AGLI Recortes de Prensa   Martes 14  Enero  2014

 Obama, liderazgo de Rajoy y desafío catalán
Pablo Sebastián www.republica.com 14 Enero 2014

El ministro De Guindos calienta el optimismo en Madrid con la noticia de que España ya creció en el ultimo cuatrimestre de 2013 un 0,3%, y anuncia mejoras para 2014 y la caída del paro por debajo del 25%. Unas horas antes el diario The Washington Post recibía a Rajoy en la capital americana con un reportaje sobre los disturbios de Burgos y poco después y tras depositar el presidente español una ofrenda floral en el cementerio de Arlington, Mariano Rajoy llegaba a la Casa Blanca para recibir el espaldarazo del presidente Obama en relación con la recuperación económica de España llegando a hablar del ‘liderazgo’ del presidente español en dicha recuperación pero haciendo un reproche y pidiendo a Rajoy un esfuerzo la lucha contra el paro.

Rajoy, por su parte, aprovechó su presencia en el despacho oval para decir ante Obama -e imaginamos que con la previa autorización de la Casa Blanca- que la independencia de Cataluña no se producirá. Rajoy respondía así a una pregunta pactada por los periodistas españoles que parecía inducida por el palacio de la Moncloa, desde donde se impidió que varios de los enviados especiales de los medios críticos con el Gobierno, como El Mundo, la SER y los medios catalanes, pudieran entrar en la Casa Blanca y en la rueda de prensa presidencial. Acontecimiento que TVE no quiso emitir en directo ni por completo en diferido, evitando así los llamativos titubeos de Rajoy en el despacho oval, la continua actuación de los traductores, e imaginamos que también para eliminar ciertos matices de las declaraciones presidenciales. Una vez mas, como cuando ocurrió el intento de censura por Moncloa de aquella entrevista de Bloomberg a Rajoy en Nueva York, la Secretaría de Estado de Información del Gobierno ha vuelto a meter su larga mano en el menoscabo de la libertad de expresión.

En la reunión bilateral de Rajoy y Obama, de poco más de una hora, asistieron varios asesores y los traductores y tenía un objetivo principal: que el primer mandatario del mundo occidental apoyara y diera un espaldarazo a las políticas del Gobierno de España, subrayando que nuestro país ya está saliendo de la crisis y en vías de recuperación. Y Obama hizo el gesto y cumplió hablando incluso del éxito de liderazgo (sic) de Rajoy, y facilitando la foto del despacho oval e incluso una breve declaración. Y señalando que todo va mejor en España, la UE y en el mundo y pidiéndole a España un esfuerzo en favor de la recuperación del empleo, a lo que Rajoy contestó que eso llegará como ya ha llegado el crecimiento finales de 2013 y aumentará a lo largo de 2014.

La recepción y foto de Rajoy en el despacho oval incluía un guiño añadido a la unidad de España y una advertencia para enviarla a Artur Mas desde el centro neurálgico del poder mundial y en el día de la imputación por cohecho de Oriol Pujol. La cuestión de la secesión catalana sí salió en las conversaciones del despacho presidencial americano. Y puede que también se hablara de la inestabilidad institucional de España aunque eso no lo reconocerán. Pero es presumible que Obama haya interrogado a Rajoy sobre la salud física y política del Rey, e incluso que haya hecho la pregunta del millón: ¿piensa abdicar el Rey? Der Spiegel ofrecía desde Alemania una solución: “Es la hora de Felipe”, titula el semanario teutón añadiendo que el Príncipe puede salvar a la monarquía española.

Obama ha echado unos piropos a España y a Rajoy, agradecido como debe de estar por el ‘escudo anti misiles de Rota’, y la base de la fuerza de despliegue rápido de Morón, dos recientes regalos de nuestro país a la estructura militar americana en Europa en la que España juega el papel de ‘portaaviones terrestre’ de las fuerzas USA de despliegue e intervención rápida en el Mediterráneo y el Oriente Próximo. Es decir, favor por favor, y puede que diálogo sobre conflictos y países donde España tiene alguna influencia por su Historia y su tradición, como son Siria -en Córdoba se celebra ahora una cita de la oposición siria-, Cuba o Venezuela, países en los que USA tiene un especial interés y dificultades para conectar.

Sin embargo, lo importante para España y para Rajoy de la visita a la Casa Blanca era el espaldarazo de Obama a la política de Rajoy y la recuperación de la economía y de la confianza en España. Un claro mensaje a los mercados que el presidente americano no ha dudado en enviar con sus mejores deseos y sonrisas para España. Incluso pidiendo Obama a Rajoy consejos para ganar el mundial de fútbol de Brasil a lo que Rajoy respondió que los dará muy gustoso pero para que la selección de USA quede en el segundo lugar, porque espera que España lo vuelva a ganar. Bromas aparte, nos conformamos con el importante apoyo de Obama a España y a Rajoy, un éxito cantado de antemano que ya veremos lo que nos dura en el torbellino general español de la información en el que la tensión social e institucional, como ocurre ahora con la revuelta de Burgos y los nuevos caso de corrupción -la Infanta Cristina declarará por fin ante el juez el 8 de febrero- siguen ocupando un destacado lugar en los medios españoles y también en los europeos y los americanos como lo ha demostrado en la capital americana The Washington Post.
www.pablosebastian.com

Rajoy, sin pulso, frente a la fragmentación de España
LUIS MARÍA ANSON El Mundo 14 Enero 2014

LA SECESIÓN de Cataluña, de consumarse, significaría el exterminio histórico de España. No pasarían seis meses desde la proclamación de la independencia catalana sin que el País Vasco hiciera lo mismo. A continuación vendría Galicia. Después, Baleares y Canarias. Más tarde, Andalucía. El resto sería el País Español.

Adolfo Suárez desencadenó el proceso con aquella memez de Abril y Clavero Arévalo del café para todos. Quiso dar una lección a las democracias europeas y demostrar que él, tras superar su pasado franquista y falangista, era más demócrata que nadie. José Luis Rodríguez Zapatero agigantó el disparate al prometer a la clase política nacionalista que respaldaría la reforma del Estatuto catalán si esa reforma contaba con apoyos suficientes en el Parlamento regional.

Mariano Rajoy está a punto de consolidar el despropósito con su política de indiferencia y palabras huecas. ¿Es que nadie en Moncloa se atreve a cantarle las cuarenta al presidente explicándole que Oriol Junqueras y su narigante escudero Arturo Mas han anunciado la fecha del referéndum independentista porque especulan con la debilidad del Gobierno español? Con ser el soberanismo catalán, en sí mismo, un asunto de enorme gravedad, el órdago de Oriol Junqueras y su polichinela Arturo Mas tiene un alcance infinitamente mayor que la secesión de Cataluña, pues supondría en muy poco tiempo la fragmentación de España, la liquidación de lo que históricamente ha sido nuestro país. Nos estamos jugando ya, con un Rajoy hasta ahora sin pulso, la destrucción de la nación española.

Como la política seria consiste en prevenir no en curar, ni Oriol Junqueras ni su títere Arturo Mas se hubieran atrevido a lanzar el órdago a José María Aznar. Pero de haber recibido en herencia la actual situación, el expresidente, por mucho que le moleste al presidente Rajoy, habría replicado con contundencia, no con palabras huecas y estéril verborrea. A la concentración secesionista en el estadio del Barcelona, Aznar hubiera dado respuesta organizando 50 concentraciones en los estadios de las 50 provincias españolas, impulsando el clamor de los ciudadanos en favor de la integridad de España. El clima secesionista que el nacionalismo está creando en Cataluña quedaría limitado así por el clima de unidad nacional fomentado en todo el país con los recursos del Gobierno. A la cadena humana soberanista que se extendió en Cataluña, Aznar hubiera respondido con una cadena desde la Giralda sevillana hasta la plaza de Cataluña, formada por tres millones de españoles clamando por la integridad de España. Y al anuncio de referéndum el expresidente hubiera contestado con la Constitución en la mano, anunciando que aplicaría, al menos en parte, el artículo 155.

Ahora estamos ante hechos consumados. La única salida que tiene Mariano Rajoy, si no quiere desencadenar el exterminio de España, es concordar con Rubalcaba la puesta en marcha de una reforma constitucional en la que se implique a los dirigentes catalanes sensatos y que, conforme al artículo 168 de la Constitución, desembocaría en un referéndum, con votación de todos los españoles libres e iguales ante la ley, y entre ellos los catalanes que ejercerían así el derecho a decidir junto al resto de los ciudadanos.

No estoy seguro de que Rajoy -que se acaba de apuntar un gran éxito personal en su encuentro con Obama y así hay que subrayarlo- sea capaz de desembarazarse de las argollas que le tienen uncido en Moncloa, para hacer frente, desde la fortaleza, al órdago secesionista catalán que, de triunfar, descuartizaría a España. Por lo pronto, Oriol Junqueras y su marioneta Arturo Mas siguen jugando con la debilidad del presidente que se enfrenta a algo más que a la secesión catalana. Se enfrenta al delenda est Hispania de los nacionalismos inhóspitos.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

Tiempo de incongruencias
J. M. RUIZ SOROA EL CORREO  14 Enero 2014

Sorprende que el PNV alegue ahora que lo que le motivó a convocar y encabezar la manifestación por los presos del sábado fue el deseo de evitar un grave problema de orden público si se producía un enfrentamiento entre participantes de una manifestación ilegalizada y las fuerzas de orden público. Sorprende, en primer lugar, porque no fue esa la razón aducida en su momento, sino que fue la de «impedir la conculcación del derecho a manifestarse», según dijo Ortuzar o, como más tajantemente señaló Egibar, «pararle los pies a la Audiencia Nacional». Lo del orden público ha aparecido después.

Pero, incluso admitiendo como cierta esta explicación ‘ex post facto’, sigue sorprendiendo al espectador. En primer lugar, porque la competencia sobre el orden público no es del PNV, sino del Gobierno vasco, por lo que tendría que haber sido éste quien gestionase una solución para evitar altercados callejeros. Lo cual entra en sus facultades y posibilidades, pues cualquier juez sería sensible ante la exposición de un gobierno de la imposibilidad de disolver a cien mil personas sin riesgo grave, por un lado y, por otro, no hace falta convocar y apuntarse a una manifestación para conseguir que se realice sin tiros y pelotas de goma. Hay muchas posibilidades intermedias para lograrlo.

