AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 22  Enero  2014

¿Solución al problema autonómico?
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 22 Enero 2014

La crisis política que atraviesa nuestro país es tan profunda que incluso algunos sectores de la intelectualidad han comenzado a tomar conciencia de su gravedad. Nunca es tarde para percibir que la recesión económica venía acompañada de un agotamiento del modelo institucional. Encomiable osadía al reconocer que el modelo autonómico, envuelto hasta hace muy poco en un terrible tabú, pudiera crear disfuncionalidades. Quizá por ello comenzamos a escuchar soluciones a vuelapluma, remedios inmediatos al caos territorial que nos acogota. Como ese que consiste en dotar de capacidad financiera plena a las autonomías. Que los gobiernos regionales cubran el gasto recaudando sus propios impuestos. Una buena idea... en principio.

La financiación mediante transferencias del centro ha creado incentivos perversos en los gobiernos autonómicos, incitando al despilfarro. Pocos frenos sujetan a quien no percibe vínculo entre gasto excesivo y mayor presión fiscal. Quién puede derrochar a manos llenas sin fastidiar a los votantes locales, sin tocarles la cartera. Por ello, continúa el razonamiento, cada palo debe aguantar su vela. Si un gobernante autonómico desea gastar más… allá él y sus votantes. En último término, ante la imposibilidad de pagar la fiesta, que la autonomía… quiebre. Y es aquí donde este argumento de la responsabilidad se debilita. Si el Estado no ha dejado caer ninguna caja, ¿permitiría que una administración entrase en bancarrota? Es probable que los gestores autonómicos percibieran, a pesar del cambio, que sus peligrosas piruetas continúan cubiertas por una resistente red.

Un medida correcta puede ser, por sí sola, insuficiente. Aceptable, pero ineficaz si se aplica aisladamente. La irresponsabilidad fiscal es “un” problema pero no es “el” problema de las autonomías en España. Las deficiencias del sistema territorial español son mucho más complejas, con profundas raíces en el vigente sistema institucional. Poner en duda el dogma de las autonomías constituye un avance muy loable. Pero falta todavía un trecho hasta aceptar que el desastre territorial no es más que un reflejo del deficiente diseño del Régimen de 1978. Y que su resolución sólo puede pasar por una profunda reforma del sistema político.

Descentralización: una discusión inacabada
Aunque inédito en España, el debate sobre la descentralización es bastante antiguo. Sus defensores argumentaron desde el inicio que se trataba de una vía para combinar las ventajas de un país grande con las de un país pequeño. Para disponer de un gran territorio, de un gran mercado, sin renunciar a la cercanía entre gobernante y gobernado. Para preservar esa capacidad de los votantes de vigilar y controlar de cerca a sus dirigentes y representantes. Esa idea clásica de que la democracia se perfecciona en ámbitos reducidos. Como la polis griega.

El ideal descentralizador cristaliza en el siglo XX con una teoría económica que contempla entes regionales, controlados de cerca por los votantes, capaces de adaptar los servicios públicos a las preferencias locales. Fiscalmente responsables y dispuestos a competir entre ellos por atraer más contribuyentes mediante impuestos reducidos, mejores servicios públicos y una administración pequeña y eficiente. Pero este postulado, justificado por elegantes modelos económicos y apoyado en el buen resultado de países como EEUU o la RFA, pronto se dio de bruces con la realidad. Justo cuando algunos intentaron aplicarlo a países distintos y distantes.

En contra de lo previsto, la descentralización generaba en otras latitudes más corrupción, creciente ineficiencia, nuevas barreras a la competencia, una administración hipertrofiada y muy intervencionista, inestabilidad presupuestaria e, incluso, menos crecimiento. ¡Qué contrariedad! Ahora se descubría que el resultado final dependía crucialmente de las instituciones imperantes de un país. Que los mecanismos de control de una democracia solo se perfeccionan en el ámbito regional allí donde ya eran eficaces en la política nacional. Y que los defectos se reproducían a escala local, sustancialmente agravados. La democracia podía mejorar en unidades más pequeñas… o acabar de corromperse hasta extremos impensables. Todo dependía del marco institucional.

Un paraíso para caciques
Dentro del sistema político español, sin mecanismos eficaces de control del poder, una descentralización improvisada y caótica no podía llevar a buen puerto. Los vicios se trasladaron al ámbito autonómico y engordaron con celeridad. Para los políticos, era más sencillo dominar los medios de comunicación en espacios más pequeños. Y, para los votantes, más complicada la supervisión de los gobernantes cuando se solapaban competencias de varios escalones administrativos. El clientelismo, los privilegios, la corrupción, el reparto de rentas, la excesiva regulación o las trabas a la competencia alcanzaron cotas desconocidas. Un caciquismo de nuevo cuño que creaba nuevos problemas sin resolver los antiguos.

Y, una vez llegados a este colosal desbarajuste, algunos consideran que, traspasando la capacidad recaudatoria a las autonomías y procediendo a algún ajuste parcial, el problema puede solventarse a satisfacción. Quizá a la de unos pocos. Los ajustes incrementales, las medidas puntuales, sirven para mejorar sistemas que funcionan aceptablemente. Sin embargo, un régimen basado en el intercambio de favores, desde la cúspide a la base, y sometido a una poderosa inercia, solo puede transformarse mediante una profunda reforma política que instaure los controles, la separación efectiva de poderes y la representación directa. Y permita la existencia de una prensa libre e independiente del poder. Una reforma que establezca un criterio de reparto de competencias entre territoriales basado en la eficiencia en la prestación del servicio, no en los intereses de las élites locales. Y que fije límites a la capacidad normativa de las autonomías para evitar trabas y exceso de regulación, salvaguardando la unidad de mercado.

Es urgente tomar conciencia del papel crucial que desempeña la calidad de las instituciones a la hora de proponer medidas transformadoras. Especial esfuerzo de concienciación se solicita a aquellos que gozan de acceso a casi todos los medios de comunicación. Desgraciadamente, vivimos en un país donde importa muy poco lo que se dice. Y mucho quién lo dice.

No más sacrificios.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  22 Enero 2014

La avaricia recaudadora de este ejecutivo no tiene límite y por eso habrá que ponérselo ya. ¡No más subidas de impuestos! No más sacrificios de los ciudadanos para pagar a estos parásitos de la sociedad que viven estupendamente a costa del trabajo y del esfuerzo de los demás. No más sacrificios mientras no se vea que esa casta política de enchufados, asesores y demás patulea se busque el puesto de trabajo como todos los demás y deje de ser el lastre que hunde nuestra economía y nos empobrece cada día más. No más mantener a una estructura partitocrática ni a unos sindicatos corruptos que no representan a los trabajadores.

