AGLI Recortes de Prensa   Lunes 13 Enero  2014

La oligarquía catalana contra España: Endesa
Roberto Centeno El Confidencial 13 Enero 2014

Hasta 1997, Endesa estaba dirigida por Feliciano Fuster, que la había convertido en la mayor por capitalización bursátil junto con Telefónica, muy por encima de Iberdrola, Repsol o el Santander. Fuster tenía una estrategia perfectamente definida: una política de internacionalización y diversificación, extremadamente brillante y eficaz, para convertir la sociedad en un holding multiutilities. Endesa era una empresa pública perfectamente gestionada con sueldos de las empresas públicas de entonces. Feliciano ganaba 12 millones de pesetas anuales, que equivalen a 140.000 euros de hoy, ¡casi cien veces menos que algunos de los presidentes de las empresas eléctricas actuales, mucho peor gestionadas!

Cuando se estaba terminando el llamado proceso de privatización “para fomentar la competencia”, la mayor estafa de la historia industrial de España, ya que se trataba de convertir los monopolios públicos con precios regulados en monopolios privados con precios libres, Aznar se hizo con el poder con la ayuda de los separatistas catalanes y puso a sus amigos al frente de todas las empresas públicas, privatizadas o no, con independencia absoluta de sus conocimientos. “¡No íbamos a poner a nuestros enemigos!", diría Rato con la soberbia que le caracterizaba, aunque deberían haber elegido al menos a los que supieran hacer una 'o' con un canuto, porque la mayoría ni eso.

Endesa se la 'pidió' Martín Villa, que, después de haber traicionado a Franco, a sus principios falangistas y a España y a los españoles en la Transición, era lo menos que se merecía. Así que Aznar echó a Feliciano, “un enemigo”, según el inepto de Rato, y puso al ínclito Rodolfo. Lo primero que hizo el nuevo presidente, que podía no saber lo que era un kw, pero sabía muy bien que la pela es la pela, fue ponerse un sueldo 20 veces mayor que el de Feliciano. Durante los ocho años siguientes, primero con Martín Villa y luego con Pizarro, la cotización de Endesa se estancó, mientras que la del resto de las eléctricas subió como la espuma.

Los caciques catalanes, al saqueo
Uno de los grandes desastres de la Transición ha sido el hecho de que el voto de los separatistas vascos y catalanes valga seis veces el del resto de los españoles, lo que ha llevado a que cuatro caciques locales, hoy en abierta sedición contra España ante la cobardía y la inacción de Rajoy, tengan la llave en la formación de Gobiernos. A los vascos se les restituyó un régimen foral de rapiña, e ingresan anualmente 8.000 millones menos al Estado de lo que les correspondería en el régimen común. También se dispuso que los impuestos del IVA y Sociedades pagados por las empresas radicadas en el País Vasco por sus ventas fuera de la región (particularmente las medianas y pequeñas), que son ingresados en las Diputaciones Forales, no vuelvan al Estado como es obligado. Ello añade miles de millones que literalmente roban al resto de los españoles, lo que les permite ser la primera región en renta per cápita.

La Caixa conseguía así el 'gratis total', porque el dinero obtenido con el trapicheo político no era para los catalanes de a pie, sino para la oligarquíaEn el caso de Cataluña, todo el expolio económico de España ha girado alrededor La Caixa, cuya gestión del negocio bancario ha sido manifiestamente ineficiente (a día de hoy ni siquiera sabemos el valor de sus activos tóxicos aparcados fuera de CaixaBank, gracias a la connivencia con el BdE), y que ha aprovechado en su favor el chantaje político que suponía la compra de los votos nacionalistas. La Caixa conseguía así el 'gratis total', porque el dinero obtenido con el trapicheo político no era para los catalanes de a pie, sino para la oligarquía, al control de numerosas empresas clave.

Como señalaba Alberto Recarte, gran conocedor del sistema financiero, “La Caixa recibía un pago [por estas ayudas políticas] en forma de participaciones empresariales, lo que la ha hecho dueña de enormes paquetes accionariales en las principales empresas de España a precio de saldo. Analicen sus balances y comprobarán que el precio de las participaciones no se ha pagado con sus beneficios bancarios, sino que ha sido fruto de pactos políticos”. O sea, del saqueo sistemático a los españoles, catalanes o no.

Antes de la desgracia nacional que supuso que Zapatero ganara las elecciones, Gas Natural intentó lanzar una OPA sobre Iberdrola, algo que Cortina, entonces presidente de Repsol, frenó con facilidad. Cuando Zapatero llegó a la presidencia, vieron el cielo abierto, porque además nombra al bachiller Montilla ministro de Industria. La máxima aspiración de Montilla en la vida, siendo como es de un pequeño pueblo de Córdoba, era llegar a presidente de la Generalitat, para lo que necesitaba el apoyo de la todopoderosa oligarquía catalana, sin la cual nada se mueve en esa región. ¿Y qué quiere esta a cambio de promocionarlo a molt honorable President? Pues quedarse con Endesa sin poner un euro.

Así, de la OPA que realiza Gas Natural, 21,30 euros por acción, se paga el 65% en papeles de colores, es decir, acciones de la nueva sociedad, para lo que se hace una ampliación, y el 35% restante en dinero que sale de la propia Endesa, vendiendo algunos activos a Iberdrola por entre 7.000 y 9.000 millones. O sea, la oligarquía catalana se queda con la mayor eléctrica española sólo por su cara. Igual que ha hecho con las cajas y el Banco de Valencia, en cuyo caso se ha quedado con los activos, mientras que el dinero lo ponen los españoles vía robo legal del FROB y similares.

“El kilovatio me aburría, pero esto me pone”
Esta OPA 'gratis total' de una hormiga a un gigante, algo inédito en el mundo y que jamás le habría ocurrido ni a Feliciano Fuster ni a un gestor digno de ese nombre, despierta a Pizarro de sus largos años de dolce far niente, y lo primero que hace es decir “el kilovatio me aburría, pero esto me pone”. Se trata del mayor dislate pronunciado jamás por un dirigente empresarial en la historia industrial española, y probablemente en la mundial, y explica la pérdida brutal de valor bursátil de Endesa en relación con sus pares a lo largo del mandato de Villa/Pizarro.

Pizarro salió a la busca de un 'caballero blanco', algo que, de no haberle aburrido tanto el kilovatio y haber hecho su trabajo durante su presidencia, no habría necesitadoPero como la creación de valor para el accionista le aburría y la parte legal le "ponía", empezó a buscar todos los obstáculos legales posibles para torpedear el robo descarado que pretendía perpetrar la oligarquía catalana. Y para sortear al Gobierno Zapatero, que estaba a los pies de los oligarcas (tanto que llegaría hasta la traición, haciendo aprobar un Estatuto manifiestamente anticonstitucional que convertía a España en una colonia económica de Cataluña), pidió la intervención de la Comisión Europea, ya que las inversiones de Endesa fuera de España hacían competente a la misma y no al bachiller Montilla.

Simultáneamente, Pizarro salió a la busca de un 'caballero blanco', algo que, de no haberle aburrido tanto el kilovatio y haber hecho su trabajo durante su presidencia, no habría necesitado. Llama la atención que, siendo Pizarro un experto en bolsa, no se percatase de que la estructura accionarial de Endesa, con un 85% de particulares o fondos de inversión, era extremadamente vulnerable. Pizarro no movió un dedo para tener un núcleo duro que hiciera imposible una OPA en un mundo donde eran la moda del momento. Sería un error letal.

El 'caballero blanco' fue la alemana E.ON, sin duda una excelente elección pues es la empresa eléctrica más eficiente de Europa: si al final se hubiera quedado con Endesa, el desastre actual no se habría producido jamás. Pizarro les abrió las puertas de Endesa y los alemanes se quedaron tan asombrados con el valor de lo que había que en lugar de tomar una participación minoritaria decidieron hacer una contraopa por 27,5 euros por acción y todo en efectivo. La oligarquía catalana, que se había dormido en sus laureles, sintiéndose imbatible por el sometimiento de Zapatero y del bachiller Montilla, vio que el tema se le iba de las manos, porque la nueva OPA de E.ON le obligaba a poner dinero, y eso nunca.

Montaje infumable
Así que pasaron a lo suyo: al lloro y a la amenaza política. 'Catalanofobia empresarial' diría el miserable de Carod Rovira, enemigo declarado de España: “En Cataluña no se entendería que Endesa no fuera para Gas Natural”. Y luego: “¿Cómo va a entregarse la primera eléctrica española a una empresa alemana con mayoría pública? Zapatero y el bachiller Montilla rechazaron a E.ON por ser parcialmente pública, algo que clama al cielo a la vista de lo que ocurrió después, e hicieron un montaje infumable con Acciona, que compró un 10% con dinero del Santander, pues el retorno con un beneficio escandaloso estaba garantizado por Enel, que, de la mano de Solbes, compró otro 10% ampliable.

El montaje Acciona-Enel puso a E.ON en dificultades, pero, conocido el valor real de Endesa, elevó su apuesta hasta los 40 euros por acción. La oligarquía catalana había conseguido impedir de un Gobierno de traidores la entrada de E.ON, pero a costa de que las acciones se disparasen en bolsa, lo que les dejó fuera de juego. La clave del tema pasó entonces a Pedro Solbes, el cual se había visto envuelto en la mayor trama de corrupción descubierta en la Comisión Europea, lo que ya es decir, ya que la Comisión es el organismo público más corrupto de todo mundo civilizado.

La oligarquía catalana había conseguido impedir de un Gobierno de traidores la entrada de E.ON, pero a costa de que las acciones se disparasen en bolsaEn vez de haber sido expulsado con deshonor, que era lo que correspondía ya que era el responsable político, su jefe, Romano Prodi, no sólo le mantuvo en el puesto, sino que al final de su mandato lo jubiló con unas cifras de lujo. A su salida como presidente de la Comisión Europea, Prodi sería elegido Presidente del Gobierno italiano, y como buen conocedor del tema Enel, pues había sido presidente del IRI, holding público italiano al que pertenecía Enel, utilizó la deuda de honor contraída por Solbes para que apoyara a muerte la toma de control de Endesa por Enel, que era la antítesis de E.ON, pues es la empresa eléctrica peor gestionada y más ineficiente de Europa. Todo se gestó entre bastidores.

De todas formas, lo relevante es el resultado final: España entrega su mayor empresa eléctrica con fuertes ramificaciones en Latinoamérica a Italia. Enel se 'estira' y pone un eurillo más que E.ON, hasta 41. Y nuestro mayor activo en el sector eléctrico desaparece, gracias a que al presidente de Endesa le aburrían sus obligaciones, a la rapacidad y la avaricia de la oligarquía catalana y a la felonía de Zapatero y de Solbes, que sería nombrado, ¡cómo no!, consejero no de Endesa, ¡sino de la propia Enel en Roma, que hoy sí paga a los traidores!

Alguien tiene que pagar la OPA
Los italianos se fuman un puro con la clausulas 'inviolables' de españolidad de Endesa, el hecho de mantener su sede en Madrid y un largo número de etcéteras, a lo que se habían comprometido formalmente. Y eso sin que el Gobierno, Rajoy en este caso, mueva un dedo. Los suministros más importantes de Endesa los hacen empresas italianas, y la electricidad para los españoles se pone al nivel más alto de Europa, porque alguien tiene que pagar la OPA, las plusvalías escandalosas de Acciona y el macrosueldo de Solbes, y no iban a ser los italianos.

A día de hoy, Enel/Endesa, Iberdrola y Gas Natural manipulan los precios como les da la gana. Alteran sus sistemas productivos y sus aprovisionamientos para producir una escasez artificial en un mundo pletórico de energía para elevar artificialmente los precios, algo que sería de cárcel en todo el mundo civilizado, mientras el inútil de Soria no hace absolutamente nada. No es más que otro episodio del desgobierno, la corrupción, la incompetencia y la falta de liderazgo de Rajoy, que raya en lo criminal y que nos ha conducido a una profunda crisis nacional en todos los ámbitos. Alguien debería decir basta, porque esta situación nos va a llevar al desastre político y económico más absoluto.

Regeneración democrática
La broma de la democracia interna en España
Pedro de Tena Libertad Digital 13 Enero 2014

En la Constitución Española de 1978, se menciona el deber de la democracia interna en algunos casos concretos y su espíritu, en general, es que todas las organizaciones existentes se ajusten en su vida interna a los principios democráticos: libertad, justicia, igualdad y pluralismo. Desde luego, menciona especialmente a los partidos políticos y también a las organizaciones sociales, tanto sindicales como empresariales. Se olvida muchas veces que asimismo subraya el deber de la democracia interna en los colegios profesionales (artículo 36) y en las organizaciones profesionales que defiendan intereses económicos propios (artículo 52). No menciona a otras muchas asociaciones a las que la democracia interna se les supone. Pero es evidentemente que ni las citadas ni las no citadas han dado ejemplo en estos años de democracia interna.

Podría elaborarse un Índice de Democracia Interna teniendo en cuenta las dificultades que tiene un candidato no perteneciente a la estructura de la organización de que se trate de alcanzar el gobierno de la misma en un proceso electoral libre. En cualquier caso que se nos venga a mente, salvo en pequeñas asociaciones donde hay buena voluntad y escaso dinero en la caja, la democracia interna es casi inexistente. Pongamos por ejemplo la reciente crisis de UGT en Andalucía, sobrevenida por el goteo inclemente de escándalos y delitos descritos por los medios de comunicación con toda minuciosidad y detalle. Nadie, fuera del aparato tenía posibilidades de ganar por mayoría suficiente en el Comité Extraordinario, compuesto esencialmente por el aparato andaluz y nadie, fuera del aparato andaluz y nacional, hubiera tenido posibilidades de ganar un congreso extraordinario, por razones económicas y por razones de composición de quienes asisten a los congresos en procesos bien viciados de elección. El resultado de la crisis de UGT ha sido más aparato al poder con una nueva operación Susana al estilo del PSOE del Sur: una mujer para simular un cambio que lo deje todo igual. "No viene a limpiar, sino a dar la cara", dijo su antecesor en el organigrama de la crisis.