Sorprende más aún que el PNV se duela de la manipulación de la manifestación por parte de los propresos, declarándose sorprendido en su buena fe porque le habían dado la palabra de que no habría consignas de ese tipo. En este país, y después de lo que ha llovido muchos años, esa dolorida sorpresa es inimaginable: cada uno sabe muy bien con quién baila, el PNV el que mejor porque es el que lleva la batuta de la orquesta.

Pero lo que más sorprende es que, después de todo ello, el Gobierno del PNV se ofrezca al Gobierno de Madrid como «garante del proceso de paz» pidiéndole que confíe en él para gestionar la política de disolución de ETA. Después de la equivocación que ha reconocido al confiar en los radicales, después de acudir al dudoso expediente de convocar una manifestación radical para evitar desórdenes de esos mismos radicales, después de todo ello, ¿qué valor de garantía puede ofrecer con credibilidad a Madrid? Cualquier gobierno en la tesitura del de Rajoy haría bien en desconfiar de la capacidad de reflexión y control de quien ha demostrado tamaño descontrol.

Por otro lado, volver al esquema de que el PNV gestione como director el ‘conflicto’, un esquema que tan mal resultado produjo en los años ochenta y noventa hasta que fue superado por la política antiterrorista de Aznar, resulta también incongruente a estas alturas. En los tiempos que corren en España el único camino posible para la política pasa por el cumplimiento de la legalidad penal y penitenciaria. Pensar en que esa legalidad puede modificarse en términos relevantes por la política, en una especie de ‘doctrina Parot invertida’, conduce a los mismos errores que la original. Lo cual es, de nuevo, incongruente con el principio de realidad.

Sucedió una noche
Fernando García de Cortázar  ABC 14 Enero 2014

Historiador. Director de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad

Entre el ruido de la oposición parlamentaria y la furia de las movilizaciones sindicales, el proceso de elaboración de la reforma educativa ha alejado de la opinión pública el verdadero debate sobre la calidad de la enseñanza a la que tienen derecho todos los ciudadanos. La izquierda y el nacionalismo han actuado en este punto como lo han hecho en todos los problemas que han perfilado la crisis más grave de nuestra democracia. En lugar de convertir nuestras dificultades en el desafío que permita la regeneración de España, fortalecida en la solidez de sus valores, confiada en la amplitud jurídica de sus libertades, defensora de la integridad de su soberanía, no ha habido cuestión importante en que no se haya perdido la ocasión de dar forma a una gran empresa colectiva. La oposición no ha ejercido la necesaria tarea del control del poder gubernamental. Ha considerado mucho más rentable cuestionar los valores esenciales sobre los que los españoles hemos asentado en estos años - gobernase quien gobernase- la voluntad de construir una sociedad moderna, respetuosa con aquellos principios que nos proporcionan conciencia nacional y sentido de pertenencia a una civilización.

Parece , no obstante, que ya empezamos a tomarnos en serio las advertencias que se escribieron –y muchas de ellas en esta misma página- sobre el proceso de impugnación de España y el agresivo desarrollo del secesionismo al que se ha respondido más con la defensa de nuestra arquitectura jurídica que con las razones históricas y políticas de nuestra existencia nacional. Desde ciento ochenta y cinco escaños de soledad, se defendió que el sistema educativo debía crear y reforzar el arraigo en la cultura española de nuestros más jóvenes compatriotas. La oportunidad de esta posición habrá de recordarse ahora, cuando el desafío independentista se apoya en treinta años de nacionalización alternativa de los escolares catalanes. Y habrá de recordárselo, especialmente, a ese socialismo ahora alarmado ante el órdago separatista, pero que dedicó a una propuesta prudente y responsable, su habitual descarga de estrepitosos argumentos de fogueo.

Esa izquierda quiso hacer de su oposición a la reforma una declaración de identidad progresista y, por tanto, de denuncia de las vetustas, reaccionarias y oscurantistas intenciones de la derecha española. La presencia de la formación religiosa en la enseñanza pública levantó de sus sepulcros todos los fantasmas de nuestro particular laicismo costumbrista, tan alejado de la sensata moderación de la cultura política de nuestro entorno, donde la defensa de un Estado laico ya no utiliza el inmaduro lenguaje del discurso anticlerical. Lo que defiende la izquierda no es la independencia de los poderes públicos respecto de la Iglesia católica sino la indiferencia de la sociedad ante los valores morales que la han constituido y que inspiran buena parte de lo mejor que en ella alienta. Lo que pretende el infantil laicismo es la fractura de una herencia cultural y la ignorancia de los hechos fundacionales de una civilización. La formación religiosa no puede presentarse como asunto exclusivo de los creyentes, asignatura destinada al simple conocimiento del dogma. La reducción de la cultura religiosa a la marginalidad en el sistema educativo no pretende preservar la libertad de conciencia, sino evitar que la conciencia se forme en libertad. Pretender que el conocimiento del cristianismo es prescindible para que un individuo tome justa conciencia de la cultura en la que va a desarrollarse su vida es algo más que una temeridad. Es un acto de expropiación, en el sentido más literal de la palabra. Es la usurpación de algo que pertenece a todas y cada una de las personas cuya existencia se reconoce plenamente en el sistema de valores creados por una civilización.

Es de lamentar que en un país como el nuestro haya podido creerse que estábamos sólo ante una discusión sobre el sistema escolar, ante unos distintos criterios de evaluación o ante una disputa sobre los privilegios institucionales de la Iglesia. Nos encontramos ante un conflicto de mayor envergadura, que debería haber convocado a todos aquellos a quienes preocupe el vigor de nuestros valores culturales y, por tanto, la capacidad de cohesión que podemos atribuirles. Y en mayor medida en un momento de desconcierto que tiene en la crisis económica una consecuencia mucho más que una causa del desorden de nuestro tiempo. La ferocidad con la que el presunto laicismo de la izquierda ha respondido a la reforma educativa puede parecer desproporcionada, pero es la lógica impostación de la voz destinada a colar una ficción. Poco le importa a este laicismo escénico lo que ocurra en la enseñanza: la pavorosa destrucción de su calidad a manos de los gestores socialistas es difícilmente recuperable ya, y ellos lo saben. Lo que verdaderamente le interesa es desacreditar aquellos valores tradicionales con los que los españoles podemos afrontar estos momentos de angustia y desesperanza. Porque de esta crisis no saldremos mediante meros ajustes contables, sino a través de la afirmación de unos principios, de la invocación de una herencia.

En el cristianismo no vemos un acontecimiento religioso que afecta solamente a los creyentes, sino la irrupción de un modo de comprender la vida social, el impulso generador de una civilización. En el cristianismo se afirmó la condición libre de todos los seres humanos y el carácter universal de su existencia. Se impuso la unidad moral de los hombres y mujeres sobre la tierra. Se estableció que sólo es legítima la autoridad que persigue el bien común. Se señaló la igualdad de todas las personas, la sagrada dignidad de cada una, la inviolable integridad de la vida humana. La simple solidaridad fue sustituida por el amor fraterno a quienes son parte de un proyecto trascendente. Sobre la realización de estos principios avanzó ese trayecto sinuoso y difícil, con luces y sombras, al que llamamos Historia. Sobre ellos se ha desplazado el hombre de Occidente y sobre ellos rechazamos cualquier relativismo. La civilización que se fundó sobre los valores del cristianismo no es superior por ser la nuestra. Es la nuestra porque es superior. La calidad de su mensaje ha proporcionado durante veinte siglos no sólo la esperanza de la redención, sino la voluntad de instaurar la justicia en la tierra.

Esta es la herencia a la que no queremos renunciar, esta es la tradición que no puede ignorarse. Al celebrar el nacimiento de Jesús, recordamos algo más que el acontecimiento que marca los orígenes de una doctrina religiosa. Evocamos el hecho fundacional de una civilización. Hace dos mil años –y no solo para los creyentes- se abrieron las compuertas de un agua bautismal que dividió en dos la historia del género humano. Se abrieron de par en par las puertas de nuestro tiempo. Sucedió una noche, antes de que rompiera la luz del hombre libre. En momentos que ponen en peligro el significado de nuestra cultura, sepamos recordarlo. Estemos a su altura en tiempos que ponen a prueba la libertad de nuestra conciencia.

España necesita un tribunal de Núremberg, pero ya
Manuel Guisande Periodista Digital 14 Enero 2014

Salvando las distancia, obviamente, pero el grado de corrupción en España es de tal magnitud, con más de 300 políticos imputados, empresarios, banqueros, partidos, sindicatos, jueces y hasta la Casa Real, que este país precisa, si queremos ser serios, que nos respeten y levantar cabeza, un tribunal de Núremberg pero ya.

La situación empieza a ser tan insostenible que ni las propias bases de los partidos, todos esos cientos de concejales y alcaldes pueblos y ciudades, tampoco creen en sus propios líderes. Y no creen porque se ven utilizados para que luego la Casta (que está en contra de listas abiertas) nombre a dedo a sus amiguetes y porque su quehacer diario es casi un calvario cuando salen a la calle y ven que la gente pasa hambre mientras sus dirigentes viven en un mundo irreal.

Pero a esta situación no se ha llegado así porque sí; se ha llegado por algo tan sencillo como es que falta una auténtica cultura democrática, y falta porque muchos políticos tienen una visión tan simplista que no va más allá de lo que representan sus caducas ideologías, como si fueran hooligans, que solo ansían el poder sin atender a lo más importante: el bienestar general.

Y ese es un grave problema, no estar en los tiempos donde la única ideología (al menos la esencial y primaria) sería dar trabajo, pan y techo; lo que tiene cualquier especie animal excepto el ser humano, y a falta de trabajo, las condiciones mínimas para vivir dignamente.

