AGLI Recortes de Prensa   Sábado 11  Enero  2014

El Fondo Monetario y las recomendaciones de la cigarra
El Confidencial 11 Enero 2014

Países como Italia, o España, casi han vuelto a la situación 'pre-crisis' - Christiane Lagarde

The Fund is acting as enforcer of the banks’ loan contracts - Karen Lissakers (FMI)

La frase que encabeza el articulo parecería una broma si no fuera porque “volver a la situación pre-crisis” para el Fondo Monetario Internacional es colocar deuda, mucha y barata. Lo demás “pre-crisis” no importa. Si hay seis millones de parados, un 100% de deuda sobre PIB, si el déficit supera los 70.000 millones de euros o si  la actividad industrial ha caído a niveles de 2004, o la renta disponible se ha cercenado un 25% con fiscalidad confiscatoria, eso no importa. Lo que importa es que se emite rápido, bien y con alegría. Baja la prima de riesgo a 196 puntos básicos… todo va bien.

Sí, la economía española está mejorando, y más rápidamente de lo que se esperaba, pero queda mucho, mucho por hacer.

Cuando uno lee de Christiane Lagarde, directora gerente del FMI, frases como la del encabezamiento, o que los “bancos centrales han sido los héroes de la crisis”, le entra más preocupación que esperanza. Es como decir que los virus son los héroes de los hospitales porque sin ellos los médicos no tendrían trabajo.

En los últimos treinta años el mundo ha vivido más de 100 crisis financieras de enorme calado. Casualmente esos periodos de expansión de burbuja y crisis posterior (boom and bust cycles) vienen dictados por las políticas de los bancos centrales y las 'recomendaciones de la cigarra' del FMI, que los estados, enganchados a la deuda, están encantados de seguir. Gastar y endeudarse cuando hay tipos bajos y exceso de liquidez y, cuando explota todo, supuestas “austeridades” que esconden mantener a toda costa el peso del estado y supuestas “liberalizaciones” que han sido en gran parte fiascos donde el gobierno seguía manteniendo una intervención masiva.

Bajar tipos y aumentar masa monetaria para acentuar las burbujas y el exceso de crédito, y luego, cuando explota… bajar tipos y aumentar masa monetaria.

A la enorme mayoría de las crisis financieras se ha llegado desde la intervención masiva a través de la creación de dinero y crédito excesivo y se han intentado solucionar buscando mayor intervención aun. Lean The Origin of Financial Crises: Central Banks, Credit Bubbles and the Efficient Market Fallacy, de George Cooper para aterrarse con los datos. El Fondo Monetario Internacional ha respondido a todas ellas de la siguiente manera:

- Aceptando las medidas de los gobiernos y bancos centrales sin analizar los detalles y siempre ignorando los riesgos de extrema liquidez. 

- Recomendando unas supuestas liberalizaciones y planes de austeridad que, o no se han llevado a cabo para nada, o se han dirigido, como en la crisis europea, a sostener a toda costa las estructuras estatales hipertrofiadas. Casi todas las “medidas de austeridad” implementadas en treinta años han recaído en recortes en la inversión, y no en el gasto corriente, lo que debilita aún más a las economías.

- Equivocándose casi siempre en las estimaciones. Pongan el caso de Grecia, o de Latinoamérica, … o de España. Las equivocaciones en las estimaciones de crecimiento, y paro, han sido brutales. Hasta un 300% de error. En Grecia estimaban una caída del PIB del 5,5% y fue del 17% (entre 2009 y 2012). Ahí es nada.

- Y terminando pidiendo perdón por “no haber estimado correctamente” los efectos, recomendando… Lo han adivinado: gastar y endeudarse.

De esas cien crisis de los últimos treinta años casi siempre han salido los países más endeudados y más frágiles. “Salir de la crisis” para el FMI es que en la OCDE haya aumentado el total de deuda un 40% desde 2008.

El Fondo Monetario Internacional tiende a equivocarse con demasiada frecuencia en sus estimaciones, y además, siempre toma los excesos de optimismo de los mercados financieros como resultado de mejoras reales, obviando elementos tan importantes como el exceso de liquidez o los efectos negativos de la intervención monetaria masiva. Pero sobre todo, el problema del Fondo Monetario Internacional es que actúa como una especie de Departamento de Comunicación Corporativa para Estados y Bancos. Cuando hablan de “medidas estructurales”, pero no se cambia nada, como en Europa, lo aceptan. Palabra de gobierno, palabra de santo.

¿Por qué? Porque al FMI no le interesa realmente la situación financiera total o la fortaleza económica. Le interesa que se pague la deuda, pero no que se reduzca, sino que se emita bien.

Y es ahí donde la visita de Rajoy a Washington el lunes es muy importante. No caer en la trampa de las 'recomendaciones de la cigarra' y no entregarse al triunfalismo igual que no caímos en el desastre garantizado de pedir el rescate que reclamaba tanta gente.

El Gobierno de España se presenta con datos esperanzadores para su visita a Washington. Un paro que ha caído en 147.000 personas, con aumento de la afiliación de 64.000 en diciembre, el consumo repuntando, una balanza comercial saneada y un crecimiento estimado que superará en mucho la previsión del propio FMI (+0,2%). Esa será la noticia del día. “El FMI apoya las medidas del gobierno y revisa al alza sus perspectivas económicas”. ¡Todo va bien!. Pero no podemos caer en la autocomplacencia.

