AGLI Recortes de Prensa   Domingo 19  Enero  2014

El gran agujero de la economía española
Carlos Sánchez El Confidencial 19 Enero 2014

Mariano Rajoy, junto a Barack Obama, en la Casa Blanca. (Efe)Mariano Rajoy, junto a Barack Obama, en la Casa Blanca. (Efe)

Existe una cifra que a menudo pasa de puntillas por las estadísticas oficiales. Y no es otra que la del número de personas que ha cumplido cien años. La cifra es residual en términos relativos a la luz del último Padrón -apenas 12.087 personas sobre una población total de 47,1 millones-, pero su evolución refleja con nitidez (se ha duplicado en apenas media docena de años) los profundos cambios demográficos que está sufriendo este país sin que al parecer llame la atención de algún gobernante.

Muy al contrario, los actuales inquilinos del poder han caído en los mismos errores que los anteriores, y en lugar de considerar los aspectos laborales de la demografía como cruciales desde el punto de vista económico, celebran con júbilo los datos de desempleo desvinculándolos de la evolución de la población activa u ocupada... Probablemente, por esa capacidad innata que ha tenido este país para autoengañarse y creerse lo que no es. Sin duda, una mala herencia de las épocas de esplendor.

Se ocultan, de esta manera, un par de datos esenciales para comprender la naturaleza de la coyuntura económica española, que no sólo tiene que ver con la evolución de la prima de riesgo o la recuperación de la Bolsa sino, también, como es obvio, con el nivel de empleo.

Apenas 44 de cada 100 españoles que pueden hacerlo, trabajan, lo que da idea de la dimensión del problema. Sólo hay que recordar que al comenzar la crisis la tasa de ocupación se situaba en el 54%, lo que significa que en pocos años se ha producido un desplome del empleo sin precedentes en ningún país de la Unión EuropeaY lo que dicen las estadísticas oficiales es que la tasa de ocupación (empleados respecto de la población entre 16 y 64 años) se ha desplomado hasta niveles de país subdesarrollado. Apenas 44 de cada 100 españoles que pueden hacerlo, trabajan, lo que da idea de la dimensión del problema. Sólo hay que recordar que al comenzar la crisis la tasa de ocupación se situaba en el 54%, lo que significa que en pocos años se ha producido un desplome del empleo sin precedentes en ningún país de la Unión Europea. Algo letal si se tiene en cuenta que, al mismo tiempo, el fenómeno del envejecimiento de la población va tomando carta de naturaleza.

Pese a esta evidencia, sin embargo, el Gobierno celebra los datos de desempleo desvinculándolos del nivel de ocupación y de la evolución de la población activa, lo cual necesariamente lleva a la confusión. Y lo que es todavía pero, a la ocultación real del drama que tiene ante sí la economía española. El hecho de que esté bajando el desempleo en términos de paro registrado por las oficinas del antiguo Inem (-147.384 en el último año) no significa que se esté creando empleo. Aunque lo peor es que esto es lo que seguirá ocurriendo en 2014.

Un truco fácil
El Gobierno -y a la cabeza su presidente- hace un truco infantil cuando sostiene que este año se crearán puestos de trabajo en términos de la Encuesta de Población Activa. Obviando que lo relevante es el número de empleos que se creen a tiempo completo. Es decir, en términos de Contabilidad Nacional (referencia que por cierto es la que se tiene en cuenta a efectos de comunicar a la UE la evolución del mercado de trabajo).

Y lo que está sucediendo, y alguien debería explicarlo, es que la rotación alrededor de un mismo puesto de trabajo sigue creciendo. Hasta el extremo de que la llamada tasa de parcialidad (empleo parcial respecto del nivel de ocupación) ha escalado hasta el 16%, lo que significa que cada vez hay más empleados en torno a un mismo puesto de trabajo. Un dato lo ilustra. El crecimiento del empleo asalariado durante los dos últimos trimestres procede de la creación de unos 300.000 puestos de trabajo de naturaleza temporal y la destrucción de 150.000 de carácter indefinido.

El hecho de que crezca el empleo parcial o temporal es muy positivo en economías eficientes con altos niveles de ocupación (Holanda), y de hecho los minijobs alemanes cumplen ese papel, pero es un auténtico drama en economías con bajas tasas de ocupación, ya que se resiente la productividad del país (en última instancia lo que mide la Contabilidad Nacional) y enmascara una realidad social implacable: la existencia de enormes bosas de subempleo y precariedad.

O dicho en otros términos, lo relevante es el nivel real de ocupación (el número de trabajadores a tiempo completo) y no el ficticio, como muy bien sabían los jerarcas de la antigua Unión Soviética, que hacían creer a la población que había pleno empleo, cuando en realidad el sistema económico estaba agujereado.

El Ministerio de Hacienda, con sus paupérrimos ingresos procedentes de las rentas del trabajo (pese a los elevados tipos impositivos), y la propia Seguridad Social, que se dedica a rebañar de donde puede, conoce muy bien la naturaleza del problema. España tiene un problema histórico de ingresos por falta de empleo, que no es sólo escaso, sino que también es de baja calidad, lo que influye en las bases tributarias y en las cotizaciones sociales. Algo que explica, con buen criterio, que el Gobierno obligue a cotizar por todo el salario, y no sólo por una parte.

La reducción del paro (de 6,2 millones a 5,9 millones en términos EPA o los casi 150.000 desempleados menos según el paro registrado) se debe a un doble fenómeno: el llamado ‘efecto desánimo’ (los ciudadanos dejan de buscar un empleo porque creen que no lo encontrarán) y los flujos migratorios (en este caso de salida). Y quien diga que se debe a la reforma laboral simplemente se equivoca para confundir a la poblaciónHay otro factor que a menudo el Gobierno silencia: la evolución de la población activa. Los datos oficiales muestran que desde 2010 algo más de 360.000 personas (nacionales y extranjeros) se han dado de baja de la población activa (suma de empleados y parados), lo cual es un auténtico problema en un país que históricamente ha tenido bajos niveles de ocupación.

Y para evaluar su importancia sólo hay que tener en cuenta que su evolución coincide plenamente con la del desempleo, lo que significa lisa y llanamente que la reducción del paro (de 6,2 millones a 5,9 millones en términos EPA o los casi 150.000 desempleados menos según el paro registrado) se debe a un doble fenómeno: el llamado ‘efecto desánimo’ (los ciudadanos dejan de buscar un empleo porque creen que no lo encontrarán) y los flujos migratorios (en este caso de salida). Y quien diga que se debe a la reforma laboral simplemente se equivoca para confundir a la población. Otra cosa es que sus efectos sobre los salarios (a la baja) hayan sido determinantes, como muestra este estudio del Banco de España. Si este país tuviera la misma población activa que hace tan sólo un año, habría 370.000 parados más. Así de fácil.

Ese absurdo triunfalismo
Lo más preocupante, sin embargo, es que este drama se aborda con un triunfalismo absurdo, cuando la realidad es que el empleo que es capaz de proporcionar la economía española ha caído hasta niveles del tercer trimestre de 2002 (en términos EPA). Es decir, un retorno al pasado que en vez de despertar conciencias sucumbe ante la ridícula manía de presentar las cifras de empleo y paro sólo para lograr titulares de prensa, pero sin un análisis riguroso de la realidad. Como es absurdo comparar a partir de qué nivel la economía española es crear puestos de trabajo cuando las circunstancias del empleo y los salarios son muy diferentes. Un país, como España, que ha destruido en apenas media docena de años nada menos que 3,8 millones de empleos (casi uno de cada cinco puestos de trabajo) es muy diferente al que en la recesión de los años noventa acabó con poco más de 1 millón de empleos (el 9% de la ocupación).

Con todo, lo más preocupante es que no es sólo un problema cuantitativo, sino, sobre todo, cualitativo. La persistencia del desempleo -España convivirá durante cerca de una década con niveles de paro superiores al 20%- y el consiguiente paro de larga duración, fundamentalmente entre los trabajadores mayores de 45-50 años con escasa cualificación, hará extremadamente compleja su reinserción laboral.

¿Qué quiere decir esto? Pues que aunque el empleo se recupere (probablemente en la primavera se ponga fin a la destrucción de empleo en términos anuales), España volverá a necesitar inmigración para cubrir demandas no cubiertas por los nacionales, toda vez que la crisis (y las peculiaridades del entramado institucional) han expulsado para siempre a cientos de miles de trabajadores del mercado laboral. Nada menos que 2,9 millones de trabajadores en paro (la mitad) llevan en esa situación más de un año, con tasas de crecimiento del 13%, lo que indica que este fenómeno va en aumento.

Y es mejor decir la verdad que esconderse tras unos famélicos datos que mal explicados sólo crean falsas expectativas en la ciudadanía.

Final abrupto de la política monetaria
Juan Laborda www.vozpopuli.com 19 Enero 2014

Los principales Bancos Centrales occidentales, capitaneados por la Reserva Federal de los Estados Unidos, vienen implementando desde el estallido de la actual crisis sistémica una política monetaria no convencional. Además de rebajar los tipos de interés oficiales prácticamente al 0% han expandido el tamaño de sus balances. Se trata de la percepción errónea de que inundando de dinero al sistema se reactivará el ciclo económico. Sin embargo, en una crisis por endeudamiento, o recesión de balances, como la actual, la política monetaria es totalmente inefectiva.

Lo peor no es que en sí misma esta política monetaria sea inefectiva a la hora de reactivar el ciclo económico real, sino que además genera efectos tremendamente perversos. A pesar de ello, la mayoría de los economistas y académicos han aplaudió y aún siguen aplaudiendo una política monetaria nociva, que nos va a llevar al mayor colapso coordinado de los mercados financieros de la historia. La razón es muy sencilla, no han entendido el papel de la deuda y la naturaleza endógena del dinero en la actual crisis sistémica. Por eso, confunden los síntomas de la expansión monetaria de los Bancos Centrales, el aumento del precio de los activos financieros e inmobiliarios, con signos de una recuperación sostenible del crecimiento económico real.

En un entorno donde el activo seguro apenas ofrece rentabilidad, se fuerza a los inversores a buscar rendimientos a toda costa, incentivando la toma de riesgos excesivos. Como consecuencia se generan tremendas inflaciones de activos –financieros e inmobiliarios- donde los precios de los mismos suben de manera irracional, apoyados en argumentos peregrinos. En este contexto, los bancos, la mayoría de ellos insolventes, asumen importantes riesgos en sus apuestas bajo la confianza de que si al final las cosas iban mal, las autoridades monetarias los rescataran, como hasta ahora ha pasado.

Los bancos centrales, elementos peligrosos
En realidad, desde la crisis de distintos países emergentes en el período 1997-1998, los Bancos Centrales, temerosos de caer en un proceso de deflación por endeudamiento, se han dedicado a gestionar el riesgo, implementando una política monetaria preventiva de estabilización que genera un tremendo problema de riesgo moral, porque al final los inversores terminan incrementando aún más su apetito por el riesgo, aumentando su apalancamiento, haciendo todavía más vulnerable a la economía global.

Desde el punto de vista de la valoración, se modifica el perfil temporal de los rendimientos de los activos mobiliarios e inmobiliarios, inflándolos hiperbólicamente. Al final estas exuberancias irracionales acaban pinchándose, pero cuando estallan, pensemos en nuestra burbuja inmobiliaria, terminan provocando recesiones-depresiones.

En la actual crisis sistémica, en vez de aprender y corregir los desequilibrios, básicamente reducir y reestructurar el tamaño del sistema bancario acorde con la economía real, se inicia de nuevo una huida hacia adelante y se acuden a las expansiones cuantitativas de los balances de los Bancos Centrales. Éstos aumentan el tamaño de sus balances considerablemente, bien financiando bancos zombis insolventes, o bien comprando en mercado secundario deuda pública o privada, y, si hiciera falta, bolsa. Los Bancos Centrales se convierten en la nueva centrifugadora del riesgo de mercado. Hemos pasado de la burbuja inmobiliaria y bancaria, a la madre de todas las burbujas. Pero estamos cerca que esta política monetaria explote a la par que se hunden los mercados financieros de riesgo.

Un final abrupto
La práctica totalidad de los activos financieros de riesgo están sobrevalorados, pero los inversores siguen estando excesivamente optimistas y complacientes. Sólo es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. En ese escenario emergerán todas las miserias de occidente, la descomunal deuda, privada y pública, y la insolvencia bancaria.

Como consecuencia se activará un círculo infernal que se irá retroalimentando: crisis de deuda-crisis bancaria-deflación por endeudamiento. El crecimiento económico se hundirá, la recesión se intensificará con fuerza. Solamente se salvarán aquellos países occidentales más ligados a la producción, y menos endeudados, aspectos que han ido unidos -Alemania, Austria, Países Nórdicos, Australia, o Canadá. España entrará en una triple recesión.

Al final a esta situación se ha llegado por que desde los distintos gobiernos, organismos supranacionales y autoridades monetarias se ha protegido a una gerencia bancaria insolvente y a unos acreedores profesionales que no asumieron el riesgo de sus inversiones. Para ello han contado además con la inestimable ayuda de la mayoría de los economistas y académicos.

