdo, al C’s del señor Albert Ribera; lo que permitiría entrar en un sector evidentemente consolidado entre el electorado catalán, que no está dispuesto a separarse de España y que abomina del secesionismo oficial del Gobern de Artur Mas. Quizá otro socio o adherido pudiera ser la misma Convivencia Cívica Catalana, especialmente conocedora de los problemas económicos y sociales que, el Gobern, intenta ocultar para que su proyecto separatista no haga aguas por los cuatro costados. Un estudio detallado y unos contactos generosos podrían permitir a una nueva formación entrar en liza con varias bazas adelantadas para poderse presentar, a título de ensayo, en las próximas Elecciones Europeas del mes de Mayo; aunque no se consiguiese ganar, al menos empezaría a ser conocida más allende de las fronteras españolas.

Una formación de estas características, constituyendo coalición o fusionando a los grupos mencionados, sin duda, si no aspirar a ganar las legislativas, tendría la facultad y posibilidad, en una España en la que los tradicionales partidos, el PP y el PSOE, pueden sufrir severos varapalos, de constituirse en partido bisagra, evitando que la izquierda, los comunistas de Cayo Lara y los más extremistas del PSOE, arrastraran al país a una situación de enfrentamiento con Europa y a un empobrecimiento de la economía, todavía en fase de recuperación, al volver a los principios básicos del señor Zapatero de ir gastando por encima de las posibilidades del país, algo que sin duda sería fatal para España.

Sin embargo, el verdadero quid de la cuestión se basa en los miembros del PP que, por las circunstancia que fueren, estarían dispuestos a formar parte de esta iniciativa en la que, sin duda, es posible que se jugaran su carrera política. Parece que, en un principio, se cuenta con el señor Vidal Cuadras, al que ya se le ha advertido que no se cuenta con él para el Parlamento europeo; sin duda sus promotores, Abascal y Ortega Lara también estarían. No queda tan clara la postura de José Mª Aznar, una pieza fundamental o la de un escurridizo Mayor Oreja, que no acaba de querer enfrentarse al aparato del PP; pero es obvio que su participación en esta operación política sería muy bien recibida dado que, tanto él como Iturgaiz o la María San Gil, gozan de un enorme prestigio entre muchos de los ciudadanos, no separatistas, del País Vasco. Se habla de Consuelo Ordóñez, F.J. Alcaraz, Daniel Portero o Ángeles Pedraza todos ellos valiosas aportaciones, pero que, por si solos es evidente que no serían capaces de arrastrar tras de si a un número importante de votantes.

Mención aparte merece la posibilidad de que, doña Esperanza Aguirre, se decidiera a dar el paso decisivo, jugándose al órdago, lo que sería su vuelta a lo grande a la política nacional o, si el proyecto fracasase, su hundimiento definitivo. Si lo hiciera, su posibilidad de dar el campanazo en Madrid y la comunidad madrileña sería grande, después de un año en que Ana Botella se las ha visto y deseado para intentar salir ilesa de las trampas y problemas a los que ha debido enfrentarse ( y no el menor el del fracaso de las Olimpiadas y el desencanto de la inversión en Eurovegas, en Madrid, del señor Adelson), lo que ha situado a dicha comunidad a tiro de los partidos que logren hacerse los simpáticos o convencer a una ciudadanía que tradicionalmente, desde hace muchos años, ha sido feudo de los populares.

Veremos lo que va a salir de este nuevo proyecto, al que quisiéramos que se le adhiriesen todos aquellos desencantados con el actual gobierno de Rajoy, para intentar reconstruir, de prácticamente la nada, aquel viejo partido del señor Fraga aunque, como es evidente, más modernizado y con nueva iniciativas adaptadas a la realidad actual. O así es como valoro, desde mi atalaya de ciudadano de a pie, este posible proyecto político.

EL JUEZ, DESMONTADO
La AVT le da un desmentido terrible a Pedraz con un documento
El Semanal Digital  7 Enero 2014

La reacción del juez de la Audiencia Nacional con su batería de preguntas a Iñaki Oyarzabal ha pinchado en hueso. Y es que la asociación de víctimas ha desmontado una de sus justificaciones.

Acción-reacción. Unas horas después de que Santiago Pedraz se picase con el dirigente del PP y argumentase que no podía actuar contra el acto de Durango sin petición de parte y que ninguna asociación de víctimas se presentó como tal, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) le ha propinado un duro golpe al juez de la Audiencia Nacional.

La presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, ha difundido a través de Twitter el escrito presentado por la entidad que preside para prohibir dicho acto o, en caso de autorizarse, se realizara un seguimiento especial para que se disolviera en casos de alusiones o proclamas a favor de la banda terrorista ETA o sus presos.

El documento está fechado el pasado 2 de enero.

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Los titubeos del Rey, metáfora de los del Gobierno

Editorial El Mundo  7 Enero 2014

Muchos ciudadanos esperaban que en su primer discurso de 2014 el Rey hiciera alguna referencia al desafío independentista lanzado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, así como a la reciente reunión de los 63 terroristas de ETA excarcelados por la derogación de la doctrina Parot. Había sobradas razones para ello. Por un lado, este es el año en el que Artur Mas se ha propuesto realizar a toda costa el referéndum ilegal; por otro, el acto institucional de ayer se hacía sólo 48 horas después de la abyecta reunión en el viejo matadero de Durango. La celebración de la Pascua Militar servía la ocasión en bandeja. El destinatario de las palabras del Monarca eran los miembros de las Fuerzas Armadas, a quienes el artículo ocho de la Constitución encomienda expresamente la defensa de la «integridad territorial» de España y del «ordenamiento constitucional». Y militares han sido muchos de los asesinados por quienes el sábado reivindicaron «el derecho a decidir que tiene el pueblo vasco».