Lo que más importa desde el punto de vista del FMI son las comparaciones entre 2014 y 2013, y van a ser espectaculares por el efecto rebote, aunque las cifras sigan siendo preocupantes. Ojo con entregarse a la euforia y recaer. Por ejemplo, pasar de un déficit del 7% al 5,5%, aunque sea una acumulación de deuda de unos 125.000 millones de euros, compara muy bien. Reducir el paro en 200.000 personas o más (calculo hasta 500.000) en 2014 compara estupendamente a pesar de que la cifra de paro siga siendo excesiva.

España seguirá mejorando en exportaciones. Un incremento anual de exportaciones del 5% en 2014 y 2015 esperado es una cifra potente, pero el total no deja de ser menos del 35% del PIB.

Por supuesto, hay que añadir una prima de riesgo que ha caído a niveles de 2007 gracias a la fiesta de liquidez global, el “search for yield” (búsqueda de rentabilidad en bonos) y disipar la percepción de riesgo de salida del euro o de hacer esas quitas monstruosas que algunos recomiendan como solución. Cuidado, porque la deuda publica crece tanto en stock (volumen) como en flujo, como en porcentaje del PIB

Lo que más importa desde el punto de vista del FMI son las comparaciones entre 2014 y 2013, y van a ser espectaculares por el efecto rebote, aunque las cifras sigan siendo preocupantes. Ojo con entregarse a la euforia y recaer

España se presenta con una recuperación incuestionable, muy positivos cambios estructurales en el modelo ladrillero de “estimular la demanda interna” creando sobrecapacidad, pero con unas necesidades de refinanciación en 2014 de más de 200.000 millones de euros, un déficit que sobrepasará los objetivos, un crecimiento muy lejos del potencial por un esfuerzo fiscal excesivo como comentábamos en Impuestos y Burocracia, Escollos a la Recuperación y un gasto publico que sigue por encima de los niveles de pico de burbuja de 2007, y superará el 50% del PIB incluyendo empresas públicas.

En el lado de la deuda privada corporativa, esta se ha reducido un 16% desde 2010, pero sigue siendo muy alta, hasta un 35% superior a Estados Unidos o Reino Unido. Esto quiere decir que el famoso mantra keynesiano de que “el estado se endeuda –oh, qué generoso- para permitir el desapalancamiento de empresas y familias“, no se da. Se ha disparado la deuda pública y mantenido el gasto político, pero la reducción de deuda privada ha sido muy inferior al aumento de la del estado. En total, la deuda acumulada del país no ha bajado desde 2010.

Ante esta situación, esperanzadora y positiva, incuestionablemente, pero con enormes desequilibrios, es muy tentador relajarse, y aún más tentador sacar la chequera en blanco del gasto  público. Pero cuando el entorno de crédito, la fiesta de la liquidez y el optimismo se contengan, deberemos afrontar unas necesidades de refinanciación anuales que no pueden dispararse a más de 300.000 millones de euros en 2016 mientras “nos recuperamos” un 1% o un 1,5% anual. Es cavar más el hoyo. Porque el invierno llega. Y entonces el FMI recomienda cosas tan "fantásticas” como “confiscar un porcentaje de los ahorros privados”. Eso sí, dirá que perdonen, que se equivocó. Paga usted.

Las entidades de la Generalidad cerraron 2010 con unas deudas de 18.100 millones
Redacción www.cronicaglobal.com 11 Enero 2014

La Sindicatura de Cuentas advierte de la "importante dependencia financiera" de la Generalidad que tienen sus empresas, consorcios, fundaciones y entidades autónomas no administrativas. La Generalidad ha multiplicado este tipo de entidades por diez entre la primera legislatura autonómica, que terminó con 18 organismos, y la de 2006-2010, que finalizó con 194

Evolución del número de empresas públicas, consorcios, fundaciones y entidades autónomas no administrativas participadas mayoritariamente por la Generalidad

Evolución del número de empresas públicas, consorcios, fundaciones y entidades autónomas no administrativas participadas mayoritariamente por la Generalidad / FOTO: Sindicatura de Cuentas

Las empresas públicas, consorcios, fundaciones y entidades autonómas no administrativas participadas mayoritariamente por la Generalidad cerraron el año 2010 con unas deudas acumuladas de 18.100 millones de euros. Un ejercicio en el que, por otra parte, registraron unas pérdidas de 237,7 millones de euros, según certifica un informe de la Sindicatura de Cuentas publicado este jueves.

El informe también pone de manifiesto que el número de este tipo de entidades se ha multiplicado más que por diez entre la primera legislatura autonómica (1980-1984), que terminó con 18 organismos, y la de 2006-2010, que finalizó con 194. Algo que califica como de "importante crecimiento".

Además, la Sindicatura de Cuentas advierte de que el 50,5% de todas las entidades están financiadas "en más de un 50%" por la Generalidad o por otras entidades del sector público, lo que "refleja una importante dependencia financiera". Y alerta de que "hay diversas entidades con fondos propios y/o patrimonio neto negativos".

Una estructura mastodóntica

La mastodóntica estructura de entidades de la Generalidad abarca todos los ámbitos imaginables. Entre este tipo de entidades se encuentran, por ejemplo, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), el Consorcio para la Normalización Lingüística, la Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas, el Instituto Cartográfico de Cataluña, la Agencia Catalana del Agua, el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), la Agencia Tributaria Catalana, los Ferrocarriles de la Generalidad, el Instituto Catalán de Finanzas (ICF), el Incasol, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CoNCA), el Agencia Catalana de Turismo, el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CAR), el Instituto Catalán Internacional por la Paz, y así hasta las 194 indicadas.

En total, emplean a 47.592 personas, cuyos sueldos supusieron en 2010 un gasto medio de 46.900 euros anuales.