En la historia hemos visto las dificultades que tuvieron Hernández Mancha, Gerardo Iglesias, José Borrell, la propia Carmen Chacón... Si el candidato no es del aparato, es imposible que pueda haber alternancia real. Si el candidato representa a parte del aparato, podría ser posible, pero con numerosas dificultades. Consecuentemente, basta con haber conquistado en una ocasión el aparato de una organización para que se dé comienzo a una satrapía que puede durar decenas de años. Cuando la prensa y/o la justicia hacen públicas porquerías internas vomitivas, repugnantes moralmente e incluso penalmente punibles, los aparatos ofrecen un espectáculo lampedusiano y todo vuelve a los cauces sumisos de quienes detentan el poder real en las estructuras.

Tal inmoralidad cívica es algo ya que se extiende al debate interno de los temas esenciales. La falta de libertad para exponer las propias ideas en el seno de estas organizaciones es democráticamente humillante. Lo que Trotsky denunciaba justamente del stalinismo en el satánico proceso que conduce del pueblo al dictador (pueblo, soviet, comité, ejecutiva y dictador) ocurre todos los días en este país, y no sólo en el PCE. Véase el debate sordomudo sobre el aborto en el PP, o sobre la disyuntiva abdicación del rey o abdicación de la monarquía, o sobre el cambio constitucional, o sobre lo que sea. Observen en el PP andaluz el debate sobre quién debe liderarlo. Silencio sepulcral hasta que el diosecillo de turno dice que se haga la luz, o sea, que se haga lo que le sale a él y su grupito de los mismísimos. Y si alguien, no sólo socialista, se mueve, no saldrá en la foto. Qué España más triste, qué españoles más incapaces de distinguir a los tontos de los inteligentes y a los buenos de los malos.

La izquierda incendiaria
EDITORIAL Libertad Digital 13 Enero 2014

Gaspar Llamazares ha afirmado que España está "al borde del estallido social" por las políticas de "austeridad salvaje" que estaría acometiendo el Gobierno del Partido Popular, al que ha acusado de defender posiciones "cada vez más sectarias", que le estarían apartando por completo de "la mayoría de la gente".

Llamazares, que profesa el comunismo, esa ideología que sólo ha sabido imponerse –nunca mejor dicho– mediante el yugo y la sangre, no ejerce aquí de profeta salvífico sino de fulminante. Él y su partido sólo pueden y saben medrar en el cuanto peor, mejor; son enemigos jurados de un sistema del que abominan y al que pretenden socavar para sustituirlo por las abominaciones que padecen pueblos como el venezolano, que vive en un permanente estallido social, en un clima de violencia absolutamente intolerable, propio de países en guerra. El socialismo del siglo XXI no es sino la versión grotesca del terrible socialismo del XX.

Por ello, pocas cosas peores podría padecer España que un Gobierno comunista, o con apoyo comunista. El Partido Socialista habría de tomar buena nota y dejar meridianamente claro que no pretende contar con la ultraizquierda liberticida en el hipotético caso de que las próximas elecciones le pusieran en disposición de gobernar. Tiene en el SPD alemán un referente, en el que tantas veces se ha fijado en el pasado.

El problema, el tremendo problema, es que el PSOE no es el SPD, un partido con auténtica vocación de servicio a su país y un alto sentido del Estado. El PSOE, de hecho, parece encontrarse especialmente cómodo cuando se alía con los enemigos declarados de España y con partidos abiertamente antisistema. Ese es el cambio que tiene pendiente. La revolución, casi. Que difícilmente va a acometer si la regeneración pasa por su nueva niña bonita, la apparatchik Susana Díaz, que tiene como vicepresidente de la Junta de Andalucía a un sujeto como Diego Valderas, que canta las glorias de la dictadura de los criminales hermanos Castro y del insidioso chavismo venezolano.

Día del Orgullo Criminal Vasco
Vicente Torres Periodista Digital 13 Enero 2014

Le debo el ilustrativo título a Doña Louella Parsons. También podría haber utilizado otro de Don Inocencio: 'Criminales por la paz'.

Años atrás no faltaban los que decían: «El PNV es un partido exquisitamente democrático». Pero no se sentían obligados a aportar pruebas de tal aserto. Lo decían y ya está como si su palabra bastara. El paso del tiempo ha venido a confirmar que España son pocos los que pueden otorgar credenciales de demócratas a los demás. Y los componentes y votantes del PNV aún menos. Un demócrata nunca hubiera ido a esa manifestación, y mucho menos la hubiera convocado.

Un demócrata sabe que es fundamental respetar la ley y perseguir el crimen.

Yo no sé cuántos eran los que se manifestaron, pero sí cómo son: Unos tipos (y tipas, y tipas) a los que la Justicia les importa un bledo, al igual que aquellos primeros homínidos, de los que, sin duda, proceden por línea directa y cuyas costumbres tratan de salvaguardar como bien patrio.

Esos que tan crecidos iban se creen que porque eran muchos tienen razón. Pero ya que eran tantos podrían intentar entre todos devolver la vida a los asesinados por Eta y la integridad corporal a quienes sufrieron mutilaciones. Cuando lo consigan tendrán derecho a organizar una manifestación y si no lo consiguen corresponde ceñirse a la ley y ojalá tuviéramos una casta política capaz de respetarla y hacerla cumplir, como corresponde a un Estado democrático.

Hay animales capaces de aprender, según descripción de Aldous Huxley, que tildan como pertenecientes a la caverna o al Tea Party a quienes honran la ley. A ver si va a resultar que los del Tea Party son más razonables y respetables que ellos. Estos tipos ponen una etiqueta que les parece fea y no se miran al espejo. Por lo menos, los del Tea Party respetan las leyes de su país.

Hay víctimas del terrorismo que se han tenido que ir del País Vasco. Esta realidad no les incomoda a los manifestantes, a los apesebrados, ni a los animales capaces de aprender. Tampoco a los benditos curas proetarras. No entiendo que el papa no ordene que les den unas cuantas hostias.

Terrorismo
Un marciano ante ETA
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Enero 2014

Imaginemos que un marciano aterriza en España para investigar un asunto que preocupa a su pueblo: los fenómenos autodestructivos en sistemas inteligentes, o por qué a veces una sociedad se empeña en proteger y alimentar a los elementos que trabajan para acabar con ella. Naturalmente, su escala en nuestro país se debe a ETA, al abrigo que recibe la banda cada vez que está a punto de ser finiquitada. El alienígena comienza a absorber datos, a ordenarlos y estructurarlos.

Da prioridad a los verbos porque es un ser muy desarrollado, como lo demuestra el hecho de que haya alcanzado la Tierra desde su planeta. Así que, sobre la base factual de matar, mutilar, herir, traumatizar, secuestrar, extorsionar, amenazar o señalar, el extraterrestre se hace una idea cabal de la relación entre esas acciones y ciertos resultados: erradicar la libertad de la sociedad vasca por la vía del pánico, mantener durante décadas una parte de España como territorio de excepción democrática.

Racional a machamartillo, al ser le impresionan mucho menos los adverbios, adjetivos y sustantivos vaporosos que los verbos referidos a acciones efectivamente realizadas. Así, su composición de lugar no se ve alterada por sintagmas de humo que, sin embargo, ejercen gran influencia, y son reproducidos por personas no ligadas aparentemente a los efectos del terrorismo ni al entorno de los terroristas. El marciano comprende de inmediato –y esto es solo un ejemplo– que la invocación de la "paz" es inexplicable en un ser racional que no coincida con los terroristas, al constituir pura prolongación de la amenaza. En su disco duro orgánico, paz significa "si hacéis tal cosa no os mataremos", lo que a su vez equivale a "si hacéis tal cosa, sí os mataremos".

Enterado el marciano de que estas equivalencias tan sencillas escapan al entendimiento de los comunistas españoles, de la mayoría de los socialistas españoles (los conceptos comunismo y socialismo los ha captado el ser al instante), de los nacionalistas periféricos (este concepto no le ha tomado mucho más tiempo) y de la parte del resto del espectro que coincide territorialmente con los principales efectos de los verbos recogidos supra, el tipo ha regresado a su platillo, ha emitido un informe, lo ha enviado a su planeta y se ha volatilizado en una probable teletransportación hacia otro rincón del universo. Era un informe breve; acababa igual que una célebre frase pronunciada por Felipe González en un contexto del todo diferente; empezaba así: "Los de la guerra y los de la paz son la misma..."

¿Quién debe pilotar la gestión de la salida de la crisis?
Manuel I. Cabezas González. latribunadelpaisvasco.com 13 Enero 2014

Profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

· En “El ‘nuevo’ Rey de la lana” puse de relieve la intemporalidad y la actualidad de ese gran pensador de finales del s. XIX y principios del XX, el regeneracionista Joaquín Costa. Ahora, dos años después de haber celebrado el centenario de su muerte, lo traigo de nuevo a colación, ya que en uno de sus escritos podemos encontrar la respuesta a la pregunta que encabeza esta reflexión. A finales del XIX, España estaba también inmersa en gravísimos problemas y J. Costa se preguntó: “¿Quién debe gobernar después de la catástrofe?”*. J. Costa respondió a esta pregunta en una conferencia que impartió, en Madrid, en 1900. El paralelismo entre la situación actual y la de finales del siglo XIX es más que evidente. Por eso, podemos y debemos preguntarnos, como J. Costa: ¿Quién debe pilotar la gestión de la salida de la crisis sistémica actual? La respuesta nos la da también este insigne pensador aragonés.

· Según J. Costa, en los dos últimos siglos, ha habido dos fechas emblemáticas en la historia de España. Por un lado, 1812-1814: guerra de la Independencia contra el invasor francés. Y por el otro, 1898: pérdida de las últimas colonias ultramarinas del Imperio Español, donde no se ponía el sol, que está en el origen, junto con otras causas, de la llamada Generación del 98, que reflexionó sobre la decadencia moral, política, social, etc. de España.

· En ambos casos, según J. Costa, se suele pensar que todas las clases sociales tomaron parte en los dos hechos históricos y arrimaron el hombro, pero no fue así. En efecto, sólo el pueblo hizo frente a las tropas napoleónicas y liberó el país, ya que las clases dirigentes y pudientes emigraron al extranjero (Francia, Gibraltar y norte de África) y a las Islas Baleares, donde “permanecieron tranquilamente, a cubierto de la guerra y de sus estragos” (p. 222-223), mientras duró la contienda. Por otro lado, la decadencia y el descalabro de España en 1898 fueron propiciados por las clases directoras, “sin que en ello alcance la menor culpa al pueblo, el cual ha cumplido hasta con exceso sus deberes cívicos y sociales, dando dócilmente toda la sangre y todo el oro que aquellas han querido pedirle” (p. 225).

· Y esto no fue todo. Además, para más INRI, al finalizar la Guerra de la Independencia, se “encarceló o asesinó a los que habían sido sus salvadores, mientras se ponía el cetro en manos de los infames que la habían hecho traición, entregando sus ciudades y fortalezas al enemigo” (p. 226). Y después de la catástrofe de 1898, sucedió lo mismo: se “castiga con nuevos tributos al pueblo que lo ha dado todo para salvar el nombre y la existencia de la Nación, […] mientras se confía la administración de sus ruinas a los mismos que las han causado y […] que, con su máxima ‘gobernar es gozar’ […], han entregado a los yankees sus archipiélagos y sus islas, a los tiburones su juventud y a los judíos los últimos restos de su fortuna” (p. 226).

· Desde 2007, como en 1812 y en 1898, España está también inmersa en una profunda y gravísima crisis, que algunos califican de sistémica, ya que concierne el mundo de la economía, de la política, de la justicia, de la cultura, de la educación, de la familia, de los valores, etc. Según los analistas, la crisis económica, que es de la que más se habla, todavía no ha tocado fondo, a pesar de lo que dicen algunos, y tardaremos mucho en salir de ella. Además, se producirá con dolores de parto, con llanto y rechinar de dientes del pueblo llano.

· Sin ánimo de ser exhaustivo, el paro, el déficit, la deuda pública y la privada no paran de aumentar; el crecimiento económico es paupérrimo; el modelo productivo, caracterizado por el monocultivo de los servicios y por el poco valor añadido, es obsoleto; los recortes salariales y la congelación de las pensiones y de los sueldos de los funcionarios fragilizan el consumo; los recortes en sanidad, en educación, en servicios sociales están destruyendo los pilares del Estado del Bienestar; las subidas de impuestos, del IVA y de todo tipo de tasas y gravámenes están jibarizando peligrosamente el poder adquisitivo de los sufridos ciudadanos;…

· Ante estos hechos, todo parece indicar que, para salir del agujero en el que se encuentra la economía española, se van a aplicar las recetas de 1812 y 1898. En un discurso parlamentario (12 de mayo de 2010), anunciando el segundo paquete de medidas contra la crisis, ZP ya lo dejó claro: “los menos favorecidos son los que nada han tenido que ver con el origen, el desarrollo y las fases de la crisis. Son, por el contrario, los que han sufrido sus consecuencias. Y son, ahora, los que mayoritariamente deben contribuir a los esfuerzos necesarios para corregir los efectos de la crisis”. Y sus palabras fueron seguidas de hechos, que las corroboran. Ante la actitud de la casta política nacional o de las autonomías —tanto monta, monta tanto— para salir de la crisis, no podemos olvidar la historia: lo que sucedió en 1812 y en 1898. Si no tenemos memoria histórica, los ciudadanos corremos el peligro de repetirla y ser nuevamente los paganos de algo de lo que no somos responsables. Y es lo que está pasando. Por eso, creo que es pertinente que nos preguntemos si podemos seguir depositando nuestra confianza y nuestro futuro en la casta política que gobierna o, mejor dicho, desgobierna la “res publica” y en todos aquellos (poder financiero y grandes empresas), que son los principales responsables del desaguisado que estamos sufriendo.