Poco puede reprochársele sin embargo esta omisión a Don Juan Carlos cuando el Gobierno se muestra renuente a aplicar no ya el artículo 155 -menos severo que el octavo- sino cualquier otro precepto o estrategia mediante la cual podría exigir a Mas que cumpla con su obligación de acatar la ley. O cuando ese mismo Gobierno ha esperado de brazos cruzados la sentencia de Estrasburgo que anuló la doctrina Parot. Sería una temeridad pedirle al Rey que fuera, por su cuenta, dos pasos por delante del Ejecutivo. Sobre todo cuando el ministro de Defensa, Pedro Morenés, que le antecedió en el turno de palabra, no hizo alusión alguna ni a Cataluña, ni a los asesinos de ETA, ni a sus víctimas, aun cuando tenía ante sí a los altos mandos militares y de la Guardia Civil, colectivo éste que ha sufrido como ningún otro la barbarie terrorista.

Habrá quien diga que la ausencia en los discursos de cualquier referencia al proceso independentista y al intento de convertir a ETAen un actor político más, forman parte de una estrategia de perfil bajo para calmar los ánimos mientras se trabaja en la sombra. Pero como no se ve ninguna acción ni ante las cámaras ni detrás de ellas, es pedir mucho a la opinión pública que crea esa tesis. De ahí que cunda la sensación de que al Gobierno le asaltan las dudas y le falta firmeza.

Es muy interesante, por otra parte, la alusión que el Rey hizo a «las encuestas» para constatar el reconocimiento de la sociedad española a los militares. Esa mención indica que Don Juan Carlos está muy al tanto de los sondeos y que le preocupa el sentir de la calle, en un momento en el que la Monarquía, como institución, se encuentra en horas bajas, principalmente como consecuencia del caso Urdangarin. Hoy mismo avanzamos que el juez Torres volverá a imputar de manera inminente a Doña Cristina, por lo que es fácil deducir que el desgaste de la Corona continuará en los próximos meses.

Pero, sobre todo, llamó ayer la atención la dificultad con la que el Monarca leyó su intervención. Don Juan Carlos balbució ostensiblemente en varias ocasiones. Es un serio contratiempo para la Casa Real, pues echa por tierra la buena imagen que el Monarca ofreció en el discurso de Navidad y reabre las dudas sobre su recuperación y la capacidad para ejercer la Jefatura del Estado. Pero lo peor de esos problemas físicos es que son la metáfora de los titubeos políticos del Gobierno.

Los etarras, al bollo; las víctimas al hoyo
LUIS MARÍA ANSON El Mundo

Ocurrió en Eibar. En la plaza del Ayuntamiento, los proetarras envalentonados rodean a los que se manifiestan en favor de las víctimas del terrorismo para lanzarles el grito atroz: "Los nuestros están en la calle y los vuestros en el hoyo". Después profirieron la delicada amenaza: "Fascistas, os ametrallaremos a todos".

A Mariano Rajoy y a su ministro Fernández, que están cumpliendo los acuerdos establecidos por Zapatero en su negociación política de tú a tú con Eta, les habrá parecido el de Eibar un pasaje más que es necesario superar en aras de la paz y la concordia. Y seguirán afirmando que Eta está derrotada. Las Asociaciones de Víctimas del terrorismo saben que la situación es la contraria. Eta está en el poder. Los proetarras controlan el gobierno de Guipúzcoa y se enseñorean en San Sebastián y en varias docenas de pueblos de Navarra y el País Vasco.

Conrad Adenauer escribió para ludibrio de algunos: "La mejor fórmula para aplacar a un tigre es dejarse devorar por él". Con su tendencia invencible al bóvido y al pienso, Mariano Rajoy y su ministro Fernández han estercolizado a las víctimas del terrorismo. Hacen la vista gorda, además, ante la exaltación de los etarras liberados y la prepotencia con la que se manifiestan en el País Vasco.

El "yo en la calle y tú en el cementerio" demuestra una chulería elevada al cubo que el Gobierno de Madrid, sí se sabe por qué extrañas razones, tolera sin la menor reacción. De arrepentimiento y perdón, nada de nada; de altanería y agresividad, todo de todo. No es Eta la que se ha rendido. Es el Estado español. Eta anunciará una entrega simbólica de las armas (conservará, eso sí, sus principales arsenales) y conseguirá que el Gobierno de Rajoy, conforme a lo acordado por Zapatero, agrupe a los asesinos etarras en las cárceles vascas. Allí disfrutarán de toda clase de prebendas antes de que lleguen los permisos, las excarcelaciones por enfermedad y tal vez los indultos.

Jaime Mayor Oreja anticipó lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir. Isabel San Sebastián, que escribe unos artículos admirables por su valor y por su sagacidad, se avergüenza todas las semanas al denunciar la política marianita articulada por el ministro Fernández.

Los etarras, en fin, no se conformarán con el mordisco que han propinado a España en el País Vasco. Quieren todo el poder y no han renunciado a Navarra. Cuando se consoliden en el control de las provincias vascongadas exigirán el de la Comunidad navarra y retornarán al terrorismo si les fuera necesario para conseguir su propósito. El horizonte etarra, conviene no olvidarlo, es una nación independiente formada al menos por las tres provincias vascongadas y Navarra bajo un sistema de totalitarismo dominado por Eta. No les será fácil conseguir sus propósitos porque España, antes o después, reaccionará. Pero, por lo pronto, Eta está haciendo camino al andar.

El conflicto vasco por la vía catalana
Javier Caraballo El Confidencial  7 Enero 2014

No van a pedir perdón. No lo van a hacer jamás. Ni siquiera van a pedir disculpas. Seguirán provocando, chulescos, seguirán exhibiéndose, grotescos, seguirán fotografiándose, desafiantes. Se trata del nuevo reto que se coloca delante de la sociedad española, de la democracia española: el independentismo vasco deja de matar y se suma a la vía catalana. Tantos años después, tantos asesinatos después, esos tipos, asesinos sanguinarios, van a ir saliendo de la cárcel, después de cumplir sus condenas disminuidas por las contradicciones y las deficiencias del sistema penitenciario español, y seguirán con la misma retórica de antes, pero sin pistolas. Y como de esa gentuza nada se puede esperar, y acaso nada pueden hacer para calmar el dolor que han provocado, la cuestión no está en ellos, sino en nosotros. Qué podemos hacer, qué debemos hacer.