Según la Sindicatura de cuentas, "la aplicación de diferentes planes de contabilidad" por parte de estas entidades "hace que se apliquen criterios diferentes en el reconocimiento de los recursos públicos gestionados y puede dificultar el análisis de los resultados agregados".

El Gobierno autonómico presidido por Artur Mas se comprometió a reducir sensíblemente esta estructura -la mayor de todas las CCAA-, aunque, de momento, sin demasiado éxito. Según los últimos presupuestos -que están en trámite de aprobación-, en 2011 el número total de entidades participadas mayoritariamente por la Generalidad ascendía a 240, mientras que en 2012 esa cifra se redujo a 228. La previsión es que en 2014 este número caiga hasta las 183. A pesar de ello, el Ejecutivo autonómico destinará 7.565,4 millones de euros a su financiación, lo que supone 268,4 millones más que dos años antes


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El PNV se suma al juego de Sortu contra Rajoy
Editorial El Mundo 11 Enero 2014

TRAS LA decisión del juez Velasco de prohibir la manifestación que iba a celebrarse hoy en Bilbao para reivindicar la excarcelación de los presos de ETA, los líderes de PNV, Sortu y el resto de la izquierda abertzale comparecieron ante los medios para convocar un nuevo acto a la misma hora bajo el lema «Derechos humanos-Acuerdo paz».

Sus promotores eludieron cualquier referencia a los presos y a la manifestación prohibida, pero Andoni Ortuzar, presidente del PNV, señaló que la convocatoria obedece a «las medidas excepcionales negativas» del Estado que «conculcan los derechos humanos». Ortuzar hizo hincapié en el carácter silencioso de la movilización de esta tarde y se negó a dar más explicaciones. A pesar de esta ambigüedad calculada, resulta evidente que lo que está haciendo el PNV es prestarse al juego de Sortu y la izquierda abertzale, que eran los verdaderos organizadores de la manifestación prohibida por la Audiencia Nacional. Al convocar un nuevo acto con distinto lema, el PNV se convierte en aliado político de Sortu y se pone tras su estela en una estrategia al servicio de ETA, que es realmente la que impulsa las movilizaciones en favor de sus presos.

No deja de resultar sorprendente este giro del PNV, que en la etapa de Iñigo Urkullu como presidente del partido y luego del Gobierno vasco, había mostrado una notable moderación. Ahora vuelve a acercarse a los radicales y a pactar con la izquierda abertzale, tal y como lo hizo en 1998 en el Pacto de Lizarra, bendecido por ETA.

Aquel acuerdo supuso la creación de un frente que desembocó en el Plan Ibarretxe y generó fuertes tensiones políticas con el Gobierno de la nación. Ahora el gesto del PNV podría interpretarse como un primer paso hacia una entente con el nacionalismo radical para impulsar un proceso semejante al que ha iniciado Artur Mas en Cataluña. No en vano, los asesinos excarcelados reivindicaron en Durango «el derecho a decidir». En cualquier caso, el desafío que plantea al Gobierno esta hipotética alianza no es nada desdeñable, puesto que lo peor que le podría pasar a Rajoy es que se le abriera un segundo frente soberanista. Al mismo tiempo el Ejecutivo tiene un grave problema de credibilidad tras las concesiones realizadas en una política antiterrorista que parece seguir la hoja de ruta pactada con ETA en la legislatura anterior.

El actual Gobierno cedió a las presiones de la izquierda abertzale al excarcelar a Bolinaga, luego utilizó la vía Nanclares para conceder beneficios a los teóricamente arrepentidos de ETA y, por último, no hizo nada para impedir la lesiva sentencia del Tribunal de Estrasburgo contra la doctrina Parot.

Ahora la estrategia de la banda y sus apéndices políticos se centra en exigir la progresiva liberación de los presos sin siquiera pedir perdón por sus crímenes. En este contexto, no le queda otro remedio a Rajoy que mostrar firmeza frente a estas reivindicaciones y no retroceder ni un centímetro en la defensa de la legalidad. Contra el vicio de pedir está la virtud de no dar porque el Estado de Derecho no le debe nada a ETA.

Rajoy desbordado, también por el PNV
Pablo Sebastián www.republica.com 11 Enero 2014

Mientras la macroeconomía lanza mensajes de mejora, la política en España ofrece un penoso y peligroso panorama de desgobierno de la nación que afecta a las primeras instituciones del país como la Corona, y que incluye desafíos a la legalidad y la Constitución como el de la Generalitat de Cataluña que preside Artur Mas con su ‘consulta’ ilegal y proindependentista. Un despropósito al que ahora se suma la implicación directa del PNV de la mano de Sortu en favor de una manifestación silenciosa de apoyo a los presos de ETA como respuesta política a la prohibición judicial de la otra convocatoria del entorno etarra y a las últimas detenciones de los abogados de los presos de ETA afines a la dirección de la banda.

Un paso el que acaba de dar el PNV de la mano de su presidente Andoni Ortuzar, que tiene un importante significado político por cuanto nunca había colaborado en una manifestación pro presos de ETA de la mano de Sortu. Y que, en buena parte, responde a los errores e improvisaciones del Gobierno de Rajoy en la lucha contra de ETA y su política sobre los presos etarras, como se vio con la filtración de la última operación policial en contra de los asesores legales de la banda.

Política antiterrorista de Rajoy que está muy condicionada por las presiones al Gobierno de las asociaciones de las víctimas y el ala más conservadora del PP, y que se endureció en las últimas horas -con los últimos registros y detenciones- para paliar el impacto político y social de la salida de la cárcel de los más sanguinarios presos de ETA como consecuencia del fin de la aplicación de la llamada ‘doctrina Parot’ tras la sentencia de Estrasburgo y la provocadora fotografía de los presos liberados, que además están a la espera de saltar a la política, cosa que pretende frenar pronto el Gobierno de Rajoy con una urgente reforma legal.