· Como primera providencia, no estaría mal que, en las próximas elecciones, diéramos la espalda a la casta política gobernante y aspirante a gobernar que, como ha escrito certeramente P. Rahola, “ha salido del ‘todo a cien’ de los partidos”. ¿Cómo? Haciendo que ganemos las elecciones el partido de los abstencionistas, el de los votos en blanco o nulos y el de las candidaturas marginales y/o testimoniales. La casta política necesita un revulsivo de este tipo para que la verdadera democracia y la división de poderes se instauren en el sistema político español. Y como segunda providencia, como se practica en otras latitudes (cf. Islandia, países de la Primavera Árabe: Libia, Egipto, etc.) y como aconseja J. Costa, “tenemos que plantarnos, diciendo ‘hasta aquí hemos llegado’, y aplicarnos […] a pedir cuentas a los que todavía se las deben a la Nación, y que el que la ha hecho que la pague” (p. 222). La calle y las plazas son nuestras, de los ciudadanos. Internet y los móviles son nuestras armas, que la casta política todavía no controla.

www.honrad.blogspot.com
(*) J. Costa (1973), “¿Quién debe gobernar después de la catástrofe?”, in Oligarquía, caciquismo y otros escritos, Alianza Editorial, Madrid, 218-233.

Estado de demencia
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco.com 13 Enero 2014

Rompiendo mi tónica en este diario digital de escribir exclusivamente sobre educación, en esta ocasión voy a hacer un acto catártico, de desahogo, como si fuera el "Erre pui erre"de nochevieja, en un acto de purificación de raíces paganas.

En las hogueras de fin de año se quemaba en mi pueblo todo lo inservible o viejo (San Román de S. Millán en Alava), haciendo una hoguera. Además los niños y jóvenes recorríamos las casas recogiendo diversos alimentos para tomarlos en torno a la hoguera.

Como si fuera un “Erre pui erre” voy a escribir contra el abochornante acto de los expresos de ETA en Durango con el que han abierto una campaña perfectamente orquestada y vergonzosamente permitida por las autoridades políticas y judiciales, que acabará con toda seguridad en un abracadabrante sortilegio de la locura. Nos va a intentar exorcizar para que vayamos tragando la trama de liberación de asesinos en una amnistía encubierta sobre la base de una pacificación que suena a timo de trileros.

Con un tramposo y pestilente uso de un lenguaje repleto de torticeros mensajes de fraudulenta mensajería y aparente pero repugnantemente falso arrepentimiento, los asesinos convictos de la libertad regalada nos quieren hacer creer que son héroes de un conflicto. Cuando en España no ha habido una guerra sino toda una conspiración para quitarnos la libertad a los vascos y vendernos la filfa de la soberanía originaria, inexistente por otra parte, y privarnos a la mayoría de la verdadera autodeterminación que es la de las personas, la de su libertad y la de su identidad individual e intransferible.

Estos canallas, como titula en su libro Teo Uriarte, nos quieren vender la moto de que han sido presos por causa de un conflicto, cuando lo único que han hecho es matar salvajemente, cobardemente, a traición y sin cuartel, a múltiples ciudadanos, unos por vestir un uniforme determinado, otros por defender ideas, otros por tener como marco de actuación la ley y el orden político democrático, otros simplemente porque pasaban por el lugar inadecuado, y los demás porque tenían que pagar un peaje económico para que estos sinvergüenzas vivieran parásitamente.

Lo que me resulta inconcebible es que esta caterva de canallas de causas infumables ahora vengan, encima, a darnos clase de democracia y de superación de dificultades, cuando son única y solamente ellos los perturbadores de la paz y la convivencia, sin negar las torpezas de un Estado gobernado por ciertos imbéciles que les dieron alas con la guerra sucia.

¿Cómo que aceptan su responsabilidad por las consecuencias del conflicto? Si son tan responsables que empiecen por arrodillarse ante sus víctimas, que les reparen económicamente ya que los muertos ya no pueden resucitar, que admitan que ninguna causa puede justificar la práctica del asesinato, de la extorsión y de la violencia, y que reconozcan que solamente se puede vivir democráticamente en un Estado de Derecho; y que si quieren cambiar las normas que se hubieran presentado en el momento procesal oportuno a unas elecciones y se atuvieran a la mayoría, a lo que quiere el pueblo en virtud de una Constitución.

Soy el primero en creer que la actual Constitución está ya liquidada no por ser inválida sino porque los gobernantes la han convertido en papel mojado. Pero lo que procede es:

1º Si no gusta cambiarla con los procedimientos que están establecidos.
2º Hacerlo de forma democrática, incluso exigiéndolo con movilizaciones pacíficas y ordenadas. Nunca por la violencia y el asesinato.

Por ello son criminales, aunque hayan cumplido sus penas. El cumplimiento de las penas, o su redención, no elimina el pecado de origen. Y si se arrepienten, cosa que no hacen, que lo hagan de verdad, restituyendo el mal causado, corrigiéndolo y haciendo acto de contrición.

Lo demás no vale. Y menos componendas que pretenden lograr con subterfugios no que no lograron por el uso de la fuerza y la ignominia.

Vergüenza les tenía que dar. Pero a esta calaña es imposible la invocación de valor alguno. Son la personificación del mal.

www.educacionynacionalismo.com

Se acabó el manguerazo: el BCE reduce la impresión de billetes en un 24% durante el último año

Antonio Maqueda www.vozpopuli.com 13 Enero 2014

La buena noticia es que parte de ese dinero lo están devolviendo bancos españoles. Entre las malas, que la Reserva Federal ha aumentado su balance un 38% y eso presionará al alza al euro, comiéndose todas nuestras ganancias en competitividad y lastrando las exportaciones españolas.

El Banco Central Europeo paró la máquina de imprimir billetes en 2013. Durante esos doce meses, la entidad sita en Fráncfort y encabezada por Mario Draghi recortó su balance un 24,3 por ciento, desde los 3 billones a los 2,2 billones de la actualidad, un frenazo en seco que contrasta con la frenética actividad de la Reserva Federal de Estados Unidos, que en el mismo periodo engordó su balance un 38,6 por ciento, desde los 2,9 hasta los 4 billones de dólares.

Incluso con la economía estadounidense ya despegando a ritmos que rondan el 3 por ciento, la Fed continúa embarcada en una política monetaria expansiva. En cambio, la disminución del balance del BCE ocurre justo cuando se recrudece el debate sobre si la zona euro podría acabar condenada a unas inflaciones y unos crecimientos demasiado bajos, igual que sucedió en Japón.

Balances de la Reserva Federal y del BCE. Fuente Bloomberg

La buena noticia radica en que parte de esa reducción de balance la protagonizan los bancos españoles, que en fechas recientes han conseguido acceder a los mercados y por consiguiente dependen menos de la financiación del BCE. Que un banco como BMN, pequeño y hasta hace muy poco estigmatizado por ser una excaja de ahorros española, haya conseguido colocar cédulas a cinco años pagando un poco más de un 3 por ciento es un paso decisivo en la normalización del sistema financiero.

Poco a poco, las entidades patrias han reducido su dependencia de la liquidez del BCE hasta el entorno de los 220.000 millones, casi la mitad del máximo de 400.000 millones que alcanzaron a mediados de 2012. Si bien buena parte de esta corrección se debe a que desde que comenzó la crisis el crédito a empresas y familias ha descendido más de un 20 por ciento y los depósitos han repuntado un 4. Todo ello al tiempo que para sostener sus cuentas han hecho negocio comprando deuda pública.

No obstante, no todo son buenas nuevas. Mientras que EEUU, Reino Unido y Japón están creando inflación y por tanto crecimiento a fuerza de imprimir billetes, el razonamiento del BCE consiste en que hay que sanear las economías, ajustarse vía precios y así ser más competitivos.

Sin embargo, esta terapia aboca a España a continuar ahondando en la senda de los sacrificios y los ajustes, a menos que los países del norte generen más consumo y, por ende, alzas de precios que tiren de las economías del sur. La inflación podría estar al 4 por ciento en Alemania y al 1 en el resto de países, y aun así se conseguiría el objetivo de inflación del 2 por ciento fijado por el BCE.   

Pero en Alemania se resisten a facilitar este proceso, ya que ahorran para la jubilación y no quieren perder las ganancias en competitividad adquiridas a lo largo de más de una década de moderación salarial. Además, entienden perfectamente que esos diferenciales de inflación acarrearían una transferencia de rentas encubierta de los acreedores del norte a los deudores del sur.  

Sin un incremento de la demanda en el norte, corremos el riesgo de que un hundimiento aún mayor de los precios en España elevase el valor real de la deuda pública y privada, lo que en algún momento podría devolvernos a los tiempos en los que se dudaba de la sostenibilidad y solvencia de las cuentas del Estado y de la banca.

La otra mala noticia consiste en que en tanto en cuanto la Fed siga emitiendo moneda, ahora con el tapering disminuyendo el ritmo de impresión a razón de 75.000 millones de dólares al mes en lugar de los 85.000 millones, esto significa que el euro seguirá apreciándose y comiéndose todas nuestras ganancias en competitividad obtenidas a fuerza de sacrificios. La voluta europea es una esclava de la políticas de la Reserva Federal, y ello a la vez que todas las economías incluyendo Estados Unidos se ha lanzado a conquistar cuota de mercado internacional

******************* Sección "bilingüe" ***********************

ETA toma el timón
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 13 Enero 2014

ENTRE Zapatero y Rajoy han resucitado a la ETA y ahora el PNV le ha cedido gustosamente la dirección del proceso insurreccional separatista vasco. Así que España deberá luchar -o rendirse- este año en tres frentes: el catalán, el vasco y el de la izquierda supuestamente no separatista pero que, a la hora de la verdad, prefiere subordinarse a los pistoleros etarras antes que establecer una alianza con el PP para abordar esa reforma de la Constitución en la que el problema más urgente ya no es el de la Corona sino las fórmulas legales para afrontar situaciones de emergencia nacional.

Parodiando la fórmula de Mola en el cerco de Madrid, popularizada por Hemingway, podríamos decir que en la toma y destrucción de España convergen cuatro columnas, la del separatismo revolucionario vasco de la ETA, la del separatismo dizque moderado del PNV, la del separatismo insurreccional catalán de los boixos nois de ERC y la del separatismo falsamente dialogante de CiU. Pero siendo poderosas y temibles esas cuatro columnas unidas en la destrucción del Estado y de la estructura histórica de la nación española, la más peligrosa es la quinta columna, la que trabaja desde dentro, esa izquierda antiespañola que habla de la «política de odio» del Gobierno «a las órdenes de los ultras de la AVT», como hace el Garzón de IU, o que, como el PSE -con el respaldo silente de Rubalcaba-, respalda el renovado Pacto de Estella ETA-PNV y carga contra el Gobierno del PP.

Un auténtico Gobierno de España -nada parecido a estos zombis satisfechos apacentados por Rajoy- respaldado en las Cortes por los partidos nacionales y utilizando los mecanismos legales, ordinarios y extraordinarios, que precisen todas las fuerzas del Estado, podría defender la plaza española frente las cuatro columnas atacantes y, en pocos años, derrotarlas. Pero la derecha maricomplejines de Rajoy y la izquierda sectaria de Rubalcaba y Cayo Garzón, que actúa desde hace años como quinta columna de todos los separatismos, incluido el terrorista, son pan comido para una rebelión de chaqueteros de Armani que han encontrado, salida de la cárcel, a alguien capaz de empuñar el timón: la ETA. ¿Que sólo vale para ir por delante, pistola en mano? Cierto. Por eso es ideal para los que sólo valen para ir por detrás: Urkullu, Mas, Junqueras y... Rubalcaba.

El pobre Rajoy
Luis del Pino Libertad Digital 13 Enero 2014

Para cualquiera que empatice mínimamente con el sufrimiento de los demás, resulta dolorosa la terrible impotencia que parece aquejar al pobre Rajoy.

¿Que Zapatero coloca en Estrasburgo a un juez ad hoc para cargarse la doctrina Parot? El pobre Rajoy no puede hacer nada, aunque existan mecanismos como la recusación que hubieran permitido apartar a ese juez por parcialidad.

¿Que Estrasburgo dice que la etarra Inés del Río sea liberada? El pobre Rajoy no puede hacer nada, aunque otros países retrasen o rechacen la ejecución de las sentencias de Estrasburgo como más conviene a sus intereses nacionales.

¿Que la Audiencia Nacional excarcela en 24h a Inés del Río, marcando un récord europeo en rapidez de ejecución de una sentencia de Estrasburgo? El pobre Rajoy no puede hacer nada, aunque él controle la Fiscalía, la Abogacía del Estado y el Consejo General del Poder Judicial.

¿Que esa misma Audiencia Nacional extiende sin motivo el caso de Inés del Río a otros 62 etarras, así como a violadores y pederastas? El pobre Rajoy no puede hacer nada, salvo premiar al principal responsable, Grande-Marlaska, con un puesto en el CGPJ.

¿Que los proetarras organizan decenas de homenajes a los asesinos excarcelados? El pobre Rajoy no puede hacer nada, aunque el Estado tenga la obligación de exigir a la Policía Autónoma Vasca que impida los actos de exaltación del terrorismo.

¿Que los amigos de los asesinos le gritan a las víctimas del terrorismo en las calles de Mondragón "Los nuestros en la calle, los vuestros al hoyo"? El pobre Rajoy no puede hacer nada, aunque los poderes del Estado tengan la obligación de impedir que se cometan delitos de humillación a las víctimas.

¿Que los 63 asesinos excarcelados de ETA participan en una foto multitudinaria en Durango, para reiterar las exigencias de autodeterminación y amnistía? El pobre Rajoy no puede hacer nada, porque para enfrentarse a los asesinos en una rueda de prensa ya están algunos periodistas.

¿Que Sortu se dedica a prestar despachos de sus cargos públicos para guardar documentación de personas acusadas de formar parte de ETA? El pobre Rajoy no puede hacer nada, porque instar un proceso de ilegalización del brazo político de una organización terrorista es un auténtico follón.