La tentación primera, acaso la más aclamada, es la que sale directamente de las vísceras de todos nosotros, asqueados por el espectáculo, y que sólo pide escupirles, devolverlos a la prisión de la que nunca debieron salir, y gritarles a los cuatro vientos lo que nunca van a dejar de ser aunque cumplan sus condenas, viles asesinos. Pero esa reacción, que ya digo que es la tentación primera, no nos conduce a ninguna parte. Mucho menos se puede esperar aún de aquellas voces que interpretan lo que está sucediendo como una victoria de ETA o, peor aún, como el fruto de una confabulación de políticos, jueces y fiscales para sacarlos de la cárcel.

La apología del terrorismo se acaba cuando se acaba el terrorismo, entonces sólo queda la reivindicación políticaSencillamente no es verdad, por mucho que se repita y se siga obviando que casi 600 presos de ETA siguen en prisión y que la doctrina Parot y su posterior derogación es consecuencia de las lagunas de la legislación española, que se corrigieron demasiado tarde. Un etarra que haya salido de la cárcel tras 27 años entre rejas, como sucede con muchos de los excarcelados recientemente, no supone ninguna amnistía porque, con doctrina Parot o sin ella, el máximo de cumplimiento de condena está en los 30 años. Por tanto, ni amnistía ni conspiración proetarra. ETA no ha ganado, ha sido derrotada por la democracia española, y ahora sólo cabe esperar dos cosas: que los asesinos encarcelados cumplan el máximo posible en las cárceles y que la banda terrorista se disuelva definitivamente.

Pero, junto a eso, de forma paralela, lo que no se puede frenar es que esos tipos y sus cómplices de siempre, reconvertidos ahora en independentistas que renuncian a la violencia, se presenten a las elecciones y lleguen a las instituciones. Ya ha ocurrido en las últimas elecciones celebradas en Euskadi y, a partir de ahora, tras la reunión de los excarcelados en Durango, esa vía se va a intensificar. Porque, como ocurre en Cataluña, en el País Vasco tampoco es ilegal defender la independencia y el derecho a decidir; lo que convertía en ilegales esas proclamas eran los asesinatos, pero sin pistolas, sin una banda terrorista detrás, no existe delito. Esta obviedad conviene que nos la repitamos casi a diario porque es muy probable que, en breve, la banda terrorista anuncie su disolución y entonces ya no habrá debate. La apología del terrorismo se acaba cuando se acaba el terrorismo, entonces sólo queda la reivindicación política.

Puede suceder, además, que el propio lehendakari, Iñigo Urkullu, se sume decidido al movimiento, sobre todo si ETA anuncia su disolución, y comience a promover manifestaciones, cadenas humanas, seminarios y movilizaciones ciudadanas a favor del derecho a decidir de los vascos. Esa dinámica, de hecho, ya ha comenzado a desarrollarse; el lehendakari ha expresado su deseo de que 2015 sea el año del “derecho a decidir” en el País Vasco y los portavoces de Bildu lo han apremiado para que sea en este 2014 recién inaugurado cuando establezca una “agenda” precisa para que “sea realidad” que el País Vasco pueda votar su independencia y “ganar un espacio propio en Europa”. La ‘hoja de ruta’ catalana se ha calcado en el País Vasco y ya sólo falta saber si Urkullu va a aprender de la inmolación política de Artur Mas, desbancado en todas las encuestas por Esquerra, que es lo mismo que le podría suceder al PNV con Bildu.

Pero volvamos a la duda inicial: ¿qué puede hacer el Estado español? Sin renunciar, en ningún momento, al cumplimiento de la legalidad constitucional, ya se ha apuntado aquí que el Gobierno de la nación debería ser quien tome la iniciativa política (‘Cataluña, receta contra un pelmazo’) y esa necesidad se hace imperiosa ahora que la vía catalana se está extendiendo al País Vasco. Como en los momentos convulsos de la Transición, los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE, deben promover un gran acuerdo para aprobar una legislación que fortalezca el cumplimiento de la Constitución y que impida que el mapa autonómico salte por los aires con el voto del 30 o el 40% del censo de vascos o catalanes. Los referendos se pueden celebrar, acaso porque en el futuro no se podrán evitar, pero es fundamental que, si se desarrollan, finalmente se hagan en unas circunstancias radicalmente distintas a las actuales. O se toma la iniciativa, se fortalece la legislación y se intenta el diálogo, o esperamos con los brazos cruzados a que pase el tiempo.

La ‘hoja de ruta’ catalana se ha calcado en el País Vasco y ya sólo falta saber si Urkullu va a aprender de la inmolación política de Artur Mas, desbancado en todas las encuestas por Esquerra, que es lo mismo que le podría suceder al PNV con BilduEl 28 de octubre de 1985, Yoyes, la etarra arrepentida, adelantó su epitafio en un diario personal; escribió aquellas hojas como si estuviera tallando su lápida. “Es una injusticia monstruosa lo que hacen conmigo. ¡Tengo un hijo!, quiero vivir, ¡lo tuve porque quería vivir! Es Akaitz, un niño maravilloso”. Con su hijo estaba paseando por la plaza de Ordizia cuando se le acercó un tipo. “Soy de ETA y vengo a ejecutarte”. La mató delante del niño, de tres años, que ni siquiera lloró hasta que fueron a recogerlo. “Abuela, dos hombres han matado a mamá”. Esos asesinos son tan despiadados, tan crueles, que tenía que ser precisamente Kubati, el que mató a Yoyes, el que leyera el otro día el comunicado en el que piden lo mismo por lo que la mataron: abandonar las armas, hacer política. Estos días, tras el comunicado que leyó Kubati en Durango, le han preguntado a Akaitz, que ya tiene 30 años y es médico en Estados Unidos, y no quiere hablar. Tampoco sus familiares; nadie quiere decir nada porque en la mentalidad de la sociedad vasca siguen funcionando los mecanismos mentales de siempre ante la banda terrorista; unos callan por miedo, otros por complicidad y un sector más por un sentido cobarde de la equidistancia.

