AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 5  Febrero  2014

Desafío secesionista: sobra la discreción
EDITORIAL Libertad Digital 5 Febrero 2014

El almuerzo que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha mantenido este martes en el Palacio de La Moncloa con Josep Antoni Duran Lleida supone el primer encuentro, que haya transcendido, entre un miembro del Ejecutivo y un dirigente de CiU desde que el presidente de la Generalidad, Artur Mas, anunciara la convocatoria de la ilegal consulta secesionista del próximo 9 de noviembre.

A pesar de ello, tanto el Gobierno de la nación como los representantes de CiU apenas han informado de lo que se ha tratado en dicha reunión, de la que prácticamente se han limitado a confirmar su existencia.

Ante el gravísimo desafío que ha planteado la Generalidad con esa consulta, y ante la firmeza de Artur Mas a la hora de mantenerlo, no es de recibo que el Gobierno aborde esta reunión de forma discreta, como si de un encuentro entre viejos amigos se tratara. Si el presidente Rajoy quiere hacer honor a su palabra de que la consulta "no se celebrará", hace tiempo que debería haber advertido pública y privadamente a sus convocantes de que no van a estar por encima de las leyes que castigan la desobediencia, la prevaricación y la usurpación de atribuciones. También debería haber advertido de la malversación de fondos públicos y de la violación de la Ley de Protección de Datos que supone aportar censos y fondos públicos a dicho referéndum. Eso, por no hablar de la intervención que contempla el artículo 155 de la Constitución, artículo precisamente pensado para circunstancias tan graves como las que estamos viviendo.

Está visto, sin embargo, que el Gobierno de Rajoy no se atreve siquiera a condicionar la ayuda extraordinaria del Fondo de Liquidez Autonómica a la Generalidad al inmediato abandono de su ilegal proyecto secesionista, por lo que no debe extrañar que Artur Mas se sienta impune y confiado. Es más: en vista de la insensata e irresponsable renuencia del Gobierno a la hora de hacer cumplir la Ley, no debe extrañar incluso que Mas pretenda que Rajoy brinde una apariencia de "legalidad" a esa consulta que él mismo asegura que no se va a celebrar.

En cualquier caso, la voluntad de la Generalidad de atentar contra el Estado de Derecho ha vuelto a ponerse de manifiesto en la declaración que ha hecho este martes su portavoz, Francesc Homs, quien ha asegurado que no cambiará "ni una coma" del modelo educativo y de la infame inmersión lingüística, como ha ordenado por enésima vez la Justicia.

Mucho se podrá hablar de la negativa de los nacionalistas a cumplir la ley, pero peor aún es que el Gobierno de la nación se lo consienta. Así las cosas, y aunque no se sepa de qué han hablado Santamaría y Duran, puede afirmarse que seguro que no ha sido de fortalecer

El techo de UPyD
Almudena Negro www.gaceta.es 5 Febrero 2014

Del Consejo Fundacional, más de cien personas, no queda a estas alturas ni un 15 por ciento

UPyD no es otra cosa más que lo sería el PSOE si Rosa Díez, socialdemócrata confesa y orgullosa de serlo, hubiera ganado aquél malhadado congreso del PSOE que supuso el advenimiento del contador de nubes. Es decir, es un partido ideológicamente situado a la izquierda, del aborto a la economía pasando por cualquier medida intervencionista que se precie, que pesca en el caladero de votos del Partido Popular, que ya es más socialdemócrata que la propia líder magenta. Y pesca por su defensa, más cosmética que real, de la unidad de España. Son pocos los que saben que UPyD defiende un extraño modelo federal made in Gorriarán para nuestra nación desde su I Congreso, que no estuvo exento de polémica.

Más sucede que, desde su creación en tiempos de Basta Ya y cuando aún no existía la bizarra fundación del partido -¿no estábamos en contra de las fundaciones de partidos políticos, señora Díez?-, la UPyD de Díez, Gorriarán y Fabo ha estado continuamente envuelta en acusaciones de cesarismo, estalinismo interno y oportunismo electoral. Atrás en el tiempo queda ya la salida, más bien huida, del economista Mikel Buesa y el pequeño sector liberal que se unió al proyecto en sus comienzos. Le seguirían otros como Valia Merino, Clemente Polo, Gerardo Hernández Les, Javier Carroquino, Loida Sánchez, Aurora Ferrer, Jorge Hernández, Josep March, Gonzalo Fernández de Córdoba, Javier Flores… Del Consejo Fundacional, más de cien personas, no queda a estas alturas ni un 15 por ciento.

Las dimisiones en el seno de la formación no han cesado y los líos se suceden cíclicamente. La afiliación, dicen los críticos, decrece. Esta pasada semana abandonaba la formación Sichar Moreno. Días antes lo hacía el coordinador de Guadalajara, Paco Lucas, quien sostiene además que el 70 por ciento de la militancia de su ámbito territorial se ha ido con él. En Cataluña UPyD sencillamente no existe, por más que doña Rosa, segura de su liderazgo social gracias a los medios de comunicación desafectos a Rajoy, se empeñe en despreciar a los de Albert Rivera. Que le van a comer la merienda.

En Génova 13 se malician, mal de muchos consuelo de ellos, que la cosa va a cambiar con la aparición en escena política de un partido de centro-derecha, VOX, que defiende sin complejos la unidad de la nación española, la supresión de parlamentos autonómicos, y que, además, es liberal en lo económico. Que es lo que le gusta a buena parte de los votantes magentas. Con VOX ha llegado el techo de UPyD.

España nos roba o la batalla por la comunicación
José Rosiñol Lorenzo. Periodista Digital 5 Febrero 2014

La partida más importante que se está jugando en Cataluña es la de la comunicación, pero no solo hablo del abrumador y asfixiante control nacionalista de unos grandes medios de comunicación social al servicio de la Causa independentista, no, me refiero a la que nos encontramos en el día a día de la calle, en las conversaciones más o menos superfluas entre amigos, conocidos o compañeros de trabajo.

Es precisamente ahí, en lo socialmente cercano dónde el individuo decide, en última instancia, cuáles son sus preferencias, preferencias la mayor parte de las veces alejada de cualquier Teoría de Elección Racional y cercanas al mundo de las emociones, de las sensaciones compartidas, de lo fácilmente reconocible, es donde encontramos los resultados del adoctrinamiento y de la manipulación política.

El argumento fácil, la soflama repetida y el estereotipo son la munición con la que el nacionalismo ha conquistado el espíritu y las mentes de muchos de mis conciudadanos catalanes, hasta tal punto que la retahíla de diatribas inventadas por los cocineros del nacionalismo parecen haberse convertido en una especie de sentido común estandarizado.

Resulta sorprendente contemplar la cara de estupefacción y desasosiego que ponen algunos compañeros y amigos (convertidos consciente o inconscientemente en antenas de repetición de las proclamas pergeñadas por el nacionalismo) cuando se les desmontan lo que creían ser verdades autoevidentes.

Pero, ¿cómo es posible que se mantenga y se acepte como propio (durante años) un discurso basado en mentiras y burdas deformaciones de las realidad?, ¿cómo es posible que el ciudadano responda diligentemente a la llamada de la movilización social del poder nacionalista sin cuestionarse la veracidad, necesidad u oportunidad de lo reclamado?, ¿dónde queda la responsabilidad del individuo ante este estado de obediencia implícita?

“…los árboles de las mentiras no nos dejan ver el espeso bosque del “velo de la manipulación” en el que vivimos en Cataluña…”

El problema radica en la estructura misma del sistema creado por el nacionalismo para captar para la Causa a los indiferentes, a los no iniciados en los misterios nacionalistas, esto es, tenemos una ideología irracional y fundamentalista que, al igual que una religión, basa su credibilidad en que no se pueda demostrar que no son verdad sus afirmaciones, y, por tanto, asaltan el terreno de lo plausible.

Y esta es la clave sobre la que gira el proceso de ingeniería social, hay que evitar a toda costa entrar en un debate de ideas, huyen de la confrontación racional, de la argumentación dialógica, porque con ello emergería el esencialismo irracional del que parten los postulados nacionalistas, de ahí el acaparamiento informativo, las noticias digeridas, la información pasada por el cedazo de la desinformación, los árboles de las mentiras no nos dejan ver el espeso bosque del “velo de la manipulación” en el que vivimos en Cataluña.

Velo construido sobre mentiras deformadoras que conforman una cosmovisión excluyente y esencialista de la realidad, que tranquilizan con argumentos seudo-racionales la incómoda realidad esencialista del nacionalismo, hay algunos que vertebran ese espíritu excluyente como el de “España nos roba”, que concentra las máximas del proyecto independentista, da como válido la existencia de una alteridad amenazadora denominada “España”, hay un nosotros diferente a ellos y encontramos el recurso al miedo y a la conservación de lo propio.