El endurecimiento de esta política, que a juicio del PNV y del algunos sectores del PSE-PSOE está poniendo en peligro el final de ETA e incluso la tregua ilimitada e incondicional de la banda terrorista, lo que explica el paso dado por el PNV y su presencia anunciada junto a Sortu -el brazo político de ETA con Amaiur- en la manifestación convocada para hoy. Un paso del PNV que debería preocupar y mucho al Gobierno de Rajoy dado que este partido se había mantenido al margen de los desafíos soberanistas de CiU en Cataluña, y ahora, por otra vía, aparenta desafiar a la legalidad y al Estado apoyando la manifestación a favor de presos de ETA, con el argumento -respetable desde su punto de vista- de que se está poniendo en peligro ‘el proceso de paz’ y el posible final de ETA.

En todo caso la nueva deriva del PNV y del PSE-PSOE -que no controla Rubalcaba desde la dirección nacional del PSOE como no controla el apoyo a la autodeterminación del PSC catalán-, es un asunto de la mayor gravedad que abre otro frente nacionalista en Euskadi, paralelo al catalán, dando fe de la incompetencia, el inmovilismo y el desprecio de Rajoy por el diálogo y la política, lo que ha colaborado en la extrema tensión que se ha creado en la vida y en la sociedad catalana, desde luego con la ayuda temeraria y demencial de Artur Mas y de su socio de ERC, Oriol Junqueras.

Si a todo ello añadimos la grave responsabilidad del Gobierno en el intento de impedir que la Infanta Cristiana declare ante el juez Castro, utilizando la Fiscalía y la Abogacía del Estado como freno a la justa petición judicial, veremos que el presidente Rajoy no está a la altura de las graves circunstancias políticas del país, y se verá obligado a rectificaciones importantes. De hecho empieza a ser así en el caso de la Infanta donde ahora, ante el revuelo social y político contra la Corona y el implacable auto del juez Castro, se especula con la posibilidad de que por fin la Infanta se preste a declarar, lo que parece que sus abogados ya están negociando con el juez.

Y algo parecido va a tener que hacer Rajoy en Cataluña y en el País Vasco si no quiere abrir una profunda crisis nacional, aunque para ello Rajoy lo primero que tiene que hacer es poner orden en el interior del PP que no controla y de ahí la convocatoria secreta de una reunión en Toledo de su dirección nacional donde puede que el presidente explique a los suyos la gravedad de la situación, aumentada por los enormes problemas del paro, nuevas subidas de impuestos y las tensiones creadas por la ley del aborto y las reformas en educación y la sanidad. Y todo esto en el curso del año electoral con cita en junio para los comicios europeos.

Allá Rajoy, su Gobierno -tocado y desgastado- y el PP, pero ojo con la situación institucional de España porque este desgobierno, falta de liderazgo e inmovilismo de Rajoy no pueden continuar.
www.pablosebastian.com

El empate de ETA
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 11 Enero 2014

Desde el cese de los asesinatos por parte de ETA, eso es lo que en realidad ha cesado en su actividad, y la legalización de su brazo político, Bildu, o como quiera llamarse, que eso es y ninguna otra cosa diferente, la situación transita por un peligroso filo de navaja, en un equilibrio bamboleante pero con una línea roja, aunque nadie la exponga públicamente, muy definida que limita y delimita todo. Los unos y los otros y todos son conscientes de que si no matan el ilegalizar sus vehículos políticos es casi un imposible, incluso jurídico, pero también entienden que si se produce un nuevo asesinato esa sería la respuesta social y legal inmediata. En resumen, los unos saben que su baza ultima de terror, matar, es inutilizable y los otros que si no la utilizan les resulta imposible poner fuera del sistema a sus acólitos.

Intentar reflexionar sobre ETA de manera racional y dejando al margen lo emocional supone un ejercicio terriblemente doloroso por no decir que casi imposible. Pero en lo que hoy escribo voy a intentar hacerlo. Creo que en lo expuesto anteriormente es donde ahora y desde hace un tiempo nos encontramos y que si hay por una parte la sensación de estar de alguna forma amarrados a unas leyes, a esa legalización “constitucional”, a ese mazazo posterior del Tribunal de Estrasburgo, por la otra hay también un amarre a la percepción de que cualquier vuelta a los asesinatos supondría asomarse al abismo y afrontar sin paraguas político la derrota ya completa que en lo policial ETA ha sufrido.

Porque mucho se emplea esta palabra: derrota. Pero que se presta a todas las interpretaciones. Hay un hecho cierto: ETA como organización de pistoleros terroristas ha sido derrotada. Pero la precipitada legalización de Bildu trasformo tal sensación en triunfo político de quienes habían sido sus apoyos cuando no sus cómplices. Sensación que se ha apoderado de una gran parte de la ciudadanía ante el alarde, la obscena exhibición de los criminales, y mucho más con la obligada pero inquietantemente apresurada puesta en libertad de los afectados por la doctrina Parot. La “orla de los asesinos” en Durango” ha supuesto el punto máximo de violencia, aunque no fuera armada, contra las victimas, la memoria y la dignidad ya no solo democratica sino puramente humana.