La sola idea del grupo de "expertos" de querer subir el IVA hasta el máximo del 23% para el tipo general y el 13% para el reducido, supone un atentado frontal contra los ciudadanos en una escalada de presión fiscal inasumible e inaceptable. Hoy mismo se ha publicado un estudio en el que se concluye que un trabajador español paga de IRPF más que cualquier trabajador alemán o francés para salarios equivalentes. Si a eso le sumamos los diferentes impuestos directos al consumo como el IVA y los indirectos aplicados a diferentes bienes y servicios, la conclusión es que en España los ciudadanos debemos soportar el nivel más alto de presión fiscal de la UE.

Ha llegado la hora de decir ¡BASTA! y de manifestar con rotundidad que los españoles no vamos a permitir esta presión fiscal solo para financiar un sistema corrupto y corruptor que parasita a toda la sociedad. Y la única forma de hacer evidente el rechazo a estas políticas es uniéndonos y manifestándonos en el único espacio que nunca les pertenecerá, la calle. Hay que hacerles llegar claro y alto el mensaje de que no vamos a seguir participando en este sistema que se basa en la opresión de los ciudadanos mediante el control total de sus vidas y la amenaza de la represión y sanción.Esta partitocracia debe cambiar radicalmente o ser condenada a desaparecer. Los ciudadanos no estamos al servicio de la casta política, ellos son los servidores y no los señores a los que hay que servir.

No dejes que silencien tu voz y hazte oír. Podrán quitarnos todo pero nunca nuestra libertad ni nuestra dignidad. Luchemos por ellas y demostremos que existe un límite para soportar el sufrimiento y que ese límite ya se ha sobrepasado con creces y no estamos dispuestos a consentirlo. Si quieren más sacrificios hagamos que sean ellos los que se sacrifiquen de una vez. No más engaños ni hipócritas agradecimientos por soportar la imposición del sacrificio.

Pronósticos de una exigua recuperación
EDITORIAL Libertad Digital 22 Enero 2014

El hecho de que el FMI haya revisado al alza sus previsiones de crecimiento para la economía española en 2014 y en 2015 constituye, sin duda alguna, una buena noticia. Ahora bien, si tenemos en cuenta que la institución estima una expansión del PIB español del 0,6% este año –es decir, cuatro décimas más de lo que esperaba hace tres meses– y del 0,8% en 2015 –lo que implica una mejoría de tan sólo dos décimas–, tan poco se trata de una revisión como para tirar cohetes.

Es innegable que la economía española se ha beneficiado del positivo cambio en el panorama internacional, tal y como admitía recientemente Rajoy en Washington, y de que nuestro país haya sido visitado en 2013 por más de 60 millones de turistas, récord histórico por el que hemos arrebatado a China el tercer puesto en la lista de países más visitados. También es cierto que el sector privado ha llevado y sigue llevando a cabo un encomiable proceso de reestructuración, parcialmente favorecido por la tímida reforma laboral del Gobierno... pero entorpecido por su empobrecedora presión fiscal.

Sin embargo, esa misma voracidad fiscal, como la lentitud y el escaso alcance de la política supuestamente reformista del Gobierno, es lo que explica la tardanza y la escasa fuerza de la recuperación económica. De hecho, aunque los pronósticos que se cumplieran fueran no los del FMI sino los aun más optimistas que hace el Gobierno, todavía estaríamos en un marco de exigua recuperación económica, plenamente compatible con el terrible horizonte que presentaba hace unos días la CEOE, en que la tasa de paro no bajará del 20% "ni en el corto ni en el medio plazo"

Dado que esa hipotética tasa futura de paro del 20%, por terrible que sea, estaría por debajo de la del 22,85% que dejó Zapatero; y dado también que el reciente compromiso de Rajoy en Antena 3 se limita a "mejorarla" sin decir en cuánto, no extrañe que el Gobierno haya dado por concluido su lento y sobre todo escaso programa reformista.

El hecho, por tanto, es que la escasa ambición del Ejecutivo a la hora de meter en cintura el despilfarrador y sobredimensionado sector público, así como su esperanza de que sea un crecimiento económico inducido desde fuera lo que ayude a soportarlo, es lo que condena el país a un largo, débil y frágil proceso de recuperación.

Por grato que resulte, en definitiva, que las previsiones internacionales se revisen al alza, se ha caído demasiado bajo para conformarse con tan exiguo cambio de tendencia.

La inminente reforma laboral
Pablo Sebastián www.republica.com 22 Enero 2014

Una de las cuestiones sobre las que Rajoy no quiso hablar en su reciente entrevista en Antena 3 TV fue de la reforma laboral. Un asunto que ha pasado desapercibido ante lo llamativo de sus loas a la infanta Cristina y a sus ministros más conflictivos. Pero esa huida de Rajoy del debate laboral confirma que se está cociendo, y que este año lo vamos a ver, porque la mejora del empleo no acaba de percibirse con claridad, y porque el Ejecutivo tiene que paliar los casos de extrema necesidad económica y familiar que afectan a varios millones de españoles, y a los que hay que ofrecer alguna salida además de los subsidios y la caridad.

Y también porque el paro es el gran desafío político del Gobierno y de la legislatura, y la prueba de fuego para que Rajoy pueda en los dos próximos años mantener el poder en los comicios de 2015, desmontando así los argumentos de la oposición. Y dando réplica a quienes hoy afirman que la recuperación económica es solo para los ricos y las poderosas instituciones financieras del país, lo que en parte es verdad.

Las agencias de calificación y organismos internacionales como el FMI están confirmando las nuevas previsiones del Gobierno de Rajoy que anuncian para este año 2014 una importante mejora del crecimiento de nuestro país del 0,6 % (el triple de lo anunciado meses atrás por el Fondo), que el ministro De Guindos situó en una media del 07 % para el conjunto del año. Si se confirman los pronósticos ello permitirá una mejora del empleo aunque de una manera moderada.

Por todo ello, el empeño del Ejecutivo de llevar a cabo una nueva y ‘dura’ reforma laboral que flexibilice más la contratación (y los despidos) a costa de su inestabilidad laboral y de bajos salarios. Sobre todo una vez que la desesperación de los jóvenes y de los mayores por conseguir un trabajo facilitará el ajuste. Lo que sin duda provocará protestas de sindicatos y partidos de la izquierda, pero que el Gobierno no dudará en hacer, convencido de que esa es la manera de lograr un avance del empleo y caída del paro en pos del objetivo de los más de 600.000 empleos que Rajoy dijo que espera recuperar antes del fin de la legislatura. Aunque hay que tener cuidado con estos modelos de empleos precarios sobre los que la Comisión Europea acaba de hacer una advertencia sobre los modelos precarios de contratación porque según la UE estos modelos empeoran y aumentan y estabilizan las situaciones de pobreza sin posibilidades de salir de ella.