Hay otros argumentos que se van creando y fraguando a medida que avanza la “construcción nacional”, tratan de contrarrestar y deslegitimar cualquier información que dañe o cuestione el Proceso, encontramos una multitud de ellos como el adanismo político: “Yo no he votado esta Constitución”, o presupone una democracia hueca: “¿Por qué no nos dejan votar?”, o parten de un cinismo antológico: “Consulta no significa independencia, significa democracia”…

Por ello deberíamos contrarrestar allá donde estemos con argumentos sencillos y racionales todas la soflamas que nos encontremos, el objetivo no es combatir la manipulación con manipulación, el objetivo es enriquecer y, sobre todo, crear debate, es rebatir lo plausible con lo verificable, lo probable con lo constatable, es disputar y cuestionar ese artificioso horizonte de reconocimiento impuesto por el nacionalismo, es perder el miedo y acabar con la espiral de silencio que subyuga la libertad y la democracia en Cataluña.

Nuevo freno al candidato
Autopatada en los mismísimos del PP en Andalucía
Pedro de Tena Libertad Digital 5 Febrero 2014

Estupor es la palabra precisa y la usamos porque, además de significar la disminución de la actividad de las funciones intelectuales, acompañada de cierto aire o aspecto de asombro o de indiferencia, esto es, pasmo, estupefacción, en su origen etimológico se encuentra la palabra "estúpido". El estúpido sufre asimismo una merma de su intelecto pero por razones internas, es algo que surge de sí mismo, de su esencia. El estupefacto, atacado por el estupor, padece la misma carencia pero temporalmente y originada por un acontecimiento exterior. Muchos de los partidarios del cambio político en Andalucía para orientar esta gran región de España hacia la sociedad abierta y en mayor medida liberal, estamos con el estupor en el cuerpo a la vista del estúpido espectáculo que está dando el PP nacional respecto a la designación del candidato/a a la presidencia del partido en Andalucía.

Como en el PSOE, sus candidatos son impuestos por los notables de la organización en una perfecta operación oligárquica. Susana Díaz fue elegida por el dedo de José Antonio Griñán y sigue siendo la primera presidenta de la Junta de Andalucía elegida por un dedo. El caso del PP es parecido, aunque, ciertamente, los populares siempre han usado el mismo procedimiento piramidal y nunca tontearon con primarias ni secundarias. Y, desde luego y al menos, cuando acaba el proceso el candidato elegido lo será por un Congreso y no sólo por un dedo.

Al margen de los detalles de lo que esté pasando en las entrañas del PP, que sólo unos cuantos deben saber, lo que está haciendo el PP en Andalucía es darse una autopatada en los mismísimos ofreciendo munición de sobra a una coalición de izquierda que resiste con caradura e indiferencia moral a los más pavorosos casos de corrupción conocidos por la historia reciente de España y al fracaso rotundo de sus políticas en una región que lleva más de treinta años a la cabeza del paro, de la mala educación, de la sanidad insuficiente, que se reflejan en los lugares que Andalucía ocupa en los indicadores habituales de bienestar: el el último o el penúltimo.

Los que hemos ayudado desde hace años a estructurar una alternativa de cambio para Andalucía, muchos de los que se han esforzado desde hace dos generaciones en defender un proyecto que ha sido descalificado, insultado, menospreciado e incluso perseguido en pequeños pueblos por una izquierda prepotente y absurda, exigimos una explicación.

Hace casi dos años, el PP ganó las elecciones en Andalucía y por muy poco no logró el gobierno de la comunidad, otra asignatura pendiente de explicación porque alguien dio la orden de bajar la guardia en la fase final de la campaña y alguien decidió interferir en la misma con medidas de gobierno que desanimaron a miles de votantes, sobre todo empleados públicos y funcionarios. Ahora, el PP está muy lejos de tal opción porque ha perdido dos años en consensuar un líder (o lideresa) y ha permitido, además, que una entidad tan poco densa intelectual y políticamente como Susana Díaz, se haya convertido en referencia política nacional sin oposición. Y por si fuera poco, en un estúpido ejercicio de masoquismo insoportable, se mete voluntariamente en un laberinto en el que, sea cual sea la salida, el daño estará hecho. El nuevo referente político del PP andaluz estará tocado y la credibilidad del aparato hundida. Ha quedado claro que Andalucía, clave esencial de la España constitucional y clave futura de un desarrollo económico compartido, importa poco a los que han organizado la trifulca.

Caben dos opciones: O intentarlo de nuevo por no rendirse ante el maloliente y arruinado régimen socialista y por confiar en los andaluces de bien o irse a casa para siempre. Si los que esperan y ayudan a un cambio esencial para Andalucía y para España, no merecen la pena para una organización, esa organización tampoco la merecerá para ellos.
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-de-tena/autopatada-en-los-mismisimos-del-pp-en-andalucia-70641/

Susana Díaz
El efecto Furby del nacionalismo catalán
Cristina Losada Libertad Digital 5 Febrero 2014

Les pasa a dirigentes del PP y les pasa a dirigentes del PSOE. En cuanto llegan a Cataluña y entran en el despacho de alguien con mando en plaza, o dan una conferencia o pisan un plató, les sucede como a la mascota Furby: cambian de personalidad. En unos el cambio es leve, casi imperceptible, mientras que otros sufren auténticas metamorfosis, como le ocurrió al comisario Almunia con las reglas europeas para un territorio que se separe de un Estado miembro. Pero todos se adaptan de alguna forma al medio ambiente, que es un medio, y también son unos medios, donde el espécimen nacionalista es, como si dijéramos, la forma natural de vida. Y lo que es más importante, donde el no nacionalista es un bicho raro pero vulgar, en el sentido de ordinario, y por supuesto un apestado.

Si mutan personalidades más recias, cómo no iba a hacerlo Susana Díaz. Allá fue, a Cataluña, con su fama reciente pero rutilante de lideresa socialista con las ideas claras sobre España. Había bastado oírla en un desayuno de la pomada madrileña para elevarla a gran esperanza, pues habló de España en unos términos, o simplemente habló de España, que hicieron pensar a muchos que en el PSOE de Andalucía había nacido una Agustina de Aragón y si no, una dirigente de la estirpe de Nicolás Redondo Terreros. Alguien que se distanciaba de Zapatero, ¡cómo si no se hubieran distanciado de él todo el partido!, y que se atrevía a decir "España". Con eso fue suficiente para canonizarla por aquello de confundir los deseos con la realidad.

Díaz fue a Barcelona, se vio con la peña del PSC, se reunió con Mas y en lugar de leerles la cartilla recitó todos los lugares comunes de la equidistancia: "separadores y separatistas", "inmovilismo", "choque de trenes" y la reforma de la Constitución para que todo el mundo esté "más a gusto". ¿Qué otra cosa se puede pedir? Ah, sí, café. A mí es lo que más me gustó de su discurso: "Todo el mundo tiene derecho ahora a tomar el café que quiera". Del “café para todos” al café que cada uno desee. Bonita reforma federal ésta que plantea que cada comunidad autónoma reciba una dosis de café competencial distinta. En resumen, Díaz fue a decir a los que quieren romper España y saltarse la ley que comprende sus motivos, pero que hay un modo menos bestia de salirse con la suya.

La adaptabilidad usual de la política, el hablar según y cómo sea la audiencia que hay delante, no alcanza a explicar este fenómeno de aclimatación que se produce, muy particularmente, en el hábitat del nacionalismo catalán. Y cuanto más tensa éste la cuerda, más acuden a rendirle pleitesía y a depositar ofrendas. Como si en el fondo creyeran que los nacionalistas encarnan a Cataluña, e incluso creyeran que se les debe un desagravio. Mas estará encantado con la colección de dóciles Furbys que van a visitarle.

Estafas intelectuales
El bonito cuento de las balanzas fiscales
José García Domínguez Libertad Digital 5 Febrero 2014

Si bien se mira, lo en verdad desolador no es que el discurso del catalanismo resulte hegemónico en Cataluña, sino que haya acabado contagiando al resto de España. Desolador es que su mezquino particularismo impregne hoy la acción política de las elites regionales, ésas que asienta su poder en el control de las comunidades autónomas. Triste sucedáneo celtíbero del milagro de los panes y los peces, la cultura del catalanismo, estomagante cóctel de sentimentalización obscena, victimismo lacrimógeno y un carrusel de agravios permanentes, se ha multiplicado por diecisiete. He ahí su genuino triunfo: que ni en un solo rincón del país deje de resonar ya el eco inconfundible de su aldeanismo ontológico. Esta vez son las balanzas fiscales, aquella vieja obsesión de los secesionistas más atrabiliarios, ahora convertida en bandera de los que se dicen sus fieros oponentes.