Nada se puede esperar ni de una parte de la sociedad vasca, que seguirá enferma de odio, de fundamentalismo, de irracionalidad, ni, por supuesto, de esa banda de asesinos, que lo seguirán siendo siempre. La respuesta está en nosotros, en el estado de Derecho, en la democracia. Con firmeza, sin provocaciones, sin absurdas irritaciones, sin flagelaciones demagógicas. La vía catalana ya es el guion del conflicto vasco, es urgente darle respuesta a los dos.

Terrorismo
¿ETA derrotada?
Cayetano González Libertad Digital  7 Enero 2014

Después de la vergonzosa y humillante reunión de asesinos de ETA del pasado sábado en el antiguo matadero de Durango, propondría que a todo aquel dirigente político o columnista que siga afirmando que ETA ha sido derrotada por la democracia y por el Estado de Derecho se le declare incapacitado, intelectualmente hablando, para ejercer la política o el periodismo de opinión, o que al menos se le dé el título de "bobo solemne", en acertada definición que en su día Rajoy hizo de Zapatero. Y aspirantes a ambas cosas los hay tanto en el Gobierno –el ministro del Interior sin ir más lejos– como en el PP o en el PSOE. También, no crean que no, los encontramos entre los columnistas. Al frente de estos últimos, marcando siempre la pauta de lo que conviene hacer, decir o pensar respecto al final de ETA, el que fuera escribano de Zapatero durante el proceso de negociación política de este con la banda terrorista, el columnista de El País Luis Rodríguez Aizpeolea.

Porque, efectivamente, hace falta empeñarse mucho en negar la realidad para mantener que a día de hoy ETA ha sido derrotada. Lo estaba y de qué manera en el 2004, al acabar los ochos años de los Gobiernos de Aznar. Pero fue entonces cuando Zapatero le insufló un inmenso balón de oxígeno llamado proceso de paz, que tuvo como consecuencia inmediata que la banda terrorista se diera cuenta de que el nuevo inquilino de La Moncloa y el PSOE estaban dispuestos a pagar un precio político si dejaba de matar. Un proceso que Rajoy no quiso cortar cuando llegó al poder, en noviembre de 2011, y que ha seguido durante estos dos años. Todavía no nos han contado qué le transmitió Zapatero al inane ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en la reunión que por espacio de dos horas mantuvieron en enero de 2012 en la sede del ministerio. No lo conocemos, pero no es difícil imaginárselo, en vista de lo que ha ido sucediendo posteriormente.

Lo que estamos viendo y padeciendo en los últimos meses, sobre todo las víctimas del terrorismo, es enormemente cruel, inhumano, injusto, indigno y humillante. Primero fue, por una decisión política del Gobierno de Rajoy, la puesta en libertad de uno de los torturadores/secuestradores de Ortega Lara, Josu Bolinaga, so capa de que tenía una enfermedad terminal. Lleva año y medio en libertad tomando txikitos en Mondragón. Después fue la salida de prisión de 63 terroristas de ETA –algunos con muchos crímenes a sus espaldas– como consecuencia de la derogación por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo de la conocida como Doctrina Parot. Una decisión que fue trabajada desde dentro del propio tribunal por el peón que Zapatero puso en su día, Luis López Guerra, y que el Gobierno de Rajoy no hizo nada por impedir. A pesar de ello, el dúo Fernández Díaz-Gallardón nos dijo a todos los españoles que esa decisión sólo afectaba a una terrorista, a Inés del Río. Pues no, han sido liberados un total de 63 presos de ETA, amén de violadores y asesinos en serie.

También nos dijeron los dos ministros que no se permitirían actos de homenaje ni recibimientos a los etarras excarcelados. Se produjeron y no pasó nada.

Ahora ha sido el acto de la vergüenza en Durango, que ni el Gobierno ni la Justicia han impedido. Por eso el rasgamiento de vestiduras del ministro del Interior o del dirigente, es un decir, del PP vasco Iñaki Oyarzábal ante la celebración del mismo es pura hipocresía. El mal viene de mucho antes, y ninguno de estos dos políticos del PP tiene la más mínima autoridad moral para quejarse ahora, cuando ellos han sido colaboradores necesarios para llegar a la situación en la que nos encontramos.

Las víctimas del terrorismo están desoladas, y tienen motivos para ello. Los españoles de bien que han sabido sufrir junto a ellas el dolor causado por ETA, también. Que en un país supuestamente serio sea posible que sesenta y tres sanguinarios terroristas se reúnan para exigir o pedir algo es una auténtica vergüenza. Que algunos jueces hayan tenido el comportamiento y la celeridad que han demostrado en la suelta de etarras es como para perder toda la confianza en la Justicia.

En fin, pero a pesar de todo tendremos que seguir soportando la memez de que "ETA ha sido derrotada por la democracia". ¡Menuda derrota! Políticamente está más fuerte que nunca, gobernando ya en muchas instituciones del País Vasco y de Navarra y siendo la segunda fuerza política en el Parlamento vasco. Socialmente, ese sórdido conglomerado que algunos llaman "la izquierda abertzale" está muy crecido y siente que ha recuperado la iniciativa. Solo les falta que el Gobierno del PP, con el apoyo del PSOE y de los jueces, saque en los próximos meses de prisión a su particular Nelson Mandela, a Arnaldo Otegui, para dar la batalla final: ganar las elecciones autonómicas al PNV y desde el poder llevar a cabo su proyecto totalitario de una Euskadi socialista e independiente. Tiempo al tiempo.

Terrorismo y medios
La 'Operación Triunfo' de ETA
Cristina Losada Libertad Digital  7 Enero 2014

Los expresos de ETA, que no exterroristas, aparecieron en el antiguo matadero de Durango no sólo con la aquiescencia de la fiscalía y el juez. Lo hicieron también con toda la atención mediática que podían desear, obteniendo así una publicidad impagable gratis total: a cambio de nada. Porque no se admitió siquiera una solitaria pregunta en un acto que tuvieron la frescura de llamar "rueda de prensa". "Hemos dicho que no vamos a responder ninguna pregunta y aquí se acaba la rueda de prensa", dijo el portavoz para clausurar la cosa sin más trámites. La prensa estaba allí de mudo receptor, de atrezo, pero además estaba, para eso se la llamó, en el papel de comparsa.