Esta vez el presidente Rajoy y su gobierno no pueden esperar que el tiempo lo arregle todo sino que lo tienen en su contra. Por ello necesitan nuevas reformas estructurales -las de la Administración van muy lentas y son muy escasas- como la laboral, que además le piden desde la UE, y en numerosos organismos internacionales, donde no deja de escandalizar el alto porcentaje del paro español -superior al 25 %- lo que a su vez constituye un polvorín para la inestabilidad política y social, una vez que se van acabando los recursos familiares con los que los españoles se están ayudando entre sí.

La afirmación de Rajoy en Antena 3 TV, en la que afirmó que ‘ya ha pasado lo peor’ no es aplicable a las capas más numerosas y a la vez más dañadas de la sociedad española, porque ahora están en lo peor y muchos de ellos en la pobreza o muy cerca de ella por lo que ‘lo peor’ para muchos ciudadanos está en vigor o todavía por venir.

Precisamente para socorrer a estos sectores más damnificados de la sociedad española, el Gobierno pretende abrir unos modelos de contratación laboral muy flexibles y de bajos salarios, amén de retocar los actuales modelos de contratación. Y lo va a hacer en un momento crucial y puede que cuando anuncie -ya veremos si antes o después de las elecciones Europeas del 25 de mayo- su anunciada bajada de impuestos para el año 2015, con el fin de paliar el debate laboral y confundirlo con el nuevo anuncio de la reforma fiscal, para ofrecer a los españoles ‘una de arena, y otra de cal’. Veremos la reforma que sale del Ministerio de Empleo que regenta la ministra Báñez, pero todo apunta a que llamará la atención y abrirá un tenso debate político y social. En una parte tapado por cuestiones como el aborto y el desafío catalán y ya se verá si incluso por la campaña electoral europea que a partir del mes de abrir se abrirá.
www.pablosebastian.com

Monólogos inútiles, desafecto creciente
Fernando Glez. Urbaneja www.republica.com 22 Enero 2014

El sentimiento dominante en la sala (dos centenares de asistentes interesados e informados) fue de preocupación e impotencia; de desesperación en algunos, irritación en otros, con inquietud generalizada. Se hablaba de Cataluña y su encaje en la España constitucional. Los ponentes eran representativos (más que representantes) de cuatro posiciones, incluso cinco incluyendo al moderador que no era indiferente ante el problema.

Joan Ridao (independentista), Juan José López Burniol (federalista), Miguel Herrero (español-catalanista), Jaime Pérez Renovales (constitucionalista) y Juan Tapia (periodista), expusieron sus posiciones para luego debatir entre ellos y el público, convocados todos por la nueva Fundación Foro de Foros y Encuentros, que exige una metodología para propiciar debates con fundamento. Un método que pasa por un documento previo de cada ponente, referencias de autoridad sobre el tema y respeto a los tiempos y los turnos.

Para los interesados en las propuestas de los ponentes les ofrezco el enlace (*) a los documentos y les evito mi propia interpretación. Son escritos tan cortos como interesantes. Pero les resumo los comentarios entre los asistentes tras dos horas de atención.

El sentimiento generalizado es de preocupación creciente, un serio problema que gusta bien poco por sus implicaciones y consecuencias, tan poco que imaginamos que se arreglará solo, no puede ser de otra manera, volverá la conllevanza, que está en la naturaleza de las cosas, como la ley de la gravedad. Pero la preocupación es paralela a la impotencia, el debate entre los extremos del panel: Ridao (ERC) y Renovales, subsecretario de la Presidencia del Gobierno, se trata de monólogos sin puntos de encuentro. Dos argumentos rocosos y concluyentes; seguros de su posición.

Al margen de posiciones políticas reconocidas de algunos asistentes les hay que entienden y comparten la posición del gobierno Rajoy, con apoyo rotundo a los argumentos de Renovales, y quienes consideran que esa es la estrategia del avestruz, esconder la cabeza sin querer afrontar el problema. También aparecen los “moderantistas” (perdón por el palabro, gente que más que moderados son buscadores de puntos de encuentro que acerquen las posiciones y abatan las discrepancias) que se sintieron representados por el notario López-Burniol cuando argumentó a favor del concepto del derecho romano del “affectio societatis” (voluntad de formar sociedad por la confianza recíproca entre los miembros del grupo) como método para recomponer puentes que están rotos y que, de seguir así, traerán muchas desdichas a todos durante varias décadas.

El sentimiento generalizado es de desafección entre dos sociedades (la catalana y el resto de españoles) que tienen mucha historia compartida y menos enfrentamientos de los que pretenden los independentistas. Ridao reiteró que eso de que “España nos roba” es irrelevante, que no está en el discurso independentista, pero no convenció a casi nadie, la mayoría lo ha escuchado sin que fuera fruto de un calentón.

En resumen un problema en fase de engorde, para el que Rajoy dice tener una receta que se verá en su momento, lo cual no tranquiliza a casi nadie, porque la “affectio” va a menos y la irritación-decepción a más.
http://www.forodeforos.org/uploads/debate/4785d240cc45776c59c0b49887339ac54d2ba3c0.pdf
fgu@apmadrid.es

Que Mas se ahorque con la soga que quiera
Graciano Palomo Periodista Digital 22 Enero 2014

En realidad el “debate catalán” aburre a propios y extraños –como lo demuestran con nitidez las audiencias televisivas-y si no fuera porque es algo “contra natura” que nos afecta a todos, conjunto de europeos incluidos, los vuelos gallináceos del tal Mas hubiera tenido menos eco que el pedo de un mufeta.

Vamos a ver. Un 49 por ciento de catalanes quiere desgajarse de su tronco común –desde antes de los Reyes Católicos- porque creen, con datos falsificados, que el resto de los españoles les “roban”.

Un 49 por ciento de los catalanes que desean abandonar el pasaporte europeo que les da cobijo creen que son superiores al resto de los hispánicos porque el general Franco les concedió patente industrial e invirtió el dinero del resto de esos españoles en proyectos que cuajaron en la Cataluña que ansiaba ser una protegida del régimen victorioso de la Guerra Civil.

Un 49 por ciento de catalanes quiere irse de la patria común porque les han contado una serie de milongas respecto a que fueron lo que no fueron –en realidad siempre fueron un pueblo perdedor-y porque les han contado una serie de mentiras que los sucesivos gobiernos españoles permitieron que impunemente les contaran.
Esto debería saberlo, por ejemplo, una señora catalana guapa, inteligente y alegre que dice llamarse CARMEN SANCHEZ DURÁN, que me agasaja con sus comunicaciones y dice divertirle este quilombo.

Pues bien, la realidad es que Cataluña es una comunidad con un territorio de 27.000 kilómetros cuadrados y algo más si se incluye el Valle de Arán, que no está por la labor de abandonar el cobijo español que le es tan caro y tan productivo.