La detención ultima, dejando aparte el cochamboso episodio de su adelanto informativo, se mueve no en el terreno de una respuesta sino en ese intento de movimiento de marcar otros límites, que no sea únicamente el de la sangre, a las intenciones y avances de ETA. Pero la polémica creada hace aflorar una vez más un debate que se sustancia en el fondo en dos posiciones muy sencillas y sobradamente conocidas : la de unos que proponen simplemente que con tal de que no maten que hagan lo que quieran y la de quienes entienden- y entiendo pues aquí es preciso mojarse- que los crímenes no por ello han de quedar sin pena ni castigo. Que el hecho de dejar de cometerlos no significa que no paguen por haberlos cometido.

Ahí andamos, en cálculos políticos también y en enredos de connivencias y pactos. El posicionamiento del PSE, alineado con Bildu, en san Sebastián y los balbuceos posteriores, demuestran hasta que punto esta asumida por algunos una hoja de ruta vergonzante que vete tu a saber hasta que punto no ha sido “comprada” por muchos.

Pero hay algo que una vez más emerge y que subleva la entraña de nuevo. Y ello no es otra cosa que la comprobación de la cercanía emocional que una izquierda, desde luego IU que a través de su estrella joven,Alberto Garzón, pero nada lejano el PSOE, que denuncia el “odio” del Gobierno y que pone de manifiesto la empatía mayor con esa orla de verdugos, que no parece producirle repulsión alguna, que con quienes fueron sus victimas y que hoy yacen bajo la tierra o sienten el vacío de quienes les fueron arrebatados por la bomba o por el tiro en la nuca. Como si una pretendida proximidad ideológica se pusiera por encima de los más esenciales principios y derechos humanos, comenzando por el de la propia vida. Es algo que siempre me ha producido un verdadero escalofrío. Pero es evidente y notorio. Y que me temo de lo que seremos cada vez más testigos. Que se esté más cercano a un bilduetarra, que se tenga más comprensión y se este dispuesto a ir de la mano con quienes han sido ya no solo cómplices sino directos autores de las masacres que con quienes las han sufrido si estos responden a un uniforme o a una sigla, si esta es la de la derecha, la del PP. Porque para ello el simple crimen de pertenecer a tal es mucho mayor y les produce mucho mayor rechazo y enemiga que los crímenes reales y chorreando sangre aún que bajo cualquier otra sigla puedan haberse cometido

¿Caos en Cataluña?
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 11 Enero 2014

De momento, contra lo que creen los chicos de Rajoy, el tiempo NO juega en su favor: todos los días hay un caldero independentista, de odio a España, que se calienta a golpe de propaganda.

La historia del reciente "chivatazo" en la operación anti-ETA demuestra que algo no es trigo limpio en el operativo del Estado. Un operativo, teóricamente, al servicio de la nación. Que yo sepa, hasta el momento nadie ha dimitido, lo que dice poco o nada de los dirigentes del PP. Tampoco nadie ha sido cesado de manera fulminante. ¿Cómo puede suceder algo así? Es posible que por pura incompetencia. Los responsables, entonces, deberían hacer rodar cabezas.

Pero también puede que todo sea por demostrar el gobierno a ETA que no tiene ningún interés en perseguirla y que busca el status quo en el País Vasco. A la indignación de los lectores del PP puede responderse con la sospecha de miles de ciudadanos que ven como gestos incomprensibles las excarcelaciones, los actos como el "aquelarre" de Durango o, especialmente, la inacción del gobierno en Europa cuando lo del asunto de la Estrasburgo. Más aún, la utilización que ETA ha hecho de su red de abogados es una obviedad para cualquiera que quiera pensar y que ha venido sucediendo desde hace más de veinte años. ¿Cómo es que se les ocurre precisamente ahora tanta detención? Todo es tan raro... Resulta fácil rasgarse las vestiduras pero, sinceramente, la gente tiene derecho a una política antiterrorista más enérgica. Las sospechas para con el gobierno son legítimas a la luz de cientos de miles de españoles. No vale ahora con hacer aspavientos de asombro.

¿Y qué sucede en Cataluña? El gobierno ha adoptado, a la luz de los hechos mismos, la incomprensible política de sentarse y esperar. Sin duda, azuzados por el desprecio de Europa a la Generalitat, esperan que el "tsunami" por la independencia se cueza en su propia salsa. Pero, ¿realmente, por ejemplo, va el gobierno del PP a suspender la autonomía? ¿va a encarcelar por sedición a los dirigentes de CiU o ERC? De momento, contra lo que creen los chicos de Rajoy, el tiempo NO juega en su favor: todos los días hay un caldero independentista, de odio a España, que se calienta a golpe de TV3 y demás propaganda. Y ello sin cesar.

El resquemor contra esa España que "nos roba" aumenta y con eso crece la distancia más y más de unos españoles respecto de otros. Nada bueno. Pero pongámonos en el caso favorable de que el referéndum se prohíbe y el mecanismo del Estado aún funciona. Si no hay arrestos -masivos- CiU puede plantear el asunto en clave plebiscitaria aprovechando las elecciones, bien anticipadas o bien las de 2016, en torno a una única pregunta de "independencia si o no". En esta tesitura, y como primera consecuencia, es fácil que los socialistas, con un melifluo término medio, quedaran aniquilados, pero en el caso de ganar los partidarios de la secesión, sería fácil que el Estado volviese a la carga.

Lo malo es que entre que se implementan las medidas contra la sedición, y en el supuesto de que funcionen, va a darse una auténtica quiebra del poder del Estado en un entorno altamente fanatizado. Se abrirá pues un periodo de inseguridad jurídica -entre otros tipos- propiciada a todas luces por la presente inoperancia del gobierno del PP. Ellos viven persuadidos de que esta situación es un calco del "asunto Ibarretxe" pero no lo es. En el caso catalán, una figura tan éticamente dudosa como la de Carod Rovira, ha advertido hace poco que "la violencia" no interfiere con el proceso independentista, éxito que se atribuye. Esto aporta a la causa de la secesión posibilidades nuevas y mayor calado social.