¿Que su fiel aliado el PNV presta su nombre para burlar a la Justicia y que así se celebre en Bilbao otro acto de apoyo a los asesinos presos? El pobre Rajoy no puede hacer nada, porque no se van a poner en riesgo las buenas relaciones con un PNV con quien se acaba de repartir el CGPJ y la Comisión de Mercados y Competencia.

¿Que algunos miles de canallas se manifiestan ayer por las calles bilbaínas aplaudiendo a los etarras excarcelados y pidiendo amnistía para los que todavía están en la cárcel? El pobre Rajoy no puede hacer nada, aunque en ningún otro país democrático de nuestro entorno se permitiría homenajear así a los asesinos de más de 300 españoles.

El pobre Rajoy no hace nada, nunca puede hacer nada. Siempre existe algún buen motivo que impide actuar a Rajoy.

El pobre Rajoy consiguió en las pasadas elecciones la mayor cuota de poder que ha logrado nunca un gobernante en nuestra historia democrática, pero nunca puede aplicar ese poder para nada. Cuando no es Europa la que le coarta, es la Justicia, y si no, las competencias autonómicas. El caso es que el pobre Rajoy nunca puede efectuar la más mínima acción para ahorrar a los españoles y a las víctimas del terrorismo ninguna humillación, ni evitarles ninguna injusticia.

Y el pobre Rajoy sufre mucho: porque a él, en el fondo, le gustaría hacer el bien, pero hay otros que se empeñan en hacer el mal y el pobre Rajoy, claro está, no puede hacer nada por impedirlo.

Como soy buena persona, permítame el pobre Rajoy que le sugiera una cosa que sí podría hacer para ayudar a los españoles. Una cosa que ni la Justicia, ni Europa, ni la situación económica, ni los condicionantes del estado autonómico le impedirán hacer, porque solo depende, única y exclusivamente, de él mismo: dimita y márchese a su casa, hombre. Deje de sufrir por su impotencia.

Y deje su puesto a alguien que sí esté dispuesto a mover un dedo, y a usar su poder, para defender a la Nación a la que debería servir y a los ciudadanos que le pagan su sueldo.

El “lizarrazo”
José Javaloyes www.republica.com 13 Enero 2014

Al hilo del tricentenario de la Guerra de Sucesión, que no de Secesión – que es como vende su mercancía política el separatismo catalán -, se concitan en estas horas las estrategias respectivas por Cataluña y las tierras vascongadas para culminar la grieta abierta en la Carta Magna de 1978 con la intrusión de las Nacionalidades. Concepto en funciones de espoleta política a medio plazo que haría estallar la estructura del “café para todos” con la que se pretendió dar una salida homogénea, igualitaria, a la descentralización de las regiones y territorios españoles.

En este fin de semana entraban en agujas por Lérida y por Bilbao los dos trenes del secesionismo. En la Seo Vieja leridana Artur Mas convocaba a defender el autogobierno de Cataluña como los héroes de 1714, al inaugurar los actos conmemorativos del tricentenario de la Guerra de Sucesión – que fue un conflicto europeo por causa de la vacante habida en el trono de los Austrias españoles al morir sin heredero Carlos II, último rey de su dinastía -. Y en el centro de Bilbao, discurría muy colmada de asistentes – muchos acarreados en 300 autobuses – la alternativa manifestación nacionalista a la que previamente había prohibido la Audiencia Nacional, puesto que su formato y promotores era tanto como un servicio de masas promovido por el metamorfoseado mundo batasuno. O sea por el conglomerado proetarra, tal como ilustraron los gritos corales en pro de los presos de la banda, pidiendo alternativamente la aproximación y/o la excarcelación de los presos por vía de amnistía.

Pero, con todo, lo más notorio en torno al suceso separatista del sábado fue el segundo “lizarrazo” del Partido Nacionalista Vasco: éste por Ortuzar y aquel por Arzalluz; es decir, la apuesta política del partido de Sabino Arana en pro del mundo etarra, al endosar la prohibida manifestación primera – por parte de la Audiencia Nacional – ante el vórtice apologético del terrorismo desatado tras de las excarcelaciones dictada por el Tribunal de Estrasburgo. Desenlace póstumo – en términos políticos – de la maniobra del nefasto ZP con su “proceso de paz”. Al enviar a esa instancia europea, como magistrado de turno por parte de España, a un jurista que hiciera lobby debelatorio de la Doctrina Parot, cerca del resto de los componentes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

De ello resulta que entre las consecuencias políticas – añadidas a las penitenciarias – se advierte como una puesta al día de las dialécticas correspondientes a las fuerzas implicadas en el debate general de la cuestión vasca, tanto en lo estrictamente penitenciario como en la dinámica interna de las relaciones tribales en el nacionalismo. Así, la flexión del PNV hacia la fauna Batasuna, so capa del primado de los derechos humanos en el conjunto de los valores políticos ; y de otro, en la revitalización de las descalificaciones aplicadas a cuantos, desde el propio apoyo en los valores constitucionales defienden la unidad de España y los justos derechos de las víctimas del terrorismo.

A quienes podemos entender obligación de conciencia denunciar traiciones a la nación española en este ámbito de la bronca nacional, y a cuantos entendemos – lo mismo que en su día dijo entender Felipe González que los límites constitucionales en la regulación del aborto eran los alcanzados por su Gobierno en 1985, se nos tilda de “extrema derecha”, respectivamente, por el “abertzalismo” y por los secuaces políticos de Pérez Rubalcaba, que fue jefe de máquinas en La Moncloa de ZP, probable artífice del Caso Faisán y remitente del envío al Tribunal de Estrasburgo del muñidor de la sentencia contra la Doctrina Parot.

El “lizarrazo”, con todo, ha sido el bombazo inaugural del año político recién comenzado. El reencuentro (por más puntual que pudiera ser según pretenden los del Partido de Sabino Arana) con las huestes neobatasunas, ha sido un hecho de alcances tectónicos en las dos placas de fondo que se solapan para la política nacionalista vasca: la clerical/nazi y la nazi/soviética. El suceso amenaza con generar un tsunami de rango no previsible en la segunda mitad de la actual legislatura.

Los dos separatismos, el vasco y el catalán, han lanzado los respectivos desafíos al Gobierno de Mariano Rajoy, cuyas defensas parecen del todo cuestionables. Una, la de la omisión y el disimulo frente al alboroto vasco- catalán, por su manifiesta inoportunidad cuando los hechos demandan acciones disuasorias. Y la otra defensa, estribada en la previsión de la victoria frente a la crisis económica , porque es previsible una movilización en línea de las izquierdas políticas y sindicales contra la culminación de los esfuerzos nacionales contra el catastrófico desempleo.

El “lizarrazo”, sustanciado y traducido a la calle en la manifestación del sábado en Bilbao, ha sido detonante y catalizador del desafío político y a la Constitución que apoya la inmensa mayoría de los españoles. Una Carta ahora presionada y en su día “traicionada”, en su coherencia, por los dos abogados (uno, emparentado con Arzalluz, y otro, abogado de campanillas en el pleito más sonado a estas horas) inoculadores del principio de las “nacionalidades”. Un híbrido histórico-político, en el caso español, del foralismo vencido en las guerras carlistas y el disparate cantonalista de la I República.

De Núremberg a Durango
Javier Orrico Periodista Digital 13 Enero 2014

La ruina económica deprime y angustia, pero no envilece. Fue en los días del oro muerto cuando nos rebozamos en trapisondas y desvergüenzas. Y hay una ruina mucho peor, la que acaece cuando la decencia, la dignidad, el respeto a uno mismo y la justicia se entregan para ganar el perdón de los asesinos. La foto de Durango, la de los sesenta criminales de ETA poniéndonos condiciones y exigencias, es la imagen de nuestra peor derrota: la moral.

O mejor, la no moral que hemos aplicado para vivir “bajo tolerancia”, como el título de aquel libro espléndido de José Agustín Goytisolo. Son ellos los que nos toleran, ellos los que nos perdonan. Es absurdo que esperemos el arrepentimiento del que ha ganado legalidad, elecciones, imagen, poder. He oído a uno de estos cretinos de la izquierda paraoficial (la coalición de la tontería y el sectarismo de la ziquierda con la hipócrita cobardía de la derecha gobernante es lo que nos está llevando a la liquidación) decir que lo importante es que los etarras "hagan política” y no sigan con el terror.

Hablamos de gente capaz de acercarse a un hombre por la espalda y descerrajarle un tiro en la nuca sólo por ser español (o judío, burgués, negro…). De asesinar y mutilar niñas con bombas lapa. De reventar hipermercados o autobuses. Es ante estos ante quienes hemos arrodillado a la nación que fuimos. Que el Estado-nación más viejo de Europa, el que inauguró la modernidad, haya caído en tal indignidad no es más que la metáfora de una Europa que avaló la humillación, y que está destinada a la subordinación y el olvido en el mundo que viene. La Europa de Núremberg hoy pone a los criminales en la calle y les da la voz. No sólo no deberían participar en política ni en nada: no deberían haber salido de la cárcel jamás.

Imaginemos a sesenta asesinos nazis veinte años después de Núremberg en una foto así, chuleando a la democracia y a las víctimas del holocausto. O a Pol-Pot y sus jemeres rojos condicionando la política en Camboya y exigiendo separar a una parte del país. O a los asesinos maoístas responsables de los crímenes de la Revolución Cultural. O a Stalin, el mayor genocida de la historia, leyendo un comunicado con sus reivindicaciones. O a los que cortan cabezas en Al-Qaeda presentándose a las elecciones. No hay crimen más execrable que el político. Matar por amor (sexo), por ambición, por codicia, por orgullo, por algunas de esas pulsiones que nos hacen desdichadamente humanos no se justifica, pero es la vida misma. Matar por la independencia de Euskadi o por la raza aria no tiene perdón posible. La lección de Núremberg fue, precisamente, que no había perdón para quienes habían alcanzado tales extremos de iniquidad y estupidez unidas. Occidente sostuvo allí lo que lo hizo grande: una civilización donde no tenían cabida quienes atentaran contra la humanidad misma. Durango es su contralección. El hundimiento de una España cobarde que seguramente no merece perdurar.

País Vasco
El PNV vuelve al monte
José García Domínguez Libertad Digital 13 Enero 2014

El PNV vuelve al monte. Aunque todavía está por ver que hubiese bajado alguna vez. Ese oscuro apparatchik provincial, Urkullu, acaso no haya sido más que un espejismo, la proyección de una fantasía ingenua que quería ignorar la vieja división del trabajo en el País Vasco entre los que mueven el árbol y los que recogen las nueces. Todos vuelven. Los de Arana, a las andadas; los de ETA, a la casa del padre. Helos ahí, pues, juntos y en unión, dando el cante a capela por la amnistía en la manifestación silenciosa de Bilbao. Nada extraño, por lo demás. Al contrario. A fin de cuentas, lo único que se interpuso siempre entre unos y otros fue la discrepancia técnica a propósito de cómo alcanzar el objetivo común. Apenas una disputa metodológica, únicamente eso.

Paradojas de la historia, cuando la izquierda toda ha abandonado el marxismo, muchas cabezas de la derecha todavía siguen colonizadas por sus esquemas de pensamiento, por su determinismo económico. De ahí la insistencia en referirse a la "izquierda abertzale" en los análisis a cuenta del futuro vasco. Como si ETA y su mundo se definieran por algún contenido de clase, y no por un culto tribalista que no se detiene ante las barreras sociales. Una vez descargadas las pistolas, ETA y el PNV resultan indistinguibles en términos sociológicos. Absolutamente indistinguibles. Razón última de que fuese inevitable el cortejo de Urkullu a Bildu. Y es que ya están compitiendo por idéntica clientela en las urnas.

Una disputa por el mismo nicho de mercado pareja, por cierto, a la que se da entre Convergencia y ERC en Cataluña. Por eso, porque sentimentalmente nunca han dejado de ser uno y lo mismo, el PNV no reclama ahora el desarme mitológico de ETA. Nada de crítica ni de autocrítica. Quizá les demanden renunciar las granadas, pero a la memoria histórica jamás. A fin de cuentas, la épica del martirio y la sangre es un patrimonio político irrenunciable para la gran familia nacionalista. Algo así como si la CDU de Ángela Merkel auspiciara homenajes póstumos a las Juventudes Hitlerianas. 2014 no solo habrá de ser el año del éxtasis catalanista. También verá –ya la está viendo– la resurrección del espíritu de Ibarretxe. Venga, todos al monte.

Paz en Euskadi
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC  13 Enero 2014

A mí no me preocupan tanto los nacionalistas, que terminarán comiéndose los unos a los otros, como sus mediadores
YA tenemos a los dos nacionalismos «moderados» ?PNV y CiU? unidos a los dos nacionalismos radicales ?Sortu y ER?, desafiando conjuntamente al gobierno español. No es que los radicales se hayan moderado, sino que los moderados se han radicalizado. Ya no les basta con disponer del dinero recaudado en su territorio. Quieren disponer de «su» territorio. «¿No somos una nación?», se preguntan. «Una nación requiere un Estado», se contestan. Miren ustedes en qué han devenido las nacionalidades y las autonomías. En naciones y soberanías. Y habiéndoles admitido que «España es una nación de naciones», va a ser difícil negarles que sea un Estado de Estados, es decir, una Confederación. Porque ni siquiera parece bastarles el Estado Federal que proponen los socialistas. Lo quieren todo. Y si nos descuidamos, un trozo de España. Y otro de Francia. De lo que estoy seguro es que de Francia no van a lograr ni un milímetro. De España, no lo sé, tan mal lo hemos hecho.

De lo que peneuvistas y convergentes no quieren darse cuenta es de que, en los movimientos emocionales, como el nacionalismo, quien se impone siempre es el más apasionado, el más radical, el más violento.

El que tiene las pistolas, vamos. Y ETA, recuerden, conserva las suyas. Ha dejado de matar, sí, pero porque ya no lo necesita al haber impuesto su programa en su territorio, anulando a los socialistas y convirtiendo a los populares en una fuerza extraña al mismo. Tampoco necesitan ya refugiarse en las Iglesias, como hacía antes. Ahora puede hacerlo en los parlamentos y ayuntamientos. Como no necesitan extorsionar: ¿para qué, si cobran sueldos públicos? El árbol, no el de Guernica, sino el del Estado español ha sido sacudido, y llega el momento de recoger las nueces. Ellos, no los del PNV, como creía Arzallus, que pueden irse preparando a recibir órdenes, como Mas las está recibiendo en Cataluña.