Desde finales de los 80 hasta principios de los 2000, muchos académicos notables intentaron reescribir la historia argumentando que fue la política monetaria y no la fiscal la que permitió a los Estados Unidos salir de la Gran Depresión. Para ello utilizaron el argumento de que la oferta monetaria se incrementó significativamente desde 1933 a 1936. Sin embargo, ninguno de estos académicos se tomó la molestia de mirar que ocurrió en el lado de los activos de los balances bancarios. Si lo hubiese hecho, ahora estarían temerosos, muy temerosos.

En un cruce de caminos, España reflexiona sobre sí misma
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 19 Enero 2014

“En este momento tan bajo, España debe elegir tocar fondo. El país se enfrenta a una elección transcendental: o modernidad o peronismo. En una dirección está el bienestar, el trabajo duro pero con recompensa justa, la seguridad jurídica, las instituciones en las que podemos creer. En la otra está el dinero fácil, el capitalismo de amigos en el que las ganancias son del que tiene contactos y las pérdidas de la sociedad en su conjunto. La elección es nuestra”. La frase es de Luis Garicano, uno de los más reputados economistas españoles, catedrático de la London School of Economics, y figura en la introducción del libro “El dilema de España” (Ediciones Península), cuyo subtítulo reza “Ser más productivos para vivir mejor”, que esta semana ha sido presentado en sociedad en la mayoría de los medios de comunicación. Dice Garicano que le hubiera gustado más subtitular su trabajo con la antítesis “modernidad o peronismo”, pero que a la editorial no le gustó la idea, a pesar de lo cual esa y no otra es la columna vertebral del libro: saber qué camino de futuro quiere tomar España, instalada ahora mismo en uno de esos puntos cruciales que jalonan su azarosa Historia.

Porque España ha tocado ya fondo. Lo que estamos viviendo no es solo un final de régimen -el agotamiento de la etapa histórica que se abrió con la muerte de Franco y cristalizó en la monarquía constitucional articulada en torno a la Constitución de 1978, y que ha llegado exhausta por culpa de los devastadores efectos del binomio crisis económica-corrupción política-, sino uno de esos cruces de caminos en los que un país se juega su futuro, un momento crítico que está pidiendo a gritos la apertura de un proceso constituyente capaz de inaugurar otro periodo de 30 ó 40 años de paz y prosperidad, de convivencia entre españoles, sobre la base de cambiar de arriba abajo la piel ajada de un sistema escasamente democrático, obligado a corregir los errores de diseño cometidos en los años setenta.

España se encuentra ante uno de esos cruces de caminos en los que un país se juega su futuro
No se trata de describir aquí los síntomas de ese enfermo casi terminal que es hoy España, porque de eso hemos hablado largo y tendido en esta página un domingo sí y otro también, en línea con ese afán regeneracionista que es razón de ser de un diario de vocación liberal como Vozpopuli. Conviene, no obstante, reconocer que no es solo el porvenir económico lo que ahora se dilucida, sino que es la propia supervivencia de España como nación, directamente amenazada por el nacionalismo catalán, lo que está en juego.

Los sarpullidos que, a modo de reacción, aparecen en la epidermis del enfermo se manifiestan en estos inicios de 2014 en varios fenómenos, interesantes a más no poder, que responden y tratan de dar salida a ese dramatismo. Por un lado, la réplica airada de los vecinos de un barrio de una tranquila ciudad castellana, que se echan a la calle para impedir la realización de unas obras no queridas o no adecuadamente consensuadas por la “autoridad”, sea municipal, autonómica o nacional. ¿Principio del fin del arbitrismo, del ordeno y mando, del todo por el pueblo pero sin el pueblo y en la operación me llevo cuatro? ¿Tiene algún sentido que la señora alcaldesa de Madrid se esté planteando –como ha denunciado este diario- poner de nuevo patas arriba la céntrica calle Serrano de la capital, tras la fastuosa y millonaria remodelación llevada a cabo hace cuatro días por su caprichoso antecesor, el faraón Gallardón? ¿Se han vuelto locos algunos munícipes o sencillamente es que la corrupción ha hecho callo y necesitan seguir llevándoselo, en santa alianza con los señores del ladrillo locales?

La segunda novedad de este 2014 es la aparición de nuevas formaciones políticas dispuestas a reñir el espacio electoral a los partidos tradicionales. Esta semana se ha presentado “Vox”, el nuevo partido que lideran Ortega Lara, Santiago Abascal e Ignacio Camuñas, entre otros, y que podría arañar muchos votos del PP por su ala derecha, particularmente entre las huestes más ofendidas por la política del Gobierno Rajoy con el final de ETA. No solo a la derecha le surgen brotes verdes. A Izquierda Unida (IU), al fin y al cabo partido del establishment, le ha salido también un grano con un tal Pablo Iglesias, un profesor con mucha labia que acaba de presentar su plataforma “Podemos”, dispuesto a concretar candidatura a las europeas con el respaldo del activismo de la izquierda radical, si la formación que dirige Cayo Lara no pasa por el aro de convocar elecciones primarias, todo un peligro en lontananza para el tradicional medio de vida del susodicho.

La necesidad de repensar España
La tercera y última de esas buenas nuevas que trae el año es la eclosión de una cierta intelligentsia que, desde el campo de la economía y/o el derecho, se ha lanzado a plantear propuestas de regeneración para España, animando el tristemente anodino panorama de un país huérfano de debate a pesar de hallarse en uno de los momentos más cruciales de su historia. Son los herederos del “Oligarquía y caciquismo” de Joaquín Costa, de la “España invertebrada” de Ortega, o de la “España como problema” de Laín Entralgo. Hablamos, entre otros, de “El dilema de España”, del citado Garicano; del “Qué hacer con España” (Ediciones Destino), del también brillante economista César Molinas, aparecido hace unos meses, y del “Informe sobre España: repensar el Estado o destruirlo” (Editorial Crítica), Premio Nacional de Ensayo 2013, obra de Santiago Muñoz Machado, Catedrático de Derecho de la Complutense y miembro de la RAE. Ellos y otros estudiosos vienen a coincidir, con escasas diferencias, en el diagnóstico del enfermo: colusión entre lo público y lo privado, capitalismo de amigos, ausencia de controles independientes, instituciones desprestigiadas, partidos oligárquicos, Justicia devaluada, Educación pobre, corrupción y más corrupción. Lo relevante, lo interesante para los lectores de VP que con insistencia vienen reclamándolas en esta página, es que también se atreven con las soluciones.

¿Se han vuelto locos algunos munícipes o sencillamente es que la corrupción ha hecho callo?
“Reforma o ruptura, ¿qué tipo de cambio político? Si todas las instituciones están rotas, empezando por las autonomías y la monarquía, ¿no será que hace falta una refundación completa de España?”, se pregunta Garicano. “Es necesaria una reforma en profundidad de la Constitución que deje los dos elementos clave de la estructura del Estado, monarquía [afirmación polémica, dado el desprestigio al que la conducta del titular de la Corona ha sometido a la institución] y perímetro de España [expresión cursi para hablar de la unidad de España], sin tocar, pero que permita modificar tres aspectos cruciales de la infraestructura institucional: el sistema de partidos, el Estado autonómico y la rendición de cuentas, y el sistema judicial. Tras estas reformas, España continuaría siendo España. Seguiría siendo una monarquía constitucional, pero su funcionamiento interno cambiaría radicalmente. Pero tenemos que ser conscientes de que si este tratamiento no funciona, caminamos hacia un escenario alternativo muy peligroso: la refundación del Estado. Y eso incluye, posiblemente, la desintegración del país”.

Democratización radical de los partidos y separación de poderes para poder contar con una Justicia independiente que haga realidad, en toda su crudeza, el viejo dicho de “el que la hace, la paga”. Y ¿qué hacemos con el Estado de las Autonomías, en general, y el envite separatista del nacionalismo catalán, en particular? Muñoz Machado es quien más a fondo ha analizado el proceso de deterioro de las instituciones, abogando por las reformas constitucionales necesarias para sanearlas. “El desafío catalán no puede hacer olvidar que la crisis del Estado de las autonomías tiene otras manifestaciones no menos graves. Después de más de 30 años (…) son manifiestos los defectos de la distribución de competencias entre el Estado y las CCAA. La relación entre la legislación estatal y la autonómica es incorrecta. Las garantías de cumplimiento de las leyes del Estado son escasas. La organización institucional de las AAPP es desmesurada. La observancia de las reglas del juego establecidas en el Título VIII de la Constitución es mínima…” Todo en línea con la importancia que Daron Acemogluy y James A. Robinson, en su conocida obra “Por qué fracasan los países” (Ediciones Deusto), dieron a la existencia de unas instituciones sanas e inclusivas a la hora de marcar el destino de una nación hacia la prosperidad o la pobreza.

El cambio es posible
En lugar de ir hacia el choque de trenes entre Cataluña y el resto de España que algunos parecen ansiar, y cuyos costes serían demasiado altos para ambas partes, Garicano propone que el Gobierno utilice las demandas catalanas como una oportunidad para hacer, por fin, la inevitable reestructuración del Estado autonómico (“Las autonomías, con responsabilidad de gasto y no de ingreso, no funcionan”) y del sistema político entero que hoy exige una mayoría de ciudadanos. “Una vida en común sólo es posible con un esfuerzo por parte de todos. Un esfuerzo lleno de cesiones y de frustraciones, porque las separaciones, sobre todo después de mucho tiempo y cuando nadie sabe las reglas que las van a regir, suelen añadir más amargura y dolor. Es mucho más sensato sentarse a hablar y encontrar una salida. España, a pesar de nuestra triste coyuntura, ha conseguido mucho en lo económico y en lo político en los últimos cincuenta años. No lo tiremos por la borda lanzándonos a lo desconocido”.

Amancio Ortega o Juan Roig demostraron que es posible crear empresa sin pisar alfombra en Madrid
Sabemos cuáles son las amenazas que se yerguen frente a la prosperidad colectiva. Conocemos dónde están los enemigos del cambio. Se concretan en esas “élites extractivas”, en afortunada expresión de Molinas, empeñadas en trabajar en su propio beneficio y no en pro del bien común; esa columna vertebral del régimen salido de la Transición, conformada por la alianza entre los partidos mayoritarios y la oligarquía económico–financiera (Botines y Florentinos), con la guinda del Rey coronando el pastel, aparentemente dispuesta a alargar la situación de deterioro institucional para no perder sus privilegios, en una especie de “secuestro” de España y de sus ciudadanos que está retrasando la regeneración democrática y la adopción de las reformas estructurales precisas para crecer de forma sostenida.

La salida de la cueva es posible. No hacer nada ya no es una opción. Empresarios como Amancio Ortega (Inditex), una de las mayores fortunas del mundo, o Juan Roig (Mercadona), entre otros muchos, han demostrado que es posible crear empresa sin pisar alfombra en Madrid. Sí se puede. España puede cambiar. Los españoles lo han demostrado muchas veces. “Incluso hábitos que parecen arraigados durante generaciones (la velocidad a la hora de conducir, el consumo de tabaco, etc.) pueden modificarse en días con los incentivos adecuados”, sostiene Garicano. Todo depende de la voluntad colectiva para decir basta y exigir el cambio. Salvadas todas las distancias, los vecinos del Gamonal han marcado esta semana el camino.

En España ser 'españolista' es un insulto
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 19 Enero 2014

¡Qué país tan patético el nuestro! Los franceses de izquierdas y derechas se pueden envolver en su bandera nacional y es aceptado; en cambio, el español que vitorea a España, fuera del campo de fútbol, es un facha. (@pfbarbadillo)

Angel Merkel elogia a Alemania, y a todos les parece bien.
François Hollande y Nicolás Sarkozy elogian a Francia, y a todos les parece bien.
Barack Obama elogia a EEUU, y a todos les parece bien.
David Cameron elogia al Reino Unido, y a todos les parece bien.

Un político, un escritor, un actor, un periodista, un obispo... español elogia a España, y a muchos les parece un facha peligroso.

La presentación del nuevo partido Vox ha supuesto que dos tribunos que escriben en periódicos que lee la derecha, Federico Quevedo y Antonio Papell, tilden a sus promotores de ultraderechistas y hasta de desear que ETA vuelva a matar (bien, Federico, ya piensas como Alberto Garzón). Ambos recurren a los mismos argumentos de odio y mentira que emplean Enric Sopena (¿qué habrá sido de este cantor de ZParo?), Juan José Millás, José María Izquierdo y Rosa María Artal.

España es el único país del mundo, quizás sólo con Bélgica, donde a quien se declara partidario de que perviva se le insulta.

No deja de ser curioso que a todos los políticos que desde 1977 se han salido un poquiiiiiito del llamado arco constitucional los voceros de la partitocracia tratan de colgarles el epíteto de españolista.