Torpemente, el PP ha optado por intentar recuperar las competencias en educación -véase la Ley Wert- en uno de los momentos peores para ello. Sin entrar en si tiene o no razón en que la educación ha sido usada con fines propagandísticos, CiU, ERC y demás han empleado el asunto de manera artera y hábil para transformarlo en una "opresión" más de Madrid. No comprenden que la guerra debe ganarse en el mismo terreno en que se libra, y no en otro.

Pretender que ahora "toca hablar" de economía y solo de economía, es una memez de proporciones cósmicas, con la que Rajoy ha alcanzado sin duda su nivel de incompetencia. Es la hora de la pedagogía de la historia de España, de no dejar una sola acusación sin contestar, de movilizar a asociaciones, grupos e iniciativas al servicio de España para evitar precisamente la tremenda alienación que las fuerzas secesionistas quieren para todos los catalanes. Para esto ha de invertirse recursos de todo tipo, y no solo monetarios, claro. Sin embargo también es necesario tener una firme decisión de estar al servicio de España, una cosa de la que somos muchos los que sinceramente dudamos.

El cartero de Lizarra
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 11 Enero 2014

El cartero de Lizarra siempre llama dos veces. La izquierda abertzale venía convocando multitudinaria manifestación por sus presos, siempre en Bilbao, siempre en el mes de enero, después de Reyes.

La última vez que el PNV secundó la manifestación de los presos fue en una tarde de aguacero de la que aún tengo el recuerdo, escribiría aproximadamamente César Vallejo. Debajo de un paraguas, los presidentes del PNV, Xabier Arzalluz, y Eusko Alkartasuna, Carlos Garaikoetxea, sellaron un pacto de hierro dulce, mano sobre mano con el portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegi, antes de Herri Batasuna, después de Batasuna, llamado a ser ahora jefe natural de Sortu cuando salga de la cárcel.

ETA había declarado su tregua el 16 de septiembre anterior y el acuerdo en la marcha por los presos del 9 de enero de 1999 tuvo su continuación el 19 de mayo siguiente, con el pacto de legislatura entre el PNV, EA y EH. ETA volvió a asesinar en enero de 2000 con el asesinato del teniente coronel Blanco, sin que Ibarretxe rompiera su acuerdo hasta un mes después, cuando ETA asesinó a Fernando Buesa y a su escolta.

Era sorprendente la irritación de Erkoreka: «La prohibición no acallará la reivindicación»

No ha vuelto a haber manifestación conjunta hasta hoy. Hace dos años, el 7 de enero de 2012, la marcha por los presos la organizaba Egin Dezagun Bidea y el PNV no acudió. Según el senador Anasagasti, «falta el requisito previo y no es más que uno muy sencillo. Que los presos y sus familias le digan a ETA que desaparezca. Sólo eso». Dos años después no ha hecho falta que los presos, ni sus familias, ni los excarcelados por Estrasburgo hayan pedido a la banda terrorista el anuncio de su disolución para que el PNV secunde a la izquierda abertzale.

Fue el auto del juez Velasco, titular del Juzgado Central número 6, el que precipitó la segunda llamada del cartero. El auto era irreprochable en su razonamiento jurídico: la prohibía, no por su objetivo, sino por estar convocada por una organización suspendida por el propio juez Velasco desde septiembre.

El PNV había criticado con dureza las últimas medidas, como la detención del frente de cárceles, aunque no está claro que no celebre, al igual que la izquierda abertzale, el apartamiento forzoso que supone la detención de Arantza Zulueta. Era sorprendente, la irritación del portavoz y consejero Erkoreka: «La prohibición no acallará una reivindicación mayoritaria», dijo Erkoreka, sin reparar en que era muy contradictorio que esa manifestación no era secundada por él, por su Gobierno, ni por su partido.

Ayer, en el hotel Carlton, de Bilbao, donde se formó el primer Gobierno vasco en octubre de 1936, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, viva expresión del desconcierto, comparecía en rueda de prensa (sin preguntas) junto a la izquierda abertzale. La vuelta del pacto de Lizarra, del 9 de enero del 99. Con una diferencia: entonces, EA tenía una relación parasitaria con el PNV. Hoy está con Sortu en sus coaliciones electorales. El cartero llama dos veces. La segunda como farsa, escribió poco más o menos Carlos Marx.

Acogerse a sagrado
DAVID GISTAU ABC  11 Enero 2014

Después de ver algo así, no queda espacio para la retórica, ni tampoco para pretenderse ofendido por minucias como el tono de una conversación

EL gobierno de Felipe González se esforzó mucho por combatir la desidia con la que Mitterrand consentía que los etarras se sintieran acogidos a sagrado en el sur de Francia. Los Pirineos eran como esas cadenas todavía visibles en catedrales como la de Sevilla, en cuyas gradas de la Puerta del Perdón ubicó Cervantes, intocables mientras no traspasaran el perímetro, a los criminales de aquella precursora de la Camorra que fue la Garduña. Hablamos de un tiempo en el que la imagen de ETA, y no sólo en el extranjero, también en ámbitos españoles que luego anduvieron buscando fotogenias utópicas hasta en la selva Lacandona, todavía estaba distorsionada por dos prestigios falaces: el anti-franquista y el «cheguevarista». Hay memoria de cumbres hispano-francesas en las que los traductores no sabían cómo mitigar el léxico abrupto con el que Corcuera exigía colaboración mientras su homólogo francés se fingía escandalizado y amenazaba con levantarse de la mesa. El punto de inflexión lo marcó un acto brutal de pedagogía: unos enviados españoles viajaron a París para mostrar en el Elíseo un vídeo con las imágenes del espantoso atentado sufrido por Irene Villa. Después de ver algo así, no queda espacio para la retórica, ni tampoco para pretenderse ofendido por minucias como el tono de una conversación.