Y esta ausencia de cultura democrática se ve casi a diario en actitudes, en frases o… ¿tú crees que en Estados Unidos, que al menos en lo que es democracia nos llevan años y años, pasa algo importante y el presidente no da la cara o dice ‘pasemos a otra pregunta’?, ¿tú crees que en un país serio una tal Corina dice que representa a la nación y que no pase nada, que ni se la llame a declarar? ¿tú crees que un país serio el máximo representante, en nuestro caso el Rey, acepta un regalo de 18.000 euros como fue el yate que le dieron los empresarios de baleares?

¿Tú crees que en un país medianamente serio Urdangarín no estaría ya sentenciado y no este cachondeo que dura meses?, ¿ tú no crees que en un país medianamente serio, tras el rescate de la banca, tendrían que empezar a devolver el dinero entregado que, de una forma u otra, pagaremos todos los españoles, o que se den indultos así como así a los amiguetes?, ¿y las fianza para los delincuentes de guante blanco?

Nos falta cultura democrática, y cultura democrática desde el puesto de un dirigente no es otra cosa que servir al país y no servirse de él; pero esto que es tan sencillo, para entenderlo se precisa una mentalidad muy distinta a la que tienen quienes actualmente nos representan en las altas esferas del poder, a esa Casta que vive a expensas del ciudadano, y mientras no haya un tribunal similar al de Núremberg, repito, salvando las distancias, que ponga a cada uno en su sitio, los problemas de este país tardarán años en resolverse.

Twitter: @manuelguisande

La revolución inevitable
JAVIER BENEGAS www.vozpopuli.com 14 Enero 2014

El pasado mes de octubre, el analista político, periodista y ganador de un Premio Pulitzer Chris Hedges (Vermont, 1956) publicaba en la web Truthdig un artículo que, bajo el título Our Invisible Revolution, en el que advertía de que las ideas que hasta ahora habían sostenido a los gobiernos occidentales y el capitalismo global estaban empezando a ser cuestionadas por una amplía mayoría de ciudadanos, los cuales contemplaban escandalizados cómo los nuevos oligarcas, amparados por la clase política, se dedicaban al saqueo con total impunidad.

Aunque, por ahora, la caída del actual modelo capitalista global no parece muy inminente, puesto que, en opinión del articulista, aún no existen alternativas lo suficientemente sólidas, Hedges avisa: “Una vez que la yesca de la revuelta se ha acumulado, como lo ha hecho en Estados Unidos, una insignificante chispa enciende fácilmente la rebelión popular. Ninguna persona o movimiento puede encender esta mecha. Nadie sabe ni dónde ni cuándo sucederá la erupción. Nadie sabe qué forma tomará. Pero es evidente que una revuelta popular se está acercando".

La asimetría entre el poder financiero y las democracias
En efecto, el mundo parece haberse vuelto demasiado pequeño e inestable. Las nuevas tecnologías, la presunta homogenización de los mercados y el surgimiento de corporaciones transnacionales cada vez más poderosas, unido a la debilidad de los gobiernos nacionales y la corrupción política, están instalando en la mente del ciudadano común la idea de que los Estados, y consiguientemente las naciones, se han degradado hasta un punto de no retorno y quizá haya que echar abajo el sistema en su actual configuración.

El capital, viajando de un extremo a otro del globo a la velocidad de la luz, y la computarización de las transacciones monetarias, una de cuyas más llamativas singularidades es el Trading de alta frecuencia, dan prueba de la existencia de una asimetría muy peligrosa entre las sofisticadas herramientas de las que disponen los agentes financieros y los arcaicos e ineficientes mecanismos que velan por el cumplimiento de los principios democráticos y sus leyes. Así, mientras el capital cuenta con la poderosa tecnología para maximizar sus beneficios y desplazarse a velocidad de vértigo, las democracias, siempre a remolque de los acontecimientos, parecen pesadas y lentas tortugas, que necesitan meses, si no años, para tomar las más sencillas decisiones.

En definitiva, los intereses, no siempre legítimos, de unas minorías parecen desbordar la capacidad de las sociedades y sus instituciones para establecer un mínimo control sobre el movimiento del dinero, la especulación y el creciente poder económico de entidades privadas e inversores particulares, de tal suerte que los Estados-nación, incluso los más poderosos, atrapados por sus propias ineficiencias en el pantanal de la deuda, han perdido su autonomía. Y tan pronto pueden ver cerrado su acceso al crédito como convertirse en el destino prioritario de los inversores mundiales. Un sinvivir que genera de continuo desequilibrios, reajustes y tensiones extraordinarias.

La costosa tozudez de los apolillados dogmatismos
Pero vayamos un poco más allá de las obviedades que Chris Hedges expone en su, pese a todo, interesante artículo. Detrás de esta estereotipada visión, donde las fronteras parecen desvanecerse y los gobiernos entregarse a los intereses económicos de unas minorías, se encuentran emboscados dos dogmas económicos antagónicos, verdaderos responsables, como explicaré, del caos y la degradación política y económica de Occidente.

Por un lado está el bando de quienes esgrimen que, para que la sociedad prospere, el Estado no debe interferir en la economía y ha de dejar libertad a los agentes que intervienen ella. Y de otro, el bando de quienes argumentan que precisamente son los Estados, convertidos en poderosos agentes, los que pueden evitar o mitigar los fallos del mercado. Así, mientras unos defienden con vehemencia que el mercado optimiza por sí mismo los esfuerzos de manera espontánea, porque los agentes, que se suponen iguales e individualistas, en su búsqueda de la maximización del beneficio actúan compelidos por incentivos adecuados, sus adversarios defienden hasta la extenuación que sólo la intervención puede garantizar el equilibrio económico, pues los planificadores, “movidos siempre” por el altruismo y la vocación de servicio, se anticiparán a las crisis o, al menos, estarán en disposición de paliar sus efectos negativos.

Pero detrás del aparente antagonismo entre ambos bandos, hay tres errores que les son comunes y que a la postre nos han llevado hasta un callejón sin salida:

El primero, que ambos han idealizado sus respectivas visiones hasta convertirlas en dogmas. Y así, mientras unos profesan una fe inquebrantable en que es posible instaurar en el mundo real el cartesianismo y la absoluta asepsia con la que la economía se desarrollaría ajena a cualquier perturbación, otros creen posible construir estados clarividentes y de una benignidad a toda prueba, capaces de hacer frente a las contingencias económicas. Pero, desgraciadamente, ni los mercados alcanzan el ideal de competencia perfecta, ni los gestores políticos son ajenos a la persecución de intereses propios, alejados del bien común.

El segundo, que para ambos la Economía es un dios tronante, con vida propia. Sólo que, dependiendo de las gafas que cada cual use, ese dios puede ser un dios benigno, que establece sus propias leyes, las cuales, de ser respetadas, promoverán el bienestar de las sociedades, y para otros se trata de un ente maligno, un ángel aniquilador ante el que los hombres deben protegerse creando nuevas superestructuras y poniendo al frente de éstas a sus propios campeones.

Y el tercero, y más importante, ambos tienen un carácter estático y han excluido a las demás ciencias sociales del análisis económico. Por lo tanto, carecen de una concepción dinámica y mucho más próxima a la economía real, donde el concepto de proceso histórico resulta especialmente relevante, y donde sólo la visión interdisciplinar puede otorgar el protagonismo que merecen a los argumentos políticos y antropológicos. En definitiva, han cometido el terrible error de ignorar la enorme relevancia económica que tienen los hábitos, la cultura, las leyes y todo aquello que da forma al marco institucional, que es, precisamente, donde se producen los hechos económicos y, por lo tanto, donde son condicionados.

La economía y la 'Teoría de la relatividad'
En cierta manera, ambas visiones de la economía, que por fuerza devienen en visiones políticas igualmente inaplicables, aún viven en un mundo newtoniano, donde la Teoría de la relatividad está pendiente de ser formulada. Y, en consecuencia, llevan un siglo trasladando sus fórmulas desarrolladas en el laboratorio a un mundo real, que una y otra vez, como el espacio-tiempo de Einstein, las distorsiona y desvirtúa hasta convertirlas en espléndidos fracasos cuyos costes se han vuelto inaceptables.

Sociedad, organizaciones, instituciones, política y economía no son mundos separados y sometidos a leyes distintas, sino que están íntimamente relacionados. Por lo tanto, no parece razonable que la realidad político-económica sea por completo antagónica y ajena a la realidad social, como tampoco, a la inversa, sería lógico aceptar que las aspiraciones humanas resultaran incompatibles con las posibilidades de la economía y la política. Es deseable y necesaria una mínima correspondencia entre ellas, un equilibrio. De lo contrario, la ruptura tarde o temprano terminará produciéndose.

Sin embargo, al contrario de lo que opina Chris Hedges, la alternativa ya existe y está delante de nuestras narices. Ésta no sólo consistiría en perfeccionar las democracias, especialmente en lo que se refiere a volver a dar lustro y esplendor a sus principios fundamentales, hoy por hoy violentados y enterrados bajo montañas de leyes, sino también en modernizarlas y trasladar a ellas la revolución tecnológica que con tanto “éxito” ha sido aplicada en el mundo de las finanzas. A fin de cuentas, quizá no es tanto que el capitalismo global sea el Armagedón, como que las democracias apenas han evolucionado y se han vuelto extremadamente disfuncionales, lentas, perezosas, corruptas y tendentes a representar estrechos intereses de grupo.