Es asombroso que se avinieran los medios a aceptar tales términos. No los aceptan de cualquiera y protestan mucho por las comparecencias en las que no se admiten preguntas cuando las hace, pongamos, el presidente del Gobierno. Vamos, vamos, por no admitir preguntas se ha acusado a Rajoy poco menos que de un delito de lesa democracia. Pero los expresos de ETA convocan a la prensa y allí va en masa y silente. Perfectamente callada, salvo por un periodista de Intereconomía que decidió saltarse la ley del silencio abertzale. Igual creyó que estaba en una rueda de prensa y por eso le mandaron "al circo" al tiempo que le agarraban para echarle. Qué digo, "le invitaron a marcharse de la sala". De ese modo tan aseado describía el episodio el diario El País, que lo definió como "el único incidente" en el curso del acto.

Algo de razón llevaba ahí el periódico. Todos los demás incidentes se habían producido antes, cuando los sujetos allí reunidos mataban a destajo. Aunque también ellos estaban de atrezo, mudos excepto por lo que declaraban sus caras, componiendo el retrato de Dorian Gray de ETA. En la obra de Wilde, Dorian permanece joven, mientras que su retrato va reflejando su envejecimiento a la par que los estragos de los vicios y perversiones a los que se entrega. La realidad de Gray estaba en el retrato, igual que está la realidad de ETA en la catadura de sus reclusos. Eso fue un casting para una Operación Triunfo del terror, pero no en la ficción que produce el entramado etarra, sino en la línea de muertos vivientes de George A. Romero.

"ETA y los presos siguen empeñados en obligarnos a los demás a debatir sobre lo que a ellos les interesa, sobre los presos y su futuro, sobre las condiciones para la disolución de ETA", escribía hace unos días Joseba Arregi. Toda la actividad terrorista es, en cierta forma, una estrategia de comunicación, como desentrañaban en "Sangre y píxeles" Mikel Buesa et al. Entre el terrorismo y los medios, decían allí, existe una compleja relación simbiótica. Una delgada línea separa la información sobre el terrorismo de la publicidad que sirve a sus cambiantes tácticas. El tremendo bombo con que se reciben comunicados o actos como el de Durango no hace más que favorecer el interés de ETA en fijar los términos del debate. De entrada, ya imponen los términos de sus farsas de ruedas de prensa sin que los medios rechisten.

"Valió la pena"
Xavier Pericay www.cronicaglobal.com  7 Enero 2014

Después de contemplar en pantallas y portadas la imagen repugnante de los asesinos en serie de ETA reunidos en el antiguo matadero de Durango para celebrar que ellos están en la calle y sus víctimas en el hoyo, tal vez no sea inútil reproducir lo que Josep Lluís Carod-Rovira escribió el pasado viernes en su cuenta de Twitter: "Hoy hace diez años. Me cambió la vida, pero la violencia ha dejado de existir y de interferir en el independentismo. Tenía que hacerse. Valió la pena". Y si no me parece inútil es porque esas palabras definen a la perfección el cinismo con que el nacionalismo catalán, y en especial el más radical, se ha movido siempre con respecto al terrorismo de ETA.

Como sin duda recordarán, lo que ocurrió hace diez años fue que el entonces secretario general de ERC y consejero jefe del primer Gobierno tripartito de la Generalidad, recién constituido, se reunió en Perpiñán con los jefes de la banda Josu Ternera y Mikel Antza. Y si, como afirma el propio Carod, aquello le cambió la vida, no fue tanto por la emoción de compartir manteles con aquellos criminales como porque lo pillaron y se vio obligado a dimitir de su cargo de consejero jefe.

A lo largo de la actual democracia, la postura del nacionalismo catalán ante ETA ha sido siempre enormemente turbia. Se han reprobado los métodos pero no las razones. La culpa de la violencia era, en el mejor de los casos, compartida. Los terroristas mataban, sí, pero el Estado no quería negociar

Según trascendió el día en que se destapó el asunto, el propósito de la entrevista había sido el de lograr un acuerdo para que ETA dejara de atentar en Cataluña a cambio de una declaración en la que se abogara por el "derecho a la autodeterminación de los pueblos de España", o sea, por lo que hoy se conoce con el eufemismo del "derecho a decidir". Una vieja idea de Carod, la de la paz separada, expresada ya en un artículo publicado años atrás. Y una vieja idea del nacionalismo catalán, que ya trató de conseguir esa clase de paz a mediados de 1938, en plena guerra civil, cuando Josep Maria Batista i Roca se reunió en Londres con representantes del Foreign Office para que este mediara ante el Gobierno de Franco.

Sin éxito, sobra decirlo. Lo que no fue el caso de Carod. Él sí logró que ETA dejara de atentar y de matar en Cataluña, por más que siguiera haciendo lo uno y lo otro en el resto de España. De ahí que, como ha señalado Alberto Fernández Díaz —y creo que, por desgracia, ha sido el único político catalán en hacerlo—, resulte a todas luces fraudulenta la relación de causalidad establecida por el ex dirigente republicano entre su gestión perpiñanesa y el fin de la violencia etarra. Por no hablar de la obscenidad que conlleva afirmar, con la foto del matadero de Durango ante los ojos, que "la violencia ha dejado (…) de interferir en el independentismo".

Es más, a lo largo de la actual democracia, la postura del nacionalismo catalán ante ETA ha sido siempre enormemente turbia. Se han condenado los atentados y promovido minutos de silencio como si de una rutina se tratara. Se han reprobado los métodos pero no las razones, los medios pero no los fines. Sólo el asesinato de Ernest Lluch —uno de los nuestros, al cabo— pareció generar, entre las filas del catalanismo, un movimiento de repulsa unánime. Pero enseguida la apelación al diálogo vino a dar la razón a la banda. La culpa de la violencia era, en el mejor de los casos, compartida. Los terroristas mataban, sí, pero el Estado no quería hablar —léase negociar— con quien hiciera falta para acabar con esa situación. En plata: el enemigo era antes el PP que ETA. La famosa cláusula del Pacto del Tinell jamás hubiera llegado a incluirse si el sujeto preterible hubiera sido la banda terrorista.