Vuelve a haber desidia, y además una que ha terminado de consagrarse alrededor de una coartada ideológica. Después de Durango, y sobre todo después de las reacciones a las detenciones de los abogados expresadas por el mismo partido político que envió el vídeo a París, parece que de nuevo se hace necesaria una pedagogía brutal. Un recordatorio de cuál es la calaña de los personajes a los que comentaristas en prensa y diputados nacionales están retirando la etiqueta radical para traspasársela incluso a las asociaciones de víctimas. Tendrían que regresar al vídeo, para comprobar cuán insultante es su juicio de intenciones, todos aquellos que dicen que el problema de la derecha es que no quiere que termine el terrorismo. Como si los atentados, igual que la Guerra Civil para Alberti, fueran una «Belle-Époque» que hubiera que prolongar un poco más por diversión. Cómo no va a apetecerle a uno que sus hijos jueguen en calles en las que nunca sabrás si esta semana estalla bomba. Como las de mi infancia en Madrid.

El espacio en el que etarras se acogen a sagrado ya no es físico, ni obliga a cruzar unas montañas. Es un espacio político, mental. En él, hasta los crímenes son más o menos repudiables y punibles en función de la coyuntura. En él, una operación anti-terrorista se convierte en la prueba de que el cumplimiento de la ley es un abuso vengativo. Y esto también lo dice el partido que hace sólo una generación asustaba a los traductores cuando hablaba de ETA.

Hace algunas decenas de artículos, expresé un temor que pretende cumplirse. Temía que al PSOE, o al PSE, le pudiera la impaciencia acerca del desenlace de un «proceso» sobre el cual tiene un sentido patrimonial de legado. Temía que se completara una tendencia por la cual incluso las víctimas pasaron a ser consideradas participantes de un frentismo ideológico. Temía que el valor categórico de cientos de asesinatos dejara de serlo. Temía que las últimas exigencias a ETA, inspiradas por la ley, procedieran a convertirse en caprichos de fachas residuales que sólo saben existir en la dialéctica de las pistolas. Si todo eso ocurre, y es al grupo de Durango al que hay que proteger de supuestos ultras, entonces para lo que no quedará espacio es para más decepciones.

MÚGICA Y ASUNCIÓN, SUS ARTÍCIFES, HACEN BALANCE
25 años de la dispersión de presos etarras, una política "que debe continuar"
Ana Goñi El Confidencial 11 Enero 2014

"La dispersión sigue teniendo sentido". Lo dice Antoni Asunción, uno de los artífices como director general de Instituciones Penitenciarias (luego sería ministro de Interior), junto a Enrique Múgica (entonces ministro de Justicia), de la política penitenciaria de dispersión de presos de ETA, de la que este 2014 se cumple un cuarto de siglo, con 509 presos repartidos en 51 prisiones españolas y 27 francesas, según el informe de diciembre de 2013 de la asociación Etxerat. "De haberse mantenido el criterio inicial con el que la aplicamos en 1989 estos 25 años, hubiera tenido antes resultados, y más cercanos a nosotros. Se hubiera producido antes el anuncio del cese de la actividad armada [que la banda hizo público en octubre de 2011] y el comunicado de los presos de hace unas semanas. El balance de la dispersión es muy positivo: si no hubiera hecho mella en ellos, no sería una de sus principales reivindicaciones, si no la principal", asegura Múgica, quien añade: "Hay que seguir con la dispersión. El hecho de que todos los grupos etarras y sus simpatizantes reclamen su fin revela su éxito".

La dispersión fue efectivamente parte del discurso del comunicado del colectivo de presos EPPK del pasado día de los Inocentes, así como también del acto -o "aquelarre", según la definición del actual ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz- de los liberados de la doctrina Parot el pasado fin de semana en un antiguo matadero de Durango, donde los allí presentes cargaban con un pasado de más de 300 asesinatos. Lo era, también de la manifestación convocada para hoy mismo en Bilbao por la organización Tantaz Tanta (Gota a Gota), que pretendía (ayer la prohibió el juez Eloy Velasco) culminar la jornada con "un mar de decenas de miles de gotas pidiendo el fin de la dispersión", según sus portavoces, y que será sustituida por una manifestación silenciosa. Todo ello aderezado con las detenciones de esta semana del llamado 'Frente de abogados', a los que fuentes de la investigación atribuye la dirección y coordinación del colectivo de reclusos. Esto es, su control.

Los reclusos. Los de los makos. Uno de los "pegamentos", en expresión de Asunción, esenciales de la banda, que ha basado buena parte de su estrategia social y propagandística, buena parte de su justificación, en su "victimización" y "control" por parte de ETA. Corría la primavera de 1989, dos años después de la matanza de Hipercor, del fin 'oficial' de los GAL, e inmediatamente después de la ruptura de las frustradas negociaciones de Argel. Los presos de ETA se agrupaban en las cárceles de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), sobre todo, y Alcalá-Meco (Madrid) o Carabanchel, en el caso de las mujeres. Allí "estaban privados de libertad, pero la banda dictaba sus normas", según relata Asunción, hoy ligado al Movimiento Ciudadano. Desde su comida, que no era el rancho del resto de presos, a si podían o no recibir visitas. Así lo ve Múgica: "Gobernaban las cárceles. No cumplían ninguna de las normas que el primer grado exigía. Y muchos de ellos vivían en una doble prisión: una, impuesta por los tribunales y otra, por los jefes de la banda. Había presos que querían acogerse a los beneficios penitenciarios, pero los frenaban los duros. La dispersión significaba dividirlos para que se cumpliera el reglamento de acuerdo con las características de cada uno. El criterio con el que la llevamos a cabo entonces, y que ha tenido después altos y bajos, era el de aplicarles el reglamento. Que quien buscara una salida se ajustara a él, esto es, que renunciase a la banda, que pidiera perdón a las víctimas, etc.".