El resto, paqueiradas.
Si se empeñan en echarse al monte como el pobre e inexportable Mas volverán a ser lo que siempre fueron cuando echaron pulsos al resto de España: perdedores.
Yo creo que hay que dejar a cada cual que se ahorque con la soga que quiera.

Vox, siete días después
SANTIAGO FONTENLA Minuto Digital 22 Enero 2014

Todo parece indicar que, como adelantamos en un artículo anterior, se ha producido durante los primeros días de vida de Vox un fuerte tránsito de militantes y simpatizantes populares hacia el partido de Santi Abascal. Gestionarlo es imprescindible pues puede a corto plazo crear problemas de organización y solvencia ideológica tras conformarse núcleos ideologizados llegados de otros postulados que no sean los liberal-conservadores. UPyD en su día desestimó una pequeña multitud de afiliaciones por esos mismo motivos.

Vox sigue avanzando. Abren sede en Madrid y se ultima un calendario de presentaciones que con toda seguridad incluirá el País Vasco, región que podría aportar a Vox más de una alegría electoral.

En todo caso, Vox puede aspirar a recoger votos y voluntades de los desencantados del PP, pero hacerlo así, con esa simpleza, recortaría el crecimiento de la nueva formación. Imaginamos que en Vox ya se estará hablando de transversalidad, de llegar a votantes que no vengan exclusivamente del PP. Abrirse a izquierda y derecha recogiendo bolsas de votos desencantados no con uno u otro partido sino con la situación generada por el propio Sistema. Lo decíamos y lo mantenemos: hay patriotas a izquierda y derecha, y eso hay que aprovecharlo lanzando a esa gente unas propuestas que no puedan rechazar vengan de donde vengan, izquierda o derecha.

Llega el silencio mediático, y solo desde los medios afines, sobre todo digitales, se sigue manteniendo a Vox en el candelero. Los promotores de Vox han apagado durante estos días varios fuegos, entre los que destaca el intento -¿infructuoso?- de mostrar un partido que “no es solo el de las víctimas”. Los promotores de Vox saben que, a pesar de todo, el banderín de enganche de apoyo a las víctimas es limitado y que, lamentablemente, existe un “cansancio” ciudadano en relación al terrorismo. Así quedó reflejado en la última concentración de DENAES en Madrid que logró concentrar a algo más de 1.500 personas. Ortega Lara garantiza que ese flanco queda perfectamente defendido.

Por otro lado, las redes sociales parece que no responden como se esperaba. La cuenta oficial de Vox en Twitter tan solo ha logrado reunir 15.000 seguidores, y la del propio Santi Abascal solo ha ganado unos pocos, llegando en este momento a los 21.400. Cifras pobres para una iniciativa que ha copado titulares en toda la prensa de papel, radio y TV. Iván Espinosa de los Monteros, persona clave en este partido a la que habrá que prestar especial atención, se queda con solo 3.400 seguidores.

Mientras tanto, Vox sigue avanzando. Abren sede en Madrid y se ultima un calendario de presentaciones que con toda seguridad incluirá el País Vasco, región que podría aportar a Vox más de una alegría electoral.

Sánchez Gordillo
La República Internacional Socialista Andaluza
Percival Manglano Libertad Digital 22 Enero 2014

Sánchez Gordillo acaba de ser reelegido portavoz de su partido, el CUT-BAI. Así lo han decidido 120 delegados reunidos durante el IV Congreso del partido, celebrado en Sevilla el domingo pasado. Ahora bien, el acontecimiento planetario surgido de dicho congreso ha sido la revelación de que Andalucía no es España: Andalucía "existió antes de que se configurará el Estado español y seguirá existiendo tras su caída".

Así lo afirma la revolucionaria ponencia "Andalucía, soberanía para la libertad", aprobada por la vanguardia del proletariado andaluz. Gordillo y sus compañer@s se erigen en liberadores de su pueblo, el cual necesita construir

un futuro propio (…) por fuera de la esclavización española (…) para que sean sólo y únicamente los andaluces y andaluzas los que en cada momento decidan su futuro.

Unos párrafos más adelante, la ponencia afirma: "Nuestro nacionalismo (…) es inequívocamente internacionalista". Sánchez Gordillo, pues, aspira a proclamar una República Andaluza y, al mismo tiempo, a construir una sociedad universal "sin estados, ni fronteras".

Argumentar una cosa y su contrario es una violación de la lógica aristotélica desde hace más de veintitrés siglos. Gordillo tiene la virtud de hacer una caricatura de sus contradicciones. Pero la misma contradicción subyace en gran parte de la izquierda española. Ésta proclama su adhesión a grandes valores universales, como los derechos humanos, la solidaridad y la paz. Pero, simultáneamente, abraza localismos excluyentes basados en supuestas diferencias irreconciliables entre andaluces, vascos, catalanes y castellanos. Es como si la humanidad debiera librarse de todas sus fronteras… ¡para concentrarlas en separar a los españoles!

Dicho esto, una República Internacional Socialista Andaluza produciría de todo menos risa. La soberanía del pueblo andaluz a la que apela Gordillo para su creación se convertiría inmediatamente en la coartada para asegurar su autoridad suprema y la de su partido. Sirva como ejemplo práctico de la soberanía obrera la iniciativa reeducadora que las autoridades chinas están poniendo en marcha en estas fechas.

El régimen chino, frente a las crecientes críticas por la corrupción de sus élites y las peticiones para otorgar derechos constitucionales a sus ciudadanos, ha optado por aclarar ciertos conceptos a sus periodistas. El organismo chino regulador de los medios de comunicación ha afirmado que va a "aumentar la calidad de los periodistas de China" y a "animarles a establecer el socialismo como su sistema básico de valores".

Para ello, unos 250.000 periodistas chinos deberán superar un examen ideológico indispensable para mantener sus carnés de prensa. El examen estará basado en un manual de 700 páginas que incluye perlas como "Está terminantemente prohibido publicar informes que incluyan comentarios que vayan en contra de la línea del partido" o "La relación entre el partido y los medios de comunicación es la relación entre un dirigente y un dirigido".

En un polémico viaje a Venezuela en 2012, Sánchez Gordillo dio varias entrevistas a medios estatales venezolanos para defender sus ideas revolucionarias. ¿Viajará a China en fechas próximas para entrevistarse con periodistas chinos y hablarles sobre el "futuro propio" que deben construir los tibetanos?