Donde Carod no miente, en cambio, es en la conclusión de su mensaje: "Tenía que hacerse. Valió la pena". Cierto. Para él, sí. Porque ese acercamiento al terrorismo tan bienintencionado en apariencia —¿quién iba a ser tan malvado como para decir no a la paz?— escondía un propósito inequívoco: debilitar al Estado, desestabilizarlo al máximo. Aun cuando el foco estuviera en el País Vasco, la fractura iba a afectar a todo el territorio. En este sentido, tampoco estará de más recordar que el primero en pedir un referéndum para 2014 fue un tal Josep Lluís Carod-Rovira. Por supuesto, el socialismo patrio —catalán y español— también ha colaborado lo suyo. Y en esas estamos. Pero al César lo que es del César.

Carta abierta a los presos de ETA
Íñigo Caballero El Confidencial  7 Enero 2014

Los presos liberados por la doctrina Parot escenificaron un acto el pasado cuatro de enero en el que afirman sus convicciones democráticas y sostienen la elección de la legalidad como forma de normalización y solicitud de reunificación de presos de la banda terrorista, así como beneficios penitenciarios, incluso la amnistía.

El que suscribe sufrió un intento de secuestro a manos de un grupo de terroristas el día de Corpus Christi de 1986, con un balance trágico que terminó con la muerte de mi padre, de 84 años. La providencia hizo que ese día no me encontrara en el domicilio paterno, y los terroristas mataron a Juan Caballero, el mejor abogado de España durante más de cuarenta años.

Pero no sólo se contentaron con su muerte, sino que vertieron sobre la familia las peores calumnias y la sombra de que su muerte se podía deber a cualquiera de sus hijos. La planificación de un secuestro o asesinato conlleva la colaboración de muchos participantes, empezando por los informadores, personas cercanas o conocidas que ignoramos.

El derecho a la verdad me lleva a exigir –como lo hacen los terroristas– que se desvelen los nombres de los que participaron en el intento de secuestro y en la muerte de mi padre. Y exijo que desde el que planificó en una o varias reuniones el asesinato de mi padre y mi secuestro, pasando por los detestables informadores, hasta los miembros que asesinaron a mi padre, aparezcan.

No me queda un ápice de rencor, sólo el conocer las personas supuestamente demócratas y cuyo crimen ha quedado impune. En aras de la verdad, necesito conocer sus nombres y apellidos y una explicación de por qué lo hicieron. No es una curiosidad morbosa: el conocimiento al detalle de la planificación supone prever el futuro que nos espera y si, en tales circunstancias, es posible el arrepentimiento y el perdón.

Desde la frialdad del que eligió mi nombre y mi familia vasca de toda la vida y con una tradición de apego a esta tierra que nos vio nacer, estudiar, crecer y trabajar con entusiasmo y amor, necesito conocer el nombre los asesinos que planificaron mi secuestro y la muerte de mi padre.

En aras de la verdad necesito conocer sus nombres y apellidos y una explicación de por qué lo hicieron. No es una curiosidad morbosaSi deleznables son los planificadores que a través de reuniones eligieron mi nombre, tan detestables son los soplones o los que vigilaron mis costumbres, que robaron mi intimidad y que seguro conozco. Los ejecutores son esos demócratas que manifiesta Kubati poseen un aparente arrepentimiento.

Deberían estos demócratas y los que los apoyan y corean arrepentirse uno a uno de sus crímenes relatando desde el momento de su concepción hasta el momento en el que terminaron con las vidas y los sueños de muchas familias.

La escenificación del acto y el propio texto si se lee y analiza con detenimiento no deja muchas dudas de las intenciones de estos terroristas asesinos. La elección de Kubati como portavoz del grupo no es baladí ya que representa lo más cruel y duro del terrorismo etarra. Podían haber elegido otro personaje, quizás una paloma entre tanto halcón, pero quizás en ese ámbito donde reina la amenaza y la coacción no existan aves, sino verdugos.

La sociedad vasca, durante los decenios de años de coacciones impuestas por el terrorismo de ETA y sus colaboradores, llamados Sortu, Herri Batasuna o como quieran denominarse, ha conseguido que decenas de miles de familias vascas hayan emigrado contra su voluntad a otras tierras para liberarse del odio y de esa democracia donde imperan la amenaza, la muerte y el miedo.

Desde la coacción que supone la falta de libertad, de opinión, de manifestar las ideas propias, se añade la imposición de leyes como la de la obligatoriedad del euskera en la enseñanza, en el profesorado y en la función pública que ningún partido político se ha atrevido a impugnar ante el Constitucional. Resulta sorprendente que en un Estado de derecho –y la CAV es una comunidad autónoma que pertenece a un estado– como el español, en el que se protegen unos derechos que se han vulnerado sistemáticamente sin pudor por el PNV y los partidos de la izquierda abertzale, lo más grave no es que se hayan vulnerado en el pasado sino que en el presente continúen haciéndolo.

En pleno siglo XXI e inmersos en unos procesos de globalización, resulta inquietante para el futuro del País Vasco que se limite la libertad de cátedra en el sentido de obligar a que el catedrático hable euskera, que un médico para incorporarse a la función pública necesite acreditar el conocimiento de la lengua de manera, que docentes y galenos de prestigio en otros países tengan sus puertas cerradas al ejercicio de dos profesiones como botón de muestra que son símbolo del progreso y del conocimiento.

El Gobierno vasco debe restablecer los derechos lingüísticos de los ciudadanos agredidos en una imposición lingüística que vulnera las leyes según las directrices de la UE sobre plurilingüismo y que las familias puedan elegir qué lengua debe ser vehicular de la enseñanza y evitar que el euskera sea lengua obligatoria en una educación global en la que tiene nulas posibilidades de supervivencia.