No obstante, lo defienda quien lo defienda, el cálculo de las balanzas fiscales entre ciudadanos españoles nunca dejará de ser una soberana estupidez conceptual. Y ello porque, en el mejor de los casos, constituye un ejercicio gratuito de prestidigitación contable. Y en el peor, porque encierra una disimulada incitación al odio y la ruptura de la convivencia. A ninguna otra meta conduce el absurdo de pretender que son los territorios, y no los individuos, quienes pagan los impuestos. La Caixa, por ejemplo, es una gran entidad financiera española que dispone de una fracción menor de su negocio ubicada en las cuatro provincias catalanas. ¿Cómo demonios saber qué parte de lo tributado por La Caixa en concepto de Impuesto de Sociedades procede de beneficios generados dentro de esas cuatro provincias y qué parte no? Es simplemente imposible averiguarlo.

De ahí que, por encima de cualquier otra consideración, las balanzas fiscales adornen con números una tremenda estafa intelectual. Ocupar a los funcionarios de Hacienda en extender un mapa de España sobre el suelo del ministerio colocando encima de cada región sus respectivas declaraciones del IRPF no deja de ser una frivolidad propia de aquel discutido y discutible Zetapé, pero resulta entretenimiento inaceptable para un partido liberal-conservador que crea en la Nación. En cuanto a los que claman por la sagrada transparencia, ¿por qué no empiezan por exigir que se publique cuánto dinero ha costado a los contribuyentes la difusión del catalán en los últimos siete lustros?

¿Ambos están haciendo mal las cosas?
Francesc de Carreras El Pais  5 Febrero 2014

Este pasado verano, Mas y Rajoy tuvieron un encuentro privado para tratar de la situación y las perspectivas de la crisis catalana. Ambos tienen bastantes características en común: carácter frío y desapasionado, pragmáticos e inteligentes y, más que estrategas dispuestos a dirigir un proyecto político, parecen resignados a dejarse llevar por la corriente.

Un dirigente de CiU me resumió gráficamente el diálogo veraniego entre ambos líderes. “¿Qué vas a hacer?”, le pregunta Rajoy. “Ahora preparamos el 11 de septiembre —responde Mas—. Será otra apoteosis, como el año pasado. Después, antes de acabar el año, aprobaremos la fecha, la pregunta y el procedimiento para celebrar la consulta”. “Ya sabes —le responde Rajoy— que votaré en contra o impugnaré ante los tribunales todo lo que sea ilegal”. “Sí, claro, te comprendo, yo en tu lugar haría lo mismo —replica Mas—. Pero nosotros seguiremos adelante. Después de que tumbéis nuestras propuestas en el Congreso, aprobaremos una nueva ley de consultas para seguir insistiendo”. “Sí, claro, ya imagino que vosotros seguiréis. Pero también impugnaremos esta ley de consultas”. “Claro, claro, ya contamos con ello. Pero celebraremos la consulta aunque no nos dejéis”. “Pues no te dejaré, para ello utilizaré todos los medios, legales por supuesto”. “Claro, claro, ya lo imagino, harás bien. Pero entonces, agotados todos los plazos, yo convocaré elecciones plebiscitarias y el bloque independentista las ganará”. “Y una vez hayas ganado, ¿te atreverás a declarar la independencia de forma unilateral aún sabiendo que ningún Estado extranjero te va a reconocer?”. “Veremos, veremos…”, concluyó Mas.

Dos personas racionales e inteligentes programando un desenlace fatal. A las pocas semanas, un amigo de Rajoy, alto cargo en un organismo adscrito a Presidencia del Gobierno, me confirmaba que la conversación había ido por estos derroteros. En todo caso, por ahora se está cumpliendo el programa trazado, incluso en los tiempos. En La Vanguardia del pasado domingo, Artur Mas, en unas largas declaraciones de cinco páginas, confirmaba todos estos pasos y añadía: “Todo el mundo tiene que entender que la única solución posible es que el pueblo catalán pueda decidir su futuro. Ya no hay otra salida”.

Al día siguiente, Susana Díaz, con ingenuidad, proponía la tercera vía: reforma del Senado, mejor financiación, blindaje de competencias. Jordi Barbeta, periodista de referencia del independentismo, al día siguiente la tildaba de jacobina. Mientras, en Cataluña hay centenares de miles de personas ilusionadas con la independencia, creen que es la solución y que está a la vuelta de la esquina. Y otras tantas, o más, agotadas de que sea el único tema de debate. Alguien está haciendo mal las cosas: ¿quizás ambos?

Más 'bullshit'
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo 5 Febrero 2014

Felipe González debería haber tenido en cuenta un principio básico antes de debatir con Artur Mas. De nada le servía ser más inteligente, razonador y documentado que su interlocutor; pasó lo que siempre ocurre con antagonistas semejantes, por lo que es aconsejable rehuirlos en el debate: «Primero te rebajan a su nivel y ahí se te convierten en imbatibles».

De poco vale el informe de José Luis Feito del que hoy damos noticia, con argumentos tan concluyentes como que la balanza fiscal deficitaria no es un indicador de expolio, sino simplemente una señal de renta per cápita superior a la del resto del país. No es posible que si Cataluña ha sido expoliada en un 8% anual de su PIB desde 1980, la España que ens roba tenga una r.p.c. inferior en un 20% al territorio saqueado.

Felipe, ese gatazo suave, que habría escrito Paco Umbral, puede ser un tramposo brillante, un mentiroso cualificado, si se quiere, pero nada tiene que hacer frente al bullshit, según lo definía Frankfurt: el mentiroso conoce la realidad y a su modo la respeta, tratando de ocultarla. El charlatán, Mas en la noche televisiva del domingo, lo que nos oculta es que los valores que acreditan sus enunciados no tienen interés para él, lo que acredita, gran paradoja, la superioridad moral de la mentira sobre la charlatanería.

Lo de Ros es admirable: un gobernante que considera que su primer deber es cumplir la ley

Àngel Ros es el alcalde socialista de Lérida que dimitió de su cargo de diputado en el Parlamento por la oposición del PSC a la celebración de la consulta. Ros es soberanista, cree en el dret a decidir, ese eufemismo de gentes bienhabladas que no se atreven a decir autodeterminación en público.

Es un modelo de comportamiento cívico. Sin entrar en otras consideraciones, el alcalde ha anunciado que no facilitará el padrón de su ciudad a la Generalidad para un referéndum -él dice «consulta»- ilegal. Extraordinario, insólito, admirable: un tipo y, además en Cataluña, que estando de acuerdo con el objetivo que perseguía la petición del padrón, se niega a entregarlo porque no es legal. Un gobernante (municipal) que considera que su primer deber es cumplir y hacer cumplir la ley.

Àngel Ros destaca en una Cataluña hoy gobernada por desaprensivos, que se expresan siempre en función de sus conveniencias de presente por medio de una parla vacua en la que es imposible encontrar un solo concepto, una descripción de la realidad hecha con palabras que tengan un sentido unívoco.

Eso es el bullshit, caca de la vaca, la cháchara del portavoz Homs con la que ayer mismo anunció que el Gobierno de la Generalidad «no moverá una coma de nuestro modelo», ignorando la sentencia del Tribunal Superior de Cataluña que ordenaba a cinco colegios catalanes garantizar el 25% de las clases en castellano a sus alumnos.

Francesc Homs no considera que el desacato sea desacato: la Ley de Educación está en vigor. En realidad, quien incurre en desacato, viene a querer decir con su parla oscura, es quien trata de desbancar el modelo actual, «quien se queda al margen». O sea, si bien se mira, el propio Tribunal.

SCD se vende a VOX @SociedadCiviles @vox_es
Juan Vicente Santacreu  Periodista Digital 5 Febrero 2014

En Masby lo tenemos claro: España y el español. ¡¡Participa y divulga!!

Parece que SCD, Sociedad Civil y Democracia –el partido de Mario Conde-, dispara su último cartucho. Perdón, más bien debería decir que Javier García Oliver, secretario de SCD, está apuntando para colocarse en Vox.
El planteamiento es sencillo, disolver SCD y entregar todo el organigrama nacional a Vox a cambio de asegurarse Javier García Oliver un cargo político dentro de Vox. Es decir, las mismas aspiraciones que la Casta de políticos a los que todos queremos desalojar. Aquí el que no corre vuela por un sillón.

Personalmente me da lo mismo lo que haga SCD, máxime si lo deciden sus afiliados, pero ahí está el problema, que muchos militantes están siendo conducidos a la desintegración de un proyecto nacional en contra de su voluntad.