CATALUÑA
La cruzada catalanista, bajo palio
Pablo Planas Libertad Digital 14 Enero 2014

El nacionalismo catalán es un hecho religioso, un dogma político alentado desde los campanarios, amparado en los claustros y jaleado en las sacristías. Convergencia nació en Montserrat y Artur Mas acaba de declarar la reanudación de las hostilidades de la Guerra de Sucesión en la catedral de Lérida. La novedad en el discurso nacionalista no es, por tanto, la urdimbre del peculiar y sectario nacionalcatolicismo catalanista, que ha logrado despoblar templos y seminarios, sino la incorporación de una fraseología bélica en la retórica institucional. Mas, que fue sargento en las milicias universitarias, ha dado en incurrir en toda clase de excesos verbales de corte militarista al establecer un desquiciado hilo conductor entre 1714 y la política actual. Decir, por ejemplo, que las bayonetas de los catalanes de hace trescientos años son ahora los votos puede parecer una floritura retórica, pero las alusiones a la resistencia, la guerra, el enemigo, las armas y las bombas se han convertido en uno de los ejes vertebradores e identificativos del separatismo, ya sea a través de las felicitaciones de Navidad, con la candorosa estampa de las fortificaciones de la ciudad en el siglo XVIII, bien en los homenajes ante las tumbas de Companys y Macià o en los discursos del día a día. Cataluña es un Alcázar por el que Mas se pasea como Custer en Little Big Horn, entre arengas y palmetazos en la espalda.

Una chaladura, pero los medios de comunicación catalanes, públicos y subvencionados, exhiben la retórica de un "conflicto" y una "guerra sucia" que es, además, una coartada para tapar la corrupción. Pero esta cortina de humo no sólo alcanza a los responsables del saqueo del Palau de la Música o a Oriol Pujol, que acaba de ser reimputado, esta vez por soborno. El patético recurso abarca incluso la investigación sobre el fichaje del futbolista Neymar, que se interpreta como una ofensiva recentralizadora, el efecto de un enfrentamiento soterrado, pero real. La psicosis bélica lo impregna casi todo, desde la formulación de los simposios históricos hasta las exposiciones del 1714, dirigidas al público infantil. Lo último ha sido la incorporación de trabucaires en las exhibiciones de la Asamblea Nacional Catalana, el brazo cívico del separatismo que organiza recogidas de firmas, ventas de banderas y cadenas humanas, lo que confiere a sus actos un tono francamente sobrecogedor, más allá, mucho más, de lo cazurro-bizarro.

La mezcla de componentes religiosos y militares en la fraseología de Mas oscila entre el primitivismo y el populismo de frente nacional, se balancea sobre nociones muy pedestres del sacrificio y el deber y pretende consolidar un marco de nación oprimida, ocupada y sojuzgada militarmente desde hace tres siglos. Burdo, grosero y ridículo, pero eficaz. La obsesión es tal que la prensa soberanista ha llegado a establecer nexos argumentales entre las fechas elegidas por Rajoy para presidir una convención de su partido en Barcelona, los próximos días 24 y 25, y la efeméride, un día después, del 75 aniversario de la entrada en Barcelona de las tropas franquistas. Enfermizo o lo siguiente, pero cotidiano, habitual, recurrente y significativo. Muy significativo, como los ataques a las sedes de los partidos unionistas. La crispación aumenta en paralelo a la inflamación y el ardor guerrero de Mas. Casualidad o causalidad, el caso es que el nacionalismo jamás ha condenado los ataques contra las sedes de los partidos no nacionalistas, más frecuentes incluso que los llamamientos de Mas a la resistencia y a la movilización, el último desde una catedral. La cruzada catalanista, bajo palio.

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Asesinos libres y felices
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 14 Enero 2014

Hace ya bastante tiempo que los filoetarras ganaron, con la inestimable ayuda de los medios de comunicación y los políticos, la batalla del lenguaje. Caímos como pardillos en su diccionario y acabamos llamando a las cosas no por su nombre sino por el que ellos propagandisticamente les ponían. Conclusión de todo aquello fue la asunción de concepto “Paz” en la acepción propuesta por los mismos y propios que empleaban en su consecución el tiro en la nuca. Y el más preclaro ejemplo se tradujo en que los “Derechos Humanos” se convierten, por obra y gracias de quienes los han violado todos, vida y libertad, en bandera esgrimida de quienes los pisotean.

Ahora nos encontramos en una nueva vuelta de tuerca de este retorcimiento semántico para hacer parecer lo que se pretende imponer como algo no solo aceptable sino barnizado de bondad y progresismo. Los buenos, la victimas, los oprimidos y represaliados son ellos, son los “presos” y se exige para ellos su liberación inmediata, su reparación y su homenaje.

Lo sucedido tras la detención de ocho acusados de pertenecer a ETA se simplifica en esta pregunta: ¿Pero como pueden detenernos por ser etarras si ya no matamos?. Lo somos, alardeamos de ello pero el no matar, mientras ETA no nos ordene hacerlo, según ha dejado claro la “abogada”, nos supone una bula total y absoluta para poder seguirlo siendo con todas las consecuencias. En suma, que según ellos y no pocos acompañantes, entre ellos el PNV y el Gobierno vasco, debe quedar prohibido detener a etarras. No vayan a volver a matar gente si les molestamos.

Aun más escalofriante es el siguiente axioma, la reivindicación esencial que va a protagonizar el devenir próximo. “Presoak kalera” . Presos a la calle. O sea, libertad para los asesinos. No solo impunidad sino reconocimiento. No son gente que ha matado y secuestrado, y por tales delitos han de cumplir condenas. No, ellos las “victimas” de un “conflicto”. Son, como punto de partida, quienes lo han sufrido, y un algo más alla los “sacrificados héroes”. Que menos, pues, que el que sean libres y felices.

Eso es lo que están vendiendo y exigiendo y en lo que el PNV se ha puesto al frente de la manifestación. No es nuevo. Es historia ya vivida. Y es también, nada de ocultarlo, lo que buena parte de una sociedad vasca tiene profundamente interiorizado. Son los que “comprendían” a los terroristas, aunque dijeran no “compartir” sus excesos. Son los que jamás han demostrado compasión ni humanidad siquiera por las victimas. El sentimiento nacionalista supera todo ello y establece en ese punto la línea divisoria entre “nosotros” y “ellos”.

Y es otra línea, la de una presunta ideología quien establece otra divisoria igualmente perversa y que contamina a parte de la izquierda, hasta adentrarse en el territorio de una parte del PSOE la que encabezan Eguiguren y Odon Elorza. La empatía de estos sectores, con IU a la cabeza según ha proclamado Alberto Garzon, se establece mucho más con ese campo dominado por los testaferros de ETA que con quienes llevan la lacra de “derecha”, lo que les hace reos de toda maldad imaginable. Culpables en ultima instancia del problema, sembradores de odio y enemigos de la paz.

Los defensores de la paz, los amantes de la libertad, los pacifistas y profetas de la no violencia y de la fraternal convivencia, sépanlo ustedes de una vez por todas, son los buenos chicos de la ETA y su comparsa. Y me temo que ya hay muchos que tienen comprada una vez más tal mercancía.

La hora estelar de los asesinos vascos
EDITORIAL LA TRIBUNA DEL PAÍS VASCO 14 Enero 2014

A lo largo de los últimos años han sido muchos los dirigentes de la banda terrorista ETA que han especulado con la idea de cómo sería su ascenso al poder de las instituciones vascas. Los investigadores policiales disponen, incluso, de una amplia documentación en la que los criminales aventuran complejos escenarios, dibujan procelosos recorridos y diseñan hojas de ruta más o menos viables que, en ocasiones, apenas parecen tener algún sentido. Hoy sabemos que todas esas ensoñaciones de los asesinos siempre habían fallado en una cosa: ni ellos mismos llegaron a creerse nunca el alto grado de estima, la simpatía, la comprensión y el acomodo con que contaban en una parte siempre demasiado importante de la sociedad vasca.

Hace unas horas, más de 100.000 hombres, mujeres y niños de Euskadi salían a las calles de Bilbao para mostrar su apoyo a un puñado de asesinos. En las últimas elecciones autonómicas, uno de cada cuatro vascos votó a favor de un candidato de EH Bildu, el proyecto político nacido de y tutelado por la banda terrorista ETA, para liderar el Gobierno autónomo y, de hecho, esta fuerza, la segunda de Euskadi en número de apoyos, disputa, en expansión, amplitud e intensidad, el liderazgo político de la comunidad al PNV de Iñigo Urkullu, que desde hace algunos meses contempla alarmado cómo su primacía es ya cosa de tiempos pasados y que ha interiorizado que desde ya tendrá que tomar serias decisiones para encarar la rivalidad de los hijos pródigos que han regresado envalentonados a la casa del padre.

Cincuenta años de barbarie nacionalterrorista han abocado a los vascos a las puertas de un oscuro y a veces indescriptible abismo moral. Y es que cuando miles de individuos piden extasiados la libertad de un puñado de psicópatas fanatizados o cuando uno de cada cuatro ciudadanos apoya libremente un proyecto ideológicamente totalitario, éticamente indecente, políticamente irracional y socio-culturalmente extremista como el de ETA-Batasuna, es que algo falla, que algo se encuentra éticamente tumefacto en el corazón de esta región convulsa que, bien entrado el siglo XXI, desea recorrer los caminos del futuro basándose en presupuestos prepolíticos y ensoñaciones sangrientas e irracionales del siglo XIX.

Decenas de miles de vascos, directamente ligados al entorno del nacionalismo y del terrorismo autóctonos, dicen públicamente, una vez tras otra, que desean que se cumplan los planes que ETA siempre tuvo para gobernar esta región, que quieren que los terroristas de ayer se conviertan en los líderes de nuestro futuro y que buscan que, definitivamente, los “nuevos tiempos”, que a decir de algunos vivimos, vengan marcados por el sello de la infamia y la atrocidad. Kandido Azpiazu, un matarife etarra que se pasea tranquilamente por las calles de la localidad guipuzcoana de Azpeitia mofándose siempre que puede de la esposa de Ramón Baglietto, el hombre al que asesinó, ha expresado muy claramente esta idea: “La mayor parte de la población me apoya a mí, y no a esa señora (refiriéndose a Pilar Elías, la mujer del hombre al que mató). ¿Por qué habría de sentir algo por ella?, ¿Por qué habría de importarme lo que ella piense? La mayoría de las mujeres mayores de mi pueblo saben que he pertenecido a ETA y que he asesinado, pero todas quieren darme besos por la calle”.