El Gobierno vasco debe anular los decretos que obligan tanto al acceso a la función pública como al profesorado la obligatoriedad del conocimiento del euskera ya que supone la vulneración de que los profesores y candidatos a la función pública de otras comunidades españolas puedan ejercer en la CAV. Hasta ahora, la coacción llega incluso a los partidos nacionales, que no se han atrevido a recurrir imposiciones legales que vulneran la Constitución, suponiendo que la aceptación de la imposición del euskera les podría reducir sus votos.

La vía de la independencia y el derecho a la autodeterminación son legítimos, pero no pueden ejercerse hasta que las familias a las que se ha obligado a irse por la amenaza y la coacción puedan establecerse en la CAV en condiciones de normalidad sin que vuelva la situación anterior que les obligó a modificar sus vidas.

No se trata, como indica Kubati, de que el conflicto ha terminado sin más y que la declaración solemne de convertirse de asesinos a demócratas de un plumazo tenga visos de credibilidad. Hasta ahora, declaraciones y palabras sólo sirven para que se las lleve el viento. Son los hechos los que demostrarán si de verdad la conversión es auténtica o es pura palabrería. En principio y suponiendo que sea verdad su declaración por mi parte, una ínfima porción del sufrimiento derramado, los etarras arrepentidos tendrían que pedir perdón de forma individual, detallando uno a uno sus crímenes, quiénes fueron los inductores o planificadores, quiénes los llevaron a cabo y quiénes fueron los delatores que suministraron los datos a los asesinos abusando de la confianza de sus víctimas.

Arrepentimiento y perdón a los que deben seguir el pago de las correspondientes indemnizaciones por los daños causados como en todo delito cometido. No sirve que la declaración de arrepentimiento y perdón quede sólo en eso, unas palabras que deben ser seguidas de hechos.

La espada de Damocles de las famosas armas de ETA es otro simbolismo que no merece la pena discutir ya que la banda de asesinos se encuentra sin capacidad operativa y desmoralizada desde hace muchos años. La entrega de armas no es garantía de nada ya que pueden seguir conservando algún que otro arsenal oculto después del simbolismo que los más ingenuos esperan.

En principio y suponiendo que sea verdad su declaración, los etarras arrepentidos tendrían que pedir perdón de forma individual, detallando uno a uno sus crímenes, quiénes fueron los inductores o planificadores, quiénes los llevaron a cabo y quiénes fueron los delatores que suministraron los datos a los asesinos abusando de la confianza de sus víctimasA los partidos democráticos –en apariencia democráticos– y sus portavoces, PNV y Bildu incluidos, se les llena la boca cuando aplauden esos primeros pasos dados por los terroristas asesinos supuestamente arrepentidos como si ellos no hubieran sido cómplices de esa gigantesca coacción que hemos vivido en el País Vasco durante decenios y que han acompañado en forma de decretos o leyes aprovechándose de la coyuntura motivada por el asesinato indiscriminado y político.

Y si los partidos políticos como PNV y Bildu hubieran sido democráticos jamás habrían participado en las urnas dejando fuera a decenas de familias exiliadas a la fuerza con cuyos votos seguro que el resultado de las urnas habría sido otro.

Pido –exijo– un restablecimiento democrático pleno en forma de modificación de la política lingüística y del acceso a la función pública y docencia que garantice la libertad absoluta y que los partidos políticos sospechosos de falta de legitimidad democrática se preocupen por buscar un clima en el que la amenaza habitual y las coacciones a los que no piensan como ellos dejen de existir.

No se puede comparar –aunque se intente– el proceso plenamente democrático de la autodeterminación de Escocia con el derecho del País Vasco a decidir su destino. La ausencia de libertades democráticas y el recurso al insulto, la amenaza y la coacción de cualquier tipo impiden el derecho a decidir.

No sabemos cómo ese colectivo de presos y de expresos se olvida de esas decenas de miles de familias vascas alejadas a la fuerza de su tierra y exigen la vuelta a casa de los presidiarios. Se debería vincular la vuelta a casa de las familias exiliadas por la coacción y el asesinato a la salida de la cárcel de los convictos.

Vuelvo a exigir que los asesinos de mi padre se presenten a la opinión pública con los que planificaron y decidieron su asesinato, sin olvidar a los repugnantes siervos que nos vigilaron y observaron para convertir nuestra vida en muerte.

*Íñigo Caballero, ingeniero industrial superior y especialista en Lingüística de Corpus

Terrorismo
Pedraz, el juez del Twitter
Pablo Planas Libertad Digital  7 Enero 2014

La vomitiva foto de los asesinos como si posaran para la orla de la universidad muestra hasta qué punto la realidad puede superar las peores expectativas. Hace sólo unos meses, semanas tal vez, la simple proposición del acto a cara descubierta de los etarras hubiera resultado demasiado cruda como hipótesis plausible. Nadie con un manejo cabal de las claves políticas del País Vasco hubiera supuesto que al trágala de las excarcelaciones se sumara un photo call en Durango con el Pajillero de Tolosa, la Bombi de Rentería y el Pedetarra de Basauri, y así hasta unos sesenta. Pero como cada día supera al anterior, el último coletazo de la instantánea es que el juez de la cosa, Santiago Pedraz, se haya explicado y replicado al respecto por Twitter. Sí, por la red social que utiliza Kiko Rivera para solazar a sus seguidores con el relato telegráfico y pormenorizado de su vida y obra. Así que el epílogo momentáneo del "conflicto" vasco no se ha producido en sede judicial o parlamentaria, que es lo que cabría esperar en países normales, sino en el popular medio que emplea alguna gente para insultar sin límites, para cortar con la pareja o para comentar lo del gran hermano.

Los defensores del Twitter argumentarán que la discusión on line entre un juez de la Audiencia Nacional y un político del PP vasco (a las diez de la noche de la víspera de Reyes, según el registro digital) es un ejemplo de la consolidación del fenómeno que abre nuevas perspectivas a los usos sociales de las tecnologías, o alguna pavada por el estilo. Y que todo el mundo sabe lo que es el Twitter y lo utiliza, hasta las víctimas del terrorismo. Más tierra sobre ellas, el juez dando explicaciones a través de la red social, a toda pastilla, un domingo por la noche. Para que luego digan que la justicia es lenta o que los jueces no trabajan por las tardes. Así, los mutilados y las familias de los muertos no se tienen que esperar a que se sigan los conductos habituales para conocer de lo suyo. Pedraz ha sentenciado en Twitter (perdón por la insistencia) que las asociaciones de víctimas no se personaron como parte, por lo que era imposible cancelar la función de Pakito el Potas, Kubati y el Litronas; que hubiera prevaricado; que el Estado de Derecho impide que un juez restrinja un derecho fundamental sin petición de parte. Ojo a lo que ha dicho el señor magistrado 2.0.