Supongo que Mario Conde no entenderá a estas alturas mi defensa de SCD por las diferencias que nos separaron en su día. En realidad sólo fue una, el tema lingüístico, el resto de los planteamientos políticos son secundarios para Masby.

A pesar de que en su día los seguidores de Masby abandonamos el proyecto SCD y que luego progresivamente se fueron bajando del carro multitud de grupos de la sociedad civil, me entristece que un proyecto de este tipo, y que además ocupa un espacio vacío del espectro político, termine fagocitado por sus propios dirigentes sin que su creador, Mario Conde, se manifieste.

La idea de Mario Conde fue buena pero cometió un error fatal, su afán presidencialista le impidió aprovechar las sinergias que acudieron a potenciar su proyecto. Un error que suelen cometer todas las nuevas formaciones políticas emergentes.

A pesar de todo, SCD sigue navegando aunque por debajo de la línea de flotación y sólo cabe esperar que Mario Conde reflote la embarcación o que Javier García Oliver dispare el último cartucho hacia Vox. Pero lo que él no sabe es que el cartucho está vacío porque Vox nunca permitirá que se le relacione con la marca “Mario Conde” y mucho menos aceptará tratar con alguien que es veterano en estas artes de engañar o traicionar a los grupos a los que ha pertenecido, porque ya se sabe, si un día traicionó a SCD, otro día traicionará a Vox.

¿Estos que dirigen SCD son los que quieren una regeneración y salvarnos de la corrupción?

Así lo pienso y así lo digo.
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Despilfarro autonómico
Canal Sur, el pozo sin fondo de Andalucía
PABLO ARJONA www.gaceta.es 5 Febrero 2014

El ente público perdió el año pasado 26 millones de euros, un 20% más de los presupuestado.

Andalucía ha cerrado el año 2013 con un déficit del 1,57%, según el Gobierno de Susana Díaz. Es una de las comunidades de España con un desfase mayor entre ingresos y gastos. Además, la Junta no tiene acceso a los mercados financieros. Los inversores no confían en el Gobierno andaluz, por lo que el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) confirmó el lunes que ha tenido nuevamente que inyectar 3.383 millones de euros a la comunidad para que haga frente a los vencimientos de deuda y para que pueda cumplir con los objetivos de déficit de este año (1%).

Pese a estas exigencias de austeridad, la Junta de Andalucía cree imprescindible mantener tres canales de televisión (Canal Sur, Canal Sur 2 y Andalucía Televisión) y otras cuatro emisoras de radio (Canal Sur Radio, Canal Fiesta, Radio Andalucía y Flamenco Radio) que conllevan unos gastos millonarios. No en vano, estos canales de propaganda de la Junta, sumado al maná que supone el PER (147 millones de euros gastados 2013), son dos de los instrumentos fundamentales que utiliza el Gobierno andaluz para mantenerse en el poder, donde el PSOE lleva instalado 36 años.

El subdirector general de Radio Televisión de Andalucía (RTVA), Joaquín Durán, reveló ayer que el ente autonómico perdió el año pasado 26,4 millones de euros, un 20% más de lo presupuestado. Números rojos que se producen pese a que la Junta de Andalucía aportó a la empresa pública 118 millones de euros en 2013.

Estas cuantiosas pérdidas se justifican, entre otros muchos motivos, en que los ingresos publicitarios no fueron los previstos. Obtuvieron 16 millones de euros por este concepto, cuando estaba estimado que fueran 23 millones. Y es que la caída de la publicidad ha golpeado muy duro al sector desde que empezara la crisis, ya que se ha llevado por delante a 427 empresas de radio y TV y a 14.100 trabajadores, según un informe de UGT hecho público hoy.

La mitad de su presupuesto se va en sueldos
Situación penosa por la que no es previsible que atraviese Canal Sur. El Consejo de Administración de la empresa pública no tiene estipulado este año reducir ni un solo euro su capítulo de gastos de personal respecto al año pasado. Esta cantidad se cifra en 81,3 millones, que servirán para pagar los sueldos de 1.600 empleados (más de los que emplea Antena 3 y Telecinco juntos). El desembolso en salarios supone el 49,6% de los gastos totales presupuestados por RTVA para 2014. Incluso, en el año 2013 se produjo una desviación en la partida de gastos de personal de 2,6 millones de euros. La explicación: el Consejo de Administración no aplicó la rebaja del 5% aprobada por el Ejecutivo central en 2010 en los sueldos de la gran mayoría de sus empleados.

Este derroche de dinero público no escarmienta a la Junta socialista y está previsto que continúen dilapidando el dinero de los contribuyentes en sus medios de propaganda. Y más cuando en 2016 hay elecciones regionales en Andalucía. Así pues, la Junta tiene previsto volver a aportar 113 millones de euros a RTVA durante este año. Un dinero que no tiene para afrontar, por ejemplo, el gasto sanitario (es la comunidad que más ha recortado en Sanidad desde 2008, con un 15% menos de gasto) pero sí para mantener una televisión ruinosa que tiene cada año menos audiencia.

Esta aportación anual de la Junta no va a servir para que el ente público evite un año más perder dinero. Según los Presupuestos de la Junta de Andalucía, RTVA registrará unos números rojos en 2014 de 22 millones de euros. Cifra que podría ser aún mayor si no es capaz de ingresar los 27 millones de euros estipulados por publicidad. Cantidad increíble, pues supondría aumentar este capítulo un 70% respecto a 2013. Según un informe de Magna Global, se estima que los ingresos publicitarios se incrementen un 7,7% para las televisiones este año, en comparación con 2013

Pero, ¿sirve de algo la convención de un partido político?
Fernando José Vaquero Oroquieta  latribunadelpaisvasco.com 5 Febrero 2014

Ha sido uno de los temas estrella de la última semana de enero: interrogantes sobre los concurrentes al cónclave de Valladolid, las previsibles ausencias de algunos -en otros tiempos- notables del Partido Popular, las “nuevas” ideas-fuerza de los populares, sus primeros en las listas a Andalucía y Estrasburgo…

Ya, en el fin de semana, se ha seguido el evento, minuto a minuto, con un despliegue mediático formidable: enfurecidos manifestantes en las puertas, determinadas intervenciones, las ausencias contrastadas, anécdotas más llamativas (pocas, todo estaba muy, pero que muy, calculado), las ideas esgrimidas (menos todavía, pues se han expuesto eslóganes facilones, que no conceptos mínimamente elaborados), las referencias a los disidentes (crípticas y escasas, no en vano “oficialmente”, ni VOX, ni Ciudadanos, ni Mayor Oreja, “pueden” preocuparles), el discurso de clausura de Mariano (cual Moisés dirigiendo a un “pueblo elegido” de cargos públicos y parlamentarios de todas las clases), las “fotos de familia”… Todo muy limpio, estandarizado y ordenado: ellos y ellas, guapos, elegantes; y adivinamos que exudando magníficas fragancias (y no de los “chinos” precisamente).

¿Ideas? ¿Pero no se trataba de salir en la foto? ¡Hay que dejarse ver! Y figurar sonrientes, decididos, serios, seguros… avalando a la dirección del partido.

Y el lunes subsiguiente, día 3 de febrero: repetición de las jugadas más interesantes en las tertulias, análisis de lo dicho, cómo se ha dicho, qué no se ha dicho, por qué no se ha dicho, impacto futuro y trascendencia (¡seguro que pasará a la Historia!) de la convención popular, referencias a Rubalcaba, guiños electorales…

En definitiva: una atención mediática excepcional para un acto semi-público de consumo interno. Fuegos de artificio, escenografía a punto, vanguardia tecnológica, marketing político, revista de incondicionales, exposición de los eslóganes con los que nos bombardearán en los meses futuros…

¿Y quién ha pagado todo ello? ¿Cada uno de los asistentes? Me temo que no. Entonces, ¿las administraciones públicas? No debiera ser así. ¿El propio Partido Popular? Seguramente. Pero, ¿cómo se financia el partido?: ¿por medio de sus militantes o a través de los Presupuestos Generales del Estado? Entonces… pues va a ser que sí: hemos pagado los anuncios y luego nos encajarán el producto. “Su” producto. Un género en cuya elaboración ni siquiera han participado los asistentes a la convención popular. Un “paquete” de eslóganes oportunistas y coyunturales fruto de gabinetes demoscópicos a sueldo. ¿Y los principios?, ¿qué principios? ¿Los del Partido Popular?, ¿los de sus electores?, ¿los de sus dirigentes?, ¿los de los cuatro amigotes de Mariano?, ¿los de los expertos en marketing? Además, los principios ¿sirven para algo, ¿se comen acaso?