A mi no me preocupan tanto los nacionalistas, que terminarán comiéndose los unos a los otros, como sus mediadores. Los que piden que «se busque el encaje de Cataluña en España», cuando es Cataluña la que intenta desengancharse de España. O amnistías disimuladas para los presos de ETA aún en la cárcel «dentro del proceso de normalización del País Vasco». O los que nos reprochan a los españoles que no seamos lo generosos que deberíamos ser con quienes nos hacen el favor de no matarnos, dándoles cuanto nos piden. O los que consideran una provocación que un magistrado de la Audiencia Nacional prohíba una manifestación en pro de los presos etarras convocada por una organización próxima a ETA. Esos son los que me preocupan. Los abogados de unos asesinos que aún no han pedido perdón a sus víctimas. Los periodistas que consideran al gobierno español rehén de la extrema derecha. Los políticos que convocan manifestaciones en pro «de la paz definitiva en el País Vasco». Sí, la paz de los más de 800 asesinados por el terrorismo. La paz de los cementerios. La paz de ETA.

YA tenemos a los dos nacionalismos «moderados» ?PNV y CiU? unidos a los dos nacionalismos radicales ?Sortu y ER?, desafiando conjuntamente al gobierno español. No es que los radicales se hayan moderado, sino que los moderados se han radicalizado. Ya no les basta con disponer del dinero recaudado en su territorio. Quieren disponer de «su» territorio. «¿No somos una nación?», se preguntan. «Una nación requiere un Estado», se contestan. Miren ustedes en qué han devenido las nacionalidades y las autonomías. En naciones y soberanías. Y habiéndoles admitido que «España es una nación de naciones», va a ser difícil negarles que sea un Estado de Estados, es decir, una Confederación. Porque ni siquiera parece bastarles el Estado Federal que proponen los socialistas. Lo quieren todo. Y si nos descuidamos, un trozo de España. Y otro de Francia. De lo que estoy seguro es que de Francia no van a lograr ni un milímetro. De España, no lo sé, tan mal lo hemos hecho.

De lo que peneuvistas y convergentes no quieren darse cuenta es de que, en los movimientos emocionales, como el nacionalismo, quien se impone siempre es el más apasionado, el más radical, el más violento.

El que tiene las pistolas, vamos. Y ETA, recuerden, conserva las suyas. Ha dejado de matar, sí, pero porque ya no lo necesita al haber impuesto su programa en su territorio, anulando a los socialistas y convirtiendo a los populares en una fuerza extraña al mismo. Tampoco necesitan ya refugiarse en las Iglesias, como hacía antes. Ahora puede hacerlo en los parlamentos y ayuntamientos. Como no necesitan extorsionar: ¿para qué, si cobran sueldos públicos? El árbol, no el de Guernica, sino el del Estado español ha sido sacudido, y llega el momento de recoger las nueces. Ellos, no los del PNV, como creía Arzallus, que pueden irse preparando a recibir órdenes, como Mas las está recibiendo en Cataluña.

A mí no me preocupan tanto los nacionalistas, que terminarán comiéndose los unos a los otros, como sus mediadores. Los que piden que «se busque el encaje de Cataluña en España», cuando es Cataluña la que intenta desengancharse de España. O amnistías disimuladas para los presos de ETA aún en la cárcel «dentro del proceso de normalización del País Vasco». O los que nos reprochan a los españoles que no seamos lo generosos que deberíamos ser con quienes nos hacen el favor de no matarnos, dándoles cuanto nos piden. O los que consideran una provocación que un magistrado de la Audiencia Nacional prohíba una manifestación en pro de los presos etarras convocada por una organización próxima a ETA. Esos son los que me preocupan. Los abogados de unos asesinos que aún no han pedido perdón a sus víctimas. Los periodistas que consideran al gobierno español rehén de la extrema derecha. Los políticos que convocan manifestaciones en pro «de la paz definitiva en el País Vasco». Sí, la paz de los más de 800 asesinados por el terrorismo. La paz de los cementerios. La paz de ETA.

El sueño de la razón
IGNACIO CAMACHO ABC  13 Enero 2014

El error esencial consiste en no entender que el proyecto político de ETA sigue vivo y nunca ha dejado de estarlo

TODO se ha envenado en apenas dos semanas. La carta de los presos y el siniestro aquelarre de Durango han enfangado de repente la ruta del llamado proceso final de ETA, sutil terminología puesta en circulación para eludir en concepto de la pazzzzzzz zapateriana. El Gobierno quiso dar un golpe de autoridad con la detención de los jefes de la estrategia carcelaria y le salió un gatillazo precipitado por una filtración a destiempo. El nacionalismo ha vuelto al pacto de Lizarra de la mano de Bildu. Los socialistas guipuzcoanos se han desmarcado de la política antiterrorista oficial, y algunos sectores de la burguesía vasca temen el regreso de los escoltas. La sensación de este brusco giro es que las cosas estaban menos maduras de lo que aparentaban. Y que se han desatado los nervios a partir de un cúmulo de errores.

Pero el error principal no es táctico sino estratégico y no viene de ahora sino del principio del dichoso proceso. El error consiste en no entender que el proyecto político de ETA sigue vivo y nunca ha dejado de estarlo aunque la banda no mate. Y lo que sucede ahora es que la propia ETA está discutiendo con sus testaferros el control, el derrotero y los tiempos de ese proyecto que, retóricas aparte, sigue siendo la independencia del País Vasco y la instauración en él de un régimen autoritario.

La construcción de una pista de aterrizaje legal para los herederos del terrorismo armado fue la mayor equivocación del zapaterismo, que creía con su proverbial irresponsabilidad en la pacífica reconversión etarra. Durante los últimos años el pensamiento político dominante ha dado por sentado que los batasunos eran los buenos, los apóstoles de una reinserción política en la que ni siquiera se le ha exigido el requisito del arrepentimiento, la condena y la petición de perdón. Se les entregó por anticipado el acceso al poder y ETA quiere ahora manejar ese poder. La ruptura entre ellos no se ha producido y existe un forcejeo de tensiones en el que algunos pescadores de ríos revueltos quieren irrumpir apuntalando a Sortu-Bildu con pactos que los atraigan fuera de un lado oscuro que no han acabado de abandonar. Alguien ha pensado que constituye una solución, en vez de otro problema, que el proyecto de ETA circule por la vía catalana.

Hay un voluntarismo general, del que también participa en algún modo el Gobierno, tendente a creer que el final de ETA está más próximo de lo que indica la realidad objetiva. Se trata de una confusión entre el fin del terrorismo y el de ETA. De nuevo y por desgracia tienen razón las casandras pesimistas que insisten en que, de una manera o de otra, la banda pretende sobrevivir a su propia derrota cambiando de piel. Pero no puede haber, ontológicamente, una ETA democrática. El macabro retorno de los brujos de Durango debería haber bastado para despertar de este sueño de la razón bienintencionada.

Su marcha, nuestra estulticia
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC 13 Enero 2014

Es ETA la que dirige el proceso de secesión, no de paz, vigente en el País Vasco

La manifestación celebrada el sábado en Bilbao por la independencia y la amnistía para los terroristas presos pone en evidencia varias cuestiones determinantes en el proceso de secesión, que no de paz, vigente en el País Vasco.

1º. Ese proceso lo dirige ETA, que es la que marca los tiempos y las estrategias en función del análisis aterradoramente certero que hace la banda de la situación política y las debilidades de su enemiga: España.

2º. ETA presenta una estructura compleja, con múltiples tentáculos, distintas caras y un único mando (que durante varios lustros no estuvo precisamente en la clandestinidad sino amparado por el Estado de Derecho, como en buena medida sucede ahora) determinado a emplear cualquier medio, incluidos los más sanguinarios, con tal de conseguir el poder en la «Euskal Herría» soberana a la que aspira.

3º. Dentro de ese entramado criminal cada cual desempeña un papel perfectamente definido por la dirección, sin más fricciones que las propias de cualquier organización integrada por un elevado número de personas. Los pistoleros no son más etarras que los parlamentarios, concejales, abogados, financieros o propagandistas al servicio de la causa. Se limitan a cumplir una función concreta, más o menos prioritaria para la consecución de los propósitos de la banda dependiendo de la coyuntura.

4º. Los atentados terroristas perpetrados por ETA nunca han sido un fin en sí mismos. Los asesinos del hacha y la serpiente no son sádicos que disfrutan matando sino sicarios de un movimiento separatista que no hace ascos a derramar sangre inocente si con ello avanza en la construcción de su mítica Arcadia euskaldún.

5º. Yerran por tanto estrepitosamente quienes creen que la interrupción de las acciones armadas, o incluso su terminación definitiva, equivale al fin de ETA. La banda sigue existiendo, acumula más poder territorial del que nunca tuvo, mantiene intacto en la recámara el cartucho del tiro en la nuca, por si volviera a resultar necesario, y utiliza en su beneficio todas las garantías que ofrece nuestra democracia en el empeño de destruirla para hacer posible su propósito.

6º. El Partido Nacionalista Vasco comparte abiertamente los fines secesionistas de ETA y nunca ha rechazado una nuez del árbol que agitaba la banda. Nunca se ha puesto del lado de las víctimas. Recoger sin la menor repugnancia esa cosecha sangrienta y acudir, como hicieron el sábado, al rescate de los «agitadores» no hace sino legitimar políticamente cada uno de los asesinatos perpetrados por su «vanguardia armada». Confirmar que han sido útiles para avanzar hacia la independencia.

7º. Tras una breve etapa de disimulo, el PNV vuelve por los fueros del Pacto de Estella en un intento desesperado de mantener el liderazgo del proceso (de secesión, no de paz) y no verse superado por ETA/Sortu. La Historia nos enseña que la versión más ?auténtica? del separatismo acabará prevaleciendo sobre su réplica camuflada, por más que ésta se empeñe en darle palmadas en la espalda a aquélla.

8º. Ante esta situación, la respuesta de los partidos llamados a vertebrar España, PP y PSOE, menguantes en el País Vasco, consiste en emular a Chamberlain en la política de apaciguamiento que llevó al encumbramiento de Hitler y a la II Guerra Mundial. Con matices, pero sin diferencias de fondo en la práctica.
Conclusión: El éxito de esa marcha proetarra es sólo el reflejo de nuestra estulticia ciega. No ganan; perdemos.

Tiempos de infamia y de cobardía

ROSA DÍEZ El Mundo 13 Enero 2014

NUNCA TEMÍ -ni siquiera pensé- que el final de ETA viniera precedido de un tiempo en el que tuviéramos que revivir lo peor de la historia de la lucha para librarnos del yugo de ETA y conquistar la libertad.

Nunca pensé que las alianzas entre «los hijos de las tinieblas» se volverían a reproducir cuando parecía que la democracia había ganado la batalla al totalitarismo.

Nunca temí que partidos políticos poco sospechosos de ser cómplices -por acción u omisión- de los objetivos y los métodos de ETA se aprestaran alborozados a legitimar su historia de terror.

Pero sí; eso que ni temí ni imaginé se ha producido. Las imágenes de la manifestación de este sábado en Bilbao -plagadas de gritos a favor de los terroristas presos y de consignas de los tiempos más acerados del crimen-, no son sino el colofón de otras imágenes previas que hemos ido incorporando sin aparente resistencia.

Lo más execrable aparenta ser normal en una sociedad degenerada democráticamente, que ha perdido los valores más básicos y en la que los ciudadanos conviven con la imagen del terrorista y secuestrador Bolinaga tomando vinos por su pueblo, que salió de la cárcel con una coartada insultante. «No haberle concedido la libertad condicional hubiera sido prevaricación», según dijo el ministro del Interior de Rajoy. O las imágenes de los terroristas excarcelados por el método exprés tras la sentencia de Estrasburgo, que eran recibidos con honores en los pueblos de los que salieron para cometer sus asesinatos; hasta la reunión de los terroristas de Durango -que sumaban juntos más de 300 crímenes- y que hicieron todo un alarde de orgullo por el daño causado.

Lo que estamos viviendo es insoportable y muestra una laxitud moral, una falta de decencia, una falta de empatía para con las víctimas del terror que no puedo sino recordar unas palabras de Hannah Arendt, escritas a la vuelta de su exilio norteamericano, horrorizada por lo que estaba viendo en su país natal: «Sin embargo, el aspecto probablemente más destacado y también más terrible de la huida de los alemanes ante la realidad sea la actitud de tratar los hechos como si fueran meras opiniones... Pero la conversión de los hechos en opiniones no se limita únicamente a la cuestión de la guerra; se da en todos los ámbitos con el pretexto de que todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión, una especia de gentlemen?s agreement (pacto entre caballeros) según el cual todo el mundo tiene derecho a la ignorancia... El alemán corriente cree con toda seriedad que esta competición general, este relativismo nihilista frente a los hechos, es la esencia de la democracia. De hecho se trata, naturalmente, de una herencia del régimen nazi».

Sustituyan alemanes por vascos (y/o españoles) y régimen nazi por régimen franquista y verán cuan enorme es la similitud. Porque ETA, única herencia viva del franquismo, ha encontrado siempre muchas complicidades en una democracia de tan baja calidad como la nuestra.

Ciertamente, hubo un momento en el que los crímenes resultaban tan horrendos que mucha gente hubo de romper sus vínculos siquiera emocionales con la banda; pero ahora que no nos asesinan, los que siempre les comprendieron y disculparon han vuelto a las andadas.

Como dije, la historia se repite. El PNV siempre moderó su discurso cuando ETA asesinaba cada semana; y lo radicalizó cuando ETA estuvo operativamente débil. Recuerden, como ejemplo de ambos momentos, Ermua y Lizarra. La adaptación del discurso nacionalista no tuvo nunca otro objetivo que disputarse los votos nacionalistas. La gran familia nacionalista, compuesta por abertzales que han organizado la violencia terrorista y por abertzales que la han tolerado, la han comprendido y/o se han beneficiado directamente de ella, se disputa ahora los votos para ver quien se queda con el caserío.