Toda la infamia que durante los últimos meses se está vertiendo en el País Vasco, con la aquiescencia activa de muchos, la comprensión cobarde de otros y la ignorancia cómplice de bastantes, habla de una sociedad que desea pasar página a cualquier precio, pero también pone al descubierto un tejido comunitario purulento en el que lo malo no es la querencia de muchos al olvido, a la desmemoria, a la equiparación entre víctimas y verdugos o a la búsqueda de la máxima impunidad para los terroristas. Lo peor de todo es que demasiados de los hombres y mujeres que cotidiana, anónima y orgullosamente se pasean por las calles donde la banda terrorista ha asesinado a casi un millar de personas anuncian a los cuatro vientos que desean para sus descendientes una sociedad de futuro liderada en comandita por dirigentes del PNV éticamente mezquinos que, en privado, reconocen que nada o muy poco hicieron cuando tanto había que hacer contra ETA y, por otro lado, por quienes, directamente, han jaleado, celebrado, aprobado y alentado todos y cada unos de los crímenes terroristas.

Una amplia mayoría de los ciudadanos vascos, embadurnada de un espíritu tan frívolo como acomodaticio y tan contemporizador como desinteresado de la defensa del sistema democrático, de los derechos humanos y de las libertades individuales, desprecia los principales modelos éticos, políticos, económicos y culturales sobre los que se levantan las sociedades occidentales. Y, como consecuencia de ello, es tal su denigración y su querencia hacia la barbaridad que lo único que estos fanáticos son capaces de hacer es echarse al monte aullando soflamas que exigen amnistía para los asesinos y salpimentando éstas con engendros ideológicos, modelo Bildu o Amaiur, que mezclan a partes iguales soberanismo mitificado, ecotalibanismo, manipulación histórica, patrioterismo tabernario y radicalidad piquetera.

¿El resultado de todo esto? Un territorio infame reacio a la aplicación de las leyes democráticas, renuente a la convivencia, impenetrable a la civilidad democrática, indócil al juego institucional, permanentemente asomado a la barbarie y constantemente opuesto a cualquier iniciativa de progreso, bienestar y desarrollo.

¿Qué sociedad miserable tendrán nuestros hijos mañana, cuando hoy tantos de entre los nuestros apuestan por la sumisión a los más viles del lugar, por la llamada sentimental de la tribu, por la atracción atávica hacia la aldea y por los férreos lazos de afinidad labrados sobre regueros de sangre inocente?

PAÍS VASCO
ETA lidera el 'proceso'
Cayetano González Libertad Digital 14 Enero 2014

El apoyo prestado por el PNV a ETA, convocando conjuntamente con Sortu -una de las marcas políticas que usa la banda terrorista- la manifestación del pasado sábado en Bilbao a favor de los presos de ETA, no debería sorprender a nadie medianamente avezado en dos cuestiones: la trayectoria histórica del partido fundado por Sabino Arana y quién dirige eso que se ha venido en llamar "el proceso".

Vayamos por partes.

El PNV siempre ha visto a ETA como ese hijo descarriado que un día se fue de la casa del padre. Aparte de la similitud con la parábola evangélica del hijo pródigo que en algunos pueda suscitar esta comparación, es que además literalmente fue así. Euskadi eta Askatasuna (Euskadi y Libertad), ETA, nació en 1959 como consecuencia de una escisión dentro de EGI, las juventudes del PNV. Los cachorros de este partido consideraban que sus mayores no eran todo lo contundentes que había que ser en la lucha contra el régimen de Franco y por eso decidieron fundar ETA. La mayor contundencia consistió en que al poco tiempo empezaron a pagar tiros y a poner bombas.

Desde entonces el odio, no africano sino profundamente eukaldún, que ETA y su mundo han sentido por el PNV ha sido una constante en el devenir de lo que ahora se llama "la izquierda abertzale". Como también lo han sido los continuos salvavidas que el PNV ha lanzado a la banda terrorista cuando esta se ha visto con el agua al cuello. Recordemos, por ejemplo, lo que sucedió tras el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997. A raíz de este atentado hubo una explosión social de rechazo a ETA en general y al nacionalismo obligatorio del PNV en particular como nunca se había producido antes en el País Vasco. ¿Qué hizo el partido presidido entonces por Arzalluz? Irse con ETA y con los comparsas de Eusko Alkartasuna a Estella y firmar el pacto que lleva el nombre de esa localidad navarra, por el cual, entre otras lindezas, se comprometían PNV y EA con la banda terrorista a expulsar de la vida política vasca a los partidos constitucionalistas, el PP y el PSE-EE.

Desde la transición democrática, el PNV no ha apoyado ni una sola de las medidas que desde las instituciones se han tomado para combatir a ETA. No apoyaron la Ley de Partidos, criticaron hasta la saciedad decisiones judiciales como el encarcelamiento de la Mesa Nacional de Herri Batasuna y su posterior ilegalización, el cierre de Egin, el mantenimiento por parte de los Gobiernos de Aznar de la política penitenciaria de dispersión de los presos, la aplicación de la Doctrina Parot hasta su reciente derogación. Y así hasta el infinito.

La colaboración de ETA con el PNV tuvo su punto culminante cuando el 30 de diciembre de 2004 el conocido como Plan Ibarretxe fue aprobado en el Parlamento vasco gracias a que la marca de la banda terrorista en la Cámara Vasca, Sozialista Abertzaleak, prestó tres votos al PNV –uno de ellos, el del entonces parlamentario Arnaldo Otegui– para que pudiera salir adelante.

Con estos precedentes, no es de extrañar que, en lo que sin duda ha sido una decisión profundamente indigna e inmoral, el PNV diera el pasado viernes un paso al frente y, tras la prohibición dictada por la Audiencia Nacional contra la manifestación convocada por la plataforma Tandaz Tanta, decidiera hacer él otra convocatoria junto a Sortu, EA, Aralar, Alternatiba y los sindicatos ELA y LAB. Una manifestación cuya coreografía y gritos a favor de la independencia y de los presos de ETA puso en evidencia que quien dirigía el cotarro eran los amigos de la banda terrorista y los demás, incluido el PNV, meras comparsas.

ETA ha conseguido de nuevo arrastrar al PNV a su huerto y de paso dejar bien claro quién manda y quién lidera el "proceso". Esto le ha producido una enorme satisfacción, como se desprende de las declaraciones hechas estos días por diferentes dirigentes de Sortu. ¿En que consiste ese "proceso"? Sustancialmente en lograr la ruptura de España y, en segundo lugar, en conseguir el máximo poder en el País Vasco y Navarra para instaurar su proyecto totalitario de una Euskadi socialista e independiente.

Respecto a la ruptura de España, ETA tiene que estar muy satisfecha de cómo van las cosas. Su reunión en Perpignan en enero de 2004 con ERC y la posterior tregua, solo para Cataluña, ya ha producido sus frutos. Diez años después, el desafío independentista catalán está lanzado con toda nitidez por CiU y ERC. En cuanto al País Vasco, tanto ETA como el PNV esperarán a ver cómo transcurre lo de Cataluña, bien para volver a tomar el relevo, si el pulso planteado por Mas se atasca, bien para apuntarse los siguientes en la lista, si ven que hay barra libre para la independencia. De momento, el PNV ya ha puesto en marcha en el Parlamento vasco una ponencia para estudiar un nuevo estatus jurídico y político para la región.

En cuanto a la consecución de mayores cotas de poder, las próximas elecciones autonómicas vascas, previstas, si el lehendakari Urkullu no las adelanta, para el otoño de 2016, son una cita clave para ETA. Tiene difícil conseguir ese triunfo, pero lo va a intentar, y en cualquier caso para tener posibilidades de lograrlo necesita que Arnaldo Otegui, actualmente en la cárcel, sea su cabeza de cartel. Que Otegui salga o no de prisión es una decisión que está en manos del Gobierno y de los jueces. Por lo tanto, pongámonos en lo peor.

Parte fundamental para el éxito del "proceso" es que la izquierda española siga desempeñando el mismo papel que hasta la fecha. Me refiero a la izquierda política, social y mediática. Si uno se para a ver lo que han hecho el PSOE, algunos denominados intelectuales de izquierda y el grupo Prisa en estos últimos años, y lo que siguen haciendo en el momento presente, habrá que concluir que están haciendo bien su labor de acompañantes de ese "proceso". La alianza histórica de la izquierda con ETA nunca ha desaparecido, siempre ha estado ahí.

Ante un diagnóstico que soy consciente es muy pesimista, uno puede preguntarse: ¿hay alguna solución?, ¿alguien puede parar o cambiar esta dinámica? Teóricamente, sí. Lo podría hacer un Gobierno que tuviera un proyecto político fuerte de defensa de la Nación, de las libertades y de la Constitución. Pero para ello hay una condición previa; hay que hacer un diagnóstico acertado de la delicadísima situación política que se vive en el País Vasco y en Cataluña y actuar en consecuencia. Si el presidente de ese Gobierno que teóricamente tendría que liderar esa batalla política les dice a los suyos hace una semana que de lo único que hay que hablar es de economía, no hace falta añadir mucho más.

ETA
La tramposa “unidad de los demócratas”
Guillermo Dupuy Libertad Digital 14 Enero 2014

Las reacciones que se han producido en el seno del partido socialista respecto de la cuasi frustrada detención el pasado miércoles de los ocho miembros del grupo de coordinación y enlace entre la dirección de ETA y sus militantes en prisión van desde la simple estupidez al más nauseabundo terreno de la infamia. Entre estas últimas cabe situar la reacción de los representantes socialistas en el Ayuntamiento de San Sebastián, que aprobaron el pasado jueves, junto al PNV y los proetarras de Bildu, una resolución en la que se condenaba la actuación policial ordenada por el juez Eloy Velasco por ser "un obstáculo en el contexto político que vive nuestro país, así como sobre la esperanza extendida de que se afiance el proceso de construcción de la paz y la convivencia democrática".

Otro tanto se podría decir de la declaración de este lunes del secretario de Organización del PSE, Rodolfo Ares, por mucho que haya querido atemperarla con una petición de "inteligencia, mesura y responsabilidad" al Gobierno vasco y al PNV: y es que, tras calificar de "despropósito" las detenciones efectuadas, Ares ha reclamado al Gobierno de Rajoy que actúe con "inteligencia y visión de Estado", ya que, a su parecer, "con sus últimas actuaciones está permitiendo al mundo de EH Bildu rentabilizar el final de ETA".