-Albert Rivera: españolista, falangista y antidemócrata
-Rosa Díez: falangista y españolista
-Santiago Abascal: facha y españolista.

¿Es que para el régimen actual que un español ame a España le convierte en un personaje más despreciable que los españoles que quieren destruir la Nación y el Estado? Parece que sí.
Por fortuna, da la impresión de que este régimen tiene los días contados

Contra el monólogo a dos voces
Urge desprenderse del ombliguismo identitario y de los apóstoles de cualquier nacionalismo
Juan Goytisolo El Pais 19 Enero 2014

A José María Castellet, in memoriam

“La monarquía española nace de una violencia: la que los Reyes Católicos y sus sucesores imponen a la diversidad de pueblos y naciones sometidos a su dominio. La unidad española fue, y sigue siendo, fruto de la voluntad política del Estado, ajena a la de los demás elementos que la componen”. Esta cita entrecomillada no es la de alguno de los historiadores que participaron el pasado mes de diciembre en el ciclo de conferencias que con el título España contra Cataluña se celebró en el antiguo mercado del Born sobre las ruinas de la Barcelona sitiada hace tres siglos por las tropas de la dinastía borbónica sino de alguien tan poco sospechoso de parcialidad como Octavio Paz, y la formula en un homenaje que matiza hasta cierto punto el contenido de su declaración: “Mi gran libro es Diccionario Etimológico de la Lengua Española de Corominas. Es obra de un catalán. Una buena lección para los castellanos, una lección más de la gran Cataluña a la orgullosa Castilla”. Subrayo aquí lo de “gran Cataluña” como referencia a la universalidad de su cultura, más allá de los estrechos límites políticos y administrativos que conocemos hoy: la de la ósmosis transmediterránea del impulso creador de Ramon Llull y la del genio visionario de Gaudí, como una indicación de que en lugar de centrarse en las mimadas esencias nacionales ambos supieron extender su curiosidad, como Corominas, a otras culturas y lenguas. Es lo que el mismo Paz, en otro ensayo, llama el derecho a reclamar “la propia historia, toda ella y la de todos, como propiedad común y no botín de guerra, sino como techo compartido y no una trinchera o banderín de enganche para nada ni nadie”.

Toda cultura es resultado de la superposición de influencias externas
La manipulación de las historias nacionales, ya sean grandes o chicas, centrípetas o centrífugas, es algo demasiado conocido como para que exija una demostración: el prólogo a la de Historia de España por Menéndez Pidal es un buen ejemplo. Hay lo nuestro y lo ajeno, un nosotros y un ellos, y la historia concebida en estos términos se identifica con el ideal patrio y se defiende con uñas y dientes. Más que de historias cabe hablar de mitologías y dichas mitologías nacionales y crónicas supuestamente verídicas, sujetas siempre a una interesada manipulación, fueron escritas, tachadas, reescritas y expurgadas al hilo del tiempo de forma que una vez asumido tal apriorismo lo opuesto a una leyenda no es una tentativa de aproximación a una verdad siempre relativa sino una nueva manipulación o refrito. En el contexto de la “historia nacional” no prevalece el afán de conocer sino el de protegerse al revés de él, en la medida que no se ajusta al enfervorecido relato patriótico.

Sería instructivo contrastar los manuales vigentes en las aulas de la Península, tanto a nivel estatal como de las distintas autonomías, para comprobar los estragos causados por lo que Sánchez Ferlosio denomina onfaloscopia o contemplación arrobada del propio ombligo. Se estudia lo propio con exclusión de todo lo demás y ese propio es un bloque granítico sin elementos extraños que empañen su pureza pristina. Obviando el hecho de que toda cultura, excepto la de los pueblos aborígenes, es resultado de la superposición de las influencias y aportes exteriores recibidos a lo largo de su historia y de que cuanto mayores sean estos más rica será, se procede a la poda de cuantos elementos son juzgados foráneos respecto a la entelequia del alma nacional y se acalla la voz de cuantos disienten de ello. En vez de sumar se resta y se niega la riqueza de la diversidad. Escuchar las presuntas verdades macizas de los voceros de la FAES y de su simétrico contrapunto de algunas de las conferencia auspiciadas por la Generalitat resulta penoso en la medida en que se sacrifica en una caso la verdad de una larga opresión cultural y en el otro una no menos significativa convivencia. Tener dos lenguas como Cataluña es mejor que tener una y tener tres sería mejor que tener dos. La lección de Corominas como la de Llull y Gaudí rebasa los límites del amor propio herido y ejemplariza el valor de la diversidad.

Tener dos lenguas como Cataluña es mejor que tener una
La voluntad demostrativa de una tesis histórica toma solo en consideración aquellos hechos y datos que la confortan. No cabe la menor duda de que la lengua y cultura catalanas fueron oprimidas (en el siglo XVIII las únicas obras publicadas en catalán aparecieron en Menorca, entonces bajo el dominio inglés), y una historia que abarque los distintos componentes de la Península no puede soslayarlo sin faltar a la verdad. Basándome en mi propia experiencia, la cultura catalana que me correspondía por herencia de la rama materna de mi familia me fue escamoteada en los años de vertical saludo e imperial lenguaje y no la recobré sino mucho más tarde durante mi voluntario exilio de una Sefarad en las antípodas de la invocada por Espriu.

Sí, la unidad española fue fruto de la voluntad política del Estado y escasamente receptiva por tanto a la variedad de elementos que la integran —incluida los de la Castilla de los comuneros cuyas libertades y derechos muy próximos a los de un Estado moderno fueron violentamente confiscados también— y corresponde a todos, catalanes, vascos, gallegos y españoles sin más plantearse una historia compartida y abierta sin incurrir en el didactismo autoritario de unos ni en el victimismo y memorial de agravios de los otros. La lectura del lamentablemente preterido Pi y Margall con su crítica del paticojo centralismo jacobino imitado de Francia por nuestros liberales decimonónicos y la del memorable discurso de Manuel Azaña sobre el Estatuto de Cataluña en las Cortes del 27 de mayo de 1932 puede ser muy útil frente al monólogo a dos voces que escuchamos. Para ello habrá que desprenderse del ombliguismo identitario y del relato histórico de los apóstoles del nacionalismo.

Juan Goytisolo es escritor.

CRISIS POLÍTICA EN ESPAÑA
Recetas contra el bipartidismo
El nacimiento del conservador Vox se une a otras iniciativas de la izquierda, que buscan aprovechar el hartazgo con PP y PSOE
Elsa S. Vejo | Cristina Alcalá Estrella Digital 19 Enero 2014

La crisis económica y de liderazgo ha abierto un resquicio al bipartidismo que domina las últimas décadas de la democracia española. Los dos grandes partidos, PP y PSOE, empiezan a dar síntomas de agotamiento en las últimas encuestas. ‘Populares’ y socialistas temen perder sus cotas de poder y por ello, en todas las reuniones y conversaciones que mantiene Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba –que no son pocas, advierten desde Moncloa- sale a relucir esta cuestión. Ambas formaciones –salpicadas por graves escándalos de corrupción- tienen problemas internos que en absoluto están ayudándoles a recuperar la simpatía de un amplio sector del electorado. Sobre todo ante la eclosión de nuevos partidos.

2014 es año electoral. Los comicios europeos previstos para finales de mayo serán un importante termómetro para medir el hartazgo ciudadano con los partidos tradicionales, en vísperas de las elecciones autonómicas y generales de 2015. Así han surgido alternativas que se caracterizan por ser escisiones en el hasta ahora monolítico espectro político de la derecha.

Tras el nacimiento de Unión Progreso y Democracia –liderado por la exsocialista Rosa Díez-, Equo, la aventura de Gaspar Llamazares que creaba su propio partido, Izquierda Abierta y la inestabilidad del PSC, le ha llegado la hora al PP. El nacimiento de Vox toca el fondo sentimental e ideológico de los 'populres'.

Además, los movimientos ciudadanos están tomando la delantera y poniendo en apuros a la política tradicional. Uno de los primeros experimentos exitosos surgió en Cataluña. La plataforma Ciudadanos, liderada por Albert Rivera, ha conseguido hacerse un importante hueco en el Parlament. Y Bruselas podría ser uno de sus próximos destinos.

Nuevas alternativas contra el bipartidismo
Vox, liderado por los ‘expopulares’ Santiago Abascal y José Antonio Ortega Lara. De tendencia conservadora en lo moral y liberal en lo económico, Vox abandera el patriotismo en todas sus vertientes y se enfrenta con todo aquel que proponga “la ruptura de España” como nacionalismos o independentismos. Niegan “ser el partido de las víctimas de ETA” (a pesar de que muchos de sus componentes han sido objetivo directo de la banda terrorista) sino que su representación en la sociedad quiere ir más allá: se dirigen al alto número de abstención y a los “huérfanos del PP”, aquellos que confiaron un día en el partido de Rajoy y hoy ven cómo continúa con las mismas políticas del Gobierno anterior. Tachan el aborto como un fracaso de la sociedad y no un derecho de las mujeres. Y abogan por acabar con el Estado de las Autonomías, así como crear un único Parlamento, un único Gobierno y un Tribunal Supremo en el que se incluya al Constitucional como una sala de éste y no como una corte separada.

Otros de los que han irrumpido estos días en el panorama político, pero de ideología radicalmente opuesta, es Podemos, la propuesta del profesor y tertuliano Pablo Iglesias de cara a los comicios de mayo. A diferencia de Vox, éste no es un partido, sino una plataforma que servirá para pedir la implicación directa de la ciudadanía, tanto en la elección del candidato como en la formulación del programa electoral. Podemos se mueve en el espectro de izquierdas: votantes del Partido Comunista, Izquierda Unida, Los Verdes, el PSOE o simplemente ciudadanos que participan en los movimientos sociales y ‘mareas’. Personas que sufren la austeridad impuesta desde la Troika, que luchan contra los recortes de los servicios básicos, que están a favor del sector público, del derecho a una vivienda digna, del aborto libre y gratuito y que piden la salida de España de la OTAN por su condición de antimilitaristas.

Partido X. La X es una incógnita. Representa a quien cambie completamente la idea de “partido” para establecer una democracia verdadera. ¿Ningún partido lo va a hacer? Entonces la X representa a la ciudadanía, la Red Ciudadana que los echará de sus asientos. Así se describe así misma esta formación que nació hace un año. Su último golpe importante ha sido #LoscorreosdeBlesa. Y ahora empezará una gira por 15 ciudades española para darse a conocer. Los resultados de la misma determinarán su participación o no en los próximos comicios europeos, donde tratarán de instaurar “una democracia y punto”: que los ciudadanos puedan ejercer el poder soberano que le corresponde, utilizar las herramientas que les permite vigilar a los gobiernos y sus políticos, así como también decidir sobre los asuntos que les afecta.


Y ya por último está Ciutadans-Partit de la Ciutadania (C's). No es una formación nueva, pero sí podría ser que estas elecciones europeas fueran las primeras a las que esta plataforma ciudadana podría presentarse. Se trata de una formación progresista que bebe de dos fuentes ideológicas: la socialdemocracia y el liberalismo progresista o social. Hasta el momento sólo jugaba en el ámbito catalán, pero su líder Albert Rivera ya prepara su salto a nivel nacional. A finales de 2013 presentó el Movimiento Ciudadano, una plataforma con la voluntad de cambio que no descarta convertirse en partido político. Su objetivo es "enterrar las dos Españas con siete llaves" y acabar con las "luchas identitarias" o territoriales. Su próximo reto también podría ser Europa.

Apología de la secesión.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Enero 2014

Artur Mas está desbocado y solo hay una manera de que deje de usar cada acto institucional o de partido para hacer apología de la secesión e incitación a la violencia entre españoles. El discurso de ayer ante los militantes de CDC es simplemente delictivo e inadmisible en un representante de la Soberanía Nacional en una autonomía. La apología de insumisión al decir que "los catalanes no somos propiedad de nadie, ni siquiera del Estado español" es en sí misma una declaración de independencia al atribuir a los residentes en la comunidad autónoma de Cataluña una nacionalidad diferente y exclusiva de la de los ciudadanos del resto de España. Y por otro lado la amenaza de que en caso de "ataque" a su soberanía "que el conflicto es el conflicto y no seremos tan tontos como para no defendernos" es una postura claramente belicista.

El resto del esquizofrénico discurso sigue por esa deriva de acusaciones sobre supuestos agravios contra el pueblo catalán. Afirma desafiante que irremisiblemente se realizará la consulta el próximo 9 de noviembre y que sería muy grave que alguien lo pretenda abortar. Y yo le pregunto a Mariano Rajoy y a estos partidos acorbadados PSOE y PP si los españoles vamos a tener que seguir soportando a estos payasos hasta que el Gobierno y el Congreso pongan fin a esta astracanada suspendiendo la autonomía y enjuiciando a los dirigentes por sedición.