Por eso ahora el PNV (y el Gobierno Vasco, que ha condenado las detenciones de presuntos terroristas) sale al auxilio de los testaferros de ETA y decide convocar una manifestación que unas horas antes ni siquiera apoyaba. Sí, actúan como sus servicios auxiliares, pero en el fondo sólo quieren conseguir la hegemonía dentro de la familia nacionalista. Por eso el partido que gobierna Euskadi se pone al frente de una manifestación en la que se gritan consignas reivindicando la historia de terror de ETA. Una vez más el PNV demuestra que cuando hay que elegir entre la democracia y la ley o la familia, siempre elige la familia.

QUÉ DECIR del Partido Socialista, condenando las detenciones de presuntos terroristas... Qué decir de la débil llamada al orden del la dirección del PSE; qué decir del silencio del PSOE... Otros que sólo piensan en tejer alianzas con lo que ellos consideran «la izquierda vasca». Otros más preocupados por «la familia de izquierdas» que por la democracia y la ley...

Qué decir de la otra izquierda, la llamada Plural, uno de cuyos más destacados diputados ha llamado «ultras» a las víctimas de ETA ante el silencio de la dirección política de su formación...

Sí, vivimos tiempos de canallas y de cobardes. Tiempos de infamia y de desesperanza. Quienes no estamos dispuestos a callar nos hemos convertido en personas molestas, en unos verdaderos incordios. Las «buenas gentes» no quieren que les molestemos recordándoles cada día lo que está pasando; las «buenas gentes» quieren que les dejemos en paz, que no les generemos mala conciencia por su silencio o, incluso, por su comprensión. Las buenas gentes quieren olvidar, quieren pasar página, quieren mirar para otro lado, seguir adelante.

A todas esas «buenas gentes» he de decirles que también las víctimas quieren seguir adelante. Pero todas ellas necesitan hacer el duelo para poder seguir; las familias de los más de 300 crímenes de ETA que siguen sin ser esclarecidos necesitan que los criminales de sus seres queridos sean juzgados para poder seguir adelante; las familias de los más de 800 ciudadanos asesinados por ETA necesitan saber con certeza que nadie reescribirá su historia, que nunca aceptaremos el empate entre democracia y terror, que nunca aceptaremos el daño bilateral

Rosa Díez es diputada nacional y portavoz de Unión Progreso y Democracia.

Ley de Unidad de Mercado
Mas intenta burlar la ley que permite a los comerciantes rotular sólo en castellano
La Generalitat pretende recurrir la Ley de Unidad de Mercado al considerar que invade sus competencias
 www.lavozlibre.com 13 Enero 2014

Madrid.- La Generalitat de Cataluña ve amenazado uno de los pilares de su política nacionalista: la preponderancia del catalán sobre el castellano en todos los ámbitos. Y es que la nueva Ley de Garantía de Unidad de Mercado, aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy el pasado mes de noviembre, permite poner fin a las sanciones a aquellos comerciantes que sólo rotulen en castellano. Por eso, pretende recurrirla al Tribunal Constitucional.

Fuentes de la Consejería de Empresa, de la que depende el órgano sancionador -la Agencia Catalana de Consumo-, explican a ‘ABC’ que existe la voluntad de recurrir la Ley de Unidad de Mercado, porque “invade nuestras competencias”, si bien declinaron dar más detalles sobre su argumentario a la espera de un dictamen que encargará al Consejo de Garantías Estatutarias.

La nueva Ley de Mercado, cuyo objetivo principal es que cualquier operador económico pueda ejercer en todo el territorio nacional con la licencia que haya obtenido en su comunidad de origen o establecimiento, podría acabar con las multas que impone la Generalitat a los comerciantes que no rotulan los carteles informativos y publicidad de sus establecimientos al menos en catalán; con las sanciones por no etiquetar los productos en ese idioma, o con la exigencia de presentar la documentación en catalán a aquellas empresas que opten a cualquier contratación pública con la administración catalana. Porque la nueva norma estatal consagra el principio de "no discriminación" por "razón de establecimiento o residencia del operador económico".

La Ley de Mercado fue aprobada por el Ejecutivo el pasado noviembre y entró en vigor el 10 de diciembre, aunque no en toda su extensión, puesto que la norma contempla un plazo de tres meses para que las comunidades autónomas acomoden su normativa a la misma.

Presidente de Euskaltzaindia
Andrés Urrutia: «El euskera no tiene que ser bandera de nadie»
El máximo responsable de la Academia de la Lengua Vasca hablará del futuro del idioma hoy en el Aula de Vocento en Bilbao
GERARDO ELORRIAGA | BILBAO. El Correo 13 Enero 2014

En este rincón de la Europa Occidental, territorio que ha colonizado buena parte del mundo también a través del idioma, sobrevive una lengua ajena en origen a su entorno cultural latino. A pesar de la poderosa influencia del castellano y el francés, o los avatares políticos y sociales adversos, el euskera ha pervivido e, incluso, evolucionado positivamente. Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia, hablará hoy de su futuro en un nuevo encuentro del Aula de Cultura de Vocento. El acto dará comienzo a las ocho de la tarde en el Salón El Carmen de Bilbao.

- Existe un debate sobre las dificultades que presenta el euskera para visibilizarse y, sin embargo, hace un mes se vendieron más de 13.000 entradas para contemplar la final de bertsolarismo.
- Esa es la gran contradicción. No hay ningún problema en vender esas entradas para un concurso de bertsolaris que requiere conocimiento y habilidades lingüísticas, pero, por otra parte, desde el punto de vista de la transmisión familiar el euskera no se consolida, no está ganando el terreno que debería haber ganado.

- ¿Circunstancias como la final de Barakaldo o la Feria de Durango no evidencian la existencia de un pujante colectivo que reclama una producción en euskera?
- Sí, pero cuando vemos el índice de lectura o productos culturales en euskera la realidad es menos positiva. ¿Leemos lo que compramos o Durango es el momento que aprovechamos para hacer lo que no llevamos a cabo en el resto del año? Hay gente que puede acceder a esa oferta, pero no cuaja en el día a día.

- ¿Puede ocurrir que el euskera se convierta en una herramienta esencial a nivel curricular, pero invisible en nuestra cotidianidad?
- Puede ocurrir, y hay ejemplos en Europa, como el irlandés. Lo que está claro es que no hemos llegado a la normalidad y hay síntomas preocupantes, como que se utilice como instrumento de enseñanza en las aulas universitarias y los alumnos que reciben esas clases se comuniquen entre sí en castellano. No sabemos si la enfermedad se halla tan arraigada como para que acabemos en el otro extremo, que pase de lengua informal a absolutamente formal y carente de visibilidad social. Hay que alcanzar cierto equilibrio.

Nuevas tecnologías
- Un informe de Unesco advierte de que al final de este siglo la mitad de los actuales idiomas habrá desaparecido. ¿La lengua vasca corre ese riesgo?
- Sí. Al otro lado de la frontera se encuentra en esa situación por la falta de una política lingüística clara o, tal vez, por la existencia de una política lingüística demasiado clara. Se propaga la consideración de que se trata de una lengua de segunda que solo cabe utilizar en espacios cada vez más restringidos, y se tira por la borda una fuerte tradición como lengua culta. A este lado la situación es muy distinta, aunque varía según el territorio y la ubicación social.

- Algunos estudios señalan que la situación del euskera en las plataformas digitales es muy débil.
- Hay que tener en cuenta el peso de la demografía. No se halla entre las peores, y no está mal en valores cualitativos. El mundo del euskera ha afrontado de una manera decidida el reto de las nuevas tecnologías, porque constituyen una herramienta fenomenal para una lengua como la nuestra.

- ¿La crisis económica afecta al euskera?
- Sin lugar a dudas, yo diría que sobre todo al euskera y a la cultura vasca porque no acabamos de convencernos de que no es un lujo, sino una necesidad, uno de los elementos de esta sociedad. Mucha gente lo considera un adorno del que se puede prescindir cuando aprieta la necesidad.

-¿El euskera ya es de todos?
- Hay todavía un sector que le achaca una serie de connotaciones. No lo justifico, aunque lo entiendo, venimos de donde venimos. Yo sostengo que es de todos, y no lo mantengo como una afirmación hueca, sino como una realidad del día a día.

- ¿Y cuál es el escenario al que le gustaría llegar?
- No soy partidario de un modelo porque cada territorio o país que usa varias lenguas tienes connotaciones propias. El punto de partida se encuentra en la realidad sociolingüística del país. Estamos en dos Estados y dos comunidades autónomas, y debemos buscar lo que nos une. Conseguir consensos no es fácil, exige un serio esfuerzo. La clave no radica en despolitizar el euskera porque necesita una política lingüística, no ideológica, que no sea bandera de nadie.

Cataluña en España, una historia común
juan carlos valero. barcelona ABC 13 Enero 2014

Paseo en doce capítulos por algunos de los episodios más significativos de nuestra historia hispánica común

1 La desapasionada realidad científica desmonta la mitología nacionalista
Ricardo de la Cierva escribía que “la historiografía catalana ha nacido y vive aún con finalidades que no son siempre históricas, que son de cobertura política”. En su opinión, la construcción nacional ha partido “de la intuición del hecho diferencial para retrotraerlo a la historia más remota”. Un hecho diferencial que se basa en encubrir lo que De la Cierva denominaba el “género de la historiografía nacionalista, por cebarse en lo diferencial encubriendo lo hispánico”.

Para esta historiografía romántica, Cataluña tiene una existencia como nación muy anterior a España y al margen de ella. En su particular visión histórica, España ha sido freno a las aspiraciones políticas, culturales y económicas de Cataluña y ha constituido su mayor enemigo. Los objetivos son claros: la emancipación nacional es una empresa que da continuidad lógica al devenir de una Cataluña enfrentada permanentemente a España.

¿No es éste, sino, el fin último del famoso Congreso celebrado por la Generalitat de Cataluña titulado “España contra Cataluña”? Los organizadores se enrocaron ante las críticas en el argumento de que el conflicto España-Cataluña es “una realidad indiscutible”.
Historiografía científica

Pero la realidad indiscutible de la historiografía nacionalista se da de bruces con la realidad de la historiografía científica que surgió como crítica a las primeras escuelas historiográficas románticas de “construcción nacional”. Pierre Vilar afirmó que debemos “renunciar, pues, a la imagen de una Cataluña ahogada por el centralismo real, castellano”, mientras John Elliott explicaba que “esta interpretación conspirativa tiene más de las fobias decimonónicas que de las realidades del siglo XVIII”.

También García Cárcel afirmaba en una reciente entrevista que no se puede hablar de un “enfrentamiento continuo y una postura victimista de Cataluña frente a una España permanentemente opresora y tiránica desde la noche de los tiempos”.

¿Podemos escribir una historia de Cataluña desapasionada? ¿Podemos interpretar la historia de Cataluña fuera de los mitos y de las manipulaciones políticas que tanto daño están haciendo en la visión de pasado, presente y futuro de los catalanes? Este es el objetivo de ABC para este año: dar cumplimiento al anhelo de Josep Pla cuando decía que “la historia romántica es una historia falsa” y se preguntaba: “¿tendremos algún día en este país (Cataluña) una auténtica y objetiva historia?”.

Una historia que, como afirmaba Capdeferro siguiendo los pasos de Vicens Vives, “efectúe una profunda revisión y renovación de la Historia de Cataluña, expurgándola de tergiversaciones, mistificaciones, mitificaciones y exaltaciones improcedentes”. Porque, en definitiva, como decía hace poco John Elliott en una entrevista concedida a ABC, “la primera necesidad es siempre desmitificar la historia, que está llena de mitos, porque cada país tiene su tradición, o sus memorias históricas, que muchas veces son distorsionadas, por razones políticas o por lo que sea”.

Porque desde sus comienzos, Cataluña ha tenido un papel importante en España y España ha tenido una especial significación para Cataluña y los catalanes. Una historia de la que hemos seleccionado doce episodios especialmente significativos en la historia de Cataluña y España que demuestran que España ha sido, siempre, para Cataluña, tal y como decía De la Cierva, el “género”.

Doce temas que nos pasearán por la historia de Cataluña con algunas aportaciones sorprendentes: el nacimiento en 415 en Barcelona de Hispania como primer proyecto hispánico independiente de Roma; la historia de la Marca Hispánica y de los condados catalanes; la vocación hispánica de la historiografía medieval catalana que veían en la unión de los diferentes reinos su objetivo último; los reyes católicos como una unidad que hace de España una de las naciones más antiguas de Europa; el protagonismo activo de los catalanes en América en lo político, religioso y comercial; la guerra de los Segadores como conflicto civil y social interno; el 1714 como un conflicto internacional y una lucha interna entre dos pretendientes al trono español; el siglo XVIII como el siglo del despegue económico de Cataluña; la Guerra de Independencia como un estallido patriótico español de los catalanes y los siglos XIX y XX como los de los grandes proyectos regeneracionistas catalanes para la transformación de España.

2 La primera corte se constituyó en Cataluña
razón que se podría decir que España nace siglos antes de la creación de entidades hispánicas como Castilla, Cataluña. León o Aragón, productos fruto de los avatares, circunstancias y dinastías de la reconquista cristiana, que buscaban la restauración del reino de España que más tarde sería recordado como la Patria Hispana, que era a su vez el patrimonio y el territorio propio del rey de la nación de los godos. Una nación en la que quedaban incluidos tanto los hispanorromanos como los godos.

Y la primera corte de la Patria Hispana se constituyó en Cataluña, ya que Ataúlfo, rey visigodo, y primer rey de España junto con Gala Placidia, primera reina, establecieron su corte en Barcelona. Ambos fundan un reino que con el tiempo se consolidó. El rey aportó el poder militar y la necesidad de establecer a su pueblo en su soñado lugar definitivo. La reina, fue su gran valedora y legitimadora frente al imperio romano. Hábil política, aportó su conocimiento de los resortes del poder. Su intervención, hizo posible al acuerdo de dar Hispania a los visigodos.