Percival Manglano, exconsejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid.
pmanglano.com

Reforma política
La grave crisis política en que estamos inmersos sólo podrá resolverse si los partidos acceden a que la luz y los taquígrafos aparezcan para que la transparencia sea realidad
Octavi Pereña http://www.diariosigloxxi.com 22 Enero 2014

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Las esperanzas depositadas en la Constitución de 1978 de que España saldría del oscurantismo de la Dictadura y de que aportaría salud política se han desvanecido. Hoy, pocas personas consideran que la Constitución sea una herramienta útil para aportar la regeneración política tan necesaria. Quienes la defienden a capa y espada lo hacen para preservar sus privilegios más que para el bien de España que tanto dicen que aman. Hoy son muchos quienes defienden una reforma constitucional a fondo sin darle largas.

Cuando en el año 1982 los socialistas ganaron las elecciones, una de las primera cosas que Alfonso Guerra dijo a sus lacayos fue: Quien se mueva no sale en la foto. Dicho de otra manera: Disciplina de partido férrea y sumisión incondicional a las directrices que emanen de la cúpula. La declaración de Guerra era un reconocimiento público, velado, de que los partidos se organizaban de forma piramidal de la misma manera como lo hacen las sectas. La famosa frase de Alfonso Guerra es una manera muy política de decir que ningún militante del partido que ostente un cargo puede tener pensamiento y criterio propio, que no puede disentir de las directrices que emanan desde la cúpula, aún cuando sean sandeces. La implantación de la voz única, la del amo en los partidos, no es la mejor manera para alcanzar su regeneración que es tan necesaria. Prohibir que los diputados y quienes ostenten cargos dentro de los partidos tengan voz propia y puedan expresar públicamente sus puntos de vista no es la mejor manera de frenar la corrupción que tantos daños ocasiona a la democracia. Además de fomentar la estupidez al no permitir que el pensamiento se renueve, se estimula la adulación a los líderes y se incrementa su narcisismo cuando se les hace creer que son números 1.

La infalibilidad, es decir, la posesión de la verdad absoluta no está al alcance de ninguna persona. Por esto es tan clarificador este pensamiento: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo, mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (Proverbios 11:14). Ah, los consejeros no deben escogerse a la tuntún. Los que escogió el rey Roboán, hijo de Salomón, condujeron al reino a la desgracia. Quien ame de verdad a su país, hay muchos que lo dicen pero sus hechos lo desmienten. Los consejos deben irse a buscar en quienes los hagan llorar porque éstos en verdad aman a su país y desean que funcione bien para dicha de todos los ciudadanos. Los políticos que están dispuestos a llorar están abiertos a corregir sus errores, hecho que sanea a la política.

Tal como están montadas las estructuras de los partidos, de forma piramidal y con listas cerradas confeccionadas por sus cúpulas que se mantienen permanentemente en el poder, es totalmente imposible corregir el desbarajuste político porque no da lugar a la discrepancia beneficiosa.Si te mueves no sales en la foto, aún cuando no se repita verbalmente, en la práctica así sucede. Como nuestro sistema electoral está basado en listas cerradas que confeccionan las cúpulas de los partidos, quienes aparecen en ellas no se atreven a disentir las consignas que reciben de sus superiores porque hacerlo implica perder el cargo, el sueldo y los emolumentos extras que lo acompañan. Así que silencio y a comportarse como una marioneta accionada por las células grises que trabajan en la sombra. Manera de hacer política muy poco democrática.

El pasado día 16 tres diputados del PSC catalán votaron en contra de la consigna recibida del partido. Se podrá estar a favor o no de la decisión tomada por la connotación política que la acompaña. No es mi intención analizarla porque sería interpretarla. Lo que deseo subrayar es la valentía de dichos diputados que se han atrevido a disentir de las directrices antidemocráticas de sus superiores. Sí desearía que cunda el ejemplo y en todos los partidos los diputados se atrevan a disentir de las órdenes que les llegan de arriba y que anulan su libertad de pensamiento. La democracia lo agradecerá.

La partidocracia no es la formula para conseguir la regeneración política. ¿ Conseguirá la presión popular que los ciudadanos tengan participación directa en la elección de sus representantes políticos para que sean responsables ante la ciudadanía de su gestión pública y sean los electores competentes para decidir si un cargo electo debe continuar o no en el oficio?.

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Sortu sigue la «hoja de ruta» de la ETA de siempre
Editorial El Mundo 22 Enero 2014

SEGÚNun documento incautado a la abogada Arantza Zulueta que hoy desvela ELMUNDO, Sortu ha entregado al Gobierno vasco «una hoja de ruta compartida» para «llevar el conflicto político a su resolución», terminología que ya da idea de que la izquierda abertzale sigue aferrada a su mito de que lo sucedido en las últimas décadas en el País Vasco fue una especie de guerra entre ETA y el Estado.

Algunas de las exigencias de este documento recuerdan mucho a la Alternativa KAS, formulada en 1976 por un grupo de pequeños partidos de la izquierda abertzale y de la que nació Herri Batasuna. Por ejemplo, la exigencia de retirada de las Fuerzas de Seguridad del Estado en un plazo de diez años, que el documento de Sortu incluye en un capítulo títulado Desarme/desmilitarización. En él también aboga por «un proceso controlado, ordenado y consensuado que culmine en el desmantelamiento de las armas y estructuras militares de ETA». Obsérvese que no habla de la disolución de la banda sino de la liquidación de su aparato militar, ya que ETA, como ha dejado claro en su último comunicado, pretende seguir siendo una referencia en la vida política vasca.

Otra de las reivindicaciones de Sortu es la del derecho a decidir, que forma parte del «escenario democrático» y de la solución a ese «conflicto histórico» y que, según apunta el documento, debería ser el objeto de un pacto que no queda precisado entre Sortu y el PNV.

Sortu propone una fase inicial de acercamiento y excarcelaciones selectivas de los presos de ETA, que debería dar paso a la transferencia de la política penitenciaria a los gobiernos de Vitoria y Pamplona. Según esta hoja de ruta, ambos establecerían unas condiciones ad hoc para estos presos que permitirían su rápida liberación. Y Sortu da también mucha importancia a lo que llama «el relato», por el que, tras equiparar a víctimas y verdugos, el Estado tendría que pedir perdón - hacer «autocrítica», dice- por el daño supuestamente causado al pueblo vasco.

Como se puede observar, las peticiones de Sortu en este documento son las mismas que ha defendido siempre ETA y que pretende que sean asumidas por el Gobierno vasco. El Ejecutivo de Vitoria está intentando mantener una posición equidistante entre la izquierda abertzale y la legalidad constitucional, lo que es sencillamente imposible. Lo que Urkullu debería hacer es tirar a la papelera estas delirantes propuestas y negarse a blanquear las peticiones del brazo político de la banda.