Estoy profundamente alterado por la falta de una respuesta contundente del Gobierno de España y de los partidos democráticos frente a este desafío secesionista que hace tiempo que no se esconde y pretende destruir a España. No podemos admitir que unos pocos exaltados y corruptos dirigentes pongan a la sociedad al borde de una guerra civil. Porque si ellos están dispuestos a defenderse, nosotros también estamos dispuestos a cumplir con nuestro juramento de defender a España de sus enemigos. Y estos secesionistas son enemigos declarados que además ostentan cargos de poder en las instituciones del Estado en un comunidad de casi 8 millones de habitantes.

No puede pasar desapercibido el discurso de este sujeto y el aquelarre separatista que se produjo ayer por militantes del CDC. No se puede admitir que se siga con total impunidad con las amenazas y la incitación al separatismo enfrentando a los españoles.No se puede admitir que se siga atentando contra la legalidad al reconocer una supuesta nacionalidad catalana, donde solo cabe la nacionalidad española. No se puede admitir que se siga beneficiando con los fondos públicos de todos los españoles y sin ningún control la financiación del secesionismo mientras se fomenta el odio a España y se acusa de humillación,robo y opresión al Estado.

Cada día que se permite que estos delincuentes sigan en el poder y al mando de la autonomía, se está abriendo una brecha mayor que a corto plazo resultará infranqueable. Hay que tomar una decisión radical acorde con la radicalidad que el secesionismo catalán está abrazando. No más amenazas. Espero que el Gobierno de Mariano Rajoy logre consensuar lo que ya es inevitable, la suspensión de la autonomía de Cataluña y la recuperación del Estado de Derecho en esa comunidad usando todos los medios legales y humanos que existen para enfrentarse a esta inadmisible e insostenible situación.

Contra la insumisión, intervención.

Los privilegios de la clase política
Los 10.000 aforados españoles frente a los cero de Reino Unido o Alemania
En otros países como Alemania, Gran Bretaña y EEUU, el blindaje de los políticos ni siquiera existe.
Libertad Digital  19 Enero 2014

Más de 10.000 políticos españoles gozan de un conjunto de privilegios procesales-penales a la hora de ser juzgados por sus delitos. Este aforamiento implica la alteración de las reglas de la competencia judicial penal en beneficio de determinadas personas, en este caso, de la casta política española.

Los delitos de los aforados, por tanto, no los investiga un juez cualquiera, sino los dos tribunales de alto rango cuyos nombramientos están más politizados: el Supremo para cargos nacionales y los TSJ para los autonómicos.

En este sentido, cabe recordar cómo funciona este mecanismo burocrático-judicial para la protección de los políticos españoles. Los partidos eligen a los miembros del CGPJ, que, a su vez, nombra a los jueces del Supremo, quienes luego se encargan de juzgar a los cargos políticos.

En este sentido, Juan Luis Gómez Colomer, coautor del mayor tratado sobre el aforamiento, ha asegurado a El Mundo que "el aforamiento es un incentivo a la corrupción, porque facilita la impunidad de los políticos que delinquen." Tampoco es sorprendente, por tanto, que este verano sólo 19 diputados votaran a favor de la propuesta de la UPyD de anular este privilegio del que se benefician el presidente del Gobierno, sus ministros, los parlamentarios nacionales e inclusos cargos insólitos como los tres adjuntos al defensor del pueblo andaluz.

Uno de los grandes beneficiados de este privilegio fue el expresidente del Gobierno, Felipe González, que no fue imputado por los GAL. Otro dirigente socialista, José Blanco, tampoco fue juzgado por el caso Campeón.

Ejemplos de honestidad
Sin embargo, no todos los políticos españoles están de acuerdo en la necesidad de tener este privilegio. El expresidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, certificó su renuncia a este blindaje ante notario y una decena de periodistas. Santiago Cervera, detenido hace un año por un presunto chantaje, también renunció este privilegio para someterse a la justicia ordinaria, porque no le "parecía justo que me juzgara el Supremo por ser aforado en un asunto no relacionado con mi cargo".

En comparación con el resto de los países occidentales, Francia sólo blinda a su presidente y sus ministros, mientras que en Alemania, Gran Bretaña y EEUU este privilegio ni siquiera existe.


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El último salvavidas
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 19 Enero 2014

Curiosamente, la última maniobra de Artur Mas en su camino hacia la soñada independencia, que no es otra cosa que su continua aproximación al abismo, puede proporcionarle su también última oportunidad de evitar lo que sería sin duda un desastre para Cataluña y un profundo trauma para España en su conjunto. El Parlament ha votado solicitar a las Cortes la transferencia, mediante la aplicación del artículo 150.2 de la Constitución, de la competencia para convocar y celebrar referendos.

Como es lógico, y nadie espera un resultado distinto, el Congreso rechazará esta pretensión porque no existe Estado en el mundo que le entregue a su peor enemigo la daga con la que se dispone a apuñalarlo. A partir de aquí, ante el ínclito presidente de la Generalitat se abrirá una bifurcación en la que una flecha indicará la senda a la catástrofe y la otra una solución al tremendo lío en el que se ha metido.

Si Mas acata la decisión del Congreso y renuncia al referendo de autodeterminación, es decir, vuelve a situarse dentro del marco de la legalidad vigente al reconocer implícitamente que la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto, apaga la mecha de la bomba y queda en disposición de llevar a cabo a continuación elecciones autonómicas de carácter plebiscitario. Si, en cambio, toma la dirección suicida de desobedecer a las Cortes y sigue adelante con su consulta inconstitucional e ilegal prevista para el nueve de noviembre, entonces obliga al Gobierno central a aplicar sin remisión el artículo 155 de nuestra Norma Suprema, la Autonomía catalana queda suspendida y la situación se torna imprevisible.

Cambó decía que hay dos formas seguras de fracasar: pedir lo imposible y demorar lo inevitable. Hasta ahora, en esta demencia de la secesión de Cataluña los dos factores se han superpuesto en una combinación letal, un Gobierno de la Nación de una pasividad llamativa y un Ejecutivo nacionalista empeñado en perseguir un objetivo inalcanzable. Este juego tiene, por supuesto, un recorrido finito y se aproxima el momento de la verdad. La pelota está en el tejado de Artur Mas y muy pronto deberá elegir entre una salida sin perder la faz o el salto al fondo del barranco.

Que la Moreneta y Sant Jordi le iluminen, por su bien y por el de todos los catalanes.

Lastres y mordazas
J. M. RUIZ SOROA. EL CORREO  19 Enero 2014

· El bilingüismo es una situación inestable incluso cuando es natural, no digamos cuando es forzado

El Informe Internacional de Evaluación de Capacidades en la enseñanza conocido como Informe PISA excita periódicamente el interés público por conocer el puesto exacto en que se clasifica cada país o paisito. Y, sin embargo, esta excitación superficial deja de lado otras conclusiones que suministra el informe y que son más interesantes.

Una de éstas es el asunto de la lengua que se utiliza para las pruebas en aquellos países en que existen alumnos sujetos a una lengua de instrucción distinta de su lengua habitual. Los sucesivos estudios PISA han puesto de manifiesto que en países de este tipo (casos de Quebec, Hong-Kong o Luxemburgo) la utilización para las pruebas de la lengua de instrucción en el caso de los alumnos que poseen como lengua habitual o de entorno otra distinta constituye «una importante barrera para la mayoría de esos alumnos a la hora de entender el texto de la prueba, interpretar su contenido y expresar sus ideas y sus respuestas». Es por ello por lo que se decidió en Euskadi que los alumnos efectuasen las pruebas en su lengua habitual o de entorno y no en la de instrucción. Aunque el alumno estuviese siendo escolarizado en euskera, la prueba la harían en castellano a no ser que su ambiente familiar fuese total y absolutamente euskaldun (los cuatro abuelos).

Lo que llama poderosamente la atención en este asunto es el motivo empíricamente comprobado que hay detrás de esa decisión: que es la de que el uso de una lengua distinta de la habitual de su entorno constituye para el alumno una barrera importante tanto para la comprensión cognitiva como para la exposición de su pensamiento, a pesar de que es la lengua en que está siendo escolarizado desde su niñez. Y llama la atención porque es bastante evidente que esa barrera no se produce sólo y únicamente el día de la prueba PISA y con los exámenes de PISA (tal cosa sería un milagro), sino que se verifica todos los días, todos y cada uno de los días de la escolarización. O, lo que es lo mismo, que los alumnos escolarizados en un idioma que no es el habitual de su entorno están cargados con un importante lastre para entender lo que se les enseña y sujetos a una cierta mordaza para expresar lo que aprenden, y que eso ocurre de continuo año tras año. Conclusión obligada que, sin embargo, contradice todas las afirmaciones que oficialmente se efectúan sobre la enseñanza en el País Vasco, en donde se nos vende por la Administración la idea de que los idiomas se adquieren en la infancia sin esfuerzo ni coste cognitivo alguno.

Ahora bien, sucede al mismo tiempo que los niveles de ambos grupos de alumnos (los escolarizados en su idioma habitual y los que no lo son) son similares en la prueba PISA si a todos se les permite examinarse en su idioma habitual. Es decir, el alumno erdeldun demuestra que sabe lo mismo que el euskaldun siempre que le dejen examinarse en castellano, luego ha aprendido lo mismo a pesar de la barrera de ser escolarizado en idioma inhabitual para él. ¿Cómo es posible?

Salvo que impugnemos la validez de las pruebas mismas, sólo cabe una explicación: que el alumno de ambiente castellanoparlante hace un esfuerzo extra en el aprendizaje gracias al cual supera el lastre a que está sometido. Aunque le cuesta más, aprende lo mismo y lo demuestra si le dejan usar su lengua propia. La pregunta que ello suscita, claro está, es la de si ese sobresfuerzo que se le exige está bien aprovechado invirtiéndolo en lo que lo invierte el sistema (poseer otro idioma a pesar de que no llega a dominarlo nunca como la propia prueba demuestra), o sería mejor aprovechado invirtiéndolo en la adquisición de otras capacidades cognitivas.

Por otro lado, la barrera en la competencia expresiva (la mordaza) no desaparece para el sujeto en cuestión en ningún momento de su vida, como lo demuestra la tendencia generalizada al uso de la lengua habitual incluso entre los funcionarios a los que se ha exigido demostrar su competencia en la lengua inhabitual para acceder al puesto. Incluso entre ellos mismos, su tendencia natural es la de usar la lengua que no entraña una barrera cognitiva y expresiva (huyen de la mordaza). Sólo donde es obligatorio el uso de la lengua inhabitual se respeta, y aún así sólo en la topografía de la obligatoriedad. Más allá, en el ámbito espontáneo, los chavales vuelven a su idioma porque los niños son seres de una practicidad a prueba de entusiasmos patrióticos.

Estos datos objetivos interpelan el futuro de la lengua vernácula inhabitual o minoritaria para cuando, algún día maravilloso, se alcanzase el desiderátum óptimo de que todos los vascos vivientes hubiesen sido escolarizados y por ello fuesen ‘competentes’ en esa lengua (digo ‘competentes’ con comillas por lo de la barrera). Ese día en que un cien por cien de la población fuera ‘competente’ en ambas lenguas. Porque tal día, probablemente, señalaría un doble hito: el de la expansión máxima de la lengua vernácula sí, pero a la vez el del comienzo de su declive regresivo hacia posiciones parecidas a las de partida. A partir de ese día cada uno tendería a volver a usar en su vida cotidiana la lengua que dominase sin mordazas cognitivas y expresivas, de manera que el conjunto poblacional, dejado a su libre espontaneidad, tendería a volver a los puntos de partida, cada cual utilizando la lengua pará él más habitual. El bilingüismo es una situación inestable incluso cuando es natural, no digamos cuando es forzado.

La única manera de evitar esa vuelta a la habitualidad espontánea sería la coerción lingüística directa. Tal como propone algún autor que tiene responsabilidades políticas actualmente, se fijaría por ley que ciertos servicios públicos (la sanidad, por ejemplo) dejasen de ser proveídos de manera bilingüe y lo fuesen sólo en lengua vernácula, de manera que el desconocimiento o uso insuficiente de ésta impediría el acceso al servicio. Ya se hace en Flandes. Sólo así se evitaría el funcionamiento implacable de las reglas implícitas en el uso de las lenguas, la primera de las cuales es la facilidad comunicativa: es decir, que cada cual habla lo que más fácilmente y mejor le permite comunicarse con su entorno.

Presenta el proyecto de VOX
Santiago Abascal: "El estado autonómico se ha convertido en el del bienestar de los partidos"
El ex dirigente del PP se muestra partidario de una recentralización del Estado y ataca la política antiterrorista del Gobierno
MARIANO ALONSO Libertad Digital 19 Enero 2014

Con puntualidad británica, Santiago Abascal Conde recibe a Libertad Digital en el portal de su casa en Madrid. Justo veinticuatro horas antes se presentaba en la capital VOX, la formación en la que le acompañan José Antonio Ortega Lara, Iván Espionsa de los Monteros, Ignacio Camuñas, José Luis González Quirós y más de mil afiliados pioneros. Es la segunda entrevista del día, tras una intervención matutina en una emisora de radio. Le encontramos con ropa informal acompañado de su jefe de prensa. A mitad de la entrevista irrumpe en el salón su hija Jimena, de escasas semanas, cuyo destino quedará indeleblemente marcado por un apellido de solera, si de política y de resistencia cívica en el País Vasco hablamos. Empezaremos por ahí, pero queremos averiguar su perfil político más allá de los asuntos sobre los que ha solido pronunciarse.