Así, el nuevo reino de Hispania resolvía dos grandes problemas para el acosado imperio, recientemente dividido en dos: oriente y occidente. Por un lado, encargaban al pueblo godo la expulsión de Hispania de los invasores suevos, vándalos y alanos a cambio de obtener su anhelado reino y, por otro lado, dando Hispania a los visigodos, que les costaría algunas décadas consolidar, Roma se deshacía de su permanente amenaza. Los visigodos habían invadido el imperio y la misma Roma, que saquearon e incendiaron en el año 410, al mando de Alarico.

Los godos siempre invadían con su pueblo a cuestas en busca de un establecimiento que hacía años reclamaban al imperio, creando serios problemas, arrasando cosechas y ciudades para su mantenimiento. Intentaron su establecimiento en la península itálica o en el norte de áfrica, granero del imperio, lo cual hubiera sido letal para Roma. Hispania era la solución mejor para ambas partes.

3 El objetivo común era la reconquista de España
Los condados catalanes se crean entre los siglos IX y X y con el tiempo conformaron Cataluña. Nacen por la misma época y con complicaciones sucesorias similares que los condados de Castilla o Aragón, más tarde elevados a reinos. Por matrimonio, compartieron soberano con Aragón y Sicilia y, por conquista, con Valencia y Mallorca.

El concepto de Corona de Aragón, moderno, puede llevarnos a confusión, ya que es un sólo soberano el que tiene los territorios y los gobierna conforme a los fueros de cada uno. Tras la unión del Conde Ramón Berenguer IV con la reina Petronila de Aragón en 1137, se une Cataluña y Aragón.

Los condados de la marca hispánica, cuyos habitantes eran conocidos como «spagnuls» y sus vecinos peninsulares tenían una misma meta y ambición: la reconquista de España y la restauración del reino como lo fue en época goda, rota por la invasión. Así lo prueban hechos, matrimonios entre las dinastías peninsulares y citas, culminando con el matrimonio de los Reyes católicos.

Barcelona fue liberada en el 801 por las tropas de Luis el Piadoso en nombre de su padre Carlomagno. Diez condes son nombrados hasta la llegada de Wifredo el Velloso de la estirpe hispanogoda.

Con la muerte de Martín I «el Humano» en 1410 se extingue la línea agnaticia de los Condes de Barcelona y Reyes de Aragón y pasa en 1412, por el Compromiso de Caspe, a Fernando de Antequera, hijo de Leonor de Aragón y nieto de Pedro III «el Ceremonioso».

4 Desarrollo de la conciencia de pertenencia a España
Como apuntó Maravall, «España es un ámbito de poder regido solidariamente por varios reyes»

La creación y desarrollo de los diferentes reinos hispánicos no niega el desarrollo de una conciencia de pertenencia a una comunidad histórica propia, de la que Cataluña no fue una excepción. Este hecho quedó constatado en los trabajos de los cronistas medievales de la Corona de Aragón y muy especialmente de Cataluña, donde existe la conciencia de la pertenencia a una España plenamente definida mucho antes de la llegada de los musulmanes, e, incluso, de los godos.

Este concepto de España, ya trabajado por autores anteriores como Orosio, Juan de Bíclaro o Isidoro, era plenamente compatible con la identificación de los diferentes pueblos con sus reyes, lo que demuestra que, ni existió unas “conciencias nacionales” separadas en la España medieval ni el concepto de España es un concepto moderno e inventado.

Así se ve por ejemplo en las “Ystories d’Espanya, les conquestes d’Espanya” que dedica capítulos a los primeros pobladores de Spanya y los reyes de Espanna, en el anónimo de los Gesta Comitum Barcinonensium, en el Recort de Gabriel Turell, que hace referencia a “tanta bella obra como se muestra en España” o en el Libre de feyts d’armes de Catalunya del pseudo Boades que repetidamente habla de “esta tierra nuestra de España que se llama Cataluña”.

Como apuntó Maravall, “España es un ámbito de poder regido solidariamente por varios reyes”. De esta forma, en la crónica de Jaume I se habla de Cataluña como “el mejor reino de España, el más honrado y más noble”, mientras que la crónica de Desclot hace referencia a los condes de Barcelona como condes “de España, de la tierra de Cataluña” o en la de Muntaner que comenta de los reinos de España que “si son una carne y una sangre y llegasen al entendimiento (…) tomarían todo el otro poder del mundo”.

¿Es España un concepto únicamente geográfico o tiene una connotación de identidad? Autores catalanes como el de Flos Mundi, se autodefinen como españoles: “Yo, empero, qui son spanyol, teixiré o reglaré la dita historia”. Mientras, Despuig refiriéndose a Cataluña dice: “Aquesta provincia no sols és Espanya, mas és la millor d’Espanya”. Y Joan Margarit, obispo de Girona del siglo XV afirma en su Paralipomenon Hispaniae que su obra “surge del puro amor a mi patria” en referencia a España, de la que dice que su antigüedad es mayor que la de ninguna otra nación europea.

5 Fernando el Católico, el genio ordenador de la Cataluña del Renacimiento
El Rey Católico y con él los Austrias, sus sucesores, son las únicas figuras que han logrado ganar la absolución del pecado de anticatalanismo en los últimos tiempos. En efecto, hasta los años 30, la excomunión de la historia de España empezaba en 1412 con el Compromiso de Caspe, pues en él se había consumado el crimen de instaurar en Cataluña una dinastía castellana: los Trastámara. Un ejemplo lo tenemos en el libro “La Iniquitat de Casp”, publicado en 1930 del arquitecto e historiador, Domènech i Muntaner.

Gracias a la gran y perspicaz obra de Jaume Vicens, y a pesar de las acusaciones de poco patriota que le endilgó el periodista historiador Antoni Rovira i Virgili, las desgracias de Cataluña empezaron con Felipe V en 1714 de manera que nos hemos ahorrado 300 años de repudio.

El rey Fernando fue el genio ordenador de la Cataluña del Renacimiento, pórtico de la Edad Moderna, todo ello en hermandad con Castilla y mezclando las dos tradiciones dinásticas en una común política que ya fue percibida en Europa como española.

Fernando II de Aragón solucionó el peliagudo problema constitucional catalán que había originado una guerra civil entre 1462-1472. Instauró el recurso de contrafacció (inconstitucionalidad) a dirimir ante la Real Audiencia para los conflictos entre el Rey y la Generalidad. Instauró el sistema de insaculación (sorteo) para elegir la Diputación del General y el Consejo de Ciento de Barcelona, acabando así con las guerras intestinas de los bandos de la Biga y la Busca. Igualmente dio una amplia amnistía para los que se sublevaron contra su padre en 1472. También puso fin al secular conflicto social agrario catalán, liberando a los campesinos remensas en su condición de siervos de la gleba, a la par que aseguraba su permanencia como colonos enfiteutas en las propiedades del señor.

Desde el punto de vista internacional, en 1493, recuperó el Rosellón de manos francesas, lo reintegró al Principado y después lo defendió con tropas castellana. Como testimonio de aquella época queda la construcción de la Fortaleza de Salses.

Previendo que el centro de gravedad de España estaría en Castilla, y para salvaguardar las particularidades de la Corona de Aragón dentro de la común política española, Fernando el Católico creó el Consejo de Aragón en 1494, que en la Corte velaría por el encaje catalán, aragonés y valenciano en la administración de la monarquía.

6 Cataluña aportó religiosos, gobernadores y virreyes
A partir del segundo viaje de Colón a América, la presencia de catalanes fue general

Uno de los mitos más extendidos en la historiografía romántica catalana es la supuesta exclusión de los catalanes en la empresa americana. Esta imagen es absolutamente falsa. Como el propio Vicens Vives reconoce en "Notícia de Catalunya", “es absurdo el lamento que tanto vuelo tomó a finales del siglo XIX respecto de la exclusión deliberada de los catalanes del comercio de América”.

A partir del segundo viaje de Colón a América, la presencia de catalanes fue general: el padre Bernat Boïl le acompañó junto a 12 monjes del monasterio de Montserrat, siendo encomendado Vicario Apostólico de las Indias Occidentales. De hecho, las tres primeras iglesias fundadas en América por los españoles fueron dedicadas a Montserrat, y a las patronas de Tarragona y Barcelona, Santa Tecla y Santa Eulalia.

La participación no fue sólo evangelizadora, ya que los catalanes participaron también en las misiones militares. Pere Margarit fue el jefe militar de la expedición y gobernador de la fortaleza de Santo Tomás; Miquel Ballester fue alcalde de la fortaleza de la Concepción de Vega Real en la Isla de Santo Domingo, siendo el primero en extraer caña de azúcar en el año 1505.

A partir de aquí, la lista parece no tener fin: Joan de Serrallonga, lugarteniente de Colón, descubre Terranova; Miguel Rifós, participa como lugarteniente en la expedición de 1526 al Río de la Plata; Joan D’Espes, conquista Nueva Andalucía; Juan Rodríguez Cabrillo, explora California y descubre la bahía de San Diego, las islas del canal de Santa Bárbara y la bahía de Monterrey; Bartolomeu Ferrer llega hasta Oregón; Joan Orpí i del Pou funda en la actual Venezuela, Nueva Barcelona; Pere Alberni, miembro de los voluntarios catalanes, explora el Pacífico norte y descubre la actual Isla Catalana,

Y en el ámbito político destacan como gobernadores Pere Fages y Gaspar de Portolà (California), Esteve Miró (Tucumán), Ignasi Sala (Cartagena de Indias), Pere Carbonell (Venezuela) o Joaquim d’Alòs (Paraguay). Y como virreyes tenemos a Gabriel Avilés (Reino de la Plata y del Perú), Antoni Oleguer (Río de la Plata), Francesc Romà (Yucatán) o el famoso Manuel Amat, virrey del Perú y descubridor Tahití.

Pero si ya Carlos II había concedido a Barcelona la categoría de puerto franco para poder comerciar con las Américas, será el XVIII el gran siglo para los catalanes en América. La pérdida de las posesiones italianas y la apertura económica y comercial que supuso la Nueva Planta y las liberalizaciones de Carlos III, permitieron a Cataluña un boom económico y comercial sin precedentes.

7 Revolución guerracivilista contra el «establishment»
La revuelta se ha utilizado como una revolución nacional

La revuelta de los segadores ha sido utilizada por la historiografía nacionalista catalana como una “revolución nacional” catalana contra la opresión de la monarquía española, una imagen de una Cataluña levantada contra España y luchando por su libertad. Es absolutamente falsa.

El proceso fue mucho más complejo. A los problemas del alojamiento de tropas, del aumento de los impuestos y de los planes de Olivares de reformar las instituciones del principado y de toda España había que añadir una revolución social preexistente que se extendía del campo a la ciudad: las rivalidades entre bandoleros, el odio de los pequeños agricultores contra los nobles y las enemistades de los ciudadanos contra las oligarquías sociales explotaron en una auténtica revolución social incontrolable.

Así, lo que había comenzado siendo un alzamiento controlado en Barcelona, pronto se convirtió en una revolución con aspectos de guerra civil incontrolable que afectaba a todos los “ricos”, a los aristócratas y nobles de las principales ciudades y a todos los que detentaban autoridad, que eran considerados como traidores. Este era el sentido al grito de “Viva el Rey de España y muera el mal gobierno”.

Esta división también tuvo una dimensión personal: Tamarit, a consecuencia de la condena a su padre por parte de las autoridades reales que disminuyeron su fortuna, y Claris por las disputas que tenía con el obispo de la Seu d’Urgell y con el propio virrey. Por su parte, el líder de los segadores, Rafael Goday, era una preso común recién fugado de la cárcel al que la Real Audiencia había condenado a muerte días antes.

La confusión ante los acontecimientos fue aprovechada por Pau Claris para imponer su solución: la convocatoria de Cortes apenas tuvo repercusión con una escasa presencia de los Brazos, nombró una Junta de 36 en representación de los brazos que era más fácilmente manipulable, estableció el nombramiento de un comandante en jefe de “cualquier nación” cuando las conversaciones con Francia hacía tiempo que habían comenzado en secreto y forzó la negativa de la Junta de los 36 a la propuesta de conciliación de Olivares, aunque la asamblea de los Brazos habían discrepado del acuerdo.

Las consecuencias de la aventura de Claris fueron terribles: en vidas humanas por las pérdidas en el campo de batalla y por la peste que asoló Cataluña; en recursos económicos por el aumento desmesurado de los gastos públicos y por un sector comercial arruinado por el cierre del mercado italiano y español y la competencia de los productos franceses y en el orgullo de los catalanes por la división y mutilación de Cataluña en dos con la pérdida del Rosellón.

8 Los ingleses lograron engañar a un sector de catalanes
La falta de sucesión de Carlos II aguijoneó las ansias expansivas de las potencias europeas

La decadencia del Gran Imperio de los Austrias españoles en la segunda mitad del reinado de Felipe IV, seguida de la de Carlos II, tuvo, obviamente, gran repercusión en Europa y por extensión, en el continente americano. El medio siglo de preponderancia francesa, fundamentado principalmente en la decadencia hispánica y la aparición de nuevas potencias en el norte y este de Europa, reclamaban un nuevo orden internacional.

La falta de sucesión de Carlos II, perfectamente previsible, aguijoneó las ansias expansivas de las potencias europeas, especialmente de las que podían exhibir derechos sucesorios. Ya en vida del monarca español hubo varios tratados de reparto cuyos principales firmantes eran Francia y el Imperio. El “leit motiv” de estos tratados consistía en el reparto de las posesiones europeas que pasarían en su mayoría al candidato que no obtuviera la corona de España.

Francia mantuvo con España bajo Carlos II tres guerras. En la última llegó a tomar Barcelona (1697), pero luego se reconcilió y supo captar la voluntad del monarca, que en su testamento de 25 de octubre de 1700 deja todas sus posesiones al nieto de Luis XIV y de María Teresa Infanta de España, Felipe, duque de Anjou. Parece que Carlos II creyó que la potencia francesa podría mantener la totalidad de la herencia española.