De la misma forma, el Gobierno de Rajoy debería mantener una posición de absoluta firmeza frente a esas exigencias de Sortu, que sigue actuando como dócil ejecutor de los designios de ETA. Y ello debería empezar por hacer lo posible por impedir actos como el de Durango o las manifestaciones en favor de los presos, para lo que Rajoy dispone de la Fiscalía y de los servicios jurídicos del Estado. Sortu se aprovecha de los resquicios de la legalidad para intentar destruir la democracia y la convivencia, por lo que el Gobierno no debe bajar la guardia ante este caballo de Troya de ETA, que sigue sin pedir perdón por los crímenes de la banda y que pretende dar lecciones de democracia.

Autorretrato del enfermo
AURELIO ARTETA. EL CORREO.  22 Enero 2014

Catedrático de Filosofía Moral y Política de la UPV
 
· Aquí somos muy pluralistas, lo mismo aceptamos que se expresen libremente las convicciones de los perseguidores que las de sus perseguidos.

Acaba de publicarse un estudio del recién estrenado Deustobarómetro que recoge los resultados de un sondeo sobre la salud moral y política de nuestra sociedad. El autorretrato nos ayuda a conocernos, por mucho que en él no salgamos muy favorecidos. Si me lo permiten, esbozaré algún comentario sobre los aspectos que me parecen más preocupantes.

Empecemos por la conciencia que tienen nuestros conciudadanos acerca del carácter de su propia ideología política. Nada menos que la mitad de ellos se sitúa en la izquierda (probablemente «de toda la vida») y seguro que los militantes y afines de Bildu o Sortu se habrán clasificado sin excepción en este sector progresista. Se trata de una identificación duradera y ampliamente extendida…, pero al fin una confusión lamentable. Cualquier estudioso sabría explicarles cómo el nacionalismo étnico que profesan es por naturaleza una doctrina reaccionaria. Vengamos ahora a la confianza en los partidos políticos. Sobre un total de 10 puntos, la gente califica a los partidos con un suspenso demoledor (1’4) y más de la mitad piensa que son innecesarios para el funcionamiento de la democracia y sustituibles por plataformas sociales. Alarma el grado de populismo que encierra semejante rechazo, aunque no sea el suficiente como para que la abstención electoral prevista (un 40 %) llegue a asustar. La gente reniega de los partidos, pero después vota fervorosamente al suyo; sólo abomina de los partidos de los otros.

¿Perciben ellos alguna desigualdad de oportunidades –suponemos que ante todo oportunidades de empleo público– entre los que conocen el euskera y los que no?, se les pregunta. Y responden que sí: un 55 % de los encuestados observa grandes desigualdades y otro 35 % también pequeñas. Casi todos vienen así a confesar en el secreto de la encuesta que, a su juicio, la política lingüística en Euskadi engendra una sistemática injusticia pública y social. Ahora bien, como muestra de su exquisita prudencia, ellos no denuncian ni cuestionan en público esa injusticia. Castellanohablantes como casi todos los de alrededor, se suben al carro del vencedor y matriculan a sus hijos en el modelo D para que gocen de tantas oportunidades de trabajo como los euskaldunes…

Pues nuestra sociedad, eso sí, cultiva la virtud de la tolerancia. Fíjense si será tolerante, que un tercio de ella pregona que todos los ciudadanos puedan participar en el debate público del País Vasco. Aquí somos muy pluralistas, lo mismo aceptamos que se expresen libremente las convicciones de los perseguidores que las de sus perseguidos, todas nos parecen igual de respetables. Otro tercio es partidario de negar la palabra pública a los racistas, aunque podría ocurrir que el etnicismo vasquista no anduviera lejos del racismo… Y un porcentaje parecido lo forman quienes excluirían a los extremistas de derecha y de izquierda, a los extremistas islámicos y a los extremistas católicos. Es de temer que esa exclusión no iba a afectar demasiado a tales extremistas, que no albergan grandes deseos de meterse en debates públicos, sino más bien de acabar a golpes con ellos.

Hay preguntas de esa encuesta que, a mi entender, están mal formuladas. Si se le pide al interrogado que se pronuncie sobre la frase «en ningún caso se puede justificar la violencia para alcanzar fines políticos», se obtienen los resultados previsibles: la inmensa mayoría está de acuerdo con ella y sólo unos pocos recalcitrantes muestran su desacuerdo (a ver si imaginan quiénes). Pero eso no es jugar con la seriedad necesaria. Primero, porque en el País Vasco no hemos padecido la violencia a secas, sino una violencia terrorista. Y segundo, porque la violencia física del Estado atenida a la ley es la única justa para alcanzar fines políticos legítimos. Ignorar esta distinción capital por parte de muchos ciudadanos vascos ha alimentado a ETA, al menos porque impedía condenarla con la fuerza debida.

¿Que si los vascos conocen el Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco? Sólo un 10% admite conocerlo mucho o bastante, mientras que el 90% restante muy poco, nada o ni siquiera ha oído hablar de él, como si ese plan no fuera uno de los temas públicos más aireados de la temporada. He ahí un buen ejemplo del grado de competencia cívica que reina en el territorio. Se diría que, si nada saben de ese plan, tampoco dispondrán de criterios lo bastante meditados como para evaluar la política sobre los presos y sus víctimas. Así lo revelan a las claras las preferencias mayoritarias: son más los que propugnan medidas para la reinserción de los terroristas y más aún quienes desean un relato imposible de la época del terror que nos complazca a todos, sin que importe tanto que complazca a la verdad. Y, por si fuera poco, para el 70% de los opinantes los partidos que más han contribuido a la paz definitiva han sido el PNV y Bildu. Déjenme hacerles un par de preguntas: ¿es lo mismo una paz definitiva que una paz justa?, ¿podrá ser definitiva una paz que no sea justa?

Resulta, en fin, que el 40% de entrevistados se siente tan vasco como español, y eso parece un excelente punto de partida para llegar a entendernos. Pero del otro lado asoma un porcentaje casi idéntico de quienes se tienen por más vascos que españoles o por sólo vascos, lo que hace presagiar algún fuerte encontronazo entre nosotros. Se dibuja un panorama en el que un tercio de esta sociedad (PSE, PP, etc.) está satisfecha con la porción de autonomía política de que disfruta, mientras que el doble número de ciudadanos (PNV y Bildu) declara que desea más autonomía o incluso la independencia política. ¿Qué quieren que les diga? Ojalá me equivoque, pero uno se acuerda de aquella sombría premonición de que «vendrán más años malos y nos harán más ciegos»…

PSC
'Espanya ens paga!'
José García Domínguez Libertad Digital 22 Enero 2014

A Pere Navarro le está empezando a pasar lo peor que puede ocurrirle a alguien en política: que lo tomen por el marido de Olvido Hormigos. Mal asunto haber flojeado a última hora con los alborotadores. Creo que fue Jaume Carner quien dijo aquello tan célebre de que o la República acababa con Juan March o Juan March acabaría con la República (como así fue al final). Y con los abertzales del PSC va a suceder otro tanto de lo mismo: o el partido los fulmina o ellos fulminarán al partido. Por lo demás, la voladura controlada del PSC ya está decidida desde hace tiempo. Así, el siguiente paso de los dinamiteros será apoyar en los ayuntamientos la cascada de mociones de ERC a favor del referéndum. Enésimo desafío a su precaria autoridad que Navarro no podrá soslayar mirando hacia otro lado. Lo del PSC es la crónica de una muerte anunciada. Y únicamente supone una cuestión de tiempo, apenas eso.