Me imagino que para una persona como usted, hijo y nieto de personas amenazadas por ETA, la militancia política era casi una obligación moral.
Sí. De hecho fui a la militancia en el PP y a la concejalía en un Ayuntamiento, el de Llodio, casi como si fuera alistado. Me dijo mi padre: "tienes que ir porque no hay nadie de la localidad que quiera ir en el tercer puesto y parece que ese puesto va a ser votado por los ciudadanos".

¿Cuántos años tenía?
Veintitrés años.

En cierta ocasión le escuché a su padre, precisamente, a don Santiago Abascal Escuza, comentar lo importante que había sido para los militantes y concejales del PP vasco ser recibidos por José María Aznar en La Moncloa. ¿Qué recuerda de aquello?
Lo recuerdo muy bien. Yo todavía no era concejal, porque fue en 1998, tenía veintidós años. Fue justo después del asesinato de Manuel Zamarreño. El gesto del presidente Aznar fue extraordinario. Invitó al Palacio de La Moncloa a todos y cada uno de los concejales del PP del País Vasco para darles aliento y cariño. Ahí acudimos y sentimos el respaldo más importante que puede sentir un español: el de su presidente. Un presidente que llevó la lucha antiterrorista en aquellos años del modo en que deseábamos los vascos del PP y millones de españoles.

La militancia en el PP vasco fue como un alistamiento
En 2003 usted toma posesión como concejal, acompañado del hoy delegado del Gobierno en Euskadi Carlos Urquijo, en medio de una jauría que le insultaba y le acosaba. ¿Puede hablarse de democracia cuando a alguien como usted, nacido mientras terminaba una dictadura, le ocurre eso tras obtener representación en unas elecciones?

En realidad de lo que habría que hablar es de falta de libertades. Porque la democracia formalmente funcionaba, los representantes fuimos elegidos y de hecho creo que en aquel momento es cuando mayor democracia ha habido en España, en el sentido de que no pudieron ser elegidos los pretendidos candidatos de las marcas políticas de ETA. Y esa fue la razón de que acudieran al pleno para intentar agredirnos, para insultarnos, para que no tomásemos posesión de nuestros cargos. No lo consiguieron. Era un problema de falta de libertades, no de democracia. Porque la democracia se había perfeccionado gracias a la Ley de Partidos, que expulsó a la mafia terrorista de las instituciones.

¿Cuándo se produjo su último encuentro en la distancia corta con Mariano Rajoy?
Al día siguiente del Congreso de Valencia de 2008. Tuve la oportunidad de coincidir con él en una cafetería en las inmediaciones de la sede de Génova y de mantener una conversación cordial, a pesar de que yo había sido uno de los que combatió la ponencia política en el cónclave. Pero fue una conversación que me dejó en el estupor.

¿Por qué?
Por las posiciones fatalistas del presidente del Gobierno.

¿Referidas a la materia antiterrorista?
Referidas fundamentalmente a las relaciones con el nacionalismo. Una conversación un poco larga pero que fue sorprendente con él y las personas que le acompañaban.

¿Se puede saber alguna de ellas?
Los fontaneros de Génova, personas poco conocidas. Entre otros le acompañaban Arsenio Fernández de Mesa [hoy director de la Guardia Civil] y Jorge Moragas [hoy director de gabinete del presidente del Gobierno].

¿Y lo que le vino a decir Rajoy es que había que resignarse a que los nacionalistas fuesen mayoritarios o hegemónicos en el País Vasco y Cataluña?
Ni siquiera hubo tanta articulación del mensaje. Fue mucho más breve la reflexión. En concreto la frase fue: "qué le vamos a hacer". Por eso me refiero a ese fatalismo, que siempre me ha sorprendido en un político. Y más a uno que es ahora presidente del Gobierno. Un fatalismo al que yo me refería en mi carta de despedida del PP.

Me impactó el fatalismo de Rajoy con los nacionalistas
Algo más de un año antes de ese encuentro, le pido un ejercicio de memoria pero seguro que no le cuesta: sábado 10 de marzo de 2007, Plaza de Colón de Madrid. Mariano Rajoy se dirige a cientos de miles de españoles que habían acudido a una manifestación indignados por la negociación de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA y por la excarcelación del etarra Iñaki De Juana Chaos. Le recuerdo algunos fragmentos de su discurso desde un escenario en el que le acompañaban José Antonio Ortega Lara y María San Gil: "ETA no quiere la paz. Busca la victoria. Ha descubierto un Gobierno débil y quiere aprovechar la ocasión […] Queremos que Batasuna desaparezca de nuestras calles, de nuestros telediarios y que ni sueñe con volver a los ayuntamientos. Queremos que los terroristas sepan que no tienen nada que reclamarnos, que su único destino es la cárcel y que nosotros todavía sabemos distinguir con nitidez quienes son las personas decentes y quienes son los indeseables. Los distinguimos muy bien. Por eso no nos olvidamos de las víctimas. A nosotros no nos estorban" Justo un año después perdía las elecciones. ¿Qué recuerda de aquel día?

Me ha leído la intervención y me produce una tristeza inmensa. Me da mucha pena que el entonces jefe de la oposición articulara ese discurso, que recuerdo bien, y que no lo articule desde la Presidencia del Gobierno. Y no sólo que no lo articule, sino que a esas palabras del 2007 no le acompañen los hechos del 2014. Decía: "sabemos distinguir entre la buena gente y la que no lo es" y a la vista está que no. En el Congreso de los Diputados, por poner un ejemplo, la inquina y la agresividad de algunos líderes de mi antiguo partido y del propio presidente del Gobierno hacia la representante de UPyD, Rosa Díez, es verdaderamente sorprendente. Sobre todo en comparación al modo en que se dirigen y tratan con cierta normalidad a los representantes bilduetarras.

Se ha referido a la Ponencia Política del Congreso de Valencia, para cuya redacción estaban mandatados José Manuel Soria, hoy ministro de Industria, Alicia Sánchez Camacho, hoy líder del PP catalán y la entonces presidenta del PP vasco, María San Gil. Lo que representa VOX, el proyecto que ustedes están presentando ante la opinión pública ¿se empezó a gestar entonces?

Aceptar eso significaría aceptar que VOX es una escisión del PP. Pero no lo es. Se trata de una alternativa política nueva para España, en la que hemos coincidido personas de distintos orígenes políticos, unos del PP y otros de la UCD de Adolfo Suárez y otras personas que no proceden de la militancia política. Ahora bien, sí es verdad que los que venimos del PP vivimos en aquellos tiempos los primeros síntomas de un divorcio con la cúpula del partido. Diría más: entre la base social y la cúpula del partido. Esa base de votantes y afiliados que yo auguro que muy pronto le va a ir abandonando.
El luminoso salón de su casa es el lugar elegido para le entrevista. | LD / D.A.

Entre las muchas llamadas y WhatsApp que está recibiendo estos días, ¿qué porcentaje es de antiguos compañeros de filas?
Podrá ser la mitad. Pero tenga en cuenta que yo procedo de ahí. Seguro que las otras personas de VOX que proceden del mundo de la empresa están recibiendo otro tipo de adhesiones. Yo he militado durante la mitad de mi vida, casi veinte años, en esa formación y tengo muchos amigos y conocidos. Incluso un padre, como es sabido, que es concejal de Amurrio, algo de lo que sigo estando muy orgulloso. Igual que lo estoy de mi trayectoria política en el PP, y eso que hace que yo tenga un contacto directo con muchísima gente. Conozco la preocupación de todos esos militantes, muchos de los cuales me dijeron ayer que se daban de baja para venirse con nosotros.

¿Le reconfortan las palabras de Ignacio González?
Yo le tengo mucho respecto al presidente de la Comunidad de Madrid, y mucho agradecimiento, porque me ha dado la oportunidad de trabajar con ellos. Yo creo que hace un análisis honesto y real de lo que está pasando. Se estaba dirigiendo a la dirección nacional del PP porque él es una de esas personas que es muy consciente de la zozobra que vive su electorado, y que yo lamento.

¿Ha hablado con Aznar?
No. La última vez que le vi fue hace unos tres meses en un acto de víctimas del terrorismo en San Sebastián y nuestra conversación fue irrelevante en términos periodísticos. Un breve encuentro desde el cariño y nada más. José María Aznar es... al final, el fundador, el hombre que logró unificar al centro derecha español y me imagino que estará viviendo estos momentos con preocupación y con dolor, no tengo ninguna duda.

Estamos en la tercera legislatura de Zapatero
Ahora que dice lo de unificar al centro derecha, puede que algunos lectores muy jóvenes piensen que es retórica, pero se está refiriendo usted a algo que fue literalmente así. En 1982 se produce el primer gran triunfo el PSOE por varios motivos, pero uno muy importante es la fragmentación de la derecha política tras el suicidio de la UCD. Las consecuencias fueron una hegemonía muy larga, catorce años, de la izquierda en el Gobierno de España. Cuando se emprende una aventura como VOX ¿no pesa ese precedente?

No, porque yo parto de la base de que la hegemonía socialista continúa en estos momentos, con la legislatura de Mariano Rajoy. Y no podemos prescindir de ese elemento de análisis, ya que en muchas materias hay una continuidad. En lo que tiene que ver con la relación con los partidos nacionalistas; en la lucha antiterrorista; incluso en la política económica impositiva, alejada de los principios del PP; en lo que tiene que ver con seguir con la legislación ideológica de Zapatero en muchas materias...El PP, bueno su cúpula actual, no ha venido a representar al centro derecha. Ha venido a representar una España definida por la izquierda y heredada de Zapatero, en realidad estamos en su tercera legislatura.

No parece eso con la Ley del aborto de Alberto Ruiz Gallardón o con la reforma educativa de José Ignacio Wert.

Yo tengo mucho respeto por el ministro Wert y simpatizo con muchas de sus iniciativas. Muchas de ellas con menos éxito del deseado incluso por él mismo, debido a la falta de convicciones en el Consejo de Ministros. Me refiero, por ejemplo, a la necesidad de garantizar que se estudie español en Cataluña en igualdad de condiciones, eso no se ha conseguido, no se han hecho cumplir las sentencias sobre la inmersión lingüística. No se ha procedido desde al Fiscalía o la Abogacía del Estado a iniciar un proceso que inhabilite a los cargos públicos de la Generalidad que están incumpliendo las leyes, se ha buscado una especie de trampa vergonzante para que se pueda estudiar español en Cataluña, haciendo que algunos padres vayan a colegios privados y los pague el Gobierno autonómico. En definitiva: no se ha abordado el problema de frente. Es verdad que ahora Wert está hablando de la necesidad de una historia de España igual para todos los escolares de nuestro país, algo que yo comparto, pero no se ha concretado. Y en cuanto a la reforma Gallardón, yo quiero ver en qué termina. De todas formas, la excusa de la crisis económica y el paro, que es verdad que ahora son los problemas más acuciantes, no sirve para que otros ministerios no hagan las reformas necesarias comprometidas con los ciudadanos en un programa electoral.

Ustedes han hablado estos días de que el aborto no puede ser un derecho y de que hay que apoyar a la madre y a las familias. Pero por concretar ¿qué cambiarían de la Ley Gallardón? ¿incluirían la malformación del feto como supuesto? ¿les parece razonable la Ley de supuestos del PSOE de 1985?

Somos un partido nuevo que se está presentando con un manifiesto, con unos principios generales, fruto de una reflexión compartida entre todos los que lo impulsamos sobre distintas materias, incluida ésta, en la que tendremos que concretar. Probablemente tendremos diferencias personales, porque también pensamos que un partido no puede ser una realidad monolítica. Nosotros queremos debate interno, no entre barones regionales, sino entre cargos del partido. Yo le puedo decir a los lectores de Libertad Digital cuál es mi posición: la de defender la vida, que el aborto no puede ser un derecho, porque a lo que hay derecho es a nacer. Pero es un tema muy complicado en muchos de los supuestos. Yo acabo de ser padre por tercera vez, es lo más maravilloso que me ha pasado y yo no podría jamás decidir la muerte de un hijo mío que tuviese malformaciones y vivir tranquilo desde ese momento. Eso no significa que yo me atreva a juzgar a las personas en situaciones difíciles. Sí a quienes se enriquecen con el aborto, a quien actúa con frivolidad o a quien grita aborto como si fuese un grito revolucionario y progresista cuando es el mayor fracaso que puede tener una sociedad. Ojalá tuviésemos un presidente, o un ministro, que todos los años publicara solemnemente un informe y se dirigiese a los ciudadanos hablando de la reducción sustancial en un año del número de abortos.