Menos graves, pero más bobas, me parecen, finalmente, las declaraciones de la vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, quien ha hecho una advertencia, que "no va dirigida a nadie", contra los "errores" que, según ella, suponen "cuestionar la derrota de ETA" y “fracturar la unidad de los demócratas”.

Para empezar, no existe el riesgo de que ninguna encomiable unidad entre demócratas se fracture, puesto que esta no existe ni siquiera en el seno del partido socialista –no digamos ya nada entre el PNV y el PP– en torno a las últimas detenciones de etarras. La única "unidad" que se da entre nuestra clase política, y que desgraciadamente no es poca, es la de no considerar un "despropósito" el que, desde el Ministerio del Interior, se anuncie una operación policial antes de haberse producido lo que ha permitido a los detenidos destruir pruebas cuyo alcance aún no se ha hecho público. Una metedura de pata de este calibre en cualquier otro país seriamente comprometido, no con un envilecido y tramposo proceso de apaciguamiento, sino con una auténtica lucha antiterrorista, le habría costado el cargo al ministro del Interior. Aquí, sin embargo, ni se piden ni se dan explicaciones.

Otro tanto se podría decir de esa envilecida y engañosa unidad que, lejos de cuestionar la "derrota" de una banda terrorista, se la inventa en función –una vez más– de lo que nos anunciaron unos terroristas encapuchados en un comunicado, que era, dicho sea de paso, cualquier cosa menos la asunción de una derrota.

El auténtico despropósito es no haber impedido, con todos los medios legales y políticos a nuestro alcance, una resolución como la que dictó el Tribunal de Estrasburgo a favor de la etarra Inés del Río, para luego, encima, utilizarla de excusa para llevar a cabo excarcelaciones masivas de etarras sobre los que dicho tribunal no se había pronunciado. Mayor despropósito aún es calificar esas masivas excarcelaciones como prueba de la "derrota" de la banda, tal y como nos quiere vender esa despreciable y tramposa "unidad de los demócratas".

En definitiva, quien está haciendo un "regalo" a Bildu permitiéndole que "rentabilice el final de ETA", no es un juez ordenando unas detenciones en cumplimiento del imperio de la ley, tal y como afirma Rodolfo Ares, sino una clase política que da por valido e irreversible ese supuesto final de la organización terrorista y que lo utiliza de excusa para dejar en papel mojado la Ley de Partidos en beneficio de los brazos políticos de la banda.

Proetarras y antisemitas
EDURNE URIARTE ABC  14 Enero 2014

Francia practica la tolerancia cero, con el acuerdo entre socialistas y el principal partido de la derecha
NO reúno en el título de esta columna a ambos grupos, proetarras y antisemitas, porque tengan algo que ver, que quizá, sino por las distintas actitudes de las élites y autoridades de España y de Francia ante unos y otros. Laxitud y tolerancia en España ante los primeros en nombre de los derechos democráticos y dureza y prohibición en Francia ante los segundos en nombre de los mismos derechos democráticos.

Lo que demuestra, sobre todo, la falsedad de esa exitosa teoría según la cual es prioritaria la defensa del derecho a la libertad de expresión o de manifestación para preservar la democracia, por encima de otros derechos. Y que ha sido abundantemente repetida estos días por los de siempre, los nacionalistas y la izquierda, para defender la necesidad de autorizar la manifestación del sábado pasado en defensa de los etarras o la reunión de asesinos del sábado anterior. Mientras que el Consejo de Estado francés, y a petición del ministro de Interior socialista, Manuel Valls, prohibió, también la semana pasada ¡un espectáculo de humor! del humorista Dieudonné. Sí, un espectáculo de humor, ni siquiera una manifestación, ni mucho menos una reunión propagandística de asesinos que aún no han abandonado una organización terrorista no disuelta. Y no porque Dieudonné sea un asesino o un miembro de una banda terrorista, sino porque este humorista utiliza expresiones antisemitas y hace humor antisemita. Es decir, la veterana y exquisita democracia francesa sí restringe la libertad de expresión en algunos casos, por ejemplo, para evitar las expresiones de antisemitismo.

Lo anterior tampoco quiere decir que Francia vaya por delante de nosotros en estos asuntos. No hay más que recordar lo que le costó dejar de refugiar etarras. O a asesinos de las Brigadas Rojas italianas, y hasta nuestros días, además. Lo que quiere decir es que hay una gran claridad de ideas en las élites francesas, judiciales, políticas e intelectuales, en lo que a antisemitismo se refiere. Se practica la tolerancia cero, sencillamente, y con el acuerdo entre socialistas y el principal partido de la derecha. Y con un alto apoyo social, como demuestra el hecho de que el ministro Valls sea en estos momentos el político mejor valorado de Francia, a pesar de los significativos apoyos cosechados por Dieudonné.

Y lo que quiere decir también que la incapacidad española para impedir el claro enaltecimiento del terrorismo practicado el sábado pasado y el anterior se debe a falta de claridad de ideas sobre el terrorismo etarra. Lo de siempre. No se han impedido las manifestaciones públicas de defensa de los asesinos porque no hay una clara voluntad de hacerlo entre las élites españolas del nacionalismo y de la izquierda. Ni entre los jueces ni entre los políticos ni entre los intelectuales. La historia de décadas de coqueteos entre esos sectores ideológicos y el terrorismo ultraizquierdista y ultranacionalista lo explica. Por favor, que no nos repitan la zafia excusa de la sagrada libertad de expresión y manifestación.

¿Por quién doblan las campanas?
El gran reto del catolicismo en Cataluña y en toda España es reubicar a los católicos en la vida pública
Valenti Puig El Pais  13 Enero 2014

Entre La tradició catalana de Torras i Bages y la Fura dels Baus, la idea de transgresión ha incidido en la sociedad catalana hasta tal punto que la concepción cristiana de la vida lleva largas décadas en retroceso. Es constatable que del “Cataluña será cristiana o no será” del obispo Torras i Bages hemos pasado a una Barcelona en la que los sacerdotes ordenados cada año se pueden contar con los dedos de una mano. Respecto a la propuesta secesionista, la posición de la jerarquía eclesiástica, en sus diversos niveles, está siendo visiblemente contradictoria, ampliando un trecho entre Madrid y Barcelona que tiene que ver más con la política terrenal que con el mensaje evangélico. En Madrid, portavoces eclesiásticos han formulado la advertencia de que el independentismo altera los contenidos de la fe, mientras que en Cataluña algunas parroquias lanzaron las campanas al vuelo el último 11-S y hubo sermones flamígeros en pro de las tesis independentistas, por no hablar de la versión secesionista del tradicional Els pastorets.

Quien esto firma es un católico no siempre paciente. Cuesta entender que la Iglesia católica —un todo formado por laicos y sacerdotes— pueda decir en un territorio que es incompatible ser católico e independentista y en otro territorio proclamar que la independencia es un valor de catolicidad. En realidad, es tan legítimo ser católico y a la vez independentista, como autonomista, constitucionalista o miembro anónimo del gran partido del abstencionismo en Cataluña. Al igual, se puede ser católico y centrista, liberal, socialista, conservador o ecologista. Sin tener por qué inmiscuirse en litigios terrenales que no afectan a lo que es la esencia del cristianismo, la Iglesia católica tiene una misión legítima que es contribuir a la concordia, ser un espacio para el diálogo, propiciar el entendimiento, cauterizar la fragmentación. Tal vez estemos en los inicios de otro ag giornamento. En una sociedad cada vez más polarizada y dividida por la opción secesionista, lo que importa es sugerir puntos de luz y estar presente en la plaza pública con la aportación clara de valores trascendentes que impregnen una forma de contribuir al bien común, preservando la autonomía de la ciudadanía política. Los púlpitos de las iglesias son para predicar la verdad cristiana e inducir a la convivencia, tanto para creyentes como no creyentes. Del mismo modo, es contraproducente y esterilizador usar los medios de comunicación propios para apostar unívocamente por una u otra tesis respecto al lugar o no-lugar de Cataluña en España. Sobre todo, incluso desde el profano punto de vista del marketing, lo fundamental para la Cataluña católica sería afrontar la realidad de unas iglesias cada vez más vacías.

Lo prioritario es dar respuestas a estas incertidumbres y ahí es de urgencia reubicar a los católicos en la vida pública

Existe una catalanidad del catolicismo en Cataluña, pero no es exclusiva y, ciertamente, poco tiene que ver con la sociedad en la que Torras i Bages tuvo una influencia determinante, como amigo del poeta Joan Maragall o de Francesc Cambó. Es una sociedad que ha hecho un masivo tránsito de la vida rural a la vida urbana, con todos sus factores de desarraigo. Es una sociedad receptora de inmigraciones. También es una sociedad bilingüe, por lo que tendría lógica de comunicación que así lo fuese la Iglesia católica. Es una sociedad culturalmente secularizada hasta el extremo que todo vínculo entre vida intelectual y fe parece relegado a las catacumbas. Ese es el gran reto del catolicismo en Cataluña y en toda España. Lo prioritario es dar respuestas a estas incertidumbres y ahí es de urgencia reubicar a los católicos en la vida pública. Entre el neointegrismo y la desnaturalización de la fe, el amplio espacio del ágora solo puede ser fértil asumiendo que vivimos en una sociedad plural, en la que rige el contraste de ideas y donde se hace obligado competir en términos morales con otras creencias y doctrinas. Concretamente, entre la dimensión pronacionalista de una publicación como Catalunya Cristiana y la agresividad explícita en 13TV, quien padece es la verdad mientras mengua la posibilidad de un entendimiento que de cohesión y calidad a la vida cívica, como contribución católica.