Lenta agonía, la de esas siglas-kleenex, que, por cierto, se ajusta a una antiquísima tradición del particularismo local. Al respecto, basta con leer las memorias de Eugeni Xammar, el legendario corresponsal de los años treinta, para comprender que nada nuevo hay bajo el Sol. Xammar, un catalanista de piedra picada, emplea la mitad de las páginas de ese libro en despotricar contra España, madrastra patria a la que detestaba con toda su alma. Y la otra mitad, a ilustrar al atónico lector acerca de los incontables empleos oficiales, chollos diplomáticos, prebendas institucionales, rentas públicas y sinecuras mil con que esa odiada España premió su deslealtad congénita. Ya se sabe, Espanya ens paga para que vayamos berreando por ahí que Espanya ens roba.

Sin un átomo de su talento pero con idéntica trastienda moral, tenemos ahora al Quim Nadal (el Martín Villa catalán, toda una vida sin bajarse del coche oficial ni para ir al servicio). Y al Joan Majó (cuánto no debió de sufrir ese gran patriota catalán cuando el PSOE le obligó por la fuerza a ser ministro de Industria). Y a la pobre Maria Badia (también coaccionada contra su más íntima voluntad a cobrar un sueldo de eurodiputada por imposición de Ferraz). Y a la sufrida Montse Tura. Y al Raimon Obiols, aquel notorio stajanovista. Y al Toni Castells. Todos juntos y en unión clamando por el derecho a decidir… y a facturar. Qué gran fábrica de tartufos, el país petit.

Artículo de Francesc de Carreras 'El País'
¿Somos suficientemente catalanes?
"El principal problema de Pere Navarro es que se sepa dónde está el PSC en el debate independentista"
 www.lavozlibre.com  22 Enero 2014

Madrid.- El jurista Francesc de Carreras escribe este miércoles un artículo en el diario 'El País' titulado "¿Somos sufientemente catalanes?" sobre la crisis interna en el PSC que por su interés reproducimos íntegramente:

Lo realmente extraño es que la crisis actual del PSC no se hubiera producido antes: habría sido mucho mejor para los socialistas catalanes. Porque el problema del PSC desde que en 2010 se acabó el Gobierno tripartito, con Montilla al frente, ha sido su ambigüedad en la gran cuestión de la independencia, el derecho a decidir o como se le quiera llamar. Es decir, en aquello que los nacionalistas catalanes denominan “el proceso” y que en Cataluña tapa y oculta cualquier otro debate.

Este problema concreto de los últimos tres años es consecuencia de una larga historia, una historia que se hace ya visible en las primeras elecciones autonómicas de 1980 y que confirman todas las posteriores. El problema es que el PSC siempre ha sido un partido acomplejado por temor a no ser suficientemente catalán.

Este incomprensible temor —ya que se trata de un partido que actúa en Cataluña, y en las cuestiones que afectan a este ámbito tiene libre capacidad de acción— proviene de que buena parte de los dirigentes socialistas catalanes creen en la misma concepción de Cataluña que, por ejemplo, Jordi Pujol: Catalunya es su lengua, su historia, su cultura, su carácter colectivo… Siempre que esto se defina como yo quiero. Entre los dirigentes acomplejados están los tres diputados díscolos y los varios centenares de militantes que han firmado una carta de apoyo. Para ellos Cataluña no son las personas que la habitan, que son muy variadas y todas merecen igual respeto, sino un especial modo de ser decantado a lo largo de la historia. Sucede lo mismo en todos los nacionalismos.

Ello no tendría ninguna relevancia si no fuera por un dato político clave: el PSOE no se presenta en Cataluña como tal y su franquicia es el PSC. El resultado es una anomalía que los socialistas —tanto catalanes como españoles— nunca han querido reconocer: en todas las elecciones generales desde 1977 (a excepción de 2011) en Cataluña ha ganado el PSOE y en todas las elecciones autonómicas el PSC ha perdido y ha ganado CiU (matiz: en 1999 y 2003 los socialistas ganaron en votos y CiU en escaños debido al sistema electoral).

Si se analizan los resultados electorales puede comprobarse que en determinadas zonas de Cataluña —las llamadas zonas industriales, granero de voto socialista— la abstención aumenta exponencialmente en las autonómicas, y por eso el PSC pierde, mientras que la participación aumenta en la misma proporción en las generales, y por eso el PSC gana. En definitiva, cuando se trata de elegir a un candidato a presidente de Gobierno, hasta ahora siempre del PSOE y nunca del PSC, los socialistas catalanes obtienen, con alguna excepción, entre un 30% y un 40% más de votos. Muchos votantes socialistas no se reconocen en el PSC porque cierta parte de sus dirigentes son nacionalistas catalanes

El principal problema al que se enfrenta Pere Navarro en estos momentos no es que se deba expulsar a algunos diputados porque no han acatado las decisiones de los máximos órganos de dirección que se acordaron, mediante voto secreto, por una mayoría del 85% de sus miembros. Tampoco que unos centenares de militantes, en apoyo de los expulsados, se den de baja del partido. El principal problema es que se sepa con claridad dónde está el PSC en el debate independentista. El problema también es que desde que el PSC se alió con ERC tras las elecciones de 1999, hasta las últimas autonómicas de 2012, el PSC ha perdido 660.000 votos, más de la mitad de los que tenía: ha pasado de un 37% a un 14% de porcentaje de voto, de 52 escaños a 20 y, según los sondeos, bajando.

La sangría, pues, ha sido brutal y no sé si Navarro estará a tiempo de atajarla. Pero en todo caso, para atajarla y remontar, los potenciales votantes deben saber dónde se sitúa el PSC en el actual debate, y los llamados diputados díscolos —y los que opinan como ellos— impiden esta necesaria clarificación como se ha comprobado por sus declaraciones de estos últimos días, jaleadas por los medios de comunicación nacionalistas.

Poco después de la gran manifestación por la independencia del 11 de septiembre de 2012, Marina Geli, una de las diputadas por el momento suspendidas de cargo, afirmó que dentro del PSC caben independentistas, federalistas y confederalistas. Ya puestos, no sé por qué no dijo que también cabían los centralistas. En todo caso, un partido que admite una cosa así no es un partido serio; mejor dicho, no es un partido sino un movimiento confuso y embarullado. Con ideas como esta no se va a ninguna parte. Pere Navarro y la actual dirección están demostrando personalidad, firmeza y sentido común. Los médicos parecen buenos y desacomplejados, el enfermo agonizante y, aunque es ya es muy tarde, la enfermedad no será mortal si suministran al paciente las medicinas oportunas.