ETA
ETA no ha perdido perdón por sus crímenes ni parece que lo vaya a hacer. El comunicado de los presos se refería de forma infamante para las víctimas al "daño multilateral causado". La banda terrorista tiene al 90% aproximadamente de sus miembros en la cárcel y lleva cuatro años sin cometer asesinatos ¿Ese escenario no se parece al del final de la banda terrorista?

Desde la perspectiva estricta de la seguridad personal de quienes estamos amenazados e incluso nos han intentado asesinar es un cambio que vemos con tranquilidad y cierto alivio. Vivimos mejor ¿Pero verdaderamente lo importante es la seguridad personal de Santiago Abascal y de su familia o lo importante es saber cuál es la estrategia de esa organización terrorista que en estos momento ha dejado de matar? Esto se produce por varios motivos, evidentemente el debilitamiento de sus estructuras como consecuencia de la acción de las Fuerzas de Seguridad pero también porque ya no les hace falta. Han conseguido volver a las instituciones; han conseguido gestionar presupuestos; han conseguido excarcelaciones; de nuevo una presencia mediática extraordinaria; respaldo social en el País Vasco...verdaderamente no le está haciendo falta asesinar en estos momentos. Yo no tengo ninguna duda de que cuando no puedan alcanzar sus objetivos políticos, que no van a lograr alcanzarlos nunca y que son los mismos que han sido siempre, volverán a las armas. El odio tiene consecuencias y el País Vasco es una sociedad que en parte ha enfermado por el odio inoculado por el nacionalismo.
No podemos analizar lo que dice ETA desde la ciencia política

Habla usted de los mismos objetivos de siempre de ETA. Para entendernos: la Euskal Herria de los siete territorios, con capital en Pamplona e incluyendo parte bajo soberanía de Francia. Hay quien señala que esa reivindicación ha desaparecido de los últimos comunicados de presos etarras conocidos estas navidades.

No debemos analizar los textos de la banda terrorista desde la perspectiva de la ciencia política. Eso es un error que llevamos cometiendo los españoles mucho tiempo. ETA quiere acabar con España, ha matado a los españoles, por qué no va a engañarlos. Por qué no va a atreverse a mentir una organización depravada e inmoral, que es capaz de asesinar y de acabar con la libertad de la gente. No analicemos lo que dice, analicemos sus estrategias. No mencionan Euskal Herria pero hablan del "derecho a decidir", es lo mismo. Eso es un eufemismo por el que pretenden acabar con la soberanía nacional y usurpar una parte de nuestro territorio.

Hace un año miembros de ETA estaban en Noruega con los famosos mediadores internacionales y se fueron porque no llegaba nadie en nombre del Gobierno de España para hablar con ellos ¿Por qué ha cedido entonces Rajoy?

En esto el presiente ha actuado con el fatalismo que le caracteriza, dejando que los problemas se resuelvan solos y se cuezan en su propia salsa. Con ETA el Gobierno está a la expectativa, y debería estar a la ofensiva. Es cierto que no hay una negociación con los etarras. No hace falta porque ya negoció Zapatero, ya hay unos acuerdos y el Ejecutivo del PP los debe estar respetando escrupulosamente, a la vista de lo que estamos viendo. Hace poco el líder de Sortu, Asier Arraiz, hacía una defensa del nuevo del PP separándolo, literalmente, del viejo partido de María San Gil y Santiago Abascal. También el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, afirma que el PP vasco es otra cosa, que se ha acercado a los modos democráticos. ¡Les daba la patente de demócratas, el PNV al PP! Cuando te alaba Sortu y el presidente del partido más reaccionario que hay en España, que es el PNV, se comprende cómo un partido puede perder en el País Vasco más de la mitad de sus votos. Algo deben estar haciendo el PP vasco y el Gobierno para que algunos estén tan satisfechos, por mucho que de vez en cuando simulen que hay unos desencuentros gravísimos.

Usted dice que hay unas condiciones negociadas con el anterior Gobierno y vincula eso a las excarcelaciones. Siempre que a ETA se le ofreció "paz por presos" la banda quiso más. Eso lo circunscribía a una mesa entre el Gobierno y ETA y luego reservaba una mesa política para hablar de la territorialidad, de Navarra. Eso fueron los encuentros secretos de Loyola de 2006 en los que el PNV y el PSE negociaron directamente con Arnaldo Otegi.

En ningún caso se puede aceptar el mensaje de "paz por presos" ese es un error monumental. Eso es tanto como aceptar que los presos lo son por una razón política. No queremos que nos pidan perdón, eso el que tenga fe que lo pida donde tenga que pedirlo. Queremos que haya justicia. Cuando se empiezan a aceptar esos diálogos de excarcelaciones por dejar de matar se asume que hay un premio por dejar las pistolas, y eso no es posible en una sociedad democrática. Soy enemigo en todos los casos y en todos los países de los contactos y negociaciones con las organizaciones terroristas. Creo que son nefastas para las sociedades democráticas, abiertas y liberales y mandan un mensaje a los ciudadanos muy peligroso: que la violencia tiene reditos políticos. En palabras de Gregorio Ordóñez, decirle a los ciudadanos que se compren una escopeta para defender sus intereses.

Por cierto ¿qué le parece que el PP vasco, como ha contado Luis F. Quintero en Libertad Digital, haya contraprogramado el acto de homenaje a Ordóñez en el aniversario de su asesinato?
Es muy triste. Lo que tendrían que hacer en el aniversario el próximo día 23 es acudir a respaldar a su familia. Y luego, todo el año, actuar en consecuencia con el legado de Gregorio Ordóñez. Dirán que lo hacen, no piensa lo mismo ni su familia ni la Fundación que lleva su nombre.

En su cuenta de Twitter se viene refiriendo al referéndum que Artur Mas y sus socios pretenden convocar para el 9 de noviembre como un "golpe de Estado" ¿No es una afirmación exagerada, teniendo en cuenta además que muy posiblemente la consulta no se celebre?
No debemos banalizar lo que significa la ruptura de la convivencia democrática y de la unidad nacional. Es verdad que la consulta no se ha producido todavía, pero pretenden que se haga. Qué diríamos si unos militares antes del 23-F anunciasen públicamente que iban a golpear las instituciones democráticas ¿Alguien se atrevería a decir "no hagamos nada, porque todavía no lo han hecho. Sólo se podrá actuar cuando pistola en mano entren en el Congreso y ataquen la democracia española"?

La actuación de Mas entra en el terreno del 155
Pero estos no son militares, son representantes legítimos.
Sí, pero desobedecen las sentencias judiciales, actúan contra la Constitución y las instituciones, expresamente perjudican la imagen de España y entran en el terreno del artículo 155.

Está usted de acuerdo entonces con lo que ha dicho Rosa Díez.
No estamos hablando de un referéndum ni de una simple consulta popular, no nos engañemos. Artur Mas quiere una consulta para la secesión, para romper el país. Eso quiere decir que el presidente catalán quiere cargarse el artículo 2 de la Constitución, que dice que la Carta Magna se fundamente en la indisoluble unidad de la Nación española. Fíjese que dice "se fundamenta". Mas lo que quiere es acabar aquello que da razón de ser a nuestra propia Constitución, porque es anterior y superior a ella. Se vale de su cargo institucional para acabar con las Instituciones, con una deslealtad que hacía mucho tiempo tenía que haber ocasionado la inhabilitación de cargos públicos en Cataluña y a que el Estado tomara las riendas de la Generalidad, a través del 155. Un artículo que sorprendentemente no está desarrollado. Pero da igual, porque la legislación cuando hay voluntad es un trámite muy rápido, como vimos con la reforma exprés de la Constitución que llevaron a cabo el PSOE y el PP por indicación de Bruselas.

Ustedes ponen a Aznar como referente...
Bueno, yo sí, le tengo un gran respeto aunque no comparta todas sus posiciones. Pero eso también podría formar parte de las discusiones internas que estamos teniendo en VOX.

El ex presidente pasará a la historia, entre otras cosas, como una persona decisiva en la configuración del Estado Autonómico. Primero como líder de la oposición con los pactos de 1992 con Felipe González que apuntalaron la integración de las llamadas comunidades de vía lenta y luego durante su primera legislatura (1996-2000). Se acabó con los gobernadores civiles, con el Insalud y no se recurrió ante el TC la Ley de Política lingüística de Jordi Pujol tras fuertes presiones al entonces Defensor del Pueblo, Fernándo Álvarez de Miranda, que este relata en sus recientes memorias. También se produjo la transferencia histórica del 50% del IRPF. El presidente presumía de hablar catalán "en la intimidad" y el mismísimo Xavier Arzalluz afirmaba que en poco tiempo habían conseguido más de los gobiernos populares que de los socialistas.

Voy a tratar de ponderar la respuesta, aunque comparto el análisis que se ha hecho. En VOX hemos hecho una propuesta de máximos, que consiste en un único Gobierno y un único Parlamento. Es decir: descentralización administrativa pero no política. Pero seremos un partido pragmático y con capacidad de diálogo y negociación. Siempre con la idea de recentralizar. También hemos dicho que el Estado autonómico, que consideramos fallido, se hizo con buena intención, y no dudo que la tuvieron Aznar y González, me cuesta más pensarlo de Zapatero. Pero se equivocaron. Hemos cedido mucho con los nacionalistas, con los estatutos de Sau y el de Gernika del año 1980; con el PSE cediéndole la presidencia del País Vasco ¡después de haber ganado las elecciones! al PNV, algo verdaderamente delirante; en 1993 los acuerdos de investidura del PSOE con los nacionalistas; en 1996 los del PP; en 2004 la traición de Zapatero con ERC, que eso ya no había por dónde cogerlo... Yo les presumo, insisto, buena intención. Pero creo que en Aznar hay una evolución, a muchos les gusta el líder pactista de la primera legislatura pero muchos preferimos al presidente de la segunda (2000-2004) mucho más combativo con la banda terrorista ETA y con los nacionalismos. También es justo explicar las posiciones actuales de Aznar, de profunda revisión del sistema autonómico. No quiero decir con esto que esté en la línea de VOX, ni mucho menos.

Entre los críticos del modelo autonómico se suele criticar, incluso haciendo mofa, el famoso "café para todos" de Suárez y su ministro Manuel Clavero Arévalo. Sin embargo, es algo que tampoco le gusta a los nacionalistas. En particular los catalanes no disimulan su incomodidad al verse igualados como región a Murcia o La Rioja, les parece incluso una afrenta ¿No ha sido un elemento igualador y, por tanto, unificador de España y con el que los nacionalistas han perdido peso?

Ha sido un error, no el café para todos...
Con las autonomías, los españoles nos sentimos ajenos unos a otros

También podríamos hablar de la cláusula Camps...
Sí, son cláusulas de igualación, pero de igualación en el mal. Es terrorífica. No nos podemos permitir ese error político, porque al final el estado autonómico ha consagrado un modelo en el que los españoles nos sentimos ajenos los unos a los otros, con distintas prestaciones, con desigualdades y disfunciones entre unas comunidades y otras... esto, ¿a quién le ha beneficiado? a los partidos. El Estado de las autonomías se ha convertido en el Estado del bienestar de los partidos políticos. No está en el sentimiento de la gente. Sí en algunas regiones, aunque en alguna medida son ficticios, deseos fabricados con procesos de ingeniería social. En España necesitamos un Estado nacional que de posibilidad de vivir en paz, libertad e igualdad a sus ciudadanos. El Estado de las autonomías ha sido liberticida en manos de los nacionalistas, pero también sin ellos, porque lo ha querido reglamentar todo. Hay una profusión de legislación inaceptable. Y ha sido además anti igualitario, ineficiente, antinacional...ya sé que esto algunos lo ven como muy drástico pero francamente yo no le veo las ventajas, y creo que cada vez se la ven menos españoles, como demuestran las encuestas.

Por las encuestas quería preguntarle precisamente. Es cierto, como usted dice, que hay una gran mayoría, superior al 80%, que quiere una reforma de la Constitución para modificar el modelo territorial. Un 45% aboga por la recentralización, y ahí VOX tiene un importante caladero electoral, pero no es menos cierto que un 35% quiere reformar el Estado autonómico, sí, pero en sentido exactamente inverso, para ahondar más aún en las competencias de las comunidades. Y si nos vamos a los datos, que son del CIS, desglosados por regiones, resulta que en Madrid, Castilla y León, Aragón y Asturias hay muchos ciudadanos dispuestos a que sus gobiernos pierdan competencias, en otras once que incluyen Andalucía y Galicia quieren mantener el modelo como está y en el País Vasco y Cataluña -donde naturalmente el dato incluye a los independentistas- la mayoría aboga por una reforma que profundice en las competencias de las CCAA. ¿No es una quimera la recentralización que ustedes plantean con estos datos en la mano, con gente tirando de la cuerda en direcciones tan opuestas?

¿No era una quimera el actual Estado autonómico, realmente alguien pensaba en la transición que íbamos a llegar a este punto?
Estaba el precedente de la II República, cuando se desarrollaron estatutos de autonomía.