En los conflictos de las sociedades pluralistas, los católicos tienen algo que decir y que no se expresa en su filiación política sino mucho mejor en una forma de encauzar la discrepancia. El ciudadano católico participa activamente y vota de acuerdo con su conciencia. Del mismo modo, tomar posiciones en las tensiones actuales de Cataluña corresponde también a la conciencia de cada uno. En toda fase de desvinculaciones y desencantos sigue vigente el cardenal Newman al decir que en un brindis bebería por el Papa, con mucho gusto, pero que primero bebería por la conciencia, y después por el Papa. Seguramente los pastores de la iglesia, con la debida prioridad del evangelio sobre el derecho canónico, harían su mejor contribución propiciando la reflexión, matizaciones del desacuerdo, formas cohesivas que trasciendan el conflicto, entendimientos que susciten lo mejor de nosotros mismos.

Valentí Puig es escritor.

La democracia es lenta
Victoria Camps El Pais  14 Enero 2014

Uno de los elementos que empañan el desarrollo de la democracia es la prisa por conseguir los objetivos propuestos. Si la democracia es el gobierno del pueblo y éste no es una masa homogénea de gente que piensa como un solo hombre, los proyectos deben discutirse mucho para alcanzar consensos, y para intentar persuadir al otro de que lo que uno cree es lo mejor para todos porque coincide con el interés general. El interés general es un concepto imprescindible aunque imposible de determinar de antemano, debemos irlo configurando entre todos pues, cuando desaparece, lo que se impone son los intereses particulares más potentes. Es así como han ido produciéndose las grandes transformaciones democráticas. Un ejemplo de interés general fue la abolición de la esclavitud. Otro, el sufragio femenino. La Constitución de EEUU, que empieza afirmando que todos los hombres nacen iguales en derechos, tardó un siglo en abolir la esclavitud. Otro tanto costó que se aceptara definitivamente la petición de las primeras sufragistas. Aunque las razones para ambos logros hoy nos parecen obvias, el proceso que condujo a ellos fue exageradamente largo, fruto de extensas discusiones, de interpretaciones jurídicas contrapuestas, de avances precarios y retrocesos decepcionantes. En democracia los procesos no siempre discurren en línea recta ni consiguen lo que sus promotores en principio se había propuesto.

Pero cada vez parece más difícil atenerse a la parsimonia requerida por el procedimiento democrático. Los sociólogos nos hablan de que la promesa de la modernidad ilustrada de una política de deliberación y democracia se vuelve obsoleta en la sociedad de la aceleración tecnológica y social. En nuestro mundo nada perdura, nada resiste el paso de una generación, nada se elige para toda la vida. La precariedad lo invade todo. No es de extrañar que la necesidad de ir deprisa influya también en la estabilidad institucional y en la inexistencia de proyectos políticos firmes y serios. En la sociedad de la aceleración un proceso o un evento sucede a otro: sólo hay "adición", falta la "narración"

Sorprende que quienes auguran un futuro posible a la opción independentista tachen de imposible una negociación

Un ejemplo de lo que digo es el discurrir del llamado "proceso" independentista. La independencia es de "interés general" para quienes lo han convertido en su causa, un interés de mucho menos calado que el de los dos ejemplos recién citados, pero un interés de envergadura que, sin embargo, se está queriendo resolver en menos de lo que dura un período electoral. Nada menos que crear un país nuevo. Tanto en Escocia como en Quebec ha habido pactos con los gobiernos respectivos sobre la forma de abordar el referendum dentro de la legalidad. En Cataluña, por el contrario, las decisiones se toman unilateralmente: es más rápido y hay que responder a coyunturas concretas. Aunque todo el mundo sabe de que un proceso de secesión requeriría una negociación larga, esta cuestión queda pospuesta porque lo inminente es ir quemando etapas: la pregunta, la fecha de la consulta, la petición al Congreso, una ley de consultas propia.

“Què hem de fer si no ens deixen votar?”, es el lamento demagógico con el que el gobierno de la Generalitat justifica su estrategia. ¿No nos dejan? ¿Quién debe hacerlo? La democracia no es otra cosa que el imperio de la ley, esto es, un procedimiento para ir dotándonos de leyes y adaptándolas a las necesidades de cada época. Como cualquier procedimiento, requiere tiempo y, sobre todo, voluntad de acuerdo. Pero el bloque independentista se cansa pronto, tira la toalla y decide que todas las vías están agotadas, que nada es posible salvo la ruptura. ¿Es imposible o exige un esfuerzo demasiado largo para las previsiones electoralistas? Sorprende que quienes auguran un futuro posible a la opción independentista tachen de imposible una negociación que evite la ruptura. Es cierto que la otra parte ha levantado un muro impenetrable. El inmovilismo del gobierno central no es más democrático que las prisas del gobierno catalán. Sea como sea, en ambos casos, lo que se evita es el debate y el razonamiento. Si hay algo que niega la esencia de la política democrática es el sentimiento de impotencia para deliberar. Y esa es la actitud en la que convergen tanto el que adopta posiciones unilaterales como el que se niega a considerar la posición del adversario.

Cada vez parece más difícil atenerse a la parsimonia requerida por el procedimiento democrático

Todo se puede cambiar, pero no de cualquier manera. Las decisiones rápidas o se refieren a asuntos triviales o son dudosamente democráticas. Discutirlo todo con todos implica paciencia e imaginación, especialmente cuando quien tiene el poder para interpretar la norma o buscar otra salida se niega a escuchar y a tomar parte activa en el asunto. Unos se niegan a hablar y los otros sólo buscan atajos para adaptar la legalidad a sus intereses. Ninguna de las dos posiciones está pensando en el interés general que sólo se perfila cuando las partes en conflicto están dispuestas a hacer concesiones mutuas. No es lo que el bloque catalanista espera del presidente Mas. Pero en la capacidad de sustraerse a presiones populistas es donde se detecta la existencia de un líder.

Victoria Camps es profesora emérita de la UAB.

ASÍ ESTÁ EL PATIO
La kale borroka sale del País Vasco
Eurico Campano www.gaceta.es 14 Enero 2014

Mientras Rajoy convence a Obama... sin poner, eso sí, los pies encima de la mesa.

Es curiosa la coincidencia entre la manifestación proetarra de-ida-y-vuelta del fin de semana en Bilbao y los gravísimos incidentes que por tercera noche consecutiva tienen por escenario las calles de Burgos, ciudad no muy lejana de la anterior. Cierto es que el origen y naturaleza de ambos asuntos distan años luz. Pero parece existir algo más que sospechas fundadas de que compartan un mínimo común divisor. Así parece advertirlo también 'La Razón', que en su portada y sobre una expresiva foto de un encapuchado destrozando un escaparate, titula "El aquelarre radical se traslada a las calles de Burgos". En páginas interiores, por si alguien no lo había captado, encabeza su información con un expresivo "Los métodos de la 'Kale Borroka' toman las calles de Burgos". Las emisoras de radio arden con testimonios de vecinos indignados que intentan explicar la auténtica causa del conflicto ( valga, aquí sí, tal término ) : la construcción de un bulevar en el barrio de Gamonal, que en opinión de algunos burgaleses es la expresión del 'autoritarismo capitalista' y de la 'especulación'. No parece que este tipo de protestas vecinales, tan corrientes en cualquier ciudad, pongamos que española, deba neceriamente acabar quemando contenedores y destrozando mobiliario urbano pero en éste caso así está siendo. Y esa, y no otra es la imagen que queda en las retinas de millones de asombrados españoles que no tienen la fortuna de vivir en aquella capital castellana y que han contemplado éste fin de semana los telediarios. Miren por donde, un partido llamado 'Izquierda Castellana' que lidera la ex-cabecilla batasuna y hermana del ex-número tres del PSOE, Doris Benegas, está en el puro ajo de éste 'antisistémico' guiso. ¿ Son todos los encapuchados que llevan tres noches intentando convertir Burgos en algo parecido a una ciudad en guerra vecinos del barrio de Gamonal que protestan por la construcción de éste bulevar ?. Pues ni se lo parecen al citado diario, ni se lo parecen a la policía ni tampoco a nosotros, qué le vamos a hacer.

'ABC', por seguir hablando de radicales, sean quienes sean, lleva a su portada unas declaraciones de Arantxa Quiroga sobre el 'Lehendakari' del gobierno vasco: "Urkullu ha cometido un grave error" dice la presidenta de los populares vascos. Practicamente todos los diarios, salvo los de corte nacionalista, constatan el papel de 'tonto útil' ( la expresión no es nuestra sino del ex-alcalde donostiarra, el socialista Odón Elorza ) que ha jugado el PNV éste fin de semjana, prestando sus siglas para que la ilegal convocatoria de los filoetarras - que Pablo Ruz prohibió en primera instancia- tuviera que ser finalmente permitida por otro juez de la Audiencia Nacional. Desde 'El Imparcial' hasta 'El País' comparten éste mismo análisis. Dice 'La Razón' por su parte que a Rajoy han empezado en encendérsele algunas luces de alarma. Tendrá que esperar el presidente a desactivarlas porque, bastante tiene, a lo largo de su jornada maratoniana de hoy en Washington, en concentrar el ciento diez por cien de su atención y capacidad en convencer a Barack Obama ( en el mismísimo despacho oval, que 'glamour' ) de que España comienza a ir bien. Y de qué ahora, tal y como dejó dicho hace algunas semanas el presidente de Goldman Sachs, invertir en España ya no es un riesgo; el riesgo sería quedarse fuera. Aquí también las opiniones van por barrios: desde los que sostienen que Rajoy va a pasar la reválida del 'Gran Hermano' ( se ve también con la todopoderosa Lagarde, 'jefa' del FMI ) hasta los que dasn a entender, básicamente 'ABC' y 'La Razón' que ambos van, casi casi, a la par. Y es que, aunque aún no hemos vuelto a poner los pies encima de la mesa, poco a poco vamos arreglando el destrozo que Zapatero y Moratinos ocasionaron a las hasta entonces privilegiadas relaciones entre España y EEUU.

CAKE MINUESA
No sólo los etarras tienen que pedir perdón en 2014
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 14 Enero 2014

Los etarras de Durango tienen que pedir perdón. Pero no sólo ellos, también Rafa Larreina y sus socios, y muchos políticos, y la Casa Real, y sin embargo no lo van a hacer.