Enrique Múgica, en un acto de homenaje a su hermano Fernando (Efe).Enrique Múgica, en un acto de homenaje a su hermano Fernando (Efe)."Lo que hicimos con la dispersión fue aplicarles el régimen general, haciendo posible que los que abandonasen el delito progresasen en grado. Se les eliminaron los privilegios y se les mezcló con el resto de reclusos. Hasta ese momento estaban en una especie de limbo, en una burbuja controlada por ETA". A partir de entonces, según el relato de Asunción, dos tercios de estos presos se trasladaron al eje de Madrid al norte; y el resto, "los más radicales", al sur, lo que valió a esta política el respaldo de un PNV que en breve, según ha anunciado el lehendakari, Iñigo Urkullu, pedirá también al Gobierno el fin de la dispersión. Como en los casos de delincuentes del crimen organizado, los etarras fueron separados. Dispersados. "Si juntas a dos de la misma banda, está claro que se van a vigilar, a controlar. Con los etarras sucede como con los narcotraficantes: nadie pondría a dos miembros de una misma organización juntos", explica el ex responsable de prisiones, quien también recuerda cómo la dispersión convirtió a los funcionarios de prisiones en blancos de ETA, con Ángel Mota como primera víctima, en 1990.

El balance, tanto para Múgica como para Asunción, fue muy positivo: el primero cifra en 120 los presos que entre 1989 y 1990 se acogieron a los beneficios penitenciarios. "En un par de años, dos tercios abdicaron del instrumento delictivo como medio para lograr la independencia de Euskadi. Rompimos la estructura de ETA, su aglutinante en las cárceles y en el exterior, su estrategia de convertir al victimario y a su familia en víctimas. ETA sólo defiende a sus abogados y a su directiva, porque necesita tener una masa crítica en las cárceles para azuzar el victimismo", resume Asunción. La dispersión incorporó otras medidas, como el hecho de avisar a las familias de los presos cuándo estos gozaban de permisos y visitas, para que supieran que, si no tenían noticias suyas, era por orden de la banda, no por ninguna "política represiva", según el lenguaje etarra. Fue aquella la "primera vez que se incorporó el sistema penitenciario a la política antiterrorista, y por qué no hacerlo", recalca Asunción.

Antoni Asunción (Efe).Antoni Asunción (Efe).Los colectivos de apoyo a los presos hablan de la dispersión, por supuesto, en otros términos. Mientras Múgica defiende una medida que, simplemente, "está en el reglamento penitenciario. Las autoridades pueden destinar a cada preso al lugar que consideren más conveniente para el cumplimiento de su condena", el informe de diciembre de Etxerat habla de "derechos pisoteados", de la distancia que tienen que recorrer sus familiares (más de mil kilómetros en el caso de 76 presos, según sus cálculos), de la "soledad" de los "presos políticos", "dispersados en cárceles diferentes y, además, en módulos diferentes". El análisis del mismo colectivo sobre la dispersión retrata una política "de excepción" que pretende "anular" o "terminar" con el preso (literalmente), y que ha provocado, en ocasiones, la muerte de sus familiares en las carreteras, en sus viajes hacia prisión. Hoy, 25 años después de su instauración, en las calles de Bilbao habrá una manifestación silenciosa, no el 'mar' convocado en un principio por Tantaz Tanta, en el que, a buen seguro, se entonaría el Euskal Presoak Euskal Herrira [Presos vascos, a Euskal Herria], el lema que nació también en 1989.

Asunción se sonríe ante la mención del comunicado de los presos del EPKK. "¿Qué ha ocurrido? Que quienes estaban haciendo de 'carceleros', los que aún estaban cuidando al 'ganado', vigilando, controlando, eran otros presos, no los abogados, que nunca han sido más que correveidiles. Y estos 'carceleros' han salido ahora de la cárcel, y han dicho 'el último, que cierre la puerta'. Los carceleros han salido y la 'tropa' ha pensado 'hasta aquí hemos llegado'", relata. "ETA está en sus últimos estertores. Lo lógico es acabar de desvertebrarla", añade Asunción, que aboga, como Múgica, por que la dispersión continúe. "La opción del ministro Fernández Díaz [que aseguró que el comunicado de los presos "no cambiará la política penitenciaria"] es la correcta. Se trata de acabar con ETA. No de que ellos proclamen el fin de la violencia. Tienen que reconocer el daño, pedir perdón, entregar las armas. Decir que se han equivocado. Y dejar de hablar de conflicto, porque el uso de esa palabra significa poner en igualdad a ETA y al Estado, que supuestamente tienen que negociar la situación de los presos y las condiciones que los condujeron al terrorismo, y eso no es posible", señala Múgica. Exministro, ex Defensor del Pueblo, Enrique Múgica es además, víctima del terrorismo, tras el asesinato, en 1996 de su hermano Fernando. Se le ha atribuido en ocasiones la frase "que se pudran en la cárcel". Pero no es esa la cuestión: "El problema no es que se pudran en prisión, sino que se cumpla hasta el final la norma penitenciaria".


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