Sí, es cierto, pero con escasísimas competencias y en muy pocas regiones. En todo caso, estas diferencias regionales que usted apuntaba me sirven para reafirmar que no es posible que las competencias de educación estén en manos de las CCAA y en manos de los nacionalistas. En muchos casos estamos hablando de posiciones pasionales que nacen del odio que los nacionalistas han inoculado en buena parte de la población en Cataluña, el País Vasco, Galicia y que se extiende también por Valencia, Baleares e incluso Canarias. Eso es muy grave. Pero teniendo en cuenta los datos de las encuestas que me daba, se impone una reflexión interesante: ¿cómo es posible que todos los partidos, prácticamente, estén planteando la descentralización del estado y ninguno la recentralizacion? ¿A quién representan? Pues a los intereses de sus cúpulas, pero no a los de la población. Yo creo en la recentralizacion por principio, pero si no fuese así lo creería por estrategia. Como en una negociación entre la empresa y el sindicato. Cuando ves a unos en unas posiciones extremistas ¿qué haces? ¿acercarte cada vez más a su posición extremista y cuando llegas a un acuerdo y se rompe, volver de nuevo a acercarte a su posición ya más extremista? ¿Podemos en España seguir acercándonos a las posturas nacionalistas y cediéndoles más competencias? Rotundamente no, es necesario un contrapeso. Y VOX nace para eso.

Regeneración
¿Por qué es malo el sistema electoral español y por qué les parece la provincia una circunscripción demasiado grande?
Tenemos que definirlo mucho más. El modelo es malo porque no hay democracia interna en los partidos, la circunscripción es demasiado grande y las listas son cerradas y bloqueadas. El elegido debe su única lealtad al elector, al gran elector, que no es otro que el secretario general de su partido. Y eso origina los grupos monolíticos en el Congreso, que no haya debates internos y que la mayoría de parlamentarios sean irrelevantes. ¿Cuál es el modelo que más nos gusta? el de pequeñas circunscripciones, aunque asumimos que eso conllevaría una reforma constitucional. Pero queremos un vínculo más grande entre representantes y representados.

¿En circunscripciones más pequeñas no se corre el riesgo de corromper al representante a través de las tramas de interés y los lobbies de determinado distrito?
Es mucho más fácil corromper con el sistema actual, sólo tienes que ir a por el que decide la lista.

¿No es más fácil corromper a un simple concejal que al líder de un gran partido?
Un pequeño concejal es una gota en un océano, no tiene tanta importancia. Hombre, la corrupción siempre va a existir aunque haya que luchar contra ella, tiene que ver con la naturaleza humana. Pero con el actual sistema está mucho más garantizado que se produzca.
Los diputados deben su cargo al gran elector, el jefe del partido

Ustedes proponen una nueva Ley de Partidos y al mismo tiempo dicen que harán primarias. ¿Debería esa reforma hacerlas obligatorias para todos? ¿Le gusta el modelo de primarias abiertas que el PSOE y UPyD han importado de Francia?

Nosotros estamos estudiando el modelo exacto, pero queremos que sea participativo y todos los afiliados puedan votar en igualdad de condiciones. Que el número de avales para presentarse a unas primarias no sea disuasorio. Y en esa línea debería ir la Ley de Partidos, en la de obligar a todos a adoptar sistemas internos democráticos, como prescribe la Constitución, algo que tampoco se ha cumplido desde hace treinta años.

En cuanto a la financiación, ustedes hablan de acabar con las subvenciones a los partidos, salvo las ayudas a los grupos parlamentarios. ¿Su modelo sería el que se acaba de adoptar en Italia, donde se ha instaurado una casilla en la declaración a Hacienda, como se hace en España con la Iglesia y las ONG?

No es mala fórmula, nosotros tenemos que definir la que propondremos. En general está bien que quien crea en una organización ayude a financiarla, es lo que ocurre en EEUU. Otro ejemplo sería el modelo sindical alemán, en el que todos contribuyen y que además tiene importantes cajas de resistencia, para el mantenimiento de las huelgas. Es lo deseable que partidos, sindicatos y asociaciones sean sostenidas por sus simpatizantes. Aprovecho la pregunta [risas] para hacer un llamamiento.

Hecho queda. En España se ha acabado con las donaciones anónimas, ¿le parece bien?
Sí. Eso puede dar lugar a muchas corrupciones.

Su modelo de CGPJ es el que recoge exactamente el texto constitucional, elección directa de los jueces.
Sí, es lo mejor.

En una entrevista como ésta, Albert Rivera se mostró partidario de una elección del Fiscal General por votación.
Yo no lo tengo tan claro. Creo que el imperio de la Ley y el Estado de Derecho tienen que estar al margen de las disputas políticas o electorales.

¿Cadena perpetua revisable?
Sin ninguna duda. Hay crímenes atroces e imperdonables, que una sociedad normal no puede permitir que quienes han matado a tantos ciudadanos, que los criminales sexuales que han hecho tanto daño, que son tan irrecuperables, vuelvan a andar por las calles con normalidad.

Me ha sorprendido que no se diga nada en el Manifiesto sobre uno de los asuntos que sin duda más preocupación social suscita: las pensiones.
Es un asunto muy importante y lo tenemos en cuenta. Nosotros hemos hablado de la política de natalidad, que nos parece muy importante ante una crisis demográfica que puede tener consecuencias devastadoras para España y en general para las sociedades europeas.

VOX concurrirá a las europeas de mayo como primera cita. En el Manifiesto se hace referencia a la "identidad europea e iberoamericana" de España, a su doble vocación "atlántica y mediterránea". Habrá leído estos días en El País que la UE con el apoyo del Gobierno Rajoy plantea abandonar la posición común frente a la dictadura de Cuba que instauró Aznar ¿Qué le parece?

Mal. Hay que hacer todo lo posible por ayudar a los cubanos, pero también por terminar con un régimen dictatorial absolutamente inaceptable. Es sorprendente cómo algunas dictaduras logran prosperar en estos tiempos, sobre todo las de izquierda. Además que cuenten con el favor de algunos representantes políticos en España.
Tenemos el castellano para servir de puente con América

"Vocación atlántica" Usted sabe que eso no siempre ha sido así en la derecha española. Hablábamos antes de UCD, España ingresa en la OTAN con Leopoldo Calvo Sotelo y sólo después del 23-F, pero Suárez no fue partidario. Más recientemente, y a usted como dirigente del PP entonces no se le escapa, la intervención para derrocar a Sadam Husein en Irak provocó fuertes recelos en el partido.

Yo creo que EEUU es una sociedad admirable, democrática, de hombres libres. España ha de tener una relación privilegiada con la principal potencia mundial. España tiene que jugar un papel fundamental como puente con EEUU y con Hispanoamérica. Para eso contamos con un elemento importantísimo, con el que no cuentan otros, que es nuestra lengua. Y por supuesto con nuestra propia historia que nos vincula de manera muy directa con toda América.

El Manifiesto habla también de su posición en la construcción europea: "ha de ser de actor implicado y principal, conjugando nuestro compromiso con el proceso de integración y el interés comunitario con la defensa de nuestros legítimos intereses nacionales" ¿Esto es sólo por Gibraltar o por algo más?

Creemos en una integración, pero Europa tiene que ser una unión de estados, no un Estado. No será una nación, es una confederación en la que los estados deben tener la última palabra. La soberanía nacional reside en el pueblo español, aunque tenemos que estar abiertos a Europa y al mundo.

¿Eso es inteligente defenderlo desde uno de los países del sur, a los que la prensa sensacionalista del norte llama PIGS? Si mandan los estados me imagino que lo harán los más importantes, Francia y Alemania.
No renunciar a la soberanía nacional en ningún caso es negativo, siempre es positivo. Lo contrario es entregarse.
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No habrá recuperación económica si no se reforma el Estado
Ahora que hablamos de esto, hace justo dos años 2012 comenzaba con un Gobierno del PP recién estrenado y con un clima en el que todo el mundo hablaba de intervención de España e incluso se pedía abiertamente, como hizo un editorial de El País. También se hablaba de la posibilidad de un Gobierno tecnocrático como el griego o el alemán e incluso se daba el nombre de Javier Solana, curiosamente un dirigente del PSOE. Finalmente lo que ha habido es un rescate financiero en el que se ha empleado menos de la mitad del dinero que nos ofrecían. Lo que ha hecho el dúo Rajoy-Luis de Guindos, y se lo pregunto a usted que es presidente de DENAES ¿no es un acto en defensa de la soberanía nacional?

Sin ninguna duda. En ese terreno la política del Gobierno ha sido la adecuada, porque se han sabido aguantar esas embestidas. Y por lo tanto tenemos que saludarlo. Es bueno para todos los españoles que así haya sido. Ahora bien, tengo dudas de que las cuentas públicas estén tan bien como para que eso siga siendo así en el futuro, y de que las grandes cifras de las que se habla como la prima de riesgo tengan una traducción en la recuperación que quieren los españoles. Me parece que hasta que no se aborde la reforma de la administración, de nuestro modelo de Estado y se reduzca el gasto público no conseguiremos salir de verdad de la crisis.

Si usted, pongamos un caso hipotético, fuese elegido eurodiputado por VOX y tuviese que votar sobre la comparecencia de Edward Snowden ¿qué haría?
No lo sé. Pero mire, he estado muchos años en un Parlamento, el vasco, y allí se ve de todo. Desde luego acude gente muy interesante, pero digo yo que uno también pude leer o ver documentales en televisión. No me parece razonable que se conviertan en circos, deben estar para legislar y no para organizar follones mediáticos y para que comparezca todo el mundo, incluso gente que no tiene nada que ver con el ámbito competencial de esa cámara, como yo vi en Vitoria.

En el Manifiesto hablan de impulsar la participación y la consulta a través de las nuevas tecnologías. ¿Se puede gobernar o legislar a golpe de Twitter?

No, no es el planteamiento. Nos referimos sobre todo a la participación de nuestros afiliados y a la relación con nuestros partidarios. Las redes sociales son importantes pero deben estar en su sitio, son la realidad pero no toda la realidad.

Usted mejor que nadie sabe lo cruel que es la política. Si después de las europeas no obtienen representación ¿a casa?
Los ciudadanos decidirán, pero nosotros somos muy optimistas. De lo que estoy seguro es de que sacaremos menos de 57 [grandes risas]

Nace Vox, algo más que un síntoma
Alejandro Vara www.vozpopuli.com 19 Enero 2014

Ni Gamonal es la plaza de Tarhir ni España es Egipto. Pero se equivocan quienes desdeñan determinados episodios que ocupan con estruendo los telediarios. Protestas de vecinos contra iniciativas municipales ha habido en España casi tantas como alcaldes. Pero en la tranquilia y conservadora ciudad de Burgos han ganado los que siempre pierden.

El estallido de Gamonal no habría llegado a superar la categoría de la anécdota de no mediar la torpeza de un munícipe, la desidia del ministerio del Interior, la descomunal repercusión mediática y, desde luego, aunque en segundo término, el hartazgo y el malestar de ese sector de la sociedad, donde cualquier yesca bien orientada, prende y se extiende.

Gamonal no es Tarhir, aunque haya muchos pescadores camuflados pretendiendo pescar en ese río revuelto. Ojo, tras la "primavera árabe" llegaron los barbas musulmanes. Pero La revuelta de Burgos evidencia algo que la clase política todavía está tardando en digerir. El cóctel crisis económica más corrupción política resulta explosivo. Y un modesto bulevar puede convertirse en pesadilla general. Algunos lo están intentando. La prepotencia (del alcalde, del ministro del Interior) no es buena consejera. Ni la soberbia. Porque hay cosas que están cambiando.

Nace un partido
La llegada del modesto Vox, el pequeño partido impulsado, entre otros, por Santiago Abascal y Ortega Lara, es otro síntoma, uno más, del corrimiento general de tierras que se está produciendo en nuestra geografía política. Los grandes mastodontes se ríen cuando aparecen, a derecha e izquierda, formaciones liliputienses con vocación de atender a los que están hartos de esa corrupción del juego político que consiste en repartir siempre el poder entre los mismos. Dos colosales partidos nacionales junto a dos parásitos nacionalistas dispuestos a ofrecer sus escaños al mejor postor.

Vox ha sido el último en llegar. Otro aviso. Rosa Díez, tras confirmar su escaso futuro en el PSOE, se inventó unas siglas que han carcomido votos a diestra y siniestra. Ciutadans, también antinacionalista, dio ya su pequeño salto en Cataluña sobre las cabezas del PP y CiU. También las derechonas xenófobas de Cataluña y País Vasco, es decir, PNV y CiU, viven procesos similares, unos con los filoetarras de Bildu/Sortu/Amaiur y otros con ERC y CUP. Hasta a la izquierda comunista le ha surgido un grupúsculo disidente con coleta.