¡La oportunidad para relanzar el partido! Y a fuerza de repetirlo, hasta nos lo llegaremos a creer. Bueno, al menos los militantes -perdón, cotizantes- del Partido Popular; porque lo que es la gente de la calle, mañana nos habremos olvidado de la convención; al igual que hemos perdido la cuenta y memoria de decenas de convenciones que precedieron a ésta.

Toque de arrebato. Prietas las filas. Fieles a la cita. ¡Mariano, acuérdate de mí!
Entonces, ¿sirve para algo la convención de un partido? Y es que una convención no es un congreso en el que se discutan ideas. Ni un cursillo de formación. Ni una toma de contacto con la calle. Ni un encuentro sectorial con personas concretas. Ni un retiro espiritual. Es una reunión de unos señores elegidos por un puñado de dirigentes, a los que conocemos por la tele, adoctrinados en cuatro leitmotivs sencillitos alumbrados en un despacho ajeno al partido, Dios sabe dónde. Podrían haber optado por otras vías: campañas publicitarias, mítines, inauguraciones (bueno, ahora que hay crisis, no), almuerzos con periodistas, hombres-anuncio... Han ido a lo fácil, a lo clásico, a lo efectista, a algo que otras veces, al parecer, ha servido para el objetivo final: ¡vendernos la moto! Y es que llevan muchos -pero que muchos muchos- años haciendo lo mismo. Y les va muy bien.

Esta convención, como tantas otras, ha sido, en definitiva, una cuestión interna; que no interesa a casi nadie y que pagamos entre casi todos... salvo los asistentes.

Si quieren reunirse y motivarse; que lo hagan. Si quieren vendernos nubes; que lo intenten. Si quieren mostrarse sonrientes; a sonreír todos/as. Si quieren darnos la lata desde los mass-media; pues ya cambiaremos de canal o de página del periódico. Pero, por favor: ¡no con mi dinero!

Y no lo olviden: pueden no votar en las próximas elecciones e incluso, cambiar de voto. Para que vayan espabilando.

CARTA DE RUBÉN MÚGICA A SU PADRE ASESINADO POR ETA
"Para qué querrán tanta paz, me pregunto, si los muertos os limitabais a aguardar el turno de vuestro asesinato"
"Los tuyos seguimos como hace dieciocho años: ni olvidamos ni perdonamos"
Periodista Digital.  5 Febrero 2014

Rubén Múgica es hijo del socialista Fernando Múgica, asesinado por ETA un 6 de febrero de 1996 de un tiro en la nuca en plena calle delante de su propio hijo José María. Dieciocho años después, este abogado víctima del terrorismo y afiliado de UPyD en Guipúzcoa le recuerda a través de esta emotiva carta que publica Periodista Digital:

Shalom, Fernando:

Hoy hace dieciocho años fuiste asesinado por ETA en San Sebastián. Te acecharon desde un portal, salieron a la acera tras tu paso y te dispararon a su manera: por la espalda. Días después hicieron pintadas en la casa familiar, escupieron a tu viuda por la calle y a tus tres hijos nos pusieron escolta policial.

Algunos llaman a eso conflicto, y los más pretenciosos hablan de conflicto irresuelto, o algo así de hueco. No fuiste el primero ni el último: muchos fueron asesinados antes, y muchos después. Dispongo de pocas líneas, y sólo puedo mencionar a los heridos, a los amenazados, a los extorsionados, a los silenciados, a los que hubieron de marcharse, y a todos los que de mil maneras han padecido la persecución totalitaria de estos aldeanos embrutecidos alrededor del crimen y de la sangre.

Más de uno querrá partirme la cara por escribir así en San Sebastián, ahora que la mugre política y la manoseada corrección imponen el idioma de la paz, la convivencia, la normalización, la reconciliación, e incluso las pomposas sensibilidades; como si los pistoleros tuvieran alguna.

Trampas del lenguaje de cartón−piedra, empleado con fingida solemnidad por los que desviaban su mirada ante los cadáveres; los que nunca tuvieron que mirar a sus espaldas o los bajos de su coche, ni callar, ni bajar la voz, ni buscar compañías discretas a las que confiar sus opiniones.

Nunca nadie les ofendió, ni lo temieron, e incluso de algún crimen tuvieron noticia en la sidrería o al volver de la playa. En su indolencia sugieren que las víctimas del terrorismo somos un obstáculo para eso que llaman paz: paz por aquí, paz por allá, paz a todas horas, paz hasta en la sopa, paz vestida de fiesta con procesos, ponencias y foros. Ponen la guinda unos telepredicadores que suelen visitarnos desde lugares remotos, con amplias sonrisas y mayores bolsillos.

Para qué querrán tanta paz, me pregunto, si los muertos os limitabais a aguardar el turno de vuestro asesinato, ordenadamente y sin protestar; cada uno a su tiempo, cada uno en su lugar.

Los tuyos seguimos como hace dieciocho años: ni olvidamos ni perdonamos. Expresión de un pasado que no añoramos, que lanzamos al futuro para que la memoria permita siempre identificar y señalar a los criminales. Y desde la acera en que fuiste derribado, frente a los profetas de una paz de neón.

Lejaím, Fernando.

*En 2006 Txapote fue condenado a 82 años de cárcel por considerarse probada su participación en dicho crimen, que fue ordenado por el terrorista José Javier Arizkuren Ruiz, alias 'Kantauri'.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Política antiterrorista
El PP, el terrorismo y sus víctimas
Mikel Buesa Libertad Digital 5 Febrero 2014

En la semana del 23 de enero el PP vio tambalearse uno de sus principales pilares ideológicos cuando, con ocasión del recuerdo a Gregorio Ordóñez, quedó envuelto en una polémica de tintes partidarios, alimentada por los allegados de UPyD que controlan la principal de las asociaciones de víctimas del terrorismo en el País Vasco, así como por la propia torpeza de los dirigentes regionales populares. Llovía sobre mojado, pues una semana antes se presentaba Vox de la mano de uno de los iconos de la lucha democrática contra el terrorismo -José Antonio Ortega Lara, quizás la víctima viva más emblemática de ETA- y de un notorio resistente civil contra ETA -Santiago Abascal, que fue diputado en el Parlamento vasco-. Y a ello se añadía el colofón de la salida de Alejo Vidal-Quadras de su viejo partido para integrarse en Vox, a la vez que la renuncia de Jaime Mayor Oreja a ser candidato en las elecciones europeas.

El caso es que, de repente, el Partido Popular se encontró severamente cuestionado en su política antiterrorista y, a la vez, en su compromiso real con respecto a las víctimas del terrorismo. Y no se discutía sobre los sentimientos de proximidad o comprensión hacia quienes directa o indirectamente hemos sufrido la violencia de ETA o de las demás organizaciones terroristas, sino acerca de la política sobre la que se asienta realmente esa solidaridad. El estrago causado en el partido gobernante ha sido, sin duda, severo. No hay más que ver, para constatarlo, que en la convención que el PP ha celebrado este fin de semana en Valladolid las cuestión de las víctimas del terrorismo -escenificada en la presencia y los discursos de personas tan significadas como Pilar Elías, Marimar Blanco o Manuel Giménez- ha ocupado un lugar central. Y, en consonancia con ello, también ha encontrado un hueco relevante en el discurso de Mariano Rajoy, quien ha proclamado con solemnidad:

La disolución incondicional de ETA y la derrota del terrorismo con todas sus consecuencias … [es] el único final aceptable en toda esta historia.

Loable, desde mi punto de vista, este objetivo del presidente del Gobierno. Lo aplaudo; pero mi entusiasmo sería mucho mayor si Rajoy hubiera acompañado su formulación de alguna indicación acerca de los cambios que va a introducir en su política antiterrorista, pues sin ello me temo que todo vaya a quedar en mera retórica destinada a calmar las aguas electorales y poco más.

Esa política antiterrorista de Rajoy, cuya gestión está encomendada al ministro Fernández Díaz, es en sus principales lineamientos una herencia del Gobierno precedente y, esencialmente, del diseño que introdujo en ella Alfredo Pérez Rubalcaba. Advierto de inmediato que, al decir esto, no estoy en absoluto defendiendo la tesis de que Rajoy está siguiendo la hoja de ruta que Zapatero pactó con ETA. No es así; y no lo es, sencillamente, porque la pretendida hoja de ruta -que, en un sentido laxo, existió- careció de vigencia tanto durante el final del primer mandato de Zapatero como a lo largo de su segunda legislatura, al ser sustituida por otra fórmula, mucho más severa con ETA, cuya paternidad corresponde al que entonces fuera ministro del Interior, Rubalcaba, y cuya oportunidad vino dada por la ruptura de la negociación escenificada en el atentado contra la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, en el que murieron los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Los dos pilares básicos de esa fórmula fueron el endurecimiento de la represión, a lomos del trabajo policial y la cooperación internacional, y el ofrecimiento a los terroristas presos de una puerta de salida, la vía Nanclares, basada en una interpretación flexible de la legislación penal y penitenciaria. Se trataba con ello de crear las condiciones que, muchos años antes, se habían urdido en el Pacto de Ajuria Enea para entablar una negociación legítima del final de ETA. Los resultados de la primera de esas directrices fueron notoriamente exitosos, pues ETA vio cómo iba disminuyendo su capacidad para cometer atentados hasta el punto de anunciar el abandono de las acciones violentas. Pero los de la segunda brillaron por su ausencia, de manera que, salvo en una proporción insignificante, los terroristas encarcelados no se acogieron a ella, impidiéndose así que tuviera lugar el final de ETA idealizado en la sede de la Lehendakaritza.