En el mundo real, los asuntos legales son lentos y complicados, complejos sistemas de papeles, sellos y plazos que requieren tiempo y dinero en cantidades descomunales. Conseguir una orden de alejamiento (que no sirve para nada) está sujeto a unos procedimientos tan sofisticados que puede ocurrir que su confirmación sea posterior a la fecha de defunción de la demandante, por ejemplo. Pleitear en un caso de ocupación, embargo o desahucio es entrar, o más bien ser empujado, a una dimensión desconocida de la lógica en la que las víctimas son verdugos, los inocentes, culpables y la ley, un eufemismo. Y así en todos los casos. Es el sistema. De ahí que la irrupción de Pedraz en las redes sociales pueda ser contemplada no sólo como un atajo sino como un hallazgo jurisprudencial para la emisión de fallos de 140 caracteres, como máximo, las 24 horas del día, feriados incluidos. Que hayan sido las víctimas del terrorismo las primeras en ser sometidas a esta nueva justicia, más ágil y resolutiva, no es más que la prueba de hasta qué punto su dignidad ha sido menoscabada incluso por los jueces. Ahora, lo suyo se dirime en Twitter, donde los linchamientos (virtuales, eso sí) son de lo más habitual. Se conoce que el juez ha aumentado su lista de seguidores.

El Follonero y el aquelarre etarra
Pedro de Hoyos Periodista Digital  7 Enero 2014

Confieso que nunca he visto ni uno sólo de los programas de El Follonero pero su fama había llegado repetidamente a mí a través de los medios de comunicación. Desde que fue conocido he sido consciente de que es un reportero intrépido, siempre con la pregunta adecuada en la boca sin importarle ante quien se encontrase, mostrando siempre un periodismo vivaz, inteligente y valiente, dispuesto a encontrar la verdad a base de preguntas incisivas a las personas adecuadas en los momentos adecuados.

Por lo que sus fans comentaban no se arredraba ante la importancia de sus entrevistados, poniéndoles con sus preguntas agresivas en posiciones incómodas si fuera necesario con tal de encontrar la verdad. En una época en que tanto está sufriendo el periodismo, en que tantos periodistas son despedidos y tantos medios cerrados, un periodista así es aire fresco, novedad, ilusión y esperanza.

Ayer estaba yo tan tranquilo viendo las noticias cuando por fin El Follonero apareció sorpresivamente en mi pantalla tratando de entrevistar a los etarras excarcelados, poniéndoles en los legendarios aprietos de todos conocidos, enfrentándoles con la dura realidad de sus asesinatos. Por fin le echaba el ojo encima, el famosísimo reportero de las preguntas incómodas, sometiendo a sus cuestiones a personajes poderosos, ante quienes cualquiera tendría miedo, estaba ante mí.

Y acorraló, tal y como me habían contado que hacía con sus entrevistados, a los etarras liberados, mostrando a las cámaras sus incongruencias, sus debilidades, sus mentiras, sus medias verdades, poniéndoles en aprietos, exhibiendo sus incongruencias. ¡El Follonero revolviendo entre la basura para exponer ante todos el oro de la verdad, desmontando la canallesca historia de un puñado de etarras con más de trescientas muertes a sus espaldas!

Cómo lamento haberme perdido sus programas anteriores. Debo rendir mi máxima consideración ante este exponente del periodismo del siglo XXI, valiente, duro, siempre en busca del personaje adecuado para las preguntas adecuadas. Sólo un periodista valiente, decidido a buscar la verdad, en este caso decidido a desmontar las patrañas de los etarras, puede devolver mi fe en el futuro de la prensa.
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A los lectores que deseen dejar sus opiniones les ofrezco mi blog www.pedrodehoyos.blogspot.com Siempre que puedo contesto, aunque a veces puedo tardar un poco en hacerlo. Paciencia.

En el 'Telenotícies Migdia'
Cataluña ya está separada de España para TV3
La televisión autonómica catalana muestra un mapa en el que separa Cataluña y el resto de España, como si fuesen dos países diferentes
 www.lavozlibre.com  7 Enero 2014

Barcelona.- TV3, la televisión autonómica catalana, no sólo está al servicio de Artur Mas sino que cumple los anhelos secesionistas del presidente de la Generalitat y ya presenta una Cataluña separada de España. Como prueba, basta con comprobar los mapas que utilizan los informativos.

Y es que en el 'Telenotícies Migdia' de este lunes 6 de enero, la presentadora, Núria Solé, daba paso a una pieza sobre las elecciones en Bangladesh con un mapa de fondo que mostraba buena parte de África, Asia y el sur de Europa. En él, estaban marcadas las fronteras de los diferentes estados. Sorprendentemente -o tal vez no tratándose de TV3-, una línea idéntica a la utilizada para delimitar el resto de los estados separaba a Cataluña del resto de España, como se puede comprobar en la imagen que acompaña a esta información. Es decir, Cataluña es ya independiente para TV3.

No es ni mucho menos la primera vez que la televisión autonómica catalana muestra su sesgo nacionalista en su programación. De hecho, ‘The Wall Street Journal’ retrataba la semana pasada en un reportaje a TV3. “What's on Catalan TV? Separatists” (“¿Qué hay en la tele catalana? Separatistas”)”. Así se titulaba el artículo, firmado por David Román, que apuntaba que “si eres una prostituta o un delincuente en alguno de los programas de TV3, lo más probable es que hables castellano” y que cualquier observador habitual se habrá dado cuenta del “decisivo giro del canal a favor de la independencia de Cataluña”.

 


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