Viuda de Gregorio Ordoñez
Ana Iríbar: "Me sorprende tanto la política de Rajoy que no pienso votarle más"
Este jueves se conmemora el 19 aniversario del asesinato de Gregorio Ordoñez, todo un símbolo de valentía contra la barbarie etarra.
Libertad Digital 22 Enero 2014

Este jueves 23 de enero, se cumplirán 19 años del asesinato de Gregorio Ordoñez por parte de la banda terrorista ETA. El concejal del Partido Popular murió asesinado a los 37 años de edad, de un tiro en la nuca, en un restaurante de la Parte Vieja de San Sebastián, mientras comía con sus compañeros de partido, entre ellos María San Gil. ETA dejaba así otra familia más destrozada, otro hijo que crecería sin conocer a su padre.

La vida de Gregorio Ordoñez simbolizó la lucha del Estado de Derecho contra a ETA; la valentía política frente a la cobardía etarra. Este miércoles, el diario El Correo recoge en sus páginas una entrevista realizada a su viuda, Ana Iríbar.

"Yo nunca he sentido odio. Son ellos los que odian y temen, por eso han asesinado a hombres valientes como Gregorio Ordoñez", asevera en la entrevista. Iríbar, a pesar de los golpes recibidos, no descansa en su lucha porque su marido y el resto de "las víctimas no caigan en el olvido". Preguntada acerca del actual rumbo de la política antiterrorista del Gobierno de Mariano Rajoy, la viuda de Gregorio Ordoñez responde con contundencia: " Me sorprende tanto la política de Rajoy que no pienso votarle más". La excarcelación masiva de etarras es algo inexplicable para Ana Iríbar, que cree que hay cuestiones más urgentes, como, por ejemplo, el esclarecimiento de 300 casos de asesinatos de ETA aun sin resolver.

La viuda de Gregorio denuncia en la entrevista el desconsuelo de las familias afectadas y lamenta profundamente que "los tribunales y jueces puedan participar en mayor o menor medida en el juego de la negociación política que el Gobierno de Zapatero inició con ETA". Y es que la actitud de los asesinos excarcelados lo dice todo, "ni rastro de humildad, de arrepentimiento, de compasión". Iribar tiene claro que la única forma de que los familiares de quienes han sido asesinados puedan encontrar por fin la paz es en el cumplimiento fiel de las leyes por parte de los poderes públicos, en donde no cabe ningún tipo de amnistía.

En cuanto al acercamiento del PNV con las posiciones más radicales de la izquierda proetarra, al realizar de forma conjunta una manifestación en Bilbao en favor de los presos de la banda, Ana Iríbar no ve novedad en el horizonte. "Nada nuevo bajo el sol". El PNV siempre ha abrazado a esa izquierda abertzale con la cordialidad que le caracteriza", señaló.

La viuda de Gregorio Ordoñez reitera en la entrevista que en el País Vasco no hay necesidad de que convivan distintas sensibilidades, ya que la única convivencia que ha existido hasta el momento ha sido "por un lado, una masa social asustada y por otro, una organización terrorista que mataba sin cuartel".

Familiares y amigos se reúnen este jueves en el cementerio de Polloe, San Sebastián, para recordar un año más a un hombre valiente, honesto y leal, un héroe que defendió la paz: Gregorio Ordóñez.

Ómnium
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David R. latribunadelpaisvasco.com 22 Enero 2014

En el caso de Cataluña existe, sin duda, la más que razonable sospecha por parte de todos los ciudadanos de España de que hay una financiación irregular de las pretensiones nacionalistas. Este sentir generalizado puede ser correcto o no, pero el fomento de una idea nacionalista no se consigue sin dinero, salvo excepciones que no se dan en Cataluña, por ejemplo el erróneo acuerdo de Versalles, que tras la primera Guerra Mundial consiguió crear el monstruo que desembocó en la Segunda.

Si la financiación de una idea nacionalista, o ultranacionalista y separatista, tiene origen en el capital privado existe la posibilidad de realizar muchos análisis en paralelo, pero si la financiación es con cargo al dinero público requiere no solo explicaciones sino transparencia, responsabilidades públicas, políticas y, en su caso, penales.

En Cataluña existe una organización que se llama Òmnium Cultural. Está dirigida por una mujer que se llama Muriel Casals. Esta organización (sin ánimo de lucro) y de carácter cultural y político nació el 11 de julio de 1961 y trabaja para promocionar el uso del catalán, difundir la cultura catalana y promover el nacionalismo catalán y la independencia de Cataluña. Actualmente dispone (según ellos) de 25 delegaciones (en colaboración con Acción Cultural de la Comunidad Valenciana y la Obra Cultural Balear), y dicen que tienen 31.000 socios; una cifra sospechosamente "redonda".

Ahora defiende la restitución de las instituciones catalanas y la no cooficialidad del castellano. Desde el año 2000 organizan la Fiesta por la Libertad (Festa per la Llibertat), que cada 11 de septiembre, con motivo de la Diada, tiene lugar en el Arco del Triunfo de Barcelona, que curiosamente es un gran arco no creado por el nacionalismo.

Disponen de un fondo documental (desde el año 1947 hasta el presente) que ingresó en el 2005 en el Archivo Nacional de Cataluña, donde se conserva. Ese fondo documental es de acceso más restringido que el de la Fundación Sabino Arana (ante la duda preguntar a doctorandos).

Ómnium también ha creado los premios literarios siguientes: en 1969 el Premio de Honor a las Letra Catalanas, a partir de 1970, el Premio San Jorge de Novela y el Premio Mercé Rodoreda de cuentos cortos, y también el Premio Carles Ribera de poesía. La señora Muriel Casals ha dicho que "de cara a el mundo, y a la comunidad internacional, un referéndum o una consulta tiene una fuerza muy grande y una declaración unilateral por parte de un Parlamento tiene algo menos".

Me pregunto cómo se puede sostener una estructura de tal calibre, con 25 delegaciones en tres comunidades autónomas, únicamente con 31.000 socios en la sombra. También me pregunto cómo es posible que la Comunidad Valenciana o la Balear toleren las actividades de una organización que defiende la incorporación de estas regiones en la futura Cataluña independiente. Pero, sobre todo, llama la atención su opacidad, porque curiosamente ocurre que la mayoría de los catalanes no conocen Ómnium y los que la conocen la vinculan sin dudar un momento a la Generalidad y concretamente a CyU. Por supuesto, esta estructura es totalmente desconocida por los ciudadanos españoles, que vía aportaciones probablemente la estemos financiando.


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