Pues bien, es este mismo diseño de la política antiterrorista el que viene gestionando el ministro Fernández Díaz desde el día de su toma de posesión. El PP no ha añadido sobre él ningún elemento nuevo ni ha cuestionado en lo más mínimo su utilidad para el logro de los objetivos que pretende. Ello, a pesar de que la experiencia acumulada en los dos años transcurridos desde entonces evidencia que el final de ETA, su disolución incondicional y su derrota -por emplear las palabras de Rajoy-, no ha llegado ni tiene visos de producirse. Digámoslo de otra manera: esa configuración de la política antiterrorista es útil para la contención de ETA, pero no va más allá porque su corolario no es otro que el final negociado de la banda armada -un final que, en mi opinión, muy acertadamente los populares no están dispuestos a aceptar, al menos por el momento.

Añadamos a lo anterior una anotación acerca de la torpeza con la que Fernández Díaz ha conducido la gestión de Interior en esta materia. Una torpeza que se ha manifestado en tres elementos muy significativos. El primero es su empeño en dar continuidad a la vía Nanclares sin entender los límites de esta política y su incapacidad para conducir a los presos etarras hacia el abandono y la delación. El segundo tiene que ver con la excarcelación de Bolinaga; y no porque este carcelero de ETA no pudiera ser objeto, por su enfermedad, de un tratamiento penitenciario especial -como, por cierto, ya había ocurrido con anterioridad en el caso Gogorza-, sino porque para obtenerlo había desafiado al Estado y el Estado, si quiere derrotar al terrorismo, no puede aceptar desafíos. Y el tercero se concreta en la imprevisión y negligencia con la que se ha conducido el asunto de la derogación de la Doctrina Parot, más allá de que las posibilidades de ganar el recurso contra la sentencia de Inés del Río en el Tribunal de Estrasburgo fueran remotas.

Pues bien, en este contexto, si el Gobierno quiere hacer honor a la promesa de Rajoy de derrotar al terrorismo, resulta imprescindible que introduzca cambios en su política. En Valladolid se ha oído que las críticas al PP en esta materia son injustas porque el partido no ha modificado ni sus objetivos ni su doctrina ni sus formas de actuación. Y este es precisamente el problema. Una reforma de la política antiterrorista es necesaria, no para entrar en ocultos cambalaches con ETA, sino para, desde la ley y con el concurso de sus víctimas concretas -no de unas asociaciones o fundaciones que, con escasa o nula legitimidad, dicen representarlas-, empujar hacia su disolución. Tome el Gobierno ejemplo de lo que se hizo en Italia, en 1987, cuando para derrotar a las Brigadas Rojas se legisló sobre la disociación de los terroristas.

Claro que, para ello, será necesario abandonar toda esa retórica del arrepentimiento y el perdón que inmoviliza a nuestros gobernantes, y habrá que construir un nuevo discurso sobre el valor político de la ley, incluso cuando ésta contiene elementos transaccionales que definen la justicia en los términos que convienen a la sociedad. Los que somos víctimas del terrorismo sabemos que, como dijo el cineasta Rithy Panh a propósito de su amarga experiencia bajo el régimen de Pol Pot en los campos de trabajo y exterminio camboyanos, "la justicia no es la verdad". Pero ello no nos impide reconocer que, más allá de la reivindicación de nuestro resentimiento, con la ley y bajo la ley se pueden construir los fundamentos de una concordia que cierre definitivamente las heridas que el terrorismo ha dejado en la sociedad.

Ciudad sin ley
VICTORIA PREGO El Mundo 5 Febrero 2014

No es ninguna novedad, pero en algún momento tendremos que dejar de marear la perdiz y pasar a la acción.

Ya son innumerables las sentencias de los tribunales a propósito de la enseñanza del castellano en los colegios catalanes. Y a cada una de esas sentencias las autoridades de la Generalitat han echado mano de los recursos para dilatar el procedimiento, de tal manera que los niños cuyos padres han reclamado esa enseñanza en castellano ven cómo sus hijos van creciendo, abandonan el colegio o están a punto de abandonarlo por razón de edad y su reclamación pierde ya todo el sentido y decae.

Y así van pasando los años sin que la Generalitat mueva un músculo y sin que su desobediencia manifiesta a la resolución de los tribunales comporte para esos funcionarios la sanción prevista en el Código Penal para estos casos. Ayer, el portavoz Homs dijo que no iban a cambiar ni una coma de su actual modelo educativo y la consejera Rigau anunció una batería de recursos, otra más, para eludir la última orden, taxativa y muy concreta, del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que establecía un 25% de enseñanza en castellano. Y el señor Homs se atreve a contestar al tribunal, como si fuera un compañero de despacho, y a pedirle explicaciones de cuál es el criterio pedagógico que han empleado los jueces para esa determinación.

A ningún español, nunca, en ninguna circunstancia, se le ha consentido una actitud semejante, y mucho menos mantenida en el tiempo. Si hubiera sido así, hace mucho que España habría dejado de ser un Estado de Derecho, que se identifica precisamente por el imperio de la Ley y el acatamiento de las resoluciones de los tribunales.

Pero en lo relativo a Cataluña el Estado de Derecho no existe. Y no se hace nada por impedirlo. Los dirigentes catalanes no sólo están dispuestos a reventar la Constitución con un referéndum de autodeterminación que la Constitución no permite. Mucho antes de eso están ignorando, y burlando, el poder coercitivo de las sentencias judiciales. En ese sentido, Cataluña es una ciudad sin ley dentro de España. Y eso tiene muy mal arreglo porque a sus dirigentes se les ha demostrado que es posible ignorar las pautas más elementales del comportamiento democrático sin que caiga sobre ellos el poder del Estado.

No sabemos en qué terminará todo este montaje del derecho a decidir. Pero podemos estar seguros de que Cataluña se ha convertido ya en un espacio ingobernable donde sólo se cumplen las normas que convienen a los intereses nacionalistas y se ignoran olímpicamente las que no. En ese sentido, por lo menos, Cataluña es ya un territorio con funcionamiento independiente, aunque forme parte de España.

El ‘fin’ del terrorismo
ANTONIO NARANJO, http://paralalibertad.org  5 Febrero 2014

· “La ley de matar, por la que los movimientos totalitarios se apoderan y ejercen el poder, seguiría siendo ley del Movimiento aunque lograran someter a su dominación a toda la Humanidad”.

Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo. Año 1951

Comencemos por el final, aunque siga abierto. ETA ya no asesina: desde 2009 no lo hace en España, cuando voló con una bomba lapa el coche en el que viajaban dos guardias civiles. Y en 2010 dejó de hacerlo por completo tras matar en un tiroteo a un policía francés: no era un atentado, pero Jean Serge Nèrin es técnicamente la última víctima del terrorismo.

Esto tiene un valor, es innegable, tras 40 años y casi mil muertos: es un gran avance saber que no te van a matar por ser militar, político del PP o del PSOE, periodista español o, simplemente, un pobre hombre que pasaba por ahí. Estamos mejor, pues, que cuando amanecías cada mañana con la noticia de otro atentado bárbaro.

No obstante, la derrota completa dista mucho de haberse logrado. Falta lo más crucial, y no parece a mano: haría falta que a los vascos les diera vergüenza votar a los amigos, cómplices y socios de ETA, legal o anímicamente, y hasta ahora no han dejado de premiarles en las urnas. Es como si, muerto Hitler, su vieja NSADP arrasara en los comicios inmediatos. O el Partido Comunista en Polonia tras caer el muro. Añadan uno más: imaginen que Falange o Fuerza Nueva se hubieran convertido en una de las tres primeras fuerzas del país una vez ascendido a los infiernos celestiales nuestro Franco.