Los Reyes (Magos) ya vinieron, y dejaron menos que otros años. De hecho, en la Pascua Militar dejaron poco y no dijeron nada, lo que es al menos feo si recordamos el caso único del general Mena, valentía censurada frente al vacío de Morenés y el regio hueco cósmico. Valentía en 2014, desde luego, ha sido la de Cake Minuesa, que dijo a los delincuentes de Durango lo que los dos grandes partidos y algunos más pequeños, como muchos medios, no se atreven, y lo que pensamos muchos: que son cobardes y poco hombres si no piden perdón (y no reparan el daño hecho). Pero eso, que es verdad de los asesinos abertzales, y que sería razón suficiente para que alguien como Kubati siguiese en la cárcel, vale para más personas y grupos fuera del nacional-populismo vasquista.

Perdón, perdón… también tiene culpas que hacerse perdonar otro populismo, cercano, demagógico, autocomplaciente y provinciano, el que lleva a hacer un AVE local con dinero pedido a préstamo y sin futuro, o a hacer la vista gorda a las irregularidades de unos y no a las de otros. Incluso mintiendo. Jamás pidiendo perdón, aunque luego se demuestre que efectivamente la caja sacrosanta no funcionaba (y fueron insultados quienes lo decían); que Guendulain no era un proyecto sensato, ni la serie de museos de Oteiza, del encierro o de la familia Huarte, ni el pabellón inacabado, ni el circuito sin carreras; que las empresas públicas no eran perfectas y la Hacienda no era ilimitada (pero fueron despreciados los que lo sugirieron); o que el club de fútbol recibía un trato de favor en el mejor de los casos, mientras que tenía jugadores que habían estado fuera de la ley (yo aún espero que, además de pedir perdón un pobre jugador ultra violento de barrio, lo haga Osasuna y lo hagan todos los que en su nombre se han permitido hablar de mí). Han de pedir perdón, con o sin fuero para ello.

Ahora, quién perdonará a quien pone precio a su perdón, o peor aún, a quien pone a sus santos principios velas para que naveguen según convenga. Porque algo tendrá que hacerse perdonar en 2014 Rafa Larreina, sea en su casa sea en su partido o en su Bildu… a menos que la santificación del trabajo implique, ahora reinterpretada, la defensa de los asesinos o la del aborto, como Bildu manda, claro es. Claro que hasta lo más sagrado cambia de interpretación y sentido, como llevo veinte años aprendiendo a costa de la voluble Historia Antigua, y lo que un día es santo al siguiente desaparece de la web, ups. ¿Pedirán perdón veinte años o treinta o cuarenta después de cada injusticia, o necesitan la picota de los medios? Quizá hagan falta los medios para que pidan perdón y reparen.

Pero bueno, no sólo las cofradías y sus socios han de pedir perdón si yerran. Esto es como si uno promete algo y no lo cumple, si promete un puesto y no lo da, si olvida en la hora del éxito al que estuvo en el momento de las dificultades, si evita justo en el momento de las dificultades al que antes se buscaba, adulaba, usaba e invitaba, o si olvida a quien previó los problemas y fue por ello castigado y no se le reparó cuando los problemas llegaron. Sí, claro que sí, los presos de ETA han de pedir perdón y reparar, y eso sin nada a cambio; pero no son los únicos, son sólo los primeros de una hermosa lista de políticos, de cofrades, de cargos. Y no pedirán perdón.

Es más, siguiendo adelante con la hipocresía, los mismos que dudan ahora qué conviene decir de los asesinos hablan del hijo de Enrique Maya como si fuese un criminal peligroso, cuando los peligrosos, con o sin sangre, ay, los peligrosos orgullosos de no pedir perdón circulan por todas partes. No hace falta ir a la familia Borbón ni a los grandes partidos para buscar perdones que no se han pedido, ya se ve. Eso sí, luego que no se quejen, que los mismos que toman decisiones, nombran y seleccionan luego se quejan de lo que hacen los seleccionados. Han de pedir perdón, sí, muchos. Pero no lo harán. Y me sorprenderá que reparen las consecuencias de sus errores, como deberían.

JUNTO CON LA HIJA DEL MILITAR JESÚS VELASCO
Ortega Lara y Santiago Abascal crean un nuevo partido
La formación se situará en el ámbito del centro-derecha liberal democrático y tendrá una vocación nacional
EP ESTRELLA DIGITAL  14 Enero 2014

El exfuncionario de Prisiones secuestrado por ETA José Antonio Ortega Lara y la hija del militar Jesús Velasco asesinado por la banda terrorista, Ana Velasco Vidal-Abarca, han decidido crear un nuevo partido político con el exdirigente del PP vasco Santiago Abascal, que comunicó su baja del partido al propio Mariano Rajoy el pasado mes de noviembre.

Esta nueva formación política, que se presentará públicamente este jueves en Madrid, tendrá vocación nacional y pretende situarse en el ámbito del centro-derecha, según han informado a Europa Press sus fundadores.

Además, su voluntad inicial es poder presentarse a las elecciones europeas del próximo 25 de mayo con un programa basado en la regeneración democrática, la lucha contra la corrupción y la unidad de España.

También se han sumado ya al nuevo proyecto político Ignacio Camuñas, que fue ministro con Adolfo Suárez; el filósofo José Luis González Quirós; o el vicepresidente de la Fundación Denaes, Iván Espinosa de los Monteros.

Entre los impulsores figuran además personas procedentes de profesiones liberales y sin militancia política, como la ingeniera María Jesús Prieto, la traductora Cristina Seguí, o el expresidente de Antena 3 Enrique Álvarez.

Aunque el vicepresidente del Parlamento Europeo y eurodiputado del PP, Alejo Vidal-Quadras, no aparece en la lista de promotores, no se descarta que pueda incorporarse más adelante, ya que defiende planteamientos que formarán parte del ideario de la nueva formación. "Sería absolutamente bienvenido", aseguran las fuentes consultadas.

Lara y Santiago Abascal dejaron la militancia del PP
Santiago Abascal dejó de ser militante del PP el pasado mes de noviembre a través de una dura carta enviada a Mariano Rajoy en la que le expresaba su decepción y le acusaba de haber "traicionado" sus "ideas y valores".

Ortega Lara comunicó que se daba de baja del PP unos años antes, en 2008 y en plena crisis interna de la formación, tras el anuncio de la entonces presidenta del PP vasco María San Gil de retirarse de la vida política.

La salida de prisión del etarra Josu Uribetxebarria Bolinaga el año pasado y las recientes excarcelaciones de etarras por la anulación de la llamada 'doctrina Parot' han sido algunas de las últimas medidas que les han llevado a alejarse definitivamente del PP e impulsar un nuevo partido.

Para llegar a esos ciudadanos disconformes con lo que está sucediendo en el País Vasco, el nuevo proyecto político va a contar, aparte de Ortega Lara y Santiago Abascal, con Ana Velasco Vidal-Abarca, cuya madre fue una de las tres fundadoras de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).

Ejes: la unidad de España, regeneración democrática y ETA
De hecho, la política antiterrorista será uno de los ejes clave de la nueva formación, así como la unidad de España y la necesidad de impulsar una regeneración democrática del sistema y luchar contra la corrupción.

Además, los promotores abogarán por un cambio en el modelo territorial por entender que ha "fracasado" el modelo de las autonomías y que en este momento España necesita un único Parlamento y un único Gobierno, según las fuentes consultadas.

Los impulsores de este proyecto consideran que el PP ha "tirado votos por la ventana" al "faltar el respeto" a parte de su electorado e incumplir su programa, subraya uno de los fundadores, que prefiere permanecer por ahora en el anonimato.

El nuevo partido, que ya se ha inscrito en el registro de partidos políticos del Ministerio del Interior, presentará este jueves en rueda de prensa un manifiesto con su ideario, el nombre y la imagen corporativa.

A partir de ese momento comenzará el proceso para reclutar militantes --que ocuparán un lugar muy importante en la financiación del nuevo partido-- e impulsar su propia organización interna. Por lo pronto, su voluntad es presentarse a las europeas de mayo ante la "orfandad política de centro-derecha" que a su juicio sienten muchos españoles.

PRESENTACIÓN OFICIAL EL PRÓXIMO JUEVES
Nace el partido político de Santiago Abascal y Ortega Lara
Tal y como adelantó Libertad Digital, el partido de Santiago Abascal y Ortega Lara ya es una realidad. Su nombre e ideario se conocerán el jueves.
LUIS F. QUINTERO Libertad Digital 14 Enero 2014

El pasado 6 de diciembre, la madrileña plaza de la República Dominicana acogió la manifestación convocada por la fundación Denaes para dar apoyo a las víctimas del terrorismo después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH) echara abajo la doctrina Parot en el caso de Inés del Río. Posteriormente los órganos jurisdiccionales españoles, con el previo anuncio de Interior, se apresuraron a excarcelar a etarras a decenas, ante la mirada atónita de las víctimas del terrorismo.

En aquella manifestación, que logró reunir a la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, con Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia, la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez o el presidente de Voces contra el Terrorismo (VcT) Francisco José Alcaraz, el discurso de José Antonio Ortega Lara fue uno de los más aplaudidos. También recibió una calurosa acogida el de Santiago Abascal a quien los asistentes reclamaban una y otra vez que diera un paso adelante para formar un partido. Este martes podemos decir que el partido de Ortega Lara y Santiago Abascal es una realidad.

En Libertad Digital adelantamos el pasado 5 de enero que este nuevo partido se formaría en "cuestión de días". Según ha anunciado este martes en un comunicado la formación, el próximo jueves 16 de enero tendrá lugar la presentación oficial de un "nuevo partido político de ámbito nacional". Sus impulsores son:

Ignacio Camuñas
José Luís González Quirós
Santiago Abascal
José Antonio Ortega Lara
Ana Velasco Vidal-Abarca
María Jesús Prieto
Cristina Seguí
Iván Espinosa de los Monteros
Enrique Álvarez

No será hasta este próximo jueves cuando se conozca su ideario, el nombre y la imagen corporativa.
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