En el lado opuesto, el emperador de Alemania, Leopoldo, deseaba que como jefe de la rama menor de los Austrias se sentara en el trono de España su hijo segundo, el archiduque Carlos, también nieto de una infanta de España.

La guerra fue inevitable y media Europa, encabezada por Austria e Inglaterra, se alió en 1701 contra Francia y España. La guerra, que duró hasta 1713, tuvo alternativas diversas pero tanto en Italia como en los Países Bajos ganaron los aliados y en España y América triunfaron los Borbones.

En los reinos de España también hubo enfrentamientos entre parte de la Corona de Aragón y Felipe V. Éste logró imponerse en Almansa y Villaviciosa. Un sector de Cataluña engañado por las promesas inglesas, que querían abrir un segundo frente en la Península, se sublevó en 1705 contra Felipe V y finalmente sucumbió el 11 de septiembre de 1714.

De este conflicto sobresale la política inglesa que retiró el apoyo al Archiduque en 1711 cuando éste se convirtió en Emperador al morir su hermano José. Este giro inglés fue la sentencia de muerte de las aspiraciones de los austracistas catalanes.

El tratado de Utrech reconocía que España y sus posesiones ultramarinas eran para Felipe V y las posesiones europeas se distribuían entre Austria y Cerdeña. Inglaterra se reservaba Gibraltar, Menorca y algunas concesiones comerciales en América.

9 El siglo del despegue demográfico y económico

La historia del siglo XVIII en Cataluña es el mejor desmentido a una premeditada política anticatalana

La historia del siglo XVIII en Cataluña es el mejor desmentido a una premeditada política anticatalana por parte de los Borbones a lo largo de la centuria.

La primera negación es respecto a la unanimidad catalana contra Felipe V pues muchos catalanes fueron fieles al rey Borbón, manteniéndose fieles al juramento prestado en las Cortes de Barcelona de 1701-1702 que reconocía a Felipe V señor del Principado. El ejemplo de Cervera asevera lo expuesto.

Como se ha advertido ya desde hace tiempo, en el Real Decreto de Nueva Planta de Gobierno del Principado de Cataluña de 16 de enero de 1716 hay ciertamente elementos de castigo a una rebelión considerada como una traición pero tiene también elementos renovadores y racionalizadores de la estructura política, administrativa y financiera de la Cataluña de los Austrias. El resultado se vio a final de siglo y el balance fue altamente positivo.

Para contrarrestar esto se afirma que ya en 1680 había signos de recuperación pues justamente el siglo XVIII demuestra que el régimen borbónico como mínimo no fue un obstáculo a esta recuperación y posterior expansión.

La prueba más patente del despegue catalán fue el salto demográfico único en su historia, pues Cataluña pasó de 400.000 habitantes en 1717 a más de 800.000 en 1787, es decir, duplicó la población en setenta años. Por su parte Barcelona, casi la triplicó.

En el plano económico el Principado se sitúa a la cabecera industrial de España con la fabricación de los estampados de algodón llamados ‘indianas’ así se desarrolló un importante comercio con América y la primera fuente de ingresos de la monarquía a mitad de siglo fueron los derechos de aduana que superaron al catastro. Con esto quedó patente lo beneficiosa que fue para la economía catalana la libertad de comercio con América decretada el 12 de octubre de 1778.

El catastro, es decir, la imposición directa sobre la riqueza particular, gran sueño del reformismo borbónico, en Cataluña hubo la única aplicación que tuvo lugar en España.

La actitud de los catalanes respecto a las dinastías reinantes cambió radicalmente al llegar Carlos III que, como rey entró en España por Barcelona en 1759 siendo recibido entusiásticamente por los gremios barceloneses que veían en América Hispana el gran mercado. Este gran recibimiento fue inmortalizado en una colección de gravados llamados ‘la máscara real’, obra maestra de los grabadores barceloneses del siglo XVIII.

10 La primera derrota de Napoleón fue en el Bruch
El detonante de la La Guerra son los hechos del 2 de mayo 1808 en Madrid

La Guerra de la Independencia Española (1808-1814) enfrentó a España contra el Primer Imperio Francés. Napoleón conocía bien la desunión de los “partidos “ de la corte y logra las abdicaciones de bayona, el secuestro de la familia real para instalar en el trono español a su hermano José Bonaparte.

La Guerra, tiene su origen en el Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807), Manuel Godoy preveía la invasión de Portugal con tránsito de las tropas francesas aliadas por España. Con ello Napoleón obtiene el control militar “como aliado” de las principales plazas de españa.

El detonante de la La Guerra son los hechos del 2 de mayo 1808 en Madrid. La población resentida decide enfrentarse con las tropas imperiales, aun en contra de su propia Junta de Gobierno. La difusión de las noticias de la brutal represión y de las abdicaciones de Bayona del 5 y 9 de mayo se extendieron por el famoso llamamiento del alcalde de Móstoles a declarar la Guerra a Napoleón.

Destaca Lérida con la “Sacramental” del 28 de mayo , la primera ciudad de España que se organiza legalmente en defensa de España y de su rey legítimo, creando una Junta de Gobierno y una milicia armada

La guerra se desarrolló en varias fases. Destacó por el surgimiento de la Guerrilla que, junto con los ejércitos regulares aliados dirigidos por Wellington provocaron el desgaste progresivo de las fuerzas bonapartistas. Hubo éxitos de las fuerzas españolas en verano de 1808, con la Batalla del Bruch, primera derrota de Napoleón en la Historia, Bailén y las Gloriosas las resistencias de Zaragoza, Gerona, Valencia.

Pero en otoño entra el mismo Napoleón al frente de al Grande Arme, y se inicia un duro y largo periodo derrotas para España.

Las tornas cambian en 1812 cuando Napoleon retirar efectivos para la campaña de Rusia. Se suceden las victorias del verano de 1812 Arapiles , Vitoria, SanMarcial. Por el Tratado de Valancay que libera y restaura a Fernando VII y dejaba a España libre de la presencia extranjera. Pero la contienda no termina hasta el 10 de abril de 1814 en la Batalla de Toulouse. Napoleón declaró: "Esta maldita Guerra de España me ha perdido".

La contienda tuvo como consecuencias el inicio de la perdida de las provincias de América y un complejo trasfondo de profundos cambios sociales y políticos propician el surgimiento de una nueva y reforzada identidad nacional española.

11 Voluntarios catalanes lucharon en Tetuán y Cuba
El siglo donde la vocación hispánica de Cataluña se expresa con mayor fuerza es el siglo XIX

El siglo donde la vocación hispánica de Cataluña se expresa con mayor fuerza es el siglo XIX. La implicación de los catalanes en la construcción y defensa de una nación española moderna alcanza cotas muy significativas y entusiastas. Estos hechos han quedado relegados al trastero de la cultura histórica oficial en Cataluña, pero la voluntad nacionalista de construir un pasado a medida no puede borrar el testimonio que siguen ofreciendo las fuentes históricas.

La historia habla sin tapujos del patriotismo español de la mayoría de catalanes durante un siglo convulso, caracterizado por las revoluciones políticas, el avance industrial, el progreso científico y la consolidación del paradigma liberal.

La nación española contemporánea, entendida como un acuerdo de convivencia enraizado en un recorrido histórico y sostenido por las naciones de libertad e igualdad, empieza a delimitarse en las Cortes de Cádiz. Mientras una mayoría de catalanes se oponía y combatía la ocupación francesa, un grupo destacado de dirigentes catalanes participaba activamente en las Cortes de Cádiz, que sentarían las bases para el desarrollo de una nación liberal moderna. El catalán Ramón Lázaro de Dou fue su primer presidente y Antoni Campmany, uno de sus protagonistas más destacados.

En Cataluña se gestaron muchas de las propuestas –más o menos acertadas- de renovación política, social y cultural de España. El general Prim fue el muñidor del pacto revolucionario que acabó con el reinado de Isabel II y fue el principal valedor del monarca Amadeo de Saboya. Unos años antes, Prim había encabezado las tropas españolas en África, logrando la toma de Tetuán.

Bajo sus órdenes formaba un notable batallón de voluntarios catalanes, a los que Prim arengaba en catalán recordándoles que eran “el orgullo de la patria”. Es también conocido el cuerpo de voluntarios catalanes que luchaba en Cuba “por la honra de España y para mantener la integridad territorial”.

También serían catalanes algunos de los principales dirigentes de la Primera República. Destacan los personajes de Figueras y, sobre todo, Pi y Margall, adalid del federalismo republicano en España. Ambos ocuparon la jefatura del Estado. Fue en Barcelona, ciudad pujante y convulsa, donde nacieron la UGT y la CNT.

Sin embargo, la implicación política catalana no se limitaba a las filas progresistas. Cataluña fue uno de los principales bastiones del carlismo, un movimiento tradicionalista hondamente comprometido con “los derechos históricos” de las regiones, pero también con la unidad española.

12 Guía de superación del Antiguo Régimen español
Carles Aribau fue uno de los impulsores de la Renaixença

La semilla del romanticismo herderiano encontró en Cataluña una tierra fértil para su implantación y crecimiento. En el tercer decenio del siglo XIX, empezó a gestarse en Cataluña un movimiento cultural que reivindicó con creciente intensidad la historia, la lengua y las leyes propias. Suele fijarse como fecha de inicio del Renacimiento cultural catalán (Renaixença) el año 1833, cuando Bonaventura Carles Aribau publicó su "Oda a la Patria". La escribió con motivo de su traslado profesional a Madrid, y en ella evoca con tono nostálgico los paisajes, los colores y, sobre todo, la lengua de su infancia: el catalán.

La Renaixença fue una fuerte pulsión intelectual por redescubrir y revitalizar la identidad cultural catalana, muchos años soterrada por la hegemonía lingüística y hermenéutica de Castilla. En el fondo del movimiento late la concepción romántica de que la lengua es el alma del pueblo. Así, los impulsores del Renacimiento catalán recorrieron pueblos y valles a la búsqueda de expresiones y palabras genuinas. Siguiendo otra idea de corte romántica, los renaixentistes indagaron y propugnaron la recuperación del derecho catalán, entendiendo que el derecho de un pueblo contiene, de algún modo, la arquitectura de su espíritu. Entre las figuras de la Renaixença destacan Joaquim Rubió i Ors, Jacint Verdaguer, Milà i Fontanals, Duran i Bas o Àngel Guimerà.

Otro de los ejes del proyecto Renaixentista fue la recuperación de la historia de Cataluña. El historiador Víctor Balaguer lamentaba que la historia de España se redujera a las gestas de Castilla y se propuso desenterrar los principales cuadros históricos y las principales “glorias” de la historia catalana. En los historiadores ‘renaixentistes’ se dio una llamativa mezcla entre romanticismo y liberalismo. Al reivindicar la tradición catalana medieval, aseguraban defender un modelo constitucional y protoliberal que debía servir de guía para la superación del Antiguo Régimen en España.

De todos modos, si bien la Renaixença tuvo tonos displicentes con Castilla, no fue un movimiento antiespañol. Historiadores de prestigio han subrayado el “doble patriotismo” que caracterizó al periodo. Por un lado, una defensa acérrima de la identidad catalana. Por otro, un compromiso claro con el proyecto nacional español. Prueba de ello es la biografía de dos de los grandes padres de la Renaixença aquí citados. El autor de la Oda a la Patria coordinó pocos años más tarde la monumental Biblioteca de Autores Españoles. Víctor Balaguer, a su vez, ocupó cargos ministeriales en el Gobierno de España.

13 Los catalanes y la transformación de la España del siglo XX
Homaneja a Prat de la Riba

A lo largo de los últimos cien años, España ha sufrido una profunda transformación en su estructura política, económica y cultural. En muchas ocasiones, esta renovación en las formas de vida y de pensamiento no se ha producido en contra de los catalanes, sino que ha sido precisamente promovida e impulsada por catalanes. Basta pensar, por ejemplo, en el influjo cultural que ha jugado Barcelona en la renovación de las letras españolas e hispánicas. Cataluña aporta hoy mismo grandes escritores al acervo literario español: Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas, Javier Cercas o Carlos Ruíz Zafón pueden ser tomados como ejemplos. Figuras como Miró y Dalí completan la imagen de embajadores de la cultura española en el mundo.

Barcelona fue uno de los principales focos regeneracionistas tras la pérdida de Cuba y Filipinas. El reformista Polavieja, por ejemplo, encontró en la burguesía catalana un buen aliado. Una parte importante de los sectores regeneracionistas barceloneses se acabarían integrando en la Lliga Regionalista, que no sólo defendió la autonomía de Cataluña, sino también una amplia modernización económica, administrativa y política de España. Cambó, líder regionalista, fue ministro y combatió tanto el centralismo como el independentismo.

Cataluña se situaría también en la vanguardia de las propuestas revolucionarias para España. La Federación Catalana fue siempre la más potente dentro de la CNT. En Barcelona se editaba el diario anarquista de cabecera para toda España, Solidaridad Obrera. Dirigentes catalanes tuvieron un papel destacado en la instauración de la Segunda República. De hecho, algunos dirigentes de ERC ocuparon Ministerios en el gobierno central entre los años 1931 y 1933.

Los documentos escritos y gráficos revelan que en Cataluña hubo también un extenso franquismo sociológico y político. Franco contó en sus gobiernos con 18 ministros catalanes. Algunos serían decisivos en la apertura económica de España. Laureano López Rodó diseñó los planes de desarrollo que permitirían el despegue económico de España, en buena medida aupado por la potente industria catalana.

Cataluña se destacó también por ser uno de los centros más activos contra el régimen de Franco. Esta oposición se articuló principalmente entorno al catalanismo político-cultural, al PSUC y a los movimientos sociales de base. Miquel Roca (ligado al nacionalismo) y Jordi Solé Tura (vinculado al PSUC) fueron padres de la Constitución. Cataluña se volcó e impulsó la Transición. El apoyo electoral en Cataluña al proyecto constitucional superó el 90%.
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