En Euskadi es lo que ha pasado: al cesar la violencia física, más por razones tácticas y de éxito policial que por sincera convicción (si fuera esto, la disolución, la entrega de armas y la petición de perdón no seguirían pendientes), el verdugo ha salido beneficiado y a la víctima se le ha quedado cara de pasmo. Estarán conmigo en que, lo normal, hubiera sido lo contrario: que quienes ponían la nuca fueran aupados y quienes, por contra, disparaban o cargaban las pistolas, castigados. En el caso de que pudieran siquiera presentarse a unas Elecciones, algo que los ejemplos anteriores demuestran que es posible pero también sancionable.

Repasemos groso modo la secuencia, en fin: unos tipos que llevan 40 años poniendo bombas, matando por centenas a inocentes, acosando al que no piensa como ellos y extorsionando al respetable deja de matar, probablemente porque cada vez le era más difícil y, en ese instante, ocurre lo siguiente: sus partidos de referencia (por lo general vasos comunicantes reconocidos) son legalizados, los vascos les votan en masa sin ningún pudor, los partidos que ponían los muertos son castigados y, finalmente, hasta los propios terroristas empiezan a ser excarcelados, pese a tener condenas por miles de años, en cumplimiento de un fallo del Tribunal ¡de Derechos Humanos!

Estarán conmigo en que señalar que todo lo descrito es legal y reconocer que, efectivamente, se está mejor sin bombas, no es suficiente para calmar una razonabilísima mezcla de perpeljidad, indignación y tristeza. Alguno va más lejos y lo achaca todo a un contubernio político -iniciado por el heroico Zapatero; rematado por el melifluo Rajoy- que, aun siendo cierto, seguiría siendo legal y no convertiría a sus impulsores en aliados de ETA, como dicen los amantes de la brocha gorda: ésos que, antes de Estrasburgo, eran incapaces de decirle a las víctimas que el cese de la violencia era una victoria suya para, a continuación, acompañarles en el liderazgo moral de las batallas subsiguientes, las que deben acabar con las ideas con un largo y costoso proceso reeducativo de la sociedad vasca, enferma hasta el tuétano y capaz de elevar a lehendakari a un representante futuro de su NSADP. Ésos que quieren hacer pasar a los nuevos dirigentes del PP vasco como unos blandengues o a los periodistas que siempre estamos con las víctimas como unos vulgares traidores por no suscribir milimétricamente sus excesos.

Es la falta de tacto, comprensión y determinación política para entender la diferencia entre ganar una batalla y lograr una victoria lo que hace especialmente trágico el panorama, lo que humilla a las víctimas, lo que extiende la sensación de agravio y lo que hace prosperar liderazgos periodísticos o mediáticos tan sutiles como un bocadillo de judías pintas con oreja de cerdo: la adopción de un éxito parcial como un triunfo total y la concesión absoluta de todos los privilegios legales que sólo tendrían sentido de haberse sumado al cese de las armas su entrega, la desaparición de sus siglas, la petición de perdón y la condena colectiva de la sociedad vasca; obliga a las víctimas y a quienes las quieren a clamar por la justicia y a aplicarse, con razón, la máxima adjudicada al presidente mexicano Benito Juárez García en el siglo XIX: “Mejor morir de pie que vivir de rodillas”. También lo dijo un almirante español, Méndez Núñez, cuando perdimos casi por completo la ascendencia en Latinoamérica: “Prefiero honra sin barcos que barcos sin honra”.

La honra es, en el caso del terrorismo, sinónimo de justicia, poética y formal. Pero también es un antídoto y una vacuna: aspirar a que lo justo sea además lo legal es la única manera de impedir que, en el futuro, las mismas ideas que cargaban las armas vuelvan a hacerlo por razones coyunturales. Aquí la legalidad se ha puesto de parte de una solución que sólo garantiza una paz efímera con un coste enorme: premiar a los asesinos y castigar a las víctimas no sólo es éticamente reprobable, sino que además mantiene incólume una llama, la del terrorismo, que puede prender si no se apaga correctamente.

Todo lo que se ha hecho, desde legalizar Sortu hasta acatar Estrasburgo, es jurídicamente irreprochable. Pero también lo hubiera sido lo contrario: mantener en cuarentena a Batasuna (en media Europa del Este el comunismo de raíz estallinista estuvo prohibido y aún en Alemania es delito proclamarse nazi), suscribir desde Estrasburgo la visión del Constitucional, del Supremo y de la Abogacía del Estado y mantener en prisión a terroristas con 24 cadáveres a sus espaldas hubiese sido igual de legal y sin duda más decente; que ya está bien que los paladines del Tribunal europeo den por supuesto que sus detractores no tenemos los mismos argumentos jurídicos que ellos, al menos la misma buena intención y, creo yo, un poco más de corazón al menos en esto.

Por eso no es éste un debate técnico, sino político y, también por eso acompañar a las víctimas y suscribir la idea de que debe haber vencedores y vencidos no es mera pose humanitaria ni simple posicionamiento ético. Es, además de eso y por encima de eso, la única manera de evitar que el terrorismo renazca. Su fin no puede ser táctico, pues ello comporta necesariamente la posibilidad de que resurja y las generaciones venideras tengan que soportar lo que padecieron las presentes: no es odio ni revancha, que tampoco serían repudiables, sino justicia elemental y compromiso con el futuro.

Al día siguiente del fallo de Estrasburgo, los amigos de los etarras se abrazaban felices en la portada del Gara. Y las familias de los muertos lloraban en el resto de periódicos. Ese contraste ya es suficiente para detectar el inmenso problema de fondo y la necesidad de de recalcar, las veces que sea menester, que por mucho que queramos la paz, no la queremos a cualquier precio. La resistencia de las víctimas no es una vendetta, sino un recordatorio de que no es lo mismo conseguir que te perdonen la vida que garantizar que no puedan quitártela.

Algunos optamos por la segunda opción, y aunque resulte tentador arremeter contra todos los que por esto llaman facha a todo lo que se mueve desde una inexistente superioridad moral, un tremendo desconocimiento de los hechos y una falta de tacto apabullante (¿Cómo nadie puede dedicar un segundo siquiera a ‘denunciar’ las intenciones de las víctimas en lugar de a abrazarlas digan lo que digan?; ¿Por qué los mismos toleran tan fácilmente a los socios del terror y tan mal a sus damnificados?); vamos a reconocerles su mejor intención, su idéntico compromiso contra la violencia y a recalcarles, simplemente, que están temerariamente equivocados: ante una violación sistemática, la respuesta no puede ser “relájate y disfruta”.

Y eso es lo que ocurre a diario en Euskadi: la escena tiene tanto de sexo como esta paz de democracia.


España
Familiares de etarras aleccionarán a niños de la ESO contra el Estado
El Gobierno vasco aprobó ayer que puedan ir a las escuelas para denunciar la «represión» de las Fuerzas de Seguridad
El Gobierno vasco los equipara a los damnificados por ETA dentro del plan de «Paz y Convivencia»
M. Luisa G. Franco. Bilbao. La Razón 5 Febrero 2014

Los familiares de Ángel Otaegi y Juan Paredes, etarras fusilados por el régimen franquista en 1975, podrán presentarse ante alumnos vascos de catorce y quince años como víctimas y contarles lo que se les ocurra. Eso es lo que aprobó ayer el Gobierno vasco, al dar luz verde al documento «Bases y proyectos del Plan de Paz y Convivencia 2013-2016», que abre las puertas de la escuela vasca a las «víctimas de violaciones de derechos humanos donde la autoría podría atribuirse directa o indirectamente a agentes de la autoridad pública o referirse a una responsabilidad del poder público o del Estado».

A los colegios vascos entrarán, a partir de ahora, junto a las víctimas del terrorismo y sin que se haga distinción con ellas, según manifestaron a LA RAZÓN fuentes del Gobierno vasco, otras víctimas de violación de los derechos humanos entre las ocho reconocidas institucionalmente durante el mandato del lendakari socialista Patxi López. El ejecutivo de Urkullu prepara la entrada en las aulas de familiares de los etarras Ángel Otaegi y Juan Paredes, «Txiki», a quienes el Gobierno de López reconoció la condición de víctimas por entender que en el consejo de guerra en el que fueron condenados a muerte –tras haber cometido ellos crímenes terroristas– se vulneró su derecho a un juicio justo.

Desde el Gobierno vasco aseguraron a este diario que las víctimas que van a participar en el programa educativo del Plan de Paz y Convivencia no son víctimas de torturas, sino las reconocidas institucionalmente por haber sufrido vulneraciones de derechos humanos entre 1960 y 1978. Esas víctimas son, además de los etarras Otaegi y Paredes, otras seis que no tenían ninguna relación con ETA, como el industrial Francisco Javier Batarrita Elexpuru, ametrallado en una gasolinera por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado –que esperaban la aparición en aquel lugar de un «comando»–, o Segundo Urteaga Pérez de Unzueta, quien también murió por disparos en un operativo antiterrorista de la Guardia Civil.