El bipartidismo, por concepción y naturaleza, abona la estabilidad. Estados Unidos no anda mal desde hace dos siglos. Tampoco el bipartidismo con bisagra, al estilo del Reino Unido, es despreciable. El turnismo de Cánovas y Sagasta surgido tras el pacto del Pardo instauró en nuestro país la alternacia como forma de Gobierno y propició en España un final de siglo XIX ajeno a los sobresaltos del periodo isabelino. Una vacuna de caballo para evitar las convulsiones del periodo isabelino, más de treinta gobiernos entre 1840 y 1868.

Nuestra actual Constitución abona también una fórmula parlamentaria con dos grandes partidos prácticamente dueños y señores de la arena política. El sistema chirría cuando es CiU, un partido secesionista, quien ejerce el papel de bisagra y, por lo tanto, se convierte en factor clave para la "gobernabilidad".

La súbita aparición de estas fuerzas políticas desgajadas de las dos ominpotentes formaciones evidencian una cierta fatiga de nuestro actual sistema de reparto de poder. Todo iba como la seda tras una transición modélica y un largo periodo de normalidad institucional que nos permitió superar la larga dictadura e instalarnos en el corazón de las democracias occidentales.

Pero la crisis, la corrupción, la prepotencia bipartidista, el control de los resortes económicos y del aparato de la Justicia han propiciado un malestar cuyos primeros síntomas emergen por las férreas costuras del Estado. Quizás Vox sea finalmente tan sólo una saludable anécdota. Quizás Ciutadans no vaya más allá de donde ahora se encuentra. Quizás UPyD muera de éxito. A tenor de las encuestas, no lo parece. Más bien todo lo contrario.

El desapego del votante, el escepticismo del ciudadano, el cansancio del militante y el cabreo del contribuyente resulta palmario. Y si los dos grandes partidos que hasta ahora han liderado, conducido y controlado el periodo surgido desde la restauración democrática no se espabilan, posiblemente se llevarán un susto. Es meritorio el empeño de Mariano Rajoy y su equipo en devolver la tranquilidad económica a un país desfallecido. Y los esfuerzos de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría por aliviar las herrumbrosas toneladas de edifico estatal. Pero no basta. Hay demasiados vicios pegados como lapas a las columnas del Estado que todo lo corroen y lo debilitan.

La aparición de Vox y sus pares podría ser una necesaria vacuna. O el síntoma del principio de un cambio. Cuando los mecanismos de control de una democracia se oxidan, el régimen chirría. Más o menos, es lo que está pasando.
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EL VARÓMETRO. Valenciano quiere huir a Europa, muy lejos de un Rubalcaba sin futuro. // O sea que Montilla no sabía apenas catalán cuando nos embarcó en el Estatut y en el Tripartito. Ya le vale. Y ahí lo tienen, todo un miembro del Senado español. // La imagen penosa de la semana: Montoro soltando la pasta de la lotería al representante del partido filoetarra de Bildu. Así es la ley, dicen.

¡O te callas, o te largas!
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 19 Enero 2014

No me gustaría caer en una especie de historia del ahora o en una sociología de la inmediatez, pero muchas veces –cuando las costumbres son asumidas como naturales y evidentes por una gran parte de la población- el aquí y ahora son pistas inequívocas del sentir y el sentido político y moral de la sociedad, en el caso que inspira estas líneas nos encontramos con la cada vez más habitual discusión entre amigos y/o familiares respecto a la tan traída y llevada independencia de Cataluña, cuando alguien al que aprecias –y no tiene un gran interés por la política ni mucho menos por la teoría política- espeta “¡pues quien esté en contra de Cataluña que se vaya!” (esta es una versión de las muchas que me he ido encontrando a lo largo de los últimos meses), y cuando se inquiere al interlocutor que aclare lo que significa ese “ir contra Cataluña” –más allá de algún balbuceo con el que ganar tiempo para ordenar las ideas- concluye con las manidas soflamas expelidas por los medios de comunicación nacionalistas (casi todos los que se editan en Cataluña): “pues los que van en contra del catalán…”,”los que están en contra del catalán en las escuelas…”, etc…

Ante situaciones como esta, en las que hay personas que apuestan sin parpadear por condenar al destierro –esa es la palabra que subyace en la discusión- a todo aquél que no comulgue con lo establecido o que, como yo, se atreva a expresar en voz alta mi disidencia, me hace reflexionar, ¿cómo es posible que una sociedad formada (pero no ilustrada) y moderna asuma postulados totalitarios y excluyentes como los expresados más arriba?, ¿cómo es posible que en Cataluña coincida casi miméticamente la “opinión púbica” con la publicada?, ¿cómo es posible que tantísima gente haya asumido como Verdades inapelables lo que no son otra cosa que arengas a lo emocional e irracional del ser humano?, ¿cómo es posible que se acepte como normal que en democracia no se puedan expresar opiniones discordantes con lo establecido sin ser tachado de fascista o que seas invitado a marcharte o a callarte?
 
Quizás la respuesta haya que buscarla en el adoctrinamiento identitario que el nacionalismo ha perpetrado durante los últimos treinta años, adoctrinamiento que a través de las escuelas, los medios de comunicación y las organizaciones de la “sociedad civil” subvencionada ha inoculado un imaginario colectivo que otorga a Cataluña una entidad diferenciada y superior al resto de España, que ha hecho creer a los catalanes que solo hay un camino legítimo para considerarse como tal, que ha creado un complejo de inferioridad en muchos catalanes (complejo contagiado a partidos como el PSC ) que no encajan con los Principios del nacionalismo…pero este ha sido un camino muy largo, ha sido la concreción de unos horizontes de significado que lograsen que una gran capa de la población fuese adepta a los postulados políticos del soberanismo (a esto se le llama “construcción nacional”, moldear mentalidades propicias a tus intereses políticos)…

Pero ¿cómo han llegado a considerarse como propias y legítimas las opiniones con las que empezaba este artículo?, ¿cómo es posible que gran parte de la sociedad haya hecho suyas las herrumbres irracionales y excluyentes que subyacen en cualquier ideología nacionalista (cultural, étnica y/o lingüística)?, la inculcación de ese horizonte de reconocimiento en la mentalidad de la gente hace que les suene familiar, normal y propio esa perspectiva ideológica nacionalista, los argumentos historicistas, el relativismo cultural y lingüístico cuasi ontológico, y las mentiras propaladas por los próceres del independentismo…cuando se dice “¡España nos roba!” es un argumento que encaja en esa mentalidad…existe un ente llamado “España” diferenciado a un nosotros del cuál siempre llegan noticias negativas y sospechosas, por lo que es plausible que efectivamente nos robe…este recorrido es como una escalera muy poco virtuosa, escalera que parte de unas ideas preñadas de exclusión e intolerancia, que gracias a la utilización de lo público y la repetición sin medida sin fin pasa a formar parte del imaginario colectivo, del imaginario pasa al sentido común (de ahí la perplejidad y la agresividad que se intuye en los iniciados en los misterios del nacionalismo cuando se topan con cualquier tipo de disidencia), y del sentido común se llega a la obligación moral, a que haya gente quien se crea con la potestad de anteponer las creencias a la libertad, quien puede hacer callar a quien no piense como él…o le invite a marcharse…

Imagino que a los que no residen en Cataluña les sorprenda que la política esté tan infiltrada en la vida cotidiana de los catalanes, en las reuniones de amigos, en las comidas de las familias, pero se trata de una política del enfrentamiento, de buenos y malos, de los unos y los otros, del nosotros y ellos, es una política hecha desde y para las vísceras que destierra cualquier atisbo de racionalidad argumental, parte de premisas autoevidentes que concibe e inventa un enemigo –una alteridad- tan deformada como sospechosa, sospechosa hasta el punto de que por el mero hecho de expresarte en español equivalga a pertenecer a una adscripción política poco democrática y/o un estatus socio-cultural digamos bajo o como una mera anomalía histórica (como cuando Toni soler “arrugó la nariz” cuando supo que la novela filonacionalista Victus estaba escrita en castellano, o cuando la Generalitat dejó fuera de la Feria del libro de Fráncfort a los autores catalanes que escribían en español…)…hasta este punto estamos llegando en Cataluña, esto es lo que estamos soportando los catalanes.

Tiene infraestructura en Portugal
Resistencia Galega cuenta con quince terroristas activos en Galicia
Las fuerzas de seguridad sitúan a los cabecillas en Portugal donde se han fabricado algunos de sus artefactos explosivos.
Agencias Libertad Digital 19 Enero 2014

Los expertos en la lucha antiterrorista especializados en el grupo Resistencia Galega calculan que la emergente organización -considerada terrorista por la Justicia- cuenta con una quincena de terroristas operativos repartidos por la comunidad gallega con posibilidad de recibir instrucciones para actuar. Además, cuentan con algún tipo de estructura estable en Portugal y les arropa un entorno de plataformas y organizaciones integrado por cerca de medio millar de personas.

Según han informado a Europa Press estos expertos en la lucha antiterrorista, este reducido grupo de personas a las órdenes de la banda hacen vida normal como 'legales' (no fichados por las fuerzas de seguridad). En cambio, los máximos dirigentes que viven en la clandestinidad como 'liberados' (fichados). Se trata del 'número uno' de la banda Anton García Matos y María Asunción Losada Camba a los que se sitúa en algún punto al norte de Portugal, según las mismas fuentes consultadas.

Este y otros elementos llevan a pensar a los investigadores que Resistencia Galega cuenta con algún tipo de infraestructura estable en el país luso. Los expertos en Información de la Policía Nacional han detectado además que la organización ha tenido en su poder artefactos explosivos elaborados y trasladados desde ese país.

Entre los años 2005 y el pasado 2013, tanto la Policía como la Guardia Civil han llevado a cabo la detención de un total de 18 integrantes de esta organización, algunos de especial relevancia. El 30 de noviembre de 2011 fueron detenidos en Vigo y Lugo seis militantes en una operación que significó la desarticulación de la estructura militar de la banda en la zona sur de Galicia.

También el 29 de octubre fue arrestado en Ferrol otro militante al que se consideraba responsable del 'aparato de finanzas' de la organización, encargado de abastecer económicamente a la dirección de la banda en la clandestinidad. El sistema empleado era coordinar las aportaciones de capital de las distintas demarcaciones comarcales. El tercer -y hasta ahora último- golpe de envergadura se produjo el 7 de enero de 2013 con la detención en Ames (La Coruña) del considerado jefe del 'aparato militar' de esta estructura legal.

A pesar de estos golpes policiales, Resistencia Galega es una organización con cierta capacidad de regeneración, en parte gracias a un apoyo social suficiente como para recuperarse. Se integra en torno a lo que denomina el 'Movimento de Liberaçom Nacional Galego (MLNG), al estilo del MNLV de ETA.

Como en el caso vasco, en éste también existen diferentes plataformas que dan apoyo social al grupo terrorista, principalmente la Asamblea da Mocidade Independentista (AMI) fundada en su día por el propio Anton García Matos. Las fuentes consultadas por Europa Press estiman que una 500 personas integran este entorno radical.

Un centenar de personas han participado este fin de semana en la 'Marcha ás cadeas' que organiza la 'Asociación de Familiares e Amigos de Presos Galegos Que Voltem Para a Casa' que -en dos rutas desde Ferrol y Vigo- se desplazaron hasta distintas prisiones donde hay detenidos de Resistencia Galega. El objetivo de la marcha es "trasladarles la solidaridad de sus allegados, denunciar el régimen penitenciario que se les aplica y reclamar su traslado a una prisión en Galicia", según un portavoz del colectivo. Esta iniciativa lleva ya ocho ediciones.

Las fuerzas de seguridad consideran a Resistencia Galega heredera de grupos violentos que operan en esa región desde hace 40 años. La evolución de otras organizaciones precedentes como los 'Irmandiños' o la Loita Armada Revolucionaria (LAR) y el Exército Guerrilleiro do pobo Galego Ceive (EGPGC). En este último llegó a militar el actual cabecilla de Resistencia Galega, Antón García Matos.

No obstante, el nacimiento de Resistencia Galega se sitúa en el año 2005 y su primera acción en julio de ese año cuando el grupo colocó un artefacto explosivo en el domicilio de Francisco Vázquez Pereiro en La Coruña. Era un miembro de AMI (una de las plataformas del entorno) al que acusaron de ser confidente de la Policía.
34 atentados desde 2005

Desde entonces, según estas fuentes, Resistencia Galega ha llevado a cabo un total de 34 acciones más con artefactos explosivos e incendiarios en toda la geografía gallega. Sus objetivos proritarios son los partidos políticos, sindicatos, inmobiliarias, jueces, empresarios, fuerzas de seguridad, entidades bancarias y oficinas de empleo. Esta continuidad en las actividades ha llevado a la Policía Nacional a crear una sección especializada en este grupo dependiente de la Comisaria General de Información.

Estos expertos consideran que hasta la fecha, las acciones de Resistencia Galega no buscan causar víctimas mortales sino provocar daños materiales con fines propagandísticos. Pero estas fuentes advierten de que con el paso de los años sus artefactos han experimentado una evolución y perfeccionamiento que impiden descartar una tragedia mayor en el futuro.
 


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