La presencia en las aulas de familiares de etarras o de víctimas que no fueron objetivo de ETA ha indignado al PP vasco. Su secretario general, Iñaki Oyarzabal, manifestó a este periódico que «el objetivo fundamental del programa de víctimas educadoras es deslegitimar el terrorismo» y que, con el testimonio de otras víctimas, «se pretende repartir la culpa, para justificar a los terroristas y también la actitud cómplice o el mirar para otro lado». «Se pretende que se vea el terrorismo como reacción a otra imposición o contra la violencia por parte del Estado».

El PP vasco va a realizar iniciativas parlamentarias para intentar frenar un programa que mezcla a las víctimas, porque entiende que lo que hay que combatir es la justificación del terrorismo etarra, ya que no hay quien justifique otras violencias. Oyarzabal dice que se «si hay sentencias que reconocen otras víctimas, deben ser reparadas, pero por un canal distinto, no mezcladas, porque eso fomenta la equidistancia y el falso relato de dos violencias enfrentadas».

Ante el hecho de que fueron los socialistas vascos los que promovieron el reconocimiento institucional como víctimas de los etarras Otaegi y Paredes, Oyarzabal afirma que el PSE cometió «errores por puro complejo y acabó cayendo en la estrategia de los nacionalistas».

El testimonio de víctimas en colegios es una historia que ha figurado en programas del Gobierno vasco desde la etapa de Juan José Ibarretxe, pero que ha tenido poco recorrido a la hora de ser ejecutado. Ibarretxe consiguió el testimonio escrito de una víctima de ETA, el hijo del gobernador militar de Guipúzcoa, Rafael Garrido, asesinado en octubre de 1986 junto a su mujer, Daniela Velasco, y otro hijo, Daniel, de 16 años, y lo presentó junto al de la hija de Santiago Brouard, asesinado por los GAL en 1984. Ya en 2007en las aulas vascas se presentaron víctimas de «ambos lados», sin tener en cuenta que no hubo ninguna guerra, sino terrorismo.

Con Patxi López como lendakari quienes pasaron por las aulas vascas fueron víctimas del terrorismo, entre ellas la viuda del parlamentario socialista Fernando Buesa, aunque fueron seleccionadas, tal como explicaron los profesores universitarios que colaboran con el Gobierno vasco en este programa, por su «capacidad de perdonar» y de «no generar odio». Pero no tuvo mucho recorrido, ocho colegios y quince víctimas participaron en él, la mayoría a través de testimonios escritos o vídeos. Y sobre aquella experiencia aún hay secretismo. Como si fuera un episodio vergonzoso, los colegios que acceden a acoger testimonios de víctimas del terrorismo no quieren que se sepa. «El Gobierno no da nombres de los colegios ni identifica a las víctimas», manifestaron ayer fuentes del Ejecutivo de Urkullu.

El historial de los terroristas
ÁNGEL OTAEGI
Alias «Caraquemada» y «Azpeti» inició y terminó su carrera terrorista en su localidad natal, Azpeitia, donde participó de forma «directa», según la sentencia del consejo de guerra que le condenó a muerte, en el atentado en el que murió el cabo primero de la Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón. El crimen se produjo en abril de 1974 y la Guardia Civil le detuvo en noviembre de ese año.

JUAN PAREDES
Llegó a Zarauz a los 10 años, cuando su familia emigró desde la población extremeña de Zalamea de la Serena. Tuvo una corta pero intensa actividad en ETA, coincidiendo con el sanguinario «Apala». En 1975 se le condenó a muerte por el atraco a un banco de Barcelona en el que murió el cabo primero de la Policía Armada Ovidio Diaz López.

270.000 euros para las familias
Las nuevas víctimas a las que el Gobierno vasco va a sentar en las aulas fueron previamente indemnizadas por el Ejecutivo de Patxi López. 270.000 euros se repartieron en noviembre de 2012 los familiares de Otaegi y Paredes, al ser reconocidos como víctimas de vulneración de derechos humanos entre 1960 y 1978, fechas que abarcaba el decreto socialista, 135.000 por víctima.

Leer más: Familiares de etarras aleccionarán a niños de la ESO contra el Estado - La Razón digital http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/5379793/espana/familiares-de-etarras-aleccionaran-a-ninos-de-la-eso-contra-el-estado#Ttt1KoOARGiWfidk
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Liga el uso del euskera con la salud
El Gobierno vasco utiliza los hospitales públicos para presionar a los enfermos y a sus familiares en favor del euskera
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Redacción.  latribunadelpaisvasco.com 5 Febrero 2014

Cuando una persona enferma o herida, o el familiar de un paciente ingresado, llega a cualquier hospital vasco, gestionados por el Servicio de Salud del Gobierno vasco (Osakidetza), lo primero que se encuentra en la fachada de los centros es una enorme pancarta que adoctrina al visitante sobre las ventajas para la salud que, al parecer, tiene el aprendizaje del vascuence: “El euskera sí es sano” recuerda el letrero, que acompaña su mensaje adoctrinador con la fotografía de un equipo médico y varios pacientes sumamente contentos y satisfechos.

El cartel propagandístico no aclara si los fotografiados en el grotesco mural que vincula la salud colectiva con el aprendizaje de un idioma que apenas habla habitualmente el 15% de los vascos se muestran así de orgullosos por lo bien que han hecho su trabajo aliviando a los dolientes (en el caso de médicos y enfermeras), por lo bien que han sido atendidos (en el caso de los usuarios) o porque saben euskera.Es de temer que sea por este último.

Sea como sea, resulta curioso este empeño del Ejecutivo del PNV en presionar a favor de la utilización del euskera en los centros de atención sanitaria, especialmente cuando es el mismo borrador del II Plan de Normalización del Uso del Euskera en Osakidetza el que reconoce, en su página 26, que el hecho de que el vascuence se fije como lengua de trabajo en algunos servicios u organizaciones del Servicio Vasco de Salud puede crear dificultades en la eficacia de las conexiones que deben mantenerse entre las diferentes unidades y servicios de la sanidad vasca.

Este plan, que también planteaba un registro de médicos y pacientes que hablen en euskera, explica que “al fijarse el euskera como lengua de trabajo de algunos de los servicios o unidades de una organización, se deberá poner en funcionamiento un protocolo que defina y garantice ese trabajo en euskera, que evite duplicar las tareas de los empleados y empleadas de esas unidades y que prevea la solución a problemas de coordinación y comunicación que puedan surgir entre las unidades cuya lengua de trabajo es el euskera y aquellas que tienen como lengua de trabajo el castellano”.

Antonio Robles presenta este viernes en Barcelona su libro '1979/2006: Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña'
Redacción www.cronicaglobal.com 5 Febrero 2014

Tras su intensa etapa en el mundo de la política activa, el periodista y profesor de filosofía vuelve a estar de actualidad con la publicación de un ensayo en el que relata en primera persona "la historia de la resistencia surgida en Cataluña contra los fines secesionistas del catalanismo político y su obsesión de expulsar de Cataluña a la cultura española y su lengua común". Este libro supone el estreno de la Biblioteca Crónica Global.

El periodista, profesor de filosofía, ex diputado autonómico de Ciudadanos y ex portavoz de UPyD en Cataluña Antonio Robles presenta este viernes 7 de febrero en Barcelona su libro 1979/2006: Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña, editado por Biblioteca Crónica Global.

Esta es la tercera obra del zamorano afincado en Cataluña, tras Extranjeros en su país (1992) y Del fraude histórico del PSC al síndrome de Catalunya (2007).

El ensayo, que ya está a la venta a través de la página web de CRÓNICA GLOBAL, relata "la historia de la resistencia surgida en Cataluña contra los fines secesionistas del catalanismo político y su obsesión de expulsar de Cataluña a la cultura española y su lengua común".

Robles narra en primera persona "tres décadas en las que el nacionalismo catalanista elaboró con simulada estrategia la sustitución lingüística y la ruptura de la trama de lazos y afectos con el resto de España", una estrategia con un objetivo: "la ruptura con España".

El acto, abierto al público, tendrá lugar en el Hotel Catalonia Barcelona Plaza -situado en la Plaza de España- a las 19:00 horas, y será presentado por el presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL, Francesc Moreno, junto a Aleix Vidal-Quadras, Álex Sàlmon, Inger Enkvist, Iván Tubau, Félix Ovejero, Francesc de Carreras, José García Domínguez, Jesús Royo, Marita Rodríguez, Juan Carlos Girauta y Félix Pérez Romera.


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